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Rocas de Rodeira

domingo, 28 de febrero de 2016

Rocas de Rodeira

 

Rocas de Rodeira

Retropost: Michel Butor, parrhesia, intelectuales

domingo, 28 de febrero de 2016

Retropost #682 (2 de enero de 2006): Michel Butor, parrhesia, intelectuales


Leía hoy en los Ensayos sobre la Novela de Michel Butor un texto, "Sobre el llamado Manifiesto de los 121", que no tiene que ver con la novela, sino con la responsabilidad de los intelectuales frente al poder de sus Estados, y la necesidad de hablar en momentos cruciales -- se ocupa Butor aquí de algo semejante a lo que Foucault llama la "parrhesia" en su ensayo "Fearless Speech". Me ha venido a la cabeza al leer esto el discurso de Pinter con ocasión del Premio Nobel. No hay mejor comentario posible que este que hace Butor sobre una de las batallas de su época, a principios de los 60. Todas las batallitas iguales, las hay en 1660, en 1960 o en 2006. En mi caso, la única batallita de este estilo en la que me he embarcado, salvando las distancias, fue la de intentar que mi asociación profesional, la Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos, se pronunciase frente a la embajada de EE.UU. con motivo de diversas invasiones e intervenciones de este país por el Tercer Mundo. Sin éxito. La última fue este intento de que la Asociación ésta se opusiera a la guerra preventiva cuando el tema de Iraq. Este era el mensaje:

Estimados compañeros,

 

Es una especie de costumbre que tengo, desde hace años, la de estimular a nuestra Asociación a tomar una postura cada vez que los Estados Unidos emprenden un ataque preventivo contra alguna nación del tercer mundo. No soy ningún radical, más bien conservador como funcionario medio, y por eso creo que la costumbre de no emprender ni apoyar guerras preventivas es una buena costumbre que merece conservarse. En esta ocasión creo que no desentona mucho mi propuesta, vista la opinión de la mayoría de la sociedad española. Espero por eso que no me tengáis demasiado en cuenta usar para esto una lista de correo cuya finalidad primordial ya sé bien que es otra.

Sugiero, por tanto, que quien desee que la Asociación se manifieste en contra de la guerra preventiva envíe un mensaje ya sea a esta lista ya sea al correo personal del administrador de la lista (...) y que el administrador, que sabrá si el número de correos recibidos son cifras suficientemente representativas, se ponga en contacto con la Presidenta de la asociación para determinar si procede enviar una nota a la embajada de los Estados Unidos y Gran Bretaña, o a la prensa, o a quien proceda, haciendo saber cuál es la postura mayoritaria de los miembros de esta asociación. Si es que los datos permiten determinar que existe una postura.

Mi mensaje ya está enviado: guerra preventiva NO.


Sólo una pequeña parte de los socios se sumaron a la iniciativa, con lo cual la presidencia de la Asociación optó por no pronunciarse al respecto. En última instancia, quedó en agua de borrajas la cosa. Y sin embargo es preciso a veces tener iniciativas de éstas, y declaraciones públicas de los intelectuales, aunque no paren en nada. Le dejo aquí la palabra a Michel Butor.

SOBRE LA LLAMADA "DECLARACIÓN DE LOS 121"
 
En una de las antologías más utilizadas en la enseñanza secundaria, puede leerse una célebre carta de Bossuet a Luis XIV, en la cual la extremada prudencia de las fórmulas en absoluto enmascara una oposición de una firmeza admirable:
 
"... y para decir [a Su Majestad] sobre esta base lo que creo que es una obligación suya precisa e indispensable: debe ante nada ponerse a conocer a fondo las miserias de las provincias, y sobre todo lo que tienen que sufrir, sin que Su Majestad saque provecho de ello, tanto por los desórdenes de las gentes de guerra como por los gastos que les produce el pagar vuestros impuestos de guerra, que se llevan a excesos increíbles. Aunque sin duda Su Majestad sepa bien cómo en todas las cosas se cometen injusticias y rapiñas, lo que sostiene a vuerstro pueblo es, Majestad, el que no pueden dar crédito a que Vuestra Majestad sepa todo: y esperan que la misma aplicación que se os ha visto en cosas de vuestro provecho os obligará a interesaros por un asunto tan necesario..."
 
Bossuet era entonces profesor, profesor pagado por el Estado, ya que era el preceptor del Delfín.
Unas páginas más adelante, se encuentra otra carta no menos famosa de Fénelon al mismo monarca, en un tono bastante más vivo:
 
... El pueblo mismo (hay que decirlo todo) que os ha amado tanto, que ha confiado tanto en vos, empieza a perder la amistad, la confianza e incluso el respeto..... La sedición prende poco a poco en todas partes. Creen que no sentís piedad alguna por sus males, que no amáis más que vuestra autoridad y vuestra gloria... Las revueltas populares que no se conocían desde hace tiempo se vuelven frecuentes.... Los magistrados se ven obligados a tolerar la insolencia de los motines, y a hacer pasar bajo mano algún dinero para apaciguarlos; así se paga a aquéllos a quienes habría que castigar. Os veis reducido al extremo vergonzoso y deplorable de, o bien dejar la sedición sin castigo, haciendo que crezca debido a esa impunidad, o de hacer masacrar inhumanamente a los pueblos a quienes vos arrastráis a la desesperación, al arrancarles, con vuestros impuestos para esta guerra, el pan que intentan ganar con el sudor de su rostro.
Pero mientras a ellos les falta pan, a vos mismo os falta dinero, y no queréis ver los extremos a los que os habéis reducido. Como habéis sido siempre feliz, no podéis imaginaros que dejéis de serlo un día. Teméis abrir los ojos; teméis que os los abran...
 
Fénelon era entonces profesor, profesor pagado por el Estado, ya que era el preceptor del segundo hijo de Luis XIV. Y está fuera de duda, nos dicen los historiadores, que una carta como esta no fue remitida directamente al rey, que probablemente ni siquiera la habría leído entonces, sino que se la hizo circular por su entorno, para poder obtener al mayor efecto posible. Fénelon medía ciertamente los riesgos que corría al tomar la palabra de este modo con tal vigor; su caída en desgracia no debió extrañarle.
 
Yo leí estos textos siendo alumno; más tarde, de profesor, he tenido ocasión de hacérselos leer y comentar a los alumnos, procurando mostrarles que en ciertos momentos no era posible continuar con el trabajo de profesor o de escritor sin que ciertos malentendidos fueran disipados o denunciados; que ante ciertas injusticias, de las cuales se te pide ser cómplice mediante tu docilidad, el silencio no era sólo cobarde sino también suicida. La historia reciente, por desdicha, abunda en demostraciones de esto, y es de notar que entre los que se han puesto un velo ante el rostro ante la llamada "declaración de los 121", o ante los apoyos que le llegaban del otro lado de las fronteras, podemos reconocer, me atrevo a decir, a profesonales de la obediencia a los tiranos, de la servidumbre silenciosa ante los amos del momento; que entre los que han declarado, por ejemplo, que no convenía a los escritores meterse con lo que pasaba "en otro país", se encuentran quienes no hace tantos años juzgaban bueno ocuparse de eso muy de cerca, en circunstancias que no olvidamos.
 
Hay momentos en los que el que goza del inmenso privilegio de poder trabajar con bastante tranquilidad, en una habitación, o en un laboratorio, dedicado al aumento del saber humano, la mejora de nuestra estancia y de nuestra vida, es un traidor a todo lo que hace, a sí mismo, a todos los que lo siguen y lo entienden de verdad, sea matemático, compositor, arquitecto -- si no echa en la balanza la poca autoridad moral o espiritual con la que se halle entonces investido.
 
"Hay que decirlo todo"-- Si hay una tradición francesa es desde luego ésta, y por eso ni siquiera he tenido que elegir mis contestadores entre ese admirable linaje de protesta que tenemos --Voltaire, Hugo o Zola, sino que he cogido a estos dos prelados, a estos dos apoyos del altar y del trono, a estas dos ilustraciones de primera del momento más ilustre de Versalles, porque hasta esos mismos nos impulsaban en nuestro gesto; porque hasta de ésos estaban renegando nuestros enemigos.

Ciertamente, puede suceder que haya declaraciones de intelectuales que sean vanas, que estén mal hechas, que fallen el blanco, que denuncien un mal imaginario, que caigan al agua; producen entonces sonrisa; pero en el caso que nos ocupa, la mejor prueba de que la amenaza era real, de que se había dado bien en el punto sensible, que la libertad de expresión estaba en peligro, es la prohibición que cayó sobre ese texto cuando se hizo público, que impidió que se reprodujera; son las sanciones que se tomaron.

Por eso conviene leerlo directamente, desprendiéndolo así cuidadosamente de todas las deformaciones sistemáticas de las cuales ha sido objeto por el hecho mismo de que no se lo podía citar -- tomarlo en consideración en lo que es su letra.

Reconozco que en la mayoría de los casos más vale seguir tenazmente con el trabajo en curso, y dejar a especialistas escogidos los problemas políticos del momento, pero quién, viendo lo que ha pasado desde entonces, lo que todavía está pasando, ¿quién se atrevería a decir que esa vez no era hora y pasahora de intervenir? Ay, ¿qué podrán reprocharse hoy los autores y los firmantes (todo es uno) si no fuese el haber tardado demasiado?

 


(Traducido de Michel Butor, Essais sur le Roman; Paris: Gallimard, 1992).



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Retropost: Selvaggia

domingo, 28 de febrero de 2016

Retropost #681 (1 de enero de 2006): Selvaggia


Año nuevo, incertidumbres nuevas.

Retropost: Elogio de la Rutina

sábado, 27 de febrero de 2016

Retropost #680 (31 de diciembre de 2005): Elogio de la Rutina


(Me ha enviado hoy un pariente mío el comienzo de su Elogio de la rutina. Lo publico, con permiso, porque creo que trata de un tema de perpetua actualidad:)

Siempre he oído hablar mal de la rutina y esto me ha dado mucho que pensar. Creo que en la rutina está uno de los fundamentos de nuestra cultura.
Rutina, ruta y rueda son vocablos al menos fonéticamente parecidos y los tres creo han contribuido grandemente a nuestro progreso. Vayamos con la rutina.
La RUTINA de desplazarse entre dos poblados por los mismos pasos fue el origen de los caminos. Estos originaron las carreteras y las autopistas. La originalidad de desplazarse cada vez por distinto sitio nos llevaría descaminados.
La RUTINA de repetir el mismo sonido ante un mismo objeto, creó el lenguaje.
La RUTINA de colocar las mismas cosas en el mismo sitio se llama ORDEN.
La RUTINA de comprobar que en las mismas circunstancias las cosas se repiten, se llaman LEYES CIENTIFICAS.
La RUTINA de los astros ocupando posiciones aparentemente idénticas nos sirve para medir el tiempo.
La RUTINA de los relojes tiene la misma finalidad .
La RUTINA de los pueblos dan lugar a las costumbres y éstas a la MORAL Y LAS LEYES.
Me canso. Seguid vosotros.
La producción en cadena es un ELOGIO A LA RUTINA.
La ORACIÓN " " " " " " " "
LA RUEDA " " " " " " " "
LA CLONACIÓN " " " " " " " "
LA REPRODUCCIÓN DE LOS SERES VIVOS O NO.
LOS ASTROS , más que redondos, ESFÉRICOS.
LA POESÍA, LA MÚSICA, LA DANZA CON SUS RITMOS.
TODO ES UNA MELODÍA . UNA RUTINA.
EN FÍSICA, LAS FRECUENCIAS, LOS COLORES.
TODOS NUESTROS SENTIDOS CAPTAN FRECUENCIAS (RUTINAS POR SEGUNDO).
EL UNIVERSO ENTERO es un canto a la RUTINA.

¿Existiría EL TIEMPO si no existiese la rutina? Y sin tiempo ¿ existiría el ESPACIO? ¿Hay energía en el Universo que no vaya asociada a una frecuencia? No lo veo claro.
Sin tiempo y sin espacio y sin energia no puedo continuar. Me quedo con LA RUTINA. Me voy a la cama.

Pero las rutinas que normalmente observamos NO SON RUTINAS PERFECTAS. Una RUTINA es más perfecta cuando la situación posterior coincide con la anterior. Pero siempre habrá una diferencia. No coinciden en el TIEMPO. Si coincidiesen no habría manera de medirlo, TODO ESTARÍA PRESENTE. Sin tiempo tampoco existiría LA VELOCIDAD ni el ESPACIO. Pero esto en algunas religiones sería un atributo de DIOS, que todo lo tiene PRESENTE. Los demás estaríamos instalados EN RUTINAS IMPERFECTAS, con pasado y futuro.

No me lo proponía, pero he llegado a Dios por la RUTINA. ¿Acabaremos nuestras vidas gozando de una PERFECTA RUTINA?
Por otra parte LA CREACIÓN Y LA RUTINA parecen estar en contradicción. ¿ No será todo una paradoja?

(Año nuevo... rutina nueva).


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Nuestra casa entre la niebla

sábado, 27 de febrero de 2016

Nuestra casa entre la niebla

Nuestra casa entre la niebla

Retropost: José Angel Valente, La experiencia abisal

sábado, 27 de febrero de 2016

Retropost #679 (31 de diciembre de 2005): José Angel Valente, La experiencia abisal




"La singularité est subversive" (Jabès).

Recoge este libro (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2004) reseñas y ensayos de José Ángel Valente desde los últimos 70 a los últimos 90, sobre una constelación de temas pero con bastantes líneas recurrentes: el interés por el misticismo, por la exploración de la conexión entre lenguaje y pensamiento (o poesía y filosofía), por la huella oculta del judaísmo en el pensamiento, así como por la historia de su marginación y exclusión. Por la relación entre poesía y exilio (o poesía y distintos tipos de exilios).

Como en su propuesta de lectura de Lezama Lima, sería "la dirección de marcha" para leer este libro "acaso la única lectura posible: constituirse en fragmento susceptible de recibir la imantación del centro, para ir a éste como van los fragmentos a su imán" (p. 18). Y así lo he leído, fragmentaria y reiterativamente, aunque (como en un blog) el centro va cambiando a medida que lees, o que escribes. "La araña, como el pulpo, es símbolo de un centro en expansión" (p. 19). Casi todos los autores comentados están en esta línea místico-hermenéutica judía, tradición en la que quiere ser visto el propio Valente (enemigo de las escuelas de contemporáneos, p. 91, y en cambio deseoso de trazar una tradición, un grupo de no contemporáneos que sólo se encontraron en la lectura, no en el Café Gijón). Algunos puntos en común también he encontrado con cosas que me han andado por la cabeza: me apunto un rato a esta tradición de experiencias abisales, poniendo enlaces de posibles afinidades entre este José Ángel y yo.

A propósito del "saber de quietud" de María Zambrano, conocimiento de lo más ignoto: "Tal forma de conocer ha de ser ajena, por supuerto, al método como prefiguración, como intencionalidad, y a toda forma vicaria o instrumental del pensar. De ahí que su bella y justa imagen sea el claro del bosque, en donde no siempre es posible entrar y en donde acaso no se encuentra nada" (p. 8). Otra manera de nombrar ese saber de quietud es, paradójicamente, "el don de ligereza" (vamos, como en mi epígrafe ocasional aquí, "Let there be lightness"). El don de ligereza que "Se escribe en el interior de un discurso suspendido, donde el límite --o acaso la radical apertura-- de cada palabra es la posibilidad de su súbita interrupción. Se escribe como si lo que está a punto de decirse fuese tal vez lo último que nos fuera dado decir" (p. 46). Proceso, y no producto, tiene que ser la poesía (lo cual nos dejaría sin poemas, de no ser porque los poemas son releídos y reprocesados...). Hay una fílosofía del presente también en Valente (como en Mead, como en Morson).

La nada también nadea bastante en otros ensayos de Valente: se repiten varias veces, como un Leitmotiv del pensamiento de Valente, estos versos:

Dijo Dios: - Brote la Nada.
Y alzó la mano derecha
hasta ocultar su mirada.
Y quedó la Nada hecha.


Así, "Lo primero --o lo único-- que el creador crea es la nada, el espacio de la creación" (p. 51). (Ah... pero es que la nada sin el algo se queda en nada. De ahí que, aun admirando la nada que me deja ver Valente, no me guste nada ese inciso). De Traherne nos trae: "Un libro vacío es como el alma de un recién nacido, en la que todo puede ser escrito. Es capaz de todas las cosas, pues no contiene nada"-- para Valente, "la plenitud del libro es su vacío" (p. 31). El vacío es el espacio dejado para la creación: de allí su importancia, frente a lo ya hecho, que nos tendría dando vueltas en el vacío. La nada sola también nos tendría dando vueltas en el vacío. Y "reencontrar la unidad de la palabra escindida" que decía Agamben (52) nos lleva al ¡OMMMmmmm! --un camino aburrido; yo prefiero la logorrea que la Palabra (y el humor que la solemnidad --no hay mucho humor en Valente, por cierto).

Entre Zambrano y Zubiri, no hay color para Valente, que apuesta por el pensamiento místico de Zambrano antes que por la lógica desecada de Zubiri. Y cuando se interesa por Saussure, es por el Saussure de los anagramas, no el de las estructuras (pues la fijación por las estructuras lleva a la crítica "esencialmente topográfica" o a la "inflación metodológica" que con "su supuesta autoridad científica, cierta pretensión totalizante, que se produce siempre que la crítica opera --cosa no infrecuente-- con la avidez o la incontinencia de una ideología. El fenómeno la aproxima entonces a cualquier otro de los procedimientos conocidos de multiplicación de las formas de poder" (p. 25). El ensayo "Sobre el espíritu de ortodoxia" analiza la conexión entre ortodoxia, intolerancia y represión, a cuenta de Miguel de Molinos y la Inquisición: es una constante histórica, la confrontación entre mística o experiencia religiosa vivida, y autoridad eclesial o teología ortodoxa."Pues, ciertamente, la ortodoxia (...) no ha sido nunca una cualidad del espíritu, sino tan sólo una necesidad del poder" (p. 45).

Por eso, "Hacer historia es descubrir, bajo la espesa capa de la narración recibida, alguno de los numerosos estratos de realidad que, con o desde aquella, han sido ocultados, silenciados y reprimidos" (p. 140). Así la narración hace la historia enfrentándose a sus vacíos, como el lenguaje hace el pensamiento.

Lenguaje y pensamiento que van, cuando son interesantes, o abisales, unidos: parte Valente de la "Palabra que no es concepto porque es ella la que hace concebir" (p. 11, cita de Scholem, La Cábala y su simbólica). Así, "logos" traduce una palabra hebrea, dabar, que significa a la vez la palabra y la cosa (o sea, en cierto modo el mundo que es hecho por el lenguaje, antes de que el logos se dedique a la logorrea). El contacto entre lo que es lenguaje y lo que no lo es todavía, a través de la imagen, por ejemplo (p. 21), es vital (para el lenguaje, para la experiencia). Así, la palabra más originaria, la palabra poética, "la vuelta incesante a la palabra inicial" (p. 69) no significa algo ya dicho, sino que se manifiesta o se presenta en una epifanía. Se opone Valente a las definiciónes teóricas de la poesía como "comunicación" (p. 191 - con Derrida, y contra Gerardo Diego)"La falta de relación entre poesía y pensamiento es una carencia grave y persistente de nuestra modernidad" (española) (p. 141). Aunque no estoy yo tan de acuerdo con Valente cuando dice que "El avanzar o el tenderse o el proponese de la palabra es signo o señal que hace ésta no hacia nada exterior a ella, sino sólo hacia su propia interiorirdad" -- "hacia la plenitud de su interior silencio" (p. 34-35). Yo diría más bien (a lo Bajtín) que la palabra es gesto hacia otras palabras y cosas, reorganizándolas, y que se mueve hacia "su exterior silencio". En mi artículo "Tematización retroactiva, interacción e interpretación" (en Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica, Madrid: Dykinson, 2005) reflexiono un poco en esta línea. Le va a Valente la poesía hermética (p. 48), y hermenéutica. A mí cuanto más hermenéutica y menos hermética, aún más difícil equilibrio, mejor.

El lenguaje descansa sobre un fondo de lo no dicho, como en Merleau-Ponty, como en Heidegger. "La noción de inefabilidad se basa, precisamente, en la idea de que hay un mundo de realidad que el lenguaje no puede expresar. Pero esa realidad está sumergida en el lenguaje mismo, constituye su ungrund, su fondo soterrado, al que nos remite incesantemente la palabra poética" (p. 149) -- como toda palabra o toda narración, aunque más (yo voy un poco en esta línea en el artículo "Communicative Interaction and Narrative Identity" que saldrá en 2006). Tiene un valor retroactivo esta relación entre lo que estaba pero no dicho y lo que está cuando ya se ha dicho; y José Angel está atento a veces a la dimensión retroactiva, de retroacción creadora, de la palabra, la poesía y la narración. Así en su comentario sobre la narración como mito de supervivencia, como acto que remite al origen inmemorial del tiempo. "Expectativa, pues, de un tiempo que habría dejado en rigor de serlo, de un tiempo perpetuamente abierto a su reoriginación" (p. 185). La narración como el acto original de abrir un nuevo tiempo, el "tiempo del origen de los tiempos" (185). "De ahí que la narración nunca haya de quedar del todo conclusa. Ha de haber siempre un hilo suelto, un hilo de la trama (que es lo importante de la narración y no lo llamado intriga) para que puedan continuar sin ser cortados los hilos del narrar y del vivir" (p. 186 - para inconclusos, los blogs...).

Le fascina Rimbaud, la poesía como videncia y exploración..."Él pisó el umbral de lo imposible y lo cruzó..." (p. 62)... pero mixtifica en exceso su abandono de la literatura como una "propuesta singular de lo imposible" (antes que como un abandono), y, cosa extraña, no entiende sus pedidos de libros de técnicas aplicadas desde Africa, los interpreta como "pedido de coleccionista, o de bibliófilo" (!!) (p. 61). En la mística amorosa de San Juan de la Cruz ve J.A.V. "el punto central de la tradición lírica española" (supongo que en concreto en el verso "Quedéme y olvidéme").

Y hay otros judíos, criptojudíos, o judaizantes, dondequiera que miremos en el libro. Cernuda. Montaigne, para quien "el estudio y la contemplación retiran de algún modo nuestra alma de nosotros y la separan del cuerpo, lo que es aprendizaje y semajanza de la muerte" (p. 76). Gracián, y su Oráculo manual, guía para disimuladores, para no dejarse pillar por el Absolutismo, "para sobrevivir en tiempos difíciles" (p. 80). "El más plático saber consiste en disimular; lleva riesgo de perder el que juega a juego descubierto" (aforismo 98). (p. 83). (Toma nota, bloguero): "Nunca la persona" dice Valente "tuvo como en esa época de escollos tan difícilmente sorteables más neta condición de máscara" (p. 84). (Pero ¿y los nicknames hoy?). La disimulación incluye el juego con las palabras, el doble lenguaje. Buena defensa contra la estupidez, necesaria, pues en España "Ahora la estupidez sucede al crimen" (p 128), y siempre es ahora, pero sobre todo bajo la Inquisición y en la posguerra. Cita de Cernuda, por cierto.

Y Edmond Jabès, que vuelve y vuelve, ya ves... porque, en una reflexión sobre la retroactividad, sobre la "influencia hacia atràs", nos confiesa Valente que "El contacto con Jabès no determina propiamente las líneas fundamentales de mi escritura subsiguiente. Determina algo para mí mucho más decisivo: una nueva perspectiva de lo que yo había escrito hasta ese momento. hace el encuentro con Jabès que yo me reconozca a mí mismo, me dota de una identidad, de una estirpe, de una ascendencia" (p. 90). En España la ortodoxia se ha cuidado de hacer que el criptojudaísmo sea tan cripto como para no reconocerse como judaísmo (tiene un relato emblemático sobre esto Elie Wiesel a propósito de un manuscrito guardado en Zaragoza). La interiorización del pensamiento oficial nos lleva a no ver etnias en "los españoles" de antes (quizá las actuales olas de inmigración tengan el doble efecto de borrarlas más aún, o de hacerlas visibles de nuevo a algunas miradas).

Y se pregunta Valente si seguirá la cadena, si "No estaría, me interrogaba yo, ese hipotético lector por mí imaginado en trance de despertar al mismo tiempo el judío borrado que acaso hubiera en él?" (p. 92). Para JAV es citar a Jabès como si hablase en primera persona, cuando "Creí al principio--dice-- que yo era un escritor, después me dí cuenta de que era un judío, después ya no he distinguido nunca más en mí el escritor del judío, porque uno y otro no son más que el tormento de una antigua palabra" (p. 94). Más claro no nos lo dice. Para qué. Yo no sé si Valente tenía genes judíos, o si los tengo yo, o si los tienes tú, hipócrita lector que hasta aquí has llegado. Lo que no hay duda es que bastantes memes judíos sí que se reconocen por todo este texto, así como en puntos estratégicos de gran parte de lo más interesante del pensamiento occidental -- en muchos esos puntos donde llega a límites, o a experiencias abisales.




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Por Fin Sabemos De Dónde Venimos (Capítulo REDES 411)

sábado, 27 de febrero de 2016

Por Fin Sabemos De Dónde Venimos (Capítulo REDES 411)







Retropost: The Body Artist

sábado, 27 de febrero de 2016

Retropost #678 (30 de diciembre de 2005): The Body Artist

 

... how strange we grow when we’re alone,
And how unlike the selves that meet and talk,
And blow the candles out, and say good night.

Alone. The word is life endured and known.
It is the stillness where our spirits walk
And all but inmost faith is overthrown.

(Siegfried Sassoon, "Alone")


Quizá cambiar "spirits" por "bodies" para The Body Artist. "Time seems to pass. The world happens, unrolling into moments..." Es un libro de Don Delillo (Nueva York: Scribner, 2001) sobre el vacío y sentimiento de irrealidad causado por la pérdida de la persona a la que quieres -- pérdida total, cuando ni siquiera sabes ya si existía esa persona. Lauren Hartke, "the body artist", hace representaciones de teatro vanguardista, intenso y aburrido, sometiendo su cuerpo a extrañas variaciones y cambios de forma, una fluidez que recuerda la carencia de forma del yo en soledad, cuando desaparece el molde que le da la presencia de los demás. Pero esto es periférico, lo más central al libro es la simple ausencia de su marido, el director de cine arruinado Rey Robles. Rey se ha suicidado (tenía deudas, pero quién sabe los motivos de un suicidio) en la casa de su primera esposa Isabel Corrales. Lauren, pillada por sorpresa por todo esto, tiene que aguantar, qué remedio, la duda de si tiene sustancia lo que vivió con Rey. Pero más que interrogarse sobre ello, se dedica a experimentar la soledad y la ausencia, en una casa solitaria, la casa de la costa que habían alquilado y de donde súbitamente se fue él, sin decir palabra, para suicidarse en Nueva York. Lauren hace contorsiones. Se limpia las uñas y los poros.

    A hidden system, interesting, these tallowy secretions, glandular events of the bodily cosmos, small festers and eruptions, impacted fats, oils, salt and sweat, and how nearly scholarly the pleasures of extraction. (106).

Oye voces. Escucha los contestadores automáticos. Ve carreteras vacías por webcams. Rey fue en los 70 "cinema’s poet of lonely places", y es lo que ha dejado atrás. Sus amistades llaman a Lauren, ella quiere estar sola. Hace lo que hace la gente cuando está sola, menos ver la tele y leer. Hace algún show, no tiene dinero. Vuelve a la soledad. No la echan de la casa, el dueño es tímido y humilde. Mira el paisaje.

    The fog was somber and bronzed low-rolling toward the coast but then lost form on landfall, taking everything with it in amoebic murk. (104)
Hay un episodio un tanto falso y efectista, con una especie de retrasado mental aniñado, o ángel, o marciano, o efecto textual, que aparece por la casa, una especie de niño grande que repite a voleo palabras que habían dicho ella y su marido (¿los ha estado espiando?) o, también, palabras sin sentido. O cosas que ella va a decir luego. Ella lo llama Mr. Tuttle, lo lava, lo alimenta, lo mira extrañada, escucha extrañas combinaciones de palabras. Pero no hacía falta este niño iluminado; ya se repite las palabras ella sola. "She thought maybe he lived in a kind of time that had no narrative quality" (81). Bueno, ella también vive ahora en ese tiempo sin tiempo. Quiere oír a Rey en la voz de Mr Tuttle. Pero a veces oye en vez de eso prosa beckettiana, o poesía de Edwin Morgan:
    Coming and going I am leaving. I will go and come. Leaving has come to me. We all, shall all, will all be left. Because I am here and where. And I will go or not or never. And I have seen what I will see. If I am where I will be. Because nothing comes between me. (93)
Luego Mr. Tuttle desaparece igual que había aparecido (este antes y después sí da una cualidad narrativa a la novela, por eso no me gusta); la protagonista está sola otra vez, aunque quizá acabe volviendo a adquirir una identidad, y a marcar el paso del tiempo con los demás, por lo que deja traslucir el final de la novela. Acaba de creer que iba a tener una aparición de su marido. Pero no.
    She walked into the room and went to the window. She threw the window open. She didn’t know why she did this. Then she knew. She wanted to feel the sea tang on her face and the flow of time in her body, to tell her who she was. (157)

Mientras pasa el luto de dentro, mejor sola que mal acompañada, opino yo. Claro que eso no da para una novela, aunque dé para un libro. Da para ir pasando de cuarto en cuarto, de día en día, sin salir del mismo tiempo. La soledad de alguien consigo mismo, que es lo mejor de este libro, se vive mejor en soledad. O con la compañía del viento:

Algo tiene el viento. Te desnuda de las seguridades, te trabaja al final por dentro, continuo, haciendo que notes la precariedad oculta de todo lo que te rodea, de toda la materia sólida de cien actividades -- todo una ilusión endeble improvisada de cualquier manera. (118)



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