Mi Facebook Network a estas alturas. Bastante clarito resulta, visto los pocos amigos de Facebook que tengo. En el Facebook Network no aparece el interesado, claro, al que habría que añadir mentalmente en el centro del diagrama con una línea uniéndolo a cada puntito, o más bien exactamente donde está tu punto de vista, entre los dos ojos del espectador, y una línea saliendo hacia cada miembro de la red. Como todo diagrama selecciona una parte de la realidad: igual resulta que si en intensidad de conexiones la red es muy espesa alrededor de la familia, en intensidad de uso, aquí no reflejada, el énfasis cae en otro sitio. Y luego, claro, están los amigos, familiares o contactos que no son amigos de Facebook, ni le tienen simpatía a Facebook. Aunque una cosa sí hace pensar el diagrama: que por la dinámica misma de Facebook, tienden a reforzarse los contactos en las sub-redes más intensas y conectadas—eso en cuanto a la distorsión añadida por el instrumento.
En los agradecimientos de Zero History, la que debe ser la penúltima novela de William Gibson (la última aún no la tengo), agradece a Larry Lunn el proporcionarle el macguffin de los macguffins, "Larry Lunn gave me the order flow, when asked for a macguffin of ultimate scale. I don't know anyone else who could have". En su entrevista de la Paris Review, cuando le preguntaban por Neuromante, decía Gibson que necesitaba construir las experiencias y percepciones de los personajes en torno a un argumento de acción, un thriller. Lo interesante son las experiencias y su modo de describirlas, el lenguaje que se hace necesario—pero el argumento en sí, el objeto de deseo que se persigue, es una percha convencional en la que colgarlas. Sin embargo, tiene su cualidad propia y su interés—enNeuromante ya era información lo que se buscaba, y en Idoru, con sus minas de datos y sus figuras que emergen en medio del ruido—enPattern Recognitiontambién, y aquí en Zero History aparece el order flow, como una variante más de la información útil que sólo algunos saben extraer, y que les da poder. Aquí repetimos casting con Spook Country—Hollis, Milgrim y Bigend; es una vez más Hubertus Bigend quien busca controlar la información, y las modas, y las inversiones. Y Bobby Chombo, el analista de datos, es quien descubre (aparte de Larry Lunn) el order flow—hacia dónde se mueven los deseos del mercado, o mejor dicho, hacia dónde se van a mover, porque con esa predicción se tiene topsight sobre la masa, y se pueden mover acciones en Internet a la velocidad del rayo, "Compra. Vende". En una escena final se explica este macguffin que ha tenido a los personajes twitteando y tecleando iPhones, disfrazándose y cambiando de bando, corriendo de aquí para allá en moto, en silla segway, en todoterreno blindado, en ekranoplano, en traje de ardilla voladora o en pingüino drone, buscando controlar la info, sin saber lo que buscaban siquiera. Hablan, hacia el final de la novela, el antihéroe Milgrim y el antivillano Bigend.
"It's the order flow, isn't it?" Milgrim had had no intent to ask this at all. Hadn't been thinking of it. Yet it had emerged. His therapist had told him that ideas, in human relations, had lives of their own. Were in a sense autonomous. "Of course." "That's what Chombo was doing. Finding the order flow." "He found it a week before they kidnapped him, but his work, to that point would have been useless. Without him, I mean." "And the market, the whole thing, it's no longer real? Because you know the future?" "It's a very tiny slice of the future. The merest paring. Minutes." "How many?" Bigend had glanced around the empty lounge. "Seventeen, presently." "Is that enough?" "Seven would have been entirely adequate. Seven seconds, in most cases."
Los protas hallan el amor y se emparejan. La novela va, aparte de eso, de marcas secretas, otro macguffin informacional-conceptual, un poco la moda como negación de la moda misma. Como uno de esos secretos que están a la vista pero que nadie puede reconocer si no tiene la información. El concepto es interesante, un argumento de espionaje industrial, aunque se me hace a mí demasiado diseño y demasiada moda; ha vuelto aquí Gibson a sus comienzos cuando le encantaban de estudiante las revistas de modas. He aquí otra conversación sobre el mercado y el flujo de órdenes, entre Milgrim y Cayce, digo, Hollis:
"But what is it?" "It's the aggregate of all the orders in the market. Everything anyone is about to buy or sell, all of it. Stocks, bonds, gold, anything. If I understood him, that information exists, at any given time, but there's no aggregator. It exists, constantly but is unknowable. If someone were able to aggregate that, the market would cease to be real." "Why?" (...) "Because the market is the inability to aggregate the order flow at any given moment."
Es decir, el mercado es información, o más bien, información parcial, en última instancia, carencia de información. El codiciado flujo de órdenes es un concepto metafísico, hasta cierto punto, es el topsight total, un sueño o criatura mitológica de la información. Aunque exista en avatares locales o encarnaciones parciales. Bigend, inquietante controlador, busca controlar el mercado controlando el futuro. Dentro de un orden, pues también le hace una modesta reverencia a la contingencia que todo lo rige. Es curioso que aquí son los poco atractivos Bigend y Bobby Chombo quienes se acercan más al topsight total. Ya son hackers sin glamour. Los buenos son ahora los relativamente desinformados, como Hollis o Milgrim, o como nosotros; los espectadores de la lucha por la información.
Por supuesto, el argumento trabaja, como todo argumento, enfrentando distintos niveles de información, planes, contraplanes, estrategias y contraestrategias; en ese sentido, como en cualquier otro argumento, la noción de topsight y de información es básica. Por tanto todo el desarrollo del argumento guarda cierta relación con el objeto de deseo, macguffin o excusa argumental—y es eso lo que permite decir que el macguffin del flujo de órdenes no tiene aquí una función únicamente constructiva, sino también, en cierta medida, reflexiva. No completamente lograda, pues no es el flujo de órdenes detectado por Chombo el que vemos actualizarse en el argumento, sino las estrategias informativas parciales de personajes menos informados; el Order Flow como tal es un objeto más nombrado que visto en la novela. Como corresponde a todo objeto mítico, claro.
JoseAngel: Digo que, por qué no los empezamos a llamar tranquilamente el once, el doce, igual que decimos el ochenta y siete, el noventa y dos. Parece que aún nos tengan impresionados.
JoseAngel: Oído en la SER: Sobre los primeros astronautas, "Las mujeres sacaban mejores resultados que los seres humanos, pero entonces los astronautas hombres se plantaron, hicieron una huelga...
28 dic 11, 17:01
JoseAngel: Camino Biescas.
28 dic 11, 11:37
JoseAngel: ESTO NO ES UNA INOCENTADA (CECI N'EST PAS...)
28 dic 11, 10:47
JoseAngel: I knows... Ya lo decía en los años 80, "algún día estaré en tu tribunal".
28 dic 11, 01:57
anonimo: Está el Collado en el tribunal de los sexenios
JoseAngel: Una historia lamentable y que es un serio patinazo para Libertad Digital. Me pregunto si tendrá que ver con la nueva dirección. Moa se ha ido injustamente y con elegancia (él).
JoseAngel: Y Celia Villalobos, poniendo equidistancia entre los etarras y UPyD. Genial.
16 dic 11, 07:39
JoseAngel: El PSOE defendiendo como siempre a los secesionistas vascos. Y el PP regalando un puesto en la mesa del Congreso a los secesionistas catalanes.
El R.D. de prórroga presupuestaria, vuelve a imponer nuevos recortes a los EE.PP
En la reunión de hoy de la Mesa General de Negociación de las AA.PP, se ha expuesto por parte del Gobierno un paquete de medidas, con recortes que afectan al conjunto de empleados públicos:
· Congelación salarial.
· Tasa de reposición 0%, salvo en los servicios básicos, que se admite una tasa de reposición del 10%. Consideran estos servicios básicos los de Educación, Sanidad, Fuerzas Armadas, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (incluidas las Policías Autonómicas) y los Cuerpos de la lucha contra el fraude fiscal.
· Estas medidas tienen carácter básico, es decir, de obligado cumplimiento para todas las Administraciones Públicas del Estado.
CSI•F, sindicato mayoritario en las Administraciones Públicas, manifiesta que rechaza dichas medidas que suponen un nuevo ataque a las condiciones laborales de los Empleados Públicos.
Los Empleados Públicos llevamos sufriendo, desde hace varios años, una pérdida importantísima de poder adquisitivo, superior al 20%. Los recortes a nuestros salarios, son medidas fáciles, aparentes y mediáticas, pero que ya se ha podido comprobar no tienen repercusión significativa para salir de la crisis. Sirven para hacer creer a la sociedad que somos la causa de la crisis y que con nuestro sacrificio se solucionará.
Pedimos al Gobierno que cuantifique y reconozca la pérdida de poder adquisitivo sufrida en los últimos años y que la haga pública, para que la Sociedad conozca la verdadera evolución de los salarios de los Empleados Públicos, y el castigo que la crisis nos está suponiendo a nosotros también.
Se quiere asociar déficit público con servicios públicos y empleados públicos. Hay que dejar claro al ciudadano cuál es la diferencia entre lo que son las Administraciones Públicas y los Empleados Públicos y lo que no lo son. Y qué presupuestos hay para Servicios Públicos en las Administraciones Públicas y qué presupuestos se gastan en otras ‘cosas’ que no son servicios públicos.
Desde CSI•F, siempre hemos defendido que tiene que haber el número necesario de Empleados Públicos, ni uno más ni uno menos, para prestar los Servicios Públicos que los ciudadanos demandan. Con una tasa de reposición cero, lo que se quiere transmitir al ciudadano es que se puede hacer lo mismo con menos trabajadores y eso no es cierto. No se podrá dar la calidad necesaria y demandada.
Volvemos a reclamar negociación de verdad. ¿Por qué a los empresarios y a los sindicatos de clase se les ha convocado para la reforma laboral y a los Empleados Públicos se nos niega el derecho a negociar y trabajar para modernizar, de verdad, las Administraciones Públicas?
Nos sentimos preocupados, con esta situación, en la que los nuevos responsables políticos que confunden firmeza y rigor con imposición, igual que hizo el anterior Gobierno.
Reclamamos para los Empleados Públicos la capacidad de negociación, que en el ámbito de la empresa privada ya han empezado con los sindicatos de clase, y que con actos como el de hoy se nos hurta. Consideramos que no ha habido negociación pues no debe considerarse así a la reunión de la Mesa General tenida hoy ya que el Gobierno se ha limitado a comunicarnos su decisión.
Tenemos, todos, que luchar por unos servicios públicos de calidad que empiezan por no deteriorar más las condiciones laborales de los servidores públicos.
LOS EMPLEADOS PÚBLICOS NO SOMOS CULPABLES SEGUIMOS DEFENDIENDO LO PÚBLICO
Madrid, 30 de diciembre de 2011 COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL DE CSI•F
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Y en lo que a mí respecta, aunque no me recorten el sueldo à la Zapatero, sí que me lo recortan más disimuladamente. Primero, dejo de cobrar un complemento que sólo se había pactado para unos pocos años y no se ha renovado. Segundo, me congelan el sueldo pero sube el IPC. Tercero, me suben el IRPF, cuarto, me suben el impuesto de bienes inmuebles. Quinto y sexto, ya nos iremos enterando. La luz, por ejemplo, ha subido un 34% durante el último año, sin ir más lejos.
Aquí en mi estudio de grabación de a bordo, y sin alquilar sesiones de estudio en Londres, me despacho una pista en cinco minutos. Claro que la tengo más que ensayada este año.
El gobierno del PP cierra el año, aparte de con los recortes,condecorando a Zapatero y a todos los ministros de su antiguo gobierno, de Chaves a Pajín y de Salgado a Pepiño. En lugar de abrirles un proceso judicial, por ejemplo. A Zapatero le dan el Collar de la Orden de Isabel la Católica. La cosa podría prestarse a derivas chistosas e irónicas, pero mejor quédense con el meollo del asunto, que no conviene perder de vista, y que es el siguiente: para condecorar a Zapatero y a su gobierno hay que ser al menos tan canalla, y tan botarate, como ellos.
Porque esto, para más inri, sucede simultáneamente, el mismo día, en el que el PP denuncia que el PSOE ha falseado las cuentas del Reino, que ha ocultado deuda y déficit, y que eso hace necesario subirnos los impuestos contra toda previsión, echando mano a la cartera de todos los españoles. Desfalcadores, y condecorados por los co-Condecoradores.
Así que nos siguen esperando momentos de gloria con la política española. Al timón, como siempre, los tíos del purazo y el apaño entre caballeros— la prepotencia, la corrupción, y el club de protección mutua.
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Aquí unos versos de Fray Josepho al respecto:
El pasado viernes, en el mismo Consejo de Ministros en que el Gobierno de Rajoy anunció una tremenda subida de impuestos, también se concedieron condecoraciones a Zapatero y a todos los miembros del anterior Ejecutivo.
Podemos entender que nos atraques, que nos saquees nóminas y rentas. Y que el grave marrón al que te enfrentas a ZP y los suyos se lo achaques.
Podemos entender que nos machaques, que nos crujas, nos sangres y nos mientas. Y que, para intentar cuadrar las cuentas, la pasta del bolsillo nos la saques.
Podemos entender que con impuestos decidas ajustar los presupuestos, tras la devastación de los canallas.
Lo que nos huele a mofa y chamusquina es que a los responsables de la ruina los despidas poniéndoles medallas.
Perspectivas para el 2012: el paro sigue creciendo hacia los seis millones de parados, los jóvenes con formación emigrarán masivamente a Europa, los de menos recursos van volviendo a los pueblos. El gobierno nos cruje a impuestos mientras sigue manteniendo gastos inútiles; la actividad económica se paraliza, las empresas extranjeras van abandonando el país y retirando inversiones, la deuda sigue sin solución, la crisis se agudiza, y los malos gobernantes son condecorados.
Extracto de un nuevo libro de Alison Winter sobre la memoria (Memory: Fragments of a Modern History) en Salon.com—: sobre los recuerdos dolorosos o traumáticos, y la dudosa ética de borrarlos deliberadamente. http://www.salon.com/2011/12/31/should_we_erase_painful_memories/ Claro que muchos se borran espontáneamente, y se plantea menos problema ético, por la vía de los hechos consumados.
También está el problema más complejo de los recuerdos asociados a Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Sobre si deberían borrarse. Los recuerdos se aferran unos a otros, o a uno, mediante asociaciones remotas a veces pero tenaces, todo un código secreto personal o lenguaje invisible. La película en sí es una de las que más recomiendo. Otra película interesante sobre la cuestión del borrado de memoria, esta vez no de recuerdos privados sino relativos a la imagen pública, es The Final Cut (La memoria de los muertos), una de Robin Williams. Borrando, conservando, seleccionando, todos gestionamos los recuerdos dolorosos, y los agradables, lo mejor que podemos; todos tenemos una política personal de la memoria y del olvido.
Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Dir. Michel Gondry. Screenplay by Charlie Kaufman. Cast: Jim Carrey, Kate Winslet, Kirsten Dunst, Mark Ruffalo, Elijah Wood. Focus Features, 2004. DVD. UK: Momentum Pictures, 2004. (En español, Olvídate de mí).
The Final Cut. Writer and dir. Omar Naim. Cast: Robin Williams, Mira Sorvino, James Caviezel, Genevieve Buechner, Stephanie Romanov, Mimi Kuzyk,Thom Bishops, Brendan Fletcher. Prod. Nick Wechsler Music by Brian Tyler. Photog. by Tak Fujimoto. Ed. Dede Allen. USA, 2004. (Spanish title: La memoria de los muertos).
Otra vez me echan el alto, por hacer fotos del mundo. Hay fotógrafos que al parecer no tienen problemas en fotografiar gente. Bueno, no sé, igual después de la foto que vemos siguen discusiones violentas, les parten la cara, etc. Yo gente no me arriesgo mucho a fotografiar, por mi timidez natural, pero sobre todo porque hay una auténtica alarma con los fotógrafos hoy en día, supongo que en especial en España (que es en especial en todo), pero en general en el mundo y occidente. Te ven pasar con una cámara y ya eres un sospechoso, como si todo dios fuesen famosos y tú un paparazzi, o un etarra en potencia, documentando tu próximo asalto. Me vienen guardias de seguridad, policías, madres cluecas, vigilantes, capataces.... ¡Oiga, qué está usted fotografiando? ¡No haga fotos aquí! ¡Caballero, un momento!
A veces les hago caso, otras discuto con ellos, les pido que me citen leyes (que nunca saben, nunca tienen la ley detrás pero improvisan normas con una osadía inaudita). "No fotografíe la plaza, que hay menores". "Que no salga esa rueda del coche en la foto, que es mío". "No fotografíe este edificio, que pertenece a gente particular." Otro día un portero (que no estaba fotografiando su casa, por cierto, sino la calle de enfrente): "Y usted, ¿por qué hace fotos?" "¿Yo? Porque me gusta". "Ya... Ya les conozco a la gente como usted... Hacen ver que hacen una foto allí, y en realidad nos vigilan. Pero no se crean que no nos enteramos."
Hoy un guardia: le estaba yo haciendo una foto a un charco, y—"¡Disculpe caballero! ¿Qué está haciendo usted?" "Una foto aquí a este charco." "¡No fotografíe el cuartel!" "No fotografío el cuartel". El otro día, un vigilante de seguridad: "No puede fotografiar esto." "Pero si estoy en la calle". "Ya, pero la casa es de alguien." "Hombre, todo es de alguien. Mire, estaba fotografiando este reflejo, ¿ve? Ni siquiera sale la casa." O en la piscina: "¡Hep, señor, por favor guarde esa cámara!" — "Les iba a hacer una foto a mis chavales." "¿Fotos en una piscina? Está prohibido. ¡Aquí no se pueden hacer fotos!" "Vaya, pues... veo que tienen aquí un cartel con una lista de prohibiciones, pero la de hacer fotos no aparece allí. ¿Lo dice en algún sitio?" —"¡Hombre, es que se presupone que no se puede!" En las tiendas, lo mismo, el cliente siempre tiene razón hasta que se le ocurre hacerle una foto a algo. Otro día me sale corriendo la dependienta a decir que no hiciese fotos de sus escaparates. Cuando parece que la idea misma de un escaparate es atraer la atención y promocionar. Le dije, "Oiga, perdone, estoy en la calle. Y usted también." Cualquier día me piden el carrete, como si hubiese carrete.
Somos culpables, claro, de subir fotos a Internet. Supongo que bien pronto estará prohibido hacer fotos en todas partes menos en espacios especialmente acotados para turistas, delante del Pilar, y demás. La gente subestima la cantidad de fotos que hay en el mundo, y sobreestima la atención que merecen ellos en medio de esa marea de datos. En mi fotoblog tengo ya diez mil fotos, y sólo unos diez comentarios. Un índice de atención pongamos que despreciable; desde luego, no justifica la alarma social que causo.
Me llega por correo esta explicación de la deuda americana. ¿Y con este nivel de endeudamiento me hablan de que hay un amago de recuperación de la crisis en EE.UU.? No me lo creo. Más bien se adivina un piñazo monumental en el futuro no muy lejano. Traduzco: ____________
Esto no son especulaciones ni teorías de la conspiración sino sólo colocar "las cosas" en perspectiva, basándose en datos oficiales.
La deuda estadounidense: Mucho se dice, pero poco se entiende. Abajo verás un infograma que sólo pretende ayudar a entender y a visualizar el tamaño del "agujero". Si los EE.UU. bailan, el mundo entero les sigue... y se cae detrás al fondo de ese "agujero." Nunca en toda la historia de este planeta fue tan exacta esa expresión: en el mundo globalizado, con la economía procesada en red, estamos en el mismo barco.
Ahora vamos a ver y a intentar evaluar el tamaño de ese "agujero" que han hecho nuestros hermanos americanos mediante un infograma producido por el WFTnoway con datos del Reloj de la Deuda USA, ese pequeño reloj virtual que registra en tiempo real el tamaño de la demencial deuda de la nación norteamericana.
Cien dólares:
100 - El billete más falsificado del mundo. Pero mantiene al mundo en marcha.
Diez mil dólares, 10,000 - Suficiente para unas buenísimas vacaciones o para comprar un coche usado. Aproximadamente un año de trabajo para el humano medio en el planeta Tierra.
Un millón de dólares 1,000,000 - No es un montón tan grande como pensabas, ¿eh? Aun con todo, son 92 años de trabajo para el humano medio en el planeta Tierra.
Cien millones de dólares. 100,000,000 -Más que suficiente para cualquiera; hasta un gran gastador sonreiría satisfecho. Cabe bien en un palet militar tamaño estándar.
Mil millones de dólares 1,000,000,000 - Cuando atraques el banco vas a necesitar ayuda. Ahora ya vamos hablando en serio.
Un billón de dólares. 1,000,000,000,000 - Cuando el gobierno de los EE.UU. habla de 1.7 billones de déficit—este es el volumen de efectivo que pidió prestado el Gobierno en 2010 para financiarse. Recuerda, son palets con dos montones de 100 millones de dólares cada uno, llenos de billetes de cien dólares. Vas a necesitar un montón de camiones para transportar esto por allí. Si te gastases un millón de dólares al día desde el nacimiento de Cristo, a estas alturas no te habrías gastado un billón... sino sólo 700.000 millones, que es la cantidad que recibieron los bancos durante el rescate.
Un billón de dólares (otra vez) Comparación de 1.000.000.000.000 dólares con un campo de fútbol americano estándar, o un campo de fútbol europeo. Saluda al reactor intercontinental Boeing 747-400 que hay a la derecha. Era hasta hace poco el mayor avión de pasajeros del mundo.
15 billones de dólares— PIB de los EE.UU., y deuda de los EE.UU., en 2011
15,064,816,000,000 = producto interior bruto de los EE.UU. in 2011. La deuda a fecha de 1 de enero de 2012 es de 15,170,600,000,000 dólares. Los Estados Unidos deben ahora más dinero que su producción anual (PIB). La Estatua de la Libertad parece bastante preocupada, con la deuda nacional de los EE.UU. a punto de superar el 20% de la suma de todo el PIB (Producto Interior Bruto) del mundo entero.
114.5 Billones de Dólares 114,500,000,000,000 = Los compromisos sin fondos de los EE.UU. A la derecha se ve la columna de billetes de 100 dólares duros y fríos que deja pequeñas a las Torres Gemelas y al Empire State—que en tiempos fueron los edificios más altos del mundo. Prestando atención se ve la Estatua de la Libertad. El superrascacielos de 114.5 billones de dólares (extremo derecho) es la cantidad de dinero que el gobierno de los EE.UU. sabe que no tiene para financiar completamente los seguros médicos Medicare, el programa de medicamentos con receta de Medicare, la Seguridad Social, las pensiones de militares y empleados públicos. Es el dinero que los EE.UU. saben que no tiene para pagar todas sus facturas.
Si vives en los EE.UU. también es la factura de tu tarjeta de crédito: eres responsable, junto con todos los demás, de que esto se pague. Los ciudadanos de los EE.UU. crearon al gobierno de los Estados Unidos para servirles: esto es lo que ha hecho el gobierno sirviendo al Pueblo.
Las deudas sin fondos se han calculado con los actuales ingresos de impuestos y de financiación, y teniendo en cuenta la evolución demográfica futura de la población de EE.UU.
Nota: En la imagen superior de 114.5 billones, el tamaño de la base del montón de dinero es de medio billón, no de un millón como en la imagen de los 15 billones. La altura es doble. Esto se hizo con el fin de ajustarse más de cerca a la base del Empire State y del World Trade Center.
Esto lo tiene que ver todo el mundo.
Fuente: Reserva Federal & www.USdebtclock.org - Visitar esta página para ver la deuda en tiempo real y comprender mejor esta increíble cantidad.
Nota: Para ver las ilustraciones (en especial la última, la de los 114.5 billones de dólares) con mejor definición que aquí, ir a http://usdebt.kleptocracy.us/
Y por último, para evaluar la situación relativa de España, que no es manca, no os perdáis la deuda porcentual de los países en relación al su Producto Interior Bruto.
Vamos con Oscar a la Librería General a comprar un libro llamado Galipete, y pasa una cosa curiosa. Tras hacer la cola llegamos al empleado (esto en una planta con decenas de miles de libros):
—"Buenas, queremos un libro que se llama Galipete"
Por la cara que pone el dependiente cualquiera diría que no le suena de nada o que le parece una broma, pero pregunta, "¿de iniciación o avanzado?"
— "De iniciación" dice Oscar.
Y el empleado, sin ir a ninguna parte ni agacharse, nos da el libro de Galipete. Lo pagamos. "Gracias." "Adiós."
En la calle comentamos el caso:
—Oscar, aquí ha habido un fallo de Matrix. No esperaban que nos diésemos cuenta, pero es totalmente improbable que el empleado tuviese en el mostrador el libro de Galipete. Bueno, de hecho no había ningún libro en el mostrador. Pero se le ha materializado en la mano. Creo que es la prueba de que vivimos en una realidad ficticia.
—Es cierto. Se ha notado unpoco. Me parece que sólo nos queda una solución, que es pedirle a Morfeo que venga, y tomarnos la pastilla azul. Para vivir en nuestra fantasía sin problemas.
—¿Es lo que harías tú?
—Sí. Yo siempre pienso que yo elegiría la pastilla azul, y no la roja. Esa te manda a la realidad, pero allí tienes muchos problemas, luchando con máquinas y pulpos mecánicos. Yo creo que es mejor vivir en nuestra realidad.
—¿En nuestra realidad autocontenida?
—Claro, porque cuando quieres puedes jugar a Matrix en un videojuego. Y así tienes la ventaja de que no sales lesionado.
—Oscar, este concepto me parece que podríamos llamarlo el de la reversibilidad de las realidades. O quizá el de la mutua inserción paradójica de las realidades.
—Los que eligen la pastilla roja son valientes, pero les falta un gen. El gen de la cobardía: que es muy útil, porque nos permite sobrevivir. La cobardía se hizo para adaptarnos al mundo y poder sobrevivir; los valientes normalmente mueren enseguida.
—Hoy estás sembrao, Otas. Bueno, según en qué casos también viene bien tener el gen de la valentía, que también puede ayudar a sobrevivir. Entonces necesitamos mejor los dos genes: el de la cobardía y el de la valentía. Y un tercer gen, que ordene activarse a uno o a otro según convenga.
En compañía de muchos otros, casi cinco mil, estoy en un pódium virtual. Me refiero al Social Science Research Network; mi ranking entre los usuarios dice a estas alturas que:
Jose Angel Garcia Landa Author Rank is 4473 out of 176876
O sea, estoy en el puesto 4473 de 176876 usuarios. No está mal, quiere decir que soy de los más activos en este repositorio (que es a su vez de los más activos).
Viene a ser cerca de el 2,5% superior, oséase, una calificación de 9,75 en posicionamiento. Viéndolo en puntitos, estoy en el puntito rojo de arriba de la masa de usuarios.
Veo el repositorio de nuestra universidad, Zaguán, figura en el ranking hoy en el puesto 514, por la mitad. En ese también soy de los usuarios principales, o el principal quizá.
Me envía John Hay de la Universidad de Columbia su artículo "Plotting Devices: History and Form in Evolutionary Literary Criticism". Es una crítica a lo que ve como el ahistoricismo de la crítica literaria evolucionista de la línea de Carroll, Gottschall y Boyd. Al enfoque en cuestiones pleistocenas y argumentales-narrativas, les opone una mayor atención al estilo, descuidado por este enfoque, y a los elementos culturales-meméticos (es lo que habría que entender aquí por "devices"): su adopción, transmisión y adaptación diferencial a diferentes funciones culturales. O sea que "plotting devices" no quiere decir "trucos argumentales", como parecería, sino más bien "siguiendo el rastro a las técnicas". Como modelo de enfoque propone a Franco Moretti, que es evolucionista y darwinista, pero marxista (mientras que el el evolucionismo crítico surge de una oposición al marxismo en su versión postestructuralista y constructivista). Un ejemplo que pone es la difusión de las formas del estilo indirecto libre en narración; de paso hace una crítica negativa al reciente libro de Vermeule sobre la cuestión. En suma, una propuesta de conciliar estudios culturales y evolucionistas, o evolucionismo y constructivismo. Uno no puede sino estar de acuerdo con las líneas generales, aunque le tengo cierta prevención a la categoría de meme. Por suerte, Hay también le busca correlatos culturales y equivalencias (los memes antes de los memes) en nociones como la historia de las ideas de Lovejoy. Y así cerramos círculo y volvemos al historicismo, pasando por el estructuralismo, marxismo y evolucionismo. No pasando intactos, claro, que todo pasa y todo queda, como decía el otro.
Un artículo de Javier Marías, "El horror narrativo", desarrolla (o comprime) esta cuestión a menudo tratada en sus novelas: la manera en que los finales imprimen carácter, especialmente los finales llamativos o trágicos, y la manera en que nuestras vidas están guiadas por un deseo de control de esos finales, y de las narraciones que irán asociadas a ellas: "De mí no se dirá que...." tal o cual. Vivimos anticipando la retrospección. "En realidad ni siquiera hace falta que el hecho determinante de la vida de alguien tenga lugar al final, aunque sin duda lo sea más -por irreversible y definitivo- si coincide con el término de esa vida y la clausura. Ya lo señaló Ferlosio hace muchos años: en las narraciones lo último se aparece siempre como lo verdadero. Y yo aún diría más y peor: como lo configurador." Creo que la idea es aplicar este razonamiento al final (y lección aleccionadora) del gobierno Zapatero, desbaratador de sus propios proyectos, pero de eso más otro día.
De las dinámicas retrospectivas y retroprospectivas de Marías, hablaba yo en estos posts:
También puede verse la etiqueta "Retrospección" en mi blog—looking backward, podríamos llamarlo mi blog sobre retrospección.
El nuevo artículo de Marías pone el énfasis en la manera en que un episodio o una escena resume (injustamente, podríamos añadir) a una persona o a una vida—el complejo de Kennedy-Mansfield, o el síndrome de Lennon podríamos llamarlo. O el de Jesucristo, casi tan famoso como Lennon.
Ahora, por ahondar más en la cuestión, habría que poner un nuevo énfasis en la relación entre retrospección, caracterización y el mundo lenguaraz, en las dinámicas de observación mutua, en la manera en que la retroprospección va asociada a las nociones de honor, de imagen pública, de fama—al qué dirán, al juicio social y a la aprobación de los demás. El miedo a la mirada del otro, es el subtítulo de un libro de Boris Cyrulnik, Morirse de vergüenza— que me recuerda una famosa escena de La náusea de Sartre, o quizá de El ser y la nada. La mirada del otro que nos define, nos hace conscientes del punto de vista que ocupamos, sorprendidos mirando a través del ojo de la cerradura. El primer paso para superar la angustia de la vergüenza social, aconseja el libro de Cyrulnik, "consiste en desterrar de nuestra mente la idea de que los demás nos juzgan constantemente". Aunque sea cierto...
En última instancia, para una teoría de la vergüenza y del miedo al qué dirán de nosotros, cómo nos resumirán, habría que remitirse a la constitución social y reflexiva del sujeto—a lo escrito por y sobre Goffman sobre el mundo social como presentación y re-presentación. Puestos a reflexionar sobre Kennedy-Mansfield, o sobre Zapatero, reflexionemos—¿cuál será el gesto característico que legaremos a la posteridad, el que nos resuma y nos simplifique y nos convierta en lección, reduciendo al olvido el resto de nuestra vida? Unos lo tienen más que otros, sin duda, pero quizá en cierta medida el síndrome nos afecte a todos.
Por definición, parece imposible preverlo, imposible adivinarlo en muchos casos... especialmente cuando va unido a muertes sorpresivas, inesperadas o espectaculares. Otras veces, se adivina ya en vida cuál fue el episodio que nos marcara y definirá, nuestros cinco minutos de gloria o de gesto característico. Todo lo que les precede waste of breath, y epílogo inútil todo lo que les siga, para la fama. Por suerte, la vida de uno y la fama de uno siguen caminos bastante divergentes, que apenas si se tocan, en ese punto tan interesante y que tanto da que hablar.
Con mínimos cambios en el envoltorio, como se ve, pero muchos más cambios en el contenido, varios cientos de horas de tecleo bibliográfico en este último año. Recuerdo haber empezado con esta labor en 1989, antes de que existiese la Web—aunque sí existía Internet, y el hipertexto, y ya había yo empezado a olisquearlo, en Brown University. En red está desde 1995, aunque la primera captura web de su portada en la Waybackmachine es de 1997. Para su infraestructura depende poco mi bibliografía de la Web, ya que se basa en ficheros ftp, como en los tiempos heroicos. Pero la portada sí está en html, el texto incluye miles y miles de enlaces hipertextuales, y para su difusión y localización sí que depende mucho la bibliografía de sitios como Google, o la Wikipedia, o varios cientos de sitios que la enlazan.
Aquí están mis diez enlaces favoritos, es un decir:
A pesar de esa difusión, ha ido en rendimiento decreciente, al menos en la medida que yo puedo medir, pues hace diez años tenía más de cien visitas diarias, y hoy apenas estoy en las veinticinco. No ha ido a más la cosa, no; lo achaco en parte a lo atípico de la interfaz, en parte al creciende desinterés por la letra impresa y los estudios literarios, dígase lo que se diga; y en parte también a que (si no me equivoco) hay muchos visitantes ocultos, quizá incluso cientos de ellos al día, que no llegan a la portada donde está el contador, sino que acceden directamente a los archivos o quizá a la copia de caché de los mismos que hace Google. Eso no tengo manera de comprobarlo, sadly. Tampoco me quita el sueño; sí debería irme animando a dedicar más tiempo a otras cuestiones e ir dando por clausurado lo inclausurable, en estas materias bibliográficas. O al menos a disminuir el ritmo, que el mundo seguramente no necesita más bibliografías. Quizá no necesite ni siquiera más libros, por alarmante que sea la idea.
El texto de presentación en español:
Esta bibliografía está dedicada especialmente a los estudios de filología y crítica literaria. Comprende más de 300.000 referencias (libros, artículos, páginas web, capítulos de libro, discos, películas, etc.) distribuidas en unos 5.500 archivos de texto (unos 300 Mb de texto, el equivalente a unos 50 volúmenes impresos de tamaño medio). El énfasis primordial recae en la Filología Inglesa (autores ingleses, crítica escrita en inglés) y la teoría literaria, aunque incluye muchos temas de interés general, de lingüística, semiótica, estudios culturales y análisis del discurso, así como de filología hispánica y francesa especialmente. Proporciona documentos de texto con listados específicos sobre miles de autores, escuelas, temas, períodos, conceptos críticos o lingüísticos.
Suelo avisar de que si bien la bibliografía es masiva en algunos aspectos, es claramente insuficiente en otros. Observaré sin embargo que (aunque sea meramente una bibliografía) no conozco otra obra de envergadura semejante hecha por ningún otro autor, y eso que he repasado bastantes para incluirlos en ella. Hombre, se me ocurre la Patrología de Migne, quizá, pero en esa línea en todo caso. La bibliografía llena una estantería, como la Enciclopedia Espasa o la bibliografía de la MLA, pero ésas las han hecho entre varios. Entre varios cientos.
Una interesante conferencia de Vittorio Gallese sobre las neuronas espejo. "From mirror neurons to embodied simulation: A new perspective on intersubjectivity." O sea, "De las neuronas espejo a la simulación corporeizada: una nueva perspectiva sobre la intersubjetividad." La idea clave es que nuestras experiencias intersubjetivas son originariamente corpóreas, que la intersubjetividad no es un constructo psicológico elaborado, sino una respuesta neuronal primaria, una reacción corporal del sistema de las neuronas espejo.
Resumen: Our seemingly effortless capacity to perceive the bodies inhabiting our social world as goal-oriented individuals like us depends on activity within a shared “we-centric” space. I have proposed that this shared manifold space can be characterized at the functional level as embodied simulation a basic functional mechanism by which our brain/body system models its interactions with the world. The mirroring mechanism for action and other mirroring mechanisms in our brain represent sub-personal instantiations of embodied simulation. Embodied simulation provides a new empirically based notion of intersubjectivity viewed first and foremost as intercorporeity. Embodied simulation challenges the notion that Folk-psychology is the sole account of interpersonal understanding. Underlying our capacity for “mind reading” is intercorporeity as the main source of knowledge we directly gather about others. Parallel to the detached third-person sensory perception of social stimuli internal non-linguistic “representations” of the body-states associated with actions emotions and sensations are evoked in the observer as if he or she were performing a similar action or experiencing a similar emotion or sensation. By means of an isomorphic format we can map others’ actions onto our own motor representations as well as others’ emotions and sensations onto our own viscero-motor and somatosensory representations. Social cognition is not only explicitly reasoning about the contents of someone else’s mind. Our brains and those of other primates appear to have developed embodied simulation as a basic functional mechanism that gives us a direct insight of other minds thus enabling our capacity to empathize with others. This proposal opens new perspectives on our understanding of psychopathological states...
La experiencia del otro es para nosotros como la propia en gran medida, sólo que hay determinados sistemas neuronales suplementarios que se activan para permitir distinguir la experiencia propia de la ajena–cuando estamos meramente contemplándola, no experimentándola nosotros. Pero, claro, la percepción y comprensión de la experiencia ajena sigue activando muchos elementos cerebrales en común con la experiencia propia—eso es lo que nos permite compartirla, y entenderla. Eso sucede incluso en el caso de representaciones indirectas, como a través de la lectura (esta conexión entre narración y experiencia corporal la comenta Norman Holland en "Stories and the Mirror Inside You"). También hablamos de esto en "Neurological Analysis of Narrative Experience".
En cuanto a la comprensión de enfermedades mentales, señala Gallese que en la experiencia normal el sistema neurológico de la insula posterior se desactiva para disociar la propia experiencia de la ajena, y en el caso de pacientes esquizofrénicos hay deficiencias en esta desactivación, o falta de desactivación que resulta en psicosis. Así la imagen corporal propia y la experiencia ajena están entremezcladas, borrosas, y sin fronteras claras.
De las neuronas espejo escribí y especulé hace unos años en "Especulaciones neuronales". Es interesante que Gallese se refiera a la obra sobre intersubjetividad de Merleau-Ponty y de Martin Buber, a la hora de buscar conexiones e implicaciones de su teoría, para las humanidades (para la constitución del universo social humano).
Otro aspecto interesante de la conferencia es la teoría de la experiencia corporal que proyectamos a modo de instrumento para la interpretación del mundo. Incluso en el caso en que lo experiencia que percibimos se refiere a seres no conscientes: esto es muy sugestivo para la lingüística cognitiva de la línea de Mark Johnson, George Lakoff o Mark Turner: el mundo lo interpretamos en gran medida a modo de proyecciones de nuestra propia experiencia corporal, y por tanto es de esperar que el lenguaje refleje esa construcción de imágenes desplazadas de nuestro cuerpo al mundo.
Lástima que no le dé tiempo a Gallese a tratar la última cuestión a la que se refiere, cuando enfatiza la importancia del nivel preverbal e interpersonal también en el análisis de la narración, o más generalmente en la relación entre el lenguaje y el sujeto. "Descubrimos que la misma región cerebral que se activa cuando actúo o cuando veo a otro actuar, resulta ser la región cerebral que se activa cuando leo o escucho una narración que describe esas mismas acciones. Así que esto puede ser relevante para el lenguaje también." Una cuestión que especifica en el turno de preguntas es que (aunque los resultados son preliminares y provisionales) la contemplación de una acción excita las mismas áreas motoras en el cuerpo, una excitación que es inhibida por la excitación de otro grupo de neuronas, mientras que la lectura de una narración o descripción de esa acción excita no las áreas motoras sino únicamente las correspondientes áreas inhibidoras de la acción.
Termina Gallese señalando la relevancia de ciertos aspectos del pensamiento de Freud para esta nueva noción de la experiencia preverbal, pues en sus propios términos Freud enfatizaba, cito, que "una palabra adquiere su sentido ligándose a una presentación de un objeto [...] y la presentación del objeto de por sí es un complejo de asociaciones que ligan una gran variedad de presentaciones táctiles, visuales, cinestéticas". Esto viene de un ensayo de Freud sobre la afasia, con nociones muy similares a las concepciones modernas según observa Gallese; fue influido por el trabajo sobre la afasia de J. Hughlings Jackson ("On Affections of Speech from Disease of the Brain." Brain 1 (1878): 304-330; 2 (1879): 203-22, 323-56).
Querría yo completar esta perspectiva, señalando otro paralelismo histórico, o precedente de esta teoría de las raíces corpóreas de la intersubjetividad; no tan antiguo como el de Freud, pero igualmente llamativo. En cierto modo quizá estemos volviendo en el siglo XXI a retomar ciertas concepciones decimonónicas, o de hace cien años, aufgehoben como era de esperar, una vez superadas ciertas reacciones extremas a ellas en la segunda mitad del siglo XX—por ejemplo, poniendo más énfasis en el carácter corporal de la experiencia, en lugar de en el constructivismo puramente mental o cultural de la misma. Constructivismo, sí, pero a un nivel no únicamente conceptual sino también neuronal. Voy a reproducir en esta línea un texto muy pasado de moda y seguramente olvidado por la mayoría de los literary theorists, el capítulo 15 de los Principles of Literary Criticism de I. A. Richards, explicando su noción de "Attitudes"—en el sentido de movimientos incipientes o imágenes cerebrales de movimientos. Esta noción de la experiencia mental como experiencia corporal incipiente o inhibida había sido desarrollada por Theodor Lipps, Wilhelm Dilthey y otros—y estas nociones ellas vemos el correlato decimonónico de las respuestas neuronales inhibidas que estudia Gallese.
Cito de I. A. Richards, Principles of Literary Criticism (1924; reimp. Londres: Routledge and Kegan Paul, 1967). Pero antes una presentación de la teoría estética de Richards, la que en tiempos explicaba yo cuando enseñaba teoría literaria allá hacia 1990:
I. A. RICHARDS(1893-1979)
Ivor Armstrong Richards was born in Cheshire, England, but he followed a path opposed to T. S. Eliot’s, and became a Harvard University professor in 1944. Richards is perhaps best known as the author of The Meaning of Meaning (1923), together with C. K. Ogden;
this book strongly influenced the semantic movement in linguistics. It shows Richards’s use of psychology in dealing with language. Richards became a leader in the attempt to make criticism scientific in Principles of Literary Criticism (1924), Science and Poetry (1925), Practical Criticism (1929), and The Philosophy of Rhetoric (1936). In 1932 he began working with Basic English, a form of English with an 850-word vocabulary. He wrote a Basic English version of Plato’s Republic. (1)
According to John Crowe Ransom, "Discussion of the new criticism must start with Mr. Richards. The new criticism very nearly began with him". (2). The influence on the New Critics exerted by I. A. Richards must be qualified, since an important part of his thought is in contradiction with the most commonly accepted principles of the New Criticism. The ideal of Richards is to establish scientific bases for criticism, and ultimately to reduce to scientific explanations, to psychological phenomena, the mysteries of art and emotion. His scientific ideal and his psychological approach are rejected by the New Critics, but many of his ideas and methods of analysis will deeply influence them.
Richards’s aesthetics, expounded in Principles of Literary Criticism, is heavily dependent on his peculiar conception of the human mind. The aim of this work is to give literary criticism a psychological foundation. Criticism is a secondary discipline, and its principles must be grounded on more basic theories of communication and valuation. Richards’s aim is to provide a scientific grounding for both value and communication, and therefore for criticism. He warns against purely emotional, subjective responses which are obstructive to scientific criticism. The task of criticism is the definition and the valuation of the aesthetic experiences. A critical statement has two parts: the technical part of the statement describes the aesthetic object; the critical part describes the value of the experience it provides. The best criticism, according to Richards, is attentive to the effect of the work on the receiver, but it also seeks to relate the reactions of the receiver to the objective properties of the work. (....)
The Aesthetic Experience: Richards denies that there is any peculiar, distinctive aesthetic experience different in substance from any other experience. He feels that aesthetic experiences have been distorted and magnified by the critics who defend "art for art’s sake" and aestheticism (such as Roger Fry). The isolability of aesthetic experiences does not entail the uniqueness of the values they provide. For Richards, aesthetic experiences share many common elements with "ordinary" experiences. There is no distinctive "aesthetic emotion" from a psychological point of view. Our reactions to art are just an elaboration of our ordinary reactions to real life experiences. Art has no special value that is not present in life as well. All value is psychological value, and criticism is ultimately a branch of psychology: it is the description of the psychological experiences provided by the works of art. For Wellek, Richards’s position amounts to a "total abolition of the difference between art and life" (3)
The psychology outlined by Richards is materialist: he defines the mind as a part of the activity of the nervous system. The mind is a system of impulses which is self-regulated to a certain extent: it is the inner state of the system which determines which external stimuli will be of consequence. Theat is, the importance of an event or experience cannot be determined in itself, but only in relation to the mental system which perceives it. The conduct of life is an attempt to organize impulses so that the most important impulses may find satisfaction. Value is determined as the satisfaction and balance of impulses. In itself, the satisfaction of impulses is good, but a balance must be preserved. Anything that manages to satisfy an impulse without thwarting a more important one is good. The importance of an impulse is therefore defined relationally, as "the extent of the disturbance of other impulses in the individual’s activities which the thwarting of the impulse involves" (Principles 39). Richards wants to provide a "neutral" definition of value, one which does not rely on any doctrine or preconception, a definition which escapes the extremes of both authoritarian moralism and hedonism. The aim of mental activity is to achieve a growing order, and the best organization of impulses is the one which is the least wasteful of human possibilities, the one which is more comprehensive and therefore enables to attain the more important values. Richards is critical of the more conventional values which organize public life. These public moral codes are cruder, less complex than the individual ones. They have the useful function of securing uniformity, but for Richards "none of the afflictions of humanity are worse than its obsolete moral principles" (Principles 43). No single standard of organization of impulses can be imposed, but it is desirable that nobody be deprived of all generally accessible values. Richards’s aesthetics, and even the notion of balance of impulses, stem out of a line of psychological aesthetics mostly developed in Germany (Theodor Lipps, Wilhelm Dilthey) but which also has some representatives in the English-speaking world. Vernon Lee (The Beautiful, 1913) develops Lipps’s concept of "empathy" as feeling oneself into the aesthetic object. Richards will argue however that not all art provides empathy; he prefers the more general term "synaesthesis", defined as "a harmony and equilibrium of our impulses" induced by the work of art. This concept is not wholly new: Ethel D. Puffer’s Psychology of Beauty (1905) speaks of "equilibrium of impulses", and Wilbur M. Urban of "balance of impulses" (Valuation, 1909) as the result of the aesthetic experience. The definition of poetry given by Richards is intimately linked to this conception of the human mind. The aim of poetry is to order and satisfy human impulses, and the value of the poem depends on the number and diversity of the impulses harmonized. A successful work of art is a device which brings the whole of our personality into play and orders our emotions, canalizing them in one direction. In doing this, poetry goes beyond the mere production of pleasure. Pleasure is not the end of poetry, but a by-product. Pleasure is not a complete experience, which stands alone or is an aim in itself. It is always a question of pleasure in doing something, pleasure as the result of successful activity of some kind. Unpleasure likewise results from frustrated or chaotic activity. They arise in the course of activities directed to other ends. If pleasure becomes an end in itself, disillusionment and exhaustion soon follow. Poems, therefore, are not to be read for pleasure, since that is not their objective. The value of literature lies in its mental after-effects, and the influence it has in building a whole and harmonious personality.
Richards, like Arnold, defines poetry as a criticism of life, and he adds to this definition his own concern with communication. Art is a privileged form of communication, because it is a transmission of peculiarly valuable experiences; a storehouse of recorded values. Works of art "spring from and perpetuate hours in the lives of exceptional people, when their control and command of experience is at its highest" (Principles 22). If only we approach them in the right way, we shall find that "They record the most important judgements we possess as to the values of experience" (Principles 23). Poetry is a record and a perpetuation of valuable experiences. The artist is specialized in the elementary, concrete responses which are the living source of morality. Moralists tend to condemn artists because moralists are concerned with the abstract side of moral life, the morality consecrated by the community, while the artist works on the border of the concrete, striving to enlarge our ordered response to life. Art makes complex private experiences available to the community, and is therefore a way to diffuse moral influence in the sense of moral evolution. High civilization, that is, civilization which allows to lead free, varied and unwasteful lives, depends largely on art for its vitality. Art has a civilizing, an educating influence which is subtle but pervasive. Art and criticism are therefore not a luxury, but a necessary vanguard. The arts are not an alternative to reality or an expenditure of superfluous energies: what they offer is the very essence of reality. Richards defines art as the delicate organization and the communication or real life values. According to Richards, the artistic experience is given shape by the need for communication. The artist may argue that he is not concerned with communication, but the very conditions of his art are defined by the necessity of communicating experiences. Successful communication in art does not depend on the purpose of the artist: it is often achieved instinctively, even if the artist neither cares nor devotes a second thought to the problem. Richards interprets Eliot’s aim of "impersonality" as the need to give shape to a comprehensible message. It is at bottom a question of communicative efficacy, taking into account the peculiar conditions of artistic communication, which prevents direct contact between the artist and the public. The only contact occurs through the artistic object, which must therefore be an effective instrument of communication. It is useless to speculate on the mental states of the artist, which are not available to us (although Richards will not always be consistent on this particular point). Richards prefers to concentrate on the psychological effect of the poem on the reader, and he outlines a theory of reception which is less interesting than it might have been because it largely ignores the properly linguistic and literary responses to a work, to concentrate on purely physical perceptions or the subjective associations of the reader. (4)
Richards is anxious to find the physical and physiological roots of meaning effects. The bridge between the physical and the mental is provided by the concept of "attitude". All kinds of bodily and mental experiences and reactions leave their trace in memory images or "attitudes", and the experience of the work of art involves a reworking of these images. Reacting to a work of art, then, involves residual or imaginal movements of the body and the emotions. Mental activity consists in a constant adjustment to our environment by means of these semiotic traces. Richards applies this principle to the analysis of poetry, painting, sculpture and music. In spite of their imaginal character, artistic experiences should not be conceived as incomplete or vicarious experiences: "they might better be described as ordinary experiences completed" (Principles 184)
Communication is not a "transference" of experience from the author to the reader, but a recreation of the original experience:
Communication . . . takes place when one mind so acts upon its environment that another mind is influenced, and in that other mind an experience occurs which is like the experience of the first mind, and is caused in part by that experience. (Principles 137).
The degree of communication is variable, and it depends not only on the nature of the work but also on the similarities shared by the participants, ond on the saliency of the features of the experience which is being communicated. The poet must be a good communicator, that is, he must be able to use past similarities in experience as his materials and he must be able to control the way the materials interact with each other in the structure of the work. (...)
(One must note, in passing, that Richards’s materialist psychology has nothing in common with the psychology of the unconscious developed by Freud).
His conception of poetic form derives immediately from his psychology. He conceives of the analysis of the strata of a poem in a dynamic way, as phases in the mental analysis of the poem, or psychological maneuvers. Six kinds of psychological events occur when we read a poem:
I. The visual sensations of the printed words. II. Images very closely associated with these sensations. III. Images relatively free IV. References, or "thinkings of" various things. V. Emotions. VI. Affective-volitional attitudes.
Richards thus traces the path the poem follows from the page to its influence on the coenesthesia of the reader: "it is the attitudes evoked which are the all-important part of any experience" (Principles 101).
(Notes) (1) Joseph E. Baker, "Richards, Ivor Armstrong". (2) John Crowe Ransom, The New Criticism (1941) (3) René Wellek, A History of Modern Criticism: 1750-1950. Vol. 5: EnglishCriticism, 1900-1950. London: Jonathan Cape, 186. 222. (4) See "The Analysis of a Poem," ch. 16 of Principles of Literary Criticism.
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Bien, esto contextualiza un poco la psicología de Richards (la fuente principal es la History of Modern Criticism: 1750-1950 de René Wellek). Ahora, reproduzco el capítulo 15 de Principles of Literary Criticism, "Attitudes", en el que se puede ver la similaridad entre la teoría materialista de la respuesta literaria que propone Richards, y los nuevos desarrollos apuntados por Gallese, basados en la intersubjetividad corporeizada a través de las neuronas espejo. Creo que (sin extendernos en la diferencia de los planteamientos, bases científicas y metodologías) las similaridades entre estas teorías psicológicas de la percepción corporeizada hablan por sí mismas, aunque alguna observación apuntaremos entre paréntesis y en cursiva.
Chapter Fifteen
ATTITUDES
My Sences want their outward motion Which now within Reason doth win Redoubled by her secret notion. - JOHN HOSKINS
The interventions of memory are not confined to sensation and emotion. They are of equal importance in our active behaviour. The acquisition of any muscular accomplishment, dancing or billiards, for example, shows this clearly. (Aquí se refiere Richards a un tipo de "memoria neuronal" o corpórea cuyos antecedentes en psicología comentamos más en este artículo:Training the Train of Ideas) What we have already done in the past controls what we shall do in the future. If the perception of an object and the recognition that it is a tree, for example, involve a poise inthe sensory system concerned, a certain completeness or ’colosure’, to use the term employed by Köhler, so an act, as opposed to a random movement, involves a similar poise in a motor system. But sensory and motor systems are not independent; they work together; every perception probably includes a response in the form of incipient action. We constantly overlook the extent to which all the while we are making preliminary adjustments, getting ready to act in one way or another. Reading Captain Slocum’s account of the centipede which bit him on the head when alone in the middle of the Atlantic, the writer has been caused to leap right out of his chair by a leaf which fell upon his face from a tree. Only occasionally does some such accident show how extensive are the motor adjustments made in what appear to be the most unmuscular occupations.
This incipient activity stands to overt action much as an image stands to a sensation. But such ’imaginal’ activity is, by its very nature, extraordinarily had to detect or to experiment upon. Psychology has only dealt with fringes of the mind hitherto and the most accessible fringe is on the side of sensation. We have therefore to build up our conjectures as to the rest of mental happenings by analogy with the perhaps not entirely representative speciments which sensation supplies. This limitation has led the majority of psychologies to see in imaginal movement no more than images of the sensations from muscle, joint, and tendon, which would arise if the movement were actually made.
It is certain that before any action takes place a preliminary organization must occur which ensures that the parts do not get in one another’s way. It appears to the writer that these preliminaries in his case make up part of consciousness, but the re is a heavy weight of authority against him. The point is no doubt exceptionally hard to determine.
In any case, whether the consciousness of activity is due to sensations and images of movements alone, or whether the outgoing part of the impulse and its preparatory organization help to make up consciousness, there is no doubt about the importance of incipient and imaginal movement in experience. The work done by Lipps, Groos and others on einfühlung, or empathy, however we may prefer to restate their results, shows that when we perceive spatial or musical form we commonly accompany our perception with closely connected motor activity. We cannot have this activity out of our account of what happens in the experiences of the arts, although we may think that those who have built upon this fact what they had put forward as a complete aesthetic—Vernon Lee, for example—have been far from clear as to what questions they were answering.
The extent to which any activity is conscious seems to depend very largely upon how complex and how novel it is. The primitive and in a sense natural outcome of stimulus is action; the more simple the situation with which the mind is engaged, the closer is the connection between the stimulus and some overt response in action, and in general the less rich and full is the conisciousness attendant. A man walking over uneven ground, for example, makes without reflection or emotion a continuous adjustment of his steps to his footing; but let the ground become precipitous and, unless he is used to such places, both reflection and emotion will appear. The increased complexity of the situation and the greater delicacy and appropriateness of the movements required for convenience and safety, call forth far more complicated goings on in the mind. Besides his perception of the nature of the ground, the thought may occur that a false move would be perilous and difficult to retrieve. This, when accompanied by emotion, is called a ’realization’ of his situation. The adjustment to one or another of varied impulses—to go forward carefully, to lie down and grasp something with the hands, to go back, and so forth—and their co-ordination into useful behaviour alters the whole character of his experience.
Most behaviour is a reconciliation between the various acts which would satisfy the different impulses which combine to produce it; and the richness and interest of the feel of it in consciousness depends upon the variety of the impulses engaged. Any familiar activity, when set in different conditions so that the impulses which make it up have to adjust themselves to fresh streams of impulses due to the new conditions, is likely to take on increased richness and fullness in consciousness.
(Como se ve I. A. Richards expone toda una teoría de la consciencia, de la experiencia consciente y de la atención, frente a la experiencia subliminal o preconsciente. La consciencia no es un fenómeno primario, sino complejo, emergente, a partir de una experiencia que es un complejo semiótico de autocomunicaciones y representaciones. Es una noción que está en plena línea con el empirismo británico, y con el pragmatismo norteamericano, y a este respecto se puede comparar con la noción de la consciencia emergente expuesta contemporáneamente a Richards porGeorge Herbert Mead, en su Filosofía del Presente).
This general fact is of great importance for the arts, particularly for poetry, painting and sculpture, the representative or mimetic arts. For in these a totally new setting for what may be familiar elements is essentially involved. Instead of seeing a tree we see something in a picture which may have similar effects upon us but is not a tree. The tree impulses which are aroused have to adjust themselves to their new setting of other impulses due to our awareness that it is a picture which we are looking at. Thus an opportunity arises for those impulses to define themselves in a way in which they ordinarily do not.
This, of course, is only the most obvious and simple instance of the way in which, thanks to the unusual circumstances in which things depicted, or in literature described, come before us, the experiences that result are modified. To take another obvious example: the description ofthe theatrical presentation of a murderhas a different effect upon us from that which sould be produced by most actual murders if they took place before us. These considerations, of vast importance in the discussion of artistic form, will occupy us later (pp. 111, 187). Here it is sufficient to point out that these differences between ordinary experiences and those due to works of art are only special cases of the general difference between experiences made up of a less and of a greater number of impulses which have to be brought into co-ordination with one another. The bearing of this point upon the problem of the aesthetic mode with its detachment, impersonality, etc., discusssed in the second chapter, will be apparent. (Compare Chapter Thirty-two, p. 196).
The result of the co-ordination of a great number of impulses of different kinds is very often that no overt action takes place. There is a danger here of supposing that no action whatever results or that there is something incomplete or imperfect about such a state of affairs. Both imaginal action and incipient action which does not go so far as actual muscular movement are more important than overt action in the well-developed human being. Indeed the difference between the intelligent or refined, and the stupid or crass person is a difference in the extent to which overt action can be replaced by incipient or imaginal action. (Esta noción de Richards, el principio de que la acción mental es acción corporal convertida en acción incipiente y en signo, sí puede conectarse con la psicología freudiana— en su teoría del desplazamiento de la libido a objetos simbólicos, del fetichismo, o más generalmente del argumento desarrollado sobre la represión en Das Unbehagen in der Kultur). An intelligent man can ’see how a thing works’ when a less intelligent man has to ’find out by trying’. Similarly with such responses as are aroused by a work of art. The difference between ’understanding’ it and failing to do so is, in most cases, a difference between being able to make the required responses in an imaginal or incipient degree, adjusting them to one another at that stage, and being unable to produce them or adjust them except overtly and at their fullest development. Though the kinds of activity involved are different, the analogy with the case of the mathematician is not misleading. The fact that he will not make half so many mark on paper as a schoolboy does not show that he is any less active. His activity takes place at an earlier stage in which his responses are merely incipiet or imaginal. In a similar manner the absence of any overt movements or external signs of emotion in an experienced reader of poetry, or concert-goer, compared to the evident disturbances which are sometimes to be seen in the novice, is no indication of any lack of internal activity. The response required in many cases by works of art is of a kind that can only be obtained in an incipient or imaginal stage. Practical considerations often prevent their being worked out in overt form, and this is, as a rule, not in the least to be regretted. For these responses are commonly of the nature of solutions to problems, not of intellectual research, but of emotional accomodation and adjustment, and can usually be best achieved while the different impulses which have to be reconciled are still in an incipient or imaginal stage, and before the matter has become further complicated by the irrelevant accidents which attend overt responses.
These imaginal and incipient activities or tendencies to action, I shall call attitudes. When we realize how many and how different may be the tendencies awakened by a situation, and what scope there is for conflict, suppression and inter-play—all contributing something to our experience–it will not appear surprising that the classification and analysis of attitudes is not very far advanced. A thousand tendencies to actions, which do not overtly take place, may well occur in complicated adjustments. For these what evidence there is must be indirect. In fact, the only attitudes which are capable of clear and explicit analysis are those in which some simple mode of observable behaviour gives the clue to what has been taking place, and even here only a part of the reaction is open to this kind of examination.
Among the experiences which are by the nature of the case hidden from observation are found almost all those with which criticism is concerned. The outward aspects and behaviour of a man reading The Prioresses’ Tale [sic] and The Miller’s Tale may well be indistinguishable. But this should not lead us to overlook how great a part in the whole experience is taken by attitudes. Many experiences which, if examined by introspection for their actual content of sensation and imagery, differ very little, are totally diverse in the kind and degree of implicit activity present. This aspect of experiences as filled with incipient promptings, lightly stimulated tendencies to acts of one kind or another, faint preliminary preparations for doing this or that, has been constantly overlooked in criticism. Yet it is in terms of attitudes, the resolution, inter-inanimation, and balancing of impulses—Aristotle’s definition of Tragedy (1) is an instance—that all the most valuable effects of poetry must be described.
(1) ’Tragedy is an imitation of an action . . . effecting through Pity and Terror the correction and refinement (kátharsis) of such passions’.
Presentación de ReCaptcha, un sistema para digitalizar libros utilizando captchas introducidos por cientos de miles de personas, y de Duolingo, un sistema para traducir Internet con información extraída de gente haciendo ejercicios de aprendizaje de idiomas.
En el discurso de toma de posesión del ministro de Educación, Wert, se mantienen las líneas maestras de lo que venía siendo la evaluación de males del sistema, y de voluntad reformadora, que encontrábamos tanto en gobiernos del PP como del PSOE. Se aboga por más colaboración con la empresa, esperable, por "dignificar la FP" (que esperemos que no suponga confundir a la Universidad con la FP, según se ha venido amagando) y por utilizar mejor los recursos para mejorar la calidad. Ahora bien, la palabra clave, entiendo, de las que aparecen en esta noticia, es "gobernanza"— porque es un palabro de esos que no pasan desapercibidos, un "shibboleth" más que un concepto, y contiene por tanto todo un programa de gobierno, qué digo de gobierno, de gobernanza. Pero sobre el concepto de gobernanza ya escribí bastante, aún mejor, como es un conceto bien sabido y que viene ya mascado desde el extranjero, en "La Gobernanza empresarial de la función pública" traduje y apliqué a la situación de la universidad española este artículo de Paul Du Gay que trata el tema en profundidad, con sus pros y con sus contras. Y ya en el año de Graçia de 2005, apenas llegado el gobierno Çapatero, escribí sobre la FP Empresa-Universidad, y José Luis Pardo también. ¿Pero es que acaso se nota en algo que ha habido un cambio de gobierno, o de Gobernanza? Ahora que igual esta vez sí se practica lo que se predica; ya estaremos al tanto de los posibles efectos.
Nuestras motivaciones no son transparentes para nosotros mismos. No hablo de mí, claro (considéreseme la excepción si se prefiere) sino en general. A veces, volviéndonos a reflexionar, podríamos dar cuenta de nuestros actos con más lucidez de la que utilizamos al ejecutarlos, o al emprenderlos, o al interpretarlos con media atención desconectada—pues si bien nos movemos en medio de una cloud of unknowing, tampoco es tan espesa esta nube que no intepretemos hasta cierto punto reflexivamente lo que vamos haciendo, evaluando y valorando a medida que avanzamos entre la niebla. Pero rara vez somos nuestros mejores intérpretes, pues no somos muy dados a la meditación y la mayoría de nuestras acciones, decisiones y experiencias quedan sin pasar por la segunda vuelta de un profundo examen de conciencia. Y además, hay que señalar que tampoco tenemos muchos boletos para ser los mejores arúspices de nuestras vidas—ni aun en el caso en que les prestásemos la atención debida. Por mera falta de capacidad, digo. Sí tenemos datos—algunos datos, parte de ellos—en abundancia o al menos más que otros, pero el hipotético psicoanalista al que se los expusiésemos seguramente, si se ganaba su salario, daría una interpretación de los mismos mucho más coherente, objetiva, convincente, poderosa, penetrante y comprehensiva. Y desmitistificadora. Que quizá por ello no sería aceptada por el propio sujeto, quién sabe, pero qué más da, acabábamos precisamente de quitarle la primacía en la propia comprensión, no vamos a convertirlo ahora en tribunal de apelaciones. No: hay (al menos en potencia) sociólogos, psicólogos, antropólogos y viejas amigas que nos explicarían la lógica de nuestras acciones mucho mejor de lo que nosotros querríamos oír. Pero esas interpretaciones pocas veces se dan: si existe la teoría, o la herramienta hermenéutica, pocas veces es aplicada a los datos, vale decir por acabar pronto y mal, nunca.
Y así nuestra vida trancurre como la de esos pacientes aquejados de visión ciega o blindsight, que algo ven aunque creen que no ven (son sinceramente ciegos), y sin embargo se las arreglan para salir por la puerta y no por la pared, o para elegir la tarjeta correcta de entre las que les muestra el psicólogo, aunque ellos lo atribuyen al mero azar, pues no han visto ni la puerta ni la tarjeta. Hay una interpretación posible de nuestros actos, potente, casi omnisciente (desde el topsight de la comprensión cabal)—y a veces lanza un destello sobre los actos de tal, o los de cual, pero ya he dicho que esos casos son la despreciable excepción. Son llamativos, de hecho la atención se vuelve a esos casos ávida por creer que el mundo ha sido descifrado—pero mejor haría en volverse hacia la realidad de las cosas, y reconocer que las acciones humanas son lo que serían si (es hipótesis) tuviésemos en el cerebro una módulo neuronal de consciencia generalizada, para coordinar todos los circuitos cerebrales, y se changase el módulo ése: "so that one would be left with just a bundle of implicit processors, a true zombie, if you will". Dice Weiskrantz (Consciousness Lost and Found, 44) que no se conoce caso semejante en la literatura médica, y sin embargo es buena analogía metafórica del proceder normal.
Si la consciencia es una ilusión emergente, la mayor ilusión es la de que es una consciencia total, que el mundo es transparente a ella y que ella es transparente a sí misma. (No vemos los nervios ópticos que tenemos detrás del ojo, ni los circuitos cerebrales de la visión, y sin embargo es ahí donde vemos, y no "delante de nosotros" como creemos).
Bien; la mejor interpretación de casi cualquier cosa quedará sin formular, y eso convierte a casi cualquier cosa (situación, persona, episodio) en un sistema opaco a sí mismo, un true zombie. El libro de Daniel Gilbert Stumbling on Happiness insiste bastante en cómo evaluamos erróneamente nuestras motivaciones o aspiraciones y en general desconocemos bastante nuestra propia psicología, y mira que la tenemos cerca—no la vemos en perspectiva, o con distancia suficiente, o no somos los más interesados en ver lo que hay en sus justas proporciones. El capítulo 9 me hizo pensar en estas cuestiones, se titula "Inmune to Reality". Nos vendemos la moto a nosotros mismos, minimizamos los hechos desfavorables y maximizamos los favorables con un descaro poco ético, y esto lo llama Gilbert el "sistema inmunológico" de la mente.(Uno no puede soportar demasiada realidad, decía T. S. Eliot). Cito sobre la versión que da Gilbert de la nube de ignorancia entre la que nos movemos a tientas, creyendo que el día está despejado:
Podemos referirnos a los procesos mediante los cuales el sistema inmunitario psicológico hace su trabajo con el nombre de 'tácticas' o 'estrategias', pero estos términos, con sus inevitables connotaciones de planificación y de deliberación, no deberían hacernos concebir a la gente como intrigantes manipuladores que están intentando conscientemente generar impresiones positivas de su propia experiencia. Al contrario, las investigaciones apuntan que típicamente las personas no son conscientes de las razones por las cuales hacen lo que hacen, pero que, cuando se les pide una razón, enseguida dan una. (173)
Exactamente igual que los aquejados por visión ciega, blindsight, vamos. Amañamos los hechos para presentarnos de modo favorable, o para resignarnos a ellos de modo que nos favorezca. No sabemos qué hacemos, no lo valoramos adecuadamente, y desconocemos los errores en esta valoración.
Cuando cocinamos los hechos, igualmente no somos conscientes de por qué lo hacemos, y esto resulta ser bueno, porque los intentos deliberados de generar impresiones favorables ("Debe haber algo bueno en la bancarrota, y no me levanto de esta silla hasta que lo descubra") contienen las semillas de su propia destrucción. (....) Para que las impresiones favorables sean creíbles, deben basarse en hechos con los que creamos que nos hemos topado de manera honrada. Logramos esto cocinando los hechos inconscientemente, y luego consumiéndolos conscientemente. El comensal está en el comedor, pero el chef está en en la bodega. La ventaja de toda este cocinado inconsciente es que funciona; pero el precio a pagar es que nos convierte en extraños a nosotros mismos. (174)
Gilbert señala también que nos consideramos especiales porque nos conocemos en primera persona, pero que sobrevaloramos nuestra diferencia con respecto a los demás. Que de hecho sobrevaloramos también la manere en que cada persona es única e intransferible.
No entraré siquiera en la manera en que aparte de vivir en este desconocimiento general, les cocinamos los hechos a los demás, conscientemente (y también inconscientemente) después de haberlo hecho con nosotros mismos, inconscientemente (y también conscientemente). Esto es como un festín de cocineros enmascarados, en medio de niebla espesa. El nivel de comprensión que tenemos de cualquier acontecimiento parece ser muy bajo, diría despreciable si no fuese lo único que tenemos, y hay que tirar con lo que haya, en medio de esta cloud of unknowing. Tendemos a sobrevalorar nuestra comprensión de lo que vemos, de los demás, de lo que hacemos, y de nosotros mismos. Y hay que suponer que esta incomprensión es una suerte, además de una desgraciada limitación.
Nos entendemos imperfectamente, y los pocos e hipotéticos intérpretes que nos entenderían mejor que nosotros mismos tienen, caso de que existan, cosas mejores en que pensar. La mayor parte de lo que hay queda imperfectamente entendido, y vivido a tumbos y a ciegas.
En la web de la BBC, Los Siete Mil Millones y Usted, te indican el lugar que ocupas en la población del mundo, y se ve en vivo el contador de aumento de la población.
Este es el puesto que ocupo yo:
Ya no somos siete mil millones, sino varios millones más. La población de España, país con problema de escasez demográfica (o con fama de ello), nos dicen es hoy 46.375.205 (y subiendo). La esperanza de vida española es de cerca de 80 años (casi 84 para las mujeres y unos 77 para los hombres). Así que me moriré, a ojímetro de hoy y según previsto, en el año 2041. En la web me prometen menos vida, por cierto. También te dicen que en el tiempo que tardas en leerlo, la población mundial ya ha aumentado en 1.240 personas. Y esto, que da miedo:
La ONU calcula que si las tendencias poblacionales y de consumo se mantienen como en la actualidad, para la década de 2030 necesitaremos el equivalente a dos planetas Tierra para mantenernos. Hoy les decía en clase (hablando de La Peste Escarlata, de Jack London) que el futuro es impredecible: nadie lo conoce. Una cosa sí podemos predecir, sin embargo: en 2030 no habrá dos Tierras, sino sólo una.
Una charla interesante y amena de Lawrence Krauss, "Life, the Universe, and Nothing" (2009) en la que explica los problemas derivados de la materia oscura, de la expansión del Universo, y de la constante cosmológica. Y plantea el principio antrópico de una manera original y llamativa: básicamente, siendo el Universo el que vemos, vivimos en un "momento especial" porque en el futuro, dada la aceleración en la expansión del Universo, desaparecerán los datos que permiten reconstruir su historia —el Big Bang, las demás galaxias, etc., ya no serán observables, y los astrónomos hipotéticos estarán en el universo de Einstein hace más de cien años.
La adopción de la teoría del multiverso y la teoría de cuerdas significaría asimismo el fin de toda ciencia exacta tal como la ha venido practicando la física, puesto que las posibilidades para teorizar sobre otros universos no estarían acotadas de modo alguno científicamente viable.
Claro que, una pregunta se plantea: ¿qué datos sobre el origen del universo han desaparecido ya, o son invisibles precisamente a causa del Big Bang? Que nuestra ciencia está acotada, y que no puede ir más allá de la burbuja de realidad en la que estamos, quizá ya se sabía antes.
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Aquí otra lecture, de Neil Turok (2008), que plantea la posibilidad de que el Big Bang sea sólo una onda de choque entre dos planos estructuradores de la realidad—a saber, que no sea el universo un caso único, sino una onda más entre muchas potencialmente, de un universo otra vez eterno, aún más infinito por así decirlo, y más incognoscible. De lo que no parece haber duda es que el universo que conocemos está dominado por la materia oscura, y que en un futuro será borrado por la energía oscura que ya lo oscurece notablamente. Así que el futuro no ofrece perspectivas halagüeñas—seize the present.
Una conferencia de Eudald Carbonell en la Fundación Juan March: Evolución cerebral y socialización homínida. Habla del desarrollo cerebral y social humano como un elemento clave que ha permitido el desarrollo de la especie y su supervivencia, primero en las dificultades de la sabana africana, y luego superando un cuello de botella hace unas decenas de miles de años, con la especie humana reducida a un pequeño número de individuos. Y de las perspectivas de si lograremos superar las amenazas de nuestro propio desarrollo, o si nos espera quizá un nuevo cuello de botella o extinción masiva en el futuro próximo. Carbonell no es optimista y espera la catástrofe próximamente por nuestra incapacidad de actuar reflexivamente cuando ya conocemos, como especie, el peligro próximo.
Antes de la ciencia, los cuellos de botella evolutivos en la humanidad han sido inventados o recreados por la literatura de ciencia ficción: por la literatura de catástrofes. Quizá por The Last Man, de Mary Shelley—pero más directamente por La peste escarlata (The Scarlet Plague), de Jack London, y por la literatura post-apocalíptica a que da lugar. La primera que me leí de estas novelas fue en los años 70, Los dominios de Farnham—en la que la humanidad del futuro eran todos negros, menos el protagonista y sus compañeros. Destaca entre las que he leído desde entonces Earth Abides, de George R. Stewart, en la que la civilización retrocede a lo largo de décadas hasta el tribalismo y la superstición, aunque las cosas y las casas fabricadas por nuestro mundo duran, y duran, mucho tiempo. Y de modo más filosófico y a mayor escala cósmica, es fascinante la novela o "historia futura" imaginaria de Olaf Stapledon, Last and First Men, que se ocupa de las diversas especies humanas pero no de las que nos precedieron en el pasado (ver "Doce últimos hombres"), sino de las que nos seguirán (quizá)... de la evolución posible, improbable, o meramente imaginable, del género humano, pasando por diversificaciones en otras especies y por más de un cuello de botella evolutivo. Otro cuello de botella (más humorístico) aparece en Galápagos de Kurt Vonnegut.
Me he pasado, quizá, al seleccionar para este álbum no unas decenas sino casi 700 de las fotos que subí a Flickr en 2011. Ni siquiera me consta que sean las mejores de entre los miles y miles que hice. En fin, algunas bonitas sí que hay, eso seguro, y en todo caso ahí va el álbum. Véanlo mientras dure Flickr, que no va a ser para siempre porque nada es para siempre—2011, por ejemplo, acabó y no volverá más, excepto en estas imágenes "extrañamente melancólicas" al decir de Nabokov:
Por cierto, a estas alturas de la película tengo en Flickr 9,818 fotos / 43,813 vistas. Cada foto la ven menos de cinco personas (y bajando, porque mi cantidad de fotos sube más que mi cantidad de visitas). Comentarios, debo tener una docena en total—seguramente algún tipo de record de mínimos.
JoseAngel: Gracias por la atención, MJC, y por tu buena opinión; por aquí seguiremos cuando vuelvas.
11 ene 12, 21:11
JoseAngel: ¿Qué hace de Secretaria de Estado de Investigación una señora que no tiene un doctorado? Y encima, que viene del grupo de Bibiana. Dios.
11 ene 12, 19:59
maria jose cardona: He accedido a esta página buscando imagenes de martas, bellos animales, y no quepo en mi sorpresa todavía... todo el contenido me apasiona y puesto que no dispongo de tanto tiempo tengo que "dejarlo"
JoseAngel: Tenemos, como siempre, lo que nos merecemos.
8 ene 12, 12:35
JoseAngel: a subir los impuestos sin más comentario, y que se las promete muy felices cultivando el cotarro con tres mandatos. Y con muchos purazos.
8 ene 12, 12:35
JoseAngel: España ha elegido de presidente a un señor despectivo y prepotente, que no admite preguntas, que se ha limitado a recitar una lista de ministros desde que lo eligieron,
8 ene 12, 12:12
JoseAngel: Nos vamos a ver el museo Pablo Serrano.
8 ene 12, 11:44
JoseAngel: Aúpa Chacón. Ánimo, y a llevar al PSOE hacia la Bofetada Final.
8 ene 12, 10:56
JoseAngel: Vemos DRIVE, una entretenida película de mafiosos y de la espiral del crimen.
7 ene 12, 22:33
JoseAngel: Chacón, intentando decir que hay que moverse, cito: "A lo único que no tiene nada que temerle el Partido Socialista es al inmovilismo. Es a lo único que no tenemos nada que temerle".
El contenido ya no tiene valor, y no me refiero sólo al mío. Es una presentación de Martin Lessard, "Le contenu n'a plus de valeur." Por decirlo de modo maximalista, claro. Lo que importa en la nueva ecología mediática de las redes sociales es el acto de compartirlo y quién lo comparte.
Lisa Zunshine was asking the Narrative List about instances of narratives they find depressing, or reasons why they find them depressing. I might have suggested Beckett (How It Is comes to mind) but I named Cormac McCarthy's The Road and Jonathan Littell's Les Bienveillantes. Others gave other titles, such as Thomas Hardy's novels, Ishiguro's Never Let Me Go, Ian McEwan's On Chesil Beach, Kafka, King Lear, Dostoevsky's Crime and Punishment... Here follow two interesting answers, and my second answer at the end.
Marshall Gregory:
Dear Professor Zunshine,
I think the question you posed below to the Narrative group is quite interesting, and I have been fascinated by the many responses to it, fascinated in part by how quickly the responses devolved into "like this" or "don't like this" evaluations of the sort we generally deplore from our undergraduates, and how few responses, if any, gave you the kinds of data that would help you answer your question of whether there is any general principle of psychological or ethical response to literary representations that would be predictably depressing, not just ad hoc depressing for this or that individual.
I also think it interesting that no one referred to Matthew Arnold's notion in "Preface to Poetry" that there is indeed a recognizable principle of depression. He is quite clear about the nature of the principle.
"What then are the situations from the representations of which, though accurate, no poetical enjoyment can be derived? They are those in which the suffering finds no vent in action; in which a continuous state of mental distress is prolonged, unrelieved by incident, hope, or resistance; in which there is everything to be endured, nothing to be done. In such situations there is inevitably something morbid, in the description of them something monotonous. When they occur in actual life, they are painful, not tragic; the representation of them in poetry is painful also."
This sounds like a perfect account, to me, of why so many of your respondents find this literary representation, or another one, "depressing."
Of course, Arnold goes on to make a point about this issue that is primarily ethical, not psychological. The persistent ingestion of literary representations that are depressing in the sense that he defines, he says, is not good for us as moral and ethical agents in the world. It undermines our willingness to believe and act as if the things we believe and the things we do really matter. This kind of depression, a kind of depression that Arnold assumes we can "catch" from literature, like catching a cold, cheapens life and forestalls effective human effort.
I am interested in ethical criticism myself. I don't know if you have seen my 2009 book from the U. of Notre Dame P Shaped By Stories: The Ethical Power of Narratives in the context of which I don't give Arnold much credit for being a really good ethical critic, but it does seem to me that on this narrower psychological issue of which stories people find depressing (and especially on the issue of why,) Arnold is spot on.
Much later in the semester (in my Literary Criticism class), my students will be reading your "Why Do We Read Fiction?", so thank you for this fine piece. I'll attach my latest piece on ethical criticism that appeared last fall in The Journal of Literary Theory.
H. Porter Abbott:
A few more thoughts, Lisa. One is that we may be the wrong group to ask. We are as a group inclined and trained to move smoothly into the analytical mode, which is a way of displacing depression with 1) something interesting to occupy the mind (ftnt: a common characteristic of clinical depression is the way it sucks all the interest out of things) and 2) a sense of power over the text (re: Allison's comment on powerlessness).
Another is that I don't think you will get a thematic answer to your question -- witness the variety of responses so far, sometimes regarding the same text.
And finally, my hunch is that what counts is the success with which the narrative counterbalances its depressing content *for a particular reader.* I think something like this chemistry, as it works out in the mind of any particular reader, is what releases that reader from the depressing content. This counterbalancing can be affected by any number of things: management of the plot, the comparative grace of language, how the material is focalized, a sense of striking originality, catharsis. Depends on who you are and how you read/view. It depends even on how much counterbalancing you need. Some depressive types are half in love with sinking into a swamp of the irremediably, irredeemably depressing.
Whatever, this gets us away from personal votes (e.g., "This book really depresses me" -- "What? I found it wonderful!" etc.). So, in my own case, for one example, feel-good stories generally depress me. Why? Because they're not convincing. I don't buy the end of Crime and Punishment. On the other hand, Kafka's The Trial is a great treat, but because the irremediable/irredeemable is counterbalanced by a feeling of awe for the book's originality. Stewart O'Nan's Songs for the Missing takes the worst thing that can happen to a parent and for many his treatment performs the counterbalancing magic. Not for me. On the other hand, Laura Lippman's I'd Know You Anywhere devastates others but succeeds for me. The point here is not my votes on these texts, but what makes me, and those unlike me, vote in the different ways we do.
J. A. García Landa:
Then there's the particular context or frame (interactional, critical) in which the text is being discussed or considered. Looking at a black canvas with a glimmer of light, some people will turn their attention to the predominant black, which is justifiable, while others will take that for granted (both as a matter of fact and as a point already made) and will inevitably point to the glimmering light as striking the most significant note in the picture. There's no way the issue can be completely de-contextualized, least of all in this kind of context, with theorists lurking behind the screens. There are a number of frameworks in anthropological criticism to describe what is "depressing" in general terms—from Northrop Frye's autumn and winter cycles to contemporary analyses of aesthetics from evolutionary and sociobiological viewpoints. But then the context varies, and the frame, and the frame is more important than the picture. If you're looking for the general anthropological structures, go by all means to Northrop Frye's demonic imagery, or Jung, or Gilbert Durand's Anthropological Structures of the Imaginary. But the modulation added by any particular response has to be studied in context, and it's individual by definition, not even the reader's but individual in the sense of the interactional event.
Una magnífica y amenísima conferencia de Slavoj Zizek, "Why Only Atheists Can Truly Believe", en ocho partes. Zizek moquea como una fuente pero también emanan de él muchas ideas fascinantes—sobre la sociedad postmoderna y sus hipocresías, sobre las creencias y la fe, sobre el Otro y la abyección... —y sobre la ideología en acción, la imbricación en la vida concreta de la que nos cuesta separarnos, para llegar a saber que sabemos cosas que nos sabemos que sabemos. Y para empezar a situar cuáles podrían ser esas cosas, haciendo un cognitive mapping de nuestra situación, diferenciando la historicidad vivida de la historicidad conocida. (Mi idea del narrative mapping o del anclaje narrativo va un poquito en esa dirección también).
Como suele suceder con él, Zizek es a la vez tendencioso e interesante; pero en esta ocasión menos arbitrario y más interesante.
El Malo de la conferencia lo tiene la tentación de encontrar un sentido global a las cosas, aunque sea un sentido incomprensible—la religión o religión descafeinada que busca encontrar un sentido al mal en el mundo. Para Zizek esa es la revelación del libro de Job: que Job se niega a encontrar ese sentido, a pesar de la insistencia de sus "amigos". Reflexionando sobre este fragmento de Pope, se me ocurre empero que en el límite el sentido y la falta de sentido no tienen sentidos tan opuestos,
Una (u otra) disensión: Zizek (en una concesión al Zeitgeist) encuentra la tolerancia repugnante y paternalista, como criterio para regir nuestras relaciones con el Otro. Yo en cambio la encuentro esencial: creo que siguiendo la lógica de su propio razonamiento sí hace falta una dosis de tolerancia con lo que no nos gusta pero hay que tolerar. Y una dosis de intolerancia, claro, con lo que ni nos gusta ni hay que tolerar; es una distinción esencial.
1) El PDI de la UZ no vamos a cobrar en la nómina de enero los complementos autonómicos correspondientes, porque la ACPUA no ha elaborado en tiempo y forma la certificación de la evaluación del profesorado. Lamentamos esta manifiesta e intencionada falta de diligencia de la Agencia aragonesa. 2) Como consecuencia de la aplicación del Real Decreto Ley 20/2011 de 30 de diciembre, art. 3. LA PLANTILLA DE LA UZ QUEDA CONGELADA. ________
Estoy notando, yo también, una falta de diligencia exactamente proporcional a los recortes de mi sueldo, es extraña tanta sincronicidad.
_______
PS: Una aclaración de CSIF al comunicado anterior, el 23 de enero:
Estimados compañeros,
En relación con el comunicado remitido por CC.OO y UGT el pasado viernes, CSIF muestra su preocupación con los asuntos tratados en el mismo que afectan a todo el personal de la Universidad y cree necesario las siguientes puntualizaciones:
1- El pago de los complementos autonómicos correspondientes al año 2012 se mantiene. El complemento correspondiente al mes de enero se percibirá en febrero, debido a problemas de carácter administrativo.
2- Respecto a la prohibición de transformaciones, promociones y reposición de plazas vacantes y jubilaciones, CSIF entiende que, al ser el artículo 3 del mencionado Real Decreto Ley sólo parcialmente básico, dependiendo de los diferentes supuestos es posible que la Comunidad Autónoma o la propia Universidad fijen criterios propios en uso de su autonomía. Por ello, se insta al Rectorado a fijar su posición respecto de esta cuestión y a negociar con el Gobierno de Aragón la adopción de medidas que garanticen la máxima flexibilidad y continuidad en la carrera profesional.
Además, queremos añadir que la aportación al plan de pensiones, por parte de la Universidad, queda congelada para el año 2012, en virtud de lo dispuesto en el artículo 2.3 del Real Decreto Ley 20/2011.
Mi última publicación impresa so far, aparecida en Miscelánea 44 (2011): 167-73. Es una reseña de un libro de Nicholas Ray sobre crítica psicoanalítica, Tragedy and Otherness: Sophocles, Shakespeare, Psychoanalysis ("Tragedia y alteridad: Sófocles, Shakespeare, psicoanálisis", Peter Lang, 2009). El libro ofrece una lectura de Edipo Rey, Julio César y Hamlet desde una perspectiva psicoanalítica/postestructuralista, y reelabora la teoría freudiana sobre la tragedia con una reflexión informada por la obra de Jean Laplanche y por un énfasis en la noción de alteridad.
La Miscelánea publica una versión abreviada que cuelgo también en Academia.edu y en Zaguán. La versión larga (o sea la buena) de la reseña la cuelgo en el SSRN y en ResearchGate. También apareció por secciones en mi blog, a medida que la escribía:
En tiempos, no hace tantos años, se publicaba una memoria anual de actividades de mi Departamento universitario. Memoria impresa, digo. Luego se quedó discontinued, pillada en una turbulencia mediática que la hizo obsoleta o irrelevante cuando aún la página web del departamento no estaba en condiciones ni se actualizaba. Ahora sí se actualiza, anualmente, pero with a difference: ya no importan las actividades en general, o aún menos los resultados. Sólo importan los proyectos y los grupos. Nos llega hoy esta carta de la secretaria, que yo veo sintomática, o característica del Zeitgeist, como se prefiera:
Estimados/as compañeros/as:
Me pongo en contacto con vosotros para comunicaros que se va a realizar la actualización anual de la página web del Departamento. Para llevar a cabo esta tarea, agradecería hicieseis llegar la siguiente información (...) antes del 26 de enero:
- Los I.P. de proyectos de investigación nacionales (o miembro en quien deleguen): título del proyecto, referencia y miembros del proyecto.
- Los I.P. de grupos de investigación reconocidos por la DGA (o miembro en quien deleguen): nombre del grupo, referencia, miembros del grupo y página web.
- Los coordinadores de proyectos de innovación docente (o miembro en quien deleguen): Título del proyecto, referencia, breve resumen y miembros del proyecto.
Y eso es lo que interesa que conste: lo proyectos, no las realizaciones. Quizá se presuponga que los proyectos realizan algo, cuanto menos agrupar a la gente—otras cosas yo no dudo que hagan, pero desde luego no es lo que interesa de ellos, cuando ni se menciona si se traducen en resultados, publicaciones, indicios de calidad, etc. El único indicio de calidad del proyecto es el propio proyecto, u otros proyectos previos, síntoma inequívoco de la hinchazón conocida como proyectitis. Entendiendo aquí por "proyectos" no cualquier noble empeño, claro, sino sólo los que tienen marchamo oficial y obedecen a algún plan quinquenal, cuadrando y cuadriculando participantes, temas sobre los que trabajarán, horas dededicación, y subvención a recibir. En realidad lo más importante es estar agrupado, tabulado y etiquetado—no sea que no se nos ocurra qué hacer, o, peor aún—que nos vaya a entrar la inspiración.
Oyendo a un jurista en la radio, comentando el caso del juez Garzón, se percibe una curiosa contradicción. Por una parte, dice que el caso (este caso y los demás que afectan a Garzón) es obvio, flagrante, sin vuelta de hoja, que hay prevaricación con luces de neón, negro sobre blanco y demás. Y dice el jurista que confía plenamente en la profesionalidad y competencia y honradez de los magistrados del Tribunal Supremo que juzgan a Garzón.
Entonces le piden (aunque suene redundante) que haga una previsión sobre cuál será el fallo del tribunal.
Y responde que "ah, cuando era joven yo creía que esas cosas eran previsibles, ahora sé que no lo son", y que este caso (flagrante) juzgado por estos magistrados (homines honesti) no hay manera de prever si resultará en condena o absolución.
O sea: que igual podríamos cambiar a todo el sistema judicial y a toda la caterva de Togados, Magistrados, Procuradores y Conseguidores, por un tío con una boina que tirase una moneda, a cara o cruz, y el resultado sería a efectos prácticos el mismo—según se deriva de las palabras de gente con experiencia, aunque ellos no parezcan extraer esa conclusión. Imprevisibilidad total del resultado de un juicio, aun para los expertos. Pues sí que vamos bien.
Tenemos una justicia que vale al parecer vale sólo para cubrir el expediente. Para cubrirlo, digo, con una espesa capa de palabrería y argumentario cuya única función es ocultar los auténticos hilos que mueven la resolución. Discurso experto al servicio de las redes de influencias y contactos e intereses políticos: eso viene a ser la ley en España. Esto se presta a un análisis nietzscheano, o maquiavélico, bastante descorazonador.
Quiero hablar de la constitución perspectivística de la moralidad, la acción y el conocimiento en Hegel, pero primero paso un momento por la socialidad de la conciencia y de la acción en Adam Smith.
En la Teoría de los Sentimientos Morales de Adam Smith se encuentra una interesante noción sobre la acción humana en sociedad, la acción moral, como una acción inherentemente social—quiero decir no accidentalmente, sino en su mismo ser; la acción humana se produce en el seno de una sociedad y sabedora de la valoración social que va a recibir. Adam Smith postula una suerte de observador ideal, juzgador de nuestras acciones, y espectador de nuestra acción en el mundo. También señala (ver "El espectador real") que esa valoración ideal de nuestra acción con frecuencia ha de verse contrastada y regulada con la prueba de los demás—enfrentándonos a personas que juzgan nuestra acción o situación de manera distinta. Es una manera de concebir la conciencia al revés de la manera tradicional: aquí la conciencia social ha sido internalizada pero no basta para desempeñar su labor, pues tiende al autonepotismo podríamos decir o a favorecernos a nosotros mismos (decía Bob Dylan esto en "Man with the long black coat": "Preacher was a-preaching, there's a sermon he gave / Every man's conscience is vile and depraved / You cannot depend on it to be your guide / For it's you who must keep it satisfied"). La segunda consciencia, o la consciencia de la consciencia, son los otros, que nos fuerzan a vernos en parte como nos ven ellos. Sea como sea, tanto en esta interacción internalizada, como en la interacción efectiva, vemos la acción humana como acción moral, en el sentido de sometida a valoración social, y como acción que es social, interaccional, en su mismo origen, antecedentes, base y estructura. Always already social, podríamos decir, es la acción humana.
No sé si Hegel leyó a Adam Smith, si corrían en esa dirección los vientos de las influencias allá por el año 1800. Es muy posible. Sea como sea, en la Fenomenología del Espíritu, sección "Moralidad", presenta su propia versión de lo que podríamos llamar la socialidad inherente a la consciencia y a la acción. Aquí habla, p. ej., del obrar en conciencia y se aprecia el elemento de socialidad que hay aun en este momento moral autodeterminado:
"La buena conciencia no ha abandonado el puro deber o el en sí abstracto, sino que es el momento esencial que consiste en comportarse hacia los otros como universalidad. Es el elemento común de la autoconciencia, y ésta la sustancia en que el acto tiene subsistencia y realidad; el momento del ser reconocido por los otros. La autoconciencia moral no tiene este momento del ser reconocido, de la pura conciencia, que existe, y ello hace que no sea, en general, operante, realizadora. Para ella, su en sí es o bien la esencia irreal abstracta o bien el ser como una realidad que no es espiritual. Pero la realidad que es de la buena conciencia es una realidad que es sí mismo, es decir, una existencia consciente de sí, el elemento espiritual del ser reconocido. El obrar es, por tanto, solamente el traducir su contenido singular al elemento objetivo, en el que es universal y reconocido, y precisamente esto, el ser reconocido, convierte al acto en realidad. Reconocido, y con ello real, es el acto porque la realidad existente se articula de un modo inmediato con la convicción o con el saber, o (dicho de otro modo) el conocimiento de su finalidad es de modo inmediato el elemento de la existencia, el reconocimiento universal. En efecto, la esencia del acto, el deber, consiste en la convicción de la buena conciencia acerca de él; y esta convicción es precisamente el en sí mismo; es la autoconciencia en sí universal o el ser reconocido y, con ello, la realidad. Lo hecho con la convicción del deber es, por tanto, de modo inmediato, algo que tiene consistencia y existencia." (§ 640).
Poco más adelante en la Fenomenología vemos en Hegel una noción similarmente socializada del conocimiento. El conocimiento es un fenómeno relacional, posicional, interaccional. Comenta ésto como sigue J. N. Findlay:
"La conciencia intenta en cierta medida tomar en consideración las circunstancias y consecuencias de la acción en todos sus detalles. Pero también sabe, y no le desalienta este hecho, que estas circunstancias y consecuencias se ramifican infinitamente en todas direcciones, y que es completamente fútil intentar tenerlas todas en cuenta en la acción de uno mismo. Es papel de los otros el proseguir la investigación de las circunstancias más allá todavía: la consciencia ha de actuar sobre la base de su propio conocimiento incompleto, que, en tanto que es el suyo propio, es suficiente y completo." (§ 642 de su comentario)
Así hemos de determinar nuestro propio deber, o hallar nuestra propia causa, o nuestras prioridades, frente a las de los demás, o a las que los demás nos querrían imponer—y que en tanto que no responden a esta lógica de autodeterminación, son "prescripciones inauténticas". La propia consciencia no puede renunciar a ser nuestro propio árbitro entre las solicitaciones del mundo y de la acción, y en su juicio juegan un papel nuestra situación personal, y nuestro carácter.
Es decir, en la misma manera en que conocemos un hecho, una situación, etc., como base para la acción, conocemos también que nuestro conocimiento es perspectivístico, y que no agota ese hecho o esa situación. Sin embargo, hemos de actuar. Conocemos que nuestra acción tendrá consecuencias derivadas, imprevisibles, etc., y que eso también pertenecerá (para otras personas quizá) a la realidad de nuestra acción—y sin embargo tenemos que actuar. El conocimiento puro sería un conocimiento puramente positivo, sin el momento negativo de las demás circunstancias y de la valoración de los otros. Pero la acción no se basa en ese tipo de conocimiento, sino que es dialéctica:
"La relación verdaderamente universal y pura del saber sería una relación que no contuviera una antítesis, una relación consigo mismo; pero la acción, en virtud de la antítesis que contiene inherentemente, se relaciona con una negatividad de la consciencia, con una realidad que posee un ser intrínseco. Contrastada con la simplicidad de la conciencia pura, con el otro absoluto o con la multiplicidad implícita, esta realidad es una pluralidad de circunstancias que se descompone y se ramifica infinitamente en todas direcciones: hacia atrás en sus condiciones, hacia los lados en sus conexiones, y hacia adelante en sus consecuencias. La mente que actúa en conciencia es sabedora de esta naturaleza de la cuestión y de su relación con ella, y sabe que, en el caso en el que está actuando, no posee ese conocimiento completo de todas las circunstancias colaterales que haría falta, y que es vana la pretensión de sopesar todas las circunstancias en conciencia. Sin embargo, este conocimiento de las circunstancias y este sopesarlas todas no faltan por completo; pero se dan sólo como un momento, como algo que existe únicamente para otros, y este conocimiento incompleto lo considera la conciencia como suficiente y completo, puesto que es su propio conocimiento." (§ 642)
Como corolario podría añadirese que parte de lo que sabemos de los demás es que también son limitados como nosotros, que actuarán en sus propias circunstancias y que juzgarán nuestra acción o nuestro conocimiento con un perspectivismo similar, inherente por tanto a la socialidad de la acción y del conocimiento.
Me voy a una conferencia del ámbito cultural del Corte Inglés, atiborrada de gente. Va sobre Los Bañales, la ciudad romana en ruinas situada entre Sádaba y Uncastillo.
Los Bañales: Presente y futuro de una ciudad romana en las cinco villas
Dr. Javier Andreu
La Fundación Uncastillo ha trabajado, desde 2008, por el proyecto de “Los bañales” para situar a su ciudad romana en la vanguardia de la Arqueología en Aragón y convirtiendo al yacimiento en uno de los más valorados en los circuitos investigadores internacionales y de los más visitados. El Director Científico, Javier Andreu, explicará los trabajos arqueológicos que se han realizado y que han puesto al descubierto un espectacular foro: la plaza pública de la ciudad acercando a nuestros días la vida cotidiana de una ciudad romana de Aragón. Este trabajo también ha servido para la concesión de becas para estudiantes universitarios españoles y europeos, gracias a la ayuda de empresas privadas, que ha favorecido un despliegue cultural en la zona.
No se sabe qué acabó con esta ciudad, aunque ya decaía hacia el año 200 d.c. He leído en algún sitio que hubo unas pestes terribles por entonces, con mortandades masivas, en el Valle del Ebro—y podría ser una razón, aunque al parecer no hay pruebas.
Tampoco se sabe qué ciudad era, exactamente. Es posible que sea una de las que menciona Plinio el Viejo cuando describe los territorios que rodean Zaragoza y que estaban sometidos a su jurisdicción—con esa curiosa separación que había en el Imperio según estatutos legales y culturas o pueblos diversos. Poco melting pot había por entonces, y cada tribu estaba con los suyos:
Cesaraugusta, colonia exenta de tributo, es bañada por el Ebro. En su emplazamiento hubo antes una población que se llamaba Salduvia, del territorio de Edetania. Acuden a ella cincuenta y cinco pueblos: entre los de ciudadanos romanos están los bilbilitanos, los celsenses, antes colonia, los calagurritanos que se apellidan násicos; los ilerdenses, que son de la nación de los surdaonos junto a los que core el río Sícoris; los oscenses—del territorio de Suesetania—, los turiasonenses. Entre los de derecho latino los cascantenses primitivos, los ergavicenses, los gracurritanos, los leonicenses, y los osicerdenses. Entre los federados, los tarracenses. Entre los tributarios los arcobrigenses, los andelonenses, los aracelitanos, los bursaonenses, los calagurritanos que se apellidan fibularenses, los complutenses, los carenses, los cincienses, los cortonenses, los damanitanos, los ispalenses, los ilursenses, los iluberitanos, los jacetanos, los libienses, los pompelonenses y los segienses. (Historia Natural, libro III)
Quizá de todos estos los mejores candidatos (visto que muchos otros están identificados) sean los tarracenses—¿los de Tarra, posiblemente? ¿o de otra Tarraco, aragonesa ésta? —O quizá no se los nombra en esta lista.
En el turno de preguntas a los conferenciantes, pregunto si no hay intereses encontrados entre arqueología y turismo, a la hora de fomentar visitas no guiadas. Me responden que en absoluto, que los yacimientos más abandonados y menos visitados son los que no se respetan y los que se prestan al gamberrismo y al expolio.
En los últimos años como se ve hay todo un proyecto en marcha en este yacimiento. Muy distinto de cuando visitamos el monumento de los Atilios y las ruinas de la ciudad hace más de cinco años, cuando los chavales eran pequeños; entonces estaba todo desierto. Ahora ya ha habido varios años seguidos de excavaciones. Y han aparecido cosas nuevas; el pasado no para de dar novedades. Así que quién sabe cómo será el pasado, en el futuro.
Últimamente toco menos la guitarra, aunque lo suficiente para sacar los dedos doloridos. Aprovechando el sol de enero aún he estado hoy en la plaza un rato dándole al cante, y de cháchara con mi ruso-Khazako particular, Alex, que se me suma a veces.
Esta versión de la canción de Notre Dame de Paris la grabé hace meses y ahora va al Vimeo. Cuando la consiga perfeccionar, iremos a por la Luna 5, como los rusos.
Una canción de Eurythmics, "Love Is a Stranger", de los que ya son los viejos tiempos, reencontrada mientras leía este animado debate en Crooked Timber sobre los hombres, las mujeres, y sus actitudes hacia el sexo.
Cierto que todos somos individuos. Pero no es por casualidad que con frecuencia reconocemos en las mujeres comportamientos y actitudes femeninas, y uno mismo gravita, sin sorpresa de nadie, hacia el polo masculino del binomial.
Ahora que, para mis momentos inolvidables de Eurythmics, también está éste:
Leía en El Catoblepas un artículo de José María García de Tuñón Aza sobre Victoria Kent—la diputada progresista que ha pasado a la historia por la triste gloria de oponerse al voto femenino en la Segunda República. Es interesante leer lo que se dice al respecto ahí. Pero me ha llamado la atención sobre todo este párrafo:
"curiosamente fue la dictadura de Primo de Rivera la que concedió los primeros derechos políticos a las mujeres. El Estatuto Municipal (9 de marzo de 1924), otorgaba el voto a las mujeres en las elecciones municipales con muchas restricciones: sólo podían votar las emancipadas mayores de 23 años, las casadas y las prostitutas quedaban excluidas. Luego con motivo de un plebiscito, organizado por la Unión Patriótica para mostrar adhesión al régimen en el tercer aniversario del golpe, se permitió emitir el voto a los españoles mayores de 18 años sin distinción de sexo."
Tiene su aquél, pero ya ven, la historia es más complicada de lo que se cuenta. También comienza el artículo con Victoria Kent recordando a José Antonio Primo de Rivera como "Un perfecto caballero, un perfecto hombre, con toda la cortesía."
Como se sabe, en la primera Cámara republicana, las mujeres podían ser elegidas pero no electoras. Clara Campoamor defendió elocuentemente el voto femenino, ganó su moción, apoyada por los partidos de izquierda... En las siguientes elecciones, votando ya las mujeres, ganaron las derechas según preveía Victoria Kent... e, irónicamente, de las dos diputadas que habían debatido la cuestión, Campoamor y Kent, ¡ni la una ni la otra fueron reelegidas al nuevo parlamento!
"Sin embargo fueron elegidas a las Cortes otras cinco mujeres que para nada habían participado en aquella lucha por el voto femenino: Margarita Nelken, Matilde de la Torre, María Lejárraga y Veneranda García-Manzano, todas ellas socialistas."
(Énfasis mío. La vida es injusta). También salió una diputada de la CEDA.
Años antes, aunque no llegó a convertirse en ley, fue también la derecha quien propuso el voto para las mujeres, leo en Almendrón:
"el diputado conservador Burgos Mazo presentó, en noviembre de 1919, un nuevo proyecto de ley electoral que otorgaba el voto a todos los españoles de ambos sexos mayores de 25 años que se hallan en el pleno goce de sus derechos civiles, pero incapacitaba a las mujeres para ser elegibles"
Y también que "en la Asamblea Nacional, constituida en 1927 en un intento de recubrir al régimen con un ropaje pseudodemocrático, se reservaron algunos escaños para mujeres elegidas de forma indirecta desde ayuntamientos y diputaciones." Ah, historias desagradables. Es más bonito lo de las mujeres socialistas desfilando y pidiendo el voto para la mujer. También hubo alguna, claro, aunque desfilaba bastante sola. Y a Clara Campoamor, desde luego, le hicieron el vacío esplendorosamente.
Otra anécdota divertida (por así decirlo) es que Franco concedió el sufragio universal en la Ley del Referéndum Nacional de 1945, a los mayores de 21 años, sin distinción de sexo. A esa ley, luego derogada, le debemos la apoyatura legal para aprobar nuestra Constitución y nuestra Monarquía. Lo mismo puede decirse de la Ley de Reforma Política de 1976—Franco ya había muerto, pero fueron las cortes franquistas las que la aprobaron.
Total, que en el cuadro de honor del Sufragio Femenino en España, aparte de algún parlamentario y parlamentaria de derechas, hay que incluir a Primo de Rivera y a Franco. Ah, y a Unamuno. Ironías de la historia serán, pero Victoria Kent no entra en el cuadro ni con calzador. Llámesela feminista si se quiere, en sentido amplio, pero sufragista malamente.
Exiliada en América tras la guerra mundial, Victoria Kent impulsó un partido republicano que no llegaría a obtener representación parlamentaria al llegar la Transición. Al parecer había abandonado ya su idea de privar del voto a las mujeres, incluida ella misma. Es curioso que su celo no llegase hasta querer privarlas de la posibilidad de ser elegidas. Claro que diputada ya era cuando mantenía estas ideas.
Heraclitus plus Hume plus Neuroscience. Everything flows. There is no abiding core of self, no real essence. The self is no illusion, but it has no permanent essence. "Wise people fashion themselves" (Buddha)—a liberating notion.
Though we easily overestimate our ability for self-fashioning, I dare say... once we stop underestimating it.
Antonio Damasio ("The Quest to Understand Consciousness") would rather place our sense of self, and our map of consciousness for personal continuity, in the inside of our body. And that map flows, but rather slowly. And you can’t see it either—except on the outside.
Damasio speaks of three levels of the self, based on cerebral functions. Besides the proto self and the core self, some higher animals have an autobiographical self, a sense of identity associated to plans and memories. This notion is highly relevant for narrative studies and narrative psychology. Narrative as such, not in the sense of an internal narrative self but in the sense of cultural narratives, stories, literature, films... would have to do with the sociocultural regulation of the self as understood by Damasio.
Que no se diga que Hegel no tiene nada que ofrecer a la blogosfera—o a la facebooksfera, no nos cortemos de llamarla así, que el término anterior ya parece periclitado y sin embargo éste último no acaba aún de decidirse a aparecer, quizá por vergüenza de vernos contenidos en una empresa privada. La sección sobre el alma bella en la Fenomenología del Espíritu parece cortada a medida para la esfera moral de buenas intenciones, expresión de la mismidad, actuación mediante la palabra, y pactos de adoración mutua, características todas que florecen en la comunidad de los sujetos angélicos manifestados en la red. Cursivas de Hegel; negritas añadidas.
El espíritu: El alma bella Así, pues, la buena conciencia pone en su saber y en su querer el contenido, cualquiera que él sea, en la majestad de su altura por encima de la ley determinada y de todo contenido del deber; es la genialidad moral que sabe la voz interior de su saber inmediato como voz divina y que, al saber en este saber no menos inmediatamente el ser allí, es la divina fuerza creadora que tiene en su concepto la vitalidad. Es también el culto divino en sí mismo, pues su actuar es la intuición de esta su propia divinidad.
Este solitario culto divino es, al mismo tiempo, esencialmente, el culto divino de una comunidad, y el puro interior saberse y escucharse a sí mismo pasa a momento de la conciencia. La intuición de sí es su existencia objetiva, y este elemento objetivo es la enunciación de su saber y querer como un universal. Mediante esta enunciación, se convierte el sí mismo en lo vigente y la acción en el obrar que ejecuta. La realidad y la persistencia de su actuar es la autoconciencia universal; pero la enunciación de la buena conciencia pone la certeza de sí mismo como sí mismo puro y, con ello, como sí mismo universal; los otros dejan valer la acción por razón de este discurso, en que el sí mismo es expresado y reconocido como la esencia. El espíritu y la sustancia de su conexión es, por tanto, la mutua aseveración de su escrupulosidad y de sus buenas intenciones, el alegrarse de esta recíproca pureza y el deleitarse con la esplendidez del saber y el enunciar, del mantener y cuidar tanta excelencia. En la medida en que esta buena conciencia distingue todavía su conciencia abstracta de su autoconciencia, tiene su vida solamente recóndita en Dios; Dios se halla presente, indudablemente, de modo inmediato, ante su espíritu y su corazón, ante su sí mismo; pero lo patente, su conciencia real y el movimiento mediador de la misma, es para él un otro que aquel interior recóndito y la inmediatez de su esencia presente. Sin embargo, en la perfección de la buena conciencia se supera la diferencia de su conciencia abstracta y de su autoconciencia. Aquélla sabe quela conciencia abstracta es precisamente este sí mismo, este ser para sí cierto de sí; que en la inmediatez de la relación entre el sí mismo y el sí, que , puesto fuera del sí mismo es la esencia abstracta, y lo oculto ante ella, se supera precisamente la diversidad. En efecto, aquella relación es una relación mediadora, en la que los términos relacionados no son uno y el mismo, sino que son cada uno de ellos entre sí un otro y sólo son uno en un tercero; pero la relación inmediata no significa de hecho otra cosa que la unidad. La conciencia, elevada por encima de la carencia de pensamiento de mantener todavía como diferencias estas diferencias que no lo son, conoce la inmediatez de la presencia de la esencia en ella como unidad de la esencia y de su sí mismo, conoce por tanto su sí mismo como el en sí vivo, y conoce que este saber suyo es la religión, que, en tanto que saber que tiene una manifestación externa, es el lenguaje de la comunidad acerca de su propio Espíritu.
Vemos, así, cómo la autoconciencia ha retornado ahora a su refugio más íntimo, ante el que desaparece toda exterioridad como tal, a la intuición del yo = yo, donde este yo es toda esencialidad y toda existencia. La autoconciencia se hunde en este concepto de sí misma, pues se ve empujada a su máximo extremo y de tal modo, además, que los momentos diferenciados que hacen de ella algo real, o algo que todavía es una conciencia, no son para nosotros solamente estos puros extremos, sino que lo que ella es para sí, lo que es en sí para la conciencia y lo que para ella es ser allí, se volatilizan como abstracciones que ya no tienen para la conciencia misma ningún punto de apoyo, ninguna sustancia; y todo lo que hasta ahora era esencia para la conciencia se retrotrae a estas abstracciones. Depurada hasta tal punto, la conciencia es su figura más pobre, y la pobreza, que constituye su único patrimonio, es ella misma un desaparecer; esta absoluta certeza en que se ha disuelto la sustancia es la absoluta no verdad que se derrumba internamente; es la absoluta autoconciencia en la que se sumerge la conciencia.
Considerado dentro de sí mismo este hundirse, para la conciencia la sustancia que es en sí es entonces el saber como su saber. Como conciencia, se separa en la oposición entre sí y el objeto que es para ella la esencia; pero este objeto precisamente es el objeto perfectamente transparente, es su sí mismo, y su conciencia es solamente el saber de sí. Toda vida y toda esencialidad espiritual se ha retraído a este sí mismo y ha perdido su diversidad con respecto al yo mismo. Los momentos de la conciencia son, por tanto, estas abstracciones extremas, ninguna de las cuales se mantiene firme, sino que se pierde en la otra y la engendra. Es el trueque de la Conciencia Desventurada consigo, pero un trueque que para ella misma se produce dentro de sí y que es consciente de ser el concepto de la razón, que aquélla sólo es en sí. La absoluta certeza del sí mismo se trueca, pues, de modo inmediato, para ella misma como conciencia, en el apagarse de su sonido, en la objetivación de su ser-para-sí; pero este mundo creado es su discurso,que ha escuchado también de un modo inmediato y del que sólo retorna a ella el eco. Este retorno no tiene, pues, la significación de que en este acto la conciencia sea en sí y para sí, pues la esencia no es para ella un en sí, sino que es ella misma; ni tiene tampoco existencia, pues lo objetivo no logra llegar a ser un negativo del sí mismo real, del mismo modo que éste no alcanza realidad. Le falta la fuerza de la enajenación, la fuerza de convertirse en cosa y de soportar el ser. Vive en la angustia de manchar la gloria de su interior con la acción y la existencia; y, paraconservar la pureza de su corazón, rehuye todo contacto con la realidad y permanece en la obstinada impotencia de renunciar al propio sí mismo llevado hasta el extremo de la última abstracción y de darse sustancialidad y transformar su pensamiento en ser y confiarse a la diferencia absoluta. El objeto hueco que se produce lo llena, pues, ahora, con la conciencia de la vaciedad; su obrar es el anhelar que no hace otra cosa que perderse en su hacerse objeto carente de esencia y que, recayendo en sí mismo más allá de esta pérdida, se encuentra solamente como perdido; —en esta pureza transparente de sus momentos, un alma bella desventurada, como se la suele llamar, arde consumiéndose en sí misma y se evapora como una nube informe que se disueve en el aire.
Aunque, habría que matizar, los juicios son también obras, una dimensión del "hacer cosas con palabras"que aquí subestima Hegel (¡de palabra la subestima, no de obra!). Y, por tanto, en la producción y exhibición del propio discurso ante los demás sí hay esa "fuerza de la enajenación" que él echa en falta. En última instancia, además, todo es una nube informe que se disuelve en el aire, dust in the wind.
Alas, most lives will remain unrecorded, and most experiences in the lives that do get some kind of record will also remain unrecorded. We literary scholars tend to fantasize that actual life is destined for some kind of afterlife on the shelves of some library of eternity, but that’s not the way it works… evanescence’s the name of the game.
Celebra fernand0 el décimo aniversario de su blog Reflexiones e Irreflexiones, supongo que el más antiguo de nuestra universidad y uno de los más antiguos de España: http://fernand0.blogalia.com/historias/71061#649938 —y le pregunto por cuáles son los más antiguos. Me responde que varios de los de Blogalia, que se hicieron por las mismas fechas que su blog: http://javarm.blogalia.com/ http://rvr.blogalia.com/ Blogpocket http://www.blogpocket.com/ http://www.tintachina.com/ (ahora http://www.gemmaferreres.com/ ) Me acuerdo que hace años los visitaba a veces, sobre todo el de Por la boca muere el pez, hasta que me harté de tanto troll que pululaba por ahí sin control. El de rvr recuerdo haberlo tenido en mente alguna vez como el primer blog de España. Otra cosa sería los blogs más antiguos en español, claro. Puede que sean éstos también.
Haciendo memoria, recuerdo que allá hacia el año 2000 no conocía el concepto de blog, claro, y me encontraba por la web a veces cosas que me parecían un cruce entre errores de diseño y páginas web mal totoñadas, con acumulaciones de observaciones inconexas o indescifrables, e imágenes igualmente inconexas. Supongo que fue mi primer contacto con los blogs, hasta que se fueron organizando mentalmente en mi cabeza (y quizá también fueron adquiriendo formas más definidas) como objetos identificables. Antes de los blogs estuvieron las páginas web siempre under construction, también pasé por ésas. Y en cuanto me decidí a abandonar el inaccesible espacio web de la Facultad en el que tenía mi bibliografía (desde 1996), me pasé a un espacio en el Servicio de Informática de la uni y supongo que repetí la historia de la web aceleradamente y con retraso, como la ontogenia recapitulando la filogenia: primero colgué mis publicaciones escritas en una página web o colección de ellas, luego me hice un blog "a mano" a base de archivos html enlazados, todo esto en 2004. Aún sigo con él. Pero en 2005 mi amigo JMC que trasteaba más por la web me animó a abrirme un blog como Dios manda, con comentarios integrados, avisos e-mail, archivos automáticos, etc., en Blogger. Vaya, en lugar de eso me lo abrí en Blogia, que también lo mantengo a pesar de que pasó una temporada muy difícil de atascos y lentitudes. En esa temporada acabé por pasarme a Blogger, y también me había abierto un Facebook antes de que nadie de mi entorno lo utilizase—de repente años después se puso de moda, y tuve de repente unos cuantos "amigos" (mientras que algunos de mis amigos tenían enseguida miles de amigos). Eso después de años preguntándome por qué nadie se abría un blog. ¿Que es más usable Facebook....? Lo dudo. Para lo que la gente lo usa, sí; en general más usable, para nada. Pero en la web todo depende de los torbellinos de información, y si en 2004 (cuando me abrí yo el mío) los blogs fueron un pequeño torbellino de moda, cinco años más tarde Facebook fue un torbellino mucho mayor. Y eso es lo que hay: impredecibles, incalculables torbellinos. Igual el año que viene nadie tiene ya Facebook, no podemos decirlo.
La actividad en comentarios de mi blog siempre ha sido ultra-baja; y bajó más todavía al aparecer Facebook. También desaparecieron mayormente los trolls. Supongo que mucha gente ha derivado por ahí, que les hace más apaño para comentarios más fáticos que otra cosa, y conversaciones evanescentes. Todo son niveles de evanescencia, claro; pero un blog tiene más solidez que Facebook en ese sentido; la vida media de cualquier cosa escrita en Facebook, leía ayer, es de tres horas, y nunca más volverá a aparecer para nadie (como no cambie mucho la cosa). Quizá ahora, con la Biografía esa o el Timeline, sean las cosas más accesibles, aunque no sé si es eso lo que quiere la gente. En un blog, puedes acudir a los archivos, que son parte esencial, y allí siguen las cosas archivadas... al menos mientras el Sistema aguante, o el disgusto no pueda con el bloguero y lo borre todo de un plumazo, que también pasa.
Publicando en Internet llevaba yo a vueltas desde 1995, con la bibliografía exclusivamente primero, y luego con la edición en red de la Miscelánea, allá por el 1996-7, pero recordando cuando me metí en la web más a fondo, y en los blogs, fue a consecuencia de un artículo que quería escribir para un congreso sobre Internet en Castellón, que fue en 2005. Acabé presentando esta conferencia, "Linkterature: From Word to Web". Y entretanto me leí cosas sobre blogs, como Blog Story de Cyril Fievet y Emily Turrettini, y antes que ese el primer libro sobre blogs que ví, The Mirror and the Veil, de Viviane Serfaty. Sobre él escribí esta reseña para Atlantis.
Y sobre blogs he ido escribiendo en el blog de vez en cuando. Mi pieza más elaborada al respecto supongo que es "Los blogs y la narratividad de la experiencia." Pero ya que estamos aquí va la lista completa, según la recoge mi bibliografía, sección "On Blogs". ¿Que quieren ustedes una bibliografía general, y no mía, sobre blogs? Pues ahí está.
Blog de notas de José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: "Algo hay en el formato mismo de los blogs que estimula un desarrollo casi canceroso de nuestro ego" (John Hiler)