Literatura y crítica
Retropost #641 (4 de diciembre de 2005): The Road to Xanadu
Retropost #641 (4 de diciembre de 2005): The Road to Xanadu
Me he terminado de leer, mi tiempo me ha costado, The Road to Xanadu, de John Livingston Lowes (1927; reimp. Pan-Picador, 1978). Es un análisis y divagación sobre dos poemas de Samuel Taylor Coleridge, "The Rime of the Ancient Mariner" y "Kubla Khan", siguiendo los patrones de asociaciones de ideas de Coleridge, y su universo mental, a través de todos los escritos, vivencias, los testimonios de contemporáneos, el ambiente intelectual del poeta... y sobre todo a través de sus lecturas.
Coleridge era, en un grado muy superior a la media, una esponja verbal e intelectual, y las ideas y palabras se le adherían, como "átomos con ganchos", dice Lowes, para combinarse de maneras inesperadas y resurgir a veces muchos años más tarde. Así pues, es éste un estudio (divagante, extravagante, fascinante) de la imaginación, y de la manera en que la intertextualidad trabaja a un escritor desde dentro. Por supuesto no utiliza el palabro de "intertextualidad" que acuñó Kristeva unos cuarenta años después (y hace unos cuarenta años), pero eso no quita para que este libro sea una de las referencias imprescindibles para quienes deseen estudiar a fondo el fenómeno la intertextualidad: cómo un texto procede de otro, y nos lleva a otro; cómo nuestra misma percepción está mediatizada por la textualidad, por los textos que nos han constituido, que afloran unas veces deliberadamente y otras subliminalmente en todo cuanto pensamos y escribimos.
El libro es, como digo, extravagante, es una especie de cabeza llena de ideas que se mueven en todas direcciones (y a la vez tiene un orden, claro). Se puede resumir, incluso -- pero un resumen nos oculta la esencia de este libro, que es la asociación, la manera en que una idea lleva a otra (en la cabeza de Lowes, en la de Coleridge, en la nuestra), cómo no hay idea que sea una isla. Cerca de la mitad del libro son notas, muchas del estilo ese de "no puedo evitar mencionar aquí que...." -- notas que potencialmente se expanden en todas direcciones, y podrían seguir y seguir llevándonos a rincones más extraños de la realidad de los que ya están incluidos aquí, que son muchos muchos... Las referencias a otros libros, por supuesto, son numerosísimas, y así los caminos de este libro se pierden por toda la literatura (pasa un poco en todos, pero en este más - es uno de esos libros que hacen resaltar en relieve uno de los ingredientes que constituyen toda literatura, y que pasan desapercibidos en otras obras). En cierto sentido, pues, es uno de esos libros totales que parecen llegar a los límites de la literatura. No es de extrañar que interesase a Borges. De una de sus notas a pie de página (p. 326) surge la idea central para el ensayo de Borges sobre "El sueño de Coleridge". (Nota 1). Hablando de notas, Coleridge tenía "an incorrigible habit of verifying footnotes" que llevaba su imaginación a nuevas aventuras, nos dice Lowes (p. 34). Lo mismo le pasa a él... Lowes, como su autor "Coleridge not only read books with minute attention, but he also habitually passed from any given book he read to the books to which that book referred" ( 34). Se podría reprochar que este movimiento es sólo hacia atrás, aunque las reediciones de viejos libros, con su aparato crítico y editorial, mantienen el pasado en contacto con el presente, los libros con su recepción crítica posterior, y con otros libros que les siguieron. En cualquier caso, todo libro se combina libremente en la cabeza del lector con otros libros, pasados, presentes, o futuros.
Un texto lleva a otro, y a otro, y las ideas se enlazan como las palabras; "facts pursued farther kept ramifying into other facts, and unforeseen links between them began by degrees to disclose themselves"... (p. 4). Estos enlaces sugirieron a Theodor Holm Nelson la noción de hipertexto, y de hecho Nelson llamó Xanadu a su hipotética biblioteca universal (ahora materializada, mutatis mutandis, en la World Wide Web). Enlaces por los que has llegado aquí, amigo o enemigo lector, el enlace que surge para Lowes "through some electric contact of one mind with another" (p. 147).
El libro explora la noción de imaginación creadora de Coleridge, según la cual el caos de impresiones, textos, asociaciones, etc., en la mente del autor, se recombina para formar una obra nueva y original aunque se pueda seguir la pista de cada uno de sus elementos en otras obras o experiencias anteriores. "the imagination" ...– dice Coleridge– "The true inward creatrix, instantly out of the chaos of elements or shattered fragments of memory, puts together some form to fit it" (en Lowes, p. 52). El pensamiento consciente pone límites a la fluidez de la asociación espontánea. En otra ocasión habla Coleridge de "the streamy nature of association, which thinking curbs and rudders" (p. 68). Lowes descubre una forma más controlada y deliberada en "The Rime of the Ancient Mariner" y una más cercana a la sopa primigenia de la imaginación en "Kubla Khan" - ese poema "proto-surrealista" que decía Kenneth Burke. Lowes mantiene en tensión los dos principios, el pozo profundo de las asociaciones, y la imaginación creadora que da forma; de la potencia de ambos y su interacción surge la poesía.
Expone Lowes lo que podríamos llamar su propia teoría del iceberg, según la cual en arte lo explícitamente mostrado debe su efectividad a una masa sumergida de asociaciones: "the rich suggestiveness of a masterpiece of the imagination springs in some measure from the fact that infinitely more than reached expression lay behind it in the shaping brain, so that every detail is saturated and irradiated with the secret influence of those thronged precincts of the unexpressed" (p. 219) - es decir, asociaciones que están activas, secretamente, no sólo para el autor que crea, sino para quien lee o contempla la obra. Al hablarnos de asociaciones imaginativas, no nos habla Lowes sólo de la génesis del poema, sino de su forma: "The incommunicable, unique essence of the poem is its form" (279).
"’All other men’s worlds,’ wrote Coleridge once, ’are the poet’s chaos’." (p. 389). De la reelaboración de ese caos de la experiencia vivida y leída hacemos todos, como pequeños poetas, nuestra propia experiencia vital, y como un orden superior surge la poesía, para Coleridge y para Lowes, como vida intensificada y glorificada. "For the Road to Xanadu, as we have traced it, is the road of the human spirit, and the imagination voyaging through chaos and reducing it to clarity and order is the symbol of all the quests which lend glory to our dust" (p. 396).
NOTAS...
(Nota 1). Borges crea en su texto la visión de un mundo ordenado por secretas correspondencias: Kublai Khan sueña un palacio, y luego lo construye; Coleridge sueña un poema sobre ese palacio, luego lo escribe. Paul Bénichou ("Kublaï Khan, Coleridge et Borges", en Borges: Cahier de l’Herne) reduce la cadena de ensueños a un error de traducción... y nos ofrece, en cambio, la visión de un universo no significativo, en desorden general.
(Nota 2). Entre las fuentes secretas de "Kubla Khan", Lowes sigue la pista a las misteriosas fuentes subterráneas del Nilo. Una asociación de ideas, que ahora interrumpo, me dice que hay una conexión subterránea entre esas fuentes y la fuente milagrosa de mi pueblo, Biescas: La Gloriosa de Santa Elena (con su "half-intermitted burst"). Quizá un día escriba un artículo sobre esa conexión.
(Nota 3). Lowes se identifica con Coleridge, como éste se identificaba con aquéllo que le interesaba con una empatía especial, llevado "by a sort of transfusion and transmission of my consciousness to identify myself with the object" (Coleridge, cit. en Lowes, p. 120). Así, Lowes, como el poeta, también tiene "una visión en un sueño" -- un sueño sobre el poema de Coleridge -- y al despertarse lo anota inmediatamente (p. 369), sin que, esta vez, lo interrumpa ninguna Persona de Porlock como le sucedió al poeta. ¿Será una fantasía ocasionada por el deseo de restaurar aquello que se perdió? En otro momento, está Lowes ejemplificando el funcionamiento de la asociación de ideas con un ejemplo de su propia experiencia, "And off in every direction all the while were shooting other associations, recalling and linking other fleeting glimpses of yesterday, and long ago, and far away. And then the telephone incontinently cut the panorama off" (393). Llamada, sin duda, de Porlock.
(Nota 4). Y quien lea el libro de Lowes oirá hablar de caimanes, y del Viejo de la Montaña y su secta de asesinos drogados, y del número de medusas que puede contener una milla cúbica de agua (23.888.000.000.000.000), y verá astrónomos chinos tumbados en un observatorio, y oirá a los gigantes de Patagonia maldecir a Magallanes invocando a su dios Setebos, y verá a Lowes extraer de la cesta de la colada camisas almidonadas que son otras tantos niveles de sentido del texto, y oirá hablar en una nota (de los addenda et corrigenda ) de Coleridge, Colridge, Coldridge, Coloridge, Colredge....
Retropost: Un Poe-ma
Retropost #636 (30 de noviembre de 2005): Un Poe-ma
From childhood’s hour I have not been
As others were; I have not seen
As others saw; I could not bring
My passions from a common spring.
From the same source I have not taken
My sorrow; I could not awaken
My heart to joy at the same tone;
And all I loved, I loved alone.
Then- in my childhood, in the dawn
Of a most stormy life- was drawn
From every depth of good and ill
The mystery which binds me still:
From the torrent, or the fountain,
From the red cliff of the mountain,
From the sun that round me rolled
In its autumn tint of gold,
From the lightning in the sky
As it passed me flying by,
From the thunder and the storm,
And the cloud that took the form
(When the rest of Heaven was blue)
Of a demon in my view.
Solo
Ya desde que era niño no he sido
Yo como otros, no he visto
Como otros veían, no podía
Sacar mis pasiones de la fuente de todos.
De allí no tomé mi dolor,
No se me despertaba el corazón tampoco
A la alegría con el mismo tono;
Y todo lo que amé, lo amé... solo.
Entonces -- de niño, al alba de una vida
Que ha sido tempestuosa -- se extraía,
De lo más hondo de males y bienes
El misterio que atrapado aún hoy me tiene --
Del torrente, o de la fuente,
Del precipicio rojo en el monte,
Del sol que me giraba en torno
Con su tinte otoño y oro,
Del rayo, de lo alto volando,
Si me pasaba rozando;
Del trueno y de la tormenta,
Y de la nube que un día
(en el azul despejado)
Formó un demonio a mi vista.
Me parece que Edgar Allan tenía un caso agudo de lo que podríamos llamar apoephenia. A mí me retrotrae el poema a los paseos solitarios que me daba por los montes por los años 70, mirando el pueblo desde lo alto, adoleciendo de la vida. Hasta recuerdo que escribía sonetos mentales en mis paseos, y de uno precisamente (iba sobre la guerra nuclear que entonces se avecinaba) me acuerdo de estos versos, algo sobre estar echado al lado del río, mirando el cielo,
En lento cambio el pensamiento mío"...
—y buscando allí, en las nubes, el hongo atómico.
Algo hemos sabido todos, creo, de apofenia y de paranoia.
Retropost: Lectura amplificada
Retropost #634 (30 de noviembre de 2005): Lectura amplificada
Más comentarios que le pongo a Magda en Apostillas. Esta vez sobre la interpretación, el círculo hermenéutico, y la manera en que el sentido de un texto es completado y amplificado por el trabajo de la lectura y la interpretación, que, como dice Ricoeur, supera la distancia entre texto y lector, y lo hace un otro que también es nuestro:
Problemas fascinantes, Magda, aunque a quien no se detenga un momento puede que no se lo parezcan...
Una cuestión relacionada, creo, es también: "¿para quién leo? - y, si estoy escribiendo una crítica, ¿para quién escribo?" El sentido del texto, amplificado por la interpretación, no puede separarse de esta cuestión. Y no deja de ser curioso que la lectura profunda tenga que ser también escritura, necesite expresarse en un texto crítico propio... ¡Y cómo se aclaran, y se complican, las ideas al escribirlas!
En eso, supongo, se origina mucha de la blogorrea de mis artículos. También, quizá, de otra cuestión relacionada con ésta: la indefinición del receptor. En un blog (pero es también la quintaesencia de lo que se da en toda escritura) no sabes a quién te diriges exactamente: a tí mismo (a quien eras, a quien crees ser, a quien puedes ser) -- o a tus conocidos, o a tus desconocidos, o a algún ente ideal e imaginario, o a alguien que aún no existe pero existirá... o a una combinación variable de todos ellos. Esto complica notablemente la estabilización del sentido, aunque quizá lo haga proliferar.
Retropost - William Gibson: PATTERN RECOGNITION
Retropost #628 (27 de noviembre de 2005): William Gibson, Pattern Recognition
Publicada en 2003, Pattern Recognition es la última novela por ahora de William Gibson, el autor de Neuromante. Ya está escribiendo otra, según su blog -- que es el mejor sitio para meterse en discusiones sobre esta novela. Pero alguna impresión sí que voy a dejar. Va de una heroína, Cayce, alusiva al Case homónimo de Neuromante; aunque esta Cayce está en nuestro principio de siglo post-11-S. Es una detectora de modas emergentes y asesora para compañías de marketing. Es frágil a pesar de algunas durezas, está sin pareja, jetlagueada, descentrada, inquieta. En su tiempo libre, chatea por Internet con un tal Parkaboy y otros que no conoce sobre una misteriosa película que va apareciendo fragmentariamente en distintos puntos de la Red (una "narración distribuida" que diría Jill Walker). El argumento va de cómo "se vende" a un inquietante tiburoncillo del márketing, Bigend, que la contrata para convertir su hobby en un trabajo y localizarle a él a la persona que está haciendo esta misteriosa obra de arte. Así que Cayce va de Londres a Tokyo a Moscú desentrañando el misterio, y sorteando las intrigas de su rival, la trepa intrigante Dorotea, que quiere llegar antes que ella. Cayce no sólo consigue a la vez cubrir su objetivo, triunfar sobre Dorotea y hasta mantener una cierta honestidad personal entre tanto márketing, sino que además conoce a Parkaboy ITF, in the flesh, y la novela que comenzaba con la heroína alienada y con jet lag termina con ella plácidamente dormida compartiendo lecho con quien quería, y con su alma en su sitio (por ahora...).
Cayce tiene varios traumas que también cura durante sus aventuras: una alergia a las marcas promocionadas (y eso que es a lo que se dedica...). Reconciliación, pues, con el capitalismo logotípico, perspectivas de convivencia más armoniosa con el márketing. A través de la red, quizá. Otro trauma de Cayce es relativo a su padre, desaparecido en el 11-S. Casualmente, Cayce logra apaciguar su espectro, que hasta se le aparece en un momento difícil para infundirle fuerzas, y decirle adiós. Cayce es un poco la América post-11/S, o algunos aspectos de la misma; va repitiendo como un mantra una frase sobre un pato que se estrella en la cara de alguien, desplazamiento simbólico del ataque a las torres gemelas... pero la curación viene a través de la red. Paradójicamente, la curación del trauma está ligada a esta película que a su vez tiene un trauma inscrito - reproduce en su estructura la forma de un fragmento de metralla que la explosión de la bomba de un terrorista dejó alojada en el centro de la cabeza de la misteriosa directora de la película (305)... A su vez, esta directora es rusa, una inocente jovencita asociada por familia a oscuras mafias post-soviéticas; hay una especie de hermanamiento entre Rusia y América a través de la herida del terrorismo, y de la promesa del márketing internacional en red. Y a mí que no me produce tanta tranquilidad esta resolución... y hasta el happy end es deliberadamente artificial y buscado, casi con mala conciencia, América encontrándose a sí misma a través de la red, veo la idea, pero... hay bastante wishful thinking. Al final de la novela, Gibson/Parkaboy y su ánima Cayce se encuentran al fin juntos. Y hemos vivido una casi casi de James Bond, con Parkaboy localizando a Cayce en la estepa rusa desde un helicóptero, en la mejor tradición de la caballería al rescate. Es un sueño de unidad consigo mismo que sólo se da, claro, desplazándose uno a alteregos ficcionalizados.
La historia acecha por debajo de la frenética modernidad: barrios japoneses quemados, Stukas desenterrados del barro de la estepa rusa... Todos temas bien hilados en la odisea de Cayce siguiendo la pista del misterioso pattern inscrito en el código de la red. Algunos de ellos tienen interés cibernético para info-yonquis ("the highest level of play, for techno-obsessives, is always and purely about information itself" - 169). Así, otro de los sub-argumentos lleva a Cayce a la Segunda Guerra Mundial, a los campos de concentración donde se diseñaron algunas de las primeras calculadoras, otro a ligues fantásticos por chat con objetos eróticos que se materializan... como le sucede de hecho a Cayce también, menos espectacularmente, con su mawg (middle-aged white guy) Parkaboy. En este sentido, quizá podría criticarse que Internet aparece no tanto como un nuevo contenido o experiencia, sino como un medio difusor y que permite contactos inesperados. La obra de arte dispersa, por ejemplo, es cinematográfica, no es una obra propiamente ciber-Nética, aunque sea diseñada por ordenador y se distribuya por la red. En este sentido la novela hace "menos" con la red que Neuromante. Y, claro, es una novela, y no una obra en red. Aunque intenta, sin duda, a través del website de Gibson, volverse en un fenómeno de comportamiento de grupo, el culto de Gibson, "a group behavior pattern around a particular class of object" (86).
- I point a commodifier at it. (86).
Gibson también está "scouting cool for the commodifiers" (195), en cierto modo. "Any creation that attracts the attention of the world, on an ongoing basis, becomes valuable, if only in terms of potential" (307).
Un tema importante en la novela es la diferenciación entre reconocer una regularidad emergente (pattern recognition) e imaginarla (apophenia). Así, el argumento juega a despistarnos insinuando posibles estructuras, tentando al lector, siguiendo las sospechas de Cayce, a volverse paranoico y ver conspiraciones inexistentes (como la obsesiva imagen del cantante Billy Prion que sigue a Cayce por doquier). Así la novela se sitúa en la tradición de la ficción paranoica: "Paranoia, he said, was fundamentally egocentric, and every conspiracy theory served in some way to aggrandize the believer" (124). Siempre debe haber lugar para la coincidencia, para el azar, para regularidades gratuitas e insignificantes. "When there’s not, you’re probably well into apophenia, each thing then perceived as part of an overarching pattern of conspiracy" (294). Así pues, también intenta el argumento darnos una lección de humildad, no esperar demasiado de los argumentos y de la capacidad de la vida para darnos resoluciones limpias. A la vez nos da un argumento bastante completito, las dos cosas se pueden hacer a la vez.
El mayor logro de Gibson, más allá de lo cuestionable del argumento básico, está en el lenguaje, la construcción de la percepción de la protagonista mediante las imágenes recicladas de la experiencia postmoderna. Así, por ejemplo, Cayce ve en directo, desde la ventana de un rascacielos de Nueva York, el ataque a las torres gemelas, pero en realidad no mira a la ventana, mira a la televisión que en ese cuarto está emitiendo la misma imagen. "An experience outside of culture" (137), dice el narrador sobre sus sentimientos. El libro en cierto modo busca palabras para esta experiencia, y otros traumas de la experiencia postmoderna. Una experiencia de white noise, que decía DeLillo. Y comenta Gibson / Parkaboy: "As to how blankness can yield image, I do not pretend to know, though I suppose that is the question, ultimately, that underlies the entire history of art" (170).
El sentido principal que cree descubrir Cayce, y Gibson, organizándose a su alrededor, es "a new paradigm of history" (340), la globalización en red, dirigida y explotada por gente como Bigend y esos tiburones rusos; y que nos lleva al apocalipsis de la postmodernidad, aquí sólo entrevisto:
Me temo que volveremos a saber de esta asociación de ideas aquí interrumpida – lo sabremos ITF.
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Retropost #627 (26 de noviembre de 2005): Crusoe Islamicus
Retropost #627 (26 de noviembre de 2005): Crusoe Islamicus
Pues aquí estoy blogging live en la última jornada del congreso sobre "Translation and Cultural Identity", habiendo dejado a los pequeños a cargo del abuelo y de Mary Poppins. Acaba de hablar Beatriz sobre algunos aspectos de las traducciones españolas de Hemingway – que tienden a reforzar la imagen "balls and bells and bulls" de Hemingway, según lo caracterizaba Nabokov.
Y ahora habla una profesora de la Universidad de Mármara, Ayse Banu Karadag, sobre "’Religious’ ideology and Robinson Crusoe as a ’homo islamicus’ in Turkish literature". De homo economicus en el oeste a homo islamicus en la cultura islámica (el tema de su tesis), comenzando con una comparación entre Robinson y la obra de Ibn Tufayl (o Abentofail, o Abubacer), cuya obra filosófica medieval escrita en España fue traducida a numerosos idiomas. Allí aparece el tema del hombre solitario en una isla y que debe construir su propio mundo. Esto sirve de excusa en Abentofail para desarrollar una teología y una cosmogonía. En Turquía un tal Çankirili, crítico y traductor turco, intenta reducir la obra de Defoe (y otras de Spinoza, Bacon, Rousseau, Verne, Rousseau y Tomás Moro) a un plagio de Ibn Tufayl – y es que hay quien reduce todo tipo de intertextualidad a plagio. Defoe sí que había leído, según De Vaux, a la obra de Ibn Tufayl, a través de traducciones de Pocock o de Ockley. Pero si bien algunas situaciones básicas son comparables, la ideología y el detalle de ambas obras son totalmente diferentes. Pero la finalidad de Çankirili, sintomático traductor y crítico turco, es islamizar a Robinson. Relaciona Karadag algunas modificaciones al texto de Crusoe en la traducción de Çankirili con la influencia del el movimiento islamista Said Nursi, con quien están relacionados editor y traductor, y cuyo fin es "la revitalización del Islam para darle hoy el poder que solía tener". El "retoque" de clásicos occidentales por la editorial islamista Timas sería parte del proyecto educativo islamizante, para hacer versiones islamizantes de textos potencialmente influyentes. Es un capítulo más de la influencia persistente (o creciente) del Islam en la sociedad y el pensamiento turco (hay otras veinte traducciones de Robinson Crusoe al turco, pero no había aparecido ninguna tan islamizante). La ideología del Islam intenta penetrar todos los aspectos de la vida turca, y está también atenta a las traducciones...
En la sesión de preguntas y respuestas, nos aclaran las profesoras de Turquía que la influencia islámica se ve por todas partes, con un enorme sector de los estudiantes en algunas universidades influenciados por este movimiento islamista. Y aunque las universidades, y el Estado turco, siguen siendo oficialmente laicos, hay mucha influencia islámica entre líneas. Otras profesoras nos dicen que es una cosa que cambia mucho en Turquía de una universidad a otra; así, en la Universidad de Mármara, los islamistas "modernos" del movimiento Nursi son muy visibles; lo son mucho menos en la Universidad de Estambul, que sin embargo es igualemente estatal y próxima geográficamente.
¿Quién dijo que el Islam, o el catolicismo for that matter, son cosas del pasado? Es un prejuicio. Quizá tengan un gran futuro, incluyendo la función de reescribir el pasado a su medida. Alá nos coja confesados.
Retropost: Gideon Toury - Some New (& Newer) Myths in Translation Studies
Retropost #626 (26 de noviembre de 2005): Gideon Toury - Some New (and Newer) Myths in Translation Studies
(Sigue, previamente a la clausura del congreso sobre "Translation and Cultural Identity", la última conferencia plenaria del congreso, de Gideon Toury, autor entre otros muchos libros de Descriptive Translation Studies and Beyond. Versa la conferencia sobre "Mitos nuevos y novísimos en los estudios sobre traducción", y aquí hay unas notas sobre la misma, en inglés live).
A paper and a closing statement. As the conference ends, "I’ve had enough of translation for the time being". Let’s shift to translation studies, and the identity of translation scholars. A closing statement should provide some food for thought, perhaps inconvenient thoughts.
Pro trivial questions. ¿Can we (in our capacity as translator scholars) take it for granted that translators read their source texts before they set out to translate them? (We are other things apart from translation scholars -- please don’t bring translation studies to your children -- [Oops, Mary Poppins]). Simply a question out of curiosity, curiosity which leads us to new knowledge. Do they read the entire source text? Of course a measure of reading (or equivalent for oral translation) must take place. But is there a full reading of the text? 2 answers: "some do, some don’t" or "sometimes they do, sometimes they don’t" but they are not good answers because they contribute little knowledge. Further questions: "when", "how" -- when do translators read the whole thing, or how do they read the rest of the text? To what extent is the text read as text? A reading may not be "textual". 2 dimensions in reading a text: 1, forward-movement, 2 helical, non-linear, interactive, without any simple direction forward ("Serial" and "Structural", for some). Holmes describes the non-linear as generating a mental map of the text. The simple one-way linear reading would be a pathological phenomenon, reading 2 without reading 1 is unimaginable. "Can translators be assumed by translator scholars to give the text at least one full reading before the application of translation strategies proper?" Many translator scholars of the sixties and the seventies, foregrounding the textual reading, assumed that was the case. Slogans: "translation as text", etc. -- have their own function in making statements, goals, theories But usually these statements are presented not as hypotheses but as axioms, assumptions. Many translation theories are built on such unexamined assumptions. Critique of Christiane Noord, etc.
Apart from the myth of the text, we have the myth of "the definitive definition of translation" that would, supposedly, solve all the problems of translation studies – moreover, a definition which should be ahistorical and non-culture specific Such essentialist notions of definition do not hold water. The definition myth seems to have been exploded, but...
A more recent myth: the myth of the "translation universals" -- that there are phenomena which are found only in translations and would therefore be intrinsic to this activity. E.g. explicitation, disambiguation, avoidance of repetition, etc. Several research modes are used to examine texts in order to test for these supposed universals. Toury is skeptic, and would prefer to speak of probabilities. E.g. in some translations implicitation may be more important than explicitation.
Why so much focus on "myth"? We could even use the notion of "mythology" and of "gods and heroes" Some people whose authority is associated with the myth. An everyday notion of myth is "a commonly held but erroneous belief"; better still: "a story which is granted authority by a given community, irrespective of its mixture of fact and fiction". A myth is valid without evidence. It has a function which is not simply to reflect reality or give true reports on it. One of the functions of myth is to establish the group activity; it has a constitutive function for the group. It is not the myth itself that is important, but the fact that it is shared by a given group. Overlaps, etc., of course, but only partial: there are no two communities with the same mythology.
In the mythical end of the spectrum, the actual state of affairs becomes irrelevant. Myth as disguised propaganda to maintain a privileged social order, etc.? Community-making function. Translation scholars have long had a wish to belong, to become a community: with networks, associations, etc. We have already become a community, or a loose aggregate of sub-communities. But any attempt to find a common ground is bound to fail. For instance, there is no general agreement that a common ground should be identified or established. But that doesn’t prevent people form engaging into missionary activity, trying to convert people to their own myth, without telling them it is a myth.
Toury is not against any particular myth, or against myth in general. In fact, he has actively contributed to the creation of some myths and catchphrases. Actually, many myths are reduced to catchphrases through shortened, simplified and second-hand formulations. Reformulations replace the original story. Many people don’t bother to read the story that gave birth to the myth in the first place.
An example of a myth pushed to the extreme: "the relationship between translation and ideology – all translation is political". Research nowadays does not begin with the bare facts, but with an ideological agenda which predetermines the facts which are going to be focused on: feminist, postcolonial, or whatever. This leads to the neglect of other points of view; this leads to using texts as instruments in a political struggle. Although this has not led to much insight in translation methodology proper, it has created a sect, and has led to a politization of the discussion and a kind of new religion of political correctness.
E.g. the boycotting of translation studies done "in a particular country", as if the scholars represented the state as a whole, or the official politics of its government. Not giving names. Perhaps this will be leading to a new association, with different journals and the original myth originating this community, and the specific boycott which started everything in the summer of Summer 2003, will soon be forgotten.
Vs. the prospect of sectarianism in translation studies. People are choosing, little by little, different conferences to meet in, and the "politically-correct" and the "apolitical" group are drifting apart, although there are a good number of scholars connecting both groups, mediating and trying to prevent the growth of sectarianism.
Discussion generally agrees on supporting the speaker’s defense of a tolerant community of scholarly encounters which is not subordinated to specific nationalist or anti-nationalist political aims, and which does not make scholars the collateral victims of their governments’ policies.
(La discusión tras la conferencia apoya la defensa que ha hecho Toury de una comunidad académica que no esté subordinada a proyectos políticos, nacionalistas o anti-nacionalistas, su oposición a que se haga de los académicos víctimas colaterales de los conflictos políticos censurándoles de entrada en función de su nacionalidad -- como sucede en algunos foros con los académicos isralíes, y antes sucedió con los sudafricanos... En absoluto se apoya con esto las políticas de esos gobiernos, al contrario, se defiende la tolerancia y se lucha contra el sectarismo acrítico en que, sorprendentemente, acaban derivando algunas posturas políticas críticamente concienciadas.
Y con esto se cierra el congreso sobre "Translation and Cultural Identity", con numerosos participantes internacionales, de cerca de veinte países, y también de muchas partes de España; aunque, en contraste, con una asistencia un tanto escasa de profesores y alumnos del departamento organizador... ironías de la vida. Sectarismos también, a veces. Y eso que nos habían interrumpido las clases para que asistiese todo el mundo).
Retropost: Traducing Shakespeare
Retropost #623 (24 de noviembre de 2005): Traducing Shakespeare
Ha empezado aquí el congreso sobre "Translation and Cultural Identity", con una conferencia de Julio César Santoyo, que fue catedrático de esta universidad cuando yo aún era estudiante de bachillerato. El programa completo puede verse en la web del departamento.
Versa la conferencia del Dr. Santoyo sobre cómo los autores que se autotraducen a otro idioma (que a veces es también el suyo materno) se toman unas libertades con los propios textos que jamás se tolerarían en otro traductor. El fenómeno de la autotraducción tiene así esta condicionante de la autoridad del autor, que lo particulariza, y lleva a la creación de traducciones que son también versiones y revisiones. Y subraya el conferenciante que es un fenómeno mucho más frecuente de lo que se suele creer – aparte de casos celebrados como mis favoritos Beckett y Nabokov. Sobre algunas cosas autotraducidas de estos autores he escrito yo, por cierto; por ejemplo este antiguo artículo sobre Beckett como autor bilingüe y autotraductor, "Abstracted to Death" (que por cierto apareció en unas actas editadas por Santoyo en los ochenta).
El cartel del congreso nos muestra a un siniestro traductor reescribiendo con estilográfica un soneto que un diestro poeta escribe con pluma de ave (es el soneto nº 2 de Shakespeare, ahora mío, ahora nuestro):
Y caven surcos hondos en ese campo bello,
Tu verdor juvenil que todos tanto admiraban
Será un rastrojo raído que nadie ha de apreciar.
Y si preguntan entonces que dónde quedó enterrado,
Dónde el tesoro y el lujo de esos tus días de hoy,
Contestar que está allí hundido en el fondo de tus ojos
Será vana alabanza, un reproche que te ha de devorar.
Cuánto más digno de tí usarte de otro modo,
Si pudieras entonces replicar, "Este hermoso hijo mío
Es hoy mi yo de antes, mi valedor, mi suma"
Probando su belleza por sucesión la tuya.
Sería encauzar de nuevo el curso de ese río,
Dar calor nuevo a tu sangre cuando se acerque el frío.
Según Mariano García Landa (no pariente mío), el traductor es el autor de su texto traducido. Aceptemos esta noción sólo como hipótesis de trabajo, y hagamos un experimento en autotraducción sobre este soneto.
Deep trenches burrow under beauty’s field.
Your youth’s proud flower, your dress unique,
Will soon be a tattered weed ignored by all.
And when they wonder where your beauty lies,
Where is the treasure of your waning prime,
To say within your own deep sunken I
Will be a sorry shame, and bitter praise.
Much better praise it were, and worthier of your worth,
If you could then reply, "This child of mine
Answers for me – my sum, my count, my self of old"–
With beauty proving by succession what it was,
And remains—and would remain—and you made new
Feeling your blood warm up as light grows cold.
