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Vanity Fea

Recuerdos

Años góticos


viernes 8 de enero de 2010

Años góticos


fsecret

Apenas puedo leerlo ya ni yo mismo, pero lo cierto es que hace veinte o veinticinco años tenía la costumbre de tomar mis notas y apuntes y hacer mis manuscritos en general en letra gótica. Menos cuando había que escribirle a alguien, claro—hasta allí no llegaba mi dedicación a lo gótico, y uno mantenía sus mínimos de racionalidad.

Hoy me ha aparecido por allí un cuaderno de esa época, donde apuntaba cosas sobre la marcha. No es que no tuviese un Macintosh por entonces, que ya lo tenía, pero como portátil lo único que tenía era un Mackintosh... y el cuaderno éste, que compré en Providence, Rhode Island.

gotica

También me pintaba las uñas de negro. Lo malo es que eran los años ochenta, y no se llevaba tanto el tema.

Entre la cursiva gótica, y la rusa—que por entonces también me dedicaba a estudiar ruso—me armaba supongo unos bollos considerables, aunque hacía lo que podía. Luego todas las fui dejando, las cursivas y manuscritas—incluida la cursiva latina. Ahora los bolis se me secan, y también los botes de laca de uñas.

A Paul, ahora me viene a la cabeza, le regalé una guitarra—mi tercera guitarra, de la que ya no me acordaba. Y Adeline, qué habrá sido de ella.

Iuvenes dum eramus

Beckett después de tantos años

jueves 10 de diciembre de 2009

Beckett después de tantos años

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Beckett después de tantos años

En Academia, me dice una profesora del Punjab que, qué coincidencia, también ella ha escrito un libro sobre Beckett:

Yeah, isn't that a coincidence, Samuel Beckett in one shot, in Chandigarh and Zaragoza, Spain! Well, it's years since I wrote anything about Beckett, and then it was only in Spanish, sorry about that. I wrote mainly about the novels (Molloy, Malone Dies, The Unnamable, fascinating stuff), but also more generally about reflexive and metafictional structures in Beckett's writing. Another coincidence: those years, it must have been more than twenty years ago, I met a woman who had written a thesis on Beckett... and eventually we would end up getting married and having children, not that Beckett's a model for that! At the time I took a structuralist-formalist-aesthetic approach to Beckett's work, and of course it's rewarding, being he's so original in that respect. But later I became more interested in the autobiographical/cultural/contextual approach. From that point of view, an obvious context for Godot would be of course the Second World War, the French occupation, collaboration, its atmosphere of existential futility, etc. Beckett deals with the personal, the historical and the metaphysical in one move, and he can be read in so many ways. I wonder which is your approach from an Indian perspective. Please send me the reference of your book, and I will include it in an online bibliography I keep compiling. And keep on enjoying Beckett, but don't keep him "company" at his low level of optimism! (He doesn't care for children, that's one of his limits). Cheers, Navdeep!

Pronto hará veinte años de la muerte de Beckett, por cierto, pero era una muerte vivida por anticipado, en plan "no sé cuándo morí". Sin sorpresas póstumas previstas.

Sobre la doctora Penas, sí—oí hablar de ella por vez primera a cuenta de unas jornadas sobre Beckett, en otro aniversario. Yo estaba haciendo la mili pero me las arreglé para asistir. De ella me chocó el nombre, sobre todo habida cuenta del contexto. Se la esperó allí, pero, como Godot, no acudió a la cita ni en el primer ni en el segundo acto... por asunto familiar grave.


Ephemera et aeterna

Qué hacías tú el 11-S


viernes 11 de septiembre de 2009

Qué hacías tú el 11-S


¿Qué hacías tú el 11-S ése? ¿Y el 5-4-2003? Siempre me han hecho mucha gracia, o me han dado mucho miedo, los novelistas rusos como Tolstoi que recordaban su infancia hasta los más mínimos detalles, o los niños prodigio como Oliver Sacks, que te sabe contar en El tío Tungsteno el tipo de cosas que todo el mundo debería haber olvidado de cuando tenía diez años. Debe ser un tipo de defecto cerebral, tipo Funes. Pero en cambio mucha gente se acuerda de lo que estaba haciendo un día colectivamente memorable, como el 23-F, o el 11-S, o el 11-M, o algún otro. Esto demuestra que la memoria tiene una dimensión social y colectiva—había un libro interesante de David Pillemer sobre el tema, Momentous Events, Vivid Memories. Supongo que un acontecimiento memorable ya afecta a la memoria de entrada de otra manera, y conforme se va volviendo más memorable en días sucesivos, se asientan los recuerdos y se fijan de un modo especial, no sólo los "colectivos", sino los recuerdos personales que iban asociados a los colectivos. El famoso 11-S yo estaba, atípico total en mí, echándome una siesta. Me despierta Beatriz—"Oye, ven a mirar la tele, que está pasando una cosa muy rara".... Y como casi todo el mundo, ví entonces el segundo avión en directo. Tengo que comprarme y leerme, por cierto, The Second Plane. También tuve un efecto de irrealidad o dejavu cuando no sabía distinguir si me estaban repitiendo por la tele lo ya sucedido, o estaba sucediendo otra vez: un fenómeno supongo que muy extendido. Y también recuerdo pensar, al ver la primera torre hundirse, cómo la segunda aguantaría, y qué extraño sería ver a partir de entonces una torre donde antes había dos. Y donde yo había estado, un buen día de 1988, mirando en la cima las pintadas de los escaladores que subían, más despacio que yo, por fuera de la torre, antes de ser arrestados.

Narratología del 23-F

 

Michael Jackson, RIP

Se ha muerto Michael Jackson, al parecer de sobredosis de drogas y mala medicación. Qué poquita cosa somos todos, hasta el rey del pop; o quizá especialmente el rey del pop (esto suena en inglés como a refresco de burbujas, bubbles... ). Pesaba menos de la mitad que yo, se lo han llevado en una bolsita blanca a un coche blanco, él que quería ser blanco, o que se convirtió en blanco a su pesar, por una especie de enfermedad, según versiones. A mí nunca me ha gustado Michael Jackson, su música digo; nunca me he gastado un duro en ella, pobre, hizo su fortuna y su neverland sin mi apoyo financiero, y ahora de nada le serviría, no sé si perdió su dinero, o su rancho, o los derechos de las canciones de los Beatles que dicen que compró. jacksonTenía cincuenta años, ahora no será ni siquiera forever young, se podía haber quedado en su depósito de aislamiento para no envejecer, pobre, para lo que le sirvió, tanto cálculo y tanta cirugía, y tanto blanqueamiento, para convertirse de un negrito simpático en una especie de efebo misterioso y de ahí en una especie de fantoche monstruoso, los niños buscaban su imagen en Internet para ver lo feo que era, es triste todo esto, muy triste. Yo lo ví por primera vez a Michael Jackson en dibujos animados, había una serie de los Jackson Five cuando yo era crío, pero alguien ya nos decía, o llegó a nosotros la noticia de que existían de verdad, además de ser dibujos. En mi primer viaje a América, en un intercambio escolar que organizó mi padre con la base americana, me tocó ir a casa de un niño que tenía un padre con muchos rifles, y un dormitorio sin sábanas que me pareció extrañamente moderno y desorganizado. El chaval hablaba con su novieta por la ventana por la noche, y su ídolo era Michael Jackson, lo recuerdo que me enseñó un LP suyo en solitario, me extrañó que un niño sacase LPs en solitario, esto era hacia 1972, y sobre todo me extrañó su nueva autonomía, la del pequeño Jackson, sin sus hermanos, aunque ya en los dibujos animados se notaba que era el favorito de la fortuna... Luego de repente se hizo famoso, demasiado famoso, mientras yo seguía sin hacerle caso—que si Thriller, que si aparece en versión su hermana, que si Bad... bueno, ya en los ochenta transigí a un gesto irónico y me hice tristemente famoso en mi familia por llevar una camiseta rosa con la cara de Michael Jackson. Pero pronto ya no se parecía a mi camiseta, el original bajaba en helicóptero a sus conciertos, se volvía blanco, cantaba con chillidos, toses y susurros. Cuando me fui a América de verdad, a finales de los ochenta, sonaba mucho Michael Jackson, hacía complejas giras, y bailes con súbitos torzones, convulsiones y medias vueltas; era la época del efebo ambiguo, el smooth criminal; me hacía sentirme pesado y abotargado, cuando andaba hacia atrás flotando, yo que estaba encerrado con un Mac primitivo y cientos de libros, haciendo mi tesis... Tenía amores extraños Michael Jackson: con Liz Taylor; con la viuda o con la hija de Elvis, no me acuerdo; con un niño que lo admiraba—se hacía el Peter Pan, pero se iba afeando, arrugando con pliegues blancos extraños por la comisura de los labios, y la nariz se le puso as sharp as a pen... Luego recuerdo los juicios eternos a lo O.J. Simpson, los niños asesorados por abogados que lo demandaban, o esa escena en que Jackson sujetaba un bebé (su hijo supongo) que parecía engendrado por alquiler, asomado a la ventana de un hotel; era raro todo, estaba extraño por dentro también, supongo. Y ahora iba a volver a girar, a girar en sus giras, pero ya no podrá, el entrenamiento era demasiado fuerte, y la tensión, y la ansiedad y la medicación; ha muerto en huída hacia adelante. Deja un sentimiento todo de vanidad, pero no de vanidad de la de sacar pecho, sino de la otra (la de Johnson, la vanity of human wishes) —la vanidad de los esfuerzos y de los proyectos; pues proyectos había, financieros y de baile.




Smooth Criminal



Iuvenes dum eramus

Iuvenes dum eramus

Estos días nos reunimos todos en Biescas, volviendo a casa por navidad. Viene Berta de Holanda, y me devuelve una carpeta que le ha aparecido, que se la debí pasar yo hace unos dieciocho o veinte años. Está llena de partituras viejas, que yo tocaba, o intentaba tocar, en tiempos, y que le pasé cuando amenazó ella con la guitarra clásica. A estas alturas no las tocamos ya ni ella ni yo, claro. Me ha traído recuerdos el contenido, algunas músicas que me han rondado por la cabeza siempre y otras en las que no pensaba desde hace años. Pero aún más el continente, la carpeta misma en que iban, fechada en 1981… el continente sumergido del pasado, vamos.

Contenido. Entre otras, las partituras de:

- La suite en re menor de Robert de Visée (1682), en versión para guitarra. Con su preludio, su Allemande, Courante, Sarabande, Gavotte, minuetos y Bourrée.Y su jiga.

- Otra zarabanda, la de la II Sonata para violín de Bach. Yo todo esto en guitarra, claro.

- Y más minuetos y gavotas… y Choros, de Villa-Lobos, que se lo oía yo a mi amigo Ernesto en guitarra, y nunca llegué a tocarlo como él.

- Recuerdos de la Alhambra, que sí que tocaba, sí…y otra más de Tárrega, Capricho Árabe, con la que no podía, no.

- Y un "Passacalle de la Cavallería de Nápoles", y una sonata de Vivaldi que tocábamos entre guitarras y flautas con Ernesto y Mariajo.

- Las canciones de La Tempestad de Shakespeare: "Full Fathom Five" de la que ahora me acuerdo, y "Where the Bee Sucks"…  Y otras, "Schiarazula Marazula", "Tower Hill"…

- Canciones que aún he tocado hace poco, como "Let the Sun Shine In", y "Aquarius". Age of Aquarius indeed.

 

Continente. Se trata de una carpeta amarillenta, con inscripciones, graffitti tipo puerta del baño, notas ilegibles y dibujos, pegatinas,… Contiene este continente, entre otras cosas:

- Mi dirección de Biescas entonces, calle Ramón y Cajal, 4 (poco suponía yo que luego acabaría viviendo en la casa de Ramón y Cajal, brother, en Zaragoza). También mi dirección en Zaragoza, el C.M.U. Cerbuna, donde pasé toda la carrera. Y la fecha, como digo, de 1981.

- Una pegatina de la petrolera ESSO. Pues eso.

- Una pegatina de paso de ecuador de Tercero de Filología. Esta pegatina la dibujó Miguel Gutiérrez Molinero (según me aclara tras leer esta nota), y figuran ante las escaleras de nuestra Facultad personajes alegóricos de cada una de las filologías. Hamlet musita "To pass the exams or not to pass’em, that is the question!" Voltaire, o Harpagon, entierra un cofre a la vez que comenta "Que ferai-je pour que n’on me vole pas mes chulettes?" Un filósofo clásico sentencia "Gaudeamus igitur, cateati dum non sumus", y Don Quijote dice a Sancho, "Con la universidad hemos topado, Sancho".  No recuerdo si hubo viaje: yo desde luego no fui.

- Hay notas útiles, garabateos: "Miércoles dictado". "10 de febrero, examen francés"; "2 y 8 de junio, examen francés aula 1". "Has been – for the day - ¿acción acabada?"

- Hay muchos dibujos de caras grotescas vistas de perfil, que infestaban mis apuntes.

- "Cryoglobulins". "Zdrasstvuytie" – etc. Words, words, words. Por entonces estudiaba ruso, y también traduje artículos de medicina.

- Otra pegatina, fragmentaria: SOY (QUI)MICO—parentheses added.

- Rotulaciones expresivas: Kill, kill, kill, kill, kill….

- Hay un texto que creo recordar viene de la Utopia  de Tomás Moro:

In the meanwhile, though it must be confessed that he is a very learned man, and a person who has obtained a great knowledge of the world, I cannot perfectly agree to everything he has related; however, there are many things in the Commonwealth of [caetera desunt] hope, to see.

- Una palabra que tiene que venir de Gargantúa y Pantagruel. Recuerdo que hice por entonces un trabajo de curso comparando la Utopía de Moro y la Abadía de Thélème de Rabelais. La palabra en cuestión es "Morrambouzevesengouzegangatasacbacquevezinnemafressé" —o algo parecido.

- Una cita de Hamlet, "The native hue of resolution is sicklied o’er by the pale cast of thought"…

… y otra de Antony and Cleopatra, dos lecturas shakespearianas de ese año:

Eternity was in our lips and eyes
Bliss in our brows bent; none of our parts so poor
But was a race of heaven.


- Está la dirección de Sylvie en "Le Cayrel", de St Caprais de Lern, Puymirol; y también la de Patricia cuando vivía en Pont de la Couronne, Boé, y en Agen.

- Hay un gráfico con un corte transversal de los órganos fonadores.

- Está una variante de mi nombre en letra femenina: "J. Angel Gárci-Landa"

- También en mano femenina, caras de chicas hippies. Creo que las dibujó Fabiola, con quien yo tanto salía aquel año.

- Aunque a Fabiola le gustaba más un colega no muy popular, Sebastián, que yo creo debía ser homosexual o al menos metrosexual avant la lettre. O quizá sólo petimetre. En todo caso, en mano femenina también (¿?) está esta rima:

Fabiola se fascina fácilmente
Fabiola fácilmente se violenta
¿Qué hace la Fabiola que es tan lenta?
Ell’ama Sebastián contra la gente.


- Hay referencias de libros que leer, de semántica y traductología, libros de Newmark o de Nida, como Approaches to the Theory of Translation, Componential Analysis of Meaning, Exploring Semantic Structures, Language Structure and Translation…

- Está mi dibujo del Naranjito, mascota del Mundial ’82. Y más caras de perfil, algunas articulando fonemas.

- Está la dirección de un tal Dr. Gene Hammett, del Allegheny College de Pennsylvania—una expedición americana que no llegué a realizar. Al lado el teléfono de Cristina Sanjuán, que creo que sí estuvo allí.

- Hay paradojas y cuestiones lógicas, que vienen creo de Bertrand Russell: "No existe el conjunto de todos los conjuntos menos el conjunto de conjuntos" – o "No existe el conjunto de todos los conjuntos que no son elementos de sí mismos". También algo más chomskiano: "The pen the author the editor liked used fell".

- "Fe de erratas. Clave de libros. Indice. Primera página" (—¿de qué?).

- Figura una definición de diccionario, del término "Pica y huye"—"f. Venez. Insecto himenóptero, como hormiga pequeña, maligna, de picadura dolorosa que produce fiebre. Después de picar, huye".

- Y columnas misteriosas de palabras: "llama dama cama trama ama mama drama" o "labras obras cabras"…

- Una casa con bigotes y chimenea perpendicular al tejado, también de Fabiola creo.

- Una referencia a un compañero que no he vuelto a ver, Gutiérrez Molinero: "Gutteridge Miller woz here" (PS, 2010: como digo, Miguel Gutiérrez lee esta nota y me manda un saludo desde el pasado y desde Avilés, donde ha ido a recalar. Experiencias de la Web: Google, el gran guglificador, juntador de espacios y tiempos, qué cosas tiene).

- Otra frase: "Il a un sentiment vif et inné de la différence des positions sociales" (¿Quién? Muchos. Bueno, "inné"… mucho decir.).

- Una A ácrata rodeada de un círculo.

- Otra palabra más: "Française".

- Un fragmento de un poema de Ronsard. Recuerdo que era la descripción de una idílica excursión al campo de un grupo de jóvenes damas y caballeros, en el siglo dieciséis:

Jamais l’homme avant qu’il meure
ne demeure
bien heureux parfaitement.
Toujours avec la liesse
la tristesse
se mêle secrètement.


 

Barbenuta y Espierre

Carrera

 

Sábado 19 de julio de 2008

Sigo leyendo Ghosts of Spain de Giles Tremlett, y este trozo me ha hecho acordarme otra vez del tío Víctor—mi tío abuelo Víctor Carrera, tío de mi madre y de otro tío Víctor que tenía, Víctor Landa. Habla de los maquis, de la amnesia nacional, y de la resistencia antifranquista.

"Tenía yo curiosidad. Aquí había, a fin de cuentas, un grupo de resistentes que habían combatido contra un régimen dictatorial de derechas dirigido por un aliado de Hitler y de Mussolini. De niño en la Gran Bretaña de los años 60 y 70, había crecido fascinado por historias de hombres y mujeres así. En cómics, revistillas, películas y novelas baratas, la Resistencia de Francia, Italia, Yugoslavia y Grecia figuraban a menudo como los aliados clave de algún héroe británico terriblemente heroico y ligeramente sentimental. Aun hoy, estos leales partisanos hacen alguna aparición ocasional en las novelas británicas—como la Charlotte Gray de Sebastian Faulks.

En la mayoría de los países, los miembros de la Resistencia son héroes nacionales. Tienen medallas, monumentos y museos. Pero en la mente de los españoles los maquis están en general olvidados. Un puñado de ex-combatientes, historiadores locales, y gente de la extrema izquierda ha impedido que desaparezca su recuerdo. Pero no tenían sitio en el panteón de héroes de la nación. Ni siquiera los socialistas que lucían su antifranquismo como seña de identidad en los años 60 y 70, y que habían pasado a dirigir la España democrática en los 80, se habían molestado en interesarse por este grupo de hombres y mujeres ancianos y derrotados. Irónicamente, algunos de ellos, exiliados de la España de Franco, podían considerarse héroes en Francia, al haber luchado con la Resistencia de allí durante la Segunda Guerra Mundial. Los tanques que hicieron entrar a la Francia Libre a París en 1944 llevaban los nombres de ciudades y pueblos españoles como Zaragoza, Guadalajara y Belchite, e iban conducidos por españoles." (Ghosts of Spain 56-57)

 El tío Víctor debió nacer hacia 1900, y a los siete años lo mandaron de pastorcico. Por la escuela poco pasó: no aprendió a leer y escribir hasta mucho más tarde, en la cárcel de Franco, haciendo tiempo entre que lo fusilasen o lo soltasen. Cuando se fue a trabajar fuera del pueblo, no sabía ni cómo se llamaba, me dijo: le preguntaban y decía: "Vítor"—"¿Víctor qué?" —"Pues no sé... ¡Vítor!". Tuvieron que escribir al pueblo para informarle de su apellido... Y me decía, de viejo, "¡Qué vergüenza, que no supiese yo ni cómo me llamaba! ¡Cómo estaba el país, para que hubiese tanta miseria y yo fuese tan ignorante! Eso es lo que queríamos cambiar los comunistas."

Se fue a Francia a los diecisiete años para no hacer la mili, y buscando mejores condiciones de trabajo, supongo. Aunque de hacer milis no se libró en su vida, y trabajar trabajó siempre como un mulo el pobre. El caso es que en Francia acabó pasando la mayor parte de su vida.

Es divertida la anécdota de la maleta. Resulta que estaba trabajando en el sur de Francia, y de repente le dijeron a él y a su cuadrilla que les dejaban subirse a un camión para un trabajo muy bueno en el norte. No le dio tiempo ni a recoger sus cosas de la pensión en la que estaba, y en el camión que se fue. Total, que estuvo años trabajando en el norte. Y pasaron años, y se casó, y los alemanes invadieron Francia, y estuvo en la Resistencia luchando contra los nazis, y pasó con los maquis a España, y estuvo encarcelado durante años, y murió su mujer, y cuando lo soltaron volvió a Francia, y pasó por el mismo pueblo donde había estado y la misma pensión... y allí le dijeron "¡Oiga, que aquí le guardamos una maleta!"

Con mi abuelo Severiano trabajó muchos años en una granja que arrendaron junto con mi abuela en el centro de Francia, cerca de Vichy. Antes habían sido leñadores también (mi abuelo navatero en el valle del Roncal), y en los años sesenta y setenta se hallaban en la cumbre de su fortuna, con una motoreta vieja, con tractor a veces, y con conejos, cerdos, patos, vacas, perros (Sultán y Rita, y luego Kiki 1 y Kiki 2). Y pintadas, y pavos, y gallinas y huertos de patatas y judías y tomates, y peras que metían en botella mientras aún estaban en la rama del árbol. Y había una cuadra y un pajar y cobertizos fascinantes llenos de herramientas y trastos, y desván y bodega que según Bachelard debe tener toda casa Arquetípica. Y un columpio enorme en un árbol enorme. Tenían dos curiosos dialectos chapurriados, de español salpicado de francés y viceversa—y así los pavos eran dindas, los patos canas, el cartero era el factor, y el balde de fregar era la lesivosa. Allí, a Petits Nauds y luego a Les Gouets, pueblos perdidos del Allier, fuimos varios veranos a aprender francés y chapurriao, y a echar de comer a las gallinas. Mi abuela hacía mantequilla en unos moldes con flores en relieve y la vendía los días de mercado. Esa ya no la probamos otra vez, hélàs.

Tanto mi abuelo como mi tío eran miembros del Partido Comunista—del francés, claro, que eran franceses ahora—y L’Humanité era su órgano de referencia. Los dos tenían una pensioncilla de jubilación de Francia. Alguna vez que vino el tío a España de vacaciones en los años setenta hubo que llevarlo de urgencia a Francia a votar en las elecciones. No a votar a Mitterrand—que para él los socialistas eran peores que la derecha—sino a Marchais, claro.

El último tiempo que pasé continuado con el tío Víctor fue mientras hice la mili en Huesca en 1985-86. Tras la muerte de mi abuelo volvieron mi abuela y el tío y alquilaron un piso donde yo estuve de "pernocta" como decían en el cuartel. Después de tantos años de hortelano en Francia, ahora tenía una buena colección de macetas en la terraza, y su mayor entretenimiento era cuidarlas. Eso, y despotricar del Capital y de los socialistas—que eran lo único que lo ponía de mal temple, porque persona más amable y bienhumorada no se ha visto nunca. Aún lo oigo canturrear por lo bajo mientras regaba las plantas, o en Francia, en Chez Gouet, mientras ataba una carretilla (o una brueta que diría él) cargada de hierba, tirando de la hierba y trenzándola hasta que salía una cuerda... "lailolailo lailo lailooooo... tititiroritititiii"....

No tuvo hijos, y casi parecía más un tión que un tío. A los sobrinos-nietos nos parecía extraño que hubiese estado casado (sobre todo llevando ese bigote propio de Hitler que llevaba en las fotos viejas). Pero aunque los tíos son una especie que deja poca huella en la tierra, sí que nos acordamos bastante del tío Víctor. "¡¡Víiitoooor!!", le llamaba mi abuela en la granja, cuando necesitaba algo.

 Bajo dos tricolores

 

—oOo—

Diamonds and Rust



Una canción de Joan Baez—aquí la canta en Renaldo and Clara.

 

Well I'll be damned
Here comes your ghost again
But that's not unusual
It's just that the moon is full
And you happened to call
And here I sit
Hand on the telephone
Hearing a voice I'd known
A couple of light years ago
Heading straight for a fall

As I remember your eyes
Were bluer than robin's eggs
My poetry was lousy you said
Where are you calling from?
A booth in the midwest
Ten years ago
I bought you some cufflinks
You brought me something
We both know what memories can bring
They bring diamonds and rust

Well you burst on the scene
Already a legend
The unwashed phenomenon
The original vagabond
You strayed into my arms
And there you stayed
Temporarily lost at sea
The Madonna was yours for free
Yes the girl on the half-shell
Would keep you unharmed

Now I see you standing
With brown leaves falling around
And snow in your hair
Now you're smiling out the window
Of that crummy hotel
Over Washington Square
Our breath comes out white clouds
Mingles and hangs in the air
Speaking strictly for me
We both could have died then and there

Now you're telling me
You're not nostalgic
Then give me another word for it
You who are so good with words
And at keeping things vague
Because I need some of that vagueness now
It's all come back too clearly
Yes I loved you dearly
And if you're offering me diamonds and rust
I've already paid


C'est écrit 
 


 —oOo— 








Envenenamientos

No sabía yo que mi madre había conocido a su abuela, lo cierto es que ni había pensado en el tema. Pero sí la conoció, sí, hasta estuvo una temporada con los abuelos viviendo durante los años difíciles de la guerra. El otro día nos hablaba mi madre por primera vez de algunas cosas que sucedieron esos años. Las cosas que obligan a hacer las guerras, dejar la tierra de uno, separar familias. Tener los críos danzando de aquí para allá, con quien pudiesen estar. Mi madre, con los abuelos primero, luego se hizo cargo de ella mi tía Felisa y se la llevó a casa del cura de Borrés. Como las dos se llamaban Felisa, a mi madre al final se le quedó de nombre Dolores. Dolorines. Y allí creció, viendo a veces a su madre que trabajaba en Jaca de lavandera, y que andaba los quince kilómetros cuando podía para irla a ver. También en Jaca alguna vez, comiendo en el Asilo Social con su hermano, que se indignaba de la calidad de la comida (¡mira, mamá! ¡Chorizo de burro nos dan!). Pero era gratis, y había que sacar de donde se pudiera... Los dos mayores se pusieron aprendices sin poder estudiar, ya en el primer momento cuando mi abuela se fue a San Sebastián a servir a una casa, el primer puesto que encontró al tener que irse del pueblo. La pequeña se quedó con ella, y acabaría siendo francesa, pues a los pocos años cruzaría la frontera de estrangis con la abuela y el tío Victor, recién salido de la cárcel, cuando escaparon para reunirse en Francia con mi abuelo. Este había tenido que salir por piernas de Sigüés al principio de la guerra, y cruzó la frontera huyendo de una pandilla de Alzados—no recuerdo si requetés o falangistas. Y quedó mi abuela sola con cuatro críos a su cargo, sin poder apenas mantenerse, y en un ambiente hostil, rodeada de enemigos. Intentó seguir en el pueblo, donde tenía sus tierras y su casa, pero resultó imposible. A veces los vecinos la amedrentaban, dando golpes y voces en la puerta, o entraban en casa y buscaban por las habitaciones tirando cosas al suelo. Una vez se pusieron ella y todos los críos malísimos de golpe. Y el médico del pueblo, buena persona, le dijo, "Mire, señora Aurelia, esto es que les han echado algo en el azúcar. Lo mejor es que se vayan a vivir a otro sitio. Aquí no pueden seguir." Y allí se quedó la casa, que fue malvendida años después, las tierras abandonadas y perdidas. Y cada cual por su lado: a San Sebastián, a Jaca, a casa del cura, a Francia...  A salir adelante como buenamente pudieron, a fuerza de esfuerzo y estudio y trabajo de muchos años.

Regiones devastadas