By the Sword Divided 2.9: Retribution (1658)
30/12/2006
Ya está ejecutado Saddam, caso atípico entre los tiranos y dictadores, que con más frecuencia suelen acabar en dorados retiros en el exilio, viviendo de las cuentas de sus bancos suizos. No creo que altere significativamente la estadística. Quizá desde Mussolini (que de hecho no tuvo un juicio como el de Saddam) no se recuerda un tirano tan influyente que haya acabado de esta manera. Eso lo convierte en un caso ejemplar, y quien más quien menos nos dedicamos a juzgar a Saddam, y a indultarlo o condenarlo. Hasta yo, esta noche de insomnio, he estado un buen rato pensando en Saddam, en cómo eran seguramente sus últimos minutos de vida, en cómo estaría yendo en esos mismos momentos a la horca. Dar por buena la ejecución de Saddam es en cierto modo, con las limitaciones de a bordo, erigirse en un tribunalillo particular que lo envía a la horca. Aunque en realidad aquí no se estaba juzgando a Saddam; son más bien pocos los que tienen dudas sobre los crímenes de Saddam y el hecho de que merecen el máximo castigo. Lo que se juzga en cada tribunalillo de columna periodística, de blog o de discusión de café, es la legitimidad de la pena de muerte. No será sorprendente que en Estados Unidos, donde la mayoría de la población es partidaria de la pena de muerte, se considere justa esta sentencia. Tampoco será sorprendente que Europa lamente casi unánimemente la ejecución de Saddam, bueno, lo que digo más bien, "cualquier ejecución", y en concreto la de Saddam. Europa no lo condena a muerte, o bien lo indulta una vez condenado. Nos sale barato el indulto, y nos sale barata la condena. Claro que Saddam ha alterado relativamente poco nuestras vidas (a mí un poco de insomnio me ha dado). A los iraquíes sí se las ha alterado, y han hecho con él dos cosas. Primero lo han encumbrado por encima del bien y del mal. Luego lo han colgado de la horca. Un destino ejemplar y excepcional, oigan todos. Aunque la lección se vaya a perder, y quede viciada. Porque el otro gran responsable de la guerra de Irak no va a ser jamás juzgado, ni colgado. Por muchos blogs y columnillas que levanten acta de acusación.
Del congreso de la MLA hablan en Planned Obsolescence, a cuenta de una charla de Anne Balsamo en el panel de educación y nuevas tecnologías "Everquesting: Digital Learning and the Humanities".
Al parecer, los académicos tratamos a los estudiantes como replicantes, cuando deberíamos tratarlos como mutantes:
Higher education has for the last two hundred years largely—though by no means exclusively—been focused on self-replication, on a constancy of values in knowledge production, and it simply must think more fluidly about the new technologies through which knowledge is actually produced today, and how future generations are going to need to morph to meet the demands of those technologies.
Se va a producir un corte brutal entre la capacidad de uso de tecnologías y búsqueda de información que tengan los pro0fesores (sobre todo, supongo, si se estanca el influjo de profesorado joven a la universidad) y la que tengan los alumnos. Y existirá sin embargo la necesidad de insistir en que el conocimiento no está simplemente "allí" para localizarlo, sino que hay que generarlo e interpretarlo...
Se dijo en el panel que si los docentes no podemos tener liderazco en cuestiones tecnológicas, que es donde se va a generar el nuevo conocimiento disciplinario, las humanidades nos mereceremos la tan cacareada crisis.
Lo cierto es que tampoco veo tantos mutantes por las aulas... debe ser que ni se acercan, los que haya.