No hacemos otra cosa. Tampoco Rosa Zaragoza, cuando canta "La Tarara."
Puestos a tararear, viene a la cabeza hoy esa zarzuela (me olvido cuál es) de "Marinela, Marinela con su triste cantinela":
— que aún no había visto a la rumana que viene a trabajar a casa, Marinela ella, y bien maja chica—o señora—y eficaz que es. Aunque no tararea mientras trabaja, no parece tampoco nada triste.
Aún estamos a tiempo de regalar música, antes de que todo el mundo tenga toda la música ya (en YouTube por ejemplo), antes de que no se pueda regalar música sino sólo un objeto molesto que ocupa sitio en casa. Antes de que regalar música sólo sea subrayarte algo que ya tenías y que no te has mirado, volverte a regalar algo que ya tenías—con lo cual el gesto parece que apunta más a tu ignorancia o descuido que a una voluntad de regalarte algo—cuando ya tengas toda la música, regalarte algo será en realidad exigirte tiempo: toma, moléstate en escuchar esto, hazlo por mí (vaya regalo, entonces eres tú quien está regalándome su tiempo, o su atención). En realidad siempre ya pasa esto, sólo que cada vez más—pronto será un feo gesto eso de regalarle música a nadie, o pasarle un enlace de internet envuelto y con una cintita: "Toma, escucha esto".
Savina Yannatou tiene su propio canal en YouTube. Cualquier día me abro yo uno. De momento, éste es mi canal musical, con el que me apaño. O, para quienes gusten del francés, este otro. Con los blogs, quien no tiene su cadena de televisión particular, será porque no quiere. ¿Que no generamos mucho contenido propio? Oye, menos da una piedra. Tampoco lo hace TVE, ni YouTube.
Y de hecho siempre hemos sido cada uno una cadena de contenidos ambulante y con dos patas, emitiendo nuestras aficiones y recomendaciones y gustos. Ahora, que tener público para estas músicas que emitimos, ahí ya hablamos de otra cosa... hoc opus, hic labor est. Eso ya lo saben hasta las grandes cadenas.
Rodando hacia Biescas escuchábamos esta canción de Cecilia. Con el efecto de la retrospección parece, observo, que la cantante esté hablando proféticamente de su existencia precaria—reducida ya a una voz grabada, y marcada para siempre por la muerte temprana.
De Marlango—con la admirable y admirada Leonor Watling. Recomiendo, una vez comenzada la canción, y cuando lleve sonando un minuto, abrir nueva ventana y pegar este enlace.
https://youtu.be/G7Hk-JiYo9A
—y dejar que suenen las dos Watlings a la vez, para un efecto más envolvente y giratorio, y más mezcla desorientadora de tiempos.
Casi todas las versiones de Abandoned Love que se ven por YouTube, y empieza a haber unas cuantas, son mejores que la versión original de Dylan. Y mejores también que mi original versión. Aquí hay una muy vivida; al parecer el cantante autorretransmisor se llama Bruce Maclean.