Spente le Stelle
Emma Shapplin, cantando "Spente le Stelle". Una de mis cantantes favoritas (¿hace falta decirlo?), y que rabien los puristas:
Y para terminar, un videoclip: "Cuor senza sangue":
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Emma Shapplin, cantando "Spente le Stelle". Una de mis cantantes favoritas (¿hace falta decirlo?), y que rabien los puristas:
Y para terminar, un videoclip: "Cuor senza sangue":
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Un vídeo de Savina Yannatou, una de mis cantantes favoritas, griega pero cantando aquí "Lu purtuni", una canción italiana, o dos. Hace años que tengo el disco, Songs from the Mediterranean:
Bueno, no sé si la canta o la pasea. (Vídeo eliminado. Lo cambio por otro). ¿A quién le echa un aire esta Savina? ¿A Sigourney Weaver, quizá? Lo que es en mi casa, la llaman "La Gallina". ¿Que por qué? La explicación, aquí:
La canción no está en francés masacrado por la cantante, tranquilos, sino en un patois de Guadalupe; muchas de las que canta la Savina son dialectales. Esta es del disco Virgin Maries of the World. Me remito a las palabras del comentarista de YouTube: "great song. She has such a versatile voice! my friends hate that thing she does at the beginning of the song and in other songs ... i love it though."
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(Miércoles 14 de febrero de 2007)
Como el día se presta, pongo esta bonita canción de enamoramiento para quien esté enamorado, o crea estarlo, o quiera estarlo, o lo estuvo en tiempos... qué tiempos. Que los dioses nos libren de volver a vivir tiempos tan interesantes. La cantante es Nolwenn Leroy, la música ya se sabe de quién es, y la letra... la letra me la enseñó hace veinticinco años una chica francesa que ahora andará por los cuarenta. A Nolwenn ni la habían inventado, claro.
En clase de literatura hoy leemos "Sapho to Philaenis" de John Donne. Un poema de amor atípico, inspirado en Ovidio, pero también, supongo, en los propios arrebatos de John Donne, y en el original, como este fragmento de la propia Safo, "Oda a Anactoria":
El igual de los dioses me parece
quien se sienta a tu lado, y oye
cerca de sí tu voz dulce
y tu risa encantadora; eso sí hace
que el corazón se me acelere en el pecho.
Porque cuando te veo aunque sólo sea
un poquito, me quedo sin palabras,
la lengua se me avería, un fuego sutil
se me echa a correr bajo la piel;
con los ojos no tengo vista, me zumban los oídos,
se me escurre el sudor, y me entra
un temblor por todo el cuerpo.
Me quedo pálida como la hierba seca,
y en este ataque de locura casi
parezco muerta.
Y sin embargo tengo que atreverme a todo,
pues alguien tan insignificante...
(Lunes 12 de febrero de 2007)
Empieza a aparecer por YouTube algún vídeo de Juliette Gréco, y por primera vez la puedo ver en grabaciones antiguas cantando algunas de mis canciones favoritas. Por ejemplo, ésta: "Il n’y a plus d’après":
Esta es la canción de Daniel Balavoine "La vie ne m’apprend rien", cantada a dúo por Balavoine (voz grabada) y Liane Foly (en directo con orquesta). Balavoine, un cantante francés muy querido por el público, murió en accidente aéreo hace veinte años. En este homenaje, a pesar de la mala calidad del vídeo y del sonido, se siente el directo muy en vivo, quizá precisamente por lo bien que combinan las voces de los dos cantantes; combinan de modo tan perfecto que se logra hacer muy sensible la presencia continuada, y a la vez la ausencia, de uno de los dos cantantes. De la misma manera que en Shakespeare el teatro dentro del teatro se utiliza para crear un efecto de realidad en el nivel de base, y a la vez para intensificar la potencia teatral del conjunto, resulta aquí una experiencia musical intensa y curiosa, ver cómo dos grabaciones diferidas crean un efecto de directo. También contribuye a ello la interpretación emocionada de Liane Foly—si la emoción está interpretada.
(Vaya, vídeo desaparecido.... Pongo, por lo menos, la canción de Balavoine. Y la de Liane Foly).
Es una de las canciones más bonitas de Notre-Dame de Paris, el musical de Luc Plamondon y Richard Cocciante sobre la novela de Victor Hugo. En uno de esos concursos (promocionales, supongo) que se hacen, salió elegida como la mejor canción del siglo XX, con lo cual entra en el selecto grupo de las canciones que son la mejor canción del siglo XX, con Yesterday, Like a Rolling Stone, Volver, La Vie en Rose... entre otras. En este vídeo del espectáculo original aparece junto con el final de la canción anterior, que canta Quasimodo (Garou). Luego se le unen el sacerdote Frollo (Daniel Lavoie) y el capitán Phoebus (Patrick Fiori). La que no abre la boca en esta ocasión es Esmeralda (Hélène Ségara).
Bueno, para que podáis oír también a Hélène Ségara, os pongo otra canción, un duo (in absentia) de Esmeralda y Quasimodo. Lo malo es que antes hay que aguantar al trío del cura, el marido y el padrastro. En el disco original, el papel de Esmeralda lo hacía Noa: también está muy bien, qué os voy a decir.
Aquí uno de los mejores números de baile del musical, "Le cabaret du Val d’Amour", con Gringoire (Bruno Pelletier) y el "bello" Phoebus otra vez.
Y de despedida de Notre-Dame, os pongo aquí a Gringoire-Pelletier en uno de sus mejores números, no os vayáis a pensar que le tengo manía o algo. "Lune", que también puede pasar al club de las mejores canciones lunáticas, todo un género ("Mira luna", "Moonriver", "Blue Moon", "Luna", "Hijo de la luna"...) . Lo que no sabemos es de quién está enamorado Gringoire. Probablemente de la luna.
Lune
Qui là-haut s’allume
Pour
Éclairer ma plume...