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Vanity Fea

Personales

Y por el ocio...

Ayer por airearnos nos fuimos al cine, a ver una de Jodie Foster, Plan de vuelo: Desaparecida, flojilla. Luego un poquito estudiando francés con los pequeñajos; las aventuras del Pato Donald en Tombuctú con Álvaro, y el libro amarillo de siempre con Pibo y Oscar (que acaba de empezar, y se le da muy bien). Luego hicieron un dominó gigante con todos los vídeos de casa, a ver el efecto dominó.

Cenamos pronto, y luego nos escapamos los mayores un momento a un concierto de María José Hernández repasando "el siglo en cantado", el veinte se entiende, cantantes aragones@s desde Raquel Meller a Amaral. Estuvo muy muy bien el concierto, a ratos conmovedor hasta hacerte saltar las lágrimas... esta chica sería algo tremendo si se soltase un poco más el pelo, pero claro, no sería ella... Aunque ayer estaba genial haciendo de sicalíptica primero, y luego de chica yeyé... buenísima. Y la presentación de su banda, menuda retranca: "La Banda del Siglo, que a algunos les sonará exagerado, pero son el mejor grupo de hombres que una mujer puede tener a sus espaldas"! Sonaba genial, la Banda del Siglo, enhorabuena. La gira sigue por otras ciudades de Aragón, no os la perdáis si tenéis ocasión. Ojala siga un disco.

Hablando de discos, me he mercado y estoy oyendo el último de Kate Bush, tras más de diez años de silencio, Aerial. Tan bueno como solían ser los suyos. ¡Viva Bush!

Aparte, el ocio mal. La gente tiene (tenemos) problemas para quedar, los amigos se distancian, son perezosos... Por ejemplo, en los últimos cinco años no habré estado más que cinco veces en una casa que no sea la mía (o la de mis padres). Esto no es normal. Pero se va haciendo normal, desdichadamente. Bueno, por lo menos esta semana me tomé un café con una excolega que se pasó a verme por el despacho. Con los colegas, en general no está el horno para bollos, ni para cafés, con el ambiente que hay. La crítica no se lleva bien, espanta y alarma al personal. Pero es que el personal es muy asustadizo.

Parece que se anuncia fin de semana tranquilo. De todos modos, si a alguien le apetece quedar a tomar una caña esta tarde, que llame y quedamos por ahí.

A Road Not Taken

Muchas gracias por tu invitación... Perdona que te haya tardado en contestar, porque lo he estado pensando, y al final he decidido no aceptar, rogándote que no lo tomes a mal. Lo he consultado con la almohada, porque la oferta es tentadora para la pequeña vanidad profesional, y además sabes lo que aprecio tu trabajo y me gusta colaborar contigo. Pero en fin, por ser sincero, tenía planes de trabajar un poquito menos (a bit of downshifting) y hacer mejor el trabajo que ya tengo entre manos, que puede no parecer mucho y sin embargo no consigo hacerlo con la dedicación que merecería; tampoco me gustaría que me sucediese eso contigo... ¡aunque no vayas a interpretar que me has estado enviando demasiado trabajo en el pasado! – es sólo que de muchos granitos de arena se acaba haciendo una montaña, y ahora mismo ya tengo entre manos más de lo que puedo hacer bien, no a la vista de un plan de trabajo sino viendo lo poco que en realidad consigo hacer de hecho. Así pues, créeme que me da un poco de rabia y hasta me considero un poco tonto diciendo que no, pero lo he meditado bien, que para eso me he tomado unos días, y lo que me da mucho apuro es tenerte que decir que no, por lo amable y considerado que has sido siempre conmigo. Y quién sabe, quizá en el futuro volvamos a trabajar juntos. Hasta entonces, gracias de verdad, y un abrazo.

Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth.

And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.

Dictamen

"Los flagela vilmente, y los tiene sometidos a su DICTAMEN."

Buenos días

Buenos días, madrugadora – y bienvenida.

Vaquillas en una pista de esquí

Eso es el sueño que he tenido esta noche, todo el rato esquivando a un torico en una pista de esquí, un prado inclinadísimo, y menos mal aún que no había nieve; parece ser que el truco para que no te pillase el toro era no perder altura al darle esquinazo. Qué ocupaciones nos buscamos por las noches. Apenas menos absurdas que las del día, en realidad. Hoy hago encaje de bolillos para poder estar viendo una película de Shakespeare con los alumnos, lo cual me supone: dejar a los tres críos en el comedor (tres vales de comida, y no verlos a mediodía), porque nadie más los puede recoger a esa hora, con Rosa en el hospital con su madre todavía muy grave, y la madre de ellos que ha ido a Madrid a traer al abuelo. También fui ayer a sacar la película del videoclub: Titus, una película sanguinaria y grotesca, con Anthony Hopkins muy en su línea, que le saca un partido increíble al extravagante Tito Andrónico de Shakespeare. (Recomiendo verla antes de que desaparezca para siempre al menos en España: ha quebrado Laurenfilms). Bueno, pues aunque yo tengo mi ejemplar de Titus en vídeo, la voy a sacar al videoclub en DVD, pagando yo, claro, porque los alumnos la seguirán mejor si les pongo los subtítulos en inglés, cosa que el vídeo no permite. Y tachán, cuando voy ... resulta que no aparece ninguno. Bueno. (Ver 31 de octubre). Supongo que sacarán la película cada uno por su cuenta, pagando, y la verán en casa, pues la universidad no dispone de ella. ¿O será mucho suponer? Creo que por esto me dedico por la noche a las vaquillas en una pista de esquí – por cambiar de tema.

Aparte también me he dedicado a preparar lecturas para mi curso de doctorado, pero me he cortado antes de fotocopiárselas a los alumnos... no sea que no aparezca tampoco ninguno. Vamos, que cómo no va a estar de capa caída la Filología, con semejante interés ambiental. Me parece que es el último curso de doctorado que doy: para el año que viene no he propuesto ninguno, y luego (o ya el año que viene, vaya usted a saber) se suprimen los programas actuales de doctorado y se inauguran los másters. Y aún no he pensado si me dedico a masterizar o si me quedo en el primer grado, el bachillerato universitario.

Bueno, ahora me voy a la estación a recoger a mi suegro y a su hija (isn’t that indirect) que vienen de Madrid. Álvaro no viene a nuestra estación-templo egipcio, se queda viendo El Paleofreak. Pero observa: "Esa estación no me gusta. Me da vértigo. Por qué la harían tan alta. Aunque tenga que ser grande, me parece que los trenes no miden cincuenta metros de alto."

(PS: la opinión de Otas sobre la macroestación: "Palece que estamos en el futulo. Y palece un labolatolio").

Escenas de hoy

A los críos les gusta estar en pijama los días de fiesta rondando por toda la casa. Oscar dibuja personajes con linternas encerrados en una habitación, intentando huir de un zombi. "Algunos están ya mueltos: ves, aquí pone, LIP". No vamos a Logroño, como solíamos hacer todos Todos los Santos. Pensamos sin decirlo en quién irá al cementerio a visitar las tumbas. Los niños están más pendientes de Halloween que de Todos los Santos; aún se acuerdan de la calabaza del año pasado. Me replanteo mi política de mensajes (poca gente toma la iniciativa de escribirme correos y esemeses. Eso si exceptúo a Sammy, Clavin Pasquino, Dwain Skipper, Harold Maxi, Antoine Self y otros merchantes de Cialis y Rolex, que seguro que no existen, o son unos alias o unos roles. Igual debería retirarme de la correosfera). Leo blogs, por ejemplo en The Loom sobre si el hombre de Flores era un cuadrúpedo (falsa alarma parece). Mañana magnífica, paseamos hasta un restaurante chino. Hay bronca, los chinos se pelean, los occidentales temen que no les vaya a llegar la comida, aunque al final llega. Debatimos sobre a qué congresos ir en el futuro próximo - quizá a ninguno, menos alguno que ya hay comprometido... Por la noche los niños se quedan con Rosa, y nos vamos a la gran estación-Templo Egipcio a comprar billetes para volver a traer al abuelo de Madrid: luego al Centro Augusta (donde se esconde la población que desapareció de las calles) a ver Serenity. Nuestra primera elección era Flores Rotas, pero la cola estaba imposible. Luego la reseño. Y así unas cosas nos llevan a otras.

Castellón>Sagunto>Zaragoza

Viernes 28 de octubre

Madrugando sin necesidad en Castellón, oigo en la radio: "España ha cambiado mucho en un año. Ahora en una boda se pueden casar dos hombres, pero en cambio no se puede uno fumar un puro en el banquete". A más de uno le produce un sentimiento de cierta irrealidad. Rajoy brinda con cava, por destensar el ambiente (me acuerdo de Fraga en bañador). Bueno, también iba a darles la mano, antes de que los expulsen, a los inmigrantes que saltaron la valla.

En el desayuno, en el hotel, comento con uno de los organizadores del congreso cómo en Zaragoza no hay profesores desplazados... como estamos en medio del desierto, todo el profesorado es zaragozano, cosa que no pasa en Castellón. Nos llevan a los invitados a cuerpo de rey, nos transportan al congreso, y oímos distintas ponencias que ya han aparecido en las actas prepublicadas: nadie, sin embargo, las recita a la vez que el ponente.

Observaciones: hacemos un uso tacaño de Internet; si todos esos libros de gramática, lingüística, etc. son tan influyentes, ¿por qué no están en la red? ¿Por los cuatro duros del autor? ¿O por el dinero que espera llevarse el editor? La Academia, de espaldas a la red; ve sólo sus aspectos instrumentales, y algunos nada más, encima. El profesor Scott, como también hice yo, presenta en su ponencia un diagrama de Internet a modo de gran cerebro. Pero hay islas, dice, secciones no conectadas o que no aparecen. Su padre tenía una website-isla, dice. Debía ser un señor muy mayor cuando su cibernético hijo le hizo una website, noto su necesidad de nombrarlo, y me viene a la cabeza eso de que no man is an island.

Un hermano (el octavo empezando por atrás, creo) ha leído en mi blog algo de "las dificultades que han tenido muchos de nuestros conocidos para emparejarse, o casarse, o formar una familia, o tener niños", y han debido tomárselo como algo personal con su señora, porque me anuncia que hay un sobrinete/a (o dos, o cinco) en camino. O igual ha sido que hasta que su viejo amigo el Príncipe de Asturias no se ha animado, pues tampoco él. Le aviso que se vaya despidiendo de su antigua vida y personalidad hasta la fecha. Hale, que éramos pocos, sólo catorce primos de momento. Y puede haber más remesas todavía, por qué no. Si no nacen a pares, digo. No es bueno que el hombre esté solo, ni el hijo único.

Última comida con los amables organizadores del congreso sobre Internet y lenguaje, porque ya no iré a la cena por la noche después de las últimas conferencias. Hablamos en la sobremes, por ejemplo de la macdonaldización de la Universidad, y de la vieja filología; de Shakespeare, y de los sonetos que escribió, y de la traducción que García Calvo hizo, tan superior a las otras; y de la profesora (a la que conozco) que escribió una tesis sobre esa traducción y otras, y hablamos del profesor que la invitó a dar un curso sobre ese tema, profesor que murió súbitamente; y de la esposa de ese profesor, que había sido compañera mía en la universidad, y de la que recibo un e-mail esta tarde, y quedamos en un Macdonalds en Sagunto para hablar de los veinte años que han pasado entre unas cosas y otras... Ha dejado de fumar, en las bodas y fuera de ellas. Everything is deeply intertwingled. Y luego, tras unas horas de conducir por la noche, le contesto al e-mail: "Bueno, pues me costó mi buen rato pero llegué a Zaragoza sin incidentes, aunque algún piñazo sí que ví por el camino... me encantó verte; lástima que hayas caído hacia esa vertiente mediterránea, pero vaya, poco bien que vives ahí, me parece que no te disgusta precisamente el sitio..."

Y es cierto que está muy bien; y que tendré que volver, porque Castellón y Sagunto no los he visto, entre pitos y flautas, aunque he pasado por enmedio. Nos pasa con tantas cosas.

De conferencing

Pues jiaraiam en Castellón, donde he venido a deliverar mi conferencia sobre Internet y literatura, previamente colgada en este blog. Por cierto que la voy a incluir ya entre mis works in progress, por lo menos. Ha habido bastante público, para lo que se podía esperar, y creo que en general ha gustado aunque no me han hecho preguntas... porque era una hora espesa de conferencia. No me he podido resistir a la tentación de castigar a mi público diciendo, justo antes de terminar, "y ahora, voy a terminar con una breve, brevísima, recapitulación de de la historia humana..." y dicho y hecho, pero ha debido ser la nota que ha colmado el vaso y me han castigado sin preguntas, vaya... Bueno, en cualquier caso me parece que sí que les ha gustado. A pesar de mi estilo despowerpointizado, y leído à la Derrida, the reader, que siempre daba sus conferencias ordenada y pausadamente dicen, y en plan taco folios. Antes de mí ha conferenciado Tim Shortis, sobre la ortografía inglesa y su desestabilización por los nuevos medios, en realidad quitándole hierro y colocándolo en el contexto de la ortografía emergente, improvisada, infantil y en realidad muy comprensible y regularizadora. Y ha habido otros peipas interesantes, sobre usos pedagógicos de los niumidia, sobre la wikipedia y los lenguajes artificiales, etc. aunque creo que de momento soy el único que ha optado por vastas panorámicas especulativas. He remitido al público a este blorg, a ver si me subo el índice de visitas.

Ahora que la aventura fue ayer llegar a Castellón vía Alcañiz y Morella... menuda crisis de personalidad me entró. Yo que nunca conduzco el coche a solas (siempre lleno críos), ni de noche, ni por carreteras desconocidas, de repente cinco horas que me pegué que parecía eso el final de Termineitor 2, pero sin terminar nunca. Última vez, que conste, que me voy por esas carreteras secundarias traicioneras, con curvas repentinas y violentas después de una recta, vaya nervios. Ahora veo lo que vale un peine, para los que se van a diario a trabajar a Alcañiz, y no miro a nadie. Es un peligro, aparte de todo. Y todo Aragón y el Maestrazgo, despoblados; hasta que llegas a la costa y parece eso una urbanización continua. Es lo que tiene España: recortas en el mapa los diez kilómetros pegados al mar, y desde el satélite ni se nota, pero la has dejado sin población.

Bueno, mañana más, que estoy en un cibercafé consumiendo euros; aunque calculo que en el hotel, siempre al servicio del cliente, te cobran el internet como veinte veces más caro que aquí. Qué julais.