Blogia
Vanity Fea

Cine

La Anna Karenina de Tom Stoppard

domingo, 28 de abril de 2013

La Anna Karenina de Tom Stoppard

Escribe Miguel Juan Payán una reseña muy positiva de Anna Karenina (dirigida por Joe Wright, con guión de Tom Stoppard), reseña muy atenta a la dimensión más llamativa de la película, que es su montaje metateatral—a la manera de Rosencrantz y Guildenstern han muerto, el teatro lo invade todo en esta obra. No sólo porque alguna de sus escenas centrales tengan lugar en el teatro, o en otros espectáculos, sino porque la vida social aparece en ella, à la Goffman, como una interpretación teatral, una cuestión de papeles, roles, convenciones y máscaras sociales. Muy recomendable para los aficionados, como yo, al mundo como teatro.
Aquí recopio la reseña:

Anna Karenina, nueva visita al clásico con un fluido planteamiento teatralizante y brillante puesta en escena.

Quienes me conocen o tienen la deferencia de seguir lo que escribo en esta página o en la revista Acción ya supondrán sin duda que quien como yo tiene a título de películas favoritas títulos como Grupo salvaje, Taxi Driver, Toro salvaje o Apocalypse Now encuentra totalmente lejano y ajeno a sus preferencias un largometraje dedicado a adaptar nuevamente la novela de León Tolstoi Anna Karenina. Sin embargo, dicho esto, no creo traicionar mis naturales inclinaciones por otro tipo de cine e historias si afirmo que esta versión de Anna Karenina me parece una de las mejores aplicaciones de algo para mí tan poco interesante como la tragedia romántica. Y que además me parece una muy buena película, con un planteamiento muy interesante frente al reto de contar una trama sobradamente conocida y visitada por el cine en ocasiones anteriores. De hecho, como profesor de argumentos universales y grandes temas del cine, me parece una película muy recomendable para explicar una de las fórmulas clásicas más interesantes de dicha área de trabajo narrativo, la que se ha dado en denominar “la mujer adúltera”, que parte de la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert pero cuenta también otras destacada fuente literaria precisamente en la obra de Tolstoi que nos ocupa. La emergencia del deseo y la pasión idealista tanto como sexual, la transgresión necesaria para romper las normas de una sociedad atascada en juegos y normas sociales, es un tema muy bien servido por ambas novelas que encuentra un fiel reflejo en esta nueva versión cinematográfica de Anna Karenina, tanto en lo puramente narrativo como en el planteamiento visual aplicado por el director.

Dicho planteamiento visual se sustenta en dos aspectos fundamentales. Técnicamente es un trabajo ejemplar de montaje que aporta una gran fluidez al arranque del relato y es capaz de mantenerla en sus partes más densas, jugando siempre con una presentación de personajes y situaciones coreografiada como un ballet. Ejemplos significativos de los buenos resultados conseguidos con dicho planteamiento coreográfico que saca el máximo partido a la herramienta de la elipsis los encontramos en la primera secuencia del largometraje, también en esa escena del baile que consigue transmitirnos toda la pasión desatada que se cierra como un cepo sobre Anna y Vronsky, o en esa omnipresencia del tren como amenaza d
anna kareninaesde los primeros momentos del relato, anticipando el fatal desenlace, como si desde el principio la relación de de ambos personajes estuviera maldita, y dando así protagonismo a la fatalidad y el destino, que tan importantes son siempre para las estructuras narrativas de tragedia y melodrama desde que los antiguos griegos se aplicaron a cultivar este tipo de historias. Narrativamente es un trabajo de teatralización del relato que no por ello renuncia a ser cine. Ejemplos de ello es esa fluidez del montaje, pero también se expresa en uso de la elipsis, en juego de primeros planos esenciales, en el hecho de que todo en la película es movimiento casi continuo y vertiginoso, como si los personajes estuvieran en todo momento representando la elaborada coreografía de un complejo ballet. Si ven la película reparen en el tránsito ejemplar, pura magia del cine, que se hace del tren de juguete del hijo de la protagonista al tren en el que ella misma viaja camino de su fatal primer encuentro con Vronsky, que es ejemplo de coherencia en el tratamiento teatralizante elegido por el director para contar su historia sin renegar de las herramientas y la propia personalidad cinematográfica de la película. Sólo por ese ejercicio esta Anna Karenina es ya suficientemente interesante, independientemente de que las pasiones y planteamientos sentimentales que la habitan nos puedan importar un pimiento. Más interesante aún, por el camino de la coherencia entre estilo o forma de contar y contenido del relato, es el hecho de que ese planteamiento de representación teatral, de mundo contenido en un escenario, encaja perfectamente con el tema central y el drama que vive la protagonista, que no es otro que la mujer como víctima de reglas sociales impuestas que la obligan a someterse como un títere prescindiendo de sus verdaderos sentimientos, o perecer en el intento de liberarse de las mismas. Víctima de una representación. Esa actualización de la forma de contar por la vía de la teatralización facilita el contacto con un público más joven, aportando mayor dinamismo al relato original sin faltar a lo esencial del mismo. Las distintas secuencias en que las cabezas se vuelven a mirar morbosamente primero y acusadoramente después a la mujer adúltera, gozando las delicias del escándalo, son un excelente recordatorio de la farsa que constituyen las llamadas “buenas costumbres” en este relato repleto de casamenteras celestinas, alcahuetas desleales, amantes oportunistas y maridos burladores y burlados, tan bien ejemplificado también en el tono casi vodevilesco de la primera secuencia protagonizada por el hermano de la protagonista.

Hay otro aspecto que me ha parecido interesante, y es la representación de Anna como un elemento de caos en un mundo ordenado. El propio personaje llama asesino de su felicidad al amante que la ha apartado de esa vida organizada y aparentemente feliz con su marido y su hijo, de la que la saca su pasión adúltera por Vronsky. Dejándose llevar por esa pasión, Anna impone una onda de caos de la que ella es la principal víctima, y curiosamente con la resolución final de su personaje y su salida del relato, todo parece volver a reordenarse felizmente en torno a grupos familiares, incluso para la hija que su abnegado marido adopta. El hecho de que el marido interpretado por Jude Law, en mi opinión la mejor interpretación de la película, tenga más protagonismo y esté definido para ganarse mayores simpatías por parte del público de lo que consiguiera en versiones cinematográficas anteriores, donde se pinta ese personaje en unas claves más puritanas, censoras y castradoras para con la protagonista (ni siquiera la aparta forzosamente de su hijo, como en alguna que otra versión anterior donde casi acababa convertido en el villano reforzando el papel de víctima de la esposa adúltera), podría dar lugar a pensar que Anna está definida como una especie de monstruo social en una clave machista o paternalista. Pero creo que no es el caso. Al contrario: haciendo que Anna sea víctima de sus propias pasiones, se le otorga a ese personaje femenino de inadaptada social mayor independencia y autosuficiencia de la que tiene cuando se la define como mero títere de los hombres que la rodean, el marido y el amante principalmente. Ocurre lo mismo con el papel de Vronsky, que en otras versiones está mucho más exagerado en la clave de golfo y mentiroso y queda finalmente definido como un traidor al amor que le profesa Anna, mientras que en esta versión queda más humanizado, menos distante y maltratador que en otras.

Si a ello añadimos que han sido muy elegantes y sutiles a la hora de hablar de los sentimientos de Anna por su hijo, sin caer en la ñoñez de otras versiones anteriores, como la protagonizada por Vivien Leigh, o en la franca incredulidad que a todos nos producía la exhibición de sentimientos maternales bastante falsos en la interpretación del personaje a manos de las versiones que no obstante me siguen gustando más de todas, la muda y la sonora protagonizada por Greta Garbo (era difícil creerse a la Garbo en plan maternal… demasiado fría y distante), creo que la adaptación les ha salido más entretenida e interesante de lo que me temía en principio cuando me dijeron que duraba 130 minutos.

Quizá le sobran algunos excesos de gestualización de Keira Knightley, que no acaba de convencerme del todo cuando el piden que refleje emociones, la verdad sea dicha, y posiblemente también le sobran unos minutos de metraje, pero en general creo que es una buena película que por los gustos personales que me caracterizan y ya he comentado al principio de este texto no creo que vuelva a ver, pero les recomiendo a todos aquellos y aquellas que disfruten con las tragedias románticas, entre las cuales esta de Anna Karenina tiene un detalle muy curioso, coherente con la novela original y la fórmula mencionada del argumento universal de la mujer adúltera: en ningún momento vemos realmente felices a los amantes, aunque se nos exponga su apasionamiento, precisamente porque el director se ha ocupado de buscar en contraste de ese amor adúltero y culpable no disfrutado con ese otro romance que habita en el corazón del relato entre otros dos personajes clave del mismo.

Miguel Juan Payán

El mundo, puro teatro
 


Cinema of South Africa

jueves, 25 de abril de 2013

Cinema of South Africa

Cinema of South Africa

From Wikipedia, the free encyclopedia
Jump to: navigationsearch

Open-Air-Cinema in Johannesburg
The cinema of South Africa refers to the films and film industry of the nation of South Africa. Although few local productions are known outside South Africa itself, many foreign films have been produced about South Africa (usually involving race relations). One exception was the film The Gods Must Be Crazy in 1980, set in theKalahari. This is about how life in a traditional community of Bushmen is changed when a Coke bottle, thrown out of an aeroplane, suddenly lands from the sky. The late Jamie Uys, who wrote and directed The Gods Must Be Crazy, also had success overseas in the 1970s with his films Funny People and Funny People II, similar to the TV series Candid Camera in the US. Leon Schuster's You Must Be Joking! films are in the same genre, and hugely popular among South Africans.
Arguably, the most high-profile film portraying South Africa in recent years was District 9. Directed by Neill Blomkamp, a native South African, and produced by Peter Jackson, the action/science-fiction film depicts a sub-class of alien refugees forced to live in the slums of Johannesburg in what many saw as a creative allegory for apartheid. The film was a critical and commercial success worldwide, and was nominated for Best Picture at the 82nd Academy Awards.
Other notable exceptions are the film Tsotsi, which won theAcademy Award for Foreign Language Film at the 78th Academy Awards in 2006 as well as U-Carmen e-Khayelitsha, which won theGolden Bear at the 2005 Berlin International Film Festival.

Contents













The Last Days of Chez Nous (1992)

jueves, 18 de abril de 2013

The Last Days of Chez Nous (1992)

Cinema of Australia

jueves, 18 de abril de 2013

Cinema of Australia

 

Cinema of Australia

From Wikipedia, the free encyclopedia

The earliest known feature length narrative filmin the world was the Australian production, The Story of the Kelly Gang (1906).

Oceanian cinema

Cinema of Australia, more commonly referred to as the Australian film industry, refers to the system of production, distribution, and exhibition of films in Australia. The first public screenings of films in Australia took place in October 1896, within a year of the first public screening of a film in Paris on 28 December 1895 by the French Lumière brothers. The first Australian exhibition took place at the Athanaeum Hall in Collins Street, Melbourne, to provide alternative entertainment for the dance hall patrons. The venue would continue screenings, but these were all short films.
Film production commenced in Australia in 1906 with the production of The Story of the Kelly Gang, the earliest feature film ever made. Since then, many films have been produced in Australia, a number of which have received international recognition. Many actors and filmmakers started their careers in Australian films, a large number of whom have acquired international reputations, and a number of whom have found greater financial benefits in careers in larger film producing centers, such as Hollywood.
Commercially successful Australian films have included Paul Hogan's Crocodile DundeeBaz Luhrmann's Moulin Rouge! and Chris Noonan's Babe. Other award winning productions include Picnic at Hanging RockGallipoliThe TrackerShine and Ten Canoes. Australian trained actors of renown include Errol FlynnPeter FinchRod TaylorMel GibsonGuy PearceNicole KidmanHugh JackmanRussell CroweCate BlanchettHeath Ledger and Chris Hemsworth.

Contents

  [hide
Adventures of Barry McKenzie (1972)
Amy (1998)
Angel Baby (1995)
Australian Rules (2002)
Babe (1995)
Bad Boy Bubby (1993)
Better Than Sex (2000)
Blackrock (1997)
Bliss (1985)
The Boys (1998)
Breaker Morant (1980)
Candy (2006)
Careful, He Might Hear You (1983)
The Castle (1997)
The Chant of Jimmy Blacksmith (1978)
Chopper (2000)
Crocodile Dundee Trilogy (1986/88/01)
Dark City (1998)
Dead Calm (1989)
Death in Brunswick (1991)
The Dish (2000)
Dogs in Space (1987)
Dot and the Kangaroo (1977)
Evil Angels (1988)
The FJ Holden (1977)
Flirting (1991)
The Fringe Dwellers (1986)
Gallipoli (1981)
Gettin' Square (2003)
Ghosts ... of the Civil Dead (1988)
Happy Feet (2006)
Harvey Krumpet (2003)
Idiot Box (1996)
The Interview (1997)
Japanese Story (2003)
Jindabyne (2006)
Kenny (2006)
Kiss or Kill (1997)
Lantana (2001)
Little Fish (2005)
Look Both Ways (2005)
Looking for Alibrandi (2000)
Love Serenade (1996)
Mad Max Trilogy (1979/81/85)
The Magician (2006)
Malcolm (1986)
The Man from Snowy River (1982)
Moulin Rouge (2001)
Muriel's Wedding (1994)
Phar Lap (1983)
The Piano (1993)
Picnic at Hanging Rock (1975)
The Picture Show Man (1977)
Priscilla: Queen of the Desert (1994)
Proof (1991)
The Proposition (2005)
Puberty Blues (1981)
Rabbit Proof Fence (2002)
Romper Stomper (1992)
Shine (1996)
Soldiers of the Cross (1900)
Somersault (2005)
Stone (1974)
Storm Boy (1977)
The Story of the Kelly Gang (1906)
Strictly Ballroom (1992)
The Sum of Us (1994)
Ten Canoes (2006)
The Tracker (2002)
They're a Weird Mob (1966)
Two Hands (1999)
We of the Never Never (1982)
The Year My Voice Broke (1987)
Young Einstein (1988)

En el American Literature eJournal

jueves, 11 de abril de 2013

En el American Literature eJournal

—publicado por el SSRN, me han recogido varios artículos, uno de ellos éste sobre Chaplin como asesino en serie:

verdouxssrn



Caso cerrado

sábado, 23 de marzo de 2013

Caso cerrado

Viendo ayer en la Filmoteca Kharij / Caso cerrado (Mrinal Sen, 1982).
Int.: Anjan Dutt, Mamata Shankar, Sreela Majumdar.
India. VOSE. 99 min. DVD.


El criado de una familia de clase media muere misteriosamente en la cocina. Investigaciones policiales revelan que dormía cerca del horno de carbón para mantenerse caliente. El informe post-mortem confirma que murió por intoxicación de monóxido de carbono. Los miembros de la familia quedan consternados, divididos entre el sentimiento de culpa y el miedo de que se produzca un escándalo en la sociedad. 

—Una película filmada con medios sencillos en un estilo casi documental y neorrealista, que pasa poco a poco a ser conmovedora, a medida que se van viendo las reacciones a la muerte de un niño sirviente al que nadie daba importancia.  La familia, pequeñísimos burgueses oficinistas, se ponen a la defensiva por si les va a traer complicaciones legales la muerte accidental del niño, mal alojado y descuidado en su casa.  Reciben a los familiares y amigos casi manteniéndolos a raya con un palo, haciendo como que están afectados pero en realidad preocupados sólo por que no les vayan a traer problemas o sacarles dinero. Todo murmullos y medias palabras que van retratando a cada cual. Del crematorio se van sin despedirse, agobiados por vagos temores de esos paletos de otra clase y de reacciones impredecibles. Pero éstos los siguen a casa y entran; la dueña del edificio les hace hacer a todos rituales de purificación, tras el funeral; y súbitamente se despiden, se van y acaba la película. El espectador se ha colocado poco a poco, como sin querer, en el punto de vista de los mezquinos "amos", tan modestos ellos por otra parte vistos desde Europa que apuro da llamarlos amos de nada. Pero allí hay clases, y muchas: en su reacción histérica de autoprotección los amos son incapaces de entender siquiera el sentimiento de ritual y reverencia funeraria que anima a la familia y amigos del niño muerto. Han venido un momento sólo a ver dónde vivió sus últimos días. Se van y nos dejan con nuestras reflexiones.

Y allí, en esa visita de las últimas escenas, una pequeña escena de homenaje al cine, tan sutil que es magistral, y conmovedora. El niño dormía bajo la escalera, y allí vemos de pasada pegados en la pared sus postercillos y recortables de Rocky y de Bruce Lee y de las películas que le gustaban. Vivió poco, trabajó mucho, jugó algo—con sus amigos y con el hijo de la pareja que le contrató. Y le gustaba ir al cine las pocas veces que podía; la señora descubre que otra sirvienta le había dado dinero para ir al cine la noche en que se intoxicó con la estufa, y se lo reprocha. Lo ve absurdamente como una crítica contra ella misma; "No deberías haberle dado dinero para ir al cine".  Pero esos sueños despiertos del cine habían sido sin duda los momentos más felices que había tenido el pobre chaval antes de morir, una vida breve entre tantas.

Es la vida para muchos— llegar a este planeta, vivir en la pobreza, ver un poquito lo que hay, la miseria ambiente, soñar con el cine y con los relatos que abren otros mundos un momento—y se acabó la película, caso cerrado.


Carne de china

LUNES, 25 DE FEBRERO DE 2013

Carne de china

Algunas reflexiones al paso después de ver Cloud Atlas. Supongo que será candidata a los Oscars del año que viene, con sus colección de estudios de efectos especiales, y que se llevará unos cuantos; también parece bien pensada para arrasar en cuestiones de actores secundarios y de maquillaje. Una de las cosas más llamativas de la película es cómo reaparecen varios actores en distintos papeles en las diversas historias, y llevado por tu entusiasmo de reconocer a algunos de ellos, no caes en la cuenta de que no has reconocido a la mayoría, a no ser subliminalmente. Aunque creo que esto la hace más bien candidata a ser re-vista y repasada; sale uno de ella con la sensación de haber visto varias películas, lo cual es a la vez bueno y malo. (Aquí una reseña preliminar). Lo que une a los argumentos son lazos temáticos, unidos a la benevolencia y a la empatía con los otros. Pero claro, aunque aquí se hallen enfatizados, y un tanto subrayados además por la recurrencia de actores en el papel de buenos o de malos generalmente, es ése un tema difícilmente original. Resulta que rige el ochenta por ciento de los argumentos del mundo, y me quedo corto; con lo cual no sería difícil añadir otras cuatro o doce historias más a la película, y alternarlas como aquí se hace, con la misma justificación estética. O quitarle tres de las que hay. A lo que voy, que a la película la unifica sólo el hecho de que es una película y no varias, y que la novela era así. Las transiciones entre líneas argumentales se cuidan también con el truco de la falsa continuidad: un elemento dee una historia que enlaza con uno de la otra, como se hacía también por ejemplo enCrash, mucho más unificada ésa desde luego, a dónde va a parar, la menciono sólo por clarificar lo diferentes que pueden ser dos películas supuestamente construidas con un principio general, el de la multilinearidad argumental. En este sentido Cloud Atlas está más en la línea deslavazada o voluntariosamente simbólica deBabel. Las conexiones no simbólicas (uno de los amantes gays lee el libro de otro personaje en una línea argumental, el otro es un personaje secundario asesinado muchos años después en otra línea, etc.)  están sólo para conectar, y casi daría igual que no estuviesen. En cuanto al mensaje, es aquí mucho más pernicioso, estéticamente hablando digo, por lo mal realizado que está al quererlo literalizar en el discurso de la clon coreana, o en las alusiones a las reencarnaciones y a Castaneda en la línea argumental ambientada en los setenta. De acuerdo, son los setenta, y crea ambiente Castaneda, pero yo es que oigo Castaneda y echo mano a la Luger más rápido que el músico gay ese. Contribuye, eso sí, a un tono de misticismo barato que no desentona con elprimum movens de la película. En el ser humano todo resuena, todo acto significa, todo tiene trascendencia, o casi todo si nos ponemos a hilar, o tiene más o menos trascendencia y todo crea el destino del futuro y de los demás.... OK, pero eso se llama la cultura la interacción social, o incluso la coexistencia en el planeta, y cuando se intenta hacer un pequeño modelo a escala de esas conexiones, por resaltarlas y explicarlas, lo que se hace es falsificar la auténtica naturaleza de la conexión, que no llega por mentalismo ni por karmas acumulados en los individuos. O sea, que en lo que se refiere al mensaje ético, queda más bien emburrullado, como no podía ser menos, una vez le añadimos los karmas acumulados. 

Pero cada una de las historias está bien contada, y tiene su propio interés; una película completa casi más que un corto, por la compresión casi de anuncio que tienen las escenas. Esto se puede hacer en parte por el uso de referencias subliminales casi explícitas a otras películas o historias: Alguien voló sobre el nido del cuco en el caso de los vejetes que escapan del asilo-cárcel, La Isla en el caso de la clona coreana fugada, The Secret Sharer y Rites of Passage, amén de otras historias conradianas en la historia de navegaciones del XIX, etc. etc. Ya casi las hemos visto todas, estas pelis, pero aquí se refilman y recombinan agradablemente, y se alternan manejando bien el suspense, que es en parte para lo que están estas alternancias.

Carne de china. Examinemos esta historia con sus fuerzas y sus debilidades. La historia de los clones nos remite por una parte a Matrix de los Wachowski, cuando los Wachowski no era masculino genérico. Tiene la clona coreana su propio Neo en papel de Morfeo, que la rescata de su MacDonalds de pesadilla y la introduce a la realidad detrás de MacDonalds, otra vez un sistema diabólico que se alimenta de carne humana alienada. Tenemos otra sociedad de rebeldes en lucha, en un mundo que parece una reedición de elementos extraídos de William Gibson (Neuromante, Idoru) y de Blade Runner. El mensaje viene a ser otro de libertad, y hay una Elegida. No queda claro por qué era la Elegida, una clon como las otras. (Y si no es como las otras, aquí hay unapetitio principii....). Aún menos razones tiene para convertirse en la Gran Madre Elegida de la otra historia futurista. Pero es todo el montaje de su liberación lo innecesario. A lo que voy es que la solemne emisión del mensaje radiado, la revelación pública del testimonio de la clon es un elemento de interferencia, extraído de otro tipo de argumento o argumentario, pero que no tiene ni lógica ni justificación en el mundo que se nos retrata en la película. Además, la clon es a la vez ignorante y denunciante, cosa que no acaba de clarificar la situación. Y se termina de estropear la cuestión cuando la clon china recita monótonamente un mensaje que no sabemos si es un dictado que ha memorizado, o si es la conclusión improbable de sus propias reflexiones, ayudadas por un videotutorial budista.  En fin, que aquí unos clichés se apoyan sobre otros, con un resultado más doloroso que convincente; de los de pasar el rato mientras llega el la otra línea argumental.

Y con ello no quiero decir que esta historia no tenga su punto de interés, en la manera de presentarla. Es significativa la elección de una mujer oriental, "china" digamos, para presentar esta historia de la victimización eterna de los débiles y oprimidos. Estos días denuncian por allí las hamburguesas con carne de caballo; no hemos llegado todavía a la carne de coreana, y no creo que se ande por allí a medida que progrese la Macdonaldización de la Sociedad; más bien lo que se hará en el futuro es generar carne sintética o genéticamente modificada para que crezca sin bicho; comeremos enormes... tumores, por así decirlo, me parece que es lo que nos espera.

Pero esta historia oriental se refiere tanto al pasado como al futuro, en su elección de la imagen de las chinas sacrificadas. Leyendo estos días el libro de Darwin sobre selección sexual, se me han aclarado algo las ideas sobre las actitudes hacia la mujer en las sociedades orientales. Es sabido que una niña es ahí malas noticias; sólo quieren tener niños, y de hecho lo van consiguiendo con los escáneres prenatales, análisis y abortos. En China hay unos 120 niños por 100 niñas, una desproporción sexual tremenda, y que se ha descrito como una "generocidio". El desprecio tradicional hacia las mujeres se está convirtiendo en una reducción deliberada y planificada (espontáneamente planificada, digo) de sus números, resultado de millones de decisiones individuales que llevan a que el único hijo sea varón, o que dos de tres sean varones.  Es la historia de El primer siglo despues de Béatrice, pero que se va haciendo realidad.

Las sociedades tradicionales desarrollan sus propios métodos de control de la población. De esto habló algo Malthus. Y Gustavo Bueno, en su conferencia sobre la guerra, señala en términos malthusianos que en última instancia la población crece más que los recursos; y que un recurso frente a esto es la guerra, y otro es el canibalismo. El canibalismo se llevaba bastante en la Prehistoria, más quizá de lo que pensamos hoy. En la Antigüedad, fueron las guerras, razzias, masacres y esclavizamiento; para hacerse una idea hay que leer a Polibio, que describe la situación antes del surgimiento de los grandes imperios. En Roma, la esclavitud masiva, claro. En el Cristianismo medieval, aun con su dosis generosa de guerras y de esclavitud, la innovación antibeibi fue la religión: los millones y millones de personas destinados a una vida sin relaciones sexuales (o sin peligrosas relaciones heterosexuales) en conventos y monasterios, todo acompañado claro con el desarrollo concomitante de una ideología de la castidad y de lo pecaminoso del sexo. 

En Oriente no había tanto monasterio, pero sí había una institución no muy reconocida ni estudiada todavía: la del infanticidio femenino.  Nacían menos niñas que niños, o nacían menos niñas vivas que niños, o se morían pronto.... la cosa va por temporadas y costumbres. Junto a esta costumbre, se desarrolla una ideología de menosprecio a la mujer, y de subordinación de éstas a los hombres, un machismo atroz que nada tiene que envidiar al de los árabes, pero nada nada.  Hoy en día, el aborto es su gran expresión, y la gran solución al problema malthusiano de China; en concreto, el aborto de niñas.  ¿Me pregunto si los Wachowski, con su gran matadero cárnico de chinas en Cloud Atlas, son conscientes de que estaban presentando una alegoría del aborto industrializado?  Yo diría que menos que a medias. Ahora que habrá que ver cómo se acumula en el karma de la raza, y de la humanidad entera, esto del aborto selectivo de mujeres.


También sé que no es un crimen igual de grave matar a una camarera china que a una feta, no hace falta que me lo digan, aunque son ambas cosas que no gusta pensarlas. Los mataderos de animales, o los establos y gallineros industriales, son ya de por sí bastante desagradables de contemplar de frente. Pero hay además una industria de sacrificios humanos para apuntalar el sistema o mantener un aporte calórico viable, o una organización social si no totalmente deseable sí deseada. La Humanidad también vive de carne humana, es una de sus verdades más desagradables, y la miramos indirectamente, o decimos que es otra cosa lo que decimos. Y sea como sea, lo que vemos en la pantalla también depende en última instancia de quién mire.


Antiguos ritos de culturas moribundas

sábado, 16 de febrero de 2013

Antiguos ritos de culturas moribundas

A photo on Flickr

 

Me voy al cineclub Cerbuna a ver una película de sus ciclos, En la casa. Allí echan los fines de semana películas recientes, y aún va la gente. Pagando, ojo. Ahora bien, a los ciclos de cine gratuito de la Universidad, películas clásicas de los mejores directores, yo soy de los más jóvenes que van. Me temo que a la mayoría de las películas que he ido, de los pocos espectadores que van, no suelen bajar de cincuenta y tantos años para arriba. Más bien alrededor de los sesenta está la media. Las películas son gratis, entrada libre—pero los jóvenes no las quieren ni regaladas. De los treinta mil estudiantes de la universidad, a ninguno le interesa el cine como arte. Es pasmoso, y triste. Ha sido la gran afición transitoria del siglo XX, la cinefilia. Para los chavales de ahora, y para los jóvenes adultos también, el cine clásico, vale decir el cine, es como un rito viejo de una religión en la que no se cree. O como una lengua muerta, algo que se estudia por obligación, y sólo lo ven cuando hay que verlo en un curso de medios audiovisuales. Sólo las películas de este año interesan algo. Y creíamos que había llegado para quedarse, el cine. Pero ya no entretiene, ni gusta. Ya está pasando y quedándose atrás, como estamos pasando nosotros, su público, los que lo veíamos como creyentes, los que lo identificábamos con los momentos más intensos y especiales de la vida. Hablarán de cine con fascinación Garci y Luis Alberto de Cuenca y otros, ancianos entre humo de cigarrillo, en tertulias fuera de hora. Como los viejos libros, ahora las películas acumulan polvo en un estante, y nadie las verá, o casi nadie. De treinta mil estudiantes, ni uno. Se dice pronto.

Stop the Clocks!