Porque aquí también sabemos confundir el tocino con la velocidad.
En todo caso, estos parecen creer que Garzón tiene bula para dispararle a todo lo que quiera, y embolsarse todas las piezas que le quepan en el zurrón. Con licencia, o sin ella, como Bermejo. Son fotos de las que retratan, todas éstas.
A (rhetorical?) question by Norman H. at the PsyArt list:
I've been fascinated by the ingenuities in this discussion of "greed is good." Do we really need to provide explanations from depth psychology for one of the seven deadly sins that has been around since the year dot? Or are we trying to condemn something we disapprove of morally by labeling it pathological? What is so odd about wanting more of something we find gratifying like more money or a Caribbean island or two Maseratis?
My answer:
Perhaps the notion that "Greed is good" (whether we adhere to this motto or we reject it) points to a fundamental ambivalence or paradox in human beings. We are the greedy primate-- the one that will burn down the forest, or the planet, to make more place for himself. That is, in itself, a course bent towards self-destruction, all the faster the faster growth gets, e.g. through globalized financial systems. So, greed is good, if at all, in the short term. Greed is part of human nature, and capitalism run amok is a logical product both of human sociality, of our symbolic abilities (e.g. to create paper money and national debt), and of our built-in greed as a species. But there may be greed built on greed. Greed shining like a Maserati, or like a mirror outshining the neighbours' greed, shows human nature all too clearly, and we don't like what we see in that mirror. So, if greed's pathological, the pathology runs deeper than it seems. A deep-seated pathology which is another name for human nature.
Hoy el tanguero está acatarrado, pero no se nota la diferencia. Ésta la cantaban Gardel, Julio Sosa, Malevaje... pero a mí siempre me recuerda a Borges.
Un comentario que pongo en Biolingüística, a cuenta de un debate muy interesante que puede leerse allí, entre Chomsky y Pullum, sobre adquisición del lenguaje y Gramática Universal:
Curioso por otra parte, el rechazo de Chomsky a los estudios de imágenes de actividad cerebral, que son lo más cercano hoy en día a una aproximación al estudio del “órgano” de la Gramática Universal precisamente en tanto que órgano. Claro que hasta que se hagan seguimientos detallados de la actividad cerebral de bebés escuchando y aprendiendo a hablar, en plan industrial y en tiempo real… eso no parece cercano; o sí, quién sabe, pobres críos. El sentido en el que se puede hablar de un órgano del lenguaje tiene que ver con el desarrollo inmaduro del cerebro humano (por neotenia probablemente) que lleva a arrojar un cerebro todavía “sin hacer” al mundo social y lingüístico. Allí se adapta el cerebro a la forma del lenguaje, que en sí es una pura forma sintáctica, como dice Chomsky; pero no hay que olvidar que hay una “Merge” más fundamental que la lingüística, una fuente de generación de formas y sentidos que seguramente es la que posibilita la capacidad lingüística “to begin with”, y que sigue activa por suerte en los adultos; me refiero a la fusión conceptual, que es un elemento que trastoca todas las gramáticas formalistas.
—Ahora que lo juzgan por encausar los crímenes del franquismo, Garzón declara en su defensa que no estaban cubiertos por la ley de amnistía que (¡qué cosas!) se había hecho precisamente para exonerarlos: "Garzón, que se ha negado a contestar las preguntas de la acusación popular de Manos Limpias por considerar que no está legitimada, ha insistido en que no vulneró la Ley de Amnistía porque esa norma se refiere a hechos políticos y en ningún caso se puede afirmar que los crímenes denunciados pudieran tener naturaleza política" (ABC)
O sea, que como eran crímenes criminales, y no "crímenes políticos", whatever that means, no quedaban cubiertos por la ley de amnistía de 1977. Parece que Garzón lee en esa ley lo que a él le gustaría que dijera, y no lo que dice, pues está claro que la ley sí se refiere a tales crímenes criminales, asesinatos y demás— no está tipificando su naturaleza política, en el marco de ninguna legislación, sino su intencionalidad política, y la intención es libre. O sea que estaban efectivamente amnistiados, como sabía todo el mundo en España—menos Garzón, al parecer. Es de suspenso en primero de derecho, y desde luego para echarlo de la carrera judicial. Con una hermenéutica como ésta, cualquier ley podría significar cualquier cosa.
Otra cuestión es que la ley de amnistía del 77 sea aceptable hoy en el contexto del Derecho internacional (si existe ese derecho en un empíreo inmaculado en el que caben China, Arabia Saudí, etc.). Por ahí tendría más defensa hipotética Garzón, pero no dentro del sistema judicial español. Porque en él lo que tendría que haber hecho el juez no es saltarse la ley, sino procurar iniciar trámites para su derogación—cosa que no ha hecho Garzón, al menos que yo sepa. Tampoco sé si está la derogación de esa ley en el programa de ningún partido político, ni siquiera de Izquierda Unida. Derogación selectiva, tendría que ser en todo caso. Desde el punto de vista del Derecho español, lo que ha hecho Garzón es saltarse la ley con deliberación, o ignorarla con ignorancia de zote—dos motivos sobrados, cualquiera de ellos, para echarlo de la carrera.
Ahora bien, ¿que quizás quería hacer fuerza Garzón, para cambiar la ley a las bravas, echar un pulso al Sistema, atraer atención por el bien de la Justicia internacional, etc. etc.? Genial, eso también es defendible. Pero no para un juez: para hacer fuerza en ese sentido, quien algo quiere algo le cuesta—en este caso, el precio es, también, ser expulsado de la carrera judicial. O juez, o mártir. Pero este señor quiere estar a la vez en misa, y repicando. Y pasando la cesta, además. "Para las misiones..."
A veces deseo perdonar, pero nunca deseo olvidar. A quienes dicen "Perdona y olvida", les digo, "Perdona pero recuerda". La cuestión no es que guarde rencor y busque venganza, aunque en franqueza a veces sí lo haga. Más bien, mi negativa a olvidar refleja mi respeto hacia el pasado y mi insistencia en el sentido perdurable de las decisiones y acontecimientos humanos. Los lugares comunes a veces se vuelven lugares comunes porque son verdaderos. Lo que se ha hecho realmente no puede deshacerse. La respuesta adecuada no es olvidarlo y seguir adelante. Hay pocas frases en le léxico contemporáneo de la psicología y la cultura pop que aborrezca más "Es hora de seguir adelante". Perdonar y olvidar para seguir adelante atenta contra la importancia de la historia—personal o no—y minimiza la seriedad de nuestras acciones. Algunas cosas no pueden y no deben olvidarse—el arrebatar una vida humana, la violación de los inocentes, la traición a una persona amada. Hay, en efecto, heridas tan profundas que nunca debería permitírseles sanar, aunque pudieran.
Perdonar pero recordar es mucho más difícil que personar y olvidar. Personar y olvidar es un acontecimiento definitivo—hazlo, acaba con eso ya, y pasa a otra cosa. Dejando la pizarra limpia, parece posible empezar de nuevo, pero el borrado siempre deja huellas aun cuando se nieguen. Lo que se olvida no desaparece sino que permanece, a menudo se infecta, y a veces vuelve cuando menos se le espera. En contraste, cuando perdonas pero recuerdas, el perdón nunca acaba de terminar, lo cual no quiere decir que se quede incompleto. El perdón debe comenzar de nuevo cada vez que se se toman ciertas decisiones. El dolor que aún queda por la transgresión es lo que hace el perdón tan difícil tanto para quien perdona como para quien es perdonado. En el momento del perdón la vida del transgresor se vuelve doble: no es perdonado sin más, sino que se convierte en un transgresor perdonado.
Esta es la lección que enseña Lutero en su doctrina del perdón. Si Dios me perdona, no estoy redimido sin más; más bien, son un pecador perdonado—simultáneamente justificado, y pecador. El pecado, en otras palabras, no desaparece sino que sigue siendo una parte de mi mismo ser. Además, Lutero insiste en que la justificación no es mía, sino ajena—la rectitud de otro, de Jesucristo, se me asigna a mí. Habiendo transgredido, no hay nada que pueda hacer para merecer perdón—el arrepentimiento no puede eliminar la transgresión, sólo puede dolerse de ella. Como sabe todo amante infiel, cuanto más me esfuerzo por ganarme el perdón, antes descubro mi incapacidad de hacerlo. El perdón, si se otorga, es siempre un don gratuito del otro. No es necesario aceptar la teología de Lutero para apreciar la profundidad de su penetración psicológica en la compleja dinámica del perdón.
¿Quién no ha transgredido? ¿Quién no necesita el perdón de otro? ¿Quién no ha sentido la angustia de ser incapaz de hacer cualquier cosa para ganarse la aceptación que ansía de modo tan desesperado? El don del perdón es difícil, si no imposible, de entender. Aunque a menudo se pasa por alto, el aceptar el perdón es quizá incluso más difícil que otorgarlo. En el momento del perdón, me afirmo a mí mismo en el acto de negarme a mí mismo. Esta contradicción expone una divisón, fisura, falla, en lo que yo pensaba que era el núcleo mismo de mi ser. Recibir el perdón sin duda duplica esta contradicción, superponiendo aún otra oposición más sobre el yo dividido. Soy culpable pero estoy perdonado. Vivir en la ambigüedad de tal duplicidad es dar al tiempo lo que en justicia le corresponde, admitiendo su irreversibilidad.
Este acto de perdón no carece de peligros. Si la persona que perdona no se ve a sí misma reflejada en los ojos del otro, el perdón mismo se convierte en una transgresión. Me pongo por encima del otro y, declarando mi inocencia, de hecho admito mi culpa. Puedo por tanto perdonar al otro sólo confesando mi propia necesidad de perdón. La palabra y el el acto se encuentran en la cruz del perdón. Otorgar y aceptar el perdón no son actos externos, sino actos de habla que cambian nuestro mismo ser. Cuando el perdón se ofrece de modo desinteresado y es aceptado libremente, dos se hacen uno en una confesión compartida: "No soy lo que soy y soy lo que no soy". Estas palabras son tan transformadoras como cualquier acción. Dios perdona pero no olvida porque me respeta y se toma mis acciones de modo extremadamente serio. Que yo hiciera menos de cara a mí mismo o de cara a otros seres humanos sería negar el valor de las vidas que estoy intentando afirmar. En el momento del perdón, me vuelvo tan paradójico como lo es el hecho mismo de perdonar.
La "hermenéutica de la sospecha" es un término que aparece en las teorías hermenéuticas de Ricœur o Gadamer, para oponerlo a la hermenéutica de la confianza. En la hermenéutica de la confianza, el intérprete, oyente o lector confía en el discurso del emisor o autor, podríamos decir que en términos generales acepta la versión de él mismo y de sus motivos que el propio autor hace, y su acercamiento a la cuestión tratada. Aprende escuchando al texto, en actitud atenta y respetuosa. El receptor trata al autor como una autoridad, y es ésta la actitud hermenéutica asociada al magisterio de los sabios, a la autoridad interpretativa de los doctos, y a la reverencia debida a los textos sagrados.
La hermenéutica de la sospecha es la crítica de los críticos, de los criticones, de los que tienen un discurso propio (y suspicaz) que oponer al discurso del hablante. Hay críticas amistosas o favorables, como hemos visto, y muchas reseñas lo son, pero los críticos críticos no aceptan el discurso del autor y buscan motivos maquiavélicos, conscientes o inconscientes, tras él. No es un discurso autoexplicativo, y por tanto la explicación que ofrece de sí mismo es sospechosa, disimuladora, o ignorante. Para exponernos los auténticos motivos del hablante o del autor está aquí el hermeneuta suspicaz: y sacará a la luz motivos inconfesados que subyacen al texto autorial. Es más, hay motivos quizá inconfesables por desconocidos para el propio autor, que no conoce ni a su texto ni a sí mismo, tan limitada es su autoridad frente a la de este crítico suspicaz que ve una coherencia subyacente donde otros veíamos sólo ruido ambiente o datos inconexos. Las feministas denunciando el patriarcado ambiental de la literatura, los marxistas denunciando los intereses de clase, los psicoanalistas sacando a la luz las pulsiones ocultas del autor, los desconstructivistas exponiendo la lógica ilógica de los sistemas textuales—son otros tantos practicantes de esta hermenéutica de la sospecha, basada en términos generales en una recontextualización o reinterpretación del texto como acción en un marco interpretativo que es identificable para el crítico, pero normalmente invisible para el alocutor del crítico, o para el propio autor.
Puede acudirse a Sur l'Interprétation de Ricoeur o a "The Hermeneutics of Suspicion" de Gadamer para ver las defensas que éstos hacen de la dimensión interpretativa o "no crítica", en el sentido de no criticona, de la hermenéutica. Sobre toda esta cuestión escribí por ejemplo el artículo "Crítica acrítica, crítica crítica", y allí remito para más. Hoy sólo quería dejar nota de un antecedente del examen de esta cuestión en Hegel—quien en la Fenomenología del Espíritu define la dialéctica entre el enunciador y su crítico suspicaz (entendidos como tesis y antítesis) así como una síntesis resultante en una cierta autocrítica del crítico crítico. No habla de crítica literaria o hermenéutica, sino del actuar, y del juicio, y de la interacción humana en general. Aparece la discusión en el contexto de un análisis del obrar en conciencia (algunos preliminares aquí). Lo que viene a decir Hegel es que el hablante o "la conciencia actuante" se presenta como alguien que actúa en conciencia, atento sólo a los ideales, alguien desinteresado. El crítico ("la conciencia que aprehende" o "la conciencia enjuiciadora") no acepta esta autocaracterización, y denuncia al hablante (o actuante en conciencia) como una persona guiada, como los demás, por intereses personales y espúreos, alguien cuyo discurso idealista es sólo una pantalla o autojustificación. Pero la antítesis o momento crítico es negativo para Hegel: habiendo desvelado las limitaciones del hablante o sujeto primero, este segundo sujeto crítico está en una posición de soberbia interpretativa, y no ve la viga en el propio ojo. (Esto nos llevaría a un análisis de estas relaciones de triangulación, tan examinadas en el artículo de Lacan sobre "La Carta Robada" de Poe—of which more here—y amenazaría con llevarnos, incluso, hasta un análisis de Jesucristo como el primer hermeneuta triangulador, el primero que denuncia la viga en el ojo del crítico).
La síntesis llega cuando el propio crítico reconoce el carácter interesado, situado, podríamos decir, de su propia crítica. Este momento lo ve Hegel como poco menos que la aparición de Dios sobre la tierra, lo cual podría parecer exagerado... aunque me recuerda algo que decía Oscar Wilde en El crítico como artista: que la crítica penetrante y desilusionadora, más allá de la creación, es pura actividad intelectual, pura comprensión, y por tanto una actividad que nos aproxima a la existencia de los dioses.
Sea como fuere, éste es el pasaje en cuestión de la Fenomenología del Espíritu, un pasaje que me parece clave en la hermenéutica hegeliana, hermenéutica en forma de una espiral dialéctica que conduce a la autocomprensión:
[El espíritu: b- El juicio moral] (...)
Pero el juzgar debe considerarse como un acto positivo del pensamiento y tiene un contenido positivo; con este lado se hacen todavía más completas la contradicción que viene dada en la conciencia que aprehende y su igualdad con la primera. La conciencia actuante expresa este su obrar determinado como deber, y la conciencia enjuiciadora no puede desmentirla; pues el deber mismo es la forma carente de contenido y susceptible de un contenido cualquiera, o la acción concreta, diversa en ella misma en su multilateralidad, tiene en ella tanto el lado universal, aquel que es tomado como deber, cuanto el lado particular, que constituye la aportación y el interés del individuo. La conciencia enjuiciadora no permanece ahora en aquel lado del deber ni en el saber que el que actúa tiene acerca de que esto es su deber y ésta la relación y situación de su realidad, sino que se atiene más bien al otro lado, hace entrar la acción en lo interior y la explica por sí misma, por la intención de la acción, diferente de la acción misma, y por su resorte egoísta. Como toda acción es susceptible de ser considerada desde el punto de vista de su conformidad al deber, así también puede ser considerada desde este otro punto de vista de su particularidad, pues como acción es la realidad del individuo. Este enjuiciar destaca, por tanto, la acción de su existencia y la refleja en lo interior o en la forma de la propia particularidad. Si la acción va acompañada de fama, sabrá este interior como afanoso de fama; si se ajusta en general al estado del individuo sin remontarse por sobre él y es de tal constitución que la individualidad no encuentre este estado añadido como una determinación exterior, sino que más bien llena por sí misma tal universalidad, mostrándose precisamente por ello capaz de algo más alto, el juicio sabrá su interior como afán de gloria, etc. Como en la acción en general el que actúa llega a la intuición de sí mismo en la objetividad o al sentimiento de sí mismo en su existencia y llega así, por tanto, al goce, el juicio sabe lo interior como impulso de su propia dicha, aunque ésta consista solamente en la vanidad moral interior, en el goce que la conciencia encuentra en su propia excelencia y en el gusto anticipado que da la esperanza de una dicha futura. Ninguna acción puede sustraerse a este enjuiciar, pues el deber por el deber mismo, este fin puro, es lo irreal; su realidad la tiene en el obrar de la individualidad y, por tanto, la acción tiene en ello el lado de lo particular. Nadie es héroe para su ayuda de cámara, pero no porque aquél no sea un héroe, sino porque éste es el ayuda de cámara, que no ve en él al héroe, sino al hombre que come, bebe y se viste, es decir, que lo ve en la singularidad de sus necesidades y de su representación. No hay, pues, para el enjuiciar ninguna acción en la que el lado de la singularidad de la individualidad no pueda contraponerse al lado universal de la acción y en que no puede actuar frente al sujeto agente como el ayuda de cámara de la moralidad.
Esta conciencia enjuiciadora es, de este modo, ella misma vil, porque divide la acción y produce y retiene su desigualdad con ella misma. Es, además, hipocresía, porque no hace pasar tal enjuiciar como otra manera de ser malo, sino como la conciencia justa de la acción, se sobrepone a sí misma en esta su irrealidad y su vanidad del saber bien y mejorar a los hechos desdeñados y quiere que sus discursos inoperantes sean tomados como una excelente realidad. (Como vemos, Hegel efectúa el mismo movimiento crítico que harán Ricoeur o Gadamer y se precia de sospechar de la supuesta lucidez de la crítica suspicaz, ciega a su propia dinámica. Le parece antipática e hipócrita, negadora de la comunidad humana... y merecedora de una aufhebung. Anticipa por tanto también Hegel la discusión de estas triangulaciones en Lacan—ver mi artículo sobre"La espiral hermenéutica"). Equiparándose, por tanto, así al que actúa enjuiciado por ella, es reconocida por éste como lo mismo que él. Éste no sólo se encuentra aprehendido por aquélla como un extraño y desigual a ella, sino que más bien encuentra que aquélla, según su propia estructura, es igual a él. Intuyendo esta igualdad y proclamándola, la consciencia actuante la confiesa y espera asimismo que la otra, colocada de hecho en un plano igual a ella, le conteste con el mismo discurso, exprese en ella su igualdad y que se presente así la existencia que reconoce. Su confesión no es una humillación, un rebajamiento, una degradación con respecto a la otra, pues esta proclamación no es la proclamación unilateral que pone su desigualdad con respecto a ella, sino que sólo se expresa en gracia a la intuición de la igualdad de la otra con respecto a ella, proclama su igualdad por su parte en su confesión y la expresa porque el lenguaje es la existencia del espíritu como el sí mismo inmediato; espera, pues, que la otra contribuya con lo suyo a esta existencia.
(Lo que sigue recuerda también ala dialéctica del amo y del esclavo, episodio de la conciencia hegeliana en el que el más débil y superado en apariencia, el esclavo, es quien asume la responsabilidad de la síntesis final superadora de la dicotomía:) Sin embargo, a la confesión del mal: esto es lo que soy, no sigue esta réplica de la misma confesión. No era éste el sentido de aquel juicio; ¡por el contrario! Dicho juicio rechaza esta comunidad y es el corazón duro que es para sí y rechaza la continuidad con lo otro. De este modo, se invierte la escena. La conciencia que se había confesado se ve repelida y ve la injusticia de la otra, que ahora se niega a salir de su interior a la existencia del discurso, contrapone al mal la belleza de su almay da a la confesión la espalda rígida del carácter igual a sí mismo y del silencio de quien se repliega en sí mismo y se niega a rebajarse a otro. Es puesta aquí la más alta rebelión del espíritu cierto de sí mismo, pues éste se contempla a sí mismo en el otro como este simple saber del sí mismo, y además de tal modo que tampoco la figura exterior de este otrono es como en la riqueza lo carente de esencia, no es una cosa, sino que es el pensamiento, el saber mismo que se le contrapone, es esta continuidad absolutamente fluida del saber puro, que se niega a mantener su comunicación con él—con él que ya en su confesión había renunciado al ser para sí separado y se ponía como particularidad superada y, por tanto, como la continuidad con lo otro, como universal. Pero lo otro mantiene en él mismo su ser para sí que no se comunica; y en quien se confiesa retiene cabalmente lo mismo, pero rechazado ya por éste. Se muestra, así, como la conciencia abandonada por el espíritu y que reniega de éste, pues no reconoce que el espíritu, en la certeza absoluta de sí mismo, es dueño de toda acción y de toda realidad y puede rechazarla y hacer que no acaezca. Al mismo tiempo, no reconoce la contradicción en que incurre, la repudiación acaecida en el discurso, como una verdadera repudiación, mientras que ella misma tiene la certeza de su espíritu, no en una acción real, sino en su interior, y halla su existencia en el discurso que enuncia juicio. Es, pues, ella misma la que entorpece el retorno del otro desde el obrar a la existencia espiritual del discurso y a la igualdad del espíritu, produciendo con esta dureza la desigualdad todavía dada.
Ahora bien, en cuanto que el espíritu cierto de sí mismo, como alma bella, no posee la fuerza de la enajenación de aquel saber de ella misma que mantiene en sí, no puede llegar a la igualdad con la conciencia que ha sido repudiada ni tampoco, por tanto, a la unidad intuida de ella misma en otro, no puede llegar al ser allí; la igualdad se produce, por consiguiente, sólo de un modo negativo, como un ser carente de espíritu. El alma bella carente de realidad, en la contradicción de su puro sí mismo y de la necesidad del mismo de enajenarse en el ser y de trocarse en realidad, y quedándose en la inmediatez de esta oposición retenida —una inmediatez que es solamente el término intermedio o antítesis que podría reconcilarse, pero llevado hasta su abstracción pura y que es el ser puro o la nada vacía—; el alma bella, por tanto, como conciencia de esta contradicción en su inconciliada inmediatez, se ve desgarrada hasta la locura y se consume en una nostálgica tuberculosis. Esa conciencia abandona, por tanto, de hecho, el ser para sí al que tanto se aferra, y sólo da lugar a la unidad carente de espíritu del ser sin más.
[g) Perdón y reconciliación]
La verdadera nivelación, a saber, la nivelación autoconsciente y existente de las dos partes, se sigue necesariamente de lo que antecede y se contiene ya allí. La ruptura del corazón duro y su exaltación a universalidad es el mismo movimiento ya expresado en la consciencia que se confesaba. Las heridas del espíritu se curan sin dejar cicatriz; el hecho no es imperecedero, sino que es devuelto a sí mismo por el espíritu, y el aspecto de individualidad que se halla presente en él, sea como intención o como negatividad y limitación que existe allí, desaparece enseguida. El yo que lleva a cabo la acción, la forma de su actuar, es sólo un momento del todo, y del mismo modo lo es el conocimiento que con su juicio determina y establece la distinción entre los aspectos individuales y los universales de la acción. La mala consciencia a la que nos hemos referido arriba pone su objetivación externa, o se pone a sí misma, como un momento nada más, al haberse visto inducida a confesarse debido a la visión de sí mismo percibida en el otro. Pero igual que la primera tiene que renunciar a su existencia en la particularidad, unilateral y no reconocida, de la misma manera habrá de renunciar este otro a su juicio unilateral y no reconocido. E igual que la primera manifiesta el poder del Espíritu sobre su existencia efectiva, del mismo modo este otro manifiesta la potencia del Espíritu frente al propio concepto de sí.
Este último, sin embargo, renuncia al pensamiento que divide y a la dureza de corazión del ser para sí que se aferraba a ese pensamiento, porque se ha visto a sí mismo efectivamente en el primero. Esta primera consciencia que que se vuelve sobre su propia existencia efectiva y que echa por la borda su propia realidad, convirtiéndose en una consciencia particular superada, por el hecho mismo de hacerlo se manifiesta como universal. Se vuelve sobre sí como ser esencial, tras su existencia externa efectiva, y se reconoce efectivamente a sí misma como una conciencia universal. El perdón que esta consciencia concede a la primera es la renuncia a sí, a su esencia irreal, a la que se equiparaba aquella otra, que era obrar real, reconociendo como buena a esta otra, a la que la determinación recibida del obrar en el pensamiento llamaba el mal, o más bien da de lado a esta diferencia del pensamiento determinado y a su juicio subjetivamente determinado, al igual que el otro abandona su caracterización subjetiva de la acción. La palabra de reconciliación es el Espíritu objetivamente existente, que contempla el puro conocerse a sí mismo en tanto que esencia universal, en su contrario, en el puro conocimiento de sí en tanto que individualidad absolutamente contenida y singular—un reconocimiento recíproco que es el Espíritu absoluto.
Habiendo disfrutado mucho con las memorias alfabético-caóticas de Gérard Genette, Bardadrac, ahora estoy leyéndome su continuación o Codicille. Leo como sigue en el artículo-entrada "Côté", sobre sus perplejidades con la reversibilidad de derecha e izquierda, según desde donde se miren:
"la 'droite' est perçue, dans cette tradition, comme le parti attaché au passé, la 'gauche' comme le parti tourné vers l'avenir. Je n'en crois plus rien depuis longtemps, mais les réflexes anciens parlent plus fort que les prises de conscience récentes. J'en conviens, mais pourquoi cette vectorisation contradictoire de l'espace symbolique? La réponse est sans doute dans la question: le fait décisif qui oriente de la gauche vers la droite, et contrairement à l'orientation politique héritée de si peu loin (pas beaucoup plus de deux siècles), la plupart de nos gestes directionnels, y compris sans doute chez les gauchers, ce fait est celui qui domine, depuis bien plus longtemps (plus de deux millénaires) notre orientation culturelle : c'est le mouvement dextrogyre (de gauche à droite) qui est pour nous celui de l'écriture et de la lecture. 'Nous' (on voit maintenant ce que désigne sélectivement ce pronom) écrivons et lisons de gauche à droite, et cette habitude commande notre vectorisation de l'espace et du temps, par exemple dans nos graphiques et autres courbes de croissance (ou de déclin) : une ligne ascendante ou descendante l'est toujours pour nous de gauche à droite, et l'on imagine mal la barre oblique des calandres de la marque Volvo 'monter' de droite à gauche, ce que chacun interpréterait comme une diagonale déclinant de gauche à droite. On pourrait certes tenir cette supposée cause elle-même pour un simple effet, ce qui nous relancerait, en amont de celle-ci, à la recherche d'une autre cause, plus universellement anthropologique. Mais si cette cause primitive et naturelle était établie, on ne comprendrait pas pourquoi tant d'écritures 'orientales' se tracent et se lisent, lévogyres à l'inverse des nôtres, de droite à gauche." (76-77)
Meditando sobre esto he ido husmeando por la página de la Wikipedia sobre la escritura, y por otra sobre los sistemas de escritura. Y me parece que la causa antropológica, primitiva y natural podemos localizarla con relativa facilidad. Creo que la direccionalidad del alfabeto va unida a su adopción por los pueblos del hemisferio norte, lejos ya de los trópicos, asociando la dirección de la escritura al movimiento aparente del sol en el cielo. Los primeros alfabetos del mediterráneo oriental se escribían con frecuencia de modo boustrofedónico: es decir, alternando una línea de derecha a izquierda con otra de izquierda a derecha, como el trayecto de los bueyes arando un campo. Esto es menos operativo, claro, que escribir todas las líneas en la misma dirección. Sobre todo en los sistemas alfabéticos, en los que la direccionalidad de la palabra como unidad duplica la direccionalidad de la sintaxis. Y así se acabó imponiendo la dirección uniforme, y de izquierda a derecha, en el alfabeto griego. Grecia está más al norte que Fenicia o que Egipto.
Los jeroglíficos egipcios se solían escribir con frecuencia de derecha a izquierda, pero abundan otras direcciones, lo que prueba que la direccionalidad no era percibida como algo fundamental—y menos aún la asociación entre el movimiento del sol y la escritura. El cuneiforme mesopotámico, sin embargo, se escribía de izquierda a derecha—al menos a partir de mediados del tercer milenio a.C., pues antes era vertical—lo cual pudo influir en que los alfabetos del sureste de Asia se escribieran también de izquierda a derecha. Es posible que el cuneiforme pasase de escribirse de izquierda a derecha junto con un desarrollo de una mayor conexión entre la escritura y el tiempo: por ejemplo, a través de la escritura de textos más elaborados como son las crónicas o las narraciones como el Poema de Gilgamesh. En el lejano oriente era más frecuente en muchos alfabetos que la escritura fuese de arriba abajo, en otros alfabetos de abajo arriba—y las columnas unas veces de izquierda a derecha y otras de derecha a izquierda. A lo largo del siglo XX, por influencia occidental y para facilitar la inserción de símbolos occidentales, los alfabetos orientales han pasado a escribirse horizontalmente, y de izquierda a derecha.
La escritura árabe es la más "antisolar" que hay de entre los grandes sistemas de escritura, pues va de derecha a izquierda, como el sirio y el hebreo, y un par de lenguas tropicales. En los países del sur, no es tan relevante la asociación del movimiento del sol con la dirección izquierda-derecha: es más bien arriba-abajo o abajo-arriba la espacialidad que se asocia al paso del tiempo.
A lo que voy: aunque la historia de las direcciones de la escritura es en gran medida caótica, es un caos en el que entran diversos ingredientes a modo de vectores de fuerza. El más potente de ellos, sin duda, es la tradición recibida; otro es la influencia de los vecinos. Pero uno de estos vectores de fuerza, y muy influyente a la hora de determinar una tradición, ha sido la asociación entre el movimiento aparente del sol en el cielo, más perceptible en el norte como un movimiento de izquierda a derecha, y el progreso del tiempo en la cadena escrita. La izquierda es "antes" y la derecha es "después", y la flecha del tiempo se asocia pues con la representación natural de un movimiento de izquierda a derecha. Por lo mismo las culturas europeas asocian el movimiento de las agujas del reloj con un movimiento "natural" o con el paso habitual del tiempo, y el contrario a las agujas del reloj con un movimiento antinatural o retrógrado. Por supuesto que la aguja del reloj viaja también de derecha a izquierda mientras el tiempo sigue avanzando, pero eso es en la parte inferior de la esfera, la que no está asociada al movimiento del sol ni a la postura erecta humana, con la cabeza apuntando al mediodía. Originalmente, el amanecer ha de estar a la izquierda, en la horizontal de la esfera, y el atardecer también, pero a la derecha. Las demás horas ya no son laborables. En cuanto a los demás astros, siguen naturalmente un movimiento aparente similar al del sol, pero su impacto en la experiencia general y en la percepción es mucho menor.
Otro ingrediente más que entra en la composición caótica de fuerzas que acaban direccionando la escritura es la lateralización del cerebro, y el dextrismo predominante. La lateralización actúa sobre la escritura por vía del manejo de instrumentos de escritura con la mano derecha. En una escritura con líneas horizontales, habrá mayor tendencia a escribir de izquierda a derecha que de derecha a izquierda: para no emborronar lo escrito, si se usa tinta u otro material que haya de secarse o endurecerse; y, por otra parte, también para ver lo que acabamos de escribir, sin que nos lo tape la mano al moverse de derecha a izquierda. No es extraño que muchos zurdos escriban, en la práctica, líneas verticales, girando el papel para que sea visible lo que acaban de escribir.
En suma, que la escritura occidental (y ahora también la oriental) sigue al sol trazando sus líneas invisibles en el cielo, y en última instancia su direccionalidad dominante viene dada en gran medida por la dirección de giro de la Tierra. Es el sol quien aúna tiempo y espacio en una fusión conceptual espontánea, sugiriéndonos la dirección "natural" de la escritura, en origen a los países del norte, donde el sol está bajo. Luego, por virtud del comercio, la industria y el colonialismo, éstos han extendido esa percepción espacial del tiempo por la mayor parte el mundo.
Un debate en el Philoctetes Center sobre la influencia de la motivación y la atención sobre lo que percibimos y cómo lo interpretamos.
Interesante para reflexionar sobre lo que percibimos consciente o inconscientemente, y sobre ciertos tipos de procesos mentales que normalmente son inconscientes pero que pueden volverse conscientes cuando volvemos la atención hacia ellos. Por ejemplo, "they found that very emotional stimuli could break through the cloak of invisibility..." También de modo racional y reflexivo, "induced vigilance makes you more aware about your interpretation." Otro experimento psicológico de percepción curioso (y seguramente esperable): a las personas sin pareja, los posibles candidatos les parecen más interesantes o atractivos que a las personas ya emparejadas: son, por así decirlo, modificados mentalmente.
Y, viniendo del público, una observación crucial: no percibimos las cosas en "flashes" o aisladas, sino contextualizadas, e insertas en marcos narrativos que les dan sentido. Esto afecta de modo crucial a nuestra interpretación y a nuestra percepción de los fenómenos.
Otro participante habla de "unconscious motivational tracks", es decir, motivaciones inconscientes de nuestra actuación, que permiten hablar de intenciones inconscientes. Esta intencionalidad de nuestra actuación nos lleva a modificar de modo inconsciente (pero intencional en este sentido) los datos que manejamos en nuestra percepción, para conducir a nuestra interpretación deseada y justificar lo que va a ser nuestra actuación.
De modo más general, la interpretación y reelaboración de un acontecimiento, situación, fenómeno, viene a suponer esta modificación retrospectiva de su naturaleza, para orientarlo con los fines del sujeto que lo interpreta o reelabora.
Este es el texto que he puesto para comentar en el primer examen de grado de Estudios Ingleses que hago (hoy); la asignatura es "Literatura Inglesa II", de los siglos XVII y XVIII, y el texto viene de Pamela: Or, Virtue Rewarded, de Samuel Richardson.
At last he came in again, but with mischief in his heart! and raising me up, he said, 'Rise, Pamela, Rise; you are your own enemy. Your perverse folly will be your ruin: I am very much displeased with the freedoms you have taken with my name to my house-keeper, as also to your father and mother; and you may as well have real cause to take these freedoms with me, as to make my name suffer for imaginary ones.' And saying so, he lifted me up, and offered to set me on his knee.
O how I was terrified! I said, like as I had read in a book a night or two before, 'Angels and saints, and all the host of heaven, defend me! And may I never survive one moment, the fatal one in which I shall forfeit my innocence!' 'Pretty fool!' said he, 'how will you forfeit your innocence, if you are obliged to yield to a force you cannot withstand? Be easy, for let the worst happen that can, you'll have the merit, and I the blame; and it will be a good subject for letters to your father and mother, and a pretty tale moreover for Mrs Jervis.'
He then, though I struggled against him, kissed me, and said, 'Who ever blamed Lucretia? The shame on the ravisher only: and I am content to take all the blame upon myself; as I have already borne too great a share for what I have deserved.' 'May I,' said I, 'Lucretia like, justify myself by my death, if I am used barbarously?'
'O my good girl!' replied he, tauntingly, 'you are well read, I see; and we shall make out between us, before we have done, a pretty story for a romance.'
El tema a desarrollar ha sido John Milton (cuénteme vd. lo que quiera); y las preguntas cortas eran tal que así:
a) Which of these works should be described as a mock epic? a) Paradise Lost b) The Aeneid c) The Dunciad d) The Rambler e) On American Taxation e) Biathanatos
b) Who is the author of The History of Rasselas, Prince of Abyssinia? a) Ben Jonson b) John Donne c) Oliver Goldsmith d) William Shakespeare e) Adam Smith f) Samuel Johnson
c) Which of the following works is NOT by Mary Wollstonecraft? a) Mary, a Fiction b) Humphry Clinker c) A Vindication of the Rights of Men d) Original Stories e) Thoughts on the Education of Daughters f) An Historical and Moral View of the French Revolution
d) Which is the metrical form of Alexander Pope's Essay on Criticism? a) Heroic couplets b) Blank verse c) Prose fiction d) Elizabethan sonnet e) Accentual essay f) Spenserian stanza
Una foto que rescata Pilindrín del baúl de los recuerdos, diría yo que de hace 20 años, pero diría mal porque es de hace 30. En fin, la guitarra la sigo teniendo. Por aquel entonces aprendía yo (aparte de la guitarra) a revelar fotos en blanco y negro, y nos lo pasábamos bien imitando a los rockeros. Bueno, eran los años de Rockollection, todo era ya retro. Pero lo que me parece ya una casualidad es que salgan en la foto tanto Lennon como McCartney, además de mí imitando a Bob Dylan, claro. Y una cosa que iba de guasa en la foto pero que jamás pensé que tendría en la realidad: ahora tengo un canal propio de televisión, para cantar los viejos éxitos de esos años— des trucs qui m'collent encore au cœur et au corps.
Hoy actualizo la información disponible sobre mí en Who'sWho in the World—donde aparezco entre Alberto García Jurado y Gabriel José García Márquez. La verdad es que no ha cambiado gran cosa en mi vida, a efectos de Who's Who, desde que me incluyeron en su publicación, y en otro siglo era. No hemos prosperado ni decaído espectacularmente, sólo que ahora la actualización se hace en red en vez de por carta. Esto dicen de mí en Who's Who: Personal Information José Ángel García Landa Gender: Male Occupation: English educator Birth: (City) Biescas (State) Huesca (Nation) Spain (Date) 06/01/1961
Contact Information Edit Home: Joaquín Costa 12 Zaragoza, 50001 Spain Edit Office: U de Zaragoza Facultad de Filosofía Zaragoza, 50009 Spain Currently selected as 'mailing' address
Education Edit Degree: Lic., School: U. de Zaragoza, Location: Spain Edit Degree: PhD, School: U. de Zaragoza, Location: Spain Edit Degree: MA, School: Brown U.
Career History Career: Asst. lectr. U. de Zaragoza, 1987-90, acting sr. lectr., 1991, sr. lectr., 1992—
Creative Works Author: Samuel Beckett y la Narración Reflexiva, 1992, Acción, Relato, Discurso: Estructura de la ficción narrativa, 1998; co-editor: Narratology, 1996, Gender, I-deology, 1996, Theorizing Narrativity, 2008; editor Miscelánea-A Jour. of English and Am. Studies, 1991-99, (Internet) A Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology, yearly editions from 1995.
Awards Grantee USA-Spanish Joint Com., 1988-89.; AEDEAN prize for research in literature 1993.
Achievements Contributions to interdisciplinary narrative analysis.
Civic, Political, and Philanthropic Activities Member of several charities and NGOs.
Military Military service in the Spanish army, 1985-1986.
Current Memberships Mem. AEDEAN (sect. convenor 1994-95, award 1993), ESSE (European Scociety for the Study of English), ISSN (International Society for the Study of Narrative).
Family Son of Angel García and Felisa Landa; m. M.J. Arán (div. 1996); m. Beatriz Penas, Nov. 9, 1996; children: Álvaro, Ivo, Oscar.
Hobbies and Special Interests Book collecting, guitar, drawing, blogging, photography.
Additional Comments Online publications available at the Social Science Research Network. Photographs at Flickr. Personal website at www.garcialanda.net
Quién dijo que Adorno no tenía sentido del humor. En su chiste son suabos, pero yo los voy a cambiar por sociatas, en homenaje al congreso de hoy.
Dos del PSOE se encuentran un sapo. Uno le dice al otro—Oye, te doy cincuenta euros si te lo comes. El otro va y se lo come, y el primero, mosqueado, paga cincuenta euros. Siguen andando y se encuentran otro sapo. El que se había comido el sapo dice, Oye, y yo ahora te doy cincuenta euros si éste te lo comes tú. El primero va y se lo come. Se embolsa los euros, y siguen andando. Y dice uno, "Oye, no sé para qué nos hemos comido esos sapos".
A commentary on "Do Objects Tell Stories"? "This object tells a story" is another way of saying "this object has a story." Of course people can tell any kind of story through objects, but this only means that objects can be recycled. When we speak of the story told by an object, we mean not just any story anyone might tell using the object as a prop, but rather, a story which is necessarily structured around the object's specificity, not around the teller's individuality. The story which needs to be told in order to understand the object—not just any story the teller might tell, but the story which needs this object in order to be told. Which is not to say that the teller's individuality may not interact fruitfully with the object's specificity (or historicity should I say), opening it up and making the object readable for people who could not see the story in the object or could not hear the story "told" by the object. A story told by an object is therefore the story which concerns anyone who wants to know more about the piece of history which inheres in the object. Or, ultimately, the story which concerns anyone interested in understanding the historicity which inheres in anything and in anybody. The big story that we all share with the object and with the teller.
Poco antes del célebre hundimiento del Costa Concordia, tan alegórico como el del Titanic o más, resulta que Jean-Luc Godard había hecho una película sobre esa dimensión significativa del barco—no sobre el hundimiento, claro, sino sobre la vacuidad del crucero entendido como una alegoría de la sociedad postmoderna. En el mismo Costa Concordia, digo, filmó su película de 2010 Film Socialisme. Con escenas entre incomunicativas y curiosas, como la que muestra a Alain Badiou dando una conferencia sobre Husserl a una sala vacía, en un auditorio de a bordo. Anunciaron realmente la conferencia, dice Godard, y nadie fue, previsiblemente. Tampoco nadie hace caso al aviso de "Abandon Ship, Abandon Ship" que suena por los altavoces en la película. Resulta que este mighty ship of state tenía sus cubiertas, plazas y salones nombrados todos con los países y ciudades de la Unión Europea, y saquen sus conclusiones. Sea como sea, la combinación de Godard y Costa Concordia es demasiado explosiva como para no fijarse en ella. Puede leerse un comentario sobre la película en el blog de David Bordwell, a cargo de Kristin Thompson, y otro de Andréa Picard en CinemaScope. La película de Godard, claro, merecería una secuela, visto lo visto—aunque igual la debía filmar Mister Bean, no sé, para encontrar el punto de alegoría adecuado.
Aniversario de Charles Dickens, el 200. Aquí hay un artículo de la NPR sobre él. También yo leí bastante Dickens, hace 200 años, qué digo, hace sólo 25 o 30 —y me quedaron ganas de leer más, y algún día lo haré, quizá empezando por una primera edición de los Pickwick Papers que me compré hace poco. Great Expectations es quizá mi favorito y el que más veces he leído, unas cuantas, hasta se lo leí a Alvarete cuando era pequeño, un capítulo cada noche. Y también leí varias veces Hard Times, porque escribí en tiempos una tesina sobre esta novela de Dickens. Por releer hasta me releí y me retecleé la tesina, para ponerla en red, aquí: Aspectos de la técnica narrativa en Hard Times de Charles Dickens. Pero no volveré a hacerlo, eso de releerme. Más bien... igual les empiezo a leer a los chavales David Copperfield, por qué no. O Dombey and Son, que lo empecé a leer el año 93, pero perdí el libro, junto con la casa en la que estaba; allí debe seguir. Tantas cosas se dejan sin acabar. Otros de Dickens ni los he abierto. ¿Realmente me quedará tiempo para leer más Dickens? Estoy dividido entre los dos consejos de Gandhi,
Live as if you were to die tomorrow. Learn as if you were to live forever.
—que son intercambiables, claro:
Learn as if you were to die tomorrow. Live as if you were to learn forever.
O, quizá, lo más sabio sea hacer como los dioses, Live as if you were to live forever. Lo más cerca que podemos estar de la vida de los inmortales es fingir que lo somos. En cualquier caso, una de las mejores maneras de que te pille la muerte, o la vida, es sin duda leyendo a Dickens.
Y a las seis me voy a la FNAC, que hay un ciclo de Dickens y echan Historia de dos ciudades.
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Bien, pues excelente la adaptación clásica de 1935 de Historia de Dos Ciudades, con Ronald Colman con un ligero toque a lo Joaquín Sabina. Claro que era una película con dobles; el aristócrata francés que se le lleva a la chica era el Orlando Bloom de los años 30, y el malo y corrupto Basil Rathbone sacaba un aire de lo más parecido a Camps. Luego ha habido un coloquio muy animado con Alfredo Moreno, el de 39 Escalones, blog en el que he visto este vídeo de homenaje a Dickens:
Como a pesar de lo que pueda parecer por el post anterior soy poco dado a las efemérides, se me pasaba comentar que ya tengomás de diez mil fotos en Flickr. No lo diría si no fuera porque, aparte de la calidad de las fotos, es cuestión de cantidad: no conozco a nadie que tenga un fotoblog con diez mil fotos. Así que quedan invitados a mirarlo, pero no las miren todas de golpe no les vaya a dar un mal. Ésta es la foto diez mil uno:
O más bien reaparecen mis publicaciones desaparecidas en ResearchGate—deben estar de reformas por ahí. Y les añado ésta, que escribí hace casi 30 años, un trabajo de curso de cuando aún era estudiante:
Era para la asignatura de fonética que si mal no recuerdo la estudiábamos con Javier Sánchez, quien por cierto se acaba de jubilar al comenzar este curso. "Hard Work!" me pone al principio el profe, y yes indeed, me lo curraba yo... y así saqué uno de los mejores expedientes de mi promoción; si no el mejor—que tampoco andaba yo comparando expedientes. _____
Curioso que al defender la nueva (o la vieja) ley del aborto, el ministro de Justicia, o el Partido Popular en general, no hablan en absoluto de derechos del no nacido—que suponía uno que era la justificación final para la reforma de la ley, y lo que le da sentido a la postura del Tribunal Constitucional al respecto. El ministro Gallardón habla sólo de defender derechos de las mujeres—de las embarazadas, hay que entender, no de las embarazantes— y usa así el lenguaje del adversario, quizá hábilmente, exponiendo algunos puntos flacos del razonamiento del PSOE al respecto. Defendiendo el derecho a elegir, apoyando la maternidad, etc... Pero en realidad concediendo la mayor, y haciendo en un punto clave lo mismo que hacía el PSOE: ignorar olímpicamente la noción básica que lleva a limitar el aborto, y que es, se supone, la razón de la postura del PP—ignorando, digo, el derecho a la vida de un feto de status ambiguo (¿"ser vivo"? ¿"ser humano"? ¿"ciudadano"?). El derecho a la vida es el principio constitucional que lleva a restringir el derecho al aborto, o, como les gusta decir en más leguleyo, a "despenalizar ciertos supuestos" de aborto. La noción misma de "despenalizar" presupone que es un hecho en principio condenable no sólo moralmente, sino penalmente— pero "despenalizado" en algunos casos, no en sí mismo, sino sólo en atención a ciertas circunstancias.
El aborto es un tema incómodamente gradual, que muchos prefieren solventar por la vía del blanco y negro: que un óvulo fecundado es un sujeto de plenos derechos humanos, por ejemplo (postura católica) o que a un bebé no nacido con el cordón umbilical aún no cortado puede rompérsele la cabeza y hacerlo trozos sin más cuestiones morales ni políticas. Postura fomentada por los socialistas y feministas de izquierda, precisamente por la vía de no mencionarla: siempre procurando evitar plantarse el caso extremo, o eludiendo la pregunta de qué diferencia a un aborto avanzado de un parto provocado con infanticidio incluido. Tampoco se les oye nunca defender el infanticido activamente, a las feministas-socialistas, es curioso: y sin embargo es obvio que un recién nacido de siete meses es igual de humano que un feto de siete meses que pasa a la trituradora. Obvio, menos para la Aído y otros fenómenos, quizá. Como sujeto formado genéticamente, está formado desde la concepción; mentalmente, el bebé está aún sin educar, igual que el feto o poco más; anatómicamente, el cuerpo humano se va haciendo poco a poco, y una ley de plazos (sin puertas falsas) es una manera de sentar arbitrariamente un antes y un después este proceso gradual, e imponer un blanco o negro donde por definición no lo hay.
Tampoco les falta razón a los católicos cuando arguyen que el hecho de que el aborto tenga una cobertura legal lleva a muchos hombres a obligar a abortar a sus parejas, abortos que quizá la mujer no desearía, como manera de no comprometerles a ellos en una paternidad no deseada. Y que la supuesta elección de la mujer tan cacareada por las socialistas viene a ser en muchísimos casos una trampa legal inesperada, que les lleva a sufrir presiones aún mayores que antes para obligarlas a pasar por un aborto menos deseado todavía que un parto. Todo esto es invisible o inexistente si les preguntan a las feministas de la línea PSOE.
Por otra parte no he oído que se vaya a limitar de ninguna manera la puerta falsa de la ley anterior, que partiendo del supuesto de que un hijo no deseado puede hacer peligrar la salud psíquica de la madre (como si los deseados no pudiesen hacerlo...) despenaliza el aborto, siempre que haya un psiquiatra, a sueldo de la clínica abortista normalmente, que firme la autorización—pues autorización para abortar es lo que es, ese diagnóstico hecho a ciclostic. No parece que haya en el PP una voluntad política de arbitrar un sistema más garantista (para el feto abortable, me refiero, ya que derechos parece que tiene)— En última instancia todo se habrá de reducir a un criterio experto, y en España parece suponerse que está más que acreditado que el criterio experto es venal e interesado, o partidista, y nunca objetivable. En buena ley habría que partir de la constatación de que un futurible psicológico no es nunca demostrable, con lo cual la intervención de médicos psiquiatras es más que cuestionable, cuanto más si están a sueldo de la clínica. El "peligro para la salud de la madre" habría de definirse por causas únicamente físicas y objetivables. Y los otros dos supuestos, el de violación y el de malformación, son también un compromiso incómodo entre un cúmulo cuestiones prácticas que serían injustificables en pura teoría legal. En ninguna propuesta legislativa hoy viable hay voluntad, en absoluto, de ser coherente con los principios que supuestamente inspiran la ley. Más bien se mantiene una puerta falsa para que quien quiera la encuentre, y no haya nunca ninguna mujer castigada por abortar, que es, después de oír hoy al ministro, la prioridad incuestionada. Pero se puede uno preguntar si una ley que no castiga su incumplimiento, ¿es acaso una ley?
Al ser un proceso gradual y complejo, al estar envenenado el debate por consignas y tomas de postura partidistas, no hay solución al tema del aborto que vaya a dejar a todos satisfechos. Menos aún, si aceptamos incluir al feto o embrión abortado en el grupo de los que tienen que estar satisfechos. Un planteamiento que no soluciona nada a nivel filosófico pero sí supone a su manera una solución política, es el sentar una ley de plazos (que ya se sabe: hecha la ley, hecha la trampa). Pero tiene el inconveniente de trazar una línea donde no la hay. El aborto pasa gradualmente de ser un asunto desgradable y repugnante en las primeras semanas, a ser un horror carnicero digno de Hannibales Lécters en las últimas semanas. Una manera de concebir su aceptabilidad moral es contemplar la aceptabilidad moral de arrancarle a un bebé, de la cabeza, un trozo de carne equivalente al tamaño del embrión o feto que se pretende abortar. Así vemos de modo práctico cómo la cantidad se va convirtiendo en calidad.
Es una perspectiva, se me dirá, un tanto pedestre o patatera. Pero por lo menos sí se adecúa, puestos a ser pragmáticos, con cierta práctica social de la cuestión, y no una práctica actual, sino casi inmemorial. El aborto con la bruja o con las malas hierbas era tradicionalmente cosa de la mujer y llevada en secreto—nunca respaldada públicamente y con vale de la seguridad social. Y si hay algo de hipocresía social en ésto, es preferible a la hipocresía con seguro médico incorporado que subvenciona públicamente un aborto fingiendo que hay riesgos para la salud psíquica de la madre. (Al padre nadie le pregunta, por cierto, sobre su salud psíquica). Desde tiempos inmemoriales, un embrión minúsculo no era sujeto social, pues era conocido sólo para la embarazada. Lo que empezaba a ser sujeto social visible era la barriga, y eso sí era objeto de escándalo o sospecha cuando desaparecía por voluntad de la interesada. Ahora se pretende imponerlo como comportamiento socialmente irreprochable. Pues miren, para unos lo será, y para otros no; y la ley tendrá que decidirse, y todos y todas tendrán que hacerle caso a la ley, o atenerse a las consecuencias si ponen su voluntad o su moral particular por encima de ella. Aunque... más bien lo que harán es lo de siempre, buscar la puerta falsa que se suele dejar entreabierta.
Evitar la discusión de los límites desagradables en que termina la coherencia, o evitar examinar los aspectos inconvenientes de la cuestión, tiene sus ventajas prácticas. Examinar en detalle la cuestión del aborto tiene el inconveniente de hacer que la ley del aborto del PP sea casi tan inmoral como la del PSOE. Pero evitar estas cuestiones, en las que no estamos de acuerdo ni con nuestros más allegados y quizá ni con nosotros mismos, es lo que hacemos constantemente. La moral abortista de uno mismo no coincidirá con la ley, nunca o muy raramente, excepto por acomodo interesado, falsario y predeterminado, a la misma—y esto hace que toda regulación concebible del aborto sea inmoral, monstruosa e inhumana, para casi todo el mundo.
En su defensa final en el juicio por abrir una causa al franquismo, el juez Baltasar Garzón (vestido de juez sin que venga a cuento, por cierto, no sé cómo se lo tolera el tribunal) termina su alegato justificándose con la tranquilidad de su conciencia, y llega hasta a citar a Kant, al efecto de que no hay para un hombre un tribunal superior al de su propia conciencia.
¿Kant? Pues toma Hegel. O, más bien, recomendemos a Garzón la crítica de la actuación en conciencia según aparece en la Fenomenología del Espíritu, en la explicación de J. N. Findlay. Y traducción mía:
653. En el discurso moral, la consciencia moral abandona su silencio y se vuelve universal. Un hombre enuncia la convicción de su deber, que otros entienden como tal convicción. Nada cuenta excepto que otros tengan por seguro que el hombre en cuestión está seguro de que está cumpliendo con su deber.
654. Quien actúa en conciencia no puede admitir que se cuestione si está actuando o no por sentido del deber, puesto que no admite una modalidad de deber absoluto que sea distinta de la determinación consciente del mismo por parte del individuo. Si dice que está actuando en conciencia, está actuando en conciencia.
655. La conciencia, en su majestad sublime, puede rellenar su saber y su querer con cualquier tipo de contenido. Es el genio moral a quien le consta que la voz de su intuición interna es divina. Es asimismo la fuerza creativa que puede hacer que cualquier tipo de actuación sea correcta. Seguir a la conciencia es practicar una religión de auto-adoración.
656. Esta solitaria religión es también comunitaria, y sirve para todos los que hablan el lenguaje de la conciencia y son en conciencia puros en sus propósitos.
657. Este tipo de conciencia pura es totalmente vacía. Uno siempre tendrá la certidumbre de tener razón sea cual sea la cosa sobre la que tiene razón. La consciencia, la relación de la mente a algo que sea objetivo, se ha evaporado en una autoconsciencia vacía, y lo que tenemos aquí en realidad es la falsedad de la conciencia moral, en lugar de su verdad.
658. Lo que emerge de este vaciado de la moralidad es el 'alma bella', que es demasiado excelente para comprometerse con nada. Le falta la fuerza para externalizarse y soportar la existencia. No quiere manchar la luminosidad de su puro actuar en conciencia decidiéndose a hacer algo en concreto. Mantiene su corazón puro huyendo del contacto con la realidad y manteniendo a buen recaudo su impotencia. Su actividad consiste en ansiar, y es como un vapor sin forma que se disuelve en la nada.
Visto así, no es de extrañar que Garzón le diese carpetazo a la causa franquista. Lo que no entiendo es cómo le alaban tanto, desde el ala republicana, que abriese el caso, y le reprochan tan poco que lo cerrase sin condenar al Caudillo a nada en concreto. Puestos a saltarse leyes, obviamente se ha quedado corto en el salto.
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El Tribunal Supremo acaba de inhabilitar a Garzón prácticamente para el resto de su carrera, durante once años; no por este caso de los crímenes del franquismo sino por las escuchas ilegales en el caso Gürtel. Es que Garzón se ha saltado una variedad de leyes que no se las salta un gitano. Y aún faltan dos sentencias por dictarse. Quizá algún buen amigo le debía haber dado consejos a Garzón en tiempos, en lugar de jalearlo y decirle "hale que tú puedes"... —si es que es hombre que se deje aconsejar.
Según la Cadena Ser, cito:
El Tribunal Supremo ha condenado, por unanimidad, al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón a 11 años de inhabilitación por su investigación de la trama Gürtel. Los presuntos cabecillas de este caso de corrupción, a los que investigó, le sentaron en el banquillo por haber intervenido sus conversaciones en prisión con algunos letrados contando con el visto bueno de la Fiscalía Anticorrupción. El tribunal señala en el fallo que esta decisión supone para el juez de la Audiencia Nacional "la pérdida definitiva del cargo que ostenta y de los honores que le son anejos, así como la incapacidad para obtener, durante el tiempo de la condena, cualquier empleo o cargo con funciones jurisdiccionales o de gobierno dentro del Poder Judicial, así como el pago de las costas procesales". Los siete magistrados consideran que con su decisión, Baltasar Garzón produjo una "laminación" del derecho de defensa "colocando a todo el proceso penal español al nivel de sistemas políticos y procesales característicos de tiempos ya superados admitiendo prácticas que ahora solo se encuentran en los regímenes totalitarios donde todo se considera válido para obtener la información que interesa al Estado, prescindiendo de las mínimas garantías efectivas para los ciudadanos". El alto tribunal señala a Garzón culpable de los delitos de los que venía siendo acusado porque lo que hizo no fue una "interpretación errónea de la ley", sino "un acto arbitrario, carente de razón, que desmantela la configuración del proceso penal como un proceso justo", ya que "escuchó y grabó" las conversaciones "reservadas" de los imputados con sus letrados "sin disponer de un dato que pudiera acreditar mínimamente que se estaban utilizando como coartada para facilitar la comisión de nuevos delitos".
(A comment to a talk on Kropotkin and the evolutionary role of mutual aid— from Facebook):
"Kropotkin was known as a brilliant scientist, famous for his work on animal and human cooperation, and for his role as a founder of anarchism. Tens of thousands of people followed Prince Peter during two speaking tours that took him around America. Kropotkin’s path to fame was labyrinthine, with asides in prisons, breathtaking 50,000-mile journeys through Siberia, and banishment from most respectable Western countries of the day. In Russia, he went from being Czar Alexander II’s favored teenage page, to a young man enamored with the theory of evolution, to a convicted felon and jail-breaker, eventually being chased halfway around the world by the Russian secret police. Somehow Kropotkin found the energy to write books on a dazzling array of topics: evolution and cooperation, ethics, anarchism, socialism and communism, penal systems, and the coming industrial revolution in the East, to name a few. Though seemingly disparate topics, a common thread–Kropotkin’s scientific law of mutual aid, which guided the evolution of all life on earth–tied these works together. Just like in the animals he watched for five years in Siberia, Kropotkin saw human cooperation as ultimately being driven not by government, but by groups of individuals spontaneously uniting to do good, even when they have to pay a cost to help."
José Angel García LandaMutual aid is a powerful force among humans... usually to be exerted against other humans.
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Aristocrats know a lot about mutual aid. Anarchists too.
The notion that competition between human groups was a powerful engine of human evolution was put forward by Darwin, Spencer, R. D. Alexander...
Yet mutual aid is also a Darwinian principle. Darwin argued that a tribe consisting of many members, who possessing a high degree of patriotism, fidelity, obedience, courage and sympathy, are ever ready to help each other, and to sacrifice themselves for the common good, would triumph over most other tribes, and this would be an aspect of natural selection. (And an instance of group selection, of course).
Michael Gazzaniga notes that a competitive hypothesis on the origin of the social brain and of the growth of the human brain was put forward by R. D. Alexander, professor of Zoology at the University of Michigan. He emphasized intergroup (not intragroup) selection, and suggested that eventually it was other groups of hominids that became the main predator for hominid species. This resulted in an arms race for weapons and strategies, and a consequent reinforcement of the dynamics of mutual threat and mutual solidarity between/within groups. (R. D. Alexander, How Did Humans Evolve? Reflections on the Uniquely Unique Species. (Museum of Zoology, U of Michigan Special Publication, 1). Ann Arbor: U of Michigan, 1990; see Gazzaniga, Human, 2008). And Javier Falgueras, in Hijos de la guerra, has put forward a theory of war as a key dynamics in social evolution.
But again it was of course Darwin who emphasized that the struggle for existence is usually more fierce for close competitors within the same ecosystem, and within the same species. We only need to find a compromise between these two seemingly opposite principles, the advantages and disadvantages of social alliances. (Both alliances between individuals and between groups. See my observations on alliances in "El origen de las sociedades").
A sort of pre-evolutionary forerunner of these reflections is none other than Thomas Hobbes, and his homo homini lupus hypothesis expounded in Leviathan. There is a natural continuity, really, between theories of human sociality and social development and theories of evolution, one perhaps more evident to Darwin than it is to 21st-c. theorists, ridden by political correction and political prudence, and a backing away from the nastier implications of the Darwinian "struggle for life"—for instance, by ascribing it to Spencer and so-called "Social Darwinists", a favourite Aunt Sally for the ugly side of human evolution.
Life Writing Workshop 28-29 September 2012, Tilburg University, Netherlands
Organiser: Programme Literature and Visual Art in the European Public Sphere, Department of Culture Studies, Tilburg University
In this two-day workshop on life writing we shall explore representations of the self and constructions of identity in contemporary autobiographical texts and cultural products ranging from literary autobiographies and visual art to performances and portrayals of the self in documentaries, interviews, films, and digital media.
We invite scholars and researchers from the fields of literature, visual art, culture studies, history, ethnography, anthropology, and philosophy to explore representations of the self. The focus of this workshop is on the translation of personal experience to the represented or imagined story, publicly performed or otherwise made open to the view of all. Relevant questions are: How, and for what purpose, is the story effective? Who are the public/audience and what is their relationship to autobiographical products and their producers? Are audience members passive recipients or active negotiators, shapers, and creators of meaning and thus of the represented autobiographical identity? What expressive techniques are used to 'translate' and mediate personal experience? In what ways do different media combine to create new discourses of the self? We encourage submissions on topics such as: public confessions, the represented self in painting, film, and documentary, constructions of identity in digital story-telling, auto-ethnography.
Workshop papers will be made available to all participants on a password-protected website prior to the event so that they can be read in advance. Papers should be between 4000-5000 words. In the workshop each participant will be allocated a 30-minute slot, consisting of a brief presentation by the speaker (5-10 minutes) followed by discussion of the paper.
Please send abstracts of no more than 250 words to Dr Sanna Lehtonen, s.j.lehtonen@uvt.nl. Abstracts should be accompanied by a brief biographical statement (max 150 words). Deadline for abstracts: April 30, 2012 Deadline for submission of full papers: August 1, 2012
The submitters of abstracts will be notified of acceptance or refusal by the end of May 2012.
Silver City es una excelente película de John Sayles, de 2004. Esto es lo que dice de ella Roger Ebert:
John Sayles' "Silver City" can be read as social satire aimed at George W. Bush -- certainly the film's hero mirrors the Bush quasi-speaking style -- but it takes wider aim on the entire political landscape we inhabit. Liberals and conservatives, the alternative press and establishment dailies, environmentalists and despoilers, are all mixed up in a plot where it seems appropriate that the hero is a private detective. Even the good guys are compromised.
Sayles, like Robert Altman, is a master at the tricky art of assembling large casts and keeping all the characters alive. Here, as in his "City of Hope" (1991), he shows how lives can be unexpectedly connected, how hidden agendas can slip in under the radar, how information can travel and wound or kill.
The movie centers on the campaign of Dickie Pilager (Chris Cooper), who is running for governor of Colorado with the backing of his father (Michael Murphy), the state's senior senator. Dickie is the creature of industrial interests who want to roll back pollution controls and penalties, but as the movie opens, he's dressed like an L.L. Bean model as he stands in front of a lake and repeats, or tries to repeat, platitudes about the environment. Cooper deliberately makes him sound as much like George II as possible.
The younger Pilager may be clueless, but he's not powerless. His campaign is being managed by a Karl Rove type named Chuck Raven (Richard Dreyfuss), who tells him what to say and how to say it. There's not always time to explain why to say it. Surrounding the campaign, at various degrees of separation, other characters develop interlocking subplots.
The most important involves the discovery of a dead body in a lake, and the attempts of private eye Danny O'Brien (Danny Huston) to investigate the case. O'Brien is in the tradition of Elliott Gould in Altman's "The Long Goodbye"; he's an untidy, shambling, seemingly distracted, superficially charming loser who often seems to be talking beside the point, instead of on it. Maria Bello plays Nora Allardyce, a local journalist who used to be involved with Danny. She sniffs a connection between the body and politics. Once she was a fearless reporter for a fearless newspaper, but a conglomerate swallowed up the paper and taught it fear, and now she is an outsider. She's currently engaged to a lobbyist (Billy Zane), who knows where all the bodies are buried and swells with his pleasure in this knowledge. Other important characters include Kris Kristofferson as a millionaire mine owner and polluter, who is funding Pilager's campaign and is one of those gravel-voiced cynics who delight in shocking people with their disdain for conventional wisdom. The best of the supporting characters is Madeleine Pilager, Dickie's renegade sister, played by Daryl Hannah with audacious boldness. She likes to shock, she likes to upset people, she detests Dickie, and she provides an unexpected connection between the private eye and the campaign manager. Those connections beneath the surface, between people whose lives in theory should not cross, is the organizing principle of Sayles' screenplay; one of the reasons his film is more sad than indignant is that it recognizes how people may be ideologically opposed and yet share unworthy common interests.
Sayles' wisdom of linking a murder mystery to a political satire seems questionable at first, until we see how Sayles uses it, and why. One of his strengths as a writer-director is his willingness to allow uncertainties into his plots. A Sayles movie is not a well-oiled machine rolling inexorably toward its conclusion, but a series of dashes in various directions, as if the plot is trying to find a way to escape a preordained conclusion. There's a dialogue scene near the end of "Silver City" that's a brilliant demonstration of the way he can deflate idealism with weary reality. Without revealing too much about it, I can say that it involves acknowledging that not all problems have a solution, not all wrongs are righted, and sometimes you find an answer and realize it doesn't really answer anything. To solve small puzzle is not encouraging in a world created to generate larger puzzles.
(Se refiere aquí Ebert a la conversación de Danny con el perro viejo que es el Sheriff—éste le hace ver que revelar a la justicia lo que sabe no haría más que perjudicar a un par de pobres diablos que se han visto mezclados en el asunto por miedo y por presiones, y que a los especuladores y políticos corruptos les va a resbalar el caso por encima como el agua a un pato. Y Danny calla, aunque sí le pasa algunos datos bajo mano a un colega suyo activista anticorrupción).
It's a good question whether movies like this have any real political influence. Certainly Sayles is a lifelong liberal and so is his cinematographer, the great Haskell Wexler. (So are Murphy and Dreyfuss, for that matter.) They create a character who is obviously intended to be George W. Bush. How do we know that? Because Dickie Pilager speaks in short, simplistic sound bites, uses platitudes to conceal his real objectives and has verbal vertigo. Now, then: Am I attacking the president with that previous sentence or only describing him? Perhaps to describe George W.'s speaking style in that way is not particularly damaging, because America is familiar with the way he talks, and about half of us are comfortable with it.
That's why "Silver City" may not change any votes. There is nothing in the movie's portrait of Pilager/Bush that has not already been absorbed and discounted by the electorate. Everybody knows that Bush expresses noble thoughts about the environment while his administration labors to license more pollution and less conservation. We know Bush's sponsors include the giant energy companies, and that Enron and Ken Lay were his major contributors before Lay's fall from grace. So when Dickie Pillager is revealed as the creature of anti-environment conglomerates, it comes as old news. The movie's strength, then, is not in its outrage, but in its cynicism and resignation. There is something honest and a little brave about the way Sayles refuses to provide closure at the end of his movie. Virtue is not rewarded, crime is not punished, morality lies outside the rules of the game, and because the system is rotten, no one who plays in it can be entirely untouched. Some characters are better than others, some are not positively bad, but their options are limited, and their will is fading. Thackeray described Vanity Fair as "a novel without a hero." Sayles has made this film in the same spirit -- so much so, that I'm reminded of the title of another Victorian novel, The Way We Live Now.
La película es una auténtica obra de arte, a pesar de algún punto flojo en el guión y algún uso extremado de la coincidencia—lo es por las interpretaciones de los personajes, y por lo magistralmente que están llevadas las conversaciones, con una densidad de información y una significación potentes en cada frase, a la vez que no se pierde para nada la naturalidad de los diálogos. Las posturas políticas y existenciales de los personajes se hacen diálogo de la manera más vívida, y cada uno aporta a cada momento a la conversación unas palabras que lo retratan en relieve, y que a la vez resuenan con ecos de posiciones y actitudes políticas que van mucho más allá de la individualidad. Son personajes significativos e históricos de una manera que Lukács teorizó pero que quizá jamás soñó se haría tan vívida. De la caricatura a Bush esté llevado con especial crueldad el tema de la relación entre Bush padre y Bush hijo, nunca dando la talla.
Y también es muy significativo el final, que como se verá lo enfatiza Ebert en su originalidad. Termina la película con Danny reanudando su relación con Nora: él sin trabajo, ella trabajando ahora para un periódico de la Bentel Corporation, el Malo; o sea, vendidos al sistema, quieran que no. El cuerpo del ahogado se envía a México y ahí se cierra el caso; el supuesto asesinato se ha quedado en un accidente mal llevado, y los malos ni siquiera son tan malos como podíamos haber pensado, aunque mafia e intimidación e hilos ocultos desde luego hay más de los que parecía. Las falsedades de Pilager y Benteen parecen salir a la luz pública en el momento final, cuando el lago que iba a ser el centro de la urbanización de Silver City aparece envenenado y lleno de peces muertos—pero una reflexión nos llevará a ver que pronto encontrará Chuck Raven, el Rubalcaba del partido de Pilager, una manera de reconducir la situación. Pilager evidentemente será gobernador, y Benteen seguirá controlando los lobbies a nivel nacional incluso y manejando la situación desde la sombra. Hasta el inútil marido de la detective, fracasado en todos sus empeños, y que parece encaminarse de neuvo a la ruina, sacará seguramente parte de la tajada que espera, si no toda.
Por cierto, la detective, su jefa, le dice a Danny una de las más memorables frases de la película, cuando lo despide:
Danny—¿Cómo has dado conmigo? Ella—Soy detective. Danny—Pensaba que eras investigadora. Ella—Tú eres investigador. Yo soy detective. Y una de las cosas que tiene que hacer un investigador es no encontrar más cosas de las que se le dicen que encuentre.
La película es, pues, desengañada, como bien dice Roger Ebert. Los buenos son unos losers, perdedores, al menos desde el punto de vista de quien se lleva el dienro; el viejo minero que intentó exponer a Wes Benteen se despide diciendo: "No tiene por qué preocuparse por mí. Sé reconocer cuando estoy derrotado." Benteen le pregunta directamente a Danny si es un ganador, y Danny dice "Espero", pero vemos que no lo cree mucho, y la película le da la razón. La película espera crear su efecto (anti-Bush en 2004, y anti-lobbies industriales) no por entusiasmo sino por reacción; pero desespera, casi, de hacerlo, y se posiciona a sí misma, y posiciona al espectador, en el papel del periodista underground, el que denuncia en su web las cosas que luego, con un poco de suerte, pueden saltar a los grandes medios. Pero siempre ya desde la derrota, en un ambiente que está organizado y construido por los constructores de países y ciudades, los grandes capitalistas como Benteen. La corrupción no es combatible: es inherente a la manera en que funciona la clase política y en que está estructurado el uso del poder, y eso es así en los USA, el modelo de la democracia para el mundo. La verborrea democrática e idealista va dirigida a encubrir estos aspectos inconvenientes del sistema.
Silver City, la urbanización en antiguo terreno minero es, claro, el emblema de los USA. Originalmente una colonia minera del Oeste en el XIX, abandonada tras la fiebre de la plata, luego enterrada bajo detritus industriales de décadas, y ahora "reciclada" para reconstruir en ella una ficción de naturaleza y de las Rocosas habitadas armónicamente por el hombre. Pero toda la ponzoña de la industria química sigue debajo, aunque sólo algunos sean conscientes de ello. Sayles hace así una película de activista desengañado, y a la vez sabedor de su lugar marginal, involucrado en el sistema al que critica. Como en el Cándido de Voltaire, Danny se retira a cultivar su jardín, y quizá mantenga "la llama de la rebelión" en privado, pero es posible que su siguiente empleo dependa de alguna compañía de Benteen. Nos deja la película la satisfacción moral de sabernos almas bellas, pero con la impotencia que acompaña a tal condición. Invitándonos, incluso, a reconocerlo, y a convertir nuestro descontento en una actitud más estético-existencial que política. Aunque Sayles se ve a sí mismo, claramente, como el periodista underground, el que mantiene la antorcha de la crítica y es la mosca cojonera de los poderosos, mostrando las conexiones inconfesables de intereses que mantienen al establishment siendo lo que es, y al dinero circulando hacia donde tiene que circular.
El Tribunal Supremo acaba de inhabilitar a Baltasar Garzón como juez para el resto de su carrera, con argumentos que parecen desde luego mejor fundados que la argumentación defensiva del juez. La condena ha sido por unanimidad, y por parte de un tribunal formado por jueces aceptados por el propio Garzón, tras las múltiples recusaciones que ha presentado contra quienes consideraba enemigos o adversarios suyos. La benevolencia del tribunal o su voluntad de tragaderas puede verse incluso en el hecho de que se haya tolerado a Garzón disfrazarse de juez para asistir como imputado a las sesiones—una auténtica tomadura de pelo o carnaval que no se le aguantaría a nadie más, me parece. Quedan aún dos sentencias que muy posiblemente, visto el rumbo de esta, sean igualmente condenatorias.
Como digo, no me da pena Garzón, no digo ya porque no comparta su argumentación o presupuestos en estos casos, desde el punto de vista jurídico, pues son desde luego difícilmente compartibles para quien tenga una mínima idea. (Otra cosa es que Garzón tenga muchos simpatizantes que consideren que nunca se le debiese condenar a nada, con ningún tipo de argumentación, o que las leyes deberían desactivarse en su presencia; eso es patología sectaria más bien). Garzón llevó algunas cuestiones—la del franquismo en concreto—con una determinación de espectáculo y unas piruetas jurídicas realmente atípicas, y uno podía dudar si había perdido el oremus o si se embarcaba directamente y de cabeza en una movida mediática encaminada deliberadamente a que se le expulsase de la judicatura, en plan mártir de la causa. Es un poco una trayectoria a lo Oscar Wilde—ascendiendo de categoría para convertirse, de mero ciudadano de a pie, en enxiemplo: alimentando uno mismo la causa jurídica por la que se le va a empapelar, porque de algún modo parece que expresa el destino ejemplar que busca el personaje por razones que quizá hasta a él mismo se le escapen. Como digo, aquí hay razones para el asombro o la sorpresa, pero no para la pena—es un hombre encontrando un destino que en cierto modo iba buscando. (O eso, o es tonto, vamos).
Y si digo que no me da pena es porque Garzón hace tiempo que hizo fortuna con el espectáculo de la justicia, o con la justicia como espectáculo. Con subvenciones astronómicas que se buscaba para sí con una red bastante impresentable tirando de hilos de organizaciones internacionales, políticos y banqueros. Este episodio no es sino un capítulo más de esa saga: uno que no lo va a desacreditar ante sus incondicionales, sino todo lo contrario; lo va a justificar y va a ensalzar su imagen, y lo va a poner una vez más en órbita a dictar cursos millonarios y conferencias de la jet-set internacional. Su libro (que lo habrá o habrases) será un best-seller, y si Garzón no se pone al frente de las ruinas del PSOE, o de un nuevo partido de Indignados, será porque no quiera. Creo que es un resultado redondo, dentro de lo que cabía esperar.
El sectarismo que tanto ha contribuido Garzón a avivar, arderá con llama más viva que nunca. Esto sí es hacer algo por la causa. Y las puñetas a hacer puñetas, que todos los jueces son unos fascistas si hemos de creer al Partido de Garzón, y es un club al que es mejor no pertenecer.
Según el diccionario de la Real Academia Española, prevaricar es, en sus acepciones relativas a deberes:
1. Delinquir los empleados públicos dictando o proponiendo a sabiendas o por ignorancia inexcusable, resolución de manifiesta injusticia. 2. Der.Cometer el crimen de prevaricato. 3. Por ext., cometer uno cualquier otra falta menos grave en el ejercicio de sus deberes. "Prevaricato" a su vez se define como "Der. incumplimiento malicioso, o por ignorancia culpable, de las funciónes públicas que se desempeñan. / 2. Der. Injusticia dolosa o culposa cometida por un juez o magistrado."
En España prevarican mucho los jueces o magistrados, pero rara vez se llega a juzgarlos. Estos son los artículos del Código penal (texto íntegro actualizado 2009) que se aplican en la sentencia contra Baltasar Garzón (que puede leerse aquí):
TITULO XX
Delitos contra la Administración de Justicia
CAPITULO I
De la prevaricación
Artículo 446.
El Juez o Magistrado que, a sabiendas, dictare sentencia o resolución injusta será castigado:
(...)
3.º Con la pena de multa de doce a veinticuatro meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de diez a veinte años, cuando dictara cualquier otra sentencia o resolución injustas.
Y este otro:
CAPITULO V
De los delitos cometidos por los funcionarios públicos contra las garantías constitucionales (...)
SECCIÓN 2.ª DE LOS DELITOS COMETIDOS POR LOS FUNCIONARIOS PÚBLICOS CONTRA LA INVIOLABILIDAD DOMICILIARIA Y DEMÁS GARANTÍAS DE LA INTIMIDAD (...)
Artículo 536.
La autoridad, funcionario público o agente de éstos que, mediando causa por delito, interceptare las telecomunicaciones o utilizare artificios técnicos de escuchas, transmisión, grabación o reproducción del sonido, de la imagen o de cualquier otra señal de comunicación, con violación de las garantías constitucionales o legales, incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público de dos a seis años.
Si divulgare o revelare la información obtenida, se impondrán las penas de inhabilitación especial, en su mitad superior y, además, la de multa de seis a dieciocho meses.
A mi entender, también podría serle de aplicación (en este caso y el del franquismo) este otro artículo:
Artículo 447.
El Juez o Magistrado que por imprudencia grave o ignorancia inexcusable dictara sentencia o resolución manifiestamente injusta incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de dos a seis años.
Se aprecia, pues, que "prevaricación" es un delito de definición variable, en estos y otros artículos (como el 404, delitos contra la Administración Pública). Se mantiene en conjunto la definición de la RAE, que en su acepción relativa a delitos administrativos, dice que es prevaricación en un funcionario público el adoptar resoluciones injustas a sabiendas o por ignorancia inexcusable. Como se ve, la ignorancia inexcusable sólo se aplica a jueces y en el artículo 447, y éste no se le aplica a Garzón en esta resolución. Por tanto, en este caso se juzgan no sólo los resultados, sino también las intenciones del juez. No se atribuye a Garzón una "ignorancia inexcusable" (que a mi entender parece bastante manifiesta, por otra parte) sino sus acciones delictivas, sin entrar en motivaciones en el caso del art. 536, y, en el caso del 446, haciendo un juicio de intenciones y atribuyéndole un propósito deliberado de quebrantar la ley.
Aún hay otras acepciones de "prevaricar", según la RAE:
4. fam. desvariar, decir desatinos.
Esta es la prevaricación a la que se ha dedicado en pleno la izquierda española, a cuenta del caso Garzón. Espeluzna ver el tipo de razonamientos que se ventilan entre los garzonitas—la arbitrariedad, la confusión del tocino con la velocidad, y la ignorancia de la ley y del derecho cuando afectan a uno de los nuestros. Les "entristece" la justicia española; a mí me entristece ver por todo el panorama la disposición al sectarismo más incondicional, y a la ley del embudo. Así que creo que también puede acusarse a Garzón, y a la nube de confusión que lo rodea, de prevaricar en la última acepción del término, desusada ya según la RAE, pero que habrá que resucitar. Prevaricar también es...
5. Hacer prevaricar.
Garzón prevarica en todas sus acepciones. Sus seguidores, en las acepciones 4 y 5—por lo que el asunto tiene de retroalimentación, vigilancia mutua y jaleo recíproco.
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Y otra opinión desinformante, la del New York Times, según el cual a Garzón se lo persigue injustamente, porque, según entienden los expertos que cita, "To sanction a possible breach of ethics or misconduct is up to the professional organizations" pero a un juez no debería aplicárse el código penal—dicen. Iríamos bien, si los delitos de los jueces sólo los pudieran denunciar las organizaciones de jueces. Pero en cualquier caso es una opinión que manifiesta un desconocimiento total del código penal español, o una voluntad deliberada de ignorarlo.
Donde se explica que es una ingenuidad creer que no hay censura, y se aclara que los censores somos nosotros. Esta carta es parte de un intercambio que tuve, hace años, con un medio en el que colaboraba y donde hubo sus más y sus menos por la virulencia ocasional de mis escritos—ante lo cual dije que "había censura" en ese medio, cosa que ofendió seriamente a los editores. Me escribieron airados diciendo cómo osaba yo decir que había censura en su medio. Ahora que estamos en otros asuntos, me interesa recordar lo que decía yo en esa ocasión sobre censura y autocensura.
Estimado compañero:
Me temo que te has sentido ofendido al decir yo que en tu sitio web hay censura, y que te has visto por un momento caracterizado como un censor "inquisitorial". Por favor no te enfades conmigo, que no es para tanto. Quizá tengas una alergia especial a la palabra "censura", y te ha resultado ofensiva. La intención no era ofender, desde luego. Porque la práctica de la censura no es sólo privilegio de terceras personas desagradables a las que condenar: todos censuramos, y todos nos censuramos. Censura hay en tu sitio web, y en el mío, y en todos (no en todos el mismo tipo, claro). Un administrador es, entre otras cosas, un censor. Censura es, desde luego, exigir el uso de un determinado estilo, expresiones, etc. Llámalo "normas de uso", como lo haces, si prefieres: pero el rechazo de un escrito por no atenerse a las normas de uso no es algo distinto de la censura "clásica" en esencia, sólo en grado, latitud, modos.... Y por supuesto que los administradores podéis no publicar, o publicar, en vuestro sitio web lo que estiméis oportuno---como yo en mi blog---aunque os autocensuréis, y aunque yo también me autocensure. Eso no es algo que me tengas que explicar, ni yo a tí. No iba por ahí en absoluto la cosa. Todos trabajamos con condicionantes: como tú mismo me has aclarado tan amablemente, no podéis correr el riesgo de publicar cualquier cosa, porque os cerrarían. Ergo: censura. No tuya, o no a tu gusto, quizá, pero sí exigible por las condiciones mismas del medio, su administrador último, que no eres tú sino el Rector, y ni siquiera él quizá, pues vamos acercándonos a los límites legales del uso de la palabra, etc. Que los hay aquí y en la España de Franco. Creo que no deberías ofenderte, y te lo digo amistosamente, por el hecho de que yo hable de una "versión censurada" de mi artículo---tampoco digo quién la censura, no digo si la censuro yo, como es el caso, al aceptar publicarla "censurada"---ya que la versión que publicáis no es la que yo quería enviar, pues esa se borró, sino una pactada dentro de ciertas limitaciones a la expresión---limitaciones aceptadas de una manera que me parece que supone un acercamiento racional entre las dos partes. A mí no me parecería racional que no existiese la censura, de un modo u otro, pues todos tenemos intereses que defender. Si has visto mi blog, quizá hayas visto lo que pasa cuando una lista de correo supuestamente "no ejerce la censura" (me refiero a la de AEDEAN), sino que, según los administradores, los socios pueden publicar en ella lo que quieran. A la primera de cambio, con el primer conflicto, aparece la censura. Normal. Lo que no era normal era hacer gala de que no había censura, ignorando lo que son los propios intereses, y los condicionantes del medio institucional en el que nos movemos. Creer que puede no haber censura es creer que el mundo es una balsa de aceite, un lugar sin conflictos, donde podemos presuponer todos los mismos sobreentendidos. Y me parece obvio que no es así, en ningún caso, y menos cuanto más abierto sea el medio a opiniones diversas. En un sitio donde todos están de acuerdo nunca hay que censurar a nadie; es donde empiezan los desacuerdos cuando empieza a actuar la censura inevitablemente. Así que, si no estás demasiado enfadado conmigo para verlo con humor, acéptame esta paradoja: es la existencia de la censura en él la que prueba que un medio tiene cierta dosis de visión crítica y variedad de opinión. Siempre cierta dosis, no seamos absolutistas... Mira, francamente, creo que no deberíamos partir peras por esta cuestión, sino seguir aprovechando el espacio de entendimiento que tenemos, que no es poco. En realidad siempre tienes sólo un espacio de entendimiento con la gente con quien te entiendes, pues hay tantas cosas en las que podríamos disentir con las personas que nos son más cercanas, si las estudiamos de cerca... Entiendo que en la versión del artículo que envié revisada no encuentras nada que contravenga vuestras normas de uso (no digo que estés de acuerdo, que eso es otra cosa). Si las sigo contraviniendo, como pareces temer, pues dímelo, y o bien enviaré otra versión más dulcificada, o bien renunciaré a enviar este artículo, y enviaré otros, o ninguno si no logramos entendernos. Pero no pasa nada, no me voy a enfadar con vosotros por eso, que entiendo perfectamente la situación. Ahora bien, tampoco te enfades tú por lo que yo pongo en mi blog, que sólo es ofensivo para quien crea que la censura es algo así como el Coco---no para quien sabe que es una realidad inherente a la comunicación pública. Y créeme, que es muy fácil tolerar la libertad de expresión cuando estamos de acuerdo con lo que se dice: es cuando disentimos cuando llega el auténtico test de la tolerancia. Que (como he venido diciendo) tiene sus límites, por supuesto. Espero no exceder los tuyos con mi explicación, y que podamos seguir encontrando espacios de entendimiento.
Obsérvese que al parecer se limita (bueno, "limita" casi sin límites) al PP, al PSOE, y a diversos partidos locales y nacionalistas, y un poco de IU. Por lo que veo, de momento se libra de aparecer sólo un partido significativo: UPyD.
José Luis Sánchez Trujillano, Ramiro Ventura y Rosa Borobia son los jueces de la Audiencia Provincial de Madrid que han cerrado con una argucia legal (y falsaria) la investigación del atentado del 11-M que llevaba la juez Coro Cillán. Como si el asunto de la destrucción y falsificación de pruebas hubiese sido ya juzgado, cuando en realidad la querella presentada anteriormente fue desestimada sin llegar a juicio, y además la presentaban personas distintas.
Del juicio a Sánchez Manzano estaban saliendo, poco a poco, datos muy inconvenientes sobre la manera en que se llevó la investigación del atentado, y sobre las preguntas que se evitaron cuidadosamente hacer en el tribunal de la Audiencia Nacional presidido por Gómez Bermúdez. Como éste, Ventura y Borobia son dos jueces que en los medios califican como "progresistas". Hay, desde luego, un interés extraordinario desde el entorno del Partido Socialista en echar tierra sobre este asunto. Por qué será, lo acabaremos sabiendo—o ya lo vamos sabiendo poco a poco.
Lo que sí parece claro es que aquí nunca van a pasar por los tribunales todos los que han contribuido a ese atentado en sus diversos capítulos: organizando, cometiendo, falsificando, encubriendo y desactivando. Unos poniendo bombas, y otros poniendo su granito de arena en la maquinaria de la justicia.
:::::::::: 15/2/12:
Me temo que a poner granitos de arena, o piedras, en la maquinaria de la justicia va a contribuir el gobierno del PP y el Ministerio de Justicia, con Gallardón, y el nuevo Fiscal General del Estado, Torres Dulce, que ya empieza a malear—no ha tardado mucho, vaya. Ahora resulta que no tiene intención de recurrir el archivo de esta causa, porque no recurrirlo "sería coherente con actuaciones anteriores de la Fiscalía". ¿Con la Fiscalía de Conde-Pumpido, será, que fue siempre el dócil instrumento de las cloacas del Estado? Pues vamos bien.
El lobby de la banca, un artículo de Vicenç Navarro que me pasan por email:
Para qué sirve un banco central? Una de las actividades que un Banco Central realiza en un país es imprimir dinero para, entre otras cosas, comprar la deuda pública de su Estado y con ello bajar los intereses que tenga que pagar su Estado para poder vender sus bonos públicos. De esta manera, cuando los mercados financieros quieren especular sobre el precio de tales bonos públicos (promoviendo en los medios de información, con ayuda de las agencias de calificación de riesgos como Standard & Poor's, que los estados no podrán pagar los intereses de tales bonos, forzándoles a pagar unos intereses muy altos para poder vender sus bonos —lo que se llama prima de riesgo—), entonces el banco central hace funcionar sus imprentas y produce moneda con la cual comprar su deuda pública, defendiéndola frente a la especulación. Esto es lo que hace un banco central digno de su nombre. Ni que decir tiene que hay también riesgos en imprimir mucho dinero, porque, cuando hay mucha moneda, puede incrementarse la inflación. Pero la inflación en la eurozona no es un problema. Antes al contrario, es demasiado baja, dificultando el crecimiento económico, que es el mayor problema de esta comunidad monetaria.
El problema con la deuda pública de los países de la eurozona es que sus bancos centrales no pueden imprimir dinero ni tampoco pueden comprar su deuda pública. Los estados están totalmente desprotegidos. De ahí que todos (desde Grecia hasta Alemania) tienen o tendrán problemas con su deuda pública. El único banco central que puede imprimir dinero es el Banco Central Europeo (BCE). Pero el problema con este es que no actúa como un banco central, es decir, no compra los bonos públicos de los estados miembros, ni tampoco presta dinero a los estados. El famoso artículo 123 de su reglamento lo dice muy claro. El BCE no podrá comprar deuda pública de los estados. Estos no pueden hacer nada frente a la especulación de los mercados financieros.
Los que sí pueden pedir prestado dinero al BCE son los bancos privados, y lo pueden conseguir a unos intereses bajísimos, al 1,25%. En cambio, los estados tienen que pedir prestado dinero a los bancos, pagando unos intereses elevadísimos, incluso del 7%, como es el caso de Italia (en España es el 6,5%). Este arreglo es una bonanza para los bancos privados. Consiguen dinero fácilmente del BCE y con ello compran bonos públicos que les producen una rentabilidad del 6% o del 7% de lo que compran. El BCE actúa de esta manera, privilegiando a los bancos privados sobre los estados, transformándole en un lobby de la banca. Como consecuencia de esta situación, los estados se tienen que endeudar más y más y deben mucho dinero a los bancos privados. Y ahí está la raíz del mal llamado problema de la deuda pública, que es incluso más acentuada en aquellos países como Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia, que habiendo estado gobernados por las derechas por la mayoría del periodo posterior a la II Guerra Mundial, tienen estados muy pobres (sus ingresos al Estado son muy bajos: España, por ejemplo, sólo representa un 34% del PIB, frente al 44% en el promedio de la UE-15 o el 52% en el caso de Suecia), resultado de unas políticas fiscales muy regresivas y de un enorme fraude fiscal (en España se calcula que alcanza unos 65.000 millones de euros).
La deuda pública de estos estados ha ido creciendo, no porque su gasto público haya ido creciendo (como los autores neoliberales erróneamente indican), sino porque han cambiado de banco. En lugar de conseguir dinero de su propio banco central, ahora tienen que pedir prestado dinero a los bancos privados. En realidad, si pudieran pedir prestado dinero al BCE a unos intereses de 1,25% (como los bancos privados), no habría ningún problema con su deuda pública. (Ver Ellen Brown, The European Central Bank withholds relief while Rome Burns). Y ahí está la raíz del problema. Se ha diseñado un sistema en la eurozona en el que los estados dependen de la banca privada para conseguir dinero. Y esta es una realidad que el lector raramente leerá en la prensa financiera o económica.
Los bancos se forran a costa del endeudamiento de los estados. Un círculo virtuoso para la banca. Pero la situación es incluso peor que la ya descrita, pues el BCE, al romper con el espíritu del famoso artículo 123, comprando deuda pública a estados como España e Italia, ha puesto como condición que los salarios y la protección social disminuyan, acentuando la necesidad de privatizar el Estado del bienestar, tanto sus transferencias públicas como las pensiones, así como los servicios públicos como la sanidad.
Estas condiciones están escritas en una carta, no conocida por el público, que el entonces gobernador del BCE, Jean-Claude Trichet, y el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, escribieron al presidente Zapatero condicionando la compra de bonos públicos del Estado español a la toma de tales medidas por parte del Estado español.
Un tanto semejante ha ocurrido con Italia. ¿Por qué hacen tal petición en su carta? En teoría, esta reducción de los salarios y de la protección social se exige para aumentar la competitividad de la economía española y salir así de la recesión. Este es el argumento neoliberal hoy en boga. Es fácil de demostrar que este argumento carece de credibilidad. Suecia es el país con salarios más elevados y con mayor protección social, y su tasa de crecimiento económico es de un 5,6%, uno de los más elevados de la Unión Europea. La explicación real es que, por una parte, el descenso de los salarios aumenta el endeudamiento de la población (lo cual es bueno para la banca) y, por otra, la privatización de las transferencias y de los servicios del Estado del bienestar son la generalización de la deseada privatización de las pensiones públicas y la privatización de la sanidad, el sueño de la banca y de las compañías aseguradoras. Y lo están consiguiendo.
—Muchas cosas habría que matizar, claro. El endeudamiento generalizado de la población por necesidad no es bueno para la banca, por ejemplo. Y en el artículo no se mencionan las consecuencias de darle a la máquina del dinero, que es lo que se resiste a hacer todo lo que puede la Unión Europea. Si no, ya me dirán qué problema en echarles una carretada más de millones a los griegos, que parece que quieren más. Como todo, el inundar el mercado de dinero tiene sus consecuencias. La felicidad perfecta no está tan al alcance de la mano, y me temo que inevitablemente requerirá gobernantes más responsables de los que hemos tenido—y menos dispuestos a entregarse a los rapaces banqueros, sí; pero es que las condiciones de éstos han sido la única contención, que a la fuerza aprietan, a la rapacidad aún mayor de los políticos y partidos para derivar el dinero en las direcciones que les resultan a ellos favorables.
Un comentario en"That Shakespeare Thing"—donde Bill Benzon protesta contra la mitificación de la grandeza de Shakespeare:
Dear Bill: I could agree less with what you say, but not much less. I must admit I’m a bit more on the Bloomian side here. The gist of the issue is that you’re ignoring historical distance. Coppola is great, sure, but he towers (if indeed tower he does) over other practitioners of his art much less (much- much- less) than Shakespeare did on anything early modern. He made lots of things up, as Bloom says, including in part our sensibility. And there is no way we can cut him out and let him drift away because he’s right here on our raft. There is a sense in which he wasn’t as great as people seem to think, ok, and that’s again an issue of historical distance. He’s a classic now, he wasn’t a classic then, but he can’t make himself into a classic without lots of people helping; that’s beyond his means. But now it’s happened and he’s there, and he’s there to stay. No way you’re going to discover his near equivalent, if only because it’s already a fact that people haven’t been pouring such a flood of commentary and attention and performance on anyone else, and that’s lots kilowatts of social energy. Attention now doesn’t hold, it’s Lady Gaga this year and Adele last year, or was it the other way round, but there’s nothing in sight with even a hundredth of Shakespeare’s staying power.
Veo que se va actualizando la web de mi departamento, y va apareciendo más visible en la red una lista de mis colegas de Filología Inglesa y Filología Alemana—a algunos de los cuales ni les pongo cara, puesto que están distribuidos por 15 centros y no somos un departamento que tenga un espacio común o actividades en las que se reúna todo el mundo. En el último recuento que hice eran más de 100; ahora con los recortes hay menos de 90. Muy bien me parece que se haya hecho este listado; así nos enteramos de quiénes somos y dónde estamos. A mí me busquen en Filosofía y Letras.
Escuela de Ingeniería y Arquitectura: Área de Filología Inglesa AGUADO PIÑERO, ROCÍO 976 76 24 13 raguado@unizar.es ARTIEDA POTOC, SUSANA 976 76 25 87 artieda@unizar.es ESCUDERO ALÍAS, Mª TERESA 976 76 25 88 mescuder@unizar.es MURILLO ORNAT, SILVIA 976 76 15 22 smurillo@unizar.es Área de Filología Alemana CUBRÍA DE MIGUEL, Mª JOSÉ 976 76 10 00 4988 majo@unizar.es Facultad de Ciencias: Área de Filología Inglesa MUÑOZ CALVO, MICAELA 976 76 24 81 micaela@unizar.es PLO ALASTRUÉ, RAMÓN 976 76 10 65 plo@unizar.es
Facultad de Medicina Área de Filología Inglesa HERRANDO RODRIGO, ISABEL 976 76 17 44 herrando@unizar.es LÓPEZ PÉREZ, PATRICIA 976 76 17 44 plperez@unizar.es
Facultad de Veterinaria Área de Filología Inglesa JAIME SISÓ, MERCEDES 976 76 16 54 mjaime@unizar.es Área de Filología Alemana MÉNDEZ MOREDA, LUIS 976 76 15 17 lmendez@unizar.es
Facultad de Educación Área de Filología Inglesa ARTIGAS MAYAYO, ANA MARÍA 976 76 22 02 aartigas@unizar.es CASTRO ESCARIO, Mª ELISENDA 976 76 13 10 elies@unizar.es DELGADO CRESPO, VIOLETA 976 76 28 05 violedel@unizar.es FERNÁNDEZ TORRALBA, LETICIA 976 76 13 10 leticiaf@unizar.es FORNS MARTÍNEZ, CARMEN 976 76 22 02 cforns@unizar.es GIL, VICTORIA 976 76 22 02 vickygil@unizar.es GOIRÍA CLARAMUNT, TATIANA 976 76 22 02 tatedu@unizar.es GONZÁLEZ VERA, Mª PILAR 976 76 22 03 pilargv@unizar.es LAFUENTE MILLÁN, ENRIQUE 976 76 28 05 elafuen@unizar.es MOYA SÁEZ, LUISA ROSA 976 76 22 03 lmoya@unizar.es MUR DUEÑAS, Mª PILAR 976 76 13 10 pmur@unizar.es RODRÍGUEZ-MAIMÓN TORRIJO, Mª JOSÉ 976 76 22 03 mjrodri@unizar.es Área de Filología Alemana FERNÁNDEZ MERCADAL, JOSÉ MIGUEL 976 76 13 10 jmfermer@unizar.es HÜBNER, DANIEL 976 76 15 17 dhubner@unizar.es SANZ JULIÁN, MARÍA 976 76 15 15 msanzj@unizar.es
Facultad de Economía y Empresa, campus Paraíso Área de Filología Inglesa FOZ GIL, CARMEN 976 76 10 00 46 22 foz@unizar.es GÓMEZ VALENZUELA, MARTA 976 76 10 00 4622 mgomez@unizar.es OLIETE ALDEA, ELENA 976 76 10 00 46 22 eoliete@unizar.es Facultad de Economía y Empresa, campus Río Ebro: Área de Filología Inglesa ESCUDER BARROSO, ADOLFO 976 76 10 00 4951 aescuder@unizar.es MARCÉN BOSQUE, Mª CARMEN 976 76 10 00 4965 cmarcen@unizar.es MOR VICENTE, ÁNGEL 976 76 10 00 4965 angelmor@unizar.es SÁNCHEZ GARCÍA, JESÚS 976 76 22 36 jsg@unizar.es Área de Filología Alemana CUBRÍA DE MIGUEL, Mª JOSÉ 976 76 10 00 4988 majo@unizar.es
Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo, Zaragoza Área de Filología Inglesa CABALLERO NAVARRO, PEÑA 976 76 17 41 pcaballe@unizar.es LUZÓN AGUADO, VIRGINIA 976 76 17 41 vluzon@unizar.es
Facultad de ciencias de la Salud y del Deporte, Huesca Área de Filología Inglesa DOMINGO BAGUER, IGNACIO 974 29 25 90 85 15 90 idomingo@unizar.es FANLO PINIÉS, MARÍA 974 23 93 00 85 14 10 mfanlo@unizar.es GONZÁLEZ PASTOR, ELENA 974 23 93 27 85 13 27 egonzal@unizar.es NEUMANN, CLAUS-PETER 974 23 93 63 85 13 63 cpneuman@unizar.es
Escuela Politécnica Superior, Huesca Área de Filología Inglesa GONZÁLEZ PASTOR, ELENA 974 23 93 27 85 13 27 egonzal@unizars
Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación, Huesca Área de Filología Inglesa DOMINGO BAGUER, IGNACIO 974 29 25 90 85 15 90 idomingo@unizar.es GONZÁLEZ PASTOR, ELENA 974 23 93 27 85 13 27 egonzal@unizar.es NEUMANN, CLAUS-PETER 974 23 93 63 85 13 63 cpneuman@unizar.es TURMO CANDIAL, JAVIER 974 23 93 62 85 13 63 pturmo@gmail.com
Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Teruel Área de Filología Inglesa DELGADO CRESPO, VIOLETA 978 61 81 23 86 11 23 violedel@unizar.es GÓRRIZ VILLARROYA, MANUEL 978 61 81 22 86 11 22 magorriz@unizar.es NEUMANN, CLAUS-PETER 974 23 93 63 85 13 63 cpneuman@unizar.es REPULLÉS SÁNCHEZ, FERNANDO 976 60 81 21 86 11 21 fergolie@unizar.es SORIANO SÁNCHEZ, JOSÉ RAMÓN 978 61 81 21 86 11 21 jrsorian@unizar.es TARANCÓN DE FRANCISCO, JUAN ANTONIO 978 61 81 23 86 11 23 juantar@unizar.es
Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud Área de Filología Inglesa DÍEZ MORRÁS, REBECA 976 76 17 44 rebeca.diez@unizar.es HERRANDO RODRIGO, ISABEL 976 76 17 44 herrando@unizar.es LÓPEZ PÉREZ, PATRICIA 976 76 17 44 plperez@unizar.es MERENCIANO URBÁN, VANESSA 976 76 17 44 vanessam@unizar.es SOLÁNS GARCÍA, MªANTONIA 976 76 17 44 masolans@unizar.es
Escuela Universitaria Politécnica, Teruel Área de Filología Inglesa NEUMANN, CLAUS-PETER 974 23 93 63 851363 cpneuman@unizar.es
Nota: hay algunos repetidos, y alguno prejubilado. O sea que igual somos más bien 85 en activo. Además hay tres empleados de administración y servicios. En cuanto a los otros colegas geográficamente hablando, los profesores en la Facultad de Filosofía y Letras, de distintos departamentos, aquí hay un directorio. Nos dice este folleto informativo sobre la Facultad que eran o éramos 343 en el curso 2009-10, trabajando en 16 titulaciones.
"A mitad de camino" (V Ciclo de Cine Alemán del Siglo XXI) (Zaragoza)
Fecha
09/02/2012
Lugar
Salón de Actos de la Biblioteca María Moliner de la Facultad de Filosofía y Letras (Campus Plaza San Francisco) Zaragoza
Hora
19:00
Entrada
Libre
Organiza
Asociación Aragonesa de Germanistas y Profesores de Alemán
Colabora
Vicerrectorado de Proyección Cultural y Social
A MITAD DE CAMINO (Halbe Treppe) País: Alemania Año: 2002 Duración: 107 min. Color
Dirección: Andreas Dresen. Guión: Andreas Dresen y Cooky Ziesche. Fotografía: Michael Hammon. Música: 17 Hippies. Dirección artística: Susanne Hopf. Diseño de vestuario: Sabine Greunig. Montaje: Jörg Hauschild. Intérpretes: Steffi Kühnert, Gabriela Maria Schmeide, Thorsten Merten, Axel Prahl, Julia Ziesche, Jens Graßmehl, Mascha Rommel, Gregor Ziesche, Christine Schorn.
Sinopsis: Chris es locutor de radio y está casado en segundas nupcias con Katrin. Uwe, propietario de un pequeño restaurante, está casado con Ellen. Los cuatro rondan la cuarentena y viven en una ciudad tan insulsa como deprimente, Frankfurt-Oder, en la antigua Alemania Democrática. Chris es íntimo amigo de Uwe. Y Katrin, amiga íntima de Ellen. Lo cual no impide que un buen día Chris y Ellen comiencen una aventura sentimental que, al ser descubierta, hará saltar por los aires el aparentemente perfecto universo pequeño burgués de las dos parejas. Pero, al mismo tiempo, este hecho invitará a los cuatro a replantearse sus existencias
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Esta sinopsis viene del anuncio de la película, en un ciclo de nuevo cine alemán. No sé si lo habrá, nuevo cine alemán, pero como sea como éste, ya se puede poner las pilas seriamente. Es una historia de adulterio, cuya mayor originalidad es que nunca pareció el adulterio (ni tampoco el matrimonio) más soso, plano y carente de atractivo. Madame Bovary es una heroína romántica al lado de éstos, una Cleopatra (bueno, creo que ese camino lleva en general, últimamente, la heroína de Flaubert, será que vivimos tiempos muy a mitad de camino). Debería ver esta peli obligatoriamente, sin embargo, cualquier joven harto de España que esté planteándose ir a vivir a Alemania, pues todo el ambiente humano que se respira parece seriamente desaconsejable, por lo inerte, carente de motivación, gris, gris, gris.... Tras el affair insustancial que descoloca a dos parejas de amigos, una de las dos parejas se recompone, ya ni me acuerdo cuál; la otra se descompone definitivamente y se separan, para continuar llevando cada uno por su lado, sin duda, una existencia igual de desoladora, sin ideas, sin ilusiones, sin intereses, sin apegos más que postizos, y con intelecto absolutamente nulo. Una planicie moral, y emocional, y ética, y erótica, absoluta, un panorama estepario de barrio residencial, visto por (me temo) un participante. Es una obra de arte de la desmotivación y del realismo de cocina de formica, si la queremos salvar de alguna manera, aunque participa de lo que llamaba Yvor Winters "imitative form", desaconsejando la falacia de dar a la obra de arte la forma o impresión del objeto representado (aquí, la planicie emocional y mental). La peor sospecha que recae sobre la película, pues, es que parece filmada por uno de sus protagonistas. No le hubiera pillado el punto tan bien si no. Como hubiera dicho Rubén Darío, que precisamente no pega nada en semejante ambiente —¡Líbranos, señor!
A Baltasar Garzón, en su segundo juicio, lo han absuelto... pero cuidando de dejar bien claro que es un delincuente.
Es especialmente interesante, y reveladora, una frase del auto del Tribunal Supremo que exculpa a Garzón de prevaricación y lo culpa de cohecho impropio—una frase que retrata tanto lo que los jueces piensan en realidad de Garzón, como los criterios torcidos que ellos dan por buenos:
"D. Baltasar Garzón no tiene el deber jurídico de decir la verdad".
Con lo que presuponen los jueces, negro sobre blanco, que está mintiendo—pero que se lo van a pasar, aunque les conste.
Dicen que el cohecho, delito que sí hubo según todos los indicios, ha prescrito y que no procede condenarlo por él. Y, más sustanciosamente, dicen que no hay prevaricación porque no consta que la resolución de Garzón sobre el Banco de Santander, que sí les consta a estos magistrados que se dictó en agradecimiento por el pago, fuese injusta. ¿Y por qué no consta? Pues... porque eso no lo juzgan, sino que dan por bueno el juicio de Garzón, porque tiene los membretes habituales y se parece a un auto de los de todos los días. Quod erat demonstrandum, y Catch-22.
Les consta, dicen, que Garzón sabía que debía abstenerse en la causa del Santader, y que no lo hizo. Pero no es prevaricación, sin embargo, porque sólo hay prevaricación (dicen) si la injusticia cometida es "patente, clamorosa, ajena a cualquier método de razonamiento jurídico, expresiva de un voluntario apartamiento de lo que es propio de la función judicial". O sea, si la injusticia es de pasar de puntillas, disimuladilla, no patente... mejor no entrar a mirarla más.
Pero aun usando estos criterios pervertidores de la justicia y de la ley, estos julays no se privan de argumentar lo siguiente, para tirarle de las orejillas a Garzón:
"Es cierto que D. Baltasar Garzón no se abstuvo del conocimiento de aquella querella. Ese hecho tiene un significado jurídico incuestionable. Es la mejor muestra de que el deber de abstención que le incumbía fue concientemente [sic] infringido en gratitud por la generosa respuesta que el BSCH había realizado a su petición de ayuda económica. Cuando el imputado, debiendo abstenerse del conocimiento de esa querella, consideró oportuno ocultar al Fiscal y a las partes la concurrencia de una causa que podría perturbar su imparcialidad, estaba demostrando que el deber de agradecimiento generado por la dádiva interfería ya el ejercicio íntegro de su función jurisdiccional."
O esta otra, relativa a hechos probados:
"El querellado contactó con responsables de distintas empresas españolas reclamando ayuda económica para la celebración de cursos en los que él aparecía como director. Todas tenían en común—BSCH, BBVA, TELEFÓNICA y CEPSA—el haber sido objeto de investigación por hechos imputados a sus directivos en el propio juzgado del que era titular el acusado o en otros de la Audiencia Nacional. Además de estas empresas, también contactó con los responsables de ENDESA, llegando a solicitar a todas ellas un total de 2.595.375 dólares. Mediante esas gestiones D. Baltasar Garzón obtuvo para la Universidad que le abonaba sus honorarios, que pagaba a su asistenta personal, que cubría los gastos de escolarización de su hija y que, además, poneía a su disposición una elevada retribución en especie, la cantidad definitiva de 1.237.000 dólares. Todas las empresas que fueron requeridas rebajaron la cuantía reclamada, algunas, por el carácter injustificado de los presupuestos económicos aportados por el querellado, otras por la falta de seriedad en la descripción de los proyectos de convenio."
Se especifica que los testigos dijeron que no habían dado el dinero porque se tratase de un magistrado de la Audiencia Nacional, pues si no, reza el auto, sí habría habido prevaricación. Los testigos lo dicen, y el tribunal se lo cree con excelente credulidad. Ahora, vayan ustedes a pedirles unos cientos de miles de euros a Botín o a Telefónica, para unos cursos muy interesantes y enrollados que están ustedes organizando, a ver qué les dicen. Aquí hay una voluntad muy determinada, y explícita, de no querer ver y no querer saber, por parte del tribunal.
Que descarta la prevaricación, y no se priva sin embargo de decir que Garzón sí cometió un delito, de cohecho impropio— un delito que, qué suerte, ya ha prescrito. Si no hubiese prescrito, vayan a saber ustedes si existiría, con apretar los ojos un poco más fuerte... Aclaremos que según la ley actual, el delito no ha prescrito (reforma LO 5/2010)—pero como entonces sí habría que enchironarlo, pues aplican la ley más favorable que era la que regía cuando se cometió el delito. También encuentran maneras "jurídicamente aceptables" de saltarse el artículo del código penal que dice que la prescripción se interrumpe "cuando el procedimiento se dirija contra el culpable". Una querella por los mismos hechos que se presentó en plazo, y que fue inadmitida, hubiera interrumpido esta prescripción, pero ah, fue inadmitida en su momento, aunque ahora se vea que tenía razón. O sea que esta vez caen todas las monedas de canto para favorecer a Garzón, miren qué bien.
Seguramente también lo exonerarán en la causa del franquismo, con argumentos igual de finos. Ahora ya lo han quitado de enmedio, y le han dejado claro que no se han ensañado con él, que podían haberlo mandado a la trena, o inhabilitarlo de por vida. Two out of three ain't bad, Garzón conserva su dinero ganado delictivamente, se puede dedicar a la política, e igual los republicanos, comunistas e Indignados paran de tirar huevos a la fachada del Tribunal Supremo, cuando lo absuelvan por saltarse la ley de amnistía.
Qué quieren que les diga, que tirarles huevos es lo mínimo que se puede hacer.
A los otros sindicatos se les presupone, pero es que hasta CSIF se opone a la reforma laboral de Rajoy. Algunos argumentos:
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios, CSI·F, manifiesta su rechazo a las medidas de la reforma laboral, que no van a servir para crear empleo, sino que van a desequilibrar las relaciones laborales en España, facilitando la destrucción del empleo y precarizando aún más las condiciones laborales y salariales de los trabajadores y que profundiza en el desmantelamiento del sector público.
Se quiere salir de la crisis con el sacrifico único de los trabajadores. Se facilita el despido al reducir la indemnización por despido improcedente a 33 días y con un limite de 12 mensualidades. Ademas con la ampliación de las causas objetivas para el despido procedente todos los despidos serán de 20 días con el tope de 12 mensualidades y teniendo el trabajador que probar en los tribunales la improcedencia del despido.
Propicia la destrucción de empleo en el sector público, sin entrar a valorar si es necesario o no y rechazando la negociación y el trabajo para adecuar las Administraciones Públicas: el Estado, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos podrán despedir al personal laboral que accedió a su plaza mediante oposición aduciendo causas, técnicas, organizativas y de la producción igual que en la empresa privada.
Facilita los EREs, las empresas no necesitaran la aprobación de la autoridad laboral competente, solo tendrán que comunicar su decisión.
Las empresas podrán reducir los salarios e incrementar las jornadas por razones económicas o técnicas y el trabajador que no esté de acuerdo será despedido con 20 días por año.
Elimina la ultra actividad de los convenios, despojando a los trabajadores de los derechos del convenio en caso de que la patronal lo denuncie y trascurrido el plazo de 2 años no se llegue a acuerdo.
En el capítulo I, el de medidas para favorecer la empleabilidad de los trabajadores, dedica su primera parte a las empresas de trabajo temporal (ETT)… que te contratan y luego te ceden para que prestes los servicios en otra empresa, que hacen de INEM. Una amplia extensión del capítulo para ellas, intermediarios que suplen a las administraciones ante la imposibilidad, forzada por los políticos, para que la administración pública realice su trabajo. Sería necesario que se les de a las oficinas de empleo la operatividad que merecen.
No se adoptan medidas para luchar contra la economía sumergida. Habrá que controlar que el nuevo contrato para PYMES que permite compatibilizar el cobro del 25% del desempleo para que no se convierta en una figura abusiva.
Si no se genera empleo es por la recesión, la caída del consumo interno, la falta de crédito y el déficit generado por unos Administradores Políticos que han derrochado, y nos lo están haciendo pagar a los trabajadores. Creemos que esta reforma por si sola no va a crear empleo sino va acompañada de medidas que persigan el fraude fiscal, la economía sumergida y la reactivación racional de la inversión pública.
Aun estando de acuerdo en algunos puntos, me parece que este sindicato, como los otros, subestima seriamente la situación de la deuda pública y las reformas que son necesarias en el gasto público para ajustarlo a los ingresos. Aun después de la subida de impuestos. Si no se quiere el "desmantelamiento del sector público" habrá que encontrar una manera viable de financiarlo—¿o va a trabajar la gente gratis? Para mí que no.
Tampoco parecen conscientes de la relación entre la eliminación de penalizaciones al despido y la creación de puestos de trabajo. Esas penalizaciones convierten a un contrato laboral en una relación mucho más comprometedora y firme que un matrimonio; si no quieres arriesgarte a hundir la empresa, casi es mejor opción casarte con un trabajador antes que contratarlo. Hasta que no introduzcan el divorcio exprés entre patrono y empleado, aquí no se va a colocar ni el potitos. Por cierto, la reforma de Rajoy aún está muy, muy lejos de eso, o sea que convengo en que no va a contribuir mucho a crear empleo, como mucho a destruir aún más. Este país no es consciente aún de la travesía del desierto que le espera antes de crear una economía viable—y, cuánto menos, viable para mantener las superestructuras que se ha dado a sí mismo y que espera ingenuamente poder mantener vendiéndoles deuda a los chinos—como Estados Unidos. Me reiría, pero me pillan sin ganas.
Parece que se cierra la fase inicial del repositorio digital de nuestra universidad, Zaguán, pues a partir de ahora no podrán subir artículos los propios profesores e investigadores, sino que se coordinará con la plataforma Sideral, y será una cosa más burocrática. Iremos viendo nuevos desarrollos. De momento en esta primera fase he sido uno de los usuarios principales, o quizá el "namberguán"—véase aquí la lista de artículos subidos a Zaguán. Aparece el repositorio éste en el puesto 10 de los repositorios españoles, y el puesto 253 mundial, de la Ranking Web of World Repositories. En tamaño puramente es el cuarto de España. El SSRN está en el segundo puesto mundial de este ranking, detrás de Arxiv.
Un consejo al gobierno, ante las amenazas de huelga general de Comisiones y UGT. Estos sindicatos que han sido tan colaboracionistas con Zapatero, callados como muertos ante la crisis y el paro, y ante la corrupción de los ERES en Andalucía— y que ahora empiezan a ladrar a la derecha "que trae los despidos", para sabotearle las reformas que ójala puedan hacer remontar la crisis y reavivar el empleo. Con semejante historial, UGT y Comisiones tienen la cara dura de amenazar con "golpear" con una huelga general a un gobierno recién elegido por mayoría absoluta. Puede hacerse, claro. Pero yo en lugar del gobierno les avisaría que convocar la huelga general conllevaría la retirada de todo tipo de subvenciones a los sindicatos, de aquí to the crack of doom. Que no vamos a estar subvencionando además los piquetes "informativos" y matonismos varios desde el Estado. Que si tanto apoyo creen que tienen, que les cobren cuotas a sus afiliados y vivan de eso. Y hale, si negociamos, vamos a negociar de verdad. Un buen aviso a tiempo les vendría mejor que bien.
JoseAngel: Les cabe la satisfacción de comunicarme que la comisión competente ha acordado por unanimidad valorar mi actividad docente del curso 2010-11 como merecedora de EVALUACIÓN POSITIVA DESTACADA.
JoseAngel: Nos falta medio hervor para que nos digan los sindicatos que el paro lo han creado los despidos del PP. No se puede subestimar la cortera de memoria de este país.
20 feb 12, 09:28
JoseAngel: El premio al mejor documental, a una entrevista con Garzón a cámara fija. HAY QUE JODERSE.
JoseAngel: Oído en esRadio: "A ver si nos aclaramos con los socialistas. ¿El empresario quiere absorber la plusvalía del trabajador, o despedir al trabajador?
JoseAngel: Ahora que me gustaría saber si van a procesar también a los que se los compraban, que tontos no eran, porque su dinero tampoco era.
13 feb 12, 07:45
JoseAngel: "Según algunos trabajadores, Urdangarín les pagaba 600 euros al mes por plagiar de Internet los informes que luego vendía"... por cantidades astronómicas. Es lo que se llama valor añadido.
JoseAngel: Camps ante los tribunales otra vez. Imagínense que a Garzón lo siguiesen cientos de personas pitándole por prevaricador. También se podría, ¿no?
JoseAngel: Muy bien parecen las medidas del gobierno para limitar el saqueo de empresas públicas por los directivos salientes, con sueldos astronómicos. Si son funcionarios, que vuelvan a su puesto.
JoseAngel: Y para producir mucha retórica que disimule esto.
5 feb 12, 14:09
JoseAngel: Últimamente veo el mundo y todas sus instituciones como un gigantesco sistema de redes de influencias para dirigir el dinero al lugar correcto y a los aliados de uno.
JoseAngel: Y el PP nos hace "el favor" de LIMITAR A 300.000 euros el sueldo de los directivos de las cajas quebradas. ¡Serán SAQUEADORES, toda esta pandilla!
JoseAngel: A este sirio sanguinario, El Asad, en tiempos hubo una propuesta para hacerlo Doctor Honoris Causa de la Universidad de Zaragoza. Que era menos malo que su familia, se decía.
JoseAngel: El tema "Educación para la Ciudadanía": supongo que la clave del asunto es que se pasa de la dignificación activa de la homosexualidad al "no comment".
In "Time and Ebb" Vladimir Nabokov reflects on the retrospective nature of "periods" -- Inevitably, they don’t know their own name, because they are named in the most unlikely and unexpected ways by people not yet born. So, we’re fated not to know the age we live in, for the time being, and to learn about it with incredulity as it begins to take shape (and to lose texture) when we’re old and skeptical.
"Dirty Dozen" was "Inglorious Basterds" before "Inglorious Basterds", although I'm not saying that it can stand comparison with Tarantino's film, being somewhat more aimless in its narrative drive. There is, rather than an anti-authoritarian, an anti-system strain in its apologetic use of criminals and outcasts as war heroes, but this cuts both ways: it is after all a neat way of reappropriating them for the aims of the system and the plans of the generals, however maligned they are. And most of the outcasts are treated as free subjects exercising their subjectivity in the one compulsory direction of becoming tools, and accepting the risk of death, and they do die. Sounds like a pretty dose of authoritarianism and Cold War Era ideology, to me. One can can sense this ambivalence throughout the film.
In some respects, a reader responds to a book with his own intellectual, emotional and ideological makeup; liking, disliking, enjoying, approving is a function of the person that reader is. But there is another side of the coin: the reader also abandons in part his "practical self" (as aesthetically-minded used to call it sixty years ago) and tries instead a virtual self which is in part proposed by the work, as part of the experience it provides, and is also in part an unpredictable mixture of this guided experience, of personal tendencies and sympathies, and of unconscious, repressed or unacknowledged drives usually kept under leash in more "practical" activities. The virtuality of fiction allows us to experience virtual selves which roam free (in a sense) not just over time and space, following the guidance of the plot, but also over a moral landscape of good and evil intermixed and problematized. This unruly virtual self is to a good extent under the vigilance of the critical, moral, official self of the reader during the reading process, and the latter takes over by and large at the end of the work, but the emotional and ethical gymnastics of virtual experience (I include here both fiction and narrative at large) have done their job, and some cathartic effects have taken place. Or maybe some seeds of evil have been sown, it's a risky carnivalesque space where reality and the moral order are problematized, and that's why professional moralists have often distrusted fiction or warned against it. The fictionist or narrator is an experimental moralist, and there's no telling what may result form such experiments in morals. Some shaking and discombobulation, one would not be surprised.
J. Edgar, con Leonardo diCaprio, es una buena película de Clint Eastwood sobre J. Edgar Hoover, el fundador y director del FBI durante muchas administraciones. La ambientación es sobresaliente (a pesar de las consabidas listas de anacronismos que pueden encontrarse en IMDb), y la interpretación también. Algún problema con el envejecimiento a base de máscaras de goma, aunque no tanto en el caso de diCaprio, que está realmente acertado, así como su secretaria Naomi Watts. Hace tiempo que no se veía una perspectiva tan favorable sobre el aborrecido Edgar Hoover, creador del espionaje masivo a sospechosos y a aliados y a sus amantes y a cualquier persona que pudiese ser candidata a tener influencia. Muere Edgar Hoover al llegar Nixon a la adminsitración, y como se sabe Nixon continuaría con sus prácticas hasta que se le expuso y perdió el cargo en el caso Watergate; a pesar de que sus métodos coincidían, se llevaban a matar, con la desconfianza y paranoia debidas. Muy a punto viene, por cierto, esta cuestión de exponer a los escuchadores, ahora que estamos a vueltas con el (ex-)juez Garzón protegiéndonos del crimen a base de escuchas ilegales; quizá este paralelismo indebido con J. Edgar Hoover les dé a su club de fans algo de food for thought, aunque no creo, porque normalmente también son fans del régimen castrista, y allí las tácticas de Hoover, o de los comunistas rusos, que hacían lo mismo, están en plena vigencia. Como se ve es un personaje paradójico, que por oponerse al peligro soviético amenazaba con instaurar una dictadura policial y burocrática en todo semejante al KGB, imagen especular suya. La película he dicho que da una imagen favorable, quiero decir relativamente—favorable en tanto que es equilibrada y no busca demonizar al personaje, sino retratarlo en su momento histórico y en su psicología interna. En cuanto al momento histórico, varias veces se repite que en momentos de revolución y de plaga terrorista se toman decisiones que otras épocas no entienden. Algo parecido pasó aquí con los GAL, a principios de los 80; y hay que decir que J. Edgar no llegó a los extremos de Mister X en este sentido, aunque sin duda lo hubiera hecho de tener las manos libres. Hoover es oficialmente caracterizado hoy como un indeseable, pero parece claro que los personajes a los que investigaba lo eran todavía más. (Ver por ejemplo esta Emma Goldman, que en la película aparece casi dignificada antes de su deportación. No la querría yo en mi familia). La película se mueve libremente entre distintas épocas, los años 70, los 60, los 50, los 40, los 30.... contrastando a veces de modo inmediato las decisiones iniciales de J. Edgar y el carácter que va adquiriendo el FBI con los años. Un episodio muy central recurrente es el secuestro del hijo de Lindbergh y el arresto del secuestrador, con el desarrollo de métodos de policía científica, análisis de huellas, etc. Era Hoover sin duda una persona de enorme capacidad para la organización, volcando allí una energía casi demente, haciendo para el Estado un trabajo que había que hacer, y que sólo personas obsesivas como él podían hacer. Es una demencia y una obsesión que en la película aparecen derivadas de sus frustraciones personales, de una homosexualidad mal asumida y de una inseguridad personal sobrecompensada con una voluntad descomunal y casi inhumana. Obsesionado por vigilarse a sí mismo, temeroso de que descubran su interioridad, avergonzado de su propia orientación sexual, Hoover reacciona con agresividad y sobrecompensación, montando un sistema de vigilancia que asegure que sea él quien sepa los secretos de los demás, y no al revés. El personaje es desagradable y patético, a martinet en el trabajo y un peligro público a la vez que un modelo de eficacia; es una herramienta del Estado que amenaza con degenerar en cáncer incontrolado. Pero es un retrato humano muy conseguido el de la película, y su historia de amor homosexual reprimido con su colaborador más estrecho, Clyde Tolson, está contada como lo han hecho pocos directores, al menos heterosexuales (se me ocurre quizá Brokeback Mountain)—una historia a la vez patética, despreciable y conmovedora. Obviamente no hay quien lo aguantase a J. Edgar excepto con alianzas emocionales inconfesables, como las que lo unen a su secretaria la señorita Gandy, y a Tolson. Como un cura reprimido y acogotado por su madre, que con su furia sexual sublimada llega a cardenal rabioso, Hoover traza un trayecto que pocas veces se ve en una película de gran presupuesto, por lo antipático del personaje, claro. Parece que hay un subgénero de películas con personaje falsario y patético en primera plana, se me ocurre en la línea de biopic homosexual la de Capote, en años recientes, aunque como digo no es intención de la película el satirizar a Hoover o criticar sus acciones, sino más bien el dar un retrato global del personaje. La megalomanía, por cierto, que le llevaba a promocionar comics de G-Men en los que aparecía él como héroe, a exagerar su protagonismo directo, a montar escenas apañadas para la prensa... esa megalomanía, digo, adquiere aquí una interesante dimensión metaficcional, puesto que al final de la película queda claro que varias de las escenas que hemos visto están infiltradas por la megalomanía de Hoover, y que son no tanto al verdad literal de lo que pasó, cuanto la versión que Hoover filtró o el sesgo que quería darle. Es una manera inteligente de solventar una ficción histórica, en la que los protagonistas normalmente han de desempeñar por razones de construcción estética un papel argumental mucho más central del que en realidad les correspondió en la historia. La historia la hacen entre muchos, y el estado policial del FBI no fue obra sólo de Hoover, sino que él actuó como agente y catalizador. Es justo a la vez darle un protagonismo personal acentuado, y mostrarlo a la vez como producto de una época en la que las cosas se hacían, o se hacen, así. Uno de los más siniestros y totalitarios planes que el Lado Oscuro le inspira a J. Edgar, y que en esta ocasión no llega a buen puerto, era la implantación en Estados Unidos de un DNI con información centralizada y huellas digitales similar al que hay en España desde hace muchos años.
Viendo una película me gusta fijarme en lo que a falta de mejor nombre llamo el momento fílmico de la película. El término y concepto lo derivo de lo que J. Hillis Miller llama el momento lingüístico en las obras literarias—definido a grandes rasgos como un fragmento, escena, episodio o párrafo en el que la obra exhibe su lenguaje y sus convenciones estéticas de modo llamativo. Podría tratarse de una maniobra metaficcional que problematiza un texto realista, o de un artificio estilístico que por lo llamativo resalte sobre el texto, constituyendo un momento de creatividad especialmente interesante. Con frecuencia el momento lingüístico es un momento reflexivo: la escritura se vuelve por así decirlo sobre sí misma, para autoanalizarse, para mostrar sus reglas a veces por la vía de la excepción, baring the device, o para plantear una paradoja que nos haga reflexionar sobre las convenciones literarias, o de representación, que se han seguido en el texto. El momento lingüístico es, con frecuencia, un momento metalingüístico, en el que la densidad retórica del lenguaje o la complejidad del juego de la representación atrae la atención, a veces para deslumbrar al lector con un virtuosismo estilístico en el que el acróbata del lenguaje aterriza de pie, y a veces para abrir un espacio insondable o irreal de paradojas, un laberinto de espejos o un agujero negro de la representación. También leyendo novelas o poemas, o viendo obras teatrales, estoy atento al momento lingüístico o a lo que podríamos llamar de modo más general el momento semiótico en el que el sentido del texto además suele revelarse de manera especialmente interesante.
El momento fílmico, entendido como una variante del momento semiótico en el arte cinematográfico, tiene que ver con aquellas dimensiones de la representación que son más puramente fílmicas. Puede haber un momento lingüístico en un guión cinematográfico, en los diálogos de los personajes pongamos, pero estoy pensando en un juego de representación más específicamente cinematográfico, que tenga que ver con la imagen especialmente, y si no con la interacción multimedia de sonido, música, palabra, argumento, puesta en escena, actuación y juego de cámara que es característica de la complejidad mediática del cine. Por ejemplo, un momento fílmico me viene a la cabeza, en el Hamlet de Kenneth Branagh, cuando el rey y Polonio están escondidos espiando a Hamlet en una sala de espejos, y éste habla su monólogo ante el espejo, y rasca el cristal con la punta de su daga. Es un tratamiento de la escena muy acertado, pues a la reflexividad propia de la reflexión monológica, se suma la autocontemplación en el espejo, reforzándola con una metáfora visual; y el espejo transparente actúa como un símbolo de la "cuarta pared" virtual que separa a Hamlet de sus espías, el Rey y Polonio, cuyo papel es ya reflexivo-teatral pues está construido usando y complicando la situación del público teatral convencionalmente invisible para el actor. Por otra parte, la pantalla de cristal es especialmente adecuada como metáfora de la pantalla cinematográfica—y aún más de la televisiva. Su transparencia unidireccional es precaria—ellos ven a Hamlet, y apenas pueden creer que Hamlet no los esté viendo, y en efecto está muy al tanto de ellos, tanto que el espectador en la sala no se siente más a salvo del agudo ingenio del príncipe. Hamlet habla su monólogo de espaldas a la cámara, y es su reflejo quien lo pronuncia—la proximidad creciente de éste, a medida que Hamlet anda al espejo (hasta rozarlo con la punta del estilete en el momento clave) también sugiere una intensidad reflexiva mayor, un autoexamen más profundo, en especial cuando perdemos de vista al personaje "real" y es el reflejo sólo quien ocupa la pantalla, amenazando con mirarnos directamente a los ojos—si bien no llega a hacerlo en esta escena. En otra escena, Hamlet presiona el rostro de Ofelia contra el cristal, reprochándole su doble juego— y filmada desde el otro lado, aparece su imagen prensada por así decirlo contra la pantalla del televisor, o contra los límítes de su mundo de ficción—como si los personajes buscasen un conocimiento que la obra no puede contener, o una salida fuera de ese mundo (esa cárcel de Dinamarca) que sólo encontrarán con la muerte. Son dos momentos cinematográficos en Hamlet, en los que una dirección inspirada trabaja sobre un texto que ya tiene de por sí un fuerte poder metateatral, para potenciarlo con un juego de perspectivas muy propio del cine.
Sin salirnos del Shakespeare cinematográfico, hay otro ejemplo de momento intensamente fílmico en el Richard III de Richard Loncraine (el de Ian McKellen). Ricardo recita una vez más su monólogo—vemos que las escenas de reflexión se prestan a esta reflexividad, decididamente— en un urinario, y se queja de su propia imagen contemplándose en el espejo del lavabo, un tratamiento sugerido por así decirlo por la alusión de texto a los espejos:
But I that am not shaped for sportive tricks Nor made to court an amorous looking glass, I that am rudely stamped and want love's majesty To strut before a wanton amblign nymph, I that am curtailed of this fair proportion, Cheated of feature by dissembling nature, Deformed, unfinished, sent before my time Into this breathing world scarce made up (I.i)
—Todo esto lo recita Ricardo mientras la cámara lo filma de espaldas de tal modo que vemos su nuca desde 3/4 inclinada hacia el espejo, y su rostro mirándose a sí mismo, visible para nosotros en el reflejo. En este momento, el reflejo del espejo capta nuestra mirada—la de la cámara. Es la primera de varias veces en esta película, pero en este punto esto supone una llamativa ruptura de la regla clásica que declara invisible la cámara y "prohíbe" a los personajes mirar a la pantalla, para contener más la ficción en sí misma. Ahora el reflejo de Ricardo mira directamente a la cámara, y la intensidad del momento se hace mucho más vívida cuando de repente Ricardo se vuelve, da la espalda al espejo y mira directamente esta vez sí a la cámara, ahora él mismo y no su reflejo, una intensidad potenciada por una cierta transgresión de nivel semiótico—es como si Ricardo se saliera del espejo, y por extensión de la misma pantalla, para situarse en nuestro mismo plano de realidad. Es sabido en qué medida este personaje se hace de modo indeseable e invasivo con la complicidad del público y nos sitúa en una incómoda proximidad a sus actos y sus percepciones—aquí el momento fílmico no hace sino expresar con potencia inusitada esta estructura básica de un personaje ya conocido.
No hace falta filmar Shakespeare para crear momentos fílmicos. En una película de suspense de Demi Moore, Half Light, escrita y dirigida por Craig Rosenberg, hay un momento fílmico muy vívido, comparable al que acabamos de describir. Ocurre en un momento en el que el personaje duda de su sentido de la realidad, y no consigue comprender el status real o imaginario de los terrores o apariciones que la acosan. Para expresar la intensidad de su desorientación, la cámara gira alrededor de la protagonista en un momento en el que ésta se está mirando en un espejo. Y la cámara traspasa de modo imposible el plano del espejo, y nos muestra "desde el otro lado" lo que antes veíamos en el reflejo, y ahora vemos desde dentro del espejo, el rostro traspuesto de la actriz, cuyo sentimiento de irrealidad ha sido transferido al espectador mediante esta transición imposible entre dos planos. Es de notar que la cámara no vuelve a salir del espejo para volver al mundo "no reflejado" en el que venía teniendo lugar la acción, quizá una manera de sugerir que en el cine todo es reflejo e imagen, y quizá en la realidad también.
En Saraband, la última película que dirigió Bergman, hay un momento fílmico que también usa otra representación como apoyo—muchas veces estos momentos son un juego de representaciones en distintos medios, estableciendo relaciones paradójicas entre ellas. Al comienzo de la película, Marianne, divorciada de Johan hace muchos años, repasa mentalmente su vida. Los dos son ya ancianos (ya eran viejo matrimonio divorciado en Escenas de un matrimonio); sus hijos no han tenido suerte, ni los que tienen en común ni Michael, el hijo, sesentón ya, de Johan. Marianne contempla el pasado sentada ante una mesa con cientos de fotografías, que siempre son de gente más joven, las fotografías—una muestra la casa donde vive Johan, al cual va a visitar de modo inopinado. Se queda unos días con él, y el espectador descubre la frialdad inhumana y desinterés de Johan por sus hijos—y aún más, el desprecio y odio visceral que siente hacia Michael, el único que vive cerca de él. La razón para odiarlo parece ser que de niño era un niño gordito que lo miraba con devoción "como un perro"—ahora Michael es un hombre amargado y destructivo, y un abusador despreciable. A Marianne, demasiado comprensiva y fría a su manera, nada la altera mucho—ni este odio ambiental, ni el descubrimiento de que Michael tiene una relación incestuosa con su hija Karin. La historia termina con Karin abandonando a su padre, con el intento de suicidio de éste, y con Marianne al fin de su visita, abrazando desnuda en la cama a Johan que sufre un ataque de angustia (es lo menos que merece —el ataque de angustia digo). Aún habrá una escena en la que Marianne visita a una hija, demente, en un sanatorio, y siente por vez primera en su vida algo de cariño y proximidad hacia ella. Pero vamos al momento fílmico que al que me refería. Se encuentra justo después de la escena en la que Marianne se acuesta con Johan, uno de los momentos inolvidables de su visita. La pareja está filmada desde arriba, arropados en la cama, Johan a la izquierda, Marianne a la derecha, y la cámara es de suponer que en el techo, pero inexistente naturalmente, pues la película sigue un código fílmico realista, casi de teatro filmado para televisión en su parquedad estilística. La imagen de repente se vuelve una fotografía, queda congelada en el tiempo —así funciona la memoria selectiva, y por eso la fotografía le dice algo a la memoria— se vuelve en blanco y negro la imagen, y pasa a ser una de las fotos que Marianne tiene en la mesa, pues antes de cerrarse la película volvemos a la mesa con los cientos de fotos con Marianne rememorando delante. Esa foto que ahora tiene Marianne en la mano, y que deja con las demás, es una fotografía imposible, según el código hasta ahora seguido por la película, pero también viene a decirnos que quizá las otras fotos tampoco existan sino como alegorías de la memoria, del pasado que queda almacenado con la edad y con los recuerdos. Las últimas películas de Bergman son películas sobre la vejez, también, y sobre la rememoración que va unida a ella. Algunos artistas hacen un uso hábil de esta asociación natural entre fotografía y vejez (la muerte contenida en la fotografía, que decía Barthes)—se me ocurre el caso de Vladimir Nabokov en "Signs and Symbols" (—ver "Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital"), donde la anciana protagonista también mira fotos y rememora. La reflexividad de esta maniobra metaficcional, la aparición de una foto imposible entre la colección, viene ya anunciada, claro está, por el monólogo de Marianne al principio de la película, cuando se dirige a la cámara a modo de parlamento teatral, o como si fuese un caso de Bergman imitando a Woody Allen y no al revés. Cada película puede tener varios momentos de intenso carácter fílmico, claro, pero a veces unos trabajan para hacer posibles otros. Aquí el monólogo de Marianne viendo la colección de fotos prepara la génesis de la fotografía inexistente, cuya propia imposibilidad (o su posibililidad exclusivamente fílmica) revierte sobre la escena de rememoración ante las fotos, convirtiéndola en una rememoración ante una vida vivida fílmicamente—en parte, claro, la vida del propio Bergman. Pero también toda vida recordada desde la vejez, pues si la vida es nuestra película personal, los fragmentos de la misma son desde luego fotografías vistas en retrospección.
Una reflexión de Gérard Genette sobre la identidad, en Codicille:
Identité. J'ai parfois quelques doutes sur la mienne, dans les deux sens classiques du terme. En ce language d'école, je pourrais me dire conscient de mon identité "numérique", ou "juridique", ou ipséité ("Qui suis-je?"), que de mon identité spécifique, ou "qualitative", ouquiddité ("Qui suis-je?"), mais ce serait presque aussi faux que pédant: je ne porte pas grand intérêt, et ne fais d'ailleurs pas grand crédit, à la permanence que note mon empreinte génétique ou mon numéro de Sécurité sociale, et qui me définit comme le même individu depues le lointain jour de mon arrivée jusqu'à celui, plus proche, de mon départ; et le fait que mes souvenirs, vrais ou faux, se rapportent à moi et non à un autre n'est pas ce qui m'y importe le plus, ni ce dont je me crois le plus assuré. Ce dont je rêve, en somme, c'est d'une identité spécifique sans appartenance, sinon à une espèce—ce qui serait, littéralement, un peu trop contradictoire—, du moins à un groupe, à une institution, ou (comme disent les politiques) à une "famille", à un "courant" ou à une "sensibilité": j'admire la sensibilité de ces gens, mais l'adhésion n'est plus mon fort, et si un mot m'horripile encore plus qu'identité, c'est communauté. Spinoza disait, en latin: omnis determinatio est negatio. Jean-Claude Carrière dit en un français non moins lapidaire: "Être quelque chose, c'est être moins."
To the extent that one can find elements of Victorian poetry in the eighteenth century, or of Modernism in the Romantic poets, I suppose one can always find elements of post-modernism in a major Modernist poet. As the Marxists used to say, in any cultural phenomenon there is a residual dimension, a dominant or hegemonic one, and emergent elements. Of course if T.S. Eliot were "hegemonically" post-Modern, we wouln't be calling him a Modernist, but a post-Modernist, but it's only natural that elements of contemporary poetry, if that's what postmodernism means here, are to be found in a major forerunner—above all with the benefit of hindsight, you know, the "T.S. Eliot's-influence-on-Shakespeare" kind of thing that David Lodge wrote about.
Hoy el PP se ha sumado al "cordón sanitario" parlamentario para asegurar la legalidad de los partidos etarras, contra las víctimas del terrorismo. Incumpliendo una vez más sus promesas electorales, y engañando a millones de personas. Han aislado a UPyD en su moción contra los etarras, y para más ahondar en la infamia les han acusado de manipuladores y de favorecer a los etarras. (Aquí la noticia en EsRadio).
Mientras, en la Audiencia Nacional, porque la vida tiene estas ironías crueles, se juzgaba nueve años después a los asesinos de la hija de Toñi Santiago. Así declaraba ella ante la sala, y así la recriminaba el canalla del juez, por no tratar con respeto a los asesinos. Este país y sus autoridades dan más asco que pena.
Así el PP se suma a las tesis de Zapatero sobre el proceso de paz, y en última instancia la tesis etarra de la negociación entre iguales, y del arrinconamiento de las víctimas, vence en España. Un día glorioso.
Hace más de ocho años empecé un diario en red o blog, que se ha venido llamando "Vanity Fea" desde que lo pasé primero a Blogia y luego a Blogger, pero que en su versión original se llamó Blog de notas. Y se llama, así y de otras maneras, pues ahí sigue el blog hecho a pulso cada mes, primero con PageMill, luego con NVU y ahora con Kompozer—con un título nuevo cada mes desde hace años. Aquí está la lista de títulos o webliografía del Blog de Notas hasta la fecha:
Me lo paso bien inventándome posibles títulos de blog—claro que inevitablemente unos son mejores que otros.
He venido imprimiendo el blog éste y encuadernándolo, por eso de que tenerlo por triplicado no es garantía de que no lo pierda la posteridad. No sé el número de entradas que tiene, pero así a peso viene a ocupar más de quince volúmenes en DIN A4 tamaño tesis doctoral, o sea, un buen estante de libros lleno de mis diarios, especulaciones, despotriques, ensayos, anotaciones, fotos, y comentarios sobre la actualidad o cosas que me han llamado la atención. Calculo que cada artículo tiene una media de diez o veinte lectores— o sea, una miseria de resultados para tanto trabajo invertido. Claro que dicen que los artículos académicos no los lee mucha más gente, así que debo estar en la media.
Las cuentas de los sindicatos Un correo que pasa HazteOír, sobre las finanzas de los sindicatos: ¡¡20 millones de euros al mes y siguen recibiendo dinero del Estado!! No me ha costado demasiado hacer el cálculo. Según declaran los propios sindicatos, el número de afiliados de UGT es de alrededor de 1.200.000 afiliados. Y el de Comisiones Obreras es más o menos el mismo. Y también son los mismos sindicatos quienes señalan que las cotizaciones de sus afiliados se sitúan en una media de 8 euros al mes. Eso significa que UGT y CC OO ingresan más de tres mil trescientos millones de pesetas mensuales. ¿Cómo tienen la desfachatez de reclamar más dinero al Estado? ¿Para qué lo quieren? ¿En qué lo están usando? Pide a Mariano Rajoy que obligue a UGT y a CCOO a auditar sus cuentas y a publicarlas y que un organismo independiente (como el Tribunal de Cuentas) las fiscalice El documento titulado Cómo se financia Comisiones Obreras, elaborado por el propio sindicato (abajo te dejo un enlace para que puedas comprobarlo tú mismo) reconoce que sus 1.200.000 afiliados proporcionan al sindicato unos ingresos de 118.000.000 euros anuales. Cabe suponer que la contribución del afiliado de UGT será similar a la de sus compañeros de CC OO. Así pues, otros 118 millones de euros para el sindicato de Cándido Méndez. Te hago los cálculos para que no tengas que molestarte. UGT y Comisiones Obreras ingresan a través de las cotizaciones de sus afiliados: * Cada año 236 millones de euros. * Esa cifra quiere decir treinta y nueve mil millones de pesetas. Exactamente 39.267.096.000. * Cada mes ingresan 19.666.666 euros. * Cada día 634.408 euros. Es decir, 105 millones y medio de pesetas. No contentos con estos ingresos multimillonarios, además los sindicatos se aferran al dinero público. Reconocen ellos mismos que las subvenciones son el chocolate del loro de sus ingresos, pero no renuncian a ellas. Dice el documento de CC OO que he mencionado (y que te enlazo abajo): “El importe de las subvenciones representan menos del 9% de nuestros recursos propios”. Ese “menos del 9%” significa otra millonada astronómica. Solo en el último año, UGT y CC OO se quedaron con las siguientes cantidades del dinero que todos aportamos a las cuentas del Estado, fíjate qué cifras: * 12 millones de euros directos de los Presupuestos Generales del Estado (6,37 millones para CC OO y algo más de 6,1 millones para UGT). * 4,8 millones de euros por su participación en órganos consultivos. * 172,6 millones de euros en concepto de formación para el empleo. * Una cantidad cuyo monto total nunca se ha podido averiguar procedente de municipios, comunidades autónomas y diversos organismos de la Administración central. Total, un mínimo de 189.400.000 euros al año. ¿Sumamos? + Los 236 millones de euros de cuotas + Más 189 millones del dinero público + Más una cantidad desconocida de otras administraciones. ¿Para qué necesitan tanto dinero? * Ni UGT, ni CC OO pagan los sueldos a sus delegados sindicales (eso lo hacen las empresas para las que no trabajan: son liberados). * El dinero que emplean en formación de los trabajadores no sale de sus arcas sino que lo reciben del Estado y de la Unión Europea. * Las opulentas sedes en las que trabajan sus liberados les fueron cedidas gratis et amore por el Estado. ¿Dónde van a parar los millones de euros que UGT y CC OO ingresan cada día? Hay algo que no cuadra en las cuentas de los sindicatos, verdaderas máquinas de achicar dinero público: 1. O mienten y no tienen ni una cuarta parte de los afiliados que dicen tener, y por eso necesitan del dinero público para sobrevivir. 2. O mienten y sus afiliados no cotizan un solo céntimo porque eso ya lo hacen los ciudadanos (los que tienen trabajo y los parados, sus afiliados y los que no lo son). Las cuentas de los sindicatos apestan. Y el Estado no parece hacer nada para ventilar tan oscuras dependencias. El Tribunal de Cuentas lleva demasiado tiempo callado ante los libros de contabilidad de UGT y CC OO. Es cierto, denunció el mal uso que los sindicatos hacen de los recursos públicos en los cursos del INEM. Pero eso no impide que sigan recibiéndolos a manos llenas. Y de las grandes cifras sindicales, de sus balances, de la gestión económica de sus recursos, ni mu. Parecía que el Gobierno de Mariano Rajoy iba a encarar con decisión este asunto, pero al final se ha limitado a recortar en tan solo un 20 por ciento las subvenciones a los sindicatos. Y a la vista de que esta gente que nada entre millones de euros se sigue embolsando el dinero de todos, esa reducción supone una afrenta para los más de cinco millones de parados. Las cuentas claras. Si reciben mi dinero, que me demuestren que lo necesitan y me expliquen en qué lo emplean: http://www.hazteoir.org/firma/44331-pide-gobierno-fiscalizacion-y-publicacion-cuentas-ugt-y-cc-oo Pedimos al Gobierno que disponga lo necesario para que se fiscalicen y se hagan públicas las cuentas de UGT y CC OO de al menos los últimos cinco años. Unas cuentas claras, en las que se pueda seguir el destino del último céntimo de las rebosantes cajas de la Unión General de Trabajadores y de Comisiones Obreras. Gracias por contribuir a regenerar la vida colectiva de nuestro país. Ignacio Arsuaga y todo el equipo de HO P.D.- Si quieres conocer más sobre este asunto te recomiendo que leas estos dos documentos: * La información que ofrecen los propios sindicatos sobre sus cuentas: Cómo se financia Comisiones Obreras * Los datos sobre afiliados y cotizaciones que ofrece un periódico tan poco sospechoso de antisindicalismo como El País: Crisis de imagen, pero no de afiliados Y si quieres sumarte a la iniciativa para pedir al Gobierno que suspenda las subvenciones a los sindicatos, a los partidos y a las organizaciones empresariales, pincha en este enlace y envía tu petición a Mariano Rajoy.
La película de La Dama de Hierro, por cierto, la ví y no me desagradó, para nada. Cierto que va tanto sobre la vejez y el Alzheimer como sobre Thatcher, y es sostenible que el personaje merecía una película de gran formato más histórica, antes de pasar a filigranas personales. Pero el tema de la senilidad como manera de justificar narrativamente la mezcla de tiempos, el recuerdo del pasado, etc,, está bien llevado. Y el carácter del personaje queda bien retratado, en parte gracias a la interpretación excelente de Meryl Streep; su papel como una mujer hecha a sí misma y sin complejos frente al establishment del partido, su énfasis en la decisión y la responsabilidad personal. Ahora que hay ausencias imperdonables, como el vacío total a la Reina, que tendría que dar más juego, la política internacional de altos vuelos (aparte de las Malvinas) y episodios como el de "I shoot". Esperaremos a la siguiente.
Blog (Elena Trapé, 2010) es una película sobre adolescentes, en la que se combinan de manera curiosa las fuerzas y las debilidades, casi intercambiando puestos. Está hecha en gran medida organizando montones de material grabado, sin un argumento previo cerrado (aunque acaba cerrándose en cierta medida, claro), y usando abundantes grabaciones con enfoque tipo webcam y de cámaras de mano, con la espontánea torpeza de sacudidas, interrupciones, escenas descoyuntadas y fragmentarias.... todo ello retratando la interacción de un grupo de chicas de quince años, compañeras de clase. Van en busca de amistad, de integración en un grupo, de su identidad, buscan destacar por el procedimiento paradójico de ser como las demás... y esto se muestra de modo vívido en sus conversaciones, muchas improvisadas por las chavalas, que no son actrices profesionales. Crean las chicas una sociedad secreta, "Makamat", de apoyo e imitación mutua, y su grupo deviene en cierto modo una burbuja de realidad paralela donde ellas buscan afirmarse mutuamente y empujarse unas a otras para tener experiencias intesantes y vitales, o lo que creen que va a serlo. Una preocupación enorme es la iniciación sexual. Ven porno, hablan de los chicos de clase, se pasan información... y acaban haciendo un pacto para perder todas la virginidad en el viaje de estudios a Mallorca. El plan tiene éxito, y hasta disfrutan moderadamente con la aventura, pero se descubre cuando una de ellas queda embarazada, y hay un mini escándalo en el instituto, con una reunión en la que queda claro que padres y profesores no tenían ni idea del mundo en el que vivían sus hijas. La desconexión con la familia y con los profesores es total, y eso se muestra de modo excelente no tanto en las escenas "de guión" cuando interactúan con ellos, sino más bien por el puro procedimiento de exclusión, mostrando que la atención y la identidad social de las chicas está totalmente centrada en el grupo de amigas, y que el mundo ambiental es un mero trasfondo mecánico por el que se tienen que mover. El papel de los educadores queda especialmente minimizado—pero bueno, lo mismo el de los padres. Esto es lo más interesante de la película, esto y la manera en que se muestra "desde dentro", con un estilo de filmación basado en las tecnologías cotidianas de la información y la comunicación, las que tienen las propias adolescentes delante todo el día, el móvil con vídeo, el chat, la webcam. De ahí vagamente el título "Blog", palabra que también connota una mezcla miscelánea e inconexa de imágenes y ensoñaciones personales... vagamente digo, porque poco pinta ningún blog (curiosamente) en la película—"Red social" o "Chat" estaría más acertado, literalmente, igual ya estaban pillados. Un blog es algo que (en general) se hace público, y uno casi piensa a lo largo de la película que las chavalas van colgando grabaciones en un blog, o en YouTube (por ejemplo cuando una compromete a un profesor empezando a desnudarse en su despacho, y lo graban) —pero esta línea argumental, si existió, se pierde en la confusión de la película, o en la confusión de proyectos de las adolescentes, confusiones que se ayudan mutuamente. Sí hay una chavala que aparte de ventilar sus inseguridades en el grupo, luego las vuelve a confesar en privado al público en un videoblog (parece) pero no tiene esto mayor papel argumental. La dimensión pública de lo que es un blog, digo, trabaja en contra de la idea de secretismo y de grupo cerrado que hay aquí, de ahí una cierta incoherencia con el título. Lo que sí es hay mucho chat sobreimpreso en la pantalla, mientras vemos imagen de webcam, mucho teléfono móvil con mensajes puramente fáticos, emoticonos, etc. En fin, que la película parece que ha ido buscando su dirección entre varias ideas, y al final ha impuesto un argumento por hacer algo casi, cuando casi es en el terreno de indefinición ambiental en el que trabaja mejor y donde más naturalmente actúan las chavalas. El argumento viene en parte de un incidente real en USA, que sirvió de inspiración para la serie El pacto, en el que un grupo de chicas buscaban embarazarse. Aquí el embarazo no está deseado, y el sexo sólo por curiosidad e imitación; las chicasbuscan más bien experiencias, pero diversas ideas entre lo que buscan ellas y lo que buscan la directora contribuyen a dar un aire de cierta confusión a la película, lo cual como digo no termina de perjudicarla, para nada. Otra cosa algo curiosa es que estas chicas están obviamente en Cataluña y aquí no habla catalán ni dios, ni siquiera en el instituto—cosa que no sabe uno cómo tomar, si como una crítica a la política artificial de lenguas de la Generalitat, o como una simple conveniencia de producción para mejor distribuir la película—pero en fin, que no se acaba de saber si se supone que está doblada al español, o qué. Un multilingüismo hubiera sido más realista quizá. Pero de realismo no anda mal la película, sobre todo psicológico, y como digo también cinemático—un estilo de filmación moderno, nervioso, como el de mis chavales pequeños cuando cogen la webcam y empiezan a andar con ella. Desde luego la película te transporta al grupillo cerrado y a sus obsesiones, con monólogos del estilo éste...
"Yo es que no sé si tengo personalidad. O sea, sí que tengo cosas que me gustan y tal. Pero no estoy segura si me gustan si me las pongo y me pienso que igual no le gustan también a alguien más. Si no les gustan, ya no apetece ponérmelas, es como si.... me gustaran más cuando les gustan a mis amigas..."
Me llega un mail circular pidiendo firmas contra la actuación de la policía en los disturbios de Valencia: La Delegada del Gobierno en Valencia no ha cumplido con su obligación de velar por el orden durante los últimos dÃas y ha justificado y consentido la agresión a menores de edad....
"¿Y si fuesen tus hijos?" Pero es que ahí está el tema. Si fuesen mis hijos, no estarían ahí montando follón detrás de unos agitadores callejeros.
Loving in truth, and faine in verse my love to show, That she (deare she) might take some pleasure of my paine: Pleasure might cause her reade, reading might make her know, Knowledge might pitie winne, and pitie grace obtaine, I sought fit words to paint the blackest face of woe, Studying inventions fine, her wits to entertaine: Oft turning others leaves, to see if thence would flow Some fresh and fruitfull showers upon my sunne-burn'd braine. But words came halting forth, wanting Inventions stay, Invention Natures child fled step-dame Studies blowes, And others feete still seem'd but strangers in my way. Thus great with child to speake, and helplesse in my throwes Biting my trewand pen, beating my selfe for spite, Foole, said my Muse to me, looke in thy heart and write.
Sir Philip Sidney
Lila, Lila. Dir. Alain Gsponer. Written by Alex Buresch, based on the novel by Martin Suter. Cast: Daniel Brühl, Hannah Herzsprung, Henry Hübchen. Germany, 2009.
David Kern, un vulgar camarero, encuentra en un mueble que compra el manuscrito de una novela. Para impresionar a una chica literaria que le gusta, finje ser el autor, y la seduce con su sensibilidad impostada. Luego teme decirle la verdad, claro. La chica le coloca la novela en una editorial, y David se convierte, casi sin querer, en un fenómeno literario, el autor de moda, arrastrado por festivales literarios y acosado por editores y agentes literarios.
Y adquiere un parásito: Jacky, el auténtico autor de la novela, que reaparece y lejos de reclamar la autoría, se autonombra agente literario suyo y aspira a organizarle su carrera y sus futuras novelas. La chica no entiende la relación de su novio con este pelmazo gorrón, nota un engaño, y se va. Al final, el viejo escritor Jacky, personaje cómico y casi conmovedor, se mata por accidente, y Daniel retoma su carrera, esta vez escribiendo de modo auténtico: lo que escribe es la historia por la que ha pasado, con sus planes de seducción, su superchería... pero perpetuando ésta en cierto modo, pues lo presenta ante el público como una ingeniosa ficción o juego literario. Su novia, sin embargo, regresa a él al entender lo sucedido.
Es un poco el tema de Cyrano de Bergerac, con el papel del protagonista arrebatado al viejo escritor ridículo; aquí es el joven nulo (que al final sí se vuelve escritor, una vez la vida le ha dado una historia que contar) el que es el centro de la atención. El viejo escritor no aspira al amor de la chica, y además sabe que le corresponde un lugar secundario: de lo más humorístico de la película es cómo no da ninguna importancia a su novela, sabe que son azares del mercado, manías de las modas; él no tuvo éxito cuando era joven, pero ahora la ruleta ha favorecido a este jovenzano iletrado del cual él, castigado por la vida, espera sacar algo de tajada.
La interpretación alegórica sería que al auténtico autor nadie lo quiere en realidad, a pesar de todo el lionizingdel mundillo literario; lo que el mercado quiere es una imagen, un fenómeno, "carne fresca". Recuerda un poco a ese cuento de Vladimir Nabokov, "Un poeta olvidado", cuando reaparece un octogenario poeta a quien todos creían muerto en su juventud, en el homenaje literario que se le está haciendo—no es más que un viejo molesto fuera de lugar, y en realidad un impostor aunque sea el "auténtico". Es la fama quien hace la autenticidad. El mundillo literario es una farándula más; los azares llevan a algunos a que se los disputen los fans; otros tienen que andar buscándose la vida para que los inviten a algo, y hacer pasillo y contactos; es un trabajo a tiempo completo, aunque por lo menos comen de canapés en las presentaciones de libros. En cualquier caso, la sátira de este mundillo queda subordinada en Lila, lila a la historia de cómo el aspirante a escritor llega a seducir a su musa y chica, una vez más coincidentes. Esta musa (poco menos iletrada que él) se lo lleva en moto y sin casco, atravesando con éxito a toda velocidad el túnel donde se mataba el ficticio protagonista de "su" novela. Allí termina la película, con la imagen de la pareja en moto convirtiéndose en foto que va a la portada del libro, Lila, lila—una de esas transformaciones metaficcionales entre fotografía y película. Aquí se hace para señalar que la película es la adaptación de un libro, señalando el triunfo del propio libro de Martin Suter, pues hay a dos cosas a las que aspiraba el viejo escritor Jacky para su pupilo: una, la adaptación cinematográfica y otra, una tirada de camisetas (que también salen), en las que pone "He estado en la cama con David Kern"—
—y es que todo el mundo lee en la cama. Pero claro, el lema también dice mucho sobre las interacciones de escritura y deseo, en esta película o en cualquier otra. Este es el tema final de la banda sonora:
Ayer hubo un debate en Oxford, entre Richard Dawkins y un jerarca anglicano, rememorando o quizá mejorando el famoso debate Huxley/Wilberforce. Digo mejorando porque en realidad fue mínimo como debate, lo que pasó a la historia. No sé si éste será más memorable en el buen sentido de la palabra. Aquí hay un preludio al encuentro entre los dos contendientes:
Estoy siguiendo el debate, y tiene lo suyo. Pero en lo que se refiere a altura intelectual y tratamiento de las cuestiones planteadas al límite de lo humanamente pensable, recomiendo más bien dirigirse a dos fuentes decimonónicas.
Una, la Fenomenología del Espíritu de Hegel — que complica notablemente la relación dialéctica y retroalimentativa del espíritu consigo mismo, aquí concebida todavía de un modo un tanto bipolar ("hombre" vs. "dios"). Claro que Hegel no oyó hablar de Darwinismo ni de evolución biológica humana, y su enfoque es muy distinto.
Y la otra, un enfoque evolutivo ya en la línea del evolucionismo darwinista, y en la época victoriana. Y no me refiero al debate Huxley-Wilberforce original, que se queda ciertamente chiquito al lado del debate entre Dawkins y Rowan Williams. A pesar de lo conocido que es, el enfoque victoriano de más altura sobre la cuestión de la relación entre la ciencia y la religión no fue ese desencuentro un tanto anecdótico y pintoresco, sino que tuvo lugar en un espacio más discreto, y en el debate de una mente consigo misma. Me refiero a los capítulos iniciales de First Principles, de Herbert Spencer, donde los ámbitos de la ciencia y la religión se debaten y delimitan con una altura intelectual que pocas veces se ha visto desde entonces. O nunca.
Hoy hemos tenido entrega de premios. Alvaro nos ha dado, y se ha dado, el gustazo de ganar este año una Olimpiada Geológica a nivel territorial, y se ha clasificado para la fase nacional. Creía yo que era el ganador de la fase de Zaragoza, pero no, ha ganado la III Olimpiada de Geología de Aragón, La Rioja y Navarra— e irá a la fase nacional en Santander. Le hago un pantallazo a la web del departamento de Ciencias de la Tierra, que la promueve junto con otras entidades, antes de que desaparezca.
Le dieron un premio con documentación sobre geología aragonesa y española, y hoy ha habido un acto en el Patio de la Infanta de Ibercaja (una de las entidades patrocinadoras), donde han dado los premios de las olimpiadas de Biología y de Geología, con Álvaro de number one en esta última. Mira que le veníamos comiendo la moral con que si la geología era realmente lo suyo (porque es la carrera que quiere estudiar él)—nosotros que si medicina, que si informática.... y bueno, nos ha dejado plantaos, y bien contentos.
En cuanto pueda pondré fotos aquí del evento; también ha habido un pincho subsiguiente, pero a ese no le he hecho fotos, sino que me lo he comido. También he conocido allí a su profesora de Geología, Mercedes Borque, que bien contenta estaba y con razón porque es la principal responsable de que se haya apuntado Álvaro a esta olimpiada. Ahora, a concursar para la siguiente fase, pero el premio ya lo tiene, sin medalla olímpica pero con un diploma y un chequecillo que le han dado y que se ha ido a cobrar ahora mismo.
Alvaro fue a la fase nacional en Santander, y se alojaron en el Palacio de la Magdalena. No llegó a clasificarse para la fase internacional en Argentina; se quedó el noveno, por un problema que le desorientaron con las indicaciones, lástima.... Pero en el ejercicio tipo test se quedó el primero de todos, de los mil quinientos que se presentaron. Así que un éxito: ¡¡enhorabuena!! Y que empieces con buen pie la carrera de Geológicas, que por falta de vocación no será, desde que andaba metiéndose en las huellas de dinosaurio de niño.
Blog de notas de José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: "Algo hay en el formato mismo de los blogs que estimula un desarrollo casi canceroso de nuestro ego" (John Hiler)