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Narratología turca

miércoles, 6 de abril de 2016

Narratología turca


En realidad, narratología parisina, española, rusa, e israelita, y turca. Vamos, bastante internacional.

Ha salido en línea un número del Amsterdam International Electronic Journal of Cultural Narratology, revista en cuyo consejo asesor figuro, aunque en este volumen no he ejercido de asesor. Está editado por John Pier, y recoge varios estudios presentados en el tercer congreso de la Red Europea de Narratología en París (2013). Puede complementarse con las ponencias disponibles en red en el canal del CRAL (de la Ecole des Hautes Études en Sciences Sociales, que colaboró en la organización del congreso en la Universidad Internacional de París).

Entre otras está allí mi conferencia sobre evolucionismo y narración.

También aparecerá más adelante, editado por el mismo John Pier, un volumen de la serie Narratologia (Emerging Vectors of Narratology) en el que aparecen más conferencias del congreso, o los artículos a los que dieron lugar; entre ellos el mío.

Muchos otros artículos interesantes contiene este volumen. Por ejemplo, este de Elana Gomel, de Tel Aviv, sobre las estructuras narrativas en las utopías.

En este volumen del Amsterdam IEJ Cultural Narratology aparece un artículo de Beatriz (Penas, digo), basado en su ponencia que también presentó en París. Y otro de Ludmila Comuzzi, mi colega rusa cooeditora y más que coeditora del libro Semiosphere of Narratology. Van, respectivamente, sobre la narratividad del haiku japonés, y sobre la de la poesía lírica. Porque no sólo las narraciones son narrativas.

Y en este artículo de Bahar Derviscemaloglu se habla del problema de introducir terminología narratológica en el idioma turco. Se me cita, pues también he tenido algo que ver con la narratología turca.


Theorizing Narrativity
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Retropost: Ecos recientes

Retropost #819 (18 de marzo de 2006): Ecos recientes


Me hacen una crítica liberal a mi comentario sobre la macodonaldización de la sociedad en Pijoaparte. Aunque me llaman "semiculto" contesto educadamente, y... bueno, supongo que de hecho todos somos semicultos para el vecino. Lo de ser culto es un desiderátum, y muchas veces una ilusión óptica. Eso no quita para que haya semicultos más cultos que otros, y también quienes saben utilizar mejor que otros su menor dosis de cultura. Pero eso es otro asunto.

Y llegamos a los titulares, para mal, con la noticia de "una trifulca universitaria" en El anuario.net.

(PS: Vaya, un eco más constructivo. Me llama una compañera y amiga, a la que solía ver en congresos, a decirme lo que le emociona e interesa lo que escribo, y que echa mucho en falta más libertad de expresión en la profesión. Me dice que mucha gente opina como ella y que aunque no me llegue mucho feedback, hay muchas personas en la profesión de Filología Inglesa que opinan igual. ¿Me lo creo, o no? En todo caso, le digo, las cosas que escribo sobre la profesión me molesto en escribirlas sólo porque me parecen obvias y me alarma que no estén escritas previamente en lugares bastante visibles. Pero es lo que hay, al parecer una hiperprudencia y temor a manifestarse...).



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Nieva en Zaragoza

Nieva en Zaragoza

 

 

Nieva en Zaragoza copia

Retropost: La atalaya retrospectiva

Retropost #818 (18 de marzo de 2006): La atalaya retrospectiva

 

Otro post más sobre retrospección. Y es que la retrospección es un asunto complejo, que tiene varias dimensiones, en la vida, en la literatura, en la narración.

En un texto narrativo, reproducimos una secuencia de acciones después de que la secuencia haya acabado. Así pues, conociendo el final, podemos elegir uno u otro orden de presentación de los acontecimientos, contar primero el final que conocemos y luego cómo se llegó a él, por ejemplo, o por el contrario seguir un orden estrictamente cronológico. Podemos restringirnos a lo que conocíamos mientras se producían los hechos, ocultando nuestro conocimiento actual privilegiado por la retrospección. O podemos presentar la historia narrada desde puntos de vista que entonces no estaban disponibles para nosotros, pero ahora sí lo están.

Sea como sea, hagamos gala o no del conocimiento privilegiado que tenemos, ese conocimiento influye en la manera en que dispongamos el orden de los acontecimientos y el punto de vista de la narración. Las narraciones están por tanto escritas desde el final, o para el final (para el efecto final, que decía Poe). Se escriben, en cierto modo, hacia atrás, retrospectivamente, por mucho que parezcan sólo ir avanzando hacia adelante a través del hilo del discurso.

El hilo del discurso también tiene una dimensión retrospectiva. Proyectamos lo que queremos decir, y luego lo decimos. Por tanto, el orden que le damos a nuestro discurso también tiene una cierta estructuración doblada sobre sí, retrospectiva. Es fácil exagerar esto muchas veces, pues en el discurso espontáneo, si bien existe esa planificación previa, muchas veces se ve alterada. La alteran las palabras y respuestas del otro, en el diálogo, sus interrupciones, los acontecimientos sobrevenidos. Y altera también la planificación la misma consciencia de nuestro discurso al aflorar: nos hacemos más conscientes al verbalizar, revisamos planes rápidamente, decimos cosas que no habíamos pensado bien realmente, improvisamos, nos escuchamos hablar y nos sorprendemos, nos enteramos de lo que íbamos a decir cuando lo hemos dicho. Este pensamiento procesual se dice que es especialmente femenino; no sé, en todo caso es un elemento presente en mayor o menor grado en todo discurso oral, sea masculino o femenino; cierto es que las mujeres hablan más y hasta quizá (quizá por eso) escriben menos.

Claro que muchos discursos orales están infiltrados por la escritura, igual que la escritura puede ser más o menos oral. En los emails y los blogs tiende a ser más oral: hasta aquí estoy yo escribiendo hacia adelante lo que me sale, y no pasará muchos filtros de revisión y reelaboración. Alguno sí, y es que para eso está lo escrito. Scripta manent, para que veamos lo que pone y lo corrijamos antes de publicarlo. O para que nos aprendamos bien un discurso que luego soltaremos oralmente como si alguien fuese capaz de hablar realmente así, como un libro. La escritura altera la palabra y el pensamiento, como decía W. J. Ong en Orality and Literacy. Y una de las dimensiones de esa alteración es la reelaboración retrospectiva.

Pues en un texto escrito la posibilidad de reelaboración retrospectiva es mucho mayor. El texto puede revisarse, no está sometido a la redacción inicial, aunque ésta siempre pese un tanto, en unos géneros más que en otros. El texto puede partir de un esquema básico, no de unas palabras iniciales. De hecho siempre lo hace (y no niego que también hay un esquema básico en el discurso oral, como he dicho antes). El principio del texto es un falso principio; está escrito desde el final. Y no me refiero aquí a los textos narrativos únicamente. Es ésta otra dimensión de la temporalidad, no la temporalidad de la historia narrada, sino la temporalidad del propio texto como discurso lingüístico. También esa temporalidad es construida, es un efecto calculado, como un segundo nivel de trama con sus dimensiones adicionales de punto de vista y tiempo; una intriga retórica. De ahí que los prólogos, escritos al final, pasan al principio del texto. Puede parecer un gesto de sinceridad; el autor reconoce que nos habla ya desde el final. Pero con el prólogo inicial queda disimulada una retrospectividad más fundamental: pues no sólo el prólogo, sino el capítulo primero, y el segundo después, están también escritos desde el final. El lector lee un artefacto que parece el discurso de una persona hablando, pero que es otra cosa, pues ese hablante textual habla desde una atalaya retrospectiva a la que no tenemos acceso. Sólo en tanto que relectores nos colocamos en pie de igualdad con el texto.

Claro que si los textos tienen esa pequeña ventaja, caen víctimas de su propia estrategia. Vueltos desde su final hacia su principio, no pueden ir más allá de su final. Ahí quedan escritos, e inscritos en el gran texto de la Historia. Mientras que el lector puede vivir, en el futuro... los textos le sobrevivirán, en cierto modo, sobre todo los clásicos, pero él ha tenido su momento frente a ellos, su pequeña atalaya retrospectiva. Los ha podido leer cuando ellos ya han callado y la historia ha seguido hablando. Surgen allí posibilidades de nuevos sentidos, de ironías no buscadas. También puede quedar un texto trivializado por los avatares de la historia, y no parecer tan nuevo ni importante lo que dijo en su momento por primera vez (y puede un texto morir por su propio éxito, que lo convierte en un lugar común).

El lector también pasa con el tiempo a ocupar un estante polvoriento en la historia. Carpe diem, el ratito que te toca estar subido en la atalaya, mirando el panorama. Que el futuro está haciendo cola para subir, y gozar del paisaje, looking backward.


El lenguaje como tecnología interiorizada


Retroposts

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Retropost: Things that Might Have Been

Retropost #817 (17 de marzo de 2006): Things that Might Have Been


Un verso lo tomó Borges como título para uno de los poemas de Historia de la noche (1977). A través de Borges, y de Google, he llegado a este pasaje del Christus de Longfellow.

En un aparte durante las Bodas de Caná, el visionario Manahem habla como sigue sobre el destino y la eternidad, y sobre el paseo que nos damos por la parte de ella que nos toca ver. Me gusta la manera en que dice que nuestra vida está hecha no sólo de realidades acabadas, sino también de las esperanzas y posibilidades por las que hemos pasado (lo que Michel André Bernstein, en Foregone Conclusions, llama sideshadows...).

Y hasta lo que no fue ha sido en cierto modo, pues también eso da forma a nuestra vida y nos hace lo que somos.


The things that have been and shall be no more,
The things that are, and that hereafter shall be,
The things that might have been, and yet were not,
The fading twilight of great joys departed,
The daybreak of great truths as yet unrisen,
The intuition and the expectation
Of something, which, when come, is not the same,
But only like its forecast in men’s dreams,
The longing, the delay, and the delight,
Sweeter for the delay; youth, hope, love, death,
And disappointment which is also death,
All these make up the sum of human life;
A dream within a dream, a wind at night
Howling across the desert in despair
Seeking for something lost it cannot find.
Fate or foreseeing, or whatever name
Men call it, matters not; what is to be
Hath been fore-written in the thought divine
From the beginning. None can hide from it,
But it will find him out; nor run from it,
But it o’ertaketh him! The Lord hath said it.

Las cosas que fueron y que ya no son
Las cosas que son, y las que han de ser,
Las cosas que podrían haber sido, mas no fueron,
El crepúsculo ya tenue de la alegría que pasó,
El albor de grandes verdades aún no amanecidas,
La intuición y la espera atenta
De algo que, al venir, no es lo mismo,
Mas sólo parecido a su previsión en los sueños de los hombres,
El ansia, el retraso, y el deleite,
Más dulce por el retraso; la juventud, la esperanza, el amor, la muerte,
Y la desilusión que también es muerte,
Todos estos hacen la suma de la vida humana;
Sueño dentro de un sueño, un viento en la noche
Aullando por el desierto, desesperado,
Buscando algo perdido que no puede encontrar.
El destino, la predicción, o cualquier nombre
Que le den los hombres -- no importa; lo que ha de ser
Ha estado pre-escrito en el pensamiento divino
Desde el inicio. Nadie puede ocultase a ello,
Pues ha de hallarlo; ni huir corriendo,
Pues le alcanza. Lo ha dicho el Señor.


Claro que el destino sólo lo vemos retrospectivamente; de poco nos sirve que esté escrito en el libro gordo de Dios, si por definición no podemos echar una ojeada tramposilla al final. Lo que vale como decir que para nosotros sólo existe el destino cuando miramos atrás: el que nos hacemos, o el que nos sucede, y no el que estaba escrito. La única escritura previa que había antes era la de nuestros planes, o expectativas. Y ya se sabe lo que pasa con los planes: en la tragedia, fracasan, o tienen consecuencias imprevistas y terribles. En la comedia, se trastocan, y si se cumplen no es de la manera en habían sido planeados, sino con imprevistos sorteados y añadidos rocambolescos. Y en la vida, que es por turnos tragedia, comedia, tragicomedia, parodia, novela y ensayo (essay, rehearsal)... pues hay un poco de todo. De lo que menos, lírica, épica, y profecías cumplidas.

El destino visto así, desde la atalaya de la retrospección, como un todo simultáneo, es un espacio en los límites del cual nos hemos movido. Un ámbito que durante un tiempo es tiempo, pero al fin acaba siendo nuestro recorrido por el tiempo, y por el espacio, el mapa de lo que ha sido nuestra vida, andando mucho unos sitios, nuestros sitios, otros atisbándolos de lejos, otros siempre pasando al lado de ellos. 


Borges también sintió ese dibujo del tiempo en su vida, y lo dejó inscrito en este soneto, "Buenos Aires". También todo poema es a la vez un tiempo por el que pasamos, y un traza que existe más allá de ese tiempo.


Y la ciudad ahora es como un plano
de mis humillaciones y fracasos;
desde esa puerta he visto los ocasos
y ante ese mármol he aguardado en vano.
Aquí el incierto ayer y el hoy distinto
me han deparado los comunes casos
de toda suerte humana; aquí mis pasos
urden su incalculable laberinto.
Aquí la tarde cenicienta espera
el fruto que le debe la mañana;
aquí mi sombra en la no menos vana
sombra final se perderá, ligera.
No nos une el amor sino el espanto;
será por eso que la quiero tanto.

Lo canta de manera memorable María José Hernández en el disco Orillas, de Gabriel Sopeña: Danzón porteño.

 

La historia del fracaso del plan


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Retropost: Máster de privatización

Retropost #814 (15 de marzo de 2016): Máster de privatización



Es un cartel-parodia gracioso que he visto en la universidad, donde están protestando por la privatización del servicio de reprografía:


NUEVO MASTER EN PRIVATIZACION DE SERVICIOS Y DESTRUCCION DE EMPLEO PUBLICO


Al parecer la Universidad de Zaragoza no pretende quedarse a la zaga. De momento no llegamos a los niveles de Televisión Española, pero todo llegará. Después de todo, si las privadas expiden títulos a coste cero para el erario público, ¿para qué vamos a tener educación pública? El mercado nos educará. Este master debería implantarse en serio, tiene futuro.

 

Lo privado y la privada

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Fictionality, Factuality, Reflexivity

martes, 5 de abril de 2016

Fictionality, Factuality, Reflexivity

Podemos apoyar a ETA

Podemos apoyar a ETA


Podando podando, hay cosas que Iglesias no podar de su programa.

Podemos apoyar a ETA día sí y otro también— Iglesias pedir el acercamiento de presos etarras en televisión:

http://www.libertaddigital.com/chic/entretenimiento/2016-04-05/el-publico-de-el-hormiguero-no-aplaude-a-pablo-iglesias-por-pedir-el-acercamiento-de-presos-etarras-1276571255/