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Alias, a.k.a.s, mónikers

16 de julio

¿En qué se parece un blogger a un superhéroe (o a un supervillano)? Pues en que tiene, normalmente, una identidad secreta. Ayer ví otra vez Los Increíbles, que comienza con unas entrevistas a los superhéroes sobre sus identidades secretas:

- Pues claro que tengo una identidad secreta! Se me imagina usted yendo a hacer la compra vestida de Elasti-Girl? Vamos, anda...
Y Frozono:
- Las titis quieren siempre que conozcas su identidad secreta; creen que así se refuerza "la relacióon de pareeeja"... Pero a mí es que no me interesa, me da igual, les digo, nena, que me dices que eres una supertía, megarrápida, chachiguay? Pues a mí con eso me vale, nena... con eso me vale.

Los nombres profesionales de los superhéroes son bastante evidentes. Ni siquiera Peter Parker, que tiene un punto autoirónico, se pone de nombre "Doctor Prof", o "El Mozo Maravilloso", o "El Hombre de Hielo". Los nicknames de los blogueros o chateros son a veces bastante más indirectos o enigmáticos: será sin duda porque los lectores no conocemos normalmente su aka (NOTA 1), mientras que de los superhéroes sí que conocemos todas las identidades secretas, por secretas que sean. Para eso está el privilegio del punto de vista narrativo. Recordemos, como muestra a contrario un botón, el shock con el que descubrimos que Norman Osborn es el Duendecillo Verde: comparable al de un blogger que descubriese que determinado comentario a su bitácora viene del vecino de al lado, o de aquella chica, o de su jefe.

Otros que utilizan nombres artísticos o aliases son los personajes de la farándula ("Moniker Randall"), artistas de circo ("El Gran Zampabollos"), cantantes ("Bob Dylan", a.k.a. "Zimmy"). Gente de la calle, como los graffiteros (Psico); también los criminales y hampones: "Scarface"; Josu "Ternura", etc. A veces queda la duda de si se los pone la policía o se los ponen ellos. Los sobrenombres de los hampones de Mortadelo y Filemón son divertidos: siempre ponen en contraste el origen anglosajón de la iconología criminal por una parte, y la cutrerrealidad nacional por otra: Jimmy "el Pinchapáncreas"; Joe "Matraca".

Los americanos solían insertar estos mónikers entre el nombre de pila y el apellido (como si fuese un "middle name"), una costumbre que se ha desparramado a los motes en su conjunto: así, Wesson "a.k.a. 47" Smith, etc. Deviene un pequeño arte el de inventarse motes nunca usados para los personajes conocidos o conocidos de uno, como si hablásemos, por ejemplo de Bill "That’s-Not-Sex" Clinton, o de George "más destrucsion" Bush.

Los enseñantes solíamos tener motes, pero o bien tenemos menos o bien han escapado de mi horizonte perceptual. Recuerdo que a uno de mis profesores que andaba encorvado lo llamaban "Buscaperras"; a mí no sé cómo me llaman, igual estoy tan desprovisto de apodo en clase como aquí (en cierto modo es un fracaso, señal de indiferencia).

Otra fuente de multinominación son los diminutivos y apelativos cariñosos o familiares: así Otas en lugar de Oscar, Pibo en lugar de Ivo; o el beibitalk que se emplea entre amantes en cuanto se conquista la intimidad. El descubrimiento de una nueva faceta en una persona, o el desarrollo de una nueva relación con ella, nos impulsa a rebautizarla.

Y así vamos interpretando muchos personajes, con nombres distintos, en el teatro de la vida; y como los actores, usamos otro nombre cuando cambiamos de escenario o de obra. Cada nombre, apelativo, o mote viene a ser un rol que asumimos: una etiqueta que modifica la sustancia nombrada. Lo mismo en Internet: hemos descubierto una nueva dimensión de la realidad, o de nosotros mismos, y actuamos en consecuencia.

Según Marie-Laure Ryan, "no hay apenas nada que leer en la literatura crítica acerca de los usuarios de las MOO [entornos virtuales multi-usuario] que eligen ser ’simplemente ellos mismos’, porque piensan que la representación de papeles es demasiado agotadora, que la ’autenticidad’ es más placentera, y que el yo no es problemático; pero me he encontrado con alguno de estos anacronismos vivientes - aunque, por supuesto, pueden haberme mentido’ (NOTA 2). Peor es cuando, tras el mismo nombre y la misma identidad oficial y conocida, se esconden personas distintas... pero todos somos en realidad Legión, un haz de roles que poco tienen que ver uno con otro.

Los nicknombres o "nicks" de los bloggers y otros Ciber Surfers son también comparables, claro, a los pseudónimos o noms de plume de otros escritores. Como el estilo es el hombre, algunos escritores eligen identidades alternativas cuando quieren escribir en otro estilo: así Ruth Rendell, escritora de novelas de crimen y detección, firma como Barbara Vine sus novelas más psicológicas o existenciales; un poco a la manera en que la belle de jour y la belle de nuit requieren nombres distintos para comportamientos distintos.

Quizá todos los escritores deberían firmar con un apodo, porque, al menos según W. C. Booth (NOTA 3) el autor que vemos reflejado en el libro no es el autor efectivo, aunque firme como él, sino el "autor implícito", una versión mejorada y corregida, y en todo caso textualizada, del mismo. Eso sin contar los casos en que los autores escriben abiertamente utilizando una personalidad ficticia, un narrador (fiable o no) bien diferenciado de ellos, que habla en primera persona normalmente y puede presentarse como el autor de la obra que el lector tiene entre manos (por ejemplo, Gulliver y no Swift en Los viajes de Gulliver). Pero de todos en general se puede decir lo que decía Barthes: "quien relata no es quien escribe, y quien escribe no es quien es." (NOTA 4). En todo caso, no es "quien era". Así que aunque firme con mi nombre, no corro el peligro contra el que prevenía Oscar Wilde: "If one tells the truth, one is sure, sooner or later, to be found out" (NOTA 5).

Cada Web Crawler, en suma, sabrá, o debería saber, si lo que ha elegido es una firma, un logotipo, un otro yo, un nombre de guerra, un doppelgänger o un second self - y por qué ha elegido esa modalidad de aparición, y ese nombre en concreto. Tampoco se rebautiza uno cada día.



NOTAS

NOTA 1: Para los ignorantes en inglés, ahora que introduzco "aka" como neologísmo en la Lengua Española, a.k.a. es abreviatura de "also known as", "también conocido como". Podíamos también usar en español, como variante traducida del neologismo, "t.c.c.", por ejemplo, J. A. García, tececé "El Homble de Hielo".

NOTA 2: Marie-Laure Ryan, "El ciberespacio, la virtualidad y el texto", en Literatura y Cibercultura, ed. Domingo Sánchez-Mesa (Madrid: Arco-Libros, 2004), 112-13.

NOTA 3: Booth, The Rhetoric of Fiction (Chicago: U of Chicago P, 1961). Otro que se podría cambiar de nombre: W. C. Booth podría traducirse como "caseta del retrete". Otro crítico, Georges Poulet, sí que consideró oportuno utilizar un seudónimo para publicar su novela La Poule aux oeufs d’or, para evitar efectos chuscos.

NOTA 4: Roland Barthes, "Introduction à l’analyse structurale des récits", Communications 8 (1966).

NOTA 5: Eso sí le pasó a él, desde luego. Quizá por eso se cambió de nombre tras la cárcel, firmando como Sebastian Melmoth, nombre tomado de San Sebastián, santo patrono de los gays, y del Melmoth the Wanderer, de Maturin (pariente lejano).

El éxito según Hugh Hewitt

Hugh Hewitt, un locutor estadounidense conservador, republicano y cristiano militante, ha sacado este año uno de los libros de mayor éxito sobre el tema de los blogs. Él mismo lleva uno de los blogs más visitados de los EE.UU., HughHewitt.com, dedicado básicamente a la política pro-Bush, a la crítica a los principales medios de comunicación americanos, que según él están dominados por la extrema izquierda (!) y a la promoción de lo que se llama por ahí "cristianismo musculoso". En fin, de ahí su interés en la radio y en los blogs, en los que mucha gente puede encontrar información a su gusto, y a alguien en quien puedan confiar para aliviar sus deseos o frustraciones. Esa es la primera lección según él: su libro habla de cómo los viejos medios (la prensa y las cadenas de televisión dominantes) "perdieron la credibilidad", y de cómo los nuevos medios (los blogs y la radio interactiva) la están ganando. Desde luego él sí se ha hecho con un público que buscaba a alguien como él. Bueno, pues para quien busque el éxito, o por lo menos el éxito según la fórmula de Hugh Hewitt, aquí van sus recomendaciones, las reglas clave a seguir para alcanzar un puesto audible en la blogosfera, en la vieja tradición del sueño americano del éxito con el propio esfuerzo. Lo primero es localizar los blogs que te interesen, leerlos, y participar en ellos. Y luego hacer tu propio blog, atendiendo a estas recomendaciones:

- Añade artículos con frecuencia.
- Pon abundantes enlaces.
- Sé generoso en tus alabanzas y en poner referencias.
- No escribas muchos artículos largos, o mejor ninguno. La brevedad es el alma del bloguero principiante.
- Los párrafos son tus amigos.
- El lenguaje obsceno o irreverente hace perder público.
- Evita enzarzarte en broncas y en venganzas.
- Por lo menos al principio, sáltate los comentarios. Si vales algo, terminas así con el problema de los piraos.
- Pon títulos cortos y fáciles de recordar.

(Hugh Hewitt, Blog: Understanding the Information Reformation That’s Changing Your World. Thomas Nelson, 2005).

No vayáis a este libro buscando documentación sobre la tecnología del blog - ahí es nulo. El énfasis está únicamente en el contraste entre la impredecibilidad y dinamismo de los blogs y el control y lentitud de los medios tradicionales de información, y en cómo los blogs va a transformar radicalmente, según Hewitt, la manera en que la información se distribuye y se usa en la sociedad. Quién sabe - si eres partidario de algún tipo de guerra santa, seguro que tienes tu público esperándote agazapado, censurado e ignorado por nuestras televisiones y periódicos de extrema izquierda, desde el ABC a El País. Y un blog te hace moderno: carca serás, pero ya no carcamal, sino carcaguay.

Diez cosas que tiene que tener un blog

9 de julio

- Alguna razón de INTERÉS en sus contenidos para visitarlo (es temático, o atrae a un círculo de familiares, amigos o curiosos, o es divertido, o tiene buenas fotos, o buenos enlaces...) Pero el interés está en el visitante, no propiamente en el blog, y no en tanto que blog, a menos que al interés se unan:
- MOVIMIENTO: es lo que lo diferencia de una página web. Mejor movimiento más que cotidiano, de manera que nunca puedas saber si visitándolo dos veces en el mismo día te vas a encontrar algo nuevo.
- INTERACTIVIDAD: Que la gente pueda poner comentarios, o por lo menos enviarle un correo al autor. La mitad de la calidad de un blog debería depender de sus comentaristas.
- MULTIMEDIA: Si tiene texto, y enlaces, y fotos, y sonido/música, y vídeo, pues mejor. Multimedia cambiante, se entiende.
- IMPREDECIBILIDAD: Que contenido, movimiento, interactividad y multimedia tengan alguna dosis de sorpresa. Los blogs no son una forma fija, y un blog no tiene por qué ser una forma fija, ni en su estilo, ni en su contenido, ni en su tono... aunque un exceso de impredecibilidad hace perder la identidad, ojo.
- CONTACTO CON LA BLOGOSFERA y con el resto de Internet: que tenga lista de blogs recomendados o más visitados (que no es lo mismo), que el blogger intervenga en otros blogs, que haya enlaces a otras páginas del autor o de su círculo, a comunidades o semi-comunidades, foros de discusión, sindicación... lo cual nos lleva a:
- HERRAMIENTAS AUTOMATIZADAS que faciliten la labor al administrador y a los demás participantes y lectores. Un buen contador, RSS-agregador de blogs, y si es posible un registro público de comentarios recientes (como el que puede verse, por ejemplo, en jill/txt) - o de intervenciones recientes del autor en otros blogs (como aparece en Por la boca muere el pez). Eso concede a los lectores algunos privilegios que la mayoría de los blos sólo dan al administrador, por ejemplo cuando es avisado por correo de que ha recibido un comentario.
- SINGULARIDAD: Debe ser inconfundible con otro blog. Puede ayudar una plantilla original, pero como no haya algo más...
- ESTABILIDAD: A pesar de la impredecibilidad, sí. Y, por supuesto, esos millones de blogs que sólo tienen el primer post no son blogs.
- ACTUALIDAD Y MODERNIDAD: Atención a los cambios ambientales, ya sea en la tecnología bloguística, ya sea en el tema al que se dedique el blog, ya sea en el medio ambiente existencial de Occidente, o del diarista solitario.

Por supuesto, a un blog le pueden faltar muchas de estas cosas y seguir siendo un blog, incluso un buen blog. Lo que consideramos bueno para cada uno, en realidad, no es reducible a medida, está hecho de una conjunción impredecible de factores en el momento adecuado, así que sobre eso es más difícil pontificar.

(Ah, y no me vengáis a decir que mi blog no está a la altura de mis diez requisitos, porque no los he puesto para eso!)

Internet sin blogs

Me regalan los de Libros Pingüino (¡gracias!) un Internet Dictionary de Dorling Kindersley, publicado en 2002... y por aquel remoto no figuraba en los diccionarios de internet la palabra blog, ni weblog. Todo lo más el "web log file" de los servidores, que no es lo mismo, claro. Sí que aparece "diary site" - "a web site that allows the user to make an online diary. These diaries can be kept private or can go public". Bueno, me temo que será un simple descuido, ya que los blogs no llegaron ayer. De hecho, algunos dicen que la primera página web, obra de Tim Berners-Lee, en el sitio http://info.cern.ch incluyó el primer blog, "What's New" con enlaces a novedades de Internet, en 1992 (Cyril Fievet y Emily Turrettini, Blog Story 8). Pero no vayáis al primer sitio web: no existe ni como monumento-homenaje.

Bichos de la selva

Ya tengo mi propio terrorista informático. Es un tipo con tendencias de acosador que ha estado mandándome comentarios insultantes y calumniosos a un par de artículos. He llegado a la fase de borrárselos, hay gente con la que sólo vale perder el tiempo de esa manera. Me sigue enviando comentarios masivamente, evidentemente no tiene mejor cosa que hacer en su patética vida. Por si lo conocéis, firma como "selva" y este es su último mensaje, alusivo al hecho de que le borro los comentarios:

DE: selva ( )

COMENTARIO: Esto puede ser divertido si sigues por ese camino. Con la sutil diferencia de que yo soy webmaster y tú no...saldrás perdiendo..
más información:
IP: 82.223.5.72

Bueno, pues cuando os encontréis algún comentario en esta línea, ya sabéis el tipo de bestia parda que lo envía. ¿No ha visto películas en las que los babosos que envían anónimos son siempre los malos?

(PS: Una discusión reciente sobre el acoso a bloggers: http://www.htmllife.com/archivos/acoso-a-bloggers/
Aunque empleaba un robot para reenviarme los comentarios borrados, por fin he encontrado una manera de rechazar los mensajes automáticos del nerdo ese. La sustancia de lo que proclamaba en ellos, entre abundantes insultos que no tengo por qué aguantar, es que sólo se puede dirigir uno a mí para estar de acuerdo conmigo, porque si no le insulto y le agredo y le censuro. A quien sí le censuro y bien censurado es a él: le borro los comentarios, por supuesto, y no lo insulto sino lo describo llamándole baboso cobarde, y rata encapuchada autor de anónimos calumniosos. Ah, y además saboteador. Los amigos del correo basura son sus amigos. Que se vaya a escribir detrás de la puerta un báter, que hay muchas; aquí desde luego no tiene sitio).

(PS 2: Veo que estás intentando sabotear mi web. Precaución. Te he denunciado a la policía, les cuentas a ellos si quieres luego lo de tu IP flotante. Piénsate bien los pasos que des a partir de ahora. Puedes acabar con un pleito muy incómodo y CARO).

Bibliografía, Webliografía, Blogblografía

La Bibliography of Literary Theory, Criticism, and Philology (http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/bibliography.html) que hago va derivando en webliografía y biblografía. Si voy navegando por la red y encuentro la referencia de un libro interesante, o una página web interesante
(pongamos por ejemplo, un blog sobre la enseñanza de la filosofía: Didáctica de la filosofía, http://www.blogia.com/didacticafilosofia/)
pues no pongo la referencia aquí en el blog (no acabaría nunca) sino que va directamente a la sección correspondiente de la bibliografía, que se convierte así en un sustituto del índice de temas del blog. Y más vale, porque el índice de temas de la bibliografía ocupa algo así como trescientas páginas impresas, con lo cual la fila potencial de temas del blog (en la versión de Blogia, que me los organiza automáticamente) podía medir unos veinte metros... y casi mejor que no. El inconveniente, claro, es que no se sabe cuándo me he encontrado yo con esa página en concreto, y que no la destaco en plan noticia en el blog. Pero me parece que a nadie le va a quitar el sueño eso. La bibliografía la actualizo en la red una vez por año en el servidor público, con lo cual las novedades van a ritmo lento... pero a cambio quedan bien ordenadas temáticamente.


Por cierto, muy de cuando en cuando me llega alguna felicitación por la bibliografía, o alguna contribución de alguien que echa en falta en ella algún artículo (normalmente suyo). Pues gracias back, y que sepan que voy incluyendo los datos en la medida de lo humanamente posible, que es poquita medida. Ah, y que tengo además de lo allí visible, varios miles de páginas de datos y referencias recogidos a la espera de ser ordenados, en la otra vida quizás. Recomiendo Google como una alternativa práctica a todo esto.

La cultura blog

Post y debate en Loïc Le Meur sobre si existe una cultura blog. Loïc destaca que es una cultura de la interacción, del intercambio de opiniones, de las ganas de comunicarse, de apoyarse unos a otros, y hasta de encontrarse en persona en cuanto se da la ocasión. Los lectores matizan esto, quizá son menos comunicativos que Loïc. Uno en particular enfatiza el individualismo y la necesidad de reconocimiento medida en visitas y posts. Yo añado este comentario:

On vient de mentionner que les blogs c’est une culture de l’individualisme; c’est très juste: je pense qu’il faudrait ajouter, on cherche l’expression originale, individuelle, donc on dérive dans la vanité de la reconnaissance immédiate; tout blogueur est en train de dire, "je ne suis pas comme tous les autres, écoutez-moi, moi c’est quelqu’un de différent" - tandis que le blog comme média se charge de tout mettre au même niveau, ou presque. Alors, je dirais: une culture de l’égocentrisme compétitif.

(En jill/txt hay un post sobre la nueva política de evaluación de la investigación en Noruega, semejante a la que se va implantando aquí también: es decir, clasificar las revistas entre medios de primera (investigación) o de segunda (popularización, etc.). Los blogs, supone Jill, contarán como medios de segunda, o peor diría yo, al no tener control editorial del tipo peer-review). Ello no quiere decir que no puedan encontrarse allí ideas buenas, y como divulgación seguramente van a tener un papel cada vez más importante. También cambiarán la manera de investigar, dinamizando el intercambio de ideas).

La galaxia Internet, y su centro

Me acabo de leer La Galaxia Internet, de Manuel Castells (Random House Mondadori, 2002, ed. de bolsillo 2003), un libro que me compré el año pasado pero que tenía aparcado hasta este fin de semana. Es una visión panorámica de Internet y de cómo está afectando a la organización económica y social mundial, a través de lo que Castells denomina la creación de una sociedad-red. El libro está basado en unas lecciones de la Universidad de Oxford en 2000, con alguna revisión posterior, y es curioso cómo un libro tan reciente ya se nota como se echan en falta algunas cosas (y eso que es magnífico). Lo más visible, claro, la ausencia de referencias a las guerras de principios de siglo, y el cambio en el ambientillo internacional. En lo puramente referido a Internet, la ausencia de referencia a los blogs, que han subido como la espuma sólo en los últimos años. Y sin embargo, sí que puede enmarcarse el fenómeno de los blogs personales en el marco general que establece Castells. Cito un fragmento de su capítulo "¿Comunidades virtuales o sociedad red?" que me parece muy revelador:


"Actualmente, la tendencia dominante en la evolución de las relaciones sociales en nuestras sociedades es el auge del individualismo en todas sus manifestaciones. No se trata tan sólo de una tendencia cultural. O, por lo menos, es cultural sólo en el sentido de la cultura material, o sea, un sistema de valores y creencias que configuran el comportamiento y que está arraigado en las condiciones materiales del trabajo y el sustento en nuestras sociedades. Desde perspectivas muy diferentes, científicos sociales como Giddens, Putman, Beck, Wellman, Carnoy y quien esto escribe, hemos señalado el surgimiento de un nuevo sistema de relaciones sociales centrado en el individuo. Tras la transición desde el predominio de las relaciones primarias (encarnadas en la familia y la comunidad) hacia el de las relaciones secundarias (encarnadas en la asociación), el nuevo patrón dominante parece estar constituido en torno a lo que podríamos denominar relaciones terciarias, o lo que Wellman llama ’comunidades personalizadas’, encarnadas en redes centradas en el yo. Esto representa la privatización de la sociabilidad. Esta relación individualizada con la sociedad es un modelo específico de la sociabilidad, no un atributo psicológico. Está radicada, para empezar, en la individualización de la relación entre capital y trabajo, y entre trabajadores y proceso de trabajo, en la empresa-red. Se debe a la crisis del patriarcalismo y a la consiguiente desintegración de la familia nuclear tradicional, tal como se constituyó a finales del siglo XIX. Está mantenida (aunque no producida) por nuevos modelos de urbanización, en la medida en que el crecimiento suburbano y exurbano y la creciente desconexión entre función y significado en los microlugares de las megaciudades individualizan y fragmentan el contexto espacial de la vida cotidiana. Y está racionalizada por la crisis de la legitimidad política, en cuanto que la distancia creciente entre los ciudadanos y el Estado socava los mecanismos de representación y fomenta que el individuo se retire de la esfera pública. El nuevo modelo de sociabilidad en nuestras ciudades se caracteriza por el individualismo en red".

Hasta aquí Castells (2003, 169-170). Leyendo esto, me parece, se entiende que los títulos que le suelo poner a este blog, títulos como "Vanity Fea", "Cogito Ego Sum", "Omphablog", "I Am I", o éste de hoy, "Narciso y Ego", no son en absoluto raros, originales, ni ombloguísticos, como podría parecer, antes bien son puramente objetivos, y sintomáticos de un proceso más general, son típicos hasta la impersonalidad. El yo, como bien dice Olivier Nérot, es el centro natural de la galaxia Internet.