Retropost #119: 12 de febrero de 2005
Retropost #119: 12 de febrero de 2005
Ken Baskin, "The Dynamics of Evolution" https://books.google.es/books?hl=en&lr=&id=yTrBBQAAQBAJ&oi=fnd&pg=PA220&ots=ovLWAb_YAz&sig=WT7MCjr6lmZwau53B4Zlisz8pI4&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false
Posted by Narratología evolucionista - Evolutionary Narratology on Domingo, 9 de agosto de 2015
11 de febrero
Un dato curioso sobre la tan esperada respuesta del Rector. Yo le había mandado un escrito diciendo que de no recibir respuesta antes del día 5 de febrero, pondría el asunto en manos del Defensor Universitario. De hecho lo puse antes, el 31 de enero, para evitar que pasase el plazo de dos años a partir del cual el Defensor inadmite los asuntos. Y al entrevistarme con él unos días después, el Defensor me dijo que esperaríamos a ver si el Rector contestaba "espontáneamente", antes de enviarle un escrito. Lectura entre líneas: que le va a dar un telefonazo al Rector por si quiere contestar sin recibir un escrito del Defensor. Pues bien, llegó el "espontáneo" escrito, el 7 de febrero, con sello de salida del 7 de febrero. Pero con fecha de 1 de febrero. Traducción: "este escrito se hizo antes de que Vd. hablase con el Defensor: es un escrito espontáneo, una respuesta del Rector que se pensaba dar en todo momento, sin ninguna conexión con el recurso al Defensor". Claro, que uno puede suponer, como interpretación alternativa, que los asuntos de palacio van despacio y que el papel estuvo atascado en el paso desde el Rectorado al gabinete jurídico y vuelta al despacho del Rector.... pero no: resulta que me llegó el mensaje directamente, con acuse de recibo, desde el despacho de la asesoría jurídica. Vamos, que ni ha pasado por el despacho del Rector. Incluso podría ser, por matizar lo dicho en posts anteriores, que el Rector ni siquiera conozca la existencia o contenido del escrito, y funcione por delegación entregando hojas firmadas a su asesora. En todo caso, se pasa a firmarlas por su despacho. Y le ponen fecha anterior al escrito para curarse en salud, toda precaución es poca. Bueno, igual me invento cosas y es sólo que se pierden los papeles encima de la mesa. Los míos, desde luego, se les han perdido durante años (oops, se le ha pasado el plazo, qué tonto, mira que no llevarnos a juicio directamente, se ve que no nos conoce).
Hoy pongo un post en Por la boca muere el pez sobre las diferencias entre lenguas y naciones, a cuento de los vascos que no quieren ser españoles y de los valencianos que no quieren hablar catalán. Expanded version:
Y otro post en El hábitat del unicornio, sobre quienes explican fenómenos mentales atribuyéndolos al vudú y quienes buscan explicaciones psicosociales:
Hoy visita al cine de las que se puede ahorrar uno: Closer de Mike Nichols, con un guión basado en un drama del guionista, que debe ser, colijo, parecido al personaje del escritor de necrológicas de la película, el que peor me cae y el más parecido a mí (tampoco tanto, ojo)... Insoportables personajes, insoportables móviles; y lo que es peor, ni siquiera se enrollan los dos tíos, que empiezan ligando uno con otro por Internet y se llevan un idilio homosocial de intercambio de parejas que vamos, se tienen unas ganas... pero no parece que esto les llegue a aflorar a la consciencia, ni a ellos ni al guionista. Le recomiendo que se dedique a las necrológicas.
Malas noticias para el pequeño Oscar (4 años): recibe la información de que se va a morir él también. Hoy ha tomado la decisión de indagar en el destino, de preguntar a quienes lo conocen, y se ha hecho con los datos. No se puede decir que le haya sorprendido mucho, quizá ya se lo olía; lo que sí le ha impresionado es la revelación de que su papá también se morirá.
A los cuatro años uno recibe esa información, que está condenado a muerte, y a otra cosa mariposa. Pero queda el conocimiento, y la muerte se ha acercado un paso más. Hay veces en que sí parece oportuna la pasmada reflexión del obispo de Castellón: "la muerte es la peor enemiga del hombre" (y del nene pequeño, claro).
También se ha muerto un marido de Marilyn. ¿Más necrológicas? La de todo el mundo: The dead and still. The still living.
10 de febrero
Esta semana nos enteramos del acuerdo de reorganización de títulos de la Universidad de Zaragoza. Allí aparece dicho que con ocasión de la Expo se va a implantar una titulación especial en idiomas para varias carreras. Aunque esto afecta de manera especial al departamento de Filología Inglesa y Alemana, esta es la primera noticia que tenemos de semejante cosa. Le digo al director del departamento que se ha publicado la noticia en el Qué! , el periódico gratuito que nos reparten a la entrada de la universidad. Pero el director tampoco parece muy dispuesto a interesarse por el tema... ya nos dirán algo... pues eso, ya nos dirán algo; pero todo esto no parece muy serio. En todo caso, son buenas noticias con vista a la "crisis" de alumnos y por tanto de profesorado que tenemos. Si la filología va de capa caída, trabajo en inglés de academia parece que no nos va a faltar...
Y hoy discuten las Cortes de Aragón la ley de organización del sistema universitario de Aragón... los críticos señalan que es parte de la actual tendencia a aflojar la universidad pública y reducir la Univerisdad al mercado, favoreciendo las universidades privadas. Todo seguirá su curso; si la ley es mala, nos podemos consolar con que los puntos de contacto entre la ley y la realidad son siempre tenues.
Hombre, una buena noticia oigo por la radio: oigo que el Congreso ha pedido por fin la retirada de la estatua del sanguinario traidor Franco de la Academia General Militar. A ver si se materializa el asunto, y se desmaterializa la estatua. No es suficiente que se le caguen las palomas encima. Nota: el partido popular se abstiene; claro, les da corte votar en contra, buena señal, aún hay asomos de vergüenza.
Un chiste en la radio: "En España hay tres millones de inmigrantes empadronados. El padrón no engaña." Ja. Yo no los he contado. solo sé que de cada cuatro conversaciones que oigo por la calle, una no es en español. Por supuesto, están empadronados todos.
Y otro chiste más, un triste chiste este: la famosa cinta de Asturias relacionada con el atentado terrorista del 11-M, la del confidente que denunciaba el tráfico de explosivos y la inminente preparación de un atentado, esa que la policía tuvo escondida... pues ahora dice el fiscal que no pasa nada, que la echen al cajón otra vez. La justicia en España es un (póngase aquí la palabra que más adecuada parezca, o que las circunstancias parezcan sugerir).
Todo son obstáculos para quien ve sus derechos vulnerados: necesita un abogado inmediatamente (es imposible defenderse sin uno, mientras que es facilísimo vulnerar los derechos del prójimo sin la compañía del abogado-- y si además lo hay, pues mejor). La Administración puede no seguir sus propias normas, y no pasa nada. Pero ay del administrado que tropiece en una coma. Los plazos de reclamaciones y recursos prescriben en breve, para que los malhechores puedan dormir tranquilos. El efecto de la tropelía no prescribe, en cambio. Los recursos han de formularse en base a unas palabras mágicas, fórmulas rituales, para cursar los efectos deseados, porque no vale denunciar los hechos en la forma y lenguaje que todo el mundo, incluida la autoridad, entiende: se dará por no aludida. No sirve el sentido que la Real Academia Española de a las palabras. Y la lógica habitual del lenguaje no se aplica al lenguaje jurídico: por ejemplo, no cabe presuponer que un recurso a cada uno de los pasos de un procedimiento viciado es un recurso a la resolución final que de él resulta. Si esto ofende a la lógica... no importa. La ley no es lógica, y si amaga con serlo, están los intérpretes para cuidarse de reconducirla. Escritos abundantemente argumentados, precisos y detallados no causan efecto alguno, mientras que el mero silencio de la administración, o una respuesta desatinada, o secreta, o mal redactada, tiene sin embargo la virtud de hacerse inexpugnable a todo razonamiento y argumentación, si viene de quien tiene que venir. La justicia es un cachondeo.
Intentaremos, no obstante, un recurso de reposición ante el Rector, como último paso del procedimiento administrativo. Pero no es previsible que quien no ha querido oir antes decida darse por aludido ahora. El Rector prometió iniciar una investigación y emitir una resolución, y lo hizo una vez finalizada sin conclusiones la instrucción preliminar de la investigación confidencial. No dijo: "esto se ha clausurado"; dijo: "esto se investigará". En su lugar ha optado por reescribir los hechos para argüir que todo este asunto se resolvió tiempo ha, con el efecto de provocar la indefensión de quien esperaba esa investigación y esa resolución, incapacitándole para acudir a los tribunales de justicia al negársele la resolución administrativa prometida. Se ha caído en una tentación muy malsana: la de creer que la palabra dada no compromete, por no estar escrita. Como si el silencio tuviese entre personas la función que tiene entre administraciones y administrados. Como si el rector no fuera una persona, sino sólo una figura legal con forma humana. No es previsible que una vez dado este paso se vuelva atrás. Pero todo queda escrito: por ejemplo, aquí. Aquí y en la conciencia de quien así actúa. Si no queda escrito allí, la decisión de actuar de este modo se tomó ya mucho antes.
Hace años me compré en una librería de viejo un libro que recopilaba columnas periodísticas de Federico Jiménez Losantos, Contra el Felipismo (Planeta, 1993), con artículos de los 80 y de los primeros 90. Nunca me lo leeré, pensé, pues el periodismo de hace décadas es como la crítica literaria antigua, than which nothing is deader. Y sin embargo me lo leo este verano, y resulta ser de rabiosa actualidad. Vamos, que no sólo no ha cambiado nada Federico, manteniendo una coherencia inflexible en sus posturas de antes y de ahora, en su crítica a los usos y abusos partidistas del poder y del Estado, sino que también España es la de antes, o más, en la crítica que merece. Véase este artículo de otro siglo sobre LA METÁSTASIS DEL ESTADO:
Si algún estudioso quisiera comprobar cómo es posible sintetizar la peor herencia de la derecha corporativista y la desgraciada experiencia de la izquierda socialdemócrata ttendría que darse una vuelta por España. Las tres claves para que una sociedad moderna no funcione son éstas: una sociedad que no cree en sí misma, un Gobierno que cree demasiado y, entre ambos, un Estado que quiere llegar a todas partes y que, por tanto, funciona mal. Esa triple maldición enseñorea la vida española desde hace mucho: acostumbrados a esperarlo todo del Estado, y a temerlo todo del Gobierno, los españoles se encuentran ahora, casi de repente, con los síntomas de la misma enfermedad que ha afectado a los países occidentales durante los años setenta, pero no acaban de saber lo que les pasa ni ven cómo abordar su mal. Unos piensan, por decir algo, que falta mano dura: otros dicen que hace falta mayor "sensibilidad social" por parte de las autoridades; otros creen que nuestro país está abonado a esta fastidiosa constatación de inoperancia; pero, en general, no se comprende que no estamos ante una gripe endémica, sino en estado canceroso. España padece cáncer de Estado.
La metástasis del Estado es similar a la de las células cancerígenas, que aumentan desordenadamente y sin control. Antiguamente, las funciones del Estado, al menos en los países mejor organizados, se limitaban a asegurar las fronteras, garantizar el orden y favorecer el cumplimiento de las leyes. Estas funciones precisaban determinados fondos, que se conseguían mediante impuestos sobre las mercancías —indirectos—, sobre las rentas y posesiones —directos—, o mediante diversas manipulaciones en la acuñación de moneda —con resultados generalmente desastrosos—. A pesar de ello, los Estados que, como el español, llegaron a organizar imperios universales alcanzaron gran eficacia en la utilización de sus recursos.
Al control político-militar de la sociedad española durante el franquismo, que dio lugar a un Estado asistencial a medio camino entre el corporativismo católico y la socialdemocracia, le ha sucedido el proyecto de "Estado de bienestar" a la sueca; a la sueca del Guadalquivir, se entiende. El resultado es que el Estado, es decir, el Gobierno, dispone de una Administración elefantiásica, pero carece de buenas comunicaciones; tiene más universitarios que nunca, pero cada vez saben menos cosas —ya, ni siquiera dominan la lengua materna—; controla de forma absoluta a los contribuyentes, que somos todos, pero no es capaz de garantizar la seguridad ciudadana; manipula la cúpula del Poder Judicial, pero los tribunales están atascados; tenemos todo un Ministerio de Cultura, pero la portavoz del Gobierno habla con faltas de ortografía; tenemos cientos de miles de soldados, pero somos incapaces de poner veinte mil en el extranjero para hacer una guerra que no sea de guerrillas; el Estado garantiza el derecho de los españoles a la salud, pero en las colas de los hospitales la gente se muere; también se proclama el derecho a una vivienda digna, pero no hay quien pueda pagarla. Ha crecido tanto el Estado, que llega a todas las actividades y afecta a todas las personas, pero ni es eficaz ni a cambio de nuestro dinero y nuestra libertad ofrece algo más que palabrería y burocracia. Por eso digo que el organismo nacional padece cáncer de Estado y se consume en la Seguridad Social. Con todo, lo pero de este organismo nuestro es que no sabe de qué se muere porque nunca ha gozado de buena salud; y en vez de acudir a la cirugía recurre a la cataplasma.
(Federico Jiménez Losantos, ABC, 20 de octubre de 1991)
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9 de febrero
Pongo aquí un extracto del artículo "Linguistics" de la Wikipedia:, un artículo cuya lectura recomiendo a los miembros de la comisión evaluadora que consideraron que yo no era un "lingüista" y por tanto no procedía mi candidatura a la cátedra. Después de una definición inclusiva de lingüística, en la que aparecen cosas como la semiótica, la estilística, la pragmática y todas esas cosas que tienen que ver con lo que yo hago, sigue esta coletilla:
Narrower conceptions of "linguistics"
"Linguistics" and "linguist" may not always be meant to apply as broadly as above. In some contexts, the best definitions may be "what is studied in a typical university's department of linguistics", and "one who is a professor in such a department." Linguistics in this narrow sense usually does not refer to learning to speak foreign languages (except insofar as this helps to craft formal models of language.) It does not include literary analysis. Only sometimes does it include study of things such as metaphor. It probably does not apply to those engaged in such prescriptive efforts as found in Strunk and White's The Elements of Style; "linguists" usually seek to study what people do, not what they should do. One could probably argue for a long while about who is and who is not a "linguist".
Con buena voluntad, uno podría decir que el tribunal que me suspendió se atuvo a la "definición estrecha" de quién es un lingüista... si no fuese porque tampoco ellos eran profesores de ningún departamento de lingüística, sino filólogos anglistas, como yo, según me tomé la libertad de recordarles. Y la presidenta del tribunal consideraba muy normal que ella pudiera presidirlo, pero que a la vez yo estuviese fuera de lugar como candidato—eso a pesar de que ella se autodefínía como "no lingüista" y poco capacitada para juzgar sobre estas materias por su desconocimiento....
No importa, el sistema rueda solo y se pueden decir, y hacer, las mayores barbaridades sin que produzcan ningún efecto, porque las autoridades que deberían poner orden y racionalidad dejan hacer, dejan hacer... y así tenemos la universidad que tenemos. Veremos si la justicia ordinaria tiene algo que aportar a esto, o si, como se rumorea, es (también) un cachondeo.
Últimas consideraciones intempestivas: en los artículos recientes de Aventura en la Tierra, Por la Boca muere el Pez, y El Hábitat del Unicornio.