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Night Train—y la película de tu vidasábado 8 de mayo de 2010Night Train—y la película de tu vidaEl volcán Eyjafjallajokull, en un nuevo arrebato de expiración, obliga a cerrar el aeropuerto de Santiago de Compostela. Pero da igual, yo vuelo bajo, por debajo de tierra gran parte del tiempo, para ir hasta allí y para volver. The earth compels, y si hay tren prefiero no coger avión. Hace tiempo que no cogía un tren de noche, y no los recordaba tan traqueteantes, ni tan fantasmales los reflejos de uno mismo en el cristal oscurecido. Supongo que vuelvo a pasar largos túneles—pero la noche misma es un largo túnel, y los sueños, cuando los hay, pero me cuesta mucho dormirme, y además hay un punto en el que se confunde el tren de tus pensamientos en la oscuridad con un sueño. Me acordaba del Innombrable, y las vidas que se contaba a sí mismo, no se sabe si reales o ficticias, metido en el arcón de algún cráneo. Los viajes te descolocan, te cambian el tren habitual de tus ideas (que es cierto que suelen ir tan encarriladas como nuestros movimientos habituales), y te encuentras en tu compartimento con extraños compañeros de viaje y de cama. No me refiero a exóticas pasajeras ni a espías alemanas, no... Aunque sí aparecen muchas figuras femeninas en el desfile éste de sombras, un poco como le pasa a Enrique Tercero—"Mañana, en el tren de noche, pensarás en mí...". Casi alegorías, deidades familiares, o Sombras, como aquéllas de El Caballero de Olmedo. Difuntos vivos, o difuntos difuntos, pero muy presentes. Aunque algunas Sombras también eran gente real desaparecida en vida hace tiempo, como esa morenaza con una melena negra impresionante que era compañera de clase, en el ochenta y dos... cómo se llamaba, ni me acuerdo, (¿Elvira?) y no me había pasado por la cabeza en veintimuchos años creo. Visitations. Y vuelven las caras de estos últimos días, y del pasado remoto, como si la noche (y no me dormía, no) fuese un contenedor inagotable y a la vez repetitivo, todo salía y todo se mezclaba, oyendo la radio de la cabeza, o esas emisiones que nos enviamos a nosotros mismos desde alguna parte más oscura de la mente, parecía que ya veías la vida desde otra perspectiva, como algo que ya ha pasado y que se repite en un submundo infernal, pasando lista, repasando, rememorando... No era desagradable, aunque a veces pasas por todas las emociones, y las paradas del tren nocturno, los andenes vacíos de las estaciones, iluminados por fluorescentes o por bombillas amarillentas....y luego el traqueteo otra vez, todo alimentaba la sensación de que ibas a alguna parte y a la vez a ninguna parte, como si fuese el viaje una muestra, échantillon es la palabra que me viene a la cabeza, de alguna post-existencia que desde luego no existirá, esos Hades clásicos sólo los experimentaremos en vida, pero una vida un poco al margen, no sé si me explico. Total, que hasta me oigo decir (otra frase inspirada por Radio Cabeza), "Mi vida ya ha terminado, ya veo lo que da de sí". (Y aún iremos bien si estaba en lo cierto, y no me llevo alguna mala sorpresa en el futuro que me quede). Comentarios » Ir a formulario |
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José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: "Algo hay en el formato mismo de los blogs que estimula un desarrollo casi canceroso de nuestro ego" (John Hiler) Archivos
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