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25th Hour


25th hour
25th Hour (La última noche) es una película de Spike Lee que cuenta las últimas 24 horas de libertad de un camello neoyorkino (Edward Norton) antes de que le toque ingresar en la cárcel para siete años. Está aterrorizado, temiéndose muy mucho lo que le espera allí dentro el primer día sin ir más lejos—está rebrincado contra el mundo y contra él mismo, arrepentido y dándole vueltas a cómo se ha jorobado la vida juntándose con la gente que se ha juntado, unos mafiosos rusos de pesadilla—pero de sus viejos amigos y de su novia Naturelle (Rosario Dawson) tampoco se fía, pues alguien lo ha delatado. Hay una escena delirante en la que acusa a todo Nueva York y sus etnias y sus grupos, de manera viciosa, por haberle hecho acabar donde acabó... pero en fin, bien sabe que no puede culparse más que a sí mismo. Quería ayudar a su padre, alcohólico que iba a perder su negocio, sí... pero bueno, también quería dinero fácil, y sobre todo (lo que se nos dice en una escena eliminada) quería el sway, sentir que es el dueño del mundo y que todo rueda sólo para él y que todos lo respetan. En lugar de eso tiene una celda compartida con doscientos desgraciados y matones. Cómo habrá sido tan estúpido, y el terror de lo que va a pasar al día siguiente, lo transmite muy bien esta película (cuesta un rato hasta que te das cuenta de cuál es exactamente las situación de Monty).

Seguimos esas veinticuatro horas desde la madrugada del último día hasta la madrugada del día en que su padre lo acompaña en su viejo coche de madera, llevándolo a la cárcel. Le ha pedido Monty a un amigo (un broker tiburoncillo) que le rompa la cara para tener peor aspecto y pasar desapercibido así el primer día de cárcel—y se pone tan borde con él, y salen tantas tensiones a flote, que se la rompe de verdad. El amigo le tenía ganas a Naturelle, la novia de Monty, y se suelta presión a última hora. Las relaciones con los amigos, y los límites de la amistad, están muy bien llevados. Durante ese día, Monty ve a su padre, a su novia, con la que hay tensión, pues no sabe si lo ha delatado... Desde luego ninguno de ellos le paró los pies ni se plantó con él para hacerle cambiar de vida, todos son cómplices hasta cierto punto. Sus mafiosos también le han organizado una fiesta de despedida, con sorpresita incluida—tras atemorizarlo para que no los delate, le ofrecen la cabeza de quien sí lo ha delatado, el que parecía su colega más cercano en la banda de mafiosos. Pero Monty está asqueado y no quiere ni venganza ni nada con los rusos... y lo dejan irse, bien avisado.

También ve a sus viejos amigos y se los lleva a esa party—de éstos, Philip Seymour Hoffman protagoniza un argumento secundario—es un profe de instituto solitario y apocado. Enseña en literatura inglesa los mismos poemas que yo en clase—y le atrae con locura desbocada una alumna de diecisiete años, Mary, una lolita de mucho cuidado (Anna Paquin), con la que tiene tentaciones tipo "let us sport us while we may" y (más increíble) también las tiene ella, aunque sea sólo por viciosilla y acelerada. El pobre profe es consciente del lío en el que se puede meter si se enrolla con ella—y lo evita en el último momento cuando se encuentran en la fiesta. No sabemos si parte de la culpa, o de la suerte, se debe a que se acuerda de su halitosis mientras la está besando. En lugar de mojar, se limitará a heredar el perro de Monty—y a recibir alguna torta de través también, en la pelea que se monta éste cuando busca que sus amigos le arreglen la cara.

El perro éste comienza la película—cuando Monty lo rescata, con el mafioso; un perro atropellado al que en principio van a matar, pero... hey, se revuelve, ¡quiere vivir el muy borde! A Monty le hace gracia, y lo cura. Una escena genialmente llevada ésta, como todas las de la película, y también conecta con el tema de últimas oportunidades y decisiones de vida o muerte en que se centra la película. El perro, curado, es un perro buenísimo, un modelo—como lo podría ser Monty, una buena persona, si tuviese una oportunidad de última hora.

Y la tiene. En una escena final conmovedora, es su viejo padre, incompetente y ex alcohólico, quien le da la vida de nuevo. Se lo llevaba a la cárcel con su cara partida, pero le propone en lugar de eso seguir conduciendo y desaparecer en el oeste—en lugar de estar atrapado por su destino, elegir la libertad: no resignarse a entrar en la cárcel—dejar atrás toda su vida, y empezar de nuevo con otra identidad en un pueblo perdido. Y vemos escenas hipotéticas del futuro en las que se reúne años después con Naturelle, y tienen una familia, y cuando son mayores les cuenta lo cerca que estuvo todo de no suceder, y ellos de no existir–cómo todo dependió de una decisión crucial en la hora veinticinco, ya fuera de plazo.

Es un futuro abierto, y la película sólo sugiere que Monty podría optar por eso, aunque a la vez nos muestra al final su cara magullada y derrotada, manteniendo las dos opciones como igualmente posibles.

La película se filmó, y está ambientada, en Nueva York justo después del once de septiembre. Empieza con una secuencia de títulos de crédito impresionante, de una fuerza increíble, con los focos de luz que sustituyen a las torres gemelas, y la música magnífica de Terence Blanchard. Y hay escenas marcadas por el 9/11 un poco por todo. Desde el piso de Gordon Gecko, bueno, del amigo broker de Monty, que no me acuerdo su nombre, se ve el Ground Zero; la oficina de los brokers es evidentemente provisional y atestada, desplazada del World Trade Center, pero todo está en ebullición; el bar del padre de Monty se reúnen los bomberos que ayudaron en el rescate; Bin Laden sale por aquí y por allá... y toda la difícil multietnia de Nueva York, a la vez insultada y celebrada por la película. Está llevado certeramente el casting racial—así la pareja de Monty es multiétnica, Naturelle es puertorricana y él viejo irlandés; pero los polis que lo arrestan (en uno de varios flashbacks) son negros y ambivalentemente cabroncetes, honrados y eficaces.

Pero el tema étnico más importante está implícito. La película, aparte de ser una historia concreta magistralmente contada, de un individuo y sus circunstancias, es un alegato abiertamente didáctico, a favor de la gran América de la integración y las oportunidades abiertas— y contra las pequeñas dependencias y esclavitudes de la legalidad paralela, de los circulillos mafiosos y de la doble moral. Cierto, Monty esquiva la cárcel, y se nos pide fe en él... también se denuncian las cárceles americanas como lugares sin ley, indignos del país. Pero sobre todo, siendo una película "de Spike Lee" (aunque esta vez el guión no es suyo), es un mensaje a los chicos del barrio—de no dejarse atrapar por lo que parece la vía rápida al éxito social, y que en realidad no conduce a nada. Que no se encierren en ser negros profesionales, y en montarse su legalidad paralela—el once de septiembre aparece aquí invocado como el gran "eye-opener" que hace redescubrir a los neoyorquinos de todas las razas y etnias su destino común en una América de la integración, y no de la diferencia, la ley alternativa y el trapicheo. Que la esclavitud se acabó hace más de ciento treinta años—move your ass!

Bueno, y si alguien cree que le he contado la película, obviamente es que no la ha visto. Hay que ver cómo funciona cada escena... con una fluidez certera, que no se contradice sin embargo con curiosos experimentos de montaje surreales o desfamiliarizadores, como por ejemplo reflejos inexistentes flotando al lado de los personajes, experimentos con el grano y el color y el tono grotesco/surrealista de algunas escenas, o ligeros recortes de montaje que duplican una fracción de segundo de un momento clave, o pequeños desenfoques puntuales—nada, que Spike Lee sways, está aquí en plena forma. De no perdérsela.

25th Hour. Dir. Spike Lee. Screenplay by David Benioff, based on his novel. Edward Norton, Philip Seymour Hoffman, Barry Pepper, Rosario Dawson, Anna Paquin, Brian Cox. Music by Terence Blanchard. Ed. Barry Alexander Brown. Prod. des. James Chinlund. Photog. Rodrigo Prieto. Exec. prod. Nick Wechsler. Prod. Tobey Maguire, Julia Chasman, Spike Lee, Jon Kilik. USA: Touchstone Pictures / 40 Acres and a Mule Filmworks / Industry Entertainment / Gamut Films, [2002]. DVD: Touchstone Home Entertainment.


Sábado, 30 de Mayo de 2009 17:08. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cine

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