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Vanity Fea

Historia

Aníbal el Caníbal

viernes, 21 de diciembre de 2012

Aníbal el Caníbal

Sigue sorprendiéndonos Polibio con sus rincones curiosos o terroríficos. Esto cuenta sobre la preparación de la expedición de Aníbal contra Roma, desde España (IX, 24):

Cuando proyectaba marchar de España a Italia con un ejército, Aníbal preveía la gran dificultad de avituallarlo y de disponer siempre de víveres, ya que, por su duración, la marcha era casi inacabable y, encima, había que contar con el número y la ferocidad de los bárbaros que vivían a lo largo de ella. En el consejo esta dificultad se debatió ampliamente y uno de sus miembros, llamado también Aníbal, por sobrenombre "el gladiador", hizo evidente que había sólo un único medio para poder llegar a Italia. Aníbal le pidió que lo expusiera y él contestó que era preciso enseñar al ejército a comer carne humana, y habituarle a ello. Aníbal fue incapaz de oponerse razonadamente a la audacia y a la eficacia de esta idea, pero nunca la tomó en serio y no intentó convencer a sus amigos. No falta quien afirma que los actos de salvajismo cometidos por Aníbal en Italia se deben imputar al otro Aníbal, pero en gran medida se debieron también a las circunstancias.

Las circunstancias, y los consejos de nuestros amigos, nos vuelven caníbales....  ¡pero aún tenían el cuajo estos cartagineses de hablar de la "ferocidad de los bárbaros"!



La Autómata Asesina

History of England

A timeline from the Hundred Years War to the Republic, from G. M. Trevelyan’s Shortened History of England:


History of England

Online at my Scribd.

 

A timeline of the History of England from the late Middle Ages to the early 17th century. From G. M. Trevelyan’s A Shortened History of England (Penguin Books): https://personal.unizar.es/garciala/materiales/Trevel.1.pdf

 


Thereafter...

Puritan rule under Oliver Cromwell during the 1650s.  Named Lord Protector. Protestant politics at home and abroad.

Restoration of Charles II, 1660. Act of Oblivion. Charles and Catherine of Braganza will have no children, but Charles will have many children by his mistresses. His brother, the Duke of York, will be the inheritor (problem: he was a Catholic).

1665-6 – Great Plague and Great Fire of London

1666, 1670. Dutch wars. Secret treaty of Charles with the French against the Dutch.

1672. Declaration of Indulgence towards Catholics and Nonconformists —but 1673 Test Act excludes Catholics from public office.

1677 William of Orange marries Mary, daughter of James, Duke of York.

1678 Popish plot scandal fostered by anti-Catholics (Titus Oates).

1680 Exclusion Crisis. The growth of party politics (Whigs / Tories).

Caroline / Carolean. Religious policy at home. Foreign alliances. Dutch wars. Secret alliance with the French. The Exclusion Crisis.

1683 Rye House Plot fails to assassinate Charles and James.

1684 Charles’ son Monmouth implicated in plot.

1685. Death of Charles, accesion of James II. Louis XIV allows persecution of French protestants.

1687. James’s Declaration of Indulgence. The Monmouth rebellion.

1688. The Glorious Revolution. James escapes to France but lands with an army in Ireland. Defeated at the Battle of the Boyne (1690) and Aughrim (1691). William and Mary rule, and the Augustan Age.

1689. Bill of Rights. Toleration of Nonconformists.

1693-94: National Debt and Bank of England established.

1702. William dies. Anne, daughter of James II, reigns to 1714. The House of Hanover. The Four Georges. The growth of commerce. The Royal Society. The American colonies.

1704-6. Victories of Marlborough.

1707: Union of Parliaments (Scottish and English Parliament): United Kingdom constituted

1710: Fall of the Whigs. Act of Copyright.

1714-1727: Reign of George I, grandson of James I; George II, 1727-1760; George III reigns 1760-1820.

1715: Fall of the Tories. Jacobite rising defeated. (Again in 1745, last Jacobite rising coming from Scotland – Waverley).

1730: Methodists founded at Oxford

1743 War of Austrian Succession.

El Frente Popular (apuntes de Beevor)

lunes, 13 de agosto de 2012

El Frente Popular (apuntes de Beevor)

Historia de allá por febrero y marzo de 1936, del libro La Guerra Civil Española, de Anthony Beevor, y comentarios míos en cursiva. Las elecciones del 16 de febrero de 1936 "iban a ser las últimas elecciones democráticas que se celebrarían en España durante cuarenta años" (51) (suponiendo que en un ambiente tan antidemocrático pueda llamarse a las elecciones democráticas... ) "Los sentimientos de unos y de otros eran demasiado fuertes como para permitir que la democracia funcionara normalmente. Ambas partes recurrían a un lenguaje apocalíptico que canalizaba las expectativas de sus seguidores hacia una salida violenta, no política. Largo Caballero había dicho que si las derechas ganaban las elecciones, se iría ala guerra civil abierta" (51)—y los otros parecido. La ley electoral favoreía además la polarización. La CEDA constituye un frente contrarrevolucionario con monárquicos y carlistas (si bien habría que apuntar que la democracia es de por sí contrarrevolucionaria en sentido estricto, y que los revolucionarios no eran demócratas. Beevor participa de la presentación distorsionada de Gil Robles haciéndolo parecer un pequeño Mussolini). La manipulación ideológica de los votantes y demonización del adversario era extrema. La Iglesia incitaba a la insurrección contra el gobierno cuando perjudicaba sus intereses (pero me parece excesivo hablar del "tren de vida" de los obispos como hace Beevor). Los fieles no mantenían adecuadamente a los sacerdotes. En el programa de la izquierda estaba "promulgar una amnistía para los 20.000 o 25.000 presos políticos que había en España tras la revolución de Octubre" —(Aquí es posiblemente tendencioso llamarlos presos "políticos", pues se había tratado de una insurrección armada con muchas víctimas y grandes destrozos). "La firme decisión de la izquierda de liberar del a cárcel a todos los condenados por el levantamiento de 1934 no era precisamente garantía de su resepto por el imperio de la ley y el gobierno constitucional" (53). Muchos querían disolver el Ejército, la Guañrdia Civil, las órdenes religiosas... y la derecha decía que había cláusulas secretas en el programa que se llevarían a efecto al ganar la izquierda. (Lo cual es altamente probable).

Miembros del Frente Popular: "Izquierda Republicana, Unión Republicana, Partido Socialista Obrero Español, Juventudes Socialistas, Partido Comunista de España, Partido Obrero de Unificación Marxista, Partido Sindicalista y Unión General de Trabajadores." En Cataluña, Esquerra Republicana, Acció Catalana Republicana, Partit Nacionalista Republicà Català, Unió Socialista de Catalunya, Unió de Rabassaires, y pequeños partidos comunistas constituyeron el Front d'Esquerres. El PNV fue por libre. La estrategia de la Comintern pasaba por una victoria de la izquierda moderada para debilitara la posición de la derecha. Sin embargo, los dirigentes de la Comintern difícilmente estaban interesados en preservar, a la larga, a la clase media. La estrategia del Frente Popular no era más que un medio para conseguir el poder" (55). (O sea que sí había maquiavélica estrategia comunista, como decían las derechas...). La bandera de la defensa de la república era un instrumento, luego se iría "más allá", lo cual "significaba también que la eliminación de los rivales políticos tenía máxima prioridad desde el principio" (55)—por ejemplo haciendo correr el bulo de que los anarquistas eran en realidad elementos controlados por los fascistas. Largo Caballero usaba una retórica leninista más extremada que la de los "discretos" comunistas, llamando a la eliminación de las clases medias. "Pero, fueran o no sus discursos producto de la intoxicación revolucionaria, o revelaran sus propias intenciones en aquel momento, no es sorprendente que la derecha, amenazada de extinción por la izquierda, se preparara para dar una respuesta" (56 - en lo cual veo que conviene Beevor más bien con Pío Moa que con los historiadores universitarios españoles o con Preston. También merecería comentario que los partidos de izquierda supuestamente no violentos, como Izquierda Republicana o Unión Republicana—no se puede incluir entre ellos al PSOE, claro—iban o bien engañados o bien autoengañados al juntarse en una coalición de guerracivilistas, y contribuir a darle fuerzas). Contribuyó a la victoria de la izquierda que la CNT no pidió la abstención, quería sacar de la cárcel a sus militantes. (Hay que observar que con una ley de partidos como la actual la mitad de estos partidos del año 36 se considerarían o bien organizaciones terroristas, o afines a ellas, y estarían fuera de la ley... a menos que se les aplicase la vista gorda que ha aplicado el Tribunal Constitucional a los partidos etarras).

(A continuación da Beevor unas cifras de las elecciones del 36 que son claramente engañosas, si no directamente falsas. En el texto va contabilizado hasta el último voto, como si se tuviesen las cifras, pero la nota explica que son cifras procedentes de unos cálculos estadísticos de Tusell, basados en "los votos recibidos por el cabeza de cada lista"—lo cual no es lo mismo. La izquierda gana por un margen exiguo, las cifras de votos son dudosas, y aunque Beevor observa que el día de la votación no hubo coacciones, es precipitado sacar la conclusión de que fue una jornada democrática así sin más, y que las denuncias franquistas de que había un ambiente de amedrentamiento y manipulación sean una pura invención. Como siempre la verdad es más complicada de lo que dice una de las partes en conflicto).

Ganó la izquierda por menos del 2%, y obtuvo más escaños; sorprendente el mínimo apoyo a la Falange, "lo que que da una idea algo más real de la amenaza fascista de la que proclamaba Largo Caballero" (57)—la mayoría de los votos fueron a la CEDA (a la que luego la izquierda ha demonizado como fascista, hasta Beevor dice que "no se atrevió" a llevar a cabo un golpe de estado o de hacerse con el poder por medios violentos, en lugar de decir que "no quería" o "no le parecía adecuado"—y le reprocha su discurso socialdemócrata como "hipócrita"). "La izquierda, sin pararse a considerar la estrechez de su victoria, procedió a comportarse como si hubiese recibido un mandato aplastante para el cambio revolucionario. Como era de esperar, la derecha se exasperó al ver cómo las multitudes corrían a liberar a los presos, sin esperar siquiera a una amnistía" (57). Sí se decretó el estado de alarma unos días; "El jefe del Estado Mayor Central, general Franco, lo amplió por su cuenta al 'estado de guerra' en Zaragoza, Valencia, Oviedo y Alicante para reprimir lo que Gil Robles llamaba 'locura colectiva de las masas'" (58) (—que, desde luego, no estaban ateniéndose a la lay y el orden, aunque en España suele opinarse que eso es pecatta minuta, siempre que lo hagan los del bando de uno).

(Los militares ya estaban preparando un golpe, primero digamos que "por las buenas": "
Ante su escasa confianza en que el golpe saliese adelante, Franco se entrevistó de nuevo con Portela el día 19 de febrero para espetarle que 'si deja[ba] pasar al comunismo' contraería una gravísima responsabilidad ante la historia. Pero Portela no estaba para chantajes morales: hundido, deshecho ('produce la impresión de un fantasma, no de un jefe de gobierno' en palabras de Azaña), dimitió aquel mismo día" (59) y Alcalá Zamora pidió a Azaña que formara gobierno. (Tal como lo pone Beevor parece como si fuese una fantasmada de Franco el decir que sería una gran responsabilidad ante la historia el no detener el avance del comunismo. Que se lo pregunten a las víctimas de Stalin, o a los de Paracuellos. Pero aquí todo lo que se hiciese llevaba a contraer grandes responsabilidades, hasta dimitir y no hacer nada). El PSOE no entró en el gobierno, ni el PC, sólo Izquierda Republicana y Unión Republicana, pero la derecha y la Iglesia estaban alarmadas (—Vistas las matanzas de curas que siguieron, no parece que fuera sin razón...).

"La derecha había comprendido que para salvaguardar su idea de España la vía parlamentaria ya no le era de utilidad, aunque sólo fuera porque sus oponentes de la izquierda ya habían demostrado su propia voluntad de ignorar el imperio de la ley" (59).

Azaña se apresuró a conceder una amnistía (en parte cediendo al chantaje) y cambió de destino a los generales sospechosos. March, mangoneante mangante ayudado por Calvo Sotelo, ayudó con otros a financiar a la Falange, y al golpe por venir (el conde de los Andes presidía una comisión antirrepublicana a este efecto). La economía se hundía, el dinero huía, y Azaña indultaba a los expropiadores de tierras y ocupadores de fincas y proseguía las expropiaciones (Aquí se suele acudir a la explicación de la maldad de los inversores, pero es que no se hace economía próspera con buenas intenciones—ni quemando los muebles. La izquierda, tuerta de un ojo, tiende a ver sólo las consecuencias deseables de sus expropiaciones y revoluciones). "El problema real con que se enfrentaba el gobierno de centro-izquierda de Azaña nacía de su pacto fáustico con la izquierda dura de los caballeristas, que veían aquel gobierno como el equivalente del régimen de Kerenski en Rusia, cosa que compartía la derecha" (61). (¿Y esto no lo veía Azaña? Parece que sí veía que lo veían así. Pero ahí seguía, aliado con sus aliados. Eso no se llama altura intelectual, carácter que se le suele atribuir con demasiada precipitación a Azaña). Mientras crecía Falange, con un ideario entre fascista y tradicionalista militar y autoritario (Aunque se definía no de izquierdas ni de derechas, sino de centro. De extremo centro, sería. Y supuestamente anticapitalista, porque sí adoptaba un ideario antiliberal y socializante). Para Beevor, la Falange era más conservadora que los revolucionarios movimientos nazi y fascista: "La ideología de la Falange no era ya contradictoria sino esquizofrénica" (64). Entre atentados y entrevistas con Franco, Jose Antonio fue detenido por tenencia ilícita de armas, caballero educado y encantador según todos, pero con ideas asesinas. Como los carlistas, iban ya comprando armas para la guerra en ciernes. A través del general Varela contactaron con los generales golpistas en la primavera del 36; como los falangistas, eran no sólo anti-izquierdistas, sino también antiliberales. (No se sabe muy bien por qué, pues de hecho, lo que se echa en falta en toda esta historia es a los liberales... o no los había, o no se votaban ni a sí mismos).


 
La Segunda República, Beevor La Guerra Civil Española

A History of Ancient Britain

11/5/12

El origen mafioso del Estado

29/4/12

Leía esta mañana This Fleeting World, una historia general de la humanidad de David Christian, en el capítulo que trata del desarrollo de las primeras ciudades en la Era Agraria. Tras la revolución neolítica, entre el 8.000 y el 3.000 antes de Cristo se desarrollaron en el Viejo Mundo las primeras grandes aglomeraciones, más allá de las aldeas características de la época neolítica primera. Junto con las grandes ciudades (grandes relativamente, no comparadas con las de ahora, claro) surgen manifestaciones como la arquitectura monumental, templos, pirámides y palacios que van unidos al desarrollo de estructuras de poder político elaboradas. También en las ciudades se especializa la división del trabajo en artesanos y especialistas diversos, partiendo de las tradicionales profesiones de agricultores, ganaderos, comerciantes, constructores, soldados y sacerdotes. Cabría mencionar la escritura como un desarrollo especializado que va asociado a la contabilidad de excedentes y la tabulación masiva de ingresos y de tráfico de mercancías. La ciudad, el Estado y la escritura surgen asociados unos a otros. Y el Estado lo define Christian como una fuerza coercitiva para imponer la ley y extraer impuestos, dos funciones asociadas, puesto que los impuestos son la ley y a la vez son necesarios para mantener la ley, igual que la ley es necesaria para que los impuestos sean tales impuestos y no un mero saqueo. El Estado es quien detenta el monopolio de la violencia, y es por tanto una institución fundamentalmente coercitiva.cuirassiers 1913

Hace alguna alusión Christian a al asociación entre los primeros Estados y la extorsión organizada—es decir, entre los bandoleros y los recaudadores de impuestos, o entre los reyes y los jefes de bandidos—pero señala que el origen de los primeros Estados es oscuro y que no hay muchos datos al respecto. 

Sí hay sin embargo teorías, en esta línea relacionando el origen la violencia legal del Estado con la violencia desorganizada de parásitos y bandoleros. El Estado sería una fuerza surgida para impedir el saqueo de los bienes comunes o de los bienes frágiles acumulados, como las cosechas—pero surgiría no como mera asociación de propietarios interesados, sino a modo de mafia: sería el bandolero más poderoso el que impone su ley y el que "protege" a su territorio de los demás bandoleros, pastoreándolo y manteniendo el monopolio de la recaudación de impuestos a la vez que asegura un cierto dominio de la ley y el orden.

Una teoría muy atractiva al respecto la exponía Vico en la Ciencia Nueva, que hace surgir al Estado como desarrollo del clientelismo—de la protección que una aristocracia patriarcal da a sus dependientes y allegados. Un comentario puse a este respecto en Pompilos, una web que trata esta cuestión:

Sobre el origen mafioso de las culturas que señalas al final del plan general, hay un pasaje en Vico (Ciencia Nueva, II.5.5) que ofrece un paralelismo interesante, después de interpretar el minotauro como una nave de corsario:

“Refiriéndose a estas cosas, Plutarco dice en el Teseo que los héroes tenían a gran honor y lo consideraban mérito de armas el ser llamados ‘ladrones’, al igual que en los tiempos bárbaros retornados el título de ‘corsario’ era título de señoría. En aquiellos tiempos, llegado ya Solón, se dice que permitió con sus leyes las sociedades por razón de botín.”

Vico explica el origen de las clases sociales en el “asilo” o “protección” que daban los nobles a los plebeyos – a los que sin embargo continuaban considerando sus enemigos.

En Pompilos, José María Ciordia plantea una tesis muy interesante en esta línea, el origen mafioso de los estados, con el interés de que relaciona geografía, comunicaciones y estructuras de poder. El nexo común es el transporte fluvial o marítimo. Es una tesis que parece muy válida para varias de las primeras culturas del Viejo Mundo—aunque en América las civilizaciones azteca, inca, maya y pueblo parecen necesitar otra explicación, como la que se sugiere sobre pasos y puertos de montaña.

Cito aquí la última sección de su introducción al libro sobre "el origen naval de las culturas" (entendiendo por ello las culturas avanzadas con ciudades y estados).

8. The naval (and mafioso) origin of the cultures

Greek culture, like the Roman and Phoenician cultures, was a naval culture because
Greece lived facing the sea, but can we apply the same explanatory model to other ancient
cultures? On the other hand, Greek architecture and sculpture are well explained by means
of the naval hypothesis, but it is also undeniable that they are also heavily indebted to their
Mycenaean precedents, as well as to the architecture and sculpture of contemporaneous
Egypt and Orient. Then, did the Greeks adopt foreign elements and give them a absolutely
new meaning, a naval meaning? Or did these elements already have their naval meaning in
their original cultures, Mycenaean, Egyptian and Oriental? A brief analysis of some features
of the Egyptian and Mesopotamian cultures shows that the naval hypothesis has to be much
more productive than might be thought at first. To put only an example, the so called Asiatic
model of production can be the product of a mistake: the primitive kings had to be
transporters of merchandises that they did not own, and the archives were not the account
of a redistribution, but the account of merchandises received and delivered, in the absence of
monetary mediation. The overturned and stored boat was used as a warehouse for
merchandises and, as the seat of the captain, it was also converted into a palace and a
temple.

The new approach to Antiquity proposed here argues for the elaboration of a naval
model of evolution of ancient civilizations. The origin of the prosperity of the societies is the
trade with surplus production, which allows specialization and increasing productivity, but
the surplus is only produced when there exist expectations to trade with it. It is obvious that
trade attracts thieves. In an open territory thef is difficult, because is difficult to find the
traders and these have many alternative routes; however theft is easy when traders have to
pass a gorge. Great rivers encouraged commerce but, at the same time, the enormous
differential yield existing between aquatic and terrestrial transport made the course of rivers
like the Nile, Tigris and Euphrates great gorges to commercial effects.

The complete success of theft entails its end, because trade disappears. However, a
partial success of thieving is sustainable, but as a disadvantage it attracts other thieves,
which brings about again the undesirable result of the disappearance of trade. At this
moment the required conditions for the appearance of the state arise. One of the thieves
offers himself to escort the traders who have to pass the gorge in exchange for a payment, in
order to avoid being assaulted by the other thieves. On the basis of this transaction we find
many principles of the state.

The porta (Latin word for “gate”) is the gorge through which the traders have to pass:
the course of a river mainly, but also a seaport, a mountain port, a gated bridge or the gate of
a market or a city, which are the places where traditionally taxes on the traffic of
merchandises have been taken. The tax consists on a proportional substraction on the
transported merchandise; it is still a form of sustainable thef, but it goes along with the
guarantee that there will be a unique, proportional and previously known payment. The
protection of the merchandises and the traders against other thieves means the legitimation
for the collection of the tax. Simultaneously it constitutes a declaration of war to the other
thieves, and transforms the protecting thief in a warrior king: if he becomes victorious, he
holds the monopoly of violence, and that is what assures peace and the security to the
commerce. The territory of the state is a territory safe for the commerce, that reaches where
the protection of the king reaches; it is a territory free of thieves or, what is the same thing,
with only one reasonable and foreseeable thief. The place where the porta is situated
becomes the capital of the territory: usually the section of the river in which the blockade is
exerted, a fluvial port in which the traders are forced to stop and that becomes thus a market
place.

In short, it is not by chance that the ancient kings show themselves cleaning the routes
of monsters and bandits, the way Heracles does in his twelve works. The state is an
institution that is born from commerce, lives on it, and simultaneously creates the conditions
for its growth.

The kingʹs success in the war against other thieves, and the growth of the territory
covered by his authority, has a contradictory effect. At the center of the territory, far from the
frontiers where the insecurity can still be noticeable, the kingʹs legitimacy dissapears and
thus the continuity of the collection of the taxes is endangered. In order to avoid this source
of problems the king develops several strategies for legitimation. Religion is one of them,
since by means of it he projects over the subjets an idealized image of social order;
nationalism is another one. Among the activities that create an alternative legitimacy, an
outstanding one consist in providing additional services to the trade: the construction of
public works (improvement of the ways, construction of wharves, walling markets…), and
the juridic protection of the trade (standardization of weights and measures, vigilance of the
market, commercial laws…).

All commercial transaction is an attempt of theft from one party to the other, in which,
if there is a difference of power between the parties, the balance inclines to the more
powerful one. The successive repetition of unequal interchanges can lead to the reduction of
the number of commercial transactions, a circumstance which damages the interests of the
king who indeed bases his prosperity on the continuity of the transactions. As an extension
of the protection against the thieves of the routes, the king will protect his subjects against
the thieves of the market, repairing the injustices committed by the powerful ones.
Nevertheless, since his power needs the help of the powerful ones, he will reserve these
exemplar correctives to the powerful people which would try to supplant him or refuse to
collaborate with him. Finally we found united here four of the functions that habitually
define royalty: war, religion, public works and justice.

The cities located in the course of the great rivers with greater possibility for becoming
capitals were those located at the middle course, because most of the traffic passed at this
point, but when trade expanded out of the river to the sea routes, the capital moved to the
mouth, the new porta. This is the process that leads from Abidos, located on the center of the
course of the Nile, to the later capitals located on its mouth, Memphis, Thebes and
Alexandria.

The first civilizations of the Old World were developed on the great rivers: Old Europe
in the Danube, Egypt on the Nile, Mesopotamia at the union of the Tigris and the Euphrates,
Mohenjo Daro on the Indus, China on the Yellow and Yangtze rivers. The conquest of a sea
was more difficult, but Rome achieved it when it conquered the central gorge of the
Mediterranean: southern Italy, Sicily and Carthage. Possibly it is not by chance that
civilization started where four seas join, the Mediterranean, the Black Sea, the Caspian Sea
and the Indian Ocean, and that this has been one of the most disputed places on Earth.
Through the rivers flowing to these four seas, Southern Europe, North and Eastern Africa
and southern Asia could trade. Aferwards the Islamic culture flourished when it made this
enclave the center of an intercontinental commerce, and its decline began indeed when the
Portuguese people circumnavigated Africa and Spain incorporated America to the worldwide
commerce, creating new commercial routes in the Atlantic and the Pacific. Really, we
have to study political history, until the arrival of the railway and aviation, not as a matter of
owning the earth, but of dominating the rivers and the seas.


Bien convincente, como se ve. Puede leerse algo más al respecto, en relación a Mesopotamia, en el libro de Michael Mann The Sources of Social Power, aunque parece minimizar el papel de la violencia, la coerción y el conflicto.


Ahora, lo del origen mafioso del Estado es sólo la primera parte de la cuestión. Habría que desarrollar la cuestión en esta línea atendiendo a la continuada naturaleza intrínsecamente mafiosa de los Estados, élites gobernantes, partidos políticos, etc., apoyándose en análisis políticos como el marxismo, la Teoría de la clase ociosa de Veblen o (más cerca de casa) reportajes sobre corrupción política como La telaraña andaluza. Tampoco es que quiera colocar al PSOE andaluz en la tradición de los grandes constructores de civilizaciones. Pero en fin, mezcladas con las instituciones democráticas que actúan muchas veces como pantalla o escaparate, están las redes de intereses, clientelismos, contactos, intercambios de favores, sinecuras para los socios, etc., que corren como una constante a través de la historia. El fondo común lo administra el Estado para el bien común, pero siempre favoreciendo al que parte y reparte, y a las élites que allí lo han colocado; y así se atiende debidamente a la naturaleza perennemente mafiosa del Estado como gran famiglia . Para matices y detalles esta cuestión tendrá que esperar a otro día, evidentemente—that's too long for a post.

En tiempos de los cíclopes


Colón pontevedrés

25/4/12

Del museo Casa de Colón en Pontevedra:

Colón pontevedrés

Cabría observar que, visto que el propio Colón se expresaba en "castellano con expresiones procedentes del gallego", no habría estado de más poner la información también en "castellano", o sea, en español, idioma oficial también en Galicia, miren, y hablado allí no desde ayer. Pero estamos en un Zeitgeist...

A photo on Flickr

Colom... rara avis

El Estudio de Filología de Aragón

14/4/12

Hace poco, en una conferencia sobre las lenguas de Aragón y el debate de hace un siglo sobre la cuestión, oí hablar del Estudio de Filología de Aragón de Juan Moneva y Puyol. Veo que hace poco se publicó un libro sobre esta institución o amago de institución, a cargo de José Luis Aliaga y Mª Pilar Benítez (El Estudio de Filología de Aragón: Historia de una institución y de una época, Zaragoza, Institución 'Fernando el Católico', 2011). Hacen una panorámica de su historia y editan sus libros de actas, donde se registra cómo personas como el propio Moneva y Puyol, María Moliner, Luis Boya Saura, Luis Sancho, Estrella Guajardo y otros trabajan durante años elaborando anotaciones y fichas para la edición de estudios filológicos, diccionarios del aragonés, cancioneros, repertorios toponímicos y dialectales...   El proyecto tendría pocos apoyos oficiales, muy trabajados por Moneva y Puyol, y al final se le retiraron éstos por "la imposibilidad de publicar sus trabajos filológicos, a pesar de su interés" y razonamientos en esa línea. El propio Moneva, observan los editores, elimina de sus memorias todo recuerdo al Estudio de Filología de Aragón, "no le dedica ni una sola línea en las más de quinientas páginas de sus memorias (Moneva, 1952)" (p. 50).  Aunque sí lo recordó para interceder a favor de María Moliner cuando a ésta le abrieron las autoridades franquistas un expediente de depuración:

"La he tenido como Secretaria en el Estudio de Filología de Aragón, que he dirigido desde 1915 a 1925, en donde ha trabajado conmigo en la formación de papeletas para un Diccionario de voces aragonesas, ya acabado y pendiente de publicación" (50).

Mucho decir, pues había muchas fichas pero no un texto definitivo, y pendiente de publicación sigue. Y los estudios sobre filología aragonesa de la Institución Fernando el Católico, observan los autores, no han hecho realmente uso del material del Estudio de Filología de Aragón.  Con respecto a los conceptos de lengua y dialecto, al origen del español  y a la naturaleza de las hablas de Aragón, los editores observan que las ideas del fundador Moneva y Puyol eran tan "precientíficas" como las del consejero del EFA Domingo Miral. Para Puyol, "todo lo que se habla en Aragón es aragonés"—una especie de aragonesismo sentimental, vamos— a pesar de ser una especie de barrunto de Academia del aragonés, "Desde estos planteamientos lingüísticos e ideológicos, no es de extrañar que el Estudio de Filología de Aragón no acertara en establecer un estatuto adecuado para las lenguas de Aragón" (89).

Concluyen la introducción con una visión positiva de la labor de las mujeres en el Estudio de Filología de Aragón, y de su espíritu favorable a la incorporación de la mujer al mundo académico, siendo María Moliner la filóloga más influyente que allí se inició:

"En definitiva, tras estas medidas a favor de la igualdad de oportunidades formativas y laborales entre hombres y mujeres subyace esa personalidad del Director del Estudio de Filología de Aragón que, como en otros aspectos de su vida pública, le llevó a condenar las injusticias y a defender los derechos y las libertades inalienables de las personas ante cualquier jerarquía política y eclesiástica establecida y a recibir por ello no pocas represalias, como la citada suspensión de las funciones de la institución que dirigía, expedientes disciplinarios y juicios, como los que tuvo por su discurso El honor (Zaragoza, La Academia, 1924), en el que había supuestas críticas al ejército, y sanciones de suspensión de empleo y/o sueldo, entre otros motivos por llevar a sus alumnos a misas de rito oriental o por denunciar la purga que se realizó en Zaragoza tras el golpe de estado de 1936, ante el arzobispo y el capitán general de la ciudad.

Dos o tres entradas del libro diario del Estudio de Filología de Aragón, curiosas o características:

Comienza este libro diario de trabajos técnicos del Estudio de Filología de Aragón, hoy día diez y ocho de mayo, año de mil novecientos quince.
El Director                         El Consejero Secretario
Juan Moneva y Puyol        Luis Jordana de Pozas


Día 6  de octubre de 1917

Director, María Moliner, Pilar de Palacio, Manuel Marín, Joaquín de Navascués, Secretario.
A las seis y media de la tarde de este día continúa la clasificación  y ordenación de refranes.
Continúa la transcripción de la Col. Coll, refranes, y la corrección de la letra A, hasta abatimiento.
Ciudad, fecha ut supra.
Luis Sancho

Día de San Jorge, 1921

Director, María Mendizábal, maría Moliner, Luis Boya, Luis Sancho, Emilio Ibáñéz.

De seis a ocho de la tarde de este día continúa la transcripción de original para la edición provisional del Diccionario. Continúa la clasificación de cantares.
Son hechas 28 papeletas, que sumadas a las 229.739 ya existentes dan un total de 229.767.
El Director, de parte de la Diputación y de la Ciudad, entregó 1000 reales de vellón, en billetes del Banco de España, a cada uno de los secretarios Sancho Seral y Boya, y a la secretaria María Moliner y Ruiz; y 500 reales de vellón, también en billetes del Banco de España, al secretario Ibáñez Papell. Y manifestó no hacer el pago en oro, como en otras ocasiones por gusto suyo lo había hecho, pues actualmente el cambio de oro excede la posibilidad.
Ciudad, lugar y fecha ut supra.
Juan Moneva y Puyo, Luis Sancho, Luis Boya y Saura, María Moliner Ruiz, Emilio Ibáñez

Día 29 de agosto de 1930
Pilar Sánchez, Margarita Jiménez, Dolores Caudevilla, José Faro, Aurea Lóriz.
A las seis de la tarde de este día continúa la ordenación de cantares, según la norma del Cancionero de Mosen Sangorrín.
A las ocho de la noche termina el trabajo.
Pilar Sánchez Sarto

Las ayudas al Estudio se suspendieron con la llegada al poder de Primo de Rivera, y, tras una breve resurrección en 1930, con la llegada de la II República. La última entrada del Libro Diario, del "Día último de 1930", da cuenta de una subvención de dos mil pesetas que recibe el Estudio por parte del Ministerio de Instrucción Pública, y de la despedida de Margarita Jiménez Lambea para preparar oposiciones en Madrid; también se anota que continuaba la colocación de papeletas y revisión de artículos como un día más.  "En muchos momentos la lectura de los Libros Diarios transmite la sensación de que el EFA subsiste a fuerza de improvisación o por la propia inercia" (Aliaga y Benítez 73). Y, en suma, "la sociedad aragonesa no vio en el Diccionario o en el Estudio un proyecto cultural y científico por el que se sintiera concernida" (63).

Para otros filólogos como Manuel Alvar "al final, se pierde todo en un rotundo fracaso", y para nada sirve el "fichero, polvoriento, sin posibilidad de consulta, en el almacén de la Biblioteca Universitaria de Zaragoza"; sobre el diccionario dice Buesa Oliver que "Las papeletas se hallan en unos grandes ficheros, en el depósito de la Biblioteca Universitaria. Su desorden indicaba que, a lo largo de tantos años, habían sido manejadas por muchas manos. De valor muy desigual, quedaron eliminadas las que carecían de interés"—cits. en Aliaga & Benítez (51); estos autores observan que "sólo una porción del fichero fue enviada a la Universidad, donde se conserva parcialmente, porque parece perdida la sección que se envió al CSIC en los años setenta" (51). A lo que van a parar nuestras labores filológicas, cuando no llegan a reposar, publicadas, en un polvoriento estante...


Los trabajos de Hércules

 

Lógica de la narratividad según Polibio

12/4/12

Polibio es un historiador griego, relativamente "tardío" dentro de los clásicos, y que desarrolló una consciencia crítica muy interesante sobre el propio oficio de historiador, y sobre su perspectiva entendida como la alguien que llega "después", cuando ya todo ha pasado. Sobre esta cuestión escribió Oscar Wilde, y la comenté yo en mi artículo "Benefit of Hindsight", al que remito para más sobre Polibio.

Hoy quería llamar la atención sobre un pasaje interesante a este respecto, en el libro V (30.8 - 33).  Es un excurso metodológico u organizativo, en el que justifica por qué vuelve atrás y trata de la historia de Asia en un determinado periodo, tras haber relatado la de Europa. Es una cuestión relacionada, claro, con la manera en que entiende su proyecto de una historia universal. Cito el pasaje y añado algún comentario al vuelo (entre paréntesis y cursiva).

30.8. Ahora que hemos llegado a un punto oportuno tanto en la secuencia temporal como en las líneas generales de nuestra exposición de los acontecimientos, vamos a trasladarnos a los hechos de Asia ocurridos en la misma olimpiada que los ya descritos; se hará de ellos la narración correspondiente.

(Obsérvese que Polibio no sólo "se traslada" o "narra" sino que, reflexivamente, llama la atención sobre el hecho de que se traslada, retroactivamente, hacia atrás, y sobre la estructuración de las secuencias en su texto. Es lo que Genette llamaba, entre las funciones de la voz narrativa, la función de "régie", de dirección u organización del propio discurso. La consciencia que tiene Polibio de su oficio como historiador va así unida a una consciencia de la estructuración de su texto y a una voluntad de comunicar al lector un 'mapa temporal' ya no sólo de los acontecimientos narrados, sino del propio texto que los narra).

31. Prosiguiendo, pues, el plan inicial, nos proponemos ahora exponer, primeramente, la guerra que estalló entre Antíoco y Ptolomeo por Celesiria. Sabemos muy bien que, en esta época en la que interrumpimos la narración de los hechos de Grecia, esta guerra no se había decidido ni acabado; sin embargo, realizamos intencionadamente esta detención en el curso del relato.  (Una vez más, llamamos la atención sobre la manera en que Polibio llama la atención sobre su técnica narrativa. No es lo mismo sólo hacer, que llamar la atención sobre lo que se hace de modo explícito. Hay allí un plus de consciencia sobre el papel del discurso, y un plus de voluntad de comunicar esta nueva visión del texto histórico). Estamos convencidos de que hemos proporcionado a los estudiosos conocimientos suficientes para evitar que en su lectura de los hechos parciales yerren en su datación: hemos recordado el inicio y el acabamiento de cada uno, los sucesos de Grecia que les fueron paralelos en la olimpíada respectiva y el tiempo de ésta en que ocurrieron. Pensamos, en efecto, que la claridad y la facilidad de asimilación exigen, en esta olimpíada, por encima de todo, no mezclar las acciones indiscriminadamente, antes bien, separarlas y distinguirlas hasta donde sea posible, hasta haber alcanzado la olimpíada siguiente; entonces empezaremos a narrar por años las acciones según hayan sucedido simultáneamente. (Se observa cómo sugiere Polibio que el método narrativo más adecuado no puede ser el mismo en todo tiempo, sino que ha de acomodarse a la naturaleza de los sucesos narrados). Nuestro propósito no consiste en exponer algunos hechos, sino una historia general: (de ahí la necesidad de dejar claras las relaciones de sucesión o simultaneidad entre los acontecimientos de diversas partes del mundo, diversos focos de interés histórico que contribuyen cada cual a su manera al desarrollo que según Polibio hace posible una historia universal y estructura así su obra: el asentamiento de la hegemonía romana en todo el Mediterráneo y próximo Oriente, en los territorios de anterior influencia griega, y en otros adicionales, "el mundo conocido" en suma) nuestro intento al redactar la historia es más ambicioso que el de nuestros antecesores, es el máximo, por así decirlo, como ya hemos aclarado anteriormente en algún otro lugar (I.4 2-4). Esto exige poner el máximo cuidado en la composición y distribución de la materia, para que la ordenación de nuestra obra resulte inteligible tanto en los detalles como en el conjunto. Así se explica este pequeño retroceso hacia los reinados de Antíoco y Ptolomeo: en la narración ahora subsiguiente pretendemos arrancar de unos inicios conocidos y concordantes, método éste el más necesario.

(Sigue ahora un interesante pasaje en el que Polibio reflexiona sobre el papel de la retrospección en una lógica de la narratividad, en el sentido en que habla de  lógica de la narratividad Philip Sturgess en Narrativity: Theory and Practice, Oxford: Clarendon, 1992. Es decir, muestra Polibio cómo la narración es un fenómeno inherentemente retrospectivo, en el que el principio está ya mediatizado por el final, o si se quiere, principio y final están mutuamente imbricados y dependen de la estructuración conjunta de la narración. Tiene este episodio, pues, el mayor interés para trazar una historia de la consciencia retrospectiva en la narración en general, además de su valor inmediato como teoría de la historiografía. Obsérvese sin embargo que Polibio atribuye esta consciencia de una lógica paradójica en la narración ya a "los antiguos").

32. Ya los antiguos afirmaban que el principio es la mitad de toda la obra y aconsejaban poner la máxima diligencia, precisamente, en comenzar bien cualquier trabajo. (Según Manuel Balasch, cuya traducción sigo, "Esta idea se encuentra, por primera vez en la literatura griega, en Hesíodo, Trabajos y Días 40—cosa que no parece en absoluto obvia). Quizá dieran la impresión de exagerar, pero a mí me parece lo contrario, que no llegaban al fondo de la cuestión. Pues se puede asegurar, sin temor a equivocarse, que el principio no sólo es la mitad del todo, sino que, además, se extiende hasta el final. (O, por presentar desde otro punto de vista la lógica paradójica a la cual alude Polibio, podríamos decir que "el final se extiende desde el principio", o el principio se escribe predeterminado por un final al cual va a conducir—una observación cuyo autor más célebre es quizá Edgar Allan Poe, en "The Philosophy of Composition" o en su reseña de Twice-Told Tales). En efecto: ¿cómo sería posible iniciar correctamente lo que sea sin tener ya presente en el pensamiento el desenlace de la empresa, sin conocer ni el cómo, ni el cuándo, ni la finalidad, ni el lugar de aquello que, quien sea, se propone realizar? (Esto devendría con el tiempo un lugar común de la poética clásica: el plan de la obra, trazado de antemano, hace que cada parte se defina con respecto a las demás —como el argumento definido por Aristóteles, en el que cada parte es necesaria y la alteración de una supone la alteración de las demás. En la Edad Media, Geoffrey de Vinsauf, en su Poetria Nova, hablará de "la mano de la mente" que realiza el trabajo antes de que la mano del cuerpo comience a hacerlo). Aún más: ¿cómo sería factible recapitular debidamente los temas, si no nos remontamos al principio y examinamos la causa, el punto de partida y la finalidad que nos han llevado hasta determinadas acciones? (Sobre la relación entre "la causa" y "el principio" de los acontecimientos en Polibio, ver mi artículo "Retroperspectiva y perspicacia"). De modo que, convencidos de que el incio no sólo alcanza la mitad de la obra, sino que llega hasta el final, tanto los autores como los lectores de historias universales deben poner su máximo esmero en el principio. Que es lo que ahora, ciertamente, intentaremos hacer.

33. No ignoro, naturalmente, que son muchos más los autores que hacen afirmaciones paralelas a la mía, dicen que redactan una historia universal y que han acometido una empresa superior a la de todos sus antecesores. (Sobre otras "historias universales" a diferente escala ver aquí, Historia(s) de todo). A excepción de Éforo, el primero y único que realmente se ha propuesto confeccionar una historia universal, omitiré mencionar el nombre y aún más, decir algo acerca de los otros; solamente recordaré que, entre nosotros, algunos historiadores que han compendiado en tres o cuatro páginas la guerra entre romanos y cartagineses, afirman por ello haber compuesto una historia universal. ¿Pero quién es tan ignorante que desconozca que entonces en África y en España, en Sicilia y en Italia se llevaban a cabo las empresas más numerosas e importantes y, además la guerra contra Aníbal, la más conocida y prolongada, si se exceptúa la siciliana (La primera guerra púnica, aclara M. Balasch), guerra que nos vimos obligados a observar todos, por su importancia y por temor a las consecuencias que pudo reportarnos?  Hay autores que no han llegado ni tan siquiera a lo que en las cronografías redactan, según las ocasiones, los escribanos de la ciudad en los muros oficiales, y afirman haber abarcado todos los hechos de Grecia y de los países no griegos. (Walbank interpreta que se trataba de inscripciones públicas que relataban la versión oficial de la historia de la ciudad, mientras que Balasch cree que se refiere meramente a los archivos oficiales. Yo entiendo que Polibio se refiere a lo más parecido a los "titulares de prensa" o "boletín de noticias" de su época, noticias difundidas por las autoridades en muros o tablones de anuncios destinados a este efecto en las plazas o foros, proto-noticiarios, proto-BOEs o periódicos primigenios. El sentido de la crítica de Polibio es que algunos de sus colegas historiadores creen hacer historia crítica cuando no hacen sino crónicas o titulares de prensa, que no proporcionan sino un esqueleto de la historia, esquemático y poco reflexivo). La causa de esto radica en que es muy fácil atribuirse, de palabra, los máximos trabajos, es difícil, en cambio, llevar a la práctica tales realizaciones, aunque sean unas pocas. Lo primero está ahí, en medio, y es algo accesible a todos los que, por así decir, son capaces de tal audacia, pero lo segundo se da raramente, y son pocos, en esta vida, los que lo han coronado con el éxito. Me ha inducido a declarar todo esto la fanfarronería de los que se engríen de sí mismo y de sus obras. Pero ahora regreso al punto en que interrumpí mi exposición.

Lecciones de Polibio