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Ideología

Retropost: Los Reyes y la mente modular

Retropost #686 (6 de enero de 2016): Los Reyes y la mente modular



- Mira papá, qué nos han dejado los Leyes.
- Vaya, ¿han traído algo?
- Sí, mira. Regalos.
- Y se han bebido la leche. ¿Me puedo comer este trocito de galleta?
- Puaj, igual la ha mordido un camello...
- Ay, sí, puaj.
- Bah, ya me la como yo, total...

Ayer estuvimos viendo el desfile de carrozas, y los pequeños saludaban a los reyes como si les fuese algo en ello. Pero a mí el que me pasma es Álvaro. Cree en los Reyes contra toda evidencia, y va a pasar insensiblemente de creer en ellos a mantener la ficción, sin que ninguna de estas dos maneras de describirlo sea ajustada en realidad. "Muy amables han sido estos reyes", va diciendo por allí. Dice su madre que tiene mente modular. A mí me pasma como síntoma del entrenamiento que tenemos para a la vez creer y no creer en las cosas. Es una capacidad que va desde lo entrañable, como en este caso, a lo alarmante -- seguro que tiene algo que ver esto de la mente modular con nuestra ceguera selectiva a los sufrimientos del Tercer Mundo, o de los animales; o con el doublethink de Orwell, la capacidad para creer una cosa y su contraria que fomentan los regímenes totalitarios.

La atención y el seguimiento que fomentan los Reyes, o Papá Noel, tiene algo que ver, evidentemente, con la toma de relevo generacional. No por nada son ancianos (bueno, un joven, un maduro y un anciano, en el caso de los Reyes, normalmente, las edades de la vida si añadimos el niño). Ancianos, digo, que traen regalos a los niños (herencias, cultura, un patrimonio, además de juguetes). Como son ceremonias solsticiales, tienen algo que ver con la regeneración del ciclo solar y de la vida, a través de la sucesión de las generaciones. Es una cosa totalmente pagana y mítica, claro (como las religiones, son todas paganas). La gente nos apuntamos al ritual en masa como manera de recordar la infancia y a la vez como una manera de ir haciendo a los niños cómplices de su propia maduración, cuando se enteran del secreto, unas veces de golpe y otras por sectores modulares de la mente, como Álvaro. Por otra parte, a la religión católica, tan llenísima de dogmas increíbles que hay que creer (o decir que se cree en ellos, oficialmente) lo de los Reyes es una especie de reducción al absurdo de todo dogma, como soltar presión dogmática, decir los adultos entre sí, sin decirlo, claro, sólo ritualizándolo: "bueno, todo esto son ficciones, ilusiones para la mente infantil, pero hay que mantener la ilusión"...

De esta manera, entre la presión dogmática, el doublethink, la mente modular y el teatro que hacemos para los niños, lo cierto es que nadie sabe qué es cierto y qué no es cierto, pero todos mantenemos las ficciones necesarias, por consenso, y con entrenamiento, desde niños. Porque qué somos todos, más que niños que se han ido inflando desproporcionadamente.


Retroposts


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On Speciesism and Antispeciesism

lunes, 29 de febrero de 2016

On Speciesism and Antispeciesism

A proposed redefinition of humanism:

On Ed Gibney's redefinition of humanism, which takes into account Peter Singer's "antispeciesism", defined as the privileging of the exceptionalism and interests of one's own species.

Should we humans plead guilty of speciesism, of privileging the interests and point of view of our species? Is that a prejudice we can or should get rid of? There is a paradox involved in thinking that humans can eschew speciesism.

This is a small comment by way of Ed Gibney´s redefinition of humanism, a redefinition which argues that humanism cannot be adequately defined without an ecological consciousness of the role of humanity as one more species in the biosphere. Gibney takes into account Peter Singer´s "antispeciesism", defined as the privileging of the exceptionalism and interests of one's own species. And one can easily agree with his call for an increased awareness of the ecological situatedness of human cultures, and for an ecologically responsible humanism.

One query, though; I doubt that, even as we become more aware of animal cognition and of our ecological involvement in a social biosphere, I doubt that we can ever get rid of a measure of "speciesism", and we would be deluding ourselves if we tried to. In the sense that human cognition IS unique and distinctive, and it is the field in which all these debates are played out. We are by definition human-centered to that degree at least, and in many others too, no doubt.

Perhaps thinking that we can embrace a species-neutral mode of cognition is in itself a benevolenty insidious mode of speciesism, if you see what I mean (humans being able to escape their situatedness in order to assume nobody´s viewpoint and everyone´s interests). After all, Gibney´s assumption that humanism is a cognitive product and a viable project at all, whereas "wolfism" or "lambism" make no sense, is itself "speciesist" in that ineradicable sense. Nobody that I know claims that wolves or lambs or ants are or should be "stewards of the planet" in any meaningful sense beyond their usual ecological position.

Nor, perhaps, should we think that we can be stewards of the planet from a standpoint which is not our ecological one... saying which makes me, come to think, a specimen of a moderate variety of anti-speciesism, and of a moderate variety of specisism too.





Globalización y sostenibilidad
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Retropost: Michel Butor, parrhesia, intelectuales

domingo, 28 de febrero de 2016

Retropost #682 (2 de enero de 2006): Michel Butor, parrhesia, intelectuales


Leía hoy en los Ensayos sobre la Novela de Michel Butor un texto, "Sobre el llamado Manifiesto de los 121", que no tiene que ver con la novela, sino con la responsabilidad de los intelectuales frente al poder de sus Estados, y la necesidad de hablar en momentos cruciales -- se ocupa Butor aquí de algo semejante a lo que Foucault llama la "parrhesia" en su ensayo "Fearless Speech". Me ha venido a la cabeza al leer esto el discurso de Pinter con ocasión del Premio Nobel. No hay mejor comentario posible que este que hace Butor sobre una de las batallas de su época, a principios de los 60. Todas las batallitas iguales, las hay en 1660, en 1960 o en 2006. En mi caso, la única batallita de este estilo en la que me he embarcado, salvando las distancias, fue la de intentar que mi asociación profesional, la Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos, se pronunciase frente a la embajada de EE.UU. con motivo de diversas invasiones e intervenciones de este país por el Tercer Mundo. Sin éxito. La última fue este intento de que la Asociación ésta se opusiera a la guerra preventiva cuando el tema de Iraq. Este era el mensaje:

Estimados compañeros,

 

Es una especie de costumbre que tengo, desde hace años, la de estimular a nuestra Asociación a tomar una postura cada vez que los Estados Unidos emprenden un ataque preventivo contra alguna nación del tercer mundo. No soy ningún radical, más bien conservador como funcionario medio, y por eso creo que la costumbre de no emprender ni apoyar guerras preventivas es una buena costumbre que merece conservarse. En esta ocasión creo que no desentona mucho mi propuesta, vista la opinión de la mayoría de la sociedad española. Espero por eso que no me tengáis demasiado en cuenta usar para esto una lista de correo cuya finalidad primordial ya sé bien que es otra.

Sugiero, por tanto, que quien desee que la Asociación se manifieste en contra de la guerra preventiva envíe un mensaje ya sea a esta lista ya sea al correo personal del administrador de la lista (...) y que el administrador, que sabrá si el número de correos recibidos son cifras suficientemente representativas, se ponga en contacto con la Presidenta de la asociación para determinar si procede enviar una nota a la embajada de los Estados Unidos y Gran Bretaña, o a la prensa, o a quien proceda, haciendo saber cuál es la postura mayoritaria de los miembros de esta asociación. Si es que los datos permiten determinar que existe una postura.

Mi mensaje ya está enviado: guerra preventiva NO.


Sólo una pequeña parte de los socios se sumaron a la iniciativa, con lo cual la presidencia de la Asociación optó por no pronunciarse al respecto. En última instancia, quedó en agua de borrajas la cosa. Y sin embargo es preciso a veces tener iniciativas de éstas, y declaraciones públicas de los intelectuales, aunque no paren en nada. Le dejo aquí la palabra a Michel Butor.

SOBRE LA LLAMADA "DECLARACIÓN DE LOS 121"
 
En una de las antologías más utilizadas en la enseñanza secundaria, puede leerse una célebre carta de Bossuet a Luis XIV, en la cual la extremada prudencia de las fórmulas en absoluto enmascara una oposición de una firmeza admirable:
 
"... y para decir [a Su Majestad] sobre esta base lo que creo que es una obligación suya precisa e indispensable: debe ante nada ponerse a conocer a fondo las miserias de las provincias, y sobre todo lo que tienen que sufrir, sin que Su Majestad saque provecho de ello, tanto por los desórdenes de las gentes de guerra como por los gastos que les produce el pagar vuestros impuestos de guerra, que se llevan a excesos increíbles. Aunque sin duda Su Majestad sepa bien cómo en todas las cosas se cometen injusticias y rapiñas, lo que sostiene a vuerstro pueblo es, Majestad, el que no pueden dar crédito a que Vuestra Majestad sepa todo: y esperan que la misma aplicación que se os ha visto en cosas de vuestro provecho os obligará a interesaros por un asunto tan necesario..."
 
Bossuet era entonces profesor, profesor pagado por el Estado, ya que era el preceptor del Delfín.
Unas páginas más adelante, se encuentra otra carta no menos famosa de Fénelon al mismo monarca, en un tono bastante más vivo:
 
... El pueblo mismo (hay que decirlo todo) que os ha amado tanto, que ha confiado tanto en vos, empieza a perder la amistad, la confianza e incluso el respeto..... La sedición prende poco a poco en todas partes. Creen que no sentís piedad alguna por sus males, que no amáis más que vuestra autoridad y vuestra gloria... Las revueltas populares que no se conocían desde hace tiempo se vuelven frecuentes.... Los magistrados se ven obligados a tolerar la insolencia de los motines, y a hacer pasar bajo mano algún dinero para apaciguarlos; así se paga a aquéllos a quienes habría que castigar. Os veis reducido al extremo vergonzoso y deplorable de, o bien dejar la sedición sin castigo, haciendo que crezca debido a esa impunidad, o de hacer masacrar inhumanamente a los pueblos a quienes vos arrastráis a la desesperación, al arrancarles, con vuestros impuestos para esta guerra, el pan que intentan ganar con el sudor de su rostro.
Pero mientras a ellos les falta pan, a vos mismo os falta dinero, y no queréis ver los extremos a los que os habéis reducido. Como habéis sido siempre feliz, no podéis imaginaros que dejéis de serlo un día. Teméis abrir los ojos; teméis que os los abran...
 
Fénelon era entonces profesor, profesor pagado por el Estado, ya que era el preceptor del segundo hijo de Luis XIV. Y está fuera de duda, nos dicen los historiadores, que una carta como esta no fue remitida directamente al rey, que probablemente ni siquiera la habría leído entonces, sino que se la hizo circular por su entorno, para poder obtener al mayor efecto posible. Fénelon medía ciertamente los riesgos que corría al tomar la palabra de este modo con tal vigor; su caída en desgracia no debió extrañarle.
 
Yo leí estos textos siendo alumno; más tarde, de profesor, he tenido ocasión de hacérselos leer y comentar a los alumnos, procurando mostrarles que en ciertos momentos no era posible continuar con el trabajo de profesor o de escritor sin que ciertos malentendidos fueran disipados o denunciados; que ante ciertas injusticias, de las cuales se te pide ser cómplice mediante tu docilidad, el silencio no era sólo cobarde sino también suicida. La historia reciente, por desdicha, abunda en demostraciones de esto, y es de notar que entre los que se han puesto un velo ante el rostro ante la llamada "declaración de los 121", o ante los apoyos que le llegaban del otro lado de las fronteras, podemos reconocer, me atrevo a decir, a profesonales de la obediencia a los tiranos, de la servidumbre silenciosa ante los amos del momento; que entre los que han declarado, por ejemplo, que no convenía a los escritores meterse con lo que pasaba "en otro país", se encuentran quienes no hace tantos años juzgaban bueno ocuparse de eso muy de cerca, en circunstancias que no olvidamos.
 
Hay momentos en los que el que goza del inmenso privilegio de poder trabajar con bastante tranquilidad, en una habitación, o en un laboratorio, dedicado al aumento del saber humano, la mejora de nuestra estancia y de nuestra vida, es un traidor a todo lo que hace, a sí mismo, a todos los que lo siguen y lo entienden de verdad, sea matemático, compositor, arquitecto -- si no echa en la balanza la poca autoridad moral o espiritual con la que se halle entonces investido.
 
"Hay que decirlo todo"-- Si hay una tradición francesa es desde luego ésta, y por eso ni siquiera he tenido que elegir mis contestadores entre ese admirable linaje de protesta que tenemos --Voltaire, Hugo o Zola, sino que he cogido a estos dos prelados, a estos dos apoyos del altar y del trono, a estas dos ilustraciones de primera del momento más ilustre de Versalles, porque hasta esos mismos nos impulsaban en nuestro gesto; porque hasta de ésos estaban renegando nuestros enemigos.

Ciertamente, puede suceder que haya declaraciones de intelectuales que sean vanas, que estén mal hechas, que fallen el blanco, que denuncien un mal imaginario, que caigan al agua; producen entonces sonrisa; pero en el caso que nos ocupa, la mejor prueba de que la amenaza era real, de que se había dado bien en el punto sensible, que la libertad de expresión estaba en peligro, es la prohibición que cayó sobre ese texto cuando se hizo público, que impidió que se reprodujera; son las sanciones que se tomaron.

Por eso conviene leerlo directamente, desprendiéndolo así cuidadosamente de todas las deformaciones sistemáticas de las cuales ha sido objeto por el hecho mismo de que no se lo podía citar -- tomarlo en consideración en lo que es su letra.

Reconozco que en la mayoría de los casos más vale seguir tenazmente con el trabajo en curso, y dejar a especialistas escogidos los problemas políticos del momento, pero quién, viendo lo que ha pasado desde entonces, lo que todavía está pasando, ¿quién se atrevería a decir que esa vez no era hora y pasahora de intervenir? Ay, ¿qué podrán reprocharse hoy los autores y los firmantes (todo es uno) si no fuese el haber tardado demasiado?

 


(Traducido de Michel Butor, Essais sur le Roman; Paris: Gallimard, 1992).



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Dragó, Fraijó, Bueno y Marina. Negro sobre blanco, "Religión"

viernes, 19 de febrero de 2016

Dragó, Fraijó, Bueno y Marina. Negro sobre blanco, "Religión"






Retropost: Hoy tengo sueño

miércoles, 17 de febrero de 2016

Retropost #650 (10 de diciembre de 2005): Hoy tengo sueño

 

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que ante las dificultades del momento, yo tengo sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el "sueño americano".

Que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo ("Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales")...
... es un sueño.

Es un sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Es un sueño que un día incluso el estado de Misisípi, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Es un sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

Hoy tengo sueño.

Es un sueño que algún día los valles serán las cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Todo es un sueño.

Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen, continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.




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Retropost: La Cope: Sí... Sí...

Retropost #606 (14 de noviembre de 2005): La Cope: Sí... sí...


ÉL: No le negaré a la COPE que tenga, como todo el mundo, su parte de razón en todo.
ELLA: Sí.
ÉL: Lo que pasa es que cuando se les ve el plumero, se les ve como a los otros, o más.
ELLA. Sí.
ÉL: Mucho más, digo.
ELLA: Sí.
ÉL:  A título de ejemplo – cuando te dan la enhorabuena por escucharles. "Usted oye la COPE. Enhorabuena por tener las cosas claras".
ELLA. Sí.
ÉL: Como si no los pudieses escuchar por oír variedad de opiniones, por mover el dial, por oír la radio de la oposición (una de ellas, vamos), que siempre es más divertido que la del Gobierno... No me negaréis que el Federico, aparte de tener razón a veces, también tiene gracia. A veces.
ELLA. Sí.
ÉL: Pero nada de eso computa. Aquí se supone, no se sabe por qué, que sólo la escuchan los fieles. Toma ya receptor ideal.
ELLA: Sí.
ÉL. En fin, es una estrategia comunicativa. Pero da un poco de pena la gente que tiene las cosas siempre tan claras, y además de entrada, y no viendo lo que no conviene ver al que paga, claro, hasta ahí no llega la libertad de opinión, faltaría más, eso sería libertinaje. La libertad que defienden es una libertad un tanto a dedo, o digital.
ELLA. Sí.
ÉL: Por no hablar de la ideología básica de fondo: capitalismo feroz, confrontación partidista, fundamentalismo cristiano, belicismo, xenofobia.... Y patriarcado, claro. Por ejemplo, en otra cuña autopublicitaria de la COPE. Esa donde una voz de hombre dice, "Estamos oyendo la COPE", y una mujer dice, "sí"
ELLA: Sí.
ÉL: Y él sigue, "La información más veraz a su alcance", y ella, "Sí,"; y él "Lo ha dicho la radio, lo ha dicho la COPE", y ella...
ELLA: Sí.
Él: Y volvemos dentro de un minuto, dice él, y ella, "Sí".
ELLA. Sí.
ÉL: Parece como si quisiese sugerir, o quizá presuponer, que los hombres están ahí para marcar el camino, opinar, hacer, guíar, y las mujeres para corear a todo que sí, bien obedientitas, y admirando al varón, ¿verdad?
ELLA: Sí.
ÉL: Claro que igual interpreto demasiado, porque estas cosas a fin de cuentas son irrelevantes, es sólo una cuña publicitaria, inocente de políticas de género y de ideologías ¿verdad?
ELLA: Sí. Sí. Sí. Sí. Sí......






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Retropost: Violencia de género

domingo, 31 de enero de 2016

Retropost #594 (8 de noviembre de 2005): Violencia de género


De género masculino, claro. No tengo estadísticas, sólo las fotos que he visto y, sobre todo, cierto tufillo que me viene de lejos, de muy lejos. Los disturbios de París no son obra de unas desheredadas que se sienten marginadas o que son maltratadas por la policía, o que son a todos los efectos ciudadanas de segunda atrapadas en sus guetos. Son obra de unos machitos un tanto subidos de testosterona, sin ánimo de ofender. Me jugaría tranquilamente el brazo derecho a que el 90% de los quemacoches son hombres, o futuros hombres; a que son el 99% me jugaría un millón de pelas. ¿Y no va a haber un pequeño problema de género, y de pelotas, cruzado aquí?

A ver si es que les parece a los magrebatasunos que no mandan bastante en casa, y quieren mandar más. O igual resulta que el ambiente occidental no apoya bastante al machete dominante, y hay que aclarar un poco quién manda aquí, y quién es capaz de quemar lo que haya que quemar. Tanta frustración acumulada...

El camino a la cohesión social es largo y complejo; se requerirán medidas educativas, desarticulación de mafias y acciones sociales en los barrios... Pero como medida urgente para el bien de estos muchachos, necesitan, pero ya, cuatro leches bien dadas.



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Religion Hurts Humanity Special Report #5: The Victims of Blasphemy Laws

martes, 17 de noviembre de 2015

Religion Hurts Humanity Special Report #5: The Victims of Blasphemy Laws