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Refutación de la vanidad

O: Hegel y el egotismo intelectual. Siempre me llamó la atención en el sistema filosófico de Hegel su lado megalómano.  Es un proyecto intelectual ciertamente ambicioso e interesante, el de ver todas las producciones intelectuales y culturales del ser humano como un gigantesco proceso necesario, en el que las fases anteriores son imperfectas realizaciones del conocimiento, y éste sólo llega a su culminación al final de la historia. Representa un paso conceptual crucial, el ver otros sistemas, religiones, ideologías, etc., no como errores sino como fases necesarias del desarrollo espiritual, que sin embargo han de ser superados en el proceso de un conocimiento más totalizante. Abre una vía muy interesante esta concepción para una teoría evolucionaria o emergentista de la cultura y la consciencia—ciertamente ya muy trabajada en Vico—en el que una fase avanzada de la cultura o del conocimiento no puede surgir de modo gratuito sino siempre "a hombros de gigantes", como fenómeno emergente de una fase anterior. El problema que me llamaba la atención, como digo, es que por pura lógica y de modo bien argumentado, semejante sistema tenía un fallo que amenazaba con desacreditarlo: el hecho de colocarse a sí mismo, y a la mente de Hegel por tanto, como la culminación del proceso cósmico del Espíritu, y ápice de la historia de la materia pensante. Conclusión que si bien no era descartable, también tenía su lado cómico.

Bien, pues he aquí cómo Hegel se enfrenta (elegantemente) a la objeción que podría plantearle el argumento del egotismo intelectual o de la historia del pensamiento entendida como un concurso de cráneos privilegiados. Es el párrafo ochenta de la memorable introducción a la Fenomenología del Espíritu, sobre el proceso y fin del conocimiento:

"Pero su objetivo queda fijo para el conocimiento de modo tan necesario como la progresión secuencial; es el punto en el que el conocimiento ya no necesita ir más allá de sí mismo, en el que el conocimiento se encuentra a sí mismo, en el que la Noción corresponde al objeto y el objeto a la Noción. Por tanto, el progreso hacia esta meta también es incesante, y en tanto no se llega a ella no se encuentra satisfacción en ninguna etapa del camino. Cualquier cosa que quede confinada en los límites de una vida natural no puede por su propio esfuerzo ir más allá de su existencia inmediata; pero algo distinto la empuja más allá, y este desenraizamiento conlleva su muerte. La consciencia, sin embargo, es algo que va más allá de los límites, y puesto que estos límites son los suyos propios, es algo que va más allá de sí. Con el establecimiento de una simple particularidad queda también establecido el más allá para la consciencia, aun si sólo se halla juntamente con el objeto así limitado, como en el caso de la intuición espacial. Así, la consciencia sufre esta violencia a manos de sí misma; estropea hasta su propia satisfacción limitada. Cuando la consciencia siente esta violencia, bien puede ser que su angustia la haga retraerse de la verdad, y esforzarse por mantenerse apegada a lo que se encuentra en peligro de perder. Pero no puede hallar la paz. Si desea mantenerse en un estado de inercia irreflexiva, entonces el pensamiento turba ese mismo rechazo al pensamiento, y su propia inquietud altera su inercia. O, si se atrinchera en el sentimentalismo, que nos asegura que encuentra todas las cosas buenas en su género, entonces esta certidumbre también sufre violencia a manos de la Razón, porque precisamente en tanto que algo es meramente un género, la Razón encuentra que no es bueno. O, también puede ser, su temor a la verdad puede llevar a la consciencia a esconderse a sí misma, y a esconderse a los demás, tras el fingimiento de que su ardiente celo por la verdad hace que sea difícil o incluso imposible encontrar otra verdad que no sea la verdad única de la vanidad—la de ser uno por lo menos más listo que cualquier pensamiento que uno pueda obtener de sí mismo o de los demás. Este engreimiento que entiende cómo empequeñecer cualquier verdad, para volverla contra sí misma y regocijarse sobre la propia capacidad de comprensión—que sabe disolver todo pensamiento y encontrar siempre el mismo Ego estéril en lugar de contenido alguno—ésta es una satisfacción que habremos de dejar a sí misma, pues huye de lo universal, y busca sólo encerrarse en sí misma." (51-52).


Lo cual, si no es una refutación total de la vanidad—pues admite su existencia y sus efectos en el discurso filosófico—sí señala que lo filosóficamente importante y debatible se halla al margen del elemento de egotismo que en este y otros discursos se pueda encontrar.

Por cierto, ahora que estamos con la vanidad a vueltas, me pasa José Luis Gamboa un meme que pide explicar el nombre de mi blog. Mi blog tiene muchos nombres, y creo que esa multiplicidad se explica por el carácter cambiante y evolutivo y multiforme del género en sí. Podría explicarlos todos, pero me llevaría una jornada. Así que me centraré en explicar el nombre más estable que tiene mi blog en su edición de Blogia, “Vanity Fea”. Me parece autoexplicativo, pero quizá no sobre aclararlo.

Es un título irónico, una versión Spanglish del título de la revista “Vanity Fair”. “Fair” quiere decir cosa bonita, hermosa, pero curiosamente su homófono español, “Fea”, es todo lo contrario. Y es que encuentro esa misma ambivalencia en el carácter personal de los blogs, tanto ventajas que ofrece ese centrarse en el propio universo, como inconvenientes. Por supuesto es un título que apunta a la condición de blog de lo titulado: una especie de versión pobrecita y ególatra de lo que sería una revista de cultura y sociedad como Vanity Fair, pero reducida al estrecho círculo de uno mismo y sus limitaciones. Y siendo muy consciente de ello, y haciendo gala de ello (vanidosamente) en la justa medida espero. Por otra parte hay que señalar que el título de la revista americana es ya él mismo una alusión, a la irónica novela de Thackeray (hace poco una vistosa película con Reese Witherspoon), y más allá al origen de la cita, al relato alegórico de John Bunyan Pilgrim’s Progress (siglo XVII), que presenta la vida humana como el viaje de un peregrino que va pasando distintas etapas y visitando paisajes tan alegóricos como él mismo. Uno de esos sitios es la Feria de las Vanidades, donde se podría decir que estamos cada vez que elegimos presentarnos en público ante los demás y ofrecer una imagen favorable, y cultivar así el ego. Es un ingrediente inescapable en los blogs, como en la filosofía de Hegel. Pero sería un error limitarnos a ese componente.

 

Un post lleva a otro

 

—oOo—

Lejeune-do diarios

Me estoy leyendo uno de los primeros libros que salieron sobre los blogs personales, "Cher écran..." de Philippe Lejeune (2000). Bueno, la palabra blog es que ni aparece, llega aquí Lejeune no por el camino tecnológico sino por el del diario personal, que es el objeto del libro: el diario personal escrito por ordenador—privado, en la primera mitad del libro, y público en red, en la segunda mitad. El libro mismo adopta una forma de diario siguiendo la inmersión lenta y deliberada de Lejeune en un mundillo que desconocía (mundillo realmente entonces, antes del bombazo de los Skyblogs en Francia). Como es de suponer, las reflexiones sobre la privacidad, la intimidad, el descoque, la confidencialidad etc., ocupan buena parte de las reflexiones de Lejeune—y de sus "colaboradores", pues más de la mitad del libro son extractos impresos de diarios en red, una especie de anthologie du blog avant la lettre.

Un échantillon:

"Internet no es más que una peripecia en la larga historia del noviazgo entre el secretismo y la publicación, entre el pudor y el impudor... Todo descansa sobre la oposición de dos públicos: los cercanos, de los cuales uno se esconde; los otros, cuyo reconocimiento se busca. Mucho antes de Internet, los escritores querían a los amigos que les llegaban a través de los libros. Internet es el primer dispositivo que permite a cualquiera ser reconocido a la vez que permanece desconocido." (393, traduzco).

Internet es la invención de la "micro-recepción" (395): permite a todos tener unos poquitos lectores y sentirse reconocido por ellos, hace pasar la recepción de lo cuantitativo a lo cualitativo.  Todo es allí a la vez viejo y nuevo y (aquí se reconoce el momento milenarista en que se escribió esto)—nos lleva a "un fin del mundo en un desorden de voces inaudito, y a la vez, es el principio del mundo, en el que cada uno, en su rincón, reinventa los gestos más simples, como los enamorados el amor..." (397).

"Cada vez más," dice Lejeune,  "el diario de enfermedad me parece no ya una categoría particular más, sino el núcleo mismo del diario íntimo" (398)—Supongo que esto es más comprensible si consideramos la vida como enfermedad, o las paradojas de la socialización como una enfermedad...  La perspectiva de Lejeune se va volviendo más comprensiva y positiva hacia los blogs personales, como se volvió en tiempos más positiva hacia el diario personal a partir de un rechazo inicial que tenía. Esto decía en unas notas que rescata de 1980—cuya sustancia es que le falta al diario perspectiva, retrospectividad, interpretación, distancia y narratividad:

"El diario, que se presenta como una lucha contra el tiempo (fijar el presente, construir una memoria) está de hecho fundado sobre una abdicación previa ante el tiempo (atomizado, hecho añicos, reducido al instante)... Incapaz de resumir, de subsumir lo idéntico bajo un concepto, atrapado en esa locura de repetición que es la vida misma.... Repite en la escritura precisamente aquello de lo cual debería salvarnos la escritura: es esencialmente trágico" (405).

Ahora parece creer más en la posibilidad de construir ese orden narrativo a medida que se avanza. "L’articulation entre journal et autobiographie est au cœur de mon histoire" (405). Una página del diario sobre diarios:

"lunes 14 de enero (de 2000)

"Última clase del semestre. Excelente exposición de otra estudiante sueca, Jenny Högström, sobre las cicatrices como desencadenadoras de autobiografías. Cosa que resonaba con una exposición del año pasado sobre el tatuaje. Nuestra piel es un pergamino sobre el cual la vida deja sus huellas, podemos vernos tentados a inscribir allí, a su vez, nuestra identidad. El tatuaje mismo, cuando las elecciones que lo inspiraron ya no se llevan, se vuelve la cicatriz de una identidad pasada. Chair écran..."

Y le parece encomiable la dignidad personal de los diaristas en red, y hasta aprecia en ellos una especie de modestia sui géneris, frente a los egos grotescos de la telebasura.

Mientras el libro avanza, pasan cosas. Muere el padre de Lejeune (on n’est plus si jeunes que ça...). La Asamblea francesa pasa legislación sobre responsabilidades de los administradores en Internet. Los diarios se multiplican por momentos....

—Leyendo leyendo a Lejeune me acuerdo de cuando comencé a llevar un blog personal. Supongo que lo sigo llevando, aunque el lado personal no es precisamente el que más ha crecido. Antes leía más diarios personales, ahora más blogs temáticos. Y me he dedicado a especulaciones semióticas, a comentarios sobre la actualidad, últimamente al cante jondo.... Supongo que gran parte de la deriva que tome un diario tiene que ver no sólo con lo que uno lleve dentro y vaya sacando, sino con el feedback que llega de fuera. Abundaban más los comentarios y el trato personal hace unos años en mi internet particular. Luego la cosa no se ha desarrollado por allí—hoy le decía a una amiga que creía que iba a encontrarme gente con intereses similares, conversaciones, etc., y que más bien me he encontrado más aún conmigo mismo, ¡como si yo no abundase ya, y me hiciera falta!  Cuestiones de intimidad personal, problemas con los conocidos, etc., también eran más prominentes al principio. Aunque quizá sea que me he acostumbrado. Hace poco, una colega con la que he tenido muchas desavenencias se quejaba de verse nombrada en mi web personal. Le dije que al menos no podía decir que me dedicaba a decir falsedades sobre ella—si bien no es de esperar que esté muy de acuerdo con la manera en que entiendo nuestras desavenencias.

En fin, que quiérase que no, desde el momento que abrimos la boca hacemos un diario personal. Y ya no te digo si vamos por ahí, como yo, con nuestra identidad "real" a cuestas, hablando de cosas del trabajo, etc. Aunque mi blog vaya derivando hacia dos o tres temas recurrentes, ni me libro ni me quiero librar de la dimensión de blog personal, y diario si a diario llega. De ahí que alguna gente parece creer (y antes más) que me dedico a escribir aquí todo lo que hago y todo lo que pienso y todo lo que me pasa. Eso no es ni posible ni deseable ni se intenta aquí, por supuesto. Aunque no niego que lo que escribo esté lleno de mensajes secretos sólo descifrables para mí, como señales de televisión para las que falta el decodificador. Pero eso le pasa al mundo por el que paseamos, no sólo a los textos que escribimos. Todo es un diario personal, y un fragmento de autobiografía, si bien lo miramos. El mundo está tatuado con mensajes personales.

Cómodamente aplatanados

Cursillo de CMS

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En el que me matriculo en el ICE, para mi educación: "Construcción de sitios web a medida con CMS - Wordpress y Joomla."

Aplicaciones éstas instaladas en el servidor de la Universidad de Zaragoza, provisionalmente:

http://ice2.unizar.es/cursos/wp

http://ice2.unizar.es/cursos/joomla

La página incluye un tutorial sobre instalación que no vamos a ver en detalle, ya nos lo dan a cada uno instalado. Tendré un sitio de wordpress y uno de joomla, que podré utilizar al final del curso

CMS: Content management system, sistema de gestión de contenidos, para hacer sitios web de manera intuitiva y fácil. Se insertan imágenes o crean enlaces sin conocimientos de código y de manera simplificada. (Vamos, como en los blogs).

Estructura de un sitio web tradicional: inicio, carpeta de imágenes, CSS (hoja de estilo), carpeta de documentos, etc. Dificultad de administrarlo al estar todo enlazado entre sí. Requiere un administrador. Un CMS facilita todo esto, hace fácil incorporar nuevos contenidos y funciones. Distingue entre 1) usuarios normales y 2) administrador. Este tiene una página personal que le permite administrar el sitio y a la cual sólo él tiene acceso. Los CMSs están conectados a una base de datos que almacena sus contenidos, y los usuarios sólo ven la presentación. Esto permite manejarlos de manera más fácil y fluida.

Los elementos de una página web en un CMS pasan a una plantilla referida a una base de datos. El CMS añade automáticamente enlaces a las páginas nuevas creadas en un menú. El administrador tiene un editor de textos que actualiza automáticamente la base de datos.

Wordpress: dificultad media, posibilidades limitadas. (p. ej. para crear páginas personales, información de asignaturas, blogs).

Joomla: más complejo, con más posibilidades. (Para trabajo en grupo, colaborativo, sitios dinámicos de trabajo).

Ambos son de libre distribución

Continúo practicando allí, en mi página...

http://ice2.unizar.es/cursos/wp_09/

usuario: admin
y la contraseña uso la de siempre.

Y en Joomla:

http://ice2.unizar.es/cursos/joomla/

http://ice2.unizar.es/cursos/joo_09/administrator/index.php


Para dudas preguntar al profe, Fernando Cruz Bello: fcruz*unizar.es

Diez cosas que tiene que tener un blog


PIN y nick

El blog de  Víctor Gómez Pin en El Boomeran(g), blog colectivo del grupo Prisa, pasa repentinamente a ser firmado por "Demetrio Pin." El público pregunta, extrañado—¿por qué? Pero el filósofo calla. Así que el filólogo responde:

Como el autor del blog no tiene por costumbre responder a los comentarios, daré una respuesta tentativa a la pregunta del anterior. La firma distinta en un blog y en las obras "profesionales" responde a una conveniencia apreciada de diferenciar las dos actividades —como quien escribe libros de jurisprudencia y [—firmando con pseudónimo—] novela negra. Obsérvese que es aquí una decisión sobrevenida, no inicial... y que se aprecia una contradicción potencial en el sentido en que era Víctor Gómez Pin, y no Demetrio Pin, la persona o máscara cuyo prestigio intelectual buscaba El Boomeran(g). Se inaugura una división de funciones entre el filósofo (que responde, suponemos, de su discurso) y el bloguero (que a los comentarios al menos no responde). Queda, claro, una conexión (la foto al menos, el PIN identificador personal)— con lo cual esto es un paso menos drástico que el de pasar a utilizar un nick anonimizante o ficcionalizante.

Queda por saber (pero es un detalle casi irrelevante) si el nombre "auténtico" es Víctor o Demetrio, o los dos, o ninguno. Más importante es el Gómez, que ese se elige menos y es más oficial. Los nombres de pila son casi nicks, elegimos uno u otro, o los modificamos... siempre por alguna razón. El apellido nos responsabiliza más—y su modificación nos liga más ambiguamente a nuestra identidad, como en este caso.

Oh lenguaje engañoso y falacia humana



Opino demasiado, opino

Opino demasiado, opino

Demasiada opinión repele, convengo en ello. Opino demasiado por extenso (en Internet, lo bueno sí breve)—ya me lo han dicho. Pero hoy me concentraré en mi dispersión: opino demasiadas cosas, sobre demasiadas cosas. Esto no es un blog temático—bueno, sí, pero el tema soy yo y mis opiniones sobre lo que entiendo y sobre lo que no entiendo. Qué limitación sería, limitarnos a opinar sobre lo que entendemos. Vamos, se nos cortaría en seco la opinión, a poco que reflexionásemos. Así que hay que opinar también sobre aquello en lo que no somos Expertos de Reconocido Prestigio. Bajar un poco la guardia, ¿no? Si un blog no sirve para eso, es que no sirve para nada.

Qué lamentable esa gente que sólo opina cuando puede dar una opinión bien pertrechada, autorizada, o incluso autoritaria. Sobre las demás cuestiones, encefalograma plano,  o ideas secretas y confidenciales, ns/nc. Eso es más seguro, desde luego, menos comprometido y más educado. Opinar demasiado es presuntuoso, se pone uno en evidencia, pero sobre todo pone a los demás en evidencia (estas cosas, ya lo decía Goffman, suelen ir juntas). A veces sí opina la gente sobre temas variados, como yo, no lo negaré. Pero se dosifican cuidadosamente las opiniones, en general. Esta opinión la reservo para Juanito y Periquito, ésta otra, para Pedrita y Mariquita. Porque no todas gustan a todos, ni les interesan. Que no se nos junten los círculos: quedaríamos en evidencia, y quedarían en evidencia nuestros familiares y conocidos y colegas y lectores. Nuestras opiniones desagradan cuando son muchas y diversas y salteadas—sobre todo si no siguen una lógica identificable, una línea del Partido, o una doctrina optimista y buenista. La variedad y combinación de temas y tonos ofende y disgusta. Bueno, igual a alguien también le atrae y gusta, pero esos no parecen muchos. ¿A quién le pueden interesan mis opiniones sobre J. L. R. Zapatero? ¿O sobre Ibarreche y la Eta? ¿O mis especulaciones neuronales? ¿O la problemática de la prosopagnosia? ¿O mi informe sobre esta película que nadie ha visto, con perdón? —¿O mis despotriques sobre los malos rollos de mi departamento? De esas cosas se habla a la hora del café, con una audiencia selecta y clasificada—en un blog están fuera de sitio, se entera demasiada gente, y no gusta, en la Administración en concreto es más elegante murmurar por lo bajini y si es posible evitar poner recursos contra nadie. La Administración lo agradece. Vocear opiniones, así en público... nono, hay que especializarse, hoy en día si no eres un especialista no eres nadie. Si eres un escritor famoso, o un político o un actor, pues igual puedes soltar alguna opinión de más en una entrevista, pero mejor que sea pintoresca y simpática, y no dispersarse mucho, podrías desagradarle a los lectores, al público, a los votantes que compran las entradas. Mis opiniones políticas son sin duda ofensivas para personas que de lo contrario me considerarían una bellísima persona. Mis gustos literarios me desacreditan una vez salen a la luz. Mis ateas ideas sobre religión y el sentido de la vida son descorazonadoras, mejor no conocerlas. 

Claro que menudas ilusiones la gente en su trato habitual—nos tratamos con imágenes retocadas, filtradas; con ilusiones con patas. Los soponcios que nos llevaríamos si supiésemos lo que piensa la gente con quienes nos tratamos. Las personas a veces se hablan tan tranquilas y como si fuesen aliadas intelectuales o emocionales, sin saber que su interlocutor es un votante del PP, o que este otro es gay, y si no, es partidario del matrimonio entre homosexuales, o fan del Che Guevara. O que éste que parece tan inteligente resulta que cree en la reencarnación. O que es un ateo, o un mormón. Que este otro opina que los funcionarios son unos vagos y chupópteros. Que tal otro considera medio subnormales a los que ven la telebasura, o a los que siguen la Liga. Que este otro—ostrás, todo es ofensivo. Mejor no enterarse... la ignorancia mutua engrasa el trato social. Para que no rechinen los engranajes, lo mejor es hablar del tiempo—mientras no digamos cosas demasiado originales sobre él. Y si haces un blog, que sea estrictamente temático, y si no, un blog rosa y smiley.

El obsceno blog

Mis debates de hoy

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– En Babel's Dawn, a cuenta de este artículo sobre la evolución del lenguaje y sus bases biológicas—en especial la evolución de la laringe en los homínidos:

Interesting about the hyoid. Can we establish a sequence of hyoid bone evolution for the different homo species? Are there any hyoid remains from Homo Erectus, Homo habilis or the australopithecines? Can the evolution of the larynx have something to do with the erect posture (no doubt it has, but are there studies which try to reason to which extent)? So many questions, sorry...


– En Mi Literaturas, en la discusión sobre si "¿Publicar es necesario?"

Creo que a estas alturas habría que reformular la pregunta, para extraer su auténtica intención:

¿publicar en papel, y vender esos libros, es necesario?

Parece que para unos sí y para otros no. Pero para todos es deseable.

En mi opinión, corriendo tras ese objeto de deseo, más de uno se va a dejar los cuartos (o invertir muchas horas, un número desproporcionado, para obtener pocos cuartos como la prueba de que se ha llegado a algún sitio).

Es una manera como otras de engañarse a uno mismo. De ese esfuerzo extra invertido por los autores que se autoflagelan, los editores harán su agosto. Y un escaso agosto, que la competencia está fuerte.

(Me recuerdan la importancia de soñar y proponerse metas de superación personal, como Pablo Coelho...):

Ah... pero, ¿y cuando no se logra? Porque es muy bonito para los optimistas como Coelho proponerse metas muy altas, y soñar, etc., pero luego llegan los despertares, y si las metas eran muy altas resulta que la mayoría se han quedado por el camino. Nos fijamos en los que llegan, pero a mí me llaman igualmente la atención los demás. Y sobre todo, como digo, el aspecto de zanahoria para nuestras vanidades que tiene toda este juego de la literatura y la publicación. Más de uno le labra el campo entero al vecino, y al final ni siquiera se come la zanahoria.

– Y en Tecnocidanos, a cuenta de esos nuevos juegos de ordenador que hacen a la gente colaborar en proyectos de investigación complejos haciendo de curritos mientras se entretienen matando marcianos o resolviendo puzzles— "Ciencia Tetris":

Bueno, los jugadores serán en todo caso mano de obra barata (gratuita) para el proyecto de investigación, pagados en entretenimiento. O igual una vez plegada la proteína se publica el resultado con una lista de firmantes encabezada por el diseñador del programa y tres millones de nombres más. O igual se incluye sólo al que le sonó la flauta... lo cual sería injusto quizá con los demás. En todo caso sí son maneras de coordinar esfuerzos colectivos muy interesantes, y posibilitadas por la Red. Aunque en medio de tanta cooperación, la idea misma de darle el Nobel a alguien va perdiendo sentido. Claro que aún están a tiempo de premiar a Cerf y a Berners-Lee, y a Brin y Page, y a unos cuantos más que llevan de retraso en este sentido.

No-vedades



Cuatrocientas páginas de Google

Cuatrocientas páginas de Google

Eso es lo que ocupa la lista de artículos de este blog, si nos atenemos a esta búsqueda de mi URL. (Hay que ir al pie de la página de esta búsqueda de Google y pulsar en Repetir la búsqueda e incluir los resultados omitidos). Se verá que sólo nos ofrece Google aquí cien páginas accesibles (¡como si no quisiésemos más!) que contienen mil resultados de "aproximadamente 3.970", o sea cuatro mil. Larga, larga es la lista. Quien no me lea no será porque no he escrito nada. Y aunque a veces me repito como un disco rayado como un disco rayado como un disco rayado como un disco rayado como un disco rayado como un disco rayado, bien habré iniciado unos cuantos cientos de conversaciones sobre temas distintos y variados. Quien no converse conmigo será porque no quiere—digo yo. Lo cual nos puede llevar a diversas melancólicas reflexiones...

... visto que ni mis conocidos ni mis desconocidos ni mis colegas ni mis amistades se han animado en general (con la excepción de Marcos) a conversar públicamente (normalmente tampoco privadamente) con este bloguero hiperproductivo. Ni de política, ni del trabajo, ni de cine, ni de literatura, ni de la evolución del mono, ni de mí (tema inagotable) ni de nada de nada. Temerán una avalancha de opiniones, seguro.

Con lo cual he de decir, ateniéndome a mi experiencia de primera mano, que si los blogs son excelentes para la autocomunicación con uno mismo, no queda en absoluto garantizada la intercomunicación con otras mentes. Que sin embargo sé de buena fuente que existen por ahí. La proporción artículos / comentarios—ya no te digo la proporción palmos de texto/comentarios— helaría la pluma de más de uno. Sin embargo aquí me tienen al pie del cañon, ante el ensordecedor abucheo de la indiferencia general. Déjenme al menos presumir de inasequible al desaliento.

Pobre realidad

Arablogs

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Me inscribo como el blog número 500 (creo) del portal Arablogs, del CATEDU (Centro Aragonés de Tecnologías para la Educación). No se puede decir que haya llegado muy pronto, no...

Aunque el hecho es que no conozco a ningún otro docente que tenga un blog allí, excepto a Chusa, a.k.a. María Jesús de Miguel—sobre la cual escribe precisamente hoy una de las alumnas:

Hola yo me llamo pérola eliane y tengo 14 años, voy a contar cosas de una profesora que es super maja y que es la mejor profesora que un alumno puede tener. Explica todo muy bien, es una profesora encantadora y que tiene alumnos que la quieren mucho, como yo, que no soy la mejor alumna del mundo pero ella si es la profesora mejor del mundo: se llama Maria Jesus, es super guapa, tiene el pelo negro, ojos negros y usa gafas, y cuando se enfada, despues pide disculpas.

—es que es un aula de inmersión, con alumnado multicultural variadito que debe ser un babel (de ahí las desesperaciones a que alude Pérola) y la finalidad del blog de Chusa, El Batiscafo, es que escriban en español. Y cómo que lo hacen... con unas pocas líneas ya retratan los muchachos/as inmigrantes la experiencia que arrastran:

Hola, soy Ebrihima, soy de Gambia. Mi ciudad es Banjul, es muy bonita y pequeña. Habia muchos idiomas, el mío es el sarahule, pero en Gambia se habla mucho wolof. Habia un rio muy importante, el río Gambia.

En el rio habia muchos peces. Habia tres 3 mezquitas sí, yo no lo he olvidado, yo creo que habia tres mezquitas. Mi ciudad, que se llama Banjul, es muy pequeña. Habia mucha gente, habia muchos colegios, institutos, y escuelas. Sus uniformes son muy bonitos, los colores son muy distintos, habia verdes, blancos, amarillos, rojos y azules. Habia muchas fuentes y parques pequeños.

En Gambia los hombres no bailan, por eso Omar, Ousan y yo no queremos bailar en clase de EF, y la profesora esta muy enfadada. Pero ahora creo que le vamos a pedir perdón y vamos a obedecer y a bailar como todos los demas. Aqui en Europa los hombres bailan y no es malo.

—Ahora todos aragoneses, y baile obligatorio: ¡aunque lo que bailan seguro que no es la jota!

Si al final el más exótico, y el menos bailón de la clase, voy a ser yo.


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(PS: ¡huy qué éxito he tenido!— Y es que esta iniciativa me parece fantástica. A los chavales les tiene que motivar un montón lo de ver que pueden escribir, que aparece en la red y que los leen, y que pueden comunicar a otras personas lo que recuerdan de su país o lo que ven y sienten en éste. Con lo adictivos que son los blogs, no hay como ésto para abrir posibilidades y capacidades de expresión y comunicación.)

En el fondo no estoy tan mal