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Vanity Fea

Cómo somos

It's a heartache

It's a heartache

Hoy, 14 de febrero, no sólo es el día de San Valentín,sino también el de las cardiopatías congénitas. Y es que hay corazones más tiennos que otros, y hay quien nace con más boletos para caer víctima de las enfermedades del corazón. Bendito sea lo que nos endurece, decía Nietzsche. En esa línea, aquí os paso la tarjeta de San Valentín más brutakitsch que he encontrado en la red.

You take my breath away... un juego especialmente desaconsejable para corazones frágiles.

 

Awful daring

Me llega un libro de regalo, una edición bilingüe de The Waste Land de T. S. Eliot: La tierra baldía, traducción de José Luis Palomares, editado por Viorica Patea (colección Letras Universales, 381; Madrid: Cátedra, 2005). De allí se pueden extraer estos datos:

Datta: what have we given?
My friend, blood shaking my heart
The awful daring of a moment’s surrender
Which an age of prudence can never retract
By this, and this only, we have existed
Which is not to be found in our obituaries
Or in memories draped by the beneficent spider
Or under seals broken by the lean solicitor
In our empty rooms


Vivir es arriesgar. Me llegan anónimos amenazantes, pero... ¿qué se le va a hacer? Cada cual procura darle a su vida la forma que estima más oportuna. Hay quienes nacieron para receptores de anónimos maliciosos, otros (y ésta es mayor desgracia) para ser sus autores.
También hay quienes pasan por el mundo a modo de obituarios vivientes, tan prudentes ellos... y cobardes, también; no hace falta que venga la muerte a archivarlos, ya están suscritos a ella.
Algo de esto sabía Eliot, por cierto. Cuidó mucho su obituario.

Katrina

Oído en Radio Intereconomía: parece ser que la reconstrucción de los desastres del Katrina va a ser muy golosa para la economía americana (inversores, constructores, etc.) y para el crecimiento del PIB. Y dice el comentarista: "Que no me entienda nadie mal, pero casi se podría pensar que el Katrina ha sido organizado por la Administración Bush".... No, si te entendemos muy bien. Muy, muy bien.

Como sátira fina sobre el Katrinagate, puede verse este juego de rol con tarjetas de los principales protagonistas en Broken Toys: http://www.brokentoys.org/?p=6849
(vía Making Light)

Deportes de riesgo

Tengo un poco de tirria a los viajes, porque por una razón u otra, a poco largo que sea un viaje siempre hay algún momento en que corres riesgo de pegarte un piñazo. Por ejemplo, subiendo a Biescas, de repente se corta el doble carril a la entrada del primer túnel de Monrepós, y el coche que estábamos adelantando se nos echa encima sin previo aviso. Volantazo y paso al carril contrario, y dí que no venía nadie, porque si no en lugar de anécdota tenemos colisión frontal y esquela. Conducir es deporte de riesgo; y con el coche o con la moto, en cada trayecto hay uno o más segundos en que tienes la cabeza en otra parte, o en piloto automático, y ves que no te ha pasado nada pues porque no, por azar, no porque estés en una situación que puedas controlar. ¿Que la vida es siempre así, a cada momento y en todas partes? De acuerdo, pero no seamos todoonadistas: es así en algunas situaciones más que en otras. Y eso que aún tengo la costumbre de salir a darme una vuelta con la moto porque sí, o sea que no estoy totalmente histerizado contra esta costumbre occidental. Pero, por ejemplo, subirme a un tubo hueco de metal y salir despedido por los aires, sólo por darme una vuelta, pues qué quieres que te diga... que ójala ójala aterrices bien, pero a mí no me atrae. Y que creo que me va a atraer cada vez menos. Cuánto menos subir allí a críos pequeños que no deciden al respecto. (¿Qué será de mí, en Occidente? ¿Estoy loco, o lo estamos todos? ¿Un poquito al menos?).

Hipercomunicados y aislados

Tenemos ahora a todos nuestros familiares, conocidos, colegas, amigos y amores al alcance de una tecla. La comunicación es barata, y si no te gusta improvisar o te causa ansiedad el teléfono –tiene su suspense, eso de si te van a contestar o no, a veces siento alivio cuando no me contesta la persona a quien llamo– siempre tienes la posibilidad de enviar un correo electrónico, que es menos intrusivo. El sonido del teléfono puede ser agradable si esperamos una llamada determinada, pero de por sí es un ataque a nuestro stream of consciousness - una invasión del espacio mental especialmente funesta en el caso de llamadas fuera de horas. Nadie quiere que suene el teléfono por la noche, y gracias a Dios no suena, a pesar de los miles de conexiones existentes. Nadie quiere llamadas no deseadas: ¿es eso una tautología? Un uso indiscriminado del teléfono haría el planeta inhabitable, o por lo menos inutilizaría las comunicaciones. Por eso hay que colgarles a los que nos envían publicidad por teléfono. Por eso, junto con las posibilidades de hipercomunicación, crece el aislamiento, el campo de fuerza alrededor de cada uno que rechaza la invasión de posibles contactos no deseados. Generalizo: por la calle ves a montones de gente hablando colgados del móvil, proporcionando normalmente información sobre dónde están. ¿Sentirán la angustia de la hipercomunicación? Quizá de otra manera... Para los hipersensibles, hasta el correo electrónico es un tentáculo que es peligroso extender muy a menudo. O le vas a enviar un SMS a alguien, y muchas veces se te paraliza el dedo en las teclas. Porque el teléfono o el ordenador eson perfectamente simétricos, funcionan igual de bien en un sentido y en otro, pero la necesidad de contacto de un usuario con el otro nunca es perfectamente simétrica. Puedes llamar a alguien una vez, dos, tres... pero ha de haber reciprocidad. Si no, la ceremonia de acercamiento y alejamiento va determinando la distancia correcta, el intervalo correcto entre llamadas. También se establecen pactos tácitos por la manera en que son acogidas las llamadas, aunque sean siempre en una dirección. Y se crean ficciones, excusas que se saben convencionales por ambas partes, para justificar la ausencia de comunicación o la distancia elegida. La vida social seguramente no puede soportar de otra manera el desfase entre tanta comunicación potencial y tan poca real: las posibilidades tecnológicas nos desbordan, y nos creamos un aislamiento artificial para seguir viviendo en un mundo que parezca estar, al menos mínimamente, bajo nuestro control. O que no atente contra nuestra propia imagen.

Mi hermano Luis es un matao

Espero que se quede la cosa en matao, y no llegue a muerto, pero yo desde luego ya estaría muerto el primer día con este ritmo. Claro que él es más joven; yo a sus años... pero bueno, a lo que iba. Se pega una sesión de spinning, salta sobre la bicicleta, y se hace cuarenta kilómetros, luego pedalea a toda prisa para llegar a su siguiente sesión de spinning. El fin de semana descansa, menos mal; como no tiene spinning, se hace ciento cincuenta o doscientos kilómetros en bici a ver cuantos llanos y montañas encuentra en la provincia de Huesca. Si pasa el Tour cerca, pues ya se pica, y se tiene que hacer la etapa que hacen los del Tour, a ver si la hace en menos tiempo, o la alarga un poco; si ellos se hacen el Aubisque, él se hace la etapa Biescas-Biescas pasando dos veces por el Aubisque, a ver si lo va aplanando. O se hace el tour de los campeonatos para no profesionales: ah, y encima los va ganando, cuando no le hace de cortavientos al que se lleva la victoria al final. Que si a la Quebrantahuesos, que si a la Copa de Europa en Austria, que si a la Copa del Mundo en las Canarias, o que me voy a Italia que hay allí una muy dura, o a Francia, que me tienta ahora la París-Brest-París... De momento ha abierto boca ganando esta semana la Madrid-Gijón-Madrid, que consiste, tal y como suena, en subirse a la bicicleta en Madrid, irse pedaleando hasta Gijón de una tancada, y volver a Madrid, en un máximo de noventa horas; él se la ha hecho en sesenta, durmiendo media hora (creo que apeado de la bici pero no estoy seguro). Los trofeos se amontonan en cajas polvorientas por los trasteros. Seguro que ahora que se jubila Armstrong ya está frotándose Luis las manos a ver si se lo encuentra en las carreras de aficionados. A los que el único deporte que practicamos es el blogging, esta furia sobre dos ruedas nos deja un poco pasmados, y alarmados. Pero hombre, Luis, tranquilízate, que nos pones en evidencia... Tanto deporte no puede ser bueno para la salud. ¿No se le ocurrirá a nadie, por lo menos, ponerlo a pedalear en una dinamo, a hacer electricidad y proteger las reservas de combustibles fósiles del planeta?

Meditación mirando al mar

Hay una chica rubia, nórdica o franco-nórdica, sentada en un muro mirando a la ría y al mar plomizo, embebida.
- Mira, tiene un caracol subiéndole por la espalda.
- Y de los gordos.
- Se lo voy a quitar. Perdona, tienes un caracol que te sube por la espalda, mira...
- Ah... merci.
- Podríamos calcular el tiempo que lleva mirando al mar midiendo la velocidad del caracol y el rastro de baba que lleva en la ropa. Lo único es que el caracol ya se había recogido dentro de la concha.

Todas las noticias que merecen publicarse

Este es el lema del New York Times. Pocos periódicos lo cumplen, pero buscando en cualquier periódico cualquier día, pueden encontrarse joyas que hacen vacilar nuestro sentido de la realidad, cosas dignas de figurar en Acción Mutante, o en la película más sobrada que pudiese hacer Almodóvar farto vino. Aquí hay dos joyas de esta semana:

- LOS CHINOS LANZAN UN SATELITE ORBITAL CON UN CARGAMENTO DE SEMEN DE CERDO

y otra:

- MUERE UN HOMBRE SODOMIZADO POR UN CABALLO

(Aclaración: El episodio tuvo lugar en EE.UU. una granja especializada para "pacientes" con afición al bestialismo. El noble bruto no era un violador; más bien el caballero era un voluntario. Incitatus, bis.: si Calígula levantara la cabeza...).

Vamos, que hay que leer la letra pequeña de los periódicos. La grande tiende a ser más repetitiva: lo que le parece noticia a muchos, no puede ser una auténtica noticia.