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In Memoriam

viernes, 18 de septiembre de 2015

In Memoriam

evening sea

Alfred Tennyson
from  In Memoriam A. H. H.


         5

I sometimes hold it half a sin
  To put in words the grief I feel;
  For words, like Nature, half reveal
And half conceal the Soul within.
But, for the unquiet heart and brain,
  A use in measured language lies;
  The sad mechanic exercise,
Like dull narcotics, numbing pain.
In words, like weeds, I'll wrap me o'er,
  Like coarsest clothes against the cold;
  But that large grief which these enfold
Is given in outline and no more.

          7

Dark house, by which once more I stand
  Here in the long unlovely street,
  Doors, where my heart was used to beat
So quickly, waiting for a hand,
A hand that can be clasped no more—
  Behold me, for I cannot sleep,
  And like a guilty thing I creep
At earliest morning to the door.
He is not here; but far away
  The noise of life begins again,
  And ghastly through the drizzling rain
On the bald street breaks the blank day.

           22

The path by which we twain did go,
  Which led by tracts that pleased us well,
  Through four sweet years arose and fell,
From flower to flower, from snow to snow;
And we with singing cheered the way,
  And, crowned with all the season lent,
  From April on to April went,
And glad at heart from May to May.
But where the path we walked began
  To slant the fifth autumnal slope,
  As we descended following Hope,
There sat the Shadow feared of man;
Who broke our fair companionship,
  And spread his mantle dark and cold,
  And wrapped thee formless in the fold,
And dulled the murmur in thy lip.
And bore thee where I could not see
  Nor follow, though I walk in haste,
  And think that somewhere in the waste
The Shadow sits and waits for me.

         24

And was the day of my delight
  As pure and perfect as I say?
  The very source and fount of day
Is dashed with wandering isles of night.
If all was good and fair we met,
  This earth had been the Paradise
  It never looked to human eyes
Since our first sun arose and set.
And is it that the haze of grief
  Makes former gladness loom so great?
  The lowness of the present state,
That sets the past in this relief?
Or that the past will always win
  A glory from its being far,
  And orb into the perfect star
We saw not when we moved therein?

                71

Sleep, kinsman thou to death and trance
  And madness, thou hast forged at last
  A night-long present of the past
In which we went through summer France.
Hadst thou such credit with the soul?
  Then bring an opiate trebly strong,
  Drug down the blindfold sense of wrong,
That so my pleasure may be whole;
While now we talk as once we talked
  Of men and minds, the dust of change,
  The days that grow to something strange,
In walking as of old we walked,
Beside the river's wooded reach,
  The fortress, and the mountain ridge,
  The cataract flashing from the bridge,
The breaker breaking on the beach.
         
(1833-50)



Alfred, Lord Tennyson


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Domingo, 18 de Septiembre de 2016 08:11. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


La vie à l'école jadis






La escuela hace cien años. Nada extraño me resulta—algo de esto me ha tocado vivir, hasta pupitres idénticos a éstos. También el plumier de madera, claro. Y es que ya vamos avanzando años y más años por nuestro segundo siglo de existencia, tras un largo recorrido por el primero.

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Domingo, 11 de Septiembre de 2016 07:26. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


La muerte de Basilio Berges

domingo, 6 de septiembre de 2015

La muerte de Basilio Berges


Balcarce 19 Abril 1927
 


    Sra Agapita Vera: Querida tía: Al cabo de tantos años vengo á saludarla en compañia de su esposo y demás, y siento mucho el tener que darle una mala noticia.

    El día 15 del corriente á las 9 y 1/2 de la mañana dejó de existir su hijo Basilio siendo intentada la muerte por él mismo se dió un tiro de revolver en la cabeza traspasándole la bala de lado á lado teniendo una muerte instantanea.

   Tía no podra figurarse la gran impresión que me á causado semejante decisión, pues suerte que me encontraba yo mismo en casa y he visto todo como á sucedido. Pero aparte de esto tuvo precaución de hacerlo se fue á una pieza donde teia su automobil en la casa y alli solo cumplió sus deseos. sin darnos cuenta ninguna hasta que sentimos el tiro.

   El motivo de hacerlo no le puedo decir porque no á dejado nada escrito; lo que si le puedo decir que este muchacho hacia tiempo handaba bastante mal de la cabeza pues cosas que hacía no estaban nada bien; yo quise hacerlo ver por algunos Doctores y no me obedeció; asi á hido marchando barios meses hasta que por fin á terminado con su vida.

    Yo me he corrido con todos los tramites del entierro que á sido acompañado por todos los primos.

    Me figuro estará sabedora sembraba conmigo hacia 2 años y no tenia capital y en estos dos años habia hecho algunos ahorros pero este año hemos tenido muy mal año que salimos perdiendo.

    En el mes de Noviembre le dió por comprarse un automobil que le costaba 2410 pesos moneda Argentina que equivale a 1.200 duros más ó menos, le dió por recorrer de un lado para otro hasta que se ha gastado los ahorros que tenia; así que ahora tiene el automobil y erramientas de trabajar la labranza como ser caballos arado y máquina que son cosas que cuando uno las compra de nuevas cuestan pesos y ahora si uno las vende nadie las quiere y si se venden tiene que ser muy baratas. Además tiene siempre el terreno de Mar del Plata el que tenia el finado Eleuterio y lo tiene todabia á nombre de Eleuterio.

    Respecto á lo que tiene con migo si V. quiere trataré de benderlo y le mandaré lo que se saque. Estas erramientas estan en mi casa y hasta de ahora las autoridades no me han [línea ilegible] no lo deja tocar hasta que el Juez de Crimen ordene porque se suicidó al pie del auto.

    Del terreno de Mar del Plata si V. quiere que se lo venda me tendria que hacer un poder á mi nombre como le hizo á Basilio. Me supongo que ya sabrá el terreno que es y vale bien poco pero se sacaria lo que se pudiere. Sigue al 2.

y como eso todo, y como no hay esa necesidad forzosa de malbaratar voy hacer asi y de esa manera aprovecharemos sacara todo lo más posible para Vds. que segun me dice en la suya buena falta le hace.

    Le mando un giro por 500 pesetas para que disfrute de ellas y trate de mandarme cuanto antes un poder como el que le mando antes Vds á Basilio pero ahora tiene que ser á nombre mio pues resulta que el terrenito ese de Mar del Plata siempre está lo mismo sigue á nombre de Eleuterio Berges asi que este poder se necesita nada más que para venderlo éste terreno; asi que no se vaya á confundir porque resulta que Basilio Vds le mando el poder á el pero aca hay que gastar como 300 [pesos] entre unas cosas y otras pero el no quiso gastar ese dinero porque entre uno y otro casi no lo vale ese terreno pero es una cosa que hay que hacerlo sino eso queda muerto y no habria quien lo comprara porque la escritura está á nombre de Eleuterio.

     El terreno me figuro ya sabrá lo que es son 300 baras cuadradas que yó he estado ahora haberlo y me enterado vale menos ahora que cuando lo compraron creo les coso 1,200 pesos de aca ó sea à 4 pesos cada vara y ahora segun me dijeron vale 2 pesos y medio pero lo que sea si se saca mil ó lo que sea aunque se gaste 500 para unas cosas y otras siempre le puede quedar algo y es muy justo que Vds lo aprobechen. Asi que el poder seria nada hacerlo; pues si no fuera asi este terreno es poca cosa pero si fuere mucho seria lo mismo y si no es con estos requisitos no se le puede hacer la escritura al que lo compre.


(...)

Balcarce 8 Julio 1927

    Querida tia Agapita: Despues de saludarla cariñosamente en compañia del tio paso á decirle que recibi la suya en la que me dice me autoriza para poder vender las cosas del finado Basilio Q.E.P.D.

    Como le decia en la anterior las erramientas estan en mi casa y trataré de sacar todo lo que se pueda tanto es asi que lo que más vale es la máquina cosechadorea y como ahora no es tiempo de ella hasta Enero que aca es la cosecha voy á esperar ese tiempo que es más facil de venderla y sacar mejor precio pues si se fuera a vender ahora en este tiempo lo primero que no habria interes y lo segundo si hay seria barato;

    Al mismo tiempo me enterado que hay que gastar unos cuantos pesos entre unas cosas y otras pero una bez hecho y vendido algo iba á quedar; así que le mando doscientos puedo.
    La vez pasada le mandé cien duros y no me dice si los recibió pues me dice si los recibió y me manda recibo de antes y estos.

     Le recomiendo mande cuanto antes estos documentos para que lleguen aca fin de Enero ó Febrero pues para ese tiempo es fin de verano y siempre hay más facilidad para poner los documentos á nombre mío; pues Basilio no figura en nada para esto.

    Como le decia trate de hacerlo cuanto antes para poderlo vender cuanto antes y girarla lo que se saque para que lo disfrute en los años que le quedan.

    Lo de Basilio como le decia ire vendiendo como mejor pueda y le ire girando.

    Tambien me manda un poder como ese que le mandaba escrito atras hecho alli no más en el Ayuntamiento. ese lo necesito para cualquiera que me compre algo no tenga ninguna desconfianza.

    Afectos de mi Sra. y mis hijos y V. reciba el más sincero cariño de este su sobrino

José Berges
 


Mi domicilio es Balcarce [ilegible]

Balcarce 11 Julio 1927
 


    Querida tia Agapita: Hace tres dias le escribi manandole un giro por 500 pesetas y la fe de defunción del finado Basilio Q.E.P.D.

    Ahora le mando todos los documentos que le habia mandado entre ellos la fé de drunción del funado Eleuterio Q.E.P.D. fe de bautismo y demás para que si le sirven alguno de ellso ahora para mi; y además se lo mando para su conformidad que vea no se á provechado nada.

    Le recomiendo no se confunda con el poder como le decia el terreno ó sea la escritura del terreno está a nombre de Eleuterio Berges y sobre ese nombre hay que hacer.

    necesito que me mande.

    Partida de casamiento con mi tio Berges y Partida de defunción del mismo tio Berges
deben benir debidamente legalizadas las dos porque sino no tienen valor.

    Ahora yo me doy cuenta que esos papeles son los que le mande yó á Vd la vez pasada que se podria V. enterar si valdrian esos mismos.


(De los papeles de Felisa Carrera).

   




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Miércoles, 07 de Septiembre de 2016 09:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Retropost #125: 18 de febrero de 2005 (You Did Not Come. Me Sin You. Añicos)

jueves, 13 de agosto de 2015

Retropost #125: 18 de febrero de 2005 (You Did Not Come. Me Sin You. Añicos)

18 de febrero

You Did Not Come
 

Hoy toca un experimento en creative rewriting. As an example of the simple case, let us take one of the finest of modern lyrical poems, Mr. Hardy's "A Broken Appointment":

  •  
      You did not come, And Marching Time drew on, and wore me numb.­ Yet less for loss of your dear presence there Than that I thus found lacking in your make That high compassion which can overbear Reluctance for pure loving-kindness' sake Grieved I, when, as the hope-hour stroked its sum, You did not come.   You love not me, And love alone can lend you loyalty: ­I know and knew it. But unto the store Of human deeds divine in all but name Was it not worth a little hour or more To add yet this: Once you, a woman, came To soothe a time-torn man; even though it be You love me not?

Bueno, pues ese es el original. Y aquí está la versión reescrita:

  •  
      You did not come, And Marching Time drew on, and wore me numb.­ Yet less for loss of your dear presence there Than that I thus found lacking in your make That high compassion which can overbear Reluctance for pure loving-kindness' sake Grieved I, when, as the hope-hour stroked its sum, You did not come.   You love not me, And love alone can lend you loyalty: ­I know and knew it. But unto the store Of human deeds divine in all but name Was it not worth a little hour or more To add yet this: Once you, a woman, came To soothe a time-torn man; even though it be You love me not?

¿Verdad que no me ha salido mal? Se aceptan sugerencias para el título, que, claro, tiene que ser distinto, ya que la temática es muy distinta... ("You did not come" sin más, quizá). Espero que los herederos de Thomas Hardy, a quien recomiendo sinceramente como poeta y como novelista, me disculpen este uso algo chusco de un poema original de otro autor, pero hay que convenir en que este tipo de (re)escritura implica, necesariamente, basarse en un poema ya existente. Si me lo piden, ya lo quitaré de la web. Bueno, quitaré el original, no el que yo he reescrito, claro, de ese soy yo el autor. De paso, les agradecería que me aclarasen si en efecto el corazón de Thomas Hardy fue devorado por un gato, o si se trata de una leyenda literaria que ha llegado a mis oídos. Lo que desde luego no había oído, y me ha dejado estupefacto, es el gusto de su segunda esposa en materia de pendientes.


Me Sin You
 

En otro orden de cosas, por primera vez una persona me ha solicitado que no se haga mención de su persona en este blog. No puedo decir quién ha sido, claro. Ah, la censura... uno tiene que hacer lo posible por convivir con ella: vivimos en sociedad, y eso requiere muchas concesiones, transigir humildemente para evitar nefastas consecuencias...
Bonus tracks: Como comentario adicional al poema de Hardy, se me ha ocurrido un minipoema en Spanglish:

Missing you
Me sin you.
You's in me
You sin you
 
Añicos
 Pero como la tinta especial para blogs va cara, aún se pueden hacer poemas más cortos. Ya lo dijo Gracián: lo bueno bueno, breve. Este también va de missing; se titula "Romper":
Años
Añicos
 





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Sábado, 13 de Agosto de 2016 13:46. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Retropost #77: 1 de enero de 2005

lunes, 20 de julio de 2015

Retropost #77: 1 de enero de 2005

1 de enero
Y en el reloj de antaño, como de año en año, cinco minutos más para la cuenta atrás...
We blog in Por la boca muere el pez, a cuenta de las víctimas del maremoto, y también de un artículo sobre los amigos invisibles que se crean los niños. Otro blogger decía que los mayores también se crean uno: Dios. Y yo añado que hay otros amigos imaginarios creados a través de ordenadores, blogs, chats... Aunque una cosa sí dice la experiencia: que no hay una distinción clara entre los amigos imaginarios y los reales, como no la hay en general entre nuestra experiencia imaginada y la real.
Exploro un desván de esos que tienen, como la mente, recovecos inaccesibles quizá alcanzables en una próxima exploración, pero no en esta. Descubro cartas viejas, dirigidas a quién? A mí entonces, y a mí ahora también, un poco al menos. Quien hace caso a amigos invisibles o imaginarios puede acaber entrando en conversaciones imaginarias.
Oscar y Pibo juegan con el Robosapiens de sus primas, y se lo pasan bomba tirando piedras al río, volviendo de la poza de los Chopos. Bueno, de la ex-poza, porque el río de Biescas fluye aún más que el de Heráclito. No te bañarás dos veces en la misma poza, a menos que vayas provisto de una excavadora.



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Domingo, 31 de Julio de 2016 13:45. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


An Old Road

domingo, 19 de julio de 2015

Retropost #76: 31 de diciembre de 2004



31 de diciembre 2004
Feliz año viejo. El anterior también fue feliz. Y hace diez años (exactamente) también, y hace once, y hace veinte (­aunque no pretendo generalizar de mi experiencia personal). Despidamos pues a dos mil cuatro, the one and only, con un poema sobre cosas viejas. Es de las Poetical Works de Andrew ("not-so") Young. Supongo que los años viejos también se pueden pasear como los caminos casi cerrados– casi but not quite.
  •  
      An Old Road  None ever walks this road That used to lie open and broad And ran along the oakshaw edge; The road itself is now become the hedge.   Whatever brambles say I often try to force a way, Wading in withered leaves that spread Over dead lovers' tracks a sighing bed.   Is it the thought of one That I must meet when most alone That makes me probe a place like this, Where gossamer now gives the only kiss?   I shall see no one there Though I had eyes to see the air, But at the waving of a bough Shall think I see the way she went but now.

 

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Viernes, 29 de Julio de 2016 12:46. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Ángel García Benedito en El Diario de Huesca

martes, 14 de julio de 2015

Ángel García Benedito en El Diario de Huesca


—¿O es Amadeo García Benedito, como sugiere mi tío Agustín?

Enrique Satué está escribiendo un libro sobre los viejos maestros del alto Aragón, entre ellos mi abuelo Ángel García Benedito, que fue maestro de Escuer. Y ha tenido el detalle de enviarme un artículo del Diario de Huesca de 1901, escrito por mi abuelo (o por su hermano). Se lo agradezco porque es la primera vez que oigo hablar a este abuelo con sus propias palabras, por así decirlo. Fotos quedan pocas también. Pero habrá que buscar en el Diario de Huesca,  porque es posible que haya otros artículos escritos por el abuelo hace cien años o más. 

Reproduzco aquí, de momento, esta noticia enviada por el corresponsal Ángel García Benedito (?) sobre los avances en Biescas y sobre unas fiestas, el 20 de julio de 1901, y que apareció en el Diario de Huesca el 22 de julio:

—oOo—


BIESCAS
 
   20 de julio de 1901
 
 
Una villa que progresa.—Mejoras.—La luz eléctrica.—Programa de festejos.

Hermoso despertar el de esta villa que tras de largos años de apatía y estacionamiento, sacude su indiferencia y entra de lleno y con seguro paso en la senda del progreso, en la vida de los pueblos cultos, respirando los purísimos vientos de la emulación y de los adelantos, vientos agitados por personas que bien merecen la gratitud y el aplauso de este pueblo.

A las importantes mejoras realizadas por nuestro celoso ayuntamiento, unas de utilidad y otras de embellecimiento, que dan a esta población el aspecto de pulcra y cuidadosa, y hasta el distinguido porte de una pequeña ciudad, y al firme propósito de tan digna corporación de construir un hermoso edificio para escuelas y habitaciones para los profesores, que reuna cuantas condiciones exigen la Higiene y la moderna Pedagogía; hay que agregar el importantísimo adelanto de la instalación de la luz eléctrica, que será inaugurada, probablemente, el 25 del actual, proyectándose para tan fausto acontecimiento grandes fiestas, todo cuanto sea factible en la humilde esfera de una localidad de estas condiciones.

A este fin se constituyó oportunamente una Junta de festejos, de la que es digno presidente el alcalde D. Agustín Estaún, joven lleno de entusiasmos por su pueblo, el cual puede esperar mucho de su claro talento y grandes iniciativas, ya que su tema predilecto es; ¡Adelante, Biescas, adelante!

La citada Junta de festejos tiene ultimados sus trabajos para organizar las fiestas, habiendo recaudado una respetable cantidad para costear las mismas, y no es extraño, pues tanto el ayuntamiento como la sociedad "Hidro-Eléctrica", el comercio y particulares, han contribuido como buenos y con el mayor entusiasmo, mostrándose la repetida Junta agradecidísima por tanto éxito y satisfecha de sus gestiones.

El programa de los festejos para el día de la inauguración, en síntesis, y con ligeras variaciones, será el siguiente:

Músicas de aire y de cuerda, habiendo sido contratadas la banda municipal de Jaca que dirige el notable maestro Sr. Piedrahita y la bien organizada rondalla de esta villa dirigida por el aventajado y joven músico Joaquín Sánchez; cucañas, corridas al estilo del país con premios en metálico, solemne acto de bendición de máquinas, fuegos artificiales, fantásticas iluminaciones en el puente sobre el Gállego, plaza de la Central y torres de las Parroquias, vistosos arcos de follaje y gallardetes con inscripciones alusivas á las fiestas, bailes campestres y en los casinos y distribución de bonos á los pobres.

Con tales atractivos no dudamos que los pueblos inmediatos á éste, y sobre todo Jaca donde hay tantos hijos de aquí, darán un buen contingente a las fiestas, prestándoles inusitada animación y contribuyendo á su mayor brillantez, y por tanta honra y favor sumo les anticipamos sincera gratitud.

Ahora sólo falta que la luz eléctrica, motivo de los festejos, resulte tan espléndida y brillante como se espera, dada la inmejorable calidad de los materiales y esmero en la instalación, hecha por la casa de Trullas de Barcelona, de cuya seriedad y excelente comportamiento me ocuparé en mi próxima correspondencia.
A. García Benedito
 
 


Ángel García Benedito
Sigue en esa página un episodio de cuatreros en Bierge, la suspensión de las cortes decretada por Sagasta, y otras noticias de 1901. Entre ellas hay una sobre "Las obligaciones de primera enseñanza" que incluye una relación de los sueldos del segundo trimestre de ese año pagados por la Delegación de Hacienda de Huesca a los maestros de los partidos judiciales de Huesca, Jaca, Sariñena y Tamarite. Entre los de Jaca se encuentra incluido el de Escuer, que percibió 122,45 pesetas, y los maestros de Biescas (entre ellos su hermano Amadeo y su cuñada Maximina) que percibieron 1,176, 27 pesetas.


De las demás noticias, me quedo con esta sobre el poeta Florete:

El poeta Florete

No es exacto que haya fallecido el conocido poeta Florete.

Lo que sí es cierto, es que se halla gravemente enfermo y que su enfermedad ofrece mucho cuidado.


Este artículo también lo podría haber titulado, en modo retroprospectivo: "1901: Internet llega a Biescas", pues con la instalación de la red eléctrica se estaba instalando allí y en todas partes lo que sería en el futuro una red de cableado de internet—aunque eso no lo sabía entonces ni mi abuelo ni nadie.  

La foto es muy posterior al artículo, de los años 30, cuando ya se había casado el maestro Ángel con mi abuela Eusebia, cosa en la que tampoco estaba pensando ninguno de los dos en 1901.

PS: Mi tío Agustín cree que es más probable que el artículo sea de Amadeo:

El artículo de 1901 comentando la llegada de la luz eléctrica a Biescas, donde nombra al joven alcalde Agustin Estaun, no se refiere al que hemos conocido sino a su padre ya que aquél seria un niño pequeño. Era más joven que mamá, que entonces contaba 11 años. Tío Baltasar estaría recién nacido, por lo que no participó en la llegada de la luz. Papá tendría 23 años. No creo que sea él el autor del artículo sino su hermano Amadeo (firma A GARCIA BENEDITO),  que era el maestro titular. La instalación seria la del Molino. Posteriormente se instaló la Central del Espumoso, que debió ser en la que intervino Baltasar. Me documentaré.

 


 

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Martes, 26 de Julio de 2016 12:36. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos




Seen from a Distance

domingo, 25 de enero de 2015

Seen from a distance



Seen from a distance
































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Sábado, 02 de Abril de 2016 08:41. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


La Bohème (3)

domingo, 11 de enero de 2015

La Bohème (3)

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Viernes, 11 de Marzo de 2016 18:47. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Allá en el rancho grande

viernes, 4 de julio de 2014

Allá en el rancho grande

Me oigo tararear esta vieja canción....

Allá en el rancho grande
Allá donde vivía
Había una rancherita
Que alegre me decía
Que alegre me decíiii...aaa

Te voy a hacer unos calzones
Como los que usa el ranchero
Que los empiezo de lana
Y los acabo de cuero.

Allá en el rancho grande
Allá donde vivíí...aaa
Había una rancherita
Que alegre me decía.
Que alegre me decía.

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Lunes, 06 de Julio de 2015 22:39. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Murió Javier Sánchez

 

lunes, 16 de junio de 2014

Murió Javier Sánchez

Nos hemos enterado, con retraso, de la muerte de uno de nuestros compañeros más cercanos, Javier Sánchez. No tan cercano desde que se jubiló y se fue a vivir fuera—pero los últimos años que estuvo en el departamento nos tomamos muchos cafés juntos. No los bastantes para mantener el contacto seguido... porque Javier se fue río abajo, más allá de Tortosa, tras la prejubilación—despidiéndose de la ciudad y del trabajo y de casi toda la gente con la que se trataba. También se había divorciado poco antes, con lo cual casi fue cosa de borrón y cuenta nueva, sin dar tiempo a la cuenta, ni a darse cuenta casi—y aún que se prejubiló, que si no hubiera estado agotando las pilas hasta el último día, y se hubiera muerto con las botas puestas. Vivimos para trabajar, y sólo se hace gran duelo de los que se mueren en activo.

Esta foto que le hice el último día que lo vi en el trabajo, quizá el último día que fue por allí, porque venía a dar cuenta de algo de su jubilación.  

"Se despide Javier Sánchez", la titulé....


 


Mucho se aisló Javier al final; pasó una temporada difícil, y creo que le había cogido algo de fobia a la profesión. Pero por mucho que se aislase no man is an island, y desde aquí se oye la campana que dobla por él, y por nosotros. Se había dedicado a la lexicografía, a la paremiología y a los estudios renacentistas—aquí está su página de Dialnet, con algunas publicaciones suyas y alguna mal atribuida. Había fundado Javier la Sociedad Española de Estudios Renacentistas Ingleses (SEDERI). Estaba, por cierto, algo desilusionado porque nunca tuvieron la atención de invitarlo, siquiera como presidente fundador, a dar una conferencia cuando dejó de organizar los congresos él. Pero qué más dará eso ya, eso y todo. A mí me tenía simpatía, no sé si se acordaría de que había sido profesor mío, allá por los ochenta. De fonética inglesa—y de inglés también, uno de los primeros profesores que me encontré al llegar a la facultad—que de todo le tocó enseñar. Le hice un trabajo de curso allá hace más de treinta años, éste, en el que comparaba el vocalismo del inglés con el del francés. En un colegio francés había estado interno Javier, cuando creyó que iba para seminarista, es uno de los episodios curiosos de su vida que fue un tanto a bandazos y cambios súbitos e inesperados.... Aunque muchos años estuvo de seguido en este departamento, era aquí de la vieja guardia, de los tiempos de Cándido, de los que son una institución— y muchos años de colegas estuvimos, al principio con poco trato, luego con algo más en los últimos años. Me regaló unos cuantos libros al irse, y he heredado además en cierto modo una de las asignaturas que él venía impartiendo últimamente, la de teatro inglés—"Our revels now are ended", and all that jazz. Luego me prejubilo yo también. Hemos propuesto que le dediquen un número de la revista del departamento—ceremonias inútiles y precarias de estas que hacen los vivos para los vivos, porque a los muertos no les podemos decir nada, siempre llegamos demasiado tarde. Algunas veces todavía más—a Javier ninguno lo tratamos demasiado bien, ni siquiera los que tenía más cerca y deberíamos haber estado más pendientes de él. 
Al final siempre te mueres solo, ni siquiera mal acompañado. Aunque buenos ratos también pasamos, también. Y hasta puede decirse que en realidad nos despedimos —de esas despedidas que, por suerte, no piensas que van a ser la última. Aún podría dejarse caer un día, quizá, a la hora del café—cosas habría que me sorprenderían más, así somos la gente.

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Publicaciones que conozco de Javier Sánchez: 





Sánchez Escribano, Francisco Javier. "Estudio de las fuentes de The Tempest." MA diss. U de Zaragoza, 1973.
_____. "James Howell: un hispanista inglés del siglo XVII." PhD diss. U of Zaragoza, 1979.
_____. "James Howell: un galés del siglo XVII, viajero por el País Vasco." Boletín de la Institución "Sancho el Sabio" 23 (Vitoria, 1979): 139-55.
_____. "Los maridos en The Canterbury Tales." Cuadernos de Investigación Filológica 5.1/2 (1979): 129-44.*
_____. "Tamburlaine y su teoría del poder." Miscelánea 1 (1980): 55-62.*
_____. "La pronunciación del español según las gramáticas de James Howell. Sus fuentes." Miscelánea 2 (1980): 55-72.*
_____. "Los diccionarios políglotos de James Howell: Fuentes y aportaciones personales." Atlantis 5 (1983): 5-22.
_____. "The Tempest y dos novelas francesas: análisis temático." Miscelánea 3 (1983): 27-52.*
_____. "Variedades dialectales del inglés." Actas de las I Jornadas de Lengua Inglesa. Teruel, 1984. 65-74.
         2014
_____. "Paremiología comparada: la primera colección de refranes españoles publicada en Inglaterra." Actas del IV Congreso de AEDEAN. Salamanca, 1984. 183-96.
_____. "La clase media en Keep the Aspidistra Flying." Miscelánea 4 (1984): 47-58.*
_____. "Los dioses en Dido, Queen of Carthage." Miscelánea 5 (1984): 9-20.* (Marlowe).
_____. "Variedades dialectales del inglés." In Actas de las I Jornadas de Lengua Inglesa. Teruel: Colegio Universitario de Teruel, Departamento de Lengua Inglesa, 1984. 65-74.*
_____. "Hacia una didáctica de la literatura." In Didáctica de la lengua y literatura inglesas I. Huesca: Colegio Universitario de Huesca, Departamento de Inglés, 1984. 105-17.*
_____. "Moby-Dick: El mito de la ballena blanca." Actas de los V Encuentros de Literatura Norteamericana.Ed. Manuel Górriz Villarroya. Teruel: Colegio Universitario de Teruel, Departamento de Inglés, 1986. 15-24.*
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_____. "La versión inglesa de la Historia de Hipólito y Aminta, de Francisco de Quintana: aportación bibliográfica." In Translation Across Cultures: La traducción entre el mundo hispánico y anglosajón: Relaciones lingüísticas, culturales y literarias. Actas XI Congreso AEDEAN. Ed. J. C. Santoyo. León: Universidad de León, 1989. 173-80.*
_____. "La versión inglesa de Experiencias de Amor y de Fortuna de Francisco de Quintana (1651)." In De clásicos y traducciones: Versiones inglesas de clásicos españoles (s. XVI-XVII). Ed. Julio César Santoyo and Isabel Verdaguer. 1987. 189-204.
_____. "English translations from the Spanish through French in the 17th century." In SEDERI 1. Ed. Javier Sánchez. Zaragoza: Librería General, 1990. 139-56. Online at Dialnet.*
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_____. "James Howell y The Spanish Match." In Stvdia Patriciae Shaw oblata. Oviedo: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo, 1991. 2.299-313.*
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—oOo—

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Jueves, 02 de Julio de 2015 23:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


The Couple 2

martes, 25 de marzo de 2014

The Couple 2

The Couple 2 by JoseAngelGarciaLanda
The Couple 2, a photo by JoseAngelGarciaLanda on Flickr.

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Jueves, 12 de Marzo de 2015 00:21. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Ángel García, maestro de Escuer

domingo, 16 de marzo de 2014

Ángel García, maestro de Escuer

Entre los expedientes de depuración al magisterio del franquismo se encuentra el de mi abuelo Angel García Benedito (Benedicto lo llaman otros)— aunque lo de la depuración era un trámite, pues ya lo habían asesinado los falangistas. Víctor Juan recogió estos datos para una tesis sobre los maestros de aquellos años:

El caso de Angel García Benedicto, con 20 años de servicio y maestro de Escuer (partido de Jaca) desde 1918, es uno de los mas sorprendentes de cuantos hemos tenido oportunidad de recoger. Este maestro consiguió aumentar la matrícula de la escuela, enfrentándose muchas veces con los padres que preferían antes servirse de sus hijos en las labores del campo que enviarlos a la escuela. El trabajo realizado por Angel García en las clases de adultos también era digno de destacarse. La labor social desarrollada por Angel García en favor de la comunidad fue especialmente meritoria durante una epidemia de fiebres tíficas en el pueblo, cuando ante la falta de asistencia especializada, el maestro asumió este papel visitando, curando y atendiendo a los enfermos. También fundó un economato y un sindicato agrícola (cooperativa para semillas, abono e instrumentos de cultivo). En el pueblo se produjo un corrimiento de tierras y el maestro y el párroco acordaron trasladar el pueblo a otro sitio más propicio, en la carretera de Panticosa, debido al peligro que representaba su emplazamiento. El editorialista de El Magisterio de Aragón manifestaba que Angel García Benedicto:

"Encarga material de construcción y lo distribuye, solicita muestras y recibe género que va suministrando según las necesidades de cada uno, y con su actividad, competencia y celo va realizando la maravilla de fundar un pueblo nuevo a seis kilómetros de donde el antiguo estaba emplazado"[1].

[1] "La redención de un pueblo por el esfuerzo de un maestro nacional", M.A., 27 de noviembre de 1924, Nº 98.


Se publicó un resumen de la tesis en la Institución Fernando El Católico, en 1996.

 


Historia del abuelo 

 

 

 

 

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Lunes, 26 de Enero de 2015 23:38. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


50 años de Avengers y X-Men

martes, 10 de septiembre de 2013

50 años de Avengers y X-Men

50 años de 'Los Vengadores' y 'X-Men'. Especial de @enlenguadegato y @miguel_comic  elmun.do/1aoFGjW pic.twitter.com/QAlWuVqGx7
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Y lo que me gustaban a mí hace 40 años... Claro que también me leí los primeros números, que llegaban aquí con retraso, a principios de los 70. Aparte de las versiones atroces reformateadas de mala manera que publicaba Ediciones Vértice, también me leía muchos originales gracias al intercambio que teníamos entre Biescas y la base americana de Zaragoza, establecido por mi padre. Montañas de cómics, nos traíamos, los números atrasados que ellos ya no querían.

Por entonces era yo dibujante aficionado, y me hacía buenos pósters de todos estos individuos en leotardos. Desarrollé una curiosa técnica de grises y sombreados con mi instrumento favorito: el boli bic negro de punta fina. Y hasta dibujé un par de números completos de guerras mutantes por mi cuenta, unas 100 páginas o más, de estos cómics, incluyendo la muerte de la Patrulla X. Porque todo muere, en su momento—aunque en realidad la ilusión es lo primero que muere.



the end

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Lunes, 16 de Diciembre de 2013 22:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Cerca del río, cerca del río

sábado, 5 de enero de 2013

Cerca del río, cerca del río

Cerca del río, cerca del río by JoseAngelGarciaLanda

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Viernes, 01 de Febrero de 2013 08:25. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Intoxicación a Linotipia

martes, 24 de julio de 2012

Intoxicación a Linotipia

A a Andamán. Andarai a Ayuthia. Ayutla a Buceo. Bucer a Cerusita. Cervantes a Crosopterigios. Cross a Eco. Ecolalia a Españoleto. Espárrago a Francio. Francis a Gutagamba. Gutapercha a Intolerancia. Intoxicación a Linotipia. Lins a Metepec.... Ya me fallan en la memoria los demás volúmenes de la enciclopedia Durvan, la que compró papá en los años 60. Tenía la presentación escrita por Menéndez Pidal, me acuerdo. La tengo guardada.

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Viernes, 31 de Agosto de 2012 22:29. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Maestros del Pirineo

miércoles, 6 de junio de 2012

Maestros del Pirineo

Mis noticias de las Escuelas de Biescas no son anteriores a 1892. En esa fecha llegaron a Biescas un maestro y una maestra muy jóvenes llamados Amadeo García y Maximina Jordán...

Me han regalado (¡gracias!) por mi cincuenta y tantos cumpleaños, el "libro-museo" "As Crabetas"- sobre la infancia tradicional del Pirineo, de Enrique Satué y Roberto L'Hotellerie, un volumen que da gusto verlo, de los que pesan, y donde se habla de cuestiones de noviazgos y familias, nacimientos, bautizos, madres, vestido, pedagogía popular, enfermedades y curas, la escuela, fiestas, juegos y rituales, el inicio laboral... en fin, el paso por la infancia hace cincuenta, cien o ciento cincuenta años, incluidas las forganchas, losetas, chiflos, juegos en pandilla y demás.

En el capítulo de escuelas y maestros he encontrado esta foto:
amadeo garcia
Estos niños serían los abuelicos que yo veía en el pueblo de crío. El maestro también sale en otra ilustración, ésta de 1906, donde se le nombra: era Amadeo García, tío abuelo mío. La escuela femenina la llevaba su esposa doña Maximina. (La separación por sexos aún duraba en parte cuando yo empecé a ir a la escuela). Aún me acuerdo el respeto con que hablaba mi abuela, Eusebia Pomar, de Don Amadeo y Doña Maximina, los maestros de Biescas cuando ella llegó al pueblo de niña, y que la animarían a hacerse maestra ella también. Es una historia que cuenta mi padre en La Maestra.

Mi abuela se casaría con el hermano de Amadeo, Ángel García Benedito, que fue padre de mi padre, y maestro de Escuer. De él también se habla en este libro, y no mal por cierto—incluyendo su triste fin en la guerra a manos de algunos canallas de esos que salen de debajo de las piedras cuando hay guerra. No fue el único maestro asesinado en los alrededores:

"Fruto de aquel triste estado de cosas, sólo en los alrededores de Jaca y Sabiñánigo, fueron fusilados entre julio y agosto del 36 el maestro de Orna, Anselmo Jordán Otín; el de Javierrelatre, Antonio Santolaria Viñuales, el de Escuer, Ángel García Benedicto; los de Jaca, Alfonso Iguácel Berges, Luis Boved Ayora y Félix Godé Capistrós; así como la de Sabiñánigo, natural de aquella ciudad, doña Pilar Beltrán Pueyo, y el de Bailo aunque ejerciendo en Asturias, y estando de vacaciones con su esposa e hija, Mariano Acín Gracia. Todos ellos, personas inquietas, profesionales y con una profunda mirada social." (286).

Recuerdos horribles dejó la guerra. Pero también buen recuerdo dejó mi abuelo en muchas personas.

"Y, para finalizar, en una estela que podría ser inagotable, don Ángel García Benedicto, maestro de Escuer, desarrolló un hermoso currículo que, de haberlo hecho en el otro bando, le hubieran proporcionado los más altos laureles: organizó, junto al sacerdote, la bajada del pueblo desde los míseros bancales al fondo del valle y la orilla de la carretera, hacía préstamo sin usura, se le concedió una biblioteca del Patronato de Misiones Pedagógicas, organizó una cantina y ropero para la infancia necesitada, daba clases de adultos por la noche, creó una escuela moderna en el nuevo asentamiento del pueblo, y ornamentó sus calles con infinidad de nogales y acacias a través de la fiesta del árbol. Un hermoso legado guardado todavía en la cabeza y en el corazón por el alumnado que todavía pervive."

"Miguela Sampietro Escartín nació en 1929 en Escuer y pronto quedó huérfana. Para ella, don Ángel fue su auténtico padre. En el año 2002 me entregó este bello poema manuscrito dedicado a su maestro. Como homenaje a él lo transcribo."

A Don Ángel García, nuestro querido maestro

Al entrar muchos preguntan
¿quién ha organizado el pueblo?
y todos les contestamos
nuestro maestro tan bueno.

Escuer pueblo nuevo
con mucha alegría
nos ayudó a construirlo
Don Ángel García.

Bien puesto llevaba el nombre
muy bien le correspondía
que fue un Ángel para Escuer
y para el que lo conocía.

Él nos mandó hacer la escuela
y a cuidarla con esmero
y nos enseñó a plantar
los árboles que hay en el pueblo.

A las tardes nos mandaba
a regar con ilusión
y al volver siempre nos daba
una gratificación

unas veces caramelos
otras naranjas o manzanas
y todos muy obedientes
íbamos de buena gana.

Muchas veces comentaban
y llevaban la razón
que era uno de los mejores
de la región de Aragón.

A los más necesitados
también nos dio algún dinero
y nos daba de comer
en los tres meses de invierno.

Primero a los de Escuer Alto
después, de abajo también
y qué feliz se sentía.

Yo nunca quiero olvidar
aquel cocido tan bueno
lo preparaba muy bien
Francisca del Herrero.

Nos daban un panecillo
que nos hacía ilusión
nos lo comíamos todo
aunque era buena ración.

Al terminar el invierno
nos preparaba un banquete
que a todos nos parecía
que estaba de rechupete.

Solamente uno entre todos
el que comía poquico
que si lo quieren saber
es Gregorio de Perico.

Muchas veces a mi madre
él le habló de esta manera:
Como eres viuda y ocho hijos
uno gratis la carrera.

Yo unos días a la escuela,
otros cabrero o vaquera
de esa manera imposible
que yo sacar la carrera.

No conocí a mis abuelos
y casi nada a mi padre
por eso sí mucho aprendí
del maestro y de mi madre.

Aunque se fue para siempre
en Escuer siempre estará.
El nos plantó los árboles
y mucho han crecido ya.

Sabemos que es un buen ángel
y que estará ya en el cielo
y nos sigue vigilando
para que seamos buenos.

Gracias, Miguela, y gracias Enrique. Mi padre, Ángel García Pomar, también estaba conmovido por el aprecio y el recuerdo que de mi abuelo tenía Miguela después de tantos años. Él, por su parte, llegaría a ser otro maestro muy querido y apreciado por varias generaciones de vecinos de Biescas. Era de esas personas incansables en intentar mejorar el pueblo y ayudar a la gente, y enseñarles a ayudarse unos a otros. Dar ejemplo, y no sólo dar clase de matemáticas o de física, era su manera de entender el papel del maestro—y está claro que en eso siguió el ejemplo de su padre, a pesar de perderlo tan pronto.




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Martes, 10 de Julio de 2012 19:29. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Nos conocemos en el No-Do

30/4/12

Y retrospectivamente. Ahora resulta que no nos conocimos con la Dra. Penas en el año 1986, en el País Vasco, aunque nos vimos allí por primera vez. Al parecer ella ya me había visto antes, en el año 1973 debió ser—en el No-Do. Hemos estado reviendo hoy un No-Do que hicieron a principios de 1973, sobre la Operación Aguilucho— y hemos visto muchas caras conocidas de entonces: José Benito, Bachín, Manzanetas, Peluquero... y algunas veces aparece mi padre, pastoreando chavales, muy joven (tenía entonces cuarenta y dos años nada más). También sale bien identificable Alfonsete, dando brincos con los esquís, y y yo en alguna periferia, y en una imagen en la que se me ve bastante bien. Este No-Do lo vio la futura Dra. Penas en Logroño, o quizá en Ferrol del Caudillo, vaya usted a saber. Del 73 al 2012 van.... treinta y nueve años. El No-Do era en color, cosa que le ha llamado la atención a Oscar. Que los chavales de entonces estuviésemos también en color.


Foto 38



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Martes, 29 de Mayo de 2012 09:11. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


El vagaroso universo de las narraciones


Meditación de la Joven Prudente en Los enamoramientos de Javier Marías:

Todo acaba atenuándose, a veces poco a poco y con mucho esfuerzo y poniendo de nuestra voluntad; a veces con inesperada rapidez y en contra de esa voluntad, mientras intentamos en vano que no palidezcan ni se nos difuminen los rostros, y que los hechos y las palabras no se hagan imprecisos y floten en nuestra memoria con el mismo valor escaso que los leídos en las novelas y los vistos y oídos en las películas: lo que ocurre en ellas da lo mismo y se olvida, una vez terminadas, aunque tengan la facultad de enseñarnos lo que no conocemos y lo que no se da, como había dicho Díaz-Varela al hablarme de El Coronel Chabert. Lo que alguien nos cuenta siempre se parece a ellas, porque no lo conocemos de primera mano ni tenemos la certeza de que se haya dado, por mucho que nos aseguren que la historia es verídica, no inventada por nadie sino que aconteció. En todo caso forma parte del vagaroso universo de las narraciones, con sus puntos ciegos y contradicciones y sombras y fallos, circundadas y envueltas todas en la penumbra o en la oscuridad, sin que importe lo exhaustivas y diáfanas que pretendan ser, pues nada de eso está a su alcance, la diafanidad ni la exhaustividad.
      Sí, todo se atenúa, pero tambien es cierto que nada desaparece ni se va nunca del todo, permanecen débiles ecos y huidizas reminiscencias que surgen en cualquier instante como fragmentos de lápidas en la sala de un museo que nadie visita, cadavéricos, como ruinas de tímpanos con incripciones quebradas, materia pasada, materia muda, casi indescifrables, sin apenas sentido, absurdos restos que se conservan sin ningún propósito, porque no podrán recomponerse nunca y ya son menos iluminación que tiniebla y mucho menos recuerdo que olvido. Y sin embargo ahí están, sin que nadie los destruya y los junte con sus trozos desperdigados o hace siglos perdidos: ahí están guardados como pequeños tesoros y superstición, como valiosos testigos de que alguien existió alguna vez y de que murió y tuvo nombre, aunque no lo veamos compleyo y su reconstrucción sea imposible, y a nadie le importe nada ese alguien que no es nadie. (361-62)







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Sábado, 24 de Diciembre de 2011 11:51. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Primeros años del tío Víctor

sábado 10 de diciembre de 2011

Primeros años del tío Víctor


En noviembre de 1981, mi padre, Ángel García, grabó una entrevista con mi tío abuelo Víctor Carrera Vera, en la que éste le cuenta su vida. La cinta se titula "Historia de Víctor Carrera Vera 1899-1981", aunque sólo cubre hasta aproximadamente el año 1916. Aquí transcribo lo que dicen:

_____

VC: ¿Otra vez?

AG: Aquí cerca, sí... hala.

VC: ... no, no, ya vale, ya me pondré yo más cerca, si hace falta, si hace que me ponga así...

AG: Empieza, empieza.



VC: Me llamo VICTOR CARRERA VERA. Nací en Villareal.

AG: ¿De qué provincia?

VC: Provincia de Huesca. Soy hijo... —verdad, vamos a poner— hijo de CONSTANCIO CARRERA NAVARRO, nacido en... en Embún. De la provincia de Huesca, también.

AG: ¿Qué año nació?

VC: Me acuerdo de que en Villarreal me tuvieron, estuvieron mis padres, hasta la edad que yo tenía cuatro años...

AG: ¿Y qué año nació usted?

VC: Bueno, ahora tengo noventa y dos.

AG: No, ochenta y dos.

VC: Ochenta y dos. Ahora tengo ochenta y dos. Eh... de Villareal, cuando tenía cuatro años, mis padres me llevaron, a mí y a mis hermanos, a un pueblo que llaman, dentro de la misma provincia, me paece que es de la misma provincia también, Asso Veral. No sé si no es de la provincia de Zaragoza ya. Asso Veral.

AG: Si... Usted nació en 1899.

VC: Noventa y nueve.

AG. 1899, bien...

VC: Y de Asso Veral, cuando tenía unos seis años, no cumplidos, me acuerdo aún todavía que mis padres se marcharon de ese pueblo para ir a Ruesta, en la provincia de Zaragoza.

AG: ¿Y qué hacía... a qué se dedicaban?

VC: Se dedicaban al campo, a labrar, a... quehaceres del campo, ganados, ecétera ecétera. Pues me acuerdo muy bien que cuando nos salimos de Asso Veral, pues cargaron los muebles que tenían, lo poco que tenían, lo cargaron en unos mulos, que iban con bastes, verdad, que en aquél entonces no había carros. Y cargaron los mulos y a mí me pusieron ¡dentro de un cuenco, je! Pasamos el río de Aragón, entre el molino de Esco y el molino de Ruesta, allí pasamos Aragón. Y llegamos a Ruesta. Y cuando tenía siete años, me acuerdo muy bien que mi madre, pues tuvo una enfermedad que estuvo tres años loca. Y mi padre, pues naturalmente como éramos, en aquél entonces éramos seis en casa, pues no tuvo más remedio que... colocar a mi madre en un manicomio, luego a nosotros, los que pudo, los que podíamos ya hacer algo, pues nos colocó; a mí, yo con siete años me puso en un pueblo que llaman Gordún.

AG: Gordún.. —¿y cuántos hermanos eran, pues?

VC: Seis.

AG: Seis. Seis hermanos, ¿tres, o cuatro...?

VC: Seis; éramos cuatro de padre, y dos de... es decir, seis de madre y cuatro de padre, seguidos. Bueno...

AG: Y eran...

VC: Éramos seis.

AG: Y todos... seis de... ¿y eran todos chicos, o todo chicas...?

VC: No. Éramos cuatro hermanos y dos hermanas, las dos hermanas las más... que son las que vienen detrás de todos, más jóvenes. Y claro, pues mi padre, al verse en esa situación, no tuvo más remedio que colocarnos, a los que ya podíamos hacer algo, y claro, a mí me colocó en un pueblo que llaman Gordún. En provincia de Zaragoza también, y me colocó en una casa de campo, campesinos, verdad, y allí tenían unas vacas. Y yo cuidaba, me hacían guardar esas vacas, y por la noche, pues cuando entraba de guardar las vacas, tenían un par de bueyes pa labrar, que eran padre e hijo, que eran los que hacían las faenas del campo. Y a mí por la noche cuando llegaba, pues me daban un poco de cenar y a darles de comer a esos dos bueyes que, que tenían que trabajar, y que venían de trabajar tó el día. Y me acuerdo siempre de que había unos fajos de avena, verdad, que estaba cortada, pero entera así, y que había que doblala y darles en la boca y que se la comían así. Por las tardes cuando llegaba ese era mi trabajo, y por las mañanas, antes de salir con las vacas, también era mi trabajo, el darles de comer a estos bueyes. Bueno, pues todo el día ya iba así. Pero... no estaba muy bien tratado, porque claro, eh... pasaba incluso hambre y ya, pues estuve allí seis meses, y a los seis meses, pues había otra casa en el mismo pueblo que... eran un poco más ricos, y que tenían más hacienda, y que...

AG: ¿Y cómo se llamaba la casa?

VC: No me acuerdo de la... el nombre de la casa, de la casa ésa, no me acuerdo cómo se llamaba.... Porque ese pueblo pertenecía a un conde que era, toda la comuna ésa de ese pueblecito es de un conde de por allí, ni sé tampoco eso, nunca he sabido el nombre de ese pueblo... del conde ése. Pero bueno, ya de esta casa entonces ya los dueños de la casa vecina pues me querían coger allí y me decían que a mí que me darían mejor de comer, que me tratarían mejor, ecétera ecétera...  Y sí, pues hice zafrán, porque entonces se llamaban los zafraneros los que cambiaban de posada, hice zafrán de esa casa y me cambié a la otra, jeje... Bueno, pues allí, desde luego sí, el primer mes bastante bien, mejor atendido, pero ya luego vino la misma ranguena [rengaine, canción], verdad, es decir, que... escuela ninguna, y nos hacían levantar por la mañana muy temprano, a las cinco la mañana que había una misa que hacían, porque había... no había escuelas en el pueblo, pero sí había una iglesia. Y había un cura. Y claro, hacía la misa para los que iban a trabajar a las cinco de la mañana. Y luego, pues cuando venías por la tarde, a las ocho, el rosario, ¿no? entrabas cuando.... era similar a esto....
 
AG: ¿Todos los días a las cinco?

VC: Ah, sí sí. Eso... era la moda entonces. [¿¿] también. Bueno, pues claro, allí, pues al cabo de un mes, ya... ya ví que iban aflojando la cuestión de dar la comida y al mismo tiempo los mismos tratos, entraba mojao, ya no... no me secaba ni nada, sino que me acostaba igual en la fajera. Mojado.

(Pausa)

AG: Siga...

VC: ¿Ya has enchufado, ya?

AG: Sí, sí...


VC: Ah, bueno. Pues nada, como ya me... eso, pues claro, yo iba aguantando, iba aguantando hasta que ya encontré otra posada. Porque claro, para... ir a casa, mi madre ya no estaba en casa. Mi padre, pues trabajaba, y claro, pues... y los demás hermanos, unos por un lado, otros por otro, y claro, yo... las dos hermanas estaban en casa, y yo pa qué iba a ir a casa, si nadie me iba a recibir, ¿no? Pues ya me tenía que buscar una posada antes de quitar [quitter] otra, y entonces pues ya me encontré otra posada, en el mismo pueblo aún, en otra casa que seguía también, porque había, había catorce casas en ese pueblo... [AG: Sí...] Y cada una iba... por orden, verdad, una, la... la primera que encomencé a trabajar, era la más pobre, de las que seguían allí. Y claro, pues allí, otra vez, pues cambié a los... me parece que llevé unos tres meses al fin, y al fin, pues ya también en esa casa me dijeron, "ah, pues ven con nosotros, con nuestra casa, que te trataremos mejor, porque... yo me quejaba que tenía hambre, y además pedía pan a los que trabajaban en esas casas. Y claro, me dijeron, ven, que ya te damos mejor de comer y mejor estar, pues sí, cambié, y hasta que eso, pues...

AG: ¿Y usted qué años tendría pues? ¿Siete?

VC: Bueno, yo entonces iba sobre los ocho años. [AG: Ocho...] Iba con los ocho años. Allí tuve seis que estuve, tres hacen nueve, iba aún todavía [encore] siempre sobre los... iba de siete a ocho. Y claro, pues continué así, ahí... y luego que ya cambio. Y ya, cuando ya cambié de las tres casas, la tercera que hice pues lo mismo, cuando se encomienza, siempre parecía que había una... un pequeño cambio, ¿no?... [AG: Hola, es que...] ... pero al fin y al cabo, total, vino igual. Bueno, pues, uno de los días, hem... no encontraba a los otros, y ya... no... o que no necesitaban, o bien que [aunque] yo no hubiera querido tampoco yo ya salir del pueblo, tampoco no buscaba arrimarme además ni a pedir trabajo en esas casas... Pues entonces tenía un hermano que era Isidro, que era el que era por delante de mí, que era del mismo padre, ¿no? Los otros dos mayores, ya... —uno trabajaba también en ese pueblo, pero en una, en otra...
 
AG: ¿Esos eran ya de otro padre? O sea—

VC: Los otros eran de otro padre pero al fin y al cabo éramos todo igual, era igual, como si hubieran sido hermanos de padre y madre, bueno solamente que había que diferenciarles los nombres, ¿no? Bueno, pues ya, entonces ya comuniqué con otro hermano que se llamaba Basilio, que era el segundo de los primeros que tuvo mi madre. [AG: Sí...] Que trabajaba en....

AG: El segundo era Basilio. ¿El tercero?

VC: El... el segundo era Basilio. El primero era Eleuterio.

AG: El primero Isidro. Primero Isidro...

VC: El primero era Eleuterio, se llamaba.

AG: Eleuterio. ¿El segundo?

VC: El segundo Basilio, y el tercero era Isidro.

AG: Isidro. ¿El cuarto?
Esposa desde Sinués

VC: Bueno, entonces, comuniqué....

AG: ¿El cuarto era usted? [VC: ¿Eh?] ¿El cuarto era usted?

VC: El que va delante de mí. Era el tercero de mi madre, y el cuarto, yo era de mi madre, ¿no?

AG: ¿Y después viene, eh....?

VC: Y después viene Felisa, y viene Aurelia.

AG: Felisa, y después Aurelia.

VC: Claro que Aurelia apenas había nacido. Fue además por esas fiebres de leche que mi madre estuvo... estuvo... cayo así, enferma, ¿no? — claro.... [AG: Hm...]. Bueno, pues al no ver eso, pues comuniqué primero, primero comuniqué a Basilio, porque Basilio trabajaba en la misma comuna [commune, pueblo], pero que esta comuna tenía una casa que llamaban la Venta, una venta que había ahí hay un río que era la Venta de, la Venta de...  porque claro, attends... la Venta de... aguarda, cómo llamaban a esta venta...

AG: ¿La venta Carrica?

VC: No... ah... la Venta de Sutirana. Que era entre Urr... entre un pueblo que llaman Longás y otro pueblo que llaman Isuerre. Esta ventana, esta, esta venta, ésta, la llamaban la Venta, ¿no? pero era porque era una casa, de la misma comuna pero que había la doncella que pasar el río, ese río que llevaba agua que los inviernos un poco y el verano siempre estaba seco, ¿no? Un barranco que... muy pobre. Y claro, comuniqué a mi hermano, y me dijo, pues mira, pues tendrás que aguantar, porque ¿aónde vas a ir a trabajar, a dónde vas a ir, y quién te va a dar de comer? Y claro, pues aguanté aguanté, pero de todas maneras ya luego comuniqué a Isidro que, Isidro estaba en un pueblo que llaman allí, eh, attends, cómo lo llaman a este pueblo, tal—mi hermana se acuerda mejor de los nombres de los pueblos, que está en la mismo eso, pero, attends, cómo lo llamaban, Irrués, [Urriés] me paece que es... pero bueno... Y claro, pues Isidro trabajaba allí en esa y ya él, ya encomenzaba a labrar, cuando fuimos... y le pregunté y entonces ese Isidro me dijo "pues mira, no, de momento aquí no puedes porque en la casa que estoy yo hace falta un segundo para labrar, pero tú eres aún muy joven, tú no puedes aún poner el yugo a los animales"—porque entonces era con yugos, que se ponían, no había collares—porque los collares no existían en esos pueblos aún todavía, hasta que luego ya vino el brabant [arado]. Estaba pues entonces, y no tuve más remedio que... —porque me escapé, porque al escaparme también me querían pegar, no, al mismo tiempo cogiéndome pa decir, cogerme y guardarme y pegarme y obligarme a continuar, ¿no?
    Pues entonces sí, vine a Ruesta, vine a casa, y mis padres entonces, pues al ver estas cosas, no, como yo le conté las cosas, pues mi padre entonces me puso a guardar ovejas en Ruesta, ¿comprendes? En casa de Miterio. Una casa que llamaban Miterio, que estaban... rebadán, que llaman allí, sabes, un... tenían el mayoral, [AG: Sí, ya...] uno que va con él... Y allí comencé a guardar ovejas, naturalmente. Pues también en esta casa, pues más o menos, verdad, pero... En estas casas se disputaban muchas veces por la cuestión de tener un rebadán, verdad, que... que era mejor, o que si guardaba mejor las ovejas, es decir, estas cosas que tienen entre ellos... Pero allí, de todas las maneras, ya cuando entré ya había hecho los ocho años, ¿verdad? Y ya enconmencé la carrera de nueve años. Y en esta casa de Miterio pues estuve unos seis meses también. Y al cabo de nueve—de seis meses, en una casa que llamaban Tendero, también en el mismo pueblo, en Ruesta, pues necesitaban un rebadán. Y esta casa mi padre pues tenía más confianza, en esta casa, es decir, que eran mejor, además atendían mejor a los críos, tal, ecétera ecétera, y sí, por cierto, fui a esta casa. En esta casa estuve hasta que tuve doce años. Guardando las ovejas. Que incluso, el mayoral que tenían, era joven también, era un chico de Tiermas. Era muy bueno, pero se tuvo que ir al servicio. Y al marcharse al servicio no encontraban un mayoral. Y yo incluso hice el mayoral, hacía de mayoral porque me quedé solo, ya... —como no encontraban otro... Hubieran encontrado otro más joven, verdá, pero yo ya era bastante joven para... pero, a pesar de eso, yo hice el mayoral y el rebadán. Tenían dos perros, verdá, pa guardar el ganao, ecétera. Y así, pues ahí en esta casa también, estuve cuasi el año, también. Y así ya me va llevando, me va llevando, verdad, que ya llego a los once años. Y a los once años yo ya encomienzo, verdad, porque claro, guardando las ovejas, como allí son todos casas de campo, de labor, verdad...

AG: ¿Y a la escuela no había ido ningún día?

VC: Ah, no... a la escuela nada. A la es... Si, estuve seis meses al comienzo cuando mi madre aún podía— que, cuando comencé, a ir a la escuela, mi madre aún no había caído enferma. A la escuela sí, si pongo la escuela no vale la pena de ponerla porque hemos pasado el tiempo, pero en fin...

AG: Ya, pero al principio fue...

VC: Al principio fui, estuve seis meses fui a la escuela.

AG: ¿Y aprendió a leer en ese tiempo?

VC: Aprendí— en los seis meses, cuasi pasé todas las pizarras. [AG: Sí...] Porque iba mi hermano también a la escuela, entonces, y había ya Felisa que encomenzaba a ir, porque comprendes, ella ya tenía sobre los cuatro añicos, cuando mi madre...

AG: Ah, ¿y a los cuatro ya iban?

VC: Hombre, ya encomenzaban a coger a la escuela...  ya sabes, las que querían, o las que podían ir, las crías y los críos... Allí se iba hasta que tenías la edad de poder hacer algo. En lo demás ya no ibas a la escuela, los que tenían necesidad, qué te diría yo, por ejemplo los que como mi padre, que tendría que servir, todos los que no tenían ninguna hacienda, pues los padres no tenían más remedio que poner los niños enseguida, en cuanto sabían que podían hacer algo, pues ya a trabajar. Y por la tarde el rosario, y les hacían una especie de escuela que no les hacían... no les enseñaban más que el Padrenuestro, el Avemaría, la Salve, el Credo, etcétera, pero cuestión de escuela, nada, y luego había una escuela de noche, pero, una escuela de noche, para nosotros, tan pequeños, verdad, que entrabas ya... además entrabas mojao, primeramente eso, entrabas todo el día a guardar el ganao, y luego pues que te encontrabas con una edad muy débil, verdad... Había la escuela de noche, pero no podías ir porque te dormías en la escuela, para qué....
   Yo fui seis meses a la escuela, y me acuerdo muy bien el por qué quité [dejé] la escuela; primero ¿por qué quité la escuela? Porque cuando mi padre me puso, si hubiera continuao la escuela hubiera llevao un año de— de escuela, antes que mi madre cayó enferma, comprendes, y hubiera aprendido, además aprendía muy bien, pero lo que pasa es que ese día me acordaré siempre, además mi hermano te lo puede repetir porque [se repitió?] en el pueblo, mi hermano iba a la escuela, entonces estaba por delante, mi hermano hacía cuasi ya el maestro entonces. Porque era un maestro... qué quieres, tenía conocimientos, con arreglo a en aquellos tiempos, tenía conocimientos, pero era un hombre que, además ya de edad, y muy pesao, muy fuerte, tenía un barrigón así, muy gordo, y estaba siempre sentao, no se movía siquiera, sino que daba orden. Y claro, algunas veces preguntaba de cosas que pasan, no sé por qué, pues saber lo que pasa por ejemplo,  que me pregunta, me llama y me dice, eh... "Diez y nueve, ¿cuántas hacen?"—Yo le dije diecinueve, tal como me lo preguntó, y entonces me llamó, yo no sé por qué, él lo cogió como burla, que le había contao diez y nueve, es decir, que yo repetía lo mismo que él, pero yo lo que quería decir, que hacían diecinueve, ¿no? Bueno, pues me llamó, y allí al lao de él, y entonces me dice, primero me hizo poner las manos así, sabes, tenía una regla, una regla de madera [AG: Ya... sí...]— que te pegaba en las manos que eso... jeje... Y entonces, claro, cuando levantó la regla, quité las manos y se pegó en la rodilla. Al pegarse en la rodilla, pues luego tienen una correa, y ya te engancha... Y quiso engancharme, coger la correa, engancharme por eso, pa darme un buen sobo— pero cogí yo, pero hombre, más listo que él, porque cuando yo ví el caso, pues cogí el couloir [el pasillo] y me marché. Y ya no volví más a la escuela. Por eso, por miedo de que... [AG: Ahá, hm...] no me pegara. Y como mi madre ya entonces ya no estaba bien, ya estaba un poco trastornada, pues tampoco no había—y mi padre, pues no sabía nada; además mi madre no sabía leer, mi padre tampoco... No le daban interés a estas cosas, ¿no?  [AG: Sí...]
   Y claro, pues estuve cierto tiempo, hasta que mi madre se marchó, estuve un cierto tiempo que yo decía que iba a la escuela, pero no iba a la escuela, no iba a la escuela, lo que iba por ahí por los barrancos a jugar, a ver los pastores...

AG: Bien; y ahora, vamos a continuar con los once años, cuando ya estaba en Ruesta... Y de ahí, ¿a dónde marchó, pues?

VC: Bueno, pues, de todas las maneras... Cuando ya tengo los, los once años, en esta casa, en esta casa de... que estaba después, amos, cómo se llamaba, casa del Tendero, pues ya quité de allí, porque ya, estando en su casa, yo ya encomencé a coger mulas, y a labrar, con los que estaban labrando pues a llevar el apero. Me interesaba todo eso a mí, porque lo que ves hacer, quieres hacer. Y claro, pues ya llega el tiempo que ya tengo demasiao trabajo; además llevaba un trabajo que entonces ya no buscaban a nadie y tenían seiscientas cabezas. Y sabes, cuando venía, cuando parieron, porque les hice un año, el año que se quedaron sin mayoral, yo tuve que atender todo esto, verdá...

AG: ¿Y iba con las seiscientas cabezas usted solo?

VC: Dos perros, y esas seiscientas cabezas de corral en corral, comprendes, y cuando parían tú date cuenta...

AG: ¿Con cuántos años? Once...

VC: Pues iba a hacer once, cuando terminé hacía once, en esta casa... Es decir, de diez a once hice, el año que hice de diez a once en su casa, me estuve solo. [AG: Sí, sí... ] Claro, venía el dueño, venía cuando tenía tiempo, comprendes, pero estaba tó el día solo, y cuando hicieron la... por ejemplo, el año porque comienzan a parir antes de San Miguel, porque en aquellos tiempos para San Miguel cuasi todas habían parido, verdá, y ya se ponían a los mardanos y tó eso, antes de subir, que las subían a los puertos... pues claro, ¡hacían treinta y cuarenta cada día! Y sabes, hay que recogelos, hay que ayudar, hay que en fin, unos y otros, y claro... Yo, tenía fe a esas cosas ¿no? —es que me gustaba además, me gustaba, y yo tenía un amor, por recoger los... pero claro, estaba demasiao apurao. Y ya, cuando ya vino el buen tiempo, que ya todo estaba salvao, pues yo le dije al dueño, "mire, yo no continúo así..." No le dije así, sino que le dije, "mire, la puerta está cerrada, si quiere que las ovejas coman, vaya y las suelte", porque me marché y... me encontré una posada. Y la posada que me encontré era donde trabajaba mi hermano, en ese pueblo que llaman Urriés, verdad, que necesitaban un segundo criáu. Para labrar, porque había cinco mulas. Y de cinco mulas, el mayor, que era mi hermano, ya llevaba tres, y llevaba un segundo, el segundo criáu, aunque hubiera sido un hombre de edad, no llevaba que dos. Y me acuerdo, pues sí, aunque volví a ver a mi hermano, y mi hermano me dijo "Sí, ahora sí, ya que sabes llevar dos mulas, ya puedes poner un yugo..."—porque en realidad, yo en todo lo haría igual como un hombre, como lo podía hacer... más bien que lo podría hacer ahora. Y ya en esta casa ya encomenzaron con los collares, porque ya aquí no, esta casa ya está cerca de Sos, y ya encomienzan los brabanes a venir, a labrar con brabant, y en esta casa ya, collares a las mulas. No llevan más que cuando se trabajaba con el apero o la vertedera, pero ya en trabajos, en muchos trabajos ya se ponía el collar. E incluso para trabajar luego ya se puso un... los collares con unas cosas acopladas, a efecto de que también con el apero se podía, sin un yugo. Pero en fin, de todas maneras, encomencé aún con el yugo, pero ya, y lo sabía coger, cogelo, y encima de las mulas. Y entonces entré en esta casa. Y en esta casa estuve hasta que tuve trece años, en esta casa. Había corrido algunas, pero me iba y venía, sabes, era una cosa, aquello, en aquellas casas, era en aquel entonces, los trabajos... tal. Era porque me llamaban siempre el zafranero. Yo en cuando me hacían una burla, un dueño, que no me daban de comer la comida, cuando veía una cosa que no... que se escondía, mira, me escapaba. Y algunas veces, pues volvía a la misma casa, ¿no? Vamos, que es así, la vida entonces era así.
     Bueno, pues en esta casa estuve entonces hasta que tuve trece años. Me iba y venía, estuve en Villarreal una vez, también, y a última hora me escapé y vine aún otra vez a esa casa, y de esa casa, volví a Villarreal. A la misma casa, a casa de Jordán. Y allí pues un día tuve una discusión con el mozo de casa, porque ahí también había cinco mulas. Cinco mulas y un caballo, que el dueño montaba a caballo. Y claro, el hijo, que eran— allí eran tres hijas y un hijo, era viudo, pero ya mayores, el hijo era uno de los de ahí...

[caetera desunt]


... y me marché y me encontré en Sigüés con un hombre, verdá, que era el que se ocupaba de mandar obreros a uno que llamaban Calvo y a las casas en... en Isaba, en el valle el Roncal, a esas casas que cortaban madera y que almadiaban, que el invierno tiraban la madera... Y me mandó... yo, al marcharme de esta casa, pues pasé por Sigüés, ya buscando posada, y claro, pues al llegar a Sigüés él me dijo que—mi hermana conoce bien la persona, ella de esos nombres se acuerda, porque ella, como ha vivido allí, yo no me acuerdo de los nombres de esa gente—pero en fin, este hombre, verdad, pues me dijo, "Oye, oye, ¿de dónde eres tú? Que no te he visto nunca aquí en el pueblo." Y le dije pues quien era, y por qué venía allí, y tal, porque ya mi madre entonces ya estaba en casa, ¿no? Sabes... Ya, pues le he dicho, "Mire, pues no soy de aquí, pero vengo a ver si encuentro una posada." "¿Y qué quieres hacer tú? ¿Sabes llevar mulos?" Y yo voy y le digo, "Sí", e ice, "Pues si quieres ir a trabajar, si eres bueno pa llevar mulas, si sabes poner los collares y tienes fuerza de eso, pues te mandaré a un pueblo, a Isaba, si quieres subir, que te voy a dar de comer y te... date prisa, antes de que se haga de... y me dio de comer, este hombre, me dio de comer, porque era por la mañana, y al mediodía aún estaba en Sigüés, que me dio de comer y me mandó a onde tenía que ir, a Isaba, y a la casa que me tenía que dirigir que iba de su parte. Y en Isaba...

AG: Y en Isaba, ¿fue andando, a Isaba?

VC: A Isaba, sí, ¡ah, sí, yo...! Si ya entonces, señor, no había coches ni bicicletas por [??]. Había, la Roncalesa ya andaba entonces, pero amigo, había que pagar, y yo andaba...

AG: Así que después de comer se marchó andando a....?

VC: Sí. "Bueno," dice, "te voy a dar de comer y date prisa, date prisa porque hay kilómetros, sabes, de Villarreal a Isaba. Y date prisa porque seguramente allí todos los días, cuando se mueve el cierzo, al escurecer, las borrascas de.. de... de agua ya caen allí y te van a mojar. Alors, date prisa de llegar antes de la noche". [¿] Ya andaba bien, sabes, y había que andar, y sí, efectivamente, como me lo dijo pasó, antes de entrar a Isaba, en el puente, ya encomenzaron, ya encomenzó a soplar el... ya encomenzaban las estrellas a brillar y ya conmenzaba la noche a caer, ya la noche... pues sí, encomenzó la borrasca, pero ya llegaba al pueblo. Y claro, me dijo, "Ya entrarás en el pueblo, la carretera, sigue la carretera, y verás, a un sitio, a tu izquierda verás que llaman el Casino"—yo no sabía ni leer, entonces, ni....  uh... bah... "Verás unas escaleras ahí, es el Casino; luego entrarás, y ves hace una revueltica así la casa, y verás enfrente siempre hay una puerta abierta, que tienen posada, hacen hotel... posada. Y estos tienen un hermano, ésta, la tía Fidela—que llamaban la tía Fidela—tiene, tiene un hermano que lo llaman Carallot, el tío Carallot, y que necesita—tiene un criado...

(...)


_______

Aquí se interrumpe la cinta. Muchos años faltan hasta el año 81, pero es que la cinta tiene trozos en blanco y otros con unas canciones de Maniobras Orquestales en la Oscuridad—"Enola Gay", "Joan of Arc"... cosas de los ochenta.

En el Roncal trabajó mi tío de almadiero, creo, como mi abuelo Severiano. Pasó a Francia a trabajar, creo que por también librarse del servicio militar. Si mal no recuerdo, no volvería a España hasta después de la guerra civil, infiltrándose con una partida de maquis, enviado por una misión del Partido Comunista a contactar con un grupo del interior. Lo capturaron y estuvo condenado a muerte, pero lo indultaron tras unos años de cárcel. Le escribieron de la cárcel a mi abuela, comunicándole su puesta en libertad (condicional, creo) y responsabilizándola de acogerlo. Durante una fiesta en un pueblo de la frontera se escapó a Francia, con mi abuela Aurelia y mi tía Encarnita, para reunirse con mi abuelo. Antes de volver a España, en Francia se había casado, luchó en la Resistencia en la Segunda Guerra Mundial, y se quedó viudo también.

Yo viví con él en diversos sitios y momentos, en Francia, en unos pueblecitos del Allier donde iba a veces a pasar las vacaciones en los años sesenta, y setenta. Luego en Biescas, cuando nos visitaba él algunas veces, y en Huesca, varios meses, pues estuve en su casa el año que hice la mili allí, con mi abuela y mi tía Encarnita. En un pisito que alquilaban, ya jubilados y retirados de las faenas del campo, aunque tenía una bonita colección de macetas que regaba y cuidabamuy a gusto. Se había hecho francés ya hacía años, pues en Francia vivió casi toda su vida. Y en cuanto tenía ocasión iba a votar a Francia, contra la droite, y contra Mitterrand también.


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Lunes, 12 de Diciembre de 2011 09:47. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


She Should Have Died Hereafter

She Should Have Died Hereafter


En Los enamoramientos, de Javier Marías, ésta la respuesta que da Díaz-Varela a la narradora, cuando le pregunta por su amiga Luisa, cómo sigue, unos meses después de perder súbitamente a su esposo Miguel Deverne. ¿Cómo sigue?

—Pues no bien —respondió por fin—, y ya me voy preocupando. No es que haya pasado demasiado tiempo, desde luego, pero no acaba de reaccionar, no avanza un milímetro, no es capaz de alzar la cabeza ni siquiera fugazmente y mirar a su alrededor y ver cuánto le quedea. Después de la muerte de un marido aún quedan muchas cosas; a su edad, de hecho, queda otra vida entera. La mayoría de las viudas salen adelante pronto, sobre todo si son más o menos jóvenes y además tienen hijos de los que ocuparse. Pero no son sólo los niños, que en seguida dejan de serlo. Si ella pudiera verse dentro de unos pocos años, de un año incluso, comprobaría que la imagen de Miguel que ahora la ronda incesantemente se le difumina cada día que pasa y cuánto se le ha adelgazado, y que sus nuevos afectos no le permiten acordarse de él más que de tarde en tarde, con una quietud hoy sorprendente, con invariable pena pero sin apenas desasosiego. Porque tendrá nuevos afectos y su primer matrimonio acabará por parecerle algo casi soñado, un recuerdo vacilante y amortiguado. Lo que hoy es visto como anomalía trágica será percibido como normalidad irremediable, y aun deseable, puesto que habrá sucedido. Hoy le resulta inadmisible que Miguel ya no sea, pero llegará un momento en que lo incomprensible sería que volviera a ser, que sí fuera; en que la mera fantasía de una reaparición milagrosa, de una resurrección, de su vuelta, se le haría intolerable, porque ya le habría asignado su lugar definitivo y su rostro apaciguado en el tiempo, y no consentiría que ese retrato suyo acabado y fijo se expusiera de nuevo a las modificaciones de lo que permanece vivo y por lo tanto es imprevisible. Tendemos a desear que nadie se muera y que nada termine, de lo que nos acompaña y es nuestra querida costumbre, sin darnos cuenta de que lo único que mantiene las costumbres intactas es que nos las supriman de golpe, sin desviación ni evolución posibles, sin que nos abandonen ni las abandonemos.
almohadaLo que dura se estropea y acaba pudriéndose, nos aburre, se vuelve contra nosotros, nos satura, nos cansa. Cuántas personas que nos parecían vitales se nos quedan en el camino, cuántas se nos agotan y con cuántas se nos diluye el trato sin que haya aparente motivo ni desde luego uno de peso. Las únicas que no nos fallan ni defraudan son las que se nos arrebata, las únicas que no dejamos caer son las que desaparecen contra nuestra voluntad, abruptamente, y así carecen de tiempo para darnos disgustos y decepcionarnos. Cuando eso ocurre nos desesperamos momentáneamente, porque creemos que podríamos haber seguido con ellas mucho más, sin ponerles plazo. Es una equivocación, aunque comprensible.  La prolongación lo altera todo, y lo que ayer era estupendo mañana habría sido un tormento. La reacción que tenemos todos ante la muerte de alguien cercano es parecida a la que tuvo Macbeth ante el anuncio de la de su mujer, la Reina. 'She should have died hereafter', responde de manera algo enigmática: 'Debería haber muerto a partir de ahora', es lo que dice, o 'de ahora en adelante'. También podría entenderse con menos ambigüedad y más llaneza, esto es, 'más adelante' a secas, o 'Debería haber esperado un poco más, haber aguantado'; en todo caso lo que se dice es 'no en este instante, no en el elegido'. ¿Y cuál seríaa el instante elegido? Nunca nos parece el momento justo, siempre pensamos que lo que nos gusta o alegra, lo que nos alivia o ayuda, lo que nos empuja a través de los días, podía haber durado un poco más, un año, unos meses, unas semanas, unas cuantas horas, nos parece que siempre es temprano para que se les ponga fin a las cosas o a las personas, nunca vemos el momento oportuno, aquel en el que nosotros mismos diríamos, 'Ya. Ya está bien. Es suficiente y más vale. Lo que venga a partir de ahora será peor, un deterioro, un rebajamiento, una mancha'. A eso nunca nos atrevemos, a decir 'Este tiempo ha pasado, aunque sea el nuestro', y por eso no está en nuestras manos el final de nada, porque si dependiera de ellas todo continuaría indefinidamente contaminándose y ensuciándose, sin que ningún vivo pasara jamás a ser muerto'.



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Domingo, 30 de Octubre de 2011 10:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Quid accidit?

Quid accidit?


Un momento curioso (e irrepetible, supongo) de la cultura europea en el siglo pasado,
esta conjunción del alemán, el latín y el Pato Donald. Por casa andaba, de cuando estudiábamos idiomas, y mi padre se hacía con materiales diversos e inopinados. Y si no daba con ellos a su gusto, él mismo los preparaba: también tenía yo cassettes en latín, grabados por él. Ubi sunt....

quid accidit


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Martes, 13 de Septiembre de 2011 23:29. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Grüss Gott, liebe Kinder!

jueves 14 de julio de 2011

Grüss Gott, liebe Kinder!

Se ha puesto Alvarillo a estudiar el método de alemán con el que empecé yo a estudiar hace treinta y tantos años.  Lo compró mi padre, uno de varios. Ya tenía otro anterior, que también acabé haciéndolo, aunque era muy años cincuenta—me lo tomé con aplicación y aprendí bastante, echándole una hora al día durante años. A clases de alemán con un profesor nunca fui, menos un año allá por los ochenta, que le pedí a Susanne Hübner si me podía colar en su clase de oyente, y me dejó. El resto, lo aprendí por mi cuenta, menos las primeras lecciones, que esas me las enseñó mi padre, sin saber mucho él, pero siempre decía que conseguía enseñar cosas que no sabía, y algo tenía de cierto. Empeño ya le echaba: conseguir un curso de alemán, con discos y demás, en nuestro pueblo, en los años sesenta y setenta, pues como que no se llevaba. Y también nos compraba tebeos, en inglés, francés, alemán y hasta en latín hay alguno. Oíamos los discos en tocadiscos clásico, o bien los grababa mi padre en magnetófono de bobinas al principio, de esos tamaño maleta, y en cassette después. Si le faltaban los discos, pues hacía él mismo la grabación leyéndola, y cantando las canciones. Y estudiamos así Peter and Molly, cursos de la BBC por correspondencia, alemán Vergara, Assímil inglés, francés, alemán y ruso.... uf, cuántas horas invertidas, a veces con resultados medianos. Pero a mí me sirvió para encauzarme en los idiomas, y para hacer la carrera que me permite ganarme la vida—a mi padre se lo debo, que me enseñó no sólo las lecciones, sino la constancia y la disciplina de ponerme a trabajar un poco cada día, en cosas cuya utilidad inmediata no se veía por entonces. Mi padre capturaba a los hijos y a los sobrinos por turnos cada día, y ponía a unos a seguir la lección en el magnetófono mientras a otros les hacía leer él en el libro amarillo de francés primero, luego en el azul, luego en el verde. Y hacía luego vídeos, en cuanto salió el aparato, filmando los libros con sus ilustraciones y leyéndolos. Unos años nos tocaba inglés, otros francés. Y algunos pasamos al alemán—los primeros allá por el año 1974.
leyendo
El curso éste de Grüss Gott, liebe Kinder! está forrado de plástico, y tiene dentro de la portada un sobre pegado, que dice "Facturas". En la primera página está anotada también la factura, con la letra de mi padre: "Pagado el 15-4-74 — 1750 pts. Curso alemán elemental— 1200. Tomo 7º serie Dime, 550. Total 1750 pts." (Lo de la serie Dime supongo que también la editaría la editorial Vergara: eran esos libros de Dime quién es, Dime dónde está, Dime qué es, Dime cuál será mi profesión...  Ahora los vemos a veces en las bibliotecas gallegas). El curso éste de Grüss Gott es del año 1965; luego compró mi padre otro Alemán Vergara, que sólo estudié yo, y luego un curso de Salvat en varios volúmenes, que anotó el pacientemente durante años. Ese también se lo he cogido a Álvaro, por si se anima a seguir con el alemán a pulso—hasta ahora no hemos dado señales de matricularlo en la Escuela de Idiomas, aunque todo se hará, quizá—también me llevó mi padre allí durante años, a examinarme por libre. Eran nuestros viajes anuales a Zaragoza, a casa de tío Agustín—y así me acabé sacando los títulos de inglés y francés; con el alemán no pude.

Al final de Grüss Gott, liebe Kinder! hay un disco microsurco, uno que les ha extrañado mucho a los niños—es como un viaje en el tiempo: un disco blanco y flexible, que parece de broma: "parece un protector de discos, no un disco", dice Álvaro. Es un "Disco-obsequio ASSIMIL"—anuncio de Deutsch ohne mühe, El alemán sin esfuerzo: por analogía debió ir a parar aquí. También se hizo mi padre con el curso ese de Assimil y con sus discos, y varias veces me lo repetí yo, antes de pasar al volumen dos, y a escribir mis apuntes en cursiva gótica. Luego pasé al Assímil ruso. Y luego a otros métodos que me iba comprando yo, ya metodizado y embarcado en mis estudios—allá por los años de la guerra fría estudiaba yo mucho ruso, luego lo fui dejando.
Algunas personas opinan que tengo una facilidad especial para los idiomas—eso es que no saben las horas que le he echado a cada uno de los que he aprendido, y de los que no.  El paso lógico siguiente era el chino, creo, pero ese no llegó a tentarme nunca. Seriamente.  


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Viernes, 15 de Julio de 2011 22:38. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


No aprendiendo ruso

No aprendiendo ruso


Los años que estuve aprendiendo ruso por mi cuenta, o mejor dicho, no aprendiendo, porque a pesar de mis esfuerzos y de los años de dedicación, no conseguí aprenderlo ni medianamente. Ya se me había fosilizado el cerebro para los idiomas, o quizá no necesitaba el ruso para nada práctico, o quizá las dos cosas. Empecé (y casi terminé) con libros como el Assímil, El ruso sin esfuerzo (ya me había estudiado el inglés, el francés y el alemán). También con libros importados de Rusia, y otros de Inglaterra, que aquí no había ni mucho ni poco material para estudiar ruso, hablo de los años ochenta, que fue cuando le pegué fuerte. Aunque no tenía mucha pegada, por lo visto. En la mili iba con mi manual de ruso por allí, despertando supongo la desconfianza de los sargentos y oficiales del Regimiento de Infantería Tarifa nº 33, donde me destinaron. Leí algo de crítica marxista soviética en los USA y me compré libracos sobre estilística del ruso y realismo socialista. russiangrafMás adelante, en los 90, me compré
me compré el diccionario Rubiños, un libro de Dostoyevski que no llegué a leer, y trabajé un texto de Nabokov en su original y en su traducción inglesa. Pero mi ruso estaba a nivel de supervivencia mínima, como un náufrago que no sabe nadar y que patalea por mantenerse a flote. Ahora ya hace tiempo que está en el fondo, mirando los peces con ojos de ahogado. Hasta este año pasado no hablé con un ruso, un tal Alex que me viene a oír tocar la guitarra a veces—y nos entendemos poco y en español (que él no habla tampoco).  Lo más ruso que he hecho últimamente ha sido leerme Un roman russe, pero en francés. Hoy veía en el blog de un antiguo director de mi departamento, Carlos Inchaurralde, este artículo sobre cómo él está aprendiendo ruso. Allí recomienda manuales, lecturas, etc. Él dejó familia y trabajo, se casó con una rusa y se fue a Rusia, o viceversa—no sé si lo volveremos a ver por aquí, aunque en teoría sigue siendo miembro del departamento. De si ayuda a aprender el idioma eso de casarse con una rusa e irse a vivir a Rusia no dice nada, pero lo recomiendo yo como la vía más viable para aprender ruso. Yo no los pienso aplicar, esos remedios, ni creo que lo vaya a necesitar nunca al ruso, visto lo que lo he necesitado estos primeros cincuenta años. Así que mi ruso, suponiendo que se pueda hablar de mi ruso, seguirá en suave e invisible decadencia, hasta disolverse del todo, antes de la no más lamentada disolución final de todas las cosas.



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Miércoles, 15 de Junio de 2011 21:38. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


A los ochenta años

3 de mayo de 2011

A los ochenta años


Camino de los ochenta años, en mayo del año pasado,
mi padre empezó un blog, que pronto ya no pudo continuar. Tal vez sabía que no llegaría a cumplirlos, y por eso sin esperar más tituló esta entrada "Aragón visto a los ochenta años". Hoy los hubiera cumplido, y esto es lo que decía de Aragón hace menos de un año:

1.- La mayoría de los aragoneses no percibe estar viviendo en una comunidad que tenga que valerse por si misma, sino en tres provincias dependientes de Madrid, que es quien debe buscar la solución a sus problemas. Las comunidades que nos rodean hace tiempo que buscan por si mismas la solución a los mismos.

2.- Ningún aragonés considera una perdida de riqueza el que los aragoneses tras una larga y costosa formación emigren a Cataluña u otras comunidades que se enriquecen con solo recibir a la gente ya formada.

3.- Aragón es no solo un centro de dispersión de aguas, sino también de talentos, que no encuentran en su tierra la mas mínima protección o ayuda, a diferencia de las comunidades que nos rodean que no dejan escapar sus talentos y se benefician de esta falta de visión.

4.- Hace 40 años rompimos nuestras relaciones fronterizas con Francia al cortarse la línea del ferrocarril por Somport, cuyo túnel costó más de 400 obreros muertos en su construcción. Desde su construcción nada se ha hecho por mejorar la línea. Desde Zaragoza hasta la frontera no debería haber más de 2 estaciones. Fuera apeaderos.

5.- No solo no se ha reabierto la línea férrea sino que ni siquiera un microbús mantiene unidas dos ciudades como Pau y Zaragoza, con 100.000 y 800.000 habitantes, pertenecientes a dos naciones supuestamente civilizadas.

6.- Aragón es la comunidad mas desequilibrada de España con una capital de 800.000 habitantes y solamente los 500.000 restantes viviendo en un inmenso desierto, que no permite crear servicios y los obliga a acudir a la capital a resolver sus problemas más elementales.mi padre

7.- Zaragoza, a pesar de su crecimiento en tamaño, ha perdido calidad y no tiene una Universidad que tenga la importancia relativa que tuvo hace 40 años. Sigue creciendo más en cantidad que en calidad y no ha sabido aprovechar la ventaja que le da ser el centro de gravedad de la economía española. Su Universidad es la más próxima a Europa en idioma español exclusivamente y esto debería darle ventajas a la hora de captar alumnos extranjeros y en conseguir editoriales que no maltraten el idioma.

8.-El aeropuerto, la estación de ferrocarril y la de autobuses debería estar lo más cerca posible y una autovía hacer posible la unión con el centro y comunicaciones urbanas. Seria interesante distinguir las comunicaciones urbanas de las interurbanas.
El aeropuerto debería tener unos equipamientos que no obligaran a desviar los vuelos a Reus ante la menor circunstancia adversa.

9.- Esperar que desde Madrid resuelvan nuestras comunicaciones transfronterizas revela una gran candidez. Al gobierno Central no le interesa ponerse a mal con Cataluña o Euskadi quitándoles una parte de su comercio internacional. Harán bien ellos en defender sus ventajas. No hay que esperar por ahí las ayudas.

10.- No podemos dormirnos si pretendemos que nuestros hijos y nietos puedan seguir en nuestra tierra o tendremos que empezar a enseñarles el catalán o el eusquera para pasar a ser ciudadanos de 2ª.

11.- Mañana más.

MI JOTA
No somos ni catalanes
ni franceses ni navarros
somos sólo aragoneses
no nos llameis castellanos  


—Aclararé que esto último se refiere a que siempre quiso que se llamase al idioma que aquí hablamos, y escribimos, español—no castellano (ni aragonés, claro). Pero ya se echa de ver por lo que escribe que veía a España, y a Aragón, en una triste deriva, y apuntando por debajo de sus posibilidades.


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Miércoles, 04 de Mayo de 2011 07:42. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Homenaje a Don Ángel

Homenaje a Don Ángel

Hoy hay una jornada de recuerdo y homenaje a mi padre organizada por el Ayuntamiento y la escuela de Biescas.

homenaje don Angel
 

Aquí sale mi padre hacia 1970, con una de las numerosas promociones de chavales de la escuela de Biescas que pasaron por sus clases, entre los años cincuenta y los noventa. Creo que yo soy (era) uno de los de la fila de delante.

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El la web de Biescas (del 22 de marzo) aparece la noticia de la jornada; también en Europa Press y en el Diario del Alto Aragón lo anunciaron.

En esta noticia de Europa Press aparece él en una foto en lo suyo—enseñándonos a esquiar. Y hoy salía esta noticia en el Heraldo de Huesca:

homenaje a don Angel



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Pues en Biescas estuvimos, y fue un acto muy sentido y conmovedor. Estaba el salón de actos lleno a rebosar, con gente de Biescas y de otros pueblos, pues por la escuela de mi padre pasaron la mayoría de los habitantes del Valle de Tena. Le dieron a mi madre una placa de recuerdo a mi padre como maestro y un ramo de flores que le llevó mi ahijadica Lucía. Y hubo aplausos y un vino al final, donde puede hablar con viejos amigos que veo raramente, y también con gente que no conocía yo pero que sí que conocían a mi padre, y todos lo recordaban con cariño y admiración. Hacía poco que había sido el pregonero de las fiestas de Biescas.

Sus antiguos compañeros de la escuela habían hecho un video entrevistando a gente del pueblo y del valle, donde recordaban cómo era mi padre, su carácter especial, altruista y dedicado, su vocación de enseñar y ayudar y conciliar conflictos donde los hubiese, la manera en que se salía de su camino para solucionar los problemas que él veía, y cómo conseguía aunar las voluntades de la gente para hacer pueblo entre todos y para buscar soluciones donde cada cual aportase algo... Y hubo momentos de llorar recordándolo y viendo el aprecio que todos le tenían—a poca gente se nos recordará así, desde luego... Y también hubo risas con las salidas que tenía la gente, sus antiguos alumnos rebeldes que ahora lo recordaban con agradecimiento—uno que acabó de socorrista, y le decía mi padre: "Ves cómo  por fin acabaste ayudando a los demás en lugar de fastidiar", y se reía. Sus viejos colegas del pueblo recordaban su empeño en sacar adelante proyectos que mejorasen el pueblo: que si la piscina, que si el centro de mayores, y su manera de convencerles para que colaborasen para evitar conflictos, cuando fue juez de paz. Y su vida en el pueblo día a día, hablando con todos, interesándose por sus problemas, buscando ayudar, siempre dando ejemplo, que es como él entendió su profesión y su vida. El vídeo, en menos de media hora, dio para mucho: risas, lloros y recuerdos agradables. Fernando Gracia, el director, y uno de los autores, hizo además de maestro de ceremonias con sencillez y soltura; comenzó recitándonos el abecedario (que tanta ocupación le dio a mi padre, por cierto, con sus métodos para enseñar a leer), y a cada letra le atribuyó una cualidad que tenía mi padre: todas buenas, y a veces muchas salían en cada letra. Lo bueno es que además de ser ingenioso y divertido, era todo verdad. Nos puso muy alto el listón, mi padre—pero Fernando y sus amigos han sabido demostrar que no era tan incomprendido como parecía a veces, sino que mucha gente le apreciaba, ayudaba y apoyaba. Y que de bien nacidos es ser agradecidos. Fue quizá uno de los momentos más conmovedores, y que mejor retrataron a papá, cuando sus colegas en la escuela, los demás maestros, dijeron que habían tenido en él no sólo a un excelente compañero y amigo, sino también a un maestro también para ellos.

La jornada había empezado en las pistas de esquí, a donde habían subido los chavales de la escuela con sus maestros para pasar un día de juegos en la nieve, de concursos y de esquí. Subió con ellos mi tío Agustín (que por cierto abría y cerraba las entrevistas del vídeo) y me contó lo bien que lo habían pasado allí los chavales y lo bien que esquiaba esta generación. Mi padre y él empezaron a esquiar subiendo a los montes andando, y aserrando un árbol para hacerse los esquís, eran otros tiempos desde luego.  Todos recuerdan a mi padre, además de como una persona muy sociable y atenta a los demás, como alguien que también se encontraba a sí mismo y feliz subiendo solo a un monte, o yéndose a esquiar. En recuerdo de lo que hizo por promocionar este deporte, cantaron al final los niños la canción de los esquiadores de Panticosa, que yo aún recordaba perfectamente, de cuando estuve en la Operación Aguilucho hace... pues eso, cuarenta años. Lo recordamos como un momento feliz más de la vida de mi padre, que fue una vida feliz y ejemplar.

Cuando amanece, y huyen las estrellas
Y en Panticosa empieza a clarear
La vista al frente, al hombro los esquíes
A Selva Verde nos vamos a esquiar
Vámonos ya, que el día nace
Y el blanco manto solo está
Y si no vamos a poblarlo, muy solitario quedará
Y si no vamos a poblarlo, muy solitario quedará


Desde Petrosos cantamos tu grandeza
Valle de Tena tendido a nuestros pies
Y la gran mole de Peña Telera
Su blanco manto nos brinda por doquier
Y al descender por la pendiente
Ligeros vuelan los esquís
Y mientras bajo voy pensando que en Panticosa soy feliz
Y mientras bajo voy pensando que en Panticosa soy feliz


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Miércoles, 23 de Marzo de 2011 15:07. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Nunca he estado en Atlantic City

Nunca he estado en Atlantic City


 
beach
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

He soñado, o soñé, que mi padre era el director
y el cámara, y productor (no el guionista,
pues no había guión preescrito) de una película,
que muchos años después veía la gente, y preguntaban,
quiénes eran esos que salían en la película y actuaban,
Si vivir puede llamarse actuar. Era en Atlantic City.
Tan poco control hay sobre lo que son nuestras vidas
y sus públicos futuros (nosotros entre ese público futuro).
Y los sitios donde estamos en los sueños.
Desde luego no parecían conscientes los actores
de nosotros y de en qué rollo estaban, ellos en su película.
Ni el director lo tenía eso pensado.
Y les explicaba yo a mis niños quiénes eran,
esas personas apenas reconocibles del vídeo casero,
y las irreconocibles,
quienes éramos. —Ah. Vale.
Y preguntaban, en el sueño, —¿y siempre estábais en Atlantic City?
Ahí decía yo, contra toda evidencia, que no,
Que yo nunca había estado en Atlantic City—Ah.
Y era cierto también, en cierto modo sólo,
Porque nunca he estado en Atlantic City.
Son sueños sin embargo que pueden soñarse.


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Lunes, 18 de Octubre de 2010 00:29. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Navegando

lunes 11 de octubre de 2010


Navegando


 
trotamar

Yo no, que soy de tierra firme—pero encuentro inesperadamente a mi vieja compañera de clase del instituto Ana Claver, navegando por esos mares en un velero llamado Trotamar III. Aquí sale el barco frente a las costas de Tasmania —qué bonito, pero qué aventuras y qué esfuerzos... Yo los delfines que tenga que ver los veré, me parece, desde el sofá del salón. Con otros navegantes, ni llegaremos a cruzarnos.

Pero me gustaría saber en qué y a dónde han ido a parar los que entonces éramos chavales, y ahora algunos igual ya ni son, y otros nunca lo sabremos, siendo que no somos dados (ni yo ni mis antiguos compañeros al parecer) a organizar reuniones de promoción. De esas que quizá producen más desilusión que bonitos reencuentros. Porque aunque nos resistamos, todos somos barquitos que salieron a navegar por el mundo, desde el mismo puerto, para no encontrarse ya, normalmente, nunca más--ni en la red de navegantes, siquiera. Estaba en nuestros tiempos esa canción de Los Diablos: "Cuen-tá-mé, cómo te ha ido, si has conocido la felicidad". Creo que la han empleado para una serie de la tele, pero hace muchos años que no veo la tele.

Hoy la playa sigue vacía, pero el mar está más nadable. Igual me bajo a ver qué hay por allí.  Esta mañana, por cierto, hemos estado con mamá en la iglesia de Santa María de Pontevedra-- la de los mareantes. No sé si los de Internet entrarán en sus competencias.

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Martes, 12 de Octubre de 2010 10:07. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Para Ángel García, el maestro de las montañas

angel garcía

Me envía esta nota de recuerdo a mi padre su amigo Joaquín Callabed, que guarda de él, como todos los que lo conocieron, un excelente recuerdo:

Para Angel García, maestro de las montañas

El Rincón de Prometeo de mi casa de Biescas, lugar de encuentros y tertulias junto a la chimenea, se ha quedado mudo y las palabras se congelan. Allí solo está tu recuerdo y tu presencia.

Mientras crepita el fuego, los bellos recuerdos se entrecruzan y compiten en salir. De tu bella biografía quiero destacar un pasaje que habla de tu latido humano y social: educador de los gitanos que vivían bajo el puente en Biescas y su posterior integración social. Ese fue tu alfa y tu omega. Se explica lo que se estudia y se enseña lo que se es. Ya venias de una noble saga de maestros muy queridos por todos los biesquenses. Después pasaron 40 años de magisterio impecable esculpiendo cada día las palabras educación, valores y solidaridad. Recuerdo cuando me presentaste para dar una conferencia en el Ayuntamiento. Un catedrático de la humildad. Florecieron en tu caminar los hijos, los nietos y los amigos. Los ancianos de Biescas y de la comarca también saben mucho de tu iniciativa y generosidad con la creación del Centro de Mayores. Eras un amigo especial con tu vibración positiva de cada día Machado diría “mas que un sabio al uso que conoce su doctrina es, en el buen sentido de la palabra, bueno”.

Recuerdo algunas ideas tuyas cuando decías que
“las personas hacen a las estructuras y no las estructuras a las personas”. También te recuerdo cuando sosegadamente indicabas que “no hay que confundir el nacionalismo con la descarga de adrenalina y la zafiedad”. “Y de las personas resultados que las palabras son baratas”. Eras militante de la honradez, la honestidad, la prudencia y la palabra justa.

Tengo cerca de mí la Odisea de Homero, una especie de Biblia de emociones humanas. Es el primer libro que se leyó públicamente en las ágoras griegas. Homero es un océano exquisito por recorrer. Es uno de los libros más respetables de la historia de la literatura. Quiero dedicarte un párrafo de este libro escrito para un hombre excepcional. Lo he leído aquí, en voz alta para ti:

“Entonces llegó tu madre del mar con las inmortales diosas marinas, después de oír la noticia y un lamento intenso se levantó en el Ponto. Te rodearon llorando las hijas del viejo mar y lamentándose se pusieron vestidos inmortales y cantaban alternativamente unos cantos funerarios con hermosa voz. En aquel momento no había ningún argivo sin lágrimas.

“Dieciocho noches te lloramos e igualmente de día los dioses inmortales y los mortales hombres. El día dieciocho te entregamos al fuego que te envolvió sobre tus vestiduras de dioses en abundante aceite y dulce miel. Muchos héroes aqueos circularon con sus armas alrededor de tu pira a pie y a caballo y se levantaba un gran estrépito. Al amanecer recogimos tus restos envolviéndolos en vino sin mezcla y en aceite pues tu madre nos donó un ánfora de oro. Y levantamos un monumento grande y perfecto. Así podrás ser visto de lejos, desde el mar, por los hombre que ahora viven y los que vivirán después”.


Adiós querido y admirado amigo. No sé decirte nada más.

 Joaquín Callabed



Muchas gracias a Joaquín y a todos los que nos han acompañado en la despedida a mi padre. Una cierta despedida—porque la verdad es que a mí por lo menos me sigue haciendo mucha compañía. 

(Tras recibir la nota de Joaquín he soñado esta noche que me leía su libro El Rincón de Prometeo, en el que recoge una entrevista que le hizo a mi padre, y he soñado que lloraba un montón, que también es llorar. Ni dormidos nos libramos de eso. Pongo el texto de su nota que ha aparecido a finales de septiembre en Andalán. Me ha gustado ver la foto de mi padre coincidir en la misma página con la de Labordeta, por cierto, otra persona que ha dejado buen recuerdo de sí a mucha gente).

Lo que dice Joaquín de los gitanos, ahora que me acuerdo, me lo comentaba hace poco mi padre, recordando que allá por los años cincuenta no había costumbre ni de que los gitanos mandasen a sus hijos a la escuela, ni de que viviesen en una casa—debajo del puente estaban, en efecto, aunque no exactamente por vocación. Mi padre consiguió que el ayuntamiento les edificase una casa o especie de casa, por cierto con la oposición del cura, y cuidó de que los gitanos enviasen a sus niños y niñas a la escuela, año tras año, hablando a menudo con los padres con mucha paciencia, pues muchas veces el interés no existía ni por parte de los gitanos ni de nadie más por supuesto. Y aunque muy dados a los estudios nunca han salido los hijos de esas familias, por lo menos fueron escolarizados todos, y aprendieron a leer y a escribir muchos chavales, a veces con gran aplicación de ellos mismos, especialmente de las niñas, en un ambiente que no favorecía mucho el estudio, y donde la discriminación era más que palpable.


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Martes, 07 de Septiembre de 2010 10:45. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


La Maestra

miércoles 11 de agosto de 2010

La Maestra

Este texto lo escribió mi padre para el libro Maestras (Zaragoza: Prames, 2004), un libro colectivo de relatos, recuerdos y notas sobre las maestras de los pueblos. En la portada de este libro aparece mi tía Angelines, su hermana, como maestra arquetípica, en la clásica foto rodeada de los niños de la escuela.

LA MAESTRA

(A Eusebia Pomar Guillén)

¿Un relato? ¿Una historieta? ¿Una historia? La realidad supera a la ficción. Allá va.

En un lugar del Pirineo, cuyo nombre tendrás tú que averiguar, bastante más de cien años ha nació una maestra. Y digo que nació maestra porque eso quiso ser desde que balbuceó sus primeras palabras, aunque al principio sólo lograba decir que quería ser ’maeta’. A ese fin dedicó todos sus afanes. Vosotros juzgaréis.

Su padre, Benito, agricultor en los Monegros, había hecho el servicio militar en Cuba y al regreso, cansado de ver sequías y deseoso de ver España, compró una galera y unas mulas y, junto con uno de sus hermanos, durante varios años, ése fue su menester.
maestras
Para sufragar los gastos compraban lo que más abundaba en el país que atravesaban e iban vendiéndolo a lo largo del camino. Naranjas en Valencia, mantas en Palencia... Decía su hija, la maestra, que contaba anécdotas de cualquier lugar de España donde llegase una carretera, de carro, lo mismo de Galicia como de Andalucía.

Pero todo tiene su término y a él se le acabó la carretera antes de llegar a Sallent de Gállego. Era lógico porque en aquél entonces estaban empezando a construirla. Y, cosa atípica, empezaron a construirla por el fin. En Sallent decían que que si se empezaba por el final siempre se encontraría presupuesto para llegar a enlazarla si éste se acababa. Como siempre, tenían sus buenas influencias y las emplearon.

Sallent estaba rebosante de obreros con dinero y sin tiendas donde comprar. Así pues, allí llegaron, aunque no me explico cómo, nuestros incansables viajeros y, encontrando un vacío comercial, montaron el primer comercio fijo del Valle de Tena de que tengo noticia. Eso fue hacia 1880-84.

Allí, con Dámasa, una sallentina vecina, fundaron su familia. Pero aquí no nació la maestra sino un hermano suyo. Valle abajo avanzó la carretera, con ella los obreros y la tienda tras ellos. En el pueblo de esta segunda tienda del Valle de Tena nació la maestra que nos ocupa.

Al bautizo no asistieron sus abuelos, tíos ni parientes de Sallent, porque aquel año, por Todos los Santos, cayó una gran nevada. Su madre tampoco fue a la iglesia, pues no era prudente salir de casa con esa gran nevada y un parto tan reciente. Pero sí tuvo una gran sorpresa:

—¿Sabes cómo se llama tu hija? —le preguntó la madrina al regresar de la iglesia.
María, como dijimos—contestó la madre.
—No; se llama Eusebia. El cura ha dicho que no se le debía quitar un nombre tan bonito como se ha traído.

Dos años más tarde, en 1892, finalizadas las obras de la carretera, comercio y familia se trasladaron a Biescas.

Aquí hicieron una gran amistad con dos maestros jóvenes que acababan de llegar y que pronto contrajeron matrimonio: D. Amadeo y Dª Maximina. Ambos influyeron grandemente en el destino de nuestra maestra.De los 6 a los 13 años Eusebia asistió a la escuela de Biescas con toda normalidad. Debe subrayarse, eso sí, su aplicación y sentido de la responsabilidad.

Por aquel entonces, no existía el Ministerio de Educación, ni con este nombre ni con los que sucesivamente se le van adjudicando, y los maestros, aunque conseguían su plaza por oposición, dependían económicamente del Ayuntamiento. Según costumbre recibían, al final del año, un canastillo lelno de duros, pesetas, perras gordas (10 céntimos), perras chicas (5 céntimos) y céntimos propiamente dichos (gordos y chicos).

Al comercio de Biescas acudían muchos clientes, siendo habituales los de Sallent, que no pasaban sin visitar a su paisana. El más destacado de todos, al menos por su estatura, era el Gigante de Sallent, que también era admirado por su fuerza. Los sacos que un hombre normal llevaba apurado en sus espaldas los llevaba él sin esfuerzo bajo el brazo, y no uno, sino dos. Cuando entraba en la cocina debía instalarse encogido, con la cabeza entre dos vigas. Tapaba con la punta del dedo pulgar un dur ode los "Amadeos" sin que pudiera verse nada en absoluto. Destacaba también por su carácter bonachón.

En 1903, cuando Eusebia contaba 13 años y sólo le quedaba uno de ir a la escuela, murió el Maestro, idóneo, o enseñante que se ocupaba de los niños de 4 a 6 años, y a D. Amadeo y Dª Maximina se les vino el cielo encima de pensar que sus nuevos alumnos ingresaran sin distinguir siquiera las vocales. He de aclarar que, por aquellas fechas, la matrícula normal en las escuelas de Biescas rondaba los 130 alumnos y otras tantas alumnas, atendidos por un maestro y una maestra. Se hicieron muchas gestiones para mantener la escuela de 4 a 6 años abierta, pero nadie en el pueblo quería hacerse cargo de esa tarea.

Como la alumna, Eusebia, de 13 años, era despierta, aplicada, responsable y tenía una indudable vocación de Maestra, D. Amadeo le propuso que se encargara de esa clase. Tras muchas dudas por parte de todos, pues había que buscar también un local, prepararon una sala grande en lo alto de la casa, y ayudada por su madre, que de tanto en tanto subía de la tienda para colaborar, empezó su tarea.

Cobraba una peseta al mes por cada niño. Esto lo pagaban los padres. Si el niño se constipaba o tenía el sarampión, se reducía la aportación a 80, 60, 40... céntimos.

Todo lo que ganaba lo dedicó, desde el primer momento, para sufragar sus estudios de maestra.

Sus estudios de Magisterio los hizo por libre, ayudada principalmente por Dª Maximina, su vecina y maestra y que, con el tiempo, llegaría a ser su cuñada. Pero con sus 130 alumnas, la casa, los hijos y preparando las labores de costura, que entonces se hacían en la escuela, quedaba muy poco tiempo. Así pues, tuvo que afrontar sus estudios casi sin ningún apoyo. La vida era sencilla y en las largas y oscuras tardes de invierno se juntaban las dos familias para contar los sucesos del día, narrar cuentos o leer historias del periódico, a la luz de la vela o de las teas, aunque, a partir de 1901, ya pudieron hacerlo a la luz de las bombillas. Cuando Eusebia acabó sus estudios, comenzó a preparar las oposiciones al Magisterio. El lugar más cercano para hacerlas era Zaragoza y ya debía haber tren, pues no recuerdo oírla hablar de ir en diligencia. Dª Maximina, en 1890, vino a Biescas, desde Huesca, en diligencia de caballos, haciendo noche en Santa María de la Peña.

Seis veces se presentó a las oposiciones, con sus correspondientes desilusiones, pero siempre fue tenaz y constante y al final, a sus 26 años, fue destinada a Otal. Hoy ahí no vive nadie. Llegó la lluvia amarilla.

Otal tenía entonces 16 hogares. Entre 100 y 120 habitantes en verano. En invierno, solamente quedaban en el pueblo los ancianos, las mujeres y los niños. Los hombres iban con el ganado a la tierra baja. Saliendo de Biescas, al este, tras una montaña cubierta de nieve la mitad del años, se encuentra Otal. Para llegar a Otal, que está a 1470 m. y es el pueblo más alto de toda la comarca, si se va andando, lo mejor es subir a Erata por Barbenuta y Espierre. Una vez en la punta, a 2005 m., ves el pueblo abajo en un valle muy solano. Esta es la ruta que eligieron Eusebia, sus padres, D. Amadeo y los acompañantes que desde Otal vinieron a buscarlos con caballerías.

Como siempre, con los machos cargados a tope, les costó 6 horas llegar al pueblo. Todos alabaron la valentía de la maestra, que sin descabalgar, había llegado al pueblo atravesando los tramos más peligrosos, donde era frecuente que las caballerías resbalasen e incluso cayesen. Había una explicación: la maestra iba aterrorizada y confiaba más en el instinto del animal que en sus propias fuerzas. Por otra parte, si se desmontaba, no había en todo el trayecto un punto donde volver a montarse en aquellas bestias enormes, tranquilas y sensatas.

Todo esto aconteció el día de San Ramón, 31 de agosto de 1916, en plena Primera Guerra Europea. Cuando llegaron ahí, sólo se escuchaban la bandurria, guitarra y acordeón, usuales en las fiestas de los pueblos en aquél entonces, y qes que ese día se celebraba la fiesta en Otal. Del sol de la montaña llegó roja y quemada, y, visto el panorama de aislamiento y soledad que le esperaba, le entró tal llantina que, a pesar de la fiesta, los halagos de todos y su natural comedido, no se pudo contener. A esto habían venido a parar todas sus ilusiones, todos sus esfuerzos, todos sus sacrificios, estudiando después de las horas de clase, incluso a la luz de la luna, ahorrando peseta a peseta, céntimo a céntimo, para poder desplazarse a Zaragoza a unas oposiciones tantas veces fallidas.

Ya más calmada, pues, eso sí, sabía sobreponerse a las situaciones más adversas, se hizo cargo de la situación y resolvió que tenía que aceptar la realidad por dura que le pareciese. Para consolarla, los vecinos le explicaron que en invierno, durante muchos días, a veces meses, no se abría la escuela a causa de las nevadas y las ventiscas que envolvían las puertas de nieve y por lo tanto no tendría que ir a trabajar.

"¿Ve Vd. esa borda? Pues cuando nieva en invierno todo se queda parejo y los terneros, cuando salen a beber, se pasean por el tejado lo mismo que por la calle".

A Eusebia, que ante todo estaba allí para ser maestra y no concebía pasarse el invierno sin trabajar, no le gustó la perspectiva, así que, cuando llegaron las grandes nevadas, consiguió que le abrieran camino hasta la escuela, adonde iba a veces por trincheras de nieve más altas que ella, y no era pequeña.

En las Navidades y Pascuas, las únicas salidas que hacía durante el curso, el paso a través de la montaña de Erata, con la nieve, estaba impracticable. Hacían el viaje por Escartín, Ainielle, Berbusa, Oliván, Orós Bajo y Orós Alto, con paradas en las casas de familiares y conocidos de los acompañantes, lo cual, unido al paso seguro pero cansino de las caballerías, hacía que empleasen todo el día.

Llorando entró y llorando se marcó de Otal, tras seis años de estancia. Todo el pueblo salió a despedirla. Allí djaba, enterrado en el pequeño cementerio, a su padre, que la acompañó en sus últimos años y que, tras haber recorrido todas las carreteras habidas, vino a terminar sus días en un pueblo en el que ni siquiera llega, hoy en día, una pista forestal.

Por concurso salió destinada a Belber de Cinca, un pueblo ya mayor y con mejores comunicaciones, de donde recordaba las grandes celebraciones que hacían para la fiesta del árbol.

Durante su estancia en Belber, contrajo matrimonio con Ángel, hermano de sus antiguos maestros y vecinos, con los cuales seguía teniendo una estrecha relación. Era el amor de su vida.

Fue ahí donde se le presentó un gran dilema: debía escoger entre marchar a vivir a Escuer (hoy Escuer Alto), sin carretera, y abandonando la profesión que tanto esfuerzo le había costado, o bien continuar en Belber, separada de su marido. Sin dudarlo, pero con gran duelo, optó por lo primero.

En el año 1930, en un concurso de traslados, consiguió la escuela de Biescas, que además acababa de estrenar edificio. Todo iba de frente.

Su marido, Ángel, animó al Ayuntamiento, y tras muchas gestiones en Madrid habían conseguido trasladar el pueblo de Escuer, muchas de cuyas casas presentaban grietas por corrimientos de tierras, al actual emplazamiento junto a la carretera. Muchos de sus vecinos, que trabajaban en las obras de los barrancos de Arás y Arratiecho, vieron acortada sensiblemente la distancia al trabajo, y él mismo podía desplazarse y vivir en Biescas. Pero eso es otra historia, y larga: sigamos con la Maestra.

Y llegó la guerra. A los quince días de comenzar ésta, cuando aún nadie sabía muy bien por dónde venían los tiros, Eusebia se enteró bien de dónde iban a parar. Su marido fue la primera víctima de toda la comarca.

Llorando, sin consuelo posible, comprobó que perdía la vista. No podría dar clases. Era viuda y con tres hijos a su cargo. Tomó la determinación de no llorar más. Se hizo a sí misma un pacto silencioso de silencio. Ese tema era tabú y nadie quiso en adelante provocar más llantos.

Respetaremos el pacto. Pasarmos por alto los momentos y escenas más tristes, y nos ceñiremos en lo posible a los aspectos más profesionales.

Toda Maestra lleva en su interior un instinto de segunda madre. Muchas de las maestras, durante la guerra, tuvieron, bien a su pesar, que ejercerlo a tope.

A ifn de sacar a los niños de los peligros del frente, se crearon las Colonias Escolares. A una de ellas, en las Vilas del Turbón (Huesca) fueron a parar los niños y maestras de Biescas. Allí la dedicación a los alumnos era exclusiva, incondicional e ineludible. Día y noche. 24 horas.

Era la supervivencia. Era suplir a cada madre, que estaría llorando y que sólo tenían el pequeño consuelo de pensar que sus hijos estaban en manos de personas en las que siempre habían confiado y que no los abandonarían. Pero era la guerra...

Fueron maestras y madres de día y de noche, con los enfermos y con los díscolos, procurando sufrir la falta de amor maternal y los momentos tristes que a veces embargaban sobre todo a los más pequeños. Nadie estaba seguro de que volviesen a ver a sus padres y eso los niños instintivamente lo percibían.

Como premio a esta gran labor, al reincorporarse con sus alumnos a la zona llamada nacional, fueron suspendidas de empleo y sueldo, probablemente por haber ejercido su profesión en el bando contrario.

Esta situación duró varios meses. El dinero ya no valía, pues había una nueva moneda, los ahorros se acababan y su situación no se resolvía. Así pues Eusebia, que como maestra siempre había impartido la justicia entre sus alumnos, creyó que aquella nueva sociedad no podía funcionar sin, al menos, un atisbo de justicia. Se armó de valor y junto con Maximina, su antigua maestra y ahora inseparable compañera de desgracias, ésta no muy convencida, solicitaron una entrevista con el entonces Director General de Enseñanza Primaria.

Hasta el año 1959 ejerció su labor en Biescas, luchando tenazmente por que sus hijos alcanzasen al menos los mismos estudios que ella. No era tarea fácil. En primer lugar, sólo había un Instituto Oficial en Huesca y en aquellos tiempos de racionamiento ya era un logro conseguir la supervivencia. Para desplazarse a Huesca se necesitaba un salvoconducto de fronteras cuyo costo venía a ser bastante más de la mitad de un jornal y sólo valía, cuando más, para 15 días.

Jamás profirió Eusebia una palabra de odio o venganza. Fue cristiana en el sentido más profundo de la palabra. No concebía la mentira ni como broma.

Entre 1929 y 1959, junto con su cuñada que ejerció cincuenta años, todos ellos en Biescas, fueron maestras de abuelas, hijas y madres de toda esta villa. En total, desde 1903 hasta 1960, fecha en que se jubiló a los setenta años, transcurrieron cincuenta y siete, todos dedicados a la enseñanza. Quizá vosotros sepáis de otros récords.

Tras una permuta, acabó su carrera en Saqués, y justamente aquel día, tras un gran temporal de lluvias se cortó, en el Zoque, la carretera que construían cuando nació. Hoy, desde el pueblo en que nació hasta el que finalizó su profesión (quién iba entonces a pensarlo), como dice la Ronda de Boltaña, puede uno desplazarse en un barquito de vela. Pero esta vez de verdad.

Sirvan estas líneas de homenaje, aunque breve, para estas dos y en general todas las maestras que, muchas veces incomprendidas, han dejado su vida y su alma esparcida por los yermos, como decía, no hace tanto, una de ellas.

Tres han sido los motivos que me han llevado a escoger a esta maestra.
1) La conocía muy bien.
2) No tengo noticia de nadie que haya dedicado más tiempo a la enseñanza.
3) Era, y seguirá siendo siempre, mi madre y maestra.



Ángel García Pomar
Biescas (Huesca)
marzo 2004


 

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Viernes, 13 de Agosto de 2010 15:59. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Mi Web en Mil Novecientos y pico

Mi Web en Mil Novecientos y pico

Buscando por los Archivos de Internet, he encontrado la historia del servidor de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza, fyl.unizar.es, y allí en el primer año archivado, en 1996, la versión más antigua conservada de esa página. Debió ser ese mismo año 1996, o quizá 1995, cuando estrené mi página web, con la bibliografía, ayudado por el técnico en informática de la Facultad, Luis Julve, y a continuación la emprendí con la versión electrónica de la revista del departamento, la Miscelánea. Como se verá eran por entonces las únicas publicaciones electrónicas de mi departamento. Este era el contenido de la página de publicaciones de la Facultad, allá por el año de gracia de 1996, y con un Mac tal que el de la ilustración:

mac

cabecera  facultad


 

Publicaciones

Scire "Scire: Representación y Organización del Conocimiento" es una publicación semestral de carácter interdisciplinar sobre la representación, normalización, tratamiento, recuperación y comunicación de la información y el conocimiento.
Geographicalia La revista Geographicalia es editada por el Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza dando cabida a aportaciones científicas relacionadas con los dominios de la Geografía, siendo Aragón y su entorno su marco espacial preferente.
Miscelánea: A Journal of English and American Studies Miscelánea: A Journal of English and American Studies es una publicación anual del Departamento de Filología Inglesa y Alemana de la Universidad de Zaragoza. Difunde artículos sobre lingüística inglesa, literaturas escritas en inglés, pensamiento, cine y estudios culturales del ámbito anglosajón.
Literary theory and criticism: a bibliography This is a bibliography of literary studies and criticism, with special focus on English-speaking authors and literary theory. It lists bibliographical information on hundreds of authors, critical schools and subjects.
Interletras. Revista de Crítica y Literatura en Lengua Española.
La Revista Española de Filosofía Medieval Esta revista es el órgano oficial de la Sociedad Española de Filosofía Medieval (SOFIME). Incluye trabajos originales, informaciones y crítica de libros. En sus páginas tienen cabida todos los temas relacionados con el pensamiento medieval: ética, metafísica, estética, ciencia, religión.
REFEMONT. Bibliografía sobre las montañas españolas: Revisión desde la Geografía Rural Información bibliográfica sobre la montaña española desde la perspectiva de la Geografía Rural, así como un breve estado de la cuestión.

Directorio de publicaciones eléctronicas de las universidades españolas: Spanish Campus Electronic magazines

 

escudo   facultad

Página Principal

 

End of quote. Hay allí varias revistas que precedieron a "la mía", aunque fuese por poco: Scire, creada el año anterior, que la llevaba Javier García Marco; Geographicalia, Interletras y la Revista Española de Filosofía Medieval. Pero de éstas, sólo Interletras publicaba sus artículos íntegros en la red y en acceso abierto. Además era multimedia, con archivos de sonido (que casi nadie por entonces estaba preparado para reproducir). La llevaba un adelantado a sus tiempos, Gonzalo Corona, que por desgracia murió prematuramente poco después. Las demás revistas sólo ofrecían una presentación de la revista, índices y un abstract de los artículos.

También estaba allí una bibliografía sobre geografía, que quizá apareció a la vez o un poquito antes que la mía. Pero modestia aparte no hay comparación, pues la mía ya era por entonces unas mil veces más voluminosa. Además ya había colgado en la red una primera versión, sin página web y por tanto poco consultable, todo vía ftp, nada más que se instaló la red de Internet de la Universidad de Zaragoza en 1995. Allí me ayudó un estudiante, Sergio Salvador, que me presentó a Fetch, el programa del perrito—que aún sigo utilizando.

Total, que entre bibliografía propia y revista editada, allá por 1996 contribuía yo cerca del 90% de las publicaciones electrónicas de la Facultad, en este su primer año registrado en la Memoria Histórica de la Wayback Machine.

Aunque hoy la página de publicaciones de la Facultad no está mucho más lucida, en la última versión han eliminado de ella mi bibliografía, por no formar parte de un proyecto de investigación subvencionado—supongo. Es el nuevo criterio. Ni a título de antigüalla histórica la conservan, en un anaquel con los Anales de Çurita.

 


Autorrep(ub)licándome

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Martes, 20 de Julio de 2010 14:13. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Hace cincuenta años

miércoles 14 de julio de 2010

Hace Cincuenta Años

Por casualidad (a veces el Ministerio hace bien las cosas) tanto mi padre como mi madre, que no tenían planes de ser ni mi padre ni mi madre, fueron destinados como maestros al mismo pueblo del Pirineo, en los años cincuenta. Y el Destino, que aunque funciona siempre hacia atrás, también hace algunas cosas bien, los destinó—los acabó destinando, resultaron así las cosas—a casarse y a tener muchos hijos. El primero, yo...

Y así resultó ser lo que iba a resultar siendo. Las cosas empiezan sucediendo como por casualidad, pero acaban siendo nuestra vida y destino, nada menos.

Pronto nos reuniremos en Biescas a celebrarlo con padres y hermanos y madres y hermanas y enanos y enanas: a ver si pasamos allí también unos días muy felices. Y si no—que nos quiten lo bailao.

 

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Viernes, 16 de Julio de 2010 00:03. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Los platos rotos

Los platos rotos

Después de un buen susto, mi padre se va recuperando y está en el hospital con bastantes ganas de hablar. Se le juntan las expectativas sobre el futuro de Aragón y de los nietos con recuerdos de cuando él tenía la edad de ellos, y lo tenebroso del ambiente de entonces.

 

Hablábamos sobre el tío Víctor, y de los años 40, entre otros recuerdos. El tío Victor empezó a trabajar muy crío, de pastor; no está claro si lo pusieron a trabajar porque no iba a la escuela, o si no iba a la escuela porque lo pusieron a trabajar. Total que no aprendería a leer ni a escribir hasta muchos años más tarde… en las cárceles de Franco. Viendo pocas perspectivas en el pueblo, salvo la de hacer la mili, prefirió antes de que le llegase ésta irse para Francia… allá por los años de la Primera Guerra Mundial. Por lo menos, a ese frente nunca lo mandaron. Y en Francia hizo su vida—aquello de encontrar "otra patria, otra lengua, el amor". Allí se casó, pero de su matrimonio poco sabemos; un par de fotos quedan, nada más. No veía a sus padres desde que se había ido a Francia, y entró con los maquis con una mezcla curiosa de activismo antifranquista y pensando a la vez en ir a verlos, pues aún vívían a principios de los años 40—Constancio Carrera y Agapita Vera, se llamaban. La abuela se moriría en Ruesta, hacia 1948; el abuelo Constancio se fue a vivir con su hija Felisa, a Borrés, hasta su muerte a principios de los 50.

El tío Victor entró con su grupo por el valle de Canfranc, y huyeron escondiéndose hacia Barcelona, y los cogió la Guardia Civil en una masía ya en Cataluña. En aquellos tiempos los maquis eran como los etarras en décadas posteriores. Algunos los apoyaban de tapadillo, pero la mayoría los temían y los denunciaban, pues muchas veces para ir tirando extorsionaban a los campesinos. No es que de mi tío sepa nada de eso; es la situación general en la que se veían.

Por la zona de Biescas no hubo maquis prácticamente, por el control especial que había por zona fronteriza. Hacía falta un salvaconducto para desplazarse, una tira larga con la bandera nacional que venía a costar como un jornal. Y había que pagar el billete. El salvoconducto de subida no valía para la bajada. Unos policías (eran gente de fuera, en terreno conquistado digamos) llevaban el control con un despotismo total, tenían a la gente atemorizada. En Biescas había tres regimientos: de infantería, de artillería, y de ingenieros: soldados para aquí soldados para allá, todo el día desfilando, recuerda mi padre. Un ambiente espantoso, cuando se oía el toque de corneta todo el mundo debía pararse y hacer el saludo fascista. Y el corneta seguía y seguía con su toque; algunos se tenían que sujetar el brazo con el otro brazo. Al final autorizaban a quedarse firmes mientras sonaba el toque.

No se supo del tío Víctor por casa hasta que llegó a mi abuela una carta del director de la cárcel de San Miguel de los Reyes, También había estado antes en la cárcel en Barcelona. Poco después se fugarían mi tío abuelo Víctor, su hermana mi abuela y mi tía Encarnita, aún pequeña, a Francia, durante una fiesta en un pueblo fronterizo. Allí se reunirían con mi abuelo, y volvería mi tío a ser francés, y mi abuela y mi tía se harían francesas. A los hijos mayores los dejaron ya de aprendices en España; mi madre se quedó con su tía Felisa, con la que ya vivía en casa de Mosén Benito en Borrés. El tío Víctor, al volver a Francia, se encontró que unos buenos amigos serguían guardándole la casa en la que vivía, en la Corrèze. Su mujer había muerto entretanto, mientras estaba él en la cárcel.

(¡Qué vidas tan duras, y que historias más tristes! —exclama Susana; que estábamos todos hablando de los años 40, en el hospital 9 de octubre, en Valencia. Era el 8 de junio de 2010).

Mi padre recuerda las divisiones que dejó la guerra en el pueblo, el resentimiento, el terror y el silencio de después de la guerra. Pero en la generación de los que eran niños cuando la guerra, la cosa ya fue distinta. Se hacían amistades los de "un bando" y los del "otro", y con el tiempo hubo matrimonios, a menudo mal vistos por las familias del bando vencedor. Supieron ir dejando atrás, como pudieron, los horrores de la guerra, y encontrar puntos de entendimiento—sobre todo con la gente buena y razonable, como los había en todas partes y en todas las familias. "Somos la generación de los platos rotos"—me dice que comentaban a veces.

 

Años perdidos de Severiano Landa

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Jueves, 10 de Junio de 2010 11:34. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Spectrum

miércoles 9 de junio de 2010


 







Spectrum




Mi padre está con ganas de hablar, aprovechando que (aunque medio afónico) se encuentra un poco más fuerte. Quiere escribir más en su blog: sobre los transportes en Aragón, que no se entera de que pierde el tren, sobre el carácter aragonés, que por falta de unión, envidietas y dejadez se deja perder sus mejores cerebros y sus mejores ideas; sobre la educación, que hay que transformarla radicalmente... Se acuerda de hablar con la secretaria de la escuela de peritos de Huesca, alarmado cuando mi hermano no conseguía aprobar una asignatura. Le dijo ésta que cada año sólo aprobaban cuatro, de una lista enorme, y que salían dando alaridos por los pasillos. Mi padre le dijo que una fábrica de cualquier tipo de productos (tornillos pongamos) que sólo consiguiese fabricar cuatro al año merecía ser cerrada. Se pasó mi hermano a la informática, aunque entonces no había carrera de informática. Pero mi padre le había visto futuro pronto: fue de los primeros que se apuntaron a un cursillo de ordenador en la comarca. Allá por el año 1982... Salió en el periódico la noticia y se apuntó mi padre.. La Universidad de Zaragoza, con un tal Pétriz entre los profesores, organizó un cursillo para el profesorado. De Pétriz guarda muy buen recuerdo mi padre como profesor. Por entonces se enseñaba programación, por ejemplo para resolver ecuaciones de segundo grado. El cursillo fue en Jaca, donde la universidad de verano. Compramos un ZX Spectrum, que grababa los programas en una cinta de cassette, y se veía en la pantalla de la tele: muy pronto se utilizó para jugar al videotenis, claro. Pero pronto hubo usos más inteligente Y hasta yo hice algún amago de escribir un programa, para traducir una frase me acuerdo, del español al inglés. Aunque por entonces escribir escribía yo mis trabajos a máquina. Pronto pasé, en secuencia rápida, de la Olivetti a una eléctrica que me dejó MJ (el año 84). Después de ver un programa de tratamiento de textos primitivo que me enseñó Miguel Santolaria en un IBM de aquellos de pantalla negra y letras verdes, decidí que estaba la cosa verde, y me compré una máquina de escribir con memoria y pantalla, una Brother. Eso el año 85. Y con eso empecé la tesis; al año siguiente ya cayó el primer Macintosh, sin disco duro, claro; mi tesis ocupaba una torrecilla de disquetes y para escribir cada frase y cortar y pegar me pedía uno tras otro; una operación infernal de mete disco saca disco. Luego me compré una unidad de disco externa que por lo menos me evitaba tener que meter el sistema a cada momento. Rápido rápido llegó el primer modelo con disco duro. Y con eso fui tirando, hasta los 90, cuando tuve un Classic, un LC 475 creo que se llamaba, un PowerMac, un Powerbook, un iMac, otro iMac... que aún tengo; en la Universidad no me lo cambian así como así. Y en casa una sucesión de portátiles y de Macs de esos ya con monitor "moderno" ultraplano. Hoy reaparecen por mi blog como una galería de antepasados fantasmales... Me pregunto si aún sigue el Spectrum por algún lugar del garaje, donde todo lo viejo está almacenado.







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Miércoles, 09 de Junio de 2010 15:30. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Night Train—y la película de tu vida

sábado 8 de mayo de 2010

Night Train—y la película de tu vida

El volcán Eyjafjallajokull, en un nuevo arrebato de expiración, obliga a cerrar el aeropuerto de Santiago de Compostela. Pero da igual, yo vuelo bajo, por debajo de tierra gran parte del tiempo, para ir hasta allí y para volver. The earth compels, y si hay tren prefiero no coger avión. Hace tiempo que no cogía un tren de noche, y no los recordaba tan traqueteantes, ni tan fantasmales los reflejos de uno mismo en el cristal oscurecido. Supongo que vuelvo a pasar largos túneles—pero la noche misma es un largo túnel, y los sueños, cuando los hay, pero me cuesta mucho dormirme, y además hay un punto en el que se confunde el tren de tus pensamientos en la oscuridad con un sueño. Me acordaba del Innombrable, y las vidas que se contaba a sí mismo, no se sabe si reales o ficticias, metido en el arcón de algún cráneo. Los viajes te descolocan, te cambian el tren habitual de tus ideas (que es cierto que suelen ir tan encarriladas como nuestros movimientos habituales), y te encuentras en tu compartimento con extraños compañeros de viaje y de cama. No me refiero a exóticas pasajeras ni a espías alemanas, no... Aunque sí aparecen muchas figuras femeninas en el desfile éste de sombras, un poco como le pasa a Enrique Tercero—"Mañana, en el tren de noche, pensarás en mí...". Casi alegorías, deidades familiares, o Sombras, como aquéllas de El Caballero de Olmedo. Difuntos vivos, o difuntos difuntos, pero muy presentes. Aunque algunas Sombras también eran gente real desaparecida en vida hace tiempo, como esa morenaza con una melena negra impresionante que era compañera de clase, en el ochenta y dos... cómo se llamaba, ni me acuerdo, (¿Elvira?) y no me había pasado por la cabeza en veintimuchos años creo. Visitations. Y vuelven las caras de estos últimos días, y del pasado remoto, como si la noche (y no me dormía, no) fuese un contenedor inagotable y a la vez repetitivo, todo salía y todo se mezclaba, oyendo la radio de la cabeza, o esas emisiones que nos enviamos a nosotros mismos desde alguna parte más oscura de la mente, parecía que ya veías la vida desde otra perspectiva, como algo que ya ha pasado y que se repite en un submundo infernal, pasando lista, repasando, rememorando... No era desagradable, aunque a veces pasas por todas las emociones, y las paradas del tren nocturno, los andenes vacíos de las estaciones, iluminados por fluorescentes o por bombillas amarillentas....y luego el traqueteo otra vez, todo alimentaba la sensación de que ibas a alguna parte y a la vez a ninguna parte, como si fuese el viaje una muestra, échantillon es la palabra que me viene a la cabeza, de alguna post-existencia que desde luego no existirá, esos Hades clásicos sólo los experimentaremos en vida, pero una vida un poco al margen, no sé si me explico. Total, que hasta me oigo decir (otra frase inspirada por Radio Cabeza), "Mi vida ya ha terminado, ya veo lo que da de sí". (Y aún iremos bien si estaba en lo cierto, y no me llevo alguna mala sorpresa en el futuro que me quede).
night train
Y a cuenta de esto, otra cosa que me venía a la cabeza es, aparte de la película o vídeo casero que es la vida de uno, un comentario sobre este fenómeno que hizo Sánchez Vidal en su conferencia sobre la utilidad de las ficciones (la tarde avanzaba, y la luz que iluminaba al conferenciante ya se iba apagando, we cannot catch the minute). Era un chiste, una de las varias ocurrencias con que amenizó su charla sobre para qué nos sirven las ficciones. Están dos tipos en una tasca, y uno le dice al otro: "Sabes que dicen que justo antes de morirte, ves tu vida pasar como una película por delante de ti". Y el otro, fastidiado, "Ostras, como si no fuese bastante malo morirse, encima... ¡¡te tienes que morir viendo cine español!!"

Casualmente, o no, en alguna sección humorística leía ayer, "Antes de morir, es cierto que ves tu vida pasar ante tus ojos. Este fenómeno se llama vivir". Claro, que pasa la vida a cámara lenta... Pero hay también escenas recopilatorias, o anticipos retroprospectivos del trailer final—por ejemplo en el tren de noche, when all is told.




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Miércoles, 12 de Mayo de 2010 11:10. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Años perdidos de Severiano Landa

martes 4 de mayo de 2010

Años perdidos de Severiano Landa

De unos documentos del archivo de la guerra civil de Salamanca, que amablemente me da a conocer Manuel Ballarín, se obtienen más datos sobre las actividades de mi abuelo Severiano Landa durante la guerra civil. Cuando éramos niños algo nos contó él, pero falla la memoria... sólo recuerdo que tuvo que escapar de su pueblo, Sigüés, perseguido por los requetés que lo hubieran pasado por las armas sin pensárselo dos veces, por rojo convicto y confeso (había sido concejal comunista y a partir del 18 de julio, con otros milicianos, había intentado impedir que se extendiese el alzamiento militar... pero sin fusilar a nadie, oigan). Algunos datos de sus actividades durante los últimos días de la República en Sigües pueden colegirse del expediente franquista de la Causa General relativo a él (ver Causa General vs. el abuelo). El abuelo Severiano acabaría sus días en Francia, pero no inmediatamente: lo que hizo de momento fue volver a cruzar los Pirineos e integrarse en el ejército republicano.oficiales43

Manuel Ballarín ha localizado el acta de constitución de una agrupación comunista (un "radio" o agrupación de células) del batallón Alto Aragón. Este batallón se integró en la 43ª División, mandada por "El Esquinazau". Y fue destinado a la zona de Biescas, precisamente... La misma que aquí se ve desde otra perspectiva, desde el otro bando de los combatientes, en un capítulo de la novela Un millón de muertos de Gironella. A saber lo que viviría el abuelo esos años. En Biescas, ese verano del 36, acababan de matar a mi otro abuelo, Ángel García, los falangistas. Y no en combate, precisamente, sino en un asesinato cobarde, en el más puro estilo de esos matarifes iluminados. La guerra iba a pegar duro en Biescas, que fue tomada por los rebeldes, co nquistada por los rojos en una de sus escasas ofensivas con éxito, y retomada por los nacionales otra vez al final de la guerra. Quedó el pueblo lleno de escombros donde antes había casas.


Me dice Manuel Ballarín:

"a tu abuelo lo eligieron adjunto de agitación y propaganda de la 1ª compañía. Para que contextualices un poco, para veas el tipo de gente que rodeó a tu abuelo en esa reunión constitutiva:
-Juan Lacasa, herrero de Biescas, fue comandante de la 130 Brigada.
-Emiliano Lalana, de Jaca, acabó en la cárcel de Huesca.
-Ángel Casajús, maestro de Canfranc, fue capitán de una unidad de guerrilleros de la 130BM. Se exilió.
-Francisco Cavero, taxista de Biescas, había participado en la sublevación de Jaca. Creo que pudo exiliarse.
-Miguel Malle, jaqués, participó en la sublevación de Jaca. Capitán de la 130BM, fue máximo dirigente militar del campo de Mauthausen.
-Nicanor Felipe había sido teniente de Asalto (Caballería) en Barcelona, antes de la guerra. Ascendido a capitán, mandó la 143BM y, después, la 44 División.
-Matías Cuello Serrato, de Rodellar, maestro, ya era del Socorro Rojo Internacional y de las Juventudes Comunistas de Zaragoza en 1932. Capitán de la 130BM, medalla de Sufrimientos por la Patria, murió en el campo de Güsen en 1941.
-Tomás Maza: probablemente, campesino de Robres.
-Pedro Oyaga Iriarte: por el primer apellido, probablemente era de Sigüés.
-Rafel Lozano de Haro: periodista, responsable del órgano regional del PC, Vanguardia, fue del comité regional del partido"


Según Manuel Ballarín, no sería extraño que el abuelo Severiano "hubiese alcanzado algún grado de responsabilidad en el Ejército (comisario, suboficial u oficial...)". Y es posible que acabase cruzando la frontera francesa, esta vez definitivamente, con el fin de la Bolsa de Bielsa. Aún le esperaba, en Francia, la Segunda Guerra Mundial, con más combates, de los que poco sabemos, en la Resistencia.

Recuerda mi madre que en los años 60, cuando volvió a Biescas de visita el abuelo Severiano, fue a saludar a un viejo compañero suyo de armas del pueblo. Pero se llevó algo de chasco, porque los viejos tiempos habían quedado atrás, y su compañero, como otros muchos, prefería acordarse lo menos posible de aquellos años.

 

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PS: Un audio de Radio Nacional sobre Españoles en la Resistencia francesa.


Bajo dos tricolores 

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Domingo, 09 de Mayo de 2010 09:43. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Causa General vs. el abuelo

miércoles 28 de abril de 2010

Causa General vs. el abuelo


En el buscador del Portal de Archivos Españoles (PARES) se puede acceder con una sencilla búsqueda a los archivos digitalizados de la Causa General franquista, relativos a la localidad que se desee.

Introducir el nombre de la localidad en "búsqueda" y restringir si se desea la fecha, por ej. a partir de "1936". Los enlaces indicados como "Fiscalía del Tribunal Supremo" contienen los documentos disponibles (pinchar en el icono de la cámara a la derecha, para ver las imágenes).

Me lo comunica un investigador sobre la guerra civil, Manuel Ballarín Aured, que buscaba información sobre mi abuelo Severiano, uno de los izquierdistas encausados en el municipio de Sigüés—y que salvó la vida huyendo a Francia al principio de la guerra, perseguido por furibundas gentes de orden, de esas que pacificaban el país a base de fusilamientos masivos. En Sigüés no murió nadie con los rojos, pero poco hubiera vivido mi abuelo de haberse quedado allí.

También he buscado por los archivos de Biescas, algo más abultados que los de Sigüés. Pero hay poca cosa, menos de lo que se podría esperar uno. Aquí hay un espécimen del expediente relativo a mi abuelo (el resumen general, más o menos):

causa general 12


causa general 13



Intentaremos obtener más datos sobre las andanzas guerreras del Abuelo... Según Manuel Ballarín, "su nombre aparece en la constitución del radio comunista (agrupación de células) del Batallón Alto Aragón en diciembre de 1936, en el Pirineo aragonés." Parece ser que anduvo por la zona de Biescas, seguramente con la 43ª División, y quizá acabó, como otros de este batallón, en la Bolsa de Bielsa. Salió de la guerra de España para aterrizar en Francia en la Segunda Guerra Mundial, donde fue miembro de una célula comunista de la Resistencia, combatiendo esta vez contra los invasores nazis.

Lo que sí sé es que acabó harto de guerras y de quienes las organizan. A España sólo volvió de vacaciones (las únicas que tuvo en su vida, probablemente). Eso sí, militante del PCF fue toda la vida. Defectillos los tiene todo el mundo.


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Viernes, 30 de Abril de 2010 19:41. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


HipnoRana, la Mofadora

martes 27 de abril de 2010

HipnoRana la Mofadora

Ya llevamos bastantes años de Gormitis, y no es la primera vez que irrumpe HipnoRana la Mofadora en nuestras vidas. Oscar me llama la atención sobre sus capacidades, y me pregunta que qué es ironía...

hipno-rana



Desde luego los creadores de estas series de Pokemones y Digimones y Gormitis y similares han dado con una veta en la imaginación infantil que esperaba ser explotada, y ha resultado un auténtico filón. Como los dinosaurios—que en tiempos teníamos que apañárnoslas sin videojuegos ni figuritas de plástico ni Parque Jurásico, dibujándolos como podíamos o admirando un solitario diplodocus en alguna enciclopedia. O en King Kong. Y en cuanto a monstruos y mutantes... aún me acuerdo yo de los gigantones grotescos, animales mezclados y superhéroes absurdos que me sacaba del magín siendo crío, y buenas historias que me contaba a mí mismo, y que me inventaba para mis hermanos y amigos, y hasta los dibujaba cuando se terciaba, como Oscar ahora, que sus dibujos tienen lo suyo. Hipno-Rana in person nunca me llegó a brotar del inconsciente, pero seguro que hubiera sido bienvenida. Sin ironía lo digo.



Un problema, o dos

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Viernes, 30 de Abril de 2010 15:25. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Años góticos


viernes 8 de enero de 2010

Años góticos


fsecret

Apenas puedo leerlo ya ni yo mismo, pero lo cierto es que hace veinte o veinticinco años tenía la costumbre de tomar mis notas y apuntes y hacer mis manuscritos en general en letra gótica. Menos cuando había que escribirle a alguien, claro—hasta allí no llegaba mi dedicación a lo gótico, y uno mantenía sus mínimos de racionalidad.

Hoy me ha aparecido por allí un cuaderno de esa época, donde apuntaba cosas sobre la marcha. No es que no tuviese un Macintosh por entonces, que ya lo tenía, pero como portátil lo único que tenía era un Mackintosh... y el cuaderno éste, que compré en Providence, Rhode Island.

gotica

También me pintaba las uñas de negro. Lo malo es que eran los años ochenta, y no se llevaba tanto el tema.

Entre la cursiva gótica, y la rusa—que por entonces también me dedicaba a estudiar ruso—me armaba supongo unos bollos considerables, aunque hacía lo que podía. Luego todas las fui dejando, las cursivas y manuscritas—incluida la cursiva latina. Ahora los bolis se me secan, y también los botes de laca de uñas.

A Paul, ahora me viene a la cabeza, le regalé una guitarra—mi tercera guitarra, de la que ya no me acordaba. Y Adeline, qué habrá sido de ella.

Iuvenes dum eramus

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Lunes, 11 de Enero de 2010 20:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Beckett después de tantos años

jueves 10 de diciembre de 2009

Beckett después de tantos años

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Beckett después de tantos años

En Academia, me dice una profesora del Punjab que, qué coincidencia, también ella ha escrito un libro sobre Beckett:

Yeah, isn't that a coincidence, Samuel Beckett in one shot, in Chandigarh and Zaragoza, Spain! Well, it's years since I wrote anything about Beckett, and then it was only in Spanish, sorry about that. I wrote mainly about the novels (Molloy, Malone Dies, The Unnamable, fascinating stuff), but also more generally about reflexive and metafictional structures in Beckett's writing. Another coincidence: those years, it must have been more than twenty years ago, I met a woman who had written a thesis on Beckett... and eventually we would end up getting married and having children, not that Beckett's a model for that! At the time I took a structuralist-formalist-aesthetic approach to Beckett's work, and of course it's rewarding, being he's so original in that respect. But later I became more interested in the autobiographical/cultural/contextual approach. From that point of view, an obvious context for Godot would be of course the Second World War, the French occupation, collaboration, its atmosphere of existential futility, etc. Beckett deals with the personal, the historical and the metaphysical in one move, and he can be read in so many ways. I wonder which is your approach from an Indian perspective. Please send me the reference of your book, and I will include it in an online bibliography I keep compiling. And keep on enjoying Beckett, but don't keep him "company" at his low level of optimism! (He doesn't care for children, that's one of his limits). Cheers, Navdeep!

Pronto hará veinte años de la muerte de Beckett, por cierto, pero era una muerte vivida por anticipado, en plan "no sé cuándo morí". Sin sorpresas póstumas previstas.

Sobre la doctora Penas, sí—oí hablar de ella por vez primera a cuenta de unas jornadas sobre Beckett, en otro aniversario. Yo estaba haciendo la mili pero me las arreglé para asistir. De ella me chocó el nombre, sobre todo habida cuenta del contexto. Se la esperó allí, pero, como Godot, no acudió a la cita ni en el primer ni en el segundo acto... por asunto familiar grave.


Ephemera et aeterna

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Lunes, 14 de Diciembre de 2009 13:03. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Qué hacías tú el 11-S


viernes 11 de septiembre de 2009

Qué hacías tú el 11-S


¿Qué hacías tú el 11-S ése? ¿Y el 5-4-2003? Siempre me han hecho mucha gracia, o me han dado mucho miedo, los novelistas rusos como Tolstoi que recordaban su infancia hasta los más mínimos detalles, o los niños prodigio como Oliver Sacks, que te sabe contar en El tío Tungsteno el tipo de cosas que todo el mundo debería haber olvidado de cuando tenía diez años. Debe ser un tipo de defecto cerebral, tipo Funes. Pero en cambio mucha gente se acuerda de lo que estaba haciendo un día colectivamente memorable, como el 23-F, o el 11-S, o el 11-M, o algún otro. Esto demuestra que la memoria tiene una dimensión social y colectiva—había un libro interesante de David Pillemer sobre el tema, Momentous Events, Vivid Memories. Supongo que un acontecimiento memorable ya afecta a la memoria de entrada de otra manera, y conforme se va volviendo más memorable en días sucesivos, se asientan los recuerdos y se fijan de un modo especial, no sólo los "colectivos", sino los recuerdos personales que iban asociados a los colectivos. El famoso 11-S yo estaba, atípico total en mí, echándome una siesta. Me despierta Beatriz—"Oye, ven a mirar la tele, que está pasando una cosa muy rara".... Y como casi todo el mundo, ví entonces el segundo avión en directo. Tengo que comprarme y leerme, por cierto, The Second Plane. También tuve un efecto de irrealidad o dejavu cuando no sabía distinguir si me estaban repitiendo por la tele lo ya sucedido, o estaba sucediendo otra vez: un fenómeno supongo que muy extendido. Y también recuerdo pensar, al ver la primera torre hundirse, cómo la segunda aguantaría, y qué extraño sería ver a partir de entonces una torre donde antes había dos. Y donde yo había estado, un buen día de 1988, mirando en la cima las pintadas de los escaladores que subían, más despacio que yo, por fuera de la torre, antes de ser arrestados.

Narratología del 23-F

 

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Domingo, 13 de Septiembre de 2009 23:37. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Michael Jackson, RIP

Se ha muerto Michael Jackson, al parecer de sobredosis de drogas y mala medicación. Qué poquita cosa somos todos, hasta el rey del pop; o quizá especialmente el rey del pop (esto suena en inglés como a refresco de burbujas, bubbles... ). Pesaba menos de la mitad que yo, se lo han llevado en una bolsita blanca a un coche blanco, él que quería ser blanco, o que se convirtió en blanco a su pesar, por una especie de enfermedad, según versiones. A mí nunca me ha gustado Michael Jackson, su música digo; nunca me he gastado un duro en ella, pobre, hizo su fortuna y su neverland sin mi apoyo financiero, y ahora de nada le serviría, no sé si perdió su dinero, o su rancho, o los derechos de las canciones de los Beatles que dicen que compró. jacksonTenía cincuenta años, ahora no será ni siquiera forever young, se podía haber quedado en su depósito de aislamiento para no envejecer, pobre, para lo que le sirvió, tanto cálculo y tanta cirugía, y tanto blanqueamiento, para convertirse de un negrito simpático en una especie de efebo misterioso y de ahí en una especie de fantoche monstruoso, los niños buscaban su imagen en Internet para ver lo feo que era, es triste todo esto, muy triste. Yo lo ví por primera vez a Michael Jackson en dibujos animados, había una serie de los Jackson Five cuando yo era crío, pero alguien ya nos decía, o llegó a nosotros la noticia de que existían de verdad, además de ser dibujos. En mi primer viaje a América, en un intercambio escolar que organizó mi padre con la base americana, me tocó ir a casa de un niño que tenía un padre con muchos rifles, y un dormitorio sin sábanas que me pareció extrañamente moderno y desorganizado. El chaval hablaba con su novieta por la ventana por la noche, y su ídolo era Michael Jackson, lo recuerdo que me enseñó un LP suyo en solitario, me extrañó que un niño sacase LPs en solitario, esto era hacia 1972, y sobre todo me extrañó su nueva autonomía, la del pequeño Jackson, sin sus hermanos, aunque ya en los dibujos animados se notaba que era el favorito de la fortuna... Luego de repente se hizo famoso, demasiado famoso, mientras yo seguía sin hacerle caso—que si Thriller, que si aparece en versión su hermana, que si Bad... bueno, ya en los ochenta transigí a un gesto irónico y me hice tristemente famoso en mi familia por llevar una camiseta rosa con la cara de Michael Jackson. Pero pronto ya no se parecía a mi camiseta, el original bajaba en helicóptero a sus conciertos, se volvía blanco, cantaba con chillidos, toses y susurros. Cuando me fui a América de verdad, a finales de los ochenta, sonaba mucho Michael Jackson, hacía complejas giras, y bailes con súbitos torzones, convulsiones y medias vueltas; era la época del efebo ambiguo, el smooth criminal; me hacía sentirme pesado y abotargado, cuando andaba hacia atrás flotando, yo que estaba encerrado con un Mac primitivo y cientos de libros, haciendo mi tesis... Tenía amores extraños Michael Jackson: con Liz Taylor; con la viuda o con la hija de Elvis, no me acuerdo; con un niño que lo admiraba—se hacía el Peter Pan, pero se iba afeando, arrugando con pliegues blancos extraños por la comisura de los labios, y la nariz se le puso as sharp as a pen... Luego recuerdo los juicios eternos a lo O.J. Simpson, los niños asesorados por abogados que lo demandaban, o esa escena en que Jackson sujetaba un bebé (su hijo supongo) que parecía engendrado por alquiler, asomado a la ventana de un hotel; era raro todo, estaba extraño por dentro también, supongo. Y ahora iba a volver a girar, a girar en sus giras, pero ya no podrá, el entrenamiento era demasiado fuerte, y la tensión, y la ansiedad y la medicación; ha muerto en huída hacia adelante. Deja un sentimiento todo de vanidad, pero no de vanidad de la de sacar pecho, sino de la otra (la de Johnson, la vanity of human wishes) —la vanidad de los esfuerzos y de los proyectos; pues proyectos había, financieros y de baile.






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Viernes, 26 de Junio de 2009 22:15. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Iuvenes dum eramus

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Estos días nos reunimos todos en Biescas, volviendo a casa por navidad. Viene Berta de Holanda, y me devuelve una carpeta que le ha aparecido, que se la debí pasar yo hace unos dieciocho o veinte años. Está llena de partituras viejas, que yo tocaba, o intentaba tocar, en tiempos, y que le pasé cuando amenazó ella con la guitarra clásica. A estas alturas no las tocamos ya ni ella ni yo, claro. Me ha traído recuerdos el contenido, algunas músicas que me han rondado por la cabeza siempre y otras en las que no pensaba desde hace años. Pero aún más el continente, la carpeta misma en que iban, fechada en 1981… el continente sumergido del pasado, vamos.

Contenido. Entre otras, las partituras de:

- La suite en re menor de Robert de Visée (1682), en versión para guitarra. Con su preludio, su Allemande, Courante, Sarabande, Gavotte, minuetos y Bourrée.Y su jiga.

- Otra zarabanda, la de la II Sonata para violín de Bach. Yo todo esto en guitarra, claro.

- Y más minuetos y gavotas… y Choros, de Villa-Lobos, que se lo oía yo a mi amigo Ernesto en guitarra, y nunca llegué a tocarlo como él.

- Recuerdos de la Alhambra, que sí que tocaba, sí…y otra más de Tárrega, Capricho Árabe, con la que no podía, no.

- Y un "Passacalle de la Cavallería de Nápoles", y una sonata de Vivaldi que tocábamos entre guitarras y flautas con Ernesto y Mariajo.

- Las canciones de La Tempestad de Shakespeare: "Full Fathom Five" de la que ahora me acuerdo, y "Where the Bee Sucks"…  Y otras, "Schiarazula Marazula", "Tower Hill"…

- Canciones que aún he tocado hace poco, como "Let the Sun Shine In", y "Aquarius". Age of Aquarius indeed.

 

Continente. Se trata de una carpeta amarillenta, con inscripciones, graffitti tipo puerta del baño, notas ilegibles y dibujos, pegatinas,… Contiene este continente, entre otras cosas:

- Mi dirección de Biescas entonces, calle Ramón y Cajal, 4 (poco suponía yo que luego acabaría viviendo en la casa de Ramón y Cajal, brother, en Zaragoza). También mi dirección en Zaragoza, el C.M.U. Cerbuna, donde pasé toda la carrera. Y la fecha, como digo, de 1981.

- Una pegatina de la petrolera ESSO. Pues eso.

- Una pegatina de paso de ecuador de Tercero de Filología. Esta pegatina la dibujó Miguel Gutiérrez Molinero (según me aclara tras leer esta nota), y figuran ante las escaleras de nuestra Facultad personajes alegóricos de cada una de las filologías. Hamlet musita "To pass the exams or not to pass’em, that is the question!" Voltaire, o Harpagon, entierra un cofre a la vez que comenta "Que ferai-je pour que n’on me vole pas mes chulettes?" Un filósofo clásico sentencia "Gaudeamus igitur, cateati dum non sumus", y Don Quijote dice a Sancho, "Con la universidad hemos topado, Sancho".  No recuerdo si hubo viaje: yo desde luego no fui.

- Hay notas útiles, garabateos: "Miércoles dictado". "10 de febrero, examen francés"; "2 y 8 de junio, examen francés aula 1". "Has been – for the day - ¿acción acabada?"

- Hay muchos dibujos de caras grotescas vistas de perfil, que infestaban mis apuntes.

- "Cryoglobulins". "Zdrasstvuytie" – etc. Words, words, words. Por entonces estudiaba ruso, y también traduje artículos de medicina.

- Otra pegatina, fragmentaria: SOY (QUI)MICO—parentheses added.

- Rotulaciones expresivas: Kill, kill, kill, kill, kill….

- Hay un texto que creo recordar viene de la Utopia  de Tomás Moro:

In the meanwhile, though it must be confessed that he is a very learned man, and a person who has obtained a great knowledge of the world, I cannot perfectly agree to everything he has related; however, there are many things in the Commonwealth of [caetera desunt] hope, to see.

- Una palabra que tiene que venir de Gargantúa y Pantagruel. Recuerdo que hice por entonces un trabajo de curso comparando la Utopía de Moro y la Abadía de Thélème de Rabelais. La palabra en cuestión es "Morrambouzevesengouzegangatasacbacquevezinnemafressé" —o algo parecido.

- Una cita de Hamlet, "The native hue of resolution is sicklied o’er by the pale cast of thought"…

… y otra de Antony and Cleopatra, dos lecturas shakespearianas de ese año:

Eternity was in our lips and eyes
Bliss in our brows bent; none of our parts so poor
But was a race of heaven.


- Está la dirección de Sylvie en "Le Cayrel", de St Caprais de Lern, Puymirol; y también la de Patricia cuando vivía en Pont de la Couronne, Boé, y en Agen.

- Hay un gráfico con un corte transversal de los órganos fonadores.

- Está una variante de mi nombre en letra femenina: "J. Angel Gárci-Landa"

- También en mano femenina, caras de chicas hippies. Creo que las dibujó Fabiola, con quien yo tanto salía aquel año.

- Aunque a Fabiola le gustaba más un colega no muy popular, Sebastián, que yo creo debía ser homosexual o al menos metrosexual avant la lettre. O quizá sólo petimetre. En todo caso, en mano femenina también (¿?) está esta rima:

Fabiola se fascina fácilmente
Fabiola fácilmente se violenta
¿Qué hace la Fabiola que es tan lenta?
Ell’ama Sebastián contra la gente.


- Hay referencias de libros que leer, de semántica y traductología, libros de Newmark o de Nida, como Approaches to the Theory of Translation, Componential Analysis of Meaning, Exploring Semantic Structures, Language Structure and Translation…

- Está mi dibujo del Naranjito, mascota del Mundial ’82. Y más caras de perfil, algunas articulando fonemas.

- Está la dirección de un tal Dr. Gene Hammett, del Allegheny College de Pennsylvania—una expedición americana que no llegué a realizar. Al lado el teléfono de Cristina Sanjuán, que creo que sí estuvo allí.

- Hay paradojas y cuestiones lógicas, que vienen creo de Bertrand Russell: "No existe el conjunto de todos los conjuntos menos el conjunto de conjuntos" – o "No existe el conjunto de todos los conjuntos que no son elementos de sí mismos". También algo más chomskiano: "The pen the author the editor liked used fell".

- "Fe de erratas. Clave de libros. Indice. Primera página" (—¿de qué?).

- Figura una definición de diccionario, del término "Pica y huye"—"f. Venez. Insecto himenóptero, como hormiga pequeña, maligna, de picadura dolorosa que produce fiebre. Después de picar, huye".

- Y columnas misteriosas de palabras: "llama dama cama trama ama mama drama" o "labras obras cabras"…

- Una casa con bigotes y chimenea perpendicular al tejado, también de Fabiola creo.

- Una referencia a un compañero que no he vuelto a ver, Gutiérrez Molinero: "Gutteridge Miller woz here" (PS, 2010: como digo, Miguel Gutiérrez lee esta nota y me manda un saludo desde el pasado y desde Avilés, donde ha ido a recalar. Experiencias de la Web: Google, el gran guglificador, juntador de espacios y tiempos, qué cosas tiene).

- Otra frase: "Il a un sentiment vif et inné de la différence des positions sociales" (¿Quién? Muchos. Bueno, "inné"… mucho decir.).

- Una A ácrata rodeada de un círculo.

- Otra palabra más: "Française".

- Un fragmento de un poema de Ronsard. Recuerdo que era la descripción de una idílica excursión al campo de un grupo de jóvenes damas y caballeros, en el siglo dieciséis:

Jamais l’homme avant qu’il meure
ne demeure
bien heureux parfaitement.
Toujours avec la liesse
la tristesse
se mêle secrètement.


 

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Viernes, 02 de Enero de 2009 14:05. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Carrera

Sábado 19 de julio de 2008

Sigo leyendo Ghosts of Spain de Giles Tremlett, y este trozo me ha hecho acordarme otra vez del tío Víctor—mi tío abuelo Víctor Carrera, tío de mi madre y de otro tío Víctor que tenía, Víctor Landa. Habla de los maquis, de la amnesia nacional, y de la resistencia antifranquista.

"Tenía yo curiosidad. Aquí había, a fin de cuentas, un grupo de resistentes que habían combatido contra un régimen dictatorial de derechas dirigido por un aliado de Hitler y de Mussolini. De niño en la Gran Bretaña de los años 60 y 70, había crecido fascinado por historias de hombres y mujeres así. En cómics, revistillas, películas y novelas baratas, la Resistencia de Francia, Italia, Yugoslavia y Grecia figuraban a menudo como los aliados clave de algún héroe británico terriblemente heroico y ligeramente sentimental. Aun hoy, estos leales partisanos hacen alguna aparición ocasional en las novelas británicas—como la Charlotte Gray de Sebastian Faulks.

En la mayoría de los países, los miembros de la Resistencia son héroes nacionales. Tienen medallas, monumentos y museos. Pero en la mente de los españoles los maquis están en general olvidados. Un puñado de ex-combatientes, historiadores locales, y gente de la extrema izquierda ha impedido que desaparezca su recuerdo. Pero no tenían sitio en el panteón de héroes de la nación. Ni siquiera los socialistas que lucían su antifranquismo como seña de identidad en los años 60 y 70, y que habían pasado a dirigir la España democrática en los 80, se habían molestado en interesarse por este grupo de hombres y mujeres ancianos y derrotados. Irónicamente, algunos de ellos, exiliados de la España de Franco, podían considerarse héroes en Francia, al haber luchado con la Resistencia de allí durante la Segunda Guerra Mundial. Los tanques que hicieron entrar a la Francia Libre a París en 1944 llevaban los nombres de ciudades y pueblos españoles como Zaragoza, Guadalajara y Belchite, e iban conducidos por españoles." (Ghosts of Spain 56-57)

El tío Víctor debió nacer hacia 1900, y a los siete años lo mandaron de pastorcico. Por la escuela poco pasó: no aprendió a leer y escribir hasta mucho más tarde, en la cárcel de Franco, haciendo tiempo entre que lo fusilasen o lo soltasen. Cuando se fue a trabajar fuera del pueblo, no sabía ni cómo se llamaba, me dijo: le preguntaban y decía: "Vítor"—"¿Víctor qué?" —"Pues no sé... ¡Vítor!". Tuvieron que escribir al pueblo para informarle de su apellido... Y me decía, de viejo, "¡Qué vergüenza, que no supiese yo ni cómo me llamaba! ¡Cómo estaba el país, para que hubiese tanta miseria y yo fuese tan ignorante! Eso es lo que queríamos cambiar los comunistas."

Se fue a Francia a los diecisiete años para no hacer la mili, y buscando mejores condiciones de trabajo, supongo. Aunque de hacer milis no se libró en su vida, y trabajar trabajó siempre como un mulo el pobre. El caso es que en Francia acabó pasando la mayor parte de su vida.

Es divertida la anécdota de la maleta. Resulta que estaba trabajando en el sur de Francia, y de repente le dijeron a él y a su cuadrilla que les dejaban subirse a un camión para un trabajo muy bueno en el norte. No le dio tiempo ni a recoger sus cosas de la pensión en la que estaba, y en el camión que se fue. Total, que estuvo años trabajando en el norte. Y pasaron años, y se casó, y los alemanes invadieron Francia, y estuvo en la Resistencia luchando contra los nazis, y pasó con los maquis a España, y estuvo encarcelado durante años, y murió su mujer, y cuando lo soltaron volvió a Francia, y pasó por el mismo pueblo donde había estado y la misma pensión... y allí le dijeron "¡Oiga, que aquí le guardamos una maleta!"

Con mi abuelo Severiano trabajó muchos años en una granja que arrendaron junto con mi abuela en el centro de Francia, cerca de Vichy. Antes habían sido leñadores también (mi abuelo navatero en el valle del Roncal), y en los años sesenta y setenta se hallaban en la cumbre de su fortuna, con una motoreta vieja, con tractor a veces, y con conejos, cerdos, patos, vacas, perros (Sultán y Rita, y luego Kiki 1 y Kiki 2). Y pintadas, y pavos, y gallinas y huertos de patatas y judías y tomates, y peras que metían en botella mientras aún estaban en la rama del árbol. Y había una cuadra y un pajar y cobertizos fascinantes llenos de herramientas y trastos, y desván y bodega que según Bachelard debe tener toda casa Arquetípica. Y un columpio enorme en un árbol enorme. Tenían dos curiosos dialectos chapurriados, de español salpicado de francés y viceversa—y así los pavos eran dindas, los patos canas, el cartero era el factor, y el balde de fregar era la lesivosa. Allí, a Petits Nauds y luego a Les Gouets, pueblos perdidos del Allier, fuimos varios veranos a aprender francés y chapurriao, y a echar de comer a las gallinas. Mi abuela hacía mantequilla en unos moldes con flores en relieve y la vendía los días de mercado. Esa ya no la probamos otra vez, hélàs.

Tanto mi abuelo como mi tío eran miembros del Partido Comunista—del francés, claro, que eran franceses ahora—y L’Humanitéera su órgano de referencia. Los dos tenían una pensioncilla de jubilación de Francia. Alguna vez que vino el tío a España de vacaciones en los años setenta hubo que llevarlo de urgencia a Francia a votar en las elecciones. No a votar a Mitterrand—que para él los socialistas eran peores que la derecha—sino a Marchais, claro.

El último tiempo que pasé continuado con el tío Víctor fue mientras hice la mili en Huesca en 1985-86. Tras la muerte de mi abuelo volvieron mi abuela y el tío y alquilaron un piso donde yo estuve de "pernocta" como decían en el cuartel. Después de tantos años de hortelano en Francia, ahora tenía una buena colección de macetas en la terraza, y su mayor entretenimiento era cuidarlas. Eso, y despotricar del Capital y de los socialistas—que eran lo único que lo ponía de mal temple, porque persona más amable y bienhumorada no se ha visto nunca. Aún lo oigo canturrear por lo bajo mientras regaba las plantas, o en Francia, en Chez Gouet, mientras ataba una carretilla (o una brueta que diría él) cargada de hierba, tirando de la hierba y trenzándola hasta que salía una cuerda... "lailolailo lailo lailooooo... tititiroritititiii"....

No tuvo hijos, y casi parecía más un tión que un tío. A los sobrinos-nietos nos parecía extraño que hubiese estado casado (sobre todo llevando ese bigote propio de Hitler que llevaba en las fotos viejas). Pero aunque los tíos son una especie que deja poca huella en la tierra, sí que nos acordamos bastante del tío Víctor. "¡¡Víiitoooor!!", le llamaba mi abuela en la granja, cuando necesitaba algo.

Bajo dos tricolores


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Lunes, 21 de Julio de 2008 10:03. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Diamonds and Rust

Una canción de Joan Baez—aquí la canta en Renaldo and Clara.

 

Well I'll be damned
Here comes your ghost again
But that's not unusual
It's just that the moon is full
And you happened to call
And here I sit
Hand on the telephone
Hearing a voice I'd known
A couple of light years ago
Heading straight for a fall

As I remember your eyes
Were bluer than robin's eggs
My poetry was lousy you said
Where are you calling from?
A booth in the midwest
Ten years ago
I bought you some cufflinks
You brought me something
We both know what memories can bring
They bring diamonds and rust

Well you burst on the scene
Already a legend
The unwashed phenomenon
The original vagabond
You strayed into my arms
And there you stayed
Temporarily lost at sea
The Madonna was yours for free
Yes the girl on the half-shell
Would keep you unharmed

Now I see you standing
With brown leaves falling around
And snow in your hair
Now you're smiling out the window
Of that crummy hotel
Over Washington Square
Our breath comes out white clouds
Mingles and hangs in the air
Speaking strictly for me
We both could have died then and there

Now you're telling me
You're not nostalgic
Then give me another word for it
You who are so good with words
And at keeping things vague
Because I need some of that vagueness now
It's all come back too clearly
Yes I loved you dearly
And if you're offering me diamonds and rust
I've already paid









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Miércoles, 04 de Junio de 2008 09:24. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Envenenamientos

No sabía yo que mi madre había conocido a su abuela, lo cierto es que ni había pensado en el tema. Pero sí la conoció, sí, hasta estuvo una temporada con los abuelos viviendo durante los años difíciles de la guerra. El otro día nos hablaba mi madre por primera vez de algunas cosas que sucedieron esos años. Las cosas que obligan a hacer las guerras, dejar la tierra de uno, separar familias. Tener los críos danzando de aquí para allá, con quien pudiesen estar. Mi madre, con los abuelos primero, luego se hizo cargo de ella mi tía Felisa y se la llevó a casa del cura de Borrés. Como las dos se llamaban Felisa, a mi madre al final se le quedó de nombre Dolores. Dolorines. Y allí creció, viendo a veces a su madre que trabajaba en Jaca de lavandera, y que andaba los quince kilómetros cuando podía para irla a ver. También en Jaca alguna vez, comiendo en el Asilo Social con su hermano, que se indignaba de la calidad de la comida (¡mira, mamá! ¡Chorizo de burro nos dan!). Pero era gratis, y había que sacar de donde se pudiera... Los dos mayores se pusieron aprendices sin poder estudiar, ya en el primer momento cuando mi abuela se fue a San Sebastián a servir a una casa, el primer puesto que encontró al tener que irse del pueblo. La pequeña se quedó con ella, y acabaría siendo francesa, pues a los pocos años cruzaría la frontera de estrangis con la abuela y el tío Victor, recién salido de la cárcel, cuando escaparon para reunirse en Francia con mi abuelo. Este había tenido que salir por piernas de Sigüés al principio de la guerra, y cruzó la frontera huyendo de una pandilla de Alzados—no recuerdo si requetés o falangistas. Y quedó mi abuela sola con cuatro críos a su cargo, sin poder apenas mantenerse, y en un ambiente hostil, rodeada de enemigos. Intentó seguir en el pueblo, donde tenía sus tierras y su casa, pero resultó imposible. A veces los vecinos la amedrentaban, dando golpes y voces en la puerta, o entraban en casa y buscaban por las habitaciones tirando cosas al suelo. Una vez se pusieron ella y todos los críos malísimos de golpe. Y el médico del pueblo, buena persona, le dijo, "Mire, señora Aurelia, esto es que les han echado algo en el azúcar. Lo mejor es que se vayan a vivir a otro sitio. Aquí no pueden seguir." Y allí se quedó la casa, que fue malvendida años después, las tierras abandonadas y perdidas. Y cada cual por su lado: a San Sebastián, a Jaca, a casa del cura, a Francia...  A salir adelante como buenamente pudieron, a fuerza de esfuerzo y estudio y trabajo de muchos años.

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Lunes, 25 de Febrero de 2008 20:34. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


La Operación Aguilucho

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(Me envía este artículo Miguel Santolaria, que allá por 1970 era maestro mío en Biescas. — ¡Y me acuerdo, por supuesto que me acuerdo!) esqui1

¿Te acuerdas?

Nos dijeron que iba a llegar Mr. Marshall, pero esta vez resultó ser verdad.

El franquismo tuvo cosas malas pero también, a veces, sin saber cómo ni cuando ni porqué, por casualidad, una lotería, llegaban cosas buenas, por ejemplo la Operación Aguilucho.

Hasta donde yo sé nadie en Biescas ni, seguramente, en el Valle de Tena tuvo la idea de popularizar el elitista deporte del esquí y hacer que cientos de chicas y chicos del valle aprendiesen a esquiar sin dejar de ir a la escuela.

No se estilaba entonces lo de abajo a arriba, las cosas llegaban, si llegaban, de arriba a abajo. "Ya dirán los que saben, los que mandan", era la consigna interiorizada plenamente después de treinta y cinco años de paz.

Un día nos dijeron que había que desmontar media escuela y marchar a Panticosa con las alumnas y los alumnos cuyos padres quisieran que aprendiesen a esquiar. Casi nada. Cuántas cosas había que romper para volver a montar. Veamos. Es que las cosas si no se explican no se entienden bien, es difícil captar sus verdaderas dimensiones.

Yo era "propietario definitivo" de un aula de la Escuela Graduada de Biescas. Anteriormente había "tomado posesión" de mi plaza ante el alcalde, "últimos" ecos de la sociedad feudal en pleno siglo XX. Así, tal como suena, propietario definitivo de algo bien tangible en un sitio bien determinado.

Pero, de pronto, cambiaba la ubicación y, además, iba a dar clase durante dos o tres meses a alumnas y alumnos que "eran propiedad", al menos las escuelas lo eran, de otras maestras, en las otras localidades del Valle de Tena.

Angelines, María Antonia y María Dolores quedaban a cargo de los alumnos que permanecieron en Biescas.

Horario diario. Dos horas de clase por la mañana, comida en la cafetería de las pistas, tres horas de clase de esquí y dos horas de clase por la tarde. Más innovaciones inusitadas. Aparte de lo novedoso del horario, yo nunca había comido en una cafetería autoservicio antes.

Mi clase en Biescas incluía una estufa con buena y abundante leña pero que, por inexperiencia y por descuido, nunca tiraba y siempre ahumaba, un martirio. En el albergue de El Pueyo teníamos calefacción central noche y día, un lujo.

Además de dar las clases, en colaboración con el personal del Frente de Juventudes (¿ya era la OJE?), pasábamos a ser responsables de internado durante las 24 horas del día cinco días a la semana (¿ensayo de Escuela Hogar?). Esto supuso haber resuelto previamente nuestras situaciones familiares con el consiguiente sacrificio de nuestros cónyuges. En mi caso, mi mujer se quedó en casa con dos niños bien pequeños, la mayor venía conmigo.

Había que ser valiente o estar muy deseoso de emociones fuertes para afrontar tantas incógnitas de vez. No recuerdo que lo dudásemos. Sobraron voluntarios, el segundo año subió Angelines, creo que durante un mes, y yo me quedé en Biescas.
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Porque había mucha ilusión y formábamos un equipo inmejorable. ¿El secreto?— siempre "un paso por delante" para solucionar las cosas inmediatas, luego se planteaba el problema y se buscaban soluciones. No recuerdo un solo momento de tensión entre los componentes del equipo y soy muy objetivo al escribirlo. Todo fue compartir trabajo, ilusión y alegría.

No quiero nombrar a nadie porque seguro que me olvido de alguien.

El chófer del autobús siempre sonriente, el matrimonio que cuidaba el albergue de El Pueyo de Jaca, ella la cocinera, él el mantenimiento, montaba los fuegos de campamento, una vez nos hizo partir de risa con la comedia del violinista manco, las chicas que servían la comida (a una de ellas la volví a ver con mucha alegría y familiaridad como madre de alumnos años después en otra escuela).* Los monitores y las monitoras de esquí, un poco locos pero responsables, la alegría de la juventud.

No recuerdo alumnos o alumnas malas, problemáticos. Las horas de clase pacíficas, buen ambiente de estudio, no nos saltamos ni una.

Si acaso, lo típico de querer prolongar las risas después de apagar las luces, de ir a enredar a las habitaciones de las chicas. Pero hasta para eso tuvimos suerte. Ángel García nunca tenía sueño al principio de la noche así que a él le tocaba ir a apagar los últimos fuegos y yo me despertaba pronto por la mañana así que era el encargado de hacer sonar el tururú. Ángel Lorés era el encargado de las toses y las pesadillas de media noche. Nos levantábamos media hora antes y a las ocho: "Buenos días, chicos y chicas, arriba, perezosos, nos espera un buen desayuno y la nieve. Hace un día que peta"– y luego la música por todo el albergue, el bullicio, las risas en las duchas, un buen desayuno. Un día me dejé uno de los mejores discos (de vinilo, claro) encima del amplificador, entonces los amplificadores llevaban lámparas que desprendían calor, cuando me di cuenta por la tarde, se había combado, parecía el vals de las olas, inservible, qué disgusto.

Por cierto que la falta de sueño de Ángel García a primeras horas de la noche nos causó al principio un pequeño problema. Ya en la cama los tres (los dos Ángeles y yo, había alguien más— ¿Antonio, el chófer del autobús?) empezaba Ángel García a hablarnos y a comentar cosas interesantes. Es el hombre del que he aprendido más cosas interesantes transmitidas oralmente. Aún "empleo" algunas de ellas en mis conversaciones, con la consiguiente referencia a él. Un gran conversador sí, pero no a las 12 de la noche, ya era tarde, estábamos cansados y a la mañana siguiente (siete horas escasas de sueño) había que formar y eso sin contar que podría haber alguna interrupción del sueño por algún crío que se pusiese malo. Y él sin parar de hablar y ya, al final, le contestabas con monosílabos entre sueños.

Bueno, ¿qué hacemos? No se enteró entonces y seguramente se va a enterar ahora, cuando lo lea. Pactamos hacernos los dormidos. Cuando volvía de la ronda se echaba, empezaba a hablar, la luz apagada, la luna en la ventana abierta, el murmullo del Sorrosal. Siempre, repito, hablaba de algún tema interesante. Ante nuestro silencio, de vez en cuando lanzaba una sonda. "¿No te parece?". "¿Verdad que sí?" No le contestábamos. "¡No te joiba! ¡Ya se han dormido estos tíos!" Alguna vez tuve que esconder la cabeza debajo de las mantas para que no me traicionase la risa.

Buen tiempo siempre en Panticosa y en el Pueyo. Cuando aún oigo los partes de nieve, Formigal cerrado por ventisca, Panticosa, abierto, me acuerdo de que siempre vivíamos en un remanso de buen tiempo, cálido sol de invierno hasta esconderse por Partacuá. Llegabas a Biescas, ya por Santa Elena los árboles cimbreándose por el viento y en la plaza los padres, madres y abuelos esperando a los críos en los porches escasamente alumbrados por una sola bombilla, bien pretos bien abrigados a retiro de la airera y habíamos cogido el autobús en el albergue en mangas de camisa. Un milagro.

Gabi y Ángel Lorés, tan acostumbrados a tratar a preadolescentes en los ambientes no académicos de albergues y campamentos, con alegría, con sabiduría, con amor, trabajadores de base. Gabi, la madre buena de tantas niñas, era la única mujer del equipo, la majencia personificada. Ángel, nobleza, saber ser y estar, sus alegres referencias a la burra del amparo**, su fortaleza física de curtido montañero.
Y la casa, el albergue, la tarima resonante, la amplitud de la escalera y los pasillos bajo el tejado de pizarra, el piano prohibido, la tasca verde del jardín de los juegos.*** Un nido, un cado caliente donde refugiarnos y respirar a ritmo de marcha y vivir y aprender todos unos de otros.

Pocos accidentes. Apenas recuerdo algún alumno que "ya no viene porque se rompió la pierna" Eso sí que fue (estadísticamente) milagroso. Los mayores, te caías un poco de medio lado y ya tenías el hombro dolorido para muchos días.

Desde lejos oías bajar a la jauría a toda marcha persiguiendo al monitor o la monitora,****— los críos chillando, riendo, gozando, hablando de sus cosas, de sus rolletes que diríamos ahora, mientras se desplazaban a cuarenta o cincuenta por hora por una pendiente del treinta por ciento, bandada de truchetas en un recial. Te parabas y te apartabas un poco. De pronto uno que caía rodando estorrozándose cincuenta metros. "¡S'ha matao!—¡S'ha matao!"

"¡Esperarme!", se levantaba, se quitaba la nieve de la cara, se recolocaba las gafas. "¡Esperarme!" pretando a esquiar otra vez cara abajo para pillar al grupo. Una gozada de milagro.

Y el herpes labial. Eso sí que fue una plaga. Las chicas a pintarse los labios con cacao para estar más guapas y se pasaban el herpes de una a otra con la barra. Hasta que descubrimos la causa.

Seguramente hubo un planteamiento utilitarista en las lejanas mentes pensantes que concibieron y plantearon la Operación Aguilucho. El incipiente desarrollo de las estaciones de esquí hacía necesario que los habitantes del valle, especialmente los jóvenes, supiesen esquiar. También en este aspecto el cambio fue revolucionario. Hasta poco antes los pueblos del valle quedaban aislados durante semanas varias veces cada invierno. Donde no había panadería y el pan lo subía el panadero, siempre tenían que tener retén por si acaso. Cuando escampaba y se aseguraba el orache, los hombres de Sallent, supongo que los de los demás pueblos también, tenían que salir de vecinal a limpiar la carretera hasta Escarrilla para romper el aislamiento, lo que les costaba una buena semana—para volver a empezar con la siguiente nevada fuerte. Bueno, tampoco tenían (casi) otra cosa que hacer.

Una vecina de Sallent no se lo creía. "Dicen que si ponen lo del esquí en Formigal limpiarán la carretera cuando nieve y ya no nos quedaremos aislados". Hice un gran esfuerzo de imaginación y aventuré que si iban a invertir tanto dinero como decían era lógico que tuviesen limpia la carretera. Luego esa misma mujer transformó con mucho éxito su cuadra de las vacas en un restaurante y amplió la casa para hacer un hotel.

Es que lo del esquí nos quedaba muy pero que muy lejos a la mayor parte de los humanos a pesar de haber sufrido la nieve durante siglos. Era un deporte muy caro, no estaba al alcance del, yo diría, ¿95 %? de los habitantes del valle. Por poner un ejemplo entendible hoy, la Operación Aguilucho supuso algo así como trasladar a Canterbury al 50% del alumnado del valle y su profesorado durante dos meses varios años para aprender inglés.

El inicio de una revolución. Aún quedan personas en Biescas que, cuando fueron críos, hacían guerretas a pedradas con los de Gavín.***** Era peligroso jugar en la frontera entre los dos pueblos. Podría decirse que la situación apenas había cambiado hasta entonces. La Operación Aguilucho permitió que los chicos y las chicas de todos los pueblos del valle se conociesen y se hiciesen amigos. Supongo que aquella amistad y conocimiento mutuo habrán dado lugar a otro tipo de relaciones entre los habitantes del valle.

Luego vino el invento de la Escuela Hogar de Jaca a la que me opuse con una serie de artículos en Jacetania y después la Ley Villar Palasí y, como consecuencia, la Concentración Escolar de los alumnos y alumnas del Segundo Ciclo de la EGB... y el transporte escolar en las peores horas todos los días en pleno invierno. ¡Qué locura! ¡Los hijos de aquellos que salían a limpiar la carretera cuando caía nevada fuerte!

También entonces la solidaridad y el compañerismo funcionaron. Organizamos un sistema de acogida. Cada familia de Biescas, de Gavín, de Orós Alto con alumnos en la escuela se comprometía a acoger a un alumno del valle en caso de que fuese peligroso volver a casa por la tarde por nevada. Y así lo pusimos en práctica varias veces. Menuda novedad, los críos. Supongo que rezaban para que cayese buena nevada.

Y después las visitas a la Escuela de la Base Americana de Zaragoza—¿esto fue antes?—y el intercambio con Tournay durante muchos años.

Un valle abierto en su interior, desaislado entre sus habitantes y sus pueblos, y abierto al exterior.

La Operación Aguilucho inició un periodo de cambios materiales y de mentalización que nos sacó a los habitantes del valle, especialmente a los que entonces eran niños y niñas, del aislamiento secular en el que habíamos vivido hasta entonces para introducirnos plenamente en la modernidad.

Después de aquello nada fue igual.

—Miguel Santolaria 
 

esqui2
* (Notas de JAGL)—De Palmira me acuerdo del nombre.


**  ¡Cagüen la burra Lamparo! 


*** La caza de gamusinos, por ejemplo, por el monte por la noche detrás del

albergue. También recuerdo que en la biblioteca estaban las obras de Carlos Marx; y que en una de esas clases de por la tarde después del esquí leímos en clase el primer poema de Baudelaire que conocí.


****
Gabriel (o Grabiel) admirado por su desmelene y atrevimiento; Ángel Pueyo por la perfección clásica de su estilo.


***** Mi generación, sin ir más lejos, me temo.

Puede que yo mismo sea este individuo del gorro blanco en la última foto. Aunque también puede que sea Cayetano, quien sabe.

—Y cuando nos sacaron en el NO-DO... y nos lo proyectaron al año siguiente. ¡Vaya gritos al reconocernos, que mira a Jaimez, mira al americano Moran! El grupo más avanzado fingía al principio de la película hacer la cuña, y luego salían haciendo slalom... lo cual provocaba abucheos, ¡tongo, tongo! Como cuando salían unos desconocidos probándose en una tienda unos equipos carísimos, y esquís Rossignol, en lugar de las botas de cuerdas y los Bullet barateiros que nos regalaban—eso sí, nos regalaban para siempre—en la Operación Aguilucho.

 

 


 II

01-02-2008

 LA OPERACIÓN AGUILUCHO

                             

1973- 1977

 

     Memorias de Angel García Pomar, Maestro Nacional y Profesor de  E.G.B.  de Biescas  (1957-1996)
                                  ----------------

Desde mis comienzos como maestro siempre he luchado por introducir el deporte en la escuela, pero en aquellos años 50, 60 y 70 cualquier maestro que se apreciase tenía que ir a su escuela con chaqueta corbata y zapatos y así no hay manera de correr 100 m. dignamente.

Grande fue mi sorpresa cuando un día de diciembre de 1972, al finalizar la tarde, vinieron unos representantes de la OJE (Organización Juvenil Española ) a proponerme una reunión para organizar la  Operación Aguilucho. A decir verdad , ni ellos sabían bien en qué consistía.

Aunque la Directora del Colegio era Mº Antonia Fatás. Ella los remitió a mí, pues nada era más lejano en aquellos tiempos  que una mujer se ocupase de semejantes actividades.

Nos citaron de nuevo, en enero de 1973, en el hotel Navarro de Panticosa, a los Alcaldes, Inspectores de Enseñanza y Maestros de los pueblos implicados ( Sallent, Lanuza, Escarrilla, Sandiniés, Tramacastilla, Piedrafita, Hoz ,El Pueyo, Panticosa y Biescas).

La iniciativa partía del Consejo Superior de Deportes y, aunque entonces no nos lo explicaron, parecían querer impulsar el esquí en general, pero, principalmente, en la Estación de Panticosa que acababa de abrirse.

Intervenían en la preparación:

➢    EL CONSEJO SUPERIOR DE DEPORTES (con su Director, José  Casero Picurio jefe y alma de la Operación y sin el cual no hubiera tenido lugar).
➢    EL GOBERNADOR CIVIL.
➢    La O.J.E. (cuyo preparado personal resultó imprescindible).
➢    LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL (que cedía La Residencia de Panticosa).
➢    DIRECCION PROVINCIAL DE ENSEÑANZA (que autorizaba el traslado de clases y maestros).
➢    LOS MAESTROS, PADRES Y ALUMNOS (los más directamente afectados).
➢    LA ESTACION DE PANTICOSA
➢    LA ESCUELA DE ESQUI
➢    EL ALBERGUE DE EL PUEYO. (que creo dependía del S.E.U.)
➢    LOS AYUNTAMIENTOS (que contribuían proporcionalmente).

La asistencia a la operación era voluntaria por parte de alumnos y profesores. Hay que pensar que el esquí era considerado más un peligro que un deporte y que muchas madres creían insensato poner a sus hijos en peligro. Así, en la mayor parte de los pueblos, quedaba una maestra que se ocupaba de los no asistentes a la operación.

De Biescas, donde había dos maestros  y dos maestras, fuimos los dos maestros (Miguel Santolaria y Angel García) salvo algún año que vino  también [mi hermana] Angelines. Tuvimos también el apoyo de la maestra de Sandiniés.

Los alumnos de Panticosa llevaban el horario de esquí, pero residían en sus casas.

Los alumnos de Sallent y Lanuza residían y tenían sus clases en la Residencia de Panticosa a cargo de Mª Luz, maestra de Sallent, y la maestra de Lanuza. El resto, en el Albergue de El Pueyo de Jaca.

Días antes de que empezase la Operación Aguilucho, enviamos una relación de los alumnos candidatos con la estatura y número de bota, pues a todos los asistentes se les proporcionó el equipo completo:
Gorro, guantes, y gafas.
Anorak, chubasquero y pantalones.
Calcetines, botas, esquís y bastones.

Una anécdota curiosa la tuve con el conductor de la furgoneta que traía el material que, al no estar Picurio para firmar la entrega, se negaba a dejarlo, pese a que yo me ofrecí a firmar. También se negó a descargarlo, puesto que él solo era conductor. Estaba dispuesto a regresar a Madrid con los equipos, pero finalmente me dejó descargar todo con ayuda de algunos chicos.

Pese a este regalo, impensable en aquellos tiempos que se comenzaba a salir de la miseria, pudo más el miedo de las madres y los asistentes apenas superarían el 60% de los alumnos.

Quiero también dejar claro que, aunque el primer año se habló de dar una subvención a los maestros colaboradores, pasaron los 5 años sin que recibiésemos nada en absoluto, aparte de la manutención y la cama. El servicio era de 24 horas al día, no más.

El primer año, las clases de esquí eran por la mañana y después de comer en la cafetería de las pistas, empezaba el  horario de clases.  Los niños, cansados, se dormían.

Los años siguientes, tras el desayuno, dábamos dos clases lectivas y con un bocadillo, a las 11 subíamos a esquiar de 12 a 3. Tras la comida, se impartían las clases que requerían menos esfuerzo.

Normalmente, de lunes a viernes éramos los únicos ocupantes de la Estación.

Hacia las 7 terminaban las clases y pasaban a hacer actividades con los colaboradores de la OJE (Angel Lorés, Inmaculada Suarez, Gabi y Gelo) que colaboraban con los maestros en la disciplina y cuidados de los enfermos. Tenían también, a esa hora, la visita de los padres.

Tras la cena, a las 10, a la cama, rato delicado, pues no todos estaban de acuerdo ni en limpiarse los dientes ni en guardar silencio. Rara era la noche que no teníamos que atender a  alguno con dolor de muelas, anginas, dolor de vientre o simplemente  ganas de hacer la pascua. Cuando mejor dormían, diana.

Los primeros tres años estuvimos repartidos entre Panticosa y El Pueyo, pero los últimos años empezaron a fallar los alumnos de Sallent que pensaron podían practicar el esquí en Formigal y ya nos juntamos todos en la Residencia de Panticosa para las clases, mientras que comer y dormir lo hacíamos en el Hotel Morlans y en el Hotel Vicente. En ambos nos trataron con todo cariño, especialmente si alguno estaba enfermo.

Las clases de esquí eran impartidas por monitores de la EEE de Panticosa cuyo director, Angel Pueyo, fue nombrado por entonces. Recuerdo los nombres de José Mª, José Benito, Valero, Tomás , Gabriel Morlans, Lucía, Mª Carmen, Mª Josefa, a quienes después he vuelto a encontrar más de una vez en las pistas o fuera y que nos dejaron muy buenos recuerdos a profesores y alumnos. Recuerdo algún monitor más, pero he olvidado los nombres. Uno de los años un monitor francés se ocupó del grupo más destacado.

Como en cualquier tipo de organización, también hubo sus momentos de tensión y sus diferencias,  pero lográbamos superarlas fácilmente, pues todos teníamos el deseo unánime de que la cosa resultara y teníamos a Hilario y su esposa, encargados de la Residencia de El Pueyo, que sabían hacer unas buenas migas y contagiar a todos su buen humor. Juntos con Lorés, eran insustituibles en las veladas, carnavales y fiestas.

Todos los años Lorés se encargaba de organizar una batida nocturna para cazar “gambusinos”, pero el resultado siempre fue un fracaso total. Excepto Lorés, nadie al parecer ha visto nunca un “gambusino”.

Los cursillos duraban entre 4 y 6 semanas. Empezábamos a principios de febrero y recuerdo uno que terminó la víspera de San José con una fuerte nevada. Normalmente eran de lunes a viernes, pero algún año también tuvimos esquí el sábado.

Uno o dos años nos mandaron de Madrid una médico, Cristina, que junto con su marido, Jorge del Amo, controlaban entre otras cosas la acetona de  los chicos tras el esfuerzo.

Para hacer mas propaganda del esquí, que bien lo necesitaba, se hizo el montaje de una película que luego se proyectó en el Nodo en toda España. Era curioso ver la indignación de los chicos cuando veían las botas de ganchos en lugar de las de cordones que ellos llevaban y la calidad del material, tan diferente, en el reportaje.

Para completar la formación de los chicos, se organizaron, durante el verano, cursos de entrenamiento con profesores de Educación Física del Consejo Superior de Deportes. Recuerdo a Manuel de Lucas y al maratoniano Landa García entre otros.

Para los chicos suponía un cambio total del panorama en aquella España en que muy pocos tenían coche y, quienes lo tenían, su viaje más largo era a Huesca para visitar un enfermo y, a ser posible, sin chicos. Pocos habían ido más allá de Sabiñánigo ó Jaca.

Los cursos de verano duraban unos 15 días. Salíamos de Huesca con un autobús que quedaba a disposición para hacer excursiones por los alrededores del destino.

El primero de estos cursillos fue en Alicante. Los siguientes fueron a:
- Gijón ( en la Universidad Laboral).
- Pontevedra
- Lecároz ( los 2 últimos)

En los tres últimos cursos la actividad principal era el esquí sobre hierba.

Un detalle en el que reparo ahora al escribir es que prácticamente no hubo burocracia fuera de la normal de una escuela. Si la  hubo, no recuerdo quién ni donde ni cuando la llevó.

También pasamos ratos de tensión en algún accidente de esquí o de enfermedad de los pequeños, pero nada fue grave y todo se superó fácilmente
Queríamos que aquello resultara muy bien y a todos nos dejó un recuerdo inmejorable que todavía perdura.

Angel García Pomar



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Domingo, 03 de Febrero de 2008 13:25. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Barbenuta y Espierre

Una foto de Flickr


Las sobremesas de Navidad están mal diseñadas en Biescas: comemos tarde, y los cafés y conversaciones se prolongan hasta la caída del sol, que en Biescas es enseguida en estos días cortos. Debe haber decenas de personas rondando por casa de los abuelos, no los he contado, unos entran, otros salen, cada cual hablando de lo suyo, y hay montones de críos que no levantan ni un metro corriendo de aquí allá. Así que buscando un poco de silencio y de sol nos subimos a Barbenuta y Espierre, con Ivo y Oscar y su mamá. Están en un repecho elevado, detrás del Paco de Gavín, y allí dura el sol mucho más rato. Ahora se sube fácil, han asfaltado la carretera, no sé si estaba ya asfaltada la última vez que estuve. Vengo a subir una vez cada diez años, por lo que veo. Así que es un buen indicador de las cosas que van cambiando. Algunas en Barbenuta y Espierre, otras en el que sube. Nunca sabes, por cierto, si será ésta la última vez que vas a esos pueblos. Desde luego no hay nada allí para hacerte ir. Están prácticamente deshabitados, con las casas hundiéndose, aunque algunos herederos o nuevos compradores han rehabilitado la casa vieja y la mantienen en pie. En Espierre se oía cortar leña, y alguien acarreaba materiales de construcción. También suben bastantes curiosos como nosotros a ver las iglesias. Me acuerdo que una de las veces que subí, debe hacer veinte o treinta años, nos comentaba Urbano, uno de los últimos habitantes de toda la vida de Espierre que su iglesia era mejor que la de Barbenuta—que habían estado unos expertos a verlas, y que la del otro pueblo no valía nada. La de Espierre, ciertamente, debe tener ochocientos o mil años de antigüedad. Cuando se hizo seguramente era por la época del monasterio de San Pelay, a la vuelta del monte—desconocido hasta hace poco, ahora se han desbrozado parte de las ruinas. También nos contaba (era por cierto el abuelo, creo, de mi profesora de lengua en el instituto), también nos contaba Urbano —que mira que llamarse Urbano, viviendo en semejante pueblín— su versión condensada de la historia de la Humanidad. "Antes aquí no había nada, ni casas ni iglesias ni nada. Los hombres no sabían nada, eran como las bestias, y vivían en los árboles. Ni ropas tenían. Sólo las barbas para taparse. Eso hasta que llegó Jesucristo y ya los empezó a civilizar un poco, les enseñó muchas cosas. Y a vestirse." Aquí yo le interpuse que Cristo también llevaba barba (y yo también, por eso lo dije, eran los años setenta u ochenta). Pero Urbano no se dejó impresionar por el argumento. "Por entonces," dijo, "es cuando se construyeron estos pueblos, y San Juan, que está más arriba hacia Erata. Ahora no queda nada de San Juan. Y la iglesia, y la casa Lacasa." No veía bien Urbano a los que se dejaban barbas y querían volver a la vida arborícola. No se hablaba, tengo entendido, con la otra habitante del pueblo; a veces bajaban a comprar a casa de mi tío Sebastián a Biescas. Paseando aquella vez por el pueblo, en la puerta de una casa vimos clavados unos discursos en estilo realismo mágico de extrema derecha. "En un cajón encuentro una fotografía de hace años. Sale en ella mi hermano, junto a Alcalá Zamora. Yo de la familia no lo considero. Hay muchos negros en España. Pasan volando por encima de las montañas. Miro arriba y veo aviones y aviones, todos llenos de negros. Nadie se da cuenta de que vienen a España. Alguien debería avisar a los españoles". (Por aquellos años no es que hubiese muchos negros ni pocos, la verdad, y menos en Espierre...).  ¿Qué hace la gente en Espierre? Miran las casas hundidas, dan una vuelta a la iglesia. Comprueban que la puerta está cerrada. Andan hasta el fondo del pueblo (no hay nadie). Se asoman a los pozos, disfrutan del sol en algún carasol un rato. Ven el valle del Aurín a lo lejos, y la carretera lejana, en otra dimensión del tiempo. Y luego bajan hacia Barbenuta, donde quizá han dejado el coche. De Barbenuta me hablaba mucho Pura, que venía a ver la televisión a casa en los años sesenta, alrededor de la mesa camilla, y nos contaba historias de lobos, y de Juan el Tonto, y de Juan el Listo. Creo que ella era de Barbenuta, y había bajado a Biescas a servir. Como todos uno detrás de otro que se fueron por ese camino. De uno de los últimos de Barbenuta, Claudio, me contaba mi tío Sebastián, un día que lo fue a ver, cómo lo invitó a jamón y queso directamente tras ayudar a parir a una vaca, y sin limpiarse las manos. "Ehh…. No cortes más jamón, Claudio, ya vale, ya". —"Y el vino qué tal?" —"Hombre, pues… ¿no le noto un sabor como a cebolla?" —"Pues ya puede ser, ya. Que se me perdió el tapon de la barrica y la tapo con cebollas." Pocos subían, y menos a hablar con ellos. Años más tarde oí que se suicidó el último habitante de Barbenuta. De vidas como éstas ha escrito bien Julio Llamazares en La lluvia amarilla. El tiempo en Barbenuta y Espierre parece paralizado para el que sube, pero unas veces subes a los veinte años, otra a los cuarenta y tantos. No es lo mismo—tampoco subes con los mismos, y hay una perspectiva distinta sobre el valle ese también. Qué engañosas las casas que parecen no moverse. También se hunden, también. De San Juan ni rastro queda. Pero han hecho pista, creo, hasta Otal, donde una vez fuimos de niños andando, no había ni camino para llegar. Ahora es más fácil moverse, llegar, irse ya ni se plantea la cuestión, pues todos se fueron hace tiempo. Cuando vinimos con MJ  hace veinte años era todo pista. No recorrerás dos veces la misma pista. Ahora han asfaltado la carretera, ahora que no vive nadie (menos los que mantienen su casa en pie). Pero la han asfaltado sólo hasta que se separa el camino de Barbenuta hacia la izquierda, y de Espierre hacia la derecha. Como si no quisiesen ofender a ninguno de los dos pueblos, llevando el asfalto sólo hacia uno de ellos—empatados hasta el final. O como si les indicasen que el único camino practicable era el camino monte abajo. Bajamos andando de Espierre, con Barbenuta a contraluz, ya se pone el sol hasta en este valle alto. A mitad de camino entre los dos pueblos está el cementerio: como el camino, lo comparten. Me pregunto, si entro, ¿estará enterrado ahí Urbano? Hay muchos Usietos, pero no veo a Urbano, debieron enterrarlo valle abajo. Sí está en cambio Claudio el de Barbenuta. Los pueblos muertos como el Nueva York de Soy leyenda: pero pueblos muertos que nos enterrarán a todos, no quepa la menor duda, y ahí seguirán haciendo tiempo las iglesias. Ivo y Oscar ni siquiera han querido entrar en Espierre, han encontrado un montón de nieve y se han quedado jugando a la entrada. Hace años vinimos con Álvaro, que se asomó al pozo de Barbenuta; ahora ya se había ido por su cuenta a otro sitio. Hoy los llevamos a todos a Pirenarium, "el parque temático de los Pirineos"—igual hasta vemos allí maquetas de Barbenuta y Espierre, quién sabe.


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Lunes, 31 de Diciembre de 2007 12:58. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Quema de brujas en Logroño

Son ciudades de larga memoria, donde las familias se observan mutuamente entre visillos, y la información va pasando de generación en generación. Hablábamos del gran auto de fe de 1610 en el curso del cual se redactó un sumario de doce mil folios y se interrogó a miles de personas. Algunas acabaron en la hoguera.

"Yo sé dónde las quemaban. Es que tengo un recuerdo."

Recuerda cuando era pequeña, y que era el día de su primera comunión, lo recuerda porque en los años sesenta se llevaba a las niñas más que arregladas—le había puesto su madre una diadema con flores, y el velo, y para que todo se tuviese bien, unas horquillas que apretaban lo suyo, todo tenso—que le hacía tener la diadema bien clavada en la cabeza bien presente, y buenas ganas de que acabase todo para quitársela de una vez.

E iban en expedición familiar disgregada, a Santa María de Palacio, la iglesia que está a la entrada de la ciudad, al lado del puente viejo del Ebro. No sabe por qué se adelantó con la novia de su tío, y ésta la llevó de propio por la calle Ruavieja un poco más lejos de la iglesia, justo fuera de la ciudad, donde ahora empieza el parque del Ebro y está el puente de hierro.

—Mira, ¿ves ahí abajo? Allí mismo quemaron a unos parientes nuestros.



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Domingo, 23 de Diciembre de 2007 23:13. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Deja vu expandido

Han remodelado una vez más la casa donde nací en Biescas, hoy la inauguraban. Por entonces (cuando nací) era la casa y consulta del médico, y casa de los maestros. También consulta de ellos, porque en el piso donde nací hubo durante años una especie de mini-instituto/academia. Yo viví allí hasta los dieciocho años, y en las vacaciones, buf, hasta la edad de Cristo. Luego mi casa pasó a ser biblioteca municipal, y ahora han vuelto a remodelar todo el edificio; ahora es una especie de casa de asociaciones, biblioteca, centro de salud y centro de día para mayores—un proyecto éste que mi padre ha trabajado mucho por sacar adelante. Hoy lo he visto, en Huesca—en el funeral de nuestra antigua vecina, la maestra del piso de arriba, María Antonia. Luego ha vuelto a Biescas a toda prisa, con mi tía Angelines (también maestra y antigua colega y vecina), para llegar a la inauguración del nuevo centro.

Pues muchos antiguos habitantes y visitantes de ese edificio nos hemos juntado en Huesca, sin quererlo. La difunta. Sus parientes (que algunos también serían mis vecinos en Zaragoza... incluso del piso de arriba, vaya). Y las hijas del médico (el médico que me trajo al mundo, Don Alfredo), que casualmente eran parientes de María Antonia, y por supuesto vecinas nuestras durante años en la casa en cuestión. Treinta años hace de eso. Circunstancias casuales e irrepetibles—aunque si bien se piensa, todo es casual e irrepetible.

Sin embargo, hoy hemos repetido paseo con los nenes por La Cartuja (un pueblo construido sobre las ruinas de una antigua cartuja del siglo XVII). Tarde ventosa y soleada, buena para ir con los críos en bicicletas entre campos de cebada. "¿Son cereales?"—preguntaba Oscar. También hacíamos guerras de flechetas, una vieja costumbre familiar.

Y también hemos repetido, los que tenían ánimo en el cuerpo para eso, Star Wars episodio III. A veces gusta repetir tal cual, y el cine es lo más parecido que se ha inventado para eso: un déjà vu expandido. Claro que para eso la tienes que ver tres veces mínimo—y aun por esas.


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Sábado, 05 de Mayo de 2007 23:56. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Regiones devastadas

20070105175602-alenemigo.jpg"Biescas no tan lejana" es una exposición fotográfica que se exhibe en el centro cultural "Pablo Neruda" de Biescas; también es el título del libro que la recoge, coordinado por Jesús Escartín. Son fotos de Biescas de la primera mitad del siglo XX en su mayoría, desde la época de las diligencias hasta la reconstrucción gradual del pueblo en la postguerra. Las primeras están ocupadas íntegramente por personajes nacidos en el XIX, en tiempos de la reina; de la más reciente, de hacia 1964, tengo memoria yo mismo. Todos somos ahora personajes de otro siglo.

Subíamos a la Caseta de las Brujas con mi hijo pequeño y con la madre de él, y veíamos los muros del aterrazamiento de Arratiecho, que parecían hechos por una civilización anterior, nos preguntábamos cuándo se harían y esa misma tarde en la exposición los vimos en construcción (una obra china o egipcia parecía eso). Centenarios escasamente son esos muros; ahora cubiertos por el bosque, allí aparecía todo el monte despejado. Además, antes de la electrificación se talaban a conciencia todos los bosques cercanos al pueblo. También salía una serrería, en la que he estado y ya no estaré.

Me ha gustado ver tantas fotos de rincones apenas reconocibles, sólo por la orientación de los montes, o el punto de referencia de las iglesias. Muchísimas casas se destruyeron en la guerra; entre ellas la casa donde nació mi padre, que sale en algunas fotos. Una feria de hacia 1940 muestra el ganado entre montones de ruinas. La iglesia de San Pedro sin torre, la del Salvador apenas reconocible, antes de la media demolición y reconstrucción que hicieron los de Regiones Devastadas. Que también hicieron el ayuntamiento nuevo, los porches, la casa donde nací, recién construida en las fotos, y el matadero (hoy centro cultural donde se exponía la colección).

Y se reconstruyeron algunas casas. Pero todo el centro del pueblo en el que crecí estaba en los años sesenta y setenta lleno de espedregales donde los niños jugábamos a bandas y a guerras. Con forganchas, que era lo que se llevaba por entonces (luego supimos que se llamaban tirachinas; también que los espedregales se llamaban montones de cascotes, y que no tenían por qué ser un elemento inevitable del paisaje urbano). Aún queda algún montón de piedras por allí sin ordenar, pero la ola de especulación ladrillera es la que realmente ha terminado de reconstruir, y de dejar irreconocible, el pueblo.

En las fotos sale la nueva plaza mayor, la que yo conocí cuando me sacaron en brazos de la casa que había construido Regiones Devastadas para sustituir a la vieja casa de los maestros. La devastación fue aún mayor en la familia, por el asesinato de mi abuelo Ángel, maestro en Escuer. Mi abuela Eusebia, también maestra, se trasladó con sus tres pequeñajos a la placeta Albéitar, y de alguna manera y con mucho esfuerzo los tres consiguieron hacer carrera. Mientras, la plaza mayor iba cambiando: el ayuntamiento nuevo, luego la casa nueva del Banco, luego otra, y otra, hasta dejarnos sin espedregales en la plaza a los chavales… que ya no los necesitábamos, porque para entonces ya me había ido a estudiar a Sabiñánigo y luego a Zaragoza.

Recuerdo la primera reforma de la plaza, que al principio era una explanada de grava sin mucha más historia: hicieron unos jardincillos, unos setos y una fuente con surtidor en el centro. El de tirar a la gente dentro en las fiestas. La de horas que habré pasado yo poniendo barquitos en la fuente, o sacando con un palito los bichos que caían dentro. Ahora se ha librado la fuente de milagro, porque los reformeros siguen mejorando, o devastando, el pueblo: está la plaza de obras, y Álvaro, Ivo y Oscar apenas se acordarán de la plaza con setos y jardincillos; ésta que están haciendo ahora es de diseño más duro y pétreo. A mí no me gusta el centro de Biescas desde que talaron los chopos de detrás de la terraza. Será el pueblo de los recuerdos de otros, pero ya no de los míos. Y no tiene mucho apego a los recuerdos, aunque organice exposiciones fotográficas. La casa donde nací también está de obras, vaciada, sufiendo una segunda o tercera reforma; fue instituto, luego biblioteca… entretanto ahí crecí yo, y había creído que era mi casa. De niño te haces esas ideas.

No sé si alguna vez tuvo carácter propio Biescas, pero con los bombardeos y demoliciones y reconstrucciones debió perder un tanto el norte, quedarse como atontada, sin saber bien de dónde venía y a dónde iba. Hoy sé que me puedo esperar cualquier cosa de Biescas: encontrar el parque de la Conchada talado, por qué no. Siempre han cortado allí los árboles más viejos, gruesos y altos ("dan demasiada sombra"). Ahora Biescas es una gran urbanización vacía, llena de apartamentos con decoración "típicamente montañesa", que rara vez visitan sus propietarios entre compra y venta lucrativa. Igual hasta un día invierto yo, si llego a tener dinero, y me compro un piso en Biescas. Vete a saber. Pero nunca será mi casa. Esa está en un rincón del tiempo, y no puede salir a la venta.

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Domingo, 31 de Diciembre de 2006 12:19. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Desde el Salto de Roldán

Ayer hicimos una excursión con los chavales al Salto de Roldán, a ver buitres un rato. Qué pequeñito se ve todo desde ahí arriba: el espacio, y el tiempo; el pasado desde la última vez que estuve, hace unos quince años, cuando hicimos una excursión (otra primera persona del plural, otra gente, alter ego probablemente); subimos a la ermita que hay encima del mallo y luego bajamos a bañarnos al río Flumen... pero nunca te bañarás dos veces en el mismo flumen. Y sin embargo, para: se me juntan en la memoria varias excursiones allí—es curiosa la disociación que se produce. El pasado parece a la vez lejano, y aquí mismo, cuando vuelves a un sitio de esos a los que vas cada diez años. Los años vuelan, y a la vez parece detenido el tiempo. También podías estar en la Edad Media. La misma puesta de sol, los mismos buitres (si son los mismos ruiseñores los de Borges); a la vez lejos y la misma. Quizá la vida parece pequeña por esa superposición súbita de años que se han ido de golpe, la llanura enorme, y la ciudad diminuta, vista desde la altura. Me viene a la cabeza mientras oteo el panorama del pasado, y del futuro posible: "Una vez más aquí, en un tiempo de vida, y en un lugar de España, como tantos... recuerdo y no recuerdo lo que nunca he vivido". 

Salto de Roldán


Bajo conduciendo meticulosamente a paso de tortuga por la pista para no acabar mis meditaciones en el fondo del precipicio, y luego volviendo a Zaragoza por la autopista, ya de vuelta al presente, se nos plantea el siguiente dilema moral y legal:

- ¿Es legal, es cívico, es ético, conducir por la autopista a la velocidad máxima autorizada de 120 por hora, manteniendo el carril izquierdo sin echarse a la derecha para que te adelanten los que quieren ir a más de 120?

Problema sin solución clara, seguramente.

 


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Lunes, 18 de Septiembre de 2006 16:46. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Nos habremos ido

En medio de la noche, saliendo del river of dreams voy a otros paisajes que sólo se visitan a esas horas: al pasado. Abriendo los ojos a la oscuridad se vuelven a ver cosas que no veíamos desde hace tiempo. Esta noche se me aparece aquella buhardilla con la estufa de leña recién instalada; la carica de mi novia (the girl from the north country) cuando venía a esperarme a la estación de autobuses en Huesca. Tantas tardes juntos, hace veinte años. Y las reuniones con los amigos. Amigos de mi novia, serían, pues hace muchos años que no los veo, tras la separación. Pero aún los echo de menos. También de esto hace veinte años, me acuerdo que entre los juegos de salón para entretener las veladas en pandilla estaba el de componer un par de versos e intentar adivinar de cuál de los presentes eran. Una medianoche a oscuras alrededor de una mesita del salón, recuerdo que aparecieron unos versos tal que así (resultaron ser de María, la amiga de mi novia):

Mañana quedarán los cercos de los vasos en la mesa
Nada se oirá en la casa: nos habremos ido.

Qué plan sobrehumano, qué esfuerzo no se requeriría para volver a reunir a las mismas personas a quien la vida ha separado, alrededor de una misma mesa—ya no digo de la misma mesa—o para volver a encender aquella estufa que a saber cuántos años llevará apagada. Y así, cada momento nos rodean unas personas a las que apenas prestamos atención, pero de las que unos años más tarde no quedarán ni los cercos de sus vasos en la mesa. Y sería inútil intentar volver a reunirnos con ellas; sería como pretender revertir la marcha del tiempo. I wish I wish I wish in vain, que decía Bob Dylan. Nunca sucederá lo que ya sucedió: nos habremos ido, a saber a dónde. Y sólo el río de los sueños, o las noches de insomnio, nos llevarán otra vez, cuando venga el día de mañana, hasta lo que ahora tenemos delante de los ojos, abiertos o cerrados.

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Martes, 08 de Agosto de 2006 18:04. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Singular singladura

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Inútil fue enviarte a Marte. Aunque te registré adecuadamente en la nave, la Nasa no me extendió el certificado. Así que pruebas no tengo. La nave (Opportunity se llamaba, creo) me consta que salió, y llegó hasta el planeta. Esa no vuelve (o quizá sea una de esas misiones perdidas en el espacio, en las últimas aventuras marcianas, tan accidentadas). En todo caso, algo de ti quedará por los siglos de los siglos en los desiertos cósmicos, o marcianos, inútilmente.

También inútil, aunque más extraño, fue encontrarte por azar, ya inscrita a bordo de aquella otra nave (la
Stardust era, con permiso de Woody Allen)— sin tener yo nada que ver con esa inscripción. Anyway, me resultó conveniente tu alter ego, si no eras tú en persona (¡Dos tú! Contradictio in adjecto), y te reasigné desde la nave marciana a esta Stardust donde ya estabas ubicada, y que por entonces se hallaba entre Marte y Júpiter, persiguiendo a un cometa. Porque esa nave sí regresaba a la Tierra, y aunque su sitio web llevaba cierto desfase, pude hacer el seguimiento hasta el aterrizaje.

Todo esto recuerda  a lo de "déjalo ya, sabes que nunca has ido a Venus en un barco". Igual te perdí en durante el transbordo.  A Venus, a Marte... yo mismo sólo viajo por el ciberespacio, o por mi espacio interior; y lo más raro se diría uno que habría de ser el que estos periplos cósmicos sucedan realmente en el espacio exterior, materia terrícola viajando durante años a muchos kilómetros por segundo, arriesgándose a chocar con cualquier asteroide. Pero es así; y estas cosas suceden, la gente las hace, como en
Gattaca, o en 2001. Sucedían, de hecho, ya hace años.

Y una cosa más extraña hay: tu indiferencia a este interludio interplanetario, a esta singular singladura cosmicómica, a esta
space oddity, única en tu género Cierto, en cierto sentido te comprendo (being yourself a cosmic one-shot). Para qué transportar objetos físicos y cuerpos tangibles a través de millones de kilómetros, pudiendo  ir en la imaginación, si quieres. Y si no quieres ir... inútil separar los pies de la tierra, naturalmente. Pero es, de todos modos, una singular sinalegría.

 

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Viernes, 21 de Julio de 2006 08:38. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Diez años de mala prensa

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Desde la catástrofe del camping "Las Nieves" hace diez años, Biescas ha solido aparecer en las noticias para mal, asociada siempre a ese recuerdo. La noticia de hoy: Las víctimas, descontentas con la DGA tras el anuncio hecho ayer de que se tramitará una indemnización de seis millones de euros por vía parlamentaria.

La catástrofe no hizo que dejase de crecer el turismo en Biescas, o al menos la construcción. Porque cada vez hay menos personas por piso construido en el pueblo: viene a ser como una gran urbanización abandonada. Yo cada vez que voy casi ni me reconozco allí; sólo a medias es el pueblo en el que me crié.

Y sin embargo aún es posible irse a bañar al barranco de Arás con los críos y las culebras. No sé si la gente sigue yendo.

 



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Miércoles, 19 de Julio de 2006 09:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Los Congelados de Teruel

En la cena hablamos de que Ivo tiene la frente fría, luego de escaladores congelados, y así nos cuenta el abuelo un recuerdo de la guerra.

- Lo que más me impresionó en la guerra, que aún me recuerdo, lo que más me impresionó de todo fueron los Congelados de Teruel. Los vi. No sé si eran nacionales o de los otros. Y ójala que no los hubiera visto.
- ¿Y cómo eran?
- Pues estaban todos consumidos. Y no parecían de carne. Parecían de cera. En un hospital los vi.
- ¿Pero estaban vivos o muertos?
- Pues ni vivos ni muertos. O vivos, pero casi mejor que no estuviesen vivos. Estaban todos sentados en la cama, y no podían moverse, ni hacer nada, fijos, sólo hacían un ruido, ". . . iii . . . ihhiii . . . ñiiii . ... iii " Y pregunté a los de allí, "pero bueno . . . ¿qué es esto, quiénes son?" Y me dijeron, - "Son los Congelados de Teruel". Fue una cosa espantosa aquello. Qué pobres gentes. Iban muy mal equipados, sin abrigo, y . . .
- Yo he oído hablar de ellos. Se lo echaban a suertes, ¿verdad?
- Efectivamente. Por la noche, dormían tres juntos abrazados. Y se echaban a suertes quién sería el de en medio.
- Porque era el que se salvaba.
- Si, era el que iba a vivir . . . Lo que más me impresionó de toda la guerra.

 

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Martes, 06 de Junio de 2006 11:07. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


El Lupishome

Estas cosas sucedían en nuestra familia, sé que es difícil creerlo. No me refiero ni siquiera a que la gente por lo general hoy no cree en estas cosas, me refiero a que las asociamos más con películas viejas de terror, no con cosas que realmente creyeras que iban a poder suceder en tu casa, y sin embargo así es. Claro que hablo de personas nacidas en otro mundo y otro siglo.

Pues resulta que necesitaba el hijo mayor, urgentemente, evitar la mili, porque quería irse a América. Si lo pillaban para la mili, estaba aviado, porque entonces era larga (esto era antes de la Primera Guerra Mundial), y necesitaba irse ya. Por fin acabaría yéndose a América, y allá terminó pasando su vida. Y sin embargo aquella vez tuvo que retrasar el viaje, con peligro de no poderse ir, pero era por razones de fuerza mayor. Su madre estaba embarazada, y faltaba poco para el nacimiento del bebé. Tenía que quedarse hasta que naciese la criatura. Porque sólo él podía conjurar el peligro.

El peligro era... que había un riesgo muy importante de que la criatura que naciese fuese un hombre lobo. Un Lupishome, como decían en la aldea. Había que esperar a ver si nacía niño o niña, y entonces se sabría qué hacer. Entretanto había que retrasar el viaje a América... porque hablamos de la época de los vapores de inmigrantes, y de gente humilde; tenía que quedarse porque no podría volver, y sólo el hijo mayor podía conjurar el peligro de tener en la familia al Lupishome.

El hijo mayor tenía muchos hermanos y hermanas. Pero se daba la circunstancia de que ya le seguían seis hermanos varones. El bebé que naciese sería el séptimo varón de la casa. Parecería un bebé completamente normal, pero al ser el séptimo varón correría el peligro de convertirse en Lupishome antes o después. Sólo el hermano mayor podía realizar el ritual que conjuraría el peligro. Y por eso tuvo que retrasar el viaje, con riesgo de ser capturado por las autoridades. Pero como se ve no era una cuestión de poca importancia.

El bebé resultó ser niño. Y tenía los ojos de un marrón muy claro, casi amarillo. ("Tenía ojos de perro", me dicen). Así que cuando nació, el hermano mayor hizo lo ordenado por el ritual: lo llevó a un puente que separaba dos parroquias, y allí conjuró el peligro bautizando a su hermanito él mismo. Luego escapó a toda prisa hacia América. Y pasaron más de noventa años.

Ese niño que nació vive ahora en el último cuarto del pasillo. Me acaba de dar las buenas noches. Al margen de leves episodios de epilepsia, nunca se han apreciado signos extraños en él.

La Gloriosa y los ríos sagrados

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Martes, 16 de Mayo de 2006 13:55. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Past Life Memories

Ever tried remembering a Past Life? Here are some tips on how to deal with Reincarnation -- by the usual New Age loony*:

(* In this case, Suzy Rigby, "The Natural Path: Remember When" http://www.front-porch.com/showarticle.cfm?FListID=2083, retrieved 2004-05-02):

"So there we sat, the four of us at the dinner table, each of us quietly ruminating on our days, when suddenly, in that tiny 5 year old voice he said, "Mommy, remember when I was big before? I knew you then. Remember mommy?" Trying desperately to keep my fork from falling to the floor, I replied in a seemingly calm voice, "Hmmm... I’m not sure. Do you remember?" And he said "Yes, I was big then, and you were there. Then I went away, and God fixed me up and then I came back to be your little boy."

Welcome to the world of Recalled past life memories. And although I have worked with people for quite some time in this field, it is always a shock when it happens right there in your house, at the dinner table. What do you say? What shouldn’t you say? Is this just a dream? Or is this truly a Past life memory coming to the surface. What is a past life memory anyway?

Past Life memories are stored away in the attic of our unconscious, like grandma’s old lace doilies. Tucked away gently and safely until the day when we may need them. These memories are the keys to the doors of all our experiences since we became a soul. Perhaps you have, at one time or another, met someone for the first time, and felt an immediate closeness, as if you were old and intimate friends? Or perhaps, you have had a great desire to travel to some strange place, or even have traveled somewhere new, only to find that it is so innately familiar to you that you feel immediately at home? These are certainly not uncommon experiences. Utilizing hypnotherapy, specifically Past Life Regression Techniques, we are able to make sense of these experiences, to unlock these doors and recapture the events of our past lifetimes.

Past Life Regression is a very relaxing, soothing, calm state of heightened awareness. The body feels so restful and at peace, while the mind is acutely aware of each event that is occurring. During this state, we are able to access information that is stored in our minds. This amazing journey into our own consciousness opens the door to our soul’s history, discovering what may bring phenomenal change to our lives.

During a regression, you may discover whom you have lived as before, where you lived, and release fears, phobias, or physical conditions that no longer serve you in this lifetime. Regressionists believe that many phobias and illnesses are directly related to a past life, and that uncovering these issues, removing this unfinished business if you will, allows for greater healing and release.

Most of the above is quite true and valid, with one small proviso. There are no Past Lives of course. But the whole of our life is a Past Life. And every new morning is a Reincarnation.

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Martes, 07 de Marzo de 2006 20:17. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


El nombre del padre

Le acabo de preguntar a Oscar cómo me llamo, y esta vez ha sabido darme nombre y apellidos. El otro día resulta que no tenía ni idea, creía que me llamaba "Papá" y punto en el DNI. Si es que la cosa tiene su intríngulis. Yo recuerdo que de crío no tenía en absoluto claro cómo se llamaban mis padres (bueno, hay que reconocer que tampoco lo tenía muy claro esa niña que en la escuela le dio a mi padre un sobre en el que ponía "Don Donangel"). El caso es que sí, a mi padre todo el mundo lo llamaba Ángel, pero ¿era eso razón suficiente para dar por hecho que se llamaba así? A mi madre todo el mundo la llamaba "María Dolores", pero luego resulta que las cartas le llegaban a una tal "Felisa" (que para mayor confusión era el nombre de Tata, la tía de mi madre que vivía con nosotros). Pero no, era a "Felisa Landa", y no a "Felisa Carrera", a quien le llegaban las cartas y los periódicos del Ministerio de Educación (menos las cartas de curas y monjas, que esas sí eran para Felisa Carrera). A mi padre le llegaban algunos periódicos a su nombre "Angel García Pomar", pero otros a nombre de "D. Eusebio Pomar" -- y claro, había razones para la duda. Eusebios no había a la vista; bueno, estaba mi abuela, Eusebia, pero a ella no le llegaba ningún periódico. Total que yo estuve creyendo mucho tiempo que por alguna razón mis padres utilizaban nombres falsos, que se hacían llamar Ángel y Dolores pero que en realidad se llamaban Eusebio y Felisa. Y todo por culpa de los de El Noticiero, que al parecer no concebían la noción de una suscriptora femenina, y cambiaron "Dña. Eusebia" por "D. Eusebio"-- y con razón, pues era mi padre el único que se leía el periódico, y el cartero, que ya lo sabía, se lo llevaba a él y no a mi abuela. También culpa de mi tía Felisa, que influyó en el cura para que, además del nombre de mi madre según el registro, que era Felisa, le pusiera a mi madre lo contrario, o sea, "Dolores" (el nombre por el que seguramente suspiraba ella), y en Dolores se quedó la cosa.

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Miércoles, 28 de Diciembre de 2005 11:57. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Otas y el Discurso Académico

Acabo de dejar a los nenes en el cole, como todos los días; está a cinco minutos de la Universidad. Hasta a Otas, que es el más pequeño, me he fiado de dejarlo en su fila, de tan ambientado que está y tan responsable que es. Recuerdo que cuando aún no llegaba ni a parvulito, Otas estaba impaciente por ir al cole como sus hermanos. Un día lo llevamos a esperar a Ivo a la salida, y el chaval hizo lo siguiente: como para dar pruebas de que él no estaba fuera de lugar, o que ya merecía estar allí, se cogió un folleto de propaganda que había a la entrada, y se puso a leerlo dando muestras obvias de concentración y de mucha reflexión. Evidentemente no sabía leer aún, pero no quería en absoluto que se le notase. Es conmovedor tanto interés. O igual es que el pobre Otas ya empezaba a interiorizar, por ósmosis ambiental, una de las reglas básicas del discurso académico. Nos dicen Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron en Rapport Pédagogique et Communication:

"Para admitir la incomprensión, o la comprensión sólo a medias, el estudiante debería apartarse de la luz que tan bien sienta a los entes ideales que los buenos alumnos deben esforzarse por ser, y que el tono elevado del profesor, al menos, da a entender que efectivamente se hallan ante él. El grupo serial de co-discípulos actúa como un censor que obliga a cada uno de ellos a no formular preguntas, por miedo a aparecer ingenuo o ridículo. Imitando al buen alumno --pues todo el mundo puede estar imitando sin imitar a nadie en concreto-- el estudiante se esconde entre el público amorfo del aula". (Traduzco de Bourdieu et al., Academic Discourse; Cambridge: Polity Press, 1994, p. 18).

Una regla básica aprendida en la academia es: hay que fingir que se sabe. Es una regla que no se olvida, y el conocimiento auténtico (que lo hay también) reposa no sólo en el conocimiento real previo, sino también en ese fingimiento, hasta llegar al punto de perfección en que ya no se distingue lo que se conoce de lo que se finge conocer, y nadie, ni siquiera el interesado, nota ya la diferencia.

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Miércoles, 21 de Diciembre de 2005 15:25. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Re-reading notes

He encontrado en el baúl de los recuerdos unas trabajos de curso que escribí cuando empezaba a estudiar literatura inglesa, y a la red que estan empezando a ir (aunque mi propósito al colgarlos no es ilustrar al mundo, jeje...). Los empiezo a colgar hoy, en un archivo que seguirá creciendo durante unos días, a menos que me vuelva a olvidar de su existencia. Son una colección de resúmenes comentados de varias novelas y narraciones de las que leía durante la carrera, y los titulo por tanto con un título accordingly sosorrio, "Reading Notes on Some English Classics". Allí empezaba a leer (y a veces terminaba de leer) a Sir Gawain, Tomás Moro, Dickens, Orwell, Lowry, Huxley, Joyce... Releer los trabajos de cuando uno era estudiante siempre produce sentimientos encontrados, que van desde el ridículo y la vergüenza (no se sabe si llamarla ajena o propia)– hasta el reencuentro con ingredientes archivados de uno mismo. Aquí hay un trocito interesante sobre Far From the Madding Crowd, de Thomas Hardy.

Bathsheba doesn’t care about the future results of her actions: she thinks she can have fun at the present moment and that the future will come by itself. But it is ourselves who make our own future and that of those around us: each of our actions may leave a long trail behind it, and hurt other people. Bathsheba sends a valentine to Boldwood and then forgets about it. And later she is terrified when she sees the effects of the letter on him. Then she tries to repair that evil by being kind to Boldwood, and gives him hopes of marriage. But that was another false step: when Troy enters the scene she can’t keep that course of action, and Boldwood gets even more hurt. It is only when her turn comes to suffer, when she is despised and abandoned by Troy, that she learns her lesson.


Produce una sensación curiosa leer estas notas tantos años después, después de haber pasado por los quatre cent coups de dramas tremebundos de ese estilo, sin que sirviese de previo aviso lo que uno escribía a los veinte años.

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Sábado, 05 de Noviembre de 2005 08:05. Enlace permanente. Recuerdos


Dónde estará mi amigo Locomotoro

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Un artículo de José María García-Hoz en El Correo Digital http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg050429/prensa/noticias/Articulos_OPI_VIZ/200504/29/VIZ-OPI-224.html
habla de la boina de Locomotoro, aquella "boinita colorada", gris para nosotros, que al parecer se alquilaba día a día, porque alguien decidió no comprarla, y acabó costando un pico—un pico que encima Televisión ha pagado dos veces, pues hace poco compraron la boina de Locomotoro para un museo de recuerdos televisivos...

Locomotoro era el actor, y según algunos, antiguo paracaidista, Paquito Cano. Hizo la primera serie de Los Chiripitifláuticos a partir de 1966, y alguien dice en Google que se murió en los años 70, y por eso no apareció ya en la segunda serie. ¿Supongo que será cierto? Locomotoooroooo..... nada, se ha vuelto invisible. Hizo alguna película: Esa pareja feliz (1953), El niño de las monjas (1959), En un mundo nuevo (1972), y otra que no sale en su página web, que existe, en The Internet Movie Database, http://www.imdb.com/name/nm0134354/ Esa que digo es El astronauta (1970), producida por Pedro Masó (http://www.ciencia-ficcion.com/pelis/muchamas/astronau.htm). Siempre se le dio bien lo de desafiar a la gravedad, con aquellas inclinaciones imposibles que eran la envidia de todos, aún más que la invisibilidad.

Hablan del programa de los Chiris, como de toda la cultura popular de los críos de hace unas décadas, en la página web nostálgica ¿Te acuerdas? http://www.teacuerdas.com/nostalgia-series-chiripiti.htm
Añadiré algún dato que falta allí (tengo muchos más, pero me los llevaré a la tumba). Por ejemplo, una estrofa más de los Hermanos Malasombra:

Los hermanos Malasombra
no salimos a pasear
no jugamos con los barcos
ni nos gusta dibujar.
Nos encanta dar vacunas
con agujas de pinchar,
que te duela la tripita
y las muelas mucho más.
Somos malos Malasombra
somos malos de verdad
somos como una espina
que sólo sabe pinchar.
Y más malos que la kina.


Y luego, cuando se convertían en Hermanos Buenasombra y aparecían con trajes de vaquero blancos en lugar de negros:

Somos buenos, Buenasombra,
somos buenos de verdad,
somos una florecilla,
una flor de perfumar.
Somos más buenos que el pan.


O la canción de la caza de burundunes:

Cazar un burundún en el desierto
Cuando se hace el vivo y está muerto
Eso es un acierto
Eso es un acierto.
Ven, ven, ven,
Ven, ven, ven,
burundún
a bailar el surundún.


Yo en realidad era más del Capitán Tan, que era el que cazaba burundunes, y hasta elefantes cuando no miraba la gente. Pero no deja de rondarme por la cabeza aquella otra cancioncilla:

Dónde estará
mi amigo Locomotoro,
dónde estará
mi amigo Locomotoro,
conductor
de todo menos del codo
jugando con carbón
o con carbonilla...


(—el resto se me ha ido de la memoria).

Pobre de él, pobres todos, y qué bien lo pasamos.

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Martes, 24 de Mayo de 2005 23:42. Enlace permanente. Recuerdos






Blog de notas de
José Ángel García Landa

(Biescas y Zaragoza)
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"Algo hay en el formato mismo de los blogs que estimula un desarrollo casi canceroso de nuestro ego"
(John Hiler)





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