Vanity Fea




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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Cómo somos.

Acomodarse


Hoy estábamos entregando el material para nuestras "oposiciones" en el Registro—y ha habido que ir a otro registro, en la Facultad, porque en el de la Universidad les parecía una cosa rara y sin precedentes, preferían que se hiciese cargo la Facultad, que es un registro auxiliar igualmente válido.

Y de camino, llevando nuestros materiales, nos encontramos con el Subdirector del departamento, y hemos cambiado impresiones. Nos ha venido a decir que no entiende nuestra actitud de confrontación con el Departamento, no aceptando sus criterios y planteando recursos y pleitos—Que aunque somos muy libres de hacerlo, por supuesto, no es bueno para nadie; y pedir que intervenga la Justicia es una actitud de confrontación. Que lo mejor es acomodarse y llegar a un entendimiento con lo que quiere la mayoría: no entrar como un toro en una cacharrería exigiendo los derechos de uno, y que se cumpla la ley, sino ver cómo se hacen las cosas en ese sitio en concreto, y buscar un acomodo. Y que si quieren privarnos de algún derecho quienes allí mandan... pues que lo mejor es ceder, y pedir permiso, no insistir en que "tenemos derecho a tal cosa."

(Por ejemplo a pedir docencia en el máster, que es de lo que va el conflicto presente. El subdirector partía de la base de que el conflicto lo creamos quienes protestamos y defendemos nuestros derechos, no quienes se saltan las normas para excluirnos).

Yo sostenía que como mínimo, ante la disparidad de criterios, habría que atenerse a la legalidad y a las normas—que uno era muy libre de renunciar a derechos si lo estimaba oportuno, pero que había que respetarlos en cuanto alguien exigía que se respetasen. Sobre la base del marco legal. Pero no me concedía el subdirector la mayor—lo de que tiene uno derecho a que se le aplique la ley. Que eso es ir de maximalista, me decía; la ley no es algo objetivo—hay que interpretarla con flexibilidad, y si el grupo quiere aplicará otro tipo de normativa que vote "democráticamente". Que lo primero ha de ser acomodarse al grupo dominante, evitando enfrentamientos, y si no te quieren en un sitio, una opción personal posible es marcharse—aunque tengas derecho a estar allí.

Ojo, que hablamos de la función pública y de una institución oficial, no de un club de amigos...

Así que sobre esa base concluyo que es imposible que nos entendamos. Hablamos idiomas muy diferentes. Mi tesis es que si en un rincón de la Administracion un grupo está acomodado a hacer las cosas a su aire, y llega alguien exigiendo que se hagan según la ley, es el grupo quien tiene que acomodarse. No a ese alguien, sino a la ley—que no es un gusto personal.


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Jueves, 05 de Noviembre de 2009 23:35. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


On not travelling

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From my Turkish correspondence...

Hi Selmin, I was turning thoughts around in my mind about traveling and not traveling.... you know, "and far ahead there's Istambul...!" and now I find that's the subject of the poem by Benedetti you were asking about! So here goes:

The Notion of Motherland

When I live in this country which does not dream
When I live in this city without eyelids
Where nonetheless my wife understands me
And where my childhood stayed and where my parents get old
And I call my friends from one lane to the next
And I can see the trees from my window
Forgotten and torpid at three'oclock in the afternoon
I feel something that encircles me and oppresses me
As if a thick and decisive shadow
Fell on me and on us
To hide some person who always disconnects
The old detonator of hope

When I live in this city without tears
Which has become selfish out of sheer generosity
Which has lost its verve without spending it
I think that the moment has come at last
To say good-bye to some assumptions
To take some distance perhaps and speak other languages
In which indifference is an obscene word

I admit that I have escaped some times
I will say first of all that I looked on the Arno
That I found in the Charing Cross booksellers
One Byron signed by Bull a vicar
One Christmas seventy years ago.
I marched among the drunkards at the Bowery
And the Brueghels at the Gallery
I noted how the sound system ath the Château de Langeais
Can go awry explaining medals and incensaries
When actually there were only suits of armour in sight.

I sweated in Darkar for the sake of solidarity
I saw mobs galloping to the Monna Lisa
And fleeing without a look at Botticelli
I saw priests from Madrid accosting prostitutes
And in Rembrandt's house tourists from Dallas
Asking about the dining room
Heaps of Swedes in two yards of sunlight
And in Copenhaguen the Russian embassy
And the American embassy
Separated by a pretty cemetery.

I saw Lidice's corpse covered in snow
And the carnival at Rio covered by the samba
And in Tuskegee the rabid optimism of black men
I tasted in Santiago conger eel soup
And welcomed the New Year in Times Square
Getting kites out of my ear.

I saw Ingrid Bergman running in the Rue Blanche
And although the differences are obvious
I saw Adenauer among weal Viennese applause
I saw Khruschev coming out of Pennsylvania Station
And although again the differences are obvious
I saw a bull with a peaceful pedigree
That did not want to kill his bullfighter.
I saw Henry Miller far from his tropics
With a Mediterranean sunstroke
And I had a photograph of me taken at Jan Neruda's
I slept listening to Wagner in Florence
And hearing a Swiss man between Geneva and Tarascon
I saw fat and humble artisans from Pomaire
And three young little nuns at the Carnegie Hall
Beating the jazz rhythm with their thick black shoes
I saw the prettiest women in the planet
Walking without me along the Via Nazionale

I looked
I admired
I tried to understand
I think to a fair extent I understood
And it's great
Everything is great
One can know that only there, far away,
And it's a nice vacation
It is a ravishment of images
It is a merry dictionary
It is an easy trip
It is a relief.

But now I have no more excuses left
Because one returns here
One always returns.
Nostalgia oozes from the books
Gets under the skin
And this city without eyelids
This country that never dreams
Suddenly becomes the only place
Where the air is my air
And the guilt is my guilt
And in my bed there is a pit which is my pit
And when I stretch my arm I feel certain
About the wall I touch or about the void
And when I look at the sky
I see here my clouds and my Southern Cross
My surroundings are everyone's eyes
And I do not feel I am aside
Now I know I do not feel I am aside.

Maybe my sole notion of motherland
Is this urge to say We
Maybe my sole notion of motherland
Is this return to one's own disarray.


---So far Benedetti. As for me, just the idea of going to see the Mona Lisa makes her feel superfluous, or makes me feel superfluous; one of us shouldn't be there. Well, I'm not going to say those are my feelings in the poem, not quite... but it does make me feel as if I were already back from all those trips, even before I set out! So you see perhaps I am past cure. Anyway... Ein Kuss.



Meditación mirando al mar

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Viernes, 30 de Octubre de 2009 19:54. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Dúctil y maleable

lunes 14 de septiembre de 2009

A photo on Flickr

Dúctil y maleable

La gente es maleable y, con el liderazgo adecuado, a veces se malea sin remedio.


Somos la peste

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Miércoles, 16 de Septiembre de 2009 12:19. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Somos teatreros

20090906101530-sezenaksu.jpg

sábado 5 de septiembre de 2009

Somos teatreros

Y no sólo los blogueros. Todos unos farsantes, y el que no, pues actor trágico. Nos dice Santayana que una vez hemos decidido quiénes somos, o nos han convencido de ello, nos dedicamos a interpretar el papel de nosotros mismos a las mil maravillas. El proceso de socialización no sólo nos da un rostro social, sino que contribuye a fijarlo, y convierte nuestras actitudes en una máscara (trágica o cómica según los casos) que llamamos "yo"... máscara que se acabará pegando a la piel, si piel había.

Pero sea alegre o triste el visaje que adoptamos, al adoptarlo y al enfatizarlo definimos nuestro temperamento soberano. A partir de ahora, y mientras continuemos bajo el hechizo de ese conocimiento de nosotros mismos, no nos limitamos a vivir, sino que hacemos una actuación; componemos e interpretamos al personaje que hemos elegido, nos ponemos los coturnos de la actitud decidida, defendemos e idealizamos nuestras pasiones, nos autoanimamos elocuentemente a ser lo que somos, gente dedicada, o burlona, o descuidada, o austera, recitamos soliloquios (ante un público imaginario) y nos envolvemos grácilmente en el manto de nuestro papel inalienable. Bajo esta vestimenta, solicitamos aplauso y esperamos morir entre el atento silencio de todos. Declaramos vivir a la altura de los magníficos sentimintos que hemos enunciado, de la misma manera que intentamos creer en la religión que profesamos. Cuanto mayores sean nuestras dificultades, mayor será el celo que le dediquemos. Bajo los principios que hemos publicado, y el lenguaje de nuestras palabras que hemos empeñado, debemos esconder asiduamente todas las desigualdades de nuestros humores y conducta, y esto sin hipocresía, ya que nuestro personaje deliberado es más "nosotros" de lo que lo es el flujo de nuestros sueños involuntarios. El retrato que pintamos así, y que exhibimos como nuestra auténtica persona, bien puede que esté trazado a la manera solemne, con columna y cortina y un paisaje en la distancia, y un dedo señalando al globo terráqueo, o al cráneo Yorick de la filosofía; pero si este estilo nos es connatural y nuestro arte es vital, cuanto más transmute a su modelo, más profundo y auténtico será el arte. El busto severo de una escultura clásica, apenas humanizando el bloque de piedra, expresará un espíritu con mucha mayor verdad que la mala cara del hombre por la mañana o sus gestos ridículos casuales. Todo el que esté seguro de lo que piensa, u orgulloso de su cargo, o ansioso por su deber, se pone una máscara trágica. Por delegación la declara ser él mismo, y le transfiere casi toda su vanidad. Mientras aún vive y está sujeto, como todo lo existente, al flujo de las cosas que le va minando su sustancia, ha cristalizado su alma en una idea, y con más orgullo que dolor, ha hecho ofrenda de su vida en el altar de las Musas. El conocimiento de uno mismo, como cualquier arte o ciencia, convierte su objeto en un nuevo medio, el medio de las ideas, en el que pierde sus antiguas dimensiones y su antiguo lugar. Nuestros hábitos animales los transforma la consciencia en lealtades y deberes, y nos volvemos "personas", o máscaras.

Este fragmento de Soliloquies in England and Later Soliloquies lo cita Erving Goffman en The Presentation of Self in Everyday Life. Mucho debe a esto la noción de face o rostro social, a la que dedica Goffman pasmosos análisis, una vez observado el teatro de lo que hay. De allí a la noción de la realidad como una expectativa autocumplida no hay sino un paso.

Y siendo la vida social "puro teatro", también es lógico que se encuentren en dramaturgos como Shakespeare ciertas intuiciones sobre cómo nos autoconstruimos imitándonos unos a otros, o imitándonos a nosotros mismos, playing ourselves.

Por tanto, cuando nos encontramos con una canción como el bolero aquél de "lo tuyo es puro teatro", habrá que preguntarse si la quejosa que lo canta será consciente de su propia máscara... Siendo que todos participamos del Gran Teatro del Mundo, la cuestión interesante pasa a ser qué grados de teatralidad, o qué estilos teatrales, consideramos aceptables en cada momento de la representación.





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Domingo, 06 de Septiembre de 2009 10:05. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


El Efecto Mateo y la calidad retroactiva

 

 

El "efecto Mateo" es una ley de distribución y redistribución de bienes y atenciones, que con más justicia podría llamarse "el efecto Jesucristo". Viene la cosa del evangelio de San Mateo, donde dice aquéllo de "A quien tiene, se le dará más; y a quien no tiene, se le quitará aun lo que tiene." Una cita que no creo que sea del gusto de esos que veían en Cristo una especie de socialista utópico... aunque cabe que no esté describiendo una utopía, sino una realidad.

Me he leído un libro que podríamos decir que es de estadística, si de algo en concreto va: El cisne negro, de Nassim Nicholas Taleb, subtitulado "sobre el impacto de lo altamente improbable". Lo altamente improbable va desde los cisnes negros (en aquellos tiempos en los que se suponía que todos eran blancos), pasando por sucesos catastróficos imprevistos, o torbellinos de información inexplicables, hasta fenómenos tan extraños e improbables como tú mismo, hipócrita lector. Todos ellos son sucesos que desafían la probabilidad y la estadística, pero son sin embargo muy reales y causan efectos que desequilibran las previsiones formalizadas.

De esas previsiones formalizadas, Taleb les tiene tirria especial a los modelos matematizados de inversiones económicas y cálculos de inversiones y beneficios supuestamente "científicos"; y sobre todo a una bestia negra de su libro, no un cisne sino una campana, la campana de Gauss, emblema de lo que él llama "Mediocristán":

"el aspecto principal de la campana de Gauss es (...) que la mayor parte de las observaciones se sitúan en torno a lo mediocre, la media, mientras que las probabilidades de una desviación disminuyen de forma cada vez más rápida (exponencialmente) a medida que nos alejamos de la media)." (El cisne negro 356)


Según los habitantes de este Mediocristán, podemos ignorar esas excepciones. Pero en realidad, nos dice Taleb, no habitamos en Mediocristán, sino en Extremistán. En teoría evolutiva, diríamos: por fenómenos extremos como la explosión de la vida, o del lenguaje, o por las catástrofes y extinciones masivas. Y rige Extremistán, muy en especial, en lo referente a todos los fenómenos que tienen que ver con la información—desde el arte a Internet o a las inversiones en bolsa: y allí la campana de Gauss es una engañadora.

Por lo que veo, la campana de Gauss se pega de narices con la otra curva que define y organiza la realidad—en especial la realidad de la información y la de la red: la cola larga. Aquí las tengo superpuestas, comparando por ejemplo lo que supondrían en un factor como la venta de libros, o los éxitos musicales, o la popularidad y fama mundial, o las citas académicas:

gauss

Con éxitos me refiero, en el ejemplo de los libros, a bestsellers. Hay relativamente muy pocos, y su éxito no es, como diría Taleb, escalable. Forman la alta cabeza de la larga cola (verde). Del primero al segundo de la lista podría haber una diferencia de centenares de millones de ejemplares vendidos. La mayoría de los libros (sigamos con el ejemplo típico de fenómeno informativo, tipo Extremistán) vernden pongamos mil ejemplares, o quinientos, o los que sean: son el grueso de la campana (que es la línea roja del gráfico). Según cómo midamos, el fenómeno más significativo podría parecer ese gran bloque central de libros que venden ni mucho ni poco. Pero desde otros parámetros, son los poquísimos libros de la parte izquierda del gráfico (los fenómenos extremos) los que crean influencia, moda, opinión, orientación, beneficios espectaculares, etc.

Es concebible, claro, que para distintos tipos de fenómenos informativos, la curva superior de la campana esté más o menos escorada hacia la derecha o hacia la izquierda: tienen desfases variables. Los torbellinos de información, que crecen hasta extremos incalculables, por efectos azarosos, se encuentran en la parte izquierda del gráfico, y son los que ser rigen por lo que hemos llamado el efecto Mateo (tened y se os dará aún más). La expresión viene del sociólogo de la ciencia Robert K. Merton ("The Matthew Effect in Science", Science 159, 1968: 56-63). Otro caso que observa Taleb que se rige por el efecto Mateo es el uso de las lenguas francas: el crecimiento del inglés como lengua franca también viene regido por este efecto—es su propia difusión la que hace que continúe siendo la lengua franca preferida, en progresión creciente. Pero me ha gustado especialmente la aplicación del fenómeno a las citas académicas y a las reputaciones intelectuales:

"Imaginemos que alguien escribe un artículo académico en el que cita a cincuenta personas que han trabajado en el tema y han aportado materiales de fondo para su estudio; supongamos, para hacerlo sencillo, que todas ellas reúnen los mismos méritos. Otro investigador que trabaje exactamente en el mismo tema citará de forma aleatoria a tres de esas cincuenta perosnas en su bibliografía. Merton demostró que muchos académicos citan referencias sin haber leído la obra original: leen un artículo y sacan sus propias citas de entre las fuentes de ese artículo. De modo que un tercer investigador que lea el segundo artículo selecciona para sus citas a los tres autores antes citados. Estos tres autores recibirán cada vez mayor atención ya que sus nombres se van asociando con mayor derecho al tema en cuestión. La diferencia entre los tres ganadores y los otros miembros del grupo original es, en su mayor parte, cuestión de suerte: fueron escogidos inicialmente no por su mayor destreza, sino sencillamente por la forma en que sus nombres aparecían en la bibliografía anterior. Gracias a su fama, estos académicos de éxito seguirán escribiendo artículos y les será fácil publicar su obra. El éxito académico es en parte (pero en parte importante) una lotería." (315)


La idea central es que el éxito informativo no depende sustancialmente del valor intrínseco o de las destrezas especiales de quienes triunfan. Habrá que admitir que juegan con más cartas quienes tienen un mínimo, y no siempre triunfa un Bienvenido, Mr Chance—pero en gran medida el éxito de quien llega, de quien llega a vender, a sonar, a triunfar—es producto del azar y de los torbellinos de información creados en torno a estas ventajas acumulativas. El mundo académico es especialmente dado a ellas, y cada vez más, según priman criterios como los famosos "índices de impacto" de las publicaciones:

"a los eruditos se les juzga ante todo por las veces que su obra es citada en la de otras personas, y así se forman las camarillas de personas que se citan mutuamente (es aquello de ’si me citas, te cito’)." (316)


Lo mismo sucede, supongo, en el mundo de los blogs.

Y el arte, aunque los artistas juegan a ignorarse unos a otros, no está sin embargo exento de procesos demenciales de acumulación informativa; es lo que llamamos las grandes obras, o el canon, o las obras de éxito. Se creó un vistoso torbellino en torno a El Código Da Vinci; y el último torbellino descontrolado se ha formado en torno a las novelas de Stieg Larsson, que son como cientos de otras. Así nos explica Taleb estos fenómenos:

"el arte, dada su dependencia del boca a boca, e extremadamente propenso a estos efectos de ventaja acumulativa. (...) Nuestras opiniones sobre el mérito artístico son el resultado del contagio arbitrario, más aún de lo que lo son nuestras ideas políticas. Una persona escribe una reseña de un libro; otra la lee y escribe un comentario que usa los mismos argumentos. Eneguida tenemos varios cientos de reseñas que en realidad se reducen, por su contenido, a no más de dos o tres, porque hay mucho solapamiento. Para un ejemplo anecdótico, léase Fire the Bastards!, cuyo autor, Jack Green, recoge sistemáticamente las críticas de la novela de William Gaddis The Recognitions. Green demuestra claramente que los autores de las críticas del libro anclan éstas en otras críticas, y revela una potente influencia mutua, incluso en su forma de redactar. Este fenómeno recuerda la actitud gregaria de los analistas financieros...." (317)


En fin, argumentación suficiente como para poner entre comillas los "índices de impacto" y otras mediciones metódicas y matematizadas de la calidad intelectual o artística de nuestros escritos. A menos que incluyamos como parte de la calidad intelectual o artística (y de hecho lo incluimos) el efecto producido a posteriori, efecto quizá deseado pero incalculable a priori: a saber,—la subida disparatada del valor informativo de las acciones. Parte esencial del razonamiento de Taleb en El Cisne Negro es el efecto del hindsight bias, la distorsión retrospectiva que afecta a nuestros juicios y valoraciones una vez se ha producido el fenómeno de la distribución informativa; en ese sentido es un libro altamente recomendable para los interesados en estudiar la falacia narrativa—y en aprender a desconfiar de ella.


Torbellinos de información

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Sábado, 11 de Julio de 2009 12:18. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Non, merci!

Declaración de principios de Cyrano de Bergerac a su amigo—Visto en español en el blog de Rosa Díez:

CYRANO: Et que faudrait-il faire ?
Chercher un protecteur puissant, prendre un patron,
Et comme un lierre obscur qui circonvient un tronc
Et s'en fait un tuteur en lui léchant l'écorce,
Grimper par ruse au lieu de s'élever par force ?
Non, merci ! Dédier, comme tous ils le font,
Des vers aux financiers ? se changer en bouffon
Dans l'espoir vil de voir, aux lèvres d'un ministre,
Naître un sourire, enfin, qui ne soit pas sinistre ?
Non, merci ! Déjeuner, chaque jour, d'un crapaud ?
Avoir un ventre usé par la marche ? une peau
Qui plus vite, à l'endroit des genoux, devient sale ?
Exécuter des tours de souplesse dorsale ?...
Non, merci ! D'une main flatter la chèvre au cou
Cependant que, de l'autre, on arrose le chou,
Et donneur de séné par désir de rhubarbe,
Avoir son encensoir, toujours, dans quelque barbe ?
Non, merci ! Se pousser de giron en giron,
Devenir un petit grand homme dans un rond,
Et naviguer, avec des madrigaux pour rames,
Et dans ses voiles des soupirs de vieilles dames ?
Non, merci ! Chez le bon éditeur de Sercy
Faire éditer ses vers en payant ? Non, merci !
S'aller faire nommer pape par les conciles
Que dans des cabarets tiennent des imbéciles ?
Non, merci ! Travailler à se construire un nom
Sur un sonnet, au lieu d'en faire d'autres ? Non,
Merci ! Ne découvrir du talent qu'aux mazettes ?
Être terrorisé par de vagues gazettes,
Et se dire sans cesse : "Oh ! pourvu que je sois
Dans les petits papiers du Mercure François" ?...
Non, merci ! Calculer, avoir peur, être blême,
Préférer faire une visite qu'un poème,
Rédiger des placets, se faire présenter ?
Non, merci ! non, merci ! non, merci ! Mais... chanter,
Rêver, rire, passer, être seul, être libre,
Avoir l'œil qui regarde bien, la voix qui vibre,
Mettre, quand il vous plaît, son feutre de travers,
Pour un oui, pour un non, se battre, - ou faire un vers !
Travailler sans souci de gloire ou de fortune,
À tel voyage, auquel on pense, dans la lune !
N'écrire jamais rien qui de soi ne sortît,
Et modeste d'ailleurs, se dire : mon petit,
Sois satisfait des fleurs, des fruits, même des feuilles,
Si c'est dans ton jardin à toi que tu les cueilles !
Puis, s'il advient d'un peu triompher, par hasard,
Ne pas être obligé d'en rien rendre à César,
Vis-à-vis de soi-même en garder le mérite,
Bref, dédaignant d'être le lierre parasite,
Lors même qu'on n'est pas le chêne ou le tilleul,
Ne pas monter bien haut, peut-être, mais tout seul !

LE BRET
Tout seul, soit ! mais non pas contre tous ! Comment diable
As-tu donc contracté la manie effroyable
De te faire toujours, partout, des ennemis ?

CYRANO
A force de vous voir vous faire des amis,
Et rire à ces amis dont vous avez des foules,
D'une bouche empruntée au derrière des poules !
J'aime raréfier sur mes pas les saluts,
Et m'écrie avec joie : un ennemi de plus !

De Edmond Rostand, Cyrano de Bergerac.

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Sábado, 20 de Diciembre de 2008 15:37. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


No leyendo a Bayard

quack

Comentario que pongo en POE a cuenta del libro de Pierre Bayard Cómo hablar acerca de los libros que no se han leído. No lo he leído, pero no me voy a cortar de opinar....

Es básico para una carrera académica aprender a hablar sobre lo que no se h
a leído. De hecho, teniendo en cuenta que lo que podemos llegar a leer es una fracción mínima—por no decir INFINITESIMAL—de lo que hay, es más importante saber hablar de lo que no hemos leído, que de lo que hemos leído, que puede ser una porción irrelevante de lo culturalmente relevante. Así que bravo por Bayard, que es un crítico muy divertido además de muy agudo.

—También es básico, claro, aprender a que no se noteque no hemos leído lo que no hemos leído: de eso se trata en realidad, no sólo de aprender a hablar de ello, sino de dar el pego con aplomo. Es divertido observar las estrategias de los académicos para esto. No negaré, mal académico sería, que sea conveniente, además de imposible, el dominar la literatura del área en cuestión en la que trabajes. Es importante leer mucho—o sea, "bastante"—y saber hablar también de lo que lees, sin por ello poner en evidencia lo que no lees... todo un encaje de bolillos, y de bolillas. Es la mitad de la carrera de un experto, la mitad trasera si se quiere, pero no una mitad a descuidar. Protocolos hay que aprender, para no ponerse en evidencia y para no poner en evidencia a los demás—dos mitades de lo mismo—y mantener la bicicleta rodando. Es la versión académica de lo que Goffman llama salvar nuestra cara colectiva por el procedimiento de proteger la de los demás.

Claro que otra estrategia posible—y por muchos seguida también—es acotar el área de especialización de tal manera que lo que queda fuera de ella es declarado, implícita o explícitamente, irrelevante, o actuar como si fuese inexistente sin más. Lo que Nassim N. Taleb llama el filisteísmo del estudioso exageradamente especializado. Esta es, de hecho, la auténtica receta a seguir para dar una impresión de solidez y solvencia académica.  Desconfíen de solideces tan endebles—si quieren, vamos. Si no, todo el mundo se lo agradecerá.



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Viernes, 05 de Diciembre de 2008 15:55. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Indices de productividad, expertos y calidades

Acabo de comprarme un libro interesantísimo sobre todos estos temas que me traen a vueltas, de la retrospección, la falacia narrativa, el hindsight bias, la reescritura de la historia, las sorpresas, catástrofes, y reorganizaciones súbitas de la realidad....

Es El Cisne Negro: El impacto de lo altamente improbable, de Nassim Nicholas Taleb (2007; Círculo de lectores, 2008). Y desarrolla toda una teoría narrativa del conocimiento (prospectivo y retrospectivo) en esta línea, aplicándolo a multitud de cuestiones del mundo que nos rodea. En suma, un libro que me habría gustado escribir...

Por ejemplo, un comentario en esta línea sobre la crisis hipotecaria de las sub-prime, el desfonde del sistema financiero, la burbuja inmobiliaria que por fin estalló etc. etc. Observa Taleb que "el período de rendición de cuentas en el que se evalúan los resultados de las empresas es demasiado corto para poder evelar si se va o no por buen camino" (p. 162). Y esto se repite una y otra vez:

pensemos en el director de un banco que lleve mucho tiempo acumulando beneficios y que, por un único revés de la fortuna, lo pierde todo. Por regla general, los banqueros de crédito tienen forma de pera, van perfectamente afeitados y visten de la forma más cómoda y aburrida posible, con traje oscuro, camisa blanca y corbata roja. En efecto, para su negocio del préstamo, los bancos contratan a personas aburridas y las forman para que sean aún más sosas. Pero lo hacen para despistar. Si tienen el aspecto de personas conservadoras es porque sus préstamos sólo caen en la bancarrota en muy rarísimas ocasiones. No hay forma de calcular la eficacia de su actividad prestamista con la simple observación de la misma durante un día, una semana, un mes o... incluso un siglo. En verano de 1982, los grandes bancos estadounidenses perdieron casi todas sus ganancias anteriores (acumuladas), casi todo lo que habían reunido en la historia de la banca estadounidense. Habían estado concediendo préstamos a países de América Central y del Sur, que dejaron de pagar todos al mismo tiempo, "un suceso de carácter excepcional". Así que bastó con un verano para comprender que ése era un negocio de aprovechados y tque todas sus ganancias provenían de un juego muy arriesgado. Durante ese tiempo, los banqueros hicieron creer a todo el mundo, ellos los primeros, que eran "conservadores". No son conservadores, sólo fenomenalmente diestros para el autoengaño y para ocultar bajo la alfombra la posibilidad de una pérdida grande y devastadora. De hecho, la parodia se repitió diez años despés con los grandes bancos "conscientes del riesgo", que nuevamente se hallaban bajo presión económica, muchos de ellos a punto de quebrar, tras la caída del precio de las propiedades inmobiliarias a principios de la década de 1990, cuando la hoy desaparecida industria del ahorro y el préstamo necesitó un rescate a cargo del contribuyente de más de medio billón de dólares. El banco de la Reserva Federal los protegió a nuestras expensas: cuando los banqueros "conservadores" obtienen beneficios, ellos son quienes se llevan las ganancias; cuando caen enfermos, nosotros nos hacesmos cargo de los costes. (....) Otro suceso reciente es la bancarrota casi instantánea, en 1998, de una compañía de inversiones financieras (fondo de protección) llamada Long-Term Capital Management (LTCM, Gestión de Capital a Largo Plazo), que empleaba los métodos y la experiencia en riesgo de dos "premios Nobel de Economía", a los que llamaban "genios" pero que en realidad empleaban las falsas matemáticas al estilo de la curva de campana, mientras conseguían convencerse de que era ciencia de la buena y convertían a todos los empleados en unos redomados imbéciles. Una de las mayores pérdidas bursátiles de la historia tuvo lugar en un abrir y cerrar de ojos, sin ningún signo premonitorio. (92-94)


Eso, claro, si no se considera signo premonitorio la recurrencia de estas prácticas y de estos cracks. Lo más curioso es la manera en que los propios bancos han ido labrándose la crisis (la crisis nuestra más que suya) a base de planes de "eficacia" y productividad. Es conocida la manera en que han proliferado en los servicios financieros los controles de productividad, los cupos impuestos a cada empleado sobre las cantidades a contratar, según políticas establecidas por los bancos o aseguradoras. Bien, pues cada empleado se esforzada por cumplir con el supuesto criterio de calidad, muchas veces contra su propio criterio sobre la seguridad o racionalidad del préstamo, o de la hipoteca, o del valor de la vivienda, porque era la plantilla impuesta desde la superioridad la que exigía cubrir esos cupos. Resultado al final de cada balance: fantástico, hemos cubierto con nuestros criterios de calidad y hemos aumentado la productividad en un tantos por ciento. Pero la Calidad a piñón fijo y a corto plazo llega hasta donde llega. ¿Resultado después del batacazo? Que pague el contribuyente. Que de eso ya se encargan los expertos.


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Domingo, 02 de Noviembre de 2008 17:40. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Secretos, anagnórisis, retrospección, realidad

Acabo de enterarme de un secreto guardado muchos años por una persona que me fue muy próxima, un secreto de esos que salen a la luz por una tercera persona, años después de la muerte del secretista, sin que decida revelarlo quien lo ocultó durante tantos años. Es una historia a la vez increíble y muy característica, digna de Amar en Tiempos Revueltos si no de La Casa de Bernarda Alba. No lo contaré aquí, pues hay muchas sensibilidades en juego. Pero en fin, tiene que ver con la aparición de familiares cuya existencia desconocíamos hasta ahora.

Pero sí diré que me ha hecho reflexionar una vez más sobre cómo el pasado cambia, no sigue en su lugar como se supone que debería, y los secretos son una de las cosas que lo hacen cambiar. La persona que guardaba un secreto se transforma cuando el secreto sale a la luz, y sufre una disociación: sigue siendo (en cierto sentido no puede dejar de ser) la persona que conocíamos, y sin embargo se transforma en una desconocida. Y a la vez conocida de otra manera: hay que juntar las dos imágenes, atar cabos, reinterpretar viajes, rituales, costumbres, maneras de ser. Se conoce mejor, claro, en un sentido, aunque se corre el peligro de que desparezca la persona que conocíamos, que ha tenido su realidad, aunque sea la realidad de una ilusión, o de algo que sólo se ve desde un punto de vista. Porque, ¿sobre quién sabemos todo? Sobre nadie.

Hay que relativizar, claro; hay secretos más y menos espectaculares. Si no, no estaría escribiendo esto. Pero, si vivimos una realidad ilusoria como si fuese sustancial, con presuposiciones erróneas que creemos a pies juntillas.... (piénsese en las creencias religiosas....) y para nosotros es real mientras dura, e incluso mantiene su realidad tozudamente tras la anagnórisis...magritte

... ¿no queda toda la realidad cuestionada en cierto modo, por esta inestabilidad del pasado? Del pasado que es, pues lo ha sido, el presente. O del presente, que pronto será pasado. Lo que semeja non es, creo que era el Arcipreste de Hita quien lo decía. Y así puede decirse que nuestra realidad, la que habitamos, la que habito ahora que conozco el secreto, y la que habitas tú, que no conoces tantos secretos que el tiempo desvelará, no es sino una variante de la ilusión.

¿En qué verdad pues ponemos los pies? En algún tipo de ilusión consensuada, en la verdad que aún no ha sido desenmascarada para mostrarnos otro rostro. Un secreto desvelado nos proporciona la certidumbre, o la ilusión, de que por fin conocemos la verdad: su solidez viene medida por la magnitud de la revelación. Pero muchas revelaciones quedarán sin hacer—y muchos mueren, por ejemplo, creyendo que resucitarán en otra vida: una revelación ésta que tiene el mérito singular de no poder, por definición, desmentirse. Así otras muchas certidumbres que nos acompañan. ¿Y nada cierto hay entonces? Sí—que sólo llegaremos a conocer las verdades que lleguemos a descubrir con lo que nos den el tiempo, las fuerzas y el azar. Otras (verdades, ilusiones) serán el trasfondo de supuesta realidad en el que tengan lugar estos hallazgos y descubrimientos.

"De la materia de los sueños estamos hechos": de algunos despertaremos; otros durarán hasta el fin de los tiempos, y hay secretos que nadie descubrirá nunca. Quizá a local habitation and a name es a lo máximo a lo que podemos esperar, pues somos al fin y al cabo entes de palabras, hechos de las historias que nos cuentan y que nos contamos.



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Miércoles, 01 de Octubre de 2008 22:28. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


¿Nadie quiere tele?

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Estamos (no me refiero a mí) desbordados, conmocionados y atontados; desbordados y descriteriados, por la transformación súbita que ha sufrido la televisión por Internet. Y la música. Por ejemplo, ninguno de mis conocidos parece interesarse por YouTube más que como un sitio donde ver vídeos chuscos o curiosos ocasionalmente. Cuando les explicas que es mucho más: que es una plataforma de videoblog que puedes manejar para tener tu propia cadena de televisión, no lo procesan.

Les muestras: "mira, como Televisión Española, o como Telecinco: tengo un sitio en el espacio mediático que controlo. Y pongo contenido autoproducido, o selecciono del producido por otros—igual que otras cadenas." No reaccionan. No entienden para qué puede uno querer un canal propio, como si el mismo concepto estuviese realmente más allá de sus entendederas. O se bloquean deliberadamente, casi alarmados, si les sugieres que ellos también se podrían abrir su canal particular de televisión: "No no, que prefiero no saberlo. Ya veo la tele cuando quiero..." —o algo así.  The shock of the new, o un capítulo más de la tecnofobia. Por una persona que esté interesada en poner algo en la tele, hay mil que prefieren que les echen algo. Esto tarda en calar: a veces, ni cala. Parece que la gente, con el móvil, va que arde. O con el mando para zapear: que fue el inicio y fin de la televisión dinámica, para muchos.

Bueno, pues a quien le guste ver la tele, o tener música de fondo, aquí están mis canales. Primero, mi canal por excelencia, claro: JoseAngelGL's Channel. Donde se pueden ver mis vídeos guitarrísticos y mis cancioncillas. Pero muchas más cosas: comentarios a ellos, puntuaciones, suscripciones a otros canales... y también los vídeos que he estado viendo recientemente. Y si alguien considera que la tele tele es cuando te sientas coflao en el asiento y no tocas ningún botón de "play" más que al principio, a ver qué te echan—pues entonces están las Playlists: un enlace que pasa desapercibido a muchos, para ensartar vídeos en serie. Por ejemplo, esta secuencia de algunos vídeos musicales favoritos.

Hale, que quien no tiene tele propia es porque no quiere, o porque pasa demasiado tiempo viendo la tele.


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Viernes, 12 de Septiembre de 2008 23:26. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


La conjura de los mediocres

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Voy leyendo las muy entretenidas memorias de Albert Boadella, Adiós Cataluña: Crónica de amor y guerra (Espasa, 2007), que en efecto alternan capítulos de "amor" y capítulos de "guerra". Una de las guerras narradas, guerra intestina y local, es la que le enfrentó a los otros componentes de Els Joglars cuando las divergencias les llevaron a dirimir a quién le correspondía el nombre de la compañía, si al director Boadella o a los actores de quienes ahora se quería desembarazar por considerar que eran plomo en las alas. Y allí diagnostica un fenómeno bastante frecuente en tiempos de reacción contra el conservadurismo, la mediocridad disfrazada de igualitarismo, y "la doblez que se esconde bajo esa generalización que el vulgo llama hoy progresismo". In extenso:

"¿Por qué he descrito con abundancia de detalles lo que podría considerarse un simple conflicto casero? Me ha parecido fundamental relatar este desencuentro, porque, al margen de la anécdota gremial y la frustración artística que supuso, las actitudes de los jóvenes participantes que intervinieron en aquel episodio constituyen un fiel reflejo de lo que posteriormente ha sido la implantación generalizada de la impostura progre. Gente poco preparada en general, que acostumbra a ver enemigos en todo lo que no está fuera de sus excelsas letanías de libertad, paz, solidaridad, y bla, bla, bla. Por ello fuerzan siempre la cohesión entre mediocres, con el fin de conseguir por la mayoría lo que no pueden realizar individualmente. Es verdad que entonces se adjudicaban el papel de víctimas, fingiendo despreciar al maligno poder, pero la edulcorada exhibición de filantropía que se ha instalado hoy en España, desde los gobiernos hasta las protectoras de animales, tiene precisamente su germen en actitudes como las que me tocó soportar. Empezaba a emerger una nueva casta cuya clave de actuación se apoya en la destrucción del mérito y, por consiguiente, en la alianza entre fervientes mediocres, lo cual lleva como objetivo una selección en la que los peores siempre tienen las mejores oportunidades de medrar.

    Paradójicamente, aquellas víctimas crónicas del maléfico sistema capitalista se han transformado ahora en un nuevo poder sectario que actúa impunemente bajo la franquicia de la verdad absoluta. En concreto, al huir de esta gente estaba rompiendo definitivamente con una generación de la que, con toda franqueza, me exasperaba sobre todo su doblez." (p. 94).


Dinámica de grupos ésta descrita por Boadella que sin duda puede observarse, con las variaciones de matiz que corresponda, en muchos otros lugares y contextos.

El contexto de Boadella en concreto era el momento en que los catalanistas se instalan en el poder e imponen la ideología oficial y las señas de identidad obligatorias; y así nació (contra la nació) la parodia antipujolista de Ubú president, derivada de Ubú rey que a su vez derivaba de Macbeth.

Las nuevas circunstancias me planteaban un dilema: o bien optaba por volver a emigrar a otro territorio o me decidía a presentar batalla en pro de la supervivencia. Mi irrefrenable belicosidad me llevó a decidirme por lo segundo, aunque consciente de que sólo podría proyectar el combate bajo una estrategia de guerrillas, pues ahora ya no eran los fingidos antifranquistas de antes, sino que el nuevo panorama autonómico de España los había convertido en el prepotente ejército del poder. Tampoco podía confiar en los colegas del gremio, porque andaban todos a la caza de alguna prebenda que les permitiera vivir del erario público. La milicia de volatineros se hallaba dedicada por entero a colaborar entusiásticamente en la implantación de la nueva patología endogámica, y nadie quería pasar por desafecto a la causa. (p. 106).


Vigilancia al disidente, localismo, clientelismos y prebendas, feudalismo, grupos de protección mutua, balcanización que permite las normativas locales... Vamos, que el nacionalismo no es sino un ingrediente apestoso más en este nauseabundante caldo de la dieta mediterránea.



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Lunes, 08 de Septiembre de 2008 09:24. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


La misteriosa paternidad

El diario electrónico marroquí L'Observateur daba una "noticia" con tono burlón y de mala baba atribuyendo a Aznar la paternidad del hijo de la ministra francesa Rachida Dati, de origen magrebí. Eso en cuanto al tono: no iba firmada la noticia, ni citaba fuente alguna, por lo que entra en la categoría de cotilleos. Sin embargo la noticia es interesante (aparte del morbo en sí) por el eco mediático que ha tenido y por la manera de tratarlo que se ha elegido en cada sitio, valorando tanto la fuente original como las reacciones a ella.

Al parecer Aznar ha desmentido la noticia, pero ha elegido hacerlo a través de un comunicado de su fundación FAES—una vía harto indirecta, pues no se sabe qué pinta FAES en este asunto, ni qué información tiene (oficial e institucional, se entiende) sobre la verdad o falsedad de la noticia. Podría aplicarse aquí el principio de excusatio non petita, con lo cual habrá que deducir al menos que el inmiscuir a FAES en este asunto es una torpeza: bastaba (y quizá sobraba) con el desmentido personal de Aznar. Ahora la cosa adquiere un tono de cerrar filas y actos de fe impropiamente requeridos.

Habiendo elegido la vía de los desmentidos, queda ahora en mal lugar también la ministra Dati, pues al parecer su postura es no decir nada sobre la identidad del padre. Cosa comprensible y allá ella cuando no se ha señalado a nadie en particular, pero habiéndose señalado a un eminente líder político, casado y conservador, y habiéndose molestado el interesado en negar su implicación, no estaría de más que por cortesía hiciera lo mismo la ministra—sin necesidad de señalar a nadie como el padre. Por supuesto es muy suya de hacer lo que le dé la gana, pero estando activamente en política parece que bien merece la cosa un pequeño desmentido—siquiera sea por cortesía con Aznar. Y por supuesto demandar también a L'Observateur.

Todo esto presuponiendo que se trata de un bulo. Las políticas de información mal llevadas crean tanta confusión como los bulos mismos, y los alimentan. Y si no se trata de un bulo, la ministra habría hecho bien en callarse si lo prefiere— pero en cuanto a Aznar y FAES, quedarían a la altura del betún.  
Ahora bien, siempre es posible, sea por voluntad de una parte o por mutuo acuerdo, desvincularse de una paternidad no deseada, y eso se hace mediante declaraciones y negativas de este tipo. En el caso hipotético de que la noticia fuese cierta, un desmentido de los dos interesados significaría (al margen de su falsedad factual) un acto oficial de desvinculación: referencialmente falso, pero performativamente auténtico en el sentido de que no se admitiría públicamente nada al respecto. Es la postura que ha tomado Aznar. La ministra, al respecto, ni afirma ni niega. Por eso sería muy inoportuno para Aznar y para FAES que en estas circunstancias no hubiese un desmentido de la embarazada ministra. (Señora que, al margen de este lado de la polémica, merece una enhorabuena por su arrojo).


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Viernes, 05 de Septiembre de 2008 22:51. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Septorrinoplastia

—Dice la Casa Real que por problemas respiratorios.

—Ya.

—Y lo de la barbilla, dirán que para equilibrar la cara, por haber tocado la nariz le tenían que retocar la barbilla.

—La barbilla. Lla.

—Es que Letizia es muy guapa de frente, pero menos de perfil.

—Ahora más. Como la habían diseñado para el Telediario, allí tenía que salir sólo de frente. Y ahora en la Zarzuela, como tiene que mirar a un lado, y luego a otro...


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Lunes, 25 de Agosto de 2008 11:56. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


Luna de agosto

Lunes 18 de agosto de 2008

Menudas olas ayer en la playa—no dejamos bañarse a los niños, que les encanta saltar olas, porque estas son de las que mandan a la gente dando tumbos por el suelo, o los estampan contra el fondo. A pesar de eso, muchos se lo pasan en grande con las olazas, y un pobre señor se lo lleva la ambulancia con el cuello y una pierna torcidos. Debe ser la luna llena la que produce semejantes olas—desde casa las oímos.

Y también está el fenómeno de los crímenes de la "luna de sangre" de agosto. Dice la mitología popular que los crímenes "pasionales" son especialmente frecuentes las noches de luna llena especialmente en el mes de agosto, y desde luego esta luna de agosto no ha hecho nada por desmentirlo. Tres mujeres asesinadas en unas pocas horas: hace poco una en Ontiñente según el tradicional rito de primero la mato y luego me suicido; otra en Vigo anteayer, de una pareja de brasileños, que muere tras una paliza que le dan delante de sus niños. Y otra ayer de Europa del Este, en Tenerife, que volvió el marido con orden de alejamiento, disfrazado y con malas intenciones, con intención de "ejecutarla" según dice una feminista (Cristina Alberdi) en la radio. Se suponía que eran las mujeres las más susceptibles a la influencia de la luna. Pero parece que no andamos a falta de lunáticos tampoco.

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Jueves, 21 de Agosto de 2008 09:11. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Acomplejamientos y amnesias españolas

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Giles Tremlett lleva muchos años de corresponsal extranjero en España, y ha escrito un libro sobre España para anglosajones, Ghosts of Spain (2006). Se presenta como un libro sobre el "pasado oculto" de España, y se abre en efecto con los fantasmas de la guerra civil, la transición y el pacto del olvido, pero pronto pasa a tratar otras cuestiones como el turismo, la política, el flamenco, los puticlubs, el machismo ibérico, los nacionalismos y periferias, la Eta y los desfases entre pueblerinismo y modernidad. Es una visión panorámica de España muy recomendable tanto para extranjeros como para nacionales, por eso de verse un poquito esquinado desde fuera—y aunque toca una variedad enorme de temas y aspectos de la vida del país, podría titularse muy bien "complejos y peculiaridades" de España.

Uno de los complejos es el que estamos ejerciendo aquí: Tremlett observa, agradablemente sorprendido, la importancia que se da en España a la opinión de los extranjeros, sobre todo si son corresponsales como él—tratándolos como autoridades o personas con visión privilegiada, como se hacía con Gerald Brenan, Hugh Thomas, Ian Gibson y otros hispanistas. Buscamos la aprobación del europeo, tanto más si es anglosajón.

A veces la tiene Tremlett, la perspectiva privilegiada—por ejemplo, a poca gente se le ocurre ir el 20-N al Valle de los Caídos a ver a los últimos franquistas en acción; esto es pintoresco. Y también revelador: fuera de allí, Tremlett se las ve y se las desea para encontrar algún ex-franquista en España. Hace cuarenta años, "Franco Franco" a mansalva, y hoy resulta que nadie lo quería ni lo apoyaba. Mucha hipocresía nacional se trasluce aquí—sobre todo cuando los españoles denuncian los pactos del olvido en Argentina o Chile, pero se atienen a su propio pacto del olvido como un gran logro. Claro que en esto hay diferentes opiniones... y se verá facilmente que Tremlett simpatiza a grandes rasgos con la política del actual PSOE. No en vano es corresponsal de The Guardian.

Muchas herencias del franquismo ve Tremlett, aunque ninguna en la superficie (aparte del Valle de Los Caídos). Se podría decir, sin embargo, que la misma forma de las ciudades es una huella del franquismo, aunque Tremlett también lo atribuya a un gusto especial de los españoles por vivir apiñados. Pero Franco está en el desván de la memoria:

Los españoles sentían vergüenza y sonrojo—algunos por haberlo apoyado, otros por no haber podido derrocarlo, y otros simplemente porque existía. Era como un secreto familiar, del cual era mejor no hablar, mejor echarlo al fondo del cajón y dejarlo allí que no hiciese más daño. (66).

El franquismo fue un gran promotor del silencio público, y en muchos aspectos sigue persistiendo ese silencio por debajo de la juerga y la palabrería. Sigue la pista Tremlett a los desenterradores de fosas comunes, a los maquis, y a los socialistas que vuelven a la "memoria histórica" ante la resistencia de la derecha.  La gente mayor sigue bajando la voz para hablar de la guerra civil.

"Me dijo el historiador Vinyes que los antiguos prisioneros a los que entrevistaba a veces le pedían que apagase la grabadora, o cambiaban repentinamente de tema, si aparecían sus hijos. Años de silencio forzoso habían dejado huella. 'Les asustaba contar cosas que pudiesen alterar a la familia', me explicó. 'El miedo se queda en la sangre'". (64).


Para los aspectos positivos del franquismo, desde luego mejor no consultar a Tremlett—allí no existen: habrá que acudir quizá a uno de los historiadores que cita como "franquistas", Pío Moa.

La Transición fue la continuación del silencio: se caracterizó por un pacto del silencio para no poner en cuestión los acontecimientos de los cincuenta años anteriores. Quizá esta visión de Tremlett también peque de simplista: mucho se habló de la guerra y la república, en los años de la transición. Pero cada época lo hace a su manera, y sí es significativo que sea ahora, cuando mueren los últimos protagonistas directos de la guerra, cuando se vuelve con otro ángulo al tema.

Le llama la atención a Tremlett el quijotismo español con antiguos fascistas y torturadores en otros países, y la distinta vara de medir que emplean con los de la propia España. Aunque también recuerda otra cosa que molesta a muchos aquí hoy: que muchos de los padres de la democracia fueron los propios franquistas. Aunque lo hicieron, claro, a su manera y poniendo condiciones. Amnistía, pero también amnesia—jugando con las dos palabras (76). Así pues, hubo amnistía para los crímenes "contra los derechos del pueblo" anteriores al 15 de diciembre de 1976 cometidos por "autoridades, funcionarios y agentes del orden público"—los esbirros de Franco. Aunque uno podría pensar que muchos de los esbirros (por ejemplo, los que asesinaron a mi abuelo) eran simples matones voluntarios o subcontratados, no "autoridades, funcionarios y agentes del orden público". La represión de la posguerra sí fue más "oficial", con el Estado franquista ya en su sitio. Observa Tremlett que la magnitud de la represión extrañó al propio Himmler durante una visita a Madrid en 1940. Se atiene Tremlett a la cifra de 100.000 víctimas mortales del franquismo desde 1936. Es de notar que no da cifras para el bando republicano.

Más desmemoria: Martín Villa, ahora presidente de un gran grupo mediático, mandó destruir los archivos del Movimiento Nacional en 1977. Otro franquista que sale a flote en todo clima.

Otro episodio mal comentado: el famoso Veintitrés Efe. Se recuerda mucho la frase de Tejero "Al suelo coño" pero poco se repite otro grito de los guardias: "'¡En nombre del Rey!" Para despistar, claro, se admite...

El caso es que el famoso Elefante Blanco que iba a tomar el mando nunca se ha identificado convincentemente. Los condenados no fueron los únicos conspiradores—y se les excarceló luego con sospechosa diligencia.  Y los oportunistas y chaqueteros estaban al acecho:

Pero está claro que éstos no eran los únicos conspiradores. Toda una serie de figuras militares, polícas y civiles estaban simplemente esperando a ver qué ocurría. Nunca quedó claro quiénes eran. Está claro que los conspiradores creían que tenían a Juan Carlos de parte suya. Incluso había rumores de que había políticos de la oposición dispuestos para formar un "gobierno de unidad nacional" bajo la jefatura de un misterioso jefe golpista sin identificar, llamado en clave Elefante Blanco. El golpe sigue siendo, hasta hoy, uno de los mayores misterios de la reciente historia española. (87).

Parece claro que la versión de los acontecimientos que se ha convertido en la "versión oficial" popular (el Rey como héroe nacional que deshace el golpe) es muy simplista y que la realidad fue mucho más complicada. Al margen de lo que dice Tremlett: En una reciente entrevista con Jiménez Losantos, el periodista Julián Lago, uno de los más informados durante la Transición, recordaba que hubo una reunión previa de capitostes del PSOE con el general Armada—uno de los candidatos a elefante blanco y prontamente excarcelado luego. Y que en una conversación telefónica en los días previos al 23-F oyó al rey debatir acaloradamente con un tal "Jaime" (¿Miláns del Bosch?) "¡Que no, Jaime, hombre, que eso no lo puedes hacer!". Datos, rumores, especulaciones. Lo que parece claro es que había distintos niveles y desacuerdos y desfases y contragolpes y maniobras de contención ya en los días previos, y que la "sorpresa" de entrar Tejero dando tiros fue sorpresa sólo para algunos. (Recomiendo el libro de Francisco Medina 23F: La verdad [2006]).

"Armada y Milans del Bosch parecían los dos convencidos de que tenían el respaldo del  Rey para formar un gobierno de unidad nacional dirigido por Armada" (88). Y Miláns del Bosch, a Amadeo Martínez Inglés le dijo que había hablado constantemente con el Rey, y que éste siempre le dijo "que debía confiar en Armada". Igual en esa misma conversación telefónica...

"Armada, antiguo tutor y amigo del Rey, fue condenado a treinta años de cárcel en 1983. Cinco años más tarde recibió un indulto. Esto se justificó por razones de mala salud. Sin embargo, pasó a gozar de una vejez pimpante". (88)


Lo que subraya Tremlett es que a desde el mismo desencadenamiento del golpe el 23-F el rey siempre se opuso con claridad y con valor a él, "fuese lo que fuese lo que se hubiese hablado antes".

Más muertos al armario: con Vicenç Navarro, Tremlett recuerda los pufos financieros asociados a cuatro amigos y asesores financieros del Rey, e ignorados por las televisiones. Estos acabaron en la cárcel, y extraña el silencio que rodea a estos casos, algo impensable en otras democracias. Parece ser que alguno de ellos amenazó con desvelar líos sexuales del Rey (quizá para asegurarse inmunidad)—pero tocando ahí en otro punto silenciado por la prensa, en este caso haciéndolo pasar por tolerancia o discreción o falta de interés en la vida privada de los políticos.

Y un asunto más de la Corona que se conoce pero no se comenta mucho es la muerte de un hermano del rey al recibir un disparo accidental de Juan Carlos cuando éste tenía 17 años, y su hermano Alfonsito 14. Si bien ésto se comenta y conoce, no se subraya tanto el cambio que supuso en las relaciones entre el Rey y su padre—según la biografía de Paul Preston. Y esto sí que tuvo trascendencia política.

En el capítulo del turismo, el bikini y Benidorm, es interesante la conexión que subraya Tremlett entre la financiación municipal, la construcción ("el ladrillo") y el turismo. Es una espiral de dependencia que conduce a la corrupción institucionalizada y al establecimiento de una economía mafiosa. Bueno, qué vamos a decir. Está en los telediarios todos los días. Tremlett, sorprendentemente, cree que "aunque la corrupción flota libremente en torno a los gobiernos regionales y municipales, no se ha asentado en el núcleo del estado español" (133)… Pero si el núcleo del estado español está en lo local y autonómico, y cada vez más. También trata Tremlett un poco a la ligera el tema del amiguismo, como un rasgo de cultura local o manera alternativa de organizarse y hacer las cosas. No parece plenamente consciente de la manera en que se imbrican en España el amiguismo, corrrupción, construcción y partidismo. Una espiral bastante más perniciosa de lo que parece. Quizá por eso, por la manera en que unas cosas llevan a otras, soy yo tan enemigo del amiguismo, que me produce pampurrias y sarpullidos, tantos más cuanto más simpático sea el rostro con que se presenta. Alegre pisoteo de los derechos de los demás, eso es el amiguismo y el favoritismo y el partidismo nacional. Y de ese no nos libramos—porque es la manera nacional y establecida de medrar. Y quien diga que los catalanes y vascos no son españoles, que se fije en esta manera de hacer y verá que son la España profunda—con el nacionalismo añadido para completar el cóctel de barrer para casa.

Volviendo a secretos y complots nacionales, nos narra Tremlett el GAL y luego el 11-M. Del primero se acuerda de más cosas de las que se quieren acordar los psoecialistas; del segundo nos da estrictamente la versión oficial, hasta declarando que el explosivo fue "Goma 2 Eco" y que no se usó Titandyn—a pesar de las huellas químicas inexplicables. Tampoco le intriga la destrucción de pruebas y vagones, y, en suma, nos ofrece la versión de los cuatro moros indocumentados y confidentes de la policía. Vamos, que para él el caso está perfectamente conocido y resuelto—cuando yo creo más bien que va a pasar como el GAL y el 23-F a la lista de puntos borrosos y oscuros y más complicados, mucho más complicados, que las versiones estándar de los mismos.

Sí da Tremlett una narración bastante equilibrada de la reacción del PP y de Aznar ante los atentados—una reacción poco racional, marcada en parte por el juicio un tanto ofuscado del presidente, contagiado por servilismo a sus seguidores y servicios policiales. Aunque también hubo aquí más corrientes cruzadas de las que caben en un capítulo, o en un libro. Y quizá nunca conozcamos del todo cuestiones importantes relacionadas con estos atentados. Lo que queda claro es que para Tremlett, Aznar no mintió ni engañó a nadie con esta conspiración etarra—como no fuese a sí mismo.  Paradójicamente, la visión de Aznar del extremismo islámico es para Tremlett más acertada en su diagnóstico de Bin Laden et al. que la de otros que no quieren ver esas viejas contiendas y tendencias con el Islam. Aznar como español tradicional antiislamista, y los extremistas a la reconquista de Al-Andalus, formulan en su diagnóstico de la batalla una versión de la realidad sorprendente y paradójica pero que no puede ignorarse a la ligera.

En general, como digo, está Tremlett más cercano a la visión PSOE de la vida. Así, por ejemplo, habla con aprobación de la ley española del aborto—sin interesarse, claro, por el punto de vista del feto ni por las trituradoras de bebés. Y eso que le sorprende agradablemente España como un "paraíso para criar niños", comparada con la antipática Inglaterra, tan hostil a la infancia (Tremlett es "pareja de hecho" con hijos). Bueno, aquí al que no se le tritura se le malcría... Socialmente hablando Tremlett parece aprobar la moral pública "progre", y lleva eso hasta la tolerancia a ciertas cosas que en otros países (y hasta en este en teoría) son delitos. Otra cuestión debatida y controvertida en España, y que no figura prácticamente en este libro, es la cuestión de la inmigración, legal e ilegal. Aunque sí hay una imagen de la Barcelona multicultural como algo que no tiene nada que ver con las ficciones locales de los catalanistas.

Hacia el final del libro sigue la pista Tremlett a los nacionalismos vasco y catalán, y a la ETA. Con respecto a la ETA, por supuesto, habemus postura PSOE. Después de una condena civilizada al terrorismo, tiene ciertos asomos de equidistancia o de buscar justificación a los etarras. Critica los éxitos de la política antiterrorista del PP, y pone sus esperanzas en un "proceso de paz" negociado. Ya sabemos el recorrido que tienen estos buenismos...

Los nacionalismos le parecen a Tremlett fenómenos por supuesto españoles (es de lo que va su libro, de España), característicamente españoles en su enfrentamiento con "España". En otro sitio dice que otro más de los complejos españoles es intentar comprender todo, ver el punto de vista de todos, como si todos tuviesen parte de razón—una tendencia peligrosa, dice. Bien, pues desde luego Tremlett intenta ver la parte de razón de separatistas vascos y catalanes, dedicándoles más atención de la que merecen a cerruzos, mangoneadores, batasunos y terroristas, e insuflándoles más dignidad de la debida. Romanticismo del inglés izquierdista hacia los que se resisten y luchan por su independencia... aunque también aparecen los nacionalismos en las descripciones de Tremlett en toda su egregia estupidez, bajo la mirada extrañada del inglés. Y hasta expone su carácter falsario y pervertido:

"El separatismo lo puedo entender. Es una creencia honesta y directa. La ambigüedad de los nacionalistas catalanes, sin embargo, hace imposible adivinar a dónde quieren ir. También asegura que la tensión entre Madrid y Cataluña no se pueda resolver nunca. Podría variar de grado, pero será eterna. La definición nacionalista de Cataluña así parece requerirlo." (356)


Fantasmas de España...Ya están aquí los fantasmas, y en primera línea de ellos están los nacionalistas que nos aquejan. A Tremlett le han vendido, sin embargo, ese mito nacionalista de los reyes catalanes. Demasiados años en Barcelona... aunque ahora el ambiente nacionalista le parece incómodo.

 Por suerte también hay otras actitudes y actividades en España. En el capítulo de Galicia, aparte de narcos y nacionalistas, también está la historia de éxito de Amancio Ortega, con su estilo propio e imaginativo de llevar un negocio y su desprecio olímpico a las maneras trilladas de actuar en moda, a la estupidez de la alta costura y de la publicidad.  Bravo. Y también le gusta Almodóvar, como a mí, con todas sus contradicciones, como encarnación del contraste brutal entre la España tradicional y la aceleración de la modernidad. A la vez avergonzado y enamorado de su pueblo, como España del pasado que arrastra y que le hace ser lo que es:

"Hay señales, sin embargo, de que España puede que esté llegando a un entendimiento con sus pueblos. Los atascos del domingo tarde para entrar en Madrid o Barcelona están llenos de personas que vuelven de escapadas de fin de semana a los pueblos. Muchos tienen segundas viviendas en los sitios donde nacieron sus padres o sus abuelos." (417).


Obsesión por no ser españoles—por ser europeos, por separarnos de la caspa nacional... o no por ser como somos, a la vez que nos agarramos a ello. Eso nos caracteriza, para Tremlett. Nos hace different.

 


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Viernes, 01 de Agosto de 2008 13:23. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


La corbata de Sebastián

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Viene siendo noticia continuada la corbata del ministro Sebastián, primero porque no se la pone y luego porque sí, y ahora porque recomienda que no se lleve para no tener que bajar el aire acondicionado, y ahorrar energía. Es una corbata con voluntad política, cosa que no me parece nada mal.

Lo que me parece peor es que cuando el ministro, ya sea por promocionar sus ideas, ya por hacer gala de atuendo informal, o simplemente porque le da la gana, aparece por el Congreso de los Diputados sin corbata, va y se escandaliza medio país. "País..."— Como para creer que no hubiesen visto a un tipo sin corbata, o a un diputado sin corbata, antes. Mira que si se le ocurre ir en sandalias, o en bambas... le mandan detrás a las fuerzas del orden, vamos.

Patético. Y más patético cuando el presidente del Congreso se siente autorizado para llamarle la atención al ministro, y decirle que allí se va con corbata.

(Insértese aquí una diatriba contra la corbata croata, prenda absolutista primero y oficinista después, prenda símbolo del conformismo, de la inutilidad, y del trágala oficial. Google acabará con la corbata, y no será la menor de sus contribuciones a la civilización).

Bien, pues el muy respetable señor Bono, siempre atento a tomar postura y defender sus ideas en las cosas importantes de la política de este país, le dice al ministro que aquí, con corbata. ¿Estará escrito en algún reglamento eso?

¿Le llamaría acaso la atención Bono a alguna señora, diciendo que "aquí se viene con faldas"— o "de tacón"— o "sin escote"? ¿O a algún diputado gay (de los que van de tal, digo) advirtiéndole que a ver si lleva menos colores? ¿Será patético—será clasista, será machista y falso, no digo ya Bono, sino la atmósfera que se genera en estos reductos de caballeros?  ¿De dónde hemos sacado que las varas de medir se aplican de esta manera diferencial? Ah, ya... del PSOE y del Ministerio de Igualdad, es cierto.

Si existiese algún "código vestimentario" en el Congreso, como existe en otros sitios elitistas y falsarios, habría que derogarlo inmediatamente, pues se contradice con la idea básica del Congreso como lugar de reunión de los representantes de la nación—del pueblo encorbatado y del sin encorbatar. Supongo que si eligiesen un diputado musulmán, le harían quitarse el turbante. Digo yo—o por lo menos llevar la corbata enrollada en la frente.

Patético, y paleto, como digo. De nuevo rico. Pero hay una cosa más patética todavía—

—que el ministro, oyendo al presidente de las cortes, toma buena nota, agacha las orejas, y se aprieta la corbata emblemática al cuello. En lugar de decirle que gracias por su consejo, y que yo también le aconsejo a usted que se depile el entrecejo.


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Viernes, 01 de Agosto de 2008 13:14. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 1 comentario.


El corazoncito del Ogro

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Lo más irónico del caso tremendo éste del "Monstruo de Amstetten", que tuvo a su hija encerrada durante veinticuatro años en el sótano y le hizo parir siete nietos. Al parecer, su plan era perfecto y sin rendijas: ni su esposa que vivía en la casa se enteró de nada en todos estos años. (Que ya hace falta tener el cerebro desconectado, o compartimentalizado).

Pero la ironía es que se agrietó el plan del individuo éste, o del dividuo éste más bien... cuando se apiadó de su hija y la dejó salir, acompañándola a visitar a su hija/nieta al hospital. Donde antes la había internado, cometiendo su primer error benevolente. Allí levantaron sospechas. Si hubiese sido un ogro consistente, un agujero negro inhumano de los que no dejan escapar la luz, seguramente no lo habrían descubierto aún y quizá hubiese muerto como un santo en su cama. Dejando a su vida secreta ya enterrada por adelantado.

Si es que no se puede ser bueno, pensará ahora.

Ogro

 

 

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Martes, 29 de Abril de 2008 15:51. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Sueños de soñadores

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Continúa en Mi Literaturas la discusión sobre si "publicar es necesario" para un escritor—todo bicho escribiente sueña con publicar, se dice:

Todo el mundo sueña, pero sueña tres cosas diferentes al menos, o cuatro o cinco:

- Una, ver el nombre de uno en la tapa de un libro. Eso es fácil de hacer.

- Dos, ganar dinero vendiendo los libros que escribes. Eso es difícil.

- Tres, vivir sólo del producto de tus ficciones. Eso es prácticamente imposible.

- Otra, verse reconocido (por la crítica, o por esa crítica que nos gusta). Ahí hay grados, circulillos y círculos. Una pequeña dosis de éxito local es posible. Grande, difícil difícil.

Y, de alguna manera, uno de estos sueños lleva al otro, o va oscuramente unido al otro, y realizando uno creemos que algo hacemos por realizar los otros, y así nos engañamos sobre la finalidad de nuestras actividades literarias y sobre su éxito previsible.

 

Martes, 15 de Abril de 2008 20:12. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Actitudes ante la Ley

20080324230628-2359219564-c299112857-m.jpg

Hoy hemos ido al spa a remojar a los críos.

- ¿Qué es un spa?

- En inglés balneario. Pero aquí lo llaman así a un balneario artificial, para distinguir.

Y resulta que nos faltaba un gorro de baño.

- ¿Y los calvos de cabeza pelada como yo también hace falta que lleven gorro?

- Imprescindible, señor. Tódios con su gorro. Con las chancletas somos más tolerantes, somos flexibles, pero el gorro es por higiene.

- Ya, ¿pero si vengo con unas barbas nabucodonosorianas, hace falta que me ponga una bolsa de alimentar caballos o algo para taparlas?

- No, sólo gorro.

- Y mi bello pelaje corporal, no lo ha visto usted...

- Sin gorro no se entra, señor.

La Ley es inflexible. Al menos a ratos. Pero yo también: aparte de que no tengo gorro, es que lo del gorrito no puedo con ello, soy alérgico total a él; me aprieta las ideas y me estropea el baño.

Me tientan mis acompañantas:

- Pero hombre tío, que ésta es una mandada, que en realidad le da igual-- me dicen.-- Tiene que decir eso, pero tú ni puto caso, entras y te bañas sin gorro, con gorro, como quieras, vas a la sauna en cueros si te da la gana.

- Pero entonces la Ley es absurda. Y lo es, pero la he de obedecer kantianamente. Prefiero obedecerla no entrando ni siquiera en un sitio con leyes absurdas.

- No eres flexible.

- No, es la Ley la que no es flexible.

- Ni la Ley ni tú. Que no te enteras, hombre. Que las leyes no funcionan así.

Pero me he quedado fuera, leyendo ensayos de Bacon sobre el maquiavelismo, la ética personal, y el respeto a la Ley, a ver si me aprovechan. Aunque debe ser todo cuestión más de carácter que de filosofía. Me tendré que ir a vivir algún país nórdico. Con sauna o sin ella.

La pinta calva

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Sábado, 22 de Marzo de 2008 21:59. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Penetraiciones

 

Penetration

Los estudiantes universitarios usan poquitos anticonceptivos, dice una encuesta de El País. Según Ibercampus, "Los universitarios 'se la juegan' en el sexo". Claro que casi la mitad no se la juega tanto, pues "el 40% nunca ha tenido una relación con penetración". Cabe pensar que del sesenta por ciento restante muchos/as muchachas tampoco deben tener relaciones sexuales "peligrosas" (una vez descontadas homosexualidades) todos los años... Y las que sí, pues a la pastilla del día después, por lo visto. Si es que donde no hay costumbre, no hay método ni planificación.


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Sábado, 01 de Marzo de 2008 21:56. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Homi-cidios normales


Redrum
Comentario puesto hoy en Pienso, luego escribo:

El homicidio "en pareja" y entre conocidos es una de las formas más repugnantes de este crimen. Y los asesinos son en general hombres, así que a vigilarlos... Pero una cosa que se suele pasar por alto es que de todas las víctimas de asesinatos y homicidios (o sea, incluyendo a los cometidos por enemigos o por desconocidos) hay muchísimos más hombres que mujeres. Pero con diferencia. Ahora, que a estos parece que los tenga que partir un rayo, visto el caso que se les hace en las noticias... las muertes de hombres no son motivo de escándalo ni alarma para nadie, si se exceptúan sus familiares.
http://www.elpais.com/articulo/cataluna/sexo/homicidio/elpepuespcat/20031127elpcat_3/Tes

Y ya de fetos y fetas ni hablo, por no "cambiar de tema" más...

Aquí hay estadísticas precisas. Bueno, "precisas" según como se entienda, pues no se incluyen los 180.000 fetos—pongamos que, entre ellos, unos cuantos miles de más de siete meses.




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Viernes, 29 de Febrero de 2008 21:10. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


Lo de Carla Bruni

20080228111732-bruni.jpgTambién tengo opiniones que escribir sobre lo de Carla Bruni. Lo primero, me parece una irresponsabilidad por parte de Sarkozy, eso de ligar tanto. Y salir en las revistas del corazón, además: siendo presidente, podría prohibirles que publicasen nada sobre él. Se le ve demasiado contento, demasiado. Pero vamos a Carla Bruni. No da el tipo de primera dama. Ha tenido una profesión deshonrosa, como es la de modelo, haciendo posturitas y enseñando el culo por ahí. Una primera dama no debería ser tan guapa. Pero qué digo, si  además ni siquiera es tan guapa, está un poco escasa de carnes. Mi tipo desde luego no es, en lo que a mí respecta, no voy con mujeres así; a quien le guste pues le gustará, pero tanto como para primera dama... ¿Que sale bien en alguna foto? Pues será que está posando, a mí a veces también me sacan bien. Y seguro que de algo se opera, a mí que no me vengan. Que no me parece natural, que no.  Y la mirada la tiene un pelín fría. ¿Que últimamente iba de cantante? Pues también por ahí falla y no da la talla: tampoco tiene voz para cantar; donde esté Caballé, o incluso Sonsoles... yo con una voz como la de la Bruni no vendo ni un disco—y ya teníamos a Jane Birkin en esa línea cuchicheadora. Es redundante todo el asunto: ¿para qué Carla Bruni? No le veo nada. Hay muchas chicas así en los calendarios, a patadas. Bueno, chica... es un decir, porque seguro que los cuarenta no los cumplirá dos veces. Es más añosa de lo que parece. Ni siquiera es francesa—un presidente francés como Sarkozy debería tener una esposa francesa.  Mal, mal, mal, mal...


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Jueves, 28 de Febrero de 2008 11:17. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 4 comentarios.


Obit

Un obituario me sugiere hacer un colega: ha muerto Alain Robbe-Grillet.

Este es un obituario que aparece en The Guardian. Va firmado por Douglas Johnson, pero debió quedar incompleto. De él llamo la atención sobre el último párrafo:

"This obituary has been revised and updated since the obituary writer's own death"

—No sé ni cómo me animo a escribir la palabra "obituario".


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Miércoles, 20 de Febrero de 2008 16:38. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


No-vedades

Cada día se supone que aporta sus novedades, pero a veces me da la impresión de estar siempre dando vueltas a lo mismo, andando las mismas calles arriba y abajo, y pensando las mismas ideas. ¿Será que me sientan mal las vacaciones? Así de limitados somos.

Así que hoy pocas novedades como digo: más de lo mismo. He colgado un artículo en el SSRN: "Essaying the Blog—Your Post's Contribution" (en realidad está en español: "Ensayando el blog — Qué aporta tu post")—pero tampoco allí nada nuevo: reciclaje ex post factum de posts ya hechos. Estaré pasado, o postista.

Por la red, lo mejor que me he encontrado hoy es un artículo muy a propósito para estos días de post-comilonas: "Vomitorio", de Fernando Savater. También dando vueltas a lo mismo de siempre, en el enquistado y euskaldunizado Euskadi (que cualquiera lo deseuskalduniza....).

Creo que me peinaré a partir de ahora en pantalla usando la iSight (que al contrario que el espejo y otras aplicaciones, no te intercambia la derecha por la izquierda y versavice). Veremos más claramente al mismo de siempre.


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Viernes, 04 de Enero de 2008 22:02. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


Pobre realidad

A photo on Flickr

 

Saco a ventilar a los niños, después de ver un vídeo de Conectados y su ración de tele. Pero aún quieren más, y van lamiendo escaparates viendo lo que proyecten ahí en las teles que venden. Cierto es que dos teles juntas echando la misma imagen atraen la vista más que una—quizá el doble. Y tengo esta conversación fenomenológica con Álvaro:

- Mira estos críos, están como locos mirando cualquier pantalla que les aparece ante los ojos. Deberíais mirar menos pantallas. Y yo también.
- Ya, pero es que las pantallas atraen la vista. Como el movimiento a la visión de los depredadores. Hay estudios científicos de eso. Luego te lo enseño, salía en el Muy Interesante. Y es que las pantallas son muy interesantes: si comparas una pantalla así con lucecitas y movimiento, y al lado un cuadro... pues miras la pantalla.
- Hm. Sí. Pero el cuadro al menos es más interesante que la realidad, ¿verdad?
- Verdad. Entre una cosa de verdad y una pintada, pues miras la pintada. Bueno, sobre todo si el cuadro es bonito.
- O entre una chica y un maniquí, pues el maniquí. A menos que la chica sea un auténtico maniquí. Porque a ver: si ponemos en fila: una pantalla, un cuadro, un espejo, y la realidad, aún te miras cualquier cosa antes que la realidad . ¿O no?
- Si, sí, es verdad. Así van ordenadas las cosas, lo primero la pantalla, y lo último la realidad. Hasta el espejo es más interesante que la cosa sin más.
- Aunque la realidad de hecho es bonita, es como un diseño gráfico con acabados muy acabados. Mira qué combinaciones de colores tan inesperadas, qué estética tan avanzada tiene.
- Ya, pero una pantalla con su recuadro, y con colores, y cosas que se mueven... A mí me da pena la realidad, pobre realidad, no le hacemos ni caso, la verdad es que no puede competir con los vídeos.
- Y sin embargo si le hiciésemos caso sí que hay cosas bonitas. Mira por ejemplo este niño Otas, qué saltitos va pegando, qué salao.
- Sí que es gracioso, sí. Pero en una pantalla aún quedaría mejor.
- Os trás, mira esa pantalla. (Que está al otro lado de la calle, y pasa por enmedio un autobús de los largos)—Se ve el programa a través de las ventanas del autobús. Y eso también es más interesante que ver la realidad, ¿no? Digo—que ver la pantalla sin más.
- Ahá.

A una mala, nos haremos gafas con los dedos, para ver el mundo a través de algún medio auxiliar.






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Domingo, 23 de Diciembre de 2007 12:00. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Feliciteishions

Felicidades a todos mis lectores por el solsticio invernal / cumpleaños de Cristo. (A las lectoras las felicito otro día). Si me atengo al contador de visitas deben ser los lectores felicitados más de los que normalmente imagino, o en todo caso más de los que se manifiestan. Igual se sienten obligados a ponerme un comentario contestando "gracias", jeje—es broma, no os molestéis, ni tampoco os molestéis.

Qué cosas, en cuestión tarjetas navideñas estoy bajo mínimos; me llegan bastantes en concepto de Sr. de Penas, pero lo que es "a mí - a mí", me felicitan desde hace años tres o cuatro personas nada más, viejos conocidos con quienes no tengo más contacto: una pareja de gays mayorcitos, y también una antigua alumna... También una ex me felicita a veces—y se me alteran súbitamente las pulsaciones. Si a eso le sumamos una felicitación que me ha llegado de Albert Rivera, el hombre desnudo de Ciutadans (—quizá más abrigado por estas fechas: ¡gracias, Albert!) y la del presidente del Corte Inglés, pues somos realmente una extraña pandilla. Aunque habría que ver juntos a los felicitados lectores de este blog para ver otra colección de gente diversa, supongo.

También habría que ver, por el ojo de la cerradura de la mente, a los grupitos y familias que se reunen efectivamente sólo por Navidad, agregaciones de personas a veces igualmente arbitrarias.  Nos atenemos a nuestro grupito y nos deja de parecer improbable: los demás son cosas que sólo existen en la imaginación.Papanueles

Como tantas otras maneras de pasar las navidades, posibles sólo como ejercicio cerebral. Atención, pregunta (dijo Cormac McCarthy)—¿cómo se distingue lo que nunca ha sido de lo que ya se sabe que nunca será? 

Y qué vueltas mentales en la sala de los pasos perdidos, a la hora de mandar una felicitación a tal o cual persona, si será adecuado, si habrás encontrado el tono apropiado, si habrán recompuesto el ambiente en la pareja para mandar recuerdos a los dos o no, si enviar una felicitación que quizá sea la última, o no, si se va a malinterpretar o va a parecer intrusiva tu felicitación, si conviene pasar por casa de tal o de cual, glubs...  Las redes sociales son terreno minado. ¿Cómo aburrirse en Navidad, con este First Life hiperrealista?

Y eso que ni siquiera he empezado a poner el belén, que es otro aliciente para mis compañeros de piso. ("¡Mira, somos papanueles!")


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Sábado, 22 de Diciembre de 2007 19:06. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 5 comentarios.


Caja de sorpresas

20071213201000-1671227092-db35f3f5c3-m.jpgPues hoy sin muchas ganas de escribir. La muerte funde un tanto los plomos cuando da cerca con el rayo desintegrador. A cambio hablamos bastante con la familia, que se materializa súbitamente o telefonea como posesa. También son ocasiones para que uno oiga cosas que no creía oír—la realidad siempre desfamiliarizándose, como diría Shklovski. Pero hay que mantener el cráneo entrenado y acostumbrarse a ella continuamente: las cosas nunca son como pensábamos que iban a ser. Y eso que el abuelo tenía bien planificado su funeral.

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Jueves, 13 de Diciembre de 2007 19:52. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Persuasión, proselitismo, escepticismo

Hace unos meses comenté en un post sobre argumentación y voluntad de poder, a cuenta de un artículo de Paranormalidades donde se discutía si existe o no existe el proselitismo escéptico. Hoy respondo allí (y aquí) a quienes negaban que en toda conversación (aunque sea en defensa del escepticismo) intentamos no sólo establecer o consensuar una verdad, sino además ejercer la voluntad de poder, o ganar puntos interaccionales. Para quien esté dispuesto, habría que leer primero el post de Paranormalidades "¿Qué buscan los escépticos?", con al menos los primeros comentarios hasta que la cosa se calienta, y también mi respuesta original en este blog, "Vencer, convencer". Y esta es mi última respuesta en Paranormalidades (no creo que haya muchas más...).

Tarde llego, o tarde vuelvo, a este sitio, para ver que se (me) ha comentado mucho. Alguna puntualización añado, por alusiones, no con idea de tener la última palabra, claro, pues 1) el blog sigue abierto, y 2) viniendo tarde juego con ventaja, y se me descuentan puntos.

Al comentario de Psicopanadero:
- sobre la primera frase, la ética puede ser una de nuestras verdades, claro, pero hay otras, y en ese sentido está "fuera" de lo que consideramos verdad, y la usamos como punto de apoyo para intervenir en una conversación sobre (por ejemplo) paranormalidades, intentando sacar a la gente de sus errores, por ética. (Si entiendo bien a qué se refiere esta frase suya, que confieso tengo mis dudas).
- Sobre "todos aquellos que reducen las discusiones a una lucha de egos están descontentos con el tamaño de su pene"—pues sí, es una teoría a considerar. Pero ¿hay alguien que haga eso aquí? Yo he aclaro que mi comentario se centraba en un aspecto de la cuestión, el de lo que Vd. llama "lucha de egos", y que hay otros que dejo al margen, no por irrelevantes, válgame Dios, sino porque ahora estoy hablando de lo otro (de la "lucha de egos"). Que es más relevante en unos casos, menos en otros, pero es siempre un ingrediente de la discusión. En fin, que espero que no esté Vd. sembrando dudas sobre mi tallaje. Por ser más precisos, le diré que yo tengo otra teoría: que quien introduce el tamaño del pene en una discusión (observe que no he sido yo) suele ser una persona extraordinariamente bien dotada, satírica incluso, visto que no duda en extender el argumento irrefutable por encima de la mesa. Yo admito proporciones más razonables—pero mi drama es otro, como le digo: es no poderle convencer. Cuando Vd. elija plantear otro tipo de argumentos (;)) también podremos cotejarlos. Mientras, me remito como argumento al propio placer que Vd. siente en el combate virtual de una conversación, ya sea usando el argumento penetrante, o la distancia irónica.

Al comentario de Manolo_elmas
Me explica Vd. con tonillo docente que que el escéptico es un espíritu puro intocado por lo que hemos llamado la "lucha de egos", y que sólo obtiene puntos extra sin buscarlos. Y que en cambio los "magufos" no sólo creen en cosas risibles sino que (casualidad) son ególatras en su comportamiento conversacional. Permítame que le diga que esos dos (cuatro) grupos no coinciden, sino que se solapan en una gama de grises. Lástima, ¿no? —que el mundo no sea tan simple.

Al comentario de Asigan
Ya había tenido una respuesta en mi blog (aunque allí firmaba como "anasazi", no sé por qué). Pero reitero:

- Por supuesto que Vd. conoce, y practica, el proselitismo escéptico al que me refiero. Quizá sea laxo el sentido de "proselitismo" (no anda Vd. extendiendo carnets de escéptico, al menos no literalmente), pero es un sentido identificable; como he dicho antes, es un elemento de cualquier argumentación (—la voluntad de poder, o el poder relativo que se gana ganando argumentaciones y convenciendo, sea de dogmas o de antidogmas. Y ojo, que los antidogmas se pueden tratar como dogmas—¿O duda Vd. de que haya personas que debaten sobre escepticismo con actitudes o tonos dogmáticos?).

A su pregunta, pues sí, lo que me lleva a escribir este mensaje es voluntad de poder, aparte de los otros ingredientes más nobles que he mencionado antes (búsqueda de la verdad, de aclarar conceptualmente la situación, de iluminar almas...).

Me parece detectar que usted sugiere que yo creo estar extento de esta dimensión de la lucha de egos, y que mi argumento sería por tanto contradictorio en términos. Si es así, le aclaro que no, que no pretendo excluirme a mí mismo de este razonamiento.

Respecto a la pureza de intenciones de los escépticos le remitiría a lo que le he dicho a Manolo_elmas. Traer a alguien a la comunidad de pensadores críticos también es crear comunidad (en el sentido laxo si Vd. quiere del término) e intentar ganar adeptos para esta comunidad—hacer proselitismo en ese sentido, en el de intentar ganar adeptos o hacer que la gente cambie de opinión. No veo por qué le repugna a Vd. tanto esta noción que yo diría es bastante de sentido común. Por favor, reflexione y cambie Vd. de opinión.

Con respecto a lo del "imperativo ético que dejo aparte" y que Vd. considera el único punto objetivo, repito que lo dejo aparte por centrarme en este aspecto (de la voluntad de poder o lucha de egos), no porque diga que no existe o es irrelevante la ética o la verdad, en absoluto. Mientras que Vd. sí que dice que mi teoría del proselitismo escéptico sí es irrelevante e inexistente. Hombre, me parece que la postura maximalista es la suya, ¿eh?

Ups, perdón, no quería tratarte de usted, ya que hablamos de tú, no era por marcar distancia. Sí puede haber placer en sacar a los demás de la caverna, por supuesto, pero "más allá del principio del placer" está el crédito interaccional que se gana. E insisto que no me excluyo ni de uno ni de otro. ¿"Ese extraño placer tuyo", me dices? ¿Así que no te gusta ganar discusiones, o que tus argumentos se reconozcan, y convenzan a la gente? Por favor… aquí no puedo sino pedir un poquito de autocrítica, autoanálisis y honestidad. Porque ese extraño placer mío, en efecto (y los puntos interaccionales a los que me refiero más allá del placer) no es en efecto una invención o rareza mía, sino una condición de entrada de la interacción comunicativa. En unos casos más, y en otros menos prominente. Y no reduzcamos la cosa a mis defectos psíquicos, pues lo que estoy discutiendo es un aspecto de la comunicación, presente en mí como en otro hijo de vecino. Hasta en ti, Asigan, lo siento. Tu propio fuero interno te dirá que este punto lo he ganado yo—especialmente si sientes que tus argumentos siguen siendo mejores.


Con respecto al último párrafo, admítaseme por favor "energía psíquica" como manera coloquial de referirme a esta adquisición de poder y prosélitos mediante la interacción. Reconozco que el término tiene connotaciones magufas, de ponerse las manos en las sienes, etc., pero es que a veces no resisto la tentación de provocar un poquito. Civilizadamente, aclaro. Con respecto a este párrafo, reitero y reitero que mi argumento no pretende reducir todo proselitismo a voluntad de poder, sólo señalar que es un ingrediente irreducible, que va de oficio en la cuestión de convencer y vencer. Las comunidades creadas por el proselitismo o la argumentación no son supuestas, a pesar de andar sin carnet ni certificado de empadronamiento. Y la voluntad de poder no queda pendiente de justificación. Le remito una vez más a su propia experiencia, y al hecho evidente de que quien ha ganado una discusión no tiene que dedicar más energías a ella, sino que tiene en el convencido un nuevo aliado con quien argumentar contra la posición que acaba de refutarse convincentemente.

Así pues, mi mensaje no es curioso. Es bastante "normalito". Es el suyo el que es curioso, intentando negar la existencia de un elemento de voluntad de poder en la interacción y en la argumentación. Eso será el caso de seres de otra galaxia a los que no podemos ni siquiera imaginar desde aquí.

(Otro comentario de Psicopanadero, que dice que la teoría de Asigan es más completa que la mía):
Así que, volviendo a Psicopanadero… no, la teoría de Asigan es más incompleta, pues simplifica la cuestión eliminando la voluntad de poder en el caso del argumentante escéptico, y la tergiversa haciendo coincidir a los vampiros mentales con los magufos. Es un blanquinegrismo simplista: la creación de un personaje abyecto tanto en sus creencias como en sus maneras, frente a la comunidad de los iluminados por la razón e intocados por la voluntad de poder.

Al comentario de Pereque:
A Pereque le agradezco los puntos que me otorga, y gano más puntos con la aclaración que he hecho antes: lo de los "vampiros psíquicos" es una manera de hablar. Acéptesenos la metáfora, please.

Al comentario de Santosrios:
Anónimo/santosrios también considera mi texto "excelente (al menos hasta 'irónica')". Gracias. No sé qué es lo que le disgusta después. Quizá estos vampiros psíquicos, que tan pocos puntos me aportan… y es que son desagradables, los vampiros psíquicos. (Aclaro, Asigan: me incluyo entre ellos). Muy bien subraya santosrios que quizá les haya echado para atrás, a quienes me critican, el supuesto sentido peyorativo de "proselitismo". Pero yo sólo me refería a "intentar convencer a gente y ganar adeptos para una causa o postura que antes éstos ignoraban o rechazaban". Me parece irrefutable la existencia de proselitismo escéptico en ese sentido—si se niega, pues entonces ya no sé bien de qué estamos hablando, la verdad. En ese sentido utiliza santosrios los términos "pobres ignorantes" y "salvación". Creo que santosrios, aunque se caliente la discusión, sí señala ciertas debilidades del razonamiento de Asigan. Esa es mi distribución de puntos… y no sólo por recíproca alianza, malpensados: sino también por esa búsqueda ética de la verdad y de la coherencia de las cosas, etc., que dejábamos como consideración adicional.

A los últimos comentarios de Asigan:
No necesitas, Asigan, "hacerme ver" que mi propia discusión también es proselitismo. Creía que quedaba claro desde la base misma de mi argumento, pero por si acaso lo he reiterado bien explícitamente. Y eso no me refuta, como pareces sugerir, sino todo lo contrario. Es casi como si digo: "Estoy construyendo una frase". Lo que encuentro más sorprendente es que intentes refutar esa frase autoconstructiva, o autodesconstructiva si se prefiere. O decirme que haces una reducción al absurdo de mi argumento. Observa que a la vez dices que tiene un sentido evidente del cual mi propia discusión no está exenta, y que seguidamente niegas que haya que darme la razón por necesidad. Eso es más absurdo. No sé a qué viene tanta insistencia en negarme mis legítimos puntos.

Más adelante se me atribuye un cierto tono autoritario o incauto, al hablar de " la contundencia con la que el propio JoseAngel sentencia lo que los demás sienten y la seguridad con la que adivina las intenciones de todo el mundo." Pues sí, Asigan, es que con la misma seguridad voy por ahí presponiendo que todo el mundo tiene una columna vertebral, y diciendo que la gente quiere ganar sus argumentaciones, y obtiene crédito por ello. Así de atrevidas son mis presuposiciones.

Y, Asigan, créeme, no pretendo "endosarte" ningún placer. El que obtengas espontáneamente, nada más. De hecho espero, más bien, quitarte el placer de haberme refutado en esta discusión. Te lo cambio por el pequeño placer de adquirir un nuevo conocimiento: que la voluntad de poder está, también, entre los móviles de tu actuación argumentativa, como en los de cualquier hijo de vecino, ni más ni menos. Aunque no prometo no volver, me voy convencido de haber obtenido algún punto. Al menos ante terceros… a los que yo seleccionaré según vea lo que valen sus argumentos, y el crédito que me aporten.


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Jueves, 15 de Noviembre de 2007 08:39. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Un auténtico carnicero

20071026171853-15163.jpegDetienen a un sospechoso de terrorismo, de financiación y reclutamiento para estos que ponen bombas por allí... bueno, pues la policía llevará sus investigaciónes y supongo que ya sabrán. No me refiero a la detención en sí.

Me refiero a los titulares con que ha corrido la noticia, que he visto repetir insensatamente en los telediarios y periódicos, anunciando en tono sensacionalista que el detenido era "terrorista, imán y carnicero"—No, no así, sino con más arte, sugiriendo, junto con la foto, que esas tres cosas son en realidad la misma. Que un imán ya debería ser sospechoso de ser un terrorista. Y que ser carnicero es, por supuesto, un agravante.

El carnicero, con sus carnicerías... y el mandil salpicado de sangre.

Cuánto zoquete en las redacciones, y cuanto xenófobo inconsciente.



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Viernes, 26 de Octubre de 2007 10:25. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Yo me remendaba, yo me remendé

Salía en el periódico (el 20 Minutos, y es la primera vez que lo veo comentar por escrito) la noticia de la gran cantidad de operaciones de remiendo de virgos que se hacen en Zaragoza (y supongo que en todas partes). Entrevistaban a una especialista, que dice lo importante que es esta operación para que los himeneos gitanos no empiecen con pésimo pie... y es que los pobres maridos prefieren vivir engañados en sus ilusiones, al parecer, o si no podría correr otra sangre.

Incluso la sangre de la remendadora, pues dice que hay familias que la amenazan de muerte si la operación no da el resultado requerido en la noche de autos. Al parecer hay cientos de operaciones, mayormente de gitanas y musulmanas. Y aún debe echar la cuenta por lo bajo la doctora, porque supongo que no tiene la exclusiva.

Pues lo de las gitanas canta bastante, cuando ves a todas las féminas de la familia que van juntas a visitar al ginecólogo, acompañando a una en la edad crítica. Como que me da que no van a hacerse chequeos periódicos en masa. Es que tenemos varios ginecólogos por alrededor, y muchas veces las mujeres de negro están cuchicheando apasionadamente en el patio de entrada, o llaman a la puerta de mi casa por error—yo ya las mando en la dirección adecuada.

Qué país—haciendo ver que hay modernidad, ahí con el coche tuneao y el estéreo a toda pastilla, y seguimos como en tiempos de la Celestina. El país autónomo ese digo; y el otro, que tampoco va muy a la zaga: resulta que otras operaciones son para prostitutas de lujo, jovencitas lagartísimas que se venden como vírgenes a precio de oro, y otros más para señoras maduras que contentan así las fantasías sexuales desvirgadoras de sus maridos. Por favor, que me da... Lo poco que le ponen a uno las fantasías sexuales del vecino, ya lo decía Freud. Aún menos que las realidades.


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Viernes, 12 de Octubre de 2007 10:23. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Boli bic negro

Cartel visto en el campus:

VENDO BOLI BIC
Y REGALO ENTRADA
PARA EL CONCIERTO
DE HEROES DEL SILENCIO
INTERESADOS LLAMAR
AL TELEFONO
talycual...

Hecha la ley, hecha la trampa.



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Miércoles, 05 de Septiembre de 2007 21:47. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 3 comentarios.


A mí que me demanden

Martes, 21 de Agosto de 2007 16:49. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Madre asfixiante

De El Tío Tungsteno: Recuerdos de un químico precoz, autobiografía del neurólogo Oliver Sacks (Anagrama, 2003, cap. 19).

Durante los años treinta, mi madre abandonó la medicina general y pasó a dedicarse a la ginecología y a la obstetricia. Nada había que le gustara más que un parto complicado—que un bebé se presentara de brazo, o de nalgas—con una conclusión satisfactoria. Pero de vez en cuando traía a casa fetos malformados anencefálicos, con unos ojos saltones en lo alto de sus cabezas aplanadas y sin cerebro, o con espina bífida, en los que toda la médula espinal y el encéfalo estaban a la vista. Algunos habían nacido muertos, y a otros mi madre y la comadrona los habían ahogado en silencio al nacer ("como un gatito", dijo una vez), pues les parecía que si vivían no tendrían ninguna vida consciente o mental. Deseosa de que yo aprendiera anatomía y medicina, diseccionó para mí varios de esos fetos, y aunque sólo tenía once años, insistió en que yo también diseccionara. Creo que jamás se dió cuenta de lo mucho que eso me afectaba, y probablemente imaginó que sentía el mismo entusiasmo que ella. Aunque yo, de manera natural, había diseccionado por mi cuenta lombrices, ranas y mi pulpo, la disección de fetos humanos me llenaba de repugnancia. Mi madre a menudo contaba que, siendo yo bebé, le había preocupado el crecimiento de mi cráneo, que las fontanelas se hubieran cerrado demasiado pronto, y que, a consecuencia de ello, me transformara en un idiota microcefálico. De este modo, vi en esos fetos lo que (en mi imaginación) yo también podía haber sido, lo cual hacía que me fuera más difícil distanciarme de ellos, e incrementaba mi horror.

Aunque quedó entendido, casi desde mi nacimiento, que sería médico (y concretamente, deseaba mi madre, cirujano), esas experiencias precoces me predispusieron en contra de la medicina, me hicieron querer huir de ella y dedicarme a las plantas, que no tenían sentimientos, a los cristales, los minerales y elementos químicos, sobre todo, pues ellos existían en un reino propio inmortal, donde la enfermedad, el sufrimiento y la patología eran desconocidos.



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Domingo, 01 de Julio de 2007 21:13. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


El asturiano, el gallego y el moro

Esta anécdota la cuenta el abuelo José Penas, de cuando estaba en los regimientos del Marruecos español, allá por los tiempos de Abd el-Krim. Pasó un día en que estaba con un compañero suyo de mili, un asturiano bastante bruto pero muy buena gente, y estaba cayendo un aguacero tremendo, de los que por alguna razón no solemos asociar con el norte de África. Bueno, pues pilló por sorpresa a más de uno, porque paseando por fuera del campamento y sorprendidos por la tromba, vieron los dos soldadetes, el gallego y el asturiano, a un nativo que estaba desesperado en su huertecillo, contemplando la que estaba cayendo, pues se formaba tal riada que se le inundaban los surcos del huerto y el agua se le estaba llevando la tierra, amenazando con arruinarlo pero bien.

Y allí estaba el marroquí levantando los brazos al cielo, desesperado, implorando, "¡¡Alá!! ¡¡Alá!!"— y mirando impotente cómo el agua iba arrastrando su campo. Lo ve el asturiano, y empieza a decirle, "¡Pero hombre, moro!" —entonces se hablaban así, moros los llamaban directamente— "¡no te quedes ahí quieto! ¡Haz algo, salva tu campo! ¡Aparta el agua!" — "¡Alá, Alá es grande, Alá proveerá!" —

—"¡Pero qué.... Alá proveerá! Haz una zanja, hombre, que se vaya el agua por allí!" —"¡Alá sabe, Alá lo quiere!" —Y el asturiano, cabreado como una mona, le quita la azada al moro, se descalza, se remanga los pantalones y se mete en el campo, y empieza a hacer zanjas, canalizando el agua, y pequeños muros de contención, y ni corto ni perezoso le salva el campo mientras el otro rezaba bajo el diluvio. Y el gallego Penas, mientras, "Pero hombre, Asturiano, ¿tú le vas a arreglar el campo, y él allí haciendo reverencias a Mahoma?¡Déjalo! Déjalo que se joda bien jodido el moro este" —Y el otro, que venía del pueblo directo, "—¿Y dejar que se eche a perder un huerto, hombre? ¡no! ¡Que es un crimen eso!" Y allí el asturiano a picar, mientras uno rezaba y el otro miraba, hasta que estuvo el campo bien canalizado.

—"¡Hala, moro, ahí tienes! ¡Eso es lo que tienes que hacer! ¡En lugar de tanto Alá-Alá, lo que hay que hacer es ponerse a trabajar, y emplear la cabeza, hombre, y salvar lo que es tuyo! ¡Pero como no lo hagas tú, ya puedes rezar, que Alá no proveerá!

Y le suelta el moro, "No, no, no es como tú dices. Alá proveerá. ¿Ves? Alá te ha enviado a tí para que salves mi campo."


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Martes, 26 de Junio de 2007 23:43. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Vencer, convencer

Comentario puesto sobre el tema "¿Qué buscan los escépticos?", en Paranormalidades:

Hay en el proselitismo escéptico, como en todo otro proselitismo, un ejercicio de voluntad de poder. El convencer a otros, influirles y hacerles cambiar de idea es (al margen de los beneficios que reporte al convencedor y al convencido, y al margen del imperativo ético de traer a los demás a lo que consideramos la verdad) un ejercicio de la voluntad de poder. El creyente que aumenta el número de los creyentes refuerza así su comunidad y su propio crédito dentro de ella. El escéptico también. Es un placer sacar a los demás de la caverna, se obtiene una narrativa irónica donde el vencedor es el convencedor, que suma puntos obtenidos por su coherencia (su posición no ha cambiado) a los puntos por posesión de la verdad que ahora comparte con el convencido - que es en parte su "víctima", de quien absorbe energía. A la vez, se fortalece con esa energía, se "reconvence" y está más dispuesto a seguir absorbiendo energía psíquica.

O sea, que en muchos casos es más ventajoso para la víctima no dejarse convencer públicamente en el debate en cuestión con el creyente o con el escéptico. Sencillamente por la pérdida de rostro social que supone el dejarse (con)vencer; el impedir ese transvase de energía compensa ampliamente los costes hipotéticos de encastillarse en la postura que ahora se reconoce como errónea. Eso no quita para que en otros encuentros, con otros interlocutores que no vayan a obtener medallas por el cambio de postura de este interlocutor, pueda haber alterado éste su postura sobre la cuestión significativamente. Y se pierden puntos frente a uno mismo, quizá, pero esos siempre duelen menos.

Y, como ya dijo Platón, sacar a los demás de la caverna es un ejercicio delicado y peligroso. Puede costar la vida, pues las ilusiones son más bonitas que la realidad, y más convenientes, si habíamos edificado en torno a ellas nuestra identidad social y nuestro sistema de valores.

 

(PS: Continúa el debate en noviembre, aquí: Persuasión, proselitismo, escepticismo.)


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Sábado, 09 de Junio de 2007 16:14. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 5 comentarios.


Encontrarse casados por inercia

Aquí hay un bonito estudio sobre cómo llega la gente al matrimonio, o a sus variantes como estar "casados" en el sentido de "casa / dos", vivir juntos:

"The Inertia Hypothesis: Sliding vs. Deciding in the Development of Risk for Couples in Marriage"
, de Scott M. Stanley, Galena H. Kline y Howard J. Markman. (Llego a ellos vía Wonkapistas, que parte de un artículo de The Economist).

Presentan sus reflexiones en el marco de la teoría del compromiso (commitment): diferentes grados de compromiso por parte de una pareja pueden llevar a soluciones digamos... de compromiso: la cohabitación como una situación ambigua en la que uno de los dos se considera más "casado" que el otro—para un miembro de la pareja (típicamente la mujer) están al menos avanzando hacia un compromiso estable, mientras que para el otro (típicamente el "marido") la situación es sencillamente algo indefinido, un arreglo cómodo pero que no significa haber tomado ninguna decisión trascendente sobre la pareja.

De hecho en las parejas que comienzan conviviendo poco a poco es frecuente que las decisiones trascendentes no se encuentran en el futuro, sino en el pasado: retrospectivamente se da cuenta uno de que llegó a ellas, pero es algo que sucedió sin planificación activa, simplemente por la línea de menor coste o menor resistencia. El tomar la decisión de casarse en serio supone un coste, pero para estas parejas aún es mayor el coste (psicológico, económico...) que supondría una ruptura, y así la situación se mantiene. Es lo que los autores llaman "sliding versus deciding", llegar a una situación difícil de cambiar, sin una decisión previa de llegar a ella.

El resultado, según los autores, es que se encuentran así casadas (a veces en modalidades "light" de matrimonio) muchas personas con otras personas con quienes de otro modo jamás habrían tomado la decisión de casarse—una situación que sin embargo es más fácil de mantener que de romper. No quiere decir que no se rompa: las parejas así formadas tienen más altos índices de inestabilidad, de relaciones alternativas, etc. También es significativo el status económico y social: hay menos matrimonio y más divorcio en las clases de bajos ingresos, y más matrimonio y menos divorcio en las clases más acomodadas. A su vez, como señala el artículo de The Economist, la estabilidad en la pareja es un elemento de éxito social y prosperidad tanto para la misma pareja como para sus hijos. En un proceso de realimentación.

Todo esto tiene una interesante dimensión narratológica que está a medio explorar. Hace poco hablaba de cómo nuestras vidas son estructuras narrativas. Pues bien, la decisión de  formar pareja, casarse, tener hijos, etc., es una de las que más estructuración narrativa dan a nuestras vidas. La dialéctica prospección / retrospección tiene muchas posibilidades de aplicarse a una semiótica del matrimonio: ¿vivimos en una pareja prospectiva, o retrospectiva? Parece obvio que las parejas con planes claros de futuro, y una narratividad más prospectiva, tienen en principio más posibilidades de seguir juntas que las que simplemente "llegaron a ser" por circunstancias a, b y c. Lo que no quita para que luego estén las circunstancias sobrevenidas que dan al traste con los planes de mice and men and women. O con su falta de planes—pues la vida en sí es la principal de las circunstancias sobrevenidas.


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Sábado, 09 de Junio de 2007 12:51. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


Somos la peste

20070417232512-alenemigo.jpgMe acabo de empezar a leer el último premio Goncourt, Les Bienveillantes, de Jonathan Littell, una impresionante novela sobre el genocidio nazi, y la participación en él del narrador, viejo nazi y genocida, buen burgués discreto, y jamás represaliado. Viene a sacar las últimas consecuencias de lo que Hannah Arendt llamaba "la banalidad del mal" en su libro Eichmann en Jerusalén. Ya no es sólo que Eichmann fuese un tipo vulgar, en lugar de un demente psicópata; lo malo es que a fuerza de vulgaridad, todos somos como Eichmann. Que Eichmann es, como su nombre indica...—Everyman. Lo terrible, nos muestra la novela, no son tanto los asesinos locos, como el de la Universidad de Virginia de ayer, sino la gente de orden que sigue la corriente, y que yendo donde va la gente, acaba cometiendo las mayores atrocidades: por inercia, por disciplina, por indiferencia, por cobardía, por interés, por comodidad, por autoengaño, por seguidismo... Por no sacar los pies del tiesto, básicamente. Ya no digo los que seguían a Hitler, sino los que siguen a Bush en sus guerras preventivas, o a los terroristas en sus "procesos de paz", o a Ibarreche camino de su roble, o al cacique de turno... El madera de psicópata o el líder iluminado al frente, los borregos detrás, o quizá los borregos aupando al psicópata por el proceso natural de las cosas. Y así pasa siempre lo que pasa. Pocos se libran, o nadie. Hasta Hannah Arendt fue amante primero, y amiga íntima siempre, del rector nazi Heidegger.

Se abre la novela con una autojustificación inicial, bastante escalofriante, en la que el narrador nos pide a todos ("hermanos humanos" nos llama este individuo) que no lo juzguemos precipitadamente como una bestia abyecta—pues no es ni mejor ni peor que nosotros. Para ser un unreliable narrator, un narrador poco fiable, nos deja bastante poco satisfechos. No podemos fiarnos ni de su poca fiabilidad—vamos, que argumenta que todos somos tan poco fiables como él. Que él es un tipo normal, que es como nosotros, sin más. Y nos deja casi convencidos de que en efecto es así.... Qué digo casi. A mí me deja convencido de que soy la peste.

Adivino vuestros pensamientos: He aquí un hombre bien malvado, os decís, un mal hombre, abreviando, un tipo sucio se mire como se mire, que debería pudrirse en la cárcel mejor que endosarnos su filosofía confusa de viejo fascista medio arrepentido. En lo de fascismo, no confundamos todas las cosas, y en lo que se refiere a mi responsabilidad penal, no prejuzguéis, aún no he contado mi historia; en cuanto a la cuestión de mi responsabilidad moral, permitidme algunas consideraciones. Los filósofos políticos han observado a menudo que en tiempos de guerra el ciudadano, varón al menos, pierde uno de sus derechos más elementales, el derecho a vivir, y eso desde la Revolución Francesa y la invención del reclutamiento obligatorio, principio ahora universalmente admitido, o casi. Pero rara vez han observado que ese ciudadano pierde a la vez otro derecho, igual de elemental y para él quizá todavía más vital, en lo referente a la idea que se hace de sí mismo como persona civilizada: el derecho a no matar. Nadie te pide tu opinión. El hombre que está de pie sobre la fosa común, en la mayor parte de los casos, no ha pedido estar ahí—igual que no lo ha pedido el que está tumbado, muerto o agonizante, en el fondo de esa misma fosa. Me objetaréis que matar a otro militar en combate no es la misma cosa que matar a un civil desarmado; las leyes de la guerra permiten una cosa y la otra no; la moral corriente lo mismo. Un buen argumento en abstracto, ciertamente, pero que en absoluto tiene en cuenta las condiciones del conflicto en cuestión. La distinción completamente arbitraria establecida después de la guerra entre las "operaciones militares" por una parte, equivalentes a las de cualquier otro conflicto, y las "atrocidades" por otro, llevadas a cabo por una minoría de sádicos y de chiflados, es, como espero mostrar, una fantasía consoladora de los vencedores—de los vencedores occidentales, debería especificar, puesto que los soviéticos, con toda su retórica, siempre entendieron de qué iba la cosa: Stalin, después de mayo de 1945 y pasados ya los primeros gestos para la galería, se mofaba infinitamente de una "justicia" ilusoria; quería mano dura, lo concreto, esclavos y material para levantar y reconstruir, no remordimientos ni lamentaciones, porque sabía tan bien como nosotros que los difuntos no oyen el llanto, y que los remordimientos no ponen judías en el puchero. No invocaré a la Befehlnotstand, la obediencia debida a las órdenes tan apreciada por nuestros buenos abogados alemanes. Lo que hice, lo hice con pleno conocimiento de causa, pensando que se trataba de mi deber y que era necesario que se hiciese, por desagradable y miserable que fuese. La guerra total es eso también: el civil ya no existe, y entre el niño judío gaseado o fusilado y el niño alemán muerto bajo las bombas incendiarias, no hay sino una diferencia de medios: esas dos muertes eran igualmente vanas, ninguna de las dos abrevió la guerra ni un segundo; pero en los dos casos, el hombre o los hombres que los mataron creían que era justo y necesario; si se equivocaron, ¿a quién hay que culpar? Lo que digo sigue siendo cierto aunque se distinga artificialmente de la guerra eso que el abogado judío Lempkin ha bautizado como el genocidio, haciendo notar que en nuestro siglo al menos no ha habido nunca un genocidio sin guerra, que el genocidio no existe fuera de la guerra, y que como la guerra, se trata de un fenómeno colectivo: el genocidio moderno es un proceso infligido a las masas, por las masas, y para las masas. Es también, en el caso que nos ocupa, un proceso segmentado por las exigencias de los métodos industriales. Del mismo modo que, según Marx, el obrero está alienado con respecto al producto de su trabajo, en el genocidio o en la guerra total en su foma moderna, el ejecutor está alienado con respecto al producto de su acción. Esto vale incluso en el caso en el que un hombre coloca un fusil contra la cabeza de otro hombre y acciona el gatillo. Porque la víctima ha sido traída allí por otros hombres, su muerte ha sido decidida por otros más, y el tirador también sabe que no es sino el último eslabón de una cadena muy larga, y que no tiene que hacerse más preguntas de las que se hace un miembro de un peloton que en la vida civil ejecuta a un hombre debidamente condenado por las leyes. El tirador sabe que es el azar el que hace que sea él quien dispare, que su camarada esté de centinela, y que un tercero conduzca el camión. Todo lo más podrá intentar cambiar su puesto con el guarda o el chófer. Otro ejemplo, sacado de la abundante literatura histórica y no de mi experiencia personal: el del programa de exterminación de los discapacitados severos y de los enfermos mentales alemanes, conocido como programa "Eutanasia" o "T-4", llevado a efecto dos años antes del programa "Solución final". Aquí, los enfermos seleccionados en el marco de un dispositivo legal eran acogidos en un edificio por enfermeras profesionales, que los apuntaban en el registro y los desnudaban; había médicos que los examinaban y los conducían a un cuarto cerrado; un obrero administraba el gas; otros limpiaban; un policía extendía el certificado de defunción. Interrogada tras la guerra, cada una de esas personas dice: ¿Culpable, yo? La enfermera no mató a nadie; no ha hecho más que desnudar y calmar a los enfermos, gestos ordinarios de su profesión. El médico tampoco ha matado, simplemente confirmó un diagnóstico según criterios establecidos por otras instancias. El encargado que abre el grifo del gas, el que está por tanto más cercano al asesinato en el tiempo y el espacio, efectúa una función técnica bajo el control de sus superiores y de los médicos. Los obreros que vacían la cámara proporcionan una trabajo necesario de saneamiento, que además es bastante repugnante. El policía sigue su procedimiento, que es constatar un fallecimiento y dejar constancia de que ha tenido lugar sin violación de las leyes vigentes. ¿Quién es culpable, pues? ¿Todos, o ninguno? ¿Por qué el obrero asignado al gas habría de ser más culpable que el obrero asignado a las calderas, al jardín, a los vehículos? Lo mismo sucede con todas las facetas de esta inmensa empresa. El guardaagujas del ferrocarril, por ejemplo, ¿es culpable de la muerte de los judíos que él dirige hacia un campo de concentración? Ese operario es un funcionario, hace el mismo trabajo desde hace veinte años, cambia las agujas de la vía según un plan, no tiene por qué saber lo que hay dentro. No es por su culpa si se transporta a esos judíos, vía su cambio de agujas, de un punto A a un punto B, donde los matan. Y sin embargo ese guardaagujas juega un papel crucial en el trabajo de exterminación: sin él, el tren de judíos no puede llegar al punto B. Lo mismo el funcionario encargado de requisar apartamentos para los siniestrados por los bombardeos, el impresor que prepara los carteles de deportación, el suministrador que vende cemento armado o alambre de espino a las SS, el suboficial de intendencia que hace el reparto de gasolina a un Teilkommando de la SP, y Dios en las alturas que permite todo esto. Claro, se pueden establecer niveles de responsabilidad penal relativamente precisos, que permiten condenar a unos y de dejar a todos los otros a su conciencia propia, a poco que la tengan; tanto más fácil cuanto que se dictan las leyes tras los hechos, como en Nuremberg. Pero incluso allí hicieron más o menos lo primero que salió. ¿Por qué colgar a Streicher, ese mierda impotente, pero no al siniestro von dem Bach-Zelewski? ¿Por qué colgaron a mi superior, Rudolf Brandt, y no al de él, Wolff? ¿Por qué colgar al ministro Frick y no a su subordinado Stuckart, que le hacía todo el trabajo? Un hombre con suerte, este Stuckart, que nunca se manchó las manos más que con tinta, nunca con sangre. Repito, aclarando: no intento decir que no soy culpable de tal o cual acción. Soy culpable, vosotros no—vale. Pero deberíais sin embargo ser capaces de deciros que lo que he hecho yo, también vosotros lo habríais hecho. Quizá con menos celo, pero quizá también con menos desesperación, sea como sea lo habríais hecho de un modo u otro. Creo que se me puede permitir concluir como un hecho establecido por la historia moderna que todo el mundo, o casi, en un conjunto de circunstancias dado, hace lo que le dicen, y, con perdón, hay pocas probabilidades de que usted sea la excepción, como no lo fui yo. Si habéis nacido en un país o en una época donde no sólo no viene nadie a matar a vuestra esposa, a vuestros hijos, sino que además nadie viene a pediros que matéis a las esposas o hijos de otros, bendecid al Señor y os podéis ir en paz. Pero quedaos siempre con este pensamiento en el espíritu: quizá haya tenido usted más suerte que yo, pero no es usted mejor. Porque si tiene usted la arrogancia de pensar que sí lo es, allí empieza el peligro. Se acostumbra a oponer el Estado, totalitario o no, al hombre ordinario—chinche o junco. Pero se olvida entonces que el Estado está compuesto de hombres, todos más o menos ordinarios, cada uno con su vida, su historia, la serie de casualidades que han hecho que un día se encontró en el lado bueno del fusil o de la hoja de papel mientras que otros se encuentran en el malo. Este recorrido muy rara vez es objeto de una elección, ni siquiera de una predisposición. Las víctimas, en la inmensa mayoría de los casos, no fueron torturadas o matadas porque fuesen buenos; del mismo modo, sus verdugos no los atormentaron porque ellos fuesen malos. Sería un poco ingenuo creer eso, y basta con estar familiarizado con cualquier burocracia, incluso la de la Cruz Roja, para convencerse. Stalin, por cierto, proporcionó una demostración elocuente de esto que digo, tranformando a cada generación de verdugos en víctimas de la generación siguiente, sin que por eso llegasen a faltarle jamás verdugos. Pues bien, la maquinaria del Estado está hecha de la misma aglomeración de arena frágil que lo que va moliendo grano a grano. Existe porque todo el mundo está de acuerdo para que exista, incluso (a menudo hasta el último minuto) sus víctimas. Sin los Höss, los Eichmann, los Goglidze, los Vychinski, pero también sin los guardaagujas de los trenes, los fabricantes de cemento armado y los contables de los ministerios, un Stalin o un Hitler no son más que un odre inflado de odio y de terrores impotentes. Decir que la amplia mayoría de los gestores de los procesos de exterminación no eran sádicos o anormales es ahora casi un lugar común. Sádicos, pirados, los hubo, claro, como en todas las guerras, y cometieron atrocideades sin nombre, es cierto. También es cierto que las SS podrían haber intensificado sus esfuerzos por controlar a esta gente, aunque hizo más de los que se suele pensar; y eso no es evidente: id a preguntarles a los generales franceses, buenos problemas que les daban, en Argelia, sus alcohólicos, sus violadores, sus asesinos de oficiales. Pero el problema no está allí. Chiflados los hay por todas partes, a todas horas. Por nuestros pacíficos barrios residenciales pululan los pedófilos y los psicópatas, por nuestros refugios nocturnos, los locos furiosos megalómanos; algunos de hecho se convierten en un problema, matan a dos, a tres, a diez, incluso a cincuenta personas—luego, ese mismo Estado que los utilizaría sin pestañear en caso de guerra, los aplasta como mosquitos inflados de sangre. Esos hombres enfermos no son nada. Pero los hombres ordinarios que constituyen el Estado—sobre todo en tiempos inestables—esos son el auténtico peligro. El auténtico peligro para el hombre soy yo, es usted. Y si no le convence esto, es inútil que siga leyendo. No entenderá usted nada, y se enfadará, sin provecho para usted ni para mí.


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Martes, 17 de Abril de 2007 23:25. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


Las predicciones fallidas

Se leen las predicciones fallidas desde una omnisciencia autocomplaciente—desde el trono de la ironía retrospectiva. Por ejemplo, este artículo de 1938 que argumenta la ineficacia de la aviación como arma de guerra y lo dudoso de una repetición de una guerra global. Lo más gracioso es que se presenta como un análisis de profecías fallidas que se hacían unos años antes: que un avión sería capaz de hundir un barco de guerra, que un bombardeo podría destruir una ciudad... Pues ya ven; quien ríe el último, tropieza en la misma piedra.

Nos dan semejantes profecías la ilusión de que nosotros, en cambio, sí conocemos el futuro—cuando, en realidad, no tenemos ni idea, como ellos. Aquí hay más cosas que darán que hablar en el futuro: "Revolution, Flashmobs and Brain Chips. A Grim Vision of the Future"
—unas profecías del ejército británico que (como las del cambio climático de la ONU) esperemos sean igualmente erróneas.... para bien (vía Retiario, "El futuro oscuro").

Es interesante el planteamiento de este blog irónico-retrospectivo, Modern Mechanix: Yesterday's Tomorrow, Today. Todo un ejercicio de circulación temporal para futuros lectores (y otra profecía fallida, ésta, seguro).



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Domingo, 15 de Abril de 2007 10:47. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Todo contexto y ritual

Me ha gustado esta historia de un experimento periodístico en USA; el Washington Post convenció a un genio del violín a que tocase en el metro en plan músico callejero, por ver cuánta gente le hacía caso y si recaudaba más dinero de lo habitual... y nada. La gente pasaba a cientos, casi ninguno se paraba, alguno echaba una monedilla... como a todo quisque, aunque el músico era Joshua Bell con un Stradivarius.

Aunque en sentido inverso (es casi su imagen simétrica) me ha recordado a ese otro experimento reciente, la periodista que coló en ARCO un cuadro pintado por un colegio de párvulos, y arrancaba sesudas interpretaciones (y fuertes estimaciones de precio) a los espectadores y críticos. Pollock tampoco lo hacía mucho mejor, es cierto.

Se podría decir lo de margaritas a los cerdos, pero creo que la auténtica lección es otra. El texto (artístico o intelectual), sin su contexto, es nada o muy poco. Los protocolos de recepción, la actitud reverente preestablecida en un contexto socialmente respetable (una universidad, una sala de conciertos, un museo...), es la mitad del efecto del arte; el resto lo hace la  obra, pero ni siquiera ese cincuenta por ciento se deja oír fuera de contexto. Un genio tocando en el contexto de un músico callejero se vuelve un músico callejero.

Están equivocados quienes trabajan el texto y creen que con eso basta. Lo esencial es el ritual completo de la comunicación, y todo ritual necesita su catedral y sus fieles devotos. Hay que trabajar el contexto de recepción: aparecer en un contexto reconocido, o crear un torbellino de atención en torno a la obra de uno. Y eso no lo hace la obra (a no ser por azar); eso lo hace una red de comunicación, distribución y relaciones de poder e influencia. Ni siquiera el informe a ciegas sobre el texto es garantía: esas cegueras tienen muchos agujeros, y la retórica local lo es casi todo. Que se lo pregunten a Sokal...

Es una insensatez publicar nada en un blog sin eco mediático (siquiera sea blogosférico). Como siempre, la diferencia no estará en el medio (cualquier medio es bueno o malo o muy poco en sí) sino en su ubicación en la red de comunicaciones. Claro que siempre podemos consolarnos pensando que lo nuestro es un Stradivarius.


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Viernes, 13 de Abril de 2007 23:35. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 7 comentarios.


Experiencias multimedia pelaires

- Qué cruz, unos gamberros me han tirado la moto por el suelo. Esto no es una experiencia multimedia (no voy a colgar foto) pero quiero que conste aquí mi protesta. Desgraciaos antisociales. Australopitecos con vaqueros. Borrachuzos con subidón de testosterona. Un asco. A mí el capitán Haddock.

- En Biescas se nos escapan los críos por el pueblo, por el monte. Hace falta implantarles un chip. Con localización GPS. Al tiempo. Móvil ya tienen algunos, nos falta sólo un empujoncillo tecnológico.

- Mono, tienen mono de ordenador. Interactúan con sus primos por PC-- no por Messenger, sino jugando juntos a videojuegos digo. Pero ya es cosa seria esto; entre mal tiempo que hace y los mayores que hacemos largas sesiones de café, en el momento que no los vigilas, hale, al ordenata. Como son los únicos de su clase que no tienen Nintendos, aquí se desfogan.

- Y de qué hablamos los mayores. Pues del tiempo, y de puntos wifi, y del cambio climático y las orientaciones a tomar en previsión de. Y de lo preocupante que es esto de la ciberadicción de los críos (mientras ellos le dan a la tecla). De las lluvias, y los pantanos de Franco, y de las expropiaciones abusivas de aquellos tiempos... No tenían información, ni organización. Otro gallo les canta hoy a los pantanos: los paran con pleitos. Información.

- Me leo un ensayo sobre el e-mail de Anne Fadiman. En sustancia: que el e-mail es un paso adelante en la economía postal, unificación tarifaria a nivel planetario, como el Black Penny de la época victoriana. Práctico. Pero no tiene aura, no es un objeto que pueda tener historia sentimental. (¿Que no? Al tiempo).

- Rin. Suena el cronómetro. Niños, cerrad el videojuego. "Es que tío Eduardo nos deja un poquito, que no hemos jugado mucho".

- Hay que abrirles a los críos un Second Life donde jueguen sus avatares en el parque virtual. Algo será algo.

- Oscar me cuenta sus Imposible Creatures "mira, es una mutación que es una mezcla de jirafa y langosta..." y Álvaro me informa sobre nuevos desarrollos en OGame, con la introducción de acorazados. Tiene humildes aspiraciones allí, su planetita es pequeño, su flota invasora es modesta.

- A mi padre le informo sobre los chinos reales que hay ganando dinero de verdad en las minas de oro virtuales de World of Warcraft. "Vivimos en un mundo desquiciado".

- Y él me cuenta cómo sube a esquiar y pasa por múltiples controles electrónicos en cada remonte, y luego puede consultar en una página web el trayecto que ha hecho, los kilómetros que ha esquiado, el total de este año... Vamos, deporte por control remoto casi. Le digo que de ahí al satélite Gran Hermano con láser selectivo media el cantar de un vizcaíno.

- Leo sobre la Eva Mitocondrial en el National Geographic. Sólo con ordenadores se llega a semejantes contabilizaciones: todos los humanos nos remontamos a una única hembra que vivió en África hace unos 150.000 años. Dicen. A mí no me terminan de casar las fechas.

- Me llega alguna consulta sobre la bibliografía por email, y noticias sobre el libro de la narratividad que coedito, a punto de salir en Alemania.... "¿Quieres editar libros en ediciones limitadas? En Internet lo tienes fácil. - Ya, pero primero hay que escribirlos".

- Me recuerda mi tío las series de la BBC que escuchaba hace treinta años... las tiene grabadas en cassette. ¿Se podrán pasar a CD? Los ordenadores estos de Biescas están desfasados, no tienen grabador. Son de hace dos años.

- Llama Luis Alberto por teléfono. Está en Bélgica- no, está pasando ahora por París, manda una foto de la torre Eiffel iluminada. ¿De qué hora es? De hace cinco minutos la foto.

- Hablo con Pili "Lacaja" un rato seguido por primera vez desde hace años, cómo pasa el tiempo. Me cuenta que se va a trabajar muchas veces a Milton Keynes, al mismo sitio donde trabajaba Turing para la inteligencia británica. El de la máquina de Turing.

- El móvil.... no, no hay SMS. Para qué enviarlos, son postales de vacaciones pero también cruces de cables en las emociones.

- Blanquita, escribe en tu blog. Que te pondré comentarios. Blanqui y yo somos los únicos blogueros de la familia, a fin de cuentas.

- Como estamos casi todos, la abuela no da abasto; cuando no estamos, está en el Messenger, con la webcam y su colección de iconitos, uno para cada ordenador de la familia. Ahora puede ver a Franquita en Amsterdam todos los días, hasta que brota de la pantalla y entra por la puerta: "Hola yaya".

- En Biescas suenan los teléfonos simultáneamente en varias partes de la casa. Además hay varios teléfonos distintos, sin contar los móviles de los visitantes circulantes, que son muchos. Todo es un politono continuo. Quién ha llamado. Dónde está tal. Ya ha llegado cual. No, ese timbre es de la puerta, ábrela. ¿Ya te vas? Pues desenfunda el móvil y seguimos hablando.




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Domingo, 08 de Abril de 2007 21:32. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 4 comentarios.


La pinta calva

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Menudas risas hacíamos con Álvaro viendo un artículo del Qué! sobre los calvos y lo mal que lo llevan. Lo mal que lo llevan esos tíos. Risas a costa mía, claro.

- Mira, papá. "Los españoles, los que peor llevan ser calvos. Uno de cada tres españoles calvos cree que a su pareja le importa..."

- Vaya. Y los demás, en qué estarán pensando.

- ..."y casi el 50% piensa que su mujer no les ve sexy debido a ella"!

- Será su mujer, vamos. ¿Y debido a quién, dice? Ah, a la calvicie... Por cierto, ¿qué te hace pensar que me interesa este artículo que me estás leyendo?

- Es que te puede afectar, papá. Y esto, mira, es horrible lo que se siente. "Lo que sienten al quedarse calvos." ¿Tú sientes esto? "El 43% se ve menos atractivo y un 21% se deprime".

- Hm. Pues ya lo siento. ¿Me ves deprimido? - ¿Estaré deprimido?... Oye, ¿y el 57%, se ve más atractivo?

- El 52% tiene miedo.

- ¡Nooooo! ¡Aaaaahhhhhyyy.....!

- El 22% lo ve todo negativo. Tú estás en ese 22%.

- Qué va. Por ejemplo, te diré que el 78% no lo ve todo negativo. No todo.

- Y dice que "Así actúan" - (bueno, "así actuáis" ) cuando se ven sin pelo. "El 33% se rapa"...

- De perdidos al río, vaya.

- "Un 13% hace deporte"

- Ah, no. Por allí no paso, ni hablar.

- "El 11% utiliza gorra"

- Sólo el 11% utiliza gorra, debería decir. El autor se habrá quedado calvo. Aquí sí que estoy yo en la selecta minoría.

- "El 8,6 % se deja perilla." Déjate perilla, papá.

- Sí, barba y perilla me voy a dejar juntas...

- Y además dice aquí que eso de que los calvos tienen más hormonas masculinas es mentira.

- La puntilla.

Cojo una cojera

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Viernes, 12 de Mayo de 2006 11:06. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


Tecleaba con el ordenador apagado

Uff... qué mal yuyu da eso, ¿no? Bueno, si me veis hacerlo, me avisáis, que a veces esto de la adicción te hace perder el norte.


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Miércoles, 10 de Mayo de 2006 15:33. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Last words that last

Me acabo de comprar un libro de Laura Manzanera, Al pie de la sepultura (Edhasa, 2006), con frases últimas famosas de 500 ídems/os. Para estilazo en la despedida, no sé si me quede con Marlene Dietrich, que le dijo a un cura cuando lo vio aparecer al lado de su lecho de muerte: "Qué quiere que hable con Vd. Tengo una cita inmediata con su jefe" -- o la de Heinrich Heine, "Dios me perdonará. Es su oficio". Tampoco está mal la de Maquiavelo, "Yo quiero ir al infierno, no al cielo, donde sólo podré encontrar mendigos, monjes y apóstoles. En el infierno estaré rodeado de papas, príncipes y reyes".

Mmm. Qué pena que aunque uno pueda redactar su propio epitafio, no pueda redactar por anticipado sus últimas palabras. Parece requerirse un cierto talento para la improvisación. Estas serían buenas, me las podéis atribuir, en un futuro lejano espero: "No se me ocurre nada memorable que decir", o "Tengo mis últimas palabras en la punta de la lengua", o "Mis últimas palabras serán mis últimas palabras". O "He esperado hasta el final para deciros lo siguiente". O "¿Qué hacemos mientras? ¿Cambiamos el testamento?"

O bien... "No voy a hacer declaraciones por el momento". O "no os olvidéis del epitafio que tengo redactado",  "Carpe mortem", o "Imposible resumirlo todo en una frase".

O "me reservaré mi opinión", o "No pienso decir mis últimas palabras: soy una tumba" o "momento mori". "Aún estoy vivo", si no, "pero no terminaré esta ora"

Me quedo con... "Seguid sin mí"

La bicicleta de la muerte

 

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Miércoles, 26 de Abril de 2006 20:06. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 4 comentarios.


Stúpidas letras

No me refiero a la letra de la canción esta de abajo, que está bien pensada, sino a las letras que algún pseudo-cinéfilo ha decidido que se tienen que utilizar para poner los créditos de las películas en los DVDs (o en los carteles de cine) --esas tan estrechas y superaltas, como topmodels anoréxicas, y para mí ilegibles la mayoría de las veces cuando intento fichar una película para mi bibliografía. Así que me toca tirar de la IMDB si quiero sacar los datos. En todo toca aguantar convenciones y modas estúpidas, y ésta es como un anglicismo tipográfico, aunque no sea yo quién para criticar los anglicismos. Claro, que alguien dirá, para qué fichar la película si ya está en la IMDB, eso sí que es túpido. Bueno, mis razones tendré, aparte de perder el tiempo, que, de acuerdo, lo pierdo. Sobre todo intentando leer esas letras.

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Martes, 11 de Abril de 2006 14:55. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Zapatillero

José Luis Rodríguez Zapatillero.

Por cierto, lo de "progenitor A" y "progenitor B" también parece más una solución habitacional que un lugar donde vivir. (Así pues, hoy me estreno como progenitorA; a las progenitoras, que les den bola).

Lunes 6 de marzo

Felicidades, Pibo

Hoy adquiere uso de razón (es un decir).

Conversación entre Pibo y Tía Berta:

- ¡Felicidades, Ivo! ¿Cuántos años cumples?
- Sí. Un tren eléctrico.
- Ah. ¿Que te han regalado un tren eléctrico?
- Siete.

(Siete años, claro. Esta noche ha soñado que su tren nos atropellaba a todos: "A mí, y a Alvaro, y a Oscar, y también a papá y a mamá, y hasta a Álvaro, todos atropellados").

Y aquí está su autorretrato con el bueno de Cuttlas.

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Martes, 07 de Marzo de 2006 12:02. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


Psicópatas de andar por casa

Unas entrevistas muy interesantes sobre el acoso laboral en el programa de Isabel Gemio Te doy mi palabra, de Onda Cero. Al parecer, en los ambientes en los que se produce acoso laboral es frecuente el perfil psicopático entre los líderes acosadores. Porque hay líderes: aunque el acoso es una cuestión de ambiente global en el puesto de trabajo, la mayoría no hacen sino seguir la pauta que les marca el líder, que con frecuencia es el jefe. Y con frecuencia, cuando existe una ambiente de acoso, es porque existen tendencias psicopáticas y narcisistas en la personalidad de los jefes y líderes; imponen unas maneras de hacer y de tratar, en concreto a quien interfiere con sus planes, que son seguidas por prudencia, instinto de supervivencia, cobardía o dejadez moral por otras muchas personas.

Un libro interesante sobre el tema: El acoso moral, de Marie-France Hirigoyen. (Le harcèlement moral. Paris: La Découverte / Syros, 1998; El acoso moral: El maltrato psicológico en la vida cotidiana. Barcelona: Paidós, 1999).

Esto sucede a nivel casero, en la vida cotidiana o en el trabajo, y también a nivel político. Las estrategias psicológicas, y la catadura moral de los acosadores, o los mecanismos mentales de los comparsas, tienen paralelos significativos. Aunque, por supuesto, el daño es mucho mayor cuando es un gobierno el que se dedica a acosar a un chivo expiatorio, con el beneplácito de la mayoría de la población. Por desgracia, no faltan ejemplos en la historia. Debe ser un mecanismo útil para hacer patria, o para hacer empresa. Y las personas con perfil de acosador tienen así su función en el engranaje social, y encuentran su aprecio y recompensa por múltiples lados.

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Sábado, 04 de Marzo de 2006 12:59. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


Fechas vergonzantes, o la utilidad de los números romanos

Qué difícil ver en los discos de hoy en día la fecha en la que han salido. Letra microscópica para la fecha; a veces ni figura. En los DVDs, buéenoooo... información confidencial, secreta y guardada bajo siete llaves con mucho cuidado. Como si fuese la vergüenza de la familia que una película sea de hace dos años, o doce, y no de éste. En los créditos finales, aparece la fecha en números romanos, preferentemente ilegibles (para los americanos, como si se los ponen en números mayas). En los libros tradicionalmente salía la fecha en la portada. Ahora ha pasado a un rincón discreto de la página de copyright. Algunos ya la ponen en una de las páginas finales, también con letra de pulga.

Y es que todo caduca, enseguida caducará antes de haber sido lanzado o publicado. Es una vergüenza para un producto tener más de un año. Si es una reedición de un clásico, pues al menos que sea de hoy, o mejor aún presentarla como si aún siguiese escribiendo el tío. El mercado potencia la cultura de usar y tirar; todo producto del año pasado está desacreditado como no lleve al menos el barniz de este año. Sólo vale lo nuevo, lo recién hecho, lo viejo es una porquería vergonzosa, no sé ni cómo se atreven a venderlo aún. Deberían sacar la producción cultural en formatos que se autodestruyeran con el cambio de año.

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Viernes, 03 de Marzo de 2006 20:40. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 5 comentarios.


It's a heartache

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Hoy, 14 de febrero, no sólo es el día de San Valentín,sino también el de las cardiopatías congénitas. Y es que hay corazones más tiennos que otros, y hay quien nace con más boletos para caer víctima de las enfermedades del corazón. Bendito sea lo que nos endurece, decía Nietzsche. En esa línea, aquí os paso la tarjeta de San Valentín más brutakitsch que he encontrado en la red.

You take my breath away... un juego especialmente desaconsejable para corazones frágiles.

 


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Martes, 14 de Febrero de 2006 12:12. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 6 comentarios.


Deportes de riesgo

Tengo un poco de tirria a los viajes, porque por una razón u otra, a poco largo que sea un viaje siempre hay algún momento en que corres riesgo de pegarte un piñazo. Por ejemplo, subiendo a Biescas, de repente se corta el doble carril a la entrada del primer túnel de Monrepós, y el coche que estábamos adelantando se nos echa encima sin previo aviso. Volantazo y paso al carril contrario, y dí que no venía nadie, porque si no en lugar de anécdota tenemos colisión frontal y esquela. Conducir es deporte de riesgo; y con el coche o con la moto, en cada trayecto hay uno o más segundos en que tienes la cabeza en otra parte, o en piloto automático, y ves que no te ha pasado nada pues porque no, por azar, no porque estés en una situación que puedas controlar. ¿Que la vida es siempre así, a cada momento y en todas partes? De acuerdo, pero no seamos todoonadistas: es así en algunas situaciones más que en otras. Y eso que aún tengo la costumbre de salir a darme una vuelta con la moto porque sí, o sea que no estoy totalmente histerizado contra esta costumbre occidental. Pero, por ejemplo, subirme a un tubo hueco de metal y salir despedido por los aires, sólo por darme una vuelta, pues qué quieres que te diga... que ójala ójala aterrices bien, pero a mí no me atrae. Y que creo que me va a atraer cada vez menos. Cuánto menos subir allí a críos pequeños que no deciden al respecto. (¿Qué será de mí, en Occidente? ¿Estoy loco, o lo estamos todos? ¿Un poquito al menos?).

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Viernes, 09 de Septiembre de 2005 17:00. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 6 comentarios.


Hipercomunicados y aislados

Tenemos ahora a todos nuestros familiares, conocidos, colegas, amigos y amores al alcance de una tecla. La comunicación es barata, y si no te gusta improvisar o te causa ansiedad el teléfono –tiene su suspense, eso de si te van a contestar o no, a veces siento alivio cuando no me contesta la persona a quien llamo– siempre tienes la posibilidad de enviar un correo electrónico, que es menos intrusivo. El sonido del teléfono puede ser agradable si esperamos una llamada determinada, pero de por sí es un ataque a nuestro stream of consciousness - una invasión del espacio mental especialmente funesta en el caso de llamadas fuera de horas. Nadie quiere que suene el teléfono por la noche, y gracias a Dios no suena, a pesar de los miles de conexiones existentes. Nadie quiere llamadas no deseadas: ¿es eso una tautología? Un uso indiscriminado del teléfono haría el planeta inhabitable, o por lo menos inutilizaría las comunicaciones. Por eso hay que colgarles a los que nos envían publicidad por teléfono. Por eso, junto con las posibilidades de hipercomunicación, crece el aislamiento, el campo de fuerza alrededor de cada uno que rechaza la invasión de posibles contactos no deseados. Generalizo: por la calle ves a montones de gente hablando colgados del móvil, proporcionando normalmente información sobre dónde están. ¿Sentirán la angustia de la hipercomunicación? Quizá de otra manera... Para los hipersensibles, hasta el correo electrónico es un tentáculo que es peligroso extender muy a menudo. O le vas a enviar un SMS a alguien, y muchas veces se te paraliza el dedo en las teclas. Porque el teléfono o el ordenador eson perfectamente simétricos, funcionan igual de bien en un sentido y en otro, pero la necesidad de contacto de un usuario con el otro nunca es perfectamente simétrica. Puedes llamar a alguien una vez, dos, tres... pero ha de haber reciprocidad. Si no, la ceremonia de acercamiento y alejamiento va determinando la distancia correcta, el intervalo correcto entre llamadas. También se establecen pactos tácitos por la manera en que son acogidas las llamadas, aunque sean siempre en una dirección. Y se crean ficciones, excusas que se saben convencionales por ambas partes, para justificar la ausencia de comunicación o la distancia elegida. La vida social seguramente no puede soportar de otra manera el desfase entre tanta comunicación potencial y tan poca real: las posibilidades tecnológicas nos desbordan, y nos creamos un aislamiento artificial para seguir viviendo en un mundo que parezca estar, al menos mínimamente, bajo nuestro control. O que no atente contra nuestra propia imagen.

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Martes, 23 de Agosto de 2005 14:43. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 1 comentario.


Mi hermano Luis es un matao

Espero que se quede la cosa en matao, y no llegue a muerto, pero yo desde luego ya estaría muerto el primer día con este ritmo. Claro que él es más joven; yo a sus años... pero bueno, a lo que iba. Se pega una sesión de spinning, salta sobre la bicicleta, y se hace cuarenta kilómetros, luego pedalea a toda prisa para llegar a su siguiente sesión de spinning. El fin de semana descansa, menos mal; como no tiene spinning, se hace ciento cincuenta o doscientos kilómetros en bici a ver cuantos llanos y montañas encuentra en la provincia de Huesca. Si pasa el Tour cerca, pues ya se pica, y se tiene que hacer la etapa que hacen los del Tour, a ver si la hace en menos tiempo, o la alarga un poco; si ellos se hacen el Aubisque, él se hace la etapa Biescas-Biescas pasando dos veces por el Aubisque, a ver si lo va aplanando. O se hace el tour de los campeonatos para no profesionales: ah, y encima los va ganando, cuando no le hace de cortavientos al que se lleva la victoria al final. Que si a la Quebrantahuesos, que si a la Copa de Europa en Austria, que si a la Copa del Mundo en las Canarias, o que me voy a Italia que hay allí una muy dura, o a Francia, que me tienta ahora la París-Brest-París... De momento ha abierto boca ganando esta semana la Madrid-Gijón-Madrid, que consiste, tal y como suena, en subirse a la bicicleta en Madrid, irse pedaleando hasta Gijón de una tancada, y volver a Madrid, en un máximo de noventa horas; él se la ha hecho en sesenta, durmiendo media hora (creo que apeado de la bici pero no estoy seguro). Los trofeos se amontonan en cajas polvorientas por los trasteros. Seguro que ahora que se jubila Armstrong ya está frotándose Luis las manos a ver si se lo encuentra en las carreras de aficionados. A los que el único deporte que practicamos es el blogging, esta furia sobre dos ruedas nos deja un poco pasmados, y alarmados. Pero hombre, Luis, tranquilízate, que nos pones en evidencia... Tanto deporte no puede ser bueno para la salud. ¿No se le ocurrirá a nadie, por lo menos, ponerlo a pedalear en una dinamo, a hacer electricidad y proteger las reservas de combustibles fósiles del planeta?

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Martes, 26 de Julio de 2005 15:49. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 1 comentario.


Meditación mirando al mar

Hay una chica rubia, nórdica o franco-nórdica, sentada en un muro mirando a la ría y al mar plomizo, embebida.
- Mira, tiene un caracol subiéndole por la espalda.
- Y de los gordos.
- Se lo voy a quitar. Perdona, tienes un caracol que te sube por la espalda, mira...
- Ah... merci.
- Podríamos calcular el tiempo que lleva mirando al mar midiendo la velocidad del caracol y el rastro de baba que lleva en la ropa. Lo único es que el caracol ya se había recogido dentro de la concha.

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Domingo, 24 de Julio de 2005 21:23. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 3 comentarios.


Todas las noticias que merecen publicarse

Este es el lema del New York Times. Pocos periódicos lo cumplen, pero buscando en cualquier periódico cualquier día, pueden encontrarse joyas que hacen vacilar nuestro sentido de la realidad, cosas dignas de figurar en Acción Mutante, o en la película más sobrada que pudiese hacer Almodóvar farto vino. Aquí hay dos joyas de esta semana:

- LOS CHINOS LANZAN UN SATELITE ORBITAL CON UN CARGAMENTO DE SEMEN DE CERDO

y otra:

- MUERE UN HOMBRE SODOMIZADO POR UN CABALLO

(Aclaración: El episodio tuvo lugar en EE.UU. una granja especializada para "pacientes" con afición al bestialismo. El noble bruto no era un violador; más bien el caballero era un voluntario. Incitatus, bis.: si Calígula levantara la cabeza...).

Vamos, que hay que leer la letra pequeña de los periódicos. La grande tiende a ser más repetitiva: lo que le parece noticia a muchos, no puede ser una auténtica noticia.

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Jueves, 21 de Julio de 2005 16:14. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Comunidad no es Comunismo

Pues menuda complicación, resulta que tenemos una empleada que se le iba a terminar el contrato de seis meses y había un acuerdo verbal de que siguiese haciendo el servicio una temporada tras la terminación del contrato, has ta que adoptásemos un acuerdo en comunidad sobre la continuación o supresión de sus servicios (de portería). Mal asunto, porque no le habíamos enviado una carta quince días antes anunciándole la terminación del contrato, claro que por entonces no estaba decidido si seguiría o no, mejor no enviarla. Y resulta que va y le diagnostican cáncer, con lo cual nos pilla pero bien pillados, porque tiene derecho, sobre el papel, a una baja como cualquier empleado, y menudo servicio que nos queda, nosotros a pagar una compañía de limpieza y la mujer mientras tan ricamente tratándose su cáncer meses. Nada, ahora sí que había que suspender el servicio pero ipso facto. (Aunque algún idiota sugirió enviarle flores al hospital y pagarle la baja). Se nos ocurrió que hablando se entendería la gente, y que la podíamos dar por despedida, retroactivamente, en la fecha de terminación del contrato, con lo cual ella se quedaba en el paro ya, y nosotros nos librábamos de pagarle la baja. Y en efecto, firmó el papel dándose por despedida con fecha anterior a su diagnóstico. No sé si estaba muy al tanto de que así perdía meses de pago, o peor aún, que si no lo hacía nos cogía en orsay porque zas, sobre el papel ya tenía derecho a contrato fijo y a indemnización, ¡y nada menos que a indemnización por despido de un contrato fijo! Pero la muy tonta firmó, cosa que yo no hubiera hecho, igual es que tenía la cabeza en otra parte, pero bueno, cada palo que aguante su vela, si no sabe que estudie leyes; su marido tampoco entiende mucho de estas cosas y todo lo hablamos con él, que es el que lleva los pantalones, claro. Y ya estaba todo arreglado, si alguien no va a ponerle malas ideas a ese hombre en la cabeza, algún laboralista, que si perdía derechos, que si tal que si cual - imagínense, derechos, ¡si ella había renunciado voluntariamente y por mutuo acuerdo! Nada, estábamos con las espaldas totalmente cubiertas, y su cáncer que se lo cuide ella, que nosotros no tenemos, ni somos las Hermanitas de la Caridad, y si dinero no nos falta es porque no lo vamos regalando. Ya hacemos bastante en no meterle prisa para que haga la mudanza ya, que tiene derecho también a un mes de vivienda tras la finalización del servicio. Pero quién se iba a imaginar que el hombre, que educado no es, y un caballero tampoco, mientras hablábamos el tema que si sí que si no, coge el papel que había firmado su mujer ¡y lo rompe! Hala. Ya estamos en descubierto otra vez. Es una cosa, nadie puede negarlo, no sólo ilegal sino de pésima educación, y cierta brutalidad, eso de romper un contrato, romperlo digo, en trozos. Con lo cual la mujer tiene derecho, si nos llevan a juicio, a contrato indefinido, a baja laboral... en fin, una bicoca, que poco se la imaginaba ella cuando le hacíamos los contratos de seis meses. Total, que ha habido que negociar una indemnización, y hemos salido perdiendo todos. Todos. En fin, un fallo lo tiene cualquiera. Pero lo de las flores está totalmente out of the question. Es una empleada, ¿no? Y ahora ni eso. Pues hale, puerta. Y el piso de portería, a cerrarlo, no sea que lo vayamos a alquilar y se nos meta un sudamericano.

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Miércoles, 25 de Mayo de 2005 22:43. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


Sesenta

Hace sesenta años terminó la Segunda Guerra Mundial. Descanse en paz. Repítase SESENTA MILLONES DE VECES. A un ritmo de un millón de veces por año, cuesta sesenta años.

(No. Son sólo cincuenta y nueve millones novecientas noventa y nueve mil novecientas noventa y nueve. Hoy estoy generoso).

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Lunes, 09 de Mayo de 2005 23:54. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


Stupid Cupid

A La Letra Escarlata (http://blogs.ya.com/letraescarlata/) que naturalmente lleva estos días mucho debate sobre las reacciones a los matrimonios unisexuales, le robo un epígrafe que me ha gustado, un supuesto "proverbio polaco" (los proverbios de Hester tienden a ser suizos, o polacos, o belgas, cosa altamente sospechosa). Dice el proverbio que "es una locura amar, a menos que se ame locamente"... Bueno, supongo que se refiere al amor amor, no al amor a la patria, o a los familiares, sino al amor enamorado. Y no le falta razón. es frecuente querer demasiado en la dirección que no nos conviene y demasiado poco en la dirección que conviene (es decir, a quien nos quiere). Sería sabio seguir ese proverbio, pero no somos sabios, ni siquiera locos... sólo tontos... y el problema es que solemos amar no locamente, sino tontamente.

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Viernes, 29 de Abril de 2005 09:25. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.




Blog de notas de
José Ángel García Landa

(Biescas y Zaragoza)
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"Algo hay en el formato mismo de los blogs que estimula un desarrollo casi canceroso de nuestro ego"
(John Hiler)





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