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Eragon

Harry Potter meets The Lord of the Rings. Malas reseñas tiene Eragon, y no le voy a subir el nivel. Me gusta este comentario que aparece en la Internet Movie Database: "The main character looks like a deer in head lights most of the time and the villains acts like cartoon stereotypes more than real characters". Pero el principal problema no son los actores, ni siquiera la dirección, sino una historia patéticamente simplista, un guión pobre y plano como... como Holanda, como Flatland, como si... ¿como si lo hubiese escrito un chaval de quince años? Pues eso. A Álvaro le gustó un montón, eso sí, a pesar de que comprime el libro y no lo sigue en múltiples detalles de los que irritan a los fans. Y en realidad es una película para preadolescentes; de ahí que la princesa y el chaval se mantengan todo el rato a una distancia más que prudente. Que ningún adulto vaya a verla, aviso, aunque los efectos especiales desde luego están bien hechos, jamás tanto dinero ni talento se desperdició en un guión tan pobriño. (Aunque tampoco se les salió la genialidad por las orejas a los guionistas de La Guerra de las Galaxias o el de El señor de los anillos, y ahí las tienes cosechando elogios. Y pasta, que es lo que importa). Pero Eragon... qué le vas a pedir a una película sobre dragones en la que Eragon no es un dragón sino un chico que encuentra un dragón. Aggg. Hasta Álvaro reconoce que ese punto clave de partida es patético. Claro que aún peor es Eldest, donde al parecer nadie es Eldest ni viene a cuento. Ya empezamos mal, con una voz en off resumiendo una lejana historia pasada, y una acción atropellada, como para avisarnos de que no nos va a importar nada de lo que le pase a ninguno. Yo creía que esto ya decían los manuales de guionista que no se puede hacer: bastante mejoraría la impresión inicial cortándole los cinco primeros minutos. En otra de aventuras para chavales, La princesa prometida, por lo menos le echaban ironía a estas narraciones, intercalando el abuelo leyendo la historia y los comentarios del niño: "Una de princesas, bah. Seguro que hay besitos". (Teníamos a los pequeños Ivo y Oscar embebidos, como si la pantalla les estuviese leyendo la mente). Y en Dragonheart también había cierta guasa con el tema del dragón. (Aunque allí ya era, como en Eragon, especie amenazada; de monstruo casi a protagonista. Los dragones ya no son lo que eran; si Beowulf levantara la cabeza...). Pero en fin, que aquí, ironía cero: mejor para adolescentes, claro. Problemo: se sufre una especie de déjà vu continuo al ver la historia pasar de un topicazo a otro sin la menor disculpa. Que nada, que le pregunten a Álvaro, que yo no puedo con ésta. Enhorabuena a Paolini por su demostración de que se puede hacer uno multimillonario y celebridad de las letras antes de los veinte, y luego pasar a la gran pantalla, sin genialidad alguna. Pero qué quieren, el mundo sigue necesitando dragones, y lecturas fáciles; el mundo necesita esta película. Pero ahora que ya tienen mi dinero, que venga San Jorge, por favor.

El Ilusionista: Hidden in plain view

Martes, 19 de Diciembre de 2006 13:37. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cine

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