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Vanity Fea

Ciencia y tecnología

El fin de la vida, el fin de la vida y el fin de la vida

Vía el Paleofreak, este vídeo japonés sobre la hipotética colisión de un asteroide con la Tierra. Miradlo: estáis viendo, quizá, lo que todos queremos ver, el final que seguirá a nuestro final.

 



Es curioso, pero al tener toda persona su despertar y su dormirse, su nacimiento y su muerte, necesitamos concebir de alguna manera sus equivalentes para el Universo. Necesitamos mitos que nos narren el origen de las cosas, lo que nos perdimos por llegar tarde, y su final, el que nos perdemos (suave mari magno) por irnos demasiado pronto. Concebimos nuestra existencia metonímicamente, queremos que nuestra pequeña parte valga por el todo, extendiendo sus límites hasta, seguramente, más allá de donde pueden ir. Y queremos, ante todo, que el universo tenga una estructura narrativa, la que tiene nuestra vida, con principio, final, y mitad (que según Aristóteles es lo que va necesariamente precedido por un principio y seguido por un final).

Yo participo, cómo no, de esta pasión humana por querer leer la novela completa, con prólogo y epílogo, o la película hasta el final de los títulos de crédito; queremos irnos satisfechos sabiendo que está todo atado y bien atado en una forma definida, y que nos hemos enterado bien de la forma general del conjunto. Igual que nuestros ojos son capaces de captar desde estas letritas al alcance de la mano hasta una estrella a miles de años luz de distancia. Uno de los fines de la vida (humana, racional, filosófica) es enterarse de dónde y cuándo estamos, ubicarnos en el espacio y en el tiempo.

Pero sin embargo, a otra parte de mi cabeza le repugnan profundamente las historias de creaciones ex nihilo, Apocalipsis, Big Bangs y muertes frías del universo. A ese escéptico que tengo dentro le gusta más un universo eterno, que jamás ha tenido principio ni tendrá fin, y tan inmenso que escapa a los paréntesis conceptuales en que queremos encerrarlo - por muy amplios que los concibamos. Me parece, además de menos antropocéntrico, más elegante.

No es esto decir que la Tierra no vaya a tener final, claro. Lo tendrá, de eso estoy seguro. No el que nos narra este vídeo: éste no es el final de la Tierra, es el final de la vida en la Tierra, o de su ciclo actual. Y puede que sea así. Es, de hecho, muy posible que viendo este vídeo estemos viendo el futuro (aunque la ola de fuego sólo extinga a cucarachas mutantes, y no a seres humanos. Esa es otra historia, también, la del fin de la humanidad y el último hombre).

Y no es preciso irse a la ficción, o al futuro lejano, para ver espectáculos de este tamaño. Yo ví con estos ojos incrédulos una colisión cósmica de estas proporciones una vez, en directo casi, hace doce años. Pero el personal ni se inmutó. A nadie oí comentarlo siquiera. Las hormigas del árbol rara vez nos fijamos en el bosque. Eppur si muove, el bosque si muove...

Pop & Pap: Mamá y mamar, papá y papilla

Nuestro espacio-tiempo, y el otro

(Es un comentario que le pongo a un post sobre agujeros negros y otros strange attractors en Por la boca muere el pez):

Con respecto al funcionamiento de las dimensiones habituales en la vecindad del agujero negro, ya ha dicho Vd., señor Pez, que no caen allí monedas ni bolas. Eso no es por accidente, claro, y cualquier ejemplo que pongamos mezclando esta física "al límite" con las experiencias habituales de nuestro mundo es engañoso, una ilusión del lenguaje. (De la misma manera que tampoco habrá jamás astronautas gemelos envejeciendo a ritmos distintos). Según G. H. Mead, que reflexionaba sobre esto en su "Filosofía del Presente", esto llega hasta el extremo de que nuestros conceptos habituales (no sólo "bolas", sino "tiempo") es ilegítimo aplicarlos en los contextos de la nueva física, que en puridad ha de entenderse y formularse en términos matemáticos: los ejemplos que habrían de "acercarla" en realidad la traicionan. Nuestra experiencia de "tiempo" no tiene sentido formularla a este nivel de la experiencia, dice, como no podemos viajar al pasado.

"If, per impossible, we were to reach that past event as it took place we should have to be in that event, and then compare it with what we now present as its history. This is not only a contradiction in terms, but it also belies the function of the past in experience. This function is a continual recontruction as a chronicle to serve the purposes of present interpretation. We seem to approach this complete recall, if I may use this expression, in identifying the fundamental laws of nature, such as those of motion, which we say must have been and must always be what they are now; and it is here that relativity is most illuminating. It frankly reduces the sort of reality that could be the identical content of past, present and future to an ordered arrangement of events in a space-time that, by definition, could be as little in any past of scientific imagination as it could be found in our perceptual world. (...). Without emergence there are no distinguishable events thanks to which time emerges. The events and intervals to which the relativist refers are the constants that shake out of the elaborate mathematics which the realization of the social character of the universe has shown to be necessary".

Es decir, que en puridad sólo hay un lenguaje para hablar de estas cosas, y es el de las matemáticas y la física teórica. Aunque yo no creo que esté de más utilizar otros lenguajes que nos sean más cercanos, mientras no los interpretemos demasiado literalmente.

Apostillas emergentes a los posts de ayer

Robots para tragar

Robot inspirado en la forma de un gusano se arrastra por dentro de los intestinos, según cuenta el New Scientist Tech (vía John Hawks). Es la siguiente fase de la endoscopia, tras las píldoras con cámara incorporada. Y cada vez más cerca de Viaje Fantástico o El chip prodigioso. Lo más desagradable es su parecido con comerse un ciempiés: pero los médicos siempre nos someten a procedimientos desagradables, ¿no?

Estética incorporada

Contra coreos

En We Make Money Not Art hablan de una nueva tecnología de distorsión de sonido para impedir que grandes masas de gente se puedan coordinar y cantar juntos eslóganes. Prohibido cantar. La idea es aplicarlo a los júligans en los estadios de fútbol, muy loable, claro. Pero entre esto, y Echelon, y GoogleChina, y los controles masivos de móviles de Bush, y las nuevas tecnologías antidisturbios- My, My....

Hacia la lectura electrónica de la mente

Méate en el móvil

Bueno, ahora mismo no... espera.

Ya voy cayendo cómo funcionaban las plantaciones de humanos en Matrix.

(vía digg).


Impresoras de órganos

Impresoras de órganos

Para esto vale la pena pasarse por BoingBoing: allí salía la referencia de este artículo de New Scientist donde describen cómo pueden construirse órganos por ordenador e imprimirse con una impresora que utiliza "biotinta", chorros de células vivas en lugar de tinta, para crear distintas estructuras previamente diseñadas que luego crecen y forman tejido viviente. "Bioprinting is the way to go", nos dicen; "We can print any desired structure, in principle".

Pronto imprimirán caras nuevas, para transplantes, me imagino. Esperemos que no se ponga de moda. Tampoco tardará mucho, me imagino, la combinación de estructuras celulares y circuitos electrónicos en este tipo de diseño biónico.

Moscas zombis decapitadas controladas por láser

Hacia la lectura electrónica de la mente

Vía BoingBoing, esta noticia de la BBC sobre reconocimiento de patrones de pensamiento con scanner:

http://news.bbc.co.uk/2/hi/health/4715327.stm

Buen momento para releer La Machine à lire les pensées, de André Maurois, de 1937... Aunque allí la idea era amplificar supuestos movimientos minúsculos de los órganos fonadores.