Ojo a los ojos
VIERNES, 8 DE MARZO DE 2013
Ojo a los ojos
Infinitas historias vienen a la cabeza. A mí me ha venido a la cabeza ésta: Freud y el enigma de la esfinge, texto enigmático que escribí a los cincuenta años.
En la sesión de preguntas, le he preguntado (siguiendo un poco la línea de Goux en Œdipe philosophe) si convenía el conferenciante con esta lectura del mito, y convenía: si podemos ver a Edipo como un presuntuoso adivinador (que no adivino), que cree haber descrifrado los enigmas del mundo, pero el mundo es un enigma permanente o un enigma que oculta otro, y le queda por descifrar un enigma que le toca más de cerca, a su propia identidad y su propio destino. La respuesta no es "el hombre" sino "Edipo". De modo más general, ¿no es un aviso terrible, al principio de la tradición humanista, en el arranque de la filosofía? Este Edipo confiado en sí mismo, decidido a hallar la verdad de las cosas, y de sí mismo, contra las advertencias del ya ciego adivino Tiresias.
...pero Edipo ha de llegar a su propia ceguera por sí mismo, y recorrer el camino del gnothi seauton hasta el final terrible. Es una tragedia no sólo sobre la voluntad de saber, sino sobre el destino trágico de la voluntad de saber. Hay que conocerse a uno mismo (conócete a tí mismo es el lema de la filosofía griega)—pero lo que hallemos al desvelarse el misterio no necesariamente nos hará más felices. Más sabios, sí, pero es una sabiduría desoladora. Con la que hay que vivir, sin embargo, y seguir andando aunque sea a tres patas. Es un mito comparable al mito de la manzana del Árbol de la Ciencia, o al del pacto con el diablo de Fausto. La verdad os hará tristes—el ver claro os dejará ciegos. No estaría mal, para grabarlo como nota a pie de página, tras el conócete a tí mismo.
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Sobre un tema parecido puede leerse también mi artículo "Wilde y el Enigma de la Esfinge." Aquí está en PhilPapers; tenían el registro y he subido una copia para archivarlo allí.



