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Retropost: 800 titulaciones, y ninguna es la mía

lunes, 28 de marzo de 2016

Retropost #790 (28 de febrero de 2006): 800 titulaciones, y ninguna es la mía


La ministra de Educación y ciencia, María Jesús San Segundo, ha informado hoy sobre las 800 nuevas titulaciones que crean las Universidades gracias a la adaptación al espacio europeo de educación superior. Bueno, todo depende de cómo se hagan los recuentos. Lo que no dice la ministra es que a cambio de implantar esos másteres se van a suprimir muchos programas de doctorado, con programación docente incluida. De hecho ya se venían suprimiendo desde hace años; los programas con pocos alumnos ("poco rentables", supongo) se extinguían a la fuerza o se les animaba a fusionarse con otros. Así se hace, supongo, una universidad más competitiva, dirigiendo recursos a programas fuertes. Y sin embargo, seguro que se pierde al menos tanto como se gana.

En nuestro departamento, por ejemplo, a resultas de la reforma ésta, cuando se lleve a cabo, perdemos uno de los dos programas de doctorado que tenemos ahora. El otro se reconvierte en un máster de los nuevos. Y la licenciatura que es mayormente responsabilidad del departamento, Filología Inglesa, desaparece y se nos invita a impartir, juntamente con otros departamentos cuyas titulaciones se suprimen, una licenciatura nueva y menos específica en "lenguas y literaturas modernas".

Quizá en el terreno competitivo la universidad se libere de peso muerto académico, pero hay que tener en cuenta que la demanda de saber académico especializado no puede medirse sólo de la universidad para afuera: el lugar propio de ese saber es la universidad, no la "demanda social" existente desde afuera, y en la medida en que la universidad se somete a la "demanda social" así entendida y suprime estudios y actividades propiamente académicos, está transformándose, sí, pero no necesariamente en un sentido deseable. Deseable para quien quiera que la universidad sea una FP o una empresa, sí; pero no necesariamente para quien desee que sea una Academia.

Ahora se ha convocado una reunión de los departamentos que imparten Filología Inglesa para ver qué se hace en vistas de la supresión de nuestra titulación. Hoy recibo este mensaje a través de la lista de AEDEAN.

Mensaje enviado a través de la lista de correo electrónico de AEDEAN ========
Queridos colegas: Me hago eco de las intervenciones que se han producido estos últimos días a través de la lista de distribución de AEDEAN, en primer lugar para felicitar a la Junta Directiva de nuestra asociación por la capacidad de reacción que han demostrado frente a las noticias acerca de la que ya parece una decisión definitiva sobre la propuesta de un grado en Lenguas Modernas y su literatura, y las últimas noticias de la Directora General de Universidades, Carmen Ruiz-Rivas. Sobre todo quiero felicitar a la Junta por haber sabido centralizar las actuaciones de los departamentos, recabando información de sus consejos, una posición que en última instancia ha sido muy efectiva porque ha obligado a los departamentos a ponerse en marcha, si aún no lo habían hecho. En segundo lugar, me gustaría dar mi opinión acerca de la situación creada con la propuesta de grado en Lenguas (y Literaturas) Modernas. Mi posición es la siguiente: He revisado con mucha atención la ficha que se ha propuesto para el grado de Lenguas Modernas y su literatura hasta el punto de contabilizar qué representaría en número de créditos si se llevara a máximos el despliegue de inglés como lengua A. Pues bien, si a los 22 créditos instrumentales en lengua A (inglés), se suman los 74 créditos de materias propias, también en lengua A inglés, los 30 del trabajo escrito y los 30 de estancia (lengua inglesa A en ambos casos), eso representa un 90% del total de créditos del grado. Y esa no me parece una mala ratio si lo comparamos a los actuales planes de estudios en Filología Inglesa, que también incluyen créditos de otras áreas. Por tanto, a mi modo de ver esta propuesta no nos perjudica desde el punto de vista de la vertebración de los Estudios Ingleses aunque sea dentro de un marco conceptual más amplio, que permite combinaciones con otras lenguas y disciplinas. Mi posición además, para ser coherente con lo que voy a exponer en el siguiente párrafo es que esas combinaciones no deben implicar restricciones, ni siquiera en el caso de las lenguas que van a tener grado propio, ya que, por qué no debería ser posible que un perfil determinado de graduado quisiera tener un título en Lenguas Modernas (Lengua A: Gallego; Lengua B: Inglés)? Puestos a ser flexibles, algo con lo que no se convive demasiado bien en nuestro país, por qué no serlo realmente? Y ese posicionamiento no restrictivo es lo que nos sigue dando razones, a parte de las ya reiteradas de demanda, inserción, desarrollo de la anglística en España etc para seguir pidiendo un grado propio en Estudios Ingleses. Y no sólo por posiciones nominalistas, sino porque eso también va a dar más fuerza a los departamentos y secciones, de inglés de las universidades pequeñas, donde si desaparece del catálogo el polo de referencia de los Estudios Ingleses, no se les va a permitir ni siquiera apostar por un Major (lengua A) en inglés. En el ámbito de los postgrados, sin excluir postgrados específicos y sectoriales en literatura y lingüística inglesa que se puedan proponer en las diferentes universidades, mi posición es que no estaría mal impulsar un postgrado en Estudios Ingleses interuniversitario, porque me temo que en otras universidades va a costar sacar para adelante postgrados específicos en inglés. Hay que recordar que la CE ya le recordó al gobierno que la convergencia al EEES de Bologna no puede ser usado como arma arrojadiza para restringir el catálogo. Y el gobierno ha decidido llevar a cabo ese recorte a cualquier precio, y restar en lugar de sumar. Creo que en aras del patrimonio lingüístico y cultural de la humanidad, este tipo de restricciones deben seguir siendo denunciadas. Además, como universitaria e intelectual sinceramente no entiendo que se pretenda regular el conocimiento. Por tanto, estoy a favor del grado en lenguas Modernas y su literatura, y también del grado en Estudios Ingleses, como hemos venido reclamando desde siempre, y vamos a tener que seguir reclamando, ya que se nos ha dicho que el catálogo va a estar abierto unos años para ampliarlo. Un saludo cordial. M. Teresa Turell

¡¡¡BRAVA bravissima!!! Bueno, lo de las enhorabuenas a los departamentos de las universidades yo más bien lo cambiaría por una reconvención, porque aunque AEDEAN ha puesto enlaces en su página para dar a conocer las posiciones de los departamentos ante esta nueva titulación que se nos impone, no se puede decir que haya habido mucha actividad. De cuarenta universidades con sección de Filología Inglesa, sólo cuatro han dado a conocer su postura. Y de éstas sólo una, la de Murcia, se opone al grado en Lenguas y Literaturas Modernas como vía exclusiva. Las demás lo aceptan más o menos de buena gana, y siguen en eso la que parece ser la postura oficial de AEDEAN, que consideraba innecesario reunir a los departamentos para estudiar la situación y presionar en favor de un grado propio -- con lo cual en la práctica AEDEAN se está apeando de su posición oficial, que consistía en reclamar ese grado propio en Estudios Ingleses. Los universitarios, ahora como en todo este proceso, se comportan de modo pasivo, en especial ignorando que es esencial para defender su punto de vista la comunicación, y en especial las nuevas tecnologías, la red. Y no vale con la efímera lista de AEDEAN: había que usar la web de una manera que no se ha hecho. Quizá porque está demasiado a la vista, y los universitarios no son amigos en absoluto de significarse... Es especialmente significativo que M. Teresa Turell (que era la anterior presidenta de AEDEAN) señale además la conveniencia de establecer un postgrado de inglés con directrices propias a nivel nacional. Y ójala cale la idea, porque si no es muy probable que no tengamos ni grado ni postgrado propio. Es muy tentador, quizá en especial para los catedráticos influyentes o para los grupos de investigación bien asentados en un departamento, hacerse su postgrado a medida, pero hay que considerar la atomización que eso supone para una profesión que no tiene una titulación propia de nivel inferior. Y eso en una materia como el inglés, tan básica en el sistema educativo ya desde la educación infantil y primaria, pasando por la secundaria, y terminando con su presencia en muchos planes de estudio universitarios. La anglística española no sale, ni con mucho, ganando nada de una situación así, en la que esté representada sólo por un número de másteres sin reconocimiento profesional específico a nivel estatal. Sólo un máster de Filología Inglesa que habilitase específicamente para la docencia en educación secundaria y universidad supondría un reconocimiento adecuado de la realidad del inglés como la lengua internacional, la del planeta, la única que hay (aunque a muchos les apene). ¿Y no se supone que esto era un proceso de internacionalización de la Universidad? ¿No hay en esa internacionalización un espacio para la lengua internacional?

(PS: el 1 de marzo, otro escrito a la lista de AEDEAN de otro catedrático, Celestino Deleyto, moderando el optimismo que mostraban frente a la nueva titulación Fernando Galván y algunos de los escritos acordados por los departamentos. Los máximos realistas que se vayan a dar al inglés en una titulación mixta son muy inferiores a los actuales, y además nada asegura que se vaya a permitir la mayor flexibilidad de combinaciones para los alumnos en todas las universidades. Y es creo que realmente no es un título que nos tenga que inspirar ningún optimismo a los anglistas. Menos aún si tampoco hay un título de máster que proporcione una formación sólida, coherente y homologada en Filología Inglesa a nivel de segundo ciclo).


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Retropost: Etnicidades

lunes, 28 de marzo de 2016

Retropost #789 (27 de febrero de 2006): Etnicidades



Este fin de semana han caído visto dos películas sobre etnicidades, Crash y La Pantera Rosa. Bueno, vale, una más que otra.

En Crash, el director saca a relucir las cosas que piensan y normalmente no dicen los americanos sobre las características étnicas y políticas de grupo de las distintas comunidades estadounidenses; bueno, lo que dicen entre ellos pero (in mi experiencia al menos) cuidan muy mucho normalmente de decir en presencia de nadie de otra etnia. La diferencia es que en esta película no se cortan, con lo cual vemos una realidad filmada de modo realista pero con comportamientos un poco surreales a veces. Algunos de ellos encasillados en sus actitudes e incapaces de cambiar; varios de los personajes cuyas vidas se entrecruzan aprenden sin embargo una lección, normalmente tras enfrentarse a una situación límite. Y uno de los personajes, el policía joven que creía no ser racista (o por lo menos creía ser menos racista que la mala bestia de su colega), descubre para horror suyo que era tan capaz como el que más de cometer un homicidio por sus prejuicios racistas. Recoge a un autoestopista negro y acaba dándole un tiro de puro miedo tras una discusión. (No sé si hay una historia gay mezclada aquí: ¿podría ser?). Así se cumple la profecía del colega borde, cuando le dice que no era mejor que él. Y se demuestra la tesis de la película: que el racismo y la suspicacia son inherentes a esta sociedad multiétnica, que van más allá de las buenas intenciones o malas de los personajes y de su "política" explícita -- aunque la grosería gratuita de muchos haga suponer lo contrario a primera vista. Por contra, se nos hace ver cómo el poli malo salva a la misma negra (bueno, negra por decir algo) a la que había humillado a conciencia. Eso tampoco lo convierte en poli bueno, claro, aunque la cámara lenta parezca querer sugerir algo en esa línea ("cerdo racista pero buen (a) gente en realidad"). Hay que consolarse con que un negro criminal no llegue (al recordar sus raíces) a vender a un grupo de asiáticos como esclavos cuando se le presenta la oportunidad. Por cierto, que el único blanco que lo trata como a un igual (en el crimen) es el mafioso que le intenta convencer para que se los venda: allí no hay lugar para sensiblerías, parece decirle. Pero ni aun queriendo lo puede tratar como un igual, porque el negro lleva su historia a cuestas, quiera que no, y se niega a vender esclavos. (Je, será que no es de la línea pro-africanista, porque andá que los antepasados africanos no vendían esclavos ni nada). Eso sí, los llama "jodidos chinos", la política verbal aquí desde luego no la cuida nadie mucho. Menos mal que en la América real no andamos a este nivel de indiscreción y hay un poquito más de hipocresía, que si no...

Y luego La Pantera Rosa, con sus fgansesés con acsentós... La solución final del caso viene para Clouseau cuando recuerda lo que el espectador había interpretado como una escena cómica, y lo era. Había salido Clouseau entrevistando a una abuela china que le habla en chino, y él finge entender; esto se retoma en flashback, y nos sale subtitulado lo que la china decía, y vemos que Clouseau en efecto entendía chino, como había proclamado. Esto si que es humorístico, claro, aún más que fingir, saber chino: que un occidental, en efecto, sepa chino. Humor surrealista. Pues acabamos de pasar en el mundo los seis mil quinientos millones de habitantes, y uno de cada cinco es chino. Pronto uno de cada cinco aquí.

Aún me acuerdo de esos tiempos, no tan lejanos, en los que se decía que los españoles no somos racistas. Me parece que a nadie se le ocurre ya repetir esas cosas; en lugar de eso estamos aprendiendo la hipócrita y prudente discreción sobre etnicidades que tan ensayada tienen los americanos.



(PS: Vaya, observo que triunfa Crash en los oscars: debe ser el optimista mensaje de reconciliación que transmite tras un duro planteamiento inicial. Si ya lo decía Jameson --Fredric, no J.J.: la función ideológica de la narración es dar soluciones imaginarias a problemas reales...).


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Retropost: Victor Hugo y la Galaxia Gutenberg

lunes, 28 de marzo de 2016

Retropost #788 (27 de febrero de 2006): Victor Hugo y la galaxia Gutenberg

 

Del libro de Victor Hugo sobre William Shakespeare (I, IV,x) extraigo la siguiente reflexión sobre el papel liberador y democratizador de los medios de comunicación de masas. Los términos que utiliza Hugo en su alabanza de la imprenta me hacen pensar que también le hubiera gustado Internet, si hubiese podido conocerlo.


Gutenberg es un redentor. Esas pérdidas de las obras del pensamiento, inevitables antes de la invención de la Imprenta, son imposibles actualmente. La imprenta es el descubrimiento de lo inagotable. Es el movimiento perpetuo, encontrado en la ciencia social. De cuando en cuando, surgen déspotas que tratan de contenerlo, de pararlo, y esas tentaciones se estrellan y fracasan. El pensamiento no puede estar sometido a ligaduras, porque el progreso es incontenible, como el libro ya no puede perderse. Antes de la Imprenta, la civilización tenía que llorar esa pérdida. Era una página desgarrada del libro humano. Para desheredar a la Humanidad de todos los grandes testamentos de los genios, bastaba la tontería de un copista o el capricho de un tirano. De hoy en adelante nadie podrá sujetar el pensamiento por el cuerpo, porque ya no lo tiene. El manuscrito era el cuerpo de la obra magistral, y cuando éste desaparecía, desaparecía también con él el alma, esto es, la obra. La obra convertida ahora en pliego impreso es libre, porque es alma. ¡Matad si podéis su sustancia inmortal! Gracias a Gutenberg, el ejemplar es inagotable. Cada ejemplar es un germen que contiene su propio renacimiento, que puede alcanzar millares y millares de ediciones. Es una unidad llena de lo innumerable. Este prodigio salvó la inteligencia universal. Gutenberg, en el siglo XV, surge de la terrible oscuridad, arrancando con ello de su cautiverio al espíritu humano. Desde entonces Gutenberg es el auxiliar de la vida y el colaborador permanente de la civilización en la actividad de su trabajo. Nada se hace ya sin él. Ha marcado la transición al hombre libre del hombre esclavo. Intentad quitarle de la civilización y seréis Egipto. Sólo el descenso de la libertad de la prensa disminuye la estatura de un pueblo.



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Michel Sardou, "Selon que vous serez, Etc., Etc. (vidéo 1994)"

lunes, 28 de marzo de 2016

Michel Sardou, "Selon que vous serez, Etc., Etc. (vidéo 1994)"






Conversion and Narrative

lunes, 28 de marzo de 2016

Conversion and Narrative


Me citan en este libro de perspectivas narrativas sobre la conversión religiosa:

Conversion and Narrative: Reading and Religious Authority in Medieval Polemic

 

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Michel Sardou - Show 'Salut' 1997

domingo, 27 de marzo de 2016

Michel Sardou - Show 'Salut' 1997








Retroposts: Els sesgadors

domingo, 27 de marzo de 2016

Retropost #787 (26 de febrero de 2006): Els Sesgadors, Parte II


Aunque no fui a la manifestación de Madrid, la apoyo desde aquí. Y no apoyo en cambio a todos esos titulares que la describen como la manifestación de "la derecha española". Si la izquierda no está apoyando a las víctimas del terrorismo, pues vergüenza para la izquierda, pero que no le reprochen al PP que sí les apoye. Apoyar a alguien no es manipularle; y una cara muy pero que muy dura tiene quien dice eso a la vez que les niega su apoyo.

De La Vanguardia, un editorial titulado "Dar opción a la paz":

"La sociedad debe ser justa, solidaria y respetuosa con las víctimas, pero debe darse también una opción a la paz. Por esa razón, respetando el derecho de cada cual a manifestarse como mejor crea, el Gobierno no sólo cometería un error, sino que incurriría en una grave y culpable irresponsabilidad si no explorase la posibilidad de acercarse a la paz cuando se den las condiciones por parte de ETA y sin violentar la ley. Para acabar con el terrorismo, que es lo que anhelan los españoles."



Este razonamiento es representativo de la postura de quienes no apoyan la manifestación de ayer. Es enternecedora la alusión a John Lennon, "Give Peace a Chance". Pero darle una oportunidad a la paz no es, precisamente, dejar en paz al asesino de Lennon, o al asesino de quien sea. Eso es todo lo contrario. Eso es darle una oportunidad al crimen, a la mafia y a los "métodos modernos de luchas de minorías contra mayorías", como decía el sinvergüenza que preside el PNV. La paz, en un estado de derecho, no necesita que le den "una opción". La paz es lo que tenemos, y lo que hay que conservar, cuidando muy bien de que se apliquen las leyes y se haga justicia con quienes la alteren con sus explosivos, asesinatos y sobre todo con su ley del silencio, tan cómoda por lo barata que sale.


Los terroristas han de ir a la cárcel, y no a la mesa de negociaciones. Y eso ha de ser así en las repúblicas de derechas, y en las de izquierdas. Así que no, señores, no soy de derechas. Malas noticias.

Els sesgadors 


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Chica en la parada del tranvía

domingo, 27 de marzo de 2016

Chica en la parada del tranvía

 

Chica en la parada del tranvía