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Madre asfixianteDe El Tío Tungsteno: Recuerdos de un químico precoz, autobiografía del neurólogo Oliver Sacks (Anagrama, 2003, cap. 19). Durante los años treinta, mi madre abandonó la medicina general y pasó a dedicarse a la ginecología y a la obstetricia. Nada había que le gustara más que un parto complicado—que un bebé se presentara de brazo, o de nalgas—con una conclusión satisfactoria. Pero de vez en cuando traía a casa fetos malformados anencefálicos, con unos ojos saltones en lo alto de sus cabezas aplanadas y sin cerebro, o con espina bífida, en los que toda la médula espinal y el encéfalo estaban a la vista. Algunos habían nacido muertos, y a otros mi madre y la comadrona los habían ahogado en silencio al nacer ("como un gatito", dijo una vez), pues les parecía que si vivían no tendrían ninguna vida consciente o mental. Deseosa de que yo aprendiera anatomía y medicina, diseccionó para mí varios de esos fetos, y aunque sólo tenía once años, insistió en que yo también diseccionara. Creo que jamás se dió cuenta de lo mucho que eso me afectaba, y probablemente imaginó que sentía el mismo entusiasmo que ella. Aunque yo, de manera natural, había diseccionado por mi cuenta lombrices, ranas y mi pulpo, la disección de fetos humanos me llenaba de repugnancia. Mi madre a menudo contaba que, siendo yo bebé, le había preocupado el crecimiento de mi cráneo, que las fontanelas se hubieran cerrado demasiado pronto, y que, a consecuencia de ello, me transformara en un idiota microcefálico. De este modo, vi en esos fetos lo que (en mi imaginación) yo también podía haber sido, lo cual hacía que me fuera más difícil distanciarme de ellos, e incrementaba mi horror. Aunque quedó entendido, casi desde mi nacimiento, que sería médico (y concretamente, deseaba mi madre, cirujano), esas experiencias precoces me predispusieron en contra de la medicina, me hicieron querer huir de ella y dedicarme a las plantas, que no tenían sentimientos, a los cristales, los minerales y elementos químicos, sobre todo, pues ellos existían en un reino propio inmortal, donde la enfermedad, el sufrimiento y la patología eran desconocidos. Domingo, 01 de Julio de 2007 21:13. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios. El día del JuicioVisto para sentencia ha quedado, el juicio de la cátedra que desierta se dejó. Es la primera vez que estoy en un juicio, y vaya, por lo menos no he sido el reo, aunque sí parte interesada. Más interesada que la otra parte, ciertamente, pues en el caso José Ángel García Landa versus Universidad de Zaragoza el interés de la Universidad ha sido, hasta la fecha, ciertamente limitado. En respuesta a todos los recursos, denuncias, quejas y papeles que envié al Rector desde el día que se celebró el concurso, sólo obtuve una mísera notita dando a entender que si hubiera sabido defenderme los debería haber llevado a contencioso administrativo mucho antes. Así que los llevé, los llevé. Con un éxito que se promete más que dudoso, pero era una cuestión de principios, el que por mí no vaya a quedar la cosa. Mi abogada se ha batido el cobre en los términos que ha juzgado más beneficiosos para la causa, y le ha contestado el abogado de la Universidad. Que esta vez sí se ha tomado la molestia de enviar un abogado al juicio, algo es algo... Cada uno ha expuestos argumentos irrebatibles para un profano según los cuales es evidente que todo es irregular y debe anularse (según sostenemos con mi abogada) o que todo está fetén y conforme a los más rancios principios del derecho (según el abogado universitario). Este último ha detallado con una cierta (sólo una cierta) exhaustividad la lista de mis escritos al rector, no con ánimo de apoyarme sino para dejar claro que este caballero protesta demasiado y con poco conocimiento del derecho: y es cierto que más vale protestar una sola vez con abogado que ciento sin asesoramiento legal, y que una protesta que dice "recurso" sin decir "de alzada" está jurídicamente out, etc.. Pero es que entonces hay que acudir a las oposiciones ya con el abogado puesto—y es lo que recomiendo a todo candidato. Sobre todo si ya ha recibido del tribunal, como los recibí yo, avisos de que hacía muy mal en presentarme porque infringía algunas leyes no escritas. Claro que aquí nos hemos tenido que atener a lo escrito. Con lo cual, lo comentábamos en la caña post-Juicio, lo que es el proceso legal y lo que ha sucedido realmente son dos relatos que se cruzan casi sin tocarse, todo lo más en algún punto clave se intersectan para después seguir sus lógicas propias. Por ejemplo, la historia de por qué se retrasa tanto la interposición del recurso, hasta el punto en que es casi de Tribunal Constitucional saber si debe admitirse o inadmitirse. Evidentemente, si esperé y esperé, no fue por vicio (ni por viciar el proceso), sino porque el rector Pétriz se había comprometido a investigar detalladamente todo el asunto y a dar cumplida respuesta a mis denuncias y alegaciones. Lo que no aclaró el taimado Rector es que podía darme por cumplidamente respondido, a su juicio al menos, con el silencio administrativo. Y eso que hasta se abrió un expediente informativo en la Universidad: me lo abrieron a mí el expediente, pues dijo el Rector que era la mejor manera de investigar el asunto, esperando quizá desanimarme—pero le dije: adelante, si la única manera en que se vaya a investigar todo esto es abriéndome un expediente, que se me abra. Y se abrió, y se cerró, sin condenarme a nada, pero también sin poner ni una línea por escrito de respuesta a mis denuncias. Es más: tras meses y meses de marear la perdiz, la contestación que se dio por fin cuando se exigió una respuesta a través del Defensor Universitario fue esa escueta notita, al efecto de que me podía dar por respondido o por no respondido (tanto da) desde el principio, retroactivamente. Menuda faena, pero de esas de las que no dejan huella visible. Claro, de todas las palabras del Rector, ninguna consta en ningún papel, y así parece que este lerdo del Sr. García se deja pasar los plazos porque es corto, o pardillo, sin más—mira que fiarse de la palabra del Rector, adónde va. Cuando lo aconsejable (según la propia Universidad) es llevarlos a juicio directamente y sin avisar. Otra ficción legal, el tema del proyecto de investigación. Que si había que presentarlo, que si no... Y en lo que no entra nadie es que, frente a la declaración unánime por escrito de los miembros del tribunal de que no presenté un proyecto de investigación, allí están en el sótano del Rectorado, desde hace años, todos los documentos de la oposición, donde en los clasificadores 81 y 82 está el proyecto de investigación. Entre otros documentos que les entregué y que ni llegaron a mirar los miembros de la comisión juzgadora de la plaza. Son pequeños detalles materiales, de esos que sobrevuela velozmente la justicia, que tampoco tiene ninguna intención de agacharse a mirar a ver si en efecto está allí el proyecto dichoso, por ejemplo. Vamos, que relatos posibles sobre lo que allí sucedió hay muchos. Pero relato bueno bueno, sólo uno: lo que va a misa es lo que consta en los papeles—y si no coincide con la realidad, pues ya se ajustará la realidad, oye, que lo contrario distorsionaría mucho el funcionamiento habitual de la Administración. Ya se sabe: los performativos, how to do things with words... ¡Tantos ejemplos de Austin vienen del ámbito jurídico! Lunes, 02 de Julio de 2007 23:51. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cátedra No hay comentarios. Comentar. Mí no comprenderÚltimo consejo de departamento del año. Donde otra vez los nervios están a flor de piel. Está claro que a nuestros catedráticos les saco de quicio: hay que ver cómo se ponían, qué voces y alaridos, sólo por exponer yo mi punto de vista: subiéndose por las paredes, vamos. Está visto que hay poca costumbre de disensión, y que el "sí bwana" gusta mucho más, a dónde va a parar. Parte de la estrategia de defensa de los catedráticos es sugerir que este que escribe es un tipo destructivo, o que le ha dado una calentura en la cabeza, o que sus motivos para protestar son resentimientos personales arrastrados de un remoto pasado—y no vulneraciones de derechos presentes, que esas conviene cubrirlas con un tupido velo. En fin, que el punto único era la asignación de docencia y en mi caso y el de la Dra. Penas no se nos ha asignado, pues hemos solicitado una vez más docencia en el postgrado del departamento, recordando que la abusiva normativa interna por la que se nos venía excluyendo ha sido anulada ya dos veces por el Rector. Un momento difícil, ese, para la Dirección, el de decidir qué normativa aplicar ahora (aunque a la Dirección le da todo más o menos igual)—y para la Subdirección de Ordenación Académica (aunque en el caso de la Subdirección, con aferrarse a lo que le mandan hacer, lo que le mandan a nivel de departamento digo, solucionado). Bueno, pues las respuestas ante esta encrucijada han sido varias y variadas. Primero unos aspavientos a voces del Dr. Collado, exponiendo que la gente civilizada no pide docencia que haya impartido otra persona antes, que a quién se le ocurre solicitar una docencia ya asignada. (Asignada el curso pasado contrariamente a derecho, le recordamos.... ) Y, además... añadimos—si no está asignada; si estamos precisamente asignándola. Bueno, pues que no, que no se puede, dice el Doctor; que si a él se le ocurre pedir mi asignatura, ¿qué? —Pues ahora es el momento de hacerlo, le digo. (Ya cogería yo la que él soltase, y punto). En fin, que lástima que la noble voluntad del Dr Collado de "evitar el caos", según ha dicho, sea contradictoria con la idea misma de un Plan de Ordenación Docente (he tenido que explicar que un "plan" se refiere al futuro, no al pasado), y con la existencia de una normativa para dirimir conflictos de solicitud en la asignación de docencia. Otra estrategia ha sido la seguida por la Dra. Onega: como viene haciendo últimamente, sencillamente ha declarado desconocer ninguna resolución del Rector anulando los criterios de asignación docente de "su" postgrado. Ni tenía noticia, ni la había leído. Nadie, por cierto, ha tenido la gentileza ni de apoyarla ni de corregirla: todos callados como muertos, incluida la Dirección. Así que los disidentes de siempre hemos pedido que se haga llegar una copia de la resolución del Rector a la Dra. Onega, aunque seguramente algún mecanismo de bloqueo mental le impedirá percibirla. Y aún otra estrategia ha seguido el Subdirector de Ordenación Docente, Dr. Guillén. Tras admitir que sí había habido una resolución del Rector (¡bravo!) ha dicho no comprenderla, no entender a qué aspectos de la normativa departamental se refería, ni cuáles anulaba—y que hubiese agradecido mucho al Rector que le dijese (en lugar esa vaguedad asignar la docencia "conforme a derecho") qué párrafos en concreto eran los que había que tachar. Le he sugerido que probase con eso de reservar la docencia en segundo ciclo a los miembros de los equipos de investigación. Debería el Subdirector releer, si no comprende en una primera lectura. Pero está visto que la Subdirección está decidida a subdirigir sin salir de sus dudas, pues tampoco se nos ha dicho que se haya pedido aclaración al Rectorado ante estas dudas: simplemente se ha ignorado la resolución del Rector, una vez más. Ante lo cual hemos decidido los disidentes que vamos a impartir más o menos la docencia que nos dé la gana, y si no, ninguna—pidiéndole al Rector que dirima al respecto. Y luego, siguiendo el ejemplo que nos dan nuestros catedráticos, oiremos o desoiremos las respuestas del Rector según nos convenga. Como no pasa nada y todo da igual.... Si hacerse el tonto o el sordo va a dar resultado en la Universidad, y producir efectos académicos, es algo que conviene aprender a hacer pero ya. Martes, 03 de Julio de 2007 23:54. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Departamento Hay 2 comentarios. El sexenio fantasmaOtra cosa del Consejo de Departamento de ayer. Nos recordaron la Dra. Onega y el Dr. Collado que existe una normativa propia de la Universidad que requiere que todo profesor que imparta docencia en másteres oficiales debe tener un sexenio de investigación reconocido. Es útil saberlo, porque hay tantas normas por ahí, y se hace un uso tan abusivo de los sexenios éstos, que se nos puede haber escapado este detalle a algunos. Claro que la intención al recordárnoslo no era muy buena quizá, pues lo que intentaban era desautorizar la participación en un máster de una compañera que al parecer no debe tener sexenio. Pero en fin, el saber no ocupa lugar, y tendremos en cuenta esta normativa que desconocíamos. Lástima que ni la Dra. Onega ni el Dr. Collado pudiesen citar el lugar exacto donde se establece esta norma. Tampoco aparece, creo, en la normativa de estudios de postgrado de la Universidad. ¿Alguien podría arrojar alguna luz sobre este requisito? ¿Dar la referencia exacta? En la Academia, se agradece esta precisión. Porque si citamos así de memoria y a lo loco nos podrían acusar de sembrar confusión—como le dijeron a nuestra colega cuando aseguró desconocer la normativa esa. Y eso que tampoco tenía noticia de esa norma la Dirección del departamento. Miércoles, 04 de Julio de 2007 21:57. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Departamento No hay comentarios. Comentar. A bout de souffleVaya día que llevo. Con decir que es el primer día que no escribo en el blog desde hace meses o años... Y es que el fin de curso aprieta, aun sin ir mucho por la Universidad. A ver: asuntos organizativos del seminario sobre Lingüística y Comunicación Persuasiva, paseos por la ciudad con nuestra francesita invitada; los primos que vienen a visitarnos y hasta nos quitan el ordenador, compra de Kilos y Kilos de Libros (luego hay que leérselos...), reunión durante horas sobre el tema del Diccionario Conceptual Zirano, con su autor y antiguo maestro mío; moto paquí, moto pallá... coche paquí, coche pallá... Redacción, durante horas y horas y horas, de un nuevo recurso contra las arbitrariedades de nuestro Reino de Taifas en el Departamento de Filología Inglesa y Alemana. He estado en el MacDonalds, en la Librería París y en la Cálamo, en el Torreón de la Zuda, en el Deutsche Bank, en el Tubo, en el Café Universal. Y aún tenía previsto ir a la piscina y ver Parque Jurásico III; se ha quedado la cosa en ver un concierto de Sarah Brightman. Qué día, vaya. Y aún queda la noche por delante. Viernes, 06 de Julio de 2007 01:27. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales Hay 1 comentario. Ocular proofHoy, como ver ver en plan ocular proof, hemos visionado en DVD el musical de Roméo & Juliette de Gérard Presgurvic. Le ha molado mazo a nuestra hablante nativa Myriam. Me acabo de leer un libro sobre adaptaciones cinematográficas de Shakespeare, Shakespeare in the Cinema: Ocular Proof, de Stephen M. Buhler (State University of New York Press, 2002). Es cierto que las adaptaciones de Shakespeare son todo un subgénero dentro del cine: tienen una intertextualidad especialmente intensa porque se trata de una familia de películas procedentes del mismo texto literario, y que se adaptan y readaptan y varían una vez y otra, siempre por referencia inevitable al texto inicial, y también a la tradición dramática que lo ha mediado, y por supuesto a las películas anteriores. Es un caso bastante peculiar, sobre todo dado que parece previsible que continuará la ola de adaptaciones recientes, y que las versiones y versiones de versiones harán un mosaico cada vez más complejo, pues aunque la mayoría se ignoran entre sí (un tema este de la ignorancia que no da mucho juego hablando de intertextualidad) sí que hay una tendencia irresistible a que aparezcan fenómenos que cada vez complican más el producto final cuando al juego complejo entre textos se añade la interacción con la atmósfera cultural de cada momento y con los códigos culturales de personajes y situaciones (o ideas recibidas). Buhler analiza muy bien esta complejidad de factores que entran en cada película y que van más allá del texto original. Bueno, original... se pueden volver a repescar las fuentes, sean literarias o arquetípicas, del texto shakespeariano, en un rewind; o se puede hacer fast-forward y hacer esas reelaboraciones y resituaciones que llevan a Shakespeare otros ecos históricos, o lo sitúan en la actualidad—el caso más atrevido, el del Hamlet de Almereyda, y el del Titus de Taymor, dos de mis adaptaciones favoritas, si no las favoritas. La idea de presentar a Shakespeare como un guionista avant la lettre et la caméra tiene una curiosa plasmación, observa Buhler, en el corto promocional Master Will Shakespeare de 1936, que acompañaba a los Romeo y Julieta avejentados de la Metro. Allí, "Shakespeare is cast in a prophetic role, preparing the way for the technology, techniques, and dominant presentational modes of Hollywood cinema" (38). Claro que podíamos decir que Shakespeare tenía una relación polémica con la configuración de ese realismo convencional—como puede verse en el prólogo a Enrique V, que puede leerse o como un anhelo de técnicas más cinematográficas, o como un manifiesto teatral de la convencionalidad de todo intento de ilusionismo. Otro que tenía una relación igual de ambivalente con la cámara era Laurence Olivier, que creía que Shakespeare había ido más allá de las limitaciones del teatro de su tiempo, y dice sin cortarse nada por el hindsight bias: "Shakespeare, in a way, 'wrote for the films' His splitting up of the action into a multitude of small scenes is almost an anticipation of film technique, and more than one of his plays chafe against the cramping restrictions of the stage." (Buhler 74). Bueno, si Shakespeare reaccionó contra las limitaciones del teatro de su época, también lo transformó inmensamente, gracias a esa reacción, con lo cual es difícil decir (resulta una especie de pescadilla que se muerde la cola) si ese teatro "de su época" tenía limitaciones, en Shakespeare, o si ya se abría con él al play unlimited. Viernes, 06 de Julio de 2007 23:27. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Literatura y crítica No hay comentarios. Comentar. TorpemánViajando a Biescas (siete en el coche, con Lizara y Myriam) al pequeño Oscar se le hacía demasiado largo el viaje al parecer, porque de repente ha exclamado: "¡Dios, saca tu puñal y mátame!" Qué niño. Siempre hablando de Satán (estilo "a mí me gustan los tipos musculosos, y Satán es musculoso") y luego es un encanto. Oliendo florecillas iba por el camino de la Conchada, todo concentrado en sus cosas. Todo imaginación, el chavalín. Su creación de hoy, para dar saltos a la piscina: Torpemán. "¡Allá va el salto de Torpemán!" Sábado, 07 de Julio de 2007 22:27. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Nenes No hay comentarios. Comentar. SouvenirY es que volviendo a ir por las afueras del pueblo de paseo vuelves a pasar por los mismos sitios, y te acuerdas de lo que te pasó ahí hace años... Y así íbamos de paseo con Myriam, Pibo y Otas por Arás, cuando Pibo me dice, un tanto desmemoriado para lo que es él: - Oye, papá, ¿Aquí es donde salvaste a tu hermanito que se cayó al río? - ¿Quéeee?? Pero si yo nunca he salvado a un hermanito que... - Il te dit quoi? - ¡Ah, ya! No, no, si no lo salvé yo, lo salvaron otros, Pibocho, pero mira que te acuerdas. Te lo conté aquí, ¿verdad? Heu... c'est une histoire que j'ai dû lui raconter la dernière fois qu'on est venus par ici, il a une de ces mémoires ce gosse. Alors, ça fait très longtemps; on était venus ici mon frère et moi, et deux copains à lui, pour nager dans la rivière. Tu l'as pas vu celui-là. Ben tu vois, alors on sautait d'ici en bas parfois, c'est très dangereux, et mon frère était en train de sauter. Moi je faisais pas cela souvent; j'étais allongé au soleil lorsque j'entends, ¡plac!, je me lève, "qu'est-ce qui arrive?", et je vois les deux copains à mon frère qui le portent, l'un des bras, l'autre des jambes, la tête pendante, brisée et pleine de sang qui ruisselait... - Oh non! aïe! - Et ouais—j'ai eu le coeur qui me fait baoumm! —¡Alfonsooo! — et j'allais courir chercher un médecin ou quelque chose, lorsque qu'ils lâchent mon frère, qui se relève, en riant, hahaaha, on t'a bien eu, haaha... - Mais il n'avait pas de mal alors? - Si, il s'était fracassé la tête contre un rocher, il avait une brèche grosse comme ça dans le crâne, et les cheveux et la figure pleins de sang... mais c'est un blagueur, et il s'est dit, voilà l'occasion d'effrayer mon frère pour de bon, on va profiter.... - Haha! Mais quelle idée, dis donc... - Ben, c'est ce qu'il y a. C'était alors ou jamais, tu vois. C'était une vraie blague, mais une vraie brèche aussi bien entendu. Et alors je m'en souviens encore, naturellement. Lunes, 09 de Julio de 2007 23:53. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales Hay 2 comentarios. El día que perdí el juicioMe lo dice mi abogada por teléfono mientras me paseaba por la Aljafería. Resulta que he perdido el famoso juicio de la cátedra—en el sentido de que se desestiman los cargos contra la Universidad. El juez ha admitido el recurso (casi parecía lo más difícil), pero ha desestimado explícitamente las cuestiones de fondo, entrando a rebatirlas. Superficialmente, claro. En fin, pocas sorpresas—perdido está el juicio y así queda cerrado el asunto por fin. Ya lo comentaré más detalladamente, que a estas horas tengo mejores cosas que hacer. Lunes, 09 de Julio de 2007 23:54. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cátedra No hay comentarios. Comentar. PuntualizacionesHoy hemos tenido la última reunión desagradable del año (Comisión de Postgrado del departamento), donde he hecho algunas puntualizaciones y otras se me han quedado en el tintero. Vamos a sacar unas cuantas. - Primero lo más desagradable: las alusiones personales. No se priva la Dra. Onega de manifestar en esta y en otras reuniones que todas las complicaciones administrativas por las que estamos pasando se deben, sin más, a mi carácter destructivo—a saber, que mi única intención en el mundo es destruir lo que otros construyen. Así, literal y sin empacho. Dije en la reunión, y repito aquí, que no estoy dispuesto a tolerar que se me hagan semejantes character assassinations— y que yo también entraré a hacerlas si deriva por allí la argumentación. Ante esta "narrativa" de la Dra. Onega, yo también puedo ofrecer una narrativa alternativa—a saber, que por su voluntad deliberada y prioritaria de excluirme de "su" postgrado, la Dra. Onega se sacó de la manga una normativa ilegal, absurda, contraria a derecho (según ha resuelto el Rector)—una normativa que pretende prohibir la docencia de postgrado y la dirección de tesis a quienes no estén en un equipo de investigación subvencionado. Una normativa que jamás habría salido de ninguna otra cabeza en este equipo, aunque todos la apoyen por no decir que no. Esta es una narrativa con más visos de realidad que esa otra según la cual yo soy una especie de Atila de la academia. Pero dejémonos de atribuciones de intenciones. - Dice la Dra. Onega que un grupo de personas trabajadoras, dedicadas, competentes, etc.—han organizado un máster departamental (previa exclusión de otras personas y de un debate abierto, aunque eso no se dice). Y que si otras personas que no han hecho nada quieren tener su máster, pues lo pueden organizar —otro máster, se entiende— en el seno del mismo postgrado de Estudios Ingleses, que para eso se le dio un nombre más amplio que al máster. Bien, pues puntualizaré que esa diferenciación se logró con una batalla que se libró gracias a mí y a los pocos disidentes, cuando el grupo de la Dra. Onega se quería apoderar sin más de todo el segundo y tercer ciclo reformados de nuestro departamento. Aquí se cuenta la historia. Y ahora dice la Dra. Onega que se organicen otros másteres dentro del postgrado, pero cuando se ha hecho la propuesta efectiva de hacerlo, se ha opuesto en tanto que coordinadora—y nuestro Director le ha concedido la mayor, aceptando ese veto y proponiendo un postgrado diferente que no tenía ningún viso de llegar a realizarse. Pero claro, en las reuniones se habla muy alegremente, se dice lo contrario de lo que se hace, o lo contrario de lo que se decía hace dos días, o de lo que se piensa hacer dentro de dos lunas, y aquí no pasa nada. Memorias cortas, parece que tenemos—algunos. Y así sí que se puede reescribir la historia. También tuvo la Dra. Onega el descaro de decir que yo dejé de participar en las reuniones de preparación del Máster porque me dio la gana. Eso después de haber introducido esa norma que me excluía, y naturalmente dejar de enviarme convocatorias para esas reuniones. Pero ahí queda: primero te excluyen, luego dicen que te has excluido tú, y tan frescos. Y todos callados como muertos, en las reuniones, pero eso sí, apoyando implícitamente todas estas falacias, como se ve a la hora de ver la postura de quién sale votada, y en el equipo de quién se está. Qué práctico, decir una cosa o la contraria y luego hacer según convenga llegado el caso. Y aún se emplean palabros para decir que tengo poca "seriedad académica". La experiencia me enseña que es para echarse a temblar, cuando se empieza a invocar en este departamento la seriedad académica. - Otra cosilla. Que no investigo. Que yo antes investigaba, dice la Dra. Onega. Que me pida un proyecto. Etc. Lo escandalizada que se quedó, dice, cuando vio que yo no había conseguido el tercer tramo de investigación. Ante lo cual le puntualicé en la reunión que sí, que lo había conseguido. "¡Con años de retraso!" exclamó. Bien, pues no. Con un año de retraso. Porque me olvidé de pedirlo, qué se le va a hacer, no estoy pensando en mis tramos ni en mis sexenios todo el día. El caso es que suponiendo que los tramos midan los resultados de la investigación (y aunque sea mucho suponer), mi investigación es tan buena como la del vecino. Y eso sin subvenciones millonarias. O sea, rendimiento input-output, o inversión-resultados, infinitamente mejor a mi favor. Porque me dice la Dra. Onega que no tengo proyecto, pero ahí confunde proyecto con subvenciones conseguidas por presentar ciertos papeles en concierto con un grupo de dependientes. Y un proyecto es un proyecto; yo tengo proyectos, y resultados—aunque no subvenciones. Porque se pueden tener muchos proyectos que acaben en algo, o en nada, pero lo importante son los resultados, no los proyectos. Y me cansa repetir este razonamiento, por lo obvio. - Ahora bien, ya que tanto me lo dicen. ¿Por qué no tengo proyecto? Pues, por ejemplo, porque las convocatorias de proyectos imponen unas condiciones excluyentes, abusivas, absurdas y, sobre todo, FEUDALES. Donde los proyectos están pensados ad maiorem gloriam Directorem. Todos bien aherrojaditos trabajando para el Dire, que es el Investigador Principal—oh, cerebro—y se les penaliza si abandonan el equipo. Los equipos han de agruparse en torno a su Investigador Principal, y auparlo como castellers, todos para uno, y uno sobre todos. Y luego, en las oposiciones, te exigen no investigación, sino dirección de investigación—toma ya. No me extraña que le encante el planteamiento a la Dra. Onega, que lleve a rajatabla las sugerencias de la ANECA o las suyas propias, y que esté feliz ahora que le dan otro proyecto por el mero hecho de haber dirigido muchos. A mí no me hace tanta gracia el sistema. También quiero recordar que el último proyecto que pedí me lo denegaron por no tener bastantes aragoneses en el equipo. Riau riau. - En la reunión, dijo la Dra. Herrero, presidenta de la comisión de postgrado del departamento, que había conseguido una copia de la resolución del Rector sobre el Postgrado (es curioso, como si fuese una cosa tan difícil de conseguir, cuando la repartimos a todo el mundo en el penúltimo Consejo de Departamento, con la oposición del Subdirector de Ordenación Académica, por cierto). Pero que no entendía esa resolución, y había acudido al Secretario General a que se la explicase. Este le dio una interpretación—que se nos podía excluir del postgrado a los no pertenecientes a grupos de investigación, pero no de entrada, sino priorizando simplemente a los que sí pertenecen. Vaya—una tercera interpretación. A la que se iba a atener la Dra. Herrero, dijo, aunque supusiese un cambio en la postura mantenida hasta ahora por el Departamento, que era excluirnos de entrada. Ante lo cual he puntualizado que era por tanto evidente que no había criterios claros en el Departamento sobre este punto (ni legales)—y que por eso habíamos recurrido al Rectorado. - Así que la Dra. Herrero propuso que, al no haber presentado la Dra. Penas y yo los currícula que se nos solicitaban, sino en su lugar un recurso al Rectorado, procedía confirmar la propuesta docente del Departamento (o sea, confirmar a los que ya estaban "dentro del Máster"). Ante lo cual puntualicé que no era preciso confirmarles su asignación docente, pues de hecho ya se les había asignado esa docencia en firme, y no condicionalmente como a mí y a la Dra. Penas. O sea que ya estaba decidido todo de antemano. También lo prueba el hecho de, puntualizo, a nadie más que a mí y a la Dra. Penas se le pidió que presentara el currículum y toda la documentación a esta reunión (así en plan Oposiciones). Y no se le había pedido a nadie porque en esta reunión no se tenía ninguna intención de comparar los currícula, sino una vez más de continuar con el acoso administrativo a los disidentes, marear la perdiz, excluirnos de entrada y seguir defendiendo el corralillo contra los indeseables que vienen recordando sus derechos. Qué manía, los derechos, ¿eh? Pero hoy en día este tipo de mangoneos tienen un recorrido muy corto. Están fuera de sitio. Y de puro empecinarse en Follow the Führer, aun cuando el jefe desbarre, se va a ir a pique todo el invento. Me temo. Martes, 10 de Julio de 2007 23:21. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Departamento No hay comentarios. Comentar. Cena con velitas
Con Patricia, Myriam y Mélissa—les gens d'Agen. Mañana se van a Madrid las tres, y luego vuelta a Francia. Oscar quería soplar las velas—para cumplir años, seguramente. Más fotos en mi Flickr . Martes, 10 de Julio de 2007 23:25. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales No hay comentarios. Comentar. Ur-Narrative Response to a thread in the narrative list started by Michael Frank, on the subject of primeval narrative, or narrative before narrative: The ur-Telling of events is of course a fascinating line of inquiry—but telling is just one aspect of narrative, because if narrative and narrativization are cognitive instruments, that cognitive work begins before the telling of the story: it begins with the perception, representation and organization of time. OK, not all kinds of temporal representation are narrative or narratives, but if we really go for the roots of narrative before narrative, we should begin with the ability to represent time at all, which is of course not a given but an evolutionary development. Or perhaps we should go to Stephen Hawking et al. with their histories of time? Before you rearrange time, you've got to have time to rearrange. Anyway, not to stretch matters too far, I'll suggest that perhaps narrative theory should begin "in the beginning", with evolutionary biology. Here's an article on some experiences in temporal representation in the animal kingdom: Zimmer, Carl. "Animal Time Travelers." The Loom 2 April 2007. http://scienceblogs.com/loom/2007/04/02/animal_time_travelers.php Jose Angel García Landa http://garciala.blogia.com/2007/041202-tecnologias-de-manipulacion-del-tiempo.php Frank, Michael escribió: > > nancy, porter, tony, bob, usw. > > i'm delighted by your responses to my inquiry – and perhaps just a bit overwhelmed by the unexpected richness of the kinds of work that have already been done . . . clearly i have some serious homework ahead of me, and perhaps the responsible thing would be to read all the recommended books and essays before pursuing the issue any further on list . . . . . but since it is the easy livin' season, i wonder if i might press it just a bit more here . . > nancy points out that according to "cognitive psychologists [and] cognitive archaeologists . . . ontogenetically and phylogenetically, narrativity (narrative thought) precedes language" . . . but porter, in a 2000 essay, says that "the telling of an event" is "the commonest definition of narrative," implying that telling — and thus language–are essential to narrativity . . . moreover, i suppose that there will be those who argue that even an event itself does not exist until it has been formulated in language, leading to the inescapable conclusion that the very material of narrative -- "events" themselves " can't precede some sort of language . . . this then is one area that seems to invite further comment . . . > > in any case, my own immediate concerns are with narrative/narrativity as precisely the **_telling_** of events, and with what we might guess would have characterized that telling in the eons before humans first wrote . . . nancy concludes with the speculation that "we can't think of narrative in prehistory in the same way that we think of it in literary cultureâ" and while that might be the case I'd be very interested to learn why it is or must be the case and, if pre-historic narrative is fundamentally different, what we might be able to say about it > > mike Miércoles, 11 de Julio de 2007 19:17. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Evolución Hay 2 comentarios. On the Road![]() Y llegando a Viveiro esta noche, si el Tiempo no lo impide. Más cosas: ¡Felicidades a mi sobrinica Elsa! –en su primer cumpleaños. Que los cumpla muuuy despacito. Y un mensaje a mi abogada: vamos a recurrir la sentencia desestimando el recurso sobre la cátedra que vacante quedó. Confiando en la lotería de la interpretación judicial: es la ilusión de todos los días. Jueves, 12 de Julio de 2007 08:46. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales No hay comentarios. Comentar. To the Lighthouse
Toujours à l'ouest, llegamos hasta la ría de Viveiro y ahí paseamos mientras los críos brincan por los muelles. - ¿Te acuerdas del faro? Podemos ir hacia allí. - OK—to the lighthouse. Pasando por Alfaro, y aún hemos llegado con luz. ¿Quién dijo miedo? - Sabes, hace años, mi ilusión era tener un novio torrero. Vaya trabajo descansado, una vueltita a ver si todo funciona, tranquilidad oyendo el mar... Aunque ahora ya me quedo sin faro... - Pues ves, le dices eso mismo a un francés, que querías tener un novio torrero, y no se iba a enterar en la vida: "Oh, l'espagnola, novió toguegó, clagó..." - Jaja, pues era que una vez no me tal desde puedes aunque eso sí bzzz bzzz... - Perdona, ¿decías? Es que se me ha ido el santo al cielo, estaba pensando contar eso del torréador en mi blog, y lo del faro. - Los hombres siempre en lo vuestro, en lugar de concentraros en lo que estáis. Decía que mira qué puerto, qué tarde, etc.—luego se os pasa el tiempo, se os ha ido el santo al cielo, y adiós tarde. Pero tú a escribirlo en el blog, que queda más bonito; si no, te parece que no existe, o si no le haces una foto—a mí me da un mal, llegar a una playa como esta, con una tarde así, y tú con la cabeza en el blog—¿y ahora, se puede saber qué haces? - Ahem—le estaba poniendo la pincelada final. Martes, 17 de Julio de 2007 10:25. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales No hay comentarios. Comentar. Comentario de la sentencia13/7/07 Comentario de la sentencia "el recurso de alzada interpuesto el 14-11-2005 (...) no puede hacer renacer la posibilidad de recurrir, es decir, no puede reabrir el procedimiento, pero ello es cuando el mismo se ha cerrado, no cuando sigue abierto, como es el caso, al haberse interpuesto un recurso en su momento, siendo de recordar que la confusión creada se debe esencialmente a la falta de adecuada notificación por parte de la Universidad".
"la Ley no obliga al ciudadano a recurrir un acto presunto y [sí] a la Administración a resolver, de forma expresa, el recurso presentado. (...) —no puede (...) calificarse de razonable una interpretación que prime la inactividad de la Administración, situándola en mejor situación que si hubiera cumplido su deber de resolver y hubiera efectuado una notificación con todos los requisitos legales".
Pero encima, ¡es que al final salen todos bien librados! Con lo cual algunos van a interpretar que en efecto ancha es Castilla. "En el caso presente, se pretende que se sustituya el criterio de la Comisión por el del Juzgador, que a su vez debería 'asumir' el del recurrente, pero ello debe ser rechazado, ya que podrá discutirse si debía o no de concretarse o especificarse más el perfil, pero ello es una decisión discrecional del Tribunal, que podía haber optado bien por admitir como plenamente aceptable el que la actividad y proyecto investigador y docente fuese de cualquier materia encuadrable dentro de la lingüística bien por entender que se debía de exigir unos conocimientos globales o generales relativos al mayor número posible de asignaturas relacionadas con la lingüìstica, coherentes con el presumible carácter polivalente que se quiso dar a la plaza con un perfil tan general, aunque resultasen menos especializados, en el conjunto de materias que están incluidas dentro de la 'lingüística'."
Martes, 17 de Julio de 2007 11:02. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cátedra No hay comentarios. Comentar. Deambulando por la Myst14/7/07 Hemos vuelto al mismo mar de todos los veranos, y además a la misma casita del barrio alto de Viveiro, camino de la ermita de San Roque, en la que estuvimos el año pasado. Esta vez sólo para quince días; en Agosto estaremos en Zaragoza, que viene el abuelo a estar un año con nosotros, y es partidario de no moverse.
Martes, 17 de Julio de 2007 11:03. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales No hay comentarios. Comentar. Encerrados en el Universo15/7/07 Hoy hemos estado en la playa de Xilloi, frente a Estaca de Bares, con un tiempo que a ratos era sol y a ratos lluvia y a ratos las dos cosas, en plan pois depende, muy galego. Volviendo paramos el coche de mala manera frente a una panadería, bajamos un segundo... y Pibo nos anuncia orgulloso que nos acaba de encerrar fuera del coche, apretando los seguros para abajo y luego saliendo con un portazo: "¡Mira, papá, ahora se ha quedado cerrado y no podemos entrar!" Vaya, para una vez que suelto las llaves... Pibo nos encierra fuera. Se quedan dentro del coche los dos juegos de llaves... y las llaves de la casa, y el teléfono, y la cartera ... vamos, todo menos nosotros y los bañadores puestos, y las madalenas recién compradas. Y que hermético es un coche visto desde fuera.Menos mal que de alguna manera habré llegado a este blog. Y a última hora de la noche, asistimos a la narración de Pibo, que ya ha dejado de temblar, repasando su hazaña todo dicharachero otra vez: "Quién lo iba a decir, increíble, pero cierto, ¡se puede encerrar fuera! Lo podríamos contar, y pondríamos: '¡no se lo van a creer— yo, el que lo ha escrito, me encerré fuera del coche!'" Martes, 17 de Julio de 2007 11:04. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Nenes No hay comentarios. Comentar. The Stone Diaries16/7/07 Es ésta una novela de Carol Shields que me he leído con vistas a informar un artículo, bastante bueno por cierto, que se publicará (supongo) en el Journal of English Studies. La verdad es que ese artículo expresaba muy bien lo que es el planteamiento de la experiencia y la identidad humana según esta novela, al margen quizá de su énfasis principal, que buscaba en esta novela una experiencia temporal propia del cuento (modernista), de modo no muy convincente. Así que supongo que lo que sigue en parte asimila ideas del artículo (y de la novela, claro), y en parte las lleva a mi línea de intereses. The self is not a thing carved on entablature. Not long ago I read—probably in the Sunday papers—about an American woman who got up one morning and started practising a new kind of handwriting (...) and by noon she had become someone else. (231). Así pues, si Daisy Goodwill escribe su autobiografía, su acto de escritura aparece totalmente disociado de su vida—aunque el texto es prominente para el lector, su génesis no aparece entre los eventos narrados de la vida de Daisy el personaje—el personaje social, digo, en quien se reconoce sólo a medias. No es este el relato que debería venir de esta abuelita, "an edited hybrid version" (283). Y quizá no viene, quién sabe de dónde viene éste relato. La narración como un modo de trascenderse, o, si no es contradictorio, de aceptar lo que se es, o lo que se ha sido, por el procedimiento de contemplarlo desde fuera. Incluyendo la propia muerte de Daisy—que no sabemos si es real, o ficticia, o un poco de todo, como la realidad, que también tiene mucho de ficción, o como la ficción, que tiene mucho de realidad. Poco espera Daisy de la vida, y de la muerte, al final: contempla ambas con un ojo satírico, afectuosamente distante—ha decidido no invertir mucho más en ese personje que es, la abuelita de pantalones de colores brillantes que vivía en Florida, con hijas que no la entienden bien—y menos que entenderían esta narrative diary-er en la que se va convirtiendo, perdiendo la fe, alejándose de su personaje—casi ni se molesta en volver de tanto en tanto a la primera persona narrativa. Tampoco es que esta nueva perspectiva sobre sí misma la vaya a encontrar Daisy más convincente que la simple vie quotidienne de ama de casa. La novela reflexiona sobre los engaños de la representación, de la visión de uno desde el otro (o desde sí), los trucos y falsificaciones de la narrativización y la historia. La autenticidad que tenga esta autorrepresentación vendrá precisamente de esta distancia reflexiva. "Other accounts are required, other perspectives" (37). Lo de "stone" alude al nombre de soltera de la madre de Daisy, Mercy Stone, mujer gorda que se casa con el delgadito y taciturno picapedrero Cuyler Goodwill, no sabe muy bien por qué, aunque a él le encanta esta abundancia de carne y le hace descubrir otras personas dentro de sí: el enamorado, el artista... Cuyler, como luego Daisy, también pasa por fases que hacen de él una serie de personas irreconocibles: de picapedrero sin educación a magnate de la construcción y orador florido—también pasa por una serie de etapas de austeridad casta y de sexo bacanal, primero con Mercy y muchos años después con su segunda esposa, una italiana que se trae de Europa. Para su primera esposa hace Cuyler una monumental torre de piedra tallada a modo de mausoleo—bonito, visitado (y destruido por los visitantes años después), pero realmente poco tiene que ver este monumento pétreo con la carnosa Mercy, que de Stone sólo tenía el nombre. Tampoco correrá mejor suerte una pirámide a escala que hace Cuyler tras su jubilación: allí en el fondo de la cámara central está el anillo de Mercy que iba a ser para Daisy, pero.. todo se pierde, y la pirámide queda inacabada, es lo último que ve Cuyler cuando muere de un síncope que le da en su jardín. Los monumentos aere perennius y la vida no tienen nada que ver, e incluso los textos más fluidos tienen este caracter pétreo que falsifica la experiencia de la vida—algo sin forma estable, y sobre todo algo que pasa y no queda. "The recounting of a life is a cheat, of course; I admit the truth of this; even our own stories are absurdly distorted" (28). Anótese pues el simbolismo de la piedra como un simbolismo ambivalente: aspiramos a la condición de piedra, a esculpir nuestro carácter, o a producir un trayecto vital ejemplar, claro, bien definido y narrable, pero la realidad va por otro lado. Otro personaje que hace eco a la experiencia vital de Daisy: su "tía" adoptiva Clarentine Flett, madre de su segundo esposo. También ella cambia de vida, saca de sí posibilidades no previstas, abandona a su marido—y todo para que la pille un ciclista y se mate contra un bordillo. Claro que el ciclista le dedicará una institución en su nombre, pero para lo que sirven todos estos monumentos y pirámides, ya lo hemos visto. Hasta el viejo y antipático escocés que era su marido, el abandonado Mr Flett, sufre extrañas transformaciones. Vuelve a las islas de su infancia, y se convierte en el centenario que se sabía de memoria Jane Eyre... si es que la vida es un caos, todas. También la del viejo vendedor ambulante judío que pasaba por allí y ayudó a nacer a Daisy. También él cambia a algo inesperado, "We do irrational things, outrageous things" (72). Decíamos al hablar de las vidas narradas que hay mojones importantes, que estructuran las vidas: momentos clave, decisiones, matrimonios, rupturas, elecciones... pero éstos parecen extrañamente erráticos en The Stone Diaries: por ejemplo los de Cuyler, "His brief marriage, his conversion—these seem no more than curious intersections in a life that is stretching itself forward" (73). A su segunda esposa, la italiana, le pasa lo mismo: desaparece y se transforma en algo impredecible. Y tanto más sucede con las etapas de la vida de Daisy, a la vez corrientes e incomprensibles, como los de cualquier vida si bien se mira: "Her autobiography, if such a thing were imaginable, would be, if such a thing were ever to be written, an assemblage of dark voids and unbridgable gaps" (75-76). Aun los no escritores en cierto modo viven su vida como una narración, "written on air, written with imagination's invisible ink" (149). Y mientras está escrito en el aire, aún es fluido y cambiante. Pero las historias también nos pueden atrapar, en la forma del personaje que acabamos siendo para los demás. Que nunca es plenamente el real. Daisy tiene "una historia" obvia cuando muere su primer marido de modo tan rocambolesco en un pueblo de Francia, y eso la marca, pero también queda atrás: "she's becoming more and more detached from her story's ripples and echoes and variations" (124). Luego... la historia de un amor, va como predestinada a reencontrarse con su "tío" Barker, con quien se casará en un arrebato súbito de amor a primera (bueno, segunda) vista, tras casi veinte años sin verse. La historia es romántica, extraña, arrebatadora... pero el enamoramiento pasa, Barker es sólo un marido como los maridos. Y aunque su matrimonio dura, al final muere, y luego la vida de ella dura, y dur | |