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Ideología

Delusions también se vive

Por fin le han reformado el blog a Arcadi Espada, y se ha puesto enlaces permanentes. Este va al artículo de hoy, "Yo no sabía que se pudiera". Paso a cortapegarlo íntegramente, vamos, a recortapegarlo, pues es la introducción de Richard Dawkins a su libro contra la religión, editado por Espasa en español:

The God Delusion se llama en español El espejismo de Dios. Su hermosa introducción, yo no sabía que se pudiera.

"De pequeña, mi mujer odiaba su colegio y deseaba poder abandonarlo. Años después, siendo una veinteañera, reveló este hecho tan desafortunado a sus padres. Su madre se quedó horrorizada: «Pero, hija, ¿por qué no nos dijiste nada?». La respuesta que dio Lalla es mi texto de hoy: «Pero yo no sabía que se pudiera».

Yo no sabía que se pudiera.

Me imagino —bueno, estoy seguro— que hay montones de personas ahí fuera, que han sido educadas en una u otra religión, que se sienten insatisfechas, que no creen en ella o están preocupadas por las maldades que se cometen en su nombre. Personas que sienten imprecisos deseos de abandonar la religión de sus padres y que les gustaría poder hacerlo, pero que simplemente no se dan cuenta de que ese abandono es una opción personal. Si es uno de ellos, este libro es para usted. Tiene el propósito de mejorar la conciencia —mejorarla hasta el punto de considerar que ser ateo es una aspiración realista y, además, valiente y espléndida—. Se puede ser un ateo feliz, equilibrado, moral e intelectualmente realizado. Este es el primero de mis mensajes de concienciación. También quiero concienciar de otras tres formas, que luego indicaré.

En enero de 2006 presenté un documental televisivo en dos partes en el Canal Cuatro de la televisión británica, llamado ¿La raíz de todos los males? El título no me gustó desde el principio. La religión no es la raíz de todo mal, dado que nada es raíz de nada. Sin embargo, me encantó la publicidad que Canal Cuatro incluyó en los periódicos nacionales. Era una fotografía del perfil de Manhattan con la frase: «Imagine un mundo sin religión». ¿Qué relación hay entre ellas? Las Torres Gemelas del World Trade Center estaban llamativamente presentes. Imagine, con John Lennon, un mundo sin religión. Imagine que no hay terroristas suicidas envueltos en bombas, que no existe el 11-S o el 7-J, que no hay cruzadas, caza de brujas, ni el Complot de la Pólvora 2, ni la partición india, ni las guerras árabe-israelíes, ni las masacres serbo-croatas-musulmanas, ni la persecución de los judíos como «asesinos de Cristo», ni los «problemas» de Irlanda del Norte, ni las «muertes de honor», ni telepredicadores con vestidos brillantes y cabello cardado, desplumando a sus crédulos espectadores («Dios quiere que le des todo lo tuyo hasta que te duela»). Imagine que no hay talibanes para volar estatuas antiguas, ni decapitaciones, ni blasfemias públicas, ni azotes en la piel de mujeres por enseñar una pulgada de esa misma piel. Por cierto, mi colega Desmond Morris me cuenta que esa magnífica canción de John Lennon se canta a veces en América con la frase «y ninguna religión también» suprimida. Incluso una versión ha tenido la desfachatez de cambiar esa frase por «y una religión también».

Quizá perciba que ese agnosticismo es una postura razonable, pero ¿no es el ateísmo algo tan dogmático como una creencia religiosa? Si es así, espero que el capítulo 2 cambie su modo de pensar, persuadiéndole de que «la Hipótesis de Dios» es una hipótesis científica acerca del Universo, que debería analizarse tan escépticamente como cualquier otra. Tal vez le hayan dicho que los filósofos y teólogos han propuesto buenas razones para creer en Dios. Si piensa esto, puede que disfrute con el capítulo 3 sobre «Argumentos para la existencia de Dios» —los argumentos resultan ser espectacularmente débiles—. Puede que piense que es obvio que Dios debe existir, porque ¿quién más podría haber creado el mundo? ¿Cómo, si no, podría existir vida, en toda su rica diversidad, si parece misteriosamente que cada especie ha sido «diseñada»? Si sus pensamientos siguen estas líneas, espero que consiga una aclaración en el capítulo 4, sobre «Por qué es casi seguro que no hay Dios». Lejos de apuntar hacia un diseñador, la estética del mundo viviente se explica mucho mejor con la mayor economía y la devastadora elegancia de la selección natural darwiniana. Y, aunque la selección natural por sí misma está muy limitada para explicar el mundo viviente, puede concienciarnos acerca de la existencia de otras explicaciones que mejoren nuestra comprensión del Cosmos en sí mismo. El poder de explicaciones tales como la selección natural es el segundo de mis mensajes de concienciación.

Quizá piense que debe existir un Dios o muchos dioses, ya que los antropólogos y los historiadores dicen que los creyentes dominan cada cultura humana. Si esto le convence, consulte el capítulo 5, sobre «Las raíces de la religión», que explica por qué las creencias son omnipresentes. O ¿piensa usted que las creencias religiosas son necesarias para tener una moral aceptable? ¿Necesitamos a Dios para ser buenos? Lea, por favor, los capítulos 6 y 7 para ver por qué esto no es así. ¿Todavía tiene usted un punto a favor de la religión, considerándola algo bueno para el mundo, incluso aunque usted mismo haya perdido su fe? El capítulo 8 le invitará a pensar en las formas en las que la religión no es algo tan bueno.

Si se siente atrapado en la religión en la que le educaron, podría merecer la pena que se preguntara a sí mismo por qué le está sucediendo esto. La respuesta es, normalmente, por alguna forma de adoctrinamiento en la niñez. Si usted es religioso, es más que probable que su religión sea la de sus padres. Si usted nació en Arkansas y piensa que el cristianismo es verdadero y que el islam es falso, no tenga duda alguna de que pensaría lo contrario en el caso de haber nacido en Afganistán y que ha sido víctima de adoctrinamiento en su niñez. Mutatis mutandis, lo mismo vale si usted ha nacido en Afganistán.

Todo lo relativo a religión y niñez es el tema del capítulo 9, que también incluye mi tercer mensaje de concienciación. Igual que las feministas ponen un rictus en sus caras en cuanto escuchan «él» en lugar de «él o ella», un «hombre», en lugar de «humano», quiero que todo el mundo se estremezca siempre que se oigan frases tales como «niño católico» o «niño musulmán». Deberíamos hablar de «hijo de padres católicos», si queremos; pero si usted oye a alguien hablar de un «niño católico», párele y educadamente indíquele que los niños son demasiado pequeños para conocer cuál es su postura en esos temas, de la misma forma que son demasiado pequeños para conocer cuál es su postura en cuanto a la política o a la economía. Precisamente porque mi propósito es el aumento de la conciencia, no me disculparé por mencionar esto aquí, en el Prefacio, y hacerlo también en el capítulo 9. Puede que usted no lo diga muy a menudo. Yo lo diré siempre. Ese no es un niño musulmán, sino un hijo de padres musulmanes. Ese niño es demasiado pequeño para saber si es musulmán o no. No existe nada llamado niño musulmán. No existe nada llamado niño cristiano.

Los capítulos del 1 al 10 comienzan y finalizan el libro al explicar, de distintas formas, cómo un entendimiento apropiado de la magnificencia del mundo real, mientras no se convierta en religión, puede asumir el papel inspirativo que histórica e inadecuadamente ha tenido la religión.

Mi cuarto mensaje de concienciación es el orgullo del ateísmo. Ser ateo no es, en absoluto, algo de lo que avergonzarse. Muy al contrario, para alguien ateo es algo de lo que estar orgulloso y llevar la cabeza muy alta el hecho de que, casi siempre, indica una sana independencia mental e, incluso, una mente sana. Hay muchas personas que saben, en el fondo de su corazón, que son ateas, pero no se atreven a reconocerlo frente a sus familias o incluso en algunos casos frente a ellos mismos. Esto se debe en parte a que normalmente la propia palabra «ateo» se ha etiquetado como algo terrible y espantoso. El capítulo 9 cuenta la tragicómica historia de la humorista Julia Sweeney, cuando sus padres descubrieron, al leer un periódico, que se había vuelto atea. Ellos podían comprender que su hija no creyera en Dios, ¡pero ser atea…! ¿Una ATEA? (La voz de la madre se convirtió en un grito.)

Al llegar a este punto, necesito decir algo a los lectores americanos en particular, en cuanto que la religiosidad actual en América es algo verdaderamente excepcional. La abogada Wendy Kaminer exageraba muy poco cuando advertía que hacer bromas sobre religión era algo tan arriesgado como quemar una bandera en un Salón de la Legión Americana. La situación de los ateos hoy día en América es comparable a la de los homosexuales cincuenta años atrás. Ahora, tras el movimiento del Orgullo Gay, es posible, aunque no muy probable, que un homosexual sea elegido para un cargo público. Una encuesta de Gallup realizada en 1999 preguntaba a los americanos si cambiarían su voto y se lo darían a una persona bien cualificada que fuera mujer (un 95 por 100 lo haría), católico romano (94 por 100), judío (92 por 100), negro (92 por 100), mormón (79 por 100), homosexual (79 por 100) o ateo (49 por 100). Claramente, nos queda un largo camino por recorrer. Pero los ateos son mucho más numerosos, sobre todo entre la élite educada, de lo que muchos creen. Esto ya era así incluso en el siglo XIX, cuando John Stuart Mill fue capaz de decir: «El mundo se sorprendería si supiera qué gran proporción de sus más brillantes próceres, incluso de aquellos que la opinión popular distingue como ejemplos de sabiduría y virtud, son completamente escépticos sobre religión».

Esto debería ser más cierto hoy día incluso y, de hecho, presento evidencias de ello en el capítulo 3. La razón de que muchas personas no se fijen en los ateos es que muchos de nosotros somos reacios a «salir a la luz». Mi sueño es que este libro pueda ayudar a la gente a mostrarse. Exactamente igual que en el caso del movimiento gay, cuanta más gente salga a la luz, más fácil será para otros unirse a ellos. Tiene que existir masa crítica para el inicio de una reacción en cadena.

Las encuestas americanas sugieren que los ateos y los agnósticos superan en número, con mucho, a los judíos, e incluso superan en particular a la mayoría de otros grupos religiosos. Sin embargo, al contrario que los judíos, claramente uno de los más eficaces grupos de poder en Estados Unidos, y al contrario también que los cristianos evangélicos, que ejercen un poder político incluso mayor, los ateos y agnósticos no están organizados y, por lo tanto, ejercen una influencia casi nula. Realmente, organizar a los ateos se ha comparado con el intento de reunir un rebaño de gatos, porque tienden a pensar de forma independiente y no se someten a la autoridad. Pero un buen primer paso podría ser generar masa crítica con aquellos que desean «salir a la luz» y así animar a otros a hacer lo mismo. Incluso aunque no puedan juntarse en un rebaño, un número considerable de gatos puede hacer mucho ruido y es difícil de ignorar.

La palabra «espejismo» del título ha inquietado a algunos psiquiatras, que la consideran un término técnico del que no debe hablarse mal. Tres de ellos me escribieron proponiéndome una palabra técnica específica para los espejismos religiosos: relusión. A lo mejor se pone de moda. Pero por ahora insistiré en «espejismo», y debo justificar por qué la uso. El Penguin English Dictionary define «espejismo» como «una falsa creencia o impresión». Sorprendentemente, la cita ilustrativa que da el diccionario procede de Phillip E. Johnson: «El darwinismo es la historia de la liberación de la humanidad del espejismo de que su destino está controlado por un poder mayor que él mismo».

¿Puede ser Phillip E. Johnson el mismo que lidera el ataque creacionista contra el darwinismo en América hoy día? Efectivamente, así es; y la cita está, como podemos imaginar, sacada fuera de contexto. Espero que se valore este hecho, dado que esa misma cortesía no se ha tenido conmigo en numerosas citas creacionistas de mis trabajos, sacadas fuera de contexto engañosa y deliberadamente. Sea lo que fuere lo que Johnson quería decir, me hubiera encantado apoyar su frase tal cual está. El diccionario que acompaña a Microsoft Word define «espejismo» como «una falsa creencia persistente, mantenida pese a fuertes evidencias contrarias, especialmente como síntoma de un desorden psiquiátrico». La primera parte refleja perfectamente la fe religiosa. Y con respecto a si es o no el síntoma de un desorden psiquiátrico, me inclino a seguir a Robert M. Pirsig, autor de El Zen y el arte del mantenimiento de motocicletas, cuando dice: «Cuando una persona sufre espejismos, eso se denomina locura. Cuando muchas personas sufren espejismos, se denomina Religión».

Si este libro funciona tal como yo lo he concebido, los lectores religiosos que lo abran serán ateos cuando lo dejen. ¡Qué presuntuoso optimismo! Por supuesto, quien tiene fe es inmune a toda argumentación; su resistencia ha sido construida durante años de adoctrinamiento infantil, utilizando métodos que han tardado siglos en madurar (ya sea mediante evolución o mediante diseño). Entre los recursos inmunológicos más eficaces figura el cuidado extremo para evitar incluso abrir un libro como este, que seguramente es obra de Satán. Pero yo creo que ahí fuera hay multitud de personas de mente abierta: personas cuyo adoctrinamiento infantil no fue demasiado insidioso o que, por otras razones, no tuvo lugar, o aquellos cuya inteligencia natural es lo suficientemente fuerte como para superarlo. Esos espíritus libres solo deberían necesitar un pequeño estímulo para evadirse totalmente del vicio de la religión. Al menos, espero que nadie que lea este libro pueda decir «Yo no sabía que se pudiera»."


End of quote y pegue.

Estoy de acuerdo con muchas de las cosas que dice Dawkins (y aplaude Espada, supongo), pero en realidad su actitud me parece bastante simplista. Y también me parece un engaño ilusorio su presuposición básica ("engaño ilusorio" capta mejor que "espejismo" el significado del término "delusion").

Como digo, parece que Dawkins escribe presa de un engaño ilusorio. A pesar de que en cierto modo tiene razón. Por supuesto, no hay Dios. En mi mente, ni en mi universo. Pero sí hay Dios en las mentes y universos de otras personas, que, pequeño problema, están en mi universo. Por tanto, Dios existe en cierto modo—como un problema de comunicación, ante todo. Y es una "ilusión engañosa" creer que ese problema se vaya a arreglar en ningún futuro concebible para nosotros.

Y eso es parte de un error más enraizado (hablando de "la raíz de todo mal"). No puede creerse seriamente que la religión sea la raíz de todo mal, como no lo es de todo bien. La religión es un sistema de prácticas y creencias complejas, engarzado en las vidas y costumbres de las personas y las sociedades, y creer que no existiría el 11-S o los talibanes si no hubiera creencias religiosas es como creer que desaparecerían los conflictos con los musulmanes si les obligásemos a quitarse el turbante, que les aprieta la cabeza. Aunque estoy de acuerdo en que el turbante les aprieta la cabeza, y en que las creencias religiosas pueden servir de apoyatura a ideologías y prácticas deleznables y repugnantes (lo hacen constantemente), esas prácticas no desaparecerían con la desaparición (tan hipotética, tan ilusoria) de la religión. Sólo se transformarían, adoptarían otras formas: las religiones del comunismo, por ejemplo, o del fascismo, no son analizadas por Dawkins como parte de este proceso. Establece de entrada una separación artificial entre prácticas religiosas y el resto de las ideologías de control y conformación social. ¿Quitando la apoyatura extraterrestre, les quitaríamos la palanca que permite mover el mundo (a decir de Hume)? —Quiá (por citar ahora a Arcadi Espada). Hay muchos otros sitios donde apoyarla, esa palanca, pues hace falta mover siempre parte del mundo, no todo él.

Sí estoy de acuerdo con Dawkins y Espasa en que hace falta mayor espacio público para el ateísmo. Después de todo, muchas veces nos resultan ofensivas intelectualmente las creencias de otras religiones, y no por ello nos abalanzamos a refutarlas punto por punto. Malo es que el ateísmo, más cargado de razones que todos estos dogmas, tenga que andar pidendo permiso por no ofender. Pero es que los fieles tienen la susceptibilidad más a flor de piel que los escépticos. Aunque en muchos casos la fe en el más allá sea sólo la letra pequeña de la religión entendida como un contrato de convivencia social, letra pequeña que ni se lee ni preocupa demasiado en principio—hasta que alguien llama la atención sobre ella, y entonces buf, tiemblan los montes. Para parir algún ratón intelectual, normalmente.

Y en cuanto al carácter ilusorio de las creencias religiosas, de ilusiones también se vive (pues toda la vida es sueño). Ya lo decía Pope en un texto bastante sarcástico (Essay on Man 1.3)—el mundo no está hecho a nuestra medida, pero ya cuidamos de hacérnoslo a nuestra medida en el más allá, si es preciso.

—"¿Cuál es la auténtica cara de Dios?", me preguntaban Pibo y Otas volviendo del cole. "¿Por qué a Adán y Eva les prohibían comer manzanas?"
— "Bueeenoo…" les digo (problemas de una educación religiosa y laica a tiempo parcial). "Eso de la manzana es una historia que se cuenta para que se sepa que hay que hacer bien las cosas. Ellos habían dicho que iban a obedecer a Dios, y luego no le hicieron caso. Y lo que nos cuenta esa historia es que no está bien hacer lo que hemos dicho que no haríamos."

(Aunque tantas veces lo hacemos… Me acuerdo de un monseñor obispo que cita Julien Benda, al que le decían "¿Qué haría usted, monseñor, si le diesen una bofetada en una mejilla"?— Y el obispo: "Sé perfectamente lo que debería hacer. Pero no sé lo que haría". También con Álvaro hablábamos de esto. Mi versión de esa enseñanza evangélica es la siguiente: Si recibes una bofetada en una mejilla, pon la otra. Si también te dan en ésa, entonces tu respuesta ha de ser violenta, contundente y decisiva).

Y... la cara auténtica de Dios: a los pequeños les he dicho que en cada cultura hay ideas distintas sobre Dios, y que el retrato de la barba blanca (al que se apuntaba Ivo: "Yo le pondría una barba de nueve mil metros") es sólo una manera de pintarlo, pero que en realidad se le pone la cara que se quiere, porque no tiene ninguna, y las historias que contamos sobre Dios son maneras de decir que hay que ser buenos.

– "Bien, pero"—insisten— "¿Quiénes fueron los primeros humanos? ¿Adán y Ella?" (pasábamos por delante de la tienda de modas). "¿O eran los simios?"

Y les digo que hay muchas historias distintas: que la Biblia cuenta la de Adán y Eva, que en realidad no era así pero es para entender que hay que hacer las cosas bien; pero que la ciencia es la que nos cuenta esa historia de que la gente cambiaba poco a poco, y que antes sabían menos cosas, y que antes aún no sabían ni hacer fuego, y eran primitivos, y antes eran casi simios, y antes...

— "Como Rahan", me dicen "—porque antes éramos todos simios"

— "Bueno, tú nunca has sido simio" le digo, "aunque seas muy monito, ya naciste de niño pequeño, sin andarte por las ramas".

— "Yo echo de menos la vida simia", suspira Oscar. "No nos ha tocado mucho rato de vida simia a nosotros. Yo querría comer plátanos en un árbol. Y que me pusiesen una cola postiza duplicada".

– "Hombre, no, Oscar, que hay que ir a mejor. Lo de los simios, déjalo para los simios, y tú aprende bien a hacer las cosas de humanos."

Aún queda mucho por desbastar, aún…

Alucinación consensuada 
 

 


Blasfemias, intenciones e interpretaciones

Creo que el debate de las fotos pornográfico-religiosas de J.A.M. Montoya subvencionadas por la Junta de Extremadura sale a cuenta de la fotografía promocional de la película sobre Santa Teresa (más las próximas elecciones). Como la película no ha sido mayormente criticada por las autoridades religiosas, han buscado algo más fuerte aunque ya estaba un tanto desfasado. Al parecer, se va a presentar una denuncia considerando que constituyen esas fotos un delito contra los sentimientos religiosos, tipificado en el Código Penal. Helo aquí, extraído de la Ley del Código Penal:

Artículo 525.

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Que haya miembros de confesiones religiosas o ateos que se sientan ofendidos por las fotos de Montoya, o por otras cuestiones (caricaturas de Mahoma, por ejemplo), es indudable. Otra cuestión es la interpretación de intenciones en que se basa el delito, según la ley. Escarnio es, según el DRAE, "befa tenaz que se hace con el propósito de afrentar". Aquí hay mucho margen para la interpretación: ¿qué es tenaz? ¿Diez fotos pornográficas, o diez libros? ¿Ha de ser afrentar el propósito único, o queda desactivado si hay otros propósitos aledaños, o prioritarios al de afrentar? ¿Vale el envoltorio del arte como justificante de otro propósito que de oficio no es el de afrentar? ¿A qué perito se citará? ¿Es un libro de filosofía materialista, que desmonte punto por punto las creencias y dogmas de la Iglesia Católica, o del Islam, una befa tenaz? ¿Lo son las obras de Voltaire? ¿O este post? 

Podría parecer que con tantos imponderables, resulta imposible condenar a alguien en España por un delito contra los sentimientos religiosos. Y, sin embargo, no es así. Pues todo se reduce a una asignación de propósitos e intenciones. Como ésta es, en puridad, imposible de probar con fiabilidad científica (vista la inherente ambivalencia de los actos humanos, las complejas relaciones entre el consciente y el inconsciente, el conflicto de las interpretaciones, etc.)—precisamente por esa dificultad, se reduce la cuestión a la simple interpretación. ¿Cuáles son las intenciones de alguien? Las que se le atribuyen en el contexto institucional adecuado, basándose en la evidencia que considere relevante el intérprete en cuestión.

En suma, que en España es perfectamente posible, y legal, condenar a alguien por ofender los sentimientos religiosos del vecino. Es más, ni siquiera es preciso que el juez encuentre ofensiva la acción o befa concreta: basta con que tenga la certidumbre de que la expresión en cuestión (por ejemplo, un retrato de un demonio cocinando en su olla a un humillado ateo, o diez retratos, por lo de la tenacidad) se haya hecho con el propósito de afrentar. Aunque la opinión general no considere que la expresión sea ofensiva. Tanto más si hay muchos que lo consideran, supongo. Al parecer la ley no exige ni siquiera que se haya conseguido ofender los sentimientos religiosos o ateos del personal: sólo que esa intención haya animado al sujeto. Así pues, la blasfemia no es delito en sí... mientras no haya un juez que así lo decida, con una atribución de intenciones. Así está la ley, y ni socialistas ni materialistas han propuesto cambiarla, que yo sepa. Estamos en manos de las interpretaciones de intenciones (ya no de hechos) que hagan los jueces—como para echarse a temblar, en muchos casos.

Cosas de religión




Ley de ropa, peinado y maquillaje


Hasta hoy, los poderes públicos estaban especialmente interesados en la estructura cromosómica y la configuración genital de les ciudadanes. Hoy súbitamente, se desinteresan de tales cuestiones (siempre determinables en última instancia por análisis citológicos e inspecciones oculares, premortem o postmortem). La ley, hoy, ya no se interesa por la identidad sexual de sus sujetos y sujetas, sino por su identidad genérica. Las feministas (hasta que llegó Judith Butler) solían decir que el sexo, en el sentido de diferencia sexual, es biológico e innato, mientras que el género es una construcción cultural, superimpuesta sobre esa diferencia biológica. Hoy el Congreso ha aprobado una ley por la cual el sexo desaparece como categoría administrativa del registro civil, o en todo caso se subordina al género. Añade un poco de confusión la terminología, pues me temo que se seguirá hablando de "sexo" donde debería decir "género", y así, de señoras con un impresionante y bien formado pene se dirá que son de "sexo: mujer" cuando en puridad debería haberse sobreañadido la categoría género, y especificar: "sexo: varón; género: mujer". En este caso de abundante maquillaje y depilación y bolso, digo...—en otros casos, más frecuentes, género y sexo irían unidos (accidentalmente) como lo han estado hasta ahora (oficialmente). A partir de hoy, no: a los individuos se les asignará género (no sexo) según su conformación genital. (Digo yo... igual una apostilla de la ley nos dice pronto que podrán los padres elegir "sexo" arbitrariamente para el neonato—warum nicht? Es la suma de la corrección política, o sea que al Gobierno le ha de tentar). Los transexuales —perdón, los travestís— ya no tendrán que operarse para que en su DNI figure la dichosa letrita que tanto les soluciona la vida. Oye, y puesto que no hay que operarse, ¿quién va a pensar en operarse? Siempre habrá algún maniático entre la vasca, no digo yo que no. Pero ya queda esto de la cirugía para aficionados muy voluntariosos, escultores del cuerpo, gente poco práctica. Después de todo, puestos a dedicarse al gender bending, ¿a quién le va a molestar algún colgajillo de más, o algún pecho demasiado voluminoso? Pierde la cosa su razón de ser, pues ahora tanto los hombres como las mujeres pueden tener ovarios, cuerpos cavernosos, etc. Algunos más cavernosos que otros, pero oye, todos somos tanto hombres como mujeres. Los travestís son en general especialmente tolerantes con estas cuestiones, así que probablemente se ahorren muchas operaciones innecesarias, lo cual es bueno. No hay que llevar las manías hasta el extremo de atacar al cuerpo con cuchillo, ni con la celulitis ni con lo demás. Ojo, que siempre habrá casos y necesidades, no digo que no. Pero en general, visto que la pluma es más fuerte que la espada, cambias la letra en el registro civil y ya está. ¿Que hace falta certificado médico? Nou problem, si para abortar también hace falta, y se solventa siempre; para esto se han inventado las fotocopiadoras. Lo de operarse es, una vez votada esta ley, un overkill, matar moscas a cañonazos. Un defecto le veo: que por qué no le han añadido un "no sabe/no contesta" como tercera opción sexual, yo me apuntaba a esa. Y lo que no está tan claro con esta ley es si va a ser obligatorio para las transexualas ir de uniforme femenino obligatorio, porque seguro que a alguna viciosa que nació hombre, pero quiere ser mujer, y lesbiana por más señas, le da además por ir de traje y corbata y barba, en plan dragking. ¿Quién le va a decir que no? Porque la ley es ley de ropa, peinado y maquillaje, pero por supuesto no entra en cuestiones de ropa, peinado y maquillaje. Hasta ahí podríamos llegar, que nos diga el Gobierno cómo nos tenemos que vestir, peinar y maquillar.

Categorías obsoletas


Análisis del Discurso: Gramáticas, Contextos, Conversaciones, Estilos

(Miércoles 7 de febrero de 2007)

A photo on Flickr

Algunas nociones sobre análisis del discurso extraídas mayormente del libro de James Paul Gee, An Introduction to Discourse Analysis: Theory and Method (Londres: Routledge, 1999).

Distingue Gee dos funciones primordiales que lleva a cabo el lenguaje:

- Sostiene y da forma a la realización de actividades sociales.
- Sostiene y da forma a la afilición humana en el seno de las culturas, grupos sociales o instituciones.

(Estas funciones habría que sumarlas, añado, a otras funciones que distinguen analistas como Jakobson: recordemos las funciones emotiva, fática, referencial, conativa, poética, metalingüística - o a la función cognitiva, estructuradora del mundo, que tantos otros filósofos del lenguaje han resaltado).

 

discurso y Discurso

Gee llama discurso (con d minúscula) al lenguaje usado en contextos específicos para la realización de actividades e identidades.

Discurso (con D mayúscula) será la realización de esas actividades e identidades con medios tanto lingüísticos como no lingüísticos. El Discurso con D mayúscula proporciona una estructura para el discurso con d minúscula. Le proporciona sus contenidos básicos, es decir: lo que es posible decir o pensar.

Gramática 1 y Gramática 2

Además de esta distinción entre Discurso (pragmático) y discurso (lingüístico), Gee distingue entre dos "Gramáticas":

- Gramática 1, la gramática de las clases de gramática.
- Gramática 2 es el uso de la Gramática 1 para crear esquemas de interacción y de significación, para expresar y representar identidades, y para estructurar la realidad social.

Así pues, por ejemplo, al hablar o escribir usamos
1) un determinado idioma: inglés, español, etc.
2) diferentes lenguajes sociales cuya estructura discursiva hay que analizar.


La dimensión constitutivo/reflexiva del lenguaje

El lenguaje se usa en un determinado contexto. Pero además de una función de adaptación a ese contexto, el lenguaje tiene una dimensión constitutiva (o "reflexiva", como la llama Gee —ojo, no confundir con otros usos de "reflexivo" en el sentido de "metalingüístico").

El lenguaje es constitutivo porque no sólo parte de una situación social, sino que ayuda a definir esa situación social. No sólo se usa dentro de un contexto comunicativo, sino que puede usarse para modificar o redefinir ese contexto, o para crear un contexto nuevo. (Esta dimensión constitutiva del lenguaje va asociada a la función que antes denominábamos cognitiva, pero también a las dos funciones señaladas por Gee, la realización de actividades sociales, y la afiliación a grupos).



Identidades, estilos, discursos, conversaciones

El analista del discurso debe atender a estos factores:

- Las identidades situadas, identidades de los interlocutores y sujetos discursivos en su situación social. Las identidades situadas se expresan y representan en el curso de las interacciones, y también se ven sometidas a redefinición o negociación entre los interlocutores. (Muy importante en la definición identitaria del sujeto es su afiliación a grupos: ya sea más permanentes y duraderos como género, clase, raza, etc. o grupos interaccionales provisionales ligados a la interacción en cuestión que se esté analizando).

- Los lenguajes sociales (estilos). Un ejemplo serían los géneros literarios, en un tipo de discurso muy específico. Así, en este texto de Pope (del Essay on Man), habría que atender a la combinación de diversos géneros, o participación en diversos géneros: sátira, ensayo, teodicea…

- Los Discursos: maneras de asociar comportamiento, lenguaje, el uso de símbolos u objetos, situaciones concretas, etc…. con el fin de expresar o representar identidades y actividades, organizar la experiencia y privilegiar algunas maneras de conocer sobre otras, es decir, construir la realidad social. Los Discursos se usan para identificarse a uno mismo como miembro de un grupo determinado, y para crear la realidad social usando los procedimientos adecuados, en el momento adecuado, de una manera que sea reconocible para otros. (Ejemplo: los protocolos del discurso académico, y la manera en que sus ritos de paso, exámenes, etc., habilitan para una capacitación académico-social: una identidad como "licenciado", "doctor en Medicina", etc.) Los Discursos conllevan el uso no sólo de discursos (textos, habla, lenguaje), sino también de lugares, edificios, tecnologías, y procedimientos establecidos. (La Universidad, pongamos, que es a la vez una actividad Discursiva, una serie de procedimientos establecidos, y una colección de personas y edificios).

No inventamos los Discursos. Aunque podemos modificarlos, mayormente los llevamos a efecto, los "vehiculamos" o funcionamos en su seno. Por ejemplo, el Discurso de la Física (pongamos) está distribuido y disperso por muchas instituciones, prácticas, textos, personas… no está contenido, en su totalidad, en la cabeza de nadie. (También, claro, contribuimos a transformarlos o a establecer diálogos entre diversos discursos - estudios interdisciplinares, por ejemplo).

Los Discursos existen en contraposición a otros Discursos, y se contestan (o ignoran) mutuamente. Pueden surgir híbridos, y los Discursos emergen, se funden o desaparecen continuamente en la interacción efectiva. La educación podría definirse como la construcción de mapas de Discurso.

- Por último, otro concepto introduce Gee para analizar la interacción discursiva: las Conversaciones. Las Conversaciones se refieren a temas importantes que han sido objeto de diversos textos e interacciones en diferentes instituciones o Discursos. (Será útil diferenciar estas Conversaciones con c mayúscula, medidas a escala histórica o disciplinar, con las conversaciones con c minúscula concretas que podamos mantener al respecto).

Por ejemplo, volviendo al ejemplo del Essay on Man de Pope. Podemos decir que este fragmento, o la obra entera, participa de una Conversación en curso sobre el significado del mal en el mundo, y en el plan divino del Universo. (Paradise Lost de Milton podría ser otro ejemplo. En el orden filosófico, los textos conocidos como teodiceas participan en esta Conversación, en general desde el punto de vista cristiano).

Otras Conversaciones que se pueden detectar en este fragmento del Essay on Man incluirían:

- El Discurso racionalista frente al Discurso dogmático
- El optimismo frente al pesimismo
- El deísmo de Pope frente al cristianismo (catolicismo, también, en el caso de Pope)

- El antropocentrismo (cristiano o deísta) frente al escepticismo de Pope.
- El Orden Cósmico (The Great Chain of Being) frente al Caos (atomismo, combate irracional de los elementos).
- El Saber, la Ciencia, la Filosofía, frente a la Ignorancia, o la Inescrutabilidad de Dios.

Es en relación a estas Conversaciones como habría que estudiar el uso que hace Pope de identidades del hablante (así, habla como filósofo, poeta, satírico…) y de los géneros literarios usados, antes mencionados (sátira, ensayo poético, tratado filosófico, teodicea…).

Pragmática, interaccionismo, y análisis crítico del discurso

Gays, árabes, judíos y el Papa

Los ortodoxos judíos, furibundos contra la autorización de la marcha del "Orgullo Gay" en Jerusalén, lograron tras abundantes disturbios que las autoridades redujeran la marcha a una concentración en un estadio cerrado. Aunque había habido grupos radicales que ofrecían 3000 dólares por cada gay muerto ese día (según nos informa la poco sospechosa COPE), por fin hubo relativamente pocos incidentes; eso sí, 30 gays detenidos por desfilar sin autorización fuera del estadio.

El Vaticano emitió una nota de protesta no contra las amenazas de muerte ni contra la intolerancia de los radicales, sino... contra los gays, naturalmente. Por ir por ahí provocando con su existencia. En la Ciudad Santa. El Papa no ha considerado oportuno, en cambio, condenar la política asesina de Israel y sus asesinatos de civiles estos últimos días; como EE.UU., aquí corre un tupido velo, y aplica un embudo de calibre 1/10.000.

En un artículo de la BBC, Peter Tatchell  contrasta  la  problemática tolerancia de las autoridades judías con la  persecución activa y brutal de que son objeto los gays por parte de las autoridades palestinas y otros gobiernos árabes de la zona. Una zona donde se cuecen habas a calderadas, claro.

Hay que decir que si hay algún sitio en Jerusalén donde se hayan oído críticas públicas no sólo a la homofobia atmosférica de la zona sino también a la política terrorista israelí y a los ataques criminales de su ejército contra civiles palestinos, es en este festival de gays y lesbianas. Puestos a meterse en líos, mejor meterse hasta el corvejón...

El derecho a la blasfemia

No hay Mamas

La pregunta que tiene a Pibo intrigado estos días:
- Papá, ¿por qué hay Pápas, y no hay Mámas?
Le he contestado más o menos que en la Iglesia tampoco había curas/as, aunque sí había monjas, pero que siempre habían mandado más los hombres, y que los que gobernaban eran todos hombres, y los elegían los hombres, ya desde que Jesucristo (que era hombre) eligió para sus discípulos a doce hombres. Que a las mujeres no se las trataba igual, y que algunas estaban muy enfadadas.

Claro que doctores (-es) tiene la Iglesia para explicarles por qué ellas no, ni antes ni ahora. Y en realidad pocas fieles tienen los arrestos intelectuales como para cabrearse seriamente por el tema. (O igual es que las tienen convencidas los teólogos).

Enhorabuena, por cierto, al Gobierno por acabar con la asignación privilegiada a la Iglesia Católica. Ahora sólo falta que podamos destinar la misma cantidad del IRPF (0’7 %) a cualquier otra ONG en las mismas condiciones que a la Iglesia. (¿O debería exigírseles a las ONGs subvencionadas, como mínimo, que en sus estatutos no atentasen contra los principios constitucionales de igualdad de los sexos, no discriminación, etc.? —Aún estamos en la prehistoria del futuro, y quién sabe si saldremos de ella).

La Cope: Sí, sí...

El derecho a la blasfemia

Vienen los noticiarios alterados con la famosa Yihad, con Al Quaeda amenazando con atentar contra el Papa. Evidentemente el Papa no calculó las consecuencias de su discurso sobre la irracionalidad de la guerra santa, pero quién puede calcular las consecuencias de las palabras de uno en la irracionalidad del vecino. En lo fundamental tiene razón aquí el Papa: que la religión no puede ser ajena a la razón, ni justificar la violencia. Y, traduciendo, pues evidentemente no comparto ni el lenguaje ni los presupuestos del Papa, lo entiendo yo así: la religión debe estar sometida a los límites de la racionalidad social que posibilita la convivencia. Es decir, nada de religiones violentas, atentados, etc. Que proteste cada cual lo que quiera por las caricaturas de Mahoma o por los Cristos asados por ateos bromistas, mientras lo haga ateniéndose a la ley, que es la expresión de la racionalidad social (por imperfecta que sea a veces). Así pues, el límite que pone la racionalidad es el siguiente: puedes asar tu cristo si quieres, o quemar tu bandera norteamericana, si te la has comprado; a mi cristo y a mi bandera norteamericana déjalos tranquilos. La libertad de expresión, y de crítica a las irracionalidades del vecino, debe estar garantizada; lo que no debe estar garantizado es el derecho a la coacción; tampoco puede estar garantizado el derecho a no ser ofendido más que en los límites establecidos por la ley (no por tu credo). Y si nos creemos infamados, insultados, etc. por las expresiones de los demás, hay tribunales para denunciarlo y determinar si se ha atentado contra nosotros o no. Bastante oprimen las religiones el pensamiento de sus fieles, sólo faltaría permitirles que extiendan sus dogmas a los infieles. Ahí sí que tendríamos la Jihad montada, menudo guirigay de prohibiciones entrecruzadas habría al haber varias religiones, si no se sometiesen a una racionalidad común que les ponga límites a sus pretensiones (que siempre serán las de sentar la verdad absoluta de unos pocos, para todos). Y a cuidar que los ofendidos no restrinjan indebidamente los límites de la expresión libre de los demás. Pero es una batalla continua, porque al ser las palabras actos, no hay límite entre el daño causado por las palabras y el daño causado por las acciones. Pero estamos situados en este debate. Y a los infieles nos corresponde no dejarnos comer terreno de libertades sólo porque los fieles se sientan heridos en sus sentimientos. Y el espacio público de Occidente, por generalizar, es laico e infiel. Católico, a Dios gracias, ya no es. Musulmán desde luego tampoco es, y esperemos que nunca lo sea.

Por supuesto, de ahí a decir que "el Islam" "nos" ha declarado la guerra, como proclama Jiménez Losantos por la radio de los obispos, va un trecho. Esta sí que es una narrativización precipitada, tergiversada y falaz de la situación. "El Islam" no tiene portavoces autorizados que hablen en su nombre y representen a todos los musulmanes. Ni siquiera tiene ese portavoz el catolicismo, por mucho que el Papa diga y dicte que lo es él.

Por cierto, hoy he expandido mi artículo sobre la narratividad, donde escribo más sobre narraciones, contranarraciones, y debates ideológicos. Evidentemente, todo el mundo nos quiere vender su narración. Pues en lugar de comprar sin más la narracion, o la moto, del vecino, hay que analizarla, y ofrecer una contranarración que articule mejor cuáles son los hechos desde nuestro punto de vista. Que nunca coincidirá totalmente con el del vecino, porque si lo hiciese sería que estábamos en sus zapatos.

Así pues, no nos dejemos impresionar demasiado por los sentimientos heridos de quienes nos dicen que han ofendido gravemente a su fe, que han blasfemado contra sus creencias. En el espacio multicultural, casi cualquier acción o expresión es ofensiva o blasfema para las creencias de algún individuo o minoría. Por eso se desliga de esas creencias. La blasfemia no es delito, y esperemos que no vuelva a serlo. Hagamos de ella, como de todo lo demás, un uso inteligente y moderado, sabiendo que también nos ha de tocar oír cosas indignantes y ofensivas de boca de otros fieles o infieles.

Promoviendo el matrimonio indisoluble




Presuntos presos

"Presunción de inocencia" es una frase utilizada con demasiada alegría por la prensa, me parece. Entiendo el concepto un tanto fundamentador del derecho en el sentido de que generalmente no hay que considerar a alguien como culpable hasta que se ha demostrado su culpabilidad. Es un principio garantista que (incluso en nuestro ordenamiento jurídico excesivamente garantista) es saludable y muy de agradecer, sobre todo cuando te pasa eso que llaman los anglosajones being framed, que te hagan un montaje para hacerte pasar por culpable de algo. A mí desde luego me gustaría que me presumiesen inocente si lo era. (También si no lo era...).

Ahora bien, esto de la presunción de inocencia rechina bastante cuando deja de ser un principio inspirador general del derecho y se invoca preferentemente en los casos criminales más sonados, de manera un tanto incongruente — "bueno, hay que respetar la presunción de inocencia"... cuando los presuntos inocentes cantan tanto que han sido capturados mientras le cortaban el cuello a su señora en plena calle, o sorprendidos con una ametralladora y un saco atracando un banco... De los asesinados en estos casos nadie dice "los presuntos cadáveres". Y tenemos así, además, la paradoja (que hace parecer muy feo a nuestro sistema legal) de presuntos inocentes arrestados por la policía, encarcelados, obligados a pagar fianzas... Mientras, otros que son presuntos culpables para mucha gente, si bien no para la ley, se pasean "con cien mil delitos".

Vamos, que mal que nos duela, estos señores arrestados que digo no tienen nada de presuntos inocentes, excepto para algún incondicional, que todos los tenemos—y para la prensa, siempre. Para mí desde luego son (no me refiero a mi opinión sobre su culpabilidad, sino a lo que considero que es su status legal objetivo), o sea, son para la ley de facto, si no de boquilla, presuntos culpables, que por eso son enviados a prisión preventiva. Hasta que se confirme su presunción de culpabilidad, o se demuestre que no se puede demostrar su culpabilidad. Que no es lo mismo que demostrar su inocencia... aunque esta sí pase entonces a ser presumida por la ley, y bien que presumen de ella entonces los interesados.

Ajusticiamientos