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Retropost: Reflections (On a Drop of Dew)

Retropost #813 (15 de marzo de 2016): Reflections (On a Drop of Dew)



drop

Hoy hemos comentado en clase el poema de Andrew Marvell "On a Drop of Dew".

El poema está estructurado en torno a una analogía entre una gota de rocío y el alma humana. Ambas proceden "de lo alto", se encuentran en cierto modo exiliadas en el mundo, y ansían volver a su elemento natural, el cielo, lo sobrenatural. Son una pequeña esfera que en cierto modo se contiene a sí misma, aislándose de su entorno, y a la vez refleja también ese mundo exterior que la rodea: tanto el cielo del que proviene, como la base más oscura en la que reposa antes de evaporarse.

Hay un tercer término de comparación en el poema (aparte del maná del final), que no sabríamos decir si está implícito o por el contrario bien explícito, pues lo tenemos delante en todo momento: es el poema mismo. La tercera apoyatura de este conceit es reflexiva: el poema es como una gota que es como un alma. El poema, una gota que refleja el universo. El poema, como el alma humana, a la vez abierto al cosmos y aislado de él para formar su pequeño microcosmos,

Does, in its pure and circling thoughts, express
The greater heaven in a heaven less.
In how coy a figure wound,
Every way it turns away:
So the world excluding round,
Yet receiving in the day:
Dark beneath, but clear above (...)


Marvell hace poesía pura sobre esta gota de rocío, poesía pura porque también incluye una reflexión sobre la propia imposibilidad de la poesía pura: que necesita una base material en la que apoyarse, como la gota necesita la rosa, como el alma el cuerpo. Y sin embargo el poema señala hacia una espiritualidad hacia la que no puede remontarse sin desaparecer, sin evaporarse. Hasta un poema sobre la poesía necesita un mínimo anclaje en la experiencia, un tema humano: siquiera sea la contemplación de una gota de rocío.
Me llama la atención el detalle con que Marvell observa los reflejos en la gota; reflexiones de la mente sobre su propia actividad en su apertura al mundo. Me recuerdan estos versos, en los que el pensamiento puro o reflexivo aparece como la actividad quintaesencial del alma, a aquellos otros de su poema "The Garden". En ellos el placer de la mente contemplando el jardín es también el placer de la poesía centrada en sí misma, en la pura experiencia de la mente como reflejo del mundo y constitución de un pequeño mundo aparte, como el jardín, o la gota, o el poema, son un pequeño mundo aparte del mundo:
Meanwhile the mind, from pleasure less,

Withdraws into its happiness :
The mind, that ocean where each kind
Does straight its own resemblance find ;
Yet it creates, transcending these,
Far other worlds, and other seas ;
Annihilating all that’s made
To a green thought in a green shade.
 

Mientras, la mente, de placeres menores
Se retrae hacia su propia felicidad:
La mente, ese océano donde cada ser del mundo
Encuentra su propia imagen y equivalente marino
Y sin embargo crea, trascendiendo éstos,
Otros mundos muy distintos y otros mares;
Aniquilando todo ser lo vuelve
Un pensamiento verdoso a la sombra verde



No es extraño que esta reflexividad semántica vaya unida, en el poema, a imágenes de reflejos visuales —donde el cielo, o el universo, se reflejan en la gota. La atención a los reflejos, en especial a los reflejos accidentales, va unida aquí, como tantas veces, a la atención prestada a la propia reflexión y a la actividad que es propia del pensamiento.

Reflejos




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Retropost: Nostalgia por el futuro

Retropost #812 (15 de marzo de 2016): Nostalgia por el futuro

 
En una academia de formación profesional me llamaba hace poco la atención un cartel con la cara pensativa de una chica y este mensaje: "¿Recuerdas lo que querías ser de mayor?" Me parece un acierto; no sé si será un éxito publicitario, eso es otra cosa, me refiero un acierto como publicidad poética. En la frase se junta el recuerdo del pasado y las aspiraciones futuras que incluía ese pasado, así como el contraste con el presente en el que esas ilusiones o planes se han estrellado contra la dura. Y, de modo implícito, también contiene el futuro, ya no el futuro del pasado, sino el futuro del presente, todavía abierto, en el que estamos a tiempo de cambiar nuestra vida, y de hacer coincidir el futuro que será con el que debería haber sido y no fue.

Recuerda este anuncio al análisis de la temporalidad de la fantasía según Freud (en "Los poetas y la ensoñación"). Una frustración presente se contrasta con un momento pasado en el que no había frustración, o estaba satisfecha. Y esa satisfacción pasada se proyecta imaginativamente al futuro, normalmente con un desplazamiento simbólico en el que un nuevo objeto se ha sustituido por el objeto que en el pasado nos satisfacía. En "¿Recuerdas lo que querías ser de mayor?" falta quizá el desplazamiento simbólico, o no interesa subrayarlo, pero a cambio se nos proporciona una version más compleja de la temporalidad del deseo. Lo que deseamos no es la satisfacción inmediata, sino poder seguir deseando, no vernos abocados a la muerte del deseo frente al principio de realidad. Deseamos el deseo, es decir, recuperar el futuro del pasado que antes tuvimos, nuestro ser pasado en tanto que proyectado a un futuro deseable. No sólo es más elegante, sino también más modesto; no debería ser mucho pedir... y menos si le añadimos un desplazamiento simbólico al objeto deseado.

Una vez asistí a una conferencia de Linda Hutcheon sobre la nostalgia. Le pregunté al final sobre la posibilidad de una nostalgia del futuro. La idea le pareció interesante (supongo que por lo paradójica), aunque no lo desarrollé más, igual ni yo mismo tenía muy claro en aquel pasado (ay, aquel pasado...) lo que quería decir. Hace un par de años salió por cierto un disco de Constants titulado así, Nostalgia for the Future. La nostalgia, desde luego, es en principio nostalgia de un pasado, "cualquiera tiempo pasado fue mejor" - the nostalgic fallacy. Pero el pasado no es un passé simple. Contiene en sí un presente (el presente que fue), varios pasados (que ya hemos olvidado, pero que entonces estaban muy presentes) y también un futuro: el futuro del pasado, que puede ser hoy para nosotros un futuro pasado, un presente presente (o ausente) y hasta un futuro futuro.nostalgia
Por eso podemos sentir nostalgia por el futuro: por el futuro del pasado, el futuro que una vez íbamos a tener quizá y que ahora sabemos que no tendremos, o no de la misma manera. No todo futuro pasado fue mejor, desde luego; bienvenido sea el fin de la inminente Tercera Guerra Mundial que iba a llegar en 1983, por ejemplo; tampoco echo muy en falta las expediciones interplanetarias de 2001; Hal 9000 lo hace mejor solito, y en cambio tenemos Internet que salió de modo imprevisto, al estar presente en muy pocos futuros pasados.

Pero el mejor futuro pasado, el que más echamos de menos, desde luego, es el futuro que deseábamos. Ese es el auténtico lugar de la nostalgia: no el pasado que fue, sino el futuro que no fue, y que sabemos que no será. Que debería haber sido, all being well.


En el retrovisor


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El descontrol del déficit

Elena Ronzón - Constitución de la Idea moderna de hombre

lunes, 4 de abril de 2016

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Chicas del público

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Retropost: Asesinatos de profesores universitarios en Iraq

Retropost #811 (13 de marzo de 2006): Asesinatos de profesores universitarios en Iraq



Me llega a través de una circular esta noticia, y la información de esta página web del Tribunal de Bruselas, en la cual puede leerse más sobre los numerosos asesinatos de profesores universitarios y otros intelectuales en Iraq. Aunque en muchos casos no se sabe quién realiza los asesinatos, y en otros sin duda se deben a grupos de fanáticos o a venganzas, es significativo que muchas veces estos asesinatos se realizan ante la indiferencia de las fuerzas de ocupación, cuando no son ellas mimas quienes los perpetran. A ello se suman las numerosas desapariciones, palizas, secuestros y amedrentamientos que están llevando a muchos profesores a huir del país o de sus puestos de trabajo. Las universidades se saquean, y las autoridades de ocupación no invierten, por supuesto, en educación. Los crímenes no se investigan, muchas veces alegando que las víctimas habían sido miembros del partido Baas. Noam Chomsky encabeza la lista de firmantes contra estos hechos; también se encuentran entre ellos Harold Pinter o J. M. Coetzee.

Sea o no una campaña orquestada sistemáticamente contra los intelectuales, en especial contra los que protestan públicamente contra la ocupación por fuerzas extranjeras, el hecho es que la fuga de cerebros está dañando gravemente a la sociedad iraquí, y la destrucción de la clase media educada parece abocar al país a más dosis de extremismo y de sectarismo. Son muchísimas también las intelectuales y académicas iraquíes que han sido expulsadas de su puesto o han tenido que huir por amenazas terroristas, dañándose así un polo de influencia importantísimo para la promoción social de las mujeres en el mundo árabe.

Pongo la noticia por puro corporativismo; por supuesto; aunque haya cientos de víctimas entre los intelectuales, hay muchos miles de víctimas inocentes que ni son intelectuales ni han tenido posturas políticas -- o sí las han tenido, y qué.

En estas fechas de conmemoraciones no está de más recordar que la guerra de Iraq se inició como un ataque unilateral y a sangre fría liderado por los EE.UU., llevado por intereses inconfesables y apoyado en informaciones falsas, tergiversaciones y manipulaciones de la opinión a escala mundial. Seguido del terrorismo organizado, de alta tecnología y a gran escala que se despliega en un ataque de esas características. Aquí en España se subió a ese vergonzoso carro, con gran entusiasmo, nuestro antiguo presidente Aznar, y tras él todo el Partido Popular. A fecha de hoy, este partido no se ha retractado de su apoyo a la agresión norteamericana, que ha costado y sigue costando miles de vidas. Un 11-M cada cuatro días. O varias ETAs todas de vez, que eso es lo que significa emprender una guerra. Poquita autocrítica se ve por ese lado, y mucha, muchísima ley del embudo.

De esos miles de muertos seguramente sí que había muchas personas asociadas al régimen de Saddam (como los hubiera habido asociados al de Franco si hubiesen bombardeado España en los años sesenta). Y otra cosa es innegable -- serán profesores, o profesoras, o intelectuales, o paseantes, o víctimas inocentes, o lo que se quiera, pero son todos moros, ¿no?

7/16


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