Bibliografía sobre numerología
Aquí reaparece en Scribd mi bibliografía sobre numerología, y la recapto. Que conste que en la numerología creo como en la religión o en la mitología—sólo en tanto que hay cabezas que creen en ella, y así se vuelve relevante como clave de interpretación.
Keeping Track of Myself in CoolEssays
jueves, 10 de octubre de 2013
The bird and a line of white water
Keeping track of myself in CoolEssays
Van a parar a ese sitio de copieteo varias de mis bibliografías. Por ejemplo, mi bibliografía sobre retórica, procedente de...
A bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology
A Treatise of the Figures of Grammer and Rhetorike, profitable for al that be studious of Eloquence ... sette foorth by Richarde Sherrye ...
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—y toda una colección adicional, bibliografías sobre
Roger Waters - In the Flesh
Fiesta poco alegre
miércoles, 9 de octubre de 2013
Fiesta poco alegre
Que la mayor parte de la muerte es vida
miércoles, 9 de octubre de 2013
Que la mayor parte de la muerte es la vida
Que la mayor parte de la muerte es la vida
Francisco de Quevedo, Poemas filosóficos, religiosos, morales... (I)
Enseña a morir antes y que la mayor parte de la muerte es la vida, y ésta no se siente, y la menor, que es el último suspiro, es la que da pena.
Señor don Juan, pues con la fiebre apenas
se calienta la sangre desmayada,
y por la mucha edad, desabrigada,
tiembla, no pulsa, entre la arteria y venas;
pues que de nieve están las cumbres llenas,
la boca, de los años saqueada,
la vista, enferma, en noche sepultada,
y las potencias, de ejercicio ajenas,
salid a recibir la sepoltura,
acariciad la tumba y monumento:
que morir vivo es última cordura.
La mayor parte de la muerte siento
que se pasa en contentos y locura,
y a la menor se guarda el sentimiento.
Quevedo, Salmo XVII
miércoles, 9 de octubre de 2013
Quevedo, Salmo XVII
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo, ví que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;
vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Un soneto sobre la apofenia. Veo la apofenia por todas partes. Y la mortalidad también, claro.




