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Vanity Fea

Personales

Últimas fotos

de las vacaciones en Galicia; las he uploadeado en Flickr, aquí:

http://www.flickr.com/photos/garciala/

cum commento.

Datos adicionales: La nubosidad, interna y externa, variable. El agua estaba, en general, fría, pero mucho más fría en Vares que en Viveiro. Y he reducido el tamaño de las fotos para que me quepan más. Pero se pierde tamaño, que ya se sabe que importa (en las fotos ).

Y hoy nos hemos despedido del verano psicológico, al cerrarnos el ayuntamiento las piscinas en pleno verano de calendario y de meteorología. Abucheo desde aquí al concejal irresponsable que así lo haya desorganizado. Por lo menos nos hemos pegado ahí todo el día, con Eva y Oscar, que pasaban por aquí y nos han comentado el montaje gradual de la boda que se avecina. Ah, casarse, ¡hay que currárselo! Y encima, luego, seguírselo currando.

 

Más luz

Plegueishion

(31 de agosto de 2006)

Ayer hicimos la última excursión, a ver una iglesia que se remonta al siglo sexto, San Pedro, y a andar por el Soto da Retorta. Es éste un paraje muy bonito aquí al lado de Viveiro; llegamos pasando al lado de los restos de un macrobotellón para adultos que se montan aquí a finales de agosto (lo llaman romería, pero ya, ya...). El soto es un sitio muy a la sombra, con un camino entre el río y una acequia; es una mezcla entre Arratiecho de Biescas y la selva de Tarzán, pues está lleno de eucaliptos enormes, de hasta treinta o cuarenta o cincuenta metros de alto; en Biescas bien poco habrían durado, aún me acuerdo cómo los mejores árboles del parque de la Conchada los talaron cuando yo era crío, por demasiado grandes, sin duda, o para sacarse unos duros.... y hace poco aún le pegaron otro repaso. Y de los pocos que había dentro del pueblo, han caído sistemáticamente; hay una frase que dicen allí: "huuy.... es que hacen más mal estos árboles... ". En fin, que me cabreo cada vez que lo pienso. Aquí cortan también muchos bosques, en Galicia—la mitad de la madera del país más o menos— y queman aún más... pero de momento el Soto aguanta, y está precioso; y alrededor de Viveiro se ven muchos bosques. Ójala duren. Son mayormente de eucaliptos, especie que aquí se desprecia un tanto (también "hace mal", y no es tan autóctona o nacionalista como los castaños o los robles)... pero más vale un eucalipto, sobre todo si es imponente, que nada. Los chavales se lo pasaron muy bien viendo sapitos enanos; en la realidad o en la tele, cuanto más se reduzca un bicho a cabeza, ojos, boca y patitas, más bonito les parece. ("¡Es adorable! Pero no lo adoraremos"). Y hoy ha salido un día de sol rabioso; nos hemos ido a nadar unos kilómetros a la playa de Area (aquí todo son "areas": arealonga, areatal, areacual....); pero no me despido de volver por la tarde a la playa de Covas para el último baño playero de este verano. Y creo que me voy a comprar de despedida un cuadro muy bonito que he visto en una tienda, una especie de versión expresionista de las Vistas de Londres del siglo XVII. También hemos hecho un repaso por las librerías para llevarnos libros de recuerdo: cayeron una Introducción a la Psicología de George Miller y un libro de Stanislavski, el de cómo interpretar un personaje. Álvaro se va feliz con las que le compré ayer, El Clan del Oso Cavernario y Sinuhé el Egipcio; ahora que lo que ha pillado con ganas, contra pronóstico, es la Historia Natural de Plinio el Viejo que me compré yo. Pero lo que más les ha encantado es uno que me he puesto a leerles en voz alta por las noches: la historia más antigua del mundo, el poema de Gilgamesh. Se lo han pasado genial con su amigo Enkidu, y las batallas de ambos con Huwawa el Guardián del Bosque, y con el Toro del Cielo. Viveiro nos ha gustado un montón, y el tiempo y la temperatura del agua han ido mejorando con el paso del mes. Hasta hay tentaciones de quedarnos unos días más... pero no puede ser. Tampoco creo que vayamos a Biescas como habíamos pensado, pues los abuelos se han ido al Mediterráneo. Será Zaragoza, pues, y piscinas... mientras duren.

(PS- Pues nos acaban de decir que se acaban las piscinas, pero ya, el 3 de septiembre. Qué vergüenza. Habría que darle a este Ayuntamiento de Zaragoza un calendario, para que se enteren hasta cuándo dura el verano. O un calendario escolar. Claro que los críos, y los mayores, se la traen al fresco. Menudo socialismo los cojones... Cubren el expediente para que no se note demasiado, y a correr...)

Otas, Swift, Phobos, Deimos, Titán, Brown 
 


A Ribadeo

(Domingo 27 de agosto de 2006)

Oscar es un niño agradecido: se lee sus libros, juega con sus bolos, da sus besitos, recita la lista de regalos a quienes lo llaman por teléfono para felicitarlo. Luego nos vamos de excursión a Ribadeo, y le ponemos las velitas en un trozo de tarta Contessa en un restaurante de carretera, de camino a Ribadeo. Bajamos a la Playa de las Catedrales, y nos lo pasamos en grande saltando olas, sobre todo la sección femenina, que no había quien la sacase del mar. Luego, habiendo comido como boas, se nos hacen cuesta arriba las cuestas abajo de Ribadeo. Los mejores caserones antiguos están en ruinas, sobre todo los del barrio que baja a la ría, los clásicos... sigue en pie, arriba, el del marqués de Sargadelos, el que fusilaron por afrancesado hace doscientos años. ("Seguro que fueron los del barrio de abajo los que lo denunciarion—que les pudría la envidia que ya no tenían el dinero, pero tenían la sociedad agarrada y bien agarrada"). Luego hacemos una excursión al faro (o "to the lighthouse", los hombres no tienen muy bien papel, mentes cuadradas y obsesivas frente a la poética mentalidad femenina en las excursiones a los faros).  Y de vuelta, vuelta a saltar olas, al ponerse el sol, en la playa de Reinantes, bien grande, y que la teníamos para nosotros solos; esta vez se animan hasta los pequeños a enfrentarse a los tsunamis y las brutas de animal. Las olas daban bofetadas imponentes, y Oscar, a pesar de sus flamantes seis años, acaba revolcado por los suelos y escarmentado como un pollo escaldao. Se bate en retirada, y nos mira prudente desde la orilla. Y yo, para redondear el día, piso una faneca. Otra faneca, vamos. Pero cuando se pasa el dolor de la picadura se nota un calorcillo agradable en el pie. Y rematamos el día en una pizzería con pizzero italiano y todo, donde nos cuentan toda la historia de la familia de la pizzera, y sus emigraciones y sus adopciones y la novia rusa del chico, una lagarta sin duda según la suegra... Álvaro se está leyendo Sapiens de Eudald Carbonell et al., y nos informa sobre la dieta de parántropos que gastaban los de Atapuerca. (Ivo: - "¿Qué es un Boisei?" - "Pues hombre, esos que imitabas tú tan bien... Siempre me acordaré de Pibo haciendo su imitación del Australopithecus Boisei"). Oscar redondea el día con un volantito volador que le sale en el helado; y se va a la cama satisfecho de haber cumplido años como es debido ("Con todo el dinero que tengo, me podría comprar una burra"). Por la noche, los sueños soñados incluyen un atentado de la extrema derecha contra Letizia, una casa-barco inestable y semiflotante, y una vuelta a matricularme en la Universidad, en Hispánicas, donde me aprobaban un examen por evaluación continua; menuda sensación de back in school again... y es que ya quedan pocas vacaciones.

El Tajo de Ronda 
 

Los Guardianes del Sueño

A photo on Flickr

Esta tarde nos vamos a pasear por un sitio de las afueras de Viveiro donde súbitamente acaba la expansión urbana, cortada de repente por la vía del tren (es un tren de vía estrecha con unos puentes de piedra preciosos que cruzan las rías). El tren va elevado, como sobre un muro; pasamos al otro lado del muro por un túnel, y quedan atrás los coches, y tiendas, y chalés; es el fondo de la ría, remontando el río Landro, separado del resto por uno de esos puentes que digo, con arcos góticos, de hace cien años. Hay un paseo a lo largo, hecho hace poco, pero aparte todo sigue como hace muchísimos años, o siglos; con marismas que se inundan cuando sube la marea, casas de labranza sueltas por aquí y por allá, arroyos claros, y un valle verde que es "como Brigadoon, un lugar imaginario, o un sitio fuera del tiempo", me dice mi acompañanta. Es un valle rodeado de montañas bajas casi aisladas unas de otras, hace un efecto un poco chino, sobre todo con bruma. Está todo de un verde rabioso, húmedo, y tranquilo, bueno, más bien de todos los tonos de verde combinados; y tranquilo: no se oye nada; no hay ni lanchas ni motos de agua ni nada ni nadie en la ría. Una yegua y su potrillo, gaviotas, alguna garza. Una poza increíble para bañarse, con árbol gigante y liana para saltar al agua... Parece demasiado perfecto, tan cerca de la villa, como una simulación de algo imposible colocada aposta, una ilusión hiperreal. Qué casualidad, nos cruzamos a los pocos kilómetros con la señora que nos alquiló la casa. (La señora Oca, se llama). Hay un convento medieval allí cerca, al lado del arroyo, con una historia de aparición de la Virgen. Se les apareció la imagen y se la llevaron a Viveiro, pero les desapareció del altar y volvió a aparecer aquí: tenía las ideas claras, esa Virgen. Así que le hicieron el convento alrededor. Se respira una tranquilidad casi--"eerie", me dice mi compañera, "un sitio especial, sobre todo siendo que hay que entrar por esa puerta que lo separa como del resto del mundo--y con esas figuras tan inquietantes a la entrada". Es que algún artista moderno ha decorado, por encargo municipal, el túnel por donde se pasa al valle, con unas esculturas metálicas, unas siluetas humanas altas y estilizadas, de casi tres metros de altas, plateadas, con las manos cruzadas a la espalda y la vista al frente, sin rasgos; otras siluetas parecidas a éstas, o sus sombras, están grabadas en las paredes del túnel. A Álvaro también le han impresionado las figuras éstas, y les va buscando un nombre adecuado:

- "Yo creo que podrían llamarse... los Vivientes. Así, con uve mayúscula. O Los Que Esperan--Los Que Pueden Aguardar. Tiene que ser todo con mayúsculas. O... hum... ’los Contempladores’. O ’los Impasibles’. O... ’los Vigilantes del Valle’, o ’los Informadores’. O quizá ’los Anotadores’... no, los Anotadores no. Mejor ’Los Que Son’, o ’los Durmientes’, o ’los Habitantes’, o ’los Existentes’...

 

 

Visita a las mazmorras

Poca sociabilidad

Me resultan un poco cargantes los veranos por su poca sociabilidad, o la poca mía, supongo. Suelo ir con la familia a un sitio distinto cada año, donde no conozco a nadie, y me vuelvo también normalmente sin haber hablado con nadie en todo el mes (menos con las cajeras de las tiendas: "Son 50 euros"- "Tenga"-"Adiós"). Desde luego muy dicharachero no soy, pero es que tampoco encuentro que el verano tal como lo vivo yo al menos se preste mucho para conocer gente: de lúdico-festivo y mogollónico, nada de nada. Las tómbolas y verbenas de la plaza del pueblo no me van. Todos tus conocidos están dispersos por aquí y por allá (normalmente ni me contestan al correo); y en la playa no hay ninguna razón, ni ganas, de hablar con el de la toalla de al lado. Sobre todo si, como sucede aquí, en Galicia, la toalla de al lado está a treinta metros. Nada, que igual debería apuntarme a clases de aerobic playero por socializar un poco. A la familia la veo más que todo el resto del año... en proporción únicamente: 100%. A ver: que no es que me resulte cargante la familia... lo que me resulta cargante es mi patrón establecido de sociabilidad cero. Álvaro me dice: "Los nenes se han hecho amigos de Jairo. Pero yo prefiero no hacerme amigos. Sobre todo si son amigos divertidos y que me lo paso bien con ellos, porque luego me voy y no los vuelvo a ver en la vida, eso ya lo sé segurísimo". Yo parecido, pero como si ya me hubiese ido. Mis amistades vienen de mis estudios o de mi trabajo. Si no estudio, y no trabajo, no tendría amistades, parece claro. Ahora entiendo el éxito de los clubes de alpinismo, alfarería, o punto de cruz. Si aún tendré que apuntarme a uno. O a un sitio web con más movimiento que éste.

 

Bringing It All Back Home

Estos días por Galicia

son lluviosos, por suerte para la racha de incendios, que este año han batido récords, se ha quemado más del 2'5% de la superficie de Galicia, y tienen al personal pasmado. Por aquí, sin embargo, en la puntita norte, seguimos sin ver ninguno, y menos ahora que llueve y nos tenemos que quedar en casa buenos ratos. Claro que aquí la norma es que cuando se ve un rayito de sol, pues corriendo a la playa, o si no a otra de al lado que puede que lo tenga, porque Viveiro parece tener un microclima que le pone una boina de nubes encima a perpetuidad. De ahí que no esté esto macroedificado, de ahí y de las comunicaciones, aunque ya vimos cómo construian la autovía que  en un periquete plantará aquí a todos los madrileños que quieran huir del sol. Ayer, pues, todo el día en casa. Otra vez releyendo mi artículo sobre la repetición y la relectura, y traduciéndolo. Y viendo Bailando con lobos, primera película que veo en la tele desde hace años, y me juro no volver a ver una, pues entre anuncios y metraje extra del director se nos fue la tarde entera, claro que llovía. Anteayer sí hubo más movimiento, fuimos a ver la fábrica de porcelana de Sargadelos, con visita al proceso de producción (sin que los nenes acabasen metidos en algún torno de alfarero, uf) y a las exposiciones y cómo no a la tienda de recuerdos, donde me compré, quién me lo iba a decir, los poemas ingleses, en dos volúmenes, de Pessoa, y una historia de la literatura medieval galega de un tal Pena (no pariente de). Y entre eso y la feria del libro de Viveiro van cayendo libros al bolso. Al cuerpo menos: me he terminado Muertes paralelas de Sánchez Dragó, sigo con Suite française de Irène Némirovsky, y he empezado a leer O incerto señor Don Hamlet de Álvaro Cunqueiro, comprado al lado de su estatua, en Mondoñedo. Pero leo poco. Y eso que en la playa me dedico desde luego más a leer que a bañarme, se me han pasado mis años bravos de bañarme en aguas heladas, y ahora soy el típico bañista de pega que sólo se moja los pies. O casi. Hoy hay fiestas aquí: como en Biescas; aquí la ermita es de San Roque, la tenemos en un monte encima de la casa, la priomera noche la tomamos por un ovni, superiluminada. Y de ahí la lluvia, de las fiestas, digo, en Biescas ya se sabe, aunque me decían que de momento se mantenía el tiempo y que los sobrínos habían hecho un desfile en carroza. Los pequeñajos aquí se dedican a saltar olas, básicamente, y a construir castillos y tirar bolas de arena al mar. Los pequeños socializan mejor que nosotros (que siempre vamos de vacaciones a sitios donde no conocemos a nadie ni al ir ni al volver). Se han hecho amigos de los niños del barrio de pescadores en el que vivimos. "Este niño se llama Jaido"-- bueno, es que Jairo no sabía pronunciar la D. las fiestas tranquilas, no tienen una marcha excesiva por aquí, y nos dejan dormir y transitar por las calles. Es un sitio tranquilo y agradable, Viveiro, y precioso, pero me parece que no será aquí donde se comprará nuestra compañera de viaje la casita en Galicia o segunda vivienda... seguiremos explorando. Plan para hoy, después de levantarnos a las once como es de rigor en día de lluvia... pues poco. Hoy se va Chelo, que ha estado unos días en casa; no parece que vayamos a tener otra visita. Los nenes se las prometen muy felices porque dicen que se van a gastar un euro en videojuegos en un ciber. Pues vaya plan. Pero bueno, ya se sabe que es vano decirle al prójimo qué es y qué no es lo que debe hacerle ilusión. ¿Y aparte? Pues bromas y juegos con los nenes. Y amores, broncas, desamores, abrazos, separaciones, reconciliaciones, añoranzas, ensoñaciones, fijaciones, y toda la parafernalia y tormentas de los sentimientos, y procesiones que van por dentro y por fuera. El verano de siempre.

El tajo de Ronda

Disparando a las estrellas (shooting stars)

(Domingo 13 de agosto de 2006)

Caen las Perseidas; muchos años voy a verlas con quien esté cerca. Ha venido Chelo para estarse un par de días. A medianoche subimos en pandilla al monte detrás de casa; atisbamos por entre las nubes fugaces, y se oyen comentarios reflexivos mientras murmuramos mirando al cielo. Seen a shooting star tonight.
- Yo ya he visto una. Pero sólo da tiempo de hacer deseos retrospectivos.
- Yo deseo... ver otra estrella fugaz.
- Yo deseo verla aunque sea la única vez que vea una.
- Y yo deseo que no me duela el cuello.
- ¿Por qué se llaman estrellas fugaces?
- Porque se fugan, Ivo.
- ¿Y por qué se puede pedir un deseo?
- Bueno, por pedir que no quede. Otra cosa es que se cumpla.
- Dice Oscar Wilde que a veces, por burlarse de nosotros, los dioses hacen que se cumplan nuestros deseos. Por atormentarnos de manera más fina.
- ¿Habría que desear no desear nada entonces? ¿Es eso lo mismo que no desear nada, sin más?
- Pues yo deseo que se cumplan mis deseos.
- Yo deseo que nos caiga una encima. ¡Poooommm!
- Este niño y sus explosiones.
- Ay que ha pasado una. Tremenda. Una stella con estela, lo nunca visto.
Une passante, étoile filante. Una mirada fugaz: ô toi qui le savais.

Bob Dylan, Shooting Star

Seen a shooting star tonight
And I thought of you.
You were trying to break into another world
A world I never knew.
I always kind of wondered
If you ever made it through.
Seen a shooting star tonight
And I thought of you.

Seen a shooting star tonight
And I thought of me.
If I was still the same
If I ever became what you wanted me to be
Did I miss the mark or
Over-step the line
That only you could see?
Seen a shooting star tonight
And I thought of me.

Listen to the engine, listen to the bell
As the last fire truck from hell
Goes rolling by, all good people are praying,
It's the last temptation
The last account
The last time you might hear the sermon on the mount,
The last radio is playing.

Seen a shooting star tonight
Slip Away.
Tomorrow will be another day.
Guess it's too late to say the things to you
That you needed to hear me say.
Seen a shooting star tonight
Slip away.


Estrella fugaz

Anoche ví una estrella fugaz
Y me acordé de tí
Intentabas entrar en otro mundo
Uno que yo nunca he conocido.
Siempre me pregunté
Si al fin lo conseguiste.
Anoche ví una estrella fugaz
Y me acordé de tí.

Anoche ví una estrella fugaz
Y me acordé de mí.
Si seguía siendo el mismo.
Si por fin me convertí en lo que querías que fuese.
¿Me perdí la señal, o
me pasé de la frontera
que sólo tú veías?
Anoche ví una estrella fugaz
Y me acordé de mí.

Escucha los bomberos, escucha la sirena,
Mientras el último camión que viene del infierno
pasa rodando, todas las buenas gentes rezan.
Es la última tentación, el recuento final,
la última vez que podrías oír el Sermón de la Montaña.
Está puesta la última radio.

Anoche ví una estrella fugaz
escapándose.
Mañana será otro día.
Supongo que es demasiado tarde para decirte
Las cosas que necesitabas que te dijese.
Anoche ví una estrella fugaz
escapándose.

Guess Who

Ese emeese

(Sábado 12 de agosto de 2006)

s ms k mnds = no t llga d vlta. Lo mlo d tner 1 móvl ncndid s q sbs tdol rto si t llamn o no.

No hay incertidumbre. O la incertidumbre se desplaza más allá, mucho más allá. El teléfono callado parpadea. Lo miras y en efecto está vacío. El teléfono siempre presente y palpitando es la prueba de que nadie está llamando. Ah, bueno, igual llaman al fijo. Pero las sesiones de estar pendiente del teléfono ahora son ambulantes. Siempre es una liberación. La cuerda que nos ata al deseo de ser llamados es ahora infinitamente extensible. Sólo estamos atados a nosotros mismos.

Hipercomunicados y aislados