Blogia
Vanity Fea

Literatura y crítica

Retropost: The Body Artist

sábado, 27 de febrero de 2016

Retropost #678 (30 de diciembre de 2005): The Body Artist

 

... how strange we grow when we’re alone,
And how unlike the selves that meet and talk,
And blow the candles out, and say good night.

Alone. The word is life endured and known.
It is the stillness where our spirits walk
And all but inmost faith is overthrown.

(Siegfried Sassoon, "Alone")


Quizá cambiar "spirits" por "bodies" para The Body Artist. "Time seems to pass. The world happens, unrolling into moments..." Es un libro de Don Delillo (Nueva York: Scribner, 2001) sobre el vacío y sentimiento de irrealidad causado por la pérdida de la persona a la que quieres -- pérdida total, cuando ni siquiera sabes ya si existía esa persona. Lauren Hartke, "the body artist", hace representaciones de teatro vanguardista, intenso y aburrido, sometiendo su cuerpo a extrañas variaciones y cambios de forma, una fluidez que recuerda la carencia de forma del yo en soledad, cuando desaparece el molde que le da la presencia de los demás. Pero esto es periférico, lo más central al libro es la simple ausencia de su marido, el director de cine arruinado Rey Robles. Rey se ha suicidado (tenía deudas, pero quién sabe los motivos de un suicidio) en la casa de su primera esposa Isabel Corrales. Lauren, pillada por sorpresa por todo esto, tiene que aguantar, qué remedio, la duda de si tiene sustancia lo que vivió con Rey. Pero más que interrogarse sobre ello, se dedica a experimentar la soledad y la ausencia, en una casa solitaria, la casa de la costa que habían alquilado y de donde súbitamente se fue él, sin decir palabra, para suicidarse en Nueva York. Lauren hace contorsiones. Se limpia las uñas y los poros.

    A hidden system, interesting, these tallowy secretions, glandular events of the bodily cosmos, small festers and eruptions, impacted fats, oils, salt and sweat, and how nearly scholarly the pleasures of extraction. (106).

Oye voces. Escucha los contestadores automáticos. Ve carreteras vacías por webcams. Rey fue en los 70 "cinema’s poet of lonely places", y es lo que ha dejado atrás. Sus amistades llaman a Lauren, ella quiere estar sola. Hace lo que hace la gente cuando está sola, menos ver la tele y leer. Hace algún show, no tiene dinero. Vuelve a la soledad. No la echan de la casa, el dueño es tímido y humilde. Mira el paisaje.

    The fog was somber and bronzed low-rolling toward the coast but then lost form on landfall, taking everything with it in amoebic murk. (104)
Hay un episodio un tanto falso y efectista, con una especie de retrasado mental aniñado, o ángel, o marciano, o efecto textual, que aparece por la casa, una especie de niño grande que repite a voleo palabras que habían dicho ella y su marido (¿los ha estado espiando?) o, también, palabras sin sentido. O cosas que ella va a decir luego. Ella lo llama Mr. Tuttle, lo lava, lo alimenta, lo mira extrañada, escucha extrañas combinaciones de palabras. Pero no hacía falta este niño iluminado; ya se repite las palabras ella sola. "She thought maybe he lived in a kind of time that had no narrative quality" (81). Bueno, ella también vive ahora en ese tiempo sin tiempo. Quiere oír a Rey en la voz de Mr Tuttle. Pero a veces oye en vez de eso prosa beckettiana, o poesía de Edwin Morgan:
    Coming and going I am leaving. I will go and come. Leaving has come to me. We all, shall all, will all be left. Because I am here and where. And I will go or not or never. And I have seen what I will see. If I am where I will be. Because nothing comes between me. (93)
Luego Mr. Tuttle desaparece igual que había aparecido (este antes y después sí da una cualidad narrativa a la novela, por eso no me gusta); la protagonista está sola otra vez, aunque quizá acabe volviendo a adquirir una identidad, y a marcar el paso del tiempo con los demás, por lo que deja traslucir el final de la novela. Acaba de creer que iba a tener una aparición de su marido. Pero no.
    She walked into the room and went to the window. She threw the window open. She didn’t know why she did this. Then she knew. She wanted to feel the sea tang on her face and the flow of time in her body, to tell her who she was. (157)

Mientras pasa el luto de dentro, mejor sola que mal acompañada, opino yo. Claro que eso no da para una novela, aunque dé para un libro. Da para ir pasando de cuarto en cuarto, de día en día, sin salir del mismo tiempo. La soledad de alguien consigo mismo, que es lo mejor de este libro, se vive mejor en soledad. O con la compañía del viento:

Algo tiene el viento. Te desnuda de las seguridades, te trabaja al final por dentro, continuo, haciendo que notes la precariedad oculta de todo lo que te rodea, de toda la materia sólida de cien actividades -- todo una ilusión endeble improvisada de cualquier manera. (118)



Retroposts


—oOo—

Retropost: Hamlet se ahoga, y renace

sábado, 27 de febrero de 2016

Retropost #677 (30 de diciembre de 2005): Hamlet se ahoga, y renace



¿Ser o no ser? Esa es la cuestión. Quizá pensaba eso Hamlet, joven pero más mayor que Shakespeare, andando a orillas del río Avon, en Stratford. ¿Se suicidó Hamlet? Lo que sí sabemos es que murió, en 1580, ahogándose en el río. "The Avon at this juncture, by Tiddington, is known for its overhanging willows and coronet weeds", nos dice Peter Ackroyd, observando que "this suggests images of Ophelia". No sabemos si Hamlet, como Ofelia, cantaba trozos de viejas canciones mientras se iba hundiendo, flotando río abajo, pasando de un mélódico canto a una muerte cenagosa. O Will o Will o Will o... "The fresh streams ran by her and murmured her moans". También de Ofelia, como de Hamlet, dicen que se ha suicidado, y que por tanto "should in ground unsanctified have lodged" (Hamlet, 5.1). Hubo sus más y sus menos, con una investigación de por medio (Peter Ackroyd, Shakespeare p. 86), pero al final se decidió que la muerte de Hamlet había sido per infortunium, sin felo de se, y se autorizó el entierro en tierra santa. Una solución más satisfactoria para todos; es la que adoptamos en cuanto nos lo permiten las circunstancias, en cuanto no sabemos, y casi nunca sabemos. Tampoco sabemos si se conocían Hamlet y Shakespeare. Quizá si el joven Shakespeare andaba entonces por Lancashire (big if...), no conoció el suicidio de Hamlet hasta más tarde. Quizá, por qué no, se lo contaron a Shakespeare sus amigos Hamlet y Judith. Cinco años después nacía Hamlet Shakespeare, que moriría niño. "So went he suited to his watery tomb", dejando sola a su gemela Judith. Pero Shakespeare escribió Twelfth Night, obra en la que los gemelos supuestamente ahogados emergen del agua, para encontrarse en una resurrección final de los cuerpos. Entretanto llega, Viola hace de Hamlet y de Judith, dividiendo su cuerpo en dos sexos de modo imposible, hasta que sale del agua el reflejo ahogado. "I my brother know / Yet living in my glass". Hamlet era mujer; a Ofelia, como a Viola, la interpretaba un hombre.

Retroposts


—oOo—

Retropost: Harold Pinter - Arte, verdad y política

viernes, 26 de febrero de 2016

Retropost #676 (29 de febrero de 2005): Harold Pinter - Arte, verdad y política



© FUNDACION NOBEL 2005. Se concede una autorización general para su publicación en periodicos en cualquier idioma después del 7 de diciembre de 2005, a las 17,30 (hora de Suecia). La publicación en forma no resumida en revistas o en libros requiere autorización de la Fundación. En todas las publicaciones completas o de amplias selecciones se tendrá en cuenta este aviso de copyright subrayado.


HAROLD PINTER: ARTE, VERDAD, Y POLÍTICA

En 1958 escribí lo siguiente:

"No hay distinciones absolutas entre lo que es real y lo que no lo es, ni entre lo que es verdadero y lo que es falso. Una cosa no es necesariamente o verdadera o falsa; puede ser a la vez verdadera y falsa."

Creo que estas afirmaciones todavía tienen sentido y todavía son aplicables a la exploración de la realidad por medio del arte. Me atengo a lo que allí afirmé en tanto que escritor, pero en tanto que ciudadano no puedo. En tanto que ciudadano tengo que preguntar: ¿qué es cierto? ¿qué es falso?

En el drama la verdad es perpetuamente escurridiza. Nunca se encuentra del todo, pero la buscamos de modo compulsivo. Es un empeño claramente guiado por la búsqueda en sí. Nuestra tarea es buscar. Lo que suele suceder es que damos con la verdad por casualidad, a tientas en la oscuridad, chocando con ella, o viendo una imagen fugaz o una forma que parece corresponderse con la verdad, a veces sin que ni siquiera nos demos cuenta de ello. Pero la auténtica verdad es que nunca existe tal cosa – que en arte dramático se pueda hallar una única verdad. Hay muchas. Estas verdades se desafían unas a otras, retroceden unas ante otras, se reflejan, se ignoran, se provocan, o son ciegas unas para otras. A veces nos parece que tenemos la verdad de un momento en la mano, y entonces se nos escurre de entre los dedos y se pierde.

Me han preguntado muchas veces de dónde salen mis obras de teatro. No lo sé decir. Tampoco puedo nunca resumirlas, como no sea para decir que sucedía tal cosa. Eso es lo que decían. Esto es lo que hacían.

La mayoría de las piezas se engendran a partir de una línea, una palabra o una imagen. Muchas veces una determinada palabra va seguida al poco tiempo por la imagen. Pondré dos ejemplos de dos líneas que me vinieron de golpe a la cabeza, seguidas por una imagen, y seguidas por mí.

Las obras son El retorno al hogar (The Homecoming) y Viejos tiempos (Old Times). La primera línea de El retorno al hogar es "Qué has hecho con las tijeras?". La primera línea de Viejos tiempos es  "Oscuro."

No tenía más información en ninguno de los dos casos.

En el primer caso, alguien obviamente estaba buscando unas tijeras y le preguntaba por su paradero a alguien que sospechaba las podía haber robado. Pero de alguna manera sabía yo que a la persona a quien hablaba no le importaban un bledo ni las tijeras ni tampoco la persona que preguntaba.

"Oscuro" lo tomé como la descripción del cabello de alguien, el cabello de una mujer, y era la respuesta a una pregunta. En los dos casos me ví obligado a desarrollar más el asunto. Esto sucedió de modo visual, un fundido muy lento, pasando de la sombra a la luz.

Siempre empiezo una pieza llamando a los personajes A, B y C.

En la pieza que acabó siendo El retorno al hogar ví a un hombre entrar en una habitación desoladora y hacerle esta pregunta a un hombre más joven sentado en un sofá feo, leyendo un periódico deportivo. En cierto modo sospechaba que A era el padre y B era su hijo, pero no tenía pruebas. Esto se confirmó poco después, sin embargo, cuando B (que luego sería Lenny) le dice a A (más tarde Max), "Papá, ¿te importa si cambio de tema? Quiero preguntarte una cosa. La cena que hemos tomado antes, cómo se llama eso? ¿Qué nombre tiene? ¿Por qué no te compras un perro? Eres un cocinero para perros. En serio. Te parece que les haces la cena a un montón de perros". Así que si B llama a A "papá", me parecía razonable suponer que eran padre e hijo. Estaba claro también que A era el cocinero y que sus guisos no parecían ser muy apreciados. ¿Quería esto decir que no había madre? No lo sabía. Pero, me dije en su momento, en los comienzos nunca conocemos a los finales.

"Oscuro". Una ventana grande. Se ve el cielo a la caída de la tarde. Un hombre A (más tarde sería Deeley) y una mujer, B (más tarde sería Kate), sentados con bebidas. "¿Gorda o delgada?" pregunta el hombre. ¿De quién hablan? Pero entonces veo, de pie junto a la ventana, a una mujer, C (que más tarde sería Anna), con otra iluminación, dándoles la espalda, con el pelo oscuro.

Es un momento extraño, el momento de crear personajes que hasta ese momento no han tenido existencia. Lo que sigue es algo caprichoso, incierto, incluso alucinatorio, aunque a veces puede ser una avalancha imparable. El autor se encuentra en una posición extraña. En cierto sentido sus personajes no le dan la bienvenida. Se le resisten, no es fácil convivir con ellos, son imposibles de definir. Por supuesto no se les puede dictar nada. Hasta cierto punto, juegas un juego interminable con ellos, al gato y al ratón, a la gallina ciega, al escondite. Pero al fin te das cuenta de que tienes entre manos a gente de carne y hueso, gente con voluntad y sensibilidad propia e individual, compuesta de partes imposibles de cambiar, manipular o distorsionar.

Así pues, la lengua en el arte sigue siendo una transacción muy ambigua, arenas movedizas, un trampolín, un estanque helado que podría ceder bajo tu peso, el del autor, en cualquier momento.

Pero, como he dicho, la búsqueda de la verdad no puede cesar. No puede aplazarse, no puede postponerse. Hay que enfrentarse a ella, aquí y ahora.

El teatro político presenta una serie de problemas enteramente distintos. Hay que evitar a toda costa sermonear. La objetividad es esencial. Hay que dejar respirar a los personajes. El autor no puede confinarlos y constreñirlos para satisfacer sus propios gustos, o disposiciones, o prejuicios. Debe estar dispuesto a acercarse a ellos desde diversos ángulos, desde una variedad amplia y desinhibida de perspectivas, alguna vez, quizá, deba cogerlos por sorpresa, pero dándoles sin embargo la libertad de elegir el camino que quieran. Esto no siempre da resultado. Y la sátira política, naturalmente, no se atiene a ninguno de estos preceptos; de hecho hace exactamente lo contrario, que es su propia función.

En mi obra La fiesta de cumpleaños (The Birthday Party) creo que dejo que un abanico amplio de opciones actúe en un bosque espeso de posibilidades, antes de centrarlas, por fin, en un acto de subyugación.

La lengua de la montaña (Mountain Language) no aspira a un abanico tan amplio en su acción. Resulta ser brutal, breve y fea. Pero a los soldados de la obra sí que les proporciona cierta diversión. Uno se olvida a veces de que los torturadores se aburren con facilidad. Necesitan unas pocas risas para mantenerse animados. Esto se ha confirmado, claro, con los sucesos de Abu Ghraib en Bagdad. La lengua de la montaña dura sólo veinte minutos, pero podría seguir hora tras hora, y más y más, con la misma dinámica repetida una y otra vez, más y más, hora tras hora.

Polvo al polvo (Ashes to Ashes), en cambio, me parece que tiene lugar bajo el agua. Una mujer que se ahoga, sacando la mano entre las olas, hundiéndose, desapareciendo, tendiendo la mano a otros, pero sin encontrar a nadie, ni fuera ni bajo el agua, encontrando sólo sombras, reflejos, flotando, una figura perdida la mujer en un paisaje que se ahoga, una mujer incapaz de escapar a un final que parecía destinado sólo a otras personas.

Pero igual que ellos murieron, también ella debe morir.

El lenguaje político, tal como lo usan los políticos, no se aventura para nada en este territorio, ya que la mayoría de los políticos, según la evidencia disponible, no están interesados en la verdad sino en el poder, y en mantenerlo. Para mantener el poder es esencial que la gente permanezca ignorante, que vivan ignorando la verdad, incluso la verdad de sus propias vidas. Lo que nos rodea, por tanto, es un inmenso tapiz tejido de mentiras de las que nos alimentamos.

Como sabe cada uno de los aquí presentes, la justificación para la invasión de Iraq fue que Saddam Hussein poseía un complejo altamente peligroso de armas de destrucción masiva, algunas de las cuales podían dispararse en 45 minutos, provocando una devastación atroz. Se nos aseguró que esto era cierto. No era cierto. Se nos dijo que Iraq tenía relación con Al Quaeda y compartía la responsabilidad de la atrocidad cometida en Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Se nos aseguró que esto era cierto. No era cierto. Se nos dijo que Iraq era una amenaza para la seguridad del mundo. Se nos aseguró que esto era cierto. No era cierto.

La verdad es algo completamente distinto. La verdad tiene que ver con la manera en que Estados Unidos entiende su papel en el mundo, y cómo elige llevarlo a efecto.

Pero antes de volver al presente querría echar una mirada al pasado reciente; me refiero con esto a la política exterior estadounidense desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Creo que tenemos la obligación de examinar este periodo siquiera sea someramente, que es todo lo que el tiempo nos permite aquí.

Todo el mundo sabe lo que sucedió en la Unión Soviética y en toda Europa del Este durante el período de posguerra: la brutalidad sistemática, las abundantes atrocidades, la supresión férrea del pensamiento independiente. Todo esto se ha documentado y verificado de modo exhaustivo.

A lo que voy aquí es que los crímenes de los EE.UU. en el mismo período se han registrado sólo de un modo superficial; no se han documentado, y cuánto menos se han confesado, cuánto menos se han identificado siquiera como tales crímenes. Creo que esta cuestión debe tratarse, y que la verdad sobre ella tiene una relación bastante directa con la situación actual del mundo. Aunque constreñidos hasta cierto punto por la existencia de la Unión Soviética, las acciones de Estados Unidos por todo el mundo dejaron claro que habían concluido que tenían carta blanca para hacer lo que gustasen.

La invasión directa de un estado soberano nunca ha sido, de hecho, el método favorito de América. En general han preferido lo que han descrito como "conflictos de baja intensidad". "Conflictos de baja intensidad" significa que mueren miles de personas, pero más despacio que si les echases encima una bomba a todos de golpe. Significa que infectas el corazón del país, que estableces un tumor maligno y miras cómo florece la gangrena. Cuando el populacho ha sido sometido – o lo has matado a palos – viene a ser lo mismo – y los que son tus amigos, los militares y las grandes empresas, están cómodamente instalados en el poder, vas ante las cámaras y dices que la democracia ha triunfado. Esto era un lugar común de la política exterior estadounidense en los años a los que me refiero.

La tragedia de Nicaragua fue un caso muy significativo. Quiero presentarlo aquí como un ejemplo elocuente de la manera en que América concibe su papel en el mundo, tanto entonces como ahora.

Yo estuve presente en una reunión de la embajada norteamericana en Londres a finales de los ochenta.

El Congreso de los Estados Unidos estaba a punto de decidir si dar más dinero a los contras en su campaña contra el Estado de Nicaragua. Yo era miembro de una delegación que hablaba a favor de Nicaragua, pero el miembro más importante de la delegación era un tal Padre John Metcalf. Encabezaba la delegación estadounidense Raymond Seitz (entonces era el número dos de la embajada, luego fue embajador en persona). El Padre Metcalf dijo, "Señor, yo estoy a cargo de una parroquia del norte de Nicaragua. Mis feligreses han construido una escuela, un centro de salud, un centro cultural. Hemos vivido en paz. Hace unos pocos meses, los contras atacaron la parroquia. Destruyeron todo: la escuela, el centro de salud, el centro cultural. Violaron a las enfermeras y maestras, masacraron a los médicos, de la manera más brutal. Se comportaron como salvajes. Por favor, exija que el gobierno de los EE.UU. retire el apoyo a estos actos terroristas inaceptables".

Raymond Seitz tenía muy buena reputación como persona racional, responsable, culta y refinada. Era muy respetado en los círculos diplomáticos. Escuchó, calló un momento y luego habló con cierta gravedad. "Padre", dijo, "Me va a permitir que le diga una cosa. En la guerra, siempre sufren los inocentes". Hubo un silencio glacial. Lo miramos fijamente. No movió un músculo.

En efecto, siempre sufren los inocentes.

Por fin alguien dijo: "Pero en este caso ’los inocentes’ eran víctimas de una atrocidad horripilante subvencionada por el gobierno de usted, una entre muchas. Si el Congreso concede más dinero a los contras, tendrán lugar más atrocidades de este tipo. ¿Acaso no es así? ¿No es por tanto su gobierno culpable de apoyo a actos de asesinato y destrucción en la persona de los ciudadanos de un Estado soberano?

Seitz siguió impertérrito. "No estoy de acuerdo en que los hechos tal como se han presentado apoyen estas afirmaciones", dijo.

Mientras salíamos de la embajada, un auxiliar me comentó que le gustaban mis obras de teatro. No contesté.

Hay que recordar que por entonces el presidente Reagan hizo la siguiente aseveración: "Los contras son el equivalente moral de nuestros Padres Fundadores".

Los Estados Unidos apoyaron la brutal dictadura de Somoza en Nicaragua durante más de cuarenta años. El pueblo nicaragüense, liderado por los sandinistas, derrocó este régimen en 1979, en una revolución popular impresionante.

Los sandinistas no eran perfectos. Tenían su buena dosis de arrogancia y su filosofía política contenía diversos elementos contradictorios. Pero eran inteligentes, racionales y civilizados. Emprendieron la tarea de establecer una sociedad estable, decente y plural. Se abolió la pena de muerte. Devolvieron la vida a cientos de miles de campesinos empobrecidos. Más de cien mil familias obtuvieron títulos de propiedad de tierras. Se construyeron dos mil escuelas. Una impresionante campaña de alfabetización redujo el analfabetismo de la nación a menos de una séptima parte. Se instauró la educación gratuita y un servicio de sanidad gratuito. La mortalidad infantil se redujo en un tercio. Se erradicó la polio.

Los Estados Unidos denunciaron estos logros como una subversión marxista/leninista. A los ojos del gobierno de los EE.UU., se estaba dando un ejemplo peligroso. Si se permitía que Nicaragua estableciese normas básicas de justicia social y económica, si se permitía que elevase el nivel de atención sanitaria y de educación y que alcanzase la unidad social y su dignidad nacional, los países vecinos harían las mismas preguntas y querrían las mismas cosas. Había en ese momento, claro, una feroz resistencia contra el status quo en El Salvador.

He mencionado antes "un tapiz tejido con mentiras" que nos rodea. El presidente Reagan solía describir a Nicaragua como una "mazmorra totalitaria". Esto era aceptado por los medios en general, y ciertamente por el gobierno británico, como un comentario justo y acorde con la realidad. Pero de hecho no hubo informes sobre escuadrones de la muerte bajo el gobierno sandinista. No hubo informes sobre tortura. No hubo informes sobre brutalidad militar oficial o sistemática. Jamás se asesinaban sacerdotes en Nicaragua. De hecho había tres sacerdotes en el gobierno, dos jesuitas y un misionero de Maryknoll. En realidad, las mazmorras totalitarias estaban en la puerta de al lado, en El Salvador y Guatemala. Los Estados Unidos habían derrocado el gobierno democráticamente elegido de Guatemala en 1954 y se calcula que más de 200.000 personas habían sido víctimas de las sucesivas dictaduras militares.

Seis de los jesuitas más destacados del mundo fueron salvajemente asesinados en la Universidad Centroamericana de San Salvador en 1989, por un batallón del regimiento Alcatl entrenado en Fort Benning, Georgia, EE.UU. Aquel hombre extremadamente valeroso, el arzobispo Romero, fue asesinado mientras decía misa. Se calcula que murieron 75.000 personas. ¿Por qué las mataron? Las mataron porque creían que era posible una vida mejor, y debía conseguirse. Esa creencia los identificaba inmediatamente como comunistas. Murieron porque se atrevieron a cuestionar el status quo, la extensión sin fin de pobreza, enfermedad, degradación y opresión que habían heredado al nacer.

Los Estados Unidos derrocaron por fin al gobierno Sandinista. Costó algunos años y considerable resistencia pero una persecución económica sin tregua y 30.000 muertos finalmente minaron la determinación del pueblo nicaragüense. Estaban exhaustos, y la pobreza había golpeado de nuevo. Volvieron los casinos al país. Se acabaron la sanidad y la educación gratuitas. Volvió la gran empresa con fuerzas redobladas. La "democracia" había triunfado.

Pero esta "política" en modo alguno se restringió a Centroamérica. Se ejerció por todo el mundo. Era inacabable. Y era además como si no hubiese tenido lugar.

Los Estados Unidos apoyaron y en muchos casos engendraron a cada una de las dictaduras derechistas del mundo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Me refiero a Indonesia, Grecia, Uruguay, Brasil, Paraguay, Haiti, Turquía, Filipinas, Guatemala, El Salvador, y por supuesto Chile. El horror que los Estados Unidos infligieron a Chile en 1973 no puede purgarse ni perdonarse jamás.

Hubo cientos de miles de muertes en estos países. ¿Ocurrieron? ¿Y son en todos los casos atribuibles a la política exterior de Estados Unidos? La  respuesta es, sí, ocurrieron, y son atribuibles a la política exterior americana. Pero no hay manera de saberlo.

No sucedió. Nunca ocurrió nada. Incluso en el momento en que estaba sucediendo, no sucedía. No pasaba nada. No interesaba. Los crímenes de los Estados Unidos han sido sistemáticos, constantes, salvajes, y no ha habido remordimiento, pero de hecho muy pocas personas han hablado de ellos. Hay que concedérselo a América. Ha llevado a cabo una manipulación absolutamente clínica del poder a escala mundial, mientras se presentaba con el disfraz de una fuerza del bien universal. Es un acto de hipnosis muy logrado, brillante, incluso ingenioso.

Sostengo aquí que Estados Unidos es, sin lugar a dudas, el mayor espectáculo ambulante del mundo. Quizá brutal, indiferente, despectivo y despiadado, pero también muy listo. Como viajante de comercio no tiene parangón, y su producto estrella es la egolatría. Se vende genial. Oigan a todos los presidentes americanos decir por la televisión "el pueblo americano", como por ejemplo en la frase "Le digo al pueblo americano: es hora de orar y de defender los derechos del pueblo americano, y le pido al pueblo americano que confíe en su presidente en la acción que va a emprender por el bien del pueblo americano".

Es una estratagema deslumbrante. En realidad el lenguaje se está empleando para impedir el pensamiento. La expresión "el pueblo americano" proporciona un almohadón de tranquilidad auténticamente voluptuoso. No necesitas pensar. Simplemente échate en el almohadón. Puede que el almohadón esté ahogándote la inteligencia y la capacidad crítica, pero es muy cómodo. Esto no se aplica, por supuesto, a los cuarenta millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza, ni a los dos millones de hombres y mujeres encarcelados en el vasto gulag de prisiones que se extiende a través de los EE.UU.

Los Estados Unidos ya no se molestan en organizar conflictos de baja intensidad. Ni ven la necesidad de ser reticentes, o indirectos. Ponen las cartas sobre la mesa sin temor ni duda. Sencillamente no les importan un carajo las Naciones Unidas, la ley internacional ni las críticas disidentes, a las que consideran impotentes e irrelevantes. También llevan del cordel un corderito que les anda detrás, la patética y mansa Gran Bretaña.

¿Qué le ha pasado a nuestra sensibilidad moral? ¿La tuvimos alguna vez? ¿Qué quieren decir estas palabras? ¿Se refieren a un término muy raramente empleado estos días–la conciencia? ¿Una conciencia que tiene que ver no sólo con nuestros propios actos sino con la responsabilidad que compartimos en los  actos de los demás? ¿Ha muerto todo esto? Fíjense en Guantánamo. Cientos de personas detenidas sin cargos durante más de tres años, sin representantes legales ni proceso en regla, detenidos técnicamente para siempre. Esta estructura totalmente ilegítima se mantiene en abierto desafío a la Convención de Ginebra. Lo que llamamos la "comunidad internacional" no sólo lo tolera sino que apenas piensa en ello. Esta infamia criminal la está cometiendo un país que se declara a sí mismo "cabeza del mundo libre". ¿Pensamos en los habitantes de Guantánamo? ¿Qué dicen los medios de ellos? Sale aquí y allá ocasionalmente–una noticia pequeñita en la página seis. Han sido consignados a una tierra de nadie de la que es muy posible que jamás puedan regresar. Hoy muchos, incluso residentes británicos, están en huelga de hambre, y son alimentados a la fuerza. No se andan con chiquitas en este asunto de la alimentación forzosa. Sin sedantes ni anestesia. Simplemente te meten un tubo por la nariz, a la garganta. Vomitas sangre. Esto es tortura. ¿Qué ha dicho el Ministro de Asuntos Exteriores británico sobre este asunto? Nada. ¿Qué ha dicho el Primer Ministro británico  sobre este asunto? Nada. ¿Por qué no? Porque los Estados Unidos han dicho: criticar nuestra conducta en Guantánamo es un acto hostil. O estás con nosotros, o contra nosotros. Así que Blair calla la boca.

La invasión de Iraq fue un acto de bandidaje, un acto patente de terrorismo de Estado, que demostró un desprecio absoluto al concepto de ley internacional. La invasión fue una acción militar arbitraria inspirada por una serie de mentiras sobre mentiras y una manipulación grosera de los medios, y por tanto del público; un acto pensado para consolidar el control militar y económico de Norteamérica sobre Oriente Medio, todo ello haciéndose pasar por una liberación – como solución última, al resultar injustificadas todas las demás justificaciones. Una afirmación formidable de fuerza militar responsable de la muerte y mutilación de miles y miles de inocentes.

Hemos traído al pueblo iraquí la tortura, las bombas de racimo, el uranio empobrecido, innumerables actos de asesinato indiscriminado, miseria, degradación y muerte, y lo llamamos "traer la libertad y la democracia a Oriente Medio".

¿A cuántas personas hay que matar para ganarse el apelativo de asesino en masa y criminal de guerra? ¿A cien mil? Más que suficientes, diría yo. Así pues, es justo que Bush y Blair sean procesados por el Tribunal Penal Internacional. Pero Bush ha sido listo. No ha dado su ratificación al Tribunal Penal Internacional. Por tanto, si algún soldado (o político) americano se encuentra en apuros, Bush ha avisado de que enviará a los marines. Pero Tony Blair sí que ha ratificado el tribunal, y por tanto puede ser procesado. Le podemos dar al tribunal su dirección, si les interesa. Es el número 10 de Downing Street, Londres.

En este contexto, la muerte es irrelevante. Tanto Bush como Blair colocan la muerte muy atrás en sus prioridades. Al menos 100.000 iraquíes murieron bajo las bombas y misiles americanos antes de que comenzase la insurgencia en Iraq. Esa gente no importa. Sus muertes no existen. Son un espacio en blanco. Ni siquiera queda constancia de su muerte. "No nos dedicamos a contar cadáveres", dijo el general americano Tommy Franks.

Al principio de la invasión se publicaba en la primera plana de los periódicos británicos una fotografía de Blair besando en la mejilla a un niñito iraquí. "Un niño agradecido", decía el pie de foto. Unos días más tarde hubo un reportaje y fotografía, en una página interior, de otro niño de cuatro años sin brazos. Un misil había hecho volar por los aires a su familia. Era el único superviviente. "¿Cuándo me devuelven los brazos?" – preguntaba. Allí quedó la historia. Bueno, Tony Blair no lo había cogido en brazos, ni a él ni al cuerpo mutilado de ningún otro niño, ni al cuerpo de ningún sucio cadáver. La sangre es sucia. Te mancha la corbata y la camisa cuando estas pronunciando un sincero discurso por la televisión.

Los dos mil muertos americanos resultan embarazosos. Se les transporta a la tumba a oscuras. Los funerales son discretos, inanes. Los mutilados se pudren en sus camas, algunos para el resto de sus días. Así que tanto los muertos como los mutilados se pudren, en distintas clases de tumba.

Aquí tengo un fragmento de un poema de Pablo Neruda, "Explico algunas cosas"*:


Y una mañana todo estaba ardiendo,
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

¡Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiaran!

¡Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.

Preguntaréis: ¿por qué su poesía
no nos habia del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?

¡Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!


Déjenme que aclare bien que al citar el poema de Neruda en modo alguno estoy comparando la España republicana con el Iraq de Saddam Hussein. Cito a Neruda porque en la poesía contemporánea no he encontrado ninguna descripción más poderosa y visceral del bombardeo de civiles.

He dicho antes que los Estados Unidos hoy no tienen ningún reparo en poner las cartas claramente sobre la mesa. Es así. Su política oficialmente declarada se define ahora como "dominio de todo el espectro". El término no es mío, es de ellos. El "dominio de todo el espectro" significa control de tierra, mar, aire y espacio y todos los recursos asociados a ellos.

Estados Unidos ocupa ahora 702 instalaciones militares en 132 países a lo largo y ancho del mundo, con la honrosa excepción de Suecia, naturalmente. No sabemos cómo lo han conseguido, pero allí están, en efecto.

Estados Unidos posee 8.000 cabezas nucleares activas y operativas. Dos mil están en alerta máxima, listas para dispararse en 15 minutos. Está desarrollando nuevos sistemas de fuerza nuclear, conocidos como revientabúnkers. Los británicos, siempre dispuestos a ayudar, proyectan reemplazar sus propios misiles nucleares Trident. ¿A quién, me pregunto yo, apuntarán? ¿A Osama bin Laden? ¿A ustedes? ¿A mí? ¿A Perico Los Palotes? ¿A China? ¿A París? ¿Quién sabe? Lo que sí que sabemos es que esta demencia infantil – la posesión y la amenaza de uso de armas nucleares – está en el centro mismo de la filosofía política americana actual. Debemos recordarnos a nosotros mismos que Estados Unidos está en alerta militar continua y no da señales de relajación.

Muchos miles, si no millones, de personas en los Estados Unidos están claramente hartos, avergonzados y airados por las acciones de su gobierno, pero tal como están las cosas no son una fuerza política coherente (todavía). Pero no es probable que disminuyan la angustia, la inseguridad y el miedo que vemos crecer a diario en los Estados Unidos.

Sé que el presidente Bush tiene muchos redactores de discursos competentes en extremo, pero a mí me gustaría presentarme voluntario para el puesto. Propongo esta pequeña alocución que puede dirigir a la nación por televisión. Me lo imagino con rostro grave, muy cuidado el pelo, serio, encantador, sincero, a menudo seductor, a veces sonriendo de medio lado, curiosamente atractivo, un modelo para los hombres.

"Dios es bueno. Dios es grande. Dios es bueno. Mi Dios es bueno. El Dios de bin Laden es malo. El suyo es un mal Dios. El Dios de Saddam era malo, y eso que ni siquiera lo tenía. Era un bárbaro. Nosotros no somos bárbaros. No le cortamos la cabeza a la gente. Creemos en la libertad. Dios también. Yo no soy un bárbaro. Soy el líder democráticamente elegido de una democracia que ama la libertad. Somos una sociedad compasiva. Electrocutamos y ponemos inyecciones letales compasivamente. Somos una gran nación. Yo no soy un dictador. Él sí. Yo no soy un bárbaro. Él sí. Y él sí. Todos lo son. Yo poseo autoridad moral. ¿Veis este puño? Ésta es mi autoridad moral. Y no vayáis a olvidarlo."

La vida de un escritor es una actividad muy vulnerable, casi desnuda. No hay por qué llorar por eso. El escritor hace su elección y tiene que atenerse a ella aunque le pese. Pero también es cierto decir que estás expuesto a todos los vientos, algunos heladores. Estás a la intemperie y desprotegido.Sin cobijo, sin protección–a menos que mientas, claro–en cuyo caso es que te has montado tu propia protección, y se podría decir que te has convertido en un político.

Me he referido a la muerte un buen número de veces esta tarde. Ahora voy a citar un poema mío titulado "Muerte".


¿Dónde encontraron al muerto?
¿Quién encontró al muerto?
¿Estaba muerto el muerto cuando lo encontraron?
¿Cómo encontraron al muerto?

¿Quién era el muerto?

¿Quién era el padre o hija o hermano
O tío o hermana o madre o hijo
del cuerpo muerto y abandonado?

¿Estaba el cuerpo muerto cuando lo abandonaron?
¿Abandonaron el cuerpo?
¿Quién lo había abandonado?

¿Estaba el muerto desnudo o vestido de viaje?

¿Qué os hizo declarar muerto al muerto?
¿Declarasteis muerto al muerto?
¿Hasta qué punto conocíais al cuerpo muerto?
¿Cómo supisteis que el cuerpo estaba muerto?

¿Lavasteis al muerto –
–le cerrasteis los dos ojos
– enterrasteis el cuerpo
– lo dejasteis abandonado
– lo besasteis?


Cuando nos miramos a un espejo pensamos que la imagen que nos mira se ajusta a la realidad. Pero muévete un milímetro y la imagen cambia. En realidad estamos viendo un conjunto infinito de reflejos. Pero a veces un escritor tiene que romper el espejo–porque el otro lado del espejo es el lugar desde donde nos está mirando la verdad.

Creo que a pesar de las inmensas dificultades que existen, es necesaria una determinación intelectual firme, inquebrantable, feroz, la determinación, como ciudadanos, de definir la auténtica verdad de nuestras vidas y nuestras sociedades – es una obligación crucial para todos, un imperativo real.

Si una determinación tal no toma cuerpo en nuestra visión política no tenemos esperanza de restaurar lo que ya casi se nos ha perdido – la dignidad del hombre.



(Traducción española de José Ángel García Landa y Beatriz Penas Ibáñez)

Retroposts


—oOo—

Retropost: Harold Pinter- Discurso del Premio Nobel

viernes, 26 de febrero de 2016

Retropost #675 (29 de febrero de 2005): Harold Pinter: Discurso del Premio Nobel

 

Tradujimos con Beatriz este discurso por encargo de Fírgoa, donde apareció por primera vez. Lo han retomado un par de medios alternativos, Tinku.org y El mercurio, pero los grandes medios de comunicación lo han ignorado, no sé si prudente o inexplicablemente, dando sólo un resumen general, o no traduciéndolo. Todos sabían lo duro que iba a ser Pinter con Bush y Blair, y no defraudó; aunque no fue a la ceremonia, hubo que aguantar mecha mientras Pinter largaba su discurso en una grabación, bajo la atención de todo el mundo, en el lugar más molesto posible, el lugar de la autoridad moral sin compromisos locales. Pero se ha contraatacado desde el "sentido común" occidental corriendo un velo de silencio o haciéndole el vacío a su discurso, que decía algunas cosas bastante molestas sobre el nuevo orden mundial (y el viejo, que diría Chomsky). Visto lo cual, y como por mí no ha de quedar, reimprimo el discurso en mi blog, para que tengan noticia de él unas decenas más de personas. Y así me quedo yo mi propio ejemplar. (Lo pongo en post aparte, porque me acabo de dar cuenta de que Blogia tiene un límite de kas por post).
Le sigue esta nota de los traductores, que tampoco cabe:

* (Nota de los traductores: Fragmento de "Explico algunas cosas" de Pablo Neruda, que en el original inglés se cita de la traducción de Nathaniel Tarn, de Pablo Neruda: Selected Poems, publicado por Jonathan Cape, Londres, 1970, usado con permiso de Random House Group Ltd.. Texto español, de De España en el corazón, en La Insignia http://www.lainsignia.org/2004/agosto/cul_034.htm 2005-12-08)

Retroposts


—oOo—


Otelo siempre en Alepo

viernes, 26 de febrero de 2016

Otelo siempre en Alepo (& a Malignant and a Turband Turke)


 

Lectura de algunos aspectos metateatrales de 'Otelo', de William Shakespeare, en particular en lo referente a la relación intertextual con 'Romeo y Julieta', y a la ruptura de marcos de la escena final. Estos aspectos de la estética teatral se relacionan asimismo con una lectura de la ideología patriarcal de la obra, en su relación a la violencia de género.

 

Otelo siempre en Alepo  (& a Malignant and a Turband Turke)

http://ssrn.com/abstract=2735643
 
 
English abstract: 

Othello Still in Aleppo (& A Malignant and a Turband Turke)

A reading of some metatheatrical dimensions of Shakespeare's 'Othello', particularly with respect to the intertextual relationship with 'Romeo and Juliet', and with respect to the frame-breaking in the last scene. These aspects of theatrical aesthetics are related, as well, with a reading of the work's patriarchal ideology, as regards gendered violence.
 

Note: Downloadable document is in Spanish.

Number of Pages in PDF File: 12
Keywords: English drama, Shakespeare, Theatricality, Metadrama, Intertextuality, Dramatism, Othello, Patriarchy



eJournal Classifications (Date posted: February 22, 2016)
LIT Subject Matter eJournals
             
PRN Subject Matter eJournals
             


Retropost: Web, teoría, filología, anglística

viernes, 26 de febrero de 2016

Retropost #671 (28 de diciembre de 2005): Web, teoría, filología, anglística


Acabo de localizar por la red en edición electrónica (PDF) un artículo que publiqué hace años en Links and Letters número 8 (2001), sobre la situación de la crítica y teoría literaria en los estudios de Filología Inglesa y en España hacia finales del siglo XX, Recent Literary Theory and Criticism in Spanish Anglistics: Some Observations on Its Institutional Context and Practices.
(http://www.bib.uab.es/pub/linksandletters/11337397n8.htm) Pues eso, lo añado a mi página de publicaciones online. Voy a traducir lo que decía allí, al final, de la WWWeb, a cuenta de que los académicos españoles debíamos estar más atentos a nuestro contexto:

Hace falta más contextualización también en otro sentido: mayor consciencia de la especificidad de las humanidades y de los estudios textuales en una época en la que los textos electrónicos están ya en todas partes. La mayoría de los anglistas están haciendo lo que T. S. Kuhn llamaría "ciencia normal", en un momento en el que el paradigma mismo que ha constituido la disciplina de los estudios literarios está experimentando una transformación repentina. Por ejemplo, se crea Internet, ¿y qué hacen los filólogos al respecto? Llenan la red de letra impresa, escritos e información bibliográfica. Quizá una "revolución disciplinaria" en las humanidades no sea tan espectacular como una en las ciencias; sea como sea, los filólogos no parecen estar alarmados en exceso por la palabra digital, ya que el terreno común que comparte con modos de escritura más antiguos (el lenguaje, las estructuras textuales y los protocolos retóricos) parece lo bastante amplio como para proporcionar una transición suave. Los enlaces y las letras parecen combinarse bastante bien, y, por tanto, los efectos de la revolución digital sobre la teoría literaria probablemente consistirán en producir todavía más teoría, en lugar del fin de toda literatura, ya que la teoría prolifera en la interfaz de las disciplinas.

Sin embargo, se viene dedicando poca atención a las implicaciones teóricas de la escritura electrónica, y la mayoría de los académicos han explorado sólo una fracción de las posibilidades que les ofrecen las herramientas electrónicas más simples, como el correo electrónico. No hay duda de que la revolución en las tecnologías de la información reestructurará las disciplinas filológicas. Ahora ya se requieren muchas habilidades prácticas de manejo de ordenadores incluso a los académicos humanistas, y esta tendencia no puede sino crecer. Esto no significa que la comprensión crítica, la sensibilidad hacia el significado de las palabras, las convenciones textuales, etc., vayan a dejar de ser requisitos necesarios; pero sí significa que los académicos tienen que añadir la cibercompetencia a las competencias lingüística y literaria. A corto y medio plazo, las consecuencias van a ser de gran alcance para el aprendizaje de lenguas y para la teoría literaria. Hay formas literarias digitales que se están desarrollando ahora mismo, y reciben escasísima atención por parte de los humanistas académicos, pues todavía se les aplica la etiqueta de "cultura popular". Pero es una área emergente y tan interesante como cualquiera de las que los críticos y teóricos se dedican a estudiar en masa.

Nuestra disciplina, la "Filología Inglesa", está en perpetuo dilema, intentando definir su identidad, y sus problemas de identidad no pueden sino volverse mayores en el futuro -- un futuro intercultural y globalmente interactivo, con el inglés como lengua franca. El sueño de R. S. Crane, de unos estudios filológicos interdisciplinares en el que no sólo la teoría, sino también la historia de la teoría, jugase un papel central, como preparación en autoconsciencia metodológica y pluralismo crítico, todavía es relevante. Quizá su visión no se pueda realizar tal como él la pensó en origen, pero sí puede contribuir a una redefinición de la disciplina. El lugar que se destine a la teoría literaria en la anglísticas, si es que la anglística va a sobrevivir como una discipina consistente, estará en perpetua evolución. Las teorías mismas seguirán cambiando, con el Postcolonialismo evolucionando hacia la Semiótica Socioecológica de la Conciencia, el Ciberdialoguismo, o lo que haya de ser -- la literatura misma cambiará de maneras irreconocibles, como siempre ha hecho. Todo fluye, y, para seguir siendo crítica, la teoría fluirá.

(Pues no sospechaba yo por entonces que le quedaba a la disciplina de Filología Inglesa en España lo que el canto de un vizcaíno... ni las dimensiones reales de su crisis de personalidad. Pero bueno, la realidad dejará las cosas en su sitio, y todos vamos a acabar siendo filólogos ingleses, aficionados o profesionales. Y ciberdialoguistas, de rebote, aunque cinco años más tarde no esté el personal mucho más metido en la red que cuando escribía esto -- una cosa que ahora ya empieza a ser extraña).


Retroposts


—oOo—

Retropost: Flores académicas que me echan

martes, 23 de febrero de 2016

Retropost #665 (23 de diciembre de 2005): Flores académicas que me echan



Cito del prólogo de Teresa Oñate a Hans-Georg Gadamer: El Lógos de la era hermenéutica, volumen nº 20 de la revista Endoxa (UNED, Madrid, 2005), comentando algunos artículos publicados en ese número, y otros en un volumen adicional sobre Gadamer, entre ellos uno mío:

En la misma línea de excelencia académica que los anteriores se sitúan los siguientes trabajos, cuya lectura constituye un verdadero placer intelectual: el escrito de la profesora Carmen Segura sobre la relación de la retórica y la dialéctica con la racionalidad hermenéutica; el de Luis Enrique de Santiago Guervós sobre Nietzsche y Gadamer, centrándose en el estudio de la Segunda Intempestiva; el de Núria Sara Miras Boronat sobre el humanismo que podríamos llamar "pluralista" en Gadamer; el de Santiago Zabala sobre la filosofía de Ernst Tugendhat y su aproximación de la analítica a la hermenéutica; el de Joaquín Estaban Ortega sobre la paideía de Gadamer; el texto de José Ángel García Landa, incluido en el libro Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica, sobre la interacción entre hermenéutica lingüística y literaria; o los escritos debidos a los profesores Niklas Bornhauser y Hermann Lang, concernidos por el vínculo entre hermenéutica y psicoanálisis, desde Freud hasta Lacan. Gracias a todos ellos por su sobresaliente contribución al conocimiento preciso del texto, el pensamiento y la obra filosófica de Gadamer.

¡Gracias! También hoy me envía Ramón Plo, uno de los editores del volumen Beyond Borders: Re-defining Generic and Ontological Boundaries (Heidelberg: Winter, 2002), una reseña muy positiva del mismo que publicaron Marta González Acosta y Juan Ignacio Oliva en la Revista de Filología de La Laguna (nº 22, 2004). Allí apareció mi artículo "Catastrophism and Hindsight: Narrative Hermeneutics in Biology and in Historiography". Hay una versión española aquí.




Retroposts


—oOo—

21ª Edición de la Bibliografía

lunes, 22 de febrero de 2016

21ª edición de la Bibliografía


Hoy subo a la red la 21ª edición de mi Bibliografía de Teoría Literaria, Crítica y Filología,  albergada en el servidor de la Universidad de Zaragoza:
 
Contiene más de 360.000 referencias (libros, artículos, páginas web, capítulos de libro, discos, películas, etc.) distribuidas en más de 9,000 archivos de texto (más de 400 Mb de texto, el equivalente a unos 50 volúmenes impresos de tamaño medio). El énfasis primordial recae en la Filología Inglesa (autores ingleses, crítica escrita en inglés) y la teoría literaria, aunque incluye muchos temas de interés general, de lingüística, semiótica, estudios culturales y análisis del discurso, así como de filología hispánica y francesa especialmente. Proporciona documentos de texto con listados específicos sobre miles de autores, escuelas, temas, períodos, conceptos críticos o lingüísticos.

Esta foto se la hice a sus voluminosos hace casi quince años, cuando me molesté en imprimir gran parte de la bibliografía. Hoy es cuatro veces más extensa.

 

La Bibliografía IV

 

 

Por cierto, éste es mi despacho, mientras dure. Llegado un momento, todo se evapora.




PS: No sólo en Google.

No conocía este buscador, pero también en él mi bibliografía es número uno mundial, buscando "Bibliografía de teoría literaria":



No sólo en Google





En años veinticuatro



—oOo—