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Vanity Fea

Internet

Curso de Moodle

En el ICE de la Universidad de Zaragoza:

http://moodlepru.unizar.es/formacion/

 

Acceso con correo y contraseña al curso de prueba.

 

Para el curso de verdad, hago ya una solicitud en add@unizar.es

Los cursos se alojarán en el servidor http://moodle.unizar.es

 

Cursillo de CMS

Site I Like

A photo on Flickr

Si hubiera tenido este organizador bibliográfico en red quince años antes no hubiera empezado jamás a hacer mi bibliografía:

CiteULike: A Free Online Service to Organise Your Academic Papers:   http://www.citeulike.org/

What is CiteULike?
CiteULike is a free service to help you to store, organise and share the scholarly papers you are reading. When you see a paper on the web that interests you, you can click one button and have it added to your personal library. CiteULike automatically extracts the citation details, so there's no need to type them in yourself. It all works from within your web browser so there's no need to install any software. Because your library is stored on the server, you can access it from any computer with an Internet connection.

Why is it "social"?
You can share your library with others, and find out who is reading the same papers as you. In turn, this can help you discover literature which is relevant to your field but you may not have known about. The more people who use CiteULike, and the more they use it, the better it becomes as a resource. (...)

 

How can I organise my papers?
CiteULike has a flexible filing system based on tags. You can choose whichever tags you want, and apply as many as you like to a paper. You can use tags to group papers together.


Viene a ser como un blog de referencias académicas. Ahora ya demasiado tarde para cambiarme de sistema. Pero se lo recomiendo a cualquiera que quiera hacer una bibliografía personal, y que no le importe compartirla, como era mi caso.

En cualquier caso, es un sitio excelente para obtener información bibliográfica actualizada sobre cualquier tema.

Querido blog





Back to Base

La bibliografía que llevo va bajando constantemente de visitas, en suave pendiente. Apenas tiene 50.000 visitas en los últimos 4 años. Supongo que es un síntoma más del crecimiento de contenidos la web, por una parte, y del decrecimiento de la Filología, por otra. Otra alternativa serían mas dañinas para el ego, aunque no hay que descartarlas.

En todo caso, está claro que hay que nadar nada más que para seguir quieto en la corriente, y promocionar constantemente los trabajos propios, porque si no se quedan durmiendo el sueño de los justos en una estantería del ciberespacio.

Así que hoy inauguro una cuenta en Google Base y allí que te va la bibliografía como "contenido para compartir", tipo "reference article". Si Google ya tiene los diarios íntimos de nuestras búsquedas, por qué no darle nuestras referencias bibliográficas. También le puse una página en Wikilearning, a la bibliografía.

E intento abrir una cuenta en Freebase para lo mismo, compartir mis contents... pero está más difícil el proceso de registrarse allí.

Le echo un vistazo a Wikibooks etc., por si pinta allí algo mi bibliografía. De todas maneras, ya me llegan casi todas las visitas a través de Wikipedia.

Pero para volver a incluir sus contenidos en un wiki, sería un trabajo de chinos. Para esos trabajos repetitivos, mejor sigo añadiendo referencias al  Project Narrative Bibliographical Wiki en Wikimedia. Hoy, con una bibliografía sobre el tiempo de la narración. Como en casi todos estos wikis, queda semianónimo el trabajo que allí se hace, pero al menos me autocito, cosa que siempre da satisfacción. Aunque más content si me citasen otros, claro.

Y a última hora me apunto al European Narratology Network, lo que era el viejo NarrNet, pero que ahora va a volverse un sitio más social, o más asociado, recopilando miembros activos. Creo que les voy a aconsejar fundar una red social con Ning, o al menos un blog, porque al instrumental webero que utilizan le falta mucho mucho desarrollo. Como al de los narratólogos, y demás filólogos, en general.

Dear Jan Christoph Meister,
Congratulations on the new impulse you are giving (mostly from the Hamburg University group I guess) to the European Narratology Network. I think the initiative may be very useful, perhaps most of all for "isolated narratologists" like myself. I understand that web resources are going to be crucial in the way contacts and collaborations are established—"only connect", as E. M. Forster used to say. With that in mind, I wonder whether you might consider expanding the website with tools such as a blog or a social networking site. Blogs like the ones at Blogger (http://www.blogger.com) have many options when it comes to establishing public access and levels of participation and editorship. And a social networking site can easily be established at no cost as well, in sites such as Ning (http://www.ning.com/). As a suggestion, these web tools would greatly enhance the communicative potentialities of an European society of narratologists.
All best wishes for this upcoming project,
 
Jose Angel Garcia Landa
University of Zaragoza (Spain)

PS: Enlace al espacio de trabajo del grupo de narratólogos de Hamburgo en la plataforma Agora - ICN NarrDiBi.

The Language of Websites

 

Powernet-Ethernet Adapter with Filter

Estoy emitiendo esto por el enchufe de la corriente; ayer me instalaron un Wifi enchufado a la red con PowerLine. La primera vez que oí que te podía llegar Internet por el cable de la luz me sonó tan raro como si me dijesen que iba a llegar por la cañería del agua. Pero nada, la más compleja tecnología viene un chispas y te la instala tan rápido como quien cambia los plomos. Al parecer esto de la internet por el enchufe de la batidora ya se venía haciendo desde hace tiempo para transmitir señales de radio. Ahora sí que queda la red aún más espesa, si cada enchufe es potencialmente un puerto Ethernet.  Pero aún podían ahorrarse un paso y traer los ordenadores con esto puesto, y así sólo tendrías el cable de enchufarlos, y por ahí te llegaría también la Internet. Y si quitasen cables y nos enviasen la corriente eléctrica y la señal vía Wifi, pues aún menos que tropezaríamos.

Reparar un ordenador viejo Macintosh

Kartoo karma

Esta es la pinta que tiene una autobúsqueda mía en Kartoo. Un mapa neuronal de nuestras actividades en la red, supongo. Pero parcial, parcial. Y a veces también trabajamos sin red—hop.

kartoo
Observen que al menos según Kartoo he dedicado más esfuerzos a ScientificCommons y al Social Science Research Network que al blog. Que ya es decir.
 

Visitas de La Red


Wikipedia como fuente única

Comentario en un artículo en Tecnocidanos sobre la Wikipedia—ahora que ésta supera los diez millones de artículos:

Si sirvo como ejemplo de académico desconfiado ante la Wikipedia, diré que por mi parte admiro enormemente el funcionamiento, éxito y calidad general de la Wikipedia: ninguna otra enciclopedia está a su altura en actualidad y en cantidad de información; las comparaciones ya ni se plantean cuando sobre un tema dado NO EXISTE un artículo en otra enciclopedia y sí en cambio en la Wikipedia. Eso para empezar. Ahora bien, lo terrible de la Wikipedia es su mismo éxito—amenaza con convertirse en la fuente única de conocimiento no ya para el hombre de la calle, sino para el estudiante universitario. Y eso sí que puede tener efectos tremendos sobre la capacidad crítica del personal, y empobrecer el panorama que la circunda, por imposibilidad de competir. Cuando es, como dices, la primera y ÚLTIMA referencia, ya hay que temblar. Y es el caso de muchos de nuestros estudiantes, no sólo por sus defectos de carácter o de tiempo, que los tendrán, sino por la lógica misma de las cosas.

La Wikipedia como globalización apisonadora del conocimiento... tiene otras facetas, pero ésta es quizá la más característica.

Y, de hecho, en la nueva economía de la información, lo único que nos libra de la globalización cognitiva de la Wikipedia es otra globalización cognitiva que la modera o matiza: la de Google. Tiene interés el artículo de Tecnocidanos por lo que habla de la interacción entre estos dos gigantes. Detrás de la Wikipedia hay otra enciclopedia todavía más grande, la Web, y Google es su índice. A todo el conocimiento se le aplicará la lógica de la cola larga: unos pocos sitios serán intensificados y destacados desproporcionadamente (ahí está la Wikipedia) mientras que el resto se difuminarán en una asíntota decreciente pero que cada vez está más pegada al eje inferior de coordenadas, dejando sólo a unos pocos sitios en la cada vez más gigantesca cabeza.

Lovecraft y la ansiedad de la Red


Internet en 1908

Hay quien ha hablado del telégrafo como "la Internet victoriana", y es cierto que las redes de comunicaciones se van enlazando unas con otras y sus protocolos no sólo innovan radicalmente a veces sino que también se asientan constantemente en cosas que ya pasaron antes. Y a veces ya se ve de lejos en qué van a parar las innovaciones, porque sólo en parte son nuevas. La interfaz humana sobre la que se aplican no cambia tanto como la tecnología.

Hace cien años que E. M. Forster, victoriano a su pesar, concibió algo bastante parecido a Internet en su relato "The Machine Stops", escrito en 1908 y publicado en 1909. Es una distopía que prefigura bastantes aspectos de Un mundo feliz de Huxley o de 1984 de Orwell, y que es extraño no sea más apreciada o conocida dado el éxito que han tenido estas otras visiones del futuro. Entre sus puntos de interés está la manera en que la sociedad "ideal" / horripilante del futuro está totalmente mediatizada por la Máquina. Las personas viven en ciudades subterráneas, en celdas hexagonales conectadas por pasillos vacíos, donde medios de transporte automáticos, poco utilizados, llevan hasta los aeropuertos. Son las aeronaves al parecer los únicos espacios públicos—y se viaja lo menos posible en ellas, no gustan. La vida está cada vez más mediatizada por la Máquina, que se encarga de proveer todas las necesidades de los individuos con un sistema de domótica perfeccionado: aire acondicionado, música, comida, etc., todo lo provee la Máquina.

Vashti, una de los protagonistas, encarnación del ciudadano perfecto, siente típicamente un "horror a la experiencia directa"—y le desagrada sobremanera tener que tomar la aeronave para ir a visitar a su hijo Kuno en la otra punta del mundo, aunque ya hace mucho aviniéndose a viajar a pesar de esa repugnancia. Las visitas, como todo tipo de reuniones cara a cara con otras personas, los paseos, los viajes, etc., son un resto del pasado que está desapareciendo rápidamente de las costumbres.

Pero a pesar de este aislamiento físico de las personas, sin espacios públicos físicos ni reuniones ni visitas, se nos dice que "en algunas direcciones la vida social se había desarrollado enormemente". Se trata de las videoconferencias y el chat a través de la máquina. Vashti al parecer conoce a miles de personas, pero sólo virtualmente, a través de la pantalla. De hecho es profesora—no sabemos si aficionada o profesional o si esa distinción ha desaparecido en el mundo de la máquina. Y quien desea se conecta a sus lecciones a través de la Máquina. Forster anticipa así en cierto sentido las redes sociales. "En algunas direcciones", se nos dice, "la interacción humana había avanzado enormemente."

Aunque la tecnología de su máquina por supuesto no queda explicada, y parece un tanto Julio Verne, sí que anticipa un rasgo importante de la Red, que es la personalización y descentralización de sus funciones comunicativas. Así por ejemplo, si hay televisión personalizada tipo YouTube (aunque quizá sólo en directo) no hay en cambio e-mail, y los mensajes escritos los envía la máquina a través de un sistema retrofuturista de correo neumático.

La descentralización de la Máquina también se manifiesta en el anonimato del poder y en la mediatización de todos los aspectos de la vida social por este tipo de distribución de la comunicación y el trabajo. La Máquina se confunde con la estructura social, de hecho los ciudadanos han pasado a ser meras piezas de la Máquina y han de ser dóciles y uniformes para que ésta cumpla su función de regulación y distribución de la manera más eficaz posible. Los rebeldes tipo Neo, uf, digo, tipo Kuno, son perseguidos por vigilantes automáticos, y la máquina mantiene a los rebeldes fuera y repara los agujeros del sistema. Como en el caso de The Matrix, hay aquí imágenes de un retorno uterino de pesadilla: Kuno describe su huída al exterior de la máquina con imágenes que evocan el nacimiento y la liberación de cordones umbilicales; y no es casual que la encarnación humana de la Máquina y su más fiel sirviente sea Vasthi, que si no es madre asfixiante en persona es únicamente porque ha delegado ese papel a la Máquina—ahora no hay vida familiar, o más bien sólo hay una relación familiar y obsesiva con un útero-cárcel, la Máquina.

Podemos ver aquí una expresión de los deseos de liberación emocional y sexual de E. M. Forster, homosexual reprimido, que convivió largamente con su madre, sin figura paterna cercana y obligado a llevar una vida de respetabilidad victoriana puramente maquinal. En muchas de sus novelas se expresa esa búsqueda de espontaneidad y liberación, huída del sistema victoriano de clases y roles, que aquí aparece encarnado en pesadilla mecánica y desplazado a la Máquina. Aunque cuando Kuno se libera liga con una chica—la publicación de Maurice aún estaba muy lejos en 1908... Kuno es capturado de nuevo por la máquina, pero sueña con un futuro en el que otras personas, en otra generación, puedan vivir fuera de esta Máquina heteroasexual en la que está pillado.

Otro aspecto de la Máquina que es relevante es el control de las comunicaciones. Al estar toda comunicación mediatizada por la Máquina, toda comunicación es controlable, y se controla por el bien del sistema. También, al parecer, de una manera rutinaria y automatizada, como parte del mantenimiento del sistema, sin que haya una desagradable figura autoritaria que tome decisiones al respecto. La Máquina es anónima—no hay un Big Brother que dirija el sistema, aunque naturalmente tampoco lo hay en la novela de Orwell. Así, pues, sí, hay también un Echelon en 1908, pero las funciones de policía son en todo caso marginales: la maquinización del mundo se impone no por la fuerza de la violencia sino por la fuerza de los hechos, por el comportamiento espontáneo de las personas en sus circunstancias, como conclusión lógica de la organización social creciente y de la disponibilidad de la tecnología. Aquí es el Sistema mismo el que es la Máquina, por eso nadie en concreto la ha creado, y rueda sola, con su Aparato Autorreparador que la va parcheando y adaptando. Mal que bien, porque al final se derrumbará tras diversos amagos, de la noche a la mañana. Al ser una Máquina (piezas y funciones interconectadas) el derrumbe cuando llega es súbito y total.

En este sentido la Máquina (al ser global) es también una encarnación de pesadilla de la totalización globalizadora, que ha sometido el mundo entero a su sistema de circulación y sólo ha dejado fuera a unos pocos rebeldes y marginales. Y esta globalización, aunque haya sabios y mentes pensantes, no la ha diseñado nadie ni la gobierna nadie en concreto, pues es la Máquina la que ha ido imponiendo su propia lógica sobre los comportamientos, voluntades y decisiones. Es la pura eficacia de la organización social humana la que lleva inexorablemente al desarrollo de la Máquina y a subordinar a ella nuestra manera de pensar, de sentir y de hacer—lo que podríamos llamar la cyborganización de la vida social.

En muchos sentidos es la de Forster una profecía cumplida—y no es tanto el mérito (aunque no se lo quiera yo quitar) en cuanto que en muchos sentidos no es ni siquiera una profecía, sino una trasposición metafórica de la vida moderna, de la experiencia urbana, cargando un poco las tintas en la dirección de la alienación y el aislamiento y la taylorización.

Hace poco aparecía en Les Bienveillantes de Jonathan Littell una imagen comparable, una memorable alegoría de la sociedad moderna, nazi o no, en su culminación lógica, una sociedad-máquina también, o una gigantesca cárcel de Piranesi, tal y como se manifiesta en los sueños obsesivos del narrador de la novela tras su visita a los campos de exterminación:

Una secuencia en concreto se repetía y se amplificaba noche tras noche, un sueño oscuro y difícil de describir, sin ningún sentido narrativo pero que se desplegaba siguiendo una lógica espacial. En este sueño recorría yo, pero como desde el aire, a diferentes alturas, y más bien como una pura mirada o incluso una cámara, más que como un ser vivo, una ciudad inmensa, sin límite visible, con una topografía monótona y repetitiva, dividida en sectores geométricos y animada por una intensa circulación. Millares de seres iban y venían, entraban y salían de edificios idénticos, ascendían largas avenidas rectilíneas, bajaban al subsuelo por bocas de metro para salir por otro sitio, incesantemente y sin finalidad aparente. Si bajaba yo, o más bien si bajaba esa mirada en la que me había convertido, a las avenidas para examinarlos al detalle de cerca, comprobaba que estos hombres y mujeres no se distinguían unos de otros por ningún rasgo particular, todos tenían la piel blanca, el cabello claro, los ojos azules, pálidos, perdidos, los ojos de Höss, los ojos de mi antiguo ordenanza Hanika, también, en el momento de su muerte en Jarkov, ojos color de cielo. Había raíles surcando la ciudad, avanzaban trenecitos y hacían paradas fijas para vomitar una oleada de pasajeros enseguida reemplazados, hasta donde llegaba la vista. En las noches siguientes penetré en algunos de los edificios: filas de gentes caminaban entre largas mesas comunes y letrinas, comiendo y defecando en fila de plantación; en camas superpuestas, otros fornicaban, luego nacían niños, jugaban entre las armazones, y cuando habían crecido bastante, salían para ocupar su lugar en la marea humana de esta ciudad de la perfecta felicidad. Poco a poco, a fuerza de contemplarlo desde diferentes puntos de vista, se desprendía de este hervidero aparentemente arbitrario una tendencia: imperceptiblemente, un cierto número de personas terminaban siempre por ir al mismo lado, y entraban por fin en inmuebles sin ventanas donde se acostaban para morir sin decir una palabra. Venían especialistas y cogían de ellos lo que pudiese contribuir todavía a alimentar la economía de la ciudad; luego quemaban sus cuerpos en hornos que servían simultáneamente para calentar el agua que se distribuía por los distintos sectores por canalizaciones; se apilaban los huesos; el humo que salía de las chimeneas se unía, como afluentes, al humo de las chimeneas vecinas, para formar un largo río tranquilo y solemne. Y cuando el punto de vista del sueño retomaba altura, podía yo distinguir un equilibrio en todo esto: la cantidad de nacimientos, en los dormitorios, igualaba el número de fallecimientos, y la sociedad se autorreproducía en un equilibrio perfecto, siempre en movimiento, no produciendo ningún excedente y no sufriendo ninguna disminución. Al despertarme, me parecía evidente que estos sueños serenos, desprovistos de toda angustia, representaban el campo de concentración, pero un campo perfecto, que había alcanzado un punto de stasis imposible, sin violencia, autorregulado, funcionando perfectamente e igual de perfectamente inútil, puesto que a pesar de todo ese movimiento no producía nada. Pero reflexionando sobre esto más adelante, como intentaba hacerlo mientras me tomaba mi sucedáneo en la sala de la Haus der Waffen-SS, ¿no era acaso una representación de la vida social en su conjunto? Liberada de sus oropeles y de su vana agitación, la vida humana se reducía a poco más que esto: una vez que uno se había reproducido, se había alcanzado la finalidad de la especie, y en cuanto a la finalidad propia de uno, no era más que una añagaza, una estimulación para levantarse por la mañana; pero si se examinaba la cosa objetivamente, como yo pensaba que podía hacerlo, la inutilidad de todos los esfuerzos era patente, al igual que la reproducción misma, puesto que no servía sino para producir nuevas inutilidades. Y así daba yo en pensar si el campo de concentración, con toda la rigidez de su organización, su violencia absurda, su jerarquía meticulosa, no sería acaso más que una metáfora, una reductio ad absurdum de la vida corriente?

Aquí la sociedad también es una gigantesca cadena de montaje, una gran máquina donde los ciudadanos son a la vez las piezas y los productos. Es una culminación lógica (lógica de pesadilla) de los procesos de organización social y eficiencia. Internet no está aparente, es cierto. Pero es que internet, las máquinas, como los sujetos, no es sino un fenómeno parcial, un elemento de los procesos de organización. Es la organización en sí la que es la red, o la máquina.

Blogueras en 1800 
 


TV a la carta

En tiempos pensábamos que lo de la televisión a la carta sería cosa del futuro, pero claro, ya es el futuro, así que ahora, lejos de ir a ver la Primera o la Segunda o la Tercera, nos dedicamos a ver lo que nos da la gana a la hora que queremos. Y sin TiVo, que aquí ni va a tener que llegar el invento por desfasado de antemano.

Así que hoy nos vemos vídeos como este diálogo sobre la estructura improvisada de la mente—y contra el innatismo lingüístico a la Chomsky—en Bloggingheads TV: Carl Zimmer y Gary Marcus. "Science Saturday: How MacGyver Made Our Minds" http://www.bloggingheads.tv/diavlogs/10137

Sin contar con que sigo siendo una estrella de la tele en mi propio canal de YouTube: http://www.youtube.com/JoseAngelGL   Como TVE: con parte de producción propia, y parte de producción ajena. De momento los comentaristas son clementes.

O puedes buscar vídeos sobre el tema que quieras, de YouTube o de fuera de YouTube, en Blinckx: http://www.blinkx.com/

Al parecer aquí buscan hasta en el contenido del vídeo, transcrito (al inglés...). Y nada más la interfaz de presentación es una maravilla.

Cada día lo suyo. Hoy hemos entrado en el primer supermercado que hemos visto con todos los precios puestos en pantallas digitales—para subirle a todo un euro de golpe, supongo. Porque la tecnología baja, pero todo lo demás sube. Las judías, en la tele las veremos, o el conejo. Menú a la carta.


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