O peligros de las twitterconferencias, o quizá debería decir peligros de la interferencia presencial/en red. Desde hace más de veinte años recibo el Brown Alumni Monthly, por gentileza de la Universidad Brown, y este mes tiene en portada a la guruesa de las redes sociales danah boyd (nombre legalmente cambiado a minúsculas, para ser más ella y más webchat). Atenta a la interacción en las redes sociales y a la autorrepresentación en red, boyd, casi digo Boyd, también está atenta a la red presencial, y "se viste de manera estilosa" como si imitase a su perfil de Facebook. Pero, demasiado dependiente de su ordenata portátil como parte de su cuerpo, tuvo un patinazo memorable que narran en el artículo, traduzco por lo sintomático del caso:
"En noviembre de 2009, boyd viajó a Nueva York a presentar lo que esperaba iba a ser una conferencia importante en una de las reuniones más importantes de profesionales de Internet del año. Su tema era lo que llama 'vivir en la corriente', o cómo no ahogarse en la inundación de información que recibimos constantmente. A los adolescentes, piensa, se les da especialmente bien esto. Los más entendidos en cosas red consiguen mantenerse abiertos a todo el material digital sin necesidad de procesarlo todo. Cogen lo que pueden manejar y no les preocupa que muchas cosas puedan escapárseles. Es una especie de ciber-Zen.
'El objetivo es tener consciencia periférica de la información mientras fluye a nuestro lado, agarrarla en el momento adecuado, cuando es más relevante y valiosa, entretenida o significativa', dijo en la Expo. 'Es una cuestión de alineción, de alinearse con la información'. Habló del subidón que les da a algunos usuarios de Twitter 'que se sienten como si viviesen y respirasen con el mundo que los rodea, conscientes periféricamente, y en sintonía, añadiendo contenidos a la corriente y echando mano de ellos cuando es oportuno'.
Boyd [¿Boyd?] esperaba que el atril sería inclinado de modo que podría apoyar allí su portátil y echar un vistazo a sus apuntes. Pero el atril era plano y los organizadores del evento le dijeron que no podía usar el ordenador. Acabó con la cabeza inclinada para abajo, leyendo apuntes impresos. 'Cuanto más nerviosa me ponía, más miraba esos apuntes', dice boyd. 'Esto acabó descontrolándose espectacularmente'. También tenía un foco apuntándole directamente a la cara. No podía ver al público. A medida que se iba angustiando, empezó a hablar cada vez más deprisa. Ya habla deprisa de por sí, y metió la velocidad hipersónica. Para permitir comentarios de su charla en tiempo real, los organizadores del evento habían puesto una pantalla en el escenario que mostraba los mensajes de Twitter que iban posteando los miembros del público a medida que ella hablaba. Por desgracia, los comentarios no iban dirigidos a lo que decía, sino a cómo lo estaba diciendo. 'No digo que danah no sea lista, es sólo que no es de la Tierra', decía un tweet. 'Wow que frase más larga, que alguien aplauda y la deje respirar', iba otro. El público empezó a reírse. Boyd, que estaba frente al público delante de la pantalla, no tenía ni idea de lo que todos veían tan divertido. Boyd luego se describió a sí misma como 'devastada'. Dos días más tarde, colgaron un vídeo de su charla en YouTube; pronto tuvo más de 2000 visitas.
No hubo duda de cómo respondería boyd a su humillación. Como lo hacía cuando la atacaban en Brown, se enfrentó a este último episodio de frente, públicamente, y con la web por medio. Blogueó sobre ello. En respuesta a las risas durante su charla, escribió: 'Me retiré en mí misma... Estaba leyendo en voz alta a la vez que pensaba cosas horribles sobre mí misma y mis fallos... Odiaba al público, me odiaba a mí misma.' Puede que sus lectores no lo supieran, pero ella solía vomitar antes de dar conferencias públicas. Ya no hace eso, pero, blogueó, 'aún no puedo comer... y voy al baño un zillón de veces'.
Quizá en los días previos a Internet, boyd habría buscado consuelo con amigos o parientes o habría escrito una larga entrada en su diario. Pero boyd dice que los que se sumergen en el mundo de las redes sociales se vuelven de hecho mini-celebridades, con detalles íntimos de sus vidas expuestos a cualquier persona del mundo que los encuentre suficientemente interesantes para seguirlos. Nuestras vidas privadas son ahora mucho más públicas. En el pasado nuestras interacciones sociales eran 'privadas por defecto, públicas por esfuerzo', dice boyd. Ahora, son 'públicas por defecto, privadas por esfuerzo'."
Se me ocurren un par de comentarios: primero, que es una crueldad privar al ser humano en red de su móvil, su smartphone, su portátil o su tablet—para (para mayor absurdo) dejarle encima que lea papeles. Una conferencia TIC con curiosos criterios, la que sufrió boyd. A un organizador le tiene que patinar una neurona para no permitir ordenadores al conferenciante pero sí al público, y con pantalla Twitter detrás. Sádicos hay.
También hay masocas, para forzarse a sí mismos a comunicarse en un medio (presencial o no presencial) que no es del propio agrado. En la definición de ser media-savvy debería entrar el saber elegir de qué medios abstenerse, acorde con las capacidades e inclinaciones de cada uno. Yo por ejemplo he dejado de ir a dar conferencias por allí, o de intentarlo siquiera. Y el teléfono lo cojo sólo cuando me apuntan con una pistola. Quizá boyd debería limitarse a las redes sociales, a menos que le motive el subidón del directo (el subidón de vómito, vamos).
Otra cosa: en ese caso, boyd metió la pata espectacularmente al no colocarse al mínimo nivel que le pedía su público: tenía que haber leído también lo que se decía sobre ella en la pantalla Twitter. Hace poco estuve en una conferencia de Gina Tost, con pantalla Twitter, y tampoco parecía la conferenciante muy interesada en lo que se decía en la pantalla—cierto es que no era muy interesante, aunque intuí yo peligros potenciales del formato éste, que por lo que se ve ya los había estrenado boyd.
El tema de las conferencias con Twitter es que superponen lo que Goffman denomina dos canales simultáneos de interacción, y así crean interferencias entre ellos: la interacción oficial con el conferenciante, la charla oral en la que uno habla y los demás escuchan (la presencialidad presencial si se quiere), y la interacción oficiosa entre miembros del público (con o sin el conferenciante)—la presencialidad en red. Claro que al hacer esto se crea un nuevo tipo de canal público, el que aparece en la pantalla de Twitter, algo más "extraoficial" que el que articula el público con su atención al conferenciante (o con sus risas). Y el corolario teórico más interesante, quizá, aparte de las lecciones prácticas que extraiga cada cual, es que también se genera un auténtico canal colusivo adicional en el público, precisamente el que no va a parar a la pantalla de Twitter, pero sigue ambientalmente presente en la sala multimedia—que multimedia siempre somos.
Aquí está la tesis doctoral de danah michele boyd sobre redes sociales, titulada (y viene al pelo) Taken Out of Context:
Según Babylon, soy (bueno, somos, mi bibliografía y yo) el primer resultado de la Universidad de Zaragoza al buscar en la web su propia dirección, "unizar.es":
Según Google, no tanto: sale mi página de enlaces en primera página pero no en primera posición. Según Dogpile, aparezco el cuarto buscando ese dominio:
En Ask y en Bing, ni parece que aparezca, buscando esto. Aunque bing me da 16.500 resultados buscando "A bibliography of literary theory, criticism and philology", así con comillas.
Altavista sigue existiendo, pero yo no existo mucho allí. Ni en Yahoo. De lo cual se colige que la realidad es del color del cristal con que se mira, o que tus resultados de búsqueda dependen del tweak que le hayan aplicado al buscador, más que del material que tengas en la web.
Google ha anunciado en un vídeo su proyecto de realidad aumentada Google Projectglass. Aquí hay una noticia y un vídeo en 20 Minutos. Las gafas que te hacen ver el mundo como Terminator, las llaman por allí. No contento con inventar el ciberespacio avant le fact, William Gibson ya escribió una novela sobre unas gafas de realidad aumentada en 1993, Virtual Light. En sus últimas novelas venía narrando historias de locative art y otros fenómenos que fusionan la geolocalización, la Red, el arte y la experiencia directa. Ahora estas gafas de realidad aumentada de Google (y ya nos hablan de las lentillas que llegarán en otros proyectos) fusionan la pantalla con la visión directa del sujeto, convirtiendo el campo visual en una interfaz con el ordenador. Cada vez más vivimos en una realidad aumentada, pero esto es un paso muy importante. También puede llevar a más atropellos de peatones que el Walkman, y a una sobrecarga de información, y a una difusión de la atención, que apenas sugiere el vídeo de Google. Y, presuponiendo la fusión perfecta que ahí nos venden entre la experiencia real y la multimedia, ¿cómo nos quedamos sin nuestras gafas o lentillas? ¿Alienados de nosotros mismos? ¿En una realidad disminuida?
Enfatiza Rosedale la cualidad social de Second Life, una socialidad en un medio virtual que lleva a una experiencia distinta de la información. Y predice que el futuro de Internet y de las redes sociales se parecerá mucho más a Second Life, hará un uso mucho más radical de entornos sociales virtuales.
Más aún: que llegaremos a preferir nuestras identidades virtuales a nuestro yo "desconectado" (nuestros avatares a nuestros cuerpos por así decirlo)— y que gran parte de las experiencias humanamente significativas tendrán lugar en un entorno virtual. Que estos cambios pueden parecer terroríficos, pero que son inevitables—y que en conjunto sus efectos serán positivos.
El contenido ya no tiene valor, y no me refiero sólo al mío. Es una presentación de Martin Lessard, "Le contenu n'a plus de valeur." Por decirlo de modo maximalista, claro. Lo que importa en la nueva ecología mediática de las redes sociales es el acto de compartirlo y quién lo comparte.
Presentación de ReCaptcha, un sistema para digitalizar libros utilizando captchas introducidos por cientos de miles de personas, y de Duolingo, un sistema para traducir Internet con información extraída de gente haciendo ejercicios de aprendizaje de idiomas.
My commentary to a LinkedIn post by Stuart Nager, "The Initial Spark"—on creativity in the hypermediated and multitasking Age of the Web:
So the initial spark of creativity is bound to come now in quite a different informational ecology, and surrounded by interruptions and cybernoise. I find this post interesting and well put, it is quite attentive to the distinctive quality of the present-day experience and conditions of writing. For myself, I tend to believe that the initial spark of creativity is favoured by the unexpected connectiveness of multimedia noise—doing half the work of connection for your brain, in a way— but then who knows, perhaps it's a matter of different kinds of brains and other people are numbed by excess noise. Anyway, to look at an additional side of the question, it occurs to me that although we're multimedial now, and we're interrupted constantly, this has always been the case (not in the same way I grant, but think of the Person from Porlock). We are always already multimedial, if only because our body is from the start the original multimedia machine, and an interface for the interaction of different and incommensurable senses (as pointed out by Berkeley in his Essay towards a New Theory of Vision). But I digress. You made me think of an article by Leah Marcus in The Renaissance Computer,"The Silence of the Archive and the Noise of Cyberspace" - what she argued is that our association of writing and silence, the internal train of thought, etc., is a modern development, a product of the age of print. And that the noise of cyberspace may restore to us a more multifarious-hypermedial-interactional (and bodily) relationship to writing and thinking. As is the case here.
Once written, I add as hyperlinks the initial connections which suggested themselves as I wrote the commentary—and others that popped up along the way as I rewrote it and linked it here. For instance, this reflection on the notion of connecting the seemingly unconnected is... somehow connected to the discussion.
Acabo de enterarme de que existe la página de "mis citas" en Google Scholar. Incluye unos interesantes índices de impacto—poco tengo yo, la verdad, en índices o en número de citas.
For the record, estos son mis índices de citas hoy: Citations: 279 (159 desde 2006) h-index: 4 (4 desde 2006) i10-index: 2 (2 desde 2006)
El primer índice se define así: el índice h es el número más grande tal que h publicaciones tienen al menos h citas. Y el i10-index se refiere al número de publicaciones con más de 10 citas.
Falta otro índice que coteje la cantidad de artículos frente a la cantidad de citas: habrá quien tenga mas citas que publicaciones, igual que yo tengo más artículos que citas.
No sé si la solución para levantar el índice será autocitarme aún más, igual como que no.
Y sobre el futuro del mundo—hablando en 1972, cuando la Web y Facebook y la telefonía móvil universal aún estaban en el lejano futuro, a veinte o treinta años de distancia. Sus opiniones no las presento yo (ni él) como modélicas ni autorizadas, sólo como la sensación que le produce la aceleración material e intelectual del siglo XX. Esta es la parte 6 de una entrevista en el canal de filosofía de YouTube A Parte Rei. Gracias a Olga por recomendármela.
La entrevista (francés, subtitulada en español) empieza aquí. Y a continuación transcribo sus opiniones sobre el futuro y sobre el "Museo Imaginario" que es Internet—más imaginario aún en 1972.
(Parte 6, minuto 3.46)— El 27 de julio de 1972, la entrevista acababa con una pregunta sobre el porvenir:
Ese es el tema sobre el que, teniendo la sensación de haber estado equivocándome siempre en el pasado, me abstendré cuidadosamente de hacer previsiones con el futuro. Pero en fin, no puedo decir que me sienta particularmente a gusto en el siglo en el que el azar me ha hecho nacer, y que la manera en que está evolucionando no me hace pensar que, si no yo mismo, al menos mis descendientes, se sentirán en él más a gusto que yo. Ya lo hemos hablado dos o tres veces. Me parece que en un mundo que tiende a volverse superpoblado incluso en lugares en los que no lo está, porque la densidad misma de la población se ve multiplicada por la aceleración de los medios físicos de comunicación, y de los medios intelectuales de comunicación... esto, en fin, hace que tendamos a convertirnos cada vez más en consumidores bulímicos de las riquezas que nos rodean, ya se trate de riquezas concretas del universo, que destruimos al consumirlas, o riquezas intelectuales, que absorbemos con una intensidad, una rapidez, mucho más grandes que la velocidad e intensidad con las que conseguimos renovarlas. De hecho, necesitamos siempre un museo imaginario, y el hecho de que esta expresión haya nacido en nuestro tiempo es significativa—que nos haga falta tener a cada segundo, a disposición nuestra, todo el capital intelectual que la humanidad ha acabado produciendo en toda su amplitud, y desde su origen, y que apenas nos baste para nuestras necesidades... me parece inquietante para un futuro que, en fin, en la perspectiva en la que me sitúo, exigiría un equilibrio mucho mayor entre, digamos, la comunicación y la no comunicación, que ha sido la constante de las grandes épocas creadoras. Nos planteamos continuamente establecer mejores comunicaciones entre los hombres... cuando quizá una cierta sordera sea fecunda desde el punto de vista de la auténtica creación. Las grandes épocas han sido aquéllas en las que los hombres se comunicaban lo suficiente como para poder fecundarse recíprocamente, y en las que a la vez la comunicación se veía frenada, ralentizada de forma lo bastante sustancial como para que pudiese sacarse pleno provecho de las ventajas de la comunicación propiamente dicha. En fin, que un mundo en el que a las cartas les costaba varias semanas llegar era quizá un mundo mejor equilibrado que el mundo en el que habitamos ahora. Una opinión ésta que quizá infravalore el potencial creativo de la interconexión multiplicada, de la ubicuidad, y de la instantaneidad. Y sin embargo, quién le negará a Lévi-Strauss que Internet recalienta al mundo, y también que estamos noqueados aún, y quizá para siempre, con un jet-lag intelectual, bajo the shock of the new? El Museo Imaginario al que se refiere Lévi-Strauss, y en el que está ahora, tiene en todo caso sus ventajas. Nos permite ver, cuando queramos, esta entrevista con Lévi-Strauss. Y nos permite tener las obras de los siglos con la biblioteca universal, e incluso ver y oír a tantos de nuestros coetáneos ilustres, a los grandes pensadores del siglo XX y del XXI, en la Televisión Universal. ¿Que quieres ver a Chomsky en debate con Michel Foucault? You name it.Me quedo, en cualquier caso, otra entrevista con Lévi-Strauss, quince años después, a los 90 años.
¿Son sombras lo que aquí vemos? ¿Y pueden las sombras gustar? Los gozos no son sino sombras, Proyección de cuerpos imaginados, Transformados en lo que creemos Con las figuras que aparentan. Pero rápidos se van los gozos Expresados por las sombras, No son gozos cuando duran, Su pasar es su mejor… —Luce alegría la gloria en un destello, y adiós. Devorad, ojos hambrientos, las maravillas que veis, cazándolas de golpe al vuelo, sin cazar para tener: Que tras cerrarse el telón Siga la obra el corazón.
(Samuel Daniel, 1610)
Are they shadows that we see? And can shadows pleasure give? Pleasures only shadows be Cast by bodies we conceive, And are made the things we deem, In those figures which they seem. But these pleasures vanish fast, Which by shadows are expressed: Pleasures are not, if they last; In their passing is their best Glory is most bright and gay In a flash, and so away. Feed apace then greedy eyes On the wonder you behold. Take it sudden as it flies, Though you take it not to hold; When your eyes have done their part, Thought must length it in the heart.
Google sigue promocionando y desarrollando su navegador Chrome. Siendo de Google, tiene como característica especial algunas funcionalidades de búsqueda que explican aquí. Entre otras:
Google también comenta una serie de trucos más avanzados relacionados con la barra de direcciones de Chrome. Uno de ellos permite seleccionar términos en la web y arrastrarlos a la barra del buscador, lo que hará que automáticamente Chrome muestre los resultados de búsqueda de los términos en Google. Otra opción es buscar palabras o frases con el menú del botón derecho del ratón. "Resalta una palabra o una frase, pincha en el botón derecho del ratón y selecciona la opción ’buscar ese texto’. La búsqueda se realizará automáticamente".
Poco a poco se van acercando los diseñadores de navegadores a la sugerencia que les hacía yo en este artículo: "Hiperhipertexto: Hipertextualizar todo el texto". No porque me hayan leído, claro, sino porque la sugerencia era y sigue siendo buena: consiste, básicamente, en integrar navegador y buscador, convirtiendo el propio texto mostrado en pantalla en los términos de búsqueda, o sea, accionarlo para convertirlo en un hipertexto que enlace mediante el navegador a los resultados de búsqueda óptimos. La web del New York Times primero, y Firefox también, dieron algunos pasitos en esa dirección hace unos años; de eso hablé en "Hipertextualización total automatizada". En el futuro veremos más pasos en esa dirección, supongo.
Ahora Google Chrome va integrando en uno (ya iba siendo hora) la barra de navegación web y el cuadro de búsqueda. Y caen también en la cuenta de que gran parte de los textos de búsquedas a realizar no hace falta teclearlos, porque están ya en la pantalla, en la propia página que se está leyendo.
Reseño aquí el capítulo "Arachne's Web: Intertextual Mythography and the Renaissance Actaeon", de Sarah Annes Brown, publicado en el libro de estudios mediáticos retrofuturistas The Renaissance Computer: Knowledge Technology in the First Age of Print (ed. Neil Rhodes y Jonathan Sawday, 2000). Según su propio resumen,
"El ensayo de Sarah Annes Brown trata sobre la metáfora de la 'red' o 'telaraña' (ver también los ensayos de Sawday y Rhodes). Arguye que la metáfora de la tela de araña se despliega originalmente en las diversas respuestas renacentistas a las Metamorfosis de Ovidio. Los diversos "hilos" textuales se entretejían, se yuxtaponían y se contrastaban en las enciclopedias de mitología que se convirtieron en fuentes de exploración tanto artística como poética en la primera era moderna. Sin embargo, muchas de estas glosas, insospechadas para Ovidio, tienden a simplificar en exceso la compleja red de conectividad sugestiva que desvela el propio texto. Para una respuesta más matizada a Ovidio, Brown sugiere que nos dirijamos a los poetas, en particular a Spenser y a Jonson. Muestra cómo el lector renacentista habría encontrado, en las obras de estos poetas, una respuesta textual a las complejidades de Ovidio que se asemeja llamativamente a la función que en tiempos posteriores tendrían los enlaces hipertextuales." (120; traducciones mías).
Un ensayo, por tanto, que asocia intertextualidad e hipertextualidad—y sobre esta cuestión tengo que remitir a mi propio ensayo "Linkterature: From Word to Web".
Enfatiza la autora la noción del trayecto de lectura, seguido de un enlace inter/hiper/textual a otro, siendo el propio Ovidio quien estimula la noción de posibles variantes o asociaciones, por ejemplo en el relato de Arachne—o el de Acteón:
"El final abierto del relato [de Acteón] lo convierte en un vehículo particularmente significativo para discutir las prácticas hipertextuales en el Renacimiento; el trayecto que elijamos tomar entre los muchos elementos de la world wide web renacentista referidos de algún modo a Acteón, determinará—o reflejará—nuestra propia manera de responder al ambivalente relato de la muerte del cazador en las Metamorfosis" (122).
Analiza la autora distintas alusiones y variantes de la historia de Acteón en Spenser y en Jonson, en el contexto de la compleja tradición clásica que servía al Renacimiento como sistema de referencias y alusiones. Ejemplifica así la idea central de su ensayo, a saber, que
"cada texto renacentista puede considerarse como un nodo individual en el seno de una red intertextual, que invita al lector a ramificarse por un gran número de 'sitios de la red'—comentarios, grabados, emblemas, canciones y poemas—pero sin necesidad de pulsar el botón de un ratón" (128).
La idea central es la capacidad de finura alusiva y de sugerencia que se halla en la cultura clásica compartida por los humanistas—y es recuperabla por lecturas críticas hoy que siguen el trayecto de una línea de asociaciones específica.
"Aunque la matriz del mito es sólo una de las muchas entradas al docuverso renacentista, las Metamorfosis de Ovidio parece un portal especialmente adecuado, porque además de tener una estructura fluida y abierta, presenta un universo en el que la identidad personal es múltiple y fracturada, en el que todas las fronteras, y no sólo las textuales, son radicalmente inestables" (132).
El verano podría definirse, a estas alturas del siglo XXI, como la estación de la mala conexión, que nos obliga a pelear con el pincho o el iPhone / módem, o a acudir a la wiflioteca del pueblo, para obtener una mediocre y lenta velocidad de subida. Y eso cada vez es un problema mayor, ahora que trabajamos en las nubes, y que todo nuestro material vital lo tenemos colgado por allí. Hay que cargarse de paciencia, mientras se carga la página, y pensar en otra cosa, en otras virtualidades. Por cierto, también observo que van apareciendo por el ciberespacio, con años y años de retraso, pero inexorablemente y según previsto, todos los viejos conocidos y amistades y ligues de verano y chicas de la pandilla de hace veinte años, treinta años, cuarenta años, de la Alfa a la Zeta. Exes. Y griegas. Normalmente aparecen por Facebook—el otro día leía que cada año mueren más de trescientos mil usuarios de Facebook, pero supongo que aún nacen muchos más. Mi política de Facebook ha sido inflexible desde el principio (bueno, con una xcepción)—no invitar a nadie a ser amigo, y dejar que me invitasen. Como justificación mínima para esta presuntuosa política tengo el que mi Facebook no contiene casi nada que no contenga mi blog, que es público, que lo pueden ver todos mis amigos y enemigas. Que el facebook también es público (creo—creo haber elegido esa "opción de privacidad" nula). Y que por tanto les corresponde a quien quiera de mis viejos amigos "hundidos en la negra sima del tiempo" autorizarme a ver su facebook el invitarme, puesto todos ya están invitados al mío en cierto modo de oficio. Y alguna invitación va llegando—pero rara vez de gente conocida. Las viejas caras se quedaron en el pasado, y sus avatares en red ya no tienen al parecer nada que ver con nosotros. O a veces hacen un amago de aparición, y luego desaparecen, sopesada quizá la responsabilidad de la reconexión digital. ¿Invitarles, yo, a entrar en su vida de nuevo, siquiera sea de refilón por vía de escribir en la misma red social? Me parecería una intrusión. ¿Alguien no se había dado cuenta de que la dinámica de grupos y de redes sociales es más complicada de lo que parece? "Uf, vaya lío", cantaba Objetivo Birmania por aquellos años cuando nos veíamos. Es dudoso pensar que alguien a quien perdiste de vista cuando aún no existía la Web le vaya a apetecer verte reaparecer con tus actualizaciones de perfil, y tus chorradas, y tus "me gusta" o "me disgusta", de repente a diario, como un castigo surgido de lo más hondo del retorno de lo reprimido. Es casi presuntuoso pensarlo, o pedir amistad a nadie desde mi opción de redes abiertas. Hay muchas personas de nuestra red social que aun existiendo en la red, no pasarán a nuestras redes sociales informatizadas. Una cosa es vivir en las nubes, y otra encontrarse allí con los habitantes del planeta tierra. Claro que esto es en verano, que aún hay mala conexión, habrá que ver qué pensamos al respecto en otoño.
Muchas de las cosas que ahora pasan en Facebook pasaron antes en las Multi-User Dimensions o MUDs del Internet de los años 80 y 90, o en aquello que se llamaba IRC y ahora no sé si alguien sigue empleando. No se sospechaba, quizá, que todo el mundo terminaría empantanado en ese elemento. En su capítulo sobre "la identidad del sujeto en red" ("The Networked Self", de Remediation) dicen esto Bolter y Grusin, que no podían conocer Facebook (de hecho no aparece ni siquiera el término blog en su glosario ni en la conceptualización de su libro).
"Los MUDs y sitios de chat no parecen servir para otra función cultural al margen de la remediación de la identidad del sujeto. Aunque los especialistas en ordenadores han intentado durante años explotarlos para la comunicación práctica (conferencias de empresa o educación) han seguido siendo entornos sociales, oportunidades para que los participantes (normalmente jóvenes) lleven a cabo experimentos en autodefinición". (258)
Claro que Facebook suele ser menos pseudónimo que el chat o los blogs, y en ese sentido la autodefinición o autorrepresentación tiene lugar según protocolos diferentes—siempre la tecnología invita determinadas direcciones que son las más adoptadas por los usuarios, y eso crea convenciones y un entorno determinado. El chat de Facebook así tiene funciones de comunicación más cercanas a la llamada telefónica, frente al chat generalizado y anónimo en que piensan en Remediation—y también han proliferado las páginas de apoyo de Facebook a cosas como empresas, programas, instituciones.... Si bien suelen ser bastante inútiles, a mi entender, siendo más banderitas de apoyo que otra cosa, sería precipitado decir que no las haya con función práctica comunicativa más allá de la puramente fática o de relación social. Todo esto va evolucionando y continuará haciéndolo. Llama de todas maneras la atención cómo instrumentos tan ricos, versátiles y potentes como los blogs o Facebook son muchas veces minusvalorados, ignorados o despreciados para fines "serios" (pienso por ejemplo en la ridícula presencia de blogs en la Universidad, o de la Universidad en los blogs). ¿Estaremos desbordados o noqueados por the shock of the new, todavía a estas alturas?
Si los profesionales se resisten, los individuos privados han entrado en las redes sociales virtuales con decisión. Y así ha pasado con muchos ahora lo que ya les sucedió a los usuarios de las MUDs hace veinte años: "Muchos", nos dicen Bolter y Grusin, "consideran sus experiencias en los MUDs más satisfactorias emocionalmente que sus vidas en el mundo físico". Esto ha ido a más, e irá a más.
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Observo que se empiezan a ver en la tele anuncios con apoyo de Facebook, o que emplean a Facebook como tema. A Facebook no lo anuncian en la tele (igual no hace falta), pero en cambio sí que acabo de ver el primer anuncio televisado de una red social (de Habbo).
Redundando en lo redundante, me he abierto hoy una nueva página de inicio en About.me:
Estos acaban de inventar, me temo, la página web personal, eso que se llevaba ponerse uno en los años noventa. Esta es la mía, o sea, mi about me antes de about.me:
Está inaugurada en 2004 (porque antes tenía sólo, desde mediados de los 90, la página de la bibliografía, que fue mi primera página web y se bastaba como autopresentación). En realidad tengo una página de enlaces, a la que remiten tanto "mi página" como esta de About.me, y que es la que más utilizo como punto de entrada a mi red. Lo que pasa es que poner una portada antes de la portada de tu web siempre contribuye a reorientar la atención de una manera determinada. Aquí en About.me, claro, la vieja idea de la página web no sólo viene apoyada con estadísticas y demás, sino que está integrada con las redes sociales que a la vez lo comunican a uno y lo disgregan. Quienes quieran, aquí pueden poner un enlace a todo su enredamiento social o a una parte selecta de él; yo le he puesto un facebook, un blog y esa página de enlaces de la universidad, y ya voy que ardo. Total, toda puerta de entrada a la red de uno es imaginaria y convencional, porque la gente entra por cualquiera de las mil puertas de servicio antes que por la entrada principal, y ésta no existe más que como adorno o emblema.
Un correo que me llega hoy, quizá desde el pasado:
Desde http://www.sendtofuture.com podrás enviar correos electrónicos marcando de antemano la fecha en que se entregarán al destinatario. No más olvidos: envía cuando quieras la felicitación de cumpleaños, y llegará en su fecha justa.
Las posibilidades de este servicio son tantas como tu imaginación o tus necesidades: trabajo, pareja, asuntos económicos. Incluso bromas. Actúa con responsabilidad y sácale todo el partido a este servicio.
Una sugerencia: escríbete a ti mismo contándote los problemas que hoy te parecen tan importantes y configura la fecha para dentro de un mes, o mejor aún para dentro de un año: el efecto es impresionante.
También es útil cuando se tiene algo pensado para una fecha y no se quiere echar uno atrás.
Si algún profeta se atreve, puede enviar desde aquí sus profecías.
Y esperamos que nadier lo necesiote para eso, pero es muy útil para decir algo después de una despedida. De cualquier tipo de despedida, sin que otros cuenten tu historia.
El tiempo cambia las cosas. Haz la prueba. Lo único no garantizado, supongo, es que en el futuro haya alguien para leerlos. O que haya un futuro—pero aceptemos la mayor. Podemos enviarnos estas pequeñas cápsulas de tiempo. También podemos releer los viejos diarios, son otra carta (involuntaria) al futuro, siempre inesperado, siempre impredecible—como all our past selves.
En fin, un instrumento muy útil para comunicarse con uno mismo. Conócete a tí mismo—al que eres, y que pronto ya no recordarás que eras.
Rompemos de un cabezazo súbito el techo de cristal de un millón de resultados de búsqueda—en Bing:
En Google, voy por los 215.000 resultados. Ojo: búsqueda de cuatro palabras del nombre, con comillas. Sin comillas no vale. Y Yahoo nos da sólo 32.000 resultados—todo es relativo, y lo que aún no lo es, pues será relativizable.
Google nos acerca más a esa utopía de la plenitud del conocimiento humano en sus relaciones—soñada por uno de los inventores del hipertexto, Ted Nelson. Bill Benzon, en su último post de New Savannah, nos habla sobre Xanadu y la contribución de Google, acercando un paso más la biblioteca universal de palabras entrelazadas. Yo sobre esta cuestión escribí en Linkterature: From Word to Web. Quien quiera puede hacer el enlace mental entre ambos artículos —yo me voy a la cama que son las dos menos cuarto.
(mensaje enviado a la lista de distribución de AEDEAN):
Estimados compañeros: Hace un tiempo pasé información sobre una red social académica, una especie de "facebook para universitarios", que además está efectivamente integrado con Facebook. Es también gratuito y se llama Academia.edu, http://www.academia.edu
Observo que muy pocos de mis colegas anglistas se han apuntado a estas redes sociales, o las usan si alguno llega apuntarse. Yo por mi parte acabo de abrir una página en ResearchGate, que por lo que veo hasta ahora es bastante más lento e impredecible que el SSRN, o que Academia. Supongo que seguiré cultivando preferentemente estos otros sitios, hasta nueva orden.
Mejoro yo—que tengo a fecha de hoy 376.000 resultados virtuales (búsquese con dos apellidos y entre comillas, si no no vale).
Y ha mejorado Google, pues, aparte del Google Instant, que hace obsoletos los dos botones de búsqueda de la primera página, hay novedades en la segunda página, o página de resultados. Ahora al pasar el ratón por cada resultado, se despliega una vista previa del mismo a la derecha. Y además han añadido, en la columna de la izquierda, una serie de opciones rápidas para búsqueda de imágenes, blogs, etc. Así se evita tener que escribir de nuevo el término de búsqueda en cada una de las aplicaciones.
No, si al final, acabarán inventando, los de Google, la hipertextualización total automatizada. O sea, la integración de navegador y buscador en una misma interfaz. Pero perdieron una ocasión al sacar su navegador Chrome sin integrarlo con funciones de búsqueda de Google de modo radical. Bueno, por no tener, no tiene Chrome ni siquiera la posibilidad de instalarle Google Sidewiki. Y otra pequeña autointegración en la que han fallado, los infalibles Google: Google Buzz no se comunica con la propia plataforma de publicación en red de Google, o sea Blogger. Ni permite publicar desde la propia página de perfil Google, donde aparece el buzz recopilado. Aún les falta eliminar pasos para llegar a sí mismos.
Estreno Google Buzz. Que puede convertirse en la enésima versión de mi blog. No sé si tendré ánimos ni fe para duplicar allí lo que pongo en Blogger y en Facebook y en diversos sitios más. Y menos para crear Contenido Original para cada sitio, je... Como no me cree un avatar autónomo y lo ponga a currar fuerte, no voy a dar abasto con tanta red, total para contar lo que me pase en la red, pues nada más me pasará en ningún sitio más como me deje ir. Ni en sueños, mira--el otro día hablaba con Álvaro de cómo la tecnología se infiltra en nuestros sueños, a cuenta de un sueño cinematográfico que había tenido él con flashbacks y cámara lenta. Yo tengo sueños más bien cibernéticos, con aplicaciones que modifican la realidad, y con menús desplegables o con enlaces que te dan paso a otros niveles del sueño. Esta noche sin ir más lejos. En fin, voy a poner una foto y un enlace, a ver cómo queda esto de presentado.
Con el nuevo sistema de búsqueda instantánea, sobran en la página principal de Google dos botones: "Buscar con Google" y "Voy a tener suerte". Quítenlos por favor. ¡Nos vamos acercando a la página en blanco! con referencia a: Google (ver en Google Sidewiki)
El silencio del archivo y el ruido del ciberespacio
Reseño aquí el artículo "The Silence of the Archive and the Noise of Cyberspace", de Leah S. Marcus, publicado en The Renaissance Computer: Knowledge Technology in the First Age of Print (ed. Neil Rhodes y Jonathan Sawday, 2000). Según su propio resumen, Marcus explora en qué medida el ordenador cumple el viejo sueño de crear una "memoria enciclopédica". Nos proporciona funciones de memoria inauditas en otros tiempos, pero a la vez plantea problemas irritantes y familiares parecidos a los que se encontraron los usuarios de las tecnologías del conocimiento renacentistas. Como en sus esquemas memorísticos, el ordenador nos permite imaginar espacialmente el funcionamiento de la memoria, con sus sistemas de archivos, carpetas y sitios web, a la manera de los edificios mentales imaginarios que aparecen en obras renacentistas. Y también promete replicar en versión digital la textura ruidosa y parlanchina del encuentro entre lector y texto, previa a la hegemonía del "silencios de los archivos", característica de la letra impresa en la era moderna. Para Marcus, este silencio idealizado se ve reemplazado por una forma más activa, mutable y "ruidosa" de reproducción textual, y aparecen en este "ruido del ciberespacio" unas formas de relacionarse con el conocimiento anterior que son altamente teatrales y auditivas. Los blogs, entiendo, son una forma muy característica de esta textualidad típicamente ciberespacial, aunque su emergencia masiva sea posterior al artículo de Marcus.
En la textualidad electrónica del ordenador convergen la manipulabilidad y customizacigón individual del manuscrito previo a la imprenta, con la reproducibilidad masiva y el acceso a muchos textos que facilita la imprenta. También se parece, observa Marcus, al "florilegio" o miscelánea que permitía acceso rápido a materiales diversos a finales de la Edad Media y principios del Renacimiento. Marcus observa cómo en los archivos en red modernos creamos nuestras propias versiones de los florilegios, a la vez contando con la exactitud de la imprenta y con el potencial de adaptación personal del manuscrito.
La imaginación asociada a la tecnología del conocimiento da lugar en el Renacimiento a invenciones curiosas que parecen querer llevar más allá las posibilidades de la letra impresa. Así la máquina de leer de Agostino Ramelli (descrita e ilustrada en Le Diverse e Artificiose Machine de Capitano Agostino Ramelli, París, 1588), una especie de atril múltiple giratorio que permite al lector pasar de un libro a otro rápidamente... casi un antecedente, diríase, del Memex de Vannevar Bush, aunque, claro, no deja huellas del trayecto de lectura ni enlaces visibles en los libros.
La tradición psicológica y la mnemotécnica llevaban también a imaginar la mente como un espacio con diversas salas: hay abundantes ejemplos renacentistas, en el Pastime of Pleasure de Stephen Hawes (1509) o el Mirrour of the World de Caxton de 1527. También la Mnemonica, sive Arte Reminiscendi de John Willis (1618); de estos artefactos mnemotécnicos habla Frances Yates. Las alegorías mnemotécnicas imaginan utópicamente algunas de las capacidades de acceso a la información que da hoy el ordenador. Otro ejemplo es L'an 2440 de Louis-Sébastien Mercier, 1771, en el que los sabios condensan el saber de una biblioteca en un pequeño libro. También el ordenador reposa sobre una conceptualización comparable:
"Como los sistemas de memoria artificial abogados por los rétores y filósofos naturalistas de la Edad Media y del Renacimiento, el ordenador equipado con Windows emplea imágenes llamativas o iconos que actúan como controles memorísticos para obtener acceso a bloques mayores de información; y como los anteriores sistemas, provoca en un principio asombro y maravilla en los usuarios, ante el aumento de capacidad que parece ofrecer a nuestro intelecto humano" (21, traduzco)
Esto dentro de las obvias diferencias que también reseña Marcus. Es difícil, dice, en una cultura inundada de imágenes como la nuestra, recrear el impacto de las escasas imágenes disponibles en la cultura de hace quinientos años. Pero la imprenta produjo un impacto similar en cierto modo al que hoy produce la informática, creando también sentimientos de alienación y rechazo a una cierta "inhumanidad" del medio: "D.F. McKenzie y Keith Thomas recogen muchos testimonios sobre alienación frente a la imprenta en la modernidad temprana, en particular cuando los lectores se encontraban con versiones impresas de materiales que con los que tenían previamente la 'experiencia viva' de la representación: obras de teatro, lecciones, y sermones" (22). El libro se concibió durante el primer siglo de la imprenta como una especie de vehículo de almacenamiento, como un disco de ordenador, "más bien que como un sustituto del cuerpo del autor" (22)—Roger chartier dice que costó un tiempo conceptualizar al libro impreso como la imagen de su autor. Algo parecido a lo que sucede hoy con la necesaria parafernalia electrónica del texto electrónico. Preocupaba el desplazamiento de la inmediatez de la comunicación humana: "Tanto el primer siglo de la cultura impresa como nuestra cultura digital actual estaban preocupados por la imagen híbrida del humano que es también una máquina" (23); esto da lugar a imágenes peculiares en Shakespeare o Sidney. Sugiere Marcus que "esta hibridación entre el organismo humano y la tecnología (...) es característica de tiempos en los que un método tradicional de comunicación se ve amenazado por métodos nuevos y se ve gradualmente desplazado" (23). Y si hoy la presencia del autor en el libro se ve problematizada, quizá la erosión se deba al desarrollo de la comunicación en red.
Por su parte, el ordenador empieza a adquirir la personalización y presencia antes atribuidas a la letra impresa. (Una vez más, los blogs son un fenómeno muy característico a este respecto, aunque Marcus no los conocía todavía). Maquiavelo, o Milton, presentan la lectura como presencia fantasmal o espiritual del autor, conversación desplazada con él; y estos modos muy teatrales y auditivos de relacionarse con el saber escrito era más bien la regla que la excepción en esta época temprana de la imprenta. Esta interactividad vuelve hoy a través del ordenador:
"El ordenador y el ruidoso mundo del ciberespacio nos permiten recapturar parte de los elementos auditivos y sociables de la lectura y memoria renacentistas, los que el archivo y la biblioteca modernos han suprmido bajo el aviso de 'Silentium'." (27)
Incluso el contacto con la voz de los autores es posible, a través del desarrollo de los sistemas multimedia; "es imposible predecir las maneras en que se profundizará y cambiará nuestro conocimiento del pasado si nos adaptamos a la etraña práctica de oír además de ver nuestros archivos" (28)
Hasta aquí el artículo de Marcus, muy en la línea McLuhaniana que anima todo el volumen (siempre hay que volver a La Galaxia Gutenberg para estas cuestiones). Los desarrollos multimedia, como se sabe, han ido a más, y se han diversificado las experiencias multimedia en la red. Quizá el resultado más significativo sea un relativo arrinconamiento de la cultura archivística procedente del mundo de la imprenta, a pesar de la proliferación de repositorios y archivos digitales. En la dimensión digital perviven reencarnados, o mejor dicho desmaterializados, todos los fenómenos propios de la era de la imprenta y hasta del manuscrito: es posible examinar todos los pergaminos amarillos de Beowulf en red. Pero en esta explosión de información y textualidad pasan a tener preeminencia y prioridad los fenómenos propios, inéditos y característicos de la nueva era—con lo cual no quiero decir que la digitalización de la cultura impresa no sea propia, inédita y característica, entiéndaseme bien. Pero es la literatura en sí lo que se ve desplazado por un nuevo régimen de comunicaciones que sigue protocolos interaccionales diferentes—lo que Marcus llama "el ruido del ciberespacio".
Are people here familiar with the Social Science Research Network as a way of distributing your papers? Many of my papers in the field of literary theory and English studies are available here (free-access):
(por lo menos no pido dinero, como otros... sino sólo atención, que para eso se hizo la web social. Aunque de mejor gusto es no pedir ni lo uno ni lo otro).
In a recent book, “Delete: The Virtue of Forgetting in the Digital Age,” the cyberscholar Viktor Mayer-Schönberger cites Stacy Snyder’s case as a reminder of the importance of “societal forgetting.” By “erasing external memories,” he says in the book, “our society accepts that human beings evolve over time, that we have the capacity to learn from past experiences and adjust our behavior.” In traditional societies, where missteps are observed but not necessarily recorded, the limits of human memory ensure that people’s sins are eventually forgotten. By contrast, Mayer-Schönberger notes, a society in which everything is recorded “will forever tether us to all our past actions, making it impossible, in practice, to escape them.” He concludes that “without some form of forgetting, forgiving becomes a difficult undertaking.” It’s often said that we live in a permissive era, one with infinite second chances. But the truth is that for a great many people, the permanent memory bank of the Web increasingly means there are no second chances — no opportunities to escape a scarlet letter in your digital past. Now the worst thing you’ve done is often the first thing everyone knows about you.
La idea moderna de una identidad fluida y modelable estaría en peligro. (El self-made man, ideal americano, un término popularizado por Henry Clay en 1832). Internet prometia en principio mayores perspectivas de fluidez: avatares, identidades selectivas según círculos sociales, etc. Pero
"now that so many people use a single platform to post constant status updates and photos about their private and public activities, the idea of a home self, a work self, a family self and a high-school-friends self has become increasingly untenable."
Y el aspecto más llamativo de la red es la persistencia de la memoria en ella. "In February, the European Union helped finance a campaign called “Think B4 U post!” that urges young people to consider the “potential consequences” of publishing photos of themselves or their friends without “thinking carefully” and asking permission"—y hubo el debate sobre los controles de privacidad de Facebook. Hay una tensión entre la persistencia de la memoria en la red y la voluntad de las personas de mantener una identidad controlable y fluida, "to escape our pasts and to improve the selves that we present to the world." Así, Michael Fertik formó la empresa Reputation Defender, que hace un seguimiento de la imagen de sus clientes en la web y contacta con los administradores de sitios pidiendo la retirada de materiales indeseados… o puede inflar artificialmente los aspectos positivos o neutrales de una identidad web. Pero la tecnología de la red avanza y crea problemas: así, ya se empieza a poder buscar fotografías no etiquetadas de una persona, con lo cual la visibilidad universal está más que asegurada. Y hay múltiples agregadores que coleccionan información sobre una persona.
"Increasingly these aggregator sites will rank people’s public and private reputations, like the new Web site Unvarnished, a reputation marketplace where people can write anonymous reviews about anyone"
—aún peor, o mejor, serán los servicios y agencias de información y valoración de reputaciones—para ligues, para trabajo... Todo esto son cuestiones que plantean problemas legales inauditos hasta ahora. En el nuevo régimen de comunicaciones deberíamos tener la opción, dice Zittrain, de declarar nuestra reputación en bancarrota cada diez años o así—como en las bancarrotas financieras (es el autor de The Future of the Internet and How to Stop It). En especial es urgente la legislación sobre la interferencia entre las esferas laboral y privada, y los límites del uso de material privado para la definir la reputación laboral de una personal, o para eliminar información falsa o calumniosa sobre las personas en la red. Son problemas distintos, la información falsa que pueda venir de otros o la auténtica (y dañina) que pueda venir de uno mismo—o la falsa que pueda venir de uno mismo, o la auténtica (y dañina) que pueda venir de otros. Si alguna perspectiva se ve en este asunto clara, es multiplicidad de pleitos y grandes ingresos para los abogados—pues como es previsible chocan de maneras indecidibles los derechos propios a la imagen y los derechos ajenos a la libertad de expresión (o viceversa). Es difícil detener el proceso del rumor y del word of mouth:
"Generally, American judges hold that if you disclose something to a few people, you can’t stop them from sharing the information with the rest of the world."
Se pueden desarrollar protocolos de caducidad: así, "Google not long ago decided to render all search queries anonymous after nine months (by deleting part of each Internet protocol address)", y se está desarrollando el sistema Vanish para hacer desaparecer los documentos digitales al cabo de un tiempo. Será relevante hacia dónde se muevan las grandes plataformas: Facebook se ha ido moviendo hacia mayor publicidad, no hacia mayor privacidad. Un estudio de Pew Internet revela sin embargo que los usuarios jóvenes son más conscientes de los peligros de la exposición de la privacidad y más cuidadosos cada vez. Se desarrollan también normas sociales sobre el uso aceptable de los medios: compromisos de no bloguear o no fotografiar tal cosa o evento, etc.—y a veces la gente te lo pide explícitamente, conscientes de la nueva Visibilidad Universal.
Los experimentos (además del sentido común) parecen demostrar que la información negativa sobre las personas tiende a ser más llamativa y a durar más tiempo en la memoria que la información positiva.
Estudios realizados por Samuel Gosling y un equipo de psicólogos sobre los perfiles de Facebook muestran cómo se corresponden de manera bastante estrecha y fiable con la manera en que son percibidas las personas en su vida real. Aunque también señalan que la fiabilidad es mayor en el caso de personas sociables y extrovertidas, y menos fiable en el caso de personalidades neuróticas e introvertidas que se aferran a una auto-imagen idealizada (se pregunta uno si será éste el caso propio...).
Enfatiza Rosen que las nuevas modalidades de comunicación y la visibilidad aumentada de la web requerirá encontrar nuevos protocolos para tratarnos y nuevas maneras de tratar con el rastro digital que dejamos—entre otras cosas, nuevas maneras de perdonarnos las impropiedades de imagen cometidas en el pasado. Cierto es que el caso con el que comienza y termina el artículo es terrorífico: una profesora, Stacy Snyder, a la que no se le permitió continuar en su puesto porque aparecía en una foto de MySpace, en sus ratos de ocio, con un gorro pirata y bebiendo. Allí se juntaron el puritanismo, el culto a la imagen de empresa, y la hipocresía. La alternativa a la tolerancia, y al cambio de chip, sería que personajes como los que despidieron a Snyder, los que no toleran este tipo de "interferencias" de la vida privada, sean los que pongan su rasero para determinar qué es lo que hace la reputación de una persona. De estos escarabajos mentales hay muchos más de los que sospechamos, por lo visto, entre quienes promueven el culto a la eficiencia profesional.
José Angel García Landa I'm going to start a topic for discussion. There's a PsyArt list. How do you think discussions on this page, if they do develop, will differ from those on the list? Because of the medium or format, I mean. Perhaps we've got to see how things get done to gauge the powers of this new medium. Is it a blog, is it worse, better? I'm a bit skeptic about the archiving capabilities of Facebook, i.e. the access to previous posts, as comparted to blogs, but maybe that's not important.
and on the Wall:
José Angel García Landa I just "started a discussion" (see above, right hand tab) but I see these don't show up automatically on the wall. Getting familiar with the medium.
Voy posteando alguno de mis artículos a la Red Fulbright, sitio exclusivo reservado a los que disfrutamos en tiempos de una beca Fulbright o similar, del programa de cooperación conjunta EEUU-España. Aunque esta red social aún tiene pocas capacidades para formación de grupos, interacción o espacio personal, si se compara con Facebook o con Academia, se le están añadiendo algunas funcionalidades nuevas, que esperemos vayan a más. De momento aquí salgo en el "grupo de ciencias jurídicas, económicas, sociales y humanidades". Un poco amplio, ¿no? No sé si yo salgo tan voluminoso por mi participación o porque he entrado en mi cuenta.
Supongo que la gente utilizará esta red no sólo para contactos profesionales y búsqueda de puestos y oportunidades (que es lo primero que se le ocurre a uno), sino también para intercambio de ideas y perspectivas. Yo a veces envío allí, como a Academia y Facebook, pero menos, noticia de algo de lo que voy escribiendo.
El primer artículo que difundí por allí era, me parece recordar, éste: "Historia(s) de todo"—para interesados en la historia, que debe haberlos.
O en prospectiva, porque se trata de un texto profético. Por casualidad releía Hyper-Text-Theory, de George Landow y otros, un libro escrito hace dieciséis años cuando la Web estaba arrancando, no había Google ni Firefox ni Explorer, ni YouTube ni Yahoo. Lo reseñé poco después mientras empezaba a montar mi sitio web. Hace poco lo volvía a comentar a cuenta de lo mucho que han cambiado el hipertexto y la red en estos últimos veinte años de su existencia. Y ahora me llamaba la atención este párrafo tan presciente:
La respuesta a esta pregunta fundamental, "¿qué hará el crítico y teorizador de la literatura con el hipertexto?", está íntimamente relacionada con otra pregunta, "¿Cómo hará el crítico lo que vaya a hacer, sea lo que sea?" Naturalmente, si el hipertexto marca realmente un cambio importante de paradigma, uno puede esperar que la mayor parte de los académicos, críticos y teorizadores de la literatura impresa no harán nada en absoluto al respecto. Apartarán la vista, negarán, cuando se les apremie, que la ficción o la poesía hipertextual sean ficción o poesía de verdad, y en general expresarán gran afecto hacia el libro impreso—ocasionalmente hasta contrastando la experiencia de enfrentarse a los efectos supuestamente desnaturalizados y desnaturalizantes del texto en ordenador, con la de acariciar una novela victoriana encuadernada en lujoso cuero (....) Sin embargo, he de preguntar otra vez, ¿qué debería hacer un crítico? La respuesta, al fin, ha de ser, escribir en hipertexto mismo. (...) Los primeros intentos de escribir crítica y teoría en un entorno hipertextual sugieren que inevitablemente comparten la característica multivocalidad de este medio, su final abierto, su organización multilineal, su mayor inclusión de información no textual, y la manera en que reconfigura de modo fundamental el concepto de autoría, incluyendo las ideas de propiedad intelectual y de relaciones de status en el texto. (...) Lo que llamo de modo tentativo el género de crítica y teoría en hipertexto sufre el cambio de naturaleza que uno se encuentra al tratar con las concepciones de la textualidad, autoría y argumento basadas en el texto impreso; y esta reconceptualizacióin fundamental deriva del mismo factor: el enlace, en especial en un entorno de red. (...). Antes comenté la manera en que el uso de enlaces anima al autor y al lector a violar las fronteras de las disciplinas. No mencioné que tambien les anima a violar las fronteras estilísticas y genéricas. (Landow, "What’s a Critic to Do? Critical Theory in the Age of Hypertext").
Profético ha resultado el texto para mí al menos, si mirando atrás veo cómo ha cambiado mi manera de escribir (para mal, dirían algunos) en los últimos años, y más específicamente desde que arrancó la Web 2.0 con los blogs. También es profético el texto en lo que se refiere a la reacción del mundo académico. Muchos de los escritos pseudo-académicos que hago aún tienen grandes herencias de la forma impresa, en especial los que redacto para el formato PDF. El PDF es una especie de texto impreso pasado a electrónico, y no es extraño que los universitarios y académicos lo hayan adoptado como su formato favorito cuando se ven obligados (por ley, por ejemplo) a difundir sus textos por internet. Ahora bien, donde Internet está en su salsa es en las formas donde hay mayor interacción de oralidad y escritura: en los blogs, en las redes sociales, en el e-mail. Se observará que en los PDFs el enlace está normalmente sólo para permitir acceder al PDF en sí, y quizá en alguna referencia bibliográfica. Las redes sociales quizá sean demasiado refractarias (todavía) a la actividad del pensamiento académico. Pero en los blogs sí puede observarse la transformación de la manera de pensar y escribir a que aludía Landow. En especial cuando están podridos de enlaces. Claro que ni el propio Landow sabía a qué se refería cuando nos animaba o se animaba a sí mismo a escribir "en hipertexto". Los blogs estaban en el futuro, y quizá todavía lo estén.
There is a problem with login and access at one of the sites you host, the International Society for the Study of Narrative's website. I am a member of the association, but I cannot create an account although I am invited to do so by the website on its main page: http://narrative.georgetown.edu/wiki/index.php/Main_Page
As you can see on the page linked to "create an account"---
---members are required to log in before they create an account, which is a logical impossibility. Also, there is no webmaster or contact e-mail provided on the ISSN page other than a general reference to the cndls. I would be grateful if the actual administrator of the ISSN website might be notified about this problem. I am afraid otherwise the use of this website will stagnate.
Best regards,
Jose Angel García Landa Universidad de Zaragoza (Spain) garciala@unizar.es
(Lo cierto es que entre estas y otras cuestiones la web de narratología no ha cogido la marcha que sería de esperar. Si no me contestan aquí enviaré un mensaje a la lista de distribución...)
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Por fin me dan de alta los administradores y empiezo a editar el wiki de la ISSN—inaugurándolo con una referencia a mi bibliografía.
Leyendo estaba a Rohan Amanda Maitzen, "Academic Publishing Again (or, Still)" en The Valve. Se desalienta de lo poco que nos leemos los académicos unos a otros, de la poca conversación que hay alrededor de las publicaciones, y del poco impacto que ha tenido la Promesa del Blogueo Académico, como si se le hubiese ido el gas después de las esperanzas de hace seis u ocho años. Y pregunta quién va a seleccionar lo que valga la pena leer cuando desaparezcan las revistas de papel, que van a desaparecer.
Pues bien, a mí me parece claro que seguirá habiendo revistas destacadas, y libros destacados. Cada vez más destacados, de hecho, y ganará todavía más importancia el reconocimiento de otros expertos, en forma de peer reviewing, de reseñas, de citas o en otras formas (enlaces, visitas, googles, etc.). En suma, yo creo que la atención, en la academia o en cualquier otro sitio, seguirá cuidando de sí misma. Decía Foucault que el discurso académico se basa en la rarefacción, en limitar el uso de la palabra, y en darles privilegios especiales a algunos hablantes. Hacer grandes reverencias alrededor de lo que dicen, o presentarlos con bombo y platillo, o enmarcar su discurso con oropeles y cortinajes. Seguirá habiendo rarefacción, a pesar de la abundancia y explosión de publicaciones. Decía otro, Horace Walpole, que there's always room at the top. Y estoy de acuerdo, con una matización: siempre hay sitio en la cima, pero siempre hay poquito. Y además normalmente te dejan estar poco rato en la cúspide picuda, si tienes la suerte de llegar allí. Con tanta publicación académica, seguirá habiéndolas que destaquen y que sean centros de atención. La larga cola de ellas tendrán tiradas quizá de 400 ejemplares, pero lecturas de 40 y me quedo largo. Eso las que lleguen al nivel de libro. Sin embargo, unas poquitas serán leídas por cuatrocientos especialistas. Y unas poquísimas serán leídas por muchos más—si la lógica de la larga cola no nos engaña. Por ejemplo, yo destacaría a Brian Boyd con On the Origin of Stories—para empezar, ya tiene una reseña en The Evolutionary Review, y otra en The Literary Theory Journal, no es mal arranque. Y también en The Valve, por cierto. Que hablen, aunque sea mal. La cabeza se sitúa en cabeza, y The Big Babble of the World la empuja a ser más y más leída y atendida. (Boyd también teoriza sobre la atención, por cierto, aunque en una línea muy distinta).
Y también los sitios web cuidarán de su propia atención y reputación. The Valve no anda mal servida, con artículos constantemente interesantes, muchos comentarios, etc. Y aquí en On the Human he estado leyendo un interesante artículo evolucionista sobre el origen del lenguaje y la cognición humana, de Terrence Deacon, "Rethinking the Natural Selection of Human Language", con interesantísimas contribuciones de Derek Bickerton, Mark Turner, Talmy Givón, Slawomir Wacewicz, Susan Savage-Rumbaugh, Ajit Varki, y otras gentes de primera línea. Este tipo de formato sí promete haber llegado para quedarse, y para desarrollarse: combina de modo útil y flexible el lenguaje académico y el coloquial, y es pensamiento en vivo y en directo, interacción potenciada de las ideas. Vamos, que lo recomiendo, y lo practico en la medida en que pueda yo. Y con enlaces como este, y con Google, se va gestionando la atención. Yo no me quejo. Suscito una atención rarita y errática, pero suficiente para mis necesidades. En el SSRN ando cerca del puesto 7000 entre sus 134.000 autores, con varias publicaciones entre los top ten de mi área en concreto. Cosa que no está mal, aunque lo de estar el número siete mil de algo sólo nos enorgullece a los ególatras modestos. Y aunque tengo pocos comentarios en el blog, sí me va llegando alguna respuesta ocasional al correo. Para más suerte, tengo buena sinergia con los buscadores, que me localizan en primera página constantemente para muchas búsquedas, ya sea por la bibliografía, por el blog, o por alguno de mis artículos más academicoides.
Y por otra parte, una cosa segura sí que hay—esto que he escrito lo ha escrito un académico, y sin embargo lo está leyendo alguien.
"La reputación, hoy" — es el último artículo de Arcadi Espada, sobre el anonimato, insultos, y sentimientos sin disfrazar en la red. Le fascina ese cruce airado de opiniones anónimas porque ve entre toda la basurilla de los anónimos una cierto contacto estimulante con la verdad de las cosas—con una parte al menos. No estoy de acuerdo, sin embargo, en la frase quedona ésa de que "en Internet todo es mentira mientras no se demuestre lo contrario." No más que en el mundo en general, en todo caso.
Yo antes participaba ocasionalmente en sitios de éstos donde la gente firma anónimamente o pseudónimamente por sistema. Pero nunca jamás he escrito nada en Internet sin firmarlo con mi nombre y remitiendo a mi sitio web o correo electrónico (auténtico). Lo cierto es que he dejado de frecuentar los sitios por donde pululan los anónimos; y tampoco me gusta que me pongan comentarios anónimos. Aunque si son civilizados por supuesto tienen un pasar: también hay gente educada que al parecer jamás se atrevería a opinar nada sobre nada si tuviese que firmar su opinión. Una hiperprudencia, en la mayoría de los casos. De hecho creo que hay mucha gente que tampoco se atreve, o le da cosa, poner cualquier tipo de comentario en Internet, aunque sea con seudónimo. Es curioso que con las redes sociales ha cambiado un poco esto, y muchos le van perdiendo el miedo; tanto más curioso cuanto que en Facebook la gente sí suele apuntarse con su nombre auténtico, hale a las bravas, supongo que porque es lo que se lleva allí, sin más, por convención occidental.
El otro día me maravillaba yo de lo que abundo por Internet (hoy 124.000 resultados de búsqueda según Google) pero es curioso que it's crowded and cold, in my public life: de tantísima página casi ninguna opina sobre mí, si exceptuamos las de mi blog. La mayoría son enlaces a páginas que he escrito yo mismo, o que remiten allí de segunda mano. Debate sobre lo que digo, cero (o sea, que reputación cero) tanto en mi sitio como fuera de él en general. Al principio tuve alguna invasión de trolls, pero salvo algún sarpullido ocasional, los dejo en paz yo a ellos y ellos a mí. Y raro es el artículo mío que suscita algún comentario. Total que nos quedamos mano a mano mi reputación y yo, como Moustaki con sa solitude.
We do that all the time, nexting people, and getting nexted. Only in slo-mo. The social world is a huge Chatroulette. Fortunately, some people keep returning as well.
Aquí está el borrador de la nueva Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación. Nos la pasan los sindicatos avisando de que modifica sustancialmente el acceso a los puestos, su naturaleza, y la carrera investigadora. (Por ejemplo se acabaron los becarios—y hasta las legendarias becarias).
También me ha llamado la atención favorablemente una disposición del artículo 35: los resultados de la investigación financiada con fondos públicos deberán ser públicos. Es decir, no sólo estar publicados, sino estar publicados en un repositorio de libre acceso, ya sea uno institucional o uno reconocido (sería el caso de repositorios como Zaguán o como el SSRN). Hasta plazo ponen en la ley, para colgar el artículo (aunque hay excepciones para cosas que sean negocio, la pela es la pela).
Se institucionaliza pues la no contradicción entre la autopublicación electrónica y la publicación en revistas de investigación: aunque se sigue presuponiendo que es ésta la que otorga el prestigio y justifica la autopublicación. O más bien la difusión, no confundamos, que al parecer en la Red nada está publicado a menos que tenga un ISBN o un ISSN. En ningún caso se contempla lo que yo hago con mis artículos últimamente (autopublicármelos, o más bien difundirlos, como aquí dicen, hilando fino—pero sin enviarlos a revistas de reconocido prestigio). Cito:
35. Difusión en acceso abierto 1. Los agentes del Sistema Español de Ciencia y Tecnología impulsarán el desarrollo de repositorios, propios o compartidos, de acceso abierto a las publicaciones de su personal de investigación. 2. Los investigadores cuya actividad investigadora esté financiada íntegramente con fondos de los Presupuestos Generales del Estado harán pública una versión digital de la versión final de los contenidos que les hayan sido aceptados para publicación en publicaciones de investigación seriadas o periódicas, tan pronto como resulte posible, pero no más tarde de seis meses después de la fecha oficial de publicación. 3. La versión electrónica se hará pública en repositorios de acceso abierto reconocidos en el campo de conocimiento en el que se ha desarrollado la investigación, o en repositorios de acceso abierto institucionales.
—etc. Vaya, se me ocurre que quedan exentos, según la letra de la ley, quienes reciban un durillo de financiación de algún individuo o entidad particular. O (incluso) quienes se autofinancien en parte, por ejemplo comprándose un libro con su propio sueldo. ¿O quizá algunos que no quieran publicar en acceso abierto irán ahora a la caza de microayudas de entidades privadas? Se me ocurre hasta fundar una fundación que las otorgue, por una módica suma.
Más interesante quizá es que no parece considerarse obligatorio difundir en abierto los libros que se publiquen (siendo el libro una categoría científicamente irrelevante para el ministerio, o quizá por definición un negocio). Con lo cual (al margen de la difusión electrónica) se consagra el artículo en revista de investigación como la Unidad de Medida de la investigación, un concepto que ya criticó ampliamente José Carlos Bermejo Barrera (ver "La paradoja de la publicación").
En cuanto a lo que a mí se refiere, seguié pergeñando escritos poco medibles, supongo—pues un buen día me dijo una vocecilla que me resultaba altamente perjudicial para el pensamiento publicar sólo lo que haya pasado por el visto bueno de mis colegas.
“[Writing] will introduce forgetfulness into the soul of those who learn it: they will not practice using their memory because they will put their trust in writing, which is external and depends on signs that belong to others, instead of trying to remember from the inside, completely on their own. You have not discovered a potion for remembering, but for reminding; you provide your students with the appearance of wisdom, not with its reality. Your invention will enable them to hear many things without being properly taught, and they will imagine that they have came to know much while for the most part they will know nothing. And they will be difficult to get along with, since they will merely appear to be wise instead of really being so.” (Phaedrus 275a-b)
And
“You know, Phaedrus, writing shares a strange feature with painting. The offsprings of painting stand there as if they are alive, but if anyone asks them anything, they remain most solemnly silent. The same is true of written words. You’d think they were speaking as if they had some understanding, but if you question anything that has been said because you want to learn more, it continues to signify just that very same thing forever. When it has once been written down, every discourse roams about everywhere, reaching indiscriminately those with understanding no less than those who have no business with it, and it doesn’t know to whom it should speak and to whom it should not. And when it is faulted and attacked unfairly, it always needs its father’s support; alone, it can neither defend itself nor come to its own support.” (Phaedrus 275d-e)
Plato's (or should I say Socrates') complaints about the shortcomings of writing open, or perhaps continue, a long history of complaints against information technologies. We should not forget that Plato is writing at a crucial moment, when literacy is for the first time becoming available as a means of cultural exchange (and philosophical inquiry) to a relatively numerous class of people—an aristocracy, ok, but actually several aristocracies, in the different city-states. It is the age in which the sophists are providing the earliest equivalent of a secular humanistic higher education. Plato's conservative complaints against writing are ambivalent, as Derrida commented, being put in writing themselves. The spread of printed books in the Renaissance provides a similar period of crucial technological transition. And the age of universal linking (eg in blogs or in Google sidewikis) and self-publishing, ushered in by the Internet and especially by the Web 2.0, just like the earlier transitions, leads many people to complain about the decay of the old media. Quite commonly they do so using the new medium, if they want to keep pace with the times and be heard at all. Will the Internet make us dumber? I recommend to pursue the discussion in Kevin Kelly's recent post in The Technium: http://www.kk.org/thetechnium/archives/2010/01/the_2-billion-e.php
—As to the second passage, blogs and social networks might be just the thing Plato was looking for: a text which can answer back, or a text which has its father/author next to it. Whether that will clarify things or complicate them is of course open to question, because of course the Internet does superpose audiences and contexts—desirable and undesirable ones—in a way Plato finds quite alarming.
Me apunto (mínimamente) a otra red social, Geni, http://www.geni.com, para hacer árboles genealógicos en red, pero con todas las posibilidades de las redes sociales tipo LinkedIn; sólo que allí tu red social es tu familia. Esta es mi página. He puesto sólo a mis familiares más directos. Parece un diseño eficaz y sencillo (la complicación estará detrás supongo). También tiene conexión directa con Facebook. Me pregunto cuánta información personal es razonable ofrecer en la red. El consenso general parece ser que "cuanta menos, mejor". Sólo se piensa en los posibles males de la información, y no en los más posibles bienes. ¿Será un cálculo razonable?
Aparecen fragmentos de mi bibliografía recolgados en docstoc, un repertorio de documentos donde se pueden subir y guardar contenidos para compartir. Con diversas búsquedas se ve que hay muchísimos documentos sobre cualquier tema... algunos, se supone, potencialmente útiles. Otros son trabajos de curso para alumnos tramposos. Espero que no me presenten nada escrito por mí.
Landow era profesor en Brown University, y cuando estudié allí en los ochenta ya pude ver algunos de sus montajes hipertextuales, como The Victorian Web, una base de datos hipertextual que ya entonces, offline, proporcionaba la ilusión óptica de lo que años más tarde sería navegar por la web, con integración de texto e imágenes, enlaces hipertextuales, y archivos multimedia. Tenían en marcha, en el Centro de Semiótica, varios proyectos hipertextuales, algunos de creación, otros de teoría en plan duro, empezando por lo que se llevaba entonces que era Derrida. Pero yo me limitaba al word y al Mac, que bastante trabajo me daban por entonces—eh, que hablamos de los ochenta, la era de la pantalla negra y letra verde para mucha gente.
La Web, que haría Internet manejable para la mayoría de la gente, se inventó pocos años después, generalizando los hipertextos de una manera que no habría soñado ni Ted Nelson fumao. Sobre todo con la llegada de los elementos "hágaselo usted mismo" de la Web 2.0, como este Blogger en el que escribo, y ya a nivel generalizado con el "se lo damos todo hecho" de Facebook, que podríamos considerarlo la Web 3.0: pronto ya tendrá uno su propia granja virtual generada de oficio, donde tu avatar irá currando sin que te lo mires siquiera, y carteándose con los avatares de tu red social.
Pero esto quedaba muy lejos allá por los principios de los 90. Cuando Landow escribía estos primeros libros ni siquiera pensaba en Internet—la base del hipertexto era un sistema de archivos autocontenido en un ordenador, tipo Hypercard. Ya en mi reseña me extrañaba a mí la ausencia de referencias a Internet—que se convertiría por supuesto en el hipertexto, pero eso pocos o nadie lo veían venir hasta hace quince años. Hace trece años ya decía yo esto:
Internet es, por supuesto, el hipertexto por excelencia, y se echa en falta en este volumen [en Hyper/Text/Theory] una teorización de las modalidades hipertextuales en red y de los programas de búsqueda (web browsers), entre los que destacan actualmente el Navigator de Netscape y el polémico Explorer de Microsoft. Las capacidades técnicas de las herramientas actualmente en pleno desarrollo serán un condicionante importante de las formas que asuma la hipertextualidad en los estudios literarios como en otros campos (un efecto saludable de la hipertextualidad será favorecer la interdisciplinariedad). Como algunas posibilidades de desarrollo interesantes, mencionemos los buscadores "inteligentes" o personalizados que seleccionan la información preferida por el usuario a lo largo de las diversas sesiones, o bien sistemas de transformación automatizada de texto electrónico en hipertexto mediante el establecimiento sistemático de conexiones e información en el marco de un servidor, de un conjunto de servidores seleccionados o en el conjunto de la red, mediante sistemas estadísticos más o menos personalizados. El Word 97 de Microsoft, por ejemplo, ya incluye la posibilidad de editar un documento como hipertexto, y el Netscape Communicator está equipado para permitir al usuario medio la edición de páginas HTML.
Qué tiempos. Enseguida aparecerían sistemas como los que yo "predecía", en la forma de los sistemas de blogs como Blogger o Blogia, los detectores de enlaces que dieron lugar a Google, los agregadores como Technorati, la sindicación RSS, los retroenlaces, la integración con los avisos por correo electrónico... luego las redes sociales—y el resto es historia contemporánea.
Aunque en realidad el enlace hipertextual no es sino una de las interfaces que hicieron esto posible: Internet ya era en sentido amplio un hipertexto, pues para el usuario, lo esencial era no el hipertexto como tal o el html, sino la integración de un comando y una información ordenada, en forma de texto—y esto lo daban las interfaces de correo electrónico, los primeros buscadores por feos que fueran, los foros de noticias y discusión en red, y toda una serie de sistemas que venían a converger en el ordenador: el hipertexto y la web serían uno más, y el que acabaría enmarcando y organizando a los demás. Pero esto no lo sabía ni Berners-Lee: la Web es un bonito caso—uno de los más llamativos—de serendipia exaptativa—William Gibson fue uno de los pocos que había visto, en Neuromante, algunas de las extrañas posibilidades contenidas en esta conectividad universalizada. Pero ahora mismo están pasando, sin duda, cosas extrañas en la red, cuyo significado no terminaremos de ver nunca, pues llevamos un desfase con el presente y con el futuro que posiblemente contiene.
Allá por el 93 no teníamos en mi facultad ni correo electrónico: mi hermana lo tenía en Ciencias, y yo no acababa de captar su importancia. Pero de todos modos fuimos con la Dra. Penas a exigir que nos cableasen, y pronto llegó el plan de Ethernet de la Universidad hasta nuestros Macs. Y una de las primeras cosas que hice fue poner en red mi bibliografía, con mucho texto pero poco hipertexto—gracias al programita ftp Fetch y a la ayuda de Sergio Salvador que me enseñó a manejarlo. Como hipertexto era la cosa mínima y precaria, desde luego: el propio finder del ordenador hacía de interfaz de búsqueda... a mano. Luego, en una versión más organizada, y ya con una portada en html, puse la bibliografía en el servidor de la Facultad que llevaba Luis Julve. Y siguiendo los consejos de éste compré un Adobe PageMill que permitía hacer páginas web sin saber HTML—el antepasado del Kompozer que utilizo ahora, y por supuesto de las mayores maravillas WYSIWYG que son los sistemas de blogs y las redes sociales. Con esta aplicación me dediqué de momento no a hacer diarios en red, que no estaba yo por la labor, sino a hacer la versión electrónica de la Miscelánea, y también la primera página web de mi departamento, aunque entonces esto no le interesaba a nadie y no había el menor interés (como no lo hay ahora tampoco) en hacer la información más accesible.
Luego, con el nuevo milenio hubo (para mí) un colapso de varios años al irse Luis Julve y entrar en precario el servidor de la Facultad. No pude modificar contenidos durante años, allí rabiando y haciendo paciencia a ver si volvía a buenas la cosa... hasta que me animé a hacer lo que tenía que haber hecho desde el principio, y me migré con la bibliografía y todos los aperos al Centro de Cálculo de la Universidad, donde me dieron un espacio del cual me temo que abuso, pero me aguantan de momento. Allí empecé el año 2004 a colgar en red mis publicaciones, y empecé la primera versión del blog que estamos leyendo. Aunque inmediatamente me pasé a los sistemas automáticos que habían aparecido entretanto—a Blogia, y a Blogger, empecé más a pedales, reproduciendo con desfase la evolución que habían seguido las cosas fuera de mi horizonte. Luego me abrí un fotoblog en Flickr, un videoblog en YouTube... y apareció Facebook, que succiona e integra todos estos sistemas—y a toda la gente: este año se ha apuntado toda mi familia a Facebook, aunque yo llevaba años ahí esperándoles en solitario sin red social en la red social. Y aún soy el que más postea, creo, pues ahí van a parar las cosas que pongo en otros blogs.
En el caso de este blog elabora Facebook un duplicado automático—con unas versiones un tanto patateras de lo que encuentra en él, pero va mejorándose: igual un día hasta aprende a poner guiones largos. Los vídeos de YouTube que pongo en mi blog se los salta, pero por otra vía pasan allí automáticamente sin problemas, al igual que las fotos de Flickr. Así que mucho adelantado tiene Facebook para convertirse en el agregador universal en red. Aquí el que más integra es el que se acaba llevando el gato al agua—only connect, que decía E. M. Forster, y no sabía ni lo que decía.
(Es un cursillo del ICE, impartido por Concepción Bueno García, que voy anotando en directo).
Utilizaremos el sitio de creación de foros "Forogratis" , http://www.forogratis.es Es una herramienta abierta, no limitada a la universidad, que permite la creación y administración de foros para cualquier finalidad. También veremos los foros de Moodle, que están integrados en la docencia universitaria. (También los hay en WebCT).
Puede ser apoyo el foro para la docencia presencial, semipresencial o a distancia. Estudiaremos sus procedimientos de gestión, los foros en Forogratis y en Moodle, y discutiremos ideas sobre cómo evaluar la participación de los alumnos en el foro (no siempre necesario, pero sí conveniente en muchos casos).
Un foro es una herramienta asincrónica en la que los mensajes pueden ser vistos por cualquiera de los participantes en el foro. Todos a todos, no como el correo "uno a muchos" o "uno a uno". Asincrónica porque no es "en directo", queda para consulta posterior, no como el chat.
Contestamos en el foro a la pregunta "¿un foro en mi asignatura?" No hace falta registrarse en este foro, y se puede participar con pseudónimos. También se puede entrar como usuario registrado, y así se evita tener que introducir el nombre y el código de seguridad cada vez. Sólo los usuarios registados dejan un correo electrónico.
Observo que: - No se tiene constancia de quién escribe realmente las participaciones. Como con cualquier trabajo escrito no presencial. - Los participantes en el foro son entes virtuales, como los "autores" en literatura (George Eliot, Zane Grey, Gerónimo Stilton, etc.). No tienen entidad académico-administrativa.
Gracias al anonimato se pueden dar respuestas a veces más sinceras, o hacer preguntas "tontas" sin sentir la presión del grupo.
Pero registrándose se tienen los correos electrónicos realmente usados, que normalmente no son los asignados oficialmente en la Universidad (normalmente ignorados).
Se fomenta la participación, que en clases numerosas es difícil, y también la participación reflexiva, el trabajo en grupo, el aprendizaje cooperativo e intercambio de ideas, el debate... Se pueden tener en cuenta para la evaluación cuestiones como la coherencia y razón de los argumentos, los conocimientos mostrados, la ortografía... aunque siempre teniendo en cuenta que la autoría es dudosa por definición, y mejor que sea en todo caso una nota complementaria.
El número de alumnos también es un problema en los foros. Por ejemplo, valorar la originalidad de una respuesta entre 200 a la misma pregunta... puede ser difícil.
Puede establecerse y es muy útil un foro específico de dudas: para que se las respondan entre ellos, o que las responda el profesor. Requiere cierta supervisión, aunque lo normal es que si un alumno se atreve da una respuesta a la duda de un compañero sea con cierto fundamento. En todo caso hace falta una supervisión regular; lo mismo si es un foro para desarrollar un trabajo en grupo.
También es el foro una buena manera de publicar actividades, para que los alumnos tengan oportunidad de ver el trabajo de los demás. Por ejemplo, se puede hacer una compilación y valoración de recursos web sobre determinado tema, y enviar las páginas con la valoración de cada cual al foro. O se pueden hacer compilaciones de noticias recientes en la prensa escrita acerca de cuestiones de interés para la asignatura, para un trabajo sobre un tema específico...
Puede ser también el foro un sistema personal de evaluación de la propia docencia; saber cómo van las cosas... aquí sí es conveniente el anonimato, no optativo sino obligatorio.
También es un instrumento para recabar opiniones sobre fechas de examen, o el tiempo de exposición de trabajos, etc... cuestiones de organización práctica de la asignatura, dando un tiempo establecido para ello.
En el enlace del final, una vez creado el foro y entrando como administrador, puedes ir a la página de administración, y allí crear foros nuevos, administrar el foro... Importante: especificar que el foro está abierto. Cuidado con la "autopurga" que borra el foro. En Forogratis, cada foro se divide en diversos temas, que a su vez se subdividen. Inauguro el primer tema (o primer foro, que los llaman aquí) de mi foro, llamado "Dudas y preguntas".
Si queréis os podéis registrar, pero de momento garantizo más actividad en este blog.
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Hablaremos algo sobre la estructura de los foros y su ciclo de vida.
Lo foros tienden a enmarañarse, y es difícil mantener bien organizados los temas y sus respuestas. Se pierden los hilos de las discusiones. Conviene dar a los estudiantes unas normas de contribución lo más claras posible, para evitar mezclar temas. (O establecer preferencias, según el contexto... que sea sólo el profesor quien abra tema puede ser útil en unas actividades, y no en otras).
En un foro de dudas, por ejemplo: "Revisad primero los mensajes anteriores". "Ver si tu duda corresponde a algún tema de los ya abiertos". Conviene evitar en lo posible abrir temas nuevos si son repetitivos con respecto a hilos anteriores. En un debate sobre un tema dado, quizá convenga que todo sean respuestas a un tema, no "temas nuevos" de primer nivel. Todo lo que sea seguir un orden ayuda a localizar la información más fácilmente.
Si las asignaturas se tienen incluidas en WebCT y Moodle ya tienen allí un foro. Tienen la diferencia con respecto a las plataformas gratuitas de que no es posible la participación anónima, que puede ser interesante. Claro que alli se pueden hacer consultas y encuestas anónimas hasta cierto punto. Pero muchas veces se encuentra más conveniente usar los foros ya integrados en la asignatura. El problema de portabilidad a otras universidades, acceso de alumnos externos, es también un problema. Por otra parte, las herramientas externas no integradas en Moodle y WebCT son generalmente ignoradas por los alumnos, a menos que se insista mucho en su uso. Moodle y WebCT fomentan más la participación de los alumnos matriculados. Cada cual tiene que sopesar las herramientas más convenientes para su situación.
Con respecto al ciclo de vida de un foro, también depende del tema. Un debate, un foro de asignatura, etc. tienen un principio y un fin establecidos, no son indefinidos. Los foros de dudas pueden ser más abiertos en cuanto a su ciclo de vida. Es interesante cerrar el foro con un debate o una puesta en común, darle una clausura o una valoración global del profesor. También conviene especificar el tipo de participación que se espera de los alumnos, o un número de participaciones, etc.: en suma, definir los compromisos de los alumnos y los del tutor. Y vigilar que las intervenciones sean pertinentes respecto al asunto tratado. Conviene guardar todas las contribuciones en un histórico (para hacer listas de FAQs una vez se tenga perspectiva con varios cursos). Pueden pasarse las síntesis finales del foro a una página web vinculada que quede para consulta... filtrando las cuestiones más interesantes o dándole la forma que más convenga.
Vamos a nuestro Moodle, http://moodle.unizar.es
y ahí hemos abierto en un curso asociado un "foro sobre el foro" de demostración. En Moodle se pueden abrir tantos foros como se quieran en cada tema del curso. Así que abro también un foro de dudas y consultas en mi Moodle de la asignatura de comentario de textos de la Universidad.
En las opciones avanzadas de Moodle se puede activar la opción para establecer "agrupamientos", para dividir a los alumnos en grupos de trabajo; así se pueden crear grupos visibles mutuamente o separados; estos "agrupamientos" hay que distinguirlos de los grupos que puedes establecer en primer nivel.
Moodle da opción a calificar las intervenciones en los foros. Conviene que estas calificaciones sean orientativas para el alumno, para que tengan feedback del profesor sobre si han orientado bien la actividad, —más bien que algo que vaya a determinar realmente la nota final.
Como Zaragoza está en fiestas, yo estoy en Biescas con los chavales. Igual llega a haber un millón de personas en Zaragoza con las fiestas, así que no creo que nos echen de menos. Trasteando por la red, me sorprendía ayer con el resultado de búsqueda que obtengo en el buscador éste nuevo de Microsoft, Bing. Autobuscándome así con comillas que es lo que hay que hacer, "José Angel García Landa", me salen más de un millón de resultados de búsqueda. Muchos más que en Google, donde según los días paso de cien mil. "Será que es aún Beta, jeje..." me dice Álvaro para jorobarme. Y ciertamente no entiendo esta diferencia. También es un abismo de diferencia con la cifra de resultados que obtiene un "profesor típico", un titularcillo como yo pongamos, que no esté en la jet set académica. Modestia aparte, como siempre, quiero decir que tengo muchos más resultados, pero muchos más, de los que se tienen habitualmente en mi ecosistema académico. Vamos, como la diferencia entre Biescas y Zaragoza, suponiendo que en Biescas haya hoy mil personas y en Zaragoza un millón. Por verlo gráficamente, a puntito por mil personas (o por mil resultados de búsqueda):
Esto son mil personas:
.
Y esto son un millón de resultados, a mil el puntito:
Son muchos, ciertamente. Sobre todo para una búsqueda de cuatro palabras exactas. Google, que no está en versión beta, me da menos resultados; hoy en concreto muy poquitos, a veces está tonto. Pero créanme, plantarse en cien mil resultados, o en un millón, lleva trabajo, así que, excepcionalmente, me permito la satisfacción de estas inmodestas comparativas.
—pero por lo menos explica por qué a veces varía tanto el número de resultados que obtengo para la misma búsqueda. Debe ir unas veces a un centro de datos, y otras o otro centro. Fíese Vd. de Google. Esto parece contradecir su filosofía. En todo caso no he podido reprimirme de hacerle una foto, por si no vuelvo a subir hasta esas alturas:
Me congratula ver que por fin se admiten comentarios en la página de la Universidad de Zaragoza. Aprovecharé para recordar que el Rincón de Opinión, único espacio interactivo y de opinión de este sitio web, viene incumpliendo la normativa dictada por la propia Universidad, desde que se fundó. Con frecuencia se censuran artículos, o "desaparecen", sin explicación alguna, y el foro en sí no es visible por Internet. Aquí pongo un enlace a los últimos artículos que he enviado al Rincón de Opinión y no se han publicado. ¿Habrá que agradecer a Google la existencia de un foro en la Universidad de Zaragoza? http://vanityfea.blogspot.com/2009/09/restringido-restringido.html
—¿Que por qué me repito tanto? Pues por una característica del Google Sidewiki. No es un comentario añadido a la página en sí, sino únicamente a la URL. Por tanto, si se quiere estrenar propiamente el sidewiki inicial de la Universidad de Zaragoza, hay que poner el comentario en cada una de sus páginas de inicio, que son:
http://www.unizar.es http://unizar.es http://www.unizar.es/index.html http://unizar.es/index.html y todavía otras dos que me recuerda Jorge, que me controla a distancia: http://www.unizar.es/index.htm y http://unizar.es/index.htm Con lo cual la bloguización automática creada por el sidewiki se multiplica.
HotPotatoes es un programa para generar ejercicios, insertar vídeos, crear actividades docentes interactivas, etc.; materiales de estudio o examen que luego se pueden insertar en una página web propia o en los cursos del Anillo Digital Docente.
También hay allí instrucciones sobre cómo diseñar una web docente. En la página principal de Hot Potatoes hay también versión para Mac. http://hotpot.uvic.ca/
Hay que bajarse la última versión del programa, registrarse (en "Ayuda", arriba), rellenar un formulario y pedir una clave por email.
Hot Potatoes incluye programas para crear varios tipos de ejercicios: JQuiz, JCloze, JCross, JMatch, JMix, y un combinador.
- Empezamos por el JQuiz. Para diseñar preguntas con respuestas múltiples, o mixtas, o verdadero/falso... Se pueden añadir más preguntas pulsando en los triángulos de añadir, y se marca la respuesta buena en el cuadrado de la derecha correspondiente a la solución. También se pueden añadir "indicaciones" explicativas de la pregunta. Se crea al guardarlo un archivo formato .jqz, pero para usarlo hay que crear una página web. Ir a "archivo: crear página web". Con el mismo nombre, por ejemplo, y aparece con extensión .html
Luego seleccionamos "ver ejercicio en mi navegador". Se pueden seleccionar opciones: limitar el tiempo del test, seleccionar preguntas al azar, etc. En el menú "opciones" del Jquiz, "configurar formato del archivo originado." Se le puede poner título al ejercicio, dar instrucciones al estudiante en cada pregunta, elegir formato de colores, etc. Todo esto en "opciones: configurar formato", en las sucesivas pestañas.
En "otros" hay que seleccionar la opción de "incluir funciones SCORM", para hacerlo compatible con las plataformas WebCT, etc., cuando lo exportemos.
También podemos barajar las preguntas para que cada estudiante las conteste en un orden distinto. Otras opciones: revisión de respuestas sensibles a mayúsculas y minúsculas... O bien opciones para convertir una pregunta híbrida en pregunta de respuesta múltiple: ya sea al primer intento del alumno, al tercero, etc.
También se pueden insertar vídeos, eligiendo formato y sistema de reproducción. Lo mismo con vídeos de YouTube; se insertan igual que en un blog. Ojo con Firefox, que pide plugins... Con Explorer funciona bien.
Pasamos a la siguiente herramienta de HotPotatoes: el JCloze. Para hacer ejercicios interactivos de rellenar huecos ("fill the gaps" de los ejercicios de idiomas, etc.). Se pega o teclea un texto dado. Se pueden poner huecos de forma aleatoria, o seleccionando las palabras y eligiendo "hueco". Una o varias palabras. Y luego lo mismo. Guardar el archivo, que sale con formato .jcl, y luego se exporta a página web para verlo con el navegador.
Opciones para rellenar: o bien que lo rellenen escribiendo el hueco, o bien eligiendo de un menú desplegable.
Siguiente herramienta: JCross, para generar crucigramas. (Por ej. un crucigrama interactivo de treinta definiciones. Nos podría costar días a mano; esto genera los crucigramas automáticamente). Elegir en "organizar la cuadrícula", automáticamente. Introducimos lista de palabras y luego las definimos con "añadir pistas". Luego se hace los mismo que en los programas anteriores: priemro se guarda el archivo (con extensión .jcw) y luego se guarda como página web. (Ojo poner todas las definiciones; pueden quedar palabras ocultas y si no ponemos todas no nos deja terminar).
Siguiente programa: JMatch. Ejercicios de emparejar términos. Ponemos parejas ordenadas (o imágenes con su definición, etc.) y luego el mismo programa nos las baraja. Los términos de la segunda columna se dan a elegir como menú desplegable. Hay otras opciones de presentación, pues se puede guardar como tres tipos de página web: opción "arrastrar-soltar", desplazando las soluciones hasta las preguntas; y la otra opción, como "tarjetas flash para navegadores", presentando las soluciones secuenciadamente a las preguntas.
Otro program: JMix: para construir frases, ordenar elementos, etc. Se pueden crear frases desordenadas que luego el alumno combina en el orden original. Y como siempre se introducen los elementos deseados, se guarda como archivo de hotpotatoes, y luego como página web, para verlo en el navegador.
Para integrarl los ejercicios diseñados en Moodle:
Primero hay que crear un archivo zip de cada ejercicio que hayamos hecho, en "Archivo: Crear Zip package". Luego los subiremos a Moodle como "Scorm".
Vamos a Moodle, a una página del curso donde queramos introducir el ejercicio.
En Moodle, se elige activar edición. Y se tiene que tener activado el "Moodle SCORM"- ojo que hay una herramienta HotPotatoes interna al Moodle, que no es con la que hemos estado trabajando.
Una vez activado el SCORM, le damos a guardar, y en "Herramientas del curso" (barra de la izquierda de Moodle) nos aparecerá ahora el SCORM. Hay que crear un "paquete SCORM" para que importe todos los ejercicios que hemos hecho antes y guardado en un archivo zip. Luego hay que importarlo, y entonces aparecen en el menú de módulos SCORM del alumno los que hayamos introducido.
Finalmente una opción que es con registro de pago: The Masher genera un ejercicio con todos los ejercicios que seleccionemos. Como opción, elegimos "Crear Scorm", con una página de índice si queremos.
(Notas tomadas hoy en el seminario "e-Learning 2.0 y Universidad", Cátedra Banco Santander UZ para la innovación docente).
Ponente: Antonio Bartolomé (director del Laboratorio de Medios Interactivos de la Universidad de Barcelona) abartolome@ub.es
Temática: En los últimos años se han desarrollado numeross recursos y tecnologías en la Web que se caracterizan por un incremento de las dimensiones participativa y audiovisual de los entornos. El fenómeno se identifica hoy como la Web 2.0 por la importancia del cambio producido en Internet. Una forma de definir la Web 2.0 es con la expresión "la plataforma es la red". Este concepto abre nuevas vías a los docentes universitarios, tanto por lo que se refiere a recursos para problemas espcíficos, por ejemplo la construcción colaborativa de conocimientos o la introducción de clips audiovisuales en nuestras páginas, como por el nuevo modo de enfocar la construcción de entornos de aprendizaje potenciados por la tecnología.
En la conferencia y taller complementario se pretende presentar herramientas de la Web 2.0 aplicables en entornos formativos en Educación, desarrollando las habilidades básicas para el uso de dichas herramientas.
Contenidos: - Editores para la creación de wikis, blogs, webquests... - Editores de documentos compartidos: texto, hojas de cálculo, presentaciones PP, videoclips. - Creación colaborativa de conocimiento: compartir imágenes, vídeo, presentaciones, curso, rescursos docentes... Mashups. - Emitir vídeo en directo (stickam, tv en internet) y vídeo en diferido (podcast, vlogs) - Gestión de la información: agregadores, sindicación, bases de datos, recomendación por los usuarios, buscadores, favoritos compartidos. - Redes sociales. -Entornos de trabajo, plataformas... Sistemas operativos en línea, entornos virtuales.
Algunos aspectos de la enseñanza se tratan mejor presencialmente, otros a distancia. El contacto directo, los aspectos emotivos, interaccionales, la adaptación inmediata a las necesidades, etc: mejor presencial.
La transmisión de información presencial, y oral, en cambio, es ineficaz. Aquí son mejores los sistemas no presenciales: mayor precisión, capacidad, etc. La clase tradicional es ineficaz como modo de transmitir información.
Desde el punto de vista social, el manejo de la información ha cambiado: - Crece la información - Cambia la codificación - Cambia el modo de acceso
Para Vannevar Bush, ya en los años 40, ya era inabarcable la información para un especialista de un campo. De ahí la idea del Memex. Imaginemos si será inabarcable hoy.
Hace unos años, se estudiaba con la mesa invadida de libros. Hoy esto cambia. El ordenador no es para leer, no leemos en la pantalla, decimos: pero sí es para trabajar. Los estudiantes hoy trabajan de esta manera: los modos tradicionales de explicación son ineficaces, en especial hoy en día. Los programas de la Universidad están basados en un concepto desfasado.
Lo audiovisual (televisión, radio) es poco preciso también para el aprendizaje y transmisión de información. Lo ideal para esto son los sistemas hipermedia: - Con soporte electrónico - Con contenido electrónico (hipertexto) - Con información global, continuamente actualizada: no guardamos la información en el ordenador, sino que la buscamos en la red.
Hoy debemos saber cómo acceder a la información, no almacenarla: puesto que todo está siempre más actualizado en la red.
El cambio de modo de acceso hace que también sea más divertido el uso de la información, y más participativo. Los medios tradicionales quieren estimular o imitar la participación, aquí son los usuarios quienes proporcionan el contenido. Los jóvenes ven obsoleto el modo de acceso tradicional a la información que se estimula en la docencia universitaria.
Síndrome de Frankenstein: creamos una herramienta, y la herramienta transforma nuestra manera de pensar y de trabajar.
Se precisa no la transmisión de conocimientos sino el desarrollo de competencias. Que son: competencias de acceso a la información. De organizar información. De integrar medios. De elaborar un currículum a la carta. Cambia el papel del profesor: profesor-tutor, enseñanza participativa.
Hay que evitar el experimento del caballo blanco: si entramos en clase con un caballo blanco, la novedad atrae la atención: pero si realmente no cambiamos el método de uso de la información , es inútil añadir tecnología. No basta con la novedad de los medios, hay que usarlos con eficacia.
Los metaanálisis sobre el impacto de los elementos educativos muestran que el profesor tiene un altísimo impacto. Los medios, menos: y los medios de por sí, al margen de la actuación del profesor, muy bajo índice de efecto diferencial.
Web 2.0:
- La web es la plataforma de trabajo. - Autoría social de contenidos. - Inteligencia colectiva (trabajo de muchos, como en Wikipedia, etc.) - Énfasis en la gestión de información. - Web audiovisual (multimedia, vídeo, texto, inserciones, etc.) - Compartir recursos - Redes sociales y entornos particulares de trabajo con sus convenciones, normas, etc.
A andar se aprende andando. Sólo se puede aprender a utilizar las herramientas 2.0 utilizándolas. Además hay muchísimas, cuesta llegar a localizar las que necesitamos, y además cambian constantemente, surgen otras nuevas. No se puede "aprender" el contenido, sólo adquirir un hábito de usar estas herramientas y las que surgirán y que aún no existen hoy.
Lo que "no funciona" suele ser el fallo más sencillo de no haber accedido bien, etc. Las herramientas son fiables en general.
En Google Docs se utilizan en red los programas, una especie de Open Office, y también están en red los documentos creados. Pueden compartirse, invitar usuarios, acceder a ellos en red, publicarse. Se crean fácilmente hojas de cálculo, cuestionarios que pueden ser respondidos por los estudiantes, etc. La dirección online en que se pueden ver aparece al pie de la página. Por ejemplo: http://spreadsheets.google.com/viewform?formkey=cnVzT0lwXzdYeDR6eG8xZk9feTE1aEE6MA..
Wikis, similares, pero son hipertextuales. Para trabajar en red queda huella de lo que ha hecho cada cual. La gente se siente pronto intuitivamente familiarizada con Google Docs.
En año y medio Google Docs se ha extendido con tremenda rapidez por las universidades, pues es my cómodo y fácil de utilizar. La mayor ventaja para el profesor es que no hay documentos yendo y viniendo de los alumnos, por el correo electrónico o por las redes sociales. Sencillamente accedemos al trabajo hecho en red colectivamente.
También, al contrario de lo que sucede con Moodle, no tenemos los filtros universitarios que nos detienen y que impiden acceder a la información cuando menos nos conviene. Google docs es mucho más utilizable sin obstáculos en cualquier contexto.
Se pueden guardar en Google Docs las presentaciones de powerpoint, sin necesidad de llevarla encima. También se pueden elaborar de modo colaborativo. Para "compartir" se va a la opción correspondiente, se publica el documento y ya se puede ver en red. No tiene el nivel de Keynote, pero sí se puede insertar vídeo, etc. Todos los materiales tienen que estar en red, claro, pero en sitios dispersos, no en un lugar específico único ("cloud computing"—nuestro ordenador es sólo el acceso a la red, nuestro ordenador es YouTube, Google Docs, etc.). Si preparamos una presentación y permitimos "verla" (sin compartirla, ni publicarla), irán pasando las diapositivas al mismo ritmo que marque quien lleve el control y las esté compartiendo.
Pasamos a la página de medios audiovisuales. Viddler permite añadir enlaces hipertextuales a los vídeos, expandiéndolos mediante anotaciones o mediante otros vídeos.
Sistemas para descargar vídeos de YouTube, y para visualizarlos (con VLC, por ej.).
Cualquier ordenador puede funcionar como servidor web, y se pueden utilizar para distribuir vídeos. Por ejemplo streaming: para emitir televisión en directo, o en diferido. Necesitaba el streaming servidores especiales, con un protocolo diferente, pero ahora se ha solucionado el tema con ustream (en la sección de recursos para vídeo en directo de la colección de recursos 2.0). Con ustream se puede también grabar la emisión en directo que se realice (por ejemplo, una clase).
1. registrarnos 2. cómo emitir 3. cómo lo pueden ver los alumnos en el sitio adecuado
1. registrarse en stickam o en ustream.tv..- por ejemplo en ustream. Darse de alta con usuario y password (en sign up). La primera vez hay que crear un "show", donde están todas nuestras presentaciones en vídeo. Le ponemos nombre.
2. Emitimos el vídeo (broadcast). Podemos comunicar mediante twitter que estamos en directo. Nos piden permiso para usar la cámara. Concedido. Se abre la ventana y nos vemos en ella. A veces hay que cerrar otros programas que usan la cámara. Comprobar el micrófono. Es conveniente ver el programa desde fuera para comprobar que se capta bien. Con una configuración adecuada del ordenador, funciona a la primera (una vez elegimos la cámara).
3. Empezar la emisión (start broadcast). Podemos también empezar a grabar. Lo podemos guardar: hay que ponerle nombre, descripción, y unas etiquetas. Puedes guardarlo en tu página, pero también hay opción de guardar en YouTube.
Con Stickam, podemos emitir en directo desde el móvil con Bluetooth, un compañero nos puede filmar las clases con el móvil y emitimos en directo. No hace falta que sea a través de red de pago, etc.: sencillamente a través de la red wifi de la universidad. Lo que se emite por móviles se puede ver por los móviles o por los ordenadores.
En la página de recursos 2.0, que estará disponible durante algunos años en esta dirección, explica también modo de acceso a otros recursos. Pongamos, blogs. En Blogger también se pueden enviar entradas a través de los teléfonos móviles: se puede pedir a los alumnos que actualicen un blog elaborado en clase con entradas enviadas por teléfono móvil.
Pero ojo que Google conoce hasta nuestro ADN - si participamos en el proyecto del adn.
Los resultados de Google responden a lo que yo voy usando. Las búsquedas están personalizadas, son variables. Lo que hace scroogle es acceder a la información sin dejar nuestros datos.
Google, como IBM o como microsoft, tiende a desarrollar prácticas monopolísticas, y comprar lo que hacen otros. Tiene Google un modelo de negocio distinto que Microsoft, pero es un modelo de negocio.
Wikia da los resultados de la búsqueda no en función de lo que nos puede interesar, sino en función de lo que opinan otros usuarios de Internet. (Es el modelo de la Wikipedia).
El crecimiento exponencial de la información lleva a la imposibilidad de usarla, por la cantidad de resultados. De ahí surge la web inteligente o web 3.0: conseguir que otros busquen la información por mí. Por ejemplo, wolframalpha.com La web 3.0 se basa ya en la web 2.0 - en las recomendaciones de los usuarios. Aunque los resultados actualmente no son muy espectaculares, se dice que "alguien tendrá que poner las etiquetas".
También se está dando vueltas a cómo realizar búsquedas de elementos audiovisuales sin tener que acudir a etiquetas textuales.
Búsqueda de imágenes (en Google, etc.). Pero con un software que se descarga al ordenador, cooliris, continuamos la búsqueda basada en elementos visuales.
Otro sistema: busca imágenes relacionadas con la misma: árboles. Rostros parecidos al de alguien... De momento se basa en una base de datos limitada. No busca por descriptores, sino por parecido de imágenes.
Las fotos ya incluyen muchos metadatos. Algunas cámaras llevan las coordenadas gps del sitio donde se hizo la foto. Estos metadatos pasan automáticamente, pero otros hay que añadirlos. (Los documentalistas sí añaden muchos metadatos a las fotos, para usarlas en otros contextos. - A. Ubieto).
Le pregunto por el problema de la multiplicidad de medios, la dispersión, que compromete la usabilidad en clase, al no poder contar con que un grupo conozca las herramientas, hay siempre que dedicar un tiempo excesivo a las propias herramientas....
A los alumnos, mejor pedirles que usen una herramienta concreta (Blogger, etc.) o en entornos abiertos. Es preferible usar sitios abiertos (fuera de los universitarios cerrados) porque así continúan utilizando los medios después de terminado el curso. Pero de una manera orientada, para evitar la dispersión. Es recomendable lo de Google, por su usabilidad y difusión. Si estamos en contra de Google, podemos usar Zoho, que tiene también muchísimas herramientas para trabajo en red. http://www.zoho.com
Y otra opción está mejorando rápidamente: los ordenadores virtuales online. Un ordenador completo dentro del navegador. (Web OS o Web desktop, se llaman estas opciones).
En la página de recursos, índice general: sistemas operativos:
Para pasar de word a PDF, de PDF a html, de word a html, etc. etc... (Nunca me ha servido el comando ese de Word para esto último, y mira que tengo que hacerlo a veces)... Me pasan (¡gracias!) esta serie de recursos, que les servirán más a los Windowseros.
En fin, una vez más que viva Google. Me va a ahorrar muchas horas de formateo a la hora de electrocutar y colgar mi libro Acción, relato, discurso. Aunque no te conserva todos los formatos, no... Esa piedra filosofal aún está por inventar me temo, como también the universal converter... Quizá lo más parecido de momento sea Zamzar:
Nos llevamos raro, Google y yo: no sé si esto es frecuente. Hasta ahora he hecho pruebas con distintos nombres, y esto raro que digo sólo pasa conmigo.
Se trata de autoguglearse, algo que hago con cierta frecuencia, a ver qué aparece de mí por la red, no vayan a hablar mal, o bien. Busco, así escrito entre comillas, "José Ángel García Landa".
Bueno, pues los resultados pueden ser muy variables, con mi nombre. Con los demás nombres, como digo, hasta ahora no he apreciado diferencias significativas de un día a otro. Pero la búsqueda con mi nombre da unos días cerca de 20.000 resultados, incluso menos, y otros, sin razón ni diferencia aparente, más de 100.000. Hoy, en concreto, "aproximadamente 106.000." Ya hace unos meses que invité a los amigos a una cena, para celebrar mis 100.000 resultados Google. Un número que, por cierto, es extrañamente superior al de cualquier otro colega que se me ocurra poner, excepto los muy famosos, que no es mi caso. Eso también me extraña, pero sobre todo me extraña la variación disparatada entre unos días y otros.
Hace esta semana veinte años que Tim Berners-Lee hizo el primer esbozo de lo que sería la World Wide Web mientras trasteaba con ordenadores en el CERN, cosa que no le pagaban para hacer. O sea, en 1989... tardaría un poquito en ser eficaz, claro, hasta que hubo páginas por aquí y por allá. También hizo Berners-Lee la primera página web, que era (dicen) el primer blog, porque lo que contenía eran actualizaciones de cosas que se hacían por Internet.
¿Y qué hacías tú en el 89? Bueno, yo lo empecé, supongo, celebrando la nochevieja... pero pronto me volví a Estados Unidos, donde estaba haciendo un máster en Brown University. Allí tampoco conocían la web, pero en cambio ya existía en Brown una intranet de ordenadores conectados entre sí, y donde llevaban trabajando de modo pionero Theodor Nelson, George Landow y otros desarrollando sistemas hipertextuales; Nelson fue el que inventó el término "hipertexto", la h de html; y un centro de computación le dedicaron allí. Allí en Brown empleaban mayormente Macs, como el que me acababa de comprar yo en España para hacer la tesis, sólo que esos tenían disco duro, algunos por lo menos. Aún me acuerdo de que en los otros había que meter primero el sistema con un "Ram-disk" (el del departamento se llamaba "Ram Dick", qué sucias mentes), y te lo iba pidiendo a veces, a menos que te comprases una unidad de disco externa, que pronto lo hice. Pero no te librabas de ir metiendo según necesidades la docena de disquetes en los que tenías la tesis distribuida... a veces varias veces varios discos, antes de hacer una simple operación cualquiera como cortar y pegar algo. Uf, venimos de lejos... y eso que el Mac ya era una maravilla comparado con esos pecés de pantalla negra y letras verdes que tenías que escribir todo el texto con etiquetas de formato incluidas, qué cruz.
En Brown entonces ví lo primero que se parecía a una red de ordenadores, y también los primeros hipertextos. Tenían un Hypertext Project en el centro de semiótica, con cosas derrideanas y demás, para que pareciese aún más difícil de lo que era eso del hipertexto. Y George Landow estaba desarrollando la Victorian Web y la Dickens Web, claro que entonces no era un hipertexto distribuido entre muchos ordenadores, sino contenido en uno, o en varios, vamos, pero directamente cableados entre sí. Del wifi no oiría hablar nadie en muchos años, claro.
Supongo que la WWWeb debió llegar a Brown por la vía rápida, pero de eso ya no me enteré. Para entonces ya estaba yo en España otra vez, con mis macs Q3, empezando a hacer, aunque no lo sabía aún, mis propios hipertextos Q3, la bibliografía de teoría y crítica, con vistas a la oposición y demás—ya era electrónica, la bibliografía, en Word como sigue siendo ahora... pero entonces el ordenador me parecía sólo un medio, un medio para llegar a la versión impresa, no un medio de difusión. Es que la colección de disquetes en que llevaba la bibliografía no era presentable... por entonces aún no se grababan los textos en CD, que acababan de aparecer hace poco los CDs para la música, y gracias. O yo, por lo menos, no tenía ordenador que pudiese grabar CDs. Por esos años me empecé a enterar de que "los de Ciencias", como mi hermana Berta, se comunicaban ya por correo electrónico en nuestra propia Universidad—pero ay, no en nuestro departamento, que estábamos sin cablear. Así que con la Dra. Penas, que acababa de aparecer por Zaragoza, nos fuimos al Centro de Cálculo a decir que nosotros también queríamos estudiar en esa rama, digo, en ese pupitre para blancos. Y sí, tomaron nota; no sé si sería por eso, pero poco después nos instalaron unas tomas de Ethernet en los despachos, y bingo, ya teníamos email, que si no era la Web, al menos era Internet más texto, y qué más quieres de momento. La revolución iba tan deprisa que ni nos enterábamos.
Bien, pues fue creciendo la bibliografía y hablando del tema con un estudiante muy puesto en cuestión de ordenadores, Sergio Salvador, me dijo allá por el año 95 que se podía colgar en Internet, de modo que se pudiese ver desde cualquier ordenador que se conectase al servidor. Era un servidor del Centro Politécnico Superior, que eran los que se dedicaban a estas cosas... (por algo tienen allí un edificio dedicado a Ada Byron)—Y con el programa Fetch, el del perrito, y cuatro instrucciones que me dio Sergio (¡gracias!) allí que me colgué la bibliografía. Uf, igual sigue allí la versión prehistórica, en alguna carpeta de basura varia de servidores viejos... espero que la hayan tirado. Era una versión impresentable e inutilizable, supongo (bueno, muchos dicen que sigue siendo inutilizable...) —era, y es, una mera acumulación de archivos de texto. Le faltaba la web para hacerla bien localizable y manejable. Y eso me enseñó Luis Julve a hacerlo, en el 96 creo: la portada de la bibliografía fue mi primera página web. Para entonces ya había servidor de internet en nuestra propia Facultad, y allí planté la siguiente versión de la bibliografía, y mi primera incursión en la Web. Me recomendó Luis Julve el programa Adobe PageMill, y aún lo sigo teniendo, aunque he pasado por otros editores de texto y los que pasaré aún... porque el html como que no aprenderé nunca a manejarlo, menos para algún retoque puntual que haya que hacer a mano.
Por entonces, alguien tuvo otra idea genial en América y los programas de tratamiento de texto se convirtieron también en programas de creación de páginas web. Y salieron las conversiones automáticas de páginas de texto a páginas web: de repente mi bibliografía se iba convirtiendo en una colección enorme de páginas web indexadas por buscadores... je, hubo un tiempo en que yo era el autor de la millonésima parte de las páginas web del mundo, según las cuentas de entonces!
Pero el servidor de la Facultad no iba bien. Estuve años paralizado pendiente de si ese servidor se ponía en movimiento o no—hasta que me decidí, y me emigré a un servidor del centro de cálculo, con mi bibliografía y publicaciones varias que me empecé a colgar (aún no se llevaba por aquí eso de los repositorios digitales, y yo que no conocía ArXiv y demás, improvisaba por mi cuenta, imitando a Landow y a otros que habían hecho lo mismo antes). Poco después arranqué con un blog casero que me abrí por el mismo método Q3, en 2004. Le debí dar pena a mi amigo José Mari Ciordia, que (aparte de repulirme el diseño de la bibliografía) me informó de que ya existían servicios de blogs automatizados, que hacían más fácil publicar en red y añadían herramientas y utilidades con las que yo ni soñaba.... Así que a principios del año siguiente estrené el blog de Blogia, que hasta hoy dura, aunque en estos últimos años me he abierto toda una serie de videoblogs, fotoblogs, microblogs, redes sociales, repositorios, etc...
Nos acercamos a ese apocalipsis. Ahora me llega Internet literalmente, por el cable de la luz, como al Filamento este de la ilustración—por allí salen corriendo estas letras, cosa que no hace tanto hubiera parecido cosa de chiste. El último desarrollo se ha dado esta semana pasada, que a todo el mundo en mi familia le ha dado (por fin) por abrirse una página web, o un blog, o más bien un feisbuc—quizá para celebrar los veinte años de la Web. Aquí hay un artículo de Kevin Kelly que me leía hoy sobre las tecnologías que la gente se resiste a adoptar, por muy ventajosas que sean. Lo de la web ha sido muy rápido, y a la vez está siendo muy lento.
(sent today to the Narrative-L e-mail distribution list)
Hi—can anyone think of work done on interaction patterns, such as posting spates, flame wars etc., in e-mail lists like this one? Anyway, this would seem to be a subject ready for some research on it. I can't tweak Google search words to get the result I get, and the Wikipedia entry on e-mail lists is surprisingly poor for a "tech" subject. http://en.wikipedia.org/wiki/Electronic_mailing_list I found this, though, in Wired: http://www.wired.com/news/technology/0,70179-0.html
—Entre las respuestas, me sugieren que me suscriba a otra lista de distribución, PsyArt, sobre arte y psicoanálisis, que lleva Norman Holland, mi crítico psicoanalítico favorito—a quien recuerdo que hace años felicité por su iniciativa al poner sus libros en libre acceso en la red.
Una tendencia interesante para seguirle la pista, ahora que se nos abren tantos servicios de papeleo en red como Sideral, y Medonte, y Zaguán en nuestra universidad... aparte de las redes sociales académicas tipo Academia.edu, sistemas de docencia en red como WebCT y Moodle, además de diversos repositorios y bases de datos que cada vez nos cogen más tiempo, por no hablar de foros, listas y emails. En América como siempre la cosa va por delante. Se queja en una de esas listas Sheila Teahan, profesora de Michigan State University—que se dan los primeros pasitos para hacernos todo esto obligatorio, y posibilitar un seguimiento en red del trabajo del académico:
Dear colleagues:
I’m writing to inquire whether any of your institutions require you to join something called the Community of Scientists, which is apparently a medical and scientific database. At Michigan State, every faculty member across the university is expected to create a profile in this thing and to update it regularly. We are not permitted to apply for university grants without having done so. At least twice a month, I receive an e-mail rebuking me for my failure to update my profile.
I have come to regard this matter not only as a waste of faculty time, but as an infringement of academic freedom. Further, I don’t see any scientists on campus being required to join the MLA or thr AHA. So, my question is: does anyone on this list belong to an institution that requires faculty to join the COS? (I’m guessing that the answer is probably not.) (...)
Increasingly, "research" here (one rarely hears the word scholarship) is associated with extramural funding.
Part of what concerns me about this COS business is its resonance with a larger phenomenon here and elsewhere of standardization and pseudo-corporatization. This was a major topic at a CIC conference I attended last fall in Ann Arbor. Two friends here at MSU (one in history and the other in agricultural ecomonics) were told by unit-level administrators that they were required to use ANGEL (a course-management system), power-point presentations, "clickers," and some other mode of classroom technology the acronym for which I have repressed. I’m working on a policy statement on behalf of our chapter on the subject of classroom technology and academic freedom. And I am forcing the COS issue: the University Committee on Faculty Affairs is taking the matter up this week, and I’ve copied my policy statement on COS to the VP for research, who is a very reasonable person. I’ll let you know what happens. I’m guessing that they will back down. I think that the COS policy was an arbitrary bureaucratic initiative that predates the tenures of our current president, provost, and bevy of VPs. At one level, the COS is simply a pain, but given the trends it exemplifies, there is a lot at stake.
La mayoría de la gente de la lista no ha experimentado esta cuestión en sus universidades, o le quitan importancia a las solicitudes de actualización, como un "protocolo por defecto del sistema", nunca mejor dicho lo de por defecto. Yo le envío a la lista este comentario:
Around here (Spain) universities are developing more and more complex online sites that teachers must update with their activities, publications, etc. They are largely optional, but you are expected to do your homework there if you want to receive e.g. a supplementary rise in your salary, on productivity grounds. Then of course all the paperwork for grants etc. is done online, so it’s only a matter of time before one web meets the other I guess. But up to now these "requirements" have been here an administrative matter, internal to the university. No such thing as an /obligatory/ social networking site for academics, God forbid, but... we’ll all "want" to, sooner or later, is what I think. The other day I posted about Academia.edu, which is a kind of Facebook for academics. And it may be useful for many purposes. But the compulsory side you mention is quite unwelcome.
Y aún me acuerdo de algún colega que lo han suspendido en la oposición alegando entre otras cosas que no usó PowerPoint, "tecnología de uso obligado en clase", en su presentación... Puestos a suspender, se echa mano de lo que convenga, claro, pero es curioso que pudiese sonar esto como un argumento de peso.
Ya que Google lo tiene todo, pues que tenga también mi perfil. No paro de crear páginas web, luego no encontraré el centro. A través de allí llego a mi cuenta Google, supongo que sólo visible para cada usuario, donde pone todos los servicios de Google que utilizo y que podría utilizar... que cada vez son más, claro. A no confundir tampoco con la página de búsqueda personalizada de iGoogle, ni con tu Google Base, ni la página personal del Gmail. Ni tu blog de Blogger... uf.
Estudiando el tema de los repositorios académicos online, y de la autopublicación, y leyéndome este informe sobre web social de Dídac Margaix llego a probar otro sistema más de publicación en red: Google Docs, que te permite colgar presentaciones en la red, o colgar un archivo de texto como página web en un momento. Hago allí mis primeras probatinas, colgando estos tres archivos ombliguísticos:
No me cabía la cosa en un archivo: tiene un límite de 500 y pico kas para cada uno.
Otra limitación de Google Docs es que tu página no tiene URL propia: así como en YouTube tienes tu página de visionado al registrarte, pero si quieres te abres tu canal propio, en Google Docs no veo que el conjunto de tus documentos se pueda ver como tal en un sitio web. Esto lo aleja de la idea del blog; tampoco conserva el orden de creación de los documentos, sino el de última edición. Vamos, que no quieren hacer nada que suponga repetirse con Blogger. Sí hay conexión directa de estas publicaciones a Blogger y a algunas otras plataformas de blog, o al que te configures tú mismo.
Me fijaba ahora que Facebook, a pesar de todo su éxito, o quizá por eso, evita cuidadosamente que puedas colocar enlaces permanentemente visibles a tu blog o a otros sitios. Quieren estar encerradicos en su red social. Pero en último término no hay sino una red social imprescindible en Internet: Internet.
Extremadamente práctico este Google Docs para algunas cosas, y excelente como sitio auxiliar; ahora bien, como base de operaciones propia, sigue sin haber nada como una página web que te enlace a toda tu colección de recursos y sitios sociales, porque cada uno de ellos sirve para lo que sirve. Claro que esa página de enlaces te la puedes hacer en un momento con Google Docs.
Se ha creado Zaguán, una especie de biblioteca electrónica de la Universidad de Zaragoza. Aquí hablan de ella. Ya me he dado de alta, después de algunas dificultades, y esta es mi página, con https. Tiene algunos ingredientes de intranet o red social: puedes hacer tus propios envíos de materiales, y tienes tu propia página, con mensajes, cestas, alertas, grupos, búsquedas o envíos hechos, preferencias personalizables... Hoy he enviado allí la bibliografía. A ver si la aprueba el moderador. Por cierto, que para los documento que he consultado, me pedía la clave personal: creía que precisamente la idea era difundir estos archivos abiertamente por la red.
También he creado aquí en el Zaguán un grupo más de teoría narrativa en el que estoy solo (un grupo bien avenido), como sucede con este de la red social BlogCatalog que parece que no cuaja de momento, o este otro: Teoría de la narración.
___________
PS: Nada. Me rechazan la bibliografía para su publicación en el Zaguán. Me contesta el administrador de Zaguán como sigue:
Me temo que Zaguan no está pensado para este tipo de uso. Me explico: si deseas publicar algo debe estar en formato PDF (u otro formato abierto, pero nunca formatos propietarios como *.doc) y (en principio) en un único archivo. Sí sería factible enlazar a una página con un índice de capítulos, siempre que los contenidos estén en PDF, como por ejemplo los libros de springer. De momento no está planeado publicar enlaces web como el que propones.
Por todo ello me temo que nos vemos obligados a rechazar su publicación.
Me temo que en este caso una víctima de la hostilidad general contra Bill Gates, pues los documentos de Word parecen ser non gratospara la Universidad... que sin embargo los usa constantemente, claro, de puertas adentro. Lo que es yo hasta ahora no me he encontrado ningún ordenador incapaz de abrir un archivo .doc. Y si hay alguno que no sea capaz de hacerlo, creo que debería mirárselo él, no yo.
Vaya, se me ocurre una idea. Convertir los 5.000 "docs" de la bibliografía en 5,000 PDFs. Si me los aceptan, tendré 5.000 publicaciones en lugar de una...
... porque lo de hacer un PDF de 40.000 páginas de texto, que es lo que deben tener en conjunto esos 5.000 archivos—me parecería francamente excesivo.
(En relación con las publicaciones electrónicas, me envía el administrador un informe de la Asociación Profesional de Especialistas de la Información sobre estos repositorios de acceso abierto. Hay otro informe sobre blogs y redes sociales, los dos accesibles en la web de la APEI). _____
Re-PS: Inauguro por fin el Zaguán con mi primer PDF, este artículo de 1991: El centro ausente: El Innombrable de Beckett. Al parecer, cada documento tiene en su página estadísticas de uso, valoración con estrellitas como en YouTube, posibilidad de añadir comentarios o discusiones, registro de citas recibidas...
Scribd es otra modalidad de publicación en la red, aparte de páginas web, blogs, wikis, y libros cargados en el Google Reader. Scribd te convierte el archivo que le subas en un iPaper, una especie de PDF pero mejor, porque se ve insertado en la propia ventana del navegador: hecho en flash, con su propia ventanita, contenido buscable en red, etc.
“It has been said that writing comes more easily if you have something to say” (Sholem Asch)... Hoy le llevaba yo la contraria a esto en un blog: porque aunque en parte es cierto, también es cierto lo contrario: que "having something to say comes easier if you have something to write with"—y la publicación en red fomenta la escritura. Hoy, teniendo un ordenador, quien no se inspira para escribir es porque no quiere—porque parece medios no le faltan. Y todo gratis: a quien se le contase, cuando empecé yo a intentar publicar mis excritos...
Por supuesto, el primer sitio para publicar en red son las páginas web, y sobre todo su avatar mejorado, los blogs. Ah, y no nos olvidemos del Social Science Research Network, donde ya tengo 35 artículos subidos, y casi mil bajados. Y redes sociales como Facebook o Academia.edu, que también te permiten hacer tus propias publicaciones en red.
PS: Me señala Maite otro sitio más, y otro formato más, de publicación en red: Issuu, http://issuu.com/
Hace días que me apunté a LinkedIn a instancias no sé si de Pilar Laguna o de algún robot que se hacía pasar por ella. Ahora he encontrado allí la página de Fabiola Trasobares, y he aprovechado para actualizar un poquillo mi perfil allí: http://www.linkedin.com/in/joseangelgarcialanda
De momento son mis únicos dos contactos... no sé yo si estoy hecho para las redes sociales, ni para las relaciones sociales en general. En la práctica, si no en teoría, me suelo atener a aquel lema de Locomotoro: "solo; solo; solito y solo—soy más pirindolo, soy más pirindolo".
Pero igual acaban saliendo de estas redes y redes sociales contactos interesantes, quién sabe. Por lo pronto, yendo de un enlace social a otro he llegado hoy a este vídeo sobre la red y su lógica presente y futura, la globalización, la inteligencia artificial, el UNO, la Noosfera y otros temas casi teilhardianos y anaxagóricos.... el Nous, vamos (jeje, en francés, el nous, la inteligencia colectiva o anima mundi... get it?):
Y de ahí paso a un post del mismo Kevin Kelly en The Technium, sobre "la novena transición de la evolución", cuando Internet dé lugar a un superorganismo con inteligencia colectiva. Le pongo este comentario:
Similar narratives about increasing connectivity, global superorganisms, emergent consciousness, etc. were developed by Teilhard de Chardin in The Phenomenon of Man and in similarly mystical terms by Olaf Stapledon in Star Maker—in the thirties. There is much reflection there on varieties of superorganisms and on the level of consciousness and concern achieved both by the individuals and by the collective mind. But these narratives are wildly optimistic... even when they narrate cosmic catastrophes. Nothing guarantees that global connectivity is not the shortest way to global system failure, or self-destruction before any godlike thing emerges.
Sería un placer poder contribuir a la edición en español del libro de G. H. Mead La filosofía del presente, y a que se publicase en vuestra editorial. Yo no he terminado la traducción de la obra, si bien estoy en ello y podría acelerarlo si hay razones para hacerlo.
El principal problema para la publicación que se me ocurre podrían ser los derechos de autor de la obra original. El texto en inglés está disponible en la red en esta dirección: http://www.brocku.ca/MeadProject/ y como veis está en libre acceso. Ahora bien, desconozco las limitaciones o derechos de autor que pueda haber para su publicación en forma de libro. En la página web pone "copyright todos los derechos reservados" pero a continuación afirma que "el copyright no pertenece a The Mead Project". La edición impresa que yo tengo remite a una publicación por acuerdo con los editores originales de 1932, que eran Open Court Publishing, 332 S. Michigan, Suite 1000, Chicago, IL 60604, USA. Pero no indican copyright alguno, ni propio ni ajeno—aunque es una cuestión que seguramente os interesaría aclarar una vez entran en cuestión beneficios, ISBNs, etc.
Por mi parte, yo estoy más interesado en la difusión y accesibilidad de la obra en la red que en su publicación en forma de libro; por eso no me he puesto en contacto con ningún editor. Si una condición de la edición va a ser que no esté accesible el texto en la red, entonces no tengo mucho interés en publicarlo como libro. Pero por supuesto no tengo ningún inconveniente para que aparezca también como libro—son muchos los textos que coexisten en libre acceso en la red y como libro en las librerías, aunque no sé si ese tipo de publicación os interesaría, eso ya es cuestión de estrategias. En lo que a mí respecta sería un placer contribuir a la edición de una obra que evidentemente me parece de gran interés, ya sea con o sin las notas que le añado por mi cuenta en la traducción que estoy haciendo. Si averiguáis la cuestión de los derechos (si se aplican) y os interesa utilizar mi traducción, que procuraré activar, podemos seguir en contacto y sacar adelante el libro.
Me escribe el cíborg Michael Jensen, presidente del Social Science Research Network, con cierta frecuencia. Debe ser la décima vez que llega un artículo mío a una lista de Top Ten de una de las secciones temáticas del SSRN—lo cual no quiere decir que sea MUY leído—y cada vez me llega un mensaje automático de este estilo:
As of 11/10/2008 your paper has been downloaded 23 times. You may view the abstract and download statistics at the URL: http://papers.ssrn.com/abstract=1073782.
Your paper may be listed in the Top Ten for other networks or journals and if so, you will receive additional notices at that time. If your paper was classified for additional SSRN journals, you may receive this announcement prior to distribution of your abstract in those additional journals.
If you have any corrections or additions please use the email form available on your author page to send them to us.
You can use these URLs to refer readers directly to your paper and SSRN Author Page. Many authors include links to their SSRN papers and their SSRN Author Page on their own home pages, and in the signature on their emails. Here is an example of an email signature reference to your author page:
Thank you for your participation in the Social Science Research Network. We welcome any comments or suggestions and hope you will submit additional papers to the SSRN eLibrary.
Sincerely,
Michael C. Jensen Chairman Social Science Research Network
Sí diré en mi descargo que un "download" del SSRN, si bien no asegura "un lector", no equivale ni mucho menos a un mero clic o visitante (el equivalente a esto serían los lectores del abstract de cada artículo, que son mucho más numerosos). En mi página del SSRN me entero de que aunque no estoy (ni estaré) entre los Top Authors, sí estoy entre el 10% de arriba: mi "author rank" es de "10056 out of 102977". Pronto subo a los primeros 10.000... ánimo que aún queda, there’s room at the top. Y sigo preparando articulillos para colgarlos aquí, pero va despacio la cosa... se me acumula el trabajo encima de la mesa, y tengo ya 300 páginas de referencias bibliográficas por ordenar antes de empezar a despejarla.
Con esto no sé que hacer con otra carta que me ha llegado, esta no de un cíborg, sino de un colega, proponiéndome que participe en un proyecto de investigación. Tampoco tengo cíborg para contestarle... Siendo realista, le diría que nada más con lo que tengo encima de la mesa estaré desbordado el resto de mis días.
Se dice con frecuencia, y una pregunta a Google da una respuesta en este sentido, que los artículos académicos son leídos por poquísimas personas por término medio: las estimaciones van entre menos de un lector por artículo a siete y pico—y la cifra que con más frecuencia se da es de una media de tres por artículo. También es, por cierto, la media de lectores que se dice que tendrá cada ejemplar de un libro publicado—que no es lo mismo, claro.
La mayoría de los artículos jamás son citados. Aunque los académicos se consuelan con el mero hecho de lograr la publicación, sin pensar que en general sus publicaciones duermen el sueño de los justos esperando a que alguien las lea en el Juicio Final, o que consten en algún registro en la eternidad.
Sin embargo, hay estudios que ofrecen cifras de lecturas totalmente dispares a estas tan pesimistas: cifras de miles de lecturas por artículo de media, entre 5.000 y casi 15.000, una población, vamos. Ver aquí: Measuring Total Reading of Journal Articles. Son diferencias de estimación disparatadas, ¿no? Claro que esto se refiere a un estudio de una revista central en una disciplina determinada, la pediatría. En las humanidades, con la proliferación de publicaciones, me extrañaría que incluso las revistas más leídas llegasen a alcanzar esas cifras por artículo. Aunque sin duda los artículos más leídos sí que deben superarlas. La mayoría estarán más cerca de los mentados tres lectores—o por debajo. Para eso nuestros esfuerzos.
Supongo que en realidad aquí las medias son engañosas, por lo mismo que la ley de lectura de los blogs expuesta aquí: Power Laws, Weblogs, and Inequality. Las lecturas siguen la lógica de la larga cola: muy pocas cosas son leídas por muchísimos, y la curva del gráfico tiende a acercarse a las asíntotas. Puede que efectivamente sea cierto que la inmensa mayoría de artículos (o de posts) tengan sólo tres lectores de media (y aparte está la cuestión de qué proporción del texto leen de hecho esos lectores). Pero unos pocos tienen muchísimos lectores.
Si sigue esta tendencia, la curva de lectura se igualará a las coordenadas cartesianas, y en el futuro habrá un único comunicador (al que llamaré el Gran Instructor) cuyos comunicados serán leídos por todos los demás—que a su vez se comunicarán únicamente con ellos mismos, y con el Gran Instructor. Antes de eso, habrá una fase de pocos grandes medios masivos y una miríada de pequeños medios personales leídos por dos o tres personas. ¿Quién dijo que Internet sería el fin de las grandes agencias de comunicación?
Así que, entretanto, feliz el que llegue a la media, que es muy virtual para la mayoría, en virtud de la lógica de la larga cola que nos rige. No es mediocre quien quiere, sino quien puede—en el sentido de medianito. A menos que identifiquemos mediocridad no con la media, sino con la moda. En ese sentido, ser mediocre no es difícil, y además siempre está de moda.
Ya pueden poner tasa por préstamo si quieren a las bibliotecas públicas. Desde que está la red hay una explosión de texto y edición: se puede leer gratis por doquier, cada vez más, y coleccionar e-libros sin pagar un e-uro. Incluso libros carísimos de los que vende(rían) por muchas decenas de euros las editoriales académicas; hoy he localizado algunos ejemplares más de publicaciones mías e-lectrocutadas. Como utilizo el Google Preview Wizard, y se trabuca si aparecen dos en la misma página, los pongo en página aparte enlazada. Son: un libro sobre ficción narrativa postmoderna británica,
En el primero hablo de Beckett, en el segundo de Shakespeare, y en el tercero (con la Dra. Penas) de Salman Rushdie. Los tres de Rodopi y los tres en inglés, claro. Bien es cierto que lo de Google Books son "previsualizaciones selectivas", pero está la mayor parte del texto. Y los de Amazon, aunque sólo dejan ver unas pocas páginas de vez, tienen un enlace aleatorio que te permite acceder en realidad a todo el texto, si de verdad necesitas hacerlo. Decía Samuel Johnson, sin embargo, cuando le acusaban de que no se leía los libros íntegramente, que tampoco necesitaba beberse toda una cosecha para saber la calidad de un vino. Así que una idea se puede hacer uno, con estos libros.
No lo digo por las cifras, que son normalitas, sino por la herramienta estadística en sí. Acabo de descubrir unas detalladísimas estadísticas de mis vídeos en YouTube, un sitio que no para de sorprenderme por la cantidad de datos y posibilidades que ofrece. Mirando el "insight" de un vídeo, disponible sólo para su propietario, el usuario tiene montones de datos sobre visitas, pudiendo seleccionar el período al que se refiere la estadística simplemente deslizando unas barras bajo la gráfica. Una interfaz de lo más ergonómica, clara, informativa, y eficaz. Vamos, algo pasmoso a lo que pronto nos acostumbraremos. Aunque supongo que nos seguirá dando sorpresas continuas YouTube, que junto con Google (y tan junto) es uno de los fenómenos más pasmosos que se han dado en la red. Y tan infravalorado.
Una muestra:
Estos son mis top hits; sólo os recomiendo el primero. Pero estas estadísticas, por países, reproducciones, etc., las hay para cada vídeo, y también con las opciones de las demás pestañas que te muestran una aproximación al público que tienes por edades o sexos, así como la popularidad o ritmo de difusión de tus vídeos, si van subiendo o bajando con respecto a la media. Bueno, lo que digo, pasmoso. Y, aparte de eso, por supuesto ya escucho más música en YouTube que en ningún otro sitio o formato. Esperemos que esta empresa al menos sobreviva al batacazo empresarial de estos días, aunque se me escapa cómo puede alguien ofrecer tanto por tan poco y aún esperar obtener beneficios. ¿Tanto valen nuestros hábitos y datos estadísticos?
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Viene a ser como un blog de referencias académicas. Ahora ya demasiado tarde para cambiarme de sistema. Pero se lo recomiendo a cualquiera que quiera hacer una bibliografía personal, y que no le importe compartirla, como era mi caso.
En cualquier caso, es un sitio excelente para obtener información bibliográfica actualizada sobre cualquier tema.
La bibliografía que llevo va bajando constantemente de visitas, en suave pendiente. Apenas tiene 50.000 visitas en los últimos 4 años. Supongo que es un síntoma más del crecimiento de contenidos la web, por una parte, y del decrecimiento de la Filología, por otra. Otra alternativa serían mas dañinas para el ego, aunque no hay que descartarlas.
En todo caso, está claro que hay que nadar nada más que para seguir quieto en la corriente, y promocionar constantemente los trabajos propios, porque si no se quedan durmiendo el sueño de los justos en una estantería del ciberespacio.
Así que hoy inauguro una cuenta en Google Base y allí que te va la bibliografía como "contenido para compartir", tipo "reference article". Si Google ya tiene los diarios íntimos de nuestras búsquedas, por qué no darle nuestras referencias bibliográficas. También le puse una página en Wikilearning, a la bibliografía.
E intento abrir una cuenta en Freebase para lo mismo, compartir mis contents... pero está más difícil el proceso de registrarse allí.
Le echo un vistazo a Wikibooks etc., por si pinta allí algo mi bibliografía. De todas maneras, ya me llegan casi todas las visitas a través de Wikipedia.
Pero para volver a incluir sus contenidos en un wiki, sería un trabajo de chinos. Para esos trabajos repetitivos, mejor sigo añadiendo referencias al Project Narrative Bibliographical Wiki en Wikimedia. Hoy, con una bibliografía sobre el tiempo de la narración. Como en casi todos estos wikis, queda semianónimo el trabajo que allí se hace, pero al menos me autocito, cosa que siempre da satisfacción. Aunque más content si me citasen otros, claro.
Y a última hora me apunto al European Narratology Network, lo que era el viejo NarrNet, pero que ahora va a volverse un sitio más social, o más asociado, recopilando miembros activos. Creo que les voy a aconsejar fundar una red social con Ning, o al menos un blog, porque al instrumental webero que utilizan le falta mucho mucho desarrollo. Como al de los narratólogos, y demás filólogos, en general.
Dear Jan Christoph Meister, Congratulations on the new impulse you are giving (mostly from the Hamburg University group I guess) to the European Narratology Network. I think the initiative may be very useful, perhaps most of all for "isolated narratologists" like myself. I understand that web resources are going to be crucial in the way contacts and collaborations are established—"only connect", as E. M. Forster used to say. With that in mind, I wonder whether you might consider expanding the website with tools such as a blog or a social networking site. Blogs like the ones at Blogger (http://www.blogger.com) have many options when it comes to establishing public access and levels of participation and editorship. And a social networking site can easily be established at no cost as well, in sites such as Ning (http://www.ning.com/). As a suggestion, these web tools would greatly enhance the communicative potentialities of an European society of narratologists. All best wishes for this upcoming project, Jose Angel Garcia Landa University of Zaragoza (Spain)
PS: Enlace al espacio de trabajo del grupo de narratólogos de Hamburgo en la plataforma Agora - ICN NarrDiBi.
Estoy emitiendo esto por el enchufe de la corriente; ayer me instalaron un Wifi enchufado a la red con PowerLine. La primera vez que oí que te podía llegar Internet por el cable de la luz me sonó tan raro como si me dijesen que iba a llegar por la cañería del agua. Pero nada, la más compleja tecnología viene un chispas y te la instala tan rápido como quien cambia los plomos. Al parecer esto de la internet por el enchufe de la batidora ya se venía haciendo desde hace tiempo para transmitir señales de radio. Ahora sí que queda la red aún más espesa, si cada enchufe es potencialmente un puerto Ethernet. Pero aún podían ahorrarse un paso y traer los ordenadores con esto puesto, y así sólo tendrías el cable de enchufarlos, y por ahí te llegaría también la Internet. Y si quitasen cables y nos enviasen la corriente eléctrica y la señal vía Wifi, pues aún menos que tropezaríamos.
Esta es la pinta que tiene una autobúsqueda mía en Kartoo. Un mapa neuronal de nuestras actividades en la red, supongo. Pero parcial, parcial. Y a veces también trabajamos sin red—hop.
Comentario en un artículo en Tecnocidanos sobre la Wikipedia—ahora que ésta supera los diez millones de artículos:
Si sirvo como ejemplo de académico desconfiado ante la Wikipedia, diré que por mi parte admiro enormemente el funcionamiento, éxito y calidad general de la Wikipedia: ninguna otra enciclopedia está a su altura en actualidad y en cantidad de información; las comparaciones ya ni se plantean cuando sobre un tema dado NO EXISTE un artículo en otra enciclopedia y sí en cambio en la Wikipedia. Eso para empezar. Ahora bien, lo terrible de la Wikipedia es su mismo éxito—amenaza con convertirse en la fuente única de conocimiento no ya para el hombre de la calle, sino para el estudiante universitario. Y eso sí que puede tener efectos tremendos sobre la capacidad crítica del personal, y empobrecer el panorama que la circunda, por imposibilidad de competir. Cuando es, como dices, la primera y ÚLTIMA referencia, ya hay que temblar. Y es el caso de muchos de nuestros estudiantes, no sólo por sus defectos de carácter o de tiempo, que los tendrán, sino por la lógica misma de las cosas.
La Wikipedia como globalización apisonadora del conocimiento... tiene otras facetas, pero ésta es quizá la más característica.
Y, de hecho, en la nueva economía de la información, lo único que nos libra de la globalización cognitiva de la Wikipedia es otra globalización cognitiva que la modera o matiza: la de Google. Tiene interés el artículo de Tecnocidanos por lo que habla de la interacción entre estos dos gigantes. Detrás de la Wikipedia hay otra enciclopedia todavía más grande, la Web, y Google es su índice. A todo el conocimiento se le aplicará la lógica de la cola larga: unos pocos sitios serán intensificados y destacados desproporcionadamente (ahí está la Wikipedia) mientras que el resto se difuminarán en una asíntota decreciente pero que cada vez está más pegada al eje inferior de coordenadas, dejando sólo a unos pocos sitios en la cada vez más gigantesca cabeza.
Hay quien ha hablado del telégrafo como "la Internet victoriana", y es cierto que las redes de comunicaciones se van enlazando unas con otras y sus protocolos no sólo innovan radicalmente a veces sino que también se asientan constantemente en cosas que ya pasaron antes. Y a veces ya se ve de lejos en qué van a parar las innovaciones, porque sólo en parte son nuevas. La interfaz humana sobre la que se aplican no cambia tanto como la tecnología.
Hace cien años que E. M. Forster, victoriano a su pesar, concibió algo bastante parecido a Internet en su relato "The Machine Stops", escrito en 1908 y publicado en 1909. Es una distopía que prefigura bastantes aspectos de Un mundo feliz de Huxley o de 1984 de Orwell, y que es extraño no sea más apreciada o conocida dado el éxito que han tenido estas otras visiones del futuro. Entre sus puntos de interés está la manera en que la sociedad "ideal" / horripilante del futuro está totalmente mediatizada por la Máquina. Las personas viven en ciudades subterráneas, en celdas hexagonales conectadas por pasillos vacíos, donde medios de transporte automáticos, poco utilizados, llevan hasta los aeropuertos. Son las aeronaves al parecer los únicos espacios públicos—y se viaja lo menos posible en ellas, no gustan. La vida está cada vez más mediatizada por la Máquina, que se encarga de proveer todas las necesidades de los individuos con un sistema de domótica perfeccionado: aire acondicionado, música, comida, etc., todo lo provee la Máquina. Vashti, una de los protagonistas, encarnación del ciudadano perfecto, siente típicamente un "horror a la experiencia directa"—y le desagrada sobremanera tener que tomar la aeronave para ir a visitar a su hijo Kuno en la otra punta del mundo, aunque ya hace mucho aviniéndose a viajar a pesar de esa repugnancia. Las visitas, como todo tipo de reuniones cara a cara con otras personas, los paseos, los viajes, etc., son un resto del pasado que está desapareciendo rápidamente de las costumbres.
Pero a pesar de este aislamiento físico de las personas, sin espacios públicos físicos ni reuniones ni visitas, se nos dice que "en algunas direcciones la vida social se había desarrollado enormemente". Se trata de las videoconferencias y el chat a través de la máquina. Vashti al parecer conoce a miles de personas, pero sólo virtualmente, a través de la pantalla. De hecho es profesora—no sabemos si aficionada o profesional o si esa distinción ha desaparecido en el mundo de la máquina. Y quien desea se conecta a sus lecciones a través de la Máquina. Forster anticipa así en cierto sentido las redes sociales. Aunque la tecnología de su máquina por supuesto no queda explicada, y parece un tanto Julio Verne, sí que anticipa un rasgo importante de la Red, que es la personalización y descentralización de sus funciones comunicativas. Así por ejemplo, si hay televisión personalizada tipo YouTube (aunque quizá sólo en directo) no hay en cambio e-mail, y los mensajes escritos los envía la máquina a través de un sistema de correo neumático.
La descentralización de la Máquina también se manifiesta en el anonimato del poder y en la mediatización de todos los aspectos de la vida social por este tipo de distribución de la comunicación y el trabajo. La Máquina se confunde con la estructura social, de hecho los ciudadanos han pasado a ser meras piezas de la Máquina y han de ser dóciles y uniformes para que ésta cumpla su función de regulación y distribución de la manera más eficaz posible. Los rebeldes tipo Neo, uf, digo, tipo Kuno, son perseguidos por vigilantes automáticos, y la máquina mantiene a los rebeldes fuera y repara los agujeros del sistema. Como en el caso de Matrix, hay aquí imágenes de un retorno uterino de pesadilla: Kuno describe su huída al exterior de la máquina con imágenes que evocan el nacimiento y la liberación de cordones umbilicales; y no es casual que la encarnación humana de la Máquina y su más fiel sirviente sea Vasthi, que si no es madre asfixiante en persona es únicamente porque ha delegado ese papel a la Máquina—ahora no hay vida familiar, o más bien sólo hay una relación familiar y obsesiva con un útero-cárcel, la Máquina. Podemos ver aquí una expresión de los deseos de liberación emocional y sexual de E. M. Forster, homosexual reprimido, que convivió largamente con su madre, sin figura paterna cercana y obligado a llevar una vida de respetabilidad victoriana puramente maquinal. En muchas de sus novelas se expresa esa búsqueda de espontaneidad y liberación, huída del sistema victoriano de clases y roles, que aquí aparece encarnado en pesadilla mecánica y desplazado a la Máquina. Aunque cuando Kuno se libera liga con una chica—la publicación de Maurice aún estaba muy lejos en 1908... Kuno es capturado de nuevo por la máquina, pero sueña con un futuro en el que otras personas, en otra generación, puedan vivir fuera de esta Máquina heteroasexual en la que está pillado.
Otro aspecto de la Máquina que es relevante es el control de las comunicaciones. Al estar toda comunicación mediatizada por la Máquina, toda comunicación es controlable, y se controla por el bien del sistema. También, al parecer, de una manera rutinaria y automatizada, como parte del mantenimiento del sistema, sin que haya una desagradable figura autoritaria que tome decisiones al respecto. La Máquina es anónima—no hay un Big Brother que dirija el sistema, aunque naturalmente tampoco lo hay en la novela de Orwell. Así, pues, sí, hay también un Echelon en 1908, pero las funciones de policía son en todo caso marginales: la maquinización del mundo se impone no por la fuerza de la violencia sino por la fuerza de los hechos, por el comportamiento espontáneo de las personas en sus circunstancias, como conclusión lógica de la organización social creciente y de la disponibilidad de la tecnología. Aquí es el Sistema mismo el que es la Máquina, por eso nadie en concreto la ha creado, y rueda sola, con su Aparato Autorreparador que la va parcheando y adaptando. Mal que bien, porque al final se derrumbará tras diversos amagos, de la noche a la mañana. Al ser una Máquina (piezas y funciones interconectadas) el derrumbe cuando llega es súbito y total. En este sentido la Máquina (al ser global) es también una encarnación de pesadilla de la totalización globalizadora, que ha sometido el mundo entero a su sistema de circulación y sólo ha dejado fuera a unos pocos rebeldes y marginales. Y esta globalización, aunque haya sabios y mentes pensantes, no la ha diseñado nadie ni la gobierna nadie en concreto, pues es la Máquina la que ha ido imponiendo su propia lógica sobre los comportamientos, voluntades y decisiones. Es la pura eficacia de la organización social humana la que lleva inexorablemente al desarrollo de la Máquina y a subordinar a ella nuestra manera de pensar, de sentir y de hacer—lo que podríamos llamar la cyborganización de la vida social.
En muchos sentidos es la de Forster una profecía cumplida—y no es tanto el mérito (aunque no se lo quiera yo quitar) en cuanto que en muchos sentidos no es ni siquiera una profecía, sino una trasposición metafórica de la vida moderna, de la experiencia urbana, cargando un poco las tintas en la dirección de la alienación y el aislamiento y la taylorización.
Hace poco aparecía en Les Bienveillantes de Jonathan Littell una imagen comparable, una memorable alegoría de la sociedad moderna, nazi o no, en su culminación lógica, una sociedad-máquina también, o una gigantesca cárcel de Piranesi, tal y como se manifiesta en los sueños obsesivos del narrador de la novela tras su visita a los campos de exterminación:
Una secuencia en concreto se repetía y se amplificaba noche tras noche, un sueño oscuro y difícil de describir, sin ningún sentido narrativo pero que se desplegaba siguiendo una lógica espacial. En este sueño recorría yo, pero como desde el aire, a diferentes alturas, y más bien como una pura mirada o incluso una cámara, más que como un ser vivo, una ciudad inmensa, sin límite visible, con una topografía monótona y repetitiva, dividida en sectores geométricos y animada por una intensa circulación. Millares de seres iban y venían, entraban y salían de edificios idénticos, ascendían largas avenidas rectilíneas, bajaban al subsuelo por bocas de metro para salir por otro sitio, incesantemente y sin finalidad aparente. Si bajaba yo, o más bien si bajaba esa mirada en la que me había convertido, a las avenidas para examinarlos al detalle de cerca, comprobaba que estos hombres y mujeres no se distinguían unos de otros por ningún rasgo particular, todos tenían la piel blanca, el cabello claro, los ojos azules, pálidos, perdidos, los ojos de Höss, los ojos de mi antiguo ordenanza Hanika, también, en el momento de su muerte en Jarkov, ojos color de cielo. Había raíles surcando la ciudad, avanzaban trenecitos y hacían paradas fijas para vomitar una oleada de pasajeros enseguida reemplazados, hasta donde llegaba la vista. En las noches siguientes penetré en algunos de los edificios: filas de gentes caminaban entre largas mesas comunes y letrinas, comiendo y defecando en fila de plantación; en camas superpuestas, otros fornicaban, luego nacían niños, jugaban entre las armazones, y cuando habían crecido bastante, salían para ocupar su lugar en la marea humana de esta ciudad de la perfecta felicidad. Poco a poco, a fuerza de contemplarlo desde diferentes puntos de vista, se desprendía de este hervidero aparentemente arbitrario una tendencia: imperceptiblemente, un cierto número de personas terminaban siempre por ir al mismo lado, y entraban por fin en inmuebles sin ventanas donde se acostaban para morir sin decir una palabra. Venían especialistas y cogían de ellos lo que pudiese contribuir todavía a alimentar la economía de la ciudad; luego quemaban sus cuerpos en hornos que servían simultáneamente para calentar el agua que se distribuía por los distintos sectores por canalizaciones; se apilaban los huesos; el humo que salía de las chimeneas se unía, como afluentes, al humo de las chimeneas vecinas, para formar un largo río tranquilo y solemne. Y cuando el punto de vista del sueño retomaba altura, podía yo distinguir un equilibrio en todo esto: la cantidad de nacimientos, en los dormitorios, igualaba el número de fallecimientos, y la sociedad se autorreproducía en un equilibrio perfecto, siempre en movimiento, no produciendo ningún excedente y no sufriendo ninguna disminución. Al despertarme, me parecía evidente que estos sueños serenos, desprovistos de toda angustia, representaban el campo de concentración, pero un campo perfecto, que había alcanzado un punto de stasis imposible, sin violencia, autorregulado, funcionando perfectamente e igual de perfectamente inútil, puesto que a pesar de todo ese movimiento no producía nada. Pero reflexionando sobre esto más adelante, como intentaba hacerlo mientras me tomaba mi sucedáneo en la sala de la Haus der Waffen-SS, ¿no era acaso una representación de la vida social en su conjunto? Liberada de sus oropeles y de su vana agitación, la vida humana se reducía a poco más que esto: una vez que uno se había reproducido, se había alcanzado la finalidad de la especie, y en cuanto a la finalidad propia de uno, no era más que una añagaza, una estimulación para levantarse por la mañana; pero si se examinaba la cosa objetivamente, como yo pensaba que podía hacerlo, la inutilidad de todos los esfuerzos era patente, al igual que la reproducción misma, puesto que no servía sino para producir nuevas inutilidades. Y así daba yo en pensar si el campo de concentración, con toda la rigidez de su organización, su violencia absurda, su jerarquía meticulosa, no sería acaso más que una metáfora, una reductio ad absurdum de la vida corriente?
Aquí la sociedad también es una gigantesca cadena de montaje, una gran máquina donde los ciudadanos son a la vez las piezas y los productos. Es una culminación lógica (lógica de pesadilla) de los procesos de organización social y eficiencia. Internet no está aparente, es cierto. Pero es que internet, las máquinas, como los sujetos, no es sino un fenómeno parcial, un elemento de los procesos de organización. Es la organización en sí la que es la red, o la máquina.
En tiempos pensábamos que lo de la televisión a la carta sería cosa del futuro, pero claro, ya es el futuro, así que ahora, lejos de ir a ver la Primera o la Segunda o la Tercera, nos dedicamos a ver lo que nos da la gana a la hora que queremos. Y sin TiVo, que aquí ni va a tener que llegar el invento por desfasado de antemano.
Así que hoy nos vemos vídeos como este diálogo sobre la estructura improvisada de la mente—y contra el innatismo lingüístico a la Chomsky—en Bloggingheads TV: Carl Zimmer y Gary Marcus. "Science Saturday: How MacGyver Made Our Minds" http://www.bloggingheads.tv/diavlogs/10137
Sin contar con que sigo siendo una estrella de la tele en mi propio canal de YouTube: http://www.youtube.com/JoseAngelGL Como TVE: con parte de producción propia, y parte de producción ajena. De momento los comentaristas son clementes.
O puedes buscar vídeos sobre el tema que quieras, de YouTube o de fuera de YouTube, en Blinckx: http://www.blinkx.com/
Al parecer aquí buscan hasta en el contenido del vídeo, transcrito (al inglés...). Y nada más la interfaz de presentación es una maravilla.
Cada día lo suyo. Hoy hemos entrado en el primer supermercado que hemos visto con todos los precios puestos en pantallas digitales—para subirle a todo un euro de golpe, supongo. Porque la tecnología baja, pero todo lo demás sube. Las judías, en la tele las veremos, o el conejo. Menú a la carta.
He colgado en el Social Science Research Network un pequeño artículo rescatado del blog, "John Battelle, The Search" (reseña del libro sobre Google de 2005): http://ssrn.com/abstract=1118628
El ego search trip ha de ser por necesidad un tema prominente en Vanity Fea, máxime cuando hablamos de motores de búsqueda. Así que hoy nos dice Google que "Jose Angel Garcia Landa" tiene 67.300 resultados, el director de mi departamento "Carlos Inchaurralde" (sin Besga) tiene 1.590, los catedráticos "Francisco Collado-Rodriguez" y "Celestino Deleyto" tienen respectivamente 780 y 1770 resultados Google, la catedrática "Susana Onega Jaén" tiene 1760 (aproximadamente) si bien "Susana Onega" (sin Jaén) tiene 6.560. La presidenta de la Asociación Española de mi especialidad, "Socorro Suárez", saca 2.090 Gúguels, y el presidente de la asociación europea ESSE,"Fernando Galván", siempre con comillas, tiene 9.840 en Google.es—casi se empata a sí mismo con 9.850 en Google.com. Cierto es que el destacado Jose Angel saca muchos menos resultados en Google.com: una triste miseria de 14.600. A mí que me registren–o que me lo expliquen.
El rector "Felipe Pétriz" se planta en 15.700, y si en vez de buscar al Decano buscamos sólo a "Ruiz Carnicer", llegamos a 2.350. Los popes de la intelectualidad española pueden tener 249.000 resultados como "Félix de Azúa", o parecido Javier Marías, cien mil más Savater... Muy lejos los veo del 1.740.000 de "David Bisbal". Ahora lleguen ustedes, académicamente hablando, a los 805.000 de "Jacques Derrida", los 666.000 de "Harold Bloom", qué bestia, o los 3.260.000 de "Noam Chomsky", y esto a pesar de la errónea orientación de su lingüística. Más in my league (según de qué Google hablemos) están "Hillis Miller" con 58.700 resultados, "José Manuel Sánchez Ron" con 40.400, "Wolfgang Iser" con 48.900 o "Mieke Bal" con 51.900.
Claro que esto es una medición automática, objetiva y robotizada. Luego, para gustos, los colores y los criterios.
Acabo de recibir varias visitas seguidas de La Red. Lugar que debe encontrarse en algún extremo de la red viaria. Adivinen dónde— (el de La Red no puede participar):
Este guguelmap tan práctico viene con el contador Webstats; una de tantas cosas para curiosear siguiendo la pista a quien te sigue la pista. Aunque creo que en realidad lo que te localiza con una precisión de unos palmos no es propiamente el sillón donde están sentados los lectores—donde estás sentado tú, hipócrita lector, como posible blanco de un misil guiado por GPS o de un láser orbital— sino que es más bien el servidor de área al que están conectados. Vamos, que igual en realidad no me visita nadie de La Red, sino alguna moza de La Sota o de Villacorta, un cura de Prioro, o unas chavalas de Las Muñecas.
Otro chismecillo muy curioso para estas mutuas averiguaciones es este recuadro de Feedjit que está en la columna izquierda de Vanity Fea y al final del Blog de Notas. Indica no sólo de donde vienen tus últimas visitas, sino también qué es lo que se va leyendo de tu blog. Que casi nunca es lo que acabas de escribir. También muestra este gáyet qué es lo que iban buscando (pobres incautos) los que encontraron tu blog. La mayoría son visitantes de Google que no volverán. Pocos, pocos lectores habituales debe haber. ¿Aprenderemos de estas herramientitas algo sobre la Vanidad de nuestros esfuerzos?
Y, por último, remito a los imaginarios curiosos a que se hagan un autoseguimiento en mis estadísticas de Blogia. Figura allí entre otros datos mi media diaria de visitas: unas 160, a las que habría que añadir unas 40 del Blog de Notas y unas 50 de la bibliografía y otras páginas. Total, unas 250 visitas diarias.
Y también constan allí mis top ten o greatest hits: para quien (visitando lo más visitado, como solemos hacer) quiera acentuar la dinámica de la larga cola en otra de sus manifestaciones. Lo que es a mí me parece una selección arbitraria hecha por los torbellinos del azar.
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No os imagináis cuantos sudamericanos acuden a Google en busca de iluminación espiritual, a preguntar "qué es la verdad..."
¡... con lo difícil que era antes, oyendo en Biescas en onda corta The Voice of America, o (ya en Zaragoza) la emisora de la base aérea americana, antes de que la quitaran! Bueno, luego hacia 1990 llegaron las parabólicas y la CNN, y ahora con Internet sintonizamos mucho más a gusto lo que nos apetezca escuchar de allí. Por ejemplo, hoy, este discurso de Chomsky en Democracy Now sobre los USA y la guerra de Irak... que ahí también están en campaña. Hay audio, vídeo, y transcripción. Excelente ocasión de ver y oír al lingüista que no tiene pelos en la lengua.
La sustancia del asunto: que habría que juzgar a quienes decidieron emprender las guerras de Afganistán e Irak. Pero que es muy improbable que eso suceda, visto el carácter de ley del embudo que tiene la ley internacional. Y que en esas circunstancias no es extraño que se acuse a Occidente de no ver ciertas vigas oculares.
Y, otras cosas que se dicen en USA con las que sintonizo: también con vídeo y sonido, discusiones narratológicas en lo que es (¡por fin!) el primer blog temático y especializado y montado en serio sobre teoría de la narración que encuentro, el Project Narrative Weblog, de la Universidad de Ohio.
En pocos libros aparezco en Google Books. Pero alguno cae. Y hasta encuentro allí algún artículo mío que no tenía en la red, como la introducción a este libro sobre representaciones de la diferencia sexual, Gender, I-deology: Essays on Theory, Fiction and Film. O como "Overhearing Narrative" en The Dynamics of Narrative Form. La manera que tienen de respetar los derechos de autor estos de Google Books es saltarse alguna página de vez en cuando (o sea que respetan los derechos cargándose la secuencia de ideas...). No colgaba yo estas cosas por respeto a la editorial, pero si Google que no pinta nada puede colgar el 90%, bien podré yo colgar el 100%—aunque me persiga la editorial, o el editor, o Google, o la SGAE, o yo mismo, que nunca me alcanzo por mucho que me persiga.
El punto de vista de Jordi Adell, de la Universidad Jaume I. Donde si le hemos de creer todo quisque utiliza ya Moodle para dar clase:
De acuerdo en algunas cosas—en bastantes—Pero también creo que lo que se hace en las aulas tiene también su propia entidad, y que no tiene por qué ser público ni tampoco ir orientado hacia el público en general. ¡Ni a los propios medios empleados, no vayamos a perdernos en ellos, por interesantes que sean! Sino que hay que atender, antes y ahora, y siempre, a la especificidad de la materia que se quiere aprender, ante todo. Por ejemplo, aprender historia—no aprender a corregir un artículo de historia en la Wikipedia. Que puede ser una actividad interesante, pero es todo lo más un ejercicio práctico de apoyo a una materia que tiene que tener una estructuración más sustancial.
Por otra parte: ¿de dónde van a salir todas esas horas de control y planificación adicionales de los profesores? ¿De su voluntarismo? O, más creíble—dedicarán los profesores menos tiempo a su propia formación y lecturas, menos ponencias (menos el que le paguen por eso), menos mantenerse al día de un modo panorámico, etc., y más currete práctico de corregir trabajos y preparar materiales y procedimientos electrónicos para docencia? Que Internet ocupa poco lugar, pero mucho tiempo. Así que supongo que por un lado se ganará y por otro se perderá, con esta reorientación.
PS: La web 2.0 puede definirse como la nueva fase de la escritura (electrónica), el nuevo paradigma que destrona definitivamente a la imprenta y abre una nueva fase de la escritura (y de la multimedialidad, claro). La fase en la que todos publican, y además con posibilidad de interacción y asociación cómoda y manejable. Manejable... dentro del orden que imponen los números, los enormes números a los que se puede acceder. Sobre publicación, literatura e internet me estoy llevando una conversación en Mi Literaturas.
Esta es mi página en Mi Literaturas. Un sitio social creado en Ning, donde se pueden generar redes sociales sobre cualquier tema. A esta red me apunto hoy tras conocer el sitio (gracias a Magda).
Es una especie de Facebook de temática literaria. Facebook no es que lo haya usado hasta ahora ni mucho ni poco: mis redes sociales, de existir, deben estar por otra parte. Se me hacen de hecho un poquito como asfixiantes las redes sociales, una especie de miniinternéts acotados y encerrados (y además siempre me han dicho que soy un insociable). Pero sin duda tienen sus ventajas para quiene las cultiven—que no sé si seré de ellos, todo es imprevisible en el desarrollo de la red.
Además tiene también este sitio un blog incorporado, el séptimo u octavo blog que adquiero, si no pierdo la cuenta. Lástima que no importe automáticamente los blogs existentes, como sucede en Facebook, aunque supongo que iré colgando por ahí artículos literarios. Por proliferar: aunque tiene un límite la existencia en red, puesto que lo tiene la real. Y eso pongo en el primer post:
No podemos proliferar al mismo ritmo que los medios, a menos que nos regalasen vidas adicionales. Como ya tengo un blog (Vanity Fea, http://garciala.blogia.com), iré poniendo en este algún artículo de interés literario que aparezca en él.
Y en el segundo post, un reprint de mi comentario sobre Ex Libris, de Ross King.
En una conversación sobre blogs literarios, y blogs y libros, se preguntan por qué los blogueros sueñan con ver su blog en forma de libro, si así se pierde precisamente la especificidad del blog... Y digo yo,
El libro supone cuerpo físico, transporte, inversión... al fin, dinero, y eso es la prueba de que alguien apuesta por él, jugarse el dinero. Es por tanto un marchamo de calidad: alguien da de su sangre por tu blog. ¿Y qué más quiere un bloguero? El libro es una forma de reconocimiento de calidad, o llámese de interés, y eso es lo que quiere todo bloguero, interesar. Aparecer nombrado en la prensa, o en la tele, es otra manera equivalente de obtener ese reconocimiento. Otro es recibir muchas visitas (sobre todo apreciativas), donaciones, etc. Por otra parte el blog sufre una cierta angustia de lo transitorio, como si estuviese perpetuamente desfasándose y quedando atrás, perdiéndose a sí mismo, y el libro proporciona la ilusión (ilusión, digo) de que todo se ha recuperado, que todo ha tenido sentido, ha recibido cuerpo y estabilidad, y queda monumentalizado para la eternidad. Así de ilusos somos los blogueros, y todos los demás escritores, dicho sea de paso.
Está divertido este programa de Libertad Digital, Conectados, con Fabián Barrio. Me gusta su estilo. Borraos el enlace de Vanity Fea de los favoritos, y poned el de este programa en su lugar. O por lo menos, miradlo un rato: aunque sólo sea por protestar contra quienes quieren filtrar el acceso a Internet para impedir ver las páginas web antiEstatut.
Y me quedaba meditando viendo la sección de cesión de derechos del contrato:
§ 3 Rechteeinräumungen
3.1. Die Herausgeber räumen dem Verlag an dem Werk die folgenden Nutzungsrechte ein: a) zu dessen Vervielfältigung und Verbreitung in gedruckter Form; b) zu dessen maschinenlesbarer Erfassung (einschließlisch Digitalisierung) un zur Vervielfältigung und Verbreitung auf beliebigen Datenträgern (z.B. Dikette, Datenband, CDs und Derivate des CD-Formats wie CD-ROM, CDI, interaktive CD, MC, DAT, DCC, DVD), auch vorab und auszugsweise, vollständig oder in Teilen; c) zu dessen maschinenlesbaren Erfassung (einschließlich Dititalisierung) zur elektronischen Speicherung in allen Speichermedien – insbesondere in Online-Datenbanken – und zur unkörperlichen Vervielfältigung, Verbreitung oder Zugänglichmachung – auch in elektronischen Medien und auch im Rahmen fon Intranet-, Extranet-, Internet- oder anderen Online-Nutzungen (sowohl Pull-Dienste als auch Push-Dienste), interaktiv nutzbaren Multimedia-Produktionen und elektronischen Büchern, einsließlich der Möglichkeit eines Print on Demand – gegenüber der Öffentlichkeit oder geschlossenen Benutzerkreisen am Orten und zu Zeiten ihrer Wahl, sowie zur Wiedergabe auf Bildschrimen oder anderen Lesegeräten und zum Ausdruck beim Nutzer, und zwar für beliebig viele Vorgänge, auch vorab un auszugsweise, vollständig oder in Teilen.
Hasta aquí pongamos que normal, pero luego además están los Nebenrechte:
3.2. Die Herausgeber räumen dem Verlag an dem Wek außerdem die folgenden Nebenrechte ein: a) Recht zur Übersetzung in andere Sprachen, Dialekte oder Mundarten und zur Nutzung der Übersetzung ensprechend den Regelungen in § 3.1; die Auswahl der/des Übersetzer(s) erfolgt in Abstimmung zwischen Herausgeber und Verlag, wobei die Herausgeber dem Vorschlag des Verlages widersprechen können, wenn der vorschlag für sie nach Treu und Glauben unzumutbar ist; b) Recht zum vollständigen oder teilweisen Vorabdruck und nachträglichen Abdruck, auch in Zeitungen und Zeitschriften; c) Recht zur vollständigen oder teilweisen Veröffentlichung in sonstigen eigenen oder fremden Verlagserzeugnissen, ggf. - im Einvernehmen mit den Herausgebern - in gekürzter Fassung; d) Recht zur Veranstaltung von Taschenbuch-, Paperback-, Volks-, Sonder-, Reprint-, gerkürzten (Digest-), Schul- oder Buchgemeinschaftausgaben; e) Vervielfältigung und Verbreitung in einer Gesamtausgabe, auch nach ablauf von 20 Jahren seit dem Erschinungsjahr des Werkes. f) Recht zur Aufnahme und Verwertung des Werkes in Sammlungen aller Art; g) Recht zur Vervielfältigung und Verbreitung in allen sonstigen Verfahren, z. B. Fotokopie, fotomechanischer Nachdruck, Blindenschrift; h) Recht auf Empfang von Vergütungen für Ausleihe in Bibliotheken in allen Ländern, in denen eine Vergütungspflicht besteht; i) alle sonstigen von Verwertungsgesellschaften wahrgenommenen Rechte; —etc. etc.
pero la madre del cordero está realmente en 2.3:
Die Herausgeber werden sich während der Laufzeit des Vertrags jeder anderweitigen Vervielfältigung un Verbreitung und/oder unkörperlichen Übermittlung oder Wiedergabe des Werks oder dessen Zugänglichmachung an die Öffentlichkeit enthalten. Die Herausgeber verpflichten sich für denselben Zeitraum, zum gleichen Thema ein anderes Werk, das geeignet erscheint, dem vertragsgegenständlichen Werk ernsthaft Konkurrenz zu machen, nur nach schriftlicher Zustimmung des Verlags zu veröffentlichen oder veröffentlichen zu lassen. Die Zustimmung darf nicht wider Treu und Glauben verweigert werden.
Y la puntilla en 8.1:
Die Herausgeber erhalten keine Vergütung.
Esto es lo que conlleva hacer publicaciones de calidad. En teoría, no puedo ni volver a publicar sobre la misma cuestión, y cuánto menos colgarme el texto (¿"mi" texto?) en la web—donde, según se mire, quedaría todo mucho más veroffentlicheado y zugänglichmacheado.
Te pagan en prestigio, se supone—pero el prestigio proviene, naturalmente, de los autores... a los que se ha pagado en prestigio. O sea que en ese sentido das tanto como recibes—presupone el contrato. Alguna cuenta falla aquí, desde el momento en que ya no dependes de la editorial para la difusión global del texto.
Yo la verdad no sé cómo a estas alturas sigo firmando semejantes contratos, pero voy aprendiendo rápido... de momento ya he perdido la fe. La fe según la cual el de las fotocopias o el mozo de almacén que transporta el libro tiene derecho a paga regular, pero el especialista-doctor que escribe el libro no, ni regular ni mala. Y esta vez ya estoy pillado con mucha gente comprometida en la publicación de este libro, pero ya me pueden esperar para la siguiente publicación de calidad.
Adiós, Gutenberg & Co.—yo me paso a otra galaxia donde haya menos letra pequeña.
Visto que la cosa funciona, estoy animándome a preparar más artículos para colgarlos en la sección "Humanities Network" del Social Science Research Network (SSRN). De momento, sólo en la serie "Working Papers", porque los que ya tengo publicados en sitios "de calidad" no los reconoce el sistema y no pueden entrar en la serie de "Published Papers". Así que, en su lugar, me voy a dedicar a colgar cosas que no sé si están publicadas o no, pues vienen de Internet y de mi blog. Recuerdo que a efecto de derechos de autor, en la ley española, Internet no "publica" sino que "difunde". Pues a difundir, y hablaré de mis difusiones (palabra cuyo aire difuso me gusta) mejor que de mis publicaciones. Pueden verse las cuatro o cinco difusiones que he colgado hasta ahora aquí:
Las primeras cosas que he colgado son un artículo sobre literatura e internet ("Linkterature"), una nota sobre una novela histórica de Robert Graves ("Husband to Mrs Milton"), una reseña de un estudio sobre blogs personales, The Mirror and the Veil, un análisis de un soneto de Shakespeare ("Soneto, espejo, reloj, bloc y libro"), y, colgado esta mañana, un comentario sobre una novela de William Gibson, Pattern Recognition, subitulado "Presentimientos del presente con jet-lag"—o, mejor en inglés, "Jet-lagged intimations of the present". Los artículos que difundan por el SSRN pueden estar en cualquier idioma, pero el título y el resumen iniciales han de estar en inglés, aunque nadie avisa de eso, sólo se presupone. Una pequeña concesión a la lengua internacional... y a la lengua local de los organizadores, de paso.
Tanto más difusas serán estas difusiones mías, supongo, si se quedan como working papers. Pero en sólo cuatro días, ya se han bajado unos veinte ejemplares de los artículos que he colgado. Menos da un congresillo. Y creo que con este nuevo paradigma digital, la diferencia entre working papers y published papers se va a ir difuminando gradualmente; no puede ser de otra manera. En la red están todos, y si a un published paper lo avala el criterio supuestamente experto y anónimo y neutral de un par de informadores de una revista, también puede servir de cierto aval el éxito que tenga un trabajo "provisional" (qué no lo es...) que sea muy descargado, leído y comentado. A la larga, este sistema invierte los términos, y es el éxito e influencia el que lleva a la publicación, en lugar de lo contrario. Lo cual no quiere decir que esté deseando publicarlos en papel de árbol; la verdad, a estas alturas me es bastante indiferente.
Esto me recuerda que hace como diez años, cuando era director de la revista del departamento, la Miscelánea de difuso nombre, desarrollé la edición electrónica de la revista, haciendo accesibles los contenidos de modo gratuito, cosa que algunos colegas les desagradó y extrañó, aunque no se opusieron. Ahora los nuevos editores han cambiado la dirección de la revista aquí: http://www.miscelaneajournal.net/ – y todo el formato electrónico tampoco es el que yo puse en su momento con la ayuda del técnico informático de la Facultad (por entonces Luis Julve, que me ayudó a manejar las técnicas básicas de Internet). También hice por entonces, por el morro, la primera página web del departamento, en la que no conseguí interesar a la dirección, ni a la que le sucedió. Ahora andan buscando alguien que la haga: pagando, si es técnico; gratis, si es profesor (y tonto).
Bien, pues el caso es que, haciéndoseme eterna y a veces arbitraria la selección de los artículos con el sistema de los informes a ciegas para la revista, se me ocurrió que se podría desarrollar una colección de working papers en red, de modo que cualquier profesor pudiera dar a conocer allí su trabajo, tenerlo accesible (y hasta "publicado" o difundido, según gustos). Pero por una parte me faltaba expertise técnica para hacerlo, y por otra, a nadie le interesó la idea lo más mínimo. Con lo cual pasé, en lugar de eso, a hacerme mi propia página o editorial samizdat, en cuanto tuve la ocasión... que fue cuando por fin me despedí de las limitaciones del espacio web de la facultad y me pasé a los blogs y también a este sitio alojado en el Servicio de Informática universitario, http://www.garcialanda.net
Bien, ahora veo que lo de los working papers en red lo hacen los americanos, y desde 1994... así que seguro que no era tan mala idea. Y seguro que dentro de nada mola mucho, hasta por aquí.
O sea, Social Science Research Network, sección "Humanities Network". Dos días tarda allí en aparecer en red este artículo, que lleva esperando publicación en papel desde 2005...
García Landa, José Angel, "Linkterature: From Word to Web. Or: Literature in the Internet - Internet as Literature - Literature as Internet - Internet in Literature" (July 2006). Available at SSRN: http://ssrn.com/abstract=1025231 Supongo que apareciendo en la serie de "working papers" no contará siquiera como publicación académica, lo mismo que en mi web. Pero leerse, ahí se lee, para quien por allí lo busque; lo que es hoy, ya se lo han bajado dos o tres personas. Así que me apunto al sistema, y colgaré mis artículos online también en mi página de allí, si tengo tiempo y paciencia para hacerlo. Y estudiaré cuáles son los límites de sus tragaderas en cuanto a convenciones académicas; promete ser interesante.
Se autodefine el SSRN como "la investigación de mañana, hoy"—y lo cierto es que no tienen justificación nuestras redes de investigación universitarias por no haber montado algo así hace tiempo. De América nos tenía que llegar, claro, mientras aquí seguimos reacios a utilizar las herramientas de comunicación que tenemos en las manos. Por ejemplo, un blog en un departamento universitario, válgame Dios, a dónde podríamos llegar...
En última instancia, la importancia relativa del peer reviewing en su actual formato descenderá una vez compita (en círculos académicos) con otros sistemas de valoración, como la influencia inmediata y prestigio adquirido que pueda desarrollar un working paper—abriéndose así camino quizá ese artículo al peer reviewing, cuando en el sistema clásico sucede al revés, y es la publicación con aura en una revista, preautorizada por un par de personas, la que proporciona lectores a un artículo. Me parece que se acabó eso de que dependa de una o dos personas el que un artículo se vaya a leer en círculos académicos....
Y no hablo de mis artículos... que aún no me consta que aun después de publicados los hayan leído o citado más de una docena o dos de académicos: tan escaso es nuestro índice de impacto.
De momento hay poquita cosa, pero... es de suponer que irá creciendo, como vienen haciendo estas cosas en Internet. Primero hay que registrarse (gratis), y puedes además suscribirte a revistas específicas de cada área, que en mi caso sí son de pago. Los artículos se suben, y se bajan, gratis; la intención es difundir la investigación. Aparecen ya sea en la "Accepted Paper Series" o en la "Working Paper Series", y figura el número de veces que se han descargado—¿una nueva dimensión de "calidad" en el futuro?
Si me animo a ir subiendo publicaciones, aparecerán en esta página:
He estado en la presentación de RefWorks, un sistema de gestión de datos bibliográficos que ha comprado la Universidad. Bueno, ha comprado el acceso para el personal, porque es un sistema en red, http://www.refworks.com
Con muchas ventajas: compatibilidad, facilidad para importar datos de varias maneras, producción de bibliografías en distintos formatos, posibilidad de trabajo colaborativo a distancia, actualizaciones permanentes... en fin, que para quien maneje muchísimas referencias, le resultará útil.
Supongo que para creadores de bases de datos (entre los que me encuentro) es lo que hace falta: un sistema normalizado, difundido, atento a múltiples sistemas de referenciación... pero para el investigador de a pie, sobre todo en humanidades, se me hace un poco como el ProCite y otros que había visto antes, una especie de invento del Profesor Franz de Copenhague, máquina complejísima para resolver un problema que se resuelve mejor por la vía rápida: poniendo las referencias tú mismo. Pero está claro que hay gente que usa estas cosas, así que su público tendrán.
En realidad quería ver si habían inventado alguna manera de transformar archivos de Word, o de PDF, que tengo muchísimos. Pero claro, eso no es posible más que a base de cerebro: al cerebro electrónico no le da. Como no hayas etiquetado previamente el documento, lo cual sí que es matar moscas a cañonazos, para auténticos mataos vocacionales. Aunque eso sí que lo hace RefWorks, mira, una vez están los datos dentro: producir documentos en varios formatos, incluido Word, ya etiquetados invisiblemente para cada campo de la entrada bibliográfica (o de la nota a pie de página).
Pero a mí me llega tarde este RefWorks que me entero de que existe en 2007... cuando llevo veinte años introduciendo referencias sin etiquetar, decenas de miles de ellas, para mi Monstruosa Bibliografía. Tampoco me serviría de mucho haber usado mi propio sistema de fichero, porque igual tendría que importar los datos manualmente. Mi hermano Gerardo y otros bien intencionados me llevan años diciendo que cómo se me ocurre hacer bibliografías en formato Word.... y sí, ya lo sé. Pero para mí lo que pierdo me compensa el trabajo que me supondría volver a introducir los datos—unos 200 megas de texto, o sea, unos 50 volúmenes en imprenta—en una base de datos. Y, sobre todo, dado que hay cientos de listados, me evito tener que tener cientos de campos distintos en el fichero para ofrecer las clasificaciones por temas que he introducido.
Así que no me paso a RefWorks de momento, me temo. Que sigan investigando... y encuentren la manera de importar archivos de Word sin etiquetar y PDFs, y entonces me animaré... a dejar la elaboración de bibliografías, pues será una labor todavía más inútil y mecánica de lo que es hoy.
"Timeline view" es una funcionalidad de búsqueda experimental de Google, potencialmente de enorme interés. Organiza los resultados de modo selectivo según el momento histórico al que se refiere el mayor volumen de ellos, y presenta un gráfico de barras que según la búsqueda puede seleccionar los últimos años o ir organizado por siglos.
Yendo a esta página, se llega a la vista en línea temporal de los resultados de "Narratology", que tiene este aspecto:
Observo que mi disciplina favorita está bastante de moda: con éxito moderado en las décadas finales del XX, tiene un boom espectacular a principios del XXI. Una búsqueda anterior me ha dado también resultados alrededor de la época de Aristóteles, con siglos vacíos luego hasta el XX. Lógico, pero ignoro por qué luego varían los resultados. Se pueden hacer búsquedas desde la página que he enlazado, simplemente cambiando el término que precede a view:timeline (—si no funciona, ir a esta página y registrarse para el primer experimento, "alternate search views"). Aunque simplemente añadir eso en el buscador de Google no te llevará a esa búsqueda; yo he llegado vía Webb.
Otras búsquedas dan resultados tanto esperados como inesperados. Así pues, "Chomsky" también surge con fuerza renovada en el XXI, supongo que por sus posicionamientos políticos y no sólo por la convergencia de lingüística y neurología; "Ramón y Cajal", ignorado durante los 60 y los 70, vuelve con fuerza hacia el 2000—¿pero es el mismo?—Beckett también crece y crece... (Shakespeare no: un fallo). El hipertexto tuvo su mejor momento a principios de los 90. La filología es (como dicen en mi departamento) decimonónica, y en cambio los Estudios Ingleses aparecen repentinamente de unos años a esta parte. Los Beatles están firmemente aposentados en los años sesenta. El gnosticismo, tras una aparición en el siglo I y II, guarda siglos de silencio y vuelve a la moda hoy. "Basque ETA" (por eliminar a Hoffmann) da resultados tristemente creíbles, cada vez más continuadamente en la actualidad. Algunas de estas distribuciones se entienden. Creo que en otros casos muchos resultados son más ajustados si se ignora un súbito crecimiento aislado en los últimos años—debido a alguna distorsión sin corregir todavía.
Resultados hay aquí para múltiples investigaciones, narraciones y especulaciones. Una vez se perfeccione el instrumento, claro, para no especular sin base.
Acabo de ver cómo sigue en progreso la extensión universal de una idea lógica e inevitable: la hipertextualización global de todo el texto escrito—de todo el texto de la Red, al menos. Evidentemente, la World Wide Web es un hipertexto, y así una página que está en red siempre está en principio enlazada automáticamente con otras. Pero la manera estándar de hacerlo es establecer puntos específicos de enlace, que por tanto se destacan generalmente en un color distinto al del resto del texto. La hipertextualización automática total consiste en convertir toda palabra del texto en un enlace—con lo cual ya no se distingue por color (tipografía, etc.) lo que es un enlace de lo que no lo es, sino que se distinguen diferentes tipos de enlaces. Es una idea que hasta ahora sólo había visto aplicada de manera limitada en algunas páginas como la del New York Times—con lo cual la hipertextualización sería automática, pero no era universal más que en los límites de ese sitio web.
Ahora descubro lo que debe ser una nueva (nueva para mí) funcionalidad de Firefox: apretando la tecla "alt" a la vez que pinchas una palabra cualquiera del texto mostrado en el navegador, te lleva a un sitio web, Answers.com, que define la palabra en cuestión y te ofrece una serie de enlaces para seguir tu búsqueda. No conozco la relación entre Answers.com y Firefox: una manera de empezar a investigarlos será pinchar en la palabra Answers.com una vez cuelgue este artículo. Por reducirlo a un enlace "clásico": si en un texto que contiene la palabra "bibliography" pinchas "alt+bibliography" llegas a esta página de Answers.com: "Bibliography"
En el artículo enlazado al final de éste proponía yo una convergencia entre las funciones de búsqueda y enlace en la web: el hiperhipertexto sería ese hipertexto potenciado con Google (pongamos), de modo que pinchar (o doble pinchar, o comando-pinchar) en una palabra (o frase seleccionada) te llevase a un resultado tipo "I'm feeling lucky" a través de un buscador incorporado al navegador—abriéndolo en una ventana emergente, por ejemplo. Sería una funcionalidad interesante pero evidentemente menos útil que ésta por la que se ha optado aquí: no un enlace "salvaje" obtenido por búsqueda, sino un enlace-tipo que lleva a una base de datos predeterminada, más organizada, sistemática e informativa—que luego puede seguir llevándonos a otros puntos de la red, por supuesto. Es algo parecido a lo que hacían en el New York Times, que te llevaba a un diccionario para explicar la palabra en cuestión—pero ahora potenciado con múltiples obras de referencia (incluida la Wikipedia), traducciones del término, enlaces asociados—y también cómo no, anuncios y ofertas. Utilísimo—y una idea admirable por la manera en que se ha desarrollado en Answers.com... En nuestra mente, cada palabra es potencialmente un enlace que lleva a muchas otras. Ahora esa potencialidad se materializa cada vez más en la red, y todo texto va pasando poco a poco a su intensificación hipertextual. La búsqueda ya conecta unos textos con otros con principios objetivables desde que llegó Google, pero aún sigo esperando el desarrollo de esa herramienta que permita pasar directamente de un fragmento de texto a una búsqueda en la red, sin realizar la ceremonia de abrir la ventana de Google (aunque ya venga incorporada) y escribir o pegar allí el texto. El texto a buscar ya está escrito: en lugar de hacernos escribirlo otra vez o copiarlo, sólo falta hipertextualizarlo un poquito más.
El problema con un hipertexto total puede ser que la infinitud de caminos por seguir desde cualquier punto equivalga en cierto modo a la falta de camino. Quizá una mayor integración con la funcionalidad de la búsqueda sirva de hilo de Ariadna en este laberinto de enlaces.
(Dicho y hecho: colgado este artículo, pinchado "alt+Answers.com", nos incluye un enlace a información sobre Firefox donde sí se menciona una colaboración de Answers.com con Firefox de hace dos años, cuando incluyeron su buscador en la barra del navegador. Pero nada más reciente—que sin embargo existe, y es espectacular. Ahora el buscador de Answers.com ha desaparecido de la barra de buscadores de Firefox, integrándose al conjunto del texto: un pasito que es todo un paso).
Envío hoy cuatro datos a REMES,http://www.redescritoresespa.com Es un directorio de escritores en español, de inclusión propia y voluntaria, organizado porIssa Marcela Martínez Llongueras (México) y Luis E. Prieto Vázquez (España). Hay que enviar un correo electrónico a directorio@redescritoresespa.com, con estos datos en un archivo adjunto Word (uff– ya oigo desde aquí a los del softuer libre...).
Fotografía formato JPG, GIF o BMP (*) - Apellidos y Nombre (*) - Seudónimo - Año, lugar y país de nacimiento (*) - Lugar y país de residencia (*) - Profesión - Actividades y Premios - Enlaces URL a publicaciones electrónicas (*) - Bibliografía - Página/s web del autor - Correo/s electrónico/s (*)
(*) imprescindible
Observo que (quizá por lo de "red") juzgan más imprescindible ya la publicación en Internet que la "bibliografía" tradicional. Pues que no les pase nada a Issa Marcela Martínez y Luis Enrique Prieto, como realmente se apunten a enviar sus datos todos los "escritores" en español, o una centésima parte de ellos. Yo empecé a hacer mi bibliografía hacia 1989, llevo ya el equivalente de cuarenta volúmenes impresos de referencias a libros y enlaces web, y apenas he empezado, ni empezaré. La Red es la única red posible y a escala humana, precisamente porque no se hace a escala humana. Claro que muy poca gente me ha enviado sus datos a mí, y así más bien voy incluyendo lo que más me interesa de lo que conozco. Que es poco lo que conozco.
Extrañas conexiones las que introduce Internet entre la gente. Y extrañas reconexiones. Si se hiciese una lista de las personas cuyos nombres gugleamos... Google la tiene, claro, o podría tenerla. "The Database of Intentions", la llamaba John Battelle a la colección de búsquedas y de pistas dejadas en la red. Igual la podría haber llamado "The Database of Desires" --pues se busca lo que se desea, ¿no? Esos enlaces mentales a los que vuelve la cabeza una y otra vez, ahora a tiro de una tecla: "Send". ¿Le damos a la tecla, o no le damos? Muchos le han dado, y las consecuencias son imprevisibles. La contingencia de las relaciones personales aumenta exponencialmente.
Ha aparecido recientemente unas novedades de diseño en la página de YouTube—un sitio que, como se sabe, ha ido abriendo camino a nuevas tendencias en la Red.
Lo recomendable (lo que yo hago siempre) es ignorar todo lo que sale en primera página, ir al cuadro de búsqueda, y poner "Sarah Brightman", o "Notre Dame de Paris", o lo que sea que quiero ver. Porque el contenido de la primera página se constituye por agregación siguiendo el criterio de "lo más demandado"—y así se da lugar a fenómenos virales y de estupidez colectiva que parecen reflejar bien lo que es el interés medio y el intelecto medio del televidente.
Los vídeos de portada, al margen de uno de tamaño mayor y status incierto, son los "destacados" (featured) por ser los más vistos recientemente o los que más suben; también se puede elegir ver los más vistos sin más, los más discutidos, y los "top favoritos" que supongo mezclarán estos criterios según los ajustes que introduzca el programador.
Bien, pues ahora han aparecido también los videos promocionados, supongo que mediante pago, y que si no me equivoco pasarán a ser una de las mayores fuentes de ingresos de YouTube.
Y el caso más interesante (bueno, interesante es comparar las diferencias mutuas entre todo esto... y lo que ves efectivamente. Pero a lo que voy): también ha aparecido la categoría de vídeos que se están viendo ahora mismo, que eleva al cuadrado por así decirlo el principio de retroalimentación inherente a la web 2.0. Antes la página de YouTube se estaba quietecita—por cierto, no sé por qué no ponen en marcha automáticamente el vídeo que quieren que veas—supongo porque de momento ahora aún van de que no quieren que veas nada en concreto.
El caso es que las imágenes de los vídeos propuestos siguen quietas, pero ahora, cada seis segundos, te aparecen cinco nuevos iconos de vídeos que se están viendo ahora mismo. En primera línea de página—durante un rato. Con lo cual, ese menú de vídeos tiende a retomar vídeos de sí mismo, en retroalimentación permanente: lo más visto ahora mismo es lo más visto ahora mismo (o sea hace un momento). También aparecen un montón de veces los iconos de los featured videos y por supuesto los de los promoted videos... con lo cual es una auténtica promoción lo que se puede lograr, márketing demostrado en directo. Y retroalimentación histerizada en un capítulo más de la web 2.0 que por lo inmediato de este proceso de feedback no sé si habría que llamar ya 3.0.
Muy interesante—y muy cristiano, esto de tened y se os dará— aunque yo seguiré usando, por supuesto, el buscador, para buscar lo que quiero ver y no lo que ve todo el mundo—iré guiado por procesos de retroalimentación también, claro, pero más reposados y menos globalizados. 2vE"
Por primera vez estreno dominio propio. No se trata de www.garcialanda.com (aunque se me parezca, sobre todo en el sombrero) sino de www.garcialanda.net (aunque no se me parezca ni en el sombrero). Y tengo varios ímeils nuevos, como el que acabo de colocar arriba.
Aún quedan muchos dominios "garcialanda" vacíos, pero no faltan posibles candidatos a llenarlos, como los arquitectos Landa García Landa, el cineasta Vicente García Landa, o muchos habitantes de Biescas. Casi decepciona que no me lo hubiese copado ya todo un comprador de dominios. Será que nuestras acciones aún tienen que cotizar al alza.
Claro que también a veces hacen una página sobre tí sin comerlo ni beberlo, como en este sitio bibliográfico. Yo mismo lo hago continuamente (sobre otra gente, digo). ¿Será mía esa página? ¿O soy ya un bien de uso público?
Hay en IfBook una interesante reflexión sobre la acreditación académica de las publicaciones. Los responsables del desarrollo una web de publicación académica, MediaCommons, en la línea de la Web 2.0, están estudiando nuevas maneras de combinar la autopublicación libre con una versión evolucionada de los informes de expertos. El sistema de informes confidenciales por parte de los expertos entrará en crisis antes o después, al estar unido a un sistema de publicación basado en recursos escasos, y sin capacidad de medir la aceptación ya conseguida por un artículo en una comunidad dada. No creo que el sistema descrito sea una solución muy convincente, pero al menos avanza en esa dirección. Aquí está expuesto en una serie de diapositivas.
La idea básica es que el peipa es publicado de entrada, sólo que se somete a debate y revisión en la web (por personas acreditadas y no entes anónimos), y si el resultado del debate es informado favorablemente por un consejo de redacción, se publica una versión revisada y acreditada con una pegatina. Que, supongo, sube el valor de acreditación de la publicación. Me temo que no parece tan confidencial ni impersonal como el peer reviewing, pero a cambio es mucho más interactivo, y será inevitable que se desarrolle un sistema de valoración actualizado—sin que por eso creo que vayan a desaparecer de momento los tradicionales. Veremos qué peso relativo se concede a unas y otras publicaciones.
En lo que a mí respecta, no sé si volveré jamás a intentar conseguir karma académico por mis escritos. Me compensa mucho menos el tiempo perdido en ello, la lentitud del proceso, y las disensiones estériles en torno a cuestiones insignificantes y esterilizantes, como el número de palabras que empleas, o si sería oportuno mencionar a Periquito, que está asociado en la mente del lector con el tema que tú discutes. Sin contar con las distorsiones del sistema, que son muchas—en especial en los volúmenes monotemáticos o especiales de las revistas académicas, que ahora son ya casi la regla (lo excepcional es una revista sin monográficos).
Otro elemento a tener en cuenta en esta reorganización del karma académico será (aparte del prestigio del medio en que publiques) el impacto de un artículo medido no sólo en citas académicas, sino en visitas o en enlaces. Que son una nueva moneda en la economía en red. O también en votos arbitrados a través de metablogs tipo Digg, como este que acaba de crear Emilio Gil aquí mismo en Zaragoza: Literaturame.net: un portal de didáctica, literatura y filología que sirve para que los usuarios promocionen los artículos que han encontrado más interesantes. Y donde encuentro, por ejemplo, esta noticia sobre las nuevas revistas en red que minan la autoridad de las editoriales establecidas: "Rompen con las élites editoriales" . Hay tanto que leer... que los editores nos van a tener que pagar para leer, en lugar de cobrarnos como solían.
Por supuesto, hecha la ley, hecha la trampa, tanto en el sistema clásico de acreditación como en el nuevo. Pero hay que ver cuál nos aporta más para dirigirnos al público que buscamos y cumplir mejor las funciones comunicativas de la escritura. Para mí, por ahora, me ayuda mucho más a pensar y a barajar ideas un blog que un artículo escrito para pasar vistos buenos según procedimientos académicos. Así que ¡vivan los blogs y la publicación libre! La academia ya sabrá cuidar de sí misma y desarrollar estrategias para distribuciones mutuas de karma. Pero parece inevitable que este nuevo medio va a ventilar un poco los asfixiantes procedimientos y los corrillos disciplinarios de la academia. Al menos en disciplinas como la mía, la "Filología" o los "Estudios ingleses", estudios éstos que no son nada si no son una conjunción de diálogos diversos e influencias impredecibles, y que se mueren en cuanto se les aplica un Método oficial sancionado por una comunidad cerrada.
Genial la idea de duplicar el universo en Second Life (como si con uno no fuese bastante), pero no se hace sin un coste. En esta nota de Rough Typese calcula que un avatar medio viene a consumir tanta electricidad como un brasileño medio. O sea que también producen dióxido de carbono, y respiran pues la misma atmósfera que nosotros. Hay otros mundos, pero están en este. Y los blogs tampoco están flotando sobre la nada, claro. Occidentales (y orientales) decadentes que somos... siempre olvidando la base material del signo, siempre soñando con la existencia mental angélica y las almas sin cuerpo. Pero hasta los cuerpos angélicos y las ilusiones están hechos de materia tenue—de aire espeso, que decía Shakespeare, o más bien de dióxido de carbono.
Hoy he tenido un día muy webero, y con experiencias contrastadas. Primero en clase, dedicada a un comentario de "The Machine Stops", relato profético de E. M. Forster. Es una interesantísima anticipación distópica de 1909, que predice la hiperglobalización del mundo postindustrial (convertido en una máquina controladora casi a modo de Matrix), las videoconferencias y redes sociales, la virtualización de la existencia... y la crisis de todo el sistema por inhabitable e insostenible.
También he expuesto mi teoría de la Máquina-Armario, según la cual la máquina asfixiante y maternal del cuento de Forster está relacionada con la homosexualidad del autor y su sentido de ahogamiento en el ambiente femenino y victoriano del que provenía. No en vano el personaje más cruelmente tratado del cuento es una figura materna—una Reina Abeja o madre sofocante, que si bien no se trata con su hijo, le tiene los instintos vitales reprimidos por medio de la Maquinaria interpuesta. La Máquina como regulación del orden público: sistema mediador de protocolos sociales, garante de la visibilidad total del sujeto, y del control social mutuo—algo insoportable para los disidentes de diversos pelajes.
Y luego me he ido a una conferencia de David Ugarte sobre"Cosas que hablan, redes que hacen: Internet en 5 años", que versaba, cito sobre "Cómo el desarrollo de la web 2.1, el fabbing y los 'arfidos' nos llevan hacia una web mixta de redes, personas y cosas que comparten, crean, transforman y fabrican personalizadamente. Cómo sera un mundo 3.0, como seran las empresas 3.0 y cuales seran los grandes conflictos (patentabilidad, privacidad) del momento".
Los arfidos (que son al código de barras lo que el hipertexto es al texto) nos controlarán quizá de modos insospechados, un poco como la máquina de Forster—que debió inspirar a los diseñadores de Echelon. Serán un elemento más en la traza digital que vamo dejando a modo de ingenuas Sandras Bullocks. Habrá un exceso de información, el sueño de los estadistas y estadísticos, que podrán infiltrarse en ella e interpretarla con buceadores de datos como los que describe Gibson. En cuanto al fabbing, prevé Ugarte la proliferación del "hágalo usted mismo" y reciclaje no ya sólo en blogs o vídeos caseros, sino en la fabricación o "impresión-3D" automatizada de componentes, piezas y objetos que serán libremente modificables por los usuarios.... si logramos acabar con las patentes y derechos de propiedad. Nos podremos diseñar e imprimir, por ejemplo (si no en nuestra impresora, quizá sí en la tienda de la esquina) un producto tuneado o customizado como el Fab-1. Si tienen una impresora/esculpidora de siete metros.
Pero creo que esto pinta la imagen de un mundo demasiado creativo, un mundo de hackers alternativos. Que no es el real. En el mundo real (y en el virtual) que yo veo, la gente es menos creativa, somos más bien borreguicos siguiendo las instrucciones centralizadas de la tele, o "creando" ellos mismos de modo limitado contenidos y productos también prediseñados por la máquina. Como para ponernos a reinventar la tecnología cada cual por su cuenta. Antes nos reinventará la tecnología a nosotros: el futuro estará más cerca del mundo de la Máquina de Forster que de la utopía ecológico-reciclable-tecnológica de Ugarte... me temo. Y es que, aparte de otras cosas, la tecnología va más deprisa de lo que la podemos seguir, y quien va a estar siempre en posesión de ella son los Estados y otras instituciones inmortales. Los individuos somos como hierba, tenemos una vida demasiado corta, ya nos vale con llegar a aprender cómo hacer un blog y poco más, y si encima nos tenemos que leer a Forster... O traducirlo, que igual es lo que tendría que hacer yo ahora. Aviso para los tiempos que corren. Aunque a fin de cuentas cada cual vive en su mundo, en el que le llega y en el que se hace. Some are born to sweet delight, some are born to realms of night—ya sea dentro o fuera de la Máquina.
Me acabo de apuntar a Facebook no porque tenga la menor intención de usarlo (creo) sino por ver qué era. Parece ser la sensación entre los estudiantes de otros sitios: aquí en España me parece que aún está por aterrizar si llega a aterrizar jamás. La idea al parecer es que agregas allí toda tu existencia electrónica y te haces un seguimiento minuto a minuto. A mí, desde luego, me va a sobrar, porque no pertenezco a un club de amigos enamorados que se van siguiendo todo el día uno a otro—que por lo que veo parece el uso más propio del aparato este. O más bien parece servir para dedicarle más tiempo al control informatizado de la vida social que a la vida social—y para eso ya tengo suficiente tecnología.
Parece que (al contrario que en tantos blogs) la convención básica aquí es que apareces con tu propio nombre. Supongo que la gente hace lo le dicen que haga, básicamente, y aquí se lleva lo de aparecer cada uno con su supuestamente auténtica faz.
Incidentally, tiene este Facebook un absorbedor de blogs, así que ahí irá apareciendo, supongo, la tercera o cuarta o quinta o sexta versión de este blog. (Si contamos el de la universidad, el de Blogger, el de Blogia, el de Generación XXI, el de Planeta Aragón....). Se nos multiplican las entidades, como a Ocam las ces y las haches. Y las kas.
Qué cruz, llevo diecisiete años haciendo una bibliografía gigantesca (ésta), y de muchos libros no hay fin, dijo el sabio, todo vanidad. La última vez que la intenté imprimir, me salían cuarenta tomos tamaño tesis. No sólo es que no lleve camino de acabar, porque la gente sigue escribiendo libros a más velocidad de la que yo los apunto. Encima, resulta que desde que inicié la bibliografía se han multiplicado las tecnologías de edición, sobre todo la Web, pero es que además, la web ha hecho aumentar exponencialmente la capacidad de todo quisque para colaborar en la edición de montones de libros. La gente que antes intentaba malamente clavar un peipa en una revista académica, ahora se junta y —zaca!—Libro que te casco. A ficharlo, corre, que sale el siguiente.
Estamos interconectados. Para mí, problema, porque cada vez estoy más lejos de ponerme al día. Otro efecto que ha tenido la web en mi bibliografía es su reducción al absurdo. Que ya era absurda desde el principio, supongo (sobre todo en tanto que empeño vital)—pero es que ahora de repente ha salido, plaf, la Wikipedia, que como la hacen entre varios millones y está mejor planteada desde el principio, pues no hay quien compita con ella como herramienta bibliográfica. O con Amazon. Sin contar con otros varios miles de bibliografías más o menos ambiciosas que han ido apareciendo en la güeb a la vez que la mía. De hecho la misma Web es el libro universal que remite a sí mismo, ya es a la vez el fichero y el libro; Google y Amazon y los buscadores han dejado obsoletos los proyectos acumulativos del estilo de mi bibliografía. Única ventaja, que desde que tuve acceso a Internet, pude hacerla accesible allí, y en la red lleva doce años la bibliografía, en ediciones sucesivas cada vez más enormes y más obsoletas.
Aparte de reducir este trabajo al absurdo, la web me ha descuajeringado el sistema de trabajo. Yo hacía listas caóticas de libros, artículos, etc. (¡ahora también tengo que incluir las páginas web!) en un ordenador, y las iba ordenando en otro. Ahora todas mis listas atrasadas están acumulando polvo imaginario, decenas de miles de títulos... porque se me ocurrió abrir una lista aparte para las cosas más urgentes, en vista de que no daba abasto a poner todo. Y (era de esperar) se me ha inflado hasta límites desproporcionados la lista de urgencias; los otros pacientes ya harán cola para siempre. El año pasado, visto que la lista de urgencias ocupaba doscientas cincuenta páginas, le pegué un tajo, pasé las urgencias menos urgentes a la sala de los pasos perdidos, y la dejé en cien páginas. Pero claro, en vez de encoger, siguió creciendo. Porque por un lado le quito y por otro le pongo, aquí mismo en el ordenador cuando me pongo a trabajar me aparecen cien referencias interesantes, blogs, libros anunciados, artículos electrónicos... pues hale, a la lista, uf, y llevo ya meses intentando que no se pase la lista de la página 150, pero estoy atascado día tras día en la 148, es un pulso inhumano. Siento como su estuviese tapando con el dedo el boquete de una presa y que se me va a derrumbar todo el día que quite el dedo...
Acabará mi empresa archivadora archivada un día de estos, sin duda, como el Mundaneum de Paul Otlet (también conocido como el Internet de tarjetas bibliográficas), otro proyecto imposible, otro sueño de "el libro universal" (vía Tecnología Obsoleta )... Bueno, de ahí salió la Clasificación Decimal Universal; de aquí ni eso, por supuesto. Y para llegar a doce millones de referencias también me falta aún un poquito. Tant d'heures perdues au mirage des mots. Le voy a sugerir al de Tecnología Obsoleta que escriba un artículo sobre mí. Entretanto, le echo otra referencia más para clasificar al montón.
Este señor que aquí veis, Robert de Beaugrande, no sólo tiene un estilo propio en el vestir, sino también en cuestiones de lingüística y crítica. Además de un filólogo como la copa de un pino, es un espíritu independiente y original, autor de estudios que han abierto nuevos caminos en lingüística del texto y en el análisis crítico del discurso. Ya en 1981 publicaba junto con Wolfgang Dressler Introduction to Text Linguistics, un libro que en su capacidad de integración estaba a años luz de lo que se solía llevar por entonces. No contento con romper muchos moldes teóricos, y estando ya de vuelta de todo, decidió ya hace años pasar de los editores académicos y sus reglamentaciones y exigencias y protocolos y copyrights, y ha pasado a reeditar y regalar sus obras completas o casi en su sitio web, http://www.beaugrande.com
Su planteamiento: "If I advocate 'freedom of access to knowledge and society', I cannot reach out by means of expensive or hard-to-find books". Yo es que a este hombre lo voy a coger de role-model; cualquier día me compro una chaqueta blanca. Una lástima, supongo, es que sus publicaciones han dejado repentinamente de tener calidad al pasar al estado de samizdat. Porque la calidad la otorga, como todo el mundo sabe, el editor, no el autor.
¡Enhorabuena, Dr. Beaugrande, y gracias! A ver si cunde el ejemplo. No creo.
Estimado cliente en línea de las actividades bancarias,
Ya desde la primera línea me suenan raro esas actividades.
Gracias por usar el servicio en línea de la transferencia del Banco la Caixa.
¿Será que es catalanoparlante este mosso? Aunque lo del "Banco la Caixa" tiene que sonar aún más raro en catalán.
Para aprobar su transacción, necesitamos información adicional. Tener acceso por favor a su cuenta bancaria en línea para verificar que la información está correcta y terminar tu inscripción.
Aclárese usted, ¿me tutea o no me tuteas tú? Yo no fiarme—la gramática no está correcta.
Si no oímos de ti en el plazo de las 24 horas próximas, cancelaremos tu servicio en Lнnea Abierta.
The tell-tale н.... Si es que se les ve el plumero; ni un sketch parodia de mafiosos rusos lo haría mejor. Así que cancelen, pero de verdad.
Chascar aquí para las actividades bancarias en línea.
Me gustaría saber si es que chascan en algún lugar de Latinoamérica. Aunque para chasco, el de los cirílicos.
Si tienes preguntas, visitar por favor nuestro Web site en www.lacaixa.es/.
Hombre, pues tener tener... pero yo no fiarme de la respuesta.
¡Gracias por usar el Banco la Caixa!
De nada. Ya me pueden esperar sentados en un Banco, o en una caixa.
¿Se va a pasar al Moodle la Universidad de Zaragoza, visto el limitado éxito del WebCT? Algo así parece insinuarse en este mensaje que nos dirige el adjunto al Rector para las tecnologías de la información y comunicación:
Estimado profesor:
En relación con la oferta de materiales de índole informativa, formativa y práctica que permiten a cualquier usuario comprender el alcance y la significación de lo que hoy en día se conoce como la “cultura del software libre”, y siguiendo la filosofía iniciada en Mayo de 2004 por el Equipo de Dirección de esta universidad, se comunica a todos los profesores de nuestra comunidad universitaria que existe la posibilidad de usar la herramienta Moodle. /Moodle/ es un sistema de gestión de cursos libre <http://es.wikipedia.org/wiki/Software_Libre> (/course management system/ CMS <http://en.wikipedia.org/wiki/Course_management_system>) que ayuda a los educadores a crear comunidades de aprendizaje en línea. La licencia que utiliza /Moodle/ es la GPL <http://es.wikipedia.org/wiki/GPL>. Para conocer algunos datos más sobre Moodle puede consultarse el enlace siguiente http://es.wikipedia.org/wiki/Moodle
En el ámbito de nuestra universidad, la información para su uso, la página de acceso al servidor, la documentación para la autoformación, la solicitud de apertura de cursos, etc… puede encontrarse en el enlace
En estos momentos no es nuestro propósito provocar en el profesorado un cambio de actitud con respecto a la herramienta institucional WebCT, ni ejercer de defensores a ultranza de ningún tipo de instrumento o cultura, más bien lo que ofrecemos es la información y la herramienta que le van a permitir analizar, desde su independencia intelectual, el posible interés práctico que ofrece este nuevo recurso informático.
Atentamente
F. J. Serón
Adjunto al Rector para las TIC
En lo que a mí se me alcanza, el mensaje me parece indicativo por ser la primera vez que desde instancias oficiales se nos remite no ya a Moodle, sino a la Wikipedia como lugar desde el cual orientarnos en estos temas... (¿Alegoría de la transformación de la Academia bajo la presión de la Web 2.0?). En cualquier caso, los alumnos, por no hablar de los profesores, están de momento demasiado ocupados llevando sus fotocopias y sus lecturas al día como para dedicarse a hacer blogs para clase. Yo hago un par de ellos, pero con sistemas más caseros y bajo mínimos, tirando de correo electrónico personal, y a correr. Y es que para llevar a la vez la docencia y la docencia virtual, haría falta que el yo virtual se nos viniese también a echar una manica por la vida real, y hacernos las compras o algo. O que se añadiesen a las veinticuatro horas reales del día otras tantas virtuales. Todo tan apretado apenas cabe en los días de toda la vida. Estamos aún insuficientemente conectados (y no hablo por mí). Así que la Gran Transformación Interactivo-Apocalíptica de la Docencia que se nos viene encima... pues no sé, ya veremos en la práctica si no queda en cubrir un poco el expediente. Y gracias.
... sería para jugar allí a Second Life —supongo que existirá, digo yo— y en esa Second Life recrear mi First Life en su estado actual. Y hacer blogs en Second Life. ¿Para qué dedicarse a estas cosas, si no?
Nos pasan este mensaje de la im-presionante base de datos científico-académica Dialnet, de la Universidad de La Rioja:
Servicio de noticias: Revistas de la Universidad Complutense a texto completo.
Acabamos de incorporar a Dialnet los enlaces a los textos completos del conjunto de artículos publicados en casi todas las revistas de la Universidad Complutense. La Universidad Complutense ha apostado claramente por el Acceso Abierto a la literatura científica y, al poner casi todas sus revistas en acceso libre y gratuito, hace una valiosísima aportación que debiera ser un ejemplo a seguir por la comunidad científica hispana. Tenemos que agradecer muy especialmente a la Biblioteca de la Universidad Complutense todas las facilidades que nos ha dado para que el acceso a todos estos textos completos desde Dialnet sea una realidad. Con los enlaces a estas revistas, Dialnet cuenta ya con más de 100.000 artículos a texto completo, abiertos a la consulta de cualquier usuario del mundo. Dialnet ofrece a las revistas científicas la posibilidad de hacer una edición electrónica de las mismas, cumpliendo con el protocolo OAI-PMH que asegura una gran difusión y visibilidad, y todo ello de una manera gratuita. Las revistas de la Universidad Complutense a las que se puede acceder a los artículos a texto completo (cada título es un enlace con la revista, y entre paréntesis figuran los años que están en acceso abierto) son:
- Anales de Geografía de la Universidad Complutense (1981-2004) - Anales de Historia del Arte (1989-2005) - Anales de literatura hispanoamericana (1972-2005) - Anales del Seminario de Historia de la Filosofía (1980-2005) - Anaquel de Estudios Arabes (1990-2005) - Área Abierta (2001-2006) - Arte, individuo y sociedad ( 1988-2005) - Botanica Complutensis (1968-2004) - CIC Cuadernos de información y comunicación (1995-2005) - Clínicas urológicas de la Complutense (1992-2002) - COL-PA. Publicaciones de Departamento de Paleontología (1964-1989) - Coloquios de Paleontología (1991-2005) - Complutum (1991-2005) - Cuadernos de Estudios Empresariales (1991-2005) - Cuadernos de Filología Clásica (1971-1990) - Cuadernos de Filología Clásica. Estudios griegos e indoeuropeos (1991-2005) - Cuadernos de Filología Clásica. Estudios latinos (1991-2005) - Cuadernos de Filología Italiana (1994-2005) - Cuadernos de Historia contemporánea (1988-2005) - Cuadernos de Historia del Derecho (1994-2005) - Cuadernos de Historia Moderna (19988-2005) - Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea (1980-1987) - Cuadernos de Relaciones Laborales (1992-2006) - Cuadernos de Trabajo Social (1987-2005) - Dicenda: Cuadernos de filología hispánica (1982-2005) - Didáctica (lengua y literatura) (1989-2005) - Documentación de las Ciencias de la Información (1976-2006) - En la España Medieval. (1980-2006) - Escritura e Imagen (2005) - Eslavística complutense (2001-2004) - Estudios Ingleses de la Universidad Complutense (1993-2005) - Estudios sobre el Mensaje Periodístico. (1994-2005) - Física de la Tierra (1989-2005) - Gerión (1983-2006) - Historia y Comunicación Social (1996-2006) - Ilu. Revista de ciencias de las religiones (1995-2005) - Journal of Iberian Geology (1971-2006) - LAZAROA (1979-2005) - LOGOS. Anales del Seminario de Metafísica (1966-2006) - M+A. Revista Electrónica de Medioambiente. (2006) - Madrygal. Revista de estudios gallegos (1998-2006) - Militaria. Revista de cultura militar (1989-2001) - Observatorio Medioambiental (1998-2001) - Papeles del Este (2001-2006) - Política y sociedad (1988-2001) - Psicooncología (2003-2005) - Quinto Centenario (1981-1990) - Revista Complutense de Educación (1990-2005) - Revista Complutense de Historia de América (1991-2005) - Revista de Antropología Social (1991-2005) - Revista de Filología Alemana (1993-2006) - Revista de Filología Románica (1983-2006) - Revista de Filosofía (1987-2006) - Revista de la Inquisición (1991-2001) - Revista Electrónica Complutense de Investigación Musical - RECIEM (2004-2006) - Revista Española de Antropología Americana (1954-2006) - Revista General de Información y Documentación (1991-2006) - Revista Matemática Complutense (1998-2005) - Revista matemática de la Universidad Complutense de Madrid (1988-1997) - The Spanish journal of psychology (1998-2006) - Thélème. Revista Complutense de Estudios Franceses (1992-2004)
Si desea hacernos alguna sugerencia o comentario acerca de este servicio nuestra dirección es dialnet@bib.unirioja.es
Casi nada. Pues comentaré: ¡Bravo! y enhorabuena. Hace poco esto hubiera sido impensable; ahora, con GooglePrint, casi vamos a remolque. Yo me autofelicito de ser un adelantado hasta cierto punto en este terreno, pues nuestra revista departamental, la Miscelánea, ya lleva más de diez años en red por iniciativa mía. La primera de nuestra área de conocimiento en España, si no me equivoco, y la segunda de mi Facultad, tras la Interletras que puso en marcha Gonzalo Corona, que ese sí iba por delante de todos... Lo triste es que ahora ni siquiera se encuentra en la red la web de su departamento.
También sugerí por entonces, hace diez años hará, la publicación abierta en la red de la revista y las actas de Congresos de anglistas, AEDEAN, pero naturalmente no se me hizo el menor caso. Esta semana me ha llegado el ejemplar de las últimas actas, en CD-ROM, para consulta limitada en petits comités, o muerte viviente en estanterías... Mucho me temo que bastantes de mis colegas eran tan ingenuos o tacaños como para hacerse el siguiente razonamiento: "¿Mis publicaciones gratis? Eso, jamás"—aunque de todos modos no fuesen a cobrar ni un duro por ellas publicadas en actas en papel. Así nos hacen razonar los paradigmas mediáticos. O bien, otra línea de pensamiento aún más divertida: "¿Yo en Internet? ¿Donde se publica tanta cosa no acreditada y donde cada cual cuelga lo que quiere? Eso, jamás" (Cámbiese "internet" por "papel" para apreciar la coherencia del razonamiento). Por suerte, luego llegó a la revista de AEDEAN, Atlantis, un director con las prioridades correctas, y rápidamente puso la revista en red. Y, en fin, que a la larga todo va cayendo por el peso de su propia lógica.
Por cierto, qué envidia los de Dialnet, lo que vienen haciendo de un tiempo a esta parte deja mi bibliografía a la altura del betún... Claro, que la mía también incluye otras cosas que aquí no se incluyen, por definición. Cada cosa a su nivel. Y yo estoy solo, y ellos son varios y valientes.
Multimediado estoy por definición desde que opté por inaugurar este cuerpo angélico en Interweb, y luego por duplicar mi e-xistencia en este blog y en este otro que es el mismo según se mire. Pero es que además no contento con eso de vez en cuando imprimo y encuaderno en tapa dura mi blog (¿hay algún editor interesado?), y luego fotografío el resultado, y pongo la foto online, y comento el proceso otra vez en el blogps. Intermedialidad, que se llama esto. O remediación, lo llaman algunos. Si es que con semejante dispersión no me extraña que ya tenga que comunicarme conmigo mismo vía satélite: a grandes males, grandes remedios. Pues además ahora estreno versión en prensa (materializada tras su previa desencarnación ciberespacial): es en el periódico universitario Generación XXI-Zaragoza, que amablemente acaba de incluir una nueva columna, posiblemente efímera, titulada "Vanity Fea", con las e-lucubraciones de un servidor, seleccionadas a gusto del e-ditor. En el último número ha aparecido la presentación que hacía yo de los Cubos para iniciación a la lectura ideados por mi padre. Y claro, también e-xiste el artículo de Generación XXI en versión web, aquí está la versión intermedial número cinco de los Cubos. Que también pasan por avatares en versión PDF onláin, ecce. No sé si le haga una fotocopia a mi padre, por seguir la rueda, supongo que se tendrá que conformar con el original. O con el original del original, que se inventó él; lo que hay en la red son versiones, versiones. Todo esto choca, sí, con los parvulitos y sus primeras letritas multimedia. Pero por lo menos le voy a mandar a mi padre una fotomóvil para que lo vea, que le hará ilusión. Y tengo que dar el salto a las ondas, o venderme a la TDT, que parece que busca contenidos. Imprimirme en camisetas actualizables vía wifi...
Me pego la mañana intentando reservar unos billetes para un espectáculo en París. Primero desespero de un sistema, Billetreduc, que combinaba una pre-reserva en red con una llamada telefónica que había que hacer a continuación. Mal, porque comunicaba todo el rato. Así que me paso al otro, Cityvox, totalmente online... y al poco rato ya tenía los billetes comprados. No podemos competir. Esperemos que sea una pequeña alegoría del futuro: las máquinas para que trabajen, el humano a ver musicales... pero me parece que no irá todo así de suavecito.
Vía Loïc Le Meur: 500.000 chinos se sacan un sueldo trabajando en las minas de oro virtuales de World of Warcraft, y revendiendo su oro a los occidentales que se lo curran menos pero que están dispuestos a pagar para hacer avanzar a su personaje. ¿500.000? Bueno, como si son 500; es curioso que se pueda vivir de palear oro virtual, pero ya ven.
Podría verse como una forma de ayudar al Tercer Mundo (al segundo más bien, parece) que estamos dispuestos a practicar los decadentes occidentales: pagarles al pagarnos nuestros vicios.
No es tan distinto de lo que hacemos al ir a ver una película cuyos efectos especiales han sido apañados en talleres de diseño por ordenador deslocalizados a la India. Y bien mirado, todos excavamos en minas virtuales para satisfacer las necesidades imaginarias del vecino.
¿A quién le interesa un juego donde se ganan puntos si tienes fondos para pagarte jugar con ventaja? Pues a todo el mundo, seguramente. La vida (virtual o real) es así; es un juego con cartas marcadas y con tahures experimentados.
Pero en todo caso las relaciones entre virtualidad y realidad, y sus vasos comunicantes y sus transvases mutuos, no dejan de sorprendernos. The World (of Warcraft, too) is a Stage.
Mirando un contrato relativo a derechos de publicación, me llama hoy la atención este párrafo:
OBRAS PUBLICADAS: Son las obras que se divulgan públicamente mediante ejemplares físicos. Así se desprende de la ley de Propiedad Intelectual cuando define la "publicación" como "la divulgación que se realice mediante la puesta a disposición del público de un número de ejemplares de la obra..." (Artículo 4 del Texto Refundido de la ley de Propiedad Intelectual). Por tanto, entran dentro del concepto de "obras publicadas", por ejemplo, los libros y revistas impresos, y también las obras editadas en CD-ROM y otros soportes físicos similares, pero no las obras que se divulgan sin soporte tangible, como las disponibles en Internet o de alguna otra manera exclusivamente en línea. Estas últimas son, de acuerdo con la Ley, obras "divulgadas" pero no "publicadas", al no poderse hablar de "ejemplares".
OK: capto la idea, de acuerdo. Pero los conceptos hacen aguas, me temo... Tangible, tangible, un ordenador es tangible. Y también puede llevar cuenta del número determinado de copias electrónicas que genera. Por otra parte, las revistas electrónicas han de considerarse, entiendo, como meramente "divulgadas" y no "publicadas"... Ojo los que quieran tener publicaciones, y no "divulgaciones" en ellas. Sin soporte tangible no existen los objetos semióticos, me parece que eso no lo acaba de captar esta ley... que desde luego está más diseñada para separar modalidades de comercialización que para dar una definición coherente de lo que es "publicar" o "divulgar" algo. Las modalidades de transporte y envase llevan así, por un extraño conducto, a distintos derechos y consideraciones sobre la naturaleza del objeto semiótico (el mismo) que se ha transportado o envasado. Lo que está claro es que a efectos legales (de propiedad intelectual al menos) en este blog no se ha publicado nada.
Por alguna razón imposible de averiguar, mi programa de correo Mail ha fenecido de muerte súbita. Así que la lógica de las cosas y the search for the perfect me lleva a instalarme hoy el Thunderbird.Y oye, que me funciona de maravilla en la media hora que llevo, así que recomendado queda. Bueno, es la versión para Mac, que por alguna razón es mucho más jevi que la de Windows, suele pasar... Ah, pero, pequeña observación, en la oficina megafashion supermola de El Diablo se viste de Prada, tenían ordenadores igualitos que el mío; como suele pasar en una peli cuando quieren crear ambiente de estar a la última y de diseño hasta las cejas... así que ya sabéis cuál es el Prada de los ordenadores. Aunque el también Mail era Prada e in de lo más in y petó. Bueno, pues a ver si me sale más chachichic el Thunderbird éste. Por lo menos me trae buenos recuerdos de los años sesenta, de un pequeño Thunderbird 4 de la serie de marionetas de la tele que tenía yo...
En cuanto a mí, aunque nací el día del Corpus, y reconozco que hay artistas de la lingüística por ordenador, me sigue atrayendo más la que se hace desordenada/mente, poniendo junto todo lo que un ordenador separa y clasifica.
Justo cuando tengo que presentar la bibliografía como mérito, a ver si me dan un complemento salarial que me río, pues resulta que se changa. Y el Servicio de Informática no contesta a mis correos y llamadas (bueno, las llamadas al teléfono que indican me sale la casa de un señor de Soria). El webmaster no contesta... habrá que ir a localizarlos a su ubicación física, el sótano donde se esconden. Aún nos falta un hervor informático en la Universidad... a mí más de uno. Porque otra cosa, ¿alguien se explica que los editores html que vengo utilizando, antes el Word y ahora el NVU, me cambien las direcciones de los enlaces y de las imágenes a su antojo y albedrío? ¿Hay derecho? Si los hacen inteligentes, que supongo que será la idea, que los hagan inteligentes de verdad, y no inteligentes-tontos, como las bombas de Bush, o Bush mismo.
Bueno, a lo que voy. Intentaba consolarme de que en tanto no logro reparar el acceso a la bibliografía, ésta está sólo medio changada, porque si bien al directorio de archivos no se puede entrar, tiene un bonito buscador Google que le encasqueté en la última edición, y que debería ser tanto monta. Pero no. Resulta que es un Google cegato, porque al probarlo no me encuentra la mitad de los archivos, normalmente la mitad más interesante. Así, si ponemos "Dickens" en la casilla de búsqueda, pues salen bastantes documentos de mi bibliografía (y del resto de mi website, que también busca allí) donde se nombra a Dickens... pero no sale el principal, el archivo titulado "Charles Dickens". Povaya. Este microuniverso de mi sitio y mi bibliografía me lo conozco, o sea que sé bien lo que debería aparecer y que no aparece. O sea que sin saberlo puse un Google barateiro. O... terrible sospecha... ¿será barateiro también el bueno, el Google que anuncian por televisión?
¿Cómo acceder a Internet en la biblioteca? Me apunté el año pasado y ya no me acuerdo de mi nombre de usuario ni de mi palabra clave. Y mi NIF, único cartucho, ya está quemado. ¿Cuál será mi password? ¿Cómo me llamo? ¿Tendré que operarme y adquirir una nueva identidad? ¿Cómo convertirme en un nuevo usuario? Antes esto pasaba sólo con contraseñas usadas entre espías, o en el monte Sésamo, que se te podía olvidar la palabra mágica... pero ahora vivimos todos en un mundo de claves mágicas, contraseñas secretas, voces fantasmales, y visitantes anónimos desde las sombras. Sí, sí, a vosotros me refiero, lurkers. Si alguno sabe cómo adquirir una nueva identidad provisional, que me lo diga, por favor. Ni aun yendo con mi supuesta identidad auténtica estoy inmune a la levedad del ser, a las identidades de quita y pon; la identidad auténtica es, se demuestra, una más entre ellas una vez entras en la red. Y el resultado es que tengo que utilizar otra identidad que me prestan un rato personas con identidad sobrante.
Bueno, en plan más positivo, voy logrando que me funcione la conexión a la red, y he colgado el Blog de Notas. También voy actualizando poquito a poco mi reseña sobre literatura y actos de habla.
Y entre col y col, la que acabo de preparar para la comida. "Hoy tenéis coles", les digo a los nenes mientras hacen los deberes. "Tenemos coles porque tenemos que trabajar", protesta Pibo cazando la idea.
Y también un ratito de callejear, otro de playa... aunque el sol no acompaña. Por lo menos lo que hay aquí son nubes, y no humo de incendios. El sur de Galicia arde, pero este año (primera vez) aún no hemos visto ninguno en directo, ventajas de estar en lo más húmedo del norte.
Por suerte, quienes me vigilan no son personas con malas intenciones, dispuestos a asaltarme para sacarme los cuartos, sino dinámicos y avispados hombres de negocios, que me ofrecen sus productos de buena fe y están a la que salta para ponerse a mi servicio y ganarse cuatro perras honradamente.
¿Cómo se interpreta, si no, que me llegue una oferta para comprar un dominio de internet (la primera que recibo, para que se vea que esto desafía la probabilidad estadística) - y que ese dominio sea el número secreto de mi tarjeta de crédito, puntocom?
Artículo MUNDO PEQUEÑO de la Wikipedia, vía Reflexiones e irreflexiones:
Mundo pequeño es una propiedad que presentan algunas redes complejas. Se da en aquellas redes en las que, a pesar de existir un gran número de nodos, es posible encontrar sendas cortas que conecten a dos nodos cualesquiera.
La idea tiene su origen en los experimentos realizados por Stanley Milgram en los años sesenta, y que condujeron a la popularización de los "seis grados de separación" que, en teoría, separan a dos ciudadanos cualesquiera de EEUU, a través de una cadena de conocidos. En 1998, Duncan J. Watts y Steve Strogatz publicaron un célebre artículo en la revista Nature, en donde proponían un modelo teórico que explicara la existencia del mundo pequeño. Básicamente, el modelo consiste en una red matricial donde cada nodo está conectado con sus vecinos directos hasta una distancia dada, estableciéndose además enlaces aleatorios con nodos situados a cualquier distancia de la red. Se demuestra que en dichas redes, si el número de nodos n tiende a infinito, la distancia media entre dos de ellos crece según un polinomio en log(n), esto es, la distancia media entre dos nodos, medida a través del número de enlaces que los separa, crece muchísimo más despacio que el número de enlaces de la red.
Comentario que le pongo a fernand0: Aquí también se aplica la teoría de la larga cola. En un mundo de dos nodos conectados, altísima conexión, 100%. En uno de tres, mucha más posibilidad de menos interconexión. Y así sucesivamente. La diferencia de conectividad entre un mundo de cien mil nodos y otro de cien mil un nodos tiende a cero: la larga cola, q.e.d.
La teoría de la larga cola sugiere en realidad tres cosas diferentes:
1) Que la pequeñez de los mundos es, por término medio, relativamente proporcional a su tamaño medido en nodos.
2) Que los mundos con números elevados de nodos no necesitan alcanzar índices de "pequeñez" cercanos al 100% (conectividad máxima) para ser considerados pequeños, pues es mucho más rentable usar la vía de los "pocos grados de separación" antes que el enlace directo. Así pues, el número de pasos necesario (rentable) para transformar un mundo con muchos nodos en un mundo pequeño también conducirá a un gráfico con cola larga que represente el porcentaje de interconexión entre nodos en los mundos de un determinado tamaño.
3) Que en un gráfico que represente los porcentajes de conexión de mundos con muchos nodos, esos porcentajes de conexión también dibujarán un gráfico con cola larga, con los porcentajes atípicamente altos formando la cabeza del gráfico.
Bueno, más bien, una página de Soni, o aún más bien, una página en la que sale Soni. Es ésta de las Cortes de Aragón; igual ni sabe que existe... La verdad es que a estas alturas sigo siendo de mis pocos familiares y amigos que tienen una página. Aquí hay otra. Y a mí también me aparece alguna página creada de oficio por otros, como esta. Pero mi círculo social parece inmune a los blogs (con la excepción de JMC), como se ve por la escasez de páginas de amistades y familiares en mi lista de contactos. Tampoco es que mis conocidos me pongan casi nunca ningún comentario, es curioso, aunque algunas veces sí me dicen que lo leen (mi madre sobre todo - un beso si estás allí, mamá). Bueno, Berta tiene un fotoblog que no quiere que se enlace (un islote en Internet), y vete a saber, alguien más puede que tenga un blog secreto firmado con seudónimo, igual hasta yo mismo... Pero más bien me parece que vivimos en universos tecnológicos para lelos, y que (igual que a mí no me suele funcionar el teléfono móvil) a mis ackintances les falta el software necesario, y los hábitos necesarios, para contactar vía blogosfera. Bueno, estamos invadidos por los medios, y no se puede atender a todo. Menos mal que no tenemos la tecnología necesaria incorporada, porque si no estaríamos viendo todos los programas de telebasura y dibujos animados que en este momento, lector, están pasando en forma de ondas a través de tu cabeza y por delante de tus ojos, y son, felizmente, indetectables.
Por cierto, he estado mirando mis estadísticas de los últimos meses, y ahora tengo más visitas que antes, pero menos comentarios. Misterio. Tuve una subida considerable de visitas a finales del año pasado, por motivos desconocidos, y otra a partir de febrero, atribuible al meme del IBSN.
(Tras la última reforma del servicio de correo de la Universidad, mando un poco de feedback al Servicio de Informática y Comunicaciones:)
Estimados compañeros del servicio de comunicaciones:
Hoy mismo me han llegado decenas de mensajes con idéntico subject, "COREL DRAW" y firmadas por un par de remitentes solamente "Robert Lopez" y "Aaron Flores." Me cuesta creer que realmente no exista un filtro de spam más efectivo que los que estáis utilizando para eliminar fenómenos de este estilo. De hecho me consta que existen porque los utiliza por ejemplo la aplicación Mail, que tengo en mi ordenador personal, o GMail, u otros muchos que supongo conoceréis mejor que yo. Es realmente enojoso que no se pueda suprimir el spam cuando es tan obvio, repetitivo y fácilmente identificable.
PS: Y hoy Derrick Murphy, empeñado en venderme su software... Por cierto, ¿no habrá caído esta gente en la cuenta de que por cada uno que se lee su spam y contacta con ellos (uno entre mil millones) hay mil que los aborrecen y juran no comprar jamás ningún producto asociado a ellos?
Bueno, los demás no notaréis la diferencia, sólo que yendo a esta dirección: http://ftpweb.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala , seguiremos estando en el mismo sitio web que en mi blog de notas http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/ , como se ve. Rearreglos de la Universidad, que me han desorientado y me han tenido un par de días sin actualizar el sitio. Pero no hace falta cambiar ninguna dirección: para uso externo, ni aquí ni en la bibliografía; mi web de la Universidad de Zaragoza se sigue viendo como antes en la dirección de siempre, aunque yo tengo que hacer mis efetepés a la nueva dirección. Misterios (para mí).
Hoy me he apuntado a un par de listas de distribución. Como ya tengo demasiado spam, procuro no apuntarme a ellas, pero aparte de la de cialis soft tabs estoy apuntado un par de cosas o tres en la universidad; y hoy me he registrado en esta del Grado en Estudios Ingleses, a ver si arranca, y en la de la Sociedad para el Estudio de la Literatura Narrativa (SSNL), que se llama NARRATIVE-L. Puedes registrarte así:
... Sin poner nada en "asunto" o "subject". Y listo.
Más internet: A una amiga que me preguntaba mi opinión sobre la fiabilidad de la Wikipedia, le digo: Holahola, sobre la wikipedia salía un artículo en el Muy Interesante, si lo quieres te lo paso. Básicamente: escribe todo el mundo, repasan y editan personas generalmente más informadas, pero también voluntarios múltiples, a base de muchos funciona muy bien en general; hay errores, una proporción superior al de las enciclopedias impresas, pero la cantidad de información es mucho mayor. En general la fiabilidad es muy buena, desde luego no menor que la de la enciclopedia media impresa (y por tanto ya ligeramente desfasada) que puedas consultar en una biblioteca. Y, sobre todo, contiene la información, cosa que en muchos casos no sucede en las otras enciclopedias, ni con errores ni sin errores. Yo he metido el cazo varias veces a retocar articulillos, definiciones, añadir referencias, etc. Y la relación calidad-precio es infinitamente favorable a la Wikipedia.
La última vez que me metí, ayer: a ponerme una vanity reference en el artículo Hindsight Bias. Si ya dice el artículo que "The hindsight bias can be conducive to arrogance, allowing one to overestimate their intellectual abilities..."
Pues después de la Tierra y de la Luna, aquí viene Google Mars. Me he enterado a través del blog de ciencia de Time,Eye on Science,que también promete. Quién sabe, igual mirando mirando das con cosas que ningún ojo humano ha visto antes en Marte. Como ahora hemos automatizado la exploración, seguro que muchas fotos se cuelgan, y se colgarán, a piñón fijo, las del Mars Reconnaissance Orbiter, que acaba de situarse, y ya han empezado a llegar. También podéis explorar la Tierra, claro. ¿O creéis que hay alguien que haya mirado toda la superficie terráquea en el Google Earth?
(Reseña del libro de John Battelle The Search: How Google and Its Rivals Rewrote the Rules of Business and Transformed Our Culture. Nueva York: Portfolio, 2005).
Los dos primeros capítulos de este libro, y el último, que son los que más me interesan, son una reflexión sobre el concepto de búsqueda en Internet, sus bases y posibilidades. Los ocho capítulos de enmedio hacen una historia de la búsqueda antes de Google, de la compañía protagonista en sí, del surgimiento de un nuevo modelo de negocio en Internet tras el hundimiento de las puntocom, y analizan algunas implicaciones y límites de la política empresarial y la filosofía de Google.
1. The Database of Intentions.Google se compara en el primer epígrafe a nuestro equivalente de la Biblioteca de Alejandría; y en el capítulo final al Poema de Gilgamesh, porque esta vez nos inscribirá a cada uno en la eternidad. Google ha descubierto una clave para hallar lo que nuestra cultura quiere (aunque no, matizaría yo, lo que debería querer). Tras el crecimiento exponencial de la información en Internet, las herramientas de búsqueda, mucho más que los directorios, han hecho posible el manejo e interpretación de esa información. Battelle llama la atención sobre la consitución de un capital informativo de segundo nivel a partir de la información derivada de las búsquedas acumuladas: "the aggregate of all those searches, it turns out, is knowable: it constitutes the database of our intentions" (4). La "base de datos de las intenciones" es "a massive clickstream database of desires, needs, wants, and preferences that can be discovered, subpoenaed, archived, tracked, and exploited for all sorts of ends" (6). En 1984, la interfaz de Macintosh, para Battelle, representaba "humankind's most sophisticated and important artifact ever: a rpresentation of the plastic mind made visible" (4). Google le produjo la impresión de una transformación equiparable del concepto de búsqueda. La búsqueda produce una nueva gramática propia: la combinación de los términos que vayan a producir el resultado deseado. Y se desarrollará a niveles mayores cuando converjan la televisión y la red. También mediante el desarrollo de la búsqueda se producirán herramientas de inteligencia artificial avanzadas -- los siniestros sistemas de control Skynet (de Terminator) o de la Matrix, tienen posibilidades de comenzar su desarrollo a través de sistemas de búsqueda en red. Y el dominio de la búsqueda también tendrá consecuencias políticas, llevando a la reestructuración de las relaciones entre los ciudadanos y los gobiernos. (Vamos, que el escenario de The Net lo ve Battelle como potencialmente extendible a todo el orden económico, social y político). Suponíamos que teclear en un ordenador era un acto efímero, como llamar por teléfono, pero... Ojo con el e-mail en las empresas, y en general. Nuestras redes profesionales (en el trabajo), sociales (con familia y amigos) y económicas (en las compras) son archivables, observables, utilizables. Hay compañías punteras que han aprendido a ofrecer servicios de red de alta calidad (y que dan dinero) interpretando los dibujos que hacen en la red las series de clics. (Como el protagonista de Idoru, de William Gibson, diría yo, aún más que la de Pattern Recognition). Se usa en esto parte de nuestra privacidad... pero la cambiamos gustosamente por comodidad, servicios y poder (12). El uso de las "clickstreams" o series de clics las hace útiles, por tanto información preciosa, que hay que guardar, las convierte así en eternas, y cada una de nuestras más nimias elecciones ante un ordenador queda registrada. El trato implícito esperado por el cliente es: "confío en que no empleéis esta información para el mal: que la mantengáis segura, libre de injerencias gubernamentales o apropiaciones privadas, y que siga bajo nuestro control" --todo lo cual es mucho pedir y mucho suponer.
2. Who, What, Where, Why, When, and How (Much).Preguntas que debe responder el reportero. La última hay que especificarla: "quién gana dinero con esto, y cuánto". Explica el funcionamiento de una herramienta informática de búsqueda, y cómo Google y otras compañías innovaron en los últimos diez años desarrollando algoritmos y métodos estadísticos para estudiar el índice almacenado, y orientar así la búsqueda hacia mejores resultados. "Search is shaping our cultural grammar in ways we have yet to understand" (25). La búsqueda es, tras el correo electrónico, la herramienta más usada en la red. Y según Pew Internet, buscan más las personas más jóvenes y con mayor nivel educativo. ¿Y qué buscamos? Muchas veces más de lo mismo, cosas predecibles y muy solicitadas, pero el poder de la búsqueda está en posibilitar el número mucho mayor de búsquedas únicas: la "cola larga" del gráfico estadístico es lo que promete viabilidad y beneficios. Apareció el deporte de GoogleWhacking, es decir, dar con una búsqueda que tuviese un único resultado. (Recuerdo que una de mis primeras entradas en mi blog de 2004 (ver 23 de octubre) me comunicaba "you're a Googlewhack!"). Muchas búsquedas, según Andrei Broder (A Taxonomy of Web Search) no son "informacionales" sino "transaccionales" o "navegacionales" - se buscan colecciones de enlaces, o una página que ya se ha visto antes, o información que nos devuelve a la red para hacer algo a través de ella. Hay búsquedas para descubrir algo que debería haber en la red, y búsquedas para recuperar algo que sabemos existe en la red. La escritura nació ligada al almacenamiento y organización de información; la búsqueda de la organización de información pasa por los sistemas de catalogación para llegar a la primera herramienta de búsqueda: SMART, de Gerard Salton, a finales de los 60, que ya introduce criterios estadísticos, y algoritmos de relevancia basados en el feedback recibido. Buscar en la Web, claro, es muy distinto de buscar en un sistema cerrado y controlado. Pero hoy la búsqueda se ha convertido en el negocio de más rápido índice de crecimiento en la historia de los medios de comunicación.
3. La búsqueda antes de Google.Un buscador consta de una araña que recoge páginas de la red, un índice o base de datos creado a resultas de ese peinado, una interfaz de usuario y un sofware de búsqueda, que busca maneras de presentar el índice de manera inteligente y utilizable. Historia de Archie, WebCrawler, AltaVista (rey de la búsqueda hace ocho años...). Louis Monier, artífice de su éxito por entonces, hoy está rediseñando eBay, donde se aprecia mucho dar exactamente con lo que se busca... Pero fue Lycos, y no AltaVista ni Google, el primer motor que usó los enlaces recibidos por un sitio web como la base de evaluar su relevancia (base del éxito posterior de Google) (53). Y Excite introdujo el concepto de personalización que tanto ha prosperado, con "My Excite", páginas generadas a medida automáticamente (luego en Amazon, Yahoo.. etc.). Mediados los 90, los portales se compraban por cantidades astronómicas (por ejemplo el caso de Terra Lycos...jeje...) pero estaban descuidando, unánimente, el concepto crucial de búsqueda, que había de ser la única manera de hacerlos viables a largo plazo. Google llegó al poder ayudado por Yahoo, quién lo diría hoy. Y ambos por Sequoia Capital. Yahoo, que no es tan viejo, pues data su directorio primitivo, la Guía a la Web de Jerry y David, de 1994. Por cierto, se supone que el significado no era "patán, bruto" (ni "pitecántropo peludo") sino "Yet Another Hierarchical Officious Oracle". Yahoo nació del directorio; inicialmente ignoró la búsqueda, y todavía presenta un modelo de negocio diferenciado del de Google.
4. Google Is Born. Larry Page observó que el saber enlaces figuraban en una página era trivial, pero que no era cuestión trivial el descubrir qué enlaces había a una página. (69). Viniendo de un ambiente académico, sabía que los conceptos de "peer review" y número de citas recibidas son cruciales para determinar el valor de un documento. "El proceso de citar a otros te confiere el prestigio y autoridad de ellos: un concepto clave en el que se basa la manera en que funciona Google" (71). Se presta a posibles tergiversaciones: intercambio de citas, inflación de citas... pero en conjunto proporciona una metodología para priorizar los artículos publicados. Tim Berners-Lee creo la Web como manera de mejorar algunos aspectos de este sistema. Y Larry Page y Sergei Brin crearon Google para poner remedio a algunos defectos de la Web. Todo basado en el concepto de cita. (Por cierto, que el Xanadu de Ted Nelson también quería hacer del enlace reversible un elemento crucial. Aunque el enlace de doble sentido no podría utilizarse con el sentido informativo que tienen estos "enlaces a" de la Web, invisibles e independientes del documento enlazado. Ahí una de las claves del éxito de la Web, creo). "Page teorizó que una simple contabilizacion de los enlaces que recibe una página sería una guía útil para determinar el ranking de esa página. Y también teorizó que cada enlace necesitaba su propio ranking, basado en el recuento de enlaces de su página de origen" (74). Es la base recursiva del buscador de Google. (Observemos que PageRankse refiere no sólo a "página" sino a "Larry Page"). Nos recuerda Battelle que hace diez años la gente no tenía interés por estar visible para los buscadores, sino más bien suspicacia ante la idea de que indexasen todo el contenido de un sitio. Y los portales pretendían mantener al navegante atrapado, no que se fuese buscando otra cosa. Otras ideas convergieron. Junto con el PageRank, la teoría de Jon Kleinberg sobre la estructura de redes, con nodos y autoridades, es crucial como revolución en la búsqueda. El artículo fundador de Google fue este: "The Anatomy of a Large-Scale Hypertextual Web Search Engine" . Y la base de la viabilidad económica de negocios basados en la búsqueda la puso el fundador de GoTo.com, Bill Gross. Es el siguiente capítulo de Battelle.
5. A Billion Dollars, One Nickel at a Time: The Internet Gets a New Business Model. El modelo de negocio de Google lo creó Bill Gross, el creador de Gross National Products, de IdeaLab y de GoTo.com, utilizando la famosa "cola larga", que necesita sin embargo para su explotación de resultados de búsqueda muy afinados. Los grandes números de visitas valen muy poco en sí: lo que tiene valor es el tráfico específico, tráfico movido por la intención de comprar bienes o servicios. Y ese tráfico utiliza motores de búsqueda. Gross creía que toda búsqueda guiada por algoritmos sería en última instancia derrotada por los spammers (es la batalla que hoy lleva Google). Y opinaba que "para matar el spam, hay que añadire la fricción del dinero a la ecuación" -- cobrando al anunciante. Así, se puede poner precio a la búsqueda y al clic. Con el modelo de GoTo.com (luego rebautizado Overture), los anunciantes sólo pagan cuando se pincha en su anuncio: así todos contentos. Google tuvo que pagar derechos a Overture al copiarles el modelo de negocio, para evitar cuestiones legales pendientes en el momento molesto de salir a bolsa. Microsoft y Yahoo se encontraron a fines de 2002 con que el nuevo modelo económico los dejaba atrás de Google en cuestiones básicas: la búsqueda (MSN y Yahoo habían delegado en Inktomi y Google) - la red de búsquedas pagadas (donde utilizaban los servicios de Overture) y su propio registro de tráfico (que sí tenían tanto Google como MSN y Yahoo). De ahí la ventaja cogida por Google. Gross vendió Overture, y sigue trabajando en afinar los perfiles de búsqueda y en derrotar al spam y los cliqueadores parásitos, pesadilla de Google...
6. Google 2000-2004: Zero to Billion in Five Years. Pues eso. Algunas claves del éxito de Google: Su sistema descentralizado en muchos muchos ordenadores. Google se posiciona inteligentemente, por ejemplo compranod Usenet, lo que supone pasar activamente a buscar información nueva, en lugar de sólo pasar la araña por la Web. El cambio al modelo de Overture: ranking de anuncios por popularidad. Cuestiones de management y personalidad de la empresa. La trinidad Page, Brin y Eric Schmidt, sobre todo Page y Brin, y su liderazgo muy directo, un tanto maniático-genial e intervencionista en cada cuestión de la empresa. El lema: "Don't Be Evil" -- problemático a medida que Google adquiere cada vez mayor poder económico e intelectual. Muy bueno el comentario de Jeff Bezos, de Amazon, al respecto. "Bueno, uno no debería ser malvado, claro, pero vamos, tampoco debería haber por qué presumir de eso" (139). La misión autoproclamada de Google: "Organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil" (140). Lanzamiento de Google News por los días del 11-S (que los americanos llaman 9/11): "Los sucesos del 11-S le mostraron a Google y al mundo que Google tenía en la mano algo más que un servicio de búsqueda: tenía una ventaja extraordinaria: la capacidad de almacenar cualquier información, en cualquier momento, y mostrarla a cualquiera que la solicitase" (144). Ambivalencias ante Google: simpatías y desconfianzas que van surgiendo. Froogle... Adquisición de Blogger... Adsense... siguen las decisiones inteligentes y adecuadas a su modelo de negocio (cruciales los blogs para la "cola larga"). La caricatura del "Googlebot" que controla la Tierra.
7. The Search Economy.Google da, Google quita; puedes pasar de la cabeza de sus resultados "objetivos" a la "larga cola"-- tras uno de los retoques y actualizaciones que dan periódicamente a sus algoritmos, lo que se llama el "baile de Google". Todo intentando luchar contra los que pretenden manipular el sistema y "optimizarse" con estrategias que Google considere inaceptables. De hecho, dada la batalla librada en torno a la obtención de un buen ranking en Google, no se puede decir que los resultados de Google sean automáticos o neutrales: se ven afectado por cuestiones de política editorial, y estrategias de lucha contra el spam. Muchos sitios comerciales desaparecieron de los primeros puestos... y puede que por motivos interesados aparte de la genérica lucha contra el spam: "Después de todo, por qué comprar AdWords si tu sitio ya tiene todo el tráfico que necesita con los resultados orgánicos de la búsqueda?" (165). Google cambió las ideas sobre anuncios en la red, al cambiar de un modelo basado en el contenido de los anuncios (modelo Web 1.0) y derivado de los medios impresos o TV, a un modelo basado en la intención del comprador (modelo que se desarrolla en la Web 2.0 y que según Battelle va a refinarse más con la inclusión de anuncios interactivos en la televisión/video digital, con anuncios ligados a las preferencias de visionado y de consumo de los televidentes. Es un modelo que se va a desarrollar "inevitablemente", "convierte al medio en un nuevo canal de venta" (170), uniendo al anuncio la posibilidad de consumo inmediato a través del propio medio, y efectuando una transformación crucial en los gastos de marketing y publicidad: los hace pasar de una dimensión especulativa e hipotética a una realidad basada en datos medibles, y uniendo más sólidamente la búsqueda, los trazos de movimiento en red dejados por el consumidor, y el consumo en sí. ¿Qué resultados tiene esta personalización? ¿Fragmentación? Por ejemplo, las noticias "a la carta" se convierten en un bien de consumo. Y sin embargo los grandes medios deben entrar al trapo, no pueden ignorar la competencia de la red, no pueden "aislarse de la conversación". Ni los negocios... las páginas amarillas van a estar en Internet de un modo mucho más directo, detallado e interactivo, afinando la competencia entre negocios locales. El nuevo modelo se basará en información públicamente disponible para todos en la red, y la capacidad creciente de usuarios y empresas de utilizarla en beneficio propio. Mientras surgen problemas inesperados, de copyright de marcas, de palabras que usadas de una manera u otra en la búsqueda dan unos resultados apetecidos o no... Y aquí Google tiene mucho que decir, porque "Google es más que otra compañía cualquiera. En lo tocante al ecosistema Internet, Google es el ambiente, el tiempo que hace" (183). El asunto de American Blinds, una marca de persianas que ha llevado a Google a juicio, es crucial. Puede que Google tenga que cambiar su política con respecto a los términos de búsqueda que sean marcas registradas. Otros problemas: los negocios basados en clics masivos y fraudulentos... Google vive en una batalla perpetua con estos fenómenos, por ser quien es.
8. Search, Privacy, Government, and Evil. Epígrafe: "Esto pasa a tu expediente de modo permanente" -- El director de la escuela. Google hace replantear qué es información privada. Se venía dando por hecho que la información públicamente disponible era, sin embargo, difícil de conseguir. Con Google es fácil, y vemos nuestros datos retratados en la red de maneras molestas o alarmantes. Todos nos gugleamos a nosotros y a otros. ¿Qué significará pronto que alguien no figure? Es aconsejable autoguglearse, a ver qué dicen de uno. "En la era Google, toda nueva relación empieza con una búsqueda en Google" (193). "Debería nuestra sociedad prohibir lo digital por ley, y trazar la línea de lo que es público en la información que figure en papel, almacenada en la oficina de algún escribiente mohoso?" El Tribunal Supremo de Florida se planteó esta cuestión del acceso en red a los datos públicos, y la dejó pendiente para su resolución en 2005. (No sé si será el resultado de esta revisión, pero un servidor legal de Florida especifica que "Florida's public records law requires that information received in connection with court business must be made available to anyone upon request, unless the information is subject to a specific exemption" -- no especifica cómo). "Gracias a la búsqueda, debemos enfrentarnos a una de las cuestiones más significativas y difíciles a que se pueda enfrentar una democracia: el equilibrio entre el derecho de un ciudadano a la privacidad y el derecho de alguien (sea una empresa, un gobierno, u otro ciudadano) a saber" (193). O quizá, prosigue Battelle, no se trate tanto del derecho a saber como de un control de la capacidad de saber. Hay cantidades masivas de información personal identificable almacenadas. "Pero nuestra cultura todavía aún está por captar las implicaciones de toda esa información, cuánto más la necesidad de protegerse de su posible mala utilización" (194). "Search me" - "A mí que me registren": Anuncios intrusivos en G-Mail. Pero Google puede seguir todo tu uso de la red, no sólo tu e-mail. Todo ha dejado de ser efímero, se ha vuelto eterno, parte de la "Base de Datos de las Intenciones". Quizá toda esa información jamás se haga públicamente disponible. Pero podría ser mal utilizada por quienes tienen acceso a ella. Nuestra relación con Google se basa en la confianza. Pero leyes como el PATRIOT Act buscan controlar todo tipo de comunicaciones electrónicas, que supone una reinterpretación de la Cuarta Enmienda de la Constitución USA, la que protege contra "unreasonable searches" (199). Por cierto, el PATRIOT Act "prohibe a las compañías que comuniquen a nadie que el gobierno ha solicitado información de esa compañía" (200). La Ciudad de Nueva York (irónicamente) emitió, como algunas otras, una declaración repudiando esta ley. De todas maneras, el Gran Hemano podría no estar en el Gobierno sino en la empresa privada. Google, con su poder, y su voluntad de "no ser malos", han colaborado sin embargo con el gobierno chino para poder entrar en China aun a costa de ofrecer una versión censurada de la red.
9. Google Goes Public. Pues eso, la salida a bolsa, los resultados espectaculares... y todo, todavía, sin un plan claro de a dónde quiere llegar la compañía (Supongo que lo que ha citado antes de "organizar la información del mundo" no lo considera Battelle un plan claro -- al menos en términos empresariales).
10. Google Today, Google Tomorrow. "Quien tiene gran poder debería usarlo con suavidad" (Séneca). La fase introspectiva de Google, desde la segunda mitad de 2004. Page y Brin redactaron "las Tablillas"-- "una declaración definitiva de qué es lo que hace que Google sea Google" (231). El contenido no se ha hecho público. Google ha sido la compañía de crecimiento más rápido de la historia: un 400.000 por ciento en cinco años. Análisis de la competencia: Yahoo. Esta no está guiada directamente por los creadores de la misma, como lo está Google. Yahoo intenta un enfoque más personalizado en los posibles intereses diversos de los usuarios, aunque Google tampoco ofrece resultados de búsqueda puramente cuantitativos, sino diversificados por áreas de interés. Yahoo está más explícitamente abierto a especificar sus planes editoriales y comericales, y a la intervención humana en orientar esos planes. "A Google, al contrario, le repele la idea de volverse una empresa guidada por su contenido o por políticas editoriales" (240)-- Para Yahoo, humanos primero, tecnología después: Yahoo surgió de un directorio hecho por humanos, Google de un algoritmo de búsqueda. Pero compiten en el mismo terreno, y sus estrategias, aunque diferentes, los han hecho moverse hacia el terreno del otro. Google no se conforma con la búsqueda: Fusion, por ejemplo, proporcionará a los usuarios más margen de integración de los distintos servicios a su gusto (moviéndose hacia el terreno que han andado Yahoo, AOL, MSN y otros..). ¿El futuro? Bien, organizar la informacion personal, OK. Pero también transformarse en el mercado global, desplazando a eBay. Y eso hacerlo organizando la información global: sacando partido de la computerización del mundo que se va a producir a todos los niveles, a medida que el mundo físico y la Web converjan, y todo objeto esté informatizado y la información esté en red y accesible y controlable a través de Google. Google como universidad, como compañía telefónica, como Amazon más eBay ... los límites no están claros.
11. Perfect Search. Epígrafes de Vannevar Bush ("As We May Think"), sobre la infinita tarea de computar las actividades de millones de personas, y de Isaac Asimov ("The Last Question") sobre lo que yo suelo llamar "el apocalipsis de la comunicación total" -- "All collected data had come to a final end. Nothing was left to be collected. // But all collected data had yet to be completely correlated and put together in all possible relationships..." (El límite en Asimov es la reversión de la entropía. En visiones menos místicas puede ser una especie de Matrix. Por cierto, esta idea de "el apocalipsis de la comunicación total" se parece mucho al plan de John Poindexter presentado al Pentágono en 2002, "Total Information Awareness", que pretendía hacer un seguimiento de todas las fuentes de información, y que seguramente pervive, corregido y mejorado, a la sombra del Patriot Act... Battelle lo menciona en la p. 289). "El buscador del futuro no es un buscador como los que conocemos, es más bien como un agente inteligente" (252). La búsqueda se extenderá fuera de los ordenadores, a los teléfonos, aparatos de todo tipo... todos tendrán capacidad de conexión y de ser buscados. Es la condición para la búsqueda perfecta, la acumulación masiva de miles de patrones de búsqueda, lo que Battelle llama la "Fuerza de los Muchos". (Puede verse al respecto también este artículo de Tim O'Reilly, "¿Qué es la Web 2?"). Se requiere mayor usabilidad del rastro de clics que dejamos, narrativizarlo en cierto modo, hacerlo comprensible, retomable, una referencia. Están saliendo muchas herramientas que permiten hacer eso precisamente, sacar sentido a los dibujos de huellas que dejamos en Internet. (Los "atajos" de Yahoo, o su búsqueda contextual Y!Q; la "búsqueda programática" de AOL; Amazon, con su buscador A9, fue el primero en introducir el concepto de "historial de búsqueda" en sus resultados (Google lo hizo a continuación). Buscaremos, o tendremos opción de buscar, nuestra Web personal, la que ya hemos visitado, o la que otros con intereses similares han visitado (Amazon y su sistema de recomendaciones tienen un gran potencial de desarrollo futuro). La Web semántica, propuesta (¡también!) por Tim Berners-Lee, e implementada a través del etiquetado que posibilita el lenguaje RDF ("Resource Description Framework"). Los esquemas globales producidos por miles de etiquetados, las "folksonomías", crean un nuevo tipo de relevancia. La proliferación de los enlaces en los blogs utiliza la Fuerza de los Muchos para hacer emerger una taxonomía elaborada colectivamente. Otro tipo de aproximación a la búsqueda "perfecta": WebFountain. Intenta etiquetar los documentos de manera inteligente, no automática, y permitiendo la elaboración de búsquedas complejas con un gran número de variables: haciendo la red accesible a las demandas detalladas de un cliente (es un servicio caro de IBM). Quizá el futuro esté en su convergencia con la ubicuidad y "simplicidad" de Google. Otro factor a tener en cuenta: los buscadores específicos para un ámbito determinado: buscadores académicos, profesionales, de negocios... y la futura conexión entre ellos. Luego: hay que reintroducir la versión temporal en la Web: permitirnos acceder a la Web de 1998, no sólo a la actual, por ejemplo (la Waybackmachine es el primer paso sólo en esto...). La búsqueda personalizada, como en el Furl de LookSmart, que te archiva todos los sitios que visitas. La perfección saldrá de la convergencia de todas estas tendencias, y Google es el punto de convergencia más probable.
Epílogo. La búsqueda por excelencia, the search, es la búsqueda de la inmortalidad. Buscando "inmortalidad" en la Web, Battelle da con el Poema de Gilgamesh. Si el poema inscribió a su héroe para la eternidad, es posible que Google nos inscriba a todos, y a nuestra huella personal en la red, en un tipo de inmortalidad, la que nos den sus archivos, conservados preciosamente como información utilizable. Es el equivalente moderno de grabar nuestro nombre en piedra para el futuro...
John Battelle lleva también un Searchblog, donde se puede leer por ejemplo este post relacionado con la conclusión del libro.
¿Debo aclarar que he encontrado el libro muy interesante y recomendable?
Mañana por la tarde me voy a Castellón a un congreso donde me han invitado como conferenciante (mi primera y quién sabe si última invitación de este estilo). Se llama 2nd INTERNATIONAL CONFERENCE ON INTERNET AND LANGUAGE, 27, 28 y 29 de Octubre 2005, en la Universitat Jaume I. Me parece que soy más o menos el único que va a hablar de una temática más o menos literaria; mi conferencia está creciendo todavía a estas alturas en la mundo ancha telaraña: "Linkterature: From Word to Web".. Más información sobre el congreso aquí.
Como creo que no se publican las conferencias plenarias en las actas del congreso, supongo que seguiré manteniéndola aquí, y que igual sigue creciendo unos días más.
Sale Flock . (¿Seguro que se han pensado bien el nombre? Un tanto... ovejuno, o borreguil, o rebañesco). Para quienes gusten de bloguear desde un buscador integrador de todos tus contenidos de software social en red, relacionando todos los aspectos de tu actividad en un solo punto: blog, más Flicker, más del.icio.us más lo que le eches... Vamos, que demasiado integrador y todo lo encuentra jill.txt , vía quien llego allí. Le pongo este comentario:
So, Jill, you've felt the shiver of what I like to call the "Apocalypse of Total Communication"? Have a look at this, another shiverer: "The most merciful thing in the world, I think, is the inability of the human mind to correlate all its contents. We live on a placid island of ignorance in the midst of black seas of infinity, and it was not meant that we should voyage far. The sciences, each straining in its own direction, have hitherto harmed us little; but some day the piecing together of dissociated knowledge will open up such terrifying vistas of reality, and of our frightful position therein, that we shall either go mad from the revelation or flee from the light into the peace and safety of a new dark age." (Opening words of H. P. Lovecraft's "The Call of Cthulhu", 1926)
Curiosas interferencias, cuando tus colegas, alumnos, etc., ven tus fotos o dibujos en red. Pero, ¿son siempre indeseables?
Atando cabos para mi tok sobre Linkterature compruebo que ya existe la palabra CyberNet como marca (registrada, supongo); quizá también "cyberNetics", que era la palabra que me tentaba para denominar la ciencia de los sistemas informáticos en red: la "retética" no me gusta, "internética" se presta mejor a la ética de comunicaciones por Internet (en la línea de "netiqueta"); aunque los de Internetics sí parecen aplicarlo en un sentido parecido, al estudio del impacto de Internet... (que es sólo un tipo de red, claro). "Teoría de sistemas" me parece que se solapa con el significado que tengo en mente para cyberNetics, incluyéndolo en su aspecto teórico pero no en el tecnológico-aplicado. Se me dirá que "cyberNetics", aunque enfatiza un tanto el "Net value" suena demasiado como "Cybernetics"... bueno, en parte esa es la cuestión (y no despreciemos la différance).
A lo que voy. El artículo de la Wikipedia sobre Cybernetics la define así, siguiendo a Norbert Wiener: "a theory of the communication and control of regulatory feedback. The term cybernetics stems from the Greek kybernétes [translitero translitero y me salto los enlaces] meaning steersman, governor, pilot, or rudder; the same root as government). Cybernetics is the discipline that studies communication and control in living beings or machines".
Bué-nóoo.... lo que se ha dicho sobre estos temas. Pero me gustaría centrarme, con benefit of hindsight, sólo en esta definición que ya aparece básicamente en Norbert Wiener, el santo patrón. (Aunque el artículo de Wikipedia también nos remite a otros acuñadores del término cibernética, como Ampère y Platón, ná menos. Para ellos "cibernética" es la ciencia o arte del gobierno). Veamos qué se contiene allí, en la misma definición de la disciplina:
- Teoría, pues, de la comunicación y del control. No hay comunicación sin control, ni, claro, control sin comunicación. Dos disciplinas, la de la comunicación y la del control, semiótica y política, pongamos, que estaban destinadas a encontrarse, o a reencontrarse, en la cibernética (y en la ciberNética).
- El papel crucial del feedback, la retroalimentación de la información, en la constitución, elaboración y tratamiento de la misma. Google lo hizo bien aquí con sus algoritmos correctores, por ejemplo, tomando el enlace mismo como información relevante y retroalimentando esa información con información sobre quién enlaza a los enlazadores.
- La reducción a un plano común, o la fusión, del ser vivo y la máquina: el cíborg ya alentaba (a modo de Darth Vader) en la definición de Wiener en Cybernetics. Cibernética nos lleva inevitablemente a cyborgnética.
El cíborg, que se materializaría poco después en el artículo de Manfred E. Clynes y Nathan S. Kline "Cyborgs and Space" (Astronautics, Sept. 1960): "materializarse" es mucho decir dada la fecha del artículo, aunque el astronauta-ciborg de los CKlines es más tangible que el de William A Reupke ("Efficiently Coded Messages Can Transmit the Information Content of a Human Across Interstellar Space," Acta Astronautica 26.3/4, March-April 1992)– o que el de StarTrek (beam me up, Scotty). También en una película de ciencia ficción, Species creo que era, nos llegaba el invasor en forma de información codificada por radiotelescopio. Y ya Olaf Stapledon imaginaba en Last and First Men a los últimos terráqueos emitiendo sistemas de ondas electromagnéticas al espacio que permitiesen la reconstitución de la información vital de los organismos. Bueno, y qué hacemos en los blogs sino proyectar al ciberspacio nuestro cuerpo astral...
Decía Hari Kunzru que "cybernetics has left two important cultural residues behind. The first is its picture of the world as a collection of networks. The second is its intuition that there’s not as much clear blue water between people and machines as some would like to believe" (Bueno, es una idea con la que jugaba Descartes, aunque luego trucaba la máquina con the ghost in the machine). Y las dos cuestiones que señala Kunzru se convierten en una misma, en última instancia, cuando vemos que son los sistemas de redes los que en última instancia están posibilitando una aproximación más refinada a la inteligencia artificial, como señala John Battelle en The Search. Si los ordenadores llegan a actuar inteligentemente, será compartiendo información en red, no perdidos en el espacio como Hal 9000.
- Más inquietante: etimológicamente, el timonel es el timón, o el timón guía al timonel, o los dos acaban siendo una y la misma cosa: El timonel hecho a su instrumento, un cyborgriego.
- Sobre lo de la realidad como una colección de redes: en la propia definición de cibernética ya está, en efecto, implícita la red. Una red simple, si se quiere, de un emisor a un receptor, pero con feedback, con lo cual se multiplican sus personalidades. El enlace entre sistemas multiplica las posibilidades de retroalimentación, y de uso informático de esa retroalimentación (lo que viene a ser lo mismo, q.e.d.). Comunicación y control quiere decir red. Y red quiere decir comunicación.... y Control. Under the Net.
- Y así llegamos a la convergencia de la cibernética, en tanto que ciencia del control de la información, con la política, la ciencia del control y gobierno de los hombres. Latente en Platón... CibernÉtica, y ciberpolítica son, por tanto, indisolubles de la cibernética. La Red... pero una red en la que el gobierno será el mayor hacker, o la matrix social. El cyborgobierno.
Veo que desarrolla la Wikipedia sistemas de retroalimentación más elaborados: ver por ejemplo en su artículo "Cybernetics", que es uno de los artículos seleccionados para ampliar y corregir esas deficiencias. Orlovsky es pesimista; a mí la Wikipedia me parece en conjunto admirable, aunque contenga errores a patadas. (¿En qué enciclopedia no los hay? Los fallos aprietan pero no ahogan a quien todo lo abarca. Y, ya saben... quien vea uno, que lo corrija – que está Vd. en un wiki, contextualice, hombre, no lo confunda con un restaurante). Vamos ahora a por "Cybernetics".
Saludos creepy los de los cajeros automáticos cuando te llaman por tu nombre, o el de tu ordenador cuando te habla por primera vez leyéndote un aviso. Pero aún más cuando en Pejmanesque (www.pejmanesque.com), una página web a la que he llegado a través de Google, me saludan también por mi nombre (y me piden dinero) sin haberme registrado previamente allí ni nada. Mejor ir acostumbrándose, humano.
(Por cierto, pocos saludos me llegan a este blog ahora que su clon Blogiado está interrumpido. Me tengo que conformar con el e-mail, y pocos me llegan, claro; pero me alegran los suyos, Ms. with-a-nick).
(PS: Solucionado el problema de mi Vanity Fea - es un decir- ¡Gracias, Roberto! Recuerdo a los hipotéticos lectores de este blog que si se interrumpe la conexión a Blogia pueden leer mi blog en http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/blog.html - allí no hay sistema de comentarios automático, pero a cambio hay música y hasta alguna imagen)
Más de mil muertos por el Katrina, y 30.000 por el terremoto de Pakistán. Una búsqueda Google de "Hurricane Katrina" nos da 240.000.000 resultados, una búsqueda de "Pakistan earthquake" nos da 22.900. Hay que tener en cuenta que es terremoto con repetición, ya había habido otros recientemente, por lo que no vale decir que el Katrina lleva más tiempo en la red; si acaso menos. Las cuentas nos salen como sigue: 240 millones dividido para 1.242, salen a 193.236 referencias Google por muerto norteamericano. 30.000 dividido para 22.900, nos da... 1,31. Y 240.000 dividido para 1,31 nos da un resultado del número de pakistaníes que vale por el momento un estadounidense, en cotización web: 147.508. Desprecio los decimales. Esto según la red en inglés (que es el idioma oficial en Pakistan, no en los Estados Unidos, que no usa). Bueno, está bien, soy tendencioso. Seguro que dentro de unos días ha subido al cuádruple la cotización de los pakistaníes: la web es un medio democrático, y las folksonomías no mienten...
Mientras admiraba una foto de Hiperión tomada por la Cassini, me acabo de enterar del acuerdo entre la NASA y Google, por el cual Google ya no sólo se dedica a dar wifis o conexión telefónica gratis, o a crear la Biblioteca Universal, sino que se expande por el cosmos... la pesadilla de los que piensan que Google is evil, supongo. (Si le preguntamos a Google "Is Google Evil?" nos contesta como un gallego, con la misma pregunta – hoy). De momento están mapeando la Luna. Voy con retraso.. apenas he conseguido ver alguno de mis libros en versión digital por ahí en Google Print, sin comerlo ni beberlo, y hoy he visto Google Maps tras cambiar de buscador (un punto más para Firefox, OK). A Google Earth no puedo acceder, por maquero. Pero en Google Local he estado viendo Providence, Rhode Island, la misma casa donde viví a finales de los ochenta... de hecho era una residencia con cuatro torres y un bloque central, y se ve perfectamente. También la biblioteca donde estudiaba, y el prado del campus... Luego puedes despegar como un cohete, aumentando la escala del mapa, alejarte de la superficie del planeta, y aterrizar en otro sitio de tu agrado. impresionante. En Cedeira, donde he pasado el verano, se distinguía perfectamente hasta la profundidad del mar al lado de la playa. Ahora voy a buscar Biescas, y la casa donde vivían mis abuelos en Francia... a ver si los encuentro, que tierra adentro es un poco más difícil... Bueno, Les Gouets, imposible. Pero en Biescas se ven perfectamente el canal, la central... y en Zaragoza, con más definición, la casa donde estoy, la estatua de la Plaza de los Sitios, la calle Mefisto de la quedada bloguera, y hasta la plaza de parking donde dejo el coche....Bueno, pues si Google tiene esto y nos lo regala, ¿qué no tendrá el Pentágono y esconde? ¿Fotos de los piojos de la barba de Bin Laden, quizá?
Según mis diversos contadores de visitas, ayer recibí 208 visitantes en las distintas hueves que llevo. Y según los historiales de mis distintos navegadores, visité 208 páginas. Mi balanza de pagos web está a cero (me temo que suele estar en números rojos, pero lo cierto es que no tengo datos). En todo caso, tener un sitio web es la única manera de no incurrir en débitos impagables, si las visitas se consideran una unidad monetaria.
Aclararé, para los mal pensados por estas coincidencias, que visité muchos otros sitios aparte del mío.
La segunda unidad monetaria de la web son los resultados de Google (16.500 resultados para "José Ángel García Landa"), la tercera los enlaces de Technorati etc., supongo. De estos tengo cuatro o cinco, jeje.
Un dato alarmante: buscando "Shakespeare" hace un año en la web, Google daba más de cuatro millones de resultados. Buscándolo hoy, da cuarenta y seis millones de resultados. No quiero ni pensar en el año que viene. Es un consuelo que William Shakespeare tiene menos resultados que Shakespeare. Aquí va una muestra del nuevo canon guglificado, con unas cuantas figuras representativas. La posición relativa es curiosa a veces.
Homero 21 800 000 (la mayoría sobre Los Simpson, al buscar "Homer" en inglés) William Shakespeare 5 430 000 Stephen King 4 560 000 Jane Austen 3 480 000 Dan Brown 3 520 000 Dylan Thomas 2 900 000 Agatha Christie 2 890 000 Virginia Woolf 2 110 000 T. S. Eliot 2 000 000 Ernest Hemingway 1 950 000 Miguel de Cervantes 1 760 000 William Gibson 1 660 000 Samuel Beckett 1 630 000 Danielle Steel 1 170 000 Jacques Derrida 1 070 000 William Wordsworth 834.000 Ken Follett 814 000 Lope de Vega 731 000 Enid Blyton 717 000 Zadie Smith 609.000 Alexander Pope 598 000 Harold Bloom 525 000 Arturo Pérez Reverte 332 000 A. S. Byatt 276 000 Barbara Cartland 220 000 Northrop Frye 180 000 Javier Marías 141 000 Ignacio Martínez de Pisón 979
Compárese con algunos ídolos de la cultura pop no literaria:
Disney 74 900 000 George Bush 26 100 000 Jesus Christ 17 300 000 The Beatles 11 400 000 Michael Jackson 11 100 000 Steven Spielberg 5 390 000 Nicole Kidman 5 180 000 Real Madrid 4 440 000 Mickey Mouse 3 760 000 David Bisbal 891 000
Bueno, ahora 891 001, supongo; lamento contribuir a la confusión.
El principio de La Llamada de Cthulhu no podría ser más inquietante para quienes tengan dudas acerca del apocalipsis cibernético que a veces imaginamos:
"Lo más piadoso del mundo, creo, es la incapacidad de la mente humana para relacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de negros mares de infinitud, y no estamos hechos para emprender largos viajes. Las ciencias, esforzándose cada una en su propia dirección, nos han causado hasta ahora poco daño; pero algún día el ensamblaje de todos los conocimientos disociados abrirá tan terribles perspectivas de la realidad y de nuestra espantosa situación en ella, que o bien enloqueceremos ante tal revelación, o bien huiremos de esa luz mortal y buscaremos la paz y la seguridad en una nueva era de tinieblas". (En Felices Pesadillas, Valdemar, 2003, p. 849).
La Red podría interpretarse como ese "ensamblaje de todos los conocimientos", con efectos deslumbrantes y sin duda inesperados. Falta cruzar los dedos, y procurar que no se nos transforme la cibernética en una "abominación que aguarda y sueña en las profundidades"...
Las obras de Lovecraft están en red en el pintoresco sitio gótico Dagonbytes (www.dagonbytes.com/thelibrary/lovecraft/)
Sobre el "apocalipsis de la comunicación total" en The Matrix, en Olaf Stapledon y en Teilhard de Chardin escribí un trabajo aparecido en el libro Memory, Imagination and Desire in Contemporary Anglo-American Literature and Film (Heidelberg: Winter, 2004). Aquí va un trocito:
We could perhaps summarise Teilhard de Chardin's theories as the convergence of Christianity, Hegelianism and evolutionary theory. Teilhard de Chardin contemplated human history as the gradual development of spirituality, from inanimate matter, through living forms and incipient consciousness to the full development of the spiritual potential of mankind. Teilhard's is thus an optimistic theory of progress: the development of civilisation, science and thought will ultimately give rise to the Godhead that Christian and other mythologies place both at the beginning and the end of history-and in Teilhard there is indeed a seed of the Godhead even in the primitive universe, as it teleologically strives towards consciousness and unity. Such anthropocentric illusionism is, of course, the mythical side of Teilhard's theories-as has been pointed out by Stephen Jay Gould (1990). The directionality of history is for Gould a perspectival effect, a retrospective illusion created by the vantage point of human observers.
Teilhard presents in an attractive way a theory of globalisation which, in spite of its pseudo-science, is for many an aesthetically (and ethically) satisfactory conciliation of progressivism, evolutionary thought and Christian spirituality. In The Formation of the Noosphere (1947), Teilhard wrote:
"No one can deny that a network (a world network) of economic and psychic affiliations is being woven at ever increasing speed which envelops and constantly penetrates more deeply within each of us. With every day that passes it becomes a little more impossible for us to act or think otherwise than collectively". (Quoted in Fusionanomaly 2002)
As the word "network" in the previous quotation may suggest, there exists indeed a contemporary offshoot of cybernetic Teilhardianism which sees in computer technology and in the development of the Internet and cell phones the road towards a spiritual integration of mankind in an overmind. The reflections on "Gaia Theory, the Noosphere and GaiaMind" by the New Age essayist Jim Fournier (2002) may serve as an example of the Teilhard/Ecology/Internet connection. It is worth noting that the Internet sites dealing with these New Age concerns abound in spelling mistakes and in links to astrological websites.
Teilhard's vision, or that of these New Age visionaries, is a utopian dream of perfect communion in God or Nature. But a symmetrical line of reasoning has also given rise to dystopian, or nightmarish versions of globalisation and of the communicative apocalypse. Total communication becomes total alienation or totalitarian control in dystopias such as Zamyatin's We (1924) or Orwell's Nineteen Eighty-Four (1949). The alienation effect is perhaps even greater if the dystopian controller is not a human being, not even a living being, but some sort of machine. The "robotic takeover," the rebellion of intelligent machines and the replacement of mankind by robots, has long been a staple science fiction motif, but it acquires more threatening overtones after the fin de siècle, as computers have indeed invaded our personal space, and the machinery which is bound to dehumanise the world quickly spreads a web connecting the human and the non-human, luring us into the cybernetic interface, and in fact transforming human society into one vast cyborg.
Fin de la autocita.
En Orwell o en The Matrix, el final de la historia es un Cthulhu cibernético, y no precisamente el Dios que Teilhard esperaba. Ya se sabe: es cuestión de perspectiva. Los intereses de los apicultures no son los de las abejas, y los intereses de los dioses no coinciden con los de los humanos.
Bueno, se va haciendo imperativo inaugurar una nueva sección de mi bibliografía, una que agrupe a lo que llamaré cybertheorists – gente que actualmente tengo dispersa entre científicos, filósofos, críticos culturales, semiólogos, lingüistas, y otros grupos. Seguirán siendo, aun en una misma lista, un grupo heterogéneo, pero siempre relacionado por un interés por la comunicación electrónica, los ordenadores, la literatura cibernética, la realidad virtual... A esa lista irán desde Aarseth hasta Ziegfield, pasando por McLuhan y Moulthrop. Y–sabéis qué– que me voy a autoincluir entre esos "cybertheorists", hala, abandonando el nicho "estructuralista" que hasta ahora me acogía en la bibliografía. Pero una cosa no quita la otra, claro, y mi mente seguirá siendo –lamentable mente, dirán algunos– un pelín estructuralista de más... (Mi excusa para ir ahora de "ciberteorizador", aparte de mi reciente interés por los blogs y demás, es una cosa nostálgica: este año ya se cumplen veinte años desde que mordí la manzana del Macintosh, quince desde que husmeé los primeros hipertextos de Landow et al. en Brown, y diez de la primera versión en Internet de la bibliografía ésta. Ya son años en red dando mal – ¿o no?). Por cierto, la nueva sección de la bibliografía la inauguro hoy en mi ordenata, así que no aparecerá en red hasta la próxima edición de la bibliografía, en 2006.
Ah, y para no salir del capítulo vanidades, por primera vez me han mencionado favorablemente el blog (hasta ahora, aparte de algún enlace de gente simpática, sólo desfavorablemente, jeje...) – lo han elegido "bitácora de la semana" en Libro de Notas (el "diario de los mejores contenidos de la red en español")– ¡gracias, Libro! (y gracias por avisarme, Magda).
(PS: Vaya qué suerte la mía. Ahora que me habían puesto allí ha estado caído Blogia todo el día...).
Estoy haciendo un cursillo sobre el Anillo Digital Docente de la Universidad de Zaragoza, para aprender a manejar herramientas informáticas de enseñanza no presencial. Ya tengo ahí algunos materiales para una de las asignaturas que doy, "Crítica literaria inglesa y norteamericana". Se gestiona con un sistema informático, WebCT, que es muy engorroso y lento de manejar, pero que a cambio tiene un montón de posibilidades... entornos cerrados de foro, correo y chat, posibilidad de poner exámenes automatizados, cálculo automático de notas, administrador de contenidos para acceso a ellos en fechas determinadas, etc. etc.
La verdad es que no envidio al alumno hipotético que se las tenga que ver con varias asignaturas y atender en cada una a las cuentas de correo, al chat, a varios foros, a las notas del profesor en el calendario... no es sorprendente que este alumno sea sólo hipotético. Lo cierto es que para una asignatura presencial es matar moscas a cañonazos, aunque algún elemento como el foro cerrado puede resultar útil para comunicación fuera de clase (ahora, que los alumnos escasamente utilizan el correo electrónico que ya tienen de oficio...). Me parece que como no se les obligue, convirtiendo en un fin lo que no debería pasar de ser un medio, no le voy a encontrar mucha utilidad práctica. Otra cosa es que vaya evolucionando la universidad hacia la no presencialidad... eso parecía hace unos años, cuando la mayor parte de la lista no aparecía en todo el año. Claro, que luego tampoco aparecían a los exámenes, y eso ya es pasarse de no presencial y pasar a alumno desmaterializado. Y a esos ya les puedes echar la Red encima, que ni aun así los repescas.
(Ah, y por cierto, le auguro un fracaso cuasi-rotundo a la movida esta de las pizarras electrónicas en las escuelas que se inaugura estos días en Aragón... También a nosotros nos compraron la tele para clase en los años 60, y se apagó porque interfería con el trabajo que hay que hacer... el medio se pone enmedio de la presencia directa).
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Este es un libro de Mark Boardman (Londres y Nueva York: Routledge, 2005), perteneciente a la serie Intertext, y complementario por tanto del libro "central" de la serie, Working with Texts. En este caso se examina el lenguaje de los sitios web con una perspectiva que está a mitad de camino entre la lingüística y el manual de iniciación a la red - o más bien, salta de una a otra perspectiva sin mucho terreno intermedio. Un terreno intermedio lo podría proporcionar el concepto de género discursivo, pero aquí está un tanto infrautilizado.
Una perspectiva interesante apunta en la voluntad del autor de utilizar el análisis narrativo para aplicarlo a la experiencia de la Web: "the idea of narrative as the driving force behind the Web and how it works as a form of communication" (3), pero el análisis es demasiado somero y la narratología demasiado escasa.
Incluye un breve capítulo introductorio, y otros sobre 1) el contexto físico de los sitios web, 2) los sitios web institucionales, 3) los sitios web personales, 4) sonido y vídeo en la Web, 5) buscadores, 6) elementos de la escritura en red. Todo muy esquemático, y todo desde el punto de vista lingüístico-estilístico, combinado como digo con explicaciones bastante elementales de lo que es la Web a nivel completamente introductorio: así se explican los constituyentes básicos de una página web en términos de prominencia estilística, prioridades, etc.; se comenta sobre el tipo de gráficos y de letra que se utiliza para crear una "imagen" (de modernidad, de seriedad, etc.), en relación al contexto "desregulado" de la Web.
Algunos extractos:
"The brain works by association and connection, and not in the linear way that the post-Gutenberg tradition of literacy requires of the reader. // Hypertext is a way of hard-wiring these associations and connections with other documents... Written text allows us to replay the content of our experience and thought, but the revolutionary assumption behind hypertext is that we are replaying a narrative more like the thought process itself" (10) Etc. Por otra parte, el hipertexto, dice, se parece al zapping, "channel hopping" (15) así que estaríamos hablando de un pensamiento un tanto descentrado...
"When intertextuality consists of hard-wired links and not simply references that the readers have to pursue themselves, it is easy to think of the Web as a wilderness. But it is perhaps more appropriate to think of it as a series of interconnected buildings" (31). Normalmente se nos ofrece un mapa o guía clara para el sitio: "Sometimes, though, there is a deliberate attempt to conceal the overall discourse structure of the site. A prime example of this is the hypertext novel–a form that pre-dates the Web, notably in the form of software tools for teaching children how to construct coherent written narrative. It was thought that the Web would popularise the hypertext novel, to the extent that the web form would rival the printed novel, but this has not happened to date" (33). Recomienda visitar, como novela hipertextual, ésta: www.waltersorrells.com/2.html
Parece escéptico el autor con la posibilidad de literatura en la Web, pero está pensando más en los viejos géneros, trasvasados, que en géneros nuevos. No se plantea por ejemplo la peculiar literariedad que puede surgir de los blogs. De hecho, a la hora de tratar (muy someramente) de los blogs, en el capítulo de los "personal websites", ignora el hecho de la interacción en los blogs, y habla de los receptores sólo en tanto que receptores implícitos - ¡como si no hiciesen su aparición efectiva! Tampoco aporta nada el libro sobre lo que es quizá el fenómeno más llamativo de la interacción a través de Internet: el desarrollo de formas escritas intermedias entre la escritura tradicional y la oralidad, en el correo electrónico, sí, pero también en los websites interactivos. Pero es que de hecho el libro no se ocupa en absoluto del aspecto interactivo de la red, cosa bastante llamativa.
Un aspecto interesante del libro es cómo influyen en nuestras actitudes hacia la Web y nuestros estilos de tratar con ella la consciencia de que es un medio sin responsable ni propietario global, un tanto impredecible, fluido, y accesible con otras máquinas que percibimos como también impredecibles y poco de fiar, los ordenadores.
Una aplicación interesante del esquema narrativo a la web: frente a la trayectoria voluntaria (si bien por enlaces prefijados) del lector, está el hecho de que "new proactive forces on the Web are beginning to encourage a kind of enforced narrative path, where content that we have not chosen may appear on our screens" (63) - popups, basurilla, etc. El origen del término Spam está en un sketch de Monty Python, en el que había un café en el que todos los platos del menú eran Spam (jamón prensado) con algo más.
La discusión de los buscadores es muy poco técnica, y ni siquiera se presta atención a la revolución que supuso el concepto de retroalimentación de enlaces de Google, utilizando la reticularidad de la red como fuente de información y no como obstáculo o medio neutro. Nos habla el libro de Boolean logic, pero no de Googlean logic... Vaya, se me acaba de ocurrir la palabra "Bloogle". A ver cuándo Google empieza a ocuparse del tema de los blogs más en serio, y no sólo con Blogger. Y vamos a los blogs en este libro.
"Personal websites appear to be a curious hybrid of secret diary and public revelation" (41) - una dinámica ésta que se estudia mucho más detalladamente en el libro de Viviane Serfaty The MIrror and the Veil (Rodopi, 2003). Comenta Boardman el morbo que parece producir la revelación a través del anonimato, a la vez confiando en que Internet te oculte y en que te proyecte a la atención global (48). Y el gozo casi mágico de saberte dueño de un "diario mágico" que sólo tú puedes modificar, ocultar o cambiar de sitio - aunque aquí se ignora otra vez la interacción y también la posibilidad de que alguien te "robe" el diario y lo cuelgue en otro sitio. (¿Ha sucedido ya? Seguro que sí).
Boardman comenta sobre la diferencia retórica, estilística y de diseño visual entre páginas institucionales y personales, comparándola con la diferencia entre la decoración de edificios públicos y de viviendas, respectivamente: "Personal pages are constructed more according to the principles of private living space, and so there can be greater experimentation with different types of communication" (47).
Compara los blogs a "discourse gatekeepers", cosa que parece exagerada. Un blog subraya aspectos de Internet, para llamar la atención hacia ellos; sería un highlighter más que un gatekeeper. Sí que me gusta el título de ésta sección: "Doppelgänger: Your web personality" (48). Y sigue a Daniel Chandler al utilizar el concepto de face de Goffman para analizar la autoproyección en la red: reescribimos continuamente viejas versiones de nosotros mismos, aunque otras queden enterradas en el archivo del blog. "Daniel chandler points out that this presupposes a very changeable version of the personality: working against the modernist idea that the personality is stable throughout all experience and that we are just trying to find it and be true to it; and instead reinforcing the post-modernist assumption that the personality is constantly being redefined" (49). OK: aquí hay un concepto utilizable, pero más que oponiendo modernismo y postmodernismo habría que relacionarlo con conceptos fluidos y reificados de personalidad, personalidad en proceso y desarrollo frente a personalidad estable - algo que no data del postmodernismo, sino que por ejemplo puede verse en las reflexiones de Friedrich Schlegel o de Solger sobre la ironía romántica: la trascendencia de uno mismo mediante el autodistanciamiento y la ironía. O en los Monólogos de Schleiermacher, también de la época romántica. Y Goffman, Goffman da mucho más juego para analizar el blogguismo, tanto en Interaction Ritual como en Frame Analysis. Cualquier día me pongo a ello...
El final de The Language of Websites es ominoso: en sección aparte, únicamente esto: "Be careful out there" (94).
Propongo una nueva interfaz de usuario para un buscador de Internet, o una nueva función que se añada a los buscadores existentes. Nombre: pues... Exploogle, o Googlefox, o lo que sea. Debería combinar un tipo de búsqueda afinada como las que hace Google con la interfaz habitual de un buscador que permite leer páginas web. La idea básica es hacer converger los conceptos de enlace y de búsqueda. Si leyendo una página web quieres hacer una búsqueda de términos relacionados con el tema, actualmente tienes que abrir Google u otro buscador, o ir al cuadro de búsqueda, y escribir allí los términos. En la interfaz que propongo, los términos a buscar se seleccionarían con una función particular que permitiese destacarlos en el texto mismo, no en un cuadro de búsqueda, y accionando a continuación un botón de búsqueda. Otra opción sería seleccionar (highlight) un fragmento de texto y hacer una búsqueda en Internet (pulsando el botón de búsqueda) de todos los términos relevantes de ese texto seleccionado. Los resultados de la búsqueda deberían abrirse en una ventana pop-up sin ocultar la página original, y con opciones de mostrar ya sea el primer resultado de la lista directamente, accediendo a ese sitio web, o una lista de resultados de búsqueda a la manera de Google y otros buscadores. También habría que desarrollar, claro, un sistema de búsqueda recursivo para que en caso de no obtener resultados se probase de nuevo con eliminación de términos de búsqueda o de parte del texto. Esta compresión de funciones que se pueden automatizar fácilmente elimina pasos innecesarios para el usuario en muchos tipos de búsqueda, y tiene como resultado convertir todo el texto, y no sólo los enlaces, en hipertexto. O sea, un hiperhipertexto.
(PS: Ir al 3 de septiembre para la continuación del caso de suplantación de mi personalidad... autosuplantarse uno mismo será inevitable, pero los suplantadores que intentan desacreditar a otra persona, "Eva", demuestran una baja catadura moral - y cobardía, claro).
(También crece el blog el cinco de agosto, con más reseñas y reflexiones sobre literatura y cibercultura ).
El golpe maestro de Google fue utilizar el enlace de internet como fuente de información utilizable y retroalimentable. A remolque han ido sus competidores, que lo van alcanzando: A9 o Yahoo dan ahora información casi tan utilizable como la de Google (but not quite). Antes se podían comparar los resultados de Yahoo y Google simultáneamente en Yahoogle (www.seekfreak.com/new/framer.asp - pero ojo que hay muchas páginas que utilizan el nombre pero no hacen esto). En la página de Fernando Tricas veo un enlace del año pasado a Toogle (c6.org/toogle)... busquen allí y vean lo que sale, por ejemplo, si buscas "chica verde" (sin espacio enmedio). O el nombre de algún famoso, etc. De allí nos invitan a probar Woogle (www.gujian.net/woogle). Con esto es más difícil obtener resultados legibles, pero probad por ejemplo con "Impeach Bush", o con "A rose is a rose is a rose". Se basan al parecer en una búsqueda de imágenes similar a la de Google. Procurad que vuestra imagen más enlazada en la web, si existe, sea bonita... Hay otra página divertida, Googlefight (www.googlefight.com), que compara listas de enlaces de dos búsquedas- a ver quién la tiene más larga, vamos. (Probad, por ejemplo, Vanity Fea vs. Borjamari. Y luego, por eliminación, A Bibliography of Literary Theory and Criticism contra Borjamari--jeje. El ganador, que se enfrente a Barrapunto). Si os gusta Google, pues también está allí el Google Blog, para noticias, etc. : y Google Watch si creéis que Google es el cáncer de la web. O podéis buscar Google en Google, a ver qué sale... siempre hay sorpresas.
A Ted Nelson no le funcionan los enlaces en su web (xanadu.com.au/ted/). Una pena, para quien inventó la noción de "hipertexto", y soñó con un sistema de enlaces indestructibles que comunicasen todos los textos, un auténtico Xanadu de la comunicación... Alguna Persona de Porlock ha debido irrumpir e interrumpir la conexión de ideas. O quizá Nelson esté demasiado enfadado con la WWW contra la que tanto despotrica y se le pone mal cuerpo al pasar por el aro de las páginas web y los "falsos" enlaces hipertextuales. Suena como si el proyecto no fuese a ningún sitio: Nelson pretendía hacer pagar por agregar contenidos – mientras que en el funcionamiento efectivo de la Web el enlace que te ponen es un beneficio obtenido. Sobre todo desde que llegó Google (ver mi post sobre "Economía del enlace" del día 6). El mismo diseño de las páginas de Xanadu es desfasado, comparable al mío... en fin, fue un sueño bonito mientras duró. La web va por otro lado, ciertamente, y está más intertwined&tangled que el hipotético Xanadu, lo cual es bueno, o por lo menos divertido... Por cierto, aún me estoy leyendo The Road to Xanadu, de John Livingston Lowes, una auténtica world wide web in a nutshell. Es Lowes, quizá más aún que Coleridge, quien inspiró a Nelson.
Walker, Jill. "Links and Power: The Political Economy of Linking in the Web." ACM Hypertext 2002 proceedings (Baltimore, June 2002). Baltimore: ACM Press, 2002. 78-79. (http://huminf.uib.no/~jill/txt/linksandpower.html )
Me leo este interesante artículo de Jill Walker, y lo pago, según la tesis de la autora, enlazándolo. Desde que llegó Google, los enlaces son la unidad monetaria de Internet. Hay que administrarlos con cuidado... Lo malo es que en la web de Blogia está prácticamente imposible poner enlaces, a menos que te quieras pasar allí la mañana. Esperemos que se solucione con el cambio de servidor recién anunciado. (PS: ¡se solucionó!)
Relacionado, o enlazado, con el tema de los enlaces, estará también el peipa que estoy preparando para el congreso de Castellón sobre Internet y lenguaje. Ya tiene título definitivo, si algo hay definitivo en este mundo: "Linkterature: From Word to Web". Aquí está colgado (www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/linkterature.doc ) a título experimental, el paper in progress (PS: Y el definitivo).S
Se admiten sugerencias. Instalarme un contador de palabras como el de Jill no serviría de nada, porque no cuenta las que tienes que quitar, sólo las que has puesto.
(Otro artículo sobre blogs de Jill Walker: "Weblogs: Learning in Public." On the Horizon 13.2 (2005): 112-118; http://jilltxt.net/?p=1461 )
Via Camyna encuentro la web de Silktide, un sitio que hace un examen automático de tu website y te pone nota. Estos son los mejores resultados que he logrado, introduciendo la dirección de la bibliografía:
NEW! Your website is ranked #7,202 out of 36,149 SiteScores! This report tested 2 pages of http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography.html (using SiteScore v1.7.0) Marketing: How well marketed, and popular the website is. 8.5 Design: How well designed and built the website is. 7.3 Accessibility: How accessible the website is, particularly to those with disabilities. 5.6 Experience: How satisfying the website is likely to be. 7.5 Visitor rating Average user rating for this site's design (website needs more votes) No votes Overall Summary score for this website. 7.1 Visitor feedback: This website does not currently have any visitor feedback. You should try this report again later to see if anyone has rated this website.
Good / bad points
Design is old and is unlikely to work when found in Google, or other search engines This website appears to be in violation of the British Disability Discrimination Act A Google search for "A Bibliography of Literary Theory and Criticism" finds this website as #3 This website is extremely well linked to (1,900 websites link here) This website is very quick to respond This website is extremely popular (approx #13,408 in the world)
Bueno, ahí queda for what it's worth, cada vez nos tendremos que atener más a la opinión de los robots. Aunque lo que piensen ellos de mi estilo literario me es tan indiferente como a ellos lo que yo pienso del suyo. Poniendo Vanity Fea hacían una evaluación de Blogia, no de mi blog, y les daban un seis y pico; y poniendo mi blog en mi web salía fatal error. (Quizá lo sea, quizá lo sea...).
Ya no necesitamos oscuros poetas postmodernos: sólo la claridad y la lucidez se apreciarán hasta que los ordenadores sean capaces de generarlas. Los poemas caóticos ya nos los pueden escribir los ladrones y sus ordenadores. En Crooked Timber leía hoy sobre nuevos géneros literarios hechos de correo basura reciclado - por ejemplo, romancillos de ciego basados en el tipo de mensaje basura que ponía yo el 18 de junio. Aquí hay otra propuesta que tenía guardada yo, también procedente del correo basura y mínimamente tratado para su consumo:
YOU SHAMEFUL ME
From: "Moses" Subject: Very new and exclusive own most young teens inside X-Mail-Scanned:
We haven't been introduced ... :) The most sweet an youn girls in that The hardest series twice Welcome. (You statesmanlike me Speedwell me You decorticate me drug me You figure me bellyache me You cyrus me caroline me You lingual me airmass me You trudy me being me)
He has half the deed done who has made a beginning http://www.geocities.com/?s=xxx Our studios best site for You primipilar! (You skull me husbandman me You dakar me pepsi me You rosebush me pint me You shameful me zoe me) Please look at our preview. There are hard nice models faces there.
You're a wise person if yhou can easily Direct your attention to whatever needs it - That great Cathedral space which was childhood. As soon as there is life there is danger.
Es el título de un vídeo de Chuck Olsen http://ourmedia.org/node/7821 que veo tras la recomendación de Cyril Fievet, http://www.pointblog.com/past/2005/04/27/welcome_to_the_future.htm, contra la aplicación de los viejos derechos de propiedad intelectual a los nuevos medios. La idea básica es que reproduciendo caseramente el trabajo de artistas estamos promocionándolos, además de proporcionarles, como buenos fans, dinero en efectivo por otros lados. En efecto, Internet ha posibilitado la explosión informativa y mediática personalizada. Se habrá observado que de repente la prensa se ha vuelto gratis; a esto no es ajena la red. Antes había que pagar por leer un periódico; ahora o lo lees en red o te lo reparten gratis. El siguiente paso es que te paguen por concederles parte de tu tiempo para prestar atención a la publicidad o la ideología incorporada que llevan. Y hacia eso vamos. También los blogueros ofrecemos nuestro material gratis a quien nos quiera prestar atención. En última instancia, el tiempo es oro, y el tiempo que dediquemos a alguien, oro para él. Gracias por dedicarme tiempo. Y, hablando del futuro, me acabo de leer el segundo volumen de la novela por entregas de Javier Marías, Tu rostro mañana (hablando del futuro y del pasado, vamos). Aquí se la recomiendo a quien me quiera hacer caso, es de las mejores que he leído. Casi viene a desmentir su propia tesis, que "La vida no es contable, y resulta extraordinario tanto empeño en relatarla" ¿Tiempo perdido, entonces? Bueno, algunos rebuscan el tiempo perdido. A esos les gustará Tu rostro mañana; que pierdan el tiempo leyéndola, porque "lo importante está siempre ahí, en el tiempo perdido, allí donde uno diría que ya no puede haber nada." (Espero que pronto salga el tercer volumen) "Así que dime qué más, qué más se te ocurre y qué más me ofreces y qué más tienes, sigue pensando, corre, no te pares, vamos, sigue..."
(Por cierto, disculparán los lectores de este alterego de mi bitácora que dibuje los enlaces en lugar de ponerlos, pero es que aunque Blogia ha cambiado el software de inclusión de enlaces, sigue funcionando igual de mal que antes... Así que keep trying, Blogia, y gracias en cualquier caso por el servicio gratuito).
Me pregunto si la red de la pesca milagrosa daría para contener todo lo que va apareciendo por Internet: igual hasta Cristo renunciaba. Hoy veo que la Wikipedia planea sacar una edición en DVD/CD-ROM ste año. Revisada y desplagiada. Lo que prueba que igual que se pasa del cine a las novelas, además de viceversa, también se pasará de los intermedios a los medios sólidos. Si el DVD es un medio sólido, claro, es que ya estamos a un nivel...
Y desde hace años. Porque otra cosa que veo es que un tal Thomas P. Dawson, de Escondido (California) presentó en el año 2000 una patente de un sistema "para proyectar datos sensoriales al córtex cerebral humano": es decir, para generar tecnológicamente sensaciones virtuales directamente en el cerebro. La patente se aceptó en marzo de 2003: puede verse aquí. El propietario de la patente es Sony Corporation; y el inventor al parecer sigue "escondido" porque no quiere hacer declaraciones sobre su invento. Según el artículo de http://www.boingboing.net/2005/04/07/sonys_patented_metho.html">BoingBoing donde lo leo, una portavoz de Sony declara que el sistema es por ahora especulativo, aunque la tecnología nos llevará en esa dirección. Los fans de Matrix ya habrán reconocido las líneas generales del siniestro invento en la descripción, aunque en Matrix emplean una tecnología pre-wifi un poco patatera, con cables pinchados en la nuca. De hecho un sistema de estimulación del cerebro no invasivo, mediante ondas de radio (que es lo que viene a ser un BlueTooth) está imaginado, junto con sus funestas consecuencias sociales, en la novela de Olaf Stapledon Star Maker (1937).
Y, por último (todas estas vienen a través de BoingBoing), consejos y noticias sobrecómo bloguear anónimamente. Muchos se creen que son anónimos por usar un pseudónimo, pero su IP de origen queda registrado en la plataforma de blogging. En fin, ya se sabe, hecha la trampa, hecha la ley...
Mi bibliografía ya está guglificada. ¿Quién la desguglificará? Espero que nadie. Bueno, pues la historia es esta. Resulta que llevo quince años haciendo una bibliografía a pedales, por el procedimiento de acumular citas y ordenarlas a pulso en listados bibliográficos, con documentos de texto, no con un programa de base de datos, con lo que el resultado visible es más o menos lo que se ve en la bibliografía final de un libro académico, pero que ocupa unas doce mil páginas si se imprime (o igual son veinte mil, no sé). Al principio, pues eso, una inutilidad, un pasatiempo extravagante, yo digo que es mi manera de matar marcianos delante del ordenador, pero pasito a paso ha ido creciendo. Un poco menos últimamente, desde que me dedico a bloguear, o a guguelear, o a blooglear, en lugar de a bibliografear.
Bibliografía impublicable, claro. Bueno, pues van un día e inventan Internet, así que lo primero que hice cuando llegó la red por aquí, hace diez años, fue colgar la bibliografía. Supongo que eso me coloca entre los pioneros en desarrollar recursos académicos para la bueb (gracias a Sergio Salvador y Luis Julve, no por mis propios méritos). Pero vaya. De repente resulta que el monstruo textual era mucho más manejable, comunicable y compatible de lo que había parecido. Pero seguía sin tener motor de búsqueda interno: había que apañarse con un índice. En fin, que todo el mundo me decía, "tienes que pasarlo a una base de datos, así no hay quien lo consulte..." Y yo, "bah, ya acabará inventándose el sistema." Y va y aparece Google. Que no sólo localiza páginas por orden de relevancia, sino que elabora versiones html de los documentos de texto que encuentra en la red. De repente, sin comerlo ni beberlo, ya tengo toda la bibliografía en formato html, sin tener siquiera que utilizar la nueva opción de Word (que también había aparecido entretanto) de guardar los documentos como páginas web; el mamotreto textual se convierte en mamotreto hipertextual. Google ha sido un auténtico fenómeno, reestructurando la Web y haciéndola utilizable: el primer buscador que realmente merece tal nombre (antes, el auténtico buscador era el sufrido usuario intentando pasar la vista lo más rápidamente posible por los cientos de miles de resultados). Mi bibiografía siempre ha tenido un excelente ranking en Google, en los temas abstrusos como teoría literaria, crítica, filología, etc. que son su especialidad.
Pero... seguía sin tener un motor de búsqueda interno, aunque Google la hacía mucho más localizable dentro de la generalidad de Internet. (Por cierto, si Google hace un seguimiento a 8.000 millones de páginas web, una de cada dos millones de esas páginas es alguno de los 4.000 archivos de mi bibliografía: no parece mal ranking).
Esta mañana estaba utilizando Google para otra labor muy útil: detectar el copieteo de los alumnos. Ahora pueden localizar fácilmente en Internet comentarios hechos casi sobre cualquier texto literario que se les ponga como tema de trabajo, pero para el profesor es igualmente fácil luego localizar los párrafos copiados, sobre todo si los estudiantes carecen de la habilidad lingüística necesaria para reformular, reelaborar, cambiar la expresión... ¡claro que si la tienen ya merecen el aprobado! Bueno, pues trasteando con Goooooogle con estos fines, de repente doy con la solución para poner un buscador interno a la bibliografía, un buscador de Google restringido al sitio web de la bibliografía, pero que sigue utilizando los criterios de Google para un buen ordenamiento prioritario de las páginas (con menos eficacia quizás que en la web, porque aquí no se aplica lo de priorizar la lista de resultados según el número de enlaces).
Así que desde hoy mi vieja bibliografía se reencarna en una nueva versión con buscador incorporado.Go ogle it.
Conclusión: a veces no es tan malo como parece el sistema de hacer las cosas a pedales. En este caso ha acabado por aparecer el sistema que me faltaba para convertir la bibliografía en una base de datos automatizada. En el caso del blog, que como se sabe tiene una versión patatera en una web a pedales, y otra versión en una plataforma específica para blogging, Blogia (también de Zaragoza, por cierto), hay que decir que si bien es un poco pesado lo de la duplicación, parece ser un seguro de vida. Hay veces que Blogia no se puede conectar supongo que por sobrecarga; y es un caso que viene pasando con frecuencia, con Diariogratis, Bitácoras.com o últimamente de modo más desastroso con Blogalia (se pueden leer en el blog de Borjamari diversos seguimientos del tema y comentarios sarcásticos al respecto). Un poco de duplicity no viene mal en este caso... ah, y hacer copias de seguridad.
"Ser es ser percibido", un lema, el de George Berkeley, que va muy bien con la filosofía y práctica del blogguing. Por otra parte, también casa bien la filosofía inmaterialista de George con cualquier cosa que tenga una existencia tan virtual e insustancial como esto que leemos. Así que hoy lo adopto de epígrafe.
Hoy he terminado, por fin, de reteclear lo que fue mi tesina, hace más de veinte años, un estudio narratológico sobre Tiempos Difíciles de Dickens. Pues bien,está colgada en la red, y por curiosidad, tecleo "técnica narrativa" en Google... ¿y qué sale en el puesto número uno de las cuatrocientas mil páginas halladas por Google? Pues la página que yo acabo de colgar. ¿Misterio? ¿Habré dado con alguna fórmula para el Google Bombing así por serendipia? Igual tiene venta.
Por si acaso eso no lo tiene, voy a darme prisa en acuñar unos pocos términos para que al menos me los reconozca la Real Academia en su momento. Con alguno acertaré, supongo, para escándalo de los puristas y agradecimiento de la posteridad, si Google sigue siendo tan perceptible dentro de un tiempo como lo es ahora: Gúguel. Guguelizar. Guguelindexar. Sobreguguelizar. Infraguguelizado. Desguguelización. Guguélico. Guguélicamente. Aguguélico. Extraguguélico. Interguguelidad. Hiperguguelización. Antigooglebalización. Reguguelizante. Guglisfera. Subguguélicamente. Esse est Gugli.
Loïc Le Meur comenta cómo utiliza Google como corrector ortográfico: se busca una palabra con las dos ortografías dudosas, y la correcta es la más utilizada (en principio, supongo). El ejemplo de Loïc, impressionant/impressionnant, le hace concluir que una persona de cada cinco escribe esta palabra con faltas de ortografía. Le pongo este comentario: "Mais c'est peut-être la démocratisation de l'orthographe qu'on est en train de discuter là. Imaginez: un correcteur automatique branché sur Google qui donnerait à vos textes l'orthographe la plus répandue et donc, présumablement, la moins encombrante... et tout ça avec l'autorité du public, pas de notre ignorance à nous! J'avance un résultat: la franglaisation de l'orthographe." Vamos, que Internet favorecerá el desarrollo del spanglish, y del franglais, y de los sentidos y ortografías más internacionalmente compartibles de las palabras, ya sea por el procedimiento de Google, que saca a la luz una tendencia intrínseca de la red, o por métodos más indirectos. Claro, que la lógica de Google choca con otro tipo de lógicas, por ejemplo la lógica fonética. Así, no parece probable que los españoles nos pongamos pronto a escribir "orthographía": así que no conviene sacar conclusiones demasiado generales, sino ver qué circunstancias rodean cada caso. Gúgel como herramienta de democratización: un tema interesante tanto para especulaciones filosóficas como para estudios estadísticos. Pronto empezaremos a oír hablar de los efectos perniciosos de la guglificación, sin duda...
Blog de notas de José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: "Algo hay en el formato mismo de los blogs que estimula un desarrollo casi canceroso de nuestro ego" (John Hiler)