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Literatura y crítica

Retropost: El poema del día

Retropost #901 (5 de mayo de 2006): El poema del día



(Viernes 5 de mayo). Atleta S. extrae del diario de Arcadi Espada fragmentos que versifica, o se versifican, libremente, en su blog El poema de 2006. Este es su poema de hoy: "Mr Moussaoui in his last chance": 

Mr. Moussaoui in his last chance
to be heard in public delivered
a political speech about his hate
for America concluding God curse
America and save Osama bin Laden
you’ll never get him America
you lost and said he had won
well Mr. Moussaoui if you look
around this courtroom today
every person in this room
when this proceeding is over
will leave this courtroom and they
are free to go anyplace they want
they can go outside they can feel
the sun they smell fresh air
you will spend the rest of your life
in a super-maximum security facility
in terms of winners and losers
it’s quite clear who won and who lost
Mr. Moussaoui shot back that
was my choice it was hardly
your choice Judge Brinkema retorted
as for you Mr. Moussaoui you came here
to be a martyr and to die
in a great big bang of glory but
to paraphrase the poet T. S. Eliot
instead you will die with a whimper
Mr. Moussaoui tried to interject again
and Judge Brinkema spoke over him
saying you will never again
get a chance to speak and that
is an appropriate and fair ending

(Mmm... ¿Quién es el autor? O, aún peor, ¿quién es el autor implícito? Imposible de determinar. La poesía postmoderna es un ready-made-do-it-yourself).

La poesía es, dijo el utilitarista, aquel tipo de escrito en el que las líneas no llegan
Hasta el extremo derecho de la página, y, en efecto, no llegan...
Podrían llegar, si alguien

Rectificase el poema,

(Tú, mismo, lector,

Quitando espacios),

Haciendo un uso del papel más

Utilitarista,

Pero el estado actual de nuestra economía permite

O aconseja conceder

Un cierto margen al poeta,

Y así pues

Al margen derecho

No

Llegan
Las
L
í
n
e

a

s
.

.
.

Poesía basura

 

Retroposts

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'De las crisis juiciosas': Gracián como analista cognitivista del discurso

'De las crisis juiciosas': Gracián como analista cognitivista del discurso

En su tratado sobre el Arte de Ingenio (1642) Baltasar Gracián analiza la manera en que las posibles perspectivas temporales de una situación pueden manipularse mediante la retórica, y los modos en que el lenguaje puede usarse para desplazar los marcos de referencia que usamos a la hora de representar una acción, un acontecimiento o una situación, modificando de esta manera nuestras actitudes al respecto. Sostenemos que debido a la consciencia que este autor tiene de dichas maniobras cognitivas, el Arte de Ingenio es un tratado clásico de retórica cognitivista.

 

 

'De las crisis juiciosas':

Gracián como analista cognitivista del discurso





English Abstract:

'On Judicious Criticisms': Gracián as a Cognitivist Discourse Analyst

In his treatise Arte de Ingenio (The Art of Wit, 1642), Baltasar Gracián analyzes the way in which the possible temporal perspectives of a situation can be manipulated through rhetoric, and the way in which language can displace the frames of reference we use in order to represent an action, an event or a situation, thus modifying our attitudes towards them. We contend that due to this author's awareness of these cognitive maneuvers, The Art of Wit is a classical treatise in cognitivist rhetoric.

Note: Downloadable document is in Spanish.
Number of Pages in PDF File: 7
Keywords: Cognition, Rhetoric, Criticism, Wit, Frame theory, Representation, Baltasar Gracián, History of criticism, Discourse analysis. Cognitive narratology

 

Jose Angel Garcia Landa


Universidad de Zaragoza

Ibercampus (March 25, 2016)





_____. "De las crisis juiciosas: Gracián como analista cognitivista del discurso." Academia 5 April 2017.*
         https://www.academia.edu/32262937/
 
_____. "De las crisis juiciosas: Gracián como analista cognitivista del discurso." ResearchGate 6 April 2017.*
         https://www.researchgate.net/publication/315798578





De las crisis juiciosas



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Baudolino: Lying About the Future Produces History

Baudolino: Lying About the Future Produces History







El aristotelismo de Cervantes. Contra Bataillon - Pedro Insua

El aristotelismo de Cervantes. Contra Bataillon - Pedro Insua

 






Retropost: La sombra del viento

Retropost #894 (2 de mayo de 2006): La sombra del viento


Me acabo de leer el libro de Carlos Ruiz Zafón La sombra del viento, y aquí van unos spoilers (es spoileable, pero también muy legible a pesar de eso). Narra las aventuras de un chaval joven, Daniel, que en la Barcelona de posguerra repite (con variaciones más afortunadas) las andanzas de su "padre espiritual" o quizá doppelgänger, Julián Carax, el autor del libro favorito de Daniel La sombra del viento. 

Resulta éste Carax ser el hombre sin cara, Cara-X, un siniestro perseguidor que aparece a veces de modo fantasmal intentando destruir ese ejemplar del libro. Carax había sido un buen autor que fracasa en la vida; sus libros no se venden, sus esperanzas de promoción social resultan ser engañosas, su historia de amor con su hermanastra es frustrada por su padre el magnate... y vuelve a Barcelona al comienzo de la guerra civil, tras años de ausencia, a por su amada que aún cree viva, pero en realidad a caer en la trampa de venganza del siniestro inspector Fumero, que también deseaba a la misma mujer. Fumero es una bestia asesina, de esas que suben como la espuma en tiempos revueltos, sobre todo cuando el Estado se convierte él mismo en un Estado asesino. Durante la guerra, desesperado y manipulado por Fumero, Carax quema toda su obra, y pierde su rostro a la vez en el incendio. Entramos en la historia vislumbrándola oscuramente, y sólo se nos aclara con la narración que a Daniel le ha dejado escrita Nuria Monfort, antigua amante de Carax, que lo cuidó tras su desfiguramiento, y que ahora ha sido asesinada por Fumero.

granvia

Termina la obra con la venganza de Carax, la muerte del inspector Fumero, y el éxito de Daniel, que sí logra llevar adelante su historia de amor, tan parecida a veces, con la hermana de su amigo Tomás Aguilar, Bea. También logra devolver a Carax la esperanza en la vida y las ganas de escribir... y "la pluma de Victor Hugo" que le había comprado Nuria Monfort. Daniel es un héroe flojillo, atrevido y decidido a seguir el hilo del misterio, pero cobarde físicamente, e impotente ante la brutalidad de los demás. Se le une otro antihéroe todavía más antiheroico, Fermín Romero de Torres, antiguo represaliado por Fumero, que sufre nuevas palizas pero sin decaer nunca en su ánimo, ni en sus recursos.
Una de las cosas que más llaman la atención en la novela es la descripción del ambiente de resentimiento, silencios y opresión tras la guerra civil, consecuencia de la brutalidad desatada durante la guerra y su pervivencia latente en la dictadura que siguió. Está bien llevada (muy mendozamente) la manera en que las tensiones en la vida de Carax, de origen social y sexual, con mucho componente de clase, van sumándose poco a poco hasta que vuelve a Barcelona en plena guerra civil. Nuria Monfort dice del ambiente de Barcelona en 1936:

Me es imposible describir aquellos primeros días de la guerra en Barcelona, Daniel. El aire parecía envenenado de miedo y de odio. Las miradas eran de recelo y las calles olían a un silencio que se sentía en el estómago. Cada día, cada hora, corrían nuevos rumores y murmuraciones. Recuerdo una noche, volviendo a casa, en que Miquel y yo descendíamos por las Ramblas. Estaban desiertas, sin un alma a la vista. Miquel miraba las fachadas, los rostros ocultos entre los postigos escudriñando las sombras de la calle, y decía que podían sentirse los cuchillos afilándose tras los muros. (476)

Estos recelos opresivos tienen su contrapartida en el silencio oficial y olvido voluntario que se da en la posguerra:

Nunca subestimes el talento para olvidar que despiertan las guerras, Daniel. (487).

Claro que es un olvido ese solamente oficial y de puertas afuera. De puertas adentro la gente sí recuerda, pero se crea una mala conciencia pública por el desfase entre lo que se sabe y lo que se puede decir, o lo que se quiere decir.

Vivíamos de rumores, recluidos. Supimos que Fumero había traicionado a todos aquellos que le habían encumbrado durante la guerra y que ahora estaba al servicio de los vencedores. Se decía que él estaba ajusticiando personalmente—volándoles la cabeza de un tiro en la boca—a sus principales aliados y protectores en los calabozos del castillo de Monjuïc. La maquinaria del olvido empezó a martillear el mismo día en que se acallaron las armas. En aquellos días aprendí que nada da más miedo que un héroe que vive para contarlo, para contar lo que todos los que cayeron a su lado no podrán contar jamás. Las semanas que siguieron a la caída de Barcelona fueron indescriptibles. Se derramó tanta o más sangre durante aquellos días que durante los combates, sólo que en secreto y a hurtadillas. Cuando finalmente llegó la paz, olía a esa paz que embruja las prisiones y los cementerios, una mortaja de silencio y vergüenza que se pudre sobre el alma y nunca se va. No había manos inocentes ni miradas blancas. Los que estuvimos allí, todos sin excepción, nos llevaremos el secreto hasta la muerte. (509).

El rostro desfigurado de Carax es un símbolo traumático desplazado, un emblema de la herida que ha dejado la guerra en lo privado y en lo público, un desfiguramiento evidente que a la vez se oculta y no puede manifestarse públicamente. (NOTA) Es curioso sin embargo que Carax no pueda culpar de todos sus errores a Fumero; una buena dosis son obra suya y los expía y perpetúa intentando destruir sus propios libros uno por uno, como si en su persona hubiese asimilado y dado forma al rostro abyecto de su mayor enemigo. Carax encarna así el desfigurado rostro colectivo de la posguerra.

Contra ese trasfondo traumático trabaja en parte el argumento de venganza folletinesca de la novela, una vendetta del desfigurado en la que hay una buena dosis de wishful thinking o fantasía compensatoria: por ejemplo en la muerte de Fumero a manos de un Carax que más parece a estas alturas un superhombre que un tullido. España desde luego no tuvo esa catarsis... La novela es así una retribución simbólica, o una llamada a la "memoria histórica" antifranquista. La vida de Daniel puede así repetir, sin trauma, lo que debía haber sido la vida de Carax en una sociedad más abierta.
Carax supermán ha pasado antes por otras fases: de espectro maligno a amante romántico, y a pobre hombre... aún seguirá evolucionando. En los años 60, nos dicen los epílogos, Julián Carax, sin cara de por vida, vuelve sin embargo a escribir... El hijo muerto de Julián y su amada imposible, Penélope Aldaya, se llamaba Daniel. El nuevo Daniel (el protagonista, hijo espiritual de Cárax) tiene un hijo con Bea a quien le pondrá Julián. La última novela que envía Julián Carax a Daniel, El ángel de brumas, comienza quizá con un episodio en el que un niño de diez años, Julián, va con su padre, por primera vez, al Cementerio de los Libros Olvidados... superponiendo así la historia de Julián Carax niño, la de Daniel, y la de su hijo Julián; ese nuevo libro de Carax será, al parecer, una versión alternativa de La sombra del viento (la de Zafón, no la de Carax... aunque una y otra se mezclan a veces. Del mismo modo que Carax termina convertido en Laín Coubert, el diablo sin cara, uno de los personajes de su novela). Y es que los libros te llevan, inesperadamente, a la vida. Si no siempre a la vida de su autor, como en este caso, sí a la propia de cada cual.

En una ocasión oí comentar a un cliente habitual en la librería de mi padre que pocas cosas marcan tanto a un lector como el primer libro que realmente se abre camino hasta su corazón. (13)

Terminaré recordando lo que es el principio de la novela, el Cementerio de los Libros Olvidados, a donde su padre lleva a Daniel niño:

—Este lugar es un misterio, Daniel, un santuario. Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vieron o soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte. Hace ya muchos años, cuando mi padre me trajo por primera vez aquí, este lugar ya era viejo. Quizá tan viejo como la misma ciudad. Nadie sabe a ciencia cierta desde cuándo existe, o quiénes lo crearon. Te diré lo que mi padre me dijo a mí. Cuando una biblioteca desaparece, cuando una librería cierra sus puertas, cuando un libro se pierde en el olvido, los que conocemos este lugar, los guardinanes, nos aseguramos de que llegue aquí. En este lugar, los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido en el tiempo, viven para siempre, esperando llegar algún día a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu...

Allí Daniel adopta, según la costumbre (à la Fahrenheit), un libro: La sombra del viento, de Julián Carax. (Esta Sombra del viento, más desafortunada que la de Ruiz Zafón, apenas si vendió algunos ejemplares...). Aunque de hecho, la novela de Ruiz Zafón nos muestra que si mucho hay en los libros, todavía hay más alrededor de los libros. Un libro no sólo cuenta una historia. Es una historia, y tiene una historia, pero esa historia muchas veces no queda escrita. Toda biblioteca es, en cierto modo, un Cementerio de los Libros Olvidados. Y tantas otras cosas más que se olvidarán porque no se escribieron, ni se dijeron... Las novelas sobre la memoria de la guerra civil y la posguerra (Tu rostro mañana de Javier Marías también me impresionó a este respecto) tratan de poner nombre a algunas de ellas, para que existan al menos en un libro. (Acuérdate de recordar. Recuerda los obstáculos que se ponían al recuerdo...).

Y con esa llamada a la memoria como vida póstuma termina la narración escrita que deja Nuria Monfort:

De todas las cosas que escribió Julián, la que siempre he sentido más cercana es que mientras se nos recuerda, seguimos vivos. Como tantas veces me ocurrio con Julián, años antes de encontrarme con él, siento que te conozco y que si puedo confiar en alguien, es en tí. Recuérdame, Daniel, aunque sea en un rincón y a escondidas. No me dejes ir.

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(NOTA 1). Me trae esto a la mente otro personaje de rostro desfigurado que, en mi interpretación, es la encarnación simbólica de un trauma colectivo: el protagonista negro del relato de Stephen Crane The Monster. Al respecto escribí en tiempos este artículo: "Reading Racism: The Assumption of Authorial Intentions in Stephen Crane's 'The Monster'". (- Volver al texto)
(NOTA 2). Y muchas gracias a Rosa Nasarre, que el libro fue regalo suyo.

Rayuela 104

 

Retroposts

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Mi bibliografía sobre Jacques Derrida

sábado, 30 de abril de 2016

Mi bibliografía sobre Jacques Derrida

 

Derrida.J by JAGL - uploaded by Jeet Singh

Retropost: Had We but World Enough and Time

sábado, 30 de abril de 2016

Retropost #891 (30 de abril de 2006): Had We but World Enough and Time

 

... But at my back I always hear  
Time’s wingèd chariot hurrying near;  

And yonder all before us lie  

Deserts of vast eternity. 
Thy beauty shall no more be found, 
Nor, in thy marble vault, shall sound 
My echoing song: then worms shall try  

That long preserved virginity, 
And your quaint honour turn to dust,  

And into ashes all my lust:  

The grave ’s a fine and private place,  
 


Me parece percibir un eco en este poema, y una curiosa reinversión de papeles... Se nos describe a la dama en el papel de Narciso (era, después de todo, una posición femenina la de Narciso) y el poeta en la situación de Eco, la ninfa quejumbrosa. Que acabó reducida a una voz (como el poeta hoy que leemos su poema; qué es Marvell sino una voz). La dama del amor cortés se ha hecho con la autoridad masculina de Narciso (es el poeta quien besa, y ella quien decide si pone la mejilla) -- y también con el frío narcisismo del espejo. El espacio de la amada, en lugar de un útero acogedor, se ha convertido en una marble vault... y los gusanos son símbolos fálicos de pesadilla, claro. El polvo del que habla Marvell no es el "polvo enamorado" de Quevedo o de Luis Eduardo Aute. Y controla bien el tono cuando aprecia, con grave sarcasmo, las delicias de la tumba como espacio privado...

but none, I think, do there embrace.

Qué horror, para el sujeto de deseo (sujeto al deseo) concebir lo que no llega a ser nunca, perpetuando su nada en deserts of vast eternity... Por suerte, tampoco tenemos (ni siquiera tenemos) esas vastas eternidades. La virtualidad que no se materializa, pronto ya no es ni siquiera virtual. Nuestra vida breve empieza y termina en sueño, como decía Próspero, y transita, entretanto, por sueños. Uno de los más recurrentes, el sueño del abrazo del cuerpo que lleva al abrazo del alma.

The soul’s a fine and private place,
but none, I think, do there embrace.
 


Retroposts

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La gramática de lo que somos

viernes, 29 de abril de 2016

La gramática de lo que somos

 
Estreno un nuevo cuaderno, siempre el mismo, pequeño, de tapas negras, con hojas de cuadritos. En la primera hoja anoto un cinco rodeado por un círculo. Una forma como cualquier otra de contabilizar el orden de esta narración que se confunde conmigo. ¿Cinco qué? Parece que sean cinco vidas. Mañana volvemos a casa. Volver, siempre volver. Hay un tango que dice algo así.

Estoy segura de que al cabo de unos meses, a la vuelta de los años, si todavía conservo la prueba de la conspiración, estas mismas palabras me sonarán ridículas, vergonzantes, y sin embargo, hoy tan necesarias. Así me lo parecen.

Me asusta incluso esta acumulación biográfica anodina, la sensación de que tenemos vidas únicas a sabiendas de que no es así, que aquello que nos sucede y vemos como acontecimientos extraordinarios forman parte de un patrimonio sin nombres ni rostros ni límites.


Soy importante, sin embargo. Lo soy en la medida en que sigo estando al frente de estas líneas absurdas e imprescindibles. También sé que esta necesidad y su trascendencia empiezan y acaban conmigo. Y cuando me haya convertido en apenas un recuerdo, en una imagen innombrable extraviada en un álbum de familia sin testigos que puedan certificar la identidad de la señora que aparece sosteniendo un bebé nen los brazos, mira, alguien dirá, éste es tu abuelo Alfonso, Fito, en brazos de su madre, sin nombre, convertida en madre nada más, entonces habré vuelto. Volver, siempre volver, definitivamente y para siempre.

De la (muy recomendable) novela de Antonio Ansón,  
Como si fuera esta noche la última vez
 (Los Libros del Lince, 2016), 182. 
 


La perspectiva dominante sobre el sistema combinatorio—y la angustia de saberse copia



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