En tiempos, no hace tantos años, se publicaba una memoria anual de actividades de mi Departamento universitario. Memoria impresa, digo. Luego se quedó discontinued, pillada en una turbulencia mediática que la hizo obsoleta o irrelevante cuando aún la página web del departamento no estaba en condiciones ni se actualizaba. Ahora sí se actualiza, anualmente, pero with a difference: ya no importan las actividades en general, o aún menos los resultados. Sólo importan los proyectos y los grupos. Nos llega hoy esta carta de la secretaria, que yo veo sintomática, o característica del Zeitgeist, como se prefiera:
Estimados/as compañeros/as:
Me pongo en contacto con vosotros para comunicaros que se va a realizar la actualización anual de la página web del Departamento. Para llevar a cabo esta tarea, agradecería hicieseis llegar la siguiente información (...) antes del 26 de enero:
- Los I.P. de proyectos de investigación nacionales (o miembro en quien deleguen): título del proyecto, referencia y miembros del proyecto.
- Los I.P. de grupos de investigación reconocidos por la DGA (o miembro en quien deleguen): nombre del grupo, referencia, miembros del grupo y página web.
- Los coordinadores de proyectos de innovación docente (o miembro en quien deleguen): Título del proyecto, referencia, breve resumen y miembros del proyecto.
Y eso es lo que interesa que conste: lo proyectos, no las realizaciones. Quizá se presuponga que los proyectos realizan algo, cuanto menos agrupar a la gente—otras cosas yo no dudo que hagan, pero desde luego no es lo que interesa de ellos, cuando ni se menciona si se traducen en resultados, publicaciones, indicios de calidad, etc. El único indicio de calidad del proyecto es el propio proyecto, u otros proyectos previos, síntoma inequívoco de la hinchazón conocida como proyectitis. Entendiendo aquí por "proyectos" no cualquier noble empeño, claro, sino sólo los que tienen marchamo oficial y obedecen a algún plan quinquenal, cuadrando y cuadriculando participantes, temas sobre los que trabajarán, horas dededicación, y subvención a recibir. En realidad lo más importante es estar agrupado, tabulado y etiquetado—no sea que no se nos ocurra qué hacer, o, peor aún—que nos vaya a entrar la inspiración.
En el discurso de toma de posesión del ministro de Educación, Wert, se mantienen las líneas maestras de lo que venía siendo la evaluación de males del sistema, y de voluntad reformadora, que encontrábamos tanto en gobiernos del PP como del PSOE. Se aboga por más colaboración con la empresa, esperable, por "dignificar la FP" (que esperemos que no suponga confundir a la Universidad con la FP, según se ha venido amagando) y por utilizar mejor los recursos para mejorar la calidad. Ahora bien, la palabra clave, entiendo, de las que aparecen en esta noticia, es "gobernanza"— porque es un palabro de esos que no pasan desapercibidos, un "shibboleth" más que un concepto, y contiene por tanto todo un programa de gobierno, qué digo de gobierno, de gobernanza. Pero sobre el concepto de gobernanza ya escribí bastante, aún mejor, como es un conceto bien sabido y que viene ya mascado desde el extranjero, en "La Gobernanza empresarial de la función pública" traduje y apliqué a la situación de la universidad española este artículo de Paul Du Gay que trata el tema en profundidad, con sus pros y con sus contras. Y ya en el año de Graçia de 2005, apenas llegado el gobierno Çapatero, escribí sobre la FP Empresa-Universidad, y José Luis Pardo también. ¿Pero es que acaso se nota en algo que ha habido un cambio de gobierno, o de Gobernanza? Ahora que igual esta vez sí se practica lo que se predica; ya estaremos al tanto de los posibles efectos.
If the State pays 90% of the fees at public universities, it means that ALL students get a scholarship (an implicit one) covering 90% of their expenditure. Maybe this is a kind of luxury we cannot afford without borrowing money from the Germans (or suppressing the provinces, or cutting the expediture on public health, or whatever). And maybe it has a nasty side effect, too, in making students less conscious about public money and public institutions (which are, after all “for free”). Perhaps getting them to pay a higher proportion of their fees, unless they qualify for a REAL scholarship, would be more reasonable, and a more intelligent use of public funding.
Me alegro de la iniciativa, que viene a través de la titulación de periodismo, porque mediáticamente hablando la Universidad estaba por los suelos. Ni un triste blog, ni un canal de YouTube tiene, que ya les vale. En tiempos protestaba yo por estas cosas, ahora noto que me han bajado las energías, o me ha subido el escepticismo. Una cosa que mejoró mucho la situación fue el servicio de noticias sobre la universidad del Gabinete de Prensa, y el boletín iUnizar—y en la página de la Universidad, si se sabe donde buscar, aparece información, pero no tiene ni un buscador. Y suprimió el Rincón de Opinión que tenía... Claro que vamos a remolque en todo, cuando cualquiera puede configurarse una sección de noticias Google que te pase las noticias de la Universidad de Zaragoza.
En cualquier caso, ánimo con la radio, y que no les pase ná, si abren el grifo de la opinión bidireccional, y le dan el micrófono a la gente. De momento falta la costumbre de opinar, eso sí, no hay mucha cultura de eso Y eso que medios y posibilidades no faltan. Ya era hora de que se usasen un poco más: cualquier día, hasta estrenamos blog en la Facultad, o un canal de YouTube.
Se me ocurre que con este planteamiento así, a nivel panorámico, resultará prudente ponerse objetivos logrables, para no perder financiación.
Y si los objetivos son demasiado ambiciosos habrá que rebajarlos y ajustarlos—como decía Pope, "nadie puede lograr más de lo que se propone"; menos, sí. Quizá sea razonable proponerse menos.
También se me ocurre que un objetivo o sonsonete repetido es el de acabar con el fracaso escolar. Ese es un objetivo fácilmente cumplible, con unas directrices aún más claras sobre el porcentaje de alumnos que tenemos que aprobar los profesores—mejor, si se instituye el aprobado obligatorio, como en la Primaria. Siempre podrán competir por nota, there's room at the top, por citar a otro clásico. Actualmente, somos sospechosos y se nos anuncia que seremos investigados si aprobamos a menos del 60% de los estudiantes, o a más del 90%. Quizá bastase con suprimir este último requisito, y habríamos acabado con el desagradable fracaso y habríamos subido las tasas de éxito y calidad al 100%. Y objetivo objetivamente cumplido.
Con lo fácil que es estar entre los que tienen mejores índices de éxito: basta con bajar el listón.
Ahora que se me ocurre que la crisis de deuda de EEUU también se debió en parte a los baremos de calidad por objetivos: el vendedor tenía que colocar tantas hipotecas para cubrir su índice de productividad, y si eran hipotecas basura, pues ya pagará la factura alguien. Mientras, hay quien ha cubierto sus objetivos de productividad, y hasta le habrán pagado un complemento.
"La Universidad de Zaragoza es una de las once españolas incluidas entre las 500 mejores del mundo, según la clasificación que cada año realiza la Universidad de las Comunicaciones de Shanghái (China) y donde se tiene en cuenta, sobre todo, la capacidad científica de las universidades. La presencia española no se hace visible hasta el tramo de las 200-300 mejores universidades del mundo, y la de Zaragoza está en el intervalo de 400-500, bastante lejos del top ten encabezado por las grandes instituciones de Estados Unidos y Reino Unido como Harvard, Stanford, MIT o Cambridge. Por delante de la UZ, aparecen la Universidad Autónoma de Madrid, la Complutense de Madrid, la de Barcelona, la Universitat de València, la Autónoma de Barcelona, la Politècnica de València, la de Granada, la Pompeu Fabra, la de Santiago de Compostela y la de Vigo, que por primera vez se incluye en el listado."
Espero que haya incluidas en el ránking éste más de 500 universidades... Ah, sí, sacan una lista de 4.000 a partir de una base de datos de unas 20.000 universidades y centros de investigación.
Por mi parte, en el ránking del SSRN, que es el que más informativo me resulta, voy por cerca del puesto 4.800 ("4790 out of 167660"). Estoy lejos de los 500 primeros. Pero hace un año iba por el 5.700. A este paso, en 2016 llegaría al number one... si las estadísticas funcionasen así.
The Joys of Teaching Literaturetells of someone who tried to get her PhD supervised by a professor who wouldn't even look at it... but in the author's experience, supervising a Ph.D. candidate's work is an exhausting job. In my commentary, these are two sides of the very same coin:
And why would someone try to work with a supervisor who doesn’t supervise? Well, I know a possible answer to that question. Christ himself said, “unto those that have, more shall be given”. There is a kind of professor who tends to absorb everything, like a vortex: influence, research projects, supervisions…. and if you want the remotest chance of an academic career, you’d better begin by contributing your share to HIS (or HER career). The Catedrático gets all the PhD candidates who are able to really write a dissertation on their own, that’s why they "work" more and their job is easier. And the second-best or third worst are left to those whose job is to push and pull the candidate until s/he makes it… an exhausting job if you ask me, I almost said a fool’s game. The academic dice are loaded.
Ya sabíamos que nuestro ex-Rector Pétriz se entendía bien con Emilio Botín, pero el buen entendimiento entre nuestra universidad y el Banco de Santander no acabó con el ascenso de Pétriz a más altas esferas, ascenso que sin duda también le ha permitido profundizar en esta relación. Hoy mismo nos comunica la Universidad que si queremos (pero sólo si queremos) podemos cambiar nuestro carnet universitario vulgaris por una tarjeta con nuevo diseño y que es a la vez una tarjeta de crédito del Banco de Santander. Además de útil, es bonito, en tanto que alegoría de las transformaciones de la Universidad en el nuevo Ecosistema Económico de la Educación Superior...
Al igual que sucedió en el caso del profesor José Penalva en la Universidad de Murcia, tras haber escrito su libro Corrupción en la Universidad, ahora se le abre un expediente a otro profesor que denuncia la corrupción en la universidad (esta vez la de Almería)—Jorge Lirola. Conviene investigar estos casos a fondo—aunque menuda justicia tenemos, que se coloca siempre por instinto del lado de los administradores, y no de quien los denuncia.... Pero que se investigue, a ver si se puede probar algo. Y si a la corrupción se ha sumado abuso de poder o acoso laboral por parte de los rectores, que paguen con todas las consecuencias, igual que intentan hacerles pagar preventivamente a quienes les denuncian. El hecho de que sean juez y parte, y que no se corten de expedientar a quienes les denuncian, ya huele que apesta.
Informa así el profesor Lirola sobre el desarrollo de su caso:
Estimada/o compañera/o de Universidad:
Tras mi denuncia contra el Rector de Almería, Pedro Molina, por prevaricación y fraude, del que tiene conocimiento el Rector de su universidad, aquél ha ordenado abrirme un expediente sancionador. Entiendo que se trata de una represalia, por lo que lo he denunciado igualmente por acoso laboral, tanto a Pedro Molina como a su Inspector de Sevicios, Antonio Sánchez Cañadas. A este último también por calumnias, que son en las que se basa la apertura del expediente sancionador.
Ante el acoso que sufro, cada vez mayor, por parte del Rector, quiero difundirlo, como forma de mitigar ese acoso y dejar en evidencia al acosador, pues es lo que recomiendan los expertos. Así, aparte de conseguir que deje de surtir efecto el acoso, también pretendo pedir responsabilidades al Rector por sus actos, que entiendo delictivos y poder establecer un referente positivo en la lucha contra la corrupción por parte de determinadas autoridades universitarias.
En estos enlaces se puede ver la rueda de prensa en la que doy detalles de todo ello:
No le pido que tome partido, sino sólo que conozca los hechos y, en la medida que quiera y pueda, solicite que lo aclaren las instancias competentes que conocen el tema.
En consonancia con la nueva ley que regula el Doctorado, la Universidad de Zaragoza crea un centro internacional de Doctorado, junto con las universidades de Lérida, La Rioja y pública de Navarra, y en un futuro con el CSIC y las universidades de Pau y Toulouse. Hoy salía esta noticia en el Heraldo, y se situaba a nuestra universidad como la segunda en calidad docente según los parámetros de la Fundación Conocimiento y Desarrollo. No sé si haremos aparición por ese Centro todavía imaginario, cuando lo construyan u organicen effectively. Destaquemos por lo llamativo entre los programas de investigación de este centro, un "animalario de transgénicos" en Lérida, que me ha recordado a los experimentos del Dr. Moreau.
Yo para pocos doctorados estoy, y menos experimentos. Por primera vez "en varios años" no voy a tener docencia de máster; la que iba a ser supuestamente mi asignatura por así llamarla la eligieron antes que yo otras profesoras más antiguas, incluyendo a la malvada Dra. Penas. Es que ha habido pocos estudiantes matriculados, y en tiempos de becas flacas, se han recortado asignaturas, del máster y de la licenciatura. A la Dra. Penas, sin ir más lejos, se le suprimieron del plan de estudios en extinción más de la mitad de las asignaturas que impartía. También despareció del mapa la Crítica Literaria Inglesa y Norteamericana, materia que yo he venido impartiendo al menos intermitentemente desde los años 80. Y varias optativas más, que estamos haciendo la transición de la Licenciatura de Filología Inglesa al Grado de Estudios Ingleses, con recortes de profesorado por el camino, y hay que hacer jeribetes para cuadrar el Plan de Ordenación Docente. En fin, vaya usted a saber qué impartiremos en años futuros; de momento con tener un plan mínimamente organizado para el año que viene ya me doy con una piedra en los dientes; el curso que viene repetiré algunas asignaturas de este año y aparte empezaré al parecer con un grupo de literatura inglesa early modern en el grado. Los másteres amagan con ser reestructurados y refundidos, con lo cual he preferido no elegir otra asignatura de un máster que vete a saber si durará o no. Efímera está la cosa, pero igual de esta fase precaria ya no sale, si seguimos los pasos de Inglaterra... y va a haber que ir acostumbrándose a la nueva ecología académica.
Me comunica el coordinador de nuestro programa de Doctorado, que ha habido un cambio en los criterios del Rectorado y que por fin se me incluye, a mí y a los demás doctores que no figurábamos, en la web de los programas de Doctorado. Esta es la nueva instrucción que han recibido:
Estimados coordinadores:
Siguiendo indicaciones de la Jefe del Servicio de Programas y Posgrados y con el objeto de mejorar la información pública que, respecto de los estudios de Doctorado, se incluyó en la web con ocasión de la convocatoria de la mención hacia la excelencia y para que la base de Doctorado resulte plenamente expresión de la Oferta en Doctorado de la Universidad de Zaragoza, le traslado la instrucción recibida del Vicerrector de Política Académica para que, en el apartado de profesorado, se incluya la totalidad de los profesores con capacidad de dirigir tesis.
Como es lógico. Yo tuve mis más y mis menos con la cuestión, protestando por mi exclusión al coordinador, y luego al Vicerrector—sobre todo habida cuenta de que en mi caso en concreto había una orden judicial expresa de incluirme en el programa. Me sospecho que nuestras protestas al Vicerrectorado, y no sé si las de otros también, han influido para reconducir esta situación que suponía una exclusión de facto de los programas de la mayoría de los doctores de la Universidad.
La historia se repite, porque ya hace años se me "extrajo" del programa de Doctorado de mi departamento por una triquiñuela legal, y sólo por sentencia judicial logré que se me readmitiera. Y otra vez para afuera, y otra vez para adentro. A ver cuánto duro aquí ahora, ya no digo cuántas tesis logro dirigir, que eso ya es para nota.
Por A, por B o por C, desde hace años en este departamento, si no en esta universidad, hay que nadar contra corriente todo el rato, sólo para seguir en el mismo sitio. Y lo llamativo es que a la mayoría del profesorado al parecer le da igual que le quiten prerrogativas, que les anulen el título o que les supriman el programa de doctorado o hasta la titulación. Seguramente ahí está el problema más gordo, en esa pasividad tan bovina, pastoreada por los Responsables.
En fin, sea como sea, el asunto se resuelve de momento, y le envío noticia a mi abogada de que no va a ser necesario solicitar por vía judicial el cumplimiento de la sentencia que ordenó mi inclusión en el programa de Doctorado.
_____ Hablando de doctores y doctorados, hoy observaba fernand0 que aún no está la cosa aquí tan mal para ellos como en USA. Pero todo llegará y lleva camino, con los últimos recortes y los que vienen.
De la conclusión al libro de José Penalva Buitrago,Corrupción en la Universidad: El ocaso de la pedagogía, el triunfo de la endogamia:
El poder de esta España es reticular, y su símbolo, la tela de araña. Se organiza a modo de una tupida trama de relaciones, pero con nombres y apellidos. Esos nombres y esas tramas eran objeto de investigación por parte de los medios de comunicación—cuando eran medios de comunicación—, y por ello han estado en el corazón de las sociedades abiertas.
Y hoy España sigue enferma de poderes, de señoritos—Saca-Buche, lo llaman en mi tierra; cacique fue apodado en la España de ultramar—. La entera geografía española sigue plagada de las telas de esas arañas, en una maraña que defne la entera faz de esta tierra. Encuentre usted un partido político, un departamento universitario, una comunidad de vecinos o una vulgar cofradía, y allí verá la entraña de la España real: el señorito y su grey de fieles vasallos. Sea el nacionalismo extremista o el provincianismo de boina y botijo; sea el alcalde y su camarilla o el cura y sus sermones; sea el tertuliano suplantador de realidad y su servilismo ideológico; sean catedráticos y sus cortijos universitarios. Los procesos sociales en España giran sobre el mismo centro: señores que reclaman sumisión, y los no menos culpables fieles vasallos.
Esa es la entraña de nuestro presente: el mezquino caciquismo y su vergonzoso proceso de borreguización de la masa circundante. Desde la noble y señorial piedra de abolengo hasta el más humilde chinarro del camino; ausculte, y allí está la España real: la araña cainita que teje su red de mezquinos y serviles vasallos. En virtud de los hilos que han ido tejiendo las arañas caciquiles, y que han consentido servilmente las marionetas adláteres, se ha formado sobre la sociedad española una tupida y densa tela de araña, de modo que aquí todo depende de un amiguete que conoce a otro amiguete, de mezquinos y vergonzosos favores que esperan su servil réplica. He ahí el sanctasanctórum de la España real. Eso sí, todos esos lazos serviles están revestidos, recubiertos y barnizados de la mejor apariencia: eso que se llama "Estado de Derecho". En realidad, un estado de derecho al favor, al yo te aúpo a ti para que luego me aúpes a mí, enchufa hoy a mi amigo y mañana enchufo a tu hijo.
Dicho en román paladino, la estructura interna de esta roída sociedad está compuesta por un amasijo de individualidades: "Yo no quiero saber nada"... "Yo no quiero complicarme la vida".,.. Cada una de esas individuales cobardías es una pequeña renuncia a ser uno mismo. Cada cobardía es un pequeño filamento de esa maraña social, una final cuerda, una sutil cadena, un párvulo favor, una puerta que se cierra, una frívola traición, una trivial ilegalidad... pero un filamento que encaja en la estructura de la tela de araña.
Este epílogo está firmado por el autor, mientras que el cuerpo del libro está narrado por un ficcionalizado "José Montag" que cuenta en primera persona sus experiencias de obstrucción y acoso administrativo-laboral en un departamento de Pedagogía. No se presenta como una novela de campus, sino como un libro-denuncia que sin embargo evita poner nombres y apellidos a los feudos cuyas maniobras describe. El protagonista es "de carácter difícil" según sus contrarios, y esa es también la impresión que saca el lector, seguro que no muy bien calculada por el autor. Sí se ve bien, desde luego, cómo el acoso laboral crea un aislamiento mental y una "realidad alternativa" para el acosado, una realidad en la que está uno solo para sostener una versión de las cosas que contrasta con el proceder habitual de los demás. Ese proceder es el que todo el entorno académico encuentra normal, y pasa desapercibido por el funcionamiento habitual de la institución, que es alérgica a las protestas por escrito y a las invocaciones de la ley, si esa ley molesta a alguien con influencia. La ceguera selectiva es absolutamente crucial: es el principio de funcionamiento del sistema. Las apelaciones a la normativa por parte de individuos aislados son ignoradas, silenciadas u ostracizadas por los compañeros, y luego por la administración de la universidad. Todos los conflictos se vehiculan mediante la queja de pasillo por lo bajini, la sumisión a los influyentes, el intercambio de favores y el arrimarse a un grupito o a un buen árbol. E ir participando de sus estrategias, y aplicando sus cegueras selectivas también. Y así va adquiriendo la institución sus maneras características.
Propuestas del sindicato CSIF para las elecciones sindicales en la Universidad:
1.- Reclamar la constitución de la Mesa Sectorial de Universidad al Gobierno de Aragón. 2.- Instauración de un procedimiento de acreditación para la contratación de profesorado y nombramiento de los diferentes comités técnicos de evaluación en la ACPUA. 3.- Defender un salario base digno. Es necesario que el sueldo base sea el principal componente retributivo, sin enmascararlo con complementos que no se consolidan ni se tienen en cuenta a la hora de la jubilación. 4.- Negociar la renovación de los complementos autonómicos con el Gobierno de Aragón. 5.- Continuar con la política de promoción en la Universidad de Zaragoza, para todo el profesorado acreditado. 6.- Cómputo adecuado de la actividad docente que integre las diferentes actividades y metodologías asociadas al EEES y se adapte a los créditos ECTS. 7.- Reconocimiento y valoración en el POD de la carga docente (tutorías, preparación y corrección de exámenes) de las asignaturas a extinguir como consecuencia de la implantación de los nuevos grados. 8.- Defender criterios públicos, objetivos, motivadores y transparentes en el proceso de cualquier tipo de evaluación del profesorado. 9.- Promover la revisión de las evaluaciones de sexenios y la creación de comités asesores de la Comisión Nacional Evaluadora específicos del área. 10.- Mejorar la calidad de los servicios de la Universidad: Comedores, parkings, salas de profesores, despachos. Creación de guarderías en cada uno de los campus y concertación con Centros de Día para ayudar a todos los trabajadores que tengan que atender al cada vez mayor número de familiares dependientes. _____
Como último mensaje, en el que volvemos a solicitar tu voto a la candidatura de CSI-F el próximo jueves, queremos hacerte llegar algunas ideas generales sobre el sindicato:
- El sindicato nació al comienzo de la democracia y surgió para que se agruparan y defendieran, de los diferentes sectores interesados en debilitar la Administración pública, sus derechos los empleados públicos del conjunto de las Administraciones.
- El ámbito de actuación y la afiliación está en torno a la función pública, puesto que somos un sindicato compuesto por empleados públicos casi en su totalidad.
- No funcionamos como confederación, lo que permite total libertad a la hora de defender los derechos de cada sector, sin tener que ceder o servir de moneda de cambio los intereses de un sector en beneficio de otro.
- Tenemos total independencia de cualquier color político y también económica, pues no somos un sindicato subvencionado. Nuestra principal fuente de ingresos son las cuotas de afiliados y los ingresos por formación que se realizan en fundaciones creadas por CSI-F (con ese dinero se compraron a nivel nacional los sobres y propaganda, así como algún pequeño obsequio, por lo que hemos renunciado a la subvención de la Universidad para las elecciones sindicales, tal como os comenté en un mensaje anterior).
- Estamos a favor de que se instaure en las próximas elecciones el voto electrónico. Esto permitirá que se ahorre todo el papel que se usa en campaña, pero si queremos que el personal participe (tal como parece que demanda algún otro sindicato), de momento con el voto en tu mano, ya sólo te queda acertarte a la urna y votar.
OS ANIMAMOS A QUE EL PRÓXIMO JUEVES ACUDAIS A VOTAR, Y SOBRE TODO, EN VUESTRA DECISIÓN ESTÁ EL CAMBIO O LA CONTINUIDAD.
Otra pequeña sección de la nonfiction novel de José Penalva Corrupción en la Universidad (Ciudadela, 2011), del capítulo "Apología de la endogamia". Me trae recuerdos de cuando yo decidí presentarme a una oposición a cátedras "sin permiso de nadie" y contra la recomendación de la catedrática que tenía in mente cuál debía ser el turno y reparto de plazas, no por méritos, ni por antigüedad, sino... al gusto de ella. O, dicho en fino, "según los intereses del departamento". Y quienes debían pasar por delante no se iban a presentar a la oposición, así que era mejor que yo no me presentase tampoco—está claro que no me tocaba.
Miércoles 2 de julio de 2008. Don Alfredo me llama por teléfono. Me dice que ha hablado con Jacobo, el Bigote, y que hay un problema con la solicitud de transformación de plaza que he presentado al departamento. Jacobo le ha dicho: "Pepe no puede entrar en este departamento haciendo sangre". Alfredo continúa diciéndome que, tras hablarlo seriamente con Gustavo el Coautor, han decidido que yo debo retirar mi solicitud: "Porque no puedes entrar en el departamento haciendo sangre, Pepe". Le respondí que yo no iba a entrar en el departamento, porque ya estaba en él; que no he hecho ni voy a hacer sangre a nadie, y que ahí está la Aneca para que la gente se presente; y que, por tanto, no pienso retirar la solicitud. La solicitud está presentada con registro de entrada y debe seguir su curso. ::: Lunes, 7 de julio. Aparece en escena Ferrán. Ahora viene en un "tono diplomático". Alfredo había dicho a Ferrán que hablara conmigo, pero que llevara mucho cuidado con lo que decía porque le grababa todas las conversaciones. —Oye, que parece ser que hay problemas con tu solicitud y sería conveniente que la retiraras. Pero no pasa nada, oye; es un mero trámite y lo presentas en sestiembre, que a ti te da lo mismo y no te perjudica nada. —Lo siento, pero no voy a retirar mi solicitud. La he presentado y presentada queda. —Tu solicitud perjudica a otra gente, y eso no se puede aprobar en consejo de departamento. Esa misma tarde, Ferrán me llama por teléfono, y no una vez, sino varias. —Oye, que te llamo sólo para decirte... Es que me han dicho que habías retirado tu solicitud. —La solicitud está presentada, y no la he retirado, ni la voy a retirar—respondo. —¿No?—pregunta Ferrán haciéndose el sorprendido—. ¿Ni la vas a retirar? —NO. —Es que me han dicho, por eso... me han dicho que la habías retirado o que la ibas a retirar. He ido a la secretaría y digo, a esta chica, a Lidia, digo: "¿Ha venido Pepe a retirar algo?" vamos, y no sabía nada; y digo, nada,no, nada, pues ya... Es que me habían dicho que habías retirado o que ibas a retirar... —Estás hablando de la solicitud de transformación de plaza, ¿no? —Sí. De eso no hay nada, ¿verdad? (...) Porque como por aquí me llegan un montón de visitas y de cosas... Me han dicho que tienes que repensártelo. Porque tu solicitud perjudica a algunos. Y están viniendo a mi despacho, y tú no sabes lo que me están diciendo. Dejo constancia de que no pienso retirar mi solicitud, y sigo adelante. Y le insisto a Ferrán que, por favor, me dejen tranquilo. (...)
Y el día del Consejo de departamento se somete a votación si la solicitud de Pepe es perjudicial para el departamento o para algunos de sus miembros...
Y Ferrán se desespera: —¿Es que no hay nadie afectao, joer? ¡Pues hablar! ¡Hay muchos inconvenientes! Las gallinitas están asustaditas en sus sillas, y tiene que salir el valiente valedor y protector, el Bigote. —Yo ya he tratado con Alfredo y he hablado con Gustavo, para que José retire su solicitud, por lo menos hasta que sepamos lo que va a pasar con el Delegado del Gobierno [de cuyo retorno al departamento dependía una plaza a término]. Todos sabemos que el departamento son grupos, y esos grupos van vinculados a intereses...
En un impulso torero, para agitar y envalentonar el gallinero, el Bigote lleva al límite su prudencia y —como le gustaba decir—pone encima de la mesa sus cojones. No tiene reparo en romper la regla omertática de oro. Para que todos se enteren de quién es aquí el Don y quién marca las reglas.
El pacto entre catedráticos estaba encima de la mesa.
Por si alguien se ha quedado con el suspense de la otra historia, yo tampoco retiré mi solicitud, y me presenté a cátedras en efecto. Pero catedrático no soy, ni hago pactos de esos.
Unos párrafos selectos de Corrupción en la Universidad, de José Penalva, cuando el alter-ego protagonista de esta historia ficticia pero real decide pedir plaza en el departamento contra la voluntad e instrucciones de su catedrático Don Jacobo:
"A partir de ese momento, la hostilidad, que en un principio se manifestaba de forma latente, afloró en todo su esplendor y grosería. Yo había osado pretender quedarme en el departamento. Y lo que es peor, sin bajarme los pantalones ni un poquico. Para las normas omertáticas del departamento eso era una provocación en toda regla. Por tanto, desde ese instante, los saludos ya no irían acompañados de sonrisa y glosa. 'Pero, en fin', pensé, 'en peores antros hemos luchado'. Así que me decía a mí mismo recordando a mi abuelo, 'arrecoge, Pepe, el petate y arrempuja'. Es lo mejor que se puede hacer en estos casos. De todos modos, para mí lo importante no era el trabajo en la facultad de pedagogía, sino bregar en el terreno de las ideas: el nuevo territorio comanche. (...)
"A esas alturas de la película yo ya conocía el género y estaba al tanto de las leyes no escritas (que son las que mueven el cotarro, al margen de las leyes oficiales). En el departamento no se movía nadie sin el consentimiento de los catedráticos. Los logros que había conseguido hasta esa fecha (que me consta que eran superiores a los de la mayoría) no eran méritos suficientes para quedarme como profesor. No era el tipo de botín que perseguían esos catedráticos (...).
"Don Jacobo aprendió como nadie a manejar los hilos del andamio. Despierto como la malicia, percibió rápidamente que la legislacióni permite que la constitución del tribunal que juzga la selección del profesorado universitario sea un mero trámite para dar el puesto de trabajo al candidato preseleccionado, señalado 'a dedo', por el catedrático de más peso en el departamento, de tal manera que el catedrático que controla el departamento tiene poder sobre quién entra y quién no. E, instintivamente, extrajo su conclusión pedagógica: el catedrático que tiene en su redil más fieles serviles controla la puerta de acceso a la cueva."
Corrupción en la Universidad es un libro de José Penalva Buitrago. Me pasa Fer el enlace, y cito de su autopresentación en Criteria: "Corrupción en la Universidad" es el relato de un profesor universitario [José Penalva Buitrago] que ha decidido romper la ley del silencio. Como su caso hay cientos. Pero este es el primero que sale a la luz pública [Aquí habría que matizar, claro...]
La Universidad, como algunas otras instituciones, goza de una suerte de respetabilidad que no es sino una efectiva cortina de humo. Tras ella se esconden numerosos casos de corrupción y endogamia que ni mucho menos son marginales. Es una guerra sucia en todas las instancias entre profesores, doctores, catedráticos, etc., que luchan por mantener su campo de influencia, su particular parcela de poder. Todo ello, a costa de los alumnos y de los contribuyentes, que con sus impuestos sostienen un imperio de ineficacia y nepotismo.
«Por desgracia, -escribe Alejo Vidal-Quadras en el prólogo- las cosas demasiado horribles también suceden y la historia desarrollada en Corrupción en la Universidad así lo demuestra para nuestra vergüenza colectiva. […] Como en tantos otros puntos débiles de nuestro sistema institucional, cultural y económico, las desgracias presentes tienen a sus espaldas una larga historia de errores de planteamiento, de dogmatismos ideológicos y de políticas de vuelo corto. Hemos construido un mundo universitario fuertemente politizado, teñido de localismo y rígidamente funcionarial. […] Es imprescindible una reforma radical en este ámbito porque el grado de deterioro es tan alto que horrores como los expuestos en Corrupción en la Universidad, lejos de ser una ficción de novela negra, constituyen la realidad cotidiana de no pocos departamentos universitarios españoles».
Algo parecido comentaba yo hace ya unos años en un artículo sobre endogamia y corrupción.
El epígrafe del libro es memorable:
A mis enemigos, los únicos que nunca me han fallado.
Como algunos episodios de esta historia me suenan familiares, iré citando algún pasaje interesante o "divertido". Por ejemplo, éste de la presentación:
"el problema más grave que tiene planteado España hoy es el ocultamiento de la realidad y la connivencia académica ante la mentira. El motor de la connivencia académica, y el consiguiente ocultamiento de realidad y fabricación de mitologías varias: la endogamia universitaria. La endogamia, en suma, se ha instaurado como un cáncer en la universidad española, en general, y en los departamentos de pedagogía, en particular. El motor que genera su metástasis es una forma de agresión contra el 'intruso' o 'candidato-no-oficial' o 'candidato-sin-padrino', etcétera. Una agresión de forma piramidal y laberíntica, pero agresión. (...) Y el caso que se trata en este libro reúne un altísimo número de rasgos esenciales de esta realidad. El caso que ofrece este libro se refiere a la experiencia ocurrida a un profesor cualquier en una universidad pública española cualquiera. Es un caso particular en el mapa general de España." (26)
Recibimos este mensaje del Director del departamento, sobre las complicadas consecuencias de la sentencia judicial que nos dio la razón en el contencioso del Máster:
Estimados Beatriz y José Ángel: Hemos consultado tanto con la Secretaría de la Facultad de Filosofía y Letras como con la Unidad de Planificación del POD sobre cómo actualizar el histórico de SIGMA, para reflejar los cambios en la asignación docente de cursos anteriores al actual en el Máster de Estudios Textuales... a raiz de la ejecución definitiva de la sentencia del contencioso-administrativo sobre las asignaturas en litigio. Ambos órganos de la Universidad coinciden en señalar que es cierto que SIGMA toma los datos de forma automática de ODILE, pero que luego son los Centros los que extraen datos de SIGMA para preparar las actas de calificación de asignaturas. En el caso que nos ocupa, hay actas firmadas por la Profesora Secretaria de la Facultad, aparte de por los profesores del Departamento Nadal, Herrero y García Mainar; está claro que en el contexto actual esos actos administrativos de firma de actas oficiales fueron erróneos y contrarios a derecho. Por ello, estimo que, si para modificar adecuadamente el histórico de SIGMA lo que queréis es que las actas de calificación de las asignaturas figuren a vuestro nombre, os pongáis en contacto con el Decanato de la Facultad de Filosofía y Letras, o bien con su Administradora, ya que es el Centro el que no ve claro modificar el histórico de SIGMA sin afectar a las actas. Como comprenderéis, la resolución de vuestra petición sobre el histórico de SIGMA se escapa a las competencias del Departamento dada la naturaleza de los documentos y actos administrativos concernidos. Sobre el resto de peticiones, os puedo comunicar que ya se han efectuado los cambios pertinentes sobre aspectos en los que tiene competencia el Departamento (http://titulaciones.unizar.es/est-text-cult-leng-ing/profesorado.html, web del Departamento). Un cordial saludo, EL DIRECTOR DEL DPTO. Ignacio Guillén Galve
(Le hemos pedido, por tanto, al Decano, que se encargue de ordenar la corrección de guías y actas de años pasados, en cumplimiento de la sentencia del Juez—ya que parece que del Vicerrector no ha salido llevar hasta allí el cumplimiento de la sentencia, sino sólo comunicar al juzgado "que ya estaba cumplida". Y es que es muy fácil hacer mal y deprisa, pero más difícil retrotraer lo hecho).
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El Decano nos comunica que no hay precedentes de corrección retroactiva como la que pedimos, así que nos pide que especifiquemos exactamente lo que debe hacerse. Y le enviamos por tanto estas peticiones:
Destinatario: Sr. Decano de la Facultad de Filosofía y Letras Remitentes: Dres. José Ángel García Landa y Beatriz Penas Ibáñez, Dpto. de Filología Inglesa y Alemana, Facultad de Filosofía y Letras Asunto: Actualización datos Fecha: 31 de marzo de 2011
Sr Decano:
A resultas de lo dispuesto en el Auto Judicial de 19 de noviembre de 2010 relativo a la ordenación docente del Máster de Estudios Textuales y Culturales en Lengua Inglesa, así como de la Orden del Rector de 14 de diciembre de 2010 por la que se dan instrucciones para el cumplimiento de dicho Auto, se ha efectuado en parte la retrotracción del procedimiento administrativo a partir del año académico 2007-2008. Es decir, se ha efectuado la asignación de la docencia de las asignaturas "La Representación" (al Dr. García Landa) y "Alternativas al Canon" (a la Dra. Penas Ibáñez) tal como consta en las fichas docentes en soporte papel que hemos firmado y cuya copia se halla en el Departamento de Filología Inglesa y Alemana.
Sin embargo, hay todavía datos no actualizados en diferentes ámbitos.
1) Dado que la aplicación Sigma sólo refleja esta asignación en el presente curso 2010-2011, solicitamos que esta asignación se refleje también en la plataforma Sigma para los cursos 2007-2008, 2008-2009, y 2009-2010. En la plataforma Odile, a la que no tenemos acceso como profesores, deberá constar asimismo la asignación docente ordenada por el Juez y aprobada por Consejo de departamento (de fecha 23/12/2010). Solicitamos que el histórico de Sigma y Odile refleje los datos de ordenación docente de todos los cursos mencionados tal y como figuran en nuestras fichas docentes en papel actualizadas según mandato del Rector.
2) Solicitamos asimismo firmar las actas de dichas asignaturas para los años 2007-2008, 2008-2009, y 2009-2010 (actualmente aparecen firmadas por otros profesores).
3) Por otra parte, dado que los datos que aparecen en las guías docentes de los estudios de este máster siguen sin actualizar con nuestros nombres, en las páginas http://titulaciones.unizar.es/asignaturas/60705/infor_basica.html http://titulaciones.unizar.es/asignaturas/60707/infor_basica.html —solicitamos que se den instrucciones para su actualización, habida cuenta que contienen información errónea sobre una titulación dependiente de la Facultad. Hacemos constar que tanto la Coordinadora del Máster como el Director del Departamento nos ha comunicado que se declaran incompetentes para actualizar estos datos.
4) Nosotros mismos podríamos actualizar esta información en cuanto se nos faciliten las claves personales de acceso informático a las guías docentes, que hemos pedido a la Coordinadora y no se nos han facilitado. Solicitamos que se nos comuniquen estas claves como a los demás profesores de másteres de esta Facultad.
—hala. Cosa que no suelo hacer. De hecho acabo de caer en la cuenta de que no me gusta recibir premios.... y normalmente mis deseos suelen quedar ampliamente satisfechos. Pero en esta ocasión me he dejado tentar por la tentación. Es el Premio Santander para la Colaboración en las Nuevas Tecnologías en la Formación Universitaria. Supongo que habrá tecnologías más innovadoras, o más colaboradoras, que las mías, pero... al menos yo las uso mucho. Y cada cual presenta lo que tiene. Aquí está mi solicitud y exposición de actividades. Como en cualquier hipertexto, los enlaces son sólo la entrada del laberinto y te llevan mucho más lejos de donde empiezas.
Datos generales:
Título del trabajo: Comentario de textos literarios ingleses
Responsable: García Landa, José Angel Facultad de Filosofía y Letras / Filología Inglesa y Alemana /
Descripción del trabajo: Síntesis:
El proyecto realizado en este año y otros anteriores consiste en el uso de blogs y de otros recursos en red para la gestión del trabajo de clase y para la integración de docencia en comentario de textos y crítica literaria, de investigación en estas materias en Filología, y para la difusión de las mismas dentro y fuera del ámbito universitario.
Descripción detallada: objetivos, contexto, ... (si la información, materiales, etc. están accesibles en red, indíquese la dirección):
Importancia de las TIC en los objetivos declarados en la actividad (cómo se han formulado los objetivos dependiendo del uso que se ha realizado de las TIC, qué objetivos se ven potenciados por las TIC, etc..). Renovación de la metodología docente por medio de las TIC (en qué medida la metodología tradicional se ha modificado por medio de las TIC).
El proyecto que presento es el uso de páginas web, blog y publicaciones en repositorios como apoyo docente para el desarrollo del trabajo de curso y como medio de difusión de la actividad realizada en torno al ejercicio de la actividad docente e investigadora, en concreto la que vengo llevando a cabo en relación a la asignatura "Comentario de textos literarios ingleses", y que puede centrarse (en la medida en que una red tiene un centro) en la página web de la asignatura http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/comentario.html
A lo largo del curso, esta página sirve de punto de referencia para el trabajo realizado durante la semana en la asignatura: se planifica el orden de exposición, las lecturas a realizar, las exposiciones o presentaciones en clase de los estudiantes. Se introducen enlaces a recursos de internet útiles para el estudio, y muy especialmente a explicaciones adicionales, comentarios de texto, recursos bibliográficos, etc. que a la vez aligeran considerablemente la información que se hace necesario transmitir en clase, y por otra parte permiten su expansión y abren al estudiante el camino al trabajo realizado por el profesor en relación menos inmediata con la asignatura—a las investigaciones en curso sobre semiótica y teoría narrativa, a perspectivas críticas adicionales sobre otros textos, comentarios críticos sobre películas o libros de actualidad, etc. Sobre todo, resulta un ejemplo práctico de cómo los diversos recursos de Internet pueden servir como portafolio personal de organización de información y gestión de recursos para el aprendizaje.
Es de notar que algunos de los recursos facilitados a los alumnos, como por ejemplo la bibliografía "A Bibliography of Literary Theory, Criticism, and Philology", suponen una labor ingente de organización de información, llevada a cabo a lo largo de muchos años.
Este recurso en concreto ha sido enlazado por numerosísimas webs académicas en todo el mundo, incluyendo algunas de las más prestigiosas universidades: Oxford, Harvard, el M.I.T., Universidad de Chicago, Brown University, Universidades de Hamburgo, de Frankfurt, París, etc. Un listado de los principales sitios que han enlazado la bibliografía puede encontrarse aquí:
En cuanto a la sección crítica y teórica del blog personal del autor, hay que decir que es uno de los blogs más antiguos y voluminosos realizados en nuestro entorno, y de mayor constancia y regularidad en su actualización desde 2004. Nuestra intención no es hacer un blog estrictamente académico, sino un entorno que sirva de mediación entre las actividades académicas y su difusión en la sociedad para lectores con intereses culturales, empezando por los propios estudiantes, pero no limitándonos a ellos. Por esa vocación de no establecer barreras hemos mantenido el blog en páginas web de diseño propio y en plataformas de publicación abiertas, sin limitarlo a los sistemas docentes (Moodle, etc.) de acceso restringido a la Universidad. Las principales webs del autor pueden encontrarse en estas direcciones:
Página web académica en el Departamento de Filología Inglesa y Alemana:
Los artículos allí se clasifican temáticamente, siendo los más relevantes para la enseñanza de comentario de textos y crítica literaria las siguientes secciones:
Otra web con numerosos recursos y publicaciones se encuentra en la red social ACADEMIA, que he procurado difundir entre los profesores de filología inglesa:
Y por último, la página de comentario de texto y el blog remiten con frecuencia a publicaciones personales sobre crítica y narratología que se encuentran en diversos repositorios digitales. Destacaremos el Social Science Research Network:
Orientamos a los estudiantes (así como a los lectores de los blogs) a cada uno de estos recursos y de los trabajos concretos contenidos en ellos según las oportunidad del tema estudiado en cada momento.
Aspiramos, más que a la realización de un proyecto acotado, a la integración de todos esos recursos como parte del trabajo de docencia, de investigación, y de difusión de la misma en el nuevo ámbito de la información posibilitado por las nuevas tecnologías. Por cierto, la reflexión sobre estas nuevas tecnologías y su impacto en la labor filológica constituye una parte significativa de nuestro trabajo en filología. Véase por ejemplo dos trabajos incluidos en publicaciones internacionales y accesibles aquí en versión electrónica que versan sobre la nueva ecología mediática:
Metodologia Docente utilizada: Importancia de las TIC en la metodología usada (desarrollo de las clases teóricas, de las prácticas, tutorías, método de evaluación y/o autoevaluación, trabajo colaborativo entre los estudiantes, seminarios, etc..).
La asignatura Comentario de Textos Literarios, en concreto el cuatrimestre que tengo asignado, se organiza en clases teóricas y prácticas. La web de la asignatura permite un seguimiento y ordenación del trabajo de las clases teóricas: llevar al día las lecturas que trabajamos cada semana, explicar cuestiones suscitadas en clase, expandir temas de interés con lecturas adicionales, proporcionar información bibliográfica sin perder tiempo en clase, etc. Sirve como un punto de referencia al que puede acudir el alumno, integrado con las consultas al profesor por correo electrónico, para llevar al día el trabajo de clase y solventar dudas. Por otra parte, las prácticas consisten, aparte de los comentarios de texto realizados en clase, en seminarios presentados por los propios estudiantes donde comentan textos que ellos seleccionan entre los propuestos. La web sirve para llevar al día qué textos se van a comentar, completar las perspectivas ofrecidas en los seminarios, y planificar el trabajo del curso.
Tecnologías usadas: Valoración de las TIC usadas en el diseño y desarrollo de la actividad tanto desde el punto de vista de la implementación de las mismas por parte del profesor como de la sencillez, amigabilidad y utilidad por parte de los estudiantes.
Correo electrónico: para consultas, dudas, y organización del trabajo en clase. Ocasionalmente para la entrega de trabajos, aunque se estimula el intercambio de trabajos impresos. El correo electrónico suple perfectamente la falta de un sistema de comentarios en el blog de la asignatura—una posibilidad que estudié pero que rechacé por centrar más a los estudiantes en los textos a comentar que en el medio de comunicación (evitar que adquiera excesivo protagonismo, pues pretende ser auxiliar y con el correo cumple su cometido a la perfección).
Página web de la asignatura, actualizada varias veces por semana durante el curso, añadiendo recursos, lecturas, instrucciones, etc. Como se ha señalado, la web de referencia para la asignatura no admite comentarios (con lo cual se evitan también problemas de suplantación de identidades, etc.).
Blogs, en diversas plataformas (Blogger, Blogia) a los que se remite para cuestiones auxiliares, lecturas suplementarias, explicaciones de cuestiones concretas... En estos blogs sí es posible la participación de los estudiantes con comentarios, por otra parte como la de los demás lectores, pero esto no forma parte del sistema de evaluación, que se centra en torno al trabajo de clase, de los seminarios y exámenes. Con lo cual se obvian, insistimos, algunas posibles complicaciones del uso de la comunicación mediada por ordenador como método docente—se trata, después de todo, de una asignatura presencial, donde las TICs son un apoyo y no el medio fundamental de comunicación.
Repositorios de publicaciones en red (Zaguán, SSRN, etc.), bibliografías online, etc., que permiten acceso a materiales de apoyo para la asignatura. Otros recursos (plataformas de vídeo, podcasts, etc.) se usan de modo más esporádico.
Por otra parte, en los seminarios se utilizan con frecuencia las presentaciones de PowerPoint, según las preferencias de los estudiantes.
Carácter innovador a destacar en la actividad: Desde el punto de vista docente en todo el sistema de enseñanza- aprendizaje (innovación en el sistema de evaluación, de tutorías, de aprendizaje continuo por parte de los alumnos, de desarrollo de competencias genéricas, de planificación de la asignatura por parte del estudiante, etc..).
El carácter innovador a destacar es, entiendo, una mayor integración entre la docencia de la asignatura, la investigación del profesor, y la difusión cultural a partir de la Universidad mediante la web, sin que se establezcan barreras fijas entre estas actividades, sino más bien se potencie la fluidez. Por otra parte, hay que señalar que en el trabajo de día a día de la asignatura no siempre es lo más innovador lo que más contribuye a mejorar la docencia mediante las TICs, sino precisamente el uso continuado y familiar de un recurso de apoyo que en sí poco tiene de innovador. (Por ejemplo, un blog de una de las plataformas más habituales, o un repositorio que permita al estudiante acceder a textos en red desde su domicilio).
Indicadores que permitan cuantificar las mejoras obtenidas en el proceso de aprendizaje de los alumnos: Contemplar indicadores objetivos como pueden ser el número de estudiantes presentados y aprobados en la asignatura en relación con otros cursos en que no se haya llevado a cabo la actividad innovadora que se presenta, encuestas realizadas a los estudiantes sobre dicha innovación, opiniones de los profesores implicados en el proceso, etc.. . En general, todo aquel indicador cuantificable que se acompañe a la solicitud.
No dispongo de indicadores cuantificables específicos. Unicamente puedo aducir la utilidad que me dicen los estudiantes que encuentran en ver una mayor integración de su trabajo en clase con la experiencia de la web. El apoyo en la web va integrado con un trabajo continuado basado en la evaluación continua, y aunque así hay mayor proporción de estudiantes presentados y aprobados es difícil atribuir lo que corresponde a cada elección metodológica. Renuncio por ello a aportar datos al respecto, aunque dispongo de copias de actas de los años anteriores al uso de este sistema y de los posteriores que puedo adjuntar si se solicita, y sin duda podrían presentarse de modo que apoyasen estas afirmaciones. Los cambios en el diseño de la docencia de la asignatura a lo largo de los últimos años, con más énfasis en la evaluación continua y en el trabajo de los seminarios, van en línea con las recomendaciones docentes de la adaptación al plan de Bolonia, y puede considerarse que (aunque se trata de una asignatura de Licenciatura) ya está preadaptada a la modalidad de docencia en los nuevos Grados—también en lo referente a la incorporación de recursos informáticos.
Puedo aducir asimismo que mis evaluaciones tanto de docencia como de investigación han resultado uniformemente positivas, habiéndoseme concedido cinco quinquenios de docencia y tres sexenios de investigación, todos ellos recientes.
Sostenibilidad de la actuación a lo largo de otros cursos: Obviamente, a valorar el número de cursos en que se lleva realizando esta actividad así como la posibilidad real de continuar (mejorando) desarrollándola en cursos posteriores.
En concreto, para la asignatura "Comentario de textos literarios en lengua inglesa" el apoyo en recusos web se viene realizando desde hace unos cuatro años, y evidentemente tengo intención de continuar haciéndolo. Cada año se integran nuevos recursos (blogs, plataformas...) según se prestan espontáneamente a su uso (por ejemplo es de reciente creación la red social Academia, o la sección de humanidades del SSRN). Los recursos centrales siguen siendo los originales: la página web de la asignatura y el correo electrónico, aunque han crecido enormemente los recursos adicionales que he hecho disponibles a través de blogs y repositorios, en concreto durante el último año. La bibliografía por otra parte sigue actualizándose regularmente. Experiencias similares a la de esta asignatura pueden extenderse a otras en el futuro, y ya en el pasado se ha llevado a cabo una tarea similar durante varios años en la asignatura "Shakespeare" (también de Filología Inglesa) que en la actualidad no imparto por cambios en la ordenación docente.
Transferibilidad de los diseños y tecnologías a otras materias o disciplinas: Posibilidad real de extrapolar el diseño de la actividad a otras materias y disciplinas, debidamente justificada.
El diseño no es sino un uso integrado de recursos fácilmente disponibles, pero que a mi entender no suelen usarse por parte de los profesores con la intensidad y asiduidad con que los vengo usando e integrando en la docencia: webs, blogs, repositorios, publicación en red. Algunos materiales son directamente utilizables en otras asignaturas: por ejemplo, la bibliografía (no la específica de la materia, sino la gran bibliografía de teoría, crítica literaria y filología), es un recurso de utilidad para cualquier materia filológica, en especial para los estudios literarios y textuales de Filología Inglesa. Las tecnologías son de uso común y están disponibles para todos: lo que se ha intentado es hacer un uso más sistemático e integrado de ellas, y usarlas para pasar de modo natural del trabajo de clase a la investigación y a la difusión cultural, estimulando además a los propios alumnos a que organicen sus estudios mediante un blog o portafolio en red.
Ahora culmina la implantación del Plan Bolonia en la Universidad, y como complemento nos anuncian (partiendo de Cataluña) una transformación total del sistema de gobierno de la Universidad, de la toma de decisiones y del establecimiento de prioridades en el sistema universitario—lo que tantas veces se ha venido llamando la "venta de la Universidad al mercado laboral". Ya sonaban campanas desde hace tiempo, asociadas a la Bricallización de la universidad encaminada a hacerla sostenible y eficaz. Desde el discurso plausiblemente loable de que la Universidad se debe a la sociedad, de que debe ser socialmente responsable, algunos pasan pronto al ergo de que la Universidad debe dedicarse a la formación profesional. Y al ergo ergo de que esto tiene que funcionar como una empresa de proveedores de servicios a las empresas.
Ya hablé algo de estas cuestiones en artículos de este blog como Se Vende o Que llega la Gobernanza. Ahora me parece oportuno presentar una crítica al discurso de la gobernanza (nos llega el palabro a la vez que el conceto), recordando un artículo que escribió Paul du Gay hace quince años. Y la cosa viene de mucho antes, del thatcherismo. En Inglaterra lo llevan todo mucho más adelantado, y aquí vamos a remolque.
Lo que pasa en la Universidad no es por otra parte, bien lo muestra du Gay, sino un caso más de la empresarialización de servicios públicos, parte sin duda de este aligeramiento del estado del bienestar que se nos promete como plan de vida para este siglo que ya ni siquiera se puede decir que esté comenzando. El mismo fenómeno se da en todo tipo de instituciones antes dirigidas por funcionarios y ahora dirigidas por funcionarios atentos a la mercadotecnia, si no por unidades deslocalizadas y externalizadas que ya más bien son proveedores de servicios contratados.
El artículo en cuestión aparecía en Questions of Cultural Identity, ed. Stuart Hall y Paul du Gay (Sage, 1996), pp. 151-69, y se titula "Organizing Identity: Entrepreneurial Governance and Public Management". Añadiré comentarios en cursiva relativos a la Universidad española y su boloñización en curso. Traduciré lo que pueda, comenzando por el principio, y conservaré en la traducción la horrenda palabra gobernanza, que tanta fortuna está teniendo entre nuestros rectores, asesores y gestores.
Paul du Gay: Organizando la identidad: La gobernanza empresarial y la empresa pública Estos días parece cada vez más difícil desentenderse de la "cultura". En el seno de la academia, por ejemplo, el tema de la "cultura" viene a dominar debates en las ciencias sociales y humanas. Al mismo tiempo, cuestiones de importancia sustancial en otros ámbitos de la existencia vienen a representarse en términos "culturales". En el ámbito de la política propiamente dicha en el Reino Unido durante los años 80, el programa de reformas radicales del Partido Conservador en el gobierno se representó en gran medida como una cruzada "cultural", involucrada con las actitudes, valores y formas de autoconceptualización que iban inscritas tanto en las actividades individuales como en las públicas. En otros términos, el proyecto político de reconstrucción que tenía el gobierno se definió como un proyecto de reconstrucción cultural—un intento de transformar al Reino Unido en una "Cultura de la Empresa".
(También aquí se nos habla a menudo de actitudes que hay que cambiar—por ejemplo actitudes ante la formación, ante la conceptualización del alumnado como clientes, y del propio profesor como un proveedor de servicios a los clientes... actitudes, instituciones y procedimientos van, naturalmente, unidos).
A mi entender, uno de los casos más interesantes, muy notable de hecho, del giro contemporáneo hacia lo cultural ha ocurrido en el ámbito del discurso prescriptivo relativo a la organización. En años recientes, es muy probable que las personas que trabajen en grandes organizaciones se hayan visto expuestas a programas de "cambio de cultura" como parte de los intentos de hacer a las empresas más eficientes, eficaces y rentables. Incluso en los ámbitos más explícitamente "materiales"—como los de la empresa y la organización—los programas de reforma han venido a definirse en términos culturales. Un rápido examen de cualquier conjunto de textos empresariales recientes revela la primacía que se concede a la "cultura" a la hora de gobernar la vida contemporánea de las organizaciones. En esta literatura se concede a la "cultura" un lugar privilegiado porque se considera que estructura la manera en que las personas piensan, sienten y actúan en las organizaciones. El problema es de "normas", "actitudes" y "valores" cambiantes, de modo que la gente esté capacitada para contribuir de la manera necesaria y correcta al éxito de la organización para la que trabajan. Con este fin, se estimula a los directivos a ver que las organizaciones más eficaces o "excelentes" son las que tienen la "cultura" adecuada—aquel conjunto de normas y técnicas de conducta que capacita al potencial de actualización de sí mismos que tienen los individuos, de modo que se alineen con los fines y objetivos de la organización para la que trabajan.
Este centrarse en la "cultura" como medio de producir entre los miembros de una empresa una relación específica a su propia identidad sugiere que su despliegue como técnica de gobierno está íntimamente ligado con cuestiones de identidad. Como ha sugerido Renato Rosaldo (1993: xi), es una característica prominente del presente el hecho de que "cuestiones de cultura (...) rápidamente se convierten en (...) cuestiones de identidad", algo que parecen confirmar los recientes desarrollos en el contexto de las modalidades de organización.
Según el popular gurú de técnicas de dirección Tom Peters (1992: 227), los intentos contemporáneos de gobernar la "cultura" de una organización tienen implicaciones cruciales en el tipo de identidades que pueden florecer en el seno de una empresa. Arguye que "las formas organizativas emergentes" convertirán a cada empleado en un "negociante" o "empresario". Es decir, la actual reforma de las organizaciones concede prioridad ontológica a cierto tipo de persona—el "negociante" o "empresario"—proporcionando a este menslichen Typus con lo que Max Weber llama "las oportunidades óptimas de convertirse en el tipo dominante" (cit. en Hennis, 1988: 59).
En este capítulo, examino las nuevas normas y técnicas de conducta—o "cultura" que se están instituyendo en las organizaciones, y la prioridad que otorgan al "empresario" como tipo de persona. De modo más específico, interrogo los efectos políticos y éticos que tiene el reimaginar a los burócratas del sector público como "empresarios", prestando atención especial a la cuestión de si semejante paso es suficientemente pluralista (considerando que presupone una única jerarquía ética que tiene al empresario en su vértice).
(A este examen dedica du Gay el resto de su artículo—y a una defensa del antipático concepto de burocracia del sector público como un baluarte contra intereses particularistas y una garantía de equidad social. El enfoque de du Gay es certero y adecuadamente generalista—incluyendo no sólo a las transformaciones de la "gobernanza" en la educación del sector público, sino también a lo que sucede para todas las burocracias y funcionarios de empresas públicas y semipúblicas. La cuestión se vuelve más específica y aparecen tonalidades problemáticas más concretas cuando nos centramos en la Universidad en tanto que "empresa" rentable y sometida a una gobernanza empresarial. Sobre el lugar especial que ocupa la Universidad como un espacio acotado donde las normas sociales de relevancia y eficacia a la vez actúan y no actúan, recomiendo leer los ensayos de Jacques Derrida "La Universidad incondicional"y "La Universidad en los ojos de sus pupilas: el principio de razón y la idea de Universidad". Algo al respecto de este último artículo comentaba yo en "La Universidad al servicio de la sociedad").
Explorando el ethos de la empresa
En enero de 1994, la Comisión de Cuentas Públicas (PAC) de la Cámara de los Comunes del Reino Unido emitió un informe sin precedentes titulado Gestión Adecuada de la Empresa Pública. El informe se publicó a secuelas de una serie de fallos muy publicitados en los "sistemas y controles administrativos y financieros" en el seno de secretarías del gobierno y en otros entes públicos, que habían hecho que "se derrochase dinero o hubiese otro tipo de gastos inadecuados" (1994: v). Según la comisión, estos fallos suponían un desvío significativo de las normas de gestión pública que era de esperar en las sociedades democráticas en general y en el Reino Unido en concreto.
Jonto con muchas secciones de la prensa británica (Financial Times, 28 de enero: 17; Guardian, 28 enero: 1 y 6; Independent, 28 enero: 1), la Comisión de Cuentas Públicas indicó que estos fallos habían ocurrido a la vez que se introducían sistemas de organización más empresariales y más orientados al mercado en el seno del sector público. También se mostraban de acuerdo en que los dos fenómenos estaban de alguna manera emparentados. Sin embargo, a diferencia de algunos sectores de la prensa, la Comisión de Cuentas Públicas no dio crédito alguno a la posibilidad de que la "revolución cultural" que estaba teniendo lugar en el sector públido estimulase entre los funcionarios conductas que puediesen considerarse "impropias". De hecho, se trató con pocas contemplaciones a quienes se hacían preguntas sobre la adecuación ético-política de las reformas en curso. Se les reprendió por no querer "aceptar el reto de lograr un cambio que ha de resultar beneficioso" (1994: v).
El lenguaje del "cambio"—que inevitablemente plantea retos—es un elemento constitutivo del discurso empresarial contemporáneo. Forma parte de una cadena discursiva de equivalencias que comprende entre otras "empresa", "capacitación", y "cliente". Este discurso tiene, naturalmente, un carácter relacional—sus elementos constitutivos llegan a significar lo que significan por relación a lo que no son. Por ejemplo, las normas y valores de conducta inscritos en el discurso empresarial contemoráneo se articulan en oposición explícita a las que constituyen la identidad de las organizaciones "burocráticas". Mientras que el ethos burocrático estimula en sus sujetos el desarrollo de capacidades y predisposiciones concretas—la adhencia estricta al procedimiento, la renuncia al entusiasmo moral personal, y así sucesivamente—el discurso empresarial contemporáneo enfatiza la importancia de que los individuos adquieran y exhiban rasgos y virtudes más "proactivos" y más "emprendedores".
Poca duda hay de que el informe de la Comisión de Cuentas Públicas habla desde el universo del empresarialismo contemporáneo. En el informe, el ethos empresarial, con su "mayor delegación de responsabilidades, líneas más aerodinámicas, y (...) enfoque más emprendedor", se compara favorablemente con el "ethos de la función pública" tradicional, siendo asociado este último invariablemente con el despilfarro, la inercia y la reglamentación innecesaria (1994: v-vi).
Como he indicado, empero, aunque expresa su confianza en los beneficios del actual cambio organizativo, el informe lamenta la disminución de los "principios y estándares" de conducta que se esperan de los servidores públicos en las democracias liberales (1994: v). Que estos "principios y estándares" han surgido y se han promovido en gran medida en un contexto burocrático no parece ser algo relevante. En lugar de eso, la comisión parece dar por supuesto que las reformas organizativas encaminadas a hacer que las instituciones públicas sean menos burocráticas y más empresariales son uniformemente positivas; que aumentarán la eficacia económica y proporcionarán mejoras en los servicios reduciendo los costes—sin afectar a "los valores tradicionales del sector público".1 Esto, sin embargo, puede interpretarse más o menos como un acto de fe, si no como una obvia incongruencia.
Para empezar, suponer que la identidad de un ámbito determinado siga siendo la misma a lo largo de todos los cambios que experimenta es algo extremadamente cuestionable. Como ya he señalado, dado que cualquier identidad es básicamente relacional en lo que se refiere a sus condiciones de existencia, cualquier cambio en éstas ha de afectarle. Si, por ejemplo, la gestión (burocrática) de la administración se reimagina en términos de principios empresariales, entonces en lugar de quedar la misma identidad—la administración pública (burocrática)—en la misma situacion, se establece una nueva identidad.
Además, la producción de esta nueva identidad inevitablemente conllevará ventajas y desventajas. En lugar de suponer, como parece hacer el informe de la CCP, que la gestión empresarial de lo público es de modo incontrovertible "algo bueno"—que es inherentemente positivo—podría ser más productivo examinar las condiciones de su emergencia, para analizar qué debe necesariamente ser excluido por su instauración, y para evaluar cuáles podrían ser los efectos político-éticos de esta exclusión.
La gobernanza empresarial, y la crítica de la cultura burocrática
La crítica a la burocracia, en favor de las formas y prácticas "flexibles" y "emprendedoras", tal como se concibe en los discursos contemporáneos sobre reforma de las organizaciones, empieza con cambios en lo que se denomina "el entorno externo". Las condiciones de la existencia de esta formación discursiva descansan en diversos desarrollos que a menudo se reunen bajo el epígrafe de "la globalización". Aunque textos diferentes llaman la atención sobre diferentes combinaciones de fenómenos—los efectos de dislocación que se derivan de la introducción cada vez más generalizada de las "tecnologías de la información"; los asociados a las presiones competitivas que resultan de los sistemas globales de comercio, finanzas y producción, et.— todos coinciden en que la intensificación de los lazos de interconexión global tiene repercusiones serias para la vida en las organizaciones, tanto en el sector público como en el privado.
(En la Universidad, una materialización obvia de este entorno globalizado es el Espacio Europeo de Educación Superior, marco de las reformas denominadas a veces "plan Bolonia"—un espacio globalizado en el que se pretende no sólo reconocer, sino estimular la competitividad entre universidades. Porque a su vez es un espacio que (aun siendo continental) se presenta como agobiado por la necesidad de mantener la competencia y la competitividad frente a las universidades norteamericanas—quizá por la vía de imitar en lo posible su modelo—y asiáticas. El razonamiento de Du Gay, según el cual la ’burocracia’ (en este caso de la enseñanza universitaria tradicional) se presenta como enteramente negativa, y se tiende precipitadamente a ignorar sus valores positivos y constructivos de un entorno propio, parece totalmente aplicable a nuestro caso. Este razonamiento sobre la universidad "burocrática" como un entorno con ritmo propio, generador de dinámicas autónomas con respecto a las del mercado globalizado, debería leerse en conjunción con la defensa que hace Jacques Derrida de la Universidad como un entorno a la vez integrado en la sociedad, pero problemáticamente separado, acotado, por una dinámica propia y un tiempo propio que sería un error reducir al resto del tiempo social. Véanse los artículos arriba mencionados. Observemos que son tanto los gobiernos socialistas como los del Partido Popular, idénticos en esto, los que quieren estimular la especialización, competitividad, Calidad, y ránking relativo de las universidades).
Si la "globalización" constituye la "situación problemática", la "burocracia" se representa como el impedimento crucial para la gestión adecuada de los efectos de aquélla. La globalización, se razona, crea un entorno caracterizado por una incertidumbre generalizada. En semejante entorno, sólo las organizaciones que puedan cambiar rápidamente su conducta y aprender a volverse cada vez más emprendedoras, vivirán y prosperarán. Como "la burocracia" se considera una forma "mecánica" de organización más adecuada para condiciones de relativa estabilidad y predecibilidad", se convierte en la primera víctima de un entorno tan incierto.2
En este entorno, las instituciones burocráticas (...) —públicas y privadas—nos fallan cada vez más. El entorno actual exige instituciones que sean extremadamente flexibles y adaptables. Demanda instituciones que sean extremadamente flexibles y adaptables. Exige instituciones que produzcan resultados en forma de bienes y servicios de alta calidad, exprimiendo cada vez más ruido y más nueces de cada duro [sic]. Exige instituciones que respondan ante sus clientes, ofreciendo una gama de servicios no estandarizados; que lideren por perusuasión e incentivos, no por órdenes; que den a sus empleados un sensación de sentido y de control, incluso de sentido de la propiedad. Exige instituciones que den poder a los ciudadanos, en lugar de simplemente servirles. (Osborne y Gaebler, 1992: 15)
Los efectos dislocatorios generados por la intensificación de los lazos de interconexión global, requieren una "creatividad" constante y una construcción continua de espacios operativos colectivos que descansen menos en formas objetivas mecánicas y en las prácticas con ellas relacionadas—la "burocracia"— y cada vez más en el desarrollo de organizaciones y tipos de conducta más empresariales o emprendedores.
La noción de "empresa" ocupa una posición absolutamente crucial en los discursos contemporáneos sobre la reforma de las organizaciones. Proporciona una crítica de la "cultura burocrática" y se ofrece como una solucón a los problemas planteados por la "globalización" por la vía de delinear los principios de un nuevo método para gobernar la conducta tanto de la organización como de las personas.
De modo muy obvio, un rasgo clave de la "empresa" en tanto que principio de gobierno es el papel central que le asigna a la "empresa comercial" en tanto que modelo preferido para cualquier forma de organización institucional de bienes y servicios. Sin embargo, igualmente importante es la manera en que el término se refiere a los hábitos de acción que manifiestan o expresan "cualidades emprendedoras por parte de los implicados", ya sean individuos o colectividades. Aquí, "empresa" se refiere a una plétora de características tales como la iniciativa, la toma de riesgos, la autogestión, y la capacidad de aceptar responsabilidades propias y por las propias acciones (Keat, 1990: 3).
Así pues, como ha observado Burchell (1993: 275) la característica definitoria de la gobernanza empresarial es "la generalización de una ’forma empresarial’ a todas las formas de conducta—a la conducta de las organizaciones que hasta ahora se veían como no económicas, a la conducción del gobierno, y a la conducción de los propios individuos". Mientras que los modos concretos en los que esta racionalidad gubernamental se ha gestionado operativamente en la práctica han variado de modo muy considerable, las formas de acción que hacen posibles para diferentes instituciones y personas—escuelas, médicos de atención primaria, comunidades de vecinos, prisiones y demás—sí que tienen en común una consistencia general y un estilo.
Tal y como ha argumentado Burchell (1993: 276, siguiendo a Donzelot), un rasgo característico de este estilo de gobierno es el papel fundamental que le otorga al "contrato" a la hora de redefinir las relaciones sociales. (Por ejemplo, ahora se nos dice a los profesores que la programación de clase es un contrato—que las nuevas "guías docentes" elaboradas para las materias de estudio del Plan Bolonia tienen un carácter contractual: la Universidad ofrece el servicio a un cliente, el estudiante, y el profesor es un mero dependiente que atiende al cliente según las especificaciones del contrato. El discurso que reconceptualiza a los estudiantes como clientes estaba satirizado ya en la novela de David Lodge Small World. Pero eso no ha hecho que deje de proliferar. En nuestra universidad en concreto, puede datarse el momento en el que el Director de nuestro departamento volvió con las nuevas instrucciones, y el nuevo papel, y lo presentó a los profesores como un cambio de terminología crucial. Ibamos a ser proveedores de servicios a unos consumidores que eran los clientes, ya no los estudiantes. Lo mismo se aplica, por supuesto, al diseño de los planes de estudio según especificaciones, y a los propios procesos y agencias de control de tales planes de estudio, en una escala ininterrumpida y estandarizada de control y evaluación de objetivos). Los cambios que afectan a las escuelas, los hospitales, los departamentos del gobierno y demás, a menudo conllevan la reconstitución de los roles institucionales en términos de contratos estrictamente definidos y, con mayor frecuencia todavía, suponen el representar de una manera contractual las relaciones entre las instituciones y entre los individuos y las instituciones (Freedland, 1994: 88). Un ejemplo de lo primero se da, pongamos, cuando los servicios médicos a los que se conceden fondos contratan compañías hospitalarias para proporcionar atención sanitaria a pacientes concretos, cuando antes esa atención la proporcionaba directamente el Servicio Nacional de Salud. Ejemplos del segundo tipo son las relaciones entre departamentos del gobierno central y las nuevas agencias ejecutivas del programa Next Steps—donde no existe contracto como tal, pero donde la relación entre los dos está regida por un "Documento de Base" de tipo contractual, que define las funciones y objetivos de la agencia, y los procedimientos mediante los cuales el departamento determinará objetivos para la agencia y controlará su consecución.
Así pues, la "contractualización"consiste típicamente en asignar la realización de una función o de una actividad a una unidad de gestión concreta—individual o colectiva—que se contempla como alguien a quien se pueden pedir cuentas de la realización eficaz de esa función o del desempeño de esa actividad. Al asumir una responsabilidad activa por estas actividades y funciones—tanto por su desempeño como por sus resultados—estas unidades de gestión están de hecho afirmando un cierto tipo de identidad o de personalidad, que es de carácte esencialmente empresarial. La contractualización requiere que estas unidades de gestión adopten una cierta forma empresarial de relacionarse consigo mismas "como condición de su efectividad y de la efectividad de esta modalidad de gestión" (Burchell 1993: 276). O, por decirlo con el lenguaje de Tom Peters (1992. 273), la contractualización "empresarializa" a los individuos y a las colectividades.
Como ha sostenido Colin Gordon (1991: 42-5), las formas empresariales de gobernanza, como la contractualización, suponen la reconceptualización de lo social concibiéndolo como una forma de lo económico. "Esta operación funciona", dice, "mediante la ampliación progresiva del territorio de la teoría económica por medio de una serie de redefiniciones de su objeto".
La economía se convierte así en un "enfoque" capaz en principio de tratar sobre la totalidad del comportamiento humano, y en consiguiente, capaz de plantear un método coherente puramente económico para programar la totalidad de las acciones de gobierno. (Gordon 1991: 43)
La función niveladora llevada a cabo por este proceso hace que instituciones, prácticas, bienes, etc., que antes eran diversos, se sometan a juicio y cálculo en términos exclusivos de criterios económicos—dando lugar a un dominio cada vez mayor de lo que Lyotard (1984: 46) denomina como "el principio de rendimiento". Sin embargo, sería erróneo ver este desarrollo como simplemente la última y más pura manifestación del auge irresistible del homo economicus.
Como ha indicado Gordon (1991: 43), el sujeto de la "empresa" es a la vez una "reactivación y una inversión radical" del "hombre económico" tradicional. La reactivación consiste "en sentar una capacidad humana fundamental, la de elección, como principio que capacita efectivamente al cálculo económico para barrer a un lado las categorías económicas y los esquemas de las ciencias humanas y sociales." La gran innovación se da, sin embargo, en la conceptualización del agente económico como una creación inherentemente manipulable. Mientras que originalmente el homo economicus se concibió como un sujeto cuyas motivaciones, la fuente de su actividad, eran en última instancia "intocables para el gobierno", el sujeto de la empresa se imagina como un agente "que está constantement respondiendo a las modificaciones de su entorno". Como señala Gordon, "El gobierno económico aquí se da la mano con el behaviorismo" (ibid.). El sujeto resultante es, en un sentido nuevo, no sólo una "empresa" sino "el empresario de sí mismo o de sí misa". En otras palabras, el gobierno empresarial "construye" al individuo como tipo de persona concreta—como "empresario de la propia identidad" (Gordon, 1987: 300).
Esta idea de una vida humana entendida como "empresa de la propia identidad" sugiere que sean cuales sean las cartas que el azar de las circunstancias haya repartido a una persona, él o ella se está siempre perpetuamente comprometida (aunque esté técnicamente "en paro") con esa empresa concreta, y que es "parte del negocio continuo de la vida el prever adecuadamente la conservación, reproducción y reconstrucción del propio capital humano de uno mismo" (Gordon, 1991: 44).
Como se considera que un ser humano está continuamente comprometido en un proyecto para dar forma a su propia vida como individuo autónomo, sujeto de elecciones, impulsado por el deseo de optimizar la valía de su propia existencia, la vida para esa persona se representa como una arena única y básicamente indiferenciada en la que llevar a cabo la consecución de dicho empeño. Como las formas de vida antes diferenciadas ahora se clasifican en primer lugar, si no exclusivamente, como "formas de empresa", las concepciones y prácticas de la personalidad a la que dan lugar tienen una consistencia notable. Al reimaginarse las escuelas, las prisiones, los departamentos del gobierno, etc., en tanto que "empresas", en todas partes se concede una prioridad mayor al "emprendedor" como tipo de persona. En este sentido, el carácter del emprendedor ya no puede representarse como uno má entre una pluralidad de personalidades éticas, sino que debe considerarse que asume una prioridad ontológica.
(Un ejemplo muy directo en la Universidad es el cambio que se dió durante los años 90 hacia la gestión de la investigación exclusivamente a través de "proyectos de investigación", y la gestión empresarial que se lleva a cabo de dichos proyectos, en términos de rentabilidad, organización del personal, promoción del "empresario-jefe" o director del proyecto... Pero este discurso y transformacion alcanza, como bien dice Du Gay, a todos los aspectos de la organización universitaria, a los departamentos o titulaciones concebidos como "proyectos" o "empresas a gestionar", y a las propias universidades como proyectos colectivos que han de justificar y gestionar su sostenibilidad en un entorno competitivo—perpetuamente revisables y condenados a desaparecer si no prueban continuamente su rentabilidad inmediata. Como señala la Dra. Penas, esto conduce a una desnaturalización y una destrucción de la noción misma de universidad—de la "idea de Universidad" que decía Newman. O Derrida. Si el fin es la rentabilidad y la sostenibilidad, pierden sentido y valor los fines tradicionales de la Universidad… la producción, sea de caramelos o de papel higiénico, es lo principal, y lo que justifica la continuidad de la empresa; los valores definibles mediante otros criterios—criterios de valor—quedan arrinconados.). Esta concepción del individuo como "empresario del yo" está firmemente establecida en el centro de los programas contemporáneos de reforma de las organizaciones. A juego con la imbricación empresarial de economía y behaviorismo, los programas contemporáneos de reforma organizativa caracterizan al empleo no como una penosa obligación impuesta a los individuos, ni tampoco como una actividad que se desempeña para responder a necesidades puramente instrumentales, sino antes bien como un medio de desarrollo personal. El éxito de la organización se funda pues en que ésta comprometa los impulsos de auto-optimización de todos sus miembros, sea cual sea su papel formal. Esta ambición ha de hacerse practicable en el lugar de trabajo mediante una variedad de técnicas como son la "externalización" y los emolumentos por incentivos. Estos últimos, que se han extendido de modo dramático en el empleo público durante la década pasada, a menudo suponen el desarrollo de un "contrato" entre un empleado individual y su jefe de sección, según el cual la paga de un empleado se hace depender en mayor medida de si ha cubierto o sobrepasado determinados objetivos productivos (Millward et al, 1992: 268, 361; Marsden y Richardson, 1994).
Así pues, la gestión del desempeño de las funciones laborales y las técnicas relacionadas con ella conllevan una relación característicamente "contractual" entre los empleados individuales y la organización para la que trabajan. Esto supone "ofrecer" a los individuos que se impliquen en actividades—como el control de presupuestos, formación de personal, prestación de servicios— que antes se consideraban responsabilidad de otros agentes como inspectores o departamentos de personal. Sin embargo, el precio de esta implicación es que los propios individuos deben asumir responsabilidadesa para desempeñar esas actividades y por sus resultados. A tono con los principios constitutivos de la empresa entendida como una racionaliddad de la actuación de gobierno, la gestión empresarial y las técnicas a ella asociadas funcionan como formas de "responsabilización" que se consideran económicamente deseables y que a la vez "dan poder" a nivel personal.
La gobernanza empresarial de las organizaciones, por tanto, supone la reconstrucción de una amplia gama de instituciones y de actividades, en línea con los principios de la empresa comercial. A la vez, el garantizar que resulten óptimas ventajas de la reestructuración de las organizaciones en línea con los principios del mercado requiere producir de formas particulares de conducta por parte de los miembros de una organización. En este sentido, el gobierno de la vida de la organización al modo empresarial supone "inventarse" nuevas maneras de ser para la gente; se refiere a la importancia de que haya individuos que adquieran y exhiban ciertas actitudes y capacidades que sean "emprendedoras".
Refractada a través de la mirada de la empresa, la "cultura burocrática" aparaece como contraria al desarrollo de esas "virtudes" y por tanto a la producción de personas emprendedoras. La dedicación de los burócratas a normas de impersonalidad, de adherencia estricta a los procedimientos, y la aceptación de la subordinación y de la superordinación jerárquica se ve como algo antitético al cultivo de esas destrezas y sensibilidades empresariales que son la única garantía de un futuro "gestionable" y por tanto sostenible.
Mientras que los partidarios de la gobernanza empresarial no son aversos a admitir que las normas y técnicas burocráticas han demostrado ser eficaces y efectivas en determinadas circunstancias, está claro que creen que esas circunstancias ya no se dan, y que no es probable que se den en un futuro previsible. Lo que se deduce es que la supervivencia de las organizaciones y su florecimiento en los dislocados entornos del presente requieren el cultuvo de una competencia y un estilo empresariales adecuados, que a la vez sirva para que las organizaciones lleven a cabo su función, y para que las personas se conduzcan en el seno de esas organizaciones.
Como he expuesto antes, dado que el discurso de la empresa presupone que no hay ningún contexto organizativo que sea inmune a los efectos de la "globalización", da por hecho que organizaciones aparentemente diferentes—como hospitales, sociedades caritativas y de ayuda, bancos, departamentos del gobierno—tendrán que desarrollar normas y técnicas de conducta similares, porque si no lo hacen les faltará la capacidad para llevar a cabo los proyectos que desean. El apremio con el que se difunden estas afirmaciones transmite una impresión muy clara de que "No Hay Alternativa". Como declara enérgicamente Kanter (1990: 356), las organizaciones "deben o bien desplazarse abandonando las garantías burocráticas hacia una flexibilidad post-empresarial, o (...) estancarse—cancelando así por definición cualquier misión a la que se hayan comprometido".
Si bien una singularidad tan insistente tiene atractivos obvios—por decir sólo uno, ofrece el tipo de Weltanschauung fácilemente captable y comunicable que puede actuar como catalizador para el cambio—descuida el hecho de que la generalización de la forma de la empresa a todos los tipos de conducta puede de por sí servir para incapacitar la capacidad de una organización para llevar a cabo sus proyectos prioritarios, por la vía de redefinir su identidad y por tanto la naturaleza efectiva de sus proyectos.
En el sector público, que es una parte del gobierno y que por tanto debería estar sometido al imperio de la ley, las organizaciones se ocupan de cosas como la equidad y tratar los casos similares de manera similar. Esto no son valores que sean atendidos prioritariamente por las empresas comerciales, y no hay razón obvia por la cual deberían serlo. Sin embargo, son centrales para el gobierno y para el imperio de la ley en los regímenes democráticos liberales. Hay aquí un claro peligro de que la introducción de principios empresariales en las organizaciones del sector público pueda socavar esos principios básicos del servicio público, y esto sirve para destacar el hecho de que en las sociedades democráticas liberales hay buena razón para suponer que los mercados tienen límites políticos y morales, y que "trazar algunos de los límites de los mercados también supondrá poner a la empresa en su lugar legítimo" (Plant, 1992: 86).
El empresarialista puede replicar que sin "activar empresarialmente" las organizaciones del sector público, las libertades e igualdades que los ciudadanos dan por sentadas podrían tener costes inasumibles; pero este argumento una vez más supone que la generalización de formas empresairales a la gestión de la administración pública, por ejemplo, no afectará a la identidad ni a la integridad de la administración pública, sino que simplemente la hará "funcionar mejor". Sin embargo, en lo referente al informe de la Comisión de Cuentas Públicas, es extremadamente problemático dar por sentado que la identidad de un ámbito de actividad puede permanecer igual cuando sus principios organizativos básicos sufren una alteración fundamental.
En lugar de simplemente aceptar la posición de que la "empresarialización" que hoy se está dando en el sector público es una evolucón uniformemente positiva además de inherentemente necesaria, pretendo proponer una perspectiva que no está muy de moda, a saber, que hay diversas razones políticas y éticas importantes para representar a la burocracia como la forma de organización del sector público más eficiente y eficaz. Al presentar argumentos para sostener esta postura, empezaré por especificar en qué consiste el ethos burocrático, indicando a qué tipo de concepciones y prácticas de la personalidad da lugar la burocracia, y delineando la relación entre éstas y lo que Michael Walzer (1984) denomina "el arte liberal de la separación".
La función pública como vocación
La idea de que las organizaciones del sector público necesitan una reforma ha adquirido un status casi axiomático. En qué medida y en qué direcciones, sigue siendo un asunto bastante debatido. En años recientes hay un enfoque concreto que se ha vuelto dominante, y es este enfoqu el que subyace a muchas de las reformas del sector público que ahora están teniendo lugar a lo largo y ancho de las economías "avanzadas".
A este nuevo modus operandi se le denomina con frecuencia la "Nueva Gestión Pública", y más recientemente la "gobernanza emprendedora". Según dos de sus promotores más a de moda —Osborne y Gaebler, 1992: 19-20)— la "gobernanza emprendedora" consiste en diez "principios esenciales" que se engarzan entre sí para "reinventar" el sector público:
Las gestiones emprendedoras promueven la competencia entre los proveedores de servicios. Dan poder a los ciudadanos, al retirar el control a la burocracia y dárselo a la comunidad. Someten a medida el rendimiento de sus agencias, centrándose no en lo que se invierte sino en los resultados. Se impulsan en base a sus objetivos—a sus misiones—no en base a sus reglamentos y normas. Redefinen a sus clientes como consumidores y les ofrecen elecciones—entre escuelas, entre programas de formación, entre posibles tipos de vivienda. Impiden los problemas antes de que surjan, en lugar de simplemente ofrecer servicios después. Invierten sus energías en ganar dinero, no simplemente en gastarlo. Descentralizan la autoridad, abrazando una gestión participativa. Prefiern los mecanismos de mercado a los mecanismos burocráticos. Y se centran no simplemente en ofrecer servicios públicos, sino en catalizar a todos los sectores—públicos, privados, y voluntarios—llevándolos a la acción para resolver los problemas de la comunidad. (160)
(Puesto así es bellísimo, claro. Y me suena mucho como un plan que, si no en toda su pureza, es el que viene orientando la política universitaria que nos afecta desde hace años. En interferencia, eso sí, con las actitudes y normativas burocráticas tradicionales. Se me ocurre que el conflicto docente que nos ha enfrentado durante cinco años con el departamento de Filolología Inglesa y la coordinadora de su máster, en la Universidad de Zaragoza, puede leerse en en parte en estos términos. Se nos ha vendido el Plan Bolonia como un nuevo modelo de gestión, en el que dejaban de valer las normas administrativas tradicionales, en aras de una mayor Calidad y Competitividad. Así, la empresarial catedrática ha gestionado su Máster, en parte, como si de un proyecto privado se tratara, ignorando por ejemplo las normativas administrativas para la selección de profesorado. Al final (por lo de las interferencias) intervinieron los tribunales, y hubo que deshacer todo lo hecho. La clave del asunto venía siendo que se primaba indebida y desproporcionadamente la pertenencia a grupos de investigación. La pertenencia obligatoria a grupos que recibían proyectos subvencionados. Naturalmente, aparte de la buena gestión empresarial y competitiva, en esta dinámica de grupos de investigación convergían los intereses tradicionales de camarillas burocráticas por promoverse a sí mismas, amén de actitudes feudales más primitivas todavía. Pero esto tiene lugar en un ambiente de notable confusión administrativa, en el que los gestores universitarios han dado una especie de manga ancha o carta blanca a los gestores locales... un laissez-faire normativo en el que el catedrático venía a dictar las normas en su propio corrillo, como en los viejísimos tiempos— Y eso, ¿por qué? Quizá porque aparte de generar gasto, generaban dinero. Primar a los grupos subvencionados era la idea original y la piedra de toque de todo el plan (que por fin se ha visto desautorizado). Naturalmente, esto no era un proyecto empresarial puro, pues estamos hablando de un contexto de subvenciones procedentes de organismos públicos que tienen sus propias historias burocráticas detras... y además nada hay más codiciado que infiltrarse en los organismos de concesión de proyectos y acreditaciones, CNEAIs, ANECAS, y demás, y controlar hacia dónde van los fondos y recursos, si es posible hacia mi grupo o sus aliados. Pero todo el entorno universitario actual, con la precariedad de financiación de la Universidad de Zaragoza, las maniobras de reducción de costes del Gobierno de Aragón, el desarrollo del Espacio Europeo/plan Bolonia, etc., la promoción de competitividades y ránkings entre las universidades, y las continuas noticias y planes anuales al respecto... todo crea un ambiente de competencia agudizada, en el que interesan las enseñanzas que sean si no rentables, al menos no inmediatamente gravosas. Interesa primar las actuaciones que atraen fondos a la Universidad. E interesa recortar las enseñanzas no demandadas —suprimiendo asignaturas optativas minoritarias, promoviendo titulaciones poco académicas pero sí rentables, etc. Y los estudiantes, desde luego, se conceptualizan como clientes desde hace tiempo, con los sistemas de evaluación de las titulaciones y la competencia instalada entre los distintos estudios. Sometiendo, en suma, la Universidad a la ley del mercado, de la oferta y la demanda, como criterio si no todavía único, sí mucho más prominente de lo que venía siendo en el burocrático sistema anterior).
El blanco principal de la "gobernanza empresarial"—es decir, aquello en oposición respecto a lo cual se define—es la burocracia del sector público. Ésta se representa como el enemigo de la "buena gobernanza" por muchas de las razones antes esbozadas. Por jemplo, el "modelo burocrático" se ve como inadecuado a la dinámica del "mercado global", de la "era de la información" y de la "economía basada en el conocimiento", al ser demasiado "lento, ineficaz e impersonal" para responder a sus imperativos. (1992: 14-15).
Aunque quienes abogan a favor de la gobernanza empresarial, como Osborne y Gaebler, son críticos con todas las formas de conducta burocrática, lo que recibe algunas de las críticas más duras es lo que se considera como la incapacidad de la burocracia para implicar la acción personal y los ideales de las personas—para "darles poder".
Según Osborne y Gaebler (1992: 38) muchos empleados de las organizaciones burocráticas "se sienten atrapados":
Atados por normativas y reglamentos, entumecidos por tareas monótonas que saben que podrían hacerse en la mitad de tiempo si se les permitiese emplear las mentes, llevan unas vidas resignadamente desesperadas. Cuando tienen la oportunidad de trabajar para una organización que tiene una misión clara y un mínimo de papeleo... a menudo sienten que renacen. Cuando se les traslada al sector público, con frecuencia experiementan el mismo sentimiento de liberación.
Puede uno reconocer una cierta dosis de verdad en su afirmación inicial—que la organización burocrática puede crear, y a menudo crea, problemas de "motivación" para los individuos, en particular para los que se hallan en los peldaños inferiores de la jerarquía—pero parecen desatender el hecho de que algunas formas de organización tienen "defectos" como resultado de producir "virtudes" políticamente deseadas. Las normativas y reglamentos contra los que protestan Osborne y Gaebler no se inventaron con el propósito único de inhibir la actividad emprendedora individual, sino para impedir la corrupción y para asegurar la equidad, la probidad y la fiabilidad en el tratamiento de los casos. El arrojar por la borda normativas y reglamentos a la búsqueda de la innovación empresarial no erradicará los problemas sino que simplemente los cambiará. En lugar de ofrecer una situación de permanentes "ganancias frente a ganancias", en oposición a una situación burocrática en la que "nunca se gana nada", las formas empresariales de conducta manifiestan tanto "virtudes" como "defectos". La cuestión es si en el balance global los "defectos" asociados con la administración ordenada, cauta y fiable son más generalmente aceptables que los asociados con un estilo más creativo, arriesgado y empresarial (Jordan, 1994; du Gay, 1994).
Una cosa es segura: quienes abogan por la gobernanza empresarial no pueden ni siquiera concebir la cuestión en estos términos. Parecen incapaces de representar a la "burocracia" en términos que no sean negativos. La incitación a los lectores a que alimenten un "odio público y apasionado a la burocracia" (Peters, 1987: 459) deja poco espacio para ninguna evaluación positiva de la conducta burocrática. De hecho, textos como los de Osborne y Gaebler (1992) o Peters (1987, 1992), les dicen a sus lectores muy poco sobre la organización técnica, ética o social de las instituciones burocráticas, y punto. En lugar de eso, su papel principal parece ser representar la diferencia entre la la ética vocacional del burócrata y la del empresario, desde la perspectiva de los principios empresariales. En lugar de describir el ethos de la función pública, la crítica empresarializante busca evaluar la burocracia en términos de la incapacidad de ésta paa realizar objetivos que sólo le son impuestos por la empresa.
Delineando el ethos burocrático
Según los promotores de la gobernanza empresarial, la burocracia está desacreditada tanto económica como moralmente. Sostienen que la organización burocrática significa siempre con toda probabilidad costes humanos, y por tanto financieros, puesto que el privilegio que concede a la "racionalidad instrumental" conlleva simultáneamente la represión y marginalización de su Otro—lo personal, lo emocional y demás.
En la organización burocrática tradicional, los roles estaban tan circunscritos que la mayoría de las relaciones tendían a ser más bien formales e impersonales. Unos empleos estrictamente definidos, constreñidos por reglamentos y procedimientos, también tendían a ahogar la iniciativa y la creatividad, y la atmósfera era emocionalmente represiva. (Kanter, 1990: 280)
Según esta interpretación, la organización burocrática se basa en una serie de exclusiones "fundacionales" cuya "presencia ausente" irrumpe a la superficie de la organización en la forma de una serie de "disfunciones" que sumadas la invalidan. Para respaldar esta afirmación, los abogados de la gestión empresarial continuamente señalan, entre otras cosas, a lo que ven como faltas de compromiso, de motivación y de identificación en la fuerza laboral burocrática, faltas que atribuyen directamente a los sistemas "racionalistas", "que aprecen calculados para destruir la auto-imagen de sus empleados" (Peters y Waterman, 1982: 57).
La ineficiencia, el despilfarro y la inercia son relacionadas directamente con el hecho de que la organización burocrática no funciona como un instrumento de "auto-optimización" para sus miembros. En lugar de eso, su "esencia" misma se percibe como basada en una separación de "la razón y de la emoción" y de "el placer y el deber", que es desastrosa para la salud productiva de la nación, de la organización, y para el carácter moral y emocional de los individuos empleados.
Aunque al defender su argumentación la crítica empresarializante instrumentaliza algunos elementos (muy seleccionados) de la obra del más importante teorizador de la cultura burocrática, Max Weber—en concreto aquellos párrafos en los que se ve la burocratización como equivalente a un proceso general de desencanto y de deshumanización: la infame "jaula de hierro" de la burocracia—sus conclusiones sobre los defectos éticos de la burocracia son de hecho precisamente las contrarias de las expresadas por Weber.
En su estudio clásico sobre la cultura burocrática, Weber (1968) se niega a caracterizar el carácter impersonal, experto, procedimental y jerárquico de la razón y de la acción burocrática como ineficaz y moralmente desacreditado. Antes bien, deja bien claro que la función burocrática consiste en un ethos concreto, o lo que él llama Lebensführung—no sólo un conjunto de propósitos e ideales en el seno de un determinado código de conducta, sino también modos y maneras de conducirse en un determinado "orden vital". Insiste que la función burocrática debe ser juzgada en sus propios términos como una institución moral específica, y que los atributos éticos del burócrata deben contemplarse como logros contingentes y a menudo frágiles de esa esfera de existencia moral socialmente organizada.
Según Weber, la burocracia comprende las condiciones sociales de una organización de la persona que es distintiva e independiente. Entre las más importantes de esas condiciones están: que el acceso al puesto público depende de una larga formación en una especialización técnica, normalmente certificada por un examen público; y que la función pública misma constituye una "vocación", un foco de compromiso ético y de deber, con autonomía (y superior) frente a los lazos extraoficiales del burócrata a su clase, parentela o conciencia. En el análisis que Weber hace de la burocracia, estas condiciones definen a la función burocrática como un departamento específico de la vida social, y le proporcionan al burócrata un porte ético, y unas modalidades de conducta, específicos. Los atributos éticos del buen burócrata—la estricta adherencia al procedimiento, la aceptación de la jerarquía superior e inferior a él, la dedicación a los propósitos de su puesto— no representan una sustracción incompetente efectuada sobre una concepción empresarial de la persona "completa". Antes bien, deberían contemplarse como un logro moral positivo en sus propios términos. Representan el producto de determinadas técnicas y prácticas éticas mediante las cuales los individuos desarrollan la disposición y la capacidad de conducirse según el ethos del puesto público burocrático (Hunter, 1991; Minson, 1993).
En lugar de apoyar el estereotipo empresarial que entiende a la burocracia como enemiga de la realizacion personal, Weber señala la especificidad histórica del carácter "racional" de la burocracia. En lugar de representar la negación de la implicación personal en el desempeño del puesto, o la posibilidad de derivar un placer personal de eso, el énfasis de Weber (1968: 359) en la naturaleza "impersonal", "funcional" y "objetiva" de las normas y técnicas burocráticas se refiere simplemente a dejar a un lado las formas pre-burocráticas de clientelismo (...)
(Inciso. En nuestro departamento de la Universidad de Zaragoza nos ocupó largos años un contencioso administrativo, defendiendo las atribuciones de nuestro puesto docente frente a una gestión de corte "empresarializante" promovida por los catedráticos. Estos querían organizar el acceso a la docencia sobre la base de la pertenencia a sus grupos de investigación—prioritariamente sobre los criterios "burocráticos" del puesto, jerarquía y otros méritos de los profesores. Y aquí denunciamos repetidamente, de hecho, que los "nuevos" criterios de Calidad, de Competitividad, etc. que invocaban dichos catedráticos, entroncaban de manera más que sospechosa con "viejos modos" que no eran sino clientelares y feudales: los catedráticos se reservaban el derecho de dar prioridad en los puestos a quienes les rendían pleitesía y apoyo perteneciendo a sus grupos de investigación—frente a profesores superiores jerárquicamente (y en méritos, por cierto) pero que no pertenecían a esos grupos. Es decir: el clientelismo y el favoritismo, plaga de la función pública y que pervierte sus principios, adoptaba aquí la retórica de la Calidad y de la Competitividad, típicas de la Gobernanza Empresarial, para seguir perpetuando esas relaciones en un ecosistema cambiante. Y continuamos en el mismo párrafo:)
(...) Lo que ha de excluirse como "irracional" mediante esta forma de conducta no son los sentimientos personales de por sí, sino una serie de prerrogativas e intereses "privados" de grupos, que "gobernados como estaban por un ethos enteramente distinto, en otros tiempos se habían considerado una conducta legítima y ’razonable’" (Minson, 1991: 15). El ámbito normativo de la racionalidad burocrática es muy particular. Como observa Weber (1968: 973) observa: "esta administración libremente creativa no constituiría un ámbito de acción y discrecionalidad libre y arbitraria, de favor y valoración personalmente motivado, como el que encontramos en las formas pre-burocráticas".
Weber procede a indicar que la racionalidad burocrática no funciona de manera que excluya todos los sentimientos de la existencia en las organizaciones. Semejante acusación (lanzada por quienes abogan por la empresa, entre otros muchos) pierde de vista por completo el hecho esencial de que la cultura burocrática no engendra antipatía hacia las relaciones personales o emocionales en el seno de la función pública en tanto que éstas no abran camino a la posibilidad de corrupción, por ejemplo mediante el uso inadecuado del clientelismo, la tolerancia a la incompetencia, o la traición a la confidencialidad. Como arguye Minson (1993: 135), "la suposición de que existe una antipatía esencial entre la burocracia y las relaciones informales, como la amistad, se basa en una identificación romántica de tales relaciones con verse libre de sujeción a normas, con la atracción espontánea, con la intimidad, y la libre elección". Por tanto, cuando Weber describe la conducta burocrática como algo que impide las acciones "personalmente motivadas" es importante no seguir aquí a los promotores de la empresarialización, que extienden la intención de Weber fuera de su ámbito propio, relativo al ejercicio del clientelismo personal, para referirla a una exclusión universal de los ámbitos personales o "privados".
En un paso similar, Weber también indica que lejos de ser moralmente y emocionalmente vacuos, los modos de conducta "formalmente racionales" sí que tienen una base ética. Como ha argumentado Charles Larmore (1987: xiii-xiv), el concepto de "racionalidad formal" de Weber ha sido indebidamente apropiado de manera continuada, y se le ha hecho servir para unas funciones que nunca estuvieron en sus intenciones. Se diferencia de su concepto gemelo de "racionalidad sustantiva" no por el hecho de ser estrechamente "instrumental" y dependiente de fines asignados arbitrariamente—como sugieren los abogados de la empresarialización—sino por tener en cuenta la heterogeneidad de la moralidad. En otras palabras, mientras que es cierto que el ethos asociado con la racionalidad formal sí se basa en la premisa del cultivo de la indiferencia a ciertos objetivos morales, esa misma indiferencia se predica sobre la base de una consciencia de la pluralidad irreducible, y de la frecuente inconmensurabilidad, entre creencias morales que son objeto de adhesión apasionada—y por tanto, sobre los posibles costes morales de atenerse a cualquiera de entre ellas. Vista en este marco, la racionalidad formal va asociada no al desarrollo de un instrumentalismo amoral, sino al cultivo de una "ética de la responsabilidad" pluralista y liberal, que sí tiene en cuenta las consecuencias de intentar realizar unos valores esencialmente contestables y que frecuentemente entran en conflicto con otros valores.
En este sentido, la función burocrática representa un importante instrumento ético y político en los regímenes democráticos liberales, porque sirve para efectuar una separación entre la administración de la vida pública por una parte, y el absolutismo moral privado por otra. Se ha convertido, como indica Larmore (1987: 41-2) en "una condición de libertad", porque permite "una separación significativa y liberadora de lo público y de lo privado". Sin la emergencia de la esfera ética de la burocracia y del rol del burócrata, jamás habría sido posible establecer un amortiguador entre las virtudes cívicas y los principios personales (uno de los principios constitutivos de la democracia liberal moderna). Como arguye Michael Walzer (1984: 320), el "arte liberal de la separación" que desempeña la burocracia es una fuente de pluralismo, igualdad y libertad:
Bajo la égida del arte de la separación, la libertad y la individualidad van juntas. De hecho, invitan una definición única: podemos decir que una sociedad (moderna, compleja, diferenciada) disfruta tanto de libertad como de igualdad cuando el éxito en un ámbito institucional no es convertible en éxito en otro—es decir, cuando las separaciones se mantienen.
Empresarializando la burocracia: La empresa y la gestión pública
El ethos de la función pública, junto con su punto de honor principal, que es la capacidad de dejar a un lado los otros compromisos privados de uno, políticos, morales, regionales y de otro tipo, no deberí contemplarse como algo obsoleto.4Sigue en pie, por tanto, la cuestión de qué efecto posible tendrá sobre este ethos un desplazamiento hacia formas de gestión empresariales.
La identidad misma de la gobernanza empresarial se constituye como una oposición a la cultura burocrática. Quienes abogan por la empresa tienden a representar a la burocracia en un lenguaje que no deja lugar para evaluaciones positivas. Sin embargo, sólo es posible comenzar a contestar la pregunta arriba formulada indicando las maneras en que las normas y técnicas de la gobernanza empresarial podrían suponer una amenaza para el "arte de la separación" burocrática.
Según la filósofa Amélie Rorty (1988: 7), el arte liberal de la separación queda socavado, con frecuncia, cuando las prioridades de un contexto determinado de ordenación vital se imponen sobre otros ámbitos diferentes de la existencia. El discurso de la empresa está implicado precisamente en ese tipo de "opa hostil", intentando como lo hace que distintos tipos de ámbitos éticos queden reducidos a un mismo método de gobernanza.
El rasgo definitorio de la gobernanza empresarial es la generalización de la forma de la empresa a todas las formas de conducta: públicas, privadas, voluntarias, etc. De este modo, una determinada concepción de la persona como emprendedor, que se deriva de un determinado ámbito de la existencia y pertenece propiamente a él (el ámbito vital del mercado) se impone sobre otras esferas de la vida (cada una de las cuales ha dado lugar a su propia concepción y sus propias prácticas y modalidades de persona). Esto difumina los límites entre las diferentes esferas de la existencia y, a mi entender, las libertades e igualdades que se basan en el "arte de la separación" quedan puestas en entredicho.
Como argumentaba Weber (1968: 1404), el ethos que gobierna la conducta del "burócrata", el del "empresario" y el del "político" no son idénticos. Al examinar los distintos tipos de responsabilidad que estas "personas" tendrían por sus acciones, Weber insistió en la irreducibilidad de diferentes ámbitos de la vida ética y en la necesidad concomitante de aplicarles diferentes protocolos éticos:
Un funcionario que recibe una directiva que considera equivocada puede, y debe, presentar sus objeciones a ella. Si su superior insiste en que se ejecute, es su deber e incluso su honor el llevarla a cabo como si correspondiese a su convicción interna y demostrar de esta manera que su sentido del deber está por encima de sus preferencias personales. (...) Éste es el ethos de la función pública. Un líder político que actuase de esta manera merecería desprecio. A menudo se verá obligado a hacer compromisos, lo que quiere decir sacrificar lo menos importante a lo más importante. (...) "Estar por encima de los partidos", en verdad, mantenerse fuera de la lucha por el poder—es el papel del empleado público, mientras que la lucha por el poder personal, y la resultante responsabilidad política, es la sustancia vital del político, como también del empresario (énfasis añadido)
(Siendo los catedráticos funcionarios, tienen también fama de ser un cargo político infiltrado en la academia—no necesariamente de la gran política, pero sí desde luego de la búsqueda de poder y de influencia. Así, no es sorprendente que sean los catedráticos los mayores promotores de la gobernanza empresarial—sus instrumentos y sus capataces—máxime cuando esta nueva gobernanza entronca con viejas tradiciones feudales que también casan mal con el arte liberal de la separación a que se refiere du Gay. No cabe duda de que las separaciones entre político, funcionario y empresario señaladas por Weber son hasta cierto punto ideales, y que política hay en todos los ámbitos de la vida, y políticos también—pero hay grados. En la academia, son los más políticos quienes llegan a catedrático, y quienes son detectados por otros catedráticos como los que pueden pertenecer al club. Y esto se hace detectando en los candidatos su disposición al intercambio de favores mutuos, y al respeto del feudo ajeno—o sea, precisamente por la corrupción de su papel como funcionarios. Y la hipotética promoción a cátedras es el mejor instrumento de manipulación de que los que ya son catedráticos disponen, para torcer las voluntades de funcionarios ya aposentados, y tentarlos con el intercambio de favores).
Al exigir —en nombre del "mercado", del "cliente" o de lo que sea— que la conducta ética del administrador público se juzgue según el ethos de la emprendedor, el discurso de la empresa exige a los burócratas del sector público que asuman el rol de hombres de negocios. Como aduce Larmore (1987: 99), semejante "confusión de ámbitos" puede tener consecuencias desastrosas. Al buscar instilar un fuerte sentimiento de "propiedad" personal para determinadas políticas entre los administradores públicos, por ejemplo, quienes promueven a los "emprendedores" (Osborne y Gaebler 1992) parecen haber perdido de vista por completo el crucial papel cívico y ético de la función pública a la hora de separar la administración pública de los entusiasmos morales personales.5 (A este respecto, casi no hace falta añadir que en la Universidad española, no hay que esperar a la Gobernanza Empresarial para que determinados departamentos, o "cátedras" como los llaman aún algunos, o determinados programas, se vean como una cuestión de propiedad personal de la figura en cuestión que resulte ser el mandamás de determinado corral. Es curioso que desde las propias administraciones universitarias se conocen estas actitudes, y se promueven por la vía de no ponerles coto. En mi propio departamento, repetidamente he tenido que oír que mi departamento pertenece en realidad a tal persona catedrática, o que el máster es el máster de Cual... y no sólo he tenido que oírlo, sino tambien hay que apechugar día a día con las consecuencias de estas actitudes y presuposiciones. A esto me refiero cuando digo que la Gobernanza va a encontrar terreno abonado para estas políticas de implicación personal, por no decir de apropiación personal de ámbitos de actuación públicos—si bien en este terreno abonado va a toparse con un ingrediente de continuidad con el feudalismo que no sé si entrará en los cálculos de quienes promueven la Gobernanza, pero que desde luego nunca aparece reconocido como un posible problema en sus entusiastas planteamientos. Añádase a esto que cuando hablamos de empresa en la Universidad pública, habría que ponerlo muy entre paréntesis, pues es una empresa fuertemente subvencionada—la habilidad empresarial estriba no tanto en atraerse clientes, como en lograr que sigan derivándose fondos públicos al ámbito en cuestión, aduciendo su valor estratégico, su papel cultural, o su ubicación estructural).
Semejante "olvido" se inscribe en el marco de demasiadas de las reformas del sector público que están teniendo lugar en la actualidad en todas las sociedades democráticas liberales. En el Reino Unido, por ejemplo, la introducción de normas y técnicas "empresariales" en la función pública como resultado de la iniciativa Next Steps ("Próximos Pasos") parece destinada a socavar el ethos burocrático. Los funcionarios de alto nivel, según parece, se ven cada vez más alentados a adoptar un estilo "yo puedo" de conducta, caracterizado por "una actitud decidida y una capacidad de sacar los asuntos adelante, en lugar del estilo más tradicional que pone mayor énfasis en el análisis de opciones y en recomendaciones de actuación basadas en ese análisis" (RIPA, 1987). El peligro obvio aquí es que a los empleados públicos se les exige ahora que desarrollen entusiasmos "personales" hacia determinadas políticas y proyectos, y como consecuencia el "ethos de responsabilidad" burocrático (liberal y pluralista) se está erosionando. Como ha comentado Richard Chapman (1991b: 3) en relación a estas reformas, "El énfasis que se pone en el carácter emprendedor, en la iniciativa, y en un estilo de gestión más empresarial (...) parece estar extrañamente en desacuerdo con las expectativas de los funcionarios que trabajan en una burocracia".
El paso central de Next Steps—la sustitución de una función pública "unificada" para reemplazarla por una multitud de agencias "autónomas"—está explícitamente representado como una manera de empresarializar el sector público. (Esto de las "agencias autónomas" no sólo nos recuerda en España a todas las privatizaciones y "externalizaciones" por capítulos de antiguos servicios centrales del Estado—Hacienda, Renfe, Telefónica, Correos, Aena, etc... sino a otro fenómeno emparentado con éste que ha tenido lugar en la Universidad: la profusión de agencias evaluadoras, ANECAS, Anequillas locales, CNEAIs, etc. para organizar la competitividad del sector público, la adjudicación de incentivos a la producción, de ayudas a proyectos, etc. Y, de modo más general, la orientación exclusiva de los fondos de investigación no a través de las estructuras de las universidades, sino únicamente a través de "concursos" de proyectos. La proliferación de universidades privadas que ofrecen títulos oficiales es otra cara de este proceso. En el futuro, al igual que la Academia Militar de Zaragoza llegó a contratar a una empresa de seguridad privada para controlar la seguridad en la Academia y vigilar y proteger a los soldados (¡!), el Estado planificará —sin duda a través de una agencia de éstas— las características de los servicios educativos, titulaciones, etc. que haya que ofrecer al ciudadano, y seleccionará a las empresas educativas que hayan de ofrecerlos, ya completamente externalizados, tras un concurso que ganará quien mejor recorte gastos). Se aduce que las "nuevas" agencias están estructuradas para permitir que los funcionarios públicos "obtengan una sensación de propiedad y de identificación personal con el producto" (Goldsworthy, 1991: 6). Antes que buscar moderar los entusiasmos perfectamente comprensibles de los funcionarios públicos hacia determinados proyectos y políticas, el sistema de las agencias parece diseñado para incitarlos.
(Ver aquí dos comentarios jocosos más, de mi blog, sobre esta cuestión de los proyectos y equipos de proyectistas. Uno: IDI OT; otro: Esto apesta; otro: Investigaciones oficiales; y otro: Investigación en grupo... o tribu. José Carlos Bermejo Barrera ha comentado certeramente la extraña lógica que produce la interferencia de criterios financieros y competitivos en el seno de la función pública, hablando del "capitalismo imaginario" de los proyectistas universitarios).
El personal, se nos dice, ahora con frecuencia se conciben a sí mismos como miembros de un departamento o agencia específica, no a un cuerpo funcionarial más amplio. (En nuestro departamento, al menos, sí se ha llevado mucho el discurso de contraponer los intereses del departamento o la filosofía del departamento a los intereses o normas o filosofía de la Universidad. O a la filosofía, sin más). Trabajan en unidades que, lejos de manifestar un espíritu de equipo con un ethos común, compiten entre sí (...). Se hacen ahora esfuerzos por estimular en ellas sentimientos de empresa e iniciativa, y no puede haber duda de que éstos han resultado en un cambio fundamental, abandonando un ethos (...) que contribuía a la identidad de la función pública (Chapman 1991b: 3).
Los defensores de estas reformas parecen incapaces de imaginar que la gestión empresarial y la administración pública no son idénticas en todo punto. Aunque sí hay un sentido en el que el estado y la empresa privada son tanto uno como otro "empresas" racionales—deliberada y explícitamente dirigidas a la promoción de objetivos y fines de una manera eficaz y efectiva—la administración pública difiere de de la gestión empresarial ante todo por las restricciones impuestas por el entorno político en el seno del cual los procesos de gestión se llevan a cabo. Como ha sostenido Neville Johnson (1983: 193-4) entre otros:
Sin duda, el funcionario del sector público (...) está ocupado en gran medida en el uso y despliegue de recursos que se han quitado al público al que sirve, y que se le devuelven en forma de prestaciones y derechos legitimados por el sistema de gobierno. Está claro que en estas circunstancias tiene una responsabilidad respecto del uso eficiente de los recursos, y con este fin debe estar dispuesto a (y ser capaz de) usar los métodos de gestión que ofrezcan las mejores perspectivas de funcionamiento óptimo. Pro la función de los empleados públicos no puede definirse sin más en términos de lograr resultados de manera eficaz. También existe el deber de respetar los diversos límites impuestos sobre su acción por las instituciones públicas y de satisfacer los imperativos políticos de la gestión pública—la lealtad a quienes son políticamente responsables, la deferencia hacia la opinión parlamentaria y pública, una sensibilidad ante la complejidad de los intereses publicos, honestidad a la hora de dar consejo, y demás. A partir de estos compromisos es de donde se formó una ética profesional en la función pública. Aunque en los últimos años se ha debilitado, no podemos permitirnos el prescindir de ella. Y eso porque un sistema de gobierno representativo exige que los funcionarios custodien los valores relativos al proceder que en van encanados en él. No debería permitirse que este hecho quede oscurecido por la actual preocupación por una gestión eficaz, por la productividad, y por la obtención de resultados. La busca de una gestión mejor en el gobierno, por importante que sea, tiene que reconocer los límites políticos a los que va subordinada.
El representar a la burocracia simplemente en términos económicos como una forma ineficaz de organización, no tiene en cuenta el papel ético y crucial de la función pública en las sociedades democráticas liberales. Si la burocracia ha de reducirse o abandonarse, y se va a adoptar una modalidad de gestión empresarial, entonces ha de reconocerse que aunque la "eficiencia económica" podría mejorar a corto plazo, entre los costes a largo plazo asociados con esta aparente "mejora" podrían encontrarse la equidad, la probidad, la igualdad compleja, y otros rasgos "cualitativos" cruciales del gobierno democrático liberal. Como aduce Chapman (1991a: 17):
Cuando se centra la atención en la gestión del sector público como algo diferente de la gestión en otros ámbitos, un tipo claramente burocrático de organización, con ordenación de la responsabilidad tanto en la jerarquía como frente a los representantes electos, puede significar que lejos de ser ineficaz, es de hecho el tipo más adecuado de organización. (...) Consiguientemente, el contemplar a la burocracia como un tipo de organización ineficaz puede reflejar una comprensión superficial de la burocracia y, quizá, una perspectiva miope sobre la gestión del sector público. Puede que la burocracia sea más costosa que otros tipos de organización, pero no es sorprendente, visto que la democracia tampoco es necesariamente la forma de gobierno más barata.
No hay peligro de que olvidemos los desastres y riesgos a que son proclives las democracias si de vez en cuando hacemos memoria de las amenazas contra las que nos protegen—entre otras, la que plantea un empresarialismo desbocado.
Observaciones finales
Bien puede ser que haya motivos apremiantes para hacer que ciertas burocracias respondan más al los públicos a los que sirven. También es posible que determinados enfoques "emprendedores" a este proyecto no carezcan de mérito—ciertos servicios de entre los que ahora proporcionan las burocracias estatales podrían quizá estar mejor gestionados por organizaciones cívicas, de forma que se potenciase, en lugar de ponerse en peligro, el arte liberal de la separación. Sin embargo, estas decisiones deberían tomarse atendiendo caso por caso. El admitir la sagacidad de este paso en un caso no significa que todos los servicios puedan o deban eliminarse de las burocracias públicas para entregarlos a organizaciones cívicas. Alimentar el deseo de que sí debería hacerse esto es perder de vista el crucial papel ético y político de la función pública a la hora de separar la administración pública del absolutismo moral.
La burocracia pública es una institución clave de las sociedades democráticas liberales. Las reformas de esta institución—por ejemplo las reducciones de su tamaño y costes—pueden ser bienvenidas, en tanto no socaben su papel ético y político arriba expuesto.
De modo paralelo, el sostener que hay límites claros para la eficacia de la difusión de normas y técnicas empresariales en el sector público no supone decir que semejantes formas de gobernanza sean uniformemente malas. Quiere decir simplemente que esas normas y técnicas, y las concepciones de la persona a que dan lugar, no deberían imponerse de modo unilateral en otros ámbitos de la existencia.
Sectorializadas de modo adecuado, tanto la forma burocrática de gestión como la empresarial pueden conciliarse, aunque nunca sea de manera definitiva. No será de manera definitiva porque el "arte de la separación" democrático liberal nunca consigue lograr algo parecido a la sectorialización total. Dado que las fronteras son ambiguas, siempre pueden ser trazadas de nuevo aquí o allá, de modo experimental y a menudo equivocado. Es el riesgo inevitable de la democracia liberal. Como ha expuesto Lefort (1988: 19), el surgimiento de los regímenes democráticos liberales significa "la disolución de los marcadores de certidumbres".
Sin embargo, aun en los casos en que las separaciones sí se mantienen, siempre han de estar en tensión, puesto que los hábitos de acción característicos de los diferentes "ámbitos" constitutivos tenderán a entrometerse uno con otro. Es dudoso que lleguen jamás a estabilizarse las líneas fronterizas, y el carácter cambiante de los estados y de los mercados requiere, en cualquier caso, su revisión constante, "de modo que no hay final previsible a la debate y a la lucha por la demarcación de los límites" (Walzer, 1984: 328-3).
Notas
1. William Waldegrave, el ministro responsable de administraciones públicas, admitió que "le resultaba muy reconfortante el decidido apoyo expresado en el informe al convencimiento por parte del Comité de Cuentas Públicas de que no hay en absoluto ninguna contradicción entre las nuevas estructuras de eficiencia que hemos incorporado y el mantenimiento de los estándares adecuados" (citado en el Guardian del 28 de enero de 1994, p. 1).
2. Es interesante observar que la burocracia siempre se representa como una forma enteramente pasiva. Jamás hay reconocimiento alguno de las capacidades productivas de las organizaciones burocráticas—del hecho de que la "burocracia" construye activamente un entorno predecible, en lugar de simplemente "acomodarse" a algún espacio estable ya existente.
3. A este respecto hay que recordar que en el momento en que surgió—en la época de las guerras religiosas llevadas a cabo en nombre de absolutos morales— la capacidad de la burocracia consistente precisamente en divorciar la administración pública de los entusiasmos morales privados, fue lo que ayudó a establecerla como el instrumento privilegiado de las políticas gubernamentales pragmáticas. La capacidad burocrática para establecer un amortiguador entre los principios personales y las virtudes cívicas es un logro político siempre fácil de subestimar. (Querría agradecer a Ian Hunter el hecho de atraer mi atención sobre este punto y sobre el siguiente).
4. Piénsese en los escenarios políticos en los que la conducta pública y los ideales personales no están divorciados—entre ellos la antigua Yugoslavia y el Líbano. Es demasiado fácil, sobre todo para los "radicales" de las ciencias humanas y sociales, olvidar que la capacidad que tiene la burocracia de divorciar la política de los principios absolutos es un logro histórico contingente y frágil, que no deberíamos dar por sentado quienes vivimos en sociedades pacificadas.
5. Hay varios ejemplos famosos de los desastres que pueden acaecer cuando los funcionarios públicos actúan de formas propias de un empresario o de un político. Con respecto a la administración pública británica, puede verse por ejemplo la exposición que hace Richard Chapman del caso de Crichel Down. (Y para un caso local, hispano-zaragozano, aquí está el "Epílogo al Asunto"— comentario sobre un contencioso administrativo que nos enfrentó, en la Universidad de Zaragoza, a los profesores que sin éxito solicitábamos docencia en un máster oficial gestionado de modo altamente "empresarial", "competitivo" y "personalista"—un caso que se resolvió, al cabo de cinco años, cuando un juez ordenó aplicar los criterios generalmente vigentes en la función pública, y no los criterios "de calidad competitiva" generados por la propia unidad para uso interno).
Referencias
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Hay en Fírgoaun dossier monográfico sobre los recortes universitarios del Reino Unido. Cuando las barbas del vecino veas pelar... Les mandaría la referencia a los anglistas españoles de la lista de AEDEAN, pero casi como que prefiero no chafarle las navidades a nadie. La lógica que hay detrás de la reforma universitaria del Reino Unido la expone con claridad meridiana este artículo de Stefan Collini en la London Review of Books. Reseña el Informe Browne, que es más o menos el equivalente británico del Informe Bricall. Como allí se explica, es básicamente un paso de la universidad como formación, universidad de profesores y alumnos, a la universidad como proveedora de servicios—universidad de vendedores de títulos y de clientes. Compitiendo entre ellas en el mercado educativo, para maximizar recursos y (se supone) eficiencia. Queda la duda de si (en España, si no en el Reino Unido) la competición entre universidades no iba a ser al alza, para mejorar su calidad, sino a la baja, para garantizar a los clientes que salen con su título bajo el brazo lo más rápidamente posible. Algo de eso ya vamos viendo, cuando se nos está sugiriendo que en los nuevos grados va a haber un cupo de aprobados reglamentario (para no ser sospechoso de nada) de entre un cincuenta y un noventa y cinco por ciento.
Dar un máximo de formación con un mínimo de esfuerzo. Y el exceso de formación, y el exceso de esfuerzo, a recortarlos, junto con los gastos. Vaya, parece que se va perfilando un objetivo.
Vaya, acabo de caer en la cuenta de dónde procede el nuevo logotipo institucional de la Universidad de Zaragoza—perdón, de la Universidad Zaragoza:
Ya comentamos con frecuencia que la micropolítica universitaria es un calco o reflejo de la política nacional. He aquí un bello símbolo de este paralelismo:
No es extraña, vista esta sintonía, que nuestro antiguo rector Pétriz haya acabado en las altas esferas como director general de política universitaria. Como Marcelino Iglesias, otro que ha estado siempre en sintonía, y así se ha abierto paso a Madrid.
Nos ponen. Hoy llega mi Facultad a la portada de El Periódico de Aragón, y no por nada bueno, sino por la noticia de que "Denuncian plaga de ratas y pulgas" en el edificio de Filosofía y Letras. Hay que fumigar, no cabe duda. De todos modos, yo ratas no he visto, y pulgas no tengo (ni he visto a nadie que las tenga, todo lo más quizá alguno con rastas y pulgas). Una vez, recuerdo, sí me cayo una enorme —pero enorme—cucaracha encima de los hombros, Gregorio Samsa parecía. Cayó de un agujero del techo. Me acuerdo que estaba sentado escuchando un seminario, y un estudiante me dijo,
—Aaah....¡te ha caído un bicho encima! ¡Lo tienes aquí detrás! y yo, —Ah, vaya.... pues... quítamelo, ¿no? —¡Es que es.... enorme! —Hombre, pues razón de más para quitarlo... Así que algún caso sí puede que tengamos, de ratas, pulgas y hasta de cucarachas mutantes. Habrá que fumigar. Pero tampoco se vaya a pensar nadie que esto son las plagas de Egipto. Las instalaciones son precarias, pero en general no se ven ratas corretear por allí.
En muchas oposiciones se oye hablar de favoritismo o de corrupción. En la universidad son estructurales y endémicos, sobre todo después de las continuadas reformas para asegurar la endogamia (bajo el manto de la "autonomía universitaria"). Me llega este correo que difundo de la Plataforma contra la corrupción y el acoso en la Universidad pública. Difundan y firmen, si lo estiman oportuno—aunque en mi opinión esto no lo va a arreglar nadie, y menos aún el corrupto Tribunal Constitucional.
Asunto: Grave sentencia contra nuestros derechos en procesos selectivos de contratación
Si usted tenía sospechas que en algún ayuntamiento o en otras administraciones hubiera algún favorito para ser contratado, ahora quien tenga un enchufe tiene al camino mucho más fácil. El Tribunal Supremo acaba de dictar LA SENTENCIA FRANQUET que, entre otras cosas, permite que los miembros del tribunal de la oposición sean colaboradores profesionales de los concursantes. Los demás sólo podrán quejarse a la justicia si logran demostrar que esta amistad es ÍNTIMA (¿cómo se demuestra eso? ¿con una cámara oculta en una cama?).
Además, hasta ahora la ley permitía que el opositor pudiera grabar la oposición por si se detectaba en ella alguna irregularidad pero LA SENTENCIA FRANQUET PERMITE CENSURAR LA FILMACIÓN DE CUALQUIER ACTO PÚBLICO SIN NINGUNA MOTIVACIÓN (no hace falta que haya un desorden, sólo con que el presidente del acto lo diga).
Si quiere ver la exhibición de prepotencia que el Tribunal Supremo ha convertido en LEGAL, siga este enlace: http://www.youtube.com/watch?v=CDYzJl__itw Le rogamos que visite www.corruptio.com y dé el máximo apoyo y la máxima difusión a esta noticia por lo trascendental que va a ser para el derecho a la información de los españoles a partir de ahora. Igualmente le pedimos que apoye la iniciativa de amparo ante el Tribunal Constitucional que estamos realizando por suscripción popular.
Si el Constitucional nos niega su amparo ante la SENTENCIA FRANQUET, nuestros derechos se equiparan a los de los súbditos de cualquier estado totalitario, donde sea legal la censura de la información a la ciudadanía, aun siendo un acto público.
Ayúdenos y ayúdese a usted mismo: son sus derechos fundamentales los que han sido mermados sin ningún escrúpulo. Está en su mano impedir que esta sentencia sea firme.
Gracias por su colaboración,
Plataforma contra la corrupción y el acoso en la universidad pública www.corruptio.com
Un artículo que reproduzco de Ibercampus: ¿qué cualidades de los universitarios se valoran y cuál no para la integración en el mundo laboral?
Lo que parece desprenderse de este estudio es lo siguiente: lo que se solía entender por una formación universitaria sólida y por "una buena cabeza" no prepara bien para lo que se aprecia o se necesita en la empresa. Ni creatividad ni curiosidad intelectual, ni precisión en el trabajo, ni visión global de las cuestiones, ni integridad intelectual y moral, ni capacidad para el pensamiento y el trabajo independiente... no. Tampoco el respeto al tiempo de los demás. Ni la larga experiencia y sabiduría que sólo da la edad, cuando la da.
Prima más, parece, la capacidad de adaptarse que la formación exhaustiva en un área. Y también se aprecia la voluntad de triunfar en la compañía, la adaptación al medio ambiente o camuflaje adecuado, la capacidad de someterse al trabajo en equipo, tener buen rollito con los demás del grupo, en buena compañía-- y mucha flexibilidad y cintura, y orientar las velas según sople el viento. Y juventud y gomina y teléfono móvil, y un optimismo no sabemos si justificado o no.
Bueno, la universidad va cambiando, y adaptándose a los tiempos. Seguro que, tras unos años en un equipo de investigación, o en un proyecto de innovación, el personal universitario estará mucho mejor entrenado en estas nuevas habilidades--y habrá abandonado algunas de las antiguas, si las tenía. Y estará listo el Empleado para ocupar su puesto en una empresa, y trabajar allí en equipo, a lo que manden las circunstancias y el jefe. Hala, a hacer carrera. Que la empresa no necesita ni profesores, ni doctores, ni críticos.
Y, a todo esto, entre tantos clientes y empleados, la Universidad--¿dónde se queda?
Es lógico que la empresa busque ciertas destrezas adecuadas a sus intereses y al mercado. Pero la Universidad no puede confundir sus prioridades con las del vecino.
Aquí el informe en cuestión:
Informe
¿Cómo es el universitario perfecto para las empresas españolas?
ibercampus.es 17 de noviembre de 2010
Si piensas que las notas obtenidas durante tu etapa universitaria son la información más relevante para una empresa a la hora de contratarte, estás muy equivocado. Por encima de estos datos está principalmente la experiencia laboral adquirida mientras se cursa la carrera y habilidades tales como capacidad de adaptación y aprendizaje y trabajo en equipo.
Son algunas de las conclusiones de un estudio elaborado por el Instituto Trendence, especializada en el desarrollo de investigaciones en el ámbito universitario y laboral. El informe, bautizado como Campus 360, se ha confeccionado en torno a los resultados de una encuesta online realizada entre los seleccionadores de personal de las compañías que mayor número de jóvenes titulados contratan en 20 países de todo el mundo, incluido España, y que publica el diario Expansión.
Las empresas de nuestro país le ponen una media de un 6,5 sobre 10 a la preparación de los jóvenes graduados. El país más satisfecho con sus titulados es Suiza –con una nota del 7,6– y sólo las compañías japonesas suspenden a sus universitarios, a los que califican con un 4,9.
Candidato ideal
Los resultados en España dibujan el candidato perfecto por el que las empresas suspiran: un joven hábil para trabajar bien en equipo (considerado factor esencial para que triunfen en la compañía para el 71% de los encuestados), con una actitud flexible y con capacidad de adaptarse a las circunstancias (65%), con facilidad de aprendizaje (59%), con habilidades comunicativas y para las relaciones personales (46%), que sean entusiastas y tengan una actitud positiva (42%), y que sean organizados y sepan marcarse prioridades (35%).
Hay algunos resultados un tanto sorprendentes cuando se observan los factores a los que menor importancia conceden los empleadores de nuestro país. Sólo el 17% de los sondeados considera un factor esencial de éxito profesional las habilidades para trabajar de manera independiente y autónoma, y la capacidad analítica y la visión global sólo son destacadas por el 28%.
Las facetas menos valoradas como factores esenciales de éxito en la empresas, calificadas como esenciales por menos del 17% de los encuestados, son la puntualidad y el respeto por el tiempo de los demás, el autocontrol y la cortesía, el espíritu emprendedor, la precisión y la atención al detalle, la curiosidad y la creatividad, y la integridad y los principios éticos.
También destaca entre los resultados de esta encuesta que sólo el 15% de los responsables de selección de las empresas creen que las calificaciones académicas durante la carrera universitaria son la información más importante en el currículo del candidato a un empleo.
La gran mayoría, el 66%, prima la experiencia laboral que haya ido adquiriendo durante sus años universitarios, el 55% valora el área de especialización que ha cursado, y es de destacar que un importante 52% tiene en cuenta la institución en la que ha estudiado. Llama la atención que este último aspecto es menos valorado en el resto de los países, con una media del 30%.
Un escaso 8% dan importancia a otros aspectos personales que suelen ser incluidos en el currículo, como sus aficiones o la militancia en asociaciones estudiantiles. Aspectos sin embargo mucho más valorados en otros países como Japón, Canadá, Bélgica, Suecia, Holanda y Reino Unido.
Así describe el Rector a nuestra Facultad. Según Aragón Digital,
"El rector de la Universidad de Zaragoza, Manuel López Pérez, ha salido al paso de las críticas hechas por los alumnos de Periodismo de la universidad por el estado de las instalaciones que usan en el edificio de Filosofía y Letras. López Pérez ha reconocido que este equipamiento no está en su mejor momento: “Es una facultad que se ha quedado absolutamente obsoleta, evidentemente, ha venido una época de déficit económico y presupuestario, pero yo quiero decir que es necesario que contemplemos, en un futuro, en la programación de inversiones como obra prioritaria la remodelación de la Facultad de Filosofía y Letras”.
A pesar de ello, el rector ha pedido a los alumnos de Periodismo que recapaciten sobre sus protestas. “Plantear el problema de la Facultad de Filosofía y Letras solo desde Periodismo no es correcto, porque a los estudios de Periodismo, dentro de las deficiencias que tienen, se está haciendo un esfuerzo muy importante”, ha indicado López Pérez. “Tienen instalaciones ciertamente mínimas pero están cubriendo sus necesidades”, ha expresado el máximo responsable de la UZ y ha añadido que “donde tenemos un problema importante es en la Facultad de Filosofía”.
Bien, pues con los buenos propósitos nos tendremos que conformar, en lugar de reformar--pues la reforma del edificio prevista y proyectada se ha aparcado indefinidamente. Y de ahí las protestas, supongo. Aunque por una vez lo que es yo no me quejo mucho--que me han cambiado este año el ordenador, que era la parte más obsoleta de mi despacho. Y casi prefiero eso que estar cinco años "desplazado" en peores condiciones mientras me arreglan la Facultad.
Otra declaración del Rector me ha llamado la atención, esta vez en relación al debate sobre la cátedra de homeopatía, que tanta polémica ha provocado. Esto lo dijo en el último Consejo de Gobierno, cuando su rival en las elecciones a Rector, Rafael Navarro, le preguntó por el asunto, preocupado por si se estaba deteriorando la imagen de la Universidad. Contestó el Rector diciendo que la homeopatía es "un acto médico regulado". (O sea, que la culpa igual la tiene el Ministerio de Sanidad, deduzco...) Que cuestión distinta, dijo, era si los beneficios producidos por los medicamentos homeopáticos son algo más que un efecto placebo. Reconoció el Rector que quizás hubiera sido más oportuno firmar simplemente un convenio temporal y no una Cátedra, pero que tampoco se podía prever la polémica generada. (O quizá sí.... Del exceso de homeopatía en esta universidad ya hablé en "La Universidad de Zaragoza y la pseudociencia")
Una vez que el debate llegó a la prensa, decidieron no intervenir ni participar en la discusión para dejar que las aguas se calmaran. Keeping a low profile... "Por ahora" --añadió el Rector--"lo mejor es permanecer en silencio".
Y pasar de puntillas por el tema... que éste asunto de la homeopatía igual es que da más dinero que Filosofía y Letras, no sé. Igual va a más, como las pulseras de Pajín, en lugar de quedarse obsoleta... como la Filología. En este país, y en otros también, los males reales con frecuencia reciben curas imaginarias.
Cuando empecé este blog hace seis años, en la primera entrada, el 7 de octubre de 2004, anunciaba que iba a hacerse una reforma integral de nuestra Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza. Hoy tengo que anunciar lo contrario.
Nos enteramos por la prensa de que se suspenden sine díe ("por lo menos, el 2015"), tras múltiples aplazamientos año tras año, las previstas obras de reforma. Cito de El Periódico de Aragón:
"Protesta por el estado de Filosofía y Letras. El sindicato universitario EDU ha organizado para la mañana de hoy una protesta en forma de simbólico velatorio por la 'muerte' del plan de mejora de la Facultad de Filosofía Iglesias [sic]. Según este colectivo, el edificio de este centro es 'probablemente el que se encuentra en peores condiciones de toda la Universidad', y su rehabilitación deberá esperar hasta, por lo menos, al 2015 tras la paralización del plan de mejora de sus infraestructuras por parte de la Universidad de Zaragoza al no haber suficientes fondos. Dado que el sindicato considera que 'el malestar es mayúsculo' en la comunidad educativa, invita a todos sus integrantes 'a pasar por el hall del centro al mediodía de hoy y hacerse una foto 'llorando' por la 'muerte' de este plan de mejora. La Junta de la Facultad ya ha mandado un escrito de protesta y se insta a los profesores a dar clase en otros centros."
Y digo que lo tengo que anunciar yo, porque escribo esto en el sidewiki de la Facultad:
Nos enteramos hoy, por la prensa, de que por fin no se van a realizar las obras de reforma de la Facultad de Filosofía y Letras. Tras anunciarse hace seis años se han venido retrasando, siempre con información insuficiente a los que trabajamos aquí. Sería deseable que noticias de este calado se comuniquen a los profesores del centro por parte de la dirección del mismo, o de sus representantes en la Junta de Facultad. Es triste que habiendo medios de comunicación sigan siendo los pasillos y el boca a boca la manera de conocer los asuntos de esta Facultad. con referencia a: Facultad de Filosofía y Letras (ver en Google Sidewiki)
Por la prensa nos enteramos—porque en este centro a los profesores en ningún sitio se les comunican los acuerdos de la Junta de Facultad, ni ninguna otra noticia relevante para el funcionamiento de la Facultad. Como si no hubiera correo electrónico, ni página web en la Facultad. O teléfonos, o correo, si prefieren hacerlo por teléfono o por correo, ya que a la Junta no se puede asistir si no has sido elegido. De hecho, en el Reglamento de la Facultad se dice que los representantes en la Junta de Facultad informarán a sus representados sobre los asuntos que allí se traten. Esto se incluyó como una enmienda que yo propuse, pero no se ha cumplido, pues la web de la Facultad publica actas erráticamente y con años de retraso—suponiendo que se considere (mucho considerar) que las actas son suficiente información de lo tratado en la Junta. Sí se nos comunica a los profesores qué puntos se van a tratar en la Junta, pero no sobre las decisiones tomadas. Tampoco se especifica en el reglamento cómo habría de informarse, pero desde luego medios no faltan si alguno quisiera informar de algo. En la práctica, cada representante va ahí a título individual, como si no representase a nadie, y fuese meramente un individuo privilegiado que ha tenido la suerte de aterrizar allí.
Hace dos años se rumoreó que, en todo caso, las obras de reforma, en cuanto se realizasen, serían para construir en el lugar del Pabellón de Filología una Facultad de Periodismo. También sobre este punto hubo oscurantismo, como se dice, y muchos rumores pero ningún comunicado oficial, y menos por parte de nuestra Facultad. Yo no sé—¿es que mis colegas están todos muy enteraos, y les llega todo por radar? ¿O están por el contrario muy enseñaos, y saben que en este centro poco se va a mover, como no sea el polvo acumulándose—y se lo toman con calma? ¿O será que hay mucho pasota que le da igual si le construyen o si le desconstruyen la Facultad?
Hoy los estudiantes de EDU habían puesto en el hall de entrada un ataúd para llorar la muerte del plan de reforma, pero ahí sigue colgado a estas horas el proyecto del futuro edificio utópico, como si fuese La isla soñada con la que mantener las ilusiones. A mí me pasma que este tema no se considere digno ni de una circular por correo electrónico—en todos estos años de retrasos y aplazamientos, y máxime con este colofón grotesco.
Me anuncia Ángel Escobar la publicación del libro Contra los mitos y sofismas de las ’teorías literarias’ posmodernas (Identidad, Género, Ideología, Relativismo, Americocentrismo, Minoría, Otredad), ed. Jesús G. Maestro e Inger Enkvist (Vigo: Editorial Academia del Hispanismo, 2010). Interesará mucho su crítica del panorama educativo y crítico actual y postmoderno a los ya interesados en la defensio philologiae, entre los que me cuento al menos ocasionalmente. Como muestra un botón, una crítica a la manera en que se ha venido implantando en la universidad el famoso Plan Bolonia. Algo que Escobar ve como un síntoma más de la manera en que nuestra sociedad prima, en lo político, el conformismo ambiental a lo que nos manden desde arriba, y en lo intelectual, lo light, o incluso lolái como decía Aute:
En lo académico, esto se refleja en un Sistema que —en aras supuestamente de la “calidad de la enseñanza”— ha malherido la escuela, pese a la resistencia heroica de tantos profesores, ha destruido un instituto que gozaba de reconocido prestigio y desmantela a marchas forzadas —ya sin tapujo alguno— la Universidad pública, propiciando que el título de licenciado haya perdido su valor en todas las ramas y apenas dé opción a un puesto de trabajo o éste sea tan precario que no ofrece estabilidad alguna en décadas a quien lo ocupa, con la disgregación e indefensión social que tal situación comporta.
Cuando la formación universitaria gratuita y de relativa calidad se ha sustituido por otra de futuro tan incierto, dependiente de la veleidad de los poderes políticos locales (siempre dispuestos a enmascarar su arbitrariedad mediante la aplicación del criterio de “oportunidad”, por ejemplo), urge enmascarar el “sálvese quien pueda” —el gran timo de Bolonia— y declarar que tal involución se realiza en aras de la “movilidad” europea y de la “convertibilidad de títulos” (irreal de hecho en una Europa como la actual, de sistemas educativos muy heterogéneos, aunque capaz aun así de engendrar conceptos de supuesta aplicación común como el monstruoso “crédito ECTS” o European Credit Transfer System). Tan nociva reconversión necesitaba, como es natural, de la intervención de muchas instancias: desde los órganos que supervisan en principio la acción política (como nuestro Consejo de Estado, en el caso español) y que siempre acaban auspiciando aquello que supuestamente les repugna, a los artífices directos de tal acción y sus “colaboradores” más próximos, como la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), sumisa cadena de transmisión de todos los despropósitos ministeriales, o como el consejo de dirección de cualquiera de nuestras Universidades, poblado de aspirantes a políticos profesionales a quienes las aulas aburren soberanamente desde hace lustros. Ni qué decir tiene que tal maquinaria ha sido capaz de amortiguar o sofocar cualquier noble intención de signo contrario —siempre individual y heroica— tendente a invertir la deriva del Sistema y a postular mecanismos de calidad verdaderamente eficaces. Por supuesto, la responsabilidad es de todos, por acción o por omisión, pero eso no hace que ésta se diluya, como a veces se insinúa interesadamente, sino que debe asignarse de manera alícuota: “Todos somos culpables, pero el Poder es el culpable principal”, según sentenciaba Sciascia con plena lucidez.
Cuelgan allí apuntes, contribuciones de diversos miembros, recopilan blogs de profesores del centro... ¡Bien, ya era hora, a los veinte años de la World Wide Web! Vamos reaccionando, aunque un poquito tarde me parece. La red universitaria siempre ha dejado mucho que desear, y de hecho ha habido y hay un desinterés activo por utilizar a pleno rendimiento las posibilidades de los nuevos medios. La academia se atrinchera detrás de sus prácticas habituales, y le da yuyu todo lo que pueda parecer pinchar su burbuja, fomentar la interactividad, descolocarla de su discurso.... Me temo que en mi entorno de humanidades no veo nada parecido a este blog de empresariales. Yo voy dando la vara con mi blog desde hace seis años, pero digamos que no ha cundido el ejemplo.
Hice hace años un pequeño recopilatorio de blogs de la Facultad de Filosofía y Letras; supongo que habrá más, pero no han llegado a mis oídos. Ni se ha formado una red visible entre ellos. Y, desde luego, fomentar desde la Facultad algo así como una red de blogs.... ¡vade retro! Cuando la Facultad en sí ni tiene su propio blog ni quiere tenerlo (quiero suponer que si lo quisiese ya lo tendría). En la Universidad de Valencia están más avanzados, aunque sea poco.
Al fin tendrá que abrirse un poquito a la Red, esta red de la Universidad. Quizá llegue el día en que los profesores tengan su web visible, aparte de su moodle oculto a la vista del público. Pero el movimiento es lento, y hay muchos intereses en contra de volverse demasiado visible. Se pierde... qué era... ah, sí, el aura académica. Que consta en gran medida de marco, retórica y oropel, como tantos asuntos humanos.
La web de la llamada Universidad Zaragoza necesita mejorarse, urgentemente. En muchas cuestiones de usabilidad, como reorganizar enlaces, pasando los enlaces más usados a primer nivel y simplificando la vía de acceso a funciones de consulta importantes. Y hay poner un buscador en la página de inicio. Pero sobre todo hay que permitir que los estudiantes puedan consultar los programas docentes. Ahora mismo es una información prácticamente imposible de localizar; no funcionan los buscadores de asignaturas y los enlaces son insuficientes. Y hay que recordar que la Universidad dejó de dar esta información en forma impresa a los estudiantes precisamente porque existía esta página. La consulta de datos de matrícula para los profesores por la red Sigma también está en un estado caótico e inutilizable. Esta página es ahora parte esencial del trabajo en la Universidad de Zaragoza, y su escaparate público. No debe seguir en el estado en que se encuentra, pues si no la imagen errónea que da de nuestra universidad va a convertirse pronto en una imagen ajustada a la realidad.
Leyendo a Jacques derrida, en Derrida en castellano (aunque mejor en francés) sobre "La universidad incondicional" Un ensayo o manifiesto memorable, que debería leer todo profesor de humanidades.
Esta universidad incondicional no existe, de hecho, como demasiado bien sabemos. Pero, en principio y de acuerdo con su vocación declarada, en virtud de su esencia profesada, ésta debería seguir siendo un último lugar de resistencia crítica -y más que crítica- frente a todos los poderes de apropiación dogmáticos e injustos.
Cuando digo «más que crítica», sobreentiendo «deconstructiva» (¿por qué no decirlo directamente y sin perder tiempo?). Apelo al derecho a la deconstrucción como derecho incondicional a plantear cuestiones críticas no sólo a la historia del concepto de hombre sino a la historia misma de la noción de crítica, a la forma y a la autoridad de la cuestión, a la forma interrogativa del pensamiento. Porque eso implica el derecho de hacerlo afirmativa y performativamente, es decir, produciendo acontecimientos, por ejemplo, escribiendo y dando lugar (lo cual hasta ahora no dependía de las Humanidades clásicas o modernas) a obras singulares. Se trataría, debido al acontecimiento de pensamiento que constituirían semejantes obras, de hacer que algo le ocurriese, sin necesariamente traicionarlo, a ese concepto de verdad o de humanidad que conforma los estatutos y la profesión de fe de toda universidad.
Una vez me dijo una directora de mi departamento—totalmente en serio lo decía—que el departamento, a pesar de ser en apariencia parte de una institución pública, de hecho pertenecía a la catedrática, era SUYO. Puede que el caso no sea tan extraño, aunque normalmente las maneras en que los funcionarios se apropian de las instituciones son más indirectas. Pero son muy reales, sin embargo, las génesis de oligarquías funcionariales, redes de dependencias, grupos de gatekeepers o de trepadores asociados de escalafones... Cada vez se define más estrictamente, para la promoción dentro de la Universidad, lo que han de ser una carrera política y un expediente académico promocionables—que han de ser estándar, impolutos, con las afiliaciones convenientes, y con sellos de calidades y acreditaciones que hacen muy fácil descabalgar a quien no vaya recto por la vía trazada. Sobre todo eso tiene algo que decir José Carlos Bermejo Barrera,en la última sección de su libro La Fábrica de la Ignorancia (Akal, 2009).Algunos párrafos de esa sección final, titulada como sigue: "Se está gestando un proceso de patrimonialización de la Universidad, mediante el cual grupos de funcionarios pasan a monopolizar el control de la misma".
En ese proceso, a su vez, están teniendo lugar dos procesos paralelos: a) la monopolización de los beneficios académicos y materiales que se pueden obtener de la misma universidad por parte de oligarquías de profesores, y b) la degradación del ejercicio de la autoridad académica, que sufre un proceso de deslegitimación y que progresivamente pasa a ser monopolizada y ejercida por personas de menor jerarquía intelectual, lo que se reflejaría en la necesidad obsesiva de incrementar el control de la institución y el debilitamiento de de la capacidad de argumentación y el debate público e institucional. Un proceso éste último paralelo al de la degradación general de la vida política y de los partidos políticos españoles.
El incremento de la necesidad de control por parte de grupos de funcionarios en crisis es una consecuencia no sólo de la crisis de los propios sistemas en los que viven, sino de su incapacidad de analizar la realidad circundante. Esto les ha llevado, y les sigue llevando, a incrementar los procedimientos administrativos y de control de las instituciones y de la población, y a hacerlos cada vez más complejos y farragosos, con lo que se puede conseguir que lleguen a ser casi inútiles, además de perder su credibilidad propia.
Ese incremento de los procedimientos puede justificar y justifica la necesidad de la existencia de los propios cuerpos de funcionarios y del incremento de su número, pero a su vez el creciente alejamiento de la realidad circundante y la inutilidad de los propios procedimientos no pueden hacer otra cosa que alargar la agonía del sistema, a veces en plazos desesperadamente largos, si la caída no se ve precipitada por circunstancias externas.
Todo ello está ocurriendo también en la universidad española actual, en la que se ha creado una agencia de acreditación y control: la ANECA. Una agencia que viola los principios básicos del ejercicio de la función pública, puesto que suele ser más bien afín al partido político gobernante en cada momento, cuyos mandatos ejecuta. Esta agencia establece criterios de control de la calidad que no tienen ningún valor ni ninguna eficacia.
Se trata de unos procedimientos complejos hasta el barroquismo, meramente verbales y vacíos de contenido, construidos en torno a un lenguaje pseudopedagógico y pseudoempresarial, que sirven para justificarlo todo. Con ellos se puede conseguir aprobar cualquier plan de estudios que sea exactamente igual que el anterior, o en el que grupos de profesores ofrezcan sus materias sin ton ni son, superponiendo cada uno las suyas con las de los demás. Con ellos se pueden acreditar másteres carentes de valor en el mercado, y esteblecer toda clase de clasificaciones científicas, que en muchos casos ni siquiera coinciden con las establecidas internacionalmente, como es el caso de muchas revistas científicas.
Los participantes en los procesos de evaluación son los propios funcionarios, evaluados previamente con ese mismo sistema, y a veces ni siquiera los que han merecido las evaluaciones más altas. Unos funcionarios que creen poder controlarlo todo, desde los baremos para nombrar profesores hasta la distribución de todo tipo de recursos. Unos recursos que se controlan muy poco, una vez han sido asignados, debido a que da la impresión de que el mayor mérito es haber conseguido cada recurso específico, independientemente de los resultados que se obtengan con él. Y todo ello se debe a que en el caso de la ANECA, como en muchos casos cuando se trata de cuerpos de funcionarios, lo importante es el propio procedimiento, un procedimiento que puede llegar a constituirse en un verdadero ritual, tal como ocurría en la China antigua.
Como se trata, pues, de funcionarios aislados del mundo real, rentistas del Estado, que se hipervaloran a sí mismos y la importancia de su labor, complican voluntariamente los procedimientos, de tal modo que lo que se valora es la voluntad de someterse al propio procedimiento, de aceptar las normas y los sistemas cada vez más arbitrarios y complejos, a la vez que progresivamente menos creíbles.
En este caso, como en el de todo sistema funcionarial en descomposición, cunde la sensación de que todos esos procedimientos en realidad son inútiles y meramente verbales. Se predica, por ejemplo, la movilidad y el cosmopolitismo, pero en realidad no hay movilidad de profesores entre las universidades españolas, y prácticamente ningún profesor español es promovido a puestos fijos en las universidades que sí poseen un prestigio en el mundo. Se alaba la tecnología, la industria y la flexibilidad del mercado, pero casi ninguno de los que se proclaman tecnólogos cosmopolitas se marcha a formar parte de industrias existentes al margen de las universidades, sino que prefieren seguir dentro de las propias universidades, en ese mundo que cada vez parece más ficticio.
Sin embargo el sistema sigue en pie tal como está porque pequeños grupos de profesores, que gustan de denominarse a sí mismo elites académicas, y a los que otros simplemente llaman oligarquías, encuentran beneficioso que las universidades sigan así. Para ellos es beneficioso porque se han hecho con el control de la institución y sus órganos de gobierno, de evaluación y de control a nivel autonómico y estatal. (...)
Del mismo modo que en España ha desaparecido el debate político real, basado en ideas y programas concretos, para ser sustituido por una crónica más o menos escandalosa de la vida y milagros de los dirigentes y militantes de los partidos políticos, cuyos nuevos líderes son incapaces de argmentar con seriedad y rigor, en las universidades se está dando una dejacion de responsabilidades por parte de muchos profesores que permite, y a veces incluso obliga, a que personas menos capacitadas o muy inexpertas asuman cargos para los que no están preparados. Unas personas que por su excesiva juventud y a veces por su falta de perspectiva son las únicas capaces de creer en un nuevo sistema académico en el que su promoción y su futuro laboral dependen de evaluaciones sin sentido, basadas en la cantidad de sus publicaciones y en las técnicas de gestión del currículum (....).
Para estos nuevos profesores toda la universidad es un simulacro en el que se trata de manejar y acumular los signos externos de prestigio, que permiten ascender académicamente, sean los que sean esos signos, a los que siempre tend´ran que someterse, a pesar de que saben perfectamente que esos signos pueden resultar arbitrarios.
Ellos tienen que vivir en ese mundo cerrado de funcionarios rentistas, evaluadores de sí mismos, carentes cada vez más de un sistema de valores específico, y en el que sólo se puede ascender a costa de los demás, en el que hay que pelearse para conseguir unos recursos, que por definición siempre serán escasos para cualquier rentista, y en el que lo fundamental es llegar a formar parte de la pequeña oligarquía de evaluadores, contoladores y autoridades de todo tipo, para poder así estar seguro al juzgar a los demás y no ser juzgado.
En un sistema funcionarial en descomposición las oligarquías están regidas, como en cualuqier sistema, por la ley de hierro de la oligarquía de Mitchels, según la cual el gurpo dirigente tiene que ofrecer la opcion de formar parte de él a algunas personas, con el fin de que la mayoría pueda reconocer su legitimidad, a cambio de poder integrarse en el futuro en él. Sin embargo, por tratarse precisamente de una oligarquía muy cerrada, en este caso el número de cooptados de be ser muy pequeño, por lo que ese mecanismo debe ser reforzado por los mecanismos de control de la mayoría, mientras las circunstancias externas a la institución permitan que esta misma siga existiendo de la misma manera en la que lo hace.
¿Hasta cuándo será así? No lo podemos saber, puesto que los historiadores, como alguien dijo, sólo sabemos profetizar el pasado. Sin embargo si desembocamos en el mundo real, con el que habíamos comenzado este artículo, podemos conjeturar que la situación de las universidades españolas deberá cambiar en el futuro, ya sea con una reforma radical, impuesta desde el exterior, pero que trate de salvar los caracteres básicos de la institución, con el fin de que pueda seguir cumpliendo sus funciones específicas, o bien con una reconversión más o menos salvaje, que sería impuesta cuando la absoluta disonancia entre las universidades y la realidad llegue a ser realmente conocida.
La posibilidad de una reforma integral y coherente no parece de momento posible, debido a la situación de crisis económica mundial en la que estamos. Pero no sólo por ella, sino porque la mentalidad de las propias oligarquías dirigentes, de evaluadores, controladores y autoridades académicas y políticas en cada uno de sus niveles la hace difícilmente concebible, por una parte, y nada deseable, por la otra. (...)
R. A. Baker ha señalado que el problema actual del capitalismo, un sistema que él considera esencialmente bueno, es el excesivo peso del capital financiero, o especulativo, frente al capital productivo. Por ello sería lógico pensar que, si algún capital va a entrar en las universidades españolas, será precisamente el capital financiero, que encarna la banca.
Dicho capital buscará beneficios rápidos en las universidades, a las que le interesará endeudar. Es en el mundo de ese capital donde el riesgo de descontrol fiscal y de corrupción puede ser más grande, como señala Baker, y por ello podría ser un peligro para nuestras universidades que unos funcionarios obsesionados por el control de sus instituciones decidiesen ponerse excesivamente en manos de ese capital, que por definición no mejoraría la calidad de esas universidades, sino que trataría de hacerlas entrar en sus circuitos de búsqueda de una alta rentabilidad inmediata.
Deberíamos evitar esa tentación, y la de todos los grupos de funcionarios en decadencia: la corrupción económica, que quizá pueda llegar a ser posible en el futuro. Y sobre todo deberíamos intentar que la pérdida de los valores específicos de la universidad permita que, gracias a la burocracia más desmedida e inútil, entremos en un proceso de control y normalización de las personas y las instituciones en el que sólo puedan llegar a sobrvivir los intelectuamente más mediocres, pues sólo ellos pueden hallar satisfacción y reconocimiento en un mundo académico en el que han desaparecido los verdaderos debates de ideas y en el que los controles más obsesivos y rutinarios se imponen por doquier por parte de quienes se saben incapaces, por su falta de conocimientos y valores, de controlar todas las universidades de un país de otra manera.
Por el contrario este nuevo tipo de funcionarios mediocres podrían sentirse muy a gusto y encontrar el reconocimiento en unas nuevas universidades en las que una docencia anodina, simplificada y regulada hasta la saciedad, unida a una pseudoinvestigación que desea más enterar en los moldes de los controles y las evaluaciones que la búsqueda del conocimiento en sí mismo, puedan llegar a convertir a estas viejas instituciones en pequeñas fábricas de producción en serie de los recursos humanos que requiera en cada momento el mercado, cada vez más degradado, del trabajo.
A veces tengo la sensación de pertenecer a una Burocracia Celestial, y de ser yo mismo un Burócrata Celestial, o un escriba asentado.
Así ve a los funcionarios universitarios José Carlos Bermejo Barrera en el libro La fábrica de la ignorancia: La Universidad del "como si" (2010).
Los funcionarios públicos han sido y son parte fundamental de la estructura de los diferentes estados, desde el Antiguo Egipto o la China imperial hasta la actualidad. Los funcionarios públicos (...) se caracterizan en primer lugar porque poseen un conocimiento especializado, en el cual es fundamental, desde hace ya cinco mil años, el uso de la escritura. Un uso asociado a sus capacidades de organización, de cálculo y de previsión, y al control de los recursos públicos, ya fuesen en forma de rentas en especie o en dinero. Fue este saber letrado y la capacidad organizativa de los escribas y los funcionarios lo que permitió la coordinacióin de la fuerza de trabajo de los grandes imperios y la movilización de los recursos necesarios para el reclutamiento de los ejércitos y la planificación o ejecucuón de la guerra o para la construcción de las grandes obras públicas y la prestación de determinados servicios necesarios para la comunidad (Wittfogel, 1966). En ese sentido podríamos afirmar que, al hablar de los funcionarios, no hay nada nuevo bajo el sol.
Ahora bien, es necesario distinguir (...) las funciones necesarias que los funcionarios desempeñan de la idea que los funcionarios se hacen de sí mismos. Una idea mediante la que intentan, también desde hace unos cinco mil años, marcar la distinción entre ellos mismos y el resto de la población con el find de justificar sus privilegios económicos, sociales y políticos. Y es una parte fundamental de esa idea la importancia que los escribas, letrados y funcionarios otorgan a sus largos, trabajosos y complejos procesos de formación. La educación letrada pasaría así a ser una de las bases esenciales que les permitirían reivindicar sus privilegios, como ha señalado Pierre Bourdieu (1984).
Los escribas y los funcionarios tienden a mantenerse alejados de la realidad económica y social. Los funcionaros suelen tender a creer que se puede vivir en un mundo perfecto, en el que todo está regulado al milímetro, en el que todo se puede explicar, y en el que por lo tanto todo está perfectamente justificado. En el caso de la Antigua China, algunos sociólogos denominaron a este tipo de funcionarios, eficaces, sí, pero obsesionados por la jerarquía y los rangos, así como por los signos externos de distinción, los gestos y el ceremonial, la burocracia celestial. (...)
Los funcionarios se describen siempre a sí mismos como letrados, y por eso aman los textos, su estudio y su comentario, pudiendo llegar a obsesionarse con los detalles de la corrección gramatical, con las sutilezas de la exégesis y la interpretación textual, sea legal o no, y siempre estarán orgullosos de poder producir ellos mismos esos textos, o al menos sus comentarios. Esto ocurre desde hace milenios y sigue ocurriendo exactamente igual en la actualidad. (...)
Como los funcionarios y los letrados viven de las rentas del rey o el emperador, del Estado, de la Iglesia o de la nobleza (recueérdese ue las universidades europeas anteriores al siglo XIX vivían de las rentas de sus tierras), tienden a situarse por encima de la realidad económica, del mundo de la producción y el consumo, puesto que siempre tienden a tener unos ingresos garantizados. Por esta razón solían despreciar el trabajo físico, como se puede ver en la Sátira de los Oficios que leían los escribas egipcios, en los textos sumerios o acadios, o en los textos de los mandatarios chinos, para los que el cultivo de unas muy largas uñas era un símbolo de distinción social porque mostraba su libertad de no tener que trabajar con las manos.
Es ese aislamiento de la realidad económica y de sus fluctuaciones, unido al alto concepto que los funcionarios suelen tener de sí mismos, lo que hace que tiendan a sobrevalorar la importancia de su trabajo, cuya necesidad no se puede discutir, y a creer que siempre merecerían estar mejor pagados y a aque sus instituciones son merecedoras de recibir más dinero. Como los funcionarios poseen una mentalidad de rentista suelen tener una cierta tendencia, típica de esa mentalidad, a no medir los gastos, e incluso a despilfarrar el dinero en lo que ellos consideran como lo más importante: su propia promoción y el cultivo de sus propios sistemas de honores y valores. (...)
[E]sos valores específicos pueden correr el riesgo de convertirse en meros instrumentos de justificación de los privilegios económicos, sociales y políticos de los que pueden disfrutar los distintos tipos de funcionarios. Y así la solidaridad d grupo o el "espírigu de cuerpo" necesario para la existencia de cualquier grupo de funcionarios pueden transformarse en una solidaridad de clase, cerrada frente al exterior, y orientada ante todo al mantenimiento y a la expansión del propio grupo, a costa de la supervivencia de otros grupos y en perjuicio del bien común.
Es ésta una distinción a la que alude José Carlos Bermejo Barrera en su libro crítico-satírico sobre la universidad española, La fábrica de la ignorancia, y que ciertamente tiene su dosis de verdad. Parte del mal que diagnostica Bermejo se debe a la proyectitis, de la cual ya hablábamos aquí otro día ("La investigación individual sobra en la Universidad"). A través de los grupos de investigación subvencionados, los profesores se embarcan en una dinámica que Bermejo denomina capitalismo imaginario:
"Unos profesores que últimamente valoran más la actividad investigadora basándose no en los resultados científicos obtenidos y publicados, sino en el dinero gastado en los años anteriores, de acuerdo con el llamado por R. Merton efecto san Mateo, conocido desde hace más de cuarenta años en las universidades norteamericanas, un efecto que, de acuerdo con las palabras de ese evangelio dice que al que tiene, se le dará, y al que no tiene incluso eso se le quitará. Unos profesores que no dudan a la hora de cambiar todo tipo de criterios para la valoración de la docencia y la investigación de sus colegas, según cada caso y cada persona, y que pueden llegar a considerar cosas como que si es necesario publicar en revistas de prestigio, eso puede lograrse bien accediendo a esas revistas, o bien pasando a considerar como revistas de prestigio aquellas revistas en las que ellos ya publican, lo que se puede conseguir fácilmente convirtiéndose en evaluador en las comisiones que establecen las catalogaciones de las revistas científicas." (68)
Pongo algunas de las observaciones más jugosas sobre la universidad, vista desde dentro por este experto conocedor de la fauna académica. En especial en el capítulo IV, "¿En qué creen los profesores y por qué es tan fácil manipularlos?". No le sorprenderá a nadie que se trate aquí de cuestiones muy relacionadas con el feudalismo en la academia, por mucho que Bermejo no entre de lleno en el tema.
"En la universidad española actual además parece estar vigente el concepto de servidumbre voluntaria, al que el amigo de Michel de Montaigne, Étienne de la Boétie, había dedicado un libro que citábamos en el capítulo primero. Los profesores españoles, en efecto, parecen haberse convertido de unos años a esta parte en unos seres aparentemente sumisos dispuestos a aceptar toda clase de normas y a someterse a todo tipo de pruebas, a cambio de unas mínimas compensaciones económicas" (71).
La docilidad de los profesores viene, según Bermejo, de la misma manera en que se constituye su identidad como sujetos de reconocimiento mutuo. "Los profesores somos seres empalabrados, debemos construir discursos en los que se comunique el conocimiento, y nuestra identidad depende de los discurso que seamos capaces de construir y de nuestra capacidad de comunicarnos con los demás" (73). El reconocimiento mutuo, tan importante en toda sociedad humana, es todavía más crucial en la Academia, que no es sino una sociedad organizada de reconocimiento mutuo. De allí que se produzcan en ella fenómenos patológicos ligados a los procesos, necesidades y ansiedades de reconocimiento mutuo.
"En una institución determinada cada sujeto asume uno o varios roles y logra consolidar un lugar propio o estatus, y de este modo construye su identidad. Se da la paradoja, como señalaba J. L. Moreno, que la identificación entre cada sujeto y su rol puede llegar a ser tan fuerte en algunos casos, que los ataques más profundos que se le pueden hacer a una persona no serán aquellos que vayan dirigidos a los aspectos más íntimos de su personalidad, sino a su yo externo, al yo que desempeña en una institución con la que se siente identificado" (72)
Lo mismo comentábamos a propósito de la teoría de Goffman sobre la generación grupal de identidades, en el post sobre "Equipos y sujetos... al equipo". Parece lógico que el academicismo al cuadrado, o sea, la pertenencia a grupos específicos dentro de la academia, producirá patologías académicas elevadas asimismo al cuadrado. La raíz de esas patologías: la inseguridad y endeblez de la identidad académica—
"El carácter fuertemente lingüístico de la institución académica hace que el grado de identificación entre lo que podríamos llamar el ego interno y el ego externo sea mucho mayor que el resto de las profesiones (...). Podríamos decir que en el mundo universitario más que definir a una persona mediante la fórmula: yo soy lo que hago, o he hecho, se la define mediante la fórmula alternativa: yo soy lo que digo, o lo que he dicho. En términos literarios podríamos traducir esta proposición por yo soy mi obra, que en los términos académicos actuales sería: yo soy mi currículum. (73).
Siguiendo a Pierre Janet y a J. L. Moreno, ve Bermejo una implicación intelectual de la persona con su discurso, o quizá más bien con su imbricación en el discurso de la academia, que lleva a un mayor gasto de energía psíquica y mayor vulnerabilidad psíquica, a que
"esa energía que mantiene la tensión necesite un mayor grado de reconocimiento social. Ésa esa la razón que puede explicar la tendencia a la vanidad de los profesores universitarios y su búsqueda constante de ser reconocidos por los demás. Por la misma razón estrá allí su flanco más vulnerable: podrán ser manipulados mediante el halago, humillados mediante la injuria verbal y controlados gracias a la creación de sistemas que dosifiquen la alabanza y la crítica individual y colectivamente. El carácter empalabrado de los profesores, unido a su constante necesidad de búsqueda del reconocimiento y al hecho de que por su profesión siempre están juzgando a sus alumnos y a otros profesores, valorando sus grados de conocimiento, hace que el uso del lenguaje pueda adquirir en el mundo universitario unas características muy particulares en el campo de la agresión verbal. La agresión verbal en las universidades no se realiza básicamente mediante el insulto, sino mediante el uso y manejo constante de argumentos y contraargumentos, de alabanzas, de juicios de aprobación y de refutaciones. Cuando un profesor intenta atacar verbalmente a otro, lo que suele hacer es atacar su rol, su yo externo, siguiendo la lógica implícita, a la que ya habíamos aludido, según la cual: yo soy lo que digo o lo que he dicho." (74).
Sobre la vanidad de los académicos ya había disertado antes Bermejo—ver este post sobre "Enfermedad profesional". Vanidad que, aclaremos, no siempre se manifiesta haciendo ostentación, sino también conversamente en forma de inseguridad.
"La necesidad de reconocimiento académico por parte de los profesores es perfectamente natural, puesto que en primer lugar godos los seres humanos necesitamos el reconocimiento de los demás en todos los terrenos y por otra parte el gasto de energía psíquica que implica el trabajo intelectual hace que la necesidad de ese reconocimiento sea aún mayor, lo que los convierte en blanco fácil para la credulidad. Una credulidad que puede llegar a ser incluso un poco infantil y que resulta paradójica en unas personas y en unas instituciones que deberían estar dedicadas al cultivo de la inteligencia. Y es precisamente en esa crédula necesidad de reconocimiento en donde reside la gran debilidad de los profesores españoles actuales, una debilidad que será sistemáticamente manipulada por el sistema universitario español, de un modo especialmente perverso en el momento presente." (74)
Cosas como ésta suceden, es de suponer, en cualquier departamento. Y también en el mío, qué cosas—véase algún ejemplo relacionado con evaluación de méritos, en "Más Aneca".
Siendo el reconocimiento un bien tan ambicionado, es previsible que se intentará conseguirlo por diversas vías, o incluso mediante sucedéaneos. Explica Bermejo en otros capítulos cómo tiende a confundirse la unidad de valoración (el artículo) con la unidad de conocimiento, primando la cantidad de calidad sobre la calidad de calidad, por así decirlo. O cómo tiende a supeditarse el reconocimiento del conocimiento al reconociento del poder institucional—o directamente a primarse la influencia económica en forma de contratos y proyectos como medida de calidad. Es lo que Bourdieu (a quien se remite Bermejo) ha identificado en su libro Homo Academicus como dos formas de deseo y ambición en la institución universitaria, la libido sciendi y la libido dominandi. El ansia de saber puede estar muy oculta, no se sabe quién la tiene y quién no—la otra, la ambición de dominio, suele manifestarse de modo bastante más evidente y visible.
"Podríamos, para sintetizar, establecer una contraposición ya consagrada en los estudios de sociología de las universidades entre dos tipos ideales de profesores: el profesor monje, que valora el cultivo del conocimiento por el conocimiento mismo, que asume el gran esfuerzo intelectual y personal que ese cultivo exige y que sólo espera el reconocimiento de sí mismo en términos puramente intelectuales, no aspirando a salirse del marco académico ni a lograr grandes riquezas. Y el profesor cortesano, que se da cuenta de que, en último término, lo único que importa es el prestigio, que todo prestigio es externo, ya que depende de la valoración que los demás hagan de nosotros, y que ese prestigio se puede conseguir manipulando los mecanismos que le son propios." (78-79)
Por supuesto, entre los cortesanos los hay serviles, meros pajecillos, y los hay conde-duques, cada cual intentando situarse en la corte según sus posibilidades. Cuando esta lógica llega a imponerse en el sistema, por diversas circunstancias que Bermejo analiza en detalle, en relación con la estructura político-económica de España y de la evolución de su sistema universitario, puede generarse un sistema bastante perverso "en el campo del conocimiento, en el que a partir de ahora estarán destinados a sobrevivir los más hábiles y oportunistas, es decir, aquellos que—como los virus—sepan encontrar y manipular los puntos débiles de los demás" (81)
Son procesos sin duda siempre presentes, pero que según lo ve Bermejo pueden proliferar de manera especialmente virulenta en la actual situación de la Universidad española. Así, se pervierten los sistemas de supuesta evaluación de la calidad, que operan sobre un sistema universitario políticamente irreformable, por el galimatías de la descentralización autonómica y la proliferación de normas y administraciones—En este contexto la evaluación de la calidad tiene efectos, pero son quizá tan perversos como beneficiosos:
"esa universidad está sobredimensionada, es disfuncional y se halla en un estado caótico. Sin embargo no se puede reformar por razones políticas y sindicales, y por la imposibilidad de coordinar las universidades de las diecisiete autonomías existentes. Por esta razón debería dar igual evaluar a las universidades que no evaluarlas, si se buscase algún fin real. Ese fin real no se busca, porque si se hallase no se podría aplicar, pero la evaluación cumple sin embargo un papel fundamental, del mismo modo que la instrucción en orden cerrado en el patio de un antiguo cuartel franquista: mantener a los soldados ocupados y disciplinados" (86).
En Fírgoa pueden encontrarse más artículos de Bermejo Barrera, por ejemplo algunos textos preliminares de La Fábrica de la ignorancia, o una entrevista sobre el actual proceso de reforma universitaria.
Veo que se ha remozado la página web de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza. Con diseño más moderno y algo más de información. Sigue, sin embargo, sin ser interactiva. Por no aparecer, no aparece ni el e-mail del webmaster. Sin embargo, intentaré localizarlo, y preguntarle una cosilla. Desde hace más de diez años, en la página de la Facultad aparecía mi bibliografía entre los diversos trabajos realizados en la Facultad—revistas, etc. Ahora se ha suprimido—al subdividirse esa página de enlaces en dos distintas: "Revistas" y "Grupos de investigación". Mi bibliografía, al parecer, se ha caído por el hueco de enmedio.
En mi opinión, está muy bien poner lo que hagan los grupos de investigación—aunque en la práctica muchos no hagan constar allí sino su nombre y existencia. Lo que está muy mal es la presuposición consistente en poner sólo proyectos, y no resultados. Está muy bien proyectar, y aún mejor obtener fondos por proyectar, y ponerse medallas a la calidad considerando el proyecto mismo como un mérito. Pero aún está mejor que los proyectos den resultados, y que estos sean accesibles. De hecho, con la nueva Ley de Ciencia zapaterina, todos los resultados de investigación financiados con fondos públicos deben ser publicados en la red, en acceso abierto, y en un plazo breve. (Me parece que esto no lo han procesado aún la mayoría, ni piensan).
Otra cosa que está un poquito mal es la presuposición de que toda investigación que se hace la hacen unos "grupos" de gente. Que tienen que tener una subvención oficial para hacerla, o si no, no es investigación. El signo de los tiempos, desde hace ya unos años, es que quien no está en un grupo, no investiga. Y si investiga, da igual, porque no se le va a tener en cuenta. Como, total, sólo cuenta y figura la pertenencia a grupos y el código del grupo, y no los resultados, que al parecer ni son requeridos ni se les espera... Es un Zeitgeist éste especialmente pernicioso en las Humanidades. Ahora, a quienes sí que les viene muy bien es a los catedráticos, que por esa conjunción de reverencia natural que despiertan entre los demás profesores, y de las redes tácitas de contactos, acaban siendo vez sí vez y otra también los directores de los grupos de investigación. Y oigan, que parece como si aquí todo se hiciese a iniciativas o a lomos de catedrático. Esto crea una dinámica pernicisosa que se retroalimenta. Porque, si tu investigación es ignorada al no estar en un grupo, las opciones más razonables son o bien meterse en un grupo, a rendir pleitesía y engordar el currículum del vecino, o no investigar. Total, pa qué.
—Si es lo que quieren. Apropiarse de la investigación cuatro, y de los fondos disponibles, claro—y decir que eso es "la investigación". Es oficializarla, lo que buscan. Y tendrás que investigar lo que te dicen que hay que investigar—lo que importa, lo que ya está hecho y demostrado y certificado oficialmente que importa. Lo demás, mejor ni tocarlo. Investigar por investigar... mejor, que no investigues. Lo esencial son los grupos. La investigación en sí, sobra, mientras haya grupos de investigación y tengan su código y su subvención.
Según la futura e inminente regulación de estudios de doctorado (un ámbito fluyente éste, panta reï), las tesis doctorales tendrán que hacerse en tres años. (Aquí la noticia de El País). Yo la hice en cuatro años: 1985-1988. Pero en mi departamento soy la honrosa excepción (bueno, yo y alguna más)—porque aquí las tesis vienen a tardar una media de diez años en completarse y defenderse. Alguien se va a tener que poner las pilas y adaptarse al nuevo sistema, en el que una tesis será más bien, según parece, una tesina. El plan Bolonia quiere que todo el mundo salga con su título bajo el brazo, que la Universidad procese rápidamente y con eficacia su material estudiantil, y que las tasas de fracaso escolar sean bajas, para que la Universidad presuma de estadísticas, y de programas de doctorado eficaces. Así que todo quisque a doctorarse en tres años.
Tras recibir nuestra reclamación exigiendo criterios objetivos para asignar docencia, el Rectorado nos ha contestado, en lugar de aplicarnos el silencio administrativo como suele hacer. Un detalle que es de agradecer—pero eso sí, ha contestado poco. A regañadientes, dio trámite administrativo a la sentencia de los Juzgados, que exigía que la asignación de docencia se haga con criterios objetivos. Y nos comunica ahora que "con fecha 26 de abril" comunicó a los Juzgados la ejecución de una sentencia, la 268/09, y "con fecha 5 de mayo" remitió la documentación relativa a la ejecución de la otra sentencia, la 203/09.
Y nos dice que todo trámite futuro con la ejecución de estas sentencias tiene que hacerse a través del Juzgado (o sea, que el Rectorado no va a atender ninguna petición que no sea ordenada por los jueces).
Tampoco nos da a conocer a los interesados qué documentación es la que ha enviado al Juzgado—o sea, qué dice el escrito en el que justifica haber cumplido (supuestamente) las sentencias. Se presupone que si lo hemos de conocer, no será a través de la Universidad, como elementos ajenos que al parecer somos, sino como reclamantes en el Juzgado. Como si los perjudicados por la actuación ilegal del departamento, apoyada por la Universidad y corregida por sentencia, fuésemos la parte contraria a los intereses de la Universidad. Al parecer, a juicio del Rectorado, si nunca se hubiesen enmendado en los tribunales estas actuaciones ilegales, mejor estaríamos todos, y con menos trabajo. Es una manera de entender lo público que—por decirlo suavemente—no comparto.
Esto es cumplir con la ley bajo mínimos, y sólo si hay obligación perentoria de hacerlo. Si han de aplicarse las sentencias, desde luego no será por el entusiasmo que ha manifestado el Rectorado por aplicarlas, ni por facilitar las cosas a quienes hemos denunciado fechorías administrativas en los recovecos de la Universidad. Luego, claro, se encuentran con que tienen lo que tienen.
No es lo que dicen que hacen, pero me parece que es lo que hacen. Nos anuncian a través del boletín de la Universidad de Zaragoza la aprobación de nueva simbología y logotipos para la Universidad. Se recordará que hace poco había una polémica por el asunto de los patronos de los centros, y que algunos colectivos sugerían retirar la simbología cristiana del escudo de la Universidad, por impropia de una institución aconfesional. Parece que se ha optado por una solución de compromiso, así que vamos diciéndole adiós a San Pedro poquito a poco. A San Braulio parece que no se le apea de su puestecillo de patrón de la Universidad, de momento:
La Universidad de Zaragoza ha aprobado hoy en Consejo de Gobierno su Manual de identidad corporativa, que define su imagen institucional, así como los criterios para su gestión y uso. El manual define por primera vez el logotipo de la Universidad (compuesto de símbolo y marca), distinguiendo entre el uso solemne y protocolario (para el que se utilizará el escudo tradicional de la Universidad, que se remonta al siglo XVI, acompañado de la marca Universidad Zaragoza) y el uso académico, administrativo y social (para el que se utilizará una imagen simplificada del Paraninfo, edificio más significativo de la Universidad, con la misma marca).
El manual recoge también los logotipos de centros e institutos universitarios (para los que se parte de sus símbolos tradicionales, acompañándolos de su nombre y la marca Universidad Zaragoza), así como de departamentos y servicios. La aprobación, por primera vez, de la imagen corporativa de la Universidad permitirá un reconocimiento unívoco e inmediato de la institución, así como su convivencia en condiciones de igualdad con las de otras instituciones.
Bueno, hablando de edificios significativos, aquí los edificios tradicionales e históricos de la Universidad se los dejaron caer o quemar. Eso es algo que no pasa mucho en América, donde cuidan más la tradición—y hasta te dan los títulos académicos en latín, si hace falta, como el de Magister Artium que me dieron a mí en Brown University.
"El diseño de la imagen de la institución académica", nos dice el Heraldo de Aragón, "se ha hecho gracias a un mecenazgo y se dará un plazo de adaptación a la comunidad universitaria hasta el 31 de diciembre, según explicó ayer la vicerrectora de Relaciones Institucionales y Comunicación, Pilar Zaragoza."
Una decisión aún más rarita es el cambio de nombre de la universidad, al menos en su marca y promoción pública. Ya no es la "Universidad de Zaragoza", sino laUniversidad Zaragoza. Hale. Como quien dice la vicerrectora Zaragoza. Será que alguien se ha dado cuenta de que la Universidad de Zaragoza llevaba cuatro siglos y medio sin bautizar—y no la iban a llamar Universidad San Pedro, desde luego.
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Aquí el Manual de Identidad Corporativa de la Universidad de Zaragoza. Por cierto, no sólo cambia el nombre de la Universidad, sino que se recomienda que cambie el nuestro—tiene el manual una sección sobre estandarización de firmas para adaptarlas a normativas internacionales, en las que no caben los nombres españoles ni sus curiosas estructuras. Así que para evitar ser JAG Landa, como soy en Google, debería yo ser José García-Landa. Oigan, pues no, gracias—que estandarice quien tenga que estandarizar, y que aprenda cómo son las cosas quien tenga que aprenderlas.
Hasta este año 2010, la página de la Universidad de Zaragoza tenía un espacio de opinión para comentarios, quejas, sugerencias, debate, etc: el llamado "Rincón de Opinión". Ahora se ha suprimido, y en su lugar aparece el boletín iUNIZAR, que tiene sin embargo una función distinta: dar noticias institucionales, y permitir anuncios de actividades culturales y actos académicos. No es lo mismo, en absoluto. Aquí las opiniones no se admiten, y menos si molestan a alguien. Pero una universidad necesita un espacio de opinión y debate, aun si este es molesto para algunos. Sugiero que las personas interesadas en que haya un espacio de opinión en la página de la Universidad hagan lo siguiente: a) Se dirijan al Vicerrectorado de Relaciones Institucionales y Comunicación solicitando la restauración del Rincón de Opinión, b) O pidan que el boletín iUNIZAR permita la difusión de artículos de opinión, denuncias, quejas, sugerencias, etc. a) O que en su defecto utilicen el Google Sidewiki, un espacio que no está bajo el control del servicio de comunicaciones de la Universidad. Sería triste que ésta fuese la única opción. con referencia a: Universidad de Zaragoza (ver en Google Sidewiki)
Yo por mi parte he enviado una sugerencia a través del buzón de sugerencias del Vicerrectorado de Relaciones Institucionales y Comunicación de la Universidad de Zaragoza:
Sra. Vicerrectora, Sres. responsables de comunicaciones de la Universidad de Zaragoza:
Al parecer ha desaparecido de la página web de la Universidad de Zaragoza el Rincón de Opinión, espacio que se creó en 2005 para permitir la expresión de opiniones de la comunidad universitaria. El hecho de que no sea una comunidad muy dada a opinar a través de este medio, o de ningún otro, no justifica que se haya suprimido este espacio. No encuentro por otra parte (y por favor corríjanme si me equivoco) en el Boletín de la Universidad ninguna referencia a un cambio de normativas al respecto ni una derogación del acuerdo del Consejo de Gobierno que regulaba su existencia. La normativa regulatoria de su uso sigue figurando en la página de normativa universitaria. Si su desaparición fuese simplemente "de facto" por la vía de los hechos consumados no parece que fuese lo más adecuado (de hecho sería seguramente irregular). Los espacios de opinión en la Universidad deberían fomentarse, no suprimirse. La desaparición del Rincón de Opinión ha coincidido al parecer con la inauguración del boletín iUnizar, pero éste es explícitamente de información sobre actividades, etc. y no deja lugar a la expresión de opiniones (los envíos que no se ajustan a sus estrictas normas de uso son rechazados). ¿Ha quedado la Universidad privada de todo espacio público de opinión? ¿Quién ha estimado que esto es conveniente, o deseable, y ha dado instrucciones al respecto? ¿Se tiene intención de habilitarlo de nuevo, o de abrir otro espacio semejante? ¿O se considera inadecuada su existencia en la Universidad? ¿Por qué?
Son cuestiones que creo merecen una reflexión, y una respuesta. Visto que este espacio está destinado a las sugerencias, SUGIERO que se restaure el Rincón de Opinión y que se establezcan normas claras, justas y democráticas para su uso. O que, alternativamente, se abra una sección de "opinión" en el boletín iUnizar, con criterios de censura que sean los adecuados a una institución pública, ni más ni menos.
Atentamente,
José Ángel García Landa
Me pregunto si recibiré alguna respuesta.
Es curioso que la Universidad vea tan problemático habilitar un espacio de opinión como correspondería a una institución dedicada al pensamiento, y que se atuviese este espacio meramente a normas constitucionales —libertad de expresión, etc. Y ceder mínimamente la palabra a sus profesores como mínimo—que los contrata y les paga, se entiende, por sus conocimientos y capacidad reconocida. Bien entendidas las cosas, no podría dejar de haber un espacio de opinión en una institución pública, universitaria, aconfesional, no partidista, etc... Pero no. La Universidad prefiere ahorrarse problemas, cortar por lo sano, y sencillamente no dejar espacio alguno a la opinión, como si en el mundo no la hubiese ni fuese necesaria. A ver si así, por la vía de la supresión total, no se nota que falta algo.
Los medios informáticos, desde luego, no faltan para habilitar un espacio de opinión. Cualquiera tiene un blog o un foro: la Universidad, en cambio, no los quiere ni les ve finalidad. Tampoco tiene ni un canal institucional de YouTube, por no tener. Medios no faltan, sino sobran. A la Universidad le sobran. Es la voluntad de los rectorados lo que está claramente en contra de que haya un espacio en la Universidad donde puedan expresarse y oírse opiniones libremente. Menuda lección para la sociedad.
Durante unos años he llevado un pequeño contencioso a vueltas con mi universidad, que es la de Zaragoza, por su errática e insuficiente política de comunicaciones. Los medios electrónicos disponibles para cualquier ciudadano de a pie no se utilizan prácticamente a nivel institucional en la universidad, en la medida en que permitan la comunicación bidireccional o interactiva—o sencillamente no piramidal, de una voz informada y autorizada a muchos oyentes informables y no autorizados. Esto quizá esté a tono con la estructura tradicional (y medieval en origen) de la Universidad.
Ya dijo Foucault que el discurso académico se basa en la imposición de barreras y autorizaciones oficiales que lo rarifican. Bien, pues aquí está bastante rarificado, desde luego. Hay listas de correo que permiten la difusión de información filtrada por los administradores. Ahora, mejor no intentar que circule por ellas nada que sea mínimamente ajeno, no digo ya contrario, a los intereses de los administradores, porque entonces aparece rápidamente la tijera de la censura, y el mensaje no se difunde—aunque nada en las listas hiciese sospechar que no están abiertas a los participantes en general. Me sucedió cuando intenté apuntar que en mi departamento se desobedecen las órdenes del Rectorado sobre ordenación docente, y que, en suma, hay mangoneos. Rápidamente hubo cruces de telefonazos, y el mensaje no se difundió por la lista del Colectivo de Profesores. Supuestamente se discutiría, me dijeron, la oportunidad de su difusión en una reunión futura, que supongo será el día del Juicio.
Es lo mismo que me sucedió con un mensaje inadecuadoque hice circular por otra lista académica, la de AEDEAN. (Lo que era inadecuado era denunciar manipulaciones de grupos de intereses que han sido desautorizadas hasta por los tribunales de justicia–pero esa justicia sobra en la Universidad, al parecer, y es mejor ni saber de ella. Inmediatamente se solidarizó la presidenta de AEDEAN con los abusones cuyos abusos habían sido anulados por los tribunales). Y es que en la Universidad hay algo peor que mangonear: a saber, sacar los pies del tiesto.
Otro contencioso que tuve fue con el Rincón de Opinión de la Universidad. Este rinconcillo era una esquina de la página web de la Universidad (allí en primera plana, no crean) en el que supuestamente la comunidad académica podía expresar sus opiniones. En fin, esa era la idea cuando se creó: a alguien en el Consejo de Gobierno (eran los tiempos de Pétriz) le debió parecer oportuna su existencia, y empezó a funcionar. De hecho se creó cuando el Colectivo de Profesores quiso difundir un mensaje a todo el personal (no sólo a los de su lista de correo) y ese uso de la lista de correo pareció inadecuado, pues las listas (se dijo) debían ser sobre cuestiones de información de interés general. Se habilitó, sin embargo, ese espacio de opinión,y se estrenó con un mensaje del Colectivo.
Pero ay, resulta que no había tantas ansias de intercambio de ideas ni tanta sed de Opinión en la Universidad. El foro ése resultó infrautilizado. Hubo una decena de mensajes de otras personas, y una veintena de mensajes míos, relativos a diversas cuestiones (organizativas, políticas, y también relativas a diversas fechorías administrativas cometidas en mi departamento). Ay, qué mal esto.... porque la opinión se permite, siempre que sea incolora, inodora e insípida. Si se refiere a problemas y conflictos reales y próximos, vuelan los telefonazos... y sale otra vez la tijera de la censura.
Y es lo que sucedió con el Rincón de Opinión. La mitad de mis mensajes no se difundían, sin explicación. El foro tenía una serie de reglas establecidas por Consejo de Gobierno que se venían incumpliendo desde su creación (no se nombraron administradores conocidos, ni se establecieron normas públicas de funcionamiento, ni se hizo accesible por Internet... )—cuestiones éstas sobre las que llamé la atención repetidas veces. Pero algunas decisiones del Consejo de Gobierno son al parecer papel mojado, según interese.
Aunque no crean: la idea del Rincón de Opinión era buena, y progresiva dentro de lo que hay en las universidades. Desde luego no conozco ninguna otra universidad que haya habilitado un espacio de opinión semejante en su página web. Como digo, no es la Universidad de Zaragoza, sino la Universidad en general, la que es alérgica a la expresión de opiniones y a la discusión pública de conflictos. Aquí no funcionó la cosa, y lo que más se echó de ver con la existencia del Rincón de Opinión era que no había en la Universidad el más mínimo interés por que existiese un espacio semejante—ni entre profesores ni entre estudiantes ni entre nadie. Como digo, la mayoría de los mensajes acabaron siendo míos, y sin respuesta: La Opinión Brilla por su Ausencia.
Esto dice bastante, y no sé si todo bueno, de una institución supuestamente dedicada al pensamiento y al conocimiento. Que en una sociedad libre, van unidos al debate público. No es que éste se agote en un espacio público de opinión, pero es un síntoma extraño e inquietante que se le hiciese semejante vacío alrededor al único espacio habilitado para ello en la red. Y que no hayan prosperado en ningún ámbito de la Universidad ni blogs ni foros ni ningún espacio de interacción y comunicación bidireccional: sólo el correo, de uno a uno, o de uno a muchos, siempre de forma confidencial y no pública. Tampoco hay sistemas transparentes para inserción de contenidos en la web, ni se conocen los administradores: se favorece el inmovilismo y la distribución de información unidireccional y autorizada desde el vértice. Y se obstaculiza la expresión pública de opiniones en la medida de lo posible.
Ha habido progresos, sin embargo: como la distribución diaria de noticias de prensa sobre la Universidad, a cargo del Gabinete de Imagen y Comunicación. Es utilísimo, además, que quede archivada esta información en su web. Así, no sólo la información, sino también la opinión sobre la Universidad que llega a la prensa, se difunde. Pero ojo: sólo la que filtra la prensa—y ya sabemos que los periódicos tienen sus columnistas abonados, sus líneas de partido y sus líneas editoriales. No son un foro de opinión libre tal como esta puede existir en la era de la Red.
Por mantener la Red a raya, en la Universidad se mantienen bajo mínimos las funcionalidades comunicativas que son gratuitas y accesibles para cualquier particular: blogs, foros, canales de vídeo, listas de enlaces, etc. No es que sea sólo una política deliberada de Rectores, Decanos y Directores de departamento—es que es una manera natural de funcionar del personal académico, por lo que se ve.
El abuso del correo electrónico para información, en ausencia de blogs, foros, webs dinámicas, etc.—llevó a una inundación de correo basura institucional recibido en cada ordenador. Y hace poco se reorientó la cuestión creando un boletín diario que agrupase la información—iUnizar.
Y supuestamente, en este boletín se puede insertar información directamente. Actividades, jornadas, etc.: información de interés para la comunidad. Ahora bien, la opinión no tiene lugar allí. Es un boletín informativo, no de opinión, como quedó patente con mi experimento de ayer. Intenté difundir este mensaje sobre los principios que habrían de regir la asignación docente. Uno podría pensar que es un tema de general interés en la Universidad—con qué criterios se distribuye la docencia, y cuáles son las bases legales de esta cuestión, dado el actual cambio de normativa y el contencioso que llevamos al respecto desde hace años. Pero no: entra en acción alguna mala sombra, y el mensaje poco oportuno se censura y no se difunde. También sin explicaciones, claro.
Por otra parte, la creación de este boletín informativo ha llevado a la desaparición discreta, sin más explicaciones ni comentarios, del Rincón de Opinión de la página de la Universidad. Con lo que se elimina esa pequeña incoherencia y la Universidad retoma su vocación más clara, que es la de no dejar espacio a la opinión, ni al debate público en la Red. Y... ¿censura? Qué me dice usted. Aquí no hay censura. Sólo filtrado de mensajes no deseados.
Que opinen los profesores en la prensa, si les dejan. O en Jornadas sobre Censura, si viene al caso. O en los pasillos, que para eso los ponen. Y la Universidad que se dedique al conocimiento, que como todo el mundo sabe, no tiene nada que ver con la opinión ni con la expresión de ideas disidentes.
Ante la convocatoria del Plan de Equipamiento Docente 2010, deseo exponer a la Comisión Permanente la necesidad de renovar el equipo informático de mi despacho. Es una solicitud que vengo haciendo ya desde años atrás sin éxito.
Actualmente dispongo de un iMac modelo del siglo pasado, que por su limitada capacidad no puede manejar la mayoría de los programas más corrientes actuales de tratamiento de textos, navegación por Internet o gestión de correo, ni permite ver vídeo u oir sonido, ni abrir la mayoría de las páginas web, etc. No cumple, ni de lejos, los requisitos mínimos definidos para un "puesto informático básico" según el documento difundido por el Vicerrectorado.
—y sin embargo dispongo de uno de los equipos más anticuados del departamento, si no el más anticuado, que no puede gestionar, en realidad ni acceder a, los sitios web que más uso.
Desde hace años vengo elaborando páginas web de acompañamiento a algunas de las asignaturas que he impartido (Shakespare y Comentario de Textos)—por ejemplo, http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/comentario.html y desearía extenderlo a las demás, por su utilidad, pero tengo que hacer esto desde mi ordenador particular (el de casa que me compro yo con mi dinero), por lo ya expuesto.
Desearía, de ser posible, que el equipo a instalar fuese un Macintosh, pues es el que vengo utilizando desde siempre y me supondría un gran obstáculo la incompatibilidad con mi ordenador particular, que es en el que vengo realizando la mayor parte de estas tareas.
Zaragoza, 21 de junio de 2010 José Angel García Landa
(Pero la Universidad de Zaragoza está paupérrima, y ya me dicen desde mi departamento de más de cien profesores que sólo atenderán una petición)
O Bolonia con truqui. Este año se empieza a implantar en nuestro departamento el Grado de Estudios Ingleses, adaptado al Plan Bolonia (alias Espacio Europeo de Educación Superior), para sustituir a la Licenciatura en Filología Inglesa que actualmente se imparte. Lo mismo está sucediendo en toda España. Se supone que con Bolonia llega una nueva filosofía docente, basada en los grupos pequeños, el seguimiento continuo a la actividad del alumno, que es "el protagonista" de su educación, la formación activa por parte de los alumnos, el coto a las clases magistrales y los "apuntes", etc. etc.
Ahora bien, esto siempre se ha pretendido hacer "a coste cero", o sea, más calidad y mejor planificación docente pero sáquelas usted del aire. La respuesta de los diseñadores de grados ha sido contar con los recursos disponibles y ver cómo se podría hacer un plan Bolonia con ellos. En la Facultad de Derecho, como en nuestra especialidad, se recortó drásticamente el número de alumnos admisibles, poniendo un numerus clausus que reducía a casi la mitad los alumnos admitidos en el primer curso de los grados. Pero el Rectorado no quiere ver esa reducción—que bastantes estudiantes ha perdido ya la Universidad de Zaragoza en los diez últimos años, un tercio... y empuja para meter a unos pocos más en el aula. En ambos casos, ha cambiado por decreto el número de estudiantes, también a coste cero, o sea, a costa de las costillas del profesor a quien le toque boloñizarse o aboloñarse.
O eso, o bien lo de Bolonia se quedará en una mera salsa boloñesa (y poca) añadida al guiso de siempre. O bien una mezcla de las dos cosas, que será lo más probable—los enseñantes y otros funcionarios estamos de saldo, últimamente. (Vengo ahora de la manifestación contra el recorte zapateril de nuestro salario, pero me temo que será el primero de varios recortes, vista la filosofía con la que se lo toma la gente).
Hoy nos escribe el director del Departamento de Filología Inglesa y Alemana comunicándonos lo que sigue:
"con fecha de hoy, jueves 20 de mayo, he enviado al Sr. Vicerrector de Profesorado el oficio adjunto, a raíz de la sorpresiva tramitación por Consejo de Gobierno y aprobación de un límite de plazas de 100 alumnos para el Grado en Estudios Ingleses, siendo que la Memoria de Verificación se hizo sobre 70. Si se cubren todas las plazas, no tiene sentido tener un único grupo de clase de teoría ya que no sólo se superan las recomendaciones de las Directrices de la RPT de la propia Universidad, sino que se violenta el espíritu de organización docente de los estudios adaptados al Espacio Europeo de Eduación Superior."
Aunque se me ocurre que igual poniendo un segundo grupo sin profesor se lograría que por fin los estudiantes (los de ese grupo al menos) fuesen los protagonistas absolutos de su formación, dentro del más puro espíritu boloñés. Por lo menos aprobarían todos, eso seguro, con lo cual estaría cubierto otro objetivo prioritario del plan Bolonia, acabar con el Fracaso Escolar.
Yo más bien recomiendo que para no fracasar, muchos de los estudiantes que tenemos deberían mejor dedicarse a otra cosa, y todos contentos. Con setenta plazas estaríamos adaptados a Bolonia y tendríamos un nivelico un poquitín más alto. Que buena falta nos hace tener clientes, pero clientes que sean a la vez estudiantes (que lean libros, y demás—unos mínimos, vamos). Eso viene faltando cada vez más, y mucho me temo que si la Bolonia teórica ya era una especie de Logse universitaria, la Bolonia efectiva va a distar de ella como la realidad de los sueños, de esos sueños de la razón.
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PS: De hecho, en la información que nos pasa la Universidad sobre la oferta de plazas, se disimula la cosa: se habla de "Estudios Ingleses" en el curso 2009-2010, con 100 plazas de oferta, y en 2010-2011, en que se mantienen las 100. Pero se les pasa el pequeño detalle de que en 2009-10 no ha habido estudios ingleses, sino Filología Inglesa—licenciatura antigua, no nueva universidad Bolaca; los Estudios Ingleses se implantan en 2010-11, pero para la Universidad lo mismo da una cosa que otra. ¿Puede quedar más claro que la transformación va a quedarse en un barnizado a coste cero?
A estas alturas del siglo XXI, resulta que en la Universidad de Zaragoza no se pueden hacer grabaciones ni a profesores ni a alumnos ni a nadie, ni con su consentimiento ni sin él... y todo lo que se haya grabado hay que destruirlo. ¡País! Nos pasan esta información por correo interno. Cito.
Ante la consulta planteada desde un centro relativa a la realización de grabaciones, tanto de alumnos como de terceros ajenos a la universidad, para docencia e investigación, se ha solicitado un informe al Servicio Jurídico cuyas conclusiones paso a resumirle para su conocimiento:
1. La grabación y tratamiento de imágenes de personas físicas identificadas o identificables es un dato de carácter personal.
2. No puede procederse, en ningún caso y por ningún motivo, a la grabación de imágenes personales ni a su tratamiento sin contar previamente con un Fichero legalmente creado y notificado a la Agencia Española de Protección de Datos.
Los ficheros de datos que existen actualmente en la UZ no contemplan la posibilidad de captación de imágenes, por lo tanto, no se pueden almacenar ni difundir grabaciones de personas (ni alumnos ni terceros ajenos a la UZ y, menos aún, menores o discapacitados) hasta tanto exista un fichero en cuya norma de creación se indique la finalidad concreta que deberán tener esas grabaciones.
3. No puede procederse, en ningún caso y bajo ningún motivo, a la grabación de imágenes personales ni a su tratamiento sin contar previamente con el consentimiento expreso del afectado al que se le debe proporcionar también toda la información legalmente establecida.
4. De haberse realizado alguna grabación de imágenes personales éstas deberán destruirse de inmediato, siendo de quien las haya realizado, de quien lo haya consentido y de quien las guarde, la exclusiva responsabilidad, pudiendo, en su caso, ser objeto de sanción disciplinaria previa incoación del correspondiente procedimiento.
En caso de que sea necesaria la realización de dichas grabaciones, deberá solicitarse autorización por escrito a esta Gerencia, quien determinará el procedimiento a seguir.
Un saludo,
P Antes de imprimir este mensaje, por favor, compruebe que es necesario. El Medio Ambiente es cosa de todos.
------------------------------------- Rosa Cisneros Larrodé Gerente
Creo que están incluidas las fotografías entre el Material Prohibido.
Si a estas alturas de la Revolución Mediática estamos así, será que esta institución viaja hacia el pasado, o hacia su obsolescencia, a una velocidad mayor de la que cabía suponer.
Por alguna razón, bajo las antiguas leyes y estatutos universitarios no me tocó jamás estar en un tribunal de oposiciones ("concursos" los llaman). Aunque había bombo para sortearnos, no se sabe si real o mítico, resulta que mi bolita debía ser muy gordita, y no pasaba nunca por el tubo. Con el cambio de leyes a la LOU y a la LOMLOU y demás, y la autonomía total ya de las universidades y su rarefacción absoluta, ya pensaba yo que no me iba a tocar en toda mi carrera, lo de estar en una oposición. (Y poca pena que tenía– hay quienes se crecen en un tribunal, sobre todo presidiéndolo, pero yo prefiero buscar mis expansiones egóticas por otro lado).
Pero resulta que no: sigue existiendo el Bombo de las Oposiciones... Hay universidades que, aun con sus nuevos estatutos y las ricas posibilidades que abren a la endogamia, han establecido procedimientos de designación de tribunales menos endogámicos que los de la la nuestra. En la nuestra, se propone a los miembros del tribunal, normalmente por afinidades y buena sintonía con el Departamento y con las fuerzas vivas que apadrinan o promueven la plaza, y al emplazado. Pero parece que en algunas universidades, y la de Santiago de Compostela está entre ellas, aún recurren al sorteo impersonal entre todos los profesores del área de conocimiento, para formar el tribunal. Al menos lo hacen para nombrar algún miembro. (Imagínense, recurrir al área de conocimiento–ese concepto desfasado y desacreditado. Si es que dicen que en Galicia se lleva lo tradicional...).
Así que, con ganas o sin ganas, a Galicia que me voy en un par de semanas. Me acercaría a ver mis propiedades allí, de paso, pero lo cierto es que hasta ahora Hacienda no me ha descubierto ninguna, ni yo tampoco.
Por cierto, un chiste oposicional que he oído hoy, sobre el honrado presidente del Congreso, Bono, y sus crecientes fortunas y fincas:
—¿En qué se parece Bono al aloe vera? —¿? Me lo diga. —Pues en que cuanto más le investigan, más propiedades le descubren.
Iré en tren. El avión he decidido ignorarlo. Hale, a Galicia otra vez, que la veo poco. Igual me quedo allí, en una de éstas. Pero no será opositando... Lo que es a una oposición me parece que no me vuelvo a presentar yo: si le tengo repelús al asiento del tribunal, al del opositor ya va convirtiéndose en fobia. Así que no accederé al Cuerpo de Catedráticos, snif. Me conformaré con estar en la oposición.
Un estudiante clona la web de la Universidad de Zaragoza para hacerse con claves personales de los usuarios y acceder a información confidencial. Ha sido identificado y está en libertad con cargos. http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=12526
Anda circulando "por ahí" un borrador del próximo Real Decreto de estudios de Doctorado, el enésimo de los que ya he visto en los años que llevo en la Universidad. No le voy a dedicar mucha atención, porque si además de los numerosos decretos ya tenemos que atender a los borradores, nos crecen los enanos. Sí observaré así de paso que se vuelven a rehacer cosas deshechas... el Eterno Retorno, que decía Nietzsche. Por ejemplo, se vuelve a poner límite de tiempo, y breve, para la realización de la tesis. (En nuestro departamento no iba a pasar ni una, menos quizá la mía, que la hice en cuatro años). También se reinventan los seminarios de doctorado, por no llamarlos cursos, aunque no contabilizarán en créditos ECTS. (Ahora bien, será cuestión de tiempo hasta que alguien diga... ¿por qué no nos contabilizan los cursos de doctorado en el Plan de Ordenación Docente? ¡Con el trabajo que llevan! ¡¡Vamos a modificar el Real Decreto otra vez!!—Y así siguió rodando la invención de la rueda).
Otro desarrollo notable: se crean Escuelas de Doctorado, en el seno de una Universidad o en asociación de varias—y estas escuelas llevarán adelante programas con orientaciones específicas, parece que atendiendo a una mayor integración entre programas de doctorado y programas de investigación. Si sigue esta modificación adelante por esta línea, se primará en los programas de Doctorado la integración con grupos de investigación consolidados, programas competitivos de ayudas, etc. Esto son noticias que van a gustar MUCHO en nuestro departamento, que lleva años intentando reservar los doctorados (y es más, los postgrados) a los miembros de los equipos de investigación. Claro que no llega a tanto este borrador de Real Decreto... sólo considera un mérito para el programa el que haya proyectos competitivos y subvencionados. Y lo es, qué duda cabe. Otra cosa distinta serán las movidas para intentar excluir de los programas a quienes no pertenezcan a esos equipos. Se promete la cosa movidita. Como viene siendo, sin más.
Como observa Comisiones Obreras, que nos pasa el borrador, a las Escuelas de Doctorado "El RD las dota de grandes potestades y confiere a sus gestores amplia capacidad para normar los derechos y deberes de doctorandos, tutores y directores de tesis". En todo caso, no serán obligatorias al parecer esas Escuelas, y la universidad puede apañarse con una comisión de doctorado sin más. Que también regulará las normativas propias de la universidad al respecto (porque ahora todo es autonómico, y lleno de normativas propias distintas, y derechos y deberes distintos, aquí y en Logroño. Viva la globalización y la europeización....).
Se propone también limitar la concesión de la mención del "cum laude"—al 20% de las tesis como máximo. Lo que no queda claro es cómo se va a hacer esto. No sé si han caído bien en que no será entonces el tribunal quien otorgue el cum laude: tendrá que ser la comisión de doctorado de la Universidad, con lo cual se convierte en una especie de equivalente del Premio Extraordinario de Doctorado (—ese que yo tengo, además del cum laude, y otros no). Con lo cual quizá el Premio Extraordinario se convierta en redundante, o quizá pase a darlo el Consejo de Ministros, qué sé yo.
Pero bah, basta de comentar borradores. Sólo un punto más, que éste sí me favorece en mis aspiraciones de reconocimiento y atención.
Resulta que se establecen, por lo bajini, diversas categorías entre doctores y profesores. No todos los doctorados son doctores del mismo calibre. Así, tendrán capacidades administrativas distintas. ¿Será dependiendo de que sean catedráticos, esos doctores, o de que tengan "cum laude" o Premio Extraordinario de Doctorado....? ¿Tendrán acaso que estar dirigiendo un proyecto vivo, o tener muchos esbirros bajo su mando? Quiá, como diría Arcadi Espada. Para nada. Las categorías las establecen las tesis dirigidas, y los sexenios. Sobre todo, los sexenios. Esta es la nueva colección de jerarquías angélicas según el fantasmagórico y futuro Decreto:
- No doctores— que aquí ni cuentan, todo lo más se les considera doctorables: cuando se matriculan en un programa de doctorado pasan a la categoría de Doctorandos.
- Doctores Vulgaris, mi terminología extraoficial. Están doctorados pero no han hecho nada notable. Pueden participar, se supone, en los programas de doctorado, en esos seminarios y "formaciones complementarias". Pero sin dirigir tesis doctorales ni participar en tribunales. Eso está reservado a otros Cuerpos que aún deben adquirir, en metamorfosis sucesivas. - (Otro Cuerpo Virtual más es, observaré de paso, el que generan la Aneca y sus Anequillas, al acreditar a un doctor para poder acceder al puesto de Contratado Doctor).
- Doctores con experiencia investigadora acreditada. No se especifica qué es lo que "acredita" esa experiencia; pero ateniéndonos a la práctica reciente, viene a significar tener un sexenio de investigación reconocido. Estos Doctores Acreditados podrán ser directores de tesis, y ser miembros de los tribunales de tesis.
- Investigadores relevantes, que podrán dirigir programas de doctorado. Según el pseudo-RD, "Esta condición debe al menos estar avalada por haber dirigido con anterioridad al menos tres tesis doctorales o contar con dos sexenios de investigación". Aquí aparece la dirección de tesis como alternativa a los dos sexenios; pero no vuelve a utilizarse como criterio para el cuerpo superior, que es,
- Top of the top, Investigadores de reconocido prestigio. Estos son los que pueden ser directores de Escuelas de Doctorado. No es un prestigio reconocido así a voleo y en términos vagos: "Esta condición debe al menos estar avalada por contar con tres sexenios de investigación." Que son los que yo tengo, mal que algunos les pese.
Total, cuatro o cinco Cuerpos Virtuales de doctores, donde antes había... ya no uno, no, pero esto se va multiplicando. Nos entretendremos, pasando de un nivel a otro. Hasta podíamos hacer ceremonias de investidura, con Muceta y Birrete.
Se supone quizá que las normativas propias de las universidades pueden imponer condiciones adicionales, más restrictivas, para el acceso a cada uno de estos cuerpos. Con lo cual los Cuerpos Virtuales se van multiplicar dando lugar a subespecies locales y razas endémicas ... Y no sólo eso, sino que estas variantes definidas por la normativa local pueden volver patas arriba la escala general de Cuerpos Doctorales: un doctor capacitado para dirigir una Escuela de Doctorado en esta universidad, quizá no pueda ni siquiera dirigir una tesis en la universidad de al lado. Siendo ambas públicas.
Pero mientras no aparezcan estas normativas, y ateniéndonos al Real Decreto inexistente éste, resulta que de momento soy un investigador de reconocido prestigio, capacitado para los más altos destinos de la gestión e impartición del Doctorado.
En mi departamento, sin embargo, hace años que llevan redactando por su cuenta la normativa propia específica—No me dejan participar ni en el Máster, argumentando que no doy la talla académica. Y me ponen ceros zapateros para excluirme de la docencia, alegando que no tengo calidad, porque no estoy en su proyecto de investigación. Estos sí que tienen morro fino... Y Proyectos, muchos Proyectos, eso sí.
Más de éstas movidillas veremos, cuando los grupos de investigación (y de presión) se lancen a la conquista de la letra pequeña y de las Normativas Propias.
- Sobre los desequilibrios en la ratio profesor / alumno: "Los desequilibrios se explican porque la creación de Centros y dotación de plantillas se han llevado a cabo siguiendo criterios e intereses locales, y sobre todo en función de los intereses de los grupos de profesores que actúan de una manera corporativa. Los profesores desean ampliar sus grupos, según sus campos, y no les importa a costa de qué. Los grupos de profesores débiles son los que se quedan con las grandes masas de alumnos."
- Sobre los evaluadores como instrumento de control y disciplina del profesorado: "Los evaluadores son un nuevo grupo dirigente que con sus prácticas, y el asentimiento de los demás profesores pretenden hacerse con el control de las universidades al margen de las leyes, o utilizándolas de un modo torticero" (...) "los nuevos evaluadores son personas intelectualmente mediocres, que se afirman con el control burocrático de la universidad porque saben que no poseen altura intelectual."
- Sobre las causas de la degradación de la Universidad: "La degradación actual es básicamente moral y política y es inseparable de la situación política española actual."
- Y sobre su crisis: " Lo que ocurre es que a las universidades aun no les ha afectado la crisis. Sus gobernantes viven fuera de la realidad, aun siguen pidiendo más fondos públicos, son incapaces de la más mínima autocrítica y se creen los salvadores del mundo. Si no causasen indignación, darían pena."
- Sobre la Ley de la Ciencia y el endeudamiento de las universidades: "Es una tomadura de pelo. No se trata de hacer empresas de base tecnológica. Para lograrlo es necesario tener mercados, sino de facilitar al capital financiero su control de las universidades, a través de los mecanismos del endeudamiento. ¿Por qué los bancos no crean sus universidades privadas de élite? Como las que hay en los EEUU. ¿Por qué no se incentiva que las empresas reales creen sus infraestructuras de investigación? Porque se entiende que la economía importante es la financiera, no la productiva."
No acabo yo de entender, sin embargo, la posición de Bermejo Barrera sobre los remedios a tomar para atajar estos males. Mucho me temo que opine que no hay solución posible, y que será sólo el descrédito del sistema el que lleve a un derrumbe selectivo del mismo. O, más probable, que esta élite seguirá (seguiremos) prosperando a costa unos de otros y del erario público... en la medida de lo posible.
El pleno de las Cortes de Aragón rechazó [el jueves], con 34 votos en contra de los grupos que apoyan al Gobierno, Partido Socialista (PSOE) y Partido Aragonés (PAR), y 28 a favor de los grupos de la oposición, Partido Popular (PP), Chunta Aragonesista (CHA) e Izquierda Unida (IU), una moción que pedía que el Ejecutivo aragonés asumiera el cien por cien de los gastos corrientes anuales de la Universidad de Zaragoza (UZ).
Concretamente, la moción, presentada por el PP y enmendada por CHA, pedía al Gobierno de Aragón que promoviera, junto a la Universidad de Zaragoza, un modelo de financiación básica para el periodo 2010-2015 que garantizara los recursos suficientes a la institución académica para afrontar, al menos, el cien por cien de los gastos corrientes anuales y evitar que la institución académica tuviera que recurrir en el futuro al endeudamiento a largo plazo como fórmula de financiación.
Curiosa la coincidencia de PP, Chunta e IU, en defensa de la financiación de la Universidad. Parece claro que el PSOE y el PAR quieren financiar una universidad más chiquitita, u obligarla a estrangularse lentamente (quizá no tan lentamente) con sus propias deudas, para que negocie los recortes más a gusto. Que se sepa, ¿no?
Y ahora a ver a quién votan ustedes, señores universitarios.
—de un cuestionario sobre la actividad docente que me pasan. Para alguna tesis de pedagogía será. Las respuestas son confidenciales: quien no quiera que no las lea.
ff. Si usted tuviera o pudiera comenzar otra vez ¿se dedicaría, nuevamente, a la enseñanza universitaria?
Respuesta: Creo que sí.
Mencione las razones:
Es un puesto cómodo, con sueldo fijo, buenos horarios, y con una actividad interesante y creativa, ligada al conocimiento y a la formación. Ello a pesar de algunos inconvenientes derivados de las tradiciones feudales de la Universidad.
gg. ¿Considera que la función docente que realiza el profesorado de su facultad y/o departamento, habitualmente, consigue buenos resultados académicos en los alumnos?
Respuesta: Creo que no.
Mencione las razones:
No hay criterio ni norma. No existe un criterio a nivel de centro o departamento sobre qué debería exigirse a los estudiantes: cada profesor va un poco a su aire, de modo caótico, y las actuaciones de los departamentos, cuando las hay, son erráticas y arbitrarias, sin normas básicas a las que atenerse. Por otra parte, al no estar demandada la titulación laboralmente hablando, decae el esfuerzo y el nivel del alumnado.
Son males que quizá se pudieran remediar con la nueva estructura de los Grados. Pero tendrían que cambiar las maneras no escritas, además de las normas oficiales. Y eso ya es más difícil.
Vaya, me he olvidado que al parecer le había cambiado el aula a otra profesora hace meses—y nos hemos armado un pequeño lío ya resuelto. Tendré clase de comentario de textos en el quinto piso del Interfacultades aula 501, por las mañanas (con el cambio me toca subir escaleras)—y por la tarde en la sala de vídeo los lunes martes y miércoles. Para la asignatura de las mañanas, comentario de textos literarios ingleses, llevo un blog auxiliar. Para la otra, mucho más minoritaria, parece que no hace falta: es "Crítica literaria inglesa y norteamericana". Me han venido más estudiantes de los esperados, pero tras la presentación no me extrañaría que desapareciesen igual que han venido. Erasmus, aves de paso.
En la SER oía una entrevista con gente de la universidad donde hablaban de la crisis financiera que ha llevado a recortar asignaturas y grupos. Bueno, yo daba un grupo duplicado de Shakespeare y me lo han recortado, con eso que me he quedado—pero mi asignatura minoritaria de crítica quizá aguante todo lo que aguante la licenciatura, veremos. Decía el vicerrector para asuntos económicos que con la cantidad que da el Gobierno de Aragón no llega a financiar ni el 90% de los gastos de nóminas, una cifra muy inferior a las de otras comunidades. Así no me extraña que no me den ni un duro de gastos corrientes para investigación, y apenas para fotocopias. El ordenador me lo pongo yo.
Otra cosa que decían en la radio es que (enhorabuena) han propuesto por fin en firme y sin votos en contra a José Antonio Labordeta como doctor honoris causa de esta universidad. Recordemos que mi facultad, y la suya, no se sumó a esa petición. Pero en el consejo de gobierno ha salido adelante por casi unanimidad.
Y otra decisión de hoy: he contestado, declinándola como rosa rosae, a una invitación que me hicieron hace unos días de una universidad danesa, para participar en una red de narratólogos europea (nórdica más bien diría yo). Tenía que viajar a los subárticos una semanas y dar unas poquitas clases, cosa que en verano se podría hacer—pero también tenía que aportarles unos estudiantes de narratología, cosa que está más difícil por el perímetro que me rodea. Así que otra vez, probablemente nunca, será.
Nos pasa UGT este comunicado contra los aires que se respiran en el Ministerio y en la Conferencia de Rectores... y me temo que no sólo allí.
De cumplirse lo que se dice en el artículo publicado en el suplemento CAMPUS de El Mundo, del 10 de febrero, son especialmente graves las posibles consecuencias para la Universidad. Es insólito que sea la CRUE (que se arroga la representación de las comunidades universitarias) la que auspicie un cambio tan en disparidad con el espíritu y la letra de la LOU, lo que significaría cambios legislativos sobre la "Gobernanza" de las Universidades.
El artículo se puede encontrar en el enlace de más abajo y ha sido editado bajo el título
REFORMA El rector y una ’comisión de sabios’ externa tendrán todo el poder en la Universidad Educación y la CRUE trabajan ya sobre una propuesta para cambiar las estructuras de gobierno de los campus y eliminar el lastre que suponen la burocracia y las presiones internas sobre la gestión.
Rectores maniatados por la obediencia debida al puñado de votos que les sostiene en el cargo, subordinados a las reticencias e intereses de los sindicatos a la hora de fichar a docentes investigadores, presionados por los departamentos y su empeño en implantar una carrera o una asignatura que no demanda nadie, sitiados en su Rectorado por los poderosos reyes de taifas que hacen y deshacen en las escuelas, facultades e institutos universitarios... http://www.elmundo.es/suplementos/campus/2010/570/1265756403.html
De estos sueños de implantarnos un Cirujano de Hierro, o de un Gobierno Piramidal, ya hablamos aquí hace años: cargos nombrados a dedo desde arriba, etc. Mezclado con Bolonia, nos da un modelo, aclara El Mundo, "de clara inspiración empresarial". Ya solo falta que sea Botín quien nombre a los rectores a dedo, para redondear el modelo. Hace unos años nadie hizo ni caso de estas ideas de nuestros rectores. Pero parece que la cosa sigue adelante. (En Fírgoa hay un dossier sobre el gobierno de las universidades).
A los estudiantes, por irresponsables y abstencionistas, ya les quitaron con la LOU gran parte de su representación. Ahora nos toca el turno a los profesores. Y es que quienes no saben usar su libertad, y se dedican a hacer feudos, corrillos y sinecuras, seguramente merecen perderla. Aunque si la conjunción de Feudalismo y Democracia ha sido fallida, y falsariamente democrática, ya tiemblo ante la conjunción cósmica de Feudalismo y Empresa.
Falta un buscador en esta página. Puede suplirse con una búsqueda en Google restringida a unizar, claro. Aunque aquí hay un buscador un tanto oculto a la vista: http://www.unizar.es/buscador/busqueda.jsp Pero es malo. Recomiendo la solución Google.
Por cierto, he hecho una búsqueda de prueba, por curiosidad malsana, y en efecto. Buscando en Google mi nombre junto con "unizar" (y con comillas) salen más resultados que buscando el del Rector. También si le sumamos una búsqueda con el anterior Rector, y con todos los catedráticos de mi departamento juntos, sigo sacando yo más Googles. Me pregunto por qué será.
Se está tramitando en la Universidad de Zaragoza una propuesta de doctorado Honoris Causa para José Antonio Labordeta. A mí me parecería un honor para la Universidad que Labordeta accediera a ponerse la muceta y las vestiduras talares éstas ridículas de los académicos, para aceptar ser nombrado Doctor Honoris Causa, y desde luego me parece muy bien la idea, que ójala salga adelante. Aunque puede que sea políticamente controvertida la propuesta, por su militancia política y su visibilidad pública, creo que la figura de Labordeta trasciende para muchos las propuestas políticas específicas de su partido: yo no soy sospechoso de ser de la Chunta, pero me parecería muy bien que se le nombrara, que aceptase, y que largase en el pregón lo que le pareciera oportuno. Si todos tarareamos sus canciones, bien podrá él largar el discurso que se le antoje, en la Universidad, y seguro que sería educativo.
Espero que no se dé el caso de que la Universidad sea tan rácana y estrecha de miras como para no aceptar la propuesta. Todo podría ser, siendo una figura no académica y con resonancia política y popular, por significativa que haya podido ser su aportación a la cultura y la identidad de Aragón. De momento, nuestra Facultad, la facultad donde estudió él, ya se ha lucido, negándose a apoyar la propuesta, como se deja ver en esta noticia de El Periódico. Por supuesto sí hay profesores que han promovido esta candidatura en la Facultad, pero no ha tenido bastante apoyo ni en una Junta pasada, cuando se rechazó, ni en la que hubo el otro día, donde al parecer ni se llegó a someter a votación, entiendo que porque los tanteos previos mostraban que no saldría adelante la propuesta. De hecho era tan vergonzante y con boca pequeña la propuesta discutida por nuestra facultad que creo que ni siquiera iba firmada ni presentada explícitamente por nadie. Algunos miembros de esa Junta rancios pero rancios han buscado razones en contra: que si Labordeta no es una gran figura de la investigación académica (cosa que no es una exigencia según los estatutos), que si es inadecuado nombrar a alguien que estudió en el propio centro (...!!!!...). Supongo que habrá trasfondo político detrás de estas objeciones. Pero sobre todo ranciedumbre. Y envidieta de la que nunca falta en Aragón y en España.
Me parece un episodio que retrata bastante, por desgracia, a nuestra Facultad. Encastillada en no se sabe qué, y bastante nula a la hora de relacionarse de manera inteligente con su entorno. Yo que Labordeta les decía que se podían guardar la muceta donde les cupiese, ya que los especialistas le hacen el feo. Pero me supongo que será más educado ("en tardes de pavor") y de mejor trato que ellos. Que nosotros, digo.
¡Rancia institución de oscuros funcionarios! Ahora, que rigor no nos falta—rigor mortis.
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PS: Hablando más con gente de la Junta de Facultad de Filosofía, me llega otra perspectiva un tanto distinta de lo arriba dicho. Por lo que se ve he subestimado la voluntad muy clara que parecen tener muchos en Filosofía y Letras de que los Honoris Causa tienen que ser exclusivamente por méritos académicos—sea cual sea el color político de la propuesta. Lo cierto es que yo daba por hecho que la figura del doctor honoris causa, después algunos de los que hemos visto desfilar, del Rey abajo, estaba ya totalmente desvinculada de las exigencias estrictamente académicas. Y de hecho lo está (pues la Comisión de Doctorado de la Universidad ha sido unánime dando el visto bueno a la propuesta de Labordeta). Pero hay otras opiniones al respecto, y muy respetables por cierto, en la Facultad de Filosofía y Letras. Por otra parte, también pesó bastante, en la manera como salieron las cosas, la manera en que se presentó la propuesta por parte de quienes la apoyaban (?) en la Junta de Facultad: poco cuidada, sin firmar ni contar con el apoyo de ningún departamento, sin justificar mínimamente, basada más bien en presuponer que sería aprobada por aclamación.... cuando con un mínimo de información se habría visto que no era ese el caso, ni mucho menos. Y demostrado queda que los doctorados honoris causa no se regalan sin más, y son motivo de contencioso y pasiones y murmullos, en los oscuros pasillos de la Institución.
He estado en un cursillo del ICE de estos de preparación y adaptación a los nuevos grados, al Espacio Europeo de Educación Superior, y el cambio de metodología que se supone va a acarrear.
En este caso, iba sobre "programación y diseño de competencias" en la planificación de los contenidos de la enseñanza. La idea básica es que hasta ahora los profesores impartían "contenidos" en clases magistrales y que a partir de ahora se diseñarán procedimientos para el desarrollo de competencias o destrezas profesionales específicas. Aquí hay un sitio web asociado donde se explica la teoría pedagógica del diseño de competencias: http://www.proyectoforcom.org
Tal como se nos ha presentado, el nuevo modelo de la Universidad es la Formación Profesional–y todo el diseño de las enseñanzas debería ir encaminado al desarrollo de esas competencias prácticas aplicables en el ejercicio de una profesión. Lo malo es cuando (como sucede con nuestro Grado de Estudios Ingleses) no sólo es ya que no esté diseñado el grado para el ejercicio de una profesión concreta—profesor de inglés, pongamos—sino que se ha vuelto más vaporoso incluso que la Licenciatura; que antes se atenía a una disciplina (pongamos), la Filología, pero ahora son "estudios"... una cosa más vaga. De creer a los diseñadores del Grado de Estudios Ingleses, forma éste a los estudiantes para muchas profesiones, lo cual quizá sea lo mismo que decir que no forma específicamente para ninguna. Y el nuestro sigue siendo (mimetizado al nuevo sistema) un grado básicamente académico, con lo cual la adaptación al sistema de las competencias viene a limitarse a aprender el Newspeak, y donde decía "conocer las etapas y autores de la literatura inglesa" habrá que especificar ahora una destreza como "desarollo de la capacidad de elaborar un texto donde el alumno demuestre su familiaridad con las etapas y autores de la literatura inglesa en un contexto académico".
Y a la vez hay menos vaguedad y más estandarización (i.e. "Calidad"), porque los programas y contenidos de las asignaturas ahora van mucho más especificados en la memoria del Grado que en los antiguos descriptores de las titulaciones anteriores. Será labor del profesor, supongo, especificar tareas, procedimientos... Desde luego se nos ha insistido mucho en evitar cuestiones abstractas y generales, e ir mucho a la tarea concreta, específica, y a los deliverables: especificar bien qué se va a exigir, qué se va a evaluar, y cómo. Más estandarización y más orden (más papeleo también) y me temo que quizá vaya con todo ésto menos ambición en los objetivos: como guardarse las espaldas de lo que vas a hacer, una cosita así determinada y controlable, y hacerla. Es la Calidad Contrastable.
Pero me quedo yo con la sospecha de que quien no arriesga nada no gana nada. Una cosa que he comentado es que valorar cuestiones como la "inteligencia crítica" o la "originalidad" así a bulto no tiene mucha cabida aquí: y en efecto, me han dicho que eso es imposible de evaluar de modo objetivable—así que más bien valorarás cómo hace de bien el estudiante una tarea preasignada y muy determinada.
Que nada, que es la FP, que hay que cambiar el chip. A mí esto ya me pilla con cierto aire escéptico de pre-prejubilado.
Para quien no entienda, como no entiendo yo, la pseudopolítica de pseudopartidos y grupos en la Universidad, recomiendo mucho leer el artículo de José Carlos Bermejo Barrera sobre la pequeña política académica, "¿Quién debe gobernar las Universidades? Ensayo sobre la legitimidad académica". Repasa diversas modalidades y avatares del poder, autoridad y "gobernanza" universitaria. Y no me puedo resistir a reproducir aquí su última sección, "Autoridad maquiavélica pura", que versa sobre los grupillos y liderazgos en la actual universidad española. ¿Por qué? Pues porque el autor nos tiene cachaos, como si nos hubiese estado mirando por el agujero de la cerradura. Observen, observen—e ilústrense:
Autoridad maquiavélica pura
Ese tipo de autoridad se basa en la mera búsqueda del poder por el poder mismo, a lo que Nicolò Maquiavélico llamó virtú. Según él, todo el mundo desea el poder y quien tiene el poder desea conservarlo e incrementarlo. A su vez, siguiendo un criterio establecido por Thomas Hobbes, podemos decir que en la universidad española “tener el poder es tener el crédito de que se tiene el poder”. O lo que es lo mismo, eres poderoso si consigues hacer creer a los demás que eres poderoso.
Como en la universidad española el prestigio académico, nunca plenamente medible, e incluso muchas veces intangible, nunca llegó a cuajar plenamente, muchos profesores han llegado a la conclusión de que hacer creer a los demás que se tiene poder es lo único importante, porque así también pasarán a creer que tenemos prestigio. Y esto es cierto porque no es el prestigio el que otorga el poder, sino el poder el que otorga el prestigio.
Es pues necesario conseguir el poder, que podrá ser:
a)- político, pasando continuamente de la universidad a la política y vicecersa;
b)- económico, controlando los recursos económicos de los demás profesores y de las universidades, gracias a los sistemas de concesión de proyectos, puestos, cargos, o complementos salariales, tanto en el ámbito académico como en el político, en sus cuatro niveles: local, provincial, autonómico y estatal,
c)- académico, ocupando cargos como resultado de procesos electorales que imitan los procesos políticos. Una vez que se consigue este último poder no sólo se consiguen controlar los recursos materiales de las universidades y a las personas que trabajan en ellas, sino también establecer el dominio del lenguaje y sobre todo, el control de los sistemas de producción de normas y procesos de evaluación.
Ahora bien, ¿cómo se desarrolla el juego electoral? Básicamente mediante un sistema de simulaciones superpuestas.
La primera de ellas es una simulación política. A la muerte de Franco todos los partidos políticos clandestinos estaban dotados lógicamente de una gran legitimidad política. Muchos profesores antifranquistas se agruparon para intentar pasar a gobernar las universidades todavía en manos de algunos herederos del franquismo. Esos grupos fueron muy minoritarios, en principio, y además nunca se pudo ver de modo nítido su afiliación política, puesto que los partidos políticos y los sindicatos no los apoyaban explícitamente, aunque todo el mundo sabía quién era quién en la universidad española.
En esos grupos políticos opacos no había ni carnets ni criterios de afiliación. Se trató de grupos fluidos y en los que se apelaba básicamente, como es lógico en la universidad, a la racionalidad y al prestigio académicos, que se pretendían introducir ahora por primera vez en la misma universidad. Fue la apelación a los valores académicos y el carácter difuso de esos mismos grupos lo que favoreció que, una vez que lograron democráticamente el control de muchas universidades españolas, se viesen incrementados en su supuesta afiliación por muchos otros profesores de todas clases de coloraciones políticas que vieron en ellos la nueva forma de promocionarse académicamente.
Surgieron así grupos de presión, o meras camarillas académicas, nunca apoyadas claramente por partidos y sindicatos, cuyos miembros en muchos casos ni siquieran se dieron a conocer públicamente, pero que actuaron, no como lo que eran (grupos de intereses académicos, y a veces incluso de amigos o parientes, como ocurría en algunas de las universidades de la Edad Moderna de las que habla W. Clark), sino como portavoces simulados de ideologías y partidos políticos: nacionales, regionales o estatales.
En segundo lugar tenemos una simulación académica. En ella un profesor o un grupo de profesores pasan a hablar, ya no como “políticos sui generis”, sino como científicos de prestigio. Un prestigio que, tengan o no, ellos mismos se encargan de exhibir continuamente, no con el fin de continuar incrementándolo con su trabajo científico, sino con el fin de gobernar a los otros profesores a partir de ese supuesto prestigio, que los demás profesores no serán capaces de valorar, ya que no son especialistas en el campo especifico de quien exhibe su autoridad intelectual, pero con el que se pretende intimidarlos, intentando convencerlos de que, si reconocen ese supuesto prestigio, podrán beneficiarse de algún modo de todos los privilegios que puede conceder la autoridad académica.
Se puede utilizar esta simulación cuando no sirve la simulación política, dando así algunos profesores la impresión de que poseen lo que antes se llamaba una personalidad múltiple, y que ahora en el DSM IV norteamericano se llama simplemente personalidad intestable.
A la simulación política y académica se puede añadir la simulación económica. Cuando profesores que son básicamente funcionarios pasan a hablar e intentan actuar como si fuesen empresarios, ya sea estableciendo contactos con empresas existentes o intentando crear sus propias empresas (blindadas de los vaivenes del mercado gracias al amparo que las universidades y los fondos públicos pueden proporcionar hoy en día a empresarios de todo tipo, siempre dispuestos a parasitar el presupuesto del estado y los fondos de las universidades), caen en una profunda contradicción, que les llevará a oscilar, en su comportamiento y en sus expresiones verbales, entre estos dos polos opuestos: la renta pública y el mercado, lo público y lo privado, pasando de un lado al otro de modo oportunista según lo requieran las circunstancias de cada momento, o las personas con las que se esté hablando. De modo que se podría hablar de un cambio de personalidad a demanda del usuario.
La misma utilización oportunista de palabras y argumentos puede darse también en otro tipo de simulación, la simulación de la defensa de causas justas.
Estas causas, que transcienden a veces el ámbito de las ideologías estrictamente partidistas, causas como el feminismo, el ecologismo, o cualquier otra, también han sido utilizadas de un modo oportunista por parte de las autoridades académicas o de aspirantes a serlo, en el campo de la vida académica ordinaria y en las confrontaciones de los procesos electorales, cuando en ellos se da una confrontación verbal y no una mera captación, sin más, de votos.
Las causas justas, como la paridad en los cargos, se utilizan muchas veces no porque se crea en ellas, sino porque pueden ser rentables electoralmente, de modo que, por ejemplo, una profesora puede postularse como una buena candidata a un determinado cargo académico porque es una mujer - eso es evidente si es una profesora - cuando conviene decir que se es mujer, y pedir una cuota de poder; como política, cuando interesa reivindicar su militancia, o como científica eminente, cuando éste sea el criterio más rentable. Con lo cual se consigue manipular del mismo modo a demanda la causa feminista.
Del mismo modo, en el caso de las nacionalidades históricas con lenguas propias, se puede utilizar la reivindicación de las lenguas nacionales, cuando convenga y no sea mejor proclamarse internacionalista y hablar inglés (como buen científico).
Es curioso comprobar sin embargo que, al contrario de lo que ya ocurrió en los los EE.UU., los criterios contra la discriminación por opciones sexuales de gays y lesbianas y el consiguiente establecimiento de cuotas aun no han sido aplicados en el caso de la universidad española, sencillamente porque aún es muy puritana. Cuando deje de serlo tendremos una nueva causa a utilizar por los candidatos y otra causa justa a manipular a demanda por parte de las autoridades académicas, hasta ahora pudibundas, que estarán dispuestas a buscar su legitimidad en cualquier parte.
Hemos podido observar en España el paso de una legitimidad académica tradicional lastrada por la historia a otra carismática, alterada por criterios políticos de partido, de ésta a la autoridad burocrática pura, a la autoridad burocrática ejercida por el mero placer de la burocracia, y de esta última a la exaltación de los criterios de mercado para no cumplirlos nunca.
Todos los criterios sirven, todos los lenguajes se pueden utilizar porque, en el fondo, quienes hablan en el campo de la autoridad y la legitimidad académica están convencidos de que en la universidad española las palabras no significan nada, porque todos los discursos son igualmente banales y se pueden utilizar paralela y simultáneamente, a pesar de que parezcan contradecirse entre sí. Y porque sólo hay una cosa segura, porque sólo existe un lugar en el que reside la verdad, que es el del puro ejercicio del poder.
Un poder cuyo ejercicio ha conseguido que España haya aportado una gran novedad en el campo académico: la creación de un nuevo tipo de profesor europeo, el profesor maquiavélico puro, maestro en el uso de todo tipo de argumentos, capaz de negociarlo todo, de pactar con quien sea necesario con el fin de conseguir el objeto más deseado: el puro placer de gobernar a muy pequeña escala. Y de este modo poder seguir hablando sin parar una nueva lengua que consigue convertir en realidad los deseos de quienes la hablan, a costa de hacer desaparecer la realidad misma.
(Esto es lo que en otras ocasiones hemos llamado, en su aplicación a nuestro contexto inmediato, la Matrix Departamental. Pues nuestro departamento de Filología Inglesa y Alemana es un caso muy atacado de estos síndromes pintorescos, donde el rancio feudo converge con la Convergencia Europea...).
Según El Periódico, la Universidad de Zaragoza ha determinado, por boca del vicerrector de política académica, que no procede promover actos religiosos asociados a la Universidad. Aquí está la noticia—a resultas de una petición hecha por un profesor de Derecho, protestando por una misa al patrono de su Facultad. Supongo que esto se hace en estricto cumplimiento de la no confesionalidad del Estado y de la Administración a la que pertenece la universidad. Hay que aclarar que sí se deja margen a que estos actos de homenaje a los Santos Patronos se organicen "por iniciativa individual".
Ahora bien, persiste un pequeño problema. El calendario académico de la Universidad de este año, y de todos, incluye explícitamente las fiestas de los diversos patronos de cada centro, días festivos que se celebran en ellos. Lo único prohibido será la misa, supongo que no la fiesta. Una comida o un concierto... pues no lo sé, ya podría interpretarse como un acto de homenaje al patrono. Lo de no trabajar, como no es un acto, sino una carencia de acto, pues debe ser que no cuenta.
No sólo está San Raimundo de Peñafort, origen de la controversia, sino que también figuran en el calendario académico oficial San Lucas, San Alberto Magno, Santa Isabel de Hungría, San José de Calasanz, San Francisco Javier, San José, San Vicente Ferrer, San Isidoro, San Francisco de Asís, y el Obispo Tajón, que no sé si llegó a santo, pero a patrono sí. Y San Braulio de patrono general. En algún centro está como fiesta el Sermón de las Tortillas, que también me suena a cosa de misas y romerías. Aparte, la Universidad guarda un montón de fiestas autonómicas o nacionales todas llenas de santos—desde las Navidades hasta las siguientes Navidades. Supongo que el profesor de Derecho también habrá protestado al colegio de Abogados, para que quiten a San Ivo de su nómina. Y que el Rectorado estará ya repensando un nuevo calendario académico, con fiestas de Fructidor, Germinal, Floreal y demás.
Para hacerlo bien bien, igual habría que refundar la Universidad, institución de origen eclesiástico—o al menos empezar por suprimir la figura de San Pedro del escudo de la Universidad. Claro que para eso habrá que cambiar los estatutos, que los cito en su Anexo sobre "Emblemática":
D) El Sello. El Sello de la Universidad de Zaragoza es circular y posee dos funciones básicas: la de validación documental y la de emblema logotípico. 1. Validación documental. De 40 mm de diámetro, realizado a línea de sable, se figura en el centro del campo a San Pedro tocado de tiara, portando cruz de seis brazos alzada, en su mano izquierda y dos llaves dispuestas en aspa con los paletones arriba y hacia el exterior, en la derecha, sedente en cátedra, con terraza de baldosas; acompañado, a derecha, del Escudo de Aragón (con los cuarteles ordenados asistemáticamente, según la práctica de 1588: Cruz de Íñigo Arista, Cruz de San Jorge cantonada de cabezas de moro, Árbol de Sobrarbe y Señal Real de Aragón) y, a izquierda, del Escudo de Zaragoza; debajo del primero, una ‘S’ (=Sanctus) y, debajo del segundo, una ‘P’ (=Petrus). (Cruz de Íñigo Arista) STVDIVM (Cruz de San Jorge cantonada de cabezas de moro) GENERALE (Árbol de Sobrarbe) CIVITATIS (Señal Real de Aragón) CAESARAVGVSTANAE. 2. Emblema logotípico. Se representa de tres modos: a) A línea, de sable, para membretes documentales. b) Para la bandera de exteriores y publicidad en general. En campo de plata, imagen de San Pedro con indumentaria blanca, tocado de tiara, de oro, con halo, de oro, cruz latina, de oro, pendiente del cuello, y portando cruz de seis brazos alzada, de oro, en su mano izquierda, y dos llaves dispuestas en aspa con los paletones arriba y hacia el exterior, en la derecha (de oro la del reino de los Cielos y de plata la del reino de la Tierra), sedente en cátedra, con terraza de baldosas, de azur y plata; acompañado, a derecha, del Escudo de Aragón (con los cuarteles ordenados asistemáticamente, según la práctica de 1588: Cruz de Íñigo Arista, Cruz de San Jorge cantonada de cabezas de moro, Árbol de Sobrarbe y Señal Real de Aragón) y, a izquierda, del Escudo de Zaragoza; debajo del primero, una ‘S’ (=Sanctus), de sable y, debajo del segundo, una ‘P’ (=Petrus), de sable. Todo ello, circundado de bordura de oro, con la denominación de la Universidad, en letras de sable, intercalando en ella los cuarteles del Escudo de Aragón, en sus respectivos esmaltes: (Cruz de Íñigo Arista) STVDIVM (Cruz de San Jorge cantonada de cabezas de moro) GENERALE (Árbol de Sobrarbe) CIVITATIS (Señal Real de Aragón) CAESARAVGVSTANAE. c) Para los diplomas de los títulos oficiales que expide la Universidad como certificación de estudios cursados en la misma, en los cuales se muestra en simetría con el Escudo de España. En campo de plata, imagen de San Pedro con indumentaria blanca, tocado de tiara, con halo de oro, cruz latina, de oro, pendiente del cuello, y portando cruz de seis brazos alzada, de oro, en su mano izquierda, y dos llaves dispuestas en aspa con los paletones arriba y hacia el exterior, en la derecha (de oro la del reino de los Cielos y de plata la del reino de la Tierra), sedente en cátedra, con terraza de baldosas; acompañado, a derecha, del Escudo de Aragón (con los cuarteles ordenados asistemáticamente, según la práctica de 1588: Cruz de Íñigo Arista, Cruz de San Jorge cantonada de cabezas de moro, Árbol de Sobrarbe y Señal Real de Aragón) y, a izquierda, del Escudo de Zaragoza; debajo del primero, una ‘S’ (=Sanctus), de oro, fileteada de sable y, debajo del segundo, una ‘P’ (=Petrus), de oro, fileteada de sable. Todo ello circundado de bordura de azul cobalto, con la denominación de la universidad, en letras de oro, intercalando en la misma los cuarteles del Escudo de Aragón, en sus respectivos esmaltes: (Cruz de Íñigo Arista) STVDIVM (Cruz de San Jorge cantonada de cabezas de moro) GENERALE (Árbol de Sobrarbe) CIVITATIS (Señal Real de Aragón) CAESARAVGVSTANAE. En los diplomas de licenciado se incluye en la parte inferior de la orla el emblema distintivo de las correspondientes enseñanzas; en los de doctor, se representa la divisa del protector Pedro Cerbuna: un ciervo, de oro.
Esto está muy bien redactado, pero seguro que hay que cambiarlo ahora que cambian los Estatutos. Si es que hasta el ciervo es sospechoso. ¿Abrimos un concurso de Nuevos Patronos (laicos) y Nuevos Logotipos? Y habrá que revalidar los documentos validados con una emblemática inconstitucional.
Uf, esto se va complicando más cuanto más lo piensas... Aquí va a haber que rediseñar muchas cosas—también el escudo de Aragón. Al Sobrarbe, podarle la cruz, en puridad aconfesional. Y las cabezas de moro, psché, eso va en gustos; no es, estrictamente hablando, muy católico.
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PS: Los estudiantes de EDU proponen, en efecto, la retirada de todos estos símbolos. Hombre, también podían poner de patrono a Ramón y Cajal, que tienen su estatua en el Paraninfo, aunque no le dejaron llegar a catedrático en esta Universidad.
He estado en una conferencia en el ICE de la Universidad de Zaragoza, presentada por el Rector y moderada por el director del ICE, Fernando Zulaica, impartida por la directora de la ANECA, Zulima Fernández. Se inauguraba el nuevo programa de actividades de formación del ICE, con especial atención a la implantación de los nuevos títulos adaptados a Bolonia. Estos títulos traen consigo unos procedimientos de garantía de la calidad, gestionados por la ANECA: para planificar adecuadamente qué se va a enseñar, para hacer un seguimiento de la aplicación de los planes, y evaluar los resultados (qué se ha aprendido, cómo se ha recibido el título, si responde a las necesidades laborales, etc.).
La Directora ha enfatizado la importancia de mantener el objetivo prioritario a la vista: la autocrítica, la comprobación de la efectividad de las propias actividades, el desarrollo de procedimientos que garanticen adecuadamente esta observación de la calidad—y hasta de procedimientos de garantía de la Calidad de los procesos seguidos por las propias agencias de Calidad—who watches the Watchmen.
Agencias hay unas cuantas, entre la Aneca y las Anequillas autonómicas (visto que las competencias en educación están transferidas), y la Directora parecía muy consciente de las críticas que han llegado sobre la multiplicación de instancias y procesos, y sobre el cúmulo de papel y de impresos y de mosqueo que esto genera. Ha expresado su confianza en que una vez se implante más la consciencia de una cultura de la calidad habrá menos resistencia a este papeleo, o que el propio papeleo buscará maneras de hacerse más atento a las necesidades reales de la evaluación y al funcionamiento efectivo de las titulaciones. La acreditación de calidad es un proceso al cual está muy acostumbrada la empresa privada, pero que es recibido con más que cierto recelo y resistencia en la Universidad (pública, habría que especificar). Por cierto, la Directora es catedrática de Organización de Empresas, con lo cual su presencia en la ANECA para gestionar la calidad de las universidades tiene no sólo una lógica práctica y operativa, sino, como lo diría yo, también un cierto valor simbólico-emblemático. De este giro un tanto empresarial hacia la educación superior como Mercado que supone todo el proceso de Bolonia. (Hay un buen dossier sobre Calidad universitaria en Fírgoa).
Bien, la conferencia ha sido un visionado panorámico, muy clarificador, sobre cómo conceptualiza la ANECA las necesidades y procesos en esta evaluación de la calidad de titulaciones y de docencia. En todo ello se van siguiendo no las inspiraciones de la propia ANECA, sino las instrucciones recibidas del Ministerio, y resultantes de los acuerdos a nivel europeo, sobre los procedimientos de calidad a desarrollar para una correcta implantación de Bolonia (o de los acuerdos de Bergen, en este caso). Está satisfecha la Directora al mostrar que España se encuentra si no en el grupo de cabeza, sí muy bien situada en cuanto al cumplimiento de los objetivos marcados por esos protocolos. Fallamos un poco en el Suplemento Europeo al título, y más (me parece) en la implantación de los acuerdos de Lisboa. Pero comparados con muchos países, como Francia o Alemania, que apenas han hecho algo por desarrollar protocolos de calidad, vamos bien en España. En cabeza están los anglosajones (a quienes viene imitando supongo todo este proceso) y varios países nórdicos (aunque no precisamente Islandia ni Finlandia).
Si la conferencia es interesante, aún lo es más (para mí) la sesión de preguntas. Yo soy de los preguntones, le digo a Fernand0, que se sienta a mi lado, y de hecho hago dos preguntas, abusando claramente de la paciencia de todo el mundo.
Pero quien abre el fuego es el catedrático de mi facultad Túa Blesa, que expresa cortés pero claramente el malestar generado entre muchísimos universitarios por la ANECA y sus procedimientos y lo que representa. Y protesta especialmente por el mantenimiento en secreto o confidencialidad de los nombres de los expertos que realizan las evaluaciones—citando la Ley de Procedimiento Administrativo, que garantiza la transparencia y publicidad de los procesos. Tenemos derecho a saber quién nos evalúa (a veces con criterios pasmosos por ponerlo suavemente), dice el Dr. Blesa. Le recuerdan estos informes confidenciales a la censura franquista. A todo esto le replica la Directora que si bien los asesores externos son secretos, los miembros de las comisiones de la ANECA que utilizan esos asesoramientos son públicos. Y que quizá en un futuro se plantee el que también lo sean los asesores, pero que en todo caso no le parece una cuestión tan crucial. También dice que no es tan distinto esto (aunque sea en la Administración) de los informes confidenciales de los asesores en las revistas académicas. También deja claro la Directora de la ANECA que su agencia no tiene nada que ver con la evaluación de proyectos de investigación (eso lo hace la ANEP)—así que si hay malestar por eso, será otra agencia la responsable.
La Dra. Jaime observa que se tiene insuficientemente en cuenta la evaluación de la calidad de la docencia de un profesor, para acreditaciones etc., dándose siempre un peso excesivo a la investigación. También rompe una lanza a favor del sistema británico, que diferencia entre enseñantes y evaluadores (con los examinadores externos, etc.), y se pregunta para cuándo algo parecido aquí. (Aunque algunos evaluadores externos van apareciendo en estos proceso de la ANECA, la generalización del sistema está lejos. Evitaría, concurre la Directora de la ANECA, que el estudiante vea al profesor como un obstáculo entre él y el aprobado. Pero eso no entra en la perspectiva de nuestro sistema de evaluación, al menos por ahora.
Por cierto, un tema ausente por completo de la conferencia ha sido el famoso fracaso escolar, o los rumoreados deseos o presiones o incentivos o procedimientos para que en el nuevo sistema universitario-mercantil se evalúe favorablemente al cliente, al comprador del producto. Sí alude la Directora a que en los nuevos estudios se evaluará no un cúmulo indefinido o múltiple de cosas, sino unas cosas predeterminadas, pocas y concretas—y es por allí por donde parece que asoma la patita el tema de la famosa bajada de niveles, o la Logsegización de la Universidad, que podría suponer esto de Bolonia y la implantación de los grados. Se me ocurre a mí que si los objetivos a alcanzar son muy medibles y concretos, puede que también estén estandarizados, o que sean limitados y cuantificables en exceso. Calidad es lo que define la normativa de calidad como medible y evaluable por procedimientos uniformizados.... y puede, puede, que eso no coincida siempre con la calidad tal como uno la venía entendiendo.
Sobre este desfase entre calidad sobre el papel y calidad efectiva hay otras preguntas. Una profesora de Enfermería alude a auténticas falsificaciones que se hacen sobre el papel, mintiendo sobre medios, procesos y protocolos en la carrera para conseguir la implantación de un título. Pero esto no parece preocupar mucho a la Directora (que sí alude varias veces al problema de que los medios se conviertan en fines, sin embargo). Dice la Directora que los mismos procedimientos de evaluación de resultados se encargarán de sacara a la luz estas falsedades y ponerles coto: donde no se ha actuado bien, no puede haber buenos resultados, y a la larga eso se echará de ver. (Claro que a uno se le ocurre que para entonces los tramposos no sólo tienen mucho ganado de entrada, en subvenciones o en lo que sea, sino que ya estarán preparando la siguiente trampa... y la Administración es notablemente incompetente a la hora de exigir responsabilidades en estos casos.)
Yo intervengo para hacer dos preguntas. La primera muy concreta—¿Introducirá la ANECA un sistema de menciones de calidad, o 'premios', para distinguir unos programas frente a otros, como se venía haciendo en los programas de Doctorado pre-Bolonia? Este sistema se ha interrumpido. ¿Y por qué no se hará, o por qué se hará si se vuelve a hacer?
Me contesta la Directora que no está establecido todavía que se vaya a hacer o no. Que éste no es el momento oportuno, visto que esas menciones de calidad procedería concederlas a programas que ya llevasen unos años funcionando y obteniendo buenos resultados—algo que para las titulaciones de Bolonia está en el futuro. Que ella no lo vería mal para el Doctorado, que se reintrodujeran las menciones de calidad, pero que lo ve más improcedente en los grados y másteres. Interviene otro profesor con experiencia en la ANECA, y observa que sería superfluo y quizá contraproducente—y que los mismos procesos de garantía de la calidad previstos por Bolonia, la acreditación y revisión de las titulaciones, el examen de resultados, etc., son suficiente procedimiento de garantía de calidad sin tener que implantar unos concursos de menciones que multiplicarían el papeleo innecesariamente y distraerían la atención.
Y ahora, la pregunta del millón—y la respuesta, from the horse's mouth.
En mi segunda pregunta, llamo la atención sobre una cuestión que ha ido apareciendo de modo intermitente: cómo los propios procedimientos de calidad pueden convertirse en un mecanismo contraproducente, que entorpezca de hecho el buen funcionamiento del sistema, y pervierta la noción misma de calidad.
La propia Directora ha aludido a esto en un punto de su charla, y es muy consciente del asunto—hasta se remite a un estudio clásico sobre la cuestión, el artículo de Jethro Newton "¿Alimentando a la Bestia o mejorando la calidad?". Aludía Newton al peligro de que el proceso de evaluación de calidad se convierta en un fin en sí mismo, y sostenía que
"un mejoramiento genuino de la calidad sólo puede ser sustentado si es establecido como una premisa de base a partir de las iniciativas y esfuerzos de los académicos y demás miembros de la conducción, más bien que impuesto por medio de elaborados mecanismos de acciones tendientes a dar cuenta de los resultados".
Yo hago notar que "calidad", siendo bonita palabra, en realidad va unida necesariamente a "estandarización"—palabra más fea. Si se evalúan sólo ciertos parámetros ("unos pocos" quizá), la Calidad oficial puede convertirse en algo mecánico y que lleve más que a un enriquecimiento de la docencia, a una macdonaldización, una estandarización de objetivos y procedimientos, y en última instancia a un empobrecimiento—pues nuestra atención se desvía de la materia o disciplina a enseñar, se desvía de la cosa en sí, y pasa a fijarse en cómo cumplir con los objetivos de calidad. Es una cuestión que, según he observado, parece preocupar más entre las disciplinas de Humanidades; en las ciencias suele haber menos disconformidad con parámetros objetivables y estandarizados. (Ver por ejemplo este artículo de Adela Cortina). Es decir, la fijación de criterios para "obtener la calidad", si se hace de manera estrecha y limitada, puede ser contraproducente. Y la misma necesidad de someter a evaluación una serie de parámetros concretos lleva, quieras que no, a esa estandarización de objetivos y procedimientos—algo que ofende de modo particular las sensibilidades intelectuales de los humanistas.
Como ejemplo, le pongo a la Directora de Aneca el criterio de la pertenencia a grupos de investigación. Y le pido que me aclare si le consta o no que las cosas son como le digo. (Aunque de hecho ya sé la respuesta—es sólo para que se oiga en público). Antes he aludido a los programas de Doctorado con Mención de Calidad. Pues bien, ¿es cierto que la ANECA sólo permite el acceso a dichos programas a los profesores que están trabajando en un proyecto de investigación subvencionado?
Recordaré aquí que este es el contencioso que nos viene enfrentando a mí y a un par de profesores más con nuestro departamento desde hace años: la coordinadora de nuestro Máster y Doctorado, la Dra. Onega, y los demás catedráticos del Departamento (Collado-Deleyto-Vázquez), y la Dirección del mismo y sus profesores en general han venido excluyéndonos de Máster y Doctorado alegando que no pertenecíamos a un equipo de investigación con un proyecto subvencionado. Un proyecto vivo, como gusta de decir la Dra. Onega. El tema ha llegado a juicio y se ha resuelto a nuestro favor, pero los catedráticos siguen sosteniendo que eso se debe a la ignorancia de los jueces: que los criterios de Calidad de la universidad son muy distintos, como sabe cualquiera que (como la Dra. Onega) haya trabajado en la ANECA. Y por supuesto, la Dra. Onega ha vuelto a ser nombrada coordinadora de máster y Doctorado, como si tal.
Respuesta de la Directora de la ANECA, sobre ese supuesto requisito de pertenencia a grupos de investigación:
Que la cosa no es en absoluto de esa manera. Que ni ahora, ni nunca, ha sido un requisito la pertenencia a equipos de investigación para participar en un programa de Doctorado o dirigir tesis doctorales, ni con mención de calidad ni sin ella.
Bien, así que mi ejemplo de Calidad de Bote no vale—no es un criterio que utilice la ANECA. (Como digo, yo ya lo sabía. Aunque nuestros catedráticos estaban, digámoslo piadosamente, mal informadostodos estos años).
—"Bien," digo yo, "si es así, me parece una aclaración muy ilustrativa. Porque en el Doctorado de mi departamento éste es un criterio determinante, que según se viene repitiendo procede de la ANECA. Y lo dicen personas que han colaborado estrechamente con la ANECA. No sólo se viene aduciendo este criterio, sino que se ha venido aplicando sistemáticamente, desde que interviene la ANECA en la evaluación de los programas de Doctorado." Se recordará que en nuestro departamento se nos ha expulsado del postgrado, y se ha mantenido hasta la saciedad que el profesorado del Doctorado ha de estar en un proyecto de investigación "Vivo", o "vivales", que es requisito sine quo non para que la ANECA conceda la Mención de Calidad.
Aquí interviene otra profesora que ha sido evaluadora de la ANECA, la Dra. Mª Victoria Escribano, para mostrar su extrañeza, y corroborar que ese supuesto criterio de ninguna manera existe. A lo que replico,
"Bueno, yo estoy de acuerdo, pero en mi Departamento han venido siempre sosteniendo lo contrario, y llevándolo a efecto. De hecho, nos ha dicho repetidamente la Dra. Onega que la aplicación informática de la ANECA exige la introducción de un código de proyecto de investigación en una casilla, y que si no consta, el programa impide procesar la solicitud. Estas son las historias que nos han venido contando en nuestro Departamento: Departamento de Filología Inglesa y Alemana—que se sepa bien". La Dra. Onega es quien viene sosteniendo esto. Pero peor aún: son historias que ha aceptado la Dirección del departamento y su consejo. Porque una cosa es que alguien en concreto desbarre—sería anecdótico. Más grave es cuando eso no se corrige, y todos van detrás, siguiendo la corriente, a conciencia.
Y aquí ya se ponía nervioso el moderador, Dr. Zulaica, no sé si por las alusiones a personas, o porque al parecer consideraba todo esto cuestiones anecdóticas y marginales, que nada tienen que ver con la Calidad... Y es cierto—nada tienen que ver. No lo digo yo—lo dice la directora de la ANECA.
¿Algún comentario, Sres Catedráticos—Dres. Onega, Collado, Deleyto y Vázquez? Que por cierto no había ninguno de ellos en la sala, para ser tan aficionados a la ANECA como dicen que son. ¿Les constará ya cómo son las cosas, o serán precisas mayores aclaraciones?
En el último número del European English Messenger, boletín de la Sociedad Europea de Estudios Ingleses (ESSE), sale un interesante artículo de Sara Martín, de la Universidad Autónoma de Barcelona, contra los actuales usos y tendencias en la evaluación de la calidad de la investigación, con las ANECAs y Sexenios y demás, basándose en índices de calidad estandarizados y en listados de revistas como ERIH, o en Citation Indexes, y demás casas de citas—es decir, critica la evaluación del envoltorio en lugar de la calidad del contenido.
Recomiendo leerlo, pues formula de modo muy bien dicho muchas de las quejas y objeciones que se venían oyendo más bien por los pasillos y cafeterías que por otros sitios. Son objeciones que tienen su gran parte de razón—como sin duda también tiene su cierta razón y su lógica parcial el actual sistema de evaluación. Aunque yo particularmente soy cada vez más uno de los descolgados del sistema o "rogue scholars" a los que alude la autora.
Algunas observaciones selectas:
—Existe un descontento muy general con la burocratización de la investigación a la que conducen estos procedimientos estandarizados de evaluación de la calidad. Hay una cierta sensación de alienación en el sentido de que nos perdemos en los medios, y en las evaluaciones, y se pierde de vista la finalidad de para qué se investiga. Se hace investigación "para la evaluación", que entre en la cuadrícula—a veces en detrimento de la que el investigador considera más interesante.
—Hay una tendencia a la evaluación cuantificada ignorando de entrada el contenido de las publicaciones, que ni siquiera se presentan completas a la ANECA, por ejemplo. Viene a ser como juzgar un producto por su envoltorio, o un libro por la editorial—si no por su cubierta.
—La jerarquización de revistas con sistemas como el ERIH es engañosa. Se identifica la calidad de un artículo con la de su vehículo, la revista, algo muy engañoso. Y resultan perjudicadas las revistas publicadas en lenguas distintas del inglés, o de países distintos de los anglosajones. Los humanistas europeos, en lugar de colaborar en intercambios mutuos, se ignoran pues con los actuales parámetros no tiene sentido publicar en idiomas distintos del inglés (o en todo caso del propio). —La publicación en revistas es, según Martín, una cierta reliquia del pasado, y estará cada vez más fuera de lugar en la era de Internet. Al igual que en el negocio de la música, los editores académicos se resisten a un cambio que les perjudica, pero éste será inevitable, y se establecerán redes de investigadores con sus propios sitios web personales, al margen de las editoriales. (Academia, el "facebook para universitarios", podría ser un ejemplo más de lo que está sucediendo, apunto). Si todavía no se han visto desplazadas las revistas todavía es "porque el lugar en el que publicamos tiene una extraña prioridad sobre qué es lo que publicamos". (Yo me atrevo a aventurar que la seguirá teniendo...)
—La jerarquización y oficialización de la investigación crea una atmósfera de desencanto con la investigación sobre todo en las humanidades—y muchos van optando por descolgarse del sistema, o al verse descolgados van reaccionando contra él de una manera que es contraproducente para el resultado que se pretendía conseguir.
"La impresión que tengo es que esta actual jerarquización de la investigación, de la cual ERIH no es más que una muestra, está generando una atmósfera académica desencantada en las humanidades: el sistema de recompensar los logros no se adecúa a la percepción que tenemos de nuestros propios métodos y trabajo. Todos los académicos necesitan alguna forma de reconocimiento, ya que nuestros egos, que son nuestro principal apoyo, son frágiles y mucho más en las humanidades, ya que no nos motivan las escasas expectativas que la sociedad tiene sobre nuestro trabajo, si es que acaso le importa algo. Sin embargo se evalúa a los académicos en humanidades con instrumentos que manifiestan una incomprensión radical de cómo y por qué trabajamos, y eso nos hace experimentar una angustia que desconocen nuestros colegas en otras áreas" (68)
Aquí yo no estoy tan de acuerdo. A los beneficiados por el sistema desde luego no les amarga un dulce ni que les den sellos de Calidad y sexenios y demás—bien que reinan algunos en nuestro departamento, y bien que les refrotan por las narices sus logros a los que no tienen sexenio, y buenas trabas administrativas que buscan ponerles basándose en este sistema. El término gloating viene a la mente.
Otra cosa es que en conjunto todo este sistema sea beneficioso para la atmósfera de trabajo y maneras de funcionar en las humanidades en general. Las ciencias sí parece que se ajustan mejor al sistema, aunque no olvidemos la noticia reciente de que a muchos premios Nobel los filtros académicos de calidad les rechazaban sus investigaciones novedosas.
Se puede leer un pdf del artículo en inglés, pinchando aquí, y poniendo este password, con mayúsculas y espacios y todo, cuando nos pida la clave: John Thomas
Y premio para quien se acuerde de quién era John Thomas.
Espeluznao me estoy quedando, buscando información por aquí y por allá sobre la organización de los estudios universitarios en España. Me refiero a la pobreza (quiero pensar, pero luego prefiero no pensar, que deliberada) de la web del Ministerio de Educación y Ciencia en lo referente a universidades. Pero si apenas les da para poner un enlace al BOE, a la actual ley de universidades. Esto es triste, pero más que triste alarmante, y más que alarmante, indignante.
Este dibujito es lo que tiene el Ministerio que decir, al mundo mundial de la Web, sobre la estructura de los estudios universitarios en España. Y no lo habrá hecho ni la ministra ni el Director General de Política Universitaria, suponiendo que exista, ni el Secretario de Estado de Universidades, ni el Presidente del Consejo de Universidades, ni la Jefa de la Gran Cadena del Ser— no, lo habrá hecho el becario, encima, que igual le ha dado apuro ver la web vacía.
De toda la información que presumiblemente hay en la red, ni se la busca ni se la quiere ni les importa un cuerno. Ni unas tristes FAQs, fuck yourself. Donde más información hay, no es en el "ministerio" sino en la pestaña de "prensa". O en la sección de datos y cifras, donde hay unos pdfs. Será que el resto se les ha caído por el camino al meterlo en una caja de cartón para llevarlo del Ministerio de Educación al de Ciencia e Innovación, y vuelta.
El Consejo de Universidades, ínclito órgano, esto es lo que tiene que decirnos sobre sí, y punto. No le ponen ni un enlace a su web. Que la tiene, aunque no sea utilizable. (Por cierto que ya no saben si lo quieren llamar Consejo de Universidades o Consejo de Coordinación Universitaria).
¿Pero estos señores del Consejo habrán hecho cosas, tenido reuniones, producido documentos, algo que merezca la pena ver? ¿Podremos saber quiénes son, una triste lista? ¿Cuáles son sus competencias o atribuciones? Que nos cuenten su historia. ¿Hay normativas, resultados, algo? ¿Algo tendrán que decir sobre la Universidad? ¿No se merece este Consejo de Universidades un triste enlace en la página del Ministerio de Educación? ¿No debería tener una web inteligible el Consejo de Universidades? ¿O la Dirección General o la Secretaría General de Universidades? ¿Algo harán? Y si no hacen nada, podían empezar por hacer la web.
Está el tema de la transparencia, y de la información institucional, a un nivel.... que indigna, o alarma, o da penica. Si con las herramientas que nos da la web está la cosa a este nivel, la cosa es grave, pero grave grave.
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Sí que tienen una sección de consultas—así que les he consultado por qué no incluyen más información y enlaces en la web. Pero no sé si espere respuesta.
"¿Qué consecuencias tiene el que la gente trabaje duro—a veces hasta sufriendo—por alcanzar un objetivo? La teoría de la disonancia predeciría que cuanto más haya sufrido la gente por alcanzar las cosas, más les gustarán esas cosas. Imagínate que estás intentando que te admitan a un club, una fraternity, a una residencia masculina o femenina en la universidad. Te ves abocado a un complejo periodo de prueba lleno de diversas actividades difíciles o sonrojantes. El comportamiento, que requiere esfuerzo, es inconsistente con las actitudes generales que tiene la gente hacia el hacer cosas desagradables. Además, suponte que el club tuviera determinadas características auténticamente desagradables (por ej. los otros miembros son aburridos, la comida es mala, las fiestas son mediocres). ¿Cómo puedes responder a la disonancia producida entre el sufrimiento de la puesta a prueba, la actitud de que a uno no le gusta sufrir, y las características nada atractivas del grupo? Una manera de tratar con la disonancia es alterar tu percepción del grupo de modo que, para tus ojos, se convierte en el mejor club del mundo. El sufrimiento tendría sentido si se soportase para tener acceso al mejor grupo social del mundo" (68).
Aplicado a la Universidad, esto puede llamarse la dinámica de la zanahoria, visible en diversos ámbitos, pero que rige especialmente los desaforados anhelos por obtener un sexenio de investigación, o por ocupar una cátedra, aunque requiera orientar toda la actividad y vida profesional para convertirlas período de pruebas de estas fraternities, hipotecando otras prioridades.Quizá de ahí deriva en su mayor parte el poder simbólico de los catedráticos, en el proceso de selección para la fraternity, pues la diferencia de sueldo con los demás no es tanta, y en cuanto a capacitaciones docentes o investigadoras son básicamente las mismas que las de un profesor titular. La diferencia tiende a ser imaginaria; por eso son casos casi puros de la dinámica de la zanahoria—éste y el de la anxiety of sexenia. O los doctorados, fuera del ámbito en que los necesitas como requisito para tener una plaza.
El principio de la disonancia cognitiva explica cómo con muy poco coste se pueden movilizar esfuerzos notables, con sólo vender la moto correctamente... y castigar lo suficiente al personal por el camino hacia la zanahoria. Una vez obtenida ésta, será el fruto más delicioso y objeto de codicia de todos los que están sometidos a prueba—retroalimentando así la circulación de energías en el proceso. Deduzco que el castigo y apretura de tuercas son ventajosos en cierto modo, y sobre todo económicamente rentables. Pero hay un pero, claro. Lo malo es, precisamente, la manera en que se enfoca la atención hacia un objetivo que por definición no merece la pena, y genera unas dinámicas circulares bastante perjudiciales en un ámbito en el que la atención debería dedicarse a otros fines más interesantes y valiosos.
Nos pasan un boletín de FETE-UGT sobre evaluación del profesorado—sobre un modelo de evaluación del profesorado universitario que se pretende impulsar desde las Altas Esferas. Me recuerda en algunas cosillas a otros modelos y modos de hacer que se pretenden impulsar desde más bajas esferas, en nuestro departamento. De hecho, son impulsados en última instancia por una catedrática que ha sido mucho tiempo una destacada evaluadora de la ANECA, la Dra. Onega, y para la dirección de nuestro departamento los criterios de la ANECA/Onega son siempre verbo divino. Igual les interesaba conocerlo, a los sindicatos, este modelo en miniatura de los Nuevos y Futuros Tiempos Que Nos Esperan. Claro que también hay diferencias—en nuestro departamento necesitamos un juez de guardia, más que un sindicato—o quizá una pareja de guardias civiles.
DOCENTIA: un modelo de evaluación del profesorado muy cuestionable
Antes de comentar detalladamente algunas "glorias" del programa en las distintas universidades, es importante destacar que se trata de un programa:
- IMPUESTO y a espaldas del profesorado. - NO NEGOCIADO con los representantes legales del Personal Docente e Investigador.
Como otros grandes "atropellos"que está sufriendo el PDI de las universidades públicas, DOCENTIA también sale de ANECA, y ya tenemos amplia experiencia (aunque esperamos que con la nueva dirección cambie) de cómo los programas gestionados por ANECA sistemáticamente vulneran (con el consentimiento implícito del Ministerio de Educación) todos los derechos del profesorado.
Que la fundación privada ANECA no entienda que está jugando con empleados públicos es un tema, pero que el Ministerio de Educación se lo consienta es "de juzgado de guardia", y por supuesto que las universidades públicas, el Consejo de Universidades, las Comunidades Autónomas, la Conferencia de Rectores, etc. "entren en el juego sin pensárselo dos veces" ya no tiene nombre. Así pues, dicho lo anterior pasamos a comentar lo que nos llega de las distintas universidades y que advertimos, no sólo se presenta como paquete DOCENTIA, sino que también se sirve "en cucharaditas" en los diferentes programas de CALIDAD, poniendo como excusa su presencia para que las nuevas titulaciones puedan ser verificadas por ANECA.
Las diferentes versiones de DOCENTIA se sustentan en tres pilares: 1. Encuestas de opinión a los estudiantes. 2. Valoración institucional de la integración del profesor en área-departamento-centro. 3. Iniciativas personales o colectivas emprendidas por cada docente.
Conclusión, FETE-UGT considera que el objetivo básico que esconde DOCENTIA es establecer un marco institucional de control del trabajo docente, no constituyendo, por tanto, un verdadero programa de evaluación de la calidad.
Muchos profesores de "a pie" no logran comprender esa manía convulsiva que les ha entrado a numerosos compañeros por autoelegirse como evaluadores de sus compañeros y se preguntan, ¿qué está pasando en la universidad pública? Algunos sospechan que la respuesta es muy sencilla: Pongo en marcha el juego y también pongo las reglas, en consecuencia consigo llevarme el mérito y quien se lleva el mérito se lleva el dinero. Esperemos que esto no sea cierto, porque entonces… ¿dónde está la calidad?
Sugerencia dejada en la página del Vicerrectorado de Relaciones Institucionales y Comunicación de la Universidad de Zaragoza:
Creo que se aprovecharía mejor la labor del área de comunicación si se colocase un enlace a las noticias y novedades del día, por ejemplo el enlace al resumen de prensa, en la primera página de la Universidad: quizá como el primer o el último elemento de la columna de "noticias" de la derecha. También sería deseable que estas noticias fuesen de libre acceso, si bien entiendo que allí podría haber conflictos de derechos de autor. Sí debería serlo, en cambio, el Rincón de Opinión, que ha tenido siempre un funcionamiento muy deficiente, y de ahí quizá su falta de dinamismo y el desinterés de la comunidad universitaria por utilizarlo. Son pequeñas cuestiones fácilmente solucionables—cambiar un enlace de sitio, hacer un sitio accesible, usar menos la censura: pero podrían ayudar a dinamizar la comunicación en una comunidad bastante apática y desinformada.
Con respecto al Rincón de Opinión, lo deseable sería la existencia de un foro sin más, visible en Internet y con publicación instantánea de los mensajes, sin filtrado previo—con moderación a posteriori si se considera oportuno, aunque no sé por qué habría de existir, siendo que sólo se permite participar a miembros identificados de la comunidad universitaria. Se les debería conceder la palabra, como poco, y el derecho a opinar ya que trabajan y estudian aquí. La censura previa a profesores y estudiantes no sé si casa bien con los ideales de la universidad.
(Envío también este mensaje a la lista de distribución info.pdi@listas.unizar.es — aunque no creo que lo distribuyan).
PS: Me contesta atentamente la Vicerrectora, Pilar Zaragoza, agradeciéndome el interés y haciéndome notar que (oops) ya había un enlace al resumen de prensa en la página principal de la Universidad. Así que contesto batiéndome un poco en retirada...
Estimada Sra. Vicerrectora: Muchas gracias por su respuesta tan pronta y amable, y disculpas por la sugerencia redundante que hacía yo, pues no había visto ese enlace al resumen de prensa. En cualquier caso, aún creo que estaría más adecuadamente en la sección de "Actualidad". Y, puestos a sugerir, igualmente creo que sería conveniente introducir cambios en el Rincón de Opinión, de cara a la regulación del mismo que se anunció en abril pasado. Mi sugerencia sería hacerlo accesible en Internet, e introducir una moderación de los mensajes posterior a su envío, y no previa a la publicación del mensaje—pues todos somos adultos y universitarios. Otras cuestiones serían relativas a la organización del sitio, pues los mensajes más recientes deberían aparecer primero, y no en último lugar como sucede ahora. En fin, son sugerencias que quizá deberían ir dirigidas al webmaster más bien que a la Vicerrectora, pero es que esa es otra cuestión, no figura allí ninguna persona de contacto ni responsable. Sería deseable que en el foro se especificase quién es el administrador o webmaster, y que hubiese normas claras y específicas de uso, pues ya lleva bastantes años desatendido el asunto, y hoy en día no hay que descuidar este aspecto de la comunicación por red. Un saludo muy cordial, Jose Angel García Landa
Sobre el concurso de las universidades al "Campus de Excelencia". Dice el Diario Vasco: "había en la comisión vocales de las universidades de Córdoba, Autónoma de Madrid, Complutense, Zaragoza, Politécnica de Valencia y Politécnica de Madrid. Con la excepción de Zaragoza, todas ellas han resultado premiadas. Con toda justicia, eso seguro."
¿Se desprende acaso un cierto tufillo a cuento chino o a "ayuda mutua" de amigos, hoy por tí mañana por mí, en este rollete de la excelencia y la calidad?
El Rector de la Universidad de Zaragoza comenta la situación de la Universidad tras su "segundo puesto" en el concurso de aspirantes a Universidad de Excelencia. Quizá la Universidad debería colocar algunas noticias destacadas como ésta en la sección de "Novedades" de su página. http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=530725
Es lo que parece traslucirse de los malos resultados en el reciente concurso a las 15 universidades de "Excelencia", del que ha quedado fuera la Universidad de Zaragoza. Una noticia del Periódico de Aragón sobre esta cuestión—que parece que no da lugar a mucho comentario en la página de la Universidad. http://firgoa.usc.es/drupal/node/44102 Parece que la calidad puede estar reñida con la excelencia: al menos en este caso salimos perjudicados por la política de investigación (que se aplica a todos los niveles) del "tened y se os dará". Estos concursos guiados por el beneficio económico, y por el nacionalismo, introducen un sesgo perverso en las actividades y el rendimiento de la Universidad. Quizá sean también erróneos los intentos de reproducir este tipo de funcionamiento que se promueve a nivel estatal, dentro de nuestra propia institución, y quemar la cantera en aras de unos pocos, con los resultados que vemos. Por otra parte, no estará mal hacer autocrítica de cara a una mejora auténtica de la calidad. Seguro que a todos se nos ocurre pensar en cosas que funcionan mal en nuestra Universidad. A mí unas pocas: la primera, la tendencia a todos los niveles a echar balones fuera y no cuidar de aplicarse sus propias normas.
Buscando información en la página web de la Universidad como si fuese un estudiante extranjero encuentro que estamos missing, y le escribo esto al director del Departamento de Filología Inglesa y Alemana:
Sr Director:
Al consultar la página de la Universidad de Zaragoza que ofrece información para los estudiantes extranjeros,
veo que se les dice allí que "la lista de materias enseñadas en inglés no es muy amplia" y a continuación se les proporciona un listado que incluye solamente las asignaturas de la Facultad de Ciencias, sin mención de la licenciatura en Filología Inglesa impartida por este departamento, ni de las asignaturas de lengua inglesa de los diferentes centros (ni siquiera las de la Facultad de Ciencias). Quizá sería conveniente que el Departamento se pusiese en contacto con el webmaster para introducir los cambios oportunos y dar así una información más exacta. También sería conveniente sugerir que se introdujese información sobre las asignaturas impartidas en otros idiomas que no sean el español ni el inglés.
Queda inaugurado el nuevo Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza, con acceso no restringido. Por favor sean breves. Para más datos coloquen enlaces externos. Yo tengo una opinión, y una pregunta.
Opinión: Es muy extraño que salga por la prensa que al pabellón de Filología una vez reconstruido no volveremos los departamentos de Filología, sino Periodismo—y que no se pase noticia interna a los interesados. Aún más, que no haya reacciones audibles.
Buenos días. Se echa en falta en la página de esta Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza, como en tantas otras, una sección de comunicaciones interactiva, un foro o blog, que permita la difusión de noticias y la comunicación. Como muy bien deberían saber quienes trabajan en humanidades, la información, el debate, la comunicación, son esenciales para generar y difundir conocimiento. Además, es pecado tener las herramientas y no utilizarlas, deliberadamente. Es triste (pero bienvenido sea) que tenga que venir Google a abrir la posibilidad de comentarios a una página de una institución pública, aunque sé que es el caso habitual, y no descollamos en esto. Aprovecharé para decir que también falta un foro habitual, físico: unas jornadas o conferencias o debates públicos mantenidos con regularidad, eventos bien anunciados y en un lugar céntrico de la Facultad. Es esencial para dar vida a un centro, y dinamismo intelectual, y comunicación entre sus departamentos. Esto se echa en falta en nuestro centro.
Rara vez son noticia las malas noticias en la página de una institución: por ejemplo no se suele saber de las sentencias judiciales que le atañen, en realidad ni de las buenas, en la sección de "Actualidad" de la página de la Universidad. Aquí hay noticia de una sentencia desfavorable a la Universidad: http://vanityfea.blogspot.com/2009/09/ordenes-con-retraso.html Aunque en realidad es una buena noticia: que el Departamento de Filología Inglesa y Alemana tiene que atenerse a las mismas normas que el resto, y que no se puede excluir a los profesores de la docencia oficial sobre la base de su pertenencia o no a grupos de investigación. No debería ser noticia, pero en Filología Inglesa lo es.
Bienvenidos a la Web 2.0. Me congratula ver que por fin se admiten comentarios en la página de la Universidad de Zaragoza. Aprovecharé para recordar que el Rincón de Opinión, único espacio interactivo y de opinión de este sitio web, viene incumpliendo la normativa dictada por la propia Universidad, desde que se fundó. Con frecuencia se censuran artículos, o "desaparecen", sin explicación alguna, y el foro en sí no es visible por Internet. Aquí pongo un enlace a los últimos artículos que he enviado al Rincón de Opinión y no se han publicado. ¿Habrá que agradecer a Google la existencia de un foro en la Universidad de Zaragoza? http://vanityfea.blogspot.com/2009/09/restringido-restringido.html
Resulta que, según dicen, seis estudiantes se manifestaron, y colgaron una pancarta. Eso, en una universidad con treinta y cinco mil. Igual la noticia es que "los estudiantes no se manifiestan a favor de nada". Que me parece muy bien que quien se manifieste se manifieste, ojo.
Pero "los estudiantes" no se manifiestan. Hace falta estar estrábico, o estrábico voluntario, para poner ese artículo "los", y no lo digo por lo del masculino genérico. Vamos, que, francamente, no sé que hace una pancarta colocada por seis tíos en primera plana de la puerta de la Universidad, como si representase su sentir mayoritario o una política oficial. Aunque igual la política oficial es que el que más barre para casa, lleva algo adelantado. Igual yo también me dedico a colgar pancartas cualquier día.
Y no lo digo por lo de la Opel, qué va. Lo digo porque es una pancarta con cosas tendenciosillas como "Clase contra clase"—invocándonos la lucha de clases, a estas alturas de la película. Comunismo falsario de éste de intelectualoides, en el que se especializa la Universidad.
"Los estudiantes de la Universidad de Zaragoza, contra la Clase Capitalista". Anda ya.... Que los de la limpieza descuelguen el cartel, por favor. Pero en esta universidad no se moja ni dios. Menos los del sindicato de estudiantes de izquierdas, mira, les alabo el gusto, en país de tuertos, el ciego es rey.
Lo cierto es que ya no entiendo dónde vivo, ni dónde trabajo, ni cómo funcionan las cosas, ni cuáles son las prioridades, ni los criterios de la gente. Estoy desconcertado. Por muchas cosas, pero por ejemplo por ésta—una más.
Hace treinta años, cuando llegué como estudiante a la Facultad donde hoy trabajo, estaba en construcción una extensión del edificio, el Pabellón de Filología. Que poco me suponía yo que acabaría trabajando allí. Bien, pues el pabellón famoso, a pesar de ser la parte más nueva del edificio, fue declarado hace unos años inconveniente y mal diseñado, y condenado a la demolición. (Cierto que, por ejemplo, no se le había hecho párking debajo, como no se le ha hecho a ningún edificio de la Universidad, y así nos va con el tráfico—y tampoco se ha hecho en el nuevo proyecto, entiendo). A lo que voy: se nos enseñó un proyecto de un fantástico edificio nuevo que ocuparía su lugar tras la demolición; el único inconveniente eran los cinco años o más de exilio que tendríamos que sufrir los ocupantes de Filología, no sólo mientras se edificaba el nuevo Pabellón, sino mientras se remozaba el viejo edificio anexo de la Facultad—habría que hacer tiempo, pero... al final estaba la Tierra Prometida.
Hace un año, un globo sonda. Que quizá se destinase el nuevo edificio a Periodismo, y no a Filología.
Por ejemplo, se convoca una Junta de Facultad, y no aparece el asunto en el Orden del Día. ¿Hay que suponer que ya están enterados todos en la Facultad, y que lo dan por bueno? ¿Desde cuándo? ¿En qué Junta se ha tomado esa decisión? ¿Han reformado el proyecto, o vale el mismo que había? Porque decían en el periódico que habría platós de televisión, estudios de grabación, salas de informática etc. etc. en el nuevo edificio de Periodismo. Y de esto, ni repajolera noticia. ¿Quién lo ha aprobado, o quién lo ha dado por bueno—ya no digo en el Rectorado, sino en la Facultad de Filosofía y Letras? ¿Dónde se ha decidido reubicarnos, si no es que se ha postpuesto el problema ad infinitum, y pasamos a ser los saharauis de la Universidad, ya de por vida?
En la página de la Facultad, que se supone tiene una sección de Noticias—sección en realidad puramente virtual—ni que decir tiene que esto no es noticia. Ni esto ni nada.
La dirección del Departamento mío, uno de los "desterrados", tampoco da señales de responder a la noticia. Ni de la Facultad ni del Departamento ni de nadie hay comentario—ni un correo interno, ni una aclaración, ni alarma generalizada, ni nadie mueve una ceja siquiera. Y los únicos comentarios en este blog (que otro sitio no veo donde se hable del tema) son de estudiantes.
O sea, que nos dan el cambiazo al edificio, o nos lo quitan sin más, ni se sabe—y nada, reacciones cero. Y desmentidos cero, naturalmente. Se lo toman con filosofía, desde luego. Aquí o todos de perfil, o todos de una elegancia que mata, o quizá en boca cerrada no entran moscas. Y sin embargo me parece la ocasión para preguntar un poquito siquiera.
A mí por favor que me lo expliquen. Que de verdad no entiendo ya dónde vivo.
Zona de acceso restringido a la Universidad de Zaragoza.
Hoy utilizo por primera vez el wifi de la Universidad de Zaragoza, y me encuentro, no sé si diga para gran sorpresa, que el Rincón de Opinión de mis sufrimientos está cerrado al acceso público incluso a través de la red wifi de la propia Universidad.
Parece pasarse de discretos. ¿Tendrán—tendremos— algo que ocultar?
Recordemos que según la normativa vigente, el Rincón de Opinión tenía que ser libremente accesible por Internet. Ya llevamos cuatro años incumpliéndola—desde que existe, vamos.
Igual mejor que no trascienda lo que la Universidad opina sobre sí misma. Nos podía dar la depre.
En julio presenté un recurso contra el nombramiento de la Dra. Onega como coordinadora del "Máster de Estudios Textuales y Culturales en Lengua Inglesa", visto que en dos fallos judiciales, ya firmes, quedaba acreditado que la normativa particular creada por dicha doctora para "su" máster, venía aplicando criterios contrarios a derecho desde hacía años. (Excluyéndome a mí, entre otros, de estos estudios oficiales, para dar preferencia a los miembros de su equipo de investigación). Que habiéndose acreditado el mal hacer de la Dra. Onega, el Rector la nombrase nuevamente coordinadora, merecía como mínimo una protesta.
Bien, hoy ha habido una reunión de la comisión de postgrado en la que nos han dicho que al Departamento aún no le constan esas sentencias (que son de mayo y de junio). Así que de momento siguen en lo suyo. Y aunque les consten algún día, seguirán apoyando como una piña a la Dra. Onega, naturalmente, pues no es que hayan sido descarriados los demás profesores por un criterio engañoso de ella, sino que están todos en lo mismo—en hacer protección mutua del grupillo; y la ley y los derechos de los demás, que canten misa.
Bien, pues ahora hay respuesta a este último recurso. Desfavorable, por supuesto, no esperaba yo menos desde que el nuevo Rectorado decidió apoyar a la Dra. Onega y a nuestro departamento en sus maniobras de exclusión mediante la creación de Normativas Propias Inauditas. Así que de sorpresas, nada. Pero aquí hay que protestar cuando corresponde, porque si no, encima se presupone que todo se ha hecho con tu visto bueno y aquiescencia.
Me contesta el Rector, pues, que "no procede acceder a la anulación del nombramiento" de la Dra. Onega como coordinadora.
Por supuesto, lo que dicta esta decisión, como todas, es la Realpolitik. En "este país", y seguramente en todos, todo procede cuando procede, y nada procede cuando no conviene—eso, punto número uno. Como se puede ver ampliamente en el comentario detallado que voy haciendo a otra sentencia desestimatoria, en la que el tribunal ha de acudir a chapuzas y tergiversaciones verdaderamente infectas, con el fin de llegar a donde la conveniencia dicta que hay que llegar.
Así que, aquí como en tantas otras partes, foregone conclusions: la decisión ya está tomada, y luego los argumentos que la justifican se construyen del tejado para abajo, como buenamente se puede. Pero es divertido examinar las argumentaciones resultantes en estos casos, así que comentaré un poco las razones del Rector para desestimar mi recurso al nombramiento de coordinadora—y las supuestas razones que lo apoyan.
Me recuerda el Rector, en su respuesta, la normativa que rige estos nombramientos, y que es como sigue:
1. El Coordinador de la Titulación será nombrado por el Rector, a propuesta de la dirección del centro responsable de la titulación. 2. Dicho nombramiento deberá recaer en un profesor(a) con vinculación permanente a la Universidad de Zaragoza, dedicación a tiempo completo y docencia en la titulación.
Y ahora viene el ergo: "Teniendo en cuenta que en el nombramiento de la profesora Susana Onega se han cumplido los dos requisitos indicados, no procede acceder a la anulación del nombramiento solicitado". Y que puedo recurrir en contencioso, etc. etc.
Vale—pero es que la argumentación de esta respuesta no atiende a las razones en que se fundaba el recurso. Lo que me cita el Rector es irrelevante, porque yo no argumentaba que la Dra. Onega no cumpla esos criterios. Lo que yo argumentaba es que el mal hacer previo de la coordinación, acreditado por sentencia judicial, debería tenerse en cuenta en la decisión del Rector. O que, aparte de cumplir los mínimos, igual hay otras consideraciones que pueden ser de peso a la hora de nombrar a alguien para un puesto, por ejemplo su gestión previa en él.
Y de esto ni media. No se justifica ni contraargumenta. El Rector lo ignora sin más. Podría haber dicho, pongamos, "El Rectorado ha decidido desoír la resolución judicial". O bien, "El Rector comparte la preocupación de Vd. pero no tiene otra alternativa, por ser un mero pelele administrativo, que la de firmar cualquier cosa que se le proponga". O bien, podía haber dicho: "El Rector conoce perfectamente los procedimientos ilegales de la Dra. Onega, pero ya sabe Vd. que ha decidido apoyarlos, que ya enviamos a nuestro abogado al juicio que perdimos, así que no recurra a nosotros". Vale, también se entiende. O podría haber dicho: "El Rector reconoce que es molesto que haya que rehacer el plan de ordenación docente de los dos últimos años y anular normas que se han venido aplicando, por ilegales... pero en conjunto considera que el excelente buen hacer profesional de la Dra. Onega en otros aspectos, compensa alguna pequeña fechoría que le podemos tolerar de cuando en cuando. Así que no procede anular el nombramiento". También eso sería sopesar, y decidir.
Pero con lo que hay, la presuposición de fondo que emana del escrito es que el Rector ni opina ni entra ni sale en los nombramientos de cargos. Le vienen dados, y les firma el nombramiento aplicando encefalograma plano.
Vamos, que en el escrito del Rector desaparece cualquier alusión a una decisión que pudiera tomar el Rector basándose en su juicio—no hay lugar para ella, en su explicación. El escrito presupone que el Rector hace nombramientos automáticos, sin ejercer ningún tipo de criterio—y que incluso las apelaciones a las decisiones basadas en casos que han llegado a los tribunales serán ignoradas de oficio, y que se nombrará al profesor propuesto sin atender a ninguna otra consideración.
Del Rector jamás podría salir, según las presposiciones de este escrito, un oficio dirigido al Centro que dijese algo como "visto que la Coordinadora que proponen viene haciendo de su capa un sayo con los estudios oficiales, como se ve por las sentencias adjuntas y las alegaciones recibidas, les ruega el Rectorado eleven otra propuesta".
Esto algunos lo llaman descentralización. Total, que según esta línea de razonamiento, el auténtico nombramiento lo hace quien pone un papel delante de esa máquina de firmar llamada "Rector". Puede que sea ésta la interpretación que hace el Rector de su función—al menos cuando "no toca" meter baza— pero desde luego no parece que sea ése el espíritu de la ley cuando estipula que es el Rector quien nombra al Coordinador, y no la Dirección del centro. Porque frente a una propuesta de la Dirección del centro, puede haber alegaciones. Alegaciones con datos, como ésta que he presentado yo.
Y lo mínimo que merecen quienes protestan por el mal hacer en la Universidad es que se les dé respuesta, en lugar de salir por peteneras, o hacerse la esfinge.
Y nos enteramos por la prensa; la Facultad no nos dice nada—no sé si hay que suponer que el Decano también se habrá enterado por la prensa. En todo caso, de esto no nos han comunicado nada a los profesores, pero en los pasillos y periódicos ya iban apareciendo rumores y globos sonda desde hace años. Aquí hay uno más, del Periódico de Aragón:
En suma, que el proyectado edificio de Filología no será para Filología. Nos van a demoler el que tenemos, sí—y van a construir otro, también. Pero no será para Filología, sino para Periodismo—la "Facultad de Periodismo", se decía ya hace un año. Tras enseñarnos los proyectos fantásticos del nuevo edificio, se nos dijo o rumoreó que iríamos "provisionalmente" al Colegio Cervantes; en la noticia de hoy no se especifica que el traslado vaya a ser provisional. Desde luego en el nuevo edificio no habrá sitio para nosotros, pues consistirá en "platós y estudios de televisión" y cosas así. ¿Iremos a un piso del viejo edificio de Filosofía, cuando lo remodelen, con lo cual la provisionalidad ya iría de aquí a mi jubilación? ¿O seguiremos para toda la eternidad en el viejo colegio ése Cervantes?
En todo caso, esto va a ser un antes y un después. Las obras, para el año que viene, dicen. Claro que también lo dijeron hace tres años.
Me pregunto cuándo nos darán una comunicación oficial a los profesores, si llega. Igual llegan ya con el bulldozer, sin más, o nos deshaucian a patadas y sin previo aviso.
Nos llega este mensaje de la Facultad de Filosofía y Letras:
Estimados Profesores:
Nos complace informarles de un nuevo enlace incluido en la página web de nuestra Facultad, una "AGENDA" que pretende recoger todas las actividades no docentes para su mejor y más amplia divulgación entre los miembros de la comunidad universitaria y en especial de nuestra Facultad de Filosofía y Letras.
Para el correcto funcionamiento de esta labor divulgativa simplemente han de hacer llegar la información pertinente a Dª. Pilar Gracieta (gracieta@unizar.es) o a la Profesora Secretaria (Dª. Ana Vicente, profesor.secretario@unizar.es).
Empezamos a cubrir mínimos que estaban escandalosamente no cubiertos... Porque medios hay, pero no se usan, muy a conciencia.
—¿Para cuándo un blog de la Facultad de Filosofía y Letras?
A veces es que también se prefiere no saber; demasiada información puede ser molesta. Hoy por ejemplo en una reunión aludía el Director de mi departamento a esa sentencia, diciendo que no se tenía conocimiento oficial de ella, pero cuando me he ofrecido a informarles al respecto, se han apresurado a decirme que no, que no estaban interesados en oír lo que allí se decía.
De igual modo, si en algún sitio académico se abriese un medio interactivo, requeriría tener que oír muchas cosas que no se desean oír, y darse por enterados de muchas cosas que (se sepan o no) conviene presuponer que no se saben. Cambiaría el discurso público, eso sí.
Y la Academia ha vivido siempre de restringir el discurso. Y seguirá viviendo de ello, si tal cosa es posible en el futuro—restringir el discurso y mantener un simulacro de vida... inteligente, que decía Marcelino.
La teoría psicológica sobre las ventajas cognitivas del ensimismamiento puede encontrarse en este artículo de Carl Zimmer publicado en Discover: "Deja de prestar atención: La mente ausente es un estado mental crucial. Los investigadores dicen que la distracción mental puede ser importante para determinar objetivos, hacer descubrimientos, y vivir una vida equilibrada" —"Stop Paying Attention: Zoning Out Is a Crucial Mental State. Researchers say a wandering mind may be important to setting goals, making discoveries, and living a balanced life."
Algo tendrá la imagen del sabio distraído. Estaba pensando yo, así distraídamente, en que esto podría reciclarse en un argumento para defender una universidad menos "eficaz" y menos hiperatenta al mercado y al rendimiento social y a la autoevaluación constante—o sea, una universidad más tradicional y menos boloñesa que la que tenemos en perspectiva.
Jacques Derrida, en un artículo sobre la Universidad, también la analizó como algo que a la vez es y no es parte de la sociedad "de allí afuera": algo que se ensimisma o se vuelve sobre sí creando un espacio más propicio al pensamiento; separada de la sociedad por un abismo, a la vez que hay puentes tendidos hacia ella, y aunque finalmente no es sino parte de la sociedad, una parte ensimismada:
Hay que desconfiar de lo que abre la universidad al exterior y a lo que no tiene fondo, pero también de lo que, cerrándola sobre sí misma, crearía sólo una ilusión de cierre, haría que la univesidad estuviese disponible para todo tipo de intereses, o si no la volvería perfectamente inútil. Cuidado con los fines: pero ¿qué sería una universidad sin fines?
Ni en su forma medieval ni en la moderna ha dispuesto libremente la Universidad de su autonomía absoluta ni de las condiciones rigurosas de su propia unidad. Durante más de ocho siglos, "universidad" ha sido el nombre dado por la sociedad a una especie de cuerpo suplementario al que a la vez buscaba proyectar fuera de sí misma, y también guardar celosamente para sí—emancipar y controlar. Sobre esta doble base, se suponía que la Universidad representaba a la sociedad. Y en cierta manera lo ha hecho: ha reproducido la escenografía social, sus puntos de vista, sus conflictos, contradicciones, su juego y sus diferencias, y también su deseo de unidad orgánica en un cuerpo total. En el discurso moderno sobre la universidad, el lenguaje organicista siempre va asociado al lenguaje "tecno-industrial". Pero con la autonomía relativa de un aparato tecnológico, de hecho con la de una máquina y de un cuerpo prostético, este artefacto que es la Universidad ha reflejado a la sociedad sólo dándole la oportunidad para la reflexión, es decir, para la disociación. El tiempo de la reflexión, aquí, significa no sólo que el ritmo interno del aparato de la Universidad es relativamente independiente del tiempo social y relaja la urgencia del mando, le asegura una libertad de juego grande y que le es preciosa. Un espacio vacío para el azar: la invaginación de un bolsillo interior. El tiempo para la reflexión es también la oportunidad para volverse hacia las condiciones mismas de la reflexión, en todos los sentidos de ese término, como si con la ayuda de un nuevo artefacto óptico uno pudiera por fin ver la vista, pudiese ver no sólo el paisaje natural, la ciudad, el puente y el abismo, sino que también pudiera ver el ver. Como si a través de un artefacto acústico uno pudiese oír la audición, dicho de otro modo, captar lo inaudible en una especie de telefonía poética. Entonces el tiempo de la reflexión es también un tiempo otro, es heterogéneo con respecto a lo que refleja y quizá da tiempo para lo que requiere y se llama pensamiento. Es la oportunidad para un acontecimiento que uno no sabe si (presentándose dentro de la Universidad) pertenece o no a la historia de la Universidad.
(Jacques Derrida, “El principio de la razón: la Univesidad en los ojos de sus pupilas”, 1983).
No es que haya mucho pensamiento ni reflexión en la Universidad, realmente, pero bueno, algo sí hay. También hay tiempo. Y ensimismamiento, por lo menos, bastante: del bueno y del malo.
Cogiéndolo por el lado bueno, podría concebirse el espacio ensimismado universitario como la institucionalización, a nivel social, de ese espacio de ensimismamiento psicológico necesario para el equilibrio cerebral y para la reflexión a largo plazo, del que habla Zimmer. Ahora nos piden que seamos más eficaces. Menos mal que tengo mi blog para enmimismarme y dejar caer la mandíbula. Y menos mal que llega el verano, para reflexionar sobre las vacaciones.
Sostiene la Universidad de Zaragoza en un juicio contencioso administrativo que es exigible pertenecer a grupos de investigación subvencionados para enseñar en un Máster oficial o para dirigir tesis doctorales. Increíble.
El 15 de junio ha tenido lugar en el juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 2 de Zaragoza la vista del caso "José Ángel García Landa y Beatriz Penas contra Universidad de Zaragoza". En cuanto a mí, es el tercer contencioso con el que llego a los tribunales, en desavenencia con mi departamento y universidad. El asunto esta vez es, básicamente, si se nos puede excluir del máster oficial y del doctorado, como se ha hecho, por no tener una subvención, o más en concreto por no pertenecer a los grupos de investigación subvencionados que dirigen los propios coordinadores del postgrado. Ojo que el criterio no es "tener méritos de investigación en el área"—que yo tengo tres sexenios. El criterio es pertenecer a los grupos dirigidos por los coordinadores del postgrado, pues sólo así "encajas" en su línea. Feudalismo reloaded, vamos.
Nuestra abogada ha argumentado una vez más que los criterios usados por el Departamento son antijurídicos, y que como tales han sido anulados en dos ocasiones por el Rector. Y que a pesar de eso el departamento los sigue utilizando con diversas triquiñuelas: cambiándolos de sitio, de una fase del procedimiento a otra, o bien diciendo que no son "criterios excluyentes" sino "preferentes".
(Esto último es como quitar de un autobús el cartel de "negros no" para poner uno de "preferentemente blancos". Y echarle el alto al negro en cuanto intenta subir al autobús, diciéndole: "Tch, tch. 'Preferentemente blancos'. ¿Es que no sabes leer—negro?". Así, con recochineo. Porque no crean que nos ponen al final de la lista.)
Bien, pues tras dos resoluciones en las que el rector Pétriz se desmelenó, anulando esos criterios "grupales" del departamento, la Universidad guardó luego un religioso silencio y pasividad cuando el departamento siguió incumpliendo esas resoluciones del Rector, y ha venido permitiendo que siga haciéndose obligatoria la pertenencia a grupos de investigación subvencionados.Lo permite por el sistema de no ejecutar sus resoluciones, o mejor aún, no resolver nada y guardar silencio administrativo (contra su obligación legal, por cierto).
En este contencioso podría haber optado la Universidad por esa elegante e inoperante postura, hacerse la Esfinge, y no aparecer por el juicio. Pero no: envía a su abogado a defender la postura del Departamento, como ya hizo el mes pasado en un caso parecido. Y sólo se puede hacer esto con pésimas argumentaciones, echando nubes de humo sobre los datos, y en última instancia defendiendo el proceder de la Administración sea cual sea—jurídico o antijurídico. Ahora resulta que por boca de su abogado la Universidad sí que defiende que el Departamento tiene derecho a organizar la docencia, porque es el órgano competente. Le falta añadir "y puede hacerlo con los criterios que le venga en gana, aunque hayan sido declarados antijurídicos por el Rector." Se queda sólo en la primera parte del razonamiento: que el si Departamento es competente, pues a correr, no se hable más. Esto no tiene mucha base jurídica. Supone que no hay normas ni criterios generales, y que en lugar de una universidad, tenemos cincuenta pequeñas universidades cada cual con su ley y sus criterios que ya decidirán las fuerzas vivas cuáles son.
¿De verdad quiere esta universidad promover que sea exigible la pertenencia a grupos de investigación para poder dar clases en máster, o para dirigir tesis doctorales? ¿Y quiere que se sepa que esos son sus criterios? Si no es eso lo que quiere, no se entiende esta actuación incoherente.
Por otra parte, con un proceder así, la Universidad contribuye a que no haya justicia ni asomo de ella en su funcionamiento interno. Y a que todo el mundo acepte mansamente las actuaciones feudales del corrillo local, sean conformes a derecho o no. Porque cualquiera que presente un recurso contra un procedimiento antijurídico ya sabe que tendrá que batallar no sólo contra el centro o departamento que lo promueva, sino luego también contra la propia Universidad de Zaragoza, aunque ésta hubiera desautorizado en primera instancia al mal proceder de ese centro o departamento. Pues luego le envía a su abogado a apoyar lo que antes consideraba contrario a derecho: o sea, lo envía a defender a la administración haga lo que haga. Menudo criterio: así sí que va bien administrada la cosa pública. Todo un programa, vamos.
(Texto enviado al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza).
El Dr. Cuadrat (Geografía), antiguo Decano de Filosofía y Letras, contrasta la situación actual de modo muy favorable con la que existía hace 30 años. Antes, la Facultad de Filosofía y Letras se dedicaba mayormente a la docencia y sólo marginalmente a la investigación—y esto de manera exclusivamente individual. No había biblioteca presentable, ni medios de apoyo. Hoy se dispone de una biblioteca moderna, y los programas de I+D han supuesto una transformación enorme en la manera de trabajar y en la financiación disponible. Hoy hay en Geografía 4 grupos consolidados y uno que participa en un programa de excelencia. Hay 8 proyectos en marcha, hay becarios y contratos Juan de la Cierva, Ramón y Cajal, etc. Hay actividad de transferencia de proyectos y contratos a través de la OTRI, se crean empresas, y en ocasiones los proyectos y contratos suponen un importante monto económico (hasta de centenares de miles de euros). Se trabaja en cuestiones como estudio de paisajes, informes sobre el AVE, atlas de población de España, proyectos de la Confederación Hidrográfica del Ebro... A la importancia de los proyectos y a la creación de empresas ha ayudado el hecho de que Geografía puede participar en una convocatoria con carácter de área preferencial, la de Ciencias de la Tierra. La colaboración con otras áreas de ciencias ha beneficiado mucho a esta área. ¿Retos para el futuro? —La internacionalización. Hasta ahora los proyectos vienen siendo de ámbito local o regional; alguno nacional. Para la necesaria expansión a un nivel internacional hay desde hace tiempo contactos personales, pero hasta ahora no hay proyectos comunes de ámbito europeo. —La multidisciplinariedad. La propicia la propia naturaleza de nuestra Facultad; hay que potenciar la relación con Historia, y sería provechoso desarrollar más lazos con áreas de Derecho, Económicas... —El problema de los becarios. En Geografía se obtienen becas, y se forma personal, pero luego no se les da salida profesional, y son recursos humanos desaprovechados.
El Dr. Vázquez (Filología Inglesa) se felicita también del progreso relativo de Filología Inglesa, de ser una área incipiente en la Facultad hace treinta años, a su actual posicionamiento en cuanto a investigación, proyectos, etc. Habla de su experiencia en la Comisión de Investigación, y de cómo intentó que se asignase a nivel universitario la misma cantidad de recursos para todas las macroáreas, en los proyectos precompetitivos—y los problemas que eso supuso a nivel práctico, al no parecer lógico ni factible a las ciencias. Expone la necesidad de llevar más allá la internacionalización, pues se ha vivido demasiado a expensas del programa Erasmus y no se participa bastante en otros proyectos europeos. Vivimos de las rentas del Erasmus en este sentido. La Universidad tiene un potencial investigador mal comunicado internacionalmente, en parte por un problema de idiomas. La institución debería crear más vías para que los investigadores adquieran destrezas en idiomas necesarias para potenciar sus comunicaciones científicas. (Precisamente hoy nos comunica un Vicerrectorado la puesta en marcha de una serie de cursos de inglés dirigidos al personal docente e investigador, impartidos tanto por nuestro departamento como por el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad). Habría que trabajar también más, en Humanidades, las aplicaciones prácticas de las disciplinas (supongo que el Dr. Vázquez piensa en traducción, en el caso de nuestra área)— y en la interdisciplinariedad e intensificación de la colaboración con otros colegas. En Filología Inglesa hay problemas para conseguir becarios, y su situación es distinta de Geografía, porque aquí los becarios que perseveran sí suelen tener salida profesional. Valora positivamente por último el Dr. Vázquez su experiencia de los grupos de investigación y el cambio de dinámica que han supuesto, la autodisciplina que imponen, y los logros que han posibilitado—con un alto porcentaje de doctores de Filología Inglesa participando en ellos. (Yo no. Y hay que señalar que los grupos de investigación imponen a veces otras dinámicas menos atractivas, aparte de la autodisciplina).
El Dr. Mazo (Ciencias de la Antigüedad) recuerda que su área tiene una alta presencia en grupos de investigación (el 84% de los Doctores). Coincide con los otros ponentes en valorar muy positivamente los programas I+D y el funcionamiento por grupos de investigación. Pero, para el futuro, hay que potenciar el reconocimiento de la investigación en Humanidades. Seguimos siendo investigadores de segunda: en una reciente convocatoria típica, se destinaba a Humanidades el 1,84 % del presupuesto de investigación. Debemos justificar mejor la rentabilidad social de nuestra investigación, y una mejor consideración de su interés social se traducirá en menos limitaciones de entrada para la obtención de recursos. El Dr. Mazo se opone en principio a limitaciones como la de 12,000 euros máximo por proyecto en Humanidades. En la organización de la investigación dentro de la Universidad, el encargo docente del profesor debería tener en cuenta las diferencias entre investigadores. Esta cuestión se retomará con mucho énfasis en el debate: se recuerda que el Rectorado ya ha establecido la medición del compromiso investigador de cada profesor; sólo falta la voluntad política de aplicar ese índice a la hora de distribuir la docencia.
Desde el público, el Dr. Marco sostiene que hace falta un cambio de modelo de universidad: pasar de la universidad docente a una universidad más investigadora, introduciendo figuras de personal exclusivamente investigador, o reorganizando la docencia de los investigadores para orientarla hacia másteres, cursos de doctorado, etc.
A este respecto, yo también intervengo y sostengo la importancia de tener un marco normativo claro. La cuestión del compromiso investigador, por ejemplo, se viene utilizando de modo nebuloso para justificar descargas docentes (al menos en mi departamento). Y es casi imposible conocer la postura del Rectorado al respecto. Lo mismo sucede con normativas que rayan los límites de la ilegalidad (los rayan por el otro lado): en mi departamento se ha establecido una normativa para que sean sólo los miembros de los equipos de investigación (ojo: no los investigadores, no quienes publiquen y tengan sexenios, etc., —sino exclusivamente quienes pertenezcan a los grupos de investigación subvencionados) los que tengan derecho a impartir clases en máster o a dirigir tesis doctorales. A los demás se nos excluye de entrada, sin baremarnos. Esto, ¿es legal? ¿Es ilegal? Ahora mismo yo no sé si lo es, o si lo será, aunque lo he recurrido; y el Rectorado mucho sospecho que tampoco lo sabe y que quizá tampoco lo quiera saber. Actualmente se encuentra en proceso de contencioso administrativo, de hecho el lunes hay un juicio para dirimir esta cuestión en el Juzgado Contencioso-Administrativo número 2 de Zaragoza. Los grupos de investigación pueden ser un elemento muy positivo, recalco, y no necesitan que los defienda yo: se defienden muy bien ellos solos. Lo que no se puede hacer es que acaparen por decreto todo el espacio académico, o que distorsionen el funcionamiento de los departamentos interfiriendo con lógicas grupales, o declarando nulos los méritos de quien no pertenezca al grupo. Esto es una seria distorsión.
Por otra parte, se han criticado las barreras administrativas artificiales para la investigación, como la exigencia de que haya un número determinado de profesores o de aragoneses en los equipos de Investigación. Aquí aprovecho para recordar que la Universidad como tal no se ha opuesto nunca a estas trabas administrativas, ni se ha manifestado en su contra. Antes bien, cuando el Gobierno de Aragón estableció estos criterios para el reconocimiento de grupos, la Universidad se limitó sin más a hacer suyos esos criterios.
Y cuando le ha tocado a la propia Universidad de Zaragoza el ofrecer convocatorias de proyectos de investigación, con sus limitados medios en años recientes, se ha olvidado totalmente de un apartado de los estatutos que dice que "la Universidad promoverá el desarrollo de grupos de investigación [hasta ahí bien] sin menoscabo de la investigación individual," cursiva mía. En las diversas convocatorias se excluye de entrada toda solicitud que no provenga de grupos. ¿Puede haber mayor menoscabo que no dar siquiera la oportunidad de competir, y excluir de entrada a quien no pertenezca a un grupo, —aunque se piense favorecer de entrada la solicitud de los grupos?
Otra cuestión que resalto yo como "estrategia de futuro" es tener en cuenta la revolución de las comunicaciones que ha supuesto Internet, y la web, en especial la 2.0. Debería haber mucha más presencia de la investigación en curso en la red, más visibilidad y más intercambio. Con más información, surgirán más oportunidades de colaboración, más interdisciplinariedad, y se aprovecharán mejor los recursos. Los equipos de investigación deberían hacerse visibles en la red, y hacer visibles sus resultados (que están financiados con dinero público). La Universidad acaba de inaugurar un repositorio digital de información, Zaguán, pero está infrautilizado. Tampoco hay dinamismo ni transparencia en las páginas web de departamentos, centros, titulaciones... No hay foros, ni blogs, ni agregadores de recursos informáticos, cuando el coste de establecer esto es nulo, si se favorece el establecimiento de una red desde los diferentes órganos, luego es fácil para cada sección o grupo desarrollar páginas y herramientas visibles, pues están disponibles gratuitamente todo tipo de servicios para ello. Si la universidad quiere visibilizarse, y promover su investigación, y hacerla accesible, no puede desentenderse de la revolución en las comunicaciones para generar y transmitir ideas (no sólo para enviar impresos por la red). Aunque eso conlleva el precio de la transparencia, que no sé si está dispuesta a pagar.
Es la nuestra una Facultad, y una Universidad, donde faltan más jornadas como éstas que ofrezcan un espacio público de encuentro. Son necesarios más foros como esta jornada para compartir ideas sobre la situación de nuestra profesión e información sobre la Facultad. Pero ahora los foros están, o deberían estar, en la red, y ser permanentes.
El Vicerrector de Política Académica, y antiguo decano de Filosofía y Letras, Miguel Ángel Ruiz Carnicer, comienza señalando dos cuestiones a tener en cuenta en la evaluación. Primero, que la especificidad y diversidad de las humanidades dificulta enormemente la tarea de ofrecer una evaluación sistemática y objetiva: una cuestión ésta que no debería sin embargo hacer desistir del empeño en desarrollar sistemas de evaluación adecuados, ni servir como excusa para no imponerse la disciplina de someterse a evaluación. Por otra parte, hay otro tipo de evaluación que han de tener presente los investigadores en humanidades aunque no se refleje directamente en los baremos, y que es la cuestión de la relevancia social del trabajo que hacemos. Es sabido que las humanidades no son disciplinas de aplicación práctica inmediata ni inciden directamente en la producción. Pero eso no ha de hacer que dejemos de cuestionarnos qué es lo que aportamos a la sociedad.
Genaro Lamarca, de Biblioteconomía y Documentación, ha investigado en historia del libro, y tiene experiencia como evaluador de revistas académicas. Se centra en la cuestión de cómo evaluar el sitio en el que publicamos nuestra investigación. Es algo que en general valoramos deficientemente en Humanidades. Los problemas son: - La heterogeneidad de las Humanidades (en técnicas, objetos de estudio, etc.) - El hecho de que la publicación en libros sea el medio favorecido. Los humanistas tendemos a publicar libros a ser posible: un medio de difusión atípico en otros ámbitos científicos. Y es difícil evaluar objetivamente un libro, o un capítulo de libro. - No hay consenso sobre cómo se evalúa. - La consciencia de la necesidad de evaluar es reciente: unos pocos años, seis, ocho. No hay nada asentado ni firme en este panorama. Las ciencias sociales se encuentran en una situación similar, ligeramente mejor. Es en ciencias ("duras") donde están más asentados los métodos de evaluación: el JCR, citation index, un sistema muy criticado pero a la vez universalmente utilizado y de referencia para todos. Se sabe a qué atenerse: hay consciencia del factor de impacto de los artículos, mientras que en humanidades no sabemos nada y tenemos bajísima conciencia de estas cuestiones. Nadie sabe cómo evaluar los libros. Los criterios que se suelen aducir son variables y cambiantes: ¿mejor una editora internacional? Pero en algunas cuestiones no tiene sentido. Una editorial local es menos apreciada normalmente que una gran editorial española, pero a veces con criterio erróneo: para que un libro de humanidades se publique en una gran editorial española, normalmente deberá incluir algo más que investigación, si es que incluye investigación. La divulgación está aquí en terreno mejor. Hay varios índices de referencia en Humanidades, pero el problema es ese, que hay varios, no hay unanimidad. Está el Arts and Humanities Citation Index, el ERI, etc., todo poco representativo de la investigación española en humanidades, incluyen una mínima parte de revistas españolas. En España, el DICE, RES (con 200 revistas de entre más de 2000), RECIT, ERCE, MIAR, CARUS.... en Cataluña y Andalucía hay otros propios, etc. No hay herramientas unificadas para valorar el impacto de un artículo o una revista. A medio plazo (10-15 años) podrá haber una buena herramienta, que apunta ahora, y que se ha diseñado en la Universidad de California: el Índice H, que establece una relación entre el número de documentos del autor y el número de citas recibidas por ellos. Por ejemplo, los premios Nobel (de ciencias, etc.) tienen todos un índice 40, o sea, 40 documentos citados cada uno 40 veces— o más alto. Este índice no discrimina entre libros y artículos. Es importante para tener un buen índice que los documentos estén accesibles en formato digital. Actualmente hay en España unas 1000 revistas académicas en formato digital. Pronto 3/4 partes estarán en este formato, y los libros serán accesibles a través de Google Books o Google Scholar. De la falta de consenso actual saldrá quizá un mejor consenso, posibilitado por este terreno hoy vacío, un consenso en torno a este índice H.
Susana Onega (de Filología Inglesa) habla de sexenios de investigación y de las acreditaciones de la ANECA para plazas de personal docente e investigador. En estas evaluaciones se aprecian en la práctica los problemas que ha señalado Lamarca. Se aprecia desde el principio una tendencia a aplicar a las Humanidades el calzador establecido por las ciencias; así, al principio ni siquiera aparecían libros como concepto evaluable en la ANECA.
Notas fragmentarias sobre la jornada "La investigación en Humanidades: Retos de futuro" en la Biblioteca María Moliner de la Universidad de Zaragoza.
Llego tarde a la presentación del Vicerrector de Investigación, José Ramón Beltrán, pero aún capto algún dato del panorama que presenta sobre los proyectos de investigación, según el Libro Blanco de las Humanidades (2006) y datos de la Universidad de Zaragoza.
Por ejemplo sobre la edad de profesores en equipos de investigación... Mucho más jóvenes en áreas como ingenierías y económicas. Mediana edad en las humanidades y sociales. Profesorado relativamente envejecido (entramos ahí los mayores de 47 años) en otras áreas científicas. De hecho llama la atención en la Universidad de Zaragoza la bajísima participación en proyectos de investigación, desproporcionada con las demás macroáreas, del área de Medicina. Allí poquísimos profesores, y casi ningún profesor joven, participan en grupos de investigación. Es un grave problema, observa el Vicerrector (aunque no se comentan las posibles causas). Dentro del área de humanidades, también hay diferencias. En algunas áreas hay altos porcentajes de integración en grupos de investigación, en Historia, mayores del 80% de los doctores; en Ciencias de la Antigüedad también; Filología Inglesa también alto, 79%. [Yo lamento decir que estoy entre el 21% restante, desagrupado]. Pero en Filosofía son muy bajos, y especialmente en Filología Francesa casi nulos.
La financiación de los proyectos en Humanidades es relativamente baja en relación al número de proyectos presentados. Pero se concede a la Universidad de Zaragoza el 80% de los proyectos solicitados en Humanidades (aunque normalmente no en las cantidades solicitadas). Contrasta eso con un porcentaje mucho menor de éxito en las convocatorias de áreas biomédicas y sociales.
Como el post promete ser largo, pongo una ilustración de Angelina Jolie, que es arte y como tal es objeto de investigación en Humanidades.
La primera mesa redonda trata sobre La investigación en equipo frente a la investigación individual en Humanidades.
El Decano de Filosofía y Letras, Severino Escolano, expone los factores generadores de valor en una sociedad: tierra, trabajo y capital, añadiendo al tradicional triángulo el conocimiento, que afecta enormemente a la gestión de los otros. En especial en cuestiones de organización y gestión es importante el metaconocimiento, que en buena medida procede de las Humanidades. Presenta la convocatoria del plan nacional de investigación en humanidades (Promoción General del Conocimiento) que tiene una definición un tanto limitada de la función y ámbito de las Humanidades. Resalta el mínimo porcentaje (en los gráficos aparece como absolutamente despreciable) que suponen los recursos financieros dedicados a proyectos de Humanidades en los planes generales de investigación: menos de un 2%. Las áreas técnicas y aplicadas se llevan la parte del león, naturalmente. Y sin embargo hoy son cruciales en Humanidades cuestiones como las nuevas tecnologías y los planes de globalización e internacionalización, que conllevan gastos no despreciables. Ha habido una mejora en la financiación desde el año 2000. El dinero va por supuesto a grupos, no a investigadores individuales. La investigación en Humanidades es realizada en su enorme mayoría por las Universidades, un poquito por el CSIC (8,3 %), y un porcentaje realmente mínimo por otras entidades investigadoras. Hay que decir que no hay proporción entre los recursos humanos invertidos en estas áreas y el dinero que se les destina. Se viene concediendo cerca de la mitad de los proyectos de investigación solicitados desde las Universidades. Comparando por comunidades autónomas vemos que la mayor parte de la financiación va a Madrid y Cataluña, estando Aragón en porcentajes muy bajos del total. Aunque, eso sí, tiene recientemente Aragón la mejor ratio de concesión de proyectos (100%), comparado por ejemplo con Andalucía donde se obtiene financiación para menos de la mitad de los proyectos solicitados. También hay una alta proporción de becarios en las áreas de Humanidades (sobre un 20% del total). Con respecto a la dinámica de la investigación en equipo, puede concebirse como algo que impone una dinámica distinta o divergente de la investigación individual; pero es más fructífero el modelo que las concibe o las articula como algo interconectado, que se retroalimenta o beneficia mutuamente.
El historiador Julián Casanova presenta una panorámica de su experiencia en los 20 años desde que se establecieron los programas I+D. Al principio había un serio debate sobre el status científico de las humanidades, por su carácter interpretativo o subjetivo. Desde el principio esto llevó a una restricción de la financiación, y se mantiene esta restricción al aplicarse el parámetro de "investigación no aplicada", que restringe el acceso a financiación importante. Hay que romper, dice, con estos presupuestos, y no aceptar el planteamiento de que "para investigar en Humanidades no hace falta dinero". También ha habido una competencia o solapamiento con las ciencias sociales, donde se venían utilizando métodos estadísticos, "más científicos", y que se llevan comparativamente mucha más financiación para el estudio de cuestiones similares. Necesidades para potenciar la investigación en equipo en Humanidades: - hace falta una agenda de investigación a largo plazo: no ligada accidentalmente a un proyecto puntual que se acabe y ya está. - capacidad de generar un grupo y dedicarle trabajo: Un problema es que en Humanidades el trabajo es individual, la producción de libros y artículos potencia a su autor, y los "famosos" no se dedican a organizar un equipo de investigación porque no les compensa. Muchas veces hay grandes investigadores individuales que no tienen capacidad para generar grupo: y se desarrollan rechazos a la dinámica de trabajo en grupo, a los procesos de evaluación, al papeleo y la gestión administrativa, informes y memorias, etc. - el equipo debe ser un lugar de debate intelectual y de formación de investigadores, no sólo un instrumento de investigación. En España falta esta tradición, que se acusa en Historia en la falta de escuelas historiográficas que sigan líneas de trabajo consistentes. - La internacionalización del equipo y de su trabajo es crucial. Hay que seguir el tipo de cosas que se hacen en otros países, intercambiar, comparar, participar en congresos, traducir, mantener contactos, participar en publicaciones. El trabajo en equipo bien llevado impone dinámicas como el aprendizaje de idiomas, la organización de la burocracia y el papeleo para la justificación de la investigación... es trabajo que parece hostil, que echa para atrás el investigador, a menos que sea muy consciente de que es la única manera de desarrollar una escuela. Los grupos de excelencia en Historia tienen presupuestos muy bajos comparados con los demás grupos de excelencia en otras macroáreas, auqnue cubran todos los parámetros... porque no se consideran investigación aplicada. Hay que luchar contra esta consideración, potenciar la relevancia social de la investigación en Humanidades, y mantener estrategias continuadas de desarrollo y promoción del trabajo organizado, con contactos con otros grupos e individuos, con participación sistemática en congresos, pero presentándose en nombre del grupo, representando un trabajo de equipo. Casanova dice sin embargo que es pesimista, y que los investigadores destacados seguirán prefiriendo la dinámica de trabajo individual a los sacrificios que exige el trabajo en grupo y las pocas ventajas inmediatas que reporta.
José Solana, de Filosofía, habla representando a los investigadores no integrados en equipos. Pero no para criticar el trabajo en equipo, que considera puede ser más eficiente y plantearse retos más ambiciosos inabarcables para un individuo. Pero hay problemas prácticos para localizar a colegas que trabajen en la misma línea y estén dispuestos a formar equipos. Los números requeridos son una limitación. Hay muchos problemas prácticos, en especial en áreas pequeñas y con poca implantación. Y hay problemas de sintonía: es difícil en cuestiones de Humanidades tener puntos de vista comunes incluso sobre cuestiones fundamentales. La crítica que proporciona el trabajo en grupo de por sí debe ser suplida en el caso de la investigacion individual con la asistencia a congresos, seminarios, etc. A la hora de plantear un grupo de investigación, son recomendables estos puntos: - El proyecto debe articularse sobre el tema fundamental de la investigación de sus miembros, no ser una cuestión adyacente u oportunista para aprovechar una convocatoria, o por lo último que se lleve. - El proyecto debe cuestionar lo ya sabido. Un proyecto destinado a reforzar la visión ya vigente no tiene interés. Aquí nos encontramos con el problema del agotamiento del modelo clásico de estudios humanísticos, basado en la hermenéutica. Existe una contradicción entre la democratización de la sociedad contemporánea y el carácter antidemocrático de los principales líderes de pensamiento que han orientado la investigación filosófica en el XX (supongo que se refiere en primer lugar a Heidegger). - Los investigadores deben adquirir un bagaje intelectual adecuado. Esto incluye una familiaridad con el manejo de idiomas modernos, y clásicos si lo requiere la temática, y actualidad en el uso de herramientas informáticas. - Es importante la afiliación a sociedades académicas sobre la materia objeto de investigación, y realizar en congresos el trabajo de crítica, intercambio, etc., previo a las publicaciones. También en cursos de doctorado, másteres... - Es importante el uso de la información accesible a través de Internet, y también por medios más tradicionales como el préstamo interbibliotecario. - También sería importante desarrollar las estructuras de apoyo a la investigación por parte de la Universidad, que actualmente son insuficientes.
Isabel Ubieto, de Biblioteconomía y Documentación, observa que el rendimiento investigador está en relación con las obligaciones docentes y de gestión. Si éstas son elevadas (como en esta área de reciente desarrollo, y reciente traslado a Ciencias Sociales), hay poco tiempo que dedicar a la investigación. Hay que preparar muchas asignaturas nuevas, y hay constantes necesidades de coordinación. Otros problemas del investigador: - La falta de reconocimiento a la docencia. - Falta de apoyo secretarial y de asesoramiento técnico (informática, etc.). - Deberían incentivarse las licencias sabáticas —de hecho deberían ser obligatorias regularmente, para dedicarse a investigar. - Deben crearse ya las figuras y comisiones específicas de coordinación de titulaciones de grado y máster, para descargar de estas labores a los profesores de la titulación (o reconocérselas). - Debería crearse una especie de "Observatorio de la investigación" en la Universidad que aglutinase la información disponible en la OTRI, FEUZ, las convocatorias de proyectos por modalidades, etc. Falta orientación y organización. - Podrían desarrollarse sistemas coordinados para gestionar la información de sitios como Sideral, las bibliografías y publicaciones en red, etc., que no tenga que ser el propio investigador el que se encargue de introducir la información. - Deberían crearse foros informáticos de acceso interno desde la universidad, para intercambiar experiencias e información con otros investigadores, y conocer lo que se hace en la propia universidad. Falta contacto con lo que hacen nuestros propios vecinos en el despacho de al lado. - Hay que facilitar la previsión de la elaboración de proyectos, pues a veces hay poco tiempo entre la convocatoria y la fecha límite de plazo, pero parte del trabajo se podría adelantar. - Hay que organizar y difundir mejor la información sobre convocatorias: hacer la información más accesible o intuitiva en la red de la universidad. - También habría que elaborar listas de proyectos ya realizados, hacer accesibles las memorias, en repositorios de acceso abierto. Falta difusión y accesibilidad de los resultados obtenidos. - Podrían desarrollarse programas informáticos que transfiriesen la información automáticamente de repositorios a bibliografías, etc. - Hay que potenciar la traducción a diversos idiomas de los principales artículos y resultados de investigación, y enviarlos a las revistas de impacto internacional. Desarrollar la visibilidad de la investigación. - Debemos participar en los organismos evaluadores para facilitar los procedimientos y normalizar impresos, requisitos, etc. - También es muy necesario suprimir trabas administrativas que limitan los accesos a las convocatorias. Por ejemplo, el fallecimiento de una profesora llevó a la disgregación de un equipo interdisciplinar, pues no se pudo conseguir completar las cifras de doctores requeridos. - Hace falta trabajo de promoción de la "marca" del equipo y de la Universidad de Zaragoza, logos, desarrollar webs de los grupos, "márketing" que promueva la visibilidad. - Haría falta un mejor directorio del PDI en la página web de la universidad: que se pudiese buscar por áreas de conocimiento, por líneas de trabajo de las personas... - Más coordinación dentro de la propia universidad a la hora de facilitarse a sí misma sus resultados: por ejemplo, que las publicaciones de Prensas Universitarias vayan directamente a las bibliotecas de la Universidad. - Podría desarrollarse un convenio con Google, para hacer visibles las publicaciones de la Universidad en Google libros, Google académico... - Falta desarrollar la agregación RSS para seguimiento de novedades, buzones de preguntas....
En todas estas cosas volveré a insistir yo en el turno de preguntas. Enfatizo la opacidad de la web de la universidad, y su disgregación. La falta de un agregador de páginas web allí: la falta de cosas como foros, blogs, sistemas de comunicación que potencien el intercambio de información y de ideas, páginas dinámicas que hagan circular la información y ayuden también a difundir la investigación. Las páginas de la universidad son unidireccionales: no hay manera de añadir contenido en ellas. Esto es alarmante dado que estos medios están por todas partes, menos en la universidad: es como si se hubiera cerrado en banda a ellos, siendo que su desarrollo es gratuito. Una paradoja que no se entiende.
(Aunque yo sí la entiendo muy bien. Decía Foucault en L'Ordre du discours que la Academia se basa en la rarefacción del discurso: no en potenciarlo, sino en canalizarlo y limitarlo seriamente: ponerle marcos para atraer la atención a los discursos seleccionados, autorizaciones.... Desde este punto de vista, demasiado discurso, demasiada potenciación de la información, va en contra de tendencias muy pero que muy arraigadas y que tocan a la esencia misma de la Universidad).
En la discusión, se insiste mucho en los requisitos absurdos relativos a números de profesores en los grupos, a que sean docentes universitarios, a que sean aragoneses... El Dr. Casanova insiste en que hay que cambiar el planteamiento porque se desaprovechan recursos humanos valiosos con estos requisitos administrativos absurdos, impuestos a veces desde la DGA.
Yo concurro y recuerdo el caso del proyecto que se me denegó por no tener bastantes aragoneses en el equipo. Subrayo que la Universidad no se ha opuesto a estos criterios, sino que los ha hecho suyos sin más, con aquella norma que estableció que los grupos reconocidos por la Universidad de Zaragoza serían los reconocidos por la DGA.
Varias intervenciones subrayan las bondades del sistema de I+D y lo mucho que se ha potenciado la investigación gracias a las convocatorias de proyectos y el trabajo en equipo: el desarrollo de redes de colaboración, la imposición de una disciplina de trabajo, etc.
Con lo cual también concurro. Pero, por presentar una perspectiva más crítica con el tema, observo que a veces los grupos de investigación pueden generar dinámicas de grupos indeseables, y convertirse en feudos. Por ejemplo, como sucede en mi departamento, donde los grupos han impuesto una normativa que impide el acceso a postgrado y a la dirección de tesis de los profesores que no están integrados en ellos. Esto despierta exclamaciones de asombro en el público—ante lo cual les digo que sí, que siempre me dice la gente de otros departamentos que es algo increíble, pero que se viene haciendo año tras año en mi departamento. Otra cuestión criticable sobre el funcionamiento de los grupos: que normalmente el grupo beneficia sobre todo a su director. Cuando para la promoción en cátedras se exige no ya investigar en grupo, sino dirección de grupos de investigación (como sucedió en la cátedra a la que yo me presenté, donde se me reprochó "falta de dirección de investigación"), hay que replantearse si al participar en un grupo estás promocionando tu carrera, o la de otra persona. Requiere un planteamiento a largo plazo esta cuestión. Las convocatorias de proyectos de I+D venían presuponiendo un encumbramiento del director, y presuponían una continuidad del mismo (más bien que un trabajo en equipo, por un grupo de iguales, es un trabajo dirigido por un director, o para un director). Y hasta un delfinato para la herencia del grupo llegó a apuntarse ya de modo oficial. Estas dinámicas, observo, pueden convertirse en antidemocráticas y desvalorizar la labor de los miembros del grupo que no sean el director. A esto replica el Dr. Casanova que en cuestiones de investigación él sí es totalmente antidemocrático: que hay que tener claro que él sabe más que sus becarios. Y que esto que digo yo supone no tener en cuenta el trabajo que lleva la administración del grupo, el papeleo agotador, que recae mayormente sobre el director, y que sólo puede uno animarse a hacerlo, cuando no tiene ninguna necesidad de promoción personal, si realmente cree que el trabajo en grupo es necesario para promover la investigación, y crear escuela.
(Cosas que no negaré. Si bien en los equipos hay que tener en cuenta a otras personas que trabajan en ellos, y que no son "los becarios").
Notas tomadas en el seminario de la Cátedra Banco de Santander-UZ sobre la innovación docente en la Universidad. "Hacia la internacionalización de la universidad española por la normalización, traducción y posicionamiento en Internet", impartido por Pedro Aranzadi Elejabeitia, de Universia.
Hace años Universia se sumó a la iniciativa OpenCourseWare del MIT y desde hace un par de años se viene trabajando intensamente en estrategias de posicionamiento en buscadores con la intención de potenciar la visibilidad en red de la contribución de la Universidad española al OCW. http://ocw.universia.net/es/ Inicialmente se tradujeron materiales de cursos del MIT (100 cursos). Esto ya se discontinuó en 2003, desde entonces se añaden cursos de las universidades españolas e iberoamericanas asociadas a Universia. http://mit.ocw.universia.net El MIT tiene 2000 cursos en OCW, y entre los que han añadido los demás hay unos 6000 cursos en el sistema central del OCW. En el OCW Universia se procuraron desarrollar técnicas de márketing y posicionamiento en buscadores, como había hecho antes Universia, primero con Altavista y luego con Google. Premisas de visibilidad en Internet: - el contenido tiene que ser amigable para la araña de Google. - la colocación de enlaces tiene que facilitar esta visibilidad (dos usabilidades: la del usuario y la de las arañas de los buscadores). - Los metadatos de las páginas siguen los formatos adecuados. - Quién te enlaza. Las universidades enlazan a Universia, y eso es un criterio importante para Google, y vuelve a Universia.es visible, con pagerank 10. Y esto va en bola de nieve, cuado más te enlazan, más se te encuentra y más te enlazan. ¿Cómo crear el árbol de navegación desde las páginas de cada asignatura al frente del portal? Se decidió incluir las páginas clasificadas a través de áreas de conocimiento (aunque estén anticuadas, favorece la organización informativa de cara a la búsqueda). 214.000 usuarios únicos el pasado mayo. Salen 1.110.000 p. de Universia OCW en Google- cuando sólo hay 600 cursos. Los profesores debían incluir, además del área, palabras claves descriptoras en los cursos, palabras que se tradujeron a 14 idiomas. (Los que aparecen en la página de Universia). También la información básica del curso. (Ver búsqueda avanzada de Google, búsqueda de tags: salen 966.000 páginas de palabras clave). Y así las páginas del portal de Universia aparecen bien posicionadas en Google, facilitando la navegabilidad, y multiplicando por los catorce idiomas utilizados. Así se consigue atraer a la gente, poniendo la información en su idioma. Los cursos se encuentran distribuidos en el servidor OCW de cada una de las universidades adheridas a Universia. El asunto de la propiedad intelectual es importante, y esto puede resultar problemático debido a los distintos usos respecto a esto en Iberoamérica especialmente. En Universia se pueden incluir cursos de muy distinto tipo: no sólo asignaturas de los planes de estudio de la universidad, sino otro tipo de cursos que quieran incluir los profesores. (Cursos del ICE, etc.). Se utilizan licencias tipo CreativeCommons. Esto es un problema a veces por la inclusión en los cursos de contenidos sometidos a otro copyright. A veces ha habido que retirar materiales que provenían de libros, etc. Es verosímil que serán los propios profesores los que se encargarán de que el material que publican, que da imagen de ellos en la red, serán los que se ocupen de que el material esté en condiciones. Es presumible que los materiales se refinarán y seleccionarán al ir infuyéndose unos a otros, en sus contenidos o presentación. Por otra parte, la disponibilidad del material es sólo un elemento en la enseñanza-aprendizaje. El sitio de la Universidad de Zaragoza sólo tiene por ahora 6 asignaturas, con cuarenta y tantas pendientes de publicar (algo que requiere mucha verificación de autoría, contratos, autorización a la Universidad para 10 años en la red etc). http://ocw.unizar.es Yo pregunto si existe en general apoyo técnico, pues se limita si no la cuestión en exceso a los profesores que se manejen bien en la elaboración de materiales digitales. Universia no puede plantearse crear una oficina de apoyo específica; hasta ahora depende del apoyo individual que se busque cada profesor, y sería deseable el establecimiento de oficinas de apoyo técnico específicas en las universidades individuales. Otras preguntas van por el camino de la nueva obsesión con quinquenios, puntuaciones, etc. - esto se tiene en cuenta, aunque aún falta mucha institucionalización. Se utiliza la expresión "ingeniería del currículum" - el profesor busca reconocimiento ya que se le exige hacer méritos docentes de cara a Bolonia, la ANECA, etc. El ponente es consciente de que teniendo en cuenta que el OCW se basa en el trabajo voluntario del profesor, a cambio de nada, ha tenido un éxito sorprendente. Se está estudiando la posibilidad de asignar a los cursos OCW un ISSN, o un DOI o algo que suponga un reconocimiento como publicación docente. El gráfico de visitas muestra cómo responden las visitas a la adición de cursos y traducciones, por las estrategias de posicionamiento. Otra pregunta se refiere a licencias: se recomienda a Universia difundir la licencia ColorIuris, que permite identificar al usuario (al menos si éste no hace trampa). Sería planteable una pequeña modalidad de registro como usuario (aun si coninúa siendo gratuito) para acceder a los materiales del OCW. También se están empezando a desarrollar sistemas de exportación automática de contenidos del Anillo Digital Docente (Moodle) al OCW. Parte de los contenidos únicamente, claro, pues son dos conceptos distintos, uno es apoyo a la docencia en red, otro es sólo difusión y accesibilidad de materiales. Estudiando los índices de tráfico, se ve que Universia deriva un índice muy grande de sus visitas hacia OCW, gracias a estas estrategias de posicionamiento. Se está intentando difundir esta manera de actuar y posicionarse. ¿Cuestiones de problemas de estandarización, de disminución de la figura del profesor, etc? Eso queda muy lejos como para planteárselo. De modo realista, se está en una fase muy inicial. De momento se está intentando promover tanto la cantidad (añadir cursos) como la calidad (con los filtros en cada universidad, e iniciativas como los premios de Universia a los mejores materiales docentes en red).
Nos comunica la secretaria del Departamento de Filología Inglesa y Alemana lo siguiente:
Querid@s colegas:
En relación a la consulta elevada por el Dr. García Landa en el punto 12 (Ruegos y Preguntas) del Consejo Ordinario de Departamento con fecha 21 de abril de 2009, sobre la legalidad de la abstención en las votaciones en Consejo de Departamento y en las diferentes Comisiones departamentales, se informa al Departamento de que, tras detectar cierta ambigüedad en la Ley del Procedimiento Administrativo General (Ley Nº 27444) en su Capítulo II, Subcapítulo V, Arts. 101.1 y 101.2 (vid. infra), se trasladó la consulta a la Secretaría General de la Universidad de Zaragoza. Este órgano confirmó que en todo órgano colegiado, cuando se somete una propuesta a votación, los miembros del mismo puede votar a favor, en contra, o abstenerse. Si la votación es secreta y se hace mediante papeleta se tiene que poder votar también en blanco. Por otra parte, el voto nulo no es una opción en sí misma, pero puede ocurrir que, en el caso de votaciones mediante papeletas, alguna de ellas no responda a la cuestión planteada o incumpla los requisitos que rigen en la votación de que se trate. No obstante, como indica el Art. 101.2, quien se abstenga en una votación deberá fundamentar su postura por escrito:
"Artículo 101.- Obligatoriedad del voto 101.1 Salvo disposición legal en contrario, los integrantes de órganos colegiados asistentes a la sesión y no impedidos legalmente de intervenir, deben afirmar su posición sobre la propuesta en debate, estando prohibido inhibirse de votar. 101.2 Cuando la abstención de voto sea facultada por ley, tal posición deberá ser fundamentada por escrito."
Bien, pues me sigue pareciendo que tenía yo al menos parte de razón en esta cuestión y que nuestras votaciones no se atienen al procedimiento administrativo. Entiendo que si el personal desea inhibirse masivamente en las votaciones (como sucede con cierta frecuencia) tendrá que optar o bien por pedir votación secreta, y votar en blanco, o bien, si la votación es a mano alzada, justificar su abstención por escrito—cosa más trabajosa que levantar la mano.
Me temo, por otra parte, que la ley a la que nos remiten para hacer esta aclaración no nos rige, pues es una ley peruana. A la que yo me remito es a la Ley (española) 30/1992, de 26 de noviembre de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común. (Entiendo que la Universidad no ha establecido un procedimiento administrativo propio en lo que se refiere a la votación en órganos colegiados).
En el Capítulo II, sobre órganos colegiados (que lo somos el Consejo de Departamento), Art. 24. 1. c) se especifica la obligación de votar de los funcionarios, autoridades o empleados que forman parte como tales de un órgano colegiado de la Administración Pública:
C) Ejercer su derecho al voto y formular su voto particular, así como expresar el sentido de su voto y los motivos que lo justifican. No podrán abstenerse en las votaciones quienes por su cualidad de autoridades o personal al servicio de las Administraciones Públicas, tengan la condición de miembros de órganos colegiados.
Entiendo que en las votaciones secretas sí se mantiene la posibilidad de votar en blanco, por vacío legal o imposibilidad de control—aunque a mi entender el espíritu de la ley sugiere que las votaciones tienen que ser no inhibitorias, es decir, afirmativas o negativas. Y desde luego no se puede votar en blanco a mano alzada: la mesa debe contabilizar los votos a favor, y los votos en contra. Y quienes se abstengan, que lo justifiquen—eso si quieren atenerse a la legalidad, claro.
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PS, 3 de junio. Hoy en el Consejo de Departamento volvemos sobre el tema. Vuelvo a solicitar que se aclare cuál es el procedimiento legalmente establecido - porque la Dirección, a pesar de la consulta, cree que la ley es ambigua y que se contempla la posibilidad de abstención. Yo les recuerdo que nuestra actuación como funcionarios se deber regir no por los "usos establecidos" o por "lo que nos guste hacer" o "lo que opine la secretaría de la Universidad que hay que hacer", sino por la ley de procedimiento administrativo—nos guste o no.
Aprovecho para aclarar que a mi entender esta ley desde luego admite la abstención, pero precisamente para los casos que regula en el apartado siguiente al que he citado: casos de conflictos de intereses, parentesco, etc. En los demás casos no especificados, los funcionarios tienen prohibición de abstenerse, como deja bien claro el caso general de la ley. Y al no mencionarse votos en blanco, etc., se entiende que esta figura no está contemplada, pues queda asimilado el voto en blanco a su análogo más próximo, que es la abstención, y que está prohibido. Mientras no me lo explique mejor un jurista.
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Re-PS, 26 de junio. Nos comunican desde la Secretaría del Departamento lo siguiente sobre los votos y la abstención:
Estimados/as compañeros/as:
Tras consultar de nuevo al Secretario General de la UZ respecto a la posibilidad de que los miembros del Consejo de Departamento se abstengan en las votaciones, su respuesta fue la siguiente: en toda propuesta sometida a votación en un órgano colegiado, sus miembros pueden emitir un voto a favor de la propuesta, un voto en contra, o un voto en blanco, ya sea la votación con papeleta o a mano alzada. No se puede "votar abstención", porque la abstención en sí misma implica un no-voto. El Secretario General añadió que éste es el procedimiento que se sigue en órganos superiores como Juntas de Facultad y Consejo de Gobierno y que siguiendo este procedimiento en Consejo de Departamento no incurrimos en ninguna ilegalidad.
Por otra parte, se comprometió a confirmar su interpretación de que la imposibilidad de abstención que cita el artículo 24.1.C de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, se aplicaría exclusivamente al Director de Departamento en cuanto "autoridad".
Un cordial saludo, Mónica Calvo Pascual Secretaria del Dpto. en funciones
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Re-rePS, el 5 de octubre. Tras la consulta al Gabinete Jurídico, se tiene una perspectiva distinta. Nos pasa esta comunicación el departamento:
Estimados/as compañeros/as:
Tras recibir nuevamente respuesta de la Secretaría General de la Universidad respecto a la posibilidad de "abstención" en Consejo de Departamento, me pongo en contacto con vosotros para comunicaros sus conclusiones:
1. "En toda propuesta sometida a votación en un órgano colegiado, sus miembros pueden emitir un voto a favor de la propuesta, un voto en contra, o un voto en blanco, ya sea la votación con papeleta o a mano alzada. No se puede ’votar abstención’, porque la abstención en sí misma implica un no-voto". El Secretario General añade que éste es el procedimiento que se sigue en órganos superiores como Juntas de Facultad y Consejo de Gobierno y que siguiendo este procedimiento en Consejo de Departamento no incurrimos en ninguna ilegalidad.
2. En relación a la contradicción entre los artículos 24.1.C y 27.4 (citados debajo) de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, el Vicesecretario General responde, siguiendo la opinión del Gabinete Jurídico de la Universidad, que la prohibición de abstención que hace el artículo 24.1.C de la LRJAPPAC afectaría a todas las autoridades y el personal al servicio de las Administraciones Públicas que formen parte de órganos colegiados. En este caso, como en un Consejo de Departamento todos sus miembros están al servicio de la Universidad, esa prohibición les afecta a todos. Ello significa que pueden votar a favor o en contra y sólo pueden votar en blanco en aquellos casos, como en las elecciones, en los que se establezca esa posibilidad.[Añado la negrita] Sin embargo, añade que en la práctica ningún órgano colegiado de esta Universidad se ciñe a la literalidad de la ley y todos ellos admiten el voto en blanco en su funcionamiento ordinario, admitiendose una suerte de aplicación general del artículo 27.4 de la LRJAPPAC. [O sea: ninguno sigue la ley y todos admiten un procedimiento irregular]
Así pues, Secretaría General deja claro que, como en el resto de órganos colegiados de la Universidad de Zaragoza, en Consejo de Departamento siguen siendo legales y admisibles las opciones de voto a favor, voto en contra y voto en blanco.
Un cordial saludo,
Mónica Calvo Pascual Secretaria del Departamento, en funciones
Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común. Título II. De los órganos de las Administraciones Públicas. Capítulo II. Órganos colegiados.
Artículo 24. Miembros.
1. En cada órgano colegiado corresponde a sus miembros: C) Ejercer su derecho al voto y formular su voto particular, así como expresar el sentido de su voto y los motivos que lo justifican. No podrán abstenerse en las votaciones quienes por su cualidad de autoridades o personal al servicio de las Administraciones Públicas, tengan la condición de miembros de órganos colegiados.
Artículo 27. Actas.
4. Cuando los miembros del órgano voten en contra o se abstengan, quedarán exentos de la responsabilidad que, en su caso, pueda derivarse de los acuerdos.
De esto deduzco:
a) Que tenía yo razón: los miembros de los órganos colegiados no pueden abstenerse, ni votar en blanco, más que en los casos previstos explícitamente por la ley. En los demás, hay que votar "a favor" o "en contra" de la propuesta presentada.
b) Que la Universidad viene actuando, en la generalidad de sus órganos colegiados, vulnerando o ignorando esta ley. Evidentemente, el hecho de que una costumbre "administrativa" venga contraviniendo la ley no la hace más legal.
d) Que la Universidad va a seguir actuando así, instalada en la irregularidad, y que su propio gabinete jurídico lo considera una cuestión menor que no merece propósito de enmienda.
d) Que cualquier decisión adoptada irregularmente, sobre todo con una MAYORIA de abstenciones y votos en blanco (caso habitual en las decisiones polémicas o irregulares de nuestro departamento) es impugnable por este motivo, al margen del contenido de la decisión (y hacemos aquí abstracción también de las arbitrariedades y decisiones erráticas de jueces y tribunales).
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PS: A partir del primer Consejo de Departamento de este curso 2009-10, en nuestro departamento se contabilizan los votos en blanco como votos NULOS: y parece esto lo correcto si nos atenemos a los términos de la ley. Veremos si se mantiene la coherencia de esta medida.
Al menos, por mérito—ya soy Emérito. Me falta la edad. Acaba de sacar la Universidad de Zaragoza un plan de jubilación anticipada para sus profesores mayores de sesenta años (ahí fallo, por suerte)—para sacárselos de encima nombrándolos Eméritos, con rebajilla de sueldo y unas poquitas clases (pocas) si quieren.
Otro dato a tener en cuenta es que tendrán "plena capacidad" investigadora, para dirigir proyectos y tesis doctorales, y tendrán derecho a usar los medios del Departamento. Mira, eso yo no puedo— porque una normativa interna (e ilegal) que se han sacado de la manga los coordinadores del postgrado de mi departamento, me impide dirigir tesis en mi departamento— y dar clases de segundo ciclo. Tendré que esperar a cumplir los sesenta para que se me garantice la plena capacidad que ya me garantiza la LOU— aunque en esta universidad todas las garantías legales son papel mojado. Como en todas las autonomías plenas.
Me consolaré con el vanidoso pensamiento de que la Universidad, aunque no me deje dirigir tesis ni nada, y envíe a su abogada a argumentar estas cosas impresentables, contra mis recursos....
... que bueno—por lo menos la Universidad sí piensa que le he prestado servicios destacados, y me envíaría alegremente a la jubilación si ay, si tuviese unos añitos más. Los "servicios destacados" consisten en disponer "al menos, de seis tramos, entre quinquenios de docencia y sexenios de investigación, reconocidos por los organismos competentes", o cinco tramos y un ejercicio de cargo unipersonal. Bueno, yo tengo siete tramos de esos, o sea que cuando llegue a emérito, seré destacadísimo emérito... con pocas tesis dirigidas, claro, que eso de dirigir tesis me lo prohíben por norma en mi universidad, si no les aporto subvenciones.
PS : El 15 de junio, nos anuncian los sindicatos mayoritarios que han dado su conformidad al plan de prejubilaciones "eméritas". Disiente CGT Universidad, que nos pasa esta valoración:
CGT-UNIVERSIDAD
Si nadie lo impide, en el próximo Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza (UZ), a celebrar el 16/06/2009, será aprobado el denominado Plan de Incentivación de la Jubilación Voluntaria del Profesorado de los Cuerpos Docentes Universitarios. En su preámbulo, este Plan al que puede acogerse potencialmente el personal docente funcionario (PDI-funcionario) de la UZ que haya cumplido los 60 años con algunos requisitos mínimos, bajo la figura de profesor Emérito*, destaca que pretende fomentar el rejuvenecimiento de la plantilla de PDI de esta universidad.
(*) Emérito/ta. (Del lat. emeritus).: 1. adj. Dicho de una persona: Que se ha retirado de un empleo o cargo y disfruta algún premio por sus buenos servicios. 2. adj. Se dice especialmente del soldado cumplido de la Roma antigua que disfrutaba la recompensa debida a sus méritos.
CGT no ha querido sumarse a la firma de este Plan, o normativa, a diferencia de los sindicatos mayoritarios que públicamente se han congratulado del acuerdo alcanzado en la Mesa Sectorial de PDI de la UZ. Son numerosos los motivos por los que CGT no se ha sumado a la firma del mismo, algunos de los cuales destacamos a continuación.
1.- PRIVILEGIOS DE CLASE. No estamos de acuerdo con la implantación de planes de jubilación anticipada que conlleven una discriminación entre los diferentes trabajadores de la función pública. Fomenta, en particular, la desigualdad entre trabajadores de una misma empresa y, en general, la desigualdad social.
2.- ¿ES LEGAL?. No se trata de una jubilación real, dado que el profesor que se acoge al Plan puede seguir prestando sus servicios a la UZ impartiendo hasta 1/3 de su carga docente plena si así lo deseara. Pero el Plan tampoco establece mecanismos de control sobre el resto de actividades, si las hubiera, que deba desarrollar el profesor "jubilado", ni tan siquiera un seguimiento mínimo de estas actividades por parte del Departamento al que pertenezca.
3.- REJUVENECER = AMORTIZAR. El Plan rejuvenece la plantilla de la UZ simplemente con la amortización de las plazas de profesorado que se acojan al mismo. Tal vez por ello, ningún epígrafe de la norma garantiza que se contrate un docente y/o investigador en formación en el puesto del docente jubilado, conviertiéndose por tanto la norma, si así se deseara aplicar, en un Plan de Amortización de plazas de PDI-funcionario.
4.- PRECARIEDAD LABORAL. El Plan condenará al PDI más joven de la UZ a la precariedad laboral y a la falta de promoción, condicionada por la falta de recursos económicos, ya que la UZ hipoteca una parte de sus recursos a la retribución de PDI que potencialmente pudiera no realizar actividad alguna. Grosso modo, es MUFACE la que se hace cargo, en aplicación de la legislación vigente de clases pasivas, de abonar al profesor jubilado según el Plan algo más del 50% de su retribución ordinaria anual. La UZ abonará la diferencia hasta completar la retribución que percibiría el profesor si estuviera en activo (salvo complementos autonómicos por méritos, pendientes de negociación).
5.- AUSENCIA DE DEBATE. Tampoco CGT puede admitir la forma en que se ha llevado a cabo la gestación del Plan en una Universidad Pública. Se ha fomentando el oscurantismo al no difundir, con anterioridad al acuerdo sindical alcanzado en la Mesa Sectorial, información y documentación sobre el mismo en las listas habituales de distribución de información al PDI, lo que hubiera permitido la participación de toda la comunidad universitaria en el debate de la conveniencia del desarrollo de un plan de jubilaciones y de su implantación en una etapa de cambios profundos en el sistema universitario europeo.
CGT-UNIVERSIDAD denuncia que es el ahorro en gastos de personal, amortizando plazas de PDI, la principal motivación que ha llevado a la UZ a la puesta en práctica de este Plan de Incentivación de la Jubilación Voluntaria, sin valorar los efectos negativos que pueden derivarse de su implantación.
En su último Consejo de Gobierno, la Universidad de Zaragoza rechazó un título propio en Homeopatía que se proponía para su aprobación, pero no lo rechazó porque la homeopatía sea una pseudociencia, sino porque la Universidad ya tiene otro título propio sustancialmente coincidente. (El postgrado en "homeopatía clínica", será). En un resumen del Consejo de Gobierno que pasa el Colectivo de Profesores se reseña
el rechazo de un título propio en Homeopatía que había sido informado negativamente por la Comisión de Docencia de la Universidad, atendiendo a las alegaciones presentadas y una vez detectadas algunas disonancias en su presentación. El Vicerrector explicó que, coordinado por el mismo responsable —el profesor Lanuza—, existía ya otro título propio con contenidos similares. En consecuencia, lo oportuno no era crear un segundo curso prácticamente igual al existente, sino optar por la fusión de ambos. En el turno de intervenciones, el Decano de Medicina tomó la palabra para defender el caso del título en Homeopatía. Aseguró que había razones para ofrecer los dos cursos simultáneamente. A pesar de tener un mismo coordinador y contenidos similares, eran títulos diferentes, con objetivos distintos y dirigidos a alumnos también diferentes. Quería anunciar, por lo tanto, la presentación de un recurso a la Comisión de Docencia de la Universidad con el fin de que fuera reconsiderada esta decisión.
Quizá deberían empezar por modificar la Wikipedia, que los podría dejar en mal lugar a estos decanos y doctores que defienden la homeopatía. Allí (y en otras partes, digamos) la homeopatía se considera una pseudociencia, sin eficacia probada, sin principios activos en sus "medicamentos" y sin hipótesis racionales sobre un posible mecanismo de acción, puesto que "contradice los principios mejor establecidos de la física, de la química y de la biología sin ofrecer explicaciones alternativas". Y que de hecho "ninguna organización científica de prestigio le presta credibilidad" a la homeopatía. (¿Excepto la Universidad de Zaragoza, será?).
Claro que la Universidad de Zaragoza debe ser más seria que la Wikipedia, me imagino, y doctores tiene la iglesia para rebatir opiniones controvertidas.... Pero oye, lo raro es que sobre pseudociencia nadie dijo nada en el Consejo de Gobierno, si nos atenemos a lo que nos cuentan.
De todos modos, aunque ofreciesen un máster en homeopatía también sería un pseudo-máster, como todos los de esta lista, que tienen nombre de título oficial sin serlo.
¿Para cuándo el máster en Frenología, o el Postgrado en Astrología y Tarot?
Parece que falta algún principio activo de control en esta Universidad también. Si se deja que en cada sector imperen los intereses particulares del grupo que allí lidere, por el principio de no intervención, se puede llegar a extremos ridículos. Se vota por acuerdo, o por respeto mutuo, que la semana tiene doce días y así pasa a ser, democráticamente, en aquel corroncho. Y no lo digo por la homeopatía, de la que sólo sé lo que pone en la Wikipedia—hablo por mi departamento, donde han votado que sólo estén autorizados a dirigir tesis quienes tengan subvenciones.
Ha aparecido en el Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza, un tanto inesperadamente, el texto de protesta que les envié por sus continuadas censuras de mis opiniones, que desaparecían allí como en un sumidero sin acuse de recibo ni explicación. Igual todo esto es producto de la dejadez y la arbitrariedad, o quizá se está reconduciendo la política de censura; no sé. Observaré que mi texto ("Censores Habemus") sale allí con fecha del día que lo envié, el día 14 de mayo, pero ha aparecido allí una semana más tarde, cosa que no es la primera vez que sucede. Tampoco se han estirado hasta publicar los textos que les he enviado durante este año pasado. Sea como sea, les envío este comentario adicional felicitándoles por este aparente cambio de actitud—
–Ya admiten críticas. Es un primer paso.
Veo que (contra mis previsiones) sí han publicado mi crítica a la política del Rincón de Opinión. Enhorabuena. Sigan así, y poco habrá que objetar al funcionamiento de este foro. Eso sí, debería empezar el Rincón de Opinión por atenerse a sus estatutos: nombrar moderadores, que sean conocidos, y abrirse al libre acceso en Internet (no en la "intranet", que no dictó eso el Consejo de Gobierno). Y ya sea por normativa, ya por cortesía, deberían exponerse los motivos a los autores si se rechaza publicar alguna opinión—aunque no veo ninguna razón para hacerlo si no contraviene ninguna ley y se atiene a las normas de corrección que se establezcan. Los administradores deberían ser eso, administradores y en todo caso moderadores. Nunca censores de opinión, pues es la censura lo que no debería tener lugar en la Universidad, no las opiniones que viniendo de la comunidad universitaria se expongan razonadamente. Para eso se supone que está este foro, así que disculpen si no les doy las gracias por publicar lo que les envío. Es lo que tienen que hacer, ni más ni menos. Un saludo.
Hoy he dado con la página dedicada a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, en la Gran Enciclopedia Aragonesa Online. Es divertida la fe que les tiene el redactor a los Catedráticos y sólo a los Catedráticos. Y me ha llamado la atención este párrafo sobre los años 30 y 40:
Un catedrático de Valencia, el zaragozano Riba, se incorporó a la Facultad de Zaragoza para dar lecciones muy cuidadas de Historia Contemporánea; será el difusor de la afición a la lengua inglesa y dará tono con su elegancia personal y refinamiento social a más de un círculo estudiantil de entonces; junto con el paleógrafo Usón tuvo que asumir la responsabilidad de la Facultad en los años cuarenta, en que ésta experimentó una grave solución de continuidad en su profesorado, que además coincidió con una plétora de alumnos tras los años de la guerra civil, y con un traslado de las enseñanzas desde la vieja Universidad de la plaza de la Magdalena al primer pabellón elevado en la actual Ciudad Universitaria; les cupo lograr la asimilación de numerosos nuevos catedráticos que por estos años se incorporaron al claustro facultativo.
Énfasis mío.... porque desde luego el autor pasa de puntillas por el tema de la grave solución de continuidad. Y la "reseña histórica" de la página de la propia Facultad de Filosofía y Letras es aún más discreta.
Menos eufemismos sobre esas misteriosas Soluciones aparecen en esta entrevista de Carlos Castilla del Pino con Arcadi Espada, donde habla de sus memorias de la época de la guerra y el franquismo, y describe lo que me imagino fue un fenómeno parecido por toda España:
R. Para mí, escribir Pretérito imperfecto era una tarea ineludible. Primero porque era consciente de que mi vida era ejemplar en el sentido cervantino, y por tanto debía narrarla. Y por otra parte yo creía en los efectos terapéuticos de la escritura memorialística. Por ese lado me equivoqué. Yo creía que ese tremendo trauma, del que no me he repuesto ni me repondré nunca, que fue la Guerra Civil, lo liquidaría al escribir sobre ella. No lo he liquidado.
P. Sigue ahí la calle de San Roque donde mataron a sus tíos.
R. Fíjese que a mí lo que más me ha traumatizado de la guerra civil es el descubrimiento de que en el ser humano que tienes a tu lado, de pronto emergen las más brutales y crueles tendencias. Menos mal que mi padre estaba muerto... Porque ver a amigos de mi padre, hombres de la edad de mi padre, que de pronto se convertían en asesinos directos o comprensivos con los que asesinaban, ver que esa especie humana de pronto... Eso me ha conferido un gran escepticismo sobre el hombre. Las memorias me han servido para establecer un cierto orden. Pero consuelo... Nada de consuelo. Es verdad que mucha gente se ha identificado con lo que explico; que he recibido un enorme volumen de cartas. Pero ése es un consuelo sobrevenido.
En la época del franquismo hubo muchos docentes represaliados. Aparte de los muchísimos asesinados directamente (sospechosos ya no sólo por simpatizar con las izquierdas, sino muchas veces tan sólo por ser maestros, o cultos) muchos otros perdieron su puesto, y muchos fueron desplazados a lugares remotos o inconvenientes. Mi padre que estudió Magisterio en Huesca dice que eso le sirvió para tener excelentes profesores que en circunstancias normales hubieran debido estar en cátedras menos pirenaicas.
Yo me pregunto cuántos, y quiénes, fueron los expedientados y "desaparecidos" en cada sitio—por ejemplo en la Universidad de Zaragoza, ya que en ella estamos. Tanto hablar de memoria histórica, costaría poco dedicar una página web a la memoria de quienes perdieron su trabajo, o su vida, ya no digo por defender nada, que seguramente ni oportunidad tendrían... sino por estar donde estaban, o por ser quienes eran, o por ser sus enemigos quienes eran. Supongo que muchos irían a parar al instituto anatómico forense, ese que ahora es una ludoteca, y en el certificado de defunción les anotarían como causa de la muerte "traumatismo craneal", que es como los supervivientes profesionales llamaban al tiro en la nuca.
Más dolería saber quiénes fueron los que accedieron entonces a las plazas "desocupadas". Me parece que eso los principales interesados preferirán no recordarlo mucho. La desmemoria activa aún tiene mucho recorrido en España, y nos reímos de Garzón pidiendo el certificado de defunción de Franco... igual más vale cerciorarse.
Cuando ya no haya ocasión de conocer estas historias, entonces correrán los investigadores a escribirlas. Es más seguro mantener una distancia segura, que estas indagaciones las carga el diablo. Y no llegarán los represaliados a tener una placa conmemorativa en su universidad; todo lo más una nota a pie de página en alguna tesis de historia.
A falta de historia, nos contentaremos con los mundos alternativos de la ficción—el capítulo 4 de Barra Siniestra, de Nabokov, donde se narra la Junta de Gobierno extraoficial que tiene lugar en la Universidad justo tras el golpe de estado del dictador Paduk.
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Vladimir Nabokov,Bend Sinister (1947), ch. 4:
Old Azureus's manner of welcoming people was a silent rhapsody. Ecstatically beaming, slowly, tenderly, he would take your hand between his soft palms, hold it thus as if it were a long sought treasure or a sparrow all fluff and heart, in moist silence, peering at you the while with his beaming wringkles rather thatn with his eyes, and then, very slowly, the silvery smile would start to dissolve, the tender old hands would gradually release their hold, a blank expression replace the fervent light of his pale fragile face, and he would leave you as if he had made a mistake, as if after all you were not the loved one — the loved one whom, the next moment, he would espy in another corner, and again the smile would dawn, again the hands would enfold the sparrow, again it would all dissolve.
Some twenty prominent representatives of the University, some of them Dr Alexander's recent passengers, were standing or sitting in the spacious, more or less glittering drawing-room (not all the lamps were lit under the green cumuli and cherubs of its ceiling) and perhaps half a dozen more co-existed in the adjacent mussikisha [music-room], for the old gentleman was a mediocre harpist à ses heures and liked to fix up trios, with himself as the hypotenuse, or have some very great musician do things to the piano, after which the very small and not over-abundant sandwiches and some triangled bouchées, which, he fondly believed, had a special charm of their own due to their shape, were passed around by two maids and his unmarried daughter, who smelt vaguely of eau de Cologne and distinctly of sweat. Tonight, in lieu of these dainties, there were tea and hard biscuits; and a tortoiseshell cat (stroked alternately by the Professor of Chemistry, and Hedron, the Mathematician) lay on the dark-shining Bechstein. At the dry-leaf touch of Gleeman's electric hand, the cat rose like boiling milk and proceeded to purr intensely; but the little medievalist was absent-minded and wandered away. Economics, Divinity, and Modern History stood talking near one of the heavily draped windows. A thin but virulent draught was perceptible in spite of the drapery. Dr. Alexander had sat down at a small table, had carefully removed to its north-western corner the articles upon it (a glass ashtray, a porcelain donkey with paniers for matches, a box made to mimic a book) and was going through a list of names, crossing out some of them by means of an incredibly sharp pencil. The President hovered over him in a mixed state of curiosity and concern. Now and then Dr. Alexander would stop to ponder, his unoccupied hand cautiously stroking the sleek fair hair at the back of his head.
'What about Rufel?' (Political Science) asked the president. 'Could you not get him?'
'Not available,' replied Dr Alexander. 'Apparently arrested. For his own safety, I am told.'
'Let us hope so,' said old Azureus thoughtfully. 'Well, no matter. I suppose we may start.'
Edmund Beuret, rolling his big brown eyes, was telling a phlegmatic fat person (Drama) of the bizarre sight he had witnessed.
'Oh yes,' said Drama. 'Art students. I know all about it.'
'Ils ont du toupet pourtant,' said Beuret.
'Or merely obstinacy. When young people cling to tradition they do so with as much passion as the ripe man shows when demolishing it. They broke into the Klumba [Pigeon Hole — a well-known theatre] since all the dancing halls proved closed. Perseverance.'
'I hear that the Parlamint and the Zud [Court of Justice] are still burning,' said another Professor.
'You hear wrongly,' said Drama, 'because we are not talking of that, but of the sad case of History encroaching upon an annual ball. They found a provision of candles and danced on the stage,' he went on, turning again to Beuret, who stood with his stomach protruding and both hands thrust deep into his trouser pockets. 'Before an empty house. A picture which has a few nice shadows.'
'I think we may start,' said the President, coming up to them and then passing through Beuret like a moonbeam, to notify another group.
'Then it is admirable,' said Beuret, as he suddenly saw the thing in a different light. 'I do hope the pauvres gosses had some fun.'
'The police,' said Drama, 'dispersed them about an hour ago. But I presume it was exciting while it lasted.'
'I think we may start in a moment,' said the President confidently, as he drifted past them again. His smile gone long ago, his shoes faintly creaking, he slipped in between Yanovsky and the Latinist and noded yes to his daughter, who was showing him surreptitiously a bowl of apples through the door.
'I have heard from two sources (one was Beuret, the other Beuret's presumable informer),' said Yanovsky —and sank his voice so low that the Latinist had to bring down and lend him a white-fluffed ear.
'I have heard another version,' the Latinist said, slowly unbending. 'They were caught while attempting to cross the frontier. One of the Cabinet Ministers whose identity is not certain was executed on the spot, but (he subdued his voice as he named the former President of the State) . . . was brought back and imprisoned.'
'No, no,' said Yanovsky, 'not Me Nisters. He all alone. Like King Lear.'
'Yes, this will do nicely,' said Dr Azureus with sincere satisfaction to Dr Alexander who had shifted some of the chairs and had brought in a few more, so that by magic the room had assumed the necessary poise.
The cat slid down from the piano and slowly walked out, on the way brushing for one mad instant against the pencil-striped trouser leg of Gleeman who was busy peeling a dark-red Bervok apple.
Orlik, the Zoologist, stood with his back to the company as he intently examined at various levels and from various angles the spines of books on the shelves beyond the piano, now and then pulling out one which showed no title — and hurriedly putting it back: they were all zwiebacks, all in German —German poetry. He was bored and had a huge noisy family at home.
'I disagree with you there —with both of you,' the Professor of Modern History was saying. 'My client never repeats herself. At least not when people are all agog to see the repetition coming. In fact, it is only unconsciously that Clio can repeat herself. Because her memory is too short. As with so many phenomena of time, recurrent combinations are perceptible as such only when they cannot affect us any more — when they are imprisoned so to speak in the past, which is the past just because it is disinfected. To try to map our tomorrows with the help of data supplied by our yesterdays means ignoring the basic element of the future which is its complete non-existence. The giddy rush of the present into this vacuum is mistaken by us for a rational movement.'
'Pure Krugism,' murmured the Professor of Economics.
'To take an example' —continued the Historian without noticing the remark: 'no doubt we can single out occasions in the past that parallel our own period, when the snowball of an idea had been rolled by the red hands of schoolboys and got bigger and bigger until it became a snowman in a crumpled top hat set askew and with a broom perfunctorily affixed to his armpit — and then suddenly the bogey eyes blinked, the snow turned to flesh, the broom became a weapon and a full-fledged tyrant beheaded the boys. Oh, yes, a parliament or a senate has been upset before, and it is not the first time that an obscure and unlovable but marvellously obstinate man has gnawed his way into the bowels of a country. But to those who watch these events and would like to ward them, the past offers no clues, no modus vivendi —for the simple reason that it had none itself when toppling over the brink of the present into the vacuum it eventually filled.'
'If this be so,' said the Professor of Divinity, 'then we go back to the fatalism of inferior nations and disown the thousands of past occasions when the capacity to reason, and act accordingly, proved more beneficial than scepticism and submission would have been. Your academic distaste for applied history rather suggests its vulgar utility, my friend.'
'Oh, I was not talking of submission or anything in that line. That is an ethical question for one's own conscience to solve. I was merely refuting your contention that history could predict what Paduk would do or say tomorrow. There can be no submission — because the very fact of our discussing these matters implies curiosity, and curiosity in its turn is insubordination in its purest form. Speaking of curiosity, can you explain the strange infatuation of our President for that pink-faced gentleman yonder — the kind gentleman who brought us here? What is his name, who is he?'
'One of Maler's assistants, I think; a laboratory worker or something like that,' said Economics.
'And last term,' said the Historian, 'we saught a stuttering imbecile being mysteriously steered into the Chair of Paedology because he happened to play the indispensable contrabass. Anyhow the man must be a very Satan of persuasiveness considering that he has managed to get Krug to come here.'
'Did he not use,' asked the Professor of Divinity with a mild suggestion of slyness, 'did he not use somewhere that simile of the snowball and the snowman's broom?'
'Who?' asked the Historian. 'Who used it? That man?'
'No,' said the Professor of Divinity. 'The other. The one whom it was so hard to get. It is curious the way ideas expressed ten years ago—'
They were interrupted by the President who stood in the middle of the room asking for attention and lightly clapping his hands.
The person whoe name had just been mentioned, Professor Adam Krug, the philosopher, was seated somewhere apart from the rest, deep in a cretonned armchair, with his hairy hands on its arms. He was a big heavy man in his early forties, with untidy, dusty, or faintly grizzled locks and a roughly hewn face suggestive of the uncouth chess master or of the morose composer, but more intelligent. The strong compact dusky forehead had that peculiar dusky aspect (a bank safe? a prison wall?) which the brows of thinkers possess. The brain consisted of water, various chemical compounds and a group of highly specialized fats. The pale steely eyes were half closed in their squarish orbits under the shaggy eyebrows which had protected them once from the poisonous droppings of extinct birds — Schneider's hypothesis. The ears were of goodly size with hair inside. Two deep folds of flesh diverged from the nose along the large cheeks. The morning had been shaveless. He wore a badly creased dark suit and a bow tie, always the same, hyssop violet with (pure white in the type, here Isabella) inter-neural macules and a crippled left hind wing. The not so recent collar was of the low open variety, i.e., with a comfortable triangula space for his namesake's apple. Thick-soled shoes and old-fashioned black spats were the distinctive characters of his feet. What else? Oh, yes — the absent-minded beat of his fore-finger against the arm of his chair.
Under this visible surface, a silk shirt enveloped his robust torso and tired hips. It was tucked deep into his long underpants which in their turn were tucked into his socks: it was rumoured, he know, that he wore none (hence the spats) but that was not true; they were in fact nice expensive lavender silk socks.
Under this was the warm white skin. Out of the dark an ant trail, a narrow capillary caravan, went up the middle of his abdomen to end at the brink of his navel; and a blacker and denser growth was spread-eagled upon his chest.
Under this was a dead wife and a sleeping child.
The President bent his head over a rosewood bureau which had been drawn by his assistant into a conspicuous position. He put on his spectacles using one hand, shaking his silvery head to get their bows into place, and proceeded to collect, equate, tap-tap, the papers he had been counting. Dr Alexander tiptoed into a far corner where he sat down on an introduced chair. The President put down his thick even batch of typewritten sheets, removed his spectacles and, holding them away from his right ear, began his preliminary speech. Soon Krug became aware that he was a kind of focal centre in respect to the Argus-eyed room. He knew that except for two people in the assembly, Hedron and, perhaps, Orlik, nobody really liked him. To each, or about each, of his colleagues he had said at one time or other, something . . . something impossible to recall in this or that case and difficult to define in general terms — come careless bright and harsh trifle that had grazed a stretch of raw flesh. Unchallenged and unsought, a plump pale pimply adolescent entered a dim classroom and looked at Adam who looked away.
'I have called you together, gentlemen, to inform you of certain very grave circumstances, circumstances which it would be foolish to ignore. As you know, our University has been virtually closed since the end of last month. I have now been given to understand that unless our intentions, our programme and conduct are made clear to the Ruler, this organism, this old and beloved organism, will cease to function altogether, and some other institution with some other staff be established in its stead. In other words, the glorious edifice which those bricklayers, Science and Administration, have built stone by stone during centuries, will fall . . . it will fall because of our lack of initiative and tact. At the eleventh hour, a line of conduct has been planned which, I hope, may prevent the disaster. Tomorrow it might have been too late.
'You all know how distasteful the spirit of compromise is to me. But I do not think the gallant effort in which we shall all join can be branded by that obnoxious term. Gentlemen! When a man has lost a beloved wife, when an animal has lost his feet in the aging ocean; when a great executive sees the work of his life shattered to bits — he regrets. He regrets too late. So let us not by our own fault place ourselves in the position of the bereaved lover, of the admiral whose fleet is lost in the raging waves, of the bankrupt administrator — let us take our fat like a flaming torch in both hands.
'First of all, I shall read a short memorandum — a kind of manifesto if you wish — which is to be submitted to the Government and duly published . . .
(....)
The President had slipped out of his chair and fairly ran towards Krug.
'I have remembered,' he said with a catch in his voice, 'something I wanted to tell you — most important — sub rosa — will you please come with me into the next room for a minute?'
'All right,' said Krug, heaving out of his armchair.
The next room was the President's study. Its tall clock had stopped at a quarter past six. Krug calculated rapidly, and the blackness inside him sucked at his heart. Why am I here? Shall I go home? Shall I stay?
'... My dear friend, you know well my esteem for you. But you are a dreamer, a thinker. You do not realize the circumstances. You say impossible, unmentionable things. Whatever we think of — of that person, we must keep it to ourselves. We are in deathly danger. You are jeopardizing the — everything...'
Dr Alexander, whose courtesy, assistance and savoir vivre were really supreme, slipped in with an ash tray which he placed at Krug's elbow.
'In that case,' said Krug, ignoring the redundant article, 'I have to note with regret that the fact you mentioned was but its helpless shadow — namely an afterthought. You ought to have warned me, you know, that for reasons I still cannot fathom you intended to ask me to visit the—'
'Yes, to visit the Ruler,' interpolated Azureus hurriedly. 'I am sure that when you take cognizance of the manifesto, the reading of which has been so unexpectedly postponed—'
The clock began striking. For Dr Alexander, who was an expert in such matters and a methodical man, had not been able to curb the tinkerer's instinct and was now standing on a chair and pawing the danglers and the naked face. His ear and dynamic profile were reflected in pink pastel by the opened glass door of the clock.
'I think I prefer going home,' said Krug.
'Stay, I implore you. We shall now quickly read and sign that really historical document. And you must agree, you must be the messenger, you must be the dove—'
'Confound that clock,' said Krug. 'Can't you stop its striking, man? You seem to confuse the olive branch with the fig leaf,' he went on, turning again to the President. 'But this is neither here nor there, since for the life of me—'
'I only beg you to think it over, to avoid any rash decision. Those school recollections are delightful per se — little quarrels — a harmless nickname — but we must be serious now. Come, let us go back to our colleagues and do our duty.'
Dr Azureus, whose oratorical zest seemed to have waned, briefly informed his audience that the declaration which all had to read and sign, had been typed in the same number of copies as there would be signatures. He had been given to understand, he said, that this would lend a dash of individuality to every copy. What was the real object of this arrangement he did not explain, and, let us hope, did not know, but Krug thought he recognized in the apparent imbecility of the procedure the eerie ways of the Toad. The good doctors, Azureus and Alexander, distributed the sheets with the celerity that a conjuror and his assistant display when passing around for inspection articles which should not be examined too closely.
'You take one, too,' said the older doctor to the younger one.
'No, really,' exclaimed Dr Alexander, and everybody could see his handsome face express a rosy confusion. 'Indeed, no. I would not dare. My humble signature must not hobnob with those of this august assembly. I am nothing.'
'Here — this is yours,' sid Dr Azureus with an odd burst of impatience.
The zoologist did not bother to read his, signed it with a borrowed pen, returned the pen over his shoulder and became engrossed again in the only inspectable stuff he had found so far — an old Baedeker with views of Egypt and ships of the desert in silhouette. Poor collecting ground on the whole —except perhaps for the orthopterist.
Dr Alexander sat down at the rosewood desk, unbuttoned his jacket, shot out his cuffs, turned the char proximally, checked its position as a pianist does; then produced from his vest a beautiful glittering instrument made of crystal and gold; looked at its nib; tested it on a bit of paper; and, holding his breath, slowly unfolded the convolutions of his name. Having completed the ornamentation of its complex tail, he raised his pen and surveyed the glamour he had wrought. Unfortunately at this precise moment, his golden wand (perhaps resentful of the concussions that its master's various exertions had been transmitting to it throughout the evening) shed a big black tear on the valuable typescript.
Really flushing this time, the V vein swelling on his forehead, Dr Alexander applied the leech. When the corner of the blotting paper had drunk its fill without touching the bottom, the unfortunate doctor gingerly dabbed the remains. Adam Krug from a vantage point near by saw these pale blue remains: a fancy footprint or the spatulate outline of a puddle.
Gleeman re-read the document twice, frowned twice, remembered the grant and the stained-glass window frontispice and the special type he had chosen, and the footnote on page 306 that would explode a rival theory concerning the exact age of a ruined wall, and affixed his dainty but strangely illegible signature.
Beuret who had been brusquely roused from a pleasant nap in a screened armchair, read, blew his nose, cursed the day he had changed his citizenship — then told himself that after all it was not his business to combat exotic politics, folded his handkerchief and seeing that others signed, signed.
Economics and History held a brief consultation during which a sceptic but slightly trained smile appeared on the latter's face. They appended their signatures in unison and then noticed with dismay that while comparing notes they had somehow swapped copies, for each copy had the name and address of the potential undersigner typed out in the left-hand corner.
The rest sighed and signed, or did not sigh and signed, or signed — and sighed afterwards, or did neither one nor the other, but then thought better of it and signed. Adam Krug too, he too, he too, unclipped his rusty wobbly fountain pen. The telephone rang in the adjacent study.
Dr Azureus had personally handed the document to him and had hung around while Krug had leisurely put on his spectacles and had started to read, throwing his head back so as to rest it on the antimacassar and holdeing the sheets rather high in his slightly trembling thick fingers. They trembled more than usually because it was after midnight adn he was unspeakably tired. Dr Azureus stopped hovering and felt his old heart stumble as it went upstairs (metaphorically) with its guttering candle when Krug nearing the end of the manifesto (three pages and a half, sewn) pulled at the pen in his breast pocket. A sweet aura of intense relief made the candle rear its flame as old Azureus saw Krug spread the last page on the flat wooden arm of his cretonned armchair and unscrew the muzzle part of his pen, turning it into a cap.
With a quick flip-like delicate precise stroke quite out of keeping with his burly constitution, Krug inserted a comma in the fourth line. Then (chmok) he remuzzled, reclipped his pen (chmok) and handed the document to the distracted President.
'Sign it,' said the President in a funny automatic voice.
'Legal documents excepted,' answered Krug, 'and not all of them at that, I never have signed, nor ever shall sign, anything not written by myself,'
Old Azureus glanced round, his arms slowly rising. Somehow nobody was looking his way save Hedron, the mathematician, a gaunt man with a so-called 'British' moustache and a pipe in his hand. Dr Alexander was in the next room attending to the telephone. The cat was asleep in the stuffy room of the President's daugher who was dreaming of not being able to find a pot of apple jelly which she knew was a ship she had once seen in Bervok and a sailor was leaning and spitting overboard, watching his spit fall, fall, fall into the apple jelly of the heart-rending see for her dream was shot with golden-yellow, as she had not put out the lamp, wishing to keep awake until her old father's guests had gone.
'Moreover,' said Krug, 'the metaphors are all mongrels whereas the sentence about being ready to add to the curriculum such matters as would prove necessary to promote political understanding and to do our utmost is miserable grammar which even my comma cannot save. I want to go home now.' 'Prakhtata meta¿' poor Dr Azureus cried to the very quiet assembly. Prakhta tuen vadust, mohen kern! Profsar Krug malarma ne donje . . . Prakhtata!'
Dr Alexander, faintly resembling the fading sailor, reappeared and signalled, then called the President, who still clutching the unsigned paper, sped wialing towards his faithful assistant.
'Come on, old booy, don't be a fool. Sign that darned thing,' said Hedron, leaning over Krug and resting the fist with the pipe on Krug's shoulder. 'What on earth does it matter? Affix your commercially valuable scrawl. Come on! Nobody can touch our circles — but we must have some place to draw them.'
'Not in the mud, sir, not in the mud,' said Krug, smiling his first smile of the evening.
La semana pasada, se censuró un mensaje mío enviado al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza. Lo publiqué a mi aire aquí en mi blog, claro—aquí está: "Autorización para discriminar". Otro artículo censurado por la Universidad de Zaragoza en este foro apareció luego en Ibercampus, que a diferencia de mi universidad no ejerce la censura—Con el agravante de que mi universidad es un servicio público que viene actuando arbitrariamente. Y con el agravante de que yo soy un Profesor Titular de esa universidad—un profesor cuyas opiniones no pueden al parecer ser toleradas en el foro de opinión de su propia universidad. Esto es realmente fuerte— es franquista, por utilizar un término no exagerado. Franquista gris.
La semana anterior, el misterioso administrador del Rincón de Opinión (pues haberlo haylo, aunque no se manifieste) censuró allí un mensaje que poco después, y sin que yo lo pidiese, apareció en Fírgoa: Universidade Pública—sin que se rasgase el Velo del Templo. Pero aquí, en Zaragoza, le molestaba a alguien. Lo que envié, léanlo, eran protestas por las arbitrariedades que se cometen en la ordenación docente de mi departamento, y que son toleradas, si no apoyadas, por el Rectorado.
Ah, pero.... ¿críticas al Rectorado? ¿Críticas a la actuación (feudal) de un departamento? ¿Se puede opinar de eso?
Pues sí—se puede, y se debe. Opino. Pero esta opinión tampoco aparecerá probablemente en el Rincón de Opinión, porque allí hay alguien con espíritu censor que se ocupa de suprimir las opiniones que pudieran molestarle a otro alguien. Actuando de modo interesado, favoritista, y contrario a la normativa— pero oigan, aquí no pasa nada. Se censura, y ya está. Ni se da justificación, ni razón, ni se contesta a los mensajes pidiendo aclaraciones. A la antigua, sin más—vamos, que a éstos la Ley de Prensa de Fraga les vendría grande pero muy grande.
No sé realmente cómo expresar lo inaceptable que me parece la existencia de censura ideológica en mi propia Universidad, por parte del propio Rectorado. La vergüenza que me produce.
Durante el último año, no han aparecido apenas opiniones en ese foro de opinión (que, incumpliendo también en esto su normativa, es invisible desde fuera de la Universidad). Yo he enviado varios artículos, pero se han censurado todos sin excepción. En años anteriores se me censuraron algunos—siempre sin explicación ni respuesta—y aparecieron otros; de hecho soy el mayor Opinador de esta universidad, si a este rincón de ella nos atenemos. Pero como digo, de un año a esta parte, parece que le habían echado el cerrojazo definitivamente, como para sentar que aquí no hay opinión que valga. (Qué bochorno intelectual y moral y político...).
Ah, pero no. Tate. De repente sí aparece una opinión, en abril pasado, una firmada por el profesor Turégano, sobre el proceso de Bolonia y un manifiesto que han sacado un grupo de profesores, etc. Vale, una opinión, bienvenida. Una que pasa el filtro.
Casi como que parece que se abrió el filtro ad hoc para difundirla. Casualmente a la vez, aparece en abril esta notita de los Misteriosos Administradores de este foro, por primera vez identificados como "el Gabinete del Rector". He de decir que hace un par de años envié una protesta al Defensor Universitario por la manipulación de este foro de opinión y su incumplimiento flagrante de su propósito y normativa—y que el Defensor echó paños calientes y en lugar de tomar cartas en el asunto propició que me dirigiese yo (in person) al Gabinete del Rector a hablar de este problema. Como si fuese un problema mío, y no de la Universidad, o como si fuese una desavenencia entre mi persona y el Gabinete del Rector.... En fin.
Bien, pues ésta es la notita emitida por los Administradores, en la que se reconoce implícitamente que desde hace años no se ha regulado (como era normativo) el funcionamiento del foro:
El Consejo de Dirección de la Universidad de Zaragoza va a proceder próximamente a la regulación del Rincón de Opinión. Para ello, es necesario regular las condiciones de funcionamiento del mismo, así como proceder al nombramiento de moderadores.
Hasta que esa regulación se produzca, el Gabinete del Rector autorizará exclusivamente el uso del Rincón de Opinión para aquellos comentarios que se atengan al contenido del Acuerdo de 12 de julio de 2005, del Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza, por el que se aprueba la Normativa de uso de los recursos informáticos y servicios de red de la Universidad de Zaragoza (BOUZ nº 36) y -especialmente-, del que le es de aplicación recogido de sus artículos 7 y 8. Universidad, abril de 2009
Ah, pues si hay criterios (criterios que se supone hemos debido incumplir) veamos cuáles son las indicaciones que da esa normativa. Y más en concreto, qué es lo que prohíbe, ya que de prohibir mensajes se trata aquí:
1) En ningún caso, se podrán utilizar los recursos informáticos de la Universidad de Zaragoza para actividades que sean contrarias al ordenamiento jurídico y especialmente, a las previsiones recogidas en los Estatutos de la Universidad de Zaragoza. De modo particular queda prohibido difundir contenidos de carácter discriminatorio de cualquier tipo, pornografía infantil, sexista, de apología del terrorismo, de incitación a la violencia o atentatorio contra los derechos humanos, así como actuar en perjuicio de los derechos a la intimidad, al honor, a la propia imagen, contra la dignidad de las personas o contra la protección de datos de carácter personal. 2) Los medios indicados están destinados al uso profesional de los usuarios, por tanto, éstos no disponen del uso privativo de los mismos. 3) Los usuarios destinarán los medios indicados a usos compatibles con la finalidad de las funciones del servicio al que se encuentren adscritos y que correspondan con su trabajo. Su utilización con cualquier otro fin diferente necesitará del consentimiento expreso de la Universidad. 4) Los usuarios deberán realizar un adecuado uso de los medios materiales puestos a su disposición. 5) Se acepta como principio básico ético el de respetar la verdad informativa de los hechos, siempre verificada y contrastada, diferenciando las noticias y las opiniones. 6) Queda prohibida cualquier tipo de publicidad no contratada por la Universidad de Zaragoza, así como la información privilegiada a favor del propio autor o familiares. 7) Se respetarán los derechos de propiedad intelectual e industrial, en cualquiera de sus modalidades.
¿Alguien me puede explicar cuáles de estas normas incumplen mis "opiniones"? Que opiniones son, claro, y por eso van al rincón de Opinión. ¿O querrían quizá nuestros Encapuchados Censores—supongo que se trata del Gabinete del Rector, puesto que ahí se le nombra— que haya un rincón de opinión sin opiniones? Esta normativa no dice que "se censurarán los mensajes que disgusten al Administrador", o "las ideas que supongan una crítica a las actuaciones administrativas de la Universidad".... que faltaría más, que dijese eso. No lo dice, pero lo hace. Hay que pensar que alguien tiene amigos usando la tijera.
Pensad bien lo que significa esto. Que es MUY SINIESTRO, en especial en un supuesto foro de pensamiento habilitado por un supuesto Paraíso del Pensamiento, y de la Libertad del Espíritu bla bla, como es la Universidad.
Aquí hay alguien que utiliza y gobierna los recursos públicos de la Universidad desde la sombra—pues nombres no hay. Ese alguien —el Gabinete del Rector, supongo—no es que imponga normativas abusivas, sino que incumple las propias normativas que se ha dictado a sí misma la Universidad. Desde hace años, no hay en este foro de opinión ni Administradores identificables, ni respuestas razonadas, ni contestación a quejas. Censura sí hay, repetidamente.
¿Y quién es el Gabinete del Rector, o el Rector, para incumplir la normativa establecida, o para tratar arbitrariamente a unos y otros, o para censurar las opiniones de nadie? ¿En qué país vivimos? ¿Tenemos aquí Bwanas, o Amos?
¿Se dan cuenta de lo que harían en un régimen franquista unos Funcionarios Grises de este calibre, si de este modo actúan en un régimen de supuestas libertades y regido por principios constitucionales? ¿Habría algún periódico que hablase del gobierno, con personal de este nivel? ¿Se podría hablar públicamente de alguien con influencia, o criticar a la administración, u opinar sobre nada? Pues es lo que hemos tenido en este país, y lo que tenemos aquí mismo—no es de extrañar que en instituciones como éstas suele tener razón el que manda, mande lo que mande. Carne de nazismo, lo llamaban en Alemania a esto. Más vale que no tenemos nazis, porque si no iba a haber mucho colaboracionista.
Todo esto retrata a nuestra Universidad de Zaragoza. Lamentablemente—da una medida exacta de su talla, exacta porque resulta de lo que hace, no de lo que dice que hace. Es intolerable. Y lo más intolerable quizá sea que nadie al parecer eche en falta un foro de libre opinión en esta universidad, y que se nos ponga esta infame pantalla para montar el paripé, como se ha hecho con el referéndum de Bolonia, un hueso que se ha tirado a los estudiantes para que muerdan, mientras el bacalao se va cortando por otro lado.
Y aún habrá quien lea esto y diga, "ingenuo, aún protestando por la libertad de opinión en la universidad.... como si a alguien le importase un pimiento". Así vamos, y así es la universidad, la triste universidad Pública, que tenemos en Zaragoza. ________________________
PS- Me contesta el contestador automático del Rincón de Opinión:
Con fecha y hora: 14/05/2009 19:07:33 se ha recibido su aportación en el Rincón de Opinión: Censores Habemus (Andanada contra Nadie) Muchas gracias por su participación.
De nada. Ahora a ver si aparece publicada.
re-PS: Sí que aparece publicada, una semana más tarde. Les envío este comentario.
Aunque esta web de tvgratis no emite la programación de las cadenas, sino el resumen diario que las cadenas publican en su página web. Más parecido a la tele en directo por internet es la de esta página: http://www.teledirecto.es/ —donde sí aparece la programación completa de las 24 horas emitida por las cadenas, con un pequeño desfase con respecto a la emisión en directo.
Hace poco hablaba yo de lo paupérrimo que resulta que las universidades como la nuestra no tengan mediatecas o canales de televisión—visto que yo mismo tengo dos—ahora que se lleva tanto, de boquilla al menos, eso de que las Universidades deben "abrirse a la sociedad" y ser un servicio público.
Pues estos días ha aparecido lo que debe ser lo que (al menos para mí) es la primera emisión de televisión de nuestra Universidad de Zaragoza, al margen de videoconferencias puntuales en ámbitos particulares. También ésta es un tanto precaria, y más que precaria, pues son unos vídeos colgados en la red, en múltiples formatos, eso sí, pero que se cargan al paso la burra y a mí se me interrumpen al poco de empezar. Lo que se emite allí como programa inaugural (todo un programa apocalíptico) es el debate de la semana pasada sobre el Proceso de Bolonia. Se anunció la videoconferencia, y se pasa luego a colgar los vídeos en una página—bueno, igual es el primer granito para la mediateca. Pero ya se ve que hay otros—no muchos—que llevan mucho más camino adelantado.
—y Bolonia a referéndum
Bien, pues si el debate se ve en precario en TVUnizar, más precario aún ha sido el referéndum sobre Bolonia anunciado en esa página. Aunque allí no lo dice, estaba limitado a los estudiantes—para entretenerlos, vamos; el resultado ha sido de un 12% de participación y un 87% de esos en contra de Bolonia. La opinión de los profesores ni siquiera interesaba al Rectorado, al parecer (tampoco la de los estudiantes, vamos). Validez, nula. Y el Proceso sigue su curso, una vez el Rectorado ha cumplido con su compromiso de torear al personal con este montajillo pseudo-democrático.
Nos pasan los estudiantes okupas ACPU (siempre optimistas) esta valoración:
El 87.77% de los estudiantes de la Universidad de Zaragoza a favor de la paralización de Bolonia.
La paralización de Bolonia recibe un 50% más de votos que el Rector en su candidatura de 2008
La campaña más barata de la historia de la UZ: un coste de 52,21€
El 12 de mayo de 2009 se celebró en la Universidad de Zaragoza un referendum sobre el Espacio Europeo de Educación Superior, fruto de las exigencias planteadas por la Asamblea Contra la Privatización de la Universidad al rectorado de esta Universidad. Con este referendum se pretendía dar voz de una vez a lxs estudiantes, quienes han sido constantemente apartados del debate y demostrar que la postura mantenida por la ACPU no era minoritaria.
Este referendum, que "sólo" costó 108 días de encierro, ha sido organizado por los estudiantes de la UNIZAR. En las mesas se sentaron casi exclusivamente delegados de centro o clases para garantizar la ausencia de críticas. La UNIZAR habilitó espacios, censos, papeletas, urnas y mobiliario. La campaña a favor de la paralización, autogestionada por la ACPU, ha tenido un coste económico de 52,21€, aunque algún examen sin duda se verá penalizado por la falta de tiempo.
Al contrario, una abrumadora mayoría ha votado a favor de la paralización del proceso de Bolonia, con una participación que ha superado aquella que eligió al actual rector. En concreto la participación ha alcanzado un 11.82%, o lo que es lo mismo, se han emitido un 3622 votos. Al actual rector le votaron 2081 estudiantes frente a los 3179 que han dicho sí a la paralización. fuente: http://www.unizar.es/elecciones/rector2008/JEC/proclamac_resultados.pdf
La jornada por otra parte se ha desarrollado sin incidentes y dentro de la normalidad habitual, a pesar del boicot de algunos colectivos estudiantes. En particular EDU y algunos delegados anunciaron su desvinculación del referendum y que rechazo a lo que las urnas expresasen, pues erigiéndose en representantes legítimos del estudiantado no necesitaban consultar nada a nadie.
Por parte del rectorado solo cabe esperar que se posicione sobre este referendum, aunque la experiencia de la ACPU en este tema indica que no se tomará muy en serio la opinión democráticamente y legítimamente expresada por el estudiantado. Aunque más estudiantes hayan votado por la paralización de Bolonia que por su candidatura, estamos segur@s que siempre habrá alguna peregrina excusa, falsedad o mentira que aducir.
El estudiantado se ha pronunciado.
Votos Porcentaje
censo 30648
emitidos 3622
validos 3616
sí 3179 87,77
no 403 11,13
blanco 36 0,99
nulo 4 0,11
% participación 11,82
Algunos datos parciales:
Algunas facultades se han demostrado especialemente combativas contra Bolonia:
En la FAC CC SALUD Y DEPORTE, en Huesca, el 40% de los estudiantes participaron en la consulta, expresándose en contra el 92%.
En la Facultad de Filosofía y Letras el 94% se pronunció a favor de la paralización de Bolonia.
Los resultados más ajustados tuvieron lugar en la EUPLA (La Almunia): 64% a favor de la paralización, 33% en contra.
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Hasta aquí, los estudiantes. A mí más significativas me parecen otras cosas:
—Que un par de días después del supuesto referéndum, en la página de la Universidad no aparezca (ni en las noticias de la página principal, ni en la página de dedicada al susodicho referéndum) ni mención de sus resultados.
—Que ni siquiera se hiciese mención del asunto, en toda la promoción de la consulta, de que era una consulta únicamente para estudiantes, y no vinculante en ningún caso porque la Universidad no tiene atribuciones al respecto.
—Que ni al profesorado ni al alumnazgo le llamen la atención estas cosas, y que les parezca lo más natural del mundo. Yo iba a votar (a votar sí) a la Sala de Juntas, donde siempre se hacen las votaciones, y me la encuentro cerrada. Me pregunta el Decano que pasaba por allí, qué buscaba, y le pregunto por el referéndum. Y me dice: Ah, no, eso es sólo para los estudiantes....
La opinión del profesorado no interesa, al parecer. Probablemente ni al profesorado. Y a correr.
Hoy hay en la Universidad de Zaragoza un referéndum que invita a votar "sí" a la moratoria del proceso de Bolonia "para abrir un debate sobre el futuro de la enseñanza pública". Pues votaríamos, e incluso votaríamos "sí", a pesar de nuestras opiniones divididas al respecto...
... pero es que no vamos a poder. Aunque la página de la Universidad sobre esta consulta y debate no dice NADA al respecto, esto es una mera consulta "de diversión" para los estudiantes—a los profesores ni se molesta nadie en preguntarles nada, porque es UN PARIPÉ, uno de los más desvergonzados que ha montado esta universidad hasta ahora.
De todos modos no es que vaya a tener ningún efecto la votación en un sentido u otro, pues la reacción de los antibolonios ha sido tardía y el trabajo de Bolonia ya está avanzado. Nos llegan estos dos manifiestos por correo, antibolonios también,—el primero de unas asambleas de PDI, el segundo de Comisiones Obreras.
1) Declaración de Madrid, 25 de abril 2009
Por la dignidad de los estudios superiores en Europa. Preámbulo Nosotros, profesores, investigadores, personal de administración y servicios, constituidos en Coordinadora de Asambleas de PDI y PAS de las Universidades públicas españolas, indignados por el curso del actual proceso de reforma universitaria en nuestro país, conocedores de las paradojas y el fracaso de estas mismas reformas en Alemania, Italia y otros países europeos, haciéndonos eco del valeroso llamamiento de los Rectores franceses en defensa de la independencia científica y la libertad académica -que ha movilizado ya a treinta universidades francesas- y animados, en fin, por la lucidez y la tenacidad de los estudiantes,
Declaramos:
1. Que lo que se conoce como Plan Bolonia y se presenta machaconamente como una mera intervención burocrática y técnica para facilitar la homologación de títulos y la movilidad académica, es, en realidad, un cambio radical del modelo de la Universidad en Europa. Los rectores franceses incluso no han dudado en diagnosticarlo como una mercantilización de la enseñanza, que convierte al alumno en cliente y a la Universidad en una empresa de servicios.
2. Que si la actual crisis ha hecho ya evidente que la Comisión Europea, impulsando la Agenda de Lisboa del 2000 ha empujado a toda Europa a una verdadera catástrofe económica, social y política, la actual reforma universitaria no es otra cosa que la extensión de esta misma lógica a la Universidad y tendrá unas consecuencias igualmente destructivas.
3. Que, entretanto, profesores y estudiantes, desde las Facultades y Escuelas, desde sus Comisiones Académicas, constatamos el inexorable desplome del nivel académico científico, así como la desfiguración hasta la ridiculez del carácter superior de los estudios universitarios, tal como quedan reconfigurados en los nuevos planes de estudios. En este sentido, tenemos la obligación de denunciar, al mismo tiempo, las consecuencias que esta degradación de los estudios tendrá en las profesiones reguladas, cuya regulación se está desarrollando con particular irresponsabilidad.
4. Que la bochornosa propaganda con que se quiere ocultar esta terrible estafa a la sociedad es la otra cara del carácter profundamente antidemocrático del proceso, en el que los Rectores y Decanos, con sólo honrosas excepciones, han sido una pieza clave (my emphasis). La Universidad, tras la LOU y su reforma, no hace sino profundizar en un giro autoritario, oscurantista y empresarial, al que últimamente se le llama “gobernanza”.
Los manifiestos que acompañan esta declaración (vid. infra) recogen las razones que apoyan este diagnóstico y esta denuncia. Estas razones han sido discutidas durante los últimos años en las Universidades españolas y, por más que hayan sido silenciadas en los medios de comunicación y por las autoridades universitarias, de una manera u otra están llegando a la sociedad. Presentamos ahora estos documentos con las miles de firmas -individuales e institucionales- que los respaldan.
Por todo ello, EXIGIMOS:
Una moratoria general no simplemente en la implantación de nuevos Grados y Másteres, sino en el sistema completo de medidas en que consiste esta reforma en todo su alcance.
Esta moratoria debe sustanciarse, por ello, en la paralización (o en su caso revocación) de:
1. La implantación de los Grados y Másteres. 2. La Estrategia Universidad 2015. 3. La actividad de la ANECA en todos sus planos. 4. El borrador del estatuto del PDI. 5. El borrador de la Nueva Ley de la Ciencia. 6. La órdenes ministeriales que atañen a las profesiones reguladas.
Esta moratoria debe extenderse todo el tiempo que sea necesario para debatir de una forma transparente y democrática los principios, el sentido y la aplicación de la reforma o reformas que necesite nuestra Universidad y, más en general, nuestro sistema de instrucción pública.
LLAMAMOS a nuestros compañeros universitarios a firmar los manifiestos adjuntos, a escribir manifiestos nuevos, cartas al director en los periódicos, a secundar las movilizaciones y a sumarse a esta declaración que quiere ser la primera en un proceso de defensa de la Universidad que permanezca vinculada y comprometida con los ideales de la Ilustración que dieron sentido a la idea de Europa y en nombre de los cuales es posible aún combatir y criticar formas espúreas de sedicente europeización.
La Universidad debe estar al servicio de la sociedad, pero, sobre todo, la sociedad debe de poder estar orgullosa, y segura, de tener una Universidad que lo sea de verdad.
Madrid, 25 abril de 2009 Coordinadora de asambleas estatales de PDI y PAS
Manifiestos: ¿Qué educación superior Europea? Manifiesto de profesores e investigadores universitarios. Madrid. Marzo de 2005. http://fs-morente.filos.ucm.es/convergencia/debate/inicio.htm
La profesión de profesor». Manifiesto de la Junta de la Facultad de Filosofía de la UCM sobre el nuevo Máster profesional de profesores de educación secundaria y bachillerato, 29 de enero de 2008 . http://fs-morente.filos.ucm.es/manifiesto/index.htm
Per una universitat pública al servei de tota la societat. Contra una campanya per desprestigiar-la i mercantilitzar-la. Maig de 2008. http://repositori.wordpress.com /
Por un debate en la Universidad de Alicante sobre la reforma educativa http:/www.redires.net/?q=manifiesto_ua_pdi_pas_debate_bolonia
Contra el desballestament de la universitat pública. Assemblea PDI i PAS de les Universitats Públiques Catalanes . Barcelona, 28 de febrero 2009. http://assembleapdipas.universidadpublica.net/es/manifest28 f
Manifesto en Defensa da Universidade Pública Galega. Universidad de Santiago. Plataforma na defensa da Universidade Pública Galega. 16 de marzo de 2009. http://www.cigadmon.org /
Otra Bolonia es posible. Manifiesto profesorado de Zaragoza. http://docs.google.com/Doc?id=djzvrm5_7c7nqn3f4
Manifiesto del profesorado. Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad. Universidad de Sevilla . http://sites.google.com/site/plataformapdi /
Declaración de la Asociación de Personal Investigador en Formación (APIF) de la UCM sobre el proceso de Convergencia Europea. http://fs-morente.filos.ucm.es/convergencia/debate/inicio.htm
(De estos manifiestos he firmado un par, aunque en ellos no decía nada de Lisboa ni eran de sesgo político tan claro como este de las Asambleas. El que sigue de Comisiones es quizá más matizado y menos maximalista:).
Los cambios ministeriales y el futuro de la universidad Aunque había rumores, en medio de las vacaciones de semana santa el Presidente del Gobierno nos sorprendió poniendo en el Ministerio de Educación al Presidente de la CRUE, Ángel Gabilondo, y retornando las competencias de Universidad al Ministerio de Educación.
Tras varias semanas de dudas e incertidumbres, el pasado 5 de mayo tomó posesión como Secretario General de Universidad Marius Rubiralta, quedando asegurada la continuidad del equipo que anteriormente estaba en el Ministerio de Ciencia e Innovación.
Así mismo se ha creado una mesa coordinadora de investigación entre el Ministerio de Educación y el de Ciencia e innovación para abordar los temas de investigación en la Universidad, ya que el 60% de ésta se realiza en las universidades.
Despejadas todas las dudas respecto de las personas, que tienen la responsabilidad de hacer frente a los retos e incertidumbres planteados en la Universidad española, ahora sólo les falta ponerse a ello.
La cuestión fundamental con la que se enfrenta el Ministro Gabilondo en la universidad española es la reforma e implantación de los nuevos planes de estudio. En definitiva el desarrollo de los compromisos adquiridos por los ministros de educación de 46 países, en unos momentos económicos muy adversos. Superar todas las sombras que el llamado proceso de Bolonia tiene será un esfuerzo titánico, ya que lo hecho hasta la fecha deja mucho que desear:
* Desde 1999 es el 7º cambio de titular en el ministerio y desde 2004 los vaivenes producidos no han sido lo más conveniente para trabajar con continuidad, diálogo y sin apresuramientos. * Se ha retrasado mucho la publicación de las directrices para los títulos con atribuciones. * El modo de hacer de los sucesivos gobiernos al respecto, ha provocado un nivel de desinformación que está alterando, tanto la legimitidad organizativa como el necesario sosiego a la hora de tomar decisiones.
Es difícil no estar de acuerdo con los principios que se signaron hace 10 años por los ministros de educación, pero al calor de los cambios que se han de producir aparecen otros elementos, que poco o nada tienen que ver con la génesis de este proceso. Ante esto hay todo tipo de prevenciones, desacuerdos, controversias y oposición al conocido Plan Bolonia.
La primera cuestión a tener en cuenta es que antes de 1999 la Organización Mundial del Comercio tenía puesto el punto de mira en la liberalización de los estudios superiores en Europa, es decir, pasar la universidad del estado del bienestar al mercado y aprovechando la propuesta de cambio, comienzan a incidir en este proceso las ideas más neoliberales económicamente hablando.
Por ejemplo :“En el plan estratégico de la CEOE para la economía española 2008-2012 nos hemos propuesto consolidar una participación empresarial activa en el conjunto de los sistemas y políticas de educación y formación, en todos sus niveles, liderada por una acción coordinada de las organizaciones empresariales…Esto implica también promover la colaboración empresarial en la definición de objetivos y en la evaluación de resultados, y también en la participación de los órganos de gobierno de las universidades” Gerardo Díaz Ferrán Presidente de la CEOE.
En este “totum revolutum” también aparecen la evaluación de la calidad de todo, los cambios metodológicos, los préstamos renta, la gobernanza de las universidades necesita cambios, etc. Esta campaña mercantilizadora es un peligro que conviene tener muy presente y tanto el Ministerio como las universidades públicas deben ponerse desde ya mismo, manos a la obra para defender el servicio público de la Educación Superior no sólo con palabras. Tienen la obligación de llevar a cabo lo que firman: “La Educación Superior es un bien público y una responsabilidad pública. (Declaración de Berlín de 2003) ó “La dimensión social incluye medidas adoptadas por los gobiernos para ayudar a los estudiantes, especialmente los pertenecientes a grupos socialmente desfavorecidos, en aspectos financieros y económicos, y para ofrecerles servicios de orientación y asesoramiento destinados a ampliar su acceso” (Declaración de Bergen, 2005).
CC.OO. exige el cumplimiento de todas las resoluciones que inciden en estas dos líneas y no colaborará en el desmantelamiento de la universidad pública.
Es necesario:
—Promover debates que hagan posible una clarificación de la actual situación, ya que toda imposición llevará al fracaso.
—Cooperación frente a competitividad en la actividad universitaria.
—Que la reforma no se haga a coste cero, ni aumente la carga de trabajo del profesorado como recoge la propuesta de Estatuto del Ministerio, ni empeoren sus condiciones laborales.
—Que los másteres oficiales tengan el mismo precio que los grados.
—Que los préstamos renta no sustituyan a las becas y sólo constituyan una ayuda para los estudiantes que no puedan acceder a las becas por superar el umbral de renta, siendo rechazables los falsos préstamos-renta impulsados por la banca privada.
Que se impulsen las becas- salario y a la vez se aumente el control del fraude fiscal para que la política de becas sea justa.
Que la universidad no se supedite exclusivamente a las demandas del mercado manteniendo las tres funciones que la hacen ser una institución universal, autónoma y crítica, con capacidad de creación de conocimiento y transmisión de éste.
Que las agencias de evaluación hagan públicos los curriculas de todos los evaluadores, así como la identificación de los que actúan en la evaluación del profesorado, a efectos de evitar la indefensión e impunidad que se viene dando.
Que el Ministerio recuerde a las agencias que son órganos técnicos que en ningún caso desarrollan la política universitaria del Estado ni de las CCAA. Los baremos y criterios deben de ser negociados entre los representantes de los trabajadores y las administraciones públicas en cumplimiento del EBEP.
Que la movilidad de todos los estudiantes y del personal de las universidades, sea financiada suficientemente, si realmente se quiere cumplir con uno de los objetivos del Espacio Europeo de Educación Superior.
Me temo que la Universidad seguirá imparable su paso hacia la "mercantilización" que se dice aquí, y que viene a ser el fundirla con estudios de Formación Profesional avanzados, intentando atraer más fondos del capital privado para su financiación, y ponernos así a nivel europeo o americano (que a tanto no llegaremos) con unos fondos que el Estado desde luego no va a aportar, por mucho que trinemos. Y que tampoco sería lógico que aportase, si lo que se pretende es la financiación masiva de estos estudios de FP, de márketing y técnicos industriales mayormente... Antes la Universidad proporcionaba estudios sólo de trivium y quadrivium, luego de Medicina y Derecho, y poco a poco cada vez pesan más primero las ciencias y luego las técnicas e ingenierías y luego el márketing y preparación de personal técnico. Lo que era la Universidad seguirá existiendo, pero será un rinconcito sólo... en una institución completamente reorientada no hacia el estudio avanzado sino hacia la acreditación de personal colocable en la empresa.
Y a ver quién detiene esto. Matices se podrán añadir en las políticas universitarias, claro, y se podría seguramente no cometer tantas torpezas y desmanes como se ha venido haciendo... pero vete tú a parar la Globalización, que de esto se trata: de sus efectos en la Universidad.
Moratoria a la globalización... pues sí, vale. Hagamos lo que podamos.
Yo de momento lo que he hecho es llevar a a juicio a los tribunales, con mi dinerito y sin ayuda de mi Universidad, a unas movidas estratégicas demasiado acogidas a los Nuevos Tiempos— En mi departamento, pretenden reservar lo postgrados y la dirección de tesis a quienes tengan Financiación, y someter el diseño de nuestro postgrado al único criterio de la Aneca, o al que nos venden como tal. Todo en nombre de la Calidad. Vamos, cosa más descarada, imposible. "Bolonia"—en el mal sentido del término—en estado químicamente puro.
O infectas chapuzas. Me refiero ahora a las que han ido adornando la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior, o Plan Bolonia. Que "armonizarse" con Europa está bien, pero las guindas adicionales que le han puesto aquí sobraban. Primero hubo que librar una épica batalla con el ministerio de Sansegundo para defender la continuidad de las titulaciones (ahora esto suena a la prehistoria, pero era ya una Zapaterada más de las que tantas hemos visto). Este ministerio hizo que los Rectores fuesen de repente por arte de birlibirloque expertos delegados (sin que nadie los hubiera elegido como tales) de sus respectivas áreas de conocimiento—con lo cual había rectores de ciencias, rectores de derecho, rectores de humanidades, etc., y se pusieron a diseñar las titulaciones de las universidades. Siguiendo consignas e instrucciones de la Superioridad, además. Recuérdese que se pretendió implantar Filología Asturiana y suprimir Filología Inglesa, en un alarde más de nacionalismo llevado al ridículo.
Luego, quebrada fatídica en sentido contrario. Cae Sansegundo, llega Cabrera, y pasamos de una lista minúscula y tendenciosa de titulaciones, a ninguna lista– que cada universidad invente sus titulaciones, con sólo unos parámetros así generales.... vamos, que ya por no ser compatibles con Europa, que es a lo que se suponía que se iba, muchas veces no van a ser compatibles las titulaciones ni con la universidad de al lado. Antes hubiéramos acabado sencillamente describiendo las titulaciones existentes con un anexo al título, y dando más facilidades para la subdivisión o creación de títulos según necesidades. Pero no: había que poner másteres, con lo cual está montado ahora el pitote de qué másteres son másteres (oficiales) y cuáles no lo son. En nuestra universidad, por ejemplo, hay másteres a patadas, pero hace falta un experto para distinguir cuáles tienen validez oficial y cuáles no, porque todos se llaman igual: máster, aunque la ley prohíbe explícitamente usar denominaciones oficiales que puedan llevar a confusión. Imagínense que por allí fuesen las academias ofertando licenciaturas, o doctorados "no oficiales".... pues eso es lo que hace la propia Universidad con los másteres.
Bien, Cabrera también tenía su perra particular con una cosa, al parecer: el máster de profesorado de Secundaria. Un máster oficial más máster que los másteres oficiales—porque entre los oficiales los hay más y menos; los chupiguay son los que abren o cierran el acceso a una profesión reglada. Puestos a hacer categorías, algunas enseñanzas ni siquiera se van a molestar en entrar en ajustarse al tema éste de Bolonia, porque ya están bastante colegiadas y blindadas en sus profesiones. Que hagan grados los de humanidades, y ciencias inútiles, que los que van a profesiones de cobrar en serio ya se apañan por otro lado.
Lo del máster de secundaria no lo querían las facultades de humanidades, que lo rechazaron en pleno, pues supone cerrarles la salida profesional a sus propios másteres, que se quedan para aficionados al Saber Abstruso y poco más. Ahora, quien quiera colocarse en la enseñanza, a hacer este máster invadido por pedagogos y no por especialistas en la materia que vaya a enseñar el profesor. Una especie de super-CAP o de super ICE, vamos. La chapuza infecta en este caso no es ya el máster en sí, que aún no ha empezado y en eso habrá opiniones, sino el obligar a que los Licenciados del plan viejo tengan que hacer un máster. Sí señor, tienen que hacer dos segundos ciclos, pues les han suprimido ya el CAP, y les han subido el precio y les han restringido además las plazas. Y han creado, así por decreteishion, un absurdo administrativo que no se suele crear, una interferencia entre dos sistemas cuando el "viejo" está todavía vigente. Ahora dicen los rectores que consideran difícil implantar ya este máster....
Claro que no es esto más confuso ni menos, ni peor hecho, que cuando salieron las instrucciones de empezar a diseñar (en el paso a Bolonia) los segundos ciclos antes de los primeros...
Y todo en medio de una flotación normativa y desorientación notables, qué digo, sobresalientes. Un río revuelto éste de Bolonia donde no faltan ávidos pescadores que se apresuran a tomar posiciones, como sucede en nuestro departamento vendiendo la retórica de la Calidad de los programas y los Nuevos Criterios de los Nuevos Tiempos, para arrimar el ascua a las sardinas. Todo ello con financiación insuficiente en una universidad precaria, que quiere refundarse a coste cero si es posible, y no es—y así, claro, reverencia y alfombra roja para el que aporta cuatro perras (con un proyecto de investigación digamos) aunque sólo se las aporte a sí mismo y encima aproveche para succionar los recursos del vecino. Como en nuestro departamento, donde se han pergeñado una normativa, supuestamente acorde con los nuevos tiempos, que permite dirigir tesis sólo a quienes tengan una subvención. Lo de Bolonia y el capital tendrá su lado de exageración, si nos los pintan a los rectores con chistera— pero lo que es aquí sí que va a misa... Todo por la desinformación, desorientación y mareo boloñés. Que emanan desde el vértice de los ministerios, desde los evanescentes ministros que pasan como las hojas de los árboles—y que contagian a todos por partes y por estamentos.
En fin, chapuzas infectas... y aún se extrañarán de que les hagan manifestaciones, encierros, referéndums antibolonia, y artículos cabreados.
En el juicio la Universidad ha dado por bueno, por boca de la abogada que la representaba, el trato que nos da nuestro departamento, exigiéndonos la pertenencia a equipos de investigación para impartir postgrado, como criterio supuestamente "preferente y no excluyente". Vamos, que si el Rector ha callado como un muerto ante nuestros recursos, es porque se considera que el asunto ya estaba solucionado, y los papelillos suficientemente apañados. De repente da una quebrada, y decide apoyar todas las actuaciones del departamento que antes se consideraban antijurídicas.
Así, aunque en el departamento se nos elimine de entrada por ese criterio de "no estar en grupos", sin entrar a baremar nuestros méritos para impartir posgrado, para la Universidad ya queda cubierto el expediente, y garantizada la legalidad del procedimiento. También ha considerado la Universidad, por boca de su abogada, que un escrito nuestro al Rector denunciando que este proceder sigue siendo una utilización de la pertenencia a equipos de investigación como un requisito previo para impartir postgrado, escrito que no es contestado por el Rector, no supone recurrir esa actuación del departamento. Que no hemos recurrido nada, y por tanto el silencio del Rector tampoco es inactividad por su parte. Pues menudo fajo de expediente tienen, para considerar que no hemos recurrido nada.
Defensa torticera y leguleya, pues bien le consta al gabinete jurídico de la Universidad que esta misma actuación del Departamento viene siendo recurrida año tras año no sólo en en la actuación que hoy se veía, sino en otras que están en la sala de espera a la espera de juicio, y que la abogada al parecer ni conoce ni quiere conocer.
Lo de dar por bueno que los criterios insólitos del Departamento, el exigir la pertenencia a grupos de investigación, es "preferente" y no "excluyente".... veámoslo con otro ejemplo. Imaginemos que le da la ventolera a alguien, en un departamento, de dictar que sólo pueden dirigir tesis doctorales quienes tengan, además del Doctorado y experiencia acreditada, etc.,— el título de maestro de escuela. O de máster. O de flautista. Vale. Según este razonamiento jurídico, vale si esto se pide de modo preferente pero no excluyente, pues sólo entonces sería contrario a derecho. Y entonces se coge a los doctores del Departamento, se ve cuáles tienen título de flautista, y a esos se les autoriza dirigir tesis, prefiriéndolos a los demás doctores, a quienes ni siquiera se les bareman sus méritos. Hale, nopreferidos "pero no excluidos". Todos son "susceptibles" de dirigir tesis, aunque se les impida de hecho, con la bendición del Rectorado. Y apaño apañado. A este nivel está lo que propone la defensa jurídica de la Universidad. Yo creo que se lo deberían mirar.
El juez no sé qué decidirá sobre la legalidad de estas actuaciones. Pero la Universidad tiene claro (dada la estrategia elegida para la defensa) que las denuncias de mal hacer, de actuaciones guiadas por el feudalismo, de normativas locales contrarias a derecho y que vulneran las órdenes del Rector, de maniobras de exclusión de funcionarios por parte de grupos de apoyo mutuo.... no merecen más que un tupido velo lo antes posible, y silencio administrativo. Que el fondo de la cuestión es irrelevante, mientras los papelicos tengan todos su sello de entrada. Y si gana la Administración (cualquier Administración), misión cumplida. Un buen hacer jurídico, sí señor. Pues luego que no se sorprendan de lo que tienen.
Le contesto a un lector que me pregunta sobre los primeros pasos a dar para conseguir un puesto de profesor universitario...
Hola, Javier:
Nos podemos tutear si no te importa; ningún problema en contestarte lo que buenamente pueda sobre lo que me preguntas. Lo cierto es que debe haber gente más informada que yo, pero bueno, ahí va. Dices que eres ingeniero técnico; actualmente hay ingenieros técnicos impartiendo docencia en la universidad, pero son un poco herencias del pasado, cuando no había tantos requisitos. No conozco bien todas las figuras de contratación, pero entiendo que para concursar a las plazas de profesor no permanente, que es la manera de ir entrando en la universidad, se requeriría que fueses como mínimo licenciado (o ingeniero, arquitecto, etc.), o de cara al futuro, ahora que están cambiando las titulaciones y se extinguen las licenciaturas, que tengas un máster. Cada vez hay más competencia por las plazas; antes solía suceder que no se presentaban candidatos, o uno o dos, ahora está todo mucho más reñido y los requisitos mínimos no bastan. Se utilizan baremos en los que dan muchos puntos las publicaciones en revistas de investigación, o publicaciones de libros. Es cierto que para las plazas más temporales (sustituciones, plazas a tiempo parcial, etc.) a veces las obtienen candidatos que aún no tienen muchos de esos méritos, pero en cuanto se opta a una plaza mínimamente estable se hace necesario pasar por varios filtros. El primero es presentar el currículum a una agencia de acreditación (hay una en cada comunidad autónoma, ligada a la consejería de universidades). Y estos te dan la acreditación, el "visto bueno" para optar a una plaza de las de categoría superior. Luego está el concurso de méritos y la entrevista a los candidatos en la propia universidad, y decide una comisión nombrada para las contrataciones---todo con anuncios públicos, plazos para reclamaciones, etc. Las plazas o contratos para cubrir vacantes se hacen públicos antes de cada curso, se anuncian en las páginas web de cada universidad. Pero lo cierto es que hasta llegar a ese punto hay un largo camino previo: conviene que te matricules en un programa de postgrado o de doctorado, pues para las plazas de profesor titular o de contratado doctor hace falta haber hecho la tesis doctoral. Esto es cuestión de varios años, y requiere trabajar en estrecha colaboración con algún profesor preferentemente del departamento en el que quieras entrar. En realidad deberías empezar aconsejándote allí, quizá en la universidad donde hayas estudiado o cerca de donde residas, pues ellos conocerán mejor los requisitos para esas plazas y el tipo de méritos que se aprecian para obtenerlas, y te podrán decir las perspectivas de colocación que hay si emprendes un programa de doctorado allí o en otra parte. Ojo, que en todos los departamentos hay gente más informada y otra menos informada sobre estas cuestiones; pide que te remitan a alguien que esté en la comisión de contratación para hablar y que te explique cómo ve la cuestión en esta área y universidad. Hay que elegir director y grupo (y que te acepten en el programa, etc.) y sólo así y con trabajo de varios años en algún equipo de los que sean influyentes en ese departamento conseguirás obtener una colocación estable. Hay plazas con menos requisitos, y es el primer paso, pero son precarias y mal pagadas, y hay que trabajar mucho preparando clases a partir de cero en ellas. Eso sí, necesitarás una licenciatura para todas (o título equivalente), y un buen expediente académico. Si te puedo aclarar algo más pregúntamelo tranquilamente; y quizá suene un tanto desalentador todo esto que te digo, pero lo cierto es que es una carrera de fondo, esto de entrar en la Universidad, un auténtico maratón de aguante. Suerte y un saludo, Jose Angel
No sé si debería haber enfatizado más la necesidad de rendir pleitesía a algún catedrático y hacerse su siervo de la gleba durante unos años... pues quien no vaya informado del feudalismo y la endogamia universitarias, que hacen requisito el apoyo mutuo de los grupos para colocar a sus candidatos, va mal informado.
Un amable robot de la Universidad me comunica que utilizo demasiado espacio público. Mi Lebensraum en los servidores de la Universidad es necesario para otros, al parecer. Me envían un mail del servicio de informática diciéndome que el espacio básico asignado para mi hospedaje es de 200 Mb, y que tengo más de 800. Que borre lo que no utilizo, o que desaloje.
Intentaré negociar, a ver si es posible que no me borren. Es que nada más con la bibliografía ya ocupo más de los 200 megas de entrada... y bueno, "lo que no utilice"... eso es debatible. Si pongo mis publicaciones en la red, no es para "utilizarlas" yo, sino para que las utilicen los demás. Supongo que tendré que ir derivando cada vez más hacia repositorios tipo Zaguán, o deslocalizarme directamente, irme a Google, o comprarme un dominio, si no quepo en la Uni.
Dominio tengo ya (www.garcialanda.net) pero es que es de los de Juan Sin Tierra, va asociado directamente al espacio de hospedaje de la Universidad de Zaragoza. Me multiplico demasiado: publico y republico el blog... pero claro, es que a veces los blogs desaparecen sin más, proveedor incluido. Cualquiera se arrriesga. Tendré que grabarme todo mi cerebro electrónico en un dvd, como ese colega de Neuromancer, esto no es vida...
Por cierto, curioseando por el dominio de los del hospedaje, he llegado a esta lista de dominios de la Universidad de Zaragoza. Sería bonito tenerla en alguna página con enlaces propios. Observo que algunos de estos dominios más importantes tienen muchas menos visitas que yo. Llegó el momento de pedir un ascenso—o un despido.
De momento, les envío este mail:
Estimados compañeros:
Acabo de recibir el mensaje al que respondo, señalándome que he excedido ampliamente la cuota disponible para el alojamiento de páginas web. Lamento los inconvenientes que esto pueda causar. Mi dominio es el nº 351, http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/
Desearía hacer algunas preguntas al respecto:
- ¿Existe la posibilidad de solicitar una asignación de espacio mayor?
Hay que tener en cuenta que si bien algunas personas utilizan sus 200Mb, otras no utilizan nada, y quizá no sea lógico tratar por el mismo rasero a quienes trabajan constantemente en la red y a quienes no la utilizan. En mi caso, por ejemplo, nada más con una bibliografía que vengo editando en la red desde 1995, ya ocupo más de los 200Mb. Se me hace un espacio excesivamente limitado. ¿Hay posibilidad de solicitar un dominio de nivel superior y tener allí más espacio disponible? Hay que considerar que mi sitio tiene más visitas que muchos de los dominios, según los datos que que aparecen en la página http://hospedajeweb.unizar.es/estadisticas.jsp
- De no existir posibilidad de obtener más espacio en la Universidad de Zaragoza, ¿de cuánto tiempo dispondría para retirar materiales antes de que los borréis "de oficio"?
Hay que tener en cuenta que necesitaría realojar contenidos en otros sitios y eso puede ser muy laborioso, sin contar con la distorsión que supone el alterar las direcciones web existentes para esos contenidos. Requeriría aparcar trabajo que estoy realizando, para deshacer y volver a hacer otro que ya tengo hecho. Espero que comprendáis por tanto que no conviene realizar el cambio a menos que me vea realmente obligado a hacerlo.
- ¿Podría subvencionar yo mismo el espacio, o compraros un disco duro adicional para alojar mis contenidos en el servidor? ¿Está contemplada alguna posibilidad de esta naturaleza?
Os agradecería que me aclaráseis estas cuestiones, o me digáis otras posibles soluciones que quizá no se me ocurran a mí.
Un cordial saludo,
José Ángel García Landa
También podría hacerles observar que Google, para quien no trabajo yo ni en docencia ni en investigación, me regala 7316 megas nada más que en Gmail. Claro que Google no se fundó en el siglo XVI. Pero un poquito más de espacio, o de nivel, no vendría mal, ¿eh?
El Colectivo de profesores pasó un proyecto de reglamento de calidad para titulaciones de grado y postgrado, pidiendo alegaciones al mismo. Contestamos a su lista de distribución:
Estimados compañeros: Algunos profesores hemos observado puntos mejorables en el proyecto de reglamento de calidad de grados y postgrados. Enviamos adjuntas unas breves alegaciones (y el proyecto de reglamento que se nos hizo llegar) para que el Colectivo las considere y presente en Consejo de Gobierno si le parece oportuno. Un saludo, José Angel García Landa
Y éstas son las alegaciones:
Alegaciones a la propuesta de REGLAMENTO DE LA ORGANIZACIÓN Y GESTIÓN DE LA CALIDAD DE LOS ESTUDIOS DE GRADO Y MÁSTER Para su presentación en Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza
(incluimos reglamento en PDF anexo)
Puntos mejorables:
Sobre la figura y atribuciones del Coordinador.
Sobre la opacidad de la gestión:
Art. 2. 1.a) Donde dice "aprobación de sus propuestas" (ambiguo: ¿de la titulación? ¿del Coordinador?) debería decir "aprobación de LAS propuestas", abriendo así la posibilidad de que las propuestas de modificación provengan de una variedad de fuentes, asegurando así la transparencia del proceso y la calidad de la titulación.
Art. 2.2. c). Donde dice "acciones de mejora que se consideren adecuadas" (en la propuesta del Coordinador) debería añadirse "para su consideración junto con las alegaciones que puedan provenir de otras instancias"—puesto que la Comisión de Garantía de Calidad no tiene por qué ceñirse al Coordinador como única fuente de propuestas para la mejora de la titulación, so pena de caer en un círculo vicioso que comprometería la calidad de la misma.
Art. 2.2. d). Sobre los criterios generales orientativos del Manual de Calidad: En esta normativa debería aludirse ya explícitamente, como directrices para la elaboración de este manual, a la sujeción de la actuación de los Coordinadores y de las Comisiones (CECT, Comisión de Evaluación de la Calidad de la Titulación, y CGC, Comisión de Garantía de Calidad) a normas superiores o de aplicación general vigentes en la Universidad y en la Administración y que deben ser respetadas en todo caso, y a otros criterios que sirvan para juzgar las buenas prácticas, como son las prácticas habituales en otras instituciones comparables o que sirvan de referencia por su calidad. Otros fuentes de criterios podrían ser las prácticas reconocidas como habituales y generalmente reconocidas o usadas en otras titulaciones y programas de esta misma universidad.
Art. 3. Donde dice "aprobar sus propuestas" debería decir "aprobar las propuestas del Coordinador y tomar en consideración las alegaciones procedentes de otras instancias", para garantizar que sus propuestas para la implantación, planificación, organización y evaluación de los estudios no se vean estatutoriamente limitadas a una sola fuente (el Coordinador). Todo ello con vistas a la transparencia del proceso y la calidad del programa.
Art. 4.2.b. Igualmente, donde dice "las propuestas de éste para su modificación, que derivan…" debería decir "las propuestas para su modificación, que incluyen las que derivan…".
(Por no limitar las propuestas de mejora a las que presente sólo el propio Coordinador de la titulación).
Estas modificaciones facilitan la aplicación del Art. 4.2, al no restringir al Coordinador la actuación para la mejora de la titulación.
Art. 11. Donde dice "prorrogables por periodos de igual duración" debería decir "prorrogables por otro periodo de igual duración"
Art. 12.4 Donde dice "la descarga docente que considere oportuna" debería decir "la descarga docente que establezca la Universidad".
Art. 15.1. Donde dice "funciones evaluadoras relacionadas con" debería decir "la evaluación y/o aprobación de"
Art. 17.1 Donde dice "periodos de igual duración" debería decir "otro periodo de igual duración". (Esto último de los "periodos" va a que el Coordinador de cada Grado, para el que se prevén categoría y prerrogativas de Director de Departamento, podría ser reelegido ad infinitum, según este proyecto de reglamento; y el de cada postgrado también. Por ejemplo, en nuestro departamento la misma catedrática lleva periodos y periodos organizando—enteramente a su gusto—los programas de postgrado, renovándose automáticamente, sin normativa ni criterio que prevea un relevo, ni nadie que se atreva a sugerirlo, cosa que sería ofensiva).
También he enviado las alegaciones a más grupos de Consejo de Gobierno, por si deciden asumirlas. De momento, la lista del Colectivo está "moderada" (o sea, moderada con censura previa) y ni siquiera pasan directamente los mensajes que se envían a ella. Ya me dijeron que uno anterior que envié no lo pasaban porque "podría crear polémica". (PS.—Aunque esta vez me contestan amablemente que sí que van a presentar mis alegaciones—¡gracias!)
Por otra parte, mis alegaciones suelen caer en el silencio más atronador o en el fondo del cajón. Así por ejemplo envié unas sobre todos esos títulos de "Máster Universitario" incorrectamente denominados, pues no son títulos oficiales, llevan a error, y vulneran la ley frontalmente, que prohíbe que se llamen de manera similar a los títulos oficiales.... pero que si quieres. Vistazo a la alegación, y a la papelera, sin acuse de recibo—"Es que te pones a toda la universidad en contra", medicen.
¿Se le ocurre a alguien la posibilidad de que la Universidad ofertase también "Doctorados" no oficiales, o "licenciaturas" no oficiales, o "titulaciones de Grado" sin validez oficial? Igual tiene futuro la idea, ya ni sabe uno.
Estrenamos ministerio, y pronto supongo Dirección General de Universidades y Secretaría General de Universidades—que en la política de este país parece que lo importante es ir distibuyendo carguillos entre amigos, conocidos y personajes de la misma cuerda y que sepan decir amén. Así que ahora que no tenemos a Pétriz de ministro de puro milagro, me pregunto cuánto durará en su puesto...
Ahora las Universidades dejan de estar en Ciencia e Innovación, y vuelven escarmentadas y mareadas al lugar de donde salieron, el Ministerio de Educación. Según El País, "- La Universidad vuelve a Educación. Zapatero dio un mal paso al sacar las competencias sobre universidades de Educación para cargar de contenido el nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología. Ayer rectificó, según reconoció él mismo, para devolver esa competencia a su destino lógico y original. Además, eligió a Ángel Gabilondo, rector de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la conferencia de rectores, para dar un nuevo impulso a ese ministerio. Gabilondo es un hombre de reconocido prestigio, elocuente, brillante y con probada capacidad de gestión, según quienes le conocen." Angel Gabilondo, el nuevo ministro, estaba en el Consejo de Universidades cuando el primer patinazo de Bolonia, el que organizó el ministerio de Sansegundo, cuando los rectores se pusieron a diseñadores de titulaciones como si hubiesen sido elegidos a títulos de expertos en sus áreas respectivas. Y me parece que fue de los que no les gustaba la traza que tomaba el asunto—se le acusó de filtraciones para descarrilarlo—aunque si estaba presidiendo una de las subcomisiones que hicieron ese plan, algo tendría que ver en él, digo yo.
Esperemos que ponga un poco de orden en el desbarajuste de Bolonia el tiempo que ejerza, que visto lo visto por sus predecesores no será mucho. Porque lo que sí es indicativo de este cambio es que con las universidades no hay ni plan ni criterio; que se va a palos de ciego, dando cabezazos a un lado u otro en la oscuridad—siguiendo improvisaciones e iluminaciones súbitas, planes propagandísticos en luces de neón, consignas biensonantes, y simplismos a corto plazo. La reforma de Bolonia se la pasan como una patata caliente de unos a otros ministros y ministras, aliviados y aliviadas de perder de vista semejante marrón apocalíptico. ¿Que cambiará esto y habrá actuaciones más meditadas, ahora que el ministro es de hermenéutica? Pues ójala, y a ver si no es para invertir las tornas un rato antes del siguiente bandazo propagandístico.
Comentario dejado hoy en el blog de EDU: Estudiantes en Defensa de la Universidad, grupo de representación estudiantil de los más activos en la Universidad de Zaragoza, y que se describe a sí mismo como "colectivo estudiantil laico y progresista"
Buenos días. Me gustaría conocer la postura de las asociaciones de estudiantes sobre la cuestión del plan Bolonia, los encierros que hay en el Rectorado, las protestas en esta y otras universidades... Más que nada, me extraña que en los medios públicos de los estudiantes no se tome postura al respecto, sea para apoyar el plan Bolonia, o esas protestas contra él— sea para darles la parte de razón que tengan, o para desmarcarse de las manipulaciones que haya. En fin, que es una cuestión que encuentro extraño no suscite comentario alguno entre las asociaciones de estudiantes, siquiera sea para orientar a sus votantes sobre cómo habría que contemplar esta cuestión. Un saludo.
Creo que, definitivamente, ha dejado de funcionar el Rincón de Opinión, supuesto foro de expresión de ideas de la Universidad de Zaragoza. La última opinión allí publicada data de mayo de 2008. Desde entonces yo he enviado varios artículos, pero no ha aparecido ninguno. Cosa que podría explicarse por una continuación de la censura que se venía ejerciendo, así sin más explicaciones, cuando no les gustaba la opinión de alguien. Pero ahora ya parece que o todo el mundo ha dejado de opinar (que también sería concebible) o que, más bien, la dejadez y la inercia han podido con el invento, y se ha dejado a ese foro sin administrador—o que el administrador pasa de administrarlo, como si fuese su blog personal, vamos. Preguntar si existe o no todavía este foro en la Universidad de Zaragoza supongo que será una pregunta metafísica—en todo caso allí en el rincón inferior derecho de la página principal puede verse su cibercadáver. Que continúa estando (contra la normativa que dictó el consejo de gobierno) inaccesible por Internet.
En cualquier caso, le he enviado a Ibercampus uno de los artículos que no han aparecido en el Rincón de Opinión, por censura o por dejadez, y acaba de aparecer allí: va sobre "Grupos de investigación o de apoyo mutuo".
Ah, pero censura, en todo caso la sigue habiendo, aunque no sea de tijera. Porque censura es que, estando las tecnologías de las comunicaciones como están, nuestra universidad no tenga un foro público de opinión. O que haga ver que lo tiene, y lo que ha instalado es en realidad un sumidero donde desaparecen las opiniones sin dejar rastro.
Ya decía Michel Foucault, en L’Ordre du discours, que el discurso académico se basa en el principio de la rarefacción. Que escaseen las oportunidades de otorgar la palabra, y que sea sólo mediante gran ceremonia. Quizá cerrándose en banda a esta proliferación del discurso que suponen las nuevas tecnologías de la comunicación, la Universidad no está sino manteniendo sus más arraigadas tradiciones y esencias. Medievales.
—que he presentado hoy en la Universidad, en un día intenso en papeleo.
La primera, presentada conjuntamente con la Ilma. Dra. Penas, versa sobre el postgrado de Estudios Ingleses. Su coordinadora está empecinada en excluirnos, tanto del Máster como del programa de doctorado, a quienes no pasemos por el aro entrar en equipos de investigación organizados AMDG, para gloria de su director. Claro que excluirnos por no estar en un equipo de investigación es arbitrario e ilegal. Aunque en esta carta fingimos sorpresa de oficio, el asunto ya es bien conocido, y de hecho hay dos juicios pendientes sobre él en los tribunales de lo contencioso administrativo.
Destinatarios: Sr. Director del Departamento de Filología Inglesa y Alemana y Sr. Presidente de la Comisión de Postgrado del Departamento Remitente: Dres. José Angel García Landa y Beatriz Penas Ibáñez Fecha: 17/02/2009 Asunto: Convocatoria Doctorado 2009-2010 / Comisión de Postgrado
Sr. Director y Sr. Presidente:
Habiendo recibido copia electrónica de la propuesta de programa de Doctorado 2009-2010 presentada para su aprobación en la próxima reunión de postgrado del 19 de febrero, deseamos manifestar lo siguiente:
—No queda claro de quién es esta propuesta en la que aparece como persona de contacto la Dra. Onega: si es propuesta de la Dirección, de la Comisión de Postgrado, de la Dra. Onega, o de un grupo de profesores de los equipos de investigación. —No hemos sido convocados a ninguna reunión para la elaboración de esta propuesta, que por tanto se ha elaborado a puerta cerrada por un grupo particular de profesores. —Aun así, nos llega ahora, suponemos que para que los profesores que no han sido convocados para elaborar esta propuesta puedan optar a participar en el programa o proponer alguna modificación en el mismo. —Observamos que la propuesta incluye unas listas de profesores integrantes del programa, sin que se especifique criterio ni método para su inclusión. Encontramos que cualesquiera que hayan sido los criterios académicos seguidos para la inclusión de estos profesores, igualmente podrían aplicarse para incluirnos a nosotros. —No contiene la propuesta una lista de "profesores encargados de la dirección de tesis" ni ninguna otra que nos incluya, —Solicitamos ser incluidos en el programa de Doctorado dado que es un programa de doctorado departamental, no particular, y cumplimos sobradamente todos los requisitos legales y académicos para ello. —Recordamos una vez más que la organización del programa de postgrado (Máster y Doctorado) atendiendo como criterio excluyente a la pertenencia de los profesores a equipos de investigación sería un proceder contrario a derecho y anulable por dos resoluciones del Rectorado que Vds. bien conocen. —Por lo mismo, sugerimos que se modifique la redacción del programa de modo que no se presuponga, como ocurre ahora, que ha de girar enteramente en torno a los equipos de investigación subvencionados. —También solicitamos que la propuesta de programa de Doctorado que salga de la reunión del día 19 de febrero nos incluya en la lista de profesores encargados de la dirección de Tesis.
Zaragoza, 17 de febrero de 2009
José Angel García Landa Beatriz Penas Ibáñez
La otra alegación se refiere a los famosos másteres que no son másteres... como descubrirá algún incauto, demasiado tarde. Es un tema que sorprendentemente todos sus responsables dejan rodar felizmente. Así que, por mí que no sea, allí va mi alegación.
Destinatario: Sr. Vicerrector de Política Académica (Sección de Estudios Propios y Títulos) Remitente: José Angel García Landa (Facultad de Filosofía y Letras) Fecha: 17/2/09 Asunto: Alegaciones contra propuesta estudios propios
Sr. Vicerrector:
Deseo formular una alegación contra la propuesta de los siguientes títulos de Estudios Propios de la Universidad presentada a información pública en la página http://wzar.unizar.es/servicios/epropios/legis1.htm
Máster de Diversificación Industrial y Tecnológica Máster en Ecodiseño y eficiencia energética en edificación Máster en Ingeniería de Tuberías Máster en Ecoeficiencia y Mercados Energéticos Máster en Energías Renovables Master en Gestión Internacional y Comercio Exterior Máster en Gestión de Políticas y Proyectos Culturales Máster Europeo en Energías Renovables Master on-line en Generación Termoeléctrica. Tecnologías de cero emisiones
La denominación de estos estudios propios no puede ser de "MASTER" pues esa es una denominación de estudios oficiales, tal como deja claro la LEY ORGÁNICA 4/2007, de 12 de abril, por la que se modifica la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades (BOE 13 abril 2007)
El artículo 88 de la LOMLOU, modificando la disposición adicional decimonovena de la LOU, establece lo siguiente:
1. Sólo podrá utilizarse la denominación de universidad, o las propias de los centros, enseñanzas, títulos de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional y órganos unipersonales de gobierno a que se refiere esta Ley, cuando hayan sido autorizadas o reconocidas de acuerdo con lo dispuesto en la misma. No podrán utilizarse aquellas otras denominaciones que, por su significado, puedan inducir a confusión con aquéllas.
El uso de la terminología MASTER para estudios no oficiales viene siendo una vulneración continuada de dicha norma, puesto que puede fácilmente inducir a error al público a quien se ofrecen los títulos. El nombre MASTER es una denominación oficial de títulos oficiales, reservada por ley para ellos, y los títulos de estudios propios deberían tener otra denominación.
Zaragoza, 17 de febrero de 2009
José Angel García Landa Profesor Titular de Universidad Facultad de Filosofía y Letras
Han salido los resultados de las elecciones a la Comisión de Doctorado de la Universidad de Zaragoza, resultados curiosos en lo que a humanísticas se refiere (y vaya por delante mi enhorabuena a los elegidos, que no se diga).
El resultado es que han salido elegidos los doctores Fidel Corcuera, de Filología Francesa, y Jesús Sánchez, de Filología Inglesa.
Lo curioso es que Filología Francesa no tiene, que yo sepa, programa de doctorado. Por supuesto que eso no es ningún inconveniente para que un miembro de ese departamento desempeñe perfectamente una función en la comisión de doctorado de la Universidad. Pero no deja de ser curioso. Bueno, o me lo parece a mí, que algunos dicen que mis criterios son extraños.
Lo curioso también, en el caso de Filología Inglesa, es que aunque sí hay un programa de Doctorado ("Estudios Ingleses"), con su lista (implícita) de doctores encargados de la dirección de tesis... entre ellos no se encuentra el Dr. Jesús Sánchez. Como tampoco me encuentro yo, por cierto, y bien que he protestado al respecto, y he llevado la cosa a los tribunales. (Los criterios de selección de profesorado de este Doctorado que allí figuran fueron declarados contrarios a derecho por esta resolución del Rector—pero ahí siguen, con toda la pachorra del mundo. Lean, lean.).
El Departamento parece que no tiene ningún inconveniente en elegir al Dr. Sánchez como su candidato y representante en la Comisión de Doctorado. Ahora, dejarle participar en el programa.... tate. (Bueno, eso suponiendo que quiera, aunque suponerle a un Doctor la dirección de tesis viene a ser como eso del valor en la mili, se le supone).
Yo también fui, por cierto, miembro de la Comisión de Doctorado durante unos años. También propuesto por mi departamento. Y ya tuve agarradas muy desagradables con los criterios de mi departamento estando allí, que me obligaron a ser juez y parte, aunque juez no fui porque (claro) me ausentaba de las reuniones cuando se trataba algún tema que me afectaba directamente.
Y ahora, como digo, mi Departamento no se digna ni incluirme en la lista de doctores capacitados para dirigir tesis en su programa de doctorado de Estudios Ingleses. De coordinar los programas, y presidir durante años la Comisión de Doctorado del departamento, paso a no poder dirigir una tesis en el programa de mi departamento, mientras que sí puede quien se doctoró ayer, si "es admitido a la Plantilla del Postgrado". Por supuesto, al hacer esto, el Departamento se pasa por el arco de triunfo tanto la legalidad (ley de universidades, ley de la función pública, etc.) como la normativa interna y específica de la Universidad.
Claro que la Universidad también se pasa por el forro su propia normativa, pues en lugar de corregir esas actuaciones de cosa nostra, no va a dudar en acudir a juicio en defensa de ellas. Pues hala, venga, a hacer universidad, si por tal se entiende cerrar filas y cerrar ojos con lo que hacen los catedráticos y directores de departamento, por muchas normas que contravengan.
Suerte a los elegidos en su puesto, y al resto de la Comisión de Doctorado. Pero que anden con cuidado al tratar temas de nuestro peculiar departamento, pues si se descuidan podrían ofender a alguien, como no paro de hacer yo.
Me leía esta tarde este artículo de Bree Nordenson sobre información, o más bien sobre sobreinformación, o incluso sobresobreinformación y sobrecarga mediática, que es lo propio de la supernova Internet. Y luego me he ido a un acto cultural de la Universidad, después del cual se ha tocado en el coloquio el tema de la importancia de la divulgación científica, y también de que la Universidad haga conocer sus actividades y las difunda a la sociedad. El Vicerrector allí presente ha expresado la constante preocupación del Rectorado por estas cuestiones.
Y yo, por jorobar un poco, les he dado una idea gratis al respecto.
Hoy en dia hay que atender, les he dicho, a dos cuestiones relacionadas con la información científica (o con la información en general). Una es la cuestión de la sobreinformación, que es un problema para la atención: aquí Internet ha sido un problema al multiplicar la información accesible y nivelarla en cierto modo. Con respecto a la difusión de una idea, un contenido, un texto, se plantea el problema no menor de la estrategia publicitaria para atraer atención sobre él. Cuestión sobre la que otros darán lecciones mejor que yo, es obvio.
Otra cuestión, no menor, y en este caso facilitada por las circunstancias, es la disponibilidad universal, la accesibilidad inmediata, sin trabas, gratuita y mundial de los contenidos de la información. Esto no es problema. En este caso Internet trabaja a nuestro favor, pues hace posible esta difusión, y está escandalosamente infrautilizado por la Universidad para estas cuestiones.
La Universidad de Zaragoza debería tener, por ejemplo, no digo ya un foro de opinión, que ni se sabe si lo tiene, y un sistema de publicación en línea, que acaba de desarrollarlo (se llama Zaguán y aún está por ver si se utiliza). Debería tener un canal de televisión propio—y como les he dicho a los asistentes, "esto no es nada difícil hoy en día—yo mismotengo dos; así que creo que la Universidad debería tener uno, como poco".
Esto requerirá, desde luego, prestar una mayor atención a la difusión y divulgación de la producción, de maneras acordes a este medio, y no muy usadas hasta ahora por la Universidad.
La Universidad debería tener una videoteca pública, de contenidos producidos por la Universidad, y (puesto que han sido producidos con fondos públicos bien caros) deberían estar libremente accesibles al público.
No le cuesta ni un duro a la Universidad tener un canal de televisión propio—pero no se gasta ni siquiera ese duro que no le cuesta.
¿Tiempo? Ah, sí, tiempo.
Pero en la Universidad hay muchas personas produciendo "contenido" a ritmo constante, en jornada laboral. Supongo que parte de ese tiempo (muchísimas horas) se traducirá en contenidos visibles, difundibles—publicaciones, vídeos, colecciones de diapositivas, etc.
Debería existir, en la página web de la Universidad, que es su escaparate público, un centro de difusión. De textos, vídeos, audio, imágenes, etc.—multimedia, seleccionados y destacados por su calidad.
Porque no dudo que muchos grupos de investigación, institutos, departamentos, sí que tienen sus blogs, sus cadenas de televisión, sus publicaciones en red.... ¿No puede hacerse una página html que las agregue?
—¿o debería entrarme la duda y resulta que ni a nivel de Universidad, ni a nivel de sus diversos organismos hay semejante producción visible y desagregada de contenidos de libre acceso? ¿Que resulta que ni los institutos ni las Facultades ni nadie tiene un triste blog o un canal de YouTube?
¿Y es nuestra Universidad una excepción? Es mala, sí —pésima (me refiero hoy a este aspecto de las comunicaciones)— es mediocre hasta decir basta. ¿Pero son mejores las demás? ¿Existen la videoteca y canal de televisión de las demás universidades? ¿De la Complutense? ¿De la de Barcelona? Por nombrar dos, digo. Sus canales de televisión no son muy conocidos, que digamos. Yo tengo dos, como digo, poco conocidos, que es lo que se merecen. ¿Se merecen aún menos la Universidad Complutense o la de Barcelona, que aspiran (no sé cómo, con estos mimbres) a estar entre las mejores del mundo?
Y la Universidad de Zaragoza, ¿por qué tiene que esperar a que todas las Universidades tengan su canal de televisión y su centro multimedia, y su videoteca pública, para montar el suyo porque les dé vergüenza ser los últimos? ¿No podrían ser los primeros, por una vez?
Podíamos llamar a esta idea asalto a Unizar 2009. Tranquilos, que aunque es difícil de tomar, muros más altos han caído.
(Artículo que envío hoy al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza):
La Universidad de Zaragoza continúa ejerciendo la censura en el lugar donde se supone se expresan libremente las opiniones de su comunidad, el Rincón de Opinión, dando así un pésimo ejemplo de hipocresía en la comunicación social.
Una vez más se ha censurado un artículo de opinión mío enviado al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza. Como siempre, sin explicaciones ni comentarios ni respuesta por parte de los misteriosos administradores de este foro: misteriosos bajo Pétriz y misteriosos bajo López.
En ocasiones anteriores he protestado no sólo por la falta de claridad de las normas que rigen su uso, sino por que esas mismas normas, aprobadas en Consejo de Gobierno, vienen siendo vulneradas sistemáticamente desde que se creó este lugar de opinión: ni está libremente accesible por Internet (siendo sólo visible en la intranet de la Universidad), ni se da razón de lo que se acepta o se rechaza para su publicación.
En esta ocasión, mi artículo ("Impunidad los Expertos") opinaba sobre los abusos que se cometen en las oposiciones, con mucha frecuencia, y en concreto en una oposición a la que yo me presenté, cuando las comisiones utilizan la "discrecionalidad técnica" como excusa para cometer las mayores arbitrariedades, actuando no como expertos que sigan criterios objetivables, sino como reyezuelos arbitrarios que pueden hacer y deshacer a su gusto, y contar publicaciones o no según les venga en gana, sin atender a normas generalmente compartidas. Creo que es una experiencia bien conocida, y sobre la que existe un derecho a opinar—un derecho constitucional, por cierto. Y una cuestión que debería preocupar a esta universidad, en lugar de apresurarse a callar las voces que denuncian estas actuaciones manipuladoras y vergonzosas.
Yo por supuesto he hecho algo más que opinar sobre esto, y he planteado un contencioso administrativo contra la actuación concreta a la que me refiero: supongo que la Universidad tiene derecho a saber sobre esto, o yo al menos a darlo a conocer en un foro de opinión se supone que libre.
Ahora bien, alguien (ni se sabe quién, pues este foro no confiesa quién lo administra, vulnerando su normativa una vez más), alguien, digo, al parecer opina, y decide, que yo no puedo opinar sobre esta cuestión en el espacio público que para la expresión de las opiniones ha creado la Universidad a la que pertenezco tanto como él, supongo. Y se siente además autorizado a suprimir tal opinión sin dar razón de sus razones, sin publicar sus criterios, y sin encomendarse ni a Dios ni al diablo. Esto se llama, ahora y en tiempos de Franco, censura. Ahora con más vergüenza, porque Franco al menos sentaba su santo derecho a ejercerla de modo bien explícito. Aquí no: aquí hay mucha palabrería de respeto a los derechos humanos, mucho congreso sobre la opresión en el franquismo, y mucho cuento y mucha hipocresía. Y sin que a nadie parezca importarle, además.
¿Se publicará esta opinión, la de hoy, digo, en el Rincón? ¿O será censurada una vez más? ¿Tendremos el privilegio de recibir una respuesta, o una explicación de por qué se ejerce descaradamente la censura en esta Universidad? ¿De por qué las opiniones de sus profesores o estudiantes son tan sospechosas de entrada que tienen que pasar por un filtro encapuchado? ¿O tampoco se aceptan en el Rincón de Opinión las críticas al Rincón de Opinión? Mal vamos, entonces.
¿Cambiará la Universidad sus normas pacatas y frailunas sobre la libertad de expresión en este foro público?
O, cuando menos, ¿seguirá al menos fielmente de una puñetera vez esas normas pacatas y frailunas? Porque eso ya sería un avance: que se reconozca que el administrador está allí para seguir las normas y las leyes, y no para hacer lo que le pase por las narices con un servicio público.
No mola el estatuto del Personal Docente e Investigador de las Universiades que está negociando (o no negociando) el Ministerio de Ciencia e Innovación con los sindicatos. Estos nos han hecho llegar la propuesta unánime que sigue—sin por el momento anunciar medidas de presión.
Cada día salen (cada vez más) noticias sobre el proceso de Bolonia en el periódico. Estos días por ejemplo esta de José Luis García Garrido en La Gaceta, crítica con las "reformas adicionales" que se han metido en el paquete de Bolonia,esta confrontación de opiniones en El Periódico, entre un probolonio de nuestro rectorado y la Asamblea Contra la Privatización de la Universidad Pública, y (muy sintomático...) esta columna de opinión de El País donde se niega que haya ninguna obligación por normativa europea de hacer la reforma de Bolonia. En el blog sobre la universidad Fírgoa tienen amplias colecciones de artículos—la mayoría bastante críticos con el proceso. En cuanto a la rectora de la Universidad Europea de Madrid (una joven de edad coquetamente desconocida para El Economista), opina que la Universidad ha vivido demasiado tiempo de espaldas a la sociedad, y que es hora de que "las universidades escuchen al entorno y hagan lo que se espera de ellas"... hombre, sí, voy a preguntarle a Botín, que es mi entorno, o si no al Panishop de enfrente, sobre qué debo escribir mi próximo artículo. Aunque creo que la rectora no está pensando para nada en investigación, sólo en la FP.
Los defensores de Bolonia acusan a los antibolonios de manipulación y desinformación, y de ignorar el problema de la "sostenibilidad" de la Universidad; los antibolonios se quejan de la insuficiente financiación pública, de la invasión de los especialistas en didáctica, y de la subordinación de los estudios universitarios a los intereses de la formación profesional.
Por compensar todas las cosas negativas que he visto en mi propia experiencia de la reforma boloñesa, o en la manera en que se ha ido llevando hasta ahora, me he leído un libro de uno de los inspiradores de esta reforma, Francisco Michavila, que la defiende en todos sus términos y a diestro y siniestro en una serie de artículos recopilados en su libro La Universidad, corazón de Europa (Tecnos / Gobierno de Aragón, 2008).
Francisco Michavila estuvo al frente del Consejo de Universidades entre 1995 y 1997, y es autor, coautor y editor de varios libros sobre la Universidad española y su reforma, como La salida del laberinto:Crítica urgente de la universidad (Madrid: Universidad Complutense, 2001), o Contra la contrarreforma universitaria: Crónica esperanzada de un tiempo convulso (Madrid: Tecnos, 2004). Hay que decir que esta contrarreforma, de la cual se ocupa también en el primer artículo de este libro, es la reforma universitaria del Partido Popular, al que trata Michavila con invariable menosprecio y en clave de consigna, "la convulsa y oscura legislatura pasada"... (144). Algo injusto, habida cuenta de que en la reforma de la universidad según el plan Bolonia ha habido una continuidad sin badén apreciable entre las legislaturas del PP y las del PSOE. (Aunque no dudo que si ahora se echa atrás o se aparca algún aspecto de la reforma, ante las protestas crecientes, seguro que se achacará ese aspecto al oscurantista PP...). El prólogo del libro lo escribe nada menos que José Luis Rodríguez Zapatero. Por cierto que lo último que se ha oído decir a Zapatero sobre el plan Bolonia (ante la ola de protestas) es que habrá que aumentar las becas en vista del aumento de costes, y ser cuidadosos con carreras "amenazadas" como las de Humanidades.
La idea central del libro de Michavila es la de una Universidad que nos acerque al tradicional ideal europeo de progreso y racionalidad, y que a la vez sea moderna, competitiva, eficaz y acorde a las exigencias del mundo que la rodea. "El Espacio Europeo", nos dice, "es una oportunidad, una extraordinaria oportunidad, para que nuestra educación superior dé un salto gigantesco hacia adelante en los próximos años" (18). Tendrá que ser una universidad menos ensimismada en sus dinámicas tradicionales y más atenta a las necesidades de su entorno: "El avance tecnológico y la generación de riqueza de una sociedad están estrechamente vinculados con la respuesta académica de su universidad a las demandas sociales, en cuanto a cración y transmisión de los conocimientos" (145). Michavila escribe como un apasionado reformador de la Universidad, constructivo y optimista, a la vez que envía pequeñas señales identificativas de hombre de partido: así, habla de grandes pensadores europeístas españoles como Ortega y Gasset o Negrín (¡uf, que se me vuelca la balanza! —Negrín sería europeísta de la Europa de muy al este, en todo caso... ). También nos asegura el autor, arrebolado, que "Con el paso de los años, cada vez más encuentro mi patria en Homero y en Dante. En Beethoven y en Kant. En Galileo y en Cauchy. En Descartes y en Giner. En Danton y en Azaña" — una serie ésta sabiamente descendiente, para hacerla mínimamente plausible y clavar a Azaña en el énfasis final. Y esto lo repite (18, 130)— ¿Azaña, a quien sin duda todos tendríamos que estar agradecidos por su buen gobierno? Podía haber seguido la serie con Felipe González y Roldán, ya puestos. En fin, que dentro del universo imaginario del libro, el acercamiento a Europa es un proyecto tradicional de la ilustración española, encarnada hoy en el PSOE, mientras que el pasado, el oscurantismo irracional, y la lección magistral, gravitan hacia el campo de influencia del PP. Simplifico, pero es que la tesis subyacente es simple.
Así pues hay que tener en cuenta esta tendencia a la hora de interpretar las interpretaciones de Michavila sobre "Veinte años de reformas universitarias"; los datos y el panorama son muy útiles y clarificadores, pero hay que tener en cuenta desde qué punto de vista se nos ofrecen. Michavila pide en la reforma actual suficientes recursos para la Universidad y una gestión eficaz de los mismos, un mayor énfasis en la excelencia, mediante la creación de redes docentes y científicas, y una mayor apertura a otras instituciones a nivel internacional. Ve muy positivo el papel de evaluación de la calidad de la investigación, los famosos sexenios, y en cambio considera que la evaluación de la docencia ha fracasado, al generalizarse los quinquenios de evaluación docente a todo el profesorado sin premiar a los mejores. Propone añadir otro complemento—que ya se va haciendo en algunos casos a través de las Comunidades, pero tiende a convertirse en una subida de sueldo general. Llama la atención sobre el bajo porcentaje de recursos que destina España a su universidad, poco dinero público, pero sobre todo insiste en la falta de dinero privado, la poca sinergia de la enseñanza superior española con el mundo empresarial.
Pero también es insatisfactorio el gasto en investigación: 1,03 por 100 del PIB, muy por debajo del 1,93 por 100 del PIB que es el valor medio de la Unión Europea, o de l2,7 por 100 del PIB de Estados Unidos, o del 3,4 por 100 del PIB de Finlandia. (...) Peor aún es el dato de que menos del 9 por 100 de la actividad investigadora es financiada por las empresas. (47).
Sobre la financiación universitaria, opina Michavila que
No hay reforma creíble si no va acompañada de recursos adicionales para acometerla. ¿De dónde sacarlos? Sólo del incremento de los fondos públicos no parece viable. Hay que explorar otras vías complementarias de financiación universitariaDesde la oferta de enseñanzas ad hoc con los intereses del sector productivo del entorno hasta el estímulo al mecenazgo y la creación de redes de cátedras-empresa, pasando por la cofinanciación de proyectos socio-académicos y el aumento de las transferencias de resultados de investigación y los servicios de asesoramiento. Así podrían obtenerse fondos adicionales por importe de una o dos décimas del PIB, al menos. (142)
Y por allí pasamos a la famosa "privatización" de la universidad pública que tanto preocupa a los estudiantes antibolonios y a críticos del proceso como José Luis Pardo. A Michavila no: sólo parece ver bienes y beneficios en el desarrollo de estas dinámicas y de la implicación de los empresarios y banqueros en los Consejos Sociales de las universidades—las volverá mejor financiadas y más realistas. Extraña que no aparezca asomo de duda sobre algún posible aspecto negativo de estas transformaciones; pero nada, parece claro que aquí estamos ante un puntal teórico de la relación banca / PSOE.
"La educación universitaria ha de contribuir a la consolidación de una ciudadanía europea activa, con la extensión y ejercicio de los valores europeos: la democracia y la diversidad impregnada de humanismo y de racionalidad" (120).
—esta línea de pensamiento, también recurrente, no queda muy claro cómo casa con lo de la formación profesional orientada a la empresa; son en todo caso dos líneas de ataque que el autor ve necesarias en esta reforma. En esto de la ciudadanía responsable también tenemos un apunte bastante línea PSOE, de defensa de Europa como una "potencia tranquila", sabia y tolerante con la diversidad, frente a lo que Michavila denomina el "monolitismo americano"—lo que le deja a uno preguntándose si, abogando por un modelo de universidad tan integrada con la empresa como aboga el autor, conoce efectivamente la universidad americana, que será todo menos monolítica. En cualquier caso muchos aspectos de esa universidad "a la americana" sí le parecen deseables al autor, empezando por la mayor difusión de la enseñanza superior y de la "educación a lo largo de la vida" en los USA. También el mayor espíritu empresarial de los EE.UU. le parece deseable—dato triste es que
"Entre los ciudadanos de los veinticinco países de la Unión Europea, los españoles son los menos emprendedores: el 70 por 100 de los nuestros jamás ha pensado en crear su propia empresa (el valor medio en la Unión de esa magnitud es del 57 por 100)" (146).
En cuanto a estructuras anquilosuriadas que hay que reformar, aboga Michavila por la inmersión en las nuevas tecnologías, que han de cambiar la relación profesor-alumno y la dinámica del trabajo en clase. Menos teoría y más práctica formativa quiere Michavila, hay que "quitar paja": las clases habrán de ser más prácticas, y aquí las lecciones magistrales no tienen sino palabras de crítica (son de esa España rancia)—y el trabajo en equipo, el aprender a aprenderson las claves de la universidad del futuro. También las tutorías, un seguimiento mucho más personalizado. Eso requerirá, dice Michavila, entrar en la cuestión de volver a recalcular el cómputo de las horas docentes de un profesor—aunque evita entrar en la cuestión de si los profesores van a tener más horas "de fichar" ya se llamen clases o tutorías. Supongo que la deducción es que sí, y que parte de la reforma de eficacia pasa por tener más controlada la actividad de los profesores. Para empezar, que se refugien menos en la investigación: ya nos dice el autor que habría de computarse cerca de un tercio de la dedicación como dedicada a la investigación (cuando yo hasta ahora me venía haciendo un cómputo de un 50% docencia / investigación). Otra cosa anquilosada es el exceso de normativa para Michavila: habla de agilizar, dejar la cosa a la dinámica interna, quitar leyes que constriñen.... De lo cual podría deducirse que nuestro rectorado de Zaragoza, dejando que nuestro departamento organice el máster con los criterios que le vengan en gana, aunque vulneren la ley de la función pública y la propia normativa del Rectorado, está muy en la onda.
Francamente, creo que Michavila no tiene muy estudiadas las consecuencias de lo que significa suprimir normas comunes de funcionamiento, en un sitio tan podrido de feudalismo como la Universidad—donde leyes superiores son lo único que pone coto mínimo a la dinámica de grupillos y corros. De esto hay poca crítica en el libro—más bien, cada vez que sale el tema de la "endogamia" nos dice que se exagera, y que en todos los ambientes laborales hay endogamia en España. Propone sustituir la reglamentación inicial por la valoración de resultados... digamos que importan los fines y no los medios, si cazan ratones. (Y sin embargo sí aprecia Michavila algunas normas de carácter general como muy positivas, como esa que establecía que la valoración de méritos en las oposiciones debía valer el doble que la exposición de docencia o investigación del segundo ejercicio). Otra hojarasca que quiere quitar es "el catálogo de áreas de conocimiento" para favorecer la transversalidad y la interdisciplinariedad.... o no queda muy claro, propone sustituirlo por una estructura en árbol que agrupe áreas próximas (algo así como las macroáreas que organizaron la última ley sobre diseño de grados, supongo). A veces esto lo dice un tanto alegremente, como si los profesores fuesen a ser especialistas en cualquier cosa o en su transversalidad. O quizá animadores pedagógicos, es una duda con la que se queda uno. A veces la reforma propuesta recuerda inquietantemente al Bachillerato:
"El desarrollo de un modelo educativo propio de la universidad corresponderá a la voluntad de dar a sus estudiantes una formación integral, no unidimensional por medio de una excesiva especialización en las disciplinas cursadas. Los alumnos vistos desde la óptica amplia antes enunciada no pueden acabar su peróiodo de formación superior sin la adquisición de una visión de la ciencia, la técnica, el humanismo o las materias jurídico-económicas suficiente para que su incorporación al mundo laboral se haga desde una posición más favorable, como profesional y como ciudadano a la vez" (174).
Trabajarán los universitarios en equipos organizados, y no sólo los investigadores: también se requiere más organización de equipo entre los docentes—"no porque quieran, sino porque lo prevea la función docente" (171). Y atenderán los profesores (esto ya me parece más optimista, demasiado bonito) a la formación humana y madurez emocional, intelectual y moral de los estudiantes. (Supongo que no por iniciativa propia, sino con protocolos administrativos como Programa Tutor de nuestra universidad, supongo—o poniéndoles una Educación para la Ciudadanía como asignatura obligatoria en todas las carreras quizá). Estaría bien, dice, un 80% de créditos sobre la especialidad estudiada, y un 20% de formación transversal en otros campos científicos. Propone también Michavila reconocer los méritos docentes más que en la actualidad, y critica el sistema de acceso vigente, por el cual la provisión de plazas la dicta la docencia pero se hace con criterios predominantemente de excelencia investigadora.
Sobre las torpezas y tropiezos de la reforma en su desarrollo hasta hoy, sobre la confusión y caos reglamentario a la hora de ponerla en camino, de eso poco tiene que decir Michavila. Durante años se tuvo a la gente trabajando con proyectos organizadísimos en unos "libros blancos" para las titulaciones que luego quedaron en agua de borrajas, al suprimirse la idea de un listado oficial de titulaciones y caer el ministerio de Sansegundo. Y entonces lo critica Michavila—a posteriori (en Expansión & Empleo,octubre de 2007)—"La idea de un listado oficial, común, rígido, uniforme, para todas las universidades del Estado tenía el tufo de lo antiguo..." —Oye, pues ¡qué poco criticarlo cuando estaba todo el Consejo de Coordinación Universitaria elaborando esta lista corta, y rediseñando las titulaciones en petí comité, con los rectores metidos a expertos de sus áreas de conocimiento respectivas! Tuvo que petar la cosa por su dinámica propia. De la implicación de los estudiantes en la reforma tiene alguna alusión Michavila, pero ninguna crítica a la manera en que se les venía puenteando, a ellos y a todos los sectores universitarios, en esa reforma hecha desde arriba, para el pueblo pero sin el pueblo.
Otro personaje recurrente en el libro, aparte de Negrín, es Cadmo, con quien se identifica el autor, Cadmo en busca de Europa ("Deseos y realidades")—lástima que se nos dice que por fin no la encontró, así que no parece muy bien elegido el mito para fomentar el europeísmo. Espero que esta vez tengamos más suerte, pero no deberíamos olvidar que no se trata de que tengamos que hacernos más europeos, porque ya estamos en en el corazón de Europa, por así decirlo, y no en su periferia. Quizá lo que quiere decir Michavila (pero no le sale decirlo así) es que tenemos que hacernos más americanos en la universidad. Pero está difícil la cosa, entre Escila y Caribdis, entre la universidad integrada en su entorno económico-laboral (tan deseable) y la afirmación de que sería absurdo "programar las enseñanzas más demandadas y abandonar las restantes"; entre el extremo de los estudiantes obligados a estudiar carreras que no desean, y la indeseable postura "ultraliberal" de dar un cheque escolar al estudiante para que elija libremente carrera y que sobreviva la universidad más apta para atender a este mercado.
Bueno, un libro en suma "de la reforma de Bolonia", que encarna al milímetro el espíritu de la misma, con las ventajas (entusiasmo, eficacia, modernización) e inconvenientes (precipitación y un cierto simplismo) de esta reforma. Ofrece un plan de acción y una dirección en la que trabajar, y diagnostica muchos de los males de la universidad actual (menos atento está, quizá, a sus aspectos positivos...).
"Amateurismo por todas partes, repetición rutinaria de lo que otros ya hacen. Así generación tras generación. ¿Hay actividad humana que haya evolucionado menos en el último siglo? En la creación científica se habla con satisfacción de la organización de grupos de investigación y de equipos de trabajo. Por el contrario, en las tareas docentes impera el individualismo. Salvo en casos aislados, tras la asignación de asignaturas, o partes de ellas, o de grupos de alumnos, se acomete esta actividad por parte de cada profesor en solitario, sin que dé grandes explicaciones a sus colegas sobre lo que hace ni de cómo lo hace. No hay transparencia, ni nadie la reclama. No se rinde cuenta de los obejtivos de aprendizaje alcanzados, más allá de las calificaciones otorgadas a los alumnos, tras unos exámenes cuyo formato es igualmente tradicional. Quien se ampara en la repetición de lo ya hecho no suele tener problemas. A quien pretende innovar, ensayar nuevos métodos, reformular sus objetivos docentes, acaso le surjan algunas dificultades imprevistas." (194).
¿Quién dirá que le falta razón? —Pues hay que tener más previsión, con las dificultades esas.
Un escrito de Fernando Plo y Gerardo Sanz, difundido hoy por el Colectivo de Profesores. Sobre la reforma universitaria en curso, y las soluciones improvisadas: En tiempos de relativa riqueza, a comienzos del siglo XVI, el concejo de Zaragoza mando levantar una torre para albergar reloj y campanas. En tiempos menos boyantes, el mantenimiento de esa Torre Nueva se descuidó algo, y, a finales del siglo XIX la torre se había inclinado más de lo conveniente. Era necesario intervenir para repararla y se fue abriendo camino la idea de demolerla, como una opción rápida y definitiva. Los comerciantes del sector, que veían en el mal estado de la torre un peligro para sus negocios, urgieron al ayuntamiento para que tomara medidas. Todo se decidió en muy poco tiempo, y la piqueta se llevó la torre antes de que la ciudad de Zaragoza pudiera darse cuenta y reaccionar.
Durante el último siglo se han multiplicado los intentos para recuperar esa torre, sin ningún éxito. Es más fácil demoler un edificio que volverlo a levantar.
La Universidad de Zaragoza se encuentra ahora frente al desafío de redefinir su mapa de titulaciones. Estamos en una etapa de recortes presupuestarios, y las opciones rápidas y definitivas tienen un atractivo evidente. Pero hay motivos para dudar de que estas opciones sean las mejores y las más eficientes. Sobre todo, si no se valoran los beneficios de mantener los títulos (renovándolos donde haga falta) y se sobrevaloran los ahorros que se obtendrían al eliminarlos.
Estamos todavía a tiempo. Cuesta mucho construir una titulación desde la nada. Hay que buscar edificios, preparar aulas, instalar equipamientos de prácticas. Todavía es más difícil formar un equipo de profesores especialistas. Las tareas de formación, si se hacen bien, son tareas de muchos años. También es difícil crear una red de relaciones: con empresas, para que los estudiantes puedan realizar prácticas; con universidades europeas, para que puedan realizar intercambios Erasmus. Los títulos nuevos también han tenido que definir sus nichos profesionales. El esfuerzo y el buen hacer de los antiguos titulados en el mercado laboral facilita la entrada y la demanda por parte de los empleadores de los nuevos titulados.
Todo esto es lo que se tira abajo cuando se elimina de raíz una titulación que ya está asentada. Como ocurre con los edificios, es más fácil cerrar una titulación que volverla a levantar desde la nada.
Estamos en un periodo de reflexión y decisiones en la universidad. Las reformas radicales son necesarias y todos estamos preparados para realizarlas. También esperamos que nuestras autoridades académicas, a la hora de tomar la decisión de suprimir títulos, valoren, aunque sea difícil de cuantificar, la pérdida que supone prescindir de una organización que funciona, de unas redes de relaciones y conocimiento establecidas, de un capital humano de especialistas, frente a un ahorro nominal, muchas veces ilusorio por las sinergias entre titulaciones que se imparten en un mismo centro.
Nos comunica el vicerrector que podemos consultar en la red si hemos obtenido nuestros complementos salariales autonómicos. Y, en efecto, los hemos conseguido. ¿Cuánto? Pues ni idea. Entre toda la información que nos dan al respecto, este aspecto se suele considerar (curiosamente) irrelevante. Costaría averiguarlo. Así que ya nos llegará la nómina—eso es elegancia.
Ah, y también nos comunican las webs los resultados de nuestra evaluación del año pasado. Yo en las asignaturas que me evaluaron obtengo...
En Shakespeare— Media : 3.90 En Comentario de textos— Media : 4.02
Mediocrillas, las medias (sobre cinco). No sé si con la asignatura de crítica, que al parecer no me evaluaron, subiría o bajaría la media de mis medias. Pero vamos, nada espectacular: me mantengo en mi aúrea.
Ayer ví, y hasta no sé si estuve en ella, mientras pasaba por allí, una manifestación contra la reforma universitaria de Bolonia. Desde hace tiempo no veía tantos estudiantes manifestándose: unos ochocientos o mil me pareció contar entre los que subían hacia la Universidad desde el centro. A estas alturas ya no hay quien pare esto, claro, con las leyes en esa dirección aprobadas desde hace tiempo tanto por PP como por PSOE. Sobre todo cuando los estudiantes reaccionan esta vez con retraso—años y años de retraso, y con la información sesgada que caracteriza a estos movimientos, que siempre tienen un lado un tanto borreguil y empiezan y se acaban como la espuma de cerveza que sube y desaparece.
Ay, los estudiantes... niños grandes y siempre a medio informar. Van a las asambleas un poco hipnotizados, por campanas que oyen, o si van sus amigas o el chico que les gusta. De las ventajas de tener un espacio común europeo para el reconocimiento de titulaciones, nada... No niego que tenga una cierta verdad panorámica, casi poética, lo que denuncian—pero el movimiento hacia la universidad orientada profesionalmente no puede cambiar. Demasiados intereses creados, elitismos enquistados, y endogamias propias tiene la universidad, como para no aplicarle un mínimo Principio de Realidad. Ahora que, la reacción química entre los intereses enquistados y el principio de mercado promete un ambiente no menos pernicioso para el free play of spirit, y el libre dinamismo intelectual. Al menos en las humanidades.
Hace unos años hubo un cierto revuelo en las humanidades cuando se anunció la "supresión de las filologías"—incluida la filología inglesa. Pero la reacción de los estudiantes fue mínima. Cuatro gatos salieron a manifestarse, sí... (y eso era en la época en que el gobierno sociata contestaba a manifestaciones masivas contra su política con el argumento de que la mayoría de la población española no se había manifestado). Aun con todo, el Ministerio cambió de planes—y de ministra. Se consiguió que en vez de quedar suprimidas estas titulaciones por decreto de la superioridad, fuese cada universidad la que decidiese si quería implantarla o no. Total, que tanto que protesté entonces por la supresión de la Filología Inglesa, y el resultado será, según parece, que se implantará en Madrid, y Barcelona, y algún sitio más... pero no en Zaragoza. Con lo cual se habrá conseguido una especie de vuelta a los años sesenta, y que ni siquiera estemos en pie de igualdad a la hora de ofertar la misma titulación.
Eso sí que es justicia poética. Y es que como decían en Hamlet, uno nunca sabe en qué van a parar sus manifestaciones ni qué efectos imprevistos tendrán. Que tenerlos, los tendrán.
PS: Del resumen de prensa que nos pasan últimamente en la Universidad:
*Movilización estudiantes *
Protesta contra la "mercantilización" de la Universidad 14/11/2008 HERALDO DE ARAGÓN Renace el espíritu estudiantil 14/11/2008 EL PERIÓDICO DE ARAGÓN Movilización de los estudiantes 14/11/2008 DIARIO DEL ALTOARAGÓN Los estudiantes se suman a la lucha contra el Plan Bolonia 14/11/2008 DIARIO DEL ALTOARAGÓN Contra la nueva universidad 14/11/2008 20 MINUTOS Rebelión de los estudiantes contra la nueva universidad 14/11/2008 20 MINUTOS Universidad. En contra de unos estudios más caros 14/11/2008 METRO Miles de estudiantes contra la reforma universitaria 14/11/2008 EL PAÍS La mayoría de docentes no secunda la jornada de huelga 14/11/2008 LA VANGUARDIA Miles de estudiantes contra las reformas europeas de la Universidad 14/11/2008 LA RAZÓN Bolonia echa a los universitarios a la calle 14/11/2008 EXPANSIÓN Matices sobre el "Proceso Bolonia" / El apoyo de Luis García Montero 14/11/2008 EL PAÍS
Según promete el borrador del Estatuto del Personal Docente e Investigador de las universidades, podremos ascender sin ascender. Dentro de cada cuerpo se establecerán tres escalas y se ascenderá en ellas sometiéndose a una evaluación externa. Para lo de las acreditaciones y oposiciones (ya eran obstáculos duplicados) parece bastante cerrado el grifo, y el club de los catedráticos seguirá siendo una cuestión reservada a quienes quieran dedicar a ello su vida y esfuerzos e intrigas. La gente se desmotiva. Así que proliferan los quinquienios y sexenios y tramos y cuerpos virtuales.
En esa línea se abre ahora esta especie de multiplicación de las entidades, o de promoción en falso, o de divide y los tendrás entretenidos, y reunidos en comisiones contando puntos. Desde aquí veo las montañas de resentimiento acumulándose cuando se vea que no todos van a primera a la primera...
Pero el sistema será eficaz para tener a la gente compitiendo, y organizándose en equipos, y siguiendo líneas favorecidas, e indicaciones de la superioridad, y dándole vueltas todo el día a cómo sacar un puntejo más para la evaluación. (Por ejemplo, metiéndose en comités evaluadores). Y cómo se lo van a pasar algunos, redistribuyendo prebendas, funciones y tareas reservadas a los de primera, segunda, o tercera.
Yo creo que ya que la evaluación es voluntaria me quedaré en mi nivel, o mucho me equivoco: total, para ascender horizontalmente, casi te sale a cuenta dedicarte a lo tuyo y descender horizontalmente. Y aunque llegásemos a otro cuerpo más encumbrado tendríamos que volver a empezar, para no ser de tercera—porque con esto de los ascensos horizontales, hasta en tercera va a haber primera, segunda y tercera. Ya nos anunciaba esta reforma universitaria, y su estrategia 2015, aquel corrido de María Dolores Pradera.
desde el dia en que la cuna te arropan hasta el dia que te cubre la tierra pues ahí tambien hay distinciones ni de muerto te escapas siquiera se dividen tambien los panteones en primera, segunda y tercera
—todos horizontales, eso sí. Lo del ascenso vertical es más hipotético.
PS: Circular de Comisiones Obreras sobre este borrador de Estatuto del PDI:
El Estatuto de PDI es, junto con la LOMLOU y el EBEP, la norma legal de mayor trascendencia para la regulación de las condiciones laborales y retributivas de TODO el PDI.
Afecta a 56.000 PDI de todas las categorías, y nos va gobernar durante los próximos 20 años.
Ante la enorme relevancia de esta norma CC.OO. Informa: · El Ministerio tiene la OBLIGACION legal de NEGOCIAR con los representantes de los trabajadores en la Mesa Sectorial de Universidad. Hasta el momento el Ministerio no ha hecho más que iniciar "el debate del borrador". No ha iniciado la NEGOCIACION COLECTIVA con los REPRESENTANTES LEGITIMADOS, puesto que ni siquiera ha atendido la petición unánime de la representación sindical (CC.OO., UGT y CSI-CSIF) de CONSTITUIR LA MESA DE NEGOCIACION.
Este Borrador de Estatuto: · Es como un mal Convenio Colectivo sin promoción ni tablas salariales. Ascensos y salarios quedan en manos del Gobierno, para dentro de un año (¡otro más!), y sin negociación colectiva (Artículo 16.4, 16.5 y 17.3).
· POSPONE SINE DIE LA CARRERA Y PROMOCIÓN DE TEUS Y CEUS, QUE QUEDAN TAMBIEN EN MANOS DEL GOBIERNO (Transitorias 1ª Y 2ª) SIN NEGOCIACIÓN COLECTIVA.
· Acaba con el actual modelo de quinquenio, que dejará de ser el complemento universal que da algo de lustre a nuestras nóminas (Artículo 16.3 y 16.6).
· Sólo algunas de las actividades docentes computan dentro de la dedicación del PDI (cotejar Artículos 9.1 y 14.10).
· Despoja a los futuros funcionarios de sus méritos anteriores al ingreso en los cuerpos docentes a efectos de retribuciones e incentivos (Artículo 17.3).
· Acaba con la ilusión de la carrera investigadora: no hay más que PRECARIZACIÓN y vulneración del derecho a la negociación colectiva en los contratos de investigadores (Artículo 5.2 y 5.3).
· Vulnera la Ley Orgánica de Universidades (Artículo 48), introduciendo la contratación de PERSONAL DOCENTE POR OBRA O SERVICIO para encargos docentes especializados de duración limitada, apoyo de los procesos de enseñanza-aprendizaje o innovación educativa (Artículo 5.1 y 5.2.d).
· OLVIDA a contratados administrativos, becarios, Cajales, Juan de la Cierva, (Artículo 1).
· Introduce subrepticiamente la contratación a término de Profesores Contratados Doctores, contra lo establecido en la Ley Orgánica de Universidades (Artículo 52).
CC.OO. INSTA A TODO EL PROFESORADO A SEGUIR LA INFORMACIÓN SINDICAL QUE PERIODICA Y PUNTUALMENTE SUMINISTRAREMOS, A ACUDIR A LAS ASAMBLEAS INFORMATIVAS QUE VAMOS A CONVOCAR Y A ESTAR PREPARADOS PARA APOYAR NUESTRAS LEGITIMAS REIVINDACIONES LABORALES
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Hola, X: perdona el retraso en contestarte, es que me lo quería pensar bien antes de decirte nada, y lo cierto es que a estas alturas aún no sé bien qué debería hacer. Ante todo muchas gracias por tu invitación a hacer equipo por la confianza que supone en mi capacidad de contribuir a él—no sé si demasiado optimista! No sé muy bien si quiero participar en un equipo, aunque seguro que me conviene... Estoy en una fase un poco alérgica a los proyectos y grupos de investigación; no sé si sabrás que aquí nos han puesto pertenencia obligatoria a ellos y si no ni siquiera puedes dirigir tesis ni dar clase en máster ni nada, por obra de nuestros catedráticos. Y yo que me rebrinqué contra la normativa he llevado el asunto ajuicio, y en los tribunales está. Así que igual metiéndome en un equipo desaparecía el problema (para mí). Pero mis dudas vienen por muchos lados, sobre todo que no sé si podré hacer una contribución que compense tenerme allí. Me gusta últimamente escribir a mi aire, y la publicación académica en revistas, libros colectivos, etc., me ofrece muchos obstáculos para eso: he llegado a la conclusión (provisional siempre) de que no me merece la pena. Y con esas perspectivas.... Bueno, escribir sí escribo, como te digo: le puedes echar un vistazo a los títulos de lo que he colgado estos dos últimos años en esta página: http://papers.ssrn.com/sol3/cf_dev/AbsByAuth.cfm?per_id=889468 —pero es que no sé si de lo que hago (o pudiera concebiblemente hacer) va a ser nada mínimamente relacionable con el tema que propones—que el tema me parece muy interesante, y como dices capaz de ser tratado desde un abanico de perspectivas, o sea que no será difícil que haya personas cuyo trabajo se puedar relacionar con esto. Hasta parte de lo mío, un poco traído por los pelos, seguramente—es que no sé si llevas idea de un proyecto con un plan de trabajo claro, ceñido al tema, con una producción mínima de publicaciones.... Lo cierto es que me falta fe para comprometerme a eso. No tengo inconveniente para nada en participar en la solicitud del proyecto, si crees que mi presencia puede ayudar rather than hinder, y luego si de lo que hago veo que se pueden relacionar cosas con el proyecto, pues al proyecto que van. Pero por ser sincero, me parece que no voy a cambiar la línea que llevo de intereses un tanto erráticos quizá, para centrarme en un solo tema y dedicar todos mis esfuerzos a él: aparte de que me siento incapaz, tal como lo veo yo ahora, no se hizo el hombre para el proyecto, sino el proyecto para el hombre. Por eso encuentro lógico solicitarlo sobre todo si estáis un núcleo más "duro" trabajando en ese tema: como te digo a mí me viene un tanto de refilón, pero puedes contar conmigo como "apoyo" en la solicitud, en las publicaciones que buenamente pueda aportar (y perdona que tenga tan poca confianza en producir nada muy relevante sobre el tema, pero más vale ser realista). Y en cuestiones de bibliografía, lo que dices de informática, etc., si es que os puedo aportar algo, que más bien me lo debería aportar a mí primero, pero bueno. Lo cierto es que se me van aclarando las ideas conforme te escribo, así que igual no vale la pena decir por ahora más que OK, que aquí hay un miembro que promete ser más bien flojo que otra cosa, pero que si te sirve, pues te lo piensas y me mantienes informado sobre lo que vas reuniendo de gente que se apunte al carro, la manera en que piensas llevarlo, si hay que hacer papeleos, rellenar (ay dios...) algún currículum... También podría aportar sugerencias sobre algún borrador del proyecto si lo preparáis el "núcleo duro" seais quien seáis, que creo que os corresponde más visto que la iniciativa sale de allí y es pongámoslo así "tu tema y no el mío", puestos a ponerlo crudamente. Pero eso, que puede ser un punto de encuentro para distintas líneas de trabajo, y por lo menos colaborar contigo será un placer, eso tenlo por seguro. Y en cualquier caso, decidas lo que decidas sobre la presencia de miembros escépticos o periféricos, por aquíandaremos si se te ofrece algo en lo que pueda ayudar. Por cierto, otra cosa a la que soy alérgico (hablando de salud) es, y debería avergonzarme decirlo, a los viajes: los reduzco a un mínimo, no estoy yendo a congresos ni casi a vacaciones, y si lo que planeas va a requerir mucho viajar y mucha reunión igual sería más razonable no incluirme. Pero en fin, ténme informado, y veremos qué tal se desarrolla la cosa, si vemos que no aporto gran cosa siempre me puedo descolgar para la fase europea esa que dices, que ójala salga adelante todo. Ya me contarás cómo lo ves; un saludo, y gracias por la propuesta. JOSE ANGEL
Espero que la Facultad de Filosofía tenga algo que decir al respecto—y que no sea "Sí bwana" sin más. Aunque en una institución tan fosilizada, quién sabe. Igual nos mandan al exilio a perpetuidad, con el Decanato tan contento. Igual el Decano se ha enterado de esto por la prensa también—si se ha enterado.
Por no prever, no se ha previsto ni construir un parking, que yo sepa, en el edificio que allí se haga, como no se ha hecho en ningún edificio de este campus. Esto es saber en qué siglo se vive. Claro que ahora también hablan de solucionar la falta de espacio para aparcar, por la vía rápida: peatonalizando el campus, y que sólo aparquen los que (por supuesto) tendrán trato especial.
Previsión miope, globos sonda fantásticos, e improvisación si cuela, esta es la política de espacios docentes que nos ha regido y parece que nos va a seguir rigiendo. Pero esto del pabellón de Filología demolido para cambiarlo por Periodismo parece ya un poco fuerte. A ver qué reacciones vemos a esto que no se sabe si es un globo sonda o una puñalada trapera.
Para más Inri, nos anuncia nuestro Decano que su plan de reforma de estudios "a la Boloñesa" en nuestra Facultad pasa por la supresión de las distintas carreras de Filología y la implantación de UN GRADO UNICO EN FILOLOGIA. En efecto va a haber que deducir que al Decano le traen al pairo las filologías y su ubicación.
Con lo cual volvemos, según previsto, al punto cero, en que el Ministerio quería suprimir nuestra titulación propia de inglés. Sólo que ahora por el procedimiento de "hágalo usted mismo", como habíamos anunciado por otra parte. En lugar de exterminación por decreto desde arriba, estrangulamiento y lucha por la vida en cada universidad, y la supervivencia del más apto. Del más apto no se sabe en qué. En sobrevivir, será.
PS: Rectificación parcial (todo aquí es parcial...). He visto un documento de trabajo de la Facultad sobre la propuesta de grado único en Filología, y parece bien razonada, coherente y adecuada al contexto. Así que no se espere de mí una oposición frontal a un Grado en Filología (con itinerarios) en lugar de un grado de "Estudios Ingleses", whatever that means—yo, al contrario que nuestros catedráticos, todavía me considero filólogo. La propuesta tiene una ventaja muy importante (y que aprovecha bien la versatilidad del nuevo sistema de grados): podrá haber más número de itinerarios y más combinaciones, como inglés solo, inglés y alemán, hispánicas y árabe, etc. Eso es importante desde el punto de vista del estudiante, que también sale con un título más versátil, y que le ha de permitir (en el caso de nuestros alumnos) ser tanto profesor de inglés en España como de español en Europa o USA. Hay puntos importantes que habrá que aclarar, pues esto todavía es muy preliminar. Por ejemplo, si realmente va a poder mantenerse la variedad de oferta que posibilitaría un grado propio de inglés. Problema éste un tanto menor (excepto en lo que se refiere a la promoción de nuevos profesores...) pues desde el punto de vista del alumno una mayor diversidad de materias puede ser fuente tanto de riqueza intelectual como de desorientación. Así que una cosa por otra . Por supuesto nuestros catedráticos y directores querrán un grado propio, donde puedan reinar y organizar sus territorios y pleitesías más a sus anchas, pero... that's life. Un punto más espinoso es si una facultad que oferte un único grado en filología en lugar de tres o cuatro va a ver mermados sus recursos ya de oficio, por parte de la Universidad. Cosa que no sería de sorprender—como no lo sería que se le pusiesen límites de expansión y proliferación, a un grado tan desparramao. Por mantener un grado de moderación, vamos... que tiene sus ventajas, desde el punto de vista del estudiante, pero inevitablemente supondrá un recorte relativo a las Filologías. Y la cuestión de la denominación... ¿podrá figurar el itinerario en el nombre del título? Todavía es incierto, pero más bien parece que no. Y así nuestra titulación propia perdería visibilidad y status. Con lo cual tendremos Graduados en Filología. Bueno... hay cosas peores. La Filología cabalga de nuevo, a la vez que se bate en retirada... Me dicen que nuestro departamento piensa oponerse frontalmente, una reacción que ya esperaban los proponentes. Pero hasta ahora todo esto se ha tratado de despacho de druida a pasillo de druida, sin pasar por ningún Consejo de departamento.
De la volatilización de nuestro Pabellón de Filología (apto símbolo de los tiempos, quizá) no he oído comentar nada más.
En las universidades americanas. Aquí cobramos menos—menos euros y menos dólares:
Bueno, para ser honrados deberíamos reconocer que no estamos todos en primera división, como esos entrenadores de fútbol... fútbol americano, claro. (De PhD Comics, un sitio imprescindible para los sufridos doctorandos. Vía fernand0).
Aunque sea sólo un poco. Como me comunica la Universidad que no considera mérito alguno mis publicaciones en el Social Science Research Network, voy cogiendo algunas y enviándolas a revistas y libros de filología, para que cambie su naturaleza.
- Una, a un volumen de homenaje a Enrique Alcaraz. - Otra, a The Grove, revista agradablemente miscelánea de la Universidad de Jaén. - Otra, a SEDERI, anuario de la Sociedad Española de Estudios Renacentistas. —aunque, oops, de aquí me contestan inmediatamente que sólo publican cosas en inglés. Lo malo es que he dejado de escribir en inglés, y ahora estamos en la fase de que es el inglés lo que mola por todo, y el español está de capa caída como idioma científicamente deseable—además de en otros aspectos. Veremos en qué va parando la cosa. Porque a azotarme mucho para escribir lo que no me apetezca no llego—y ahora no me apetece (intelectual y políticamente hablando, digo) escribir en inglés por imperativo profesional. En España, digo. Hagamos patria, hagamos lengua—o por lo menos no echemos piedras sobre nuestro propio tejado, en aras de la calidad entendida según los parámetros del vecino.
Nos llegan por la lista de AEDEAN dos correos seguidos anunciando estas publicaciones:
López-Couso, María José & Elena Seoane (eds.) in collaboration with Teresa Fanego. 2008. Rethinking Grammaticalization: New Perspectives. (Typological Studies in Language 76). Amsterdam & Philadelphia: John Benjamins.
Seoane, Elena & María José López-Couso (eds.) in collaboration with Teresa Fanego. 2008. Theoretical and Empirical Issues in Grammaticalization. (Typological Studies in Language 77). Amsterdam & Philadelphia: John Benjamins
Me parece interesante en cuanto síntoma de la mecanización administrativa que se ha extendido a la manera de valorar nuestras publicaciones. Reconozco que no conozco los libros—y sin embargo me parece obvio que en otro tiempo y lugar hubieran sido un solo libro en dos volúmenes, o sea, una sola publicación, no dos libros distintos (con distinto ISBN, y contabilizables obligatoriamente como dos publicaciones). Según las convenciones actuales de nuestros diversos baremos (que podrían perfectamente cambiar) no cuenta el volumen de la obra, sino sólo las unidades de valoración: tantos libros, o tantos artículos ya valorados. Un libro en dos volúmenes no tiene sentido en la academia española hoy en día, si es publicable con más provecho como dos libros.
Otro síntoma más dañino del mismo síndrome es que el mismo artículo (a veces con un ligero cambio de título) es dos o tres o doce publicaciones diferentes a efectos de currículum, siempre que lleve el marchamo de la diferencia oficial. Además, esta otra línea de ataque tiene el valor añadido de que si tienes doce artículos sobre tonos de gris del mismo tema, pero del mismísimo, tu línea de investigación es "altamente especializada" y "sólidamente coherente".
Me pregunto si mi bibliografía generalista en cuarenta volúmenes virtuales valdría más si la subdividiese en cuarenta bibliografías... que tendrían además la ventaja de ser más especializadas. Aquí va a haber que rentabilizar.
A juicio de la Universidad de Zaragoza. Lástima, porque lo que aquí figura como inconvenientes son precisamente las ventajas que me gustan. Cierto que no son los procedimientos académicos habituales... Será que me gustan más los procedimientos académicos inhabituales. No todos, claro. Este es el escrito que me han enviado a la consulta que les hice.
INCORPORACION DE DOCUMENTOS DE SSRN A SIDERAL
En relación a los documentos depositados en SSRN Social Science Research Network [http://www.ssrn.com] y dados de alta en Sideral-UZ debo informarle que entre los documentos aceptados en SIDERAL se recogen los artículos científicos o académicos publicados en revistas científicas o publicaciones académicas reconocidas como tales, tanto impresas como electrónicas, sujetas al habitual procedimiento de selección, revisión y publicación. En el caso concreto de SSRN, este repositorio no puede considerarse una revista o publicación periódica ya que no cumple con los requisitos de las mismas:
1. No posee un sistema de aceptación y revisión de originales, siendo libre la incorporación de documentos al repositorio. [http://www.ssrn.com/update/forms/absubmission.html]
2. Los artículos pueden ser o no originales, es decir que artículos publicados o en proceso de publicación en revistas pueden ser depositados en SSRN, lo que supondría, de ser aceptada SSRN como publicación académica, una duplicación en los artículos recogidos y valorados en SIDERAL. El propio SSRN recoge esta posibilidad y define claramente su función de “deposito-agregador”.
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4. A diferencia de las publicaciones académicas, en SSRN un artículo puede ser borrado por el autor en cualquier momento, desapareciendo del repositorio temporal o definitivamente
Once I submit a paper to SSRN do I have to leave it on SSRN for any given period of time?
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Por todo ello estas publicaciones, al igual que ocurre con repositorios como ArXiv ( http://arxiv.org ) en el campo de la Fisica, RePEc (economía) o institucionales, solo tiene cabida en SIDERAL cuando han sido publicadas originalmente en publicaciones periódicas. Si alguna de sus publicaciones recogidas en SSRN fue aceptada y publicada anterior, o posteriormente, en una de estas publicaciones, vuelva a darla de alta en SIDERAL a través del ISSN o título de la revista reconocida incluyendo, volumen, páginas y aquellos datos que nos permitan localizar el original publicado.
Nos despedimos de este curso al modo tormentoso, poniendo pleitos. Ya es el tercer recurso contencioso administrativo que planteo contra la Universidad de Zaragoza:
— El primero, el de la oposición a cátedras. Aquí está la historia de este caso. Actuación irregular y trapichera de un tribunal, protegida luego por el Rectorado del antiguo rector Pétriz. Este recurso lo perdí en el juzgado de lo contencioso administrativo con una actuación en la que el juez se cubrió de gloria. Vamos, como no es infrecuente que suceda hasta en la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo o el Constitucional, donde se suelen infringir o ignorar (cuando sus señorías lo estiman oportuno) hasta los principios más básicos del derecho. Pues aquí, parecido. Ahora está pendiente de recurso en el Tribunal Superior de Justicia de Aragón, pero no tengo muchas esperanzas de que llegue a nada, vista la vía que ha tomado el asunto.
— El segundo contencioso se verá en mayo del año que viene, un recurso contra la inactividad de la Administración. Se refiere a la actuación irregular de nuestro departamento excluyendo de la docencia de postgrado a quienes no pertenezcan a grupos de investigación. Aquí el Rectorado nos dio la razón a los recurrentes, pero luego no ha llevado a efecto sus propias resoluciones, ni les ha corregido los papeles ni las actuaciones a quienes actúan (según criterio del propio Rectorado) irregularmente. Otra de traca, vamos. Lo que solicitamos es la aplicación de la resolución del propio Rectorado.
— El tercer contencioso va referido a lo mismo: contra la nueva normativa del departamento según la cual no quedan ya excluidos de segundo y tercer ciclo quienes no pertenezcan a los grupos de investigación, pero "se da la preferencia" a los que sí pertenezcan. Efectos, los mismos, con otras palabras.
Al entender de nuestros colegas, enlazados en grandes corros de la patata, la pertenencia a un grupo es un mérito que eclipsa a todos los demás. No cuenta la investigación efectivamente realizada, pues no se llegan a baremar los méritos: donde hay Miembro de Un Grupo, ábrasele paso, pues goza de la bendición de la Coordinadora y de los Co-coordinadores, y de los Co-Colegas.
Y quien no esté de acuerdo, que vaya a los tribunales, porque al Rectorado esto le parece genial como criterio, aunque nunca lo pondrá por escrito. A nuestro recurso de alzada contra esta normativa, dio la callada por respuesta. Otra posibilidad, claro, es que al Rectorado más bien le traigan al pairo los criterios que emplean los departamentos para repartir la docencia, o los chanchulletes que se monten. Pero cuando vaya su abogado a defender esto ante un tribunal, bien tendrá que echarle fe y cantar las excelencias de la pertenencia a equipos de investigación como mérito clave y piedra de toque de todo el sistema. Pues allá ellos, lo que eligen defender—si de mí depende, ya mostraré cómo eso es incoherente con las propias resoluciones anteriores del Rectorado.
Y si gana la universidad este contencioso, pues genial: que se aplique el sistema a toda la Universidad, y que nos digan de una vez que es obligatoria la pertenencia a los grupos de investigación. Y que cambién la redacción de los Estatutos. Pero eso, ves, ya gusta menos, porque aquí lo que de verdad mola es que haya una ley en cada rinconcillo, la que dicta el jefe del corral de turno. Eso es lo que menos problemas le trae al Rectorado—o eso se piensa, al menos.
Contra esa política oportunista y carente de principios sólo se puede hacer una cosa: recurrir fuera, a los juzgados. Y que sea lo que el juez dictamine. Esperanzas no tenemos muchas, de nada. Porque es una manera de hacer que se lleva no sólo en esta Universidad, sino que es típicamente española. Y cada vez más—cada corronchico, con su leyecica, y la letra de la ley "de verdad", pues... "incomprensible" para todos, y hasta para los jueces que habrían de aplicarla. La letra dirá lo que ellos dicen que dice, una vez olvidados o tergiversados los aspectos que molesten. Que sería muy jorobado el hacerla cumplir, si la gente se acostumbrase a exigirlo. Menos mal que no hay mucha costumbre de hacerlo, y contra el vicio de pedir, ya se sabe.
(Texto enviado hoy al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza)
Es necesario que el Rectorado aclare hasta qué punto, y en qué ámbitos, es obligatoria la pertenencia de los profesores a grupos de investigación.
Los grupos de investigación pueden adquirir, en una estructura jerarquizada y con tendencias feudales como la Universidad, una preeminencia indebida que los convierte en estructuras organizativas en la sombra que interfieren con el funcionamiento normal de los departamentos.
En nuestro departamento de Filología Inglesa y Alemana, los nuevos postgrados han sido elaborados por estos grupos subordinándolos a sus intereses y creando normativas ad hoc que excluyen a profesores del departamento más antiguos (y con más currículum en la materia) pero que no pertenecen a esos equipos. Se exigía en principio la pertenencia a los equipos para poder dirigir tesis o impartir clases en segundo ciclo. Esta normativa abusiva fue anulada repetidamente por el anterior Rector, pero los equipos (con el apoyo de la Dirección a la que controlan) han continuado retorciendo la normativa para que surta los mismos efectos, y se siga excluyendo a las mismas personas.
¿Es aceptable que la docencia oficial de la Universidad esté sometida a los intereses particulares, particularísimos a veces, de los equipos de investigación? El Rectorado anuló esa normativa inaudita, pero en la práctica ha dejado que se siga llevando a efecto, al no corregir las decisiones contrarias a derecho del Departamento. El asunto se encuentra actualmente en contencioso administrativo.
Es importante que la Universidad establezca normas claras sobre cuáles son los límites aceptables para el apoyo mutuo de los miembros de los equipos de investigación. Y eso requiere, entre otras cosas, establecer criterios claros sobre las normativas de asignación del encargo docente. Lo contrario resulta en comportamientos feudales y de acoso laboral para las personas que no se juramentan, a modo de un partido político, para sacar adelante los intereses de los miembros de su equipo de investigación por encima de otros, igual de legítimos o más, de las personas que no pertenecen a esos grupos. La actuación equívoca del Rectorado en este sentido no resultará sino en más conflictos donde no debiera haberlos, y más asuntos que terminarán en los tribunales de justicia por no haberse resuelto donde debían.
A lo aquí dicho añadiré que los Estatutos de nuestra Universidad, si bien favorecen la creación de grupos de investigadores, también dicen que eso se hará sin menoscabo a la investigación individual.
Y que los requisitos previos o preferentes que regulan qué currículum se puede comparar con cual en la Universidad están establecidos por la ley: y son la posesión del título de Licenciado, el de Doctor, y la pertenencia a los cuerpos docentes de la Universidad. Es trampa decir que de entrada los currícula de los miembros de un equipo valen más, independientemente de su contenido, y pasarlos por delante de los demás sin respetar la jerarquía y sin entrar a baremar méritos, como se hace en nuestro departamento.
No se pueden suprimir por votación en un departamento los derechos garantizados por una norma superior, ni se puede inventar allí que además hace falta tener un mérito-llave especial para poder baremarte, como podría ser el tener un máster en una universidad americana, o Premio Extraordinario de Doctorado, o pertenecer a tal o cual partido político, o aportar una subvención externa a la Universidad. Exigencias ad hoc de este estilo, aunque sean establecidas por votación por un corrillo hegemónico en un departamento, son ilegales.
Y si el Rectorado no las anula (que sí lo ha hecho en el caso que nos ocupa) o no cuida de evitar que se lleven a efecto sus resoluciones de anularlas (que no lo ha hecho), serán los tribunales de justicia quienes tomen cartas en el asunto.
Me pasa Alfonso Ansó esta viñeta satírica sobre la reforma de Bolonia y la Universidad socialmente rentable. En la que hay, cómo no, unos granitos de verdad.
Seguimos haciendo constar los méritos ya generados (los que se nos ocurre que podamos tener) en la aplicación Medonte, donde nos los contabilizarán y nos pagarán un complemento si procede. Bueno, pues el que aporto hoy es éste de siempre, la bibliografía, en la que llevo trabajando varias horas por semana desde hace unos veinte años. No se hizo Roma en un día. Bueno, pues esto les envío por si es de su gusto tener en cuenta ese trabajo continuado; para algún complemento del pasado la presenté y algo me dieron.
Justificación de mérito docente (MEDONTE): 212. Ser autor de material original (manuales, libros de prácticas, guías, material electrónico), cualquiera que sea el soporte utilizado, distinto del material elaborado para el programa PESUZ-ADD.
Autor: José Angel García Landa.
Título: A Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology. Base de datos bibliográfica en Internet. 12ª ed. 2007. Consta de más de 4500 archivos de texto, aprox. 200.000 registros. Aprox. 40 volúmenes de 300 páginas cada uno de texto en su versión impresa.
La décima edición (2005) de la bibliografía fue incluida en el Oxford Text Archive (Universidad de Oxford / Arts and Humanities Data Service): http://ota.ahds.ac.uk/
La duodécima edición expande sustancialmente las anteriores.
Como muestra de algunas de las instituciones académicas de prestigio que avalan la calidad de este trabajo ponemos los siguientes enlaces establecidos a ella:
Cuando nos requieran hacer autobombo, haremos autobombo. Aunque recuerdo que en la última oposición a la que me presenté, en la exposición de méritos me dijo el tribunal que estaba muy feo que yo hiciese gala de tener tantos méritos...
... a lo que les dije que me había parecido oportuno recordárselos ya que viendo por dónde derivaba el ejercicio era claro que tenían toda la intención de ignorarlos. Como en efecto se hizo. Se me dio la puntuación de 1,8 sobre 10, aunque tenía dos tramos de investigación reconocidos, ni se me dejó hacer el segundo ejercicio. Ni a mí ni a nadie, vamos: se despacharon rápido.
Ahora que, los miembros del tribunal eran partidarios de que una vez concedida esta puntuación, y terminada la oposición dejando vacante la plaza, pues pelillos a la mar y tan amigos todos.
Pues no, señores—yo no. Mejor les meto un pleito, aunque la justicia en España vaya como va. Con mi carrera y mis horas de trabajo (muchas) que he invertido en ella, harán avioncitos de papel ustedes si quieren y les dejan. Pero disculpen si no me sumo a la fiesta.
Excelente lección de economía, política e ideología la que da José Carlos Bermejo Barrera en este artículo de Fírgoa: "Un galimatías económico: El capitalismo imaginario y la génesis de las oligarquías académicas". Conviene no perdérselo, hay candela para muchos, incluido el Estado de las Autonomías. Empieza con una lección magistral sobre el capitalismo, y los usos falsarios de la teoría del libre mercado, como por ejemplo la teoría de los "ajustes espontáneos del mercado"—que hace abstracción de los daños sociales y personales causados por estos "reajustes".
Y pasa el artículo a tratar de otro uso falsario, como es el del capitalismo imaginario de las empresas que chupan de fondos públicos para hacerse viables. Luego aplica esta doctrina a la Universidad. Que si empresa fuere sería la primera entre las susodichas por su absorción de fondos públicos... Y empresa la quieren hacer algunos, reformándola para hacerla más aerodinámica para las leyes del mercado. Pero haciendo más bien con ello que pasen más fondos públicos de investigación a beneficiar a empresas dudosamente sostenibles por sus propios medios.
Y también se hallan aquí reflexiones sobre las publicaciones académicas, el I+D+i, y el discurso de la Calidad indexada y con marchamo. Así, dice el "discurso del capitalismo imaginario", la Universidad contribuye al Mercado y al Bienestar social, genera Riqueza...
Quedaría por añadir que en aquellas áreas sin contacto mínimo con el Mercado o la empresa, como las humanidades, este discurso de la Calidad Redentora y del Capital Social se traduce en la obtención de proyectos de investigación subvencionados, como prueba de bondad social por reductio ad capitalismum. Es beneficioso para la sociedad lo que obtiene una subvención—o sea, lo que más recursos públicos consume.
Y de hecho dentro de un rato tenemos en el departamento una reunión donde se nos va a decir, una vez más, que no estamos capacitados para impartir docencia en los Nuevos Postgrados porque no tenemos SUBVENCIÓN.
PS: Por cierto, en la reunión se han cumplido los pronósticos punto por punto, y se nos ha excluido una vez más con la artimaña de "no excluirnos pero dar la preferencia a los miembros de los equipos de investigación". Y hemos tenido que oír de boca de la Dra. Onega que "no tenemos investigación" porque no tenemos proyecto subvencionado. Y todos tan panchos—aunque nosotros hemos protestado, claro.
Nos presenta la Universidad otra creación suya, la aplicación Medonte. Con esto da un paso cualitativo más la informatización del papeleo, y la secretaría del hágaselo usted mismo onláin. Este Medonte sirve para pedir complementos salariales (o para disuadir de pedirlos), y se requiere que el interesado vaya introduciendo la lista de sus méritos alegados, y (aquí el salto cualitativo con respecto a Sideral, por ejemplo) que aporte justificación documental de los méritos que se alegan en PDF. Como si la gente supiera hacer PDFs así con la mano izquierda... Pero así nos iremos autoeducando, pues si hay algo que le gusta a un funcionario es un complemento, más que a un tonto un pirulo.
Tenemos en nuestra Facultad la basura más filmada y televisada del mundo. Están de huelga las limpiadoras y chicos de la basura desde hace días, y además vinieron unos concienciados sindicalistas a subrayar la cuestión vaciando papeleras y cubos de residuos y llenando todo de mierda. Una cosa que tendrá su lógica sindical, imagino, pero que en mi casa la llamamos hacer el gorrino. Porque apuesten ustedes que los piquetes que se apuntan a estas medidas no son de lo más aseado ni física ni moralmente, ni los de entrecejo menos peludo de su clase.
Sea como sea, esto vende en la sociedad de la telebasura, y no paran de venir equipos de reporteros y lindas presentadoras a enfocar los montones de basura desde todos los ángulos posibles. Aclararé para descargo de los sindicatos que sólo han manchado lo más visible de la facultad, las entradas y pasillos principales, y en el resto aún no estamos invadidos de moscas y ratas.
Pero como esto siga así, tendré que traerme un escobón para apartar lo más gordo de la entrada para abrir paso. Y ya puestos se lo iré a vaciar a la mesa de la delegación sindical, y así todos café. Llamando previamente a los medios, claro.
Últimamente el Rectorado de la Universidad de Zaragoza se está apuntando a elaborar su planificación retroactivamente. Planes retroactivos, que se perfilan sólo a posteriori, cuando ya ha sucedido lo que tenía que suceder. Así, por ejemplo, computan las horas del curso de doctorado que impartiste sólo con dos años de retraso, para asegurarse de que haya habido alumnos en su impartición; o se firman las fichas del Plan de Ordenación Docente, con el encargo docente de las asignaturas a los profesores, una vez ha concluido el año. Uno podría pensar, qué listos, así nunca falla la cosa. Un plan retroactivo es el mejor plan, porque así aciertas siempre. ¿Quién fue el sonso que pensaba que los planes se hacían "antes de", con la incertidumbre que eso conlleva? No, no: mucho mejor a toro pasado, o a tiro fijo, y así una vez visto el cumplimiento, haremos una planificación perfecta.
Claro que también les veo yo sus pequeños inconvenientes a esos planes retroactivos. El año pasado, haciendo los planes del año anterior, resulta que como no había planes ni criterios, la docencia del nuevo máster se había repartido en un cuartito cerrado, sin criterios públicos ni transparentes (de hecho con criterios que fueron luego anulados por el Rectorado) - y eso dio lugar a un contencioso que ahora está en los tribunales. A algunos les salió perfecto el plan, pero, retroactivamente hablando, habrá que ver a la larga si los costes colaterales no han sido mayores que los beneficios.
Y ahora, este año, me llega para rellenar la "ficha de encargo docente del profesor en el curso 2007-08". El encargo ya se encargó, claro (pues siempre hay un plan antes del plan, aunque se mueva en un marasmo de indefinición) pero ahora se quiere elaborar el plan definitivo—el que no tiene fallos, pues tiene hindsight, perspectiva retrospectiva.
Y me envían una lista de asignaturas que supuestamente yo debería haber impartido. Claro que entre ellas no está la asignatura de máster que pedí... Igual debería haberme plantado en el aula, cerrar con llave la puerta para que no entrase ningún otro profesor a darla, y ahora incluirla en el plan impartido—y sería perfecto administrativamente hablando. En lugar de eso, hice constar que no impartiría el grupo que me asignaban en su lugar (visto que yo no era "asignable" al postgrado, según me hizo saber la Dirección del departamento). Así que en la ficha retroactiva de planificación del pasado, primer sitio donde se me compromete con la firma a dar la docencia que se me asigna, les pongo esta apostilla. Para que se vea que planificar el pasado no sale siempre tan redondo como se esperaba:
"Al haber solicitado únicamente 50 horas de docencia de prácticas, y una asignatura de Máster, impartí en la asignatura 23419 únicamente la docencia que solicité, y no la que se me asignó (alegando que no era yo profesor "asignable" para el Máster). Esta circunstancia fue comunicada al Director, Decano y Rector, y está actualmente en proceso judicial. Reitero mi solicitud de que se respete en mi caso, como en el de los demás profesores, el turno de elección de docencia."
Lo que hice fue en lugar de dar dos grupos de prácticas, como quería el Departamento, juntar a los alumnos en un solo grupo. ¿Que tenían los alumnos derecho a dos grupos de prácticas? Pues seguramente sí—pero no a costa de que el Departamento me atropelle a mí mis derechos, ni vaya por ahí declarando en documentos oficiales que no soy "asignable" para dar segundo ciclo de Filología Inglesa, o que "no soy especialista" para impartir materias en el Máster—como hace con todo su cuajo la coordinadora de nuestro postgrado.
Y la Universidad, que les permite hacer estas cosas, que corrija retroactivamente el plan retroactivo, si lo quieren redondo, o, por mí, como si lo hacen cuadrado—si prefieren que les cuadre. Ahora, si el plan es aplicarme la ley del embudo por sistema, contando con que me voy a estar calladito y "sí bwuana", pues ese plan ya les digo que les va a fallar. Mejor irlo modificando.
Recibo de la Unidad de Procesos y Automatización de nuestra biblioteca universitaria esta información a las preguntas de abajo sobre la base de datos de gestión de la producción investigadora de nuestra universidad, llamada SIDERAL. Por cierto, no pregunto (aunque debería) por qué no es de acceso libre esta base de datos—¿quizá sea porque está arrancando? Aunque reconozco que las comparaciones entre currícula pueden resultar odiosas, parece llevar un poco lejos la confidencialidad, el aplicarla a datos sobre publicaciones (valga la redundancia) públicas. Máxime cuando otras bases de datos que colaboran con la Universidad de Zaragoza, Dialnet, de la Universidad de La Rioja, sí hace públicamente accesibles estos listados—y las odiosas comparativas.
Buenos días, Paso a informarle sobre el procedimiento de la biblioteca respecto a la producción científica: Las bibliotecas de los centros se encargan de hacer las descripciones bibliográficas, la catalogación, de los documentos que adquieren, indicando si los libros forman parte de la producción científica de la Universidad. A partir de estas descripciones, desde la Unidad de Procesos y Automatización, enviamos semanalmente a SIDERAL el listado de los libros o capítulos de libros (la producción científica) correspondiente a los profesores de la Universidad. En Unidad de Procesos y Automatización recibimos las solicitudes de los profesores para que se incorporen a SIDERAL una serie de capítulos o documentos. Si algún documento no existe en las bibliotecas, desde la Unidad de Procesos y Automatización realizamos una descripción bibliográfica con los datos que los profesores nos envían, (esta descripción no aparece visible para los usuarios en el OPAC, en el catálogo de acceso público http://roble.unizar.es, ) y procedemos a informar a la biblioteca correspondiente de la existencia de dicho documento, e informamos al profesor. Respecto a los documentos electrónicos no realizamos ninguna descripción.(Emphasis added. ¿A esta regla se exceptúan, supongo, los artículos publicados en revistas académicas aunque éstas sólo existan en versión electrónica? Otro tipo de documentos no parece que vayan a ser considerados "producción investigadora". De todos modos es una opción contradictoria—si bien muy reveladora de la situación actual—el mantener este criterio del "papel" para un proyecto que es él mismo cibernético y en red).
> Estimada Rosana: > > Querría preguntar con respecto al funcionamiento de SIDERAL qué quiere decir esta parte del mensaje que no entiendo: "se introdujo en el catálogo Roble el registro bibliográfico correspondiente, a la espera de que algún centro o departamento adquiera dicha obra. Mientras tanto la información del registro está suprimida del OPAC." > > ¿Qué es el OPAC? ¿Significa esto que estos capítulos aparecerán enRoblepero no en Sideral? ¿Está relacionado lo que aparece en Sideral con los fondos de la biblioteca, de tal modo que lo que no consta en la biblioteca no aparece? Por otra parte, ¿cuáles son los criterios para incluir publicaciones electrónicas? > Le agradecería que me aclarara estas cuestiones que desconozco. > > Un saludo, > JOSE ANGEL GARCIA LANDA
Traslado gustosamente esta circular recibida hoy, para quien quiera adherirse. Es una gozada repasar los propios méritos en repitiendo el currículum una y otra vez, pero (por ser realistas) también es ocasión de mortificación, penitencia y sonrojo. Así que firmo:
Estimadas/os compañeras/os,
La Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad de Sevilla (ADIUS) y el Comité de Empresa del PDI Laboral hemos puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para que los Ministerios a los que correspondan así como las Comunidades Autónomas, se pongan de acuerdo y establezcan un único modelo de Currículum Vitae para el PDI y una ÚNICA base de datos. Todas/os estamos sufriendo en los últimos años (y cada vez más) la enorme pérdida de tiempo que supone tener que cumplimentar en innumerables ocasiones nuestro propio currículum en varios formatos distintos e incompatibles, cada vez que tenemos que iniciar algún trámite como solicitar una acreditación, un proyecto, complementos, sexenios, etc.
Para ello, os pedimos que firméis la carta de solicitud dirigida a la Sra. Ministra, directora de la ANECA y responsables de las CC.AA., que ha elaborado Juan José Murillo Fuentes, en la siguiente dirección web: http://www.petitiononline.com/BDPDIES/petition.html
y que la hagáis llegar a cuántos conozcáis dentro del panorama investigador y docente-universitario en España, ya que nuestra idea es que esta petición se haga desde todo el sistema universitario español.
Nota: por motivos de protección de datos, en la página web de firmas sólo se mostrará el número de adhesiones.
Muchas gracias de nuevo
LOS CLAUSTRALES DE ADIUS Y EL COMITÉ DE EMPRESA DEL PDI LABORAL
(Comentario enviado hoy al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza)
¿Hay algo sobre lo que opinar o debatir en esta universidad? Es pasmoso el nulo uso que se hace de este foro de opinión (el Rincón de Opinión) único en su género en nuestra Universidad.
¿Será que no hay nada públicamente opinable? Porque seguro que la gente en corrillos o pasillos o cafés o reuniones de grupitos sí que opina. Pensar lo contrario sería ya dudar de la realidad en la que vivimos (aunque a veces entran ganas), y tener que preocuparse muy seriamente sobre las capacidades de pensamiento independiente del personal.
La cuestión es: ¿Por qué no existe debate público en esta universidad? Yo he pensado a veces que el Rincón de Opinión no es adecuado para muchos tipos de información o debate posibles o relevantes y que cumplirían mejor esa tarea foros más específicos para cada centro o titulación. En una entrevista con el Adjunto al Rector para la informática y comunicaciones me dijo que era totalmente imposible desarrollar estos medios. En su ausencia, uno pensaría que el Rincón de Opinión debería estar sobrecargado, a pesar de sus obvias limitaciones: pero espeluzna (a mí me espeluzna) su falta de uso—siendo que no hay nada más.
¿Por qué no opina nadie en esta universidad? ¿Por qué en el blog de uno de los candidatos a rector no había comentarios, y en el otro sí había, pero la gente escribía comentarios anónimos en general? ¿A qué tanto miedo? ¿Feudalismo? ¿Paranoia? ¿Hiperprudencia y discreción? Puede ser muy loable la discreción, pero un exceso de ella puede petrificar el ambiente y el pensamiento crítico.
Más relevante, quizá: ¿Por qué los grupos de "pensamiento político" o "corrientes ideológicas" de nuestra universidad tampoco tienen un foro público de debate—ni siquiera un ideario o programa contrastable? ¿Qué pasa aquí? ¿Le extraña a alguien? ¿Le preocupa a algún representante o representado todo esto? ¿Opina alguien al respecto?
Perdonen, pero es que me cabreo.
Buenos días.
PS: Me pasa fernand0 esta página del grupo Plataforma donde hay enlaces a páginas de otros grupos http://www.unizar.es/plataforma/ También parecen un poquito monodireccionales las que veo, sin embargo...
—y así le contesto a fernand0:
gracias por la información. A veces hablo sin saber, claro que ese es el problema, por qué no sé... ¿Hay enlace a estas cosas en la página de la universidad? A veces me parece que hay una voluntad deliberada de borrar pistas o de impedir que sean accesibles fácilmente desde la Universidad o desde los centros las cosas que hay por Internet que les afectan. ¿Para cuando una sección de blogs de la universidad en la página universitaria? (...) No una plataforma de blogs, sino una página que los recopile. Como plataforma de blogs ya están los "Arablogs" del CATEDU aunque creo que hay pocos de la Universidad, igual me equivoco. Claro que si en la universidad no van a poner una de blogs, si no hay ni siquiera una página que recopile a esos "grupos de pensamiento" políticos... porque yo no la he visto; hay una de colectivos culturales pero tampoco es que haya mucha web por ahí. Supongo que si interesase los blogs se enlazarían unos a otros, pero yo no veo tampoco muchas redes de ese estilo, al menos no en mi facultad. Igual es que me entero de poco, o no está muy visible lo que hay. Si algo se mueve, o se va haciendo visible, que supongo que sí, es muuuy despacito. Saludings.
Celebradas las elecciones a Junta de Facultad, y descontando a las personas que renunciaron explícitamente a ser miembros de la Junta (como los tres desdichados miembros de la mesa electoral que sufrieron ese castigo en plan ah sí pues ahora verás)...
... he aquí el ránking de popularidad, sea entendida en términos administrativo-políticos, del profesorado de nuestra Facultad, en función del número de votos recibidos.
BARLÉS BÁGUENA, Elena 49 CUADRAT PRATS, José Mª 49 RIVA FERNANDEZ, Juan Ramón de la 49 SOLANO CAMON, Enrique 48 FRUTOS MEJIAS, Luisa Mª 45 MARTIN ZORRAQUINO, Mª Antonia 45 REDONDO VEINTEMILLAS, Guillermo 43 HÜBNER, Daniel 42 MAGALLON BOTAYA, Mª de los Angeles 38 ALVARO ZAMORA, Mª Isabel 37 ARCE OLIVA, Ernesto 37 ARMILLAS VICENTE, José Antonio 37 LORÉS SANZ, Rosa 37 RUIZ CARNICER, Miguel Ángel 37 ECHEVERRIA ARNEDO, Mª Teresa 36 BELTRÁN CEBOLLADA, José Antonio 35 DELEYTO ALCALA, Celestino 33 GARCIA LARRAÑAGA, Mª Asunción 32 VAL ALVARO, José Francisco 32 CORCUERA MANSO, Juan Fidel 31 MARCO SIMON, Francisco 31 BELTRÁN LLORIS, Francisco 29 CALVO CARILLA, José Luis 29 BIEL IBAÑEZ, Pilar 27 FORCADELL ALVAREZ, Carlos 27 ONEGA JAEN, Susana 27 ESCOLANO UTRILLA, Severino 26 MAESTRO ZALDIVAR, Elena Mª 26 RUBIO JIMENEZ, Jesús 26 BUESA GOMEZ, Mª Carmen 25 ENGUITA UTRILLA, José Mª 25 COLLADO RODRIGUEZ, Francisco 23 ESCOBAR CHICO, Angel 23 MUELA EZQUERRA, Julián 23 ESCRIBANO PAÑO, Mª Victoria 21 LOYO GOMEZ, Hilaria 21 RODRIGUEZ GARCIA, José Luis 21 ROMERO SALVADOR, Carmelo 21 VAZQUEZ ORTA, Ignacio Simón 21
Suplentes
ALMAZÁN TOMÁS, David 20 CASANOVA RUIZ, Julián 19 MARIN PINA, Mª Carmen 19 RODANES VICENTE, José Mª 19 BOROBIO ENCISO, Pilar 18 BURGOS DÍAZ, Elvira 18 MONTANER FRUTOS, Alberto 18
Luego están los que no figuramos ni nos pasan palabra de que hay que votar a tal o cual. Sería interesante ver el ránking completo de la lista (había unos 340 "candidatos" si mal no recuerdo)—Yo debo estar entre los últimos puestos, supongo, dado mi alto índice de cinismo y mi bajo índice de corrección política.
Consultando el recuento de votos, averigüo que han confiado en mí cuatro personas en la Facultad, una de ellas mi esposa (que ya es decir). De lo cual tengo que deducir que mis ideas repugnan o no convencen—pues conocidas hay que suponer que son, siendo que en el único foro de opinión de la Universidad soy el autor de la mitad de los artículos, mientras que todos estos candidatos electos, no sé de qué conocerán sus votantes lo que piensan, no habiendo candidaturas organizadas ni programas. Será del boca de druida a oído de druida. (O igual en realidad es que no interesa lo que se piense). Un hecho probado en todo caso es que la Junta tiende a perpetuarse bastante: suelen salir los que ya estaban, en general. Como si esto fuese el Congreso, y hubiese partidos.... secretos.
(PS: Me hace observar Fer que en la web de la Facultad no sale ni mención del proceso electoral... Típico, y en esas estamos, y seguiremos. Como anuncio de las elecciones a los estudiantes se pinchó un papel en un tablón de anuncios).
Comentario a una nota del Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza, en la que se quejaba nuestra compañera Marta Gómez de Valenzuela de la bajísima participación de los estudiantes en las elecciones a Rector: un diez por ciento de participación—ni llega.
Es cierto, como dice Marta Gómez de Valenzuela, que es preocupante la abstención de los alumnos y su pasotismo—en todo lo que tiene que ver con la organización de la universidad, y no sólo con las elecciones a Rector. Otro síntoma, más grave si cabe, que vengo observando, es que los representantes elegidos por los estudiantes, al menos en el Consejo de mi departamento, ni aparecen ni se les espera. Cada ciudadano hace uso de su voto o no según vea conveniente. Hay quienes prefieren sin duda no tener derecho al voto, o más bien no prefieren nada de nada, y merecen por tanto lo que hay. Pero un representante, una vez elegido, debería ser más consciente de que no es únicamente su opinión o sus intereses los que va a defender a un órgano colegiado. Con una "élite" ciudadana así (pues hay que suponer que los estudiantes universitarios son los ciudadanos más intelectualmente preparados, y que sus representanntes son los más políticamente motivados)—da lástima pensar a qué nivel está la consciencia y responsabilidad política del país, y hacia dónde se dirige.
Nos llega esta noticia a través de la lista del Colectivo de Profesores: Estimados compañeros: Una excelente noticia para la Universidad de Zaragoza y que nos abre la puerta en el nuevo ministerio de Ciencia e innovación. A Felipe Petriz le acaban de nombrar Director General de Universidades del Gobierno de Madrid (Ministerio de Ciencia e Innovación)
De algo le han servido al rector Pétriz sus buenas relaciones con las más altas esferas, visto lo visto. La financiación externa de la universidad parece que va a ser una piedra angular de la nueva política ministerial, ahora que ya no estamos en Educación sino en Ciencia e Innovación—con lo cual ahí tenemos a Botín y sus planes de infiltración a gran escala en la Universidad.
En cuanto a que vaya a tener "mano" la Universidad de Zaragoza en el "Gobierno de Madrid", como tan curiosamente sugiere el mensaje—pues vaya usted a saber. No tanto la universidad como algún universitario—que aquí todo va por conocidos y grupillos.
En lo que a mí respecta, lo que sí tengo acreditado es la capacidad del (ex-)rector Pétriz para cubrir el expediente, quedar bien con todo el mundo o hacer como que, y dejar que las cosas sigan su curso y que mande quien manda—toreando a la ley todo lo que haga falta. Es lo que aplicó hace cinco años con las diversas protestas, recursos y denuncias que le hice llegar por actuaciones fraudulentas en oposiciones, contestadas con silencio administrativo. Y es lo que aplicó el año pasado cuando un corrillo de nuestro departamento se ha apoderado de los estudios oficiales de postgrado, reservándolos para los miembros su grupo de apoyo mutuo ("equipo de investigación"). El Rectorado saliente les afeó su conducta así como con la boca pequeña, pero les dejó hacer. ¿Por qué? Pues porque eran más numerosos e influyentes los perjudicadores que los perjudicados.
Recomiendo esta línea de actuación a todo el que quiera medrar en la vida. Y ascender, ascender como un globo...
Del cual únicamente sabemos que será uno de estos dos señores que aquí debaten. Este debate de Aragón Televisión lo ha colgado en su web Manuel López, y uno de los grupos que lo apoyan, el Colectivo, opina que lo ganó por "goleada". No lo veo yo tan claro... y menos aún que vaya a haber goleada en las elecciones. Los programas parecen bastante similares—en todo caso parece prometer Manuel López una gestión más consensuada y atendiendo a todos los intereses en juego, y Rafael Navarro una algo más guiada por su plan de reforma. Sea como sea, llegamos con inmenso alivio al final de la era Pétriz, esperando que el nuevo Rector tenga más voluntad de cumplir la normativa universitaria y más autoridad para hacer cumplir sus resoluciones. En lo que se refiere a mi experiencia en el Departamento de Filología Inglesa y Alemana, que, claro, es un rinconcito. Pero un rinconcito tan típico...
Sobre algunos inconvenientes o peligros de la descentralización en la Universidad, habida cuenta de sus tendencias feudales tan arraigadas.
Comentario puesto en el blog de Rafael Navarro, uno de los candidatos a rector de la Universidad de Zaragoza, en un post sobre la política de descentralización que él ve necesaria en la Universidad.
La descentralización puede tener efectos de doble filo. Me refiero no sólo a la geográfica, sino a la delegación de funciones y normas a los departamentos y centros. Donde no está el Rectorado para unificar criterios y aclarar cuáles son las normas generales vigentes, y aplicables a todos, a veces los feudos locales campas a sus anchas, y en lugar de modernizar la Universidad lo que hacems es enquistar sus vicios adquiridos. Es importante que, ademas de saber qué está descentralizado, el Rectorado tenga una normativa clara sobre los límites de tal descentralización. Aunque dudo que en el nivel de complejidad organizativa de la Universidad se llegue a llevar una política coherente en este sentido. Una vez algo se descentraliza tiende a funcionar no de acuerdo a unos principios generales sino de acuerdo a los intereses locales dominantes. Véase el Estado de las Autonomías, donde los límites de la autogestión no se conocen, o están siempre por expandir—causando a la vez muchas satisfacciones a quienes cortan el bacalao en un lugar dado, y disgustos a quienes intentan apelar a una normativa general que queda como un puro ornamento teórico.
Muchas veces hemos percibido en nuestro departamento universitario (Filología Inglesa y Alemana) un modelo a pequeña escala de dinámicas políticas que lo trascienden. Y es normal: una organización estatal tiende a ser una muestra (o un síntoma diríamos) de lo que sucede en el Estado en su conjunto y de las maneras de hacer que rigen efectivamente la acción política y que furrulan en un momento dado, aunque creen disfunciones graves a la larga.
Un ejemplo: la manera en que el Rectorado ha dejado hacer a nuestro departamento, cuando ha creado su normativa particular para las nuevas titulaciones, normativa que impide a ciertos profesores (entre los que me encuentro) dirigir tesis o impartir docencia en segundo ciclo. Es una normativa cuyos criterios son tan ad hoc que no tienen paralelo en otros ámbitos de la misma universidad, sin ir más lejos. El Rectorado ha declarado esa normativa contraria a derecho, y la ha anulado en un par de ocasiones... Pero cuando el Departamento sencillamente sigue aplicándola (tras tacharla de sus papeles), pues el Rectorado ya no interviene y deja hacer. Con lo cual, más que una descentralización, se produce una suplantación, con una proliferación local de pequeños rectores / lehendakaris, autoridades máximas en su corrillo. Que por supuesto les vota "democráticamente" sus propuestas, y los damnificados que ladren.
Política coherente, vaya—coherente con unas maneras de hacer que no llevan a ningún sitio. Son soluciones aparentes de conflictos por la vía del dejar hacer, que no es sino una manera de agravar esos conflictos a largo plazo. Ahora, descentrado, lo que se dice descentrado, sí que está el asunto.
(Texto enviado el 24/4/08 al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza)
Escrito recibido de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid, contra el planteamiento de los nuevos másteres profesionales en humanidades. Espero que nuestra Facultad de Filosofía y Letras discuta esta cuestión y se sume ahora a esta protesta, como ya lo hizo en su día cuando se anunció esta reforma:
La profesión de profesor La Junta de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid acuerda expresar públicamente su disconformidad con el Anexo a la Orden ECI/3858/2007 de 27 de diciembre de 2007 (BOE, 29-XII-2007), el cual establece los requisitos de los títulos de Máster que habilitan para el ejercicio de la profesión de Profesor de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato. Tras los estudios de Grado, reducidos a cuatro años y “cuya finalidad es la obtención de una formación general” (Art. 9.1 del Real Decreto 1393/2007 de Grado y Postgrado), el acceso a dicha profesión exigirá cursar un Máster de 60 créditos de orientación prioritariamente psicopedagógica y didáctica, con muy escasa formación adicional en las diferentes disciplinas.
Denunciamos que lo anterior comporta una clara opción por la rebaja de la formación académico-científica del futuro profesor en su campo de conocimiento, lo que ha de repercutir negativamente en la calidad de la Educación Secundaria y Bachillerato. La formación pedagógica del profesorado no debe obtenerse a costa de dicha formación académico-científica. Y la sociedad debe ser consciente del ataque al principio democrático de igualdad de oportunidades que este tipo de medida lleva consigo. En efecto, garantizar la transmisión de la ciencia y la cultura a todos, en las condiciones intelectualmente más exigentes, es quizá la única manera efectiva de contrarrestar las formas de discriminación que generan las desigualdades socioeconómicas. La enseñanza preuniversitaria debe ofrecer los mejores estudios a todos los ciudadanos, con independencia de sus condiciones económicas, y esto requiere un profesorado excelente en las respectivas disciplinas; y en cualesquiera centros, ya sean públicos o privados.
Denunciamos la simplificación del diagnóstico que atribuye los variados y complejos problemas del sistema educativo a una supuestamente indiscriminada falta de preparación psicopedagógica del profesorado. Dichos problemas tienen causas de índole social, económica y política, que no se resuelven en modo alguno disminuyendo la formación teórica específica de los profesores. No negamos la conveniencia de agregar a esta formación teórica una verdadera etapa de prácticas. Pero nos oponemos a una ampliación del actual “Certificado de Aptitud Pedagógica” (CAP), cuyos deficientes resultados son por todos conocidos y que es lo que, en el fondo, significan estos nuevos másteres profesionales.
Denunciamos, asimismo, las consecuencias negativas que los citados Másteres en cuestión tendrán para el desarrollo de una carrera investigadora, sobre todo, en aquellas titulaciones cuya salida profesional principal es la Enseñanza Secundaria Obligatoria y el Bachillerato. Una vez en posesión del título de Grado, el graduado habrá de elegir entre lo siguiente: 1) o bien cursar un Máster de investigación, a fin de alcanzar la necesaria formación superior especializada pero que no habilita profesionalmente para ejercer como profesor; 2) o bien cursar un Máster profesional, que no sólo habilita para ejercer dicha profesión, sino que también da paso legalmente a la condición de investigador, aunque de ningún modo proporciona la formación para ello. Es obvio que sólo aquellos graduados que económicamente no necesiten plantearse una salida profesional inmediata podrán decantarse por la primera opción, en tanto que los que hayan de seguir la segunda no estarán en las mejores condiciones teóricas para competir en el campo de la investigación. Por otra parte, sólo quienes tengan sobrados recursos económicos podrán costearse ambas modalidades de máster, mientras que los que carezcan de semejantes recursos habrán de optar por uno de los dos y es razonable pensar que elegirán aquel que legalmente ofrece ambas posibilidades, la profesional y la investigadora.
Denunciamos que, a consecuencia de lo expuesto en el punto anterior, muy pocos graduados podrán cursar estudios de Máster distintos de los profesionales, por lo que las Facultades que tienen la Enseñanza Secundaria como principal salida profesional de sus estudiantes verán muy reducidas sus posibilidades de ofrecer Másteres de investigación, con las consecuencias negativas que ello tendrá en la preparación de sus doctorandos así como en la calidad de la investigación en nuestro país.
Solicitamos, en consecuencia, la derogación del Anexo arriba mencionado y que el acceso a la profesión de Profesor de Educación Secundaria venga dado a través de Másteres que amplíen y profundicen en la formación académico-científica de los profesores en sus materias específicas.
Solicitamos también que la necesaria formación específicamente pedagógica para ejercer la profesión de profesor se obtenga a lo largo de un periodo razonable de prácticas remuneradas (por ejemplo, un año) mediante un sistema formativo análogo al actual MIR en Medicina. Sólo la conjunción de una excelente preparación teórica (en contenidos de la materia) y práctica, puede dotar al sistema educativo español de los mejores profesores.
Invitamos a cuantas Juntas de Facultad de las Universidades, sociedades académicas, profesores, etc. compartan estos puntos de vista a sumarse al presente documento en la dirección electrónicahttp://fs-morente.filos.ucm.es/manifiesto/index.htm
El nuevo gobierno de RodríguezZ conlleva algunas reformas ministeriales vistosas, más allá de poner una mujer embarazada al frente del Ejército—pues al fin y al cabo ese ministerio sigue donde estaba. En lo que nos toca en la Universidad, nos han reubicado súbitamente, ya no estamos con Cabrera aunque ésta continúe, sino que estamos en el Ministerio de Ciencia e Innovación—o, como dice El País, Ciencia absorbe las Universidades. Con Cristina Garmendia (Carmen, la llaman a ratos en El País).
Innovar mucho sí que pretenden hacer en la Universidad, es casi una paranoia que les ha entrado de unos años a esta parte, cambiarlo todo de raíz si es posible (que luego no es, claro). El intento hasta ahora se ha llevado con más hiperactividad que talento. Baste recordar las manifestaciones en contra de la supresión de un grado de inglés hace dos años, y el cambio súbito de ministra y de planes de Bolonia que siguió a ese arrebato reformista descerebrado que le entró al Consejo de Universidades. Porque innovar, se puede innovar para bien o para mal. Ya veremos en qué para esta reductio ad innovatio. Porque las misiones tradicionales de la universidad venían siendo conservar el conocimiento, transmitirlo, y crear nuevo conocimiento. Supongo que algún elemento de la universidad se resentirá, o quedará dando vueltas como un pollo con la cabeza cortada (¿quizá la docencia? ¿quizá la conservación del conocimiento?), mientras otros elementos universitarios (¿los investigadores, quizá?) estarán, por fin, como pez en el agua succionando presupuesto.
Eso si se organizan en recios equipos y obtienen la etiqueta de denominación de origen... porque lo de ciencia e innovación me suena como a que las humanidades van a tener que asimilarse más al sistema de trabajo de las ciencias y tecnologías, si quieren innovar algo. Ciencia absorbe las Universidades, vamos. Algo que viene pasando, pues ahora más.
A resultas de un artículo que publiqué en el Rincón de Opinión de la Universidad (y que por cierto ha desaparecido de allí, como otros...) tengo una entrevista con un responsable universitario, el Adjunto al Rector para Tecnologías de la Información y Comunicaciones... Me cita para cambiar impresiones, visto lo crítico que había sido en el artículo con la política de comunicaciones e informática de la Universidad. Y me dice que es una novedad que alguien se interese por estas cuestiones, y demande medios interactivos, porque no es en absoluto lo habitual en la Universidad. De mi conversación con él extraigo algunas coincidencias, algunas divergencias, y este panorama de conjunto que no le atribuyo ni a él ni a mí—pero que puede que diagnostique en parte cómo está la cuestión de la administración y uso de la información y la informática en la Universidad.
Yo echo en falta más uso de las nuevas tecnologías interactivas no digo ya en la docencia, o en la difusión de la investigación (cuestiones en las que ni siquiera entro en esta ocasión) sino en la administración y funcionamiento básico, en la organización de la Universidad como espacio comunicativo. Se hace un uso abusivo del correo electrónico al faltar foros, páginas web dinámicas, blogs, donde pueda hacerse disponible la información relativa a cada área de interés: centros, departamentos, grupos de trabajo e investigación, titulaciones...
Hay en la Universidad muchas actividades (más podría haber aún con información adecuada), pero muy poca información organizada sobre ellas. Hay, por supuesto, mucha ignorancia sobre cuestiones básicas de informática, a pesar de los progresos que se van notando. Sin ir más lejos, a miles de personas cada año hay que instalarles el MS Office en el ordenador, que ni eso saben hacer. Hay bastante analfabetismo informático—no menos entre el Consejo de Gobierno que entre los profesores de a pie. La revolución informática ha pillado a la universidad con el pie cambiado, y va a rastras, parcheando en lo que puede; los puestos de trabajo de administrativos informáticos son insuficientes, y apenas se han cubierto cuando sus funciones o formación han quedado atrasadas, pues se requieren nuevas capacidades, surgen nuevas herramientas. Hay que atender a lo más urgente y reclamado, sin soñar con seguir el paso a lo que se va inventando, por interesante que sea ... la informática se mueve mucho más deprisa que la universidad, y no digamos que la administración universitaria.
Un sistema de comunicaciones interactivo requeriría alguien que se ocupase de mantenerlo. No hay bastantes administrativos en los centros, y los profesores o no tienen formación o requerirían descargas docentes para hacerlo. Tampoco puede esto permitírselo la Universidad. Sobre todo, porque no hay demanda. Nadie lo quiere. No hay presión desde abajo. Podría pensarse que sería labor del Rectorado el poner esta infraestructura básica de comunicaciones—igual que se pone la red telefónica—y que así, tirando del personal, se le introduciría en ello, se difundiría el uso y se beneficiarían la actividad y el dinamismo de la comunidad universitaria. Pero no: no funciona así la cosa. El Rectorado, a través del servicio de informática, está más interesado en atender a lo que se demanda (como buenamente puede) que en tener iniciativas respecto a lo que no se demanda.
Y el hecho es que no hay demanda de mejores informaciones, de más transparencia, más accesibilidad, mayor posibilidad para el diálogo y la toma de palabra. Se creó el Rincón de Opinión de la Universidad y está infrautilizado: la Universidad opina poco—en términos estadísticos, podemos decir que ni opina ni está interesada en opinar más. Es una universidad autista. Ojo, la gente trabaja, y se comunica: trabaja en su línea establecida, cultiva su currículum, dentro de los parámetros heredados, y se comunica con su pequeño grupito o feudo. Pero no existe la voluntad de una mayor apertura o mayor diálogo o intercambio de información, opiniones, debate.... en absoluto. La mayoría de los profesores son sencillamente inertes en este sentido: están aposentados en su rutina, y no perciben estas necesidades ni en realidad desean tener más información ni mayor capacidad de acción o participación.
Hay unos poquitos que son activos: jefes de equipos, directores de centro, grupos políticos (diminutos, realmente diminutos, éstos). Pero todos éstos tampoco están interesados en mayor difusión de la información. Parte de su poder e influencia y actividad viene del control de la información y la dosificación de la misma según su criterio. Un nuevo régimen informativo (que no puede llegar por otra parte, siendo las bases lo que son) haría peligrar estos procedimientos de funcionamiento por grupitos o corrillos o feudos jerárquicos. El principal problema que viene a la mente de un gestor académico cuando se plantea la idea de un foro o blog (y no digamos ya de uno por centro o departamento o titulación) es cómo controlar lo que allí se dice. Los profesores funcionarios (y no digamos los no funcionarios) no son fiables al parecer, no se les puede dar la palabra sin más. Hay más temor a que nos creen problemas que percepción de la riqueza que supone la capacidad de comunicación. Cómo de mayores posibilidades de comunicación organizada surgen la colaboración, el pensamiento, la difusión del conocimiento, la comunidad, el dinamismo intelectual—aparte de los "problemas".
Pero, desde un punto de vista estrechamente administrativo, los directores de centro no querrán tener un foro en su centro, porque les daría más problemas de los que les solucionaría: crearía conflictos, requeriría control... La administración universitaria está más interesada, en la práctica cotidiana de su labor, en evitar problemas que en potenciar el conocimiento o la comunicación usando estos medios. Es mejor para la buena administración que la universidad siga inmóvil, parada; será triste, pero a ese diagnóstico lleva la realidad de los hechos, y un vistazo al panorama. Ella misma se coloca su propio nivel. Habrá otras universidades más dinámicas, quizá. Esta, no. Ni lo es, ni lo será, porque quienes ejercen la influencia académica prefieren de hecho la rarefacción del discurso (como decía Foucault), y las grandes masas de proletariado docente no están interesadas en demandar ni en hacer uso de mayores posibilidades de acción o de comunicación. ¿Experimentos? Aquí, no. El ambiente es el que es.
Y si en un arranque de despotismo ilustrado un nuevo Rectorado se lanzase a potenciar la Web 2.0 en la comunicación universitaria... se toparía con un muro de silencio, indiferencia e inacción, probablemente.
Es difícil concebir a qué va abocada una institución con actitudes semejantes hacia el nuevo régimen de comunicaciones. Desde luego, este proceder no es "universitario" en el mejor sentido que tiene esa palabra. En el peor, por desgracia, sí.
Actualizando hoy aquel blog/post sobre "Blogs en la Facultad":
Inauguro aquí una temática que espero alcance pronto éxito y no se convierta en ritual periódico anual. Se trata de lograr que las webs oficiales de la universidad de Zaragoza incluyan enlaces a "otras webs" de la comunidad universitaria, siquiera sea en un apartado marginal y anecdótico. Hay que intentar que los enlaces vayan en los dos sentidos, para el mayor desarrollo de una comunidad comunicativa a través de la red. Comenzaré enviando al Rincón de Opinión de la Universidad y a la Facultad de Filosofía y Letras, y quizá a algún representante en Consejo de Gobierno, una propuesta en este sentido.
Algo así como esta opinión que voy a colgar en la web de la universidad... si puedo:
Petición de un mayor uso y presencia pública de las tecnologías de la información y la comunicación en la Universidad.
El uso que hace la universidad de los nuevos medios es insuficiente, y no sólo por desconocimiento de los mismos por parte del personal y estudiantes. Es la propia estructura de la red de la universidad la que no favorece el uso de estos medios—algo que debería ser objeto de atención y remedio por parte de los responsables de estos servicios, empezando al nivel del Rectorado.
Quizá el problema proceda en parte de las dificultades que se encuentran para modificar la red universitaria. No existe un sistema centralizado, ágil y eficaz para hacerlo. Como ejemplo, la web de nuestro departamento lleva años paralizada, sin que exista apenas posibilidad de introducir una noticia o un enlace. Proporciona información desfasada o errónea sobre actividades, cargos, personal... apareciendo en ella hasta profesores jubilados y difuntos. Últimamente se ha hablado de recurrir a una empresa externa que la rediseñe, pero es dudoso que el resultado final vaya a ser más ágil a la hora de introducir cambios. El Servicio de Informática y Comunicaciones de la Universidad no se responsabiliza de las webs de los departamentos y centros, con lo cual el resultado es caótico, dependiente únicamente del voluntarismo, que en muchos casos no existe. Los administrativos de los departamentos no consideran que entre en sus competencias el atender a estos servicios; los profesores no saben o no quieren, o no tienen por qué. Acaba por no ser responsabilidad de nadie— ¡visto que no lo es ni del propio servicio de informática y comunicaciones! La eficacia, por no hablar de la imagen pública de la universidad, se resiente.
No encuentro intuitivo el diseño de la página web de la Universidad. A veces, para llegar a una página donde por ejemplo se consulten las nóminas del profesorado, hay que atravesar un laberinto sin salida—el mapa de enlaces no es intuitivo.
Sí está bien que se remita ya desde la primera página de la web de la universidad a las webs de departamentos y centros—si éstos tuvieran sus redes en condiciones. Pero esto es en muchos casos una asignatura pendiente. No hay acceso fácil y directo de la propia red a otras redes, temáticamente organizadas—por ejemplo, las páginas web de los equipos y proyectos de investigación, o los foros organizados por los estudiantes en torno a un centro, cuando los haya, o las páginas personales del personal o incluso de los estudiantes. Quizá algunos piensen que todo estos sería ofrecer demasiada información, que no se necesita tanta. En particular, que no es papel de la red universitaria el enlazar a otras redes de su propia comunidad, y que es mejor (más académico, quizá, en el sentido de ofrecer una mayor apariencia de "seriedad") mantener a la red universitaria aislada de otras redes que la habitan o atraviesan (foros, blogs, páginas web personales, etc.). Es mi opinión, sin embargo, que todo lo que favorezca la información y comunicación, la accesibilidad, y potencie el conocimiento de la existencia de estos medios resulta en un bien mayor para la finalidad real de la universidad, que no es ofrecer imágenes de seriedad académica sino facilitar la generación y difusión del conocimiento. ¿Qué hubieran hecho otras generaciones más creativas, o menos timoratas—si las ha habido—con medios de comunicación tan poderosos, tan magníficos, como los que tenemos? ¿No es acaso miope o irresponsable tenerlos funcionando bajo mínimos?
Hay que potenciar el acceso libre a través de la red de la universidad a la producción científica de la misma. Un tema tan básico y a la vez tan complejo que no hago aquí sino apuntarlo. Una universidad pública debería ofrecer más acceso público a sus enseñanzas, productos y proyectos, a través de la vía más directa posible: su red de información y comunicaciones. Demasiado esfuerzo se dedica a redes cerradas, accesos limitados y claves, y más se debería dedicar a abrir y dinamizar las comunicaciones universitarias consigo misma y con el resto de la sociedad.
Veo que funcionan de modo aceptable como difusión de información lo que son las listas de correo, aunque quizá se esté abusando de este sistema para comunicar cada día al personal muchas actividades que sólo en realidad importan a un mínima parte. Tenemos demasiado correo basura, y me refiero al "correo basura institucional", información excesiva o invasiva por parte de la propia universidad, aunque bienvenido sea ya que parecen ser las listas de distribución el sistema favorecido para la difusión de información. Yo sin embargo he tenido algún problema para difundir mensajes a través de estas listas cuando me ha interesado (y quizá sea bueno para no sobrecargarlas aún más, reconozco). Faltan medios interactivos de información en cada centro, en cada departamento. Una herramienta como el Rincón de Opinión está infrautilizada. Baste ver el pequeño número de temas tratados, y que una buena proporción soy yo mismo quien los introduce, sin mucho eco por otra parte. ¿Es normal que se opine tan poco en una Universidad, en un foro que para empezar es tan limitado, y sometido a censura previa? Todavía no se ha atendido ni respondido a mis solicitudes de que el Rincón de Opinión cumpla lo establecido por el Consejo de Gobierno: que tenga administradores (y que se sepa quienes son), que tenga normas de uso, que tenga acceso público en Internet.
Hay mucho trabajo por hacer en esta universidad para dinamizar sus comunicaciones. Tengo una propuesta concreta: que en la web de la Universidad (y las de cada centro a su vez) se introduzca un apartado de enlaces a "Redes universitarias"—redes que sean tanto sugeridas por la propia comunidad universitaria, como localizadas por el responsable del servicio. Foros de estudiantes, blogs temáticos, sitios de sindicatos, páginas personales de profesores, webs de proyectos, de grupos de intereses... No es mucho, pero es algo. Y no debería hacer falta presentar un proyecto de investigación millonario y largas memorias para llevarlo a cabo. Sólo hace falta la voluntad de hacerlo, puesto que las herramientas las tenemos—y la responsabilidad también.
PS: Bien, dicho y hecho, he enviado este texto al Rincón de Opinión, al asesor del Rector para nuevas tecnologías, y al Decano de mi centro. A éste con este mensaje:
Ilmo Sr. Decano:
He enviado al Rincón de Opinión de la Universidad, así como al asesor del Rector para nuevas tecnologías, una sugerencia de mejora de la red de nuestra universidad. La adjunto aquí en cuanto que V.I. es en última instancia el responsable de estas cuestiones a nivel de nuestra Facultad.
En lo tocante a la web de nuestra Facultad, estimo que debería potenciarse la sección de noticias, dando allí cuenta de las actividades que tienen lugar en el centro. Pero para esto es necesario un responsable localizable de este servicio, y una actualización ágil, cosa que se echa mucho en falta actualmente. Son incontables además los documentos y materiales de interés que podrían hacerse accesibles a través de la página de la Facultad— empezando por las Actas de la Junta de Facultad, algo que se empezó a hacer sin continuidad.
Desearía subrayar asimismo la necesidad de que exista en la Facultad un espacio en red interactivo, un foro o blog, que pueda servir de lugar de información y feedback sobre numerosas cuestiones que ahora mismo no disponen de un espacio donde puedan ser debatidas aparte de los pasillos y cafeterías, o reuniones en lugares y momentos determinados a las que no todo el mundo puede asistir.
Mejorar las comunicaciones de nuestra facultad, para ponerlas sin más al nivel de lo que hay en la calle y al alcance de todo el mundo que tenga un ordenador, es imprescindible para que este centro mantenga el dinamismo y función social que debería tener.
Zaragoza, 25 de febrero de 2008 Jose Angel Garcia Landa Departamento de Filologia Inglesa y Alemana
Esto de las elecciones es un ploblema en todo el mundo menos en China, donde hay partido único y saben bien ya a quién votar, y además toman ginseng para no andar desmotivados. Aquí la variedad nos desmotiva, visto lo que ofrece el panorama, variedad de aparatos del Partido y liderazgos carismáticos sin carisma. Cuando no se trata de cenutrios y mangantes sin más. Pero ¿hay que desesperar? ¿Está tomada toda la Galia? Pues claro que sí, esto no cambia de un día para otro, tomada está y seguirá tomada.
Y sin embargo: no—un pequeño pueblo resiste todavía al invasor. Así que mejor que exponer mi programa político, os envío a la web de UPD, que son el partido que voy a votar—ni de izquierdas (de esas) ni de derechas (de las otras) ni de centro—porque unos tipos tan marginales y anticorriente no pueden ser de centro, al menos hasta que saquen representación parlamentaria. Sensatos y antiextremistas sí que son, eso los centra; aunque se queden en la periferia. Mi previsión es que volverá a salir Zapatero el vendedor de humo embotellado, y que no nos pase nada. Pero más útil que votar al PP me parece intentar propiciar que se asiente un nuevo partido de ámbito nacional, y que tenga las ideas claras en contra de los nacionalismos y periferismos chorras que se están apoderando de la política. Regeneración, vamos; al menos en la medida en que sea posible porque la inercia hará que este partido sea pequeñito al principio, me temo. Pero oyéndoles, debería ir a más la cosa. El programa completo puede consultarse en su web. Copio aquí algunas de sus propuestas sobre la Universidad, tema que me toca de cerca:
Programa Electoral 2008
EDUCACIÓN - Universidad
1 - La Universidad española pasa hoy por uno de los momentos más críticos de su yalarga historia de crisis. Casi ninguna universidad española figura en la lista de las 300 más importantes en el mundo. El descenso continuado de estudiantes, iniciado hace casi 10 años, con el consiguiente déficit de financiación y la previsible desaparición de titulaciones e incluso de centros enteros en las numerosas universidades creadas en los años ochenta, el nivel decreciente de preparación científica con que las nuevas promociones de estudiantes acceden a ella, el envejecimiento y estancamiento de su plantilla docente, que hace casi imposible que accedan al profesorado nuevas generaciones de investigadores con brillante curriculum, son algunos de los factores sociales que inciden en la actual situación de inquietud y zozobra permanentes en que la Universidad está sumida. Pero ninguno de ellos es comparable al desconcierto generalizado que en todos los estamentos universitarios han introducido los constantes cambios legislativos y las reformas de las reformas impuestas en los últimos años. Las disputas políticas entre los dos grandes partidos, con la distorsión que siempre añaden los partidos nacionalistas, han sometido a la Universidad, no sólo a un vaivén legislativo inadmisible, sino a un ritmo frenético en la implantación de las reformas que han impedido el necesario debate público sobre unos cambios que afectan a lo más esencial de su estructura y de su misión.
2 - Un efecto muy negativo de este proceso es la proliferación galopante de una burocracia excesiva y paralizante, con la imposición de cada vez más labores administrativas al estamento docente, que debe dedicar gran parte de su tiempo y esfuerzos a cumplimentar todo tipo de documentos e informes inútiles por redundantes o puramente absurdos: desde currículos que se triplican para diferentes organismos sin la menor coordinación entre ellos, hasta comisiones de nuevos planes de estudios y de evaluación interna sin utilidad conocida. Se imponen objetivos totalmente ajenos a las tradiciones y misión social de la universidad, marginando la salvaguarda y transmisión de ciertos corpus académicos, para someter la enseñanza e investigación a unos criterios de rentabilidad y rendimiento económico inmediato incluso antagónicos con el sentido de muchas carreras científicas y humanísticas, indispensables aunque no sean las más demandadas por el mercado laboral.
3 - Bajo la coartada de la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior se está produciendo, sin suficiente debate dentro y fuera de la Universidad, una transformación de la estructura y el enfoque de la actividad universitaria que exige debate y reflexión. Es muy posible que, dada la inercia habitual de todos los estamentos universitarios, todo quede en una pura superestructura que no afecte a la vida real de la docencia. Por eso UPyD llama a participar en todos los ámbitos en ese imprescindible debate, a fin de aprovechar la oportunidad de que, por fin, la universidad pueda entrar en un proceso de cambio, que mejore realmente su actividad y logre el reconocimiento y valoración sociales de los que hoy carece. Debate todavía más importante porque las actuales formas de participación han conducido a un alto grado de politización de la universidad, consecuencia del creciente poder de sindicatos vinculados a los partidos tradicionales. En lugar de criterios de excelencia, se están aplicando criterios de sumisión y seguimiento de las consignas políticamente correctas. Esta ingerencia es una de las raíces del problema de la baja calidad de la enseñanza universitaria española.
4 - La integración de España en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) se ha constituido, en lo que llevamos de siglo, en el eje de la vida institucional de la universidad. Pero la falta completa de orientación sobre cómo hay que llevarla a cabo y cuáles son las metas concretas que se proponen ha sido una constante del proceso. Tener durante más de un año trabajando a comisiones de decanos y especialistas en la elaboración de catálogos de titulaciones y de libros blancos sobre los contenidos de los títulos, para luego decidir que no hay catálogo de títulos y que cada universidad haga lo que le parezca, denota una frivolidad e improvisación inadmisibles. Medidas tan delirantes como implantar el posgrado antes de que se conozca el contenido de los títulos de grado indica que la Universidad lleva años dependiendo de Ministerios sin criterio y con un llamativo grado de irresponsabilidad, ante los que el universitario medio no reacciona en la medida necesaria. Consideramos que la burocratización de los partidos tradicionales, exportada a la Universidad a través de los ministerios y otros órganos gubernamentales, está en el origen del problema. En otras palabras, la falta de democracia interna en los partidos políticos tradicionales transmitida a las instituciones, resuelta con dosis crecientes de sumisión burocrática cada vez más irracional, está dañando gravemente a la institución universitaria.
DIAGNÓSTICO
1 - La integración en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) no exige modificar por completo el sistema universitario ni en lo que afecta a la estructura y contenido de los títulos ni en los métodos de enseñanza. Se ha engañado interesadamente al universitario español con la supuesta e inevitable necesidad de reorganizar enteramente la vida docente, haciéndola cada vez más semejante a las formas fracasadas de la Enseñanza Secundaria. Dada la experiencia de cambios constantes que la Universidad tiene sobre sí, semejantes pronósticos solo engendran el escepticismo y la indiferencia que hoy se extienden irrefrenables por las aulas.
2 - La recomendación europea de que los títulos de grado tengan un valor específico para el mercado laboral no implica que las exigencias del mercado de trabajo hayan de ser un criterio determinante del contenido de las enseñanzas universitarias. Sin embargo, para los directores de la política universitaria en España, de izquierdas y derechas, la vieja idea del “servicio de la Universidad a la sociedad” significa hoy casi exclusivamente “satisfacer las cambiantes necesidades de empleo de las empresas”. La carrera en pos de “nuevas titulaciones” obedece a ese único designio. Pero la Universidad sirve a la sociedad ofreciendo creación y transmisión de conocimientos, programas de trabajo sólidos y contrastados, formación cultural de alto nivel, para los que ya casi no queda más espacio social que la universidad.
3 - El cambio que la Universidad necesita hay que buscarlo en la renovación de sus estructuras y en los controles de calidad para que ejerza realmente su labor, no esperarlo todo de la adaptación al mercado. La tendencia a convertirla en una Escuela de Formación Profesional según el modelo de las Escuelas de Negocios es contraria a la tradición europea y reduce la misión social de la Universidad.
4 - La universidad debe convertirse en el elemento rector del proceso de evaluación de la producción científica y cultural, como ha sucedido en EE.UU. y ha sido la principal causa de su hegemonía científica y cultural.
5 - La adopción del crédito europeo para favorecer la elogiable movilidad del estudiantado y la homogeneidad de los estudios, ni requiere ni autoriza el patrón pedagógico uniforme que se está imponiendo en España –no en otros países- y que conduce de manera férrea la reforma universitaria. Nos encontramos ante la paradoja insostenible de que, mientras se abandona toda posibilidad de determinar mínimos comunes de contenido científico a los planes de estudio, se establece una rígida metodología técnico-pedagógica, instituida en verdadera jerga burocrática, perceptible en todos los documentos oficiales, desde decretos hasta simples formularios. Es esa rígida concepción pedagógica de la reforma lo único verdaderamente común en todo el territorio nacional.
PROPUESTAS
1 - Establecer, en diálogo con las Universidades, un catálogo oficial de titulaciones, cuyos contenidos, con las variaciones imprescindibles, sean determinados por comisiones de expertos en los diversos ámbitos científicos. Si la pretensión fundamental es establecer parámetros objetivos homogéneos para favorecer la movilidad y el intercambio, son los campos científicos concretos de trabajo y su nivel lo que permite ponderar la equiparación. Rechazamos que los criterios para “verificar” la validez de una titulación sean puramente formales, burocráticos y pedagógicos. El Ministerio de Educación tiene que asumir su responsabilidad y afrontar los problemas. El temor a la presión nacionalista no puede justificar esa dejación.
2 - Los planes de estudio se diseñarán de acuerdo con el contenido objetivo de los ámbitos de conocimiento respectivos en su estado actual. La inmediata empleabilidad del titulado no puede ser el criterio primario que rija todo. Las Agencias de Acreditación no deben imponer como criterio de calidad de una titulación la financiación externa empresarial, o el número de profesionales no universitarios en su plantilla de profesores. Estos criterios, en cualquier caso, no deben extenderse por igual a todas las titulaciones universitarias.
3 - La relación con la empresa debe, en cambio, fomentarse al máximo en el ámbito de la investigación y de los períodos de prácticas.
4 – Liberar la reforma del esquema pedagógico que prima habilidades, competencias y destrezas sobre la adquisición de conocimientos objetivos. Es falso, contra lo que se da a entender, que el espacio europeo de educación superior exija esa pedagogía vacía y huera, que ya ha demostrado en la enseñanza primaria su incapacidad (¿hay una destreza más elemental que comprender lo que se lee? Y sin embargo el fracaso de tal pedagogía para adquirirla es sobrecogedor). Por ello, es imprescindible delimitar el contenido exacto del crédito europeo y sus equivalencias con el crédito actual, lo que no requiere directrices pedagógicas determinadas.
5 - Aprovechar el cambio introducido por el crédito europeo que centra el cómputo de horas en el trabajo del estudiante para superar inercias básicas como la preponderancia en la práctica docente de la clase magistral y el aprendizaje de apuntes, introducir cuantas formas docentes y de trabajo del estudiante sean necesarias para mejorar el rendimiento a partir de la experiencia real de la docencia, y aumentar el nivel de exigencia a los alumnos y profesores estableciendo los controles necesarios.
6 - Dado que el crédito europeo exige una dedicación exclusiva al estudio, garantizar un sistema de becas y créditos suficiente que permita al estudiante emplear realmente en su trabajo las horas que el crédito exige.
7 - Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación 7.1 - Tanto la LOU como su reciente reforma han dado un papel decisivo a la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación en la función de evaluar la docencia, la investigación y la validez de las titulaciones, estableciendo así una especie de correctivo de la autonomía de las universidades. Las autonomías se han apresurado, naturalmente, a establecer las suyas. Nada tenemos contra la idea de un control exterior de la actividad universitaria. Por el contrario, creemos que tiene, además, que reforzarse el control interior y la evaluación por parte de las Universidades de su propia labor, actualmente casi inexistente. La experiencia habida hasta el momento muestra, sin embargo, que el traslado de las responsabilidades de control y evaluación desde el Ministerio de Educación y las consejerías autonómicas a las mencionadas agencias, si bien ha organizado con mayor efectividad los procedimientos, ha producido dos efectos claramente perversos: a) - Por ser entidades completamente ajenas a la estructura normal de Universidades y administración política, resultan inaccesibles al universitario medio, que se limita a ser sujeto pasivo de directrices emanadas de un ente remoto y opaco. b) - Su rápida proliferación ha dado lugar al establecimiento de una nueva casta, una tecnoburocracia de “especialistas en evaluación”, cada vez más alejada de lo que pretende evaluar, la docencia y la investigación reales. Es esta nueva tecnocracia la que realmente impera en la Universidad y a la que se someten sin rebozo todos los estamentos universitarios, que adoptan miméticamente su lenguaje convencional y esotérico, sin el que hoy parece imposible emprender cualquier acción significativa. ¿Quién vigila a los vigilantes? ¿Qué grado de control social, político y universitario se prevé para las Agencias de Acreditación? 7.2 - UPyD propone el establecimiento de procedimientos para que la comunidad universitaria, a la vez que se somete sin recato al control externo, pueda, a su vez, exigir responsabilidades y participar en la elaboración de los criterios por los cuales va a ser enjuiciada su labor y en la selección del personal de las agencias. La selección debe seguir en cualquier caso criterios de excelencia libres de ingerencias partidistas y burocráticas.
(...)
No se puede esperar coincidencia total con el programa de ningún partido político, quizá, que ha de surgir de posturas consensuadas y puntos de vista diferentes. Pero esto lo firmaba yo.
Para voto útil, votar a quien te convence y te parece gente razonable. Aunque sea para estar en la eterna minoría.
Cuando los universitarios hablamos de la endogamia académica ha de ser no sólo como víctimas de ella sino también como beneficiarios. Porque la endogamia es el agua en la que flotamos, el medio ambiente en el que nos movemos y la ley física (es decir, ley que actúa aunque no esté escrita) que rige el movimiento de los cuerpos y de las almas en la academia. Esta semana le dedicaba El Mundo un cuasi-monográfico en su suplemento Campus. Léase por ejemplo este artículo sobre el toma y daca universitario, hoy por tí mañana por mí, de José Buendía, o este otro sobre la mezcla de méritos y amiguismo que requiere la promoción. El título pone bien el dedo en la llaga: "Endogamia académica, ese sutil eufemismo de corrupción". Porque no de otra cosa hablamos: de valorar un currículum o un ejercicio en cero o diez según sople el viento, o de pasar a un amigo o "socio" de la casa por delante de un desconocido sean cuales sean los méritos de uno y de otro. O la costumbre de seguir el turno riguroso de antigüedad para la promoción, ignorando los méritos. O la costumbre igualmente extendida de saltarse ese turno (la gramática parda por detrás de la gramática parda, vamos) si se cuenta con apoyos suficientes, y también al margen de los méritos.
Porque la ley no escrita no es tanto, como se dice en estos artículos, "promocionar al candidato de la casa", cuanto promocionar al candidato que decidan las fuerzas vivas de la casa—normalmente encarnadas en el catedrático más directamente implicado, que presidirá el tribunal a modo de señor feudal. Interesará en principio, claro, promocionar al vasallo de turno de la casa (el caso más habitual). Si se le elige por encima de un candidato más capacitado, gana puntos por humanidad el catedrático que "se ha batido el cobre" o se ha puesto en evidencia por un candidato cuya auténtica valía pasa desapercibida para ojos extraños, y sólo conocen los de casa—aunque es gran promesa futura, y en cualquier caso tanto mayor será la gratitud eterna debida cuando precaria e insegura la categoría del vasallo promocionado. Así yo he oído en mi universidad frases—literales, digo—del tenor de "yo no puedo oponerme a lo que haga, es que le debo la plaza", o "sí, estoy de acuerdo contigo, pero es que le debo obediencia", o "el departamento le pertenece". Con seguidores así, claro, no hay color, y normalmente el candidato externo lo tendrá muy crudo.
Pero también puede interesar importar a un nuevo miembro asociado de fuera. Que estará agradecido de entrada al ver lo "limpios" que son en esta universidad, o cómo se ha hecho una excepción a la regla con él, o se le han abierto las puertas de buena gana al club.
O puede interesar dejar la plaza vacante hasta nueva orden—como sucedió por ejemplo en mi malhadada oposición a cátedras, en la que no faltábamos candidatos de la casa precisamente.
En ese caso la plaza se dejó vacante en un proceso precipitado y abundante en irregularidades. Pero de todos los candidatos, eliminados por la vía rápida en el primer ejercicio, sólo yo envié recursos y denuncias al Rector. Que contestó con silencio administrativo, para mayor estabilidad del sistema. Porque hay otra ley que se expone en estos reportajes de El Mundo: la omertà o pacto de silencio. Pacto tácito, faltaría más. El que mueve la boca no sale en la foto.
Sólo hay un camino realmente seguro para la promoción: no ofender, no salirse del tiesto, hacer méritos de pasillo, esperar señales. Y lejos de denunciar injusticias o mangoneos, mejor establecer las alianzas pertinentes, y los comportamientos de sumisión requeridos, para ponerse en la cola y ser el Elegido cuando dictaminen las fuerzas vivas. No se puede apelar a las leyes escritas, porque ofenden a las no escritas. Y no se puede apelar a las no escritas, porque varían en su redacción invisible o en su aplicación según los intereses coyunturales de quien esté al mando.
Vamos, una receta para perpetuar el feudalismo más enquistado. Y para criar en las universidades carne de fascismo estructural—en el que las reglas de oro son la búsqueda de círculos de protección mutua (lo que antes se llamaba cátedras y ahora se llama "equipos de investigación"), la sumisión acrítica a las decisiones de los protectores, y el respeto prudente a los poderes fácticos. El punto en boca es lo primero y lo último que hay que saber, en el templo del Saber.
Cuando George Ritzer hablaba de la McDonaldizacion de la sociedad, tomaba a McDonald's como paradigma de una empresa que aplic sistemáticamente la lógica de la estandarización y la uniformización, y que se some plenamente a la dinámica del capitalismo global. Su éxito estaba asegurado, por tanto, y —también por tanto— no era una mera metáfora lo de Ritzer, sino un ejemplo y un síntoma. La sociedad se macdonaldiza con franquicias y externalizaciones de servicios, con McDentistas, McAcademias y por supuesto McDonalds, maneras de hacer y organizar que se multiplican viralmente como metástasis de clones replicantes, invadiendo todo el tejido social. Con una lógica, por supuesto, una lógica de productividad, eficacia y calidad certificada. Aunque sea calidad de comida rápida: el certificado ahí está, y el público también, que es lo que cuenta.
Alguno quizá no se esperase, empero, que con la McDonaldización de la universidad que se vislumbra en el horizonte, pasase ya a ser directamente McDonald's quien expidiese las titulaciones académicas. Pues aquí está el primer paso: en el Reino Unido, McDonald's expenderá titulaciones oficiales equivalentes al bachillerato (aquí la noticia de la Deutsche Welle, vía Fírgoa).
Ríanse. Que empezamos por el bachillerato, y pronto llegamos a la Universidad. De momento ya tiene la nuestra unos convenios de panificación (no de planificación) con Panishop. Así sí que sirve la Universidad a la Sociedad(le sirve hamburguesas o cruasanes), y hay imbricación con el tejido productivo. Y si resulta que también hay un alto índice de éxito académico (que lo habrá, pues aquí la eficacia es la norma, y el cliente obtiene exactamente lo que paga)—pues todos contentos, toma el título, y a freír espárragos, o hamburguesas. Menos tipo raro escribiendo tratados incomprensibles, o haciendo abstrusas ecuaciones—ese tipo de parásito social no lo encontrarán en McDonald's. Los másteres, que los subcontraten a servicios externalizados; que se encarguen ellos del contrato basura. Y con una buena dieta de McDonald's, ya verán cómo adelgaza la Universidad, ya verán.
La universidad con u minúscula, en cambio, hasta en la sopa va a aparecer. Y el conflicto de las Facultades—será el retorno a las rencillas de los Campbell's y los McDonald.
Algunas veces me dicen (por lo mucho que despotrico) que soy un caso típico de burnout o quemado. Yo no hacía mucho caso, pero tendré que resignarme, visto este artículo de El Mundo que se recoge (sin firmar) en Ibercampus. Lo pongo enterito: tantas son las cosas que al parecer se me aplican en primera persona (pongo algunas en negrita). Ahora bien, me tranquiliza ver que soy un caso leve. De grandes quemados, dice una encuesta que hay muchos depresivos: un tercio de estresados/frustrados/deprimidos, y hasta un 8% con pensamientos suicidas. Sí que veo a mi alrededor tendencias depresivas. Pero yo, para nada. Frustración, algo tendré—pero bah, se me va todo por la boca.
El estrés laboral encuentra en el sector docente una víctima habitual. Varios estudios demuestran que el número de afectados no sólo es mayor de lo que se cree, sino que a menudo, sus víctimas piensan de forma cada vez más alarmante en el suicidio. En una encuesta realizada entre varias facultades españolas, el 8% de los encuestados ha confesado habérselo planteado. En 1572 el Santo Oficio irrumpía en la Universidad de Salamanca para apresar a Fray Luis de León, acusado de traducir sin licencia ´El Cantar de los Cantares´. Le habían denunciado, entre otros compañeros, los catedráticos León de Castro y Bartolomé de Madina.
Si Fray Luis de León hubiera vivido en la actualidad, sin duda se vería encuadrado en ese 31,7% del profesorado universitario que dice estar afectado de estrés laboral crónico a causa del ´mobbing´ al que le someten sus colegas. Si bien, la posibilidad de ser condenado a morir en la hoguera parece un caso extremo de síndrome del ´quemado,´ como normalmente se denomina al estrés laboral crónico o ´burn out´.
El profesor de la Universidad de Murcia José Buendía, uno de los expertos mundiales en ´burn out´, define este síndrome «como un cuadro clínico cuyos síntomas principales son el cansancio emocional, la despersonalización -de los que le rodean en su ámbito laboral- y la falta de realización personal».
Buendía es también director de una investigación sobre los niveles de esta afección en el personal de las universidades españolas. Los resultados son escalofriantes: el 83,6% del profesorado Universitario evaluado en la Universidad de Murcia dice sufrir de estrés laboral crónico. Más extremo aún parece ese «30% que admite tener sentimientos de inutilidad y carecer de esperanza de futuro; o el 8% que ha reconocido pensar recurrentemente en quitarse la vida». Los datos de este turbador estudio confirman que algo falla en la Universidad española.
MOTIVOS. El informe enumera algunas de las razones por las que el porcentaje de profesores afectados por ´burn out´ es tan escandaloso: «La arbitrariedad en la promoción que genera relaciones de apadrinamiento y vasallaje y no admite críticas; la evaluación del profesorado -un sistema que no siempre es apto para calificar adecuadamente los resultados -; la relación profesor/alumno. Pero sobre todo la falta de participación en la toma de decisiones y saber que se trabaja muchas veces sin apoyos». Esta opinión coincide con la de Rosa Caramés Balo, profesora en la Universidad de La Coruña, y Francisco Ramos, catedrático en Salamanca, autores de sendos estudios sobre ´burn out´ en sus respectivas instituciones. «El profesor de universidad siente que se ha convertido en un instrumento -despersonalización-. No se cuenta con él para abordar las reformas que debe afrontar la universidad española».
Un ejemplo claro es la adaptación al tratado de Bolonia. Un cambio que requiere «un giro de 180 grados. Preparar nuevo material, metodología, reducir las aulas y consecuentemente dar más clases». En efecto, muchos profesores sienten que no tienen tiempo material -el 40% del estudio de La Coruña- y que no se ha escuchado su opinión sobre como enfocar este proceso. «Y un profesor quemado siempre acaba contagiando a los alumnos.», sentencia Francisco Ramos.
Habría que hablar también del raquitismo salarial de muchos contratos, como los de los adjuntos; o la relación con los alumnos que, como indica Pedro Álvarez, de la Universidad de Extremadura «llegan cada vez menos preparados, algo que también nos desilusiona».
Pero todo se resume en un argumento: es la propia idiosincrasia de la Universidad Española la que quema a su profesorado. Una institución que, como se atreve a declarar Buendía, y suscriben anónimamente muchos de sus compañeros, «amenaza cada vez más la libertad de expresión de las voces críticas -algo que también frustra- y que hay que cambiar». Una opinión que ha supuesto la relegación profesional de muchos de los que se han aventurado a denunciar lo evidente.
José Buendía sabe de lo que habla ya que acaba de presentar su libro ´Más allá del Poder y de la Muerte´ (Aguaclara)´.´ Una de las partes versa sobre la Universidad española y lo que para él supuso la publicación, en estas mismas páginas, de un artículo denunciando esta situación. ¿El retorno de la Inquisición?
Un último dato: un informe de la National Education Association descubrió que un tercio de los profesores no se dedicaría a la docencia si pudiese elegir de nuevo. ´Dichoso el humilde estado / del sabio que se retira / de aqueste mundo malvado´.
Como decíamos... ¿ayer?
Añadiría yo la pasividad desesperante de las autoridades universitarias ante las denuncias presentadas por acoso o manipulación, y la tolerancia (es decir, el estímulo) a los feudalismos y corrillos con normas extraoficiales propias.
Y la actitud irritante de los que se someten a las cacicadas, o que con su comportamiento sugieren que todo esto se lo inventa uno, o que el que protesta es que "se ha vuelto loco".
Los sindicatos CC.OO, CGT, CSI-CSIC, OSTA y UGT convocan al PDI de la Universidad de Zaragoza a una ASAMBLEA INFORMATIVA sobre:
Punto 1) Complementos retributivos autonómicos Punto 2) Evaluación de la docencia y programa DOCENTIA en la UZ Punto 3) Incremento del IPC y pagas extraordinarias
Día y hora: Viernes, 18 de enero, 13:OO horas. Lugar: Campus San Francisco, Salón de Actos de Geológicas.
ACUDE, SI NO NOS MOVILIZAMOS, NO COBRAMOS
En sustancia: El PDI (personal docente e investigador) somos el colectivo de funcionarios peor tratado. Por ejemplo, en esta universidad, hay un convenio colectivo del personal de administración y servicios que asegura la equiparación de los sueldos con la subida del IPC. Para los profesores, no. Como si fuésemos menos que el PAS. O, por ejemplo, sobre el punto 3: todos los funcionarios nacionales cobran pagas extraordinarias equivalentes a un sueldo mensual. Nosotros, no: cobramos menos. (Los catedráticos salen menos perjudicados). Y el gobierno central y los gobiernos autonómicos se pasan la pelota diciendo que esta diferencia la tienes que pagar tú, —no, tú; —no, tú.... Y al final, en unas comunidades se paga, y en otras no (en ésta no): otra bendición que nos aporta el Estado de las Autonomías universitarias.
En los últimos 15 años hemos perdido un 20% de poder adquisitivo. Más que ningún otro colectivo de funcionarios, y esto a pesar de estar altamente cualificados por exigencia legal.
(Y, aunque esto no se dice en la asamblea, la culpa es tanto de gobiernos del PSOE como del PP. Recordad por cierto, antes de votar en estas elecciones, que el PP incumplió un compromiso in extremis del PSOE para compensar los perjuicios que ellos mismos habían causado durante su mandato, y hasta consiguió la anulación de sentencias judiciales que obligaban a cumplir este compromiso. Y huelga decir que el PSOE de Zapatero, al recuperar el poder, se había olvidado de este compromiso).
En 2007 se aprobó en Consejo de Gobierno una vía legal para compensar el bajo sueldo con un complemento específico que llegase a (prácticamente) todo el personal universitario: un complemento de disponibilidad horaria, uno de investigación y otro de docencia. Complementos provisionales, nada "consolidable", no crean. Bien, pues una de esas Anequillas o agencias de calidad que han proliferado por todas partes estos últimos años, la ACPUA, que es la nuestra, lo ha echado abajo (gracias en concreto al vocal Michavila). La ACPUA recomienda al Gobierno de Aragón no subirnos el sueldo, y aplicarnos unos criterios más estrictos y menos "generosos". Por ejemplo, que en lugar de obtener el complemento de disponibilidad horaria por el hecho de no tener una sentencia en contra (lo cual asume que los profesores cumplimos con nuestras tareas), que en su lugar, dicen, sean los "jefes" (¿decanos? ¿directores de departamento?) quienes firmen si el interesado merece o no el complemento. Un instrumento, nos han dicho claramente los representantes sindicales, que se utilizará para presionar al profesorado para que realice tareas por encima de las que entran en contrato, para probar su "disponibilidad"—como por ejemplo, eso de cambiar horas de tutorías por horas de clase que les quiere imponer el Rectorado a los profesores ayudantes. O, en vista de las tensiones que se viven en los departamentos, será con frecuencia un instrumento para el acoso laboral sin más. Que se da mucho en la Universidad.
Recomienda la ACPUA también supeditar este complemento al cumplimiento de criterios de calidad externos—por ejemplo el programa DOCENTIA—en lugar de subirnos el sueldo para recuperar poder adquisitivo—criterio que no pertenece a su universo conceptual, claro.
Observemos de paso que también somos el único colectivo universitario y funcionarial al que se realizan continuamente evaluaciones sobre su rendimiento.
Además, el Rectorado no informa a los sindicatos de su postura sobre estas cuestiones, procura mantenerlos fuera del proceso de decisiones, y no los recibe para tratarlas, o les oculta información sobre documentos ya existentes, por ejemplo sobre este programa DOCENTIA que también va a repercutir al parecer sobre nuestro sueldo. Nada bueno augura tanto solapamiento.
Ante esto, los sindicatos proponen comenzar a ejercer medidas de presión:
—Primero, que si eres profesor de la Universidad de Zaragoza (tú, hipócrita lector), le cuentes esto a cinco o seis profesores conocidos, para difundir la cuestión.
—Tercero, una concentración de protesta ante el Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza, el jueves 24 de enero a las 11:00.
—Se nos informará más, pero se sugiere también una protesta "de celo" entregando las actas en fila india, y en el Registro de la universidad, con sello de entrada (pues la puntualidad en entrega de actas va a ser uno de los criterios para conceder o no el complemento).
Yo sugiero que, vista la displicencia del Rectorado y su tibieza (por no decir frialdad) a la hora de defender los acuerdos salariales del propio Consejo de Gobierno, hay que aprovechar la coyuntura de que estamos en año electoral, y que los sindicatos presionen a los posibles candidatos para que se posicionen sobre esta cuestión—si es posible, interviniendo en la campaña para hacer constar esta postura.
Se trata de una pura reivindicación salarial, cosa que da apuro al profesorado universitario, medio tonto a la hora de tratar estas cuestiones (muy lejos de los médicos, ingenieros o profesionales del Derecho). Estamos mal colegiados, y poco sindicados (yo el primero).
Y en cuanto al Rector, nos han dicho los sindicatos, representará a la Universidad, pero en absoluto a los trabajadores de la Universidad.
Por cierto, no estaba el Rector en la asamblea, claro, sino reunido con Emilio Botín. A modo de señal de que quedaron atrás sus tiempos de profesor—y como está en funciones, incluso los de Rector.
Reforzando la futura colaboración entre dos entidades amigas. Y quizá también defendiendo el sueldo.
PS. Mensaje recibido de la Junta de Personal Docente e Investigador:
Tras la asamblea informativa celebrada el 18 de enero los sindicatos CC.OO., CGT, CSI-CSIF, OSTA y UGT convocan a todos los profesores de la Universidad de Zaragoza a: - Una concentración de protesta ante la Consejería de Ciencia, Tecnología y Universidad el miércoles 23 de enero a las 13:00. - Una concentración de protesta ante el Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza, el jueves 24 de enero a las 11:00.
Reivindicamos: - El pago de los complementos retributivos autonómicos conforme a los criterios de asignación acordados en la Mesa de Negociación Sindical el 23 de enero de 2007, ratificados el 17 de febrero de 2007 por la Comisión Mixta Gobierno de Aragón-Universidad de Zaragoza y el 29 de marzo de 2007 por el Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza. - El pago del incremento del IPC. - El pago completo de las pagas extraordinarias.
PORQUE SOMOS LOS ÚNICOS EMPLEADOS PÚBLICOS QUE ESTAMOS PERDIENDO 2.260 € anuales en concepto de complemento autonómico de dedicación, 740 € en concepto de complemento autonómico de docencia, un mínimo de 320 € por desfase del IPC y un mínimo de 300 € por pagas extraordinarias. -- José Luis Olleta Castañer Presidente de la Junta de Personal Docente e Investigador Universidad de Zaragoza
Tenemos un listín, tenemos un listón. (En uno, los aprobados, en otro los suspensos). Ahora va a empezar el período de exámenes de febrero, en el que se aplica la nueva normativa de nuestra Facultad sobre evaluaciones, y el principio de los suspensos compensables:
EVALUACIÓN CURRICULAR (SUSPENSOS COMPENSABLES)
La Junta de Facultad aprobó por acuerdo de 24 de mayo de 2006, además del nuevo régimen de convocatorias, un conjunto de medidas adicionales entre las que figura la evaluación curricular.
Las condiciones del sistema de evaluación curricular son las siguientes:
1. Suspensos “compensables”. Calificaciones que, a juicio del profesor, se consideran como tales en el acta (se recomienda que la calificación obtenida sea igual o superior a 4).
2. Evaluación por ciclos.
3. Criterios para la “compensación” de suspensos:
a) Todas las asignaturas del ciclo deben tener como mínimo la calificación de suspenso compensable.
b) El número de créditos con esta calificación no podrá ser superior a 18.
c) La nota media ponderada a créditos de todas las asignaturas de cada bloque deberá ser igual o superior a 5,5 cuando se compensan hasta 6 créditos, e igual o superior a 6 cuando se compensan entre 6 y 18 créditos.
El Acuerdo entra en vigor en el curso 2007-2008 por lo que las calificaciones a compensar deberán tener este carácter en actas de examen a partir de este curso, sin que quepa la posibilidad de compensar suspensos obtenidos con anterioridad al curso actual.
Podría algún mal pensado considerar que esta normativa es un atentado a una prerrogativa del profesor (una aún mejor asentada que la libertad de cátedra) que es el criterio para aprobar o suspender. En realidad esa prerrogativa no es absoluta, pues está regulada por normativas de revisión de exámenes ante tribunal. Y además, puede entenderse como una indicación al profesor de que el aprobado, o al menos el semiaprobado, está ahora en el 4, y ya no en el 5, como venía siendo tradicón inmemorial. Y si no el aprobado, entonces el compensable o semiaprobado, zona gris entre el 4 y el 5 en la que el profesor subordina su criterio a los resultados obtenidos en otras evaluaciones. Bueno, digo el cuatro por decir, visto que "se recomienda"—pero en atención a la letra de la normativa, bien puede el profesor poner un cero (compensable).
Donde sí podría acertar más un malpensado es en que esta medida supone una bajada general del listón: no es una norma indiferente (o sea, sencillamente diferente de la anterior) sino un rebaje de exigencias. Una manera de luchar contra el fracaso escolar por la vía rápida. Y eso se ve en que se aplica asimétricamente, sólo para "subir nota". Por ejemplo, si alguien tiene una matrícula de honor, no se va a mediar esa nota con las demás notas del ciclo para bajarle la calificación. Ni tampoco a quien tenga un solo aprobado entre todas las asignaturas, se le va a poner suspenso también en esa asignatura aprobada, en aras de compensar y mediar.
Pero que conste que me parece bien la medida. Y mejor aún me parece la supresión de la tercera convocatoria de exámenes anual, que también entra en vigor ahora.
Es conocido mi interés (puramente académico) por la vanidad. En lo que no había caído es en que se trata de una enfermedad profesional. En Fírgoa: Universidade Pública hay un interesante artículo sobre esto, y otras cuestiones: sobre la evolución de la Universidad, y sobre el cambio en la figura del profesor e investigador: José Carlos Bermejo Barrera, "La traición de los profesores y la pérdida de la dignidad académica".En línea con las diatribas de Julien Benda contra los "clérigos" que se metían a comisarios políticos—aquí se denuncia también el abandono de su "espacio propio", el conocimiento, especialmente en estos años de privatización de la Universidad.
Se trata únicamente de analizar cómo los profesores universitarios se han definido a sí mismos en relación con el cultivo del conocimiento, con el poder político y con la riqueza, y cómo, en un determinado momento histórico (a partir de comienzos del siglo XIX europeo) consiguieron crearse un espacio social propio en el que lograr su reconocimiento social a partir de su trabajo y su labor específicos.
Ese fue el espacio académico, del que se derivó en otros tiempos un prestigio social que se desprendía del reconocimiento, tanto por parte de las comunidades académicas como por parte del cuerpo social, de un conjunto de valores propios de las universidades, diferentes de los valores políticos, y por supuesto del valor básico de la economía: el valor de cambio.
Aunque, por matizar, creo que no existe una oposición tajante, sino más bien un continuo, entre los valores académicos y el valor de cambio. Porque el reconocimiento académico también es una forma de valor de cambio, al haber una cierta circulación, todo lo indirecta que se quiera entre el prestigio intelectual y profesional, y la influencia política o los beneficios monetarios que le acompañan.
Traza Bermejo una genealogía del "intelectual" (desde los escribas, los sacerdotes y los filósofos griegos) y de su autoimagen. A San Agustín se remonta el análisis de la libido académica, que lleva a distinguir entre "profesores monjes" (los clérigos de Benda, interesados por el saber mismo) y "profesores cortesanos", en los que su actividad va subordinada al poder político o económico. De Pierre Bourdieu importa Bermejo el concepto del prestigio como ideología (—y por aquí llegamos a la vanidad). Es interesante cómo se reorganiza el prestigio en la era del trabajo en equipo y la investigación a base proyectos organizados y cuantificados (cuantificados en su financiación y en sus índices de calidad, a veces indistinguibles):
En ese mundo de la producción científica masiva ya no existen figuras de grandes pensadores o científicos, sino grupos de científicos industrialmente organizados, y de aquí se deriva un problema.
Ya no existe la distinción intelectual entre grandes, medianos y pequeños científicos. Sin embargo los científicos tienen que ser jerarquizados. En primer lugar por razones económicas e institucionales, y en segundo lugar por motivos académicos y psicológicos.
Todo científico busca el reconocimiento, pero es imposible encontrarlo destacando en esa enorme masa de trabajadores anónimos de la ciencia. Por ello se han establecido criterios de distinción, o excelencia, de tipo cuantitativo, que han llevado a desarrollar un sistema absurdo de clasificación de trabajos (Bermejo Barrera, 2007, pp.2 1/40). En ese sistema, tal y como hemos analizado, desaparecen los criterios cualitativos y son sustituidos por otros meramente cuantitativos.
Se supone que existe una unidad de medida de la ciencia, que es el paper, o artículo, independientemente de su contenido, que nunca se juzga. Los artículos se suman, matizando su número con índices externos de calidad que dependen de un rango convencional de publicaciones científicas, que asumen la distinción intelectual, ausente del trabajo científico anónimo. Sumando artículos, tipos de revistas y número de citas (consideradas también como de valor absoluto, ya que cada cita es una unidad) se puede numerar a un científico con un índice, en el que la cantidad sirve como sustituto de la calidad y la antigua distinción o jerarquía intelectual.
Es evidente que estos índices no tienen ningún valor, más que el de satisfacer la necesidad de reconocimiento de cada científico, muy necesaria en el caso del trabajo intelectual, como ya habíamos visto, y de proporcionarle así una satisfacción personal, que además le puede ser útil para progresar en el ámbito de su comunidad científica, o dentro de las instituciones académicas o la industria.
(—Aquí habría que matizar, claro: los índices cuantitativos de calidad se basan, al menos idealmente, en una cuantificación de valoraciones positivas, y naturalmente tienen un valor en la institución que sustenta la disciplina, que es a lo que van: porque estamos hablando de organizar una institución, reparto de puestos jerárquicos, de dinero... etc. Otra cosa es el valor o interés que pueda tener para una persona un artículo que es "de calidad" por haber sido valorado positivamente por otra persona).
La asunción de la tecnociencia como valor exclusivo del conocimiento supone, pues, la sentencia de muerte de las viejas universidades como promotoras básicas del conocimiento, y el inicio de este proceso de extinción parece alcanzar una velocidad imparable, a pesar de que muchos científicos académicos no quieran darse cuenta de ello.
Lo curioso del caso es que ese mismo proceso parece que quiere ser imitado por parte de aquellos universitarios que cultivan las Humanidades y las Ciencias Sociales, dos tipos de conocimiento diferentes a las tecnociencias, tal y como ha señalado Wolf Lepenies (Lepenies, 1994), y que no pueden ser medidos por los mismos patrones.
....
... se pretende convertir el estudio de todas las humanidades en un recurso secundario para el desarrollo de la industria del entretenimiento y del ocio, y para el desarrollo del turismo. De ser esto así las humanidades, complementarias de las técnicas de publicidad y marketing necesarias para la venta de recursos turísticos y de objetos culturales de consumo masivo, habrían perdido todo su sentido.
Si aquellos que cultivan las humanidades pretenden seguir el camino de la tecnociencia acabarán por rematar el proceso agónico en el que las universidades inevitablemente están entrando, puesto que la investigación en estos campos estaría financiada no por un tipo de empresas que ante todo necesiten demostrar la eficacia de sus productos frente a otros de la competencia, sino por otras que simplemente tienen que crear productos para el entretenimiento - carentes de función práctica- , como todos los dedicados al ocio que sólo valen en cuanto que son rentables. La ley de Gresham, una ley básica de la economía, nos hará comprender fácilmente que en ese mercado del ocio la moneda mala desplazará necesariamente a la buena y se desarrollará un proceso de empobrecimiento y trivialización de la cultura, al que ya estamos asistiendo, y que parecen saludar con entusiasmo unos académicos que han decidido sustituir los valores del conocimiento por el único valor del dinero, sentando así las bases para la pérdida de la dignidad de sí mismos y de las instituciones en las que se mueven.
....
La dignidad de los intelectuales ha sido enormemente frágil en la historia occidental, debido a su falta de independencia económica y a su vinculación y dependencia de los poderes religioso y político. Pero hubo algunos intelectuales y profesores, quizás no muchos, que hicieron que esa dignidad fuese posible. Los intelectuales y los profesores, como todos los demás seres humanos, están caracterizados por una serie de vicios y defectos que a veces derivan de la estructura sociopsicológica de su profesión. Y uno de esos defectos fue casi siempre la vanidad, a la que se confundió con la dignidad, y que pudo ir unida al elitismo y al espíritu de cuerpo.
Esa vanidad, fruto de la fragilidad psicológica de los intelectuales, fue muchas veces la fuente de errores garrafales, como los de Heidegger, Unamuno y Ortega, y puso de manifiesto, en estos casos y en tantos otros, que la grandeza intelectual no es incompatible con la torpeza social, e incluso con la lisa y llana estupidez personal y política. ....
El juego del reconocimiento y la relación dialéctica entre el especialista en el conocimiento, al que llamaremos el sabio, y su comunidad tiene una historia muy larga y compleja, en la que los factores económicos, sociales y políticos se entremezclan con la compleja interrelación que en las personas de estos especialistas en el conocimiento tiene lugar entre la vanidad y la dignidad, a veces muy difíciles de distinguir.
(—Y tan difíciles. La dignidad de uno es vanidad para el otro). ....
Hoy en día, cuando muchos profesores querrían ser empresarios, o una caricatura de los mismos, políticos, o simples aduladores de los verdaderos políticos, o quizás compartir el poder y el terror que puede proporcionar el uso de la fuerza militar, deberíamos reivindicar la frágil dignidad de los intelectuales que alguna vez brilló momentáneamente en el transcurso de la historia.
Por ello, quizás fuese oportuno concluir con unos breves versos de Leonard Cohen:
“Like a bird on the wire, like a drunk in a midnight choir, I have tried in my way to be free”
(“Bird on the wire”).
Pero a ver quién es el guapo que lo consigue, cuando en la historia esto ha sido un ideal (ideológico) más que una realidad. Un ideal necesario, claro. Hay que intentarlo— siendo conscientes de la vanidad de esos intentos.
Hoy a vueltas con las publicaciones en red. Envío esta cartita para participar, siquiera sea de refilón en las II Jornadas de Innovación Docente, Tecnologías de la Información y la Comunicación e Investigación Educativa en la Universidad de Zaragoza:
En este sitio he publicado esta semana, por cierto, dos artículos más de mi blog, uno sobre los sonetos de Shakespeare, "Deep-brained Sonnets", y otro sobre Oscar Wilde: "Wilde y el enigma de la Esfinge"—dos temas que tuvieron su punto de encuentro en el juicio en el que se condenó a Wilde por comportamiento indecente.
También les podía haber pasado mi Shakespeare blog, ahora que lo pienso. Y otra cartita, esta enviada al Colectivo de Profesores para que presenten alegaciones a la nueva normativa universitaria para determinar el compromiso investigador de los profesores. Por fin decide nuestra Universidad considerar las publicaciones como actividad investigadora, pero....
Sobre la propuesta del vicerrectorado de investigación para introducir nuevos indicadores de la actividad investigadora, en concreto publicaciones y gestión de la investigación. En el capítulo de publicaciones, se sigue hablando de "libros" y "revistas". Habrá que entender que las revistas electrónicas están incluidas bajo este concepto, especialmente si figuran en el JCR o han sido aprobadas en el listado de la Comisión de Investigación. Pero hay un tipo de publicación electrónica, la publicación en sitios web, que no entra necesariamente en el concepto de revista: las bases de datos del estilo del Social Science Research Network:http://www.ssrn.com/
—que van adquiriendo cada vez más relevancia.
Sería deseable que se especificase en esta normativa el status de las publicaciones electrónicas.s .
Claro que, como en el caso de los proyectos, sólo se van a tener en cuenta méritos preevaluados. Así que mis publicaciones electrónicas en el SSRN y otros sitios no me las van a contar para nada, habiendo decidido pasar (como he hecho) del sistema del peer reviewing y de las revistas con índices de impacto. Están verdes—o ellas, o la publicación electrónica académica. Pero de momento me permite escribir más a gusto, y ateniéndome a mi propio tono y criterios.
Aunque aquí barro para casa, solicitando que se tengan en cuenta las publicaciones electrónicas, no siempre hago así. Por ejemplo, mi departamento sacó un baremo para valorar publicaciones en el que se daban más puntos a publicaciones "de alto impacto" o de "publicaciones en revistas del área con sistema de peer reviewing", pero se daba también bastante puntuación, comparativamente, a "otras publicaciones" sin más, sin especificar tema ni criterio de calidad. Yo alegué que no parecía coherente valorar tanto las autopublicaciones, o los artículos de prensa, o las publicaciones no relacionadas con el área de conocimiento, por ejemplo. Pero viniendo de mí, cualquier propuesta es sospechosa, y así se mantuvo el baremo. Espero que llegado el caso lo apliquen coherentemente y me den puntos por cada artículo de blog. (Y de estos y de otras autopublicaciones tengo yo más que el resto de mi departamento juntos).
Eso, o que se acepte mi enmienda al baremo. Creo que todavía no ha caído el personal en la cuenta de cómo ha cambiado el concepto de publicación con la Internet.
Otra cosa curiosa de esta normativa en ciernes del Rectorado son los distingos a la hora de calcular la relación entre publicaciones y "producción científica"—distingos donde, como en la granja de Orwell, unas áreas o campos de conocimiento son más iguales que otros. Cito de la propuesta de normativa:
La valoración de las publicaciones y patentes en un año se obtiene sumando los puntos obtenidos en los apartados 3.1 y 3.2 en los seis años anteriores.
A partir de esta valoración, se determina el número de unidades de producción científica por publicaciones y patentes mediante la fórmula:
K2 = máximo{6[(valoración/F)‐1], 0}
siendo F el parámetro que se indica en la siguiente tabla, dependiendo del campo de evaluación.
Campos F
1. Matemáticas y Física (Físicas) 100 2. Química 100 3. Biología Celular y Molecular 100 4. Ciencias Biomédicas 80 1. Matemáticas y Física (Matemáticas) 60 5. Ciencias de la Naturaleza 60 6. Ingenierías y Arquitectura 40 7. Ciencias Sociales, Políticas, del Comportamiento y de la Educación 20 8. Ciencias Económicas y Empresariales 20 9. Derecho y Jurisprudencia 30 10. Historia y Arte 20 11. Filosofía, Filología y Lingüística 20
Curioso que la producción científica sea distinta hasta en "matemáticas y física" dependiendo de en qué Facultad estés. Alguna buena razón habrá—para otros. Yo en cambio, mirando desde aquí, no veo bien que un artículo mío (de alto impacto, etc.) valga cinco veces menos que uno de Matemáticas o de Biología. ¿Será que publicamos demasiado en Filosofía y Letras, y hay que ponernos un ? Pues yo había oído que en las áreas duras también se hacían artículos como churros, y es más, que
por convención o tradición, los firma todo el equipo de investigación, aunque a veces ni hayan tenido mención del artículo en cuestión...
Si es broma, no es broma mía, lo juro y lo asejuro. Nos envía el Secretario General de la Universidad el anuncio de un concurso para escribir la letra del himno de la Universidad de Zaragoza. Como no sabíamos que existiese, nos adjunta el mismo en un fichero que nos aclara que es la versión King Africa del mismo. Aquí se puede oír. El toquecillo "ruedo ibérico" que le han dado me parece muy adecuado. Sólo espero que la letra esté a tono y a la altura.
Por cierto, la Universidad (el Rectorado) parece que ha decidido optar por el mutismo y no contesta al requerimiento que le enviamos el 4 de diciembre solicitando la aplicación de sus propias resoluciones en lo relativo a la Ordenación Docente de nuestro postgrado. Así que tendremos que lidiar esta corrida en los juzgados, otra vez.
Se puede leer en el último Boletín Oficial de la Universidad de Zaragoza de fecha 13 de noviembre un acuerdo del Consejo de Gobierno de esa misma fecha (esto va rápido) por el cual se constituye el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad de Zaragoza, transformando el actual Instituto de Idiomas. Un centro universitario sin profesorado de los cuerpos docentes universitarios, y donde los profesores son personal de administración y servicios y contratados laborales. Quizá sea una visión del futuro, incluso...
El Instituto de Idiomas, siendo una creación loable en sus fines, y que ha venido desempeñado una gran labor, nunca ha tenido una ubicación fácil desde el punto de vista administrativo en la Universidad. Recuerdo una temporada (hará unos dieciocho o veinte años) en que repentinamente se adscribieron los profesores de los distintos idiomas a cada uno de los departamentos universitarios correspondientes. El de ruso fue a aterrizar en nuestro departamento de Filología Inglesa y Alemana, amén claro de todos los de inglés y los de alemán. Claro que los profesores del Instituto seguían siendo personal de administración y servicios... Esto debió conducir a alguna reductio ad absurdum administrativa, y prontamente se deshizo lo hecho y se les extrajo de los departamentos universitarios tan rápidamente como se les había insertado. Alguna idea brillante que no funcionó.
Pues mucho me temo que estamos repitiendo la maniobra, por otro lado. Ahora el Consejo de Gobierno busca dotar de un marco legal al Instituto de Idiomas, y veamos lo que dice al respecto el acuerdo por el que se crea este Centro de Lenguas Modernas:
Primero. Marco legal La Universidad de Zaragoza, al amparo del artículo 25 de los Estatutos, constituye su Centro de Lenguas Modernas (en adelante, CLM) al amparo de la figura de “otros centros” y concebido como una estructura transversal a las Facultades y Escuelas, para el desarrollo de la enseñanza instrumental de idiomas en la Universidad.
Y punto. La idea ya se ve ve por dónde va—ubicar esto en algún sitio. Lo malo es que los Estatutos de la Universidad de Zaragoza tienen otros artículos aparte del 25, por ejemplo el artículo 7, donde se definen los Departamentos de la universidad y sus funciones:
Art. 7. Concepto Los departamentos son los órganos encargados de coordinar las enseñanzas propias de sus áreas de conocimiento en uno o más centros de la Universidad de Zaragoza y de apoyar las actividades e iniciativas docentes e investigadoras de su profesorado.
Observemos que no dice "enseñanzas oficiales", sino "enseñanzas propias de sus áreas de conocimiento" (por ejemplo, los idiomas son enseñanzas propias de las áreas de conocimiento de Filología). Y tampoco dice "en las Escuelas y Facultades", sino en "centros", en general. Aunque el articulado sobre "otros centros" prevé que tengan normativa propia, autonomía, etc., bien habrá de entenderse que esa normativa no puede contradecir a otros puntos de los Estatutos. Y veamos cuál es la definición de "área de conocimiento":
LEY ORGÁNICA 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades. Artículo 71. Áreas de conocimiento. 1. Las denominaciones de las plazas de la relación de puestos de trabajo de profesores funcionarios de cuerpos docentes universitarios corresponderán a las de las áreas de conocimiento existentes. A tales efectos, se entenderá por área de conocimiento aquellos campos del saber caracterizados por la homogeneidad de su objeto de conocimiento, una común tradición histórica y la existencia de comunidades de profesores e investigadores, nacionales o internacionales.
2. El Gobierno establecerá y, en su caso, revisará el catálogo de áreas de conocimiento, previo informe del Consejo de Coordinación Universitaria.
Esta es la definición oficial y legal. Observemos que en contra de lo que algunos parecen creer actualmente, no se crean las áreas para los cuerpos docentes, sino que los cuerpos docentes se ajustan a las áreas. Pues éstas son un concepto más amplio y fundamental, no limitado a la estructuración de cuerpos docentes universitarios.
En suma, que los Departamentos son responsables de la organización de todas las enseñanzas de sus áreas de conocimiento en la universidad, sean o no oficiales, y estén involucrados en ellas o no los Cuerpos Docentes Universitarios. Me temo que estamos viendo aquí un capítulo más de la devaluación de las áreas de conocimiento como concepto administrativo, una devaluación muy avanzada ya en la LOU y la LOMLOU. Pero... por devaluadas que estén, siguen existiendo, esas áreas de conocimiento, en un rincón de la legislación, y reposa sobre ese concepto mucho más de lo que parece, y mucho más de lo que se querría desde el punto de vista puramente administrativo (pues esas áreas suponen barreras para la libre reordenación y disponibilidad del profesorado para múltiples tareas... la realidad es tozuda, y no se deja administrar perfectamente).
La palabra "Departamentos" no aparece en esta normativa por la que se crea el Centro de Lenguas Modernas. Se organiza en "Secciones" correspondientes a cada idioma, pero sin imbricación alguna con los departamentos univesitarios. Y es que se tiene la intención de seguir manteniendo este centro, con uno u otro nombre, al margen de la estructura de los departamentos de la Universidad de Zaragoza. Posiblemente por una conjunción de intereses: ni a los departamentos de Filología les interesa meterse en este tema, ni a los del Instituto de Idiomas (ahora CLM) les interesa que se les metan. En nuestro departamento, al menos, jamás se ha mencionado esta cuestión en ningún Consejo.
Pero este desinterés es una base insuficiente, me temo, como marco legal. El que algo interese a dos partes por igual (y ninguna vaya a recurrirlo) no quiere decir que ese algo se atenga a derecho, o deje de incurrir, una vez más, en absurdos administrativos. En los cuales no nos embarcaremos impunemente, no... porque las incoherencias suelen acabar pasando factura.
A los profesores de idiomas ya nos pasa factura, directamente: la Universidad devalúa estos estudios (imprescindibles según parece) proporcionándoles un marco legal inestable y contradictorio, y encomendando la mitad de estos estudios a un profesorado al que no se concede el status ni el sueldo de profesorado universitario. Se hace un apaño para que todo salga más barato, con el resultado de que los profesores de idiomas sean en conjunto peor pagados que el resto (porque a la mitad se les da trato aparte). Me pregunto—y me respondo—si las profesiones bien colegiadas, médicos, ingenieros y abogados por ejemplo, se avendrían a perpetuar situaciones como ésta dentro de la Universidad.
(PS: Exponiendo estos puntos en un escrito al Director del Departamento de Filología Inglesa y Alemana, le pido como sigue:
Ruego por tanto que se incluya un informe sobre esta cuestión en el próximo Consejo de Departamento, o un punto del Orden del Día para tratarla, siendo que afecta directamente a la enseñanza de idiomas en esta Universidad y a las competencias de éste y otros departamentos. O que, de lo contrario, se explique al Departamento por qué esta cuestión no entra en el ámbito de sus competencias).
Nos comunican esto las listas sindicales de la Universidad:
La Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) en Aragón y la Asociación de Mujeres Científicas y Técnicas (MUCIT) con objetivo de debatir sobre la problemática que puede surgir en la Universidad en casos de acoso laboral, que constituye un fenómeno social preocupante por su extensión en los centros de trabajo, organiza la Mesa Redonda "Acoso Laboral en la Universidad" que se celebrará el próximo jueves 8 de noviembre a las 18 horas en el salón de Actos del Edificio de Matemáticas de la Universidad de Zaragoza.
En esta mesa participarán: - Fidel Cadena Serrano, Fiscal del Tribunal Supremo. - Teresa Conde-Pumpido Tourón, Magistrada de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Galicia - Santiago Gascón Santos, Psicólogo y Profesor ayudante en la cátedra de Medicina Legal de la Universidad de Zaragoza - Emilia Moruno García, Secretaria de Salud Laboral de la Federación Estatal de Enseñanza de Comisiones Obreras Moderadora: - Mª Ángeles Rueda Martín, Profesora Titular de Derecho Penal en la Universidad de Zaragoza y miembro del Grupo de investigación de Estudios Penales.
Para favorecer la conciliación de vida profesional y familiar se ofrecerá servicio de guardería en un centro de tiempo libre próximo. http://www.unizar.es/mutem
Pues allí asistimos, con una veintena de personas, parte de ellas de representación institucional de sindicatos, organizadores, vicerrectorado, defensor universitario y asesor... vamos, que igual eran cinco o seis los "espontáneos" interesados en el tema. Curioso, cuando se dan cifras y porcentajes según los cuales debería haber varios centenares de acosados en esta universidad–sin contar con la posible asistencia de los acosadores, que si hablamos de mobbing deberían ser también millares los implicados y posibles interesados en conocer más estas prácticas en las que se involucran.
Se queja la representante sindical de CCOO que no habían aceptado pasar el anuncio de este acto por las listas de correo de personal docente e investigador. Eso a pesar de la "sensibilidad y atenta disposición del Rectorado" ante estos temas. Vamos, que seis y el de la pandereta. No es tema que preocupe a las masas, si a las pruebas me remito. Yo sí asistí, a título de directamente afectado por la cuestión, y estas son las notas que extraje de la reunión. Cum commento en cursiva, cuando proceda.
Ya oigo a algunos decir... no estará usted tan acosado, ¿no? Pues no, en efecto. No tanto. Sólo un poquito. Lo justo para haber enviado decenas de escritos de protesta al Rectorado, la mayoría de los cuales han quedado sin respuesta.
Claro que el segundo paso es admitir que hay altos porcentajes de acosados, en algún sitio de las estadísticas, pero que el que protesta efectivamente (aunque sólo proteste el cero coma uno por ciento) es un quejica o un manipulador o se inventa las cosas. Ese caso no cuenta, y se le ponen todo tipo de trabas—las autoridades prefieren suspirar por los anónimos porcentajes que guardan silencio.
Contenido de la exposición (en paréntesis y cursiva, mis comentarios).
Tras agradecimientos y presentaciones, la moderadora introduce el debate asociando la fenomenología del acoso laboral a otros tipos de acoso que a veces se solapan con él, como son el acoso sexual, el psicológico y el moral. Recuerda que en la recientemente propuesta reforma del código penal se proponía tipificar el acoso laboral como delito, con pena de prisión de seis meses a dos años los casos graves de acosos repetidos con actos humillantes para el acosado. (Al parecer esta reforma era un proyecto del anterior ministro de Justicia que ha sido aparcado por el actual, y no es previsible que salga adelante). Tal como está el tema ahora jurídicamente, tiene una definición imprecisa, y se da siempre la dificultad de aportar las pruebas que permitan la valoración, llegado el caso a los tribunales. Por otra parte, según un estudio de la Universidad de Granada de 2003, hay muchas estrategias de acoso, que además se van diversificando con la inventiva y sutileza de los acosadores. Las formas más frecuentes de acoso son:
- Ocultar información (en más del 50% de los casos). (En un ambiente tan secretista como la Universidad feudal, esto va a darse de modo sistemático. Pues abundamos en planes secretos, estrategias e intrigas que pocas veces aparecen en las memorias departamentales ni en el blog del personal. El problema tal como lo veo es determinar a partir de qué momento la ocultación de información, que siempre la habrá, deviene acoso).
- Infravalorar el trabajo del acosado (también en cerca de la mitad de los casos estudiados), o su esfuerzo. (Como cuando a mí me llaman "vago" a gritos en una reunión, pongamos—y luego los asistentes niegan que se haya dicho tal cosa).
- Retirar responsabilidades y tareas a los acosados. (Me pregunto si contará el no incluirte en la lista de doctores capacitados para dirigir tesis doctorales, o el sacar una norma según la cual no eres "asignable" para dar clases en segundo ciclo. No me lo invento, no).
- O lo contrario, sobrecargarles de trabajo (esto en menos casos, el 32%).
En la intervención de Fidel Cadena se contempla el acoso laboral desde el punto de vista del Derecho Penal. Que es por supuesto el último nivel en el que se ha de tratar la cuestión, pues antes corresponde actuar al Derecho Laboral, o al Administrativo. Sólo en las formas más intensas de ataque procede la intervención del Derecho Penal. Tal como está la cosa, sin caracterización específica en el Código Penal, la definición de acoso laboral es imprecisa jurídicamente en Derecho. No viene propiamente cubierto por las prohibiciones de discriminación establecidas en el Art. 4.2 del Estatuto de los Trabajadores—pues las causas objetivadas de discriminación por raza, sexo, etc. allí detalladas no incluyen la discriminación por envidia. Tampoco con la protección del derecho a la intimidad queda bien caracterizada la cuestión desde el punto de vista jurídico. Cadena (como los demás ponentes) recurre a los estudios de Marie-France Hirigoyen y otros sobre la cuestión, para determinar la tipología de estas actuaciones de acoso y ver su posible caracterización jurídica. Se dan en el acoso moral un hostigamiento psicológico y un trato degradante sistemáticos; si esto sucede en un entorno laboral, hablamos de acoso laboral; se crea un entorno de trabajo hostil. Los penalistas disienten sobre la manera de enfocar su tratamiento. Unos alegan que no procede la caracterización específica como delito, sino que basta con detallar las actuaciones punibles concretas que se den: calumnias, lesiones, robo, etc. según los casos. Pero lo característico del mobbing es precisamente su carácter sistemático y la actuación leve en muchos frentes. ¿Puede caracterizarse como un ataque contra los derechos de los trabajadores, artículos 311, 316? Realmente no lo cubren, no son suficientemente específicos: son artículos que hablan de seguridad en el trabajo, de abusos posibilitados por el estado de necesidad del trabajador, etc. No han fructificado en nuestro Derecho las regulaciones especificas alentadas por las Cartas europeas sobre la cuestión. Otro artículo: 173.1, referido a tratos degradantes que menoscaban gravemente la integridad moral, cosificando al trabajador, en un marco laboral. Este es demasiado exigente para la caracterización de las actuaciones que normalmente constituyen el mobbing. La reforma propuesta en el Código Penal (y que no saldrá adelante) no requería tal nivel grave de menoscabo, sino que prestaba más atención a la humillación continuada. Otras figuras delictivas a las que se iba a extender la caracterización de acoso era al acoso en un marco ya no laboral sino contractual (por ejemplo el block-busting, acoso inmobiliario).
Desde el punto de vista del Derecho Procesal, con la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal están más protegidos los derechos de las víctimas: derecho de personación inmediata, con derecho a recibir comunicación del juicio y derecho de personarse en el proceso, aunque ya haya intervenido el ministerio fiscal, para aducir nuevas pruebas. O la posibilidad de aportar testigos protegidos anónimos para la otra parte. Esta es una cuestión aquí muy necesaria, pues en un ambiente laboral los compañeros de trabajo siempre temen hablar a favor del acosado. En efecto, con frecuencia saben que si toman partido se convertirán también en víctimas de acoso, y esto produce conspiraciones de silencio en torno al caso de acoso. Señala Cadena que con mucha frecuencia el acosador es un psicópata, con un perfil de carácter que le lleva a desentenderse de los sentimientos ajenos, y esto es percibido por los demás empleados, que temen sufrir acoso ellos mismos si hablan.
Otro beneficio de la ley reformada es la ayuda de abogado si la persona acosada carece de recursos. Una cuestión relevante es la de la presunción de inocencia. La Sala 2ª del Tribunal Supremo entiende que basta el testimonio de la víctima para entender que los hechos son ciertos. El Tribunal Supremo da unas pautas intepretativas a tener en cuenta para valorar los casos:
- Ausencia de incredibilidad subjetiva (por ejemplo que no puedan presumirse motivos de rencor personal o enemistad previa en quien hace la denuncia).
- Verosimilitud objetiva, si se aportan datos periféricos que ratifiquen la denuncia por acoso (por ejemplo anteriores denuncias policiales o judiciales, bajas médicas, etc.).
- Persistencia en la incriminación (se refiere a la consistencia intrínseca de la acusación).
Reconoce el Tribunal Supremo la importancia de la actuación del primer tribunal que vea el caso efectivamente: la presencia, los gestos y actitudes, la impresión causada ante el juez y el testimonio directo son cruciales y no pueden ser sustituidos por otra interpretación judicial que no los tenga en cuenta. También es importante la declaración de personal especializado en estas cuestiones, responsables sindicales, etc. Es importante subrayar que no se puede justificar la propia mediocridad alegando que se es víctima de acoso. El perfil psicológico del presunto acosador y la presunta víctima ha de ser valorado por un forense. Entretanto se llega a una resolución, los jueces pueden dictar medidas cautelares, como prohibir la comunicación entre las partes, o en casos extremos impedir que el presunto acosador acuda al lugar del trabajo. Legalmente, la empresa es responsable civil subsidiaria, en tanto que garante de las condiciones de trabajo.
Teresa Conde-Pumpido comienza distinguiendo varios tipos de acoso: el acoso discriminatorio (por razones de prejuicios sexistas, racistas, homófobos, etc.) está basado en estereotipos y prejuicios y tiene más entidad penal legalmente establecida que el acoso moral individualizado o mobbing. El acoso sexual también tiene sus propias características y tipología.
El valorar las cuestiones de intencionalidad es difícil; el acosador no va a reconocer que tiene esas intenciones, y en el caso de personalidades psicopáticas esta intención ni siquiera es transparente para ellos mismos. Lo esencial en todo caso no son las intenciones de los comportamientos sino las consecuencias que tienen. Podemos hablar de mobbing horizontal, entre compañeros de trabajo situados al mismo nivel, o vertical, entre jefes y subordinados. Puede darse mobbing ascendente, en el que los empleados acosan al jefe (típicamente a un jefe nuevo), pero el más frecuente es el mobbing descendente, en el que es el jefe quien acosa a algún empleado con la connivencia o silencio de los demás, que temen por sus puestos. Se dan casos de hostigamiento grave o de escenas puntuales de humillación espectacular, pero lo más típico es la "gota china": pequeños actos casi imperceptibles de hostigamiento, como negar el saludo, hacer el vacío, hacer correr rumores, alguna escena de gritos, etc.
(En estas cosas, como en tantas otras relacionadas con el mobbing, nuestro departamento de Filología Inglesa y Alemana es, como se suele decir, "de libro." Puede seguirse por ejemplo aquí la saga de la implantación y apropiación de los nuevos postgrados por parte de los grupos de in(ve)stigación. Es un caso sólo, pues muchos otros podrían contarse, pero en este caso la documentación es pública y deja huella administrativa clara). Continúa Teresa Conde-Pumpido observando la dificultad de obtener pruebas y testimonios. Mucho antes de llegar a cuestiones judiciales, los testigos en el trabajo (testigos/colaboracionistas a veces) suelen no percibir el acoso de la manera en que lo percibe el acosado. Es el síndrome del "mujer, tampoco es para tanto". A veces, ni la propia víctima identifica su propio caso como un fenómeno de acoso laboral, sino que se siente irritada o que alguien la enfada continuamente, y a la vez piensa que "tampoco es para tanto". Se piensa a veces que esto sucede con personas hipocondríacas, maniáticas o hipersensibles, y cierto es que todas las personas personas reaccionan de modo diferente ante la misma situación—pero en el caso del acoso es frecuente el desmoronamiento de personas que antes no tenían problemas psicológicos, o que tenían un carácter fuerte y estable.
En Derecho Laboral, una cierta protección legal contra el acoso laboral puede basarse en el artículo 4.2 del Estatuto de los Trabajadores, en cuanto que es un derecho básico de los trabajadores el ser tratados con dignidad y el trabajar en condiciones aceptables. En cualquier tipo de acoso laboral se dan conductas ofensivas, o discriminatorias, intimidatorias, humillantes, etc. que vienen reconocidas como tales por la normativa comunitaria. El derecho laboral resguarda el derecho del trabajador al honor, a la propia imagen... lo cual es una manera de tipificar estos actos penalmente (Art. 10). La vía que debe seguirse para la defensa contra el acoso es la de tutela de los derechos fundamentales (el proceso es más rápido, y hay mejores medidas cautelares).
La empresa está obligada a proteger al trabajador contra el acoso (Arts. 14, 15, 16 de protección de riesgos laborales). Las bajas sufridas como consecuencia del acoso son contingencias profesionales. En el caso del acoso sexual hay una prevención obligada. Las empresas son responsables de los casos de acoso por omisión, por no sancionar a los acosadores.
(En tal caso, si el "patrono" es quien debe determinar si ha habido o no acoso.... mejor determinar que no lo ha habido, y así ni sanción ni responsabilidad, mientras no se diga lo contrario. Según veo).
Por la vía del Derecho Administrativo, es difícil encontrar una manera de tratar el acoso laboral. Se especifican en la legislación las faltas de respeto, pero todo está insuficientemente tipificado. Por otra parte, es difícil acudir a los responsables de poner fin al acoso, por ejemplo a los directores de departamento en la Universidad, porque muchas veces son ellos los primeros cómplices de los acosadores. Es importante en cualquier caso la atención de la Administración al asunto, abriendo expedientes de investigación o sancionadores.
(Abriéndolos... y cerrándolos sin medidas, como sucedió en mi caso. Bueno, a mí de hecho, tras la oposición a cátedras manipulada, y las denuncias que presenté, me abrió el Rector un expediente informativo a mí, al denunciante—por cubrir el expediente, y también para intimidarme y procurar que retirase las denuncias... Lo mismo le sucedió a otra persona asistente a esta jornada, según comentó en la sesión de preguntas. Manda huevos, como se decía por entonces).
Si se desea combatir el acoso laboral, la Administración debe actuar con diligencia, con confidencialidad, e investigar efectivamente. En cualquier caso, se incurre en responsabilidad por deficiente funcionamiento de la Administración. (Pero vaya usted a materializar esta responsabilidad. Esto es como cuando el presidente Zapatero se hace personalmente responsable de las torpezas de sus ministros—y qué elegante queda. El resultado: nadie es cesado, nadie dimite, y todo lo absorbe como un colchón, sin inmutarse, el intocable vértice de la Administración).
Santiago Gascón trata, desde el punto de vista psicológico, las consecuencias para la víctima de acoso laboral. La finalidad perseguida por los acosadores es obligarle a abandonar el puesto de trabajo. Eso se intenta lograr con acciones de hostigamiento intencionado, leve pero continuado, aunque pueda haber casos con agresiones contundentes pero infrecuentes. Lo característico es ir minando la moral de la víctima día a día. Médicamente no tiene sentido hablar de "síndrome de mobbing", pero estos hechos sí tienen consecuencias negativas para la salud—lesiones, de hecho.
Con frecuencia las personas se cuestionan la existencia o realidad de estos casos, y es frecuente quitarles importancia atribuyéndolos a problemas de hipersensibilidad de la víctima, o a una percepción incorrecta o equivocada de la situación—cuando no al falso mobbing, fenómeno que por supuesto también existe, la acusación de mobbing fingido por motivos de venganza personal, resentimiento.... (o por motivos de mobbing, pues hasta ahí llega la sutileza).
No se trata de fenómenos que se puedan separar con un si/no, blanco/negro: existe un continuo que va desde el falso mobbing pasando por problemas de percepción o enfrentamientos enquistados hasta lo que propiamente llamamos mobbing, o acoso laboral más propiamente dicho, cuando se actúa de manera deliberada contra una víctima por motivos inadmisibles.
(Observo que en la discusión se habla a veces de personalidades patológicas y psicóticas, de "el acosador" como una persona con un perfil agresivo determinado, y otras veces de acoso en grupo—mobbing propiamente dicho—siendo que es difícil imaginar que se junte una vez tras otra un grupo de personas con un cuadro psíquico semejante. Cada caso de hostigamiento es diferente, claro. Pero creo que es especialmente "de libro" aunque aquí no se discute este asunto, el caso de una organización, llámese la Universidad o la empresa, que por su estructura jerárquica o grupal se preste a la manipulación por parte de personas con un perfil psicótico/autoritario—o que se preste a que personas con este perfil lleguen a ocupar puestos de poder. En realidad es inevitable suponer que los puestos de poder, y el poder por el poder mismo, en cualquier caso, atraerán a personas que gustan de ejercerlo y de manipular a los demás. Y la manipulación caprichosa, el ejercicio de torcer las voluntades, es el más refinado de los placeres del poder arbitrario. Especialmente contra las personas que pueden criticar la actuación del manipulador, o hacer peligrar su puesto—pero en cualquier caso es un placer cambiar el ritmo de la batuta y observar que todos lo siguen en perfecta sintonía. Una estructura autoritaria o feudal se presta a utilizar así peones contra una víctima, peones que en cierto modo son acosadores (the mob) pero que en realidad no actúan por motivaciones ni planes propios. Y que, en todo caso prefieren estar del lado del acosador, o con la mayoría, creyéndose neutros, antes que ser acosados y marcados por tomar postura contra el acosador o contra el grupo. Es decir, el perfil psicótico/autoritario/manipulador es muy individualizado, pero fácilmente se convierte en una acción de grupo por la propia dinámica de los grupos y por la acción del liderazgo y del seguidismo). Cita Gascón cifras muy variables sobre la incidencia del acoso laboral. A la pregunta de si han padecido acoso laboral en los últimos 12 meses, obsérvense estas variaciones en los porcentajes por países:
Finlandia, 17% - Holanda, 12 % - España, 4% - Italia, 2 %. La media de la Unión Europea es de 9 %.
Esto no quiere decir que se acose más en Finlandia que en España. Más bien es señal de una mayor sensibilización social hacia el problema, y la existencia de legislación más específica y de una conciencia más aguda de esta cuestión y de la posibilidad de probar su existencia en un caso concreto. Con la mayor conciencia, también se van identificando nuevas conductas de hostigamiento antes no percibidas como tales: críticas sistemáticas a la vida privada del sujeto en cuestión, imposiciones que limitan su capacidad de expresión...
(… bueno bueno, aquí tengo que recordar los distintos criterios seguidos en nuestros Consejos de Departamento, de manera espontánea y no regulada, cuando es un catedrático quien toma la palabra, interrumpiendo a los demás o extendiéndose a su gusto, y cuando es otro profesor quien lo hace. Los distintos directores, uno tras otra, actúan aquí como un solo hombre para limitar la expresión a quienes argumentan contra los catedráticos, y para dar campo libre a éstos en el uso de la palabra. Pero esto, claro, no es acoso a nadie en concreto, sino un favoritismo abyecto que se concede de entrada al cuerpo de "entes superiores" —superiores en sueldo, que no en formación académica ni en atribuciones docentes o investigadoras según la ley. Esto sigue sucediendo a pesar de reiteradas protestas por parte de este sujeto que escribe y otras personas).
Otras maniobras de acoso: se puede buscar interferir con la vida privada de la víctima, desacreditarlo ante su familia, favorecer las profecías autocumplidas sobre su fracaso o su búsqueda de problemas—cuando se busca provocar su protesta, o se busca su fracaso encomendándole tareas difíciles o confusas, en las que sea imposible acertar, o se le crea inseguridad con amenazas o actitudes hostiles. Se extienden calumnias, rumores, se sugiere que el acosado padece de trastornos mentales.
(De nuevo todo esto lo hemos oído una vez tras otra cuando alguien ha criticado actuaciones de los líderes feudales. "Está mal de la cabeza", o "está transtornado", o "debería ver a un psiquiatra, a mí me da mucha pena".
Observemos que se plantea aquí el problema de una battle for sanity: se acosa a alguien diciendo que se ha trastornado o que tiene desequilibrios mentales, o un carácter destructivo, etc.— pero la propia caracterización de estos fenómenos por los especialistas sugiere la presencia de rasgos psicopáticos de comportamiento en muchos líderes acosadores. Por lo tanto... quien más convence a un tercero es quien se lleva el gato al agua. Y ya se sabe quién convence más en un ambiente laboral: en la empresa, es el jefe quien ha acertado con el diagnóstico mental; en la Administración, si hay grupos contra uno, se decide la cosa por votos, cautivos o espontáneos).
En cualquier caso, dice Gascón, es un error echarse atrás ante el acoso (actitud frecuente sin embargo). Un acosador puede acostumbrarse, e insistir si no se le paran los pies—una vez ha probado sangre, vuelve una y otra vez. A veces es eficaz la resistencia. Si la víctima se retrae, el acosador con frecuencia se ensaña; en otras situaciones, si no va gran cosa en el acoso, puede buscar otra víctima. Con frecuencia, además de autoritarios e intrigantes, los acosadores son mediocres, cobardes e inseguros, son envidiosos y con frecuencia carrieristas (el típico "trepa"). De este modo, es frecuente que se ensañen con personas que despiertan su envidia y que según ellos perciben hacen peligrar su carrera. Es frecuente que las víctimas sean gente brillante, generosa, independiente, y además modesta (vamos, mi perfil psicológico, clavao)—muchas veces el motivo del acoso en este tipo de casos es que han salido en defensa de otro a quien veían acosado injustamente. En realidad, no se puede establecer un perfil psicológico único, pues cualquier persona, fuerte o débil, competente o incompetente, puede convertirse en víctima de acoso en una situación dada. (La envidia es libre...).
Por otra parte, también hay situaciones, o tipos de relación laboral, que se prestan más a que se den en ellas las situaciones de acoso, o a que se den con éxito:
- Jerarquías excesivas, y confusas. En la Universidad: superiores e inferiores de muy distintos géneros: directores, decanos, catedráticos, doctores, PDIs, PAS, Rectores, sexeniados y no sexeniados, etc. Unos criterios interfieren a veces con otros (—y a río revuelto, ganancia de pescadores. Especialmente en nuestra actual situación de reorganización masiva y apocalíptica de las enseñanzas, procedimientos, criterios, planes de estudio...).
- Tipos de tareas y responsabilidades mal definidas. (Un ejemplo: en nuestro departamento, y en otros, se oye a veces, literalmente, la frase: "A ver si os enteráis de quién es el catedrático aquí"—cuando según la ley un catedrático tiene la misma capacidad docente o investigadora que un profesor titular. ¿Qué querrá decir esa frase, si no es una invocación de oscuros derechos y normas no escritas?).
- Mala distribución de la información. (Si se oculta información, si circula por grupos, etc.). (Así, es impensable la existencia de un blog departamental, o un blog de centro—y mira que es fácil crear uno. Hay interés activo en controlar y limitar la información y el uso de la palabra—¡a los propios funcionarios públicos de la institución! Lo mismo se echa de ver con el uso de la censura en las listas de distribución por correo electrónico, o en el Rincón de Opinión de la Universidad).
- (Y el síndrome del capataz:). Con frecuencia, el acosador es la persona que consigue que todos los demás trabajen de la manera que desea la empresa. O es quien más clientes consigue para la empresa. Es frecuente, por tanto, que los superiores no vean ninguna ventaja en sancionarle, y toleren (o alienten tácitamente) el acoso, prefiriendo en última instancia pactar con el agredido si llega el caso, antes que actuar contra el acosador.
(A mí como que me suena todo esto, punto por punto).
Los daños o lesiones físicos o psíquicos que pueden producirse como resultado del acoso laboral son:
—Estrés. Es en principio una respuesta adaptativa, subida defensiva de adrenalina, que prepara al organismo para la huída o el combate. Pero el estrés continuado en una situación que no conduce ni a la huida ni al combate desgasta al final el organismo. Produce alteraciones inmunológicas—la "bajada de defensas": y siguen
— los daños físicos propiamente dichos: se pillan gripes con facilidad, o se recae en enfermedades a las que el sujeto tenga tendencia: trastornos digestivos, úlceras, cefaleas...
—Patologías psíquicas: Ansiedad, depresión, trastornos adaptativos. Y hasta TEP: trastorno del estrés posttraumático, aun en casos en que sea un trauma a cámara lenta: terrores, miedos injustificados y ataques de pánico, trastornos resultantes de estrés prolongado como rememoraciones involuntarias de escenas obsesivas, ensueños o sueños repetitivos, interferencias en las asociaciones de ideas, alteraciones de la memoria, temores de acercarse al puesto de trabajo y alteraciones psicosomáticas, nudos en el estómago, enfermedades súbitas justo a la hora de reincorporarse al puesto de trabajo, hipersensibilización, alteraciones del sueño, apatía, pérdida de la capacidad de concentración, disminución del deseo sexual, irritabilidad generalizada que causa problemas familiares, peligro de caída en conductas adictivas, alcoholismo, drogas, etc. etc. etc. Cáncer...
—Aislamiento psicológico. Sentimientos de desesperanza, de encontrarse en una situación sin salida, de falta de futuro... Todos estos problemas se agudizan cuando la víctima está aislada, o llega a estar aislada como consecuencia del acoso; son los casos de aislamiento serio los que derivan en las alteraciones más graves, conduciendo a veces al suicidio. La gravedad y sintomatología de las lesiones sufridas depende de múltiples factores, como la duración e intensidad del acoso, o del apoyo percibido por parte de colegas, familia, amigos.
(Inciso necesario. Muchos de estos daños psicosomáticos se dan en varias personas de nuestro departamento, desde hace tiempo. Pero diciendo esto un servidor no desea en absoluto "hacerse la víctima", actitud que le desagrada especialmente. Más me desagrada que haya víctimas que efectivamente sufran estos males como consecuencia de un acoso laboral, claro. A lo que voy es que no sólo no tengo la menor intención de suicidar a nadie, ni sufro alteraciones dignas de mención, sino que creo que estas situaciones de cuadros ansiolíticos y depresivos surgen espontáneamente en todas las organizaciones como causa de enfrentamientos y tensiones, sin necesidad de que se den acosos organizados. Surgen menos, claro, si no hay acoso. Y en cuanto a los acosos organizados: los que más me preocupan en mis actuales batallitas administrativas no son los difíciles de probar, o subjetivos, o patológicos, etc., sino precisamente los administrativos: las vulneraciones abiertas, descaradas, organizadas, y toleradas por la autoridad, de la normativa administrativa. Esas son las que a mí me preocupan en este momento, pues si no se pueden acotar ni esas, malamente se puede pensar en intervenir sobre cosas más difíciles de demostrar. Aunque comprendo que a otros más dados que yo a las úlceras, gripes, depresiones y taquicardias les puedan parecer prioritarias esas otras cuestiones más imponderables).
Las consecuencias laborales del acoso son la creación de un pésimo clima de trabajo, el descenso de la calidad del trabajo producido, menor eficiencia laboral, con absentismo frecuente, bajas, y mayor inseguridad, con riesgo de accidentes laborales. A la larga, las personalidades acosadoras, aunque puedan ejercer de controladores activos y capataces vocacionales, no son rentables para la empresa. Para consultas y asesoría, deja Gascón su e-mail: sgascon@unizar.es
Emilia Moruno habla desde el punto de vista sindical, sobre las medidas preventivas que pueden tomarse contra el acoso laboral. Cita el concepto de salud de la OMS, entendido no sólo como falta de enfermedad sino como estado de bienestar—es lo que pretendía promover la directiva de la Comisión Europea en 2002, al hablar de promover el bienestar en el trabajo en medio de las transformaciones que actualmente están sufriendo las actividades laborales; un bienstar físico, moral y social, no sólo la falta de accidentes y enfermedades. Esto requiere medidas de prevención y organización.
El acoso psicológico es una forma de violencia y de agresión, conforme a las definiciones de los organismos internacionales relevantes, que no limitan este concepto sólo a la agresión física, sino que incluyen las conductas intimidatorias, abusivas o acosantes. Según la OIT, en un informe del año 2000, habían sufrido acoso el 5% de los trabajadores con los datos de 1998, y el 7% con los datos de 1999. Una encuesta de la Unión Europea de 2005 daba la cifra del 5%. Es de notar que los datos para trabajadores de educación sextuplican a los de trabajadores industriales en cuanto a amenazas de violencia recibidas. La VI Encuesta Nacional sobre este tema del Ministerio de Trabajo daba datos para España de un 4,3% de trabajadores que decían ser víctimas de acoso—una cifra sin duda inferior a la realidad. Hay pocas denuncias, pero cuando se llega a una denuncia es que ya ha habido mucho acoso antes. La gran mayoría de los casos se sobrellevan sin denuncias, y con una actitud fatalista, tipo "esto es lo que nos ha tocado y no lo podemos cambiar". Esta actitud es errónea, y hay que concienciar a los trabajadores, empresarios y administración de la posibilidad de mejorar las situaciones con medidas concretas. Es necesaria la prevención primaria: desde la base misma de la organización del trabajo. Una mala organización da lugar a riesgos, a confusión y a malas conductas.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales tiene en cuenta la organización y ordenación del trabajo. Los "daños relacionados con el trabajo" que contempla van más allá de enfermedades o accidentes, y su objetivo es promover un ambiente laboral seguro y saludable en todos los sentidos. Prevenir riesgos supone:
- evaluar situaciones y casos - priorizar actuaciones - intervenir en origen - evaluar el resultado de las intervenciones
Hablamos pues ahora de prevención, y no de cura o solución de daños ya producidos. Pero en las discusiones del acoso laboral se habla muy pocas veces de prevención. No hay que reducir el problema a cuestiones de "cómo se lleva la gente" entre sí, o a resignarse a que las cosas son así. Hay riesgos determinables, y la participación de los trabajadores es crucial. Por ejemplo, en la empresa en cuestión, ¿existe competitividad? ¿hay horarios restrictivos? ¿hay malas comunicaciones? Si estas cuestiones son objeto de conflictos, debe determinarse así, y reducir su impacto. Los procesos y relaciones de trabajo no son cosas inamovibles caídas del cielo, sino que pueden rediseñarse y cambiarse. Hay para ello razones democráticas, metodológicas, y de eficacia productiva. Y es un asunto que no es incumbencia sólo de técnicos especializados en diseño de relaciones laborales, sino de todas las personas implicadas en estos procesos. Lejos de presentarlo como un problema entre dos personas, hay que centrarse en cuestiones concretas, medidas y estrategias, y llevar a cabo las reformas que se consideren necesarias. Pueden ser también necesarias reformas legislativas que ayuden a tratar la cuestión. Es importante que se reglamente la necesidad de establecer en empresas o instituciones unos protocolos explícitos para tratar con situaciones de acoso, como ya existen en la UNED o en la Universidad del País Vasco. Claramente, esto requiere un desarrollo normativo y una concienciación por parte de directivos, trabajadores y Administración para enfrentarse a esta cuestión.
(Como se ve, Moruno pone el énfasis no en las personalidades psicopáticas etc. de los acosadores individuales, o en las dificultades para enjuiciar estas conductas, sino en defectos de organización o interferencias estructurales que pueden identificarse y remediarse. Es una postura que quizá no cubra todas las dimensiones del problema pero que sí ofrece una vía para empezar a tratarlo de manera constructiva y preventiva).
Sesión de preguntas:
Es una sesión activa, tanto que un preguntador vocacional como yo no puede ni siquiera meter baza. Ya me desquito escribiendo este reportaje.
Eva Cerezo, de la asociación organizadora, pregunta al Vicerrector de Profesorado, presente en el público, si la Universidad de Zaragoza tiene algún estudio, protocolo o plan que trate la cuestión del acoso laboral.
Respuesta del Vicerrector: Es un tema complejo, se ha detectado la necesidad de tratarlo. Se han dado pasos para establecer criterios, para clarificar el proceso de toma de decisiones, existe la figura del Defensor universitario, y gabinetes de apoyo psicológico. Pero el Vicerrector "se va con deberes" dice, consciente de la necesidad de establecer protocolos de actuación en estos casos y de seguir trabajando en la cuestión. Preguntado sobre la frecuencia de estos hechos en la Universidad de Zaragoza, dice que en efecto hay casos, pero no puede porcentuar ni medir su incidencia. Se han intentado resolver con investigaciones, mediaciones, arbitraje, etc. Y el Vicerrector se ofrece para interesarse personalmente por los casos que se le planteen.
(Muy bien. Lo malo es que no es el Vicerrector quien resuelve y actúa por escrito, sino el Rector. Y es necesario no sólo hablar, sino escribir,llegar a resoluciones, y ejecutarlas. Empezando por contestar a los escritos que se quedan sin respuesta, por ejemplo en este caso).
Un miembro del público observa que este problema tiene muy mala solución en la Universidad, pues ¿quién es responsable de la toma de medidas en un entorno tan jerarquizado y tan complejo?
Responden los penalistas que cada acto administrativo tiene un responsable. Si estos actos se efectúan de manera incorrecta, y la Universidad no actúa, se le pueden pedir responsabilidades y obligar, desde fuera, a que se haga aquello que era responsabilidad de la institución el hacer. E indemnizar a los damnificados.
(Ya, para indemnizaciones estamos. Con que enderezasen la cuestión, nos dábamos con una piedra en los dientes. Estamos ahora mismo con dos juicios entre manos, por la voluntad de manipulación y apropiación de los "bienes administrativos" del departamento —plazas, programas de estudios— de que han hecho gala algunas personas, y la falta de voluntad para intervenir en la cuestión tanto de la Dirección del Departamento como del Rectorado, en cuanto se han denunciado los hechos. Y lo más probable es que acaben los juicios en nada, además, aparte de en gastos de abogado para los demandantes. Pues los jueces se remiten al juicio de los entendidos, a la discrecionalidad técnica de las comisiones, a .... esas cosas de la Universidad que ellos sabrán lo que hacen ahí dentro, y no son en ningún caso enmendables. En la Universidad suele salir más a cuenta rendir pleitesía que poner pleitos).
Hay que recordar que según el Art. 450.1 del Código Penal, existe la figura de comisión de delito por omisión: en este caso por omisión de corrección y control por parte de quien consiente el atropello. Esta falta está caracterizada en el Estatuto Básico de la Función Pública como falta muy grave. Según los Estatutos de la Universidad de Zaragoza, es el Rector el responsable de corregir estos abusos si se producen, y responsable de no haberlos corregido si no lo hace.
(Genial. Todo a la cabeza del Rector. Garantía de que en la práctica nunca sea responsable de nada, y sea la suya una responsabilidad virtual, tan virtual como la institución misma—porque en esta Universidad al menos, ya puedes creer que hablas con el Rector de estas cuestiones, ya: el Rector sólo existe por escrito,es uno de esos entes de papel que decía Barthes).
Se pregunta desde el público si constaban casos efectivos de denuncias y juicios por esta cuestión en la Universidad española. O si estamos hablando de puros casos hipotéticos.
(En el caso de rectores castigados, ya pueden tener por seguro que ésta es la más pura de las hipótesis).
R: Un estudio de la Universidad de Granada señalaba un 11% de miembros de la Universidad que decían haber sido víctimas de acoso. Pero casos concretos, en los tribunales... no se tiene ninguno en mente concretamente. Señal de lo difícil que es que llegue a la luz pública una cuestión de estas características en el enrevesamiento administrativo de la Universidad. En todo caso, puesto que no es una figura delictiva como tal, habrá habido juicios por faltas de otro tipo: lesiones, atentado contra la dignidad, etc., pero no como "acoso laboral".
Otro miembro del público señala la paradoja de que la Universidad debe velar porque no se produzca el acoso laboral, pero que a la vez su propia estructura y sus prácticas corrientemente aceptadas fomentan el que se produzca acoso laboral. Y pone un ejemplo muy gráfico (—y tan frecuente en los anales de sucesos universitarios que me ha sucedido algo parecido a mí mismo, en la famosa oposición de cátedras). Es el
Apólogo de las Manzanas y las Mandarinas La Administración te contrata como especialista en la producción de fruta, pongamos. Y tú produces excelentes manzanas. Pero aterrizas en un entorno en el cual todos hacen mandarinas. Y te presionan, y te dicen: haz mandarinas. Y tú respondes: no, perdona. Yo hago fruta, es lo que dice mi contrato. Las manzanas son fruta. —Ya, pero aquí hacemos mandarinas. Y llegas a una oposición, y te encuentras en el tribunal a los productores de mandarinas, que dicen que las manzanas que tú haces no son fruta, o que se las han arreglado para poner entre paréntesis "(mandarinas)", tras la especificación de que la función de la plaza es hacer fruta.
Así, la arquitectura misma de la Universidad reprime la libertad de cátedra que se supone es también uno de sus principios básicos. (Y eso antes de que empecemos a hablar de si los equipos de investigación se convierten en logias de apoyo mutuo y se exceden en sus atribuciones). Otra de las organizadoras (creo) pregunta por la conjunción entre acoso por razón de sexo (a veces acoso sexual) y acoso laboral. Son casos que se solapan con frecuencia, y surge la pregunta de si existe una percepción más aguda de las mujeres de esta situación, por hallarse sujetas en ocasiones a una doble discriminación. También se llama la atención sobre el hecho de que los hombres, por prurito de aguantar y de hombría, tardan a veces más tiempo en darse por aludidos o en protestar ante una situación de acoso, por no parecer débiles o indefensos. Se comenta el caso famoso de Nevenka Fernández (que fue quien tuvo que abandonar su tierra por fin, al estar mejor aposentado y más apoyado socialmente su acosador, que se libró con una multa poco proporcionada con la situación).
La nueva Ley de Igualdad Efectiva en el trabajo de hombres y mujeres viene a introducir exigencias concretas de hacer seguimientos anuales de estas circunstancias: se hace preciso crear comisiones, etc., y se producirá mayor concienciación. También la ley aragonesa de violencia en el trabajo, en nuestro caso, es relevante. Para estas cuestiones se recomienda acudir a las juntas de seguridad y salud de los sindicatos—aunque en el caso de la Universidad, se reconoce que las actuaciones sindicales se han limitado siempre al personal de administración y servicios, y que el personal docente e investigador está un tanto dejado de lado en estas cuestiones.
Otro representante sindical recuerda que es muy reciente, un par de años, el primer Convenio Colectivo en esta Universidad, y que esta democratización de las relaciones laborales mejora la situación de los trabajadores. La Ley 7/2007 del Estatuto del Empleado Público también mejora la capacidad de interlocución de los empleados públicos, e introduce una democratización y juridicidad de las relaciones laborales muy necesaria en un ámbito como la Universidad, donde la hiperjerarquización y la fosilización de relaciones cuasi-feudales dificulta el determinar responsabilidades y establecer relaciones laborales definidas.
Observa un letrado que las relaciones laborales nunca serán plenamente democráticas: manda el jefe, y punto. Lo que sí puede darse es una mayor definición y mayor salvaguardia de los derechos de los trabajadores. En la empresa privada existe un amplio margen de arbitrariedad para las actuaciones de los jefes, pero en la empresa pública es diferente: no hay lugar para la arbitrariedad, y toda decisión debe estar fundamentada con criterios objetivables. Ahora bien, en la Universidad, la superposición de criterios académicos, laborales, profesionales, feudales, etc. propicia el mobbing, y esto no terminará con la negociación colectiva, si bien es necesario trabajar en esa dirección, diseñar los mencionados protocolos de actuación, etc.
Y termina un representante de Comisiones Obreras, quejándose en concreto del funcionamiento administrativo a este respecto en la Universidad de Zaragoza. Las tomas de decisiones son lentas, no hay mecanismos específicos para tratar las cuestiones de acoso laboral, ni criterios—NADA, insiste. Con lo cual, ante la pasividad de los responsables administrativos, los intereses enquistados, y las actuaciones insuficientes ante las quejas, queda el terreno libre para los acosadores.
(A lo cual, siendo claro como el agua, poco tengo que añadir de momento. Sólo decir que de un año a esta parte, he presentado algo así como trescientas páginas de escritos de recursos ante el Rectorado—y en la medida en que se han respondido, se me ha dado la razón, en efecto. Y sin embargo, la situación sigue como estaba: los grupos de investigación, en actuación coordinada y abusiva, han suspendido mis derechos por votación democrática: me han excluido de la dirección de tesis y de la docencia en segundo ciclo. Las resoluciones del Rector, o se niega que existan, o se desoyen, o se maquillan; quedan en letra muerta, cosa que por otra parte no parece preocupar mucho al Rector. Y si llegados a este punto me parece mal que el Rector no intervenga, y tolere estas cosas, ya pido mucho: me tengo que ir al Juzgado. Y allí estamos).
La sombra de un globo sonda pasa sobre el campus de la Plaza San Francisco de la Universidad de Zaragoza y flota misteriosa hacia el meandro de Ranillas. Alguien del gobierno de Aragón ha dejado caer así por la prensa que había planes de trasladar este campus al otro lado del Ebro una vez termine la Expo 2008.
El Rector ha dicho que no sabía nada, y que se ha enterado por la prensa. Ahora a ver si tiene sustancia o no semejante globo sonda. Espero que quede en nada. Esta universidad ya se ha lucido bastante en el pasado dejándose caer o abandonando edificios históricos.
Esto del traslado del campus de San Francisco suena a operación inmobiliaria gigantesca movida por los hilos de vete a saber quién. No salió lo del traslado de la Romareda... pues a por el campus, que hay mucha excavadora que ocupar cuando se acabe la expo, y todo lo que están haciendo en Pla-Za.
Más de un goloso hay, desde luego, pues el suelo del campus, en el centro de la ciudad, tiene un valor casi incalculable, y como la Universidad es tonta, igual con cuatro perras la dejaban contenta. Ya en los años 80 casi consiguieron hacerle esta misma maniobra del truequemoche al rector anterior al anterior, Vicente Camarena. Aquí el que no corre vuela—menos algunos despistaos en la Universidad, y alguno con contactos interesantes habrá pensado a ver si por ahí sale la cosa. (O, a lo mejor, con esta noticia le han pinchado el globo...).
Si hay entre los políticos planes serios de hacerlo, y voluntad decidida de sacar una tajada monstruosa a medias con los constructores, como suele ser el caso, pues con una negociación financiera leonina ahora con las reformas de los estudios, y amenazas de recortes a tutiplén... arreglado. A ver lo que vemos—y a ver lo que oímos no de este rector, sino de los candidatos a rector que haya para las elecciones del 2008, que será más interesante.
Contestamos al silencio. No es poesía, es papeleo.
Me refiero al silencio administrativo, el que nos administra nuestro rincón de la Administración, para así mojarse lo menos posible en hacer cumplir las normas, y dejando mejor que las fuerzas vivas locales encuentren su equilibrio natural. Le escribo a mi abogada.
Estimada Abogada:
Bueno, por lo que parece la contestación esa que nos habían dicho en la Universidad que nos darían, primero antes del verano y después en septiembre, no llega. Otro fajo de papeles que se le pierde al Rector en el fondo del cajón. Así que vamos a hacer lo del escrito al Rector pidiendo la ejecución de modo formal de sus resoluciones, conforme habíamos hablado, y luego (como tampoco habrá respuesta) lo llevaremos a los juzgados. Recordarás que visto que había dos resoluciones en firme sobre el postgrado de Estudios Ingleses, relativas a la organización del Doctorado y del Máster, se trataba de pedir la ejecución de las mismas. Ya tienes esas resoluciones y nuestros escritos al Rectorado protestando por la manera en que el Departamento las evade. Dinos por favor si hace falta algo más, o si conviene que nos reunamos para comentar algún punto. Un saludo, jagl
Si esperan en el Rectorado, o en la dirección del departamento de Filología Inglesa, que por no pagar cuatro duros de juicios estoy dispuesto a que se me vete de los programas oficiales de estudio, por decreto digital de la catedrática... —están muy equivocados.
El Rectorado parece considerar que ha hecho lo suficiente recordando las leyes al Departamento, y emitiendo esas resoluciones a nuestro favor. Ahora, hacerlas cumplir, eso ya es demasiado pedir, que luego la gente va y se enfada. Y mejor tener enfadados a un par de profesores titulares que a tres catedráticos y a un departamento de taifas.
No negaré que la estrategia es efectiva. Aquí la mayoría de los atropellados no llegan ni a escribir un recurso. Si alguno lo escribe, y resulta que el Rectorado ignora las quejas, o el recurso no se contesta, ¿cuántos de esos lo van a llevar a juicio? Y así vamos rodando mal que bien, y las presiones de la ley y de los poderes fácticos encuentran su punto de equilibrio más adecuado para el ecuánime Administrador.
Los interesados en la reforma en curso de las titulaciones de la Universidad española (grados y másteres) estarán interesados en leer este artículo de Montserrat Galcerán publicado en Rebelión y recogido en Fírgoa-Universidade Pública,"Oxford en provincias"— donde se muestra muy escéptica con la viabilidad económica de los másteres introducidos, al menos en los términos que se han anunciado, y pronostica que de hecho los alumnos de máster en prácticas van a convertirse en mano de obra barata para las empresas interesadas en promover esos estudios y colaborar con su implantación.
Y en cuanto a las Humanidades... pues recortes universales prevé. Veo aquí como en un mapa la desaparición de las asignaturas de especialización que imparto, una vez termine esta reforma de adelgazamiento.
También en los doctorados se han recortado alegremente los programas desde hace años, y hay que pedir su continuidad por favor y con grandes alharacas administrativas... Si continúan por esta vía, la exterminación de estudios de tercer ciclo también va a ser masiva. Como contribución al desarrollo del conocimiento, esta reforma puede ser el ratón que parió la montaña.
Para los excelentes siempre habrá sitio, claro. Lo malo (y esto se suele perder de vista) es que si se elimina la base de la pirámide, porque por definición no todos podemos ser excelentes, la puntita también se queda más abajo. Las licenciaturas y los programas de Tercer Ciclo proporcionaban una buena base. Veremos qué nos queda después de la reforma. Si sólo es lo "excelente", una vez cuadriculado por la Aneca, vamos apañados.
Desde luego, si con todos los mangoneos oposicionales actúan como hicieron en mi última oposición, intentando tapar todo, pues no me extraña que acabe así la cosa. El juzgado de lo contencioso administrativo, por cierto, también se lució en este caso, según parece.
Allá por los albores del milenio pusieron en marcha el llamado Proyecto Avempace, para incluir y contabilizar en red los datos de la actividad investigadora de los profesores. Con los criterios cuadriculados que suelen aplicarse a estos casos, pero eso es lo de menos. El plan era uno de esos proyectos de "hacer cosas y que figuren" al parecer, porque se empezó y ahí se dejó (supongo que una vez presentada la memoria de actividades de aquel año). Pero ahí sigue muerto en la web, y sin nada que lo continúe ni lo actualice: sólo se contemplan los años 2000, 2001 y 2002, y ni esos funcionan. Se hizo la estadística en su momento, y a correr, a otra cosa mariposa.
Debe ser como ese otro plan que salió hace un par de años, según el cual se iban a duplicar todas las enseñanzas de la Universidad de Zaragoza, para impartir un grupo en español y otro en inglés—y se iban a importar miles de estudiantes chinos para suplir el descenso de nuestras cifras de matrícula. Otro que pasó a la historia: en política universitaria, como en la de Zapatero, se tiende a funcionar mucho con fuegos artificiales, globos sonda, e inauguraciones de proyectos gaseosos.
Otro plan (este de los estatutos) era la promoción de grupos de investigación. Pero allí están también fosilizados en la página web, sin criterio discernible en cuanto a lo que es un grupo de investigación, aparte de la pasmosa identificación de "grupo" con "grupo financiado en una convocatoria determinada", y la declaración de que los grupos reconocidos por la Universidad serán "los grupos reconocidos por el Gobierno de Aragón"—¿criterio político será, entonces? La Universidad al parecer no tiene criterio propio en esto. Los Estatutos (Art. 119.3) encomendaban a la Comisión de Investigación el elaborar estos criterios, pero se han despachado pronto.
Otra cuestión relativa a la política investigadora de esta universidad es que se ocupa sólo de grupos. Véase la llamada Convocatoria propia de proyectos de investigación. (Como si los proyectos de investigación se pudiesen convocar: la redacción traiciona la confusión mental o administrativa entre investigar y obtener subvenciones para investigar). Ahí dice que los candidatos a ayudas deberán pertenecer a un grupo reconocido por la Universidad de Zaragoza. Pero héte que la Universidad sólo reconoce a los grupos reconocidos (o sea, financiados o prefinanciados) por el Gobierno de Aragón. O sea, "Tened y se os dará"—por lo menos no prohíben pedir ayudas a los que han participado en proyectos sin ser directores, como hacía la última convocatoria nacional de investigación.
Pero de eso que dicen los Estatutos de la Universidad—que el apoyo a la investigación se realizará "tanto a los grupos como a los investigadores individuales" (Art. 124e de los Estatutos), o que la adjudicación de recursos se hará "sin menoscabo de la investigación individual" o que "la pertenencia a grupos no podrá ser requisito absoluto o excluyente de adjudicación de recursos" (Art. 119.4) salvo en convocatorias que partan de otros organismos—pues nunca más se supo. Los investigadores individuales no pueden tener "proyecto".
Tampoco tiene la Universidad (al menos públicamente visible) una lista de los miembros de los grupos: sólo la lista de los grupos, y el nombre del investigador principal. Que si importantes son los grupos, lo realmente importante es que haya un investigador principal, que es el portador de méritos y medallas. La morralla investigadora ni siquiera figura en la web.
Ni en general figura en ninguna otra parte que no sea algún impreso en un cajón, supongo. Porque tampoco se enlaza la lista de grupos a las páginas web mantenidas por los grupos—si es que las mantienen, o dan cuenta pública de alguna manera de lo que hacen.
Tanta investigación con financiación pública, y tan poca organización y tan poco resultado visible públicamente, y tan poca discusión. Cuando hay tanto medio, y tanta capacidad de información, en potencia.
Cuanto más incierto está el futuro de nuestra titulación en Zaragoza, y cuanto más colapsado debería estar el mercado de trabajo, y no se nos colocan los egresados,y el paro sube en España y hay superávit de titulados universitarios... pues resulta que entonces de repente en nuestro departamento salen a montones plazas (sin candidato o "bicho" dentro, no piensen) —de funcionario o de asociado a tiempo parcial, para que escoja Vd. la más acorde a sus necesidades o circunstancias. Escoger dentro de un orden: porque lo que no salen son plazas de categoría intermedia—por ejemplo esas nuevas ayudantías que cobran lo mismo pero tienen la mitad de horas que el año pasado... esas no salen a cuenta, así que hecha la ley, se acabó la oferta, y nuestra universidad por lo menos no gusta de estos ayudantes, que ayudan poco . Además, aquí, cuanto más inestable esté el personal, mejor (no para ellos, claro).
Lo que sale a concurso son por ejemplo tres plazas de profesor titular de Universidad (Filología Inglesa)— como digo, sin bicho habilitado que esté a la espera. ¿Retraso, desfase, fallo de cálculo de un departamento que como todos suele guardar las plazas celosamente para la cantera interna? El caso es que viene pasando: ya el año pasado salió una plaza de Profesor Titular aquí en Zaragoza, ciudad céntrica y expo que dice ser, y no se presentó ningún candidato. Así que desierta quedó, como los Monegros. No sé si pasará lo mismo con estas tres. Antes decíamos que no hay doctores en paro; y parece que se mantiene la cosa. Al menos, doctores habilitados en paro no parece que abunden. Lo cual tampoco es recomendar a nadie que se ponga a hacer una tesis, cosa que en nuestro departamento te puede costar entre ocho y diez años de media.
Para doctores con consulta, para profesores con ganas de completar el sueldo y para las últimas hornadas de licenciadillos, están las plazas más modestas: once plazas, once, de asociado a tiempo parcial se van a lidiar por procedimiento de urgencia. De estas también muchas suelen quedar vacantes, por otra razón: el candidato tiene que ser un "profesional" que ejerza en otro sitio—vamos, un contrato en una academia, plaza en instituto o cosa parecida. A los parados, nada. Que se coloquen donde les dejen: la Universidad sólo da plazas a los ya colocaos—que esos no tienen síndrome de abstinencia.
Y aún se ha hablado de otro tipo de plazas más, las congeladas, que aquí hay plazas frescas y también congeladas. Por primera vez en muchas reuniones, se ha hablado de la cátedra famosa que quedó vacante en 2003. Se recordará que este asunto era el que yo el recurrí por la vía administrativa sin obtener respuesta (en el silencio sólo se escuchaba / un susurro de abejas que sonaba) y ante el silencio del Rectorado, llevé a contencioso administrativo, y perdí. Hoy se ha dicho por primera vez de modo explícito que si no se volvía a sacar la plaza a concurso era porque se estaba a la espera de la resolución judicial... lo cual me hace pensar que la razón debe ser otra, u otras, que cada cual tendrá las suyas. Que si esperanzas de acreditarse, que si a ver si este año saco la habilitación... Pero vamos, les he dicho que el que la plaza estuviese recurrida, y otra vez recurrida ahora en vía judicial, era un problema mío, que la Universidad era muy suya para darse por aludida o no, y hacer suyo el problema o no, y que sería buena cosa que el departamento se plantease de modo abierto qué hacer con la dichosa plaza congelada.
Mucho mejor para la Universidad sería que se colocase en esta cátedra algún bala perdida de fuera, que no le debiese nada a nadie aquí. Si se quería quedar en Zaragoza, claro, que de eso la gente no tiene muchas ganas—y los voy comprendiendo.
Y en fin, aparte de tanta oportunidad de colocarse, al menos sobre el papel (porque luego a mí se me ocurrió presentarme y me suspendieron de la manera más expeditiva e improcedente)—en el Consejo hemos vuelto a reiterar nuestra cantinela, haciendo constar en acta esta apreciación:
"A fecha de 14 de septiembre de 2007 todavía no se han ejecutado las resoluciones en firme del Rectorado relativas al Postgrado de Estudios Ingleses, de fechas 22/12/06 y 14/05/07, y por tanto TODAS las actuaciones del Departamento relativas a este postgrado conculcan la normativa universitaria."
Y también el "ruego" de que no la sigan conculcando—aunque sabemos que aquí no se atiende a estos ruegos. Es sólo for the record.
(Bueno, lo cierto es que también se nos ha comentado por los pasillos que si adoptásemos la actitud correcta de auténtico y no administrativo ruego, si fuésemos tratables, simpáticos y humildes con los catedráticos, directores de proyecto y legítimos propietarios del máster, poniendo nuestro trabajo a su disposición, si fuésemos amigos de todo el mundo, y no insistiésemos tanto en la letra de nuestros derechos... que esa sería la manera de merecer, y de que nos fuesen haciendo sitio en el postgrado, por abajo, en el momento y lugar que decidiesen los cortadores de bacalao).
Así que ya saben la manera de colocarse, quienes quieran estar colocados como lotófagos.
Aquí está el proyecto de Real Decreto por el cual se establece la Ordenación de las Enseñanzas Universitarias Oficiales. Será una adaptación de éstas a la LOMLOU—y aclaración de algunas zonas de ambigüedad que quedaban en los anteriores Reales Decretos de Grado y Posgrado.
Se aplica a las enseñanzas oficiales—es decir, tanto a universidades públicas como privadas, en la medida en que sus titulaciones hayan de tener validez oficial. Quedan al margen los estudios propios de cada universidad, un poquito más arrinconados desde que el término “máster” queda reservado para títulos oficiales—¡por fin! Mira que les ha costado caer en la cuenta, o más bien ponerle el cascabel al gato. Tampoco irán a parar esas enseñanzas no oficiales al mismo Registro de Universidades, Centros y Títulos acreditados. Por primera vez se especifica que ni la denominación ni el formato de los títulos propios habrá de llevar a confusión con los oficiales… una confusión que hasta ahora parecía más bien potenciada, con tanto Máster suelto por ahí. En nuestra facultad, sin ir más lejos, hay cuatro titulaciones propias, dos de las cuales llevan el nombre de Máster. Menudo hijo de madera, cambiarles a estos estudios la denominación in midstream, tanto para los estudiantes que lo han hecho como para quienes lo imparten. Y a las academias y universidades por correo ni te digo el negocio que se les va. Pero oye, que este asunto lo veníamos diciendo algunos desde hace años, cuando se eligió el vocablo “máster” para el nuevo segundo ciclo. Y no hay ahora pocos másteres de academia rodando por ahí… que no creo que los remasterizen. Y, como no pongan en los títulos propios “¡¡OJO QUE ESTE NO VALE!!”… La confusión continuará. Porque sigue confundiéndose el concepto de titulación subvencionable por la Comunidad Autónoma con el de titulación de calidad acreditada. Imaginemos que dos universidades ofrecen el mismo plan de estudios: en una lo aprueba y financia la Comunidad Autónoma, y en otra no, pero se decide ofertarlo como estudio propio autofinanciado. ¿Es oficial, visto que figura en el Registro? No, porque sólo figura el de la universidad de al lado. Paradojas de la vida: es la subvención pública, una vez más, no tanto el premio a la calidad como la prueba inequívoca de calidad. Y cuidado, que de los títulos extranjeros ninguno figura en el Registro famoso… con lo cual se perpetúan ciertas paradojas del EEES.
Lo que parece claro es que no es la Universidad la que decide qué títulos oficiales se implantan y promueven con dinero público, sino la Comunidad Autónoma. Con lo cual hay, más que autonomía universitaria, Universidad de la Autonomía. Con un consejo de gobierno por encima del consejo de gobierno, en el que aunque en general sus miembros no tengan doctorado, quedan investidos por la ley en doctores doctorum. Se ve que la Universidad es muy ombliguista y hay que atarla corto para que no crezca como un tumor extraño en el cuerpo social—y como no nos van a preguntar, por una vez no diremos si esto nos parece bien o mal.
Hay algunas cuestiones dificultosas en cuanto a la voluntad de corrección política que se invoca en este Real Decreto. Por ejemplo, la “accesibilidad universal y diseño para todos” de los estudios. Se entiende que, por tomar casos extremos, deberá haber estudios de Cirugía adaptados para ciegos, o de profesor de lengua extranjera adaptado para sordomudos. Bien. Pero, si no se pone límites prácticos a esta teoría (bella en sí misma), veremos no sólo múltiples pleitos que serán perdidos invariablemente por las Universidades, sino también casos problemáticos donde la ley lleva en círculo vicioso a la petición de principio. Porque, ¿ha de incluir la “accesibilidad universal” a discapacitados psíquicos, por ejemplo, o a personas que sin llegar a ese extremo tienen dificultades de concentración, limitaciones de capacidad, etc.– para el estudio? Se dirá, sí, si superan la prueba de acceso—pero ¿no sugiere esta ley, si no es sólo un bien quedar, que la prueba de acceso se ha de adaptar a las capacidades de acceso de cada cual? QED. ¿Será una invitación al fracaso escolar cero de esas que venimos oyendo regularmente?
Nos enteramos por fin de que a falta de Licenciados tendremos Graduados—término que se venía evitando por alguna razón. Por lo de Graduado Escolar, debe ser… Sigue habiendo dos tipos de títulos: los que tienen plenos efectos académicos (todos los oficiales) y los chachifetén, los títulos que habilitan para la realización de actividades de carácter profesional reguladas con la respectiva normativa vigente. Estos van a ser más de primera, y más exigentes, supongo. Los otros procurarán graduar a cuanta más gente mejor, también supongo, para tener buen balance de input-output en las evaluaciones de Calidad.
Los títulos de Graduado, tras el viraje dado por el actual ministerio, ya no serán una lista predeterminada desde el Gobierno, sino que serán propuestos e inscritos por las Universidades en el marco de una determinada “rama de con ocimiento”. En el caso de Filología Inglesa, parece ser por tanto que podría seguir existiendo la actual especialidad a nivel de grado, dentro de la rama de Artes y Humanidades, parece. Y llamándose Filología Inglesa (para quien quiera) o Estudios Ingleses (la nueva fashion)—aunque en la práctica van a ser las Facultades las que decidan la no implantación de titulaciones muy específicas de grado, atentas al descenso de las cifras de matrícula. Tanto dar vueltas y protestar contra la supresión oficial del título, para ir a parar seguramente al mismo sitio… bueno, en Madrid, Barcelona, Salamanca y un par de sitios más puede que siga habiendo Filología Inglesa.
Novedad-novedad: Se introduce obligatoriamente la elaboración y defensa de un trabajo de fin de Grado por parte del estudiante, para obtener el título. Vuelve la tesina, con fuerzas renovadas. Tesinas a pares. Aunque lo de “defensa oral pública” sólo se especifica para el trabajo de fin de Máster.
Se regula más la “transferencia” y el “reconocimiento” de créditos. Igual esto afecta a los Erasmus, en cuyos expedientes figura actualmente una ficción oficial, en lugar de las enseñanzas realmente cursadas en el extranjero. También se prevé una mayor movilidad para estudiantes de una rama a otra, de maneras un tanto sorprendentes e imprecisas en el caso del reconocimiento de créditos de máster. Se deja a la iniciativa de las Universidades el permitir o no saltos acrobáticos de una rama de máster a un programa de posgrado o doctorado diferente… También se conserva la posibilidad de estudiar sin título homologado para personas de fuera del EEES, dándoseles título válido y oficial al final. En fin, que muchas cosas tampoco cambian tanto.
También habrá dos tipos básicos de másteres: los que conducen a estudios de doctorado (todos los profesores habrán de ser doctores) y los másteres de orientación profesional, donde se prevé la participación de personas externas a la Universidad y un número mínimo de 50% de doctores (lo mismo que en el Grado). Lo que en ningún caso dicea la ley es que pueda haber una clase de doctores que no esten autorizados a participar en el máster oficial de su departamento, como pretende establecer nuestro departamento de Filología Inglesa y Alemana, siempre tan por delante de la inspiración del legislador.
En el título de Doctor, es curioso que se insiste, como venían haciendo las últimas leyes, en especificar únicamente la Universidad, y no la materia en la que se es doctor. Se supone que serás doctor en la rama del programa de doctorado cursado, pero de eso el título no dice nada. Curioso, aunque ya nos vamos acostumbrando. Como antes, también, tampoco será preciso tener título de Máster para acceder al de Doctor, aunque sí cursar créditos de segundo ciclo. Y, por lo menos, se requiere ahora ser un Graduado o equivalente.
Vuelve a abrirse más el camino para el regreso de los Cursos de Doctorado (según establezcan las universidades) —y eso antes de que dé tiempo a que hayan desaparecido. Todo fluye, y las leyes de postgrado fluyen que da gusto, no da tiempo ni a llevar moda retro, porque ya vuelve antes de pasarse. Tanto movimiento y desorientación y globos sonda para poca cosa: al final, el parto de los montes del EEES nos va a dar ratones.
Lo que es la elaboración y procedimiento de defensa de la tesis no cambia mucho. En todo caso, se concede más manga ancha a las universidades. Los famosos plazos límite no se mencionan, pero se supone que las universidades pueden instituirlos. También se alude a normativa propia sobre la lengua en que se redactará la tesis… con lo que se prevé, si el viento político no cambia, una marea de tesis en gallego, catalán y vasco, por imperativo legal. O hasta en inglés—ya veremos.
Se exige el doctorado a todos los profesores participantes en un programa de doctorado. Aquí no valen los profesionales expertos externos, al parecer—ni como profesores colaboradores, si nos atenemos a la letra de la ley, que es lo que hay que hacer.
Prominente resulta en esta ley la evaluación externa de la calidad: la ANECA evalúa propuestas de planes de estudio antes de su implantación, y la misma ANECA o las anequillas locales los evalúan cada 6 años. Se supone que se ha de aprobar cada modificación del plan de estudios, pero de hecho se da a entender que los cambios menores se comunican y quedan aprobados con silencio administrativo.
El 2009 se comienzan a extinguir las actuales titulaciones. Se da a entender que las Universidades darán facilidades para que los aspirantes a licenciados etc. se conviertan en aspirantes a graduados, aunque se les garantiza la continuación de sus estudios en los mismos términos en que los empezaron. Las normas sobre tesis doctoral sí que se aplican a todos desde el año que viene… una vez modifiquen las universidades su normativa propia, cada vez más autónoma y autonómica.
Tras meses de inmovilidad, aparece por fin una nueva opinión en el Rincón de Opinión, una alumna que se queja de las fiestas en el campus que molestan el estudio. Y, oh sorpresa, aparece también, publicada supuestamente con fecha 9 de junio, mi "opinión" sobre la nueva anulación de los criterios de nuestro postgrado, que había enviado el 1 de junio. Y reenviado la semana siguiente. Y que no había aparecido, lo que dio lugar a preguntas, comentarios sobre el funcionamiento de este Rincón, y al final, al no recibir ningún tipo de respuesta, a un escrito al Defensor Universitario protestando contra la censura en la Universidad. Hoy me llega un escrito del Defensor diciendo que inicia el estudio del tema.
Aquí el que no corre vuela. Visto que el tema empezaba a moverse (pues también ha salido algo publicado al respecto en Fírgoa), procede minimizar daños, y pasar al parcheo retrospectivo. Ahora resulta que un documento que no aparecía publicado allí el día 9, por no decir el día 1, sí que está allí con esa fecha, a día 19, cuando ya es público que se ha interesado por el tema al Defensor Universitario. Claro, ahora el que no queda nada bien soy yo: ¿de qué se queja este señor, si su documento fue publicado allí hace diez días? Bueno, pues es que no. Ha aparecido ahora con fecha de hace diez días. El segundo, por cierto, con mis protestas sobre el funcionamiento del propio Rincón, aún no ha aparecido. Pero visto lo visto, igual lo hace pronto. Con qué fecha puesta, ni se sabe. Seguramente los telefonazos van que vuelan, aunque a mí nadie me comenta nada.
Así que me veo obligado a aclararle al Defensor este asunto de las fechas retroactivas, no vaya a pensar que me invento las cosas, que es lo que podría pensar cualquiera, claro. Y no vaya a desestimar de entrada mi solicitud, porque aún hay cosas que siguen sin hacer bien en ese foro. Establecer unos criterios de uso, o sea, límites para la acción de la censura de los administradores. Y hacerlo público a través de Internet. Que no es una exigencia mía, sino del Consejo de Gobierno de la Universidad.
A ver, que me lo redacto...
Excmo. Sr. Defensor Universitario:
Con respecto a mi solicitud de fecha de entrada 15 de junio de 2007 referente al funcionamiento del Rincón de Opinión de la Universidad, debo aclarar una nueva circunstancia que se ha producido. Ahora aparece en el Rincón de Opinión, ostentando la fecha de 9 de junio, uno de los escritos que envié (éste con fecha 1 de junio), y cuya no publicación dio lugar a mis reiteradas solicitudes a los administradores, y luego al escrito que dirigí a V. E. Bienvenida sea la enmienda, aunque el hecho de que aparezca con una fecha puesta retroactivamente pueda dar lugar a confusión y pudieran terceras personas, o el Defensor, pensar que mi protesta era infundada. Debo insistir, pues, en que independientemente de la publicación de ese artículo (titulado "Se anulan las actuaciones abusivas en el Postgrado de Estudios Ingleses") se interese el Defensor por las cuestiones de fondo más importantes, como son el establecimiento de una normativa de estilo, o más bien una delimitación clara y pública de los criterios que han de seguir los administradores para admitir o inadmitir contribuciones a este sitio web. Y ha de velarse también por que se cumpla la directiva del Consejo de Gobierno según la cual el Rincón de Opinión habrá de ser un sitio de libre acceso a través de Internet—pues este requisito no queda cumplido si está restringido a la intranet de la Universidad. Es de notar también que otro artículo que envié, titulado "Censura y libertad de expresión en la Universidad" sigue sin aparecer, si bien no es descartable que pueda aparecer allí en cualquier momento (y posiblemente con cualquier fecha). A veces han aparecido artículos con extraños desfases de semanas respecto a la fecha de su remisión, algo que es de todo punto inhabitual en un foro electrónico, y da lugar a desorientación. Los criterios relativos al tiempo de aparición de las contribuciones, fechas, etc., deberían ser también objeto de explicitación. Más que la aparición efectiva en el foro de este segundo artículo que envié me interesa, por supuesto, que se remedien las deficiencias del foro que en él se detallan.
Me resulta sorprendente la tranquilidad con que se toma en la Universidad la existencia y uso de censura. En mi Departamento organizaron un postgrado a medida de unos pocos, con criterios abusivos e ilegales. Tras muchos avisos y ruegos y debate, fue sometido a recurso, recurso que perdieron (como es o debería ser normal) los impulsores de la normativa abusiva e ilegal, a saber, los coordinadores del postgrado en cuestión, los Dres. Onega, Collado, Deleyto y Vázquez, que querían acotar el terreno del postgrado y reservarlo únicamente para los miembros de sus equipos, y no autorizar a los demás profesores ni la dirección de tesis ni la docencia en segundo ciclo. Responsables también de las prácticas contrarias a derecho y anuladas por el Rector son todos los que les apoyan en el Consejo, perdónenme que les ahorre los nombres porque si la coordinación del máster es pública, el voto es secreto—pero fácilmente se deducirá que algo tienen que ver los equipos de investigación "beneficiados" por esa normativa.
Aprovecho para decir que no era por desinformación, porque yo y otros les informamos abundantemente de la ilegalidad que se cometía—y conociendo la resolución del Rector no se han precipitado precisamente ni ellos ni el director del Departamento, Dr. Inchaurralde, a enmendar lo mal hecho, y a pedir excusas a los perjudicados que se han visto obligados a recurrir— qué va; antes bien han procurado repetir la maniobra con una variante, y volverlo a hacer mal de tapadillo, con un par de remiendos a ver si esta vez no se nota.
Bien, pues en esta Universidad no se considera de mal tono que los Dres. Onega, Collado, Deleyto, Vázquez, etc., propongan y lleven a efecto normativas ilegales y abusivas. Qué va. Lo que es impresentable, imperdonable, contrario a la Academia, a los buenos modos y al buen gusto es que se les denuncie. Que se mencionen sus nombres. Que se diga que son los impulsores de una normativa que ha sido declarada contraria a derecho. Aunque sean, evidentemente, los impulsores, pues los criterios de ordenación docente del Máster son establecidos por los coordinadores—y aunque sea el Rector quien anule esa normativa (no yo, por cierto).
Si el Departamento actúa contra derecho, corramos un tupido velo y que no se sepa. Para que vuelva a tener ocasión de hacerlo, con más cálculo. Así, un mensaje que menciona el recurso al Rector y su resolución, incluyendo los nombres de los responsables mayores (o sea, los coordinadores del postgrado) es censurado en el Rincón de Opinión de la Universidad. Sin dar razones ni permitir argumentación: sólo silencio, que es la mejor defensa en estos casos. Quien calla como un muerto nunca se mete en líos en nuestra universidad del Pensamiento Crítico, o que habría de serlo, según la LOMLOU.
Y otro mensaje que menciona lo Innombrable—a saber que las actuaciones contrarias a derecho no salen de la nada, sino que tienen impulsores, y que no es secreto quiénes son, pues sus nombres están en la Red—tampoco es considerado publicable en la lista de correo del Colectivo de Profesores, a la que estoy suscrito. No se considera publicable a pesar de su indudable interés informativo—que creo que nadie negará, pues si se declara contrario a derecho que los Postgrados se reserven a los equipos de investigación, eso es un dato relevante para otros postgrados futuros y otros equipos de investigación. El caso es que el mensaje que envié repetidas veces a la lista era interceptado por alguien y no se autorizaba su aparición en la lista. Tampoco recibía aclaración del administrador de la lista, según lo establecido en las normas de uso de la lista. Bien, en este caso, el administrador de la lista, Fernando Zulaica, después de echar unos cuantos balones fuera, primero no contestándome y luego diciendo que no era él quien decidía lo que se publicaba o no en la lista, reconoce por fin que mi mensaje no se distribuye en la lista porque "suscita debate".
Bueno, no quiero personalizar indebidamente: por lo visto, el administrador ha hecho consultas en "petit comité", y seguramente se ha decidido que estas noticias serían incómodas para alguien de la cuerda de ese petit comité. Imagino. En una futura reunión del Colectivo de Profesores, me dice el administrador, se discutirá si se autoriza o no la publicación de estas polémicas ideas. (No es, por supuesto, el procedimiento seguido hasta ahora con ningún mensaje, que yo sepa).
Apréciese el doble rasero: "suscita debate" el dar a conocer a la gente las circunstancias de unas resoluciones del Rector, y sus antecedentes—unas resoluciones que me dan la razón a mí y a quienes recurrimos contra la ordenación docente de ese postgrado. No "suscita debate", en cambio, el hecho mismo de la actuación contraria a derecho, reincidente y encastillada, contra el criterio del Rectorado. Y se quiere evitar que se suscite el debate, claro.
Hay que tener en cuenta que la última vez que supimos de los criterios de uso de esta lista, no existía la censura, y el único requisito para enviar mensajes era que no tuviesen un tamaño descomunal. Incluso se hablaba de "la libertad de expresión que nos hemos dado" y se rogaba un uso responsable de la misma. Ahora... algo ha cambiado. Se juzga más prudente que no todos los profesores del "colectivo" opinen tan libremente, o que algunas noticias no corran mucho. ¿Será irresponsable dar a conocer resoluciones del Rector, o denunciar actuaciones contrarias a derecho? ¿Será irresponsable expresar opiniones que puedan molestar a alguien? Pues apaga y vámonos con el Pensamiento Crítico, porque esto otro se llama pensamiento PC.
Imagínense lo que sería el Estado de Derecho con una prohibición de nombrar a quienes toman decisiones, las defienden, aciertan o se equivocan, o prevarican, o son denunciados ante las autoridades... todo con la garantía de que por acción de la censura o por acuerdo tácito de respeto a quienes cortan el bacalao, sus nombres no van a ser asociados a sus acciones en público. Bueno, eso pasaba con Franco, más o menos, ¿no? O quizá ni con Franco.
También "suscita debate" en esta lista de distribución, al parecer, que se denuncie que el Rincón de Opinión de la Universidad practica la censura ideológica, y que incumple los mandatos del propio Consejo de Gobierno. Pues tampoco un mensaje a este efecto ha sido admitido por la lista del colectivo, a la que estoy suscrito. Es una opinión demasiado dura para tiernos oídos universitarios, y por tanto es diligentemente censurada por el administrador de la lista. Que, sin embargo, no parece tener objeción alguna en repetir la maniobra de censura del Rincón de Opinión, en contra de los supuestos criterios de uso de la lista; es de suponer, por tanto, que tampoco le parecerá tan raro ni tan mal que el Rincón de Opinión ese incumpla su propia normativa. Qué buena es la censura, cuando la hacen los nuestros.
Sorprendente, todo esto. Menuda universidad tenemos, de prudentes corrillos de intereses. Cuando el escándalo no son las malas actuaciones, sino el hecho de que se denuncien... es para echarse a temblar.
PS: Me republican este artículo, si un artículo de un blog es un artículo, si publicar es publicar y republicar es republicar, en Fírgoa: Universidade Pública).
Donde leen estas cosas más cientos de personas que aquí. Muchas gracias.
Escrito remitido hoy al Defensor Universitario de la Universidad de Zaragoza.
Excmo. Sr. Defensor Universitario:
El Rincón de Opinión de la la página web de la Universidad de Zaragoza incumple la normativa establecida para su uso. No es accesible públicamente a través de Internet, y ejerce una censura ideológica sobre las opiniones que allí se remiten. Al no tener una normativa de uso, los moderadores sencillamente publican las opiniones con las que no disienten, y suprimen aquéllas con las que no están de acuerdo. Esto lleva a que se incumplan gravemente los principios de libertad de expresión y la función de expresión crítica del pensamiento que garantizan los Estatutos, amén de la legislación superior. La existencia de censura pura y dura en primera plana de la página de la Universidad es una vergüenza intelectual. Por otra parte, los administradores suprimen las opiniones "indeseables" sin dar cuenta alguna a los autores de las razones de tal supresión: es censura libre, sin principios ni límites, ni por supuesto cortesía. Tampoco se da a conocer quiénes son esos administradores, ni contestan a mensajes ni solicitudes de aclaración. El funcionamiento de este supuesto foro de opinión debería hacer sonrojar a los responsables universitarios. No es de extrañar que su nivel de uso sea irrisorio.
Solicito al Defensor que requiera a los administradores del Rincón de Opinión que cumplan la resolución del Consejo de Gobierno relativa al Rincón de Opinión: que se establezca una normativa de uso y se haga pública en el propio Rincón de Opinión, que se haga libre el acceso a estas páginas a través de Internet, y que se garantice la libertad de expresión legal, con los límites ESTILISTICOS que se juzguen oportunos.
Solicito, además, que se requiera a los administradores para que dén respuesta personalizada a las personas cuya opinión se censure, que den a conocer sus nombres en la página del Rincón, y que se abstengan de ejercer una censura ideológica, pues eso incumple nuestro ordenamiento legal.
Solicito al Defensor que eleve al Consejo del Gobierno la necesidad de una reflexión sobre la política de comunicaciones de esta Universidad, vista la experiencia de estos últimos años, que parece remitirnos a épocas que creíamos felizmente superadas.
José Ángel García Landa Profesor Titular de Universidad
Por cierto, he intentado pasar esos escritos por la lista de distribución del Colectivo de Profesores, y parece que también estoy teniendo problemas. ¿Por qué se tolera el ejercicio de la censura en nuestra Universidad? ¿Alguien tiene experiencias parecidas? Pues más valdrá que vayamos denunciándolo antes de que sea tarde.
P.S., de 20 de junio. Lo del Rincón de Opinión es realmente de traca. A estas alturas aparece allí el escrito que les envié el 1 de junio, y reenvié la semana siguiente. Aparece con fecha 9 de junio, puesta retroactivamente, quizá para minimizar daños, ahora que el asunto está en manos del Defensor Universitario. Por supuesto también le daré a conocer al Defensor este desfase de fechas, no vaya a pensar que me invento las cosas.
(Escrito enviado hoy al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza):
Estimados compañeros:
La semana pasada envié (por segunda vez) un texto al Rincón de Opinión, y veo que no aparece publicado allí. Me consta que la segunda vez sí se recibió, o al menos yo recibí un correo electrónico de acuse de recibo. La primera vez no recuerdo si recibí ese correo o no.
Según la normativa del Rincón de Opinion, entiendo que hace falta la aprobación de dos moderadores para la publicación del texto. Agradecería saber si en efecto se ha recibido ese texto, y si ha sido censurado por los moderadores. En tal caso, me gustaría saber cuál es la razón. Me extrañaría que su contenido fuese censurable, pues lo que daba a conocer es una resolución del Rector, que es de suponer no es algo que proceda ocultar o silenciar o censurar en la Universidad. Bien es cierto que esa resolución anulaba la actuación contraria a derecho de un departamento (el mío), pero parece que en ese caso lo censurable sería esa actuación contraria a derecho, y no la resolución del Rector ni mis quejas contra esa actuación.
Quizá parezca fuerte la palabra "censura" en este contexto, pero ruego a los moderadores que no se ofendan y nos atengamos a los hechos. Si se ejerce la censura, creo que debería hacerse abiertamente, y justificarse públicamente la necesidad de que así sea, estableciendo unas normas de uso del Rincón de Opinión más claras de las que hay ahora mismo.
En la normativa establecida por el Consejo de Gobierno, que figura en la sección "Sobre estas páginas" del Rincón de Opinión, se dice que "los moderadores del Rincón establecerán unas Normas de Estilo del Rincón que ayuden a los participantes, eviten molestias y aseguren el clima ético y de libertad que debe presidir este espacio virtual". Es éste un párrafo que merece una reflexión. ¿Nos referimos con "estilo" a cuestiones de estilo, de expresión, —o por el contrario, se está entendiendo que hay opiniones que causan "molestias", y que (procediendo de la comunidad universitaria) merecen ser acalladas para que no se difundan por esta comunidad? Hay que notar que, por otra parte, estas normas de "estilo" no se han redactado, pues la sección "instrucciones de uso" donde quizá deberían figurar está desde hace años "en construcción". Tampoco figuran en ninguna página quiénes son los moderadores que deberían haber redactado esas condiciones de uso, o si piensan hacerlo en algún momento. Tengo que decir que esto me parece deficiente, e incluso abusivo. La posible "molestia" causada a alguien es parte inherente de la opinión crítica. Lo que importa es establecer unos límites razonables para el ejercicio de esa opinión: en ningún caso es posible ni deseable evitar toda opinión que moleste a terceros.
Un espacio público de opinión no es una revista académica especializada, en la que los artículos deban ser sometidos al juicio valorado de expertos en una área científica para comprobar su pertinencia disciplinaria. Su finalidad es permitir precisamente la expresión de una variedad de opiniones y el intercambio de ideas en una comunidad. Estimo por eso (aunque esto exceda las competencias de los coordinadores del Rincón) que el mismo planteamiento del Consejo de Gobierno sobre el espacio público de opinión en la Universidad es erróneo. Con una censura previa no se fomenta el "espíritu crítico" ni la "libertad de opinión", ni se respetan los valores proclamados por la Constitución y por los Estatutos de la Universidad de Zaragoza. Creo que, visto que hasta la fecha soy el usuario mayoritario del Rincón de Opinión, y el único que (según creo) se ha planteado lo adecuado o no de su normativa y funcionamiento efectivo, merecería esta cuestión cuanto menos una reflexión por parte de los moderadores, y una respuesta pública.
Esto quizá contribuiría a vitalizar este espacio de opinión, que hasta hoy viene incumpliendo claramente sus fines. Parece obvio que en la Universidad de Zaragoza, con sus miles de profesores y estudiantes, y actividades en tantas áreas, debería haber más opinión pública de la que aparece en el foro que supuestamente ha de servir para manifestarla. Lo contrario sería, más que triste, alarmante—de hecho, sería escandaloso. Y aun admitiendo que pueda haber deficiencias de pensamiento crítico y de su expresión en la misma Universidad, habrá de reconocerse que el Rincón de Opinión viene cumpliendo su cometido de manera muy insuficiente.
Para empezar, ni siquiera se atiene a su propia normativa que requiere que las opiniones sean "de libre accceso a través de Internet". El Rincón, como muy bien saben los moderadores, es visible sólo desde la intranet de la Universidad. Nadie puede interpretar si no es con mala fe, que eso cumple el requisito de "ser de libre acceso a través de Internet". Por tanto, es ésta una primera cuestión que debería solucionarse ya, para atenerse sin más a la normativa que justifica la propia existencia de este foro y el nombramiento de sus moderadores.
Segundo, hay que tener en cuenta que es un espacio reservado de entrada a miembros de la comunidad universitaria, que han de identificarse para poder opinar. No es un foro abierto, donde pueda intervenir cualquier avatar o cualquier troll. Está más que suficientemente, excesivamente blindado. Las personas que allí intervienen se hacen responsables de sus opiniones. En estas circunstancias, ofende a la razón (a mi razón al menos) el establecimiento de censura previa. ¿No se fía la Universidad de que las opiniones de sus propios miembros se atengan al derecho, o a la veracidad, o a la corrección política, o qué se yo qué? La normativa dice que las opiniones se publicarán en el Rincón con la autorización de dos de los moderadores. Es una normativa de por sí pacata y triste, en mi opinión, pero más triste es su aplicación. Porque la normativa no especifica que haya de haber censura previa: sólo que la opinión contraria de dos moderadores llevará a la no publicación de la opinión (por ejemplo, si los moderadores considerasen que una opinión vertida en el foro atenta contra la decencia, la legalidad, la veracidad o los buenos principios, podrían suprimirla). Me parece que se ha hecho la interpretación más restrictiva de una normativa ya de por sí restrictiva.
Tampoco obliga la normativa al secretismo con que se lleva el Rincón de Opinión. Aquí no se da cuenta alguna, ni pública ni privada, de por qué se rechazan las opiniones rechazadas. No figuran en el foro los nombres de los moderadores. Hasta en una revista académica, donde los informes del comité científico son confidenciales, se da a conocer la razón del rechazo de un artículo (sin dar a conocer el nombre del autor del informe). En la ausencia de límites a la capacidad de censura previa de los moderadores, ser hace tanto más necesario saber qué opiniones o expresiones se encuentran rechazables o censurables. Insisto en la manera en que (entiendo) los moderadores del Rincón están malinterpretando radicalmente su función al transformarse en censores. Al parecer, sólo se están publicando aquellas opiniones con las que están de acuerdo al menos dos moderadores. No parece que haya un margen (no se manifiesta en modo alguno) para que se puedan publicar opiniones no compartidas por los moderadores, y sin embargo legítimamente expresables. ¿O acaso juzgan los moderadores que todo el mundo en la Universidad debería opinar como ellos? Si así fuera el caso, me temo que lo que correspondería sería exigir su inmediata destitución por incapacidad para entender los límites y las responsabilidades de su cargo.
Podría suceder, también, que mis mensajes se hubiesen perdido debido a fallos informáticos. Esto es posible cuando es un sistema automático quien da un acuse de recibo. En ese caso, es obvio que debería revisarse inmediatamente el sistema. Una atención personal por parte de los moderadores a la recepción de mensajes (por lo que se ve no es un trabajo que les fuese a desbordar) evitaría estos fallos, si es que se atribuye a ellos la "desaparición" de las opiniones. Que es algo que no sabemos, dada la impasibilidad y silencio total de los moderadores.
En suma, soy consciente de que esta opinión puede causar desacuerdo, y por supuesto puede volver a ser censurada (sobre todo visto lo visto hasta ahora). Pero creo que tanto el planteamiento básico del Rincón de Opinión como la actuación en concreto de sus moderadores dejan mucho que desear. Un debate al respecto no es el menos importante de los que podrían surgir en este espacio y en esta comunidad universitaria, pues están en juego valores como la transparencia de las actuaciones, la libertad de expresión y la función crítica que nuestros estatutos atribuyen a la Universidad. Espero que este mensaje reciba algo más que un silencio y una censura por respuesta.
José Angel García Landa Profesor Titular de Universidad Departamento de Filología Inglesa y Alemana http://garciala.blogia.com
Este era el anterior mensaje censurado. Uno de ellos, pues otros se me han censurado en meses anteriores:
Se anulan las actuaciones abusivas en el Postgrado de Estudios Ingleses
Según resolución del Rector, la pertenencia o no a equipos de investigación no puede ser criterio excluyente para la participación en programas oficiales de postgrado.
Hace algún tiempo informaba en el Rincón de Opinión (en "¿Estudios oficiales o feudales?") de la existencia en mi departamento, Filología Inglesa y Alemana, de criterios abusivos para la elaboración del Plan de Ordenación Docente. Se pretendía excluir del nuevo programa oficial de postgrado a todos los profesores que no perteneciesen a equipos de investigación financiados—en la práctica, a los equipos liderados por los coordinadores del postgrado (Dres. Onega, Deleyto, Collado y Vázquez), y se elaboró una normativa interna al respecto. Se impedía que quienes no perteneciesen a estos equipos pudiesen siquiera solicitar docencia en segundo ciclo, excluyéndoseles de entrada y sin aplicar baremación a sus méritos. También se pretendía impedirles—impedirnos— la dirección de Tesis Doctorales y la impartición de seminarios en el tercer ciclo. Con lo cual nuestro título de Doctor y nuestra "plena capacidad docente e investigadora" como Profesores Ttiulares, garantizada por la LOU, y nuestros sexenios de investigación reconocidos, quedarían en letra muerta con la reforma de las titulaciones.
Esta normativa interna fue votada, para vergüenza suya, por el Consejo de Departamento de Filología Inglesa y Alemana, lo cual obligó a algunos de los perjudicados (otros votaron a favor) a interponer recursos de alzada.
Una primera resolución del Rector anulaba estas normativas abusivas en Tercer Ciclo. Ahora bien, a instancias de los coordinadores, el Departamento se empecinó y volvió a presentar un programa en el que se nos excluía de nuevo, esta vez sin remitirse a ninguna normativa—un subterfugio que ha sido de nuevo sometido a recurso.
Ahora, una nueva resolución anula los criterios establecidos por el Departamento para su Postgrado de Estudios Ingleses. Según la resolución del Rector,
"se concluye que debamos reputar como anulable toda asignación de docencia que se realice en base a criterios que restrijan, limiten o no respeten el acceso a la docencia y a la investigación, derechos/deberes del profesorado universitario conforme a la normativa anteriormente señalada. Y si resulta que tales criterios han sido establecidos en lugar que no es el indicado, como es la Memoria del Máster en Estudios Textuales y Culturales en Lengua Inglesa con mayor razón deberá el Departamento revisarla, como habrá de hacerlo también en la Memoria del Programa de Doctorado en Estudios Ingleses como ya tuvimos ocasión de señalar en la resolución de recurso de alzada de fecha 22-12-2006, todo ello en orden a adecuar sus determinaciones al respeto y debida garantía de los derechos y deberes del profesorado perteneciente al Departamento de forma tal que sea reconocida y adecuadamente valorada su capacidad docente e investigadora."
Se resuelve, pues,
"ordenar al Departamento de Filología Inglesa y Alemana que la asignación del encargo docente en todas las enseñanzas que conduzcan a la obtención de títulos oficiales, ya sean de grado como de posgrado, se efectúe siguiendo los criterios establecidos por su normativa propia adecuándola, en su caso, a la legislación vigente, revisando también los criterios establecidos en los actuales Programas Oficiales de Posgrado que se imparten desde el Departamento de forma que se adecúen y no contradigan ni a la normativa propia del Departamento adoptada en 2005 ni la que es de general aplicación; todo ello en uso de su autonomía y conforme a los límites señalados por la legislación y por la jurisprudencia."
Los recurrentes queremos dar a conocer estas resoluciones para que la comunidad universitaria conozca la situación de este departamento, donde los equipos de investigación actúan como grupos de presión que imponen normas para favorecerse a sí y a sus directores, vulnerando los derechos de los demás y la normativa universitaria. Es una situación que viene repitiéndose de modo sistemático, pero que no tenemos intención de dejar continuar sin someter a recurso cada actuación irregular. Queremos llamar la atención, sin embargo, sobre la presión psicológica y la pérdida de tiempo que nos supone esto a las pocas personas que resisitimos la acción abusiva—demostradamente abusiva, a juicio del Rector—de estos grupos, que vivida desde dentro raya en el acoso laboral.
Es de notar que estas decisiones internas en las que se excluye a una mayoría del departamento son aprobadas por una minoría que actúa como un partido político con disciplina de voto férrea, frente a una mayoría ausente o abstencionista que permite que sus propios derechos, y los de todos, se vulneren—llegándose así a estas situaciones absurdas, contrarias a derecho, e indeseables en la Universidad.
Últimamente me he apuntado a recibir Ibercampus, una revista web sobre la universidad ibera—supongo que por mantener más bajo el porcentaje de correo basura. Hoy leía esta noticiapreciación: "La red pondrá en apuros a los profesores que impartan material desfasado". Entre otras: "Muchas universidades españolas ya piden a los profesores que cuelguen los apuntes en Internet, para que los alumnos tengan acceso al material libremente. Algo que, según algunos expertos, pondrá en evidencia a aquellos contenidos pobres o desfasados y, por ende, a sus autores."
Vaya, yo creía que los alumnos tenían acceso libre a bibliotecas, libros, la red, el OpenCourseWare... pero resulta que faltaba el meollo meollorum, la madre de la madre del cordero: los apuntes que contienen la única vía hacia el conocimiento de la Materia... Porque, por supuesto, nadie se molesta en consultar la bibliografía recomendada, habiendo apuntes. Aparte, esta nueva Directiva hacia la Calidad se contradice con otra: se supone que los alumnos ya no van a oír clases magistrales, que van a ser desterradas a Tomi, ni van a tener que hacer exámenes. ¿Para qué quieren apuntes, pues? En clase realizarán (en grupo) unos ejercicios prácticos que supondrán trabajo realizado y—por supuesto—aprobado. ¿Para qué van a querer apuntes teóricos sobre unas disciplinas que son esencialmente prácticas? Igual he entendido mal, y lo que hay que poner en red son los ejercicios a realizar en clase. Y las soluciones, claro. O igual ya no hay que ir a clase para nada mejor; apaga y vámonos, bastantes estudiantes ya lo hacen.
Otra cosa es que no sé si en el contrato con la Universidad entra (igual ahora lo añaden en la letra pequeña) la obligación de publish or perish en este sentido. ¿Será la Universidad la dueña de tus lecciones, con copyright además? Supongo que en buena ley se entiende que el saber emana de la Universidad, siendo tú sólo su portavoz, o quizás más bien un mero empleadillo prescindible, y obstáculo a su labor docente.
Podría quizá hacer como el Van Veen de Nabokov, y después de colgar mis apuntes en versión podcast, descargarlos simultáneamente en clase mientras muevo los labios, asegurando así la calidad docente del material impartido.
Yo lo malo es que muchas veces no sé lo que voy a decir en clase hasta que lo digo. Claro que tengo un programa, y hasta a veces apuntes—de esos viejos y amarillos, algunos incluso en Internet, con fondo amarillo—pero normalmente lo que digo no se parece mucho a los apuntes. Al menos no la parte interesantede lo que digo. A veces también participan los alumnos—no todo lo que yo querría. Igual les debería pedir a ellos que me digan también lo que van a decir, para colgarlo en la red. O, en lugar de ir a clase, hacemos un blog todos juntos, y así ya lo tienen hecho los del año que viene, y no tienen que consultarlo. Porque, por supuesto, ni tomar apuntes ni repetir lo ya hecho por otros parecen actividades formativas, y de todos modos todo está en ya la red. O en las bibliotecas. ¿Comentarios?
Ayer envié al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza aquel artículo de "La Universidad Digital Reloaded"— una crítica a las propuestas borreguizantes e involutivas del Consejo de Coordinación Universitaria (a través de su Comisión Económica), que proponen entre otras cosas que se quite poder de elección al profesorado, que los cargos se nombren a dedo desde arriba, etc. etc. A la ministra "psocialista" le parecieron cojonudas las propuestas de la comisión, según recogía la prensa. En la Universidad nos lo habían publicado en primera plana y (alarmado al no oír comentarios al respecto) he enviado yo mi propio toque a somatén. Es un decir, por supuestísimo—menudo ambiente de somatén hay en la universidad, siempre pidiendo una rueda de molino más gorda, por favor, que esta parece que ya me pasa.
Bueno, pues por lo menos no me lo han censurado nuestros prudentes censores del Rincón de Opinión, que con frecuencia han mandado a sus mazmorras digitales las opiniones que les he pasado. Podrían estarme agradecidos, pues yo solo hago más uso de esta patética institución, el Rincón de Opinión, que todo el resto de la universidad junta. Lo de opinar en público no se lleva, no: en todo caso en petí comité. Podría uno pensar que es que a la gente le da vergüenza ajena que su universidad instaure (reservado para su comunidad) un foro de opinión con censura previa, y que lo estén boicoteando. Pero qué va, no parece extrañar en absoluto que se nos considere dignos de censura previa antes de dirigirnos a nuestra comunidad. Y no teórica, no; los censores no se han cortado de censurar mis opiniones sobre el Rincón de Opinión y sobre el apoyo de la Universidad a la base de la OTAN. No es una censura teórica, o censura para evitar falsedades, o de prevención contra terroristas, no, qué va: es censura pura y dura—no estoy de acuerdo con lo que dices, pues te lo censuro, que para eso me han puesto aquí, para censurar. Extraña concepción de la libertad de pensamiento y de expresión que consagra nuestra Constitución, y del estímulo del sentido crítico que proclaman ahora mismo nuestras leyes específicamente universitarias. El Rincón de Opinión, por cierto, sigue contraviniendo la propia reglamentación (ya restrictiva) de la Universidad, al ser visible únicamente por la intranet universitaria, y no por Internet, como se reglamentó en Consejo de Gobierno. ¿Pero por qué he de ser yo el más activo opinador de ese rincón? ¿Será un ejercicio de vanidad más? Si no tengo ni cargo, ni estoy metido en ningún grupo político, ni partido, ni tengo información especialemente sabrosa ni opiniones especialmente informadas. ¿Dónde están las opiniones públicas de todo el mundo para la comunidad universitaria? Al parecer, no las hay, o van de boca de druida a oído de druida, o al menos no emplean el foro más obvio para expresarse.
Claro que la mayoría somos analfabetos digitales, y quizá nos da igual todo esto. Al menos la universidad ha promovido un programa de cursos para iniciarse en las nuevas tecnologías: yo me he apuntado a uno de blogs, otro de Moodle y otro de PowerPoint, a ver qué me toca. Ya sé que puede sonar algo elemental, pero bueno, aunque me diesen uno de Word, que llevo utilizándolo veinte años, creo que aprendería cosas. Y además igual no me dan plaza en ninguno. Pues eso, que ya podemos aprender medios digitales. Y también su recto uso, que si no me parece que los van a utilizar para enchufarnos a la Matrix del gran hermano, como no tengamos más entusiasmo crítico.
Aparte de reflexionar sobre la financiación, que era la tarea que tenía encomendada, la Comisión en cuestión decidió hacer una reflexión amplia, radical, sobre la Universidad. Radical pero radical. Progresiva, la llaman ellos. Progreso... a marcha de cangrejo, que diría Umberto Eco.
Empezamos con una evaluación del capital humano y el capital tecnológico (—El capital terminológico también es de no perdérselo, ojo al vocabulario). El modelo procurará adaptarse a las "tendencias internacionales recientes"—ya tiemblo; igual habría que hacer lo posible por cambiarlas más bien. Como siempre, el planteamiento de base de la responsabilidad social de la Universidad es que la Universidad debe responder a las demandas de la sociedad, entendiendo por tal no la sociedad, sino la Sociedad-menos-la-universidad: es decir, la filosofía de base es reducir la universidad a los intereses de la sociedad no universitaria (¿valdría decir: la eliminación de la universidad en cuanto tal?). La sociedad fuera de la universidad no demanda, que yo sepa, mayor conocimiento del Lineal B, o de la enfiteusis en la República Romana, o de la semiótica de la interacción textual. Así que fuera todas estas chorradas—(simplifico). La sociedad-menos-la-universidad quiere Formación Profesional, no quiere Universidad. Quiere rentabilidad social, entendida como eso, rentabilidad, no sé si me captan, las palabras son expresivas. Y Formación Profesional y rentabilidad, esto es lo que le quieren dar estos expertos comisionados... —¿universitarios?
Todo esto en el contexto de la Sociedad del Conocimiento, donde la componente tecnológica se vuelve primordial… etc etc. Pero alto, no voy a discutir más las ideas financiadoras, quizá otro día. A lo que voy es al auténtico concepto de Universidad Tecnocrática, o Universidad Digital, digital a dedo, que pretenden promover estos Expertos. Expertos en desactivación de opiniones y en desmontaje de procesos democráticos. La calidad, a su entender, no se lleva bien con el pensamiento crítico y el gobierno democrático, eso parece claro.
Hay que desregular para que las universidades se autoseleccionen en centros docentes, centros investigadores, etc. Pero esta desregulación debe acompañarse de una regulación complementaria, que desactive los órganos democráticos de las universidades y transforme a nuestra penosa universidad actual en la Universidad Digital del fin de la historia, gobernada por la sinergia entre su financiación y su implantación social, a modo de empresa floreciente y especializada en un nicho del mercado—y dirigida, como digo, con criterios netamente digitales, o digitocráticos. Abrevio, que es para leérselo en vivo:
Se propone aquí seguir el modelo de ciertas reformas "progresivas" que se han dado en Europa, pues a pesar de la nueva LOU vamos a la cola y con leyes atrasadas. Cito esas reformas "progresivas":
- Mayor autonomía institucional de las universidades para fijar objetivos y estrategias, y mayor capacidad ejecutiva para gestionarlas.
(No se menciona aquí la cara B de esta desregulación, claro, en cuanto a qué objetivos podrían considerarse inaceptables generalmente, o qué procedimientos de gestión podrían atentar contra principios garantizados por la función pública, o por legislación laboral de la cual quedarían quizá exentas estas autónomas universidades).
- Reducción del peso de los colectivos académicos en la elección de los responsables ejecutivos principales de la universidad.
(Sí, han leído bien. Si no eligen los colectivos académicos a sus responsables, alguien se los elegirá, claro... Dígito político – empresarial).
- Participación creciente de directivos externos a las universidades, con bajo perfil político, en los máximos órganos de dirección.
(Los famosos gestores—¿externos? ¿Deslocalizados quizá? (¿¿¿???)—leer A Corporatization Checklist, —algo que nos va a pasar cada vez más).
- Designación directa de los decanos y los directores de departamento por el rector, presidente, etc.
(RELEAN. Sí, esto es lo que recomiendan al parecer nuestros "democráticos" rectores del Consejo de Coordinación Universitaria. Pero bueno—¿en qué país vivimos? ¿Vamos a volver ahora a la universidad franquista, o peor? —¿¿¿¿¿PERO ESTOS TIPOS QUE SE HAN CREÍDO?!!!!! ¿ESTO VA A PASAR SIN COMENTARIO NI LLAMADAS A CAPÍTULO A LOS RECTORES??? — ¿¿¿¿Representan estas ideas o estos individuos a la Universidad????? ¡Menudo golpe de mano desde dentro!)
- Importancia creciente de los órganos consultivos académicos en la fase de formación de la toma de decisiones.
(Ah. Pero... visto lo visto, a estas alturas ya no sé si se refieren a una consultoría especializada en temas académicos, o en un órgano consultivo designado por el propio Pachá-Rector, sabios consejeros elegidos a dedo también, o qué).
- Profesionalización creciente de los directivos de la gestión universitaria.
(Más de lo que venimos viendo. Pero mucho más piden, creo).
- Importancia creciente de la rendición de cuentas y reducción sustancial de los controles ex – ante.
(Donde dice cuentas, léase cuentas. Donde dice reducción sustancial de controles, léase reducción sustancial de controles).
Otro día, más... Hoy quería llamar la atención sobre este preámbulo, que pretende, ni más ni menos, cargarse los sistemas de control democrático interno de la universidad, para convertirla en un instrumento más dócil a los dictados y decisiones que lleguen piramidalmente desde arriba, a modo de gran empresa eficaz donde El Jefe está subordinado únicamente a los avatares del Beneficio. Y esta propuesta, si nadie dice nada en contra, es lo que emana del propio Consejo de Universidades, descontento con una LOU y una LOMLOU que obviamente se han quedado cortas a su juicio: queremos más formación profesional, más business-school por todo; menos actividad específicamente universitaria, y menos democracia interna. La Universidad Digital a Dedo, y si es posible controlada por ordenador para mejor seguimiento automatizado de los criterios de calidad: que sea Doblemente Digital.
¿Vamos a aguantar como borregos que nos lleven por allí nuestros supuestos representantes?
Es curioso. Me he estado leyendo la LOMLOU, (Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Universidades) que es la nueva versión de la normativa que nos regula, y no habla nunca de exámenes. Sí habla ochenta y ocho veces de evaluación, pero es siempre y en todo caso la evaluación de los profesores y sobre todo de las titulaciones y programas. Quizá sea de esperar en una ley general. Sí alude una vez de pasada a la verificación de los conocimientos de los estudiantes... pero digamos que el acento no recae ahí.
¿O será, más bien... que hay mucha presuposición en todo el asunto? Ya se sabe para qué están las universidades; para impartir clases, hacer exámenes, expender títulos. Entre el nivel de presuposición existente al respecto, y los planes de transformación radical que vamos oyendo (pues se nos ha llegado a decir que no se van a evaluar conocimientos, sino trabajo realizado)... no sé si va a haber un punto de encuentro medianamente coherente. Variedad, desde luego, sí parece que va a haber. Será crucial para el estudiante (aún más que ahora) saber a qué universidad va a ir, lo que le van a dar ahí (título más o menos rápido, más o menos prestigioso, más o menos formación de tal o cual tipo), lo que le van a pedir (más o menos dinero, más o menos esfuerzo)... y actuar en consecuencia. Con la voluntad que hay de atender a la "relevancia social" y a la relación con el "entorno productivo" y la imbricación con la empresa... es de prever que los auténticos evaluadores con autoridad van a ser en última instancia los empresarios. Y que los conocimientos y habilidades que no interesen a los empresarios van a perder relevancia y autoridad, y que va a descender correlativamente el nivel de exigencia en esas materias. Hombre, a cambio, me felicito de que aparezcan referencias a la importancia del "pensamiento crítico" y su relevancia en la universidad. Peor sería que se estimulase por ley el conformismo: ese ya anda bastante bien servido.
Es llamativa, con respecto a la LOU, la aparición de criterios que atienden a la presencia equilibrada de mujeres y hombres en órganos colegiados, equipos de investigación y en comisiones evaluadoras. No especifica, sin embargo, que deba haber igual número de rectoras que de rectores en el Consejo de Universidades; ay, se queda corto. Tampoco tiene para nada en cuenta a las minorías de orientación sexual, ni a los gitanos, ni a los inmigrantes (no se les asegura ninguna presencia equilibrada, y mira que son colectivos deprimidos...). Por no hablar de personas con hijos o sin hijos, o minusválidos físicos y psíquicos... Ni calvos y con pelo, que hay demasiados calvos en la universidad. De todos modos creo que se queda esto de las mujeres y los hombres a nivel un tanto testimonial, a menos que los estatutos desarrollen medios muy precisos de priorizar a unos investigadores sobre otros por ser mujeres, u hombres, o de retirar a alguno de los candidatos más votados por estar ocupando una plaza para mujeres... en fin, de todo veremos.
Por lo menos ahora sí que les han puesto nombre en la ley a las titulaciones: Grado, Máster y Doctorado. Han quedado licenciadas permanentemente las licenciaturas. También se unifican todas las Escuelas Universitarias, Politécnicas, etc., en "Escuelas". Desaparecen los profesores colaboradores, corta fue su vida, y se reducen los cuerpos docentes. Una cosa que sigue igual, en cambio, es la relación entre Profesores Titulares de Universidad y Catedráticos de Universidad. Ahora han quedado sólo estos dos cuerpos de funcionarios docentes, al desaparecer los catedráticos y titulares de escuelas universitarias. Y aquí no cambian sus funciones. Para quien no lo sepa: los catedráticos van antes en la jerarquía de prelación, pero no tienen funciones docentes ni investigadoras distintas de los Profesores Titulares. Ninguna. La única diferencia es que a) cobran más; b) pueden presentarse a elecciones de Rector (pero pocos son los llamados, jeje... y menos los elegidos); c) tiene que ir a las oposiciones de su cuerpo y a las del cuerpo vecino, menuda bicoca, aunque hay a quien le encanta; d) pueden formar parte de la comisión de reclamaciones. ¿Para esto tanto jaleo? Está el sueldo, no lo olviden. Y luego el prurito, claro; el pequeño objeto a; el privilegio de pertenecer al pequeño club de quienes entienden las diferencias entre líneas, y los procedimientos demasiado sutiles para que la ley se entere de ellos... cuestiones de fidelidades, y mutuos entendimientos, y tomas y dacas, y corralitos de poder—unas labores imprescindibles para la universidad. Cosas que sin duda se dan en el cuerpo de titulares... pero ¿quiénes son los expertos en el asunto y lo organizan? Eso no hay que buscarlo en la LOU ni en la LOMLOU, y no queda derogado en las disposiciones transitorias, por cierto.
No se aprecia ninguna modificación apocalíptica que nos obligue a insertarnos en grupos de investigación, si bien se menciona ese como uno de los marcos de la investigación. Pues en nuestro departamento demasiado se ve a los grupos apretar a la gente y a las normas y a la lógica para subordinarlos a sus intereses... por lo que se ve, con una base legal que va a seguir siendo insuficiente para justificar tanto aspaviento de que nos encontramos en un nuevo mundo con nuevas reglas. Si no entiendo mal la lógica de las cosas, la evaluación que tan prominentemente va apareciendo aquí se seguirá realizando en base a resultados, y no en base a proyectos de investigación. O mal camino llevaremos.
También se nos auguraban cosas como la desaparición de las áreas de conocimiento. (Ná menos). Y sí se flexibiliza un tanto su aplicación, hablando de "ámbitos" (que están por regular, supongo)—Los departamentos se organizan ahora en torno a los ámbitos, no a las áreas. Pero allí siguen las áreas para ubicar a los profesores y sus plazas, y el catálogo de áreas de siempre. Oséase que en mi gremio seguimos siendo, como antes, profesores de Filología Inglesa, y ahí seguiremos... mal que les pese a algunos filólogos con poca vocación de filólogos, no se han removido los cimientos del saber humano de unos meses a esta parte.
Desde que entró en vigor la LOU, ha bajado escandalosamente la participación de los estudiantes en los órganos de gobierno. Me dicen que en todos, pero remitiéndome al que más conozco, el Consejo de mi departamento (donde tienen representación garantizada por ley)—han dejado totalmente de asistir los representantes, que antes iban alguno que otro, siempre menos (por supuesto) del número elegido. La generosa representación que en tiempos les daba la LRU se recortó a una fracción, con los nuevos aires aznarianos más que con la nueva ley, y ahora no lleva camino de cambiar la cosa. Pero, sobre todo, ha habido un cambio ambiental: los estudiantes parecen haber decidido que lo suyo es ir sacando la carrera (aprender, iba a decir, pero no confundamos medios con fines) y que allá se las ventilen los profesores con sus historietas. Pero es que es terrible y se dice pronto, pero es así: ni un representante va jamás al Consejo. Ni representante, ni representanta: aquí sí hay paridad absoluta. A nadie le preocupa el tema, por supuesto—yo aquí sólo lo hago constar, y me preocupa sólo en abstracto.
Pues no sé si ganará Rajoy estas próximas elecciones, pero para cuando las gane ya se perfila en el horizonte una nueva modificación que anunció de todo el sistema educativo, incluida la Universidad: La LOMLOMLOU, supongo que será. Lo del consenso en educación no se lleva. Tendremos que acostumbrarnos al todo fluye, aunque sigue habiendo cosas que no cambian—eso también, para bien y para mal.
Esta mañana he ido a hacer acto de presencia y poco más a la manifestación universitaria contra la instalación de una base de la OTAN en Zaragoza, y en especial contra el apoyo de la Universidad (o del Rector) a dicha base. La verdad es que aunque se había hecho bastante esfuerzo por parte de cuatro gatos repartiendo pasquines, no he visto carteles que anunciasen la manifestación (y sin empapelar la universidad de carteles es imposible reunir gente). Sea como sea, ha ido muy poquita gente; poco más de cien personas habría al final, cuando se ponía en marcha la cosa y yo ya me he ido a recoger a los críos del cole. Profesores, bien pocos; bastantes más del personal de administración y servicios, y sobre todo estudiantes, claro, los de los sindicatos de izquierdas y los pocos alternativos y simpatizantes (o antipatizantes de la OTAN) que se han acercado por allí. Poco ambiente, la verdad.
Y es que a la Universidad este tema ni le viene ni le va ni opina sobre él. Bueno, ya ha opinado el Rector. Y por lo que parece la gran mayoría está de acuerdo con esa opinión (aunque contradiga los Estatutos, y su declaración por la paz y el desarme, o la reduzca a una hipocresía de corrección política, un quedar bien y luego ya veremos). En general, podemos decir que al igual que PSOE y PP están a favor de la base de la OTAN, lo está la inmensa mayoría de la ciudadanía aquí, o al menos desconectan su cerebro a la hora de pensar sobre la idea, según requieren las autoridades. Y las bombas que caigan en Oriente Medio, que caerán, por supuesto, pues oye, muy lejos queda eso. Y serán bombas pacificadoras, supongo, como siempre.
En lo que se refiere al punto de vista de la Universidad, sí han opinado los censores del Rincón de Opinión de la universidad a la hora de suprimir el manifiesto contra la base de la OTAN que envié allí. Como siempre, sin contestación ni explicaciones. Y por lo que me han comentado no debe ser el único que han rechazado al respecto. ¿Será un fallo del sistema? ¿O el funcionamiento correcto del Sistema? Me temo que es censura ideológica pura y dura—el Rincón de Opiniones Permitidas, lo deberían llamar. Y luego parecerá que la Universidad no opina... y no opina en efecto. Como para promover el pensamiento libre y crítico; esto es de traca, vamos.
Cuando salíamos con los críos del cole oíamos gritar a los manifestantes que salían del campus: "OTAN NO, BASES FUERA, OTAN NO, BASES FUERA". Como hace veinticinco años, me acuerdo. Y me parece que lo seguiremos oyendo dentro de otros veinticinco años si seguimos por aquí; a los setenta. La OTAN y las bases, desde luego, allí seguirán. Sólo nos queda esperar que los americanos usen la fuerza con más criterio del que han venido utilizando, pero no me fiaría yo mucho.
Ivo le dice a Otas: "Mira, Otitas, lo que gritan: 'Otas no' – van a ir a por tí esos señores, te van a pillar." Igual sí lo pillan en una manifestación en el futuro, quién sabe. De momento no los he sumado a la comitiva, y es que a manifestaciones tan escasas da apuro ir y todo. Hasta contraproducentes deben ser; el mensaje que llega de la intelectualidad y la ciudadanía a las autoridades es claro: otan sí, bases sí, o más bien hagan lo que quieran con nuestro Brazo Armado, ahora nos da igual.
(Reproduzco aquí el contenido de un pasquín que me han dado en el Campus esta mañana unos activistas de la Asamblea Universitara contra la Base de la Otan en Zaragoza—con cuya postura estoy "básicamente" de acuerdo)
Peligro: OTAN en tu ciudad: - No a la base de la OTAN - No a la investigación militar. - Por la rectificación de las declaraciones del rector a favor de la base - Por una cultura de la paz
Manifestación 29 de marzo – 12’30h – Rectorado – Asamblea Universitaria contra la Base de la OTAN en Zaragoza.
¿Qué es la OTAN? La OTAN es una organización militar multinacional nacida durante la Guerra Fría (1949). Esta alianza armada del mundo capitalista tenía como principal objetivo enfrentarse al bloque soviético, quien más tarde, en 1955, crearía su propia alianza militar (Pacto de Varsovia). Una vez desaparecido el sistema soviético la OTAN permanece activa y es de hecho el brazo armado de los países ricos y desarrollados. Sin embargo es EE.UU. el que realmente la controla, de tal modo que la usa como si de su franquicia militar se tratase.
¿Qué pretende hacer la OTAN en Zaragoza? En este nuevo contexto mundial, la OTAN pretende legitimarse enfocando su papel hacia la lucha contra el terrorismo mundial. Con objeto de hacer frente a este enemigo de una forma más efectiva, la OTAN está rearmándose. Y es aquí donde entra el papel de Zaragoza: El gobierno municipal, autonómico y estatal han ofrecido a Zaragoza como el lugar idóneo para instalar una nueva base de la OTAN. Desde esta nueva base se planificarían las nuevas agresiones de las guerras de la OTAN(Irán, Argelia, Siria, Corea del Norte…). Concretamente, nuestra ciudad albergaría una base desde la que se obtendrían imágenes en tiempo real de cualquier punto del mundo. Sería la base de los aviones espías de la OTAN, gracias a los cuales se podría identificar objetivos militares y planificar bombardeos. Asimismo sería la escala necesaria para los bombarderos B-52 que desde EE.UU. partiesen hacia cualquier punto de Oriente Medio.
¿Qué pinta en todo esto la Universidad de Zaragoza? El domindo 21 de enero, día de la multitudinaria manifestación contra la base de la OTAN, el rector se descolgó con unas declaraciones al Heraldo de Aragón a favor de la instalación de la OTAN, argumentando que sería un buen yacimiento de empleo para los titulados/as. Resulta contradictorio que el máximo representante de esta universidad se declare partidario del proyecto de la Base, cuando la U de Z apuesta en sus estatutos por una investigación que fomente la paz y el desarme. Resulta igualmente contradictorio el hecho de que el rectorado tenga bloqueado algún proyecto de investigación por su relación con la industria militar por considerar que aceptarlo entraría en serio conflicto con ese propio texto estatutario, pero no se mencionen inconvenientes normativos en la colaboración tecnológica con una instalación militar de tamaño alcance. Es esa norma superior de nuestra institución la que debiera haber sido recordada en las declaraciones públicas de su máximo responsable en este asunto y no sus opiniones personales, tan respetables como subjetivas. Es de sobra sabido que la tecnología e investigación militar, debido entre otras razones a su carácter de alto secreto, ostenta una de las más bajas ratios en la relación "inversión económica – puestos de trabajo". El beneficio de sus elevados presupuestos pasa a engrosar las arcas de media docena de empresas extranjeras controladoras de esta industria de la muerte. Además consideramos quees una bajeza moral justificar la base de la OTAN a través de los puestos de trabajo o por las inversiones.
Por todo esto solicitamos: Que se observe el más escrupuloso cumplimiento de los estatutos, que obligan a la Universidad de Zaragoza a velar
"para que sus invenciones y contratos de investigación se utilicen para fomentar la paz y el desarme y para contribuir a la desaparición de las desigualdades sociales y económicas entre las personas y entre los pueblos"
– lo que razonablemente parece muy difícil de llevarse a cabo mediante la colaboración con una organización militar rearmada que, además, se sitúa fuera de la legalidad internacional cuando le conviene.
noalaotan@listas.unizar.es
Algunos datos para reflexionar: España es proporcionalmente el 2º país del mundo que más dinero invierte en I+D militar por detrás de EE.UU. España es el 2ª país que menos inverte en I+D civil de la OCDE. España invierte un 20% de su PIB en educación, cuando la media europea está en el 27%. España derrochará este año el 12% de sus presupuestos generales en gasto militar, un 5,7% más que durante el año pasado, a razón de 63.000.000€ por día. Tres días de gasto mundial en armamento invertido en la lucha contra el SIDA podría solucionar esta enfermedad. La OTAN según sentencia del tribunal de La Haya, del 8 de julio de 1996, está fuera de la legalidad internacional, e incumple todos los acuerdos respecto al armamento nuclear. En 1999 aprobó una declaración en virtud de la cual señalaba que en adelante sus acciones militares no tendrían por qué ajustarse a una resolución específica del Consejo de Seguridad de la ONU.
En los estatutos de la Universidad de Zaragoza se especifica "que sus invenciones y contratos de investigación se utilicen para fomentar la paz y el desarme".
(Sigue un gráfico de la Fundación por la Paz: "Informe sobre el proyecto de presupuestos para I+D civil y militar en el estado español (2007), Barcelona, 2006": la I+D militar (casi 1600 millones de euros) supera ella sola a todos los gastos conjuntos en I+D civil (unos 1400 millones de euros).
Hasta aquí el pasquín de la Asamblea Universitaria contra la Base de la Otan en Zaragoza.
Y añado yo:
No va a faltar quien defienda esta base de la OTAN, no sólo militares y empresarios varios (con sus argumentos propios) sino también las autoridades "socialistas" de nuestro ayuntamiento, comunidad autónoma y gobierno nacional.
Visto eso, ¿hace falta que se sume a ellos la Universidad de Zaragoza, incumpliendo sus estatutos —y el deber de los intelectuales de señalar hacia el mayor bien, fuera de otras consideraciones de orden práctico, y de intereses ya sean reales o bastardos?
José Ángel García Landa Profesor Titular de Univesidad, Facultad de Filosofía y Letras http://garciala.blogia.com
(Envío hoy esta opinión al Rincón de Opinión de Opinión de la Universidad de Zaragoza).
(Y un par de días más tarde sigue sin publicarse. Censura habemus, o retraso. Si resulta ser retraso borraré este comentario, pero me temo que es censura sin más, y que una vez más se fomenta así por la práctica el conformismo y la aceptación de la censura y de la línea señalada por la Autoridad, en lugar del pensamiento libre, crítico y variado que debería promover una Universidad, máxime una Universidad Pública).
Hoy hemos tenido por fin una reunión con el Vicerrector de Estudios de Postgrado. La habíamos solicitado tras la solución en falso dada por el Departamento al problema del programa de Doctorado de nuestro departamento, que había sido elaborado con criterios contrarios a derecho. ¿Para excluirnos? El caso es que nos excluía, con contumacia. Detalles y antecedentes aquí. Queríamos saber los recurrentes si el Vicerrectorado iba a cuidar de que se aplicase la resolución del Rector a nuestro favor, o si iba a dar por buena la resolución del Departamento (que continúa excluyéndonos).
Pues bien, en sustancia, el Vicerrectorado da por hecho que mientras no se diga lo contrario (es decir, mientras no lo diga el Gabinete Jurídico) el Departamento ha cumplido con la resolución del Rector, y que el problema está zanjado, puesto que la solución dada por el Departamento no ha sido recurrida y por tanto es buena a efectos oficiales. Le hemos hecho notar al Vicerrector que por este procedimiento, el problema podría seguir rodando eternamente, pues el Departamento seguiría dando soluciones fingidas (pantallas de humo administrativas) a las resoluciones que siguiese recibiendo del Rectorado. Ante esto, el Vicerrector nos ha manifestado que seguramente esto dejaría de ser problema suyo en cuanto terminase su mandato.
También nos ha sugerido que dirigiésemos nuestros recursos exigiendo el cumplimiento de la ley y de la resolución del Rector o bien al Director del Departamento (presente con nosotros en la reunión) o bien al Decano de la Facultad. Pero el Director ya nos ha manifestado muy claramente que siendo que había criterios dispares en el Departamento, él no iba a tomar ninguna postura a menos que se le obligase por instrucciones de la superioridad. (En la práctica, claro, acepta la solución votada por el Departamento, aunque sea un toreo a la resolución del Rector). En cuanto al Decano, tras una entrevista con él nos manifestó que la Facultad no cuenta entre sus competencias la organización de los postgrados, y que en ningún caso intervendría en cuestiones de organización docente, reclamaciones, etc. (Cosa que ha sorprendido bastante al Vicerrector, pues ha insistido en que es la Facultad la responsable de la organización del postgrado).
Total, que ni el Director del Departamento, ni el Decano, ni el Vicerrector entienden que sea labor suya hacer interpretaciones de ningún tipo sobre si el postgrado se ajusta a derecho, o sobre si la solución dada por el Departamento es aceptable. Como no las hicieron antes de la resolución del Rector a nuestro favor. Recordemos que la solución en falso propuesta por el Departamento consiste en suprimir los criterios contrarios a derecho de la memoria del postgrado, pero seguir aplicándolos implícitamente, pues siguen excluidos del postgrado los profesores que estaban antes excluidos por esos criterios contrarios a derecho—sólo que ahora quedan excluidos por arte de birlibirloque, sin criterios que lo justifiquen. Pero, aun considerando que eso es lamentable, ninguno de los responsables se siente capacitado o inclinado a intervenir—ni a tener una opinión o un criterio al respecto, de hecho. Al parecer, sólo el Gabinete Jurídico conoce, en esta Universidad, los principios básicos de la organización docente (por ejemplo, que hace falta mayor capacitación académica para impartir un nivel de estudios superior, y menor para impartir un nivel de estudios inferior). Los demás responsables no saben, no contestan, y se remiten a lo que se resuelva por vía de recurso.
Balones fuera. Pues bien, plantearemos un nuevo recurso para que se aplique el recurso anterior—visto que esta Universidad sólo se mueve a golpe de gabinete jurídico en cuanto hay que contradecir a los poderes fácticos. El cascabel está sobre la mesa. Pero todo el mundo tiene alguna buena razón para no ponerlo. Ahora, eso sí: darle el visto bueno a un postgrado con criterios abusivos, denunciados por activa y por pasiva por este que firma, y corroborados por el Rector luego como ilegales—ante eso nadie se echa para atrás, es curioso. Cualquiera diría que eso mojaría más al personal—pero no.
Y el que molesta es el que protesta de que eso suceda, claro, no los que se apropian de los programas oficiales en beneficio propio y del grupito. Mientras la Universidad deja hacer—a ver si nos cansamos de protestar, con lo trabajoso que es.
Pues saben qué, que igual nos cansamos. Entonces sí que será el mundo feliz. Resultado: que sean los directores de proyectos de investigación quienes organicen la docencia de los postgrados, situando sólo a los miembros de sus equipos y excluyendo a quienes no trabajen para ellos. Porque de eso se trata este asunto, de dar por bueno o no ese proceder. ¿Es eso lo que quiere la Universidad? Pues si no lo es, poco se le nota.
Muy interesante el artículo de Miguel Ángel Sabadell en el último ídem, muy interesante. Y controvertido, como anuncia. Se titula "¿Ciencia electoralista? La turbulenta relación entre políticos e investigadores". Y narra los avatares de un fenómeno en absoluto nuevo, pero que está volviéndose más llamativo en tiempos recientes: la aparición de una "ciencia de pegolete" que les sirve a los políticos como manera de ponerse un medallón, mostrando que apoyan a la ciencia, a la vez que encauzan los fondos hacia orientaciones deseables. Siempre hay un equipo asesor de científicos dispuestos a firmar que la dirección deseada por el político es la deseable, sobre todo si hay cuantiosos fondos de por medio. Parte de la retórica de esta ciencia vendida a la política es "la utilidad social": en efecto, se priman los proyectos de investigaciones aplicadas y de "relevancia social" antes que las investigaciones puras y duras en las fronteras del conocimiento. Tanto más se derivará en esa dirección ahora que las universidades reorientan sus actividades explícitamente hacia la formación profesional, con la reforma que tenemos en curso.
Muchos científicos "oficialistas" hacen así carrera a base de proyectos, equipos y complementos salariales disfrazados de partidas destinadas a la investigación. Partidas que en todo caso les permiten hacer un pequeño reino de taifas. Los científicos posan junto a los políticos en la foto, y los proyectos oficiales de investigación adquieren un tinte... pues eso, oficialista.
"Debido a los habituales vaivenes políticos, los investigadores han desarrollado un curioso tropismo, pues son capaces de orientar su línea de investigación en función de las modas, ya sea el cáncer, la nanociencia o la proteómica. El instinto de supervivencia les ha enseñado a redefinir su trabajo para que encaje en los temas más 'financiables' y poder continuar con sus investigaciones."
Tira con bala Sabadell, que quizá se esté refiriendo a la Universidad de Zaragoza, quién sabe, con eso de la nanociencia... ¡desde luego no se priva de aludir a nuestro antiguo rector, Juan José Badiola, como el prototipo del científico bien versado en bandearse bien con los políticos, importante referencia mediática y "experto en enfermedades inexistentes"! Para Sabadell, el uso político de los comités de expertos está alcanzando tal grado de politización (muy vistoso en la administración Bush) que se corre el riesgo de desacreditar la fiabilidad de la ciencia.
También menciona el caso de la Generalitat declarando a la homeopatía medicina oficial.... ¡a la vez que la exime de los requisitos que tienen los demás medicamentos de probar su efectividad! Y también alude a la sustanciosa parte del presupuesto de investigación destinado a gastos militares (otra promesa rota más de Zapatero, por cierto). Así interpreto yo, al menos, la frase de Sabadell de que quizá con otro tipo de control de los recursos, los científicos encontrarían la investigación sobre Venus más interesante que la investigación actual sobre Marte.
Y sigue la lista: manipulación de pánicos sociales para orientar la investigación, especulación urbana con la edificación de supuestos "parques científicos y tecnológicos" que luego proporcionan suelo barato a empresas que poco tienen que ver con la investigación; las subvenciones ocultas.... Vamos, un artículo que hay que leerse, porque nos aclara muchas cosas que oímos a veces sin saber por dónde van los tiros. Una para terminar: la reconducción de fondos de ayuda europeos a la investigación a financiaciones espúreas e inyecciones de dinero políticamente orientadas:
"esté atento a qué empresas amenazan con marcharse y a los seis meses busque aquellas que se llevan una importante tajada del pastel de I+D."
Atentos a Delphi, por ejemplo, a ver qué pasa.
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PS (2011): Pues a la larga sale. A los de Delphi les buscaron otra solución, pero casi igual de buena, con desviación de fondos públicos.
Nos llega un mensaje del Decanato con un poquito más de Zeitgeist, para continuar abriendo boca a la brave new University:
"La implantación de la nueva estructura de estudios y de los Créditos Europeos (ECTS), dentro del proceso de convergencia hacia el Espacio Europeo de Educación Superior, exigirá la adaptación de las metodologías docentes existentes y modificar el sistema tradicional de exámenes para sustituirlos por formas alternativas de evaluación que permitan medir el esfuerzo del estudiante, ya que su trabajo se convierte en el eje de la organización de la actividad docente." Pocas veces nos lo ponen tan claro...
O sea, que los exámenes se van a suprimir. Y se van a sustituir por formas alternativas de evaluación. Cuya finalidad no es medir el conocimiento de la materia por parte de los estudiantes, o su capacidad de razonar, o su capacidad de resolver problemas, sino su esfuerzo. Que uno puede ser un incapaz total pero descollar en esfuerzo, ojo. O sea: ¿a ese indocumentado le ponemos un sobresaliente, si lo que valoramos con el nuevo sistema es el esfuerzo? Es el trabajo del estudiante, y no los resultados de ese trabajo, lo que será el "eje de organización de la actividad docente". Los títulos, supongo, serán también una acreditación del esfuerzo realizado, no de la capacidad o conocimientos de una disciplina.
Bien. Vale. Genial. Pero, para más claridad, querría que se mojase aún un poquito más la Universidad. Que nos imponga a los profesores un porcentaje obligatorio de aprobados, blanco sobre negro. O mejor, aprobado obligatorio, que se suprima el concepto de suspenso. Bastante esfuerzo es pagar una matrícula, como para irse sin nada de la Universidad. ¿No habría de garantizar la realización de sus resultados una empresa? Pues la Universidad también: que garantice un título a quien se esfuerce, independientemente de lo que sepa o aprenda.
Con la LOU, el PSOE también incumple sus promesas APOYA LAS PETICIONES QUE REALIZAMOS
El plazo para presentación de enmiendas en el Senado al texto de la modificación de la LOU, finaliza el próximo día 8 de febrero, aunque es previsible que se prorrogue.
Analizado con sosiego el texto que salió del Congreso de los Diputados, se puede decir que el PSOE ha incumplido sus promesas electorales y ha realizado retoques muy cortos que intentan dulcificar la ley, sin modificarla en buena parte de sus puntos más duros. Desde luego no es una ley que impulse una universidad pública, democrática y crítica al servicio de la sociedad, ya que algunos de los artículos modificados profundizan precisamente en una dirección mercantilista al servicio de las empresas y del mercado.
Se mantiene el elitismo jerárquico-clasista de la vigente LOU impuesta por el anterior gobierno, en la representatividad de los órganos colegiados, confundiendo grado académico o estatus laboral o funcionarial, con capacidad de representación y derecho de participación. Es especialmente grave que se siga excluyendo al PAS y al PDI no doctor como miembros de pleno derecho de los Consejos de Departamento.
Teniendo en cuenta que el 28% de su articulado afecta a la modificación de la carrera profesional del PDI (figuras, formación inicial, sistema y requisitos de acceso o promoción) el gobierno del PSOE, como hizo el del PP, ha negado el derecho de los sindicatos a negociar previamente esos aspectos de la ley. Llama la atención que en otro ministerio del mismo Gobierno del Sr. Zapatero, si se haya negociado y acordado con los sindicatos el Estatuto Básico del empleado público, antes de entrar en el parlamento. Una consecuencia de esa disparidad es que la LOU no reconoce el derecho a la promoción interna, en flagrante contradicción con el Estatuto Básico.
Analizando los aspectos, que CC.OO. ya denunció desde que se conoció el dictamen sobre modificación de la LOU en el congreso de los diputados, exigimos a la Ministra y solicitamos a los grupos parlamentarios que se modifiquen los siguientes aspectos:
– Que se contemple la promoción interna entre acreditados y el concurso de traslados – Una solución definitiva para la estabilidad del antiguo profesorado LRU. – El paso directo de los TEU a TU con el requisito de la titulación (una vez decidida la extinción del cuerpo por todos los Grupos Parlamentarios) – La unificación de las figuras de Ayudante y Ayudante Doctor para evitar situaciones indeseables de inestabilidad por una excesiva regulación de los plazos en la ley. Eliminar la restricción de no ser Doctor para poder ser contratado como ayudante. – Mantenimiento de la figura del Profesor Colaborador sin ningún tipo de restricciones – Obligatoriedad de la negociación colectiva en la regulación normativa que las CCAA desarrollen sobre contratación laboral. – Permitir procesos de funcionarización para los Contratados Doctores y Colaboradores – Eliminar el requisito del grado académico o categoría a efectos de representación – Renovación de plantillas. Derecho a la jubilación voluntaria: completa o parcial – Derecho a la negociación colectiva. Negociación del Estatuto del PDI y el R.D. de acreditación – Mesas de negociación sindical y representación en el Consejo de Universidades – Desarrollo de una ley sobre Financiación del Sistema de Educación Superior
CC.OO. manifiesta públicamente su rechazo a esta modificación de la LOU, por sus contenidos parciales y timoratos, por la ausencia de negociación real con la que se ha llevado a cabo, y porque no soluciona muchos problemas de la LOU, generando otros nuevos. Por ello propone entrar en la siguiente dirección Pinchar aquí y suscribir el apoyo a estas peticiones:http://ccoo.trimedia.es/bdigital/blog/lou/Modlou.php
Bueno, pues yo las he suscrito. Lástima que no se pueda seleccionar unas sí y otras no, porque con unas estoy más de acuerdo que con otras, pero así es como funciona la negociación. En conjunto me gustan más estas propuestas que la LOU, original o en su versión enmendada. Para otras cosas aún me fío más de los sindicatos que de mí mismo, por ejemplo para la negociación salarial, pensiones, etc. (y eso que no faltan acusaciones mutuas entre ellos de 'tú eres más vendido que yo', etc.). Nos comunicaba la UGT esta semana que, albricias, se firma un convenio con el Gobierno de Aragón que supondrá un incremento sustancial de nuestros complementos, si es que un complemento puede ser algo sustancial. Algún eurillo más sí que me caerá, pero eso, eurillos: el chalecito en la sierra tendrá que esperar a otro que se dedique a otra cosa, y no a la filología y a hacer blogs. Y que aún no se ha estudiado su sueldo con detalle, y no será por exceso de dinero. De momento tengo pocos euros en la cuenta; me parece que ni para una entrada con facilidades de pago. Para una entrada de fútbol, más bien.
No me refiero a hacer dinero con el blog, no, aunque esta página sobre cómo potenciar el blog de uno (vía fernand0) con esa idea es una de las cerca de 200 páginas web que visito hoy. (Y aún digo que ya no leo... claro que esto es browsing). No, me refiero a lo mucho que utilizamos la red para todo, y la manera en que se ha transformado nuestra ecología comunicativa con ella.
Aparte de las páginas que he leído hoy, por ejemplo esta y esta y esta, he puesto comentarios aquí, aquí, aquí, aquí y en varios sitios más. También me han puesto a mí algún comentario, aquí. Y he atendido correo de alumnos. Y me he escrito con una amiga de Sagunto, y otra de Francia, y con un desconocido de la Patagonia, a cuenta de una cosa sobre evolución que encontró por la web; y he comentado viva voche con un colega los intercambios en red que he tenido con un tercer colega de la Universidad (al que no conozco de otra cosa). Y he ayudado a concertar citas (no celestinescas, sino de trabajo) por ecorreo, y he quedado para tomar un café esta semana. He e-reclamado royalties atrasadas a la Universidad de Salamanca. Y me he inscrito, en el Reino Unido, a una lista (internacional, claro) de investigadores sobre narrativa en la red (van a estudiar el uso de los tags). No es que haya sido hoy un día especialmente intenso en red, sólo lo pensaba como un día típico. Y he gugleado el nombre de uno de mis interlocutores, a ver qué información había. Y en plan vanity-googling, descubro que soy el número uno (y el dos, y el tres, y el cuatro) de Google en esta búsqueda: Filología Inglesa blog.
Raro, ¿no? Y pensando pensando, he llegado a esta conclusión. Nuestra disciplina, y nuestra facultad, y nuestra universidad, y LA UNIVERSIDAD, está anquilosada, atemorizada, defensiva, encogida sobre sí misma, ausente, melindrosa, secretista, monacal, pequeñoburguesa. (Lo hablábamos con la Colega). Y un síntoma, y causa, y efecto, y causaefecto retroalimentada, de ese anquilosamiento, atemorizamiento, defensiva, encogimiento, absentismo, melindre, secretismo, monaquismo, pequeñoaburguesamiento de la Universidad... es la manera en que ignora deliberadamente y con avaricia a la Red.¡Que nació allí, en la Universidad! Bueno, en la americana, no en la española, tampoco es lo mismo. Y pensaba más en concreto en mi facultad... siempre sin novedad en el frente web.
La universidad usa la red, sí, tiene páginas web, pero es una manera casi de exorcizarla, de cubrir el expediente. De blindarse contra ella, en realidad. No va la red con las actitudes de la Universidad. La red es abierta, la universidad es cerrada, hacia afuera y entre sus compartimentos estancos. Prefiere usar la red puntualmente, de modo no público, y bajo mínimos, haciendo como que no la usa si no le queda más remedio, y como que no existe siempre que se lo puede permitir. Claro, sí se usa el correo, sí se visitan páginas web, ya lo he dicho, y no podría ser de otra manera. Pero no se emplea la centésima parte del potencial creativo y educativo y colaborativo que tiene la red. Y es una lástima, porque a la larga tendrá que encontrar la universidad una manera más integrada de vivir con ella. No puede ser de otra manera. O eso, o la desaparición de una, o de la otra, o de las dos. Que todo llegará, claro.
"En la plenitud intelectual. La edad media del profesorado en España se sitúa en torno a los 45,6 años, una cifra muy cercana a la de los docentes de la Universidad de Zaragoza, cuya edad media está en 45,8 años." Vamos, que estoy de lleno llenísimo en la media. Y apostaría que también en plena moda. Eso también quiere decir, me temo, que este mes entro en la mitad mala de la estadística, para ya nunca más salir.
A menos que echen ("no renueven el contrato") a muchos profesores jóvenes e inestables. Podría suceder, aunque haya pocos precedentes. En lo que concierne a nuestra carrera, desde luego, una vez se implante la nueva titulación, habrá recortes no sólo en duración, en créditos, y en asignaturas optativas, sino también y sobre todo en grupos duplicados. Ya no justificables en una reimplantación de los estudios, por el descenso acusado en las cifras de matrícula... O sea, que igual vuelvo a ser de los profesores jóvenes de Filología Inglesa, crucemos los dedos.
El dato con el que abría viene de este artículo de El Periódico de Aragón (retomado en Fírgoa) sobre carreras por las que optan menos de veinte estudiantes en Aragón. Carreras que no están de moda, vamos, o que no coge la media del personal. Menos mal que Filología Inglesa de momento no está entre ellas... Filología Francesa, sí. Puede que a las dos les queden pocos telediarios, porque pronto vuelve a la carga el Consejo de Coordinación Universitaria con la reforma de las titulaciones, y aunque el proceso anterior se paró por impopular y desorganizado, me da mal yuyu que el procedimiento de trabajo parece que va a repetir exactamente los mismos pasos. De momento, ni han quitado de su página web los documentos de trabajo preparatorios para las nuevas titulaciones que se habían hecho a instancias del anterior equipo ministerial, y que se supone habían quedado desechados.
De momento, la reforma parada sigue. Y mientras tanto... estamos de pausa de exámenes. Como no hay aulas para hacer exámenes de todas las asignaturas mientras continúan las clases, se paran éstas durante quince días entre el primer y el segundo cuatrimestre. O semestre. (No sé por qué no se llaman en ningún caso quinquimestres, por cierto). He estado esta tarde en la Facultad, para las tutorías, y parecía eso los pasillos de El Resplandor, todo iluminado y ni un alma, casi te esperabas ver a las gemelas. Tampoco parece que nos ponen reuniones, ni nada. Buscando un acta consulto la página web de la facultad, pero no está actualizada desde hace meses.
Tampoco está la vida social mucho más animada. Y la cuesta de enero. Todos esperando a que alguien mueva ficha. Vamos, que está el ambiente como en este poema que recuerdo me leían en la escuela hace años, una tarde parda y fría de invierno:
Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de lluvia tras los cristales.
He estado en una charla de introducción al OpenCourseWare, que está en una fase inicial en España. Y eso que ya hay cosas que me interesan, sin ir más lejos: Shakespeare, el cine y los medios de comunicación (de Peter S. Donaldson) - éste es de los traducidos del inglés. De los originales, aquí está Shakespeare, de Diana Henderson et al.
Se trata básicamente de poner materiales para asignaturas universitarias, de libre acceso (no como en el Anillo Digital Docente y otros sistemas de enseñanza a distancia) en Internet, bajo una licencia Creative Commons y en un sitio web centralizado (aquí en España a través de Universia).
Pueden leerse las laudatios en el propio sitio web de Universia. En cuanto a mí, no las tengo todavía conmigo con el Creative Commons. A falta de aclararme las ideas, pongo mis materiales sin ninguna licencia ni copyright—más generoso aún, dirán algunos (y otros que a dónde voy). El caso es que aparte del Creative Commons, aquí le cedes derechos de uso (indefinidos) a la Universidad en cuestión. Y ese regalo no lo hago yo de momento, tampoco.
Aparte de la generosidad etc., esto también sirve para que Rectores y administradores se pongan medallas y presenten proyectos realizados (y escaparate en red, con imagen de modernidad, etc.). Lamento no haberme podido quedar hasta el final, porque lo que no me ha quedado claro es qué gana el profesor con esto, aparte de hacer su buena acción del día. El sistema requiere manejar un programa más –c( )mmons–, readaptar tus contenidos a él, etc.: o sea, muuuuchas tardes dedicadas a mover el ratón, muchas horas de horas extra. Y, ¿te pagan? No padre. Esto es desinteresado. Bueno, supongo que lo podrás alegar como mérito, quizá como publicación docente... para llenar una línea del currículum a la hora de pedir un quinquenio de docencia. Sugiero que les deslocalicen la adaptación de materiales a una empresa de tecnología (con asesores, etc.) y esperen a ver qué factura les pasa.
Pues eso, para almas generosas y un poco pardillas. Yo soy las dos cosas, pero menos: de momento ya me pueden esperar sentados.
Y no se ha hablado nada en la charla (estando yo) de las implicaciones a largo plazo de todo esto. Una vez los profesores han colocado su curso en red, y cedido sus derechos a Creative Commons, son ya prescindibles a muchos efectos. Con un administrador de sistema, la docencia está organizada; una universidad puede improvisar rápidamente cursos de quita y pon, o profesores de quita y pon. Los primeros aún podrán decir que son pioneros (valor añadido); la masa de formateadores, ni eso.
¿Que trabajamos gratis? Pues nos baja el caché, es inevitable. Hoy decían que este año sube menos el IPC: sube la verdura, por supuesto, pero baja de precio la cultura. Y el entretenimiento. OpenCourseWare está entre la interfaz de una y otro, y ayuda a bajar los precios.
Todo sigue una lógica... globalizadora, me temo. Para bien y para mal.
Del congreso de la MLA hablan en Planned Obsolescence, a cuenta de una charla de Anne Balsamo en el panel de educación y nuevas tecnologías "Everquesting: Digital Learning and the Humanities".
Al parecer, los académicos tratamos a los estudiantes como replicantes, cuando deberíamos tratarlos como mutantes:
Higher education has for the last two hundred years largely—though by no means exclusively—been focused on self-replication, on a constancy of values in knowledge production, and it simply must think more fluidly about the new technologies through which knowledge is actually produced today, and how future generations are going to need to morph to meet the demands of those technologies.
Se va a producir un corte brutal entre la capacidad de uso de tecnologías y búsqueda de información que tengan los pro0fesores (sobre todo, supongo, si se estanca el influjo de profesorado joven a la universidad) y la que tengan los alumnos. Y existirá sin embargo la necesidad de insistir en que el conocimiento no está simplemente "allí" para localizarlo, sino que hay que generarlo e interpretarlo... Se dijo en el panel que si los docentes no podemos tener liderazco en cuestiones tecnológicas, que es donde se va a generar el nuevo conocimiento disciplinario, las humanidades nos mereceremos la tan cacareada crisis.
Lo cierto es que tampoco veo tantos mutantes por las aulas... debe ser que ni se acercan, los que haya.
Se ha publicado en la página del Ministerio de Educación y Ciencia, con cierto retraso, un borrador de las "Directrices para la elaboración de títulos univesitarios de Grado y Máster", que viene a corregir y aumentar a los actualmente vigentes Reales Decretos de Grado y Postgrado, tan ambiguos en algunos casos y que en tanto atasco metieron el proceso de reforma universitaria con el anterior equipo ministerial. También está el texto de estas nuevas directrices en Fírgoa.
Bueno, esto parece bastante preliminar aún, a pesar del retraso, y se nos promete un Anexo con gran parte de la madre del cordero (las asignaturas troncales y obligatorias de los títulos, para entendernos) que todavía no está: "se añadirá". Los títulos tendrán nombre y apellido (como el que me saqué yo, por ejemplo: "Filosofía y Letras (Filología Inglesa)". Una cuarta parte de materias comunes habrá en los que tengan el mismo nombre. Esto es lo que dibujará el mapa de titulaciones, de hecho. Y lo han de diseñar las subcomisiones del Consejo de Coordinación Universitaria, ya tiemblo... que fueron estas subcomisiones las que iniciaron el proceso que acabó en manifestaciones y caos y parón general la última vez. El trabajo de esas subcomisiones y sus sucesoras hasta ahora parece que pasa a mejor olvido; tampoco los Libros Blancos de la ANECA serán obligatorios para proponer un título, sino que se puede partir hasta de los actuales. Hay mucho más margen para la decisión de las universidades. Pero, visto que volvemos a empezar en el mismo sitio con las subcomisiones... ¿se repetirá la historia? Esperemos que no sea el caso. Tanto andar para redescubrir que había que reformar las titulaciones, no cargárselas de plano y empezar de cero.
Sí hay mucho énfasis en este documento en planificación previa, objetivos y métodos, control de calidad, énfasis en procedimientos medibles y adquisición de competencias concretas... y evaluación final de los títulos, en vista de los objetivos, y unida a la financiación. Aquello de financiar por resultados obtenidos que decía la ministra. O sea que habrá que pasar la mitad del tiempo enseñando y la otra mitad rellenando impresos justificando la necesidad y calidad de tus enseñanzas.
Por su parte los rectores han propuesto hace poco clarificaciones en la situación: por ejemplo, no saben aún (ni lo sabe nadie) lo que va a ser un máster y lo que no lo va a ser. Si todos los títulos de postgrado van a un registro oficial... ¿son oficiales o no?
Y otra cosa: hasta 2009 se podrán mantener los viejos títulos matriculándose en primero: en quinto, cinco años más tarde. Aún hay filología inglesa para un rato. Si no la reinventamos, después de tanto dar vueltas; desde luego si ahora se suprime será porque queramos los anglistas.
Bueno, pues tras estudiar mis indicios de calidad, citas, reseñas, etc., necesarios para obtener El Tramo, por fin opto por seleccionar estas publicaciones, pocas pueden ser las elegidas...
José Angel García Landa (Universidad de Zaragoza) – Evaluación CNEAI 2006 (periodo evaluado: 2000-2005). INDICIOS DE CALIDAD de los cinco trabajos incluidos en el currículum abreviado.
1. Artículo "The Poetics of Subliminal Awareness: Re-reading Intention and Narrative Structure in Vladimir Nabokov's 'Christmas Story'". La revista EJES: European Journal of English Studies es la publicación oficial de la European Society for the Study of English (ESSE), la sociedad oficial de anglistas europea, que agrupa a las diversas asociaciones nacionales, incluyendo a la asociación de anglistas españoles, AEDEAN, como puede verse en su sitio web. http://www.essenglish.org/ejes.html EJES es una revista académica del máximo prestigio internacional en el área, completamente referenciada para asegurar la calidad de sus publicaciones, como puede verse en el sitio web de la misma; está publicada para ESSE por la prestigiosa editorial académica Routledge (grupo Taylor and Francis): http://www.tandf.co.uk/journals/titles/13825577.asp Mi artículo ha sido referenciado en Estetica: Una Bibliografia Internazionale, publicada por la Sociedad Italiana de Estética:http://www.siestetica.it/biblio.php?char=full&frame=content&anno=2004 También está distribuido en red por la British Library: http://direct.bl.uk/bld/PlaceOrder.do?UIN=154763843&ETOC=RN&from=searchengine
2. Capítulo de libro: "Overhearing Narrative." La editorial Walter de Gruyter (Berlín y Nueva York) es una editorial de referencia internacional en el campo de la lingüística y el análisis del discurso. La serie "Narratologia" está especializada en teoría de la narración, con participación de las principales autoridades mundiales en el campo. Información sobre el volumen The Dynamics of Narrative Form: Studies in Anglo-American Narratology, en la página web del mismo en la editorial: http://www.degruyter.com/rs/bookSingle.cfm?id=IS-3110183145-1&fg=LI&l=E
Mi capítulo ha recibido una valoración extremadamente favorable del destacado narratólogo Didier Coste, en un importante artículo-reseña del volumen: "Le récit comme forme-mouvement." (Reseña de The Dynamics of Narrative Form. Ed. John Pier), en Fabula 7.5 (24 Oct. 2006): http://www.fabula.org/revue/document1641.php El volumen también ha sido reseñado por Joanna Gavins, "The Year's Work in Stylistics 2004: Old Dogs, New Tricks." Language and Literature 14.4 (Nov. 2005): 397-408. Edición en red: http://lal.sagepub.com/cgi/content/refs/14/4/397
3. Artículo: "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." BELL: Belgian English Language and Literature es una revista académica de Filología Inglesa que cumple todos los requisitos relativos a consejo editorial, reseñas anónimas, control de endogamia, etc. contemplados en esta convocatoria, según puede verse en su página web: http://www.ulb.ac.be/philo/baahe/BELL2004.html Es la revista oficial de la asociación belga de anglistas universitarios, BAAHE (http://www.baahe.be/),
El artículo también ha aparecido traducido al español, en un volumen de filosofía hermenéutica editado por un grupo de investigación especializado en el tema: José Ángel García Landa, "Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman." En Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica. Ed. Teresa Oñate y Zubía, Cristina García Santos and Miguel Ángel Quintana Paz. Con el grupo de investigación "Grupo de Investigaciones estético-políticas Palimpsestos". Facultad de Filosofía, UNED. Madrid: Dykinson, 2005. 679-88. Información sobre el libro:http://www.uma.es/gadamer/OnateI.htm También es recogido el artículo en bibliografías especializadas, como la Bibliografía sobre Gadamer: http://www.uma.es/gadamer/Bbl-esp.htm
En el prólogo a "Hans-Georg Gadamer: El Lógos de la era hermenéutica", volumen nº 20 de la revista filosófica Endoxa (UNED, Madrid, 2005), la Dra. Teresa Oñate alaba la "excelencia académica" de mi artículo y otros incluidos en el volumen.
4. Capítulo de libro. "Catastrophism and Hindsight: Narrative Hermeneutics in Biology and in Historiography." El volumen Beyond Borders ha aparecido en la serie Anglistische Forschungen, de la universidad de Heidelberg, posiblemente la serie de Filología más prestigiosa entre las publicadas en Europa. Ha recibido varias reseñas, todas favorables, entre ellas: Crews, Brian. Reseña de Beyond Borders: Re-Defining Generic and Ontological Boundaries. Ed. Ramón Plo-Alastrué and María Jesús Martínez-Alfaro. Atlantis 25.1 (June 2003): 133-39. (En red:http://www.atlantisjournal.org/Papers/25_1/133-140_Crews.pdf). Gómez Acosta, Marta, y Juan Ignacio Oliva. Reseña de Beyond Borders: Re-defining Generic and Ontological Boundaries. Ed. Ramón Plo-Alastrué and María Jesús Martínez-Alfaro. Revista de Filología de la Universidad de La Laguna 22 (2004): 342-44. (Información: http://webpages.ull.es/users/rfull/rfull-22.htm). Martín, Sara. Rev. of Beyond Borders: Re-defining Generic and Ontological Boundaries. Ed. Ramón Plo-Alastrué and María Jesús Martínez-Alfaro. Anglistik 15.1 ( March 2004): 184-187. (Información: http://www.anglistenverband.de/2004_1.php). Esta última reseña destaca particularmente mi capítulo por su interés en el conjunto del volumen.
5. Capítulo de libro. "Adaptation, Appropriation, Retroaction: Symbolic Interaction with Henry V." Es un estudio seleccionado a resultas de una convocatoria abierta anunciada internacionalmente para un volumen sobre adaptación, y publicado en la editorial académica internacional Rodopi (Amsterdam y Nueva York). Hay en curso reseñas del volumen Books in Motion, así Beatriz Oria, reseña de Books in Motion. Adaptation, Intertextuality, Authorship. Mireia Aragay (ed.) Amsterdam and New York: Rodopi, 2005”. Miscelánea: A Journal of English and American Studies (2006).
Mi capítulo ha sido destacado con mención especialmente favorable en un artículo bibliográfico escrito por dos especialistas shakespeareanos: Ton Hoenselaars y Paul Franssen. "Update on the Shakespeare Industry." Staple of News 11 (July 2006). http://shakespeare.let.uu.nl/staple11.htm
Tengo alguna otra reseña por allí, pero hélàs, es sobre otras publicaciones que no presento. Mi célebre bibliografía online por fin no la he puesto, por temor a la cuadrícula legal, que aunque ahora sí deja lugar a formatos no impresos, sigue considerando únicamente como objeto de evaluación "libros", "capítulos de libro", "artículos" y "patentes". Es patente que mi bibliografía no es ninguna de estas cosas, y que por estar en mi web sigue teniendo un aire de autopublicación. Aunque me la hayan publicado también en Oxford, y tenga numerosos enlaces (de la Biblioteca del Congreso USA, de la Encyclopeadia Britannica, de la Linguist List, del MIT, de la Universidad de Oxford, de la de París, de la de Manchester, de Google, blabla...), y aunque me lleve muchos años de trabajo—me temo que para sexenios no cubica.
En realidad, lo que más llama la atención es la escasez de eco, de respuesta y diálogo de tanta publicación académica, y la desproporción de tan poco diálogo (cita, referencia, reseña etc.) con el esfuerzo que cuesta prepararlas. Es como para retirarse, o como para pasarse a un medio más interactivo, los blogs, pongamos, de no ser porque mi blog también carece de conversación, y produce una curiosa sensación de "ah de la vida, nadie me responde".
Si tu artículo, por bueno que sea, no está en una revista recogida por el Citation Index (como no lo están la mitad de nuestra especialidad, o más)—pues ya es peor. Y en realidad es dificilísimo lograr que alguien te cite. Con lo cual se justificaría el sistema de las citas... de no ser porque, visto lo difícil que es, muchas citas son "amañadas" entre grupos de simpatizantes directamente en microsociedades de mutuo apoyo o cita recíproca. A veces explícitamente. Más frecuentemente, estas estrategias son producto de una pacto de silencio entre caballeros (y damas también): si te cito, es un punto para mí, me debes una, aunque no lo mencionaremos. Una cita, o una invitación, o ya veremos. Esto se piensa y se hace, pero no se dice, faltaría más. En cuanto a los que tienen muuuchas citas, con frecuencia son resultado no sólo de la calidad, que también sucede y no lo voy a negar, sino de los torbellinos de información que se crean en cualquier comunidad cuando ésta se vuelve inabarcable. Como nadie puede leer todo lo que se publica en su campo, no digo ya todo, no se puede leer ni la centésima parte, hacen falta puntos de referencia para la discusión, y éstos se crean tanto por gravitación natural de la calidad como por circunstancias azarosas y poco medibles. Al igual que hacen falta famosos que no sean famosos por nada en las revistas del corazón, también hacen falta estos torbellinos de información en las disciplinas... aunque muchas veces su contribución es más divulgativa, o aun contraproducente por lo que tiene de ideas recibidas, que auténticamente creadora. Son referencias reconocibles para orientar una discusión, y ese es su auténtico valor. Que también será un valor, supongo. Pero premiando las citas también se premia el azar, no sólo la calidad.
El mayor valor que tienen las citas y otros criterios cuantificables... es, precisamente, que son cuantificables. Y que no se requiere entrar a opinar directamente sobre la calidad que supuestamente es lo que se está evaluando. Evaluación sin evaluación. Y esa mensurabilidad a piñón fijo y sin valoración añadida es lo que quiere, o necesita, quien recibe el embolado de evaluar diez mil publicaciones.
Hale, pues ahí van los papeles, y si no me cae el sexenio, que le den bola. Es una evaluación hecha con criterios bastante cuadriculados, que si bien puede dar lugar a resultados aproximados a vista de pájaro, también produce grandes injusticias y arbitrariedades. Y además se utiliza a nivel local para dar lugar a rencillas y acogotamientos; es un argumento, el del sexenio, utilizable en manipulaciones diversas cuando resulta oportuno introducirlo para los que Tienen. En fin, que aunque tengo "varios" sexenios, firmé un manifiesto contra ellos, o contra el uso que les da la Administración para crear cuerpos de funcionarios evanescentes, y atacar un principio legal que reza así: "Los Profesores Titulares y Catedráticos tienen plena capacidad docente e investigadora"... Hasta le envié una queja al Defensor del Pueblo, vamos. Protestando por la manera en que se saca de madre un complemento salarial. Demasiado valor administrativo se le da, y simbólico ya ni te cuento. Una auténtica zanahoria para que trote la emulación universitaria.
¡Aunque espero que no se me tenga en cuenta el haber protestado contra el uso de los sexenios, y no se piensen ahora que no lo quiero!
He estado hoy un buen rato recopilando (en plan autoloa y autobombo) las citas y reseñas que se han hecho sobre mis publicaciones recientes, no sólo para agrandar mi ego sino para pedir un sexenio (un tramo, un complemento salarial) que alivie mi precaria situación económica. Bueno, no es que haya encontrado muchas citas ni reseñas que no tuviese ya controladas. Y entre col y col, me he reído un buen rato con este artículo de José Carlos Bermejo, "Anxietas Honorum et Delirium Administrativum: Una pandemia académica en el Mundo Occidental", que va sobre la curriculitis aguda y el carrierismo competitivo y el workoholismo y la pasión por los índices oficiales de calidad. Cierto es que sufro en parte de esta anxietas honorum, pero casos más agudos, ay, hay. De congresitis y jetsetitis y comisionitis aguda desde luego no peco, más bien al revés. Yo he ventilado más mis ansiedades últimamente por este lado bloguístico y ajeno a la calidad con marchamo, y así me va a ir, supongo. Eso si no localizo algunas citas más en la Casa de Citas...
Como en el caso de tantos, la persona que más me cita soy yo mismo. Lo cual es justificable, y hasta divertido, en un blog, vanitas vanitatum, pero tiene menos gracia en el mundo de la academia. ¿Debería proponer una teoría chocante y de fácil refutación, para que me citen aunque sea para mal?
En realidad, tampoco me va a solucionar la vida un complemento que me den: más me valdría seguir la estrategia contraria y recortar gastos. Los complementos y sexenios estos van dirigidos a alimentar la anxietas honorum por cuatro perras, y tener a todo el mundo circulando y compitiendo y vigilándose mutuamente mientras el Estado se ahorra una subida de sueldo para ponernos al nivel de los fontaneros. Y los proyectos de investigación, lo mismo: son pseudo-subidas de sueldo, que te gastas en libros para currar, en congresos, en hoteles, en servicios de apoyo a la investigación—y con eso nos entretenemos y nos picamos unos a otros los mal pagados funcionarios. Como un convento de monjes envidiosos es la universidad, murmurando a ver a quién le dejarán leer la epístola hoy. Divide y vencerás: con el personal en este estado de ansiedad terminal, cuatro zanahorias y arreglado.
Tengo que elegir de entre mis publicaciones "más académicas" de los últimos seis años (publicaciones hechas en lugares conocidos, revistas o editoriales de prestigio, con índice de impacto, reseñadas, etc etc) sólo cinco, para que las mire el evaluador de la CNEAI (Comisión Nacional para la Evaluación de la Actividad Investigadora), y si hay suerte y entro en el cupo, me den un complemento salarial por mérito investigador. Estas son las más presenteibol que tengo de acuerdo a esos criterios (hay más aquí), y creo que las cinco elegidas van a ser las que pongo en negro. Lástima de lo demás que he escrito, el próximo sexenio escribiré sólo cinco cosas. ¿Se supondrá que las cinco que presento son representativas de lo que hago, de media? ¿O más bien que las demás son prescindibles?
— "El formalismo crítico académico durante las vanguardias." En Historia de la teoría y la crítica literarias en Estados Unidos. Ed. Ricardo Miguel Alfonso. Madrid: Verbum, 2001. 160-98.
— "Recent Literary Theory and Criticism in Spanish Anglistics: Some Observations on Its Institutional Context and Practices." Links and Letters 8 (2001): "English Studies in Spain: Aspects of Literature and Culture." Bellaterra: Universitat Autònoma de Barcelona, Servei de Publicacions, 2002. 11-26.
— Reseña de Torpid Smoke: The Stories of Vladimir Nabokov. Ed. Steven G. Kellman and Irving Malin. Miscelánea 24 (2001- pub. 2003): 169-73.
— "Catastrophism and Hindsight: Narrative Hermeneutics in Biology and in Historiography." En Beyond Borders: Redefining Generic and Ontological Boundaries. Ed. Ramón Plo-Alastrue and María Jesús Martínez-Alfaro. (Anglistische Forschungen, 303). Heidelberg: Winter, 2002. 105-119.
— Reseña de Literature as Communication: The Foundations of Mediating Criticism. Por Roger D. Sell. Miscelánea 25 (Language and Linguistics Issue, 2002, pub. en 2003). 183-88.
— Reseña de Mediating Criticism: Literary Education Humanized. Por Roger Sell. Language and Literature 12.3 (2003): 283-85.
— "The Poetics of Subliminal Awareness: Re-reading Intention and Narrative Structure in Nabokov's 'Christmas Story'." European Journal of English Studies 8.1 (2004): 27-48.
— "An Apocalypse of Total Communication: Utopian and Dystopian Perspectives in Star Maker (1937) and The Matrix (1999)." En Memory, Imagination and Desire in Contemporary Anglo-American Literature and Film. Ed. Constanza del Río-Álvaro y Luis Miguel García-Mainar. (Anglistische Forschungen, 337). Heidelberg: Winter, 2004. 253-68.
— "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." BELL (Belgian English Language and Literature) ns 2 (2004): 155-66. (Número especial, "The Language/Literature Interface).
— "Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman." En Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica. Ed. Teresa Oñate y Zubía, Cristina García Santos y Miguel Ángel Quintana Paz. Madrid: Dykinson, 2005. 679-88.
— "Overhearing Narrative." En The Dynamics of Narrative Form: Studies in Anglo-American Narratology. Ed. John Pier. (Narratologia: Contributions to Narrative Theory / Beiträge zur Erzähltheorie, 4). Berlin y Nueva York: Walter de Gruyter, 2004. 191-214.
— "Hindsight, Intertextuality, and Interpretation: A Symbol in Nabokov's 'Christmas'." Symbolism: An International Annual of Critical Aesthetics (New York: AMS Press), 5 (2005): 267-94.
— A Bibliography of Literary Theory and Criticism. 10ª ed (2005). Oxford: Oxford Text Archive (Oxford University / Arts and Humanities Data Service), 2005.
— "Adaptation, Appropriation, Retroaction: Symbolic Interaction with Henry V." En Books in Motion: Adaptation, Intertextuality, Authorship. Ed. Mireia Aragay. (Contemporary Cinema, 2). Amsterdam and New York: Rodopi, 2005. 181-99.
— Reseña de Children's Literature as Communication: The ChiLPA Project. Ed. Roger Sell. Language and Literature 14.2 (2005): 205-8.
— Reseña de We, the "Other Victorians": Considering the Heritage of 19th-Century Thought. Ed. Silvia Caporale Bizzini. Atlantis 27.1 (June 2005): 111-15.
— Reseña de The Mirror and the Veil: An Overview of American Online Diaries and Blogs. Por Viviane Serfaty. Atlantis 27.1 (June 2005): 117-22.
— "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." En Interculturalism: Between Identity and Diversity. Ed. Beatriz Penas Ibáñez y Mª Carmen López Sáenz. Bern: Peter Lang, 2006. 207-26.
Ah, y por cierto, hoy me han pagado derechos "de reproducción" (asistida, supongo) de mis obras españolas. 52 euros para tres años. Oye, entre esto y el peldaño salarial que igual me dan, ¿quién dice que no se podría uno sacar un buen sobresueldo con nuestras publicaciones académicas? Más que con los blogs, desde luego, que todo lo que aquí escribo cuenta cero a efectos oficiales y encima no está publicado.
El Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza ha aprobado el nuevo Doctorado en Estudios Ingleses. Pero no es cosa para celebrar, al menos no del todo, porque ese programa instituye criterios abusivos, que han sido objeto de recurso. El Vicerrector de Ordenación Académica nos aseguró a los recurrentes que se investigaría con mucho cuidado la legalidad del procedimiento, que se respondería al recurso, y que se hablaría de este asunto en Consejo de Gobierno. Si se trató, mucha huella no ha dejado. Y en cuanto al recurso, aún estamos a la espera de una respuesta.
Entretanto, mal me parece que primero la Comisión de Estudios de Postgrado, y luego el Consejo de Gobierno, den su visto bueno a estos criterios sin contar con la garantía legal de que en efecto pueden hacerlo sin incurrir en prevaricación. De esta manera los órganos encargados de velar por la corrección administrativa de los procedimientos se van quitando responsabilidades o enfrentamientos desagradables de encima, que van recaer sobre las espaldas de los profesores afectados por los abusos. Malo será tener que deshacer una decisión del Consejo de Gobierno, llegado el caso. Aunque seguramente se optará por corregir las erratas legales por lo bajini, y sin que trascienda mucho, con lo cual lo mal hecho ya está mal hecho: o sea, que no sólo nuestro Consejo de Departamento, sino la Comisión de Postgrado y el Consejo de Gobierno, habrán aprobado un programa de postgrado con criterios ilegales, y ello a pesar de habérseles hecho notar por adelantado esta circunstancia. Menudo papelón: para cubrirse de gloria. (¿O estará de verdad el pleno de nuestra universidad por la labor de reservar los postgrados a los miembros de equipos de investigación financiados?).
Se demuestra además con esto que si alguien mete la pala del cristiano de entrada, ya lleva mucho terreno ganado por delante, pues ante la duda no se debate académicamente la cuestión, sino que estos cuerpos colegiados se inhiben de opinar hasta la resolución del recurso; de momento se deja hacer, se desconecta el debate, y se buscan garantías jurídicas de que la Universidad no esté actuando ilegalmente.
Espero que aunque sea por ese triste procedimiento de remitir la decisión al Gabinete Jurídico, la Universidad vaya bien aconsejada y opte por introducir correcciones en el programa ya aprobado. Atención, Gabinete Jurídico: este asunto va a ir a un contencioso administrativo si no se modifica; así que será mejor que esté todo atado y bien atado. Que sea legal—o sea, que sea un abuso cuya ilegalidad sea difícil de demostrar ante un tribunal. Con sus vistos buenos, a eso están contribuyendo la Comisión de Postgrado y el Consejo de Gobierno. Por eso están viciadas estas decisiones que dan el visto bueno sin entrar a valorar el tema sometido a recurso: su aprobación de entrada puede ser utilizada luego como un criterio para apoyar la legalidad del procedimiento recurrido, ante un tribunal que procure ser respetuoso y puntilloso con los criterios internos usados por la universidad: y así, pescadilla que se muerde la cola, acaba saliendo adelante la decisión tomada por el corrillo más influyente, y no la más ajustada a derecho.
Pues si esto sale adelante, ya saben, señores profesores: impartir docencia en segundo ciclo o dirigir tesis doctorales, en las universidades públicas, puede impedírseles a los profesores que no tengan en curso un proyecto de investigación financiado por otros organismos. Habrá que cambiar la redacción de la LOU y, para ajustarla más a la verdad, escribir ahí que "los Profesores Titulares y Catedráticos tendrán plena capacidad docente e investigadora si disponen de financiación adicional". (Con el añadido de que los proyectos del Ministerio están reservados, de modo ya totalmente explícito y descarado, a los "usuarios habituales"). Así iremos construyendo la Universidad que nos disgusta a unos, y les gusta a otros, pasito a pasito.
El Consejo de Gobierno considera que puede ser exigible la pertenencia a grupos de investigación financiados para poder dirigir tesis doctorales en los nuevos postgrados.
Al menos, eso es lo que se desprende de la aprobación que ha dado el Consejo de Gobierno, tras la Comisión de Estudios de Postgrado, al nuevo Doctorado en Estudios Ingleses, contra cuyos criterios de ordenación docente (exigiendo dos sexenios de investigación y la pertenencia a un proyecto financiado para poder dirigir tesis) se había interpuesto recurso.
El recurso está aún por resolver. Entretanto, la Comisión de Estudios de Postgrado y el Consejo de Gobierno han hecho suyos los criterios abusivos de este programa de postgrado, dándole el visto bueno y certificando que a su juicio sí cumple los requisitos exigidos por la Universidad (entrando así en contradicción con la normativa aprobada por el propio Consejo de Gobierno para dirección de Tesis Doctorales).
Quizá sea la manera habitual de proceder ante un asunto sometido a recurso: cerrar filas con el órgano universitario responsable de la decisión recurrida, y darle el visto bueno sin entrar a valorar la cuestión. Y que decida el Gabinete Jurídico. Pero se podría pensar que entre tantos Doctores que tiene esta Iglesia, alguno podría considerarse capacitado para opinar sobre la cuestión. Siquiera sea para rebatir la argumentación presentada por los recurrentes.
Si el Gabinete Jurídico decidiera a favor del recurso presentado, el resultado habrá sido que Comisión de Estudios de Postgrado y Consejo de Gobierno habrán aprobado un programa que no cumple los criterios. Y sin siquiera mirárselo ni discutir el asunto, pese a conocerlo.
Y si sale adelante el programa tal cual, haciendo exigible la participación en proyectos de investigación financiados... ¿no será en parte porque pasa el "filtro" automático de tantos órganos, sin que ninguno entre a opinar sobre la cuestión?
En cualquier caso, una actuación brillante. Y típica, me temo.
O, sobre las mutuas evaluaciones de profesores y estudiantes en la Universidad....
Bueno, la semana pasada me llegaron las últimas evaluaciones del viejo sistema, basadas en las encuestas que realizaron los alumnos del curso anterior. Las despido sin gran dolor de corazón, porque siempre me han parecido mal diseñadas. De entre las cuestiones que tenían que valorar los alumnos del uno al cinco, a veces el cinco era "positivo" (muy bien) y en otras preguntas era "negativo" (muy mal), lo cual desorientaba bastante, y hacía imposible hacer una valoración global. En esas encuestas, mis resultados se han movido siempre en la mediocridad; obtenía buenas puntuaciones en cuestiones periféricas como si soy puntual, si atiendo bien en las tutorías, etc., pero en la cuestión más crucial, la eficacia y claridad de mis explicaciones…. flojo. Siempre allí la nota más baja.
Y lo mismo ha pasado con las encuestas del nuevo sistema que estrenamos este año, el sistema online, completamente automatizado para el año en curso (lo cual es de agradecer). Como digo, sigo sacando resultados mediocres en cuanto a claridad y eficacia en la transmisión de las ideas. Sí se me puntúa bien en otras cosas: por ejemplo, mi única nota unánime máxima es que soy "educado y respetuoso con los alumnos"; también tengo excelente dominio de la materia, explico bien los objetivos y criterios de la asignatura, soy bastante receptivo y dialogante (sin éxito, como se verá), soy puntual y cumplidor con las clases…
A ver, resumiendo la estructura de la nueva encuesta, está dividida en tres partes: sobre la labor del profesor, sobre la propia labor del estudiante, y un apartado de opiniones o sugerencias. Esta última parte es para redactar; en las dos primeras partes se marca de uno a cinco una serie de 25 preguntas, agrupadas en estos bloques temáticos:
a) Sobre la información facilitada por este profesor al comenzar el curso: 4'39 me ponen de promedio. b) Sobre el cumplimiento de obligaciones del profesor: 4'85. c) Sobre las relaciones de este profesor con el estudiante: 4'33 (Mi peor puntuación es en "promover el interés por la materia", aysss..). d) Sobre el desarrollo de la actividad docente de este profesor, aquí bajamos: 3'57. e) Opinión global sobre la labor docente del profesor: 3'5 (¡Eh! ¡pero si mi media de todos los apartados es más alta! "Labor docente del profesor, global": 4'05. Será que gusto más en los detalles que cogido en bloque…)
La autocrítica del alumno (sobre si asiste a clase, si se siente preparado, si considera la asignatura en sí formativa, si lleva al día la materia…): media, 3'86. Aún les gano, en su propia estimación, jeje.
Bueno, esto está basado en ocho encuestas solamente, de los 43 estudiantes que tengo en lista en esta asignatura. Sobre la opinión de los demás, mejor no contarla en media, supongo. Si no contesta, no sabe. Además considerando que este año podían hacer la encuesta quienes no aparecen nunca por clase… aún he salido bien librado.
Les comenté a los alumnos estos resultados, para que tengan una visión global del resultado (que si no creo que no la tienen). También les expliqué que en relación a los puntos flojos, de oscuridad o desorden en la explicación, tiene que haber un toma y daca, es decir, que si nunca me hacen preguntas en clase o me piden que repita algo que no se ha entendido, etc., pues que no contribuyen a controlar el nivel de claridad, que es algo necesario. Podría quizá suponerse que me dan por imposible de entrada, pero lo cierto es que no hay costumbre de hacer preguntas en la universidad, en general, y eso me parece muy malo… y, en mi experiencia, difícil de cambiar. El alumno sólo abre la boca en clase (generalizo odiosamente) cuando le asignas un trabajo obligatorio. Nunca—jamás—lo hace por iniciativa propia. Y así pues el feedback está bastante tocado del ala de entrada… porque uno puede ser dialogante, pero si sólo hay bustos escuchantes por el otro lado, el diálogo deviene en monólogo inevitablemente. Pasa como con los blogs. Pero sería injusto echarme la culpa sólo a mí.
Otro problema, claro, y este no se lo comenté tan abiertamente en clase por no herir sensibilidades, es que, naturalmente… yo llego a final de curso y me encuentro con que de cuarenta estudiantes se presentan a los exámenes veinte. El resto, autoevaluación de entrada: no quieren ni ver el examen. De los presentados, pues vienen a aprobar con notas buenas (notable o sobresaliente) una pequeñísima parte. La mayoría de las notas pues van en campana de Gauss: o sea, muchísimas entre el cuatro y el seis. Lo estadísticamente normal, vamos.
Y resulta entonces que la evaluación sobre mi conocimiento de la materia o mi capacidad de explicación la hacen en gran proporción alumnos que desconocen mayormente la materia y que tienen dificultades para seguir las explicaciones. No es que quiera desautorizar a las evaluaciones, que reflejan un punto de vista y una experiencia muy a tener en cuenta, pero también se verá que en cuanto a la validez de los resultados que más evalúan la capacidad del profesor entramos en un regressus in infinitum: el profesor no se explica suficientemente bien —¿para los alumnos de sobresaliente, o para los de suspenso? Añádase que, al ser las clases en inglés, y las obras de Shakespeare también en inglés, y tener muchos alumnos una seria dificultad con la lengua de Shakespeare… pues eso. ¿Quién evaluará a los evaluadores? Los evaluados. ¿Y a los evaluados? Los evaluadores. Como digo, me interesa conocer la opinión, y el nivel, de mis alumnos. Más discutible es que se pretenda hacer de estas encuestas una medición exacta de la calidad docente de un profesor. A menos que entendamos calidad sólo en términos de oferta y demanda, sin criterios adicionales.
Bueno, en estricta justicia, tengo que hacer una matización. Aunque se refiere a algo que creo, no algo que yo sepa ni que contemple la encuesta. Creo, digo, que de hecho son los mejores estudiantes quienes nos evalúan: que las encuestas tienden a ser respondidas por los estudiantes más competentes, informados, interesados, activos, y de mejor nivel en general. (O, si se dice de otra manera... que las encuestas no reflejan la opinión de los estudiantes, sino sólo de los mejores estudiantes). Como digo, de esto no conozco otra prueba que la intuición o el sentido común.
Lo que es en general, los estudiantes no se han interesado mucho por esta cuestión de las evaluaciones. A mí no me han hecho comentarios ni preguntas al respecto (como cuando les hablo de los sonetos de Shakespeare más o menos). También he aprovechado para sermonearles un poco sobre lo poco que participan en elecciones y órganos colegiados, y lo poco que los representan sus representantes (en mi experiencia, no asiste ningún representante de alumnos a consejos ni comisiones a los que yo asisto, y sí existen en teoría esos representantes). La LOU ha rebajado la representación de los estudiantes en los órganos universitarios: antidemocráticamente quizá, pero muy merecidamente habida cuenta (según lo que yo veo) de lo desaprovechada que estaba esa representación, y lo manipulable que es por tanto.
En cuanto a las encuestas, parecida indiferencia. Nos agradece el Vicerrector nuestra colaboración, y nos comunica lo siguiente:
Somos conscientes de que la implantación del nuevo proceso de evaluación de la actividad docente del profesorado implica un cambio cultural importante en nuestra Universidad, y que serán necesarios varios cursos para que se vaya consiguiendo una alta participación en la primera fase del proceso.
La semana pasada se dio el primer paso y más de la mitad del profesorado ha recibido al menos una encuesta en alguna de sus asignaturas/grupo. La participación de los estudiantes ha sido superior al 5%. Además, algunas de las novedades del cuestionario, tales como el punto 4, han sido bien recibidas por los estudiantes, de forma que más del 15% de las encuestas tienen este campo rellenado, lo que supone más de 1300 opiniones que el profesorado va a poder analizar y de las que muy posiblemente se concretarán cientos de pequeñas mejoras en el día a día de nuestra docencia.
Pues eso: cerca de un 5% de participación estudiantil. Al menos una encuesta rellenada por un alumno en alguna asignatura, para más de la mitad de los profesores… No es mucho, la verdad. Nuestros estudiantes deberían ponerse más las pilas, me parece, en esto y en otras cosas. No sólo los profesores.
(PS: Tras redactar esto, me voy a una jornada sobre Neurociencia. Que me sugiere ampliar este post de hace unos días).
Recomiendo leer esta interesante y polémica ponencia sobre "La reciente evolución de la corrupción universitaria", presentada por José J. Erviti en el II Congreso nacional contra la corrupción y el acoso en la universidad pública española, celebrado en Madrid los días 20 y 21 de octubre de 2006. La ponencia está en la web que está construyendo la Plataforma contra la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española.
Me gusta la consideración previa: "Quienes nos ponemos a hablar de la corrupción universitaria tenemos que reconocer que no estamos fuera o libres de ella, porque cuando la corrupción sopla a favor de uno, no se percibe como tal. Es difícil percatarse de las inercias que nos arrastran." Aunque eso no quiere decir que no haya diferencias entre pajas y vigas, ya estén en ojo ajeno o en el propio. "El régimen del bienestar", concluye Erviti, "se halla condenado a la producción masiva de inutilidades y las Universidades no escapan de esa condena, porque la dinámica de la evaluación de méritos obliga a la producción masiva de publicaciones perfectamente prescindibles, pero que, valoradas al peso o en “esa grotesca casa de citas que tiene su sede en Filadelfia" (según expresión del destacado catedrático de matemáticas D. Antonio Córdoba el pasado 4 de enero en El País), generan la “calidad” y la “excelencia” necesarias para la promoción personal, que es lo que está en juego para los autores."
Es interesante su crítica a la perversión instrumental de las evaluaciones de calidad, creando un sistema mecánico que busta autojustificarse y al fin se convierte en un fin en sí mismo. A estos métodos estandarizados de evaluación podría aplicárseles, creo, el razonamiento de Feyerabend en su tratado Contra el Método. Con la peculiaridad de que cuando se aplica un método estandarizado de evaluación a una investigación metodológicamente predeterminada, lo que obtenemos es, por una parte, un método al cuadrado (pues el método se estandarizará de modos acordes a la evaluación que se espera de él) y por otra parte una ficción formalista también al cuadrado: si el método nos da una versión cuadriculada de la realidad, la evaluación metodologizada nos llevará a una imagen de la realidad que como mínimo será cubista.
Es difícil, sin embargo, concebir cómo va a renunciar a estos sistemas de evaluación estandarizada un sistema que se ha embarcado tan deliberadamente en una búsqueda de la calidad, entendida ésta como homogeneización o estandarización de procedimientos mediante la retroalimentación evaluación/financiación, y reduciendo en última instancia la aerodinámica de la Universidad a una menor resistencia a las fuerzas del mercado (utilizando la evaluación estandarizada para diezmar las áreas menos productivas). Eso no garantiza que lo seleccionado sea necesariamente más valioso... Que se adapta mejor al medio ambiente, eso sí. Un darwinismo de la evolución en ecosistemas enrarecidos...
Nota enviada hoy al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza, y a la lista de distribución del Colectivo de Profesores de la Universidad de Zaragoza. ¿Tendrá el Consejo de Gobierno realmente la intención de sentar este precedente, haciendo depender la docencia y la capacidad para dirección de tesis, de la pertenencia a equipos de investigación? La semana que viene lo veremos. [José Angel García Landa]: ¿Estudios oficiales o feudales?
Los criterios del Postgrado en Estudios Ingleses vulneran la normativa universitaria al exigir la pertenencia a unos equipos de investigación para impartir docencia en segundo ciclo y dirigir tesis.
La Comisión de Postgrado de la Universidad ha aprobado y sometido a información pública, entre las demás propuestas de estudios de postgrado, el programa de doctorado en Estudios Ingleses que ha presentado el departamento de Filología Inglesa y Alemana. Este programa incluye criterios abusivos y feudales, excluyendo de la dirección de tesis doctorales, así como de la docencia en el máster, a los profesores que no pertenecen a los equipos de investigación dirigidos por los proponentes. Un criterio jamás visto antes en un programa de estudios oficial.
Según la LOU, tanto catedráticos como profesores titulares de los departamentos universitarios tienen plena capacidad docente e investigadora. Parece que eso garantizaría que pueden participar en los programas de estudios oficiales sin ser excluidos de entrada por condiciones que (contradiciendo este principio) serían ilegales. Ahora bien, la memoria del plan de estudios propuesto, y ahora aprobado por la Comisión de Postgrado, incluye los siguientes requisitos para el profesorado:
Con carácter general, para ser profesor del Doctorado perteneciente al Programa de Postgrado en Estudios Ingleses se requiere un mínimo de cinco años de experiencia docente universitaria en el campo de los estudios ingleses, además de un currículo docente e investigador adecuado y suficientemente relevante en dicho campo. A ello se añaden los siguientes requisitos:
Los Profesores responsables de la dirección de tesis serán Doctores en Filología Inglesa (o equivalente), pertenecientes a un equipo de investigación reconocido y que estén desarrollando un proyecto de investigación competitivo, dentro de las líneas de investigación de este programa. Además, deberán estar en posesión de, al menos, dos tramos de investigación positivos, el más reciente evaluado en los últimos nueve años, y tener evaluaciones medias positivas en su docencia de los últimos cinco años. Excepcionalmente, podrán dirigir tesis y participar en las actividades de investigación del Programa de Doctorado aquellos miembros de los equipos de investigación consolidados del Departamento, existentes o futuros, que participen activamente en proyectos competitivos, tengan más de cuatro años y menos de doce años de antigüedad como doctores, cuenten en su currículum con un tramo de investigación positivo y evaluaciones medias positivas en su docencia de los cinco últimos años.
Bueno, les falta poner los nombres, ¿no? Y si tienen lunares.
Quizá no se comprenda plenamente el alcance de esta normativa sin leer la última convocatoria de proyectos de investigación "competitivos" del Ministerio, que deja claro que pueden solicitar proyecto los "usuarios habituales", es decir, los directores de proyecto ya financiados, y que no pueden optar a la convocatoria quienes hayan participado en equipos de investigación financiados anteriormente, si no eran los directores. Una manera, blanco sobre negro, de institucionalizar el feudalismo en la investigación.
La normativa aprobada para el doctorado en Estudios Ingleses va igualmente destinada al apoyo mutuo de los directores de los equipos de investigación y quienes les siguen, con criterios claramente feudales. Ha sido recurrida ante el Rector y ante la Comisión de Postgrado. Pero teniendo en cuenta que ésta acaba de dar su aprobación al programa (diciendo que sí cumple los criterios para la dirección de tesis y trabajos), y teniendo en cuenta que la comisión está presidida por el Rector, quizá quepa anticipar que la respuesta al recurso interpuesto será el silencio administrativo. Una solución ampliamente aplicada por las autoridades académicas, según es bien conocido, ante las denuncias de prácticas abusivas y del acoso administrativo.
Se dio a conocer el recurso contra este programa a la Comisión de Doctorado de la Universidad, competente a la hora de definir los criterios para dirección de tesis doctorales. La comisión emitió una valoración negativa sobre estos requisitos para la dirección de tesis, pues no se atienen a la normativa dictada por la propia universidad (que requiere un tramo de investigación o equivalente, y, según rezan los Estatutos, "la pertenencia a grupos no podrá ser requisito absoluto o excluyente de adjudicación de recursos para la investigación o de becas", Art. 119.4). Ahora bien, la Comisión de Doctorado de la universidad ya no es competente para aprobar estos postgrados elaborados en el marco del nuevo Real Decreto—aunque opine que no cumplen con la legalidad, y haya comunicado esa valoración al Gabinete Jurídico, al Vicerrector de Ordenación Académica, y al Rector.
De seguir adelante la aprobación de este postgrado, todo este procedimiento ignorante de la normativa universitaria se someterá a un contencioso administrativo.
José Angel García Landa Profesor Titular de Universidad Departamento de Filología Inglesa y Alemana http://garciala.blogia.com
PS: Se ha enterado del caso, supongo que a través deFírgoa, uno de los organizadores del reciente congreso sobre Corrupción y Acoso en la Universidad Pública, y me ha escrito interesándose por el tema. Estimado compañero, le contesto,
Gracias por tu interés por el caso que me mencionas y que me ha tenido ocupado estos días. Se trata, como dices, de un postgrado (de Estudios Ingleses) en el que se quiere restringir la capacidad de dirección de tesis doctoral a las personas que tengan un proyecto de investigación financiado- más en concreto, a los miembros de los proyectos dirigidos por los coordinadores del postgrado. Por suerte es, como ves, un asunto muy local, unido a la situación muy concreta de un departamento y a la personalidad y planes muy específicos de los coordinadores; no se trata (¡espero!) de que la Universidad esté planeando introducir este criterio como general. De hecho, aunque de momento les deja hacer, y hasta puede que apruebe el postgrado con estos criterios, es bastante posible que se haga corregir este punto: esto está aún investigándolo el gabinete jurídico de la Universidad (cualquiera diría que no haría falta, pero en fin, si se investiga bienvenido sea). Espero, por tanto, que el asunto no llegue a merecer vuestra atención... aunque por supuesto te agradezco que te molestes en escribirme, y puedes contar conmigo para que te dé más información en el futuro si esto siguiese adelante, que ójala no. De lo que hay hasta la fecha, puedes seguir un poquito la historia en mi blog, http://garciala.blogia.com en especial en el enlace "Departamento" de la columna de la derecha. En concreto, en este artículo http://garciala.blogia.com/2006/111602-mira-a-ver-si-lleva-el-sello.php tienes enlaces a la memoria del postgrado, a los criterios generales sobre dirección de tesis de la Universidad, y al visto bueno que de manera un tanto por inercia le ha dado al programa en cuestión la Comisión de Estudios de Postgrado, aunque de hecho la comisión está pendiente de la resolución del gabinete jurídico sobre el recurso que presentamos, y los responsables del Rectorado al menos sí manifiestan dudas sobre la legalidad de este procedimiento.
Como te digo, es un tema que espero quede en anecdótico, aunque por supuesto la "parte contraria" (los directores de los equipos de investigación del Departamento) tienen mucha confianza en que estos criterios sí van a aprobarse para su postgrado, que consideran excepcional de todo punto.
Aprovecho para felicitaros por la organización el reciente congreso sobre corrupción y acoso en la Universidad pública, y por la labor que estáis realizando. Algunos por aquí os hemos leído con agrado (otros supongo que menos). Creo que la Red es un instrumento de primer orden para exponer las maniobras de manipulación y facilitar que estos casos se conozcan. Por cierto, sobre una cuestión sí me gustaría llamaros la atención: los criterios absolutamente personalistas y de "grupito" que han aparecido para la concesión de proyectos I+D en la última convocatoria ministerial. No soy experto en leyes, pero dudo mucho de que sean legales. Hablé sobre esto en otro artículo de mi blog: http://garciala.blogia.com/2006/101902-esto-apesta.php
Claro que es posible que este asunto caiga fuera del ámbito de actuación de vuestra asociación. Ya hay bastante faena con el tema que habéis elegido, o que os ha elegido.
Qué raro. Si se mira esta memoria de postgrado (PDF), dice que en este programa (oficial y de una universidad pública) sólo podrán dirigir tesis los señores que pertenezcan a unos equipos de investigación determinados. Lo cual contraviene la LOU (PDF) cuando dice (Art. 56.1) que todos los profesores titulares y catedráticos tienen plena capacidad docente e investigadora. Contraviene también la normativa interna de la Universidad de Zaragoza, que establece estos otros criterios para la dirección de tesis (nada de participación en los proyectos de investigación de los catedráticos). Contraviene los Estatutos de la Universidad (PDF), que dicen que la pertenencia a grupos de investigación no puede ser criterio excluyente (para recibir recursos de investigación—cuánto menos, supondría uno, para estar capacitado administrativamente para la docencia en programas oficiales o la dirección de tesis). Y contraviene el dictamen de la Comisión de Doctorado de la Universidad.
Que contraviene estas normas lo sabe muy bien el presidente de la Comisión de Postgrado (o sea, el Rector de la Universidad de Zaragoza, y por delegación el Vicerrector) porque se le hizo llegar un recurso contra este programa de postgrado (del cual se habla aquí).
Y sin embargo, la Comisión de Postgrado emite hoy este informe (PDF) donde puede apreciarse que todo está perfecto: informe positivo hecho con tiralíneas, y especificando en el punto clave que "¿se cumplen los criterios para dirección de tesis y trabajos?— SÍ". Pues lo siento, pero yo opino que es más bien que NO. Y no se cumple, además, la Ley Orgánica de Universidades, aunque eso no lo pregunte el cuestionario del informe. ¿Será este informe positivo de la Comisión de Postgrado una respuesta al recurso? No creo que haya de tomarse como una respuesta negativa implícita... de momento. La universidad funciona bastante a piñón fijo, y da curso a los papeles de modo cansino, sin examinar mucho el fondo de los asuntos a menos que se vea obligada a hacerlo. Es decir, si se contesta el recurso, se anulará esta decisión de la Comisión de postgrado, y la del Consejo de Gobierno también si aprueba los postgrados presentados en su próxima reunión. Entretanto, todo el mundo procura mojarse lo menos posible... y que nos gobierne la Asesoría Jurídica, que es la única que sabe de leyes.
Entiendo esta manera de proceder—digo que la entiendo, porque conozco la Universidad. Entiendo también que desde el punto de vista de los proponentes del postgrado, que creen que cumplen la legalidad (?—corramos aquí un tupido velo de duda)—se vea como el proceder más adecuado. Ahora bien, me opongo a esta manera de actuar, y al informe de la Comisión de postgrado, en tanto que firmante del recurso presentado. Pues a la espera del informe jurídico y de la posible respuesta del Rectorado al recurso, lo que hace la Comisión de Postgrado es dar por buenos los criterios de este postgrado, que incumplen las normas, informando de que a su entender sí cumplen las normas. Producen un informe que ni sabe ni contesta sobre el recurso que conocen, y que no entra a valorar los argumentos que allí se presentan. Y eso me perjudica: a mí y al buen hacer en la Universidad. Porque de optar el Rector por el silencio administrativo, resulta que aquí no ha pasado nada, ni nadie en la Universidad ha opinado nada, en los órganos relevantes, sobre el meollo del tema: a saber, si sólo han de poder dirigir tesis doctorales los doctores que estén en proyectos de investigación dirigidos por los coordinadores del postgrado. Es que dicho así suena patético y absurdo—es que lo es. No hace falta tener un doctorado en leyes para verlo. Son unos criterios para dirección de tesis que no se han visto hasta ahora ni en las tiranías orientales. Sólo les falta poner nombre y apellidos de los interesados en lugar de normas, o especificar dónde han de tener el lunar quienes aspiren dirigir tesis. Y ahora con el marchamo de Calidad que les ha endosado la Comisión de Postgrado, ¡PLAS!, —siguiente.
Desde luego, de aprobarse los postgrados a nivel de Universidad, el asunto irá a contencioso administrativo ipso facto, sin esperar a una hipotética respuesta al recurso, ni a que el silencio administrativo nos juegue la mala pasada de hacer transcurrir los plazos de recurso en los tribunales.
El tiempo que se pierde con este acoso administrativo de los corros de influencia. Atacan primero, y así atacan dos veces, y te hacen perder el tiempo deshaciendo intrigas que nunca dan lugar a una sanción. Si no tuviera yo que estar redactando recursos contra normas abusivas que nos quieren hacer tragar los poderes fácticos (catedráticos y directores de proyectos) con cuchara y cucharón, pues estaría estudiando Filología Inglesa, que es para lo que me pagan. Pero nada. Lo triste es cuando las instancias superiores prefieren dar paso libre a quien va apartando a la gente del camino a empujones y contraviniendo la normativa. Now it's the time for your tears, que decía Bob Dylan.
En septiembre pedí un complemento salarial por mejora a la docencia, y ahora me llega la resolución de la ACPUA, o sea, la Agencia de Calidad y Prospectiva Universitaria de Aragón, nuestra ANECA local, que es quien determina. Y es moderadamente positiva, o sea que algún eurillo me darán. Me han puesto un 1'4 sobre 2; o dicho de otra manera (puesto que teniendo encuestas positivas ya tenía asegurada la mitad, un punto) que de otro punto que me podían dar por actividades de mejora e innovación docente, me han dado 0'4. Será sabio, creo, reducir mi tiempo dedicado a estas actividades a un 40% del que le he venido dedicando... y destinar a menesteres más provechosos el tiempo no perdido.
Tampoco sé cuánto me van a pagar de complemento. De esos detalles insignificantes no me informa el escrito que me ha llegado; habrá que esperar a recibir la nómina, que es ya un galimatías de complementos girando en torno a un sueldillo de mil euros (1069 euros, con 62 céntimos, para titulado superior doctorado funcionario nivel A en nuestro rincón de la administración). Más se vale de los complementos... Pero mejor preparar la dura jubilación, creo, que seguir acumulando complementos evanescentes.
Ahora, que para mileuristas, los asociados. Y divide eso por la mitad, porque sólo les dan medio contrato. Y sin peldaños ni trienios, que no son funcionarios. ¿Será esto la universidad de Calidad de la que habla la ministra—o igual era caridad y entendí mal?
Gracias a los blogueros universitarios de Fírgoa que me han colgado otra vez una cosa en portada, esta vez la nota sobre evaluación en la universidad que pasé ayer: "La evaluación evaluada." Era mayormente, recuerdo, una visión crítica que nos ha hecho llegar la UGT. Hoy nos pasaba Comisiones Obreras una intervención ante la Comisión de Educación del Congreso donde se expresaban similares temores de que la evaluación de calidad universitaria se convierta en un fin en sí mismo que vaya a distorsionar la propia actividad de la universidad...
Y cosas aún más interesantes pueden encontrarse en la portada de Fírgoa. No os perdáis las conclusiones del congreso que se ha celebrado sobre corrupción, acoso y endogamia en la Universidad, expuestas por su organizador Guillem Bou: "Investigar la Universidad: Una tarea restringida". Para muestra un botón:
Corrupción y acoso, por lo general, van unidos a la casuística universitaria. Es decir, no existe la figura del ‘corrupto simpático’ o delincuente popular tipo Robin Hood. Al contrario, se trata siempre de personas ambiciosas en extremo, sin ningún tipo de empatía por el prójimo, tendentes al abuso reiterado de poder y capaces de cualquier crueldad. En esta tesitura, por tanto, la persona corrupta acosa sin piedad a todos aquellos testigos no participantes de sus corruptelas y, por añadidura, a cualquier persona mínimamente creativa, honrada o con un mínimo de conciencia personal o profesional.
Los casos de corrupción son tremendamente complejos; ello se debe a los múltiples recursos financieros a que da acceso la vida universitaria y al poco control sobre los mismos. Además, se dispone de un marco legal claramente insuficiente para perseguir la corrupción ya que las leyes, quizá malentendidas bajo el pretexto de la ‘autonomía universitaria’, garantizan la impunidad de quien corrompe.
La situación de corrupción en la asignación de plazas en la universidad pública española no es, en absoluto, nueva. Se remonta quizá a sus orígenes y, como muestra, disponemos de un artículo impagable del mismísimo Ramón y Cajal en el que opina que “la situación no tiene manera de ser arreglada”.
Pues seguro que Ramón y Cajal lo tenía bien estudiado... así que es desalentador.
Otra noticia interesante recogida en Fírgoa: un documento de trabajo del Ministerio sobre la reforma universitaria en curso que tantas vueltas nos ha hecho y nos hará dar: "Aclaraciones sobre el documento de 26 de septiembre de 2006: La organización de las enseñanzas universitarias en España" Lo de "aclaraciones" suena prometedor, pero lo cierto es que hay cosas que siguen sin estar nada claras. Por ejemplo: ya creíamos que con la reforma del registro de titulaciones se había alejado de momento el fantasma de la supresión de Filología Inglesa (y otras titulaciones). Ahora vuelven tímidamente asomando las orejas los Libros Blancos aquellos de la ANECA, que serán criterios, no se sabe si requisitos, para las nuevas titulaciones que se implanten. Con lo cual ¿volvemos a estar en las mismas? Recordemos que la ANECA (la necat en este caso) rechazó la existencia de un título de Estudios Ingleses, que están por tanto sin libro blanco... Tampoco queda nada claro si las titulaciones actualmente existentes y que no tengan Libro Blanco serán suprimidas, reformadas, amalgamadas, o qué. Hará falta una aclaración de la aclaración. Y quizá volver a desempolvar los silbatos y las pancartas, ay qué cruz.
Y he estado explorando la web con Google, con combinaciones de los términos "profesor" "titular" "experiencia" "investigadora" "acreditada" "doctor", intentando resolver un conundrum legal, pero sin éxito—o sólo con éxito en egorías, porque Google me devolvía a mi propio blog que debe ser uno de los pocos sitios donde se plantea el tema. A ver, la cosa es que la LOU exige para dirigir tesis que el director tenga "experiencia investigadora acreditada". Allí está hablando de doctores directores, no de catedráticos ni de profesores titulares, ni nada similar sobre los cuerpos docentes universitarios, porque este punto también es aplicable a las universidades privadas. Bien, el Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza dictaminó que tienen "experiencia investigadora acreditada" a estos efectos quienes tengan un sexenio o tramo de complemento salarial investigador reconocido. O méritos comparables (pues sexenio o tramo sólo lo pueden tener los funcionarios).
Y mi duda es: ¿no se contradice esto con otro punto muy claramente expuesto de la LOU, aquél donde sí habla de los cuerpos docentes universitarios, y dice, cito: "Los Catedráticos y Profesores Titulares de Universidad tendrán plena capacidad docente e investigadora". ¿Acaso no incluye esta "plena capacidad investigadora", por definición, la dirección de tesis doctorales? La ley no considera oportuno introducir ninguna matización ni limitación en este punto. Creo que es un asunto que se va a tener que plantear nuestra Universidad, no vaya a ser que la normativa emanada del Consejo de Gobierno contradiga a la LOU.
Ah, y otra noticia de la ANECA (ultima necat). Es posible trabajar desde hace quince años en la Universidad, sacarte hace años tu título de doctor, tener todos los informes de docencia de tu centro positivos, teniendo tus publicaciones, un libro recién salido en una excelente serie de tu campo de estudio, bien reseñado... y es posible, digo que te den informe negativo de la ANECA para poder presentarse a concurso a una plaza de contratado doctor. (No sé si se entiende: es que ni siquiera puedes presentarte a concurso a competir con otros ciudadanos a sacar una plaza de profesor no permanente de la categoría que vienes ocupando desde hace años). Es lo que le ha pasado a un compañero nuestro. Claro que también se lo habían cargado injustamente en unas oposiciones antes, y eso igual marca. ¿Será que le pasaron la mota negra?
En fin, que esto es lo que se llama hacer atractiva la carrera docente.
Me refiero a la "RESOLUCIÓN de 29 de septiembre de 2006, de la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación, por la que se hace pública la convocatoria de ayudas para la realización de proyectos de investigación, en el marco de algunos Programas Nacionales del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2004-2007" (PDF aquí).
Lo que apesta no es que haya programas de subvención a la investigación, ni las cantidades destinadas a las humanidades (que serán como siempre, imagino, irrisorias). No, me refiero al planteamiento general sobre quién puede recibir las ayudas. Hay tres tipos de acceso, a cual más apestosillo cuando se estudian los criterios de cerca. El primero:
A. Proyectos para jóvenes investigadores de talento, con contribuciones científico-técnicas relevantes y prometedoras y con líneas de trabajo diferenciadas e innovadoras; los requisitos exigidos a los investigadores principales que presenten proyectos en este eje son: 1) tener como máximo 40 años en el año en curso de publicación de esta resolución de convocatoria; 2) no haber sido investigadores principales de un proyecto financiado previamente dentro de una convocatoria del plan nacional de I+D+i; 3) solicitar dedicación única al proyecto solicitado. Se considerará no adecuado al espíritu de este tipo de proyectos las peticiones que supongan una fractura de grupos previos y que mantengan y dupliquen la misma línea de trabajo, con objetivos y técnicas similares. Bien, o sea que estos jóvenes lumbreras, estos mirlos blancos, tienen que aterrizar del extranjero, impolutos por el contacto con otros grupos de investigación aquí. Por ejemplo, alguien que trabaje en nanotecnología cristalográfica, suponiendo que tal cosa exista, y esté contaminado por haber colaborado con algún grupo de investigación subvencionado, y desee formar grupo aparte porque disienta de la manera en que se lleva la investigación en su grupo, está marcado como persona non grata para la convocatoria. Si te sales del grupo... allá tú. Nadie te va a financiar, por joven y prometedor que seas. Bueno, lo de los jóvenes de 40 años, me callo por interesado (tengo 45 y podría despotricar un poco... desde luego no hay convocatorias específicas para gente entre 45 y 50, y no veo por qué no podría haberlas)—pero desde luego si a los 40 no diriges tu propio proyecto, seguro que no lo vas a dirigir en la vida con los criterios que aquí te preparan. Eso sí, tendrás que aterrizar como algo nuevo y sorprendente, the new kid in town, como Cristo entre los Doctores. Vamos a la modalidad B:
B. Proyectos para grupos de trabajo usuarios tradicionales de esta convocatoria. No se aplica ninguna condición específica, salvo las genéricas de la convocatoria que se expresan en los correspondientes apartados. Este eje se corresponde con la convocatoria general, que será una opción estratégica para los grupos de investigación y tendrá unos niveles de calidad similares a las de los otros tipos de proyectos. Traduzco: tened y se os dará. Los usuarios tradicionales son bienvenidos; los otros, NO. Esta convocatoria fomenta el mantenimiento de grupos estables. Algo que suena a loable, y probablemente lo sea en muchos sentidos, pero a cambio perpetúa:
- La falta de innovación, es decir, la falta de investigación de calidad—hablo de las humanidades, que es lo que conozco. Se investiga aquí en ciencia normal, que diría Kuhn, se prima la continuidad con lo ya hecho. Los usuarios tradicionales seguirán con sus tradiciones, de eso poca duda cabe. Y en ciencia dura (física-química-ingeniería-etc. etc.) puede que la cosa tenga su lógica. Allí la gente firma los artículos en equipo, y los hace en equipo. Porque trabaja en equipo. Porque son importantes los resultados replicados, controlados, exactos, con procedimientos estandarizados, impersonales. Aunque a cambio quizá se pierdan iluminaciones rompedoras del paradigma; posiblemente compensa el progreso estable y medido; al menos no conozco a científicos que protesten contra el trabajo en equipo (sí contra algunas servidumbres específicas de cada equipo...). En cambio, cuando a las humanidades se les aplica el mismo rasero y los mismos impresos de solicitud, el fiasco es total. Se crea investigación mecánica, o colaboración ficticia. En las humanidades es esencial la interpretación del caso único, la investigación creadora y sin cuadrículas ni instrumentos de medida que estandaricen el resultado. Es la investigación más característica de estas disciplinas, la más valiosa, la de más calidad. En humanidades los artículos se firman individualmente (aunque luego se agregen como labor de equipo en el impreso). Y los grandes humanistas siempre han investigado solos. El mismo planteamiento por el cual se saca una convocatoria única y cuadriculada para ciencias y humanidades es un procedimiento antihumanístico. Es, eso sí, profundamente oficialista, oficinista, administrativista, y, para los "usuarios tradicionales", repetitivo. Justo lo que no deberían ser las humanidades jamás.
- Perpetúa también el feudalismo. Ya hemos visto en el punto A que los miembros de los equipos (pongamos, por simplificar, los profesores titulares) han de estar atados y bien atados al grupo. El que se mueve no sale en la foto. Hay que estar año tras año en el orden jerárquico establecido, y produciendo para el jefe. Porque, ¿se piensan ustedes que los grupos se van turnando la jefatura de grupo, que tienen tan buen fílin y tanto compañerismo de equipo que este año dirijo yo y el año siguiente tú? ¡Ji ji ji....! Si es que los privilegios que la LOU no da a los catedráticos, se los van arrogando luego entre líneas, y así la Universidad sigue siendo la que era, con los usuarios tradicionales.
- Perpetúa los intereses creados. Los contactos entre los interesados de siempre y las comisiones (también un petit comité de catedráticos, al fin y al cabo). La acumulación de recursos año tras año en poquitas manos, que lleva a malos hábitos y despilfarro—despilfarro por unos sitios, y carencias por otros. Lleva también al desarrollo de maniobras establecidas en las universidades, a resultas de las cuales se utiliza la pertenencia a grupos como un salvoconducto para muchas otras cosas. Y por allí pasamos a las tergiversaciones de las normativas, para favorecer a los grupos; a las dinámicas de apoyo mutuo por parte del fosilizado grupo contra quienes no pertenecen a él. Se estimula la lucha de partidos (partidillos casposos) en los Consejos de Departamento. Etc. etc. etc.
- Ah, he identificado "catedráticos" con "investigadores principales", y "profesores titulares" con "curretas de a pie". Una simplificación grosera, lo reconozco. Ahora bien, que si no lo son (catedráticos, investigadores principales), tranquilos, que pronto lo serán. Porque ya cuidarán los catedráticos de promocionar al cuerpo a los primus inter pares. Y los que no dirijan equipo van a tener muy pocas oportunidades de hacerse catedráticos; al menos si les dicen lo que me dijeron a mí en la Infausta Oposición: que si bien había participado en muchos proyectos, no había dirigido ninguno. Humm.... El Dedo no me había señalado, es cierto.
C. Proyectos para grupos con líneas de trabajo en la frontera del conocimiento y resultados previos de calidad, así como con una trayectoria acreditada y solvente dentro de la comunidad científico-técnica nacional e internacional. Para poder solicitar este tipo de proyectos, el investigador principal deberá haber realizado previamente, como tal, al menos 5 proyectos del Plan Nacional financiados dentro de este mismo tipo de convocatoria (no se consideran válidas otras convocatorias del plan nacional como las denominadas: acciones especiales-complementarias, ni los proyectos complemento al programa marco de la UE, ni proyectos PETRI, PROFIT, FEDER, OTRIS, P4, ... ( .... ) etc etc etc etc... (....) También será posible solicitar este tipo de proyectos cuando se unan dos o más grupos de trabajo en un proyecto único y cada grupo haya tenido al menos 4 proyectos previos con el mismo investigador principal, en las condiciones anteriormente reseñadas.
Bueno, la idea de los C parece que es hacer grupos más fuertes y consolidados con los ya existentes. En la frontera del conocimiento (aunque no especifica si es la frontera de aquí o la de allá). Obsérvese el énfasis en la identidad personal e intransferible del investigador principal. Son proyectos no para equipos, sino para Investigadores Principales y su séquito. Aquí está claro que dependes de tu Señor; si tienes la desgracia de que se te jubile antes de que complete cuatro proyectos, no eres nadie; no pasarás al grupo C, lástima de vasallo, si no oviere buen señor. Ojo que estamos hablando de proyectos que suelen durar cuatro años, y en un sistema establecido no hace tanto tiempo; es decir que cinco proyectos por cuatro igual a veinte años: catedrático a los cuarenta pongamos (optimista) más veinte años de proyectos, todos bajo control continuado... sesenta años. Estamos hablando de un grupito de gente reducidísimo. Mirad quienes son los quinqueproyectistas, y veréis quiénes buscan asegurarse llegar a la jubilación (y pasar a eméritos si pueden) bien aupaditos por sus militantes de base, y sin ningún acelerado que se les vaya a subir a las barbas... Incluso no costaría mucho ver quiénes en concreto han redactado o inspirado la convocatoria ésta, que apesta.
Algo es algo. No, quiero decir que únicamente me pagan las clases, las horas efectivas en las que estoy dentro del aula. No me pagan ni las horas de preparación de clases, ni las reuniones y papeleos, etc., ni por supuesto la investigación...
Eso suponiendo que tenga un sueldo de dentista, claro. Qué menos, no, un profesor doctor en la Universidad, que cobre como un dentista. Y cobro como un dentista, en efecto... suponiendo que me paguen únicamente las horas de clase, y a mitad de precio las tutorías. Pongamos 48 horas al mes, a una media de 50 euros la hora.
Hoy mi dentista me ha cobrado más de 400 euros por tres horas (cortas) de trabajo. O sea que sale, descontando un tanto para material... a unos 100 euros la hora. Pongamos 25 para cada una de las dos enfermeras y 50 para el dentista, por hora. Corto se lo fío.
50 euros de sueldo de dentista por hora efectiva, multiplicado por 48 horas de un mes, dan 2400 euros. Que es, efectivamente, mi sueldo mensual, todos complementos incluidos.
Es decir, que no sólo cobro como un dentista, sino que tengo un horario privilegiado, que ya lo querría un dentista: sólo trabajo unas 12 horas por semana, lo dicho, 48 horas al mes. A cambio, el dentista, si trabaja pongamos 25 horas semanales, se saca cinco mil euros al mes, eso sí.
O sea, que trabajo como un dentista pero sólo doce horas por semana, y el resto de mi supuesto horario de trabajo, hasta 36 horas semanales, pongamos, yo me estoy tocando la barriga. Otras doce horas debería estarlas dedicando supuestamente a preparación de clases, y otras doce a investigación... por redondear. Pero de eso nada. Yo en las clases improviso, suelto lo primero que se me pasa por la cabeza, o leo del libro de texto. E investigar, ja, aquí investigan quienes tienen proyecto. Bueno, a mi nivel, quienes son directores de proyecto; porque en la oposición que me suspendieron me afearon NO que no tuviese participación en proyectos de investigación (que tenía, y mucha) sino que no hubiese dirigido ninguno. Ácabáramos. Quienes no dirigimos proyecto no investigamos, en realidad. Y en cualquier caso, todo lo que publiquemos no tiene validez si no va acompañado por el marchamo de la investigación oficial: "este trabajo forma parte del proyecto bla bla bla, subvencionado por la DGYCIT, con código PSF2006-48". Investigación-ficción la que no va subvencionada, hombre. Entretenimientos de cada cual; como si me da por hacer blogs. ¿Que invierto ese tiempo en prepararme y acumular méritos para la siguiente oposición? Vale, pues eso que llevo por delante. Pero es cosa mía, un pasatiempo útil, o a lo más algo que si se encuentra aprovechable puede ser compensado con una zanahoria para que lo siga haciendo... un complemento salarial, que me sale como si me pagasen seis horas extra al mes. A sueldo de dentista, digo... ay, no, que ya he dicho que ya lo he incluido en los cálculos del sueldo; habría que revisar mis cuentas a la baja. No cobro como un dentista, pues. Y desde luego le echo más de seis horas al mes, no sé si me explico.
Esto de que me pagan únicamente las clases, a sueldo de dentista (o de fontanero, que tampoco es malo), hace comprensibles algunas cosas que si no serían muy anómalas. Por ejemplo, la absoluta prioridad dada a las clases sobre cualquier otra actividad—no queda duda de para qué te contrata la institución. Aunque se hable mucho de la investigación, etc., lo que va a misa en la universidad y hace que todo gire a su alrededor es el Plan de Ordenación Docente. Lo demás, gaseosa y retórica. Se espera que estés como un clavo en las clases, y (con un poco más de flexibilidad) en las tutorías; pero de lo que hagas el resto del tiempo no hay control institucional alguno. Y cómo lo iba a haber, si en realidad es tu tiempo libre, que no está pagado.
También así se entiende que aunque la universidad supuestamente me contrata para labores de docencia e investigación, en realidad no destina ninguna partida fija a investigación... ni un duro, pues yo sólo tengo un presupuesto fijo (y muy escaso) de gastos de docencia. Quien quiera investigar, lo dicho: que se pida proyecto y entonces sí investiga. Si no, no: lo han contratado para dar clases, y que se dé con una piedra en los dientes, que en Argentina los profesores dan las clases gratis. Bastante favor nos hacen con dejarnos presumir de profesores universitarios... a unos mileuristas añosos y con ínfulas (pues mileurista soy de sueldo, si descuento los complementos). A unos tíos que no llegamos ni a fontaneros... ya nos vale.
(PS: La que se ha montado en Francia cuando han cogido a la candidata Ségolène Royal, dejándose grabar en público diciendo que quiere hacer fichar 35 horas semanales a los profesores en sus centros... vía Loïc Le Meur ).
Las diferencias que se están introduciendo en el procedimiento de acceso a los cuerpos docentes universitarios pueden verse en este PDF que compara la redacción de la LOU antes y después de su reforma (ver artículos 57 al 66). Ya comenté algún aspecto de esta reforma hace algunos días. Hoy me voy a centrar en el asunto de las acreditaciones—que me disgustan casi casi tanto como las habilitaciones. Podíamos preguntarnos, por ejemplo, por qué, no se requieren acreditaciones previas para ocupar ministerios, subsecretarías generales, etc. — y a esos cargos se permite el acceso de cualquier nominado a dedo por el pasillamen del partido. ¿Igual es que no era democrático acreditarlos previamente, o qué? Desde luego sí que les alteraría la lógica del corralito, y mucho... ya que no han tenido que hacer ni siquiera concursos de méritos para llegar a ponerse a tiro de un cargo.
Cuando yo me presenté a mi última oposición, todos los Profesores Titulares estábamos habilitados de oficio para presentarnos a las oposiciones a cátedras. Esa fue de las últimas oposiciones a cátedras por el sistema pre-LOU; con la entrada en vigor de la LOU, de la noche a la mañana quedó todo el mundo inhabilitado. Ah, amigo. Los que una semana antes podían concursar, ahora ya no podían. No sé si técnicamente hablando es ésta una ley con efecto retroactivo, pero desde luego a efectos prácticos no hay duda. Se creó un cuerpo virtual intermedio entre los catedráticos y los titulares de universidad (y otro entre los titulares y los no titulares, claro): los habilitados, cuerpo fantasmal que ocupaba plazas fantasmales y sin sueldo. Las plazas eran (son) muy reales en otro sentido: se convocan plazas de habilitaciones limitadas según el número de plazas "de verdad" que quieren cubrir las universidades. ¿Lógico? Pues podría parecer que sí, pero....
... la lógica perversa de este sistema (y digo perversa no sólo por sus elementos de círculo vicioso, sino porque se hizo a conciencia, cuando se veía venir de lejos lo que iba a pasar)—la lógica perversa, digo, se verá con este ejemplo práctico de mi universidad. Como digo, me presenté a cátedras, pero la plaza (¡ay!) no se cubrió. Vale. Debería haber pasado al nuevo sistema, y generar una plaza de habilitación, para luego cubrirse, ¿no? Pues no. La universidad no quiere (va contra su política) sacar la plaza a concurso, y prefiere guardarla en salmuera, en tanto no haya un habilitado de la propia universidad que pueda cubrirla. Vamos, ¿que no querías endogamia, que para eso dicen que pusieron las habilitaciones? Pues toma taza y media. Allí sigue la plaza de cátedra que digo, durmiendo el sueño de los justos, tres años después de la última prueba y siete u ocho años después de haber quedado vacante.
Las habilitaciones han quedado desacreditadas. Demasiada gente en movimiento para pocas plazas, alteración de la docencia, sistema costoso y engorroso... ¿pero es que no tenía un superior con talento el destalentado que propuso el sistema? No, no lo tenía, había que morir al palo. Vale, ahora se suprimen las habilitaciones, pero los profesores de los cuerpos docentes universitarios no quedan por eso habilitados. Tendrán que seguir pasando dos tandas de exámenes para acceder a una plaza. Se introducen las acreditaciones, con lo cual de estar inhabilitados hemos pasado a estar desacreditados. Necesitamos acreditación. (Es curioso, insisto, que los políticos que redactan estas normas no necesiten ellos nunca acreditación para nada, pero sí se la exijan a quien ha de tener titulaciones y oposiciones y currículum bien nutridito para estar donde está. Aquí pasa como con sus sueldos: generosidad inexplicable para consigo mismos, y otra vara de medir para quienes han pasado el tiempo formándose como especialistas en lugar de ascender por la vía supersónica del dedo partidario).
Dos ventajas parecen tener las acreditaciones sobre las (casi) antiguas habilitaciones. La primera, una quizá de doble filo: no hay prueba presencial. Se valora el currículum del candidato, con lo cual es más cómodo para todos... pero las protestas y recursos se van a multiplicar, supongo. La segunda, que no hay un número limitado de "plazas". Así, es previsible que se acredite más gente de la que venía habilitándose. Se mantiene el concurso de acceso a la plaza en la universidad, claro... y ahí va a ser la fiesta de la endogamia. Con la mayor autonomía de la universidad, mayor flexibilidad de criterios, y candidatos todos acreditados, de casa y de fuera, pues poca duda va a haber de cuál es el candidato más conveniente y más adecuado a la línea de trabajo del departamento, ¿no? Bueno, eso si goza de las bendiciones del tribunal, que si su departamento se lo quiere quitar de encima, también lo va a tener fácil. En suma, preveo más endogamia y más perpetuación del feudalismo, todo bajo la garantía protectora de la acreditación.
Máxime cuando se ha suprimido una pequeña cláusula que daba un poco de chicha a las fantasmales plazas de los habilitados. En la redacción original de la LOU, los tribunales de la prueba de acceso (la oposición de verdad, en la universidad) podían dejar la plaza vacante un año, pero al segundo año la tenían que cubrir si se presentaba un candidato habilitado. Aunque no les gustase, porque estaba habilitado, toma ya. Ahora en cambio, no. Puedes estar todo lo acreditado que quieras, pero si el tribunal estima (con su intocable discrecionalidad técnica) que no eres adecuado para la plaza, no te servirá ni el currículum ni la acreditación ni el Nobel de medicina. Ni el primer año ni el segundo.
Esto me recuerda que sí que había en las viejas oposiciones un informe preliminar donde el tribunal expresaba su opinión sobre el currículum del candidato, previamente al primer ejercicio. En mi caso, en la cátedra que quedó vacante, todos los candidatos fuimos valorados positivamente por el tribunal, es decir, que teníamos en principio, a juicio del tribunal, el currículum esperable para ocupar una plaza de cátedra (una especie de habilitación sobre el terreno). Ello no impidió que en la oposición a la que me refiero luego ninguno de los candidatos superase la primera prueba (y eso que teníamos todos sexenios de investigación, otro dato indicativo). O sea, que discrecionalidad.... a discreción. Y ahora, parecido. Los acreditadores y acreditados, que canten misa si quieren, porque quien decide sobre la adecuación de un candidato es únicamente el tribunal de la segunda prueba, "en la casa". Y las reclamaciones no serán solventadas por una comisión específica del área de conocimiento, con lo cual la discrecionalidad técnica quedará intocable. Y baremos.... eso es para las plazas de asociado, hombre, eso de contar puntos. Aquí, en las oposiciones a titular o catedrático, funciona mejor la inspiración general del tribunal, la atmósfera, nada baremable, en todo caso. El mismo currículum puede valer un 10 o un cero, según respire el tribunal. Toma ya criterio técnico.
Todo esto poca traza lleva de cambiar con la nueva ley. La reforma de la ley no añade garantías objetivas para que sea el candidato con más mérito y preparación quien obtenga la plaza. En todo caso suprime algunas posibles garantías, y convierte el primer examen en un mero trámite vacío de contenido frente al segundo—un trámite que puede que te acredite, pero desde luego no te habilita para nada.
Ahora que, de todo este proceso de reforma en las oposiciones, lo más pasmoso ha sido ver cómo los cuerpos enteros de profesorado universitario (menos los catedráticos, que ya han hecho el último examen) han aceptado sin chistar su inhabilitación y desacreditación en masa por decreto-ley. Sin movimientos de protesta, sin extrañarles siquiera. Debe ser porque ya saben que se trata, antes y después, básicamente de aguardar turno, estudiar la correlación de fuerzas y ubicarse correctamente. Que las barreras, por muchas que haya, se alzarán al paso del Elegido, y que lo más seguro bajo cualquier sistema es saber quién manda y estar en el corrillo adecuado; lo de escuernarse a trabajar sin más es, pongamos, secundario, por no decir irrelevante. Vamos, igual que si fuésemos todos para ministros.
Nos han colgado en la página web de la universidad un PDF comparando la redacción de la LOU anterior y posterior a la reforma. Sería interesantísimo escribir un largo post comparando las dos versiones, pero no me va a dar el cuerpo de sí.
Ya hay movidillas con la nueva ley; por ejemplo se iba a hacer una reconversión precipitada de profesorado no permantente a colaboradores (más estables) antes de que desapareciese esa figura, pero el Rector la ha aparcado en el último momento. Como que se iba a ver demasiado el plumero... La nueva ley también busca limitar más aún el "coladero" de profesores asociados. Y exige a las Universidades Privadas un 50% de Doctores, en vez de un 25%... o sea, que haya menos academias de formación profesional disfrazadas de universidades.
Es interesante la sustitución de las infaustas habilitaciones por acreditaciones (Art. 57). La madre del cordero es que las acreditaciones no son presenciales y sobre todo que no tienen número limitado de plazas (bueno, de pseudo-plazas).
Los cuerpos docentes de funcionarios quedan reducidos a dos: Profesores Titulares de Universidad y Catedráticos de Universidad, sin funciones diferentes (aparte de las de selección del propio cuerpo) excepto en que los catedráticos pueden aspirar a ser rectores. Y el sueldillo, claro; eso va implícito. El caso es que al margen de estos dos cuerpos seguirá habiendo otros (y eso sin contar los cuerpos a extinguir..., ni los distintos cargos que ocupen, claro). Por el precio de dos, existen al menos estos cuerpos con funciones y capacidades diferenciadas:
- Catedráticos - Profesores titulares acreditados para Catedrático - Profesores titulares sin acreditar, pero con "plena capacidad docente e investigadora" (Art. 56) de verdad. Y además están los Doctores acreditados, no funcionarios, con más de ocho años de antigüedad, que pueden pedir la acreditación para Catedrático (Art. 60). (Vamos, que los doctores de la universidad privada se podrán presentar a catedráticos directamente). - Profesores titulares sin acreditar y sin "aptitud científica y docente" reconocida (medida actualmente en sexenios, mientras no se alteren los Reales Decretos de postgrado). Estos quizá no puedan ni dirigir tesis doctorales, es decir, en realidad no tienen la "plena capacidad docente e investigadora" que supuestamente les concede el Art. 56. Y en mi departamento, si no tienen un proyecto de investigación en curso, tampoco la tendrán por muchos sexenios que tengan. (Es la norma que nos han vendido nuestros catedráticos, y que yo he recurrido). Veremos lo que dura esta norma, y veremos lo que duran los actuales Reales Decretos de Grado y Postgrado... De momento, con el sexenio y la acreditación, ya estamos lo bastante entretenidos como para no dar mucha guerra con la carrera docente. Peleando por zanahorias. Por cierto, que el sexenio se ha evaporado en esta ley como criterio (yo firmé un manifiesto contra el uso de los sexenios como criterio para dividir pseudo-cuerpos dentro de los cuerpos universitarios). Pero sigue actuando el sexenio como una titulación suplementaria en las prácticas internas de selección de la universidad, y a través de su presencia fantasmal en los Reales Decretos.
Hay otros cambios graciosos, como el referente al "pelo de investigación" del antiguo artículo 52 en este PDF. Menos mal que han cambiado la redacción (¡que por suerte no era la original de la LOU!). Desaparece lo que decía la LOU de que el Rector decidirá sobre la situación administrativa y régimen disciplinario de los funcionarios. Más cosas... No me gusta nada el artículo 35 bis: que las Universidades deberán solicitar autorización a la Comunidad Autónoma para la implantación de sus enseñanzas. Me parece justificable hasta cierto punto en el caso de las públicas, aunque de hecho no: debería ser la Universidad el órgano de la Comunidad Autónoma encargado de determinar qué enseñanzas habrían de implantarse. Financiarse con fondos de la Comunidad... eso ya es otra cosa. En todo caso, en el caso de las Universidades privadas, no veo por qué han de pedir autorización para implantar tal o cual carrera, si lo hacen de acuerdo con las garantías establecidas por la ley y están revisados los estudios por el Consejo de Coordinación Universitaria. También sigue sin quedarme clara la diferencia entre estudios propios y estudios oficiales. Si un "estudio propio" se ajusta a las normativas oficiales de titulaciones, ¿podrá inscribirse en el catálogo de títulos oficiales aun cuando no sea financiado por la Comunidad Autónoma? Aquí no se ve por qué no.
Y en fin, que las cosas van a cambiar mucho. Pero para mí, más que nada, porque aparte de todo esto, a final de curso nos derriban el edificio donde tenemos los despachos y nos mandan durante tres o cinco años a ni se sabe dónde, a alguna sala común para cuarenta personas nos han dicho. ("¡Menuda catarsis!", decía ayer un colega cuando nos lo contaban en la reunión). Esto sí que va a ser un antes y un después. Se me van a quitar las ganas de pedir la acreditación, si es que las tenía.
¿Va a poder exigirse la pertenencia a grupos de investigación subvencionados como criterio eliminatorio para seleccionar funcionarios docentes en el postgrado?
Siempre se ha hablado de lo deseable que es la complementariedad y apoyo mutuo de docencia e investigación en la labor del profesor; aunque ciertamente es un desiderátum más fácil de cumplir en unas ocasiones que en otras.
En mi departamento, Filología Inglesa y Alemana, se ha adoptado una medida que pretende imponer una solución por la vía rápida para conciliar docencia e investigación. Se ha adoptado como criterio excluyente para poder optar a docencia de postgrado y para poder dirigir tesis doctorales el pertenecer a un equipo de investigación que actualmente tenga en curso un proyecto subvencionado. (Sólo valen los proyectos en curso, o sea, los puramente proyectos, no los resultados, ni proyectos anteriores cumplidos). Se requerirán, además, dos tramos de investigación para poder enseñar en segundo ciclo o poder dirigir una tesis.
Con lo cual se puede dar el caso de que un profesor que tenga tres tramos de investigación y un historial de participación en varios proyectos nacionales no puede enseñar en postgrado ni dirigir una tesis por no tener actualmente un proyecto subvencionado: porque, insisto, se ha hecho de esto un requisito eliminatorio de entrada, en lugar de un mérito baremable.
Esta decisión es de una más que dudosa legalidad, y va a ser recurrida ante la Comisión de Doctorado y ante el Rector. Las decisiones que adopte la Universidad al respecto serán sin duda ilustrativas sobre los límites de aplicación de la nueva normativa universitaria.
Sólo añadiré que es naturalmente la dinámica feudal y de apoyo mutuo de los equipos de investigación la que ha permitido que semejante despropósito sea aprobado en Consejo de Departamento.
José Ángel García Landa Departamento de Filología Inglesa y Alemana Facultad de Filosofía y Letras http://garciala.blogia.com
(Nota enviada hoy al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza).
Es el nuevo discurso sobre la universidad, propiciado por las autoridades académicas y aliñado con salsa boloñesa. Los profesores estamos de más. Somos un problema, un obstáculo para la reforma necesaria de la universidad, en realidad una cosa del pasado. La universidad con profesores es un modelo en última instancia medieval, llevado al ridículo en la época de la universidad masificada de la segunda mitad del siglo XX. Ahora, con la privada, ya hay más competencia entre las universidades, el aula está más tenue, y los alumnos ya no son la peste que eran cuando yo estudiaba, antes son un bien preciado a adquirir y atraer, una fuente de ingresos, clientes. El profesor en cambio sólo produce gasto; aquí hace falta una reconversión industrial. Antes se creía que el profesor tenía una función: hoy se sabe que es inútil. La universidad debe ser más interesante, más participativa, con alumnos activos que se procuran a sí mismos el conocimiento. El énfasis, nos dicen, ya no está en la enseñanza, en realidad no hay que "enseñar": es prepotente, y antipedagógico eso de enseñar. Deben ser los alumnos los que se autoeduquen en una moderna universidad con medios interactivos a su alcance, en centros de autoaprendizaje. ¿Podría pensarse que el profesor, si bien sobra como docente, es necesario como evaluador? Pues no, tampoco; el profesor es la causa del fracaso escolar, primero por sus métodos repulsivos, y segundo por el planteamiento erróneo de toda la cuestión. No se trata de poner cortapisas al proceso de autoeducación, sino estimularlo y valorarlo en lo que tiene de positivo. Luego el mercado de trabajo se encargará del examen final. No es labor del profesor anticiparse al mercado: más bien debería cuidar de subir las tasas de éxito académico, y hacer que su empresa, la Universidad, presente un balance positivo. No es que haya que imponerle un porcentaje determinado de aprobados, por decreto; en realidad todo suspenso es malo, y el espíritu a inculcar es más bien un cambio espontáneo de actitud, una autocrítica, un sentir con los tiempos que lleve al docente a entrar en sintonía con la nueva manera de hacer las cosas, y facilite al alumno el éxito académico que todos deseamos, el alumno por supuesto, pero quizá aún más las autoridades que hacen estadísticas. En realidad, para ser sinceros, el profesor no es un profesor. Será un experto en su materia, si quieren, pero... ¿profesor? Ja. Para eso le haría falta mucha más pedagogía; en realidad sólo los expertos en pedagogía deberían llamarse propiamente profesores. Los demás, al ICE. Les hace falta rellenar unos cuantos impresos previos al curso (y posteriores también) con planificación, objetivos, diseño curricular—pronto estarán informatizados, y el ordenador no dejará pasar ciertas cosas. La clave está en diseñar, y luego dejar que todo funcione solo, que autoaprendan los estudiantes con las actividades y el trabajo en grupo. En grupo, sí, porque la calificación individual es una herencia del pasado. Es mucho mejor valorar a la clase en su conjunto, ya se sabe que el trabajo en equipo es formativo y potencia la sinergia. Mejor que evaluar a los alumnos, de hecho, el profesor debería someterse a una autocrítica, valorarse a sí mismo, autoevaluarse, hacer informes sobre la adecuación de su propio diseño curricular, en función del éxito académico de sus alumnos. Aún más adecuado es que los alumnos evalúen al profesor; esa sí es una evaluación pertinente y que hay que potenciar. Mejor si contribuye a moderar un poquito los sueldos, con complementos de docencia que pueden utilizarse también estadísticamente como indicadores de la modernización de nuestra universidad. ¿Que se obtienen muchos complementos? Modernos que somos. ¿Que no? Eso que nos ahorramos. Mal invertido en todo caso está el dinero que se dedique a preservar una figura medieval, decimonónica, desagradable, autoritaria. ¿Quién quiere oír una lección magistral? Yo desde luego, no. Lo mejor sería diseñar adecuadamente unos sistemas de autoaprendizaje, o importarlos de los americanos, que ya tienen todo esto hecho, y que todo funcionase luego por sí mismo, únicamente con personal de administración y servicios, técnicos para revisar los cuelgues del sistema, o todo lo más unos animadores culturales, unos psicólogos de grupo, que hiciesen las pocas clases, digo clases, reuniones de trabajo con los alumnos, amenas y provechosas para todos. Y titularlos a todos en el período de tiempo establecido. Después de todo, ¿qué mayor estafa puede haber, en una empresa-universidad, que cobrarle a un cliente por un servicio que no se le presta, un producto-diploma que no se le entrega? Deberían devolverle el dinero, en ese caso. La Ministra ya nos anuncia que las Universidades serán financiadas en función de sus resultados académicos (inmediatos, se entiende). Las que produzcan fracaso serán lentamente estranguladas. A buen entendedor. En realidad, los estudios universitarios no tienen por qué ser difíciles, está al alcance de cualquiera ser un médico, arquitecto o filólogo. Si no se le ponen obstáculos, claro; si se introducen las reformas adecuadas en la metodología docente, y si se logra que capten el mensaje los profesores, esos anticuados personajes de dura mollera que para desgracia de la universidad aún siguen siendo muy influyentes en ella. Arrebatar la universidad a los profesores, y luego, en la medida de lo posible, expulsarlos de ella: he ahí un objetivo loable para administradores, pedagogos, rectores y ministros.
Me quedo pasmado leyendo una resolución tomada este verano por el Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza, sobre el reconocimiento de grupos de investigación. Según los Estatutos de la Universidad, ésta "podrá reconocer grupos de investigación a petición de los interesados, de acuerdo con los criterios elaborados por la Comisión de Investigación y aprobados por el Consejo de Gobierno". Bien, pues estos órganos se despacharon bien pronto su tarea veraniega, porque el Consejo de Gobierno aprobó por unanimidad "reconocer como grupos de investigación de la Universidad de Zaragoza a los grupos de investigación reconocidos por el Gobierno de Aragón en los que participen miembros de la comunidad universitaria" (Acuerdo de 6 de julio de 2006. BOUZ 08-06).
Entiéndase bien: sólo se reconoce a éstos, los reconocidos por el Gobierno de Aragón, y a ninguno más.
Bien, o sea que la Universidad de Zaragoza, centro crucial de la investigación en Aragón, no tiene criterios propios para determinar grupos de investigación, y se remite a los del gobierno. Vale, esto puede tener su lógica, reconocer a los que reconoce el gobierno que la financia, pero... ¿no tener criterio propio suplementario? ¿No es excesiva supeditación de la investigación universitaria a los criterios gubernamentales? ¿No existe un pequeño espacio en el que los fines investigadores de la Universidad se desligan de los del gobierno? Aunque sólo sea por eso de la autonomía universitaria. Bueno, pues no. Pero claro, podríamos pensar que se está evitando trabajo inútil, repetición, papeleo. Si los criterios del gobierno son buenos, y universitarios, y por qué no habrían de serlo, no es preciso que la Universidad repita el trabajo. Buena sintonía, etc. OK.
Peeeroo.... Resulta que a mí los criterios del gobierno no me parecen buenos. Será por mi experiencia personal quizá. En 2003 recibí esta respuesta cuando, ateniéndome a una convocatoria del Gobierno de Aragón para el reconocimiento de grupos de investigación (esos que ahora hace suyos la Universidad), solicité con otros profesores, siendo yo el investigador principal, el reconocimiento de un grupo "emergente" según la clasificación que hacían. (Traducción: emergente quiere decir que se dan por enterados de que existes, pero no te dan ninguna ayuda financiera). Se nos negó el reconocimiento, o sea, la existencia a coste cero para el gobierno, por criterios que no pueden calificarse sino como cerriles, ignorantes... y casi como una parodia malintencionada del momento político que vivimos en España. Cito literalmente el texto de la respuesta a la solicitud:
"Mediante Orden de 8 de Octubre de 2002, del Departamento de Educación y Ciencia, se convocaron las ayudas [JE!] destinadas a Unidades Operativas de Investigación de la Comunidad Autónoma de Aragón. En desarrollo de la citada Orden, la Comisión de evaluación de expertos, reunida en Zaragoza durante los días 14 y 15 de noviembre, realizó el primer reconocimiento tentativo.
A la vista de los resultados de dicha evaluación, y de conformidad con lo establecido en las bases de la convocatoria, le comunico lo siguiente: Primero.- Denegar la adscripción de su grupo a la tipología EMERGENTE. De acuerdo con las mencionadas bases, la presente convocatoria está dirigida a unidades grupos de investigación de la Comunidad Autónoma de Aragón. En su caso, dos de los miembros propuestos pertenecen a la UNED y la U. de Navarra, respectivamente, y no pueden ser considerados como investigadores del grupo. Debido a ello su grupo no puede ser reconocido como emergente al no alcanzar el mínimo de 4 miembros establecido. En su caso, dos de los miembros propuestos son estudiantes de últimos cursos que no pueden ser considerados como investigadores
lo que pongo en su conocimiento a los efectos de comunicación de la resolución de la citada convocatoria, teniendo un plazo de 7 días para, en us caso, efectuar las alegaciones que estime oportunas.
Atentamente, El Director General de Enseñanza Superior, Manuel López Pérez ([Sello:] Gobierno de Aragón, Departamento de Educación y Ciencia, 17 MAR. 2003, SALIDA nº 49597)"
He de reconocer que no presenté alegaciones (con lo cual igual hasta se presupone que estoy de acuerdo con la resolución). Acababan de suspenderme una manipulada oposición de cátedras y estaba hasta las cejas escribiendo recursos y alegaciones a "eso" (—escritos que quedaron todos sin respuesta por parte del rector Pétriz: silencio administrativo, que todo lo cura; buena solución a alegaciones, recursos, y denuncias).
El criterio, es, como digo, cerril y tribal. No se reconoce a un equipo de investigación como tal porque de los cinco investigadores dos son de centros de otras comunidades autónomas. Suponiendo que la UNED sea de otra comunidad, claro, detalle en el que sin duda no cayó el Director pero que tiene su chiste. En cuanto a lo de "estudiantes"... por supuesto los investigadores a que se alude eran licenciados y profesores de Universidad. No funcionarios, es cierto, y estaban a punto de leer la tesis doctoral, cosa que pronto hicieron con la máxima calificación—pero naturalmente tenían sus publicaciones y su línea de investigación, y por otra parte la convocatoria no decía nada de eso. Lo de "estudiantes de últimos cursos" es sencillamente una falsedad. Simplemente, quien hiciese este informe pasó a presuponer que sólo los Doctores tienen suficiencia investigadora, cosa que es falsa no sólo en términos reales sino también en el mundo especial de los términos administrativos.
Aquí hay una convocatoria más reciente en la que se aprecia la misma nebulosidad en cuanto al origen/adscripción territorial de los investigadores aceptables como tales: nos dice que "Son beneficiarios de esta convocatoria todos los investigadores que realicen su labor en los centros de investigación radicados en la Comunidad Autónoma de Aragón, adecuadamente agrupados".
O sea, que hay que agruparse con ARAGONESES. Un críterio político-autonómico-cerruzo donde los haya, un criterio de cachirulo a rosca y hago un corralillo. Comprensible, quizá, en el horizonte de unos políticos locales que tienen que venderse a sí mismos como aragoneses y promotores de lo aragonés por encima de todo lo demás. Pero esa idea de LOCALidad está reñida de entrada con la idea de UNIVERSidad. Y sin embargo la "Universidad" hace suyos estos criterios que supeditan a la política local la libertad política y administrativa necesaria para la investigación de calidad. De calidad real, no de calidad certificada por los políticos y sus chupatintas. Pero si los investigadores les dicen a los políticos y los chupatintas que les pongan ellos el criterio, porque los propios investigadores no lo tienen... apaga y vámonos.
Por otra parte, se viene dando a los grupos de investigación una importancia desmedida. Con esto me refiero a la investigación en lo que ahora se llama "Arte y Humanidades"; entiendo que los investigadores de otras áreas sí aceptan la lógica de la investigación en grupo. Y, por supuesto, se puede investigar en grupo en Arte y Humanidades, pero también se puede investigar individualmente, y de hecho es lo que se hace. En muchos casos, la investigación en estos "grupos" no es sino la suma de las líneas de investigación desarrolladas individualmente por sus miembros, y el grupo se constituye mayormente con vistas a facilitar administrativamente la adqusición de recursos y ayudas oficiales que no se ofrecerían a los miembros por separado. Creo que esto es bastante obvio y no resulta sorprendente para nadie que conozca la manera de trabajar en Arte y Humanidades. Una manera que sin embargo se va transformando (no siempre positivamente) bajo la presión de la lógica competitiva de los grupos.
El grupo no aporta sólo recursos. También aporta una dinámica de grupo, y ésta no siempre es totalmente beneficiosa. Sí tiene aspectos beneficiosos que no voy a negar ni tampoco entrar a discutir (la unión hace la fuerza, suplir deficiencias individuales, espíritu de colaboración, criterios objetivables, aprender de los demás, emulación, espíritu de equipo, etc etc.). En cuanto a las negativas, los grupos de investigación tienden a resucitar la vieja lógica de las cátedras feudales de antaño. No siempre se constituyen los grupos en un mundo angélico de lógica investigadora y coincidencia de objetivos. En su constitución entran elementos de personalidad y de conflictividad laboral; los grupos se constituyen así pues para potenciar la carrera de unas personas (las del grupo) por encima de otras (las que no pertencen al grupo). Un grupo se convierte en un departamento en un partido político, con las consabidas lealtades incondicionales, liderazgos sacrosantos, fotos en las que no sale el que se mueve, y en suma, renuncia o seria moderación de la independencia y espíritu crítico que tan de desear son en la investigación en humanidades. Y este aspecto pernicioso del funcionamiento del grupo se extiende, por supuesto, a todo el entorno que rodea al grupo, una vez se acepta que la única manera de hacer carrera y obtener reconocimiento, recursos, etc., es a través de un grupo (o sea, con la bendición y protección de un Jefe).
Encuentro cuestionables, pues, muchos aspectos de los grupos de investigación tal y como veo que funcionan de hecho (insisto y repito: estoy hablando de mi experiencia en las Humanidades). Pero más cuestionable encuentro aún que la propia institución universitaria contradiga sus propios principios al convertir en un fin o un requisito imprescindible lo que sólo es un medio: el trabajo en grupo.
Según los Estatutos de nuestra Universidad, "La Universidad desarrollará la investigación a través de su profesorado y de grupos de investigación reconocidos; ésta se llevará a cabo principalmente en departamentos e institutos universitarios de investigación" (Art. 118). OK, muy bien, también muy bien que se fomente la formación de grupos y redes en las que participen los investigadores (119.1). Se especifica que los grupos trabajan coordinados en líneas de investigación concretas y desarrollan una actividad investigadora de calidad contrastada, y también que los responsables (no todos los investigadores, señor López Pérez) habrán de tener el grado de Doctor. (Art. 119). Luego dicen los Estatutos eso de que establecerán criterios (jeje) para el reconocimiento de grupos (Art. 119.3), y a continuación lo que sigue:
"4. La adjudicación por la Universidad de recursos para investigación irá ligada al reconocimiento de los grupos, sin menoscabo a la libre investigación individual. La pertenencia a grupos no podrá ser requisito absoluto o excluyente de adjudicación de recursos para la investigación o de becas, salvo que se establezca en la correspondiente convocatoria nacional o internacional" (Art. 119.2)
Si leo bien, esto quiere decir que en las convocatorias propias de la Universidad de Zaragoza es ANTIESTATUTARIO el establecer como criterio excluyente la pertenencia a grupos de investigación. No es que esta Universidad destine mucho dinero a programas de investigación, pero eso sí, sus convocatorias propias vulneran sistemáticamente los estatutos en este punto, al ser la pertenencia a grupos requisito previo y no haber programas de apoyo a los proyectos de investigación individuales. Pero esto al parecer no llama la atención a nadie.
En mi departamento (Filología Inglesa y Alemana) la lógica de los grupos de investigación se ha extendido a la implantación de nuevas enseñanzas. Los grupos financiados se apoderan de las enseñanzas de postgrado y utilizan el criterio de pertenencia a un grupo para excluir a quienes no forman parte de él, pretendiendo convertir la pertenencia a un grupo en criterio determinante para que un profesor pueda ejercer docencia en segundo ciclo o dirigir tesis doctorales. Lo cual me parece no sólo antiestatutario, sino contrario a la lógica misma de la Universidad y el significado mismo de la titulación de Doctor. Con todos los equipos votando prietas las filas, naturalmente.
La pertenencia a un equipo con un proyecto financiado en curso viene considerándose meritoria en sí misma, independientemente de los resultados del proyecto (que están por venir); ahora quiere convertirse la integración en un equipo en requisito excluyente de acreditación, algo que ofende a la sequentia temporum. ¿Quousque tandem? Ni se sabe. Hasta ahora, esta lógica ilógica no ha hecho sino ir a más. Cabe esperar, pues, que siga, y siga. Así pues, quien no tenga equipo, o Protector, o grupo de ayuda mutua, que se lo busque rápido. Y que sean todos de la tribu, "adecuadamente agrupados".
(Envío esta nota al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza).
Nos pasaron hace unos días los representantes de la coordinadora nacional en favor de un grado de Estudios Ingleses el siguiente
RESUMEN DE LA REUNIÓN CON EL DIRECTOR GENERAL DE UNIVERSIDADES EN MADRID, 31 DE JULIO DE 2006,
que pego aquí en tinta roja y comento cuando proceda en tinta negra.
La reforma de la LOU que el MEC pretende llevar a cabo afecta primordialmente a los artículos 34 y 35, y se puede resumir en los puntos siguientes:
1. Creación de un registro de universidades y títulos.
1.1. Desaparece el catálogo de títulos, y en su lugar se crea un registro de universidades y títulos.
La diferencia es que el catálogo se impone a las universidades, mientras que el registro simplemente anota lo que ellas implantan. Claro que se mantiene el catálogo detrás del catálogo, para los títulos realmente oficiales.
1.2. Se establecerán directrices para grandes ramas del saber (Humanidades, CC. Sociales, CC. Jurídicas, de la Salud, entre otras -probablemente, no más de ocho-). Por ejemplo, se podrá implantar un título que lleve por nombre Grado en Humanidades: mas lo que sea: Estudios Ingleses, Inglés y nuevas tecnologías, Literaturas comparadas, Literatura anglo-sajona,...etc. El límite lo ponen las propias universidades y las CC. Autónomas. Es decir, el dinero.
Grandes ramas del saber, hasta ahora macroáreas de conocimiento, que adquieren ahora mayor sustancia a la hora de estructurar los tipos de títulos. Obsérvese que, si no leo mal, no habrá un "Grado en Estudios Ingleses" (etc.) como se venía pidiendo, sino un "Grado en Humanidades: Estudios Ingleses2. Que no es exactamente lo mismo. Sí se suprimen así las discriminaciones introducidas entre distintas áreas de las Humanidades: que se previese un título en Filología Vasca, por ejemplo, pero no inglesa. (Politicos—politiquillos... qué peste). Quedará por ver si no se ha pegado con esto el gran tijeretazo a las Humanidades, en plan no querías café, pues taza y media, un solo grado de humanidades. Aunque esta era una solucion que defendían no pocos dentro de las Humanidades. Cuando el río va a misa, agua lleva.
2. Diseño de los nuevos grados.
2.1 Los nuevos títulos serán oficiales y tendrán validez en todo el Estado Español.
Sí, oficiales, pero unos más que otros, como se verá. Y ¿no debería decirse que tendrán validez en toda la Unión Europea? ¿No era esa la idea primordial de la Reforma Boloñesa? Será un lapsus calamitas. Menos mal que por lo menos no dice en la Nación Española, que esa ya ni sabemos dónde empieza y dónde acaba.
Cada cuatro años, el MEC evaluará los nuevos títulos (se habrán de cumplir ocho o nueve criterios)
Sólo se apunta más adelante el criterio de que tengan alumnos. Aunque se ha hablado también de mantener estudios de "interés cultural" (y siempre se piensa en este caso en las Filologías Clásicas, pero otros habrá).
diseñados e implantados en las universidades, a quienes, además de concedérseles completa libertad y autonomía, también se les atribuye plena responsabilidad, y se confía en su “sentido común” en lo que respecta al diseño de las nuevas titulaciones, a la asignación del profesorado para la impartición de las mismas, al uso de los recursos propios, etc.
Parece ahondarse así en la autonomía universitaria. Que eso sea compatible con Bolonia, se verá. También puede resultar ser muy compatible con los criterios ad hoc y con el sentido común localmente entendido.
2.2 Los títulos de grado tendrán 240 créditos.
Oséase que volvemos a la reforma de los primeros 90 anterior a la reforma de los últimos 90, títulos de cuatro años, pero ahora con un aligeramiento de créditos, no manteniendo el creditaje de los cinco años comprimido en cuatro, como había sucedido al menos en nuestro título de Filología Inglesa.
Habrá dos tipos de grados:
(A) Profesionales (con reserva legal para el ejercicio de una profesión, i.e. maestro, ingeniero, médico, farmacia, enfermería, etc; esta reserva legal obedece a los criterios de la U.E., por un lado (Medicina, Arquitectura, etc.), y a la decisión del gobierno español de regular otras profesiones más, como la de maestro o profesor de educación secundaria). (B) No profesionales (sin reserva legal para el ejercicio de una profesión, como es el caso de Filología Inglesa).
The mother of the lamb. Se reproduce y ahonda así la diferencia tradicional que venía existiendo entre estudios oficiales y estudios propios de las universidades. Eso sí, ahora se llaman todos oficiales. Pero unos conducen a capacitación profesional y otros no. ¿Alguien adivina cuáles van a ser los más demandados, con limitación de plazas, con exigencia de notas altas para entrar, etc.? ¿Y cuáles se van a devaluar al introducirse un título específico que capacita para la enseñanza en secundaria, mientras que las titulaciones de humanidades no lo hacen?
2.3. El Ministerio dictará dos tipos de directrices: (a) genéricas para los grados profesionales con reserva legal para el ejercicio de la profesión; y (b) generales para grandes campos del saber, como es el caso de Humanidades. En estas directrices se establecerán las materias (no asignaturas) que deberán conocer los estudiantes.
Me gustaría saber qué materias van a establecerse como necesarias para todas las titulaciones de humanidades. Actualmente no hay ninguna, y me extrañaría que se fuese en esa dirección. Debe ser algo mal pensado todavía, o mal entendido por los informadores.
2.4 El MEC dictará tres tipos de criterios: (a) criterios para la aprobación de los grados, (b) criterios para la implantación de los grados, y (c) criterios para la evaluación de los grados. El registro es, por lo tanto, condicional; puede suprimirse un título si no supera la evaluación o si se queda sin alumnos, pero esto último dependerá de la Comunidad Autónoma.
Perpetuum mobile de informes, acreditaciones, evaluaciones... ya lo veo venir. Como los másteres, que los tienen que proponer cada año. Ventajas debe tener cuando tantos expertos lo aconsejan, pero también lleva a regimentaciones, cuadriculaciones metodológicas, e incertidumbres sobre la estabilidad del propio trabajo y de la propia disciplina de estudio que no son en absoluto favorables a lo que se ha venido entendiendo como universidad hasta ahora.
3. Estructura del Grado.
Los nuevos grados comprenderán 4 cursos, a razón de 60 créditos por curso (30 créditos por semestre). El MEC contempla tres componentes: 1. materias (aparecerán en las Directrices), 2. asignaturas (vinculadas a las competencias, y 3. competencias (“saber hacer”). Estas dos últimas han de estar íntimamente ligadas, puesto que no se puede exigir lo que no se da. La Tabla 1 resume la estructura de los nuevos grados.
Se supone que aparecerán, como venía siendo habitual, las "troncales", o sea, las materias que ha de incluir el grado en cualquier universidad en que se imparta. Pero aquí aparece una contradicción con lo dicho antes. ¿No quedábamos en que habría un solo Grado de Humanidades? Con la dificultad que señalaba yo de definir "troncales" para semejante grado. Si las directrices establecen materias, ya tenemos el supuestamente abandonado Catálogo otra vez. Por cierto, que nadie nos ha aclarado aún qué ha pasado con el trabajo de todas aquellas Anecas, Libros Blancos, Subcomisiones y Recomisiones que sacaron una serie de "fichas" para los grados. ¿No se pretenderá volver a resucitarlas en estas Directrices de no se sabe qué grados? A mí no me casa una cosa con la otra.
Tabla 1: Estructura del Grado.
Estructura del Grado 240 créditos Primer curso Materias generales y transversales (60 créditos) Segundo curso Materias específicas (60 créditos) Tercer curso Materias específicas (60 créditos) Cuarto curso Materias específicas (60 créditos)
3.1 Primer curso (60 créditos): Las materias que se incluyan en el grado se deberán traducir en una serie de asignaturas, en las que se abordarán competencias generales y transversales. En la Tabla 2 se ilustra de modo gráfico el diseño del primer curso.
Sobre el tema este de la invasión del lenguaje de las "competencias" frente al conocimiento no conviene perder de vista el demoledor análisis que hacía José Luis Pardoen este artículo.
El objetivo de este diseño de carácter general es facilitar el cambio de titulación a los alumnos que así lo deseen o estimen oportuno cuando hayan cursado estos primeros 60 créditos.
Los representantes del Comité Interdepartamental que asistieron a la reunión advirtieron al Sr. Vidal del peligro que este diseño excesivamente general podría entrañar, pudiéndose dar el caso, como en la actualidad ocurre en algunos planes de estudio de Filología Inglesa, que en el primer curso tan sólo se cursen dos asignaturas de la especialidad o de que los alumnos de primero tengan la sensación de estar repitiendo el segundo curso de Bachillerato. Con el fin de salvaguardar los intereses y formación académica de los futuros especialistas de Filología Inglesa o de cualquier otra especialidad, se sugirió que el MEC recomendara unos porcentajes, aunque fuesen mínimos, a saber, 60% para las asignaturas de la especialidad que los alumnos deseen cursar, y 40% para las asignaturas que permitan a los alumnos cambiarse de titulación dentro de un gran campo del saber, como Humanidades, después de haber cursado el primer curso (60 créditos).
Lo que yo no entiendo es cómo va a haber un 40% de asignaturas comunes a todas las titulaciones de "un gran campo del saber, como Humanidades." ¿40% de ... lengua española, latín e Historia? Aquí hay algo que alguien no tiene bien pensado, o bien entendido. Porque, insistamos, tal como se supone que está la cosa ahora, hay UNA directriz general para Humanidades, no una para inglés, otra para Historia, otra para Arte, etc. etc.
3.2 Segundo curso (60 créditos): Materias y asignaturas específicas. Su selección dependerá de cada universidad.
3.3 Cuando los alumnos hayan cursado 120 créditos, se emitirá un Certificado de Estudios Universitarios Iniciales (que no es un título ni una diplomatura), cuya función es dar a conocer al empleador los estudios que han cursado y los conocimientos y competencias que han adquirido. Uno de los objetivos de este certificado es que los alumnos que se vean obligados a abandonar temporalmente o definitivamente los estudios puedan acreditar alguna formación, aunque ésta sea mínima, y que puedan entrar y salir de la Universidad con facilidad.
Se entiende que el mero expediente académico no acredita nada, pues, aunque especifique los créditos cursados.
3.4 Tercer curso (60 créditos): Materias y asignaturas específicas. Su selección dependerá de cada universidad.
3.5 Cuarto curso (60 créditos): Materias y asignaturas específicas. Su selección dependerá de cada universidad.
3.6 En este segundo bloque de 120 créditos se habrán de incluir obligatoriamente varios tipos de actividades docentes, profesionales y/o de investigación: (a) prácticas, (b) estudios en el extranjero (para lo que se va a intentar arbitrar un sistema de financiación adecuado), y/o (c) trabajos de investigación.
3.7 Los cuatro años del grado han de ser coherentes. Por ejemplo, en un plan de estudios de un grado en Estudios Ingleses puro, prácticamente todas las asignaturas deberían ser de este campo, excepto en el primer año, en el que se introducirían otras materias y asignaturas de Humanidades.
Bueno, pero también se quieren fomentar los títulos mixtos, Inglés e Informática, o Derecho y Equitación, pongamos... (ver punto 4). ¿Alors? Por otra parte, enseguida se nos dice que los "campos" aludidos (y no puedo entender por tales sino las áreas de conocimiento) se suprimen. ¿Cómo se van a presuponer, entonces?
3.8 No se establecerán por directrices generales las pasarelas de una titulación a otra, pero pueden establecerlas las universidades.
4. Naturaleza y contenidos de los grados. Se abre la posibilidad de plantear el diseño de títulos puros y/o mixtos, y su implantación dependerá de los recursos de cada universidad y de la financiación que se reciba del organismo competente en cada Comunidad Autónoma. Muy importante:
4.1. Convalidación a nivel nacional e internacional: No se atenderá al ‘etiquetaje’ de lo cursado, sino a la acumulación (al número) de créditos cursados.
¿Número de créditos de qué tipo? Porque dicho así esto es absurdo. No van a convalidar créditos de Matemáticas por créditos de Enfermería, digo yo. Así que algún "etiquetaje" habrá, aunque no se considere el título de la asignatura (¿ni de la materia?) y se suprima el área de conocimiento. (Buf). ¿Equivalente todo lo de la misma "gran rama del saber", en este caso Humanidades? Perdón, pero ni eso me creo.
4.2 Habrá grados de maestro para música, educación infantil y primaria. Y quienes, habiendo cursado Filología Inglesa u otra especialidad, deseen presentarse a Magisterio, basta con que hagan el máster en formación del profesorado (que, dicho sea de paso, insistió el Director G.U., no figura por ninguna parte que lo tengan/vayan a dar los de Educación; ni siquiera figuran áreas de conocimiento). Será un máster ‘genérico’ atendiendo, en función de los medios, a lo específico.
Bueno, áreas de conocimiento malamente pueden figurar si se supone que las suprimen. (Un absurdo, repito). ¿O sea que el Máster de Educación no lo van a dar las Facultades de Educación? Pues ya lo que me faltaba por oír. Habrá que ver qué sucede si es nuestra Facultad de Filosofía y Letras, por ejemplo, quien se autopropone para implantar este Máster. ¿Y por qué Música es tan distinta a las demás materias? No lo entiendo, pero hay tantas cosas que no entiendo en esta reforma...
5. Financiación de los grados. La financiación dependerá del resultado de la negociación entre la Universidad y su Comunidad Autónoma.
Pues Universidad de la Formación Profesional habemus. Por capítulos, claro, y por lenta estrangulación de las Humanidades no estrictamente aragonesas, o riojanas, o lo que sea. En humanidades, Arte, Historia y Cultura de la Nación de Turno para arriba, lo demás para abajo; pronto habrá que llamarla la Localidad, en lugar de la Universidad.
6. POPS y títulos de máster oficial.
6.1 Los títulos máster, que podrán ser de carácter oficial o propio, serán considerados como un mérito adicional en el currículum del estudiante. En palabras del Sr. Vidal, ‘serán un mérito, pero no un requisito’.
¿O sea que no se va a exigir el título de Máster para ninguna profesión? Anda ya. Para empezar, ya están hablando del Máster de Profesor de Enseñanza Secundaria, como máster profesional reglado. Así que aquí alguien no ha entendido lo que se está diciendo. Tampoco se aclara, por supuesto, cuál será la diferencia en el caso de los másteres entre los oficiales y los propios (si la hay a efectos académicos y no meramente monetarios).
6.2 Doctorado. Los alumnos que deseen completar su formación académica con la investigación conducente a la confección de una tesis doctoral tendrán dos opciones: (a) haber cursado 60 créditos en algún curso diseñado por el propio departamento (no necesariamente máster) o (b) completar dichos créditos cursando parcialmente un máster oficial o varios (p.ej. 15 crs. en uno, 25 en otro, etc., dentro o fuera del departamento; en casa o en el extranjero).
Otra vez, ¿60 créditos de lo que sea? Porque si no hay áreas de conocimiento... Esto es un absurdo total. Supongo que la idea es que cada departamento ponga sus propios requisitos, pero semejante desregulación no tiene ni sentido ni futuro.
6.3 Habrá un Máster oficial en formación del profesorado de enseñanza secundaria que capacitará a los alumnos para ejercer su profesión docente. Dentro de este máster se incluirán materias y asignaturas de didáctica específica de la disciplina. El Director G.U., asegura que no consta en ninguna norma jurídica que lo tenga que impartir la Facultad de Educación; ni siquiera figuran áreas de conocimiento. Será un máster “genérico” atendiendo, en función de los medios a lo específico. Se le puso de relieve que existe un amplio descontento entre el profesorado de las facultades humanísticas y, en menor medida, de las de ciencias, con la actual propuesta de dicho máster, pero el Director General aseguró que no compartía las razones de ese descontento.
Habrá que ver si se requiere para las distintas especialidades de este Máster, si las hay, haber cursado Grados especializados o no, o si va a ser la continuación natural del Grado de Maestro. Todo esto parece estar totalmente en el aire.
7. Desaparecen las áreas de conocimiento.
La desaparición de las áreas de conocimiento, que sólo persistirá en las pruebas de habilitación y acreditación del profesorado, entraña importantes ventajas y desventajas para cualquier especialidad. El Sr. Vidal apeló al sentido común de las universidades, y a la evaluación final a la que todas ellas serán sometidas para velar por la calidad de los títulos y adecuación del profesorado propuesto para impartir las asignaturas.
No me creo nada. ¿O sea que las universidades no van a dotar plazas de determinada área de conocimiento, se entiende, sino sólo para impartir tal o cual materia? ¿O los departamentos no van a aglutinar una o más áreas de conocimiento? Esto de la supresión de las áreas de conocimiento ya lo oí hace tiempo, pero me hacen aún los oídos chiribitas cada vez que lo vuelvo a oír. Y es que no estamos, al parecer, a salvo de un iluminado tras otro que con una idea brillante nos viene a reformar la estructura completa del conocimiento de un plumazo. En fin, paciencia y barajar...
8. Calendario.
Noviembre 2006: directrices para las familias de campos del saber. Diciembre 2006: directrices para las atribuciones de profesiones regladas. Primavera 2007: Elaboración de los nuevos planes de estudio.
Panta reï. Comisiones habrá que se reúnan. Yo desde luego estaré en las menos posibles.
Me llega este mensaje a través de la lista de distribución del Colectivo de Profesores:
Yo no se a donde vamos, pero esta claro que estimular a nuestros jovenes investigadores no es el objetivo, mirar la nueva convocatoria que acabo de recibir de proyectos de investigación propios de la UZ . http://wzar.unizar.es/invest/sgi/Convoc.2006/vic.inv.2006/convocatorias2006.html solo pueden pedir funcinarios menores de 40 años y contratados doctores, es decir quedan fuera todos los profesores ayudantes, ayudantes doctores y por supuesto cajales, juanes de la cierva u otros modalidades de contrato, ¿la pregunta es "han hecho cuentas y hay pocos funcionarios menores de 40 años y casi ningun contratado doctor? ¿donde esta este perfil en la universidad? (...) no hay una politica de investigación desde la universidad de zaragoza, o por lo menos yo no la veo, igual es que estoy ya muy cansada.
En cuanto al documento en sí de la convocatoria, se supone que potencia la investigación en "áreas estratégicas" que no se especifican, y vulnera una vez más los Estatutos de la Universidad (artículo 119.4), donde al definir la política de investigación de la Universidad de Zaragoza se dice:
La adjudicación por la universidad de recursos para investigación irá ligada al reconocimiento de los grupos, sin menoscabo del apoyo a la libre investigación individual. La pertenencia a grupos no podrá ser requisito absoluto o excluyente de adjudicación de recursos para la investigación o de becas, salvo que se establezca en la correspondiente convocatoria nacional o internacional.
Si entiendo bien lo que aquí dice (aunque los leguleyos arguyen que las leyes sólo las entienden ellos), aquí dice que la Universidad de Zaragoza no puede sacar convocatorias de proyectos investigación para grupos únicamente (o, en todo caso, si no existe otra convocatoria que no excluya a los individuos). Si bien se reconoce el derecho de otras entidades de ámbito superior a sacar planes de apoyo a la investigación únicamente para equipos, y que contarán también con el apoyo y la tramitación se entiende de la Universidad de Zaragoza. Pero ese apoyo a la investigación individual que promete por su parte la Universidad en los Estatutos no existe, ni viene existiendo. Esta mísera convocatoria es la única que hay (en Aragón se destina poco dinero a la investigación...).
El año pasado le hice notar al Vicerrector esta vulneración de los Estatutos, al discriminar a los investigadores individuales, pero no recibí respuesta. (¡Evidentemente, si esta convocatoria nueva es una respuesta, no va dirigida a mí!)
Por supuesto tampoco dicen nada los Estatutos de discriminar al profesorado según su edad o tipo de contrato. Insisto en que este programa es el único programa de investigación de la Universidad de Zaragoza. (Aparte sí hay ayudas para viajes, congresos, revistas, etc. Allí no han introducido el requisito de pertenecer a grupos, de momento).
Por supuesto tampoco hay una partida ordinaria de investigación asignada a cada profesor, aunque supuestamente estemos contratados o destinados en nuestros puestos para investigar, además de para docer. Pero ya investigaremos con nuestras cabezas; yo ya lo intento, parte del rato. Vaya, igual es esto lo que quieren decir los Estatutos cuando hablan de apoyar la libre investigación.
"Ideology and Language: the Interconnections between Neo-liberalism and English" es un interesantísimo artículo de Marnie Holborow en L’Ecole Démocratique al que llego a través de Fírgoa. Trata temas tan interesantes y entrecruzados como el papel de la lengua inglesa como el idioma de la globalización, el análisis del lenguaje del neoliberalismo, el desarrollo de una "mcComunicación", transmitida mayormente en lengua inglesa, que "integra felizmente" el lenguaje de la enseñanza con el del mercado. La universidad se nos presenta así, McReformada hacia la McCalidad, con sonrisa profidén al estilo "satisfacemos a nuestros clientes".
Qué digo clientes: consumidores; nos mcComunicamos con el consumidor. Es el mercado el que va a educar a la Universidad, a enseñarle lo que necesita (el mercado, y por ende la universidad). Este asunto de los estudiantes/clientes ya lo satirizaba David Lodge hace veinte años, pero naturalmente ha ido a más, no a menos, y aún le falta lo suyo hasta llegar a sus últimas y lógicas consecuencias. La educación light, la educación-FP basada en "tareas prácticas" y que huye de la teoría, la crítica y la abstracción, pertenece a esta misma lógica de mercado. Muy criticable, sin duda. Ah, pero ¿crítica para qué? Si lo otro es lo que se vende...
Más noticias del QUÉ! Una notita nos anuncia que "El estudiante será el eje del proceso docente". Que se dozan ellos. Se recoge en la nota una charla de nuestro rector sobre las reformas en curso en la Universidad: "Dos de los objetivos de la construcción del nuevo espacio europeo universitario son 'conseguir que el estudiante sea el eje del proceso docente' e 'incidir más en aprender que en enseñar', afirmó ayer el rector de la Universidad, Felipe Pétriz, en una charla organizada por el Instituto Aragonés de la Comunicación.
Pues dicho así y mal y pronto, si los estudiantes se autoenseñan, podemos ahorrarnos una pasta en profesores. Claro que eso no es la Universidad, es muy interesante y muy formativo sin duda, pero es "otra cosa".
Supondrá, nos dicen, mucha adaptación y reciclaje por parte de los profesores. No tendremos tanto que ser especialistas en nuestras materias científicas (que a ver si vamos dejando de pensar en ellas, nos decía ayer la Comisón Europea) cuanto en captación de clientes, dinamización de grupos y orientación psicopedagógica (sin avasallar, claro). Ah, y en evaluaciones normalizadas y estandarizadas. Against Against Method.
A mí se me ocurre, sin embargo, que más doloroso va a ser aún para los estudiantes, a pesar de las apariencias, si quieren formarse. (Obtener el título igual es más fácil, eso sí; el fin del fracaso escolar puede bien ser el principio del fracaso intelectual.. como en la LOGSE).
Hoy, por ejemplo, he dado mi última clase de Comentario de Textos Literarios Ingleses. (Nos han adelantado a mayo el principio de los exámenes). Pues bien, yo intentando aprovechar hasta el último día, me he encontrado con que en esta clase, supuestamente práctica, tenía que ser yo quien comentase el texto por enésima vez, porque ningún alumno se lo había leído. (Todo con previo aviso repetido, fotocopias proporcionadas, con anuncios en página web, etc.). Normalmente, casi ninguno se lo ha leído, pero bueno, siempre hay tres o cuatro que sí, y con eso vamos manteniendo la ficción necesaria. Hoy, nadie, pero ni uno en toda la clase. Así que les he dicho la obviedad de que sin leer un texto no se puede comentar, y he empezado pasito a pasito a leerlo en clase... (era un relato de Nabokov, "Signs and Symbols"). Pero de repente se me ha subido el cabreo. ("Mal, mal, me dice mi Conciencia. Eso produce malísima impresión. Deberías haber dicho, bueno, que es casi junio, mejor lo dejamos estar ya, ¿no? Fiesta - y todos contentos" - - "No, de eso nada," - dice el demoniejo: " es que eso no sería el mensaje que les quería enviar, que está genial y que en realidad está bien que no se lo hayan leído. Lo siento si hago mal efecto, pero peor efecto me hace a mí semejante nivel en clase"). Bueno, pues el caso es que les he dicho que me parecía muy mal que trabajasen tan poco para la asignatura, y que visto lo visto, allí mismo se terminaba la clase, a los diez minutos de empezar. Que considerasen que esa era la lección de hoy. Y me he ido, sin portazo (other than psychological). Y ahora me digo, "es que llevas mucha tensión acumulada" — Y me desdigo: "Nada de tensión acumulada. Una clase de comentario de texto donde los alumnos no leen los textos, especialmente donde ni un solo alumno ha leído el texto, es algo patético e inadmisible". Yo desde luego, me pienso seguir cabreando. Al menos mientras lo que enseñemos aquí se llame "Filología inglesa". Cuando se llame otra cosa, y se autoeduquen ellos, a correr, que cada palo aguante su vela, y que se autoevalúen también, si es eso lo que quiere el Ministerio.
(PS: Pego un resolución de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense sobre un tema que nos afecta, el establecimiento de un Máster de Educación Secundaria que apunta un tanto en la dirección de esta reforma...)
LA PROFESIÓN DE PROFESOR La Junta de Facultad de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense acuerda expresar públicamente su completa disconformidad con el borrador de Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria elaborado por el Ministerio de Educación y Ciencia que regula el acceso a la profesión de profesor de Educación Secundaria, al tiempo que hace un llamamiento para que se sumen a dicho acuerdo cuantas Facultades lo estimen oportuno.
1. Conforme a las actuales previsiones del Ministerio, la realización de un Máster en Formación del Profesorado será "requisito legal imprescindible para acceder a la profesión de profesor de Educación Secundaria, el cual no podrá ser ofertado por las Facultades responsables de las diferentes disciplinas académicas (Filosofía, Física, Historia, Química, Filología, Matemáticas, etc.).
2. De los 60 créditos que supondrá la realización de dicho Máster, sólo 12 se destinan a la "formación disciplinar, en tanto que los 48 restantes se orientan a la formación psicológica, pedagógica y social. Por tanto, la formación "especializada que ha de recibir el futuro profesor de Educación Secundaria es casi exclusivamente de carácter psicopedagógico y didáctico.
3. Junto a lo anterior hay que tomar en consideración la menor duración de los estudios de Grado con respecto a las actuales Licenciaturas y, sobre todo, el carácter generalista y no especializado que se otorga a estos estudios en el Real Decreto de Grado. En consecuencia, la menor formación académico-científica del futuro profesor en su disciplina es un hecho incuestionable que ha de afectar a la calidad y al perfil de la Educación Secundaria.
4. Pero también la formación superior más especializada, la de los estudios de Doctorado, se ve negativamente afectada en la medida en que, conforme al actual borrador, el nuevo Máster de Formación del Profesorado habilita asimismo para acceder al Tercer Ciclo de todos los estudios de Posgrado. Ello supone que basta el Grado, que comprende "enseñanzas básicas y de formación general (Art. 7 del Real Decreto de Grado), y un Máster pedagógico para poder cursar estudios de Doctorado. Se produce así una sorprendente asimetría: un genérico Máster pedagógico da paso legalmente a la condición de investigador en Física, Matemáticas o Filosofía, mientras que ni la titulación de Grado en Física, Matemáticas, etc., ni ningún Máster especializado ofrecido desde esas Facultades permite ser profesor, por ejemplo, de Matemáticas o de Filosofía.
5. Siendo cierto que las Facultades pueden establecer criterios de admisión al Tercer Ciclo, no lo es menos que las titulaciones que tienen la Enseñanza Secundaria como principal salida profesional, perderán la mayor parte de sus estudiantes potenciales para estudios de Máster en la medida en que éstos no habilitan para dicha salida profesional. Y no cabe pensar que un número significativo de ellos se decantará (o podrá económicamente decantarse) por la realización de dos Másteres. Por otro lado, siendo las enseñanzas de Posgrado las únicas que pueden proporcionar al estudiante "formación avanzada dirigida a una especialización académica (Art.8), quiere decirse que se abre la vía legal para pasar a los estudios de doctorado sin haber adquirido una formación avanzada y especializada que el Máster en Formación del Profesorado por principio no ofrece.
6. Con la actual reforma de los estudios universitarios, la existencia de perfiles profesionales definidos y la relevancia para el mercado laboral son criterios imprescindibles para la viabilidad de las nuevas titulaciones. Pero si las autoridades ministeriales niegan a aquellas carreras que tienen la enseñanza secundaria como principal destino profesional de sus egresados la posibilidad de habilitar legalmente para el ejercicio de dicha profesión, cabe fundadamente cuestionarse la pervivencia de dichas titulaciones, lo cual afecta de modo dramático a las de Humanidades, pero también en menor medida a las de Ciencias.
7. El "Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria viene a sustituir al actual "Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP), hoy responsabilidad de los Institutos de Ciencias de la Educación, cuyos cuestionados resultados convendría evaluar objetivamente por el Ministerio de Educación y Ciencia antes de proceder a la implantación de un Máster como el que se pretende.
8. La organización de los estudios que den acceso a la profesión de profesor de Educación Secundaria no puede hacerse al margen de las Facultades responsables de las distintas especialidades académicas, de modo que sólo una de ellas, la de Educación, sea declarada competente y responsable. Por otro lado, si de converger con Europa se trata, miremos a las universidades europeas y no encontraremos en ellas el protagonismo que en España se otorga a las formas psicopedagógicas y didácticas frente a los contenidos disciplinares y académicos. A la vista de todo lo expuesto, la Junta de Facultad de la Facultad de Filosofía de la UCM solicita a las autoridades que sea retirada la Propuesta de Título Universitario Oficial de Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria según RD 56 / 2005, de 21 de enero, al tiempo que insta a la Ministra de Educación y Ciencia a abrir, a la mayor brevedad posible, un proceso de diálogo con todas las partes interesadas. Las Juntas de Facultad que decidan sumarse a este documento, pueden enviar sus resoluciones al Decanato de la Facultad de Filosofía de la UCM:
Más de doscientos carteles que me pegué ayer, anunciando la manifestación de mañana. Porque me temo que para que mis colegas o el comité de movilizaciones pegaran uno me tendría que pegar yo con ellos. Oye, pero ni aun a rastras mueve un dedo este comité, suponiendo que exista. En la última manifestación (minimani) les recordé que sin carteles ni anuncios a la prensa no hay manifestación. Pues nada, que si quieres. Que si quieres carteles te los pegas tú. Esto es lo que yo llamo hacer como que haces una convocatoria, y en realidad sabotearla. Como cubrir el expediente, o deshacer con la mano derecha lo que haces con la izquierda. Así que de puro cabreo, aunque me cueste creerlo, agarro y me fotocopio doscientas veces este cartel,
Miércoles 24 de mayo, 12 h.,
en la puerta principal de la Facultad de Filosofía y Letras
MANIFESTACIÓN
CONTRA LA SUPRESIÓN DE LA LICENCIATURA EN
FILOLOGÍA INGLESA
¡ESTUDIOS INGLESES YA!
Comité Interdepartamental en defensa de un titulo de grado de Estudios Ingleses
http://www.gradoenestudiosingleses.es
Departamento de Filología Inglesa y Alemana
Esta será la última manifestación antes del próximo curso- se acaba el tiempo
SI HACES FILOLOGIA INGLESA, ¡¡NO FALTES!!
SI ESTAS EN CONTRA DE LOS RECORTES EN HUMANIDADES, ¡APÓYANOS!
¡QUE NO SE DEVALÚE TU CARRERA!
VEN A LA MANIFESTACIÓN, CON UN SILBATO O CACEROLA
Y CONVENCE A UNAMIG@ PARA QUE TE ACOMPAÑE
Mis colegas me observan pegar carteles con risitas, supongo que murmurando que ya está dándose el pegote otra vez:
- Jeje, que se te caen.... ¡Demasiada protesta, ¿no?!
- Bueno, hay que sobrecompensar, como por otros lados hay demasiada poca...
Un guardia me avisa que no puedo pegarlos a la entrada de la universidad, que ahí los va a quitar.
- Ya, es que mire, no dicen "Tus copas a 5 euros" ni "Academia Pepe": dicen que nos suprimen la titulación más numerosa de esta facultad de aquí.
- Pues si los pega allí los tengo que despegar.
- Pues lo siento pero los tengo que pegar. Si usted los tiene que despegar, despéguelos...
Y en efecto esta mañana la mayoría de los que pegué en exteriores (y muchos del interior de la Facultad) habían desaparecido, y he tenido que repegar unos cuantos. Y esta tarde ya habían arrancado varios otra vez... En la Biblioteca de Humanidades tampoco toleran ni un cartel en esta línea, el año pasado hubo que hablar con el Decano para que nos dejaran pegar alguno para la manifestación en defensa de las humanidades... En fin, diría, diría cuatro cosas de chupatintas fosilizados y mentes de bedel, pero mejor me callo... toda la institución funciona con mentalidad de bedel (con perdón de los bedeles).
Pues es una lástima que ninguno más de mis colegas pegue carteles ni anuncie las manifestaciones, por una cuenta muy simple y matemática.
- Si a nuestra manifestación sin anunciar van 100 habituales.
- Y cada dos carteles que la anuncien atraigan a una persona más.
- Y diez personas (de nuestro departamento de noventa profesores) pegan cada uno no digo doscientos, sino sólo cien carteles.
- Hay mil carteles, que por un cálculo sencillo siguiendo la Ecuación de Techos Máximos y la Law of Diminishing Returns, nos atraen...
- ...doscientas personas a la manifestación, más los cien habituales, trescientos. Que si se avisa a la prensa, es lo justo para no hacer el ridículo.
- Ahora, que si ya ni se avisa a la prensa, ni al Rectorado, ni a nadie, apaga y vámonos.
Y otra que tiene gracia. Se ha convocado en el mismo sitio, el mismo día y a la misma hora una manifestación de estudiantes ("de izquierdas" supongo) en favor de mantener la tercera convocatoria de exámenes. En fin, yo me he limitado a reproducir el tímido anuncio de manifestación que aparecía pinchado en uno de nuestros corchos, pero he de decir que es una inoportunidad la coincidencia de convocatorias. De manifestaciones, digo. Ya pueden los organizadores acordar si unen fuerzas (no muy aconsejable) o si se juntan en dos grupos ligeramente separados.... mejor solución, de las malas.
La idea básica: que nos pongamos al nivel de EE.UU. y Japón, aumentando el porcentaje de inversión en universidad a ese nivel. En diez años tendría Europa que destinar directamente el 2% a gastos directos en Universidad, en lugar del 1% aprox. que destina de media (ya querría España estar en esa media). Claro que eso es en diez años, mientras que los EE.UU. ya están en un 2,6, sin contar con otro tanto y más que dedican allí las empresas... porcentaje muy muy superior al de aquí. Así que vamos bien. Así que claro, para que lo ponga la Empresa, la Comisión sugiere que nos tenemos que convertir en Formación Profesional orientada al mercado de trabajo, y desarrollar una mentalidad empresarial abandonando la mentalidad académica que nos caracteriza a los académicos, ese defectillo que tenemos. Sugiere la Comisión que no nos centremos tanto en las disciplinas científicas, que hagamos mejor cosas interdisciplinarias con la empresa destinadas a colocar a nuestros titulados.... Claro que con una inversión tres veces más grande, nuestros titulados ya estarían más colocados, haciendo investigación, y no efepé, --¿digo yo? Vamos, que el comunicado éste también es para manifestarse. O para retirarse, y que vengan estos dinámicos empresarios con sus competitivos proyectos, a ocupar el lugar de la polvorienta y académica institución.
Nos acaban de anunciar a través del Boletín Oficial de la Universidad de Zaragoza la publicación en red de un documento importante para nuestra universidad,el documento de planificacion de la convergencia europea aprobado en Consejo de Gobierno, que planifica la adaptación de las enseñanzas de nuestra universidad al EEES (Espacio Europeo de Educación Superior) con la reforma de los métodos de enseñanza, los encargos docentes, la implantación de nuevas titulaciones.... Puede verse en red aquí (PDF).
Hay un plazo para alegaciones de las universidades a las propuestas de nuevas titulaciones (plazo que será establecido próximamente por el Ministerio). Veremos qué tipo de alegaciones son admisibles, y qué tratamiento se les da (vista la resistencia que hay a la desaparición de la titulación propia de Filología Inglesa).
Menuda la movida que nos espera en los próximos meses con la reinvención radical de la Universidad, al menos sobre el papel... Hay planes de acción extendidos en largas mesas de conferencias, que hablan de nosotros. Hay inteligencias superiores que contemplan nuestro mundo, y tienen designios al respecto. Vrestu, Artic y Vrordec pronto harán imperar aquí las leyes del Espacio.
Me llega a través de la lista de distribución del Colectivo de Profesores esta noticia:
¿Quién no le da la bienvenida al complemento retributivo de mejora de la docencia? Éste es el complemento autonómico que faltaba. Con la creación de la Agencia aragonesa, ha habido que echar a correr para enviar un informe con los criterios que a la Universidad le parece que deben ser considerados. Ha habido que echar a correr porque, ¡qué sorpresa!, el equipo de dirección no debía esperar que esta materia hubiera que afrontarla en algún momento; de lo contrario, el terreno hubiera estado preparado.
La prisa ha permitido, no obstante, que el Vicerrector haya hablado con la Junta de Personal Docente y con el Comité de Empresa; pero ya no ha habido tiempo para hacer lo mismo con los miembros del Consejo de Gobierno (salvo en el Consejo de Gobierno con el pescado ya vendido). ¿Tiene algún sentido debatir así las cosas cuando el resultado está predispuesto?
Pero más aún: este complemento tiene como objeto "reconocer e incentivar la calidad en el desarrollo de las tareas docentes". Cualquiera que lea el documento (que remitimos como anexo) comprobará que los criterios empleados estén al servicio de ese fin [ATENCION IRONIA]: no hay evaluación (aún está pendiente la normativa de evaluación, cuyo plazo de enmiendas no se amplió porque corría prisa llevarla al Consejo en su día), importa ser autor de materiales docentes (cualquiera que sea su calidad) y haber realizado tareas de gestión (se premia la pertenencia, ni siquiera los resultados, a distintas comisiones, aunque la tarea docente desarrollada pos sus miembros no sea buena, aunque esa pertenencia ya esté retribuida y aunque goce de descarga docente).
Así lo dijimos y acabamos haciendo nuestra la propuesta de Renovación (que no quisieron mantener al no ser aceptada por el equipo rectoral) de que, puesto que hay prisa, no nos quedemos sin complemento, pero que no incluyamos criterios ajenos a lo que se persigue, sobre todo, si no están meditados. O sea, que, por esta vez, baste con no haber sido evaluado negativamente para obtener el reconocimiento del complemento retributivo. Con once votos a favor de esta propuesta, 23 en contra y 4 en blanco, se rechazó; prosperó la que había presentado el equipo de dirección.
Fin de la cita. Esperemos que nos toque un poquito de esta zanahoria, ya que los requisitos de calidad son tan mínimos que incluso yo debería llegar (aunque me suspendieran por aclamación en las últimas oposiciones a las que me presenté). No puedo evitar comentar, sin embargo, el una de cal y otra de arena, o el de perdidos al rio, que se aprecia en esta postura del colectivo de profesores: criticando que los criterios de evaluación son poco exigentes, solicitan que sean menos exigentes aún... por lo menos de momento.
En cualquier caso, lo de que nos suben el sueldo es broma. Una vez admitidas las pensiones, o sea, la idea de que se te siga pagando el sueldo después de que te jubiles, pasa el Estado al plan B, o sea, minar las pensiones: lo que se te paga ya no es sueldo, sino "complementos", pequeño detalle técnico. Una eterna tomadura de pelo, prevaricación o huída por la puerta de la cocina. Como cuando los presos de Bush no son "prisioneros de guerra", que entonces tendrían muchos derechos, sino "combatientes enemigos capturados". Demasiados derechos íbamos a tener también los prisioneros del sueldo.
y respeto a las ideas en nuestra Facultad. Ver la historia que cuenta Einbahnstrasse.Se recoge allí el texto del manifiesto redactado por EIDOS y firmado por varios profesores y alumnos, protestando por la interrupción por la fuerza de un acto organizado en la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza. En las universidades de Madrid, Barcelona y el País Vasco, tengo entendido, estos hechos son moneda corriente. Y encima la gente va y se acostumbra a que los illuminati de turno los "liberen" de hablantes indeseables para ellos, en un admirable ejercicio de espíritu crítico. A ver si aquí no nos pasa.
Blog de notas de José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: "Algo hay en el formato mismo de los blogs que estimula un desarrollo casi canceroso de nuestro ego" (John Hiler)