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Literatura y crítica

Retropost: Contra el abuso del retruécano

Retropost #621 (24 de noviembre de 2005): Contra el abuso del retruécano



En algunos escritores, un uso excesivo del retruécano es el pan nuestro de cada día. Pero no sólo de pan vive el hombre (de hecho, ya dice el refrán que pan con pan, comida de tontos —y quizá también de ahí eso de dame un pan y llámame tonto). Este abuso de estilo, lejos de ser una panacea, es un recurso facilón, pan y circo, o más bien pan para hoy y hambre para mañana. Aunque hay contraejemplos... Shakespeare, por ejemplo, en cuestión de retruécanos no distingue entre el grano y la paja: sus obras son pan integral – pan y pan con ello, y pan para comello (panificación ésta que le daba pánico a su crítico Samuel Johnson). Un auténtico panal de retruécanos, casi un retruécano pantextual. Claro que a otros eso nos regocija, y le cantamos panegíricos por ello – con Shakespeare, pan y bolla.


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Retropost: Pragmática, interaccionismo y análisis crítico del discurso

Retropost #619 (22 de noviembre de 2005): Pragmática, interaccionismo, y análisis crítico del discurso



Cuando decimos o hacemos algo, las palabras y las acciones tienen varios niveles de significado. Uno es el significado "de diccionario" – descontextualizado. Varios niveles de significado se pueden distinguir a varios niveles de descontextualización. Pero el análisis realmente interesante del significado es el del significado plenamente contextualizado.

Así pues hay también muchos tipos de pragmática: pragmáticas que trabajan con modelos de acción o de lenguaje más o menos abstractos, y más o menos contextualizados. No es una cuestión de todo o nada, porque pueden incluirse en el análisis dimensiones contextualizadoras no plenamente concretizadas: así los tipos de actos de habla que analiza Austin en su libro sobre Cómo hacer cosas con palabras.

Una teoría pragmática más contextualizada es la que propone Jenny Thomas en su libro Meaning in Interaction. Traduzco:


En este libro desarrollaré una definición de la pragmática como significado en interacción. Según esta noción, el significado no es algo inherente a las palabras sólo, ni es producido sólo por el hablante, ni sólo por el oyente. La construcción del significado es un proceso dinámico, que incluye la negociación del significado entre hablante y oyente, el contexto de enunciación, (físico, social y lingüístico) y el potencial de significado de una enunciación. (1995: 22)


Es éste un punto de vista que recuerda mucho al planteamiento básico de algunas versiones de "Reader-Response Criticism" (por ejemplo en Stanley Fish), y, yendo más atrás, al interaccionismo simbólico de G. H. Mead y Herbert Blumer.  Según el interaccionismo simbólico, el significado (de hechos, cosas, acciones, palabras – es una teoría más general–) surge en el proceso de la interacción social con otros sujetos, y no es fijo, sino que se ve constantemente modificado en un proceso continuo de reinterpretación. Blumer expone que hay tres tipos de teoría del significado:

1) Que el significado es intrínseco al objeto. (En el caso de un texto, intrínseco a las palabras sería. En esta ficción se basan muchos protocolos de interpretación legal, y muchas semánticas que no pasan del diccionario).

2) Que el significado es subjetivo, y que es creado por el intérprete del mismo. Serían teorías psicológicas, subjetivistas como algunas teorías de la recepción, también. "Cada libro significa una cosa distinta para cada lector", etc.

3) La tercera es la tesis sostenida por Blumer, y a la que según digo recuerda la definición arriba citada de Thomas. Según ella, el significado no es inherente a la cosa ni subjetivo, sino que se construye mediante un proceso interactivo. Traduzco a Blumer:


El interaccionismo simbólico considera que el significado tiene un origen distinto de los que sostienen las dos perspectivas dominantes que acabamos de examinar. No contempla al significado como algo que surja de la constitución intrínseca de la cosa que significa, ni ve al significado surgir de una conjunción de elementos psicológicos de la persona. Antes bien, considera que el significado surge en el proceso de interacción entre personas. El significado de una cosa para una persona surge de las maneras en que otras personas actúan con esta persona en relación a la cosa significante. Sus acciones operan de modo tal que definen la cosa para la persona. Así, el interaccionismo simbólico ve los significados como productos sociales, como creaciones que se forman en y a través de las actividades definitorias de la interacción entre personas. (Symbolic Interactionism, 1986: 4-5)


Un problema parece plantearse: al analizar el significado de un acontecimiento, unas palabras, o un texto, el analista muchas veces se encuentra en una situación que no es la original: a veces analizamos o interpretamos algo mientras ocurre o mientras se dice: otras veces interpretamos en un contexto más o menos distante. Hay que tener en cuenta la distorsión que introduce el contexto analítico, que es un contexto interactivo propio, y puede modificar el sentido de maneras a veces sutiles e invisibles para quien esté poco atento a esta dimensión del metadiscurso.

Quizá, pues, desde el punto de vista del interaccionismo simbólico, podríamos modificar ligeramente la noción de análisis pragmático contextualizado e interactivo que proponía Jenny Thomas. Llegaríamos así a una noción de análisis reflexivo del discurso como significado en interacción, o una pragmática crítica plenamente contextualizada. Adaptando la definición de Thomas, tendríamos que

el significado no es algo inherente a las palabras sólo, ni es producido sólo por el hablante, ni sólo por el oyente, ni sólo por los analistas del discurso. La construcción del significado es un proceso dinámico, que incluye la negociación del significado entre hablante y oyente, el contexto de enunciación, (físico, social y lingüístico), el potencial de significado de una enunciación, y el contexto crítico/analítico en el que se estudia esa enunciación, que conlleva su propia interacción entre el analista y otros sujetos.

La misma definición podríamos extender a la crítica y pragmática de las acciones, pues las palabras son acciones, y decir es una de las maneras de actuar.


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Retropost: Otra vez bajo el volcán

Retropost #602 (12 de noviembre de 2005): Otra vez Bajo el Volcán



Cuánto han bajado las acciones de Malcolm Lowry desde los 80. De clásico moderno a autor de segunda o tercera fila. Leí Under the Volcano por entonces, y hasta escribí una reseña para un trabajo de clase, parte de mis amarillentas (aquí y en el original) notas sobre algunos clásicos ingleses, notas que termino de colgar en la red con este comentario sobre Lowry, que voy a traducir aquí también. No volví a leer Under the Volcano, pero a cambio ahora he releído este trabajo escrito a los veinte años, y es, cómo diría, un caso imaginado de retrospección anticipada, o de lectura completada en el futuro. Que hable el jovenzuelo berbe, si la traducción no le deforma la voz:


He terminado esta novela con la impresión de no haber conseguido apreciarla totalmente, por diversas razones. Primero, para comprenderla totalmente tendrías que sentarte a la mesa con una cantidad razonable de botellas de tequila, mezcal, anís, ajenjo, vino, cerveza y ron. Te aproximarías un poquito más a la sensibilidad del Cónsul.

Por otra parte, este libro es uno de esos que requieren una segunda lectura. El primer capítulo transcurre un año después del resto del libro, y sólo tiene sentido completo si se lee una vez conoces la historia. Y los demás deben de disfrutarse mucho más una vez hayas "hecho amistades" con los demás personajes, lo cual no resulta nada fácil en este caso.  
 Sea como sea, es un libro que debe leerse despacio; tiene un estilo barroco y complicado, lleno de refrencias a cosas que se han mencionado antes; me recuerda a Faulkner, en especial a Absalom, Absalom! El enfoque dado a la técnica de la corriente de consciencia es también similar: no recibimos las impresiones de los personajes directamente, tal como las experimenta el personaje. En lugar de eso, se nos presentan a través de la voz del autor. El autor es casi invisible: es un portavoz para las observaciones y sentimientos de los caracteres. Los juicios morales pertenecen por completo a los personajes.

El tema del libro, en su sentido más profundo, es lo absurdo de la vida humana. Los tres personajes principales – el Cónsul Geoffrey Firmin, su esposa Yvonne y su hermanastro Hugh – notan este absurdo y reaccionan a él de maneras diferentes.

El Cónsul escapa, del horror que supone ver las cosas tal y como son, mediante la bebida. Su problema no es que no pueda dejar de beber; antes bien, el alcoholismo es lo único que lo mantiene vivo. Si se curase, probablemente se suicidaría.

La vía de salida de Hugh es la "acción insensata." Su caso no es tan desesperado como el del Cónsul, pero es del mismo tipo. Estos personajes tienen un autoconocimiento monstruoso, entienden la vida humana demasiado bien para ser capaces de soportarla. El Cónsul intenta matar sus pensamientos mediante la bebida, Hugh intenta actuar de modo que le impida pensar. Pero es demasiado tarde: conoce los motivos que le llevan a la acción, no se comporta de modo "inocente," sino en relación a un mundo de ideas. Esto queda claro, por ejemplo, cuando se nos cuenta su vida como cantante y como marinero, especialmente cuando se cambia de barco, dejando el Philoctetes por el Oedipus Tyrannus, sólo porque éste último era más viejo, más sucio, más parecido a la idea que él tenía sobre los barcos antes de decidir enfrentarse a la aventura. Hugh lleva un tipo de vida, aparentemente interesante y afortunada, que sería envidiada por muchas personas. Pero cuando se la ve desde dentro, él la ve aburrida y corrompida.

Yvonne es una mente mucho menos intelectual, y ve esperanza en la vida, aunque desespera de la que ha llevado hasta el presente. Piensa que Geoffrey y ella pueden empezar de nuevo, pueden "renacer". Pero él debe dejar la bebida e irse a vivir a alguna otra parte, al Norte, lejos del surrealista México, donde la corrupción parece flotar en el aire mismo. Por un momento convencerá al Cónsul y a Hugh de que es posible una vida diferente, pero al final siente que su casita en los bosques con la que soñaba se ha incendiado. Los personajes tendrían que cambiar de almas para hacer esa vida posible. Pero el cambio ya no es posible, y es falso fingir que lo es, como hace Hugh. Estas personas han entrado en un laberinto del que no pueden salir, pero también sabemos que, si saliesen, quedarían empobrecidos.

"El Cónsul notó una punzada. Ah, tener un caballo, e irse galopando, hacia alguien a quien amas, quizá, al corazón de toda la sencillez y de la paz del mundo, no era ésa la oportunidad que la vida misma daba al hombre? Claro que no. Y sin embargo, por un momento, había parecido que lo era
".

 


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Esto hace veinticinco años casi... entretanto, como diría Neruda, confieso que he bebido.



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Retropost: Serie dispersa

Retropost #601 (12 de noviembre de 2005): Serie dispersa



Ejercicio de reconocimiento de formas para aficionados a la Filología Inglesa, o a la cultura Internet: ¿Qué tiene en común la siguiente serie de expresiones y palabras?

1. The Website of Dreadful Night
2. Bitch
3. The Attachment
4. Math Grenades
5. What They Deserve
6. The Match Factory
7. The Proposition
8. Watermark
9. Trans
10. Jack Moves, Jane Faces
11. Boone Chu
12. Apophenia
13. Little Boat
14. The Gaijin Face of Bikkle
15. Singularity
16. Going Mobile
17. Making Mayhem
18. Hongo.
19. Into the Mystic
20. Uber-bones
21. The Dead Remember
22. Tarn
23. Dickheads
24. Cyprus
25. Sigil
26. Sigint
27. The Shape of the Enthusiast
28. Within the Meaning
29. Protocol
30. .ru
31. The Prototype
32. Participation Mystique
33. Bot
34. Zamoskvarech
35. KOFEIN
36. The Dig
37. Kino
37. Puppenkopf
38. Red Dust
40. The Dream Academy
41. A Toast to Mr. Pollard
42. His Missingness
43. Mail



 Nivel 2, para jugadores avanzados: explicar qué significa, por ejemplo, "Math Grenades", o "The Gaijin Face of Bikkle"...


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Retropost: Methodology, Research, and Criticism

Retropost #597 (11 de noviembre de 2005): Methodology, Research, and Criticism




 


Este es el título del curso de doctorado que empiezo hoy, con tres estudiantes (contra dos profesores, no está mal la proporción). Con lecturas de lingüística, teoría literaria, filosofía, teoría social, y crítica en general, todas sobre o contra el método. Aquí pongo la lista de lo que iremos viendo en cada sesión con los alumnos. Y digo adiós a doctorados y doctorandos, que para el año que viene no he propuesto curso de doctorado (quién sabe si aún existirán nuestros programas de doctorado, o nuestros estudios filológicos). Y, en el estado actual de la carrera universitaria, ¿a qué kamikaze le interesa hacer una tesis? Con tanta eficacia y calidad y acreditación va a haber muchas víctimas colaterales por el camino. Eso sí, los que salgan por el otro lado de la nueva maquinaria llevarán el marchamo de calidad en la frente. Lo que no está tan claro es que vayan a salir mejor formados. Y es que esto de la calidad no consiste en rellenar impresos ni en acumular programas de subvenciones; eso es formalización o estandarización de la calidad, que, naturalmente, va por otro lado; y muy en concreto en humanidades suele ir contra el método .



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Pérdidas de memoria

Pérdidas de memoria


Puede leerse en el último número del European English Messenger un artículo conmovedor, escrito por Martin Kayman, antiguo editor del Messenger, en memoria de Helmut Bonheim, que fue presidente de la Sociedad Europea de Estudios Ingleses (ESSE). Aquí puede bajarse en PDF, poniendo la clave Hermes. Recomiendo leerlo en plan memento mori, y recordatorio de en qué acaban nuestros esfuerzos, incluso los de una persona admirable y admirada como Helmut Bonheim, que llegó a los reconocimientos más altos en su profesión, y es recordado por muchos por su talento, su actividad y su generosidad personal.

Me lo presentaron, creo, en el congreso fundacional de ESSE, o quizá en algún congreso de AEDEAN donde vino como conferenciante invitado. En Galicia, quizá; y algo hablamos, o al menos siempre me escuchó muy educadamente. Ya lo conocía por sus libros; en especial había usado en mi tesis su libro de narratología The Narrative Modes. Me reclutó para donar revistas a las bibliotecas de Europa del Este, que era uno de los proyectos que llevaba entre manos; eran los 90, años muy movidos para él. Luego desapareció, tras regalarnos a nuestro departamento una colección entera de una revista sobre Joyce, al jubilarse. Me extrañó algo entonces, ahora me extraña menos. También se ocupaba de volver a poner en circulación bibliotecas de profesores jubilados. Esto nos dice Kayman sobre él, quince años después de sus últimas noticias.

Losses of Memory
  As I was researching an article for the Messenger last February, I came across the sad news that the first regular editor of the newsletter (1991-94) and two-term presidente of ESSE (1994-2000), Helmut Bonheim, had passed away three years previously on 13 February 2012.1  He had been followed a few months later by his wife, Jean. We knew that Helmut had suffered from Alzheimer's for a number of years, so the news of his death was not entirely unexpected among those who had worked closely with him in the past and had been friends with the Bonheims. What was shocking was the realisation that ESSE had been unaware of his passing. It turned out that the James Joyce Quarterly had formally noticed his death, as, I'm informed, had the Deutsche Anglistenverband, but past and present editors of the Messenger were unaware that Helmut had passed away, as were the past and present Secretaries, Treasurers and Presidents of the Society whom I was able to contact. Alzheimer's attacks short-term memory, but how is it possible that ESSE had 'forgotten' the man who had given the Messenger shape and purpose and established it at the Society's heart, and who had thereafter successfully presided over a period of major expansion? As Ado Haberer (President 2001-7) put it, with the end of Helmut's presidency, 'a page in ESSE's history had been turned', the 'romantic "great adventure" some thought [the Society] ass destined to be' had come to an end in the face of 'the realities of life', and the organisation had come into an age of 'maturity, stability and responsibility'. (...)
1 Printing the Messenger: The End of an Era', European English Messenger 24.1 (Summer 2015): 6-9.bonheim


Remito al artículo de Kayman para los detalles de cómo llevó Bonheim la complicadísima gestión de una organización internacional, en tratos con decenas de asociaciones nacionales de anglistas, en los años que siguieron a la caída del Telón de Acero. Pero me quedo con dos de los testimonios personales que recoge, uno de Robert Clark (que bajo los auspicios de ESSE comenzó, como yo, la edición de una gigantesca bibliografía):

Personally, it seemed to me that Helmut was a 'displaced person', having been brought up in America by Jewish parents exiled in the 1930s, and having chosen to return to Germany in 1965... I suppose this personal history was the origin of Helmut's highly philosophical irony: he was and was not German, was and was not Jewish. He was not American, though educated there, and not British, though married there and spending much of each summer in St John's Wood. It seemed to me he lived in what Thomas Mann called 'the pathos of the middle', constitutionally within and without his social situations. Perhaps this is why he was such a genial broker of a unifying Europe: he was thoroughly aware of our need for an Europe that would resist narrow islands of the mind.14


A esto comenta Kayman:

"For myself, despite many years of proximity, I was unaware of Helmut's origins, although I may have suspected them, being Jewish myself. It was then not so much his Jewishness as his relatinoship to it inthe context of his (inter)national heritage that is important here. Cambell observes: 'Jewish identity is another distinctive matter. Helmut declared himself entirely uninterested in his Jewish heritage, and felt no discomfort living in a country with a savage anti-Semitic past. He did not, he said, dwell on the Holocaust.' It was perhaps this that made Helmut such a positive, almost deliberately innocent, European, a learned philologist with his eye on the future. One should not mistake this for romanticism in any dismissive sense."


Si un judío tiene tendencia a ser un hombre de ninguna parte, un judío que ignora sus raíces quizá está doblemente desenraizado, y se vuelve un ciudadano del mundo sin más, o quizá un europeo— algo que según Henry James sólo un no europeo puede ser, pues los europeos son siempre además franceses, ingleses o alemanes. También era un tanto alemán, es cierto—un alemán de Danzig. Terminaré con el testimonio de uno de sus estudiantes y colegas de Colonia, Ringard M. Nischik, transmitido a Kayman:

When I travelled from Konstanz to visit him in the nursing home in Kóln-Porz, I first saw the door to his room with the sign: 'Helmut Bonheim' (no titles, anymore). He was lying in bed, in a slumber, still good-looking. I was amazed how little, relatively speaking, his appearance had changed even though he was by then in his eighties. After more than two decades, I was looking at the person to whom, because he had set me on the path, to a significant extent I owed my professional happiness.
    When I returned an hour later, I saw him sitting in the common room in a wheelchair: slumped, head down staring at the floor... I carefully approached him and slowly and cautiously, yet repeatedly, tried to tell him who I was. I told him how grateful I was to him for making it possible for me to choose a profession I have found so rewarding and fulfilling. By and by, I got the impression that he started to vaguely remember or that at least some of my urgent words got through to him in some degree. tears were running down his cheeks, yet he hardly said anything. I saw a copy of Joyce's Ulysses on the bookshelf in the common room, no doubt deposited there by his daughter. I took the book and put it in his hands. It was immediately obvious that this was a person who had spent a great deal of his life with books. He looked at the book as if at a very precious object, handled it very carefully, and slowly thumbed thorugh it, page by page, probably unable to read anymore. This went on for some minutes. Then seemingly purposefully he shut the book, carefully haded it over to me, and ceremonially placed it into my hands—from the teacher to his former doctoral and postdoctoral student, as if he wanted to tell me that it was now up to others to continue the work, and that his time was over... That was the last time I saw Helmut Bonheim. He died five weeks later. Memories of his kindness live on, together with profound respect for his extraordinary personality and his life achievement, and with deep gratitude.






Robert de Beaugrande's Epiphany


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Retropost: Yahoo!

Retropost #595 (10 noviembre 2005): Yahoo!

 

En mis notas del año la polka, (http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/notes.html) hoy cuelgo mis opiniones sobre Los Viajes de Gulliver de cuando me lo releí hacia 1981... aún me lo releería varias veces más, y os recomiendo que lo hagáis. Es la leshe de la inteligencia, el humor negro y la mala baba. La primera vez me lo había leído cuando aún era Arias Navarro el ruling Yahoo; y de las versiones para niños recuerdo una casi completa (es decir, con Laputa y Yahoos) que me regaló mi tía Carmen – mi querida tía Carmen – cuando tenía once años o así. Ya me impresionaron entonces esos extraños animales, los yahoos, pero por entonces no se le auguraba al Yahoo un futuro tan brillante en Internet, ni en el sábado noche, ni sabía yo que iba a leerme ese libro tantas veces.


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Diez años más tarde - Yahoo anuncia pérdidas y cierra su oficina de Madrid.

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Retropost: Ever Fixèd Mark

domingo, 31 de enero de 2016

Retropost #591 (8 de noviembre de 2005): Ever fixèd mark


En la traducción procuro conservar algunas dimensiones del soneto 116 de Shakespeare:


Let me not to the marriage of true minds
Admit impediments; love is not love
Which alters when it alteration finds,
Or bends with the remover to remove.
O no, it is an ever-fixèd mark
That looks on tempests and is never shaken;
It is the star to every wand’ring bark,
Whose worth’s unknown, although his height be taken.
Love’s not Time’s fool, though rosy lips and cheeks
Within his bending sickle’s compass come;
Love alters not with his brief hours and weeks,
But bears it out even to the edge of doom.
If this be error and upon me proved,
I never writ, nor no man ever loved.



Al maridaje de espíritus verdaderos no
Admita yo obstáculos. No es amor el amor
Que cambia cuando encuentra cambio
O se inclina a quitar con el que quita.
Oh, no: es una marca fija para siempre
Que mira a la tempestad y nunca tiembla,
Es la alta estrella para toda barca errante;
Mides su altura, su valor lo ignoras.
El amor no sirve al Tiempo; si mejillas y labios rosas
Caen bajo el círculo de su hoz torcida,
Amor no alteran meses breves y horas,
Sino que puja hasta el fin del Juicio.
Si esto es error, y me queda probado,
Nunca he escrito, y ningún hombre amado.



He intentado mantener la sugerencia específicamente masculina-homoerótica en el "maridaje de espíritus verdaderos" y en la ambigüedad del verso final, que debería poderse entender a la vez como "ni ningún hombre ha amado jamás" y como "ni yo he amado jamás a ningún hombre" – aunque en la traducción se conserva mejor la ambigüedad si oímos leer el poema. No he conservado la asociación entre "bends" (v. 4) y "bending sickle" (v. 10), aunque el movimiento de "inclinarse" sí evoca los gestos del Tiempo/Muerte como segador.

De entre las imágenes que utiliza Shakespeare para ilustrar este amor casi sobrehumano destaca la de la barca y el faro enmedio del soneto. La señal para barcos, fácilmente asimilable a un faro en la mente del lector, se convierte en una estrella, alcanza un valor eterno muy lejos del "cambio" denunciado en el primer cuarteto. Ahí he conservado la ambigüedad de referente de "whose" y "his"– que pueden referirse a la estrella y a la barca. En el primer caso, el verso significaría algo así como "puedes medir con instrumentos la posición de una estrella, pero sólo con eso no conoces el influjo astrológico que pueda tener sobre tí"; referido a la barca, significa "puedes despreciar a la barca por su tamaño, pero no sabes qué tal navega, qué tal se comporta en el mar" – (seaworthiness). En otros sonetos el poeta se compara a sí mismo a un barco poco impresionante comparativamente – así "my saucy bark (inferior far to his)" del s. 80 – , pero que se atreve a competir con grandes navíos en el mar – como los ingleses contra los españoles de la Gran Armada. Aquí el poeta se deja guiar por ese faro o estrella que no es tanto el amado como el amor. También encontramos, quizá, implícita, una oposición entre "valía aparente" (social, o retórica) y "valía auténtica" (intrínseca, no en boca de la gente) – quizá oímos aquí al poeta de clase media enfrentado al aristócrata, y al autor que sabe que su público es el futuro frente al autor de moda.

El círculo de la hoz torcida es también el círculo de la esfera del reloj, por asociación con otros sonetos: "Time’s fickle glass his sickle hour" (nº 126): "la hora, hoz del veleidoso cristal del tiempo". "Fickle" y "sickle", gráficamente próximos, también están asociados implícitamente en el soneto 116; la hoz del tiempo puede volvernos inconstantes y veleidosos en el amor. Es decir, si no estamos atentos a ese alto ideal, esa "ever fixèd mark".

Y veamos, por último, esa "ever fixèd mark", ese aviso a navegantes, esa estrella. En el contexto de los sonetos hay pocas cosas que permanezcan fijas "to the crack of doom". El amor del poeta, sí. Los ideales platónicos. Y la escritura, claro, que guarda la belleza presente para el futuro. El último verso del soneto asocia amar y escribir, y también el fracaso en el amor y el fracaso en la escritura. La escritura es una marca fija para siempre, testigo inmutable de lo que fue y por tanto sigue siendo en cierto modo, inscrito en la eternidad. (¿En dónde está esa eternidad? En ningún sitio, claro. Sólo en el espacio del poema. Tanto mayor el poder creador del poeta, creador de eternidad). La escritura, el amor inscrito, nos propone un modelo para imitar y ajustarnos a él.

Pero la escritura también tiene algo funerario y contraproducente – negra tinta. Los libros tienen algo de siniestro e inhumano, con sus palabras calladas, sus pensamientos y sentimientos de muertos guardados en conserva. Nuestra muerte está inscrita, por contraste, en la permanencia misma de la literatura. Una empresa fúnebre, la escritura, que desborda las limitaciones de nuestra vida. Quizá de ahí la vacilación final del poeta, en el corazón mismo de su última puja: quizá yo no haya amado a fin de cuentas, quizá yo no vaya a estar a la altura de ese ideal que ahora queda escrito en este soneto, quizá por tanto la escritura es escritura, pero no es mía, es de ella misma, se mantiene sola: cae el autor y el poema sigue su curso, falla el hombre aunque el Poeta sigue amando. Siempre fija en el poema la marca de su amor, y siempre inscrita también su duda, y la consciencia de que la poesía, como todo lo que queda escrito, nos pone un listón muy alto.


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