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Literatura y crítica

La vida es sólo fantasía

jueves 28 de abril de 2011

La vida es sólo fantasía

"El que no inventa, no vive" es la frase que sintetiza el discurso de aceptación del Premio Cervantes de Ana María Matute. Es cierto, al menos, que quien vive una vida humana tiene que inventar, y si no le da la cabeza para ello, al menos tiene que participar de lo que otros han inventado. La vida es sólo fantasía, decía Miguel Bosé, otra frase que señala hacia una cierta verdad aunque lo haga exagerando, para que captemos el mensaje. Aquí está el discurso de Ana María Matute, un elogio de la invención y en concreto del cuento:




Sobre la autoinvención del hombre, leo a la vez en María Zambrano, en Hacia un saber sobre el alma, que la vida humana es inherentemente crítica, que la crisis tiene un elemento de autoinvención que la convierte en un momento intenso y característico en el que asoma claramente algo que somos. Me hace pensar esto algo que me dijo hace años la Dra. Penas, otra del 56, no sé si habiendo consultado o no a Zambrano al respecto—que la crisis auténtica, lejos de ser un momento de crisis, es una condición permanente en la que instalarse—bienvenidos a la crisis, cuando se abandonan las viejas certidumbres y pasas a reinventarte no por afición sino por necesidad.  Los homo sapiens estamos más en crisis que los animales que nos rodean, siempre inventando historias nuevas para entendernos o para evitar entendernos. "Y es que el animal nace una vez, mientras que el hombre nunca ha nacido del todo, tiene el trabajo de engendrarse nuevamente, o esperar ser engendrado" (Zambrano, "La vida en crisis", 94). Me parece que mucho deben las reflexiones de María Zambrano a la desilusión de enfrentarse a la pérdida de la fe y de las creencias tradicionales, aunque evita darle un tono personal o confesional al artículo, y mucho menos hacer alusiones directas a creencias que antes tuviese y que ahora da por creencias falsas. Total, las creencias que las sustituyan, si nos atenemos a la vida en crisis, no tendrán la certidumbre que tenían las anteriores, más vale analizar el movimiento mismo de la crisis como algo inherente en lo que instalarse:autorretrato valls

"El hombre tiene un nacimiento incompleto. Por eso no ha podido jamás conformarse con vivir naturalmente y ha necesitado algo más, religión, filosofía, arte o ciencia. No ha nacido ni crecido enteramente para este mundo, pues que no encaja con él, ni parece que haya nada en él preparado para su acomodo; su nacimiento no es completo ni tampoco el mundo que le aguarda. Por eso tiene que acabar de nacer enteramente y tiene también que hacerse su mundo, su hueco, su sitio, tiene que estar incesantemente de parto de sí mismo y de la realidad que lo aloje". (94).
 


Este self-fashioning ha sido analizado por otros como característico especialmente de la condición moderna, o postmoderna, u occidental—que por tanto habría que caracterizar segun parece como quintaesencialmente humana (sin ánimo de ofender). Toda cultura humana es creativa, pero la contemporánea es ya no digo cualitativamente, sino cuantitativamente más creativa. Nos inunda una masa de productos culturales, de imágenes y de ficciones.

He estado en la tercera y última conferencia de Agustín Sánchez Vidal sobre "la especie simbólica", título que toma del libro de Terrence Deacon. Y también allí trataba sobre la importancia de las ficciones—empezando por las metáforas y símbolos, y siguiendo por las historias que nos recontamos—para humanizarnos y hacernos y entendernos. Un tema parecido al que trató en su conferencia sobre el por qué de las ficciones. En las preguntas, le he preguntado sobre el equilibrio necesario entre la creación de ficciones, inventarnos con nuestras ficciones, y a la vez mantener un centro de gravedad permanente—un anclaje en la realidad de lo que al fin somos, de la que irradian las ficciones. En su respuesta ha remitido a los arquetipos de historias posibles, y al hecho de que siempre nos inventamos sobre una gama limitada de historias posibles o de metáforas posibles. Era la tesis de Northrop Frye, y supongo que es, en lenguaje biológico-evolutivo, la tesis de Brian Boyd en su libro sobre El origen de las historias, que también citaba Sánchez Vidal. Historias en el sentido de ficciones, narraciones.

Decía Sánchez Vidal que preferimos las ficciones a la realidad—nos atraen irresistiblemente, es una predisposición genética que tenemos a ellas. Pero quizá también sea cierto que de todas las ficciones, preferimos las que parecen reales. De hecho, aún más—preferimos las ficciones que creemos que son reales. Así es como logramos construir un mundo virtual para habitarlo, con el lenguaje, con las historias de ficción, pero también con todas las mitologías vivientes, esas que analizaba Roland Barthes, y que no llamamos mitologías, sino religiones, ideologías, verdades sin más, verdades construidas: Creeos mis ficciones, decía Ana María Matute, porque me las he inventado. Por eso tienen la certidumbre de que son algo que la mente necesita—lo ha puesto frente a sí misma, para adorarlo. Pero lo que se inventa para adorarlo es un ídolo, y vivimos de muchos ídolos, de la tribu, del teatro...

Nos creamos un nicho virtual —un nicho ecológico— donde habitar, una realidad hecha de palabras—y de edificios, y rituales, y relaciones, edificados con y sobre las palabras. Lo llamamos nuestra cultura. Una realidad virtual hecha de lenguaje. La realidad otra, sin esa, sería una realidad animal, o una realidad sin forma, un monstruo hecho de una mezcla de humano y animal, donde no podriamos habitar sin horror, nos dice Zambrano—no sé en concreto en qué horrores estaba pensando ella, o la acechaban, pero sí alude a ellos indirectamente, cuando dice que hay algo en nostoros, un instinto religioso quizá, "que nos avisa de lo monstruoso de la realidad que nos rodea y más aún de la construidad por el hombre mismo, lo que se queja y se rebela" (95). Quizá sea insuficiente la realidad que encontramos construida por los otros, y también echamos de menos el paraíso prehumano del que entramos en ella—y de ahí la crisis—el impulso a rehacerla y a rehacernos, en movimientos contradictorios, con otra ficción quizá.

"Como no encontramos nada a nuestra medida, nos es necesario hacerlo, construir un mundo habitable y que en cierto modo supla lo que nos falta, y haga a la vez soportable nuestra condición de seres nacidos prematuramente" (97). La neotenia según Zambrano, podríamos decir. En fin, utiliza esta noción de los humanos como culos de mal asiento para explicar el nacimiento de la filosofía, que va más allá de las apariencias, "algo que, como se sabe, no todos los hombes ni todas las culturas han sabido ni querido hacer" (98). En general, de hecho, podríamos decir que las culturas en principio buscan preservarse, no abandonar sus ficciones sino perpetuarlas... claro, que la mera transmisión de ellas, o el contacto con otras culturas, las hace cambiar—eso por una parte, y por otra, ya hay culturas como la nuestra donde el cambio en sí ya está instalado como valor permanente—el progreso, la contestación y rechazo de lo tradicional y heredado. Hay en la reflexión sobre la crisis de Zambrano una cierta reflexión sobre la modernidad y el nihilismo—la amenaza de crisis permanente:

"No sabemos, no sabemos qué es lo que clama por realizarse. Bajo la objetividad, sobre todo cuando ha llegado a ser complicada y minuciosamente establecida, alguna esperanza ha quedado aprisionada. Mas, como no lo sabemos quizá pedimos por otra diferente y aun contraria. La vida entonces se transforma en un enigma monstruoso, del que hay abundantes símbolos. La esperanza no encuentra su camino, y se revuelve destruyendo, aniquilando". (100)
 


Es curioso que en la dialéctica que establece entre filosofía y religión, se resiste Zambrano a dar a una el papel de sembrar esperanzas y a la otra de destruirlas. Eso se ve en la ambigüedad con que construye esta frase:

"La Religión, es verdad, ha sido la tradicional depositaria de las esperanzas humanas, de las más imprescindibles, es decir, de las más verdaderas y entrañables. Pero así como hay Filosofías que han querido realizar por la razón el delirio, también hay religiones que han tomado a su cargo desengañar al hombre, imbuirle resignación, adormirle en su desesperación. Y es que Filosofía y Religión no se distinguen del todo, por ser la una depositaria de la esperanza y la otra su amargo despertar" (101)
 


—cuando la frase parecería pedir "Religión y Filosofía", no "Filosofía y Religión". Demasiado bien, quizá, sabe Zambrano el papel desmitificador de la Filosofía, y quiere matizarlo—una nueva filosofía también será, quizá, una nueva mitología, y quizá cree un paraje inhabitable en contraste a las ficciones habitables de la religión. Esa distancia medida entre filosofía desmitificadora y religión consoladora es la que parece invocar Zambrano en el final de su artículo sobre la crisis:

"Cuando se llega a la embriaguez del delirio se hace necesario despertar, volver a despertar. El despertar de la filosofía fue primeramente 'entrar en razón' Mas, cuando la razón se ha embriagado, el despertar es 'entrar en realidad'; tal vez sea por el momento hacer memoria, hacer historia, recoger de las tribulaciones, la experiencia" (102).


Es quizá una ironía inconsciente, o quizá la señal de una paradoja muy típica del homo phantasticus, el que sea una religión la que predique sus fantasías colectivas bajo el lema de "la verdad os hará libres"—la verdad es, después de todo, algo que sólo existe en la comunidad de quienes creen en ella. Una nueva ficción, tras una crisis, puede tener toda la apariencia de terreno sólido, y después de todo, vamos flotando "a más de diez mil metros del asfalto", en un planeta sólo centrado por su propia gravedad y la de otros astros tan insustanciales como él mismo.


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Estudios sobre el texto en red

Aparece por Google Books este libro, Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas, editado por mi cuñada y una colega de la Universidad Autónoma, en Frankfurt (Peter Lang, 2009). En él tengo un artículo-capítulo titulado "Los blogs y la narratividad de la experiencia" (página 303). En versión más larga, puede leerse también aquí.

 

 

 

 

 


Estudios sobre el texto  

Nel Mezzo del Cammin

Nel mezzo del cammin


Nel mezzo del cammin, originally uploaded by JoseAngelGarciaLanda.
"Nel mezzo del cammin di nostra vita / mi ritrovai per una selva oscura / ché la diritta via era smarrita." Ya ha pasado media vida desde que me leí la Divina Comedia. Hoy me encuentro con este poema de Longfellow, a quien también leyó Leonard Cohen:

Mezzo Cammin

Half my life is gone, and I have let
    The years slip from me and have not fulfilled
    The aspiration of my youth, to build
   Some tower of song with lofty parapet.
Not indolence, nor pleasure, nor the fret
   Of restless passions that would not be stilled,
   But sorrow, and a care that almost killed,
   Kept me from what I may accomplish yet;
Though, half-way up the hill, I see the Past
   Lying beneath me with its sounds and sights,--
   A city in the twilight dim and vast,
With smoking roofs, soft bells, and gleaming lights,--
   And hear above me on the autumnal blast
   The cataract of Death far thundering from the heights.

Los catedráticos: La crítica

Los placeres de la crítica

Free Wilt

Free Wilt


En la celda policial, el mediocre Wilt casi recuerda al Enrique VI de Shakespeare, otro personaje gris que, una vez reñido con el mundo, alcanza cierta altura filosófica, por el mero hecho de verlo con perspectiva lejana:

Wilt, en la celda, miraba fijamente al techo. Después de tantas horas de interrogatorio, aún reverberaban las preguntas en su mente. "¿Cómo la mató usted? ¿Dónde la metió? ¿Qué hizo usted con el arma?" Preguntas sin sentido continuamente repetidas, con la esperanza de que le hicieran desmoronarse al fin. Pero Wilt no se había desmoronado, no. Había triunfado. Por una vez en su vida, sabía que tenía razón del todo y que los demás estaban totalmente equivocados. Antes, siempre había tenido dudas. Quizá Yeseros Dos tuvieran razón, después de todo, en lo de que había demasiados inmigrantes en el país. Quizá la pena de muerte fuese útil como amenaza disuasoria. Wilt no lo creía así, pero tampoco podía estar absolutamente seguro. Sólo el tiempo lo diría. Pero en el caso de la acusación contra él por el asesinato de Eva no podía haber ninguna duda respecto a la verdad. Podrían juzgarle, considerarle culpable y condenarle, daba igual. Él era inocente y si le condenaban a cadena perpetua, la enormidad misma de la injusticia que le harían aumentaría su convencimiento de su propia inocencia. Por primerísima vez en su vida, Wilt sabía que era libre. Era como si le hubieran quitado de encima el pecado original de ser Henry Wilt, de avenida Parkview 34, Ipford, profesor de Artes Liberales de la escuela Fenland, esposo de Eva Wilt y padre de nadie. Todas las trabas de posesiones, hábitos, sueldos y estatus, todas las formalidades sociales, los convencionalismos, las minucias de la estimación de sí mismo y de otras personas que él había adquirido junto a Eva, todo esto había desaparecido. Encerrado en su celda, Wilt tenía libertad para ser. Y pasase lo que pasase, no volvería jamás a sucumbir a los cantos de sirena del retraimiento y la humildad y la modestia. Tras el desprecio flagrante y la furia del inspector Flint, los abusos y oprobios que se habían amontonado sobre él durante una semana, ¿quién necesitaba ya de la aprobación del prójimo? Podían guardarse sus opiniones sobre él. Él continuaría su vía independiente y haría buen uso de sus evidentes dotes para la incoherencia. Que le condenasen a cadena perpetua y le encerrasen en una prisión que tuviera un alcaide progresista, y Wilt le volvería loco al cabo de un mes por la dulce racionalidad de su negativa a obedecer las normas del presidio. El confinamiento solitario y el régimen de pan y agua, si aún existían tales castigos, no le ablandarían. Si le ponían de nuevo en libertad, aplicaría aquellas dotes recién descubiertas a la Escuela. Se sentaría muy feliz en reuniones y asambleas y las reduciría a puras disensiones por su incansable adopción de los argumentos más contrarios a la opinión general, fuesen cuales fuesen. La carrera no la ganaba, después de todo, el más rápido, sino el más infatigablemente incoherente. La vida era azar, anarquía y caos. Las normas estaban hechas para ser quebrantadas y el que tenía mentalidad de saltamontes se hallaba un salto por delante de todos los demás. Tras sentar este nuevo principio, Wilt se volvió de costado e intentó dormir; pero el sueño no llegaba. Tenía la cabeza llena de pensamientos, preguntas, respuestas irrelevantes y diálogos imaginarios.
 




En las escaleras del Conservatorio
 


Introducción al análisis estructural de los relatos

lunes 4 de abril de 2011

Introducción al análisis estructural de los relatos


Notas que tomé allá a principios de los ochenta sobre un célebre artículo de Roland Barthes que casi funda la narratología estructuralista—aparecido originalmente en Communications 8 (1966). La versión española había aparecido en Comunicaciones: Análisis estructural del relato. Buenos Aires: Ed. Tiempo Contemporáneo, 1974.

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Un modelo de análisis de relatos debe ser deductivo, como los lingüísticos, y no inductivo; debe comenzar por una teoría abstracta, un modelo hipotético de descripción.

I. La lengua del relato

(1) Más allá de la frase.

La frase (la oración) aparece como el nivel superior del estudio lingüístico. Es necesario establecer una segunda lingüística, una lingüística del discurso, basada en la primera. El discurso no es una simple suma de frases; lo entenderemos como una "gran frase" (como hace A. J. Greimas) de manera homológica: la lingüística del discurso tiene un carácter secundario respecto de la de la frase. La lengua general del relato no es evidentemente sino uno de los idiomas ofrecidos a la lingüística del discurso.

(2) Los niveles de sentido.

Al igual que la lengua debe analizarse a verios niveles (fonético, morfológico, sintáctico, etc.) así el discurso debe plantear sus propios niveles. La retórica antigua distinguía dispositio de elocutio, un análisis en dos niveles. Tzvetan Todorov y los formalistas hablan de historia y discurso. Distinguiremos aquí el nivel de las funciones (al estilo de Vladimir Propp, etc.), el de las acciones (Greimas) y el de la narración (lo que Todorov llama discurso). Hay entre ellos una relación de jerarquía; deben integrarse entre sí para actualizarse.

II. Las funciones

(1) La determinación de las unidades.


Se determinan funcionalmente: son funciones. Todo en un relato es funcional de una u otra manera: el arte no conoce el "ruido". Las unidades narrativas son independientes de las unidades lingüísticas; pueden ser superiores o inferiores a la frase (y pasar al nivel del discurso mediante la connotación).

(2) Clases de unidades.

Las clases de unidades se determinan recurriendo a los niveles de sentido. Pueden ser:

    - distribucionales: las que tienen como correlato unidades del mismo nivel (como las funciones de Propp), o
    - integradoras: las que tienen como correlato unidades de otro nivel (indicios, caracterización, etc.).

Las funciones implican los relatos metonímicos; los indicios a los metafóricos: funcionalidad del hacer / funcionalidad del ser (Pero no corresponde a la oposición entre verbos y adjetivos: hay acciones que son indicativas).

Distinguimos dos tipos de funciones: núcleos y catalizadores. Los núcleos abren, mantienen o cierran una alternativa consecuente para la continuación de la historia. Los catalizadores cumplen una función de enlace cronológico: tienen una funcionalidad débil (pero no nula).

Distinguimos dos tipos de indicios: los propiamente dichos (que connotan) y los informantes (que denotan, identifican); tienen funcionalidad débil.

Catalizadores e informantes tienen su funcionalidad no al nivel de la historia, sino del discurso. Los núcleos son básicos: forman la armazón del relato. Los catalizadores, informantes e indicios son expansiones en torno a un núcleo.


(3) La sintaxis funcional

Se refiere a las reglas de encadenamiento de las unidades.  Un catalizador implica un núcleo, pero no viceversa. Los núcleos se obligan entre sí.
El relato identifica secuencia y consecuencia, sucesión temporal y sucesión lógica. Para Propp, la cronológico prima sobre lo lógico. Los investigadores actuales, en cambio, tienden a describir estructuralmente la ilusión cronológica (el tiempo en el relato es un "sistema", como en la lengua: sólo existe realmente en el referente).

El estudio de las secuencias ha sido esbozado por Claude Bremond, A. J. Greimas, Claude Lévi-Strauss y Tzvetan Todorov. Añadiremos que los núcleos se ordenan en secuencias cerradas, dispuestas para funcionar como una unidad mayor o para hacer uso de las potencialidades de elección de un núcleo dado. Se crea una red de subordinaciones; una secuencia puede comenzar cuando aún no ha concluido otra (contrapunto del relato). El nivel funcional se encuentra subordinado al actancial. Un relato puede dividirse en partes funcionalmente independientes pero actancialmente unificadas.


III. Las acciones

(1) Hacia una posición estructural de los personajes

El personaje se consideraba tradicionalmente subordinado a la acción (así Aristóteles). Con la novela burguesa, el personaje se transforma en "persona". Hay una resistencia estructuralista a tratar al personaje como una esencia. Propp lo caracteriza por sus acciones; Todorov parte de los "predicados de base" en que se compromenten los personajes; para Bremond es un agente de acciones; Greimas habla de "actantes"...

(2) El problema del sujetolarvata prodeo

Una misma figura en un relato puede absorber personajes diferentes. Aquí Barthes se remite a los análisis de Bremond, Todorov y Greimas en el mismo volumen. Estos autores establecen una tipología actancial de los relatos. La verdadera dificultad planteada por la clasificación de los personajes es la ubicación del sujeto. Una clase provilegiada de actantes no parece ser universal para todas las narrativas: hay que flexibilizar esta clase, quizá mediante un enfoque lingüístico. Pero estas categorías lingüísticas sólo se pueden definir en el nivel de la narración (frente a funciones y a acciones).


IV. La narración

(1) La comunicación narrativa

Planteamos un estudio no de ideas o psicológico, sino del código a través del cual se otorga significado al narrador y al lector. Los signos del segundo son más retorcidos que los del primero. Cada vez que se introduce información nueva, se trata de un signo del lector.

Nos ocuparemos del narrador. Hay tres concepciones del mismo:

1 - Narrador como persona, identificable con el autor
2 - Narrador como conciencia total (similar a Dios, etc.)
3 - Narrador igual a los personajes (como los de Henry James).

Las tres concepciones ven en narrador y personajes cosas vivas. Pero todos son seres de papel. El autor no debe identificarse con el narrador, ni tampoco con el escritor real.

Modos narrativos personal y apersonal (según haya identificación o no con un personaje); normalmente aparecen entremezclados en la literatura popular. En la buena literatura, hay una tendencia a separarlos. La literatura de hoy es performativa, todo el discurso se identifica con el acto que lo crea.

(2) La situación del relato

Hay una codificación tradicional de los modos de intervenir el autor en la narración, de los géneros, de los puntos de vista, etc. El código narracional es el último nivel que puede alcanzar el análisis sin salirse del objeto-relato y pasar al mundo. La lingüística se detiene en la frase; el análissi del relato en el discurso. Va ligado al concepto de situación, de contexto. Los contextos están muy codificados en las sociedades arcaicas: la sociedad occidental oculta sus códigos, que sin embargo son asumidos instantáneamente.

V. El sistema del relato

Lengua o relato son producidos por la articulación que produce unidades ("forma") y por su integración en un orden superior ("sentido").

(1). Distorsión y expansión

El relato se presenta como una sucesión, pero se pueden introducir expansiones a lo largo de él.— Una secuenca se inserta parcialmente en otra, etc. Cada unidad  es un nudo simbólico de significados y unidades funcionales. Distorsión de esas unidades: crea un tiempo lógico distinto del tiempo real (por ej., el suspense, que es una emoción intelectual—cuando no se cierra una secuencia).

El relato se presta a la eliminación de los catalizadores, al resumen, sin que se destruya su entidad como mensaje. Es traducible al film, por ejemplo, excepto en el último nivel (de la narración)—al igual que la escritura pasa muy mal de una lengua a otra.

(2). Mímesis y sentido

La integración crea una red que comunica todos los niveles del relato. Así, un signo funciona de muchas maneras. Hay en el relato una creatividad limitada entre dos códigos: el de la lingüística y el de la translingüística. La frase (oración) es el punto máximo de libertad combinatoria. Libertad no para mimetizar la realidad, sino para triunfar sobre la repetición.



Sémiologie du personnage littéraire
 

 

Por la Galaxia Gutenberg (The Surfer's Guide)

Por la Galaxia Gutenberg (The Surfer's Guide)


Este año se hacen cien del nacimiento de Marshall McLuhan, y casi cincuenta tiene ya su libro La Galaxia Gutenberg. Con el tiempo y una caña, me he repasado unas notas y reseña que escribí del mismo hace unos años, para darle al texto una "apariencia académica" aunque no demasiado, y lo he colgado en mis páginas de artículo del Social Science Research Network y de Academia. Como reseña resulta un poco larga de más, casi me llega a sesenta páginas... ¡y era un post de blog! Vaya, que habrá quien preferirá leerse The Gutenberg Galaxy directamente, y ahorrarse mis comentarios, no lo dudo.  Aunque la idea era ver a McLuhan desde el punto de vista del usuario de Internet hoy día—pero nunca viene mal leer a los clásicos, son lo que todos se supone que hemos leído y en realidad nadie ha leído ni piensa leer, en general, cuánto menos ahora que estamos en la era digital y los libros sobre los libros son cosa del pasado. Bueno, si alguien se anima, aquí hay uno.





Carroll, McLuhan, and the Electronic Future

Siguiendo a Tolkien

miércoles 23 de marzo de 2011

Siguiendo a Tolkien


El libro favorito, originally uploaded by JoseAngelGarciaLanda.


Hoy hemos ido con Ivo a su primera lección en la Universidad: en el Aula Magna de Filosofía, para hacerle buena impresión, con una conferencia sobre su adorado Tolkien. Ivo ha disfrutado de lo lindo, sobre todo visto que la conferencia estaba presidida por una figura de Gandalf con su bastón iluminado. Era en el marco de los X Encuentros sobre Tolkien, de la Sociedad Tolkien local.

Daba una conferencia Fernando Cid Lucas, sobre la fortuna de Tolkien en el mundo académico y su trabajo como filólogo; y ha estado muy amena e interesante, con un coloquio animado al final. Varios tenían allí la impresión de que a Tolkien le ha perjudicado en el ámbito académico, a pesar de la calidad de sus trabajos, el haberse convertido en un fenómeno de "literatura popular". Yo he defendido que si bien puede ser el caso en ciertos ámbitos, también sucede al revés: que el éxito de Tolkien como novelista ha llamado la atención sobre sus trabajos filológicos a mucha gente, mientras que otros muchos filólogos con trabajos igualmente meritorios yacen en el olvido más absoluto de las estanterías, para nunca resucitar.

Bueno, aunque he intentado demostrar que yo sí conocía un poquito (poquito) la obra crítica de Tolkien, no sé si los he convencido de la no indiferencia de la Academia a Tolkien-- visto que de nuestros muchos profesores de filología inglesa y más alumnos todavía, me parece que era yo el único representante allí asistente, o casi. Que hay muchos libros en el mundo, y algunos muy gordos... Por otra parte, les he dicho, la gente tiende a hiperespecializarse en su ámbito, y de lo demás conocemos poco o menos que poco, aunque sea supuestamente nuestra disciplina.

Bueno, pues a Ivo el conferenciante le ha firmado un libro editado por él, titulado Quince caminos para seguir a Tolkien. "Yo voy a seguirlos todos", comenta Ivo a la salida. No cabe duda de que es un optimista.

Tolkien Talking