Retropost: Léete mi blog, anda...
Retropost #685 (5 de enero de 2006): Léete mi blog, anda...
- ¿Y por qué no te lees mi blog? Así estaríamos más en contacto, y te enterarías de lo que cocemos por casa...
- Huy, no, no... Es que leer en el ordenador, se me ponen los ojos... - y no tengo tiempo, no tengo banda ancha además, en realidad no tengo ni conexión a Internet, la tiene mi cara mitad. Gúgel lo miro con su ordenador. Que tampoco va muy rápido, vamos. Pero es que llego con un cansancio encima que ni me lo miro. Me pongo a ver la tele, y que me echen lo que quieran.
- Pero total, por unos minutos menos de telebasura... si es tan interesante mi blog, el tema central soy yo, y mis intereses, lo que hago, lo que pienso, lo que me pasa, la familia, el trabajo, la gente que conozco...
- Huy, ya, sí, pero es que todos pensamos tantas cosas... eso será interesante para tí, porque eres tú, y vale, perdona, no te niego que sea interesante, pero no puede estar todo el mundo pendiente de tí, hombre...
- Bueno, no digo pendiente, pero por leerlo alguna vez... por favor.... esta noche que es Reyes...
- ¡Que no, me cagüen la leche, que te he dicho que no!
- Snif.
- A mí los blogs me gustan en directo, así, que cada cual te cuente su rollo delante unas copas, y con posts cortos, y si quieres me interrumpes, y ves la cara que pongo, así en realidad virtual tres de, o me sueltas lo que quieras tú, pero eso, en directo, si total nos lo vamos a contar igual, pues te lo cuento, y una vez, y luego a otra cosa mariposa, no voy a estar todo el día haciéndote un seguimiento, hombre, imagínate que toda la gente que conozco se monta un blog, anda vamos, pues yo ya estoy en esa fase, no se lo leo a nadie, no te creas que te tengo manía, eh? A mí que me lo vengan a contar.
- Pero si son tan angustiosos estos encuentros en vivo, cada cual radiando su blog oral, improvisando.... es demasiado multimedia para mí. Y tan pocos posts, pero todos de golpe...
- Es el futuro, muchacho.
Decepcionados con los pactos de Ciudadanos
Veinte años de mi web
lunes, 29 de febrero de 2016
Veinte años de mi web
Soy malo para las efemérides, y eso que efemérides somos todos. Se me han pasado no sé cómo mis veinte años en la web, distraído que es uno, se mete un momento y ya no sale en veinte años.
Si mal no recuerdo, mi primer "contenido" en web fue la bibliografía, allá por el año 1994 o 1995, cuando sólo había un servidor de Internet, creo, en el CPS. De esa edición toda en .doc no queda ni el rastro ni apenas la memoria. La pasé a la web de la Facultad cuando me enteré de la existencia de ésta, con una portada en html, creo que en 1996. Aunque el primer registro que recoge la WaybackMachine es del año 1997, que voici:
Luego pasó esta web a otra dirección, aquí, con un título algo cambiado. Por aquellos años también hice en red la primera versión de la revista del departamento. Pero el servidor de la facultad era engorroso de manejar—no me dejaban administrarlo, y por eso no empecé mi blog y el resto de la web hasta que me pasé al Centro de Informática. El blog, diez años después de la bibliografía en red, en 2004 empezó, aquí.
Ahora amenazan con cerrar los espacios personales del Centro de Informática. Espero que sea una falsa alarma, o que al menos hagan una excepción con mi sitio, aunque por qué deberían. Aunque me lo haya trabajado veinte años. Si todo es efímero.
Retropost: Me paso al rocanrol
lunes, 29 de febrero de 2016
Retropost #684 (4 de enero de 2006): Me paso al rocanrol
Vaya, me han escrito de un grupo de rock a ver si me importaría que pusieran uno de mis dibujos en la portada de su álbum. (Por lo que se ve les ha gustado el obispo biónico). También me paso al rocanrol estos días, bueno, más bien al cantri, porque a falta de ordenador, que sigue medicado, le pego a la guitarra rato sí rato no. Y me paseo inquieto por las calles... ¿será el síndrome de abstinencia? Bueno, hoy para cambiar de rollo y salir de estas calles, nos subimos a Biescas a tocar chufa.
Retropost: Relectura y nuevos significados
lunes, 29 de febrero de 2016
Retropost #683 (3 de enero de 2006): Relectura y nuevos significados
Hoy me llega, por fin, el libro sobre Gadamer donde salía mi capítulo titulado "La espiral hermenéutica" (Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica. Ed. Teresa Oñate y Zubía. Cristina García Santos. Miguel Ángel Quintana Paz. Dykinson, Madrid, 2005). Pongo aquí un trozo, sobre la crítica como interacción conversacional:
what is available to the student (as also to the actual participants) is not the possiblity of predicting forward from a statement to a reply—as we might from a cause to its effects—but rather quite a different prospect, that of locating in what is said now the sense of what it is a response to. For the individual who had accepted replying to the original statement will have been obliged to display that he has discovered the meaningfulness and relevance of the statement and that a relevant action is now provided. (Goffman 1981: 33)
A veces el sentido que se descubre retrospectivamente y se trae a la luz mediante la respuesta no es un sentido intencional en origen. Por ejemplo, con nuestra respuesta podemos descubrir retrospectivamente juegos de palabras o sentidos obscenos no intencionados en las palabras de nuestro interlocutor, llamando la atención sobre ellos. Aún más: la respuesta, verbal o no, puede referirse a un elemento no verbal de la actuación comunicativa del primer interlocutor, con lo cual cada turno conversacional resalta retrospectivamente aquellos elementos de la intervención previa del otro interlocutor a los que elige responder el hablante: “And what conversation becomes then is a sustained strip or tract of referencings, each referencing tending to bear, but often deviously, some retrospectively perceivable connection to the immediately prior one” (Goffman 1981: 72). Goffman observa que el uso del lenguaje hablado no descansa sobre una estructura verbal de turnos conversacionales, sino sobre una secuencia interactiva en la que la acción no verbal es primordial, y la verbalización interviene con frecuencia como un modo de posicionar a los hablantes explícitamente sobre la base de una interacción no verbal previa. Aquí podríamos decir también, como hacía Trotski parodiando el comienzo del Evangelio de San Juan, que “in the beginning was the deed. The word followed, as its phonetic shadow” (1971: 827).
Hemos señalado que, de acuerdo con Goffman, una respuesta puede referirse a elementos no verbales de la interacción comunicativa, y contribuir así a reelaborar o reconducir la interacción. Especifiquemos algo más: la respuesta a elementos no verbales puede estar más o menos verbalizada. Una respuesta que formule verbalmente elementos no explícitamente verbalizados se puede interpretar en un análisis lingüístico como un cambio en el tema de la conversación (en la medida en que restringimos la noción de tema a la coherencia de lo verbalmente expresado, y no de lo expresado en general). Aquí podemos introducir una observación sobre diferentes tipos de no verbalidad que pueden estar sujetos a reinterpretación interactiva. Por una parte están los fenómenos no lingüísticos o paralingüísticos, proxémicos, los gestos, el tono, etc., que son el objeto del análisis de Goffman, ya que sus estudios se dirigen siempre a los aspectos presenciales de la interacción. Por otra parte, este proceso interpretativo retroactivo tiene lugar también a la hora de comprender la información no codificada, y la no explícitamente tematizada, que son así un tipo de “gestualidad” lingüística, aunque se presenten en forma verbalmente accesible—como estilo individual, o como la forma concreta dada al mensaje. Muchas modalidades de interpretación literaria pueden explicarse, al menos en parte, siguiendo esta línea de razonamiento. Se trata de reelaboraciones retroactivas en el curso de un un diálogo diferido con la obra original o con otras lecturas de esa obra (aquí es el crítico quien delimita quiénes son los participantes “ratificados” en la interacción crítica concreta). El crítico puede, a la manera de lo que suelo denominar “crítica amistosa”, elaborar un discurso crítico que no tematiza elementos no tematizados por el autor, o si lo hace, son temas ideológicamente consonantes con el tema de la obra o subordinados a él. Por otra parte, lo que Judith Fetterley llama “resisting reading” y que podríamos llamar crítica crítica, o crítica confrontacional, trata más bien de hacer verbalmente explícitos elementos “gestuales” estilísticos o ideológicos que son disonantes, ya sea con la temática explíticamente propuesta por la obra, o con las valoraciones del propio crítico.
(...)
Los procesos de relectura se prestan especialmente bien a una elaboración retrospectiva del tema, precisamente por su efecto acumulativo. De hecho, toda crítica es relectura. Las lecturas críticas de un texto en cierto modo “destematizan” el texto a la larga, de modo que por la necesaria originalidad de la lectura crítica, hay aspectos de las obras clásicas que se agotan o se vuelven “intratables”; y esa misma intratabilidad hace que sean recuperables tramas de lectura que no hubieran sido posibles o relevantes en primera instancia. Una lectura crítica crea pues un complejo intertextual tanto con el texto objeto de análisis como con lecturas críticas anteriores: son éstas relaciones intertextuales las que deben ser descritas en el análisis de un discurso crítico. En esta intertextualidad descansa la tematización del discurso crítico y su capacidad para formular explícitamente relaciones imperfectamente percibidas antes, y para intervenir retroactivamente en la significación de textos literarios o críticos anteriores.
Con ello no señalamos sino aspectos complementarios de un principio básico la hermenéutica textual que Gadamer ya encuentra expuesto con claridad en Chladenius: “‘Como los hombres no son capaces de abarcarlo todo, sus palabras, discursos y escritos pueden significar algo que ellos mismos no tuvieron intención de decir o de escribir’ y por lo tanto ‘cuando se intenta comprender sus escritos puede llegar a pensarse, y con razón, en cosas que a aquellos autores no se les ocurrieron’”. O, en palabras del propio Gadamer, “cuando se comprende, se comprende de un modo diferente” (1977: 367)—sin que ello sea obstáculo a la dimensión conversacional que existe en toda dialéctica de la comprensión (Gadamer 1977: 445-47). Hay que enfatizar que ésta es una conversación a múltiples bandas, no sólo un diálogo entre el autor del texto y el lector. Y es una conversación que produce sentido, más allá de desvelarlo o cerrarlo. “Mal hermeneuta”, dice Gadamer, “el que crea que puede o debe quedarse con la última palabra” (1977: 673). Y mal conversador...
On Speciesism and Antispeciesism
lunes, 29 de febrero de 2016
On Speciesism and Antispeciesism
A proposed redefinition of humanism:
On Ed Gibney's redefinition of humanism, which takes into account Peter Singer's "antispeciesism", defined as the privileging of the exceptionalism and interests of one's own species.
Should we humans plead guilty of speciesism, of privileging the interests and point of view of our species? Is that a prejudice we can or should get rid of? There is a paradox involved in thinking that humans can eschew speciesism.
This is a small comment by way of Ed Gibney´s redefinition of humanism, a redefinition which argues that humanism cannot be adequately defined without an ecological consciousness of the role of humanity as one more species in the biosphere. Gibney takes into account Peter Singer´s "antispeciesism", defined as the privileging of the exceptionalism and interests of one's own species. And one can easily agree with his call for an increased awareness of the ecological situatedness of human cultures, and for an ecologically responsible humanism.
One query, though; I doubt that, even as we become more aware of animal cognition and of our ecological involvement in a social biosphere, I doubt that we can ever get rid of a measure of "speciesism", and we would be deluding ourselves if we tried to. In the sense that human cognition IS unique and distinctive, and it is the field in which all these debates are played out. We are by definition human-centered to that degree at least, and in many others too, no doubt.
Perhaps thinking that we can embrace a species-neutral mode of cognition is in itself a benevolenty insidious mode of speciesism, if you see what I mean (humans being able to escape their situatedness in order to assume nobody´s viewpoint and everyone´s interests). After all, Gibney´s assumption that humanism is a cognitive product and a viable project at all, whereas "wolfism" or "lambism" make no sense, is itself "speciesist" in that ineradicable sense. Nobody that I know claims that wolves or lambs or ants are or should be "stewards of the planet" in any meaningful sense beyond their usual ecological position.
Nor, perhaps, should we think that we can be stewards of the planet from a standpoint which is not our ecological one... saying which makes me, come to think, a specimen of a moderate variety of anti-speciesism, and of a moderate variety of specisism too.
Dos medallitas de píxeles
lunes, 29 de febrero de 2016
Dos medallitas de píxeles
Son dos mini-récords que suelo tener últimamente en ResearchGate:
