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Samuel Beckett y la narración reflexiva

viernes, 25 de abril de 2014

Samuel Beckett y la Narración Reflexiva

La página web de mi libro sobre Beckett en Prensas Universitarias de Zaragoza:

 

Samuel Beckett y la narración reflexiva

 

Autor

García Landa, José Ángel

Editorial
Prensas Universitarias de Zaragoza

Colección
Humanidades, 19

Temática
Literatura extranjera (estudios)

ISBN
84-7733-321-1

1992, 316 pp., 15 x 22, Rústica

Español

Reseña
La producción literaria de Samuel Beckett (1906-1989) ha sido desde el principio motivo de controversia. Los primeros críticos la caracterizaban como un juego literario absurdo y perverso, carente de significado. Este libro investiga la obra beckettiana con un enfoque distinto. En él se analizan desde el punto de vista de la Narratología las versiones inglesas de Molloy, Malone muere y El innombrable. La escritura de Beckett se define como esencialmente «reflexiva» o «metaficcional», en el sentido de que la forma deviene el contenido mismo de las novelas. Se examinan, pues, las transformaciones a que Beckett somete las categorías narrativas convencionales para lograr ese objetivo: nuevos usos de la temporalidad y del punto de vista, posibilidad y sentido de una clausura narrativa, papel reservado al receptor implícito, etc.
 



No la había visto. A este libro le dieron el premio de investigación literaria de la Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos (AEDEAN), en 1993.  Pero por lo que veo aún no se ha agotado la edición.

Ephemera et aeterna


García Landa y García Márquez

jueves, 24 de abril de 2014

García Landa y García Márquez

Sigue la crónica de la muerte tan anunciada de García Márquez. Hoy escribe en el Heraldo Luis Beltrán Almería sobre García Márquez y la Gran Historia, un tema que nos concierne a todos lo sepamos o no: http://prensa.unizar.es/noticias/1404/140424_z0_Heraldo-24-Artes5.pdf

A García Márquez lo leí con gusto en Cien Años de Soledad y con algo de disgusto en El otoño del patriarca; me separa de él bastante su querencia incontrolable por dictadores, reyes, presidentes y mandatarios.

Aunque a quién no le va, lo de figurar un poco, cuando se le da la oportunidad. De hecho, lo más aproximado que he estado a García Márquez ha sido aquí, en el Who’s Who in the World, 16ª edición, de 1999, en la sección de los Garcías:




 tiempos del cólera... En 1985.

Pasaporte de mi futuro padre

jueves, 24 de abril de 2014

Pasaporte de mi futuro padre

Pasaporte de mi futuro padre

Bibliografía sobre Hemingway

jueves, 24 de abril de 2014

Bibliografía sobre Hemingway

Hemingway me sale hasta en la sopa, siendo la especialidad favorita de mi cónyuga la Dra. Penas. Ayer en Pamplona me acordé de él, mira, aunque ni lo nombramos, esas cosas que no se dicen. El penúltimo sitio, ésa fue la de anteayer, en un artículo sobre García Márquez, a cuenta de Macondo y Macomber, y cómo matar cada cual su león. Y eso que García Márquez no es muy hemingwayano—pero les marcaba a todos, aunque fuese para hacer otra cosa, como decía Barthelme, otro hemingwayano in absentia. Hoy re-encuentro esta bibliografía, mía pero ya no tan mía, por la red:

Ernest Hemingway


—en Predoc.org. A saber cuánto duran estos sitios.

Nota bene: otro sitio donde sale Hemingway, para desautorizarlo—en la historia de la guerra civil de Ricardo de la Cierva, donde se le acusa de describir (mal) una batalla en la que nunca estuvo.

Y hoy, más Hemingway—que no sabemos por fin si nos vamos o no a su congreso en Venecia, en un par de meses. Porque hay que seguirle la pista hasta a Venecia, a Hemingway. Espero no acabar en la sabana—o en Ketchum, Idaho.

Hemingway frívolo

Chica prisionera

miércoles, 23 de abril de 2014

Chica prisionera

Una chica prisionera

Marx y la naturaleza humana

martes, 22 de abril de 2014

Marx y la naturaleza humana

Una historia de explotación de recursos. El hombre es una mina para el hombre—pero el petróleo también.

Asistimos a una conferencia de Terry Eagleton, "Why Marx Was Right", en la que Eagleton nos pinta la imagen de un Marx casi por así decirlo de derechas, un humanista interesado en la cultura clásica y en la plena realización de las potencialidades individuales, convergente de hecho con el Oscar Wilde de "El alma humana bajo el socialismo". También un Marx muy cristiano (al igual Eagleton nos sale extraordinariamente católico) por su sentido redentorista de la historia—que vale la pena, a pesar de la larga serie de documentos de barbarie que arrastramos. Un Marx burgués que aprecia los logros del capitalismo y de la burguesía, a la hora de acabar con la tiranía y con la dominación feudal. Para Marx, si la historia es trágica, es una tragedia que acaba bien... no como la veía Schopenhauer, que hubiera preferido que no existiera la humanidad. Marx es un materialista y no un utopista, sabe que la naturaleza humana no cambiará, y que la sociedad socialista no tendrá individuos redimidos.

Y ahí va mi pregunta—le pregunto a Eagleton si hay una interpretación materialista de la naturaleza humana, en la cual pertenece a la sustancia misma del hombre y de su cultura el haberse hecho sobre la base de la explotación mutua, sistemática y organizada. Si esa es la naturaleza humana, ¿va a cambiar? ¿Propone Marx un transhumanismo, una alteración sustancial de la naturaleza humana en la que esa explotación ya no vaya a darse?

Mi propia noción es que se pasa de explotaciones directas, cruentas y crueles, a explotaciones sistémicas, incruentas y mitigadas por una política socialmente conciente, cuando no socialista. Ahora bien. Eagleton se escaquea un tanto sobre la necesidad de la explotación continuada, o sobre si supondría una alteración de la naturaleza humana. Sí insiste en su respuesta en la imbricación del bien y el mal en la realidad humana, y en la voluntad de Marx de mitigar la brutalidad de la civilización y de potenciar lo que permite la realización del potencial humano—lo que él llama socialismo, y que bien puede parecer capitalismo a veces. Comenzaba Eagleton observando que cuando los capitalistas mencionan al capitalismo, y usan ese término, es que algo va mal... y nos avisa del posible colapso total del sistema, o su transformación en algo que apenas podemos prever.

Ahora bien, lo veo a Eagleton demasiado bien dispuesto a aceptar voluntariamente más terrores trágicos (revoluciones, etc.) con vistas a la construcción final del socialismo—a repetir en suma los errores stalinistas que condena explícitamente—en lugar de resistirse cuidadosamente a todo episodio trágico. Viene a pedir al público que se sume a la revolución cuando la vea aparecer, cada cual en su contexto real, porque la historia no se realiza por gracia divina que la impulse desde fuera. (Es lo que Eagleton critica como una visión protestante, le decía a Manuel Barbeito que a Badiou lo ve demasiado protestante en ese sentido).

Lo que yo veo seguro es que la revolución, la aceptemos o no (y normalmente resulta ser inaceptable para quienes piensan  en ella) es algo que nos aterriza encima. No depende de los intelectuales, sino de transformaciones masivas del panorama, de grupos que derrumban el sistema existente e imponen una nueva ley. Es lo que veremos, creo, cuando venga Africa a habitar la habitable y envejecida España. Ya veremos cómo reacciona España, si es que existe.

Quizá otra cosa que falta en Marx es una conciencia de la importancia de los combustibles fósiles, y su agotamiento futuro, a la hora de explicar la historia humana, el chute de energía en vena de la modernidad que estaba pasando ya en 1850. La plusvalía del pleistoceno, por así decirlo: no sólo la explotación del hombre por el hombre, sino  la explotación del planeta por el hombre, y la explotación del pasado por el presente. Vivimos de unos recursos agotables que, además de explotación pasada del hombre por el hombre que nos ha hecho, son otra historia acumulada que también llevamos a cuestas. Y potencialmente muy trágica.


Man Never Is

Somethin' Stupid (2)

lunes, 21 de abril de 2014

Somethin' Stupid (2)

Una de mis canciones menos oídas...



 

Otra Venus del espejo

lunes, 21 de abril de 2014

Otra Venus del espejo

Otra Venus del espejo