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Vanity Fea

Ciencia y tecnología

Computation and the Future of Mankind

9 de marzo de 2012


Una conferencia de Stephen Wolfram en la Cumbre sobre Singularidad. Hay todo un canal de YouTube sobre este congreso tan interesante.



Oyendo sus especulaciones sobre complejidad, inteligencia y computación, se me ocurre la posibilidad de escribir una nueva interpretación de Solaris, de Lem.

También sugiere Wolfram un interesante tratamiento de la cuestión de cómo surge la complejidad universal por efecto mariposa—una teoría que fue formulada de modo muy interesante por Herbert Spencer hace 150 años.

Nueva Ciencia Nueva

La vida, el universo, y la nada

Una charla interesante y amena de Lawrence Krauss, "Life, the Universe, and Nothing" (2009) en la que explica los problemas derivados de la materia oscura, de la expansión del Universo, y de la constante cosmológica. Y plantea el principio antrópico de una manera original y llamativa: básicamente, siendo el Universo el que vemos, vivimos en un "momento especial" porque en el futuro, dada la aceleración en la expansión del Universo, desaparecerán los datos que permiten reconstruir su historia —el Big Bang, las demás galaxias, etc., ya no serán observables, y los astrónomos hipotéticos estarán en el universo de Einstein hace más de cien años.



La adopción de la teoría del multiverso y la teoría de cuerdas significaría asimismo el fin de toda ciencia exacta tal como la ha venido practicando la física, puesto que las posibilidades para teorizar sobre otros universos no estarían acotadas de modo alguno científicamente viable.

Claro que, una pregunta se plantea: ¿qué datos sobre el origen del universo han desaparecido ya, o son invisibles precisamente a causa del Big Bang? Que nuestra ciencia está acotada, y que no puede ir más allá de la burbuja de realidad en la que estamos, quizá ya se sabía antes.


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Aquí otra lecture, de Neil Turok (2008), que plantea la posibilidad de que el Big Bang sea sólo una onda de choque entre dos planos estructuradores de la realidad—a saber, que no sea el universo un caso único, sino una onda más entre muchas potencialmente, de un universo otra vez eterno, aún más infinito por así decirlo, y más incognoscible. De lo que no parece haber duda es que el universo que conocemos está dominado por la materia oscura, y que en un futuro será borrado por la energía oscura que ya lo oscurece notablamente. Así que el futuro no ofrece perspectivas halagüeñas—seize the present.





El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas (6): Eligiendo nuestro universo



Los misterios de Marte

martes 13 de diciembre de 2011


Los misterios de Marte


Voy a una conferencia de la Dra. Marina Díaz-Michelena. Científica del Instituto Nacional Técnico Aeroespacial, en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés, "Los misterios de Marte":

    Hace tan sólo unos días la NASA ha enviado el rover Curiosity a Marte, en el que se ha contado con la participación de científicos españoles. Entre los objetivos de esta misión del Curiosity está, entre otras cuestiones, saber si ha habido alguna vez vida en Marte. Pero ¿Qué otros misterios oculta el planeta rojo? ¿Cuáles van a ser las próximas misiones a Marte? ¿Qué quieren descubrir? ¿Cuál es la participación española en esta aventura de exploración planetaria? Para responder a estas preguntas se contará con la presencia de Marina Díaz Michelena, científica del Instituto de Técnica Aeroespacial y responsable del magnetómetro MOURA que volará en la futura misión METNET (coparticipada por Rusia, Finlandia y España) destinada a estudiar en detalle la atmósfera marciana.

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Las perspectivas de un vuelo tripulado a Marte siguen pareciendo remotas. No diré "cada vez más remotas", pero casi. La mitad de las misiones han fallado, y de los datos obtenidos persisten interrogantes sobre la geología pasada de Marte (la presente es deprimente), sobre los ambigüos indicios de vida mínima en un pasado, muy debatidos. Y se van instalando poco a poco instrumentos, obteniendo datos... pero le pregunto a la conferenciante sobre las inversiones actuales en exploración espacial, y las europeas se van reduciendo; las españolas vienen sufriendo recortes del 6% desde hace años.  Se va a colaborar con rusos y chinos (los chinos siguen invirtiendo cada vez más en cambio). Pero no esperen astronautas ni terraformaciones ni nada espectacular en el futuro previsible. De momento, la agencia española está enviando un magnetómetro y otro instrumento de medición meteorológica, llamado Meiga, en una misión rusa y finlandesa. También van a colaborar, presumiblemente, con los chinos en un futuro.

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Ahora que me quedo con las ganas de preguntar uno de los misterios de Marte. Ni los canales del siglo XIX ni las caras del siglo XX—nos pasan por cierto un NO-DO de 1956 donde se daba por hecha la presencia de vegetación en Marte, poco antes de las fotos del Mariner II que mostraron la desolada geografía del planeta, en los 60. Aún me acuerdo yo de las naves Viking que aterrizaron allí, cuando yo era chaval, y las esperanzas que luego se fueron desvaneciendo de encontrar algo, siquiera microorganismos. Estamos más solos de lo que parecía, somos, quizá, más excepcionales.

El misterio que decía yo no está sólo en Marte, sino también en la Tierra—en 1726, y en las páginas de Los viajes de Gulliver. Jonathan Swift predijo, en una de sus sátiras, que se descubrirían dos lunas en Marte, e incluso indicó la proporción entre sus tamaños y su distancia al satélite.

Lo que dice Swift en el "Viaje a Laputa" sobre los astrónomos de esa isla voladora:

"They have likewise discovered two lesser Stars, or Satellites, which revolve about Mars; whereof the innermost is distant from the Center of the primary Planet exactly three of his Diameters, and the outermost five; the former revolves in the Space of ten Hours, and the latter in Twenty-one and an Half; so that the Squares of their periodical Times, are very near in the same Proportion with the Cubes of their Distance from the Center of Mars, which evidently shows them to be governed by the same Law of Gravitation, that influences the other heavenly Bodies."
 


Lo que dice la Wikipedia al respecto:

"Perhaps inspired by Kepler (and quoting Kepler's third law), Jonathan Swift's satire Gulliver's Travels (1726) refers to two moons in Part 3, Chapter 3 (the "Voyage to Laputa"), in which the astronomers of Laputa are described as having discovered two satellites of Mars orbiting at distances of 3 and 5 Martian diameters, and periods of 10 and 21.5 hours, respectively. The actual orbital distances and periods of Phobos and Deimos of 1.4 and 3.5 Martian diameters, and 7.6 and 30.3 hours, respectively.[1] The orbital periods are roughly similar to those guessed by Swift, but the radii were too big by about a factor of two."
 


Las cifras no son exactas, claro, aunque la combinación de las proporciones relativas de los datos es llamativa. Claro que ya señaló Marjorie Hope Nicolson, en Science and Imagination, que Swift pudo conocer las fórmulas de Kepler al respecto, y que basó los datos de su sátira en la revista científica más avanzada de la época, las Transactions of the Royal Society. Pero sigue siendo una llamativa anticipación al descubrimiento efectivo de estas lunas un siglo y medio más tarde.

Resuelto a medias este relativo misterio, y entretanto enviamos a los primeros astronautas, que quizá sea nunca...

 
podéis explorar Marte
desde el sillón.


El principio del tiempo

El principio del tiempo


 
Trasteando por el sitio web de Stephen Hawking, llego a esta conferencia de 1996 titulada "The Beginning of Time". Desde entonces Hawking ha revisado algunas cuestiones en su teoría (ver aquí mi comentario a su libro El gran diseño). Sobre todo, ampliándola con la noción del multiverso. Nada podemos saber de esos otros universos hipotéticos, pues por definición el conocimiento científico posible se limita a (algunos aspectos de) nuestro universo. También es previo este artículo a la comprobación de la aceleración en la inflación del universo, un descubrimiento que si no me equivoco vendría a darle la razón a sus tesis al menos en parte, y a complicar el panorama por otra parte, pues al parecer tras la primera inflación original del universo sigue una segunda, en aceleración creciente, impulsada por una fuerza hasta ahora desconocida.reloj espiral

Sea como sea, la noción
de que el tiempo de nuestro universo tiene un principio, noción unida a la teoría del Big Bang, puede parecer de por sí bastante chocante. El Big Bang es un después sin un antes, pues aunque podemos concebir un tiempo imaginario que le preceda (por ejemplo, "un segundo antes del Big Bang", por simetría con "un segundo después del Big Bang") ese tiempo hipotético no tiene manifestación alguna en el mundo físico que conocemos. Quizá se parezca en eso a los múltiples universos de Hawking.

Obviaré aquí la cuestión de que los mitos de creación como los platónicos o cristianos también conciben un origen del mundo y del tiempo. La noción de un tiempo infinito tiene cierta inmediatez intuitiva, pero por otra parte la analogía entre el cuerpo humano y el universo (microcosmos/macrocosmos) también ha fomentado a nivel popular la noción de que el universo puede haber tenido un principio, y con él el tiempo—al menos el tiempo que conocemos, "imagen móvil de la Eternidad" según lo llama el Timeo. Las nociones del final del Universo, Apocalipsis o Conflagración Final, también se mezclan de modo indisociable con las de final del tiempo. Es otra característica de estos mitos que no pueden narrarse sin postular un tiempo de los dioses, o del más allá, que trasciende al tiempo de nuestro mundo. Quizá este tiempo de los dioses también tenga su contrapartida analógica en la ciencia.

Una cuestión de precisión conceptual le apuntaría yo a Hawking cuando dice que en el Big Bang toda la materia del universo estaría concentrada, o más bien "amontonada" dice. Esto no es exacto. En el Big Bang no podemos hablar de materia, si entendemos por materia una determinada configuración de moléculas, átomos y partículas, pues en ese momento no puede hablarse de moléculas ni de átomos, ni tan siquiera de partículas, y por tanto no había materia. También puede argüirse que en la singularidad del Big Bang no hay energía en el sentido en que hoy entendemos la palabra—las cuatro o cinco fuerzas básicas de la naturaleza, pues éstas no se habían diferenciado, o bien no tiene sentido concebirlas como diferenciadas, antes de un cierto momento en que puede observarse su actuación diferencial.

Observemos que Hawking usa la noción de un tiempo previo al Big Bang—sólo que es una noción de tiempo no usable físicamente, al ser el Big Bang una singularidad. Su aserto de que el estado del universo después del Big Bang no dependerá de nada de lo que hubiese antes, sino que corresponde a un desarrollo nuevo e independiente (causa incausata) podría entenderse con más consistencia en el sentido de limitación cognitiva: no tiene sentido relacionar nada posterior a la singularidad con nada "anterior", visto que no hay medición u observación posible más allá de ese límite, y que por tanto esa misma "anterioridad" es una noción metafísica o teológica, pero no científica. "Since events before the Big Bang have no observational consequences, one may as well cut them out of the theory, and say that time began at the Big Bang". Enfatiza Hawking la noción de que el Big Bang es un principio intrínseco al universo y a sus leyes (y, podríamos añadir, intrínseco a la disciplina de la física).

Si el Big Bang puede parecer a algunos una teoría desagradablemente creacionista, no parecen mejores las alternativas que se le plantearon, como la teoría del Estado Estable preconizada por Bondi, Gold, y Hoyle: ésta suponía la creación continua de materia a partir de la nada en el espacio intergaláctico, a medida que el universo se expandía. Esta teoría se acabó de enterrar, dice Hawking, cuando se descubrió en 1965 la radiación de fondo de microondas, inexplicable en los términos del Estado Estable. (Y difícil también, por cierto, de conciliar con el Big Bang, precisamente por su relativa uniformidad, que se aviene mal con la noción de una explosión).  La teoría alternativa, del universo oscilante entre expansiones y contracciones, tampoco parecía compatible con la termodinámica, si pensamos en un tiempo infinito, sin principio. El propio Hawking, con Penrose, calculó que la propia relatividad general predecía la existencia de singularidades a partir de la distribución de las masas observables en el universo. Al igual que la contracción de materia en una estrella provoca una singularidad, un agujero negro, y el final del tiempo, Hawking arguye que la aparición del universo es como un agujero negro invertido, una singularidad. (Una noción que de por sí lleva a suponer, o imaginar, que de cada agujero negro podría surgir, en alguna dimensión inimaginable, un nuevo universo autocontenido, a modo de anverso-reverso del "anterior"—pero esto no lo dice Hawking).

Mirando al cielo estrellado, nos dice la teoría de la relatividad, vemos el pasado, a modo de un cono de luz que es cada vez mayor cuanto más lejano está ese tiempo de nuestro vértice observacional en el presente del espacio-tiempo (también hay una zona de sombra observacional que nos impide tener noticias de los objetos situados en esa zona del espacio-tiempo). El cono observacional, sin embargo, también se estrecha a partir de un cierto momento, en lugar de expandirse—por efecto de la distorsión de la gravedad concentrada en el pasado—y así se calcula matemáticamente la presencia de una singularidad en el pasado, si la materia que pudo haberse generado en ella es la suficiente. Hawking deduce que sí hay mayores cantidades de materia, más de la que observamos directamente, o sea, la materia oscura—y lo deduce a partir de la opacidad del universo: "It then follows that if there is enough matter to make the universe opaque, there is also enough matter to focus our past light cone. One can then apply the theorem of Penrose and myself, to show that time must have a beginning."

Combinando la Relatividad General, y sus tesis sobre la distorsión de la luz, con la teoría cuántica, resulta la noción de la gravedad cuántica: el universo inicial está regido, como todo a nivel cuántico, por el principio de incertidumbre, y el resultado es que no podemos hacer cálculos como los antes mencionados, que hagan rebotar el universo más allá de la singularidad, en una serie de contracciones y expansiones. Es un cálculo imposible en estos términos, y por eso el universo está, para la ciencia, autocontenido: no puede determinarse científicamente su origen. (Observa Hawking que por eso muchos líderes religiosos aceptaron con gusto el Big Bang y los teoremas de la singularidad).

Introduce a continuación Hawking la noción del tiempo esférico, sin límites, en la dimensión imaginaria—con la consecuencia de que el tiempo real, aun teniendo una singularidad, no tendría por qué "apoyarse" en un tiempo externo (el supuesto tiempo de Dios): el Big Bang vendría determinado por el estado del universo en su tiempo imaginario, creando un sistema que en términos matemáticos está perfectamente autocontenido. Para Hawking, esta "no boundary hypothesis" tiene comprobación experimental posible a través de observaciones del auténtico estado del Universo, frente al estado que habría de tener según las predicciones de la teoría. Es una hipótesis falsable, y por tanto científica. Lo que no es es demostrable: "But one's confidence in it would be increased, particularly because there doesn't seem to be any other natural proposal, for the quantum state of the universe".


"The beginning of real time, would have been a singularity, at which the laws of physics would have broken down. Nevertheless, the way the universe began would have been determined by the laws of physics, if the universe satisfied the no boundary condition. This says that in the imaginary time direction, space-time is finite in extent, but doesn't have any boundary or edge."

La teoría coherente en estos términos sería la del universo inflacionario: un universo que se expande absorbiendo energía del campo gravitatorio, para crear la materia. Esta inflación habría creado irregularidades, que serían detectables (y lo fueron al medir la radiación de fondo en 1992).

La existencia de esas irregularidades no la explica Hawking—¿hay que suponer un espacio sin materia, permeado por la gravedad, pero de modo ligeramente irregular, dando lugar a una expansión irregular? Porque, a un cierto nivel, puede que siga vigente aun en esta ultima thule del Tiempo, el viejo principio del Rey Lear: "nothing will come of nothing". Siguen intrigándome las irregularidades iniciales que dieron lugar a todas las cosas (si bien de modo indirecto). Pues entonces, una especie de universo previo al universo existiría con anterioridad al Big Bang, e independientemente de él. Si no entiendo mal.

Admite Hawking que en el colapso final del universo no tiene por qué haber una fase inflacionaria como la inicial, y que por tanto el tiempo no es simétrico en ese sentido, la flecha del tiempo no se invierte. "Como el tiempo no va ir hacia atrás," termina Hawking su conferencia, "mejor acabo ya".

Así pues, un universo con principio, en nuestra propia dimensión física, pero sin límites y cerrado sobre sí mismo, sin un principio o final determinables, en la dimensión del tiempo imaginario que plantea la teoría del universo sin bordes. 

Más allá de lo formulado en esta teoría de Hawking, la propia existencia de irregularidades en el Universo—vale decir, la propia existencia del Universo tal y como lo conocemos—hace suponer la existencia de condiciones previas a la actuación de la Fuerza—y sugiere la idea de un espacio previo al espacio, y de un tiempo antes del tiempo. Un espacio y un tiempo fuera de nuestro universo autocontenido, pero que han dejado huella en él. Nuestro universo es esa huella.

Como se ve, cada modalidad y dimensión del tiempo tiene sus propias condiciones. El tiempo imaginario existe en las ecuaciones de Hawking, y puede explicar la relación entre el Big Bang y las fuerzas del universo, pero no lo busquemos en nuestra experiencia perceptible. También es un poco engañoso hablar de "el tiempo" a nivel de teoría física como si fuese el tiempo humano de nuestra percepción: hay que tener en cuenta que el tiempo humano es una representación cognitiva de fenómenos, y que por lo tanto tiene una relación un tanto paradójica con los fenómenos representados. Una paradoja que termina de redondearse (y nos da otra universo sin bordes, a su manera) cuando apuntamos que las teorías de la física son a su vez representaciones dentro del universo de la comunicación humana.


El cerebro construye la realidad

Punset entrevista en Redes a Kia Nobre, neurocientífica de la Universidad de Oxford.



El cerebro construye la realidad


Dos medios cerebros
 

El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas (8): El Gran Diseño

jueves 1 de diciembre de 2011

El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas (8): El Gran Diseño



La ciencia ha ido formulando, poco a poco, las leyes a las que obedece el funcionamiento del cosmos, cada vez en campos más amplios, descubriendo leyes cada vez más integradas entre sí hasta constituir, idealmente, un conjunto de leyes coherentes entre sí y universalmente aplicables. Las leyes describen cómo funciona el universo, pero no contestan a los últimos porqués:

¿Por qué hay algo, en lugar de nada?
¿Por qué existimos?
¿Por qué estas leyes en concreto, y no otras? 
 
Solían ser preguntas religiosas, explicadas remitiendo a la voluntad de un dios todopoderoso. Y en ese nivel se detiene la especulación en las tesis creacionistas, que nunca van a buscar al dios detrás de dios, ése que intrigaba a Borges. E incluso las fantasías creacionistas científicas, como la de Olaf Stapledon en Star Maker, han de tratar este nivel como resultado de la pura arbitrariedad, expresada con la imagen mítica del libre albedrío de un creador. Puestos a postular una causa incausada, arguyen Hawking y Mlodinow, el nombre de "dios" se aplica a ella—y en ese sentido limitado habrá que decir que siempre hay un dios detrás del universo, aunque sea un dios sin intenciones ni planes, ni por supuesto cielos ni infiernos ni mitologías redentoras.

Puede parecer un tanto sorprendente la afirmación de Hawking y Mlodinow que sigue:

"Sostenemos, sin embargo, que es posible contestar a estas preguntas puramente en el ámbito de la ciencia, y sin invocar ningún ser divino." (172)

—Quiero decir que, atendiéndonos a nuestras definiciones, no invocar a ningún ser divino querrá decir decir, además de no invocar creacionismos, no invocar a ninguna causa incausada. Realmente me parece dudoso que se pueda contestar a todas estas preguntas en el ámbito de la ciencia, sobre todo habida cuenta de que (como nos recuerdan H y M) la ciencia responde a los cómos, pero no a los por qués.

Así pues, parecería que esas preguntas se podrían resolver científicamente en la medida en que la preguntaj por los por qués se refiera en realidad a una pregunta por el cómo. Las tres preguntas no son equiparables en ese sentido, me parece. Pues no se hallan al mismo nivel. No preguntan por fenómenos de la misma complejidad. Un fenómeno complejo puede reducirse a una combinación de fenómenos simples. Y así, la segunda pregunta, "por qué existimos", entendiendo "por qué existimos los seres humanos, en concreto" parece que puede disolverse en otro tipo de preguntas, algunas similares a "por qué existen los rinocerontes en concreto"—es decir, se puede contestar con respecto a las leyes más generales de la evolución biológica, y éstas pueden remitirse a cuestiones de ecología, entornos climáticos, química de la vida, etc. La pregunta número 2 no pregunta, pues, por los "últimos porqués", sino por algunos que por muy remotos que nos parezcan, son bastante antepenúltimos, desde el punto de vista filosófico.

Más difícil será analizar y descomponer un fenómeno simple, o hallar su último por qué. Cuanto más nos remontamos al origen indiferenciado del universo, y hacia la simplicidad absoluta, van perdiendo sentido las preguntas sobre el por qué, y no queda sino constatar lo que hay—no pourquoi, sino sólo parce que, "porque sí".

La tercera pregunta, "por qué estas leyes en concreto" también pregunta en cierta medida por un fenómeno complejo—en la medida en que unas leyes puedan derivarse de otras, o unas fuerzas cósmicas integrarse con otras en una explicación común. Es en este nivel en el que se ha centrado la argumentación del libro, y se han hecho grandes progresos a este respecto durante el último siglo, desde la obra de Einstein.

La primera pregunta, en cambio, es una pregunta por lo absolutamente simple, y es una pseudo-pregunta en gran medida—científicamente hablando—, pues no admite reducción. No se puede contestar "por qué hay algo en lugar de nada": sólo se puede constatar lo que hay—Hay algo—y estudiar qué es ese algo, y cómo funciona, y cómo de lo simple se sigue lo complejo. ¿Quiénes somos para decir si, puestos a postular multiversos, en otros universos no habrá nada, en lugar de algo, universos ésos de los que no se sabe si tiene más sentido decir que existen o que no existen?

Puestos a crear, creamos pequeños modelos de universo—controlados con leyes estrictas incluso, en el caso de los juegos de generación matemática de John Conway, el "Juego de la Vida". Puede observarse la generación de entidades virtuales, dibujos móviles dentro de un ordenador guiados por leyes generativas: dan lugar a universos más o menos complejos, repetitivos o generadores de complejidad—y cómo de lo simple se siguen fenómenos emergentes, conforme las combinaciones de cuadraditos evolucionan:  se crean formas móviles, colisiones, objetos que generan otros semejantes a ellos, vías muertas, vías fructíferas, etc. vida

"Si observásemos el universo del Juego de la Vida un tiempo determinado, a una escala dada, podríamos deducir las leyes que gobiernan a los objetos que se hallan a esa escala" (175).

Siendo un universo binario en origen, el Juego de la Vida puede usarse a su vez como un ordenador, para almacenar, transmitir o procesar información. Una versión más complicada del Juego de la Vida podría crear vida consciente: objetos que respondiesen a estímulos de su entorno, que reaccionasen...  la diferencia entre un ser con libre albedrío y otro que no lo tiene se reduciría en última instancia a la cuestión de si somos o no somos capaces de calcular sus reacciones y de predecir por tanto su comportamiento futuro.

Del universo físico predecimos su comportamiento futuro por un cálculo que presupone que el espacio vacío es estable, y que un cuerpo rodeado por espacio vacío tiene energía positiva. Presuponemos también que la energía del universo es una constante: "Eso es lo que se requiere para hacer que el universo sea localmente estable—hacerlo de modo que las cosas no aparecen sin más de la nada, por todas partes" (179).

En este punto, Hawking y Mlodinow relacionan la universalidad de la gravedad con la estabilidad local del universo, con la existencia de los agujeros negros, y con la posibilidad de la creación ex nihilo —es decir, con la idea misma del big bang: una teoría atrevida y ambiciosa, que desde luego requeriría más de un libro entero para exponerla. En su lugar tenemos menos de dos páginas. Este párrafo es crucial:

"Si la energía total del universo ha de ser siempre cero..."

(Big if, por cierto—pero claro, estamos trabajando en última instancia con un único universo, no parece tener sentido plantear otro tipo de suma)

"Si la energía total del universo ha de ser siempre cero, y cuesta energía crear un cuerpo, ¿cómo puede crearse todo un universo a partir de la nada? Por eso es por lo que tiene que existir una ley como la de la gravedad. Como la gravedad atrae, la energía gravitatoria es negativa: hay que hacer un trabajo para separar un sistema gravitacionalmente ligado, como el de la Tierra y la Luna. Esta energía negativa puede equilibrar la energía positiva requerida para crear la materia, pero realmente no es tan simple. La energía gravitatoria negativa de la Tierra, por ejemplo, es menos de una mil millonésima parte de la energía positiva de las partículas de materia que componen la Tierra. Un cuerpo como una estrella tendrá más energía gravitacional negativa, y cuanto más pequeño sea (cuanto más cercanas estén entre sí sus diferentes partes) mayor será esta energía gravitacional negativa. Pero antes de que pueda hacerse mayor que la energía positiva de la materia, la estrella se hundirá para convertirse en un agujeron negro, y los agujeros negros tienen energía positiva. Por eso es estable el espacio vacío. Los cuerpos como las estrellas y los agujeros negros no pueden aparecer sin más a partir de la nada. Pero un universo entero sí." (180)

Aclaremos: no un universo como el que conocemos hoy, pues ése sólo puede surgir de la evolución de una serie de formas previas—lo que puede surgir de la nada, y a la aparente evidencia nos remitimos, es un cúmulo de energía que, en su interacción consigo misma, acabará dando lugar a formas complejas de energía y materia, al universo primitivo, y andando el tiempo y la evolución, al nuestro. En última instancia, previamente a la constitución de los átomos, de los cuerpos y de los fenómenos, la diferencia entre la energía perfectamente simple y el vacío o la nada es... mínima, o total, según se mire. (Podríamos en este punto remitir a Herbert Spencer y a la teoría del efecto mariposa para explicar la creación del universo a partir de la nada).

En suma, que el universo es localmente estable, pero la realidad, de por sí, no es estable. Pasan cosas en ella, de repente—o al menos han pasado. Probablemente es inútil preguntarse por qué, aunque sea entretenida la especulación.

Antepenúltimo párrafo de The Grand Design, tras el anterior citado:

"Como la gravedad da forma al espacio y al tiempo, permite que el espacio y el tiempo sean localmente estables pero globalmente inestables. A la escala del universo entero, la energía positiva de la materia sí que puede equilibrarse con la energía gravitatoria negativa, y por tanto no hay restricción para la creación de universos enteros. Porque existe una ley como la gravedad, el universo puede crearse a sí mismo, y se crea, a partir de la nada, de la manera descrita en el capítulo 6. La creación espontánea es la razón por la cual hay algo en lugar de nada, por qué existe el universo, por qué existimos. No es necesario invocar a Dios para que encienda la mecha y ponga al universo en marcha" (180).

Muy de acuerdo, sólo que observaré una cosa: sabemos que hay algo, y sabemos bastante sobre cómo se hizo: pero seguimos sin saber por qué hay algo en lugar de nada. Seguimos teniendo una ley fundamental, y una Fuerza fundamental, que son una causa incausada e inexplicada. Incausada precisamente por su carácter inexplicable, pues en el destello cegador del Big Bang, donde nada hay, se hallan los límites de toda ciencia humana, que consiste en relacionar y medir efectos y objetos y fenómenos.

Últimos párrafos:

"¿Por qué son las leyes fundamentales tal y como las hemos descrito? La teoría final ha de ser consistente, y ha de predecir resultados finitos para cantidades que podamos medir. Hemos visto que debe haber una ley como la gravedad, y vimos en el capítulo 5 que para que una teoría de la gravedad prediga cantidades finitas, la teoría ha de tener lo que se llama una supersimetría entre las fuerzas naturales y la materia sobre la que actúan. La teoría M es la teoría de la gravedad más supersimétrica en su conjunto. Por estas razones, la teoría M es la única candidata a ser la teoría completa del universo. Si es finito (y esto aún ha de probarse) será el modelo de un universo que se crea a sí mismo. Tenemos que ser parte de este universo, pues no hay ningún otro modelo consistente."

(Es, como se ve, el razonamiento de un matemático, y a este nivel de discusión la teoría M es ante todo, como la teoría de los multiversos, una teoría matemática).


     "La teoría M es la teoría unificada que Einstein esperaba encontrar. El hecho de que nosotros, los seres humanos—que de por sí somos meras colecciones de partículas fundamentales de la naturaleza—hayamos podido acercarnos tanto a una comprensión de las leyes que nos gobiernan a nosotros y a nuestro universo, es un triunfo muy grande. Pero quizá el auténtico milagro sea el hecho de que el razonamiento lógico abstracto conduzca a una única teoría que predice y describe un vasto universo lleno de la sorprendente variedad que vemos. Si la teoría queda confirmada por la observación, será la conclusión con éxito de una búsqueda que se remonta a más de tres mil años atrás. Habremos encontrado el gran diseño." (181)star gazing

Diseño sin diseñador, si exceptuamos la mente que construye un modelo para comprenderlo.  Es más, quedaría desconstruida o desarticulada la canción de Aute, sobre este universo

"que es algo más que materia
pues el misterio
se oculta detrás..."

Puede que el mayor misterio, en el sentido de lo más difícil de comprender, sea que no hay misterio—pues sólo hay misterios propiamente dichos en el mundo de los fenómenos, delante—pero en la raíz de todos ellos, detrás, sólo hay una fuerza simple, frente a la cual no tiene sentido distinguir misterio y revelación. Siempre están ante nosotros, el misterio de lo complejo y la revelación de lo simple, los habitamos—los somos—constantemente, como escribía Kafka en sus meditaciones:


“No es necesario que salgas de tu casa. Quédate junto a tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera. Pero ni siquiera esperes. Quédate completamente quieto y solo. Se te ofrecerá el mundo para el desenmascaramiento, no puede hacer otra cosa, extasiado se retorcerá ante ti.”




El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas (7): El aparente milagro

El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas (7): El aparente milagro




La ciencia ha ido formulando, poco a poco, las leyes a las que obedece el funcionamiento del cosmos, cada vez en campos más amplios, descubriendo leyes cada vez más integradas entre sí hasta constituir, idealmente, un conjunto de leyes coherentes entre sí y universalmente aplicables. Las leyes describen cómo funciona el universo, pero no contestan a los últimos porqués:

¿Por qué hay algo, en lugar de nada?
¿Por qué existimos?
¿Por qué estas leyes en concreto, y no otras? 
 
Solían ser preguntas religiosas, explicadas remitiendo a la voluntad de un dios todopoderoso. Y en ese nivel se detiene la especulación en las tesis creacionistas, que nunca van a buscar al dios detrás de dios, ése que intrigaba a Borges. E incluso las fantasías creacionistas científicas, como la de Olaf Stapledon en Star Maker, han de tratar este nivel como resultado de la pura arbitrariedad, expresada con la imagen mítica del libre albedrío de un creador. Puestos a postular una causa incausada, arguyen Hawking y Mlodinow, el nombre de "dios" se aplica a ella—y en ese sentido limitado habrá que decir que siempre hay un dios detrás del universo, aunque sea un dios sin intenciones ni planes, ni por supuesto cielos ni infiernos ni mitologías redentoras.

Puede parecer un tanto sorprendente la afirmación de Hawking y Mlodinow que sigue:

"Sostenemos, sin embargo, que es posible contestar a estas preguntas puramente en el ámbito de la ciencia, y sin invocar ningún ser divino." (172)

—Quiero decir que, atendiéndonos a nuestras definiciones, no invocar a ningún ser divino querrá decir decir, además de no invocar creacionismos, no invocar a ninguna causa incausada. Realmente me parece dudoso que se pueda contestar a todas estas preguntas en el ámbito de la ciencia, sobre todo habida cuenta de que (como nos recuerdan H y M) la ciencia responde a los cómos, pero no a los por qués.

Así pues, parecería que esas preguntas se podrían resolver científicamente en la medida en que la preguntaj por los por qués se refiera en realidad a una pregunta por el cómo. Las tres preguntas no son equiparables en ese sentido, me parece. Pues no se hallan al mismo nivel. No preguntan por fenómenos de la misma complejidad. Un fenómeno complejo puede reducirse a una combinación de fenómenos simples. Y así, la segunda pregunta, "por qué existimos", entendiendo "por qué existimos los seres humanos, en concreto" parece que puede disolverse en otro tipo de preguntas, algunas similares a "por qué existen los rinocerontes en concreto"—es decir, se puede contestar con respecto a las leyes más generales de la evolución biológica, y éstas pueden remitirse a cuestiones de ecología, entornos climáticos, química de la vida, etc. La pregunta número 2 no pregunta, pues, por los "últimos porqués", sino por algunos que por muy remotos que nos parezcan, son bastante antepenúltimos, desde el punto de vista filosófico.

Más difícil será analizar y descomponer un fenómeno simple, o hallar su último por qué. Cuanto más nos remontamos al origen indiferenciado del universo, y hacia la simplicidad absoluta, van perdiendo sentido las preguntas sobre el por qué, y no queda sino constatar lo que hay—no pourquoi, sino sólo parce que, "porque sí".

La tercera pregunta, "por qué estas leyes en concreto" también pregunta en cierta medida por un fenómeno complejo—en la medida en que unas leyes puedan derivarse de otras, o unas fuerzas cósmicas integrarse con otras en una explicación común. Es en este nivel en el que se ha centrado la argumentación del libro, y se han hecho grandes progresos a este respecto durante el último siglo, desde la obra de Einstein.

La primera pregunta, en cambio, es una pregunta por lo absolutamente simple, y es una pseudo-pregunta en gran medida—científicamente hablando—, pues no admite reducción. No se puede contestar "por qué hay algo en lugar de nada": sólo se puede constatar lo que hay—Hay algo—y estudiar qué es ese algo, y cómo funciona, y cómo de lo simple se sigue lo complejo. ¿Quiénes somos para decir si, puestos a postular multiversos, en otros universos no habrá nada, en lugar de algo, universos ésos de los que no se sabe si tiene más sentido decir que existen o que no existen?

Puestos a crear, creamos pequeños modelos de universo—controlados con leyes estrictas incluso, en el caso de los juegos de generación matemática de John Conway, el "Juego de la Vida". Puede observarse la generación de entidades virtuales, dibujos móviles dentro de un ordenador guiados por leyes generativas: dan lugar a universos más o menos complejos, repetitivos o generadores de complejidad—y cómo de lo simple se siguen fenómenos emergentes, conforme las combinaciones de cuadraditos evolucionan:  se crean formas móviles, colisiones, objetos que generan otros semejantes a ellos, vías muertas, vías fructíferas, etc. vida

"Si observásemos el universo del Juego de la Vida un tiempo determinado, a una escala dada, podríamos deducir las leyes que gobiernan a los objetos que se hallan a esa escala" (175).

Siendo un universo binario en origen, el Juego de la Vida puede usarse a su vez como un ordenador, para almacenar, transmitir o procesar información. Una versión más complicada del Juego de la Vida podría crear vida consciente: objetos que respondiesen a estímulos de su entorno, que reaccionasen...  la diferencia entre un ser con libre albedrío y otro que no lo tiene se reduciría en última instancia a la cuestión de si somos o no somos capaces de calcular sus reacciones y de predecir por tanto su comportamiento futuro.

Del universo físico predecimos su comportamiento futuro por un cálculo que presupone que el espacio vacío es estable, y que un cuerpo rodeado por espacio vacío tiene energía positiva. Presuponemos también que la energía del universo es una constante: "Eso es lo que se requiere para hacer que el universo sea localmente estable—hacerlo de modo que las cosas no aparecen sin más de la nada, por todas partes" (179).

En este punto, Hawking y Mlodinow relacionan la universalidad de la gravedad con la estabilidad local del universo, con la existencia de los agujeros negros, y con la posibilidad de la creación ex nihilo —es decir, con la idea misma del big bang: una teoría atrevida y ambiciosa, que desde luego requeriría más de un libro entero para exponerla. En su lugar tenemos menos de dos páginas. Este párrafo es crucial:

"Si la energía total del universo ha de ser siempre cero..."

(Big if, por cierto—pero claro, estamos trabajando en última instancia con un único universo, no parece tener sentido plantear otro tipo de suma)

"Si la energía total del universo ha de ser siempre cero, y cuesta energía crear un cuerpo, ¿cómo puede crearse todo un universo a partir de la nada? Por eso es por lo que tiene que existir una ley como la de la gravedad. Como la gravedad atrae, la energía gravitatoria es negativa: hay que hacer un trabajo para separar un sistema gravitacionalmente ligado, como el de la Tierra y la Luna. Esta energía negativa puede equilibrar la energía positiva requerida para crear la materia, pero realmente no es tan simple. La energía gravitatoria negativa de la Tierra, por ejemplo, es menos de una mil millonésima parte de la energía positiva de las partículas de materia que componen la Tierra. Un cuerpo como una estrella tendrá más energía gravitacional negativa, y cuanto más pequeño sea (cuanto más cercanas estén entre sí sus diferentes partes) mayor será esta energía gravitacional negativa. Pero antes de que pueda hacerse mayor que la energía positiva de la materia, la estrella se hundirá para convertirse en un agujeron negro, y los agujeros negros tienen energía positiva. Por eso es estable el espacio vacío. Los cuerpos como las estrellas y los agujeros negros no pueden aparecer sin más a partir de la nada. Pero un universo entero sí." (180)

Aclaremos: no un universo como el que conocemos hoy, pues ése sólo puede surgir de la evolución de una serie de formas previas—lo que puede surgir de la nada, y a la aparente evidencia nos remitimos, es un cúmulo de energía que, en su interacción consigo misma, acabará dando lugar a formas complejas de energía y materia, al universo primitivo, y andando el tiempo y la evolución, al nuestro. En última instancia, previamente a la constitución de los átomos, de los cuerpos y de los fenómenos, la diferencia entre la energía perfectamente simple y el vacío o la nada es... mínima, o total, según se mire. (Podríamos en este punto remitir a Herbert Spencer y a la teoría del efecto mariposa para explicar la creación del universo a partir de la nada).

En suma, que el universo es localmente estable, pero la realidad, de por sí, no es estable. Pasan cosas en ella, de repente—o al menos han pasado. Probablemente es inútil preguntarse por qué, aunque sea entretenida la especulación.

Antepenúltimo párrafo de The Grand Design, tras el anterior citado:

"Como la gravedad da forma al espacio y al tiempo, permite que el espacio y el tiempo sean localmente estables pero globalmente inestables. A la escala del universo entero, la energía positiva de la materia sí que puede equilibrarse con la energía gravitatoria negativa, y por tanto no hay restricción para la creación de universos enteros. Porque existe una ley como la gravedad, el universo puede crearse a sí mismo, y se crea, a partir de la nada, de la manera descrita en el capítulo 6. La creación espontánea es la razón por la cual hay algo en lugar de nada, por qué existe el universo, por qué existimos. No es necesario invocar a Dios para que encienda la mecha y ponga al universo en marcha" (180).

Muy de acuerdo, sólo que observaré una cosa: sabemos que hay algo, y sabemos bastante sobre cómo se hizo: pero seguimos sin saber por qué hay algo en lugar de nada. Seguimos teniendo una ley fundamental, y una Fuerza fundamental, que son una causa incausada e inexplicada. Incausada precisamente por su carácter inexplicable, pues en el destello cegador del Big Bang, donde nada hay, se hallan los límites de toda ciencia humana, que consiste en relacionar y medir efectos y objetos y fenómenos.

Últimos párrafos:

"¿Por qué son las leyes fundamentales tal y como las hemos descrito? La teoría final ha de ser consistente, y ha de predecir resultados finitos para cantidades que podamos medir. Hemos visto que debe haber una ley como la gravedad, y vimos en el capítulo 5 que para que una teoría de la gravedad prediga cantidades finitas, la teoría ha de tener lo que se llama una supersimetría entre las fuerzas naturales y la materia sobre la que actúan. La teoría M es la teoría de la gravedad más supersimétrica en su conjunto. Por estas razones, la teoría M es la única candidata a ser la teoría completa del universo. Si es finito (y esto aún ha de probarse) será el modelo de un universo que se crea a sí mismo. Tenemos que ser parte de este universo, pues no hay ningún otro modelo consistente."

(Es, como se ve, el razonamiento de un matemático, y a este nivel de discusión la teoría M es ante todo, como la teoría de los multiversos, una teoría matemática).


     "La teoría M es la teoría unificada que Einstein esperaba encontrar. El hecho de que nosotros, los seres humanos—que de por sí somos meras colecciones de partículas fundamentales de la naturaleza—hayamos podido acercarnos tanto a una comprensión de las leyes que nos gobiernan a nosotros y a nuestro universo, es un triunfo muy grande. Pero quizá el auténtico milagro sea el hecho de que el razonamiento lógico abstracto conduzca a una única teoría que predice y describe un vasto universo lleno de la sorprendente variedad que vemos. Si la teoría queda confirmada por la observación, será la conclusión con éxito de una búsqueda que se remonta a más de tres mil años atrás. Habremos encontrado el gran diseño." (181)star gazing

Diseño sin diseñador, si exceptuamos la mente que construye un modelo para comprenderlo.  Es más, quedaría desconstruida o desarticulada la canción de Aute, sobre este universo

"que es algo más que materia
pues el misterio
se oculta detrás..."

Puede que el mayor misterio, en el sentido de lo más difícil de comprender, sea que no hay misterio—pues sólo hay misterios propiamente dichos en el mundo de los fenómenos, delante—pero en la raíz de todos ellos, detrás, sólo hay una fuerza simple, frente a la cual no tiene sentido distinguir misterio y revelación. Siempre están ante nosotros, el misterio de lo complejo y la revelación de lo simple, los habitamos—los somos—constantemente, como escribía Kafka en sus meditaciones:


“No es necesario que salgas de tu casa. Quédate junto a tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera. Pero ni siquiera esperes. Quédate completamente quieto y solo. Se te ofrecerá el mundo para el desenmascaramiento, no puede hacer otra cosa, extasiado se retorcerá ante ti.”



A Google of Years

Seguimos en el universo

 

El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas (1)
(2) La ley de la ley
(3) ¿Qué es la realidad?
(4) Historias alternativas

(5) La teoría de todo
El Hacedor y sus obras (metafóricamente hablando)
 



 

Seguimos en el universo, y en el cosmos, a pesar de nuestros paseos por el multiverso y por la dimensión hipercósmica, de la mano de Stephen Hawking y de Olaf Stapledon.
Stapledon nos presentaba su hipercosmos como un mito heurístico o ficción filosófica. Por su parte, Hawking no está convencido de no estar en un multiverso— más bien al contrario:
"La suposición habitual en cosmología es que el universo tiene una única historia definida. Se pueden usar las leyes de la física para calcular cómo se desarrolla esta historia con el tiempo. Llamamos a esto el enfoque de la cosmología 'de abajo arriba' (bottom-up)." (139)
Es decir, partiendo de un origen del universo, se puede describir el estado presente —Pero si tenemos en cuenta la naturaleza cuántica del universo, y la "suma de historias" definida por las ecuaciones de Feynman, hay muchas historias posibles que satisfacen la descripción del estado actual del universo.
"En cosmología, dicho de otro modo, no habría que seguir la historia del universo de abajo arriba porque eso presupone que hay una única historia, con un punto de inicio y una evolución bien definidos. En lugar de eso, habría que trazar las historias de arriba abajo, hacia atrás desde el momento presente. Algunas historias serán más probables que otras, y la suma será normalmente dominada por una historia única que empieza con la creación del universo y culmina con el estado que se considere. Pero habrá diferentes historias para diferentes estados posibles del universo en el presente" (140).
Esto suena, en parte, no tanto como una paradoja sino como una admisión de las limitaciones del conocimiento científico, y de su precisión, introduciendo la teoría de probabilidades. Es decir, que es en parte una reformulación no tanto del universo, sino de la imagen del universo resultante de la epistemología revisada una vez habida cuenta de los límites de la observación.
"Las historias que contribuyen a la suma de Feynman no tienen una existencia independiente, sino que dependen de lo que se esté midiendo. Creamos la historia mediante nuestra observación, en lugar de crearnos la historia a nosotros" (140).
Aquí adquiere el razonamiento de Hawking-M una dimensión retrospectiva no carente de interés, si bien se muestra de manera es especialmente estrafalaria el choque de los presupuestos de una mente puramente matemática cuando se "reencuentran" con la realidad de los fenómenos históricos (pues el universo lo es). En puridad matermática, muchas historias o estructuras descriptibles son posibles, pero en su encuentro con la descripción de un fenómeno histórico, se encuentran los matemáticos en que deben pasar por algún tipo de análisis probabilístico como el de Feynman—y que deben explicar la constitución no de un universo probable en términos abstractos, sino del nuestro, que de por sí es altamente improbable (aunque posiblemente no más que cualquier otro, observándolo desde el nuestro). Así pues, exponen H-M., es matemáticamente más probable que "otros universos" tengan un número de dimensiones espaciales distinto de tres, pero al estar en un universo de tres, nos interesan especialmente las historias que generan un universo de tres dimensiones.
Aquí nos encontramos otra vez con el razonamiento central del principio antrópico, algo que tratarán Hawking y Mlodinow en los capítulos finales si el universo fuese ligeramente distinto, seres como nosotros no podrían existir; y esta adecuación entre nuestra existencia y el universo nos levanta sospechas e interrogantes sobre el lugar especial de la mente en un universo en el que hay mentes: la explicación que demos de nuestro universo debe ser compatible con un universo en el que sean posibles tales explicaciones.
En un univeros simple no habría mentes, fenómenos complejos. Un universo con mentes, como el nuestro, es un universo que se desarrolla en sus inicios de manera irregular, aunque las probabilidades matemáticas de un universo regular sean en principio mayores. Me interesa resaltar, sin embargo, que de los muchos universos teóricos de Hawking-M, seguimos estando en uno que es único. Proclaman Hawking-M que "nuestro universo mismo es también uno de muchos, y que las leyes que en él se manifiestan no están determinadas de modo que sea único" (143). Pero no proporcionan un contacto entre este universo y los (hipotéticos) otros universos, un contacto que sea físico, digo: la conexión entre este universo y los universos alternativos es puramente matemática, con lo que la teoría del multiverso debe su espectacularidad en gran medida a la manera en que se expone. No se abre la posibilidad de un contacto físico entre este universo y otros, lo cual en realidad sería abrir otra serie de paradojas, pues un universo que pudiese tener contacto físico con otros universos sería meramente una parte de un universo mayor, con lo cual se reduciría al absurdo, por otra vía, la teoría del multiverso… Y es que ésta no puede ser sino hipotética, producto de un modelo mental, como las especulaciones de Stapledon en Star Maker. O bien una fantasía epistemológica, basada en las limitaciones de nuestra medición y observación—tendría tanto sentido hablar de multiversos a nivel cósmico como de los multiversos que generan las acciones de nuestros conocidos y amigos cuando no los estamos observando, y podrían estar haciendo mil cosas hipotéticamente diferentes. Eso también es un multiverso, según como se describa.
Con lo cual no salimos de la gran sorpresa y paradoja que es nuestra existencia en concreto en este universo: un límite del conocimiento que muy posiblemente no lleguemos a superar nunca. Es paradójico, digo, el que Hawking multiplique los universos posibles a la vez que seguimos en uno muy determinado, sin nada (al margen de la hipótesis) que indique que efectivamente hay otros además de éste y de sus leyes en apariencia arbitrarias, o inanalizables. Cito de nuevo, a ver si se aprecia la paradoja:
"Parece ser que estamos en un punto crítico de la historia de la ciencia, en el que debemos alterar nuestra concepción de los objetivos y de lo que hace aceptable a una teoría física. Nos encontramos con que los números fundamentales, e incluso la forma, de las leyes naturales que se manifiestan, no vienen exigidos por la lógica o por principios físicos. Los parámetros son libres de tomar muchos valores, y las leyes pueden tomar cualquier forma que lleve a una teoría matemática consistente en sí misma, y de hecho adoptan valores y formas diferentes en universos diferentes". (143).
El "de hecho" se refiere a un pura hipótesis matemática, pues lo que sabemos es que "de hecho" las leyes adoptan una única forma, la que conocemos en nuestro universo. Las otras formas son, en lo que se nos alcanza, probables a nivel matemático, pero inexistentes en física—en física no puramente teórica, es decir, en la única física que conocemos, la de nuestro universo. La irregularidad que adopta la Fuerza inanalizable que da lugar al universo es la que es, y no podemos ir más allá en su análisis, al margen de decir que, sí, en principio, podría haber sido otra—e inventar universos mentales, matemáticos, en los que sí es otra. Pero esos son universos contenidos en libros, y esas especulaciones no nos sacan de nuestro universo, y de la paradoja de que las cosas sean, en efecto, como son, y no de otra manera. Y con una única historia, aunque resulte de la suma de muchas.