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Literatura y crítica

Antiguo amor

jueves, 29 de agosto de 2013


Antiguo amor

chica y torre
 
    
















  







Antiguo amor 
 

Hoy en la calle sola,
cayendo a plomo el sol en las veletas,
comprendí que la vida
a veces abre heridas que no cierra.

Venía de lo suyo.
Yo iba a lo mío por la misma acera.
Pero hacía tantos años,
tantos recuerdos que dejé de verla,
que fue verla y sentirme
como alfileres dentro de las venas,
como una mano que oprimiera el cuello
y me pusiera la saliva seca.
 

Fue subirme a la boca
una palabra tonta, una cualquiera,
fue hacer un gesto absurdo con la mano
mientras pasaba, amor antiguo, ella.

No fue buscarla. No.
No fue decirla, ni quererla.
Venía de lo suyo
y cruzó por lo mío, viva, muerta.

(Antonio Murciano)


Queda la música 
 


Cárceles y mundos de la mente

miércoles, 28 de agosto de 2013

Cárceles y mundos de la mente


magritte
Hay un pasaje de Hamlet en el que Shakespeare esboza una teoría de la realidad como una dimensión subjetiva, generada por la mente y sus actitudes más que por la objetividad del mundo. El mundo es una cárcel en la que se siente atrapado Hamlet, y Dinamarca es una celda, una de las peores—les dice Hamlet a sus "amigos" Rosencrantz y Guildenstern. A ellos no se lo parece, replican—pero Hamlet les espeta que las cosas son o no lo que son según el color de la mente con que se miran. El color de Hamlet es, claro, el negro.

Decía James Shapiro (en 1599: Un año en la vida de William Shakespeare) que los soliloquios de Hamlet pudieron verse influidos por el nuevo género ensayístico que por entonces ensayaban William Cornwallis y otros, siguiendo a Montaigne. Algo leyó Shakespeare a Montaigne, desde luego—por ejemplo el ensayo sobre los caníbales que daría algunas ideas a La Tempestad.  Yo creo que también leyó el importante ensayo (I.xiv) "Que el gusto de los bienes y los males depende en gran parte de la idea que de ellos tenemos." Todo el ensayo es una especie de meditación admirada sobre la multiplicidad de las realidades humanas, de la manera en que la mente es un filtro que transforma la realidad de tal modo que proporciona a cada cual una realidad a su medida, podíamos decír una realidad virtual en la que habitar—al igual que la labor del poeta, diría Shakespeare en A Midsummer Night’s Dream, proporciona a las fantasías aéreas un nombre y un lugar donde habitar. La realidad humana—no la de los animales, especifica Montaigne—es una realidad virtual:


Es fácil ver que lo que aguijonea en nosotros el dolor y la voluptuosidad es la punta de nuestra mente. Los animales, que la tienen embridada, dejan las sensaciones libres y originales en sus cuerpos y por consiguiente son las mismas, más o menos, en cada especie, como vemos por la aplicación similar de sus movimientos. Si no estorbásemos en nuestros miembros la jurisdicción que les pertenece en esto, es de creer que estaríamos mejor, pues la naturaleza les ha dado un temperamento justo y moderado hacia la voluptuosidad y el dolor; y no puede dejar de ser justa, al ser igual y común. Mas, puesto que nos hemos emancipado de sus reglas para entregarnos a la libertad vagabunda de nuestras fantasías, al menos ayudémonos a nosotros mismos inclinándolas del lado más agradable.


Es curiosa la elección de términos de Montaigne. El hombre está liberado de la brida de la naturaleza; está "emancipado"—términos que parecen sugerir un estado previo de naturaleza, quizá el Paraíso o la Edad de Oro, cuando el hombre estaba en armonía con la naturaleza, o domesticado por ella. Pero asoma en la reflexión de Montaigne una visión del hombre como el mono loco, el que no tiene justo medio ni sigue su propia naturaleza—el que no tiene naturaleza, de hecho, porque se ha liberado de ella, y ahora no vive en un mundo natural sino en un mundo generado por su propia imaginación, regido no por la sensatez del cuerpo animal sino por "la libertad vagabunda de nuestras fantasías." Los animales (podríamos apostillarle) viven cada especie en su propio mundo virtual o mental; el mundo del topo no es el del águila y en ese sentido también es a la vez un nicho ecológico diferente y una realidad mental "virtualizada". The emmet’s inch and the eagle’s mile / Cause lame philosophy to smile" decía Blake—el poeta, en cambio, sabe que la realidad es múltiple. A lo que parece referirse Montaigne no es a que todos los animales hagan lo mismo, sino que todos los animales de la misma especie hacen lo mismo, habitan en la misma realidad, reaccionan parecido, se mueven igual, no ensayan danzas extrañas, no hablan idiomas mutuamente incomprensibles ni inventan artilugios diferentes, no crean mundos mentales distintos  e incomunicados sino que viven en el mundo que comparten de modo natural, el mundo de los sentidos y del cuerpo. Mientras que el hombre, el mono loco...

Es interesante la reflexión de Montaigne por la manera en que es protoevolucionista—a la manera de muchos otros loci classici,empezando por los mitos, pero llevando la reflexión un poco más allá. Sugiere el desarrollo de la evolución humana como una creación de mundos mentales, emancipados de la naturaleza, para bien o para mal; unos absurdos, otros maravillosos, algunos las dos cosas a la vez.  Lleva a reflexión sobre la manera en que las culturas humanas son otras tantas realidades virtuales en las que habitamos, mundos (o cárceles) de la mente, mind-forged manacles  como decía también Blake, y a la vez palacios imaginarios sin los cuales no llegarían a existir los palacios reales. Que también son, en buena medida, imaginarios—tanto los de los libros de arte como esos otros palacios flotantes en los que cada uno somos les rois du monde.emmets inch

Y también es este ensayo, por cierto, muy sugestivo a la hora de desarrollar una teoría de la atención. Porque en efecto, la atención es un instrumento de primer orden para la creación de estas realidades mentales alternativas. La atención es de por sí una modificación de la realidad. Donde están las mujeres en general, yo veo sólo a esa mujer. En un mundo de fútbol y coches de alta gama, yo paso por medio sin ver nada, y centro mi atención en este ensayo de Montaigne, que otros no ven. Y así organizo en torno mío un mundo mental en el que vivir, y que da forma al resto de la realidad, o lo que de ella pueda verse desde este observatorio, desde la casa de enfrente a Alpha Centauri. Y así nos vamos haciendo cada vez más parecidos a nosotros mismos, creando formas sostenidas en el aire, organizando la realidad a nuestra imagen y semejanza. Casi como dioses, decía Hamlet.


La teoría de la evolución social de Rousseau

A Lecture on W. B. Yeats

martes, 27 de agosto de 2013

A Lecture on W. B. Yeats

Langdon Hammer, "William Butler Yeats." (3-video lecture from Modern Poetry, ENGL 310). YouTube (YaleCourses) 12 June 2012.*
    http://youtu.be/ixs5AvKaB4E
 



Part 2 & Part 3 thereafter.





William Butler Yeats 

Más sobre la vida como teatro

lunes, 26 de agosto de 2013

Más sobre la vida como teatro

Hoy me encuentro con un locus classicus al respecto de Cicerón. Citado por Montaigne, en su ensayo "Que el gusto de los bienes y los males depende en gran parte de la idea que de ellos tenemos" (I.xiv). Hablando de los dolores y sufrimientos:

"Memineris maximos morte finiri; parvos multa habere intervalla requietis; mediocrium nos esse dominos: ut si tolerabiles sint feramus, sin minus, e vita, quum ea non placeat, tanquam e theatro exeamus."  [Recuerda que los más grandes (dolores) terminan con la muerte; que los pequeños tienen muchos intervalos de calma, y que los medianos somos dueños nosotros de soportarlos, si son tolerables; y, si no lo son, de retirarnos serenamente de la vida, como de un teatro, cuando no nos agrada: CICERÓN, fin. 1,49].

Y hace unos días este otro pasaje del Quijote (II.xii), tras el encuentro con la carreta de los comediantes de las Cortes de la Muerte:

—Todavía—respondió Don Quijote—, si tú, Sancho, me dejaras acometer, como yo quería, te hubieran cabido en despojos, por lo menos, la corona de oro de la Emperatriz y las pintadas alas de Cupido; que yo se las quitara al redropelo y te las pusiera en las manos.
—Nunca los cetros y coronas de los emperadores farsantes—respondió Sancho Panza—fueron de oro puro, sino de oropel o hoja de lata.
—Así es verdad—replicó Don Quijote—; porque no fuera acertado que los atavíos de la comedia fueran finos, sino fingidos y aparentes, como lo es la mesma comedia, con lo cual quiero, Sancho, que estés bien, teniéndola en tu gracia, y por el mismo consiguente a los que las representen y a los que las componen, porque  todos son instrumentos de hacer un gran bien a la república, poniéndonos un espejo a cada paso delante, donde se veen al vivo las acciones de la vida humana, y ninguna comparación hay que más al vivo nos represente lo que somos y lo que habemos de ser como la comedia y los comediantes. Si no, dime: ¿no has visto representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, éste el simple discreto, otro el enamorado simple; y acabada la comedia y desnudándose de los vestidos della, quedan todos los recitantes iguales.
—Sí he visto—respondió Sancho.
—Pues lo mesmo—dijo Don Quijote—acontece en la comedia y trato deste mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y, finalmente, todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero en llegando al fin, que es cuando se le acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura.
—Brava comparación—dijo Sancho, aunque no tan nueva, que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que mientras dura el juego cada pieza tiene su particular oficio; y en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.
—Cada día, Sancho—dijo Don Quijote—, te vas haciendo menos simple y más discreto.

Y un sueño he tenido sobre el teatro y la vida, esta noche.

Mirando un mapa en el que salían sitios con nombres chistosos, se lo enseño a Alvaro, y me fijo en que estaba cerca de Oban (eso está en el oeste de Escocia, estuve ahí con MJ en 1991 creo). Alvaro había estado también allí (en mi sueño), y me lo señala en el mapa. Allí aparece un teatro romano, completísimo—también soñado, claro, porque jamás los romanos llegaron tan al norte, o por lo menos nada construyeron allí. En Oban sí hay en lo alto, y allí fuimos de excursión, una especie de auditorio fantasioso o Stonhenge modernizado e irrealizado, desde donde se ve el Mar de Irlanda y los islas tapando el horizonte. Este teatro que yo veía o visitaba en sueños era una mezcla de grabado ilustrativo, mapa, y realidad paseable. Por cierto que había otros restos romanos cerca, de un castillo gigantesco, una comarca entera parecía ocupar, luego resultaba ser más pequeño. Mal excavado estaba, pero marcado hipotéticamente en el mapa—el Colossus se llamaba el sitio (algo tendría que ver con el Coliseo). En mi sueño se comparaba desfavorablemente el teatro romano de Zaragoza, todo ruinas, con este teatro imaginario de Oban, que me constaba había sido el centro de la vida cultural e imaginativa de esos romano-escoceses hace mil ochocientos años. En el de Zaragoza, me comentaba alguian, aún se habían conservado unas vigas de madera del techo (¡del techo!) y se podían reponer y reparar algo. Pero no había color, mirando ese teatro me impresionaba de repente el poder de la representación para centrar las ideas, darles forma y proyectarlas de nuevo hacia los pensamientos y emociones de la gente. Los antiguos habitantes de esa región habían dependido del teatro como nosotros del cine y la televisión y la radio y las novelas y todos los demás medios juntos, para crearles un universo en el que pensar y sentir por encima de sus vidas de terruño, de soldados y agricultores. Vamos, que me emocionaba yo mismo, en sueños, con el poder de ese teatro, y lloraba como lloro a veces en sueños lo que no lloro despierto. En qué poco se quedaba la vida sin el teatro, lo sentí vívidamente al ver qué poco era lo que yo vivía en realidad, en vivo, de los mejores momentos de este verano, y cuánto por comparación lo que imaginaba o lo que me sucedía en ese otro teatro interior de la imaginación. Era un sueño, pero en sueños viajamos a Oban, y en imaginación hasta vemos las Hébridas en el horizonte.
 

El mundo como teatro


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A Lecture on Robert Frost

miércoles, 21 de agosto de 2013

A lecture on Robert Frost

Langdon Hammer, "2. Robert Frost." (Modern American Poetry). YouTube (Yale Courses) 12 June 2012.*
    http://youtu.be/QR2ZWR5wPHE
  

Followed by Part 2.

 

Robert Frost 
 

Modern Poetry

martes, 20 de agosto de 2013

Modern Poetry

Un curso de poesía moderna en Yale, a cargo de Langdon Hammer, con algunas de las principales figuras de la poesía anglófona, y especialmente estadounidense, de la primera parte del siglo XX. Destacan Frost, Yeats, Eliot, Auden, Langston Hughes, Marianne Moore, William Carlos Williams, Wallace Stevens y Elizabeth Bishop. La lista de reproducción en el canal de Yale de YouTube, aquí:


MODERN POETRY
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Una tesis sobre blogs personales

lunes, 19 de agosto de 2013

Una tesis sobre blogs personales

O sobre diarios en red. De Lois Scheidt, en Beatrice on the Beachred en Academia:

Diary Weblogs as Genre 
 


Buscaba yo bibliografía sobre fotoblogs, y los mencionan aquí, pero tan apenas. En la base de datos del SSRN, con más de 400.000 artículos, sólo hay un artículo sobre fotoblogs—el mío. En Academia.edu hay alguna cosa más. P. ej. "I Know What Your Did Last Summer." En cuanto a mí esto es lo que hice el último verano, según mi álbum de Flickr de 2012.

Y aquí una reseña de otro libro sobre blogs:

Blog Theory: Feedback and Capture in the Circuits of Drive: http://www.timeshighereducation.co.uk/414001.article

Y otra.

My review of The Mirror and the Veil: An Overview of American Online Diaries and Blogs

Un monográfico en el Literary Theory & Criticism eJournal

sábado, 17 de agosto de 2013

Un monográfico en el Literary Theory & Criticism eJournal

tengo:
SSRNltc2013

Por cierto que se va a poner de moda, con retraso, el plagio por anticipado, al publicarse un artículo al respecto de Bayard en el último número de New Literary History.

Este artículo mío también ha salido, además de en Enthymema,

en el Law & Literature eJournal