Vanity Fea



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29/04/2008

El corazoncito del Ogro

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Lo más irónico del caso tremendo éste del "Monstruo de Amstetten", que tuvo a su hija encerrada durante veinticuatro años en el sótano y le hizo parir siete nietos. Al parecer, su plan era perfecto y sin rendijas: ni su esposa que vivía en la casa se enteró de nada en todos estos años. (Que ya hace falta tener el cerebro desconectado, o compartimentalizado).

Pero la ironía es que se agrietó el plan del individuo éste, o del dividuo éste más bien... cuando se apiadó de su hija y la dejó salir, acompañándola a visitar a su hija/nieta al hospital. Donde antes la había internado, cometiendo su primer error benevolente. Allí levantaron sospechas. Si hubiese sido un ogro consistente, un agujero negro inhumano de los que no dejan escapar la luz, seguramente no lo habrían descubierto aún y quizá hubiese muerto como un santo en su cama. Dejando a su vida secreta ya enterrada por adelantado.

Si es que no se puede ser bueno, pensará ahora.

Ogro

 

 

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Martes, 29 de Abril de 2008 15:51. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


15/04/2008

Sueños de soñadores

A photo on Flickr

 

Continúa en Mi Literaturas la discusión sobre si "publicar es necesario" para un escritor—todo bicho escribiente sueña con publicar, se dice:

Todo el mundo sueña, pero sueña tres cosas diferentes al menos, o cuatro o cinco:

- Una, ver el nombre de uno en la tapa de un libro. Eso es fácil de hacer.

- Dos, ganar dinero vendiendo los libros que escribes. Eso es difícil.

- Tres, vivir sólo del producto de tus ficciones. Eso es prácticamente imposible.

- Otra, verse reconocido (por la crítica, o por esa crítica que nos gusta). Ahí hay grados, circulillos y círculos. Una pequeña dosis de éxito local es posible. Grande, difícil difícil.

Y, de alguna manera, uno de estos sueños lleva al otro, o va oscuramente unido al otro, y realizando uno creemos que algo hacemos por realizar los otros, y así nos engañamos sobre la finalidad de nuestras actividades literarias y sobre su éxito previsible.

 

Martes, 15 de Abril de 2008 20:12. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


22/03/2008

Actitudes ante la Ley

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Hoy hemos ido al spa a remojar a los críos.

- ¿Qué es un spa?

- En inglés balneario. Pero aquí lo llaman así a un balneario artificial, para distinguir.

Y resulta que nos faltaba un gorro de baño.

- ¿Y los calvos de cabeza pelada como yo también hace falta que lleven gorro?

- Imprescindible, señor. Tódios con su gorro. Con las chancletas somos más tolerantes, somos flexibles, pero el gorro es por higiene.

- Ya, ¿pero si vengo con unas barbas nabucodonosorianas, hace falta que me ponga una bolsa de alimentar caballos o algo para taparlas?

- No, sólo gorro.

- Y mi bello pelaje corporal, no lo ha visto usted...

- Sin gorro no se entra, señor.

La Ley es inflexible. Al menos a ratos. Pero yo también: aparte de que no tengo gorro, es que lo del gorrito no puedo con ello, soy alérgico total a él; me aprieta las ideas y me estropea el baño.

Me tientan mis acompañantas:

- Pero hombre tío, que ésta es una mandada, que en realidad le da igual-- me dicen.-- Tiene que decir eso, pero tú ni puto caso, entras y te bañas sin gorro, con gorro, como quieras, vas a la sauna en cueros si te da la gana.

- Pero entonces la Ley es absurda. Y lo es, pero la he de obedecer kantianamente. Prefiero obedecerla no entrando ni siquiera en un sitio con leyes absurdas.

- No eres flexible.

- No, es la Ley la que no es flexible.

- Ni la Ley ni tú. Que no te enteras, hombre. Que las leyes no funcionan así.

Pero me he quedado fuera, leyendo ensayos de Bacon sobre el maquiavelismo, la ética personal, y el respeto a la Ley, a ver si me aprovechan. Aunque debe ser todo cuestión más de carácter que de filosofía. Me tendré que ir a vivir algún país nórdico. Con sauna o sin ella.

La pinta calva

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Sábado, 22 de Marzo de 2008 21:59. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


01/03/2008

Penetraiciones

 

Penetration

Los estudiantes universitarios usan poquitos anticonceptivos, dice una encuesta de El País. Según Ibercampus, "Los universitarios 'se la juegan' en el sexo". Claro que casi la mitad no se la juega tanto, pues "el 40% nunca ha tenido una relación con penetración". Cabe pensar que del sesenta por ciento restante muchos/as muchachas tampoco deben tener relaciones sexuales "peligrosas" (una vez descontadas homosexualidades) todos los años... Y las que sí, pues a la pastilla del día después, por lo visto. Si es que donde no hay costumbre, no hay método ni planificación.


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Sábado, 01 de Marzo de 2008 21:56. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


29/02/2008

Homi-cidios normales


Redrum
Comentario puesto hoy en Pienso, luego escribo:

El homicidio "en pareja" y entre conocidos es una de las formas más repugnantes de este crimen. Y los asesinos son en general hombres, así que a vigilarlos... Pero una cosa que se suele pasar por alto es que de todas las víctimas de asesinatos y homicidios (o sea, incluyendo a los cometidos por enemigos o por desconocidos) hay muchísimos más hombres que mujeres. Pero con diferencia. Ahora, que a estos parece que los tenga que partir un rayo, visto el caso que se les hace en las noticias... las muertes de hombres no son motivo de escándalo ni alarma para nadie, si se exceptúan sus familiares.
http://www.elpais.com/articulo/cataluna/sexo/homicidio/elpepuespcat/20031127elpcat_3/Tes

Y ya de fetos y fetas ni hablo, por no "cambiar de tema" más...

Aquí hay estadísticas precisas. Bueno, "precisas" según como se entienda, pues no se incluyen los 180.000 fetos—pongamos que, entre ellos, unos cuantos miles de más de siete meses.




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Viernes, 29 de Febrero de 2008 21:10. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


28/02/2008

Lo de Carla Bruni

20080228111732-bruni.jpgTambién tengo opiniones que escribir sobre lo de Carla Bruni. Lo primero, me parece una irresponsabilidad por parte de Sarkozy, eso de ligar tanto. Y salir en las revistas del corazón, además: siendo presidente, podría prohibirles que publicasen nada sobre él. Se le ve demasiado contento, demasiado. Pero vamos a Carla Bruni. No da el tipo de primera dama. Ha tenido una profesión deshonrosa, como es la de modelo, haciendo posturitas y enseñando el culo por ahí. Una primera dama no debería ser tan guapa. Pero qué digo, si  además ni siquiera es tan guapa, está un poco escasa de carnes. Mi tipo desde luego no es, en lo que a mí respecta, no voy con mujeres así; a quien le guste pues le gustará, pero tanto como para primera dama... ¿Que sale bien en alguna foto? Pues será que está posando, a mí a veces también me sacan bien. Y seguro que de algo se opera, a mí que no me vengan. Que no me parece natural, que no.  Y la mirada la tiene un pelín fría. ¿Que últimamente iba de cantante? Pues también por ahí falla y no da la talla: tampoco tiene voz para cantar; donde esté Caballé, o incluso Sonsoles... yo con una voz como la de la Bruni no vendo ni un disco—y ya teníamos a Jane Birkin en esa línea cuchicheadora. Es redundante todo el asunto: ¿para qué Carla Bruni? No le veo nada. Hay muchas chicas así en los calendarios, a patadas. Bueno, chica... es un decir, porque seguro que los cuarenta no los cumplirá dos veces. Es más añosa de lo que parece. Ni siquiera es francesa—un presidente francés como Sarkozy debería tener una esposa francesa.  Mal, mal, mal, mal...


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Jueves, 28 de Febrero de 2008 11:17. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 4 comentarios.


20/02/2008

Obit

Un obituario me sugiere hacer un colega: ha muerto Alain Robbe-Grillet.

Este es un obituario que aparece en The Guardian. Va firmado por Douglas Johnson, pero debió quedar incompleto. De él llamo la atención sobre el último párrafo:

"This obituary has been revised and updated since the obituary writer's own death"

—No sé ni cómo me animo a escribir la palabra "obituario".


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Miércoles, 20 de Febrero de 2008 16:38. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


04/01/2008

No-vedades

Cada día se supone que aporta sus novedades, pero a veces me da la impresión de estar siempre dando vueltas a lo mismo, andando las mismas calles arriba y abajo, y pensando las mismas ideas. ¿Será que me sientan mal las vacaciones? Así de limitados somos.

Así que hoy pocas novedades como digo: más de lo mismo. He colgado un artículo en el SSRN: "Essaying the Blog—Your Post's Contribution" (en realidad está en español: "Ensayando el blog — Qué aporta tu post")—pero tampoco allí nada nuevo: reciclaje ex post factum de posts ya hechos. Estaré pasado, o postista.

Por la red, lo mejor que me he encontrado hoy es un artículo muy a propósito para estos días de post-comilonas: "Vomitorio", de Fernando Savater. También dando vueltas a lo mismo de siempre, en el enquistado y euskaldunizado Euskadi (que cualquiera lo deseuskalduniza....).

Creo que me peinaré a partir de ahora en pantalla usando la iSight (que al contrario que el espejo y otras aplicaciones, no te intercambia la derecha por la izquierda y versavice). Veremos más claramente al mismo de siempre.


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Viernes, 04 de Enero de 2008 22:02. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


23/12/2007

Pobre realidad

A photo on Flickr

 

Saco a ventilar a los niños, después de ver un vídeo de Conectados y su ración de tele. Pero aún quieren más, y van lamiendo escaparates viendo lo que proyecten ahí en las teles que venden. Cierto es que dos teles juntas echando la misma imagen atraen la vista más que una—quizá el doble. Y tengo esta conversación fenomenológica con Álvaro:

- Mira estos críos, están como locos mirando cualquier pantalla que les aparece ante los ojos. Deberíais mirar menos pantallas. Y yo también.
- Ya, pero es que las pantallas atraen la vista. Como el movimiento a la visión de los depredadores. Hay estudios científicos de eso. Luego te lo enseño, salía en el Muy Interesante. Y es que las pantallas son muy interesantes: si comparas una pantalla así con lucecitas y movimiento, y al lado un cuadro... pues miras la pantalla.
- Hm. Sí. Pero el cuadro al menos es más interesante que la realidad, ¿verdad?
- Verdad. Entre una cosa de verdad y una pintada, pues miras la pintada. Bueno, sobre todo si el cuadro es bonito.
- O entre una chica y un maniquí, pues el maniquí. A menos que la chica sea un auténtico maniquí. Porque a ver: si ponemos en fila: una pantalla, un cuadro, un espejo, y la realidad, aún te miras cualquier cosa antes que la realidad . ¿O no?
- Si, sí, es verdad. Así van ordenadas las cosas, lo primero la pantalla, y lo último la realidad. Hasta el espejo es más interesante que la cosa sin más.
- Aunque la realidad de hecho es bonita, es como un diseño gráfico con acabados muy acabados. Mira qué combinaciones de colores tan inesperadas, qué estética tan avanzada tiene.
- Ya, pero una pantalla con su recuadro, y con colores, y cosas que se mueven... A mí me da pena la realidad, pobre realidad, no le hacemos ni caso, la verdad es que no puede competir con los vídeos.
- Y sin embargo si le hiciésemos caso sí que hay cosas bonitas. Mira por ejemplo este niño Otas, qué saltitos va pegando, qué salao.
- Sí que es gracioso, sí. Pero en una pantalla aún quedaría mejor.
- Os trás, mira esa pantalla. (Que está al otro lado de la calle, y pasa por enmedio un autobús de los largos)—Se ve el programa a través de las ventanas del autobús. Y eso también es más interesante que ver la realidad, ¿no? Digo—que ver la pantalla sin más.
- Ahá.

A una mala, nos haremos gafas con los dedos, para ver el mundo a través de algún medio auxiliar.






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Domingo, 23 de Diciembre de 2007 12:00. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


22/12/2007

Feliciteishions

Felicidades a todos mis lectores por el solsticio invernal / cumpleaños de Cristo. (A las lectoras las felicito otro día). Si me atengo al contador de visitas deben ser los lectores felicitados más de los que normalmente imagino, o en todo caso más de los que se manifiestan. Igual se sienten obligados a ponerme un comentario contestando "gracias", jeje—es broma, no os molestéis, ni tampoco os molestéis.

Qué cosas, en cuestión tarjetas navideñas estoy bajo mínimos; me llegan bastantes en concepto de Sr. de Penas, pero lo que es "a mí - a mí", me felicitan desde hace años tres o cuatro personas nada más, viejos conocidos con quienes no tengo más contacto: una pareja de gays mayorcitos, y también una antigua alumna... También una ex me felicita a veces—y se me alteran súbitamente las pulsaciones. Si a eso le sumamos una felicitación que me ha llegado de Albert Rivera, el hombre desnudo de Ciutadans (—quizá más abrigado por estas fechas: ¡gracias, Albert!) y la del presidente del Corte Inglés, pues somos realmente una extraña pandilla. Aunque habría que ver juntos a los felicitados lectores de este blog para ver otra colección de gente diversa, supongo.

También habría que ver, por el ojo de la cerradura de la mente, a los grupitos y familias que se reunen efectivamente sólo por Navidad, agregaciones de personas a veces igualmente arbitrarias.  Nos atenemos a nuestro grupito y nos deja de parecer improbable: los demás son cosas que sólo existen en la imaginación.Papanueles

Como tantas otras maneras de pasar las navidades, posibles sólo como ejercicio cerebral. Atención, pregunta (dijo Cormac McCarthy)—¿cómo se distingue lo que nunca ha sido de lo que ya se sabe que nunca será? 

Y qué vueltas mentales en la sala de los pasos perdidos, a la hora de mandar una felicitación a tal o cual persona, si será adecuado, si habrás encontrado el tono apropiado, si habrán recompuesto el ambiente en la pareja para mandar recuerdos a los dos o no, si enviar una felicitación que quizá sea la última, o no, si se va a malinterpretar o va a parecer intrusiva tu felicitación, si conviene pasar por casa de tal o de cual, glubs...  Las redes sociales son terreno minado. ¿Cómo aburrirse en Navidad, con este First Life hiperrealista?

Y eso que ni siquiera he empezado a poner el belén, que es otro aliciente para mis compañeros de piso. ("¡Mira, somos papanueles!")


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Sábado, 22 de Diciembre de 2007 19:06. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 5 comentarios.


13/12/2007

Caja de sorpresas

20071213201000-1671227092-db35f3f5c3-m.jpgPues hoy sin muchas ganas de escribir. La muerte funde un tanto los plomos cuando da cerca con el rayo desintegrador. A cambio hablamos bastante con la familia, que se materializa súbitamente o telefonea como posesa. También son ocasiones para que uno oiga cosas que no creía oír—la realidad siempre desfamiliarizándose, como diría Shklovski. Pero hay que mantener el cráneo entrenado y acostumbrarse a ella continuamente: las cosas nunca son como pensábamos que iban a ser. Y eso que el abuelo tenía bien planificado su funeral.

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Jueves, 13 de Diciembre de 2007 19:52. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


15/11/2007

Persuasión, proselitismo, escepticismo

Hace unos meses comenté en un post sobre argumentación y voluntad de poder, a cuenta de un artículo de Paranormalidades donde se discutía si existe o no existe el proselitismo escéptico. Hoy respondo allí (y aquí) a quienes negaban que en toda conversación (aunque sea en defensa del escepticismo) intentamos no sólo establecer o consensuar una verdad, sino además ejercer la voluntad de poder, o ganar puntos interaccionales. Para quien esté dispuesto, habría que leer primero el post de Paranormalidades "¿Qué buscan los escépticos?", con al menos los primeros comentarios hasta que la cosa se calienta, y también mi respuesta original en este blog, "Vencer, convencer". Y esta es mi última respuesta en Paranormalidades (no creo que haya muchas más...).

Tarde llego, o tarde vuelvo, a este sitio, para ver que se (me) ha comentado mucho. Alguna puntualización añado, por alusiones, no con idea de tener la última palabra, claro, pues 1) el blog sigue abierto, y 2) viniendo tarde juego con ventaja, y se me descuentan puntos.

Al comentario de Psicopanadero:
- sobre la primera frase, la ética puede ser una de nuestras verdades, claro, pero hay otras, y en ese sentido está "fuera" de lo que consideramos verdad, y la usamos como punto de apoyo para intervenir en una conversación sobre (por ejemplo) paranormalidades, intentando sacar a la gente de sus errores, por ética. (Si entiendo bien a qué se refiere esta frase suya, que confieso tengo mis dudas).
- Sobre "todos aquellos que reducen las discusiones a una lucha de egos están descontentos con el tamaño de su pene"—pues sí, es una teoría a considerar. Pero ¿hay alguien que haga eso aquí? Yo he aclaro que mi comentario se centraba en un aspecto de la cuestión, el de lo que Vd. llama "lucha de egos", y que hay otros que dejo al margen, no por irrelevantes, válgame Dios, sino porque ahora estoy hablando de lo otro (de la "lucha de egos"). Que es más relevante en unos casos, menos en otros, pero es siempre un ingrediente de la discusión. En fin, que espero que no esté Vd. sembrando dudas sobre mi tallaje. Por ser más precisos, le diré que yo tengo otra teoría: que quien introduce el tamaño del pene en una discusión (observe que no he sido yo) suele ser una persona extraordinariamente bien dotada, satírica incluso, visto que no duda en extender el argumento irrefutable por encima de la mesa. Yo admito proporciones más razonables—pero mi drama es otro, como le digo: es no poderle convencer. Cuando Vd. elija plantear otro tipo de argumentos (;)) también podremos cotejarlos. Mientras, me remito como argumento al propio placer que Vd. siente en el combate virtual de una conversación, ya sea usando el argumento penetrante, o la distancia irónica.

Al comentario de Manolo_elmas
Me explica Vd. con tonillo docente que que el escéptico es un espíritu puro intocado por lo que hemos llamado la "lucha de egos", y que sólo obtiene puntos extra sin buscarlos. Y que en cambio los "magufos" no sólo creen en cosas risibles sino que (casualidad) son ególatras en su comportamiento conversacional. Permítame que le diga que esos dos (cuatro) grupos no coinciden, sino que se solapan en una gama de grises. Lástima, ¿no? —que el mundo no sea tan simple.

Al comentario de Asigan
Ya había tenido una respuesta en mi blog (aunque allí firmaba como "anasazi", no sé por qué). Pero reitero:

- Por supuesto que Vd. conoce, y practica, el proselitismo escéptico al que me refiero. Quizá sea laxo el sentido de "proselitismo" (no anda Vd. extendiendo carnets de escéptico, al menos no literalmente), pero es un sentido identificable; como he dicho antes, es un elemento de cualquier argumentación (—la voluntad de poder, o el poder relativo que se gana ganando argumentaciones y convenciendo, sea de dogmas o de antidogmas. Y ojo, que los antidogmas se pueden tratar como dogmas—¿O duda Vd. de que haya personas que debaten sobre escepticismo con actitudes o tonos dogmáticos?).

A su pregunta, pues sí, lo que me lleva a escribir este mensaje es voluntad de poder, aparte de los otros ingredientes más nobles que he mencionado antes (búsqueda de la verdad, de aclarar conceptualmente la situación, de iluminar almas...).

Me parece detectar que usted sugiere que yo creo estar extento de esta dimensión de la lucha de egos, y que mi argumento sería por tanto contradictorio en términos. Si es así, le aclaro que no, que no pretendo excluirme a mí mismo de este razonamiento.

Respecto a la pureza de intenciones de los escépticos le remitiría a lo que le he dicho a Manolo_elmas. Traer a alguien a la comunidad de pensadores críticos también es crear comunidad (en el sentido laxo si Vd. quiere del término) e intentar ganar adeptos para esta comunidad—hacer proselitismo en ese sentido, en el de intentar ganar adeptos o hacer que la gente cambie de opinión. No veo por qué le repugna a Vd. tanto esta noción que yo diría es bastante de sentido común. Por favor, reflexione y cambie Vd. de opinión.

Con respecto a lo del "imperativo ético que dejo aparte" y que Vd. considera el único punto objetivo, repito que lo dejo aparte por centrarme en este aspecto (de la voluntad de poder o lucha de egos), no porque diga que no existe o es irrelevante la ética o la verdad, en absoluto. Mientras que Vd. sí que dice que mi teoría del proselitismo escéptico sí es irrelevante e inexistente. Hombre, me parece que la postura maximalista es la suya, ¿eh?

Ups, perdón, no quería tratarte de usted, ya que hablamos de tú, no era por marcar distancia. Sí puede haber placer en sacar a los demás de la caverna, por supuesto, pero "más allá del principio del placer" está el crédito interaccional que se gana. E insisto que no me excluyo ni de uno ni de otro. ¿"Ese extraño placer tuyo", me dices? ¿Así que no te gusta ganar discusiones, o que tus argumentos se reconozcan, y convenzan a la gente? Por favor… aquí no puedo sino pedir un poquito de autocrítica, autoanálisis y honestidad. Porque ese extraño placer mío, en efecto (y los puntos interaccionales a los que me refiero más allá del placer) no es en efecto una invención o rareza mía, sino una condición de entrada de la interacción comunicativa. En unos casos más, y en otros menos prominente. Y no reduzcamos la cosa a mis defectos psíquicos, pues lo que estoy discutiendo es un aspecto de la comunicación, presente en mí como en otro hijo de vecino. Hasta en ti, Asigan, lo siento. Tu propio fuero interno te dirá que este punto lo he ganado yo—especialmente si sientes que tus argumentos siguen siendo mejores.


Con respecto al último párrafo, admítaseme por favor "energía psíquica" como manera coloquial de referirme a esta adquisición de poder y prosélitos mediante la interacción. Reconozco que el término tiene connotaciones magufas, de ponerse las manos en las sienes, etc., pero es que a veces no resisto la tentación de provocar un poquito. Civilizadamente, aclaro. Con respecto a este párrafo, reitero y reitero que mi argumento no pretende reducir todo proselitismo a voluntad de poder, sólo señalar que es un ingrediente irreducible, que va de oficio en la cuestión de convencer y vencer. Las comunidades creadas por el proselitismo o la argumentación no son supuestas, a pesar de andar sin carnet ni certificado de empadronamiento. Y la voluntad de poder no queda pendiente de justificación. Le remito una vez más a su propia experiencia, y al hecho evidente de que quien ha ganado una discusión no tiene que dedicar más energías a ella, sino que tiene en el convencido un nuevo aliado con quien argumentar contra la posición que acaba de refutarse convincentemente.

Así pues, mi mensaje no es curioso. Es bastante "normalito". Es el suyo el que es curioso, intentando negar la existencia de un elemento de voluntad de poder en la interacción y en la argumentación. Eso será el caso de seres de otra galaxia a los que no podemos ni siquiera imaginar desde aquí.

(Otro comentario de Psicopanadero, que dice que la teoría de Asigan es más completa que la mía):
Así que, volviendo a Psicopanadero… no, la teoría de Asigan es más incompleta, pues simplifica la cuestión eliminando la voluntad de poder en el caso del argumentante escéptico, y la tergiversa haciendo coincidir a los vampiros mentales con los magufos. Es un blanquinegrismo simplista: la creación de un personaje abyecto tanto en sus creencias como en sus maneras, frente a la comunidad de los iluminados por la razón e intocados por la voluntad de poder.

Al comentario de Pereque:
A Pereque le agradezco los puntos que me otorga, y gano más puntos con la aclaración que he hecho antes: lo de los "vampiros psíquicos" es una manera de hablar. Acéptesenos la metáfora, please.

Al comentario de Santosrios:
Anónimo/santosrios también considera mi texto "excelente (al menos hasta 'irónica')". Gracias. No sé qué es lo que le disgusta después. Quizá estos vampiros psíquicos, que tan pocos puntos me aportan… y es que son desagradables, los vampiros psíquicos. (Aclaro, Asigan: me incluyo entre ellos). Muy bien subraya santosrios que quizá les haya echado para atrás, a quienes me critican, el supuesto sentido peyorativo de "proselitismo". Pero yo sólo me refería a "intentar convencer a gente y ganar adeptos para una causa o postura que antes éstos ignoraban o rechazaban". Me parece irrefutable la existencia de proselitismo escéptico en ese sentido—si se niega, pues entonces ya no sé bien de qué estamos hablando, la verdad. En ese sentido utiliza santosrios los términos "pobres ignorantes" y "salvación". Creo que santosrios, aunque se caliente la discusión, sí señala ciertas debilidades del razonamiento de Asigan. Esa es mi distribución de puntos… y no sólo por recíproca alianza, malpensados: sino también por esa búsqueda ética de la verdad y de la coherencia de las cosas, etc., que dejábamos como consideración adicional.

A los últimos comentarios de Asigan:
No necesitas, Asigan, "hacerme ver" que mi propia discusión también es proselitismo. Creía que quedaba claro desde la base misma de mi argumento, pero por si acaso lo he reiterado bien explícitamente. Y eso no me refuta, como pareces sugerir, sino todo lo contrario. Es casi como si digo: "Estoy construyendo una frase". Lo que encuentro más sorprendente es que intentes refutar esa frase autoconstructiva, o autodesconstructiva si se prefiere. O decirme que haces una reducción al absurdo de mi argumento. Observa que a la vez dices que tiene un sentido evidente del cual mi propia discusión no está exenta, y que seguidamente niegas que haya que darme la razón por necesidad. Eso es más absurdo. No sé a qué viene tanta insistencia en negarme mis legítimos puntos.

Más adelante se me atribuye un cierto tono autoritario o incauto, al hablar de " la contundencia con la que el propio JoseAngel sentencia lo que los demás sienten y la seguridad con la que adivina las intenciones de todo el mundo." Pues sí, Asigan, es que con la misma seguridad voy por ahí presponiendo que todo el mundo tiene una columna vertebral, y diciendo que la gente quiere ganar sus argumentaciones, y obtiene crédito por ello. Así de atrevidas son mis presuposiciones.

Y, Asigan, créeme, no pretendo "endosarte" ningún placer. El que obtengas espontáneamente, nada más. De hecho espero, más bien, quitarte el placer de haberme refutado en esta discusión. Te lo cambio por el pequeño placer de adquirir un nuevo conocimiento: que la voluntad de poder está, también, entre los móviles de tu actuación argumentativa, como en los de cualquier hijo de vecino, ni más ni menos. Aunque no prometo no volver, me voy convencido de haber obtenido algún punto. Al menos ante terceros… a los que yo seleccionaré según vea lo que valen sus argumentos, y el crédito que me aporten.


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Jueves, 15 de Noviembre de 2007 08:39. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


26/10/2007

Un auténtico carnicero

20071026171853-15163.jpegDetienen a un sospechoso de terrorismo, de financiación y reclutamiento para estos que ponen bombas por allí... bueno, pues la policía llevará sus investigaciónes y supongo que ya sabrán. No me refiero a la detención en sí.

Me refiero a los titulares con que ha corrido la noticia, que he visto repetir insensatamente en los telediarios y periódicos, anunciando en tono sensacionalista que el detenido era "terrorista, imán y carnicero"—No, no así, sino con más arte, sugiriendo, junto con la foto, que esas tres cosas son en realidad la misma. Que un imán ya debería ser sospechoso de ser un terrorista. Y que ser carnicero es, por supuesto, un agravante.

El carnicero, con sus carnicerías... y el mandil salpicado de sangre.

Cuánto zoquete en las redacciones, y cuanto xenófobo inconsciente.



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Viernes, 26 de Octubre de 2007 10:25. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


12/10/2007

Yo me remendaba, yo me remendé

Salía en el periódico (el 20 Minutos, y es la primera vez que lo veo comentar por escrito) la noticia de la gran cantidad de operaciones de remiendo de virgos que se hacen en Zaragoza (y supongo que en todas partes). Entrevistaban a una especialista, que dice lo importante que es esta operación para que los himeneos gitanos no empiecen con pésimo pie... y es que los pobres maridos prefieren vivir engañados en sus ilusiones, al parecer, o si no podría correr otra sangre.

Incluso la sangre de la remendadora, pues dice que hay familias que la amenazan de muerte si la operación no da el resultado requerido en la noche de autos. Al parecer hay cientos de operaciones, mayormente de gitanas y musulmanas. Y aún debe echar la cuenta por lo bajo la doctora, porque supongo que no tiene la exclusiva.

Pues lo de las gitanas canta bastante, cuando ves a todas las féminas de la familia que van juntas a visitar al ginecólogo, acompañando a una en la edad crítica. Como que me da que no van a hacerse chequeos periódicos en masa. Es que tenemos varios ginecólogos por alrededor, y muchas veces las mujeres de negro están cuchicheando apasionadamente en el patio de entrada, o llaman a la puerta de mi casa por error—yo ya las mando en la dirección adecuada.

Qué país—haciendo ver que hay modernidad, ahí con el coche tuneao y el estéreo a toda pastilla, y seguimos como en tiempos de la Celestina. El país autónomo ese digo; y el otro, que tampoco va muy a la zaga: resulta que otras operaciones son para prostitutas de lujo, jovencitas lagartísimas que se venden como vírgenes a precio de oro, y otros más para señoras maduras que contentan así las fantasías sexuales desvirgadoras de sus maridos. Por favor, que me da... Lo poco que le ponen a uno las fantasías sexuales del vecino, ya lo decía Freud. Aún menos que las realidades.


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Viernes, 12 de Octubre de 2007 10:23. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


05/09/2007

Boli bic negro

Cartel visto en el campus:

VENDO BOLI BIC
Y REGALO ENTRADA
PARA EL CONCIERTO
DE HEROES DEL SILENCIO
INTERESADOS LLAMAR
AL TELEFONO
talycual...

Hecha la ley, hecha la trampa.



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Miércoles, 05 de Septiembre de 2007 21:47. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 3 comentarios.


21/08/2007

A mí que me demanden

Martes, 21 de Agosto de 2007 16:49. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


01/07/2007

Madre asfixiante

De El Tío Tungsteno: Recuerdos de un químico precoz, autobiografía del neurólogo Oliver Sacks (Anagrama, 2003, cap. 19).

Durante los años treinta, mi madre abandonó la medicina general y pasó a dedicarse a la ginecología y a la obstetricia. Nada había que le gustara más que un parto complicado—que un bebé se presentara de brazo, o de nalgas—con una conclusión satisfactoria. Pero de vez en cuando traía a casa fetos malformados anencefálicos, con unos ojos saltones en lo alto de sus cabezas aplanadas y sin cerebro, o con espina bífida, en los que toda la médula espinal y el encéfalo estaban a la vista. Algunos habían nacido muertos, y a otros mi madre y la comadrona los habían ahogado en silencio al nacer ("como un gatito", dijo una vez), pues les parecía que si vivían no tendrían ninguna vida consciente o mental. Deseosa de que yo aprendiera anatomía y medicina, diseccionó para mí varios de esos fetos, y aunque sólo tenía once años, insistió en que yo también diseccionara. Creo que jamás se dió cuenta de lo mucho que eso me afectaba, y probablemente imaginó que sentía el mismo entusiasmo que ella. Aunque yo, de manera natural, había diseccionado por mi cuenta lombrices, ranas y mi pulpo, la disección de fetos humanos me llenaba de repugnancia. Mi madre a menudo contaba que, siendo yo bebé, le había preocupado el crecimiento de mi cráneo, que las fontanelas se hubieran cerrado demasiado pronto, y que, a consecuencia de ello, me transformara en un idiota microcefálico. De este modo, vi en esos fetos lo que (en mi imaginación) yo también podía haber sido, lo cual hacía que me fuera más difícil distanciarme de ellos, e incrementaba mi horror.

Aunque quedó entendido, casi desde mi nacimiento, que sería médico (y concretamente, deseaba mi madre, cirujano), esas experiencias precoces me predispusieron en contra de la medicina, me hicieron querer huir de ella y dedicarme a las plantas, que no tenían sentimientos, a los cristales, los minerales y elementos químicos, sobre todo, pues ellos existían en un reino propio inmortal, donde la enfermedad, el sufrimiento y la patología eran desconocidos.



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Domingo, 01 de Julio de 2007 21:13. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


26/06/2007

El asturiano, el gallego y el moro

Esta anécdota la cuenta el abuelo José Penas, de cuando estaba en los regimientos del Marruecos español, allá por los tiempos de Abd el-Krim. Pasó un día en que estaba con un compañero suyo de mili, un asturiano bastante bruto pero muy buena gente, y estaba cayendo un aguacero tremendo, de los que por alguna razón no solemos asociar con el norte de África. Bueno, pues pilló por sorpresa a más de uno, porque paseando por fuera del campamento y sorprendidos por la tromba, vieron los dos soldadetes, el gallego y el asturiano, a un nativo que estaba desesperado en su huertecillo, contemplando la que estaba cayendo, pues se formaba tal riada que se le inundaban los surcos del huerto y el agua se le estaba llevando la tierra, amenazando con arruinarlo pero bien.

Y allí estaba el marroquí levantando los brazos al cielo, desesperado, implorando, "¡¡Alá!! ¡¡Alá!!"— y mirando impotente cómo el agua iba arrastrando su campo. Lo ve el asturiano, y empieza a decirle, "¡Pero hombre, moro!" —entonces se hablaban así, moros los llamaban directamente— "¡no te quedes ahí quieto! ¡Haz algo, salva tu campo! ¡Aparta el agua!" — "¡Alá, Alá es grande, Alá proveerá!" —

—"¡Pero qué.... Alá proveerá! Haz una zanja, hombre, que se vaya el agua por allí!" —"¡Alá sabe, Alá lo quiere!" —Y el asturiano, cabreado como una mona, le quita la azada al moro, se descalza, se remanga los pantalones y se mete en el campo, y empieza a hacer zanjas, canalizando el agua, y pequeños muros de contención, y ni corto ni perezoso le salva el campo mientras el otro rezaba bajo el diluvio. Y el gallego Penas, mientras, "Pero hombre, Asturiano, ¿tú le vas a arreglar el campo, y él allí haciendo reverencias a Mahoma?¡Déjalo! Déjalo que se joda bien jodido el moro este" —Y el otro, que venía del pueblo directo, "—¿Y dejar que se eche a perder un huerto, hombre? ¡no! ¡Que es un crimen eso!" Y allí el asturiano a picar, mientras uno rezaba y el otro miraba, hasta que estuvo el campo bien canalizado.

—"¡Hala, moro, ahí tienes! ¡Eso es lo que tienes que hacer! ¡En lugar de tanto Alá-Alá, lo que hay que hacer es ponerse a trabajar, y emplear la cabeza, hombre, y salvar lo que es tuyo! ¡Pero como no lo hagas tú, ya puedes rezar, que Alá no proveerá!

Y le suelta el moro, "No, no, no es como tú dices. Alá proveerá. ¿Ves? Alá te ha enviado a tí para que salves mi campo."


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Martes, 26 de Junio de 2007 23:43. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


09/06/2007

Vencer, convencer

Comentario puesto sobre el tema "¿Qué buscan los escépticos?", en Paranormalidades:

Hay en el proselitismo escéptico, como en todo otro proselitismo, un ejercicio de voluntad de poder. El convencer a otros, influirles y hacerles cambiar de idea es (al margen de los beneficios que reporte al convencedor y al convencido, y al margen del imperativo ético de traer a los demás a lo que consideramos la verdad) un ejercicio de la voluntad de poder. El creyente que aumenta el número de los creyentes refuerza así su comunidad y su propio crédito dentro de ella. El escéptico también. Es un placer sacar a los demás de la caverna, se obtiene una narrativa irónica donde el vencedor es el convencedor, que suma puntos obtenidos por su coherencia (su posición no ha cambiado) a los puntos por posesión de la verdad que ahora comparte con el convencido - que es en parte su "víctima", de quien absorbe energía. A la vez, se fortalece con esa energía, se "reconvence" y está más dispuesto a seguir absorbiendo energía psíquica.

O sea, que en muchos casos es más ventajoso para la víctima no dejarse convencer públicamente en el debate en cuestión con el creyente o con el escéptico. Sencillamente por la pérdida de rostro social que supone el dejarse (con)vencer; el impedir ese transvase de energía compensa ampliamente los costes hipotéticos de encastillarse en la postura que ahora se reconoce como errónea. Eso no quita para que en otros encuentros, con otros interlocutores que no vayan a obtener medallas por el cambio de postura de este interlocutor, pueda haber alterado éste su postura sobre la cuestión significativamente. Y se pierden puntos frente a uno mismo, quizá, pero esos siempre duelen menos.

Y, como ya dijo Platón, sacar a los demás de la caverna es un ejercicio delicado y peligroso. Puede costar la vida, pues las ilusiones son más bonitas que la realidad, y más convenientes, si habíamos edificado en torno a ellas nuestra identidad social y nuestro sistema de valores.

 

(PS: Continúa el debate en noviembre, aquí: Persuasión, proselitismo, escepticismo.)


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Sábado, 09 de Junio de 2007 16:14. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 5 comentarios.


Encontrarse casados por inercia

Aquí hay un bonito estudio sobre cómo llega la gente al matrimonio, o a sus variantes como estar "casados" en el sentido de "casa / dos", vivir juntos:

"The Inertia Hypothesis: Sliding vs. Deciding in the Development of Risk for Couples in Marriage"
, de Scott M. Stanley, Galena H. Kline y Howard J. Markman. (Llego a ellos vía Wonkapistas, que parte de un artículo de The Economist).

Presentan sus reflexiones en el marco de la teoría del compromiso (commitment): diferentes grados de compromiso por parte de una pareja pueden llevar a soluciones digamos... de compromiso: la cohabitación como una situación ambigua en la que uno de los dos se considera más "casado" que el otro—para un miembro de la pareja (típicamente la mujer) están al menos avanzando hacia un compromiso estable, mientras que para el otro (típicamente el "marido") la situación es sencillamente algo indefinido, un arreglo cómodo pero que no significa haber tomado ninguna decisión trascendente sobre la pareja.

De hecho en las parejas que comienzan conviviendo poco a poco es frecuente que las decisiones trascendentes no se encuentran en el futuro, sino en el pasado: retrospectivamente se da cuenta uno de que llegó a ellas, pero es algo que sucedió sin planificación activa, simplemente por la línea de menor coste o menor resistencia. El tomar la decisión de casarse en serio supone un coste, pero para estas parejas aún es mayor el coste (psicológico, económico...) que supondría una ruptura, y así la situación se mantiene. Es lo que los autores llaman "sliding versus deciding", llegar a una situación difícil de cambiar, sin una decisión previa de llegar a ella.

El resultado, según los autores, es que se encuentran así casadas (a veces en modalidades "light" de matrimonio) muchas personas con otras personas con quienes de otro modo jamás habrían tomado la decisión de casarse—una situación que sin embargo es más fácil de mantener que de romper. No quiere decir que no se rompa: las parejas así formadas tienen más altos índices de inestabilidad, de relaciones alternativas, etc. También es significativo el status económico y social: hay menos matrimonio y más divorcio en las clases de bajos ingresos, y más matrimonio y menos divorcio en las clases más acomodadas. A su vez, como señala el artículo de The Economist, la estabilidad en la pareja es un elemento de éxito social y prosperidad tanto para la misma pareja como para sus hijos. En un proceso de realimentación.

Todo esto tiene una interesante dimensión narratológica que está a medio explorar. Hace poco hablaba de cómo nuestras vidas son estructuras narrativas. Pues bien, la decisión de  formar pareja, casarse, tener hijos, etc., es una de las que más estructuración narrativa dan a nuestras vidas. La dialéctica prospección / retrospección tiene muchas posibilidades de aplicarse a una semiótica del matrimonio: ¿vivimos en una pareja prospectiva, o retrospectiva? Parece obvio que las parejas con planes claros de futuro, y una narratividad más prospectiva, tienen en principio más posibilidades de seguir juntas que las que simplemente "llegaron a ser" por circunstancias a, b y c. Lo que no quita para que luego estén las circunstancias sobrevenidas que dan al traste con los planes de mice and men and women. O con su falta de planes—pues la vida en sí es la principal de las circunstancias sobrevenidas.


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Sábado, 09 de Junio de 2007 12:51. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


17/04/2007

Somos la peste

20070417232512-alenemigo.jpgMe acabo de empezar a leer el último premio Goncourt, Les Bienveillantes, de Jonathan Littell, una impresionante novela sobre el genocidio nazi, y la participación en él del narrador, viejo nazi y genocida, buen burgués discreto, y jamás represaliado. Viene a sacar las últimas consecuencias de lo que Hannah Arendt llamaba "la banalidad del mal" en su libro Eichmann en Jerusalén. Ya no es sólo que Eichmann fuese un tipo vulgar, en lugar de un demente psicópata; lo malo es que a fuerza de vulgaridad, todos somos como Eichmann. Que Eichmann es, como su nombre indica...—Everyman. Lo terrible, nos muestra la novela, no son tanto los asesinos locos, como el de la Universidad de Virginia de ayer, sino la gente de orden que sigue la corriente, y que yendo donde va la gente, acaba cometiendo las mayores atrocidades: por inercia, por disciplina, por indiferencia, por cobardía, por interés, por comodidad, por autoengaño, por seguidismo... Por no sacar los pies del tiesto, básicamente. Ya no digo los que seguían a Hitler, sino los que siguen a Bush en sus guerras preventivas, o a los terroristas en sus "procesos de paz", o a Ibarreche camino de su roble, o al cacique de turno... El madera de psicópata o el líder iluminado al frente, los borregos detrás, o quizá los borregos aupando al psicópata por el proceso natural de las cosas. Y así pasa siempre lo que pasa. Pocos se libran, o nadie. Hasta Hannah Arendt fue amante primero, y amiga íntima siempre, del rector nazi Heidegger.

Se abre la novela con una autojustificación inicial, bastante escalofriante, en la que el narrador nos pide a todos ("hermanos humanos" nos llama este individuo) que no lo juzguemos precipitadamente como una bestia abyecta—pues no es ni mejor ni peor que nosotros. Para ser un unreliable narrator, un narrador poco fiable, nos deja bastante poco satisfechos. No podemos fiarnos ni de su poca fiabilidad—vamos, que argumenta que todos somos tan poco fiables como él. Que él es un tipo normal, que es como nosotros, sin más. Y nos deja casi convencidos de que en efecto es así.... Qué digo casi. A mí me deja convencido de que soy la peste.

Adivino vuestros pensamientos: He aquí un hombre bien malvado, os decís, un mal hombre, abreviando, un tipo sucio se mire como se mire, que debería pudrirse en la cárcel mejor que endosarnos su filosofía confusa de viejo fascista medio arrepentido. En lo de fascismo, no confundamos todas las cosas, y en lo que se refiere a mi responsabilidad penal, no prejuzguéis, aún no he contado mi historia; en cuanto a la cuestión de mi responsabilidad moral, permitidme algunas consideraciones. Los filósofos políticos han observado a menudo que en tiempos de guerra el ciudadano, varón al menos, pierde uno de sus derechos más elementales, el derecho a vivir, y eso desde la Revolución Francesa y la invención del reclutamiento obligatorio, principio ahora universalmente admitido, o casi. Pero rara vez han observado que ese ciudadano pierde a la vez otro derecho, igual de elemental y para él quizá todavía más vital, en lo referente a la idea que se hace de sí mismo como persona civilizada: el derecho a no matar. Nadie te pide tu opinión. El hombre que está de pie sobre la fosa común, en la mayor parte de los casos, no ha pedido estar ahí—igual que no lo ha pedido el que está tumbado, muerto o agonizante, en el fondo de esa misma fosa. Me objetaréis que matar a otro militar en combate no es la misma cosa que matar a un civil desarmado; las leyes de la guerra permiten una cosa y la otra no; la moral corriente lo mismo. Un buen argumento en abstracto, ciertamente, pero que en absoluto tiene en cuenta las condiciones del conflicto en cuestión. La distinción completamente arbitraria establecida después de la guerra entre las "operaciones militares" por una parte, equivalentes a las de cualquier otro conflicto, y las "atrocidades" por otro, llevadas a cabo por una minoría de sádicos y de chiflados, es, como espero mostrar, una fantasía consoladora de los vencedores—de los vencedores occidentales, debería especificar, puesto que los soviéticos, con toda su retórica, siempre entendieron de qué iba la cosa: Stalin, después de mayo de 1945 y pasados ya los primeros gestos para la galería, se mofaba infinitamente de una "justicia" ilusoria; quería mano dura, lo concreto, esclavos y material para levantar y reconstruir, no remordimientos ni lamentaciones, porque sabía tan bien como nosotros que los difuntos no oyen el llanto, y que los remordimientos no ponen judías en el puchero. No invocaré a la Befehlnotstand, la obediencia debida a las órdenes tan apreciada por nuestros buenos abogados alemanes. Lo que hice, lo hice con pleno conocimiento de causa, pensando que se trataba de mi deber y que era necesario que se hiciese, por desagradable y miserable que fuese. La guerra total es eso también: el civil ya no existe, y entre el niño judío gaseado o fusilado y el niño alemán muerto bajo las bombas incendiarias, no hay sino una diferencia de medios: esas dos muertes eran igualmente vanas, ninguna de las dos abrevió la guerra ni un segundo; pero en los dos casos, el hombre o los hombres que los mataron creían que era justo y necesario; si se equivocaron, ¿a quién hay que culpar? Lo que digo sigue siendo cierto aunque se distinga artificialmente de la guerra eso que el abogado judío Lempkin ha bautizado como el genocidio, haciendo notar que en nuestro siglo al menos no ha habido nunca un genocidio sin guerra, que el genocidio no existe fuera de la guerra, y que como la guerra, se trata de un fenómeno colectivo: el genocidio moderno es un proceso infligido a las masas, por las masas, y para las masas. Es también, en el caso que nos ocupa, un proceso segmentado por las exigencias de los métodos industriales. Del mismo modo que, según Marx, el obrero está alienado con respecto al producto de su trabajo, en el genocidio o en la guerra total en su foma moderna, el ejecutor está alienado con respecto al producto de su acción. Esto vale incluso en el caso en el que un hombre coloca un fusil contra la cabeza de otro hombre y acciona el gatillo. Porque la víctima ha sido traída allí por otros hombres, su muerte ha sido decidida por otros más, y el tirador también sabe que no es sino el último eslabón de una cadena muy larga, y que no tiene que hacerse más preguntas de las que se hace un miembro de un peloton que en la vida civil ejecuta a un hombre debidamente condenado por las leyes. El tirador sabe que es el azar el que hace que sea él quien dispare, que su camarada esté de centinela, y que un tercero conduzca el camión. Todo lo más podrá intentar cambiar su puesto con el guarda o el chófer. Otro ejemplo, sacado de la abundante literatura histórica y no de mi experiencia personal: el del programa de exterminación de los discapacitados severos y de los enfermos mentales alemanes, conocido como programa "Eutanasia" o "T-4", llevado a efecto dos años antes del programa "Solución final". Aquí, los enfermos seleccionados en el marco de un dispositivo legal eran acogidos en un edificio por enfermeras profesionales, que los apuntaban en el registro y los desnudaban; había médicos que los examinaban y los conducían a un cuarto cerrado; un obrero administraba el gas; otros limpiaban; un policía extendía el certificado de defunción. Interrogada tras la guerra, cada una de esas personas dice: ¿Culpable, yo? La enfermera no mató a nadie; no ha hecho más que desnudar y calmar a los enfermos, gestos ordinarios de su profesión. El médico tampoco ha matado, simplemente confirmó un diagnóstico según criterios establecidos por otras instancias. El encargado que abre el grifo del gas, el que está por tanto más cercano al asesinato en el tiempo y el espacio, efectúa una función técnica bajo el control de sus superiores y de los médicos. Los obreros que vacían la cámara proporcionan una trabajo necesario de saneamiento, que además es bastante repugnante. El policía sigue su procedimiento, que es constatar un fallecimiento y dejar constancia de que ha tenido lugar sin violación de las leyes vigentes. ¿Quién es culpable, pues? ¿Todos, o ninguno? ¿Por qué el obrero asignado al gas habría de ser más culpable que el obrero asignado a las calderas, al jardín, a los vehículos? Lo mismo sucede con todas las facetas de esta inmensa empresa. El guardaagujas del ferrocarril, por ejemplo, ¿es culpable de la muerte de los judíos que él dirige hacia un campo de concentración? Ese operario es un funcionario, hace el mismo trabajo desde hace veinte años, cambia las agujas de la vía según un plan, no tiene por qué saber lo que hay dentro. No es por su culpa si se transporta a esos judíos, vía su cambio de agujas, de un punto A a un punto B, donde los matan. Y sin embargo ese guardaagujas juega un papel crucial en el trabajo de exterminación: sin él, el tren de judíos no puede llegar al punto B. Lo mismo el funcionario encargado de requisar apartamentos para los siniestrados por los bombardeos, el impresor que prepara los carteles de deportación, el suministrador que vende cemento armado o alambre de espino a las SS, el suboficial de intendencia que hace el reparto de gasolina a un Teilkommando de la SP, y Dios en las alturas que permite todo esto. Claro, se pueden establecer niveles de responsabilidad penal relativamente precisos, que permiten condenar a unos y de dejar a todos los otros a su conciencia propia, a poco que la tengan; tanto más fácil cuanto que se dictan las leyes tras los hechos, como en Nuremberg. Pero incluso allí hicieron más o menos lo primero que salió. ¿Por qué colgar a Streicher, ese mierda impotente, pero no al siniestro von dem Bach-Zelewski? ¿Por qué colgaron a mi superior, Rudolf Brandt, y no al de él, Wolff? ¿Por qué colgar al ministro Frick y no a su subordinado Stuckart, que le hacía todo el trabajo? Un hombre con suerte, este Stuckart, que nunca se manchó las manos más que con tinta, nunca con sangre. Repito, aclarando: no intento decir que no soy culpable de tal o cual acción. Soy culpable, vosotros no—vale. Pero deberíais sin embargo ser capaces de deciros que lo que he hecho yo, también vosotros lo habríais hecho. Quizá con menos celo, pero quizá también con menos desesperación, sea como sea lo habríais hecho de un modo u otro. Creo que se me puede permitir concluir como un hecho establecido por la historia moderna que todo el mundo, o casi, en un conjunto de circunstancias dado, hace lo que le dicen, y, con perdón, hay pocas probabilidades de que usted sea la excepción, como no lo fui yo. Si habéis nacido en un país o en una época donde no sólo no viene nadie a matar a vuestra esposa, a vuestros hijos, sino que además nadie viene a pediros que matéis a las esposas o hijos de otros, bendecid al Señor y os podéis ir en paz. Pero quedaos siempre con este pensamiento en el espíritu: quizá haya tenido usted más suerte que yo, pero no es usted mejor. Porque si tiene usted la arrogancia de pensar que sí lo es, allí empieza el peligro. Se acostumbra a oponer el Estado, totalitario o no, al hombre ordinario—chinche o junco. Pero se olvida entonces que el Estado está compuesto de hombres, todos más o menos ordinarios, cada uno con su vida, su historia, la serie de casualidades que han hecho que un día se encontró en el lado bueno del fusil o de la hoja de papel mientras que otros se encuentran en el malo. Este recorrido muy rara vez es objeto de una elección, ni siquiera de una predisposición. Las víctimas, en la inmensa mayoría de los casos, no fueron torturadas o matadas porque fuesen buenos; del mismo modo, sus verdugos no los atormentaron porque ellos fuesen malos. Sería un poco ingenuo creer eso, y basta con estar familiarizado con cualquier burocracia, incluso la de la Cruz Roja, para convencerse. Stalin, por cierto, proporcionó una demostración elocuente de esto que digo, tranformando a cada generación de verdugos en víctimas de la generación siguiente, sin que por eso llegasen a faltarle jamás verdugos. Pues bien, la maquinaria del Estado está hecha de la misma aglomeración de arena frágil que lo que va moliendo grano a grano. Existe porque todo el mundo está de acuerdo para que exista, incluso (a menudo hasta el último minuto) sus víctimas. Sin los Höss, los Eichmann, los Goglidze, los Vychinski, pero también sin los guardaagujas de los trenes, los fabricantes de cemento armado y los contables de los ministerios, un Stalin o un Hitler no son más que un odre inflado de odio y de terrores impotentes. Decir que la amplia mayoría de los gestores de los procesos de exterminación no eran sádicos o anormales es ahora casi un lugar común. Sádicos, pirados, los hubo, claro, como en todas las guerras, y cometieron atrocideades sin nombre, es cierto. También es cierto que las SS podrían haber intensificado sus esfuerzos por controlar a esta gente, aunque hizo más de los que se suele pensar; y eso no es evidente: id a preguntarles a los generales franceses, buenos problemas que les daban, en Argelia, sus alcohólicos, sus violadores, sus asesinos de oficiales. Pero el problema no está allí. Chiflados los hay por todas partes, a todas horas. Por nuestros pacíficos barrios residenciales pululan los pedófilos y los psicópatas, por nuestros refugios nocturnos, los locos furiosos megalómanos; algunos de hecho se convierten en un problema, matan a dos, a tres, a diez, incluso a cincuenta personas—luego, ese mismo Estado que los utilizaría sin pestañear en caso de guerra, los aplasta como mosquitos inflados de sangre. Esos hombres enfermos no son nada. Pero los hombres ordinarios que constituyen el Estado—sobre todo en tiempos inestables—esos son el auténtico peligro. El auténtico peligro para el hombre soy yo, es usted. Y si no le convence esto, es inútil que siga leyendo. No entenderá usted nada, y se enfadará, sin provecho para usted ni para mí.


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Martes, 17 de Abril de 2007 23:25. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


15/04/2007

Las predicciones fallidas

Se leen las predicciones fallidas desde una omnisciencia autocomplaciente—desde el trono de la ironía retrospectiva. Por ejemplo, este artículo de 1938 que argumenta la ineficacia de la aviación como arma de guerra y lo dudoso de una repetición de una guerra global. Lo más gracioso es que se presenta como un análisis de profecías fallidas que se hacían unos años antes: que un avión sería capaz de hundir un barco de guerra, que un bombardeo podría destruir una ciudad... Pues ya ven; quien ríe el último, tropieza en la misma piedra.

Nos dan semejantes profecías la ilusión de que nosotros, en cambio, sí conocemos el futuro—cuando, en realidad, no tenemos ni idea, como ellos. Aquí hay más cosas que darán que hablar en el futuro: "Revolution, Flashmobs and Brain Chips. A Grim Vision of the Future"
—unas profecías del ejército británico que (como las del cambio climático de la ONU) esperemos sean igualmente erróneas.... para bien (vía Retiario, "El futuro oscuro").

Es interesante el planteamiento de este blog irónico-retrospectivo, Modern Mechanix: Yesterday's Tomorrow, Today. Todo un ejercicio de circulación temporal para futuros lectores (y otra profecía fallida, ésta, seguro).



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Domingo, 15 de Abril de 2007 10:47. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


13/04/2007

Todo contexto y ritual

Me ha gustado esta historia de un experimento periodístico en USA; el Washington Post convenció a un genio del violín a que tocase en el metro en plan músico callejero, por ver cuánta gente le hacía caso y si recaudaba más dinero de lo habitual... y nada. La gente pasaba a cientos, casi ninguno se paraba, alguno echaba una monedilla... como a todo quisque, aunque el músico era Joshua Bell con un Stradivarius.

Aunque en sentido inverso (es casi su imagen simétrica) me ha recordado a ese otro experimento reciente, la periodista que coló en ARCO un cuadro pintado por un colegio de párvulos, y arrancaba sesudas interpretaciones (y fuertes estimaciones de precio) a los espectadores y críticos. Pollock tampoco lo hacía mucho mejor, es cierto.

Se podría decir lo de margaritas a los cerdos, pero creo que la auténtica lección es otra. El texto (artístico o intelectual), sin su contexto, es nada o muy poco. Los protocolos de recepción, la actitud reverente preestablecida en un contexto socialmente respetable (una universidad, una sala de conciertos, un museo...), es la mitad del efecto del arte; el resto lo hace la  obra, pero ni siquiera ese cincuenta por ciento se deja oír fuera de contexto. Un genio tocando en el contexto de un músico callejero se vuelve un músico callejero.

Están equivocados quienes trabajan el texto y creen que con eso basta. Lo esencial es el ritual completo de la comunicación, y todo ritual necesita su catedral y sus fieles devotos. Hay que trabajar el contexto de recepción: aparecer en un contexto reconocido, o crear un torbellino de atención en torno a la obra de uno. Y eso no lo hace la obra (a no ser por azar); eso lo hace una red de comunicación, distribución y relaciones de poder e influencia. Ni siquiera el informe a ciegas sobre el texto es garantía: esas cegueras tienen muchos agujeros, y la retórica local lo es casi todo. Que se lo pregunten a Sokal...

Es una insensatez publicar nada en un blog sin eco mediático (siquiera sea blogosférico). Como siempre, la diferencia no estará en el medio (cualquier medio es bueno o malo o muy poco en sí) sino en su ubicación en la red de comunicaciones. Claro que siempre podemos consolarnos pensando que lo nuestro es un Stradivarius.


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Viernes, 13 de Abril de 2007 23:35. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 7 comentarios.


08/04/2007

Experiencias multimedia pelaires

- Qué cruz, unos gamberros me han tirado la moto por el suelo. Esto no es una experiencia multimedia (no voy a colgar foto) pero quiero que conste aquí mi protesta. Desgraciaos antisociales. Australopitecos con vaqueros. Borrachuzos con subidón de testosterona. Un asco. A mí el capitán Haddock.

- En Biescas se nos escapan los críos por el pueblo, por el monte. Hace falta implantarles un chip. Con localización GPS. Al tiempo. Móvil ya tienen algunos, nos falta sólo un empujoncillo tecnológico.

- Mono, tienen mono de ordenador. Interactúan con sus primos por PC-- no por Messenger, sino jugando juntos a videojuegos digo. Pero ya es cosa seria esto; entre mal tiempo que hace y los mayores que hacemos largas sesiones de café, en el momento que no los vigilas, hale, al ordenata. Como son los únicos de su clase que no tienen Nintendos, aquí se desfogan.

- Y de qué hablamos los mayores. Pues del tiempo, y de puntos wifi, y del cambio climático y las orientaciones a tomar en previsión de. Y de lo preocupante que es esto de la ciberadicción de los críos (mientras ellos le dan a la tecla). De las lluvias, y los pantanos de Franco, y de las expropiaciones abusivas de aquellos tiempos... No tenían información, ni organización. Otro gallo les canta hoy a los pantanos: los paran con pleitos. Información.

- Me leo un ensayo sobre el e-mail de Anne Fadiman. En sustancia: que el e-mail es un paso adelante en la economía postal, unificación tarifaria a nivel planetario, como el Black Penny de la época victoriana. Práctico. Pero no tiene aura, no es un objeto que pueda tener historia sentimental. (¿Que no? Al tiempo).

- Rin. Suena el cronómetro. Niños, cerrad el videojuego. "Es que tío Eduardo nos deja un poquito, que no hemos jugado mucho".

- Hay que abrirles a los críos un Second Life donde jueguen sus avatares en el parque virtual. Algo será algo.

- Oscar me cuenta sus Imposible Creatures "mira, es una mutación que es una mezcla de jirafa y langosta..." y Álvaro me informa sobre nuevos desarrollos en OGame, con la introducción de acorazados. Tiene humildes aspiraciones allí, su planetita es pequeño, su flota invasora es modesta.

- A mi padre le informo sobre los chinos reales que hay ganando dinero de verdad en las minas de oro virtuales de World of Warcraft. "Vivimos en un mundo desquiciado".

- Y él me cuenta cómo sube a esquiar y pasa por múltiples controles electrónicos en cada remonte, y luego puede consultar en una página web el trayecto que ha hecho, los kilómetros que ha esquiado, el total de este año... Vamos, deporte por control remoto casi. Le digo que de ahí al satélite Gran Hermano con láser selectivo media el cantar de un vizcaíno.

- Leo sobre la Eva Mitocondrial en el National Geographic. Sólo con ordenadores se llega a semejantes contabilizaciones: todos los humanos nos remontamos a una única hembra que vivió en África hace unos 150.000 años. Dicen. A mí no me terminan de casar las fechas.

- Me llega alguna consulta sobre la bibliografía por email, y noticias sobre el libro de la narratividad que coedito, a punto de salir en Alemania.... "¿Quieres editar libros en ediciones limitadas? En Internet lo tienes fácil. - Ya, pero primero hay que escribirlos".

- Me recuerda mi tío las series de la BBC que escuchaba hace treinta años... las tiene grabadas en cassette. ¿Se podrán pasar a CD? Los ordenadores estos de Biescas están desfasados, no tienen grabador. Son de hace dos años.

- Llama Luis Alberto por teléfono. Está en Bélgica- no, está pasando ahora por París, manda una foto de la torre Eiffel iluminada. ¿De qué hora es? De hace cinco minutos la foto.

- Hablo con Pili "Lacaja" un rato seguido por primera vez desde hace años, cómo pasa el tiempo. Me cuenta que se va a trabajar muchas veces a Milton Keynes, al mismo sitio donde trabajaba Turing para la inteligencia británica. El de la máquina de Turing.

- El móvil.... no, no hay SMS. Para qué enviarlos, son postales de vacaciones pero también cruces de cables en las emociones.

- Blanquita, escribe en tu blog. Que te pondré comentarios. Blanqui y yo somos los únicos blogueros de la familia, a fin de cuentas.

- Como estamos casi todos, la abuela no da abasto; cuando no estamos, está en el Messenger, con la webcam y su colección de iconitos, uno para cada ordenador de la familia. Ahora puede ver a Franquita en Amsterdam todos los días, hasta que brota de la pantalla y entra por la puerta: "Hola yaya".

- En Biescas suenan los teléfonos simultáneamente en varias partes de la casa. Además hay varios teléfonos distintos, sin contar los móviles de los visitantes circulantes, que son muchos. Todo es un politono continuo. Quién ha llamado. Dónde está tal. Ya ha llegado cual. No, ese timbre es de la puerta, ábrela. ¿Ya te vas? Pues desenfunda el móvil y seguimos hablando.




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Domingo, 08 de Abril de 2007 21:32. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 4 comentarios.


12/05/2006

La pinta calva

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Menudas risas hacíamos con Álvaro viendo un artículo del Qué! sobre los calvos y lo mal que lo llevan. Lo mal que lo llevan esos tíos. Risas a costa mía, claro.

- Mira, papá. "Los españoles, los que peor llevan ser calvos. Uno de cada tres españoles calvos cree que a su pareja le importa..."

- Vaya. Y los demás, en qué estarán pensando.

- ..."y casi el 50% piensa que su mujer no les ve sexy debido a ella"!

- Será su mujer, vamos. ¿Y debido a quién, dice? Ah, a la calvicie... Por cierto, ¿qué te hace pensar que me interesa este artículo que me estás leyendo?

- Es que te puede afectar, papá. Y esto, mira, es horrible lo que se siente. "Lo que sienten al quedarse calvos." ¿Tú sientes esto? "El 43% se ve menos atractivo y un 21% se deprime".

- Hm. Pues ya lo siento. ¿Me ves deprimido? - ¿Estaré deprimido?... Oye, ¿y el 57%, se ve más atractivo?

- El 52% tiene miedo.

- ¡Nooooo! ¡Aaaaahhhhhyyy.....!

- El 22% lo ve todo negativo. Tú estás en ese 22%.

- Qué va. Por ejemplo, te diré que el 78% no lo ve todo negativo. No todo.

- Y dice que "Así actúan" - (bueno, "así actuáis" ) cuando se ven sin pelo. "El 33% se rapa"...

- De perdidos al río, vaya.

- "Un 13% hace deporte"

- Ah, no. Por allí no paso, ni hablar.

- "El 11% utiliza gorra"

- Sólo el 11% utiliza gorra, debería decir. El autor se habrá quedado calvo. Aquí sí que estoy yo en la selecta minoría.

- "El 8,6 % se deja perilla." Déjate perilla, papá.

- Sí, barba y perilla me voy a dejar juntas...

- Y además dice aquí que eso de que los calvos tienen más hormonas masculinas es mentira.

- La puntilla.

Cojo una cojera

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Viernes, 12 de Mayo de 2006 11:06. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


10/05/2006

Tecleaba con el ordenador apagado

Uff... qué mal yuyu da eso, ¿no? Bueno, si me veis hacerlo, me avisáis, que a veces esto de la adicción te hace perder el norte.


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Miércoles, 10 de Mayo de 2006 15:33. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


26/04/2006

Last words that last

Me acabo de comprar un libro de Laura Manzanera, Al pie de la sepultura (Edhasa, 2006), con frases últimas famosas de 500 ídems/os. Para estilazo en la despedida, no sé si me quede con Marlene Dietrich, que le dijo a un cura cuando lo vio aparecer al lado de su lecho de muerte: "Qué quiere que hable con Vd. Tengo una cita inmediata con su jefe" -- o la de Heinrich Heine, "Dios me perdonará. Es su oficio". Tampoco está mal la de Maquiavelo, "Yo quiero ir al infierno, no al cielo, donde sólo podré encontrar mendigos, monjes y apóstoles. En el infierno estaré rodeado de papas, príncipes y reyes".

Mmm. Qué pena que aunque uno pueda redactar su propio epitafio, no pueda redactar por anticipado sus últimas palabras. Parece requerirse un cierto talento para la improvisación. Estas serían buenas, me las podéis atribuir, en un futuro lejano espero: "No se me ocurre nada memorable que decir", o "Tengo mis últimas palabras en la punta de la lengua", o "Mis últimas palabras serán mis últimas palabras". O "He esperado hasta el final para deciros lo siguiente". O "¿Qué hacemos mientras? ¿Cambiamos el testamento?"

O bien... "No voy a hacer declaraciones por el momento". O "no os olvidéis del epitafio que tengo redactado",  "Carpe mortem", o "Imposible resumirlo todo en una frase".

O "me reservaré mi opinión", o "No pienso decir mis últimas palabras: soy una tumba" o "momento mori". "Aún estoy vivo", si no, "pero no terminaré esta ora"

Me quedo con... "Seguid sin mí"

La bicicleta de la muerte

 

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Miércoles, 26 de Abril de 2006 20:06. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 4 comentarios.


11/04/2006

Stúpidas letras

No me refiero a la letra de la canción esta de abajo, que está bien pensada, sino a las letras que algún pseudo-cinéfilo ha decidido que se tienen que utilizar para poner los créditos de las películas en los DVDs (o en los carteles de cine) --esas tan estrechas y superaltas, como topmodels anoréxicas, y para mí ilegibles la mayoría de las veces cuando intento fichar una película para mi bibliografía. Así que me toca tirar de la IMDB si quiero sacar los datos. En todo toca aguantar convenciones y modas estúpidas, y ésta es como un anglicismo tipográfico, aunque no sea yo quién para criticar los anglicismos. Claro, que alguien dirá, para qué fichar la película si ya está en la IMDB, eso sí que es túpido. Bueno, mis razones tendré, aparte de perder el tiempo, que, de acuerdo, lo pierdo. Sobre todo intentando leer esas letras.

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Martes, 11 de Abril de 2006 14:55. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos No hay comentarios. Comentar.


07/03/2006

Zapatillero

José Luis Rodríguez Zapatillero.

Por cierto, lo de "progenitor A" y "progenitor B" también parece más una solución habitacional que un lugar donde vivir. (Así pues, hoy me estreno como progenitorA; a las progenitoras, que les den bola).

Lunes 6 de marzo

Felicidades, Pibo

Hoy adquiere uso de razón (es un decir).

Conversación entre Pibo y Tía Berta:

- ¡Felicidades, Ivo! ¿Cuántos años cumples?
- Sí. Un tren eléctrico.
- Ah. ¿Que te han regalado un tren eléctrico?
- Siete.

(Siete años, claro. Esta noche ha soñado que su tren nos atropellaba a todos: "A mí, y a Alvaro, y a Oscar, y también a papá y a mamá, y hasta a Álvaro, todos atropellados").

Y aquí está su autorretrato con el bueno de Cuttlas.

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Martes, 07 de Marzo de 2006 12:02. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


04/03/2006

Psicópatas de andar por casa

Unas entrevistas muy interesantes sobre el acoso laboral en el programa de Isabel Gemio Te doy mi palabra, de Onda Cero. Al parecer, en los ambientes en los que se produce acoso laboral es frecuente el perfil psicopático entre los líderes acosadores. Porque hay líderes: aunque el acoso es una cuestión de ambiente global en el puesto de trabajo, la mayoría no hacen sino seguir la pauta que les marca el líder, que con frecuencia es el jefe. Y con frecuencia, cuando existe una ambiente de acoso, es porque existen tendencias psicopáticas y narcisistas en la personalidad de los jefes y líderes; imponen unas maneras de hacer y de tratar, en concreto a quien interfiere con sus planes, que son seguidas por prudencia, instinto de supervivencia, cobardía o dejadez moral por otras muchas personas.

Un libro interesante sobre el tema: El acoso moral, de Marie-France Hirigoyen. (Le harcèlement moral. Paris: La Découverte / Syros, 1998; El acoso moral: El maltrato psicológico en la vida cotidiana. Barcelona: Paidós, 1999).

Esto sucede a nivel casero, en la vida cotidiana o en el trabajo, y también a nivel político. Las estrategias psicológicas, y la catadura moral de los acosadores, o los mecanismos mentales de los comparsas, tienen paralelos significativos. Aunque, por supuesto, el daño es mucho mayor cuando es un gobierno el que se dedica a acosar a un chivo expiatorio, con el beneplácito de la mayoría de la población. Por desgracia, no faltan ejemplos en la historia. Debe ser un mecanismo útil para hacer patria, o para hacer empresa. Y las personas con perfil de acosador tienen así su función en el engranaje social, y encuentran su aprecio y recompensa por múltiples lados.

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Sábado, 04 de Marzo de 2006 12:59. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 2 comentarios.


03/03/2006

Fechas vergonzantes, o la utilidad de los números romanos

Qué difícil ver en los discos de hoy en día la fecha en la que han salido. Letra microscópica para la fecha; a veces ni figura. En los DVDs, buéenoooo... información confidencial, secreta y guardada bajo siete llaves con mucho cuidado. Como si fuese la vergüenza de la familia que una película sea de hace dos años, o doce, y no de éste. En los créditos finales, aparece la fecha en números romanos, preferentemente ilegibles (para los americanos, como si se los ponen en números mayas). En los libros tradicionalmente salía la fecha en la portada. Ahora ha pasado a un rincón discreto de la página de copyright. Algunos ya la ponen en una de las páginas finales, también con letra de pulga.

Y es que todo caduca, enseguida caducará antes de haber sido lanzado o publicado. Es una vergüenza para un producto tener más de un año. Si es una reedición de un clásico, pues al menos que sea de hoy, o mejor aún presentarla como si aún siguiese escribiendo el tío. El mercado potencia la cultura de usar y tirar; todo producto del año pasado está desacreditado como no lleve al menos el barniz de este año. Sólo vale lo nuevo, lo recién hecho, lo viejo es una porquería vergonzosa, no sé ni cómo se atreven a venderlo aún. Deberían sacar la producción cultural en formatos que se autodestruyeran con el cambio de año.

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Viernes, 03 de Marzo de 2006 20:40. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 4 comentarios.


14/02/2006

It's a heartache

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Hoy, 14 de febrero, no sólo es el día de San Valentín,sino también el de las cardiopatías congénitas. Y es que hay corazones más tiennos que otros, y hay quien nace con más boletos para caer víctima de las enfermedades del corazón. Bendito sea lo que nos endurece, decía Nietzsche. En esa línea, aquí os paso la tarjeta de San Valentín más brutakitsch que he encontrado en la red.

You take my breath away... un juego especialmente desaconsejable para corazones frágiles.

 


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Martes, 14 de Febrero de 2006 12:12. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cómo somos Hay 6 comentarios.


09/09/2005

Deportes de riesgo

Tengo un poco de tirria a los viajes, porque por una razón u otra, a poco largo que sea un viaje siempre hay algún momento en que corres riesgo de pegarte un piñazo. Por ejemplo, subiendo a Biescas, de repente se corta el doble carril a la entrada del primer túnel de Monrepós, y el coche que estábamos adelantando se nos echa encima sin previo aviso. Volantazo y paso al carril contrario, y dí q