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Ideología

The God Delusion Debate

martes, 14 de mayo de 2013

The God Delusion Debate - John Lennox vs Richard Dawkins



Me suscribo al canal de vídeo de la universidad de Berkeley—para oír por ejemplo a Christopher Hitchens.


Una cosa—También los escépticos hacen, como dice Hitchens, contorsiones cuando se les quiere hacer oír algo que no quieren oír.

And No Religion Too

lunes, 13 de mayo de 2013

And No Religion Too

Daniel Dennett on the (overall) harmful effects of religion. He'd love to see people cured of the religious virus:


 


But then he's a dreamer...

Debate sobre el amor, la pareja y el matrimonio



Debate sobre el amor, la pareja y el matrimonio.

 

 

 

Tres cuentos de amor 
 


Stuart Hall on Representation and Race

The beginning of a lecture on representation and the media:





And a lecture on "Race: The Floating Signifier":








Questions of Cultural Identity

Questions of Cultural Identity

Questions of cultural identity

 

Las Biblias de Obama

SÁBADO, 23 DE FEBRERO DE 2013

Las Biblias de Obama

Aquí en Debates en Libertad, un debate sobre la Revolución Americana y los orígenes del sistema democrático americano. Entre ellos, el puritanismo y la tradición de respeto a los dissenters. A cuenta de la tradición de enraizamiento religioso de la democracia americana, unos dicen que está cambiando; César Vidal recuerda que Obama ha jurado con dos biblias. Como quien dice, ojo, no ya una biblia, sino dos.obama black white
A lo cual quiero comentar que dos biblias valen menos que una. Obama empezó su primer mandato jurando o perjurando por la biblia de Martin Luther King, personaje histórico al que toma o coopta como avalista o role model.  Sobre Obama, el primer presidente negro, habría que decir que es curioso como icono. La comunidad negra evidentemente lo ha acogido bien, pero es ésa una de sus muchas contradicciones. Podría considerarse incluso gravemente lesivo para la dignidad de los afro-americanos el que el primer presidente negro elegido en USA no desciende de dicha comunidad.  Su padre era africano, claro (aquí la curiosa historia de Barack Obama senior). Y eso podría considerarse un caso de irse a buscar negros a Africa, como si aquí en América hubiera pocos—sin necesidad de llegar a la reflexión todavía más desagradable para la comunidad negra de que entre sus idealizados africanos (esa idealización quizá haya jugado a favor de Obama, de hecho) no sólo estaban los negros que no fueron vendidos como esclavos, sino también (o heart of darkness) los negros esclavistas, o negros negreros. Lo que USA no ha tenido aún, ni quizá tenga en mucho tiempo, es un presidente descendiente de esclavos. Para eso está Michelle, y ese es su rol crucial en la Casa Blanca, o bueno, la casa Caucasiana, o como se llame. 

A lo que iba. Las Biblias de Obama. En su segundo mandato, y más fiel a su naturaleza doble o dúplice, quizá invocando el favor de los blancos, o de su media alma blanca, Obama ha jurado con dos biblias. La de Martin Luther King, y la de Lincoln. Éste último es, claro, el gran icono blanco de los negros, el presidente que liberó a los esclavos por decreto, un episodio crucial narrado en detalle en la última película de Steven Spielberg. Hasta ahí todo bien; y Lincoln también es un buen modelo de política posibilista, al igual que la película de Spielberg es (precisamente por mostrarlo así) un buen modelo de película pro-Obama.

Pero como digo, dos biblias son peor que una, desde el punto de vista religioso. Ya está bastante mal personalizar la biblia, la biblia de Luther King— ya no es sólo la Biblia de Dios, sino la biblia de ese hombre ante todo. Y dos biblias—ya queda Dios relegado como el espíritu santo de esta trinidad. Lo que hace Obama, en un movimiento magistral (y posibilista, y oportunista, e infinitamente inteligente en el contexto del simbolismo americano) es continuar la tradición de democracia protestante puritana, y a la vez orientarla en la dirección que desea; primero, supeditando ese fundamento divino y poniendo en primer plano la tradición de liderazgo democrático y el presidencialismo. El valor icónico de los líderes, y de los presidentes, es aquí primordial, y Obama está en ese juego mediático. Pero en términos de pensamiento político, su maniobra bíblica es un hermanamiento simbólico de las dos comunidades, blanca y negra, a la vez que las mantiene como tradiciones distintas. Diferenciadas, pero en última instancia basadas en la democracia protestante original. El énfasis cambia significativamente, y la religión queda desenfatizada, a la vez que se mantiene una continuidad con la tradición de las instituciones. Un artista, Obama, o un producto bien acabado.

En el debate enlazado arriba, por cierto, César Vidal niega que Jefferson tuviese hijos con su esclava Sally Hemings (las películas sobre el tema vale la pena verlas, por ej. Sally Hemings: An American Scandal). Vidal se atiene a la versión de la fundación Jefferson, que no es sorprendente que piensen así, pero la mayoría de los historiadores interpretan los datos de otra manera. Jefferson tuvo hijos con su esclava; más gravemente, era a la vez demócrata, liberal, y esclavista, siendo así un ejemplo paradigmático de las contradicciones fundacionales de los Estados Unidos, contradicciones que en cierto modo se encarnan en su actual presidente. Dice Toni Morrison sobre esas contradicciones que el carácter distintivo de los EE.UU. desde su fundación es la conjunción de las proclamas de libertad superpuestas a la perpetuación de la subyugación en el corazón mismo del experimento democrático. Son "una nación de gentes que decidieron que su visión del mundo combinaría planes de libertad individual y mecanismos de opresión racista destructiva". Esas contradicciones son comentario suficiente sobre las "verdades evidentes de por sí" a las que apelaban los signatarios de la Declaración de Independencia, y en nuestros debatidores de Libertad Digital. Obama está por la superación de estas contradicciones—se lo exige su propio ser—pero a la vez es un producto de ellas, de modo paradójico, y lleva a sus espaldas no sólo su propia identidad sino mucho simbolismo relativo a la identidad política norteamericana. Es un buen administrador de símbolos, parece—aunque la deuda americana sigue creciendo, y eso pesa más que dos biblias juntas.


The Film of Familiarity

SÁBADO, 9 DE FEBRERO DE 2013

The Film of Familiarity


Aparece en un par de eJournals sobre estudios de género y feminismo esta publicación mía:
—que escribí hace casi veinte años y que originalmente se publicó en Gender, I-deology: Essays on Theory, Fiction, and Film. Ed. Chantal Cornut-Gentille D'Arcy and José Ángel García Landa. (Postmodern Studies, 16). Amsterdam and Atlanta: Rodopi, 1996.
 
En el SSRN aparece (en las revistas también) bajo esta fecha: Date posted: April 15, 2010 
 
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El libro Gender, I-deology  recoge una colección de trabajos relacionados con la representación de la diferencia de género, y las implicaciones ideológicas de las convenciones o estrategias de representación utilizadas. Hay artículos sobre cine, literatura, y teoría crítica, escritos desde diversas perspectivas asociadas con el feminismo. La mayoría de las publicaciones proceden de ponencias presentadas al congreso "Gender Issues" que organicé conjuntamente en 1994.
Mi contribución, que sirve de introducción al volumen, examina las líneas generales del discurso en torno al género. Examina uno tras otro distintos tipos de discurso social que contribuyen a determinarlo:  la sexualidad, las teorías culturales esencialistas y constructivistas, la masculinidad y feminidad, la individualidad, las circunstancias laborales, el discurso del amor, el de la familia y el matrimonio, el de la historia, y por último las implicaciones lingüìsticas de la diferencia genérica y el papel de la crítica ideológica feminista en el reconocimiento y desarrollo de una actitud crítica ante roles y estereotipos genéricos. Expone, a continuación, una teoría del papel de los estereotipos y su uso compulsivo como un elemento relevante en la economía genérica actual. Una relevancia filológica de este artículo está en la manera en que engrana el un aspecto del uso del lenguaje y un aspecto del análisis crítico del discurso en una teoría general de los procesos sociales que constituyen el género como objeto ideológico y cultural, estableciéndose así un continuo analítico entre discurso y prácticas sociales en el tema objeto de consideración. 
Recojo aquí algunas palabras de Linda Dittmar en una reseña del libro:
“An additional strength of this particular anthology is the clarity and accessibility of its essays. While the volume is just about bursting at the seams with its 465 pages which contains a richness of essays, the essays are clear and mostly short. Even the theoretical ones are clear and concise in a genre of scholarship notorious for its obscurantism. The commitment here is clearly to readability—to familiarizing readers with difficult but nonetheless important debates which have been guiding feminist cultural work since the 1960s, and to providing us with models of approaching these debates through applied critical readings. This goal is further assisted by a comprehensive introduction which lays out the book’s concerns in a systematic manner. As José Angel García Landa explains at the conclusion of this essay, at issue is ultimately the demystifying capabilities of literature, of feminist criticism and theory, and of cultural semiotics. In this volume, such demystification has a liminal function, for it helps expand readers’ awareness of ways figurative discourse guides our understanding and action.”
 

Por qué deshumanizamos a los demás

SÁBADO, 9 DE FEBRERO DE 2013

 

Por qué deshumanizamos a los demás


Del hombre se dice mucho que es un ser social; se dice menos que es un depredador de sociedades humanas. A los demás los deshumanizamos selectivamente, según dicta la ideología de nuestro grupo, nación o religión. Comentario a una reseña que aparece en Tercera Cultura del libro Menos que humanos sobre el estudio científico de la deshumanización (Less than human. Why we demean, enslave, and exterminate others, de David Livingstone Smith; St. Martin’s Griffin, 2012):
 
 
Somos hijos de la guerra. La estructura de nuestras sociedades, de nuestra organización para el trabajo, de nuestros ideales e ideologías, se ha visto fuertemente condicionada por la necesidad de imponerse frente a otros grupos sociales. El ser humano es un ser social, por lo que podría parecer que la deshumanización va en contra de su naturaleza; ahora bien, las prácticas de altruismo y cooperación se dirigen únicamente a quienes veamos como miembros del mismo grupo. Y la historia de la humanidad es la historia de la redefinición de esas líneas, pasando de la banda de cazadores-recolectores a la tribu nómada, al asentamiento neolítico, a la ciudad-Estado, al grupo religioso, y a los Estado modernos. Con el ideal de la humanidad multicultural y globalizada apuntando en tiempos recientes. La historia de estos grupos ha sido siempre la de la explotación de otros grupos. El hombre es un gran explotador de recursos naturales; de otras especies, y también de la propia. El trabajo ajeno, y eso lo sabía Marx, es el principal recurso a explotar. Eso se hace o bien exterminando a la tribu vecina, o bien esclavizándola, o bien colonizándola con estrategias diversas, militares y comerciales. La explotación directa de otro grupo social, para su exterminio o subyugación, es uno de los comportamientos que han sido primados por ese proceso de selección natural que llamamos prehistoria, y luego historia: una historia de guerra, de grupos de defensa propia y de ataque eficaz, y de estrategias de alianza para seguridad mutua... y explotación de un tercero. Esa es la esencia de la historia, y de la organización social humana. Por tanto no es de extrañar que la abyección del otro, la deshumanización de la tribu de bárbaros, o de los salvajes, o de los indios, o de los paganos, o de los judíos, etc., haya sido una estrategia fundamental, y que se haya visto primada por los éxitos que da a la hora de potenciar la cohesión del grupo propio y eliminar elementos de empatía que podrían dificultar la explotación eficaz del otro, o su exterminio rápido, llegado el caso. Es una estrategia de comportamiento social que ha sido seleccionada por la selección natural, uno más de sus productos colaterales desagradables.  Al parecer, el libro de David Livingston Smith enfatiza los aspectos exaptativos, la cognición de grupos como categorías. Y algo de eso hay, pero hay que explicar por qué se elige la estrategia de abyección. A mi entender es para potenciar la cohesión y solidaridad de grupo, hacerlo más competitivo, como ya señaló Darwin en El origen del hombre, y también para gestionar ventajosamente (para el grupo) los instintos sociales y empáticos, quiero decir desactivando los mecanismos de empatía.
Ahora bien, hay que puntualizar dos cosas: 
- Que es una construcción evolutiva tardía, menos enraizada en la psique humana que los instintos básicos de reconocimiento del otro como humano. Es una "segunda capa" de identidad socialmente transmitida, que por tanto es susceptible de ser modificada, si no en una generación sí con la influencia de otras culturas y circunstancias cambiantes.
- Que tan importantes como las estrategias de abyección del otro son las estrategias mentales y estructuras sociales (tribales, ideológicas, religiosas, etc.) que permiten reorganizar estratégivcamente el mapa de las alianzas y de las enemistades, para convertirse llegado el caso en aliados circunstanciales de los enemigos abyectos, frente a un tercer peligro más urgente que amenaza a los dos conjuntamente.
Como en tantas otras cuestiones, aquí la batalla se libra en el campo de las representaciones del otro, y de los esquemas narrativos  que describen la situación en la que nos hallamos (el derecho, la guerra, la ofensa, el peligro, la alianza, la justicia, etc.) y las acciones a emprender, con ellos o contra ellos. Una cosa que puede ayudar a tomar buenas decisiones es la reflexión sobre los motivos y los procesos de estas alianzas y estas abyecciones y deshumanizaciones.