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Retropost: HULK

Retropost #611 (19 de noviembre de 2005): Hulk


Ang Lee dirigió hace poco una película sobre esa especie de Shrek procedente de Marvel Comics. Buena cantidad de Hulks dibujé yo por los años 70, cuando estaba en plena fiebre marvélica ("la Masa" lo llamaban por entonces aquí, aunque yo también lo veía en verde en los cómics americanos). Ahora no me podía perder la película, aunque sea con un poco de retraso. La película explota algunos aspectos del gigantón verde de los comics, y añade otros nuevos, que suponen una reinterpretación del personaje.

El Hulk de los comics es un ya un cóctel intertextual complejo. He aquí alguno de sus ingredientes:


- Frankenstein, con la peculiaridad de que el sabio Bruce Banner se convierte en su propio monstruo. La relación de alter-eguismo que había entre Victor Frankenstein y su criatura se interioriza. Ciencia irresponsable que se vuelve contra la humanidad, y contra el científico mismo. Aquí se trata de la investigación sobre energía nuclear ("rayos gamma").


- Dr Jekyll y Mr Hyde como antecedente de esta interiorización que desata algunos instintos destructores y fuerza bruta... aunque de hecho el gigantón verde es un niño grande. Fuera moral y convenciones sociales, Hulk se expresa y destruye con energía y espontaneidad, como un niño irritado, o un niño jugando.


- El hombre lobo es otra versión de este motivo: la transformación en el otro yo interno no es deliberada (como lo era al principio al menos en el Dr. Jekyll) sino que el monstruo surge de dentro fuera de control – lo que se adecúa mejor a la expresión de la rabia. Cuando se nos sube la adrenalina, todos somos Hulk. Hombrecillo tocar las pelotas a Hulk.


- La bella y la bestia, siendo la bella Betty Ross, la hija del general que ha jurado destruir a Hulk. Hulk, sin ser feminista a pesar de su pantalón morado, sí es más caballero con las señoras de lo que podría parecer al primer golpe de ojo.


- El niño gigante - por lo ya dicho. Fantasías de ser más grande que los mayores; de arramblar con su sistema de órdenes y ataduras; deseo de ser piel verde. También hay un elemento infantil, por cierto, en Frankenstein, en tanto que criatura que exige responsabilidades paternales. Hulk, en cambio, al ser su propio padre, se encuentra sin padre a quien acudir, aunque agradece que le hagan cariños.


- El superhombre con identidad secreta: Superman, Batman, Spiderman... todos variantes del otro yo compensatorio y de las fantasías de poder. Pero aquí el secreto está en precario y en peligro – Banner ya es un desharrapado, puesto en evidencia por los destrozos de su niño interno. Apenas si logra mantener los pantalones en su sitio.


- La alegoría de la Bomba: fruto de la experimentación nuclear, Hulk es ambivalente, a la vez un arma potencial y un peligro para la nación. Sus orígenes son militares, y sus destrozos con, con frecuencia, también militares. Y en bases secretas del desierto, si es posible. Es la vergüenza y la contradicción del belicismo americano, que sale a la luz para poner en evidencia los secretos de la nación. Si a ello le añadimos que Banner se liga a la hija del general, ya tenemos el cacao completo.


- El Hombre Verde: el gigante de la novela pastoril, que vive en armonía con la naturaleza, lejos de la civilización; un buen salvaje, pero buen salvaje está hecho cuando se meten con él, o cuando se requieren ciertos refinamientos de la politesse. También es un Neanderthal, el primitivo que rechaza los artificios a que la civilización ha llevado al ser humano, artificios que describe con unos kenning poéticos dignos de un Beowulfo en Manhattan (En la película, sin embargo, es mudo, para mayor contraste). O quizá sea Hulk la esencia humana que nos espera en el futuro, back to basics, en la segunda Edad de Piedra tras el holocausto nuclear.

- La resistencia del marginal frente al aparato del Estado. En el nombre de Bruce Banner oímos al rebelde escocés, Robert Bruce, que alza la bandera de la resistencia frente a los ingleses. A la vez, la bandera de su nombre señala que encarna algunas de las mejores esencias de la nación, aunque sean otros los que hagan ondear el trapo en sí. El héroe solitario sin encaje posible en el sistema social es una constante en la literatura y mitología norteamericana.

La película de Ang Lee trabaja sobre este material, subrayando o añadiendo donde considera oportuno. Añade el tema de la manipulación genética, en parte para hacer más "plausible" muy entre comillas, la historia, y también para subrayar el tema de los experimentos con la esencia humana, prohibidos por la ley de Dios y, en Estados Unidos, por la de Bush. Sale Bush, de hecho, pescando y pasando bastante del problema, y Condoleezza Rice controlando la situación y ordenando destruir al titán saltarín. No dudan para ello en volar por los aires diversos monumentos naturales que son bastante más respetados por el ecologista Hulk. La máquina de aplastar del ejército USA resulta ser incapaz de dar caza al ambiguo rebelde que ha sido creado en la propia trastienda del sistema. Hulk como Bin Laden lampiño, en el Afganistán de Arizona. Hulk, también, como el terremoto que volverá a destruir San Francisco, sacudida histérica provocada por las amenazas que tenemos en el subsuelo, pero que son comprensibles si las vemos desde otra perspectiva, y pueden incluso desactivarse si dejamos de azuzarles con la aviación y los tanques.

La alteración más significativa efectuada por la película es que se transforma la historia de Bruce Banner en una historia de "padre maligno", de trauma infantil y de retorno de lo reprimido. Es un tema que potencia el lado de pesadilla paranoica de la historia, al convertirse el padre al final en un diablo de pesadilla, un monstruo de los elementos que ha pasado también por encarnaciones de lumpen irredimible y de veterano pirado de Vietnam. Sin contar su papel como sabio loco y como señor de los satánicos perros de la guerra. Demasiado para un solo personajes, sin duda, con lo cual los elementos histéricos desequilibran, deliberadamente, la película. El tema del trauma infantil, sin embargo, funciona bien en combinación con el personaje de Hulk, ya que en cierto modo Banner no ha crecido, se ha mantenido un niño grande e incontrolado dentro de él, un niño que sólo se manifiesta ahora que el padre vuelve a su vida y reabre la herida del trauma. Es mudo porque no puede expresar lo que lleva dentro. El padre satánico es también, por asociación, la figura de autoridad que falta a sus deberes y pierde el control, Saturno devorando a sus hijos – algo que también sucede en cierto modo con el Ejército y con su encarnación en el General Ross, otro padre inadecuado para Betty. La pesadilla traumática de agresión fálica se ve desviada hacia el rival de Bruce, esbirro del ejército y sádico que lo amenaza con diversos objetos hirientes mientras él está inmobilizado.

La fotografía de la película subraya las diversas potencialidades del personaje de Hulk: feto flotante en líquido amniótico, con subsiguiente trauma de nacimiento; hombre verde camuflado entre el follaje, o asociado a la selva amazónica; inocente radical que disfruta con su simple existencia en soledad, durante sus saltos; fantasías de poder desatadas en sus combates o en sus brincos gigantescos (a la vez gigante y Pulgarcito). Y personaje traumado, dividido ante sí mismo, que no consigue traer a la luz el gesto brutal de agresión que ha encerrado al niño gigante dentro de él. El criminal, el traidor, el disidente, el vagabundo, el terrorista, el arma, el experimento fallido que nos pone en evidencia y en problemas, porque el Estado agresivo es el primero que no sigue sus normas y experimenta con fuerzas prohibidas que desata y luego no sabe cómo controlar.


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Retropost: Flores rotas

sábado, 30 de enero de 2016

Retropost #584 (5 de noviembre de 2005): Flores Rotas

 

Está barato el Grand Prix de Cannes, no desesperéis, aficionados, que si se lo ha llevado esta película se lo puede llevar cualquiera. Sin ser un bodrio, es flojilla, y desde luego presupuesto cero – lo que digo, Cannes a tu alcance, hombre del vídeo. Aunque me temo que no: precisamente será más bien la demostración de que en los concursos todo es trabajo de pasillo y bambalinas para obtener el premio.

La película desde luego es lo que pretende ser, no puede ser de otra manera casteando a Bill Murray, un personaje que emana aburrimiento, con una cara inexpresiva y erosionada por el alcohol y las horas de barra de bar en solitario. (No desesperéis por cierto tampoco vosotros, ligones frustrados. Si un tipo tan soso, aburrido y marmolillo como éste puede pasar por un Don Juan en mal estado, todos lo somos). A tono con la pesadez e inexpresividad del personaje, a la película le sobra cerca de una hora de paseos en coche y esperas en aeropuertos, que el espectador ha de sufrir como si estuviese él mismo yendo a investigar a una lista de sus antiguas novietas por todo el país. Pues eso es lo que hace el Murray, aunque aquí lo llaman Don Johnston, y de hecho, más que un Don Juan como Don Johnson, es un señor pedrusco.

Resulta que alguno de esos antiguos ligues, quizá, le envía un anónimo diciendo que tuvo un hijo con él (primera noticia) y que el chaval quizá lo vaya a visitar. Él investiga, siempre sin hacer lo más obvio, que es preguntar... Pero no penséis que demuestra ese grado de iniciativa, no, va enviado por su amigo y vecino, que le ha hecho la investigación previa de las viejas novias y hasta las reservas de vuelos, todo el trayecto; o sea que va como un saco de patatas de aquí para allá. Y se encuentra con la primera ex, una señora cariñosa con la que se vuelve a acostar, después de escapar por los vellos de acostarse con su hija calentorra, que se llama nada menos que Lolita – y aquí se adivinará que la película rechina, pero en otros sitios también... está rodada como sin vida, con el director yendo de escena en escena como el Murray de novia en novia, pasando obligadamente por todos los hoteles y aeropuertos.

Otra girlfriend resulta que era una sosa al cuadrado, tienen una cena horrible junto con el marido de ella, un tío majo, y ella aclara que "no había querido tener hijos con su marido porque no estaba segura de ser una buena madre para los hijos de él" – una especie de falsa pista en las que se especializa la película (uno de sus rasgos interesantes): nos suelta amagos de cosas, amagos de ligues, por ejemplo, o amagos de la aparición del hijo, que quedan todos en nada; y con ese uso tramposillo de las convenciones (leurres que diría Genette) la película nos hace compartir la experiencia del personaje, qne no sabe muy bien a qué atenerse, si creer lo que le pasa o no.

Otra novia de don Don se ha vuelto lesbiana, otra ha muerto, otra es una ángel del infierno y (aunque también está la escena llena de pistas falsas) sólo se lleva al final un ojo morado. Y ve posibles hijos por todas partes, aunque la película da a entender que igual todo es un montaje de la novia que lo abandonaba al principio de la película, para darle una lección por memo. Y en eso queda la película, sin resolver, y sin muchas esperanzas de que Murray Johnson deje ser menos muermo y menos memo... El final es súbito y quizá lo más original de la película, contribuyendo en tanto que final abierto a inocular al espectador la incertidumbre que siente el personaje.

Los encuentros con antiguos amores suelen tener un punto de lo que refleja la película, un toque de incongruencia o de cruce de dimensiones, una tensión incómoda, o conmovedora, o incomodovedora.... Pero los encuentros de la peli son más patéticos aún que en la realidad. Aunque creo que eso se debe al vacío vital tan apabullante del personaje, que sólo puede darse en un constructo ficcional insuficientemente amueblado... espero.

Vamos, que si os gustó aquella desesperante película uruguaya del pequeño patrono cutre que recibía a un hermano y hacía pasar a la patética secretaria de la empresa por su esposa, para que el hermano creyese que estaba casado...bueno, pues os encantará ésta también. O la de Lost in Translation sin ir más lejos, vamos, podía ser el mismo personaje a su vuelta de Japón. En ésta ya se podía haber perdido algo en la traducción también, unos minutejos y unos planos tontos por ejemplo. O si no, igual se podía hacer al revés, y dejar sólo los planos de conducir el coche y esperar en los aeropuertos y hoteles, saltándose todo el argumento de las exes; igual retrataba mejor el yo interior del personaje.



 

Broken Flowers. Dir. Jim Jarmusch. Cast: Bill Murray, Sharon Stone, Frances Conroy, Jessica Lange. 2005. (Grand Prix at Cannes).

http://brokenflowersmovie.com/


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Retropost #577 (1 de noviembre de 2005): Serenity

 

Se nos presenta Serenity (Josh Whedon, 2005) como película de culto con su propio grupo de seguidores devotos, es decir, en la línea de Star Trek y Star Wars. Mucho mucho en esa línea: gustará a quienes les gustan las llamadas "óperas espaciales", aunque de ópera tiene tanto como de Western postmoderno a lo Mad Max; también hay ingredientes de Blade Runner, de Matrix y en general de todo lo que ha gustado en ficción espacial en los últimos treinta años. Podíamos decir sencillamente que es una Guerra de las Galaxias (¿alguien sigue llamando así a Star Wars?) actualizada para la década de los 2000. El futuro hay que actualizarlo, aunque en el caso de Star Wars la historia sucediese en una galaxia lejana, hace mucho tiempo... Esta no, ésta es futurista, sucede tras devastadoras guerras atómicas y colonizaciones espaciales, pero aunque no hay extraterrestres pintorescos, su cosmogonía y física astronáutica es tan arbitraria como la de Star Wars. Lo digo para que nadie se vaya a creer que estamos ante "ciencia ficción seria", whatever that might mean. También se nos quiere vender casi como una película psicológica, con personajes complejos y diálogos inteligentes... bueno, pues de eso nada. La psicología es de tebeo, como corresponde al género; los efectos especiales, el ritmo, la textura de las imágenes, están todos logrados dentro de su género, y baste con eso. Las peleas son espectaculares y predecibles en el estilo videojuego importado de las películas de kung fu; los vestuarios están adecuados a la moda primavera de este año, y todos eso nos coloca en el futuro para un rato. La historia no es menos absurda, ni más, que en todas las otras, pero merece un pequeño comentario políticamente contextualizado.

Argumento resumido: Hay una Alianza imperialista que quiere "ordenar" el universo con métodos violentos, invasivos, e inaceptables, aunque el resto del universo son mayormente unos tercermundistas salvajes, a veces incluso caníbales dementes. ¿Suena familiar? Pues si así es como ven al resto del universo los "cineastas alternativos" americanos, vamos buenos... Aunque ningún alternativo hace una película tan cara como ésta, claro, para empezar.

Parte del problema con la Alianza es que sus políticas de "colonización" fracasan, y de los mundos que ordenan, muchos mueren en plan peste súbita, y los supervivientes se vuelven terroristas irracionales. La política de ordenación cósmica, es, pues, cuestionable, pero esto se oculta a la población, que vive desinformada e idiotizada por el control gubernamental de los medios de información.

Hay unos alternativos, capitaneados por Han Solo en la nave Serenity, que se dedican al crimen simpático, matando sólo a terceros con los que no se identifica el espectador. Pero claro, como eso en realidad está mal por muy simpáticos que los haga, hay que darles Fe, una Causa. Hay un pastor negro castigado por la vida (los negros nos ponen en contacto con las esencias de la vida y la verdad) que con sus últimas palabras le exige a Han Solo que tenga fe en algo. Y Han Solo y su tripulación, que habían sido desengañados por la guerra que perdieron contra la Alianza, recuperan la fe y deciden hacer algo idealista.

Ese algo es retransmitir la información de todos los desastres causados por las políticas de Bush a la población, para que los conozca. Hay una grabación de los desastres de la colonización que supuestamente abre los ojos a quien la ve, y hay que llevarla a una potente antena que tiene un hacker alternativo, para que la retransmita. Lo malo es que hay que llevarla físicamente, y en el camino hay muchos caníbales, soldados de la Alianza, etc. Los tecnicismos de tranmisión de señales no están muy claros, pero para la película es un lema importante este de la información alternativa en manos de los blogueros: "You can’t stop the signal". Tras unas tortas frente al transmisor con el agente inhumano que habían enviado a detenerlo, Han Solo retransmite la señal, y vuelve a introducir el relativismo y la contestación social en la Galaxia.

El mercenario también era negro, un Colin Powell o Condoleezo Rice totalmente al servicio del poder blanco, pero que ahora al ver la grabación abreojos se vuelve "su propio hombre" y deja de creer en eso de purificar la galaxia a golpe de bombazo. Sin llegar a besarse al final con el héroe, sí llegan a un entendimiento entre caballeros.

Todo ello amenizado por unas chicas guapas psicóticas vestidas a lo grunge que dan tortas a diestro y siniestro con una coreografía milimetrada. Y también amenizado por un cierto experimentalismo en la representación de imágenes manipuladas, que en realidad no pasa de ser un poquito desconcertante al principio de la película, cuando no sabemos en qué nivel de realidad o de realidad grabada, o recordada, estamos; enseguida, sin embargo, coge la película el ritmo de las tortas y del western y de la tensión chicochica. En cuanto al sexo, está aún más difícil el tema en el futuro que ahora, así que aprovechad mientras no llega la Alianza.

Si bastase con retransmitir las manipulaciones de Bush a lo ancho y largo de la galaxia para que éstas dejasen de tener efecto, o para reblandecer a los Condoleezos de este mundo. Pero no-no; no funciona la cosa así, Mr. Whedon, todo esto es wishful thinking. Tampoco viendo la película se está haciendo nada por el orden mundial alternativo, me temo. Pero apuéstate que la película corre como la pólvora por la blogosfera, que es muy amante de la señal incontrolable y alternativa, por cuestionablemente alternativa que sea. Más de un punto en común, y no sólo aliterativo, hay entre la fascinación que nos produce la violencia de River (la grunge psicótica) y el asco que nos producen los Reavers (los caníbales que se arrancan la cara), así que se sigue cumpliendo la ley de que lo que reprimimos vuelve por la puerta de atrás – para la Alianza, y para la película.



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Retropost: El hombre bicentenario

miércoles, 27 de enero de 2016

Retropost #574 (30 de octubre de 2005): El Hombre Bicentenario

 

El hombre bicentenario (Chris Columbus, 1999) como la más reciente I, Robot, está basada en las historias de robots de Asimov. El planteamiento de base es el mismo: un robot que es más humano que los demás (un pseudo-problema, claro, o más bien un desplazamiento metafórico para dramatizar la cuestión: el robot como una máquina que es más humana que las demás). Esta vez la película, de Robin Williams, no es de acción, sino un drama filosófico/sentimental para niños. El androide Andrew, fabricado de serie en 2005, como de hecho ya los hacen, resulta ser excepcional por su creatividad y sensibilidad, se va haciendo cada vez más humano. Primero pide aumentar la expresividad de su rostro mecánico; luego se independiza de la familia que lo había comprado y vive solo, buscando (sin éxito) otros como él. Desarrolla una relación afectiva con la niña de la casa, que casi elige quedarse a vivir con él en lugar de casarse con su novio. El androide encuentra un genio aislado que le desarrolla un aspecto exterior humano, y desarrolla una relación afectiva primero con su antigua "pequeña Miss", cada vez más mayor, y años después, ya dando el paso hacia la relación de pareja, con la nieta de ella, Portia. En el último momento Portia se decide a irse con Andrew en lugar de casarse mecánicamente, como había hecho su abuela, con un hombre "cuya cara parece un abrelatas de esos de antes". A esas alturas ya tiene Andrew un aspecto totalmente humano, con desarrollos de órganos blandos artificiales a los que él mismo ha contribuido, pero cuando intenta que su humanidad se reconozca oficialmente, se le niega precisamente por su inmortalidad. Así que decide emprender su última mejora, ya con Portia envejeciendo, una mejora/empeoramiento que le dé la mortalidad en una fecha indeterminada. Su nueva solicitud ante el Tribunal Supremo se ve atendida por una juez negra, en lugar de un viejo Wasp, y aunque el fallo no es inmediato, consigue que se reconozca su igualdad de derechos civil justo cuando cumplía doscientos años. Para entonces ya eran él y su pareja anciantos terminalmente enfermos y mantenidos con vida artificialmente; muere cuando se disponía o oír el fallo del tribunal, y seguidamente Portia pide a su enfermera-robot que la desconecte del sistema. Ella obedece, ya no sabemos si porque es robot o precisamente por humana; la diferencia se ha difuminado.

En esta película el robot jamás se rebela ni es el malo ni demuestra su superioridad en fuerza bruta, en eso es ciertamente excepcional. Es una película en la que más que sobre los robots se habla sobre el envejecimiento y la necesidad de aceptar la muerte - la muerte como un derecho civil, casi, porque toda la retórica de la película, desde la emancipación educada del robot-esclavo hasta la escena del tribunal con la juez negra, asocia la historia de Andrew a la de los negros americanos. Como elemento de incoherencia en el trasfondo trabaja una cosa en la película, claro. Este negro quiere ser como los blancos, y se va blanqueando hasta hacerse totalmente indistinguible de ellos. También falsea el tema, aunque en otro sentido ayude a tratarlo, el hecho de que Andrew se nos presente como un ser aislado y excepcional. La propia película deshace luego ese planteamiento al ir humanizando gradualmente a Galatea, la robotina ayudante del genio solitario, que acaba siendo la enfermera humana que atiende a Andrew y Portia en sus últimos momentos. En fin, el papel desde luego está hecho a medida de Robin Williams, curioso experimento de estrellato el de hacer un robot que se le parezca y luego ir extrayendo su cara: Williams es especialista en estos personajes entre la marginalidad extravagante y la humanidad. El tema del reconocimiento de derechos civiles a las parejas homosexuales supongo que también está en el trasfondo, desplazado a la pareja "antinatural" del Andrewoide y esta Porcia que, como la de Shakespeare, también tiene problemas de elección matrimonial. No hace falta que diga que también en el tema de la eutanasia deja la película claramente expuesto su punto de vista.

Volviendo al tema de la muerte, la película se presenta como una educación en la necesidad de aceptar la mortalidad. A través de Andrew, gran pinocho o Peter Pan con poco mundo, se nos va instruyendo en los hechos de la vida. Primero en la sexualidad (tema un tanto pringoso pero divertido - sobre todo cuando tras la descripción que hace Andrew del imaginado éxtasis sexual, dice su colega el sabio solitario - "Buaa. ¡Yo también quiero!"). Y luego en la vejez y la mortalidad (ahí van a salir, de momento, menos entusiastas a apuntarse). A los niños les encantó, pero al final a Oscar se le reblandecieron las emociones y nos daba unos abrazos, llorando de pena por el robot viejito, pobrecico. Se dan cuenta de más cosas de las que pensamos, si no no les afectaría tanto, creo. Y es que son pequeños humanos, de órganos blanditos...


Lo que opinaba Turing sobre la búsqueda de la inteligencia artificial, en su "Computing Machinery and Intelligence":

"In attempting to construct such machines we should not be irreverently usurping His power of creating souls, any more than we are in the procreation of children," Turing had advised. "Rather we are, in either case, instruments of His will providing mansions for the souls that He creates." (cit. por George Dyson, vía BoingBoing; http://www.edge.org/3rd_culture/dyson05/dyson05_index.html

Pero la inteligencia artificial se encamina más bien hacia una semiinteligencia orientada a la eficiencia mercantil de los sistemas. Lo que está sucediendo de hecho es que la robotización avanza en dos sentidos: la estandarización de comportamientos y procedimientos administrativos, lo que Weber llamaba la burocracia, y que mejor se llamaría burrocracia, tiende a hacer de la gente robots; el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial tiende a hacer de las máquinas seres que interactúan inteligentemente. Si a ello se suma la cultura y psicología de las apariencias, vemos en la Actroid el futuro de la robótica. Y desde luego nunca va a pedir derechos civiles ante un tribunal – más bien será poco distinguible de los robotizados empleados que idealmente querría tener la gran empresa, y que de hecho obtiene y manufactura con sus procedimientos disciplinares. La Actroid puede ser guapilla, y hasta tiene mucha conversación en según qué temas, pero no la saques de allí. A muchas otras personas, tampoco, especialmente en su puesto de trabajo. He ahí el método para desarrollar, si no la inteligencia, sí al menos la semiinteligencia artificial.

Puede verse el state of the art en tecnología roboblanda aquí, con la Actroid japonesa;

http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/4714135.stm
o, un poco más "dura", aquí – pene-robot de la NASA, vía BoingBoing:
http://www.nasa.gov/centers/goddard/mpeg/115084main_ballerina.mpeg



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Taxi Teherán

sábado, 23 de enero de 2016

Taxi Teherán


Comentario que pongo en el blog del Cineclub Cerbuna, donde proyectan Taxi Teherán, de Jafar Panahi (2015):


Es una película hecha desde la resistencia interna, por un cineasta crítico con la teocracia iraní, contra el islam cuando asfixia y empequeñece las mentes, y contra la dictadura de los cenutrios simplistas aupados por otros cenutrios simplistas. Es discretamente metafílmica, muy elegante a pesar de estar hecha con pocos medios. Y mientras, aquí, las masas a votar al Pablemos, financiado por estos ayatollás. ¡Y hale, a "cabalgar las contradicciones"! El que hasta ahora no se ha enterado de lo que es la Dictadura del Pueblo desde luego no se va a enterar por ver una película.

El Mercader de Venecia (y el judío)

viernes, 22 de enero de 2016

El Mercader de Venecia (y el judío)

Comentamos algunos aspectos ideológicos y teatrales de la comedia de Shakespeare 'El Mercader de Venecia', en especial sobre la adaptación de 2004 de Michael Radford, y comentamos cuestiones de identificación y evaluación en lo referente a cuestiones problemáticas de la obra, en especial el antisemitismo.

 

 El Mercader de Venecia (y el judío) 

http://ssrn.com/abstract=2712742


Jose Angel Garcia Landa


Universidad de Zaragoza

Vanity Fea (Blogia) September 24, 2005



English abstract:

(The Merchant of Venice (and the Jew))

A commentary of some ideological and theatrical aspects of Shakespeare's comedy 'The Merchant of Venice', with particular reference to Michael Radford's 2004 film adaptation, and to matters of identification and evaluation as regards problematic issues in the play, particularly antisemitism.

Note: Downloadable document is in Spanish.
 

Number of Pages in PDF File: 12
Keywords: Shakespeare, Renaissance drama, Antisemitism, Film adaptations, Ideology, Theatricality







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José Mota, 'El Resplandor'

José Mota, EL RESPLANDOR: https://youtu.be/69SU4K0Ab-o

The Collection, Harold Pinter (1976)

The Collection, Harold Pinter (1976)