![]() Vanity Fea |
||
|
|
Nuestras vidas ¿son relatos?
Esta es la primera conversación que empiezo en el grupo de Teoría Narrativa de Mi Literaturas.
▶ Fran: Creo que te refieres a la reflexión dentro de obra que habla de la creación de esa misma obra, tanto en narrativa cine o cualquier otro arte. Desde Cervantes gustan esos bucles donde uno lee el mismo libro que el protagonista y que versa sobre sus avatares. Es un sueño formidable equiparar al ser real con el fantástico, un diálogo fascinante ¿acaso nuestra mente no conversa habitualmente con seres irreales?... y no sólo en los sueños, claro. De hecho nuestra percepción del mundo se basa habitualmente en presunciones que no son verídicas. En cuanto a tu pregunta originaria, creo que las vidas en general no tienen la estructura de una obra artística; quizás sea deformación de quien frecuenta esos tipos de creación porque tendemos a observar las cosas con estructuras semejantes. Quien pruebe a hacer una obra se dará cuenta que en su elaboración hay que suprimir muchas cosas interesantes pero inadecuadas. Requiere un trabajo de selección y concentración para que tenga la armonía que requiere. En lo cotidiano hay muchímos espacios vacíos y eso hay que extirparlo, claro, para conseguir "la esencia" que se persigue...
▶ JoseAngel Dices "quizás sea deformación de quien frecuenta esos tipos de creación porque tendemos a observar las cosas con estructuras semejantes"... Touché. La deformación profesional nos pone gafas de colores, sí. Bueno, también queda la posibilidad de que precisamente por tener la percepción predispuesta a ver determinadas cosas, precisamente seamos más sensibles a ellas: la cosa funciona en las dos direcciones quizá. Las obras literarias, como dices, son en efecto más "poéticas" que la vida, y las narraciones literarias tienen una narratividad más intensa. Y sería un defecto aplicar esos patrones a la vida, tal cual. ¿Pero no lo hacemos, en mayor o menor medida, siempre? El problema sería el de la justa medida, tanto a la hora de ver la vida "literariamente" o "poéticamente" (o narrativamente), como a la hora de interpretar este elemento de imposición de forma en la vida, sin exagerarlo indebidamente. De hecho, aunque la realidad sea más realista que la ficción y que la poesía, eso es en parte porque contiene en sí la poesía y la ficción, y su contraste con la realidad. Y precisamente muchos "realismos" o efectos de realidad en literatura, cine, pintura, etc., se basan precisamente en incorporar esa diferencia a la obra, en hacer obras que contienen obras—subrayando así el contraste entre las ficciones estéticas y la vida que las rodea. Don Quijote y sus novelas de caballería (no sólo anteriores al Quijote, sino internas a él) son un buen ejemplo. Pero al crear este contraste, las obras realistas metaliterarias (o metaficcionales, metateatrales, metanarrativas...) introducen también una nueva dimensión estética, y, es más: una dimensión estética a la que la realidad extraliteraria se amolda fácilmente: el contraste entre el nuestras vidas y el arte con que intentamos darles forma.
Comentarios » Ir a formulario |
Blog de notas de
José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: "Algo hay en el formato mismo de los blogs que estimula un desarrollo casi canceroso de nuestro ego" (John Hiler) Archivos
Temas
Enlaces |
Blog creado con Blogia.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras