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Retropost: Más papistas

Retropost #620 (23 de noviembre de 2005): Más papistas


Hoy se nos da a conocer un escrito de la Sección de Tercer Ciclo a los Directores de Departamento, de fecha 7 de noviembre. Resulta que ahora se pueden proponer programas de Tercer Ciclo según el nuevo plan de este año. Para dirigir una tesis doctoral en estos programas hará falta (como ya estaba previsto) tener un sexenio de investigación o experiencia equivalente.

Aquí somos más papistas que el papa, pues resulta que para participar en la organización del Máster que aprobamos el otro día hacen falta tres sexenios, y sólo para dar clases en él, dos sexenios. Menos mal que en los niveles más avanzados, como el Doctorado, la cosa afloja. A menos que salgamos con otra normativa propia autoimpuesta, y digamos ahora que en en nuestro departamento sólo se podrán dirigir tesis con cuatro o cinco sexenios de investigación – que tampoco me sorprendería.

Es curioso que el Director, conociendo esta información cuando discutíamos anteayer la propuesta de másters, no nos diese a conocer este dato, ni notase ninguna incongruencia entre la normativa general establecida para Tercer Ciclo y la que se proponía allí, y se aprobó, para un segundo ciclo, siguiendo los intereses de un grupo muy concreto. ¿Será un fallo de memoria?


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Retropost: Pragmática, interaccionismo y análisis crítico del discurso

Retropost #619 (22 de noviembre de 2005): Pragmática, interaccionismo, y análisis crítico del discurso



Cuando decimos o hacemos algo, las palabras y las acciones tienen varios niveles de significado. Uno es el significado "de diccionario" – descontextualizado. Varios niveles de significado se pueden distinguir a varios niveles de descontextualización. Pero el análisis realmente interesante del significado es el del significado plenamente contextualizado.

Así pues hay también muchos tipos de pragmática: pragmáticas que trabajan con modelos de acción o de lenguaje más o menos abstractos, y más o menos contextualizados. No es una cuestión de todo o nada, porque pueden incluirse en el análisis dimensiones contextualizadoras no plenamente concretizadas: así los tipos de actos de habla que analiza Austin en su libro sobre Cómo hacer cosas con palabras.

Una teoría pragmática más contextualizada es la que propone Jenny Thomas en su libro Meaning in Interaction. Traduzco:


En este libro desarrollaré una definición de la pragmática como significado en interacción. Según esta noción, el significado no es algo inherente a las palabras sólo, ni es producido sólo por el hablante, ni sólo por el oyente. La construcción del significado es un proceso dinámico, que incluye la negociación del significado entre hablante y oyente, el contexto de enunciación, (físico, social y lingüístico) y el potencial de significado de una enunciación. (1995: 22)


Es éste un punto de vista que recuerda mucho al planteamiento básico de algunas versiones de "Reader-Response Criticism" (por ejemplo en Stanley Fish), y, yendo más atrás, al interaccionismo simbólico de G. H. Mead y Herbert Blumer.  Según el interaccionismo simbólico, el significado (de hechos, cosas, acciones, palabras – es una teoría más general–) surge en el proceso de la interacción social con otros sujetos, y no es fijo, sino que se ve constantemente modificado en un proceso continuo de reinterpretación. Blumer expone que hay tres tipos de teoría del significado:

1) Que el significado es intrínseco al objeto. (En el caso de un texto, intrínseco a las palabras sería. En esta ficción se basan muchos protocolos de interpretación legal, y muchas semánticas que no pasan del diccionario).

2) Que el significado es subjetivo, y que es creado por el intérprete del mismo. Serían teorías psicológicas, subjetivistas como algunas teorías de la recepción, también. "Cada libro significa una cosa distinta para cada lector", etc.

3) La tercera es la tesis sostenida por Blumer, y a la que según digo recuerda la definición arriba citada de Thomas. Según ella, el significado no es inherente a la cosa ni subjetivo, sino que se construye mediante un proceso interactivo. Traduzco a Blumer:


El interaccionismo simbólico considera que el significado tiene un origen distinto de los que sostienen las dos perspectivas dominantes que acabamos de examinar. No contempla al significado como algo que surja de la constitución intrínseca de la cosa que significa, ni ve al significado surgir de una conjunción de elementos psicológicos de la persona. Antes bien, considera que el significado surge en el proceso de interacción entre personas. El significado de una cosa para una persona surge de las maneras en que otras personas actúan con esta persona en relación a la cosa significante. Sus acciones operan de modo tal que definen la cosa para la persona. Así, el interaccionismo simbólico ve los significados como productos sociales, como creaciones que se forman en y a través de las actividades definitorias de la interacción entre personas. (Symbolic Interactionism, 1986: 4-5)


Un problema parece plantearse: al analizar el significado de un acontecimiento, unas palabras, o un texto, el analista muchas veces se encuentra en una situación que no es la original: a veces analizamos o interpretamos algo mientras ocurre o mientras se dice: otras veces interpretamos en un contexto más o menos distante. Hay que tener en cuenta la distorsión que introduce el contexto analítico, que es un contexto interactivo propio, y puede modificar el sentido de maneras a veces sutiles e invisibles para quien esté poco atento a esta dimensión del metadiscurso.

Quizá, pues, desde el punto de vista del interaccionismo simbólico, podríamos modificar ligeramente la noción de análisis pragmático contextualizado e interactivo que proponía Jenny Thomas. Llegaríamos así a una noción de análisis reflexivo del discurso como significado en interacción, o una pragmática crítica plenamente contextualizada. Adaptando la definición de Thomas, tendríamos que

el significado no es algo inherente a las palabras sólo, ni es producido sólo por el hablante, ni sólo por el oyente, ni sólo por los analistas del discurso. La construcción del significado es un proceso dinámico, que incluye la negociación del significado entre hablante y oyente, el contexto de enunciación, (físico, social y lingüístico), el potencial de significado de una enunciación, y el contexto crítico/analítico en el que se estudia esa enunciación, que conlleva su propia interacción entre el analista y otros sujetos.

La misma definición podríamos extender a la crítica y pragmática de las acciones, pues las palabras son acciones, y decir es una de las maneras de actuar.


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Retropost: Yes, Master

Retropost #618 (21 de noviembre de 2005): Yes, Master


 
Hoy hemos tenido Consejo de Departamento, con numerosas ausencias por enfermedad, depresión, dejadez, prudencia, pasotismo, ocupaciones coincidentes y ns/nc. Entre los puntos del orden del día estaba la aprobación del reglamento del departamento, que ha tenido que dejarse aplazado para otro día al ir vaciándose la sala después de varias horas de debates sin interrupción. No parece razonable imitar al Congreso de los Diputados en esto de las sesiones maratonianas y escaños vacíos simultáneamente, pero así van saliendo las cosas...

El otro punto fuerte del orden del día era la aprobación de las propuestas de máster del Departamento. Se ha aprobado la participación en una propuesta de máster interdepartamental, de Traducción, que será coordinada por la Facultad. Aquí ha habido un acuerdo casi general.

También lo ha habido en la otra propuesta, el postgrado de Estudios Ingleses; aunque ahí sí ha habido unos pocos votos en contra, entre ellos el mío (¡chss! ¡voto secreto!). Ya he comentado aquí  y aquí lo inadecuada que me parecía la propuesta que presentaban los ponentes del máster, coordinado por la Dra. Onega. He pedido que consten en el acta estos escritos, justificando mi oposición. Y no he sido el único que se oponía: una rueda de molino tan gorda no se traga así como así, por boquiabierta que se quede la gente, así que los ponentes se han visto obligados a modificar un poco la propuesta, cambiándola de nombre. Esos cursos de literatura contemporánea y cine ya no se llamarán "Estudios ingleses", sino "Estudios textuales y culturales en lengua inglesa" – título que es el del programa de doctorado en el que se basa el máster. Se sigue llamando "Estudios Ingleses" el postgrado en el seno del cual se ofertará este máster – pero al menos ahora queda claro (espero) que en el postgrado de Estudios Ingleses debe haber lugar para otros másters que sigan criterios diferentes.

Mucho me temo, sin embargo, que el equipo ponente ha conseguido (por treinta y tantos votos contra cinco, y unas cuantas abstenciones), cubrir el objetivo principal: participar en esta primera convocatoria de propuestas de postgrado, con una propuesta del departamento basada únicamente en los temas que son del interés de ellos y relacionados con sus proyectos de investigación, e imponiendo las normas de control de personal que han diseñado a su gusto. Y todo ello en reuniones a puerta cerrada, sin que metan baza los órganos colegiados del departamento supuestamente encargados de diseñar los estudios. Según previsto, el Departamento, ante la tesitura de presentar ahora este máster o enfrentarse a la realidad de que había dejado pasar las fechas sin hacer nada, ha preferido tragarse el bolo, con cuchara y cucharón. Muy dispuestos venían, claro, con las sucesivas direcciones del Departamento allanándoles el camino y postponiendo desde hace dos años la discusión de este tema en el Consejo, como si no fuese responsabilidad del Departamento organizar su postgrado. Hoy se ha tenido que reconocer que sí, pero claro, ya era tarde, algo había que proponer, y como nos habían traído este máster ya diseñado...

Lo curioso es cómo la gente vota por un sistema en el que habrá de entrada profesores de primera, de segunda y de tercera, basándose en criterios propios para el máster y que no son los de aplicación general. Los profes de primera podrán invitar a otros profesores, y nombrar a dedo quién de los no permanentes puede y quién no puede participar en el máster (sin ningún criterio objetivable). Y se recuerda al profesorado en general que no da la talla: la gran mayoría de los que ahora están en segundo ciclo están descalificados para participar en el nuevo segundo ciclo, al requerirse dos sexenios de investigación, participación en proyectos de investigación de nivel nacional coordinados por los Alfa Superior, etc. etc. Ante esta seguridad y prepotencia, los Beta, Gamma y Epsilon han bajado humildemente la cabeza y han seguido a sus líderes, entregándoles en bandeja lo que de momento es el único ciclo que tendremos como estudios propios de nuestra área. Porque no va a haber grado de Estudios Ingleses; y de momento hemos votado que en el postgrado mandarán cuatro; y los otros cuatro que participan entran por alianzas y apoyos mutuos, no por méritos. Ah, pero lo hemos votado democráticamente y en secreto, eso sí. Tanto más incomprensible. Pero ya se sabe, las cohortes de los que esperan merecer van al voto prietas las filas, y sí bwana. Y los acogotados, mejor ni aparecen por el Consejo. Total, para votar que son incapaces...

Ha habido una escena un tanto desagradable, en la que un viejo profesor le ha cantado las cuarenta a la ponente del Máster, recriminándole su obsesión de control despótico y de exclusión, demostrada aquí como muchas veces antes. Pero ya se sabe, ladran, cabalgamos. Que de momento parece que los tiempos nos llevan viento en popa... Sexenios, proyectos, acreditaciones, telefonazos... es lo que se lleva ahora. Eso sí: son maneras muy acreditadas de controlar las ansiedades del personal, ponerles zanahorias delante de la nariz, crear corrillos, feudos y sistemas de exclusión. Escépticos hay, pero saltan por el aro igual, mientras murmuran contra semejante paripé. Y votar, claro, votan a quien hay que votar, que el que se mueve no sale en la foto. Aunque se vaya falseando toda nuestra actividad, lo esencial es ir todos marcando el paso hacia el absurdo. Calidad de bote. Fecha de caducidad, ni se sabe.


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Post-scriptum. Años después, y tras muchos recursos y resoluciones juciales, terminó así este desvarío administrativo, con una sentencia a nuestro favor.


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Retropost: Conmemoraciones

Retropost #617 (20 de noviembre de 2005): Conmemoraciones


- Treinta años de la muerte del tirano. A modo de celebración, recomiendo una lectura de Nabokov, Barra Siniestra, o, si no, "Tyrants Destroyed". ¿Qué hacías tú el 20 de noviembre del 75? Me acuerdo que íbamos al instituto con ambiente animado, y cantando canciones irreverentes sobre "Paquito", sabiendo que nos iban a dar fiesta. Aunque el ambiente por las calles estaba gris y fúnebre y como de ir pisando huevos. Eran los días del "todo atado y bien atado"; algún previsor funcionario ya había mandado pegar por todas partes pegatinas con la bandera española que ponía "Juan Carlos I, rey de España". Y Arias Navarro en la tele, en blanco y negro, como un chimpancé melancólico; Pinochet preparando las maletas para venir...

- Otra celebración de hoy: Día de Santa Cecilia, patrona de la música. Escuchamos en la Real Capilla de Santa Isabel, o iglesia de San Cayetano, a elegir, un concierto emocionante de la Banda Provincial de Música, entre otras interpretan de modo memorable El Sitio de Zaragoza de C. Oudris. Observo que un colega novelista de la Facultad, José Luis Corral, ha escrito una novela histórica sobre los sitios, Independencia, emulando a Galdós, pero aún no le he echado el guante. Todo llegará, quizá cuando lleguemos a esa conmemoración.

- Un año, un mes y trece días desde que empecé este blog (jeje, se me pasó el primer cumpleaños, esa fijación de los blogueros; y luego aún tengo la cara de hablar de mi egotismo).

- Veintiún años y más hacen ya de haber terminado la carrera sin encontrarme a ningún compañero de promoción (aunque con algunos sí que mantuve algún tipo de trato, esos no cuentan). Ayer me encontré con uno, Carlos, a la entrada de un cine. De hecho somos casi colegas, pero no hemos abundado mucho, no. Y al parecer en nuestra clase no había ningún personaje con dinámica social de esos que organizan reuniones de promoción... una pena, en realidad.

- Este mes de noviembre también se ha conmemorado en Inglaterra el cuatrocientos aniversario del Gunpowder Plot de 1605, la primera histeria antiterrorista manipulada por el gobierno para controlar a las masas. La amenaza fue bastante real: unos rebeldes/terroristas católicos habían intentado volar por los aires el Parlamento Británico y al rey; pero esto se convirtió en una manera de controlar al personal, histerizarlos contra el catolicismo, y reforzar el control ideológico estatal desde los púlpitos. En todas las épocas cuecen habas, en salsas diversas. Shakespeare conmemoró estos hechos escribiendo Macbeth, que pronto cumplirá 400 años. Es una obra para el rey, pero también es una defensa del tiranicidio. Es posible que sea también de por entonces este soneto, igualmente ambivalente:

If my dear love were but the child of state,
It might for Fortune’s bastard be unfathered,
As subject to Time’s love or to Time’s hate,
Weeds among weeds, or flowers with flowers gathered.
No, it was builded far from accident;
It suffers not in smiling pomp, nor falls
Under the blow of thralled discontent,
Whereto th’ inviting time our fashion calls.
It fears not policy, that heretic,
Which works on leases of short-numbered hours,
But all alone stands hugely politic,
That it nor grows with heat, nor drowns with showers.
To this I witness call the fools of Time,
Which die for goodness, who have lived for crime.


Si fuera mi amor querido sólo el hijo del estado,
Podría verse bastardo de fortuna y despadrado,
Al amor del Tiempo, o a su odio, estar sujeto,
Cuando yerbas con las yerbas y flores con flores vayan.
No, se erigió lejos de accidentes,
No sufre sonriendo entre pompas, ni bajo el golpe
Cae de los insumisos descontentos,
Cosas éstas a que invita nuestro tiempo.
No teme a la política intrigante, esa hereje,
Que trabaja a plazos cortos y por horas,
Más bien funda y alza él solo su gran política propia,
Que ni crece con calores ni con las lluvias se ahoga.
De esto pongo por testigos a las víctimas del Tiempo,
Que mueren por su bondad quienes en crimen vivieron.




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Flores con algo de luz

Flores con algo de luz

Flores con algo de luz

Consejos para sobrevivirme


Consejos para sobrevivir a la asignatura Literatura Inglesa II de José Angel García Landa. Han dado uno, cosa rara, porque nuestros estudiantes (me refiero a los de inglés) no se prodigan en aconsejar:

Alguien ha dado un consejo para sobrevivir a Literatura Inglesa II con Jose Ángel García LANDA

Importantísimo: coged bien los apuntes. Para eso, recomiendo un ordenador o tableta. A mano, me resulta imposible anotar la vida y obra de los autores que explica en clase. Aunque recomienda bibliografía de sobra para completar, no vas a estudiarte el conjunto de toda esa bibliografía, así que de poco te sirve si no has podido coger bien los apuntes en clase; más que nada, porque si quieres ir a por nota, te puede caer un detalle que justamente no habías anotado. Pero para aprobar, creo que con que sepas los datos más importantes que suelen salir en la bibliografía o wikipedia ya va bien. De bibliografía, creo que saca muchas cosas del Oxfor Companion to English Literature de Margaret Drabble. A mí me ha gustado la asignatura, aunque hay que echarle horas.


Hm. Podría recomendar también la web de la asignatura : (   

Este y otros consejos para sobrevivir a otros profesores pueden encontrarse en el foro de Patatabrava, sección Universidad de Zaragoza.  No negaré que puede tener el sitio su cierto interés con fines meramente informativos. Conocemos tan poco a los colegas, y nos conocemos tan poco a nosotros mismos.

Frases míticas, aún no he logrado producir ninguna que haya sido registrada en tablet o a mano, aunque he dicho cosas como:

"Puedes escribir extraordinariamente poco, o mucho y mal, y sin embargo pasar a la Historia de la Literatura Inglesa. Basta con acertar con una página. O con una frase."



Nos evalúa Patatabrava






Retropost: Match Point

Retropost #616 (20 de noviembre de 2005): Match Point

 
Una tragedia a la Woody Allen; esta vez no encontramos al alter ego de Woody por ningún sitio, y lo cierto es que la historia tiene bien poca gracia, una intriga de engaño y dobles parejas en la City de Londres, que acaba en asesinato cuando "la otra" se pone pesada y presiona al protagonista para que deje a su mujer cuando se queda embarazada (las dos). Éste es un tenista (de ahí lo de "match point") que ligando ligando llega a yerno de millonario, y no quiere perder el estatus ni la social face aunque sí quería enrollarse con su ex-futura cuñada, que le metía una marcha que la esposa no, a pesar de sus millones y lo buena chica que era. Pero toda la marcha que le mete la chica no le vale al tenista, ahora yuppie, de compensación por los Aston Martin de los que va a tener que despedirse, y ni corto ni perezoso le mete a la chica una bala entre las cejas, a ella y a la vecina de al lado, cuestión de disimular. Además había leído Crimen y Castigo, con poco provecho se ve, a pesar del Cambridge Companion to Dostoevsky. O sea, el chico culto, simpático, trepa, con ciertas habilidades sociales, angustiado por el lío que se monta entre la esposa y la amante, y es que le angustia a uno – pero a fin de cuentas una mala bestia, que prepara el crimen con cuidado, cree él, y lo ejecuta nervioso pero según previsto... sólo que la chica tenía un diario (ah zoquete), y ahí ve que era un aprendiz cuando le miente a la policía. El match point en cuestión consiste en ver si la policía va a investigarlo más, ahora que sabe que miente, o no. Y no lo investiga, por lo siguiente. El muchacho había robado las joyas de la vecina, para simular un atraco, y se había deshecho de ellas tirándolas al Támesis. Pero el anillo de la señora rebota en una barandilla y no cae al agua. Aquí se repite la imagen de una pelota de tenis pegando en la red y cayendo hacia... uno de los dos lados, no sabemos quién se lleva el punto. Creemos que van a descubrir por esto al aprendiz de Raskolnikov.. pero sucede al revés, ese fallo lo salva. Porque un auténtico drogadicto criminal encuentra el anillo, y la policía se lo encuentra a él encima poco después, cuando ya es cadáver. Así pues, el joven ejecutivo (y tan ejecutivo) no es investigado, y seguirá con su remordimiento secreto. Se ha confirmado para él lo que creía: que el universo depende del azar, que no tiene orden moral, y que nuestro éxito o fracaso es cuestión sólo de suerte incalculable... aunque eso no le deje más tranquilo por dentro, sólo por fuera. La película termina con esa falsa felicidad que flota sobre una amarga verdad que sólo conocen el protagonista y el espectador. Los espectadores somos cómplices involuntarios, guardando el oscuro secreto; la carga con la que quedamos es más eficaz que la justicia poética, aunque no queda claro por qué habría de ser así para el protagonista, haciendo lo que ha hecho.

Un pequeño problema es que la película nos deja suponer que en realidad el chaval ni era especialmente malo ni nada, sólo un tipo pillado en sus circunstancias, y que sale por donde buenamente puede. Pero eso no es así, claro, no puede ser así para quien crea que si no el Universo, la sociedad sí nos pone límites que no debemos franquear. El match point crucial del argumento no debería estar donde está (en si es descubierto o no), sino en el momento en el que toma su decisión, la de convertirse en un asesino o no. Pero claro, eso no es cuestión del azar. Es cuestión de la pasta de que está hecho uno, y de la que quiere estar hecho. Nos sugiere la película que el azar podría hacer que cualquiera de nosotros cayésemos víctima de nuestros propios actos. Y es posible, caer. Pero hay que tener una densidad especial para caer tan bajo, si no ni azar ni nada. Y vemos que no hemos conocido al personaje en absoluto, no sabemos de lo que era capaz. Ni él ni los otros, que es lo que asusta. En un momento dado citan a Sófocles ("mejor sería no haber nacido"); también podríamos citar eso de "no llames a ningún hombre feliz hasta que haya llegado el día de su muerte" pues cualquiera podemos acabar siendo protagonistas de una tragedia. Quizá. Pero para acabar convertidos en el asesino o en la víctima hay más elementos en juego que el simple azar, y esos aquí no se nos muestran, peor aún, no se nos invita mucho a imaginarlos. El culto al éxito y a las apariencias cubre el expediente de justificar el crimen, y casi sirve de excusa tanto al director como al asesino. Pero ¿realmente vivimos en ese mundo? Algunos, sin duda, viven ahí... Yo prefiero pensar que no.


(Addenda, octubre 2006: añado este comentario a una reseña de Match Point publicada por nuestros colegas del equipo de cine en Cinema, Culture, and Society. Aquí la reseña (de Celestino Deleyto) y aquí mi comentario):

I really have to disagree with some of your ethical priorities here. Your review beautifully captures, to my mind, the moral universe of Allen's picture, and sympathises with it—to that extent it is an instance of "friendly" criticism. But I would argue that both the film and your review show a gross misjudgment of acceptable moral priorities, and confuse the issue. The smug britishers may be disagreeable all right, especially if you dislike rich people doing family business and promoting their son-in-law irrespective of his qualifications. But that's about everything you can complain about in their case: as far as I remember the film, they don't have a single clue about Nola's murder; they might be more horrified about it, but you know, people die and we go and have a beer. In your review, they seem to be inhuman monsters of depravity, while Chris is some kind of victim of class fascination who is not even punished by remorse, but by having to live with such human peacocks. As a matter of fact, it doesn't look as if he has much capacity for remorse—certainly even less than the limited one he has for murder. The film makes light of the murder and of Chris's responsibility by placing us (in a somewhat baffling and irresponsible way) in the murderer's point of view on himself. OK, a critical spectator may put the priorities right again, but I'm afraid your review doesn't do that at all: you seem to buy Chris's p.o.v. as offered in the film wholesale. If you murder your lover but your tragedy is that you have to put up with your slightly irritating father-in-law while you wait for the millions... well, good for you!





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Years later, veo que aún sigue con vida el blog de CCS, que se paró hace años y daba yo por muerto; enhorabuena por la resurrección, si bien han desaparecido mis comentarios en el remake de la web.


 
 




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Retropost: Plan de vuelo: Desaparecida

Retropost #615 (20 de noviembre de 2005): Plan de vuelo: Desaparecida

 


Un thriller un tanto rocambolesco de Jodie Foster; rocambolesco a la americana, es decir, con un argumento basado en planes improbables, coincidencias de cine y cálculos acertadamente absurdos sobre cómo van a actuar los demás. Es una historia de secuestro aéreo en la que la Foster se ve implicada sin comerlo ni beberlo, vamos, que hasta le habían matado al marido para que se subiese precisamente a ese avión precisamente con el ataúd que le habían llenado de explosivos, y luego le secuestran a la hija para hacerla pasar por desequilibrada... cosas de todo punto imposibles, y que no haría ni un criminal cuerdo ni uno desequilibrado. Así que la película falla por su base. Lo mejor, las escenas de la Foster enfrentándose histérica a la tripulación que no cree que su hija ha desaparecido, sino que cree que no existe la niña. Y se engaña al espectador, a modo de película de alucinación materializada, y creemos por un momento que la Jodie sí deliraba... así que la película juega con diversos géneros, entre ellos el del trauma proyectado a la pantalla, un género que me gusta bastante, pero que aquí es sólo una apoyatura para el thriller (que es la base, y, como digo, endeble). Significativa la palmadita que da el director al mundo árabe: los árabes del pasaje se ven acosados no sólo por pasajeros xenófobos, sino por la Jodie, que al final tiene que reconocer que la jodió y que en el tema de los árabes sí que alucinaba. También en este tema arábigo está el espectador que no sabe hasta el final por dónde le va a dar el viento, todos tenemos un xenófobo dentro, o al menos no nos sorprende ver ventilar estas actitudes. Aparte de eso, la JF bien, los demás flojillos en general, y mala propaganda no tanto para la Boeing como para las compañías aéreas su conjunto. Si a alguien le apetecía subirse a un avión antes de ver la película, después seguro que le apetece menos.


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