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Vanity Fea

Retropost #115: 8 de febrero de 2005 (Investigación secreta para cubrir el expediente)

Retropost #115: 8 de febrero de 2005 (Investigación secreta para cubrir el expediente)



8 de febrero

Llevo un gripazo de esos que no te dejan tumbarte sin empezar a toser como un descosido, lo cual se convierte en un problema para dormir. Exactamente lo mismo que hace dos años, la semana de las oposiciones de cátedra; debe ser de carácter conmemorativo, como la respuesta puntual del Rectorado dando el tema por cerrado. He estado hablando una vez más con el Defensor Universitario, que está un tanto desbordado por el asunto; no tiene todavía asesores jurídicos. En cualquier caso decido no dar más vueltas al asunto dentro de la Universidad, y llevarlo a contencioso administrativo si es posible. Como le digo al Defensor, si después de dos años de insistir obtengo este papelito del Rectorado, no voy a seguir insistiendo otros dos años para obtener otro parecido. El papel del Rectorado, el otro papel, en este asunto, ha sido vergonzoso. No sólo se han incumplido sistemáticamente las formas y normas administrativas: se me ha engañado directamente, dando ahora por resuelto hace año y medio un asunto que el Rector, mientras tanto, seguía insistiéndome, verbalmente, que seguía bajo investigación y pendiente de resolución. De resolución secreta, claro está, porque en el papel se me dice que "Vd. conoce que se realizó una investigación reservada habiendo finalizado con el oportuno informe de la instructora." Aquí la sintaxis incorrecta no deja adivinar si el "Vd. conoce" se aplica también al "habiendo finalizado": porque eso sí que no lo conozco: de hecho el Rector me lo desmitió expresamente, diciendo que tras la actuación de la investigadora estaba por tomar la resolución definitiva, que me sería comunicada. En cualquier caso, si la investigación ha tenido carácter oficial, dando lugar a resoluciones administrativas, se me debería haber dado a conocer ese informe. Quizá lo pida, a ver qué me contestan. Todo esto no ha sido sino amparar la actuación injusta y prevaricadora de una comisión, y poner trabas a una investigación en regla de los hechos. Y el contencioso administrativo que presentaré no ha de entenderse como un recurso contra la Universidad de Zaragoza, sino a su favor, y en contra la actuación incorrecta de quienes la representan.

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PS (2015): Viendo este asunto de la cátedra, oposición y recurso en retrospección, hay que enlazar obligatoriamente a la resolución eventual de todo el asunto, años más tarde, con la desestimación del recurso por el tribunal de lo contencioso administrativo y por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (ver aquí, "Fallamos"). Fue una actuación para los anales de la cocina judicial, un rosario de atentados al Derecho y a la Lógica que comento en detalle para los gourmets de la Justicia a la hispana en una serie de artículos que comienzan aquí sobre La Sentencia de la Cátedra.

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G. H. Mead - LA COSA FÍSICA

La cosa física

GEORGE HERBERT MEAD
Traduzco aquí el artículo de George Herbert Mead "The Physical Thing", el segundo de los ensayos suplementarios que aparecieron en su libro póstumo La Filosofía del presente (1932). En español apareció otra traducción en la edición de La Filosofía del Presentetraducida y comentada por Ignacio Sánchez de la Yncera, en la serie "Clásicos del Pensamiento Social" (Madrid: BOE / CIS, 2008). Las notas en números árabes traducen las de la edición original; las de números romanos son comentarios míos.


La cosa física (1)


A.  Es evidente que una definición de la cosa física en términos de la experiencia manipulatoria y a distancia ha de aplicarse también al organismo considerado como cosa física. El organismo se ve y se siente. Suplementamos lo que llega a través de la visión directa con lo que obtenemos a través de espejos y de imágenes visuales, y nuestras manos entran en contacto con prácticamente toda la superficie de nuestros cuerpos. Las experiencias cinestésicas y viscerales pueden localizarse en el interior de nuestros organismos sólo cuando estos organismos han alcanzado exteriores. Si usamos las presiones mutuas de las superficies de nuestro cuerpo en la experiencia de cuerpos que actúan sobre nosotros, esto tiene lugar únicamente en la medida en que el cuerpo y otros objetos se han organizado en un campo común de objetos físicos. Sin duda las superficies en contacto y las experiencias orgánicas limitadas por estas superficies son, en la experiencia del infante, las experiencias a partir de las cuales surgen los exteriores y los interiores de las cosas. Sin embargo, el niño puede delimitar sus superficies corporales sólo mediante cosas que no sean su cuerpo, y alcanza las superficies enteras de cosas que no son su cuerpo antes de llegar a su propio organismo en tanto que cosa que tiene límites. Genéticamente, el infante avanza desde la periferia en dirección a su cuerpo. Si usa las presiones del organismo a la hora de ponerles interiores a las cosas, el cuerpo debe haberse definido antes mediante su contacto con cosas que tienen límites. Es importante reconocer que en la experiencia esto continúa siendo la relación entre las cosas físicas y el cuerpo como cosa física, y entre cosas físicas diferentes del cuerpo. Llegamos mediante análisis a los interiores de las cosas sólo alcanzando nuevos exteriores que son efectiva o imaginativamente las condiciones de esa experiencia de presión que aparece como el interior ya sea del cuerpo o de otras cosas físicas.

Los conjuntos de cosas físicas, pues, vienen definidos por sus límites, y entre esas cosas el organismo corporal recibe su definición de la misma manera. Si por ejemplo contemplamos los colores y la sensación táctil de las cosas como algo que depende de procesos fisiológicos internos al organismo, sigue el argumento basándose en la suposición de las cosas físicas definibles, incluyendo al organismo como algo que está allí. En la experiencia no se ascribe una prioridad de realidad al organismo corporal. Si es concebible que la mano pasase a través de la mesa que se ve, es igualmente concebible que la mano pudiera pasar a través de la pierna que se ve. Estas cosas físicas son todas experiencias a distancia. Es decir, se hallan ubicadas en un espacio, y para estar ubicadas así van ordenadas a partir del centro O de un sistema de coordenadas. Las formas en las que aparecen son perspectivas ópticas, y la percepción las realiza en términos de la experiencia del área manipulatoria, en la que se ven sometidas a la prueba del contacto para su realidad perceptual; pero siguen siendo objetos visuales en esa área. En el seno de esta área manipulatoria desaparecen las distorsiones de las perspectivas ópticas. Las cosas adquiren tamaños estándar. Que tengan tamaños estándar quiere decir que el centro O puede hallarse en cualquier punto en el que las cosas tuvieran los valores espaciales que se encuentran en esta área manipulatoria. El postulado fundamental de la física newtoniana de que cualquier conjunto de coordenadas cartesianas puede tomarse como base para la ordenación y medición de las cosas y de sus movimientos está implicado en nuestro mundo perceptual. El pensamiento conceptual ha formulado de manera lógica la actitud de la experiencia perceptual. Surge entonces la pregunta de cuál es la naturaleza de esa actitud mediante la cual la percepción varía indiferentemente de un centro O a otro.

En la percepción inmediata las estimulaciones a distancia son adeecuadas para estimular el acercamiento o la retirada, y contactos y consumaciones consiguientes. Que la percepción presente a los objetos distantes teniendo los valores físicos del área manipulatoria no es algo que tenga que ver con el éxito en el comportamiento de un organismo percibiente. Decir que la imagen memorística de la estimulación a distancia tal como apareció en una área manipulatoria se fusiona con la estimulación a distancia es encubrir un proceso con un vocablo. Puede fusionarse de esta manera porque la estimulación a distancia ya es una cosa física. En el seno del área manipulatoria el objeto actúa sobre el organismo percibiente, y la acción en la experiencia perceptual significa la presión de su volumen en el organismo. Hay una infinidad de otras características de su acción, su temperatura, su olor, y demás, pero éstas son todas características suyas en tanto que cosa con volumen, y esta naturaleza interna de la cosa física nunca la alcanzamos subdividiendo sus límites visuales. Aparece en la cosa física una corriente que originariamente pertenece al organismo, la de la presión, lo que Whitehead ha llamado "el empuje" de las cosas, y la cuestión es cómo llega a estar en la cosa. Los límites a distancia visuales y los tácticles de contacto están allí en la experiencia inmediata. No estoy examinando la cuestión metafísica de cómo llegamos desde una experiencia interna a un mundo exterior a nosotros, sino cómo los objetos distantes y con límites reciben el interior de objetos perceptuales—interiores nunca revelados mediante la subdivisión. La propuesta que ya he hecho es que las presiones de las superficies corporales unas contra otras, sobre todo la de una mano contra otra, son transferidas al objeto, y la cuestión que planteo es cómo tiene lugar esta transferencia.

La única respuesta que puedo darle a la pregunta es que el organismo al agarrar y empujar cosas está identificando su propio esfuerzo con la experiencia de contacto de la cosa. Aumenta esa experiencia con sus propios esfuerzos. Coger un objeto duro es estimularse a uno mismo a realizar ese esfuerzo interno. Uno invoca en sí mismo una acción que viene también del interior de la cosa. Viene del interior de la cosa porque esa experiencia aumenta mediante la acción de los cuerpos sobre los organismos y sobre otras cosas del mundo perceptual. El objeto del organismo invoca en el organismo la acción del objeto sobre el organismo, y adquiere así esa naturaleza interna de presión que constituye el interior de la cosa física. La cosa adquiere semejante interior sólo en la medida en que el organismo adopta de este modo la actitud de la cosa. La fórmula de este proceso es que la cosa estimula al organismo a actuar como la cosa actúa sobre el organismo, y que la acción de la cosa es la resistencia del organismo a la presión tal como surge cuando un objeto duro se agarra firmemente con la mano (i). La resistencia del objeto es continua con el esfuerzo de la mano. En el desarrollo del infante, esta experiencia ha ser previa a la de su propio organismo físico como un todo. El infante debe estar situando este esfuerzo de su interior de las cosas antes de estar en posición de identificar el esfuerzo como suyo propio. Lo que le rodea se extiende más allá por todos lados, y formas de colores llegan a localizarse y a volverse familiares en un mundo en el seno del cual su cuerpo por fin llega a ocupar un lugar definido. Entretanto, la presión de su cuerpo y el agarrar de sus manos han de localizar cosas a partir de una actitud interior, y por fin llega a sí mismo como cosa a través de la acción de otras cosas sobre él. La materia es el nombre que le damos a esta naturaleza de las cosas, y su característica es que es idéntica con la respuesta que invoca. El peso como presión, o la inercia como resistencia al cambio de reposo o de movimiento, son idénticos al esfuerzo mediante el peso se sostiene o se imprime movimiento al cuerpo o se le detiene. El cuerpo tiene en abundancia otros caracteres que son inherentes a la materia, pero ninguna de estas otras tiene esta característica. El color, el sonido, el sabor y el olor no pueden identificarse con las respuestas que inducen, ya sea en los organismos o en otros objetos; mientras que el contenido experiencial interno de la materia es idéntico con las respuestas que invoca en las cosas. Fue un logro llamativo de la ciencia del Renacimiento el aislar esta cualidad de la materia en tanto que inercia. Newton pudo referirse a ella ya sea como cantidad de materia o como la propiedad de la materia mediante la cual continúa en su estado de reposo o de movimiento a menos que actúe sobre ella una fuerza externa. La inercia y la fuerza pudieron entonces verse como equivalentes. En las ecuaciones de la mecánica newtoniana la masa se define en términos de fuerza y la fuerza se define en términos de masa. Aquí Newton reflejaba una actitud fundamental de la experiencia hacia las cosas.

Estamos en situación ahora, me parece, de contestar la pregunta que antes hemos planteado: ¿cómo llegamos a atribuirle a la cosa a distancia los valores físicos del área de manipulación? Otra manera de verbalizar la pregunta sería, ¿cuál es el trasfondo experiencial de la homogeneidad del espacio? En primer lugar, la continuidad de la experiencia del esfuerzo y la materia de la cosa física proporcionan a las cosas una naturaleza interna común que se reconoce cada vez que la experiencia a distancia se ve completada en sus implicaciones de contacto. En segundo lugar, la naturaleza interna está allí sólo en tanto que evoca la respuesta del esfuerzo. El objeto distante, al poner en marcha la secuencia de respuestas de agarre y manipulación, evoca en el organismo su propia naturaleza interna de resistencia. Tenemos aquí la base para la empatía de Lipps. Sería un error considerar esta naturaleza interna de la materia como una proyección por parte del organismo, de su sentido de esfuerzo, al objeto. La resistencia está en la cosa tanto como el esfuerzo está en el organismo, pero la resistencia está allí sólo frente al esfuerzo, o a la acción de otras cosas. Traídas pues así al campo del esfuerzo, acción y reacción son iguales. El carácter interno de la cosa se debe en efecto al organismo—a la continuidad de esfuerzo y resistencia. Sin embargo, el carácter de internalidad surge sólo con la aparición del organismo como objeto, con la definición de superficies y de experiencias del organismo que se encuentran dentro de las superficies que lo limitan. Lo que deseo enfatizar es que la cosa física en las presiones de contacto, y a distancia al despertar respuestas manipulatorias anticipatorias, evoca en el organismo algo que es continuo con su propia naturaleza interna, de modo que la acción de la cosa donde está, se identifica con la respuesta del organismo. Es esto lo que hace posible que el organismo se situé a sí mismo y a su área manipulatoria en cualquier objeto distante, y que extienda indefinidamente el espacio del área manipulatoria, llegando así a un espacio homogéneo a partir de perspectivas disonantes. Lo que es esencial es que la cosa física despierta en el organismo su propia respuesta de resistencia, que el organismo como materia está actuando como actúa la cosa física.

Hay dos expresiones que he usado arriba que requiren más comentario. Una es la identificación del esfuerzo interno del organismo con la materia del objeto. Como he indicado, esto no implica que el organismo proyecta un contenido interno al objeto. La resistencia está allí como opuesta al esfuerzo, pero en el organismo del infante no está sólo la respuesta de apretar contra la cosa, sino también, mediante la integración del sistema nervioso central, el surgimiento de la respuesta de apretar la otra mano contra la banda que está apretando la cosa (ii). El organismo actúa sobre sí mismo, y al actuar sobre sí mismo sus respuestas son idénticas con las que les da a las cosas. La cosa, pues, hace surgir en el organismo la tendencia a responder del modo en que la cosa responde al organismo. Hemos aprendido en años recientes que la función del sistema nervioso central en las formas superiores es la de conectar todas las respuestas potencialmente con cada una de las respuestas del organismo. En cierto sentido todas las respuestas están interconectadas de este modo por vía de inervación y de inhibición interrelacionadas. Hay que establecer, sin embargo, una distinción entre el objeto del área manipulatoria que es visto y también es manejado, y el objeto distante que está fuera de alcance a la vez que está en perspectiva visual. Hemos visto que la continuidad del esfuerzo y de la resistencia de la materia facilitan la situación del organismo con su área manipulatoria en el objeto distante. El sentido en el que esto tiene lugar se halla en las respuestas que surgirían en tal ubicación—respuestas que son invocadas, aunque inhibidas, en el interior del organismo. Lo que he estado indicando ahora es que el objeto disttante hace surgir la respuesta de su propia resistencia además del esfuerzo de reaccionar ante él. Lo que va comprendido en que un objeto distante esté "allí" no es simplemente la tendencia a responder a él, ni tan siquiera de modo anticipativo, ni tampoco se logra su ubicación como objeto distante sólo mediante una mera imagen sensorial de su tacto, a menos que con la imagen memorística nos refiramos a la tendencia que hay en el organismo del infante a apretar de la manera en que aprieta el objeto distante, invocando así la tendencia a responder con su propia presión. Es ésta última respuesta la que en nuestra experiencia constituye el objeto físico—un algo con un interior. Estoy convencido de que esta corporización del objeto en las respuestas del organismo es el factor esencial en la emergencia de la cosa física.

El objeto está allí en su resistencia inmediata al esfuerzo del organismo. No está allí como objeto, sin embargo, es decir, no tiene interior. Obtiene su interior cuando hace surgir en el organismo su propia respuesta y así la respuesta del organismo que responde a esta resistencia. Lo que se ha llamado esta naturaleza del objeto tal y como es invocada en el organismo aparece en la sensación de dureza o de resistencia. Está efectivamente, como supuso Locke, la misma naturaleza extendida resistente en la experiencia del individuo que en el mundo, pero para Locke esto era en la experiencia del individuo una "idea", es decir, una sensación. Si reconocemos la identidad de resistencia y esfuerzo, entonces el carácter de "idea", es decir, de algo que pertenece a la experiencia del individuo, le viene cuando se hace surgir la respuesta del organismo bajo la forma de la resistencia, de la naturaleza interna de la cosa. Éstas tienen, como hemos visto, un carácter idéntico. Tanto el objeto físico como el organismo son materiales. Lo que debe mostrarse es que el objeto hace surgir en el organismo no sólo una respuesta orgánica a la cosa física sino también una respuesta a sí mismo como objeto que invoca esta respuesta. El mecanismo mediante que lleva a cabo esto es el cerebro. El mecanismo de la médula y su bulbo es simplemente de respuestas a estímulos externos. Tales estímulos son imperativos en sus exigencias. El cerebro, en cambio, es un órgano que integra una enorme variedad de respuestas, incluyendo los reflejos inferiores, y es específicamente el centro para los órganos de los sentidos a distancia situados en la cabeza. En el proceso integrativo hay diferentes combinaciones alternativas y alternativas correspondientes también para las inhibiciones que van necesariamente unidas a esa integración. Esto introduce un desfase en la respuesta, y un ajuste en cuanto a la selección del tipo de respuesta, es decir, una elección. La elección implica más que la competición de dos o más estímulos para obtener el control de la respuesta orgánica. Implica que la situación está en algún sentido en el interior del esquema de comportamiento del organismo. Lo que no se hace define al objeto en la forma en que sí que reaccionamos a él. Las superficies que limitan el objeto, sus resistencias a diversas posibles reacciones sobre él, los usos que pudieran dársele en grados diversos, entran a constituir ese objeto, y son caracteres del objeto que perderían su naturaleza estática si las respuestas que comprenden se llevasen efectivamente a cabo. Son competidores entre sí con vistas a la acción del organismo, pero en la medida en que no se llevan a efecto constituyen el objeto sobre el cual tiene lugar la acción, y dentro del conjunto del acto fijan las condiciones de la forma que adopta el acto. Todas estas respuestas se encuentran en el sistema nervioso central en tanto que vías de reacción interconectadas con todas las demás vías. Si algunas respuestas son preponderantes, inhiben ipso facto a todas las demás. Es posible seguir este proceso de inhibición con cierto detalle en el uso de músculos y de reflejos de contracción antagónicos. Se da una clara relajación de ciertos músculos cuando hay inervación en otros. Para llevar a cabo una una respuesta, el cerebro inhibe otras respuestas. El sistema es tan responsable de lo que no hace como de lo que hace. (iii)

En el campo de la materia, la resistencia que el volumen de un cuerpo ofrece a la mano o a cualquier superficie del cuerpo, y las tendencias a manipularlo cuando se ve a distancia, se organizan de diversas maneras. Está, por ejemplo, la tendencia a recoger un libro que está en una mesa distante. La forma y resistencia del libro se hallan presentes en cierto sentido en el ajuste que ya está presente en el organismo cuando se ve el libro. Mi tesis es que las respuestas de contacto inhibidas en la experiencia a distancia constituyen el sendio de la ressitencia del objeto físico. Son, en primer lugar, opuestas a las respuestas que efectivamente se activan nerviosamente o están pendientes de activarse. Son competidoras para el campo de respuesta. También, en el seno del mismo acto, fijan las condiciones de la respuesta efectiva. Me refiero específicamente a las respuestas que entran en la constitución de la materia en la experiencia a distancia. Si vemos un libro distante se invocan un número indefinido de respuestas manipulatorias, como son agarrarlo de diversas maneras, abrirlo, arrancarle las hojas, apretarlo, frotarlo, y muchas otras. Una, coger el libro, es predominante, y organiza el acto completo. Por tanto, inhibe todas las demás. Las tendencias a realizar estas otras conllevan la misma resistencia a la manipulación, y se hallan ahora en oposición directa a la tendencia dominante; pero mientras están en oposición proporcionan las condiciones para el ejercicio de la respuesta dominante. El tacto del libro si uno lo frotase, los contornos si uno pasase las manos alrededor, la posibilidad de abrir el libro, etc., determinan la forma que tomará el agarrar y levantar el libro. En general, lo que uno no le hace al libro, en la medida en que esto invoca la misma resistencia que la que se da al manipularlo efectivamente, y en la medida en que está inhibido por lo que uno sí le hace, ocupa en la experiencia el lugar de "lo que el libro es", frente a la respuesta que es la expresión del acto. (iv) 'Inhibición' no connota aquí una simple inexistencia de estas respuestas, puesto que reaccionan frente a la respuesta dominante para determinar su forma y naturaleza. La manera en que uno agarra el libro viene determinada por las otras vías de respuesta, tanto por las que son inhibidas como por los controles de ajustes en los que las respuestas no realizadas reciben sin embargo una activación nerviosa parcial. El acto es un equilibrio móvil en el seno del cual muchas respuestas entran en juego con la respuesta dominante y responden a ella. Lo que no se hace actúa como una definición continua de lo que se hace. Es la resistencia que hay en lo que no se hace lo que es la materia del objeto al que respondemos.

En la medida en que existe el mundo para el organismo, en la medida en que es el entorno del organismo, queda reflejado en las reacciones del organismo al mundo. Aquello con lo que efectivamente entramos en contacto está allí frente al organismo, pero con mucho en la mayor parte de lo que nos rodea no nos apoyamos ni la manipulamos. Está distante de nosotros en el espacio y en el tiempo; y sin embargo tiene un contenido interno que es una continuación de lo que se halla bajo nuestros pies y en el ámbito de nuestro alcance. Estos objetos distantes no sólo invocan en nosotros respuestas directs de movernos hacia ellos, o en dirección contraria a ellos, y de manipularlos, sino que también hacen surgir en nosotros los objetos que actúan sobre nosotros desde nuestro interior. He estado tratando de presentar el mecanismo neural mediante el cual aparece en la experiencia la naturaleza interna de la cosa externa.marmol2

Si la vista del libro llama a una respuesta directa de movimiento hacia el, en esta respuesta no hay sin o la excitación del organismo a ese acto. Pero si todas las otras respuestas de las que pueda ser responsable el libro se excitan, pueden entrar a formar parte del acto sólo en la medida en que sean inhibidas o coordinadas entre sí. Están en oposición a la respuesta dominante de moverse hacia el libro hasta que la integración del acto las disponga en sus relaciones espaciales y temporales con la inhibición de su expresión inmediata. Es esta oposición a la que me he referido como resistencia. El cerebro es la porción del sistema nervioso central que pertenece a las experiencias a distancia. Tiene, sin embargo, una conexión directa con los reflejos del sistema de la médula espinal. No sólo orienta a la cabeza, y por tanto al organismo, hacia los objetos distantes, sino que también conecta estos estímulos distantes con las respuestas del tronco y de los miembros que estos objetos hacen surgir cuando se ha puesto al organismo al alcance de contacto con los objetos, de modo que estas respuestas posteriores se hacen surgir adelantándose a la situación en la cual puedan recibir activación nerviosa efectiva. El objeto está así expresándose en el organismo no sólo en el hecho de estimularlo a acercarse o retirarse, sino también haciendo surgir anticipativamente unas reacciones que se llevarán a cabo de modo efectivo más tarde. Con el término "expresarse" quiero decir que las relaciones que hacen de los objetos que lo rodean el entorno del organismo están activas en el organismo.El entorno está allí para el organismo en la interrelación de organismo y entorno. Las respuestas diferidas integradas en el acto dirigido hacia el objeto distante constituyen el objeto como será o al menos como puede ser para el organismo. Pero para poder ser un objeto ha de tener un contenido interno, al que nos referimos como los resultados de respuestas ahora aplazadas. El hecho de que éstas estén en alguna medida presentes en el objeto distante es lo que requiere explicación. La explicación que estoy ofreciendo es en términos de la resistencia que encuentran en el acto dominante con respecto al cual han de ser integradas. La resistencia se encuentra en el ajuste y retraso en la ejecución y en las inhibiciones que éstos conllevan.

La fase primaria de esta resistencia hemos visto que se hallaba en la materia del objeto físico. La continuidad de la resistencia del objeto con las resistencias de partes del organismo entre sí constituye la materia tanto de los objetos como del organismo, y transfiere a los objetos la interioridad de las resistencias orgánicas a ellos, mientras que los objetos en su organización espacial conducen a la definición del organismo como objeto físico. Pero, como ya he apuntado, esta resistencia aparece como la interioridad de la cosa física sólo cuando el objeto despierta en el organismo la propia actitud de resistencia del objeto. La cosa física usa las tendencias que tenemos a resistir por adelantado al contacto efectivo, de modo que existe en el comportamiento del organismo, no como sensación del organismo, sino como la entrada del organismo a los objetos, por vía de asumir las actitudes de éstos, definiendo y controlando así su propia respuesta. (v) Está también, claro, la respuesta inmediata del organismo a la presión que recibe, en la cual el objeto como objeto no entra. Aquí no hay carácter de un objeto que pudiese denominarse sensación. Es sólo la respuesta en bruto del organismo al entorno. Pero cuando esta actitud de resistencia del objeto al organismo puede hacerse surgir dentro del propio organismo, como opuesta a la resistencia del organismo a él, entonces se da lo que una filosofía de la mente podría situar en el organismo como algo mental—una idea, en el sentido de Locke. Un examen del desarrollo de la experiencia del infante, sin embargo, muestra que el entorno ha de haber entrado primero en las respuestas orgánicas del niño como una resistencia que posee en común con las resistencias que el organismo ofrece a sí mismo, antes de que el organismo pueda definirse a sí mismo y a sus experiencias como distinto de las cosas físicas que lo rodean. Es el mecanismo del cerebro el que, en sus conexiones con las respuestas de la médula y del bulbo raquídeo, ha hecho posible este jugar el papel del objeto físico en el propio comportamiento del organismo; y en particular ha utilizado las respuestas manipulatorias de la mano en la interrupción que tienen del proceso de respuesta hasta su consumación. Aquí la resistencia mutua de cosa y mano abre la puerta a que la cosa juegue su papel en el comportamiento del organismo. Y le quedó a la ciencia renacentista la misión de aislar estas características mensurables de la cosa física, como condiciones para todos los demás caracteres de la cosa tal y como aparecen en la experiencia.

En la experiencia inmediata la cosa es suave o áspera, es agradable o dolorosa, en la medida en que es resistente. La suavidad o la aspereza o lo agradable o el sufrimiento suponen varias respuestas llevadas a cabo hacia el objeto a distancia, y éstas entran en la organización del acto aunque sean inhibidas de inmediato. Que no se lleven a cabo inmediatamente significa que quedan organizadas en torno a la respuesta dominante de acercamiento o de retirada y las reacciones subsiguientes. Mi tesis es que la resistencia que esta organización del acto les ascribe las identifica como caracteres de la cosa, aunque sea como cualidades inherentes a la cosa física en tanto que objeto resistente. La superficie que llamamos suave invoca una tendencia a acariciarla, pero el que uno no pueda hacer esto hasta que haya llegado a ella y la haya tocado significa que la apariencia efectiva de suavidad o de agrado espera la resistencia manipulatoria de la cosa física. El que estos caracteres aparezcan como dependientes del acto organizado con referencia a alcanzar el objeto físico constituye la fase orgánica de la realidad de contacto del objeto distante. Lo que quiero enfatizar es que esta realidad de contacto del objeto distante se manifiesta en la organización neural en la inhibición de la reacción que despiertan estos caracteres del objeto distante mediante el acto organizado que los realiza. En la medida en que la tendencia a acariciar el objeto suave distante es retenida por la organización del acto que realizará la tendencia, es una afirmación de la realidad condicional de la suavidad del objeto. Si no puede entrar en la organización de tal acto, la abandonamos como una ilusión; por ejemplo la aparente humedad del brillo tembloroso que hay por encima de la arena del desierto no puede acomodarse dentro del acto de ir y beber el agua ilusoria. La aceptación de inhibiciones comprendidas en la actitud de acercamiento organizada es lo que confiere esas cualidades al objeto distante. Las resistencias comprendidas en la organización conducen a procesos que son excitados antes de poder realizarse y que sin embargo pueden determinar la forma del acto que los completa.

El desarrollo de la cabeza, y del cerebro en tanto que asiento de los sentidos a distancia, le ha dado al organismo las dos características principales propias de la mente. Ha producido la excitación anticipativa de reacciones que sólo pueden realizarse cuando se cumple la reacción del cuerpo a sus resistencias inmediatas al perseguir su objetivo. Con la organización del acto de tal modo que estas reacciones excitadas pero no completadas puedan cumplirse, ha introducido el futuro en el mecanismo del acto, y el condicionamiento mutuo del presente y del futuro. También, ha hecho posible que se excite dentro del organismo esa resistencia de la cosa física que es común a la cosa y al organismo. La cosa física externa al organismo puede invocar su propia respuesta y la reacción del organismo en respuesta a ella. En forma de una resistencia espacialmente definida, la acción del objeto distante se halla presente en la respuesta del organismo, con su valor al excitar las reacciones adecuadas del organismo. Además, otras características del objeto que para realizarse dependen de que se lleve a cabo un acto orgánico, se convierten, mediante la organización de las respuestas a ellas en el interior del acto y mediante la aceptación de ese control, en maneras en que el objeto aparece en la conducta del organismo. El objeto puede así aparecer en la experiencia por medio de la reacción del organismo a él, dado el mecanismo del sistema nervioso superior.  Está allí con los valores que tendrá, reflejados en las respuestas del organismo; pero está allí anticipadamente a las respuestas. Y es porque los objetos están allí por lo que el organismo puede volverse un objeto para sí mismo en su experiencia.

B.  Hay una diferencia característica entre las llamadas cualidades primarias y las secundarias. El material en bruto de la materia aparece en las cualidades primarias de la extensión, la ocupación efectiva del espacio, y movilidad. Estas responden en nuestra experiencia a lo que Newton llamó la cantidad de materia. Ésta aparece en la experiencia inmediata de la resistencia espacial del cuerpo. Aparece en el impulso. Al menos esta es la experiencia del objeto como algo que ofrece resistencia en su extensión, de nuestros propios cuerpos adquiriendo impulso, del esfuerzo necesario para poner un cuerpo en movimiento y para cambiar su estado de movimiento. La extensión, el volumen, y la resistencia a un cambio de reposo o de movimiento, no pueden definirse con exactitud en términos de nuestra experiencia sensorial, pero son caracteres que nos permiten situarnos dentro del objeto físico. Su resistencia es igual a la nuestra. Produce la misma sensación. En el caso de las cualidades secundarias, los caracteres que aparecen en nuestra visión, oído, gusto y olfato, no pueden compartirse con los caracteres del objeto físico al que corresponden. No es siendo rojo, o salado, o ruidoso, u oloroso, como el organismo se halla en relación con objetos que tienen estas características. Es resistiendo como el organismo entra en relación con los objetos resistentes. Si buscamos el mecanismo biológico de esta experiencia, como lo hacemos en el caso de lo que llamamos los otros sentidos, lo hallamos en las resistencias que diferentes partes del organismo ofrecen unas a otras. La mano, en especial, aprieta contra diferentes partes del cuerpo, y ellas, en respuesta a esta presión, se le resisten. Cuando uno aprieta la superficie de una mesa, tiene la misma experiencia que cuando aprieta contra su mano, exceptuando la ausencia de la respuesta de resistir la presión de la otra mano. Pero hay aquí un contenido en común, por medio del cual el organismo más adelante pasa a los interiores de las cosas. En ninguna otra experiencia sensorial pasamos adentro de la cosa. Nos puede afectar con su color, olor, sabor o temperatura, pero la relación no instala en nosotros el carácter del objeto. La resistencia, o la ocupación efectiva del espacio, la "solidez" de Locke, tiene en la experiencia un carácter en común, como notó Locke, que está tanto en el individuo como en las cosas externas. Si lo formulamos en términos de una "idea", de una sensación de la mente, todo el asunto, tanto el efecto externo como la sensación interna, queda encerrada en la mente, donde la situó Berkeley, y donde la dejó Hume para dispersarse con las otras impresiones de la mente. Lo que exige un análisis más detallado del que admitía la psicología de su época es esa fase de la cosa física a la que me he referido como su interior. Este término no se regfiere a las nuevas superficies descubiertas mediante una subdivisión de la cosa. Sí tiene que ver con esa unidad de la cosa que Kant y sus seguidores idealistas situaron en el proceso del juicio; pero tiene que ver con algo más—a saber, con un elemento de actividad, expresado en el término resistencia. Cuando una mano aprieta contra la otra, cada mano resiste a la otra desde dentro. Como he dicho, cuando la mano aprieta una mesa, hay un elemento de resistencia en la mesa que es idéntico con lo que encontramos en la resistencia mutua de las dos manos; pero mientras que la mesa resiste a la mano con la misma eficacia que la otra mano, a la resistencia de la mesa, tomada como una experiencia abstraída, le falta el carácter de actividad que le pertenece a la presión de la otra mano. Sin embargo requiere una abstracción el quitarle este carácter a la mesa. Decir que ponemos este carácter en la cosa, cuya masa o inercia se resiste a fuerzas que actúan sobre ella, significa o bien volver a una doctrina de la consciencia de la materia en bruto que separa el individuo de las cosas físicas en lugar de interrelacionarlo con ellas, o bien ignorar el hecho de que el organismo del individuo llega a la experiencia sólo tal y como lo definen y lo orientan otros objetos. Tampoco estaríamos justificados al suponer que un individuo localiza una interioridad dentro de sí antes de hacerlo en otras cosas. Habría de ser bastante evidente, aunque de hecho se pasa por alto generalmente, que nos convertimos en cosas físicas a la vez que los objetos que nos rodean, y que nos anatomizamos, como ha señalado recientemente Russell, sólo a la vez que anatomizamos a otros. Pero es posible reconocer en la evolución de la corteza cerebral un mecanismo mediante el que los organismos superiores pueden vivir en un entorno ocupado por cosas físicas que, incluyéndolos a ellos, tienen interiores. Sin duda una respuesta procedente de un interior ha de venir del organismo y no de la cosa física que está fuera de él, pero no puede ubicarse en el organismo hasta que el organismo haya sido definido por vía de sus interrelaciones con otras cosas.

Lo que el amplio desarrollo del cerebro ha hecho posible es la inervación y organización de las respuestas previamente a su ejecución. Cuando un organismo dotado con órganos tales encuentra que su mano aprieta contra un objeto resistente, habrá una experiencia común en la presión del objeto y la de la otra mano, y habrá también un estímulo al que contestar con una presión en respuesta exactamente como respondería la otra mano. El organismo se ha estimulado a sí mismo, mediante su acción sobre un objeto, a actuar sobre sí a manera del otro objeto. Para un animal cuyo sistema nervioso central incluye sólo una médula espinal y un bulbo raquídeo,, cuyas respuestas, por tanto, tienen lugar sin dilación, semejante tendencia a reaccionar a su propia reacción a un objeto sería incongruente y carente de sentido. Para un animal cuyos receptores externos lo ponene en relación con el objeto desde lejos, y cuya corteza cerebral le permite comenzar y organizar sus respuestas en anticipación a un contacto satisfactorio o peligroso, tiene inmensa ventaja ser capaz de actuar en cierto sentido en lugar del objeto distante y de este modo estar preparado para su propia reacción subsiguiente. Donde la acción de otras cosas sobre nosotros es en alguna medida idéntica a respuestas nuestras, de modo que el comienzo de nuestra acción sobre ellas puede estimularnos a invocar en nuestros organismos una respuesta diferida que nos coloca en sus actitudes, pueden volverse objetos para nosotros al mismo tiempo que podemos volvernos objetos para nosotros mismos, ya que nos aproximamos a nuestra propia acción posterior desde el punto de vista del otro. Porque nunca podemos volvernos personas con identidad a menos que la acción en la que estamos implicados incluya una acción dirigida a nuestros propios organismos. Sin duda, para convertirnos en sujetos con consciencia individual el mecanismo de la comunicación es necesario, pero la matriz de la comunicación es la estimulación que nos proporcionamos a nosotros mismos para actuar de la manera en que actuarán aquéllos sobre los cuales estamos actuando.

Hay por tanto dos caracteres de la cosa física, si la contemplamos desde la perspectiva de la génesis de la experiencia tal como la hallamos en el individuo, y tal como inferimos que tuvo lugar en la historia temprana de la comunidad humana. (vi).

El primer carácter es el de la continuidad de la experiencia de presión en el organismo y de resistencia en el objeto físico. La experiencia del organismo en su contacto con el objeto físico es la presión que es el carácter del objeto físico. Ésta, como hemos visto, distingue la experiencia de contacto de las experiencias de las llamadas cualidades secundarias. Lo que se experimenta es la resistencia de la cosa física, y la experiencia de esta resistencia es de por sí una resistencia en el organismo. Como la expresión "experiencia de" conlleva unas implicaciones peligrosas, es mejor formular la proposición del modo que sigue: que en la experiencia de contacto el carácter resistente del objeto es idéntico al carácter resistente del organismo; mientras que en la experiencia a distancia el carácter del objeto no está presente en modo alguno en el organismo.

El segundo carácter que el objeto sin duda toma prestado del organismo, al volverse un objeto, es el de actuar efectiva o potencialmente sobre el organismo desde su interior [el del objeto]. (vii). También he llamado a este carácter el de "tener un interior". Es el carácter de resistencia idéntico en el organismo y en el objeto el que le abre la puerta a este tomar prestado. Adoptar la actitud de apretar contra un objeto es estimular en el organismo la actitud de una presión opuesta. Esta es una actitud fundamental reflejada también en la ley de Newton de acción y reacción. Ha de haber una acción del objeto igual a la acción del organismo sobre él, para que en nuestra experiencia pueda haber una cosa física. Al agarrar el objeto, al empujarlo, al apoyarse contra él, en cualquier manipulación a que se le someta, el objeto ha de volver sobre el organismo con una resistencia igual, si ha de ser y mantenerse como una cosa. El análisis psicológico ha usado aquí el término de "imágenes cinestésicas" y el análisis estético se ha referido a ello como "empatía." Vemos al objeto no simplemente ofrecer resistencia pasiva, sino resistírsenos activamente. Pero me parece que la importancia fundamental de estos hechos para la emergencia del objeto físico en la experiencia no se ha reconocido. Es fácil pasarla por alto, porque la actitud de la respuesta a la presión de la cosa es idéntica a la del organismo, aunque direccionalmente opuesta. Esta oposición se revela en la aparición del organismo como un objeto físico. Semejante objeto puede aparecer únicamente cuando el organismo ha tomado la actitud de actuar sobre sí mismo, y la invitación a esto se halla en el hecho de que nos hemos estimulado a nosotros mismos mediante nuestra actitud hacia la cosa física para responder con presión como responde la cosa.

Hay aquí dos cuestiones a tener en cuenta. Una es la abstracción relativamente tardía del objeto físico a partir del objeto social, y la necesidad de que el organismo tome la actitud del otro para volverse un objeto para sí mismo. La otra es la estructura del espacio en nuestra experiencia. Esta halla su expresión en las coordenadas cartesianas y en la conservación de la estructura idéntica, no importa dónde se sitúe el origen del sistema. Es el primer elemento de la relatividad newtoniana. En nuestro espacio perceptual, un individuo halla el centro del sistema dentro de sí, y las coordenadas se extienden hacia arriba y hacia abajo, a la derecha y a la izquierda, y delante y detrás de él. Vienen dadas orgánicamente por su simetría bilateral y por el mantenimiento de su posición erecta frente a un objeto distante que se halle en su línea de visión. Lo que deseo recalcar es que hay más cosaas implicadas en el espacio perceptual aparte de esta orientación. Las distorsiones del espacio visual distante se corrigen en la percepción en grado muy considerable. Vemos las cosas en las dimensiones y estructura del área manipulatoria. Ahora bien, está claro que esto puede llevarse a cabo en la experiencia inmediata si existe en la percepción un mecanismo que nos permita adoptar la actitud del objeto distante. Es la visión de la cosa física distante la que estimula al organismo a adoptar su actitud de resistencia, que es el sentido que tiene ver un objeto sólido. La visión de una cosa física en cualquier punto de nuestro campo de percepción nos sitúa a nosotros allí, además de donde estamos, y de hecho lo hace porque nos sigúa donde estamos. Frente a la tendencia a moverse hacia el objeto distante o en dirección contraria a él, y por encima de esa tendencia, la ubicación inmediata en el espacio perceptual implica la presencia de una cosa en ese punto, y la presencia de una cosa más allá del estímulo de acercarse o de apartarse conlleva el carácter de acción de la cosa en ese punto: su resistencia activa, que se ha tomado prestada, como he dicho, de las respuestas del organismo.

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Notas de la edición original 

(1). Las secciones (A) y (B) de este ensayo son explicaciones paralelas tomadas de dos manuscritos diferentes.





Notas del traductor
  (i) Vemos aquí una extensión o paralelo de la teoría de Mead referente a la constitución de la identidad personal (self ) en el ser humano, tal como se describe más por extenso en Mind, Self and Society. Sucintamente, podemos decir que se adquiere una identidad personal (vale decir una interioridad humana) mediante la autoafección que repite, en un teatro de estímulos relaciones internas, el teatro social de estímulos y relaciones externas. La autoafección mediante un signo comunicativo que afecta al sujeto que lo emite a la vez que a otros sujetos es un elemento crucial para la adquisición de esta interioridad o subjetividad compleja (ver también más adelante el ensayo suplementario V, "La génesis de la identidad personal y el control social").  Ahora, en la descripción del origen de la sensación física táctil, una teatralidad semejante, o mediatización reflexiva del sujeto para la constitución de la experiencia, se aplica a una modalidad de la experiencia mucho más básica, y no parece que pueda restringirse esta descripción a la sensibilidad táctil humana. Vemos por tanto las raíces de esta autoafección cognitiva, y de la importancia de la reflexividad, en una modalidad de experiencia sensorial básica y puramente "física" (pero ya también perceptual, y por tanto cognitiva y semiótica—y en esta insistencia en la mediación semiótica de la experiencia está la importancia de la teoría de Mead para pensar tanto el origen de la subjetividad como de la experiencia en general, y de la semiosis).

(ii) "The band that is pressing the thing"—se refiere Mead a "la parte de la superficie del organismo que está apretando contra algo" y que, en su interpretación, crea en la mente una sensación como si esa parte del cuerpo estuviese siendo apretada por la mano, por otra parte del propio organismo. Puede compararse el análisis de la percepción ofrecido en el capítulo I.i del Leviathan de Hobbes ("Of Sense") para ver hasta qué punto se situá la reflexión de Mead en la tradición más venerable del empirismo anglosajón, y no solamente en la escuela de psicología fisiológica de Wundt, o en la fenomenología de la percepción de Dilthey, que también se cuentan entre sus influencias intelectuales. En ese capítulo, Hobbes apunta de modo perspicaz a la constitución mental del objeto (y por tanto del mundo) como resultado de la reacción del organismo a impulsos externos que no son "sensoriales" hasta que el organismo los convierte en tales en un proceso que podríamos asimilar a la autopercepción o autoafección aquí descrita por Mead.

(iii) Compárese esta descripción de Mead con los recientes estudios de un fenómeno cuya existencia en ningún caso pudo sospechar, pero que viene a confirmar en cierto modo de manera acabada esta descripción del papel del cerebro en la constitución del objeto y de la conciencia de él. Me refiero al sistema cerebral de las neuronas espejo, presente en grado variable en los primates y quizá en otros animales superiores, y que se activa —con la correspondiente inhibición simultánea— al contemplar un actividad de percepción, de ingestión o de movimiento intencional en un sujeto que esté siendo observado por el sujeto en cuestión. Lo que deseo subrayar es la simultaneidad de activación y de inhibición en la constitución de un objeto intencional elaborado, en este caso el de la intencionalidad de otro individuo. Puede leerse más sobre neuronas espejo en mi artículo "Interacción internalizada", y en diversas fuentes primarias como Mirror Neurons and the Evolution of Brain and Language, ed. Maxim I Stamenov y Vittorio Gallese (Advances in Consciousness Research, series B, 42; Amsterdam: John Benjamins, 2002). Vittorio Gallese presenta en vídeo algunas ideas centrales en "From Mirror Neurons to Embodied Simulation: A New Perspective on Intersubjectivity." Neuropsychoanalysis Lecture Series. Viddler-NPSA 17 dic. 2010.
    http://www.viddler.com/explore/npsa/videos/20/
    http://videos.benchfly.com/explore/npsa/videos/21/
    2011
El capítulo de Matthew Ratcliffe "Phenomenology, Neuroscience and Intersubjectivity," en Companion to Phenomenology and Existentialism (ed. Hubert Dreyfus y Mark Wrathall; New York: Wiley; Oxford: Blackwell, 2006) establece una relación de estos avances en neurología con las reflexiones de la tradición fenomenológica. Ver también Marco Iacoboni, Mirroring People: The Science of Empathy and How We Connect with Others (2008; New York: Farrar, Straus and Giroux-Picador, 2009) y el artículo de la Wikipedia sobre las neuronas espejo.  En las "actitudes" de la psicología de I. A. Richards (ver mi artículo "Intersubjetividad corporeizada") vemos otra teoría de un coetáneo de Mead que pone un importante énfasis en los impulsos corporales potenciales, inhibidos o bloqueados, a la hora de constituir la experiencia, en este caso la experiencia artística y la representación.

(iv) Obsérvese esta radical reinterpretación de la "esencia" de un objeto físico, o más bien, en la tradición empirista Lockeana, de sus "cualidades primarias", que pasan aquí a ser también secundarias, referidas al organismo-sujeto y a su capacidad de acción sobre el objeto. La materia, tal como la reinterpreta Mead, es un tipo de respuesta dada por el organismo al entorno, respuesta siempre mediatizada por sus capaciades de acción en ese entorno, y por la inhibición de sus propios impulsos de acción o "actitudes" bloqueadas. Podríamos ver este análisis de Mead, en clave desconstruccionista, como una redefinición paradójica de lo "subjetivo" y lo "objetivo", o de la "voluntad" y el "mundo", buscando a ambos una base común en la experiencia de autorregulación del sistema nervioso del organismo en su respuesta tanto a sí mismo y su propia actividad como a impulsos sensoriales más directos; el objeto y la actitud subjetiva hacia él, por no hablar del propio sujeto o su autoconcepto, son así fenómenos emergentes a partir de un nivel de acontecimientos que deben ser descritos a un nivel de análisis diferente. Observemos que la teoría de la percepción de Mead es perfectamente consistente con otras teorías ecológicas de la percepción y de la constitución mental de objetos como la del umwelt relativista de las diferentes especies propuesta por la biosemiótica de von Uexküll, o la más reciente de Donald D. Hoffman referida a la construcción del mundo visual como una interfaz. (Ver "La teoría de la interface de la percepción" en La Nueva Ilustración Evolucionista).

(v) Aquí Mead quizá lleva demasiado lejos la "personificación" del objeto, atribuyéndole actitudes, pero no olvidemos que es un objeto constituido en el seno del propios sujeto, y que así juega un papel en este drama interno de diferenciación del propio cuerpo y del mundo. Obsérvese por cierto la continuidad de este análisis dramatúrgico de la percepción con ese otro análisis dramatúrgico de la constitución del yo como objeto social, que constituye una de las mayores aportaciones de Mead al interaccionismo simbólico. Pueden verse al respecto, además de la exposición de Mead en Mind, Self, and Society, los capítulos correspondientes del libro de Joel M. Charon Symbolic Interactionism (resumido aquí en "El interaccionismo simbólico"). En el pensamiento de Mead, la sociabilidad e influencias mutuas permean desde la constitución del mundo físico hasta la percepción y la consciencia, la identidad personal, y por supuesto las estructuras e instituciones sociales.

(vi) No parece estar bien justificada la restricción que hace Mead de este carácter de la cosa física a la experiencia que de ella tiene la comunidad humana. Buena parte de estos caracteres de los objetos parecen provenir de una fase anterior de la evolución, y ser comunes a la experiencia de los vertebrados, y más especialmente a los que gozan de capacidades manipuladoras como los primates. También pueden corresponder al menos algunas de sus principales características a la experiencia de animales con capacidad manipuladora menos emparentados con el ser humano, como los elefantes, pulpos, y otros. Hay una ontología corporal también asociada a las mentes animales, de tal modo que podemos decir que las bases de la subjetividad compleja se sientan con la mera existencia de la percepción.

(vii) Hay una errata en el texto original que confunde el sentido; donde dice "The second character the object undoubtedly borrows from the organism, in becoming an object, that of actually or potentially acting upon the organism from within itself", debería decir "The second character the object undoubtedly borrows from the organism, in becoming an object, IS that of actually or potentially acting upon the organism from within itself". Para aclarar mejor el sentido del texto aíslo en párrafos distintos cada uno de estos caracteres prestados del objeto, el primero y el segundo. Ignacio Sánchez de la Yncera también ha detectado esta errata en su traducción, aunque difiere algo en la interpretación de la misma.




George Herbert Mead: La génesis de la identidad personal y el control social



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Hopper del fondo de la playa

viernes, 7 de agosto de 2015

Hopper del fondo de la playa

Hopper del fondo de la playa

Retropost #114: 7 de febrero de 2005 (Dos años tras la oposición)

Retropost #114: 7 de febrero de 2005 (Dos años tras la oposición)


7 de febrero

a.m.: Hoy hace DOS años que el tribunal de la cátedra de Filología Inglesa dejó la plaza vacante, por no encontrar candidatos apropiados para ocuparla. Yo era uno de los aspirantes suspendidos, y presenté un recurso (los demás no). A mi entender, es contradictorio en términos que se nos suspenda en el primer ejercicio, habiendo sido todos evaluados favorablemente en nuestra carrera con tramos de investigación. Es decir, los candidatos éramos promocionables a catedrático todos, sólo se trataba de determinar cuál. En lugar de eso, el tribunal tomó una opción muy cuestionable, a saber, negar la validez de la carrera realizada por todos los aspirantes, y hacerlo además haciendo primar el examen en sí sobre la carrera realizada hasta entonces por el candidato (cosa de todo punto contraria a la ley). Por otra parte, un miembro del tribunal se ausentó alegando el fallecimiento de un tío, inmediatamente después de constituirse el tribunal. Y se hizo criterio único para la valoración el famoso perfil de la plaza, ignorando por completo el área de conocimiento. Lo cual no debería haberme afectado, pero el tribunal también consideró que la teoría narrativa que yo hago no entra dentro de la lingüística, y que "lengua" y "literatura" son ámbitos mutuamente excluyentes en la Filología Inglesa... en fin, para qué seguir.

A esto se suman detalles y más detalles, a cuál más cuestionable, sorprendente y atípico, hasta llenar unos cincuenta folios en los escritos que he enviado al Rectorado. Y hete aquí que el Rectorado no me ha contestado, cuando tiene la obligación de hacerlo. Lo que sucede no es, al parecer, que se me haya considerado alguien a quien no vale la pena contestar; aunque sólo sea por mi insistencia, hubiese conseguido en ese caso un papelillo que dijese "se desestima su recurso por tal y por cual"­ vamos, lo que suele contestar el Rectorado en estos casos, que a sus ojos es válida la interpretación que del asunto hace el tribunal, y no la que hace el damnificado. La cuestión es, ¿por qué no se me ha contestado eso? Yo me atrevo a pensar, pero claro, soy parte interesada, que es porque es difícil rebatir toda la argumentación que he presentado sin que se vea una voluntad obvia de no darse por enterado por parte del rebatidor. Pero ya veremos. Si recibo una respuesta, claro. Si no, ya hemos visto. Es lamentable el retraso con el que se ha llevado este asunto: eso no hace más que crear confusión y envenenar una situación ya de por sí poco agradable.

p. m.: Contesta el Rector según previsto, y con la solución prevista, dando carpetazo al asunto de la manera más expeditiva posible. No, aún lo mejora: dice el escrito que ya en tiempos se le dio carpetazo al asunto, como indicaba el silencio con que se respondió a mis escritos, y que yo debería haber sabido interpretar mejor. Perfecto... sólo que eso se contradice con el hecho de que el Rector prometió una resolución muchos meses después de haber transcurrido ya ese plazo, y ha estado reteniendo los papeles hasta el momento presente. Por tanto, esta solución retroactiva es sólo una cortina de papeles que confía en cubrir el expediente de la manera más segura para el Rectorado. Un pequeño problema para la coherencia de esta respuesta es que la investigación a que alude se hizo en fecha posterior a la que invoca como fecha de resolución por silencio administrativo. ¿Por qué se investigaba, entonces, algo ya resuelto? Sencillamente, porque no estaba resuelto. Se quiere dar por resuelto retroactivamente ahora, pero esto es hacer malabarismos (torpes) con las leyes.

Y otro pequeño problema: dice el Rector que se resolvió de tal modo mi recurso (con silencio) porque no caben recurso a las resoluciones de las comisiones evaluadoras que no proveen las plazas. El pequeño problema es éste: que mi recurso no iba dirigido a la resolución, sino a los criterios evaluadores publicados por el tribunal. Malamente podía recurrir la resolución el día 5 de febrero, fecha de mi primer recurso, cuando ésta se produjo el día 7. En fin, lamentable. Otras cuestiones que quedan por el camino en este asunto, sin entrar en detalles concretos de los recursos, son las siguientes:

Normativa administrativa incumplida
por el Rectorado de la Universidad de Zaragoza:



- Obligación de informar al interesado

Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, art. 42.4:

"En todo caso, las Administraciones Públicas informarán a los interesados del plazo máximo normativamente establecido para la resolución y notificación de los procedimientos, así como de los efectos que pueda producir el silencio administrativo, incluyendo dicha mención en la notificación o publicación del acuerdo de iniciación de oficio, o en comunicación que se les dirigirá al efecto dentro de los diez días siguientes a la recepción de la solicitud en el registro del órgano competente para su tramitación. En este último caso, la comunicación indicará además la fecha en que la solicitud ha sido recibida por el órgano competente."

En mi caso, no se me ha hecho llegar ninguna información ni notificación relativa a los recursos que he presentado, hasta la fecha: dos años después.

- Obligación de instruir el procedimiento

Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, art. 78.1

"Los actos de instrucción necesarios para la determinación, conocimiento y comprobación de los datos en virtud de los cuales deba pronunciarse la resolución, se realizarán de oficio por el órgano que tramite el procedimiento, sin perjuicio del derecho de los interesados a proponer aquellas actuaciones que requieran su intervención o constituyan trámites legal o reglamentariamente establecidos".

No se ha realizado ninguna acción (al menos ninguna de la cual se me haya informado, información que es preceptiva) de que se haya comenzado a instruir ningún procedimiento, al margen de la información confidencial al Rector por la investigadora que nombró, a pesar de la intención expresada verbalmente a este efecto por el Excmo. y Mgfco. Sr. Rector en entrevista personal, el 24 de julio de 2003, y nuevamente un año después. El Rector no especificó, por otra parte, si el procedimiento que ordenaría instruir se iniciaría debido a mis denuncias o debido a las denuncias de supuesta difamación contra mí que le había hecho llegar la presidenta del tribunal.


- Obligación de resolver:

Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, Art. 42.1:

"La Administración está obligada a dictar resolución expresa en todos los procedimientos y a notificarla cualquiera que sea su forma de iniciación".

Art. 42.2, 3 (Plazo máximo en que debe solicitarse la resolución expresa):

"Este plazo no podrá exceder de seis meses" ( . . . ) ·"Cuando las normas reguladoras de los procedimientos no fijen el plazo máximo, éste será de tres meses".

En este caso no se ha producido ninguna resolución en los plazos previstos, únicamente silencio administrativo.

Art. 89.1
"La resolución que ponga fin al procedimiento decidirá todas las cuestiones planteadas por los interesados y aquellas otras derivadas del mismo".

El silencio administrativo producido no decide todas las cuestiones planteadas en mis escritos de recurso, aunque sí produzca algunos efectos administrativos.


Art. 89.4:
"En ningún caso podrá la Administración abstenerse de resolver so pretexto de silencio, oscuridad o insuficiencia de los preceptos legales aplicados al caso, aunque podrá resolver la inadmisión de las solicitudes de reconocimiento de derechos no previstos en el ordenamiento jurídico o manifiestamente carentes de fundamento", etc.

Estatutos de la Universidad de Zaragoza (Cito los estatutos actualmente en vigor, aunque podría acudirse igualmente a los anteriores estatutos vigentes en el momento de presentar los recursos). Art. 66, e:
Es competencia del Rector "Exigir el ejercicio y cumplimiento de las funciones atribuidas a los distintos órganos de la Universidad".

Art. 66, o:
Es competencia del Rector: "Adoptar las decisiones relativas a las situaciones administrativas y de régimen disciplinario"
En este caso no se ha adoptado ninguna decisión relativa a los abusos de poder de la Dirección del Departamento y de la Comisión evaluadora.

Obligación de determinar nulidad o anulabilidad

Nulidad de pleno derecho:

Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, art. 62.2:

"serán nulas de pleno derecho las disposiciones administrativas que vulneren ( . . . ) las leyes".

En mis escritos detallo la manera en que el proceder de la Comisión evaluadadora vulnera la LRU que regía el concurso-oposición en cuestión, al no valorar los méritos en relación a las áreas de conocimiento como es preceptivo en esa ley, sino únicamente en relación al "perfil" de la plaza, término por otra parte inexistente en esa normativa. La resolución dictada es, por tanto, nula de pleno derecho.

Anulabilidad:

Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, art 63.
"Son anulables los actos de la Administración que incurran en cualquier infracción del ordenamiento jurídico, incluso la desviación de poder".

Muchas otras actuaciones de la Comisión evaluadora infringen el Real Decreto 1888/1983 de provisión de plazas para cuerpos docentes en varios puntos, y otras suponen desviación de poder, como he manifestado en los recursos presentados. La resolución dictada sería, por tanto, anulable-si no fuera nula de pleno derecho. Pero no ha habido resolución razonada justificando la actuación de la comisión.

- Obligación de suspender el acto impugnado al no haberse dictado resolución

Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, Art. 111 (Suspensión de la ejecución), punto 3: "La ejecución del acto impugnado se entenderá suspendida si transcurridos treinta días desde que la solicitud de suspensión haya tenido entrada en el registro del órgano competente para decidir sobre la misma, éste no ha dictado resolución expresa al respecto."

Podría entenderse que el Rectorado sí suspendió la no provisión de la plaza, manteniéndola paralizada durante dos años, pero ahora niega este extremo.

- Obligación de atender al fondo del asunto, y no únicamente a cuestiones formales:

Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, Art. 113.3:
"El órgano que resuelva el recurso decidirá cuantas cuestiones, tanto de forma como de fondo, plantee el procedimiento hayan sido o no alegadas por los interesados. En este último caso se les oirá previamente."
Aquí no se ha dado respuesta a ninguna de las cuestines planteadas en los recursos.

- Obligación de atender al recurso presentado al silencio administrativo
Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, Art. 43.2:
"cuando el recurso de alzada se haya interpuesto contra la desestimación por silencio administrativo de una solicitud por el transcurso del plazo, se entenderá estimado el mismo si, llegado el plazo de resolución, el órgano administrativo competente no dictase resolución expresa sobre el mismo.
43.3: "La estimación por silencio administrativo tiene a todos los efectos la consideración de acto administrativo finalizado del procedimiento."
En mi escrito de 4 de diciembre de 2003 solicitaba del Rectorado que me comunicase si debía entender como silencio administrativo la carencia de respuesta. A esta solicitud se respondió con otro silencio, aunque de hecho se desmintió el silencio que ahora se argumenta al instruirse una investigación confidencial, siempre sin papeles de por medio (Pero sea como sea no se han producido los efectos previstos por la ley).

- Obligación de admitir los efectos de los actos administrativos producidos por silencio administrativo
Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, Art. 43.5:

"Los actos administrativos producidos por silencio administrativo se podrán hacer valer tanto ante la Administración como ante cualquier persona física o jurídica, pública o privada. Los mismos producen efectos desde el vencimiento del plazo máximo en el que debe dictarse y notificarse la resolución expresa sin que la misma se haya producido, y su existencia puede ser acreditada por cualquier medio de prueba admitido en Derecho, incluido el certificado acreditativo del silencio producido que pudiera solicitarse del órgano competente para resolver."

- Obligación de expedir certificado de silencio administrativo

Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, Art. 43.5:
[Sobre el certificado acreditativo del silencio producido que pudiera solicitarse del órgano competente para resolver]: "Solicitado el certificado, éste deberá emitirse en el plazo máximo de quince días."

Obligatoriedad de suspender la ejecución

Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, Art. 111.3:
"La ejecución del acto impugnado se entenderá suspendida si transcurridos treinta días desde que la solicitud de suspensión haya tenido entrada en el registro del órgano competente para decidir sobre la misma, éste no ha dictado resolución expresa al respecto."

Estos efectos no se han producido.

Obligatoriedad de términos y plazos

Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, Art. 47:
"Los términos y plazos establecidos en ésta u otras Leyes obligan a las autoridades y personal al servicio de las Administraciones Públicas competentes para la tramitación de los asuntos, así como a los interesados en los mismos".

El Rectorado ha incumplido repetidamente su obligación de respetar plazos relativos a actos de información, notificación, instrucción y resolución.

- Obligación de publicidad 

Ley 30/1992, de 26 de noviembre (Jefatura del Estado), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, Art. 42.4:
"Las Administraciones Públicas deben publicar y mantener actualizadas, a efectos informativos, las relaciones de procedimientos, con indicación de los plazos máximos de duración de los mismos, así como de los efectos que produzca el silencio administrativo".

En el caso de que no se hubiesen incumplido las obligaciones de instruir, resolver, etc., se habría cumplido la obligación de publicidad, puesto que tales actos administrativos se habrían realizado en secreto. El escrito del Rectorado presupone que debo darme por enterado del resultado de una investigación confidencial, resolución que en ningún momento se me ha dado a conocer.

- Obligación de salvaguardar los derechos

Si se consideran atropellados ciertos derechos, el Defensor Universitario debería entrar a examinarlos, y dictar una resolución al respecto, pues de lo contrario no hay salvaguarda de los mismos.

Obligación de adecuarse al ordenamiento jurídico y de hacer cumplir la legalidad

La obligación del funcionario de cumplir las leyes y demás disposiciones jurídicas vigentes es manifestación directa de la vinculación constitucional de la Administración a la ley y al derecho (art. 103.1º de la Constitución Española).

Obligación de mantener el régimen disciplinario

El Reglamento de Régimen Disciplinario de los funcionarios de la Administración General del Estado, RD 33/1986, de 10 de enero, art. 7.1, tipifica como infracción disciplinaria la tolerancia de los superiores con la comisión de faltas muy graves y graves de sus subordinados, así como el descuido o negligencia en el ejercicio de sus funciones (art.8.d) y en general el incumplimiento de los deberes y obligaciones del funcionario (art. 8.e del Reglamento de Régimen Disciplinario).

Esta será la sustancia de un recurso contencioso-administrativo que tengo la intención de presentar contra la resolución del Rectorado dando por buena la actuación de la comisión evaluadora en la plaza de Catedrático de Filología Inglesa (Nº 1, 2003).



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Retirado el epígrafe del blog: "un post!, un post!: mi reino por un post!" Ahí va uno de Oscar Wilde, siempre de actualidad... 

Hay algo más injusto que la injusticia: la Justicia sin su espada (Oscar Wilde)




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Retropost #113: 6 de febrero de 2005

viernes, 7 de agosto de 2015

Retropost #113: 6 de febrero de 2005


6 de febrero

Vigilad el gas. 17 muertos en Castellón hoy; el primer ministro de Georgia creo que era la semana pasada en el piso de un amigo, una familia en Logroño hace poco, también en el piso de unos amigos.. es frecuente el caso de intoxicarse o volarse por los aires en pisos donde no se conoce bien la instalación. Ojo a esa caldera. Y si es posible, cuanto más lejos de él mejor.


Tras una sesión de arreglar coche y moto con pegamento, como si fuesen modelos a escala, salimos con los pequeños al paseo de Independencia, con el tráfico cortado hoy, a ver el carnaval subvencionado por las autoridades municipales. A Oscar y Pibo les impresiona mucho el ascenso del Conde del Salchichón por los aires, impulsado por un manojo de globos; pero esto lo sé por su narración subsiguiente, porque para entonces me había ya perdido yo entre la multitud, o mejor dicho, los había perdido de vista (aunque llevaba una gripazo considerable, por lo que no les pude seguir el paso, no llegaba la cosa hasta el extremo de perderme de mí mismo). Y al final todos hemos aparecido. Por la tarde ya no era carnaval, claro, en el momento que las autoridades nos abandonan degenera todo en un domingo cualquiera por la tarde, el personal no tenemos marcha propia. Así que me he dedicado a la tarea de batallar contra los objetos amontonados en mi mesa, sedimentos de una época pasada...no sé si lograré llegar a las capas más profundas, visto que mañana empiezan las clases del segundo cuatrimestre.

El mejor disfraz de carnaval que he visto: un nene disfrazado de "San Jorge y el Dragón", combinando a los viejos rivales en uno, eso es integración. Me recuerda que cuando expusieron cerca de la Plaza de San Francisco una vez los dibujos encargados a los niños sobre el tema de San Jorge, los niños tendían a ser convencionales, pero las niñas se despepitaban: princesas que salvaban a San Jorge, o que ligaban con el dragón, dragonas rosas, San Jorjas que se hacían amigas del dragón, etc. Bueno, si es que basta ver los dibujos animados que les pasan ahora a los niños, ya pueden quemar etapas pronto los pobres, y lo hacen, lo hacen...

Por la tarde, lección de ordenador a Pibo y Otas, como son jóvenes empleo el Macintosh cúbico prehistórico de los años 80 (aún funciona!), por lo mismo de no hacerles quemar etapas demasiado rápido. Rebautizan al disco duro con el nombre de "Buzz" (Lightyear, of course).

A propósito del Pisuerga, ya he enviado la reseña sobre los blogs a Atlantis; en ella figura la buzzword "buzzword" ­ aplicada a los blogs, claro. Eso fue el año pasado. Habrá que ver cuál será el palabro mágico de este año.


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Minimal Sea

jueves, 6 de agosto de 2015

Minimal Sea

Minimal Sea

Mi bibliografía sobre semiótica y estructuralismo

Aquí en Scribd:

https://es.scribd.com/doc/273687620/1-Semiotics-structuralism


Y también aquí:

https://es.scribd.com/doc/274197713/273687620-1-Semiotics-Structuralism

1.Semiotics.structuralism by samin



Procedente de mi Bibliografía de Teoría Literaria, Crítica y Filología. Hay que recordar que allí hay otros listados específicos sobre crítica literaria estructuralista, y sobre distintos temas de semiótica.

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Retropost #112: 5 de febrero de 2005

Retropost #112: 5 de febrero de 2005


5 de febrero

Acabo de darme una minijupa poniendo contadores en unas pocas páginas más, pero claro, teniendo en cuenta que ahora este site tiene unas cuatro mil o cinco mil páginas, es pegarle palos al mar, desde luego no voy a poner en todas.... El caso es que gracias a Google, que hace y cachea copias html de todas las páginas que lee, las páginas bibliográficas que yo hago en Word se van convirtiendo en páginas web sin que yo lo coma ni lo beba. Y eso me ha llevado a caer en algo obvio, pero que me tenía intrigado. Es un consuelo pensar que el descenso que he tenido en el número de visitas desde las ediciones anteriores, cuando venía a tener una media de cien visitas diarias, es más aparente que real; de hecho seguramente ha aumentado el número de visitas. Lo que pasa es que ya no entran por la puerta principal, como quien dice, sino por la puerta de la cocina o las ventanas, es decir, directamente a las páginas cacheadas por Gúgel.... y de esas me revierte alguna visita a la página principal, a veces la mayoría de las que recibo, porque cada página sí que incluye un enlace a la página principal en el encabezamiento. En fin, misterio resuelto, ya pensaba yo si esto de la literatura y la crítica había dejado de intersar al personal súbitamente, o si la bibliografía había perdido interés por alguna razón.

Hoy retiro este viejo epígrafe:

What motivates bloggers?
JOAN CONNELL: Narcissism, creativity, and a desire to connect with like-minded people.

Y pongo el siguiente ["un post!, un post!: mi reino por un post!"], que es una adaptación al blogueo del famoso grito del drogadicto con mono:

"¡Caballo! ¡Caballo! ¡Mi reino por un poco de caballo!


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