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Filosofía

Un comentario al eterno retorno del eterno retorno

miércoles, 20 de enero de 2016

Un comentario al eterno retorno del eterno retorno


Comentario que pongo en Diaporía, "Nihilismo y eterno retorno", a cuenta de este texto de Román Cuartango sobre Nietzsche:

Nietzsche adopta al respecto una posición que podríamos llamar “histórica”. El nihilismo debe ser enfrentado de la única manera vitalmente aceptable: debe ser asumido y superado. Pero la asunción no significa la simple aceptación de esa nada, sino la transformación de las condiciones del sentido, de lo que vale: una trans-valoración. Hay que pensar el nihilismo hasta su raíz: que no sólo se haya hundido lo transensible, sino también que lo sensible haya quedado huérfano del concepto mismo de verdad. ¿Cómo habría que asumir lo sensible sin hacer referencia a algo transensible?, ¿cómo se puede pensaar sin que eso suponga oponerse a vivir y cómo se puede vivir sin lo transensible? En resumen: ¿cómo se puede pensar y vivir sin Dios? Lo que se contrapone de esta forma es el pasar y el permanecer. La renuncia a la vida implica esta distinción: lo que pasa, lo presente, no tiene propiamente sentido, pues éste se encuentra “más allá”. Lo que hay que asumir es, pues, que el devenir es el ser y no el devenir del ser. No hay que entender el ser como un sentido que se encuentre por encima del devenir, ni tampoco como el sujeto oculto de éste. Se trata de colocarse en la perspectiva de una radical horizontalidad, lo que conlleva evitar la construcción de una nueva metafísica. El pensamiento transvalorador debe abordar el devenir como si éste no estuviera reclamando un ser, una regla, una ley o norma que le diera consistencia, lo que implica la disolución de todo orden de sentido y de toda finalidad, así como la adopción de un punto de vista desde el cual el pasar es siempre-ya-haber-pasado y siempre-haber-de-retornar. Con estas palabras podría ser enunciado eso que Nietzsche llama “el eterno retorno” y que no es una teoría sobre la historia que remite ésta a una regla, sino la asunción misma del nihlismo –en realidad, hay que guardarse también de la propia historia.
Román Cuartango, Filosofía de la historia. Lo propio como tierra extraña, Montesinos, pp. 120-121.





Mi comentario:

Entiendo en cierto modo la perspectiva que quiere introducir Nietzsche aquí, con su afirmación del eterno retorno identificado a una celebración de cada momento del devenir; pero a la vez me parece que la idea misma de un retorno, cuánto más eterno, amenaza con reintroducir una trascendencia ajena al devenir, y a reducir cada figura del devenir a una manifestación (cuál, en concreto, no podría decirse, pues serían rigurosamente indistinguibles, una paradoja por cierto) —a una manifestación, digo, de esa trascendencia que es ideal, o nos invita a pensar un ideal más allá del mero devenir, aunque ese ideal incluya todo el devenir. Es, a la vez que la aceptación que pretende ser, una paradójica renuncia a aceptar el devenir como tal—como irrepetible, que es lo que es en su ser más irreducible. Esta visión me recuerda por otra parte (al margen del retorno de lo mismo) tanto a Heráclito, yendo hacia atrás, como a la cosmología contemporánea de Roberto Mangabeira Unger y Lee Smolin, que pretende sacar consecuencias radicales del evolucionismo aplicándolo a las mismas leyes de la naturaleza, y reduciendo el papel de las verdades matemáticas o de las leyes físicas en cuanto que no serían algo que trasciende al devenir del universo.




1+1=2?




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Narratología evolucionista - Consiliencia y retrospección

 

CONSILIENCIA Y RETROSPECCIÓN (Narratología evolucionista)

Vindication: A Life of Mary Wollstonecraft

Vindication: A Life of Mary Wollstonecraft







 

 


A lecture by Lyndall Gordon, one of Mary Wollstonecraft's biographers.

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René Girard THE SCAPEGOAT CBC interview part 5 of 5

René Girard THE SCAPEGOAT CBC interview part 5 of 5







Interaction as Reality-Maintenance

viernes, 25 de diciembre de 2015

 

A commentary and development of some notions on interaction as reality-maintenance derived from Berger and Luckmann's treatise on The Social Construction of Reality. Berger and Luckmann's analysis is supplemented with some additional observations on the interactional definition of the self, on the role of expectations and retrospection in reality-confirmation (so that reality could be defined as a process of self-fulfilling shared expectations), and on the function of ideologies, institutions, communications and mass media in the structuring and management of the multiple overlapping realities which make up the social world.

Interaction as Reality-Maintenance

http://ssrn.com/abstract=2707275

 

 

Ibercampus (July 29, 2014) Date posted: 24 Dec. 2015 Number of Pages in PDF File: 7  
Keywords: Reality, Expectations, Communication, Interaction, Symbolic interactionism, Constructivism, Social theory, Institutions, Ideology


 


_____. "Interaction as Reality-Maintenance." In García Landa, Vanity Fea 28 July 2014.*
         http://vanityfea.blogspot.com.es/2014/07/interaction-as-reality-maintenance.html
         2014
_____. "Interaction as Reality-Maintenance." Ibercampus (Vanity Fea) 29 July 2014.*
         2014






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Patologías de la existencia

viernes, 18 de diciembre de 2015

Patologías de la existencia

 

XII Congreso Internacional de Antropología Filosófica
Zaragoza, 28-30 de septiembre de 2016
Call for papers
Llamada a la participación


           “Patologías de la existencia: enfoques antropológico-filosóficos”


El Grupo de Investigación Consolidado HERAF: Hermenéutica y Antropología
Fenomenológica H69 de la Universidad de Zaragoza organiza la XII edición del
Congreso Internacional de la Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica (SHAF)
en el que se abordarán diferentes secciones temáticas. El Congreso se celebrará los días 28,
29 y 30 de septiembre de 2016 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de
Zaragoza.

Tema:
Con el título “Patologías de la existencia” invitamos a pensar en un tema que
incluye, además de los conceptos de estar sano o sentirse enfermo, también los que se
recogen desde antiguo en la expresión “pathos” y que alberga, en general, formas de
existencia del ser humano, las disposiciones afectivas que son vividas y los sentimientos en
que se manifiestan. Las pasiones humanas entendidas, en suma, como los diversos modos
de encontrarse o de ser comprometidos en las diferentes formas de autocomprensión
inherentes a la relación con los otros y el mundo.
Al referirnos a la “existencia” queremos abrir la reflexión a los modelos que
trascienden la descripción dualista cartesiana y que son característicos de las diversas
corrientes de reflexión filosófico-antropológica de los últimos cien años, pero también a
aquellos enfoques que se remontan a los orígenes de nuestra tradición, aunque sin excluir
tampoco otros. Una invitación, en definitiva, a pensar lo humano desde un campo en el
que, desde su inicio y especialmente en la actualidad, se da un fecundo diálogo con otras
áreas de investigación afines a la antropología filosófica como son la fenomenología, la
psico(pato)logía, la filosofía de la cultura, la hermenéutica, la antropología médica, la
antropología cultural, por citar algunas de las más significativas.

Estructura del Congreso:
2 Ponencias plenarias
8 Secciones que estructurarán las contribuciones

Secciones y coordinación:
1. Historia de la antropología y Antropología filosófica: Jacinto Choza, Juanjo Padial y
Elena Ronzón.
2. Antropología, Fenomenología, Psico(pato)logía, Hermenéutica: Javier San Martín y
Luisa Paz Rodríguez.
3. Literatura, cine, arte: Joan B. Llinares, Nicolás Sánchez y Antonio Castilla.
4. Filosofía feminista: Gemma Vicente y Elvira Burgos.
5. Diálogo intercultural: Lazar Kropinarov y Daniel Cabrera.
6. Antropología médica y bioética: salud y enfermedad: Tomás Domingo y Enric Novella.
7. Grupos de investigación de temática afín.
8. Presentación de libros

Presentación de ponencias, grupos de investigación y libros:
Quienes deseen participar pueden presentar sus propuestas antes del 1 de mayo de 2016,
enviando un resumen de su ponencia a la secretaría técnica del congreso por correo
electrónico a la dirección shaf2016@unizar.es e indicando en el asunto “propuesta de
ponencia”. Su presentación deberá incluir:
- Título de la ponencia, resumen entre 300 y 1000 palabras, 6 palabras clave, en
formato doc o pdf (sin que aparezca el nombre del autor/a para su revisión ciega).
- En el mismo formato doc o pdf, en hoja aparte, deberá indicarse con el título de la
ponencia, el nombre del autor/a, la sección temática en que se inscribe, institución
de procedencia y correo electrónico.
Cada ponencia dispondrá de 20 minutos para la exposición oral y 10 minutos para su
discusión.
La sección dedicada a Grupos de investigación de temática afin quiere ser un foro de
comunicación entre los diversos grupos de investigación nacionales e internacionales, cuya
actividad tenga relación con alguna de las perspectivas de trabajo recogidas en el tema del
congreso. La participación en esta sección se establecerá en los siguientes términos:
- Nombre del grupo de investigación, resumen entre 800 y 1000 palabras, 6 palabras
clave, que dé cuenta de su/s actividad/es principal/es y relación con el tema del
congreso en formato doc o pdf.
- Nombre del investigador/es principal/es o representante/s en su caso, institución de
procedencia o tipo de vinculación institucional, tanto del grupo como de sus
representantes, si procede, y correo electrónico.
Cada presentación tendrá una duración máxima de 20 minutos, podrá ser realizada por un
máximo de 2 participantes y contará con 10 minutos para el debate.
Con la sección dedicada a la Presentación de libros queremos dar espacio a cuantas
publicaciones hayan aparecido relacionadas con el tema del Congreso en sus diferentes
vertientes. Pueden ser tanto obras fuente como estudios críticos, más o menos recientes
sobre el tema y de carácter nacional o internacional. Se indicará para su valoración: la
referencia completa de la obra, el nombre del autor/a de la propuesta y su correo
electrónico. La recensión podrá ser realizada tanto por sus autores/as como por los lectores
que la presenten. Para cada una se contará con 10 minutos como máximo. Al final de cada
sesión se abrirá un turno de debate general de 30 minutos. Para participar en la sección
también es preciso inscribirse en el Congreso en la modalidad de asistencia y ponencia.
La aceptación de las propuestas –en cualquiera de las tres modalidades mencionadas–
se comunicará al interesado/a, momento en el que deberá inscribirse en el Congreso en el

plazo máximo de una semana para que su ponencia, presentación o recensión en su caso, se
considere definitivamente aceptada.
Las ponencias y presentaciones, tanto de grupos como de libros, seleccionadas serán
publicadas en las Actas del Congreso. Las ponencias y recensiones de libros han de ser
inéditas. En el caso de las ponencias no podrán exceder las 8 páginas en formato Times
New Roman 12, espaciado 1.5. Para las presentaciones de grupos y libros la extensión
máxima será de 1 página.
En todos los casos podrán formularse en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado
español, así como en inglés, francés, alemán, italiano o portugués.
Tipo de participación y tasas de inscripción:
Asistencia:
- Miembro de la SHAF: 15 €
- Profesional no miembro de la SHAF: 45 €
- Estudiante o persona en situación de desempleo: 10 €
Asistencia y ponencia:
- Miembro de la SHAF: 25 €
- Profesional no miembro de la SHAF: 55 €
- Estudiante o persona en situación de desempleo 20 €
Certificación: La inscripción en el Congreso da derecho a recibir el certificado de
asistencia o asistencia y ponencia.
Reconocimiento con créditos ECTS: en trámite.
Consultas:
Secretaría técnica del Congreso: shaf2016@unizar.es


Universidad de Zaragoza - HERAF - SHAF - Gobierno de Aragón - Fondo Social Europeo



HERAF

 

 

2015 Dewey Lecture | Thomas Nagel

2015 Dewey Lecture | Thomas Nagel






Adam Smith sobre la autoestima

Domingo 13 de diciembre de 2015


Adam Smith sobre la autoestima

 

Traduzco de la Teoría de los Sentimientos Morales:

El principio de la autoestima puede ser demasiado alto, y también puede ser demasiado bajo. Es tan agradable tener una elevada idea de nosotros mismos, y es tan desagradable tener una baja autoestima, que, para la persona en cuestión, no se puede dudar que cualquier grado de exceso en la autoestima habrá de ser mucho menos desagradable que cualquier grado de defecto. Pero para el espectador imparcial, quizá pueda pensarse que las cosas aparecerán de manera muy distinta, y que para él el defecto ha de ser siempre menos desagradable que el exceso. Y en nuestros compañeros, sin duda, nos quejamos mucho más de lo segundo que de lo primero. Cuando adoptan aires de superioridad, o se sitúan por encima de nosotros, su autoestima mortifica la nuestra. Nuestro propio orgullo y vanidad nos impelen a acusarles de orgullo y de vanidad, y dejamos de ser espectadores imparciales de su conducta. Cuando los mismos compañeros, sin embargo, toleran que algún otro hombre adopte frente a ellos un aire de superioridad que no le corresponde, no sólo los culpamos, sino que a menudo los despreciamos considerándolos apocados. Ciuando, por el contrario, entre otras personas, se empujan un poquito al frente, y se disputan por obtener una elevación desproporcionada (según nos parece) a sus méritos, aunque no podamos aprobar completamente su conducta, a menudo más bien nos divierte, y cuando no se mezcla la envidia en el caso, casi siempre nos disgustamos con ellos mucho menos de lo que lo habríamos hecho si se hubiesen dejado hundir por debajo del puesto que les corresponde.

Al hacer una estimación de nuestro propio mérito, al juzgar nuestro propio carácter y conducta, hay dos estándares diferentes con los que podemos compararlos de modo natural. Uno es la idea de la propiedad y perfección exactas, en la medida en que cada uno de nosotros seamos capaces de comprender esa idea. El otro es el grado de aproximación a esta idea que se suele alcanzar corrientemente en el mundo, y al que pueden haber llegado de hecho la mayoría de nuestros amigos y compañeros, y de nuestros rivales y competidores. Muy rara vez (casi diría que nunca) intentamos juzgarnos a nosotros mismos sin prestar mayor o menor atención tanto a uno como a otro de estos dos estándares diferentes. Pero la atención de hombres diferentes, e incluso del mismo hombre en momentos diferentes, se reparte de manera muy desigual entre ellos; y a veces se dirige de manera principal hacia uno, a veces hacia el otro.

En tanto en cuanto nuestra atención se dirige al primero de los estándares, el más sabio y el mejor de nosotros no puede ver en su propio carácter y conducta sino debilidades e imperfecciones; no puede hallar base alguna para la arrogancia y la presunción, pero mucha para la humildad y el arrepentimiento. En la medida en que dirigimos nuestra atención al segundo, podemos vernos afectados de una manera u otra, ya sea realmente por encima, o realmente por debajo, del estándar con el cual nos comparamos.BEKmerkel

El hombre sabio y virtuoso dirige su atención principal al primer estándar; la idea de la propiedad exacta y de la perfección. Existe en la mente de cada hombre una idea de este tipo, formada gradualmente a partir de sus observaciones del carácter y de la conducta tanto propios como de otras personas. Es la obra lenta, gradual y progresiva del gran semidios que hay en nuestro pecho, el gran juez y árbitro de la conducta. Esta idea está dibujada con mayor o menor exactitud en cada hombre, su colorido es más o menos preciso, sus contornos están mejor o peor dibujados, según la delicadeza y agudeza de la sensibilidad con la que se hicieron estas observaciones, y según el cuidado y atención empleados al hacerlas. En el hombre sabio y virtuoso pueden haberse hecho con la sensibilidad más aguda y delicada, y pueden haberse empleado el cuidado y atención máximos al hacerlas. Cada día se mejora algún rasgo; cada día se corrige algún defecto. Ha estudiado esta idea más que las demás personas, la comprende de manera más distinta, se ha formado de ella una imagen mucho más correcta, y está mucho más profundamente enamorado de su belleza exquisita y divina. Procura lo mejor que puede asimilar su propio carácter a este arquetipo de perfección. Pero imita la obra de un artista divino, que nunca puede igualarse. Siente lo imperfecto del éxito de sus mejores intentos, y ve, dolorido y afligido, en cuántos rasgos diferentes la copia mortal se queda por detrás del original inmortal. Recuerda, con preocupación y con humillación, cuántas veces, por falta de atención, por falta de juicio, por falta de temperamenteo, ha violado, tanto con las palabras como con las acciones, tanto con su conducta como en la conversación, las reglas exactas de la propiedad perfecta; y se ha separado tanto del modelo según el cual quiere dar forma a su carácter y a su conducta. Cuando dirige su atención hacia el segundo estándar, de hecho, hacia el grado de excelencia que sus amigos y conocidos suelen haber llegado, puede ser consciente de su propia superioridad. Pero, como su atención principal siempre se dirige hacia el primer estándar, queda necesariamente mucho más humillado por la primera comparación, de lo que pueda jamás sentirse elevado por la segunda. Nunca está tan ensoberbecido como para despreciar de modo insolente ni siquiera a los que realmente se encuentran por debajo de él. Siente tanto su propia imperfección, conoce tan bien las dificultades con las que ha alcanzado su propia aproximación distante a la rectitud, que no puede mirar con desprecio la imperfección todavía mayor de otras personas. Lejos de tratar insultantemente la inferioridad de ellos, la contempla con la lástima más indulgente, y, con sus consejos así como con su ejemplo, está siempre listo a ayudarles a progresar. Si en alguna capacidad concreta resultan ser superiores a él (porque ¿quién es tan perfecto como para no tener superiores en muchas cualificaciones?), lejos de envidiar la superioridad de ellos, él, que sabe lo difícil que es destacar, estima y honra la excelencia de ellos, y nunca deja de concederle todo el aplauso que se merece. En suma, toda su mente está impresa, y todo su comportamiento y actitudes están claramente marcados con el carácter de la auténtica modestia; con el de una estimación muy moderada de sus propios méritos, y, a la vez, un sentido pleno de los méritos de otras personas.

En todas las artes liberales y del ingenio, en la pintura, en la poesía, en la música, en la elocuencia, en la filosofía, el gran artista siempre siente vivamente la imperfección real de sus obras, incluso de las mejores, y es más consciente que nadie de lo lejos que quedan de esa perfección ideal de la que se ha hecho una idea, que imita lo mejor que puede, pero que desespera de alcanzar jamás. Sólo el artista inferior está siempre perfectamente satisfecho con sus propios logros. Tiene poca idea de esta perfección ideal, a la que ha dedicado poco sus pensamientos, y es sobre todo con las obras de otros artistas, quizá con los de una categoría todavía inferior, con los que se digna comparar sus propias obras.

("Sobre el carácter de la virtud")



Somos de lo más


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