Hay una chica rubia, nórdica o franco-nórdica, sentada en un muro mirando a la ría y al mar plomizo, embebida. - Mira, tiene un caracol subiéndole por la espalda. - Y de los gordos. - Se lo voy a quitar. Perdona, tienes un caracol que te sube por la espalda, mira... - Ah... merci. - Podríamos calcular el tiempo que lleva mirando al mar midiendo la velocidad del caracol y el rastro de baba que lleva en la ropa. Lo único es que el caracol ya se había recogido dentro de la concha.
Blog de notas de José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: "Algo hay en el formato mismo de los blogs que estimula un desarrollo casi canceroso de nuestro ego" (John Hiler)