Facebook Twitter Google +1     Admin


Vanity Fea




Powered by Rollyo




Se muestran los artículos pertenecientes al tema Ideología.

Dragó, Fraijó, Bueno y Marina. Negro sobre blanco, "Religión"

viernes, 19 de febrero de 2016

Dragó, Fraijó, Bueno y Marina. Negro sobre blanco, "Religión"






Etiquetas: , , , , ,

Domingo, 19 de Febrero de 2017 12:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Retropost: Hoy tengo sueño

miércoles, 17 de febrero de 2016

Retropost #650 (10 de diciembre de 2005): Hoy tengo sueño

 

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que ante las dificultades del momento, yo tengo sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el "sueño americano".

Que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo ("Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales")...
... es un sueño.

Es un sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Es un sueño que un día incluso el estado de Misisípi, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Es un sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

Hoy tengo sueño.

Es un sueño que algún día los valles serán las cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Todo es un sueño.

Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen, continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.





—oOo—

Etiquetas: , , , , ,

Viernes, 17 de Febrero de 2017 20:24. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Retropost: La Cope: Sí... Sí...

Retropost #606 (14 de noviembre de 2005): La Cope: Sí... sí...


ÉL: No le negaré a la COPE que tenga, como todo el mundo, su parte de razón en todo.
ELLA: Sí.
ÉL: Lo que pasa es que cuando se les ve el plumero, se les ve como a los otros, o más.
ELLA. Sí.
ÉL: Mucho más, digo.
ELLA: Sí.
ÉL:  A título de ejemplo – cuando te dan la enhorabuena por escucharles. "Usted oye la COPE. Enhorabuena por tener las cosas claras".
ELLA. Sí.
ÉL: Como si no los pudieses escuchar por oír variedad de opiniones, por mover el dial, por oír la radio de la oposición (una de ellas, vamos), que siempre es más divertido que la del Gobierno... No me negaréis que el Federico, aparte de tener razón a veces, también tiene gracia. A veces.
ELLA. Sí.
ÉL: Pero nada de eso computa. Aquí se supone, no se sabe por qué, que sólo la escuchan los fieles. Toma ya receptor ideal.
ELLA: Sí.
ÉL. En fin, es una estrategia comunicativa. Pero da un poco de pena la gente que tiene las cosas siempre tan claras, y además de entrada, y no viendo lo que no conviene ver al que paga, claro, hasta ahí no llega la libertad de opinión, faltaría más, eso sería libertinaje. La libertad que defienden es una libertad un tanto a dedo, o digital.
ELLA. Sí.
ÉL: Por no hablar de la ideología básica de fondo: capitalismo feroz, confrontación partidista, fundamentalismo cristiano, belicismo, xenofobia.... Y patriarcado, claro. Por ejemplo, en otra cuña autopublicitaria de la COPE. Esa donde una voz de hombre dice, "Estamos oyendo la COPE", y una mujer dice, "sí"
ELLA: Sí.
ÉL: Y él sigue, "La información más veraz a su alcance", y ella, "Sí,"; y él "Lo ha dicho la radio, lo ha dicho la COPE", y ella...
ELLA: Sí.
Él: Y volvemos dentro de un minuto, dice él, y ella, "Sí".
ELLA. Sí.
ÉL: Parece como si quisiese sugerir, o quizá presuponer, que los hombres están ahí para marcar el camino, opinar, hacer, guíar, y las mujeres para corear a todo que sí, bien obedientitas, y admirando al varón, ¿verdad?
ELLA: Sí.
ÉL: Claro que igual interpreto demasiado, porque estas cosas a fin de cuentas son irrelevantes, es sólo una cuña publicitaria, inocente de políticas de género y de ideologías ¿verdad?
ELLA: Sí. Sí. Sí. Sí. Sí......







—oOo—


Etiquetas: , ,

Viernes, 03 de Febrero de 2017 09:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Retropost: Violencia de género

domingo, 31 de enero de 2016

Retropost #594 (8 de noviembre de 2005): Violencia de género


De género masculino, claro. No tengo estadísticas, sólo las fotos que he visto y, sobre todo, cierto tufillo que me viene de lejos, de muy lejos. Los disturbios de París no son obra de unas desheredadas que se sienten marginadas o que son maltratadas por la policía, o que son a todos los efectos ciudadanas de segunda atrapadas en sus guetos. Son obra de unos machitos un tanto subidos de testosterona, sin ánimo de ofender. Me jugaría tranquilamente el brazo derecho a que el 90% de los quemacoches son hombres, o futuros hombres; a que son el 99% me jugaría un millón de pelas. ¿Y no va a haber un pequeño problema de género, y de pelotas, cruzado aquí?

A ver si es que les parece a los magrebatasunos que no mandan bastante en casa, y quieren mandar más. O igual resulta que el ambiente occidental no apoya bastante al machete dominante, y hay que aclarar un poco quién manda aquí, y quién es capaz de quemar lo que haya que quemar. Tanta frustración acumulada...

El camino a la cohesión social es largo y complejo; se requerirán medidas educativas, desarticulación de mafias y acciones sociales en los barrios... Pero como medida urgente para el bien de estos muchachos, necesitan, pero ya, cuatro leches bien dadas.



 


—oOo—

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

Miércoles, 01 de Febrero de 2017 11:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Religion Hurts Humanity Special Report #5: The Victims of Blasphemy Laws

martes, 17 de noviembre de 2015

Religion Hurts Humanity Special Report #5: The Victims of Blasphemy Laws







Etiquetas: , , ,

Viernes, 18 de Noviembre de 2016 04:47. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Pantallas terminológicas

domingo, 25 de octubre de 2015

Exponemos la noción de 'pantallas terminológicas' desarrollada por Kenneth Burke en su libro sobre el lenguaje como acción simbólica, y situamos este concepto en relación a otras propuestas actuales sobre análisis ideológico, lingüística evolucionista y cognitiva, y teoría crítica.

Pantallas terminológicas

 

Terministic Screens

This paper expounds the notion of 'terministic screens' developed by Kenneth Burke in his book on 'Language as Symbolic Action', and situates this concept with reference to other contemporary proposals on ideological analysis, evolutionary and cognitive linguistics, and critical theory.



Note: Downloadable document is in Spanish.
 

Number of Pages in PDF File: 16
Keywords: Ideology, Kenneth Burke, Concepts, Method, Linguistics, Cognition, Understanding


Date posted: October 14, 2015  


eJournal Classifications
AARN Subject Matter eJournals
    
        
AARN Subject Matter eJournals
    
        
CSN Subject Matter eJournals
    
        
PRN Subject Matter eJournals
    
        
PRN Subject Matter eJournals
    
        
PRN Subject Matter eJournals
    
        
PRN Subject Matter eJournals
    
        
RCRN Subject Matter eJournals
    
        









 
—oOo—

Etiquetas: , , , , , , , ,

Martes, 25 de Octubre de 2016 07:11. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Richard Dawkins in conversation with Penn Jillette at Live Talks LA

sábado, 24 de octubre de 2015

Richard Dawkins in conversation with Penn Jillette at Live Talks LA







Etiquetas: , , , ,

Martes, 25 de Octubre de 2016 06:58. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Negros de verdad muy blancos: sobre 'The Color Line' y la Regla de Una Gota

lunes, 28 de septiembre de 2015

Negros de verdad muy blancos: sobre 'The Color Line' y la Regla de Una Gota

Aquí un libro muy interesante sobre dos de las fantasías más curiosas y más insidiosamente racistas de la cultura norteamericana: la "regla de una gota de sangre negra" y la de "la línea de color". Para entender un poco mejor, a los americanos, si es que se puede. (Y para no creerse sus creencias). De esta mitología racista participan tanto blancos como negros, con una fe y una pasión tan poco críticas como las que se dedican en ese país a las interpretaciones literales de la Biblia.

 

LEGAL HISTORY OF THE COLOR LINE

 

Otras maneras de formular este mito serían la supuesta existencia (y real existencia, según se mire) de negros invisibles, de tránsfugas raciales, o la creencia sin más de que "tenemos una raza"—de que las "razas" blancas y negras u otras forman grupos definidos a los cuales alguien pertenece o no pertenece. Una de tantas ficciones culturales que acaban surtiendo efectos reales, y creando realidades, a base de creer en ellas.




Etiquetas: , , , ,

Jueves, 29 de Septiembre de 2016 07:48. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Personal convictions and the law

Personal convictions and the law

On the convenience of distinguishing our personal convictions from the laws of our country. Even in the case in which they should happen to be the same—but especially when they are not. Conscientious objection should (and usually does) have a price.

I contribute the following commentary to a Facebook conversation concerning the Kim Davis case (Kim Davis is a public employee jailed for obstructing gay marriages in the USA), and this article by Lawrence Krauss, who according to some is close to a totalitarian view in his assertion of the universal obligation to follow the law.

Personal convictions are indeed a justification to break the law, but not in the eyes of the lawgivers or the law enforcers. These also have personal convictions, backed by democracy and the law, which prevent them from tolerating any personal appropriation of the law. One is justified in front of oneself to break the law, all the more so if one disagrees strongly with the laws and wants to draw attention to their injustice. But the price of this public statement is public punishment, otherwise there's no sense in the very notion of law.

It is only logical, therefore, that the result of a personal conviction strongly asserted beyond the bounds of the law should be... a personal conviction after a prosecution. That there should be some punishment is only logical; whether the specific punishment is just or unjust, excessive or too lenient, is another question for debate (although a not altogether unrelated one).

Conservative moralists (including such mavericks as Montaigne or Hobbes—or Krauss) have always asserted the convenience of following the laws of one's country, and the wisdom of shaping one's ethics in accordance to them. But that gives too little scope to human diversity, interaction and creativity, and it underestimates the role of opposing ideologies, human interests and of social conflicts. As to myself, I try to distinguish between personal ethics, or ethics generally, and the laws governing the public sphere, even if those laws are "democratic" or "progressive". The laws will always be, to some degree, in conflict with personal desires or convictions, or with those of most specific interest groups or ideologies. Being the result of a consensus (of a elaborately constructed consensus in the past) the laws cannot be expected to mirror our personal beliefs or the principles of our party. That is their very essence, and thence the desirability of trying to think like the law, promoted by these moralists, in order to minimize social conflicts. Not to mention accepting and following the law whether you like it or not. But sometimes the conflicts will out, and this only reflects the basic state of affairs: that our personal ethics (or the ethics of our group) is one thing, and what the laws establish as lawful, desirable or reasonable is another. It is often interesting to watch these conflicts coming to a head, as they represent social conflicts and they are often the engine of social change, or of resistance to change as in the Kim Davis case.

The archetypal case of such conflicts between the law and personal ethics was the trial of Socrates, and Socrates himself accepted (rather infuriatingly in my view) the justice of his punishment. Or rather, and this is a paradox, he established the justice of accepting an unjust sentence; a logical position in his own case, as Socrates was illogical himself; he was not trying to change the laws of Athens, as can be seen in his calm acceptance of punishment and his refusal to escape. Instead, he was setting himself as a paradoxical figure, the thinker who may step beyond the bounds of what is acceptable to his society, and yet remain faithful both to his thought and to the laws of his country.

Kim Davis is another case—she is a militant who refuses to accept what she sees as an immoral law. As she is trying to make a political statement, it is all the more necessary that the conflict be carried to a head, and that involves both punishment and the rejection of the justice of that punishment. There is freedom of conscience indeed, but it is not a political freedom when it involves political decisions. And it comes with a price tag. Not that one cannot bargain, that's also a part of the political game. The very notion of personal ethics under the law is a kind of bargain, and an uneasy compromise, but it is one we cannot renounce—however much we may seek a desirable accomodation.


—oOo—

 

 

Etiquetas: , , , ,

Sábado, 10 de Septiembre de 2016 09:19. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




Critical Discourse Analysis articles by Norman Fairclough

sábado, 29 de agosto de 2015

Critical Discourse Analysis articles by Norman Fairclough

Fairclough.N by JAGL - uploaded by Anonymous Cf1sgnntBJ

Etiquetas: , , ,

Lunes, 29 de Agosto de 2016 19:49. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Techno-Religions and Silicon Prophets

viernes, 28 de agosto de 2015

Techno-Religions and Silicon Prophets

 

 





Etiquetas: , , , ,

Domingo, 28 de Agosto de 2016 18:39. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Yuval Noah Harari: SAPIENS: A History of Humankind

jueves, 27 de agosto de 2015

Yuval Noah Harari: SAPIENS: A History of Humankind





 

 

 

 

Etiquetas: , , , , , ,

Sábado, 27 de Agosto de 2016 11:51. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Retropost #95: 19 de enero de 2005

miércoles, 29 de julio de 2015

Retropost #95: 19 de enero de 2005

19 de enero   Último día de clase del primer cuatrimestre. Nos despedimos de Shakespeare con una audición de músicas inspiradas en Shakespeare. Recomiendo especialmente el aria de Lady Macbeth sonámbula en el Macbeth de Verdi.   Noticias bibliográficas. Visto que alguien me había incluido un enlace en un artículo de la Wikipedia, me autoincluyo en cinco o seis entradas relevantes: filología, lingüística, desconstrucción, ideología, crítica... (Recomiendo visitar la Wikipedia: es una enciclopedia escrita y corregida colectivamente por los usuarios de la misma). Viene bien, por ejemplo, para cerciorarse de que el Hércules Ganso de Howard Hughes, de hace casi sesenta años, sigue siendo el avión más grande del mundo en lo que a dimensión máxima se refiere, y no este A-380 que estrenan estos días.   Lo que hay que aguantar hoy a nivel internacional: Condoleezza Rice, inminente Secretaria de Defensa (o de Ataque) de los Estados Unidos, dice a Irán y Corea del Norte "que abandonen sus programas de armamento nuclear y elijan el camino de la paz". Bien dicho, y bien pedido. Pero... ¿tendrá cara dura la tía? ¿Se habrá mirado a un espejo? Condolencias a los americanos de bien, y arroz a los coreanos, que buena falta les hace.   Lo que hay que aguantar hoy a nivel nacional: Pues no, no estoy pensando en el Otegi sopesando con un gozo que se le salía por las costuras la "acción armada" de ayer, y diciendo que la "Eta es un importante activo para la pacificación de Euskadi"... ni tampoco pienso en esos sesudos gudaris, arquitectos de la paz, a la que contribuyen con sus lanzamientos aleatorios de fragmentos de metal volanderos, destinados a atravesar tejidos blandos de vascos y vascas indiscriminadamente (esto es tener visión política de altura, sí señor, y saber lo que pide el país; no me extraña que tengan tantos votos de los vascos y las vascas). No, me refiero a los papanatas (o peor) que dejan hablar a estos canallas por Radio Nacional, en vez de resumir sus palabras, si es que tan obligados se sienten como informadores a hacernos partícipes de esos puntos de vista. Y me refiero también a los que se llenan la boca diciendo que Batasuna está reconocida en toda Europa como una organización terrorista... ¿Qué hace pues tanto dirigente de organización terrorista en la calle, en el parlamento, y en Radio Nacional, se pregunta uno? O lo son, o no lo son (para el Estado, me refiero, no "en sí"), y en cualquiera de los dos casos hay aquí algo que no cuadra.   Broncas bloguísticas de hoy: 
Para quien tenga curiosidad, en el blog Aventura en la tierra, y la continuación en Arcadi Espada. Aquí el debate va sobre la legitimidad de insultar a todo el mundo usando un alias anónimo, y sobre la legitimidad de censurar insultos o denunciar a quien te insulta si llega al acoso. (La opinión mayoritaria, que no la mía, es patética: que todo el mundo debe dejarse insultar en público en su propia web, que nadie tiene derecho a revelar en público la auténtica identidad de quien le insulta, y que quien acuda a los tribunales es un nazi. Ese es el ganado que tenemos, a patadas, en la blogosfera. Mucha libertad para ellos, pero ojo cuando otro ejerce la suya). 
En Por la boca muere el pez, a vueltas con temas eclesiales: ya pensábamos que la Iglesia autorizaba el uso del preservativo, como el del matrimonio, a título de mal menor.. ¿pero por qué iba a hacerlo, si 1) es pecado el sexo no procreativo, y 2) ellos no lo van a utilizar nunca, pues son todos vírgenes? Pero no son los jerarcas de la iglesia los que me pasman, sino la gente que los sigue, contorsionándose con prodigiosos ejercicios de doublethink.

 



—oOo—

Etiquetas: , ,

Martes, 02 de Agosto de 2016 18:01. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Retropost #94: 18 de enero de 2005

martes, 28 de julio de 2015

Retropost #94: 18 de enero de 2005


 18 de enero

Hoy recibo de regalo un libro sobre Nabokov, de una profesora y amiga que empezó a hacer la tesis conmigo, aunque luego cambió de dirección. Tiene un aspecto magnífico, y es el único publicado en español sobre los relatos breves de Nabokov (si descontamos la traducción de los propios relatos hecha por María Lozano). ¡Gracias! El trabajo que cuesta desde que se empieza a trabajar en una tesis, hasta que sale adelante en forma de publicaciones, no lo sabe más que quien la hace... También me envía otro libro suyo sobre el relato breve (en general esta vez). De los de Nabokov, sugiero empezar a leérselos ya. O si no no sabréis jamás lo que os perdéis, en eso seréis como una ameba... También hoy remito a Por la boca muere el pez . O mejor aún, copio aquí los últimos posts de debate con unos tales "Piezas" y "Yabba" que argumentan a favor del asunto. Piezas me preguntaba qué temen las personas que se oponen a esta medida, tal vez creyendo que yo tenga información privilegiada en ese sentido:  

Pues a ver, Sr. Piezas, yo creo que quienes se oponen a la equiparación del matrimonio entre personas del mismo sexo (que no necesariamente homosexuales, al igual que el matrimonio entre personas de distinto sexo no siempre es un matrimonio entre heterosexuales), no lo hacen todos por las mismas razones, aunque pueda ser tentador meterlos en el mismo saco por simplificar, o por nece(si)dades de la argumentación. Unos temerán una cosa, otros otra, otros todas, y otros no temerán nada pero les gustará mantener el status quo. Por otra parte, al margen de lo que tema o deje de temer cada miembro del CGPJ, hay que atender, y rebatir en su caso, a lo que argumenta, no a lo que teme, y no creer como digo que todo argumento en contra, o a favor, de esta medida presupone una adhesión a todos los demás argumentos en contra (o a favor). Y esta sería la manera de ir encauzando el debate. Sin duda habrá quien tema epidemias de homosexualidad (que les puedan contagiar, quizás); otros temerán por el alma de los niñitos adoptados por los homosexuales (no se ría, no, le estoy contestando a su pregunta sobre qué temen, no todos tienen las prioridades o creencias de Vd.), otros querrán todas las subvenciones y pensiones para ellos y no para otros; otros (quizá hasta alguno sea homosexual) temen que los mismos principios hermenéuticos que se han aplicado a esta reforma de la ley puedan aplicarse a otras cuestiones, y se determine, por ejemplo, pongamos, que se autorice la poligamia, o el matrimonio entre hermanos, o entre padres e hijos ­¿que Vd. está a favor? Pues quizás, muy bien me parece, a lo que voy es que habrá gente que esté a favor de esta medida del matrimonio entre iguales y no esté a favor de estas otras medidas, y viceversa, y hay que considerar si aplicamos el mismo rasero en todos los casos, o si conviene aplicar raseros distintos en casos distintos, y cuáles, y cómo, etc., etc., vamos, que es muy fácil simplificar, pero se puede caer en el simplismo; no hay en temas que son intrínsecamente polémicos (en una sociedad dada, entiéndase, no estoy diciendo "polémico para mí", sino que a las pruebas me remito) un argumento que refute sin más o haga callar al contrario. ¡Tampoco el mío! Un cordial, JOSE ANGEL

Y a Yabba, que insulta a quienes se oponen a la medida y los considera ignorantes culposos, gilipollas, y hasta demonios humanos (vamos, que según dice le merecen la misma consideración que las personas cuya madre solía conceder favores sexuales a cambio de dinero, una consideración que deduzco es muy baja para Yabba):

Me doy por enterado (que, por supuesto, no por aludido) de la opinión que a Vd. le merecen esas personas, Yabba; de todos modos me parece que tiende Vd. a demonizar demasiado fácilmente a quien no comparte sus ideas... tal vez halle allí un primer punto de encuentro con ellos. Por cierto, nadie me ha dicho aún si con el mismo argumento gubernamental hemos de legalizar los matrimonios entre familiares en primer grado y la poli-gami-andria, o si hay en estas cosas alguna disensión... Por curiosidad, los que tan a las claras defienden el matrimonio entre personas del mismo sexo, ¿están también a favor de estos otros supuestos? Me gustaría oír opiniones al respecto.

 



—oOo—

Etiquetas: , ,

Martes, 02 de Agosto de 2016 17:52. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Todo ceremonia, todo teatro

martes, 28 de julio de 2015

Todo ceremonia, todo teatro

La sensación de verse atrapado en un mundo teatral, en el que todos llevan una máscara, nos invade a veces. Es una experiencia a la vez rara y potencialmente común, que puede llegar a extremos sofocantes y excepcionales, pero que acecha tras el trato social ordinario de cualquiera, pues se halla inscrita en la estructura misma del trato social—por eso es el teatro tan central a la vida, porque la vida es teatro continuo. La forma acusada o patológica de este fenómeno pertenece a los ricos y poderosos en primer lugar, pues es en las cumbres de la sociedad donde se viven en estado puro o extremo algunos límites de la condición humana, experiencias que sólo amagan o se dejan intuir sólo por momentos en la vida cotidiana de la mayoría de la gente. Lo describe Montaigne, en su ensayo "De la desigualdad que existe entre nosotros" (I.XLII), y lo vivía Hierón:
magrittesofa
 

Mas duélese sobre todo Hierón de verse privado de toda amistad y trato mutuo, pues en ello reside el fruto más dulce y perfecto de la vida humana. ¿Pues qué pruena de afecto y buena voluntad puedo obtener de aquel que me debe, quiéralo o no, todo cuanto puede? ¿Puedo acaso tener en cuenta su hablar humilde y su respeto cortés, dado que no está en sus manos el negármelo? No son honores los honores que recibimos de aquellos que nos temen; esos respetos son debidos a la realeza y no a mí:

           maximum hos regni bonum est,
    Quod facta domini cogitur populus sui
    Quam ferre tam laudare.

    [La mayor ventaja del que reina es esta:
    que el pueblo se ve obligado
    tanto a soportar los hechos de su señor
    como a alabarlos. SÉNECAThy. 205-208].

¿Acaso no veo que tanto tiene el rey cruel como el buen rey? ¿Aquel al que odian como aquel al que aman? Con las mismas apariencias y la misma ceremonia servían a mi predecesor y servirán a mi sucesor. Si no me ofenden mis vasallos, ello no es prueba de ningún buen sentimiento: ¿por qué habría de tomarlo así, puesto que aunque quisieran no podrían? Nadie me sigue por la amistad que entre él y yo exite, pues no es posible trabar amistad habiendo tan poca relación y correspondencia. Mi alture ame ha puesto fuera del trato con los hombres: hay demasiada disparidad y desproporción. Síguenme por las apariencias y por la costumbre o, más que a mí, a mi fortuna, para acrecentar la suya. Todo cuanto me dicen y hacen, no es más que fingimiento. Al estar limitada su libertad por todas partes, por el gran poder que sobre ellos poseo, nada veo a mi alrededor que no esté encubierto o disfrazado.

El drama de Hierón en su trato con los demás es, en cierto modo, el que todos tenemos. Los demás no son libres en su trato con nosotros. Al estar limitada su libertad por todas partes—y la nuestra— nada vemos a nuestro alrededor que no esté encubierto o disfrazado. Que no sea, incluso, encubrimiento o disfraz, sin nada debajo.

 

 

 

 

 

 

 

Etiquetas: , , , ,

Martes, 02 de Agosto de 2016 13:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología






Tzvetan Todorov - In Defence of the Enlightenment

sábado, 9 de mayo de 2015

Tzvetan Todorov - In Defence of the Enlightenment

 





Etiquetas: , ,

Lunes, 06 de Junio de 2016 10:35. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Autojustificaciones: Inducción a la aquiescencia por disonancia cognitiva

miércoles, 6 de mayo de 2015

Autojustificaciones: Inducción a la aquiescencia por disonancia cognitiva

Presentamos una introducción a la teoría psicológica de la disonancia cognitiva según la exposición de Cooper, Mirabile y Sher (2005), subrayando su potencial explicativo para comprender los mecanismos de la mala fe y la autojustificación en la dinámica de grupos, y enfatizando sus dimensiones retrospectivas y su relación con la distorsión cognitiva post facto.
 

Autojustificaciones: 

La disonancia cognitiva en la manipulación de grupos

http://papers.ssrn.com/abstract=2597196

 

Self-Justifications: Cognitive Dissonance and Group Manipulation

This is an introduction to the psychological theory of cognitive dissonance as exposed by Cooper, Mirabile, and Sher (2005), underlining its potential to understand the mechanisms of bad faith and self-justification in group dynamics, and emphasizing its retrospective dimensions and its relationship to hindsight bias.

Note: Downloadable document is in Spanish.
 

Number of Pages in PDF File: 6
Keywords: Cognitive dissonance, Psychology, Group psychology, Conflicts, Subject, Self-justification, Bad faith, Retrospection
obama black white
Ibercampus (Jan. 7, 2010)




eJournal Classifications (Date posted: April 22, 2015)
AARN Subject Matter eJournals

        
CSN Subject Matter eJournals
    
        
            
PRN Subject Matter eJournals
    
        




Etiquetas: , , , ,

Domingo, 05 de Junio de 2016 12:55. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Jonathan Miller's Rough History of Disbelief PART 3 of 3

miércoles, 6 de mayo de 2015

Jonathan Miller's Rough History of Disbelief PART 3 of 3









Etiquetas: , , , ,

Domingo, 05 de Junio de 2016 12:47. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


BBC The Atheism Tapes - Daniel Dennett

lunes, 4 de mayo de 2015

BBC The Atheism Tapes - Daniel Dennett







Etiquetas: ,

Domingo, 05 de Junio de 2016 00:22. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


The Holier-than-thou Bias

jueves, 9 de abril de 2015

The Holier-than-thou bias

 

The Holier-than-thou bias: https://thepsychologist.bps.org.uk/volume-26/edition-6/paradox-knowing
Posted by Narratología evolucionista - Evolutionary Narratology on Jueves, 9 de abril de 2015



Etiquetas: , , ,

Miércoles, 18 de Mayo de 2016 10:11. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Acting a role in the play of Religion

 

miércoles, 8 de abril de 2015

Acting a role in the play of Religion

Daniel Dennett, Breaking the Spell: Religion as a Natural Phenomenon






Etiquetas: , , , ,

Miércoles, 18 de Mayo de 2016 10:04. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




Antonio Escohotado. Autobiografía intelectual con Alfonso Armada

sábado, 28 de marzo de 2015

Antonio Escohotado. Autobiografía intelectual con Alfonso Armada

 





Etiquetas: , , ,

Miércoles, 11 de Mayo de 2016 08:49. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Gustavo Bueno - Sobre la enseñanza del Islam en la Educación Pública

domingo, 22 de marzo de 2015

Gustavo Bueno - Sobre la enseñanza del Islam en la Educación Pública

 




Etiquetas: , , , ,

Miércoles, 04 de Mayo de 2016 06:31. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


La proyección mental de la realidad

sábado, 21 de marzo de 2015

La proyección mental de la realidad

Va saliendo más investigación que juega a favor de mi teoría de la proyección mental de la realidad. Por ejemplo en este artículo sobre la construcción de la información visual publicado en Current Biology.

La sustancia (y ya lo dijo en cierto modo Berkeley) es que el objeto visual es construido por el cerebro, no "recibido" ya hecho desde el exterior. Yo lo llamo a veces la teoría de la  "proyección del objeto", porque el efecto viene a ser como si nuestro cerebro proyectase a la realidad el objeto que ha generado, con el resultado de que lo vemos allí afuera, cuando no está sino en nuestra cabeza. Quizá sea más apropiado llamarla, como lo hacen estos autores, la teoría de la "integración del objeto."

Integration Trumps Selection in Object Recognition

http://www.cell.com/current-biology/abstract/S0960-9822%2815%2900132-3





Highlights

  • Humans identified letter shapes defined by texture, color, and luminance cues
  • Humans integrate cues that define the same letter for improved shape recognition
  • They cannot filter out cues that define a conflicting letter, reducing performance
  • Mandatory cue integration results in a failure of attentional selection

 

Summary

Finding and recognizing objects is a fundamental task of vision. Objects can be defined by several “cues” (color, luminance, texture, etc.), and humans can integrate sensory cues to improve detection and recognition [ 1–3 ]. Cortical mechanisms fuse information from multiple cues [ 4 ], and shape-selective neural mechanisms can display cue invariance by responding to a given shape independent of the visual cue defining it [ 5–8 ]. Selective attention, in contrast, improves recognition by isolating a subset of the visual information [ 9 ]. Humans can select single features (red or vertical) within a perceptual dimension (color or orientation), giving faster and more accurate responses to items having the attended feature [ 10, 11 ]. Attention elevates neural responses and sharpens neural tuning to the attended feature, as shown by studies in psychophysics and modeling [ 11, 12 ], imaging [ 13–16 ], and single-cell and neural population recordings [ 17, 18 ]. Besides single features, attention can select whole objects [ 19–21 ]. Objects are among the suggested “units” of attention because attention to a single feature of an object causes the selection of all of its features [ 19–21 ]. Here, we pit integration against attentional selection in object recognition. We find, first, that humans can integrate information near optimally from several perceptual dimensions (color, texture, luminance) to improve recognition. They cannot, however, isolate a single dimension even when the other dimensions provide task-irrelevant, potentially conflicting information. For object recognition, it appears that there is mandatory integration of information from multiple dimensions of visual experience. The advantage afforded by this integration, however, comes at the expense of attentional selection.


 Este tipo de integración cognitiva en el cerebro resulta (claro está) de su complejidad de circuitos neuronales que procesan diversa información, parte proveniente del córtex, de la memoria, combinándola con "lo que se ve."  Resulta de la historia evolutiva del cerebro, y en parte de su "recableo" provocado por la ampliación del córtex y la integración de la información lingüística en la estructura del cerebro. Más al respecto hablan Deacon (ver La caverna del cerebro) y Benjamin Bergen en Louder than Words.  La estructura del cerebro, el desarrollo del lenguaje y la integración de nuestra cultura y experiencia con nuestra percepción generan así la realidad virtual o realidad aumentada  donde vivimos. Para otros seres con ojos no está ahí—pero nosotros la vemos; y es más, nos movemos por ella y vivimos en ella.

La noción de estroma propuesta por Gustavo Bueno viene a ser una manera de enfocar el mismo fenómeno, visto desde su teoría. El "estroma" es el objeto cultural, el meme mental podríamos decir, que tiene una naturaleza cognitiva e informacional pero a la vez es un objeto físico. Esto da lugar a una ontología de objetos materiales gestionados y organizados por la mente.

Hablaba yo de esta cuestión de la generación mental de la realidad,  a cuenta del libro de Weiskrantz Consciousness Lost and Found, de Gazzaniga, y de las neuronas espejo, y defendiendo la tesis de la "proyección" o de la "realidad proyectada", en ESPECULACIONES NEURONALES.


Esta cuestión de neurología, de lingüística y de psicología cognitiva también tiene implicaciones filosóficas, fenomenológicas y antropológicas, claro está. Así que por qué no añadir un ingrediente más al cocido de este artículo, relacionando esta noción de la realidad aumentada gestada en el cerebro, con la teoría de la mente y de la experiencia de George Herbert Mead, que veníamos discutiendo estos días por aquí también. Entre pragmatismo y fenomenología anda la cosa, pero más que rozando la metafísica, puesto que Mead pretende explicar la generación misma de la realidad, de la realidad espacio-temporal (esos irreductibles kantianos) a través del análisis de la experiencia de contacto, y explicando la genesis del tiempo mediante la auto-interacción. En fin, se lo lean en Mind, Self and Society o en La Filosofía del presenteMead se vio influido por muchos (Dilthey, Wundt, James, Dewey, Bergson, etc.) pero muy inmediatamente aquí por las reflexiones de Alfred North Whitehead en What Is Nature. (Oigan aquí un podcast sobre la teoría de la constitución mental de la realidad del propio Whitehead, que a su vez nos lleva más atrás—a Locke, etc.). Pero dejaremos para otra ocasión, quizá para la eternidad, la teoría de la Realidad como Realidad Virtual y la organización mental del mundo según Whitehead.

Aquí sólo traeré a colación un par de textos relevantes de Mind, Self, and Society de Mead,  el primero en realidad de uno de los ensayos suplementarios llamado "El individuo biológico":

From the point of view of instinctive behavior in the lower animals, or of the immediate human response to a perceptual world (in other words, from the standpoint of the unfractured relation between the impulses and the objects which give them expression), past and future are not there; and yet they are represented in the situation. They are represented by facility of adjustment through the selection of certain elements both in the direct sensuous stimulation through the excitement of the end-organs, and in the imagery. What represents past and what represents future are not distinguishable as contents. The surrogate of the past is the actual adjustment of the impulse to the object as stimulus. The surrogate of the future is the control which the changing field of experience during the act maintains over its execution.

The flow of experience is not differentiated into a past and future over against an immediate now until reflection affects certain parts of the experience with these characters, with the perfection of adjustment on the one hand, and with the shifting control on the other. The biologic individual lives in an undifferentiated now; the social reflective individual takes this up into a flow of experience within which strands a fixed past and a more or less uncertain future. The now of experience is represented primarily by the body of impulses listed above, our inherited adjustment to a physical and social world, continuously reconstituted by social reflective processes; but this reconstitution takes place by analysis and selection in the field of stimulation, not by immediate direction and recombination of the impulses. The control exercised over the impulses is always through selection of stimulations conditioned by the sensitizing influence of various other impulses seeking expression. The immediacy of the now is never lost, and the biologic individual stands as the unquestioned reality in the minds of differently constructed pasts and projected futures. It has been the work of scientific reflection to isolate certain of these fixed adjustments (in terms of our balanced postures, our movements toward objects, our contacts with and manipulations of objects) as a physical world, answering to the biologic individual with its intricate nervous system. (350-51)


Y en la primera mitad de Mind, Self, and Society, habla de cómo la mente y la consciencia no están localizadas en ningún punto concreto del cerebro, sino que son el resultado emergente de la interacción de los circuitos cerebrales entre sí:

In the cortex, that organ which in some sense answers to human intelligence, we fail to find any exclusive and unvarying control, that is, any evidence of it in the structure of the form itself. In some way we can assume that the cortex acts as a whole, but we cannot come back to certain centers and say that this is where the mind is lodged in thinking and in action. There are an indefinite number of cells connected with each other, and their innervation in some sense leads to a unitary action, but what that unity is in terms of the central nervous system it is almost impossible to state. All the different parts of the cortex seem to be involved in everything that happens. All the stimuli that reach the brain are reflected into all parts of the brain, and yet we do get a unitary action. There remains, then, a problem which is by no means definitely solved: the unity of the action of the central nervous system. Wundt undertook to find certain centers which would be responsible for this sort of unity, but there is notheing in the structure of the brain itself which isolated any parts of the brain as those which direct conduct as a whole. The unity is a unity of integration, though just how this integration takes place in detail we cannot say. (24)

Now behavioristic psychology, instead of setting up these events in the central nervous system as a causal series which is at least conditional to the sensory experience, takes the entire response to the environment as that which answers to the colored object we see, in this case the light. It does not locate the experience at any point in the nervous system; it does not put it, in the terms of Mr. Russell, inside of a head. Russell makes the experience the effect of what happens at that point where a causal process takes place in the head. He points out that, from his own point of view, the head inside of which you can place this experience exists empirically only in the heads of other people. The physiologist explains to you where this excitement is taking place. He sees the head he is demonstrating to you and he sees what is inside of the head in imagination, but, on this account, that which he sees must be inside of his own head. The way in which Russell gets out of this mess is by saying that the head which he is referring to is not the head we see, but the head which is implied in physiological analysis. Well, instead of assuming that the experienced world as such is inside of a head, located at that point at which certain nervous disturbances are going on, what the behaviorist does is to relate the world of experience to the whole act of the organism. It is true, as we have just said, that this experienced world does not appear except when the various excitements reach certain points in the central nervous system; it is also true that if you cut off any of those channels you wipe out so much of that world. What the behaviorist does, or ought to do, is to take the complete act, the whole process of conduct, as the unit in his account. In doing that he has to take into account not simply the nervous system but also the rest of the organism, for the nervous system is only a specialized part of the entire organism. (111)


 
 
_____


Más sobre percepción, reconocimiento y constitución perceptual de los objetos en esta conferencia de Ned Block: Seeing-as, Concepts, and Non-conceptual Content






 





—oOo—

Etiquetas: , , , , , , ,

Martes, 03 de Mayo de 2016 07:56. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología








Wendy Brown, Whose Secularism? Whose Equality? For a Return to the Critique of the Family

viernes, 20 de febrero de 2015

Wendy Brown, "Whose Secularism? Whose Equality? For a Return to the Critique of the Family" (VIDEO)


La conferenciante viene a defender que Occidente no es más democrático que el Tercer Mundo, África, los países árabes, supongo, etc. Y que el secularismo no es ningún requisito para una democratización de la sociedad.

"Theocracies write sexual inequality into law. We don’t. We just have this other trick" (i.e. we restrict it to the family domain). Es una manera de decir que en realidad viene a ser irrelevante, lo de la existencia de un espacio público igualitario, no sexista y democrático. Un pequeño detalle o truco occidental para dejar las cosas como estaban.

En fin, lo que hay que oír.  En Occidente, claro.

Etiquetas: , , ,

Lunes, 11 de Abril de 2016 22:30. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología








Aquí con los de Oxford

viernes, 23 de enero de 2015

Aquí con los de Oxford

Con aquel artículo sobre la tolerancia, en un Conflict Studies eJournal:


Aquí estoy en Conflict Studies

Etiquetas: , ,

Miércoles, 30 de Marzo de 2016 11:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




El derecho a ofenderse

jueves, 15 de enero de 2015

El derecho a ofenderse

 

http://ssrn.com/abstract=2550428

2014

Ibercampus (Sept. 1, 2014)

Se trata de un análisis conceptual de la tolerancia y de la intolerancia, del derecho a ofender y a recibir ofensas, en el seno de una sociedad abierta y multicultural, al hilo de un comentario de David Lane sobre el teatro controvertido y la corrección política en Contemporary British Drama (2010).
 

 

 

(The Right to Take and Give Offence)


English abstract: A conceptual analysis of toleration and intolerance, of the right to give and receive offence, within an open and multicultural society. This is done by way of a response to David Lane's comment on controversial drama and political correctness in Contemporary British Drama (2010).


Number of Pages in PDF File: 4
Keywords: Offence, Toleration, Intolerance, Blasphemy, Multiculturalism, Open society, Freedom of speech, Democracy


 Ibercampus (Sept. 1, 2014)



Now also in...

eJournal Classifications (Date posted: January 16, 2015)
AARN Subject Matter eJournals
    
        

AARN Subject Matter eJournals
    
        

Conflict Studies eJournals
    
        

Conflict Studies eJournals
    
        

Political Institutions eJournals
    
        

Political Theory eJournals
    
        

PRN Subject Matter eJournals
    
        






Etiquetas: , , ,

Sábado, 19 de Marzo de 2016 13:48. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Conversión, Reinterpretación, Topsight y Retroacción

sábado, 10 de enero de 2015

Conversión, reinterpretación, topsight y retroacción

Un artículo de mi blog e Ibercampus que reaparece en estos repositorios, comenzando por la SSRN y sus revistas:

Conversión, reinterpretación, topsight y retroacción 

http://ssrn.com/abstract=2544823 

 

  Una nota sobre algunos aspectos de la teoría de la identidad personal en la construcción social de la realidad tal como la definen Berger y Luckmann, en lo referente a la conversión religiosa y a otras remodelaciones drásticas de la identidad personal. Examinamos algunas implicaciones cognitivas y narratológicas, con el fin de resaltar la cercanía entre la perspectiva de Berger y Luckmann y una teoría narrativa de la identidad, prestando mayor atención al papel hermenéutico de la retrospección y de la perspectiva dominante o 'topsight'.

Conversion, Reinterpretation, Topsight and Retroaction


English abstract: A note on some aspects of the theory of self in Berger and Luckmann's social construction of reality, as regards religious conversion and other radical reworkings of personal identity. Some cognitive and narratological implications are examined, so as to bring our the kinship between Berger and Luckmann's account and a theory of narrative identity with an increased awareness of the hermeneutic role of retrospection and of topsight or dominant perspective.

Note: Downloadable document is in Spanish.
 
 

Number of Pages in PDF File: 9
Keywords: Berger and Luckmann, Social construction of reality, Self, Social theory, Sociology, Narratology, Narrative identity, Topsight, Cognitive narratology, Conversion, Religion, Retrospection, Hindsight




eJournal Classifications
CSN Subject Matter eJournals
    
        
PRN Subject Matter eJournals
    
        
PRN Subject Matter eJournals
    
        




_______


Conversión, Reinterpretación, Topsight y Retroacción en Academia.





Etiquetas: , , ,

Jueves, 10 de Marzo de 2016 06:00. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




El Evangelio de Judas y la batalla por la realidad

sábado, 27 de septiembre de 2014

El Evangelio de Judas y la batalla por la realidad

Este artículo mío (que ahora reaparece por Scribd) lo escribí poco después de la publicación del desaparecido y reaparecido Evangelio de Judas, todavía no leído por más de un cristiano:

INPRO--2009-089 —El Evangelio de Judas y la batalla por la realidad.

Etiquetas: , , , ,

Sábado, 07 de Noviembre de 2015 17:34. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología






El derecho a ofenderse

 31 de agosto de 2014


Sobre el derecho a ofender (a no confundir con la obligación o vocación de ofender) ya escribí en tiempos en "El derecho a la blasfemia."   Un derecho a la blasfemia que en España es más bien un hecho que un derecho, o, en términos legales, un desiderátum, aunque muchos lo consideren indeseable en el momento en que se blasfema contra sus propios dioses (y normal cuando se blasfema contra los dioses falsos). Quiero decir que en España existe en el código penal un delito que es el de la ofensa a los sentimientos religiosos. Es un delito peligroso de recoger en un código legal, por su indefinición.  Sería más lógico, aunque quizá impresentable constitucionalmente, que la ley hablase de "ofensa a los sentimientos religiosos de los cristianos" o "de la mayoría social"—que es lo que quiere decir sin decirlo, claro. Porque sectas y cultos caprichosos, y muy susceptibles de ofenderse porque respires, los hay a patadas, y es obvio que la ley no cubre sus supuestos derechos a sentirse ofendidos. Casi es para pensar que esta ley que tenemos es mejor que no se aplique sino en raros casos... de no ser porque el hecho mismo de que haya una ley que no se aplica sino en raros casos es de por sí una ofensa al gusto, jurídicamente hablando. Quiero decir que más ofende al gusto la aplicación arbitraria o selectiva de una ley estúpida o injusta, que la misma injusticia establecida por esa ley. Es, en suma, una ley abusiva, de esas que intimidan más que regulan, de las que te hacen estar en perpetuo estado de ilegalidad potencial sin que se apliquen de hecho, y que cuando se aplican es de manera errática y arbitraria, o a instancias de parte influyente y abogado caro. Una peste, vamos; y aún tenemos suerte de oír hablar tan poco de esta ley de la blasfemia, a la espera de que (no creo) a los votantes y partidos de este país les entre un soplo de racionalidad y redacten una ley menos absurda.

Pero hoy quería escribir de estas cosas a cuenta de un capítulo sobre teatro de comunidades culturales minoritarias, en el libro de David Lane Contemporary British Drama (2010). Me ha parecido sintomático, el párrafo siguiente, sobre algunos cruces de cables que produce la hipercorrección política. Algo que el mismo autor cree denunciar y apenas sabe cómo, quizá por miedo a pisar callos de minorías ofendibles y airadas y cargadas de indignación e intolerancia:


"In a global economy so rife with consumer lawsuits that one cannot purchase a cup of coffee without being warned that the contents ’may be hot’, the free speech debate has been relocated with the consumer—or audience—now fighting for their right to be offended, rather than the artist fighting for their right to offence whilst using theatre to dramatise problematic issues. As Edgar is keen to point out, the theatre ’provides a site in which you can say things that are riskier and more extreme than the things you can say elsewhere, because what you say is not real but represented’. The development in victim power creates a dangerous existential shift in theatre whereupon suddenly, to represent is to actually be, and to simulate is to actually do: it is by this logic that Christien Voice decided to picket the Jerry Springer: The Opera tour ’on the grounds that a metaphorical dramatisation of a TV presenter’s nightmare is a literal representation of Jesus Christ’. Provocative comment and opinion are no longer protected by the artifice of representation." (Lane, p. 116-17)


Aquí hay cosas confusamente expresadas, o insuficientemente claras. No se trata de que las comunidades o minorías de gustos especiales exijan su "derecho a sentirse ofendidos." ¡Lo que exijen precisamente lo contrario! Lo que piden estos representantes de comunidades o minorías ofendidas es que el Estado o la Ley castiguen a quienes les ofenden, o impidan por la fuerza que se produzcan tales manifestaciones ofensivas. Que se prohíba ofenderles, o, yendo más allá, que se prohíban las cosas que les resultan ofensivas. Es decir, están contra la tolerancia de las manifestaciones artísticas, opiniones, etc., que sean ofensivas para las minorías. Se ve fácilmente que por allí llegamos a una dictadura de las minorías, o cuanto menos a un espacio público tan neutralizado o minimizado que apenas si podría uno pasearse sin turbante por la calle, ni con turbante tampoco. That way madness lies.

 



A Lane se le ve a la vez molesto con estos intentos de control y esta susceptibilidad un tanto primaria de la mente religiosa fundamentalista (que confunde, como los idólatras, la imagen y la sustancia)—pero también quiere reconocer ese derecho a sentirse ofendido. Ya decimos que lo de legislar sobre sentimientos no es lo que está en cuestión: cada cual es libre de sentirse ofendido y de actuar en consecuencia, mientras no viole la ley con esa actuación ni invada la libertad de los demás.

A los defensores de la sociedad abierta (y enemigos de imanes islamistas o del Bible Belt) debe preocuparles menos esta susceptibilidad de las víctimas de ofensa, que los derechos de los ofensores. Es previsible que en una sociedad donde ambos sean influyentes se establecerá algún tipo de equilibrio inestable, en tensión constante, entre estas fuerzas— y de esta situación no se puede ni se debe salir. Los gustos de la mayoría bien pueden ser ofensivos para la minoría, pero no por eso se han de coartar ni de prohibir en una sociedad democrática. Y las minorías tendrán que luchar permanentemente por defender su espacio de protección ante lo que consideran ofensivo en lo que es generalmente tolerado, o es expresión legal—acotando espacios o modalidades en los que se ejerzan los derechos de cada cual.

Ahora bien, las mayorías también deben establecer un espacio (más o menos amplio, según la tolerancia ambiental o el peso de las comunidades multiculturales) entre (1) lo que se considera públicamente deseable (que debe ser subvencionado o promovido), (2) lo que se considera normal o no tiene consideración especial, categoría no subvencionable; (3) lo que se considera indeseable pero tolerable, y (4) lo que se considera indeseable e intolerable. Estas categorías las tienen revueltas o confundidas en Occidente mucha gente, no sólo Lane. Y en Oriente medio, ni digamos.

Y es que hoy en día la tolerancia tiene mala prensa. Nadie quiere ser ’tolerante’ (pues sería tanto como ser un prepotente paternalista) y, sobre todo, vade retro, nadie quiere ser tolerado. Todos quieren ser respetados y admirados en su propia valía y en lo que son, tan buenos como cualquier otro, como todo el mundo debería reconocer. Todos somos para todos iguales, igual de valiosos, igual de respetables, igual de dignos. Así reza la doxa actual. No hay una vida que valga para alguien más que otra, no hay una lengua superior a otra, no hay (o no debería haber) para nadie una ideología más respetable que las otras. Por no hablar de las preferencias sexuales, ejemplo eximio de nuestros días; no me pillarán a mí criticando las preferencias sexuales del vecino, aunque secretamente no las comparta.

Todo es igual de digno e igual de bueno e igual de respetable. Y quien hace amago de "tolerar" lo distinto es un prepotente, o un fariseo. Es ésta una actitud muy extendida, y tan absurda, hay que aclarar, que no puede evitar formularse junto con su negación de hecho casi en la misma frase, pues los que niegan la conveniencia de 'tolerar' (de puro tolerantes que son) enseguida pasan a pedir censura y prohibición para lo que les ofende. Sin dejar un mínimo espacio entre lo que a mí me va y lo que es legalmente permisible.  Lo que no se tolera tan apenas—visto que sería prepotente 'tolerar'—es que se diga de manera explícita que hay creencias, opciones, modas, ideologías y prácticas que hay que tolerar, por desagradables que sean, precisamente porque son sólo desagradables para el tolerante, pero son el espacio de libertad del tolerado. Es más, se hace difícil entender que las leyes no deben aceptar todo por el mismo rasero, sino que deben distinguir entre lo promovible, lo normal, lo tolerable pero desincentivable, y lo intolerable. Y todo esto según criterios que no son los nuestros.

En España hay cierta tendencia a confundir lo tolerable con lo subvencionable. El caso del aborto puede servir de ejemplo: apenas se distingue en las posturas de los partidos, y especialmente del PSOE, encarnación de la doxa que aqueja al país, un margen entre lo legalmente aceptable y lo subvencionable. Todo lo que es aceptable (para mi cuerda,  claro) ha de ser legal, y todo lo que es legal ha de ser subvencionado—e incluso parte de lo ilegal, si me apuran. Ahora, que este razonamiento en absoluto se aplica a las prioridades de otros, eso va por descontado.

A mi entender hace falta diferenciar un poquito más entre lo que es deseable par mí y lo que lo es o debe serlo para la ley; entre lo que es neutro para mí y lo que es neutro para la ley; lo que es indeseable pero tolerable para mí y lo que lo es para la ley, y por último, entre todas estas dicotomías y otra más: lo que es intolerable para la ley, y lo que es intolerable para mí. No conviene tener mezcladas ninguna de estas categorías, ni conviene por cierto ser ciudadano tan ejemplar que estemos encantados por definición con todo lo que es legal. Menos aún conviene dar por bueno que se subvencionen con nuestros impuestos comportamientos o acciones indeseables e inaceptables. También extraigo de allí que los que somos raritos debemos (y los que son raritos deben) estar moderadamente agradecidos, o aliviados, de que se nos tolere —aunque no nos aprecie la multitud, y ni siquiera nos dé una subvención.

Así pues, los que gustan de un mínimo de apertura en la sociedad deberían (ellos sí) dar por bueno el derecho a ofenderse, en los dos sentidos. El derecho a ofender a otros—a quienes merecen ser ofendidos—dentro de los límites de la ley; y también su propio derecho a sentirse ofendidos: hay que dar por bueno que existan, y sean legales, y se toleren, y no sean reprimidos, manifestaciones, obras, opiniones o comportamientos que nos resultan inaceptables, de mal gusto, indeseables, indecentes, estúpidas o crueles. No hay que perder de vista, aun siendo partidarios de la tolerancia, el carácter ofensivo de ciertas prácticas que son legales y aceptables para otros, pues lo que es aceptable para otro no tiene por qué ser, de oficio, aceptable para mí.  (Ojo: digo que es bueno que exista el espacio entre lo deseable y lo legal—no digo en absoluto que tengamos que alegrarnos también de que esas manifestaciones toleradas por imperativo legal se den efectivamente—ya he dicho que son indeseables; lo que es deseable es el espacio de libertad, y de tolerancia, en el que se dan).  

Menos mal que aún podemos ofendernos por algo que es legal—allí está la paradoja, porque de hecho seguimos encontrando esos comportamientos o prácticas ofensivos, aunque amparados por la ley; crucialmente, unos son menos respetables y menos tolerables que otros. Y contra los más ofensivos e indeseables hemos de protestar. No contra lo que es ilegal, claro, sino contra lo que es legal e inaceptable. Aun respetando el espacio de tolerancia, distinguimos entre lo tolerable para la ley y lo tolerable para nosotros, entre lo legal y lo ético. Y no podemos, ni debemos, confundir estos dos espacios. No podemos admitir que las cosas sigan como están, ni que todo lo que es legal siga siéndolo por siempre jamás, y que todo lo que es injustificadamente ilegal siga siéndolo por siempre jamás. En esa tensión—la existencia de ese espacio de tolerancia pública, y la lucha contra lo indeseable o inaceptable, se da la acción política interesante, en la sociedad abierta.



Etiquetas: , , , , ,

Jueves, 08 de Octubre de 2015 06:48. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Conversión, Reinterpretación, Topsight, y Retroacción

sábado, 2 de agosto de 2014

Conversión, Reinterpretación, Topsight y Retroacción



Entre las cuestiones tratadas en La construcción social de la realidad, de Berger y Luckmann, se encuentra el caso del individuo que pasa de habitar una realidad social, un universo simbólicamente construido, a habitar otra que es incompatible con la primera. Esto lo llaman Berger y Luckmann alternation, palabra poco adecuada, y ponen como ejemplo clásico la conversión religiosa; casos más modernos son la conversión política y la superación de una personalidad caduca mediante el psicoanálisis. De estas transiciones dimensionales entre realidades hablábamos en este artículo, a cuenta de la conversación como sistema de mantenimiento de la realidad. Pues estas realidades sociales siempre se han de apoyar en algún tipo de interacción comunicativa. En lugar de alternation, que parece sugerir un cambio de va y viene, o una doble personalidad (como la del relato de Stephen King "Rest Stop", en Just After Sunset), propongo que hablemos aquí de conversión sin más. Me llama la atención en la descripción de Berger y Luckmann la dimensión de retrospección, aún más, de dominio retrospectivo de la situación, que hay en este fenómeno, una cuestión de interés narratológico. El que se convierte no sólo habita una realidad distinta, sino que esta realidad ha de corregir y reinterpretar a la primera, desde un punto de vista más comprehensivo, más totalizador, más explicativo. En suma, el convertido ha adquirido no sólo una realidad distinta, sino un conocimiento superior de la realidad anterior en la que habitaba. La ve desde una perspectiva superior o dominante (topsight) inalcanzable para los que siguen atrapados en ella; es la perspectiva con la que la madurez ve a la juventud, o la vejez a la (in)madurez.

Puede haber un bucle de vaivén retroprospectivo en este topsight de la conversión.Es decir, puede que se vea de manera distinta no sólo la realidad anterior, sino (dentro de ella) aquellos elementos que interpretaban, de un modo que ahora se aprecia como limitado o erróneo, la realidad presente. Esta retrospección sobre (lo que entonces no se sabía como tal pero era) un elemento prospectivo, proporciona una doble seguridad de que ahora se está en lo cierto, y de que antes se erraba. La representación, y la representación de la representación, intensifican el dominio perspectivístico de la realidad.

Es de notar que todas estas superioridades perspectivísticas de las que hablo no tienen por qué ser tales para un observador del converso. El converso está muy seguro de haber hallado la luz, pero el observador podría muy bien interpretar la iluminación superior del converso como una devastación parcial de las meninges y por tanto de la capacidad de juzgar qué perspectiva es la realmente dominante, qué explicación contiene a la otra o qué mundo contiene al otro como un fenómeno marginal. Pero, visto desde dentro, bien puede ser que lo que antes parecía crucial sea de repente irrelevante, o incluso pase a olvidarse, y estos cambios de prioridades y estos olvidos son los que crean, precisamente, el efecto de perspectiva dominante de que ahora goza el converso. Cuando digo converso me refiero tanto al creyente que de repente ve la luz y descubre las tinieblas del mundo, como al ateo al que se le funden los plomos y sufre una iluminación repentina, raptado por Jesucristo o, dios nos libre, por Mahoma. Lo que tienen en común ambas situaciones es que en los dos casos el universo en el que se habita es una construcción simbólica, sujeta a alteraciones y a descoyuntamientos súbitos, siguiendo las alteraciones de la retina y de la red simbólica que le dan estructura.

Pero citemos cum commento el pasaje crucial de Berger y Luckmann, del capítulo sobre la sociedad como realidad subjetiva, en el que tratan de las dimensiones retroprospectivas de la perspectiva dominante, cuando el individuo transita de una realidad construida a otra. La reinterpretación, podemos resumir, es el dominio perspectivístico de la realidad previa, y requiere una distancia retrospectiva con respecto a esa realidad y a la parte del yo que estaba ligada a ella:

The most important conceptual requirement for alternation is the availability of a legitimating apparatus for the whole sequence of transformation. What must be legitimated is not only the new reality, but the stages by which it is appropriated and maintained, and the abandonment or repudiation of all alternative realities. The nihilating side of all machinery is particularly important in view of the dismantling problem that must be solved. (De ahí la fe especialmente ígnea de los conversos). The old reality, as well as the collectivities and significant others that previously mediated it to the individual, must be reinterpreted within the legitimating apparatus of the new reality. This reinterpretation brings about a rupture in the subjective biography of the individual in terms of 'B.C.' and 'A.D.', 'pre-Damascus' and 'post-Damascus'. Everything preceding the alternation is now apprehended as leading towards it (as an 'Old Testament', so to speak, or as praeparatio evangelii), everything following it as flowing from its new reality. (Obsérvese la manera en que la conversión produce una estructuración temporal de la experiencia—un 'antes' y un 'después' en torno a un centro estructurador. Como se ve, Berger y Luckmann critican también el uso generoso que tiende a hacerse en estos casos de la distorsión retrospectiva o hindsight bias—una cuestión que hemos tratado ampliamente en nuestros artículos sobre la cuestión; ver por ej. "Periodismo y retrospección". Sobre la estructuración narrativa de la experiencia vivida, y sobre los focos experienciales generadores de narratividad, hablábamos también en "Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital"). This involves a reinterpretation of past biography in toto, following the formula, 'Then I thought . . . now I know'. (Obsérvese en la formulación de Berger y Luckmann que la certidumbre es presentada como un efecto estructural, sin que tenga más garantías de verdad, desde el punto de vista del analista, una u otra perspectiva. Ahora bien, esto no quiere decir que el analista no pueda participar más de una de las dos perspectivas). Frequently this includes the retrojection into the past of present interpretative schemas (the formula for this being, 'I already knew then, though in an unclear manner...') and motives that were not subjectively present in the past but that are now necessary for the reinterpretation of what took place then (the formula being, 'I really did this because...'). (Se detecta un tono de ironía o sarcasmo en Berger y Luckmann, que están aquí naturalmente en una posición de topsight superior en tanto que teorizadores de su ejemplo, un converso-tipo u hombre de paja; y es muy de apreciar la manera en que sacan a la luz la dimensión de autoengaño, o de mala fe, como decía Sartre, que hay en estas maniobras cognitivas. Ahora bien, recordemos que no es de despreciar a priori la validez de la perspectiva dominante alcanzada mediante estas reinterpretaciones. Hay aquí una denuncia de la manera en que interpretar el pasado desde el presente supone siempre una cierta falacia temporal, una distorsion retrospectiva o una paradoja temporal por así decirlo, una intervención ilegítima sobre el pasado por parte de este viajero del tiempo que es el intérprete actual. Pero negar la validez de estos viajes en el tiempo supondría limitar seriamente la capacidad cognitiva humana que supone precisamente la posibilidad de estas maniobras. Ver también el artículo sobre "Tecnologías de manipulación del tiempo". Hay que decir que Berger y Luckmann no están diciendo "lo que hay que hacer" o lo que no; están describiendo lo que se hace constantemente, y bien puede permitírseles una sonrisilla desengañada). Pre-alternation biography (es decir, la biografía anterior a la conversión) is typically nihilated in toto by subsuming it under a negative category occupying a strategic position in the new legitimating apparatus: 'When I was still living a life of sin', 'When I was still caught in bourgeois consciousness', 'When I was still motivated by these unconsciousn neurotic needs'. The biographical rupture is thus identified with a cognitive separation of darkness and light.

In addition to this reinterpretation in toto there must be particular reinterpretations of past events and persons with past significance. The alternating individual would, of course, be best off if he could completely forget some of these. But to forget completely is notoriously difficult. What is necessary, then, is a radical reinterpretation of the meaning of these past events or persons in one's biography. Since it is relatively easier to invent things that never happened than to forget those that actually did, the individual may fabricate and insert events wherever they are needed to harmonize the remembered with the reinterpreted past. (Volvemos a encontrarnos con esta tendencia a la deshonestidad intelectual que va asociada a la conversión; la conversión nos tienta a reescribir el pasado y rehacerlo a nuestra medida.... Pero no perdamos de vista tampoco la deshonestidad intelectual que supone aferrarse a las viejas creencias, especialmente cuando no se cree en ellas). Since it is the new reality rather than the old that now appears dominatingly plausible to him, he may be perfectly 'sincere' in such a procedure—subjectively, he is not telling lies about the past but bringing it in line with the truth that, necessarily, embraces both present and past. This point, incidentally, is very important if one wishes to understand adequately the motives behind the historically recurrent falsifications and forgeries of religious documents. Persons, too, particularly significant others, are reinterpreted in this fashion. The latter now become unwilling actors in a drama whose meaning is necessarily opaque to them; and, not surprisingly, they typically reject such an assignment. This is the reason prophets typically fare badly in their home towns, and it is in this context that one may understand Jesus's statement that his followers must leave behind them their fathers and mothers. (179-180)

Es por tanto en una pequeña comunidad aislada, separada de la realidad oficial o enfrentada a ella, donde se originan las nuevas realidades, y se mantienen fuera de contacto con "the light of common day" que podría hacerles perder brillo. También es en las microcomunidades marginales, en los micromundos privados de las parejas, en el enamoramiento, y en la folie à deux, donde se pueden generar los mundos artificiales más peregrinos y sui géneris.

En una entrevista reciente, Berger se reía recordando que unos revolucionarios sudamericanos le habían visitado confundiéndolo con un ingeniero social, por lo de The Social Construction of Reality, y le querían consultar sobre cómo construir una realidad nueva, que es en lo que estaban ellos. No sé por qué los desengañó Berger, cuando los podía haber remitido a este pasaje de su libro donde da la receta sobre cómo construir un sistema de creencias y un mundo simbólico entero a base de adoctrinamiento, aislamiento, liderazgo, y disciplina religiosa—y pone el ejemplo sobre cómo crear una comunidad de Ictiosofistas adoradores de los peces. Pero en realidad ya está todo estudiado desde los ejercicios espirituales de los jesuitas y las Autocríticas de los comunistas.

Cada sistema de creencias es un caso práctico de cómo construir una realidad alternativa, y maravilla es que no rocen más estrepitosamente unas con otras. Claro que para eso se han desarrollados las tácticas de convivencia y gestión de realidades compartidas que mencionábamos en el artículo anterior sobre la conversación como gestión de las realidades: convenciones comunicativas y protocolos de interacción que permiten que la gente interactúe en determinadas áreas (por ejemplo el trabajo) con personas que habitan en otras realidades ideológicas o parcialmente en otros mundos, sin que por eso se cuestionen los aspectos escondidos, privados, diferentes, excéntricos o sagrados de esas realidades. Así, es aconsejable evitar hablar de temas como política o religión con desconocidos o con según que conocidos en la conversación cotidiana—especialmente cuando sabemos que hay en el grupo personas de una creencia minoritaria o que habitan en otra dimensión.

Berger y Luckmann también tratan esta cuestión del solapamiento parcial de realidades de modo interesante, al reconocer que hay muchos tipos intermedios entre la re-socialización o conversión o viaje interdimensional a otra realidad según hemos venido comentando, y un fenómeno mucho más frecuente: la socialización secundaria, o adquisición de roles sociales, profesionales, etc.—que también modela y transforma la identidad del individuo, y le hace habitar en un mundo parcialmente aislado del mundo de los demás (el mundo académico, pongamos, o el mundo de los pescadores de altura, de los criadores de perros, etc.). En estos casos no se produce, sin embargo, una ruptura con la biografía anterior del individuo, sino un desarrollo o extensión de la misma. Sí hay problemas para mantener la consistencia en la identidad en especial cuando hay interferencia de roles, o roles discrepantes; la consistencia del individuo siempre es un problema en estos casos. Y hay casos fronterizos entre la socialización secundaria o profesional y la conversión (o "re-socialización", como se la llama aquí):

"As a result, they face the problem of maintaining consistency between the earlier and later elements of subjective reality. This problem, not present in this form in re-socialization, which ruptures the subjective biography and reinterprets the past rather than correlating the present with it, becomes more acute the closer secondary socialization gets to re-socialization without actually becoming it. Re-socialization is a cutting of the Gordian knot of the consistency problem—by giving up the quest for consistency and reconstructing reality de novo." (181)

La consistencia se mantiene con una gestión de las relaciones sociales, manteniendo el trato con los antiguos Otros significativos, pero a distancia prudente—visitando menos a los padres, dejando atrás amigos, rompiendo totalmente con antiguas parejas, etc., y desarrollando nuevas relaciones en un círculo social asociado a la nueva identidad social. También aquí es interesante la estructura temporal y narrativística que esta fenomenología de la identidad imprime al trayecto vital:

"Broadly speaking, one may say that the procedures involved are of opposite character. In re-socialization the past is re-interpreted to conform to the present reality, with the tendency to retroject into the past various elements that were subjectively unavailable at the time. In secondary socialization the present is interpreted so as to stand in a continuous relationship with the past, with the tendency to minimize such transformations as have actually taken place. Put differently, the reality-base for re-socialization is the present, for secondary socialization the past." (182)

Procedimientos contrarios, y que sin embargo forman un continuo, en el que todos vivimos en un grado u otro, pues todos somos parcialmente conversos por el mero hecho de crecer y desarrollarnos. Todo un terreno gris hay aquí, en el que la identidad se va reformando y transformando, manteniendo (aun en los casos más extremos de reconversión) una continuidad o hilo comunicante con el pasado. Las dos actitudes hacia estas transformaciones de la identidad pueden formularse en forma de dos lemas. A uno gusta de apegarse la mayoría de la gente común, a otro la minoría de iluminados. El primero es: "Yo no cambio con el tiempo, soy el que fui". El otro es: "No soy el que era, ahora soy otra persona." Los dos lemas son falsos—son mentira, pero de esas mentiras que buscan engañarse a uno mismo primero, que es la mejor manera de engañar también a los demás, hasta el punto de que no tenga sentido hablar ya de engaño, pues con estas mentiras se van construyendo las verdades.




Conversión, Reinterpretación, Topsight y Retroacción— en Ibercampus
   

Etiquetas: , , , , ,

Lunes, 07 de Septiembre de 2015 23:46. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Histories of Prejudice

viernes, 1 de agosto de 2014

Histories of Prejudice

Un simposio en Birkbeck College sobre la persecución de gitanos, judíos y demás otros: Histories of Prejudice: Persecuting Others. Audio en Backdoor Broadcasting Company.

Etiquetas: , , , , ,

Lunes, 07 de Septiembre de 2015 23:43. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




Teoría de la desilusión

lunes, 21 de julio de 2014

Teoría de la desilusión

La desilusión es parte crucial de la educación—sobre todo en el sentido de autoeducación, de educación a pesar de la educación recibida. O también en el sentido de maduración, o de aprender las lecciones de la vida. Es conveniente (o inevitable) desilusionarse, porque lo que se nos enseña son, en gran medida, ilusiones. Ilusiones que hay que aprender. Y para seguir aprendiendo, hay que desaprenderlas, y descubrir la desilusión: una verdad que quizá sea otra ilusión, pero que sin embargo produce un desencanto. Esto lo teorizan a su manera diversos sabios desilusionados, pero especialmente bien lo dicen Berger & Luckmann en La construcción social de la realidad.  Siendo la realidad no lo que su nombre nos haría suponer, sino una construcción social, una de muchas posibles, el aprender esto, o aprender a verla desde otro punto de vista requiere desilusionarse—ver que las cosas que se daban por ciertas son relativas, o dudosas, o son símbolos, o ficciones. Desilusionarse es hacer filosofía, o semiótica social, y hacer filosofía, o semiótica social, es desilusionarse.

En la socialización primaria no existe un problema de identificación. No existe una elección de otros significativos. La sociedad presenta al candidato a la socialización un conjunto predefinido de otros significativos, a los que ha de aceptar como tales sin posiblidad de optar por otro arreglo. Hic Rhodus, hic salta. Hay que arreglárselas con los padres con los que el destino ha obsequiado a uno. Esta desventaja injusta, inherente a la situación de ser niño, tiene la consecuencia obvia de que , aunque el niño no es simplemente pasivo en el proceso de su socialización, son los adultos los que establecen las reglas del juego. El niño puede jugar el juego con entusiasmo, o con resistencia hosca. Pero, ay, es el único juego al que se juega. Esto tiene un corolario importante. Ya que el niño no tiene elección a la hora de seleccionar a sus otros signficativos, su identificación con ellos es casi automática. Por la misma razón, es casi inevitable que interiorice la realidad particular de ellos. El niño no interioriza el mundo de sus otros significativos como un mundo posible entre otros. Lo interioriza como el mundo, el único mundo existente y concebible, el mundo tout court. Es por esto que el mundo interiorizado en la socialización primaria está mucho más firmemente atrincheraoa en la consciencia que los mundos interiorizados en socializaciones secundarias. Por mucho que se debilite la sensación original de inevitabilidad a lo largo de desencantos sucesivos, el recuerdo de una certidumbre que jamás se ha de repetir—la certidumbre del alba primera de la realidad—se adhiere todavía al primer mundo de la infancia. La socialización primaria lleva a cabo, por tanto, lo que (visto retrospectivamente, claro) puede considerarse como el engaño más importante que la sociedad le vende al individuo: hacer que aparezca como necesario lo que de hecho es un amasijo de contingencias,  y hacer de ese modo que adquiera sentido el accidente de su nacimiento. (154-55)

Las creencias y ritos religiosos suelen ser víctimas tempranas de estos ejercicios de desilusión. Muchos estiman que es de buen tono mantener la ficción social de la religión aunque no se crea en ella. Y es una postura que tiene su justificación, porque una vez se empieza a desmoronar la solidez del mundo recibido de la infancia, no está claro dónde se puede trazar un límite a su potencial disolución. Si el infierno, y luego el cielo, resultan ser ilusiones, no tarda en seguirles la tierra, no tan sólida como parecía una vez se la examina de cerca. Y tampoco resultan ser espejismos más sólidos, desde luego, la sustancia misma del sujeto que reflexiona, y la del del nuevo mundo social que le rodea y que ha ocupado, más precariamente, el lugar de las antiguas certidumbres. La filosofía, entendiendo por tal la crítica y disolución de los mitos heredados, nos lleva a habitar en un mundo extraño e incierto, donde ni el pensamiento, ni nada más, puede tomar asiento.

A photo on Flickr

Etiquetas: , , , , ,

Sábado, 29 de Agosto de 2015 14:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


The God Delusion

jueves, 3 de julio de 2014

Etiquetas: , , ,

Lunes, 06 de Julio de 2015 22:36. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


The woman and the Lesbian

viernes, 27 de junio de 2014

The woman and the Lesbian

A self-exemplifying explanation from Berger & Luckmann's The Social Construction of Reality:

"The relevance structure that is shared by the man and the woman (A-B) does not have to be integrated with the one shared by the woman and the Lesbian (B-C) or with the one shared by the Lesbian and the man (C-A)."

Etiquetas: , , ,

Lunes, 06 de Julio de 2015 20:04. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Las élites extractivas y sus prácticas de lince

martes, 3 de junio de 2014

Las élites extractivas y sus prácticas de lince

Siempre se ha dicho, un poco inter nos, que trabajando nadie se hace rico. Que en España, y en cualquier otro sitio, para prosperar de verdad, hay que dar algún pelotazo o clavar la trompa succionadora de recursos en alguna masa de recursos humanos. En efecto, también lo decía Marx, el hombre es un recurso para el hombre—me río yo de los pósters animalistas que dicen que "los animales no son recursos", cuando no existe la economía humana sin que los hombres mismos se conviertan en recursos utilizables. En casos extremos, instaurando la dieta de Tascala—cuando la necesidad o la costumbre aprietan menos, poniendo a los currantes a currar a lomo caliente. Mi padre, tras su jubilación como maestro, tenía cierto cargo de conciencia de no haberles enseñado a los chavales la realidad del mundo, sino los ideales: el sacrificio, el trabajo desinteresado, la constancia... cuando él veía que quienes prosperaban no era precisamente con esos valores. ¡Los he estado preparando para víctimas! —decía desilusionado. "Tranquilo, Ángel", le decía la Dra. Penas—"Tú les has enseñado lo bueno, que es tu labor como maestro; lo malo ya lo aprenderán solos". En películas como El Lobo de Wall Street se han retratado algunos avatares modernos de estas prácticas extractivas—que los hemos sufrido en carne propia, claro, los tenemos al frente de todos los bancos, cuando no se han retirado ya con un finiquito multimillonario.  Los híbridos de políticos, banqueros y brujos brujuleadores que pueblan los consejos de administración de las grandes empresas semipúblicas, vamos, telefónicas, petroleras y consorcios de autopistas—lo que son hoy en día nuestras élites extractivas.petroleum pumping

Bien, toda esta cuestión de la explotación organizada, que lleva al surgimiento de las prácticas maquiavélicas de la gramática parda, lo tiene bien explicado y teorizado de modo interesante Thorstein Veblen, en su libro sobre La teoría de la clase ociosa. Viene al pelo la cosa, ahora que se jubila el rey, encarnación simbólica de lo que Veblen llama la clase depredadora. Aquí van unos párrafos interesantes sobre la contradición entre el espíritu de cooperación que requiere una comunidad próspera, y el espíritu depredador que no ha desaparecido en absoluto en las economías modernas y bien ordenadas. El desorden, podríamos decir, forma parte del orden. Veblen es de los teorizadores que más claramente han visto, quizá más claro que Marx, cómo la naturaleza humana es depredadora, pero no sólo de la naturaleza, como en la fase "salvaje" de la humanidad, sino ante todo depredadora del paisaje humano que se edifica sobre la cooperación para explotar a la naturaleza, o a un tercero (o a una tercera comunidad). Y ésa es la fase "bárbara" o depredadora de la humanidad, en la que aparecen las civilizaciones—civilizaciones guerreras y dominadoras, en las que se exacerban las diferencias de clase y surgen las aristocracias y las divisiones entre guerreros, sacerdotes y trabajadores. Somos hijos de la guerra. Los rasgos cooperativos que aseguran el éxito del grupo y su selección grupal, en la lucha por la vida, entran en una dinámica compleja con los instintos y prácticas depredadores, y de ese complejo complejo surgen la naturaleza humana, la vida social, la política, y la economía, tal como las conocemos:


Con la llegada de la etapa depredadora de la vida, se produce un cambio en las condiciones del carácter humano apto para el triunfo. Se precisa que los hábitos de vida de los hombres se adapten a las nuevas exigencias bajo un nuevo esquema de relaciones humanas. El mismo despliegue de energía que había encontrado expresión en los rasgos de la vida salvaje que hemos mencionado más arriba, tiene ahora que encontrar expresión siguiendo una nueva línea de acción en un nuevo grupo de respuestas habituales a unos estímulos que son ya diferentes. Los métodos que, medidos en términos de facilidad de vida, respondían adecuadamente a las condiciones antiguas, dejan de ser adecuados para las nuevas. La situación anterior se caracterizaba por una relativa ausencia de antagonismo o diferenciación de intereses; la situación posterior, por una emulación que aumenta constantemente en intensidad, al tiempo que disminuye su ámbito de aplicación. Los rasgos que caracterizan el estadio cultural depredador y los subsiguientes, y que indican cuáles son los tipos de hombres más aptos para sobrevivir bajo el régimen del status son (en su expresión primaria) la ferocidad, el egoísmo, el espíritu de clan y la malicia, es decir, el libre recurso a la fuerza y al fraude. 

(...)

Bajo el régimen competitivo, las condiciones requeridas para el éxito del individuo no son necesariamente las mismas que para el de una clase. El éxito de una clase o un partido presupone un fuerte elemento de espíritu de clan, de lealtad a un jefe o adhesión a un principio; en tanto que el individuo competitivo puede lograr mejor sus fines si combina la energía, iniciativa, egoísmo y astucia del bárbaro, con la falta de lealtad o de espíritu de clan del salvaje. (...)
     
El temperamento inducido por el hábito de vida depredador está dirigido a procurar la supervivencia y la plenitud de vida del individuo dentro de un régimen de emulación; al mismo tiempo, favorece la supervivencia y el éxito del grupo si la vida del grupo es también, como colectividad y de modo predominante, una vida de competencia hostil con otros grupos. Pero la evolución de la vida económica de las comunidades más industrialmente maduras ha comenzado, a su vez, a tomar una direccón tal que los intereses de la comunidad no coinciden ya con los intereses emulativos del individuo. En su capacidad corporativa, esas comunidades industriales avanzadas están dejando de competir para lograr los medios de vida o el derecho a vivr, excepto en la medida en que las tendencias depredadoras de sus clases dominantes son capaces de conservar la tradición de guerra y rapiña. Dichas comunidades no son ya hostiles entre sí por fuerza de circunstancias que no sean las de la tradición y el temperamento. Sus intereses materiales —dejando, posiblemente, aparte los intereses de la buena fama colectiva— no son ya incompatibles, sino que el éxito de cualquiera de las comunidades favorece indiscutiblemente —en el presente y por un incalculable tiempo futuro— la plenitud de vida de cualquier otra comunidad del grupo. Ninguna de ellas sigue teniendo un interés material en ser mejor que las otras. Lo mismo no puede asegurarse en igual grado respecto de los individuos y de sus relaciones mutuas. 

Los intereses colectivos de cualquier comunidad moderna se centran en la eficacia industrial. De algún modo, el individuo sirve para los fines de la comunidad en proporción a su eficacia en los vulgarmente denominados empleos productivos. Ese interés colectivo está mejor servido por la honestidad, la diligencia, el espíritu de paz, la buena voluntad, la ausencia de egoísmo y un reconocimiento y aprehensión habituales de la secuencia causal, sin mezcla de creencia animista y sin un sentido de dependencia de ninguna especie de intervención preternatural en el curso de los acontecimientos. No puede decirse mucho de la belleza, la excelencia moral, o el valor y reputación generales de una naturaleza humana tan prosaica como la que estos rasgos implican; y hay escaso fundamento para entusiasmarse por la forma de vida colectiva que resultaría del predominio de estos rasgos en una situación de dominio sin control alguno. Pero esto no nos concierne ahora. El buen funcionamiento de una comunidad industrial moderna queda mejor garantizado allí donde se dan estos rasgos, y se llega a alcanzar en el grado en el que el material huamno se caracteriza por su posesión. Su presencia es, en cierta medida, requerida para conseguir un ajuste adecuado a las circunstancias de la situación industrial moderna. El complejo, comprehensivo, esencialmente pacífico y altamente organizado mecanismo de la comunidad industrial moderna funciona con mayor rendimiento cuando esos rasgos o la mayoría de ellos están presentes en el más alto grado practicable. Esos rasgos están presentes en el hombre de tipo depredador en un grado notablemente menor del que es útil para los propósitos de la vida colectiva moderna.

Por otra parte, el interés del individuo que vive en un régimen de competencia está mejor servido por un comercio astuto y una administración carente de escrúpulos. Las características arriba mencionadas como útiles para los intereses de la comunidad son perjudiciales para el individuo, no favorables. La presencia de  estas aptitudes en su constitución canaliza sus energías hacia fines distintos de la ventaja pecuniaria; y cuando se trata de satisfacer su deseo de ganancia, dichas aptitudes le llevan asimismo a buscarla por los canales indirectos e ineficaces del trabajo, más que por el procedimiento de embarcarse en una abierta e implacable carrera de prácticas de lince. De manera bastante consistente, las aptitudes para el trabajo constituyen un obstáculo para el individuo. En un régimen de emulación, los miembros de una comunidad industrial moderna son rivales y cada uno de ellos consigue mejor su ventaja individual e inmediata si, gracias a una carencia excepcional de escrúpulos, puede superar y dañar tranquilamente a sus semejantes cuando la ocasión se presenta.

Ya se ha señalado que las instituciones económicas modernas caen bajo dos categorías grosso modo distintas—la pecuniaria y la industrial—. Lo mismo puede decirse de las ocupaciones. Bajo el primer epígrafe se agrupan las ocupaciones que tienen que ver con la propiedad o la adquisición; bajo el segundo, las que tienen que ver con el trabajo o la producción. Lo mismo que encontrábamos al hablar del desarrollo de las instituciones, lo encontramos respecto a las ocupaciones. Los intereses económicos de la clase ociosa se hallan en las ocupaciones pecuniarias; los de las clases trabajadoras en ambas clases de empleos, pero principalmente en los industriales. Se accede a la clase ociosa a través de los empleos pecuniarios.

Estas dos clases de ocupaciones difieren materialmente en lo relativo a las aptitudes requeridas para cada una de ellas; y la preparación que imparten sigue, de modo semajente, dos líneas divergentes. La disciplina de las ocupaciones pecuniarias actúa  con el fin de conservar y cultivar ciertas aptitudes depredadoras y el ánimo depredador. Lo hace así tanto al educar a aquellos individuos y clases que están empleados en estas ocupaciones, como al reprimir y eliminar selectivamente a aquellos individuos y linajes que son ineptos a ese respecto. En la medida en que los hábitos de pensamiento de los hombres son formados por el proceso competitivo de adquisición y poseión, en la medida en que sus funciones económicas están comprendidas dentro del ámbito de la propiedad de riqueza concebida en términos de valor de cambio y de su administración y financiación mediante una permutación de valores, en esa misma medida su experiencia en la vida económica favorecerá la supervivencia y acentuación del temperamento depredador y de los hábitos de pensamiento depredadores. Bajo el moderno, pacífico sistema, son, naturalmente, pacíficos hábitos de pensamiento y las aptitudes depredadoras pacíficas los que pueden ser principalmente favorecidos por una vida de adquisición. Es decir, las tareas pecuniarias permiten perfeccionarse en la línea general de prácticas comprendida bajo la denominación de fraude, y no en las que corresponden al método más arcaico de captura por la fuerza.



—oOo—

Etiquetas: , , , , , ,

Miércoles, 24 de Junio de 2015 14:05. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


En la conferencia de Andrea Giunta

sábado, 31 de mayo de 2014

En la conferencia de Andrea Giunta 2


En la conferencia de Andrea Giunta 2

Puede oírse y verse aquí: http://youtu.be/2Hwq6g3G70k

Etiquetas: , , , ,

Martes, 23 de Junio de 2015 19:15. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




Elogio de Marx a la burguesía liberal

lunes, 26 de mayo de 2014

Elogio de Marx a la burguesía liberal

Conferencia de Terry Eagleton en Pontevedra—sobre marxismo y cristianismo:


 


—oOo—

Etiquetas: , , ,

Lunes, 22 de Junio de 2015 23:28. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


The Great Debate

jueves, 22 de mayo de 2014

The Great Debate


Levin, Yubal. The Great Debate: Edmund Burke, Thomas Paine, and the Birth of the Right and Left. Basic Books, 2013.
_____. Interview on The Great Debate, by Marshall Poe. New Books in History 4 Jan. 2014.
          
And you can find many more interviews with authors of history books at New Books in History: http://newbooksinhistory.com/list-of-all-interviews/

Etiquetas: , , , , , ,

Lunes, 22 de Junio de 2015 22:10. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


La ética de Hitler

jueves, 22 de mayo de 2014

La ética de Hitler


hitler emo
Desde luego había una ética en el pensamiento de Hitler, y una creencia en el progreso de la humanidad. Aquí hay en New Books in History una entrevista (en inglés) con Richard Weikart sobre su libro Hitler's Ethics: The Nazi Pursuit of Evolutionary Progress. Muy recomendable para quienes creen que Hitler era un conservador de derechas a la vieja usanza; nada más lejos de la realidad—era una persona moderna y de ideas progresistas y radicales, muy influido por el evolucionismo que tanto condenaban por entonces la Iglesia y los sectores conservadores y de ideas retrógradas en la sociedad. Hoy que se le presenta tantas veces como un loco aislado, un fenómeno raro o un psicópata antisocial, hay que recordar lo mucho que estaba en sintonía con las ideas de muchas gentes de su tiempo, y que era queridísimo por la mayoría de la gente en Alemania. Sus votantes y fieles devotos compartían en gran medida sus ideas políticas—aunque no eran tan progresistas como él, en general, en cuestiones de ética personal—Un hombre, en suma, en sintonía con su sociedad y con su época, y perfectamente integrado en la política de su tiempo; un radical extremista, en efecto, pero uno que en su tiempo era no menos atractivo para la gente progre que el Che Guevara hoy. Polémico, revolucionario que disparaba sobre la historia con mano decidida—pero que supo, además, como dirigente, atraerse a la buena sociedad, para nada un loco pirado que iba a su bola, sino un líder carismático que convencía a sus seguidores, e incluso a millones que antes no lo eran, mucho más que los políticos de hoy. Sí estaba Hitler bastante preocupado por la ética y la moralidad, pero era un reformista radical, todo un revolucionario en suma, que no temía romper con las maneras del pasado y con las tradiciones añejas (con algunas, al menos—con las buenas). Toda una lección y ejemplo para quienes aún creen en la imposición de la utopía a martillazos, en los sueños de revolución que desbarate todo el sistema, y en la devoción a la causa que une como una piña al grupito delos nuestros y de lo nuestro. Y en las virtudes e ideales de los radicalismos nacionalistas y socialistas.


—oOo—

Etiquetas: , , ,

Lunes, 22 de Junio de 2015 22:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Por qué es elegante ser conservador, o es conservador ser elegante

jueves 22 de mayo de 2014

 

Lo explica Thorstein Veblen en su TEORÍA DE LA CLASE OCIOSA, como corolario de su explicación de la dinámica de la evolución social:


La clase ociosa está, en medida considerable, protegida contra la presión de aquellas exigencias económicas que prevalecen en toda comunidad industrial moderna y altamente organizada. Las exigencias de la lucha por los medios de vida son menos urgentes para esta clase que para cualquier otra;  y como consecuencia de esta posición privilegiada deberíamos esperar teóricamente que aquélla fuese una de las clases sociales que menos respondiesen a las demandas que la situación exige a favor de un desarrollo ulterior de las institucionesy de reajuste a una situación industrial que ha experimentado alteraciones. La clase ociosa es la clase conservadora. Las exigencias de la situación económica general de la comunidad no actúan libre y directamente sobre los miembros de esa clase. No se les exige, so pena de confiscación, que cambien sus hábitos de vida y sus concepciones teóricas del mundo externo para adaptarse a las demandas de una nueva técnica industrial, ya que no constituyen, en el pleno sentido de la palabra, una parte orgánica de la comunidad industrial. Por lo tanto, esas exigencias no producen con facilidad, en los miembros de esta clase ociosa, aquel grado de conformidad con el orden existente que puede llevar a cualquier grupo de hombres a abandonar las concepciones y métodos de vida que han llegado a ser habituales para ellos. La función de la clase ociosa en la evolución social consiste en retrasar el movimiento y en conservar lo que es obsoleto. Esta proposición no es en modo alguno nueva; ha sido durante mucho tiempo uno de los lugares comunes de la opinión popular.
AnHe3
La prevaleciente convicción de que la clase rica es por naturaleza conservadora ha sido aceptada popularmente sin mucha ayuda por parte de ninguna idea teórica acerca del lugar y relación de esa clase en el desarrollo cultural. Cuando se ofrece una explicación para este conservadurismo de clase es, por lo común, la explicación envidiosa de que ocurre así porque los ricos tienen un interés creado, de un tipo indigno, en el mantenimiento de las condiciones que les rodean. La explicación que aquí proponemos no imputa ningún motivo indigno. La oposición de la clase ociosa a los cambios en el esquema cultural es instintiva y no descansa primordialmente en un cálculo interesado de las ventajas materiales; es una revulsión instintiva contra todo intento de apartarse de la aceptada modalidad de hacer o considerar las cosas—revulsión común a todos los hombres y que sólo puede ser superada por la fuerza de las circunstancias—. Todo cambio en los hábitos de vida y de pensamiento es molesto. La diferencia a este respecto entre los ricos y la gente normal y corriente no estriba tanto en el motivo que impulsa al conservadurismo como en el grado de exposición a las fuerzas económicas que provocan el cambio. Los miembros de la clase acaudalada no ceden a la demanda de innovación con igual prontitud que otros hombres, porque no se ven obligados a hacerlo así.

Este conservadurismo de la clase rica es un hecho tan obvio que ha llegado incluso a ser reconocido como signo de respetabilidad. Como el conservadurismo es una característica de la parte más adinerada —y, por tanto, de mejor reputación— de la comunidad, ha adquirido un cierto valor honorífico o decorativo. Ha llegado a ser prescriptivo al extremo de que en nuestras nociones de respetabilidad va comprendida, como cosa normal, la adhesión a las ideas conservadoras, y se impone de modo imperativo a todos los que quieren llevar una vida impecable desde el punto de vista de la reputación social. El conservadurismo, como es una característica de la clase social más alta, es decoroso; la innovación, por el contrario, como es un fenómeno propio de la clase inferior, es vulgar. El primero y más irreflexivo elemento en esa revulsión y reprobación instintivas con las que reaccionamos ante toda innovación social es ese sentimiento de la esencial vulgaridad de la cosa. De tal modo que, incluso en los casos en que se reconocen los méritos sustanciales de los que el innovador es portavoz —como puede ocurrir con facilidad cuando los males que trata de remediar son suficientemente remotos en el tiempo, en el espacio o en el contacto personal— uno no puede, a pesar de ello, dejar de registrar el hecho de que el innovador es una persona con la que resulta, por lo menos, desagradable estar asociado, y de cuyo contacto social uno debe abstenerse. La innovación es mala cosa.

El hecho de que los usos, acciones e ideas de la clase ociosa acomodada adquieran el carácter de un canon prescriptivo de conducta para el resto de la sociedad, añade peso y alcance a la influencia conservadora de esa clase. Hace que todas las personas de reputación se vean obligadas a seguir su ejemplo. Así ocurre que, en virtud de su posición privilegiada como encarnación de las buenas formas, la clase más rica viene a ejercer en el desarrollo social una influencia retardataria mucho mayor de la que le corresponde por la simple fuerza numérica de dicha clase. Su ejemplo prescriptivo opera en el sentido de robustecer en gran medida la resistencia de todas las demás clases contra cualquier innovación y de fijar los afetos de los hombres en las buenas instituciones que les han sido entregadas por una generación anterior.

Hay un segundo modo en que la influencia de la clase ociosa actúa en la misma dirección en lo que se refiere a obstaculizar la adopción de un esquema convencional de vida más acorde con las exigencias de la época. En todo rigor, este segundo método por el que se guía la clase superior no debería colocarse en la misma categoría que el conservadurismo instintivo y la aversión a los nuevos modos de pensamiento de que hemos hablado hace un momento; pero podemos muy bien tratar de él en este lugar, ya que, por lo menos, tiene en común con el hábito conservador de pensamiento el hecho de que actúa para retrasar la innovación y el desarrollo de la estructura social. El código de lo que es apropiado y de los usos decorosos en boga en un pueblo y una época determinados tiene, en mayor o menor grado, el carácter de un todo orgánico; de tal manera que cualquier cambio apreciable en un punto del esquema implica algún tipo de cambio o de reajuste en otros puntos del mismo, o incluso una reorganización de la totalidad del esquema. Cuando se hace un cambio que sólo afecta inmediatamente a un punto poco importante del esquema, puede que la perturbación consiguiente de la estructura de convenciones resulte inapreciable; pero aun en ese caso, puede decirse con toda seguridad que alguna perturbación de mayor o menor alcance tendrá lugar en el esquema. Por otra parte, cuando un intento de reforma implica la supresión o la completa remodelación de una institución de primera importancia en el esquema convencional, se ve inmediatamente que tiene que producirse una seria perturbación en todo el esquema; se ve que un reajuste de la estructura a la nueva forma adoptada por uno de sus elementos principales tiene que ser un proceso doloroso y tedioso, si no ambiguo e incierto.

Para darse cuenta de la dificultad que implicaría un cambio tan radical en cualquiera de las características del esquema convencional de vida, sólo haría falta sugerir la supresión de la familia monogámica, o del sistema agnaticio de consanguinidad, o de la propiedad privada, o de la fe teísta en cualquier país de la civilización occidental; o suponer lo que sería la supresión del culto a los antepasados en China, del sistema de castas en la India, de la esclavitud en África, o el establecimiento de la igualdad de los sexos en los países mahometanos. No se necesita argumento alguno para demostrar que la perturbación producida en la estructura general de convencionalismos en cualquiera de esos casos habría de ser muy considerable. Para efectuar una innovación de este tipo, habría de tener también lugar una profunda alteración en los hábitos de pensamiento de los hombres en otros puntos del  esquema, distintos del inmediatamente afectado por el cambio en cuestión. La aversión a una innovación así equivale a repudiar un esquema de vida que nos resulta esencialmente ajeno.

La revulsión que experimenta la buena gente ante cualquier propuesta de apartarse de los métodos de vida aceptados, es un hecho muy común y conocido de la experiencia cotidiana. No es raro oír a esas personas que dispensan consejos y amonestaciones saludables a la comunidad, expresarse vigorosamente en contra de los efectos perniciosos y de gran alcance que la comunidad experimentaría como consecuencia de cambios relativamente ligeros, tales como la separación entre la Iglesia anglicana y el Estado británico, o un aumento de las facilidades para divorciarse, o la adopción del sufragio femenino, o la prohibición de la manufactura y venta de bebidas alcohólicas, o la abolición o restricción de la herencia, etc. Cualquiera de estas innovaciones —se nos dice— "sacudiría la estructura social en su misma base", "reduciría la sociedad al caos", "subvertiría los fundamentos de la moral", "haría la vida intolerable", "perturbaría el orden natural", etc. Estas expresiones varias son, sin duda, de naturaleza hiperbólica, pero, a la vez, como toda exageración, son prueba de un agudo sentido de la gravedad de las consecuencias que se proponen describir. Se piensa que el efecto producido por estas innovaciones y otras semejantes al desbaratar el esquema general de vida aceptado sería de consecuencia mucho más grave que la simple alteración de cualquiera de los artificios ideados para conveniencia del hombre en sociedad. Lo que es cierto en un grado tan patente de las innovaciones de primera importancia, lo es también en menor escala de los cambios que tienen una importancia inmediata más reducida. La aversión al cambio es en gran parte una aversión a la inconveniencia de realizar el ajuste exigido por cualquier cambio; y esta solidaridad del sistema de instituciones de cualquier cultura o pueblo determinados fortalece la instintiva resistencia que todo cambio ha de encontrar en los hábitos de pensamiento de los hombres, aun en cuestiones que, consideradas en sí mismas, son de menor importancia.

(Thorstein Veblen, Teoría de la Clase Ociosa, 206-11).







–oOo—

Etiquetas: , , , , , , ,

Lunes, 22 de Junio de 2015 20:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


A BIBLIOGRAPHY ON GENDER

miércoles, 7 de mayo de 2014

A Bibliography on Gender



caution

A listing on gender and gender studies, from an earlier edition of my Bibliography of Literary Theory, Criticism, and Philology, http://bit.ly/abiblio. Now to be found as a series of web pages here:



—a listing excluding other topics in Sexuality, Gender and literature, Feminist criticism, Women's studies... etc. Because the bibliography includes other lists on those subjects.




—oOo—

Etiquetas: ,

Martes, 09 de Junio de 2015 22:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Perros y gatos en la clase ociosa

lunes, 5 de mayo de 2014

Perros y gatos en la clase ociosa

Para Thorstein Veblen, el principio de diferenciación de clases sociales mediante señales de derroche ostentoso rige la realidad económica y la vida social. Todo sirve para la comparación odiosa: el ocio y el derroche se valoran, el trabajo y lo útil se consideran deshonrosos y cosa de pobre gente. El principio de la ostentación despilfarradora organiza las costumbres y modales, las nociones de lo honorable y deshonorable, los gustos de la moda, lo que consideramos bonito y feo, y se aplica hasta a los perros y gatos. Nada se rige sin más por su mérito o valor de uso—antes bien pasa por el filtro de las apariencias y por el teatro de la ostentación social:

En el caso de los animales domésticos que son honorables y se consideran hermosos, hay una base subsidiaria de mérito de la cual debe hablarse. Aparte de los pájaros que pertenecen a la clave honorable de animales domésticos y que deben su lugar en esta clase exclusivamente a su carácter no lucrativo, los animales que merecen particular atención son los perros, los gatos y los caballos de carreras. El gato es menos prestigioso que los otros dos animales que acabamos de mencionar, porque derrocha menos; hasta puede ocurrir que sirva para algún fin útil. Al mismo tiempo, el temperamento del gato no le hace idóneo para un propósito honorífico. Vive con el hombre en un régimen de igualdad; no tiene noticia de esa relación de status que es la antigua base de toda jerarquía de valores, honor y reputación, y no se presta fácilmente a ser objeto de una comparación odiosa entre su propietario y los vecinos de éste. La excepción a esta regla tiene lugar cuando se trata de productos tan escasos y exóticos como el gato de Angora, el cual tiene un cierto valor de honorabilidad que está basado en su alto costo, circunstancia que le da un derecho especial a ser considerado bello por razones pecuniarias.

El perro tiene ventajas tanto por su falta de utilidad como por ciertos rasgos especiales de su temperamento. En un sentido eminente, se dice de él que es el amigo del hombre, y se alaban su inteligencia y su lealtad. Lo que esto significa es que el perro es el siervo del hombre y que posee el don de la ciega obediencia y la prontitud del esclavo a la hora de averiguar cuáles son los deseos del amo. Junto con estas características que le capacitan bien para la relación de status—características que, para lo que aquí nos ocupa, vamos a calificar de útiles—el perro tiene algunas otras de valor estético más equívoco. El perro es, en lo que se refiere a su persona, el más sucio de los animales domésticos y el de hábitos más molestos. Esto lo compensa con una actitud servil y aduladora hacia su amo y una gran inclinación a dañar y fastidiar a todos los demás. Así pues, el perro se recomienda a nuestro favor porque nos permite ejercer nuestra inclinación al mando, y como es también un artículo costoso y no sirve por lo común ningún propósito de tipo industrial, ocupa en el concepto del hombre un lugar firme en cuanto objeto de prestigio. Al mismo tiempo, el perro se asocia en nuestra imaginación con la caza—ocupación meritoria y expresión del impulso depredador honorable. bulldog

Afincado en este terreno ventajoso, cualquier belleza de forma y movimiento y cualquiera de los rasgos mentales encomiables que pueda poseer son convencionalmente reconocidos y magnificados. Y hasta aquellas variedades de perro que por una serie de cruces han llegado a adquirir una deformación grotesca, se consideran bellas, y de buena fe, por muchos entusiastas de los perros. Estas variedades de perro—y lo mismo puede decirse de otros animales de fantasía—son clasificadas y jerarquizadas en lo concerniente a su valor estético en proporción a lo grotescas que puedan ser y al grado de inestabilidad que su deformidad particular pueda asumir en cada caso. Para el propósito que ahora nos ocupa, esa utilidad diferencial basada en lo grotesco e inestable de la estructura es reducible a términos de una mayor escasez y del gasto consiguiente. El valor comercial de las monstruosidades caninas, tales como los estilos dominantes de perros favoritos tanto para uso de caballeros como para el de damas, se basa en su alto costo de producción; y el valor que ofrecen para sus propietarios consiste, sobre todo, en su utilidad como artículos de consumo ostensible. Indirectamente, como reflejo de su costo honorable, se les imputa un valor social; y así, mediante una fácil sustitución de palabras e ideas, llegan a ser admirados y estimados como bellos. Y como cualquier cuidado que pueda prestarse a estos animales no es ni ganancioso ni útil, también es por ello mismo prestigioso; y como el hábito de cuidarlos no es, consecuentemente, censurable, puede llegar a convertirse en un afecto habitual de gran tenacidad y del más benévolo carácter. De manera que en el afecto concedido a los animales favoritos se encuentra presente, de forma más o menos remota, el canon de lo costoso como norma que guía el sentimiento y la selección del objeto. Lo mismo puede decirse, como se echará de ver en seguida, respecto al afecto por las personas, si bien la forma con que la norma actúa en este caso es algo diferente.



Etiquetas: , ,

Martes, 09 de Junio de 2015 22:02. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


The Americanization of Narcissism

domingo, 4 de mayo de 2014

The Americanization of Narcissism

BOSTON PSYCHOANALYTIC SOCIETY AND INSTITUTE

HANNS SACHS LIBRARY


invites you to

MEET THE AUTHOR

Elizabeth Lunbeck, PhD    


The Americanization of Narcissism 

Harvard University Press, 2014 



Tuesday, May 20, 2014



169 Herrick Rd, Newton MA 02459



    7:45 p.m. reception

    8:15 p.m. book discussion

    9:30 p.m. book signing



 

About the Book:   

 American social critics in the 1970s, convinced that their nation was in decline, turned to psychoanalysis for answers and seized on narcissism as the sickness of the age. Books indicting Americans as greedy, shallow, and self-indulgent appeared, none more influential than Christopher Lasch's famous 1978 jeremiad The Culture of Narcissism. This line of critique reached a crescendo the following year in Jimmy Carter's "malaise speech" and has endured to this day.

 

But as Elizabeth Lunbeck argues, the American critics missed altogether the breakthrough in psychoanalytic thinking that was championing narcissism's positive aspects. Psychoanalysts had clashed over narcissism from the moment Freud introduced it in 1914, and they had long been split on its defining aspects: How much self-love, self-esteem, and self-indulgence was normal and desirable? While Freud's orthodox followers sided with asceticism, analytic dissenters argued for gratification. Fifty years later, the Viennese émigré Heinz Kohut led a psychoanalytic revolution centered on a "normal narcissism" that he claimed was the wellspring of human ambition, creativity, and empathy. But critics saw only pathology in narcissism. The result was the loss of a vital way to understand ourselves, our needs, and our desires.
Narcissism's rich and complex history is also the history of the shifting fortunes and powerful influence of psychoanalysis in American thought and culture. Telling this story, The Americanization of Narcissism ultimately opens a new view on the central questions faced by the self struggling amid the tumultuous crosscurrents of modernity.

 

"A penetrating intellectual history of perhaps the most important decade of American psychoanalysis. Lunbeck reveals the basic machinery of psychoanalytic discourse in the context of historical and cultural movements of the fin de siècle. It is a highly entertaining and deeply edifying read" - Peter Fonagy, University College London.

"Lunbeck brilliantly conveys the ins and outs of narcissism in the past century. With a historian's insight, she marshals sources from the popular press to the academic and psychoanalytic literature to produce a highly readable book that will be of very great interest to a broad range of readers" - Anton O. Kris, Harvard Medical School. 

About the Author

Elizabeth Lunbeck teaches courses in the history of psychoanalysis in the Department of the History of Science at Harvard and is a candidate at the Boston Psychoanalytic Society and Institute.

 

Books are on sale in the library at a discounted price!

Etiquetas: , , , ,

Martes, 09 de Junio de 2015 21:49. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Debate sobre el ateísmo

sábado, 3 de mayo de 2014

Debate sobre el ateísmo



El ateísmo, programa Negro sobre blanco, emitido por Televisión Española, TVE2, el miércoles 2 de julio de 1997, presentado por Fernando Sánchez Dragó, con la participación de Gustavo Bueno, Gonzalo Puente Ojea y Antonio López Campillo.


Etiquetas: , , ,

Martes, 09 de Junio de 2015 21:47. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Negarles la vida, y hasta la mención

sábado, 19 de abril de 2014

Negarles la vida y hasta la mención

En su ensayo sobre si se puede llevar una buena vida en una sociedad injusta Judith Butler habla, o no habla, de los seres a los que no se nombra, a los que no consideramos humanos, a los que situamos más allá de nuestras simpatías y alianzas—por ejemplo el esclavo, la mujer oprimida, el judío en el campo de concentración....  O el feto no nacido. Porque todos estamos en última instancia, viene a decir, en la posición del no nacido, implicados en redes de vida y dependencia que compromenten nuestra autonomía personal.

After all, the life I am living, though clearly this life and not some other, is already connected with broader networks of life, and if it were not connected with such networks I could not actually live. So my own life depends on a life that is not mine, not just the life of the Other, but a broader social and economic organization of life. So my own living, my survival, depends on this broader sense of life, one that includes organic life, living and sustaining environments, and social networks that affirm and support interdepend- ency They constitute who I am, which means that I cede some part of my distinctively human life in order to live, in order to be human at all.

Esta interdependencia universal  pone bastante en cuestión, creo, el simplista lema de "nosotras parimos, nosotras decidimos". Butler no nombra para nada (ya se lo podían suponer) a los no nacidos entre sus "cuerpos" o "seres" a quienes se niega la humanidad, pero la aplicación al argumentario de los pro-vida puede hacerse fácilmente. Porque...

Even the utterance of the name can come as the most extraordinary form of recognition, especially when one has become nameless or when one’s name has been replaced by a number, or when one is not addressed at all.
abortadillo
Puestos a hablar de los que no tienen voz, queda bastante chocante que no se nombre a los que en efecto no tienen voz, en sentido literal, y no me refiero a los mudos.

Queda la cuestión de que, en efecto, Butler no habla para nada de los no nacidos entre sus seres a quienes de desposee de humanidad. Porque Butler no habla tanto de sujetos o personas como de "bodies"—y pide una resistencia activa de esos cuerpos (¿pero sólo de los que pueden resistir en la plaza pública?), más allá de la mera protesta o rechazo que Adorno identifica con la actitud crítica:

What Adorno might be said to rule out at such moments is the idea of popular resistance, of forms of critique that take shape as bodies amass on the street to articulate their opposition to contemporary regimes of power. But also resistance is understood as a ‘no- saying’ to the part of the self that wants to go along with (mitzuspielen) the status quo. There is both the idea of resistance as a form of critique that only the elect few can undertake and the idea of resistance as a resistance to a part of the self that seeks to join with what is wrong, an internal check against complicity. These claims limit the idea of resistance in ways that I myself would not finally be able to accept. For me, both claims prompt further questions: what part of the self is being refused, and what part is being empowered through resistance? If I refuse that part of myself that is complicitous with the bad life, have I then made myself pure? Have I intervened to change the structure of that social world from which I withhold myself, or have I isolated myself? Have I joined with others in a movement of resistance, and a struggle for social transformation?

Con quién te unes, y a quién declaras fuera de tus alianzas y simpatías, hasta el punto de ni nombrarlos, ésa es siempre la cuestión.

La aceptación incuestionada de una postura proabortista (o "pro derechos de las mujeres", como se la llama), es en la actualidad una piedra de toque para los progresistas o "liberales" en el sentido americano del término. Es una postura pro-elección convenientemente difusa, pues nunca se mencionan los límites de de la elección, que haberlos haylos, claro, siempre—pocas y pocos llegan a abogar directamente por el derecho al infanticidio. Una resistencia pareja a siquiera mencionar a los no nacidos va junto con la elección, en el paquete. Los partidos de la izquierda oficial española, PSOE, IU y diversos nacionalistas radicales, comparten una aversión a la mera mención de los "no lamentados", paralela en todo punto a los doublethink de Butler sobre la cuestión.

Pero,

If resistance is to enact the principles of democracy for which it struggles, then resistance has to be plural and it has to be embodied. It will also entail the gathering of the ungrievable in public space, marking their existence and their demand for liveable lives, the demand to live a life prior to death, simply put.

Esa aparición en el espacio público no debería entenderse sólo (aunque también) en el sentido más literal de manifestaciones de sujetos indignados en una plaza. Y de hecho también los fetos abortados pueden mostrarse en el espacio público—quizá Butler apreciase la idea, y el acto.


Etiquetas: , , , , , , ,

Jueves, 21 de Mayo de 2015 18:22. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




Aborto y Hindsight Bias. Y ogros cotidianos.

lunes, 23 de diciembre de 2013

 


Sobre lo del hindsight bias, ver aquí. Y sobre los ogros cotidianos....
Por el lado progre, también tengo batallitas estos días (con muchos insultos por facha, claro—la disensión, o la mera discusión, no está bien vista entre las prietas filas de la progresía). Lo que veo que les irrita especialmente por ese lado es aceptar que si las mujeres deciden y su bombo es suyo hay que aceptar que  tienen la libertad de matar fetos viables—de seis meses en adelante—es decir, lo que es un bebé prematuro si lo vemos fuera—sin por ello ser consideradas ogresas.  De hecho, es lo que sucede en los abortos avanzados si el feto sale vivo: se le deja morir, o si no, se le mata. Al bebé (que ya está fuera). Eso es lo progre—hasta Obama votó a favor. Y algunos guruses de la "ética" defienden  explícitamente el derecho al infanticidio tras el parto por decisión de los padres—o más bien de la madre—como alternativa a la inclusión en el registro civil.

Las consecuencias de la postura del jueces fuera de mi cuerpo / mi cuerpo es mío, si ésta se lleva a un extremo en la línea del feminismo estridente,
es una defensa del infanticidio. O tanto da, abogar por que el infanticidio no sea punible, y que vaya la cosa en gustos nada más, y en respetar la libertad de la mujer.  Son cosas que al parecer gusta apoyar, pero no gusta pensar, ni mencionar siquiera—no se nos vaya a cruzar un cable. Los nazis siempre son, por si acaso no estaba claro, los otros.


Etiquetas: , , , ,

Miércoles, 07 de Mayo de 2014 11:27. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Gender, I-deology

 

Una publicación electrónica mía—en colaboración y, supongo, en Amazon. Anuncian allí una edición electrónica de este libro, Gender, I-deology, de la cual no tenía noticia este sufrido autor/editor, que lo editó para Rodopi en 1996.

Traduciendo, más o menos, viene a ser Género e ideología del yo: Ensayos sobre teoría de la representación, literatura de ficción y cine. Mi capítulo introductorio sobre "Gender, I-deology and Addictive Repressentation—The Film of Familiarity" creo que está entero, salvo un par de páginas de bibliografía. Aquí abajo puede verse, o aquí en Google Play.


 

 

GENDER, I-DEOLOGY:

ESSAYS ON THEORY, FICTION, AND FILM



A photo on Flickr




Etiquetas: , , , , , , ,

Viernes, 21 de Febrero de 2014 11:19. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




Overreacting, in hindsight

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Overreacting, in hindsight

Se abre paso modestamente la sugerencia de que los EE.UU. reaccionaron desmedidamente a los ataques del 11/M.  John Horgan: "Did United States Overreact to 9/11 Terror Attacks?" http://blogs.scientificamerican.com/cross-check/2013/09/10/did-united-states-overreact-to-911-terror-attacks/?WT.mc_id=SA_sharetool_Twitter … via @sciam

Ante un ataque tan repugnante en su concepción, y donde tanta gente murió, parece difícil creer que pueda haber una reacción desproporcionada. Pero a quien haya seguido la reacción en los USA, aun descontando las guerras montadas fuera a veces a tontas y a locas, no se le escapará que ha habido, en efecto, sobrerreacción. Y dado el ambiente de ciudad sitiada es comprensible, claro, que a muchos americanos les cueste ver el exceso de esa reacción.


Etiquetas: , , ,

Jueves, 19 de Diciembre de 2013 16:35. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Gustavo Bueno sobre el aborto

sábado, 29 de junio de 2013

Gustavo Bueno sobre el aborto


Y aquí otro artículo publicado por Nódulo Materialista sobre el aborto: "El aborto según Julián Marías".

Etiquetas: , , ,

Lunes, 29 de Julio de 2013 18:40. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Femenino genérico

viernes, 17 de mayo de 2013

Femenino genérico

Un curioso fragmento del Acta 255 de la Comisión Permanente de nuestro departamento reza así:

Sobre los aspectos formales sobre los que se requerían correcciones en las guías de las asignaturas 25575, 25765, 27966 y 28970, las profesoras encargadas de modificar estas guías han sustituido en las guías los artículos determinados con el símbolo @ por artículos femeninos, lo cual reflejaría la realidad de sus clases, ya que no cuentan prácticamente con estudiantes varones. Dado que el Departamento no puede hacer correcciones sobre las guías presentadas (procedimiento Q316), la Comisión Permanente acuerda expresar su conformidad en los informes preceptivos con que quien tenga potestad de hacerlo corrija de oficio estos artículos de forma que reflejen un sentido genérico. 


Supongo que en un estrato administrativo anterior, la guía se refería a "los estudiantes" y alguien puso "l@s estudiantes" para ajustarse a la realidad de sus clases, fórmula que ha invitado nuevos cambios y ha llevado a las profesoras a la osadía del femenino genérico. Sea como sea, queda claro que la Comisión entiende que referirse a "las estudiantes" no refleja un sentido "genérico", y preferiría en todo caso el género neutro de "l@s estudiant@s".  Estudiantes de género neutro no creo que haya muchos/as muchachos/as, aunque quién sabe, igual a efectos académicos tienen ahora género neutro, no sé si se ha eliminado el requisito de especificar en la ficha de matrícula su identidad sexual oficial (la real, whatever that is, no le interesa a nadie, claro, menos quizá a sus parejos/as. Y por las apariencias todos sabemos que no hay que juzgar.

Parece sugerirse que la Comisión tampoco aceptaría el clásico masculino genérico como referido a la generalidad de la feminidad, y de la masculinidad, con lo cual la única fórmula hoy aceptable es "los/las". Nunca, por supuesto, "las/los". Cabría preguntarse si podría emplearse el masculino en una asignatura sin mujeres matriculadas, o el femenino en una "just for men", o si algún imperativo administrativo requeriría antes bien mantener el genérico "los/las estudiantes/antes".


 

Etiquetas: , , ,

Jueves, 13 de Junio de 2013 11:28. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


The God Delusion Debate

martes, 14 de mayo de 2013

The God Delusion Debate - John Lennox vs Richard Dawkins



Me suscribo al canal de vídeo de la universidad de Berkeley—para oír por ejemplo a Christopher Hitchens.


Una cosa—También los escépticos hacen, como dice Hitchens, contorsiones cuando se les quiere hacer oír algo que no quieren oír.

Etiquetas: , , , ,

Domingo, 09 de Junio de 2013 23:16. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


And No Religion Too

lunes, 13 de mayo de 2013

And No Religion Too

Daniel Dennett on the (overall) harmful effects of religion. He'd love to see people cured of the religious virus:


 


But then he's a dreamer...

Etiquetas: , , ,

Sábado, 08 de Junio de 2013 10:43. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




Stuart Hall on Representation and Race

The beginning of a lecture on representation and the media:





And a lecture on "Race: The Floating Signifier":








Etiquetas: , , , , , ,

Sábado, 04 de Mayo de 2013 19:11. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




Las Biblias de Obama

SÁBADO, 23 DE FEBRERO DE 2013

Las Biblias de Obama

Aquí en Debates en Libertad, un debate sobre la Revolución Americana y los orígenes del sistema democrático americano. Entre ellos, el puritanismo y la tradición de respeto a los dissenters. A cuenta de la tradición de enraizamiento religioso de la democracia americana, unos dicen que está cambiando; César Vidal recuerda que Obama ha jurado con dos biblias. Como quien dice, ojo, no ya una biblia, sino dos.obama black white
A lo cual quiero comentar que dos biblias valen menos que una. Obama empezó su primer mandato jurando o perjurando por la biblia de Martin Luther King, personaje histórico al que toma o coopta como avalista o role model.  Sobre Obama, el primer presidente negro, habría que decir que es curioso como icono. La comunidad negra evidentemente lo ha acogido bien, pero es ésa una de sus muchas contradicciones. Podría considerarse incluso gravemente lesivo para la dignidad de los afro-americanos el que el primer presidente negro elegido en USA no desciende de dicha comunidad.  Su padre era africano, claro (aquí la curiosa historia de Barack Obama senior). Y eso podría considerarse un caso de irse a buscar negros a Africa, como si aquí en América hubiera pocos—sin necesidad de llegar a la reflexión todavía más desagradable para la comunidad negra de que entre sus idealizados africanos (esa idealización quizá haya jugado a favor de Obama, de hecho) no sólo estaban los negros que no fueron vendidos como esclavos, sino también (o heart of darkness) los negros esclavistas, o negros negreros. Lo que USA no ha tenido aún, ni quizá tenga en mucho tiempo, es un presidente descendiente de esclavos. Para eso está Michelle, y ese es su rol crucial en la Casa Blanca, o bueno, la casa Caucasiana, o como se llame. 

A lo que iba. Las Biblias de Obama. En su segundo mandato, y más fiel a su naturaleza doble o dúplice, quizá invocando el favor de los blancos, o de su media alma blanca, Obama ha jurado con dos biblias. La de Martin Luther King, y la de Lincoln. Éste último es, claro, el gran icono blanco de los negros, el presidente que liberó a los esclavos por decreto, un episodio crucial narrado en detalle en la última película de Steven Spielberg. Hasta ahí todo bien; y Lincoln también es un buen modelo de política posibilista, al igual que la película de Spielberg es (precisamente por mostrarlo así) un buen modelo de película pro-Obama.

Pero como digo, dos biblias son peor que una, desde el punto de vista religioso. Ya está bastante mal personalizar la biblia, la biblia de Luther King— ya no es sólo la Biblia de Dios, sino la biblia de ese hombre ante todo. Y dos biblias—ya queda Dios relegado como el espíritu santo de esta trinidad. Lo que hace Obama, en un movimiento magistral (y posibilista, y oportunista, e infinitamente inteligente en el contexto del simbolismo americano) es continuar la tradición de democracia protestante puritana, y a la vez orientarla en la dirección que desea; primero, supeditando ese fundamento divino y poniendo en primer plano la tradición de liderazgo democrático y el presidencialismo. El valor icónico de los líderes, y de los presidentes, es aquí primordial, y Obama está en ese juego mediático. Pero en términos de pensamiento político, su maniobra bíblica es un hermanamiento simbólico de las dos comunidades, blanca y negra, a la vez que las mantiene como tradiciones distintas. Diferenciadas, pero en última instancia basadas en la democracia protestante original. El énfasis cambia significativamente, y la religión queda desenfatizada, a la vez que se mantiene una continuidad con la tradición de las instituciones. Un artista, Obama, o un producto bien acabado.

En el debate enlazado arriba, por cierto, César Vidal niega que Jefferson tuviese hijos con su esclava Sally Hemings (las películas sobre el tema vale la pena verlas, por ej. Sally Hemings: An American Scandal). Vidal se atiene a la versión de la fundación Jefferson, que no es sorprendente que piensen así, pero la mayoría de los historiadores interpretan los datos de otra manera. Jefferson tuvo hijos con su esclava; más gravemente, era a la vez demócrata, liberal, y esclavista, siendo así un ejemplo paradigmático de las contradicciones fundacionales de los Estados Unidos, contradicciones que en cierto modo se encarnan en su actual presidente. Dice Toni Morrison sobre esas contradicciones que el carácter distintivo de los EE.UU. desde su fundación es la conjunción de las proclamas de libertad superpuestas a la perpetuación de la subyugación en el corazón mismo del experimento democrático. Son "una nación de gentes que decidieron que su visión del mundo combinaría planes de libertad individual y mecanismos de opresión racista destructiva". Esas contradicciones son comentario suficiente sobre las "verdades evidentes de por sí" a las que apelaban los signatarios de la Declaración de Independencia, y en nuestros debatidores de Libertad Digital. Obama está por la superación de estas contradicciones—se lo exige su propio ser—pero a la vez es un producto de ellas, de modo paradójico, y lleva a sus espaldas no sólo su propia identidad sino mucho simbolismo relativo a la identidad política norteamericana. Es un buen administrador de símbolos, parece—aunque la deuda americana sigue creciendo, y eso pesa más que dos biblias juntas.


Etiquetas: , , ,

Lunes, 11 de Marzo de 2013 17:52. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


The Film of Familiarity

SÁBADO, 9 DE FEBRERO DE 2013

The Film of Familiarity


Aparece en un par de eJournals sobre estudios de género y feminismo esta publicación mía:
—que escribí hace casi veinte años y que originalmente se publicó en Gender, I-deology: Essays on Theory, Fiction, and Film. Ed. Chantal Cornut-Gentille D'Arcy and José Ángel García Landa. (Postmodern Studies, 16). Amsterdam and Atlanta: Rodopi, 1996.
 
En el SSRN aparece (en las revistas también) bajo esta fecha: Date posted: April 15, 2010 
 
eJournal Classifications
Message
LIT Subject Matter eJournals
    
Added to eLibrary 
WGS Subject Matter eJournals
    
Added to eLibrary 
 
El libro Gender, I-deology  recoge una colección de trabajos relacionados con la representación de la diferencia de género, y las implicaciones ideológicas de las convenciones o estrategias de representación utilizadas. Hay artículos sobre cine, literatura, y teoría crítica, escritos desde diversas perspectivas asociadas con el feminismo. La mayoría de las publicaciones proceden de ponencias presentadas al congreso "Gender Issues" que organicé conjuntamente en 1994.
Mi contribución, que sirve de introducción al volumen, examina las líneas generales del discurso en torno al género. Examina uno tras otro distintos tipos de discurso social que contribuyen a determinarlo:  la sexualidad, las teorías culturales esencialistas y constructivistas, la masculinidad y feminidad, la individualidad, las circunstancias laborales, el discurso del amor, el de la familia y el matrimonio, el de la historia, y por último las implicaciones lingüìsticas de la diferencia genérica y el papel de la crítica ideológica feminista en el reconocimiento y desarrollo de una actitud crítica ante roles y estereotipos genéricos. Expone, a continuación, una teoría del papel de los estereotipos y su uso compulsivo como un elemento relevante en la economía genérica actual. Una relevancia filológica de este artículo está en la manera en que engrana el un aspecto del uso del lenguaje y un aspecto del análisis crítico del discurso en una teoría general de los procesos sociales que constituyen el género como objeto ideológico y cultural, estableciéndose así un continuo analítico entre discurso y prácticas sociales en el tema objeto de consideración. 
Recojo aquí algunas palabras de Linda Dittmar en una reseña del libro:
“An additional strength of this particular anthology is the clarity and accessibility of its essays. While the volume is just about bursting at the seams with its 465 pages which contains a richness of essays, the essays are clear and mostly short. Even the theoretical ones are clear and concise in a genre of scholarship notorious for its obscurantism. The commitment here is clearly to readability—to familiarizing readers with difficult but nonetheless important debates which have been guiding feminist cultural work since the 1960s, and to providing us with models of approaching these debates through applied critical readings. This goal is further assisted by a comprehensive introduction which lays out the book’s concerns in a systematic manner. As José Angel García Landa explains at the conclusion of this essay, at issue is ultimately the demystifying capabilities of literature, of feminist criticism and theory, and of cultural semiotics. In this volume, such demystification has a liminal function, for it helps expand readers’ awareness of ways figurative discourse guides our understanding and action.”
 

Etiquetas: , , , ,

Martes, 26 de Febrero de 2013 11:36. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Por qué deshumanizamos a los demás

SÁBADO, 9 DE FEBRERO DE 2013

 

Por qué deshumanizamos a los demás


Del hombre se dice mucho que es un ser social; se dice menos que es un depredador de sociedades humanas. A los demás los deshumanizamos selectivamente, según dicta la ideología de nuestro grupo, nación o religión. Comentario a una reseña que aparece en Tercera Cultura del libro Menos que humanos sobre el estudio científico de la deshumanización (Less than human. Why we demean, enslave, and exterminate others, de David Livingstone Smith; St. Martin’s Griffin, 2012):
 
 
Somos hijos de la guerra. La estructura de nuestras sociedades, de nuestra organización para el trabajo, de nuestros ideales e ideologías, se ha visto fuertemente condicionada por la necesidad de imponerse frente a otros grupos sociales. El ser humano es un ser social, por lo que podría parecer que la deshumanización va en contra de su naturaleza; ahora bien, las prácticas de altruismo y cooperación se dirigen únicamente a quienes veamos como miembros del mismo grupo. Y la historia de la humanidad es la historia de la redefinición de esas líneas, pasando de la banda de cazadores-recolectores a la tribu nómada, al asentamiento neolítico, a la ciudad-Estado, al grupo religioso, y a los Estado modernos. Con el ideal de la humanidad multicultural y globalizada apuntando en tiempos recientes. La historia de estos grupos ha sido siempre la de la explotación de otros grupos. El hombre es un gran explotador de recursos naturales; de otras especies, y también de la propia. El trabajo ajeno, y eso lo sabía Marx, es el principal recurso a explotar. Eso se hace o bien exterminando a la tribu vecina, o bien esclavizándola, o bien colonizándola con estrategias diversas, militares y comerciales. La explotación directa de otro grupo social, para su exterminio o subyugación, es uno de los comportamientos que han sido primados por ese proceso de selección natural que llamamos prehistoria, y luego historia: una historia de guerra, de grupos de defensa propia y de ataque eficaz, y de estrategias de alianza para seguridad mutua... y explotación de un tercero. Esa es la esencia de la historia, y de la organización social humana. Por tanto no es de extrañar que la abyección del otro, la deshumanización de la tribu de bárbaros, o de los salvajes, o de los indios, o de los paganos, o de los judíos, etc., haya sido una estrategia fundamental, y que se haya visto primada por los éxitos que da a la hora de potenciar la cohesión del grupo propio y eliminar elementos de empatía que podrían dificultar la explotación eficaz del otro, o su exterminio rápido, llegado el caso. Es una estrategia de comportamiento social que ha sido seleccionada por la selección natural, uno más de sus productos colaterales desagradables.  Al parecer, el libro de David Livingston Smith enfatiza los aspectos exaptativos, la cognición de grupos como categorías. Y algo de eso hay, pero hay que explicar por qué se elige la estrategia de abyección. A mi entender es para potenciar la cohesión y solidaridad de grupo, hacerlo más competitivo, como ya señaló Darwin en El origen del hombre, y también para gestionar ventajosamente (para el grupo) los instintos sociales y empáticos, quiero decir desactivando los mecanismos de empatía.
Ahora bien, hay que puntualizar dos cosas: 
- Que es una construcción evolutiva tardía, menos enraizada en la psique humana que los instintos básicos de reconocimiento del otro como humano. Es una "segunda capa" de identidad socialmente transmitida, que por tanto es susceptible de ser modificada, si no en una generación sí con la influencia de otras culturas y circunstancias cambiantes.
- Que tan importantes como las estrategias de abyección del otro son las estrategias mentales y estructuras sociales (tribales, ideológicas, religiosas, etc.) que permiten reorganizar estratégivcamente el mapa de las alianzas y de las enemistades, para convertirse llegado el caso en aliados circunstanciales de los enemigos abyectos, frente a un tercer peligro más urgente que amenaza a los dos conjuntamente.
Como en tantas otras cuestiones, aquí la batalla se libra en el campo de las representaciones del otro, y de los esquemas narrativos  que describen la situación en la que nos hallamos (el derecho, la guerra, la ofensa, el peligro, la alianza, la justicia, etc.) y las acciones a emprender, con ellos o contra ellos. Una cosa que puede ayudar a tomar buenas decisiones es la reflexión sobre los motivos y los procesos de estas alianzas y estas abyecciones y deshumanizaciones.

Etiquetas: , , , ,

Martes, 26 de Febrero de 2013 09:04. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Maquiavelismo religioso en Polibio. Y el triunfo de la demagogia.

sábado, 27 de octubre de 2012

Maquiavelismo religioso en Polibio. Y el triunfo de la demagogia

En el libro VI de sus Historias comenta Polibio la superioridad de la constitución romana, que con la fortaleza que da a la nación romana ha hecho posible el desarrollo de su imperio universal.  Y vean lo que opina este pragmático, y maquiavélico griego sobre el papel político de la religión; escéptico es Polibio, pero no en el sentido actual (o dieciochesco) de querer desacreditar la influencia social de la religión argumentando racionalmente contra ella. Es su texto un locus classicus de la religión entendida al modo elitista como control de las masas ignorantes y de las mentes simples mediante historias insensatas y absurdas—pero convenientes para el orden social. Y ya de paso lean sus juicios sobre la corrupción política y la decadencia de una nación, parece escrito para hoy:

§56. También entre los romanos los usos y costumbres referidos al dinero son superiores a los de los
machiavelli cartagineses. Entre éstos nada hay vergonzoso si produce un lucro; entre aquéllos nada hay más afrentoso que la venalidad o el hacerse con ganancias ilícitas. Los romanos alaban tanto la riqueza adquirida honradamente como desprecian el provecho extraído por medios inconfesables. Prueba de esto es el hecho de que entre los cartagineses se llevan las magistraturas los que distribuyen sobornos sin disimulos; esto, entre los romanos está castigado con pena de muerte. De donde resulta que, si en los dos pueblos se proponen premios opuestos para la virtud, han de ser desiguales los medios de llegar a ella.
   
Pero la diferencia positiva mayor que tiene la constitución romana es, a mi juicio, la de las convicciones religiosas. Y me parece también que ha sostenido a Roma una cosa que entre los demás pueblos ha sido objeto de mofa: me refiero a la religión. Entre los romanos este elemento está presente hasta tal punto y con tanto dramatismo, en la vida privada y en los asuntos públicos de la ciudad, que es ya imposible ir más allá. Esto extrañará a muchos, pero yo creo que lo han hecho pensando en las masas. Si fuera posible constituir una ciudad habitada sólo por personas inteligentes, ello no sería necesario. Pero la masa es versátil y llena de pasiones injustas, de rabia irracional y de coraje violento; la única solución posible es contenerla con el miedo de cosas desconocidas y con ficciones de este tipo. Por eso, creo yo, los antiguos no inculcaron a las masas por casualidad o por azar las imaginaciones de dioses y las narraciones de las cosas del Hades; los de ahora cometen una temeridad irracional cuando pretenden suprimir estos elementos. Para no explicar otras cosas: entre los grigos, a los que tienen la administración, si reciben un talento en depósito, en presencia de diez escribanos, sellado con diez sellos y delante de veinte testigos, a pesar de todo, no se les pueden exigir garantías; en Roma, por el contrario, estos mismos depositarios pueden entregar una suma mucho más fuerte de dinero a los magistrados o a unos legados y, por la sola fuerza del correspondiente juramento, el depósito se conserva intacto. Entre los demás pueblos es difícil encontrar un hombre político que se haya mantenido alejado del dinero público y esté limpio de delitos de este tipo, pero entre los romanos es difícil hallar un político que no haya observado una conducta así.

§57. No precisa insistir en la demostración del hecho de que todas las cosas sufren cambios y llegan a decaer; la misma naturaleza, en efecto, nos impone esta convicción. Ahora bien, las constituciones perecen, alternativamente por dos procesos, uno inherente y otro ajeno a ellas. Este último es difícilmente determinable, pero el inherente es un proceso regular. El primer tipo de constitución que se origina, el segundo y el paso de uno a otro ya los hemos expuesto, de manera que los que sean capaces de conectar el principio y el final de la exposición podrán indicar también el futuro; de esto no cabe la menor duda. Siempre que una constitución ha superado muchos y grandes peligros y alcanza una supremacía y una pujanza incontestadas, es claro que se produce una gran prosperidad que convierte a los ciudadanos en enamorados del lujo y en pendencieros fuera de lo común, por su afán de desempeñar cargos y de otras ventajas. Estos defectos irán en auge y empezará la involución hacia un estado inferior, por la apetencia de magistraturas, por la vergüenza de no ser famoso y, además, por la soberbia y el despilfarro. Sin embargo, el que hará culminar la evolución será el pueblo, cuando opine que hay quien gana injustamente y le hiche la adulación de otros que aspiran a obtener sinecuras. Enfurecido, entonces, y en su rabia codicioso de todo, el pueblo creerá que los gobernantes no están a su altura, se negará a obedecer, se tendrá a sí mismo por el todo, dueño del poder soberano. El estadio siguiente recibirá el nombre más bello de todos, libertad y democracia, pero la denominación de la realidad será lo peor, la demagogia. 

Etiquetas: , , , , , , ,

Jueves, 22 de Noviembre de 2012 11:28. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Spiritual dilemma

viernes, 6 de julio de 2012

Spiritual Dilemma

E. O. Wilson contrasta nuestra tendencia cognitiva como especie al trascendentalismo religioso, frente al desarrollo del escepticismo y la ciencia en la sociedad moderna:

"The essence of humanity's spiritual dilemma is that we evolved genetically to accept one truth and discovered another." (Consilience, 264).

"La esencia del dilema espiritual de la humanidad es que evolucionamos genéticamente para aceptar una verdad, y descubrimos otra."

Es un dilema que marca la experiencia moderna, y que se vive intensamente, una y otra vez, en cada persona que es educada en un entorno religioso, con creencias en Dios, en la vida del más allá, y en espíritus invisibles— y descubre, muchas veces en conflicto con su entorno social inmediato, "otra verdad"— la verdad. Esa persona repite, en miniatura, el descubrimiento que la humanidad ha realizado contra su preprogramación religiosa, y vive en persona el desconcierto espiritual de su especie, repitiendo una larga historia en forma de epítome.

Etiquetas: , , , ,

Jueves, 16 de Agosto de 2012 13:42. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Slavoj Zizek: Señales del futuro

martes, 12 de junio de 2012

Slavoj Zizek: Señales del futuro

Vídeo de una conferencia que dio Zizek hace un mes en Zagreb. Sigue mi transcripción/traducción al español.



Slavoj Zizek, "Señales del futuro" (Zagreb, 14/5/2012).

Conferencia en el Foro Subversivo "El Futuro de Europa" (Zagreb, 13-19 de mayo de 2012). http://youtu.be/VJ7NkL3ljlA



Slavoj Zizek, filósofo y crítico cultural,
Universidad de Ljubljana, Centro Europeo de Postgrado.
 


(Zizek viste una camiseta que reza "Occupy Europe!". La conferencia empieza con una audición del "Himno a la alegría" de la 9ª Sinfonía de Beethoven, suprimida del vídeo por razones de copyright).

Voy a empezar por —la respuesta debería ser obvia, quizá incluso habré mencionado este ejemplo una vez en los últimos cinco años, aquí— por decir por qué este clip. Todos lo conocemos—está en medio del cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven... Ya saben que la melodía es el himno extraoficial, pero creo que incluso medio oficial, de la Unión Europea. Y siempre cada vez me choca la ironía de esto. Esta música, al menos la melodía, es ideología en estado químicamente puro—es así ya en el sentido elemental de que se ajusta a todo el mundo, como por ejemplo —vamos a pasar la lista. A los nazis les encantaba. A los comunistas les encantaba. Para los alemanes era la Volksgemeinschaft alemana, para los comunistas era la hermandad internacional. En la Segunda Guerra Mundial, leí, les encantaba a los militares japoneses, porque en algún sitio de la letra contiene el motivo de la alegría a través del sufrimiento —y claro, a todo auténtico fascista le encanta eso. Seguimos. ¿Sabéis que durante la Revolución Cultural china, cuando prohibieron toda la música occidental, clásica, la única excepción fue la Novena Sinfonía de Beethoven. Sí, progresista, la Unidad del Pueblo, y demás. Ahora vamos al otro extremo. Saben, —en los setenta, creo— cuando Rhodesia del Sur, ahora Zimbabwe, proclamó su independencia, proclamó la independencia de Inglaterra, con la única finalidad de conservar el apartheid —¿saben cuál fue su himno nacional? Sí. Esta melodía. Sólo cambiaron las palabras: "Oh Rhodesia, país feliz" etc. etc., pero era esto. Luego, si vas a Latinoamérica, Abimael Guzmán, del Sendero Luminoso, también dijo que esta era su pieza musical favorita, etcétera etcétera. Así pues, esto es la ideología: podéis coger a todos los enemigos oficiales de hoy, e imaginároslos: como George Bush abrazando a Obama Bin Laden [sic], Putin abrazando a los chechenos, "oh, éste es el momento en el que no obstante somos todos humanos, a todos nos gusta esto." Incluso en Alemania, antes de la plena legalización de las dos alemanias,  legalización en el sentido de admisión a los Estados Unidos [sic—se refiere a las Naciones Unidas], recuerdo cuando yo era joven, en los años sesenta, incluso a principios de los setenta, saben, cuando un atleta alemán ganaba los juegos olímpicos, se tocaba esto—en lugar del himno nacional de Alemania Oriental u Occidental.

Entonces pues, ¿qué es lo que tiene tan interesante? ¿Qué pasa efectivamente? Normalmente la atención de la gente se centra en esta melodía, la canción repetida tres veces orquestalmente, luego cuatro veces para un coro de cantantes, y entonces pasa una cosa extraña, en medio del cuarto movimiento. Después de este clímax sublime, tienen ustedes—bueno, usted (a un miembro del público), usted empezó a aplaudir, usted quería oprimir a la gente corriente. Porque después del silencio hay, bbbppp, bbbppp, bbbppp, unos sonidos obscenos—que, de modo muy interesante, los primeros críticos (en tiempos de Beethoven, tras el estreno de la sinfonía) los compararon a sonidos obscenos de ventosidades, flatulencia y demás. Entonces tienes la versión popular obscena, y me parece esto tan sublime... con vistas al hecho de que Turquía fue el punto traumático cuya entrada a Europa bloquearon Francia y otros, se fijaron en el ritmo ése, el de la parte obscena, cuyo principio oyeron, se llama marcha turca. Así que es exactamente como si Beethoven viera dónde estamos hoy: Alle Brüder, todos los europeos juntos, pero con la marcha turca, con los turcos—todo se pone mal. Literalmente, porque si conocen la sinfonía —en uno de mis libros, no me acuerdo cuál, hago un análisis de diez páginas— después de eso, estructuralmente, Beethoven no consigue encontrar el equilibrio. La primera reacción del coro a esta música obscena es unos cantos confusos que suben y bajan... luego una vaga referencia a Dios que está más alla... es... totalmente sin equilibrio. Al final hay una especie de síntesis que está totalmente vacía, parecida vagamente al finale de El rapto del serrallo, etc. etc. Así que yo sostengo que ésta es nuestra elección hoy: o bien lo que... okey, los conservadores quieren sólo la melodía pura. Los conservadores son como usted cuando empezó a aplaudir: "Vamos a parar aquí. Borremos la marcha turca." A la izquierda liberal les encantaría decir, "Vamos a expandirnos, vamos a invitarlos también a cantar con nosotros, para cantar todos juntos esta melodía"... Pero creo que nuestra conclusión debería ser clara. El problema no está en esta obscenidad que entra de modo intrusivo, el problema está en la melodía misma. Necesitamos una nueva melodía europea. Necesitamos un himno nuevo.

¿Por qué? ¿Dónde estamos?

Bien. Hay una expresión maravillosa—espero pronunciarlo correctamente, no estoy seguro— en persa, es algo así como "var nam nihatan", que significa (esto me encanta, es una expresión coloquial condensada) —significa, traducida literalmente, "asesinar a alguien, enterrar el cuerpo, luego cultivar flores sobre el cuerpo para esconderlo, y luego andar nerviosamente por esas flores, nervioso de que alguien vaya a descubrir el cuerpo que hay debajo". Esta es la realidad de nuestros medios de comunicación, sostengo yo. En 2011 estuvimos siendo testigos y partícipes de una serie de acontecimientos demoledores: desde la Primavera Árabe al movimiento Ocupad Wall Street, desde las protestas suburbanas del Reino Unido a la locura ideológica de Breyvik (locura, sí, pero ideológica) en Oslo. 2011 fue, por tanto, el año de soñar peligrosamente. En ambas direcciones. Estaban los sueños de emancipación, movilizando protestas por todo el mundo, y estaban los sueños oscuros y delirantes que impusaban a Breyvik y a los populistas racistas por toda Europa, desde Holanda a Hungría.

La tarea primordial de la ideología hegemónica, y de los grandes medios de comunicación, es neutralizar la auténtica dimensión de estos acontecimientos: es decir, precisamente una especie de var nam nihatan. Vamos a enterrar el cadáver, y a plantar hierba encima. Los medios mataban el potencial radical emancipatorio de los acontecimientos, ofuscando sus amenazas a la democracia. Estaban plantando flores encima del cadáver enterrado. Por eso es tan importante clarificar las cosas, lo que está sucediendo realmente en Europa, pero no sólo en Europa, desde 2011.

Mi primera reacción a los acontecimientos será sólo—por favor nada de lecciones de sabiduría. Porque la reacción predominante en los medios de comunicación, si se dieron ustedes cuenta, fue de lecciones de sabiduría: "ooh, todos necesitamos ilusiones, fue una cosa maravillosa, millones de personas en la plaza Tahrir...—pero seamos realistas, ¿lo vieron ahora? Los islamistas, la Hermandad Musulmana, ganaron las elecciones, ven, ésa es la realidad. Siempre vuelve no solamente a lo mismo sino a algo peor. Así que mejor no remover las cosas demasiado, el resultado será aún peor." En otros términos, esta sabiduría vulgar es algo cuya forma o expresión más popular sería (y para esto estoy listo para hacer como Stalin y decir que deberíamos quemar la película) la canción vulgar de una de las películas que realmente odio, El Rey León. Se acuerdan cómo, a mitad de película, el leoncito le pregunta a su padre, "Pero si los leones somos los buenos, ¿cómo es que nos comemos a las cebras? Eso no es justo." Y entonces el padre, el rey, canta la famosa canción "El Círculo de la Vida". Que es así: "Es el Círculo de la Vida, y nos mueve a todos, pasando por la desesperación y la esperanza, por la fe y el amor, hasta que encontramos nuestro lugar en el camino que gira y gira, el Círculo, el Círculo de la Vida". Por explicarlo más, es cierto, nos comemos a las cebras, pero también moriremos, nos pudriremos en la tierra, nuestra carne putrefacta alimentará a la hieba, a la hierba se la comerán las cebras, y así sucesivamente. Así que es un Círculo de la Vida, etcétera etcétera. ¿Qué es lo que hay de malo en esta sabiduría? Todo. Porque, se pueden imaginar, si tienen la mente lo bastante sucia (yo la tengo)— aparte no me gusta la película, pero es un ejemplo— en La vita è bella de Roberto Begnini, digamos que el hijo se da cuenta de que en realidad es Auschwitz, una máquina de matar, y le pregunta al padre, "Papá, por qué los nazis nos están matando a todos los judíos?" Y me encantaría oír a Roberto Begnini contestarle, "Ah, hijo mío, es todo un gran Círculo de la Vida. Es cierto que los nazis nos están matando, pero los nazis también morirán, se pudrirán, su carne alimentará a la hierba, las vacas se comerán la hierba, los carniceros matarán a las vacas, y los judíos morderemos los filetes y nos los comeremos... es un gran Círculo de la Vida, etcétera". Así, que nuestra respuesta— saben, este es el gran argumento liberal conservador contra el cambio en las cosas, oh, la revolución, dicen, y hacen como si estuviesen diciendo una cosa muy profunda, cuando señalan que el sentido original de la palabra revolución es precisamente hacer como los planetas, circular alrededor, lo mueves, pero el orden se restablece a sí mismo, etcétera etcétera.

Nuestra reespuesta debería ser clara: Sí, claro que hay círculo de la vida, pero la idea es precisamente que hay diferentes círculos de la vida. Una revolución auténtica, precisamente, no es un elemento del Círculo de la Vida, sino que cambia el círculo mismo, a nivel social, como que quizá sea posible un círculo en el que no tenemos a los nazis matando a los judíos, ¿no? O quizá haya un círculo de la vida en el que, no sé, un jefe tribal en el Congo, hace cien años, no tenga que cantarles a sus hijos, "Es cierto, los belgas nos están matando, pero los belgas morirán, y nosotros nos comeremos la hierba que ellos alimenten", o como sea. Y esto es importante; también es una lección política: ciertamente, hay ahora un nuevo círculo de la vida, un nuevo círculo de esfuerzos y lucha en Egipto, pero aun con todo el pesimismo y precauciones justificadas, no es el mismo círculo de la vida que antes. Aunque nada radical suceda al final, tenemos que admitir que tenemos allí una sociedad civil que prospera, sindicatos, mujeres, estudiantes, organizándose entre sí, etcétera etcétera. Así que no caigan en esta falsa sabiduría de decir que no vale la pena remover las cosas, y demás.

Bien. La segunda cosa que rechazo es la crítica a la corrupción y la crítica limitada al capitalismo financiero. No me entiendan mal. Por supuesto que a todos los criminales, banqueros y otros, habría que perseguirlos despiadadamente, con eso no tengo ningún problema, incluso soy una de las pocas personas que conozco que todavía están a favor de la pena de muerte, así que no me entiendan mal. Lo que estoy diciendo es otra cosa. No le echen la culpa a la gente y a sus actitudes. El problema no es la corrupción o la avaricia. El problema es el sistema que te empuja o te capacita para ser corrupto. La solución no es lo que gritaban algunos manifestantes moderados en los Estados Unidos, "la Calle Mayor, no Wall Street"—sino cambiar el sistema en el que la Calle Mayor no puede funcionar sin Wall Street. Figuras públicas desde el Papa (de Roma) abajo nos bombardean con apelaciones a combatir nuestra cultura de avaricia excesiva y consumismo. Este espectáculo repugnante de moralización por parte de los jefes es una pura operación ideológica donde la haya. La tendencia compulsiva a la expansión está inscrita en el sistema capitalista como tal, y no deberíamos trasladarla a la escena personal, a una cuestión de propensiones personales. No es de extrañar que uno de los teólogos que rodean al Papa dijera, y aquí lo cito literalmente: "La crisis actual no es la crisis del capitalismo, sino la crisis de la moralidad". Eso es lo que yo encuentro realmente repugnante, como decir "No me toquéis el sistema". Esto, creo, es lo que está en juego para los críticos moralizantes del capitalismo.

¿Qué es lo que falla aquí? Bien, quiero recordar un excelente chiste, una anécdota maravillosa que tiene según creo profundas consecuencias ideológicas, para la crítica de la ideología, un chiste muy bueno de la comedia clásica de Ernst Lubitsch, con Greta Garbo, Ninotchka. El protagonista de la película entra en una cafetería y pide café sin nata. Y el camarero le da una respuesta inigualable; el camarero le dice: "Lo siento, pero se nos ha acabado la nata, sólo tenemos leche—¿puedo traerle en su lugar un café sin leche?". Ven, éste esta es una profunda cuestión hegeliana, si quieres entender lo que dice Hegel cuando dice que la negación es parte de la identidad positiva de un objeto. Un objeto no es sólo lo que es; como parte de su identidad debes incluir lo que no es. Por eso creo que este chiste tiene magníficas consecuencias políticas, por ejemplo ya de manera inmediata. Nosotros no teníamos semejante carencia —en el socialismo yugoslavo— semejante carencia de bienes de consumo en las tiendas, pero un amigo de Polonia me dijo que tenían exactamente una versión de este mismo chiste referida a la realidad socialista. Un tipo entra en una tienda y dice: l"¿Aún no tienen papel higiénico?"  Y el vendedor le dice, "No, lo siento, nosotros somos los que no tenemos leche, los que no tienen papel higiénico son los de la tienda de enfrente"—etcétera etc. Pero un ejemplo más serio serían los acontecimientos de 1990—la disolución de los regímenes comunistas del Este europeo. La gente que protestaba—los disidentes, las masas, quería libertad y democracia sin corrupción ni explotación. Esto sería como decir "queremos café sin nata". Les sirvieron libertad y democracia sin solidaridad ni justicia. Sin leche. Es como si los occidentales sirviendo dijesen, lo siento, no tenemos, sólo te podemos traer este otro, etc. De la misma manera, un teólogos católicos próximo al Papa enfatiza cuidadosamente que los manifestantes deberían tener como objetivos la injusticia moral, la avaricia, el consumismo... sin oponerse al capitalismo. Uno debería incluso agradecer la honradez de este teólogo, que formula de manera abierta la negación implícita en la crítica moralizante. Es como si les dijese: "café sin leche", es decir, criticad la avaricia, pero no critiquéis el capitalismo.

Así que, de nuevo, la cuestión hoy  es la cuestión del sistema. Los banqueros siempre fueron malvados, etc. etc. La segunda cuestión es: no os centréis en el capital financiero. También me molesta que el objetivo con mucha frecuencia es sólo el capitalismo financiero. ¿Saben por qué me da miedo eso? Porque entonces estamos a un paso de un tipo de lógica antisemita proto-fascista. Si vamos demasiado lejos en la crítica al capital financiero, los bancos y demás, estamos sólo a un paso de la idea (conocida como una de las bases mismas del fascismo) que deberíamos tener capitalistas productivos honrados, y trabajadores. Que la corrupción no viene de la relación básica entre trabajo y capital, sino del intrusismo de banqueros judíos, etcétera etcétera. De nuevo, no me malinterpreten. No estoy alabando a los banqueros corruptos. Lo único que digo es que la auténtica cuestión es qué cambio tuvo lugar en las últimas décadas en el capitalismo global, para que el capital financiero adquiriera un papel tan central.

Bien, el siguiente punto. Aunque sí que celebramos las protestas, es celebrarlas sólo como protestas. Esto ya se ha mencionado, se ha mencionado cómo Michael Hart mencionó este aspecto extático de la cosa. Es lo mismo que pasa en Francia hoy, donde todo político de derechas que se precie a sí mismo os dirá con orgullo del mayo del 68, "por supuesto, estuve en las barricadas," y demás. Saben, lo que me temo es que para la mitad de la gente que está protestando, se convertirá en una maravillosa aventura juvenil, y me lo imagino, es mi sueño malvado—a la gente que estuvo protestando, dentro de diez años se reúnen en un bar, en un descanso para comer, y dicen "qué maravilloso era, hace diez años", y luego le suena el teléfono a uno "lo siento, me llama mi jefe, me tengo que ir corriendo al banco..." etcétera etcétera. No caigan en esto. La reacción a las protestas de París de 1968, Jacques Lacan escribó, cito: "A lo que aspiráis en tanto que revolucionarios es a un nuevo amo. Lo tendréis." Este pronóstico diagnóstico debería rechazarse, en tanto que afirmación conservadora, del tipo "toda revolución está pidiendo un nuevo amo, etc." Pero sostengo que contiene un grano de verdad, si aplicamos la afirmación de Lacan a algunas de las protestas. Si sólo protestas y exiges, efectivamente te expones al peligro de estar creando el espacio para un nuevo amo. Y ya tenemos los primeros atisbos de este nuevo amo en Grecia, en Italia, quizá siga España, etc. etc... Como si se contestase irónicamente a la falta de programas expertos por parte de los manifestantes, la amenaza ahora es sustituir a los políticos en el gobierno por un gobierno neutro de tecnócratas despolitizados, mayormente banqueros. De nuevo, la única manera de combatir esto es de moverse un paso más allá de las protestas.

Así que a lo siguiente que deberíamos oponernos es a la nostalgia del estado del bienestar socialdemócrata. Voy a ser muy brutal ahora, luego seré más amable, a medida que avancemos. Si le preguntáis a una figura que me invento ahora, el memo progresista europeo arquetípico—no uso memo en sentido agresivo, con memo me refiero a la típica sabiduría del sentido común—por ejemplo, Watson para Sherlock Homes, el capitán Hastings para Hercule Poirot en Agatha Christie... si le preguntáis a este tipo de memo, de intelectual de inteligencia media, cuál es el problema con Europa hoy, ¿qué os dirá?

 Creo que algo en esta línea. Primero, sin duda, empezará por manifestar su profunda preocupación. El memo está preocupado por Europa. En tanto que memo políticamente correcto, anti-racista, inmediatamente añadirá que por supuesto rechaza el populismo anti-inmigración. El peligro viene de dentro, no del Islam. Las dos principales amenazas para Europa son esta misma defensa populista anti-inmigrantes de Europa, y la economía neoliberal. Así que, saben, cuando decimos "vamos a salvar a Europa de sus falsos defensores, de los tecnócratas de Bruselas y de los populistas anti-racistas", todavía estamos al nivel del memo. Contra esta doble amenaza, el memo propondría resucitar la solidaridad social, la tolerancia multicultural, las condiciones materiales para el desarrollo cultural, etc. etc. ¿Qué solución da? ¿Cómo hacerlo? La principal idea mema es volver al auténtico estado de bienestar: "necesitamos, incluso creando un nuevo partido político que sólo se dirija a los buenos viejos principios abandonados bajo la presión neoliberal, necesitamos reglamentar a los bancos, y controlar los excesos financieros, tenemos que garantizar la atención sanitaria universal y la educación, etc. etc.. Y ahora dirán vds., ¿pues qué es lo que está mal en esta actitud? Todo, opino yo. Un enfoque semejante es estrictamente idealista. Al bloqueo existente le opone su propio suplemento ideológico idealizado. Acuérdense de lo que decía Marx sobre la república de Platón: su problema no es que sea demasiado utópica; sino, al contrario, es que sigue siendo la imagen idealizada del orden político-económico existente.

Y, mutatis mutandis, deberíamos interpretar el presente desmantelamiento del estado del bienestar no como la traición a esta noble idea, sino como un fracaso que retroactivamente nos capacita para discernir un defecto fatídico en la noción misma de estado del bienestar. La lección es que si queremos salvar el núcleo potencialmente emancipador del estado del bienestar—las condiciones materiales universales para la libertad como la atención sanitaria, la educación gratuita, etc.—deberíamos desplazar el terreno y pasar más allá en sus implicaciones básicas, como son la viabilidad a largo plazo de una economía social de mercado, es decir, de un capitalismo socialmente responsable. Creo que si no damos este paso, si nos quedamos en el horizonte de cómo cambiar sólo algunas cosas para seguir combinando el capitalismo con el estado del bienestar, sólo estaremos contribuyendo al proceso que intentamos detener e invertir.

¿Cuáles son, pues, las amenazas adicionales? El análisis de Michael Hardt y Toni Negri, que comparto hasta cierto punto, me parece subestimar la medida en la que el capitalismo actual privatizó de manera exitosa, a corto plazo al menos, el propio conocimiento común. Repito que esta es, me parece, una de las cosas cruciales que están sucediendo hoy en día. Recuerden cómo en los fragmentos de Grundrisse, Marx sueña con una sociedad que hoy básicamente existe aqui para nosotros, en la que la principal fuente de la riqueza ya no será el trabajo, la mano de obra medida por tiempo, sino el conocimiento social, que toma cuerpo en la ciencia, en las prácticas materiales, la cultura, y demás. Y la idea de Marx es que una vez suceda esto, el capitalismo se ha acabado—porque el capitalismo se basa en la explotación, la explotación es la apropiación de la plusvalía, que se basa en el tiempo, el tiempo de trabajo como fuente de valor, etc. Lo que Marx no consiguió imaginar es cómo aun si tenemos el conocimiento común como la principal fuente de riqueza, también puede privatizarse. Así que—esto no lo ven. Otra cosa que Hardt y Negri no enfatizan suficientemente es la medida en que no sólo es que (como le gusta subrayar a Negri) la burguesía se está volviendo puramente parasitaria, no desempeñando ya un papel estructural necesario en la producción social, sino que también los mismos trabajadores se están volviendo (mayormente en nuestra sociedad occidental, claro) cada vez más superfluos. Números cada vez mayores de ellos se están convirtiendo no sólo en parados temporales sino en trabajadores estructuralmente inempleables.

Y más todavía—ahora continuaré en otra dirección—: aunque en principio sea cierto que la burguesía progresivamente se está volviendo no funcional, esta aseveración debería matizarse: no funcional, ¿para quién? Para el propio capitalismo. Es decir, si el viejo capitalismo idealmente comprendía un empresario que invertía su propio dinero o dinero prestado en una producción organizada y dirigida por él mismo, recogiendo los beneficios, hoy está surgiendo un nuevo tipo ideal:  ya no el empresario que es propietario de la empresa, sino el gestor experto, o el comité gestor presidido por un director ejecutivo, que dirige una compañía que es propiedad de unos bancos también dirigidos por gestores que no son los propietarios del banco, o por inversores dispersos. En este nuevo tipo ideal de capitalismo sin burguesía en el sentido clásico la vieja burguesía que había dejado de ser funcional se refuncionaliza en la forma de gestores asalariados. La propia nueva burguesía recibe un sueldo, e incluso aunque posean una parte de la compañía, ganan acciones como parte de la remuneración por su trabajo, pluses por su éxito gestor, etc. etc. Esta nueva burguesía sigue apropiándose de la plusvalía, pero en la forma mistificada de lo que Jean-Claude Milner llama "salario plusvalía". En general se les paga más que el salario mínimo del proletariado—el valor de referencia de este salario mínimo sería en realidad, en la economía global de hoy, el de un trabajador de un taller de trabajadores explotados en China o en Indonesia, etc. Y es esta diferencia con respecto a los proletarios corrientes, esta distinción, la que determina el status de la nueva burguesía. Así pues, la burguesía en el sentido clásico tiende a desaparecer. Los capitalistas reaparecen como un subconjunto del conjunto de los trabajadores asalariados: gestores que están cualificados para ganar más por su competencia, y es por lo cual la evaluación pseudo-científica, que legitima a los expertos para ganar más, es crucial hoy. Esta categoría de trabajadores que ganan un salario suplementario no está limitada, claro, a los ejecutivos: se extiende a todo tipo de expertos: ad. Y ministradores, empleados públicos, médicos, periodistas, intelectuales, artistas... en breve, gente como la que estamos aquí en esta sala. El extra que reciben llega en dos formas: más dinero, para los ejecutivos y demás, pero también menos trabajo, es decir, más tiempo libre, para algunos intelectuales, pero también para partes de la administración estatal.

Ahí reside por ejemplo, me parece, el bloqueo de la China actual: el objetivo ideal de las reformas de Deng Xiaoping era introducir el capitalismo sin la burguesía como la nueva clase gobernante. Ahora, sin embargo, los líderes chinos están descubriendo para su dolor, cómo el capítalismo sin una jerarquía estable, aportada por la burguesía como una nueva clase, genera una inestabilidad permanente. Así pues, ¿qué dirección tomará la China? De modo más general, puede decirse que ésta es también la razón por la cual los ex-comunistas están re-emergiendo como los gestores más eficaces del capitalismo. La enemistad tradicional contra la burguesía como clase se adapta perfectamente a tendencia del capitalismo actual hacia una un capitalismo ejecutivo sin la burguesía clásica. En ambos casos, tal como decía Stalin hace tiempo, la ejecutiva lo decide todo. En este sentido, me parece, el stalinismo estaba en realidad por delante de su tiempo. Como saben, en los años treinta, la nueva clase de los gestores comunistas tenía privilegios increíbles como burguesía asalariada. Sin avergonzarse, admitían que en la nueva fábrica soviética, el ejectivo a cargo recibía como doscientas o trescientas veces el salario del trabajador corriente. Tambien emerge una diferencia interesante aqui entre las actuales China y Rusia. Por ejemplo, ¿cuál es el status de los cuadros universitarios, los intelectuales? En Rusia, no están incluidos en el seno de la nueva burguesía asalariada. Se les paga casi nada, tienen que hacer más traducciónes y demás... Aquí los chinos son más inteligentes: les pagan muy bien; tan bien, de hecho, que ya se están desplazando miles de profesores universitarios de Taiwan a China, a la China continental. Esta también es la manera de controlarlos.

Además, y ahora llego a mi conclusión pesimista, esta noción del salario suplementario nos permite también arrojar nueva luz sobre las actuales protestas anticapitalistas—sobre un aspecto de las mismas; en otros sentidos las apoyo totalmente. En tiempos de crisis, el candidato obvio para apretarse el cinturón son los niveles inferiores de esta burguesía asalariada. Puesto que sus salarios suplementarios no juegan ningún papel económico inmanente, el único obstáculo que impide que se sumen al proletariado es su protesta política. Y aquí tengo un problema. En muchos países por toda Europa, aunque yo en principio apoyo las huelgas, claro, sin embargo tengo que decir con franqueza, y algunos de ustedes encontrarán esto problemático, que me entristece la medida en que es precisamente esta categoría de la burguesía asalariada privilegiada—empleados públicos, ejecutivos inferiores, y demás, intelectuales...— son los que todavía se atreven a hacer huelgas. Los proletarios de nivel cero no se atreven a hacer huelga: bastante contentos están con mantener su puesto de trabajo, su salario mínimo y demás. Y sostengo que muchas de las huelgas que hay hoy en día son las huelgas de esta burguesía asalariada. Por desgracia, tengo la impresión, esto les sonará horrible a algunos de mis amigos que dicen que hay que celebrar la huelga en Eslovenia, una huelga de un día hace un par de semanas—claro, yo la apoyo, en principio, pero mi problema es que fue claramente, predominantemente, una huelga de la burguesía asalariada privilegiada—profesores, policías y demás, intelectuales, etc.—precisamente los estratos que hasta ahora han disfrutado de una cierta seguridad, empleo a largo plazo, menos trabajo y demás. Fue literalmente, predominantemente, según lo veo yo, no una huelga solidaria con los trabajadores, sino una huelga cuya finalidad al menos implícita era mantener las distancias, no unirse a los proletarios. Así que estamos, insisto, en una situación muy paradójica, en la que esta burguesía asalariada es la única que aún se atreve—casi—que aún se atreve a hacer huelga, que es por lo que creo que es absolutamente crucial inventar, desarrollar, algún tipo de solidaridad de esta nueva forma de burguesía asalariada con los proletarios corrientes, como los quieran llamar.  Sin esto, las perspectivas son muy tristes.

Así pues, por volver a mi línea principal, el rasgo principal que deberíamos subrayar sobre la sociedad actual es que la crisis actual no versa sobre despilfarro imprudente, avaricia, reglamentos bancarios ineficaces, etc. Yo sostengo que está sucediendo algo mucho más radical: está llegando a su fin un ciclo económico, un ciclo que comenzó a principios de los setenta, el momento en el que un economista griego que yo aprecio mucho, Iannis Varufakis, lo llama el minotauro global, cuando nació este minotauro global ha sido el motor que ha hecho rodar la economía mundial desde principios de los ochenta hasta 2008. Es decir, en los últimos años sesenta y primeros setanta, no fueron únicamente la época de la la crisis del petróleo y la estanflación. La decisión del presidente Richard Nixon de abandonar el patrón oro en favor del dólar americano fue la señal de un desplazamiento mucho más radical en el funcionamiento básico del conjunto del sistema capitalista. Para finales de los sesenta, la economía americana ya no era capaz de seguir reciclando sus excedentes a Europa y Asia. Los excedentes se habían convertido en déficits. Entonces, en 1971, el gobierno USA respondió a este declive con una maniobra estratégica audaz y bastante ingeniosa. En lugar de enfrentarse al incipiente déficit nacional y combatirlo, el gobierno estadounidense decidió hacer exactamente lo contrario: potenciar los déficits. Y, cito aquí a Varufakis, "¿quién los pagaría? El resto del mundo. ¿Cómo? Mediante una transferencia permanente de capitales que corrían sin cesar de aquí para allá cruzando los dos grandes océanos"—para financiar el deéficit norteamericano. Así pues, este déficit empezó a funcionar como (cito de nuevo a Varufakis) "una aspiradora gigante, absorbiendo los excedentes de bienes y capitales de otras gentes". Aunque través de ese arreglo tomó cuerpo el mayor desequilibrio jamás conocido a escala planetaria, sin embargo sí dio lugar a algo parecido a un equilibrio mundial: un sistema internacional de flujos financieros y comerciales asimétricos y en rápida aceleración capaces de proporcionar una semblanza de estabilidad y de crecimiento sostenido. Impulsada por estos déficits, las principales economías de excedentes del mundo (Alemania, Japón y luego China) siguieron produciendo bienes en plan masivo mientras norteamérica los absorbía. Casi el 70% de los beneficios obtenidos por estos países a escala global se transfirieron de nuevo a los EE.UU. en forma de flujos de capitales a Wall Street. ¿Y qué hizo Wall Street con ellos? Convirtió estos influjos de capital en inversiones directas, acciones, etc. etc."—fin de la cita.

Aunque la visión del orden global actual de Emmanuel Todd (el teorizador socioeconómico francés) sea quizá demasiado unilateral, es difícil negar su momento de verdad: que los Estados Unidos son un imperio en declive. Su balanza de pagos cada vez más negativa demuestra que los Estados Unidos son el depredador no productivo. Tiene que succionar mil millones de dólares de influjos diarios de otras naciones para comprar para su consumo, y es, como tal, el consumidor universal keynesiano que mantiene la economía mundial en funcionamiento. Este influjo—que viene a ser en la práctica como el dinero que se pagaba a Roma en la Antigüedad, o los regalos que los antiguos griegos ofrecían al Minotauro—este influjo se basa en un mecanismo económico complejo. Se confía en los EE.UU. como en un centro seguro y estable de modo que todos los demás, desde los países árabes productores de petróleo a Europa Occidental, Japón, incluso los chinos, invierten sus beneficios excedentarios en los Estados Unidos. Dado que esta "confianza" es ante todo ideológica y militar, no económica, el problema para los EE.UU. es cómo justificar su papel imperial. Necesitan un estado de guerra permanente, así que tuvieron que inventar la "Guerra contra el Terror", ofrecíendose a sí mismos como el protector universal de todos los demás estados normales, no delincuentes. De esta manera, el planeta entero tiende a funcionar como una Esparta universal, con sus tres clases, que ahora emergen como el Primer, Segundo y Tercer Mundo: los EE.UU. son el poder militar, político e ideológico, Europa y partes de Asia y de Sudamérica son las regiones productoras y fabricantes industriales, y el resto subdesarrollado son los ilotas de hoy en día. Dicho de otro modo, el capitalismo global trajo consigo una nueva tendencia universal hacia la oligarquía, disfrazada como la celebración de la diversidad de culturas.

Este modelo, quiero insistir, hoy se está desmoronando. Este perverso desequilibrio estructural—no sabíamos ni siquiera hasta qué punto era perverso—en el que literalmente todo iba girando alrededor, en el que el momento clave venía a ser el déficit de al menos mil millones por día de los Estados Unidos—ya no funciona; este modelo y el capitalismo están buscando desesperadamente una salida, y creo que es éste el trasfondo de la crisis. Si hace cincuenta años nos gustaba decir que el mundo necesitaba a los Estados Unidos, ahora los Estados Unidos necesitan al mundo. Cuando yo era joven, recuerdo, era muy popular este dicho cínico, escribieron un ensayo sobre qué pasaría, en los años sesenta, si toda la India se hundise en el océano: la respuesta era, nada. Un incidente menor. Yo sostengo que si todos los Estados Unidos se hundieran hoy en el océano, algo parecido se puede aplicar hoy más o menos a los Estados Unidos.

Así pues, repito, tenemos reacciones, las enumeré al principio—reacciones a esta crisis. ¿Cómo hemos de juzgar estas reacciones? ¿Qué está pasando hoy? ¿Qué significa? La Plaza Tahrir, las protestas de "Occupy Wall Street"... Aquí propondré una versión algo poética, incluso teológica, pero me atendré a ella de modo muy literal. En su proyecto Arcades, Walter Benjamin cita al historiador francés André Montglane, ésta es la cita: "El pasado ha dejado imágenes de sí mismo en los textos literarios, imágenes comparables a las que deja impresa la luz en una placa fotosensible. Sólo el futro posee reveladores de fotografías lo suficientemente activos como para examinar esta superficie a la perfección." Ven, la idea es muy bonita—que en el arte tenemos, literalmente, señales del futuro. Tenemos en el arte fragmentos que sencillamente no son legibles en su propio tiempo: sólo desde el futuro se pueden leer, retroactivamente. Un ejemplo clásico que creo que repetí aquí hace años, leer adecuadamente a Kafka es una figura heroica de este estilo. Sólo hoy podemos leer adecuadamente a Dostoevsky, a William Blake, a Edgar Allan Poe... vistos retroactivamente desde Kafka. (NOTA JAGL: Ver sobre estas cuestiones de relectura retrospectiva, y en concreto sobre el ejemplo de Kafka, mi artículo 'Understanding Misreading: Hermenéutica de la relectura retrospectiva"). Kafka fue el revelador que —incluso a John Milton— los volvió legibles.

Creo que de modo parecido, las protestas de "Occupy Wall Street", la Primaver Árabe, las manifestaciones en Grecia y en España, etc., han de leerse precisamente como tales señales del futuro. Deberíamos invertir la perspectiva historicista corriente de entender un acontecimiento a partir de su contexto y de su génesis.
Las erupciones emancipatorias radicales no pueden interpretarse de esta manera. (NOTA JAGL: Zizek propone aquí en sustancia aplicar a la historia el mismo procedimiento que T.S. Eliot propone aplicar al canon literario en "Tradition and the Individual Talent". En suma, pretene "canonizar" las revueltas radicales. O tal vez asimilar como los materialistas culturales británicos, al significado histórico de determinados acontecimientos la estela de consecuencias, interpretaciones que produce, su recepción subsiguiente). En lugar de analizarlas como parte del desarrollo continuo desde el pasado al presente, deberíamos introducir la perspectiva del futuro; deberíamos interpretarlos como partes limitadas, distorsionadas, a veces incluso pervertidas, de un futuro utópico que yace latente en el presente, como su potencial oculto.

Según Gilles Deleuze, en Marcel Proust (cito a Deleuze) "la gente y las cosas ocupan un lugar en el tiempo que es inconmensurable con el que tienen en el espacio"—por ejemplo, la demasiado célebre madalena del principio de la obra maestra de Proust está aquí en el espacio, pero este no es su auténtico tiempo. De modo similar, debería uno aprender el arte de reconocer, desde una posición subjetiva comprometida, elementos que están aquí en nuestro espacio, pero cuyo tiempo es el futuro emancipado, el futuro de la idea comunista. Voy a desarrollar esto más, hasta el extremo de la locura, esta dimensión teleológica. Porque, ¿en qué sentido? —Claro, las cosas son aquí mucho más complejas. No estoy diciendo (esto es crucial) que hay un futuro comunista fijado, y que ya nos está llegando ciencia desde él. ¡No! Este futuro es puramente virtual. Existirá, o quizá no existirá, este futuro. Pero la paradoja es que tenemos esta estructura circular: sólo leyendo lo que hacemos ahora como señales del futuro, desde nuestra posición comprometida, podemos—quizá—hacer que este futuro tenga lugar.

Déjenme que les traiga, que les cite, una maravillosa historia de ciencia ficción sobre el viaje en el tiempo, que representa la estructura de modo perfecto. Intentaré describirla. Es una vieja—me he olvidado hasta del título. La historia de viaje temporal tiene lugar en Nueva York en el siglo XXV, donde ya desarrollan una especie de máquina primitiva para viajar en el tiempo. Bien, pues a un historiador del arte del siglo XXV le fascina un pintor de mediados del siglo XX, un pintor vagamente basado en Jackson Pollock. Así que dice, "Dios, me gustaría estar allí, para escribir la auténtica biografía de este Pollock. Así que coge la máquina del tiempo y se desplaza al Nueva York de mediados de los 40. Lo que descubre allí— justo antes de que empezase la carrera de este pintor—lo que descubre allí es una pesadilla. Este pintor es un vulgar borracho, totalmente estúpido, que no sólo carece de cualquier talento, sino que además, cuando el historiador se le presenta a este pintor, el pintor le roba la máquina y se escapa al futuro. Ahora, si les gustan las paradojas de la ciencia ficción y las conocen ya deben haber adivinado ustedes lo que pasa. Atrapado en este tiempo, el crítico del futuro, ¿qué puede hacer? Adopta la identidad del pintor y pinta las mismas pinturas que hicieron al pintor famoso en el futuro. Es una bonita estructura circular. Es una cosa como ésta la que deberíamos enfatizar.

Profundicemos más en la teleología llegados a este punto. Blaise Pascal, su idea de Deus absconditus, le Dieu caché, el Dios escondido—Hubo muchos comunistas, no sólo Lucien Goldman o Alain Badiou, que reconocieron la dimensión protocomunista de Pascal en este extremo. Saben la idea de Pascal: Dios no quiere revelarse plenamente. Si Dios se revelase plenamente, todo el mundo se convencería sin más: Dios mío, si lo ves claramente, "ja, ja", quién dudaría, ya saben. Pero dice que eso no es bueno, no se puede hacer, no es [bueno] para la auténtica fe. Pero Dios tampoco puede estar completamente escondido. Si está completamente escondido, entonces, nada—los escépticos, Pascal los llama "libertinos" (que, cuidado aquí, es un desplazamiento semántico maravilloso, en el siglo XVI, en el XVII, libertino, libertin, no significaba lo que Vds. están seguramente soñando, desenfreno sexual y demás: significa librepensador escéptico ateo. Y en cien años el significado cambió completamente—pasó a significar lo que a Vds. les gusta soñar y demás). Así que, bien, Pascal dice que—aquí viene la maravillosa idea dialéctica de Pascal del dios escondido que envía señales. Y como señala Pascal, estas señales son milagros. Pero, aquí está la belleza de Pascal, estos milagros, y precisamente en esto consiste la sabiduría divina, estos milagros son milagros sólo para quienes los buscan, y que quieren reconocerlos en tanto que tales milagros.  No son milagros allí a la vista para todo el mundo. Pasa algo que es un milagro; si eres un escéptico libertino corriente, dirás "bah, esto es sólo un accidente, un fenómeno extraño de la naturaleza"; sólo como creyente lo reconocerás como tal milagro.

¿Qué significa esto? Pascal aquí es un protomarxista. Significa que la teoría del comunismo no es una teoría social objetiva. Es una teoría que es verdad, pero tienes acceso a esta verdad sólo desde una posición subjetiva comprometida. 
—No es sólo que "no nos importan los trabajadores, pero estudia historia y verás que, huy dios mío, parece que los trabajadores a la larga ganarán, así que subamos a su carro...", etc.— ¡No! Es sólo desde una posición comprometida desde donde lo entiendes.

(A mí —NOTA JAGL—todo esto me suena más bien a que el comunismo y el compromiso éste del que habla Zizek es una religión laica, una doctrina revelada por profetas a creyentes sectarios o iluminados, basada en la fe o en la credulidad, igual que el cristianismo de Pascal. Y que la utopía marxista de Zizek está tan en el cielo como el Dieu Caché. Claro que puede que yo sea un libertino en estas cuestiones).

Y es por esto por lo que, como lo dijo Pascal de manera magistral, hay una reacción circular entre la enseñanza, la doctrina, y el milagro. Una doctrina es sólo teoría abstracta; necesita un milagro, es decir, algún acontecimiento imposible y traumático que te conmociona. Pero el milagro también necesita una doctrina, para ser reconocido como lo que es. No hay medida externa objetiva—hemos de aceptar este círculo.

Yo sostengo, por ponerlo en términos ligeramente ingenuos, sostengo que ahí es donde estamos hoy. Si el comunismo del siglo XX, al menos en su versión estalinista, era todavía el comunismo de la religión revelada—ya saben, como los neotomistas, que mantienen que todos los que piensan honradamente pueden reconocer a Dios, que la verdad está allí a la luz pública.... Nuestro comunismo debería quizá ser, me encanta este término, no el Deus Absconditus, sino el Comunismo Absconditus, por así decirlo escondido: se pueden leer sus huellas sólo desde una posición comprometida. Y podemos sustituir punto por punto la oposición de Pascal entre el creyente auténtico y lo que él llamaba el libertin, por los términos actuales: libertin es un escéptico liberal "Oh, no os hagáis ilusiones, esto es sólo un capricho de la historia, la gente sueña..." ¿Cómo reaccionarían a la Plaza Tahrir? El libertin diría, "Es una revuelta interesante, vale, Mubarak los ha estado jodiendo un poquito, pero quién sabe, ahora veis el resultado, no os lo toméis demasiado en serio, la gente tiene sueños, la realidad se impondrá..." Si habláis desde una posición subjetivamente comprometida, de buscar, o de fidelidad al comunismo, sois capaces de leer, por ejemplo, pero no sólo, la Plaza Tahrir, Occupy Wall Street, como lo que fueron, como— No teman, yo soy un ateo total, pero creo que deberíamos rehabilitar la noción atea de milagro.

¿No fue la Plaza Tahrir en algún sentido, no metafísico, claro, —un milagro? Nadie absolutamente lo esperaba. Nosotros en Occidente éramos racistas que pensábamos "estúpidos árabes, la única manera de mobilizarlos es el antisemitismo, el nacionalismo y el fundamentalismo religioso..." ¡Y pasó un milagro! No, claro, literalmente; un milagro en el sentido de algo inesperado; otra vez—Occupy Wall Street, otro milagro. Los milagros suceden. Hace falta una postura comprometida para reconocerlos.

De nuevo, no me malinterpreten. No estoy diciendo que haya un Dios secreto escondido por ahí, o la versión comunista de Dios, la Necesidad Histórica, que nos esté enviando milagros. ¡No! Esta necesidad es la necesidad subjetiva, el apremio subjetivo. El milagro en el sentido de reconocer potenciales, pistas del futuro, aquí y ahora. Sólo son legibles desde una posición comprometida.

(NOTA JAGL: Antonio Gramsci hablaba de formas históricas residuales, dominantes y emergentes. Parece ser que Zizek se sitúa simplemente en esta línea y ve estos mensajes del futuro de lo que hoy es emergente y será dominante—quizá, porque lo que sí enfatiza es la incertidumbre y el indeterminismo).

Déjenme concluir con tres puntos. El primero. Me gustaría darles un ejemplo o dos de tales milagros. Son, claro, los milagros políticos, y espero que vean cómo esto es intuitivamente cierto; si analizan la Plaza Tahrir, por ejemplo, sólo como fenómeno sociológico, te quedas atrapado en estas chorradas, "sí, las masas primitivas egipcias, un breve momento de ilusión, etcétera etcétera..."—No, deberíamos ver en ella el milagro que viene del futuro, y demás. Pero me gustaría ponerles dos ejemplos diferentes, para chocarles un poquillo. Saben que a menudo oímos que la visión comunista quizá sea buena e interesante pero que se basa en una peligrosa idealización de los seres humanos. Les atribuye a los humanos una especie de bondad natural que sencillamente es ajena a las personas reales. ¡Dios mío, tenemos aquí un milagro! Es maravilloso.... Lo que les voy a contar ahora es una cosa muy modesta, muy ingenua, pero es una maravilla. Daniel Pink escribió un libro titulado Drive, y se refiere en este libro a un conjunto de investigaciones científicas sobre el comportamiento que hacen pensar que, al menos a veces, los incentivos externos, la recompensa financiera, pueden ser incluso contraproducentes. Es decir, por simplificar —a ver si no voy mal de tiempo— lo abreviaré un poco. El experimento era como sigue. Les dieron a un grupo de personas tareas de diferente nivel. Primero eran tareas de nivel bajo, trabajo mecánico. Y les daban cantidades diferentes de recompensa financiera. Si había un trabajo primitivo, no creativo, descubrieron lo obvio: cuanto más te pagan, más eficiente eres. Pero cuando las tareas se volvían mínimamente creativas, con retos intelectuales, descubrieron esto, una cosa muy bonita—aunque sea ingenua, y sea explotada inmediatamente por los capitalistas... Descubrireron que no sólo por encima de cierto nivel el dinero no importa, sino que por encima de determinado nivel, el dinero es contraproducente. Es increíblemente hermoso. Si tenemos un grupo de personas, y les decimos, aquí tenemos un hueso duro de roer, uno creativo, sobre como reestructurar el ciberespacio de tal manera, o lo que sea—si les das demasiado dinero, lo harán peor que si no les das nada de dinero. Entonces hicieron, los científicos, una cosa—para disipar malentendidos, ustedes pensarán que debían ser unos cuantos científicos lunáticos de izquierdas; y sí que lo eran, porque la institución que organizó esto era el tan conocido grupo izquierdista conocido como el grupo bancario federal de los EE.UU.—los que hicieron esto. Así que, siguieron, y dijeron, un momento, quizá esto sea una especificidad cultural, de gente que tiene un nivel de vida relativamente alto en los Estados Unidos. Así que hicieron una cosa magnífica, honesta y sencilla: fueron a África, a Mali, o a... al África pobre, fueron a un pueblo a la India, repitieron exactamente el mismo experimento—¡con cantidades menores de dinero, claro! y obtuvieron siempre el mismo resultado. Ya tienen el resultado. No sólo es que el dinero no importe, más allá de un determinado punto, es que es incluso contraproducente. Si tienes una tarea creativa y eres consciente de que cuanto mejor la hagas más te pagarán, si hay demasiado dinero, es contraproducente. Lo haces peor. ¿Por qué me gusta este ejemplo? Lo sé: es (a) totalmente ingenuo; (b) sé cómo le gustan estos ejemplos al capitalismo postmoderno para joder más a los trabajadores, ya saben, es así toda la propaganda de Google-Microsoft, "te proporcionamos un entorno creativo donde el dinero no importa y toda esa historia, etc." Así que, claro, deberíamos saber bien lo que pasa aquí: que esto se aplica a las compañías por acciones, Microsoft, Google, Apple, pero ya saben cuál es el otro lado de Apple: yo creo que si hubiera de vivir en una dictadura, sería un dictador, y una de las reglas irracionales que impodría sería que cada vez que se mencione a Apple, la marca, habría que deicir Apple /Foxconn—¿saben lo que es Foxconn? La verdad de Apple. Literalmente más de un millón de trabajadores, en los suburbios de Shanghai y otros sitios, trabajando en las condiciones más terroríficas, y, típico de la China de hoy en día, la obscenidad es pública y directa. Por ejemplo—es increíble lo que pasa hoy—el director de Foxconn visitó Shanghai y pidió ver al director del zoo de Shanghai, del jardín zoológico. Le preguntaron por qué, y dijo, "Bueno, es que tenemos problemas similares. Mi problema es cómo dirigir de modo disciplinado a un millón de animales, y espero aprender algo del jardín zoológico, cómo lo hacen allí"—saben.  La historia de Foxconn es maravillosa. Tenemos ahí al capitalismo humano en su mejor expresión. Saben, cuando tuvieron esos suicidios en masa, —¿saben qué hizo Foxconn? Todo trabajador de Foxconn ha de firmar un pacto anti-suicidio. Promete que no se matará a sí mismo y —mucho mejor— promete que si ve a alguno de sus colegas demasiado deprimido, que los denunciará, y además—me pareció maravilloso—los suicidios se hacen tirándose de edificios de gran altura, como estaban en edificios pequeños de muchos pisos, Foxconn puso redes alrededor de los edificios, esto es humanismo...

Así que, bueno, —pero lo que digo es que, a pesar de esto, a pesar de toda la ingenuidad de este experimento, ¿no hay sin embargo algo muy bonito aquí? ¿No es, de modo muy ingenuo, una especie de confirmación empírica de que no, el egoísmo capitalista no es lo que supone un peligro para nosotros; no estamos soñando; es cierto que a un determinado nivel se puede organizar la producción de modo que no solamente no esté condicionada, la calidad, por las finanzas, sino que además, el aspecto financiero, si se subraya demasiado, si se enfatiza, es incluso contraproducente. Quiero decir, puede que nos riamos de esa idea marxista de la definición del comunismo, "a cada uno según sus necesidades, de cada uno según sus capacidades"—pero, lo siento, ¿no es acaso exactamente la fórmula de esto? Si le das dinero a la gente según su necesidad, sin necesidad de darles dinero, cada uno trabajará según sus capacidades. De nuevo, creo que esto es una modesta pero maravillosa señal del futuro. Cómo es empíricamente falso, esos que dicen, "Bah, los comunistas estáis soñando", etc. etc.... ¡No! El egoísmo no es una cosa que esté en la naturaleza. De modo pervertido, incluso Rousseau supo esto. Sabía que el capitalismo no es ni siquiera egoísmo: es envidia, resentimiento. El punto básico del capitalismo no es "yo tengo que ganar"— es, "tú tienes que perder". Pero vale, esa es otra historia...

(Aquí Zizek delira hasta el desbarre más absoluto, y podemos decir que se le ve el plumero sectario. Para empezar, el capitalismo se basa en la cooperación racional entre las distintas capacidades, laborales y organizativas, de las personas, y en una explotación del trabajo ajeno según normas públicas y sometidas al mercado de intereses comunes. También en la disponibilidad de excedentes y la legitimidad de su préstamo... pero en fin, para qué entrar en este debate absurdo. Zizek al parecer quiere una Cuba universal, o peor aún, una Esparta universal, pero con congresos internacionales donde lo inviten. Pero esas invitaciones y YouTubes sólo se da en el capitalismo, y de ahí las copia el Aparato comunista).

Ahora déjenme, para concluir en un tono más ligero, y una cosa que a todos nos gusta, con una invitación a que vean series de televisión. Como todos sabemos (ahora hablo como hegeliano) el Weltgeist se ha desplazado, recientemente, de Hollywood a las series televisivas. La cultura popular auténticamente creativa, incluso comercialmente creativa, viene hoy en día mucho más de algunas de ellas, HBO y demás, qeu de las películas. Las películas están teniendo que competir precisamente con narraciones televisivas más interesantes, y se están volviendo cada vez más estúpidas en una línea espectacular, como Los Vengadores y demás. Todas estas ultrabatallas y demás enmascaran una carencia total de... no son capaces ni siquiera construir una narración interesante que  le diese una función propia. Bien; un amigo mío, un teólogo americano—muy izquierdista, sería la versión americana de vuestro Boris Gudnievich de aquí...—que es amigo mío—Adam Kotsko, escribió un libro magnífico sobre Por qué nos gustan los sociópatas. Se fijó en una cosa: precisamente en el ámbito de las series de televisión, casi todos—bueno, no casi todos, pero predominantemente, los héroes son predominantemente sociópatas. Por ejemplo, monstruos como—gángsteres asesinos como Tony Soprano, asesinos en serie como Dexter, agentes antiterroristas torturadores como Jack Bower, hasta padres primitivos y disfucionales como Homer Simpson, etc., etc. Obviamente parece que nos encantan los sociópatas. Lo que une a todas estas figuras es que, sea por la razón que sea, desde la mera satisfacción subjetiva o por el beneficio material, hasta para proteger el tejido básico de nuestra sociedad, estos protagonistas son capaces, sin ningún tipo de escrúpulo moral, de suspender las normas básicas de la empatía y de la decencia humana. Hacen trampas, matan, torturan, manipulan, humillan a los otros, etc.—a sus vecinos, sin normas que los constriñan.

¿Cómo hemos de interpretar esta rara fascinación? La respuesta más obvia sería leerlo como una descomposición de nuestros lazos sociales, de lo que mantiene a nuestras sociedades unidas. Nuestras sociedades obviamente necesitan sociópatas, si han de funcionar con normalidad: sólo los sociópatas pueden salvarnos; las normas sociales han de romperse por el bien de la propia sociedad. Sin embargo, Adam Kotsko propone un análisis clarificador en el que da un paso crucial más allá: el problema de estos sociópatas es que no son bastante sociopáticos. Todavía necesitan a la sociedad, y, a su manera, sirven a la sociedad. Dicho en otras palabras, lo que Jacques Lacan llama  el gran Otro sigue estando operativo, a saber, los objetivos que motivan a estos sociópatas son todavía fines socialmente aceptables: aspectos materiales, reconocimiento social, o incluso fines patrióticos, como Jack Bower, salvar al país de uno, etc. etc. La sociedad también absorbe el resultado de sus actividades. Por ejemplo, yo sostengo que el sociópata más pérfido y patológico es el Dr. House—para mí. Que rompe todas las normas precisamente para salvara a la gente, and sou on and sou on. A partir de esta comprensión dialéctica básica, Kotsko esboza la idea de un auténtico— dice, maravillosamente, no es sólo que estos sociópatas sean figuras patológicas, lo son porque a fin de cuentas no son suficientemente sociopáticos, necesitamos por fin un auténtico sociópata, un revolucionario social que sea capaz de cuestionar efectivamente las coordenadas básicas de nuestra sustancia social. Luego Kotsko enumera los rasgos que salvan a cada uno de los principales tipos de sociópatas de las series—clasifica a los sociópatas en tres o cuatro grupos. Primero están los intrigantes, como Homer Simpson. Un padre de familia vulgar y estúpido que simplemente disfruta humillando a sus vecinos, ganándoles— (eh, ¿cómo dice? —Ya lo sé, mi hijo sabe esto desde hace cinco años, lleva llamándome Homer tres años...) —Pero Kotsko se fija en un maravilloso rasgo que lo salva. Fijaos que cuando Homer tiene éxito en sus intrigas primitivas, exhibe una clase de inocencia maravillosa, una alegría infantil, "¡Ja Ja! Los he jodido bien," y demás. Esto es un rasgo que lo redime. Luego tenemos el siguiente tipo de personaje sociopático. Los intrigantes que elaboran unas despiadadas intrigas, hasta el asesinato o lo que sea, principalmente trampas financieras para tener éxito—no, los intrigantes no, lo siento, estos son los trepas. Exhiben sin embargo una creatividad excepcional, y una disposición al riesgo, en la consecución de sus fines sin contemplaciones. Luego tenemos la figura más ominosa entre los sociópatas, los aplicadores de la ley, como Jack Bower, hasta cierto punto incluso McNalty, de The Wire. El rasgo que los redime es que están dedicados en cuerpo y alma a un objetivo más importante que su vida normal, con su búsqueda de la felicidad.

Y ahora, para concluir, quiero hacer una cosa muy estalinista. Ya saben lo que buscaban los estalinistas—un modelo del hombre del futuro. Yo sostengo que si combinamos estos tres rasgos salvadores, onseguiremos el tipo de persona que necesitamos en nuestra lucha por la justicia y la solidaridad. Una persona que tenga algo en común con Jack Bower y demás, dedicado a una tarea mayor que su vida. A esta persona no le gusta el primer preámbulo de la Declaración de Independencia—el objetivo de nuestra vida no es la consecución de la felicidad, es algo mayor, por lo cual deberíamos estar dispuestos a arriesgar la vida si es necesario. La segunda cosa que desde luego tendría que tener en común con los trepas—una creatividad y una disposición para el riesgo excepcionales—y el tercer rasgo, por supuesto, deberíamos ser en nuestras luchas como Homer Simpson. No como estos revolucionarios marxistas, "Oh dios mío, tengo que sacrificar mi vida familiar por la noble causa de la revolución...." ¡No! Deberíamos tener este goce infantil, ¡jaja! Los hemos jodido bien, y demás. Deberíamos redescubrir esta alegría inocente infantil al hacer la tarea bien. Cuando le preguntaron a Stalin en 1929, ¿cuál es el bolchevique ideal? —respondió, "El bolchevique ideal"—muy interesante la respuesta—es una combinación de la dedicación y obsesión rusas y del espíritu pragmático y práctico norteamericano. Quizá nuestra respuesta hoy debería ser: un auténtico combatiente por la emancipación debería combinar la dedicación a una causa superior de Jack Bower, la creatividad y disposición al riesgo excepcionales que tienen los trepas sociales brutales, y la alegría inocente de Homer Soprano. Si combináis estas tres cosas, tenéis la señal del futuro de qué tipo de persona deberíamos estar buscando. Muchas gracias.

(Bien, menos mal que la sociedad no está hecha de estos liberadores. Me parece que en efecto se les encuentra más en las células comunistas, o en los despachos de Wall Street, o en los grupos terroristas. Lástima que no parezca un ingrediente para el hombre del futuro un poco de comprensión panorámica de la realidad, o de visión crítica de la misma. Por lo que se ve, reciben su misión ya programada, la causa superior que los supera debe ser. Pésima impresión me ha hecho el final de esta conferencia de Zizek, incluida su admirativa cita a Stalin como hombre de superior penetración— a partir de un comienzo que parecía más prometedor. Pero ya ven, criticar de modo brillante y divertido es una cosa; construir y proponer alternativas es otra. Y no viene mal oír la formulación positiva para hacerse una idea más clara de por dónde pisa uno y a dónde va. Siguiendo a Zizek, y visto el simplismo atroz de sus ideas sobre el capitalismo y la organización del trabajo, vamos directos a repetir la revolución de 1917, o a tomar La Habana o a tomarnos un habano con Fidel—como si no nos llegasen mensajes del pasado además de los del futuro).


Etiquetas: , , , ,

Viernes, 20 de Julio de 2012 11:22. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




Pío Moa contra el inglés y contra Ayn Rand

17/4/12 Del nuevo blog de Pío Moa en Intereconomía:

La promoción colonizadora del inglés es un aspecto más del páramo cultural que vive España.
En el franquismo no hubo el páramo cultural que han querido hacernos creer los sectarios, y cuya vegetación puso de relieve Julián Marías. Pero hoy sí vivimos en un auténtico páramo: nuestra universidad es un chiste, con las debidas excepciones, España no genera casi ningún producto cultural de verdadero valor u originalidad, mayormente se limita a seguir, vulgarizándolas y empobreciéndolas, ideas o hallazgos surgidos en otros países, y la tendencia es a ir más allá en esa dirección, en un auténtico deseo de gibraltarizar el país convirtiéndolo en una colonia cultural de los países anglosajones, proceso que va a más. Obsérvese la obsesión, impuesta por políticos e intelectuales de tres al cuarto, por introducir la enseñanza bilingüe y su argumento: la “utilidad del inglés”. Su utilidad, se nos advierte, consiste en que es el idioma de la ciencia, de los negocios, de la música, de la canción, de la milicia, de la economía, del arte, en fin, de prácticamente todas las actividades culturales superiores, de las que el español sería progresivamente excluido. No hay, por nuestros responsables, el menor intento de frenar esa deriva que deja al español como idioma doméstico, de una televisión de ínfima calidad y de un politiqueo barato. Por supuesto, semejante impulso no proviene del pueblo, sino de minorías desvergonzadas, las mismas que nos han llevado a la ruina actual con su corrupción y su ceguera, y que de muchos modos están convirtiendo al país en un páramo. Un páramo pantanoso o enlodado.


(Aparte de lo que le desbarra la neurona a Pío Moa con la idealización del franquismo, es exageradamente negativo sobre nuestra universidad, con todas sus limitaciones. De su razonamiento o despotrique salvo la necesidad de promocionar el español como lengua de cultura y de la ciencia internacional, por difícil que esté la cosa: ahora bien, el supuesto "páramo cultural" de España lo sería todavía más con menos inglés; la promoción de la cultura española no puede hacerse ignorando la hegemonía del inglés sin más; si ha de destacar la cultura española tendrá que ser con más español y también con más inglés y mejor conocimiento de lo que se hace en inglés. Otra postura suena a autarquía cultural insensata, aunque tampoco creo que sea eso lo que pretende proponer Pío Moa).

El poco objetivo objetivismo de Ayn Rand (y en esto estoy más de acuerdo con Pío Moa):

Sobre Ayn Rand: Blog, Gargamel9, explica el sistema de Ayn Rand: 
 1- La realidad existe como un objetivo absoluto, los hechos son hechos, independientemente de los sentimientos de los hombres, sus deseos, esperanzas o miedos. 
¿De veras? Los sentimientos, deseos, esperanzas y miedos de los hombres son parte de la realidad y obran sobre ella, transformándola para bien o para mal. 
 2- La razón, la facultad con la que uno identifica e integra los materiales de los que le proveen sus sentidos, es el único medio que tiene el hombre de percibir la realidad, su única fuente de conocimiento, su única guía para la acción, y su medio básico de supervivencia. 
No estoy muy convencido. El hombre tiene más medios que la razón para percibir y conocer la realidad, y su guía para la acción y la supervivencia es algo más amplio: el sentimiento y la intuición del mundo y de la vida, cuya profundidad no agota la razón. Por otra parte, la razón no da lugar a orientaciones unívocas, sino a menudo divergentes e incluso opuestas. La reivindicación exclusivista de la razón por ciertas personas y grupos ha dado lugar a grandes catástrofes. 
 3- El hombre, cualquier hombre, es un fin en sí mismo, no un medio para los fines de otros. Debe existir siempre solo por si mismo, nunca sacrificándose él para otros o sacrificar a otros para si. La búsqueda de su propio y racional propio interés y su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida. Tampoco me parece muy acertado. El individuo solo puede existir en sociedad, lo que supone que en gran medida es un medio para los fines ajenos. Así, el tendero es para el cliente un medio, y que sea feliz o no es algo que solo importa a él. La vida social permite la vida de los individuos, pero al mismo tiempo la constriñe y limita con normas de muchas clases, sin las que la sociedad se desintegraría. 
4- El sistema político-económico ideal es el capitalismo laissez-faire. Es un sistema donde el hombre trata con otros hombres, no como victimas o ejecutores, no como amos o esclavos, sino como comerciantes, por intercambio libre y voluntario que les reporta el mutuo beneficio. Es un sistema donde ningún hombre puede obtener ningún valor de otros recurriendo a la fuerza física y en el cual ningún hombre puede iniciar el uso de la fuerza física contra otros. El gobierno actuá solo como policía que protege estos derechos, emplea la fuerza física solo como represalia contra aquellos que inician su uso, como los criminales o los invasores extranjeros. En un sistema de capitalismo total, debería haber (aunque históricamente aun no ha habido) una completa separación entre el estado y la economía, del mismo modo y por las mismas razones que existe la separación entre iglesia y estado.
Suena a utopismo tradicional, nuevamente. No hay ningún capitalismo ideal, y aunque –en principio—impide la fuerza física, no impide otras muchas formas de coacción que limitan las capacidades del individuo. No es lo mismo comerciar con mercancías que con el propio cuerpo y su fuerza de trabajo (no sigo a Marx en esto) como ocurre con la mayoría. No todo el mundo puede establecer un negocio y comerciar, pues los bancos no le facilitarían crédito, aparte de que si se arruina puede encontrarse en una posición en que la propia felicidad o el propio interés se convierten en un chiste. No puede haber una separación total entre el estado y la economía, porque el estado tiene un lado económico más o menos amplio, cuesta dinero e influye necesariamente en el resto de la sociedad. Y que el estado pueda prescindir de la religión es algo que está por ver, ya que hasta ahora unas religiones han sido sustituidas por otras o por sucedáneos de ellas. La relación entre el estado y la religión admite muchas variantes, pero una de ellas no es la completa separación. Digamos, por otra parte, que el comercio puede hacerse de muchas formas, como las que sugerían los políticos tratados por los pastores de Porriño (Ver el otro blog). Además, sobre esa base [propuesta por Rand] no habría existido en la historia ningún sistema político-económico legítimo o simplemente admisible. Y seguiría sin existir, porque tampoco existe ni probablemente pueda llegar a existir tal sistema en la actualidad.

Etiquetas: , , , ,

Miércoles, 09 de Mayo de 2012 21:43. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


NO A LA HUELGA OBLIGATORIA

29/3/12



Y no a la intimidación subvencionada.


Etiquetas: , ,

Domingo, 22 de Abril de 2012 03:04. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Acercamiento científico a la astrología

28/3/12

 

En realidad la gente no mira el horóscopo para saber su futuro, sino como excusa para hablar de temas personales. Un acercamiento científico a la cuestión debería empezar por allí.

(Comentario puesto en Percepción y estupidez).

A lo que voy es que los llamados "escépticos" muchas veces interpretan de modo literal creencias y rituales que no tienen (bien no tienen en absoluto, o no tienen primordialmente) ese sentido literal, sino que más bien desempeñan una función de interacción social que se les escapa totalmente en sus análisis, centrados en la supuesta credulidad de la gente. La credulidad puede haberla o no haberla, pero normalmente no es lo más relevante para explicar estas cuestiones. Una interpretación en el marco de la indirección de la comunicación humana, y de la dinámica de grupos, es mucho más reveladora de motivos y de rituales en el uso de estas cosas creyentes y "magufas".

Etiquetas: , ,

Domingo, 22 de Abril de 2012 02:58. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Hace falta valor

26/3/12

 

Le ha hecho falta valor a Mai Meneses, la cantante de Nena Daconte, para dejase identificar como opuesta a la ley feminista-socialista del aborto, y para manifestarse como pro-vida en sus conciertos. Tal como está el tema, hace falta valor incluso para salir embarazada a un escenario, a insinuar que lo que tienes en la barriga tiene derecho a vivir. Lo más curioso no es que se defienda la postura contraria, que obviamente es compartida por mucha gente— lo curioso es que haya que tener valor para defender esta postura, que es la que supuestamente está apoyada en la constitución, por no decir en la práctica social desde tiempo inmemorial. Porque no le han faltado acosos e insultos por atreverse a posicionarse en un lugar atípico para la farándula. En este ambiente, estaría mucho mejor visto organizar conciertos pro-abortistas incluyendo abortos en directo en escena—y no exagero.

En todo caso, enhorabuena a quienes se atreven a recordar lo obvio, cuando se pierde de vista por completo.

Le he enviado un correo de apoyo—aquí puede hacerse— especificando sin embargo que quienes defienden las posturas pro-vida son una minoría, no una mayoría como dicen los organizadores de la campaña.

 

Etiquetas: , ,

Viernes, 20 de Abril de 2012 22:18. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


True Believers


"I worry about true believers and committed unbelievers much more than I worry about incurable doubters. True believers—even those who believe in unbelief—seek certainty and the security it supposedly brings. When belief overcomes doubt, everything becomes transparent and no question goes unanswered".

(Del memorable libro de Mark Taylor Field Notes from Elsewhere. Sobre la incertidumbre y precariedad que hacen de la vida lo que es.)


Etiquetas: , , ,

Miércoles, 21 de Marzo de 2012 11:46. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Su misión: Sumisión

Su misión: Sumisión


 burkadas



‎"Islam" quiere decir sumisión, y creo que queda bastante claro a qué se refiere en realidad.


Etiquetas: , ,

Viernes, 16 de Marzo de 2012 09:59. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Bofetada de la Academia

Bofetada de la Academia


Noticia del ABC: Bofetada de la Academia a las guías de lenguaje no sexista.

"El pleno de la Real Academia Española (RAE) ha aprobado un informe del académico Ignacio Bosque en el que se critican las directrices contenidas en nueve guías sobre lenguaje no sexista elaboradas por comunidades autónomas, sindicatos y universidades, porque, si se aplicara estrictamente cuanto dicen, «no se podría hablar».
 
A los responsables de estas guías les molesta de forma especial el uso genérico del masculino para designar a los dos sexos, a pesar de que «está firmemente asentado en el sistema gramatical español» y de otras muchas lenguas, y recomiendan, por ejemplo, decir «la ciudadanía», en lugar de «todos los ciudadanos»; "las personas becarias», en vez de «los becarios», o «personas sin trabajo» y no «parados»."
 


Aquí puede leerse el informe de Ignacio Bosque sobre "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer"

 

En la Universidad de Zaragoza teníamos también una guía emitida por el Observatorio para la Igualdad de Género, y un programa ("¡Inténtalo!") que animaba a "Nombrar en femenino". Por cierto que allí también se abogaba por el uso de ese lenguaje genéricamente neutro, y no (como prometía su título) a utilizar el femenino genérico. Así que yo, ateniéndome estrictamente, o más bien propasándome, había hecho la guía docente de la asignatura de "Géneros literarios en la literatura inglesa 1" en femenino genérico:

Recomendaciones para cursar esta asignatura:

Las estudiantes que vayan a cursar esta asignatura deben tener en cuenta que forma parte de la materia Literatura Inglesa, y que deberían haber aprobado las asignaturas de Literatura Inglesa I y II de cursos anteriores, así como el Comentario de Textos Literarios. El nivel de inglés recomendado para cursar esta asignatura es el nivel B2.2, según el Marco Común Europeo de Referencia de las Lenguas (MCERL). Por otra parte, se recomienda que las estudiantes pongan especial énfasis en la lectura de los textos obligatorios que se especifican más adelante en esta guía, y que en la medida de sus posibilidades asistan durante este año académico a funciones teatrales o vean películas asociadas a la materia.   


Sentido, contexto, relevancia y objetivos generales de la asignatura:

El objetivo principal de esta asignatura "Géneros literarios en la literatura inglesa I" es el de proporcionar a las estudiantes conocimientos básicos sobre la literatura dramática inglesa a partir del Renacimiento, así como destrezas para su comprensión y análisis. Por medio de clases tanto teóricas como prácticas (enfocadas al estudio de textos representativos de cada época) se tratará de que las estudiantes adquieran un nivel un nivel adecuado a las exigencias de una asignatura de cursos avanzados de Grado en cuanto a competencia literaria, entendida en este caso como aquello que nos permite comprender la obra dramática como tal, que nos la hace inteligible como objeto artístico y medio de comunicación social dentro de un determinado sistema histórico de motivos, temas, convenciones y géneros literarios y teatrales, y dentro de un contexto de discursos y formas de comunicación sociales y culturales. Al tiempo que se incrementan los conocimientos de la/el estudiante y sus habilidades para comprender y analizar las obras dramáticas de un periodo específico, se pretende mejorar también sus habilidades generales en lo que respecta a la utilización de la lengua inglesa en un contexto académico y crítico.

Presentación metodológica general:

Las asignaturas de la materia “literatura inglesa” en el Grado en Estudios Ingleses y, por tanto, la asignatura concreta sobre la que versa esta guía, constan de una parte teórica y una parte práctica. De acuerdo con esto, habrá clases que se ocupen más específicamente de introducir contenidos de carácter conceptual y teórico, y clases prácticas dedicadas al análisis de las obras literarias incluidas en el programa, haciendo uso de los conocimientos y herramientas necesarios para el comentario de textos (de poemas cortos o fragmentos de obras más extensas, en prosa o verso). Además de formar a la estudiante en un tipo de habilidades y destrezas específicas, las clases prácticas ofrecen a/l/a profesor/a la oportunidad de comprobar si las alumnas han comprendido y asimilado los contenidos expuestos en las lecciones de tipo teórico y, además, si son capaces de explotar esos conocimientos a la hora de interpretar textos concretos.
Como se ha explicado en el apartado anterior, las alumnas/os realizarán dos trabajos en grupo a lo largo del periodo docente, siendo el segundo un trabajo en grupo. La justificación metodológica del trabajo en grupo tiene que ver con la creencia en las posibilidades del “peer learning”, es decir, aprendizaje basado no en la clásica interacción profesor/a-alumna/o, sino en la interacción entre las alumnas/os. Esta interacción —ya se produzca de manera espontánea, ya sea propiciada por la profesor/a— enriquece y diversifica los resultados del proceso de aprendizaje. El trabajo grupal responde al énfasis en la formación autónoma fomentado por el Plan Bolonia, para dar la oportunidad a la alumna/o de reunirse en grupos, discutir sobre un tema, intercambiar ideas, repartir tareas y producir un resultado final que sea parte de su calificación en la asignatura. En todo este proceso, las alumnas/os contarán con la ayuda del profesor/a en tutorías grupales, principalmente orientadas a la supervisión de los trabajos en grupo. El profesor/a también estará disponible en tutorías individuales para guiar el aprendizaje autónomo y resolver dudas y dificultades encontradas por las alumnas
La nota que las alumnas obtengan en la asignatura dependerá tanto de los dos trabajos como de un examen final, es decir, una prueba escrita en la que se valorará el grado de consecución de los objetivos de aprendizaje por parte de cada alumno/a concreto/a. Se entiende que tanto el trabajo individual como el trabajo grupal forman parte del proceso de aprendizaje del estudiante y, además de suponer cada uno un 30% de la nota final de la asignatura, le ayudarán en su formación de cara a la prueba que constituirá otro 40% de la nota. Si bien el trabajo en grupo es importante, también lo es la actuación individual del alumno/a. De ahí que la calificación obtenida por las estudiantes se base, a partes iguales, en la evaluación de la actuación de la estudiante en un grupo de trabajo (30% de la nota final) y en la evaluación de su actuación en un trabajo individual (30%) y en un examen individual (40%).
Puesto que las clases y todas las actividades ligadas a ellas serán en lengua inglesa, es importante que la alumna/o sea consciente de que su nivel de inglés tendrá una influencia directa en todo lo relacionado con la asignatura, desde el seguimiento de las clases hasta la realización de tareas, incluidas aquellas en las que se basará su calificación.

balancing act



Etc. etc.— Siendo que cerca del 90% de la clase son alumnas, y no empleo aquí el femenino genérico, tampoco está tan fuera de lugar, ¿no?  Hay que decir que el progama en cuestión de la Universidad de Zaragoza ya nos costó una mención especial y andanada de cañonazos de Arturo Pérez-Reverte.

La Academia (Pérez-Reverte incluido) sugiere que es prepotente por parte de las feministas el acusar de sexista al uso del masculino genérico. Y que incluso el sostener que ellas son más conscientes de la ideología en el lenguaje "es insostenible, puesto que califica arbitrariamente de sexista al grupo -absolutamente mayoritario- de mujeres y hombres con una sensibilidad diferente". Parece que no se acepta el posible terreno de encuentro, o de desencuentro, consistente en que cada uno utilice los genéricos como mejor le parezca o apetezca, sin que le afeen su conducta por deslenguada (la conducta, digo).



A photo on Flickr


Etiquetas: , , , , ,

Sábado, 10 de Marzo de 2012 12:16. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Los límites del consenso abortista

viernes 2 de marzo de 2012

Los límites del consenso abortista

Excelente, que se haya desatado una polémica por la defensa del infanticidio en medios abortistas. Así veremos hasta dónde llega el bienpensante consenso pro-abortista (en España, "socialista-feminista" mayormente) que tan pocas veces se plantea sus propios límites, como si no los tuviera.

Una noticia al respecto en El Mundo: Polémica por la defensa del infanticidio, y otra en el ABC: Polémica por un artículo que defiende el "aborto postnatal".


(Aquí sin PDFs).

No creo que llegue muy allá la polémica, pero igual a más de uno le sacude el simplismo y el pensamiento casi único con que se trata esta cuestión de "derechos de las mujeres".

Etiquetas: , , , ,

Jueves, 08 de Marzo de 2012 22:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Tesis sobre el autoengaño

sábado 25 de febrero de 2012

Tesis sobre el autoengaño

La tesis de Robert Trivers sobre el autoengaño, en sustancia: que nos engañamos a nosotros mismos, con la finalidad de así poder engañar mejor a los otros. (En su libro The Folly of Fools: The Logic of Deceit and Self-deception in Human life).

 

A photo on Flickr

Etiquetas: ,

Jueves, 01 de Marzo de 2012 19:50. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Replay de Huxley-Wilberforce

Viernes 24 de febrero de 2012

 

Ayer hubo un debate en Oxford, entre Richard Dawkins y un jerarca anglicano, rememorando o quizá mejorando el famoso debate Huxley/Wilberforce. Digo mejorando porque en realidad fue mínimo como debate, lo que pasó a la historia. No sé si éste será más memorable en el buen sentido de la palabra. Aquí hay un preludio al encuentro entre los dos contendientes:





Y aquí la noticia del debate de ayer en El Mundo. Aquí en SophiaEuropa se retransmite todo el debate, aunque a veces fallan los medios.

Y para resumen, en el reportaje de El Mundo.

Estoy siguiendo el debate, y tiene lo suyo. Pero en lo que se refiere a altura intelectual y tratamiento de las cuestiones planteadas al límite de lo humanamente pensable, recomiendo más bien dirigirse a dos fuentes decimonónicas.

Una, la Fenomenología del Espíritu de Hegel — que complica notablemente la relación dialéctica y retroalimentativa del espíritu consigo mismo, aquí concebida todavía de un modo un tanto bipolar ("hombre" vs. "dios"). Claro que Hegel no oyó hablar de Darwinismo ni de evolución biológica humana, y su enfoque es muy distinto.

Y la otra, un enfoque evolutivo ya en la línea del evolucionismo darwinista, y en la época victoriana. Y no me refiero al debate Huxley-Wilberforce original, que se queda ciertamente chiquito al lado del debate entre Dawkins y Rowan Williams. A pesar de lo conocido que es, el enfoque victoriano de más altura sobre la cuestión de la relación entre la ciencia y la religión no fue ese desencuentro un tanto anecdótico y pintoresco, sino que tuvo lugar en un espacio más discreto, y en el debate de una mente consigo misma. Me refiero a los capítulos iniciales de First Principles, de Herbert Spencer, donde los ámbitos de la ciencia y la religión se debaten y delimitan con una altura intelectual que pocas veces se ha visto desde entonces. O nunca.



Etiquetas: , , , , ,

Miércoles, 29 de Febrero de 2012 22:51. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Apología de la censura

Apología de la censura

Donde se explica que es una ingenuidad creer que no hay censura, y se aclara que los censores somos nosotros. Esta carta es parte de un intercambio que tuve, hace años, con un medio en el que colaboraba y donde hubo sus más y sus menos por la virulencia ocasional de mis escritos—ante lo cual dije que "había censura" en ese medio, cosa que ofendió seriamente a los editores. Me escribieron airados diciendo cómo osaba yo decir que había censura en su medio. Ahora que estamos en otros asuntos, me interesa recordar lo que decía yo en esa ocasión sobre censura y autocensura.

Estimado compañero:

Me temo que te has sentido ofendido al decir yo que en tu sitio web hay censura, y que te has visto por un momento caracterizado como un censor "inquisitorial". Por favor no te enfades conmigo, que no es para tanto. Quizá tengas una alergia especial a la palabra "censura", y te ha resultado ofensiva. La intención no era ofender, desde luego. Porque la práctica de la censura no es sólo privilegio de terceras personas desagradables a las que condenar: todos censuramos, y todos nos censuramos. Censura hay en tu sitio web, y en el mío, y en todos (no en todos el mismo tipo, claro). Un administrador es, entre otras cosas, un censor. Censura es, desde luego, exigir el uso de un determinado estilo, expresiones, etc. Llámalo "normas de uso", como lo haces, si prefieres: pero el rechazo de un escrito por no atenerse a las normas de uso no es algo distinto de la censura "clásica" en esencia, sólo en grado, latitud, modos.... Y por supuesto que los administradores podéis no publicar, o publicar, en vuestro sitio web lo que estiméis oportuno---como yo en mi blog---aunque os autocensuréis, y aunque yo también me autocensure. Eso no es algo que me tengas que explicar, ni yo a tí. No iba por ahí en absoluto la cosa. Todos trabajamos con condicionantes: como tú mismo me has aclarado tan amablemente, no podéis correr el riesgo de publicar cualquier cosa, porque os cerrarían. Ergo: censura. No tuya, o no a tu gusto, quizá, pero sí exigible por las condiciones mismas del medio, su administrador último, que no eres tú sino el Rector, y ni siquiera él quizá, pues vamos acercándonos a los límites legales del uso de la palabra, etc. Que los hay aquí y en la España de Franco. Creo que no deberías ofenderte, y te lo digo amistosamente, por el hecho de que yo hable de una "versión censurada" de mi artículo---tampoco digo quién la censura, no digo si la censuro yo, como es el caso, al aceptar publicarla "censurada"---ya que la versión que publicáis no es la que yo quería enviar, pues esa se borró, sino una pactada dentro de ciertas limitaciones a la expresión---limitaciones aceptadas de una manera que me parece que supone un acercamiento racional entre las dos partes. A mí no me parecería racional que no existiese la censura, de un modo u otro, pues todos tenemos intereses que defender. Si has visto mi blog, quizá hayas visto lo que pasa cuando una lista de correo supuestamente "no ejerce la censura" (me refiero a la de AEDEAN), sino que, según los administradores, los socios pueden publicar en ella lo que quieran. A la primera de cambio, con el primer conflicto, aparece la censura. Normal. Lo que no era normal era hacer gala de que no había censura, ignorando lo que son los propios intereses, y los condicionantes del medio institucional en el que nos movemos. Creer que puede no haber censura es creer que el mundo es una balsa de aceite, un lugar sin conflictos, donde podemos presuponer todos los mismos sobreentendidos. Y me parece obvio que no es así, en ningún caso, y menos cuanto más abierto sea el medio a opiniones diversas. En un sitio donde todos están de acuerdo nunca hay que censurar a nadie; es donde empiezan los desacuerdos cuando empieza a actuar la censura inevitablemente. Así que, si no estás demasiado enfadado conmigo para verlo con humor, acéptame esta paradoja: es la existencia de la censura en él la que prueba que un medio tiene cierta dosis de visión crítica y variedad de opinión. Siempre cierta dosis, no seamos absolutistas... Mira, francamente, creo que no deberíamos partir peras por esta cuestión, sino seguir aprovechando el espacio de entendimiento que tenemos, que no es poco. En realidad siempre tienes sólo un espacio de entendimiento con la gente con quien te entiendes, pues hay tantas cosas en las que podríamos disentir con las personas que nos son más cercanas, si las estudiamos de cerca... Entiendo que en la versión del artículo que envié revisada no encuentras nada que contravenga vuestras normas de uso (no digo que estés de acuerdo, que eso es otra cosa). Si las sigo contraviniendo, como pareces temer, pues dímelo, y o bien enviaré otra versión más dulcificada, o bien renunciaré a enviar este artículo, y enviaré otros, o ninguno si no logramos entendernos. Pero no pasa nada, no me voy a enfadar con vosotros por eso, que entiendo perfectamente la situación. Ahora bien, tampoco te enfades tú por lo que yo pongo en mi blog, que sólo es ofensivo para quien crea que la censura es algo así como el Coco---no para quien sabe que es una realidad inherente a la comunicación pública. Y créeme, que es muy fácil tolerar la libertad de expresión cuando estamos de acuerdo con lo que se dice: es cuando disentimos cuando llega el auténtico test de la tolerancia. Que (como he venido diciendo) tiene sus límites, por supuesto. Espero no exceder los tuyos con mi explicación, y que podamos seguir encontrando espacios de entendimiento.

Un saludo muy cordial, etc

Etiquetas: ,

Domingo, 12 de Febrero de 2012 22:40. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


O juez, o mártir

O juez, o mártir


—Ahora que lo juzgan por encausar los crímenes del franquismo, Garzón declara en su defensa que no estaban cubiertos por la ley de amnistía que (¡qué cosas!) se había hecho precisamente para exonerarlos:
garzon mask
"Garzón, que se ha negado a contestar las preguntas de la acusación popular de Manos Limpias por considerar que no está legitimada, ha insistido en que no vulneró la Ley de Amnistía porque esa norma se refiere a hechos políticos y en ningún caso se puede afirmar que los crímenes denunciados pudieran tener naturaleza política" (ABC)

O sea, que como eran crímenes criminales, y no "crímenes políticos", whatever that means, no quedaban cubiertos por la ley de amnistía de 1977.  Parece que Garzón lee en esa ley lo que a él le gustaría que dijera, y no lo que dice, pues está claro que la ley sí se refiere a tales crímenes criminales, asesinatos y demás— no está tipificando su naturaleza política, en el marco de ninguna legislación, sino su intencionalidad política, y la intención es libre. O sea que estaban efectivamente amnistiados, como sabía todo el mundo en España—menos Garzón, al parecer. Es de suspenso en primero de derecho, y desde luego para echarlo de la carrera judicial. Con una hermenéutica como ésta, cualquier ley podría significar cualquier cosa.

Otra cuestión es que la ley de amnistía del 77 sea aceptable hoy en el contexto del Derecho internacional (si existe ese derecho en un empíreo inmaculado en el que caben China, Arabia Saudí, etc.). Por ahí tendría más defensa hipotética Garzón, pero no dentro del sistema judicial español. Porque en él lo que tendría que haber hecho el juez no es saltarse la ley, sino procurar iniciar trámites para su derogación—cosa que no ha hecho Garzón, al menos que yo sepa. Tampoco sé si está la derogación de esa ley en el programa de ningún partido político, ni siquiera de Izquierda Unida. Derogación selectiva, tendría que ser en todo caso. Desde el punto de vista del Derecho español, lo que ha hecho Garzón es saltarse la ley con deliberación, o ignorarla con ignorancia de zote—dos motivos sobrados, cualquiera de ellos, para echarlo de la carrera.

Ahora bien, ¿que quizás quería hacer fuerza Garzón, para cambiar la ley a las bravas, echar un pulso al Sistema, atraer atención por el bien de la Justicia internacional, etc. etc.? Genial, eso también es defendible. Pero no para un juez: para hacer fuerza en ese sentido, quien algo quiere algo le cuesta—en este caso, el precio es, también, ser expulsado de la carrera judicial. O juez, o mártir. Pero este señor quiere estar a la vez en misa, y repicando. Y pasando la cesta, además. "Para las misiones..."

—Si le dejan, pues ya sabes.
 

Etiquetas: , ,

Jueves, 02 de Febrero de 2012 18:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Contra el pensamiento positivo

Una animación sobre Barbara Ehrenreich:






Y otra sobre Slavoj Zizek, que en medio de sus insights se pasa de gafe, y de injusto, en su desprecio a la caridad:


Etiquetas: , , ,

Lunes, 23 de Enero de 2012 11:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


A cara o cruz

A cara o cruz

Oyendo a un jurista en la radio, comentando el caso del juez Garzón, se percibe una curiosa contradicción. Por una parte, dice que el caso (este caso y los demás que afectan a Garzón) es obvio, flagrante, sin vuelta de hoja, que hay prevaricación con luces de neón, negro sobre blanco y demás. Y dice el jurista que confía plenamente en la profesionalidad y competencia y honradez de los magistrados del Tribunal Supremo que juzgan a Garzón.

Entonces le piden (aunque suene redundante) que haga una previsión sobre cuál será el fallo del tribunal.

Y responde que "ah, cuando era joven yo creía que esas cosas eran previsibles, ahora sé que no lo son", y que este caso (flagrante) juzgado por estos magistrados (homines honesti) no hay manera de prever si resultará en condena o absolución.

O sea: que igual podríamos cambiar a todo el sistema judicial y a toda la caterva de Togados, Magistrados, Procuradores y Conseguidores, por un tío con una boina que tirase una moneda, a cara o cruz, y el resultado sería a efectos prácticos el mismo—según se deriva de las palabras de gente con experiencia, aunque ellos no parezcan extraer esa conclusión. Imprevisibilidad total del resultado de un juicio, aun para los expertos. Pues sí que vamos bien.

Tenemos una justicia que vale al parecer vale sólo para cubrir el expediente. Para cubrirlo, digo, con una espesa capa de palabrería y argumentario cuya única función es ocultar los auténticos hilos que mueven la resolución. Discurso experto al servicio de las redes de influencias y contactos e intereses políticos: eso viene a ser la ley en España. Esto se presta a un análisis nietzscheano, o maquiavélico, bastante descorazonador.


Etiquetas: , , ,

Domingo, 22 de Enero de 2012 22:44. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Estudiando lo que no sabemos que sabemos

Una magnífica y amenísima conferencia de Slavoj Zizek, "Why Only Atheists Can Truly Believe", en ocho partes. Zizek moquea como una fuente pero también emanan de él muchas ideas fascinantes—sobre la sociedad postmoderna y sus hipocresías, sobre las creencias y la fe, sobre el Otro y la abyección... —y sobre la ideología en acción, la imbricación en la vida concreta de la que nos cuesta separarnos, para llegar a saber que sabemos cosas que nos sabemos que sabemos. Y para empezar a situar cuáles podrían ser esas cosas, haciendo un cognitive mapping de nuestra situación, diferenciando la historicidad vivida de la historicidad conocida. (Mi idea del narrative mapping o del anclaje narrativo va un poquito en esa dirección también).




 
Como suele suceder con él, Zizek es a la vez tendencioso e interesante; pero en esta ocasión menos arbitrario y más interesante.

El Malo de la conferencia lo tiene la tentación de encontrar un sentido global a las cosas, aunque sea un sentido incomprensible—la religión o religión descafeinada que busca encontrar un sentido al mal en el mundo. Para Zizek esa es la revelación del libro de Job: que Job se niega a encontrar ese sentido, a pesar de la insistencia de sus "amigos". Reflexionando sobre este fragmento de Pope, se me ocurre empero que en el límite el sentido y la falta de sentido no tienen sentidos tan opuestos,

Una (u otra) disensión: Zizek (en una concesión al Zeitgeist) encuentra la tolerancia repugnante y paternalista, como criterio para regir nuestras relaciones con el Otro. Yo en cambio la encuentro esencial: creo que siguiendo la lógica de su propio razonamiento sí hace falta una dosis de tolerancia con lo que no nos gusta pero hay que tolerar. Y una dosis de intolerancia, claro, con lo que ni nos gusta ni hay que tolerar; es una distinción esencial.

Etiquetas: , , , ,

Sábado, 21 de Enero de 2012 15:11. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Pan sin hostias


 
hostias 
Otra vez una ola de disturbios repentinos y desproporcionados mayormente entre jóvenes, muchos de minorías étnicas, revueltos violentamente contra la policía y los demás vecinos, sirviéndose de redes sociales y mensajería para organizar sus ataques y concentraciones. Lo que pasa en Londres, Manchester, etc., no es sino lo que pasó en París hace seis años: el resultado de una generación de chavales que han crecido sin educación—desvinculados emocionalmente de sus familias y de los valores de su comunidad, ya sea étnica o nacional, e identificados con su grupillo de gamberros que les da el reconocimiento mutuo y con nada más. Se han criado en un ambiente de hostilidad al Estado y a la sociedad organizada: al "sistema" se le puede dar leña, que es de goma. Y la respuesta es la misma que ya recomendé para la red de quemacoches de París: lo que necesitan urgentemente es una manta de hostias bien dadas, para comenzar su educación para la ciudadanía, y enterarse de que forman parte de una sociedad más amplia. En su infancia les hacen falta: que no se las ha dado nadie y llevan muchas de retraso. Las necesitan más que comer, pues muertos de hambre no son: que no sólo de pan vive el hombre, sino también de hostias. Les ha faltado una familia responsable, una educación en el respeto a los demás, aunque no sean de su pandilla ni de su raza ni de su edad—y disciplina. Esto de las kdadas para saquear e incendiar, es su manera de pedir an education a gritos. Yo creo que tienen derecho a ella, empezando por lo básico. Lamentablemente, si no les han educado hasta ahora, no creo que vayan a empezar a estas alturas.


_______


Oigo a un sociólogo hablar del descontento con el sistema, de los jóvenes sin alicientes en la vida, falta de expectativas e ilusiones, etc.  Muy propio de muchos intelectuales universitarios, el justificar a los vándalos y matones. Se hace con cierta frecuencia. Pero aquí no.  Aquí hay un debate más sensato al respecto. A notar, especialmente, lo que dicen sobre el ingrediente de machismo, de testosterona masculina y de gallitos de barrio que en estos fenómenos.





Etiquetas: , , , ,

Miércoles, 10 de Agosto de 2011 12:31. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Manifestación, contramanifestación, contracontramanifestación

lunes 8 de agosto de 2011

Manifestación, contramanifestación, contracontramanifestación


Así está la cosa; me llega este correo, de HazteOír creo:

¡Hola, Jose Angel!

Yo SÍ espero a Benedicto XVI

Pide a la delegada del Gobierno en Madrid que aplique la Ley e impida la celebración de la "manifestación anti-Papa" del próximo 17 de agosto.

¡Basta ya de hostigar a los católicos!

Grupos autoritarios y gente del llamado “Movimiento 15-M” de indignados preparan un boicot a la Jornada Mundial de la Juventud y la visita del Papa Benedicto XVI.
Quieren tomar el centro de Madrid con su mensaje de odio a los católicos el próximo 17 de agosto, víspera de la llegada del Santo Padre.
Ayúdanos a parar este acto intolerante. Nuestras leyes garantizan la libertad religiosa y de culto. Recuérdaselo a la delegada del Gobierno en Madrid y pídele que impida la celebración de la “manifestación anti-Papa” convocada el próximo 17 de agosto.
Pincha en el siguiente enlace para enviar tu petición ahora:

http://www.hazteoir.org/firma/40580-firma-yo-si-espero-benedicto-xvi

Una iniciativa de MasLibres.org consiguió más de 100.000 firmas e influyó en la decisión de la delegada del Gobierno de negar, en el último momento, la autorización a la “anti-procesión” del pasado Jueves Santo, en la que quería invocar la quema de iglesias y la persecución religiosa durante la II República y la Guerra Civil española.
Ahora, la minoría intolerante quiere hacerse notar con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, en la que son esperados en Madrid entre uno y dos millones de peregrinos de todo el mundo, del 16 al 21 de agosto próximos.
Esto es lo que acordaron en la "asamblea" que se celebró en la Puerta del Sol el pasado viernes (copiamos directamente del acta de la asamblea):

    * Que dentro de las movilizaciones convocadas, se incluya una manifestación en la que tod@s vayan disfrazad@s de bebés, para protestar contra la pederastia dentro del mundo eclesiástico.
    * Que las asambleas de barrios y ciudades de la periferia se organicen para ocupar los colegios públicos cedidos gratuitamente para su uso en las jornadas.
    * Boicot a las empresas financiadoras de la JMJ; el listado se puede encontrar en la web de las jornadas en la sección de patrocinadores, siguiendo este enlace: http://www.madrid11.com/es/patrocinadores
    * Repetir una acción que se hizo en Barcelona durante la visita del Papa, convocando a todo el mundo a reivindicar los derechos del colectivo LGTB besándose en la calle a su paso.
    * Ya hay convocada una manifestación “En contra de la financiación de la visita del Papa” para el día 17.08.2011 a las 19:30, más info en http://www.cuerposfeministaslaicos.wordpress.com

Pide a la delegada del Gobierno en Madrid, señora María Dolores Carrión Martín, que aplique la Ley, garantice la libertad de las personas para disfrutar pacíficamente de la JMJ y deniegue la autorización a una manifestación que promueve el odio y la intolerancia por motivos religiosos.
Envía tu petición, ahora, pinchando aquí:

http://www.hazteoir.org/firma/40580-firma-yo-si-espero-benedicto-xvi
Muchas gracias por seguir alerta y activo en la causa de la libertad religiosa,

-----

Súmese cada cual a la que prefiera, o mejor ni a una ni a otra... Yo quizá ni pegue esto en el blog, por no aumentar el ruido mediático. Hay quien dice que estamos programados para tener creencias religiosas; lo que sí es muy cierto es que hay muchos programados para sumarse a un grupo, indignado o no, cuando lo ven pasar en procesión.

Para mí, si los antipapas quieren hacer una manifestación, que la hagan, en otro recorrido sin puntos en común. Si quieren por el mismo recorrido, pues otro día. Y viceversa, o versavice.


Etiquetas: , ,

Martes, 09 de Agosto de 2011 10:56. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Ideología de van Dijk

lunes 11 de julio de 2011

Ideología de van Dijk


En su libro titulado Ideología: Una aproximación multidisciplinaria, Teun van Dijk realiza un estudio conceptual detallado de lo que se entiende por ideología en especial en su relación con la práctica discursiva. El concepto de ideología se estudia y define en una primera parte en tanto que cognición: en relación a ideas y creencias, personales y sociales, valores, modelos mentales, conocimiento y saber, identidad. Luego se estudia la relación de las ideologías con la sociedad: las relaciones entre grupos, las élites, los discursos dominantes, las instituciones. Por último, la tercera parte dedicada a la ideología y el análisis del discurso. Termina el libro con un análisis práctico de la ideología en funcionamiento en el libro de Dinesh D'Souza The End of Racism, expuesto como un discurso racista encubierto.  

Quizá vaya añadiendo aquí algunas notas que resuman las principales cuestiones del libro, y sus ideas más interesantes. Pero de momento quiero apuntar lo que me parece la principal objeción que se puede hacer al planteamiento de van Dijk. Podría resumirse en que es un tanto contradictorio. Por una parte, muestra cómo la ideología se manifiesta a través del discurso, para promocionar los intereses de diversos grupos sociales. Por ejemplo, en el libro de D'Souza. Esto sugeriría que el discurso académico es, como cualquier otro, un vehículo de la ideología, o un espacio donde se articula. Pero por otra parte, el propio discurso de van Dijk parece extrañamente inmune a este espacio de debate. No me refiero a que no debata o no se posicione (contra D'Souza, por ejemplo), o que su ideología no esté claramente manifiesta. Me refiero a que no teoriza este posicionamiento ideológico del propio discurso, el del analista. Es decir, la ideología aparece como un objeto de estudio frente a un sujeto observador no ideológico, a un sujeto que desde un punto de vista objetivo y basado en un análisis multidisciplinar pero nunca explícitamente posicionado políticamente, expone los condicionantes ideológicos del discurso del otro. En suma, que un discurso político aparece un tanto disfrazado de análisis "a vista de pájaro" u omnisciente sobre la ideología de los otros. A lo que voy es a que la ideología tiende a ser siempre, en sus diversas teorizaciones, algo que tienen los demás, mientras que "lo nuestro" sería ciencia (es la conocida posición marxista, por ejemplo, o la actitud cristiana ante el paganismo por elegir un ejemplo más remoto). Llama aquí especialmente la atención la perpetuación de este proceder, en cuanto que van Dijk, como digo, señala el posicionamiento ideológico de todo discurso—pero no saca todas las conclusiones para su teoría que cabría esperar de ese reconocimiento.what are you looking at

La ideología se articula en un juego de posiciones, o podríamos decir que se hace visible relacionalmente. De este modo, podríamos decir que el posicionamiento que toma frente a D'Souza hace visible la ideología de van Dijk. Sin embargo, esta dimensión relacional del propio discurso analítico no aparece teorizada en ningún momento en el libro. Quizá sea un caso de invisibilización del propio discurso (como digo relativa, pues van Dijk a un nivel determinado sí teoriza la visibilidad de la ideología en todo discurso... analizado). La cuestión es que la ideología de un discurso se hace visible o determinable por diferenciación, por distancia y contraposición. Se hace visible a través del análisis que sobre un discurso (o acción, institución, práctica etc.) efectúa otro discurso. Este proceso de emergencia diferencial de la ideología no aparece suficientemente teorizado aquí: parece como si la ideología se manifestase por sí misma, o "estuviese" sin más en el discurso que se analiza. Y está: pero hay que hacerla consciente, o visible, o extraerla con un trabajo metadiscursivo. Hasta ahí supongo que puede entenderse que sí lo acepta la teoría de van Dijk—lo que ya queda menos evidente es que ese metadiscurso (una determinada teoría de análisis del discurso, por ejemplo) también está ideológicamente posicionado.

¿Para quién lo está? Para el objeto de análisis Uno, seguramente, si sabe que está siendo analizado por Dos. O para un tercero Tres, que a su vez tiene que hacer visible la ideología de Dos, y menos obviamente la suya propia, a través de un texto destinado a Cuatro, su receptor ideal o implícito—pero que a la vez puede ser oído y entendido contra su intención por un oyente no invitado, al que llamaremos Cinco. Y, claro, también es el texto legible al menos en potencia para Uno y Dos y Tres. (Aquí Tres soy yo, por si nos hemos perdido). De este modo, la ideología emerge, adquiere forma plena y manifestación de todas sus implicaciones mediante un proceso dialógico o dialéctico. En algún punto de mi libro Acción, Relato, Discurso, decía yo que la ideología no es un contenido que "esté" en un texto o discurso, sino un proceso de relación entre dos textos, el texto y otro texto crítico—es un proceso de relación, de emergencia y de constitución interaccional.

Esta perspectiva está en línea con los razonamientos de Mijail Bajtin, según los cuales el uso del lenguaje siempre es dialógico, por no decir confrontacional, siempre en debate implícito o explícito con un texto anterior, y siempre dirigido a un receptor que no coincide plenamente con el emisor (aunque sea por el mero hecho de que si coincidiesen, el emisor se quedaría callado al no tener que informar de nada a nadie). En suma, que el discurso y la ideología que en él se articula o manifiesta no son un contenido determinable o estable, sino un sistema de relaciones en el que se encuentra implicado el propio analista-observador, y cualquiera que le ponga objeciones o responda a su análisis con un contra-análisis.


Etiquetas: , , ,

Miércoles, 13 de Julio de 2011 10:20. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Idea para un ensayo sobre el 15-M

domingo 29 de mayo de 2011

Idea para un ensayo sobre el 15-M

Podría escribirse sobre el 15-M como revolución zapaterista– no contra Zapatero (o sea, la autoridad, contra quien deberían ir dirigidas las revoluciones) sino contra quien controla a Zapatero y le impide que sea Zapatero, o sea, el Mal, el Capital que le ha movido los hilos y ha desilusionado al personal. Hay mucha gente en las manifestaciones, y por diversas razones, pero todo acaba tomando su carácter, y ésta será la revolución de los NiNis. Y es esencialmente una revolución à la Zapatero, el tipo de revolución que les caracteriza como generación acomodada y sin expectativas de mejorar—subidos como estamos en la cresta de la deuda, y con la obligación de pagarla. Como pensamiento, el pensamiento Alicia, igual que el del Presidente—un buenismo al cuadrado sin pies en la tierra, un simplismo atroz a la hora de las recetas, una ignorancia descarada de los derechos y prioridades de los demás, y una confusión casi conmovedora entre los deseos y la realidad. Por ejemplo, el deseo de "hacer una revolución", whatever that means, se confunde con la revolución en sí, y así unas protestas o disturbios se confunden con una revolución en la mente de los participantes. Que se están dando, eso sí, un "baño de democracia" asambleísta como nunca lo habían tenido, y el delirio les lleva a confundir su burbuja de utopía con una transformación social—para la cual no tienen ni instrumentos ni perspectivas ni siquiera se la ve venir por el horizonte. Creen que la mera formulación de objetivos es la revolución, aunque se toque muy remotamente con cuestiones como las elecciones que esas sí reparten el bacalao ("esto es democracia, y no lo de Sol", cantaban los del Partido Popular). Parte del Ninismo de esta revolución se debe a que es esencialmente postmodernista, vive de imágenes de sí misma—los Indignados se indignan con frecuencia ante los medios de comunicación, sobre todo si muestran algún indignado con los indignados—pero ellos llevan sus propios medios, graban en directo con descarga inmediata a YouTube al policía que les da con la porra. Llegamos a los disturbios como parte necesaria de toda revolución que se precie, hace falta escenificar visiblemente la naturaleza opresora del Falso Orden Democrático, frente a la apropiación de la calle por parte de los Indignados (la calle es mía, decía también Fraga, indignado él). Viven de imágenes—de mayo del 68, de la Represión, de la Transición, de la película aquélla de V de Vendetta, del Flower Power y los claveles contra el Ejército... spanish revolution Todos vivimos de retazos, claro, pero su conjunción concreta en este caso parece señalar que esta Spanish Revolution no es exactamente lo que quiere parecer, y eso por el hecho mismo de que quiera parecerlo cogiendo su imaginería de previos episodios de resistencia idealista tan reciclados por la mercadotecnia: por ejemplo, no el Che sino la Camiseta del Che, no el terrorista Guy Fawkes sino la máscara de Guy Fawkes de V de Vendetta—que apuntaba a su pesar una cierta despersonalización siniestra o sectaria en los revolucionados en cuanto todos adoptaban la máscara, como si todos fuesen John Malkovich o el Agente Smith—o los artistas de la Zeja. Los fenómenos de masas iluminadas tienen siempre algo de eso, como cuando los revolucionados hacían La Ola levantando las manos sincronizadamente, como en un concierto rock, y es que el meme revolucionario les da especialmente fuerte a los que ya tienen una inclinación al meme, al pásalo, pásalo sin analizar mucho. Como decía, son a su manera la Vendetta del zapaterismo, no sólo por lo desnortado o utópico del programa, sino por su pretensión no muy democrática, digamos, de creerse el cogollo del mundo, una asamblea que va a dar instrucciones al Parlamento—porque está en posesión de la verdad. Tienen así una tendencia a saltarse a la torera, o a reinventar, los instrumentos de gobierno de la sociedad, para sustituirlos por una versión más casera y más de la propia línea (la "pequeña ciudad" cutre e ilusionada que crean en cada plaza), desautorizando al conjunto de la sociedad y a sus prioridades, y por supuesto a sus instrumentos de orden. Es una revuelta que ya que no puede o no quiere dirigirse contra el Gobierno, se dirige contra la Realidad. Y genera su propia burbujilla de realidad alternativa, que para los captados en la ilusión y en el deseo de ilusión parece sostenerse en sí misma, aunque obviamente va perdiendo lustre y como toda burbuja de realidad acabará haciendo plop. Pero realmente la idea central de ese hipotético ensayo sobre los Indignados debería ser que son los hijos del Zapaterismo. No en vano le faltó un tris al presidente para ponerse al frente de la manifestación, de abanderado sin bandera—allí estaba su hija, se decía, y allí hubiera estado él de ser joven, dijo él mismo. Es la Revolución a la Zapatero, la Revolución del Pensamiento Alicia. Si nadie la esperó, deberíamos haberla esperado, porque tantos años de Zapatero tienen consecuencias. En fin, ya pasará la fiesta de la revolución, todo tiene su ciclo, y luego tendremos que ponernos a trabajar para pagar la deuda.


Etiquetas: , , , ,

Domingo, 29 de Mayo de 2011 11:20. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


The Order of Discourse

The Order of Discourse

Notes on Michel Foucault’s The Order of Discourse, an inaugural lecture at the Collège de France, given on Dec. 2, 1970. (L’Ordre du Discours, Paris: Gallimard, 1970). (Here is an outline in English, and here a summary in French). (My comments are added in parentheses and italics).

I

Foucault begins by commenting on the context of his own discourse—the fear of speaking, the institutional context. He opposes the automatisms which would make us let discourse speak through us (as in Beckett’s The Unnamable). Desire wants a transparent discourse, one which carries us along, not an order full of hazard and risk. On the other hand, institutions try to control discourse through the very gesture of giving it a place. But discourse (this discourse of Foucault’s too, by implication—JAGL) has a subversive power, beyond the play of desire and bureaucratic institutions.


II

Therefore, he assumes "that in every society the production of discourse is at once controlled, selected, organised and redistributed by a certain number of procedures whose role is to ward off its powers and dangers, to gain mastery over its chance events, to evade its ponderous, formidable materiality" (52).

A) Procedures of exclusion

1) Prohibition. The subject matter of discourse may be forbidden; so may the speaker, or the occasion. E.g. sexuality and politics are often forbidden. But they proliferate thorugh discourse, instead of becoming extinguished. Discourse is also an object of desire, a power to get hold of, not just a medium.

2) Division of discourses, or rejection. Such is the opposition between madness and reason. The discourse of madness is rejected, taken as noise, but it has a strange circulation: the "wise madman" was given a say only on the stage. Today the same division is played otherwise, filtered through the discourse of psychoanalysis, etc.

3) The opposition between truth and falsity. The will to know is governed by a system of exclusions. The ancient discourse of truth in Greece had a performative nature, it was linked to power: but in the fifth century BC, the discourse of truth became linked to its meaning, its reference, the value of the utterance. Truth becomes semantic: it is displaced from the act to the utterance. It is the origin of philosophy, of the will to truth, born in opposition to the sophists.  There is an evolution in this will to truth, not always due to a discovery. Around 1600 (Foucault is probably thinking of Francis Bacon) there is a new regime of classification and mensuration being born in England. It is the origin of technicism/positivism. The will to truth has a history of its own, which is not the history of constraining truths: a history of the delimitation of methods, of the objects of knowledge... It is sustained by institutional practices, among them the use of knowledge. This "truth" exerts pressure on the other discourses, which converge towards the discourse of truth. (E.g. realist or sincere literature). Thus, the modern penal code is no longer founded on power or spectacle, but on the scientific discourse of psychology, psychiatry, etc. (See on this point Foucault’s work Discipline and Punish). That is, procedures of exclusion (1) and (2) become subordinated to (3): they become more fragile, while (3) grows all the time. But (3) is masked: in the sense that it necessarily ignores its links with power and desire. In Nietzsche, Artaud, Bataille... we appreciate a will to truth turned towards a critique of the notion of truth itself; they are the models for Foucault’s analysis.


III

B) Internal procedures

Other procedures for the control of discourse are internal—principles of order within the discourses themselves.

4) Commentary. That is, the division between canonical texts  and their commentaries. Some texts are privileged (the canon, in religion, law, literature or science); others are commentaries of these major texts. This hierarchy is always active, this opposition between the "truly original" text and the commentary, in spite of diverse blurrings. For instance, Borges and others suppress one of the terms (e.g. writing commentaries of imaginary texts), but not the relationship itself.

"By a paradox which it always displaces but never escapes, the commentary must say for the first time what had, nonetheless, already been said, and must repeat what had, however, never been said. (...) Commentary exorcises the chance element of discourse by giving it its due: it allows us to say something other than the text itself, but on condition that it is this text itself which is said, and in a sense completed." (58)  (An alternative take on this function of commentary is to be found in my paper on the hermeneutic spiral- JAGL).
 


5) The author (as a principle for the grouping of discourses, a principle of unity and origin of their signification, as a focus of coherence) is another "principle of rarefaction" in discourse.  The name of the author has a different use and value in scientific discourse and in literary discourse; these two types of discourse have exchanged their faith in the author since the Middle Ages.  Scientific authors are no longer treated as authorities, but in literature "The author is what gives the disturbing language of fiction its unities, its nodes of coherence, its insertion of in the real" (58). The individual in question receives his modes of behaviour from the author-funciton as it is defined in his age, "or as he modifies it in his turn" (59).

"The commentary-principle limits the chance element in discourse by the play of an identity which would take the form of repetition and sameness. The author-principle limits this same element of chance by the play of an identity which has the form of individuality and the self". (59)
 


(On the author-funcion as a principle of constraint and production, Foucault’s observations here must of course be complemented with his paper "What Is an Author?").

6) Disciplinarity. Disciplines constitute an anonymous system, in contrast to (4) and (5). There is a constant need for new formulations, for new propositions within the discipline. Disciplines define the kind of discourse on their object which will become a part of the discipline (not just any kind of discourse). For instance, from the eighteenth century the discourse of botany no longer includes the symbolic values of plants, which also used to fall within its purview, for instance in the sixteenth century. Disciplines have theoretical horizons.  (This kind of analysis is undertaken in Foucault’s works The Archaeology of Knowledge and The Order of Things: An Archaeology of the Human Sciences. Foucault’s analysis at this point is to be related with T. S. Kuhn’s notions of paradigm and scientific revolution, and with Paul Feyerabend’s critique of disciplinary methodology). In order to be recognized as such by a discipline, in order to be true or false, a discourse must be "in the true", it must in a sense play the game of the discipline, accept its discourse. Disciplines are also a principle of control of the production of discourse; they fix limits to what can be said within the discipline. They are at once an element of constraint and an element of creation and proliferation. But let us examine another set of principles linked to constraint:


IV

C)  Conditions of access to discourse, for instance

7) The qualification of the speaking subjet to enter the order of discourse. Rituals define this qualification, as well as the signs which must accompany the discourse.

8) Societies of discourse, which preserve discourses and make them circulate within a closed space. Today they are loose, but the very act of writing and publishing in modern societies is a society of discourse in the wider sense. Literatury conventions as well as technical or scientific  secrets, set their own constraints. (Curiously enough, Foucault does not draw attention to the role of academic societies, universities, etc. as societies of discourse in the most literal sense. Whereas it could be argued that the University is itself a materialized society of discourse, an official society of disciplinary discourse, physically and administratively organized in the shape of buildings, departments, and groups of teachers. The role of societies of discourse in shaping attention should be studied within the wider anthropological context of attention strategies in human groups. See e.g. Brian Boyd’s analysis in The Origin of Stories, and my paper "Atención a la atención"—JAGL).

9) Doctrines— They belong to a group, but they tend to become disseminated, and to require the allegiance of individuals. "Heresy and orthodoxy do not derive from a fanatical exaggerantion of the doctrinal mechanisms, but rather belong fundamentally to them". (64) Doctrine is a way of binding individuals to certain types of enunciation. But it is also an enunciation which functions as a sign which binds the individuals in a group (a double binding).

10) Appropriation—i.e. the social appropriation of discourse. Discursive value being an object of desire. (Here one thinks of such works as Pierre Bourdieu’s studies of symbolic value in Language and Symbolic Power, or the essays collected in Shakespeare and Appropriation, ed. Christy Desmet and Robert Sawyer—JAGL). Social appropriation takes place, for instance, through educational systems.

One should note, Foucault adds, that all these types for the subjection and ordering of discourse are found mixed up or combined, their separation is an act of abstraction. (And one should stress the double action of these mechanisms: the existence of doctrines or disciplines, the qualification of a subject to speak, etc., are not only a means for the "rarefaction" or constraining of discourse, but also a principle of proliferation of discourse along certain lines or in certain contexts—a stimulus for the production of certain kinds of discourse, e.g. research papers, sermons, poems... They may constitute the very conditions of possibility for those discourses to exist—JAGL).


V

Philosophical themes

A number of notions promoted by philosophers develop in keeping with these activities of limitation and exclusion of discourse. For instance: the notion of ideal truth as the law of discourse, of immanent rationality as a principle of unfolding for discourse. The desire for truth itself, or the ability to think it. Philosophical discours in the West presents itself as a simple putting in words of a preexisting thought—or conversely (and this would be the case for structuralist views on the matter) thought would be the mere effect of preexisting linguistic structures. (One thinks of Derrida’s critique of "logocentrism"—according to him, the philosophical tradition of the West tries to present the ideality of the pure presence of thought or meaning, evading the recognition of the materiality of signs, texts, discourses, etc. which articulate or shape it). There exists, therefore, an elision of the reality of discourse, through a variety of means.

a) Through the notion of the founding subject, the subject manifesting himself without a mediation through discourse.

b) Or else through the notion of the originating experience. Which assumes the existence of pre-discursive meanings in the world, of which the discourse would be a modest reading. (One may intuit here Foucault’s critique of Heidegger’s notion of signification. However, and quite from another tack, the notion of discursive meaning resting on pre-discursive meaning is criticized by contemporary evolutionary and cognitivist approaches to signification. For a strong statement against constructivism, see Joseph Carroll’s papers, for instance "Literary Study and Evolutionary Psychology". To put it in a nutshell: if "man gave names to all the animals" is the foundational act of discourse, there must have been a pre-discursive notion of which animals to name, before the names came along).

c) Or through the idea of universal mediation. At first glance this would seem to favour discourse and concept everywhere, but actually this notion makes discourse rest on self-consciousness, "discourse is little more than the gleaming of a truth in the process of being born to its own gaze" (66).

(a)= writing; (b)=reading; (c)=exchange. All three never put anything at stake except signs; "discourse is annulled in its reality and put at the disposal of the signifier" (66).

In spite of appearances, the logophilia which characterises our culture is due to a fear of the uncontrollable nature of discourse; it is actually logophobia. This deserves analysis: "we must call into question our will to truth, restore to discourse its character as an event, and finally throw off the sovereignty of the signifier" (66) (—a position on the part of Foucault which acknowledges the power of structures without reducing all events to a predetermined play of pre-existing structures). The method to carry out this analysis would be as follows.

29psalms
VI

Strategies for future work on the analysis of discourses:

- A reversal of the analytical tradition. What is currently valued as a source of creativity, fecondity, ideals... Foucault is suspicious of.
- Discontinuity: Nonetheless, marginal or suppressed discourses should not be idealised. Discourses do not form coherent wholes; they are discontinuous practices which crisscross or ignore each other.
- Specificity: Against the myth which consists in believing that one is decyphering a pre-established signification. Discourse must be conceived as an active principle, a form of violence exerted on things. The world is not discursive in nature.
- Exteriority: The external conditions of the possibility of discourses must be analyzed.

"Term for term we find the notion of event opposed to that of creation, series opposed to unity, regularity opposed to originality,  and condition of possibility opposed to signification" (67).
Foucault argues against the prevalent notions of origin and essence. Historical studies today do not abandon the study of specific events: rather, they enlarge the field of study of specific events, and conceive new groups of events. The conditions of possibility of events are circumscribed, but this notion is not yet a structural one: it is grounded on positivist assumptions. An event takes place in the material realm, as a relationship between material elements or a selection of material elements. Foucault notes the need to develop a materialism of the incorporeal, a study of discursive events. Series of discursive events are heterogenous because discourses dissolve the subject and the instant into a plurality of positions and of possible functions. Randomness is a necessary category, to be opposed to the assumption of a mechanical causality. Chance, discontinuity, and materiality are to be found at the roots of thought; there are attempts to exorcise them "by narrating the continous unravelling of an ideal necessity" (69). (One finds here a critique of narrativisation, of the retroactive construction of "well-made" stories. See my critique of retroactive dynamics and hindsight bias in the field of criticism and theory—JAGL).

Foucault’s proposal is to link history to historiography— to the actual writing of that history by historians (Which is to some extent the project of cultural materialists in the Anglo-Saxon countries: see for instance the essays collected in Dollimore and Sinfield’s Materialist Shakespeare).


VII

Kinds of analysis

Two kinds of analysis are suggested by Foucault: (a) critical analysis (b) genealogical analysis. 

(a) Critical analysis, in the philosophical tradition, against sophistry: it would be concerned with
(1) An analysis of strategies of exclusion (e.g. the opposition between madness and reason, a study of sexuality and its evolution). (One thinks here of Foucault’s own analyses, both past, in Madness and Civilisation, and future, The History of Sexuality. As we see, The Order of Discourse also organizes Foucault’s own discourse, mapping a programme of critical analysis which encompasses the whole of his work).
(2) An analysis of the birth of sciences of observation. (Ditto for The History of Sexuality).
(3) A study of the great foundational acts of modern science in the 19th century, of positivist ideologies.These are "three stages of our philistinism".
Critical analysis will address the study of scientific expertise as a way of grounding the penal code. Following this tack, the procedures of limitation of discourse (the author, the commentary, the discipline) must be studied as they apply for instance to the history of medicine. Also, the development of the ideology of authorship and of the Work in literature must be studied as they unfold, "using, modifying, and displacing the procedures of religious exegesis, biblical criticism, hagiography, historical or legendary ’lives’, autobiography, and memoirs" (71). E.g. a study of the role of the figure of Freud in psychoanalytic knowledge. (See on this point the notion of founders of disciplinary practices as discussed in "What Is an Author?").

(b) Genealogical analysis,
not really separable from critical analysis, since "any critical task, putting in question the instances of control, must at the same time analyse the discursive regularities through which they are formed" (72). Nonetheless, there is a difference in perspective. Each discursive series has its own kind of regularity, and the constitution of a new system out of the previous ones is not a smooth transition. (At this point one must think of Foucault’s notion of episteme as expounded in The Order of Things, —or again, see Thomas S. Kuhn’s quite related notion of scientific revolutions).

The critical approach studies the mechanisms for the control of discourse; the genealogical approach addresses the formation of domains of objects by means of discourse, the genesis of the possibility of truth within discourse. Discourse is both stimulated and rarefied by these formations of discourse; but we do not find in them the universal rule of one sense, there is no reign of the signifier (i.e. discourses are not automatically generated by a signifying system) and in this sense Foucault is not a structuralist. 


VIII. Models and forerunners

Models and forerunners of this kind of analysis are to be found in the work of Dumézil—in his overcoming of traditional exegesis and of linguistic formalism through the use of comparison, in his transformation of critical discourse and of its relationship to the institution.  Also in Canguilhem, in his studies on the history of science. Canguilhem sees the history of science as a succession of models and conceptual instruments, not as a chronicle of events and discoveries.

In the work of Jean Hyppolite—a Hegelian who allows us to escape Hegel by acknowledging our debt to him. Is a non-Hegelian philosophy possible? Hyppolite sees philosophy not as system but as process, a perpetual interrogation. It is in moving contact with non-philosophy, with the other disciplines of knowledge (psychoanalysis, mathematics...). In Hyppolite one finds a study of the foundations of philosophical thought and of its formal structure: the essential problem of philosophy is faced, that is: the problem of a discourse which aspires to universal value coming nonetheless from an individual and historically located subject.

It is with a moving homage to his master Hyppolite that Foucault closes his discourse on discourse—one which is also universal and historically situated.

_______


Page references and quotations come from the English translation by  Ian McLeod, published in Untying the Text: A Poststructuralist Reader, ed. Robert Young (London: Routledge, 1981). Some notes on Foucault’s essay from Young’s introduction:

We find here a self-critical work, in which Foucault records his own progression from "archaeology" to "cartography"—a more directly political mapping of discourse practices. Discursive practices delimit fields of objects and perspectives of the agent of knowledge; they fix norms for concepts and theories. It is impossible to think outside them (it is the space of madness), and they are linked to power, control, domination. Discourse is defined as a play between desire and the institutions (comparable to the play between id and ego). Analysis separates the two. Procedures for mastery include exclusion and prohibition, or restrictive principles: rarefaction, disciplinarity, the imposition of roles. Foucault is against the notion of the founding, originating subject or experience in hermeneutics and in phenomenology. Against neo-Hegelianism, understood as the reduction of discursive practices to textual traces (against Derrida too!). He advocates a reversal of concepts: madness undermines philosophy and thought. He advocates the treatment of discourses as discontinuous practices, and is against the assumption of unities and regularities in works, epochs... We find at this stage of his thought the implication of a powerful determinism at work; later he will emphasize the possibility of resistance.
As he writes in The History of Sexuality, "Discourse transmits and produces power; it reinforces it, but also undermines and exposes it, renders it fragile and makes it possible to thwart it."

A photo on Flickr

 

Etiquetas: , , ,

Jueves, 12 de Mayo de 2011 06:46. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


La objetividad existe

A photo on Flickr

La objetividad existe

Pero no es, en ningún caso, "nuestra capacidad de explicar el mundo con independencia de lo que pensemos sobre él." Con independencia DE LA VALORACION que nos merezca, sí. Ahora bien, la primera condición para la objetividad, y la verdad, es atenernos a lo que pensamos que el mundo es. Esa será nuestra verdad. Y en la medida en que coincida con la de otros, será la verdad de nuestro grupo, "la verdad" sin más mientras nadie venga a contestarla. Pero los hechos no son independientes de sus representaciones. De hecho, apenas puede decirse que suceda algo, si no hay nadie mirando. La verdad y la objetividad son construcciones comunitarias. Basadas, naturalmente, en el reconocimiento compartido de lo que son los hechos, al margen de las opiniones o valoraciones que merezcan. Ahora bien, que haya que explicar todos los hechos, o narrar todo lo que pasa, o informar de todos los hechos incuestionables, aun de los que nos desagradan, eso es un axioma de otro cajón. Eso no es un hecho, sino una opinión. La mejor manera de hacer justicia a algunos hechos, y de valorarlos adecuadamente, es ignorarlos.

con referencia a:

"Es sorprendente, pero existe la verdad. Y existe la capacidad de explicar el mundo con independencia de las convicciones personales. La objetividad no es nada más que eso"

con referencia a: Tres consejos (ver en Google Sidewiki)

Etiquetas: , ,

Miércoles, 04 de Mayo de 2011 20:45. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Nuestras Autoridades hacen flojear la realidad

Nuestras Autoridades hacen flojear la realidad

Releyendo Frame Analysis, de Goffman—un libro que analiza la estructura de la realidad como un complejo sistema de representaciones, imitaciones de representaciones, y simulaciones de esas imitaciones. De toda esa inestable arquitectura de ficciones compartidas surge lo que denominamos realidad, y nos parece sólida. Ahora bien, constantemente hay cosas que pueden hacerla disolverse, o flojear en su esencia. Aquí hay una:

"El más alto funcionario de los servicios de inteligencia de una nación es en cierta manera un tribunal de última instancia, y un tribunal de última instancia es de alguna manera el tutor de la realidad. (Y habla con un acento de ministerio de asuntos exteriores). Si la última persona que tiene la autoridad te vende en secreto a los enemigos de su nación, y es por tanto lo contrario de lo que parece ser, entonces ¿en qué podemos confiar que sea lo que parece ser? Podría añadirse que el máximo cargo político de un estado parece situar a su ocupante en un tipo de relación especial con las realidades. Se le toma como el representante de éstas. Si resultase, por tanto, que vive engañado, o que está engañando, su reputación no es lo único que sufre por eso: la reputación de las realidades también se resiente." (470)
 


Me parece que de los tres o cuatro o cinco poderes del Estado ninguno se libra en estos momentos de sospechas de estar alterando el valor y sustancia de la realidad.


Etiquetas: , , ,

Martes, 12 de Abril de 2011 23:30. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología




Facebook como sociedad líquida de individuos

Facebook como sociedad líquida de individuos


La sociedad de individuos, característica del mundo postmoderno, la contrapone Zygmunt Bauman (desfavorablemente, entiéndase) a la "sociedad de ciudadanos" socialmente responsables—que no sé realmente de qué período histórico ha sido característica—o si pertenece sólo al desiderátum de las utopías o de las miradas selectivas e idealizantes sobre el pasado.  Cuando escribió esto Bauman no había Facebook, y apenas "redes sociales" en Internet. No es de esto de lo que habla Bauman, sino de las experiencias característicamente postmodernas—pero sin embargo se ajusta muy bien su descripción pesimista y desilusionada a lo que podría pensar de las relaciones sociales virtuales, siendo casi una descripción por anticipado de lo que viene siendo la red social de los individuos en lo que él llama la modernidad líquida:

Si el individuo es el enemigo número uno del ciudadano, y si la individualización pone en aprietos la idea de ciudadanía y la política basada en ese principio, es porque las preocupaciones de los individuos en tanto tales colman hasta el borde el espacio público cuando éstos aducen ser los únicos ocupantes legítimos y expulsan a codazos del discurso público todo lo demás. Lo 'público' se encuentra colonizado por lo 'privado'. El interés público se limita a la curiosidad por la vida privada de las figuras públicas, y el arte de la vida pública queda reducido a la exhibición pública de asuntos privados y a a confesiones públicas de sentimientos privados (cuanto más íntimos, mejor). Los 'temas públicos' que se resisten a esa reducción se transforman en algo incomprensible.
    Las posibilidades de que los actores individualizados sean 'rearraigados' en el cuerpo republicano de la ciudadanía son escasas. Lo que los anima a aventurarse dentro de la escena pública no es tanto la búsqueda de causas comunes ni de los modos de negociar el significado del bien común y los principios de la vida en común, sino más bien una desesperada necesidad de 'interconectarse'. [Nunca mejor dicho con respecto a Internet y Facebook—aunque quizá Bauman esté pensando en comunidades típicamente urbanas del tipo "grupos de autoayuda", etc.] Compartir intimidades, como no cesa de señalar Richard Sennett, tiende a ser el método preferido, si no el único restante, de 'construcción de comunidad'. Esta técnica de construcción sólo puede dar a luz 'comunidades' frágiles y efímeras como emociones dispersas y erráticas que cambian de objetivo sin ton ni son, a la deriva en su búsqueda infructuosa de un puerto seguro: comunidades de preocupaciones compartidas, ansiedades compartidas u odios compartidos—pero en todo caso comunidades 'perchero', reuniones momentáneas alrededor de un clavo en el que muchos individuos solitarios cuelgan sus miedos individuales y solitarios—. [Aquí está realmente certero Bauman, caracterizando las inútiles páginas de "gustos" de Facebook, comunidades inútiles, evanescentes e inutilizables de cientos o miles de gentes a las que les "gusta esto"] Como lo señala Ulrich Beck (en su ensayo 'On the Mortality of Industrial Society'),
 
aquello que emerge de la disuelta norma social es un ego desnudo, atermorizado y agresivo en busca de amor y ayuda. En su búsqueda de sí mismo y del afecto social, se pierde con facilidad en la jungla del yo [...] Alguien que anda hurgueteando en la niebla del propio yo se vuelve incapaz de advertir que ese aislamiento, ese 'solitario confinamiento del ego', es una condena masiva.
second lifeLa individualización ha llegado para quedarse; todo razonamiento acerca de los medios de hacer frente a su impacto sobre el modo en que llevamos adelante nuestras vidas debe partir de la aceptación de ese hecho. La individualización concede a un número cada vez mayor de hombres y mujeres una libertad de experimentación sin precedentes—pero (timeo danaos et dona ferentes...) también acarrea la tarea sin precedentes de hacerse cargo de las consecuencias—. El abismo que se abre entre el derecho a la autoafirmación y la capacidad de controlar los mecanismos sociales que la hacen viable o inviable parece alzarse como la mayor contradicción de la modernidad fluida—una brecha a la que por ensayo/error, reflexión crítica y abierta experimentación, deberemos aprender a enfrentarnos colectivamente—. 


E individualmente, hay que añadir, claro.  Esto viene de la sección "El individuo en guerra con el ciudadano", de Modernidad Líquida (2000). Bauman es un tanto all-or-nothingist, "todo-o-nadista"—ve unos síntomas característicos de nuevas tendencias, y ya reduce el conjunto de la realidad a esos síntomas característicos como si hubiese todo sufrido una transformación de raíz, y no hubiese inercias más que notables en la sociedad humana. Yo tengo menos fe que él en esa hipotética sociedad de ciudadanos en la que los ciudadanos no sean a la vez individuos. La visualizo muy claramente en los movimientos de masas de ciudadanos, algunos de ellos ciudadasnos poco individuales, en los años 30 pongamos, todos socialmente muy concienciados y todos poniendo alguna colectividad nacional o de clase o de Pueblo o de lo que sea, por delante de las individualidades que eran denunciadas como un vicio burgués. En aquellos años de modernidad sólida Bauman era un comunista ortodoxo—en Polonia; luego heterodoxo dentro de un orden, pero siempre comunista. ¿Será Bauman un nostálgico de esos de que con Stalin primero, y luego contra Stalin, vivíamos mejor?


Etiquetas: , , , , ,

Domingo, 20 de Febrero de 2011 18:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Opiniones sobre la Verdad

miércoles 26 de enero de 2011

Opiniones sobre la verdad



Voy a una conferencia de Ángel Cristóbal Montes sobre La verdad, en Ibercaja. El conferenciante es catedrático emérito de derecho civil de la UZ, y antiguo presidente de las Cortes de Aragón. Inaugura un ciclo titulado "Tres nuevas lecciones sobre lo trascendente" con conferencias sobre lo verdadero, lo bueno, y lo bello. El año pasado, en un primer ciclo, dio "Tres lecciones sobre lo trascendente" y trató sobre Dios, hombre, y la idea del mundo. Las nuevas conferencias versarán sobre la verdad, la bondad, y la belleza.  Presento aquí notas sueltas con algún comentario marginal mío en cursiva:

Verdad, bondad y belleza son valores permanentes en la filosofía occidental,  y a ellos se dedican cada una de las 3 Críticas de Kant.

Crítica de la Razón Pura, o de la conducta teórica, trata lo relativo a la verdad. Un tema complicado.

La sensación de lo verdadero, es fácil tenerla o sentirla—pero es difícil explicarlo, aunque el sentimiento sea claro.
Históricamente, en Occidente, 3 (o 4) versiones de la Verdad:

-    En la antigua Grecia, la noción de la verdad como "no ocultamiento" (Heidegger), desvelamiento, desocultamiento, lo que se arranca al ocultamiento. Aletheia. Es una conquista contra los factores que la ocultan: hay que desvelarla con esfuerzo y capacidad de penetración. (Yo apuntaría que a veces se desvela sola para nosotros, por la fuerza de los hechos, por la acción de los otros, o por azar... Por cierto que hay una interesante dimensión retrospectiva y narratológica, en la verdad como desvelamiento.)

-    Pese a Heidegger, no todos los griegos vieron así la verdad. Aristóteles decía que la verdad y la falsedad no están en las cosas, sino en la mente de los hombres ("in intellectu", dirán sus seguidores). En sí no son las cosas ni verdaderas ni falsas. Es nuestra mente la que encierra la verdad o falsedad. 

- Una derivación particular y hegemónica de esta noción aristotélica fue la de la Escolástica, p. ej. En Santo Tomás de Aquino. La verdad se alcanza mediante la indagación del sujeto pensante: no está oculta en las cosas, sino en nuestra mente. La verdad como adecuación entre el intelecto y la cosa, "Adequatio intellectus ad rem". Hay un importante cambio, el protagonismo cambia. Se llega a la verdad trabajando, como en los griegos, pero es un trabajo más tranquilo y cómodo: trabajo de reflexión que busca adecuar el pensamiento a la cosa.

(Claro que es una noción inadecuada de la verdad: porque ¿qué concepción tenemos de la cosa aparte de la que podamos tener en nuestro intelecto? La cosa que nuestro intelecto compara con "lo que tenemos en nuestro intelecto" tiene que habérsenos aparecido de alguna manera, para ejercer este criterio. El problema es que "la cosa" así definida también es una "cosa" intelectual, y esta definición no está lo bastante atenta a las consecuencias de ese hecho).

-    Tercera (o cuarta) concepción: frente a la verdad metafísica,  la verdad social. Una noción que también puede remontarse a Aristóteles (toda la filosofía da vueltas en torno a Aristóteles). (Tenía Aristóteles por cierto una gran desconfianza de la historia – la ficción, dice, es más verdadera que la historia).

(Esto lo dice en la Poética. Y esta noción de la verdad como opinión también explica algunas expresiones extrañas de la Poética: por ejemplo, la noción de que las cosas verdaderas no son siempre verosímiles. Aquí vemos contrapuesta la verdad "objetiva" o vista por el pensador a la verdad "comúnmente aceptada" que es la que rige más adecuadamente para Aristóteles en poética. Por cierto que este gusto aristotélico también tiene sus límites. Podríamos decir que el realismo entendido así es poco realista, desde un punto de vista más filosófico. Las imágenes de la realidad auténtica suelen herir o trastocar nuestra concepción de la realidad verosímil o comúnmente aceptada, y son una de las vías hacia el arte innovador—y casi siempre feísta).

La verdad, dice Aristóteles, está en la apariencia. (Podríamos decir que lo que es verosímil es la verdad comúnmente aceptada, aunque Aristóteles lo opone a lo "verdaderamente verdadero" que es lo que sabe el filósofo, o el que sabe más que la media, por oposición a la opinión común). Parece una boutade o contradicción, pero señala a la noción de una verdad social. "lo que aparezca como verdadero debe ser tenido como verdadero". La realidad nos muestra en efecto, que en los EEUU ha funcionado esta noción en la filsofía actual: el pragmatismo. Busca cosas que funcionen en la sociedad—y así se define la verdad en términos sociales. La apariencia es lo que cuenta, a todos los niveles. Un asesor de Carter decía que en Washington se tiene el éxito que se aparenta tener. (Sería una verdad democráticamente entendida… Pero claro, los pragmatistas también distinguen entre tipos de consenso, y es distinto el consenso de los expertos que el consenso popular). Cuando algo aparece públicamente como verdad, desconocerlo como tal e intentarlo sustituir por una verdad venida de fuera es tarea casi imposible. La verdad, en esta concepción, se nos muestra, no hay que desescombrarla.  La vemos contemplando la apariencia.

(Yo creo que esto no es así ni siquiera para un pragmatista convencido, porque para el pragmatista nunca va a haber un consenso global sobre la verdad. Lo que va a haber es un conflicto de verdades a distintos niveles, todas contestadas en algún contexto o por algún grupo. La verdad que un grupo se construye como seña de identidad es verdadera, claro... dentro de ese grupo. Desde fuera, es ideología, o consigna, o fe injustificada, o autoengaño). sanfermines

Así para Richard Rorty ("pragmatista vivo" dice Cristóbal Montes por error, cuando murió en 2007) la verdad es aquello que aparenta ser verdad , "es lo que funciona" (cf. Stanley Fish... o Woody Allen, whatever works). Pero añade: "¿funciona para qué?"  Cf. el Utilitarismo europeo de hace 200 años. Lessing decía ¿cuál es el uso del uso? por entonces).
 
Para los pragmatistas, la libertad de la sociedad va unida al razonamiento filosófico, una noción extraña a la filosofía occidental. Esta asociación no se había hecho en la tradición occidental. Los pragmatistas ligan la reflexión filosófica a la sociedad libre. Mientras que los mejores filósofos europeos, observa Cristóbal Montes, han vivido en sociedades autoritarias.

Un enunciado verdadero es aquél en que una sociedad libre se muestra de acuerdo en que es verdadero. Rorty dice, "cuidemos la libertad, que la verdad se cuidará sola". Vendrá por añadidura, no tendrá enemigos. Así se dice que el hombre no es "descubridor" de la verdad, como en las concepciones anteriores, sino autor o fabricante de la verdad.

(Lo es—pero hay que enfatizar que no es el hombre aislado quien fabrica la verdad, sino que se genera en el seno de grupos sociales—ideologías que los cohesionan, a veces por el procedimiento de enfrentar esa verdad a la verdad de otro grupo. La noción de conflicto de las verdades es esencial, porque ¿a quién interesa una verdad que no es discutida o contestada en modo alguno? Ni siquiera nos paramos a pensar en ella, no nos llega a la atención. Es en la dialéctica verdad/error donde vive más propiamente la verdad, donde se alimentan sus consensos, y también sus iluminaciones retrospectivas).

Probablemente los hombres somos, para Montes, a la vez autores y descubridores de la verdad. Autores porque la formulamos y la emitimos, y descubridores porque se requieren datos e indicaciones de algo externo a la mente.

Todo esto debería matizarse con afirmaciones como las de Goethe: que la verdad ha estado siempre con la minoría. Y para Einstein, el mejor conocimiento no es más que una maraña de sospechas. Algo que poco tiene que ver con lo dicho hasta ahora.

(Pero que sí tiene mucho que ver con la verdad entendida como conflicto entre verdades sostenidas por grupos diferentes. Contra Goethe, yo diría que la verdad mayoritariamente creída siempre ha estado con la mayoría. Y que sólo deja de ser verdad vista desde fuera. —¿Y nosotros? A veces somos mayoría, a veces minoría).

Verdad e intuición:


Parecen contradictorias, en principio. Reflexión vs. intuición. Se pueden tener intuiciones, pero la intuición no es un proceso de descubrimiento, es un relámpago, un golpe de luz, no se basa en indagaciones previas. Es una aparición. ¿Para qué pensar, pues? Es una pregunta falaz, porque la intuición respecto a la verdad no se da para todas las personas. (Los filósofos, como los poetas, han de ser pocos, dice Cristóbal Montes). La intuición sólo suele darse para aquellas personas que tienen por costumbre pensar. No se dan las súbitas intuiciones entre aquellos que no se dedican a la reflexión—y esto supone la conjunción de ambas modalidades de acceso a la verdad. El ejemplo de Descartes: una noche de 1616, tuvo un golpe de intuición que le llevó al cogito ergo sum. No llegó allí reflexivamente, pero llevaba muchos años reflexionando, y la intuición se producce sobre la base de una conjunción de pensamiento hondo y reflexivo. Poincaré también encontraba la solución al problema que buscaba, por intuición súbita…. Pero "la cuestión es cómo encontrar el camino para llegar a ella". Todavía faltaba trabajo de razonamiento. La intuición, pues, es una forma de conocimiento—para Kant: todo conocimiento no es intuición, la mayor parte es reflexión, pero en cambio toda intuición es conocimiento.

Admitida la verdad— que estemos en posesión de ella, una cualquiera (que a veces ha costado mucho llegar a ella o conservarla). Por ej. la concepción astronómica de la tierra. (Se atiene Cristóbal Montes a la noción un tanto simplista de que la Tierra geocéntrica era plana—cuando no lo era así para muchos de los entendidos, fuese cual fuese el concepto popular más generalizado). Para los árabes como los romanos, se temía el occidente donde se pone el sol. Esto  se juzgó verdadero durante siglos, hasta la revolución copernicana.  Esta nueva verdad, la del heliocentrismo, le costó la vida a Giordano Bruno, y casi a Galileo.

¿Qué sucederá pues con la contraposicón entre estos conceptos—
-    verdades absolutas / verdades relativas
-    verdades temporales / eternas?

Lo primero parecería un requisito de la verdad, el absolutismo. Pero de hecho es más bien al contrario. Es más bien "verdad absoluta" lo que es una contradicción en teérminos. Si la verdad emana del hombre (como lo hace en las tres concepciones discutidas, por unos u otros caminos).

(Aclara repetidamente Cristóbal Montes que no está atacando a ninguna creencia, que es un punto de vista filosófico, no un ataque a la relición. Es otro campo. Aunque me quedo con las ganas de observar que la noción misma de un concepto filosófico de la verdad desacredita de entrada las verdades reveladas, como el logos racional desacredita al mito—nos resulte incómodo o no para los tabiques mentales de cada cual).

Si el hombre es finito, temporal, limitado—entonces la verdad absoluta también está fuera de lugar, en un ser relativo por sustancia.

(El ergo que extraigo es que las verdades dogmáticas decretadas por la religión están fuera de lugar en esta concepción. Aunque, siendo ficticias, siempre gozarán de predicamento en determinadas comunidades: después de todo es nuestra especialidad, la de los humanos, vivir en una realidad virtual o ficción consensuada).

Karl Popper decía que no hay saber seguro, que todo saber o verdad es contingente, aleatorio, o acomodado a las circunstancias. Ingluso las leyes naturales, son verdades hipotéticas o relativas, son conjeturales. También Wittgenstein decía que seguramente "mañana amanecerá" pero que no tenemos la seguridad. Es una verdad conjetural o contingente. En Grecia, decía Popper, había dos tipos de saberes: el saber absoluto, de los dioses, episteme, y el saber de los hombres: doxa—opinión, conjetura.

Para Cristóbal Montes, toda verdad humana es relativa. Una verdad absoluta no nos serviría sólo para abocarnos al estancamiento, para caer en la excesiva confianza y en la soberbia iintelectual. La verdad relativa es una verdad estimulante. Constituye acicate para continuar avanzando. Lleva a mayores honduras en el pensamiento.

¿Es temporal o es eterna la verdad? (Insiste el conferenciante en respetear el plano religioso, muy respetable, etc., cuando un subtexto de su conferencia lleva a su descrédito intelectual para seres pensantes—no para beatas o integristas, claro. El conferenciante quiere muy deliberadamente evitar esta alternativa. A mí las religiones me parecen respetables a un nivel emocional, ético, en su contexto adecuado, etc.—pero intelectualmente hablando, no son presentables ni cotejables—me parece mucho más respetable la verdad que la creencia errónea que a otro le dicte su dogma de turno, o sus compromisos con la tradición).

Filosóficamente, no hay verdades eternas. Toda verdad corresponde a un tiempo, brota cuando puede brotar y refleja las circunstancias del momento. La verdad eterna trasladaría a su autor a un campo distinto de la estricta humanidad. (Cuando yo creo que la verdad absoluta es precisamente muy humana.... si bien es contemplada como un error humano por el filósofo). Para Heidegger, "cada verdad tiene su tiempo", y esto es así. Nace cuando tiene que nacer, asume las características que ha de asumir, y dura lo que tiene que durar, y se esfuma cuando le toca desaparecer. Einstein negaba haber llegado al fin del conocimiento, los sistemas se suceden, e indefectiblemente vendrá otro que será mejor que el de Einstein.

¿Sufre quebranto la verdad con esta noción? - ¿su santidad?

No, más bien lo contrario. Esta concepción engrandece la verdad, a juicio del conferenciante. El hombre no puede contar más que con verdades relativas y temporales. Para las verdades absolutas y eternas existe el camino de la fe y la creencia (Si es que eso son verdades.... son verdades sólo para la comunidad de creyentes, porque para los demás serán creencias, no verdades), o la resolución de que hay una verdad revelada, absoluta (Es decir: la resolución de creer en un error, si nos atenemos al punto de vista filosófico... contraposición que como digo Cristóbal Montes quiere a toda costa evitar). Creer no es pensar, decía Wittgenstein. Ratzinger dice que a Dios se le puede ver con el corazón, la simple razón no basta. (Pues allí no es tomista, Ratzinger). Schopenhauer decía: o creer, o filosofar—lo que se elija, que sea del todo. (Pues hay que decir entonces que el conferenciante no está con Schopenhauer, pues pretende compatibilizar ambas opciones. Claro que yo tampoco estoy con Schopenhauer, pues en unas cosas filosofamos, y en otras creemos sin plantearnos más cosas. Y además tenemos la mente modular que nos permite continuamente el credo autem impossibile... Insiste el conferenciante en que la fe y la razón son compatibles—y lo son en la misma cabeza, pero difícilmente si van referidas a la misma cuestión. Y más importante, por compatibles que sean con la razón, sobre todo para quien no la ejerza a fondo, por desconexión selectiva, y no explore sus últimas consecuencias, PARA MÍ es más importante el hecho de que las creencias infundadas o irracionales son combatibles con la razón. No siempre con éxito, pues la creencia busca sobrevivir, y desconecta oportunamente la razón, o le prohíbe el acceso a ciertas circunvoluciones cerebrales).

La fe trae consuelo y seguridad, que son valiosos (aunque sean falsos consuelos, es cierto, a veces se necesitan... "miénteme, Pinocho" como decía el chiste).  La filosofía trae dudas y problemas, pero la duda es la quintaesencia del hombre: "Señor, dame la duda" decía Unamuno.

Juvenal: vitam impendere vero. Dedicar su vida a la verdad.

(Es loable, pero verdades hay muchas como hemos visto. Quizá más loable sea dedicarla a la duda, o a la verdad que se descubre, no a la verdad que se cultiva o que se protege celosamente contra la crítica. Pero no hay tribunales de última instancia de la verdad, ni de lo loable. Lo que yo sé es que siempre me ha parecido un sarcasmo tremendo el lema cristiano de "la verdad os hará libres". Y no, sobre todo, porque no comparta yo esas concretas verdades reveladas—sino porque creo que la verdad no te hace necesariamente más libre. Ni tampoco más feliz—y menos aún, más popular).


Filosofía de la Verdad

Etiquetas: , , , ,

Jueves, 27 de Enero de 2011 10:54. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Que poco se sabe

Que poco se sabe


candledarkness
Siendo que nunca podemos saber cuándo nos falta información esencial para entender una situación—o la estructura de la realidad—hay que reconocer que poco se sabe, que todo conocimiento es provisional y falible, y que nunca sabemos a ciencia cierta que entendemos algo correctamente.

Que cuando se nos abren los ojos o salimos del error se produce un efecto de verdad luminosa por contraste—pero que eso no garantiza la solidez de nuestras suposiciones en aquellos casos en los que no se produce una iluminación retrospectiva.

De la mayoría de nuestras ilusiones no nos veremos liberados.



Etiquetas: , , , ,

Martes, 25 de Enero de 2011 21:37. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Exudación de autorretratos

Exudación de autorretratos





creepy self portraits






En asuntos como éste, se retrata muy bien quién es cada cual–con un realismo casi insoportable.


Etiquetas: , ,

Martes, 25 de Enero de 2011 21:36. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Tres tipos de discurso

viernes 19 de noviembre de 2010

Tres tipos de discurso

Todo lo que decimos puede concebirse, potencialmente o muy evidentemente, según el caso, como englobado en un discurso más amplio que lo transciende. Así, las palabras que pronunciamos al encontrarnos con los amigos por la calle, por espontáneas que sean, pueden entenderse como parte del discurso fático que mantiene engrasada esa relación amistosa. Por otra parte, también puede que esas inocuas palabras participen de algún discurso ideológico, político, etc. Por ejemplo, si mi amigo y yo al encontrarnos criticamos a las mujeres, aparte de crear solidaridad entre nosotros, aparte del valor fático que pueda tener esta conversación, también participa nuestra conversación del discurso del machismo, de la misoginia, o de la ideología de género.

Algunos actos de lenguaje pertenecen, formalmente e institucionalmente, a los discursos de alguna disciplina del conocimiento, por el contexto en que tienen lugar, la retórica comunicativa a la que se atienen, etc. Así, un artículo de lingüística es un pequeño acto de habla en el seno de una conversación (diferida) sobre la lingüística—sobre los actos de habla, pongamos, y es parte del discurso de la lingüística como disciplina (y de otros discursos más específicos en el seno de ésta: el discurso de la gramática, de la pragmática, de la teoría generativa, etc.). Apresurémonos a aclarar que no hay más que fronteras borrosas y conceptuales entre todos estos discursos, no casillas excluyentes.

astrea & celadon
Vamos a los tres tipos de discurso anunciados.  Un acto de discurso puede

A) Participar plenamente del ámbito de discurso al que pertenece y se refiere,
B) Tender puentes entre ese ámbito de discurso y otros, o  bien
C) Someter a crítica destructiva el ámbito de discurso al que se refiere (pero al cual, desde luego, ya no pertenece). 

Es lo que podíamos llamar también (A) pertenencia acrítica a un discurso, (B) participación crítica en él, o (C) batalla dialéctica contra un determinado discurso—o crítica demoledora.

Pongamos el ejemplo del discurso religioso. En el catolicismo, el discurso del Papa podría tomarse como ejemplo de discurso tipo A. Sus actos de discurso, hablando pronto y mal, no problematizan la conversación en la que se ubican, el discurso de la Iglesia Católica. De hecho el Papa, aun cuando tiende puentes con otras confesiones y participa de un discurso tipo (B), busca con frecuencia sentar la supremacía del propio discurso—el "ecumenismo" así entendido viene a significar el intentar que las ovejas vuelvan al redil. Es un discurso, pongamos, plenamente institucional. Y se explaya en su plenitud el discurso tipo A cuando se dirige a los miembros de la propia comunidad, a los convencidos—aún más cuando no se está oponiendo a ningún otro discurso. (A no ser por exclusión, pues desde luego toda promoción de un determinado discurso supone un trabajo ideológico de autopromoción y de descrédito de los demás discursos sobre la cuestión de que se trate).

Un discurso tipo B más propiamente dicho es el discurso interdisciplinar de quienes intervienen en el seno de una institución o en una disciplina de conocimiento buscando la integración o el desarrollo de discursos comunes con otras instituciones o disciplinas. La crítica constructiva o dialogante puede tomarse como modelo de este tipo de discurso. Pongamos, en el catolicismo, el discurso de quienes tienen posturas más "aperturistas" o próximas al protestantismo. (De hecho, el mismo catolicismo ha pasado a defender muchas creencias y maneras que antes se tenían como herejías protestantes... sic transit dogma). Como ejemplo en otro ámbito, pongamos el libro de Ricœur De l'interprétation. Aquí tiende Ricœur puentes entre psicoanálisis y hermenéutica—a la vez que propone una oposición parecida a la que aquí discutimos, entre hermenéuticas de la comprensión (las que intentan comprender a un discurso, o aprender algo de él) y hermenéuticas de la sospecha—las que buscan la hegemonía del crítico sobre el texto, considerado éste sospechoso de portar ideología errónea.

Para hermenéutica de la sospecha, y más que de la sospecha, tenemos el discurso tipo C. Antes que dialogar con el discurso ajeno, C busca aniquilarlo, refutarlo, destruirlo, desacreditarlo. Desconstruirlo y exponer sus vicios ideológicos, formales, estéticos, éticos o políticos; sus pecados contra el gusto y contra el pensamiento correcto. Pongamos las reseñas destructivas  como modelo de discurso tipo C—aderezándolas con argumentos ad hominem, si se quiere. El discurso C, en su estado puro, no se dirige a quienes participan del discurso objeto de discurso, excepto en la medida (improbable) en que vayan a aceptar su derrota dialéctica, y unan fuerzas a las huestes de C—dejándose convencer y admitiendo la derrota. C se dirige no a los fieles (como A) ni a las mentes críticas (como B), sino a aliados efectivos o potenciales contra un adversario común, un contradiscurso que hay que refutar, o un enemigo ideológico demasiado pervertido como para intentar convencerlo.

Algunas de estas ideas las desarrollo más por extenso, en relación al discurso crítico, en el artículo "Crítica acrítica, crítica crítica." Que por cierto va a aparecer próximamente en versión postprint, en un volumen colectivo titulado Con/Texts of Persuasion (Kassel: Editions Reichenberger, 2011).

Por supuesto estos tres tipos de discurso son calas ideales en un continuo que va desde el discurso dogmático hasta el discurso confrontacional, pasando por infinitos matices de discurso crítico. Y si bien no es difícil hallar ejemplos de discurso crítico, los dos extremos son, como las cosas puras, imposibles de hallar en la naturaleza. No hay discurso tan dogmático que no sea ecuménico, pues el mero hecho de usar un lenguaje común requiere comunidad de ideas que trasciende los límites del propio discurso. Y no hay discurso tan confrontacional que no participe de una cierta comunidad con aquello que se quiere refutar. Qué tono de gris sea el más adecuado en cada circunstancia, eso ya hay que verlo sobre el terreno.

Por otra parte, la adscripción de una intervención discursiva a uno de los tres tipos (o su posicionamiento exacto en el continuo que va del discurso acrítico al discurso destructor) no es algo que suceda de por sí. La ideología es algo que ascribimos a otros, algo que se ve desde fuera: en diálogo con un interlocutor favorable o comprensivo, analizamos críticamente la ideología criticable de un tercero. Es por tanto siempre un tercero quien identifica el discurso crítico como tal discurso crítico, desde un posicionamiento que a su vez es crítico o no plenamente coincidente con el discurso crítico objeto de análisis.... con lo cual se produce un cierto regressus in infinitum, o una amenaza potencial del mismo. Un peligro de círculo vicioso que, felizmente, no llega muy lejos, porque todos damos un margen a nuestro interlocutor, e imaginamos una cierta comunidad de discurso que nos une. O al menos, rara vez estamos en una posición que permita matizar nuestras diferencias hasta el infinito—e imaginamos comunidades que (si no existentes) son, como las de Benedict Anderson, en buena medida imaginarias... o provisionales, o estratégicas. Y así, hasta las discusiones entre quienes están en desacuerdo suelen terminar con el acuerdo (mínimo) de dejar la discusión para otro día.




Etiquetas: , , , , , , ,

Viernes, 19 de Noviembre de 2010 23:24. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Sobre la honestidad de las corridas

martes 9 de noviembre de 2010

Sobre la honestidad de las corridas


Comentario que pongo en un artículo "Sobre los Toros" que se pronuncia a favor de las corridas:

 
Buenas. Quería hacer una objeción a tu razonamiento en favor de las corridas, no desde la posición de un antitaurino radical, sino atendiendo a si las razones que das son adecuadas en sus propios términos. Al margen de que haya muchos otros argumentos tanto a favor como en contra de las corridas de toros. Vienes a decir que son un sano recordatorio de que matamos animales, en una sociedad en la que se oculta la muerte sistemática de animales para alimentarnos. Y convengo en parte con el razonamiento. Ahora bien, las corridas, ¿no son tanto una falsificación como un reconocimiento de ese hecho? En las corridas se presenta al animal como una fuerza salvaje dominada por el hombre, en combate. Pero los animales que comemos están domesticados y toda su vida está encaminada a ser procesados como alimentos. Puestos a hacer recordatorios, ¿no son más honestos en este sentido los recordatorios que nos presentan los vegetarianos cuando denuncian con imágenes desagradables la situación real de los animales en las factorías y criaderos? Con las circunstancias auténticas que sirven de base a la producción alimentaria. Pues las corridas de toros ocultan tanto como revelan, en lo que a esto se refiere. Y al margen está su ambivalencia inherente, pues aparte de ser un recordatorio "honesto" de la violencia, son de por sí un acto de violencia. ¿Es esta duplicidad y coincidencia lo que es necesario, precisamente?
 
toros4


Etiquetas: , ,

Martes, 09 de Noviembre de 2010 19:53. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Libertad vs. Ley

Un debate de Libertad Digital, con Gabriel Albiac, Javier Gómez de Liaño y Agapito Maestre.

 


Etiquetas: , , , ,

Viernes, 22 de Octubre de 2010 11:01. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Valor simbólico, idolatría y coranes virtuales

sábado 11 de septiembre de 2010

Valor simbólico, idolatría y coranes virtuales

Parece la noticia de hoy en el 9º 9/11. Sobre la fiebre de quema de coranes, que aún no sé si han quemado alguno o no por fin, ver por ejemplo aquí un comentario en Libertad Digital (minuto 53). "El caso ha servido para demostrar la fragilidad de las relaciones entre cristianos y musulmanes", no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo. Fragilidad será donde no andan a palos ya. Una frase divertida, sin embargo, sobre el orate de Florida "si quema coranes, como si quiere quemar mantas". Mientras sean sus coranes, y no los del vecino... más ventas que tendrá el Libro. Lo malo, claro, es el valor simbólico: que lo compras con tu ejemplar, pero no lo quemas, sino que lo enciendes.

Otro comentario interesante, sobre las declaraciones de Obama al respecto, lo hace Arcadi Espada. A su entender, Obama legitima, con sus recriminaciones, el desproporcionado valor simbólico que los integristas dan a su libro:

"Cualquier reacción ante un hecho simbólico que traspase los limites del símbolo es una aberración impropia de un hombre civilizado. Obama podría haber condenado el gesto, calificarlo de repulsivo y de abyecto; podría haber advertido, incluso, que provocaría una quema de biblias o acciones de parecido voltaje emocional. Pero nunca tendría que haber dado por lógica la principal diferencia pragmática entre los dos Libros: ningún cristiano reaccionaría ante la quema de biblias destrozando infieles en una estación de tren."


Noble posición, aunque semióticamente cuestionable. Frente a esto, podría argüirse que somos símbolos, y habitamos símbolos... La diferencia está en saberlo o en no saberlo: en habitar los símbolos de modo más crítico y reflexivo, o en hacerlo de modo más simplista, inconsciente y brutal. La eterna lucha contra la idolatría.

Yo me leí el Corán, mientras hacía la mili en el Regimiento Tarifa. Y lo único que recuerdo es que no me impresionó ni me interesó en absoluto—menos, desde luego, de lo que esperaba cuando decidí leérmelo, y no era mucho lo que esperaba. No niego que pueda tener su interés, para sus fieles evidentemente, o para los historiadores de los religiones, o para los filólogos arabistas—pero no recomiendo en absoluto su lectura por placer.

Ahora, para quien lo quiera leer, aquí está, en versión digital. Únicamente recomiendo no cerrar la ventana del navegador, ni apagar jamás el ordenador si abrís esa página, porque estaríais destruyendo una copia (digital) del Corán, cosa que podría ser muy mal vista por algunos idólatras.


Unverdorben

Etiquetas: , , ,

Sábado, 11 de Septiembre de 2010 18:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Los poderosos (se) engañan

sábado 4 de septiembre de 2010

Los poderosos (se) engañan


aranyzos
Es al menos la opinión que manifiesta Teun A. van Dijk en su libro Ideología: Un enfoque multidisciplinar. Me están resultando especialmente interesantes las secciones sobre el papel de las élites en la formulación de las ideologías:

"Una cuestión, formulada a menudo en psicología política, es que aún no se sabe si, en verdad, grandes grupos de personas tienen efectivamente una ideología más o menos explícita o articulada. Ellos pueden compartir unos pocos principios y objetivos, pero no una ideología ’completa’. Esas ideologías más detalladas y explícitas están, entonces, atribuidas específicamente a los líderes, los intelectuales, las elites o, diertamente, los ’ideólogos’ de tales grupos" (219)


Son las élites las que tienen acceso privilegiado a los medios de comunicación, y son las que difunden, a menudo en forma indirecta u orientativa, los mensajes de dominación que luego encuentran una formulación más cruda, simplista o extremista en los grupos que comulgan con tales ideologías (el ejemplo en el que más se centra van Dijk es el racismo o el prejuicio contra los inmigrantes).

"Los expertos tienen acceso a un número creciente de formas variadas del discuros, pueden comunicar más a menudo y más explícitamente las ideologías de su grupo y pueden, en consecuencia, desarrollar sistemas ideológicos más minuciosos y más ’articulados’. Pueden estar más familiarizados con los argumentos ideológicos contra sus opiniones ideológicas, y pueden, por lo tanto, ser más hábiles en los contraargumentos ideológicos, lo que nuevamente puede contribuir al desarrollo de actitudes e ideologías más detalladas" (219).


Las ideologías se ’inventan’ conjuntamente, por intereses de grupo, son formuladas incipientemente sobre la base de muchas experiencias compartidas, pero adquieren un desarrollo teórico explícito y elaborado en el discurso de unas minorías de elites e ideólogos—que a su vez refuerzan la concienciación de las masas. Aunque son ellos quienes dan forma específica a las formulaciones ideológicas, éstos discursos sólo calan y se vuelven influyentes si adquieren un cierto apoyo colectivo.

La dominación no es simple o unidireccional, sino que hay conflictos de ideologías, portavoces de grupos marginales frente a los de las ideologías dominantes. Y ahí es donde encontramos el problemático principio expuesto por van Dijk, o sea, la visión privilegiada o "clara" de los subalternos, frente a las manipulaciones de la ideología dominante. En el influyente concepto marxista de ideología, se asociaba ésta con una "visión engañosa" de la realidad, propalada por las clases dominantes para favorecer sus intereses y mantener el status quo. Lo cual presentaba el problema de la paradoja del observador: si la ideología distorsiona la realidad, ¿cómo pretender un status de verdad, no ideológico, para nuestro discurso sobre la ideología? El marxismo clásico sentaba la cuestión presentándose a sí mismo como una "ciencia" de las ideologías, no como una ideología más. Otras visiones más críticas, como la bajtinianaa, identifican ideología y producción discursiva—no hay discurso científico que esté sin contaminar por intereses ideológicos, sino que todo discurso brota en un ámbito de confrontación dialéctica con otros discursos, incluido nuestro propio discurso crítico sobre la ideología, el que pretende "presentar la verdad" sobre la misma. (Sobre estas cuestiones escribí algo en los felices ochenta, a cuenta de la teoría lingüística de V. N. Voloshinov, en el artículo "The Chains of Semiosis" y en unas notas sobre El marxismo y la filosofía del lenguaje).

Veamos ahora lo que dice van Dijk al respecto, en uno de los momentos del libro en los que se problematiza (aunque quizá sea mucho decir) la posición del observador, es decir, del analista de la ideología, en una sección del capítulo "Relaciones de grupo" (sección "Conflicto y lucha"):

"La dominación generalmente conduce a la resistencia y la lucha para vencer la desigualdad y la opresión. Una práctica común en el estudio de las ideologías es la de asociarlas con la dominación y su legitimación. Yo he propuesto que la resistencia también necesita una base sociocognitiva en términos de valores, principios e ideologías relevantes para el grupo, incluyeno sus conocimientos y actitudes más específicas. Del mismo modeo en que el ejercicio y coordinación del abuso de poder necesita de una base ideológica, también la solidaridad interna del grupo y la resistencia intergrupo necesita estar organizada ideológicamente. Mientras que el interés del grupo dominante puede ser el de disimular su abuso de poder y ocultar las formas de desigualdad y sus consecuencias, los disidentes u oponentes pueden estar específicamente interesados en dejar al descubierto y exponer la dominación y la desigualdad, y en manifestar y legitimar como ’justas’ sus propias contraideologías. En efecto, ése fue el objeto del ’Manifiesto’ Comunista, como lo fue para muchos otros manifiestos y declaraciones (como las diversas declaraciones de derechos humanos).
Desde un punto de vista crítico, esto puede implicar que los grupos dominantes favorecen la falsedad, el engaño y la manipulación, y que los grupos dominados defienden la verdad, la franqueza y la persuasión racional o emocional, esto es, objetivos con los que también pueden coincidir los estudiosos." (213-14)


(Inciso—esto podría leerse en clave de nuestras batallitas departamentales... El grupo dominante defiende sus intereses falseando deliberadamente la realidad, y sabe que lo hace—con lo cual se produce la corrupción intelectual de sus miembros, una variante de lo que Julien Benda llamaba la trahison des clercs, la traición de los intelectuales. El análisis de van Dijk vendría a concurrir con la apotegma clásica de que el poder corrompe, quizá con el corolario de que el poder en la academia corrompe incluso la visión clara de quienes aspiran a entender los mecanismos del poder, o a hacer análisis críticos sobre ellos. Continuemos).

"Puesto que la mayoría de éstos [de los estudiosos o intelectuales] se definen a sí mismos (ideológicamente) como personas que quieren describir ’objetivamente’ las relaciones sociales reales implicadas, sus intereses en este sentido pueden a veces ser consistentes con las verdades subjetivas, que sirven al interés propio, de los grupos opositores" (214)


Es decir, los intelectuales deberían al parecer (según van Dijk) ponerse del lado de las minorías para potenciar su claridad de visión. Y si con frecuencia no lo hacen, arguye van Dijk, es por su propia ubicación ideológica en las élites y los grupos dominantes:

"Sin embargo, puesto que sus ideologías de clase y profesión pueden al mismo tiempo ser inconsistentes con los intereses y los reclamos de los pobres, la izquierda, las mujeres o las minorías, la mayor parte de los estudios (clase media, blancos, hombres, etc.) al mismo tiempo prefieren ignorar esas demandas, mirar estratégicamente hacia otro lado y llevar adelante su investigación ’objetiva’ sobre tópicos menos amenazantes.
De ahí la insistencia en la verdad (científica) de muchas de las ideologías de oposición y de los estudios críticos de la ideología." (214)


Es un poco como el razonamiento de Hegel sobre la dialéctica el amo y el esclavo. El amo, mediante su dominación, se apropia de los bienes y del trabajo del esclavo, pero este mismo proceso de dominación lo aliena de la realidad—y es el esclavo el que permanece en contacto directo y privilegiado con la realidad de las cosas, y quien siembra las semillas del futuro.

Pero se aprecia aquí y en otros puntos del libro un cierto simplismo en el planteamiento de van Dijk—lo que podríamos llamar la otra traición de los intelectuales, a saber, un prejuicio a veces poco examinado por favorecer el complejo ideológico nebuloso de la progresía—antirracismo, feminismo, pacifismo, socialismo (o comunismo), tercermundismo, proinmigracionismo, anticapitalismo, antiimperialismo, etc.—como si tales elementos progresistas fuesen un bloque coherente o consistente entre sí Un simplismo que también aparece en la valoración positiva, a priori, de frases igualitarias idealistas, como "las mujeres y los hombres son iguales" o "los blancos y los negros son iguales" o "los musulmanes y los no musulmanes son iguales"—cuando, en principio, si fuesen iguales no estaríamos hablando de mujeres y de hombres, de blancos y de negros, o de musulmanes y de no musulmanes. Considérese, por ejemplo, la disyuntiva de tolerar o no tolerar comportamientos o regímenes criminales en nombre de la tolerancia a lo diferente. O, para la proposición "los hombres y las mujeres deberían tener derechos iguales", la contradicción que esta frase aparentemente feminista conlleva para las políticas de discriminación positiva, abogadas por algunos feminismos.

En estos casos, se detecta en van Dijk una tendencia (característica de una parte de la academia humanística) a presuponer que es el discurso oposicional, subalterno, no occidental, marginal, etc., el que lleva la razón, o el que debería contar, y cuenta, con la simpatía y afiliación del analista. Es una manera, quizá, de reconocer la ubicación ideológica del análisis, aunque no es muy satisfactoria por las muchas presuposiciones no analizadas que introduce.

En efecto, contra lo que se ha dicho, los grupos marginales o subalternos no tienen, a mi entender, un acceso privilegiado a la realidad de las cosas, en tanto que tales. Pueden tenerlo, puntualmente, en muchos casos—es decir, que puede ser real el fenómeno descrito por van Dijk, o por Hegel. Pero no es generalizable. Un grupo marginal también puede tener muchas otras relaciones con el grupo dominante. Puede tener una relación de parasitismo, por ejemplo. Puede tener una relación aislacionista, haciendo primar la coherencia del grupo sobre los lazos sociales más amplios, o sobre la relación racional con la realidad. Un grupo marginal puede ser retrógrado, aferrado a modos de vida o a nociones que han sido abandonadas por la generalidad de la sociedad, pero que en ese grupo concreto se perpetúan por intereses creados, por el control de las propias élites del grupo, etc. En suma, que la relación entre realidad, racionalidad, poder y subordinación no se presta a simplificaciones fáciles.

Más coherente parece por tanto este fragmento que sigue en van Dijk:

"Sin embargo, también sabemos que en muchos conflictos sociales, económicos, políticos e ideológicos, la distinción entre verdad y falsedad no es tan clara. Esta y otras razones teóricas sugieren que es más adecuado adoptar un concepto general de ideologías, y dar por sentado que las ideologías, por definición, representan los intereses de un grupo social específico, sea o no que (en nuestra visión como observadores, críticos o participantes) las creencias del grupo estén basadas en análisis sociales verdaderos, demandas justificadas o acciones legítimas" (214)


Con la verdad hemos topado, con la justicia y con la legitimidad. Vaya usted a definir qué es la verdad, o la justicia, o qué es legítimo..... Y estas cuestiones no pueden definirse objetivamente: el propio analista pertenece no a un grupo, sino a muchos, y está involucrado activamente en la definición de lo que es verdadero, justo y legítimo.

Recuerdo que en mi libro sobre Acción, relato, discurso,argumentaba yo contra la noción de que la ideología de un producto cultural sea algo que esté "en el interior" de ese producto, algo claramente aislable e identificable como su contenido ideológico: más bien la adscripción de ideología es el resultado de un análisis, y el análisis involucra tanto al objeto analizado como al analista. (Esto podría relacionarse también con la concepción interaccionista simbólica del significado). Vamos, que no es sencillo (o más bien, es simplista) comprender la ideología de un producto cultural, si no conocemos además la ideología de su analista, y si no nos conocemos a nosotros mismos como elemento involucrado en el análisis. Lo cual equivale a decir no que es imposible saber nada, pero sí que la realidad es bastante más complicada de lo que parece a primera vista, y más de lo que cabe en las teorías.



Etiquetas: , , , , , , ,

Lunes, 06 de Septiembre de 2010 09:50. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Sobre la Heterosexualidad Obligatoria, etc.

viernes 18 de junio de 2010

Sobre la Heterosexualidad Obligatoria, etc.

bailarina

Sobre la Heterosexualidad Obligatoria, etc.

Me pregunta Lisbeth Másquisierayo-Salander en el Facebook:

— ¿Qué opinas del discurso de Beatriz Preciado, tú que estás más puesto en esas cosas y eres una persona con criterio?

— Buf, para criterios colores. Para opinar bien opinado habría que escribir un tratado. Pero así como opinión rápida, me parece que es talmente el discurso de Judith Butler traducido al español, y antes que el de ella el de Monique Wittig. Y por resumir en una pildorita: si el género es algo construido y arbitrario (que no lo es totalmente, apostillo), entonces el preciado discurso se autodesconstruye, porque cualquier construcción o convención genérica es tan buena o auténtica como cualquier otra. Las habrá sólo mayoritarias o minoritarias. Ni siquiera podremos decir que los géneros promovidos por el Orden Heterosexual carecen de sustancia, pues nunca podrían tener otra (según ese discurso) que la que tienen. O sea, que quien quiera ser minoritario habrá de ser por vocación (—o por naturaleza), pues la autenticidad sustancial no le avala más que a cualquier otro. Y los números menos.
 


On ne naît pas femme, on le devient

Etiquetas: , , , , , , ,

Sábado, 19 de Junio de 2010 21:19. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Adorno y Horkheimer hablan de la Expo Zaragoza 2008

Adorno y Horkheimer hablan de la Expo Zaragoza 2008

Con sesenta años de antelación, la tenían cachada. El fragmento viene de "The Culture Industry: Enlightenment as Mass Deception", en Dialectics of Enlightenment.

The decorative industrial management buildings and exhibition centers in authoritarian countries are much the same as anywhere else. The huge gleaming towers that shoot up everywhere are outward signs of the ingenious planning of international concerns, toward which the unleashed entrepreneurial system (whose monuments are a mass of gloomy houses and business premises in grimy, spiritless cities) was already hastening. Even now the older houses just outside the concrete city centers look like slums, and the new bungalows on the outskirts are at one with the flimsy structures of world fairs in their praise of technical progress and their built-in demand to be discarded after a short while like empty food cans.


El síndrome de la Tierra Plana

Etiquetas: , , , ,

Miércoles, 16 de Junio de 2010 00:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Sobre el pañuelo y el velo y el burka

sábado 24 de abril de 2010

Sobre el pañuelo y el velo y el burka

Está bien, parece que el tema va a más, y va a haber que opinar sobre esta cuestión que no sé por qué se pone de actualidad precisamente ahora, como si el pañuelo en la cabeza o el velo lo hubiesen inventado este año. Por mí a las musulmanas que las dejen ir con pañuelo por donde quieran, pobrecillas, hasta a bañarse en la piscina... que a mí me obligan a ponerme gorro de baño, aunque soy calvo, y bien que me revienta esa normativa.

Por la calle, me parecería inadmisible, y un abuso sólo propio de abusones, o mejor de fanáticos, que se les recriminase o no se les dejase circular con su pañuelo. En los edificios privados y públicos creo que la cosa cambia un tanto. Admito que tienen que seguir, como todo Cristo, la normativa interna de las instituciones relativas a vestimenta. Tanto si a esas normativas les da por hacer reglas distintas para musulmanes y para cristianos, como si no. Y si no les gusta, que se vayan a otra institución, que hay para elegir.SB

Ahora bien, resulta que cuando las instituciones de las que hablamos son instituciones públicas, me parece mal que hagan normativas cada cual a su aire y de su padre y de su madre. Aquí debe seguirse un criterio atento a la tolerancia con la diversidad que es admisible en espacios públicos. La tolerancia, creo, es requerible. Porque si a una junta de colegio le da por prohibir la manga corta, o la falda, pues prohibida queda, pero ¿por qué habrían de estar los ciudadanos, copropietarios de esa institución, sometidos al gusto arbitrario de unos gestores en concreto? Esos gestores habrían de atenerse, por cortesía cuando no por ley, a lo que es admisible según las leyes y costumbres del país. Y deberían hacer uso de cierta tolerancia para prácticas que aunque no sean generales sí sean comunes en grupos minoritarios, y sean admitidas sin problemas en la convivencia normal fuera de ese local donde ellos rigen y reinan. Que es de todos, como la calle.

No entra en las costumbres mayoritarias del país llevar pañuelo en la cabeza, OK. Pero ¿por qué habría que acogotar a quien quiera llevarlo? Porque tú haces una lectura que te parece ofensiva para el género femenino, etc etc... Pero oye, que a tí no te ponen el pañuelo. Déjale a quien lo lleva que haga su lectura del asunto, que seguro que no es como la tuya. Si no pañuelos, sí pañoletas, mantillas, sombreros, gorros y boinas se llevan o han llevado con normalidad sin que nadie (menos Esquilache) intentase venir a arrancárselos al personal. Estaba la ley no escrita de que los hombres se descubriesen bajo techado, pero nunca he sido yo partidario (más bien al revés) de convertirla en ley escrita, y de irle a tocar las narices a la gente diciéndoles que se tienen que quitar el sombrero por mis gustos particulares. Yo por cierto voy con gorra a donde me da la gana, a veces hasta a dar clase, y cuando alguien me ha dicho que me la quitase le he dicho educadamente que se metiese en sus asuntos. Evito llevarla en las iglesias, que no son públicas, y donde sé que molesta tradicionalmente, pero también evito las iglesias en lo posible. (Por cierto que no hace tanto que las mujeres tenían que ir con mantilla a la iglesia, y supongo que hace un poquito más también fuera de la iglesia. De tener que a no poder va un trecho).

Más inhabitual es taparse parte de la cara en público, aunque hay precedentes, claro, más desaconsejables, esos embozados y chulapones de tiempos de Esquilache. Entramos en terreno dudoso. Yo aquí soy partidario de respetarle a la gente el derecho a ir semitapada, si quiere, pero también el derecho de los demás a manifestarles su extrañeza o a pedirles que dejen ver la cara, sobre todo si ésto tiene consecuencias administrativas. Y especialmente en los edificios públicos. Por la calle, que cada cual vaya como le dé la gana, opino yo, mientras cumpla la normativa municipal contra escándalos públicos. Que es bastante laxa, que yo sepa: aquí en Zaragoza al menos se puede ir en pelotas sin que nadie arreste a nadie; yo particularmente prefiero ver a un tipo con chilaba integral que en pelotas. Y la mayoría de las mujeres también ganan bastante tapándose un poco.

En cuanto a lo de ir con burka a los sitios, ahí sí que me parece bien que las normativas sean más estrictas. En sitios privados, por supuesto, "reservado el derecho de admisión y de vestimenta": ni gente con calcetines blancos ni con burka. En edificios públicos, sí me parece una prenda detestable e intolerable, y soy partidario de que quien la quiera llevar, que la lleve en su casa, y por la calle. Eso sí, con recomendaciones a los policías de que investiguen constantemente si quien va así tapada (con el burka o con una máscara del Joker, me da igual) es alguno de los criminales más Wanted de los carteles. Les enviaría a los asistentes sociales a asegurarse de que realmente quieren las pobres cabezas vestir así, y a educarlas si se dejan. Pero sí que les dejaría vestir así si realmente quieren.

En fin, así entiendo la combinación de tolerancia e imposición que inevitablemente todos trazamos en un sitio u otro. Aborrezco las religiones cuando pasan a regular el espacio público. Y un poquito más al Islam, que es muy militante en esto en sus países. Pero me parece mal suprimir la tolerancia y restringir derechos por algo que en última instancia es una opinión mía—y me parece alarmante ver con qué velocidad se lanza la gente a prohibir cosas cuando parece que es un grupo minoritario y extranjero el directamente afectado. Con muy buenos argumentos feministas, eso sí—pero la prisa que se ve por imponer, por prohibir, y por dictar ideas y comportamientos, combina mal con tantas proclamas de ilustración y tantas ganas de liberar las cabezas.

(PS: Un par de columnas periodísticas al respecto. La primera, bastante razonable e informada, de Guillermo Fatás en el Heraldo, conciliando el interés general y la lucha contra el machismo, en difícil equilibrio con el respeto a los derechos y gustos individuales. En cambio en ésta de Antonio Domínguez El Periódico de Aragón se introduce un simplismo y una falacia frecuente en estas discusiones: se equipara la supresión de símbolos religiosos en edificios públicos a la prohibición de que los individuos los lleven—como si una cosa fuese igual de razonable que otra, o como si la apariencia del individuo también fuese propiedad del Estado. Mal camino ése.)

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Martes, 27 de Abril de 2010 08:58. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Producción y promoción del yo público

20100327125105-maggie6.jpg

jueves 25 de marzo de 2010

Producción y promoción del yo público

Se inaugura la revista Celebrity Studies—revista interdisciplinar sobre la celebridad, el estrellato, y la fama. Esta es la publicidad que nos pasan por PsyArt: el primer número está en acceso libre aquí:

CELEBRITY STUDIES - FIRST ISSUE NOW AVAILABLE

Routledge are pleased to announce that the inaugural issue of Celebrity Studies is now free to download online.
Celebrity Studies focuses on the critical exploration of celebrity, stardom and fame. It seeks to make sense of celebrity by drawing upon a range of (inter)disciplinary approaches, media forms, historical periods and national contexts.


Volume 1, Issue 1: Table of Contents

Editorial: A Journal in Celebrity Studies (Su Holmes and Sean Redmond)

Articles:
- Approaching Celebrity Studies - Graeme Turner
- The Adventures of the Bridge Jumper - Jacob Smith
- The promotion and presentation of the self: Celebrity as marker of presentational media - P. David Marshall
- ’A trust betrayed’: celebrity and the work of emotion - Heather Nunn and Anita Biressi
- The ’place’ of television in celebrity studies - James Bennett and Su Holmes
- Avatar Obama in the Age of Liquid Celebrity - Sean Redmond
- Celebrity, Ageing, And Jackie Chan: Middle-Aged Asian In Transnational Action - Chris Holmlund

Celebrity Forum:
- Introduction - James Bennett
- Public Personas, Private Lives and the Power of the Celebrity Comedian: A consideration of the Ross and Brand ’Sachsgate’ affair - Lisa Kelly
- Female Celebrities and the Media: the gendered denigration of the ’ordinary’ celebrity - Milly Williamson
- Celebrity Diplomacy, Spectacle and Barack Obama - Douglas Kellner

Book Reviews:
- Seeing Stars: Spectacle, Society and Celebrity Culture - by Pramod K. Nayar reviewed by Steve Spittle
- Fame by M
ark Rowlands - Reviewed by Emma Bell

Me ha interesado especialmente este artículo de P. David Marshall sobre la producción, presentación y promoción del yo público en los medios sociales. Que en eso estamos. Va mucho en la línea de Goffman, cómo no—y en la de P. D. Marshall, Celebrity and Power.

La idea central es que las celebridades han venido siendo modelos para la producción del yo y para comportamientos, estilos, consumo, etc. Esta misma dinámica se traslada y perpetúa a la construcción y presentación de los sujetos en las redes sociales. El discurso público sobre la intimidad que va a asociado a las vidas de los famosos ejerce de modelo para el nuevo discurso semipúblico sobre la intimidad en el seno de las redes sociales. Las celebridades clásicas han sido un producto de una determinada cultura mediática (cine, televisión, revistas...)—ahora no es que desaparezca esa cultura, sino que se reorganiza, se remediatiza y se filtra a través de los medios sociales—que tienen su propia dinámica de representación del yo y de interacción:

"The intercommunicative self provides links to YouTube videos or samples of popular music or interesting articles that are extensions of the self’s identity that are articulated through friends. The intercommunicative self also acknowledges the necessity of linking one’s own identities into some sort of pattern, from Twitter to Facebook, from YouTube and Flickr to MySpace, from blogs to Digg."


Los famosos crean ahora en los nuevos medios un discurso de una supuesta identidad privada para consumo público—y los demás actuamos no sólo expandiendo la onda de atención sino recreando nuestras identidades semiprivadas y semipúblicas a imagen y semejanza.


El efecto Mateo y la calidad retroactiva

Etiquetas: , , , , , , ,

Sábado, 27 de Marzo de 2010 12:51. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Miscreants

O: sobre ateos, bellacos, escépticos, herejes y aguafiestas. Sobre la creencia en mitos oficiales, dice Brian Boyd en On the Origin of Stories: "Si vemos la creencia como la marca de una voluntad de comportarse respetando las prácticas colectivas del grupo, y un potente apoyo para la cooperación, incluso podemos ver la renuencia a creer como un reto a la unidad del grupo y equivalente en la práctica a la traición" (206).

Sea como sea, parece claro que la creencia funciona más en el sentido inverso que en el que ingenua o interesadamente le atribuimos (y es que la ideología borra sus propias huellas...). A saber, lo que sucede no es que creemos en alguna religión y por tanto practicamos sus rituales y pertenecemos a su comunidad, sino que es al revés: pertenecemos a una determinada comunidad y por tanto creemos en sus mitos y practicamos sus rituales. Esto, que parece fácil de comprender, e incluso generalmente aceptado, no lleva sin embargo al descreimiento general. angels cry¿Por qué? Lo acabamos de explicar. Sin embargo, la consciencia de que nuestras creencias son las que son porque somos quienes somos y vivimos donde vivimos, sí hace que estén siempre a un paso de tambalearse, al menos en Occidente y en la modernidad. En cualquier caso, cada cual ha establecido un compromiso confeso o inconfeso entre la ortodoxia oficial y los límites de lo que está dispuesto a creer en privado, o en público, sobre inteligencias divinas y sobre el más allá: "Algo tiene que haber—etc."

De una letter to a friend, el otro día:

"En un mundo de creyentes, y en una educación mayormente de creyentes que es la que recibimos, creo que quien se hace ateo o agnóstico es porque rechaza en cierto modo aspectos importantes de la educación recibida. Y eso puede hacernos desagradables o incorrectos para quienes no cuestionan esas cosas, o para quienes buscan un acomodo menos "confrontacional" con la comunidad. En lo que a mí respecta, no intento convertir a nadie. Antes era más militante (ateo militante quiero decir) aunque nunca mucho; ahora evito discutir sobre estos temas con creyentes porque me dan un poco de penica: nunca son coherentes, y como se han montado un chiringuito mental de creencias muy ad hoc, les resulta molesto intentar aplicarle la racionalidad. No es entender el mundo lo que buscan, sino algún tipo de apaño o consuelo mental, y me parece poco elegante hurgarle a la gente en eso. A poco que les hagas hablar, la mitad no están seguros de creer en nada, tampoco, pero no les gusta admitirlo. No lleva a mejores relaciones con ellos, normalmente. Vamos, que me parece un punto flojo en la cabeza humana, uno de otros si quieres, y es mejor no meneallo mucho. Vamos pasando por la vida en equilibrio precario, como transportando una pila de platos mal puestos, y casi es mejor que no se caigan, aunque a veces sea divertido el espectáculo de la vajilla rota..."



Delusions también se vive

Etiquetas: , , , , ,

Jueves, 11 de Marzo de 2010 02:05. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


El lector implícito del periódico


Me pregunta un estudiante argentino sobre la teoría del lector implícito y su aplicabilidad al estudio de la prensa—tras haber leído mi artículo sobre "Múltiples lectores implícitos"

Estimado Andrés:

Yo creo que se puede realizar un trabajo muy interesante y muy oportuno aplicando la teoría de los receptores implícitos al periodismo. Que por supuesto me parece que sí es aplicable, aunque naturalmente teniendo en cuenta que muchos de quienes han escrito sobre lectores implícitos, etc., están pensando en un género diferente, como es la ficción narrativa. Cada género (y de hecho cada texto, si nos ponemos a hilar fino) hace un uso distinto de los recursos que permiten orientar las actitudes del lector. Así pues, en periodismo habrá que tener en cuenta el posicionamiento político del periódico, si va dirigido a un público lector más liberal, conservador, izquierdista, etc.; qué tipo de conocimiento se supone al lector ya sea en noticias que el periódico viene siguiendo día a día o en noticias que aparecen por vez primera (conocimientos de historia, de geografía, de instituciones políticas y de costumbres, de nombres de personajes públicos, etc.). these timesEl análisis de los juicios valorativos explícitos dirá mucho sobre la línea editorial del periódico, o sobre la ideología de sus redactores, y también será crucial el análisis de las presuposiciones que se utilicen. La mejor manera de orientar el juicio de un lector implícito es mediante el uso de las presuposiciones--dime qué presupones y te diré quién eres. ¿Cómo podemos reconstruir los juicios, implícitos y explícitos, del periódico sobre el mundo? Así formaremos una imagen del sujeto lector ideal de ese periódico, del ciudadano al que se dirige. También habrá que tener en cuenta si el periódico se dirige a este ciudadano como alguien que /presupone cosas distintas/ de las que el periódico quiere que presuponga---como efecto quizá de la lectura de otros diarios. Así entramos también en el debate muchas veces implícito entre la versión de la realidad que da un periódico y la que da otro; pues muchas veces un periódico escribe (sutilmente o descaradamente) contra lo que escribe otro. Algo que hay que tener en cuenta en un trabajo académico es también los criterios del tribunal que vaya a juzgarlo. Puede haber tradiciones muy distintas, e ideologías muy distintas también allí, y un posicionamiento político explícito puede resultar arriesgado para el éxito del trabajo, es algo a tener en cuenta---ya que todo juicio sobre la ideología es también ideológico, y en ocasiones es inevitable el posicionamiento del analista frente a tal o cual cuestión. Esto hay que llevarlo con cuidado en un trabajo académico, que no va dirigido al público en general ni a su público ideal, sino ante todo al receptor implícito que es el tribunal evaluador.

En España hay un blog interesantísmo sobre el lenguaje e ideología de la prensa, el que lleva desde hace años Arcadi Espada, columnista de El Mundo, http://www.arcadiespada.es/ (También lleva otro blog sobre la presentación de las noticias en el propio diario El Mundo). Creo que su lectura y seguimiento es muy recomendable para una comprensión del periodismo actual.

En cuanto a bibliografía, creo que resultará procedente leer teoría textual, sobre pragmática comunicativa, teoría narrativa, teoría de la recepción, estudios lingüísticos sobre la presuposición, la relevancia o la implicación... pero luego releer literatura sobre periodismo (de periodistas o académicos) una vez sepamos qué buscar en ella para nuestra teoría, es decir, releerla con atención viendo en qué medida sus observaciones pueden ser relevantes para una pragmática textual del periodismo, "traduciéndolas" por así decirlo al marco de la teoría del lector implícito que queremos desarrollar. Y por supuesto releer atentamente los editoriales, noticias y de hecho todas las secciones del diario a analizar, desde este punto de vista. Es un trabajo que puede resultar inmenso, por lo que habrá de ser la propia marcha del proyecto la que te indique cómo acotarlo y en qué puntos concentrarte con mayor provecho o lucimiento.

Con respecto a bibliografía, en mi bibliografía en red http://tinyurl.com/garcialanda se encuentran en la sección de /géneros-teoría narrativa/ muchos listados relativos a "voz narrativa", a "lectura de la narración", etc. También hay secciones específicas sobre periodismo, y en la sección de lingüística hay listados sobre "ideología y lenguaje", "presuposición", "relevancia", "dialogismo", etc. Yo recomendaría quizá empezar por estos, y cito cuatro variados.


Cresswell, M. J. "Presuppositions and Point of View." Linguistics and Philosophy 2 (1978): 1-41.

Dijk, Teun A. van. Ideología: Un enfoque multidisciplinario. Barcelona: Gedisa, 1999.

Hoey, Michael. Textual Interaction: An Introduction to Written Discourse Analysis. London: Routledge, 2001.

Sperber, Dan, y Deirdre Wilson. Relevance: Communication and Cognition. 2nd ed. Oxford: Blackwell, 1995.
__________

(PS, abril 2010:)

Sobre la cuestión del lector implícito escribió mucho Wolfgang Iser, y quizá una lectura de sus ensayos al respecto podría clarificar algunas cuestiones...  A mí en concreto también me gusta mucho el ensayo de Walker Gibson sobre el "mock reader",

Gibson, Walker.  "Authors, Speakers, Readers, and Mock Readers." College English 11 (February 1950): 265-69.
_____. "Authors, Speakers, Readers, and Mock Readers." In Reader-Response Criticism. Ed. Jane P. Tompkins. Baltimore: Johns Hopkins UP, 1980. 1-6.*
_____. "Authors, Speakers, Readers, and Mock Readers." Selection. In Narratology: An Introduction.
Ed. Susana Onega and José Angel García Landa. London: Longman, 1996. 155-60.*

El problema de los "espacios en blanco" a que aludes es el siguiente:  lo que el autor presupone (para construir su discurso, construir la imagen del receptor implícito, comunicarse con él...) no es, naturalmente, algo que podamos delimitar con precisión, visto que no es algo muy tangible ni explícito. Está sujeto a interpretación.  Y por tanto es una cuestión que nos puede embarcar en direcciones bastante complicadas, aunque es un problema inevitable cuando queremos leer en detalle y en profundidad.

Un concepto muy útil para centrar en cierto modo la cuestión es el de "presuposición", en efecto. ¿Qué presupone el escritor que sabe, cree, desea, etc. su interlocutor o receptor? ¿Podemos identificar eso con cierto grado de certidumbre? (Supongo que en unos casos es así, y en otros es más debatible). Por ejemplo, ¿se le presupone familarizado ya (en el caso de los periódicos) con los nombres de personas, con su trayectoria u orientación política, con las instituciones, con los procedimientos políticos o con la trascendencia e implicaciones de las noticias? Lo que se explicita se hace sobre la base de lo que YA se da por sabido o por supuesto. Es, al menos una manera de comenzar el análisis.

Lo cierto es que es una cuestión más para escribir un ensayo largo que un correo.... ¡espero que consigas llevarlo adelante de manera satisfactoria para ti!
_________


Por último, incluyo a continuación, completa, la sección bibliográfica sobre "lectores implícitos e ideales" por ser la más inmediatamente relevante al tema. Buena suerte con el trabajo, y un saludo cordial.
Jose Angel García Landa


Beckett, Sandra L., ed. Transcending Boundaries: Writing for a Dual Audience of Children and Adults. (Children's Literature and Culture). New York: Garland, 1999.
Booth, Wayne C. The Rhetoric of Fiction. Chicago: U of Chicago P, 1961.*
_____. The Rhetoric of Fiction. 2nd. ed. Chicago: U of Chicago P, 1983.
_____. The Rhetoric of Fiction. 2nd. ed. Harmondsworth: Penguin, 1987.*
_____. La retórica de la ficción. Trans. Santiago Gubern. Barcelona: Bosch, 1974.*
Collado Rodríguez, F. "On the Easy Difficulties of Commenting on an English Poem when One Does not Know Which Implied Reader to Be." (Wyatt). Actas de las II Jornadas de Lengua y Literatura Inglesa y Norteamericana. Ed. Pedro Santana. Logroño: Colegio Universitario de La Rioja, 1993. 31-8.
Compagnon, Antoine. "Le lecteur." In Compagnon, Le démon de la théorie: Littérature et sens commun. Paris: Seuil, 1998. 2000. 147-76.* (genre, resistance, implied reader, open works).
Couturier, Maurice. Textual Communication: A Print-Based Theory of the Novel. London: Routledge, 1991.*
DeMaria, Robert, Jr. "The Ideal Reader: A Critical Fiction." PMLA 93 (1978): 463-74.
Eco, Umberto. The Role of the Reader: Explorations in the Semiotics of Texts. Bloomington: Indiana UP, 1979.
_____. The Role of the Reader: Explorations in the Semantics of Texts. London: Hutchinson, 1983.
_____. Lector in fabula. Milano: Bompiani, 1979.
_____. Lector in Fabula. Paris: Grasset, 1985.
_____. Lector in Fabula - Le Rôle du lecteur. Paris: Le Livre de Poche.
_____. Lector in fabula. Barcelona: Lumen, 1981.*
_____. "Introduction" (0.1, 0.2, from The Role of the Reader). In Twentieth Century Literary Theory. Ed. Vassilis Lambropoulos and David Neal Miller. Albany: State U of New York P, 1987.423-34.*
Fetterley, Judith. The Resisting Reader: A Feminist Approach to American Fiction. Bloomington: Indiana UP, 1978.*
García Álvarez, María Felicidad. "El lector intratextual en las columnas de Rosa Montero." In El columnismo de escritores españoles (1975-2005). Ed. Alexis Grohmann and Maarten Steenmeijer. Madrid: Verbum, 2006.
García Landa, José Ángel. "El lector textual." In García Landa, Acción, Relato, Discurso: Estructura de la ficción narrativa. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1998. 415-26.*
_____. "Overhearing Narrative." Paper read at the VI Conference of the European Society for the Study of English (ESSE), "Narratology" panel (Strasbourg, Aug. 30 --Sept 2, 2002).
_____. "Overhearing Narrative." In The Dynamics of Narrative Form: Papers in Narratology from ESSE6 (Strasbourg, September 2002) and Other Contributions. Ed. John Pier. (Narratologia: Contributions to Narrative Theory). Berlin and New York: Walter de Gruyter, 2004.
_____. "Múltiples lectores implícitos." In García Landa, Vanity Fea 19 Feb. 2008. (Brian Richardson).
http://garciala.blogia.com/2008/021901-multiples-lectores-implicitos.php
2008
_____. "Multiple implied readers / Múltiples lectores implícitos." Online PDF at Social Science Research Network 4 June 2009.*
http://ssrn.com/abstract=1414174
2009
Gibson, Walker. "Authors, Speakers, Readers, and Mock Readers." College English 11 (1950): 265-269.
_____. "Authors, Speakers, Readers, and Mock Readers." In Reader-Response Criticism. Ed. Jane P. Tompkins. Baltimore: Johns Hopkins UP, 1980. 1-6.*
_____. "Authors, Speakers, Readers, and Mock Readers." Selection. In Narratology: An Introduction. Ed. Susana Onega and José Angel García Landa. London: Longman, 1996. 155-60.*
Ingen, F. van. "Die Revolte des Lesers oder Rezeption versus Interpretation." In R. Labroise 1974. 83-148.
Iser, Wolfgang. "Die Appellstruktur der Texte." In R. Warning 1975. 228-52.
_____. "Appelstruktur der Texte." Trans. as "Indeterminacy and the Reader's Response in Prose Fiction." In Aspects of Narrative: Selected Papers from the English Institute. Ed. J. Hillis Miller. New York: Columbia UP, 1971.
_____. "Indeterminacy and the Reader's Response." Select. in Twentieth-Century Literary Theory. Ed. K. M. Newton. London: Macmillan, 1988. 226-30.
_____. "The Reading Process: A Phenomenological Approach." New Literary History 3 (1971): 279-99.
_____. "The Reading Process: A Phenomenological Approach." From The Implied Reader. In Reader-Response Criticism. Ed. Jane P. Tompkins. Baltimore: Johns Hopkins UP, 1980. 50-69.
_____. "The Reading Process: A Phenomenological Approach." In Twentieth Century Literary Theory. Ed. Vassilis Lambropoulos and David Neal Miller. Albany: State U of New York P, 1987. 381-400.*
_____. "The Reading Process." In Issues in Contemporary Literary Theory. Ed. Peter Barry. Houndmills: Macmillan, 1987. 105-18.*
_____. "The Reading Process: A Phenomenological Approach." In Modern Criticism and Theory: A Reader. Ed. David Lodge. London: Longman, 1988. 211-28.*
_____. From "The Reading Process." In Modern Literary Theory: A Reader. Ed. Philip Rice and Patricia Waugh. 3rd ed. London: Arnold, 1996. 76-80.*
_____. "Der Lesevorgang: Eine phänomenologische Perspektive." In Rezeptionsästhetik: Theorie und Praxis. Ed. Rainer Warning. Munich: Fink, 1975. 253-76.
_____. "El proceso de lectura: Enfoque fenomenológico." In J. A. Mayoral 1987. 215-43.
_____. "The Interaction between Text and Reader." In The Reader in the Text. Ed. Susan R. Suleiman and Inge Crosman. Princeton: Princeton UP, 1980.
_____. Der Implizite Leser: Kommunikationsformen des Romans von Bunyan bis Beckett. Munich: Fink, 1972.
_____. The Implied Reader: Patterns of Communication in Prose Fiction from Bunyan to Beckett. Baltimore: Johns Hopkins UP, 1974.*
_____. "Talk Like Whales". Diacritics 11.3 (1981): 82-87.
_____. "Problemas de investigación de la recepción." In J. A. Mayoral 1987. 215-44.
_____. "Interaction between Text and Reader." In Iser, Prospecting: From Reader Response to Literary Anthropology. Baltimore: Johns Hopkins UP, 1989. Pbk. 1993. 31-41.*
_____. Prospecting: From Reader Response to Literary Anthropology. Baltimore: Johns Hopkins UP, 1989. Pbk. 1993.*
Kamerbeer, J. "Le concept de Lecteur idéal." Neophilologus 41 (1977): 2-7.
Lotman, Y. M. "The Text and the Structure of Its Audience." New Literary History 14.1 (1982): 81-7.
Malmgren, Carl D. "SF and the Reader." In Malmgren, Worlds Apart: Narratology of Science Fiction. Bloomington: Indiana UP, 1991. 23-51.*
Nystrand, M. The Structure of Written Communication. London: Academic Press, 1986.
Ong, Walter J. "The Writer's Audience Is Always a Fiction." PMLA 90 (1975): 9-21.
_____. "The Writer's Audience Is Always a Fiction." In Twentieth Century Literary Theory. Ed. Vassilis Lambropoulos and David Neal Miller. Albany: State U of New York P, 1987. 401-22.*
Phelan, James. Narrative as Rhetoric: Technique, Audiences, Ethics, Ideology. Columbus (OH): Ohio State UP, 1996.*
_____, ed. Reading Narrative: Form, Ethics, Ideology. Columbus (OH): Ohio State UP, 1989.
Rabinowitz, Peter J. Before Reading: Narrative Conventions and the Politics of Interpretation. Ithaca: Cornell UP, 1987.
Richardson, Brian. "The Other Reader's Response: On Multiple, Divided, and Oppositional Audiences." Criticism 39.1 (1997): 31-54.*
_____. "Singular Text, Multiple Implied Readers." Style 41.3 (Fall 2007): 259-74.*
Ricœur, Paul. "Monde du texte et monde du lecteur." In Ricœur, Temps et récit: Tome III: Le temps raconté. 1985. Paris: Seuil, 1991. Rpt. 2001. 284-328.* (1. De la poétique à la rhétorique. 2. La rhétorique entre le texte et son lecteur. 3. Phénoménologie et esthétique de la lecture).
_____. "The World of the Text and the World of the Reader." In Ricœur, Time and Narrative vol. 3. Chicago: U of Chicago P, 1988. 157-79.*
Ruthrof, Horst. The Reader's Construction of Narrative. London: Routledge, 1981.*
Sell, Roger D. "Dickens and the New Historicism: The Polyvocal Audience and Discourse of Dombey and Son." In The Nineteenth Century British Novel. Ed. Jeremy Hawthorn. London: Arnold, 1986. 67-79.
_____. "Literature as Communication." In Sell, Literature as Communication. Amsterdam: Benjamins, 2000. 119-76.* (Contexts of reading; co-adaptation; protean self and communicative personae).
_____. Literature as Communication: The Foundations of Mediating Criticism. (Pragmatics & Beyond New Series, 78). Amsterdam and Philadelphia: John Benjamins, 2000.*
Stepto, Robert Burns. "Distrust of the Reader in Afro-American Narratives." In Literary Criticism and Theory: The Greeks to the Present. Ed. Robert Con Davis and Laurie Finke. New York: Longman, 1989. 827-41.*
Stoll, Pamela. "La relación entre el autor y su lectora en el género de la 'revista femenina'." In Autor y texto: Fragmentos de una presencia. Ed. Ángeles Sirvent, Josefina Bueno, and Silvia Caporale. Barcelona: PPU, 1996. 429-34.*
Suleiman, Susan R., and Inge Crosman, eds. The Reader in the Text: Essays on Audience and Interpretation. Princeton: Princeton UP, 1980.
Villanueva, Darío. "Narratario y lectores implícitos." In Estudios en honor de R. Gullón. Ed. L. T. González del Valle and D. Villanueva. Society of Spanish Studies, 1984. 343-6.
Wolff, Erwin. "Der intendierte Leser." Poetica 4 (1971): 141-66.




Etiquetas: , , , , , , , , ,

Domingo, 07 de Marzo de 2010 20:01. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Programados para creer

Programados para Creer

Este es un vídeo de varios colgados en Tercera Cultura, en la presentación del foro Humanismo Secular. Me gustó la presentación de Adolf Tobeña, que podríamos llamar escéptica en segundo grado. No es que sea escéptica al modo de Dawkins sobre la realidad de las creencias religiosas, sino que es escéptica con el escepticismo y con su capacidad de iluminar las mentes. Alguna iluminarán, quizá, pero en general la gente seguirá creyendo tan contenta en cosas que no existen, sin hacer caso a los que le cuentan estas verdades escépticas:




Bastante irónico es Tobeña, cuando señala que el humanismo secular sólo tendrá éxito (un éxito limitado) si se transforma en una religión (que es casi lo que es para algunos militantes descreídos). Es decir, si adquiere algunas de las características de las religiones: fundamentador de ética, cohesionador de grupo, proporcionador de ilusiones (por ejemplo, ilusiones de iluminación, de liberación, etc.—sueños de soñadores).

Las religiones, para Tobeña, tienen una base no sólo cultural, sino biológica. Suministran ilusiones (en ambos sentidos del término ilusión). Estamos programados para creer en cosas invisibles e imposibles, en dioses que controlan el mundo, a los que se les pueda rezar, en un más allá eterno, y en la inmortalidad del alma—no porque haya ninguna base científica para ello, obviamente, sino porque es bueno para la fundamentación de la ética, para la vida social del grupo. Los científicos, que son los más descreídos, todavía presentan un alto porcentaje de creyentes. Y los creyentes son absolutamente dominantes entre la gran masa de la población. El 94% de los americanos son creyentes en este sentido, por nombrar una nación moderna y occidental. Y el 85% de los españoles son creyentes. La gente religiosa es más buena gente, en general—más respetuosos con los demás y con la autoridad también, más altruistas y dignos de confianza. También es una buena medicina contra la desesperación y el dolor, para mucha gente—aunque para otros pueda ser también fuente de terror e inquietud.

La mente narrativa, la que busca dar sentido organizado al mundo, es la que según Tobeña es la base de la creencia religiosa. Y de esa todos participamos (hasta los críticos de la mente narrativa) pues es la que estructura el mundo para vivir en él.

De la misma opinión parecen ser muchos otros evolucionistas, como Brian Boyd (On the Origin of Stories)—que ve en la religión un producto complejo de la vida social de los humanos y de algunas tendencias cognitivas, como por ejemplo la tendencia a sobredetectar la presencia de agentes detrás de los acontecimientos, "ya que es más seguro confundir una rama con una serpiente que lo contrario" (137). Remite a Why Would Anyone Believe in God? de Justin L. Barrett (2004). Ya hablé en tiempos aquí (en "La fe como exaptación") de la creencia en dioses como un resultado colateral de tendencias cognitivas más generales de atribución de agentividad a los procesos. La cohesión social también se beneficia, pues el "policía interiorizado" que crean las doctrinas religiosas en los creyentes también contribuye a una mayor competividad del grupo:

Como han mostrado recientes investigaciones, la cooperación a gran escala puede ser frágil en ausencia de castigo, pero se establece y se mantiene de modo relativamente fácil mediante el castigo. Una sociedad humana unificada por la religión, especialmente si cree en vigilancia y castigos sobrenaturales, puede por tanto con frecuencia solventar problemas de cooperación con más facilidad que otra que no tenga religión. Las creencias irreales en fuerzas invisibles que actúan a favor o en contra del propio grupo, y a favor o en contra de uno mismo en la medida en que uno apoya o contravenga al bien colectivo, son mucho más capaces de motivar la acción de lo que lo son unas creencias modestamente ajustadas a la realidad. (Boyd, On the Origin of Stories 117)


La gente, y las sociedades, no necesitan verdades, sino más bien ilusiones que ayuden a vivir la vida en sociedad. (De eso iba San Manuel Bueno, Mártir, de Unamuno). Que la vida es corta, y la pasamos entre sueños, en un mundo imaginado—entre historias que nos contamos unos a otros por pasar el rato.

 

A photo on Flickr


Cosas de religión

Etiquetas: , , , , ,

Lunes, 01 de Marzo de 2010 11:09. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Inducción a la aquiescencia por disonancia cognitiva

A photo on Flickr

Jueves 3 de diciembre de 2009


Buf, qué título. Igual mejor lo dejo en Autojustificaciones.

Un análisis interesante, para entender cómo puede inducirse a la gente a decir lo que no piensa, o a actuar contra lo que en realidad piensa, lo proporciona la teoría de la disonancia cognitiva. La exponen Joel Cooper, Robert Mirabile y Steven J. Sher en "Actions and Attitudes: The Theory of Cognitive Dissonance", que han experimentado sobre el comportamiento de sujetos expuestos a estas situaciones de disonancia. El estudio está recogido en el libro Persuasion: Psychological Insights and Perspectives editado por Timothy C. Brock y Melanie C. Green (Sage, 2005).

La idea básica es que si bien las actitudes, valoraciones y creencias pueden llevar a los sujetos a actuar en determinado sentido, también puede revertirse el sentido del proceso—a saber, quienes actúan de una determinada manera modifican sus actitudes, valoraciones y creencias para justificar su acción—y así mitigar la sensación de disonancia cognitiva.

Presentan el ejemplo de Clyde Barrow (el de "Bonnie and Clyde")—cómo pasito a pasito fue de una adolescencia normal a una carrera criminal, por este proceso de autojustificación, pasando de pequeñas fechorías apenas intencionadas, a grandes fechorías a medida que iba afianzando su nuevo curso de acción y reconociéndose en él: cambiando sus actitudes por la necesidad psicológica de justificar las acciones que hasta allí le habían llevado. Y no sólo Clyde: "en las circunstancias adecuadas, la mayoría de la gente cambia sus actitudes para justificar su comportamiento" (65).

La teoría de la disonancia cognitiva la expuso L. Festinger en 1957: una tensión entre creencias o actitudes incompatibles busca ser mitigada reduciendo la inconsistencia—ya sea cambiando alguna cognición, añadiendo cogniciones, o reduciendo la importancia de la cognición en su comportamiento. Y siguiendo la ley de la mínima resistencia, las actitudes y valoraciones son más fáciles de cambiar que los comportamientos (sobre todo si éstos se han producido ya...).scanner darkly

Festinger y Carlsmith hicieron un significativo experimento de comportamiento. Daban a los sujetos una tarea deliberadamente aburrida y cargante. Y luego les pagaban un dólar si le decían a otros sujetos (informantes colocados por los experimentadores) que la tarea era en realidad gratificante y entretenida. Así se creaba una disonancia cognitiva. A otro grupo no se le hacía mentir a nadie. Pues bien, los mentirosos "inducidos", con mayor disonancia cognitiva, sostenían más tarde todavía, espontáneamente, que en realidad la tarea era entretenida. Los otros, que no habían mentido a nadie, recordaban que era aburrida.

Una variante introdujeron los experimentadores: al grupo de los que recibían un dólar le agregaron otro grupo que recibía veinte dólares por decir la misma mentira—ya un sueldillo. Se había añadido una cognición consonante: Me dieron 20 dólares por mentir. Había menos disonancia cognitiva... con lo cual su valoración de la tarea (o su reescritura del pasado) cambió menos. En efecto, en el segundo control posterior, recordaban que la tarea era aburrida. (Con lo cual parece ser que es ventajoso para el control persuasivo hacer que la gente se venda barato... así se crea mayor disonancia cognitiva y los sujetos espontáneamente se alinean con las acciones realizadas a bajo precio).

La aquiescencia inducida es un fenómeno bien conocido entre políticos o abogados que muchas veces tienen que sostener públicamente cosas en las que no creen. Tendemos a autojustificarnos, y pasamos a creer lo que mejor nos autojustifica. Esta tendencia psicológica es una mina para quien la sepa explotar (por ejemplo para controlar al personal de una empresa con unas pocas zanahorias, o para explotar las ventajas comparadas de los contratos basura frente a contratos mejor pagados, se me ocurre...). Pero más allá de los maquiavelismos estudiados y experimentos psicológicos, es obvio que algunos sujetos manipuladores nacen enseñados, y saben sacar el mejor partido de esta tendencia a la autojustificación. 

Todo esto tiene una dimensión retrospectiva-retroactiva, claro, que es por lo que me interesa (y si le sumamos la dimensión egocéntrica del asunto, la combinación ya es irresistible). La autojustificación reescribe el pasado. El sujeto borra sus huellas, y arguye que en realidad siempre pensó como ahora piensa, siempre habría elegido lo que ha elegido, pues las demás alternativas pierden (a toro pasado) parte de lo que las hacía atractivas. Nuestras elecciones y nuestras acciones construyen nuestras valoraciones posteriores: si la disonancia es muy fuerte, y estamos atrapados o empeñados en una línea de acción determinada, tendremos que corregir mucho de lo que pensábamos antes, para reducir esa disonancia.* Lo que elegimos es siempre lo mejor y lo más acertado, si nos preguntan a nosotros; según la teoría de la autoafirmación, la gente utilizará cualquier medio para autoafirmarse. Así que si actuamos de modo inconsistente con la verdad o con nuestras creencias, primero lo hacemos, luego lo justificamos, y por último nos lo creemos.

De este modo la máscara provisional de la aquiescencia se convierte en la máscara más cara: la cara. Y la cara dura.


____________

* Claro que, observan los autores, la disonancia cognitiva producida por acciones incoherentes o inmorales es menor cuanta más baja sea, de partida, la autoestima del individuo: "If dissonance is aroused by the violation of an expectancy of themselves as competent and moral persons, those who feel that they are neither very moral nor very competent should not experience much dissonance" (73). Según la teoría de la autoafirmación, serán los sujetos que tengan bajo concepto de su persona quienes se verán más motivados para cambiar sus actitudes tras un comportamiento inconsistente.

Por otra parte, en una situación similar de actuación inconsistente con las creencias, experimentan más disonancia los sujetos que consideran que son responsables de sus acciones: quienes sienten que están siguiendo instrucciones, o las personas capaces de tratar con los elementos desagradables por la vía de fingir que no existen, experimentan menos disonancia (75).

Las personas difieren en cuanto a su PFC: su preferencia por la consistencia, que tiene las dimensiones de 1) deseo interno de consistencia consigo mismos, 2) deseo de ser percibidos como conscientes consigo mismos, y 3) deseo de que otros sean consistentes consigo mismos.  Índices altos de estos deseos de consistencia van correlacionados con altos índices de disonancia cognitiva ante la actuación inconsistente con las propias creencias o valores. Pero hay personas con bajo PFC—o que se acostumbran a desarrollarlo para no experimentar esa disonancia.  Orwell ya escribió bastante sobre esta educación en el doublethink.

Otra dimensión de la disonancia cognitiva es su distribución cultural. La cultura occidental, con su alto valor concedido a la individualidad y la autonomía personal, conduce a mayores niveles de disonancia cognitiva en caso de actuación inconsistente. Se sugiere que cultura japonesa, más centrada en valores comunitarios, no presupone tanto que los comportamientos de las personas son un reflejo de sus verdaderos sentimientos. (¿Habrá que volverse quizá más japonés, si vamos a actuar de modo inconsistente, para no vernos atormentados por la disonancia cognitiva?).  Los sentimientos de identificación con el grupo, por supuesto, no se dan sólo en Japón. Otro experimento que relatan Cooper et al. se refiere a la disonancia cognitiva experimentada en terceros—por vía de un miembro del propo grupo. La gente con fuerte sentimiento de identificación al grupo tiende a cambiar de ideas sobre una cuestión si se les informa de que un miembro de su grupo la ha defendido en público.  Podemos adelantar, sin necesidad de acudir a experimentos, que la gente sin ideas formadas sobre una cuestión también tenderá a asumir la línea defendida por su grupo sobre esas ideas, y a formar así sus creencias al respecto, sin otra base que la solidaridad de grupo. Así funcionan los partidos y partidillos, y así se impone por línea general la línea del grupo por encima del (muchas veces inexistente) criterio personal. Aquí y en Japón. 

El corolario a extraer es que si vamos a actuar en grupo, y el grupo ha de ser eficaz, será aconsejable que sus miembros no tengan muchas ideas propias, y que si las tienen, no tengan mucho empacho en traicionar su propio criterio. Lo mejor para el trabajo en equipo es esperar a recibir instrucciones sobre lo que hay que pensar, para no tenernos que tragar nuestras propias opiniones, y sufrir disonancia cognitiva—y emocional.



Etiquetas: , , , , , ,

Viernes, 04 de Diciembre de 2009 10:18. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Sectas, pensamiento circular y realidad virtual

Una charla sobre el pensamiento circular que se produce en las personas con cerebro lavado por las sectas, y que se van encerrando en la realidad alternativa generada por la secta y su atmósfera. La conferenciante, una ex-moonie, describe su experiencia y da una explicación memética del asunto.





Yo creo que la explicación necesaria es más compleja, y que ha de tener en cuenta muchas dimensiones más, que aquí apenas se sugieren: la identidad social, la ideología sobre la estructura de la realidad, las crisis de creencias (religiosas, morales) y la promesa de una nueva identidad en fases de cambio... La tentación (casi narrativa, podríamos decir) de los proyectos vitales y los ideales o identidades que ofrecen las sectas o las identidades colectivas; las explicaciones narrativas que nos venden sobre el por qué y el a dónde de las cosas. La propia simplicidad de pensamiento, que no deja hueco a la duda, es tentadora para muchas personas con capacidades limitadas, o con tendencias de dependencia, y particularmente en determinadas situaciones personales de necesidad. Muchos con el fútbol se apañan: otros tienen que vestir la camisa parda.

También es crucial, para entender la dinámica de la psicología sectaria, partir de la dimensión interactiva del sujeto. Pues la interactividad y las relaciones sociales son constitutivas al sujeto, no accidentales o externas. La afiliación con los demás nos construye desde dentro, y según qué afiliaciones (o dinámicas de enfrentamiento) nos ofrecen ya una versión simplista del mundo y de las fuerzas que en él actúan.

Todo esto es una perspectiva de psicología social sobre esas reconexiones meméticas, e ideas obsesivas, descritas por la autora: dinámicas mentales circulares, que se vuelven tanto más obsesivas e irreales cuanto más encerrada está la secta o grupo en su propia dinámica, y más aislada de la realidad circundante. Hay un efecto de retroalimentación entre relaciones sociales obsesivas e ideas y actitudes repetitivas. La programación y el control de la información están en la base misma de la idea de cibernética, entendida como el estudio de los procesos de retroalimentación en cerebros electrónicos o humanos, todos programables, todos capaces de reproducir representaciones y generar universos virtuales. La idea básica de Benscoter es que esta circularidad de pensamiento altera el cerebro (su uso o funcionamiento, diríamos más bien) y le impide desarrollar el pensamiento en otras direcciones. Pero eso es básicamente porque las relaciones sociales han sido alteradas. Y cuanto más circular el pensamiento generado por el sectarismo, más se encierra el individuo en la secta.

Hay que tomar en consideración, por último, que el cerebro de por sí es dado a generar realidades virtuales en las que habitar. Y si se las dan ya hechas y empaquetadas.... para muchos, mejor. En los mundos virtuales así generados todo es posible: se puede llegar a creer cualquier cosa, y puede haber de todo en esa economía mental alternativa, desconectada del tráfico social ordinario. Y la inmersión en ellos es más total que en un videojuego, o que en la vida real, tan planita a veces ella. Son como Second Life, pero perdiendo ya pie en la First Life.

La Caverna del cerebro: el lenguaje como realidad virtual

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

Jueves, 03 de Diciembre de 2009 13:00. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Equipos y sujetos (...al equipo)

—notas sobre "Teams", el segundo capítulo de The Presentation of Self in Everyday Life, de Erving Goffman.

Ya hemos visto que al analizar una situación hay que tener en cuenta también la definición e imagen de esa situación que proyecta cada uno de los actores—convirtiéndose así la situación y la actuación en las representaciones de sí mismas. Pero los actores no actúan solos: actúan en grupos organizados o equipos, que cooperan en el mantenimiento de las ficciones colectivas y roles sociales asignados a cada cual.

Estos roles son definibles, claro, según el tipo de interacción que se esté barajando. Goffman da un ejemplo interesante de la América de mediados del XX: estando a solas los dos, un trabajador negro suele llamar a su colega blanco por su nombre de pila, pero en presencia de otros blancos (o negros, me supongo) lo trata de usted. Es un caso más (aparte de la cuestión del racismo) de presentación colectiva de una fachada aceptable públicamente. Otros casos podemos pensar de redefinición de la situación y de las relaciones entre actores dada esa situación (es lo que Goffman llamará footing en un artículo posterior incluido en Forms of Talk. Podría traducirse como "en calidad de qué" o "a título de qué"—siendo amigos, podemos tratarnos a título de amigos o como profesionales por ejemplo). La expresión de intimidad entre colegas o amigos o parejas se modula según adaptan la teatralización de esta relación en una interacción social en público con otros—donde forman equipo frente a un público. Es un equipo, o equipo de actuación, para Goffman "cualquier conjunto de individuos que cooperan poniendo en escena el mismo número" (en el sentido de numerito, o espectáculo teatral-social) (79). power rangers

El grupo organizado es una unidad de análisis necesaria para el análisis que se propone Goffman—el análisis de la proyección, manejo y control de impresiones en público—pues aunque estas funciones las lleven a cabo actores individuales, lo hacen como miembros de una troupe. De hecho, visto que los roles trascienden a los individuos, podríamos considerar a los individuos que actúan solos como equipos de un solo miembro. Un actor puede llegar a creerse su función (de hecho es el caso habitual)—y parte de su papel en este sentido es proyectarse a sí mismo como público de su propia actuación, y ocultarse a sí mismo (con una especie de doublethink) ciertas cosillas de la función que sería mejor ignorar, cosas que conoce en tanto que actor y conocedor de las bambalinas, pero que suprime mentalmente para lograr así una mayor compenetración con el papel. Este análisis, desdoblando al sujeto en su función social o pública y "otros aspectos" no compatibles con ella, o irrelevantes para esa función, es una manera elegante de Goffman de desconstruir la unidad del sujeto—atravesado o diseminado por su función social—y para interpretar no sólo la dinámica de sujeción a las funciones sociales por parte de sujetos (o sujetables) muy diversos, sino también fenómenos como la mala consciencia, la hipocresía (incluida la hipocresía socialmente aconsejable) y la ceguera selectiva de los sujetos a ciertas dimensiones de su propia actuación. Es todo un análisis de la interioridad entendida en tanto que exterioridad, o interacción interiorizada. (Para más sobre esta teoría goffmaniana del sujeto remito a mi artículo sobre "Goffman: El teatro de la interioridad").

Incluso actuando solo, y hasta sin otro público que él mismo, el sujeto "guía su actividad privada de acuerdo con estándares morales incorporados"—es decir, con referencia a algún grupo del que forma parte (81). Incluso llega el sujeto a estar tan sujeto que, sin creer en su actuación ni desearla, la mantiene en honor al grupo cuyos valores ha interiorizado por afiliación. Y castigándose a sí mismo si es preciso. Así, Goffman propone tratar la insinceridad no como un "defecto" del sujeto sino como un fenómeno resultante de las funciones sociales que estructuran al sujeto, tanto en su comportamiento externo como en su interacción y comunicación consigo mismo. Es de notar que esta proyección de valores de grupo y esta creación de un observador interno encargado de mantenerlos es muy útil para dar cuenta del desarrollo de ideas religioso-morales como la conciencia, los castigos y recompensas del más allá, y la propia idea de un Dios omnisciente y vigilante—garantía y personificación de los valores del grupo y de esa auto-observación interiorizada. Aunque Goffman (quizá consciente de que escribe en un país de creyentes difíciles de redimir) no desarrolla explícitamente esta línea de razonamiento.

Las actuaciones en grupo adquieren solidez y entidad propia—de estos vapores cuajados y de estas coreografías se va haciendo la realidad humana. Y así vemos que los grupos montan el numerito dirigido a un tercero, a un público, aun cuando el público no esté presente—así se refuerza la calidad de la actuación. Goffman presenta el ejemplo de los funerales que se organizan para los pacientes solitarios de los asilos u hospitales—como si tuviesen deudos apenados.

En suma, que habiendo posibles inconveniencias que disimular, y una fachada pública que mantener, la coordinación dramatúrgica de la actuación en equipo es crucial:

"Parece claro, en primer lugar, que durante el transcurso de una actuación en grupo, cualquier miembro del grupo tiene la capacidad de estropear la función poniéndola en evidencia o interrumpiéndola con una conducta inapropiada. Cada miembro del grupo se ve obligado a confiar en la buena conducta y comportamiento de sus compañeros, y ellos a su vez se ven obligados a confiar en él. Hay pues un lazo de dependencia recíproca que liga a los miembos de un equipo entre sí." (82)


Por su situación frente a los espectadores, los equipos desarrollan un conocimiento "interno" de la situación, y adquieren así una familiaridad que los liga a una cierta visión interna de la función; están en el ajo, por así decirlo, y eso los define como personas para los otros.  Y así aun los aguafiestas que ponen en evidencia al grupo son parte de él, en la medida en que participan en la tarea y tienen un conocimiento interno de algunas cuestiones—aunque sean ninguneados o aislados por los demás.

Hay equipos más o menos institucionalizados, más ligados a la organización del trabajo, o más informales. Parte de lo que define al grupo formal frente a los informales es que los individuos se ven obligados a participar en él—y no se tratarían con los miembros del grupo, sean o no de su mismo status social, si no fuese por la función que tienen que representar conjuntamente. (Aunque realmente es todo una gama de grises, y hay elementos de función también no sólo en las familias, que son grupos oficiales, sino también en los grupos de amigos, pues son inestables y muchas relaciones vienen "de oficio" o por obligación al tratarse de amigos de un amigo. No aspiramos, sin embargo, a matizar, ni siquiera a entrar en toda la finura de los análisis de Goffman).

La imagen de la realidad proyectada por el individuo (es decir, por el "equipo-de-una-persona") puede ser polifacética: la del grupo (en tanto que grupo, y no como la suma de sus individuos) es más rígida, oficial y monocolor: podríamos decir que el grupo tiene "pensamiento único":

"Cuando pasamos de los equipos de una persona a otros más grandes, la naturaleza de la realidad que promueve el equipo cambia. En lugar de una definición rica y variada de la situación, la realidad puede reducirse a una estrecha línea partidista, ya que es de esperar que no todos los miembros del equipo congenien en la misma medida con la línea. Podemos esperar observaciones irónicas mediante las cuales un miembro del equipo rechaza en broma la línea seguida, mientras que en serio la acepta. Por otra parte, aparecerá el nuevo factor de que la lealtad al grupo de uno. y a los otros miembros del equipo, llevará a apoyar esa línea." (85)


Así que esas bromitas sobre el equipo, en privado por favor. De lo contrario no sólo se compromete la acción del equipo, sino que flojea la imagen de la realidad proyectada por todos. Hay que disciplinar y administrar las intervenciones, silencios y portavocías autorizadas.  No hay que mostrar desacuerdo en el equipo ante el público—ya hablemos de un partido político, o de un dúo de soprano y pianista.  Ahora bien, para que el acuerdo no sólo parezca tal acuerdo público, sino que parezca verdad, hay que arreglar y adornar ciertas señales de evidencia para el público. Se requiere que no sólo haya acuerdo, sino que parezca espontáneo, no pactado:

"puede ser necesario que los diversos miembros del equipo sean unánimes en las posiciones que toman, y que guarden secreto sobre el hecho de que no llegaron a estas posiciones de manera independiente" (88)

teamwork6
—y un paso muy útil es la activación en bien del equipo de lo que Sartre (en El ser y la nada) llamaba la mala conciencia. A saber la capacidad de ocultarse a uno mismo, en tanto que autoobservador, y no sólo al público externo, que las decisiones que uno toma son del equipo, y no de uno mismo—un concepto, ése de "uno mismo", que decididamente va dejando de tener utilidad y sentido plenos.

Siendo nuestro ser comunicativo, interactivo y posicional, la toma pública de posiciones es crucial para su manifestación. Una vez los sujetos están caracterizados por el grupo, con el grupo metido hasta la médula de su ser y constituyéndolo, es cruel aunque instructivo dejarlos sin referencias ni pensamiento que manifestar, creando confusión sobre cuál es la línea del grupo—es algo que atenta contra el alma del sujeto por así decirlo:

"Ocultarle a un miembro del equipo información sobre la postura que toma su equipo es de hecho privarle de su propio carácter, puesto que sin saber qué postura ha de tomar puede que se encuentre incapacitado para presentar un yo al público." (89)


Y téngase en cuenta que a veces el yo más preciado no es el yo íntimo y privado, sino preciamente el yo que puede ostentarse en público.

En suma, que mantener una línea de acción y una normativa de comportamiento clara es muy beneficioso para el grupo. También una serie de ficciones útiles, como los acuerdos aparentes frente a espectadores y a miembros subordinados del propio equipo (esto "en organizaciones autoritarias", especifica Goffman, pero todas lo son un poquito). No son aceptables las ironías hacia el equipo en público; hay que mantener una etiqueta y un espíritu de cuerpo—que en ocasiones se coloca por encima de la ley y de las normas externas al grupo.

El equipo actúa para un público, pero el público mismo es otro equipo: Goffman propone hablar de interacción dramática—y además no suele ser un barullo, sino adoptar la forma de un encuentro entre dos equipos—(ay esas polarizaciones automáticas—debe tratarse de una tendencia cognitiva inherente, de esas que heredamos de la Prehistoria—como la distorsión retrospectiva, o más claramente como esas tendencias al pensamiento dicotómico que comentaba Gould en The Hedgehog, The Fox, and the Magister's Pox).

"Así, en las grandes instituciones sociales, donde prevalece una diversidad de niveles de status, encontramos que mientras tiene lugar una determinada interacción, se espera que los participantes pertenecientes a muchos status diferentes se alineen provisionalmente en dos equipos agrupados" (92)


Aunque sí hay también encuentros de tres equipos: los arbitrajes, por ejemplo, o de equipos múltiples; pero prevalece especialmente la estructuración del encuentro como una interacción de dos equipos, que (siendo a la vez actores y público) se turnan para asumir un rol más activo u otro más propio del público—es decir, suele haber un equipo que es el que más contribuye a la interacción, o lo hace de manera más prominente o autoritativa. Suele ser este equipo el que controle el espacio de la interacción, su disposición, la estructuración de turnos, etc.–un control que le permite "introducir dispositivos estratégicos para determinar la información que pueda adquirir el público" (93). Los espacios de interacción (aulas, consultas, salas de reuniones, tiendas, etc.) ya se estructuran de modo que un equipo tenga en principio este dominio de la situación o esta ventaja perspectivística; cognitivamente es un intento de proporcionarles el topsight o dominio perspectivístico de la situación.

En los equipos hay quien manda, claro—y quien decide y organiza cómo ha de transcurrir la acción dramática durante una función o encuentro con otro equipo. A veces también se crea un cargo de director de la función, desvinculando la toma de decisiones relativas a la ceremonia o estrategia de interacción de las decisiones relativas a la línea de acción del equipo. A Goffman le llaman la atención los paralelismos interaccionales y ceremoniales en campos muy diversos, independientemente del tipo de actividad que se ventile—pues todos necesitan una etiqueta social y una coordinación y organización de turnos, intervenciones y voluntades:

"las similaridades estructurales de números teatrales aparentemente diversos quedan muy bien reflejadas en la comunidad de actitudes que surge en todas partes entre los directores de espectáculo" (97).


—aplicando disciplina y manteniendo el orden en las filas, cuidando de la apariencia y uniforme correcto, llevando la contabilidad del número de votos, etc. Y así aunque todos son corresponsables de la actuación, el director es más responsable que nadie—y se crea dentro del equipo una fisura entre el director de función y los miembros de a pie; es el síndrome del capataz. Hay que distinguir, recalca Goffman, la autoridad o dominancia teatral, la dirección de la función, de la auténtica dirección de la actividad del equipo, aunque en ocasiones coincidan. Un papel teatral comentado en este punto es el del empresario de pompas fúnebres, el undertaker, que suele tomar sobre sí el papel de dirigir y organizar una función que nadie más haría a gusto. Más sarcástico es este otro ejemplo, de chusqueros y oficiales del Ejército:

"cuando a unos responsables temporales o carentes de experiencia se les otorga una autoridad formal sobre unos subordinados experimentados, encontramos con frecuencia que a la persona formalmente investida de poder se le soborna con un papel que tiene hegemonía dramática, mientras que los subordinados tienden a dirigir el show. Así, se ha comentado a menudo sobre la infantería británica en la Primera Guerra Mundial que los veteranos sargentos de clase obrera llevaban a cabo la delicada tarea de enseñar, sin aparentarlo, a sus nuevos tenientes a que asumiesen un papel dramáticamente expresivo al frente de su pelotón, y a que muriesen rápidamente en una posición dramáticamente expresiva, como corresponde a hombres de colegio de pago. En cuanto a los sargentos, ocupaban un lugar modesto en la trasera del pelotón y tendían a sobrevivir para formar a otros tenientes" (102)



Más en general hay que distinguir en la actividad de un equipo entre las funciones dedicadas a la actividad productiva, comercial o "efectiva" del equipo, y las funciones de aliño, escaparate o presentación al público de esa actividad; como hemos visto hay cierto grado de coincidencia y solapamiento, pero también pueden crearse funciones específicas y cargos de pura representación. Los lacayos de los nobles, aparte de servir funciones prácticas, tenían una importante función de adornar la persona de su señor: estar rodeado de lacayos era demostrar un status. Algo parecido siente un director comercial con sus vendedores, o un empresario con sus trabajadores concienciados, o cualquier jefe de equipo con su equipo bien entrenado a su servicio.  Al margen de las funciones sociales o productivas desempeñadas, un equipo tiene una función cognosicitiva o metafísica:

"Un equipo (...) puede definirse como un conjunto de individuos cuya cooperación íntima se requiere si ha de mantenerse una determinada definición de la situación" (104)


—y por tanto hay siempre un cierto secretismo en cuanto a ésto, en cuanto al hecho de que la situación depende, para sus sustancialidad o su solidez, de la cooperación y disciplina del equipo— y "un equipo, por tanto, tiene algo de la naturaleza de una sociedad secreta" (104).  Sabemos que son miembros del equipo— por el puesto que tienen oficialmente allí, su trabajo, etc.—pero la sociedad que constituyen está basada en un pacto oculto sobre más cosas de las que se muestran en público.  Los miembros de los equipos son unos conspiradores natos, atentos a mantener la ficción de que las cosas son de hecho tal y como conviene al equipo que sean, de que son así por naturaleza—como decía Barthes, hay que crear un efecto de realidad—hay que mantener la impresion, de cara al público externo e interno, de que la realidad se sustenta por sí sola sin que hagan falta estas furtivas intervenciones para mantener el orden de la situación.
A photo on Flickr

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

Domingo, 15 de Noviembre de 2009 14:40. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Sexo *gramatical*, juicio social

viernes 30 de octubre de 2009

Sexo "gramatical", juicio social

Notas sobre la conferencia "Nombrar en femenino: sexo "gramatical", juicio social", de la Dra. Ana María Vigara Tauste ( Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Ciencias de la Información). Conferencia en las jornadas sobre LENGUA Y GÉNERO: ACTUALIDAD Y PERSPECTIVAS (Salón de Actos del Instituto de Ciencias de la Educación, Universidad de Zaragoza, 30 de octubre de 2009).

(Jornadas organizadas por la Universidad de Zaragoza, el Instituto Aragónés de la mujer y el grupo Sylex/Zaragoza Lingüística)

Nombrar en femenino: sexo "gramatical", juicio social

Se queja la conferenciante de la crítica de la prensa a las feministas, la recepción que a veces se hace de jornadas feministas: se les empareja con "machistas", se asocian con "lesbianas y furor uterino", etc. Hay también críticas de la prensa al "mujerío" de Zapatero… etc. Y está especialmente enconada la cuestión en lo referente al feminismo en el uso del lenguaje. Es un tema sensible en el que la gente tiene criterios estables y no le gusta modificarlos. En lenguaje se utiliza la propia autoridad, y la de otros sólo cuando apoya la nuestra. El "feminismo lingüístico" se rechaza argumentando que es "tontería", no supuestamente porque quien lo rechace esté defendiendo una postura machista. Toda respuesta a esto es una toma de partido, y lleva a más tomas de partido.

En España la cuestión se encona, y se discute con auténtica inquina. La conferenciante pide sin más "que se deje correr al lenguaje"—que no se impongan cosas, y que luego cuajen o no cuajen los usos feminizados —en los términos de profesiones, por ejemplo, que es el tema de la conferencia. Estas peleas llegan a extremos ridículos por las iras que despiertan.

Los argumentos "exclusivamente lingüísticos" no existen, por las razones que ha expuesto Elvira Burgos en su conferencia sobre el lenguaje y la ideología social. Lo lingüístico está plenamente imbricado e implicado en lo social. En español no hay sustantivos neutros: sólo masculinos y femeninos. Hay pequeños restos de neutro en los artículos y determinantes… pero el determinante neutro pide una concordancia que enseguida se hace masculina. Por otra parte, es imposible hacer un uso neutro del lenguaje.

Los sustantivos pueden tener flexión de género o no. Presenta un cuadro-resumen del género de los sustantivos en español, distinguiendo entre nombres de cosas (concretas o abstractas), animales, y personas. Las cosas tienen género gramatical, independientemente de su terminación (por ej.: el dedo, la mano).

Los animales que más nos importan tienen flexión de género con masculino y femenino; otros tienen sólo género gramatical. El procedimiento general son los epicenos: con un solo género gramatical (delfín macho o hembra; ardilla macho o hembra— aunque sí se ha utilizado "delfina" en un contexto que hablaba de las emociones de un delfín hembra concreto).

Con las personas hay variación genérica -o/-a, o bien se marca la diferencia genérica con heterónimos (yerno/nuera) o bien se usan otras palabras que no tienen flexión de género— o sea, en estos casos hay género común (cantante, internauta). Con o sin flexión, siempre se indica el género. El debate está ante todo en los nombres personales. Y en los sustantivos: no los adjetivos, conjunciones, etc…. Únicamente los sustantivos personales son objeto de debate.

(A mí se me ocurren aquí otros usos debatibles del masculino genérico con adjetivos o participios—por ejemplo, a la hora de calificar a estudiantes como "Suspenso" o "Aprobado" sean hombres o mujeres—¿sería políticamente correcto poner en un acta "suspensa"? Cuando lo pregunto en la sesión de la tarde, se me dicen dos cosas, 1) que ahora las actas ya son sólo numéricas,  2) Una profesora feminista sí lo venía haciendo antes, poniendo "aprobada" o "suspensa" sin mayores problemas)

Se presenta una clasificación de M. L. Calero, M. Lliteras y M. A. Sastre:

Género masculino ambisexual: para expresar la identidad sexual desconocida ("cuando el solicitante es mujer") los anónimos ("el usuario de Internet") las estadísticas ("los zaragozanos, los católicos") la prototipicidad ("un abogado por cada cien mil habitantes")...

O bien género no ambisexual, clasificado en diversos tipos:

Intrasex: niño,a; abogado,a
Extrasex: El/la espía, periodista, joven, cantante, guardaespaldas...
Heterosex: padre/madre, yerno/nuera, hombre/mujer
Ortosex: el cura, el tenor, la monja, la soprano (cuando "no hay" del otro sexo).
Unisex: el prójimo, la persona, la gente, la tribu, el clero...

(y "el mujerío"? Yo no lo veo como "unisex", más bien como "heterosex").

"Jueza" es un caso favorito de Vigara, muy debatido en sociedad seguramente por el poder que detentan los jueces y las juezas. (Y las jueces también...).

En la entrada "juez" del Diccionario Panhispánico, se ha especificado que es terminación común a masculino y femenino: es atípica esta especificación, y seguramente se vio influida por el argumento popular. (El contraejemplo viene pronto: andaluz/andaluza).

(Estos debates basados en opiniones de autoridad se dan en otros casos debatidos. Por ej. El caso de "más mayor" usado para personas, también supuestamente antigramatical. Se dice que "la gente culta no lo usa así". Pero el argumento de "la gente culta" se utiliza de manera subjetiva. Este uso concreto lo ha amnistiado el Panhispánico, pero es por casualidad. Con "jueza" aún no hay amnistía popular).

Los argumentos más elaborados lingüísticamente obligan a buscar contraargumentos, aparte de contextos efectivos de uso, recogida de datos, etc.

Curiosamente la oposición a "jueza" viene mayormente de varones en principio progresistas, aunque también se encuentra en mujeres. Por ejemplo, se argumenta que "la lengua no es sexista sino lo que hacemos con ella", algo que se podría decir de cualquier cosa. Todo es "lo que hacemos con ello".

(Aunque de aquí sí parece desprenderse que los usos establecidos del género en la lengua sí le parecen a la autora sexistas- o sea, que el masculino genérico sí es sexista siempre. Aunque quizá interpreto yo demasiado su postura. En la sesión de la tarde, abogará la conferenciante por el uso no marcado del lenguaje cuando tenga valor genérico).


Otras veces se usa el argumento de que los razonamientos feministas sobre el lenguaje adecuado son "propuestas forzadas" para influir en la realidad a través del lenguaje. Se dice que el lenguaje debería seguir un cambio previo en la realidad. Argumenta Vigara que la realidad ya ha cambiado, o sea que la realidad ha cambiado pero seguimos aferrados a estos femeninos. (Yo aún diría más: que el lenguaje es parte de la realidad, y que cambiar el lenguaje es cambiar parte de la realidad).

El caso de Arturo Pérez Reverte, como gran enemigo de la corrección política feminista en el lenguaje y de cosas como "juezas": proporciona Pérez Reverte muchos ejemplos de argumentación irritada contra la variación femenina en el lenguaje. Dani Martín también.

(Aquí se está contraatacando al artículo aquel de Pérez Reverte contra la política de lenguaje no sexista de la Universidad de Zaragoza).

También está la idea propuesta a veces de que lo sexista es marcar la diferencia de sexos y no lo contrario. El argumento a "las personas cultas e inteligentes" es subjetivo, como hemos visto. A veces se dice que se usa el femenino para discriminar a las propias mujeres. Y de hecho hay veces esto es rigurosamente cierto, otras veces lo contrario.out of the frame

El caso de "el médico", uso buscado por las mujeres médico. Especifican ellas que es "el médico" pero "la doctora". Por extraño que parezca… Estiman al parecer que "la médico" no está todavía socialmente valorado. (Pues ellas sabrán, porque lo de valorarse socialmente las médicos lo tienen bien estudiado, aunque ni la mitad de bien que los médicos). La conferenciante aboga por respetar la manera en que las personas quieren que las llamen, a pesar de la extrañeza personal que pueda producir.

Contra la idea de que sea una reivindicación excesiva y que sólo funciona en una dirección. Si lo que está lleno es el masculino, ¿cómo vamos a reivindicar el masculino? Por eso se reivindica el uso del femenino. Hay algunos casos de reivindicación del femenino correspondiente por los hombres, pero es que el femenino suele estar menospreciado y no invita a la reivindicación en sentido contrario.

Otro argumento usado con frecuencia es la autoridad de la RAE. Por eso es importante que se incorporen estos femeninos de profesiones al diccionario de la RAE.

Otras veces se argumenta que el género es puramente lingüístico, que no tiene motivación social—lo cual es obviamente falso. Se dice que es un valor puramente gramatical, que no significa nada… aunque hay argumentos para rebatirlo. Muchas veces se usan para defender el masculino genérico unos argumentos pseudo-lingüísticos, basados en falsas analogías y usos ridículos inventados (las miembras y les miembres y demás...). Pero son argumentos basados en posiciones sociales, nunca neutros.

Se han hecho abundantes pruebas (había escrito yo pruebos) que indican la manera en que los supuestos "neutros" masculinos genéricos sí tienen consecuencias directas en la conceptualización, las presuposiciones y la atención. El masculino genérico no es un neutro, y favorece la percepción de los hombres como la persona que desempeña la función de modo natural.

El test de las tres íes para determinar si un término es adecuado: ¿incorrección, inadecuación social, innecesariedad? La primera, incorrección, atiende a cuestiones como lo de "forzar la gramática", la ya existencia de un género común con forma no masculina, el criterio de la RAE... La inadecuación social se refiere a los casos en que no hay mujeres desempeñando esa actividad en nuestra sociedad. En cuanto a lo innecesario... el femenino puede ser necesario aun si existe un término común precisamente para hacer visibles a las mujeres. En los términos para profesiones en femenino, la ley de primacía cognitiva nos lleva a primar la activación más accesible, o sea la más frecuente. Si hablamos siempre de femenino, activamos el femenino. Si no, el masculino: esto provoca la invisibilidad de las mujeres. El lenguaje orienta así la percepción.

¿Cómo se va a generalizar el uso de estos términos de profesiones feminizados si las propias normas orientadoras de las instituciones dicen que no se usen hasta que se generalice el uso?

Yo me quedo con ganas de preguntar si considera la conferenciante que es adecuado oponerse al masculino genérico en todo contexto, desde el punto de vista de una política feminista—y si está a favor no ya de aceptar los usos que van ganando terreno (jueza, etc.) sino de iniciar usos experimentales de una manera un tanto combativa, o por picar al macho ibérico, etc. Provocar debate en estas cuestiones puede ser divertido y productivo; otras puede hacer perder el tiempo, claro, y seguramente no hay una política adecuada para todo momento. Hay que ser estrategas.

 

Etiquetas: , , , , , , ,

Sábado, 31 de Octubre de 2009 22:36. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Judith Butler: Lenguaje, sexismo y resignificación


Judith Butler, lenguaje, sexismo y resignificación

El poder del lenguaje en la teoría feminista de Judith Butler —Notas sobre la conferencia de la Dra. Elvira Burgos Díaz (Universidad de Zaragoza) en las jornadas sobre LENGUA Y GÉNERO: ACTUALIDAD Y PERSPECTIVAS (Organizadas por la Universidad de Zaragoza, el Instituto Aragónés de la mujer y el grupo Sylex/Zaragoza Lingüística). Salón de Actos del Instituto de Ciencias de la Educación, Universidad de Zaragoza, 30 de octubre de 2009


El poder del lenguaje en la teoría feminista de Judith Butler

Butler no es lingüista propiamente, pero formula una filosofía del uso del lenguaje desde la crítica al sexismo y desde la teoría del sujeto.

Se parte de la crítica de Hamann a la teoría del sujeto de Descartes o de Kant: contra el pensamiento como una entidad aislada, se pasa a una centralidad del lenguaje, como algo que posibilita el pensamiento. En el XIX Nietzsche aporta una dimensión novedosa sobre el lenguaje. El lenguaje crea mundo, abre mundo, no sólo comunica algo preexistente, y allí emerge el individuo, que es imposible de pensar fuera del lenguaje. Es el "giro lingüístico" de la filosofía. Dentro de este giro lingüístico, la teoría de Judith Butler se encuentra dentro de la corriente del "giro performativo". ¿Qué es la concepción performativa del lenguaje? Que, además, tiene que ver con toda una concepción del mundo, una nueva concepción de lo que son las mujeres y los hombres. Y también con una teoría del lenguaje agresivo, de la lucha contra las palabras que pueden causar un daño.

El giro performativo es característico del postestructuralismo. No se concibe al individuo como un ente aislado de su mundo; esta concepción del sujeto, y de la libertad del mismo, queda quebrada. El sujeto no nace, sino que se hace (como decía Beauvoir); es la línea clave del pensamiento postestructuralista en la que se ubica Butler. El contexto hace al individuo; nace en un contexto preexistente que le configurará como ser humano. Parte esencial de ese contexto es el lenguaje: así se nos nombra (no nos autonombramos), y con ese signo lingüístico se nos comienza a configurar como sujetos. El cuerpo no es suficiente de por sí para la vida social: hay que constituir una presencia social y un nombre. Y así nos volvemos "vulnerables lingüisticamente"—estamos en relación de dependencia constitutiva con respecto al lenguaje.in the cut

¿Es niña o es niño? La pregunta ya condiciona la presencia de la criatura en el mundo. No tiene que ver sólo con la anatomía o la biología, sino con la interpretación social y lingüística que se hace de ese cuerpo. El lenguaje nos preexiste, y lo aprendemos, juntamente con una carga valorativa constituida socialmente. Y así el lenguaje nos constitutye por el método de la repetición y la imitación. Adquirimos el instrumento junto con todos los valores que van asociados a él y se transmiten con él. El contexto nos configura, nos otorga una identidad, mediante la repetición y la imitación de los usos sociales. Yo hago mío el lenguaje, pero antes él me ha hecho a mí—hay aquí un doble movimiento.

La teoría performativa del lenguaje se remonta a John Austin, Cómo hacer cosas con palabras. Los enunciados no son únicamente constatativos, con valor de verdad o de mentira; hay enunciados realizativos o performativos, expresiones que hacen cosas, que tienen efectos sociales—por ejemplo una promesa, un insulto, una fórmula ritual…. La formulación inicial de Austin era un tanto confusa pero abrió caminos al pensamiento. Estas acciones lingüísticas no se analizan bajo el prisma de la verdad o la mentira, sino del éxito o el fracaso. Ahora bien, Austin seguía concebiendo al individuo cartesianamente, un sujeto no socialmente consitutido. Así estas expresiones las concebía Austin como una expresión del poder y autonomía del sujeto hablante.

Derrida revisará estas tesis de Austin desde una perspectiva postestructuralista, y será la perspectiva performativa de Derrida la que resultará esencial para la teoría de Judith Butler. Lo que para Austin era accidental, los "fallos" performativos, se convertirá en esencial para Derrida. No hay posibilidad de éxito sin posibilidad de fallo. Para Austin, los performativos eran aquellos actos de habla en los que no hay diferencia entre decir y hacer, pero hay algunas situaciones en las que esto se quiebra: la ficción teatral, la literatura o poesía, o los monólogos privados, las citas… para Austin no se daban entonces las condiciones para el éxito performativo: el sujeto no está "autorizado". Para Derrida, la cita no es una excepción: la citacionalidad es la esencia misma del uso del lenguaje. Es una concepción totalmente diferente: el uso del lenguaje es una secuencia de citas y repeticiones. Todo tipo de lenguaje constituye su orden mediante la citacionalidad—y en esto Derrida va, claro, mucho más lejos que Austin.

Así pues, nazco y aprendo un lenguaje a partir de la repetición y la imitación: reconocemos las palabras porque ya están oídas antes; si el lenguaje fuese completamente creativo no habría posibilidad de entendimiento. El sujeto es sólo un elemento de la cadena de significación; un elemento crucial, pero que es constituido por esa misma linguisticidad. El sujeto es un sujeto vulnerable, constituido lingüísticamente. Su acción puede tener éxito o puede no tener éxito. El éxito o el fracaso de una acción lingüística es un riesgo: nada asegura el éxito de los usos lingüísticos. Se abre también la posibilidad así de que las palabras sexistas, racistas, homófobas, las palabras destinadas a herir, no causen el efecto que buscan.

En Estados Unidos hay mayor tendencia al control del lenguaje, a la intervención mediante la censura o la prohibición del lenguaje sexista, racista, pornográfico, etc. —o el control de las imágenes, pues no hablamos sólo de palabras sino de otros tipos de materialidades que transmiten significados y valores, las imágenes, que también transmiten sentidos y valores. El debate sobre los límites y de la prohibición y la censura es problemático. Sobre el lenguaje agresivo, Butler tiene una perspectiva propia: critica la presuposición de que el lenguaje siempre hace lo que dice—que el sujeto controla los efectos que va a provocar su lenguaje. Es una concepción desfasada, se pierde de vista lo colectivo, según Butler. La censura presupone esa concepción tradicional del lenguaje y del sujeto. Butler es crítica con esto, poniendo en escena su concepción del lenguaje siempre abierto al fracaso, y del sujeto constitutivamente vulnerable; y precisamente por eso capaz de actuar y responder. El sujeto es capaz de contestar, de resignificar de modos imprevisibles el mensaje recibido: el lenguaje está fuera de control para el sujeto; no podemos controlar su recepción.

Tampoco nuestro ser entero está bajo nuestro control: se nos escapan sus efectos. El sujeto habla no sólo su discurso, también habla con su cuerpo, y allí el inconsciente se hace cargo. Por ejemplo, en el caso de los insultos pueden verse desactivados por el lenguaje corporal, o viceversa, un lenguaje educado puede ser desautorizado por el cuerpo que habla. De ahí hablaba Felman del "escándalo del cuerpo que habla", de la siempre posible desacompasación de esos mensajes.

Butler no cree que se pueda vivir en una sociedad sin normas. Pero la censura (o sólo la censura) no es el camino adecuado para cambiar el lenguaje agresivo. En la propia lógica del lenguaje, en la repetición y la imitación, y en la resignificación, está la solución al problema. El lenguaje agresivo, o el lenguaje que hiere, hay que hacerlo circular, verbalizarlo y darle otro sentido. (Es la herencia de la teoría psicoanalítica, la teoría de la reelaboración de los traumas). Por ejemplo la revalorización de lo femenino, de la mujer, tal como se ha hecho desde el feminismo, mientras que siempre había ido asociado a términos negativos.

La apuesta de Butler es, pues, la repetición y la reelaboración, pero siempre abierta a la posibilidad del fracaso, y siendo conscientes de que la palabra nunca está bajo control, y siempre está sujeta a debate.

Turno de preguntas tras la conferencia:

Se habla del reciclaje de palabras ofensivas como "bollera", "mujer pública", "individua" y de su reutilización—por supuesto también sobre los límites de la misma, según quien intente "reapropiarse" de las palabras reapropiadas, en un contexto nuevamente ofensivo…

También se preguna por "hacer cosas con cosas", por el uso simbólico de las acciones e imágenes, y no sólo con las palabras. En un sentido amplio podíamos entenderlo como un lenguaje, dice Burgos, porque todo es lenguaje en el sentido de que organiza sentidos, transmite valores, permite actuar y desear, etc. Lenguaje en sentido amplio, el mundo social que nos rodea (insiste Burgos en la primacía del lenguaje). El lenguaje abre espacios de inteligibilidad pero cierra otros espacios. En ese sentido vivimos en un universo lingüístico, pero eso no quiere decir que controle todo, porque está sujeto al exceso. Hasta lo que se calla forma parte del lenguaje, lo que no se puede decir, lo que se censura ya de modo implícito e inadvertido. Lo excluido como elemento subversivo también procede de la teoría de Derrida, o lo prohibido para determinado grupo, lo impropio de los hombres, etc. En la teorización de la nueva masculinidad, por ejemplo, tendría mucho que decir esta aproximación.

Yo pregunto a Elvira Burgos si tiene una actitud crítica o expositiva frente a la filosofía de Butler: si cree que hay elementos de la misma que podrían prestarse a matización o reformulación. Y más en concreto: ¿cuál sería la aplicación que se hace, o que se debería hacer, de la filosofía de Butler en el actual contexto político español?

Me contesta Burgos que se suele interpretar que ella es una gran "forofa" de Butler, y que en efecto lo es, pero que sí considera aspectos de su pensamiento matizables, aunque no entra a especificarlos por no estar directamente relacionados con las cuestiones hoy debatidas (se referirían más, al parecer, a la teoría de lo queer). Sea como sea, considera que está teniendo un gran eco hoy el pensamiento de Butler, no tanto en lo institucional, sino más bien en los movimientos sociales que es donde se hace (según la teoría misma de Butler) la acción política a muchos niveles. En ese sentido sí está siendo un pensamiento muy influyente en España.


Me quedo con ganas de preguntar más cosas—por ejemplo esos aspectos de la doctrina queer que se prestan a desacuerdo—o cuál habría de ser la política butleriana al parecer basada en la "no prohibición" aplicada en un contexto institucional... cosa que parece algo problemático, pues censura siempre la hay y la habrá, en unos sitios más que en otros, y en las instituciones desde luego, y no parece universalmente deseable, ni de hecho posible, que se suprima.

Y más en concreto, me gustaría preguntar sobre un aspecto polémico del pensamiento de Judith Butler. Pasa por ser ésta una "constructivista radical" en materia de identidad sexual; ahora bien, ahora hay un interesante debate sobre los límites del constructivismo llevado desde teorías como la crítica evolucionista o el cognitivismo. Sería interesante ver en qué medida los presupuestos de estas teorías contradicen el tipo de constructivismo sostenido por Judith Butler. Sin estar, por supuesto, cerradas a la influencia de la construcción social en la naturaleza humana—pero sí defendiendo la existencia de una naturaleza humana que es la que puede modelarse o resignificarse dentro de unos límites.


Producción y reproducción

Etiquetas: , , , , ,

Sábado, 31 de Octubre de 2009 14:58. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Género sexual y adicción - a Academia


jueves 29 de octubre de 2009

Género sexual y adicción-a Academia


Imágenes repetidas de los géneros sexuales y comportamientos genéricos reglamentados como algo que tiene un elementgirlo de adicción... Esta era la idea central de este capítulo de libro de los 90, que apareció en el libro Gender, I-deology, del que yo era coeditor, en Rodopi. También habla, claro, de la ideología del yo, lo que llamaba en el título "I-deology", de la sexualidad, la crítica feminista, etc.

Ahora lo republico, junto con otros artículos nuevos y viejos, en mi página de Academia, ese facebook para universitarios. Facebook de baja intensidad, y sin galletas de la suerte, de momento. Pero casi todos los días alguien localiza una publicación mía o dos en Academia: y siempre les da eso más difusión que el Reposo en el Estante.

En Academia puedes poner las publicaciones como resumen o poniéndoles un enlace a su edición en red; o puede subir un PDF "bajable", o publicarlas con un procedimiento de conversión rapidísimo como un "iPaper". Aquí está, entonces, el iPaper de mi artículo "Gender, I-deology and Addictive Representation: The Film of Familiarity".

Lo mejor del artículo, quizá, los epígrafes. El de Bathsua Makin: "la Costumbre tiene una potente influencia: tiene la fuerza de la misma Naturaleza". Y el de Sartre: "El hombre es serio cuando se toma por un objeto". La mujer objeto creo que es un caso más complicado.


A photo on Flickr


m/f / s/z: transexualas y hermafroditos, monstruas y prodigios

Etiquetas: , , , , , ,

Sábado, 31 de Octubre de 2009 00:24. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


El buenismo aburre

domingo 26 de julio de 2009

El buenismo aburre

El buenismo aburre, y las llamadas a la virtud, y los sermones idealistas, y las quejas contra el egoísmo del personal. Ya le aburrían al "idealista" Hegel hace doscientos años—y eso que Hegel aburre a las ovejas.

Así pues, la manera en que funciona la gente [el egoísmo] triunfa sobre lo que, en oposición a ella, constituye la virtud—triunfa sobre lo que es una abstracción inesencial de la esencia. Sin embargo, no triunfa sobre algo real, sino sobre la creación de distinciones que no son tales distinciones; [el supuesto virtuoso] se gloría en este discurso pomposo sobre hacer lo que es lo mejor para la humanidad, sobre la opresión de la humanidad, sobre hacer sacrificios en aras del bien, y sobre el mal uso que se da a las capacidades. Las entidades y propósitos ideales de este tipo son palabras vacías, ineficaces, que elevan el corazón pero dejan a la razón insatisfecha, que edifican, pero sin levantar edificio; declamaciones que específicamente no declaran sino esto: que el individuo que alega actuar por tan nobles fines, y que emplea tan magníficas frases es, a sus propios ojos, una criatura excelente: un inflarse a sí mismo con un sentimiento de su propia importancia, a sus propios ojos y a los ojos de otros, cuando de hecho no está hinchado sino de su propio engreimiento.
La virtud en el mundo antiguo tenía su significado cierto y definido, puesto que tenía en la sustancia espiritual de la nación un fundamento lleno de sentido, y para su propósito un bien real que ya existía. Consiguientemente, además, no iba dirigida contra el mundo real como quien se enfrenta a algo generalmente pervertido, ni contra la manera en que funciona la gente. Pero la virtud que ahora estamos examinando tiene su ser fuera de la sustancia espiritual; es una virtud irreal, una virtud sólo de nombre y en la imaginación, que carece de aquel contenido sustancial. La vaciedad de esta retórica que denuncia la manera en que funciona la gente quedaría revelada de inmediato si hubiese que especificar el significado de sus magníficas frases. Estas, por tanto, se suponen que se refieren a algo cuyo sentido ya es conocido. Si se pidiese una aclaración de ese sentido, la petición se respondería con una nueva cataratade frases, o con una invocación al corazón, que en el fuero interno nos dice lo que significan—lo cual viene a ser como admitir que de hecho se es incapaz de decir cuál es el sentido. La fatuidad de esta retórica parece, además, haberse convertido en algo presupuesto por la cultura de nuestros tiempos, ya que todo interés en esta masa retórica, y en la manera en que se usa para potenciar el propio ego, se ha volatilizado—una pérdida de interés que se expresa en el hecho de que produce sólo un sentimiento de aburrimiento. (Fenomenología del Espíritu § 390).



Dialéctica insalubre del amo y el esclavo

Etiquetas: , ,

Miércoles, 29 de Julio de 2009 16:56. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


El mal no es noticia

A photo on Flickr

Bonito artículo de Arcadi Espada, "Todo va bien, menos el futuro". Contra el pesimismo crónico de los acomodados europeos, que creen que viven mejor que sus padres pero que sus hijos van a vivir peor que ellos. Improbable para Arcadi, pero....

"Sin embargo ahí está la percepción de las cosas. Obstinada. E incorporando el riesgo de la profecía autocumplida. Confirmando el agudo pronóstico del economista Julian Simon que no me cansaré de repetir, aunque sea sintetizándolo groseramente, y que el estudio francés reafirma: en los próximos siglos las cosas irán cada día mejor pero mucha gente creerá que van a peor. Simon, que yo sepa, no aclaró las causas de ese pesimismo inasequible al aliento. Mucho menos lo voy a hacer yo. Pero algún día habrá que preguntarse hasta qué punto ha contribuido el dictamen (¡durante dos siglos!) de que las buenas noticias no son noticia y el camuflaje del meditable reverso: esto es, que el mal es anómalo."

También NN Taleb termina su libro sobre catástrofes económicas, cataclismos imprevistos, y torbellinos informativos, El cisne negro, con una llamada a disfrutar de lo que somos y tenemos:

"dejemos de preocuparnos por menudencias. No seamos como el ingrato al que le regalan un castillo y se preocupa por la humedad del cuarto de baño. Dejemos de mirarle los dientes al caballo regalado: recordemos que somos un Cisne Negro."

Es altamente probable que nos sucederán desgracias: un cien por cien de boletos tenemos. Pero hey, que también nos pasarán cosas buenas imprevistas, como el email y el iphone que dice Arcadi. Por no poner otro ejemplo.



Every Man Can Be Replaced

Etiquetas: , , ,

Sábado, 11 de Julio de 2009 17:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Identidad cultural, ideología y traducción

A photo on Flickr


Empiezo una reseña del libro New Trends in Translation and Cultural Identity, ed. Micaela Muñoz-Calvo, Carmen Buesa-Gómez, y M. Ángeles Ruiz-Moneva (Cambridge Scholars Publishing, 2008). (I. Cultural Identity, Ideology, and Translation; II. Popular culture, literature and translation; III. Translating the Media: Translating the Culture; IV. Scientific Discourse as Cultural Translation).

En la introducción general, Micaela Muñoz comienza observando que un idioma, "cualquier idioma, es un mapa, una cartografía, una representación de la realidad y un instrumento evolutivo que ha hecho posible la identidad cultural de los pueblos con lo mejor de sus expresiones artísticas y sociales" (1). Y en la era de Internet y la globalización, el intercambio de información y conocimientos a través de la traducción afecta directamente a la esencia misma de la identidad cultural. El libro se publicó en 2008, año europeo del diálogo intercultural, y la editora resalta la relevancia del estudio de estas cuestiones de transmisión intercultural, asociadas a la traducción, que forman el núcleo del presente libro. Consta de una selección de los numerosos trabajos de especialistas en traducción de numerosos países, presentados en el XIII Seminario Susanne Hübner (Universidad de Zaragoza, nov. 2005) titulado Translation and Cultural Identity, sometidos a peer reviewing. (Hay en preparación otro volumen con las keynote lectures presentadas en el seminario). Sigue una breve reseña de los treinta artículos/capítulos que comprenden el libro. Comenzaremos aquí por la primera parte, "Identidad cultural, ideología y traducción", que comprende doce trabajos sobre aspectos muy diversos de la actividad traductora, así como la teoría de la traducción, en relación a cuestiones ideológicas y asociadas a tradiciones e identidades culturales, comprendiendo un amplio panorama que incluye cuestiones relativas a la literatura y la estilística, el colonialismo y post-colonialismo, las tradiciones filosóficas, los clásicos teatrales, los protocolos traductológicos de la Unión Europea, etc.—estudios que dan una idea de la diversidad de cuestiones de interés cultural e ideológico abordables desde una perspectiva traductológica.

Michaela Wolf (Universidad de Graz) abre el volumen con un artículo sobre la interferencia del llamado "tercer espacio", y la construcción de la identidad cultural a través de la traducción ("Interference from the Third Space? The Construction of Cultural Identity Through Translation,"  11-20). El concepto de "tercer espacio" proviene del crítico cultural Homi Bhabha, y Wolf aplica aquí a la traducción sus teorías sobre la cultura hegemónica, con especial atención al proceso de formación de una identidad cultural. Cualquier proceso de constitución de identidad, señala Wolf, está sujeto a negociación, y esto nos conduce a una perspectiva sobre la traducción que la entienda como un interpretación recíproca de la propia identidad y de la alteridad. La negociación supone una continua producción de nuevo sentido. Para Bhaba, las identidades preestablecidas o tradicionales son continuamente superadas, trascendidas, por el proceso cultural: éste no consiste en la fijación de identidades y tradiciones sino en la confluencia de códigos plurales y prácticas discursivas diversas, en la formación de redes de símbolos y significados en un proceso continuo. El "tercer espacio" se refiere al proceso de hibridación cultural que dinamiza constantemente la experiencia cultural. Este tercer espacio lleva a la reintepretación o reinscripción de los pasados y tradiciones—y aquí tocamos el tema de la traducción. Bhaba está menos interesado en las tradiciones originarias que entran en contacto, que en los fenómenos nuevos resultantes de la articulación de diferencias culturales, los "espacios intermedios" donde surgen nuevas señas de identidad y nuevas estrategias de acción para los sujetos. Para Wolf, esto conlleva a un cambio de perspectiva, pues la diferencia cultural no puede ya concebirse como algo dado, y origen de conflictos, sino como algo construido, un efecto de prácticas discriminatorias específicas. (Aquí Wolf alude en especial al contexto de la multiculturalidad y la inmigración en Occidente). En lo referente a la traducción, este Tercer Espacio productivo es el lugar donde se prepara una traducción para su recepción. Se enfatizan aquí los caracteres de mediación, de provisionalidad, y de la fluidez que caracteriza a los agentes y procesos. Es una perspectiva que modifica un tanto la perspectiva estructuralista sobre los polisistemas, aportando una mayor contextualización tanto local como histórica. Los nuevos contextos de hibridación social tras la caída del Muro llevan a un énfasis distinto, que requiere repensar la traducción como una actuación cultural en contextos en los que tradición e identidad y ano son fuerzas homogeneizadoras, donde los sujetos actúan en redes de sentidos complejas y contextos específicos que requieren una mediación e interacción cultural constante: "En un contexto tal, la traducción se concibe como la interpenetración recíproca del Yo y el Otro en la que la negociación se convierte en una necesidad" (18). Como Salman Rushdie, el sujeto moderno es un sujeto "traducido", trasladado.

Isabel Alonso-Breto (Universidad de Barcelona) escribe sobre el fenómeno de traducción "interna" del inglés al inglés, como reinscripción simbólica que supone una reapropiación del idioma en un contexto postcolonial ("Translating English into English as a case of Symbolic Translation: Language and Politics through the Body in Marlene Nourbese Philip's She Tries Her Tongue, Her Silence Softly Breaks"  21-34). En la escritura del sujeto postcolonial, el lenguaje se usa de modo autoconsciente para redefinir y cuestionar la propia identidad cultural y actitud política, y para reformularse a sí mismo rechazando las palabras que nombran al sujeto desde afuera. El inglés, lengua patriarcal-autoritaria o "father language" en este contexto, se reapropia como una lengua materna, y se enfatiza el estrecho nexo entre lengua, sujeto y cultura. El texto poético de Philip ganó el premio Casa de las Américas en 1988, y exhibe un proceso consciente de remodelación del inglés recibido para hacerlo capaz de expresar al subjetividad "africana" caribeña, yendo más allá del inglés criollo y del estándar ("if only in symbolic terms", dice Alonso Breto, 25). Quizá se trasluzca aquí una minusvaloración tendenciosa de la figura del padre (para Philip y Alonso, "un emisario del sistema educativo colonial en su hogar mismo", 25)—y de la riqueza de la tradición y de la lengua inglesa; el plan de trabajo es "dejar en evidencia al inglés, mostrar sus fallos y sus falacias" (25). Reconozco que me puede el escepticismo ante la utopía wishful-thinking cuando se habla de "limpiar el idioma de este ruido histórico" o de crear "una lengua madre inglesa no mancillada" (26). La perspectiva de Alonso-Breto, sin embargo, no establece una distancia crítica con el proyecto de Philip ni en su planteamiento ni a la hora de valorar su éxito, aunque queda en cuestión en qué consiste este hacer del inglés "algo diferente que parece lo mismo" a menos que estemos hablando de lineas divisorias, y de afiliaciones, imaginarias en gran medida.

Nancy L. Hagedorn (de la State University of New York, Fredonia), presenta un interesante artículo descriptivo de los procesos de traducción y negociación en los parlamentos y tratados de los ingleses e iroqueses en la época colonial ("'With the Air and Gesture of an Orator': Council Oratory, Translation, and Cultural Mediation during Anglo-Iroquois Treaty Conferences, 1690-1774,"  35-45). El papel de los intérpretes no se limitaba a traducir palabras: realizaron un eficaz trabajo de mediación cultural que requería conocer las costumbres y protocolos comunicativos de los dos pueblos. También tenían un papel importante regulando el intercambio de objetos materiales, de ideas y de valores entre europeos y nativos. El ritual de paz llamado la Condolencia, para mediar entre los conflictos tribales, se reutilizó como instrumento diplomático para tratar con los colonizadores europeos. La mediación requería gran tacto y habilidad de los intérpretes para atender a las resonancias que evocaban las metáforas tan esenciales en el estilo oratorio de los indígenas, así como un reconocimiento por parte de los europeos de la necesidad de atender cortésmente a los complejos, indirectos y oscuros protocolos del ritual parlamentario y de la oratoria amerindia (por ejemplo, el importante papel ritual de los regalos ornamentales conocidos como wampum a la hora de regular turnos de palabra y posturas negociadoras). A veces se requerían dobles intérpretes: el intérprete instruía a un indio para que actuase en su lugar para transmitir el mensaje con las inflexiones adecuadas. En suma, "La imagen de los intérpretes como traductores, aunque es importante, representa sólo una faceta de la variedad de roles complejos que asumían como intermediarios de los ingleses y de sus aliados indios en el noreste colonial" (45).

Beatriz Penas Ibáñez escribe sobre Hemingway y The Sun Also Rises, tratando algunos problemas inherentes a "la función identitaria del lenguaje y el texto narrativo ficcional: problematizando la tranferencia de identidades en la traducción per se" ("The Identitarian Function of Language and the Narrative Fictional Text: Problematizing Identity Transferral in Translation per se",  47-65). Comienza señalando algunas limitaciones que encontró la teoría traductológica mientras se vio supeditada a teorías formalistas del lenguaje. Más adecuada es la teoría integracional que concibe al lenguaje como siempre existente en uso, en contexto y en cultura. En este sentido la noción de "equivalencia" tiene un límite, pues como dice Theo Hermans (2004), "cuando una traducción es equivalente al texto original, deja de ser una traducción". Aquí atiende Penas a diversos condicionantes sociololingüísticos de la traducción. Una noción de traducción que esté atenta  al valor sociosimbólico definido por Fishman (1971) habrá de incluir bajo éste, asimismo, la identidad personal en tanto que significado interpersonal—y las identidades a que hay que atender son las del texto, autor, sujetos textuales, y lectores (efectivos e implícitos). Por otra parte, aplicando a la traducción el concepto de comportamiento acomodativo en sociología, podemos decir que una traducción es más o menos acomodaticia—o lisible, como diría Barthes. Una "mala" traducción de una obra literaria puede sin embargo estar realizando esa labor de acomodación cultural, y de hecho se convierte en una especie de "pseudo-original" para la cultura de destino. Es crucial en literatura la función identitaria del lenguaje—pues el lenguaje mismo que usamos, según Fishman, es significado, caracteriza al hablante. Una obra de ficción utiliza este valor identitario del lenguaje de modo creativo y matizado: tanto en lo referente al autor como al narrador o personajes. Y una traducción adecuada debe estar atenta a este juego de voces. En este sentido, las traducciones españolas de Hemingway sufrieron según Penas de un excesivo sometimiento a la cultura del traductor, tal como se evidencia en un análisis de diversas decisiones traductológicas analizadas en el artículo. Todo ello lo relaciona Penas además con el manejo y asimilación de la identidad de Hemingway como autor, podríamos decir como autor-icono, a la vez aceptable e inaceptable para el régimen franquista de la época.

Elif Daldeniz (Univerisdad de Okan U, Turquía), escribe un artículo crítico sobre algunos aspectos de la actividad y presupuestos de los traductores en la Unión Europea. El título ("Expectations for Translators and Translation in Present-Day EU"  67-77) es tal vez demasiado amplio. El objeto específico es el programa para potenciar la claridad en la expresión de las traducciones, "Fight the Fog", y la teoría traductológica que subyace a él. Se originó entre los propios traductores de la EU, como crítica y respuesta a los factores que dificultan la claridad en la expresión: 1) la redacción por parte de hablantes no nativos, 2) el desarrollo del inglés como lengua principal, junto con la tolerancia al inglés defectuoso, 3) el temor a la brevedad, 4) la "eurojerga" especializada, 5) la necesidad de creación de consenso (que a veces potencia la vaguedad en la expresión). Oberva Daldeniz que a pesar de que los promotores de la campaña aluden a la "tradicional invisibilidad" del traductor, parecen asumirla en lugar de cuestionarla. La campaña presenta una concepción simplista de la traducción, subordinando el papel del traductor a la transmisión clara de un mensaje original que debería ser claro a su vez. La autora se queja de que tanta reflexión postestructuralista sobre la traducción haya dejado poca huella en una reflexión que aún busca el sentido del texto, la intención del autor, la transmisión sin pérdidas, etc. Siguiendo a Koskinen (en Meta 1994) propone utilizar la noción derrideana de transformación para conceptualizar una labor más compleja para el traductor—y cuestionar la noción de traducción correcta como idealista. Los conceptos tradicionales de autoría, significado y traducción parecen seguir siendo dominantes entre los profesionales de la EU, y se pregunta Daldeniz si queda así adecuadamente servido el principio de "diversidad" presente en el principio constituyente de la EU, "unidad en la diversidad".
 
En "Translation from Cultural Borders" atiende Assumpta Camps a la especificidad cultural de las novelas de Sandra Cisneros y de sus traducciones, en especial las de Liliana Valenzuela. El marco teórico se sitúa en los parámetros de la teoría de Gloria Anzaldúa relativa al mestizaje cultural chicano, que propone “un nuevo enfoque de la alteridad textual”, invitándonos a “situar al lector en ese espacio incierto que no está ni dentro ni fuera, sino ‘a mitad de camino’, un espacio derivado de un mundo de culturas e identidades inestables” (81). Hay una consciencia de la extrañeza lingüística, el juego bilingüe, y la experimentación interlingüistica en Cisneros, pero paradójicamente, observa Camps, eso no la lleva a desarrollar un interés por las teorías de la traducción contemporáneas atentas a estos fenómenos; afirma la “intraducibilidad” de su obra, y aunque sus traductoras Poniatowska y Valenzuela sí conciben la traducción como una reescritura, en Cisneros “no hay auténtica consciencia de la necesidad de una práctica traductológica no esencialista abierta a los sentidos vagos e inestables que, en contraste, no deja de proponer su obra” (84). Camps ve una oportunidad no aprovechada para una mayor reflexión sobre la representación de la feminidad, para una mayor atención a la imbricación textualidad/identidad, y para una reformulación más radical de la dicotomía entre “original” y “traducción”. Como muchos otros autores, Cisneros mantiene una teoría tradicional con respecto al original y su autoridad, la inmutabilidad de su sentido, etc.—y relega en consecuencia a las traducciones a su papel subordinado habitual. Camps ve una mayor consciencia de la creatividad y labor crítica de la traducción en tanto que reescritura en la traductora Liliana Valenzuela (tanto en su aspecto teórico como en la práctica traductora). Y Camps dedica especial atención a su traducción de Caramelo, “una traducción híbrida, ni mexicana ni norteamericana, de un texto original híbrido, ni norteamericano ni mexicano, de una realidad híbrida, ni norteamericana ni mexicana, sino justo lo contrario—‘el reverso del bordado’” —aunque hay que decir que la expresión del “reverso del bordado” la aplica Valenzuela a su epílogo que analiza las opciones traductológicas, no tanto a la traducción en sí, que presumiblemente también aspira a ser un bordado más “acabado”, otro quizá, pero en el que el reverso tampoco es inmediatamente visible.  Quizá la mayor objeción que se pueda hacer a planteamientos en la línea de Anzaldúa como él presente es la presuposición paradójica de que parten, al efecto de que la realidad híbrida chicana no es ‘propiamente norteamericana’, como si lo norteamericano, aun entendiéndolo en el sentido de estadounidense, no fuese desde siempre múltiple e híbrido. Sería un error seguir conceptualizándolo con los términos de los Padres Peregrinos—aunque desde luego se puede entender este enfoque como una manera de enfatizar tradiciones no dominantes en los círculos comerciales, culturales o educativos. (En este artículo habría que corregir, por otra parte, una numeración defectuosa de las notas al pie de página).

Javier Franco Aixelá (Univ. de Alicante) escribe sobre "Ideología y traducción: el extraño caso de una traducción más lanzada que el original: Casas Gancedo y Hammett en El halcón del rey de España (1933)" ("Ideology and Translation: The Strange Case of a Translation Which Was Hotter than the Original: Casas Gancedo and Hammett in The Falcon of the King of Spain (1933)",  95-104). Presenta el autor como novedoso un caso y un análisis que en absoluto lo es tanto: una traducción que, en lugar de censurar o atenuar el original, lo "intensifica" en cuestiones ideológicamente problemáticas como el sexo. La primera traducción de El Halcón Maltés de Dashiell Hammett al español, por Casas Gancedo, buscaba un público popular y sensacionalista, y según el autor es un ejemplo de lo dicho. Sigue una comparación del tratamiento de situaciones sexuales y palabras malsonantes. La tesis del autor sostiene que es el polo receptor el que más condiciona el tratamiento a dar a la traducción,  y que ésta "es siempre una negociación entre las propuestas del texto original y las necesidades del nuevo contexto comunicativo tal como son interpretatas por todos los involucrados en la traducción". Si bien esto difícilmente es contestable en su generalidad, el ejemplo elegido para ilustrar la intensificación de sexo y lenguaje malsonante no parece ser ni el más adecuado ni especialmente revelador, a la vista de los ejemplos analizados.

La contribución de Elpida Loupaki (Universidad Aristóteles de Tesalónica, Thessaloniki) versa sobre "modulaciones de implicación en la traducción, con referencia al caso de las actas del Parlamento Europeo ("Shifts of Involvement in Translation: The Case of European Parliament Proceedings",  105-16). Las estrategias de implicación usadas en el lenguaje oral difieren como es sabido de la mayor distancia adoptada en el lenguaje escrito, máxime en textos oficiales. Hay muchas variaciones entre las convenciones pragmáticas de los distintos idiomas, y de los distintos grupos políticos: así pues los grupos minoritarios tienden a usar más fuertes estrategias de implicación del oyente. También cuenta el estilo particular del parlamentario. Pero para entender las transformaciones que experimentan las intervenciones orales de los parlamentarios europeos en sus traduccciones en las actas hay que tener en cuenta no sólo, o no tanto, las convenciones comunicativas del idioma, sino más bien las circunstancias y destino de la traducción: las actas no van destinadas a su lectura sino a su archivo, y en el paso de la oralidad a la escritura experimentan las intervenciones una uniformización de estrategias pragmáticas y una atenuación de la implicación. Y es que la "cultura de destino" de una traducción al griego no es tanto "el lector griego" como la propia infraestructura traductológica de la Unión Europea. El cambio de medio, la finalidad propia de la traducción, la distancia temporal, etc., hacen que no se intente buscar un "equivalente" directo del original en el idioma de destino, sino que se adapte el original a su nueva función. Así pues, "los cambios identificados en el corpus están altamente regulados por factores que rigen la actividad traductológica—de modo que estos desplazamientos podrían interpretarse como un sometimiento a ciertas normas traductológicas en vigor en este entorno concreto" (114).  Lo cual viene a matizar la naturaleza de la "equivalencia" y a resaltar la importancia del contexto pragmático—que puede diferir notablemente entre el original y la traducción. La traducción puede así ir acompañada de estrategias de normalización para cumplir los fines propios de la nueva producción discursiva.

Elena Bandín, de la Universidad de León, escribe sobre la recepción y traducción del teatro de Shakespeare en la España de Franco en "Translating at the Service of the Francoist Ideology: Shakespearean Theatre for the Spanish National Theatre (1941-1952): A Study of Paratexts" (117-28). Los "paratextos" en cuestión son los informes de censura, reseñas teatrales, programas, artículos, entrevistas, etc. que rodean la representación de obras shakespearianas en la primera etapa del franquismo hasta 1952. Se comenta la orientación imprimida por figuras influyentes como Felipe Lluch o Cayetano Luca de Tena, y por autores de las versiones, de los cuales el principal es Nicolás González Ruiz. Las obras de Shakespeare se ven como adecuadas para la nueva ideología que se pretende difundir mediante el teatro, aunque a pesar de todo se recortan o modifican según el gusto y los intereses ideológicos de la época: los críticos teatrales fueron conscientes de estas reescrituras y modularon en general favorablemente la aceptación del público. La apropiación de Shakespeare, como la de otros autores clásicos, es común al franquismo y a otros regímenes autoritarios: "El discurso ideológico del régimen promovía la representación de autores clásicos porque ayudaban a reforzar el conservadurismo, aparte de conferir prestigio cultural. Los censores, críticos, traductores y directores de teatro estaban todos a favor de programar obras clásicas, como puede deducirse de la información paratextual" (125). Sería interesante, como complemento a este artículo, un examen más detallado de la adaptación de obras shakespearianas políticamente problemáticas, por representar conflictos civiles y usurpaciones de poder, como son Ricardo III y Macbeth—ambas incluidas en la programación de estos años del Teatro Español. Bandín las incluye entre las obras "no problemáticas", pero la cuestión merecería una reconsideración.

También sobre el franquismo, y sobre el post-franquismo, versa el artículo de Cristina Gómez Castro, de la Universidad de Cantabria: "La traducción y la política de la censura en la España de los años 70: ¿mercado versus ideología?" ("Translation and Censorship Policies in the Spain of the 1970s: Market vs. Ideology?" pp. 129-37). Sostiene la autora que el control de la censura sobre los productos culturales se mantuvo, en decadencia, años después de la muerte del dictador, hasta entrados los 80. El intento autoritario de controlar la cultura dio lugar no sólo a intervenciones directas, sino también a hábitos de autocensura que perduraron. La Ley de Prensa de Fraga Iribarne de 1966 prometía cierta liberalización, pero al trasladar la iniciativa del autocontrol a los editores, les hizo todavía más cautos, y les delegó la censura por miedo a ver sus tiradas destruidas. La propia inconsistencia de la censura, tolerante a veces, otras no, creaba confusión y llevaba a una autocensura incluso inconsciente: como decía Goytisolo, se había internalizado al censor. La producción extranjera dominaba, creando un abundante mercado para la traducción, aunque se crearon premios para potenciar la literatura nacional—y así de las servidumbres de la censura política se pasó casi insensiblemente a las del mercado y la moda.

Marta Rioja Barrocal (Universidad de León) pertenece al grupo de investigación TRACE, "Traducciones Censuradas", y expone en su contribución los planteamientos metodológicos seguidos y algunos resultados ( "Research Design in the Study of TRACE under Franco's Dictatorship (1962-1969). Brief Comments on Some Results from the Analysis of Corpus 0,"  139-50). El corpus aludido son traducciones de ficción narrativa inglesa al español entre 1962  1969. Se describen las fuentes seguidas para el establecimiento del corpus, de más de 9.000 entradas, y su clasificación según nacionalidad o según los problemas que tuvo con la censura. Hay una alusión al curioso fenómeno de la "pseudotraducción", o sea, el original que se presenta (por razones comerciales) como traducción de una inexistente obra extranjera (western, etc.). Este artículo es un tanto inconclusivo, siendo sólo una presentación inicial de un trabajo en curso. En sucesivas presentaciones debería corregir unas cuantas erratas que se han colado.

La contribución de Ibon Uribarri Zenekorta, de la Universidad del País Vasco, también en el marco del proyecto TRACE, versa sobre las traducciones de Kant al español: "Enfrentamientos ideológicos en la traducción: Immanuel Kant en España" ("Ideological Struggle in Translation: Immanuel Kant in Spain", 151-61). Hace un seguimiento de la recepción temprana de la filosofía de Kant habida cuenta de las peculiaridades del panorama filosófico español, polarizado en la segunda mitad del XIX entre el tradicionalismo escolástico y el curioso fenómeno del krausismo. Se tienen en cuenta tanto las obras alusivas o referentes a Kant, como las traducciones (primero indirectas a través del francés, y luego las principales antes de la guerra, sobre todo las de Manuel García Morente). Se centra Uribarri en el cambio que supuso la guerra civil en el panorama filosófico: "La victoria de Franco en la Guerra Civil fue también una victoria del neo-escolasticismo, con sus raíces en la filosofía medieval, sobre la filosofía moderna (alemana)" (157). El impacto del neo-kantismo se redujo tras la guerra. Kant estaba asociado en su recepcion y traducción a la obra de intelectuales críticos o progresistas. Bajo Franco hay censura, aunque no tanto directa de las obras de Kant, cuanto censura indirecta: el nuevo régimen crea un ambiente proco propicio a la filosofía crítica o a la que pueda cuestionar los privilegios intelectuales de la religión, y esto sucede tanto en el campo académico como en el editorial. "Por eso", concluye Uribari, "el principal fenómeno que habrá de ser examinado más de cerca en el futuro es la autocensura" (159). Tema fascinante éste al que apunta Uribarri, como antes Gómez Castro, aunque apuntaremos que es difícil de tratar de modo convincente, pues requiere un enfoque más interpretativo y multidisciplinar, a la vez histórico, estadístico, sociocultural, literario y ensayístico. Las huellas pueden ser muy leves y diversas, y desde luego no van a encontrarse reunidas en los archivos de los organismos censores.

Etiquetas: , , , , , ,

Martes, 23 de Junio de 2009 00:26. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


¡Inténtala!


El Observatorio de Igualdad de Género de la Universidad de Zaragoza ha lanzado la campaña "Nombrar en femenino es posible: ¡Inténtalo!"

—cuyo fin es "promover el uso del lenguaje inclusivo y no discriminatorio en toda la UZ".

Bien, la lingüística y teoría literaria feminista han tratado este tema abundantemente, y esta campaña va en esa línea. Claro que hay posturas y actitudes variables sobre esta cuestión del feministmo lingüístico, tanto en lo tocante a quienes promueven políticas de igualdad como entre quienes responden a esas iniciativas. Es conocida la anécdota de la ministra Aído, dirigiéndose a las miembras de ya no me acuerdo qué organismo, y la que se levantó por el uso del término ofensivo.

Realmente no sabe uno qué es más divertido, si los intentos políticos de controlar u orientar el lenguaje, o las furibundas respuestas que despiertan estos intentos en quienes comulgan con otras ideas. Como si les tocasen la pilila. Bueno, en realidad las políticas lingüísticas (me refiero a las políticas de planificación, no a las políticas) dejan de ser meramente graciosas en cuanto pasan a prohibir, o cuando emplean dinero público en subvencionar a quienes les sigan la corriente. Aunque supongo que de eso se trata, de fomentar determinados usos lingüísticos—y sin dinero nada se fomenta.

La campaña ésta propone "nombrar en femenino", dice, y alguna recomendación da en ese sentido, aunque otras van en la línea de evitar usar el masculino genérico, y otras recomendaciones promueven hacer visible la feminidad. Hay que tener en cuenta que esto se da en un contexto universitario de lenguaje mayormente oficialista y formal, por lo que las recomendaciones son más bien moderadas y sositas: por ejemplo, no hay que decir "cuantos soliciten" sino "quienes soliciten"; no hay que decir "todos los representantes" sino "cada representante" (donde se pueda intercambiar, vamos...); no hay que decir "los/las" sino variarlo al azar a "las/los".

En suma, una lucha contra el masculino genérico o dominante, con respecto a lo cual hay dos posturas:

—Una, la progre-feminista, consistente en subrayar que hay que evitar la discriminación, porque el lenguaje condiciona la ideología soterradamente: cambiar el lenguaje, o llamarnos la atención sobre él, es hacernos conscientes constantemente de esa desigualdad genérica de entrada (del machismo ambiental, diríamos) y hacer algo por cambiarlo.

—Otra, la conservadora-machista, consistente en decir que todo esto son pamemas, que el lenguaje es como es, que ni transmite ninguna ideología en concreto sólo porque se use el masculino genérico, y que los intentos de cambiarlo o de llamar la atención sobre estos asuntos son pérdidas de tiempo y esfuerzo, o pasatiempos de inútiles y parásitos sociales y maricomplejines. Es por ejemplo la actitud de Arturo Pérez-Reverte sobre una campaña de lenguaje no sexista de Comisiones Obreras, tal que la de la Universidad de Zaragoza. Bueno, la de Comisiones Obreras francamente sí pasaba un par de cuerpos los límites del meapilismo:

Pero donde ya te caes de la silla, tronchándote, es en los ejemplos prácticos de máxima claridad y legibilidad. Nada de niños, jóvenes o ancianos; lo recomendable es decir «la infancia, la juventud, las personas mayores». Palabras como padres, maestros o alumnos quedan proscritas; nos referiremos a ellos como «comunidad escolar», procurando no llamar padres a los padres, sino «progenitores». Buenísimo, ¿verdad? A los extremeños –se los cita expresamente, pues sin duda se trata de algún chiste regional como los de Lepe– se les llamará: «población extremeña o de Extremadura». No diremos parados sino «población en paro», ni trabajadores sino «personas trabajadoras». Los funcionarios serán «personal trabajador de las administraciones públicas»; los psicólogos, «profesionales de la Psicología»; los bomberos, «profesionales del servicio de extinción de incendios»; y los soldados –esto es sublime por su laconismo y sabor castrense–, «la tropa». Pero la alternativa más rotunda es la de lector –«persona que lee»–; y la más deliciosa, en lugar de españoles, «la ciudadanía del Estado español». Tela.


—y esto es lo que opina Pérez-Reverte, cómo no, rompedor él:

Lo mosqueante es que, a ratos, sospecho que la secretaría de servicios y administraciones públicas de Comisiones Obreras puede haber publicado todo eso en serio. Luego muevo la cabeza. Imposible, concluyo. Se puede ser imbécil, pero no tanto. Cachondos, es lo que son. Unos cachondos. Y cachondas.


Me parece que lo mismo opinaría su colega Javier Marías, y eso que ese figura entre los progres en algunos sentidos, por lo menos escribe en El País.

Bueno, pues yo, que hoy me siento más rompedor/a que Pérez-Reverte, debo declarar que estoy con el grupo progre-feminista, de todas todas. Sin negarle empero al grupo conservador-machista en lo de los maricomplejines, que creo que a la vista de algunos ejemplos y actitudes didácticas de promoción de este Newspeak, es difícilmente refutable. Yo sería machista por sentido del humor y comodidad, si no fuese por mi aguda conciencia de que, caso de ser mujer, o mujera, sería una feminista furibunda, pero de las de antorcha y desmelene, me temo. Y por supuesto no le concedería ni la menor uña meñique de crédito al masculino genérico. Ni aire le daría—si no porque se me escaparía de vez en cuando, como a todo quisque. Para meapilas, creo que hacen mucho mejor el papel las señoras del bando conservador-machista, cuando oyen a sus compañeros crecerse y despotricar en su indignación contra estos atentados feministas, y asienten en silencio o con convencimiento que flojea.... por la cuenta que les trae. A mí me puede, eso de que las mujeres opinen con humilde ecuanimidad que por supuesto el masculino genérico es mucho más apropiado.

Hombre, hay casos y casas. A lo que voy es que cada cual traza la línea de lo que le parece lógico o aceptable en algún sitio—hasta Pérez Reverte acepta que se hable de "autoras", y lo que le revienta es el tono didáctico y de prepotencia contraria a la intuición, más que ninguna otra cosa. Y otros colocarán la raya en otro sitio. A algunas les parecerá genial lo de "juezas" pero fatal lo de "testigas" o "miembras". A otras les parecerá abusivo lo de que las mujeres digan todo terminado en "-a"—a otras les parecerá intolerable que se emplee el masculino cuando hay un hombre en la sala. A lo que voy es que éste es un tema contencioso por necesidad—algo que viene a avalar (entiendo) la tesis feminista de que en efecto algo se juega en el terreno del lenguaje, mal que les pese a algun@s, y por mucho que rechinen los dientes oída Aído, o Zapatera la feminista.

Creo que el error de estas campañas (pero sólo es una opinión, para que rabie quien quiera)— el error, digo, es creer que a una "normalización" anormal, como es la de la Real Academia, la Gramática, la Tradición y el Sentido Común, puede oponrse una "normalización normal"—porque aquí nunca va a haber nada normal, de eso se encarga la historia que arrastramos. Es el tono de monja psoe la que les pierde a las feministas didácticas, y lo en serio que se toman la cuestión, como si creyesen que sus recomendaciones van a ser universalmente adoptadas. Bueno, que conste que por otra parte me parece muy bien que las propongan, que cada cual proponga lo que quiera, así es más divertido, ya pensaremos contrapropuestas.

Las nuestras son dos, por ejemplo, o tres. Para empezar, que dejemos de utilizar el singular, puesto que todos sabemos que somos entes plurales y divididos—lo del número gramatical me parece una concomitancia inseparable de lo del género. Aunque sólo sea por montar el número y sacar a la luz nuestras presuposiciones ocultas.

Pero ateniéndonos al género de nuestros congéneres, también propongo que no se quede la cosa a medias. Que la campaña de "Nombrar en femenino" se atreva a hacer lo que dice. Que se renombre Nombrar en femenina es posible—¡inténtala!, y que proponga el femenino genérico. Que no lo pienso utilizar yo, que no, pero por dar guerra me parece bastante más coherente. Sobre todo para las mujeres—y que no se pongan falsos varones a utilizarlo en plan hacerse los sensibles. Los chicos con los chicos, y las chicas con las chicas. O mejor al revés, que empleeemos los hombres el femenino genérico, y las mujeres que hagan lo que les parezca políticamente oportuno—lo esencial, me parece, es no perder la perspectiva del sentido del humor, que ahí les vienen ganando la plana Pérez-Reverte y compañía. A las del sermón antigenérico digo. Si es que es tan flojeras eso de hablar de "el profesorado" cuando nos referimos a "las profesoras y Ricardo", pongamos. También propongo el descoloque caótico, a saber, utilizar el "queridos/queridas amigos/amigas" cuando haya sólo hombres en la sala. O referirse uno a sí mismo como si fuera una mujer, en femenino—o si suena mariquita, pues reservarlo sólo a las mujeres, que empleen el masculino para hablar de sí mismas, si no los puedes vencer únete a ellos. También abogo por emplear sistemáticamente el masculino genérico ante las asambleas de mujeres, para que las que flojean en su convicción vayan prestando más atención al tema.

Más ambiciosamente, propongo que se alcance la igualdad plena de género (lingüístico, por favor) y que se ignore completamente toda diferencia de género gramatical como irrelevante, y que se interprete toda concordancia indistintamente como masculina y femenina; el femenino en -o será un gran avance, inténtelo usted. Y que nadie aluda a su sexo ni a lo que tiene entre los piernos, so pena de atentar contra la igualdad de la ciudadanía, e instigar actitudes sexistas.

También requiero un uso abundante de las formas paródico-crueles en "-e" como "les miembres", y de los masculinos meapilas como "meapilos"—Pero precisamente hay que usarlos donde duele realmente, o sea en el lenguaje académico serio y en el Newspeak políticamente correcto, en ese que quieren normalizar Comisiones Obreras, y Aído, y la Academia Española, y Pérez-Reverte, y el Observatorio de la Igualdad ése. En las actas de exámenes, que las alumnas, una vez investigado su sexo/a, o mejor aún sin indagar en él para nada, sean "sobresalientas" o "suspensas"–fuera el lenguaje sexista de la universidad, y también el bienpensante y pisahuevos. Mejor que tanta normalización de lo que no es ni normal ni normalizable, igual nos viene mejor un poco de anormalización, digo ya.


Etiquetas: , , , , , , , , ,

Miércoles, 03 de Junio de 2009 09:48. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Unverdorben


nazis


—"Eine gruppe von Mensche macht alles möglich"

Leía un artículo de Seymour Chatman, "Backwards", sobre Time's Arrow, la novela de Martin Amis que se remonta, en narración marcha atrás, a los años en Auschwitz de un viejo nazi, médico emigrado a América. Así lo describe el narrador:

"En tanto que ser moral, Odilo Unverdorben es absolutamente ajeno a la excepcionalidad; hará lo que todo el mundo hace, bueno o malo, sin límites, sólo con encontrarse a cubierto tras los números. Jamás podría ser una excepción: depende de la salud de su sociedad."


Etiquetas: , , ,

Martes, 26 de Mayo de 2009 14:31. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Aliens en la tripa

Para que veamos el nivel de los personajes que nos están haciendo las leyes en este país— leyes que luego hay que cumplir y joderse.
foetus
La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha opinado en una entrevista en la Cadena SER sobre el anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo que un feto de 13 semanas de gestación no es un ser humano.

En ABC puede verse un vídeo donde declara literalmente lo siguiente sobre lo que son esos fetos abortables a voluntad:

"Un ser vivo, claro. Lo que no podemos hablar es de ser humano porque eso no tiene ninguna base científica".

Dice que el papel del gobierno es "garantizar derechos" y proporcionar "seguridad jurídica". Se entiende que será a las mujeres que abortan, porque desde luego en ningún caso es a los fetos abortados. Y si se pregunta por qué garantizar la seguridad jurídica de unos y no de otros, la ministra no acude a ningún argumento jurídico, sino directamente a la autoridad inapelable, a la Ciencia. Esto es significativo: habrá de ser la Ciencia, y no los juristas, o los filósofos, o los teólogos, quienes determinen científicamente si lo que hay en la barriga es humano o no.

Y la Ciencia — la Ciencia de la ministra — dice que los seres que engendran los humanos, y que llevan en su barriga, no son humanos. No dice a qué especie pertenecen, la ministra. Posiblemente crea que a ninguna.

Ojo, que la ministra admite que los fetos humanos son "seres". Es más, que son "seres vivos". Por donde no pasa, e invoca a la Ciencia, es por que sean "humanos". No cita ninguna autoridad, claro, sólo a la ciencia así a voleo— como el mono del Anís del Mono. O sea que no le vayan a ir con pruebas genéticas, por favor.

Lo más triste es que se puede decir esto, y sacar una ley acorde con este nivel de razonamiento—y no pasa nada. Con personajas de este calibre, este país tiene lo que se merece.

Y lo peor es que la ministra no cree ni esto, ni todo lo contrario. Ella, y el resto del partido, siguen instrucciones, y si mañana les ordenan defender todo lo contrario (por estrategia o por lo que sea) pues eso harán, media vuelta ar. Y de estos modos de (no) pensar, y de actuar, salen los nazismos, y los nazismos cotidianos.

(Oh, por favor, no nos venga con esas, que esas cosas sólo pasaban en Alemania... aquí somos diferentes, aquí no se mata a nadie.)


_____________________________________

PS— LA LUCHA POR LA VIDA Y LA LEY DEL MÁS FUERTE. Arcadi Espada concluye, sopesadas las "científicas" opiniones de la ministra, y las de los obispos, que no hay opiniones objetivas sobre lo que define al ser humano—que todo se basa en creencias. Cierto. Pero las hay muy tendenciosas, como cuando se declara no humanos a los judíos, o a los negros, o a los que tienen síndrome de Down—genoma distinto—o a los fetillos como el de la foto. Es poner el listón un poco alto de más, diría yo. Más parece coger el toro por los cuernos Arcadi Espada cuando insinúa que la cuestión fundamental es "si el aborto forma parte de esa repetida necesidad de lo humano de volverse contra sí mismo a fin de cumplir el implacable mandato de supervivencia de la especie." Digo que es más claro–porque allí sí que presenta el aborto como un caso de lo humano volviéndose contra sí mismo, es decir, contra
lo humano. No diría yo sin embargo, como dice allí, que se vuelve lo humano contra lo humano por la supervivencia de la especie, un fin loable que sin embargo me parece un tanto dudoso en este contexto, indirecto hasta el interrogante, y en todo caso no buscado... Vamos, un curioso darwinismo abortivo, el de Arcadi Espada. En el aborto libre, que es de lo que se trata, lo humano se vuelve contra lo humano más bien por el interés egoísta, la pura conveniencia personal, o la indiferencia del más fuerte. Cuestión orillada en el análisis de Espada.




Etiquetas: , , , , ,

Miércoles, 20 de Mayo de 2009 08:41. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Totalitarismo, historia retroactiva, y control interiorizado

20090228201948-stalin.jpg

En Vida y destino, la novela de Vasili Grossman sobre la Rusia comunista durante la Segunda Guerra Mundial, hay varios personajes pasmados por el giro que han dado los acontecimientos—cómo antiguos revolucionarios son ahora acusados de enemigos del pueblo, y cómo ellos mismos han acabado en un campo de concentración o con sus palabras y pensamientos amordazados por el temor a la vigilancia mutua que impone el totalitarismo.  Es un retrato de la opresión de un sistema que no quiere sólo controlarlo todo ahora y por siempre jamás, sino que también pretende someter incluso el pasado incluso:

La tranquilidad en el tono de voz de Madiárov no parecía de este mundo. El poder del Estado había construido un nuevo pasado; hacía intervenir de nuevo a la caballería a su manera, exhumaba nuevos héroes para acontecimientos ya sepultados y destituía a los verdaderos. El Estado tenía poder para recrear lo que una vez había sido, para transformar figuras de granito y bronce, para manipular discursos pronunciados hacía tiempo, para cambiar la disposición de los personajes en una fotografía.
    Se forjaba realmente una nueva historia. Incluso los hombres que habían sobrevivido a aquellos tiempos volvían a vivir la experiencia pasada, de valientes se transformaban en cobardes, de revolucionarios en agentes extranjeros. (346)



No sé si este pasaje de Vida y Destino de Vasili Grossman debe algo a Orwell, donde el protagonista Winston trabaja en una oficina de información estatal en la que se reescriben las noticias antiguas de los periódicos, corrigiendo la historia reciente a conveniencia del gobierno. 

Lo que está claro es que muchos se confundieron pensando que Orwell escribía no sobre su propia experiencia vivida, sino sobre algún futuro que amenazaba un día con llegar, si no en 1984, quizá en un momento lejano, o que quizá fuese una fantasía satírica...  El doublethink y la práctica de la historia retroactiva no hay que proyectarlos al futuro, pues en realidad siempre han estado entre nosotros. Los fenómenos patológicos extremos como el régimen estalinista que bien conoció Orwell no hacen sino permitir que se manifiesten plenamente esas tendencias al conformismo y la sumisión que genera todo sistema de poder y control, especialmente los aderezados por prácticas de vigilancia mutua. También es cierto que en esos casos, y en esos momentos, salen a organizar la vida pública los peores especímenes de burócrata chupatintas servil, y también se airean las peores tendencias servilistas de las buenas personas, simplemente por la presión ambiental—como cuando en Vida y destino el protagonista Shtrum contradice a un crítico del gobierno:

Shtrum, adoptando una actitud que ni siquiera él mismo comprendía, sintió la necesidad de contradecir a Madiárov, aunque compartía punto por punto sus observaciones.
—Hay algo en su razonamiento que no encaja —dijo—. ¿Cómo puede afirmar que los intereses del hombre no coinciden, no confluyen plenamente con los intereses del Estado que ha creado una industria bélica para la defensa? Creo que los cañones, los tanques, los aviones con los que se envía a combatir a nuestros hijos, nuestros hermanos, son necesarios para todos y cada uno de nosotros.
—Rigurosamente exacto —dijo Sokolov. (353)


Hay un fragmento comparable, muy bonito, en Orwell, cuando Smith por fin contempla cómo actúa dentro de sí el doublethink que le impone O’Brien, y reconoce los efectos internos del sometimiento en su propia mente:  la voluntad del Hermano Mayor, por no llamarlo el Gran Hermano, está no sólo por encima de la ley y de la historia, sino por encima de la lógica misma y de las matemáticas:

Almost unconsciously, he traced with his finger in the dust on the table:

2+2=5

’They can’t get inside you,’ she had said. But they could get inside you. ’What happens to you here is for ever,’ O’Brien had said. That was a true word. There were things, your own acts, from which you could not recover.

(George Orwell. Nineteen Eighty-Four, Penguin, 1989, p. 303)


También podemos ponerlo en alemán, para los de Filología Alemana:

Fast unbewusst malte er mit dem Finger in den Staub der Tischplatte:

2+2 = 5

"In dein Inneres können sie nicht eindringen", hatt Julia gesagt. Aber sie konnten in einen eindringen. "Was Ihnen hier widerfährt, gilt für immer," hatte O’Brien gesagt. Das war ein wahres Wort. Es gab Dinge, eigene Taten, die man nie wieder los wurde.

Porque esto pasa en Rusia, en Alemania, en Catalonia, y en todas partes donde haya consignas oficiales, una voluntad de control desmedida y un sometimiento irracional a una autoridad arbitraria.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

Sábado, 28 de Febrero de 2009 20:19. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Profesionalidad

Comentario enviado al diario de Arcadi Espada, que observa que el periodista iraquí que le tiró sus zapatos a Bush y lo llamó perro en una rueda de prensa cometía un atropello no ya contra Bush, sino contra algo más sagrado: su profesión de informador...  de mero informador, cabría decir:

De acuerdo, el periodista que le tiró los zapatos a Bush cometió una traición contra el periodismo. Pero una traición a un ideal es justificable si se comete en aras de un ideal más elevado. En este caso, se servía a la justicia. O se le hubiera servido, si hubiera apuntado mejor el periodista justiciero.

—Y es que hay cosas más sagradas que el oficio de uno: salvo para el profesional de profesión.

Etiquetas: , , , ,

Viernes, 19 de Diciembre de 2008 22:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Estrategias de ceguera racial

20081107173638-halleberry.jpg

Hace poco mencionaba este artículo:
Evan P. Apfelbaum y Samuel R. Somers (Tufts University), y Michael I. Norton (Harvard Business School). "Seeing Race and Seeming Racist? Evaluating Strategic Colorblindness in Social Interaction." Journal of Personality and Social Psychology 95.4 (2008): 918-32. DOI: 10.1037/a00111990    http://www.apa.org/journals/releases/psp954918.pdf

Hoy abrevio su contenido y lo comento. El título viene a ser "¿Ver raza y parecer racista? Evaluación de la ceguera estratégica al color durante la interacción social". En Estados Unidos, y probablemente también en otras partes, existe una tendencia a solventar la cuestión de una diferencia racial en la interacción social haciendo como que no existe la cuestión: fingiendo o asumiendo una ceguera a la raza, color blindness. Esto se hace por una serie de motivaciones (irrelevancia práctica, dudas sobre la terminología a utilizar, tendencia a evitar conflictos, etc.) entre las cuales es prominente, hoy en día, la corrección política: parece a muchos impropio mencionar la raza de alguien de no ser una cuestión pertinente para lo que se está discutiendo, y a veces aun cuando lo sea. La finalidad es proyectar una imagen de uno mismo como una persona sin prejuicios raciales.

Según los autores, esta color blindness es una estrategia más frecuente entre los blancos (en los que centran su estudio). La estrategia depende del contexto, pues (tratándose de un comportamiento interactivo) se aplica más cuando el interlocutor lo aplica a su vez—si el otro no menciona la raza, pues yo tampoco. Especialmente, en el caso de los blancos, cuando el interlocutor es negro. Si el negro finge o propone implícitamente la estrategia de ceguera al color, los blancos (más que los negros) seguirán la iniciativa. Si la propone un blanco, los blancos se atendrán algo menos a ella, y los negros todavía menos. Los porcentajes en que los blancos siguen la norma establecida por un negro son los mayores: el 95% tienden a reconocer la raza si el interlocutor negro la menciona primero, pero sólo cerca de un 10% de blancos aluden a la raza de un tercero ante un negro si éste no lo hace antes. Entre blancos, los resultados están mucho más centrados estadísticamente, y la raza se menciona con más espontaneidad a pesar de la influencia normativa del interlocutor. Es decir, la sujeción de esta estrategia a normas comunicativas es especialmente prominente en la interlocución interracial.

El estudio se hizo en un entorno de experimentación psicológica muy controlado estadísticamente, con sujetos ignorantes de la cuestión sometida a experimento, y con valoraciones objetivadas por medio de informadores también neutrales y que no estaban al tanto de la cuestión sometida a estudio. Se daban a describir fotografías de personas (ya blancas, ya negras) a los sujetos (blancos) en presencia de un sujeto colaborador (ya blanco, ya negro). Este fingía ser un sujeto más sometido al experimento—cuyas hipótesis desconocía sin embargo—, y asumía (o no) la iniciativa de mencionar la raza de las personas en las fotos, estableciendo así una norma implícita. Todo ello tabulado y tratado estadísticamente. Vamos, un experimento de laboratorio en sociología, con metodología estricta, muy controlado y documentado... si bien se echa en falta la repetición del mismo experimento con sujetos negros.

Uno de los hallazgos más curiosos es que, estadísticamente hablando, la estrategia de ceguera al color tiene efectos indeseables en la comunicación no verbal: en los intercambios en los que se emplea esta estrategia, los interlocutores se tensan, y sus movimientos corporales expresan frialdad o rechazo. Es por tanto una norma de corrección política que sin embargo puede ser contraproducente para la fluidez comunicativa y el entendimiento mutuo. Esto sucede especialmente en los casos en los que la diferencia racial es más obvia o relevante para lo que se está tratando: en esos casos, los blancos suelen responder de maneras bastante diferentes a la estrategia de la ceguera al color. Las evaluaciones de esta estrategia, sin embargo, se acercan más a los términos medios en los casos en los que se emplea cuando la raza es irrelevante para el asunto. La tendencia de los blancos a evitar mencionar la raza con interlocutores negros es, según este estudio, una estrategia contraproducente en ciertos sentidos, pues mediante el movimiento corporal se comunica distancia o rechazo cuando se sigue esta estrategia supuestamente prudente o bienintencionada. Mediante un test cognitivo basado en el efecto Stroop se llega a la hipótesis adicional de que los esfuerzos realizados para suprimir una alusión a la raza inhiben la capacidad de control del individuo sobre sus propias señales no verbales de simpatía o afiliación social.

Hay que destacar que la ceguera al color es por supuesto estratégico-comunicativa, y no cognitiva. Como señalan los autores, la diferencia racial es una de las categorizaciones más rápidas y automáticas que hacemos de una persona—como el sexo o la edad, pongamos—pero a veces este hecho se oculta, por prudencia, de maneras incluso ridículas—como en la anécdota sobre una boda interracial que abre el artículo (donde una señora le dice a uno de los autores, cuando él comenta algo sobre el contraste entre el novio y la novia, que ella ni siquiera se había dado cuenta de que el novio era blanco y la novia negra).

Se desprende del estudio que son precisamente los blancos más interesados en que otros no los vean como racistas los que practican una estrategia (la ceguera fingida a la raza) que les hace aparecer menos amistosos, o incluso más racistas, al comunicarse con un sujeto de otra raza. Y, paradójica o previsiblemente, son otros blancos los que más positivamente valoran esta estrategia de ceguera, no los negros. Ahora bien, tanto los negros como los blancos valoran negativamente las alusiones a la diferencia racial al observar interacciones entre blancos—en ese contexto sí que aprecian la estrategia del color blindness, y también en las ocasiones en que la cuestión racial se percibe como irrelevante. Los autores sugieren cosas de sentido común para la interacción interracial, como no evitar alusiones a la raza cuando se percibe como relevante para la cuestión que se trata.

Una limitación del estudio proviene quizá de sus necesidades metodológicas. Para contabilizar estadísticamente los casos, los autores han diseñado un modelo de identificación racial bien definida. Y de hecho la han limitado a blancos y negros (de ahí que utilicen tan alegremente el término poco preciso digamos de "color blindness", dado que hay "negros" igual de claros que los "blancos" y sin embargo reconocibles como tales "negros". La introducción de otras etnicidades (como la judía, la hispana, la italiana, etc.) hubiera dado lugar a otro experimento, y quizá a otros resultados. Tampoco se nos dice si los "blancos" del experimento pertenecen a cualquiera de las etnias que pasan por blancas, o si eran "blancos blancos", o sea de etnia nórdica, germanica o anglosajona. También hay que decir que la distribución por edades del estudio es demasiado limitada a personas de alrededor de 20 años—y estudiantes universitarios, un colectivo especialmente atento al discurso de la corrección política. Y puestos a buscar peros, los evaluadores "neutrales" de la comunicación no verbal en varios experimentos eran también blancos, o blancas.  Hasta aquí el estudio, y muy interesante que es.

Podría decirse que una minoría como la comunidad negra tenderá a percibirse como "marcada" semióticamente, un hecho que da lugar a tratamientos distintos en la comunicación entre negros y blancos, como el uso de protocolos distintos de reconocimiento racial en el seno de cada comunidad, y de estrategias distintas en la comunicación interracial.  Especialmente cuando se trata de aludir a la raza—cuestión que según los autores de este artículo es un "campo minado". Así surge el uso de terminología cuidadosamente seleccionada para referirse a ella: conocida es la evolución terminológica desde "blacks" o "niggers" a "Negroes" (término respetuoso allá por la primera mitad del siglo XX), a "blacks" otra vez en los años 60 y siguientes, y luego a Afro-Americans y African-Americans... uf. La dinámica racial americana asegura que no haya manera de acertar siempre, pues el término que es aceptable en un contexto, o tratando entre blancos, o entre negros, es inaceptable en una conversación interracial. No se trata sólo del término en cuestión que se use—sino del término y su hablante y su referente y su oyente, todo ello en un contexto.

Sirva de ejemplo "nigger", usado frecuentemente con los negros entre sí como señal de confianza, ya sea para bien o para mal, pero inaceptable en un blanco dirigiéndose a un negro. O "brother" con el significado de "negro como yo", otro término que mal puede usar un blanco para aludir a un tercero en discordia, sea negro o blanco, cuando habla con un blanco, o con un negro. Tiene que recurrir a términos que también pueden señalar mensajes de afiliación no deseados, o términos de aire oficialesco, como African-American, etc., que marcan distancia. Podríamos decir que el propio discurso favorecido en la comunidad negra está racialmente marcado, reconoce la raza en sus apelativos, mientras que el lenguaje "blanco" es "blanco" en el sentido de no hacerlo, de actuar como si no hubiese interacción significativa entre negros y blancos (o, podría decir un negro, de actuar como si los negros no existieran). La estrategia del "color blindness" viene a ser, en una interpretación negativa, precisamente eso: "ya que hay negros entre nosotros, hagamos al menos como si no los hubiese"—un planteamiento típicamente blanco, y de dudosa eficacia para tratar con una comunidad cuyo discurso dominante profiere constantes marcas raciales en su vocabulario, sus apelativos, y su mismo acento y entonación.

Merecería un análisis, por cierto, la manera en que Obama se enfrenta estos días a la cuestión del discurso racialmente marcado, y la solventa y la torea. "Yes we can". A saber quién es ese inclusivo we... Menudo artista, Obama; será que ha practicado numerosos ejercicios de afiliación discursiva.

Etiquetas: , , , , , , ,

Viernes, 07 de Noviembre de 2008 17:36. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Old Mortality (A Fallacy in Nature)

20081023045146-101159005-804c86b771-m.jpg

Estoy leyendo estos días no a Walter Scott sino a Browne, releyendo Hydriotaphia:Urne-Buriall, o quizá debería decir leyéndolo por primera vez... hay quien dice que es imposible releer, por lo de Heráclito, pero me refiero a que en este ejemplar tengo que cortar muchas hojas aún sin separar de la imprenta, y eso que la edición es de 1927. Hay algo melancólico, en leer este libro, un clásico sobre la mortalidad, los ritos funerarios y los sueños de posteridad, y ver que nadie se ha molestado en pasar la vista por sus letras cuidadosamente impresas y sus notas al margen, en ochenta años. Probablemente nadie volverá a hacerlo.

También se hace melancólico contemplar con distancia irónica la propia ironía compasiva de Browne, sus reflexiones desengañadas sobre la vanidad de la fama, y sobre los sueños de los viejos difuntos, sueños de ser recordados años después de su muerte, o de vivir de algún modo para la posteridad a través de la memoria de sus hechos, o de un monumento funerario. Browne, cristiano ortodoxo, coloca más esperanza de pervivencia en la inmortalidad del alma y en la salvación. Con eso se quedó.

Melancólica ironía sugiere, sobre todo, cuando reflexiona sobre los descreídos del más allá:

It is the heaviest stone that melancholy can throw at a man, to tell him he is at the end of his nature; or that there is no further state to come, unto which this seemes progressional, and otherwise made in vaine; Without this accomplishment the natural expectation and desire of such a state, were but a fallacy in nature: unsatisfied Considerators would quarrel the justice of their constitutions, and rest content that Adam had fallen lower; whereby by knowing no other Original, and deeper ignorance of themselves, they might have enjoyed the happiness of inferiour Creatures; who in tranquillity possess their Constitutions, as having not the apprehension to deplore their own natures. And being framed below the circumference of these hopes, or cognition of better being, the wisedom of God hath necessitated their Contentment: But the superiour ingredient and obscured part of our selves, whereto all present felicities afford no resting contentment, will be able at last to tell us we are more then our present selves; and evacuate such hopes in the fruition of their own accomplishments. (135)
 


Quizá ya se apunta en Browne, en su manera de decirlo, la sospecha (pues un médico siempre es sospechoso de descreimiento) de que esa tendencia a la futuridad y esa sed de vida eterna no es suficiente prueba de que lo que desea sea una realidad. Un siglo después Pope dirá con más sarcasmo eso de que

"Hope springs eternal in the human breast:
Man never is, but always to be blest"


postponiendo así la fruición de las esperanzas humanas de inmortalidad a un mero deseo por defecto, un futurible que por definición jamás se hará presente— "a fallacy in nature" como dice Browne, en efecto, o al menos un ejemplo de esa paradoja inherente que nos hace "the glory, jest, and riddle of the world". De ahí hay un breve recorrido de descreimiento hasta ver al hombre como pasión inútil que decía Sartre, o como un ser fundamentalmente desajustado con su propio ser, sin asidero seguro en sí mismo, un culo de mal asiento metafísicamente hablando. Pues la mayoría necesita religiones, aunque muchos saben que no son sino sueños de la razón y de la fe.

Browne cree un poco a la manera de quienes creen como solución rápida y conveniente, pero a la vez no para de cuestionar otras opiniones y creencias falsas—aquí, o en Pseudodoxia Epidemica (Vulgar Errors), con una fascinación extraña, un poco a la manera de un creyente que, por inteligente, no está muy seguro de que las propias creencias sean menos falaces o menos absurdas, vistas desde afuera.

The particulars of future beings must needs be dark unto ancient Theories, which Christian philosophy yet determines but in a Cloud of opinions. A Dialogue between two infants in the womb concerning the state of this world, might handsomly illustrate our ignorance of the next, whereof methinks we yet discourse in Platoes denne, and are but Embryon Philosophers. (133)


Aunque también podemos imaginarnos que estamos fuera de esa caverna, y ver cómo todas las certidumbres parciales de Browne no hacían sino más inciertas las sombras de la pared, y todas sus contemplaciones serenas e irónicas de los errores de otros no descansaban sino sobre los errores propios, de una magnitud apenas intuida, a pesar de la sospecha.


Etiquetas: , , , ,

Jueves, 23 de Octubre de 2008 04:51. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Mesa por la libertad lingüística

Me adhiero al manifiesto, y manifestación hoy en La Coruña, de la Mesa por la Libertad Lingüística—contra la "normalización lingüística" que la llaman, no de normalidad sino de norma, la norma administrativa de poner el gallego de plato único, fruto de la alianza Popular-nacionalista-socialista. Como si en Galicia no hablaran español, o fuese éste una lengua extranjera. Los que dicen que está prohibido decir La Coruña, vamos, e imponen sanciones a quien lo dice. Porque, según razonan ellos, los gallegos deberían hablar gallego, quieran o no. Les ven estos puntos débiles a los gallegos, que flaquean en su fe, según estos normalizadores:

• A lingua non se percibe como factor radical de identidade e os seus problemas parece que non preocupan á maioría social
• Aumento da xente nova para a que o galego xa é lingua aprendida, segunda, non emocional e non necesaria, que xa non saben por que a deben falar.
• Indiferenza social ante a promoción do galego: a sociedade galega só se deixa levar. 

    (Plan Xeral de Normalización da Lingua galega, «Puntos débiles» Parlamento de Galicia., 21/09/2004)

Por suerte los gallegos al parecer son amorfos y se dejan llevar. Aún es algo.

Pero quién vota a esta gente, por favor...

Lo que pide el manifiesto de la Mesa ésta es:
 
—la derogación de la prohibición del español a los escolares en las materias troncales (decreto 124/07)
—la libertad, la igualdad y la paz lingüística, perturbadas por la injerencia de los poderes públicos a favor de un proyecto excluyente,
— Contra la planificación lingüística: por la denuncia y el desistimiento del Plan Xeral de Normalización y sus secuelas, y la renuncia a cualquier acción inspirada en la supuesta anormalidad de la conducta lingüística de los ciudadanos,
— Contra la "normalización", coactiva o indicativa, de cualquier grupo de ciudadanos por razón de lengua. Todos somos normales, cualquiera que sea la lengua que empleemos.

Fírmalo ahora y habrás hecho algo, en lugar de nada, contra la marea de "normalizaciones" de los nacionalistas.


Etiquetas: , , ,

Viernes, 17 de Octubre de 2008 10:34. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Gender, I-deology

Otra manera de coleccionar libros electrónicos, a través del Amazon Online Reader. Aquí aparece en red una selección de Gender, I-deology, libro que coedité hace tiempo y luego he encontrado por la red. En realidad, con paciencia y una caña, utilizando la opción "Surprise Me", aparece todo:

sezenaksu

——oOo——

Gender, I-deology: Essays on Theory, Fiction and Film


Ed. Chantal Cornut-Gentille D'Arcy and José Ángel García Landa

(Postmodern Studies, 16)

Amsterdam and Atlanta: Editions Rodopi, 1996

Click here to access the Amazon Online Reader version
Use the lower right-hand flap on the cover to turn the pages.

——oOo——


Also in Amazon, a chapter on George Eliot:
"The Chains of Semiosis: Semiotics, Marxism, and the Female Stereotypes in The Mill on the Floss"


Etiquetas: , , , , , ,

Miércoles, 15 de Octubre de 2008 11:35. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Epidemia tribal

20080916095115-nacionalismono.jpg

De las páginas finales de Adiós Cataluña, de Albert Boadella (premio Espasa Ensayo 2007). Libro con el que me he reído mucho, aunque esta página que pongo no es humorística. Narra el resultado de su indiferencia o burla a la religión nacionalista de los catalanes y de su ofensa a las esencias patrias:

"Josep Pla distribuía su estima por la gente que trataba en tres grupos: amigos, conocidos y saludados. Esta clasificación, que me parece muy eficaz, la mantengo de forma parecida, pero con ligeras variantes, debido a los avances electrónicos de la época. Están los que tienen mi teléfono privado, los que tienen sólo el móvil y los que conocen mi correo electrónico. Pues bien, inmediatamente después de la irrupción de Ciutadans, el descenso de comunicaciones en los tres apartados fue impresionante. De la noche a la mañana me había convertido en un apestado del que era prudente distanciarse y evitar los contactos. Lo asombroso es que, sin haber dado nadie la orden explícita, todos parecían obedecer a un poder oculto de dimensión planetaria que, mediante procedimientos paranormales, habría filtrado la siniestra consigna.

"Esta circunstancia provocó una importante reducción de nuestra agenda de direcciones y, al mismo tiempo, supuso el descubrimiento de agentes del enemigo en mi propio entorno personal, familiar y profesional. Primero era algún vecino que dejaba de saludar. Otro día era el amigo de tantas comidas en nuestra mesa que, sin previo aviso, se despachaba con un artículo en el que venía a justificar el asalto violento en mi presentación de Girona. Después ya eran los familiares de mi primera y difunta mujer, que azuzaban a mi hijo contra el traidor de su padre. La espiral no cejaba y se acercaba por vericuetos cada vez más retorcidos, porque hasta un cualificado trabajador de mi propia compañía escribía en un periódico un artículo con seudónimo en el que me ponía verde y exigía que saliera inmediatamente de Cataluña. En resumen, lo que iba aconteciendo en mi propio entorno me recordaba lo que algunos escritores alemanes cuentan de la lenta y sinuosa implantación del nazismo en su país.

"Cuando la tribu se entrega a esos arrebatos irracionales y las naturales discrepancias políticas acaban creando en el entorno personal un avispero de enemigos activos es difícil mantenerse invulnerable, porque contra esas acciones de la quinta columna no hay contraataque posible. Son de naturaleza especialmente temible, pues, además de dañar los afectos, pueden algunas veces incluso conseguir inducirte a la paranoia. Enzarzado en este ambiente corrompido, resulta muy fácil interpretar el largo silencio de un amigo como un acto de censura personal relacionado con el tema tabú. Para acabar, lo que es más grave, descubriendo que solo estaba de viaje. Y es que el contacto con esta modalidad de epidemia tribal, que se introduce en todos los recodos del pensamiento, comporta mucho riesgo de contagio. Es una auténtica guerra bacteriológica que va eliminando paulatinamente la totalidad de los anticuerpos, de forma que lo más prudente en estos casos es poner tierra por medio, tanta como para que la acción del virus no tenga alcance".




Etiquetas: , , , ,

Martes, 16 de Septiembre de 2008 03:27. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Producción y reproducción

20080711150802-geminis.jpg

De un artículo en la última revista de Muface sobre "Las españolas y la salud reproductiva": cada año nacen en España 480.000 niños, y hay más de 101.000 abortos. Oficialmente reconocidos.

O sea, que cerca de uno de cada seis embarazos se interrumpe voluntariamente, o más. En la mayoría de los casos, alegando que hay "peligro para la salud de la madre", lo cual es señal evidente de un fraude masivo, para cualquiera que se pare un minuto a pensarlo sin prejuicios.

Y es un fraude de ley, éste, que no resulta en unos eurillos estafados a Hacienda, sino en un acto que (supuestamente) está penado como un atentado a la vida humana—de no ser el supuesto auténtico y cubierto por la ley, se entiende.  No hay una hipocresía de tamaño similar en ningún otro rincón de nuestro ordenamiento jurídico—ni en ningún otro caso se tolera que una vida que según la ley se entiende humana dependa de que un médico falsario (falsario en un altísimo porcentaje de los informes producidos sobre la salud de la madre) se quiera sacar unos euros en un negocio en el que participa directamente.

Es, sencillamente, inaudito. Pero los alemanes también vivían con sus campos de concentración pensando que su razón de ser tendrían, y que después de todo igual no eran plenamente humanos, los masacrados. Suponiendo que los abortados sean medio humanos, son más de 50.000 homicidios legales o legalmente apañados con un tupido velo—así desde el punto de vista matemático.

Otro dato de este artículo: "el 42,6% de las mujeres españolas de entre 22 y 44 años no ha tenido aún ningún hijo."

"Aún".

Estamos hablando de más de un 40 por ciento—algo que jamás ha sucedido en ningún país ni en ninguna época. Cosas inauditas nos trae el progreso. El artículo habla de "retraso en la edad de tener el primer hijo". Retraso a perpetuidad, en tantos y tantos casos. Luego las niñas chinas, etc. El Tercer Mundo produce barato—niños también. De hecho le hemos delegado mayormente la producción de productos y de productores y de reproductores—por efecto deslocalización.

El artículo dice que "la competitividad actual obliga a una dedicación plena al trabajo". Trabajos a tiempo completo, sin tiempo para la familia. Ya harán eso de hacer familias en China o en Marruecos. Los matrimonios (institución agrícola) fueron estables mientras hubo puesto de trabajo estable, o mientras hubo que tener una productora/reproductora en casa del obrero, para asegurar la producción y reproducción de su hombre. ¿Ahora? A deslocalizar. Puestos de trabajo inestables, y relaciones también inestables: el tener una pareja fija es un incordio para la movilidad laboral. Y todos sabemos que el trabajo va primero y el amor después, como un epifenómeno para llenar las horas libres.

Que si prolifera lo de las 65 horas semanales ya no serán tantas—qué alivio, una vez libres de los hijos, ya no necesitaremos ni pareja.

El fenómeno tiene otras variantes. La funcionaria tan hiperresponsable y dedicada primero a su oposición y luego a su puesto y luego a volver tras largo circuito al lugar de su origen y familia, que mientras se le pasa el asado y se queda soltera a perpetuidad. Con pocos riesgos tomados, poca improvisación erótica, y eso sí buena carrera y buenos trienios. También abunda—y es que en la función pública se han refugiado muchas mujeres que en otros sitios eran sospechosas de poder querer embarazarse.

Sospecha infundada en muchos casos, como vemos.

El matrimonio se ha devaluado como institución—a la gente le da lo mismo (aparentemente al menos) estar casada o no, y el gobierno hace lo que puede por eliminar la diferencia entre estarlo y no estarlo. Y a nadie le importa, menos a la hora de tener hijos, porque la inestabilidad de la relación siempre es buena excusa para postponer el embarazo sine die. También aquí hay mucho liberalismo de boquilla, y más bien búsqueda de la comodidad y de eludir compromisos y responsabilidades.

Buena solución será dar a los matrimonios (también a los gays) permiso laboral obligatorio durante la adopción o reproducción, tanto a hombres como a mujeres, todos café. Pero no parece que vayan a ir los tiros mucho por allí. Igual ya era la puntilla y pasábamos a natalidad y adopción cero, para no ser sospechosos nadie de nada. Que eso sí que parece que va a ser importante.

Aún recuerdo que en mi currículum de las oposiciones (suspendidas) puse al final, a modo de chiste, en "otros méritos", que tenía tres niños, "con régimen de dedicación a tiempo parcial". Y el tribunal se lo tomó tan mal que incluso se molestaron en reprochármelo. No es de extrañar, viendo que la que era presidenta del tribunal, y catedrática de nuestro departamento, en otras ocasiones nos ha afeado en público cosas como tomar permiso laboral por matrimonio, o "dedicarse a criar niños" en lugar de investigar más.  Pues no sé quién iba a leer los artículos de investigación, si no hubiese primero niños, y luego mayores. Eso sí que habría que investigarlo. También hemos tenido ocasión de oír comentarios negativos sobre las profesoras que tienen partos fuera de los meses de vacaciones, como cosa poco profesional. Por supuesto, como esta postura podría parecer muy dura si no, iba aderezada con ribetes de discurso feminista.

Los niños no son especialmente bienvenidos—ya casi parecemos ingleses. Hasta los padres y madres, cuando hablan de ellos, suele ser como de un fastidio, o de un incordio para su ocio o su trabajo. Y a facturarlos al campamento si es posible. Interesantes, no parecen; y uno se sospecha que en general deben recibir poco refuerzo positivo. Ahora, nintendos y playstations, todas las del mundo.

En nuestra Universidad no hay guarderías. La verdad es que casi ni son necesarias. De hecho, se aprecia más la "disponibilidad total" de que hacía gala el antiguo Rector, que la "conciliación laboral" que a veces se pregona. De todo hace falta, supongo. Pero puestos a elegir, mejor, opino yo, todos con conciliación familiar que todos con disponibilidad total. Este último ideal pertenece a alguna pesadilla zamiatinesca u orwelliana, de una sociedad robótica perfectamente eficaz, y donde la vida y el erotismo y el ocio de sus habitantes están supeditados a una mejor productividad y a un orden social planificado—no por nadie, sino autoplanificado. Y es una pesadilla que cada día parece menos delirante.




Etiquetas: , , , , , ,

Viernes, 11 de Julio de 2008 15:08. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Incestos— ¿en el mismo cesto?

Tras su defensa del suicido como (el) acto que nos hace más humanos, Víctor Gómez Pin protesta contra el apelativo de "monstruo" aplicado al ogro Fritzl, y arguye que el hecho de la consanguinidad de violador y violada es (prácticamente) irrelevante. El incesto es puramente cuestión de relaciones legales entre roles familiares legalmente definidos, no realmente entre parientes consanguíneos en primer grado, arguye. Lo contrario sería para Gómez Pin (una vez más) someternos a la facticidad del hecho biológico y renunciar a la ley social que edificamos como algo diferente de las leyes biológicas:

"desde luego esta variable cuenta... pero cuenta en menor grado. Estamos obligados a que cuente en menor grado; lo contrario equivaldría a tirar por tierra lo que caracteriza a la sociedad humana en relación a las demás sociedades animales, a saber, que la ley prima sobre el orden biológico. Por decirlo llanamente: el caso Fritzl no sería menos tremendo si Elisabeth fuera hija adoptiva, y no biológica, de Joseph."


Y yo, como siempre, disiento y comento:

Creo que no son totalmente exactas estas apreciaciones sobre el incesto. Obsérvese que la ley social presupone la biológica, aun en los casos en que parecería escapar a ella. Edipo no se acostó con su madre "oficial", ni mató a su padre "social", pero sí a los biológicos— y por tanto a los sociales, q.e.d. Es una de las lecciones del mito: que lo social no puede escapar totalmente a lo biológico ni anularlo, o, si se prefiere, que no podemos trascender totalmente nuestra naturaleza animal por mucho que la sociedad pretenda edificar un orden puramente humano. No hay tal.


Y puntualizo además que, diga lo que diga el Filósofo, desde luego que Herr Fritzl es un monstruo—un monstruo moral. No es que a Fritzl se le llame monstruo metafóricamente, como parece creer Gómez Pin, sino al contrario muy literalmente. No tiene, en efecto, una trompa en la frente. Pero desde luego no ha desarrollado ciertas potencialidades humanas que muchos consideramos mínimas, mientras que sí ha obtenido un título de ingeniero (como nos recuerda el filósofo). Y allí está la monstruosidad, en esa descompensación muy real—y peor que una microcefalia.

Dicho esto, me parecen muy interesantes (conceptualmente hablando) todas las zonas de gris entre incesto y sexo legal, así como entre la normalidad y la monstruosidad—que quizá sean todo tonos de gris. Así, por ejemplo, los incestos entre hermanastros de padres y madres distintos, en parejas recasadas, que se crían como hermanos pero luego se casan ellos al divorciarse sus padres. O los morreos entre hermanos. O el caso Byron. O el caso Woody Allen, otro monstruito según quien lo mire. Monstruos hay, pero lo que no hay es una frontera tajante entre los monstruos y los no monstruos. Algún monstruito más o menos grande siempre se pasea por nuestro interior. Y los monstruos también son gente normal en gran medida, o muchas horas al día. Que le pregunten si no a los vecinos de Fritzl.



Etiquetas: , , , ,

Martes, 13 de Mayo de 2008 22:56. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Oh lenguaje engañoso y falacia humana

20080422212404-2248520210-1a0efb96d5-m.jpg

Comentario puesto en el blog de Victor Gómez Pin que como de costumbre argumenta con argumentos falaces a favor del derecho al suicidio, y critica a nuestras leyes supuestamente teocéntricas que no autorizan el suicidio:

Vd. critica ciertas presuposiciones sobre un dios, etc., que al parecer existen en las leyes. Pero las leyes no buscan su justificación en una ley divina. Simplemente se basan (mientras no se pruebe lo contrario) en la voluntad popular. Por el contrario, el razonamiento de Vd. sí que pretende buscar una base a las leyes en un derecho trascendente y preexistente a la ley, un derecho según el cual los individuos se pertenecen a sí mismos. Esa relación de pertenencia es puramente imaginaria, existente (ya lo vemos) en la mente de Vd. y de los señores que cita, pero me tem que no tiene ningún fundamento jurídico. Los individuos no "se pertenecen" a sí mismos: más bien tienen la obligación legal (no hay otra objetiva) de cumplir las leyes en lo que estas dispongan sobre sus derechos y obligaciones para consigo mismos y para con los demás. La ética de cada cual puede tener fundamentos celestes como la católica o invocar un derecho natural como vd. hace, derecho que cada cual interpretará a su manera. Pero las leyes no se edifican sobre una de esas éticas privadas.

Atención, pregunta: ¿He sostenido aquí que el suicidio debería estar, o seguir, prohibido?


Etiquetas: , , ,

Martes, 22 de Abril de 2008 21:24. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Vida oficial


Tiene Arcadi Espada un nuevo blog en el que comenta las noticias de El Mundo, "desde dentro": como siempre, haciendo un análisis en ocasiones muy sutil y afinado de las presuposiciones existentes tras las frases, y la manera de orientar la actitud del lector mediante la redacción de titulares y noticias. A veces disiento de su análisis, como en este artículo titulado "El periódico, muy lírico, opina que algo puede morir antes de nacer".

En sustancia, dice Espada:

"Morín mataba a fetos ya viables mediante métodos salvajes que no podemos describir para no herir la sensibilidad de los lectores", se lee en un párrafo del editorial del periódico.

En cuanto a mi sensibilidad se ve muy afectada por el uso del verbo matar. Debo decir algo, en caja baja: si yo creyera que el verbo matar es compatible con el feto me declararía de inmediato en contra del aborto. Yo no mato nada. La construcción está bastante más extendida de lo que pensaba, aunque son conocidas mis opiniones respecto al genio del pueblo. Matar es verbo para el nacer. De otro modo el acuerdo es imposible. Las excursiones por google permiten comprobar que no sólo se matan fetos si no también embriones. Incluso se matan más embriones que fetos. Matar no puede tomarse simplemente como el atajo léxico de "quitar la vida". La actividad verbosa de los grupos provida es intensísima. Contra lo que se pudiera sospechar están reduciendo el nacimiento a un trámite banal. Veo que el periódico se adhiere.

 Hay varios comentarios que reprochan la insensibilidad de esta actitud (preocupándose por el uso supuestamente impropio de un verbo, y no por la carnicería, y justificando la legitimidad de estos abortos con un argumento gramatical). También reprochan la falacia del razonamiento. Puede remitirse uno a ellos. Por mi parte, puse este comentario:

No se puede morir antes de vivir. Pero claro que se puede morir antes de nacer. No es otra cosa lo que les sucede a los fetos abortados. Y claro que se puede matar a un feto. La prueba es que existen los fetos vivos, y los fetos muertos. Cuando mueren, o cuando se les mata. Revise Vd. sus conceptos, Arcadi. Se mata a lo que vive, no a lo que ha nacido. Creo que si su opinión sobre el aborto dependía tanto de esta caracterización lingüística, también merecería ser revisada seriamente. Otra cosa es que crea que es legítimo, o moralmente irreprochable, matar fetos vivos. Eso es lo que tiene que creer un defensor del derecho a abortar: eso, y no intentar convencerse, o convencer a alguien, de que los fetos no viven y que por tanto no se les mata.

En sustancia:

Una defensa de la legitimidad del aborto como la que parece que pretende hacer Espada (y muchos otros) no puede basarse en una falacia como decir que un feto no está vivo hasta que nace, o que no se trata de un ser humano. Debería agarrar el toro por los cuernos (si de eso se trata) y defender que es lícito, e incluso moralmente irreprochable, matar fetos humanos. De tres, seis, ocho meses... a elegir.

El hecho de que no se haga así, y una frase como "si yo creyera que el verbo matar es compatible con el feto me declararía de inmediato en contra del aborto", debería llevar a Arcadi Espada, y a quienes comparten su postura, a repensar seriamente qué es lo que creen que sucede en un aborto, y el límite que deben poner las leyes a esta práctica. Otra postura es frívola e irresponsable.

En suma, que la vida es una cosa, y la "vida definida en términos oficiales" es otra. O la humanidad es una cosa, y la humanidad definida en términos oficiales es otra. Parece que el Gobierno va a optar por ampliar la ley del aborto en la nueva Ley de Sanidad por el procedimiento de decretar que nada es humano hasta que tiene siete meses de vida. Momento en el cual adquiere súbitamente la condición humana, al menos la oficial. Y la vida, porque hasta entonces era un residuo biosanitario.

Magias cotidianas.

Y horrores cotidianos—para quien los padece. Claro que, hablar, no hablan, ni ponen esos calificativos. Se limitan a vivir, y a morir. A veces hasta naciendo.

PS. Más de acuerdo estoy, en este tema y en el de la eutanasia, con las posturas y las críticas de este artículo que está ahora en portada de Crónicas Bárbaras.


Etiquetas: , , , , ,

Lunes, 17 de Marzo de 2008 15:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Humano, demasiado poco humano

Auscultar

Vaya, parece que hay ciertos problemas conceptuales en la Constitución Española. No define bastante sus términos básicos... por ejemplo qué es un ser humano, o una persona.

Ahora parece ser que el Gobierno va a dictar, por decreto ley, que los fetos de hasta siete meses no son seres humanos, sino meros "residuos biosanitarios". Eso para favorecer a las clínicas abortistas, para que puedan enviar a todos los fetos a la trituradora legalmente, y no bajo mano como hasta ahora. Y terminar de institucionalizar el aborto libre de facto, sin necesidad de tocar más la ley—por lo bajini.

Todo esto será legal. Seguramente será inmoral en opinión de muchos, pero no se puede decir que no sea legal. A otros les parecerá cojonudo, por supuesto, sobre todo a los trituradores de fetos, que se van a ahorrar una pasta y unas preocupaciones. Si es que preocupaciones tienen alguna.

La Declaración universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas no se pronuncia en absoluto sobre la cualidad de personas o no de los no nacidos. Pero... tampoco de los nacidos. Declara los derechos de las personas o individuos, pero no nos dice qué es una persona o individuo, o un ser humano. Eso lo definen las leyes. Bastaría, quizá, con que una legislación estableciese que no se alcanza la "personalidad" o la "individualidad" hasta el ingreso en guardería, o hasta la edad de (pongamos) siete años, para que cumpliese perfectamente esta Declaración. Autorizando el infanticidio hasta entonces, si por allí les diese a los progenitores. Y los demás a ejercer la tolerancia en estos asuntos privados, como ahora con los abortos sietemensinos. Culturas hay que lo han hecho.

O bastaría una norma específica que remitiese la obtención de la categoría de ser humano a quien fuese capaz de superar un examen o baremo de humanidad, por ejemplo basado en criterios filosóficos tan rancios y añejos como la consciencia de sí o la iniciativa personal, o la capacidad de racionalidad, o de expresión de deseos propios o de un proyecto vital. Los tests serían fiables al ser diseñados por expertos altamente cualificados y por comisiones nacionales acreditadas. Y los locos, los Alzheimer y los subnormales, al horno crematorio—con los demás residuos biosanitarios.

Incluso con Declaración Universal de los Derechos Humanos, y con Constitución, estamos siempre a un paso de Auschwitz. Que también era, seguramente, legal.



Etiquetas: , , , , , , , , ,

Viernes, 07 de Marzo de 2008 15:35. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Coincidiendo

A photo on Flickr

 ¿Debe la Iglesia opinar sobre política? A Arcadi Espada no le importa coincidir en este punto con Hitler y Goebbels, al parecer. A mí en cambio no me importa coincidir con Pío Moa. Aunque no coincida yo siempre con Moa. Ni con la Iglesia, y menos sobre las verdades fundamentales. (Y aunque en lo de Maalouf sí coincida con Espada...).


Etiquetas: , ,

Sábado, 09 de Febrero de 2008 16:34. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Paradojas abortistas

Hay un muy buen post sobre el aborto selectivo de niñas en China en el blog de María Dubón A mi manera: "Las ignominias se pagan". Dentro de poco los chinos se van a encontrar como en la novela aquella de Amin Maalouf, El primer siglo despues de Béatrice, donde se descubría un sistema para que naciesen sólo hombres... y la gente lo utilizaba a mansalva, con desastrosas consecuencias. El sistema no es fantasía, y está más que inventado, claro.

Esto puede plantear ciertas dudas metafísicas a las defensoras del aborto libre y enemigas de la discriminación misógina. El post no se decanta a favor ni en contra del aborto como tal, sino que habla en contra de su uso sexista, así que no se sabe en realidad si la ignominia a que se alude es el aborto como tal, o únicamente el aborto sexista (según parece). Le pongo este comentario:

Se me ocurre una paradoja o duda sobre esto, no sé cómo la verás. Hablas de infanticidio o feticidio. Pero hay una petición de muchos colectivos feministas que es el aborto libre. Ahora bien, si se considera que se puede abortar al feto por no ser todavía ser humano, tampoco se podría considerar que es mujer (si se considera que el feto no es ser humano siquiera, malamente podría ser mujer, supongo). Por tanto, no habría según ese razonamiento tantas "muertes de mujeres" en China ni en ningún sitio. Aunque infanticidio femenino sí hay, desde luego. ¿Le ves lógica a lo que digo, o lo ves de otra manera?
Un saludo.

Más comentarios al post:

Tere Rubio
A mi entender se está suprimiendo un embrión femenino, una futura mujer. Otra cosa es entrar en el quid de la cuestión, ¿un feto es una persona? 

JoseAngel
Hum... pues no sé. Visto así, podría parecer que el aborto parece mal sólo cuando se abortan mujeres.

María Dubón
Las discrepancias vienen de muy lejos. Los primeros pensadores mantuvieron opiniones encontradas entre la “animación inmediata” del feto (en el instante mismo de la concepción) y la “animación retardada” (el alma entraría en el cuerpo pasado cierto tiempo, no se sabe cuánto). Muchos siglos después, el abanico de dudas sigue abierto. La ciencia establece que para considerar humano un cigoto, éste debe tener cierto desarrollo de la corteza cerebral. La Iglesia católica se decanta por la animación inmediata y con esta base moral condena el aborto. Individualmente, cada persona tendrá su criterio.

¿Consideramos mujer a un feto XX o no?

Lo que cuenta son los hechos: se ha impedido el nacimiento de millones de mujeres, y sus consecuencias: el equilibrio demográfico entre sexos está severamente alterado en Asia.

—(O sea, que desde este punto de vista no parecería mal a priori el aborto, sino sólo el sexismo—pero que, paradójicamente, el aborto, aunque de por sí neutro, es un agravante del sexismo).

PS: Hoy, ofensiva en la SER y otros medios gubernamentales contra "la ofensiva antiabortista" que "nos recuerda tiempos pasados". Se critica a los jueces que investigan las clínicas abortistas y que han llamado a declarar a mujeres que abortaron allí. Lo que en ningún momento se plantea ni se discute en estos medios es si se pueden haber cometido actos ilegales—porque al parecer en lo tocante al aborto no hay posibilidad de hacer nada condenable, ni investigable, para estas mentes progresivas.



Etiquetas: , , , ,

Sábado, 12 de Enero de 2008 10:17. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


El Zeitgeist proabortista

A cuenta de lo de las siniestras clínicas con trituradora de fetos/bebés. Se ha detenido a algún médico "rompecocos" (es el término utilizado por ellos para llamar a lo que hacen varias veces al día), pero la mayoría siguen rompiendo cocos en serie sin mayor problema: es legal sobre el papel, o sea, legal. Pero ha vuelto una vez más el tema del aborto a primera plana de las noticias. Y a última plana: me parece que la columna de Cristina Fallarás en la última página del ADN de hoy ("Aborto, qué sorpresa") es buena muestra del pensar mayoritario sobre el tema. Al menos, es representativa de las actitudes que hoy se aceptan como generalmente admisibles en torno a la cuestión. La lógica que usa también me parece representativa, y digna de análisis. No es un sesudo artículo, sino más bien un artículo descerebrado, y de ahí su valor representativo. En rojo, su artículo; en negro, mi comentario:

Aquí, claro, nadie se había dado cuenta de que los hospitales públicos, "los del seguro," no practican abortos. Nadie se había dado cuenta de que, cuando las mujeres deciden abortar, se las suele enviar a clínicas privadas.

En efecto, todos fingíamos. Pero Fallarás acertará, y denunciará la hipocresía general, de la cual ella está exenta. Con su ironía.

Aunque habría que matizar que "se las suele enviar" es tendencioso. En un artículo que defiende el derecho de la mujer a elegir, tendría que decir que las mujeres eligen ir a clínicas privadas. A veces, siguiendo consejos de quien sea (eligiendo seguirlos); a veces, van tras haber sido denegado el aborto en un hospital público. Pero no "se las envía". Van. Y no se trata de que "las mujeres deciden abortar", decisión que (según nos contará luego Fallarás) sólo les compete a ellas: se trata de buscar colaboración y ayuda y financiación pública para la práctica de un aborto.

Este es otro punto muy importante del Zeitgeist: todo lo que no es punible es subvencionable. El gobierno PSOE trabaja cuanto puede, ciertamente, por implementar este criterio.

Pero evidentemente, este ideal no está aún plenamente realizado. Así que si no corresponde colaborar y ayudar en el lugar donde se ha solicitado, "se enviará" a la mujer a la clínica privada, o al cuerno, o a donde sea. Igual que si le van a Cristina Fallarás a exigir que ayude a practicar un aborto. Pues supongo que evaluará el caso, y luego enviará a la interesada a donde corresponda, habida cuenta de sus responsabilidades, su situación profesional, etc. Desde el principio del artículo se introduce la presuposición, claro, de que el seguro debería pagar todos los abortos sin condiciones. Lo cual es mucha presuposición. Para empezar, presupone una ley distinta de la que tenemos, que es a lo que va el artículo, y el Zeitgeist proabortista. Lo que va a hacer Fallarás es acusar a los hospitales públicos de hipocresía por cumplir la ley: —no a las clínicas privadas (o a usted o a mí) por no cumplirla. Ojo, que no es lo mismo.

Allí, en la privada, aborta más del 90% de las mujeres. Vamos, todas. Pero justo ahora la ciudadanía cae del guindo. Y digo la ciudadanía, porque en la Administración lo saben bien y lo toleran. Y lo practican.

Bueno, en la Administración practican la hipocresía en todo caso. El aborto, está menos claro. Quien practica el aborto libre y masivo (como el amor libre pero pagando que decía el catalán) es la privada, no la Administración.

Pongamos—porque los datos bailan—que el año pasado abortaran 80.000 mujeres en España, que se sepa.

80.000 españolas, será. Aparte hay una peregrinación de extranjeras que vienen aquí como antaño iban a Londres, sabiendo que la ética, o la ley, o las dos, están flojas si la bolsa sona. Una industria nacional, vamos, y una industria que va a ir a más en Cataluña en concreto con los planes del Tripartito, y no lo dudemos, también en España con sólo que continúe la cosa como está en términos legales: sin necesidad siquiera de que IU y el ala Progre-SSista del PSOE introduzcan el llamado "aborto libre". (Habría que preguntar, por cierto, si contaría técnicamente como aborto para ellos, y habría de ser subvencionable con los impuestos de todos, el infanticidio del bebé tras el parto natural, con tal de que se le rompa el coco antes de cortar el cordón umbilical. O si habría que recurrir a la inyección letal para que naciera muerto. Es un tecnicismo).

Eso quiere decir que, en 80.000 casos de gestación, la embarazada presentaba problemas psíquicos o físicos, corría riesgo la vida del feto o era fruto de una violación. Muchos casos, claro.

¿La vida del feto? De la madre, será. La del feto me temo que en el caso del aborto no importa que corra riesgo, puesto que de eso se trata, de que corra riesgo, ¿no? Creo que se refiere Fallarás (pero se ha liado) a graves malformaciones del feto. Físicas. Las graves malformaciones psíquicas no cuentan: esas las encontramos por la calle todos los días, y en cualquier página del periódico.

En fin, que reconoce Fallarás que algo falla en los 80.000 (o 160.000) casos. Que la ley es un coladero. Y nos va a proponer no que se aplique bien, sino que se suprima.

Y que sean tantos responde exactamente a una sola razón: a que la ley española exige que sea así. Porque para abortar aquí tiene que darse al menos uno de esos tres requisitos.

Obsérvese el razonamiento. La voluntad de abortar es lo dado, el punto de partida incuestionado. Queremos abortar. Y queremos bien, por supuesto. Ahora bien, sólo podemos si se da uno de esos tres supuestos (y no se da). Ergo... que se dé, y punto. Y el rompecocos lo dará por bueno. Y Fallarás, también. (Y encima nos llamará hipócritas a los demás).

Esto es como decir: no quiero ir al trabajo, que es muy duro y no lo deseo para mí. Pero: sólo puedo quedarme en casa si un médico me da la baja porque estoy enfermo (que no lo estoy, hay que joderse). Ergo: que me la dé (previo pago). Es más: que se cree una oficina de médicos especializada en dar la baja a quien la pida, y sin pagar. ¿Y los derechos del pagano, me dirán? Ah, pero es que el pagano no tiene derechos. En el caso que nos ocupa, sólo tiene derecho a que le rompan el coco.

Los de Sanidad lo saben, y por eso mandan a las mujeres a abortar a clínicas privadas.

Si eso hacen los de Sanidad, y Fallarás lo sabe, debería denunciarlos. Huy, pero qué digo.

No descarto que haya casos de médicos que no practican el aborto en su hospital, pero luego sí lo hacen en la privada, que renta más. Es evidente que falta inspección y voluntad de inspeccionar en estos casos. Y ahí estoy de acuerdo con Fallarás. Pero me temo que las consecuencias que extraemos son totalmente contrarias. Lo que me parece inadmisible es decir, como me temo que quiere decir Fallarás, que la Sanidad pública, en cuanto tal ("los de Sanidad") envía a las mujeres a abortar a clínicas privadas por el hecho de no practicarles el aborto ya mismo allí en la pública. Esto es como si me dicen que los del banco me obligan a atracarlo, me abocan a ello, vamos, si son tan cabrones que no me conceden un préstamo a fondo perdido porque eso no entra en sus roñosos parámetros.

Si no fuéramos todos tan hipócritas

—tranquilos, que no cambia el tono. Está utilizando esa persona verbal que no viene en las gramáticas, la primera persona del plural no inclusiva—

admitiríamos que los médicos de los hospitales públicos no quieren firmar los daños psíquicos que la madre alega.

¿Qué os decía? Fallarás admite esto, por supuesto, luego "no es hipócrita". Es más, admite, o reclama, que los médicos deberían firmar esos daños psíquicos que la madre alega, o mejor no firmar nada, porque ¿quién mejor que la madre ("madre" es un decir—la embarazada que no quiere ser madre, sería más exacto... pero siempre da juego traer a las sufridas madres a colación, que madre no hay más que una—aun en una argumentación donde el papel de la madre es hacer triturar al "hijo")—quién mejor que la madre, digo, para autodiagnosticarse y conocer sus propios daños psíquicos? En especial los futuribles. De entre los cuales queda extraído del razonamiento, como con aspiradora, el posible daño psíquico causado por el acto de abortar. ¿Quién mejor que la madre, claman Fallarás, las Mujeres Dueñas de Su Cuerpo, e Izquierda Unida, para decidir si tiene un tumor o no, o si hay que amputarle la pierna o no?

A los de las privadas no les importa.

Ah, mira qué enrollados. Porque cobran, claro. A tanto el rompecocos, se me van los prejuicios rápido. Y si me suben el listón hasta los ocho meses, o hasta los nueve, o hasta estrangular al neonato, voy subiendo la tarifa—todo es cosa de coger la marcha.

Pero a estos tíos enrollaos no los critica Fallarás, no, ni a las tías enrolladas que usan su cuerpo y el del feto con libertad y autogestión. La elección y decisión de la mujer es sagrada; aparta y anula cualquier otra consideración. Por tanto es un pequeño defecto de los tíos enrollados el hecho de que cobren. Deberían hacerlo gratis. Y para eso está la pública. Y el dinero público, que no es de nadie. Es la propuesta de Fallarás. Igual ella misma se apuntaba a romper cocos, ya que tan bien le parece: honesto oficio, como cualquier otro. Con plus de progresía.

Si además tenemos en cuenta que cerca del 95% de las mujeres que abortan lo hacen acogiéndose a este supuesto, llegaríamos a la conclusión de que la mayoría de abortos son ilegales.

—¡Vade retro! Tanta ilegalidad es imposible. "¡Y si la hay, hay que cambiar la ley!"—me dice.

Como si me dicen que hay 80.000 atracos, es que debe ser que está mal la ley del atraco, y hay que cambiarla, y despenalizarlo. Que tantos atracadores no pueden estar equivocados.

Entonces los políticos tendrían que admitir que el error está en la Ley, que los supuestos sobran cuando se habla de un derecho.

Quod erat demonstrandum. Un derecho sin límites ni cortapisas de ninguna clase. Qué digo derecho: una obligación de todos, la de pagar los abortos barra libre. El derecho al aborto deducido del derecho del uso ilimitado y subvencionado del cuerpo de uno, o de una, que es reina. Como el derecho al suicidio (asistido por la seguridad social, claro), el derecho a las amputaciones cosméticas y a las operaciones de cirugía estética creativa por autoodio (pasen la factura al erario), el derecho a autodeclararse inválido permanente (con obligación del médico de certificarlo), y similares derechos de uso del propio cuerpo, que para eso tenemos libertad, y derechos, y recaudadores de Hacienda.

abortion
Así el razonamiento de Fallarás (Fallarás), y el de los periódicos que tan insensatamente difunden estas ideas por así llamarlas.

Lo peor, saben, es que casi todo el mundo tiene un pensamiento así de débil y nebuloso. Y que por tanto irá la cosa a más y más: no tanto sobre la letra de la ley, sino por la vía de los hechos. En democracia acaba imponiéndose la debilidad mental de la mayoría, aunque lleve en fila india a Hitler. Por la fuerza de las cosas, sale más a cuento la no interferencia con las cuestiones que mueven dinero y voluntades, que buscarse líos saliendo en defensa de gente indocumentada (judíos, fetos de ocho meses, etc.) que vaya usted a saber si serán humanos para empezar. El feto a la trituradora, el vivo al bollo, y pelillos a la mar. No jodamos la marrana, y por lo menos que se quede la cosa como está, con hipocresías y todo: que por lo menos quien se quiera pagar un aborto de dudosa legalidad, que se lo pague, que estamos en el país de la tolerancia, ¿no?

Así que bien tendremos que tolerar las opiniones de Cristina Fallarás, ya que se publican en diarios de tirada masiva y la gente las lee sin escándalo. De hecho, son ideas compartidas por casi todo el mundo, entiendo. Los alemanes hace unos años veían tan normal no pensar mucho en lo que pasaba en Auschwitz. Y algo parecido nos pasa a nosotros. Nosotros inclusivo. Después de todo, bien hay que vivir en Alemania, si allí has nacido.



Etiquetas: , , , , , , ,

Jueves, 29 de Noviembre de 2007 21:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Nombres, Personas, Autores

20070903184028-469846603-fb0e28d3bd-m.jpg

Qué dudas salen haciendo un índice de autores para un libro, de esos que tan poco abundan en los libros españoles y tanto en los anglosajones, y que indican en qué página se nombra a tal autor. O a personas, en realidad, puesto que si bien la mayoría son referencias bibliográficas, también hay alusión en este índice a personajes históricos. Claro que no incluyo los personajes de ficción: esos caen bajo la referencia del autor que los creó.

Las dudas que me salen son: ¿debo incluir a Dios entre los autores o personas? Aunque sea el Autor de todo, digo, y aunque tenga tres personas a falta de una. Por una parte es útil ver cuándo se le nombra, por otra es ligeramente irreverente o humorístico incluir a Dios en un índice de autores, aunque se suponga que haya dictado la Biblia, o de nombres, aunque Dios sea en cierto modo un nombre. Parecido me pasa con otros dioses: todos tienen cabida en un índice temático, pero ¿en un índice de nombres? Si incluyo a Dios, no sé por qué voy a dejar fuera a Zeus. ¿Se restringen al universo humano, estos nombres? Porque desde luego no hay consenso de que Dios pertenezca al universo de la ficción, y no se sigue que si no incluyo a Hamlet ni a Aquiles (que de hecho sí existieron, seguramente) tenga de igual modo que excluir a todo dios.

Además, lo malo de esto es que es un continuo. Si incluyes en el índice a personajes históricos, has de incluir a Jesucristo, a Moisés, a Abraham, y seguir avanzando por las nieblas del tiempo hasta que te dé apuro. Lo cierto es que Jesucristo desentona menos que Dios en un índice de autores y nombres, aunque tampoco haya escrito nada salvo en los oídos de la gente. Por la misma regla de tres tampoco Sócrates debería figurar.

Estoy viendo que estos criterios no tienen nada de objetivos, y que los que de hecho se emplean son maneras de cortar por lo sano y no entrar en cuestiones ideológicas ni retratarse demasiado.

Ajusticiamientos

Etiquetas: , ,

Sábado, 01 de Septiembre de 2007 21:26. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Bee Uncritical

Cito de La voz de Galicia de hoy (Domingo 29 de junio):

Las reinas lavan el cerebro a las obreras con química. Desvelado el secreto de la dominación en las colmenas. Según un estudio publicado en Science, la reina les lava el cerebro a las obreras, que sólo encuentran sentido a su vida sirviendo a quien ostenta el poder. Los autores de la investigación sostienen que la reina—por cierto, se aparea con muchos zánganos para que la diversidad genética garantice la supervivencia de la colonia—expele una sustancia química que reduce la capacidad de aprendizaje de las obreras jóvenes. Las bloquea para descubrir y evitar peligros (...).

En las colmenas humanas, ejércitos, partidos políticos y grupúsculos feudales, las cosas no funcionan a base de química, sino a base de identificaciones con grupos, intereses creados, espíritus de cuerpo, y métodos disciplinarios de exclusión e intimidación. Y en Occidente al menos, la erótica del poder más bien parece excluir y sustituir a otros tipos de erotismo antes bien que a edificarse sobre ellos—aunque casos hay para todos los gustos, mira Kennedy.

Sea como sea, estas analogías himenópteras tienen su belleza metafórica, y son precisas en un punto: los efectos colaterales del liderazgo parecen idénticos, en lo que se refiere al embotamiento mental producido en los adláteres, y la proliferación de actitudes acríticas hacia el líder. Vamos, que igual hasta hay química de por medio.

La táctica de Don Recesvinto

Etiquetas: , , ,

Lunes, 30 de Julio de 2007 13:17. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Piscina nazi

Sigo leyendo Les Bienveillantes, de Jonathan Littell, imprescindible novela de 900 páginas sobre el genocidio nazi, narrada de buena fuente por el Sturmbahnführer de las SS Max Aue. En sus viajes por el Tercer Reich, va pasando por Berlín, París o Stalingrado—por sitios clave, o por el culo del mundo; conoce a personajes históricos tristemente célebres como Eichmann, Himmler o Höss, o a personas de a pie, que procuran sobrevivir o se aprovechan de las circunstancias infernales en que se atrapan unos a otros. Todo en una Europa de pesadilla, que dejaría a Dante sin esperanzas de pasar al purgatorio. La novela abunda en escenas truculentas y horripilantes que retratan los límites de lo humanamente tolerable y hacen vacilar el sentido de la realidad y los parámetros de comportamiento humanos, obligando al lector a enfrentarse al absurdo que está ahí mismo al alcance de la mano, cuando la vida del otro (y por analogía la propia) no vale nada.

Aue es según él mismo un hombre vulgar y corriente, no un sádico ni un carnicero vocacional... aunque la procesión va por dentro. Sin embargo, en su vida cotidiana, le repugna la violencia directa, y procura hacer su trabajo de capataz de verdugos de modo impersonal y eficaz, pensando en el mejor funcionamiento del sistema—eso sí: sin cuestionar nunca el sistema ni hacer nada por cambiarlo. Y aunque está, como todos, endurecido al crimen por los horrores que va viendo y cometiendo, no se le escapa sin embargo el absurdo de todo lo que le rodea. Así, durante su visita a Auschwitz, tiene sueños o visiones en en los que el mundo "ideal" que está ayudando a crear se le aparece ya realizado como un inmenso campo de concentración, donde la vida humana es una simple cifra sin valor, y filas inmensas de internos van del nacimiento a la tumba, pasando por el trabajo forzado, y de ahí al horno crematorio. Vidas inútiles y despersonalizadas, al servicio de una maquinaria que las procesa y las consume, y que ha vaciado el mundo de sentido.

Al despertarme, me parecía evidente que estos sueños serenos, desprovistos de toda angustia, representaban el campo de concentración, pero un campo perfecto, que había alcanzado un punto de stasis imposible, sin violencia, autorregulado, funcionando a la perfección y también perfectamente inútil, puesto que a pesar de todo ese movimiento no producía nada. Pero reflexionando sobre esto más adelante, como intentaba hacerlo mientras me tomaba mi sucedáneo en la sala de la Haus der Waffen-SS, ¿no era acaso una representación de la vida social en su conjunto? Liberada de sus oropeles y de su vana agitación, la vida humana se reducía a poco más que esto: una vez que uno se había reproducido, se había alcanzado la finalidad de la especie, y en cuanto a la finalidad propia de uno, no era más que una añagaza, una estimulación para levantarse por la mañana; pero si se examinaba la cosa objetivamente, como yo pensaba que podía hacerlo, la inutilidad de todos los esfuerzos era patente, al igual que la reproducción misma, puesto que no servía sino para producir nuevas inutilidades. Y así daba yo en pensar si el campo de concentración, con toda la rigidez de su organización, su violencia absurda, su jerarquía meticulosa, no sería acaso más que una metáfora, una reductio ad absurdum de la vida corriente? (572, trad. mía).

Durante sus tareas como inspector de trabajos forzados, invitan a Aue a una fiesta en el cuartel de las SS en Auschwitz, y tiene lugar una de las muchas escenas donde el horror se potencia al surgir perfectamente integrado en medio de la vida cotidiana.

Claasen me miró: "¿Quiere venir? Hay una piscina al fondo del parque." Cogí otra cerveza de un cubo con hielo y los seguí entre los árboles: delante, oía risas, chapoteos. A la izquierda, corrían alambradas entre los pinos. "¿Qué es?" le pregunté a Claasen. —"Es un campo pequeño de Arbeitjuden. El Gruppenführer los guarda allí para trabajos de mantenimiento, el jardín, los vehículos, cosas de esas." La piscina estaba separada del campo de concentración por un leve montículo de tierra; varias personas, entre ellas dos mujeres en traje de baño, nadaban o tomaban el sol en la hierba. Claasen se puso en calzoncillos y se zambulló. "¿Viene?" exclamó al salir a la superficie. Bebí un poco más, y luego, plegando el uniforme al lado de las botas, me desnudé y entré en el agua. Estaba fresca, un poco color de té; hice algunos largos, luego me quedé en medio, flotando de espaldas, contemplando el cielo y las cimas temblonas de los árboles. Detrás, oía charlar a las dos chicas, sentadas al borde de la piscina, batiendo el agua con los pies. Estalló una algarada: unos oficiales habían empujado al agua a Wippern, que no quería desnudarse; juraba y tronaba al salir de la piscina con el uniforme empapado. Mientras miraba a los otros reír, manteniendo mi posición en medio de la piscina con pequeños movimientos de las manos, dos Orpo con casco aparecieron detrás del montículo, con el fusil al hombro, empujando delante a dos hombres muy delgados con traje a rayas. Claasen, de pie al borde de la piscina, aún en calzoncillos y chorreando, llamó: "¡Franz! ¿Qué coño estáis haciendo?" Los dos Orpo se saludaron: los detenidos, que andaban con la vista en el suelo, gorra en mano, se detuvieron. "Son judetas que los han agarrao pillándose unas peladuras de patata, Herr Sturmbannführer, explicó uno de los Orpo con un fuerte acento de dialecto Volksdeutschen. Nos ha dicho nuestro Scharführer que los fusilemos." Claasen se ensombreció. "Vale, pero ¿espero que no lo vais a hacer aquí, supongo? El Gruppenführer tiene invitados." "No, no, Herr Sturmbannführer, vamos más lejos, a la trinchera de allá." Una angustia insensata me invadió sin transición alguna: los Orpo iban a fusilar a los judíos aquí mismo y los iban a tirar a la piscina, y tendríamos que nadar en la sangre, entre los cuerpos flotando de espaldas. Miré a los judíos: uno de ellos, de unos cuarenta años, examinaba a las chicas de reojo; el otro, más joven, con la piel amarillenta, mantenía los ojos soldados al suelo. Lejos de tranquilizarme por las últimas palabras del Orpo, tenía la sensación de una tensión muy fuerte, mi angustia no paraba de crecer. Mientras los Orpo se ponían de nuevo en camino, me quedé en el centro de la piscina, forzándome a respirar hondo y a flotar. Pero el agua me parecía ahora una capa pesada, asfixiante. Este estado extraño duró hasta que hube escuchado los dos disparos, un poco más lejos, apenas audibles, como el ¡pop! ¡pop! de botellas de champán descorchándose. Lentamente, remitió mi angustia para desaparecer del todo cuando ví volver a los Orpo que seguían andando con sus pasos lentos y reposados. Nos saludaron de nuevo al paso y continuaron en dirección al Campo. Claasen discutía con una de las chicas, Wippern intentaba recomponer su uniforme. Yo me dejé ir de espaldas, y floté. (553-54, trad. mía)

Esta visión o pesadilla de Jonathan Littell me ha traído a la mente un sueño que tuve hace ya unas semanas, y que me produjo una sensación parecida. Me he vuelto a acordar varias veces de él estos días, pues también era una escena de horror inhumano asociada a la vida cotidiana—una escena en la que me encontraba yo en un papel similar al del nazi Aue. Voy a intentar recomponer lo que era el episodio central, que me parece una especie de alegoría de esos horrores cotidianos que según decía Vázquez Montalbán "crucifican la Tierra en cruz gamada ". Con lo cual no quiero decir, en absoluto, que todos seamos unos nazis—naturalmente.

Se trataba de un supermercado, un hiper, vamos, pues había grandes pasillos con estanterías de alimentos, y estaba yo con la familia haciendo la compra en la sección de carnicería. Todo productos envasados, en bolsas o en bandejas de corcho blanco, al modo de los hiper. Pues íbamos pasando por unas estanterías refrigeradas, y voy echando al carrito que si unas chuletas con su etiquetado, que si unas cabezas de bebé envueltas en plástico fino. Y me paro a ver este producto, porque al modo de los sueños, resulta que a la vez era perfectamente normal, y a la vez no lo había visto nunca, o no lo había comprado nunca. El caso es que yo lo veía como por primera vez, o como si no hubiese pensado en ese asunto antes. Sin embargo conocía perfectamente el modo de empleo; eran cabezas como cocidas ya, limpias y sonrosaditas como las manos de cerdo; un poquito más grandes que un puño (eran de bebés recién nacidos). Iban envueltas en un plástico de esos muy finos que se adhieren dando varias vueltas, y casi se deshacen, que sólo hay que desenrollarlos pues no están realmente cerrados. Un producto fresco, listo para el consumo. A través del plástico no se distinguían casi los rasgos, y aunque las abrieses no parecían realmente caras humanas, sino a modo de lechoncillos casi idénticos, con facciones refrotadas, apretadas y arrugadas, y bueno, carne barata tipo menuceles. Se echaban en el caldo, o en el cocido, a veces pelándolas, o sea arrancando del cráneo la cara y la carne, que salían muy bien, todo junto, como digo ya iban algo precocidas; o bien se podían poner enteras en las judías. Y yo volvía a coger del carrito una de las cabezas que había echado, y la miraba un poco como Hamlet, y reflexionaba sobre lo poco que me fijo a veces en las cosas. Porque como digo estaba cayendo en la cuenta en aquel momento, no con horror sino con una especie de extrañeza, que si se vendían cabezas de bebé en el hiper, es que alguien estaba matando bebés en plan industrial en algún sitio.Y me extrañaba que a esos bebés no se les diera importancia. Que si se les hubiese dejado crecer, en otro ambiente, etc., hubieran sido como yo, pero tal como estaba la cosa, ellos eran para el cocido, y yo iba comprándolos con mi carro—eso era extraño súbitamente. Pero más me extrañaba el hecho de que no había yo caído en la cuenta de este detalle antes, que era como si se me hiciera la luz. ¿Cómo habría hecho yo para no reflexionar sobre todo esto hasta ese momento? Se me hacía la luz sin mayores consecuencias, por otra parte; seguía comprando, pero era curioso—que no hubiese reparado yo en que si llegaban ahí las cabezas de bebé era porque en alguna parte (¿granjas?) las estaban criando y cortando y envasando. Me quedaba un poco con la sensación de que los hipermercados nos embotan la atención. In my dream.

No sé cómo acababa mi sueño. Felizmente, bien despierto, voy al hiper, y veo que por ninguna parte se venden cabezas de bebé precocinadas. Repito, no somos todos nazis—unas cosas son los asesinatos reales, y otra los símbolos oníricos de sentido ambivalente. Aunque aunque todo sean diferencias de grado, y aunque haya cosas desagradables en nuestra cultura que pudieran simbolizarse así... las diferencias de grado son cruciales, y no conviene echarnos a todos en el mismo saco. Como amenaza con hacer este sueño o pesadilla occidental.

 

Etiquetas: , , , , , ,

Viernes, 27 de Julio de 2007 17:36. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


El principio de funcionamiento del sistema

(Domingo 22 de julio de 2007)

De Les Bienveillantes, de Jonathan Littell, novela imponente que voy leyendo, sobre el nazismo visto desde dentro. Aquí el narrador, oficial administrativo de las SS, relata las dificultades que le causa el papeleo oficial debido a la imprecisión de las instrucciones de la superioridad—y cómo un amigo suyo, que tiene olfato innato para el funcionamiento de las jerarquías fascistas, le explica una de las claves del funcionamiento del sistema. A extrapolar a cualquier sistema basado en el autoritarismo, la vigilancia mutua del grupillo, y el terror reverencial al jefe.

Me gustaba Thomas, pero nunca le hubiera hablado de mis problemas personales; sin embargo, para dudas profesionales, era el mejor confidente que conocía. Una vez me expuso de manera luminosa el principio de funcionamiento del sistema (debía ser en 1939, o incluso a finales de 1938, cuando los conflictos internos que habían sacudido al movimiento tras la Kristallnacht): "Que las órdenes resulten siempre vagas, es normal, es incluso deliberado, y se deriva de la lógica misma del Führerprinzip. Corresponde al destinatario el reconocer las intenciones del remitente, y actuar en consecuencia. Los que insisten en recibir órdenes claras o que quieren medidas legislativas no han comprendido que lo que cuenta no son las órdenes sino la voluntad del jefe, y que corresponde al receptor saber descifrar esta voluntad e incluso anticiparse a ella. El que sabe actuar así es un excelente nacional-socialista, y nunca se le vendrá a reprochar su exceso de celo, aunque cometa errores; los otros son los que, como dice el Führer, tienen miedo de saltar por encima de su propia sombra." Esto yo lo había comprendido, pero comprendía también que me faltaba talento para penetrar las fachadas, para adivinar lo que de modo oculto se hallaba en juego: pues bien, ese talento, Thomas precisamente lo poseía en grado sumo, y por eso circulaba por ahí en deportivo mientras yo volvía a casa en metro.

(Shakespeare, Trillo, y las ficciones del poder)

Etiquetas: , , , ,

Jueves, 26 de Julio de 2007 12:35. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


La táctica de Don Recesvinto

La táctica de Don Recesvinto es lo que yo llamo una buena táctica para hacer pasar a la gente por el aro, adecuada para épocas y ambientes en que haya que obligar a la gente a comulgar con ruedas de molino, para que lo hagan de buena gana y se centren en ello. Me hablaba mi tío de Don Recesvinto, maestro de Biescas en la época de la posguerra, una vez fusilados otros maestros con menos táctica, como mi abuelo. Tras la guerra los supervivientes ya estaban todos firmes, pero gracias a la táctica de Don Recesvinto, lo llevaban con gusto.

"Don Recesvinto era de los que tenían a los niños cantando himnos todo el día. El himno nacional con la letra de Pemán (claro, no van a cantar "lá-la, lá-la, lálala lála lála...), y luego Montañas Nevadas, y el Cara al Sol, claro... Les hacía ir a todos los críos con la camisa azul de Falange, y desfilar, todos los días desfilando. Hasta el sábado tenían que ir a la escuela, que había sólo fiesta por la tarde. Y hasta el domingo tenían que ir: no había escuela, pero tenían que ir a formar, para ir luego desfilando todos juntos a misa. Y los juntaba Don Recesvinto con los soldados (entonces había regimiento en Biescas, deben ser los tiempos esos del comandante D. Casto Cordero Blanco)—que los soldados también iban desfilando hasta la iglesia.

Y los ponía Don Recesvinto a los críos detrás de los soldados, primero los mayores, y luego los pequeños. Los soldados iban desfilando de tres en tres, y los críos de la escuela de dos en dos, y de la mano. Pero a los mayores, les dejaba desfilar sueltos, y a los más mayores ya les dejaba ponerse como a los soldados, de tres en tres. Y bueno, así era la cosa, eso era en lo que pensaban todos, en si les dejaban desfilar de dos en dos o de tres en tres..."

Un hacha, don Recesvinto. No sé si lo ascenderían a desfilar de tres en tres, pero tenía dotes para ocupar puestos de más alta responsabilidad en el Régimen.


Etiquetas: , , , , ,

Lunes, 25 de Junio de 2007 16:05. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Repaso de Doublethink

Para los de Filología Inglesa, especialistas en Orwell:

Almost unconsciously, he traced with his finger in the dust on the table:

2+2=5

‘They can’t get inside you,’ she had said. But they could get inside you. ‘What happens to you here is for ever,’ O’Brien had said. That was a true word. There were things, your own acts, form which you could not recover.

George Orwell, Nineteen Eighty-Four (Penguin, 1989, p. 303).

Y para los de Filología Alemana:

Fast unbewusst malte er mit dem Finger in den Staub der Tischplatte:

2 x 2 = 5

"In dein Inneres können sie nicht eindringen", hatte Julia gesagt. Aber sie konnten in einen eindringen. "Was Ihnen hier widerfährt, gilt für immer", hatte O’Brien gesagt. Das war ein wahres Wort. Es gab Dinge, eigene Taten, die man nie wieder los wurde.

Qué malo es interiorizar el doublethink. Cuidado que no se nos apodere, que es buena base para edificar cosas peores encima.

PS: Dos ejemplos egregios de doublethink, aquí y ahora:

- A nivel departamental:
"Aquí el Rectorado no ha anulado ninguna normativa de postgrado" (dicho por la coordinadora del postgrado, en la reunión de profesores del viernes).

- A nivel nacional: cuando se pregunta al portavoz del gobierno sobre las noticias aparecidas en Gara sobre las traidoras negociaciones Gobierno/Eta:  "El Gobierno no comenta declaraciones procedentes del entorno de una banda criminal".  Aunque la banda emite un comunicado como si hubiera roto la tregua AHORA, y salta el Presidente a hacer declaraciones a todos los medios.

Y todos se quedan tan anchos.



Etiquetas: , , , ,

Domingo, 24 de Junio de 2007 23:21. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Debate sobre el aborto

En el que vengo participando, y siendo vilipendiado, en Por la boca muere el pez.

Apuntan allí diversas teorías éticas que ponen (o no) coto al derecho al aborto, como son el individualismo amoralista, el dogmatismo religioso, el humanismo apriorístico, el cientifismo naïf, el posibilismo democrático-consensual, etc. Esta de abajo es mi propia visión sobre los consensos morales mayoritarios que sirven de apoyo a las leyes en democracia y sustentan la legitimidad del aborto en España ahora mismo. Porque es un problema que tiene que ver con comunidades, y por tanto con el nacionalismo y los Estados, entre otras cosas.

Otro apunte sobre los "consensos" que determinan lo que es ético o no. Nunca hay un consenso, ni dentro de un país ni entre sistemas legales distintos. Sólo consensos precarios, acuerdos de mínimos (siempre insuficientes, etc). Porque la comunidad humana en general está muy dividida sobre muchos problemas éticos, y éste es, y seguirá siendo siempre, uno de ellos. Ni la ciencia, ni la fe, ni la democracia lo resolverán jamás.


Etiquetas: , , , ,

Martes, 19 de Junio de 2007 16:53. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Profeta de mal agüero

20070414222819-floreshitler.jpg

Una profecía (cumplida, para mayor desgracia) de La traición de los clérigos, de Julien Benda, un libro que ataca el funesto crecimiento de los entusiasmos, ideologías y prédicas nacionalistas y antidemocráticas en su época (1927):

Si nos preguntamos, en efecto, adónde se dirige una humanidad en la que cada grupo se abisma con más saña que nunca en la consciencia de su interés en cuanto particular y escucha por parte de sus moralistas que es sublime en la medida en que no conoce más ley que este interés, incluso un niño hallaría la respuesta: se dirige hacia la guerra más total y más perfecta que el mundo habrá conocido, ya sea una guerra entre naciones, ya sea entre clases.

Tuvo Benda la lucidez y el triste acierto de pronosticar la Segunda Guerra Mundial.

Y no es que fuese un pacifista, lejos de ello: el pacifismo es para él otra forma de la traición de los clérigos, una renuncia al deber intelectual y moral de defender la justicia. Así, critica al pacifista Romain Rolland, que "al tener que juzgar entre dos pueblos en lucha, de los cuales uno se había lanzado sobre el otro frente a todos sus compromisos y el otro se defendía, no supo más que salmodiar "Odio la guerra", y condenar a ambos sin zanjar la cuestión. No sabríamos exagerar las consecuencias de un gesto que habrá mostrado a los hombres que la mística de la paz, al igual que la de la guerra, puede extinguir totalmente en quienes están aquejados de ella el sentimiento de lo justo".

Critica Benda a los "clérigos" o intelectuales que se vuelven voceros o instrumentos políticos olvidando su vocación dedicada a asuntos no prácticos. Por ello mismo está en contra del ideal platónico del "gobierno de los sabios" y aboga en su lugar por una separación de funciones. Los "clérigos" a sus prédicas que no son de este mundo; esa es su función social (en esto recuerda a Arnold)—los políticos, a lo suyo. Ve en el crecimiento desmesurado de las pasiones políticas y nacionalistas, y en la traición de los intelectuales que se someten a esas bajas pasiones, una triste señal de la modernidad y un anuncio de cosas peores:

el final lógico de este realismo integral profesado por la humanidad actual es la matanza organizada de las naciones o de las clases.

Los valores propiamente intelectuales ("clericales") son estáticos, desinteresados y racionales. Es propio del clérigo predicar el ideal fuera de toda consideración práctica.

Muchos son sus enemigos: en el prefacio de 1946 a La traición ataca el pensamiento "débil" que diríamos ahora: el pensamiento procesual, que cuestiona el principio de identidad (desconstrucciones avant la lettre, pongamos), el "pensamiento dinámico" bergsoniano, los conceptos "fluidos", la verdad científica concebida como cambio ininterrumpido... todo son para él maneras de minar la razón, pues de suyo el pensamiento "tiene una vez más por esencia proceder por articulaciones tangibles y asignables" (81).

El papel de los clérigos es precisamente proclamar esa idealidad y ponerse a aquellos que sólo quieren ver las necesidades materiales del hombre y la evolución de su satisfacción. (90).

Políticamente, Benda es un demócrata liberal combativo, un antitotalitario furibundo y desilusionado, que sabe que no es realista creer en la democracia:

El único sistema político que puede adoptar el clérigo si se mantiene fiel a sí mismo es la democracia, puesto que con sus valores soberanos de libertad individual, de justicia y de verdad, no es práctica. (95).

Y a la democracia se opone el crecimiento de las pasiones políticas, sea el nacionalismo o el sectarismo totalitario, que invaden todos los aspectos de la vida y someten a la personalidad:

Añadamos que el individuo confiere una personalidad mística al conjunto del cual se siente miembro, le profesa una adoración religiosa que, en el fondo, no es más que la deificación de su propia pasión, e incrementa en no poco su potencia.

No habla Benda de la conjunción de fútbol y política, o de los sectarismos religiosos, pero seguro que también tendría algo que decir al respecto.

Tampoco es optimista con el desarrollo de una "religión de la humanidad" (a la Comte) que racionalize la sociedad y supere sus fragmentaciones. Se puede llegar a esto por racionalismo, por organización, pero la racionalización organizada es una carga para el espíritu libre, es una fábrica de voluntades prefabricadas—es el terreno de lo práctico, no de lo ideal. Esta humanidad racionalizada, universalizada y espiritualmente mediocre (que cree llegará) es su versión del Mundo Feliz de Huxley o de la humanidad Macdonaldizada:

Llegaremos así a una "fraternidad universal", pero que, lejos de suponer la abolición del espíritu de nación con sus apetitos y sus orgullos, será por el contrario su forma suprema, ya que la nación pasará a ser el Hombre y el enemigo pasará a ser Dios. Y entonces, unificada en un inmenso ejército, en una inmensa fábrica, no conociendo más que heroísmos, disciplinas, invenciones, despreciando toda actividad libre y desinteresada, de vuelta de haber situado elbien más allá del mundo real y no teniendo más dios que ella misma y sus deseos, la humanidad alcanzará grandes cosas, quiero decir, una dominación verdaderamente grandiosa sobre la materia que la rodea, cuna consciencia verdaderamante feliz de su poderío y su grandeza. Y la historia sonreirá al pensar que Sócrates y Jesucristo murieron por esta especie.

Decididamente difícil de contentar, este Benda... (Claro que la sonrisa de la Historia es una pura proyección de los deseos del autor. Nadie sonreirá, y eso es lo más siniestro). Jesucristo, desde luego, no hubiera contado a Benda entre los tibios a los que despreciaba. He aquí otro pronunciamiento que muestra que era hombre de su época (éste de Un régulier dans le siècle, 1937):

En cuanto a mí, considero que, por su moral, la colectividad alemana moderna es una de las pestes del mundo y si sólo tuviese que apretar un botón para exterminarla totalmente, lo haría de inmediato, llorando sólo por los pocos justos que caerían en la operación.

¿Excesos verbales nada más? Al final ya no sabe si quedarse uno con Hitler o con el exterminador de hitlerianos... Me quedo antes con Hitler cuando aspira a pintor que con Benda cuando fantasea con el genocidio.

Más me gusta, dentro de su cinismo idealista, si cabe la expresión, esta otra profesión de fe en los grandes humanistas y filósofos:

Gracias a ellos podemos decir que, durante dos mil años, la humanidad hacía el mal, pero honraba el bien. Esta contradicción era la honra de la especie humana y constitutía la fisura por la que podía filtrarse la civilización. (150)

Que siempre ha sido escasa y precaria, nos recuerda Benda, y nunca ha estado, ni estará seguramente, a salvo de la recaída en la barbarie. La civilización, dice Benda,

es un feliz accidente en el desarrollo del hombre (...). Ni que decir tiene que si la humanidad llega a perder este ornamento hay pocas posibilidades de que lo vuelva a encontrar; por el contrario, hay muchas de que no lo vuelva a encontrar, al igual que si un hombre hubiese encontrado un día una piedra preciosa en el fondo del mar, y luego la hubiese dejado caer de nuevo, habría muy pocas posibilidades de que la volviese a encontrar jamás.

(La ilustración: unas flores pintadas por Adolf Hitler en sus momentos más contemplativos y menos orientados a la vida práctica y organizativa). 

Etiquetas: , , , , ,

Sábado, 14 de Abril de 2007 22:28. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


¿Yo hedonista?

You scored as Hedonism. Your life is guided by the principles of Hedonism: You believe that pleasure is a great, or the greatest, good; and you try to enjoy life’s pleasures as much as you can.

“Eat, drink, and be merry, for tomorrow we die!”

More info at Arocoun's Wikipedia User Page...

Hedonism

 
85%

Utilitarianism

 
75%

Justice (Fairness)

 
75%

Existentialism

 
70%

Strong Egoism

 
25%

Apathy

 
10%

Kantianism

 
10%

Divine Command

 
0%

Nihilism

 
0%

What philosophy do you follow? (v1.03)
created with QuizFarm.com

Creo que no le tienen bien pillado el punto a la cosa (o a mí). Aquí iba a estar yo haciendo blogs y rellenando cuestionarios, si fuera hedonista... You scored as hedonist, buena frase. Me consolaré con que no tengo nada de dogmático-religioso ni de nihilista.



Etiquetas: , , , , , ,

Martes, 10 de Abril de 2007 15:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ideología


Delusions también se vive

Por fin le han reformado el blog a Arcadi Espada, y se ha puesto enlaces permanentes. Este va al artículo de hoy, "Yo no sabía que se pudiera". Paso a cortapegarlo íntegramente, vamos, a recortapegarlo, pues es la introducción de Richard Dawkins a su libro contra la religión, editado por Espasa en español:

The God Delusion se llama en español El espejismo de Dios. Su hermosa introducción, yo no sabía que se pudiera.

"De pequeña, mi mujer odiaba su colegio y deseaba poder abandonarlo. Años después, siendo una veinteañera, reveló este hecho tan desafortunado a sus padres. Su madre se quedó horrorizada: «Pero, hija, ¿por qué no nos dijiste nada?». La respuesta que dio Lalla es mi texto de hoy: «Pero yo no sabía que se pudiera».

Yo no sabía que se pudiera.

Me imagino —bueno, estoy seguro— que hay montones de personas ahí fuera, que han sido educadas en una u otra religión, que se sienten insatisfechas, que no creen en ella o están preocupadas por las maldades que se cometen en su nombre. Personas que sienten imprecisos deseos de abandonar la religión de sus padres y que les gustaría poder hacerlo, pero que simplemente no se dan cuenta de que ese abandono es una opción personal. Si es uno de ellos, este libro es para usted. Tiene el propósito de mejorar la conciencia —mejorarla hasta el punto de considerar que ser ateo es una aspiración realista y, además, valiente y espléndida—. Se puede ser un ateo feliz, equilibrado, moral e intelectualmente realizado. Este es el primero de mis mensajes de concienciación. También quiero concienciar de otras tres formas, que luego indicaré.

En enero de 2006 presenté un documental televisivo en dos partes en el Canal Cuatro de la televisión británica, llamado ¿La raíz de todos los males? El título no me gustó desde el principio. La religión no es la raíz de todo mal, dado que nada es raíz de nada. Sin embargo, me encantó la publicidad que Canal Cuatro incluyó en los periódicos nacionales. Era una fotografía del perfil de Manhattan con la frase: «Imagine un mundo sin religión». ¿Qué relación hay entre ellas? Las Torres Gemelas del World Trade Center estaban llamativamente presentes. Imagine, con John Lennon, un mundo sin religión. Imagine que no hay terroristas suicidas envueltos en bombas, que no existe el 11-S o el 7-J, que no hay cruzadas, caza de brujas, ni el Complot de la Pólvora 2, ni la partición india, ni las guerras árabe-israelíes, ni las masacres serbo-croatas-musulmanas, ni la persecución de los judíos como «asesinos de Cristo», ni los «problemas» de Irlanda del Norte, ni las «muertes de honor», ni telepredicadores con vestidos brillantes y cabello cardado, desplumando a sus crédulos espectadores («Dios quiere que le des todo lo tuyo hasta que te duela»). Imagine que no hay talibanes para volar estatuas antiguas, ni decapitaciones, ni blasfemias públicas, ni azotes en la piel de mujeres por enseñar una pulgada de esa misma piel. Por cierto, mi colega Desmond Morris me cuenta que esa magnífica canción de John Lennon se canta a veces en América con la frase «y ninguna religión también» suprimida. Incluso una versión ha tenido la desfachatez de cambiar esa frase por «y una religión también».

Quizá perciba que ese agnosticismo es una postura razonable, pero ¿no es el ateísmo algo tan dogmático como una creencia religiosa? Si es así, espero que el capítulo 2 cambie su modo de pensar, persuadiéndole de que «la Hipótesis de Dios» es una hipótesis científica acerca del Universo, que debería analizarse tan escépticamente como cualquier otra. Tal vez le hayan dicho que los filósofos y teólogos han propuesto buenas razones para creer en Dios. Si piensa esto, puede que disfrute con el capítulo 3 sobre «Argumentos para la existencia de Dios» —los argumentos resultan ser espectacularmente débiles—. Puede que piense que es obvio que Dios debe existir, porque ¿quién más podría haber creado el mundo? ¿Cómo, si no, podría existir vida, en toda su rica diversidad, si parece misteriosamente que cada especie ha sido «diseñada»? Si sus pensamientos siguen estas líneas, espero que consiga una aclaración en el capítulo 4, sobre «Por qué es casi seguro que no hay Dios». Lejos de apuntar hacia un diseñador, la estética del mundo viviente se explica mucho mejor con la mayor economía y la devastadora elegancia de la selección natural darwiniana. Y, aunque la selección natural por sí misma está muy limitada para explicar el mundo viviente, puede concienciarnos acerca de la existencia de otras explicaciones que mejoren nuestra comprensión del Cosmos en sí mismo. El poder de explicaciones tales como la selección natural es el segundo de mis mensajes de concienciación.

Quizá piense que debe existir un Dios o muchos dioses, ya que los antropólogos y los historiadores dicen que los creyentes dominan cada cultura humana. Si esto le convence, consulte el capítulo 5, sobre «Las raíces de la religión», que explica por qué las creencias son omnipresentes. O ¿piensa usted que las creencias religiosas son necesarias para tener una moral aceptable? ¿Necesitamos a Dios para ser buenos? Lea, por favor, los capítulos 6 y 7 para ver por qué esto no es así. ¿Todavía tiene usted un punto a favor de la religión, considerándola algo bueno para el mundo, incluso aunque usted mismo haya perdido su fe? El capítulo 8 le invitará a pensar en las formas en las que la religión no es algo tan bueno.

Si se siente atrapado en la religión en la que le educaron, podría merecer la pena que se preguntara a sí mismo por qué le está sucediendo esto. La respuesta es, normalmente, por alguna forma de adoctrinamiento en la niñez. Si usted es religioso, es más que probable que su religión sea la de sus padres. Si usted nació en Arkansas y piensa que el cristianismo es verdadero y que el islam es falso, no tenga duda alguna de que pensaría lo contrario en el caso de haber nacido en Afganistán y que ha sido víctima de adoctrinamiento en su niñez. Mutatis mutandis, lo mismo vale si usted ha nacido en Afganistán.

Todo lo relativo a religión y niñez es el tema del capítulo 9, que también incluye mi tercer mensaje de concienciación. Igual que las feministas ponen un rictus en sus caras en cuanto escuchan «él» en lugar de «él o ella», un «hombre», en lugar de «humano», quiero que todo el mundo se estremezca siempre que se oigan frases tales como «niño católico» o «niño musulmán». Deberíamos hablar de «hijo de padres católicos», si queremos; pero si usted oye a alguien hablar de un «niño católico», párele y educadamente indíquele que los niños son demasiado pequeños para conocer cuál es su postura en esos temas, de la misma forma que son demasiado pequeños para conocer cuál es su postura en cuanto a la política o a la economía. Precisamente porque mi propósito es el aumento de la conciencia, no me disc