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Vanity Fea




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Que no gusto

sábado, 31 de octubre de 2015

Que no gusto


Hace ya tiempo que nadie se muere por mis huesos, si alguna vez se ha dado el caso de tales fallecimientos, pero me refiero a otra cosa, a mi mente, "that's more myself" como decía Carew. Tampoco gusta, o al menos no gustan sus excrecencias, ya vayan sobre arqueología cognitiva, comentario político, narratología, guerra civil o semiótica teatral. No gusto ni por casualidad. 

Me refiero en concreto a mi falta total de éxito en el Facebook de la Facultad de Filosofía y Letras, cuya creación como espacio interactivo celebré en su momento. Como puede verse ahí, soy el mayor participante o aportador, con diferencia, pero nunca he obtenido el menor eco ni respuesta, y todo lo que digo, lejos de dar lugar a comentario o conversación, cae en el más atronador silencio. Y nadie le da a "me gusta" ni por equivocación—cosa que no pasa con cualquier otra cosa que cuelgue cualquier otra persona, vaya sobre arqueología cognitiva, comentario político, narratología, guerra civil o semiótica teatral. Tanto me ha llamado la atención que he puesto este comentario en el mismo Facebook:

Obsérvese una regularidad en este Facebook: Ninguna publicación mía gusta a nadie, y todas las no mías gustan a varias personas. Es para desanimarse, ciertamente. ¿Me desanimaré? Ya veré.


Aunque reconozco que tampoco es el tipo de comentario que, aunque sea cierto y certero, vaya a gustar. Todo tiene su momento, y seguramente pasará esta fase del Facebook facultativo, como tantas otras, y a otra cosa mariposa—sobre todo visto el éxito.

Lo mismo podría decirse, por cierto, de los comentarios en el blog Vanity Fea—ningún artículo (y llevo más de siete mil, o de quince mil si prefieren) recibe ningún comentario, jamás, desde hace muchos años. ¿Casualidad? Seguramente, pero me viene a la mente ese dicho según el cual incluso los paranoicos tienen enemigos, aunque no venga a cuento para nada.

Y algo parecido sucede con mi fotoblog en Flickr, uno de los mayores del barrio, con cuarenta mil fotos. Aparte de un puñado de aprecios de mi madre o de algún amigo (¡gracias!), la proporción de "me gusta" es allí también escandalosamente baja, pero baja de romper récords. Diez comentarios en cuarenta mil fotos, mientras que cualquier otro fotoblog tiene gran número de comentarios y loas por foto, es para pensárselo seriamente. Y en ello estoy, supongo, viendo que escribo esto.



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PS: 1 año después, sigo sin gustar. Es más, me expulsan por indeseable de un par de grupos de Facebook de Filología en los que estaba. Y ha habido, novedad, una decena de comentarios en mi blog, todos invariablemente negativos.
Hasta ahí ha llegado la atención del personal.

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Lunes, 31 de Octubre de 2016 12:30. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


The Composition of Remorse

miércoles, 28 de octubre de 2015

The Composition of Remorse


An intersubjectivist theory of remorse and conscience, the agenbite of inwit, from Adam Smith's Theory of the Moral Sentiments, II.ii:


The violator of the more sacred laws of justice can never reflect on the on the sentiments which mankind must entertain with regard to him, without feeling all the agonies of shame, and horror, and consternation. When his passion is gratified, and he begins coolly to reflect on his past conduct, he can enter into none of the motives which influenced it. They appear now as detestable to him as they did always to other people. By sympathizing with the hatred and abhorrence which other men must entertain for him, he becomes in some measure the object of his own hatred and abhorrence. The situation of the person, who suffered by his injustice, now calls upon his pity. He is grieved at the thought of it; regrets the unhappy effects of his own conduct, and feels at the same time that they have rendered him the proper object of the resentment and indignation of mankind, and of what is the natural consequence of resentment, vengeance and punishment. The thought of this perpetually haunts him, and fills him with terror and amazement. He dares no longer look society in the face, but imagines himself as it were rejected, and thrown out from the affections of all mankind. He cannot hope fore the consolation of sympathy in this his greatest and most dreadful distress. The remembrance of his crimes has shut out all fellow-feeling with him from the hearts of his fellow-creatures. The sentiments which they entertain with regard to him, are the very thing which he is most afraid of. Every thing seems hostile, and he would be glad to fly to som inhospitable desert, where he might never more behold the face of a human creature, nor read in the countenance of mankind the condemnation of his crimes. But solitude is still more dreadful than society. His own thoughts can present him with nothing but what is black, unfortunate, and disastrous, the melancholy forebodings of incomprehensible misery and ruin. The horror of solitude drives him back into society, and he comes again into the presence of mankind, astonished to appear before them, loaded with shame and distracted with fear, in order to supplicate some little protection from the countenance of those very judges, who he knows have all unanimously condemned him. Such is the nature of that sentiment, which is properly called remorse; of all the sentiments which can enter the human breast the most dreadful. It is made up of shame from the sense of the impropriety of past conduct; of grief for the effects of it; of pity for those who suffer by it; and of the dread and terror of punishment from the consciousness of the justly-provoked resentment of all rational creatures. (102-3)



There is here a theory of the interiorized other—the super-ego if you will, dividing the soul against itself. It is in fact the division of the soul, the distance between the ideals betrayed and the reality observed (through the eyes of others) that provides as a matter of fact the experience of remorse as self-confrontation or self-cannibalism, as one's eating one's own heart (Do you like it, my friend? —asked Stephen Crane— It is bitter—bitter. But I like because it is bitter, And because it is my heart). This is also, in part, the conflict within described by A. C. Bradley in Shakespearean Tragedy, the inner division in the tragic agonist which mirrors the external conflict between the opposing forces of good and evil.

Smith's analysis provides a grammar of situations, and a chemistry of emotions, with remorse described as being made of a combination of simpler sentiments. It is also a chronology of the self, containing in a synchronic display the engraved sequence of before the act, During the Act, and After the Act, and replaying it as a the self's own historical (ontogenetic) structure. There is a hint of this temporal perspective in Aristotle's classification of tragic plots, too. But Smith is much more conscious of the importance of retrospection in the structuring of the remorseful self. Retrospection is built into the structure of this self—as the temporal shape of the intersubjective theatre of self-confrontation.




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Sábado, 29 de Octubre de 2016 05:19. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


20 Signs You Are With A "Covert" Narcissist

miércoles, 28 de octubre de 2015

20 Signs You Are With A "Covert" Narcissist








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Sábado, 29 de Octubre de 2016 05:17. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


La realidad, tejido de ficciones: La Red Intertextual de lo Real

La realidad, tejido de ficciones: La Red Intertextual de lo Real


La realidad humana es, en gran medida, ficticia o imaginada. Lo expone de manera muy gráfica Yuval Noah Harari en su libro Sapiens (Penguin Random House, 2014), saltando ágilmente del hombre-león de Stadel al león de Peugeot. Traduzco del capítulo "El mito de Peugeot":


¿Cómo exactamente creó Armand Peugeot, el hombre, la compañía Peugeot? De una manera muy parecida a como los sacerdotes y los brujos han creado demonios a lo largo de la historia, la manera en que miles de curas franceses seguían creando el cuerpo de Cristo cada domingo en las iglesias parroquiales. Todo giraba alrededor de contar historias, y de convencer a la gente para que las creyese. En el caso de los curas franceses, la historia crucial era la de la vida y muerte de Cristo, tal como la contaba la Iglesia Católica. Según este relato, si un sacerdote católico vestido con sus vestimentas sagradas decía solemnemente las palabras adecuadas en el momento adecuado, un pan y vino corrientes se transformaban en la carne y la sangre de Cristo. El sacerdote exclamaba 'Hoc est corpus meum!' ('Este es mi cuerpo' en latín), y, abracadabra—el pan se convertía en la carne de Cristo. Viendo que el sacerdote había observado con propiedad y asiduidad todos los procedimientos, millones de católicos franceses devotos se comportaban como si Dios realmente existiese en el pan y vino consagrados.

En el caso de Peugeot S.A., el relato crucial era el código legal francés, tal y como lo escribió el Parlamento francés. Según los legisladores franceses, si un abogado titulado seguía toda la liturgia y los rituales apropiados, escribía todos los conjuros y juramentos necesarios en un trozo de papel extraordinariamente adornado, y añadía su adornada firma al pie del documento, entonces, abracadabra, quedaba formada una nueva compañía. Cuando en 1896 Armand Peugeot quiso crear su compañía, le pagó a un abogado para que realizase todos estos procedimientos sagrados. Una vez el abogado hubo realizado los rituales apropiados y hubo pronunciado todas las palabras mágicas y juramentos, millones de ciudadanos franceses decentes se comportaron como si la compañía Peugeot existiese realmente.

Contar historias eficaces no es fácil. La dificultad se halla no en contar la historia, sino en convencer a todos los demás de que se la crean. [O, añadiría yo, en convencerlos para que hagan como que se la creen, visto que todo el mundo parece haber acordado creerla, y parece conveniente creer eso por las actitudes que vemos tomar a los demás y el giro que han tomado los acontecimientos]. Gran parte de la historia de la humanidad gira alrededor de esta cuestión: cómo hace uno para convencer a millones de personas para creerse determinadas historias sobre dioses, o naciones, o sociedades anónimas? Pero cuando tiene éxito, le da al Sapiens un poder inmenso, porque permite que millones de extraños entre sí cooperen y trabajen con vistas a fines comunes. Intentemos imaginar lo difícil que habría sido crear estados, o iglesias, o sistemas legales, si pudiésemos hablar sólo de cosas que realmente existen, como ríos, árboles, o leones.
burbujillas
A lo largo de los años, la gente ha tejido una red de relatos increíblemente compleja. En esta red, ficciones como Peugeot no sólo existen, sino que acumulan un poder inmenso. Las clases de cosas que la gente crea mediante esta red de relatos se conocen en círculos académicos como "ficciones", "constructos sociales", o "realidades imaginadas". Una realidad imaginada no es una mentira. Miento cuando digo que hay un león cerca del río cuando sé perfectamente bien que no hay ningún león allí. Las mentiras no tienen nada de particular. Los monos verdes y los chimpancés saben mentir. Se ha visto, por ejemplo, a un mono verde lanzando la llamada de "¡Cuidado, león!" cuando no había ningún león cerca. Esta alarma espantó convenientemente a otro mono que acababa de encontrar un plátano, dejando campo libre para que el mentiroso le robase el premio.

A diferencia de la mentira, una realidad imaginada es algo en lo que todo el mundo cree, y mientras persista esta creencia comunitaria, la realidad imaginada ejerce fuerza en el mundo. El escultor de la cueva de Stadel puede que creyese sinceramente en la existencia del hombre-león como espíritu guardián. Algunos hechiceros son charlatanes, pero la mayoría creen sinceramente en la existencia de dioses y demonios. La mayoría de los millonarios creen sinceramente en la existencia del dinero y de las sociedades anónimas. La mayoría de los activistas pro derechos humanos creen sinceramente en la existencia de los derechos humanos. Nadie mentía cuando, en 2011, la ONU exigió que el gobierno libio respetase los derechos humanos de sus ciudadanos, aunque la ONU, Libia y los derechos humanos son todos productos de nuestras fértiles imaginaciones.

Desde la Revolución Cognitiva (alrededor de los siglos 500-600 A.C.) los Sapiens han estado viviendo, por tanto, en una realidad dual. Por una parte, la realidad objetiva de los ríos, los árboles y los leones; y por otra parte, la realidad imaginada de los dioses, las naciones y las empresas. A medida que pasaba el tiempo, la realidad imaginada se iba volviendo cada vez más poderosa, de manera que hoy la supervivencia misma de ríos, árboles y leones, depende de la gracia de entidades imaginadas como los Estados Unidos y Google.


El tejido de ficciones se sostiene porque aunque tomadas una a una parezcan insolventes, están implicadas con otras, y toda la red de intereses creados conspira para sujetarse entre sí y sujetar la realidad virtual en su sitio. Obsérvese que, donde Umberto Eco decía que el hombre es el único animal capaz de mentir, la mentira aparece aquí como una habilidad más bien simiesca. Es la capacidad de creer en lo inexistente lo que define a la humanidad como tal, o lo que ha surgido sólo en el seno de la humanidad a modo de historias, mitos, rituales, costumbres e instituciones—para permitir la organización de grandes grupos. Grupos que aseguran su supervivencia, y la de sus mitos, explotando organizadamente la naturaleza—y desplazando o dominando a grupos menos organizados, e imponiéndoles sus imaginaciones hechas realidad.

En YouTube puede encontrarse todo un curso de Harari sobre la historia de la humanidad y el desarrollo de la civilización como una gigantesca red de convenciones y ficciones que se convierten en la sustancia misma del mundo.

Harari formula de manera sugestiva, plástica y actualizada algunas ideas cuyas bases son moneda corriente desde que aprendimos con Max Scheler o con Ernst Cassirer la naturaleza simbólica de la realidad humana. De hecho, la perspectiva dramatística del mundo como teatro, desde Calderón y Shakespeare hasta el interaccionismo social de Goffman, nos lleva a unas conclusiones parecidas a las de Harari. Tiene éste sin embargo la virtud de ser más didáctico y claro que el genial ironista Goffman, y su tono directo, eficaz y magisterial también nos certifica que lo que nos dice sobre la teatralidad del mundo no es sólo poesía, como podría parecer a algunos que han oído hablar de Shakespare, sino la realidad misma y su poiesis.

También Miguel Bosé nos decía en una canción, sobre los muchachos del 56, que "la vida es sólo fantasía"—pero quién se lo iba a tomar en serio. Y los constructivistas como Berger y Luckmann describieron de modo magistral la construcción simbólica de la realidad social, en un libro crucial, La construcción social de la realidad, del que aquí comento una idea nada más: el problema de quién define la realidad.

Y, en fin, sin quitarle mérito a Harari, hay que recordar otro libro de título muy parecido al de Berger y Luckmann, La construcción de la realidad social, del filósofo del lenguaje J. R. Searle (1995), que también nos informaba sobre la naturaleza convencional de las realidades en que habitamos. Aquí hay unas notas que lo resumen. Partía Searle en su teoría de los actos de habla de una distinción entre hechos brutos y hechos institucionales, y acabó desarrollando una teoría lógica de los hechos institucionales, su naturaleza y su origen, y sobre la creación y mantenimiento de instituciones.

Searle ha expuesto en diversas conferencias su particular versión logicista del constructivismo social. Aquí transcribo (en inglés) una sobre La unidad de la realidad: Por qué vivimos en un mundo como máximo. Es recomendable la perspectiva de Searle, como la de Goffman, Berger y Luckmann, o la de Harari, para quien tenga un interés en analizar la sustancia de la realidad que habitamos. Aunque se corre el peligro de que esa sustancia se vuelva un tanto evanescente al estudiarla.





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Miércoles, 17 de Agosto de 2016 12:15. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Retropost #121: 14 de febrero de 2005

Retropost #121: 14 de febrero de 2005



14 de febrero

San Valentín. Felicidades, Valentina. Es una suerte estar in love, "en amor". Ah, ¡miento! Es una suerte no estarlo, consuélese todo el mundo. Si alguien quiere leer una buena novela basada, en parte, en las tremendas consecuencias de enviar una postal de San Valentín a lo loco, que se lea Far from the Madding Crowd, de Thomas Hardy. Y es que a veces el amor perjudica seriamente la salud, la mental muchas, y a veces la otra. Todas las variedades pueden ser fatídicas, pero hay una que además es plasta; es el amor no correspondido, casi ni parece un fenómeno de la misma especie que el otro. Deberían llamarlo al revés. Para quien quiera hacer experimentos de este género, hay una página web muy divertida, Wordsmith, que crea anagramas de cualquier palabra o frase. Por ejemplo, "enamoramiento" nos da: "en tó mía, morena" o "amena en tí moro", o "amante ni Romeo", y muchas más (ya dicen que no hay dos amores iguales)."San Valentín" es anagrama, por cierto, de "Invéntanlas".

No sé si tendrá que ver con San Valentín (no creo) pero alguien ha estado buscando fotos mías por la web. De lo que se entera uno mirando los instrumentos de los contadores, acerca de sus visitantes. Bueno, no se entera ni de la mitad de lo que querría. Y al parecer lo mismo les pasa a los visitantes, por muchas páginas web que uno emborrone con tinta virtual.




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Jueves, 11 de Agosto de 2016 13:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Un susto al guglearme

domingo, 26 de julio de 2015

Un susto al guglearme

Un susto al guglearme

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Martes, 02 de Agosto de 2016 11:58. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


La aplicación DreamWorks

martes, 14 de julio de 2015

Retropost #66: 21 de diciembre de 2004

 

21 de diciembre
La aplicación DreamWorks se cierra inesperadamente de un codazo, y vuelvo a la ?realidad; ocasión para dejar registro de la existencia de sueños tipo blog, difíciles de describir, donde pulsando distintos apartados del sueño se accede a contenidos, emociones e imágenes diferentes; son reversibles y se utiliza con frecuencia el back button. En uno, las ventanas de la pantalla del ordenador se van desplazando todo el rato solas y es difícil leerlas, se deslizan una sobre otra, se desencajan de sí mismas y superponen, dejando aparecer oscuros mecanismos de relojería movidos por el PP y el PSOE; algunas de las piezas se caen al descorrerse la página; BACK y tus pensamientos se ven sometidos a la misma regla que hasta entonces observaban en la pantalla: ahora en esta página es lo mismo reaccionar a ella que añadir un comentario; se añaden solos porque tu cabeza ha adquirido la estructura de una intranet. Todos los nombres y todos los tiempos tienen un botón para acceso inmediato. Pasa la página y vemos montañas del sobrepuerto de Biescas, sin nadie presente salvo algún jabalí y las posibilidades de andar por allí si uno quiere; roca y pastos y pinos nevados, sólo el silencio del viento lejano, y más allá, como en Signos y Símbolos, "great mountains of unbearable solidity and height summing up in terms of granite and groaning firs the ultimate truth of our being." ¿Es una página más, o podemos cruzar esas montañas realmente?
Today's blogging: incisos sobre palabras y mentiras, en sentido intra y extramoral, añadidos en Literalmente y en El hábitat del Unicornio.

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Lunes, 25 de Julio de 2016 14:03. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Explicación de la Visión Rayos X

Explicación de la Visión Rayos X




Sucede, especialmente en verano pero también en invierno, que muchos hombres desarrollan una visión rayos X, de función especializada, capaz de ver en concreto a través de la ropa de las mujeres, no con toda la claridad que podría encontrarse en Supermán, pero sí la suficiente como para proporcionar una percepción bastante clara de la ropa interior que usan ellas. Por cierto, no hay suficientes datos que indiquen que las mujeres también puedan desarrollar este tipo de visión, y todo hace pensar que en los casos en que se dé la claridad de la imagen es mucho más imperfecta.

A la estacionalidad veraniega, y a la división por sexos, contribuyen varias cosas. Primero, obviamente, la mayor ligereza de las ropas de verano y quizá una tendencia femenina (no estadísticamente comprobada) a llevar ropa interior de colores vivos junto con una frecuente tendencia a los colores claros en la ropa exterior. Esto explicaría la nitidez especial de algunos casos. Es sabido por otra parte que la ropa de mujer tiende de por sí a la transparencia o translucidez, especialmente en verano, y que una parte importante de lo que caracteriza a la feminidad del atuendo es su inestabilidad—zapatos de mal equilibrio y andares raros, faldas que se descolocan, escotes que se abren más de lo supuestamente previsto, etc. Todo esto tiende a favorecer la visión en rayos X. Es, podríamos decir, su interpretación simple o materialista. Son hechos bien conocidos, siquiera intuitivamente, y para muchas personas esta interpretación materialista es explicación suficiente del fenómeno.

Suficiente, esto es, si le añadimos un ingrediente que venimos presuponiendo nosotros y estos intérpretes "materialistas": la calenturienta imaginación, en invierno y en verano, del varón que aplica su mirada punteada a esas señales casi imperceptibles, cuando no emitidas con luces de neón.

A la interpretación materialista quiero sumarle la idealista, o constructivista, pues también puede haber idealismo en estos asuntos, y es constructivo intentar verlo así. Y en esta referencia a la imaginación calenturienta del varón vemos un primer paso hacia una visión más idealista del fenómeno—una visión en la que interviene no sólo el objeto y sus supuestas objetividades, sino el sujeto y su acción activa en la construcción del objeto (no sólo de la mujer-objeto).

Me refiero a que el campo visual no es, frente a lo que nos podría hacer suponer la "visión materialista" de la visión, un fiel reflejo de lo que hay "ahí delante."  La visión no es mimética sin más—o, si prefieren, la mímesis no es "fotográfica" o literalista, sino resultado de un proceso de construcción. Lo que vemos no es el mundo real. Diría que es el fondo de nuestra retina —por mucho que parezca estar allí delante.  Pero es que ni siquiera eso. Ateniéndonos a la interpretación Matrix de la neurología cognitiva, lo que vemos es un sistema de representaciones generado por el cerebro. Son bien conocidas las ilusiones ópticas por las cuales construimos los colores de las cosas en un proceso interpretativo relacional, por ejemplo en el tablero de ajedrez de Adelson.

Por el mismo procedimiento, la activación de la visión rayos X produce, de por sí, una mayor inestabilidad en el objeto percibido. Éste se descompone y recompone en un puzzle de posibilidades de percepción, y el cerebro mismo aporta las imágenes más relevantes para la construcción de la Gestalt buscada. Es decir, hay un continuo entre todos estos fenómenos que hemos mencionado como input material objetivable, y la activación de esquemas selectivos y de atención que no obedecen a la aportación del objeto, sino a la del sujeto.  Hay una retroalimentación entre diversos contenidos procedentes de la memoria, de la proyección de esquemas predictivos y anticipativos, y de patrones de atención sin más—que no sólo potencian la información relevante,  también en bucle retroalimentativo, sino que (en una maniobra inversa) silencian o pasan al trasfondo la información no deseada— pongamos, en este caso, la existencia de una falda insuficientemente transparente. La atención filtra una ligera variación de tonos en la ropa, un juego de pliegues ligeramente irregular. Y, presto, la falda se vuelve más transparente, o la blusa desaparece.





Esta visión en rayos X no es sino un caso especialmente llamativo de un proceso más general por el cual construimos, proyectivamente, la realidad que habitamos.  Los objetos (estromas, que dice Gustavo Bueno) que constituyen nuestro mundo cognitivo no vienen de fuera, sino que son de modo generalizado el resultado de una interacción entre la información sensorial y su organización cognitiva. Los antiguos creían que el ojo "proyectaba" la luz sobre el objeto, o su imagen misma, a modo de una pequeña cámara cinematográfica de las que no conocían. Quizá sea una manera ingenua pero intuitiva de reconocer este hecho que va más allá de la visión rayos X: la visión Matrix, que crea la ilusión de una realidad por la que moverse, una realidad que nos parece física, cuando en realidad es informacional e interaccional. Relegamos la atención prestada a la realidad física, y pasamos a habitar en una realidad de naturaleza informacional, una realidad aumentada generada  por este Google Glass que llevamos incorporado: habitamos un mundo simbólico construido por nuestro acondicionamiento cultural, nuestros esquemas interaccionales, y nuestros hábitos perceptivos— y lo retroalimentamos, lo construimos continuamente, con nuestras expectativas y nuestra imaginación, a modo de predicción autocumplida.

De ello parece seguirse, también, que la capacidad y agudeza del visionado en rayos X puede desarrollarse con la práctica, y que sin duda hay auténticos expertos en ello, con superpoderes que apenas columbramos.





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Miércoles, 20 de Julio de 2016 13:22. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Cada vez da más asco ir en avión

martes, 21 de abril de 2015

Cada vez da más asco ir en avión


A Oscar lo habíamos apuntado para una excursión con el cole a Inglaterra—pero sólo porque aún no había pasado el caso Lubitz-Germanwings, que hubiera sido la gota de agua para no apuntarlo.


Aquí hay otra gota, nos manda una circular el profesor que organiza el viaje:

En la reunión de ayer se nos olvidó comentar una cosa muy importante: los alumnos deberán llevar encendido el móvil antes de pasar la zona de control del aeropuerto ya que en la aduana se lo podrían requisar si el móvil no tiene batería.

Se trata de una nueva normativa. Si el pasajero no puede encender el móvil porque se ha quedado sin batería, es muy probable que se lo requisen. Así pues, avisad a vuestros hijos (nosotros también lo haremos) de que lleven el móvil cargado desde Zaragoza e incluso que lleven el cargador en el equipaje de mano por si lo tienen que cargar antes de pasar la zona de control.

 

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Domingo, 29 de Mayo de 2016 13:47. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Redes 119: Sobre el autoengaño

sábado, 28 de marzo de 2015

Redes 119: Sobre el autoengaño






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Miércoles, 11 de Mayo de 2016 08:57. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


«El Yo y el cerebro», con Francisco Mora

lunes, 23 de marzo de 2015

«El Yo y el cerebro», con Francisco Mora

 







 

 


A partir del minuto 60. La discusión de los dos sistemas que se coordinan, el de la percepción sensorial y el de la memoria almacenada interna, que se coordina con él, pueden relacionarse con la oposición que veíamos en G. H. Mead, entre el I activo en el mundo, y el me que es un objeto para el yo, una imagen social ante la que reaccionar.

Por otra parte, los experimentos de privación sensorial consciente que llevan a la fabulación son los que sin duda experimentaban los chamanes en las profundidades de las cavernas, experimentando con la ensoñación y la fabulación a resultas de algún desarrollo cognitivo novedoso que les empujó a este desarrollo de la consciencia. De ahí la similaridad entre las imágenes visionarias pintadas en las rocas y que se encuentran entre las primeras obras de arte—de arte y de experiencia visionaria.


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Jueves, 05 de Mayo de 2016 09:05. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


To Keep on Keeping on

miércoles, 18 de marzo de 2015

To Keep on Keeping on

—according to G. H. Mead's Mind, Self, and Society:

"We always present ourselves to ourselves in the most favourable light possible; but since we all have the job of keeping ourselves going, it is quite necessary that if we are to keep ourselves going we should thus present ourselves to ourselves."  (307)





A photo on Flickr

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Domingo, 01 de Mayo de 2016 14:31. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Sexto Quinquenio

lunes, 26 de enero de 2015

Sexto Quinquenio


eco

No es el nombre de ningún romano, esto de Sexto Quinquenio; lo que pasa es que (en cierto modo) cumplo hoy (seis por cinco) treinta años dedicado a la docencia—al menos en mi horario laboral.

Treintaañero en docencia universitaria, quiere decir que voy camino de sexagenario, y mi vida ya es algo que va quedando atrás, cosa del pasado. Pasé en algún momento de joven promesa a gris funcionario —y como en la general suerte humana, ya no soy ni un eco de lo que fui, ni de lo que pude ser.











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Domingo, 03 de Abril de 2016 15:46. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Saber qué decir

domingo, 18 de enero de 2015

Saber qué decir

Dicho en Facebook:
Saber qué decir, y hasta dónde, en cada momento, es todo un arte (que no digo que tenga yo). A mí me gusta imaginarme que con las palabras adecuadas (las palabras mágicas, digamos) podrías conseguir cualquier cosa: que te revelasen secretos, seducir a la persona en cuestión, librarte de la pena de muerte o conmover a quien te escucha. Que te perdonen. Esas palabras deben existir, al menos en teoría, pero ¿cuáles son? Misterio.



  
Samuel Beckett, What is the word 

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Miércoles, 23 de Marzo de 2016 14:46. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Terrores metafísicos y otros problemas con la realidad

viernes, 25 de julio de 2014

Terrores metafísicos y otros problemas con la realidad


ship of reality
Entre los libros imprescindibles para conocer la estructura de la realidad, que no son tantos, suelo recomendar Frame Analysis de Goffman, o su Interaction Ritual o su Strategic Interaction, pero también The Social Construction of Reality, de Berger y Luckmann. Para mantener la realidad en estado puro es mejor no conocerla demasiado, sin embargo—son dos empresas divergentes, la de conocerla y la de mantenerla. Y las dos son todo un trabajo, pues ni se mantiene por sí sola—hay que apuntalarla constantemente con rituales y rutinas—ni desde luego se conoce por sí sola, que tiende a camuflarse detrás de esos rituales y rutinas y objetos cotidianos. Detrás de sí misma, por así decirlo. Berger y Luckmann señalan a la conversación como el instrumento más importante de mantenimiento de la realidad, pero en seguida vemos que no es tanto lo que se dice en la conversación como lo no dicho, las presuposiciones, lo que más contribuye a mantener la realidad. Es decir, que el conjunto de la realidad conspira para mantener la realidad, en sus lugares asignados. Sobre las presuposiciones y la realidad proyectada de antemano algo dije, a cuenta de Goffman, en este artículo sobre la realidad como expectativa autocumplida y el teatro de la interioridad. La vida cotidiana es de por sí tanto la realidad más accesible como el instrumento o técnica de mantenimiento de sí mimsa más eficaz. De Berger y Luckmann me llaman la atención hoy sus incursiones en las otras realidades marginales que rodean (y a la vez constituyen) a la vida cotidiana, extraña manera de constituirla, por el procedimiento de diferenciarse de ella. Quizá haya muchas personas sensibles a la inestabilidad o precariedad de la realidad, pero pocos autores lo son, o por lo menos no de esta manera tan reflexiva—las amenazas a la realidad, y los procedimientos para mantenerlas a raya, no suelen exponerse con tanta claridad como en este pasaje de La construcción social de la realidad:

As we have seen, the reality of everyday life maintains itself by being embodied in routines, which is the essence of institutionalization. Beyond this, however, the reality of everyday life is ongoingly reaffirmed in the individual's interaction with others. Just as reality is originally internalized by a social process, so it is maintained in consciousness by social processes. These latter processes are not drastically different from those of the earlier internalization. They also reflect the basic fact that subjective reality must stand in a relationship with an objective reality that is socially defined.
     In the social process of reality-maintenance it is possible to distinguish between significant others and less important others. In an important way all, or at least most, of the others encountered by the individual in everyday life serve to reaffirm his subjective reality. This occurs even in a situation as 'non-significant' as riding on a commuter train. The individual may not know anyone on the train and may speak to no one. All the same, the crowd of fellow-commuters reaffirms the basic structure of everyday life. By their overall conduct the fellow-commuters extract the individual from the tenuous reality of early-morning grogginess and proclaim to him in no uncertain terms that the world consists of earnest men going to work, of responsibility and schedules, of the New Haven Railroad and the New York Times. The last, of course, reaffirms the widest coordinates of the individual's reality. From the weather report to the help-wanted ads it assures him that he is, indeed, in the most real world possible. Concomitantly, it affirms the less-than-real status of the sinister ecstasies experienced before breakfast—the alien shape of allegedly familiar objects upon waking from a disturbing dream, the shock of non-recognition of one's own face in the bathroom mirror, the unspeakable suspicion a little later that one's wife and children are mysterious strangers. Most individuals susceptible to such metaphysical terrors manage to exorcize them to a degree in the course of their rigidly performed morning rituals, so that the reality of everyday life is at least gingerly established by the time they step out of their front door. But the reality begins to be fairly reliable only in the anonymous community of the commuter train. It attains massivity as the train pulls into Grand Central Station. Ergo sum, the individual can now murmur to himself, and proceed to the office wide-awake and self-assured.


E la nave va..
 


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Martes, 01 de Septiembre de 2015 15:49. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Signs & Symbols & the Regiment of Tongue

 

viernes, 18 de julio de 2014

Signs & Symbols & the Regiment of Tongue


Dice mi chica rusa Retrospection,

"Я и не догадывалась, что есть такая примета: Когда ты резко вздрагиваешь, значит, кто-то думает о тебе."Retrospectsiia


En Rusia te estremeces de repente cuando piensan en ti (o cuando coges frío, supongo); aquí te pitan los oídos cuando hablan de ti. Debemos tener un pitido de fondo continuo, algunos, una música cósmica de esas que ya no se oyen, igual que no se oye lo que dicen de uno, aunque nos rodee como una nube espesa esa masa de palabras y comentarios, justo fuera de nuestro alcance.

Ahora las Redes Sociales (las electrónicas, digo, además de las otras) mantienen o potencian la ilusión de que sabemos lo que se dice o se piensa de nosotros. Tanto más que nos engañamos. Es la ilusión de todos los días, como la ONCE (la organización de ciegos, o de ciegos simulados). La ilusión que se cumple certeramente. Pero ya se sabe, o se ejerce cuando no se sabe: "Where ignorance is bliss, 'tis folly to be wise."

Y es que no podríamos soportarlo, si supiésemos realmente lo que se dice por allí de nosotros, las opiniones que se vierten de boca a oído nuestros conocidos y medio conocidos y remotos orbitantes. Y los íntimos y familiares. Por no hablar de lo que piensan y no dicen—ahí sí que se aplica eso de T. S. Eliot de que los humanos no podemos soportar demasiada realidad. Por suerte vivimos en una versión de la realidad más a nuestra medida, recortadita, una burbuja de información que confundimos con la información realmente existente. De la que nadie dispone, por otra parte.

Pero los efectos nos llegan, si bien atenuados. No es otra la misión de las opiniones sobre nosotros—el Castigo. El castigo infligido por los demás, que oscila, según los sociobiólogos, entre la pena de cotilleo y la pena de muerte.


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Domingo, 23 de Agosto de 2015 18:09. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Number Nine

Number Nine

Me acuerdo mucho estos días de Javier Sánchez, y siento que no vaya a verlo ni a hablar con él nunca más. Se ha ido al sitio donde esas cosas no importan. Los difuntos: un club en el que cada vez conocemos más gente; si seguimos vivos allí van a parar todos nuestros conocidos y amigos, y casi nos importan más que los vivos indiferentes que nos acaban rodeando—hasta el punto de que acabaremos pensando que somos uno de ellos, uno de los vivos indiferentes, o uno de los muertos vivientes, o un difunto prematuro más. Me apena ver el nombre de Javier en gris en esta lista que nos pasaron de los profesores del departamento por orden de prelación y antigüedad; era el número nueve. Ahí acabaremos todos, en el gris que todo lo disuelve. Borges diría que, puesto que somos mortales, en cierto modo es como si hubiésemos ya muerto. Pero todo lo había dicho ya Shakespeare, esto en concreto cuando llama a los vivientes "a walking shadow" en el famoso parlamento de Macbeth. Los profesores también pisamos la tarima comopoor players.

A Javier le gustaba Shakespeare, y muchos años lo explicó. Me acordaba de él leyendo esta novela, Will,sobre los últimos días del actor, que está aquí recordando su vida, larga como la vida y breve como un sueño:
 
What dreams may come.

There was a story about an emperor who dreamed he was a butterfly, and when he told it to one of his sages, the wise man asked him, how do you know you're not a butterfly dreaming you're an emperor? Good answer, Will. How do you know you're not a butcher's boy dreaming you're a dramatist? Or were a dramatist. It feels like a dream now, though it was only yesterday. But that's what happens as you approach the end of your time. The life you had drifts past you and away from you as if you were a drowning man. You see it as a sea of trouble, flecked with bright heads lolling slowly in the wishless sleep, all those you knew and loved, gone from you now, irretrievably lost.

(Christopher Rush, Will)


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Sábado, 04 de Julio de 2015 16:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Ignoring Mortality

sábado, 31 de mayo de 2014

Ignoring Mortality



A Plea for Irresponsible Irrelevance.

Algunos dicen que hay que vivir para la muerte, planteamiento ofensivo para los deseos e incluso para el buen gusto. Tienen sin embargo a point en el hecho de que toda la vida humana y todo en sus prioridades tiene la marca de la naturaleza humana, y la muerte, más aún, la consciencia de la mortalidad, es parte integrante de esa naturaleza humana. Todo lo que somos y todo lo que ha hacemos lo hacemos, de hecho, en última instancia, porque somos mortales.

En esta terrible situación, la única aproximación que puede hacer la vida humana a la inmortalidad, o a la indiferencia a la muerte, no consiste en escapar realmente de ella (dado que en cierto modo constituye el paisaje) pero sí en hacer lo contrario de vivir para la muerte—vivir para la vida, y no prestar a la muerte sino la mínima atención indispensable. Sólo en última instancia hay que llegar a la última instancia. Ya le estoy dedicando demasiadas líneas.

La única manera posible de vivir como los imaginarios inmortales es hacer un derroche de la vida—como si fuese no escasa y preciosa, sino abundante y despilfarrable. No necesariamente un derroche ostentoso, sino sencillamente pasar la vida en la medida de lo posible como si no existiese la muerte—o como si la vida no estuviese marcada por la muerte. Desoyendo a quienes nos aconsejan vivir para la muerte, ya sean heideggerianos, legionarios, u otros novios de la muerte. Es lo que hacemos, de hecho—vivirla como la vivimos, la mayor parte del tiempo, con sabiduría espontánea; como los auténticos Olímpicos, sin dedicarla a nada nada que suponga ahorrar méritos para nuestro estado muerto, ni siquiera buscando ningún tipo de intensidad o culminación de la vida. 

Pues hay en esos trayectos de vida ejemplares o culminantes, en realidad, un trayecto hacia la muerte, una consciencia de la mortalidad —tenemos que hacer algo de utilidad porque tenemos la espada de Damocles de la extinción total (nuestra y de todo lo que apreciamos, y de todo lo demás también) perpetuamente encima. Tampoco es que lo que hagamos de útil vaya a cambiar para nada esa situación, sustancialmente considerada. Y de hecho hasta los inmortales mueren, o los matan, en muchos muchos mundos paralelos donde viven. No nos diferenciamos apenas nada de ellos.

Por tanto el tiempo mejor empleado es el dedicado a vivir esta vida real que es tan irreal, el mayor de los videojuegos de realidad virtual — recreándonos inmersivamente en su propia irrealidad—en las cosas insustanciales—dedicando nuestro tiempo y atención al fútbol (aunque no en mi caso), al presente, a descubrir infinite riches in a little room, a las ensoñaciones, daydreaming o nightdreaming, a retorcar fotos, a escuchar conferencias sobre los paradigmas y a escribir blogs, a sestear bajo las ramas, a embarcarse en actividades irrelevantes que ni son narrables ni nos acercan un centímetro más a la cumbre de los tiempos. ¡Hey, eso incluye leer a Heidegger!

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Martes, 23 de Junio de 2015 19:24. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Explicación de la moda, y de la moda femenina

viernes, 16 de mayo de 2014

Explicación de la moda, y de la moda femenina

La Teoría de la Clase Ociosa de Thorstein Veblen es una semiótica social avant la lettre, y una teoría materialista de la distinción social y del valor simbólico avant Bourdieu. Para Veblen, la moda y sus cambios se explican con la teoría del derroche ostentoso. En la sociedad nada tiene un sentido literal, sino que es un símbolo de la posición social del sujeto. Así, la moda nada tiene que ver con lo bonito o lo práctico (eso son consideraciones secundarias, o a veces efectos colaterales), sino que su finalidad es dar una imagen social adecuada del portador. " Así, no es en modo alguno infrecuente que, en un clima inclemente, la gente no vaya suficientemente abrigada con el fin de aparecer bien vestida." —Y al contrario, ni digamos los abrigos y ropajes adicionales innecesarios o molestos que se llevan por bien quedar. Pero la ostentación no funciona de manera simplona y directa, sino que es mediado por las leyes estéticas y las normas de decoro social que resultan de ella, y la moda es así el efecto de un juego de signos, es un fenómeno intertextual podríamos decir (Veblen tiene su lado semiótico). Esta mediación compleja también nos lleva a separar los aspectos conscientes del comportamiento de sus determinantes inconscientes: 

"Esta necesidad espiritual del vestido no es totalmente, ni siquiera principalmente, una ingenua propensión a hacer exhibiciones de gasto. La ley del derroche ostensible guía el consumo de prendas de vestir—así como de otras cosas—al configurar los cánones del gusto y el decoro. En la mayoría de los casos, el motivo consciente del portador o comprador de atavíos ostensiblemente costosos es la necesidad de ajustarse al uso establecido y de vivir con arreglo a los niveles acreditados de gasto y prestigio. No es sólo que deba uno guiarse por lo que se considera la vestimenta adecuada para evitarse la mortificación que resulta de los comentarios y observaciones desfavorables, aunque ese motivo cuenta ya mucho por sí mismo; es que, además, la exigencia del costo elevado está tan profundamente arraigda en nuestros hábitos mentales en materia de vestido que cualquier cosa que no sea un atavío caro nos resulta instintivamente odiosa. Sin reflexión ni análisis, sentimos que lo que no es caro es indigno. 'Un traje barato hace a un hombre barato'. Se reconoce que la máxima 'barato y asqueroso' sigue siendo verdadera cuando se aplica al vestido, todavía con menos atenuaciones que en otras líneas de consumo." (179-80)moda femenina

Pero el vestido ha de obedecer también la ley de la ostentación de la inutilidad, y demostrar que su portador trabaja poco o nada: "Si, además de mostrar que el usuario puede permitirse consumir a placer y antieconómicamente, puede también mostrarse con ello que dicho usuario o usuaria no tiene la necesidad de ganarse la vida, la prueba de su valor social se eleva en grado muy considerable."—Y de allí se derivan las normas del gusto y la elegancia; "El vestido tiene que ser, no sólo ostensiblemente caro e inconveniente; tiene que ser también de última moda." Veblen encuentra aquí una explicación del fenómeno de la moda, de sus cambios, y de sus tendencias con frecuencia absurdas, pues "En la práctica, la norma del derroche ostensible es incompatible con la exigencia de que el vestido sea bello o que siente bien. Y este antagonismo ofrece una explicación de ese cambio incesante de la moda, que ni el canon de lo costoso ni el de la belleza pueden explicar por sí solos". 

"Que la supuesta belleza o 'encanto' de los estilos en boga en un momento dado es algo puramente transitorio y espurio queda atestiguado por el hecho de que ninguna de las muchas modas cambiantes logrará superar la prueba del tiempo. Cuando es mirada a una distancia de media docena de años o más, la mejor de nuestras modas nos resulta grotesca, si no rematadamente fea. Nuestro transitorio apego por cualquier cosa que sea el último grito se basa en fundamentos que no son de carácter estético y dura sólo hasta que nuestro sentido estético permanente ha tenido tiempo para afirmarse y repudiar ese último artilugio indigestible.
    El proceso requerido para desarrollar una náusea estética lleva más o menos tiempo; en cada caso, el lapso de tiempo requerido es inversamente proporcional al grado en que el estilo en cuestión resulta odioso. Esa relación de tiempo entre lo odioso de una moda y su inestabilidad nos ofrece un fundamento para la inferencia de que cuanto más rápidamente se suceden los estilos y son desplazados por otros, tanto más ofensivos son para un gusto bien fundado. Lo que se presume, por tanto, es que cuanto más lejos llega la comunidad—y en especial las clases más ricas de la misma—en lo referente a capital y movilidad y al ámbito de su contacto humano, con tanta más fuerza se erigirá la ley del derroche ostensible en materia de vestido, y tanto más tenderá el sentido de la belleza a quedar en suspenso o a ser superado por el canon de la reputación pecuniaria, tanto más rápidamente se mudarán y cambiarán las modas, y tanto más grotescas e intolerables resultarán los diversos estilos que sucesivamente lleguen a estar en boga.
    Queda por comentar al menos un punto en esta teoría del vestido. La mayor parte de lo que se ha dicho se refiere al atuendo del varón así como al de la mujer, si bien en tiempos recientes se aplica con más fuerza al de la mujer, en todos los detalles. Pero hay un punto en el que el vestido de las mujeres difiere sustancialmente del de los hombres. Es obvio que en el vestido de una mujer hay una mayor insistencia en esas características que atestiguan que la persona que lo lleva está exenta o es incapaz de realizar cualquier trabajo vulgarmente productivo. Esta peculiaridad del atuendo femenino es de interés, no sólo como complemento a la teoría del vestido, sino también como confirmación de lo que ya se ha dicho acerca del status económico  de las mujeres tanto en el pasado como en el presente." (1899) -  (187-88)



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Martes, 16 de Junio de 2015 09:21. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Eficacia adaptativa del autoengaño en el altruismo

jueves, 15 de mayo de 2014

Eficacia adaptativa del autoengaño en el altruismo

Un comentario de Ellen Spolsky en la Narrative-L:

Robert H. Frank, Passions within Reason: The Strategic Role of the Emotions  (New York: Norton, 1988) argues that "really" wanting to help others is the best way to convince others of your altruism and thus to provoke their reciprocal cooperation.  The earlier Alexander-Trivers hypothesis, summarized by Nesse and Lloyd in Jerome H. Barkow, Leda Cosmides, and John Tooby, The Adapted Mind: Evolutionary Psychology and the Generation of Culture  (Oxford: Oxford University Press, 1992): 603ff, describes the basis on which the most successful behavior is said to result from self-delusion.   
 
I send this along in support of Fear's admonition that lying is complicated, because it often works, and because we need it to work. Sometimes. 


Traduzco— en Pasiones razonables: El papel estratégico de las emociones (Nueva York: Norton, 1988) arguye que el querer ayudar a los otros "de verdad" es la mejor manera de convencerles de tu altruisimo, y de provocar así que recíprocamente cooperen con nosotros. La hipótesis previa de Alexander-Trivers, resumida por Nesse y Lloyd en La Mente Adaptada: La psicología evolucionista y la generación de la cultura, ed. Jerome H. Barkow, Leda Cosmides y John Tooby (Oxford: Oxford UP, 1992), 603ss., describe la base sobre la cual se dice que el comportamiento más exitoso resulta del autoengaño. 
Envío esto en apoyo de la admonición de Fear al efecto de que la mentira es complicada, porque a menudo funciona, y porque necesitamos que funcione. A veces. 

William Fear mandaba este mensaje:

First, as a psychologist, I would advise extreme caution about any truth claims made in psychology about a) lying and b) being able to detect a lie.  A good psychologist will begin with the definition of a lie and once you get into the psychology of lying you know that defining a lie is extremely difficult if at all possible.  Others will beg to differ but I hold fast to my ground. 
I happily, however, strongly recommend the following great read

("Truth, Lies and Bullshit: distinguishing classes of dishonesty", by Martin Caminada)

http://homepages.abdn.ac.uk/martin.caminada/pages/publications/dishonesty.pdf

As a final word, if you want to really get into the issues of lying & psychology then you need to look at the interrogation literature.  Much of the US interrogation techniques literature is now declassified and can be found online.

 
Volviendo a Spolsky—la idea central es que hasta la cooperación sincera y "desinteresada" es interesada, pues busca alianzas sociales, o reciprocidad; el altruismo es adaptativo en un ser social inteligente como el hombre precisamente porque integra al individuo y refuerza los lazos sociales. También se desprende del razonamiento que la "sinceridad" o creencias de un individuo sobre sus motivaciones son sólo la nata de la psicología—y que por razones distintas de las que pensaba Freud, nuestras motivaciones no son transparentes para nosotros mismos, nuestra consciencia sobre ellas es una superstructura o una ilusión. Un autoengaño, también, si se quiere. Pero un autoengaño que cumple una función. Muchas veces se hacen críticas superficiales a la religión, por ejemplo—que si es falsa, que si la gente no la cree en realidad, o finge creerla.... Pero la religión es un mecanismo de cohesión social que precisamente al proponer falsedades que invitan al autoengaño, promueve este tipo de socialidad integrativa y recíproca. Quien dice religión dice también otro tipo de ideales sociales—la pasión que le echa la gente al fútbol, pongamos, u otros fenómenos parecidos, claro que el fútbol ya cuenta prácticamente como religión.

También la sinceridad en las relaciones personales se apunta aquí como una construcción, una construcción destinada a construir sobre ella una mutualidad y una cooperación. Por eso es adaptativo el autoengaño: como somos buenos detectando mentiras, es mejor convencerse de que, o no estamos mintiendo, para pasarlas mejor, o no estamos detectando mentiras, si conviene mantener la alianza social. Por eso se produce ese otro fenómeno de que el desvelamiento de una mentira lleva al desvelamiento de muchas más—probablemente iban en cadena no sólo los engaños, sino también los autoengaños que impedían detectarlos y mantener una relación mutua de cooperación altruista.
Martes, 16 de Junio de 2015 09:04. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Marx y la naturaleza humana

martes, 22 de abril de 2014

Marx y la naturaleza humana

Una historia de explotación de recursos. El hombre es una mina para el hombre—pero el petróleo también.

Asistimos a una conferencia de Terry Eagleton, "Why Marx Was Right", en la que Eagleton nos pinta la imagen de un Marx casi por así decirlo de derechas, un humanista interesado en la cultura clásica y en la plena realización de las potencialidades individuales, convergente de hecho con el Oscar Wilde de "El alma humana bajo el socialismo". También un Marx muy cristiano (al igual Eagleton nos sale extraordinariamente católico) por su sentido redentorista de la historia—que vale la pena, a pesar de la larga serie de documentos de barbarie que arrastramos. Un Marx burgués que aprecia los logros del capitalismo y de la burguesía, a la hora de acabar con la tiranía y con la dominación feudal. Para Marx, si la historia es trágica, es una tragedia que acaba bien... no como la veía Schopenhauer, que hubiera preferido que no existiera la humanidad. Marx es un materialista y no un utopista, sabe que la naturaleza humana no cambiará, y que la sociedad socialista no tendrá individuos redimidos.

Y ahí va mi pregunta—le pregunto a Eagleton si hay una interpretación materialista de la naturaleza humana, en la cual pertenece a la sustancia misma del hombre y de su cultura el haberse hecho sobre la base de la explotación mutua, sistemática y organizada. Si esa es la naturaleza humana, ¿va a cambiar? ¿Propone Marx un transhumanismo, una alteración sustancial de la naturaleza humana en la que esa explotación ya no vaya a darse?

Mi propia noción es que se pasa de explotaciones directas, cruentas y crueles, a explotaciones sistémicas, incruentas y mitigadas por una política socialmente conciente, cuando no socialista. Ahora bien. Eagleton se escaquea un tanto sobre la necesidad de la explotación continuada, o sobre si supondría una alteración de la naturaleza humana. Sí insiste en su respuesta en la imbricación del bien y el mal en la realidad humana, y en la voluntad de Marx de mitigar la brutalidad de la civilización y de potenciar lo que permite la realización del potencial humano—lo que él llama socialismo, y que bien puede parecer capitalismo a veces. Comenzaba Eagleton observando que cuando los capitalistas mencionan al capitalismo, y usan ese término, es que algo va mal... y nos avisa del posible colapso total del sistema, o su transformación en algo que apenas podemos prever.

Ahora bien, lo veo a Eagleton demasiado bien dispuesto a aceptar voluntariamente más terrores trágicos (revoluciones, etc.) con vistas a la construcción final del socialismo—a repetir en suma los errores stalinistas que condena explícitamente—en lugar de resistirse cuidadosamente a todo episodio trágico. Viene a pedir al público que se sume a la revolución cuando la vea aparecer, cada cual en su contexto real, porque la historia no se realiza por gracia divina que la impulse desde fuera. (Es lo que Eagleton critica como una visión protestante, le decía a Manuel Barbeito que a Badiou lo ve demasiado protestante en ese sentido).

Lo que yo veo seguro es que la revolución, la aceptemos o no (y normalmente resulta ser inaceptable para quienes piensan  en ella) es algo que nos aterriza encima. No depende de los intelectuales, sino de transformaciones masivas del panorama, de grupos que derrumban el sistema existente e imponen una nueva ley. Es lo que veremos, creo, cuando venga Africa a habitar la habitable y envejecida España. Ya veremos cómo reacciona España, si es que existe.

Quizá otra cosa que falta en Marx es una conciencia de la importancia de los combustibles fósiles, y su agotamiento futuro, a la hora de explicar la historia humana, el chute de energía en vena de la modernidad que estaba pasando ya en 1850. La plusvalía del pleistoceno, por así decirlo: no sólo la explotación del hombre por el hombre, sino  la explotación del planeta por el hombre, y la explotación del pasado por el presente. Vivimos de unos recursos agotables que, además de explotación pasada del hombre por el hombre que nos ha hecho, son otra historia acumulada que también llevamos a cuestas. Y potencialmente muy trágica.


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Martes, 02 de Junio de 2015 19:59. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Resuelto el misterio de los asesores

miércoles, 19 de marzo de 2014

Resuelto el misterio de los asesores

Nadie entendía para qué necesitaba Zapatero 600 asesores, Gallardón 400 y Rajoy los cientos y cientos que tenga. Todos los comentaristas políticos tirándose de los pelos, llamándoles cuentistas, hablando de despilfarro inexplicable—sobre todo habida cuenta de que al parecer no les asesoraban gran cosa, y en todo caso tampoco siguen sus recomendaciones... Pero la razón es muy sencilla, la explicó Thorstein Veblen en 1899, en su Teoría de la Clase Ociosa:

"La posesión y mantenimiento de esclavos empleados en la producción de bienes es señal de riqueza y valía, pero el mantenimiento de siervos que no producen nada es prueba de que se posee todavía más riqueza y más alta posición. Al amparo de este principio surge una clase de sirvientes, cuanto más numerosa mejor, cuya sola función es prestar servicios estúpidos a la persona de su propietario, para demostrar así la capacidad que éste tiene de consumir improductivamente una gran cantidad de servicio. De ahí proviene una división del trabajo entre los sirvientes o dependientes, cuya vida se emple en mantener el honor del caballero ocioso: mientras un grupo produce bienes para él, otro grupo, generalmente encabezado por la esposa, o por la esposa principal, consume para él viviendo en ociosidad ostensible. De este modo se demuestra la capacidad del amo para asumir un enorme gasto pecuniario sin que ello afecte su magnífica opulencia." (p. 85-86)



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Sábado, 14 de Febrero de 2015 18:45. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Ventajas de la autoestima

miércoles, 26 de febrero de 2014

Ventajas de la autoestima


autoestima 


La autoestima, incluso en su versión fuerte manifestada en autoengaño, es adaptativa. Es bueno tener una opinión excelente de lo nuestro, aunque no esté justificada. Así lo explican Juan Luis Arsuaga y Manuel Martín-Loeches en esta sección de su libro La Huella Indeleble, "Yo y mis circunstancias":

La "personalidad", la "persona", el "individuo" o el "yo"; con estos términos vive y lucha día a día el ser humano. Un juego entre el "yo" y los demás, y a veces contra sí mismo. Esta lucha se centra muchas veces en conseguir que los demás tengan una buena imagen de uno mismo. Buscamos que nos admiren, que nos hagan "alabanzas", y evitamos los "vituperios". Cómo nos vean los demás influye en sus comportamientos hacia nosotros. Pero también influye en cómo nos vemos a nostros mismos, lo que a su vez repercute en nuestro propio comportamiento. Por esta razón hay una gran relación entre la autoestima y el rendimiento, algo que probablemente sea exclusivo del ser humano. Una autoestima elevada puede conseguir vencer dificultades enormes, otorgar fuerzas suplementarias. Y, por supuesto, hacer que nos sintamos satisfechos y, por consiguiente, con mejor estado de ánimo. Hay abundante evidencia experimental que indica que el buen estado de ánimo nos vuelve más flexibles e inventivos y más placenteros para los demás, lo que a su vez mejoraría la imagen que ellos tienen de nosotors, con su consiguiente efecto en nuestra autoestima. Caben pocas dudas, por tanto, de que tener una buena autoestima resulta muy adaptativo para el ser humano.

Pero muchas veces no se conseguiría una buena autoestima si no fuera por una serie de mecanismos mentales que utilizamos para defendernos a nosotros mismos. Lo que hacen estos mecanismos, en general, es buscar justificación para todos nuestros actos, pero con el fin de que siempre salgamos airosos—si funcionan bien—. Intentaremos creernos responsables de lo bueno y sin culpa de lo malo. Esta es quizá una de las aportaciones más valiosas de Sigmund Freud y que aún se respeta desde el ámbito científico. Él los llamó, precisamente, los mecanismos de defensa. Acciones mentales como echar la culpa a otros o a las circunstancias, o bien ignorar determinadas cosas o darles excesivo peso a otras, son algunos de los mecanismos que nuestra mente utiliza para mantener íntegra y en buenas condiciones la idea que nos hacemos de nosotros mismos. Está en juego nuestra autoestima. Quien se encargaría de estas funciones según Michael Gazzaniga no podía ser otro que el intérprete del hemisferio cerebral izquierdo. Para este autor, la cuestión esencial aquí es que los seres humanos estamos motivados para pensar racionalmente, pero—cuidado—no para llegar a la verdad; lo realmente importante sería salir bien situados socialmente. Por lo tanto, el cerebro sería antes una máquina para ganar discusiones que para encontrar la verdad. La competencia dentro del grupo aparece una vez más como una fuerza moldeadora del comportamiento humano.





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Viernes, 28 de Noviembre de 2014 21:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Engañándonos de buena fe

miércoles, 19 de febrero de 2014

Engañándonos de buena fe


de buena fe
Engañándonos de buena fe

Nacidos para engañarnos, a nosotros mismos y al vecino—el autoengaño, el sincero engaño y el engaño maquiavélico, son los tres ventajosos desde el punto de vista de la lucha por la existencia y por la reproducción. Esta es la sección "Mentes maquiavélicas" del libro EL SELLO INDELEBLE, de Juan Luis Arsuaga y Manuel Martín-Loeches. Links added:

¿Cuál es entonces la utilidad de la conciencia? Según afirma el neurólogo Chris Frith en su libro Descubriendo el poder de la mente (2007), la respuesta es muy evidente: tenemos conciencia y nos creemos agentes con voluntad e intenciones, sin que nada de esto sea cierto, pero sirve para creernos que se puede ser culpable de algo, tanto si es bueno como si es malo. Este fenómeno de "culpabilidad ficticia" facilitaría y potenciaría las relaciones sociales y la convivencia dentro del grupo, pues nos ayudaría a controlar nuestro comportamiento social, algo que es primordial en nuestra especie. La consciencia, pues, solo sería una ilusión creada por nuestro cerebro. Como lo sería la división entre lo mental y lo físico. Para Frith, esta división también es falsa. De hecho, tampoco tenemos acceso al mundo real, pero tenemos la ilusión de que sí. A lo único que tenemos acceso es a nuestro modelo cerebral del mundo, de los otros y de nosotros mismos, que no serían más que construcciones cerebrales basadas en lo que le llega a nuesto cerebro desde los sentidos y su integración con nuestros conocimientos y experiencias pasadas.

Además, si bien es cierto que el ser humano destaca por su capacidad para la cooperación, para comprender la mente de los demás y para hacer que los demás entiendan la suya, también es cierto que las relaciones humanas están lejos de ser idílicas. Difícilmente los grupos humanos son un paraíso en el que todos colaboramos y nos ayudamos. Muchas de las habilidades y mecanismos para entender la mente de los demás se emplean, de facto, para manipular sus mentes en beneficio propio. Y para que no manipulen la nuestra, para detectar el engaño. la búsqueda del beneficio propio y del engaño son dos fenómenos harto frecuentes en todos los grupos humanos.

En el reino animal, solo mienten los simios y los humanos. Pero mientras que en los primeros la mentira parece algo ocasional o muy raro, en nuestra especie más bien abunda. Incluso nos mentimos a nosotros mismos, algo que ningún otro ser vivo del planeta es capaz de hacer, y muchas veces sin que seamos conscientes de ello. Aprndemos a mentir desde niños, inducidos y guiados por los adultos. Ponemos a un niño al teléfono y le decimos: "Dile a la abuelita que la quieres mucho". Forma parte de la conducta social cotidiana del ser humano. El lenguaje humano, por sus características, es muy propicio para mentir, pues habla de situaciones, de objetos, de personas o de lugares que no están a la vista. En palabras de Gary Marcus, los abogados inteligentes saben que no existe el contrato perfecto: se redacte como se redacte, nunca se conocen absolutamente todas las normas y leyes que pueden ser aplicables, y muchas de estas son más bien ambiguas, contradictorias, con un alto grado de incertidumbre; siempre hay lugar par el engaño. Todos sabemos que en un juicio un buen abogado, con las mismas leyes, no obtiene los mismos resultados que uno malo.

El engaño y los mecanismos para detectarlo son complejos en la especie más mentirosa del planeta. Cuando mentimos, muchas veces se nos "escapan" de manera inconsciente e involuntaria expresiones faciales y corporales. Duran apenas unos milisegundos, pero manifiestan la verdadera emoción que siente quien miente, pero que intenta reprimir. Le delatan. Curiosamnte, de esas microexpresiones que se nos escapan no son conscientes ni el emisor ni el receptor, pero sus cerebros sí las detectan. Esto vuelve al mentiroso más inseguro y al engañado, más suspicaz, aunque ni uno ni otro sepan decir por qué. Somos capaces de detectar en los otros movimientos oculares de apenas dos milímetros a un metro de distancia, lo que nos permite detectar sutilmente las pequeñas desviaciones de la mirada que realiza un mentiroso sin saberlo. No obstante, en este comportamiento tan complejo hay una gran variabilidad. Hay quien controla mejor o peor los mensajes corporales que delatan su mentira—y su suspicacia—. Normalmente se controla el engaño de manera deliberada, y se puede comprobar como la activación cerebral en estos casos es superior en ciertas regiones prefrontales del cerebro, reflejando el enorme esfuerzo que se está realizando para no delatarse. También parece que hemos desarrollado la posibilidad de impedir que afloren en nuestra mente nuestros propios puntos de vista durante una conversación, principalmente con el fin de no expresar emociones que pudieran delatarnos.

En numerosas ocasiones, con mucha más frecuencia de lo que solemos creer, el autoengaño es real, es decir, que nos llegamos a creer realmente nuestras propias mentiras. Esto hace que el engaño sea aún más difícil de detectar; entre otras cosas, porque resultamos más convincentes al no exhibir esas microexpresiones que nos delatan. Este comportamiento tan exquisito beneficia al individuo, pues no solo le hace más creíble ante los demás, sino que se autoprotege, mejora su autoestima e incluso su humor y, con ello, su salud mental y su rendimiento. Probablemente, el intérprete del hemisferio cerebral izquierdo tenga la culpa una vez más de este curioso comportamiento. Un comportamiento que, aunque quizá sea algo retorcido, es muy útil para salvaguardar íntegra una mente muy vulnerable y sensible, especialmente al contenido de las mentes de los demás.


 


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Martes, 07 de Octubre de 2014 09:44. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


According to Autocomplete

lunes, 27 de enero de 2014

According to Autocomplete

Aquí una comparativa de la búsqueda autocompletiva de Google, entre el Presidente del Gobierno y yo mismo. Según el usuario medio,

Mariano Rajoy es....

autocomplete1

Y José Angel García Landa es...

autocomplete2

Wisdom of the Crowds (?).





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Sábado, 19 de Julio de 2014 12:38. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos




Gestión de la atención

martes, 31 de diciembre de 2013

Gestión de la atención

Es imperativo desarrollar nuevas estrategias de gestión de la atención. Animum attendere—atinadamente.

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Lunes, 19 de Mayo de 2014 09:52. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos




La máscara de la normalidad

lunes, 18 de noviembre de 2013

La máscara de la normalidad

A book on masks, normalcy, and identity



Book description:
Psychologists view well-adjusted behavior as conformity—the ability to navigate relationships and events within a framework of societal rules and regulations. George Serban argues that a better test is how well an individual is able to navigate adverse situations by handling conformity’s ambiguities and incongruities. He uses clinical findings and content analysis to explore the interface between social conformity and nonconformist behaviors.
The definition of the normal is itself problematic, since society’s expectations are sometimes controversial, arbitrary, or equivocal. As a result, people who have problems coping with social conformity choose between degrees of nonconformity or hiding under what Serban calls a "mask of normalcy." Further complicating matters is that some nonconformist attitudes are now seen as normal, supported by governmental policies tacitly favoring moral relativism. A multicultural society is crisscrossed by shades of controversial values and mores. New social codes of "correct" conduct blur the distinction between true and false, right and wrong; and social conflict simmers as a result.
What society perceives as well adjusted may even change within a society over time, depending on prevailing social values. Some noticeable variations have been within male-female relationships and sexual morality. Serban ultimately concludes that those who have learned how to manipulate social situations are viewed as well adjusted. Those who have not are seen as struggling or maladjusted.

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Viernes, 14 de Marzo de 2014 08:37. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Teoría y literatura del matrimonio

lunes, 18 de noviembre de 2013

Teoría y literatura del matrimonio

Marriage - Universidad de Zaragoza.doc


A photo on Flickr

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Jueves, 13 de Marzo de 2014 17:26. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Suicide Warriors

viernes, 20 de septiembre de 2013

Suicide Warriors

 

Suicide Warriors
By Richard A. Koenigsberg

(From a call for papers by the Library of Social  Science).


Douglas Haig was the British General who planned and executed the Battle of the Somme, which began on July 1, 1916. Visiting the battlefield on March 31, 1917, Haig reflected (De Groot, 1989) upon the hundreds of thousands of British casualties:

Credit must be paid to the splendid young officers who were able time and time again to attack these tremendous positions…To many it meant certain death, and all must have known that before they started.

Modris Eksteins observes that the “victimized crowd of attackers” moving into no man’s land has become the “supreme image” of the First World War. Attackers moved forward, usually without seeking cover, and were “mowed down in rows, with the mechanical efficiency of a scythe, like so many blades of grass.”
A German machine-gunner wrote of his experience of a British attack on the first day of the Somme: “We were surprised to see them walking. The officers went in front. When we started firing, we just had to load and reload. They went down in the hundreds. You didn’t have to aim, we just fired into them.”
The experience of this machine-gunner was not unusual; it was the norm. John Buchan described the first day of the offensive at the Somme in his pamphlet, The Battle of the Somme (1916):

The British moved forward in line after line, dressed as if on parade; not a man wavered or broke ranks; but minute by minute the ordered lines melted away under the deluge of high explosives, shrapnel, rifle, and machine-gun fire. The troops shed their blood like water for the liberty of the world.

Contemplating the nature of “heroic death,” Haig cited a speech by the Moghul Emperor Babur to his troops on March 16, 1527 (De Groot, 1989) which, he said, “is curiously appropriate now":

The most high God has been propitious to us: If we fall in the field, we die the death of martyrs. If we survive, we rise victorious the avengers of the cause of God.

This, Haig claimed, is the “root matter of the present war.”
Like Muslim warriors who died for Allah, British soldiers died for Great Britain. Hopefully, England would rise victorious. If not, the soldiers would have died “the death of martyrs.”
What is the difference between the Islamic warrior who died for Allah and the British soldier who died for God and country in the First World War? The magnitude of slaughter. In his report of August 22, 1919—Features of the War—Haig summarized British casualties, stating that they were “no larger than to be expected.” The total British casualties in all theaters of war, killed, wounded, missing and prisoners—including native troops—are approximately three million (3,076,388).
British casualties on the first day of the Battle of the Somme were 20,000 dead and 40,000 wounded—probably more casualties suffered by any army in any war on any single day. Clare Tisdale wrote about her experiences as a nurse working at a casualty clearing station during the battle:

We practically never stopped. I was up for seventeen nights before I had a night in bed. A lot of the boys had legs blown off, or hastily amputated at the front-line. These boys were the ones who were in the greatest pain, and I very often used to have to hold the stump up in the ambulance for the whole journey, so that it wouldn't bump on the stretcher.
The worse case I saw - and it still haunts me - was of a man being carried past us. It was at night, and in the dim light I thought that his face was covered with a black cloth. But as he came nearer, I was horrified to realize that the whole lower half of his face had been completely blown off and what had appeared to be a black cloth was a huge gaping hole. It was the only time I nearly fainted.

Horrific experiences like those reported by Nurse Tisdale occurred millions of times during the First World War. Historians don’t focus on the dead and mutilated human bodies as much as they do upon the political machinations that led to and continued the war. Despite its massive destructiveness and wastefulness, many historians write about the war as if it was about rational “interests”: the “great powers in contention” (Michael Vlahos, personal correspondence), struggling for dominance.
Given the volume of research and number of books written about the First World War, do we really understand why it occurred and kept going? One of the best historians of the war—Jay Winters—concludes his magnificent video series (The Great War and the Shaping of the 20th Century, 1996) with humility—in a tone of baffled bewilderment. Summing up, he says: “The war solved no problems. Its effects, both immediate and indirect, were either negative or disastrous. Morally subversive, economically destructive, socially degrading, confused in its course, futile in its result, it is the outstanding example in European history of meaningless conflict.”
The First World War was not generated as a form of primitive aggression, but was undertaken in the name of “civilization.” People died and killed in the name of—for the sake of—their societies. Lives were sacrificed to entities with names such as “France” and “Germany” and “Great Britain.” These “symbolic objects” justified slaughter and made it seem meaningful.
We have not adequately interrogated the slaughter that occurred in the First World War: this monumental episode of destruction and self-destruction. Why did Generals persist in deploying a futile battle strategy that resulted in the deaths of millions of human beings?
We turn our eyes away. We don’t want to encounter the reality of what occurred: What human societies did to human beings: the massive, pathological destruction that was generated by civilization. In the face of such horror, historians lose their resolve: “The Generals were stupid and incompetent.” “They underestimated the effectiveness of the machine-gun.”
Arriving home from the 1919 Paris Peace Conference, President Woodrow Wilson set about the task of convincing the Congress to ratify the treaty and to approve American participation in the League of Nations. Wilson toured the country to canvass support in favor of both the treaty and the League, giving one of his final addresses as President in support of the League in Pueblo, Colorado, on Sept. 15, 1919.
He spoke to his audience about “our pledges to the men that lie dead in France.” Americans went over there, he said, not to prove the prowess of America, but to ensure that “there never was such a war again.” His “clients,” Wilson said, were the next generation of children. He wanted to “redeem his pledge” that they should “not be sent on a similar errand.”
Wilson told his audience that again and again during his tour of the United States, mothers who lost their sons in France came up to him, took his hand, and while shedding tears said, “God bless you, Mr. President.” Why, he asks, should these ladies ask God to bless him? It was he that created the situation that led to the death of their sons, who ordered their sons overseas and consented to them being put in battle lines where “death was certain.”
Where death was certain! As General Haig put it: soldiers who attacked at battles like the Somme “knew before they started” that their actions meant “certain death.” Why this willingness—on the part of men like Wilson, Haig and numerous other national leaders—to put young men in situations where death was a certainty?
Haig claimed that three million British casualties were worth the cost because the issues involved in the “stupendous struggle” were “far greater than those concerned in any war in recent history. Civilization itself was at stake.”
Why, Wilson asks, did the mothers of young men who died in the First World War weep upon his hand and “call down the blessings of God upon me?” Because they agreed that their boys had died for something that “vastly transcends any of the immediate and palpable objects of the war.” These men were “crusaders.” By virtue of their sacrifices—giving the “gift of their life”—these men “saved the liberty of the world.”
As Islamic warriors died for Allah and British soldiers sacrificed their lives for civilization, so did American soldiers die in order to “save the liberty of the world.”
But Germany also fought the First World War in the name of civilization. In his study, God, Germany and Britain in the Great War (1989), Arlie Hoover conveys how Germans conceived of their superiority. One pastor explained that the German nation surpassed every nation in “extolling the command of duty.” As compared with the British who practiced the “sin of materialism,” Germany embraced idealistic values. For the German, nothing was greater than heroism: the willingness to “lay down one’s life for one’s brother.”
Hitler in Mein Kampf (1925) stated that the most precious blood in the First World War had “sacrificed itself joyfully” in the faith that it was “preserving the independence and freedom of the fatherland.” More than once, Hitler said, thousands and thousands of young Germans had stepped forward to “sacrifice their young lives freely and joyfully on the altar of the beloved fatherland.”
One can say Allah or the British Empire or the spirit of France or the German fatherland or the liberty of the world. What is the nature of this relationship linking sacrificial death and devotion to the sacred ideals of civilization?
We have yet to understand the massive political violence that characterized the Twentieth Century. History books record what occurred—but are unable to explain why. Or perhaps it is more accurate to say that we have failed to interrogate the central variables that generated slaughter. Terms like “civilization” and “society” and “the country” are taken for granted.
The objects or entities to which these terms refer are present within each episode of political violence. However, we don’t analyze these objects or entities. They are accepted and embraced as constituting the essence of reality. Political history is dominated by reified entities endowed with a will—and possessing the capacity to act. It is Great Britain that performs acts of violence, or France, or Germany or America.
Many people feel that dying and killing in the name of Allah makes no sense. Suicide bombings seem fantastic. Allah is just a word to us—an empty construct. Why would human beings die and kill in the name of “Allah”?
However, when we discuss people dying and killing in the name of “France,” “Germany” or “Great Britain”—this seems to make perfect sense. To this day, we believe in the reality of these entities. We don’t understand the First World War—from which 20th Century political history descends—because we have not interrogated our relationship to the objects in whose names slaughter occurs.
Richard A. Koenigsberg, Ph.D
Director, Library of Social Science
rak@libraryofsocialscience.com

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Sábado, 04 de Enero de 2014 23:31. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Obama's identity theme

martes, 3 de septiembre de 2013

Obama's Identity Theme

Or perhaps Obama's strategy of self-presentation and self-preservation. Murray Schwartz on PsyArt:

Dear Psyarters,

At this precarious moment in the United States' response to the use of nerve gas in Syria -- a response that will be deeply consequential, whatever it turns our to be -- I would like to return for a moment to the suggestion Norm made years ago, that we explore Obama's "identity theme."  In response to Norm's invitation, there was speculation that Obama seeks to unify opposing forces or persons.  I have observed a different pattern, and I think Obama is repeating it now.  He plays rope-a dope, to borrow a phrase from Mohammad Ali.  That is, he puts himself in a position of apparent weakness in order to set the stage for exposure of the weakness of a rival.  The impulse to unify, to bring people together, is only a starting point, or moment, in this dynamic -- and risky -- process.  The current enactment of this process is his challenge to congress to support his commitment to respond to Assad's use of banned chemical weapons in Syria.  As I watch this challenge play out, I am!
  mindful of the numerous occasions in which Obama has been -- or placed himself -- in the same position, as he did a few weeks before each presidential election, which he won.

  --Best, Murray

I have a Dream—my missiles over Syria...—oh wait...






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Jueves, 05 de Diciembre de 2013 17:50. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Dilettantismo y andante caballería

domingo, 18 de agosto de 2013

Dilettantismo y andante caballería

Y discordia concors. En este artículo sobre Vannevar Bush y su Memex encuentro la siguiente reflexión de Fritz Mauthner (a quien leía Beckett) justificándose por hablar de cosas en las que no era especialista:

Sin duda no soy profesional en muchas ciencias… No soy profesional en las ramas de la lógica, matemáticas, mecánica, acústica, óptica, astronomía, biología de las plantas, fisiología animal, historia, psicología, gramática, ciencia lingüística india, románica, germánica, eslava… Hace muchos años hice un cálculo. Yo necesito para mi trabajo conocimientos de 50 hasta 60 disciplinas… Para cada una de estas disciplinas precisa una cabeza acondicionada lo menos cinco años para asimilarse solamente los fundamentos de un saber profesional. Yo necesitaría, pues, unos trescientos años de incesante trabajo antes de poder comenzar a escribir mis propios pensamientos… No soy tímido ante el trabajo. Yo hubiera ocupado en ello gustoso los trescientos años, no introduciendo en juego, como se acostumbra, ante un problema de tal magnitud, la medida de la vida humana. Pero yo me decía: suerte de las disciplinas científicas, excluidas algunas pocas, es que sus leyes no duren trescientos años; que yo, pues, tras los trescientos años de trabajo hubiera sido siempre y únicamente profesional en la última y estudiada disciplina, un diletante en las disciplinas cuyos estudios quedarán unos diez o veinte años atrás y un ignorante en las demás.


Es el dilettantismo interdisciplinar (en todo menos en la Filología) el destino del filólogo, si atendemos a la definición del Diccionario de Autoridades: don quijote doré

PHILOLOGIA. s.f. Ciencia compuesta y adornada de la Gramática, Rhetórica, Historia, Poesía, Antigüedades, Interpretación de Autores, y generalmente de la Crítica, con especulación general de todas las demás Ciencias. Es voz Griega. Lat. Philologia.


Quizá la Filología así entendida sea interdisciplinar por necesidad teórica, dilettante por necesidad práctica, y omnisciente por imperativo categórico, ofreciendo una mezcla imprevisible de omnisciencia, interdisciplinariedad y dilettantismo.


Y quizá toda empresa bien emprendida requiera semejante interdiscipinariedad total, un empeño imposible, o posible por su misma imposibilidad, que le pone límites inherentes. Así definía Don Quijote los conocimientos necesarios para practicar la ciencia de la caballería andante:

—Es una ciencia—replicó Don Quijote—que encierra en sí todaso las más ciencias del mundo, a causa que el que la profesa ha de ser jurisperito, y saber las leyes de la justicia distributiva y comutativa, para dar a cada uno lo que es suyo y lo que le conviene; ha de ser teólogo, para saber dar razón de la cristiana ley que profesa, clara y distintamente, adondequiera le fuera pedido; ha de ser médico, y principalmente herbolario, para conocer en mitad de los despoblados y desiertos las yerbas que tienen virtud de sanar las heridas; que no ha de andar el caballero andante a cada triquete buscando quien se las cure; ha de ser astrólogo, para conocer por las estrellas cuántas horas son pasadas de la noche, y en qué parte y en qué clima del mundo se halla; ha de saber las matemáticas, porque a cada paso se le ofrecerá tener necesidad dellas; y dejando aparte que ha de estar adornado de todas las virtudes teologales y cardinales, decendiendo a otras menudencias, digo que ha de saber nadar como dicen que nadaba el peje Nicolás, o Nicolao; ha de saber herrar un caballo y aderezar la silla y el freno; y volviendo a lo de arriba, ha de guardar la fe a Dios y a su dama; ha de ser casto en los pensamientos, honesto en las palabras, liberal en las obras, valiente en los hechos, sufrido en los trabajos, caritativo con los menesterosos, y, finalmente, mantenedor de la verdad, aunque le cueste la vida el defenderla. De todas estas grandes y mínimas partes se compone un buen caballero andante; por que vea vuesa merced, señor don Lorenzo, si es ciencia mocosa lo que aprende el caballero que la estudia y la profesa, y si se puede igualar a las más estiradas que en los ginasios y escuelas se enseñan. (II.xviii)


En Filología (o al menos en la filología que a mí me gusta, quizá un tanto filosófica o especulativa, quizá mejor diga ensayística) interesa especialmente la capacidad de sintetizar y analizar, y ello para poder hallar elementos comunes y diferencias relevantes entre los fenómenos estudiados. Enlazar una idea con otra—y así Janet Murray, en The New Media Reader, relaciona a Borges con los hipertextos. La filosofía del enlace y la asociación es crucial en el pensamiento, y en el pensamiento sobre el pensamiento, y sobre eso escribí algo en Training the Train of Ideas. Si no es reflexiva la Filología—como regreso retrospectivo, cum differentia, a unos textos que de por sí son ya interpretación y reflexión... ¿qué podria serlo?

En el excurso de hoy quería comentar, y analizar y relacionar, este fragmento de Kenneth Burke. Viene de A Grammar of Motives (192) y lo cita Stephen Bygrave en Kenneth Burke: Rhetoric and Ideology, p. 98:

The great departures in human thought can be eventually reduced to a moment when the thinker treats as opposite, key terms formerly considered apposite, or v.v. So we are admonished to be on the look-out for those moments when strategic synonymizings or desynonymizings occur. And, in accordance with the logic of our ratios, when they do occur, we are further admonished to be on the look-out for a shift in the source of derivation, as terms formally derived from different sources are now derived from a common source, or v.v.


Se observará que enfatiza Kenneth Burke el carácter estratégico o heurístico podríamos decir de estas investigaciones, interesantes no sólo o no tanto por lo que descubren, sino más bien por lo que posibilitan, las nuevas rutas que abren.

Me hace pensar la reflexión de Burke en la contraposición entre síntesis y análisis, tal como se encuentra por ejemplo en la oposición entre pensamiento sintético y pensamiento analítico tal como la apuntaba Hobbes en su comentario sobre la fantasía y el juicio racional. Para Hobbes (en el prefacio al Gondibert de Davenant), la fantasía ve similaridades entre cosas disimilares—la metáfora sería un buen ejemplo de este proceder—mientras que el juicio racional es una operación analítica, encuentra diferencias entre cosas superficialmente similares. La identificación de estos dos principios analítico y sintético con la racionalidad y la fantasía es desde luego una simplificación, pero (una vez más) debemos apreciar lo que posibilita en su momento, en tanto que un primer intento de una teoría psicológica de la imaginación y de la poesía.

También en la tradición crítica inglesa, Wordsworth y Coleridge (en parte caracteres similares, y opuestos) teorizaron esta dialéctica entre identidad y diferencia en el pensamiento poético. La imaginación, para Coleridge, es una fuerza integradora de opuestos, buscando un equilibrio de contrarios. Según Wordsworth (en su prólogo a Lyrical Ballads) hace extraño lo que es familiar y familiariza lo que es extraño—todo un precedente de la teoría de la desfamiliarización de Shklovsky y los formalistas rusos. Esta dialéctica de familiarización y desfamiliarización (identidad de opuestos, y diferencia de una cosa consigo misma o con su imagen habitual) iba a ser el plan de la colaboración de los dos poetas en las Lyrical Ballads que iban a escribir conjuntamente. Wordsworth había de tratar con temas de la vida cotidiana, con un realce imaginativo que llevase a intuir una presencia de un elemento sobrenatural o desconocido; Coleridge habría de desarrollar temas fantásticos (como hace en "The Ancient Mariner") infundiéndoles imaginativamente el barniz de lo cotidiano, para producir un efecto de credibilidad, o lo que él llamaba the willing suspension of disbelief. Sea como sea, señala Coleridge, el poeta ha de unir a una capacidad de observación exacta el poder modificador de la imaginacióin, mezclando lo viejo y lo nuevo de tal manera que la frescura de las sensaciones esté siempre presente en el poema (sigo aquí la exposición de Wimsatt y Brooks en Literary Criticism). Otras derivaciones de esta noción de la imaginación como una integración de opuestos se encuentra en otras conceptualizaciones críticas de Coleridge; será tal vez el mayor inspirador decimonónico de los nuevos críticos. La tensión dialéctica de los opuestos, como en el arco y en la lira que diría Octavio Paz, es crucial en esta poética de la creatividad. La expresión sobre el arco y la lira viene de Heráclito—en Conectando con Heráclito el Oscuro divago un poco más sobre la inspiración en Heráclito de esta harmonía que viene de conectar lo inconexo.

A lo que voy es que para que salgan a la luz conexiones interesantes, en poesía y en filosofía, en ciencia y en arte y en todo tipo de creación y pensamiento—hace falta tanto conocimiento experto como dilettantismo, u osadía tal vez... un poco de chifladura a lo Don Quijote, que unía entreveradamente razón y disparate. O quizá igualmente sirva el efecto eureka de lo inesperado, o de la serendipia, que crea una conexión donde no la había, y donde pedía estar. Y la conexión se crea en la cabeza, antes de estar en el mundo. En buena medida, nunca sale de la cabeza, y la mayoría de las conexiones y oposiciones del universo en que vivimos son objetos mayormente mentales, no más verdad que ficción, líneas imaginarias que trazamos entre los objetos para ordenar el mundo.

Algo parecido —la realidad como realidad virtual— sugería Kenneth Burke en su ensayo sobre "Las cosas significan palabras", en Language as Symbolic Action. Aquí lo comento. Y volviendo al texto de A Grammar of Motives sobre sinonimización o des-sinonimización (lumpers y splitters, podríamos llamarlos)—otra cosa que me trae a la cabeza (conecta conecta), con la que podría estar relacionado. Es el famoso dictum desconstructivista, derrideano, sobre la falaz naturaleza de las oposiciones polares o pares binarios—aunque Burke establece un par binario entre sinonimización y des-sinonimización, o síntesis y análisis, recordemos que ve en su acción una distinción operativa o estratégica, más que captadora de esencias inmutables.  El dictum a que me refiero lo glosaba Barbara Johnson (d.e.p.) en forma de máxima: the difference between is the difference within. Y esto lleva a ver la oposición polar de una cosa consigo misma, o su identidad o diferencia consigo misma, según se contemple. La diferencia entre el día y la noche, o el animal y el hombre. Como se ve la oposición polar es engañosa; el día no sólo se opone a la noche, sino que se opone a sí mismo, interiormente, en día-noche. Y el hombre es animal, además de ser lo contrario de los animales. De la misma manera, supongo, sería desconstruible la oposición entre análisis y síntesis. ¿El parecido con la tesis de Burke? Nada hay más sinónimo con algo, o más idéntico a algo, que ese algo mismo. Pero con un examen más detallado, surge la diferencia interior, y el juego de lo otro dentro de lo mismo.

Por cerrar la especulación, diré que tampoco hay diferencia tajante ni inamovible entre la especulación como razonamiento serio, y la especulación como vapores divagantes del pensamiento, ni entre la ciencia dura y la semiología blanda, ni entre el ensayo y la filosofía. Tampoco, en última instancia, entre la locura y la razón. Diferencias hay, claro, pero no están todas donde pensábamos que estaban. Ni ellas, ni los parecidos.


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Jueves, 31 de Octubre de 2013 07:35. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


El animal grupal y su identidad

miércoles, 14 de agosto de 2013


El animal grupal y su identidad

Dos interesantes entrevistas sobre sociología y sociobiología humana en La nueva ilustración evolucionista:

El animal grupal -
entrevista con Linnda Caporael. Y La identidad social - entrevista con José Francisco Morales.

Aparte, me estoy leyendo Behavior in Public Places, de Erving Goffman—no menos ilustrativo sobre lo que hacemos cuando dejamos de teclear, e incluso aquí mismo. Siempre estamos en sociedad—aunque sea sin llegar al extremo de Abby y Brittany.




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Martes, 08 de Octubre de 2013 19:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Dancing Monkeys

lunes, 12 de agosto de 2013

Dancing Monkeys

Finished Gillian Flynn's Gone Girl, with the couple of Nick and Amy well on the way to becoming the happiest nuclear family, at least from the outside. A view on other couples when they were a happy New York couple, before "everything happened". The dancing monkeys passage, a recipe to marital bliss one way or the other:

Nick and I, we sometimes laugh, laugh out loud, at the horrible things women make their husbands do to prove their love. The pointless tasks, the myriad sacrifices, the endless small surrenders. We call these men the dancing monkeys.

Nick will come home, sweaty and salty and beer-loose from a day at the ballpark, and I'll curl up in his lap, ask him about the game, ask him if his friend Jack had a good time, and he'll say, "Oh, he came down with a case of the dancing monkeys—poor Jennifer was having a 'real stressful week' and really needed him at home."

Or his buddy at work, who can't go out for drinks because his girlfriend really needs him to stop by some bistro where she is having dinner with a friend from out of town. So they can finally meet. And so she can show how obedient her monkey is: He comes when I call, and look how well groomed!

 
 

Wear this, don't wear that. Do this chore now and do this chore when you get a chance and by that I mean now. And definitely, definitely, give up the things you love for me, so I will have proof that you love me best. It's the female pissing contest—as we swan around our book clubs and our cocktail hours, there are few things women love more than being able to detail the sacrifices our men do for us. A call-and-response, the response being: "Ohhh, that's so sweet."

I am happy not to be in that club. I don't partake, I don't get off on emotional coertion, on forcing Nick to play some happy-hubby role—the shrugging, cheerful, dutiful taking out the trash, honey! role. Every wife's dream man, the counterpart to every man's fantasy of the sweet, hot, laid-back woman who loves sex and a stiff drink.

I like to think I am confident and secure and mature enough to know Nick loves me without him constantly proving it. I don't need pathetic dancing-monkey scenarios to repeat to my friends; I am content with letting him be himself.

I don't know why women find that so hard.

desnudando a los clásicos


Second-hand Firsthand

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Miércoles, 18 de Septiembre de 2013 23:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Morir por parcelas

viernes, 26 de julio de 2013

Morir por parcelas

"Morir por parcelas" es una expresión de Ramón y Cajal; quejándose de la decadencia de la vejez, quería el viejo científico que muriésemos de una vez, y no por parcelas. Por aquí estábamos oyendo una bonita mañana esta conferencia de Victoria Camps sobre bioética y sobre el envejecimiento:

http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.aspx?id=2863&l=1

Propone Camps, a la vez, como Ramón y Cajal, que la ciencia nos ayude a envejecer mejor, a mantenernos mejor en edad avanzada, y que nos ayude también a morir. Un problema de equilibrio o ajuste fino irresoluble en última instancia, porque nadie que siga tirando tolerablemente quiere morir de una vez. La única manera en que nos podemos hacer agentes de nuestro envejecimiento (tal es el ideal propuesto por Camps) es siendo pacientes—agentes pacientes. Conociendo lo que hay y puede haber, y aceptando que nuestra capacidad de acción es limitada.

Me temo por tanto que más bien hay que resignarse a morir por parcelas. Aunque los accidentes ayuden a veces, llegado el caso—pero no puede uno fiarse de ellos. Igual que hay que aceptar la mortalidad y a la finitud, hay que aceptar su aplicación práctica, resignándose a pagar la muerte a plazos, cómodos primero y más incómodos luego.

Y en realidad empezamos a morir por parcelas desde bastante pronto, cuando nuestra vida toma una dirección determinada, o medimos nuestros límites, y vamos adquiriendo nuestra forma definitiva. Morir es caminar larga jornada.

 


(Malas noticias para el pequeño Oscar)

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Sábado, 31 de Agosto de 2013 15:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Second-hand firsthand

domingo, 21 de julio de 2013

Second-hand Firsthand

When life's just one big cliché. On a feeling of déjà-vu which we may have experienced before...

I'm reading these days, courtesy of Random House, an excellent thriller by Gillian Flynn, Gone Girl. It's got among other virtues a keen sense of the contemporary and its feel. Being, among other things, a novel of bankrupt America and of the many crises triggered off or spin-dried by the Internet.  Watch this page spoken or thought or narrated by Nick, the protagonist with the killer smile, on a  sensation unique to our post-contemporary and hyper-mediated world. The sensation that you are (indeed) a gadget, and that your whole experience has been designed and archived and tagged elsewhere, a claustrophobic glass box mapping out all possible perceptions and feelings as intertextual nodes in a net which imprisons the mind. A malaise of over-information in a hypermediated environment, the world experienced as a Google Image Search or channel surfing through MTV, Al-Jazeera and Discovery Channel. Been there - Done that... or at least that's what we feel:secondhand firsthand


The bankruptcy matched my psyche perfectly. For several years, I had been bored. Not a whining, restless child's boredom (although I was not above that) but a dense-blanketing malaise. It seemed to me there was nothing new to be discovered ever again. Our society was utterly, ruinously derivative (although the word derivative as a criticism is itself derivative). We were the first human beings who would never see anything for the first time. We stare at the wonders of the world, dull-eyed, underwhelmed. Mona Lisa, the Pyramids, the Empire State Building. Jungle animals on attack, ancient icerbergs collapsing, volcanoes erupting. I can't recall a single amazing thing I have seen firsthand that I didn't immediately reference to a movie or TV show. A fucking commercial. You know the awful singsong of the blasé: Seeeen it. I've literally seen it all, and the worst thing, the thing that makes me want to blow my brains out, is: The secondhand experience is always better. The image is crisper, the view is keener, the camera angle and the soundtrack manipulate my emotions in a way reality can't anymore. I don't know that we are actually human at this point, those of us who are like most of us, who grew up with TV and movies and now the Internet. If we are betrayed, we know the words to say; when a loved one dies, we know the words to say. If we want to play the stud or the smart-ass or the fool, we know the words to say. We are all working from the same dog-eared script.
    It's a very difficult era in which to be a person, just a real, actual person, instead of a collection of personality traits selected from an endless Automat of characters.
    And if all of us are play-acting, there can be no such thing as a soul mate, because we don't have genuine souls.
    It had gotten to the point where it seemed like nothing matters, because I'm not a real person and neither is anyone else.
    I would have done anything to feel real again. (98-99)


Perhaps Nick might have vented his thirst for reality and authentic experience by writing fiction, or doing something creative, but although he's a narrator he is no novelist, the narration takes place from one of those virtual no-nowhere literary limbos. Anyway this complaint rings a bell. Which bell? This one:

The world is too much with us; late and soon,
  Getting and spending, we lay waste our powers;
  Little we see in Nature that is ours;
We have given our hearts away, a sordid boon!

This Sea that bares her bosom to the moon,
  The winds that will be howling at all hours
  And are up-gather'd now like sleeping flowers,
For this, for everything, we are out of tune;

It moves us not.- Great God!  I'd rather be
  A Pagan suckled in a creed outworn,
So might I, standing on this pleasant lea,

  Have glimpses that would make me less forlorn;
Have sight of Proteus rising from the sea;
  Or hear old Triton blow his wreathéd horn.


Nick's complaint about the damage to the soul from the revolution of electronic mass media echoes in a familiar way Wordsworth's complaint, two hundred years earlier, against the disenchantment of the world as a result of the commercial spirit fostered by the Industrial revolution. This internalization of "getting and spending" was to set the scene for a long time to come. We're still there. Indeed, perhaps we have always been there, alienated from an idea of ourselves, from the moment we grew up. But although the substance of our alienation may be much the same, the shape it takes is the shape of the container—always the present, always unforeseen the actual traps it sets for the soul, and never being what it was supposed to be. It's not just financial bankruptcies that catch expectations unawares.



SECOND-HAND FIRSTHAND at Ibercampus.


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Lunes, 26 de Agosto de 2013 08:19. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Estrategia vestimentaria y velado de información

lunes, 15 de julio de 2013

Estrategia vestimentaria y velado de información

El burka, el niqab, el hiyab y los velos varios son prendas islámicas casi uniformemente abucheadas en Occidente. Sin embargo, ha de haber debate, y así entre el coro de condenas e imprecaciones se oye alguna voz (mayormente islámica) a favor, y por ser ecuánimes, también hay quien reconoce elementos positivos en esta vestimenta, aun si son sobradamente contrapesados por los negativos. Dejaré de lado la cuestión de si ha de respetarse el derecho de la incumbente a llevar la indumentaria que le parezca, aun a costa de ir por ahí luciendo su opresión y su alienación a la par que su "derecho a decidir." En tanto que prendas que velan algo, y uniformizan, tienen cierta ventaja se dice a veces para las feas, y para las guapas, poniéndolas a todas en pie de igualdad y a salvo de  miradas valorativas, ya sean para bien y para mal. Es decir, le proporcionan a la usuaria una cierta capacidad de control sobre su presentación pública, paradójicamente en la misma medida en que se la quitan. No se ven obligadas a seguir la moda ni a lucir calidad, aunque no lo duden que hasta en burkas habrá calidades y modas. Y cuanto más se tapa una más se libera una de sí, para bien y para mal, es el lado zen del islam.

Esta dimensión de control informativo por parte de la usuaria se subestima a menudo, ante la cuestión más llamativa del control de las mujeres por parte de los hombres en el mundo musulmán. Pero tiene su intríngulis, visto que toda acción tiene su reacción y sus efectos imprevistos y toda cara su cruz. Tanto la opresión del velo como la liberación del mismo—liberación muy difícil en muchos contextos en los países musulmanes. Allí las mujeres pueden aspirar todo lo más a la dimensión de libertad que da la conformidad, y se les puede aplicar a sus estrategias vestimentarias esta reflexión de Goffman sobre la semiosis involuntaria del cuerpo:

Aunque un individuo puede parar de hablar, no puede parar de comunicarse con lenguaje corporal; debe decir lo correcto, o lo incorrecto. No puede no decir nada. Paradójicamente, la manera en que puede proporcionar la menor cantidad de información sobre sí—aunque todavía sea considerable—es amoldarse y actuar como se espera que actúen las personas de su clase. (El hecho de que la información sobre el propio sujeto pueda contenerse de esta manera es una de las razones para mantener las convenciones apropiadas). (Behavior in Public Places 35).


Lo mismo se aplica al traje de corbata, a las modas intemprales, a los pantalones vaqueros... y a los atuendos moros, cada cual en su ámbito. Un aspecto convencional da un mínimo de información al observador, y por tanto una cierta superioridad informativa al sujeto vestimentario. Otra cuestión es que sepa utilizarla en provecho propio.

Mírame a los ojos

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Miércoles, 21 de Agosto de 2013 21:39. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Man Never Is

miércoles, 26 de junio de 2013

Man never Is

Otro comentario sobre la serie Evolución y Sociabilidad que aparece en Sapiens de Eudald Carbonell. Aquí manifiesto mi escepticismo hacia los sueños transhumanos de perfeccionamiento que expone el autor:

Una frase problemática del artículo de Carbonell: "aún no hemos encontrado el camino que nos permitirá ser verdaderamente humanos". Quizá debería decir "transhumanos", como apunta la última frase del artículo, o quizá alguna variante de lo que se llama posthumanos o del Superhombre de Nietzsche. A lo que voy es que no se puede decir que los seres humanos no sean "propiamente humanos" todavía; llevan siéndolo desde que aparecieron, si bien con las modalidades propias de su momento evolutivo e histórico. ¿Que hay cosas en esa naturaleza humana que no nos gustan, y que queremos cambiar? Eso es otra cosa. Las cambiaremos si podemos (nunca al gusto de un individuo particular ni según sus previsiones, me temo)— pero el caso es que en la definición de lo que es ser humano entran muchos ingredientes no por desagradables menos reales o definitorios para la constitución de lo que es ser humano realmente (no idealmente). Entre ellos, el tribalismo, el pensamiento lleno de falacias egocéntricas o antropocéntricas, el perspectivismo tendencioso que nos lleva a la percepción selectiva, al barrer para casa; las tendencias al nepotismo y al amiguismo.... No es que "no sea propiamente humano", más bien es "humano demasiado humano". Hay muchas cosas desagradables en los humanos, y no estaremos aquí nosotros ni nuestros nietos cuando desaparezcan estos ingredientes incómodos de la humanidad. De hecho sospecho que desaparecerán únicamente con la desaparición de la humanidad: ya somos, mayormente, como vamos a ser—siempre mejorando lo presente. Aunque no perdamos la esperanza, ya lo decía Pope:

“Hope springs eternal in the human breast;
Man never Is, but always To be blest.
The soul, uneasy, and confin'd from home,
Rests and expatiates in a life to come.”

(Como a veces se entiende mal, traduzco y parefraseo: "La esperanza brota eterna en el corazón humano; el hombre nunca alcanza la felicidad perfecta; antes bien está siempre por alcanzarla. El alma, inquieta y  encerrada fuera de su hogar, descansa y se explaya en una vida futura).

La perfección siempre está en el futuro imaginado, nunca estará en un presente. Quizá esta idea del transhumanismo sea la versión ilustrada del viejo sueño de transcendencia de las imperfecciones humanas en un porvenir ultraterrenal. No diré que no sea un sueño bonito, pero me lo ponen en el más allá.


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Jueves, 25 de Julio de 2013 17:50. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


La regla de oro de la lista académica

lunes, 24 de junio de 2013

La regla de oro de la lista académica

Por lo que vengo observando hasta ahora, la promoción no solicitada del propio trabajo en una lista académica sigue una norma implícita que casi podríamos llamar una regla de oro. Cualquier escrito propio anunciado en una lista de correo electrónico académica (la de AEDEAN, pongamos) debe ser ofrecido a los suscriptores de la lista sólo cobrando. Otra actitud ni es seria ni es académica. Anunciar un escrito propio a los suscriptores de la lista es en principio un ejercicio patético de egocentrismo. Salvo, claro está, si se pide dinero a cambio.  El acto mismo de ofrecer, adjunta al correo, una copia en PDF del libro o artículo publicado en sitio de pago sería de una presunción inaceptable—conviene no hacerlo para no caer en el descrédito que merecen las personas que buscan atraer la atención sobre sí mismas. Los trabajos en repositorios académicos cuidarán de sí mismos—últimamente ya va siendo aceptable subir las publicaciones a la red, mientras no se mencione demasiado la cuestión.

No puedo creer que la auri sacra fames esté detrás de estas actitudes. Parece más bien una cuestión de imagen. ¿No será todo esto señal de una inseguridad, un temor a la pérdida de la precaria aura académica? Además de evidenciar un conformismo ambiental, con la disciplina de la disciplina me refiero, de un nivel realmente notable, por no decir atroz.

Claro que tampoco sería habitable un mundo en el que todos anunciásemos todo lo que escribimos—igual no es mala solución lo de la regla de oro, que viene a querer decir, por otra parte, "esto que publico y que anuncio le ha gustado o parecido bien a un colega o dos, o por lo menos eso dicen que le han dicho a un tercero (aunque éste se ha comprometido a mantener sus nombres en secreto). Y hasta hay dinero, real o imaginario, de por medio, exigible por leer mis escritos". O, quizá, dicho de otro modo, "Mi modestia me impediría llamarles la atención sobre mis escritos, pero el caso es que hay gente que paga por leerlos, así que me he permitido llamarles la atención al respecto... por si les parece reseñable la cosa. O por si desean Vds. también pagar por leerlos, ya que lo que unos hacen, otros también suelen querer hacerlo, la atención crece como una bola de nieve, vous savez."


Es lo que se entiende por publicación realmente académica. Una gestión mínimamente aceptable de la atención. Hoy por tí, y mañana por mí—nos cubrimos las espaldas, y salvamos además la cara dignidad.

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La regla de oro de la lista académicaen Ibercampus.

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Domingo, 21 de Julio de 2013 19:00. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Blindness to the Future, Kindly Given

martes, 4 de junio de 2013

Blindness to the Future, Kindly Given

Fábula de "El cerdo, el carnero y la cabra" de Samaniego:



Poco antes de morir el corderillo
Lame alegre la mano y el cuchillo
Que han de ser de su muerte el instrumento,
Y es feliz hasta el último momento.
Así, cuando es el mal inevitable,
Es quien menos prevé más envidiable.
Bien oportunamente mi memoria
Me presenta al Lechón de cierta historia.
Al mercado llevaba un carretero
Un Marrano, una Cabra y un Carnero.
Con perdón, el Cochino
Clamaba sin cesar en el camino:
«¡Ésta sí que es miseria!
Perdido soy, me llevan a la feria.»
Así gritaba; mas ¡con qué gruñidos!
No dio en su esclavitud tales gemidos
Hécuba la infelice.
El carretero al gruñidor le dice:
«¿No miras al Carnero y a la Cabra,
Que vienen sin hablar una palabra?»
«¡Ay, señor, le responde, ya lo veo!
Son tontos y no piensan.Yo preveo 
Nuestra muerte cercana.
A los dos por la leche y por la lana
Quizá no matarán tan prontamente;
Pero a mí, que soy bueno solamente
Para pasto del hombre... no lo dudo:
Mañana comerán de mi menudo.
Adiós, pocilga; adiós, gamella mía.»
Sutilmente su muerte preveía.
Mas ¿qué lograba el pensador Marrano?
Nada, sino sentirla de antemano.
El dolor ni los ayes es seguro
Que no remediarán el mal futuro.

(Samaniego, Fábulas)

Aparte del tema común con el Essay on Man de Pope, participa la fábula de ciertos motivos compartidos con la canción yiddish "Dana dana". Allí la golondrina tiene previsión, pero también alas para escapar a su destino.



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Martes, 02 de Julio de 2013 17:53. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Evolución del infanticidio

martes, 19 de marzo de 2013

 

Evolución del infanticidio

Según Darwin (Charles). Un pasaje de su libro sobre la selección sexual; en concreto sobre los factores que modifican la selección sexual entre los salvajes y los bárbaros. Hoy en día hemos adelantado mucho, hemos cambiado el infanticidio por la anticoncepción—y por el aborto, claro.

Infanticidio. Esta práctica es ahora muy común en todo el mundo, y hay razones para creer que estaba mucho más extendida en épocas anteriores. Los bárbaros encuentran difícil sostenerse a ellos y a sus hijos, y un método sencillo es matar a los niños. En América del Sur algunas tribus, según Azara, destruían antaño a tantos niños de ambos sexos que estuvieron al borde de la extinción. Se sabe que en las islas de la Polinesia las mujeres han matado desde cuatro o cinco hasta diez de sus hijos, y Ellis no pudo encontrar ni una sola mujer que no hubiera matado al menos uno. En una aldea de la frontera oriental de la India, el coronoel MacCulloch no encontró ni una sola niña. Allí donde el infanticidio domina, la lucha por la existencia será menos grave, y todos los miembros de la tribu tendrán una oportunidad casi igualmente buena de criar a los pocos hijos supervivientes. En la mayoría de los casos se elimina un número mayor de niñas que de niños, porque es evidente que éstos son de mayor valor para la tribu puesto que, cuando sean mayores, ayudarán a defenderla y pueden mantenerse. Pero las dificultades que las mujeres padecen cuando crían a los hijos, la consiguiente pérdida de su belleza, la mayor estima que se deposita en ellos cuando son pocos y su destino más halagüeño, son motivos adicionales para el infanticidio, según reconocen las mismas mujeres y diversos observadores.

Cuando, debido al infanticidio femenino, las mujeres de una tribu eran pocas, el hábito de capturar esposas de ls tribus vecinas habría surgido de modo natural. Sin embargo, como hemos visto, sir John Lubbock atribuye la práctica en gran medida a la existencia previa de matrimonio comunal, y a que en consecuencia los hombres capturaban mujeres de otras tribus para tenerlas como propiedad única. Se podrían asignar causas adicionales, como que las comunidades eran muy pequeñas, en cuyo caso las mujeres en edad casadera serían a menudo deficitarias. El que esta costumbre se practicaba de manera muy gneeral en épocas pretéritas, incluso por los antepasados de los países civilizados, lo demuestra claramente la conservación de muchas costumbres y ceremonias curiosas, de las que mister M'Lennan ha ofrecido una interesante relación. En nuestros propios matrimonios, el "padrino de boda" parece haber sido originalmente el principal instigador del novio en el acto de la captura. Ahora bien, mientras los hombres se procuraban habitualmente las esposas mediante violencia y astucia, se habrían contentado con capturar a cualquier mujer y no habrían seleccionado a las más atractivas. Pero tan pronto como la práctica de procurarse esposas de una tribu distinta se consiguió mediante el trueque, tal como en la actualidad ocurre en muchos lugares, genralmente se habrían comprado las mujeres más atractivas. Sin embargo, el cruzamiento incesante entre tribu y tribu, que necesariamente se sigue de cualquier forma de dicha costumbre, habría tendido a mantener a todas las personas que vivieran en el mismo país casi uniformes en sus caracteres, y ello habría interferido con el poder de la selección sexual a la hora de diferenciar las tribus. 

La escasez de mujeres, consecuencia del infanticidio femenino, conduce asimismo a otra práctica, la de la poliandria, todavía común en diversas partes del mundo, y que antaño, según cree mister M'Lennan, predominaba de manera casi universal; pero esta última conclusión la ponen en duda mister Morgan y sir John Lubbock. Siempre que dos o más hombres se vean obligados a casarse con una mujere, es seguro que todas las mujeres de la tribu se casarán, y no habrá selección por parte de los hombres de las mujeres más atractivas. Pero en estas circunstancias, sin duda las mujeres tendrán la capacidad de elección, y preferirán a los hombres más atractivos. Azara, por ejemplo, describe cuán detenidamente una mujer guana regatea para obtener toda suerte de privilegios, antes de aceptar a uno o más maridos; y, en consecuencia, los hombres prestan un cuidado inusual a su aspecto personal. Asimismo, entre los toda de la India, que practican la poliandria, las muchachas pueden aceptar o rechazar a cualquier hombre. En estos casos, un hombre muy feo quizá no consiga nunca una esposa, o laa consiga a una edad avanzada, pero los hombres más hermosos, aunque tendrán más éxito a la hora de conseguir una esposa, no dejarán más descendientes, hasta donde sabemos, que hereden su belleza que los maridos menos bellos de las mismas mujeres. 

Compromismos tempranos y esclavitud de las mujeres. En muchos salvajes es costumbre comprometer en matrimonio a las mujeres cuando todavía son niñas, y ello impediría efectivamente que se ejerciera preferencia, por una y otra parte, en función del aspecto personal. Pero no impediría que las mujeres más atractivas fueran posteriormente raptadas o tomadas a la fuerza de sus maridos por los hombres más poderosos; esto es lo que ocurre con frecuencia en Australia, América y otros lugares. Las mismas consecuencias con referencia a la selección sexual se producirían en cierta medida cuando las mujeres son valoradas casi exclusivamente como esclavas o bestias de carga, como ocurre con muchos salvajes. Sin embargo, los hombres preferirán en todos los casos a las esclavas más hermossas según su patrón de belleza.

Vemos así que entre los salvajes predominan determinadas costumbres que han de interferir mucho con la acción de las selección sexual, o frenarla totalmente. Por otra parte, las condiciones de vida a las que se hallan sometidos los salvajes, y algunas de sus cosstumbres, son favorables a la selección natural; y ésta entra en juego al mismo tiempo que la selección sexual. Se sabe que los salvajes padecen mucho más de hambrunas recurrentes; no aumentan su comida por medios artificiales, raramente evitan casarse y por lo general se casan siendo jóvenes. En consecuencia, deben estar sometidos a fuertes pugnas ocasionales por la existencia, y sólo sobrevivirán los individuos favorecidos.

En un período muy temprano, antes de que el hombre alcanzara su actual situación en la escala, muchas de sus condiciones debían ser diferentes de las que en la actualidad prevalecen entre los salvajes. A juzgar por la analogía de los animales inferiores, entonces o bien vivía con una única hembra, o bien era polígamo. Los machos más vigorosos y capaces serían los que mejor obtuvieran hembras atractivas. También tendrían más éxito en la lucha general por la vida, y en defener a sus hembras, así como a sus descendientes ante toda clase de enemigos. En este período primitivo, los antepasados del hombre no debían estar lo bastante avanzados en intelecto como para prever contingencias distantes; no podían barruntar que criar a todos sus hijos, en especial a sus hijas, haría que la lucha por la existencia fuera más severa para la tribu. Estarían gobernados más por sus instintos y menos por la razón que los salvajes de la actualidad. En aquel período no habrían perdido parcialmente uno de los institos más poderosos, común a todos los animales inferiores, a saber, el amor por sus hijos pequeños, y en consecuencia no habrían practicado el infanticidio femenino. Así, las mujeres no se habrían hecho escasas y no se habría practicado la poliandria; porque apenas ninguna otra causa, excepto la escasez de mujeres, parece suficiente para quebrar el sentimiento natural y ampliamente dominante de los celos y el deseo de cada macho de poseer una hembra para sí. La poliandria sería un escalón natural para los matrimonios comunales o las uniones casi promiscuas, aunque las mejores autoridades creen que este último hábito precedió a la poliandria. Durante los tiempos primordiales no debía haber compromisos matrimoniales tempranos, porque ello implica previsióin. Tampoco las mujeres debían valorarse simplemente como esclavas útiles o bestias de carga. Ambos sexos, si a las hembras se les permitía igual que a los machos ejercer alguna selección, elegirían a sus parejas no por sus encantos mentales, o por la propiedad o la posición social, sino casi exclusivamente por su aspecto externo. Todos los adultos se casarían o se emparejarían, y todos los hijos, hasta donde fuera posible, se criarían, de modo que la lucha por la existencia sería periódicamente severísima. Así, durante estas épocas, todas las condiciones para la selección sexual habrían sido más favorables que en un período posterior, cuando el hombre había progresado en sus facultades intelectuales pero había retrocedido en sus instintos. Por lo tanto, sea cual fuere la influencia que la selección sexual tuviera en producir las diferencias entre las razas del hombre, y entre el hombre y los Cuadrumanos superiores, dicha influencia habría sido más poderosa en un período remoto que en el momento actual, aunque probablemente todavía no se ha perdido del todo.

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Miércoles, 17 de Abril de 2013 13:01. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


La ostentación de inutilidad

domingo, 17 de marzo de 2013

La ostentación de inutilidad

Para hacer ostentación de nuestra distinción social, no sólo necesitamos hacer ostentación de nuestro ocio, y de lo inútil y caro de nuestras actividades y posesiones; también se requiere probar de diversas maneras que el tiempo que pasamos fuera de la observación de otros ociosos (o no ociosos) también lo dedicamos estrictamente al ocio, y no a nada productivo. Del prólogo de Carlos Mellizo a la Teoría de la Clase Ociosa de Thorstein Veblen:

Todos los seres humanos, impulsados por el estímulo de supervivencia, poseemos ese instinto creativo y ese congénito afán de emulación [referido al trabajo: el instinto de trabajo eficaz]. En una sociedad de "salvajismo pacífico"—como Veblen la llama—, previa a la etapa bárbaro-depredadora, el tipo de emulación, en especial el tipo de emulación económica que existía entre los miembros del grupo, era principalmente una emulación en punto a utilidad laboral. Se trataba, en definitiva, de probar el prójimo, mediante el establecimiento de comparaciones emulativas, que el trabajo propio era mejor y más útil que el ajeno. Pero en el proceso evolutivo de la especie sucede lo siguiente:

Cuando la comunidad pasa de un salvajismo pacífico a una fase depredadora de vida, las condiciones de emulación cambian. (...) Mas y más la actividad de los varones adopta un carácter de proeza. (...) La agresión se convierte en la forma acreditada de acción, y el botín sirve de evidencia prima facie de una agresión triunfal. (...) Por contraste, la obtención de bienes haciendo uso de otros métodos [es decir, trabajando] no se considera digna de un hombre que esté en pleno uso de sus facultades. Por la misma razón, la realización de un trabajo productivo o el empleo en un servicio personal caen bajo ese mismo odio.  (...) El trabajo adquiere un carácter irritante a causa de la indignidad que se le imputa.

Pues bien, esa herencia proveniente de la cultura bárbara que sólo reconoce como honorable y digno el hábito de dominio triunfal y que desprecia la ocupación laboral productiva por ser tarea envilecedora y odiosa, reaparece atávicamente, en las comunidades más civilizadas de la época moderna. 
napoleon sarkoLa comparación odiosa que es propia de la cultura depredadora no va dirigida a probar que se trabaja mejor que el vecino y con resultados más beneficiosos y útiles; de hecho se trata de probar queno se trabaja, o que se trabaja menos que él, a pesar de tener más riqueza y poder. En la secuencia de la evolución cultural, esa clase neo-bárbara—antaño representada por el señor devoto, cazador y soldado— emerge una vez más bajo la forma de clase ociosa, cuyos rasgos, como pronto veremos, coinciden esencialmente con los de aquélla.

El surgir de la clase ociosa está vinculado, dice Veblen, al hecho de la propiedad. Lo mismo que en la cultura bárbara la apropiación fundamental del varón dominador consistía en tener mujeres y esclavos, la nueva cultura sigue una pauta semejante, con la única diferencia de que ahora la propiedad incluye una notable variedad de bienes; no se limita a la posesión de personas, sino que se extiende también a la de cosas. La riqueza se conveierte, así, en símbolo máximo de reputación honorífica. El proceso económico asume entonces el carácter de una lucha entre hombres—fundamentalmente entre varones—por la posesión de bienes dirigios a aumentar su buen nombre. Veblen mantiene que la acumulación de riqueza se busca, no tanto para mejorar el nivel de comodidades como para poder competir victoriosamente con los prójimos en punto a reputación y prestigio. "El móvil que subyace en la raíz de la propiedad es la emulación". "La posesión de riqueza confiere honor; da lugar a una distinción odiosa para el que no posee tal riqueza". 


Desde su origen mismo—insiste Veblen—, la propiedad no fue concebida en la cultura bárbara como conjunto de cosas útiles obtenidas con propósitos de mejora, sino como botín o trofeo capturado en el ataque victorioso. Se tienen cosas y personas para hacer alarde de ellas. Y es así como, gradualmente, con el crecimiento de la industria y el desarrollo económico, la acumulación de propiedades trae consigo el renacimiento del sistema valorativo arcaico. La posesión de riqueza por parte de la clase opulenta (como antes la posesión de trofeos de caza y botines de guerra por parte del señor feudal) deviene base acostumbrada de reputación y estima.


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Domingo, 14 de Abril de 2013 14:59. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


A Digression on Vanity

MARTES, 12 DE MARZO DE 2013

A Digression on Vanity

From Henry Fielding's Joseph Andrews (Vol. 1, ch. 15):

O Vanity! how little is thy force acknowledged, or thy operations discerned! How wantonly dost thou deceive mankind under different disguises! Sometimes thou dost wear the face of pity, sometimes of generosity: nay, thou hast the assurance even to put on those glorious ornaments which belong only to heroic virtue. Thou odious, deformed monster! whom priests have railed at, philosophers despised, and poets ridiculed; is there a wretch so abandoned as to own thee for an acquaintance in public?—yet, how few will refuse to enjoy thee in private? nay, thou art the pursuit of most men through their lives. The greatest villainies are daily practised to please thee; nor is the meanest thief below, or the greatest hero above, thy notice. Thy embraces are often the sole aim and sole reward of the private robbery and the plundered province. It is to pamper up thee, thou harlot, that we attempt to withdraw from others what we do not want, or to withhold from them what they do. All our passions are thy slaves. Avarice itself is often no more than thy handmaid, and even Lust thy pimp. The bully Fear, like a coward, flies before thee, and Joy and Grief hide their heads in thy presence.

I know thou wilt think that whilst I abuse thee I court thee, and that thy love hath inspired me to write this sarcastical panegyric on thee; but thou art deceived: I value thee not of a farthing; nor will it give me any pain if thou shouldst prevail on the reader to censure this digression as arrant nonsense; for know, to thy confusion, that I have introduced thee for no other purpose than to lengthen out a short chapter, and so I return to my history.


A photo on Flickr

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Miércoles, 27 de Marzo de 2013 13:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Multiphrenia

jueves, 7 de marzo de 2013

Multiphrenia

Multiphrenia: The condition, largely attributed to technologies that increase social contact, of being simultaneously drawn in multiple and conflicting directions. (Kenneth J. Gergen, The Saturated Self)

See Kenneth J. Gergen (Wikipedia)

From Publishers Weekly, on The Saturated Self:

"Social saturation" is Gergen's term for ordinary people living with constant change, bombarded by electronic messages, open to a vast range of personal relationships. Under this sensory assault, the self as a known entity breaks down and the post-modern woman or man, cast adrift in a world of limitless possibilities, advances from the "pastiche personality" to the energy vortex of the "relational self" ("the relationship replaces the individual as the center of human action"). This dizzying scenario is anchored by a discussion of "self-reflective" movies and TV shows (Woody Allen, David Letterman ) , coalescing artistic genres, anthropological comparisons, deconstructivism, with examples drawn from popular culture. Swarthmore psychology professor Gergen touches raw nerves, scrutinizing unmoored selves naked to experience in this highly stimulating, mind-expanding original work which dusts away the cliches surrounding that tiresome phrase, "the post-modern condition."

A review by H. A. Jones in Amazon:

The Saturated Self by Kenneth J. Gergen, Basic Books (Perseus); 1991; 2nd edn. 2000; 320 ff.

`The thesis of this book is that the process of social saturation is producing a profound change in our ways of understanding the self.' It is written by a psychologist who is Senior Research Professor at Swarthmore College, Pennsylvania.

Gergen's idea is that we are now being subjected to excessive social stimulation, both at work and in our `relaxation' hours by the demands of our work itself and work colleagues, who are continually making greater demands upon us for their satisfaction and professional advance; by our partners and children, who also want to lead full and active lives; and even in the time we set aside for relaxation because commercial enterprise has endeavoured, in its quest for profits, to tempt us with ever more exciting opportunities for enjoyment.

Our self-image is continually under review as new opportunities for work, play and belief present themselves. We are becoming overwhelmed even by the technologies provided for our benefit - telephones, computers, television, CDs, DVDs . . . Even some relatively recent inventions, such as video and tape recorders, are already obsolete. Instead of real relationships with actual people we have vicarious relationships with characters on our TV screens, or virtual relationships on-line with 'friends' on social networking sites.

We now have 24-hour radio and television channels and 24-hour shopping. Sunday used to be a day of rest in Christian countries but now is little different from any other day of the week. When the whole of society around you is immersed in such activity, it becomes more difficult to remove yourself from it. Marriages, close-knit families and lifelong friendships have now become replaceable by transient relationships. In the absence of meaningful human interaction, we are now increasingly attracted to relationships with these material things.

The result has been that many of us are experiencing social exhaustion. Gergen believes that this is a prime factor in the development of the New Age movement, where people are increasingly attracted to eastern mystical philosophies of quietude and reflection. Nostalgia for simpler past times is a feature of this same mind-set, because the dreamy ethos of Romanticism in the 19th century has been replaced by hard-edged scientific and technological realism in the 20th. For the romanticist conception of the self `is a perspective that lays central stress on unseen, even sacred forces that dwell deep within the person, forces that give life and relationships their meaning.' Depressingly, Gergen feels that this process of social saturation is far from complete.

This is a challenging and thought-provoking book. The author says his aim is `to offer insight into current academic debates to those outside the tower.' However, the breadth and depth of this monograph make it best suited to graduate students in a wide range of disciplines - philosophy, psychology, sociology. There are even perceptive comments on Romantic to postmodern art, music and literature. For the non-academic, this level of scholarship may prove intimidating. For those who stay the course, there are copious Notes and an Index at the end of the book. 


From The Saturated Self:

"As one casts out to sea in the contemporary world, moorings are slowly left behind" and "it becomes increasingly difficult to recall precisely to what core essence one must remain true" (1991: 150).

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Viernes, 22 de Marzo de 2013 12:01. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


The Truth about Dishonesty

SÁBADO, 23 DE FEBRERO DE 2013

The truth about dishonesty

Dan Ariely sobre el autoengaño, las autojustificaciones, la ceguera selectiva... y la corrupción cotidiana.







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Martes, 12 de Marzo de 2013 15:13. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos






Out of Character en eJournals

VIERNES, 1 DE FEBRERO DE 2013

Out of Character en eJournals

Veo que aparece mi artículo "Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital" en elLaw and Rhetoric eJournalhttp://www.ssrn.com/link/Law-Rhetoric.html


—y antes también en el  Rhetorical Theory eJournal y en el  Literary Theory & Criticism eJournal.

También puede verse en versión preliminar en Vanity Fea 23 May 2007, y en dos redes sociales
ResearchGate y Academia.edu.

En impreso apareció en Los caminos de la lengua: Estudios en homenaje a Enrique Alcaraz Varó. Ed. J. L. Cifuentes et al. San Vicente del Raspeig (Alicante): Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2010. 1053-63.

Va a tener más ejemplares que lectores, me parece.

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Domingo, 17 de Febrero de 2013 19:54. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


A Quiet Mind

DOMINGO, 20 DE ENERO DE 2013

A quiet mind


A quiet mind

But can we have a quiet mind with Twitter twittering, and Facebook sharing, and blogs blogging? We do need a spot of concentration and reflection. However, the circulation of information also does a lot of thinking for us, and we need that in order to get sufficient clues on how to live in our world today. The world itself is a perpetual conundrum, perhaps less intense than the mysteries solved by Holmes, but far more extensive and continual. It's hard enough to keep up with it, not to mention cracking up its ultimate mystery!

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Lunes, 11 de Febrero de 2013 23:47. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


The Unforgivable

LUNES, 14 DE ENERO DE 2013

The Unforgivable

In Salman Rushdie's The Satanic Verses, Saladin Chamcha se reúne tras la catástrofe con su futura ex, Pamela:

'I suppose,' she addressed her glass, sitting at the old pine table in the spacious kitchen, 'that what I did was unforgivable, huh?' 

Chamcha le contesta, "I don't think I can say what I'm capable of forgiving"... Pero acuerdan el divorcio. Y luego, cuando se va Chamcha (To be born again, first you have to die) le viene a la cabeza una historia sobre lo imperdonable:

Alone, he all at once remembered that he and Pamela had once disagreed, as they disagreed on everything, on a short-story they'd both read, whose theme was precisely the nature of the unforgivable. Title and author eluded him, but the story came back vividly. A man and a woman had been intimate friends (never lovers) for all their adult lives. On his twenty-first birthday (they were both poor at the time) she had given him, as a joke, the most horrible, cheap glass vase she could find, its colours a garish parody of Venetian gaiety. Twenty years later, when they were both successful and greying, she visited his home and quarrelled with him over his treatement of a mutual friend. In the course of the quarrel her eye fell upon the old vase, which he still kept in pride of place on his sitting-room mantlepiece, and, without pausing in her tirade, she swept it to the floor, smashing it beyhond hope of repair. He never spoke to her again; when she died, half a century later, he refused to visit her deathbed or attend her funeral, even though messengers were sent to tell him that these were her dearest wishes. 'Tell her,' he said to the emissaries, 'that she never knew how much I valued what she broke.' The emissaries argued, pleaded, raged. If she had not known how much meaning he had invested in the trifle, how could she in all fairness be blamed? And had she not made countless attempts, over the years, to apologize and atone? And she was dying, for heaven's sake; could not this ancient, childish rift be healed at the last? They had lost a lifetime's friendship; could they not even say goodbye? 'No,' said the unforgiving man.— 'Really because of the vase? Or are you concealing some other, darker matter?' —'It was the vase,' he answered, 'the vase, and nothing but.' Pamela thought the man petty and cruel, but Chamcha had even then appreciated this curious privacy, the inexplicable inwardness of the issue. 'Nobody can judge an internal injury,' he had said, 'by the size of the superficial wound, of the hole.'

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Viernes, 08 de Febrero de 2013 08:43. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Sujetos, virtuosos y felices

MIÉRCOLES, 2 DE ENERO DE 2013

Sujetos, virtuosos y felices


Me doy de alta en el blog de Pío Moa y le pongo este comentario a su artículo sobre el sujeto y el deseo, en el que defiende las religiones y rituales sociales como maneras de regular el caótico deseo individual:

"Costumbres culturales, ritos, instituciones y religiones son en efecto maneras de regular el deseo y construir un yo socialmente eficaz y aceptable. De ahí se derivan beneficios para el individuo, como sugiere el artículo. Pero no hay que olvidar la cruz de toda cara, o sea, la cruz que suponen a veces esas instituciones, rituales y religiones, que también se prestan a ser maneras de sofocar disensión, crear frustración, y también (con su uso inteligente por parte de estamentos privilegiados) manipular y pastorear a los sujetos y tenerlos bien sujetos, bajo la excusa de hacerlos más virtuosos y felices."

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Martes, 29 de Enero de 2013 10:03. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


La preciosa estimación del yo

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La preciosa estimación del yo


Un artículo de Pío Moa en Dichos, Actos y Hechos, sobre "el yo y la vida humana", relevante para el tema de la Vanidad y la Autoestima:

La interesante discusión en el blog  sobre el artículo de los tres niveles, se centró en el problema de la evolución, aunque este era solo derivado. Y no fue muy acertado por mi parte hablar de tres niveles  de la vida humana, pues más bien se trataba de la condición humana o de la psique humana, o algo así. La vida humana es otra cosa, se manifiesta en dos vertientes: la vida de cada persona en particular, o biografía,  y la conjunta de las diversas sociedades y naciones, incluso la del total de la humanidad, o historia.

Sobre la primera,  la vida transcurre como un rosario de avatares, accidentes y casualidades, mil  sucesos que solo muy parcialmente responden al designio o voluntad del individuo. Por lo común, el yo se maneja en esos sucesos como el tripulante que intenta llevar una barca a algún sitio, unas veces con el mar en calma, otras con viento favorable y otras con borrascas.  Pero la embarcación le viene dada, no la ha hecho él a su gusto, salvo en muy pequeña medida,  pues se compone de las cualidades físicas, intelectuales y psíquicas, los “dones de los dioses”,  o de los genes, que lo limitan o excluyen de ciertas navegaciones y en cierto grado le impulsan a otras. Y lo mismo pasa con su orientación: con frecuencia, sobre todo en la juventud,  nos hacemos un proyecto ideal de vida que luego la vida misma se encarga de modificar, trastocar o desbaratar por completo: los naufragios vitales no son cosa rara.

A veces suponemos el yo como simple resultado de los “tres niveles” de que hablaba, o meramente de las condiciones y presiones sociales, pero fácilmente vemos que no es así o, mejor dicho, solo lo es hasta cierto punto. Casi nadie está del todo satisfecho  con los dones que ha recibido al nacer, le parecen escasos para sus merecimientos u objetivos, y  el sentimiento más o menos acentuado de frustración está muy difundido. En sus memorias, Lerroux cuenta esta anécdota: En el periódico donde trabajaba de joven había un poeta llamado Luna, jorobado. Un día discutían de la existencia de Dios, y alguien dijo: “Vamos a ver, el poeta señor Luna, ¿qué piensa usted de Dios?” El garabato humano saltó de la silla al suelo, se enderezó tanto como pudo, sacó de debajo de la mesa la navaja cabritera y clavándola con gesto de fiereza sobre el tablero, contestó… soltando redonda blasfemia. El gusano se levantaba iracundo contra el Creador, que había permitido que un alma altiva y ambiciosa se alojase en un cuerpo miserable y ridículo. Creyentes y ateos sintieron cruzado su rostro por el trallazo de la grosería y por el grito de Satanás rebelándose contra la injusticia divina. Por donde el blasfemo resultaba el más poseído de los deístas, confesor de la divinidad a la que injuriaba”. Casi todo el mundo tiene una idea elevada de sí mismo, sea más o menos acertada o equivocada, y lo que menos tolera es el desprecio a su persona. Una persona que se siente menospreciada o tratada con injusticia puede llegar a enfermar psíquicamente o a cometer actos inesperados, crímenes o suicidio.

En cuanto a la presión social solo moldea parcialmente a las personas. La historia muestra la gran frecuencia con que diversos individuos  se rebelan contra su circunstancia social, tanto en un sentido colectivista (tratan de cambiar la sociedad) como personal, rechazando las convenciones o las leyes. Así, el yo resulta hasta cierto punto independiente tanto de los condicionantes sociales como de los condicionantes biológicos, sin que unos y otros sean desdeñables.

Es más, el yo se siente por lo general independiente en alguna medida de su propia vida.  He aquí una frase genial, cuyo autor ignoro, creo que era francés, por lo sutil: “¿Quién no es mejor que su propia biografía?”. O, mejor “¿Quién no se siente superior a su propia biografía?”. La navegación vital incluye numerosos errores, o actos que nos avergüenzan, o humillaciones que nos parecen intolerables y que debemos dejar pasar.  De ahí el gran esfuerzo psíquico por justificar  de mil modos  esos pequeños o grandes  desastres, a fin de mantener la preciosa estimación del yo, sin la cual la vida se hace insoportable.

La necesidad de autoestima puede ser exagerada hasta la estupidez, pero existe siempre. Incluso los esclavos la tenían y a menudo trataban de vengarse de sus amos o de burlarlos, como muestran, por ejemplo, algunas obras de Plauto; o como aquel que en la terribles minas de plata de Laurion dejó escrita su jactancia de ser el mejor en el tajo. Algún autor romano, no recuerdo cual, escribió “tantos enemigos tienes como esclavos” o algo así. Pero, en fin, la cuestión es esta:  puesto que el yo se autoconsidera por encima de los condicionantes sociales y biológicos, ¿de dónde sale  él y su autoestima, sea  razonable o deformada, sin la cual la vida le parece indigna o repugnante?


————

—Un argumento muy parecido sobre el imporatante papel de la autoestima y de la autoevaluación del yo en las motivaciones lo hace Mark Twain en What Is Man?


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Miércoles, 23 de Enero de 2013 12:08. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Y van tres bicis al guano

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Y van tres bicis al guano

Ya le han robado a Álvaro tres bicicletas en este último año, dos en la Plaza San Francisco y la última esta mañana en el campus, delante de la caseta del vigilante de seguridad.

Es inútil: no se puede tener bicicleta, o si la tienes, la tienes qu encerrar en casa. Es una ciudad llena de chorizos, chorizos impunes, pues lo de "ladrón de bicicletas" es una película italiana, no una figura penal.
Si denuncias el robo a la policía, archivan el papel y te dicen que la vayas a buscar al rastro a los puestos de ventas de bicis, a ver si la encuentras allí. Igual te la venden barata, pero lo más seguro que esté en otra ciudad, que la cosa va organizada. Esto ni se persigue ni se pena ni le interesa a nadie. Si a alguno cogiesen robando una bicicleta, ni el nombre le tomaba el policía, seguro. Y así, la cosa se convierte en una industria, una materia prima a explotar por la canalla—canalla encantadora con sus amigos, no lo dudo, y benevolentemente ignorada por las autoridades, jueces y penalistas.

Pero un país que funciona así, se va al guano. O mejor dicho, se ha ido ya.



Me dan pena los noruegos 

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Sábado, 29 de Diciembre de 2012 16:58. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Mind at the End of Its Tether

lunes, 19 de noviembre de 2012


Mind at the End of Its Tether

A desparing conclusion to a life of daring thought, by H. G. Wells—Mind at the end of its Tether (1946)

This is the conclusion of his last work, in which he argues that everything is ultimately founded upon nothing, an insight extracted from his own impending death. Wells foresees the extinction of the human species and the complete disappearance of the Great Globe itself (yea), the Universe:

The searching skepticism of the writer's philosophical analysis has established this Antagonist as invincible reality for him, but all over the earth and from dates immemorial, introspective minds, minds of the quality of the brooding Shakespeare, have conceived a disgust of the stress, vexations and petty indignities of life and taken refuge from its apprehension of a conclusive end to things, in mystical withdrawal. On the whole mankind has shown itself tolerant, sympathetic and respectful to such retreats. That is the peculiar human element in this matter; the recurrent refusal to be satisfied with the normal real world. The question "Is this all?" has troubled countless unsatisfied minds throughout the ages, and, at the end of our tether, as it seems, here it is, still baffling but persistent.

To such discomfited minds the world of our everyday reality is no more than a more or less entertaining or distressful story thrown upon a cinema screen. The story holds together; it moves them greatly and yet they feel it is faked. The vast majority of the beholders accept all the conventions of the story, are completely part of the story, and live and suffer and rejoice and die in it and with it. But the skeptical mind says stoutly, "This is delusion".

 
sisifo"Golden lads and lasses must, like chimney sweepers, come to dust."

"No," says this ingrained streak of protest: "there is still something beyond the dust."
But is there?

There is no reason for saying there is. That skeptical mind may have overrated the thoroughness of its skepticism. As we are now discovering, there was still scope for doubting. The severer our thinking, the plainer it is that the dust-carts of Time trundle that dust off to the incinerator and there make an end to it. Hitherto, recurrence has seemed a primary law of life. Night has followed day and day night. But in this strange new phase of existence into which our universe is passing, it becomes evidence that events no longer recur. They go on and on to an impenetrable mystery, into the voiceless limitless darkness, against which this obstinate urgency of our dissatisfied minds may struggle, but will struggle only until it is altogether overcome.

 
 Our world of self-delusion will admit none of that. It will perish amidst its evasions and fatuities. It is like a convoy lost in darkness on an unknown rocky coast, with quarrelling pirates in the chartroom and savages clambering up the sides of the ships to plunder and do evil as the whim may take them. That is the rough outline of the more and more jumbled movie on the screen before us. Mind near exhaustion still makes its final futile movement towards that "way out or round or through the impasse".

That is the utmost now that mind can do. And this, its last expiring thrust, is to demonstrate that the door closes upon us for evermore.

There is no way out, or round or through.



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Sábado, 15 de Diciembre de 2012 19:43. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Pequeños asesinatos cotidianos

jueves, 15 de noviembre de 2012

Pequeños asesinatos cotidianos

Los matoncillos y sus seguidores, los abusones de clase y del barrio, los de las novatadas, los cabecillas populares, los que no tienen problemas de socialización...   muchos pequeños asesinos a diario, luego te los encuentras en cualquier parte, la sociedad está hecha de ellos.

La menor que se suicidó en Ciudad Real sufría acoso desde que subía al bus escolar

Y como es ambiental, se les deja hacer. El mundo es ansí. Después de todo, sólo se suicida quien quiere...

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Martes, 11 de Diciembre de 2012 11:51. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Libre de plagio

jueves, 27 de septiembre de 2012

Libre de plagio


Así se anuncia uno de esos sitios web en los que los estudiantes pueden comprar essays escritos por unos sufridos y honrados negros:

"Professionals will write your essay within a few days and you can have your free time. You can buy online essay or paper and get it plagiarism free."

—¡una práctica académicamente impecable, vamos, y sin copiar! Quien no tiene buena conciencia es porque no quiere.


Y a ver quién va a negar que el producto entregado tiene mayor calidad académica, si está plagiarism-free.


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Lunes, 29 de Octubre de 2012 11:53. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Deep Future of Things

domingo, 2 de septiembre de 2012

Deep Future of Things


Desembarcando en Zaragoza, encontramos la casa mayormente intacta, con sólo ese olor a casa que lleva cerrada un tiempo. Y encendiendo los ordenadores, poniendo en marcha los grifos y viendo los libros ordenados en los estantes, nos preguntamos cuántos años podría pasar la casa cerrada si no volviésemos más. Y cuánto duraría cada cosa—cuál empezaría a decaer antes, a qué aparato de música se le atascaría antes el disco, o cómo irían decayendo los archivos del ordenador. Qué libros (podrían mostrárnoslo iluminándolos en la estantería) serían los que habrán sido destruidos para el año 2050, cuáles seguirán existiendo en 2100, cuáles (muchos menos, si alguno) en el año 2500. Qué objeto (seguramente el más simple—el calendario metálico, la cruz egipcia) será el último en sobrevivirnos, en el futuro lejano. En qué año, en qué siglo, podrá todavía encontrarse el último objeto que ha pasado por nuestras manos—un objeto insignificante ya, pues habrá desaparecido la historia que lo convierte en lo que es ahora, y probablemente nadie le preste ninguna atención. Nuestros objetos nos sobrevivirán, en su mayor parte—de eso cabe poca duda. ¿Pero cuáles, y dentro de cuánto, irán a parar a manos de alguien que se pregunte de dónde habrán venido, y qué podrían contarle, si pudieran hablar o si llevasen su historia inscrita? Como la llevan para nosotros. Pinzas en espera¿En qué año desaparecerá del mundo la última foto que quede, en la que estemos delante o detrás de la cámara? ¿Cuándo se oirá nuestro nombre por última vez—o en qué momento del futuro desaparecerá la última de las frases que escribimos un día como hoy? No es sólo que nadie lo sepa—es que nunca nadie lo sabrá, porque el olvido final termina antes de empezar siquiera.


______


Estaba yo en estas reflexiones cuando tropiezo con el principio de Sunset Park, de Paul Auster—sobre un limpiador de casas abandonadas:


For almost a year now, he has been taking photographs of abandoned things. Thare at least two jobs every day, sometimes as many as six or seven and each time he and his cohorts enter another house, they are confronted by the things, the innumerable cast-off things left behind by the departed families. The absent people have all fled in haste, in shame, in confusion, and it is certain that wherever they are living (if they have found a place to live and are not camped out in the streets) their new dwellings are smaller than the houses they have lost. Each house is a story of failure—of bankruptcy and default, of debt and foreclosure—and he has taken it upon himself to document the last, lingering traces of those scattered lives in order to prove that the vanished families were once here, that the ghosts of people he will never see and never know are still present in the discarded things strewn about their empty houses...




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Viernes, 05 de Octubre de 2012 08:49. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


El mundo todo es máscaras

jueves, 30 de agosto de 2012

El mundo todo es máscaras

"No hace muchas noches que me hallaba encerrado en mi cuarto, y entregado a profundas meditaciones filosóficas, nacidas de la dificultad de escribir diariamente para el público. ¿Cómo contentar a los necios y a los discretos, a los cuerdos y a los locos, a los ignorantes y a los entendidos que han de leerme, y sobre todo a los dichosos y a los desgraciados, que con tan distintos ojos suelen ver una misma cosa?"

 En una librería de Bueu que cierra ahora me he comprado dos libros de artículos de Larra, quizá el primer blogger español a su manera. Así empieza el artículo "El mundo todo es máscaras. Todo el año es carnaval". Y así evalúa el bachiller su experiencia en las noches de mascaradas:

larvata prodeo"Ni me sé explicar de una manera satisfactoria la razón en que se fundan para creer ellos mismos que se divierten un enjambre de máscaras que vi buscando siempre y no encontrando jamás, sin hallar a quien embromar ni quién los embrome, que no bailan, que no hablan, que vagan errantes de sala en sala, como si de todas les echaran, imitando el vuelo de la mosca, que parece no tener nunca objeto determinado. ¿Es por ventura un apetito desordenado de hallarse donde se hallan todos, hijo de la pueril vanidad del hombre? ¿Es por aturdirse a sí mismos y creerse felices por espacio de una noche entera? ¿Es por dar a entender que también tienen un interés y una intriga? Algo nos inclinamos a creer lo último, cuando observamos que los más de éstos os dicen, si los habéis conocido: '¡Chitón! ¡Por Dio! No digáis nada a nadie'. Seguidlos, y os convenceréis de que no tienen motivos ni para descubrirse ni para taparse."

Me hace pensar esto que en los blogs y redes sociales tampoco es muy grande la diferencia entre lo que sucedía antes, cuando todo el mundo usaba nicks y avatares, y ahora que se lleva más el nombre propio o identidad auténtica so-called.

El artículo de Larra está en la tradición de la visión crítica del mundo social como teatro—o yendo a un tema arquetípico más universal, el contraste entre apariencia y realidad. Con la excusa de los bailes de disfraces y los carnavales, describe las apariencias que da la gente a otros cada día de la vida cotidiana, con vestidos y modales calculados para proyectar una impresión favorable o a la moda, muy distinta del cuerpo debajo de la ropa o de la cara sin afeites. Y el decalaje entre la imagen proyectada y la intención al actuar. Concluye pues que no es necesario ir al teatro, el teatro está en la calle, ya estamos en él lo sepamos o no...

"Ya que sin respeto a mis lectores me he metido en estas reflexiones filosóficas, no dejaré pasar en silencio antes de concluirlas la más principal que me ocurría. ¿Qué mejor careta ha menester don Braulio que su hipocresía? Pasa en el mundo por un santo, oye misa todos los días, y reza sus devociones; a merced de esta máscara que tiene constantemente adoptada, mirad cómo engaña, cómo intriga, cómo murmura, cómo roba... ¡Qué empeño de no parecer Julianita lo que es! ¿Para eso sólo se pone un rostro de cartón sobre el suyo? ¿Teme que sus facciones delaten su alma? Viva tranquila; tampoco ha menester careta. ¿Veis su cara angelical? ¡Qué suavidad! ¡Qué atractivo! ¡Cuán fácil trato debe de tener! No puede abrigar vicio alguno. Miradla por dentro, observadores de superficie; no hay día que no engañe a un nuevo pretendiente; veleidosa, infiel, perjura, desvanecida, envidiosa, áspera con los suyos, insufrible y altanera con su esposo: ésa es la hermosura perfecta, cuya cara os engaña más que su careta. ¿Veis aquel hombre tan amable y tan cortés, tan comedido con las damas en sociedad? ¡Qué deferencia! ¡Qué previsión! ¡Cuán sumiso debe ser! No le escojas sólo por eso para esposo, encantadora Amelia; es un tirano grosero de la que le entrega su corazón. Su cara es más pérfida que su careta (...)"


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Martes, 02 de Octubre de 2012 17:49. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Somos de lo más

martes, 31 de julio de 2012

Somos de lo más

Quizá sea una costumbre especialmente occidental, pero creo que es más general que eso. Todos somos dados a presentarnos a los demás con una imagen favorable (ejemplo: este blog, sin ir más lejos). O en lo que suponemos será una imagen favorable: al menos lo intentamos. Subir puntos ante los demás, obtener kudos que dicen los americanos. O, siguiendo la lógica de lo que hemos dicho, al menos obtener puntos imaginarios ante nosotros mismos, habida cuenta de la valoración imaginaria que recibimos.
SBR7 Decía Goffman que el rostro de uno (interaccionalmente definido, o sea, la face que presentamos ante los demás en un encuentro y cuidamos con el face-work) es sagrado. No sólo en la estimación propia, sino como regla general de fondo del trato social. Así, no sólo no ofendo yo a mi propio rostro, ni al de los demás, sino que espero que los demás van a colaborar conmigo más o menos manteniendo la línea en la cual me presento, y la imagen que quiero dar de mí mismo. Eso al menos si no me como demasiado terreno del vecino. Es parte del ritual social por tanto el protegerse mutuamente la cara, entrando en la ficción de que todos somos guays y extremadamente respetables, y ayudando a mantener el propio rostro y el del vecino a base de cortesía, protocolo y rituales de asentimiento.

Este es el panorama de fondo, pero claro también hay face-threatening acts, como estudiaron Brown y Levinson en Politeness, después de Goffman—actos comunicativos que al dar respuesta al sujeto hablante amenazan el rostro público presentado por él. A veces estos son directos y explícitos (por ejemplo el comportamiento de muchos trolls en los blogs, atacando anónimamente al bloguero y procurando desacreditar su línea o autoimagen). Otros son indirectos—los que parece que conceden la mayor pero en realidad socavan la idea que pretende dar el sujeto de uno mismo, o de un tema, o de los otros. Estos pueden ser más o menos corteses o más o menos malignos—en principio siempre es más cortés jugar al juego ritual del respeto mutuo, aunque sólo sea como retórica preliminar.
 
Unas veces damos una idea favorable de nuestra personalidad en general, de nuestros accomplishments, o rasgos de carácter o belleza física. Otras veces de lo magnífica que es nuestra vida privada, nuestra familia, nuestro círculo de amistades, nuestro enfoque original sobre la vida, lo envidiable de nuestro éxito en tanto que sujetos sociales. La falsa modestia puede ser una estrategia útil a seguir en estos casos, mientras no sea demasiado evidentemente falsa, lo cual sería contraproducente. Pero quizá sea especialmente divertido el contraste que se da a veces en el paso súbito del tono desenfadado o relajado que conviene al hablar de uno mismo, para ponerse súbitamente en tono profesional y presentarse uno mismo como lo más de lo más en cuestiones profesionales—un profesional de eficacia estratosférica, si nos preguntan a nosotros. El trabajo es tan sagrado, o más, que la imagen privada de cada cual— o, por lo menos, el yo privado y el yo profesional sirven de refugios alternantes para las insuficiencias detectables en el otro. De acuerdo, soy feo y mi vida privada carece de interés, pero como profesional no me tose nadie. O bien viceversa: mi trabajo es mediocre y gris, mejor oculto mi faceta laboral en la que soy un mero esclavo de la noria, pero mi yo auténtico está fuera del trabajo, donde soy una persona de infinitas posibilidades, una mente libre e impredecible.

Para eso a veces es conveniente no aventurar demasiado el yo profesional por andurriales no profesionales, o el yo privado fuera de su ámbito, y en general no mostrar mucho ni de uno ni de otro, pues podría perderse el aura. Incluso en cuestiones de la red, es prudente mantener una atractiva nube difuminada de vaguedad sobre cuál es exactamente nuestro status profesional, o qué hacemos con precisión en nuestro trabajo, o en nuestro tiempo libre (a menos que sea espectacular, viajar, etc.). Es una manera de no darle argumentos al adversario, y así ponernos en situación de ser los que más información tengamos sobre nosotros mismos y nuestra valía, en un encuentro determinado. El oyente se verá casi obligado a seguir nuestra línea de autopresentación, a falta de datos propios que aportar en contra. Si decimos que somos de lo más, y ése es el único dato que consta, ¿quién nos va a contradecir? Por desgracia, el control de la autoimagen no siempre está tan fácil. Nos puede quedar el consuelo de que hablen de nosotros aunque sea mal, eso también da puntos.


El hombre duplicado

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Miércoles, 05 de Septiembre de 2012 11:21. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Rescue Me

domingo, 29 de julio de 2012

Rescue Me

No me gusta mucho Jeanette Winterson, aunque la veo original y e interesante, con frecuencia me repelen sus intimidades y sus emociones excesivas y arbitrarias; se me disgregan sus narraciones en los hilos desatados de la invención, y no me captan el interés sus personajes, que parecen más bien trozos de ideas de la autora, o caprichos provisionales suyos, nunca gente real en un mundo que exista de modo creíble. raycaesar1Para eso es postmodernista vocacional, supongo. Acabo de leerme Gut Symmetries, una confusa historia de triángulo erótico-sexual (más que amoroso) entre la desdibujada protagonista Alice, con otros dos narradores ocasionales— Jove, como ella un astrofísico que trabaja en física subatómica y teoría de cuerdas—y la mujer de Jove.  La cosa acaba por necesidades del guión en un crucero con fiesta caníbal, sin víctimas mortales, tras pasar largamente por los antecedentes familiares de cada cual, en una construcción bastante arbitraria y prescindible. Hay transiciones violentas entre la GUT (General unified theory) cosmológica y las vísceras y latidos de los protagonistas. Así acaba el libro:

Blue sky light had turned black, red tracks of automobiles wound across the bridge, safety lights on brake reflectors, red on red.
    The universe hangs here, in this narrow strait, infinity and compression caught in the hour. Space and time cannot be separated. History and futurity are now. What you remember. What you invent. The universe curving in your gut. Put out your hand. Kiss me. The city is a scintilla, light to light, quartz and neon of the Brooklyn Bridge and the incandescence of the stars.
    They were letting off fireworks down at the waterfront, the sky exploding in grenades of coloour. Whatever it is that pulls the pin, that hurls you past the boundaries of your own life into a brief and total beauty, even for a moment, it is enough.


Como se ve, priman los momentos e impresiones antes que el desarrollo lineal del tiempo. La teoría cuántica lleva a diversas especulaciones sobre si la línea narrativa es ficticia o si podría ser real en otro universo posible, si la vida continúa en otra dimensión, etc.—física más cuéntica que cuántica.  Me gusta más la Winterson a fragmentos y escenas sueltas que captan sensaciones, por ejemplo éste que supongo justifica los arbitrarios enamoramientos (cerebrales y desorientados) de la protagonista y narradora Alice, Winterson thinly disguised:
 

Rescue me. I leaned against the mocking mast furled tight as a banker's umbrella. The human condition seems one of waiting to be rescued. Will it be you? Will it be today? Will the world open in splendent colour, spirit-blue, that aniline blue, ripe indigo or the tone of an unclouded sky? Say it will. Each other's greatest fear. Each other's only hope. I put out my hand and withdraw it at the same time. What are my chances of choosing well? We court each other in elaborate masks and ballgowns. I clothe myself in conversation, money, wit. Whatever will win you, I become. I disguise myself as your rescuer so that you will be mine. (177)


brightwoman
 



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Lunes, 03 de Septiembre de 2012 20:32. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


El primer error, el segundo error y el tercer error

lunes, 23 de julio de 2012

El primer error, el segundo error, y el tercer error

Oyendo una entrevista sobre crisis y errores en LD Libros. Esto no lo dicen, pero es así:

El primer error consiste en no aprender de la experiencia. Ya se sabe: trial and error, o pick yourself up, dust yourself off, start all over again. Los que no conocen la historia están condenados a repetirla.

El segundo error consiste en creer que puedes aplicar tu conocimiento del primer error a la nueva situación. Hay que hacerlo (hemos dicho), hay que aprender de la experiencia, y cuando nos encontramos con una situación análoga, tomar las medidas oportunas en previsión de lo que va a pasar. Pero el segundo error viene del hecho de que la analogía entre las dos situaciones es una construcción mental, una abstracción. Las situaciones nunca coinciden: ya decía Genette que toda repetición es un esquema de identidad impuesto sobre situaciones individuales, para declarar que son la misma despreciando sus diferencias. Ese desprecio a veces cuesta caro: a veces las diferencias entre dos situaciones son cruciales, a pesar de los parecidos evidentes, y caemos en el segundo error.

El tercer error sería creer que podemos evitar el primero y el segundo, por el mero hecho de saber que se dan—que podemos escapar de esta situación donde estamos a merced de la contingencia y de lo que sobreviene. Nunca podremos, porque la atención se fija en lo conocido, pero es lo que no conocemos lo que menos percibimos por adelantado, y lo que más desbarata los planes.
robert carter
El cuarto error sería dejar que todo esto nos llevase a la parálisis, a la inacción, o al pasmo wittgensteiniano-kafkiano.

Termina el programa con una cita de Richard Feynman: "Hay que tener la mente abierta, pero no tanto como para que se te caiga el cerebro".



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Jueves, 30 de Agosto de 2012 07:54. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Estamos por encima de la media

jueves, 5 de julio de 2012

Estamos por encima de la media

Acabo de leer el libro de Jonathan Gottschall The Storytelling Animal. En el capítulo "Life histories" habla de cómo nos montamos una película de nuestra vida a nuestro gusto, narrativizando lo narrativizable, y descartando lo que no nos interesa. La memoria, decía Jerome Bruner, sirve a muchos amos además de a la verdad. No es finalidad suya hacer una fotografía fiel del pasado, sino más bien resultar útil al sujeto construyendo un pasado que le resulte utilizable y práctico. Eso conlleva mucha selección, y mucha ficcionalización discretamente introducida. No somos conscientes de hasta qué punto son poco de fiar nuestros recuerdos, hasta qué punto cocinamos los datos del pasado. Lo muestran repetidamente experimentos de psicología. 

"Esta investigación es profundamente desconcertante. Si no podemos fiarnos de nuestra memoria para las cosas grandes de la vida—el 11-S, los abusos sexuales, estar hospitalizados tras el ataque de un perro— ¿cómo podremos fiarnos de ella para las cosas pequeñas? ¿Cómo podemos creer que nada en nuestras vidas sucedió tal como lo recordamos, visto especialmente que confiamos en nuestros recuerdos falsos—nuestras "alucinaciones retroactivas"—exactamente igual que en los auténticos?" (168)
 
"Dicho de otro modo, el pasado, como el futuro, no existe en realidad. Ambos son fantasías que genera nuestra mente. El futuro es una simulación probabilista que pasamos por la cabeza para ayudar a dar forma al mundo en que vivimos. El pasado, a diferencia del futuro, ha existido en realidad. Pero el pasado tal y como es representado en nuestra mente, también es una simulación mental. Nuestros recuerdos no son registros exactos de lo que sucedió en realidad. Son reconstrucciones de lo que pasó, y muchos de los detalles—grandes y pequeños—no son de fiar" (169).
 


Parte de la función de la memoria es convertirnos en protagonistas de nuestra propia épica. Todos tenemos razón, si nos preguntan, y somos gente excepcional:

"Los estudios muestran que cuando la gente corriente hace algo mal (romper una promesa, cometer un asesinato) normalmente lo envuelven en un relato que niega o al menos disminuye su culpa. Esta tendencia autoexculpatoria es tan potente en la vida humana que Steven Pinker la llama la 'Gran Hipocresía'". (170)


No salimos bien en las fotos, sobre todo si las hacen los demás, pero en el espejo somos más guapos, porque metemos tripa y sacamos barbilla. "Es una buena metáfora de lo que hacemos constantemnte: construir una autoimagen que mejora lo que hay" (172). En un blog llamado Vanity Fea no podría yo pasar por alto los datos que ofrece Gottschall:

"Todos lo hacemos. Por ejemplo, el 90 por ciento de nosotros pensamos que conducimos mejor que la media, y el 94 por ciento de los profesores universitarios piensan que son mejores que la media en su trabajo. (Sinceramente, me sorprende que la cifra sea tan baja)." (173)

egolatry
Eso lo llaman el "efecto Lake Woebegone"—todos somos más sinceros, fiables u auténticos que el vecino. Estamos por encima de la media, y, además, somos especialmente inmunes al efecto Lake Woebegone, porque nos conocemos a nosotros mismos mejor de lo que los demás se conocen a sí mismos. Eso del autoconocimiento es o una farsa, o una ficción agradable, concluye Gottschall. No queremos saber la verdad; nos gusta más la historia que nos montamos. Nos moriremos, esa es la verdad, y todos nuestros conocidos. Somos insignificantes. Tenemos que mantener a raya semejante autoconocimiento. Y quien no lo consigue—al psicoterapeuta. Los psicoterapeutas son para Gottschall especialistas narrativos.

"Según la psicóloga Michele Crossley, la depresión normalmente se de be a un 'relato incoherente', a una 'representación narrativa de uno mismo que es inadecuada', o a 'una historia vital que se ha desorientado'. La psicoterapia ayuda a la gente desdichada a recomponer sus historias vitales; literalmente, les proporciona una historia con la que puedan vivir. Y funciona. (...) Un psicoterapeuta es por tanto una especie de médico de guiones que les ayuda a los pacientes a revisar las historias de su vida de modo que puedan jugar de nuevo el papel de protagonistas. Protagonistas que sufren y tienen defectos, por supuesto, pero protagonistas que se dirigen hacia la luz." (175)


Vamos revisando la historia de nuestra vida a la vez que la vivimos, concluye Gottschall, y el narrador es un narrador no fiable. Vivimos, en gran medida, de ficciones y en ficciones.

Oigan, pero hay un consuelo. Realmente, y esto no es ensueño sino matemáticas, al menos la mitad de nosotros acertamos cuando creemos que estamos por encima de la media.









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Pongo un comentario en The Storytelling Animal, el blog de Jonathan Gottschall.


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Miércoles, 15 de Agosto de 2012 00:48. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Últimas palabras en prospectiva

24/6/12

Mejor cambio mis últimas palabras. Por si con las prisas no me acuerdo en su momento de cuáles iban a ser, mis famous last words, conste aquí que son, mientras no se diga lo contrario, éstas:

"¡No me da tiempo! ¡No me da tiempo!"


Pero no me las confundan con el epitafio, que ése es otro género literario.

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Martes, 31 de Julio de 2012 23:36. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


El triunfo de los mediocres

31/5/12


Una de esas cosas que circulan por la red y que se las hace circular porque llevan bastante razón:

EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES
Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.

Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional. Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo. Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.


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Viernes, 29 de Junio de 2012 14:34. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Somos teatreros

30/5/12


SOMOS TEATREROS—o: El sujeto, la interacción dialéctica y la estrategia de la representación según Goffman.

E
n este artículo comento los aspectos más prominentes de la teoría de la interaccionalidad presencial desarrollada por Erving Goffman, y apunto algunos correlatos teóricos de la misma para una definición de la realidad y una teoría de la subjetividad, así como algunas maneras en que esta teoría interaccional es aplicable, con los ajustes pertinentes, a otros tipos de interacción humana no presencial, como en la comunicación mediada por ordenador, en la ficción narrativa o en la hermenéutica de la interpretación. No es sorprendente el poder explicativo de la teoría de Goffman en estas áreas, pues toda interacción comunicativa humana deriva en última instancia, genéticamente, y se asienta estructuralmente, sobre unas estructuras centrales de naturaleza presencial y holística, en las que la información corporal y periférica, y las formas de su uso y reapropiación, son un elemento crucial. Para el análisis de toda interacción comunicativa humana, por tanto, son relevantes las reflexiones de Goffman sobre la dramaturgia de la acción y la teatralidad de la presentación en sociedad, pues somos teatreros en todo lo que hacemos, de principio a fin—that's no jest. 

 Somos Teatreros: El sujeto, la interacción dialéctica, y la estrategia de la representación según Goffman  —en Academia,

—y en el Social Science Research Network:  Somos teatreros: el sujeto, la interacción dialéctica y la estrategia de la representación según Goffman (
We Playact: The Subject, Dialectic Interaction and the Strategy of Representation According to Goffman).

This paper comments the most prominent aspects of Erving Goffman's theory of face-to-face interaction, suggesting its theoretical relevance for theories of reality and of the subject. It also notes the theory's applicability, with the relevant adjustments, to other types of human non-presential interaction, such as computer-mediated communication, narrative fiction, and the hermeneutics of interpretation. The explanatory power of Goffman's theory in these areas is not surprising, given that all human communicative interaction is ultimately derived, genetically and structurally speaking, from the basic and holistic structures of presential interaction, in which peripheral information and body language, and the modes of their use and reappropriation are crucial elements. Therefore, due to the inherent theatricality of human social interaction, Goffman's reflections on the dramaturgy of action and the theatricality of social presentation are highly relevant for the analysis of any mode of human communicational interaction.

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Y aquí siguen los posts que dieron lugar al artículo. Ojo, más de 50 páginas, se lo piensen antes de dedicarnos tanto rato de sus preciosas vidas a Goffman y a mí.

_____. "Teoría paranoica de la observación mutua."
_____. "El mundo social como presentación y re-presentación."
_____. "Actuaciones."
_____. "Equipos y sujetos (… al equipo)."
_____. "Redes, regiones y públicos."
_____. "El interlocutor interiorizado."
_____. "Double Talk."
_____. "Versiones de la realidad."

Y ya saben, si alguien lo quiere publicar en su revista, está disponible GRATISy nunca ha aparecido en letra impresa, pues técnicamente hablando todo esto son borradores y preprints.


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Jueves, 28 de Junio de 2012 14:29. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Más sobre simulación, detección y autoengaño

5/5/12


Leyendo ¿Qué nos hace humanos? de Gazzaniga, llegamos a la refinada capacidad humana para la mentira y la simulación. Los humanos somos extraordinariamente sensibles a la mirada y los gestos de otros humanos, hasta un nivel del cual ni siquiera es fácil darnos cuenta. La atracción sexual y la seducción comienza por miradas y encuentros visuales que a veces pasan desapercibios en sus fases iniciales incluso para los presuntos implicados. El tráfico por las aceras sigue las pistas que vamos lanzando con los ojos, para evitar colisiones, y la gente con gafas negras suele causar problemas de circulación. Las gafas negras de por sí son todo un fenómeno a estudiar. La experiencia de mirar a los ojos de otra persona es cualitativamente distinta de cualquier otra experiencia, y en el momento en que interpretamos dos formas orientadas hacia nosotros como dos ojos (o o) algo hace clic en nuestro cerebro.  Lo mismo los gestos: tenemos sistemas cerebrales específicos para captar, clasificar y procesar caras, tan importante es eso para la vida social humana, y somos hipersensibles a los menores cambios, expansiones y arrugas en esas superficies de tensión variable, que nos dan mensajes esenciales sobre la actitud de la persona con la que estamos interactuando.

bosque lluviaDe la contemplación del cuerpo del otro y sus gestos obtenemos información crucial sobre sus actitudes, necesaria para la interacción. Ahora bien, resulta que la expresión de las emociones durante la interacción puede manipularse hasta cierto punto, y se inaugura en la expresión personal una de esas dinámicas retroalimentadas de simulación y detección descritas por Goffman en Strategic Interaction. Lo curioso es que estudiosos de la expresión como Paul Ekman han llegado a demostrar cómo pueden sistematizarse las "microexpresiones que resultan de intentar disimular emociones. La mayoría de las personas no las ven, pero es posible aprender a detectarlas" (Gazzaniga 116). Dado que tenemos hipersensibilidad hacia los rostros, y que estas microexpresiones son significativas, ¿no deberíamos haber desarrollado algún sistema de detección que hiciese difícil mentir? ¿Algún seguro en la comunicación para saber cuál es la verdadera actitud de la persona con la que interactuamos, y no la que nos quiere transmitir por el canal oficial?

Bien, parte del problema supongo que está en la misma noción de carrera armamentística en la que nos hallamos envueltos. El refinamiento de los instrumentos de simulación por una parte, y de detección de la simulación por otra, tienen una relación dialéctica. De ese modo, siempre nos hallaremos en la situación en la que nos hallamos: que se puede simular una actitud hasta cierto punto o con determinado público o mediante determinadas tácticas, pero que esa misma simulación puede ser captada por parte del público con los detectores adecuados, o por otro público distinto del público al que nos dirigimos. Hay siempre una cierta combinación de éxito con desfase en las maniobras maquiavélicas de simulación interaccional.

Ekman (sigo a Gazzaniga) sugiere también que "en el entorno en el que evolucionamos, mentir no era tan común porque había menos oportunidades. La gente vivía en campo abierto y en grupos.
 La falta de privacidad haría que las posibilidades de detección fuesen altas, y el descubrimiento se efectuaría mediante la observación directa de la conducta de un individuo, en vez de tener que basarse en el juicio sobre su manera de comportarse" (Gazzaniga 116-17). Y por supuesto los mentirosos son free riders de la semiótica, parásitos de la comunicación que se ven sometidos a todas las maniobras sociobiológicas que intentan acabar con quienes agostan los bienes comunes en beneficio propio. Aquí también hay una dinámica de tira y afloja entre el ventajismo y los castigadores sociales, y (a fin de cuentas) el resultado neto es que es provechoso explotar a los demás, o mentirles, si el mentiroso no es descubierto, con lo cual siempre hay un margen en aquellas situaciones en las que el riesgo de descubrimiento es limitado, y en ese terreno proliferan las maniobras maquiavélicas de simulación y detección del engaño y del abuso de confianza. Ekman señala que en la sociedad grande y compleja de repente se puede escapar al castigo social de maneras antes no disponibles, se puede desaparecer, comenzar una nueva reputación, etc., y tenemos así, según una explicación sociobiológica clásica, unos instintos de primates de sabana, o de cazadores-recolectores, sin adaptar plenamente a la nueva situación:

"la evolución no nos ha preparado para detectar las mentiras por la manera de comportarse del mentiroso. Pero entonces, si no tenemos una facultad innata para detectar a los tramposos, ¿por qué no hemos aprendido a hacerlo? Tal vez porque nuestros padres nos enseeñan a no identificar sus mentiras, como las historias para ocultar la actividad sexual y quién sabe qué más. También puede ser que prefiramos no pillar a los mentirosos, porque sospechar de alguien en vez de confiar en él dificulta el establecimiento y mantenimiento de las relaciones. O quizá deseamos ser engañados porque tenemos interés en no saber la verdad. La verdad tal vez te haga libre, pero también podría hacerte libre con cuatro hijos y sin ningún ingreso. A menudo la razón es la cortesía: lo que el hablante nos dice es todo lo que desea que sepamos, y no queremos robar la información que no se nos ofrece" (Gazzaniga 117).


En gran medida, preferimos atenernos a la interacción social tal como nos es oficialmente propuesta, por muchos mensajes subliminales e informaciones indirectas que podríamos captar si de verdad lo intentásemos, o lo necesitásemos. La vida social funciona mejor engrasada por mentiras, ficciones colectivas, white lies y sobreentendidos. Incluso hay rituales de autoengaño educativos a este respecto, como el descubrimiento de la identidad de los Reyes Magos. Por otra parte, la comunicación social humana descansa no sobre la expresión directa de las actitudes, sino sobre las comunicación ambigua, negociable o indirecta; de esto hablaba Pinker en The Stuff of Thought. Podría decirse que la verdad reposa sobre una base de mentira, o quizá mejor, que la mentira y la verdad se encuentran tan imbricadas en el trato social de los humanos, que no es extraño que tengamos a la vez capacidades de detección muy sutiles, y que normalmente no las utilicemos, y prefiramos atenernos a la versión oficial de los acontecimientos, por comodidad o por no entrar en contradicciones con nosotros mismos, o por algún interés más directo. Gavin de Becker en The Gift of Fear "aconseja a la gente que confía en el fenómeno que él define como 'saber sin saber por qué'" (Gazzaniga 117)—la toma de decisiones con el cuerpo en lugar de con la mente social, podríamos decir. Pero cuando en tantas ocasiones nos resistimos tanto a creer a nuestras vibraciones, también debe ser por una razón. La verdad puede ser un conocimiento valioso, pero también incómodo, y muchas veces preferimos no saber las cosas que sabemos, o rodar sin más con el tráfico. Luego, claro, si los acontecimientos evolucionan de maneras molestas, siempre podemos decir que en realidad ya lo sabíamos, y mentimos sólo a medias.

Cuestión importante en el éxito de la mentira es que pase desapercibida incluso a nosotros mismos. Si sabemos que estamos deliberadamente manipulando o engañando o disimulando, es probable que nuestro lenguaje corporal nos delate. Tienen más éxito en sus trampas los tramposos que las hacen con el convencimiento de que actúan adecuadamente. En los experimentos de comportamiento egoísta/altruista que reporta Gazzaniga, en los que unos sujetos tenían que distribuir tareas (unas agradables y otras desagradables para hacer, por ejemplo lanzando una moneda al azar) entre sí mismos y otros, "los que tenían un mayor sentido de responsabilidad moral no mostraron signos de una mayor integridad moral: ¡en realidad, mostraban signos de una mayor hipocresía! Tenían más probabilidades de aparentar ser éticos (lanzar la moneda) pero no de serlo realmente (permitir que fuese el lanzamiento de la moneda el que determinase la asignación de tareas)." (119). O sea, que trucaban el proceso, pero envolviéndolo en un discurso de responsabilidad ética. En este y otros casos, "Para salir airoso del embuste es de utilidad no saber conscientemente que estás contando un cuento chino, porque entonces tendrás menos ansiedad y por tanto habrá menos posibilidades de que te pillen" (118).

En suma, que parece que la cooperación en la sociedad humana está ajustada de modo que todos salen ganando del hecho de la cooperación social, incluso los que son explotados por los demás, de modo que les resulta rentable autoengañarse. Pero siempre hay quien sabe hacer jugar las cosas a su favor, y no sólo se beneficia de la existencia de la sociedad cooperativa, sino que además explota las ganancias marginales obtenidas mediante el engaño. Esta dinámica es la que ha seleccionado la evolución humana, y la que nos ha hecho como somos, con grandes capacidades para el engaño, para el autoengaño, y para la ceguera interesada a ambos.


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Sábado, 02 de Junio de 2012 21:04. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Viaje al franquismo rancio

5/5/12


En menudo túnel del tiempo me he metido hoy sin comerlo ni beberlo. Resulta que en algún momento perdí el pasaporte, y ahora que parece que igual quiebra Europa digo, mejor me lo hago, por si hay que salir volao a alguna parte. Y bien, pido cita previa, tó muy moderno, tó muy bonito, informatizado y demás. Voy a la Comisaría de Policía con mi foto y el DNI y mis dos dedos índices en la mano.

Pero vaya. Que a la funcionaria no le gustaba mi foto. Me dice, "Esta foto está estropeada" —bueno, tenía una pequeña muesquilla debajo, fuera totalmente del trozo que sacan ellos en el pasaporte. Y total la iban a digitalizar... le digo, vaya, ¿no sirve? Y me dice, "Es que quizá tenga problemas, luego en algún aeropuerto".... y yo, "bueno, no creo, pero bah, eso me da igual, lo que me interesa es tener el pasaporte, si me lo puede hacer con ésta". Y dice, mirando el DNI, "Es que esta foto no es nueva: Es la misma foto del DNI." Que no es que fuese viejo el DNI, vamos, era de nuevo modelo—y además la foto no era la misma, era más reciente. Le digo "¿Pero entonces, es que no me parezco a la foto?" (igualito que soy estaba en la foto)—"No es cuestión de que se parezca o no. Es que la foto es vieja. Yo se lo aconsejo por su propio bien". Y le digo, "Mire, de verdad que me da igual. Si usted me lo quiere hacer con esta foto, yo prefiero hacérmelo antes que irme a hacer otra". "Es que no se lo puedo hacer. Porque la foto tiene más de cuatro meses". "Bueno, pues podría haber empezado por allí". Como me decía que era un consejo particular suyo, y me daba a elegir.... Así que me voy, me hago fotos y vuelvo. Y mientras espero, allí en la comisaría...

... —Caballero, la gorra.

Me vuelvo, era un guardia.

—¿Sí? ¿dígame?
—Que se quite la gorra.
—¿La gorra? ¿Que me la quite? ¿Por qué?
—Porque está usted en un centro oficial. No puede usted ir con gorra.
—¿Pero por qué? ¿Le molesta a usted?
—No, a mí no, pero es que aquí no puede llevar gorra.

—¿No? ¿Y eso dónde lo dice? ¿Está prohibido?
—Hombre, prohibido prohibido no sé, pero no va usted a ir con gorra aquí. 
—Si hace el favor, indíqueme una norma oficial por la que no pueda yo ir con gorra.
A ver, no puede usted ir con gorra, por ética, caballero. Por ética.
—Será la ética de Vd., o sus gustos particulares, pero no son los míos.
—¡Pero bueno, aquí ya cada cual va a ir como quiera!

El guardia, que no era ningún vejestorio, no llegaría a los treinta, se retira horrorizado. Pero no pasa un minuto que acude el conserje. Que este sí entró en la época de Franco.

—Caballero, quítese la gorra.
—Mire, no tengo por qué quitarme la gorra.
—¡Que está usted en unas dependencias oficiales!
—Que yo sepa no está prohibido llevar gorras en dependencias oficiales. (Me podía haber quitado la gorra pero ya se me iban hinchando las narices, claro).
Por ser persona, se la tenía que quitar usted. Por ser como la gente.
—Mire, eso serán cuestiones de gustos u opiniones de usted, que no tiene por qué decírselas al público. Es como si yo le digo que no me gusta cómo viste usted. También me podría decir que no tengo que venir con vaqueros, ¿no? O que tengo que usar corbata. Como si le dice a este otro señor que no puede entrar aquí en mangas de camisa que va, o con deportivas.
—Así que no se va a quitar usted la gorra. Ya se ve, ya se le ve de lejos. ¡Que es usted el espíritu de la contradicción!

Para entonces ya había escena, y me estaba esperando que viniesen dos fornidos a confiscarme la gorra, o a arrestarme por resistencia a la autoridad, pero bueno. Por fin se imprime el pasaporte, y me lo dan, y me voy sin que me detengan en la frontera, aunque estaban allí expresando su escándalo mayúsculo.

De no creérselo, vamos.


Y porque estaba yo cabreao y en otra cosa. Y griposo. Que si no les podría haber informado de que siendo doctor por la Universidad de Zaragoza, tengo el privilegio reservado a los Grandes de España (por una de esas curiosidades de la historia), consistente en no tener que descubrirse ante nadie, ni bajo techado, ni siquiera ante el rey. Especialmente no ante el rey, ahora que lo pienso.






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Viernes, 01 de Junio de 2012 23:30. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Programados para creernos libres

16/4/12

De una entrevista a Adolf Tobeña en Tercera Cultura, sobre la mente y la enfermedad mental:

El cerebro humano está probablemente construido para decirnos en todo momento que somos los amos de nuestro pensamiento y de nuestras conductas y de nuestras opciones, y que, además, las tenemos abiertas. No las tenemos accesibles, pero, cuando hay una lesión severa, cuando hay un traumatismo y nos quedamos sin la posibilidad de mover los brazos, o las piernas, o las cuerdas vocales. Es decir, cuando no hay más remedio que aceptar que como resultado de una fractura o una lesión tisular hay una pérdida de libertad. Y también cuando se nos imponen otros individuos. Pero, en estos casos no hay pérdida de libertad personal porque a pesar de todo, aunque te enjaulen, el cerebro nos continúa diciendo que dentro de tu mente puedes pensar con tanta libertad como siempre y puedes enfrentarte a los problemas más abiertos que quieras. Igual no lo podrás comunicar, no lo podrás escribir, nadie se enterará, pero continúas teniendo la libertad de pensar, de imaginar, de conjeturar.

El cerebro está montado para darnos esta autonomía en todo momento. Porque es imprescindible, porque lo necesitamos para vivir.

***
 

To Althea, from Prison

WHEN Love with unconfinèd wings    
  Hovers within my gates,    
And my divine Althea brings    
  To whisper at the grates;    
When I lie tangled in her hair         
  And fetter'd to her eye,    
The birds that wanton in the air    
  Know no such liberty.    

When flowing cups run swiftly round    
  With no allaying Thames,   
Our careless heads with roses bound,    
  Our hearts with loyal flames;    
When thirsty grief in wine we steep,    
  When healths and draughts go free—    
Fishes that tipple in the deep  
  Know no such liberty.    

When, like committed linnets, I    
  With shriller throat shall sing    
The sweetness, mercy, majesty,    
  And glories of my King;   
When I shall voice aloud how good    
  He is, how great should be,    
Enlargèd winds, that curl the flood,    
  Know no such liberty.    

Stone walls do not a prison make,   
  Nor iron bars a cage;    
Minds innocent and quiet take    
  That for an hermitage;    
If I have freedom in my love    
  And in my soul am free,   
Angels alone, that soar above,    
  Enjoy such liberty.

                         (Richard Lovelace)

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Miércoles, 09 de Mayo de 2012 15:16. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Emito wifi

6/4/12

Trasteando trasteando, en nuestra desconectada casa de Galicia, Álvaro ha descubierto cómo convertir mi ordenador en un router que emite wifi. Qué facilidad tienen estos chavales para descubrir las posibilidades de los aparatos; yo desde luego carezco de ese instinto, y tengo excelente material con posibilidades que desaprovecho por no saber o no tomarme el tiempo de aprender. ¿Y cómo le llega la señal a mi ordenador para que emita wifi? Pues conectándolo a un iPhone, que si no me lo enseña mi hijo, aún tendría el iPhone sólo para hacer fotos, porque lo que es llamar no llamo. También ha encontrado un vecino que pone el wifi de acceso libre, para chorizárselo. Así que, eso, emito wifi, pero no porque sea yo un ente tecnológicamente evolucionado.

 

A photo on Flickr

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Lunes, 30 de Abril de 2012 16:28. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Ser y explicarse

5/4/12

"La personalidad no se basa en las maneras de ser, sino en las maneras de explicarse". 

(Es una cita apócrifa de William James o de Thomas Merton, que me aparecía como tal cita en un sueño).

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Domingo, 29 de Abril de 2012 22:35. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Prière

19 de marzo de 2003

Me ha venido a la cabeza, hoy una vez más, este texto de Codicille, de Gérard Genette.

Prière. "Devant les foules qu'il voyait de son temps se presser dans les églises, Joseph de Maistre (nous dit Paul Veyne) demandait: 'combien y en a-t-il qui prient réellement?'" J'ai passé une partie de mon enfance à me demander moi-même si je priais comme il fallait, c'est-à-dire comme le souhaitait ma mère. Je fermais les yeux, comme je la voyais faire et pour mieux me concentrer sur ma supposée foi intérieure, pues je m'abîmais dans une interrogation sans issue quant à la nature de cette foi, et plus encore de l'action par laquelle j'étais censé l'exprimer. Le seul motif auquel j'aurais pu accrocher cette action consistait en un vœu dot elle pourrait garantir le succés—par exemple, une bonne note en calcul, indubitablement miraculeuse—, mais on me disait toujours que la prière n'est pas essentiellement une supplication, mais un acte de pure ferveur, et qu'on doit pouvoir prier Dieu sans rien attendre de Lui, mais au contraire pour s'offrir à Lui. Après un délai convenable, un peu plus déçu chaque fois, je mettais fin à l'exercise spirituel en prononçant un Amen expéditif et libérateur, et en me demandant  s'il y en avait beaucoup, moi compris, "qui priaient réellement". Mais le plus souvent je me réfugiais dans la sécurité du Notre Père, dont les paroles obligées, prononcées in petto et avec le tutoiement alors propre aux confessions protestantes, me  dispensaient du moindre effort de pensée dans ce qu'on appelait incompréhensiblement mon for intérieur. "Je me demande, dit Emmanuel Berl, ce que je fais, quand je dis que je prie." La suite de mon évolution me débarrassa de cette question sans y répondre. La recette de Pascal (la foi survenant par surcroît à force de posture mimétique : faites comme les autres, "cela vous fera croire et vous abêtira"—autrement dit : c'est en pratiquant qu'on devient croyant) n'avait pas tenu sa promesse. À quelque temps de là me vint une nouvelle croyance d'un autre ordre, je veux dire en fait une nouvelle pratique, dont je ne crois pas qu'elle ait été plus assurée de son fondement de certitude : là encore, il s'agissait de faire comme si, en attendant une confirmation qui ne vint jamais, ou plutôt qui s'éloigna peu à peu avant de disparaître à son tour, définitivement et á menu fracas. Mais l'expérience de cette rechute m'enseigna au moins, après réflexion, que l'aptitude à s'engager sans réelle conviction intime, et d'autant plus vivement que lui manque la conviction, est récurrente et multiforme. "On s'engage et puis l'on voit", disait Napoléon ; on s'engage plutôt pour voir, comme au poker, et puis souvent il n'y a rien à voir. Je paraphrase (je condense) Pascal: s'il ne fallait rien faire que pour le certain, on ne devrait rien faire du tout, car rien n'est certain, que le naïf désir de certitudes, successives et parfois contradictoires.




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Viernes, 06 de Abril de 2012 09:35. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Hombres y mujeres colaborando (metafóricamente)

De un estudio recogido en Narrative Interaction. Las metáforas usadas por las mujeres para describir relaciones de colaboración sugieren que tiene menos dudas emocionales a la hora de embarcarse en estas relaciones, y que describen la dinámica de la colaboración en téminos más generalmente positivos (189). Los hombres desconfían más de la colaboración, aunque también reconocen sus ventajas.

"The more cautious and individualistic nature of the male participants emerges more clearly in the metaphors they produced when talking about negotiation and dialogue. The metaphors indicated that in spite of a willingness to surrender to an integrated relationship men still quietly fought to maintain a small degree of independence and identity. Women, on the other hand, were much less overtly resistant to the collaborative process and therefore achieved a more smoothly running ensemble appearance. This slight tension between individual and group identity with the men many have resulted in a greater number of metaphors dedicated to negotiation and dialogue because they were constatnly having to work and rework their roles and positions". (190).

Otra noción interesante es la construcción imaginativa de un espacio colaborativo mediante la metáfora:

"collaborators strive to create and share a mental working or participation space in which htey could both move in and out of depending on the context or situational demands. It was clear from their metaphors that the collaborators constructed and experienced this space in relation to their own bodies and this ’area’ was an essential component in the actual collaboration." (182).

Las metáforas usadas por ambos sexos incluyen movimiento y dinámica a partes iguales,

"but a deeper analysis showed that men tended to move in a linear trajectory down a conceptually tangible path while women moved in more multi-dimensional ’off-path’ directions. Women also appeared to move more from the surface into the depths of the path, the result of which was more comments on the dynamics of general change. Men remained clearly entrenched either on or near the path., therefore they made more observations regarding discrete stages." (186).

 

 

John-Steiner, Vera, Christopher Shank and Teresa Meehan. "7. The Role of Metaphor in the Narrative Co-Construction of Collaborative Experience." In Narrative Interaction. Ed. Uta M. Quasthoff and Tabea Becker. Amsterdam and Philadelphia: John Benjamins, 2005. 169-95.

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Viernes, 30 de Marzo de 2012 23:47. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Balance

miércoles 14 de marzo de 2012

Balance


(From Mark Taylor's Field Notes from Elsewhere. A nice example of deconstructive reversal, and of the unexpected undermining of certainties. And an elegant defense of marriage as well).


I have always been wary of balance
because I fear it will take the edge off. I prefer things off balance, slightly out of kilter, just a little bit edgy. When things seem settled, I get unsettled; when people get comfortable, I am uncomfortable. I value disagreement more than agreement, resistance more than compliance. As a parent I am demanding, as a colleague, difficult, and as a teacher, tough. It is because I respect others—because I want for them what they often don't want for themselves—that I try to keep them off balance.danceme5

On the face of it, she could not be more different from me. She is balanced, I am not; she seeks the middle ground I avoid. She does not get unsettled when things seem settled, nor does she become restless when things slow down. To others it appears that she balances my imbalance. This is not completely wrong because my obsession with imbalance can, I confess, become excessive. Sometimes pushing things as well as people to the limit crosses the line. When this moment approaches, she pulls me back by insisting that I must restore a semblance of balance. I often resist but usually know she is right.

In daily negotiations large and small, her strategies and tactics are more effective than mine. Without repressing disagreement, she is able to win acceptance; without overwhelming resistance, she is able to gain compliance. She understands that balance and imbalance are inseparable—each simultaneously promotes and subverts the other. When regularly anticipated, the insistence on imbalance inevitably loses its edge. Predictable tactics of resistance become ineffective and can quickly be dismissed as simply more of the same. At this point it becomes necessary to change tactics and switch directions by resisting resistance and insisting on maintaining a semblance of balance. With this reversal the prospect of settlement becomes unsettling for those who had anticipated agreement to be impossible. Compliance, paradoxically, becomes a tactic of resistance. At the very moment when everything seems settled, no one is sure what to expect next, and thus everyone remains warily off balance. Far from stabilizing, equilibrium can be disruptive and balance edgy.


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Miércoles, 28 de Marzo de 2012 15:04. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Traicionarse a uno mismo

Traicionarse a uno mismo



"Muchas veces descubre uno que para ser fiel al que eres, tienes que traicionar al que eras. O viceversa."

(de una facebook-conversation) 

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Jueves, 08 de Marzo de 2012 19:38. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Genette, genética, e identidad ilimitada

Genette, genética, e identidad ilimitada


 consciensUna reflexión de Gérard Genette sobre la identidad, en Codicille:

Identité.
J'ai parfois quelques doutes sur la mienne, dans les deux sens classiques du terme. En ce language d'école, je pourrais me dire conscient de mon identité "numérique", ou "juridique", ou
ipséité ("Qui suis-je?"), que de mon identité spécifique, ou "qualitative", ou quiddité ("Qui suis-je?"), mais ce serait presque aussi faux que pédant: je ne porte pas grand intérêt, et ne fais d'ailleurs pas grand crédit, à la permanence que note mon empreinte génétique ou mon numéro de Sécurité sociale, et qui me définit comme le même individu depues le lointain jour de mon arrivée jusqu'à celui, plus proche, de mon départ; et le fait que mes souvenirs, vrais ou faux, se rapportent à moi et non à un autre n'est pas ce qui m'y importe le plus, ni ce dont je me crois le plus assuré. Ce dont je rêve, en somme, c'est d'une identité spécifique sans appartenance, sinon à une espèce—ce qui serait, littéralement, un peu trop contradictoire—, du moins à un groupe, à une institution, ou (comme disent les politiques) à une "famille", à un "courant" ou à une "sensibilité": j'admire la sensibilité de ces gens, mais l'adhésion n'est plus mon fort, et si un mot m'horripile encore plus qu'identité, c'est communauté. Spinoza disait, en latin: omnis determinatio est negatio. Jean-Claude Carrière dit en un français non moins lapidaire: "Être quelque chose, c'est être moins."


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Domingo, 26 de Febrero de 2012 10:09. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Greed Not So Good

Greed Not So Good


A (rhetorical?) question by Norman H. at the PsyArt list:

I've been fascinated by the ingenuities in this discussion of "greed is good."  Do we really need to provide explanations from depth psychology for one of the seven deadly sins that has been around since the year dot?   Or are we trying to condemn something we disapprove of morally by labeling it pathological?  What is so odd about wanting more of something we find gratifying like more money or a Caribbean island or two Maseratis?


My answer:

Perhaps the notion that "Greed is good" (whether we adhere to this motto or we reject it) points to a fundamental ambivalence or paradox in human beings. We are the greedy primate-- the one that will burn down the forest, or the planet, to make more place for himself. That is, in itself, a course bent towards self-destruction, all the faster the faster growth gets, e.g. through globalized financial systems. So, greed is good, if at all, in the short term. Greed is part of human nature, and capitalism run amok is a logical product both of human sociality, of our symbolic abilities (e.g. to create paper money and national debt), and of our built-in greed as a species. But there may be greed built on greed. Greed shining like a Maserati, or like a mirror outshining the neighbours' greed, shows human nature all too clearly, and we don't like what we see in that mirror.
 
So, if greed's pathological, the pathology runs deeper than it seems. A deep-seated pathology which is another name for human nature.


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Miércoles, 01 de Febrero de 2012 10:05. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Evanescence—& "keeping some kind of record"

Evanescence—& "Keeping Some Kind of Record"


Alas, most lives will remain unrecorded, and most experiences in the lives that do get some kind of record will also remain unrecorded. We literary scholars tend to fantasize that actual life is destined for some kind of afterlife on the shelves of some library of eternity, but that’s not the way it works… evanescence’s the name of the game.

(Comentario a un comentario sobre A Happy Marriage)


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Lunes, 30 de Enero de 2012 09:15. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Insight & Blindsight & our Cloud of Unknowing

Insight & Blindsight & our Cloud of Unknowing

Nuestras motivaciones no son transparentes para nosotros mismos. No hablo de mí, claro (considéreseme la excepción si se prefiere) sino en general. A veces, volviéndonos a reflexionar, podríamos dar cuenta de nuestros actos con más lucidez de la que utilizamos al ejecutarlos, o al emprenderlos, o al interpretarlos con media atención desconectada—pues si bien nos movemos en medio de una cloud of unknowing, tampoco es tan espesa esta nube que no intepretemos hasta cierto punto reflexivamente lo que vamos haciendo, evaluando y valorando a medida que avanzamos entre la niebla.  Pero rara vez somos nuestros mejores intérpretes, pues no somos muy dados a la meditación y la mayoría de nuestras acciones, decisiones y experiencias quedan sin pasar por la segunda vuelta de un profundo examen de conciencia. Y además, hay que señalar que tampoco tenemos muchos boletos para ser los mejores arúspices de nuestras vidas—ni aun en el caso en que les prestásemos la atención debida. Por mera falta de capacidad, digo. Sí tenemos datos—algunos datos, parte de ellos—en abundancia o al menos más que otros, pero el hipotético psicoanalista al que se los expusiésemos seguramente, si se ganaba su salario, daría una interpretación de los mismos mucho más coherente, objetiva, convincente, poderosa, penetrante y comprehensiva. Y desmitistificadora. magritte kharlamovQue quizá por ello no sería aceptada por el propio sujeto, quién sabe, pero qué más da, acabábamos precisamente de quitarle la primacía en la propia comprensión, no vamos a convertirlo ahora en tribunal de apelaciones. No: hay (al menos en potencia) sociólogos, psicólogos, antropólogos y viejas amigas que nos explicarían la lógica de nuestras acciones mucho mejor de lo que nosotros querríamos oír. Pero esas interpretaciones pocas veces se dan: si existe la teoría, o la herramienta hermenéutica, pocas veces es aplicada a los datos, vale decir por acabar pronto y mal, nunca.

Y así nuestra vida trancurre como la de esos pacientes aquejados de visión ciega o blindsight, que algo ven aunque creen que no ven (son sinceramente ciegos), y sin embargo se las arreglan para salir por la puerta y no por la pared, o para elegir la tarjeta correcta de entre las que les muestra el psicólogo, aunque ellos lo atribuyen al mero azar, pues no han visto ni la puerta ni la tarjeta. Hay una interpretación posible de nuestros actos, potente, casi omnisciente (desde el topsight  de la comprensión cabal)—y a veces lanza un destello sobre los actos de tal, o los de cual, pero ya he dicho que esos casos son la despreciable excepción. Son llamativos, de hecho la atención se vuelve a esos casos ávida por creer que el mundo ha sido descifrado—pero mejor haría en volverse hacia la realidad de las cosas, y reconocer que las acciones humanas son lo que serían si (es hipótesis) tuviésemos en el cerebro una módulo neuronal de consciencia generalizada, para coordinar todos los circuitos cerebrales, y se changase el módulo ése: "so that one would be left with just a bundle of implicit processors, a true zombie, if you will". Dice Weiskrantz (Consciousness Lost and Found, 44) que no se conoce caso semejante en la literatura médica, y sin embargo es buena analogía metafórica del proceder normal.

Si la consciencia es una ilusión emergente, la mayor ilusión es la de que es una consciencia total, que el mundo es transparente a ella y que ella es transparente a sí misma. (No vemos los nervios ópticos que tenemos detrás del ojo, ni los circuitos cerebrales de la visión, y sin embargo es ahí donde vemos, y no "delante de nosotros" como creemos).

Bien; la mejor interpretación de casi cualquier cosa quedará sin formular, y eso convierte a casi cualquier cosa (situación, persona, episodio) en un sistema opaco a sí mismo, un true zombie. El libro de Daniel Gilbert Stumbling on Happiness insiste bastante en cómo evaluamos erróneamente nuestras motivaciones o aspiraciones y en general desconocemos bastante nuestra propia psicología, y mira que la tenemos cerca—no la vemos en perspectiva, o con distancia suficiente, o no somos los más interesados en ver lo que hay en sus justas proporciones. El capítulo 9 me hizo pensar en estas cuestiones, se titula "Inmune to Reality". Nos vendemos la moto a nosotros mismos, minimizamos los hechos desfavorables y maximizamos los favorables con un descaro poco ético, y esto lo llama Gilbert el "sistema inmunológico" de la mente. (
Uno no puede soportar demasiada realidad, decía T. S. Eliot). Cito sobre la versión que da Gilbert de la nube de ignorancia entre la que nos movemos a tientas, creyendo que el día está despejado:


Podemos referirnos a los procesos mediante los cuales el sistema inmunitario psicológico hace su trabajo con el nombre de 'tácticas' o 'estrategias', pero estos términos, con sus inevitables connotaciones de planificación y de deliberación, no deberían hacernos concebir a la gente como intrigantes manipuladores que están intentando conscientemente generar impresiones positivas de su propia experiencia. Al contrario, las investigaciones apuntan que típicamente las personas no son conscientes de las razones por las cuales hacen lo que hacen, pero que, cuando se les pide una razón, enseguida dan una. (173)


Exactamente igual que los aquejados por visión ciega, blindsight, vamos. Amañamos los hechos para presentarnos de modo favorable, o para resignarnos a ellos de modo que nos favorezca. No sabemos qué hacemos, no lo valoramos adecuadamente, y desconocemos los errores en esta valoración.

Cuando cocinamos los hechos, igualmente no somos conscientes de por qué lo hacemos, y esto resulta ser bueno, porque los intentos deliberados de generar impresiones favorables ("Debe haber algo bueno en la bancarrota, y no me levanto de esta silla hasta que lo descubra") contienen las semillas de su propia destrucción. (....) Para que las impresiones favorables sean creíbles, deben basarse en hechos con los que creamos que nos hemos topado de manera honrada. Logramos esto cocinando los hechos inconscientemente, y luego consumiéndolos conscientemente. El comensal está en el comedor, pero el chef está en en la bodega. La ventaja de toda este cocinado inconsciente es que funciona; pero el precio a pagar es que nos convierte en extraños a nosotros mismos. (174)


Gilbert señala también que nos consideramos especiales porque nos conocemos en primera persona, pero que sobrevaloramos nuestra diferencia con respecto a los demás. Que de hecho sobrevaloramos también la manere en que cada persona es única e intransferible.

No entraré siquiera en la manera en que aparte de vivir en este desconocimiento general, les cocinamos los hechos a los demás, conscientemente (y también inconscientemente) después de haberlo hecho con nosotros mismos, inconscientemente (y también conscientemente). Esto es como un festín de cocineros enmascarados, en medio de niebla espesa. El nivel de comprensión que tenemos de cualquier acontecimiento parece ser muy bajo, diría despreciable si no fuese lo único que tenemos, y hay que tirar con lo que haya, en medio de esta cloud of unknowing. Tendemos a sobrevalorar nuestra comprensión de lo que vemos, de los demás, de lo que hacemos, y de nosotros mismos. Y hay que suponer que esta incomprensión es una suerte, además de una desgraciada limitación.

Nos entendemos imperfectamente, y los pocos e hipotéticos intérpretes que nos entenderían mejor que nosotros mismos tienen, caso de que existan, cosas mejores en que pensar. La mayor parte de lo que hay queda imperfectamente entendido, y vivido a tumbos y a ciegas.


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Domingo, 15 de Enero de 2012 21:25. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos




Mind the Spot

Mind the Spot

Extracto de un nuevo libro de Alison Winter sobre la memoria (Memory: Fragments of a Modern History) en Salon.com : sobre los recuerdos dolorosos o traumáticos, y la dudosa ética de borrarlos deliberadamente. http://www.salon.com/2011/12/31/should_we_erase_painful_memories/
Claro que muchos se borran espontáneamente, y se plantea menos problema ético, por la vía de los hechos consumados.

También está el problema más complejo de los recuerdos asociados a Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Sobre si deberían borrarse. Los recuerdos se aferran unos a otros, o a uno, mediante asociaciones remotas a veces pero tenaces, todo un código secreto personal o lenguaje invisible.
dark angel
La película en sí es una de las que más recomiendo. Otra película interesante sobre la cuestión del borrado de memoria, esta vez no de recuerdos privados sino relativos a la imagen pública, es The Final Cut (La memoria de los muertos), una de Robin Williams. Borrando, conservando, seleccionando, todos gestionamos los recuerdos dolorosos, y los agradables, lo mejor que podemos; todos tenemos una política personal de la memoria y del olvido.

Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Dir. Michel Gondry. Screenplay by Charlie Kaufman. Cast: Jim Carrey, Kate Winslet, Kirsten Dunst, Mark Ruffalo, Elijah Wood. Focus Features, 2004. DVD. UK: Momentum Pictures, 2004. (En español, Olvídate de mí).

The Final Cut. Writer and dir. Omar Naim. Cast: Robin Williams, Mira Sorvino, James Caviezel, Genevieve Buechner, Stephanie Romanov, Mimi Kuzyk,Thom Bishops, Brendan Fletcher. Prod. Nick Wechsler Music by Brian Tyler. Photog. by Tak Fujimoto. Ed. Dede Allen. USA, 2004. (Spanish title: La memoria de los muertos).


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Viernes, 06 de Enero de 2012 17:52. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Ateniéndonos a nuestros principios

"Los principios son importantes porque normalmente terminamos muy cerca de donde empezamos."  

(Daniel Gilbert, Stumbling on Happiness).




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Viernes, 06 de Enero de 2012 17:48. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Un comentario en Facebook

Un comentario en Facebook

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Corolario: no nos queda más remedio que vivir nuestra vida, que es la que resulta ser. Y aguantar nuestros textos, que son los que resultan ser. Claro que un buen lector da una segunda oportunidad, y mejora lo que se escribió.


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Sábado, 24 de Diciembre de 2011 11:49. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


El teatro social de la incomunicación

viernes 9 de diciembre de 2011

El teatro social de la incomunicación

No sabemos cómo somos. Leído en un libro de Carlos Castilla del Pino que me acabo de comprar, para autodiagnosticarme— La incomunicación. Es una buena descripción de lo que podríamos llamar el teatro social de la incomunicación:
 
espejo"Buena parte de la comunicación no se realiza meramente en el mero decir, sino en el trabajo y por el trabajo. El trabajo enajenado conlleva asimismo una entrega al trabajo extraño como si fuera un trabajo propio, porque el trabajo así realizado puede deparar la no conciencia de la alienación en él. La enajenación en el trabajo—sobre la cual está lejos de haberse dicho ya todo, en cuanto las condiciones en que el trabajo se verifica son cambiantes—hace posible la distracción, o mejor dicho la absorción de la persona por él. No la absorción impuesta y vivida como tal, sino la absorción asumida gratamente por su no consciencia de la imposición. De esta forma, en el trabajo la persona encuentra la forma más 'respetable' de evasión y de autoafirmación. Mediante el trabajo, la propia persona se presenta ante sí misma como gratificada en su realización por sí y ante los demás. Al decir ahora 'los demás' no me refiero simplemente a aquellos que pagan o compran su trabajo de modo directo. También los demás le pagan indirectamente su trabajo, bien por la necesidad que de él tienen—por ejemplo, en el caso del profesional 'libre'—, bien merced a la consideración y el prestigio que de su trabajo se deriva. Éstos son los factores gratificadores del trabajo enajenado, que tienden a su perpetuación en forma de más y mayor alienación. Porque merced al trabajo que les cualifica frente a los demás, la realidad es que, ahora, él habrá de proseguir desempeñando su papel en la forma que los demás, mediante su expectativa, lo requieren. Ahora dirá a ellos, se comunicará con ellos, de esa forma parcial y distorsionada que implica el decir en cuanto yo inauténtico, en cuanto yo representativo del citado papel. El juez ya no es más que 'juez', incluso fuera del contexto que la acción de juzgar implica. El médico será 'el médico que le hace ser' y que él, a la perfección, 'representa', aun fuera del contexto que la acción de diagnosticar y curar supone... La petrificación en su papel lleva implícita la limitación de lo que puede decir y de lo que los demás le hacen decir. Esto significa que la enajenación en el trabajo—inherente a la división del trabajo que lleva consigo una división de la persona—le hace ser simplemente 'aquel' que trabaja en esto y de esta forma, y no otra cosa. La enajenación en el trabajo, pues, supone la extensión de la enajenación a la restante esfera de su hacer y de su ser, enajenación que ahora se ofrece en forma de 'limitación' de su ser, o de estrechamiento del campo de sus posibilidades de ser. Dicho con otras palabras: ya no se puede ser de otra manera. Pruébese a serlo y se verá la rotunda inaceptación por parte de los que componen el grupo propio". (97-98)

Claro que lo que dice Castilla del Pino sobre el trabajo puede aplicarse también a otro tipo de roles sociales—en especial, nuestra posición en la familia, que también nos da una identidad que nos constituye, un conjunto de posibilidades y limitaciones, de la cual no podemos apearnos a voluntad. Trabajo y familia son, sin duda, los más importantes constituyentes del teatro social del sujeto—pues los otros círculos, si los hay, son periféricos y están subordinados a éstos, cuando no son prolongaciones suyas de algún modo.

Esta noción de la 'vida como teatro' o de la identidad personal como un rol teatral ha dado lugar a importantes análisis sociológicos—en esta serie de artículos sobre Erving Goffman comento uno de los más significativos, y en mi artículo sobre "La realidad como expectativa autocumplidad y el teatro de la interioridad" intento mostrar cómo la estructura psíquica del sujeto, aun en su propia autocomunicación, no es sino un resultado de esta organización de las identidades sociales. Pero antes de ser sociología, o psicología, el Gran Teatro del Mundo fue una obra de Calderón, o de Shakespeare—dramaturgos muy conscientes de la manera en que la dimensión teatral del mundo humano se expresa a través de su drama, y puede potenciarlo a modo de retroalimentación (ver por ejemplo, a cuenta de Shakespeare, mi artículo "'Be Copy Now': Retroalimentación y dialéctica de la vida y el teatro en Shakespeare"). Antes aún, fue una intuición de aquellos predicadores y satiristas medievales, que, abiertos los ojos por el desarrollo del teatro en los misterios y moralidades, pasaron a ver el mundo como una función provisional, una representación teatral en la cual asumimos temporalmente unos papeles de los cuales luego nos despojamos—el rol es una vestimenta, una imposición sobre la identidad de la persona, que sin embargo no es nada sin ella, sólo un alma como las demás. Es la intuición que aparece en las Danzas de la Muerte, por ejemplo.

Al texto anterior le añade Castilla del Pino una nota:

"Hay mucho que decir todavía acerca del proceso por el cual esta forma de alienación acontece. Buena parte de esta limitación en nuestro papel, en el exclusivo papel, deriva del hecho de que la sociedad nos coloca estereotipadamente en sólo ese papel. Para 'rendir' en la sociedad hay que vivir el personaje, y la función a él inherente, cada vez con mayor profundidad. Por otra parte, la sociedad, los otros, operan con una economía mental que les depara comodidad. Es más fácil contar con que A es médico y sólo médico, y que renuncia a pensar en otra cosa: que B es profesor de Historia, que se exime de razonar de política contemporánea, etc. Salirse del papel impuesto es desconcertar, entendido este vocablo en el sentido literal, como factor que perturba el concierto que la división del trabajo social había conseguido." (98)

Algo en esta línea decíamos al respecto del nuevo desconcierto de las identidades en el ciberespacio—en "El obsceno blog", por ejemplo, o en "Opino demasiado, opino". En un nuevo ámbito de comunicación social, los protocolos sociales de creación de identidades pueden desconcertarse y desbaratarse—aunque por otra parte, también en la red se constituye una identidad con parámetros en gran medida importados de los otros ámbitos.

Por suerte, aparte de las salidas por lo virtual, Castilla del Pino sugiere una salida para estas petrificaciones de la identidad:

"Pero este vicioso círculo de la extrañación progresiva de sí mismo, de verse siendo como sólo el que se nos hace ser, puede romperse, y no precisamente merced a la voluntariedad del propio sujeto. Son los cambios extrasubjetivos, es decir, las modificaciones objetivas de la situación las que pueden subvenir a la ruptura del círculo alienador, que, de una u otra forma, es una situación de equilibrio, compensada. Estas modificaciones objetivas acontecen, como antes he dicho, gracias a la emergencia de circunstancias en apariencia triviales y fortuitas. Digo en apariencia con toda intención". (98).

Lo previsto, claro, no desbarata lo previsto, y sólo se hace sitio a sí mismo. Pero el mundo es contingente, y por ahí se abren paso las crisis de identidad, las rupturas de protocolos comunicativos y sociales, los cambios de personalidad... La falta de espontaneidad puede llevar a estas crisis, y sobre eso dice Castilla del Pino lo siguiente, tomen nota:

"La pérdida de la espontaneidad es un rasgo de importancia, a mi modo de ver. Ella denuncia el fracaso de la comunicación. Es decir, la irreal comunicación se torna ahora real fáctica incomunicación.  ¿Por qué? ¿Cómo es posible que la falta de espontaneidad antes existente no sirviese como detectante de la real incomunicación y, en cambio, ahora sí?
    A mi parecer, lo ocurrido es lo siguiente: antes, efectivamente, la acción era cautelosa, titubeante. La comunicación obtenida era tan sólo un remedo tartamudeante de la comunicación posible. Pero era la forma habitual de comunicación. La repetición del dinamismo, una y otra vez, había pasado a ser 'constitutivo' del hacer del sujeto. Curiosamente, si bien se mira, lo que define nuestro modo de ser en nuestra comunidad es nuestro modo de hacer (tímido, reservado, osado pero ocultante, etc.) inespontáneo. Si todos fuéramos espontáneos, porque las condiciones objetivas no hubieran hecho imprescindible el aprendizaje de la acción en la inespontaneidad, evidentemente seríamos otros. Somos como tenemos que ser y se nos define en gracia a la índole de nuestra coartación en la acción que verificamos. Somos cualquier cosa menos espontáneos. Esto es, no se sabe—ni sabemos—cómo somos."



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Domingo, 11 de Diciembre de 2011 14:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Censuras privadas

Censuras privadas

En el artículo Libro censurado por Amazon escribe Arcadi Espada sobre el episodio de un libro erótico o pornográfico de su amigo Abreu, que no quisieron distribuir los de Amazon—"censura", lo llama. Perdone Arcadi Espada, pero al contrario de lo que supone allí, Amazon, como cualquier otro editor o distribuidor, tiene el derecho a editar o a distribuir lo que le dé la gana, acorde con su política de contenidos o sus perspectivas de negocio. La censura la ejercen los poderes públicos—lo que ejercen los agentes privados se llama gustos particulares o normas de la casa. De lo contrario, cualquier editor que rechaza un manuscrito sería algún tipo de censor. De ideas, y no ya de dibujitos eróticos. Al libro erótico "censurado", como a cualquier otro libro rechazado, sólo cabe aconsejarle que se busque otro editor, que los hay. En erotismos como en filosofías hay gustos, y disgustos. Amazon le podrán parecer a Abreu y a Espada pacatos o puritanos, o hipócritas, eso ya va en gustos. Si no le gusta tratar con puritanos etc., que no compre en Amazon. Lo que no puede ser ni será nunca es que las normas de gusto de uno las dicte otro.

Y, en fin, si Amazon censurase algo, sería una excelente promoción, cosa siempre muy necesaria.


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Viernes, 02 de Diciembre de 2011 19:00. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Vanity Fair

Vanity Fair



A veces concibo mi blog como un blog temático sobre la vanidad, ya sea a modo de ejemplo práctico, o quizá como una parodia del lo que sería ese blog temático. Tenga o no bien calibrado el tono, lo que sí es cierto es que antes de Vanity Fea estuvo la famosa revista Vanity Fair, también ella supuestamente autoirónica en su título; y antes de ella la desilusionada novela de William Makepeace Thackeray, Vanity Fair, y varios estratos de intertextualidad palimpséstica por debajo, está The Pilgrim's Progress, el relato religioso alegórico de John Bunyan—y la Feria de las Vanidades por la que pasan sus peregrinos.
 
delacroix

{215} Then I saw in my dream, that when they were got out of the wilderness, they presently saw a town before them, and the name of that town is Vanity; and at the town there is a fair kept, called Vanity Fair: it is kept all the year long. It beareth the name of Vanity Fair because the town where it is kept is lighter than vanity; and, also because all that is there sold, or that cometh thither, is vanity. As is the saying of the wise, "all that cometh is vanity." [Eccl. 1; 2:11,17; 11:8; Isa. 11:17]
 
{216} This fair is no new-erected business, but a thing of ancient standing; I will show you the original of it.

Almost five thousand years agone, there were pilgrims walking to the Celestial City, as these two honest persons are: and Beelzebub, Apollyon, and Legion, with their companions, perceiving by the path that the pilgrims made, that their way to the city lay through this town of Vanity, they contrived here to set up a fair; a fair wherein, should be sold all sorts of vanity, and that it should last all the year long: therefore at this fair are all such merchandise sold, as houses, lands, trades, places, honours, preferments, titles, countries, kingdoms, lusts, pleasures, and delights of all sorts, as whores, bawds, wives, husbands, children, masters, servants, lives, blood, bodies, souls, silver, gold, pearls, precious stones, and what not.

And, moreover, at this fair there is at all times to be seen juggling cheats, games, plays, fools, apes, knaves, and rogues, and that of every kind.

Here are to be seen, too, and that for nothing, thefts, murders, adulteries, false swearers, and that of a blood-red colour.

{217} And as in other fairs of less moment, there are the several rows and streets, under their proper names, where such and such wares are vended; so here likewise you have the proper places, rows, streets, (viz. countries and kingdoms), where the wares of this fair are soonest to be found. Here is the Britain Row, the French Row, the Italian Row, the Spanish Row, the German Row, where several sorts of vanities are to be sold. But, as in other fairs, some one commodity is as the chief of all the fair, so the ware of Rome and her merchandise is greatly promoted in this fair; only our English nation, with some others, have taken a dislike thereat.

{218} Now, as I said, the way to the Celestial City lies just through this town where this lusty fair is kept; and he that will go to the city, and yet not go through this town, must needs go out of the world. [1 Cor. 5:10] The Prince of princes himself, when here, went through this town to his own country, and that upon a fair day too; yea, and as I think, it was Beelzebub, the chief lord of this fair, that invited him to buy of his vanities; yea, would have made him lord of the fair, would he but have done him reverence as he went through the town. [Matt. 4:8, Luke 4:5-7] Yea, because he was such a person of honour, Beelzebub had him from street to street, and showed him all the kingdoms of the world in a little time, that he might, if possible, allure the Blessed One to cheapen and buy some of his vanities; but he had no mind to the merchandise, and therefore left the town, without laying out so much as one farthing upon these vanities. This fair, therefore, is an ancient thing, of long standing, and a very great fair.

{219} Now these pilgrims, as I said, must needs go through this fair. Well, so they did: but, behold, even as they entered into the fair, all the people in the fair were moved, and the town itself as it were in a hubbub about them; and that for several reasons: for--

{220} First, The pilgrims were clothed with such kind of raiment as was diverse from the raiment of any that traded in that fair. The people, therefore, of the fair, made a great gazing upon them: some said they were fools, some they were bedlams, and some they are outlandish men. [1 Cor. 2:7-8]

{221} Secondly, And as they wondered at their apparel, so they did likewise at their speech; for few could understand what they said; they naturally spoke the language of Canaan, but they that kept the fair were the men of this world; so that, from one end of the fair to the other, they seemed barbarians each to the other.

{222} Thirdly, But that which did not a little amuse the merchandisers was, that these pilgrims set very light by all their wares; they cared not so much as to look upon them; and if they called upon them to buy, they would put their fingers in their ears, and cry, Turn away mine eyes from beholding vanity, and look upwards, signifying that their trade and traffic was in heaven. [Ps. 119:37, Phil. 3:19-20]

{223} One chanced mockingly, beholding the carriage of the men, to say unto them, What will ye buy? But they, looking gravely upon him, answered, "We buy the truth." [Prov. 23:23] At that there was an occasion taken to despise the men the more; some mocking, some taunting, some speaking reproachfully, and some calling upon others to smite them. At last things came to a hubbub and great stir in the fair, insomuch that all order was confounded. Now was word presently brought to the great one of the fair, who quickly came down, and deputed some of his most trusty friends to take these men into examination, about whom the fair was almost overturned. So the men were brought to examination; and they that sat upon them, asked them whence they came, whither they went, and what they did there, in such an unusual garb? The men told them that they were pilgrims and strangers in the world, and that they were going to their own country, which was the heavenly Jerusalem, [Heb. 11:13-16] and that they had given no occasion to the men of the town, nor yet to the merchandisers, thus to abuse them, and to let them in their journey, except it was for that, when one asked them what they would buy, they said they would buy the truth. But they that were appointed to examine them did not believe them to be any other than bedlams and mad, or else such as came to put all things into a confusion in the fair. Therefore they took them and beat them, and besmeared them with dirt, and then put them into the cage, that they might be made a spectacle to all the men of the fair.


Mucho recuerda Pilgrim's Progress, en algunos sentidos, a los paisajes alegóricos de El Criticón—del coetáneo de Bunyan, Baltasar Gracián. Barroco y católico Gracián, pero la predicación de fondo está igualmente distante de las vanidades del mundo. En Gracián: Barroco y Modernidad, observa Miguel Almoguera que el objeto de la crítica de El Criticón es "un modelo de hombre que se hace a sí mismo en un mundo en el que lo accidental deviene esencial. En un sentido spinosista, podría decirse que la sustancia se reduce al modo. En un modo de continuada creación, la manera de ser se convierte en el mismo ser del hombre" (223). El hombre como ser emergente, autocreativo, y dado a enfrascarse en la vanidad y liviandad de sus creaciones, en la impresentable levedad del ser. La mala conciencia ante esta naturaleza humana se articula desde el más allá imaginario—apoyando la palanca de la crítica en un mundo fuera del mundo, es la utilidad que tiene el más allá, mundo sustancial y sólido (paradójicamente, el más etéreo) donde asientan su prédica tanto Bunyan como Gracián.

Y así encontramos en El Criticón, cómo no, el pasaje paralelo a la Feria de las Vanidades de Bunyan: la feria de todo el Mundo (Crisi dezimatercia), "publicada para aquel grande emporio que divide los amenos prados de la juventud de las ásperas montañas de la eda varonil, y donde de una y otra parte acudían ríos de gentes, unos a vender, otros a comprar, y otros a estarse a la mira, como más cuerdos" (266). Allí las mercancías son todas las cualidades, valores y actividades humanas—las lenguas o el silencio, la virtud o la libertad, la flema o la sabiduría, la inmortalidad o la fama...

"Hasta el mismo vender hallaron que se feriaba, porque sabere uno vender sus cosas vale mucho, que ya no se estiman por lo que son, sino por lo que parecen; los más de los hombres ven y oyen con ojos y oídos prestados, viven de información de ageno gusto y juicio" (275).


Habría que ver a Gracián paseándose por las Bolsas hoy, por nuestra campaña electoral en la bancarrota, por eBay, por las redes sociales o por el barullo electrónico de la Web—si es que el siglo XVII lo veía así, está claro el juicio que le merecería nuestra postmodernidad acelerada y light. Más de lo mismo, sin duda. Ya lo decía Zapatero, el perito en nubes—que la Tierra es del viento...

Pero advirtieron había otra botica llena de redomas vacías, cajas desiertas, y con todo esso , muy embaraçada de gente y de ruido. A este reclamo acudió luego Andrenio, preguntó qué se vendía allí, porque no se veía cosa, y respondiéronle que vientos, aire, y aun menos.
—¿Y hay quién lo compre?
—Y quien gasta en ello todas sus rentas. Aquella caja está llena de lisonjas, que se pagan muy bien; en aquella redoma hay palabras que se estiman mucho; aquel bote es de favores, de que se pagan no pocos, aquella arca grande está rellena de mentiras, que se despachan harto mejor que las verdades, y más las que se pueden mantener por tres días, y en tempo de guerra, dize el italiano, bugía como terra.
¿Hay tal cosa? —ponderaba Critilo—. ¡Que haya quien compre el aire y se pague dél!
—¿Desso os espantáis? —les dixeron—. Pues en el mundo ¿qué hay sino viento? El mismo hombre, quitadle el aire y veréis lo que queda. Aun menos que aire se vende aquí, y muy bien que se paga. (278)


Más abajo, más abajo, siguiendo la pista de la vanidad detrás de la vanidad, nos encontramos con el Eclesiastés.

All Is Vanity


1     The words of the Preacher, the son of David, king in Jerusalem.

2     Vanity of vanities, saith the Preacher, vanity of vanities; all is vanity.
Eléctrica
3     What profit hath a man of all his labor which he taketh under the sun?

4     One generation passeth away, and another generation cometh: but the earth abideth for ever.

5     The sun also ariseth, and the sun goeth down, and hasteth to his place where he arose.

6     The wind goeth toward the south, and turneth about unto the north; it whirleth about continually, and the wind returneth again according to his circuits.

7     All the rivers run into the sea; yet the sea is not full: unto the place from whence the rivers come, thither they return again.

8     All things are full of labor; man cannot utter it: the eye is not satisfied with seeing, nor the ear filled with hearing.

9     The thing that hath been, it is that which shall be; and that which is done is that which shall be done: and there is no new thing under the sun.

10     Is there any thing whereof it may be said, See, this is new? it hath been already of old time, which was before us.

11     There is no remembrance of former things; neither shall there be any remembrance of things that are to come with those that shall come after.


And of reading many books there is no end.


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Sábado, 19 de Noviembre de 2011 22:08. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Rifa de pueblo

jueves 17 de noviembre de 2011

Rifa de pueblo


La Joven Prudente, María Dolz, reflexiona así sobre su modesta posición de segundona en los amores de Díaz-Varela:

No pertenezco yo a esa clase, a la de las creídas, la verdad es que no albergo esperanzas triunfantes, o las únicas que me permito pasan por que Díaz-Varela fracase con Luisa antes, y entonces, tal vez, con suerte, se quede junto a mí por no moverse, hasta los hombres más inquietos y diligentes o maquinadores pueden tornarse perezosos en algunas épocas, sobre todo tras una frustración o una derrota o una larga espera inútil. Sé que no me ofendería ser un sustitutivo, porque en realidad lo es todo el mundo siempre, inicialmente: lo sería Díaz-Varela para Luisa, a falta de su marido muerto; lo sería para mí Leopoldo, al que aún no he descartado pesea a gustarme sólo a medias —supongo que por si acaso— y con el que acababa de empezar a salir, qué oportuno, justo antes de encontrarme a Díaz-Varela en el Museo de Ciencias y de oírle hablar y hablar mirándole sin cesar los laboios como todavía sigo haciendo cada vez que estamos juntos, sólo puedo apartar de ellos la vista para llevarla hasta sus ojos nublados; quizá la propia Luisa lo fue para Deverne en su día, quién sabe, tras el primer matrimonio de aquel hombre tan agradable y  risueño que no se entendería que nadie hubiera podido hacerle mal o dejarlo, y sin embargo ahí lo tenemos, cosido a navajazos por nada y en camino hacia el olvido.
dance me 5Sí, todos somos remedos de gente que casi nunca hemos conocido, gente que no se acercó o pasó de largo en la vida de quienes ahora queremos, o que sí se detuvo pero se cansó al cabo del tiempo y desapareció sin deja rastro o sólo la polvareda de los pies que van huyendo, o que se les murió a esos que amamos causándoles mortal herida que casi siempre acaba cerrándose.  No podemos pretender ser los primeros, o los preferidos, sólo somos lo que está disponible, los restos, las sobras, los supervivientes, lo que va quedando, los saldos, y es con eso poco noble con lo que se erigen los más grandes amores y se fundan las mejores familias, de eso provenimos todos, producto de la casualidad y el conformismo, de los descartes y las timideces y los fracasos ajenos, y aun así daríamos cualquier cosa a veces por seguir junto a quien rescatamos un día de un desván o una almoneda, o nos tocó en suerte a los naipes o nos recogió de los desperdicios; inverosímilmente logramos convencernos de nuestros azarosos enamoramientos, y son muchos los que creen ver la mano del destino en lo que no es más que una rifa de pueblo cuando ya agoniza el verano...

(Javier Marías, Los enamoramientos, 150-51).



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Sábado, 19 de Noviembre de 2011 22:07. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Quien vive el último

Quien vive el último


brueghel crEn Los enamoramientos de Javier Marías edita Díaz-Varela que "no hay muerte que no alivie algo en algún aspecto, o que no ofrezca alguna ventaja"...

... se llora al amigo, pero también en eso hay una sensación grata de supervivencia y de mejor perspectiva, de ser uno quien asista a la muerte del otro y no a la inversa, de poder contemplar su cuadro completo y al final contar la historia, de encargarse de las personas que deja desamparadas y consolarlas. A medida que los amigos mueren uno se va sintiendo más encogido y más solo, pero a la vez va descontando, 'Uno menos, uno menos, yo sé lo que fue de ellos hasta el último instante, y soy quien queda para contarlo. A mí, en cambio, nadie me verá morir a quien yo le importe de veras ni será capaz de relatarme entero, luego en cierto modo estaré siempre inacabado, porque ellos no tendrán la certeza de que yo no siga vivo eternamente, si caer no me han visto'. (162-63).


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Viernes, 18 de Noviembre de 2011 09:26. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Matones campando por la Universidad

jueves 10 de noviembre de 2011

Matones campando por la Universidad

Nos pasan este mensaje desde la organización del congreso anual de los anglistas españoles, este año en la Universidad Autónoma de Barcelona—es sabido que en las universidades de Barcelona, como en las de Madrid, o del País Vasco, hay un alto nivel de concienciados activistas:

Estimados compañeros:
 
Dado que la asamblea de estudiantes de nuestra Facultat de Filosofia i Lletres en la UAB mantiene su convocatoria de huelga para los días 16 y 17 nos ha parecido prudente trasladar los actos del 16 al mismo centro en Barcelona que los del 17, COACBC. En principio el viernes 18 se mantiene en la UAB.
 
La razón de tanta prudencia, para los que me habéis preguntado, son los piquetes informativos, que pueden fácilmente interrumpir de muy malos modos cualquier actividad como sabemos, desgraciadamente, por experiencia propia.


Esto ya se da por supuesto en nuestro país, y se toma como parte del paisaje ambiente. Que venga una panda de matones y, porque ellos están de huelga, te ponen a tí de huelga sin preguntar ni pedir permiso, por sus democráticos cojones. Y si no, como me dijo a mí un piquete de Comisiones Obreras, en caso similar, "igual te forramos a hostias". Entre todo el piquete, claro, que cuando van de uno en uno nunca emplean ese tono tan decidido.

it's not fascismDe lo peorcito, vamos, es lo que se suele apuntar al piquete "informativo".

Como lo aceptamos como parte inevitable del clima, tenemos lo que nos merecemos. Que en la universidad manda, a la hora de la verdad, el de la matraca. Esto ahora, y si cuela, a por más. Y a las autoridades, que no les pidan responsabilidades. En la misma huelga que digo yo, le habían echado el candado unos espontáneos a la entrada del campus universitario. Se lo hice notar a los guardas de seguridad, que estaban ahí delante, y me dijeron que no lo podían abrir, "que había huelga" (aunque ellos no estaban de huelga).
Claro, que,  si lo hacen los nuestros, no es fascismo. Sino algo muy enrollado, supongo.

Es previsible que ahora que conviene jorobar al PP y hacerle la vida difícil, y ahora que hay que "movilizarse en defensa de la enseñanza pública", veamos cada vez más comportamientos abusivos e intimidatorios, cuando no abiertamente violentos, orquestados por diversas periferias contestatarias, plataformas, y agentes provocadores de otros partidos—todo por el bien de la enseñanza, claro, y luciendo un embudo de tamaño natural como emblema. Tolerancia y derechos, para mí, que los de los demás me sobran y no van con el proyecto que tengo ahora entre ceja y ceja.

No estaría de más que los universitarios fuésemos más críticos con este matonismo cotidiano y estos ejercicios de intolerancia, tan frecuentes en algunas universidades—además de escribir artículos sobre lejanos contextos postcoloniales o sobre la opresión de algún colectivo en el siglo XVI. Pero ay, eso es más complicado, y nos podría traer líos, sobre todo es mucho significarse...  Mejor concentrémonos en evitar nuestro propio contexto. Es más satisfactorio pensar que si la banda de la porra nos obliga a hacer huelga, debe ser por nuestro bien.


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Viernes, 11 de Noviembre de 2011 08:15. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


La mentira pública e invisible

Mentira ocasional y mentira sistemática—lies white and black. La mentira es ambiental, y en absoluto excepcional, en todo tipo de circunstancias. Sin olvidarnos, por otra parte, de la falsedad y el error— que son casi el medio líquido por el que nadamos y el que nos sustenta, a los humanos. Seres que creen que la verdad los hará libres, pero qué es la verdad, como dijo el otro. Si la vieran, no la conocerían.






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Sábado, 22 de Octubre de 2011 19:24. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Proxémica postural del cigarrillo y el móvil

Proxémica postural del cigarrillo y el móvil

Una observación de William Gibson en Zero History, o de su protagonista Hollis Henry, mientras habla por el móvil:femme qui fume

Colgó antes de que él pudiera decir adiós. Ahí de pie, con el brazo doblado en alto, el teléfono a la altura de la oreja, se dio cuenta de repente de la naturaleza icónica de su pose inconsciente. Un parte muy considerable del lenguaje gestual de los lugares públicos, que en tiempo había pertenecido a los cigarrillos, pertenecía ahora a los teléfonos. Unas siluetas humanas, una manzana calle abajo, en posturas totalmente familiares, ya no estaban fumando.
 

Aún hay quien fuma, claro. Pero casi se puede predecir que, en la selección natural y la lucha por la vida, el móvil ganará a los cigarrillos. Me extraña, me extraña, que en esta fase transicional no vendan móviles con formas divertidas, de paquete de cigarrillos especialmente. Señal quizá de lo poco que piensan coexistir ambos adminículos.

¿Pero qué suplirá al pedir fuego, o tabaco? Pues nadie pide prestado el móvil del vecino. ¿Pasarse fotos por bluetooth, quizá? Eso puede conectar mucho.


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Viernes, 23 de Septiembre de 2011 01:50. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Uncut & Unread

martes 6 de septiembre de 2011

Uncut & Unread

Ni Darwin, ni FitzRoy by JoseAngelGarciaLanda
Ni Darwin, ni FitzRoy, a photo by JoseAngelGarciaLanda on Flickr.

Charles Darwin emprendió el viaje del Beagle, que le llevaría a dar la vuelta al mundo y a desarrollar su teoría de la evolución, como gentilhombre compañero para el capitán del navío, Robert FitzRoy. Por aquello de que el capitán de un barco no podía mezclarse con la tripulación. De hecho, el anterior capitán del Beagle se había suicidado; FitzRoy mismo sufría de accesos de depresión violenta (y terminaría él mismo suicidándose años más tarde). La relación con Darwin no fue tan bien como era de desear, pues los dos hombres tenían intereses, prioridades y creencias muy diferentes, aunque se soportaron tolerablemente durante los años que duró el viaje.  La historia de FitzRoy (y Darwin) está contada en una memorable novela, excelentemente documentada, de Harry Thompson: This Thing of Darkness (2005), en español Hacia los confines del mundo. Es la única del autor, que murió justo después de publicarla, y no hay que perdérsela. Me ha llamado la atención este detalle de la nota final de Thompson, donde comenta sus fuentes. Es, casi, estremecedor.

Están, claro, las propias obras de Fitzroy y de Darwin. El viaje del Beagle de Darwin y El origen de las especies están disponibles en muchas ediciones. En contraste, el Libro del tiempo atmosférico, las Observaciones sobre Nueva Zelanda y la Narración del viaje del HMS Beagle son difíciles de encontrar fuera de la biblioteca Bodleiana (los ejemplares de la biblioteca de estos últimos volúmenes todavía tenían sus páginas sin cortar—nadie se había molestado en leerlos en 165 años). 

A saber cuántos libros pasarán de la imprenta al reciclaje sin nadie que los lea... Muchos de los nuestros, sin duda. Y también hay personas a las que nadie lee, en toda su vida.


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Miércoles, 07 de Septiembre de 2011 16:31. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Pagar dos veces

Pagar dos veces


De una conversación en Facebook. Digo yo, en un diálogo donde se criticaba a los autores de éxito fácil:

—Yo creo que todo escritor aspira al éxito y al reconocimiento, de los pocos y si es posible de los muchos pocos. Si no, no escribiría.

Contesta Sergio:
—Discrepo, compañero José Angel. Decir "todo escritor" es crear una limitación. No puedo hablar por los otros, evidentemente, pero mi experiencia personal me dice que se escribe porque hay algo que necesita expresarse y unos lo hacemos por m...edio de la palabra, igual que otros lo hacen por medio de la música o la pintura. Otra cosa es publicar. Ahí sí podría entrar el factor búsqueda de reconocimiento. En cuanto a los escritores profesionales/comerciales, ni lo uno ni lo otro: Escriben porque eso constituye para ellos una fuente notable de ingresos (quizá haya excepciones, he oído que un camello pasó una vez por el ojo de una aguja...
aunque puede que lo leyera en un cuento de Arreola, que fue un cachondo). Un saludo.

Y replico, o repico:
—Es cierto, Sergio, debería haber dicho "todo publicador", jeje... Aunque tiene su lado diabólico, lo cierto es que la combinación de mercado más escritura es de lo más satisfactorio para el ego, cuando se produce con éxito. Que alguien te preste atención, ya te está pagando en tiempo. Pero tener montones de gente pagando por leer tus palabras, en tiempo y en dinero, eso es muy halagador para el ego. No es de extrañar que se intente, y que se celebre cuando se consigue. Me extraña que no sea un éxito más escaso, de hecho.


O sea, que la literatura gratuita también la pagamos—en atención, un bien bien escaso. Pero al menos no la pagamos dos veces.


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Viernes, 02 de Septiembre de 2011 19:20. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Elogio del riesgo

Elogio del riesgo

Arriesgarse a amar, cuando todo nos empuja a temer el horror de la dependencia; arriesgarse a romper el silencio, cuando hablar parece haberse hecho imposible; arriesgarse a romper, para no tener que morir en vida como tantos otros; arriesgarse a reír también, cuando la victoria íntima propia de la auténtica insolencia es lo que ningún poder podrá jamás aceptar.

Aude Lancelin, reseñando Éloge du risque de Anne Dufourmantelle. 
 



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Jueves, 01 de Septiembre de 2011 10:15. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Sin hablar con nadie

Sin hablar con nadie


Leía en un número de Mujer Hoy de julio
 una columna de Carme Chaparro, "Solos sin estarlo", donde describe a una mujer que vive sola, y que en el trabajo día tras día sólo intercambia frases cortas y estereotipadas con sus colegas, o las palabras necesarias para tratar con los clientes. Luego a casa sola, sin quedar con amistades, a ver la tele y a dormir, día tras día:claustrophobia larafairie

"Decenas, quizá cientos de personas han pasado ese día por la vida de Marta. Pero está sola. No ha tenido una conversación real—una más allá de la educación o el intercambio cortés—en toda la jornada. Y pasará días sin tenerla. En España no hay cifras, aunque la alarma acaba de saltar en Francia, donde han nombrado a la soledad Gran Causa Nacional para este año. Las autoridades calculan que cuatro millones de franceses—uno de cada 16—solo mantienen tres conversaciones de verdad al año. Tres. Una cada 121 días. En las zonas rurales, la tele ha reemplazado a las conversaciones en las calles y bares. Y en las ciudades se registra un inquietante aumento de incomunicación en el colectivo de personas de entre 30 y 50 años: mujeres que viven solas, viuos o jóvenes en el paro que han hecho del ordenador su único contacto con el mundo.
    Pero también en familia se puede estar solo. Y llegar a casa y cruzar sólo las palabras básicas sobre los hijos, la cena o el ruido que están haciendo otra vez los vecinos. Por eso los divorcios aumentan tras el verano y las Navidades, cuando tanto tiempo nos vemos obligados a pasar con los nuestros. A fuerza de dejar de estar en contacto con los demás, en la persona crece la sensación de que no es alguien interesante y deja de hacer esfuerzos por socializarse."


La muerte en soledad o el suicidio son, dice la periodista, con mucha frecuencia el resultado de esta soledad a veces en compañía, donde las personas nos sentimos aisladas y llevamos la vida procurando no reconocer, como si fuese algo vergonzante, que necesitamos contacto humano.

Lo curioso es que la periodista propone como "parte de la solución" un sistema informático de "ayuda virtual emocional", un ordenador que detecte el estado de ánimo de la persona y le mande ánimos y actividades. Lo que nos faltaba, quizá...

En cuanto a mí, observo que me he vuelto comodón o incomunicado con los años. Rara vez inicio una conversación o contacto con mis conocidos—y a los desconocidos en general los ignoro, lo cierto es que no entra en mis costumbres dirigir la palabra para nada a nadie que no conozca, a menos que lo requiera la cortesía o sea absolutamente necesario. Supongo que ayudo a crear ambiente. Creo que me debieron marcar algunas experiencias de hace veinte años, cuando lo hacía más, y con frecuencia el resultado de dirigirle la palabra a alguien que no conocía era que la persona se asustaba, o incluso (en un par de ocasiones) salía huyendo.

Pero lo cierto es que el problema es aún más extraño o preocupante. No distingo claramente ya entre lo que aquí se llama una "conversación auténtica" y el mero intercambio de frases rituales en sociedad.  No sé si es consecuencia de una visión demasiado clara de lo que es la conversación, o si es síntoma de que he perdido de vista la comunicación auténtica. Y, por cierto, en los ordenadores ni está ni se la espera.


A photo on Flickr

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Lunes, 29 de Agosto de 2011 10:53. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


On welcoming a small occasional earthquake

jueves 25 de agosto de 2011

On welcoming a small occasional earthquake


terremoto

(a commentary in BreakingThrough—)
 
Yes, what would we become if our expectations were not shaken a bit now and then. But, anyway, there is little point in expecting the unexpected. It will take care of itself. And well, welcoming it is a positive attitude, only I think it’s only fair to say that a) it rarely has our well-being in mind, and b) sometimes it is totally unacceptable and unlovable. At worst, it does away with all our plans and with the planner as well, and clears the ground for something new. Someone else's development. Yes, new and better things may come, but we won’t be there as part of the landscape. And if it is only our world that disappears, and we remain to see what’s new after the catastrophe, it’s not even the older self that is left to watch the rebuilders or give a helping hand. The old yesterdays will stay under the rubble. 

And the old tomorrows too...



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Lunes, 29 de Agosto de 2011 09:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Reading and Dying

Reading and Dying

I just read, in Tales from the Reading Room: "Wouldn’t it be just dreadful, I thought, if I were to die before reading all the books I own?"  Which suggests another, equally dreadful, formulation: "Wouln't it be just dreadful if I had to spend what remains of my life reading the books I've bought and left unread?" —The bottom line is, literature is long but life is shorter, and there ain't no cure for old age and death and unread stacks.

Right now I'm reading Hemingway Cutthroat, Man's place in the Universe, The Star-Rover, Evolution, What Makes Us Human? and The Odyssey. But I know I'll die before I read a fraction of the books on my waiting list.

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Jueves, 25 de Agosto de 2011 18:37. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Derechos animales... de traca

Derechos animales... de traca

Algunos de mis amigos de Facebook defienden los derechos de los animales, o se oponen al maltrato animal, con una retórica que equipara a animales y humanos, cosa que me parece, si se toma literalmente, ofensiva, y si se toma como estrategia retórica, condenada al fracaso y la refutación. De todos modos parecen estar pensando mayormente en dos tipos de animales: en mascotas maltratadas, y en los toros de las corridas. Eso deja fuera de consideración al 99% de los animales con los cuales tratamos los humanos, normalmente para comérnoslos o exterminarlos. La desagradable naturaleza carnívora de los humanos, y su tendencia a luchar contra las plagas, es algo que generalmente se pasa por alto en estos idealistas grupos y memes para pegar en muros.

No hay duda de que hay personas mucho peores que cualquier animal. Y sin embargo son personas (por eso son peores). En cuanto a los derechos de los animales, la cuestión no es si ha de haberlos o no (al menos no es cuestión en las sociedades avanzadas) sino qué derechos para qué animales. Como dijo Napoleón, "todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros".

Me han enviado esta Declaración Universal de los Derechos de los Animales. Léansela, pero léansela bien—y acuérdense de mejillones, moscas, piojos, ratas, procesionarias y cucarachas, no sólo de delfines y lindos gatitos, porque no es la declaración universal de los derechos de los delfines y los lindos gatitos.


Declaración universal de los derechos de los animales

Considerando que todo animal posee derechos y que el desconocimiento y desprecio de dichos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y los animales, se proclama lo siguiente:

Artículo No. 1
Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia.

(!)
 
Artículo No. 2
a) Todo animal tiene derecho al respeto.
b) El hombre, como especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a los otros animales o de explotarlos, violando ese derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales.
c) Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre.

(!!)

Artículo No. 3
a) Ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles.
b) Si es necesaria la muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia.

(!!!)

Artículo No. 4
a) Todo animal perteneciente a una especie salvaje tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, terrestre, aéreo o acuático y a reproducirse.
b) Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho.

(!!!!)

Artículo No. 5
a) Todo animal perteneciente a una especie que viva tradicionalmente en el entorno del hombre tiene derecho a vivir y crecer al ritmo y en las condiciones de vida y de libertad que sean propias de su especie.
b) Toda modificación de dicho ritmo o dichas condiciones que fuera impuesta por el hombre con fines mercantiles es contraria a dicho derecho.

(!!!!!).  
Realmente en los cinco primeros artículos tengo que recurrir al no comment. Empezando por la idea de que existen unos derechos así flotando en el aire, o inscritos en la mente del universo, previos a su reconocimiento en algún sistema jurídico o moral humano. Algunos de los siguientes tienen más sentido, dentro de un orden, sobre todo si pensamos que "el legislador" está pensando en mamíferos, aves, etc.:

Artículo No. 6
a) Todo animal que el hombre haya escogido como compañero tiene derecho a que la duración de su vida sea conforme a su longevidad natural.
b) El abandono de un animal es un acto cruel y degradante.

Artículo No. 7
Todo animal de trabajo tiene derecho a una limitación razonable del tiempo e intensidad del trabajo, a una alimentación reparadora y al reposo.

Artículo No. 8
a) La experimentación animal que implique un sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal, tanto si se trata de experimentos médicos, científicos, comerciales, como de otra forma de experimentación.
b) Las técnicas alternativas deben ser utilizadas y desarrolladas.

Artículo No. 9
Cuando un animal es criado para la alimentación debe ser nutrido, instalado y transportado, así como sacrificado, sin que ello resulte para él motivo de ansiedad o dolor.


—Y los siguientes artículos vuelven a desbarrar por momentos, una vez pensamos que son de aplicación a todo bicho viviente.


Artículo No. 10
a) Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre.
b) Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal.

Artículo No. 11
Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida.

Artículo No. 12
a) Todo acto que implique la muerte de un gran número de animales salvajes es un genocidio, es decir, un crimen contra la especie.
b) La contaminación y la destrucción del ambiente natural conducen al genocidio.

Artículo No. 13
a) Un animal muerto debe ser tratado con respeto.
b) Las escenas de violencia, en las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión, salvo si ellas tienen como fin dar muestra de los atentados contra los derechos del animal.

Artículo No. 14
a) Los organismos de protección y salvaguarda de los animales deben ser representados a nivel gubernamental.
b) Los derechos del animal deben ser defendidos por la ley, como lo son los derechos del hombre.

Esta declaración fue adoptada por La Liga Internacional de los Derechos del Animal en 1977, que la proclamó al año siguiente. Posteriormente, fue aprobada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) y por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Leyendo esto nadie diría que hay animales superiores e inferiores, o animales que son perjudiciales y dañinos, o animales en peligro de extinción y otros que no. Al no distinguir generalmente hablando entre unos animales y otros, que es donde se halla la clave de la cuestión, esta declaración es puro buenismo vaporoso y vacuo. Es la prueba, me parece, de que en la ONU entre café y café se aprueba cualquier cosa que suene a música celestial, y luego las quejas al maestro armero.



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Lunes, 15 de Agosto de 2011 23:17. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


ITF hoaxes

ITF Hoaxes


batman touch of doom(A commentary in The Utopian Reservoir, on the case of the Damascus lesbian blogger who turned out to be a man, and not even a gay, causing general dismay about the unreliability of the Web.... and a new realization that ¡people can wear masks!):

Oh well, there were literary hoaxes before there was an Internet, and there were literary pseudonyms like George Eliot before the Internet avatars... but there was never such an outcry not to trust books or their authors, or literature as a whole. I suppose we just need to be more aware of the characteristics of the medium, and to trust information which comes via several channels, not just one. In so-called "real life" we've got to be multimedia too, otherwise we are liable to become a figment of the imagination, e.g. an telephonic acquaintance, or an epistolary one, or a mask at the office.


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Lunes, 01 de Agosto de 2011 07:22. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Ejecución de la sentencia de asesinato

Ejecución de la sentencia de asesinato

Qué manía en la prensa con llamar a los asesinatos "ejecuciones", por ejemplo en El País. El concepto de "ejecución" implica que se otorga una legitimidad política a quien realiza la ejecución, que hay un proceso penal o similar, etc. Me pregunto si es mera ignorancia, o si es parte de un "libro de estilo" para meter en el mismo saco ambos conceptos, y sentenciar implícitamente que toda ejecución es un asesinato—sin más matices. Es como decir que a un soldado muerto en el campo de batalla lo han "asesinado", o llamar un atropello de peatón "asesinato", llamar a un aborto "asesinato", o a matar a un toro "asesinato". Cosas que sí se dicen. Podría parecer que no matizar es parte del plan, y que se usa "ejecución" para valorar implícitamente otra acción de la que no hablábamos. Observo, sin embargo, que rara vez se "asesina" a un reo, o se  "ejecuta" a un feto, o a un toro, o a un peatón. Y que la gente puede decir que un pareja sentimental ha "ajusticiado" a una mujer, y quedarse tan ancha. Así que puede que sea ignorancia sin más, o una mezcla de ambas cosas.


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Domingo, 24 de Julio de 2011 10:16. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Revolución cerrada por vacaciones

lunes 18 de julio de 2011


Revolución cerrada por vacaciones


spanish revolution
... ANYMORE  
 

Con el verano empezó a apretar el sol en las plazas y parece haberse disuelto  el movimiento 15-M.
   Casi mejor que pase al olvido directamente y así quizá se haya conjurado a mitad de camino por vía de la desmemoria su trayectoria ineluctable, de la ilusión a la desilusión, descrita por Houellebecq avant la lettre:


Reunidos para luchar (manifestaciones de estudiantes, reuniones ecologistas, talk-shows sobre la marginalidad). La idea, a priori, es ingeniosa: efectivamente, los venturosos cimientos de una causa común pueden provocar un efecto de grupo, un sentimiento de pertenencia, e incluso una auténtica embriaguez colectiva. Lamentablemente, la psicología de masas obedece a leyes inmutables: se desemboca siempre en el dominio de los elementos más estúpidos y agresivos. Uno se encuentra entonces en medio de una banda de ruidosos y a veces peligrosos energúmenos. La elección, por lo tanto, es la misma que en la discoteca: irse antes de que empiece la pelea, o ligar (en un contexto aquí más favorable: puede que la presencia de convicciones comunes, los sentimientos diversos provocados por el desarollo de la manifestación, hayan estremecido ligeramente el caparazón narcisista).  (Intervenciones, 79). 



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Miércoles, 20 de Julio de 2011 09:49. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Reiniciar el disco duro

Reiniciar el disco duro


Ahora que llega el verano, o ahora que llegan los cincuenta tacos, me voy echando más siestas de las que solía. Pero me pasa una cosa que no sé si será habitual: aunque a veces me echo una siesta en condiciones, que por cierto a veces me sientan fatal y me despierto casi paralizado, otras veces me basta con una microsiesta: o sea, como el equivalente de apagar el ordenador y reiniciarlo, y me quedo más o menos descansado, desde luego más que con la macrosiesta que me deja baldado o inutilizado. Se pierde la consciencia unos segundos, y a por la segunda mitad del día.

Un chiste había, sobre la meditación oriental, que según dicen te permite alcanzar un profundo nivel de integración de tu consciencia con el cosmos y una renuncia al yo, y con suerte el nirvana con mucha parafernalia mística... pero que por aquí por Occidente lo tenemos perfeccionado y lo llamamos siesta.


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Sábado, 09 de Julio de 2011 22:26. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Subvención y sumisión

viernes 1 de julio de 2011

Subvención y Sumisión

Bien expresado por César Vidal en una tertulia, a cuenta de los artistas subvencionados y de la SGAE que ahora parecen tener problemas judiciales. Ver minuto 31 y siguientes. Con la subvención de la cultura—y podríamos decir también de la investigación en la cultura— procura que la cultura deje de tener criterio, y que pase a tener sólo intereses. La subvención tiene un efecto directo y otros indirectos. Su misión no sólo es promocionar determinados tipos de cultura, sino someter las voluntades e intereses para orientarlos con el dinero y las directrices del poder. En un ambiente donde se suele controlar las manifestaciones artísticas y culturales con las subvenciones, cuando la cultura no necesita la subvención, se intenta impedir que salga adelante. Uno de los mayores problemas con la subvención es no que se promociona lo subvencionado, sino que se crea una dinámica en la que se intenta impedir que exista lo no subvencionado. El político quiere cultura subvencionada, porque el subvencionado acaba siendo sumiso. Aunque vaya de rebelde, será una rebeldía institucionalizada y poco crítica con el sistema que la alimenta. Esto no sólo pasa con la "producción cultural", sino también con los estudios sobre esa producción cultural: con los proyectos de investigación subvencionados, llevamos años viéndolo de manera bastante vívida, y experimentando las dinámicas de sumisión de los subvencionados, y de exclusión de los no subvencionados.



 Investigación ¿crítica?

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Lunes, 04 de Julio de 2011 16:28. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Disfuncionalidades heterosexuales (australianas)

Disfuncionalidades heterosexuales (australianas)

Me he leído últimamente un libro sobre el cine australiano en los años 90, Australian Cinema in the 1990s, ed. Ian Craven—y ahí aparece un capítulo de Nigel Spence y Leah McGirr, armoniosamente escrito sobre las disfuncionalidades de la pareja heterosexual tal como aparecen prominentemente en el cine australiano ("Unhappy Endings: The Heterosexual Dynamic in Australian Film"). Así concluye, con optimismo más que moderado:

Muchas películas recientes proporcionan evidencias sobre unas creencias acerca de las relaciones interpersonales heterosexuales que parecen estar muy extendidas entre los cineastas australianos (si no también entre los australianos en general): se ve cómo hasta las mejores relaciones se caracterizan por una disfuncionalidad porque hay algún tipo de abismo infranqueable, alguna incomprensión esencial, alguna enemistad incurable, entre los hombres y mujeres de Australia. Este rasgo es un obstáculo o barrera , una obstrucción cuyo perfil se vuelve visible únicamente a través de la riqueza, complejidad y honestidad en la representación que se ha desarrollado en la cinematografía australiana en décadas recientes. La barrera entre hombres y mujeres que se puede ver en el análisis de las películas australianas reicentes  demuestra el "énfasis recurrente sobre las frustraciones, desigualdades, y patrones destructivos que actúan en las relaciones", sugiriendo que las relaciones heterosexuales australianas son inherentemente defectuosas. La mutualidad se ve con sospecha, y las relaciones por tanto a menudo no logran éxito, son inefectivas y condenadas al fracaso. Las razones de esta separación son complejas. En las películas australianas examinadas, se han observado factores como una defectuosa comunicación, disfunciones sexuales, el estancamiento emocional, el adulterio, la drogodependencia, la insensibilidad, el alto consumo de alcohol, las expectativas poco realistas, la obsesión, la frigidez, las mentiras, las diferencias étnicas y culturales, las expectativas frustradas, la camaradería masculina, la psicosis, la vejez, la muerte y la agresión sexual, factores que han contribuido a la noción de separación entre hombres y mujeres australianos.balancing act

    Sin embargo, el mayor problema bien podrían ser la perspectiva negativa que aportan los individuos a sus relaciones desde el primer momento. Una vez han bajado la primera acometida de las hormonas y el "subidón" de gozo inicial, se instalan un pesimismo culturalmente condicionado y un antagonismo casi ritual, y los resultados pueden observarse en la alienación mutua progresiva que caracteriza a las relaciones representadas en películas australianas recientes. "Donde hay confianza da asco", dice el refrán, y donde para empezar sólo había desconfianza, quizá lo mejor que las parejas australianas se puedan decir mutuamente al salir del cine, despues de ser testigos de un ejemplo más de lo mal que llevan la dinámica heterosexual los hombres y mujeres australianos, sea que "Por lo menos a nosotros no nos va tan mal. Aún".
 




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Miércoles, 29 de Junio de 2011 09:13. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Eppur si muove

Eppur si muove


 

Oído en Punto Radio:

calfbrains—Tal día como hoy, en el siglo XVII, la Inquisición obligaba a Galileo a abjurar de sus teorías científicas, bajo pena de la hoguera. Pero dicen que tras someterse a la Iglesia se le oyó decir por lo bajo "Eppur si muove", o sea, "y sin embargo, se mueve".
En clara referencia al sol.
—Y es que en el siglo XVII no había tanto amor a la cultura como hoy en día, ni mucho menos.

En su descargo hay que decir que también es cierto que, según como se mire, el sol se mueve... Eppur si muove, vamos.



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Domingo, 26 de Junio de 2011 22:24. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


De frenopático

domingo 12 de junio de 2011

De frenopático


foto 431
 Estaba yo hoy en la plaza tocando la guitarra según costumbre, observado de cerca durante un rato por un coche de policía aparcado en una esquina. Al cabo del rato, mientras atacaba yo "Hotel California", me viene la pareja, heterosexual, y me piden la documentación. Se la doy, —"¿Dónde vive usted?", etc.—Les explico y les pregunto si estoy haciendo algo sospechoso. Me dicen que no, que sólo están comprobando. Llaman a la centralita, y muy amables, me devuelven la documentación. "No, éste no es...". Me explican, "para que no se enfade usted", que es que andan buscando a uno que se ha escapado de un sanatorio psiquiátrico. Con una guitarra. Por lo que se ve, en la imaginación policial, si no ya directamente en la percepción común de las cosas, estoy bastante próximo a ser candidato a camisa de fuerza. Más de uno les daría la razón, supongo.... En la doxa común de este país, es bastante más cuerdo hacerse una carrera de piano, o de violín o de guitarra, y no tocar nunca el instrumento más que para preparar los exámenes. Y luego cerrarlo para nunca más acordarse de él. Mi guitarra es la única visible en el horizonte, y eso me hace semejante a los que huyen de un frenopático.


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Jueves, 16 de Junio de 2011 10:17. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Huyendo de lo que dura

Huyendo de lo que dura

No diré que yo lo tenga, el rechazo a lo duradero—algún árbol he plantado, creo recordar, he tenido hijos. Me he casado, incluso varias veces. He escrito libros, que perduran hasta hoy, monumentos de momento tan duraderos como el bronce. Hago muchas fotografías, que congelan el tiempo y lo archivan para la precaria eternidad de los humanos. Muchas veces son de escaparates, que los considero (le digo a la gente) arte efímero, o de pintadas, y así les doy a esas cosas evanescentes una solidez relativa de la cual no goza la carne con fecha de caducidad. Hasta hacerme ilusiones de la salvación eterna no llego, todo tiene una medida. Pero vamos, que dentro de lo posible, que es poco, me trabajo lo de la durabilidad y la sustancia. Incluso peso cien kilos, a veces. Mi blog es famoso por el espesor y pesadez de sus artículos, muy lejos de la liviandad del ser postmoderno. lightnessY sin  embargo no puedo negar que, quieras que no, participo de lo que Zygmunt Bauman (o su afrancesado traductor) llama el rechazo a lo durable, uno de los signos que diagnostica en esaModernidad Líquida (2000) que llegó a tiempo para el milenio que nos ocupa—de momento el milenio más breve de la historia. Con este comentario sobre la afición a lo transitorio y evanescente me despido de momento de Bauman.  Lo veo (aunque él no habla de eso) como una mirada escéptica y condenatriz a los blog s que nos ocupan—tomos deberíamos estar escribiendo, supongo, aunque algunos dicen que ya lo hago. Por cierto, tengo que ir a recoger la undécima y duodécima entrega en pasta de mi blog, que lo encuaderno, por congelar en pasta lo que pudiera tener de pensamiento débole. En fin, que así dice Bauman de algunos de los síntomas de la postmodernidad entre los que no me queda más remedio que incluirme. Nos ha contado que el capitalismo pesado ha pasado al capitalismo liviano, rápido y móvil, que el hardware se ha vuelto software, que la inmortalidad se ha devaluado, que el cálculo del tiempo a largo plazo se ha fragmentado en instantes variables e incoherentes. Fue el cálculo del tiempo el que nos civilizó, nos puso la ley de calendarios y relojes, y nos llevó a las elecciones racionales, al cultivo de la coherencia, de la responsabilidad mutua, al cálculo del mañana y a la postposición de la gratificación. En el fin de los tiempos, todo esto pierde fuerza, y retorna con fuerza el carpe minutum.


Es cierto que una vez los hombres de las cavernas "descubrieron el mañana". Pero la historia es tanto un proceso de olvido como de aprendizaje, y la memoria es famosa por su selectividad. Tal vez "mañana volvamos a encontrarnos". Pero tal vez no, o, mejor dicho, cuando nos encontremos mañana, tal vez no seamos los mismos que nos encontramos hace un momento. Si así ocurre, la credibilidad y la confianza, ¿son valores o defectos? (...)  
 
La "elección racional" de la época de la instantaneidad significa buscar gratificación evitando las consecuencias, y particularmente las responsabilidades que esas consecuencias pueden involucrar. Las huellas durables de las gratificaciones de hoy hipotecan las posibilidades de las gratificaciones de mañana. La duración deja de ser un valor y se convierte en un defecto; lo mismo puede decirse de todo lo grande, sólido y pesado... lo que obstaculiza y restringe los movimientos. Ha terminado la época de las gigantescas plantas industriales y los cuerpos voluminosos antes, daban prueba del poder de sus dueños; hoy presagian la derrota en el próximo round de aceleración, de modo que son una marca de impotencia. Cuerpos delgados y con capacidad de movimiento, ropas livianas y zapatillas, teléfonos celulares (inventados para el uso del nómada que necesita estar 'permanentemente en contacto'), pertenencias portátiles y desechables, son los símbolos principales de la época de la instantaneidad. El peso y el tamaño, y especialmente lo gordo (literal o metafórico), culpable de la expansión de los dos anteriores, comparten el destino de la durabilidad. Son los peligros que hay que combatir o, mejor aún, evitar.  
 
Es difícil concebir una cultura indiferente a la eternidad, que rechaza lo durable. Es igualmente difícil concebir una moralidad indiferente a las consecuencias de las acciones humanas, que rechaza responsabilidad por los efectos que esas acciones pueden ejercer sobre otros. El advenimiento de la instantaneidad lleva a la cultura y a la ética humana a un territorio inexplorado, donde la mayoría de los hábitos aprendidos para enfrentarse a la vida han perdido toda utilidad y sentido. Según la famosa expresión de Guy Debord, "los hombres se parecen más a su época que a sus padres". Y los hombres y las mujeres de hoy difieren de sus padres y de sus madres porque viven en un presente "que quiere olvidar el pasado y ya no parece creer en el futuro". 
 
Pero la memoria del pasado y la confianza en el futuro han sido, hasta ahora, los dos pilares sobre los que se asentaban los puentes morales entre lo transitorio y lo duradero, entre la mortalidad humana y la inmortalidad de los logros humanos, y entre la asunción de responsabilidad y la preferencia por vivir el momento. (Modernidad Líquida 136-38)

El blog me parece un producto característico de esta postcontemporaneidad que la llaman otros, y sin embargo también hay que decir que es menos evanescente que una conversación telefónica o que una red social. Facebook dicen que queda archivado, pero es inaccesible, casi tanto como el pasado que se suponía que en algún sitio quedaba archivado. El blog, con toda su liviandad y transitoriedad, mantiene en contraste un bonito equilibrio entre lo que pasa hoy, el instante, y lo que ha pasado en días anteriores, o meses, o años—que todo queda archivado, como en la vida, que decía Machado, en el blog todo pasa y todo queda, y si es un camino sobre la mar, o sobre el tiempo que es aún más líquido que la mar, no es en él la primera vez que se concibe la vida como un transcurrir y un acumularse. Like as the waves make towards the pebbled shore .... each changing place with  that which goes before. En simulación de eternidad y permanencia—que ya vamos teniendo una historia. Un blog que va durando también va arrastrando su pasado, es casi una persona, por postmoderna que sea. Aún mantengo yo una costumbre retrospectiva más—la de enlazar al final de cada artículo, un artículo de tiempos pasados, para que se vea que el pasado sigue activo de alguna manera, y que (es más) en tiempos fue presente.
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Sábado, 11 de Junio de 2011 13:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Amor cortés

Amor cortés

En Facebook hablando sobre el amor:


El amor verdadero no tiene final feliz. Porque simplemente no tiene final.
 


A esa frase le pongo un par de comentarios:

Bueno, yo creo que hay amor verdadero sin final, y también con final. Y amor falso con final, y también sin final. Y que al final, con la muerte del que recuerda todo acaba.

-- El otro día en una mesa redonda sobre El Arte de Amar de Erich Fromm, comentaba alguien que el amor es algo que nace, se desarrolla, crece, debe alimentarse, y puede decaer y morir, como un ser vivo. No siempre lo hace. Y decía también el ponente, al terminar la conferencia, un refrán que le gustaba a su abuelo: "vámonos antes de que nos echen". Al hilo de eso, comenté yo que quizá convenga aplicar lo mismo en el amor--o sea, que la única manera de asegurarse un amor inmortal es morirse uno antes. Como en todas las famosas parejas de enamorados. Y me contestó otro ponente: "No sé si lo de morirse uno mientras aún lo aman es solución para que el amor dure. Ahora sí, es de una cortesía exquisita".

excellence of love
 



Un comentario pendiente me quedó por decir: a saber, que según lo que habían venido diciendo tanto Fromm como los ponentes, el amor y el enamoramiento no es que sean dos cosas distintas, sino casi términos antitéticos, contrarios punto por punto. Por qué lo llaman amor, cuando quieren decir enamoramiento.

 


_____

PS: En el próximo Emotion Researcher, escribe Thomas Scheff sobre la diferencia entre amor y enamoramiento:

"Infatuation can involve both
attachment and attraction, but there is
insufficient attunement. The desire is
less for a real person than for an
imagined one. Attunement requires
contact with the real person, warts
and all, so that one can share and
understand their thoughts and
feelings. Infatuation requires very
little contact, or even none. Indeed,
contact with the real person may
reveal that they have thoughts and
feelings that are unwelcome, and
bring an abrupt end to desire."

Es cortesía hacia el enamoramiento no querer saber demasiado acerca de la persona amada, sino contentarse con su imagen idealizada. Con la persona que hay detrás de la imagen de la que nos enamoramos, es más cortés el desenamorarse de ella, y amar a la persona real, si es amable.

 

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Sábado, 21 de Mayo de 2011 09:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Los poderosos cercanos

Los poderosos cercanos

Un bonito párrafo del último discurso sobre el periodismo a cargo de Arcadi Espada, "Tres consejos":

Habrán ustedes oído, leído, visto muchas historias muy maceradas sobre los heroicos periodistas. Hay una gran literatura, especialmente fílmica, sobre ese asunto. Es verdad, unos son héroes, van a lugares infestados de peligros, de incomodidades, mueren a veces por los fuegos cruzados o mueren simplemente asesinados por los poderosos. Pero yo no me estoy refiriendo a eso, que por supuesto entra dentro del paquete, pero no es lo que yo quiero subrayar.

Yo me estoy refiriendo a otro tipo de valor, a otro tipo de coraje. Al valor que tienen ustedes, que deben tener ustedes, respecto a las personas cercanas. En el ámbito donde ustedes se mueven, a veces los periodistas somos extremadamente valerosos y extremadamente arrogantes con casos y personas que suceden a miles de kilómetros de nuestra realidad. Y, en cambio, somos serviles y casi cucarachas con los poderosos que están a cien metros, sea al otro lado del despacho o sea en el otro lado de la Alameda.

Sean valientes con los poderosos cercanos, plántenles cara cuando haya que hacerlo. Y aún más difícil, sean valientes con los verdugos, pero sean valientes también con las víctimas. Porque la condición de víctima no implica, por desgracia, la condición de la razón y de la verdad. A veces las víctimas no tienen razón en lo que dicen, y también hay que decirlo.


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Jueves, 05 de Mayo de 2011 22:57. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Catalán mal hablao

Catalán mal hablao

Justo antes de dejar el cargo, y cuando ya está más de portavoz del PSOE que de otra cosa, crea Marcelino Iglesias la Academia del Catalán en Aragón. Con cargo a los impuestos de los catalanoparlantes de Aragón.

No, lo último era broma.

Aunque por ley sí que hay catalanoparlantes en Aragón, aparte de Iglesias. Los pueblos de la franja así llamados, ya no hablan sus propias hablas, eso que se llamaba el chapurriao, sino que lo que hablan es catalán. Mal hablado, pero catalán. Supongo que parte del papel de la Academia es enseñarles a hablar bien, en batua. Conclusión, la de siempre, que no hablan como deben, y que lo que hay que hacer es marcar bien las fronteras de las lenguas. La del catalán, un poco más aquí.

Para este viaje, podíamos haber decidido que lo que hablaban era español mal hablao, y nos ahorrábamos una Academia. Espero que por lo menos hayan estudiado bien la cuestión, porque mira que si lo que hablan es valenciano...

Así se despide un señor cuya gestión, siempre discreta, ha ido dictada constantemente por el deseo de promover las políticas al gusto del nacionalismo catalán. En Aragón, que mira que es difícil, pero este artista lo ha conseguido. Estos son los que en el PSOE suben como la espuma.

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Miércoles, 20 de Abril de 2011 10:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Desgracias y nogracias

miércoles 16 de marzo de 2011

Desgracias y Nogracias

Veía yo resucitar lo de "Nucleares no, gracias" a cuenta de los desastres de Japón, y me extrañaba que nadie dijera "TSUNAMIS NO, GRACIAS", visto que no hay ningún muerto que yo sepa por el accidente en la central nuclear, pero seguro que hay más de diez mil muertos por el tsunami, sobre los que nadie debate.

Me aclararon que sólo hay que protestar por los males debidos a las decisiones del hombre. Así que he decidido modificar mi mensaje de protesta:

nogracias




















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Jueves, 17 de Marzo de 2011 23:18. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Estimado coronel Gadafi

Estimado coronel Gadafi

Carta a Gadafi propuesta por Amnistía Internacional España:

Estimado coronel Gadafi:

A través de la presente me permito ponerme en contacto con usted para hacerle llegar mi más sincera preocupación por los hechos que están teniendo lugar en su país.
He recibido información de que las fuerzas de seguridad están reprimiendo de una forma extremadamente violenta las manifestaciones pacíficas de ciudadanos y ciudadanas libias que han salido a la calle para pedir reformas y para reclamar sus libertades y sus derechos humanos. La información recibida habla de que las fuerzas de seguridad estarían utilizando armamento letal, como ametralladoras y otras armas, para disparar directamente a los manifestantes, incluso desde el aire.
Quisiera hacerle saber que condeno totalmente esta represión en contra de la población libia y le exijo que haga todo lo que esté en su mano para que el gobierno libio detenga de forma inmediata este baño de sangre y respete los derechos humanos, incluyendo la libertad de expresión, de todas aquellas personas que deseen manifestarse pacíficamente. Además, también le exijo que se identifique a los responsables de esta brutal represión y que rindan cuentas por sus actos.
Atentamente,
----su firma aquí-----


Pues eso, a ver si Gadafi pilla a esos malvados y los entrega a las autoridades y a la justicia de Libia.


El buenismo aburre

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Jueves, 24 de Febrero de 2011 19:20. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


All Time Hits con retraso

viernes 3 de diciembre de 2010

All Time Hits con retraso


 
aetatis suae
Vaya,

este artículo, "Abstracted to Death", que lo publiqué hace más de veinte años, ha esperado hasta hoy su momento de gloria para aparecer en un modesto puesto en una lista de top ten all time hits... 

Quién sabe qué vida póstuma le espera a nuestros escritos. No se olviden que de todos desaparecerá el último ejemplar un día. Es una historia que me gustaría saber —no me quita el sueño, pero así, por curiosidad, si en el 2070 quedará todavía algún escrito mío por algún sitio escrito, o quizá en el 2210, quién sabe... Y quién será nuestro último descendiente, y quién el último hombre. 

Me gusta la historia póstuma y fuera de lugar de las cosas precarias, fuera ya de su tiempo, démodées y últimas de su especie. Todas pasarán antes o después por ese trance; nosotros ya vamos camino de ser nuestra propia póstuma versión.

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Sábado, 04 de Diciembre de 2010 11:24. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


I Used to Think We Might Be Able To

I Used to Think We Might Be Able To


obama cover








Obama sigue optimista (dice) y todavía confía en su capacidad personal para cambiar el mundo. Ya aprenderá—si puede.
obama i couldnt

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Sábado, 20 de Noviembre de 2010 19:37. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Cazadora opositora

Cazadora opositora

La cazadora es prenda del opositor (no a oposiciones, sino al gobierno). Me gusta cómo le queda ésta a Soraya Sáenz de Santamaría:

soraya cazadora

Aunque luego mal podrán criticar la cazadora de cuero de Trinidad Jiménez. Claro que esta última ya no vuelve a ser candidata a nada (ni a la oposición, me temo), una vez tocado techo, con rebote, en su nivel de incompetencia. Y la cazadora se quedará en el armario, tras su momento de gloria. Soraya, ya veremos—le veo más recorrido.


Bibliografía

Peter, Laurence J. El principio de Peter. 1969.

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Miércoles, 17 de Noviembre de 2010 16:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Guitarrista aficionado

Guitarrista aficionado


Estaba en la plaza tocando la guitarra y me viene un chaval que si puede hacerme fotos—para un concurso de fotografía, dice. "Vale, vale, a tu aire. Pero sácame bien". Tocando la guitarra en la calle llega uno a unos niveles de tipismo que casi sin darse cuenta se convierte en temática de concurso fotográfico.

Otras veces cuando estoy tocando la guitarra y tarareando mis hits me vienen algunas personas a dar palique: unas veces los mendigos y volaos de la cabeza; otras veces pandas de gitanos
guitarra barco—que si sé rumbas (uno de los géneros que menos practico, vaya). Y sudamericanos también, algún africano, algún niño pequeño que se para delante y me señala, o si es pelma viene a tocar las cuerdas también, o me dice "Tocas mal"... etc—Todos ciudadanos alternativos, esos son mi público, cuando lo hay. Españoles de pro, ni uno se me acerca, es que lo de la guitarra está visto que ya no se lleva en España. Qué diferencia con mis años setenta, de los cuales parezco a veces el último náufrago.

Claro que peor fue el otro día, estaba yo en un pueblillo gallego, en el parque con mi guitarra canturreando. Y me vienen dos señoras, tentativamente, a darme un euro:
–¿Usted pide?
—Ah, no, no, muchas gracias, ¡es sólo por afición!



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Domingo, 14 de Noviembre de 2010 18:57. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Defensa de la Wikipedia

sábado 6 de noviembre de 2010

Defensa de la Wikipedia

En la lista PsyArt, algunos desdeñan la Wikipedia, y la calidad de sus artículos—aunque a esos les responde Norman Holland, "eh, que precisamente la idea es que puedes editarlos y mejorarlos, si no te gustan"...  Otros proponen que se deberían listas bibliográficas de fuentes académicas  fiables, en lugar de la Wikipedia (parece como si no hubieran oído hablar de mi Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology... que desde luego no aspira a competir con la Wikipedia, me faltan las fuerzas).

    Me gusta la respuesta que les da otro listero, Matt Carland, y la crítica que les hace a quienes critican los artículos enciclopédicos:

q: Why not just have a list of sources written by real scholars? No information, just lists of RL books, and articles in scientific journals?
 
well, because a list of sources is clearly not an encyclopedia article..?
 
I am just as cognizant as the next academic that attempting to summarize a domain of knowledge almost always entails debasing or bastardizing it to some extent, but scholarly groaning about wikipedia & co. has always struck me as being at least partially based on a kind of blindness towards -- or stubborn refusal to aknowledge -- the ultimate purpose of the exercise itself. What you all do as scholars is to invest decades of your life in careful and deep study of a subject, possibly with the aim of adding to it in some way. What people are doing when they write encyclopedia articles is a fundamentally different kind of endeavour; articles are written so as to be a very general and cursory overview of a broad subject, a goal which necessarily entails the removal of the kinds of nuance that one is used to as a scholar in the field. This isn't a problem, it's a necessarily consequence of the goal at hand when someone sits down to write an article!
 
ultimately there seems to be two different 'fallacies' going on where wikipedia is involved:
 
1) the confusion of the encyclopedia-writing exercise with the exercise of scholarly work (often on the part of academics themselves, described above), and
 
2) a confusion (often on the part of the end user) between the comprehension of an article and a mastery of the subject of the article.
 
Obviously reading the wikipedia article on Freud isn't going to make me a Freud scholar, and anyone who thinks so is clearly a fool (i doubt, though, that there are actually very many people who ever think this, but whatever). But only slightly less foolish, in my view, is to judge the quality of such an article on the assumption that this was what it was supposed to do in the first place. A good encyclopedia article is never going to be a replacement for primary sources, but that's fine because it's not supposed to be in the first place. So many academicians make this category mistake but it always strikes me as a peculiarly thoughtless error.

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Sábado, 06 de Noviembre de 2010 13:48. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Pragmática de la indirección

domingo 31 de octubre de 2010

Pragmática de la indirección


 
age of innocence
Una de las secciones finales del libro de Steven Pinker The Stuff of Thought trata sobre la indirección en el lenguaje. Uno de sus ejemplos de "lenguaje indirecto" o significado entre líneas es este contraste clásico—la diferencia entre una dama y un diplomático:

Si una dama dice "no", quiere decir "quizás".
Si una dama dice "quizás", quiere decir "sí".
Si una dama dice "sí", no es una dama.

Si un diplomático dice "sí", quiere decir "quizás".
Si un diplomático dice "quizás", quiere decir "no".
Si un diplomático dice "no", no es un diplomático.

Claro que, diplomáticos, en mayor o menor grado somos todos... hasta las damas, a ratos. Así que lo mejor para salir de dudas, al evaluar la respuesta de una señora, es preguntarle ¿Es usted una dama o una diplomática?

Y luego interpretar el lenguaje no verbal, que siempre es un riesgo.


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Domingo, 31 de Octubre de 2010 21:18. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Las Lolitas de Dragó indignan al personal

sábado 30 de octubre de 2010

Las Lolitas de Dragó indignan al personal


 
Mucho se habla estos días de donjuanismos y de Zorrillas, por volver a la tradición nacional. Fernando Sánchez Dragó ha creado quizá más polémica de la que esperaba al contar cómo tuvo relaciones sexuales, autobiográficamente hablando, con "dos zorrillas japonesas de trece años". Luego al parecer replegó velas y declaró que la evocación autobiográfica era sólo "ficción". Los medios y portavoces de izquierdas se han lanzado a por Sánchez Dragó (por ejemplo la ministra González Sinde, para quien "la literatura no es una coartada"). "No comparto en absoluto esa inocencia de las palabras de la que habla el señor Dragó, y que apoya la señora Esperanza Aguirre", dijo González-Sinde; "Uno no puede extralimitarse amparándose en la libertad de expresión".  Quizá lo pillan con más ganas a Dragó porque a través de él atacan a quienes lo han promocionado y defendido, en especial a Esperanza Aguirre, quien había sostenido que si los hechos en tanto que hechos serían absolutamente reprobables, en tanto que "literatura" no merecían condena.  

 lolitas japonesas

"Literatura", "Ficción".... son coartadas diferentes, por cierto.
 El propio Sánchez Dragó parece haber intuido que la debatible categoría de "literatura" en caso de que pudiera aplicarse a todo lo que él escribe no sería cobertura suficiente, y se ha atrincherado un poco más allá, en la "ficción".  Ficción autobiográfica, para quien acepte el género, o para quien se quiera creer que es ficción. La reubicación genérica, y de edad, es sospechosísima, claro; aunque Sánchez Dragó observe en su autodefensa que en cualquier caso la edad de consentimiento sexual en España es de 13 años (ver código penal), con mucha frecuencia se considera de dudoso gusto o moralidad el sexo con menores cuando hay cierta diferencia de edad. La comparación aducida por él con Nabokov tampoco viene muy a cuento, puesto que, al margen del asunto del talento de cada cual, Nabokov sí escribía desde el principio bajo el amparo de la ficción, fuesen cuales fuesen sus fantasías personales... aunque asome una ironía moralmente dudosa en el prólogo de la novela.

Parece que, a la hora de jugar a revelar crímenes, inmoralidades, o ilegalidades, la libertad de expresión está mucho más comprometida de lo que algunos dan por hecho. ¿Quién dijo que la literatura, o la ficción, o la escritura, no tenían consecuencias morales? —Esperanza Aguirre, creo que lo daba a entender, al menos para el caso de la buena literatura, incluida la de sus familiares o la de García Márquez, otro viejo verde.
 Sea como sea, Dragó está bastante a salvo de toda condena que no sea moral, pues aparte de no ser un acto punible en España, el único testigo del hecho es él, y no parece plausible que reaparezcan las japonesillas, cincuentonas y traumadas, a ponerle una denuncia. La duda está en si una condena meramente moral le va a pasar factura política y profesional.

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Sábado, 30 de Octubre de 2010 20:11. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Cómo decirlo sin decirlo

viernes 22 de octubre de 2010

Cómo decirlo sin decirlo


Menuda la ha armado el alcalde de Valladolid con sus comentarios sobre la ya ministra (y quién sabe si futura presidenta...) Leire Pajín, descalificando su capacitación para el cargo, y diciendo que no iba a decir no sé qué cosa que piensa cada vez que ve sus morritos... sic.

Yo lo interpreté como que se refería a lo que se comenta últimamente sobre el parecido realmente pasmoso entre Pajín y Felipe González, llamado también en tiempos "el morritos" (—pues no creo que nadie le vea parecido a Pajín con Mick Jagger, otro famoso "morritos"). Hay quien dice también que en el parecido con González se halla la explicación para el inexplicable ascenso de Pajín en el partido, a la velocidad de la espuma o del corcho blanco.

Pero luego el alcalde pepero echó marcha atrás, y terminó de arreglar la cosa pidiendo "disculpas" y diciendo que le recordaba Pajín "a un personaje de dibujos animados"... con lo cual siguió sin decir lo que quería decir, o no decir, —y provocó una furia de declaraciones del PSOE. (Al parecer, si nos atenemos a la lógica del razonamiento de José Blanco, no se pueden verter opiniones negativas sobre la capacitación de una mujer—y de hecho, cualquier crítica a una mujer sería un ejemplo de machismo, quedando en duda si cualquier crítica a un hombre sería un ejemplo de feminismo radical).

Me ha llamado la atención cómo en los medios, incluso los más críticos con el gobierno (Intereconomía, Onda Cero, Libertad Digital, etc.) han afeado las declaraciones del alcalde, pero siempre sin aclarar cuál era su sentido, o a qué se podría haber estado refiriendo el hombre con la críptica alusión a los morritos. Eso sí, a continuación seguido, y como quien no quiere la cosa, todos hablaban de Felipe González, cosa que el alcalde no había hecho. Debe ser que a todo el mundo le choca el parecido, que todo el mundo ha oído el bulo, y que nadie tiene nada de sustancia que decir al respecto.

Como siempre, Google proporciona a su manera las respuestas—siempre se encuentra allí lo que se busca, en esa máquina de los deseos—buscando "Leire Pajín Felipe González". Que sea cierto el diagnóstico de este polígrafo... eso ya es otra cosa, y habría que preguntarles a los interesados. Por lo que se ve, eso nadie tiene intención de hacerlo. Será que no hay interés.

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Viernes, 22 de Octubre de 2010 21:42. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


El autoengaño

El autoengaño


vivre sa vieTodos se engañan a sí mismos.  Sí, hasta yo mismo. Y hasta tú, hipócrita lector. No hace falta que lo admitas públicamente--sólo que, meditando un momento sobre la cuestión, pienses en la manera en que te engañas a tí mismo. 

¿Ya está? Era cierto, lo ves.

Bien, pues las malas noticias... es que, aparte de ése, hay otro autoengaño más fundamental que está más allá de lo que puedas pensar así a la ligera en un momento, y más allá de lo que pudieras reconocer ante tí mismo.

No te voy a decir cuál es, porque no soy tan listo. Ni sé si sería tan cruel. Aunque, de todos modos, tampoco te ibas a enterar, ni te lo ibas a creer, aunque te lo dijesen.

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Viernes, 08 de Octubre de 2010 14:25. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Vigilancia cotidiana

Un programa humorístico... pero casi de humor negro. Sobre el conformismo ambiental, y el peso de la opinión pública, el borreguismo del grupo, y la vigilancia cotidiana. Que no nos toquen los rituales sagrados de la tribu, y todos como un solo hombre a por el chivo expiatorio, o el toro expiatorio. Los disidentes siempre lo tienen difícil, y si lo son, mejor que se lo callen.

 

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Domingo, 03 de Octubre de 2010 20:50. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


El desván

El desván


Las cosas que ya no son, la verdad es que se guardan en el mismo desván que las que iban a ser y no fueron... Yo es que soy un desastre, no tiro nada.

(Comentario que pongo en Un tiempo, un lugar).
lakehouse


Más allá del tiempo (The Time Traveler's Wife)

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Miércoles, 29 de Septiembre de 2010 17:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Life partner

Life partner


palencar
Life partner: es el término políticamente correcto actual para incluir o sustituir a wife, spouse, husband, amigo fuerte, novio de siempre, pareja de hecho, marido gay, casero-protector con derecho a favores, compañera de piso y de vacaciones... En español propongo socio para la vida, no sé si suena lo bastante inexpresivo, es que pareja es demasiado cálido. Pero no sé si es aún lo bastante correcto, igual debería ser current life partner o algo así, no presupongamos compromisos de por vida, en estas sociedades.


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Miércoles, 08 de Septiembre de 2010 05:08. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Protegiendo a los toros

jueves 29 de julio de 2010

Protegiendo a los toros

El parlamento catalán ha prohibido las corridas de toros, alegando la protección de los derechos de los animales. Es de suponer que a partir de ahora en Cataluña los toros serán criados en sus dehesas hasta su muerte en una cómoda vejez—sería terrible que esta medida supusiera que en realidad, en lugar de matar a los toros en una lucha mano a mano, ya crecidos y habiendo vivido en libertad, los fuesen a matar unos carniceros a los tres meses de vida estabulada, haciéndolos pasar por "ternera".

¿Protección a los toros? Bullshit. A los toros sólo se les puede proteger eliminando la especie humana—o haciéndolos transexuales y nombrándolos vacas sagradas. Creo que los nacionalistas catalanes no están por ninguna de estas dos cosas.


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Sábado, 31 de Julio de 2010 14:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


La indiferencia

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La indiferencia


— La indiferencia es el arma más poderosa de la injusticia

— Ah, pero todos somos indiferentes a algo. De hecho, todos lo somos a casi todo. Muy pocos son "diferentes" con alguna cuestión en concreto... y entonces creen que los demás son unos indiferentes, pues para ellos, indiferentes a las prioridades de los demás, el mundo gira en torno a esa cuestión.

Quizá la indiferencia generalizada sea una ilusión producida por nuestra costumbre de centrarnos en nosotros mismos.


Dúctil y maleable

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Martes, 29 de Junio de 2010 16:49. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Homicidios sin mayor interés

En 2009 hubo 55 mujeres muertas por violencia de género. Ahora bien, según Mapfre, asesinatos y homicidios hubo en conjunto más de 400: "En el año 2006 se produjeron en España 323 muertes por homicidios dolosos, 92 por homicidios por imprudencia y 57 asesinatos. El 65,2% del total de las víctimas pertenecían al sexo masculino." (Aunque en otros sitios dan cifras anuales totales muy superiores para otros años: más de 1.100 en 2007 y más de 1.400 en 2008).

Sobre el sexo de los asesinos normalmente no se dice nada (¿quizá un 90% de hombres?); sólo en el caso de violencia de género, con inmensa mayoría de hombres asesinos en ese caso. Aunque tampoco se dice nada, normalmente, sobre el número de hombres asesinados por sus parejas, que también los hay.

En cualquier caso, y será paradójico, suelen achacarse estas cifras diferenciales, en la medida en que se atisban, a la cultura del machismo, no a la naturaleza más violenta en general de los hombres—o al menos es una impresión que saco. También es curioso (optimista quizá) el invocar para la violencia doméstica en concreto un fenómeno "modelable" como es la aculturación. No parece que reconocer la mayor tendencia de los hombres a la violencia hubiera de conllevar el renunciar a hacer nada por reducir esa violencia; igual sería un enfoque más realista de la cuestión.

Otra cosa rara. Es extremadamente difícil (para mí imposible, vamos) encontrar una página de estadísticas en la que aparezcan cifras comparadas de hombres asesinados y de mujeres asesinadas, de hombres asesinos y de mujeres asesinas. Al parecer sólo interesa mucho la violencia de género contra las mujeres, no el asesinato en general. Igual por ganas de no ver ni saber algunas cosas.



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Sábado, 12 de Junio de 2010 18:15. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos




Acoso laboral y personas susceptibles

viernes 26 de marzo de 2010

Acoso laboral y personas susceptibles

En la última columna de su blog, Javier Marías critica la próxima reforma del código penal para dar cabida al acoso laboral—lo que llama "la ley de los susceptibles". Lo ve como una tendencia contemporánea a hiperreglamentar todo comportamiento, y como un desnortamiento de la norma legal, pues tiende a introducir como criterio las nociones particulares que la gente tenga de honor, o su susceptibilidad:

"En el momento, así pues, en que se da entrada a la subjetividad de cada cual a la hora de condenar y castigar, las bases de la justicia están siendo pervertidas desde su raíz, y se está dando un instrumento de persecución a cualquier idiota o locatis 'con mucha sensibilidad'. Y como ya no cabe confiar en la sensatez de los jueces españoles en general, muchos de los cuales se distinguen por sus peregrinos veredictos y sus estupefacientes “consideraciones” en la redacción de sus sentencias, más vale que, en previsión de demencias mayores, toda reforma del Código Penal se abstenga de meterse en psicologismos y de hablar de nociones tan oscilantes y vagarosas como la humillación y la dignidad."


Me parece que estoy bastante de acuerdo con él, y que el acoso laboral tendría que tipificarse en base a la vulneración de leyes o normas generalmente aplicadas excepto en el caso concreto de quien está siendo acosado. O, viceversa, en base a la creación de normas ad hoc que sólo se aplican en el caso de la persona que está siendo acosada. (Como por ejemplo esta norma de nuestro departamento que se aplicó por vez primera a mi caso, y a la vez se derogó, en el mismo consejo de departamento). Si no se tiene en cuenta la vulneración de leyes y normas, se abre la puerta a que quien más ofendido esté sea quien acuse a los demás de acosarlo. Acoso laboral existe, por supuesto, en muchos ámbitos, y cualquier denuncia exigirá la atención a las circunstancias del caso concreto y requerirá un buen criterio por parte de los jueces. Como ése no puede darse por supuesto en gran parte de los casos, es especialmente importante que sea sustanciable la existencia de acoso basándose en la vulneración de otras leyes que no sean éstas específicas del acoso.

Si no, los abogados van a hacer fortuna, pues gente susceptible, y susceptible de querellarse, hay mucha. Además, en una situación de acoso revertido, está claro que no van a faltar testigos acosadores y acusadores, todos a una, continuando el mobbing en los tribunales—con lo que la reglamentación del acoso podría convertirse un caso perfecto de hecha la ley, hecha la trampa—no tendrían los acosados ni capacidad legal de protestar, por miedo a verse acusados de acoso a la comunidad a quien ofenden con sus protestas.

El acoso laboral en la Universidad

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Sábado, 27 de Marzo de 2010 18:27. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Acomodarse


Hoy estábamos entregando el material para nuestras "oposiciones" en el Registro—y ha habido que ir a otro registro, en la Facultad, porque en el de la Universidad les parecía una cosa rara y sin precedentes, preferían que se hiciese cargo la Facultad, que es un registro auxiliar igualmente válido.

Y de camino, llevando nuestros materiales, nos encontramos con el Subdirector del departamento, y hemos cambiado impresiones. Nos ha venido a decir que no entiende nuestra actitud de confrontación con el Departamento, no aceptando sus criterios y planteando recursos y pleitos—Que aunque somos muy libres de hacerlo, por supuesto, no es bueno para nadie; y pedir que intervenga la Justicia es una actitud de confrontación. Que lo mejor es acomodarse y llegar a un entendimiento con lo que quiere la mayoría: no entrar como un toro en una cacharrería exigiendo los derechos de uno, y que se cumpla la ley, sino ver cómo se hacen las cosas en ese sitio en concreto, y buscar un acomodo. Y que si quieren privarnos de algún derecho quienes allí mandan... pues que lo mejor es ceder, y pedir permiso, no insistir en que "tenemos derecho a tal cosa."

(Por ejemplo a pedir docencia en el máster, que es de lo que va el conflicto presente. El subdirector partía de la base de que el conflicto lo creamos quienes protestamos y defendemos nuestros derechos, no quienes se saltan las normas para excluirnos).

Yo sostenía que como mínimo, ante la disparidad de criterios, habría que atenerse a la legalidad y a las normas—que uno era muy libre de renunciar a derechos si lo estimaba oportuno, pero que había que respetarlos en cuanto alguien exigía que se respetasen. Sobre la base del marco legal. Pero no me concedía el subdirector la mayor—lo de que tiene uno derecho a que se le aplique la ley. Que eso es ir de maximalista, me decía; la ley no es algo objetivo—hay que interpretarla con flexibilidad, y si el grupo quiere aplicará otro tipo de normativa que vote "democráticamente". Que lo primero ha de ser acomodarse al grupo dominante, evitando enfrentamientos, y si no te quieren en un sitio, una opción personal posible es marcharse—aunque tengas derecho a estar allí.

Ojo, que hablamos de la función pública y de una institución oficial, no de un club de amigos...

Así que sobre esa base concluyo que es imposible que nos entendamos. Hablamos idiomas muy diferentes. Mi tesis es que si en un rincón de la Administracion un grupo está acomodado a hacer las cosas a su aire, y llega alguien exigiendo que se hagan según la ley, es el grupo quien tiene que acomodarse. No a ese alguien, sino a la ley—que no es un gusto personal.


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Jueves, 05 de Noviembre de 2009 23:35. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


On not travelling

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From my Turkish correspondence...

Hi Selmin, I was turning thoughts around in my mind about traveling and not traveling.... you know, "and far ahead there's Istambul...!" and now I find that's the subject of the poem by Benedetti you were asking about! So here goes:

The Notion of Motherland

When I live in this country which does not dream
When I live in this city without eyelids
Where nonetheless my wife understands me
And where my childhood stayed and where my parents get old
And I call my friends from one lane to the next
And I can see the trees from my window
Forgotten and torpid at three'oclock in the afternoon
I feel something that encircles me and oppresses me
As if a thick and decisive shadow
Fell on me and on us
To hide some person who always disconnects
The old detonator of hope

When I live in this city without tears
Which has become selfish out of sheer generosity
Which has lost its verve without spending it
I think that the moment has come at last
To say good-bye to some assumptions
To take some distance perhaps and speak other languages
In which indifference is an obscene word

I admit that I have escaped some times
I will say first of all that I looked on the Arno
That I found in the Charing Cross booksellers
One Byron signed by Bull a vicar
One Christmas seventy years ago.
I marched among the drunkards at the Bowery
And the Brueghels at the Gallery
I noted how the sound system ath the Château de Langeais
Can go awry explaining medals and incensaries
When actually there were only suits of armour in sight.

I sweated in Darkar for the sake of solidarity
I saw mobs galloping to the Monna Lisa
And fleeing without a look at Botticelli
I saw priests from Madrid accosting prostitutes
And in Rembrandt's house tourists from Dallas
Asking about the dining room
Heaps of Swedes in two yards of sunlight
And in Copenhaguen the Russian embassy
And the American embassy
Separated by a pretty cemetery.

I saw Lidice's corpse covered in snow
And the carnival at Rio covered by the samba
And in Tuskegee the rabid optimism of black men
I tasted in Santiago conger eel soup
And welcomed the New Year in Times Square
Getting kites out of my ear.

I saw Ingrid Bergman running in the Rue Blanche
And although the differences are obvious
I saw Adenauer among weal Viennese applause
I saw Khruschev coming out of Pennsylvania Station
And although again the differences are obvious
I saw a bull with a peaceful pedigree
That did not want to kill his bullfighter.
I saw Henry Miller far from his tropics
With a Mediterranean sunstroke
And I had a photograph of me taken at Jan Neruda's
I slept listening to Wagner in Florence
And hearing a Swiss man between Geneva and Tarascon
I saw fat and humble artisans from Pomaire
And three young little nuns at the Carnegie Hall
Beating the jazz rhythm with their thick black shoes
I saw the prettiest women in the planet
Walking without me along the Via Nazionale

I looked
I admired
I tried to understand
I think to a fair extent I understood
And it's great
Everything is great
One can know that only there, far away,
And it's a nice vacation
It is a ravishment of images
It is a merry dictionary
It is an easy trip
It is a relief.

But now I have no more excuses left
Because one returns here
One always returns.
Nostalgia oozes from the books
Gets under the skin
And this city without eyelids
This country that never dreams
Suddenly becomes the only place
Where the air is my air
And the guilt is my guilt
And in my bed there is a pit which is my pit
And when I stretch my arm I feel certain
About the wall I touch or about the void
And when I look at the sky
I see here my clouds and my Southern Cross
My surroundings are everyone's eyes
And I do not feel I am aside
Now I know I do not feel I am aside.

Maybe my sole notion of motherland
Is this urge to say We
Maybe my sole notion of motherland
Is this return to one's own disarray.


---So far Benedetti. As for me, just the idea of going to see the Mona Lisa makes her feel superfluous, or makes me feel superfluous; one of us shouldn't be there. Well, I'm not going to say those are my feelings in the poem, not quite... but it does make me feel as if I were already back from all those trips, even before I set out! So you see perhaps I am past cure. Anyway... Ein Kuss.



Meditación mirando al mar

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Viernes, 30 de Octubre de 2009 19:54. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Dúctil y maleable

lunes 14 de septiembre de 2009

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Dúctil y maleable

La gente es maleable y, con el liderazgo adecuado, a veces se malea sin remedio.


Somos la peste

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Miércoles, 16 de Septiembre de 2009 12:19. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Somos teatreros

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sábado 5 de septiembre de 2009

Somos teatreros

Y no sólo los blogueros. Todos unos farsantes, y el que no, pues actor trágico. Nos dice Santayana que una vez hemos decidido quiénes somos, o nos han convencido de ello, nos dedicamos a interpretar el papel de nosotros mismos a las mil maravillas. El proceso de socialización no sólo nos da un rostro social, sino que contribuye a fijarlo, y convierte nuestras actitudes en una máscara (trágica o cómica según los casos) que llamamos "yo"... máscara que se acabará pegando a la piel, si piel había.

Pero sea alegre o triste el visaje que adoptamos, al adoptarlo y al enfatizarlo definimos nuestro temperamento soberano. A partir de ahora, y mientras continuemos bajo el hechizo de ese conocimiento de nosotros mismos, no nos limitamos a vivir, sino que hacemos una actuación; componemos e interpretamos al personaje que hemos elegido, nos ponemos los coturnos de la actitud decidida, defendemos e idealizamos nuestras pasiones, nos autoanimamos elocuentemente a ser lo que somos, gente dedicada, o burlona, o descuidada, o austera, recitamos soliloquios (ante un público imaginario) y nos envolvemos grácilmente en el manto de nuestro papel inalienable. Bajo esta vestimenta, solicitamos aplauso y esperamos morir entre el atento silencio de todos. Declaramos vivir a la altura de los magníficos sentimintos que hemos enunciado, de la misma manera que intentamos creer en la religión que profesamos. Cuanto mayores sean nuestras dificultades, mayor será el celo que le dediquemos. Bajo los principios que hemos publicado, y el lenguaje de nuestras palabras que hemos empeñado, debemos esconder asiduamente todas las desigualdades de nuestros humores y conducta, y esto sin hipocresía, ya que nuestro personaje deliberado es más "nosotros" de lo que lo es el flujo de nuestros sueños involuntarios. El retrato que pintamos así, y que exhibimos como nuestra auténtica persona, bien puede que esté trazado a la manera solemne, con columna y cortina y un paisaje en la distancia, y un dedo señalando al globo terráqueo, o al cráneo Yorick de la filosofía; pero si este estilo nos es connatural y nuestro arte es vital, cuanto más transmute a su modelo, más profundo y auténtico será el arte. El busto severo de una escultura clásica, apenas humanizando el bloque de piedra, expresará un espíritu con mucha mayor verdad que la mala cara del hombre por la mañana o sus gestos ridículos casuales. Todo el que esté seguro de lo que piensa, u orgulloso de su cargo, o ansioso por su deber, se pone una máscara trágica. Por delegación la declara ser él mismo, y le transfiere casi toda su vanidad. Mientras aún vive y está sujeto, como todo lo existente, al flujo de las cosas que le va minando su sustancia, ha cristalizado su alma en una idea, y con más orgullo que dolor, ha hecho ofrenda de su vida en el altar de las Musas. El conocimiento de uno mismo, como cualquier arte o ciencia, convierte su objeto en un nuevo medio, el medio de las ideas, en el que pierde sus antiguas dimensiones y su antiguo lugar. Nuestros hábitos animales los transforma la consciencia en lealtades y deberes, y nos volvemos "personas", o máscaras.

Este fragmento de Soliloquies in England and Later Soliloquies lo cita Erving Goffman en The Presentation of Self in Everyday Life. Mucho debe a esto la noción de face o rostro social, a la que dedica Goffman pasmosos análisis, una vez observado el teatro de lo que hay. De allí a la noción de la realidad como una expectativa autocumplida no hay sino un paso.

Y siendo la vida social "puro teatro", también es lógico que se encuentren en dramaturgos como Shakespeare ciertas intuiciones sobre cómo nos autoconstruimos imitándonos unos a otros, o imitándonos a nosotros mismos, playing ourselves.

Por tanto, cuando nos encontramos con una canción como el bolero aquél de "lo tuyo es puro teatro", habrá que preguntarse si la quejosa que lo canta será consciente de su propia máscara... Siendo que todos participamos del Gran Teatro del Mundo, la cuestión interesante pasa a ser qué grados de teatralidad, o qué estilos teatrales, consideramos aceptables en cada momento de la representación.





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Domingo, 06 de Septiembre de 2009 10:05. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


El Efecto Mateo y la calidad retroactiva

El "efecto Mateo" es una ley de distribución y redistribución de bienes y atenciones, que con más justicia podría llamarse "el efecto Jesucristo". Viene la cosa del evangelio de San Mateo, donde dice aquéllo de "A quien tiene, se le dará más; y a quien no tiene, se le quitará aun lo que tiene." Una cita que no creo que sea del gusto de esos que veían en Cristo una especie de socialista utópico... aunque cabe que no esté describiendo una utopía, sino una realidad.

Me he leído un libro que podríamos decir que es de estadística, si de algo en concreto va: El cisne negro, de Nassim Nicholas Taleb, subtitulado "sobre el impacto de lo altamente improbable". Lo altamente improbable va desde los cisnes negros (en aquellos tiempos en los que se suponía que todos eran blancos), pasando por sucesos catastróficos imprevistos, o torbellinos de información inexplicables, hasta fenómenos tan extraños e improbables como tú mismo, hipócrita lector. Todos ellos son sucesos que desafían la probabilidad y la estadística, pero son sin embargo muy reales y causan efectos que desequilibran las previsiones formalizadas.

De esas previsiones formalizadas, Taleb les tiene tirria especial a los modelos matematizados de inversiones económicas y cálculos de inversiones y beneficios supuestamente "científicos"; y sobre todo a una bestia negra de su libro, no un cisne sino una campana, la campana de Gauss, emblema de lo que él llama "Mediocristán":

"el aspecto principal de la campana de Gauss es (...) que la mayor parte de las observaciones se sitúan en torno a lo mediocre, la media, mientras que las probabilidades de una desviación disminuyen de forma cada vez más rápida (exponencialmente) a medida que nos alejamos de la media." (El cisne negro 356)


Según los habitantes de este Mediocristán, podemos ignorar esas excepciones. Pero en realidad, nos dice Taleb, no habitamos en Mediocristán, sino en Extremistán. En teoría evolutiva, diríamos que vamos regidos por fenómenos extremos como la explosión de la vida, o del lenguaje, o por las catástrofes y extinciones masivas. Y rige Extremistán, muy en especial, en lo referente a todos los fenómenos que tienen que ver con la información—desde el arte a Internet o a las inversiones en bolsa: y allí la campana de Gauss es una engañadora.

Por lo que veo, la campana de Gauss se pega de narices con la otra curva que define y organiza la realidad—en especial la realidad de la información y la de la red: la cola larga. Aquí las tengo superpuestas, comparando por ejemplo lo que supondrían en un factor como la venta de libros, o los éxitos musicales, o la popularidad y fama mundial, o las citas académicas:

gauss
 
Con éxitos me refiero, en el ejemplo de los libros, a bestsellers. Hay relativamente muy pocos, y su éxito no es, como diría Taleb, escalable. Forman la alta cabeza de la larga cola (verde). Del primero al segundo de la lista podría haber una diferencia de centenares de millones de ejemplares vendidos. La mayoría de los libros (sigamos con el ejemplo típico de fenómeno informativo, tipo Extremistán) venden pongamos mil ejemplares, o quinientos, o los que sean: son el grueso de la campana (que es la línea roja del gráfico). Según cómo midamos, el fenómeno más significativo podría parecer ese gran bloque central de libros que venden ni mucho ni poco. Pero desde otros parámetros, son los poquísimos libros de la parte izquierda del gráfico (los fenómenos extremos) los que crean influencia, moda, opinión, orientación, beneficios espectaculares, etc.

Es concebible, claro, que para distintos tipos de fenómenos informativos, la curva superior de la campana esté más o menos escorada hacia la derecha o hacia la izquierda: tienen desfases variables. Los torbellinos de información, que crecen hasta extremos incalculables, por efectos azarosos, se encuentran en la parte izquierda del gráfico, y son los que se rigen por lo que hemos llamado el efecto Mateo ("tened y se os dará aún más"). La expresión viene del sociólogo de la ciencia Robert K. Merton ("The Matthew Effect in Science", Science 159, 1968: 56-63). Otro caso que observa Taleb que se rige por el efecto Mateo es el uso de las lenguas francas: el crecimiento del inglés como lengua franca también viene regido por este efecto—es su propia difusión la que hace que continúe siendo la lengua franca preferida, en progresión creciente. Pero me ha gustado especialmente la aplicación del fenómeno a las citas académicas y a las reputaciones intelectuales:

"Imaginemos que alguien escribe un artículo académico en el que cita a cincuenta personas que han trabajado en el tema y han aportado materiales de fondo para su estudio; supongamos, para hacerlo sencillo, que todas ellas reúnen los mismos méritos. Otro investigador que trabaje exactamente en el mismo tema citará de forma aleatoria a tres de esas cincuenta personas en su bibliografía. Merton demostró que muchos académicos citan referencias sin haber leído la obra original: leen un artículo y sacan sus propias citas de entre las fuentes de ese artículo. De modo que un tercer investigador que lea el segundo artículo selecciona para sus citas a los tres autores antes citados. Estos tres autores recibirán cada vez mayor atención ya que sus nombres se van asociando con mayor derecho al tema en cuestión. La diferencia entre los tres ganadores y los otros miembros del grupo original es, en su mayor parte, cuestión de suerte: fueron escogidos inicialmente no por su mayor destreza, sino sencillamente por la forma en que sus nombres aparecían en la bibliografía anterior. Gracias a su fama, estos académicos de éxito seguirán escribiendo artículos y les será fácil publicar su obra. El éxito académico es en parte (pero en parte importante) una lotería." (315)


La idea central es que el éxito informativo no depende sustancialmente del valor intrínseco o de las destrezas especiales de quienes triunfan. Habrá que admitir que juegan con más cartas quienes tienen un mínimo, y no siempre triunfa un Bienvenido, Mr Chance—pero en gran medida el éxito de quien llega, de quien llega a vender, a sonar, a triunfar—es producto del azar y de los torbellinos de información creados en torno a estas ventajas acumulativas. El mundo académico es especialmente dado a ellas, y cada vez más, según priman criterios como los famosos "índices de impacto" de las publicaciones:

"a los eruditos se les juzga ante todo por las veces que su obra es citada en la de otras personas, y así se forman las camarillas de personas que se citan mutuamente (es aquello de 'si me citas, te cito')." (316)


Lo mismo sucede, supongo, en el mundo de los blogs.

Y el arte, aunque los artistas juegan a ignorarse unos a otros, no está sin embargo exento de procesos demenciales de acumulación informativa; es lo que llamamos las grandes obras, o el canon, o las obras de éxito. Se creó un vistoso torbellino en torno a El Código Da Vinci; y el último torbellino descontrolado se ha formado en torno a las novelas de Stieg Larsson, que son como cientos de otras. Así nos explica Taleb estos fenómenos:

"el arte, dada su dependencia del boca a boca, es extremadamente propenso a estos efectos de ventaja acumulativa. (...) Nuestras opiniones sobre el mérito artístico son el resultado del contagio arbitrario, más aún de lo que lo son nuestras ideas políticas. Una persona escribe una reseña de un libro; otra la lee y escribe un comentario que usa los mismos argumentos. Enseguida tenemos varios cientos de reseñas que en realidad se reducen, por su contenido, a no más de dos o tres, porque hay mucho solapamiento. Para un ejemplo anecdótico, léase Fire the Bastards!, cuyo autor, Jack Green, recoge sistemáticamente las críticas de la novela de William Gaddis The Recognitions. Green demuestra claramente que los autores de las críticas del libro anclan éstas en otras críticas, y revela una potente influencia mutua, incluso en su forma de redactar. Este fenómeno recuerda la actitud gregaria de los analistas financieros...." (317)


En fin, argumentación suficiente como para poner entre comillas los "índices de impacto" y otras mediciones metódicas y matematizadas de la calidad intelectual o artística de nuestros escritos. A menos que incluyamos como parte de la calidad intelectual o artística (y de hecho lo incluimos) el efecto producido a posteriori, efecto quizá deseado pero incalculable a priori: a saber,—la subida disparatada del valor informativo de las acciones. Parte esencial del razonamiento de Taleb en El Cisne Negro es el efecto del hindsight bias, la distorsión retrospectiva que afecta a nuestros juicios y valoraciones una vez se ha producido el fenómeno de la distribución informativa; en ese sentido es un libro altamente recomendable para los interesados en estudiar la falacia narrativa—y en aprender a desconfiar de ella.


 

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Sábado, 11 de Julio de 2009 12:18. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Non, merci!

Declaración de principios de Cyrano de Bergerac a su amigo—Visto en español en el blog de Rosa Díez:

CYRANO: Et que faudrait-il faire ?
Chercher un protecteur puissant, prendre un patron,
Et comme un lierre obscur qui circonvient un tronc
Et s'en fait un tuteur en lui léchant l'écorce,
Grimper par ruse au lieu de s'élever par force ?
Non, merci ! Dédier, comme tous ils le font,
Des vers aux financiers ? se changer en bouffon
Dans l'espoir vil de voir, aux lèvres d'un ministre,
Naître un sourire, enfin, qui ne soit pas sinistre ?
Non, merci ! Déjeuner, chaque jour, d'un crapaud ?
Avoir un ventre usé par la marche ? une peau
Qui plus vite, à l'endroit des genoux, devient sale ?
Exécuter des tours de souplesse dorsale ?...
Non, merci ! D'une main flatter la chèvre au cou
Cependant que, de l'autre, on arrose le chou,
Et donneur de séné par désir de rhubarbe,
Avoir son encensoir, toujours, dans quelque barbe ?
Non, merci ! Se pousser de giron en giron,
Devenir un petit grand homme dans un rond,
Et naviguer, avec des madrigaux pour rames,
Et dans ses voiles des soupirs de vieilles dames ?
Non, merci ! Chez le bon éditeur de Sercy
Faire éditer ses vers en payant ? Non, merci !
S'aller faire nommer pape par les conciles
Que dans des cabarets tiennent des imbéciles ?
Non, merci ! Travailler à se construire un nom
Sur un sonnet, au lieu d'en faire d'autres ? Non,
Merci ! Ne découvrir du talent qu'aux mazettes ?
Être terrorisé par de vagues gazettes,
Et se dire sans cesse : "Oh ! pourvu que je sois
Dans les petits papiers du Mercure François" ?...
Non, merci ! Calculer, avoir peur, être blême,
Préférer faire une visite qu'un poème,
Rédiger des placets, se faire présenter ?
Non, merci ! non, merci ! non, merci ! Mais... chanter,
Rêver, rire, passer, être seul, être libre,
Avoir l'œil qui regarde bien, la voix qui vibre,
Mettre, quand il vous plaît, son feutre de travers,
Pour un oui, pour un non, se battre, - ou faire un vers !
Travailler sans souci de gloire ou de fortune,
À tel voyage, auquel on pense, dans la lune !
N'écrire jamais rien qui de soi ne sortît,
Et modeste d'ailleurs, se dire : mon petit,
Sois satisfait des fleurs, des fruits, même des feuilles,
Si c'est dans ton jardin à toi que tu les cueilles !
Puis, s'il advient d'un peu triompher, par hasard,
Ne pas être obligé d'en rien rendre à César,
Vis-à-vis de soi-même en garder le mérite,
Bref, dédaignant d'être le lierre parasite,
Lors même qu'on n'est pas le chêne ou le tilleul,
Ne pas monter bien haut, peut-être, mais tout seul !

LE BRET
Tout seul, soit ! mais non pas contre tous ! Comment diable
As-tu donc contracté la manie effroyable
De te faire toujours, partout, des ennemis ?

CYRANO
A force de vous voir vous faire des amis,
Et rire à ces amis dont vous avez des foules,
D'une bouche empruntée au derrière des poules !
J'aime raréfier sur mes pas les saluts,
Et m'écrie avec joie : un ennemi de plus !

De Edmond Rostand, Cyrano de Bergerac.

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Sábado, 20 de Diciembre de 2008 15:37. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


No leyendo a Bayard

quack

Comentario que pongo en POE a cuenta del libro de Pierre Bayard Cómo hablar acerca de los libros que no se han leído. No lo he leído, pero no me voy a cortar de opinar....

Es básico para una carrera académica aprender a hablar sobre lo que no se h
a leído. De hecho, teniendo en cuenta que lo que podemos llegar a leer es una fracción mínima—por no decir INFINITESIMAL—de lo que hay, es más importante saber hablar de lo que no hemos leído, que de lo que hemos leído, que puede ser una porción irrelevante de lo culturalmente relevante. Así que bravo por Bayard, que es un crítico muy divertido además de muy agudo.

—También es básico, claro, aprender a que no se noteque no hemos leído lo que no hemos leído: de eso se trata en realidad, no sólo de aprender a hablar de ello, sino de dar el pego con aplomo. Es divertido observar las estrategias de los académicos para esto. No negaré, mal académico sería, que sea conveniente, además de imposible, el dominar la literatura del área en cuestión en la que trabajes. Es importante leer mucho—o sea, "bastante"—y saber hablar también de lo que lees, sin por ello poner en evidencia lo que no lees... todo un encaje de bolillos, y de bolillas. Es la mitad de la carrera de un experto, la mitad trasera si se quiere, pero no una mitad a descuidar. Protocolos hay que aprender, para no ponerse en evidencia y para no poner en evidencia a los demás—dos mitades de lo mismo—y mantener la bicicleta rodando. Es la versión académica de lo que Goffman llama salvar nuestra cara colectiva por el procedimiento de proteger la de los demás.

Claro que otra estrategia posible—y por muchos seguida también—es acotar el área de especialización de tal manera que lo que queda fuera de ella es declarado, implícita o explícitamente, irrelevante, o actuar como si fuese inexistente sin más. Lo que Nassim N. Taleb llama el filisteísmo del estudioso exageradamente especializado. Esta es, de hecho, la auténtica receta a seguir para dar una impresión de solidez y solvencia académica.  Desconfíen de solideces tan endebles—si quieren, vamos. Si no, todo el mundo se lo agradecerá.



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Viernes, 05 de Diciembre de 2008 15:55. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Indices de productividad, expertos y calidades

Acabo de comprarme un libro interesantísimo sobre todos estos temas que me traen a vueltas, de la retrospección, la falacia narrativa, el hindsight bias, la reescritura de la historia, las sorpresas, catástrofes, y reorganizaciones súbitas de la realidad....

Es El Cisne Negro: El impacto de lo altamente improbable, de Nassim Nicholas Taleb (2007; Círculo de lectores, 2008). Y desarrolla toda una teoría narrativa del conocimiento (prospectivo y retrospectivo) en esta línea, aplicándolo a multitud de cuestiones del mundo que nos rodea. En suma, un libro que me habría gustado escribir...

Por ejemplo, un comentario en esta línea sobre la crisis hipotecaria de las sub-prime, el desfonde del sistema financiero, la burbuja inmobiliaria que por fin estalló etc. etc. Observa Taleb que "el período de rendición de cuentas en el que se evalúan los resultados de las empresas es demasiado corto para poder evelar si se va o no por buen camino" (p. 162). Y esto se repite una y otra vez:

pensemos en el director de un banco que lleve mucho tiempo acumulando beneficios y que, por un único revés de la fortuna, lo pierde todo. Por regla general, los banqueros de crédito tienen forma de pera, van perfectamente afeitados y visten de la forma más cómoda y aburrida posible, con traje oscuro, camisa blanca y corbata roja. En efecto, para su negocio del préstamo, los bancos contratan a personas aburridas y las forman para que sean aún más sosas. Pero lo hacen para despistar. Si tienen el aspecto de personas conservadoras es porque sus préstamos sólo caen en la bancarrota en muy rarísimas ocasiones. No hay forma de calcular la eficacia de su actividad prestamista con la simple observación de la misma durante un día, una semana, un mes o... incluso un siglo. En verano de 1982, los grandes bancos estadounidenses perdieron casi todas sus ganancias anteriores (acumuladas), casi todo lo que habían reunido en la historia de la banca estadounidense. Habían estado concediendo préstamos a países de América Central y del Sur, que dejaron de pagar todos al mismo tiempo, "un suceso de carácter excepcional". Así que bastó con un verano para comprender que ése era un negocio de aprovechados y tque todas sus ganancias provenían de un juego muy arriesgado. Durante ese tiempo, los banqueros hicieron creer a todo el mundo, ellos los primeros, que eran "conservadores". No son conservadores, sólo fenomenalmente diestros para el autoengaño y para ocultar bajo la alfombra la posibilidad de una pérdida grande y devastadora. De hecho, la parodia se repitió diez años despés con los grandes bancos "conscientes del riesgo", que nuevamente se hallaban bajo presión económica, muchos de ellos a punto de quebrar, tras la caída del precio de las propiedades inmobiliarias a principios de la década de 1990, cuando la hoy desaparecida industria del ahorro y el préstamo necesitó un rescate a cargo del contribuyente de más de medio billón de dólares. El banco de la Reserva Federal los protegió a nuestras expensas: cuando los banqueros "conservadores" obtienen beneficios, ellos son quienes se llevan las ganancias; cuando caen enfermos, nosotros nos hacesmos cargo de los costes. (....) Otro suceso reciente es la bancarrota casi instantánea, en 1998, de una compañía de inversiones financieras (fondo de protección) llamada Long-Term Capital Management (LTCM, Gestión de Capital a Largo Plazo), que empleaba los métodos y la experiencia en riesgo de dos "premios Nobel de Economía", a los que llamaban "genios" pero que en realidad empleaban las falsas matemáticas al estilo de la curva de campana, mientras conseguían convencerse de que era ciencia de la buena y convertían a todos los empleados en unos redomados imbéciles. Una de las mayores pérdidas bursátiles de la historia tuvo lugar en un abrir y cerrar de ojos, sin ningún signo premonitorio. (92-94)


Eso, claro, si no se considera signo premonitorio la recurrencia de estas prácticas y de estos cracks. Lo más curioso es la manera en que los propios bancos han ido labrándose la crisis (la crisis nuestra más que suya) a base de planes de "eficacia" y productividad. Es conocida la manera en que han proliferado en los servicios financieros los controles de productividad, los cupos impuestos a cada empleado sobre las cantidades a contratar, según políticas establecidas por los bancos o aseguradoras. Bien, pues cada empleado se esforzada por cumplir con el supuesto criterio de calidad, muchas veces contra su propio criterio sobre la seguridad o racionalidad del préstamo, o de la hipoteca, o del valor de la vivienda, porque era la plantilla impuesta desde la superioridad la que exigía cubrir esos cupos. Resultado al final de cada balance: fantástico, hemos cubierto con nuestros criterios de calidad y hemos aumentado la productividad en un tantos por ciento. Pero la Calidad a piñón fijo y a corto plazo llega hasta donde llega. ¿Resultado después del batacazo? Que pague el contribuyente. Que de eso ya se encargan los expertos.


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Domingo, 02 de Noviembre de 2008 17:40. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Secretos, anagnórisis, retrospección, realidad

Acabo de enterarme de un secreto guardado muchos años por una persona que me fue muy próxima, un secreto de esos que salen a la luz por una tercera persona, años después de la muerte del secretista, sin que decida revelarlo quien lo ocultó durante tantos años. Es una historia a la vez increíble y muy característica, digna de Amar en Tiempos Revueltos si no de La Casa de Bernarda Alba. No lo contaré aquí, pues hay muchas sensibilidades en juego. Pero en fin, tiene que ver con la aparición de familiares cuya existencia desconocíamos hasta ahora.

Pero sí diré que me ha hecho reflexionar una vez más sobre cómo el pasado cambia, no sigue en su lugar como se supone que debería, y los secretos son una de las cosas que lo hacen cambiar. La persona que guardaba un secreto se transforma cuando el secreto sale a la luz, y sufre una disociación: sigue siendo (en cierto sentido no puede dejar de ser) la persona que conocíamos, y sin embargo se transforma en una desconocida. Y a la vez conocida de otra manera: hay que juntar las dos imágenes, atar cabos, reinterpretar viajes, rituales, costumbres, maneras de ser. Se conoce mejor, claro, en un sentido, aunque se corre el peligro de que desparezca la persona que conocíamos, que ha tenido su realidad, aunque sea la realidad de una ilusión, o de algo que sólo se ve desde un punto de vista. Porque, ¿sobre quién sabemos todo? Sobre nadie.

Hay que relativizar, claro; hay secretos más y menos espectaculares. Si no, no estaría escribiendo esto. Pero, si vivimos una realidad ilusoria como si fuese sustancial, con presuposiciones erróneas que creemos a pies juntillas.... (piénsese en las creencias religiosas....) y para nosotros es real mientras dura, e incluso mantiene su realidad tozudamente tras la anagnórisis...magritte

... ¿no queda toda la realidad cuestionada en cierto modo, por esta inestabilidad del pasado? Del pasado que es, pues lo ha sido, el presente. O del presente, que pronto será pasado. Lo que semeja non es, creo que era el Arcipreste de Hita quien lo decía. Y así puede decirse que nuestra realidad, la que habitamos, la que habito ahora que conozco el secreto, y la que habitas tú, que no conoces tantos secretos que el tiempo desvelará, no es sino una variante de la ilusión.

¿En qué verdad pues ponemos los pies? En algún tipo de ilusión consensuada, en la verdad que aún no ha sido desenmascarada para mostrarnos otro rostro. Un secreto desvelado nos proporciona la certidumbre, o la ilusión, de que por fin conocemos la verdad: su solidez viene medida por la magnitud de la revelación. Pero muchas revelaciones quedarán sin hacer—y muchos mueren, por ejemplo, creyendo que resucitarán en otra vida: una revelación ésta que tiene el mérito singular de no poder, por definición, desmentirse. Así otras muchas certidumbres que nos acompañan. ¿Y nada cierto hay entonces? Sí—que sólo llegaremos a conocer las verdades que lleguemos a descubrir con lo que nos den el tiempo, las fuerzas y el azar. Otras (verdades, ilusiones) serán el trasfondo de supuesta realidad en el que tengan lugar estos hallazgos y descubrimientos.

"De la materia de los sueños estamos hechos": de algunos despertaremos; otros durarán hasta el fin de los tiempos, y hay secretos que nadie descubrirá nunca. Quizá a local habitation and a name es a lo máximo a lo que podemos esperar, pues somos al fin y al cabo entes de palabras, hechos de las historias que nos cuentan y que nos contamos.



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Miércoles, 01 de Octubre de 2008 22:28. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


¿Nadie quiere tele?

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Estamos (no me refiero a mí) desbordados, conmocionados y atontados; desbordados y descriteriados, por la transformación súbita que ha sufrido la televisión por Internet. Y la música. Por ejemplo, ninguno de mis conocidos parece interesarse por YouTube más que como un sitio donde ver vídeos chuscos o curiosos ocasionalmente. Cuando les explicas que es mucho más: que es una plataforma de videoblog que puedes manejar para tener tu propia cadena de televisión, no lo procesan.

Les muestras: "mira, como Televisión Española, o como Telecinco: tengo un sitio en el espacio mediático que controlo. Y pongo contenido autoproducido, o selecciono del producido por otros—igual que otras cadenas." No reaccionan. No entienden para qué puede uno querer un canal propio, como si el mismo concepto estuviese realmente más allá de sus entendederas. O se bloquean deliberadamente, casi alarmados, si les sugieres que ellos también se podrían abrir su canal particular de televisión: "No no, que prefiero no saberlo. Ya veo la tele cuando quiero..." —o algo así.  The shock of the new, o un capítulo más de la tecnofobia. Por una persona que esté interesada en poner algo en la tele, hay mil que prefieren que les echen algo. Esto tarda en calar: a veces, ni cala. Parece que la gente, con el móvil, va que arde. O con el mando para zapear: que fue el inicio y fin de la televisión dinámica, para muchos.

Bueno, pues a quien le guste ver la tele, o tener música de fondo, aquí están mis canales. Primero, mi canal por excelencia, claro: JoseAngelGL's Channel. Donde se pueden ver mis vídeos guitarrísticos y mis cancioncillas. Pero muchas más cosas: comentarios a ellos, puntuaciones, suscripciones a otros canales... y también los vídeos que he estado viendo recientemente. Y si alguien considera que la tele tele es cuando te sientas coflao en el asiento y no tocas ningún botón de "play" más que al principio, a ver qué te echan—pues entonces están las Playlists: un enlace que pasa desapercibido a muchos, para ensartar vídeos en serie. Por ejemplo, esta secuencia de algunos vídeos musicales favoritos.

Hale, que quien no tiene tele propia es porque no quiere, o porque pasa demasiado tiempo viendo la tele.


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Viernes, 12 de Septiembre de 2008 23:26. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


La conjura de los mediocres

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Voy leyendo las muy entretenidas memorias de Albert Boadella, Adiós Cataluña: Crónica de amor y guerra (Espasa, 2007), que en efecto alternan capítulos de "amor" y capítulos de "guerra". Una de las guerras narradas, guerra intestina y local, es la que le enfrentó a los otros componentes de Els Joglars cuando las divergencias les llevaron a dirimir a quién le correspondía el nombre de la compañía, si al director Boadella o a los actores de quienes ahora se quería desembarazar por considerar que eran plomo en las alas. Y allí diagnostica un fenómeno bastante frecuente en tiempos de reacción contra el conservadurismo, la mediocridad disfrazada de igualitarismo, y "la doblez que se esconde bajo esa generalización que el vulgo llama hoy progresismo". In extenso:

"¿Por qué he descrito con abundancia de detalles lo que podría considerarse un simple conflicto casero? Me ha parecido fundamental relatar este desencuentro, porque, al margen de la anécdota gremial y la frustración artística que supuso, las actitudes de los jóvenes participantes que intervinieron en aquel episodio constituyen un fiel reflejo de lo que posteriormente ha sido la implantación generalizada de la impostura progre. Gente poco preparada en general, que acostumbra a ver enemigos en todo lo que no está fuera de sus excelsas letanías de libertad, paz, solidaridad, y bla, bla, bla. Por ello fuerzan siempre la cohesión entre mediocres, con el fin de conseguir por la mayoría lo que no pueden realizar individualmente. Es verdad que entonces se adjudicaban el papel de víctimas, fingiendo despreciar al maligno poder, pero la edulcorada exhibición de filantropía que se ha instalado hoy en España, desde los gobiernos hasta las protectoras de animales, tiene precisamente su germen en actitudes como las que me tocó soportar. Empezaba a emerger una nueva casta cuya clave de actuación se apoya en la destrucción del mérito y, por consiguiente, en la alianza entre fervientes mediocres, lo cual lleva como objetivo una selección en la que los peores siempre tienen las mejores oportunidades de medrar.

    Paradójicamente, aquellas víctimas crónicas del maléfico sistema capitalista se han transformado ahora en un nuevo poder sectario que actúa impunemente bajo la franquicia de la verdad absoluta. En concreto, al huir de esta gente estaba rompiendo definitivamente con una generación de la que, con toda franqueza, me exasperaba sobre todo su doblez." (p. 94).


Dinámica de grupos ésta descrita por Boadella que sin duda puede observarse, con las variaciones de matiz que corresponda, en muchos otros lugares y contextos.

El contexto de Boadella en concreto era el momento en que los catalanistas se instalan en el poder e imponen la ideología oficial y las señas de identidad obligatorias; y así nació (contra la nació) la parodia antipujolista de Ubú president, derivada de Ubú rey que a su vez derivaba de Macbeth.

Las nuevas circunstancias me planteaban un dilema: o bien optaba por volver a emigrar a otro territorio o me decidía a presentar batalla en pro de la supervivencia. Mi irrefrenable belicosidad me llevó a decidirme por lo segundo, aunque consciente de que sólo podría proyectar el combate bajo una estrategia de guerrillas, pues ahora ya no eran los fingidos antifranquistas de antes, sino que el nuevo panorama autonómico de España los había convertido en el prepotente ejército del poder. Tampoco podía confiar en los colegas del gremio, porque andaban todos a la caza de alguna prebenda que les permitiera vivir del erario público. La milicia de volatineros se hallaba dedicada por entero a colaborar entusiásticamente en la implantación de la nueva patología endogámica, y nadie quería pasar por desafecto a la causa. (p. 106).


Vigilancia al disidente, localismo, clientelismos y prebendas, feudalismo, grupos de protección mutua, balcanización que permite las normativas locales... Vamos, que el nacionalismo no es sino un ingrediente apestoso más en este nauseabundante caldo de la dieta mediterránea.



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Lunes, 08 de Septiembre de 2008 09:24. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


La misteriosa paternidad

El diario electrónico marroquí L'Observateur daba una "noticia" con tono burlón y de mala baba atribuyendo a Aznar la paternidad del hijo de la ministra francesa Rachida Dati, de origen magrebí. Eso en cuanto al tono: no iba firmada la noticia, ni citaba fuente alguna, por lo que entra en la categoría de cotilleos. Sin embargo la noticia es interesante (aparte del morbo en sí) por el eco mediático que ha tenido y por la manera de tratarlo que se ha elegido en cada sitio, valorando tanto la fuente original como las reacciones a ella.

Al parecer Aznar ha desmentido la noticia, pero ha elegido hacerlo a través de un comunicado de su fundación FAES—una vía harto indirecta, pues no se sabe qué pinta FAES en este asunto, ni qué información tiene (oficial e institucional, se entiende) sobre la verdad o falsedad de la noticia. Podría aplicarse aquí el principio de excusatio non petita, con lo cual habrá que deducir al menos que el inmiscuir a FAES en este asunto es una torpeza: bastaba (y quizá sobraba) con el desmentido personal de Aznar. Ahora la cosa adquiere un tono de cerrar filas y actos de fe impropiamente requeridos.

Habiendo elegido la vía de los desmentidos, queda ahora en mal lugar también la ministra Dati, pues al parecer su postura es no decir nada sobre la identidad del padre. Cosa comprensible y allá ella cuando no se ha señalado a nadie en particular, pero habiéndose señalado a un eminente líder político, casado y conservador, y habiéndose molestado el interesado en negar su implicación, no estaría de más que por cortesía hiciera lo mismo la ministra—sin necesidad de señalar a nadie como el padre. Por supuesto es muy suya de hacer lo que le dé la gana, pero estando activamente en política parece que bien merece la cosa un pequeño desmentido—siquiera sea por cortesía con Aznar. Y por supuesto demandar también a L'Observateur.

Todo esto presuponiendo que se trata de un bulo. Las políticas de información mal llevadas crean tanta confusión como los bulos mismos, y los alimentan. Y si no se trata de un bulo, la ministra habría hecho bien en callarse si lo prefiere— pero en cuanto a Aznar y FAES, quedarían a la altura del betún.  
Ahora bien, siempre es posible, sea por voluntad de una parte o por mutuo acuerdo, desvincularse de una paternidad no deseada, y eso se hace mediante declaraciones y negativas de este tipo. En el caso hipotético de que la noticia fuese cierta, un desmentido de los dos interesados significaría (al margen de su falsedad factual) un acto oficial de desvinculación: referencialmente falso, pero performativamente auténtico en el sentido de que no se admitiría públicamente nada al respecto. Es la postura que ha tomado Aznar. La ministra, al respecto, ni afirma ni niega. Por eso sería muy inoportuno para Aznar y para FAES que en estas circunstancias no hubiese un desmentido de la embarazada ministra. (Señora que, al margen de este lado de la polémica, merece una enhorabuena por su arrojo).


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Viernes, 05 de Septiembre de 2008 22:51. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Septorrinoplastia

—Dice la Casa Real que por problemas respiratorios.

—Ya.

—Y lo de la barbilla, dirán que para equilibrar la cara, por haber tocado la nariz le tenían que retocar la barbilla.

—La barbilla. Lla.

—Es que Letizia es muy guapa de frente, pero menos de perfil.

—Ahora más. Como la habían diseñado para el Telediario, allí tenía que salir sólo de frente. Y ahora en la Zarzuela, como tiene que mirar a un lado, y luego a otro...


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Lunes, 25 de Agosto de 2008 11:56. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Luna de agosto

Lunes 18 de agosto de 2008

Menudas olas ayer en la playa—no dejamos bañarse a los niños, que les encanta saltar olas, porque estas son de las que mandan a la gente dando tumbos por el suelo, o los estampan contra el fondo. A pesar de eso, muchos se lo pasan en grande con las olazas, y un pobre señor se lo lleva la ambulancia con el cuello y una pierna torcidos. Debe ser la luna llena la que produce semejantes olas—desde casa las oímos.

Y también está el fenómeno de los crímenes de la "luna de sangre" de agosto. Dice la mitología popular que los crímenes "pasionales" son especialmente frecuentes las noches de luna llena especialmente en el mes de agosto, y desde luego esta luna de agosto no ha hecho nada por desmentirlo. Tres mujeres asesinadas en unas pocas horas: hace poco una en Ontiñente según el tradicional rito de primero la mato y luego me suicido; otra en Vigo anteayer, de una pareja de brasileños, que muere tras una paliza que le dan delante de sus niños. Y otra ayer de Europa del Este, en Tenerife, que volvió el marido con orden de alejamiento, disfrazado y con malas intenciones, con intención de "ejecutarla" según dice una feminista (Cristina Alberdi) en la radio. Se suponía que eran las mujeres las más susceptibles a la influencia de la luna. Pero parece que no andamos a falta de lunáticos tampoco.

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Jueves, 21 de Agosto de 2008 09:11. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Acomplejamientos y amnesias españolas

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Giles Tremlett lleva muchos años de corresponsal extranjero en España, y ha escrito un libro sobre España para anglosajones, Ghosts of Spain (2006). Se presenta como un libro sobre el "pasado oculto" de España, y se abre en efecto con los fantasmas de la guerra civil, la transición y el pacto del olvido, pero pronto pasa a tratar otras cuestiones como el turismo, la política, el flamenco, los puticlubs, el machismo ibérico, los nacionalismos y periferias, la Eta y los desfases entre pueblerinismo y modernidad. Es una visión panorámica de España muy recomendable tanto para extranjeros como para nacionales, por eso de verse un poquito esquinado desde fuera—y aunque toca una variedad enorme de temas y aspectos de la vida del país, podría titularse muy bien "complejos y peculiaridades" de España.

Uno de los complejos es el que estamos ejerciendo aquí: Tremlett observa, agradablemente sorprendido, la importancia que se da en España a la opinión de los extranjeros, sobre todo si son corresponsales como él—tratándolos como autoridades o personas con visión privilegiada, como se hacía con Gerald Brenan, Hugh Thomas, Ian Gibson y otros hispanistas. Buscamos la aprobación del europeo, tanto más si es anglosajón.

A veces la tiene Tremlett, la perspectiva privilegiada—por ejemplo, a poca gente se le ocurre ir el 20-N al Valle de los Caídos a ver a los últimos franquistas en acción; esto es pintoresco. Y también revelador: fuera de allí, Tremlett se las ve y se las desea para encontrar algún ex-franquista en España. Hace cuarenta años, "Franco Franco" a mansalva, y hoy resulta que nadie lo quería ni lo apoyaba. Mucha hipocresía nacional se trasluce aquí—sobre todo cuando los españoles denuncian los pactos del olvido en Argentina o Chile, pero se atienen a su propio pacto del olvido como un gran logro. Claro que en esto hay diferentes opiniones... y se verá facilmente que Tremlett simpatiza a grandes rasgos con la política del actual PSOE. No en vano es corresponsal de The Guardian.

Muchas herencias del franquismo ve Tremlett, aunque ninguna en la superficie (aparte del Valle de Los Caídos). Se podría decir, sin embargo, que la misma forma de las ciudades es una huella del franquismo, aunque Tremlett también lo atribuya a un gusto especial de los españoles por vivir apiñados. Pero Franco está en el desván de la memoria:

Los españoles sentían vergüenza y sonrojo—algunos por haberlo apoyado, otros por no haber podido derrocarlo, y otros simplemente porque existía. Era como un secreto familiar, del cual era mejor no hablar, mejor echarlo al fondo del cajón y dejarlo allí que no hiciese más daño. (66).

El franquismo fue un gran promotor del silencio público, y en muchos aspectos sigue persistiendo ese silencio por debajo de la juerga y la palabrería. Sigue la pista Tremlett a los desenterradores de fosas comunes, a los maquis, y a los socialistas que vuelven a la "memoria histórica" ante la resistencia de la derecha.  La gente mayor sigue bajando la voz para hablar de la guerra civil.

"Me dijo el historiador Vinyes que los antiguos prisioneros a los que entrevistaba a veces le pedían que apagase la grabadora, o cambiaban repentinamente de tema, si aparecían sus hijos. Años de silencio forzoso habían dejado huella. 'Les asustaba contar cosas que pudiesen alterar a la familia', me explicó. 'El miedo se queda en la sangre'". (64).


Para los aspectos positivos del franquismo, desde luego mejor no consultar a Tremlett—allí no existen: habrá que acudir quizá a uno de los historiadores que cita como "franquistas", Pío Moa.

La Transición fue la continuación del silencio: se caracterizó por un pacto del silencio para no poner en cuestión los acontecimientos de los cincuenta años anteriores. Quizá esta visión de Tremlett también peque de simplista: mucho se habló de la guerra y la república, en los años de la transición. Pero cada época lo hace a su manera, y sí es significativo que sea ahora, cuando mueren los últimos protagonistas directos de la guerra, cuando se vuelve con otro ángulo al tema.

Le llama la atención a Tremlett el quijotismo español con antiguos fascistas y torturadores en otros países, y la distinta vara de medir que emplean con los de la propia España. Aunque también recuerda otra cosa que molesta a muchos aquí hoy: que muchos de los padres de la democracia fueron los propios franquistas. Aunque lo hicieron, claro, a su manera y poniendo condiciones. Amnistía, pero también amnesia—jugando con las dos palabras (76). Así pues, hubo amnistía para los crímenes "contra los derechos del pueblo" anteriores al 15 de diciembre de 1976 cometidos por "autoridades, funcionarios y agentes del orden público"—los esbirros de Franco. Aunque uno podría pensar que muchos de los esbirros (por ejemplo, los que asesinaron a mi abuelo) eran simples matones voluntarios o subcontratados, no "autoridades, funcionarios y agentes del orden público". La represión de la posguerra sí fue más "oficial", con el Estado franquista ya en su sitio. Observa Tremlett que la magnitud de la represión extrañó al propio Himmler durante una visita a Madrid en 1940. Se atiene Tremlett a la cifra de 100.000 víctimas mortales del franquismo desde 1936. Es de notar que no da cifras para el bando republicano.

Más desmemoria: Martín Villa, ahora presidente de un gran grupo mediático, mandó destruir los archivos del Movimiento Nacional en 1977. Otro franquista que sale a flote en todo clima.

Otro episodio mal comentado: el famoso Veintitrés Efe. Se recuerda mucho la frase de Tejero "Al suelo coño" pero poco se repite otro grito de los guardias: "'¡En nombre del Rey!" Para despistar, claro, se admite...

El caso es que el famoso Elefante Blanco que iba a tomar el mando nunca se ha identificado convincentemente. Los condenados no fueron los únicos conspiradores—y se les excarceló luego con sospechosa diligencia.  Y los oportunistas y chaqueteros estaban al acecho:

Pero está claro que éstos no eran los únicos conspiradores. Toda una serie de figuras militares, polícas y civiles estaban simplemente esperando a ver qué ocurría. Nunca quedó claro quiénes eran. Está claro que los conspiradores creían que tenían a Juan Carlos de parte suya. Incluso había rumores de que había políticos de la oposición dispuestos para formar un "gobierno de unidad nacional" bajo la jefatura de un misterioso jefe golpista sin identificar, llamado en clave Elefante Blanco. El golpe sigue siendo, hasta hoy, uno de los mayores misterios de la reciente historia española. (87).

Parece claro que la versión de los acontecimientos que se ha convertido en la "versión oficial" popular (el Rey como héroe nacional que deshace el golpe) es muy simplista y que la realidad fue mucho más complicada. Al margen de lo que dice Tremlett: En una reciente entrevista con Jiménez Losantos, el periodista Julián Lago, uno de los más informados durante la Transición, recordaba que hubo una reunión previa de capitostes del PSOE con el general Armada—uno de los candidatos a elefante blanco y prontamente excarcelado luego. Y que en una conversación telefónica en los días previos al 23-F oyó al rey debatir acaloradamente con un tal "Jaime" (¿Miláns del Bosch?) "¡Que no, Jaime, hombre, que eso no lo puedes hacer!". Datos, rumores, especulaciones. Lo que parece claro es que había distintos niveles y desacuerdos y desfases y contragolpes y maniobras de contención ya en los días previos, y que la "sorpresa" de entrar Tejero dando tiros fue sorpresa sólo para algunos. (Recomiendo el libro de Francisco Medina 23F: La verdad [2006]).

"Armada y Milans del Bosch parecían los dos convencidos de que tenían el respaldo del  Rey para formar un gobierno de unidad nacional dirigido por Armada" (88). Y Miláns del Bosch, a Amadeo Martínez Inglés le dijo que había hablado constantemente con el Rey, y que éste siempre le dijo "que debía confiar en Armada". Igual en esa misma conversación telefónica...

"Armada, antiguo tutor y amigo del Rey, fue condenado a treinta años de cárcel en 1983. Cinco años más tarde recibió un indulto. Esto se justificó por razones de mala salud. Sin embargo, pasó a gozar de una vejez pimpante". (88)


Lo que subraya Tremlett es que a desde el mismo desencadenamiento del golpe el 23-F el rey siempre se opuso con claridad y con valor a él, "fuese lo que fuese lo que se hubiese hablado antes".

Más muertos al armario: con Vicenç Navarro, Tremlett recuerda los pufos financieros asociados a cuatro amigos y asesores financieros del Rey, e ignorados por las televisiones. Estos acabaron en la cárcel, y extraña el silencio que rodea a estos casos, algo impensable en otras democracias. Parece ser que alguno de ellos amenazó con desvelar líos sexuales del Rey (quizá para asegurarse inmunidad)—pero tocando ahí en otro punto silenciado por la prensa, en este caso haciéndolo pasar por tolerancia o discreción o falta de interés en la vida privada de los políticos.

Y un asunto más de la Corona que se conoce pero no se comenta mucho es la muerte de un hermano del rey al recibir un disparo accidental de Juan Carlos cuando éste tenía 17 años, y su hermano Alfonsito 14. Si bien ésto se comenta y conoce, no se subraya tanto el cambio que supuso en las relaciones entre el Rey y su padre—según la biografía de Paul Preston. Y esto sí que tuvo trascendencia política.

En el capítulo del turismo, el bikini y Benidorm, es interesante la conexión que subraya Tremlett entre la financiación municipal, la construcción ("el ladrillo") y el turismo. Es una espiral de dependencia que conduce a la corrupción institucionalizada y al establecimiento de una economía mafiosa. Bueno, qué vamos a decir. Está en los telediarios todos los días. Tremlett, sorprendentemente, cree que "aunque la corrupción flota libremente en torno a los gobiernos regionales y municipales, no se ha asentado en el núcleo del estado español" (133)… Pero si el núcleo del estado español está en lo local y autonómico, y cada vez más. También trata Tremlett un poco a la ligera el tema del amiguismo, como un rasgo de cultura local o manera alternativa de organizarse y hacer las cosas. No parece plenamente consciente de la manera en que se imbrican en España el amiguismo, corrrupción, construcción y partidismo. Una espiral bastante más perniciosa de lo que parece. Quizá por eso, por la manera en que unas cosas llevan a otras, soy yo tan enemigo del amiguismo, que me produce pampurrias y sarpullidos, tantos más cuanto más simpático sea el rostro con que se presenta. Alegre pisoteo de los derechos de los demás, eso es el amiguismo y el favoritismo y el partidismo nacional. Y de ese no nos libramos—porque es la manera nacional y establecida de medrar. Y quien diga que los catalanes y vascos no son españoles, que se fije en esta manera de hacer y verá que son la España profunda—con el nacionalismo añadido para completar el cóctel de barrer para casa.

Volviendo a secretos y complots nacionales, nos narra Tremlett el GAL y luego el 11-M. Del primero se acuerda de más cosas de las que se quieren acordar los psoecialistas; del segundo nos da estrictamente la versión oficial, hasta declarando que el explosivo fue "Goma 2 Eco" y que no se usó Titandyn—a pesar de las huellas químicas inexplicables. Tampoco le intriga la destrucción de pruebas y vagones, y, en suma, nos ofrece la versión de los cuatro moros indocumentados y confidentes de la policía. Vamos, que para él el caso está perfectamente conocido y resuelto—cuando yo creo más bien que va a pasar como el GAL y el 23-F a la lista de puntos borrosos y oscuros y más complicados, mucho más complicados, que las versiones estándar de los mismos.

Sí da Tremlett una narración bastante equilibrada de la reacción del PP y de Aznar ante los atentados—una reacción poco racional, marcada en parte por el juicio un tanto ofuscado del presidente, contagiado por servilismo a sus seguidores y servicios policiales. Aunque también hubo aquí más corrientes cruzadas de las que caben en un capítulo, o en un libro. Y quizá nunca conozcamos del todo cuestiones importantes relacionadas con estos atentados. Lo que queda claro es que para Tremlett, Aznar no mintió ni engañó a nadie con esta conspiración etarra—como no fuese a sí mismo.  Paradójicamente, la visión de Aznar del extremismo islámico es para Tremlett más acertada en su diagnóstico de Bin Laden et al. que la de otros que no quieren ver esas viejas contiendas y tendencias con el Islam. Aznar como español tradicional antiislamista, y los extremistas a la reconquista de Al-Andalus, formulan en su diagnóstico de la batalla una versión de la realidad sorprendente y paradójica pero que no puede ignorarse a la ligera.

En general, como digo, está Tremlett más cercano a la visión PSOE de la vida. Así, por ejemplo, habla con aprobación de la ley española del aborto—sin interesarse, claro, por el punto de vista del feto ni por las trituradoras de bebés. Y eso que le sorprende agradablemente España como un "paraíso para criar niños", comparada con la antipática Inglaterra, tan hostil a la infancia (Tremlett es "pareja de hecho" con hijos). Bueno, aquí al que no se le tritura se le malcría... Socialmente hablando Tremlett parece aprobar la moral pública "progre", y lleva eso hasta la tolerancia a ciertas cosas que en otros países (y hasta en este en teoría) son delitos. Otra cuestión debatida y controvertida en España, y que no figura prácticamente en este libro, es la cuestión de la inmigración, legal e ilegal. Aunque sí hay una imagen de la Barcelona multicultural como algo que no tiene nada que ver con las ficciones locales de los catalanistas.

Hacia el final del libro sigue la pista Tremlett a los nacionalismos vasco y catalán, y a la ETA. Con respecto a la ETA, por supuesto, habemus postura PSOE. Después de una condena civilizada al terrorismo, tiene ciertos asomos de equidistancia o de buscar justificación a los etarras. Critica los éxitos de la política antiterrorista del PP, y pone sus esperanzas en un "proceso de paz" negociado. Ya sabemos el recorrido que tienen estos buenismos...

Los nacionalismos le parecen a Tremlett fenómenos por supuesto españoles (es de lo que va su libro, de España), característicamente españoles en su enfrentamiento con "España". En otro sitio dice que otro más de los complejos españoles es intentar comprender todo, ver el punto de vista de todos, como si todos tuviesen parte de razón—una tendencia peligrosa, dice. Bien, pues desde luego Tremlett intenta ver la parte de razón de separatistas vascos y catalanes, dedicándoles más atención de la que merecen a cerruzos, mangoneadores, batasunos y terroristas, e insuflándoles más dignidad de la debida. Romanticismo del inglés izquierdista hacia los que se resisten y luchan por su independencia... aunque también aparecen los nacionalismos en las descripciones de Tremlett en toda su egregia estupidez, bajo la mirada extrañada del inglés. Y hasta expone su carácter falsario y pervertido:

"El separatismo lo puedo entender. Es una creencia honesta y directa. La ambigüedad de los nacionalistas catalanes, sin embargo, hace imposible adivinar a dónde quieren ir. También asegura que la tensión entre Madrid y Cataluña no se pueda resolver nunca. Podría variar de grado, pero será eterna. La definición nacionalista de Cataluña así parece requerirlo." (356)


Fantasmas de España...Ya están aquí los fantasmas, y en primera línea de ellos están los nacionalistas que nos aquejan. A Tremlett le han vendido, sin embargo, ese mito nacionalista de los reyes catalanes. Demasiados años en Barcelona... aunque ahora el ambiente nacionalista le parece incómodo.

 Por suerte también hay otras actitudes y actividades en España. En el capítulo de Galicia, aparte de narcos y nacionalistas, también está la historia de éxito de Amancio Ortega, con su estilo propio e imaginativo de llevar un negocio y su desprecio olímpico a las maneras trilladas de actuar en moda, a la estupidez de la alta costura y de la publicidad.  Bravo. Y también le gusta Almodóvar, como a mí, con todas sus contradicciones, como encarnación del contraste brutal entre la España tradicional y la aceleración de la modernidad. A la vez avergonzado y enamorado de su pueblo, como España del pasado que arrastra y que le hace ser lo que es:

"Hay señales, sin embargo, de que España puede que esté llegando a un entendimiento con sus pueblos. Los atascos del domingo tarde para entrar en Madrid o Barcelona están llenos de personas que vuelven de escapadas de fin de semana a los pueblos. Muchos tienen segundas viviendas en los sitios donde nacieron sus padres o sus abuelos." (417).


Obsesión por no ser españoles—por ser europeos, por separarnos de la caspa nacional... o no por ser como somos, a la vez que nos agarramos a ello. Eso nos caracteriza, para Tremlett. Nos hace different.

 


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Viernes, 01 de Agosto de 2008 13:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


La corbata de Sebastián

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Viene siendo noticia continuada la corbata del ministro Sebastián, primero porque no se la pone y luego porque sí, y ahora porque recomienda que no se lleve para no tener que bajar el aire acondicionado, y ahorrar energía. Es una corbata con voluntad política, cosa que no me parece nada mal.

Lo que me parece peor es que cuando el ministro, ya sea por promocionar sus ideas, ya por hacer gala de atuendo informal, o simplemente porque le da la gana, aparece por el Congreso de los Diputados sin corbata, va y se escandaliza medio país. "País..."— Como para creer que no hubiesen visto a un tipo sin corbata, o a un diputado sin corbata, antes. Mira que si se le ocurre ir en sandalias, o en bambas... le mandan detrás a las fuerzas del orden, vamos.

Patético. Y más patético cuando el presidente del Congreso se siente autorizado para llamarle la atención al ministro, y decirle que allí se va con corbata.

(Insértese aquí una diatriba contra la corbata croata, prenda absolutista primero y oficinista después, prenda símbolo del conformismo, de la inutilidad, y del trágala oficial. Google acabará con la corbata, y no será la menor de sus contribuciones a la civilización).

Bien, pues el muy respetable señor Bono, siempre atento a tomar postura y defender sus ideas en las cosas importantes de la política de este país, le dice al ministro que aquí, con corbata. ¿Estará escrito en algún reglamento eso?

¿Le llamaría acaso la atención Bono a alguna señora, diciendo que "aquí se viene con faldas"— o "de tacón"— o "sin escote"? ¿O a algún diputado gay (de los que van de tal, digo) advirtiéndole que a ver si lleva menos colores? ¿Será patético—será clasista, será machista y falso, no digo ya Bono, sino la atmósfera que se genera en estos reductos de caballeros?  ¿De dónde hemos sacado que las varas de medir se aplican de esta manera diferencial? Ah, ya... del PSOE y del Ministerio de Igualdad, es cierto.

Si existiese algún "código vestimentario" en el Congreso, como existe en otros sitios elitistas y falsarios, habría que derogarlo inmediatamente, pues se contradice con la idea básica del Congreso como lugar de reunión de los representantes de la nación—del pueblo encorbatado y del sin encorbatar. Supongo que si eligiesen un diputado musulmán, le harían quitarse el turbante. Digo yo—o por lo menos llevar la corbata enrollada en la frente.

Patético, y paleto, como digo. De nuevo rico. Pero hay una cosa más patética todavía—

—que el ministro, oyendo al presidente de las cortes, toma buena nota, agacha las orejas, y se aprieta la corbata emblemática al cuello. En lugar de decirle que gracias por su consejo, y que yo también le aconsejo a usted que se depile el entrecejo.


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Viernes, 01 de Agosto de 2008 13:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


El corazoncito del Ogro

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Lo más irónico del caso tremendo éste del "Monstruo de Amstetten", que tuvo a su hija encerrada durante veinticuatro años en el sótano y le hizo parir siete nietos. Al parecer, su plan era perfecto y sin rendijas: ni su esposa que vivía en la casa se enteró de nada en todos estos años. (Que ya hace falta tener el cerebro desconectado, o compartimentalizado).

Pero la ironía es que se agrietó el plan del individuo éste, o del dividuo éste más bien... cuando se apiadó de su hija y la dejó salir, acompañándola a visitar a su hija/nieta al hospital. Donde antes la había internado, cometiendo su primer error benevolente. Allí levantaron sospechas. Si hubiese sido un ogro consistente, un agujero negro inhumano de los que no dejan escapar la luz, seguramente no lo habrían descubierto aún y quizá hubiese muerto como un santo en su cama. Dejando a su vida secreta ya enterrada por adelantado.

Si es que no se puede ser bueno, pensará ahora.

Ogro

 

 

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Martes, 29 de Abril de 2008 15:51. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Sueños de soñadores

A photo on Flickr

 

Continúa en Mi Literaturas la discusión sobre si "publicar es necesario" para un escritor—todo bicho escribiente sueña con publicar, se dice:

Todo el mundo sueña, pero sueña tres cosas diferentes al menos, o cuatro o cinco:

- Una, ver el nombre de uno en la tapa de un libro. Eso es fácil de hacer.

- Dos, ganar dinero vendiendo los libros que escribes. Eso es difícil.

- Tres, vivir sólo del producto de tus ficciones. Eso es prácticamente imposible.

- Otra, verse reconocido (por la crítica, o por esa crítica que nos gusta). Ahí hay grados, circulillos y círculos. Una pequeña dosis de éxito local es posible. Grande, difícil difícil.

Y, de alguna manera, uno de estos sueños lleva al otro, o va oscuramente unido al otro, y realizando uno creemos que algo hacemos por realizar los otros, y así nos engañamos sobre la finalidad de nuestras actividades literarias y sobre su éxito previsible.

 

Martes, 15 de Abril de 2008 20:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Actitudes ante la Ley

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Hoy hemos ido al spa a remojar a los críos.

- ¿Qué es un spa?

- En inglés balneario. Pero aquí lo llaman así a un balneario artificial, para distinguir.

Y resulta que nos faltaba un gorro de baño.

- ¿Y los calvos de cabeza pelada como yo también hace falta que lleven gorro?

- Imprescindible, señor. Tódios con su gorro. Con las chancletas somos más tolerantes, somos flexibles, pero el gorro es por higiene.

- Ya, ¿pero si vengo con unas barbas nabucodonosorianas, hace falta que me ponga una bolsa de alimentar caballos o algo para taparlas?

- No, sólo gorro.

- Y mi bello pelaje corporal, no lo ha visto usted...

- Sin gorro no se entra, señor.

La Ley es inflexible. Al menos a ratos. Pero yo también: aparte de que no tengo gorro, es que lo del gorrito no puedo con ello, soy alérgico total a él; me aprieta las ideas y me estropea el baño.

Me tientan mis acompañantas:

- Pero hombre tío, que ésta es una mandada, que en realidad le da igual-- me dicen.-- Tiene que decir eso, pero tú ni puto caso, entras y te bañas sin gorro, con gorro, como quieras, vas a la sauna en cueros si te da la gana.

- Pero entonces la Ley es absurda. Y lo es, pero la he de obedecer kantianamente. Prefiero obedecerla no entrando ni siquiera en un sitio con leyes absurdas.

- No eres flexible.

- No, es la Ley la que no es flexible.

- Ni la Ley ni tú. Que no te enteras, hombre. Que las leyes no funcionan así.

Pero me he quedado fuera, leyendo ensayos de Bacon sobre el maquiavelismo, la ética personal, y el respeto a la Ley, a ver si me aprovechan. Aunque debe ser todo cuestión más de carácter que de filosofía. Me tendré que ir a vivir algún país nórdico. Con sauna o sin ella.

La pinta calva

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Sábado, 22 de Marzo de 2008 21:59. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Penetraiciones

 

Penetration

Los estudiantes universitarios usan poquitos anticonceptivos, dice una encuesta de El País. Según Ibercampus, "Los universitarios 'se la juegan' en el sexo". Claro que casi la mitad no se la juega tanto, pues "el 40% nunca ha tenido una relación con penetración". Cabe pensar que del sesenta por ciento restante muchos/as muchachas tampoco deben tener relaciones sexuales "peligrosas" (una vez descontadas homosexualidades) todos los años... Y las que sí, pues a la pastilla del día después, por lo visto. Si es que donde no hay costumbre, no hay método ni planificación.


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Sábado, 01 de Marzo de 2008 21:56. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Homi-cidios normales


Redrum
Comentario puesto hoy en Pienso, luego escribo:

El homicidio "en pareja" y entre conocidos es una de las formas más repugnantes de este crimen. Y los asesinos son en general hombres, así que a vigilarlos... Pero una cosa que se suele pasar por alto es que de todas las víctimas de asesinatos y homicidios (o sea, incluyendo a los cometidos por enemigos o por desconocidos) hay muchísimos más hombres que mujeres. Pero con diferencia. Ahora, que a estos parece que los tenga que partir un rayo, visto el caso que se les hace en las noticias... las muertes de hombres no son motivo de escándalo ni alarma para nadie, si se exceptúan sus familiares.
http://www.elpais.com/articulo/cataluna/sexo/homicidio/elpepuespcat/20031127elpcat_3/Tes

Y ya de fetos y fetas ni hablo, por no "cambiar de tema" más...

Aquí hay estadísticas precisas. Bueno, "precisas" según como se entienda, pues no se incluyen los 180.000 fetos—pongamos que, entre ellos, unos cuantos miles de más de siete meses.




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Viernes, 29 de Febrero de 2008 21:10. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Lo de Carla Bruni

20080228111732-bruni.jpgTambién tengo opiniones que escribir sobre lo de Carla Bruni. Lo primero, me parece una irresponsabilidad por parte de Sarkozy, eso de ligar tanto. Y salir en las revistas del corazón, además: siendo presidente, podría prohibirles que publicasen nada sobre él. Se le ve demasiado contento, demasiado. Pero vamos a Carla Bruni. No da el tipo de primera dama. Ha tenido una profesión deshonrosa, como es la de modelo, haciendo posturitas y enseñando el culo por ahí. Una primera dama no debería ser tan guapa. Pero qué digo, si  además ni siquiera es tan guapa, está un poco escasa de carnes. Mi tipo desde luego no es, en lo que a mí respecta, no voy con mujeres así; a quien le guste pues le gustará, pero tanto como para primera dama... ¿Que sale bien en alguna foto? Pues será que está posando, a mí a veces también me sacan bien. Y seguro que de algo se opera, a mí que no me vengan. Que no me parece natural, que no.  Y la mirada la tiene un pelín fría. ¿Que últimamente iba de cantante? Pues también por ahí falla y no da la talla: tampoco tiene voz para cantar; donde esté Caballé, o incluso Sonsoles... yo con una voz como la de la Bruni no vendo ni un disco—y ya teníamos a Jane Birkin en esa línea cuchicheadora. Es redundante todo el asunto: ¿para qué Carla Bruni? No le veo nada. Hay muchas chicas así en los calendarios, a patadas. Bueno, chica... es un decir, porque seguro que los cuarenta no los cumplirá dos veces. Es más añosa de lo que parece. Ni siquiera es francesa—un presidente francés como Sarkozy debería tener una esposa francesa.  Mal, mal, mal, mal...


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Jueves, 28 de Febrero de 2008 11:17. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Obit

Un obituario me sugiere hacer un colega: ha muerto Alain Robbe-Grillet.

Este es un obituario que aparece en The Guardian. Va firmado por Douglas Johnson, pero debió quedar incompleto. De él llamo la atención sobre el último párrafo:

"This obituary has been revised and updated since the obituary writer's own death"

—No sé ni cómo me animo a escribir la palabra "obituario".


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Miércoles, 20 de Febrero de 2008 16:38. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


No-vedades

Cada día se supone que aporta sus novedades, pero a veces me da la impresión de estar siempre dando vueltas a lo mismo, andando las mismas calles arriba y abajo, y pensando las mismas ideas. ¿Será que me sientan mal las vacaciones? Así de limitados somos.

Así que hoy pocas novedades como digo: más de lo mismo. He colgado un artículo en el SSRN: "Essaying the Blog—Your Post's Contribution" (en realidad está en español: "Ensayando el blog — Qué aporta tu post")—pero tampoco allí nada nuevo: reciclaje ex post factum de posts ya hechos. Estaré pasado, o postista.

Por la red, lo mejor que me he encontrado hoy es un artículo muy a propósito para estos días de post-comilonas: "Vomitorio", de Fernando Savater. También dando vueltas a lo mismo de siempre, en el enquistado y euskaldunizado Euskadi (que cualquiera lo deseuskalduniza....).

Creo que me peinaré a partir de ahora en pantalla usando la iSight (que al contrario que el espejo y otras aplicaciones, no te intercambia la derecha por la izquierda y versavice). Veremos más claramente al mismo de siempre.


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Viernes, 04 de Enero de 2008 22:02. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Pobre realidad

A photo on Flickr

 

Saco a ventilar a los niños, después de ver un vídeo de Conectados y su ración de tele. Pero aún quieren más, y van lamiendo escaparates viendo lo que proyecten ahí en las teles que venden. Cierto es que dos teles juntas echando la misma imagen atraen la vista más que una—quizá el doble. Y tengo esta conversación fenomenológica con Álvaro:

- Mira estos críos, están como locos mirando cualquier pantalla que les aparece ante los ojos. Deberíais mirar menos pantallas. Y yo también.
- Ya, pero es que las pantallas atraen la vista. Como el movimiento a la visión de los depredadores. Hay estudios científicos de eso. Luego te lo enseño, salía en el Muy Interesante. Y es que las pantallas son muy interesantes: si comparas una pantalla así con lucecitas y movimiento, y al lado un cuadro... pues miras la pantalla.
- Hm. Sí. Pero el cuadro al menos es más interesante que la realidad, ¿verdad?
- Verdad. Entre una cosa de verdad y una pintada, pues miras la pintada. Bueno, sobre todo si el cuadro es bonito.
- O entre una chica y un maniquí, pues el maniquí. A menos que la chica sea un auténtico maniquí. Porque a ver: si ponemos en fila: una pantalla, un cuadro, un espejo, y la realidad, aún te miras cualquier cosa antes que la realidad . ¿O no?
- Si, sí, es verdad. Así van ordenadas las cosas, lo primero la pantalla, y lo último la realidad. Hasta el espejo es más interesante que la cosa sin más.
- Aunque la realidad de hecho es bonita, es como un diseño gráfico con acabados muy acabados. Mira qué combinaciones de colores tan inesperadas, qué estética tan avanzada tiene.
- Ya, pero una pantalla con su recuadro, y con colores, y cosas que se mueven... A mí me da pena la realidad, pobre realidad, no le hacemos ni caso, la verdad es que no puede competir con los vídeos.
- Y sin embargo si le hiciésemos caso sí que hay cosas bonitas. Mira por ejemplo este niño Otas, qué saltitos va pegando, qué salao.
- Sí que es gracioso, sí. Pero en una pantalla aún quedaría mejor.
- Os trás, mira esa pantalla. (Que está al otro lado de la calle, y pasa por enmedio un autobús de los largos)—Se ve el programa a través de las ventanas del autobús. Y eso también es más interesante que ver la realidad, ¿no? Digo—que ver la pantalla sin más.
- Ahá.

A una mala, nos haremos gafas con los dedos, para ver el mundo a través de algún medio auxiliar.






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Domingo, 23 de Diciembre de 2007 12:00. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Feliciteishions

Felicidades a todos mis lectores por el solsticio invernal / cumpleaños de Cristo. (A las lectoras las felicito otro día). Si me atengo al contador de visitas deben ser los lectores felicitados más de los que normalmente imagino, o en todo caso más de los que se manifiestan. Igual se sienten obligados a ponerme un comentario contestando "gracias", jeje—es broma, no os molestéis, ni tampoco os molestéis.

Qué cosas, en cuestión tarjetas navideñas estoy bajo mínimos; me llegan bastantes en concepto de Sr. de Penas, pero lo que es "a mí - a mí", me felicitan desde hace años tres o cuatro personas nada más, viejos conocidos con quienes no tengo más contacto: una pareja de gays mayorcitos, y también una antigua alumna... También una ex me felicita a veces—y se me alteran súbitamente las pulsaciones. Si a eso le sumamos una felicitación que me ha llegado de Albert Rivera, el hombre desnudo de Ciutadans (—quizá más abrigado por estas fechas: ¡gracias, Albert!) y la del presidente del Corte Inglés, pues somos realmente una extraña pandilla. Aunque habría que ver juntos a los felicitados lectores de este blog para ver otra colección de gente diversa, supongo.

También habría que ver, por el ojo de la cerradura de la mente, a los grupitos y familias que se reunen efectivamente sólo por Navidad, agregaciones de personas a veces igualmente arbitrarias.  Nos atenemos a nuestro grupito y nos deja de parecer improbable: los demás son cosas que sólo existen en la imaginación.Papanueles

Como tantas otras maneras de pasar las navidades, posibles sólo como ejercicio cerebral. Atención, pregunta (dijo Cormac McCarthy)—¿cómo se distingue lo que nunca ha sido de lo que ya se sabe que nunca será? 

Y qué vueltas mentales en la sala de los pasos perdidos, a la hora de mandar una felicitación a tal o cual persona, si será adecuado, si habrás encontrado el tono apropiado, si habrán recompuesto el ambiente en la pareja para mandar recuerdos a los dos o no, si enviar una felicitación que quizá sea la última, o no, si se va a malinterpretar o va a parecer intrusiva tu felicitación, si conviene pasar por casa de tal o de cual, glubs...  Las redes sociales son terreno minado. ¿Cómo aburrirse en Navidad, con este First Life hiperrealista?

Y eso que ni siquiera he empezado a poner el belén, que es otro aliciente para mis compañeros de piso. ("¡Mira, somos papanueles!")


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Sábado, 22 de Diciembre de 2007 19:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Caja de sorpresas

20071213201000-1671227092-db35f3f5c3-m.jpgPues hoy sin muchas ganas de escribir. La muerte funde un tanto los plomos cuando da cerca con el rayo desintegrador. A cambio hablamos bastante con la familia, que se materializa súbitamente o telefonea como posesa. También son ocasiones para que uno oiga cosas que no creía oír—la realidad siempre desfamiliarizándose, como diría Shklovski. Pero hay que mantener el cráneo entrenado y acostumbrarse a ella continuamente: las cosas nunca son como pensábamos que iban a ser. Y eso que el abuelo tenía bien planificado su funeral.

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Jueves, 13 de Diciembre de 2007 19:52. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Persuasión, proselitismo, escepticismo

Hace unos meses comenté en un post sobre argumentación y voluntad de poder, a cuenta de un artículo de Paranormalidades donde se discutía si existe o no existe el proselitismo escéptico. Hoy respondo allí (y aquí) a quienes negaban que en toda conversación (aunque sea en defensa del escepticismo) intentamos no sólo establecer o consensuar una verdad, sino además ejercer la voluntad de poder, o ganar puntos interaccionales. Para quien esté dispuesto, habría que leer primero el post de Paranormalidades "¿Qué buscan los escépticos?", con al menos los primeros comentarios hasta que la cosa se calienta, y también mi respuesta original en este blog, "Vencer, convencer". Y esta es mi última respuesta en Paranormalidades (no creo que haya muchas más...).

Tarde llego, o tarde vuelvo, a este sitio, para ver que se (me) ha comentado mucho. Alguna puntualización añado, por alusiones, no con idea de tener la última palabra, claro, pues 1) el blog sigue abierto, y 2) viniendo tarde juego con ventaja, y se me descuentan puntos.

Al comentario de Psicopanadero:
- sobre la primera frase, la ética puede ser una de nuestras verdades, claro, pero hay otras, y en ese sentido está "fuera" de lo que consideramos verdad, y la usamos como punto de apoyo para intervenir en una conversación sobre (por ejemplo) paranormalidades, intentando sacar a la gente de sus errores, por ética. (Si entiendo bien a qué se refiere esta frase suya, que confieso tengo mis dudas).
- Sobre "todos aquellos que reducen las discusiones a una lucha de egos están descontentos con el tamaño de su pene"—pues sí, es una teoría a considerar. Pero ¿hay alguien que haga eso aquí? Yo he aclaro que mi comentario se centraba en un aspecto de la cuestión, el de lo que Vd. llama "lucha de egos", y que hay otros que dejo al margen, no por irrelevantes, válgame Dios, sino porque ahora estoy hablando de lo otro (de la "lucha de egos"). Que es más relevante en unos casos, menos en otros, pero es siempre un ingrediente de la discusión. En fin, que espero que no esté Vd. sembrando dudas sobre mi tallaje. Por ser más precisos, le diré que yo tengo otra teoría: que quien introduce el tamaño del pene en una discusión (observe que no he sido yo) suele ser una persona extraordinariamente bien dotada, satírica incluso, visto que no duda en extender el argumento irrefutable por encima de la mesa. Yo admito proporciones más razonables—pero mi drama es otro, como le digo: es no poderle convencer. Cuando Vd. elija plantear otro tipo de argumentos (;)) también podremos cotejarlos. Mientras, me remito como argumento al propio placer que Vd. siente en el combate virtual de una conversación, ya sea usando el argumento penetrante, o la distancia irónica.

Al comentario de Manolo_elmas
Me explica Vd. con tonillo docente que que el escéptico es un espíritu puro intocado por lo que hemos llamado la "lucha de egos", y que sólo obtiene puntos extra sin buscarlos. Y que en cambio los "magufos" no sólo creen en cosas risibles sino que (casualidad) son ególatras en su comportamiento conversacional. Permítame que le diga que esos dos (cuatro) grupos no coinciden, sino que se solapan en una gama de grises. Lástima, ¿no? —que el mundo no sea tan simple.

Al comentario de Asigan
Ya había tenido una respuesta en mi blog (aunque allí firmaba como "anasazi", no sé por qué). Pero reitero:

- Por supuesto que Vd. conoce, y practica, el proselitismo escéptico al que me refiero. Quizá sea laxo el sentido de "proselitismo" (no anda Vd. extendiendo carnets de escéptico, al menos no literalmente), pero es un sentido identificable; como he dicho antes, es un elemento de cualquier argumentación (—la voluntad de poder, o el poder relativo que se gana ganando argumentaciones y convenciendo, sea de dogmas o de antidogmas. Y ojo, que los antidogmas se pueden tratar como dogmas—¿O duda Vd. de que haya personas que debaten sobre escepticismo con actitudes o tonos dogmáticos?).

A su pregunta, pues sí, lo que me lleva a escribir este mensaje es voluntad de poder, aparte de los otros ingredientes más nobles que he mencionado antes (búsqueda de la verdad, de aclarar conceptualmente la situación, de iluminar almas...).

Me parece detectar que usted sugiere que yo creo estar extento de esta dimensión de la lucha de egos, y que mi argumento sería por tanto contradictorio en términos. Si es así, le aclaro que no, que no pretendo excluirme a mí mismo de este razonamiento.

Respecto a la pureza de intenciones de los escépticos le remitiría a lo que le he dicho a Manolo_elmas. Traer a alguien a la comunidad de pensadores críticos también es crear comunidad (en el sentido laxo si Vd. quiere del término) e intentar ganar adeptos para esta comunidad—hacer proselitismo en ese sentido, en el de intentar ganar adeptos o hacer que la gente cambie de opinión. No veo por qué le repugna a Vd. tanto esta noción que yo diría es bastante de sentido común. Por favor, reflexione y cambie Vd. de opinión.

Con respecto a lo del "imperativo ético que dejo aparte" y que Vd. considera el único punto objetivo, repito que lo dejo aparte por centrarme en este aspecto (de la voluntad de poder o lucha de egos), no porque diga que no existe o es irrelevante la ética o la verdad, en absoluto. Mientras que Vd. sí que dice que mi teoría del proselitismo escéptico sí es irrelevante e inexistente. Hombre, me parece que la postura maximalista es la suya, ¿eh?

Ups, perdón, no quería tratarte de usted, ya que hablamos de tú, no era por marcar distancia. Sí puede haber placer en sacar a los demás de la caverna, por supuesto, pero "más allá del principio del placer" está el crédito interaccional que se gana. E insisto que no me excluyo ni de uno ni de otro. ¿"Ese extraño placer tuyo", me dices? ¿Así que no te gusta ganar discusiones, o que tus argumentos se reconozcan, y convenzan a la gente? Por favor… aquí no puedo sino pedir un poquito de autocrítica, autoanálisis y honestidad. Porque ese extraño placer mío, en efecto (y los puntos interaccionales a los que me refiero más allá del placer) no es en efecto una invención o rareza mía, sino una condición de entrada de la interacción comunicativa. En unos casos más, y en otros menos prominente. Y no reduzcamos la cosa a mis defectos psíquicos, pues lo que estoy discutiendo es un aspecto de la comunicación, presente en mí como en otro hijo de vecino. Hasta en ti, Asigan, lo siento. Tu propio fuero interno te dirá que este punto lo he ganado yo—especialmente si sientes que tus argumentos siguen siendo mejores.


Con respecto al último párrafo, admítaseme por favor "energía psíquica" como manera coloquial de referirme a esta adquisición de poder y prosélitos mediante la interacción. Reconozco que el término tiene connotaciones magufas, de ponerse las manos en las sienes, etc., pero es que a veces no resisto la tentación de provocar un poquito. Civilizadamente, aclaro. Con respecto a este párrafo, reitero y reitero que mi argumento no pretende reducir todo proselitismo a voluntad de poder, sólo señalar que es un ingrediente irreducible, que va de oficio en la cuestión de convencer y vencer. Las comunidades creadas por el proselitismo o la argumentación no son supuestas, a pesar de andar sin carnet ni certificado de empadronamiento. Y la voluntad de poder no queda pendiente de justificación. Le remito una vez más a su propia experiencia, y al hecho evidente de que quien ha ganado una discusión no tiene que dedicar más energías a ella, sino que tiene en el convencido un nuevo aliado con quien argumentar contra la posición que acaba de refutarse convincentemente.

Así pues, mi mensaje no es curioso. Es bastante "normalito". Es el suyo el que es curioso, intentando negar la existencia de un elemento de voluntad de poder en la interacción y en la argumentación. Eso será el caso de seres de otra galaxia a los que no podemos ni siquiera imaginar desde aquí.

(Otro comentario de Psicopanadero, que dice que la teoría de Asigan es más completa que la mía):
Así que, volviendo a Psicopanadero… no, la teoría de Asigan es más incompleta, pues simplifica la cuestión eliminando la voluntad de poder en el caso del argumentante escéptico, y la tergiversa haciendo coincidir a los vampiros mentales con los magufos. Es un blanquinegrismo simplista: la creación de un personaje abyecto tanto en sus creencias como en sus maneras, frente a la comunidad de los iluminados por la razón e intocados por la voluntad de poder.

Al comentario de Pereque:
A Pereque le agradezco los puntos que me otorga, y gano más puntos con la aclaración que he hecho antes: lo de los "vampiros psíquicos" es una manera de hablar. Acéptesenos la metáfora, please.

Al comentario de Santosrios:
Anónimo/santosrios también considera mi texto "excelente (al menos hasta 'irónica')". Gracias. No sé qué es lo que le disgusta después. Quizá estos vampiros psíquicos, que tan pocos puntos me aportan… y es que son desagradables, los vampiros psíquicos. (Aclaro, Asigan: me incluyo entre ellos). Muy bien subraya santosrios que quizá les haya echado para atrás, a quienes me critican, el supuesto sentido peyorativo de "proselitismo". Pero yo sólo me refería a "intentar convencer a gente y ganar adeptos para una causa o postura que antes éstos ignoraban o rechazaban". Me parece irrefutable la existencia de proselitismo escéptico en ese sentido—si se niega, pues entonces ya no sé bien de qué estamos hablando, la verdad. En ese sentido utiliza santosrios los términos "pobres ignorantes" y "salvación". Creo que santosrios, aunque se caliente la discusión, sí señala ciertas debilidades del razonamiento de Asigan. Esa es mi distribución de puntos… y no sólo por recíproca alianza, malpensados: sino también por esa búsqueda ética de la verdad y de la coherencia de las cosas, etc., que dejábamos como consideración adicional.

A los últimos comentarios de Asigan:
No necesitas, Asigan, "hacerme ver" que mi propia discusión también es proselitismo. Creía que quedaba claro desde la base misma de mi argumento, pero por si acaso lo he reiterado bien explícitamente. Y eso no me refuta, como pareces sugerir, sino todo lo contrario. Es casi como si digo: "Estoy construyendo una frase". Lo que encuentro más sorprendente es que intentes refutar esa frase autoconstructiva, o autodesconstructiva si se prefiere. O decirme que haces una reducción al absurdo de mi argumento. Observa que a la vez dices que tiene un sentido evidente del cual mi propia discusión no está exenta, y que seguidamente niegas que haya que darme la razón por necesidad. Eso es más absurdo. No sé a qué viene tanta insistencia en negarme mis legítimos puntos.

Más adelante se me atribuye un cierto tono autoritario o incauto, al hablar de " la contundencia con la que el propio JoseAngel sentencia lo que los demás sienten y la seguridad con la que adivina las intenciones de todo el mundo." Pues sí, Asigan, es que con la misma seguridad voy por ahí presponiendo que todo el mundo tiene una columna vertebral, y diciendo que la gente quiere ganar sus argumentaciones, y obtiene crédito por ello. Así de atrevidas son mis presuposiciones.

Y, Asigan, créeme, no pretendo "endosarte" ningún placer. El que obtengas espontáneamente, nada más. De hecho espero, más bien, quitarte el placer de haberme refutado en esta discusión. Te lo cambio por el pequeño placer de adquirir un nuevo conocimiento: que la voluntad de poder está, también, entre los móviles de tu actuación argumentativa, como en los de cualquier hijo de vecino, ni más ni menos. Aunque no prometo no volver, me voy convencido de haber obtenido algún punto. Al menos ante terceros… a los que yo seleccionaré según vea lo que valen sus argumentos, y el crédito que me aporten.


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Jueves, 15 de Noviembre de 2007 08:39. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Un auténtico carnicero

20071026171853-15163.jpegDetienen a un sospechoso de terrorismo, de financiación y reclutamiento para estos que ponen bombas por allí... bueno, pues la policía llevará sus investigaciónes y supongo que ya sabrán. No me refiero a la detención en sí.

Me refiero a los titulares con que ha corrido la noticia, que he visto repetir insensatamente en los telediarios y periódicos, anunciando en tono sensacionalista que el detenido era "terrorista, imán y carnicero"—No, no así, sino con más arte, sugiriendo, junto con la foto, que esas tres cosas son en realidad la misma. Que un imán ya debería ser sospechoso de ser un terrorista. Y que ser carnicero es, por supuesto, un agravante.

El carnicero, con sus carnicerías... y el mandil salpicado de sangre.

Cuánto zoquete en las redacciones, y cuanto xenófobo inconsciente.



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Viernes, 26 de Octubre de 2007 10:25. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Yo me remendaba, yo me remendé

Salía en el periódico (el 20 Minutos, y es la primera vez que lo veo comentar por escrito) la noticia de la gran cantidad de operaciones de remiendo de virgos que se hacen en Zaragoza (y supongo que en todas partes). Entrevistaban a una especialista, que dice lo importante que es esta operación para que los himeneos gitanos no empiecen con pésimo pie... y es que los pobres maridos prefieren vivir engañados en sus ilusiones, al parecer, o si no podría correr otra sangre.

Incluso la sangre de la remendadora, pues dice que hay familias que la amenazan de muerte si la operación no da el resultado requerido en la noche de autos. Al parecer hay cientos de operaciones, mayormente de gitanas y musulmanas. Y aún debe echar la cuenta por lo bajo la doctora, porque supongo que no tiene la exclusiva.

Pues lo de las gitanas canta bastante, cuando ves a todas las féminas de la familia que van juntas a visitar al ginecólogo, acompañando a una en la edad crítica. Como que me da que no van a hacerse chequeos periódicos en masa. Es que tenemos varios ginecólogos por alrededor, y muchas veces las mujeres de negro están cuchicheando apasionadamente en el patio de entrada, o llaman a la puerta de mi casa por error—yo ya las mando en la dirección adecuada.

Qué país—haciendo ver que hay modernidad, ahí con el coche tuneao y el estéreo a toda pastilla, y seguimos como en tiempos de la Celestina. El país autónomo ese digo; y el otro, que tampoco va muy a la zaga: resulta que otras operaciones son para prostitutas de lujo, jovencitas lagartísimas que se venden como vírgenes a precio de oro, y otros más para señoras maduras que contentan así las fantasías sexuales desvirgadoras de sus maridos. Por favor, que me da... Lo poco que le ponen a uno las fantasías sexuales del vecino, ya lo decía Freud. Aún menos que las realidades.


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Viernes, 12 de Octubre de 2007 10:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Boli bic negro

Cartel visto en el campus:

VENDO BOLI BIC
Y REGALO ENTRADA
PARA EL CONCIERTO
DE HEROES DEL SILENCIO
INTERESADOS LLAMAR
AL TELEFONO
talycual...

Hecha la ley, hecha la trampa.



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Miércoles, 05 de Septiembre de 2007 21:47. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos




Madre asfixiante

De El Tío Tungsteno: Recuerdos de un químico precoz, autobiografía del neurólogo Oliver Sacks (Anagrama, 2003, cap. 19).

Durante los años treinta, mi madre abandonó la medicina general y pasó a dedicarse a la ginecología y a la obstetricia. Nada había que le gustara más que un parto complicado—que un bebé se presentara de brazo, o de nalgas—con una conclusión satisfactoria. Pero de vez en cuando traía a casa fetos malformados anencefálicos, con unos ojos saltones en lo alto de sus cabezas aplanadas y sin cerebro, o con espina bífida, en los que toda la médula espinal y el encéfalo estaban a la vista. Algunos habían nacido muertos, y a otros mi madre y la comadrona los habían ahogado en silencio al nacer ("como un gatito", dijo una vez), pues les parecía que si vivían no tendrían ninguna vida consciente o mental. Deseosa de que yo aprendiera anatomía y medicina, diseccionó para mí varios de esos fetos, y aunque sólo tenía once años, insistió en que yo también diseccionara. Creo que jamás se dió cuenta de lo mucho que eso me afectaba, y probablemente imaginó que sentía el mismo entusiasmo que ella. Aunque yo, de manera natural, había diseccionado por mi cuenta lombrices, ranas y mi pulpo, la disección de fetos humanos me llenaba de repugnancia. Mi madre a menudo contaba que, siendo yo bebé, le había preocupado el crecimiento de mi cráneo, que las fontanelas se hubieran cerrado demasiado pronto, y que, a consecuencia de ello, me transformara en un idiota microcefálico. De este modo, vi en esos fetos lo que (en mi imaginación) yo también podía haber sido, lo cual hacía que me fuera más difícil distanciarme de ellos, e incrementaba mi horror.

Aunque quedó entendido, casi desde mi nacimiento, que sería médico (y concretamente, deseaba mi madre, cirujano), esas experiencias precoces me predispusieron en contra de la medicina, me hicieron querer huir de ella y dedicarme a las plantas, que no tenían sentimientos, a los cristales, los minerales y elementos químicos, sobre todo, pues ellos existían en un reino propio inmortal, donde la enfermedad, el sufrimiento y la patología eran desconocidos.



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Domingo, 01 de Julio de 2007 21:13. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


El asturiano, el gallego y el moro

Esta anécdota la cuenta el abuelo José Penas, de cuando estaba en los regimientos del Marruecos español, allá por los tiempos de Abd el-Krim. Pasó un día en que estaba con un compañero suyo de mili, un asturiano bastante bruto pero muy buena gente, y estaba cayendo un aguacero tremendo, de los que por alguna razón no solemos asociar con el norte de África. Bueno, pues pilló por sorpresa a más de uno, porque paseando por fuera del campamento y sorprendidos por la tromba, vieron los dos soldadetes, el gallego y el asturiano, a un nativo que estaba desesperado en su huertecillo, contemplando la que estaba cayendo, pues se formaba tal riada que se le inundaban los surcos del huerto y el agua se le estaba llevando la tierra, amenazando con arruinarlo pero bien.

Y allí estaba el marroquí levantando los brazos al cielo, desesperado, implorando, "¡¡Alá!! ¡¡Alá!!"— y mirando impotente cómo el agua iba arrastrando su campo. Lo ve el asturiano, y empieza a decirle, "¡Pero hombre, moro!" —entonces se hablaban así, moros los llamaban directamente— "¡no te quedes ahí quieto! ¡Haz algo, salva tu campo! ¡Aparta el agua!" — "¡Alá, Alá es grande, Alá proveerá!" —

—"¡Pero qué.... Alá proveerá! Haz una zanja, hombre, que se vaya el agua por allí!" —"¡Alá sabe, Alá lo quiere!" —Y el asturiano, cabreado como una mona, le quita la azada al moro, se descalza, se remanga los pantalones y se mete en el campo, y empieza a hacer zanjas, canalizando el agua, y pequeños muros de contención, y ni corto ni perezoso le salva el campo mientras el otro rezaba bajo el diluvio. Y el gallego Penas, mientras, "Pero hombre, Asturiano, ¿tú le vas a arreglar el campo, y él allí haciendo reverencias a Mahoma?¡Déjalo! Déjalo que se joda bien jodido el moro este" —Y el otro, que venía del pueblo directo, "—¿Y dejar que se eche a perder un huerto, hombre? ¡no! ¡Que es un crimen eso!" Y allí el asturiano a picar, mientras uno rezaba y el otro miraba, hasta que estuvo el campo bien canalizado.

—"¡Hala, moro, ahí tienes! ¡Eso es lo que tienes que hacer! ¡En lugar de tanto Alá-Alá, lo que hay que hacer es ponerse a trabajar, y emplear la cabeza, hombre, y salvar lo que es tuyo! ¡Pero como no lo hagas tú, ya puedes rezar, que Alá no proveerá!

Y le suelta el moro, "No, no, no es como tú dices. Alá proveerá. ¿Ves? Alá te ha enviado a tí para que salves mi campo."


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Martes, 26 de Junio de 2007 23:43. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Vencer, convencer

Comentario puesto sobre el tema "¿Qué buscan los escépticos?", en Paranormalidades:

Hay en el proselitismo escéptico, como en todo otro proselitismo, un ejercicio de voluntad de poder. El convencer a otros, influirles y hacerles cambiar de idea es (al margen de los beneficios que reporte al convencedor y al convencido, y al margen del imperativo ético de traer a los demás a lo que consideramos la verdad) un ejercicio de la voluntad de poder. El creyente que aumenta el número de los creyentes refuerza así su comunidad y su propio crédito dentro de ella. El escéptico también. Es un placer sacar a los demás de la caverna, se obtiene una narrativa irónica donde el vencedor es el convencedor, que suma puntos obtenidos por su coherencia (su posición no ha cambiado) a los puntos por posesión de la verdad que ahora comparte con el convencido - que es en parte su "víctima", de quien absorbe energía. A la vez, se fortalece con esa energía, se "reconvence" y está más dispuesto a seguir absorbiendo energía psíquica.

O sea, que en muchos casos es más ventajoso para la víctima no dejarse convencer públicamente en el debate en cuestión con el creyente o con el escéptico. Sencillamente por la pérdida de rostro social que supone el dejarse (con)vencer; el impedir ese transvase de energía compensa ampliamente los costes hipotéticos de encastillarse en la postura que ahora se reconoce como errónea. Eso no quita para que en otros encuentros, con otros interlocutores que no vayan a obtener medallas por el cambio de postura de este interlocutor, pueda haber alterado éste su postura sobre la cuestión significativamente. Y se pierden puntos frente a uno mismo, quizá, pero esos siempre duelen menos.

Y, como ya dijo Platón, sacar a los demás de la caverna es un ejercicio delicado y peligroso. Puede costar la vida, pues las ilusiones son más bonitas que la realidad, y más convenientes, si habíamos edificado en torno a ellas nuestra identidad social y nuestro sistema de valores.

 

(PS: Continúa el debate en noviembre, aquí: Persuasión, proselitismo, escepticismo.)


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Sábado, 09 de Junio de 2007 16:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Encontrarse casados por inercia

Aquí hay un bonito estudio sobre cómo llega la gente al matrimonio, o a sus variantes como estar "casados" en el sentido de "casa / dos", vivir juntos:

"The Inertia Hypothesis: Sliding vs. Deciding in the Development of Risk for Couples in Marriage"
, de Scott M. Stanley, Galena H. Kline y Howard J. Markman. (Llego a ellos vía Wonkapistas, que parte de un artículo de The Economist).

Presentan sus reflexiones en el marco de la teoría del compromiso (commitment): diferentes grados de compromiso por parte de una pareja pueden llevar a soluciones digamos... de compromiso: la cohabitación como una situación ambigua en la que uno de los dos se considera más "casado" que el otro—para un miembro de la pareja (típicamente la mujer) están al menos avanzando hacia un compromiso estable, mientras que para el otro (típicamente el "marido") la situación es sencillamente algo indefinido, un arreglo cómodo pero que no significa haber tomado ninguna decisión trascendente sobre la pareja.

De hecho en las parejas que comienzan conviviendo poco a poco es frecuente que las decisiones trascendentes no se encuentran en el futuro, sino en el pasado: retrospectivamente se da cuenta uno de que llegó a ellas, pero es algo que sucedió sin planificación activa, simplemente por la línea de menor coste o menor resistencia. El tomar la decisión de casarse en serio supone un coste, pero para estas parejas aún es mayor el coste (psicológico, económico...) que supondría una ruptura, y así la situación se mantiene. Es lo que los autores llaman "sliding versus deciding", llegar a una situación difícil de cambiar, sin una decisión previa de llegar a ella.

El resultado, según los autores, es que se encuentran así casadas (a veces en modalidades "light" de matrimonio) muchas personas con otras personas con quienes de otro modo jamás habrían tomado la decisión de casarse—una situación que sin embargo es más fácil de mantener que de romper. No quiere decir que no se rompa: las parejas así formadas tienen más altos índices de inestabilidad, de relaciones alternativas, etc. También es significativo el status económico y social: hay menos matrimonio y más divorcio en las clases de bajos ingresos, y más matrimonio y menos divorcio en las clases más acomodadas. A su vez, como señala el artículo de The Economist, la estabilidad en la pareja es un elemento de éxito social y prosperidad tanto para la misma pareja como para sus hijos. En un proceso de realimentación.

Todo esto tiene una interesante dimensión narratológica que está a medio explorar. Hace poco hablaba de cómo nuestras vidas son estructuras narrativas. Pues bien, la decisión de  formar pareja, casarse, tener hijos, etc., es una de las que más estructuración narrativa dan a nuestras vidas. La dialéctica prospección / retrospección tiene muchas posibilidades de aplicarse a una semiótica del matrimonio: ¿vivimos en una pareja prospectiva, o retrospectiva? Parece obvio que las parejas con planes claros de futuro, y una narratividad más prospectiva, tienen en principio más posibilidades de seguir juntas que las que simplemente "llegaron a ser" por circunstancias a, b y c. Lo que no quita para que luego estén las circunstancias sobrevenidas que dan al traste con los planes de mice and men and women. O con su falta de planes—pues la vida en sí es la principal de las circunstancias sobrevenidas.


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Sábado, 09 de Junio de 2007 12:51. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Somos la peste

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Me acabo de empezar a leer el último premio Goncourt, Les Bienveillantes, de Jonathan Littell, una impresionante novela sobre el genocidio nazi, y la participación en él del narrador, viejo nazi y genocida, buen burgués discreto, y jamás represaliado. Viene a sacar las últimas consecuencias de lo que Hannah Arendt llamaba "la banalidad del mal" en su libro Eichmann en Jerusalén. Ya no es sólo que Eichmann fuese un tipo vulgar, en lugar de un demente psicópata; lo malo es que a fuerza de vulgaridad, todos somos como Eichmann. Que Eichmann es, como su nombre indica...—Everyman. Lo terrible, nos muestra la novela, no son tanto los asesinos locos, como el de la Universidad de Virginia de ayer, sino la gente de orden que sigue la corriente, y que yendo donde va la gente, acaba cometiendo las mayores atrocidades: por inercia, por disciplina, por indiferencia, por cobardía, por interés, por comodidad, por autoengaño, por seguidismo... Por no sacar los pies del tiesto, básicamente. Ya no digo los que seguían a Hitler, sino los que siguen a Bush en sus guerras preventivas, o a los terroristas en sus "procesos de paz", o a Ibarreche camino de su roble, o al cacique de turno... El madera de psicópata o el líder iluminado al frente, los borregos detrás, o quizá los borregos aupando al psicópata por el proceso natural de las cosas. Y así pasa siempre lo que pasa. Pocos se libran, o nadie. Hasta Hannah Arendt fue amante primero, y amiga íntima siempre, del rector nazi Heidegger.

Se abre la novela con una autojustificación inicial, bastante escalofriante, en la que el narrador nos pide a todos ("hermanos humanos" nos llama este individuo) que no lo juzguemos precipitadamente como una bestia abyecta—pues no es ni mejor ni peor que nosotros. Para ser un unreliable narrator, un narrador poco fiable, nos deja bastante poco satisfechos. No podemos fiarnos ni de su poca fiabilidad—vamos, que argumenta que todos somos tan poco fiables como él. Que él es un tipo normal, que es como nosotros, sin más. Y nos deja casi convencidos de que en efecto es así.... Qué digo casi. A mí me deja convencido de que soy la peste.

Adivino vuestros pensamientos: He aquí un hombre bien malvado, os decís, un mal hombre, abreviando, un tipo sucio se mire como se mire, que debería pudrirse en la cárcel mejor que endosarnos su filosofía confusa de viejo fascista medio arrepentido. En lo de fascismo, no confundamos todas las cosas, y en lo que se refiere a mi responsabilidad penal, no prejuzguéis, aún no he contado mi historia; en cuanto a la cuestión de mi responsabilidad moral, permitidme algunas consideraciones. Los filósofos políticos han observado a menudo que en tiempos de guerra el ciudadano, varón al menos, pierde uno de sus derechos más elementales, el derecho a vivir, y eso desde la Revolución Francesa y la invención del reclutamiento obligatorio, principio ahora universalmente admitido, o casi. Pero rara vez han observado que ese ciudadano pierde a la vez otro derecho, igual de elemental y para él quizá todavía más vital, en lo referente a la idea que se hace de sí mismo como persona civilizada: el derecho a no matar. Nadie te pide tu opinión. El hombre que está de pie sobre la fosa común, en la mayor parte de los casos, no ha pedido estar ahí—igual que no lo ha pedido el que está tumbado, muerto o agonizante, en el fondo de esa misma fosa. Me objetaréis que matar a otro militar en combate no es la misma cosa que matar a un civil desarmado; las leyes de la guerra permiten una cosa y la otra no; la moral corriente lo mismo. Un buen argumento en abstracto, ciertamente, pero que en absoluto tiene en cuenta las condiciones del conflicto en cuestión. La distinción completamente arbitraria establecida después de la guerra entre las "operaciones militares" por una parte, equivalentes a las de cualquier otro conflicto, y las "atrocidades" por otro, llevadas a cabo por una minoría de sádicos y de chiflados, es, como espero mostrar, una fantasía consoladora de los vencedores—de los vencedores occidentales, debería especificar, puesto que los soviéticos, con toda su retórica, siempre entendieron de qué iba la cosa: Stalin, después de mayo de 1945 y pasados ya los primeros gestos para la galería, se mofaba infinitamente de una "justicia" ilusoria; quería mano dura, lo concreto, esclavos y material para levantar y reconstruir, no remordimientos ni lamentaciones, porque sabía tan bien como nosotros que los difuntos no oyen el llanto, y que los remordimientos no ponen judías en el puchero. No invocaré a la Befehlnotstand, la obediencia debida a las órdenes tan apreciada por nuestros buenos abogados alemanes. Lo que hice, lo hice con pleno conocimiento de causa, pensando que se trataba de mi deber y que era necesario que se hiciese, por desagradable y miserable que fuese. La guerra total es eso también: el civil ya no existe, y entre el niño judío gaseado o fusilado y el niño alemán muerto bajo las bombas incendiarias, no hay sino una diferencia de medios: esas dos muertes eran igualmente vanas, ninguna de las dos abrevió la guerra ni un segundo; pero en los dos casos, el hombre o los hombres que los mataron creían que era justo y necesario; si se equivocaron, ¿a quién hay que culpar? Lo que digo sigue siendo cierto aunque se distinga artificialmente de la guerra eso que el abogado judío Lempkin ha bautizado como el genocidio, haciendo notar que en nuestro siglo al menos no ha habido nunca un genocidio sin guerra, que el genocidio no existe fuera de la guerra, y que como la guerra, se trata de un fenómeno colectivo: el genocidio moderno es un proceso infligido a las masas, por las masas, y para las masas. Es también, en el caso que nos ocupa, un proceso segmentado por las exigencias de los métodos industriales. Del mismo modo que, según Marx, el obrero está alienado con respecto al producto de su trabajo, en el genocidio o en la guerra total en su foma moderna, el ejecutor está alienado con respecto al producto de su acción. Esto vale incluso en el caso en el que un hombre coloca un fusil contra la cabeza de otro hombre y acciona el gatillo. Porque la víctima ha sido traída allí por otros hombres, su muerte ha sido decidida por otros más, y el tirador también sabe que no es sino el último eslabón de una cadena muy larga, y que no tiene que hacerse más preguntas de las que se hace un miembro de un peloton que en la vida civil ejecuta a un hombre debidamente condenado por las leyes. El tirador sabe que es el azar el que hace que sea él quien dispare, que su camarada esté de centinela, y que un tercero conduzca el camión. Todo lo más podrá intentar cambiar su puesto con el guarda o el chófer. Otro ejemplo, sacado de la abundante literatura histórica y no de mi experiencia personal: el del programa de exterminación de los discapacitados severos y de los enfermos mentales alemanes, conocido como programa "Eutanasia" o "T-4", llevado a efecto dos años antes del programa "Solución final". Aquí, los enfermos seleccionados en el marco de un dispositivo legal eran acogidos en un edificio por enfermeras profesionales, que los apuntaban en el registro y los desnudaban; había médicos que los examinaban y los conducían a un cuarto cerrado; un obrero administraba el gas; otros limpiaban; un policía extendía el certificado de defunción. Interrogada tras la guerra, cada una de esas personas dice: ¿Culpable, yo? La enfermera no mató a nadie; no ha hecho más que desnudar y calmar a los enfermos, gestos ordinarios de su profesión. El médico tampoco ha matado, simplemente confirmó un diagnóstico según criterios establecidos por otras instancias. El encargado que abre el grifo del gas, el que está por tanto más cercano al asesinato en el tiempo y el espacio, efectúa una función técnica bajo el control de sus superiores y de los médicos. Los obreros que vacían la cámara proporcionan una labor necesaria de saneamiento, que además es bastante repugnante. El policía sigue su procedimiento, que es constatar un fallecimiento y dejar constancia de que ha tenido lugar sin violación de las leyes vigentes. ¿Quién es culpable, pues? ¿Todos, o ninguno? ¿Por qué el obrero asignado al gas habría de ser más culpable que el obrero asignado a las calderas, al jardín, a los vehículos? Lo mismo sucede con todas las facetas de esta inmensa empresa. El guardaagujas del ferrocarril, por ejemplo, ¿es culpable de la muerte de los judíos que él dirige hacia un campo de concentración? Ese operario es un funcionario, hace el mismo trabajo desde hace veinte años, cambia las agujas de la vía según un plan, no tiene por qué saber lo que hay dentro. No es por su culpa si se transporta a esos judíos, vía su cambio de agujas, de un punto A a un punto B, donde los matan. Y sin embargo ese guardaagujas juega un papel crucial en el trabajo de exterminación: sin él, el tren de judíos no puede llegar al punto B. Lo mismo el funcionario encargado de requisar apartamentos para los siniestrados por los bombardeos, el impresor que prepara los carteles de deportación, el suministrador que vende cemento armado o alambre de espino a las SS, el suboficial de intendencia que hace el reparto de gasolina a un Teilkommando de la SP, y Dios en las alturas que permite todo esto. Claro, se pueden establecer niveles de responsabilidad penal relativamente precisos, que permiten condenar a unos y de dejar a todos los otros a su conciencia propia, a poco que la tengan; tanto más fácil cuanto que se dictan las leyes tras los hechos, como en Nuremberg. Pero incluso allí hicieron más o menos lo primero que salió. ¿Por qué colgar a Streicher, ese mierda impotente, pero no al siniestro von dem Bach-Zelewski? ¿Por qué colgaron a mi superior, Rudolf Brandt, y no al de él, Wolff? ¿Por qué colgar al ministro Frick y no a su subordinado Stuckart, que le hacía todo el trabajo? Un hombre con suerte, este Stuckart, que nunca se manchó las manos más que con tinta, nunca con sangre. Repito, aclarando: no intento decir que no soy culpable de tal o cual acción. Soy culpable, vosotros no—vale. Pero deberíais sin embargo ser capaces de deciros que lo que he hecho yo, también vosotros lo habríais hecho. Quizá con menos celo, pero quizá también con menos desesperación, sea como sea lo habríais hecho de un modo u otro. Creo que se me puede permitir concluir como un hecho establecido por la historia moderna que todo el mundo, o casi, en un conjunto de circunstancias dado, hace lo que le dicen, y, con perdón, hay pocas probabilidades de que usted sea la excepción, como no lo fui yo. Si usted ha nacido en un país o en una época donde no sólo no viene nadie a matar a vuestra esposa, a vuestros hijos, sino que además nadie viene a pedirle a usted que mate a las esposas o hijos de otros, bendiga Vd. al Señor y váyase en paz. Pero quédese siempre con este pensamiento en el espíritu: quizá haya tenido usted más suerte que yo, pero no es usted mejor. Porque si tiene usted la arrogancia de pensar que sí lo es, allí empieza el peligro. Se acostumbra a oponer el Estado, totalitario o no, al hombre ordinario—chinche o junco. Pero se olvida entonces que el Estado está compuesto de hombres, todos más o menos ordinarios, cada uno con su vida, su historia, la serie de casualidades que han hecho que un día se encontró en el lado bueno del fusil o de la hoja de papel mientras que otros se encuentran en el malo. Este recorrido muy rara vez es objeto de una elección, ni siquiera de una predisposición. Las víctimas, en la inmensa mayoría de los casos, no fueron torturadas o asesinadas porque fuesen buenos; del mismo modo, sus verdugos no los atormentaron porque ellos fuesen malos. Sería un poco ingenuo creer eso, y basta con estar familiarizado con cualquier burocracia, incluso la de la Cruz Roja, para convencerse. Stalin, por cierto, proporcionó una demostración elocuente de esto que digo, tranformando a cada generación de verdugos en víctimas de la generación siguiente, sin que por eso llegasen a faltarle jamás verdugos. Pues bien, la maquinaria del Estado está hecha de la misma aglomeración de arena frágil que lo que va moliendo grano a grano. Existe porque todo el mundo está de acuerdo para que exista, incluso (a menudo hasta el último minuto) sus víctimas. Sin los Höss, los Eichmann, los Goglidze, los Vychinski, pero también sin los guardaagujas de los trenes, los fabricantes de cemento armado y los contables de los ministerios, un Stalin o un Hitler no son más que un odre inflado de odio y de terrores impotentes. Decir que la amplia mayoría de los gestores de los procesos de exterminación no eran sádicos o anormales es ahora casi un lugar común. Sádicos, pirados, los hubo, claro, como en todas las guerras, y cometieron atrocidades sin nombre, es cierto. También es cierto que las SS podrían haber intensificado sus esfuerzos por controlar a esta gente, aunque hizo más de los que se suele pensar; y eso no es evidente: id a preguntarles a los generales franceses, buenos problemas que les daban, en Argelia, sus alcohólicos, sus violadores, sus asesinos de oficiales. Pero el problema no está allí. Chiflados los hay por todas partes, a todas horas. Por nuestros pacíficos barrios residenciales pululan los pedófilos y los psicópatas, por nuestros refugios nocturnos, los locos furiosos megalómanos; algunos de hecho se convierten en un problema, matan a dos, a tres, a diez, incluso a cincuenta personas—luego, ese mismo Estado que los utilizaría sin pestañear en caso de guerra, los aplasta como mosquitos inflados de sangre. Esos hombres enfermos no son nada. Pero los hombres ordinarios que constituyen el Estado—sobre todo en tiempos inestables—esos son el auténtico peligro. El auténtico peligro para el hombre soy yo, es usted. Y si no le convence esto, es inútil que siga leyendo. No entenderá usted nada, y se enfadará, sin provecho para usted ni para mí.


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Martes, 17 de Abril de 2007 23:25. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Las predicciones fallidas

Se leen las predicciones fallidas desde una omnisciencia autocomplaciente—desde el trono de la ironía retrospectiva. Por ejemplo, este artículo de 1938 que argumenta la ineficacia de la aviación como arma de guerra y lo dudoso de una repetición de una guerra global. Lo más gracioso es que se presenta como un análisis de profecías fallidas que se hacían unos años antes: que un avión sería capaz de hundir un barco de guerra, que un bombardeo podría destruir una ciudad... Pues ya ven; quien ríe el último, tropieza en la misma piedra.

Nos dan semejantes profecías la ilusión de que nosotros, en cambio, sí conocemos el futuro—cuando, en realidad, no tenemos ni idea, como ellos. Aquí hay más cosas que darán que hablar en el futuro: "Revolution, Flashmobs and Brain Chips. A Grim Vision of the Future"
—unas profecías del ejército británico que (como las del cambio climático de la ONU) esperemos sean igualmente erróneas.... para bien (vía Retiario, "El futuro oscuro").

Es interesante el planteamiento de este blog irónico-retrospectivo, Modern Mechanix: Yesterday's Tomorrow, Today. Todo un ejercicio de circulación temporal para futuros lectores (y otra profecía fallida, ésta, seguro).



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Domingo, 15 de Abril de 2007 10:47. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Todo contexto y ritual

Me ha gustado esta historia de un experimento periodístico en USA; el Washington Post convenció a un genio del violín a que tocase en el metro en plan músico callejero, por ver cuánta gente le hacía caso y si recaudaba más dinero de lo habitual... y nada. La gente pasaba a cientos, casi ninguno se paraba, alguno echaba una monedilla... como a todo quisque, aunque el músico era Joshua Bell con un Stradivarius.

Aunque en sentido inverso (es casi su imagen simétrica) me ha recordado a ese otro experimento reciente, la periodista que coló en ARCO un cuadro pintado por un colegio de párvulos, y arrancaba sesudas interpretaciones (y fuertes estimaciones de precio) a los espectadores y críticos. Pollock tampoco lo hacía mucho mejor, es cierto.

Se podría decir lo de margaritas a los cerdos, pero creo que la auténtica lección es otra. El texto (artístico o intelectual), sin su contexto, es nada o muy poco. Los protocolos de recepción, la actitud reverente preestablecida en un contexto socialmente respetable (una universidad, una sala de conciertos, un museo...), es la mitad del efecto del arte; el resto lo hace la  obra, pero ni siquiera ese cincuenta por ciento se deja oír fuera de contexto. Un genio tocando en el contexto de un músico callejero se vuelve un músico callejero.

Están equivocados quienes trabajan el texto y creen que con eso basta. Lo esencial es el ritual completo de la comunicación, y todo ritual necesita su catedral y sus fieles devotos. Hay que trabajar el contexto de recepción: aparecer en un contexto reconocido, o crear un torbellino de atención en torno a la obra de uno. Y eso no lo hace la obra (a no ser por azar); eso lo hace una red de comunicación, distribución y relaciones de poder e influencia. Ni siquiera el informe a ciegas sobre el texto es garantía: esas cegueras tienen muchos agujeros, y la retórica local lo es casi todo. Que se lo pregunten a Sokal...

Es una insensatez publicar nada en un blog sin eco mediático (siquiera sea blogosférico). Como siempre, la diferencia no estará en el medio (cualquier medio es bueno o malo o muy poco en sí) sino en su ubicación en la red de comunicaciones. Claro que siempre podemos consolarnos pensando que lo nuestro es un Stradivarius.


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Viernes, 13 de Abril de 2007 23:35. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Experiencias multimedia pelaires

- Qué cruz, unos gamberros me han tirado la moto por el suelo. Esto no es una experiencia multimedia (no voy a colgar foto) pero quiero que conste aquí mi protesta. Desgraciaos antisociales. Australopitecos con vaqueros. Borrachuzos con subidón de testosterona. Un asco. A mí el capitán Haddock.

- En Biescas se nos escapan los críos por el pueblo, por el monte. Hace falta implantarles un chip. Con localización GPS. Al tiempo. Móvil ya tienen algunos, nos falta sólo un empujoncillo tecnológico.

- Mono, tienen mono de ordenador. Interactúan con sus primos por PC-- no por Messenger, sino jugando juntos a videojuegos digo. Pero ya es cosa seria esto; entre mal tiempo que hace y los mayores que hacemos largas sesiones de café, en el momento que no los vigilas, hale, al ordenata. Como son los únicos de su clase que no tienen Nintendos, aquí se desfogan.

- Y de qué hablamos los mayores. Pues del tiempo, y de puntos wifi, y del cambio climático y las orientaciones a tomar en previsión de. Y de lo preocupante que es esto de la ciberadicción de los críos (mientras ellos le dan a la tecla). De las lluvias, y los pantanos de Franco, y de las expropiaciones abusivas de aquellos tiempos... No tenían información, ni organización. Otro gallo les canta hoy a los pantanos: los paran con pleitos. Información.

- Me leo un ensayo sobre el e-mail de Anne Fadiman. En sustancia: que el e-mail es un paso adelante en la economía postal, unificación tarifaria a nivel planetario, como el Black Penny de la época victoriana. Práctico. Pero no tiene aura, no es un objeto que pueda tener historia sentimental. (¿Que no? Al tiempo).

- Rin. Suena el cronómetro. Niños, cerrad el videojuego. "Es que tío Eduardo nos deja un poquito, que no hemos jugado mucho".

- Hay que abrirles a los críos un Second Life donde jueguen sus avatares en el parque virtual. Algo será algo.

- Oscar me cuenta sus Imposible Creatures "mira, es una mutación que es una mezcla de jirafa y langosta..." y Álvaro me informa sobre nuevos desarrollos en OGame, con la introducción de acorazados. Tiene humildes aspiraciones allí, su planetita es pequeño, su flota invasora es modesta.

- A mi padre le informo sobre los chinos reales que hay ganando dinero de verdad en las minas de oro virtuales de World of Warcraft. "Vivimos en un mundo desquiciado".

- Y él me cuenta cómo sube a esquiar y pasa por múltiples controles electrónicos en cada remonte, y luego puede consultar en una página web el trayecto que ha hecho, los kilómetros que ha esquiado, el total de este año... Vamos, deporte por control remoto casi. Le digo que de ahí al satélite Gran Hermano con láser selectivo media el cantar de un vizcaíno.

- Leo sobre la Eva Mitocondrial en el National Geographic. Sólo con ordenadores se llega a semejantes contabilizaciones: todos los humanos nos remontamos a una única hembra que vivió en África hace unos 150.000 años. Dicen. A mí no me terminan de casar las fechas.

- Me llega alguna consulta sobre la bibliografía por email, y noticias sobre el libro de la narratividad que coedito, a punto de salir en Alemania.... "¿Quieres editar libros en ediciones limitadas? En Internet lo tienes fácil. - Ya, pero primero hay que escribirlos".

- Me recuerda mi tío las series de la BBC que escuchaba hace treinta años... las tiene grabadas en cassette. ¿Se podrán pasar a CD? Los ordenadores estos de Biescas están desfasados, no tienen grabador. Son de hace dos años.

- Llama Luis Alberto por teléfono. Está en Bélgica- no, está pasando ahora por París, manda una foto de la torre Eiffel iluminada. ¿De qué hora es? De hace cinco minutos la foto.

- Hablo con Pili "Lacaja" un rato seguido por primera vez desde hace años, cómo pasa el tiempo. Me cuenta que se va a trabajar muchas veces a Milton Keynes, al mismo sitio donde trabajaba Turing para la inteligencia británica. El de la máquina de Turing.

- El móvil.... no, no hay SMS. Para qué enviarlos, son postales de vacaciones pero también cruces de cables en las emociones.

- Blanquita, escribe en tu blog. Que te pondré comentarios. Blanqui y yo somos los únicos blogueros de la familia, a fin de cuentas.

- Como estamos casi todos, la abuela no da abasto; cuando no estamos, está en el Messenger, con la webcam y su colección de iconitos, uno para cada ordenador de la familia. Ahora puede ver a Franquita en Amsterdam todos los días, hasta que brota de la pantalla y entra por la puerta: "Hola yaya".

- En Biescas suenan los teléfonos simultáneamente en varias partes de la casa. Además hay varios teléfonos distintos, sin contar los móviles de los visitantes circulantes, que son muchos. Todo es un politono continuo. Quién ha llamado. Dónde está tal. Ya ha llegado cual. No, ese timbre es de la puerta, ábrela. ¿Ya te vas? Pues desenfunda el móvil y seguimos hablando.




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Domingo, 08 de Abril de 2007 21:32. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


La pinta calva

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Menudas risas hacíamos con Álvaro viendo un artículo del Qué! sobre los calvos y lo mal que lo llevan. Lo mal que lo llevan esos tíos. Risas a costa mía, claro.

- Mira, papá. "Los españoles, los que peor llevan ser calvos. Uno de cada tres españoles calvos cree que a su pareja le importa..."

- Vaya. Y los demás, en qué estarán pensando.

- ..."y casi el 50% piensa que su mujer no les ve sexy debido a ella"!

- Será su mujer, vamos. ¿Y debido a quién, dice? Ah, a la calvicie... Por cierto, ¿qué te hace pensar que me interesa este artículo que me estás leyendo?

- Es que te puede afectar, papá. Y esto, mira, es horrible lo que se siente. "Lo que sienten al quedarse calvos." ¿Tú sientes esto? "El 43% se ve menos atractivo y un 21% se deprime".

- Hm. Pues ya lo siento. ¿Me ves deprimido? - ¿Estaré deprimido?... Oye, ¿y el 57%, se ve más atractivo?

- El 52% tiene miedo.

- ¡Nooooo! ¡Aaaaahhhhhyyy.....!

- El 22% lo ve todo negativo. Tú estás en ese 22%.

- Qué va. Por ejemplo, te diré que el 78% no lo ve todo negativo. No todo.

- Y dice que "Así actúan" - (bueno, "así actuáis" ) cuando se ven sin pelo. "El 33% se rapa"...

- De perdidos al río, vaya.

- "Un 13% hace deporte"

- Ah, no. Por allí no paso, ni hablar.

- "El 11% utiliza gorra"

- Sólo el 11% utiliza gorra, debería decir. El autor se habrá quedado calvo. Aquí sí que estoy yo en la selecta minoría.

- "El 8,6 % se deja perilla." Déjate perilla, papá.

- Sí, barba y perilla me voy a dejar juntas...

- Y además dice aquí que eso de que los calvos tienen más hormonas masculinas es mentira.

- La puntilla.

Cojo una cojera

 

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Viernes, 12 de Mayo de 2006 11:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Tecleaba con el ordenador apagado

[... decían en las noticias de esa técnico de hospital que de repente sacó un cuchillo y empezó a apuñalar a todo Cristo. No, si ya la vaíamos rarita, decían sus compañeros de trabajo...]

 

Uff... qué mal yuyu da eso de teclear con el ordenador apagado, ¿no? Bueno, si me veis hacerlo, me avisáis, que a veces esto de la adicción te hace perder el norte.

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Miércoles, 10 de Mayo de 2006 15:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Last words that last

Me acabo de comprar un libro de Laura Manzanera, Al pie de la sepultura (Edhasa, 2006), con frases últimas famosas de 500 ídems/os. Para estilazo en la despedida, no sé si me quede con Marlene Dietrich, que le dijo a un cura cuando lo vio aparecer al lado de su lecho de muerte: "Qué quiere que hable con Vd. Tengo una cita inmediata con su jefe" -- o la de Heinrich Heine, "Dios me perdonará. Es su oficio". Tampoco está mal la de Maquiavelo, "Yo quiero ir al infierno, no al cielo, donde sólo podré encontrar mendigos, monjes y apóstoles. En el infierno estaré rodeado de papas, príncipes y reyes".

Mmm. Qué pena que aunque uno pueda redactar su propio epitafio, no pueda redactar por anticipado sus últimas palabras. Parece requerirse un cierto talento para la improvisación. Estas serían buenas, me las podéis atribuir, en un futuro lejano espero: "No se me ocurre nada memorable que decir", o "Tengo mis últimas palabras en la punta de la lengua", o "Mis últimas palabras serán mis últimas palabras". O "He esperado hasta el final para deciros lo siguiente". O "¿Qué hacemos mientras? ¿Cambiamos el testamento?"

O bien... "No voy a hacer declaraciones por el momento". O "no os olvidéis del epitafio que tengo redactado",  "Carpe mortem", o "Imposible resumirlo todo en una frase".

O "me reservaré mi opinión", o "No pienso decir mis últimas palabras: soy una tumba" o "momento mori". "Aún estoy vivo", si no, "pero no terminaré esta ora"

Me quedo con... "Seguid sin mí"

La bicicleta de la muerte

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Miércoles, 26 de Abril de 2006 20:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Stúpidas letras

No me refiero a la letra de la canción esta de abajo, que está bien pensada, sino a las letras que algún pseudo-cinéfilo ha decidido que se tienen que utilizar para poner los créditos de las películas en los DVDs (o en los carteles de cine) --esas tan estrechas y superaltas, como topmodels anoréxicas, y para mí ilegibles la mayoría de las veces cuando intento fichar una película para mi bibliografía. Así que me toca tirar de la IMDB si quiero sacar los datos. En todo toca aguantar convenciones y modas estúpidas, y ésta es como un anglicismo tipográfico, aunque no sea yo quién para criticar los anglicismos. Claro, que alguien dirá, para qué fichar la película si ya está en la IMDB, eso sí que es túpido. Bueno, mis razones tendré, aparte de perder el tiempo, que, de acuerdo, lo pierdo. Sobre todo intentando leer esas letras.

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Martes, 11 de Abril de 2006 14:55. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Zapatillero

José Luis Rodríguez Zapatillero.

 

Por cierto, lo de "progenitor A" y "progenitor B" también parece más una solución habitacional que un lugar donde vivir. (Así pues, hoy me estreno como progenitorA; a las progenitoras, que les den bola).

 

 

 

Lunes 6 de marzo

Felicidades, Pibo

Hoy adquiere uso de razón (es un decir).

Conversación entre Pibo y Tía Berta:

- ¡Felicidades, Ivo! ¿Cuántos años cumples?
- Sí. Un tren eléctrico.
- Ah. ¿Que te han regalado un tren eléctrico?
- Siete.

(Siete años, claro. Esta noche ha soñado que su tren nos atropellaba a todos: "A mí, y a Alvaro, y a Oscar, y también a papá y a mamá, y hasta a Álvaro, todos atropellados").

Y aquí está su autorretrato con el bueno de Cuttlas.

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Martes, 07 de Marzo de 2006 12:02. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Psicópatas de andar por casa

Unas entrevistas muy interesantes sobre el acoso laboral en el programa de Isabel Gemio Te doy mi palabra, de Onda Cero. Al parecer, en los ambientes en los que se produce acoso laboral es frecuente el perfil psicopático entre los líderes acosadores. Porque hay líderes: aunque el acoso es una cuestión de ambiente global en el puesto de trabajo, la mayoría no hacen sino seguir la pauta que les marca el líder, que con frecuencia es el jefe. Y con frecuencia, cuando existe una ambiente de acoso, es porque existen tendencias psicopáticas y narcisistas en la personalidad de los jefes y líderes; imponen unas maneras de hacer y de tratar, en concreto a quien interfiere con sus planes, que son seguidas por prudencia, instinto de supervivencia, cobardía o dejadez moral por otras muchas personas.

Un libro interesante sobre el tema: El acoso moral, de Marie-France Hirigoyen. (Le harcèlement moral. Paris: La Découverte / Syros, 1998; El acoso moral: El maltrato psicológico en la vida cotidiana. Barcelona: Paidós, 1999).

Esto sucede a nivel casero, en la vida cotidiana o en el trabajo, y también a nivel político. Las estrategias psicológicas, y la catadura moral de los acosadores, o los mecanismos mentales de los comparsas, tienen paralelos significativos. Aunque, por supuesto, el daño es mucho mayor cuando es un gobierno el que se dedica a acosar a un chivo expiatorio, con el beneplácito de la mayoría de la población. Por desgracia, no faltan ejemplos en la historia. Debe ser un mecanismo útil para hacer patria, o para hacer empresa. Y las personas con perfil de acosador tienen así su función en el engranaje social, y encuentran su aprecio y recompensa por múltiples lados.

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Sábado, 04 de Marzo de 2006 12:59. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Fechas vergonzantes, o la utilidad de los números romanos

Qué difícil ver en los discos de hoy en día la fecha en la que han salido. Letra microscópica para la fecha; a veces ni figura. En los DVDs, buéenoooo... información confidencial, secreta y guardada bajo siete llaves con mucho cuidado. Como si fuese la vergüenza de la familia que una película sea de hace dos años, o doce, y no de éste. En los créditos finales, aparece la fecha en números romanos, preferentemente ilegibles (para los americanos, como si se los ponen en números mayas). En los libros tradicionalmente salía la fecha en la portada. Ahora ha pasado a un rincón discreto de la página de copyright. Algunos ya la ponen en una de las páginas finales, también con letra de pulga.

Y es que todo caduca, enseguida caducará antes de haber sido lanzado o publicado. Es una vergüenza para un producto tener más de un año. Si es una reedición de un clásico, pues al menos que sea de hoy, o mejor aún presentarla como si aún siguiese escribiendo el tío. El mercado potencia la cultura de usar y tirar; todo producto del año pasado está desacreditado como no lleve al menos el barniz de este año. Sólo vale lo nuevo, lo recién hecho, lo viejo es una porquería vergonzosa, no sé ni cómo se atreven a venderlo aún. Deberían sacar la producción cultural en formatos que se autodestruyeran con el cambio de año.

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Viernes, 03 de Marzo de 2006 20:40. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


It's a heartache

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Hoy, 14 de febrero, no sólo es el día de San Valentín,sino también el de las cardiopatías congénitas. Y es que hay corazones más tiennos que otros, y hay quien nace con más boletos para caer víctima de las enfermedades del corazón. Bendito sea lo que nos endurece, decía Nietzsche. En esa línea, aquí os paso la tarjeta de San Valentín más brutakitsch que he encontrado en la red.

You take my breath away... un juego especialmente desaconsejable para corazones frágiles.

 

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Martes, 14 de Febrero de 2006 12:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Awful daring

Me llega un libro de regalo, una edición bilingüe de The Waste Land de T. S. Eliot: La tierra baldía, traducción de José Luis Palomares, editado por Viorica Patea (colección Letras Universales, 381; Madrid: Cátedra, 2005). De allí se pueden extraer estos datos:

Datta: what have we given?
My friend, blood shaking my heart
The awful daring of a moment’s surrender
Which an age of prudence can never retract
By this, and this only, we have existed
Which is not to be found in our obituaries
Or in memories draped by the beneficent spider
Or under seals broken by the lean solicitor
In our empty rooms


Vivir es arriesgar. Me llegan anónimos amenazantes, pero... ¿qué se le va a hacer? Cada cual procura darle a su vida la forma que estima más oportuna. Hay quienes nacieron para receptores de anónimos maliciosos, otros (y ésta es mayor desgracia) para ser sus autores.
También hay quienes pasan por el mundo a modo de obituarios vivientes, tan prudentes ellos... y cobardes, también; no hace falta que venga la muerte a archivarlos, ya están suscritos a ella.
Algo de esto sabía Eliot, por cierto. Cuidó mucho su obituario.

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Martes, 29 de Noviembre de 2005 19:49. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cómo somos


Katrina

Oído en Radio Intereconomía: parece ser que la reconstrucción de los desastres del Katrina va a ser muy golosa para la economía americana (inversores, constructores, etc.) y para el crecimiento del PIB. Y dice el comentarista: "Que no me entienda nadie mal, pero casi se podría pensar que el Katrina ha sido organizado por la Administración Bush".... No, si te entendemos muy bien. Muy, muy bien.

Como sátira fina sobre el Katrinagate, puede verse este juego de rol con tarjetas de los principales protagonistas en Broken Toys: http://www.brokentoys.org/?p=6849
(vía Making Light)

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Viernes, 16 de Septiembre de 2005 20:58. Enlace permanente. Cómo somos


Deportes de riesgo

Tengo un poco de tirria a los viajes, porque por una razón u otra, a poco largo que sea un viaje siempre hay algún momento en que corres riesgo de pegarte un piñazo. Por ejemplo, subiendo a Biescas, de repente se corta el doble carril a la entrada del primer túnel de Monrepós, y el coche que estábamos adelantando se nos echa encima sin previo aviso. Volantazo y paso al carril contrario, y dí que no venía nadie, porque si no en lugar de anécdota tenemos colisión frontal y esquela. Conducir es deporte de riesgo; y con el coche o con la moto, en cada trayecto hay uno o más segundos en que tienes la cabeza en otra parte, o en piloto automático, y ves que no te ha pasado nada pues porque no, por azar, no porque estés en una situación que puedas controlar. ¿Que la vida es siempre así, a cada momento y en todas partes? De acuerdo, pero no seamos todoonadistas: es así en algunas situaciones más que en otras. Y eso que aún tengo la costumbre de salir a darme una vuelta con la moto porque sí, o sea que no estoy totalmente histerizado contra esta costumbre occidental. Pero, por ejemplo, subirme a un tubo hueco de metal y salir despedido por los aires, sólo por darme una vuelta, pues qué quieres que te diga... que ójala ójala aterrices bien, pero a mí no me atrae. Y que creo que me va a atraer cada vez menos. Cuánto menos subir allí a críos pequeños que no deciden al respecto. (¿Qué será de mí, en Occidente? ¿Estoy loco, o lo estamos todos? ¿Un poquito al menos?).

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Viernes, 09 de Septiembre de 2005 17:00. Enlace permanente. Cómo somos


Hipercomunicados y aislados

Tenemos ahora a todos nuestros familiares, conocidos, colegas, amigos y amores al alcance de una tecla. La comunicación es barata, y si no te gusta improvisar o te causa ansiedad el teléfono –tiene su suspense, eso de si te van a contestar o no, a veces siento alivio cuando no me contesta la persona a quien llamo– siempre tienes la posibilidad de enviar un correo electrónico, que es menos intrusivo. El sonido del teléfono puede ser agradable si esperamos una llamada determinada, pero de por sí es un ataque a nuestro stream of consciousness - una invasión del espacio mental especialmente funesta en el caso de llamadas fuera de horas. Nadie quiere que suene el teléfono por la noche, y gracias a Dios no suena, a pesar de los miles de conexiones existentes. Nadie quiere llamadas no deseadas: ¿es eso una tautología? Un uso indiscriminado del teléfono haría el planeta inhabitable, o por lo menos inutilizaría las comunicaciones. Por eso hay que colgarles a los que nos envían publicidad por teléfono. Por eso, junto con las posibilidades de hipercomunicación, crece el aislamiento, el campo de fuerza alrededor de cada uno que rechaza la invasión de posibles contactos no deseados. Generalizo: por la calle ves a montones de gente hablando colgados del móvil, proporcionando normalmente información sobre dónde están. ¿Sentirán la angustia de la hipercomunicación? Quizá de otra manera... Para los hipersensibles, hasta el correo electrónico es un tentáculo que es peligroso extender muy a menudo. O le vas a enviar un SMS a alguien, y muchas veces se te paraliza el dedo en las teclas. Porque el teléfono o el ordenador eson perfectamente simétricos, funcionan igual de bien en un sentido y en otro, pero la necesidad de contacto de un usuario con el otro nunca es perfectamente simétrica. Puedes llamar a alguien una vez, dos, tres... pero ha de haber reciprocidad. Si no, la ceremonia de acercamiento y alejamiento va determinando la distancia correcta, el intervalo correcto entre llamadas. También se establecen pactos tácitos por la manera en que son acogidas las llamadas, aunque sean siempre en una dirección. Y se crean ficciones, excusas que se saben convencionales por ambas partes, para justificar la ausencia de comunicación o la distancia elegida. La vida social seguramente no puede soportar de otra manera el desfase entre tanta comunicación potencial y tan poca real: las posibilidades tecnológicas nos desbordan, y nos creamos un aislamiento artificial para seguir viviendo en un mundo que parezca estar, al menos mínimamente, bajo nuestro control. O que no atente contra nuestra propia imagen.

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Martes, 23 de Agosto de 2005 14:43. Enlace permanente. Cómo somos


Mi hermano Luis es un matao

Espero que se quede la cosa en matao, y no llegue a muerto, pero yo desde luego ya estaría muerto el primer día con este ritmo. Claro que él es más joven; yo a sus años... pero bueno, a lo que iba. Se pega una sesión de spinning, salta sobre la bicicleta, y se hace cuarenta kilómetros, luego pedalea a toda prisa para llegar a su siguiente sesión de spinning. El fin de semana descansa, menos mal; como no tiene spinning, se hace ciento cincuenta o doscientos kilómetros en bici a ver cuantos llanos y montañas encuentra en la provincia de Huesca. Si pasa el Tour cerca, pues ya se pica, y se tiene que hacer la etapa que hacen los del Tour, a ver si la hace en menos tiempo, o la alarga un poco; si ellos se hacen el Aubisque, él se hace la etapa Biescas-Biescas pasando dos veces por el Aubisque, a ver si lo va aplanando. O se hace el tour de los campeonatos para no profesionales: ah, y encima los va ganando, cuando no le hace de cortavientos al que se lleva la victoria al final. Que si a la Quebrantahuesos, que si a la Copa de Europa en Austria, que si a la Copa del Mundo en las Canarias, o que me voy a Italia que hay allí una muy dura, o a Francia, que me tienta ahora la París-Brest-París... De momento ha abierto boca ganando esta semana la Madrid-Gijón-Madrid, que consiste, tal y como suena, en subirse a la bicicleta en Madrid, irse pedaleando hasta Gijón de una tancada, y volver a Madrid, en un máximo de noventa horas; él se la ha hecho en sesenta, durmiendo media hora (creo que apeado de la bici pero no estoy seguro). Los trofeos se amontonan en cajas polvorientas por los trasteros. Seguro que ahora que se jubila Armstrong ya está frotándose Luis las manos a ver si se lo encuentra en las carreras de aficionados. A los que el único deporte que practicamos es el blogging, esta furia sobre dos ruedas nos deja un poco pasmados, y alarmados. Pero hombre, Luis, tranquilízate, que nos pones en evidencia... Tanto deporte no puede ser bueno para la salud. ¿No se le ocurrirá a nadie, por lo menos, ponerlo a pedalear en una dinamo, a hacer electricidad y proteger las reservas de combustibles fósiles del planeta?

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Martes, 26 de Julio de 2005 15:49. Enlace permanente. Cómo somos


Meditación mirando al mar

Hay una chica rubia, nórdica o franco-nórdica, sentada en un muro mirando a la ría y al mar plomizo, embebida.
- Mira, tiene un caracol subiéndole por la espalda.
- Y de los gordos.
- Se lo voy a quitar. Perdona, tienes un caracol que te sube por la espalda, mira...
- Ah... merci.
- Podríamos calcular el tiempo que lleva mirando al mar midiendo la velocidad del caracol y el rastro de baba que lleva en la ropa. Lo único es que el caracol ya se había recogido dentro de la concha.

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Domingo, 24 de Julio de 2005 21:23. Enlace permanente. Cómo somos


Todas las noticias que merecen publicarse

Este es el lema del New York Times. Pocos periódicos lo cumplen, pero buscando en cualquier periódico cualquier día, pueden encontrarse joyas que hacen vacilar nuestro sentido de la realidad, cosas dignas de figurar en Acción Mutante, o en la película más sobrada que pudiese hacer Almodóvar farto vino. Aquí hay dos joyas de esta semana:

- LOS CHINOS LANZAN UN SATELITE ORBITAL CON UN CARGAMENTO DE SEMEN DE CERDO

y otra:

- MUERE UN HOMBRE SODOMIZADO POR UN CABALLO

(Aclaración: El episodio tuvo lugar en EE.UU. una granja especializada para "pacientes" con afición al bestialismo. El noble bruto no era un violador; más bien el caballero era un voluntario. Incitatus, bis.: si Calígula levantara la cabeza...).

Vamos, que hay que leer la letra pequeña de los periódicos. La grande tiende a ser más repetitiva: lo que le parece noticia a muchos, no puede ser una auténtica noticia.

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Jueves, 21 de Julio de 2005 16:14. Enlace permanente. Cómo somos


Comunidad no es Comunismo

Pues menuda complicación, resulta que tenemos una empleada que se le iba a terminar el contrato de seis meses y había un acuerdo verbal de que siguiese haciendo el servicio una temporada tras la terminación del contrato, has ta que adoptásemos un acuerdo en comunidad sobre la continuación o supresión de sus servicios (de portería). Mal asunto, porque no le habíamos enviado una carta quince días antes anunciándole la terminación del contrato, claro que por entonces no estaba decidido si seguiría o no, mejor no enviarla. Y resulta que va y le diagnostican cáncer, con lo cual nos pilla pero bien pillados, porque tiene derecho, sobre el papel, a una baja como cualquier empleado, y menudo servicio que nos queda, nosotros a pagar una compañía de limpieza y la mujer mientras tan ricamente tratándose su cáncer meses. Nada, ahora sí que había que suspender el servicio pero ipso facto. (Aunque algún idiota sugirió enviarle flores al hospital y pagarle la baja). Se nos ocurrió que hablando se entendería la gente, y que la podíamos dar por despedida, retroactivamente, en la fecha de terminación del contrato, con lo cual ella se quedaba en el paro ya, y nosotros nos librábamos de pagarle la baja. Y en efecto, firmó el papel dándose por despedida con fecha anterior a su diagnóstico. No sé si estaba muy al tanto de que así perdía meses de pago, o peor aún, que si no lo hacía nos cogía en orsay porque zas, sobre el papel ya tenía derecho a contrato fijo y a indemnización, ¡y nada menos que a indemnización por despido de un contrato fijo! Pero la muy tonta firmó, cosa que yo no hubiera hecho, igual es que tenía la cabeza en otra parte, pero bueno, cada palo que aguante su vela, si no sabe que estudie leyes; su marido tampoco entiende mucho de estas cosas y todo lo hablamos con él, que es el que lleva los pantalones, claro. Y ya estaba todo arreglado, si alguien no va a ponerle malas ideas a ese hombre en la cabeza, algún laboralista, que si perdía derechos, que si tal que si cual - imagínense, derechos, ¡si ella había renunciado voluntariamente y por mutuo acuerdo! Nada, estábamos con las espaldas totalmente cubiertas, y su cáncer que se lo cuide ella, que nosotros no tenemos, ni somos las Hermanitas de la Caridad, y si dinero no nos falta es porque no lo vamos regalando. Ya hacemos bastante en no meterle prisa para que haga la mudanza ya, que tiene derecho también a un mes de vivienda tras la finalización del servicio. Pero quién se iba a imaginar que el hombre, que educado no es, y un caballero tampoco, mientras hablábamos el tema que si sí que si no, coge el papel que había firmado su mujer ¡y lo rompe! Hala. Ya estamos en descubierto otra vez. Es una cosa, nadie puede negarlo, no sólo ilegal sino de pésima educación, y cierta brutalidad, eso de romper un contrato, romperlo digo, en trozos. Con lo cual la mujer tiene derecho, si nos llevan a juicio, a contrato indefinido, a baja laboral... en fin, una bicoca, que poco se la imaginaba ella cuando le hacíamos los contratos de seis meses. Total, que ha habido que negociar una indemnización, y hemos salido perdiendo todos. Todos. En fin, un fallo lo tiene cualquiera. Pero lo de las flores está totalmente out of the question. Es una empleada, ¿no? Y ahora ni eso. Pues hale, puerta. Y el piso de portería, a cerrarlo, no sea que lo vayamos a alquilar y se nos meta un sudamericano.

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Miércoles, 25 de Mayo de 2005 22:43. Enlace permanente. Cómo somos


Sesenta

Hace sesenta años terminó la Segunda Guerra Mundial. Descanse en paz. Repítase SESENTA MILLONES DE VECES. A un ritmo de un millón de veces por año, cuesta sesenta años.

(No. Son sólo cincuenta y nueve millones novecientas noventa y nueve mil novecientas noventa y nueve. Hoy estoy generoso).

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Lunes, 09 de Mayo de 2005 23:54. Enlace permanente. Cómo somos


Stupid Cupid

A La Letra Escarlata (http://blogs.ya.com/letraescarlata/) que naturalmente lleva estos días mucho debate sobre las reacciones a los matrimonios unisexuales, le robo un epígrafe que me ha gustado, un supuesto "proverbio polaco" (los proverbios de Hester tienden a ser suizos, o polacos, o belgas, cosa altamente sospechosa). Dice el proverbio que "es una locura amar, a menos que se ame locamente"... Bueno, supongo que se refiere al amor amor, no al amor a la patria, o a los familiares, sino al amor enamorado. Y no le falta razón. es frecuente querer demasiado en la dirección que no nos conviene y demasiado poco en la dirección que conviene (es decir, a quien nos quiere). Sería sabio seguir ese proverbio, pero no somos sabios, ni siquiera locos... sólo tontos... y el problema es que solemos amar no locamente, sino tontamente.

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Viernes, 29 de Abril de 2005 09:25. Enlace permanente. Cómo somos


Estética incorporada

- Pues no se quería creer Anacrís que no me había operado, así que al final le dije que sí, y que me había quedado muy bien. Y me pregunta, dónde, y le digo, en Corporación Dermoestética.

- ¿Y que hacías entonces, sacar pecho todo el rato?

- Ah, sí, yo ya puesta todo el rato así , shaaa, la tenía convencida, me dijo que se lo volviese a contar cuando estuviese menos pedo, que no sabía si se lo creía o no.

- ¿Y tocar no quería? ¿Así para ver la consistencia?

- Huy, claro, si le dejo claro que me coge así, y los tíos igual, si con la excusa de que hablábamos de tetas todo el mundo mirándomelas. Y yo a aprovechar, claro, en el centro, hombros patrás, juá juá.

- Pues la tía que le compramos, la última vez que le vamos a hacer un pedido, es una tía muy maja, muy abierta, pero bueno, plana plana, y la última vez que vamos, de repente toma ya, unas buenas tetas, y nos dice, "me he engordado un poco últimamente" así como si no se notase, casi me da la risa.

- Ya, me he engordado, y qué casualidad, se me ha ido todo a las tetas.

- Me extraña que nos lo dijese así, porque es muy maja, pero...

- Hala, pero ¿por qué decís tetas? Para tetas las de las vacas. Hay que decir pecho.

- Sí, a lo hecho, pecho.

- Anda yaa... Mira, si la tapa la mano, es grano; la buena teta, en la mano quepa; si la mano no la cubre, es ubre.

- Jo pues muchas ubres hay por allí...

- No, si yo el único caso que conozco es de una chica que se quitó, en vez de ponerse, pero es que tenía un complejo...

- Sí, X también se ha quitado, aunque yo la verdad, porque me lo decía, que si no no le noto la diferencia.

- Pues la que se las pone sí que se le nota, porque además claro, las quiere lucir; y se ve, mira esta modelo, la novia de Y, antes un palo, una tía plana, un palistroque sin caderas ni nada, y luego pues lo mismo pero con un par de tetas tremendas, redondas, perfectas, que se le nota que no son suyas... pero ella tan contenta, claro. Y unos vestidos en la boda que de novia no tenían nada, pero claro, había que enseñar lo que había.

- Y luego nos avergüenzan, que vas tú por ahí con lo tuyo y quedas fatal.

- Pues ayer tenías que haber ido tú a sentar autoridad, a tí sí que se te hubieran quedado mirando todos.

- Y todas, que ya ves, ahora todas hablando de tetas, antes de esto hablaban los hombres, y míralos todos roncando en el sofá. Bueno tú no. ¿Estás tomando nota?

- Huy, me parece que tu blog hoy va a ir de tetas...

- No sé, ya veré qué me inspira hoy. Aunque ante la duda...

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Domingo, 27 de Marzo de 2005 23:50. Enlace permanente. Cómo somos






Blog de notas de
José Ángel García Landa

(Biescas y Zaragoza)
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"Algo hay en el formato mismo de los blogs que estimula un desarrollo casi canceroso de nuestro ego"
(John Hiler)





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